Hallazgos arqueológicos en el siglo XVIII
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VARIA 195 El capitán Ortiz quedó entusiasmado de los monumentos, principalmente del bajo (¿zócalo, basamento?) de uno y de la cubierta de otro, asi como de las columnas y leones de pórfido del descrito, y como por otra parte conocía la obra que S. M. realizaba en el Escorial, ni corto ni perezoso escribió al secretario Antonio Pérez (1) en 29 de septiembre de 1577, enviándole un diseño del sepulcro (2) y proponiendo su traslado a España. Para evitar suspicacias de conciencia sugería que a los reyes que en aquellos descansaban podrían hacérseles otras sepulturas de mármol y advertía que el Arzobispo de Monreal había efectuado traslado análogo al propuesto, dentro del recinto de su propia iglesia. La carta llegó al despacho regio ¿cómo no? y la mano diligente de Felipe II escribió unas lineas que son todo un poema tan elocuente que no necesita comentarios: «He visto esto —dice el Rey— pero no quiero quitarlo de adonde está ni que digan que por componer un Santto descompongo otro, y todavía allá lo sentirían». He aquí por qué, gracias al rasgo del poderoso soberano, la Iglesia mayor de Palermo conservó hasta nuestros días tan hermosa obra de arte sin que los restos mortales de Enrique VI fuesen movidos del lugar donde esperaban el juicio fi nal. F. A. Hallazgos arqueológicos en el siglo XVIII. Siempre, desde la más remota antigüedad, los príncipes y poderosos fueron por afición o por capricho, mecenas de artistas y amantes de las obras de arte. Y los reyes españoles no son excepción en tales mecenazgos y aficiones. Aficiones que tras cienden de la casa real al gobierno de la nación de modo que en la correspondencia y documentación oficial se hallan rastros patentes de aquéllas. Entre las notas de nuestro fi chero, seleccionamos hoy tres menciones referentes a hallazgos arqueológicos en el siglo xvin protegidos y favorecidos por Felipe V y sus hijos Fernando VI y Carlos III respectivamente. (1) A. G. S. Estado: 1147-161. (2) A. G. S. Mapas, planos y dibujos: XX-10.
VARIA Por la primera sabemos que en 1745 se había . D. Miguel Eugenio Muñoz, Ministro de la Audiencia de V . una letra de 6.000 reales para un gasto secreto, los cuales destinados «para escavar y reconozer un pavimento luosa y otros vestigios de la antigüedad que se encontraron en as inmediaziones del lugar de Murviedro, reliquias de . Sagunto». Trascurridos algunos años la Hacienda Real ® exigir comprobantes de la inversión a Muñoz y éste se®' tiones para su justificación. Así lo deducimos del oficio de D. José de Carvajal, secretario de Estado, al Marqués e a Ensenada que lo era de Hacienda, fechado en Buen Retiro el 21 de agosto de 1751 (1), cuando le comunica que no debía pedirse cuentas a aquél de dicha cantidad cuyo importe había justificado debidamente. La segunda nos habla de un hallazgo de un tesorillo numis mático de plata, más de un centenar de monedas antiguas, encontradas en la isla de Mallorca en 1756, cinco de las cuales llegaron al Rey así como la noticia de que las restantes habían sido entregadas al Intendente de la isla que lo era D. S^asüán Oómez de la Torre. El secretario de Estado D. Ricardo^ all en oficio datado en Buen Retiro el 13 de diciembre del año citado (2), avisó de R. O. al de Hacienda, Conde de Valdeparaíso, para que pidiese al Intendente el lote que obraba en su poder y pagase al descubridor el doble del valor intrínseco de peso de las monedas, orden que fué cumplimentada el 21 de mismo mes. No es necesario llamar la atención sobre e mo o y cuan la e la recompensa, tradicionales en la legislación espano a an gua y corresponde a determinados descubri mientos arqueológicos en Santiponce, en 1781, e os cua es a cuenta D. Francisco de Bruna al Conde de orí a anca en carta de 17 de noviembre de dicho año cuyo texto reproducimos por las interesantes noticias y opiniones que contiene, así como los dibujos remitidos y las lecturas de las inscripciones de los pedestales (3). (1) A. G S Secretaría de Hacienda: leg. 5. (2) A. G. S. Secretaría de Hacienda: leg 5. (3) A. G. S. Gracia y Justicia: leg. 992. Los dibujos se conservan actuaP mente en la sección Mapas, Píanos y Dibujos: VI-SI y VI-52.
Inscripciones romanas halladas en Santiponce en 1781,
VARIA 197 Ex «o S.or Muí S.o' mio; Me ha parecido digno de la noticia de V. E. el aviso que con motivo de una excavación que se está haciendo en el lugar de Santiponce, distante una legua de Sevilla, en el terreno de la antigua Itálica, se descubrió un hueco de quatro varas y medio palmo de largo, dos y una tercia de ancho y dos y tercia de alto; sus paredes de ladrillo romano cubiertas de enchapaduras de losas de marmol y jaspes mui fi nos de una tercia, y en los intermedios labores mosaicas de piezas de vidrio de seis colores (las blancas, doradas por la superficie) del tamaño de dados fi jados en argamasa. El pavimento estava cubierto de losas de marmol de dos varas y media de largo y dos palmos y medio de ancho entre fajas de la misma piedra, y por el contorno de él acia la pared, losas de a tercia blancas y negras. Dentro se encontró una columna rota en tres pedazos, de 27 pulgadas de diámetro y 7 varas y 24 pulgadas de alto con la base y capitel corinthio de marmol mui fi no, una cornisa dórica y dos pedestales de estatuas: uno perfectamente conservado con su Inscripción, y una parte de otro en que se lee con claridad el nombre del sujeto y el pueblo; con la singularidad de que parece según las letras inicíales, se llamó Colonia Víctrix Itálica, como lo avia pretendido en tiempo del emperador Adriano, que asta aora todos los monumentos y medallas decían municipio. Se encontraron también las dos estatuas de los dos pedestales, de marmol mui blanco y fi no, de particular escultura, la una de muger. maior del tamaño natural, con su pretexta enrrollada con gran arte al cuerpo asta mitad del muslo, y desde alü asta el principio de la pierna se fi gura otra ropa interior como de pieles, con su aljava a la espalda, pero le faltan la cabeza, brazos y piernas. La otra estatua de hombre de igual marmol y perfección es desnuda, con la pretexta cogida al principio del pecho y primer tercio de la espalda, está también sin cabeza, brazos ni piernas. Por más cuidado que se ha puesto desde que se tuvo la noticia, quando ia se avia hecho parte de la excavación, aviendo io Ido diferentes tardes a presenciarla, no se han podido encontrar las cabezas, pies ni manos, y solo se han tecogido entre aquellas ruinas trozos que manifiestan ser de los brazos y piernas, y se está examinando como podrán acomodarse; aviándose sacado con no poco travajo del hoio la columna por su gran mole.
198 VARIA Las losas y jaspes de la enchapadura de la pared como estavan cubiertas de tierra, ai hacerse la excavación al principio con menos cuidado se hicieron menudos pedazos porque solo con los dedos se rompian al mas leve golpe; sin embargo he podido recoger algunas enteras de varios colores que asi que les ha dado el aire se han endurecido. Se hallaron también pedazos de tinaja de marmol rosado, y entre huesos casi petrificados una sortija cubierta de errumbre, que parece por lo que descubre ser de metal corinthlOi con unas letras en lo que hace la frente que pueden decir AELIA. He conducido a este Alcázar los pedestales y estatuas que he colocado en el mismo salón donde están los modelos de leso y ' demás inscripciones de la Betica. También he recogido diferentes '' losas y jaspes y el anillo; e incluio a V. E. copia de las inscripciones. Nuestro Señor guarde a V. E. muchos años como deseo. Sevilla y noviembre 17 de 1781. Ex.™o B. 1. m. de V. E. su m.y aten.® serv.*^ D." Fran.co de Bruna [Rtxhrícado] Ex.™o S.o' Conde de Floridablanca. Las inscripciones de los pedestales, a las cuales se refiere la carta, pueden apreciarse en las láminas que acompañan, pero para completarla noticia insertamos a continuación la interpre tación de las mismas, debida a don Francisco de Bruna, según manifiesta una hoja adjunta a aquélla. Primera inscripción: Quíntlse Flliee LICINi;& VALERIAN.S. SPLENDIDISSIMVS ORDO. ITALICENSis FVNERIS. IMPENSAM LOCVM SEPVLTVRA STATVAM PONENDAM decrevit. je,US. PRISCVSPATER. ET LABERIVS. FIRMANVS MARITVS. HONORE ACCEPTO De Sua Pecunia POSVERVNT.
VARIA 199 Segunda inscripción; ... IT. GABINIVS. MVCRO. Cíves Romanus Colonia Víctricis ITALICENSI VM En las transcripciones precedentes se ha escrito con letras minúsculas las interpretaciones de Bruna, debiendo advertir que la primera inscripción tiene interlineadas, de mano y tinta distintas, unas correcciones correspondientes a las palabras Quiniies e Italicensis, que en su nueva lectura aparecen como Quinti e Italicensíum respectivamente. Y que en la segunda incripción el mismo Bruna, a pesar de su opinión sobre la condición jurídica y nombre de Itálica, expresada en el texto de la carta, admite otros dos significados posibles de las siglas C. V. de la tercera línea, cuando junto a Colonia Víctricis, agrega «vel Clarissimus Vir, vel Communi Voto». Recibida la carta en la corte, en 8 de diciembre siguiente a su fecha, se le contestó agradeciéndole la noticia del descubrimiento y aprobándole que hubiese hecho colocar los hallazgos en el Alcázar sevillano. Pocos años después efectuaba su último recorrido por Andalucía el erudito don Antonio Ponz, quien conoció los pedestales y otros recientes descubrimientos y dió a conocer las inscripciones en su Viaje de España. Igualmente consigna la interpretación que Bruna hacía de las siglas citadas C. V. úe la segunda, expresada por Ponz casi con las mismas palabras de la carta de aquél (1). Así publicadas su conocimiento se ha mantenido permanen temente habiendo sido recogidas por Hübner en su Corpus entre las inscripciones de la Bética, bajo los números 1.130 y l.'X35 respectivamente con las correspondientes notas sobre su origen lugar de conservación (actualmente Museo Arqueológico de Sevilla), y bibliografía (2). Filemón Arribas (1) Tomo XVII, carta V. En la edición de M. Aguilar. de Madrid, pág. 1532. (2) Corpus Inscriptíonutn latinarum, Yol. II.