La restauración de las pinturas de la Catedral vieja de Salamanca
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VARIA 129 ¿Qué fundamentos tenía el que aquello escribía para afirmar que el cuadro era de Solis? Los desconocemos. Con las debidas reservas, sin embargo, puede ser una pista. No nos ayuda la poquísima cantidad de cuadros de Solís que hay publicados. Pero seria suficiente la comparación de la Virgen de este cuadro con la Inmaculada de 1673 que publicó Laíuente Ferrari (1) para evidenciar la similitud de estilos La corona de estrellas, la forma oblonga de la cara, la fi na calidad de los paños y el mismo sentimiento pictórico; todo esto puede constituir bastante fun damento para atribuir el cuadro a Francisco de Solís. Palomino mencionaba un cuadro de Santa Teresa que estaba colocado en un pilar de la iglesia parroquial de San Miguel de Madrid, que ponía entre lo mejor de Solís Ceán Bermúdez alude igualmente a esta obra de Solís, «que había antes del incendio acaecido en 1770». ¿Confundieron estos autores Santa María Magdalena de Pazzis con Santa Teresa, como después Sacco? ¿Se salvó la obra del siniestro? ¿Es por lo tanto este cuadro de la Santa de Pazzis el que estuvo en San Miguel de Madrid? Demasiadas casualidades, y, por lo tanto, una negativa casi absoluta. Lo cierto es, sin embargo, que el cuadro aqui dado a conocer corresponde plenamente al estilo de Francisco de Solís. J. J. Martín González La restauración de las pinturas de la Catedral vieja de Salamanca. Recientemente ha llegado, por iniciativa de D. Joaquín Pérez Villanueva, a cierta parte de las pinturas de la Catedral vieja de Salamanca, la oportunidad de remozar su ancianidad sin com prometer su valía y su auténtica disposición primitiva. No es raro que al más exigente ésta y todas las restauraciones parezcan un acto de fraude, cuando no una profanación. Pero cuando la renovación se emprende con las máximas garantías de fi delidad a la obra, estudiando concienzudamente todas las partes antes de que el pincel deje sentir su huella, y sobre todo, cuando el monu- (1) Cuadros de maestros menores madrileños (Pareja, Solis, Arredon do, García Hidalgo), Arte Español. 1941, primer trimestre.
130 VARIA mentó que se va a restaurar esconde parte de sus encantos bajo la pátina labrada por el tiempo y corre incluso el riesgo de ser destruido, de no acorrerse al remedio, la restauración no sólo no es un mal necesario, sino que constituye una empresa obligada. Tal es el caso de las pinturas restauradas de que aqui se habla, que son la de la bóveda del ábside y las que existen en la Capilla de San Martín. El distinto estado de conservación de las pinturas, en cada caso, ha motivado que la restauración se haya llevado a efecto en diferente grado. Tan sólo anima al autor de estas líneas brevísimas la intención de divulgar el estado de las pinturas después de la restauración, y de dar a conocer algunas fotogra fías poco o nada conocidas en detalle; sin que pretenda en esta simple crónica tomar partido en algunas de las cuestiones en debate relacionadas con estas obras. En el fresco de Nicolás Florentino la tarea previa de limpieza ha dado mayor luminosidad a los tonos, esclareciéndose la composición, y han surgido con tal motivo detalles que perma necían total o parcialmente escondidos, como los rayos que emanan del Cristo, antes poco visibles. Los pigmentos aparecen ahora reforzados, y los repintes, en parte respetados, no acusan dureza de dibujo como antes (véanse los Elegidos), excepción hecha de la Virgen, cuyos pliegues, amanerados y ásperamente escultóricos, contrastan con la fl uidez del paño del cuatrocientos que se aprecia en otras fi guras del mismo fresco. Las alas y los vestidos de los ángeles trompeteros de abajo y del portador de la corona y los clavos de la parte alta, antes muy repintados, desta can ahora con la espléndida caligrafía pictórica del siglo xv. El San Juan Bautista ha sido de lo menos afectado por la restaura ción La Virgen, anteriormente un puro repinte según apreció Gómez Moreno (1), no ha podido librarse del feo aspecto que otra mano le diera, aunque se ha limitado la excesiva claridad del manto que antes tenía. Es indudable que este fresco ha ganado notablemente con la restauración, y gracias a ello la personalidad de Nicolás Floren tino, ahora mejor apreciada, puede ganar estima en relación con la d® otros maestros de su tiempo. Las restauraciones en las pinturas de la Capilla de San ' de la Catedral Vieja de Salamanca. Archivo Español de Arte y Arqueología. 1928, pág. 13.
Lámina 1. Catedral vieja de Salamanca. Fresco absidal de Nicolás Florentino.
m LA.'^'JINA íí. Fresco de Nicolás Florentino,
pací' mmski^ LAmina IV. Catedral Vieja de Salamanca. Pinturas de Antón Sánchez de Segovía en la Capilla de San Martín.
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