El chabolismo madrileño bajo el franquismo: urbanismo y control social desde 1939 hasta el Plan de Absorción del Chabolismo de 1961
Abstract
Con este artículo, tomando el caso de la ciudad de Madrid durante la dictadura franquista, queremos contribuir a la discusión en torno a las concepciones teóricas sobre urbanismo de zonas denominadas suburbiales y cómo se articulan con la planificación de políticas urbanas y de control social, sobre dichos espacios. A través de la revisión historiográfica y un trabajo de consulta en diferentes archivos, queremos mostrar cómo en la conceptualización, legislación y gestión en torno al “problema de la vivienda” de la capital española, la dictadura franquista acompañó políticas para el control espacial y social de la población de sus suburbios.
Full text
CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 El chabolismo madrileño bajo el franquismo: urbanismo y control social desde 1939 hasta el Plan de Absorción del Chabolismo de 1961 Madrid's shantytowns under Franco: urban planning and social control from 1939 to the Plan for the Absorption of Shantytowns of 1961 JESÚS LÓPEZ DÍAZ Doctor en Historia del Arte Profesor Contratado Doctor Universidad Nacional de Educación a Distancia UNED (España) [email protected] ORCID: 0000-0002-1198-8750 Mª ADORACIÓN MARTÍNEZ ARANDA Doctora en Antropología Social Profesora Permanente Laboral Universidad de Salamanca (Salamanca, España) [email protected] ORCID: 0000-0002-1713-6516 Recibido/Received: 29-09-2023; Aceptado/Accepted: 15-04-2024 Cómo citar/How to cite: López Díaz, Jesús & Martínez Aranda, Mª Adoración (2024): “El chabolismo madrileño bajo el franquismo: urbanismo y control social desde 1939 hasta el Plan de Absorción del Chabolismo de 1961”, Ciudades, 27, pp. 155-175. DOI: https://doi.org/10.24197/ciudades.27.2024.155175 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CCBY 4.0). Resumen: Con este artículo, tomando el caso de la ciudad de Madrid durante la dictadura franquista, queremos contribuir a la discusión en torno a las concepciones teóricas sobre urbanismo de zonas denominadas suburbiales y cómo se articulan con la planificación de políticas urbanas y de control social, sobre dichos espacios. A través de la revisión historiográfica y un trabajo de consulta en diferentes archivos, queremos mostrar cómo en la conceptualización, legislación y gestión en torno al “problema de la vivienda” de la capital española, la dictadura franquista acompañó políticas para el control espacial y social de la población de sus suburbios. Palabras clave: suburbios madrileños, políticas urbanas, chabolismo, Madrid, franquismo. Abstract: With this article, taking the case of the city of Madrid during the Franco dictatorship, we want to contribute to the discussion around the theoretical conceptions of urban planning in so-called suburban areas and how they are articulated with the planning of urban policies and social control, regarding said spaces. Through the historiographic review and consultation work in different archives, we want to show
156 Jesús López Díaz & Mª Adoración Martínez Aranda CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 how in the conceptualization, legislation and management around the “housing problem” of the Spanish capital, the Franco dictatorship accompanied policies for spatial and social control of the population of its suburbs. Keywords: Madrid suburbs, urban policies, shanty towns, Madrid, Francoism. El impacto de la Guerra Civil en Madrid tuvo, entre otros efectos, la destrucción de infraestructuras y edificios fruto del asedio sufrido. Los bombardeos franquistas fueron especialmente cruentos en el extrarradio, Entrevías, Usera o la Ventilla; lo que afectó las precarias condiciones de su población trabajadora. El 1 de abril de 1939 comenzó una Dictadura cuyos tentáculos permearon todos los niveles de vida social, entre ellos, la dimensión arquitectónica y urbanística. El Régimen impulsó la imagen de Madrid “capital imperial” (López Díaz, 2003), símbolo de la victoria y de una nueva época que, sin embargo, contrastaba vivamente apenas se traspasaba su inmediata periferia. Los suburbios madrileños, con miles de habitáculos y chabolas habitadas precariamente, en incesante crecimiento por la llegada de familias que migraban desde zonas rurales, ponían de manifiesto frente a idealizadas pretensiones, la realidad de un déficit habitacional que se mantuvo en el tiempo. Tras las primeras labores de reconstrucción, siguieron las legislativas, el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (1946) y las primeras medidas sobre política de vivienda, que jamás cumplieron las expectativas. La realidad, una creciente inmigración y la incapacidad de crear un parque residencial, obligaron al Régimen a un cambio de rumbo con la puesta en marcha de los Planes de Urgencia Social, que en el caso de Madrid (1957) pretendía solucionar por la vía del control, el orden y la vigilancia, el fracaso de dos décadas de políticas que no habían impedido el problema del mar de chabolas que rodeaba la ciudad. Las tensiones internas entre diferentes grupos con modelos de ciudad diferentes no solucionaron la realidad desbordada. Frente a un falangismo inicial integrador de las clases sociales, preocupado en ese momento por tener bajo control a una población obrera que había apoyado mayoritariamente la causa republicana, acabó venciendo el concepto de ciudad segregada promovido por las élites más conservadoras, que preferían que la población trabajadora se alojara en suburbios distantes (López Díaz, 2007). El diseño de estos suburbios siempre fue a remolque de una realidad que sobrepasó los tiempos de la política, sumado a la incapacidad económica e industrial de un país exhausto por la guerra y la autarquía, con unos ritmos de construcción de vivienda excesivamente lentos; aunque si bien, en algún momento, incentivó cierta experimentación en la construcción de las viviendas —concurso de viviendas experimentales de 1956— o incluso impulsó la autoconstrucción —los Poblados Dirigidos de los 50—.
El chabolismo madrileño bajo el franquismo: urbanismo y control social… 157 CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 Este artículo pone el foco en la cuestión no suficientemente estudiada de los suburbios madrileños, en especial el problema del chabolismo, de dimensiones extraordinarias y a los que la historiografía aún no ha dedicado el espacio y la ponderación suficientes. El trabajo se nutre de dos archivos: el fondo COUMACOPLACO del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid (ARCM), con miles de fichas que conforman el Censo de Infraviviendas, documentación ingente apenas trabajada en cuyas fichas se recogen datos de los miles de personas que habitaron esas chabolas a finales de los 50. Por otro lado, el fondo Carlos Trías Bertrán ubicado en el Arxiu Montserrat Tarradellas i Macià (AMTM), documentación inédita del que fuera Comisario de Ordenación Urbana de Madrid. Ambos archivos ofrecen una nueva dimensión del problema del chabolismo cuando se pone en marcha el Plan de Urgencia Social —en Madrid, pero también en Barcelona y Bilbao—. Un tercer Archivo revisado es el Archivo General de la Villa de Madrid (AVM), donde el casi desconocido Servicio de Represión de la Mendicidad permite, de manera transversal, entender las dinámicas de una parte del colectivo migrante y suburbial de Madrid en los 40, y que, posteriormente, conformará junto a la población de origen rural de los 50, el gran grupo social del extenso suburbio madrileño. 1. LA DIMENSIÓN DEL PROBLEMA DE LA VIVIENDA EN LA DÉCADA DE LOS 40 Desde el inicio de la Dictadura, el “problema de la vivienda” se convertirá en un eje de constante preocupación 1 . Un documento interno de la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones señalaba al término de la guerra en Madrid “10.000 viviendas destruidas y 60.000 personas sin hogar” 2 , cifras referidas por Pedro Bidagor, Director General de Arquitectura, para señalar que la gravedad de la situación en la capital relegaba “a todo problema en segundo término en tanto que éste se halle resuelto” (Bidagor, 1940: 18). La situación era tal que el Alcalde solicitó al Ministerio del Ejército 3 , a través del Gobierno Civil, barracones para acoger a la población que se había quedado 1 La Historia y la Arquitectura se han ocupado de la política de vivienda y urbanismo durante el franquismo. Destaca la figura de Carlos Sambricio (1999, 2003, 2004); estudios institucionales como el del Ayuntamiento de Madrid (1981), y autores como Diéguez (1991), Fernández-Galiano, Isasi & Lopera (1989), López Díaz (2002, 2003, 2007), Moya (1983), entre otros. En torno al chabolismo madrileño Burbano Trimiño (2020), Vaz (2015) o Vorms (2013, 2015); con enfoque más socioantropológico Rodríguez-Villasante (1989) o Martínez Aranda (2021). 2 Informe de la Dir. G. de Regiones Devastadas y Reparaciones, Mterio. Gobernación, s/f. ARCM, Sig.: 251208. 3 AVM 29-384-112. Expediente del Negociado de Beneficencia del Ayto. de Madrid a virtud de comunicación dirigida al Excmo. Sr. Ministro del Ejército solicitando el mayor número posible de barracones que instalados debidamente puedan salvar las dificultades de alojamiento de los pobres indigentes, 19 de agosto de 1939.
158 Jesús López Díaz & Mª Adoración Martínez Aranda CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 sin vivienda, especialmente en “los barrios modestísimos”. Desde un principio quedaron señaladas dos cuestiones transversales a toda la política urbanística y de vivienda en Madrid: la dimensión de la problemática traspasaba lo meramente local, alzándose como una cuestión de Estado; y destacaban las condiciones especialmente difíciles de los suburbios. Como ejemplo, la introducción del Decreto de 17 de octubre de 1940 4 : “El problema de la vivienda en Madrid ha rebasado las proporciones con que se ha presentado en otras ciudades después de la guerra. Es un hecho la existencia de residentes en la capital que carecen de cobijo, de un techo que les preserve de las inclemencias del tiempo y les permita llevar una vida compatible con la dignidad humana.” 1.1. Primeras actuaciones En febrero de 1938, Raimundo Fernández Cuesta, líder falangista, en la sede del Mando Militar en Burgos, ante más de 200 arquitectos reunidos por Pedro Muguruza, director general de Arquitectura, explicaba el ideario en la reconstrucción tras la guerra: edificios que pudieran ser habitados por personas de distinto rango social, evitando la construcción de barriadas obreras aisladas. Era el intento de Falange, no de abolir las clases sociales, sino de favorecer su coexistencia para neutralizar hipotéticos conflictos de clase en aras de una supuesta unión por un fin común. Eso sí, “dentro de cada uno de estos barrios estará comprendida toda la jerarquía desde la máxima hasta la mínima” (Servicios Técnicos de FET y de las JONS, 1939: 29). A este espíritu del primer falangismo, se contrapuso la política conservadora de segregación urbana que finalmente atravesaría las políticas de urbanismo y vivienda franquista. La Junta de Reconstrucción de Madrid fue la encargada de la redacción del nuevo Plan General de la ciudad, Ley del 1 de marzo de 1946, aprobándose así el Plan General de Urbanización de Madrid y Alrededores. Paralelamente, el Ayuntamiento de Madrid publicó en 1945 la Memoria del Plan de Ordenación de los suburbios. Orientación y plan para su solución 5 , donde se calculaba en 150.000 los habitantes de los suburbios madrileños “en condiciones inadmisibles” (Figura 1). Esto suponía la necesidad de construir 30.000 viviendas en un plazo máximo de 20 años, acometiendo con urgencia las de renta mínima desde instancias oficiales, pues la iniciativa privada estaría más interesada en viviendas de clases más acomodadas con las que obtener rédito económico. 4 Decreto de 17 de octubre de 1940 por el que se dispone se proceda a instalar en Madrid habitaciones y albergues colectivos para recoger provisionalmente indigentes que, residiendo actualmente en la capital, carezcan de vivienda. BOE, 19 octubre de 1940. 5 Memoria del Plan de Ordenación de los Suburbios. Ayto. Madrid, octubre 1945. ARCM, Sig.: 137043/3.
El chabolismo madrileño bajo el franquismo: urbanismo y control social… 159 CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 Figura 1: Mapa de los suburbios de Madrid, 1944. Fuente: Biblioteca Regional de Madrid.
160 Jesús López Díaz & Mª Adoración Martínez Aranda CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 Otra memoria, elaborada por el Patronato de Protección a la Mujer 6 para dar cuenta del estado de moralidad española, de carácter reservado y confidencial, enfatizaba la envergadura del problema de los suburbios, señalando cómo Madrid estaba “circundado de míseras casuchas, edificadas en el más completo desorden (…). Allí viven hombres, mujeres y niños en confusa mezcolanza” (Patronato de Protección a la Mujer, 1943: 51). En un segundo informe, el Patronato elevaba las cifras de quienes habitaban estas zonas a 350.000-400.000 personas, “en unas condiciones de vida que, por lo común, resultan difícilmente soportables” (Patronato de Protección a la Mujer, 1944: 306). La migración hacia la capital de miles de familias rurales empobrecidas serviría como argumento a los organismos oficiales para proponer medidas enérgicas que la impidiera, y evitar así el ensanchamiento de los suburbios 7 . La identificación entre suburbios como miseria material con “miseria moral” sería una constante, subyaciendo en el tratamiento —legislación y actuaciones— que sobre ellos se fue aplicando. Esta mirada se había ido fraguando desde postulados falangistas años atrás. Si bien la antipatía que mostraban hacia la vida urbana era manifiesta, en el caso de los suburbios madrileños se acentuaba, al ser identificados con la clase obrera. En la memoria del Patronato se explicitaba el énfasis en la vigilancia y autoridad con los que debían tratarse los suburbios madrileños: “Hace falta construir viviendas, facilitar trabajo, aumentar las escuelas, crear instituciones benéficas y de previsión, fomentar la higiene y facilitar las comunicaciones. Todo esto y otras muchas cosas exige la solución del complicado problema de los suburbios. Pero exige también una estrecha vigilancia policíaca y gran rigor en la exigencia del cumplimiento de la ley y del respeto a las instituciones de la Iglesia y del Estado.” (Patronato de Protección a la Mujer, 1943: 319) Aún con las pésimas condiciones en las que vivía la población suburbial se priorizó una actuación de construcción de vivienda dirigida a funcionariado y cuadros medios afines al Régimen, que contaban al menos con una renta de 100 a 200 pesetas mensuales. Se postergó el problema más grueso, la vivienda dirigida a la población con rentas inferior a 100 pesetas mensuales. El trabajo de Manuel Valenzuela (1973) sobre las cifras de la vivienda impulsada desde la iniciativa oficial en Madrid entre 1939 y 1973, muestra cómo el Régimen, desde la aprobación de la Ley de viviendas bonificables de 1944, fue extendiendo las medidas de protección oficial a la iniciativa privada. De este modo se privilegió 6 El Patronato de Protección a la Mujer se crea por Real Decreto, 6 de noviembre de 1941, con el objetivo de redimir a las mujeres caídas y proteger a las que se encontraban a punto de caer, poniendo énfasis en la vigilancia del estado de moralidad de la población. Las memorias sobre la moralidad pública de 1943 y 1944 incluyen epígrafes específicos sobre los suburbios madrileños. 7 Carta del alcalde de Chamartín de la Rosa, 14 de marzo de 1941, AVM, carpeta 51 146 3.
El chabolismo madrileño bajo el franquismo: urbanismo y control social… 161 CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 una construcción con la que obtener más rédito económico en detrimento del abordaje urgente de soluciones asequibles a la población de los suburbios. 1.2. El intento de ordenar Madrid y sus alrededores En 1946 el alcalde de Madrid, Alberto Alcocer fue sustituido por José Moreno Torres, entonces director de Regiones Devastadas. Ese mismo año se aprobó la Ley de Ordenación Urbana de Madrid y sus alrededores 8 con dos objetivos fundamentales: ordenar las diferentes zonas de la capital e impedir edificaciones nuevas —cuestiones que se irían repitiendo en sucesivas legislaciones—. Se constituyó la Comisaría de Ordenación Urbana para Madrid y sus alrededores (COUMA) 9 , organismo encargado de desarrollar y fiscalizar el contenido de la Ley, con el arquitecto Prieto Moreno a la cabeza. Igualmente, se puso en marcha el proceso de anexión de municipios colindantes a la capital 10 , un hito en el urbanismo madrileño pues vería multiplicada su superficie por diez y su población por tres 11 . La solución teórica al problema de los suburbios se reflejó en el primer número de la revista editada por la COUMA (Gran Madrid, 1948), donde se proponía crear, en un período entre 20 y 30 años, treinta núcleos con una población de entre 10.000 y 20.000 habitantes, reordenando los existentes y creando otros nuevos. La actuación se concretó en el Plan de creación de núcleos satélites para la edificación de vivienda modesta (Gran Madrid, 1950), con la construcción de cinco poblados satélites en Canillas, Manoteras, San Blas, Palomeras y Villaverde. Sin embargo, este retardo entre políticas y prácticas mostraba la raíz del conflicto: la problemática de saber y querer ejecutar un modelo concreto de ciudad. Los “núcleos satélites” planteaban claramente, mucho más que el Plan General de Ordenación Urbana, un modelo segregado de ciudad en el que los suburbios eran apartados del centro urbano, de la ciudad histórica y burguesa, separados por cinturones, algunos verdes, que más tarde serían el espacio difuso en el que surgirían buena parte de los asentamientos chabolistas —especialmente en el este y sur de la ciudad—. Los teóricos ideales falangistas de integración social quedaban definitivamente sepultados. 8 Ministerio de la Gobernación, BOE, 18 marzo de 1946, Capítulo VII. 9 En 1963 se disuelve la COUMA, traspasándose su contenido y funciones a la Comisión de Planeamiento y Coordinación del Área Metropolitana de Madrid (COPLACO). 10 Entre 1948 y 1954 se anexionaron trece municipios limítrofes que componían las zonas suburbiales: Aravaca, Barajas, Canillas, Canillejas, Carabanchel Bajo, Carabanchel Alto, Hortaleza, Chamartín de la Rosa, Fuencarral, El Pardo, Villaverde, Vicálvaro y Vallecas. 11 La población de Madrid pasó de 1.326.674 en 1940 a 3.761.320 en 1970 (Fuente: INE).
162 Jesús López Díaz & Mª Adoración Martínez Aranda CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 Figura 2: Chabolas Jaime el Conquistador, 1957. Fuente: Fototeca, Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), Archivo Pando, PAN-070826. A pesar de la extensa normativa y de la profusión de Planes, el problema al entrar la década de los cincuenta no había mejorado (Figura 2). En 1954, Prieto Moreno dimitió y fue sustituido por el arquitecto Julián Laguna, quien ampliaría la actuación de la Comisaría a los Poblados Dirigidos, de Absorción y Mínimos. Dos años más tarde, se aprobó la Ley del suelo 12 , que facultaba la prohibición de urbanizar o edificar en terrenos sin licencia previa, así como el derribo de edificaciones en esta situación. El objetivo de que la planificación urbana antecediera a los procesos demográficos para evitar el continuo crecimiento de las grandes ciudades se tornó inalcanzable. En este nuevo marco legal se aprobó el Plan de Urgencia Social de Madrid (1957), punto de inflexión de las políticas urbanas en la capital. 12 Ley de 12 de mayo de 1956 sobre régimen del suelo y ordenación urbana. Jefatura de Estado. ARCM, Sig.: 252414/2.
El chabolismo madrileño bajo el franquismo: urbanismo y control social… 163 CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 2. UN PLAN DE URGENCIA PARA UN VIEJO PROBLEMA. EL CAMBIO DE RUMBO DE 1957 El Plan de Urgencia Social de 1957 se focalizó en Madrid 13 , pero no solo, pues en este mismo año se creó el Ministerio de la Vivienda mediante Decretoley de 25 de febrero al mando de José Luis Arrese. El nuevo ministerio sería el responsable de la puesta en marcha y ejecución del Plan 14 , encomendándole la construcción de 60.000 viviendas en dos años en Madrid —cifra que no se cumpliría—. Un eje transversal del Plan era impedir el crecimiento de la población de los suburbios y, por ende, la extensión de las zonas chabolistas, dinámica de la posguerra sin apenas respuesta. El Capítulo I trataba la cuestión de la inmigración. Solo se permitiría la entrada y establecimiento en la capital de personas o familias que demostraran recursos suficientes, vivienda adecuada, empleo estable o que pudieran justificar “legítimamente” el cambio de domicilio; requisitos de difícil cuando no imposible cumplimento para el grueso de la población que migraba, ya que migrar para buscar unas mejores condiciones de vida no era considerada causa legítima. El Capítulo III recogía las disposiciones frente al chabolismo, señalando que se tomarían “las medidas pertinentes para evitar la construcción, habitación y tráfico de las edificaciones de cualquier condición que, con destino a vivienda, se levante clandestinamente” 15 . Entre estas medidas se señalaban: incautación de terrenos sin licencia, derribo sin indemnización de construcciones ya realizadas en ellos, nulidad de ventas o arrendamientos de terrenos parcelados sin licencia, imposición de multas hasta 75.000 pesetas 16 , o el traslado de los moradores a sus municipios de origen. El cariz de las medidas principales se caracterizaba por su énfasis en el control y la coerción: la elaboración de un Censo de Infraviviendas y la puesta en marcha de un Servicio Especial de Vigilancia del Extrarradio por la Guardia Civil. Ambas iniciativas fraguaron el núcleo de actuación de la COUMA. Acompañando al Plan se promulgó un mes más tarde el Decreto sobre asentamientos clandestinos en Madrid 17 , que reforzaba el énfasis en el objetivo 13 El nuevo Ministerio de la Vivienda lanzó los Planes de Urgencia Social de 1957 (Madrid), el Decreto del 21 de marzo de 1958 (Barcelona), el Decreto del 10 de octubre de 1958 (Asturias) y el Decreto del 27 de mayo de 1959 (Vizcaya). Bilbao Larrondo, 2017; Ferrer, 1996. 14 Aunque será el Ministerio de la Vivienda el responsable de su puesta en marcha y ejecución, en el artículo 6º se señalan los organismos que colaborarán: Ayuntamiento de Madrid, D. G. de la Vivienda, D. G. de Arquitectura, D. G. de Urbanismo, COUMA, Canal de Isabel II, Delegación Nacional de Sindicatos, entre otros; lo que da cuenta de la envergadura y complejidad del proyecto. 15 Artículo 33, capítulo III, Título IV De las edificaciones clandestinas. Plan de Urgencia Social de Madrid, 1957. 16 Informe del Abogado del Estado para COUMA. ARCM, Sig.: 137043/6. 17 Decreto sobre asentamientos clandestinos en Madrid. Presidencia de Gobierno. 23 de agosto de 1957. ARCM, Sig.: 252414/2.
170 Jesús López Díaz & Mª Adoración Martínez Aranda CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 construcción ilegal: falta de espacio, sin servicios, sin ventilación, sin seguridad. Veinte años tras el final de la guerra la realidad urbana de Madrid seguía arrojando un sonrojante panorama de miles de chabolas, habitadas por familias trabajadoras en condiciones inadmisibles como abundaba la descripción en la Memoria del Anteproyecto: “(…) albergues de una planta, de ladrillo sin enfoscar, tiendas de campaña construidas con lonas y cartones, cobertizos adosados a muros a medio derruir, cuevas excavadas aprovechando terreno propicio, asentamiento bajo los puentes, sótanos de casas derruidas. Y con un denominador común: más cúbiles que viviendas, que producen, cuando se contemplan, un efecto que no desaparecerá.” 40 En el informe interno, firmado en mayo de 1961 por el coronel Luis Martos 41 , se reiteraba que la construcción de 30.000 viviendas proyectadas en cinco años era claramente insuficiente. Según los cálculos de la Comisaría, entre el crecimiento vegetativo de la población y las familias que seguían llegando, serían 20.000 familias más cada año que necesitarían vivienda. Si la mitad podían acceder a las construidas por iniciativa privada, quedaban al menos otras 10.000 familias sin vivienda, afectando especialmente esta situación “a las clases económicamente débiles para las cuales las casas construidas por la iniciativa particular son inabordables”, frente a “la clase alta como la clase media” que se reconocía, tenían “bastante resuelto su problema de vivienda”. Dan cuenta de este extremo los cientos de cartas de petición de vivienda protegida dirigidas a la COUMA, tanto por vecinas y vecinos particulares como mediante la intercesión de otras autoridades del Régimen o por sacerdotes que trabajaban en las barriadas. Las respuestas a estas peticiones eran en su mayoría negativas 42 . El resultado fue que gran parte de ellas fueron “a parar fatalmente al chabolismo”, en zonas más alejadas que los focos ya registrados por la Comisaría, “lejos del alcance de los grupos de la Guardia Civil de Vigilancia de Extrarradio”, por lo que el problema se trasladaría unos cuantos kilómetros más lejos. 40 Memoria para el Anteproyecto de Decreto-Ley sobre el Plan de Absorción de Chabolas, 1961, s/p. ARCM, Sig.: 252414/2: 41 “Informe sobre el problema del chabolismo en Madrid”, COUMA, 5 de mayo de 1961, ARCM, Sig.: 252414/2. 42 Se encuentran cientos de solicitudes de autoridades intercediendo por familias chabolistas, como Correa Veglisson —procurador de Cortes y antiguo gobernador civil de Barcelona—: AMTM, carpeta DON_TRIAS_C_133_E05_D87; Miguel Ángel García Lomas —D. G. de la Vivienda—: carpeta DON_TRIAS_C_133_E05_D92; incluso la Duquesa de Alba: DON_TRIAS_C_133_E05_D83. El caso de religiosos vinculados a las barriadas no se circunscribía a la intercesión de vivienda digna para el vecindario, su labor incluía acompañamiento social, apoyo en gestiones administrativas e incluso confrontación ante la imposición de multas o amenazas de derribo de chabola. Fue significativa la figura del Padre Llanos en el Pozo del Tío Raimundo: DON_TRIAS_C_133_E03_C14.
El chabolismo madrileño bajo el franquismo: urbanismo y control social… 171 CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 Efectivamente, los asentamientos chabolistas siguieron dominando la periferia madrileña hasta finales de la Dictadura. Si bien desde los años 50 se encauzaron algunas actuaciones como los Poblados Dirigidos y de Absorción, o en los 60 las Unidades Vecinales de Absorción (UVA), pervivió la presencia de focos de infravivienda alrededor de la capital. El tan laureado “desarrollismo español” se basó en buena parte en amplias capas de población trabajadora que aportaban su contribución laboral, pero a la que se negó durante mucho tiempo unas condiciones de habitabilidad dignas. Una crónica del periódico ABC lo explicitaba de esa manera: “La visita a los derribados del Tejar de Luis Gómez (…) coincidió con las declaraciones del señor Ministro de la Vivienda a los periodistas alemanes, a los que dio como fecha para terminar el problema en 1976 (…) en el fondo hasta sonreirían un poco, al pensar que en Alemania a los diez años de la guerra que arrasó todas sus ciudades lo habían resuelto empezando por donde debían: las viviendas más modestas y medianas para terminar con las residenciales y de lujo. Justamente lo contrario a lo que se hizo en Madrid.” 43 4. A MODO DE CIERRE El inicial protoidealismo falangista que anunciaba el amparo proteccionista de la “España triunfal” bajo condición de la adhesión sin paliativos al Régimen fue siendo sustituido por la permanente sospecha sobre la potencial peligrosidad e inmoralidad de la población que habitaba los suburbios. Esta visión falangista se fue diluyendo en los años 40, la Falange pasó a segundo plano con el fin del nazismo, y su visión urbana quedó enterrada por un Plan de Ordenación Urbana segregacionista, más del gusto de los grupos conservadores. La apuesta por beneficiar el protagonismo de la iniciativa privada acentuó el diseño de políticas y medidas que postergaron la urgente necesidad de una edificación dirigida a la población más modesta, beneficiando al capital privado que, lógicamente, priorizaba a sectores con mayor poder adquisitivo. La llegada de Trías Bertrán a la COUMA afianzó este modo de construcción urbana y social. Aunque el Plan de Urgencia Social incluía una serie de disposiciones referidas al final del chabolismo, su esencia era la liberalización del mercado inmobiliario, en especial para vivienda de clases trabajadoras, lo novedoso, quedando ya definitivamente postergado el papel del Estado incluso en la construcción de vivienda social, como había sido el paradigmático caso de los Poblados Dirigidos de los 50. La dimensión del “problema de los suburbios” de Madrid fue desde el inicio una grave preocupación para la Dictadura ante la que nunca se hizo frente totalmente. Las sucesivas legislaciones en torno a urbanismo y vivienda, los 43 “Madrid al día”, ABC, Hemeroteca, 25 octubre 1966.
172 Jesús López Díaz & Mª Adoración Martínez Aranda CIUDADES, 27 (2024): pp. 155-175 ISSN-E: 2445-3943 organismos implicados, los responsables al mando y las medidas adoptadas solo ofrecieron respuestas parciales envueltas en un cariz de control sobre la población que los habitaba. Este trabajo intenta poner de manifiesto, gracias a nuevos documentos de archivo y la revisión historiográfica, que la realidad del chabolismo en Madrid, chabolismo diferente al de posteriores décadas porque el gran núcleo de su población eran familias de clase trabajadora, tenía una dimensión extraordinaria a finales de los 50 e inicio de los 60, poco dimensionada aún hoy, y que posiblemente comprometía la estabilidad del propio Régimen. Que en una dictadura se denominara una ley de “urgencia social” expone bien a las claras la alarmante realidad. Además, al caso madrileño le siguieron planes en Barcelona, Bilbao y Asturias, núcleos con una problemática similar. Tras el primer debate entre falangistas y conservadores por un modelo urbano segregado o no, la autarquía y el carácter dictatorial y de represión moral y política del Régimen lastraron por dos décadas la solución del problema de la vivienda tras la Guerra Civil, incrementado notablemente por el movimiento migratorio de la sociedad española en este periodo. Los movimientos aperturistas del Régimen llevados a cabo por los tecnócratas, más en lo económico que en lo político, fueron el inicio del fin de una problemática, que, sin embargo, tuvo otra serie de consecuencias, en especial el diseño urbano de las nuevas barriadas suburbiales y, con ello, la estructura social de buena parte del tejido de ciudades como Madrid y Barcelona, pero ese análisis configura un capítulo posterior. BIBLIOGRAFÍA Ayuntamiento de Madrid (1981), “Historia del urbanismo madrileño”. Disponible en: https://www.madrid.es/UnidadWeb/Contenidos/Publicaciones/TemaUrbanismo/Catalo go/CPUrbFeb2012.pdf (fecha de referencia: 15-02-2024). Bidagor, Pedro (1940), “Primeros problemas de la reconstrucción de Madrid”, Reconstrucción. Dirección General de Regiones Devastadas y Reconstrucción, nº1, pp. 12-17. Disponible en: https://ceclmdigital.uclm.es/viewer.vm?id=0001783640&page=1&search=&lang=es& view=prensa (fecha de referencia: 15-02-2024). Bilbao Larrondo, Luis (2017), “Bilbao: el plan de urgencia social y el Polígono de Otxarkoaga (1959-1964)”, Kobie Serie Antropología Cultural, nº20, pp. 71-100. Disponible en: https://www.bizkaia.eus/fitxategiak/04/ondarea/Kobie/PDF/5/Kobie_Antropologia_20 _web-4.pdf (fecha de referencia: 15-02-2024). Boj, Inma & Vallés Aroca, Jaume (2005), “El pavelló de les missions. La repressió de la immigració”, L' Avenç: Revista de història i cultura, nº 298, pp. 38-44.
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