scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La cerámica de Busturia (Vizcaya)

Apraiz y Buesa, Angel de

Full text

LA CERAMICA DE BUSTURIA (VIZCAYA) Motivos familiares de afecto y relación con D. Eduardo de Landeta que ha logrado reunir en su casa de Bilbao la colección más nutrida de esta cerámica; con los Sres. de Ucelay, herederos de los fabricantes y que poseen también piezas y documentación en su casa Chirapozu de Busturia; y aun el ser Busturia la cuna de mi apellido y donde vivieron todos mis ascendientes en el mismo hasta el siglo xix, me movieron hace más de veinte años a iniciar unas investigaciones acerca del tema que da título a este trabajo. Por entonces D. Pedro M. de Artiñano, tan técnico en la materia, dió una conferencia sobre «Las artes industriales en el País Vasco», en el Congreso de Estudios Vascos celebrado en Vergara en 1930, donde después de hablar de los Talleres de Navarra y especialmente de «La Talavera» de Pamplona, se contenía la primera alusión de interés artístico a la cerámica de Busturia que se haya impreso (1), con estas palabras: «Al mismo tiempo que estas fábricas locales de productos relativamente modestos, se establece la fábrica de Busturia, donde se pretende hacer piezas del mayor interés técnico y artístico. De la docu mentación recogida por los herederos de sus antiguos propie tarios, parece ser que esta fábrica comienza a trabajar poco antes de la muerte de Fernando VII y termina hacia 1855; pero se encuentran ejemplares que indiscutiblemente pertenecen a su fabricación y que están trabajados y decorados con elementos que sólo pudieron hacerse en los últimos tiempos de Carlos IV, y. por lo tanto, parece ser que la fábrica debió empezar a trabajar en una época anterior. En ella se hacían todos los géneros que (1) «EuskO'Ikaskuntza. Sociedad de Estudios Vascos. V Congreso de Estudios Vascos. Recopilación de los trabajos de dicho Congreso, celebrado en Vergara del 31 de Agosto al 8 de Septiembre de 1930, acerca de temas de Arte Popular Vasco. Publicación de la Sociedad. San Sebastián. Nueva Editorial, S. A., 1934», págs. 101 a 105. 26 ANGEL DE APRAIZ estaban de moda en Europa en aquellos días: las decoraciones románticas, a base de calcomanías: los elementos fl orales en azul, que dieron fama a la fábrica holandesa de Delft: e incluso los trabajos heredados de la fábrica de Alcora, en estatuas hechas en blanco, recordando los famosos retratos del Conde de Aranda». Luego trataremos de precisar algunas de estas consideraciones. Entre tanto el que esto ahora escribe seguía conociendo nuevas piezas de esta cerámica, fotografiando aquellas en que tenía tal ocasión y allegando datos de su fabricación y de otras con la misma relacionadas. En esta última fi nalidad debo con signar la utilidad que me proporcionó la correspondencia, iniciada por mediación de tni compañero D. Diego Angulo Iñíguez, con D. Guillermo Sierra Pickman, gran conocedor de la cerámica y de la historia en España durante el siglo xix y propietario de la fábrica la Cartuja de Sevilla, a quien citaré de nuevo a propósito de las principales indicaciones de que le soy deudor. Con esa preparación, en los Cursos de Verano de la Sociedad de Estudios Vascos de 1935, di en San Sebastián una conferencia con el mismo título que encabeza estas líneas, que fué ilustrada con proyecciones y de la que se hizo reseña detallada en los periódicos, sin que yo haya desde entonces tenido tiempo ni ocasión propicia para publicar nada sobre el asunto. Don Angel Rodríguez, funcionario entonces y en la actualidad de la Biblioteca de la Diputación de Vizcaya, asistió a aquellos Cursos pensionado por esta Corporación, poseyendo datos documentales sobre la fabricación de Busturia, que me propor cionó y que también he de atribuir aquí a su nombre cuando los utilice. Casi todos ellos los publicó también el Sr. Rodríguez en un artículo de dos páginas de la revista anual Vida Vasca de 1943 (1), ilustrado con una fotografía de las piezas de Busturia existentes en el Museo Arqueológico de Bilbao, artículo en el que cariñosamente se aludía y se sintetizaba el sentido de mi mencionada conferencia, con la brevedad que el espacio de dicho artículo imponía. Me he detenido tanto en este preámbulo para dejar constancia (1) Titulado «Las artes industriales en Vizcaya. La cerámica de Busturia», págs. 270 y 271 de la citada revista en su número de 1943, Gráficas Marquínez, Florida, 21, Vitoria. LA CERÁMICA DE BUSTURIA (VIZCAYA) 11 de lo poco que se ha tratado sobre este asunto; tan poco que por no existir acerca de él fuentes generalmente accesibles, ni siquiera se menciona en las modernas publicaciones que se refieren a la cerámica y que tratan de otras fabricaciones menos importantes acaso que ésta. No voy a pretender que se trate de una manifestación de elevado valor artístico, sino de obras de un arte industrial muy propio del siglo xix. Pero dentro de esto, el conocimiento de los vestigios del arte popular, de la elevación del nivel de la vida casera y las corrientes estéticas generales que influían en él, y del esfuerzo para oponerse al monopolio de las importaciones extranjeras de estos géneros con una cierta inquietud europeizante, son valores que ensalzan también mis distinguidos compañeros en profesorado artístico D. F. J. Sándiez Cantón al estudiar ha loza de Sargadelos, reclamando trabajos acerca de las manufacturas de Pasajes, Cartagena y Pickman (1), y el Marqués de Lozoya considerando detenidamente en el último tomo de su Historia del Arte Hispánico (2) estas produc ciones citadas y algunas más; por lo que su ejemplo me sirve de guía y estímulo para esta presentación de la cerámica de Busturia, en la que se dan notas semejantes. Las dificultades de la novedad del asunto y de completar su estudio mediante la revisión de piezas y de documentación ahora alejadas de mí, y el hallarme con preparación técnica en que me creo deficiente, han de obligar la mayor modestia de mi labor. Pero quiero que con ella aquí se salven las fotografías y los datos que obtuve, y mis personales recuerdos que ofrezco como un homenaje a mi país, a sus actividades, siempre despiertas, y a su sentido artístico que nunca se encuentra en ellas ausente. Material cerámico de Busturia. Me parece lo más fundamental para el estudio de esta fabri cación, porque como a tantas otras debe de ser lo que le da origen y es lo que permite la justificación de sus precedentes (1) Publicaciones de la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Madrid. «La loza de Sargadelos. Apuntes histórico-artístlcos», por F. J. Sánchez Cantón. Núm. 23, 1945. (2) «Tomo Quinto. Salvat Editores, S. A., 1949», del que nos son ahora especialmente útiles el cap. III en las págs. 113'148 y el XIII de las págs. 487-518. 28 ANGEL DE APRAIZ en Busturia, determinar la existencia en el país de tierras o materiales nativos adecuados. Mi llorado compañero y amigo de la Facultad de Ciencias de Barcelona, D, Telesforo de Aranzadi, naturalista, antropólogo y prehistoriador, que ejerció especialmente estas actividades en la región de la ría de Guernica en que se encuentra Busturia, me comunicó cuando yo realizaba estos estudios, que allí, en tierras de Cortezubi, hay caolín que se había explotado como mina servida por un tranvía aéreo hasta que cesó esa explotación hacia 1920, como en otros lugares cercanos había arcilla plástica y fabricaciones de ladrillos, habiendo tenido yo también otras noticias de que años después se seguían explotando dichos yacimientos. Esto concuerda con otra noticia que debo al Sr. Rodríguez ya mencionado, de que en la Historia de Vizcaya de Iturriza, según manuscrito que su mismo autor ejecutó desde 1793 hasta 1795 y que existe en la Diputación de Vizcaya, se consigna en el fol. 276, núm. 427, que en Busturia existía «una Alfaharería». No existía tal mención en el manuscrito que el propio autor hizo en 1785 para la Real Academia de la Historia, publicado por el P. Fita en 1884. Pero acaso de aquella noticia procede la que se estampa en el Diccionario Geográfico de Madoz, tomo III, Madrid, 1847, donde en la pág. 190, voz Axpe de Busturia, se dice haber allí «1 alfereria» (sic). La Enciclopedia Espasa en la voz Caolín (tomo XI, pág. 394), dice que en Epaña entre los más importantes yacimientos de ese mineral, de los que cita como una decena, se encuentran los de «Murueta y Forna (Bilbao)», queriendo designar seguramente, con las confusiones de quienes no conocen el país, los lugares de Murueta y Forua (Vizcaya), ambos en la comarca a que nos referimos sobre la ría de Guernica. Las noticias orales que he recibido por medio de D. Eduardo de Landeta, dicen que, aparte del material de Busturia o sus cercanías, donde todavía se conservaban al decírmelo algunas tejeras en Murueta, se traía para la fabricación de mediados del siglo XIX caolín, procedente acaso de Limoges, desde Bayona y que venía en gabarras. Entre los datos que he encontrado en la documentación de la Fábrica de San Mamés de Busturia, que es la importante y se da allí como fundada en 1842 por D. Gaspar de Bulucua y LA CERÁMICA DE BUSTURIA (vIZCAYa) 29 Zuricalday (cuya hija D." Francisca fué esposa de D.José Ensebio de Chirapozu, y éstos padres y abuelos de los Chirapozu y los Ucelay, emparentados también con los Apraiz y que me prestaron los documentos), figuran algunos relativos al material empleado en dicha fábrica y que en seguida trascribiremos, como más adelante los que se refieren a la fabricación. Pero en primer término mencionaré por ser documento de Enero de 1844, o sea de los comienzos de dicha manufactura vizcaína e indicar las dudas que a ésta pudieran haber surgido ya acerca de la utilización de materias primas de otras proce dencias, uno cuya trascripción debo al Sr. Serra Pickman. Me escribió este señor que. buscando en los primitivos libros de la fábrica Cartuja, de Sevilla, había encontrado en una carta diri gida a D. José Maguregui, de Bilbao, de fecha 22 de Enero de 1844, una posdata que dice: «Cuando nos escriban ustedes sírvanse decirnos algo sobre esa fábrica de Loza, como también puede V. ofrecer a los empresarios que les mandaremos tierras superiores y cuanto se la ofrezca para la fabricación de loza, más barato que Inglaterra y Francia, diciéndonos si es gente de dinero y de espíritu». Aunque D. José Maguregui no fi gura en la documentación que conozco de Busturia, lo cual no es de extrañar por razón del papel que le atribuye esa carta, y aunque pudiera pensarse que al estar dirigida la carta a Bilbao se refi riera a la fabricación de su Casa de Misericordia que para entonces debía de existir según documentación que hemos de mencionar, creo que a la que se refiere es a la de Busturia, por la mayor importancia de ésta y porque en la de la Misericordia no debía de haber «empresarios», ni por qué preguntar si eran «gente de dinero y de espíritu». En 1847, que es el año del que he encontrado más docu mentos interesantes de la fábrica de Busturia, se habla en uno de ellos de «la excelencia de las tierras de sus alrededores». Pero también hay carta de Espelette (en el País Vasco-francés, en proximidad y fácil comunicación con Bayona y sitio de gran tradición en la cerámica popular), donde un Félix Portel escribe el mismo año, en francés, que había guardado allí, en Espelette, la cantidad de caolín necesaria, como también de feldespato, y que puede enviarse por el río Nive «en grenier» y no en cajas. En otra carta se dice que «asegura el Monsieur que la tierra blanca supera a cuantas al presente ha visto», pero sin que 30 ANGEL DE APRAIZ sepamos a" qué tierra se refiere. En 12 de Agosto del 47. Don Ambrosio de Orbegozo, socio de la fábrica como después veremos, escribe a D. Manuel Santos de Chirapozu, que también lo era, y hermano de D. José Eusebio de Chirapozu, ya mencio nado, y le dice que hablarán sobre el bórax, con otras noticias de la fabricación sobre las que volveremos. Y en otra carta de 20 de Diciembre del mismo año 47, el francés Decan que acababa de ser nombrado Director facultativo, da a D. Manuel S. de Chirapozu, escribiéndole desde Bilbao, noticias que nos propor cionan datos sobre los materiales y la fabricación de Busturia; diciéndole que por no venir el capitán, no sabe «cuando podrá principiar el trabajo de la media porcelana»; que con Charrie hacían pruebas y se convencían de la mala calidad de la tierra de que se surtieron el último verano; habla del cobalto de Maníses; también de las tierras de Canala (frente a Busturia, al otro lado de la ría de Guernica), que dice «dan muchísimo y de buena calidad»; y que prueban el caolín que trajo el Sr. Santo Domingo (otro socio) y que le parece superior al de Bayona. Todo comprueba que en la comarca de Busturia se da abun dante material cerámico, a lo que se debe el haber implantado allí la fabricación. Pero que el deseo de obtener productos más refinados, lo que tanto honra a los fabricantes, llevaba a éstos a buscar materias y técnicos aun en el extranjero, sin que ello resolviera acaso las dificultades que la historia de las más afamadas manufacturas de cerámica artística en España nos muestra habían experimentado también al tratar de introducir los nuevos procedimientos exóticos. En mi escaso conocimiento de la composición de las pastas cerámicas, diré, apoyándome en quienes son en ello más peri tos (1), que el caolín o arcilla blanca, que hemos visto abundar en las cercanías de Busturia, como lo hay en la masa granítica de los Pirineos, citándose también yacimientos importantes en Zubelette, Macaye y Louhossoa, se usa en las pastas de loza, faenza o mayólica, de clase no ordinaria, comúnmente produ cidas en las fábricas españolas, pero su más específico empleo está en la pasta de porcelana. El caolín usado en Busturia produce piezas de loza fina, un tanto amarillentas pero más (1) Oranger, A. «La Ceramique Industriel», 1905.—F. Pérez-Dolz. «Historia y Técnica de la Cerámica». Enrique Meseguer, Editor, Barcelona. LA CERÁMICA DE BUSTURIA (VIZCAYA) 31 blancas que otras de Alcora, y que son bastante duras aunque rayables por el acero, y algo porosas. El Sr. Serra Pickman me comunicaba que. en una sola pieza {plato estampado en azul) que conocía de Busturia, «he podido observar que se trata de una pasta hecha con más caolín y menos sílice que la nuestra. La arcilla es poco pura y puede muy bien ser española. El barniz es muy espeso y está algo averrugado. Ignoro si en otras piezas fabricadas en la misma casa se habrá empleado otra clase de pasta y otro barniz más fi no». Estas observaciones del Sr. Serra Pickman, referentes acaso como él indica a alguna de las piezas más defectuosas, coinciden de todas suertes en cuanto a la calidad de la pasta (que al tener poca sílice resultaría excesiva' mente plástica y de escasa cohesión molecular), con la noticia que hemos trascrito en que se comunicaba desde Espelette a Busturia acerca del envío de caolín, pero también de feldespato; pues éste es una de las principales materias fundentes que suelen añadirse a la arcilla como desgrasantes que corrijan esos defectos. Por otra parte, la adición a la arcilla y al sílex de un material poco fusible como es el feldespato, o comish-stone en los cera' mistas ingleses, que unirá los granos después de la cocción, es lo que produce la porcelana llamada inglesa o natural, como también la designan los franceses con los nombres de demiporcelaine y porcelaíne opaque, que era la fabricación per' seguida en Busturia, que veremos en las marcas de esta manufactura que la proclaman como «Media'Porcelana» y «China'Opaca». El bórax sobre el que habían de hablar en Agosto de 1847 dos de los socios de Busturia, se emplea como una cubierta transparente, recomendada para la porcelana dura, y puede servir también como fundente y colorearse por medio de óxidos metá' lieos. En cuanto al cobalto de Manises de que también se habla en carta a Busturia de Diciembre del mismo año, sabido es que da los colores azules que tanto dominan en la decoración de esa cerámica; y si en vez del fosfato de cobalto se utiliza el cromato de cobalto, se produce ese azul que tiende al verde que también se ve en la de Busturia; como suele adicionarse también óxido de cobalto para corregir el matiz amarillento de las arcillas. El negro, también muy usado en las estampaciones de Busturia, se obtiene con mezcla de óxidos de manganeso, de hierro y de cobalto. 32 ANGEL DE APRAIZ Después de todas las gestiones y de las dificultades que también hemos atiabado ya, acerca de los materiales que habían de emplearse en la fábrica, según la correspondencia de sus dirigentes en 1847, se produce en Enero de 1849, un cambio en la dirección, para la que aceptan a otro francés, Margaine (?), que se compromete a traer de París su material de fábrica de porce lana, y al que Orbegozo le pide traiga obreros y que para entonces estará todo dispuesto con el fi n de obtener buenas hornadas de «talayera común y media porcelana que son las clases más vendibles». En Febrero del mismo año 49 se hace otra escritura de sociedad a la que nos referiremos al tratar de historiar las fabricaciones, aunque fundamentalmente siguen las mismas personas, pero no se menciona en aquélla para nada a ningún francés. Y al mismo año y a su mes de Marzo, corres ponden los documentos que me proporcionó el Sr. Rodríguez, impresos en parte en su artículo de Vida Vasca que hemos citado y que dice que dichos documentos le movieron a publicar, aunque ya hemos visto que no se refieren al comienzo de la fabri cación, ni tampoco el Sr. Rodríguez lo ha pretendido. Se titulan estos documentos, que copió el Sr. Rodríguez en la Diputación de Vizcaya, como procedentes del Archivo de la Tenencia de Corregimiento de Guernica, sig. L, 188, Exp. n.° 137: «Testimonio de denuncia de mina de tierra refrac taria en término de Luno, por Manuel Agustín de Chirapozu, vecino de Busturia, y diligencias de demarcación y concesión de la misma. Escribano Francisco María de Aróstegui. Año 1849». Comienzan por un oficio de D. Manuel Agustín, quien parece sería el mismo conocido por D. Manuel Santos de Chirapozu ya mencionado y contemporáneo, al Sr. Alcalde de Luno, enca bezado con las palabras, que acaso corresponden a un sello: «Fábrica de Loza de San Mamés de Busturia». En el oficio se invoca la Real Orden sobre Minas de 2 de Agosto de 1833 que faculta para hacer calicatas «con el fi n de descubrir y reconocer las arenas y piedras silíceas, las aluminosas, las arcillas, plástica y magnesianas y las tierras y piedras refractarias que tienen aplicación de loza de todas clases» y establece que la demar cación del terreno corresponde a las Justicias de los pueblos; por lo que el Sr. Chirapozu participa al Alcalde que «ha practicado esta Dirección los reconocimientos facultativos necesarios y ha hallado en el terreno llamado Zallochu, propiedad del Señor LA CERÁMICA DE BUSTURIA (VIZCAYA) 33 Conde de Monteíuerte, jurisdicción de la Anteiglesia de Luno, tierra refractaria blanca», lo cual le pide «se sirva admitir al registro destinado a el efecto, en donde espero hará costar terminantemente que la esplotación del referido terreno para los usos que la ley de dos de agosto establece, solo a la fabrica de San Mamés de Busturia pertenece» y que «debiendo principiar muy en brebe a hacer uso de las tierras, estimará a V. esta Dirección se sirva designarla un día para proceder a la demarcación del terreno según previene la ley»; firmando el oficio D. Manuel Agustín, en Busturia, el 13 de Marzo de 1849. Viene después en estos documentos, autorizados todos por el mencio nado escribano, un Auto en que el Alcalde D. José Antonio de Olaeta, admite «la denuncia que propone la dirección de la fábrica San Mamés de la Anteiglesia de Axpe de Busturia, y para la demarcación se señalan las diez horas de la mañana del día de mañana, y para realizarlo se nombra al Perito D. Juán Bauta de Lecumbarri vecino de dicha de Busturia»; como hay a conti nuación una Notificación a D. Manuel Agustín, y una Diligencia en que en la Anteiglesia de Luno «el infraescrito Escribano Secretario de Ayuntamiento de la misma Certifico y doy fe que asociado del Señor Alcalde Dn. José Antonio de Olaeta y Dn. Manuel Agustín de Chirapozu vecino de la Anteiglesia de Axpe de Busturia nos hemos constituido a la heredad titulada Zallochu pertenecido de la casa denominada Santa Lucía propia del Señor Conde de Monteíuerte» y el Sr. Chirapozu señala el centro de la referida heredad como punto céntrico para la demar cación que ha de realizar el perito, con detalles que de su Decla ración reproduciremos porque pueden tener algún interés; estando fechados todos los antedichos documentos en el mismo día ya indicado. Del siguiente, 14 de Marzo, son los demás, menos el último que mencionarernos; y en ellos, después de la Notificación al Perito, fi gura la Declaración de éste, D. Juan Bautista de Lecumbarri, quien «previa manifestación y señalamiento del inte resado D. Manuel Agustín de Chirapozu, ha procedido a la demarcación y deslinde del terreno denunciado siendo su punto céntrico el centro de la heredad titulada Zallochu que actual mente existe sembrada de trigo pertenecido de la casa titulada Santa Lucia en Jurisdición de esta Anteiglesia propia del Señor Conde de Monteíuerte que contiene de cabida dicho terreno denunciado nobenta mil pies superficiales a saber cuatro ciento 40 ANGEL DE APRAIZ las enseñanzas de Andalucía eran más fáciles y directas que las de Talayera, dadas las comunicaciones marítimas que estos pueblos de la costa de Vizcaya han mantenido siempre. De artistas de Busturía que pudieran conocer tales técnicas en esos tiempos, no tenemos ninguna noticia concreta. Respecto de otras artes, D. Francisco Sesmero que prepara bajo mi direc ción una tesis doctora! acerca del Renacimiento en Vizcaya, me ha proporcionado copia de un concierto entre Rodrigo de Apraiz y Juan de Alica, Martín de Aguirre y San Juan de Zobaran en 1600, para «yr a la Villa de Villadiego y allí ayan de trabajar en su oficio de rejería durante el tiempo de tres meses poco más o menos» (1); pero en la cerámica, por tratarse ordinariamente de obras de menor importancia, o por ser más escasos los trabajos, falta todo dato según hemos dicho. Hay que creer, sin embargo, que siempre debió allí de haberlos, aunque fuese excepcional una labor como la del frontal referido, que son también poco frecuentes en Vizcaya en ese material y para la que pudo acaso aprovecharse la estancia accidental en Busturia de algún artista en cerámica conocedor dala que se hacía en Andalucía, pero que necesitaría haber encontrado en Busturia un taller bastante desarrollado. Por otra parte, de las facilidades de relación marítima de Busturia en aquel tiempo da fe el dato ya publicado, de que de la junta reunida en Santander en 1581 para proponer reformas en la construcción de galeones, formaban parte dos Pedros de Busturia, el Mayor y el Menor, maestros de ribera, o sea constructores de naves. Comparto asi por todo la opinión que al principio cité de D. Pedro M. de Artiñano de que la fabricación en Busturia debió de comenzar en una época anterior a la que se cita, aunque cuando tratemos de sus formas y decoración hemos de pun tualizar nuestra opinión sobre las posibles épocas de éstas. Pero en lo que se refiere a la Fábrica de San Mamés, no deben de ser exactas sus noticias de que «de la documentación recogida por los herederos de sus antiguos propietarios, parece ser que esta fábrica comienza a trabajar poco antes de la muerte de Fer nando VII y termina hacia 1855»; pues Fernando VII murió en 1833 y la Fábrica de San Mamés, según precisaban las nietas del (1) Documento Inédito del Archivo Histórico de Protocolos de Vizcaya. En Bilbao, en 13 de Mayo de 1600. Escribano; Diego de Abendaño. Folio 125. l.A CERÁMICA DE BUSTURIA (vIZCAYa) 41 fundador en esa documentación que examiné detenidamente y en la que no he visto nada que lo contradiga, comenzó según lo consignado en 1842 y terminó en 1862. En el siglo xviii y a principios del siglo xix se experimenta en la cerámica el mismo fenómeno estético que claramente se ve en la literatura y también en las demás artes y expresiones del estado social, en las épocas de agotamiento de un ideal y su cambio por otro, como el del Renacimiento clasicista en su sentido más extenso por el del Romanticismo, en las que exaltan con barroquismo y alambican en repeticiones puristas aquel mismo ideal en los productos más refinados, mientras que los de clases populares se hacen más toscos y groseros. Así en el afán por la obtención de la porcelana en Sajonia (Me'issen), en Francia (Vincennes y Sévres), en Holanda (Delít) y en Inglaterra (Chelsea), consiguiéndose en un principio la porcelana solamente en Sajo nia, de donde imita nuestro Carlos III la de Capodimonte en Nápoles y luego la del Buen Retiro, como su Ministro el Conde de Aranda la consigue también en Alcora, donde ya antes se fabricaba la loza con influencias de Moustiers y del Mediodía de Francia. Se cultiva para la decoración la rocalla propia del estilo rococó dominante; y como de China venía la verdadera porce lana, al tratar de reproducir sus obras se copian sus formas y ornamentación, y las chinerías nos muestran que en esas épocas de transición se anuncia lo que ha de venir en la época siguiente, como en ésta, al propio tiempo que la sentimentalidad, el gusto por exótico y lo oriental que han de caracterizar al Romanticismo. Mientras tanto la cerámica popular española de reflejos metálicos del tipo de Manises, se había hecho más vulgar, per diendo cualidades distintivas; la de Talavera acentúa su deca dencia según avanza el siglo y en vez de las escenas de asunto renacentista italiano o de temas sacros, extrema el popularismo de sus motivos, y llega a imitar a otras fabricaciones españolas que entonces se consideran más perfectas como las que a fi nes del siglo xviii se hacían ya en Sargadelos, en Cataluña y en Valencia (1). En Busturia es lo probable que se hiciera también (1) Puede verse resumida esta evolución en el «Catálogo Sumario del Museo Arqueológico Nacionai.—Cerámica Española (Nuevas Ínstalaciones)>, por Emilio Camps Cazorla. Madrid, 1936. También en las «Publicaciones de la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Madrid. La Cerámica de Alcora. Resumen histórico-crítico», por el Conde de Casal, 1944. 42 ANGEL DE APRAIZ cacharrería popular; como el historiador alavés Landazuri del fi nal de dicho siglo nos habla también de más de cuatro manu facturas de Loza Alavesa, algunas con piezas fi nas, y de otras de teja y ladrillo en las que los fabricantes eran «del Reyno de Francia» (1). En Tudela y en Pamplona funcionaron alfares, que en la segunda de estas poblaciones se amplían considerablemente en 1787 y, aunque fracasaron por la mala calidad de sus pro ductos antes de terminar el siglo, para volver a resurgir cerca de mediado el xix, «La Taiavera» de Pamplona dejo muchas obras de género popular con las que consiguió beneficios el Hospital de la capital navarra (2). En la fábrica de loza de la casa de Misericordia de Bilbao se hacían también piezas populares como las que reproduce Artiñano en su artículo citado, e igualmente fi guras que parecen de inspiración inglesa como la del Mambrú o Toby, que aquí se transforma en un caballero vestido ya a la moda del siglo xix, pues tiene sombrero de copa alta, empuñando una bota o recipiente de vino, mientras que entre sus piernas tiene un tonel con agujeros por donde saldría el agua en la función de aguamanil que parece tendría esta composición, toscamente trabajada; pero también esta fabricación de la Mise ricordia de Bilbao fué anterior a la más conocida de Busturia, pues en el Museo Arqueológico de Bilbao, donde he visto unas notas que dan el comienzo de la loza de Busturia en 1785 y 1795 que son datos verosímiles pero de los que desearía confirmación, se da la fecha de la ejecución de aquella pieza en 1829. Otro aguamanil de factura y decoración en amarillo muy populares, que vi en una apartada iglesia vizcaína, creo que en Andracas, y otras piezas de ese estilo como aguabenditeras, vasijas de todas clases y otros objetos (como las palomas de loza con barniz blanco y ojos y plumas azules, para muestra de los palomares y que se fabricaban en la Misericordia de Bilbao y todavía en nuestros días en Alava), se hicieron en Busturia, en modestas alfarerías cuya actividad no conocemos aunque ello sería intere sante en la investigación de nuestro arte popular. Pero también (1) «Joaquín. José de Landazuri. Historia Civil de Alava». En la edición copia de la impresa en Vitoria por Manteli en 1798. de la Diputación de Alava y en su imprenta en 1926, tomo J, págs. 175 y 176, con detalles de dicha loza. (2) G. Oña: Las Antiguas Lozas de Pamplona, en la «Revista Española de Arte», vol. I, 1936. LA CERÁMICA DE BUSTURIA (vIZCAYA) 43 las modas cultas, las influencias exóticas y el afán técnico hacia los nuevos hallazgos, repercutieron en Busturia, y a esas corrientes del siglo xviii que hemos tratado de resumir, responden algunos de sus tipos de cerámica que examinaremos y cuya clasi fi cación cronológica atribuyéndolos a la fabricación de mediados del siglo XIX, denotaría en todo caso un conservador arcaísmo o una vuelta a los temas de la época anterior. El siglo XIX y su sociedad burguesa requerían otros productos en los que la solidez y el bello aspecto se hicieran compatibles con una relativa economía, aunque ello fuera a costa de que lo artístico se industrializara. Se aprovecharon para ello en cerámica la tierra de pisa, la inedia porcelana y la porcelana opaca, y para su decoración los procedimientos del grabado que habían realizado tantos avances y la estampación. Las fábricas de Ingla terra recibieron de las de Delft los temas chinescos con dibujos en azul, y hasta las ilustraciones de paisajes con tanto carácter romántico parecen más antiguas en Delft, de acuerdo con el desarrollo de la pintura paisajista en Holanda, y que de allí pasaron a Inglaterra, donde los recuerda el dibujo de una pieza fabricada por Geo. Jones de Stocke on Trent, fábrica que según la comunicación que debo a D. Guillermo Serra Pickman afirma lo emplea desde 1790. De todas suertes la fabricación inglesa de Staffordshire debió de ser la que más influyó en este género en España, tanto en lo chinesco como en los paisajes: de allí vino en 1847 Mr. Forestier a dirigir la fábrica de Sargadelos, aunque ésta existía desde 1804 «a imitación de la de Bristol» menos famosa, todo ello según el Sr. Sánchez Cantón, quien compara los productos de esta última época de Sargadelos con los de Copeland mas bien que con los de Davenport, pero desde la primera época dice que los artículos producidos en Sargadelos «eran similares a los de las mejores fábricas de Staffordshire» acaso con mediación de la loza portuguesa; y según el Sr. Serra Pickman, en la primitiva correspondencia de su fábrica «La Cartuja» ésta compara siempre la bondad de sus productos con los de Daven Port de Staffordshire, y con planchas allí grabadas en cobre se hicieron en Cartuja los primeros estampados en 1841, muy semejantes a algunos de Busturia y también a otros de Cartagena. La fábrica de Cartagena se había establecido en 1750 para la confección de loza fi na con estampaciones calcográficas, «procedimiento que se extendió más tarde —continúa el señor 44 ANGEL DE APRAIZ González Martí (1)— a las del Retiro y Alcora y en época más moderna a la de la Cartuja». Pero la de Sargadelos fué sin duda de la mayor importancia e influencia en España durante la primera mitad del siglo xix, en que está en completa decadencia la fábrica de Alcora, y en que las manufacturas regias de la Florida o de la Moncloa trataban de sostener o restaurar la producción de lujo de la porcelana, pero dedicándose desde tiempo antes de su extinción en 1850, con preferencia a la loza fina y empleando las planchas de grabados. En la fabricación de Sargadelos estableció el Sr. Bello Piñeiro (2) cuatro épocas, que admiten y detallan los señores Sánchez Cantón y Marqués de Lozoya en sus escritos sobre esta materia que hemos mencionado, como también D. José Filgueira Valverde en el bello libro, con tanta documentación gráfica, que publica en el momento en que terminamos este estudio y así podemos aprovechar sus datos (3); épocas que hemos de recoger aquí por su coincidencia e influencia respecto a la producción de Busturia, con la que guarda tantas semejanzas: 1.° de 1804 a 1832, en que un caballero formado en la Epoca de la Ilustración, Don Antonio Raimundo Ibáñez, funda la fábrica de loza, aprestándose en 1808 a crear otra de vidrio, pero asesinado por un tumulto popular en 1809, es continuada la fabricación por su familia hasta el fi n de esta época, en la que se elaboran en Sargadelos loza blanca y relieves y medallones también blancos al estilo Wedgwood, pero intentándose también obtener porcelanas duras, con decoración limitada a fi leteados. En la 2.° época, desde 1835 a 1442, D. José Ibáñez, hijo de D. Antonio Raimundo, constituye con el sevillano Tapia y Piñeiro sociedad para la fabricación de loza fi na, que dirige un francés y a la que pertenecen «las origi nales y curiosas lamparillas en forma de castillo ejecutadas en loza blanca», cerrándose la fábrica en 1842, año en el que según me comunicó D. Guillermo Serra Pickman, su abuelo D. Carlos Pickman y Jones, primer Marqués de Pickman tuvo firmado el (1) Manueí González Martí: Cerámica Española. Manuales «Labor»^ Barcelona, 1933. (2) Felipe Bello Piñeiro: Cerámica de Sargadelos. «Arte Español», Revista de la Sociedad Española de Amigos del Arte, 1921 y 1922 y tirada aparte. (3) Bibliófilos Gallegos. Colección ^Obradoiro» Sargadelos. Santiago, MCMLI. LA CERÁMICA DE BUSTURIA (vIZCAYA) 45 contrato de arrendamiento de la fábrica en Sargadelos del que se excluían las planchas de cobre para estampado; y año en que el cierre de la fábrica de Sargadelos pudo apresurar la apertura de la de Busturia. En la 3." época de Sargadelos, desde 1845 en que toma en arriendo la fábrica D. Luis de la Riba y Compañía, de Santiago, hasta 1862 en que por el mal resultado, no artístico sino económico,- abandonan la empresa el director Forester, el administrador y los operarios mejores con lo que la fábrica vuelve a cerrarse, obtuvo ésta, con magnífica instalación a la inglesa, sus mejores obras, entre las que destacamos por su analogía con las de la empresa de San Mames de Busturia, que empezó su vida tres años antes que ésta pero terminó al mismo tiempo: la llamada loza iluminada por colorearse a pincel sobre el bizcocho estampado, con ramos de vivos colores; el estam pado de paisajes que en Sargadelos son algunas veces vistas tomadas de la realidad, en negro y azul y también en verde y rosa, y el de típicas escenas como las del Quijote y otras de costumbres gallegas; la nueva pasta que, según Sánchez Cantón, Forester «bautizó con el nombre, un tanto engañoso, de china opaca», siendo este mismo el que se estampaba en muchas piezas de Busturia; como también es igual el que el color, azul en estos casos en Busturia «no se concreta a teñir los trazos del dibujo y las zonas que aquéllos delimitan, sino que impregna los fondos difuminado. Lo que se pierde en precisión —continúa el señor Sánchez Cantón hablando de Sargadelos y lo mismo tiene apli cación a Busturia— se gana en suavidad; y al cargarse de color el motivo decorativo, su exceso se extiende, dando la impresión de una tinta corrida. El efecto, chocante para muchos, que con sideran los ejemplares así adornados como fallas, estímanlo deli cioso los apasionados por el color. Como la fotografía da idea inexacta de este genero, sólo la vista de las piezas vale para poder juzgarlo. El procedimiento, sin dejar de ser el estampado mecá nico, adquiere por virtud del empeño colorista un sello personal sui génerís», añadiendo que también la china opaca muestra en ocasiones nitidez de líneas, e igual ocurre en Busturia; como es grande igualmente en ambas manufacturas la variedad de piezas, de las que enumeraré por darse en ambas y luego las veremos entre los tipos de Busturia, las que se citan en Sargadelos de vajillas completísimas, juegos de tocador, tinteros, fl oreros, candeleros, cestos, pero sin que yo conozca de Busturia piezas 46 ANGEL DE APRAIZ grandísimas, ni fi guras exentas de hombres y animales; aunque sí en cambio algo semejante a lo que en Sargadelos aduce el Sr. Sánchez Cantón como «una decoración de muy grato efecto y que parece se empleó en tiempo avanzado: consistía en jaspear las piezas de vajilla y de lavabo; no era una novedad, mas su vidriado denso y el aspecto de muy suave entonación armoni zaban a maravilla sobre los tocadores de mármol antes esti lados». La 4." época de Sargadelos abarca desde 1870 en que resucita la fábrica uno de los nietos del fundador, hasta 1875 en que se cierra definitivamente: en estos años ya no existe la de Busturia, pero la producción de loza iluminada «de florecillas rosa y azul con hojitas de verde claro y cuyos tallos consisten en pinceladitas en negro» y ejecutada por mujeres llamadas «pincelistas», según noticia de Bello Piñeiro reproducida por Sánchez Cantón, y la loza pintada con destino popular y de fuertes colores que refiere también el segundo a los últimos tiempos de Sargadelos, nos sugieren asimismo algunas notas que hemos de dar acerca de los tiempos fi nales, anteriores a aquéllos, de la fabricación de Busturia. La fábrica de la Cartuja la da el Sr. González Martí como fundada en 1839, pero D. Guillermo Serra Pickman me da como fecha de su fundación la de 1841, añadiendo el primero que «pronto adquiere el prestigio merecido, que ya no ha perdido, por la excelente calidad de sus pastas fuertes y la limpieza de colores y barnices». En Toledo durante toda la primera mitad del siglo XIX se conservaba la tradición de la loza española y.en laFábricade Montoya se emprendían tareas artísticas bajo direc ción italiana y continuando el estilo de Alcora. En Segovia, el Marqués de Lozoya nos da también noticias de fábricas de cerámica artística, fundada una hacia 1843 y otra en 1861, habiendo allí obreros procedentes de Sargadelos pero sin que se conozcan decoraciones calcográficas, sino más bien grandes piezas decorativas y la herencia de la última fase de la Moncloa. De la época y el estilo que vamos a detallar en Busturia, hemos visto sobre todo con marcas espaiíolas, obras, además de las citadas, de Cartagena, de Pickman y San Juan de Sevilla, y tenemos noticias de la fábrica de Valdemorillo de la loza fina llamada de Pedernal, de otra fábrica de loza que existía en Barcelona en 1842 y de otra de Palma de Mallorca, En el País Vasco se da por alguien la fecha de «hacia 1840», mientras que LA CERÁMICA DE BUSTURIA (vIZCAYA) 47 otros precisan la de 1851 (1), para la fundación de la fábrica de porcelana de Pasajes, con artistas y materias primas importadas de Limoges y cuyos bellos productos, con espléndidos dorados los más antiguos y con moderna decoración de calcomanías los más recientes, han seguido elaborándose, entre vicisitudes, hasta principios de este siglo; la «Nueva Talavera», de Pamplona, entre 1850 y 1871, fabricó numerosas piezas de tipo popular, como también en Navarra, en Ventas de Yanci, hubo en el último cuarto del siglo xix otra importante fábrica de cerámica, propiedad de un Sr. Belarra; pero estas empresas, como las que iniciaron poco después de mediado e! siglo los ceramistas vascos Zuloaga y que se desarrollaron y aún continúan lejos de su país, no tienen ya con la cerámica de Busturia más relación que la de representar la necesidad que en España se sentía durante todo el siglo de satisfacer la demanda de una elevación del nivel de vida que principalmente la importación extranjera proporcionaba, y el empuje de nuestros hombres que, como otros de la península, tenían ya el afán de los negocios y del progreso industrial. Vicisitudes de la fábrica de San Mamés. En Busturia, el yerno de D. Gaspar de Bulucua, D. José Eusebio de Chirapozu y Uriarte que era hijo de D. Manuel de Chirapozu y Urriolabeitia y de D."" María Juana Bautista de Uriarte y Apraiz, herederos de D. José de Apraiz y restauradores de la casa de Chirapozu, debió de tomar parte con su suegro, según los documentos que vamos a revisar, en la fundación en 1842 y en los primeros trabajos de la fábrica de San Mamés. Pero no he visto documentación referente a ella de estos años, aparte de la carta de la Cartuja de Sevilla de 1844 que muestra el espíritu abierto y hasta de colaboración dé la misma y que en parte trascribimos en nuestro capítulo relativo a los materiales, (1) En un artículo titulado Cocktail Donostiarra y publicado en «El Pueblo Vasco» de San Sebastián de 5 de Febrero de 1936, el periodista Gil Baré (seudónimo de Gabriel Laffitte), señalaba la primera época dicha y aportaba numerosos datos sobre la fabricación de Pasajes. Con posterioridad los han ordenado y completado G. Oña en su estudio Las porcelanas de Pasajes, en la mencionada revista «Arte Español», 1942; y el Marqués de Lozoya en su libro citado. 48 ANGEL DE APRAIZ en el que hemos dado también otras noticias que sobre esto encontramos en los documentos de Busturia de 1847. De ese año 47 hay en Busturia un documento en el que se trata de la aprobación de estatutos de la asociación que forman «varios capitalistas de este país, de acuerdo con un inteligente extranjero», y se habla de la «excelencia de la tierra de sus alrededores». El inteligente extranjero debía de ser el francés M. Decan, a quien según carta de Junio del mismo año, dirigida por D. Ambrosio de Orbegozo desde Bilbao a D. Manuel Santos de Chrirapozu, se esperaba llegase a Busturia; y en ese año fi gura en otro documento como «Director facultativo», según ya hemos consignado. También en las referencias documentales que hemos hecho acerca del material, se menciona a un Félix Portel que a propósito del mismo escribía en francés desde Espelette, y a un «Monsieur» que acaso fuese el propio Decan a quien se esperaba en Busturia, comt> también al Sr. Santo Domingo y a los demás cuyos nombres ahora hemos repetido. En el mismo año se habla en los documentos de la «extinguida Sociedad» de Bulucua, Hurtado y Cía. que hacían alfarería. Pero en 3 de Setiembre se fecha otra carta de Orbegozo al mismo D. Manuel S. de Chirapozu, en que se nombra a los Socios, parece que de la nueva Sociedad, y que eran: D, Gaspar de Bulucua y su yerno, D, Domingo de Santo Domingo, D. Rafael de Santo Domingo, D. Andrés de Nardiz, D. Domingo de Abaroa y Don Andrés de Uriarte que debía de ser hijo de D. Antonio y Doña María Juana de Apraiz y por tanto cuñado de D. Manuel Santos, como por otro lado el hijo de D. Andrés llamado D. Hipólito casó con la que sería su sobrina segunda D." Benigna de Chirapozu y Bulucua y estos fueron padres de D.*^ Concepción de Uriarte y Chirapozu, casada con el Ingeniero de Caminos D. José Clemente de Ucelay, fallecido cuando escribo esto, y padres a su vez de D. José María de Ucelay, pintor y actual propietario de la casa; fi gurando también en dicha carta como socio un M. Ange (?) Decan; además de los que mantienen la correspondencia, Don Ambrosio de Orbegozo y D. Manuel Santos de Chirapozu. En otra carta del mismo al mismo de 12 de Agosto del repO' tido año 47, además de mencionar el bórax como antes declamos, se hacen pronósticos felices sobre la fábrica, diciendo que valía entonces 25.000 duros, pero que a la vuelta de cuatro o seis meses valdrá 40.000. También dice D. Ambrosio en esa carta, que LA CERÁMICA DE BUSTURIA (vIZCAYA) 49 se alegra de que «la segunda hornada con barniz haya salido bien». Y ya hemos dicho que en Diciembre del mismo año M. Decan y D. Manuel S. Chirapozu esperaban principiar el trabajo de la «media porcelana». En otra carta desde Bilbao de Noviembre del mismo año, de Orbegozo e Hijos y de Teodoro de Maruri a los Sres. Direc tores de la Fábrica, se plantean otros problemas de la manu factura y se dan noticias interesantes sobre el estado y la preparación del pais en este respecto. Había habido en Busturia cuestiones con los aprendices por excesivas pretensiones de éstos, y en la carta se dice; «Por las noticias que hemos adqui rido. no debernos prometernos que de esta Santa Casa de Mise ricordia puedan proporcionarse los doce o más aprendices que ahí se necesitan»; dando como motivos que si los aún no dedi cados allí a oficios son demasiado jóvenes, «de los dedicados en el mismo establecimiento a la fabricación de loza, no creemos que por ahora trate de desprenderse su junta» y que solamente les podría ceder cuatro o seis, «por todo lo que opinamos debe acudirse sin detención al establecimiento de igual naturaleza en Vitoria, supuesto que ha ofrecido anteriormente jóvenes adecuados y con la circunstancia de que todos o algunos de ellos tendrán nociones de dibujo». El establecimiento de igual natu raleza que había entonces en Vitoria era la Casa de Piedad o Misericordia, llamada generalmente el Hospicio, gobernado por la Real Junta Diputación de Pobres, y según sus actas y cuentas de alrededor de 1847, que he podido examinar gracias a la amabi lidad de su actual capellán D. Román Martínez de San Vicente, no existía allí fabricación de cerámica como hubiera podido sospecharse por los datos precedentes, aunque si maestros y prácticas de otras manufacturas de hilados, tejidos, mantas y velas, y la Junta ofrecía aprendices, como en el documento de Busturia se menciona, para colocar a sus expósitos y demás acogidos, en diversos oficios. En el Hospicio había maestro de instrucción primaria, pero alumnos del mismo asistían para aprender música y dibujo a la Academia de Bellas Artes o Escuela de Dibujo de Vitoria, fundada allí por la Sociedad Bascongada de Amigos del País y restaurada a partir de 1818, recibiendo premios en ella; y esta preparación es a la que sin duda se alude en la carta mencionada y la que es posible tuviera su trascendencia en la fabricación artística de Busturia. 56 ANGEL DE APRAIZ ochavada que puede observarse también en la sopera. Estas formas ochavadas se usaron mucho en la época romántica, siendo así las de la primera época de la Cartuja o sea desde su fundación en 1841, según me comunicó el Sr. Serra Pickman, como también que aún se fabrican así en ella. Las formas de los platos de 14 lados de este fotograbado y del anterior parecen responder a la misma moda, e igual gusto se indica también en los 14 espacios que limitan las rayas en el plato redondo del Fot. 6, como también responden a esa modalidad de líneas angu lares la forma y la decoración del plato de nuestro fotograbado siguiente. Fot. 9. Lote del Museo Arqueológico de Bilbao. Además del plato a que acabamos de referirnos, figura aquí una bandeja ovalada de las que veremos también otras de Busturia, llevando ésta decoración pálida y verdosa, que en el borde adopta unas formas de abanicos frecuentes también en las arcas vascas. También es pálida y de color verdoso la decoración de las restantes piezas de este fotograbado y que montadas una sobre otra componen una mariposa o lamparilla que sirve para calentar la tetera o recipiente, igualmente contenidos en nuestra foto grafía. La pieza lleva el sello de China opaca al que aludiremos en el Fot. 12. De este objeto me escribió el Sr. Serra Pickman que es completamente igual a los que se fabrican en la Cartuja y seguramente copiado de un modelo inglés; como el Sr. Sánchez Cantón nos hablaba de las lamparillas en forma de castillo que fabrica Sargadelos entre 1835 y 1842. Fot. 10. Sopera propiedad del Sr. Landeta, que aunque se parece en la forma a la antes vista y también a la de Pasajes de la Lamina I de Oña, difiere de aquélla no sólo en la molduración, sino en el tamaño, mayor en la de ahora que mide en la línea máxima de su boca 23 cms. En ella aparece uno de los paisajes o vistas que observamos se repite en piezas diversas de nuestros Fots. 13 y 14 y aun en el 15 y en otras que no reproducimos, por más que los dibujos de esta clase de vistas eran en Busturia variados. Parecen proceder también de planchas inglesas, como lo serían algunas de las planchas conservadas en el Arqueológico Nacional, cual la que reproduce Lozoya en la Fig. 152 del tomo V de su obra citada; y las planchas inglesas debieron de producir muchas de las decoraciones de las fábricas de Cartagena y Cartuja, según los datos que hemos consignado en el capítulo LA CERÁMICA DE BUSTURIA (vIZCAYA) 57 de Historia como debidos al Sr, Serra Pickmam, afirmando la gran analogía entre esas vistas y las de Busturia. El bello dibujo de vides de nuestra sopera se repite en los objetos de los Fots. 12 y 13 y en uno del 14, como el de vides y el de la vista en una bandeja que poseía el Sr. Arrieta, cura de Navarniz (1), no dejando de recordar aquél a otros de Sargadelos, particularmente en las Láminas IV, VI y VII de Cantón, y en las 34, 35 y 41 de Filgueira que hace destacar su carácter «isabelino», pero es más ostentoso el de la pieza de Busturia. Esta lleva debajo, en negro como toda su decoración, la marca que reproducimos en nuestro Fot. 11. «Busturia ' Vizcaya - Media Porcelana», que es la misma que fi gura en el dorso de la bandeja de nuestro Fot, 12, propiedad del que esto escribe. La estampación es también en negro y fi rme, aunque lo parece menos en algunas partes por los brillos que recogió mi fotograíía. Las dimensiones de esta fuente son de 28 por 22 cms. , menores que las de otras fuentes o bandejas que hemos visto y que veremos, incluso las más pequeñas de éstas y con la decoración de la del Fot. 14, que miden 32,5 por 25,5 unas, y 30,5 por 23,5 otras, lo que muestra que se variaban los tamaños aun empleando la misma deco ración. En la de esta bandeja aparece un tipo nuevo de vista de ruinas románticas, que se repetirá en la tetera del Fot. 16. Otra fuente ochavada posee el Sr. Landeta que lleva en el centro el paisaje del Fot. 10 y la cenefa de chinos, quioscos y otras representaciones de ese tipo y, acaso en relación ellas, tiene al dorso un sello igual al del Fot. 11 y de esta bandeja, pero en el que las letras dicen «Busturia - Vizcaya - China Opaca», como la lamparilla del Fot. 9. Fot. 13. Lote propiedad de D. Eduardo de Landeta, La cafetera con su tapa mide 17,5 cms, de altura. Todo el lote lleva la decoración de vides y la cafetera y la jarra la vista del Fot. 10. Aparece aquí una jabonera diferente de otras que se hacían también en Busturia. Ninguna pieza de este lote tiene marca de la fábrica. Fot. 14. Lote de la colección de D. Ramón de la Sota y (1) Se reproduce en la pág. 44. Fig. 14, de un artículo por D. José Miguel de Barandiarán del libro del V Congreso de Estudios Vascos que al principio citamos, pero sólo se dice allí de esta decoración que no revela carácter local. También fi guran en ese grabado unas fi guras que mencionaremos. 58 ANGEL DE APRAIZ Aburto. En él vemos por primera vez esa orla de rosas sobre un entrecruzado de líneas en la bandeja a que hemos aludido al tratar del Fot. 12 y que es muy bella, con brillo semejante al de las piezas de Sargadelos y Cartagena que acaso falta en otras de Busturia por estar más usadas. También posee una bandeja con esas rosas el Sr. Landeta, la cual lleva al dorso la marca cono cida de la Media Porcelana. Aparecen igualmente en este foto grabado una jarra con decoración de líneas semejante a las que antes hemos visto; otro objeto de uso común como el que anoté también en una colección de D. Enrique Achabal en Munguía, con vistas como la de la bandeja y borde de vides; y otro pequeño, redondo y plano que parece una caja de polvos, seme jante a otra que exhibió como de Busturia en una Exposición celebrada hacia 1930 en Las Arenas D. Alejandro de la Sota, aunque ésta estaba decorada con fl orecillas azules, fondo marrón y borde negro, mientras que la de su hermano que consideramos ahora, es en blanco con asuntos como los de sociedad arcádica que veremos en el Fot. 17. Fot, 15. Lote propiedad de D. Eduardo de Landeta. Vemos en él nuevas formas y decoraciones. Así en la fuente o jofaina de borde muy levantado y que ostenta en la parte exterior de él una vista. Otra forma nueva es la del platillo del primer término, designado en Bilbao como «la esparraguera», pues efectivamente sus estrías parecen adecuadas para ese uso, y que es muy análóga a la pieza inferior de la Lámina VI de Cantón, a la que éste llama «aceitunero», pues no tiene estrías; pero en lo demás la forma y el estilo de la decoración, que en esa pieza de Sargadelos lleva una vista de La Coruña, acusan mucho la coincidencia de época y de gusto. En el Museo de Bilbao y su colección de Busturia hay otras dos esparragueras con las hojas y florecítas en azul de nuestros Fots. 6, 18, 19 y 20. Los platos del fondo de nuestro fotograbado repiten en sus bordes el dibujo de las vides, pero en el centro nos muestran otras nuevas vistas. Y es especial mente curioso el situado entre los otros dos, que lleva la leyenda: «Botica del Dr. Pérez Mínguez - Calle de Santiago - Números 15, 17 y 27 - Valladolid», y una alegoría en el centro que parece representar a la Farmacia que ilumina a Venus visitada por Mercurio: no tiene sello de fabricación, pero no hace falta para que por comparación podamos creer que es de Busturia. Otros platos semejantes a éstos posee el Sr. Landeta, con la la cerámica de busturia (Vizcaya) 59 particularidad de estar estampados en tinta azul, mientras que los de que hemos hablado y los que ahora indicaremos lo están en negro. Así uno con vista de un palacio con cúpulas bulbosas, entre agua, una góndola y dos bailarines de tipo italiano con un músico y un perro. Otro plato presenta dos parejas de mujeres cogiendo fl ores o frutos y debajo un título borroso, pero que está en castellano, pues se lee claramente al principio de él «Las...»; este plato es el que hemos indicado al hablar del Fot. 3 por llevar la marca en seco «Busturia - en - Vizcaya» y por ella y por su decoración acaso corresponda a fabricación más antigua. Fot. 16. Debían de pertenecer estas piezas a la colección de D. Ramón de la Sota y Aburto. La tetera de la derecha llévala vista que ya conocemos; el recipiente que está a su lado otra nueva; la de la taza que le sigue debe de ser de las ya indicadas; y el candelero, que es otra forma nueva, tiene la decoración de semicírculos o abanicos que observábamos en el Fot. 9 y que ahora me recuerda la de una ponchera y un bol de pisa inglesa de la manufactura de Etruria, que vi en el Museo de Pedralbes de Barcelona. Las dos piezas que primero hemos mencionado de este fotograbado, parecen llevar al pie el mismo motivo de deco' ración que señalábamos en el asa y en el interior del Fot. 3, y que es como de unas lises, visibles especialmente en el plato que a continuación presentamos en nuestro Fot. 17. Piezas de D. Eduardo de Landeta. La jicara y la huevera, de las que el Sr. Landeta posee también otros ejemplares, carecen de marca, pero hay en ellas orlas semejantes a la de las lises del plato. En estas piezas aparecen nuevas vistas, y en las pequeñas asuntos arcádicos que hemos indicado al tratar del Fot. 14. Las jicaras tienen 6 cms. de altura y 6,5 de diámetro en su boca; y las hueveras 6,5 y 4,5 respectivamente. Fot. 18. Este lote, de D. Eduardo de Landeta, nos presenta, con nuevas formas, un sistema también nuevo de decoración que en parte se repite en los dos fotograbados siguientes. Pero la jarra, de 33 cms. de altura máxima, y seguramente de la misma hornada que la jarra rota del Museo de Bilbao reproducida por el Sr. Artiñano en la pág. 103 del libro del Congreso de Estudios Vascos citado, muestra en sus estampaciones azules de motivos derivados de los chinescos, ese azul corrido que se repite en otras piezas de Busturia. D. Pedro M. de Artiñano, tan compe tente en técnica cerámica, me decía que ese azul ultramar, que 60 ANGEL DE APRAIZ se obtiene con fosfato de cobalto, traspasa el dibujo y se corre al cocer demasiado en el horno; pero sabido es que los mismos chinos han sabido convertir una falla de la fabricación, como debió de serlo el craquelée, en un modo de variar la decoración; y el Sr. Sánchez Cantón, al hablar de la «china opaca» de la tercera época de Sargadelos contemporánea de esta de Busturia, dice (pág. 25 de su obra) con palabras que ya hemos copiado más extensamente, pero que aquí tienen su aplicación, que una modalidad de su decoración reside en que el color «no se con creta a teñir los trazos del dibujo y las zonas que aquéllos delimitan, sino que impregna los fondos difuminado. Lo que se pierde en precisión se gana en suavidad; y al cargarse de color el motivo decorativo, su exceso se extiende, dando la impresión de una tinta corrida. El efecto, chocante para muchos, que consideran los ejemplares así adornados como fallas, estímanlo delicioso los apasionados por el color...». La jarra lleva el sello «Busturia - Vizcaya - China Opaca», como otros objetos de igual azul corrido. De ellos posee el Sr. Landeta otra jarra más baja, y otras iguales pero con diferente decorado; y jarras semejantes con azul fundido hay en las láms. 31 y 45 del libro de Filgueira sobre Sargadelos. Las otras dos piezas de este foto grabado, ofrecen con mayor nitidez de dibujo las hojas y fl oreeitas en azul que hemos visto en la taza del Fot. 6 y que veremos en ejemplares de los 19 y 20. La una es una jabonera de forma alargada y haremos notar que en otra jabonera de Sargadelos, reproducida en la láin. 39 del Sr. Filgueira, fi guran hojas y fl orecitas semejantes con ligero fundido. Y la otra un frutero o fl orero, calado como el de la lám. 42 de Filgueira y muy bello, que como la anterior no tiene marca, pero a la autenticidad de su procedencia de Busturia y a la del plato del Fot. 17 se refería especialmente el certificado que las nietas del fundador de la Fábrica de San Mamés dieron al Sr. Landeta y al que nos referimos en el capítulo de Historia. Fot. 19. Fuente propiedad del Sr. Landeta. Sus dimensiones son de 36,5 por 27,5 cms. También posee el Sr. Landeta otra igual pero perfectamente ochavada en líneas rectas. Puede aquí apreciarse claramente esa decoración de hojas y fl orecitas azules, que se ve del mismo modo en la salsera de nuestro Fot. 20. Otro lote del Fluseo Arqueológico y Etnográfico de Bilbao. Esa salsera es muy análoga en la forma a la de Sargadelos LA CERÁMICA DE BUSTURIA (VIZCAYA) 61 de la Lámina VI de Cantón. El busto, de 33 cms. de altura, representa a S. S. el Papa Pío IX y a él debía de referirse el Sr. Artiñano al decir que la fábrica de Busturia cultivaba «los trabajos heredados de la fábrica de Alcora. en estatuas hechas en blanco, recordando los famosos retratos del Conde de Aranda», aunque claro está que como Pío IX ocupó la cátedra pontificia desde 1846 hasta 1878, a esta época tiene que pertenecer el busto y no a otra anterior. La taza de café y su platillo de este fotogra bado, tienen adornos verde y oro y como su procedencia de Busturia parece asegurada por ser la colección del Museo de Bilbao donativo de la Sra. Viuda de Chirapozu, ello nos da más base para creer en igual autenticidad de las piezas del Fot. 21 que tienen adornos de fl ores análogos, y aún de la bandeja del Fot. 23, pues en ésta, como en las piezas del Museo, se dan los toques verdes y las fl ores de un rojo también algo corrido. Fot. 21, Creo que este lote pertenecía a D. Ramón de la Sota y Aburto. En él, además de los platos con bordes de motivos que ya conocemos como de Busturia y con vistas de las que una por lo menos parece nueva, está la cafetera con iniciales F. B. y decorada con un a modo de jaspeado hecho con lineas de oro, del que no recordamos otra correspondencia en Busturia. Pero Camps destaca que en la última época de los talleres de la Moncloa es característica la decoración de jaspea dos y de borduras doradas; Cantón señala con palabras que reproducíamos en el capítulo de Historia la intervención del jaspeado en la tercera época de Sargailelos (aunque lo encon tramos muy diferente en el plato de la lám. IV en color de Filgueira), y en estas dos manufacturas y en Pasajes, cuyas fabri caciones coincidieron con la de Busturia, se echa de ver cada vez más la afición a destacar el valor de la porcelana con los fondos blancos, que también iban teniendo en Busturia mayor importancia. Fot. 22. Así se aprecia en las piezas de este fotograbado, de igual colección que las del anterior y que recuerdan las vajillas de porcelana de la Moncloa que reproduce Lozoya en sus fi gs. 149 y 150. La creencia de que las que recogemos aquí se fabricaron en Busturia, se confirma con los datos que allegamos al tratar del Fot, 20, pues la taza y el platillo son iguales a los del Museo. También de Pasajes podemos ver, en las láminas 62 ANGEL DE APRAIZ publicadas por Oña, sobre fondo blanco decoraciones de oro, y las de fl ores policromadas, que se muestran sobre todo en Busturia en la gran bandeja de nuestro Fot. 23. Propiedad de D. Eduardo de Landeta y de tamaño de 37 por 28 cms., casi igual en este respecto a otra del mismo propietario, de las decoradas mediante estampación. Esta perte nece a la clase de loza pintada, con hojas y fl ores verdes y rojas, y por su belleza y la vivacidad de sus coloridos, acaso no esti mada por las gentes cultas en la época de su fabricación, creo puede aplicarse a ella cuanto dice Sánchez Cantón en el último capítulo de su libro, bajo la rúbrica La loza pintada de SarAcí delos; como en una lámina al fi n de aquél en que se reproducen varias de sus piezas, la del centro guarda bastante analogía con ésta, y también la tienen las obras de la tercera época de Sargadelos de la lám. 23 de Filgueira. La procedencia de Busturia de la que tratamos, parece afirmarse con lo que hemos dicho al tratar de los Fots. 20 y 22. Además el empleo de mujeres, llamadas «pincelistas», en la labor de iluminación floral de esas piezas de la última época de Sargadelos según los datos que aporta Cantón en sus págs. 29 a 31, encuentra perfecta correspondencia en Busturia con la fi gura que nos han dado como de la última obrera de San Mamés de Busturia, la que cerrará así nuestro trabajo, con el Fot. 24, que reproduce la fotografía de esa simpática viejecita, cuyos nombre y circunstancias consignábamos ya al fi nal del anterior capítulo sobre Vicisitudes de la Fábrica de San Mamés. Pienso que la precedente relación puede servir de índice de los principales tipos de la cerámica de Busturia, tal como los he hallado en sus colecciones más nutridas y en las que por motivos personales y de proximidad, he tenido mayor facilidad para el acceso y la obtención de fotografías. Estas colecciones han sido predominantemente las de D. Eduardo de Landeta, D. Ramón de la Sota y Aburto y la del Museo Arqueológico y Etnográfico de Bilbao, con las que puede formarse una idea completa de aquella fabricación. No he enumerado al detalle todas las piezas de cada una y en cambio cuando me ha parecido conveniente para la LA CERÁMICA DE BUSTURIA (vIZCAYA) 63 mejor información, he citado colecciones c}ue he visto, pero no fotografiado: así la principal la que poseía D. Enrique Achabal en Munguía, que constaba de unas treinta obras, entre las cuales de lo aún no mencionado se pudieran destacar una fuente honda y una bandejita ovalada con el borde de vides y ambas en azul, como un frutero semejante al de nuestro Fot. 18 hasta en la decoración de fl orecitas azules pero no calado, y una compotera; la colección que creo ya diseminada del Sr. Arroita, párroco de Navarniz, en la que había otra fuente grande con florecitas azules; las piezas existentes en la casa de Chirapozu, aunque sus dueños han sido muy generosos para donarlas a las colecciones donde más pudieran lucirse; asi como he mencionado obras de propiedad de D. Alejandro de la Sota. He tenido también noticia de que el Sr. Basanta poseía en Guecho dieciocho o veinte piezas; de que D. José Landecho tenía otras en su casa de Vildosola: como de que las había también en Lequeitio; y es indudable que en casas particulares y en sitios apartados debe de haber aún productos de Busturia, que no es muy frecuente se hallen en las tiendas de antigüedades, como tampoco creo que sea probable ningún hallazgo que haga variar las líneas esenciales de cuanto tenemos dicho. Respecto a la cronología de la cerámica de Busturia, habrá quien eche de menos que en este trabajo no se establezca de esas piezas una clasificación en épocas delimitadas, como ha solido hacerse en los estudios acerca de otras manufacturas. En éstas la fabricación había durado muchos más años, dándose en ella a veces interrupciones completas, con variaciones de técnica que servían para caracterizar un período. Mientras que en Busturia la fábrica conocida parece que no trabaja más de veinte años, durante los cuales y quizá con algo de retraso, intenta tantas técnicas que sólo cuando por los datos documentales (que son también mucho más raros que los de otras cerámicas) puede conocerse el comienzo de alguna de aquéllas, disponemos de fundamento para asignar a determinadas piezas una data, antes de la cual no pudieron ser hechas, aunque sí después. Y con esas noticias y las demás que he consignado de la fabricación de Busturia, así como de las concomitancias con otras manufac turas, ya pudiéramos formarnos, aunque con reservas, un cuadro de aquélla bastante completo. Una primera época de la cerámica de Busturia es la que 64 ANGEL DE APRAIZ hemos de tener como su prehistoria, por carecer sobre ella de documentos escritos, y así llega hasta 1842: a ésta pertenece el frontal del altar que hemos examinado y acaso algunas de las piezas que fi guran en nuestros primeros fotograbados, mezcladas con otras posteriores como creo lo son las del Fot. 4; pues no me atrevería a asegurar que ninguna de ellas sea de los tiempos de Carlos IV y me parece más verosímil que todas o casi todas sean de la Epoca de la Sociedad Bulucua (1842-47), a la que parece que tampoco deben de corresponder los objetos con adornos rococó, ni los más fi nos contenidos en los fotograbados hasta el núm. 9, pero sí los demás de éstos. Epoca de la nueva Sociedad (1847-1855). Comienza con la elaboración de la media porcelana, y así con nuestro Fot. 9, y a ella deben de pertenecer la mayor parte de los productos que representan nuestros fotograbados hasta el 20. En esa época se , realiza otra nueva ampliación de la Sociedad en 1849, y acaso j a ese período deban asignarse los objetos más refinados. jVunque ' el resultado económico no respondiera a esos esfuerzos, por lo • que en 1852 piensan los propietarios en arrendar la fábrica, | proyecto cuya realización inicia la j Ultima época. Desde 1855 en que la arrienda Agüeros, y j luego la dirige Maruri, uno df los socios antiguos. Y aunque el testimonio de las nietas del fundador fi ja en 1862 el cese de la ; fábrica, hemos visto también en el capítulo de sus Vicisitudes cómo en 1867 todavía en un molino de Murueta, propiedad de los Chirapozu, se molían «barnices y tierras para la fabricación ; de loza». A esta última época deben de pertenecer algunas de las i piezas de nuestro Fot. 20, señaladamente la taza y platillo que indican una relación con la bandeja del Fot. 23 y con la labor de pincel, que debió de desarrollarse en el.período final. También en éste debieron de intentarse nuevas técnicas como las que aparecen en los Fots 21 y 22, y acaso las de nuestro Fot. 4 que han podido parecer mucho más antiguas por sus formas rococó, pero que nos inclinamos a creer pertenecen a la época de restauj ración de esas formas en el estilo isabelino. Con lo que damos fi n a nuestro estudio sobre la cerámica de ' Busturia, lleno sin duda de deficiencias que hay que atribuir en gran parte a las del autor, pero también en mucho a las i LA CERÁMICA DE BUSTURIA (vIZCAYA) 65 circunstancias de ausencia en que he tenido que operar y al general desconocimiento reinante sobre el asunto y el material que comprende, y del que son tan escasas las colecciones que existen. Ello da, sin embargo, un especial interés a lo que hemos podido recoger de ejemplares y de datos, que si yo no publicara ahora es difícil pudieran reunirse más adelante en un conjunto, cuya formación he de agradecer sobre todo a quienes me han proporcionado el hacerla. De este modo contribuímos a la formación del panorama de la cerámica española del siglo xix, que han deseado y tratado de completar más competentes autores, que no echaban de menos entre las que faltaban, por ser tan desco nocida, la fabricación que ahora presentamos. Es sin duda modesta y sin grandes originalidad ni difusión. Pero si por motivos íntimos ha sido para mi grato su estudio, creo que la variedad de sus intentos en el escaso tiempo en que se desarrolla y del que desearíamos ver la ampliación con nuevos datos de otros investigadores, constituye un exponente del esfuerzo y la comprensión de mi país en el campo estético, durante una época en la que se incubaban tantas de las realizaciones que, con hombres cuyos apellidos reiteran los que se mencionan en estas páginas, ha practicado después en el común provecho. Angel de Apraiz F(>t 14 Fot. 16 bot. 17 Fot. 18 i Ü 5^? •«Muy Sí^^-S: