Fanfiction y mundos posibles
Abstract
Este artículo se centra en la recreación de ficciones y el fenómeno del fanfiction en el campo de la Literatura para observar los procesos creativos y la naturaleza transformadora de la escritura de fanfiction y el decisivo papel de los lectores en la construcción de mundos posibles.
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CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 680-697 ISSN 1989-7383 Fanfiction y mundos posibles* Fanfiction and Possible Worlds JAVIER RODRÍGUEZ PEQUEÑO Universidad Autónoma de Madrid. Campus Universitario de Cantoblanco. Carretera de Colmenar Km. 15. 28049 Madrid (España). Dirección de correo electrónico: francisco.rod[email protected]. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0092-3820. Recibido/Received: 16-1-2024. Aceptado/Accepted: 12-3-2024. Cómo citar/How to cite: Rodríguez Pequeño, Javier (2024). “Fanfiction y mundos posibles”. Castilla. Estudios de Literatura, 15, pp. 680-697. DOI: https://doi.org/10.24197/cel.15.2024.680-697. Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: Este artículo se centra en la recreación de ficciones y el fenómeno del fanfiction en el campo de la Literatura para observar los procesos creativos y la naturaleza transformadora de la escritura de fanfiction y el decisivo papel de los lectores en la construcción de mundos posibles. Palabras clave: fanfiction; mundos posibles, ficciones; imitatio. Abstract: This article focuses on the recreation of fictions and the phenomenon of fanfiction in the field of Literature to observe the creative processes and the transformative nature of fanfiction writing and the decisive role of readers in the construction of possible worlds. Keywords: fanfiction; possible worlds; fictions; imitatio. INTRODUCCIÓN Desde hace ya algunos años, asistimos al desarrollo y consolidación de fenómenos narrativos y culturales que encuentran una audiencia activa y creativa, con competencia no solo para recibir historias, sino también para contarlas y compartirlas, en cualquier medio expresivo y en cualquier arte, ya sea literatura, cine, música, etc. Uno de ellos es la fanfiction: historias creadas sin ánimo de lucro por seguidores de determinadas obras literarias, cinematográficas o televisivas y que son publicadas en Internet. * Este trabajo se ha realizado en el marco del Proyecto de Investigación… [lo incluirá el editor tras la evaluación anónima].
Fanfiction y mundos posibles 681 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 680-697 ISSN 1989-7383 La fanfiction es un fenómeno en continuo desarrollo que hereda las tradicionales relaciones entre el autor y el receptor reinterpretándolas colectivamente en torno a una comunidad virtual que recupera la concepción creativa del mito y de la literatura oral (Quiroga Terreros, 2016). 1. DEFINICIÓN DE UN GÉNERO DE LOS LECTORES Las fanfiction, fanfics o fics, son ficciones realizadas por fans o admiradores, seguidores, fanáticos que elaboran sus textos a partir de una obra ya creada (Martos 2006, p. 65), ya sean textos literarios, series de televisión, películas, videojuegos o incluso personas reales, de los que toman sus personajes, espacios, acciones, relaciones… y localizaciones, que amplían y modifican a su antojo. Carmen Morán los define como ficciones creadas sobre argumentos y personajes de una ficción preexistente y conocida de antemano por los autores y los posibles lectores (Morán, 2007, pp. 32-33; Morán y Gómez Trueba, 2017). Se puede hacer una fanfic dentro de cualquier comunidad de fans; es lo que llaman fandom, abreviatura de fanatic y de la terminación -dom que bien podría ser de kingdom o de freedom o de ambas (Rutherford-Morrison, 2016). Se satisfacen así los deseos de un lector que se convierte en autor de historias basadas en un texto primario cuyo mundo es ampliado a su antojo. Normalmente se hacen sobre obras que admiran, aunque se sienten insatisfechos o disconformes con algunas situaciones o simplemente les inspiran para crear a partir de ellas de una forma totalmente consciente y subordinada. Otras veces pretenden mejorar o concretar relaciones entre personajes, ya sean de una sola obra o de varias, lo que llaman crossover (González Rivas 2018: p. 104), y a veces son también una forma de manifestar su rechazo ante lo que consideran carencias o defectos de sus obras, como ocurre con el hecho de que en la serie de Harry Potter no haya ningún personaje LGTBI. Hay quien lo entiende como un “¿Qué pasaría si…?”, como dice Rainbow Rowell en su novela Fangirl (2013). De esta manera, el mundo original de esos personajes se modifica, se amplía o se cambia (alternative universe o AU). 1 Por ejemplo, podemos leer 1 Alternate Universe (Universo alternativo) es una obra protagonizada por personajes de una serie que mantienen su carácter y descripción, pero son colocados en una historia o entorno diferente.
682 Javier Rodríguez Pequeño CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 680-697 ISSN 1989-7383 centenares de versiones de Harry Potter, una centrada en la relación homosexual entre Sirius Black y Remus Lupin, otra en la que Harry estudia en un instituto normal o una aventura en la que la nave Enterprise y el Halcón Milenario se encuentran en el ciberespacio. De todos modos, hay fanfictions basadas en trabajos de ficción, pero también se escriben sobre personas reales (RPF: “Real Person Fiction”), resultando, evidentemente, también obras de ficción. En definitiva, se pueden encontrar fanfics dentro de cualquier fandom —comunidad de fans de algo o alguien— (Sessarego, 2018, p. 115). Es importante decir cuanto antes que las fanfics no pretenden imitar la obra original, sino que proponen versiones alternativas, bien para tratar aspectos no tratados en el original, o para hacer emerger nuevos significados de un mundo ya creado. Uno de los principales estudiosos del género es Henry Jenkins, quien, a partir de la idea de cultura participativa, en la que los usuarios de los nuevos medios de comunicación son activos y creativos, manipuladores de significados (Jenkins, 2010: p. 37; Jenkins, Mizuko y Boyd, 2015), considera cinco dimensiones en el fenómeno fandom: su relación con un modo de recepción concreto, el activismo del espectador, su función como comunidad interpretativa, sus tradiciones concretas de producción cultural y su estatus como comunidad social alternativa (Jenkins, 2010, pp. 11-12). Es una forma de asaltar la cultura de masas reivindicando el derecho a usarla para sus propias creaciones, porque los fans alteran las jerarquías culturales, difuminado sus límites “al tratar los textos populares como si merecieran la misma atención y reconocimiento que los textos canónicos” (Jenkins, 2010, p. 30) y reconfigurando significados (Foucault,1994, 1996; Barthes, 1994, 2010; Derrida, 2012). Según Jenkins, los fans afirman de forma activa su dominio sobre los textos producidos en masa que proporcionan la materia prima para sus propias creaciones culturales y la base para sus interacciones sociales. En el proceso, los fans dejan de ser un simple público de los textos populares para convertirse en participantes activos en la construcción y circulación de significados textuales (Jenkins, 2010, p. 38). El fenómeno fanfic no es totalmente contracultural, porque, aunque no es del todo ajeno al sistema, tampoco quiere destruirlo. En este sentido se acerca más a la cultura popular o a la subliteratura, que efectivamente opera dentro del sistema, desde abajo, pero desde dentro. Sin embargo, la fanfic tiene unos rasgos contraculturales muy marcados, tanto que la
Fanfiction y mundos posibles 683 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 680-697 ISSN 1989-7383 definen, como el hecho de que se haga desde los márgenes sin pretensiones de alcanzar el centro (otra cosa es que luego ocupe ese lugar), que se caracteriza por su diferencia, despreciando su valoración y proclamando su ideología (Eagleton, 2000), fundamentalmente feminista y en favor de la visibilización de los diferentes colectivos LGTBIQ+ y que permanece al margen del mercado y de los medios de formación y de comunicación de masas. Uno de sus objetivos es precisamente superar la presión autoritaria del sistema y proclamar un mundo menos moralista, proponiendo nuevas actitudes y puntos de vista, construyendo en definitiva un espacio en el que mostrar y reafirmar su identidad (Costa, 2018). A modo de síntesis, me parece muy interesante la idea propuesta por Carmen Morán según la cual la fanfiction es un movimiento contracultural que utiliza la subliteratura como medio para ejercer una presión voluntaria sobre el canon y para cuestionar sus principios estéticos y críticos (Morán, 2007, p. 40; Morán, 2016). Según María José Vega, internet es determinante tanto desde el punto de vista cualitativo como, sobre todo, cuantitativamente y en las relaciones autores-lectores (Vega Ramos, 2003; Morán, 2016; Morán y Gómez Trueba, 2017). Este fenómeno tiene lugar principalmente en Internet, tanto en páginas web especializadas como en cualquier tipo de plataforma generalista como blogs, Tumblr o Twitter —actualmente, X— o YouTube (Lama Odría, 2016). En las primeras se pueden incluir las obras en un catálogo o biblioteca según la obra en la que estén basadas y ponerles todo tipo de etiquetas para orientar a los lectores sobre lo que van a encontrar (género, relaciones románticas, personajes); al mismo tiempo, los usuarios de la página web pueden comentarlas, valorarlas (un sistema que llaman reviews que permite el contacto directo con los autores) y seguir al autor o al relato. Se publican periódicamente, aunque también existen one-shots, relatos de una sola entrega (Martos Núñez, 2006, p. 66). En las plataformas no específicas, también se da una estrecha relación entre el autor y los lectores, pero el diseño de la página no permite la categorización ni la especialización. Los autores son aficionados —la mayoría son mujeres de entre 15 y 30 años— (Quiroga Terreros, 2016, p. 28) y no tienen ánimo de lucro. Esto es importante porque es la base de la defensa de estos escritores frente a quienes les acusan de vulnerar la ley de la propiedad intelectual (Espín Alba, 2018-2019; Sessarego 2018, p. 120). Es muy famoso el caso de la novela Fangirl (2013) de Rainbow Rowell, en la que la protagonista escribe una fanfiction sobre Simon Snow, un trasunto de Harry Potter, y más tarde, en 2015, Rowell adaptó esa historia y la publicó como una obra
684 Javier Rodríguez Pequeño CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 680-697 ISSN 1989-7383 propia: Carry On. Se abrió entonces un interesante debate sobre si se trataba de algún tipo de fanfiction o metafanfiction, o una novela de ficción normal (Minkel, 2015). Aunque la trilogía de Batman de Christopher Nolan u otras revisiones de películas o personajes anteriores, como se hace en El joker, se parecen mucho a los fanfics, la comunicación colectiva y la ausencia de contrato editorial diferencia estas obras de este fenómeno. La diferencia se muestra clara con 50 Sombras de Grey, un AU (alternative universe) de Crepúsculo. E. L. James, la autora de la novela erótica, cambió los nombres de los personajes y, como el contexto es totalmente diferente, esquivó los problemas del copyright y al mismo tiempo su obra dejó de ser una fanfic, pues dejó de ser parte de la comunidad de fans o fandom (Sessarego 2018, p. 121). La creación y la comunicación colectiva, el fandom, es fundamental en este género, sin duda marginal, pero que puede entrar en el mercado editorial con gran éxito precisamente por el gran número de seguidores que arrastra. El género no es tan nuevo como puede parecer. Su origen hay que buscarlo en Estados Unidos en la década de los 70 a raíz del éxito de la serie Star Treck, cuyos fans publicaban historias secundarias en revistas que ellos mismos editaban conocidas como fanzines (Sessarego, 2018). Hay quienes consideran que el origen es tan antiguo como la literatura misma, y arguyen, por ejemplo, que la Eneida es una fanfic de la Odisea y la Ilíada (Martos Núñez, 2006) o que Jerónimo de Pasamonte con su Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha lo que hizo fue una fanfic de la novela de Cervantes, como son fanfics las continuaciones de la Celestina o de tantas obras clásicas. Lo cierto es que no podríamos entenderlo ni se hubiera popularizado tanto sin Internet, que le ha proporcionado espacios propios y especializados en los que es posible publicar y leer fics, como Fanfiction.net, Wattpad o Archive of Our Own (AO3), que son, más que archivos o bibliotecas digitales, sistemas de interrelaciones entre autores y lectores (Quiroga Terreros, 2016, p. 47). No se trata, como dijo Umberto Eco (1985: p. 73), de que el lector pueda comprender, a través del análisis de una trama compuesta por diferentes efectos comunicativos, la forma originaria imaginada por el autor, sino de crear a partir del propio entendimiento, de recrear si se quiere, de completar, de cambiar, evolucionar, modernizar. En definitiva, se trata de crear una obra diferente, inspirada en otra anterior pero distinta, suya (de ellos, pues la escritura puede ser colectiva) y nueva, pues
Fanfiction y mundos posibles 685 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 680-697 ISSN 1989-7383 completar, cambiar… es un ejercicio de creatividad a partir de la translación. Hay que tener en cuenta que en la literatura popular y en la literatura oral, especialmente por tanto con anterioridad a la aparición de la imprenta, la figura del autor quedaba diluida frente a la del narrador, que era variable y modificaba su relato en función de las características y los gustos del público. La imprenta y el acceso a los libros contribuyó a la estructuración del orden social (Williams, 1992, pp. 23-28) y de alguna manera elimina esa acción de los receptores, que en una comunicación colectiva se hacían más presentes y participativos. Es posible que las nuevas formas de comunicación literaria, la escritura digital en la red, por ejemplo, hayan recuperado esa interrelación entre autores y lectores, modificando la forma canónica de leer y de escribir, diluyendo la figura del autor primigenio y convirtiendo al autor secundario en una especie de moderno juglar que propone historias a partir de sus vivencias para un público ávido de escucharlas, porque comparte gustos y la necesidad de intervenir en ellas. Esto supone el cuestionamiento del autor como ser omnipotente, supone negar la autoridad del autor, su poder sobre la historia y los personajes que ha creado, aunque paradójicamente los escritores de fics también quieren reconocimiento, y no solo de su fandom, sino también del mundo editorial, pues casi todos quieren ser escritores. Abandonan entonces el género fanfiction, pues no podemos considerar tal la actividad dentro del normal mercado editorial. El fenómeno fanfiction lo es siempre que no esté inserto en una actividad mercantil, siempre que sea aficionado. Es lógico y coherente con la autoría múltiple, casi de plaza pública, por lo que internet y las redes sociales son su mejor escenario. De alguna manera es una forma de escritura que en pleno siglo XXI recupera la tradicional forma de creación a través de la imitación, denostada a partir del Romanticismo, pero absolutamente admitida e incluso necesaria en épocas anteriores (Martín Jiménez, 2015; García Galiano, 1992). Por eso no extraña que muchas de las discusiones a propósito de la fanfiction tengan que ver con el concepto de plagio, ya que el paradigma romántico sobrevaloró la originalidad y demonizó la imitación (Martín Jiménez, 2015, p. 60). Este fenómeno no hubiera sido posible sin internet, un elemento fundamental en la aparición y definición del fenómeno fandom. Emilio Blanco sintetiza perfectamente estas cuestiones cuando habla de la pulverización, por parte del hipertexto, de las tres nociones esenciales del libro impreso: la autoría única, la noción
686 Javier Rodríguez Pequeño CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 680-697 ISSN 1989-7383 de propiedad intelectual y la existencia de libros aislados físicamente (Blanco, 2003, p. 68). Ese conjunto de historias creadas y publicadas en internet sin ánimo de lucro, de cine o televisión configuran un género y un fenómeno marginal interesante, porque se basa en la recreación o reinterpretación de las relaciones entre el autor y el receptor, rompiendo por un lado la autoridad del autor principal o normativo al conceder al colectivo de fans la potestad de crear, pero profesando al mismo tiempo un gran culto al creador o a la obra primera, por lo que no debe pensarse que desprecian la autoría y la originalidad. La fanfiction se mueve en un espacio situado entre la rebeldía por la insatisfacción ante determinados aspectos de una obra, que, sin embargo, ha fascinado a un lector que siente la necesidad de crear a partir de esa experiencia. El objetivo es ser original a partir de lo conocido. El fenómeno fanfiction es muy escrupuloso con eso, hasta el punto de que existe una especie de comisión, la Patrulla de Liberación Anti-Plagio (PLAP), que se dedica a la caza y eliminación virtual de autores que se dedican a publicar fics ajenos con su nombre. 2 Hacer fics no es copiar, es utilizar una obra para ser libre y crear a partir de ella, generalmente con gran respeto por la norma y con la originalidad como criterio. Libertad, originalidad y calidad son cuestiones fundamentales. Desde nuestro punto de vista, la legitimidad de los fanfics no es lo más importante; lo más problemático es su calidad literaria, muy irregular debido a la falta de control profesional sobre la publicación de las obras. Si quieren sobrevivir como movimiento, tienen que ser muy cuidadosos con esto y, para asegurar la calidad de los textos, existe también una figura, el beta reader, una especie de corrector o de editor que revisa las obras y da consejos al autor antes de publicarlo. También hay páginas web especializadas en señalar las buenas y las malas obras: Los buenos fics y sus autores 3 y Los malos fics y sus autores. 4 Incluso hay organizaciones como Organization for Transformative Works que dan asesoramiento legal, velan por la documentación histórica del fenómeno y facilitan la creación de los aficionados. 5 2 Véase https://antiflamers7822.activoforo.com/t145-plap-patrulla-de-liberacin-antiplagio-foro. 3 Véase https://www.fanfiction.net/u/5046843/Los-Buenos-Fics-y-Sus-Autores. 4 Véase https://malosfics.foroes.org/forum. 5 Véase http://www.transformativeworks.org.
Fanfiction y mundos posibles 687 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 680-697 ISSN 1989-7383 2. LA FANFICTION Y LA RECREACIÓN Internet no solo es una gran biblioteca, sino que es también un potente generador, un motor de creación literaria que se produce gracias a un particular proceso de recreación y de interpretación. Los fics nacen de la recreación y de la interpretación, en realidad nada nuevo. Así surgió la Eneida de una reinterpretación o lectura de la Iliada y la Odisea. En Eco (1985) y en Barthes (1987) se aprecian explicaciones de este fenómeno: el lector como creador, como culminador del proceso creativo y la muerte del autor, idea esta no pretendida ni considerada por los escritores (y escritoras, la mayoría), pues, aunque difuminen la autoridad del autor sobre su obra, nunca dejan de ser fans, nacen como lectoresautores sin matar al autor. Pero sí comparten con Barthes la idea de que la obra no le pertenece al autor y de que su sino es desprenderse de ella para que la completen los lectores. En 2009, el escritor argentino Pablo Katchadjian publicó doscientos ejemplares de una obra titulada El Aleph engordado, compuesta por el texto completo de la obra de Jorge Luis Borges en el que intercaló texto nuevo hasta alcanzar más del doble de páginas que el original. Lo que para Katchadjian era un ejercicio de creación posmoderna, para María Kodama, poseedora de los derechos legales de la obra de su difunto marido, era un plagio, motivo por el que le llevó ante los tribunales en un proceso que se alargó años y que terminó sin daño para Katchadjian. Una de las escritoras que intervino en su favor fue María Pía López, quien, entre otras cosas, dijo: “Apoyamos al autor porque nos pareció inaceptable la actitud de la demandante al considerar a Borges como su propiedad” (Repiso, 2017). A lo que podemos añadir las palabras del propio acusado: Es obvio que no se pretende esconder un plagio de forma dolosa, que para eso se pensó la ley. El libro se titula El Aleph engordado y al final hay una explicación del trabajo que había hecho. Borges no es un monumento, es un escritor. La historia de la literatura es una constante revisión y reflexión sobre la tradición […]. Toda la literatura es una versión constante de lo anterior” (Cué, 2015). Toda la literatura es una recreación de lo anterior, un eterno diálogo entre textos (Foucault, 1979) a los que los autores y los lectores pueden
688 Javier Rodríguez Pequeño CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 680-697 ISSN 1989-7383 hacerles hablar de formas diferentes, reciclarlos, reconvertirlos, reformarlos, ampliarlos manipulando sus mundos y sus escenarios. El caso es que la fanfic, como conjunto de obras pertenecientes al arte de lenguaje, esto es, el conjunto de texto literarios y no literarios que hacen un uso artístico del lenguaje (Albaladejo, 1996, 2000), se fundamenta en mecanismos interdiscursivos como el conjunto conceptual formado por operaciones translaticias como la analogía, la equivalencia, la polivalencia y la transferibilidad. Sin duda se explica también considerando las relaciones entre las obras literarias en las que hay transducción (Doležel, 1986), es decir, en procesos de transmisión dinámica tales como transferencia intercultural, transtextualidad, recreaciones, parodias, adaptaciones... de contenido o expresión de otras obras literarias. En este sentido, también está relacionado con la mencionada imitatio y la retractatio como procesos de creación literaria. También tiene fundamentos translaticios considerando el campo de las relaciones intersemióticas entre obras literarias y televisivas, musicales, cinematográficas, pictóricas, etc., como puede comprobarse en los innumerables fanfics de canciones o de series de televisión, del grupo Tokio Hotel o de la serie animada ¡Yuri on Ice! por ejemplo. Probablemente la operación translaticia más evidente es la que tiene que ver con las relaciones entre los discursos no digitales y los discursos digitales (tanto literarios como no literarios), pues gran parte del fenómeno se basa en la translación digital de discursos (literarios, musicales, cinematográficos, etc.) no digitales, aunque también presenta operaciones entre discursos digitales. 3. LA FANFICTION Y LOS MUNDOS POSIBLES Finalmente, nos interesa la relación entre los mundos reales y los mundos imaginarios. En este campo se incluyen la mímesis, la ficción y la verosimilitud y todos los tipos de ficción que producen y sus relaciones con la realidad efectiva, pues están basadas en la analogía, aunque en este sentido hay alguna diferencia entre las distintas concepciones de los mundos posibles, como veremos a continuación. Las operaciones transtextuales son evidentes en las fanfics, en tanto que construyen un mundo diferente a partir de uno previo, y son interesantes además porque contribuyen a completar (nunca lo harán totalmente) el mundo que propone el autor según la concepción de Lubomír Doležel, quien rechaza la lectura mimética de la literatura que se
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