Lope, «romancista bachillerejo y atrevido y sin arte»: las notas críticas sobre el «Isidro»
Abstract
El presente artículo analiza y da a conocer una muestra significativa del contenido de las notas críticas anónimas y manuscritas sobre el Isidro de Lope de Vega, recientemente descubiertas y aún mayoritariamente inéditas. Las apostillas denuncian dos grandes problemas: por un lado, el abuso de la erudición y la ignorancia del Fénix; por el otro, los vicios gramaticales, retóricos y métricos, asunto este último en el que se centra esta aportación. Los ocasionales elogios a su ingenio no mitigan la impugnación global de su poema épico sacro.
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CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: las notas críticas sobre el Isidro* Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: the critical notes on Isidro MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO Universidade de Santiago de Compostela. Facultad de Filología. Avda. de Castelao, s/n. 15782 Santiago de Compostela (España). Dirección de correo electrónico: mariajose.alo[email protected]. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9666-5626. Recibido/Received: 16-1-2024. Aceptado/Accepted: 27-2-2024. Cómo citar/How to cite: Alonso Veloso, María José (2024). “Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: las notas críticas sobre el Isidro”. Castilla. Estudios de Literatura, 15, pp. 49-78. DOI: https://doi.org/10.24197/cel.15.2024.49-78. Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: El presente artículo analiza y da a conocer una muestra significativa del contenido de las notas críticas anónimas y manuscritas sobre el Isidro de Lope de Vega, recientemente descubiertas y aún mayoritariamente inéditas. Las apostillas denuncian dos grandes problemas: el abuso de la erudición y la ignorancia del Fénix; por el otro, los vicios gramaticales, retóricos y métricos, asunto este último en el que se centra esta aportación. Los ocasionales elogios al ingenio de Lope no mitigan la impugnación global de su poema épico sacro. Palabras clave: Lope de Vega; Isidro; notas críticas; épica sacra. Abstract: The present article analyses and presents a significant sample of the content of the anonymous and handwritten critical notes on Lope de Vega's Isidro, recently found and still mostly unpublished. The apostilles denounce two major problems: on the one hand, the abuse of erudition and ignorance of the Fénix; on the other, the grammatical, rhetorical and metrical vices, the latter being the focus of this contribution. Occasional praise for his wit does not mitigate the overall impugnation of his sacred epic poem. Keywords: Lope de Vega; Isidro; critical notes; sacred epic. * Este trabajo se ha realizado en el marco del Proyecto de Investigación “Edición crítica y anotada de la poesía completa de Quevedo, 2: Las tres musas” (Ministerio de Ciencia e Innovación, PID2021-123440NB-I00; AEI/FEDER, UE).
50 María José Alonso Veloso CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 INTRODUCCIÓN Un manuscrito que perteneció al erudito dieciochesco Juan de Iriarte Cisneros 1 contiene cerca de dos mil apostillas críticas anónimas al poema épico sacro Isidro, publicado por Lope de Vega en 1599. 2 La existencia de esta copia y sus rasgos se dan a conocer en un artículo actualmente en prensa, que propone alguna hipótesis sobre la posible autoría de la censura. Del contenido y los rasgos lingüísticos de las notas se infiere que el autor de las mismas era andaluz; que realizó estancias en Italia, como se deduce del amplio conocimiento de su lengua, su literatura y sus costumbres; poseía notable erudición, pero usaba expresiones coloquiales y vulgares; y era poeta, ocasional al menos, aunque sus versos no parecen haberse impreso. Con tales datos, y teniendo en cuenta que el humanista Juan de Fonseca y Figueroa escribió sendas críticas a la Jerusalén de Lope y a la poesía de Garcilaso, 3 se ha propuesto de modo provisional, a la espera de nuevas investigaciones, que podría haber elaborado también estas anotaciones al Isidro. En lo que atañe a la datación del comentario, se supone que las notas fueron redactadas entre 1601 y 1606, debido a ciertas referencias internas. El propósito de este artículo es analizar los comentarios, a través de una muestra significativa de los mismos. Atendiendo a su contenido, cabe clasificar las notas en dos grandes grupos relacionados entre sí. El primero, el que atañe al abuso de la erudición, en buena medida aportada por fray 1 Según consta en el catálogo de la biblioteca, es copia autógrafa del escritor, bibliotecario real y académico, que transcribe en el siglo XVIII el contenido de una fuente textual original hoy en paradero desconocido y datada presumiblemente a comienzos del XVII. Se encuentra en la Biblioteca de la Fundación March Servera de Palma de Mallorca, con signatura MA05-6-05. Véase la información incluida en Alonso Veloso (en prensa). Sobre Iriarte, pueden consultarse las síntesis biográficas incluidas en sus Obras sueltas (1774) y en la Real Academia de la Historia, de Manuel Sánchez Mariana. 2 Remito a la edición crítica de Sánchez Jiménez (2010), en particular a su introducción; véase también la parte de su biografía del Fénix relativa al período 1596-1604 (2018, pp. 109-157). Existe bibliografía reciente sobre Lope de Vega y la canonización de san Isidro, así como sobre el Lope sacro y la literatura devota de su tiempo; destaco los volúmenes coordinados por Ponce (2019, 2020, 2021 y 2022). 3 Sobre las notas a Garcilaso, Moya del Baño (1993); sobre las de la Jerusalén, Entrambasaguas (1951, v. III, pp. 407-420), y Moya del Baño y Beltrán (1987-1989). Su actividad, muy amplia, incluye notas a la Andria de Terencio y su biografía de Pedro de Valencia, entre otros textos. Se ha propuesto que Fonseca sería el autor escondido bajo el seudónimo de Julio Columbario de la Expostulatio Spongiae (1618) en defensa de Lope de Vega, tras los ataques incluidos en la Spongia (1617), asunto sobre el que no existe consenso crítico, pero es materia tangencial a nuestro propósito.
Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: las notas críticas… 51 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 Domingo de Mendoza o recuperada, de segunda mano, en polianteas y obras enciclópedicas como la Officina de Ravisio Textor; así como la ignorancia del Fénix, que cita impropiamente y sin conocimiento directo. 4 El segundo, los vicios gramaticales, retóricos y métricos, entre los que destacan el leísmo, la cacofonía, la ambigüedad, la oscuridad, el uso inadecuado de cultismos y las digresiones. Por razones de espacio, limitaré el objetivo de esta aportación a la segunda faceta y reservo para ulteriores publicaciones la relativa a la erudición y la edición de todas las notas. Los comentarios sobre la Jerusalén atribuidos a Fonseca, conservados en el manuscrito 3888 de la BNE, 5 presentan ciertas concomitancias con los referidos al Isidro, por lo que conviene poner en paralelo sus rasgos generales antes de iniciar el análisis de estos últimos. A diferencia de aquellos juicios críticos del comentarista, que se distribuyen en tres bloques —críticas contra la Jerusalén, síntesis del contenido de algunos pasajes de interés y selección de lo mejor del libro—, los escolios sobre el Isidro no se organizan en grupos diferentes, sino que configuran un análisis único. Como se deducirá de las selectas notas que podré transcribir ahora, la síntesis de Moya del Baño y Beltrán (1987-1989, pp. 1005-1008) sobre el contenido de las ochenta anotaciones a la Jerusalén del primer tipo —número exiguo si se compara con las casi dos mil dedicadas al Isidro— revela bastantes puntos en común: En algunas Fonseca se limita a afirmar que no entiende lo que dice Lope [...] advierte contradicciones [...] juzga que está mal, ve que hay disparates o que se engañó [...] enmienda [...] ofrece su lectura o alternativa que considera mejor [...] repara en anacronismos [...] explica lo que dice el poeta [...] Le interesa sobremanera la pureza del lenguaje y censura lo que no es buen castellano [...] el uso que hace el Fénix de masculinos por femeninos [...] en el campo de la métrica repara en la inadecuada acentuación o en versos que no constan [...] Los juicios de valor no están ausentes y así califica de «bajísimo», «indigno», «malísimo», «impropio del poema» [...] términos o pasajes. Observador minucioso y conocedor de las normas retórico-poéticas repara en que algo es inadecuado por estar fuera de la historia [...] o que ha transgredido 4 La bibliografía sobre este asunto es abundante. Cito solo como mera orientación, sobre el Isidro y otras obras “eruditas” del Fénix, y con atención especial a la Officina de Textor, Vosters (1962 y 1975), Osuna (1968), Egido (1990), Sendín (2000), Conde y García (2002), González-Barrera (2007) y Conde (2017 y 2018). En 1598 y 1599 Lope publica volúmenes que le aportan “distinción, elegancia y autoridad”, la “impresionante tríada” de la Arcadia, La Dragontea y el Isidro (Sánchez Jiménez, 2018, p. 111). 5 Véanse Nicolás Antonio, Bibliotheca Hispana Nova (1696), López Navío (1964), López Bueno (1989) y Roe (2012), este último sobre la faceta de arabista de Juan de Fonseca.
52 María José Alonso Veloso CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 el decorum [...] y juzga algunas metáforas no a propósito [...] Por otra parte afirma que se pudieran o debieran quitar algunos versos, incluso estrofas. Todos los contenidos citados, y más debido a su mayor extensión, se encuentran en las anotaciones marginales sobre el Isidro. Las objeciones abarcan aspectos relacionados con la inventio, la dispositio, la elocutio y la métrica, en sus más variadas facetas, con argumentos que podemos considerar semejantes en las anotaciones sobre ambas obras. Incluso un rápido repaso de ciertas expresiones comunes muestra interesantes confluencias de los citados comentarios: “disparate”, “no lo entiendo”, “buen romance”, “no me contenta”, “no es castellano”, “había de decir”, “no consta”, “indignas”, “impertinentes”, “impropio”... A continuación intentaré explicar los defectos denunciados y algunas de las virtudes reconocidas, siguiendo una clasificación que puede resultar discutible —los grupos no poseen fronteras rígidas, y ciertos ejemplos podrían integrarse en apartados diferentes—, pero es útil y necesaria para sistematizar un poco el análisis de tantas y tan heterogéneas apostillas. 1. UNA IMPUGNACIÓN GRAMATICAL, RETÓRICA Y MÉTRICA Dejando a un lado ahora las reflexiones en torno al uso de la erudición, los comentarios suponen una crítica integral al estilo poético de Lope, que puede sintetizarse en la siguiente admonición: “Qué proprio lenguaje de un romancista bachillerejo y atrevido y sin arte, y que porfiaba que está muy bien dicho” (113). 6 En la exclamación “Endiablada copla” (245); y en la desesperación de quien no encuentra una sola estrofa aceptable “en dos horas” de lectura: “Dos horas hay que no hay copla de que echar mano. Todas estas parecen de cintera privado de la vista corporal natural de Murcia” (154). La hipérbole acentúa la denuncia en múltiples enunciados, como cuando cree necesario aclarar “El calor, se ha de entender”, y añadir después “aunque está cinco pies de distancia apartado” (212). Como se comprobará, los aspectos de índole diversa denunciados, aderezados con un predominante tono irónico, implican una impugnación total de la obra, con excepción de los esporádicos elogios pronunciados en torno a versos o coplas sueltas. Una apostilla evoca la pobre impresión que causan tantos versos en el anónimo anotador: “Frío el ejemplo, y más fría la 6 Indico siempre el número de página en el manuscrito de Iriarte y respeto todos sus rasgos, incluso cuando existe un error evidente; mantengo también sus subrayados.
Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: las notas críticas… 53 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 aplicación, y mucho más helado el modo de aplicalla” (221). Los problemas elocutivos alejan el Isidro y la obra lopesca del “buen romance castellano”, al que intenta “traducirlo” el comentarista: “Quiere decir en buen romance castellano que estaba para vivir otros tantos años” (145). 1. 1. Un contenido repetitivo: “Esto es revolcarse en lo mismo” Las notas sobre el contenido sugieren un cambio de título. Una corrección al plural del verbo incluido en el verso “Apartarse pretendían”, en el canto séptimo, conlleva una apología del personaje femenino que comparte protagonismo con Isidro, María de la Cabeza, o, lo que es lo mismo, una depreciación de la importancia de aquel. El menoscabo se confirma cuando se antepone a Isidro de León por estar ya canonizado. Ella sola fue la que se apartó de la gente, y según esto y otros infinitos actos de virtud y milagros que aquí se veen desta sancta mujer, bien pudiera este libro tomar el título de ella como lo toma de Isidro solo (191) ¿Por qué? Sepamos: era menester que dijera la causa, supuesto que el Isidro de León fue tan sancto como él, y hasta agora habemos de creer que más, pues está canonizado y él no, aunque lo merece (217-218) ¿Con quién lo ha su merced? ¡Ah, sí, con Isidro! Miren aquí qué frionera, siendo Isidro santo para quien se pretende canonización; y con todo eso decir que tomaba ejemplo de religión de un caballero que desconfiando de la ------- --------------------------------- (235) En estas apreciaciones parece latir la rivalidad entre castellanos y andaluces, pues estos últimos, a través del anotador, cuestionan no solo los rasgos de la lengua de los otros, 7 sino también a sus santos. De la lectura del último pasaje, en el que se indica al final que falta o no se entiende el texto, puede inferirse una cierta reticencia ante la pretensión de canonizar a san Isidro. En relación con la datación de las notas, permite suponer que estaban escritas antes de marzo de 1622 necesariamente, fecha de la canonización, pues esta se presenta aún solo como mero proyecto. La crítica al Isidro lamenta que el oficio de Lope como dramaturgo consagrado conlleve un intento de trasladar rasgos de la comedia a la épica sacra, con dudosos resultados. Se evidencia un notable conocimiento de su producción dramática, aludida en numerosos lugares, y abundan los juicios alusivos al género: “comediada” (31), “conceto de comedia” (117), 7 El análisis actualmente en prensa sugiere el origen andaluz del autor anónimo.
54 María José Alonso Veloso CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 “agudeza de comedia o de epigrama y no de poema grave” (102), “brava copla para una comedia” (98) o “bachillerías de coplas de comedias” (25): Esto es meter burlas entre veras y conceto de comedia (13) Más que ruido haría todo esto en una comedia en boca de Morales o de Ríos (35) De todo esto sale bien por habello infinitas veces repetido en las comedias, cuando pinta ajuares pastorales, que casi lo hace siempre (39) Lenguaje de Sacedo, el que representaba el rufián en las comedias (91) La de Pero Hernández (118) 8 Este verso es no más que aparato para este temblor del abismo que en una comedia haría harto ruido (156) Todo esto es oro, porque está harto de metello en cuantas comedias ha hecho en esta vida (166) Esto es la traza de la comedia que hizo deste suceso, por que se acabase como suele: con todas las personas juntas y muchos casamientos (268) 9 Y aquí acaba la comedia (270) Entre las críticas contra el Isidro se cuentan supuestas incongruencias y falta de verosimilitud en la narración de peripecias del santo, la mayoría hechos deducibles por simple experiencia vital o deducción lógica: Esto es imposible. Pintar tosco, pintar al vivo, porque, en haciéndolo, dejaría de sello (11) ¿Cómo diablos puede andar el cordón sobre el cuello, si el sombrero es de halda grande, ni cómo se ha de holgar el cuello de ese cuando fuera posible? (37-38) No se muere la envidia, sino se atormenta o se deshace y enflaquece, como dice en la copla siguiente (47) Eso no, porque tanto pesa con fuego como sin él (54) ¿Qué día fue este? Que entonces aún no estaban criados el día ni la noche, ni dividida la luz de las tinieblas en el mundo y en cielo; no habiendo noches, no había días, pues el un es respectivo o relativo del otro (76) De modo que la idolatría tuvo origen antes que los hombres... (76) Nunca tal he oído decir, aunque más diga que quiso significar que era en mitad de los caniculares, supuesto que poéticamente no tiene proporción arder el sol en el corazón del león estando tan adentro del cuerpo (100-101) 8 Actor de comedias del siglo XVII convertido en figura proverbial, como Juan Rana. 9 Parece aludirse a la comedia San Isidro, labrador de Madrid, escrita hacia 1604-1606, fechas que concuerdan con las propuestas por Alonso Veloso (en prensa) para las notas.
Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: las notas críticas… 55 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 Cosa de tomo en castellano quiere decir cosa de importancia y de valor, y así debían de ser estas cuentas de coral o cristal u otra cosa desta suerte, y esto era cosa impropria para peregrino que pedía limosna (104) ¿Es posible que no hubo llano ninguno desde Madrid al mar Adriático, y más habiendo pasado por tierra de Campos y Francia? (106-107) Bien puede uno amar con verdad y pasar en igual claridad las noches y los días si es amado (167) Los locos no son mentirosos, y así mejor estuviera éste en la casa de los orates que no en la de la mentira (185) ¿Pues qué necesidad tenía Isidro de desear oro si sabía que se moría? (289) “Imposible”, “Eso no”, “Nunca tal he oído decir” y otras son expresiones que subrayan la escasa atención de Lope a detalles que provocan una inverosimilitud inadmisible en el discurso poético. En otros casos, los errores aducidos le niegan ciertos conocimientos eruditos: Aunque se aspa el lino, no muere aspado; y así no le parece en esto Sant Andrés, que no murió sino crucificado (23) Estos pobres ya son figuras, ya son tapices ya son colunas. Sepamos de una vez lo que son, para que caiga bien la alegoría de Sansón (131-132) Según esto no había tanta deshonestidad [...] pues Dafne fue casta (166) Miente y, si no, mire aquella divina comparación que hace Virg. en el 8. del agua y de las rocas, y se echará de ver si se encuentran el agua y la tierra; lo que a mi parecer quiso el buen hombre decir es que no se confunden o otra cosa desta suerte (179) Harto grande [barbarismo] es éste, por cierto, pues los buenos enamorados, según Platón y san Agustín (por que todos seamos filósofos), más están en la cosa amada que en sí mismos (180) No se puede llamar la de los poetas mentira absolutamente, pues no venden ellos sus fábulas por verdades, lo cual es contra la formalidad de la mentira, que siempre se endereza a engañar y hacer tener por verdad lo que no lo es, como consta de su difinición y de san Agustín contra Mendacium, c. 10, que se refiere en las lecciones del 2 (183-184) Titón dicen todos los poetas antiguos que era viejo, y así no le cuadra a él ni a sus brazos este epíteto de bellos, sino vellosos (225) El énfasis en su supuesta ignorancia se deriva en ocasiones de algún anacronismo en que incurre el poeta, escandaloso para el anotador:
56 María José Alonso Veloso CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 No había entonces tal fruta en España [“bergamota”] (173) 10 Menester había volatería de halcones para cazallas, porque entonces no había escopetas, si no es que las mataba con ballesta, y esto es mucho para pastor (174) No alcanzó Sócrates el griego imperio, pues fue el imperio mucho después en los tiempos de Alejandro Mag[no] y de Aristó[teles], dicípulo de Platón, que es el que lo cuenta, según aquí está alegado (185) ¡Aún no había comenzado la casa otomana en Turquía y ya la había en España...! (237-238) Las notas detectan también una falta de decoro, por inadecuación entre las palabras, las acciones y reacciones de ciertos personajes (el diablo y los ancianos) y su condición, desvío poético que determinaría en definitiva una falta de verosimilitud, como los casos anteriores: Lindo modo de consolar a la envidia era este, por cierto, y mal decoro de Lucifer puniendo en su boca palabras que no las podrá decir más altas ni más en favor destos santos sus mismos ángeles de guarda (52) Mal decoro de viejos, siendo su oficio animar a los mozos con consejos y ejemplos de hazañas de su mocedad (260) Este es divino afecto proprio, agudo, poético y verdadero, pero había de haber aquí más sentimientos antes de ir a dar gracias &, supuesto que eran mozos y apasionados, y aquel dolor fue repentino, y no tenían quien los redujese con buenos consejos y consuelos a tanta reportación que se fuesen luego de contado, sin más sentimientos ni réplicas, a dar las gracias.......... de la paciencia (Aquí falta como cosa de renglón y medio por estar recortada la margen inferior) (267). Una hagiografía tan extensa —pues contiene 10 000 versos— incurre en el vicio de la repetición de ideas, hechos y palabras, para desesperación del comentarista, que se exaspera a la vista de tanta tautología: Esta es bonísima copla, si no hubiera repetido tantas veces este pensamiento (28) Esto es revolcarse en lo mismo [...] dicho en las dos coplas de arriba (50) Echemos fuera esta mentira, y quedará corriente este sentido, y no habrá más de una mentira en esta copla (80) Las sañas aquí y las sañas arriba (87) 10 Una especie de pera, procedente de la ciudad italiana de Bérgamo, en la Lombardía.
Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: las notas críticas… 57 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 Decir siempre allí parece que quiere decir que todas estas cosas fueron en u[n] mismo lugar [...] Todo ha de ser allí [...] Dale con allí [...] (112-114) Ya le había enseñado otra vez el monte Sión arriba (114) ¿Para qué es menester aquí tanto el el (134) Esto es lo mismo que ha dicho arriba, que es magos y astrólogos (186) Ya lo ha di[c]ho otras dos veces (186) Ya lo había dicho en los tres primeros versos desta misma copla (188) Mírese y se echará de ver que la ha hecho tres veces Helicona, y otras tres ha barajado la metáfora (218) Ya lo ha dicho cien veces y le quedan otras tantas [...]: paciencia (281) Esto mismo había dicho ya en la copla [...] en la otra plana (282) Se advierte que “simulacros y imágenes todo es uno” (232), como “estrella y astro” (240) en el contexto, o que se habla de “dueño y más dueño” (37), de “mira, mira y más mira” (276). Las expresiones “Ya lo había dicho” o “pleonasmus” (218) resumen la repetición dos, tres o cien veces de una palabra o concepto. Junto con las reiteraciones del contenido, la general prolijidad y las digresiones lastran el ritmo del poema épico: 44 coplas ha tardado este caballero en llegar a Isidro, y esto es en un overo andaluz. Miren qué hiciera si viniera a pie (69) Ya comienza a gorjear este niño, digo ya va cayendo en la cuenta d[e] lo que cansa al mundo con sus digresiones (152) En llegando a estas digresiones, querría dar con el libro en case el diablo, y mírese atentamente cuán escusadas son estas tres coplas y cuán cansadas (164) Estas circunlocuciones son de pedantes (195) Habiéndole divertido el amor impropriamente, le pide a él que lo vuelva a la historia. Más proporcionadamente se lo pudiera pedir al desengaño o al olvido, sino que, como en esta historia ha afectado tanto las digresiones y diversiones, parece que a posta se vale de quien nunca le deje salir de ellas [“Vuélveme, amor, a la historia”] (181) Para decir esto [“Estás llamando a la puerta”] ha metido toda esta bolina, 11 y la que se sigue estuviera bien escusada (280-281) Bendito Dios, que ha llegado, y a Isidro esta muerte. Este hombre nos la da de suerte con estos preámbulos que hace que se la deseemos al santo por no vello agonizar con tantas bascas y alusiones como el poeta nos trae (282-283) Chapín sobre chapín. Quien había dicho felicitas no tenía que decir más, supuesto que venturosa es menos que quien dice la misma felicidad (296) 11 bolina: “bulla, ruido, como de pendéncia y desazón. Es término baxo” (Autoridades).
64 María José Alonso Veloso CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 Les tuvo, que es dativo. No hay remedio que entiendan esto estos castellanos y romancistas bachilleres, que los doctos muy bien lo saben (21) Lo, noramala, que es acusativo / Lo otra vez (34) Le. Linda copla si no riñera al principio [ “la riña”] (40) Lo es el acusativo, y se el dativo (69) Lo das. Es a saber consuelo. O la das es a saber la pobreza (139) Tenerle, ques dativo (139) Y dale [ “Búscala, ríñela y dala”] (194) Querría yo saber qué más tiene el darlas deste verso que el que les di de estotro para que uno fuese las y el otro les, siendo un mismo verbo el que las rige, y unas mismas personas las regidas. Aquí se echará de ver el poco arte con que usa la lengua y cuán acaso y sin advertencia lo hace (266) A enseñarles el paso. Les dativo, y el paso acusativo [“enseñarlos”] (276) Tan habitual es la confusión le/lo/la que el comentarista finge maravillarse, irónicamente, cuando Lope acierta: “Me espanto cómo no dijo incitándoles” [“incitándolos vino”] (57). La desatinada selección léxica, que es objeto de un severo escrutinio, se puede transformar en invitación o reto a los “apasionados”, los “aficionados” de Lope, sus admiradores, o a los lectores en general, para que juzguen por sí mismos sin necesidad de que él ejerza la crítica o para que comprendan los enunciados sin notas explicativas: Despojos puso aquí en lugar de fruto. Miren los apasionados mismos qué les parece (57). Esta copla mírenla allá los que entienden del arte (92) Examínese si esta elocución, resisto imaginar, es buena (106) Mala cosa el mesmo vocablo en vez del mismo nombre. Mírenlo allá si es bueno (118) Y deste verso, ¿qué me dicen los apasionados? (121) Constrúyanme esto los aficionados, por mi amor (163) Traslado a los aficionados de Plinio, quellos dirán si es mentiroso o no (185) Oigan aquí esto, y luego se quiebre la cabeza Enrico Estéfano 16 en defendello (186) Miren aquí esto. Como quien dice aunque se escriba en el evangelio (207) Id est tanto. Si está bien dicho o no, júzguelo otro; lo que yo puedo hacer por serville es decir que no me contenta (210) Qué me dirán Vmes. desta coplica, llena de bachillerías y desatinos (260) Constrúyanme este ruega (283) 16 Alude al célebre humanista autor del monumental Thesaurus lingua graecae.
Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: las notas críticas… 65 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 Como se observa, se busca la complicidad de interlocutores ficticios, que habrían de concordar con las apreciaciones del crítico del Isidro. Hasta imagina a algún partidario defendiéndolo y justificando sus errores: “Había de decir las fianzas que hice por un amigo para hablar claro [...] Pero aquí entran los apasionados y dicen que ya se entiende” (144). De hecho, en algún momento el comentarista confiesa su vagancia, su hartazgo, que le lleva a inhibirse de escribir la nota (negativa) que Lope merecía: “De pereza no escribo lo que siento desta bachillería” (254). El rechazo a causa de las abundantes impropiedades culmina con una alusión al aplauso del vulgo, que cabe interpretar como una falta de favor por parte del lector erudito: “Éstas son de las coplas con que el autor tiene tan granjeado el aplauso del vulgo, y véase despacio y no quiero más” (132). La opinión popular errónea aún se vuelve a aprovechar para denostar al escritor madrileño: “Realmente que en esto se echa de ver cuán falsa es la opinión del vulgo que afirma que los poetas han de ser locos para sello buenos. Entiendo tan necesario que sean muy cuerdos y prudentes” (140141). 17 Cordura y prudencia que faltarían a Lope. Cabría interpretar que los errores elocutivos denunciados formarían parte, en realidad, de la estrategia literaria de Lope, que, desde muy temprano y a partir de su primer libro, “asume la posición de poeta natural”, que se fortalecerá en la polémica cultista. Proponer como protagonista a un labrador determinaría, explica Sánchez Jiménez (2018, p. 112), “una retórica de aire franciscano con la que canta la sencilla vida del santo dando impresión de domesticidad e intimidad”. Según su interpretación, “Lope adapta su estilo al de esta propuesta ideológica de exaltación de los humildes, pues, en paradójico contraste con la erudición señalada, escribe el libro en quintillas, un verso de arte menor y de origen castellano” (p. 114). A tenor de los comentarios, el desconocido crítico del Isidro no apreció ese esfuerzo retórico deliberado del Fénix. 1. 3. Vicios elocutivos: “Esto está muy anfibológico” En el plano fonético, el comentarista hace hincapié en la cacofonía, que por lo general consiste en la repetición consecutiva de sílabas. Así, lamenta jocosamente que Lope parezca estar “deletreando”: 17 A Lope lo persiguió toda su vida el éxito entre el vulgo. Sánchez Jiménez (2018, pp. 357) recuerda, entre las ideas asentadas, parcialmente basadas en mitos sobre sí mismo alimentados por Lope, “la del poeta popular, cantor del pueblo castellano y español”.
66 María José Alonso Veloso CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 Cacofonía [“presto visto”] (p. 6) Estas cacofonías son fatales en este hombre. Todo esto viene de la priesa con que se hace, que hay quien por enmendar un solo punto destos se tardara tanto como él se tardó en hacer todo este libro. Mírese aquel mas que más del tercer verso (24-25). Parece que deletrea da de di do du [“perdidos dejas”] (58) Cansadillo va este verso con estos sus sus [“sus pies sus ninfas”] (201) Buenos dos versos a no haber en el último la cacofonía sasa, que se pudiera escusar fácilmente mudando este epíteto famosa en admirable, o otro a este propósito [“famosa sangría”] (214) Pudiéndose escusar esta cacofonía sa sa poniendo otro epíteto en lugar de milagrosa, no es tolerable en ninguna manera (219) Este pie va a coscos como los muchachos [“angélicos coros”] (233) Con, porque abajo dice con y es un mismo verbo, cubrir, y se quitara aquel dedo pulgar [“cubrir de doseles, / Lo que yo con espadaña”] (233) Estas pees son para significar el son que hizo el caballo con los pies al partir [“Lope parte”] (242) ne no ni, cacofonía incomportable [“tiene no niega”] (306) En un caso excepcional, se reconoce que Lope no habría podido evitar la cacofonía usando algún sinónimo: “No me maravilla ni culpo esta cacofonía nana, porque realmente aquí no se pudo escusar” (228). La disposición de elementos en la oración y la distribución de contenidos en la quintilla determinan en numerosas ocasiones que los enunciados estén marcados por la ambigüedad. En estos casos el autor de las anotaciones inquiere, a través de preguntas retóricas, a qué o quién se refieren los versos, para evitar la usual anfibología: 18 ¿Aprendiese él? ¿O el Ángel? Amargo trabajo es este, que siempre habemos de andar adivinando (72). De estos tres versos puede entender un mal intencionado que la naturaleza Angélica hizo al gran Dios inmortal, y esto viene de la anfibología con que siempre habla el autor (78). Era menester decir de quién, y no vale decir que ya se entiende, que a esa cuenta todos fuéramos poetas (85) 18 Véanse también los siguientes casos: “¿A quién? Al marido. Dura elocución” (41); “¿Suya? ¿O de la aurora?” (47); “¿Como yo? ¿O como vos? No lo entiendo” (56); “Dos sentidos se le pueden dar a este pie, y entrambos malos y mal” (244); “¿De quién? ¿De la condición? ¿O del pueblo?” (246).
Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: las notas críticas… 67 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 ¿Quién son estos dos? Ya yo sé que lo dice por él y su mujer, pero muy duro y dudoso está (98) ¿Quién? ¿Isidro o el niño? Menester es sacallo por discreción (99) ¿Quién? ¿El jumento? ¿O él? Él no podía ser, pues ha dicho arriba que se levantó no con perezosa frente (124) Esto está muy anfibológico (130) ¿Quién? Si es el autor, no sé cómo puede ser, pues iba hablando en primera persona (180) ¿A quién? Quiere decir a los adúlteros, pero es menester que se lo suplamos como amigos (192) ¿Qué es este el que? Creo que sea yelo. Dichoso él, que lo habemos de andar siempre supliendo y adivinando como a texto antiguo mal escrito (203) ¿Quién es el que infunde? Por Jesucristo eterno que ni entiendo la gramática ni propósito desta copla más que si estuviera en griego (216) ¿Quién? ¿Gracián? Dies coplas se han pasado que no habla dél y quiere que sirva aquí de nominativo. Brava licencia poética. Dichoso él, pues la puede tomar (262) ¿Qué mar? Era menester que lo dijera, ya que habla por alegoría (292) ¿Quién son ellos? Dirá que los sanctos, y replicaré yo que no vale un pito, porque había de decir de todos para decir bien (295) La ambigüedad es tal que el anotador se siente obligado a ir aclarando, por ejemplo, las funciones de los distintos elementos en la sentencia, como cuando enuncia que “El honor es el nominativo” (256), información útil que es también implícita acusación de confusión en el discurso. Y en ocasiones se expresa la incapacidad para delimitar si una disertación procede de la voz poética o se pone en boca de un personaje, si remite a una u otra figura. El Isidro estaría construido sobre equívocos accidentales: Aunque dice en el último verso de la plana pasada que estas dos coplas las dijo Dios, parece que este verso da a entender que las dice el autor, y si las dice Dios no sé qué nominativo rige este verbo quiere (59). No sé si estas palabras son las que dice que diría Isidro o si son del autor, ni aún tampoco las entiendo a ellas (289). Mírese esto bien porque, diciendo absolutamente el ángel nuncio legado, parece que lo dice por Gabriel, y éste es Arcángel (294) El problema puede consistir en la mezcla indecorosa de elementos o personajes “barajados” sin orden ni criterio, a veces en un alarde de erudición, aunque también en enumeraciones caóticas: “Lo que amontona aquí sin arte y sin orden es cosa para tornar a un hombre loco (279)”:
68 María José Alonso Veloso CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 Ya esto va muy barajado: Natanael, Marta, Diego, luego cuando menos Abel. Miren dónde lo fue a buscar, al principio del mundo (103-104) ¿Qué tropel es este? [“sueño, deseo y camino”] (111) Muy sin orden tenía la mentira su casa, siendo su oficio componer. Aquí estaban juntos lágrimas, hombres, sirena, diosas, Circe, libros y cocodrilos y qué sé yo: podía haber todo esto y mucho más, pero cada cosa en su lugar (187-188) Buenos afectos, y mejor estuvieran por orden desta suerte: temo, espero, creo y dudo [“Temo, creo, espero y dudo”] (197) Muy mezclados están aquí pontífices, mártires y confesores (295) Aquí llevan en medio dos ermitaños a un abad (296) El caos y la confusión se acentúan por la desafortunada distribución de los contenidos en el poema, lo que conlleva indicaciones para que el lector no se pierda en el laberinto de información ofrecida por Lope: Esta copla estuviera bien sucesivamente a la primera desta plana, y la segunda a la tercera de la plana pasada (250) Esta copla se seguía bien detrás de la que está al fin de la plana pasada (280) Quiten de aquí este el y póngase al principio del verso siguiente, y verán cómo queda bueno el sentido (284) Todo esto entrará mejor arriba, cuando los Ángeles, después de haber arado por Isidro, le leían Teología, porque aquí, estando ya glorioso, no tenía necesidad de que se la leyeran (294) Aquí comienza otra cosa diferente de la vida y muerte de Isidro, y así era menester preparar los ánimos de los oyentes (300) Por distintas razones, incluida la denunciada ambigüedad, muchos enunciados del Isidro atentan contra las virtudes retóricas debido a su falta de claridad, a la obscuritas, que hace exclamar al anotador “Ayuno quedo de esta copla” y “Todo esto es algarabía de allende” (264), esto es, ‘incomprensible’. En suma, Lope escribe “enigmas o quesiqueses”: Parece que lo hace a posta comenzar la construcción por el verso tercero, cosa indigna de su facilidad (14) Revoluta constructio, au vero perplexa (14) Grima me da encontrando con estas construcciones. Vive Dios que no entiendo esto (33) No entiendo, vive Jesucristo, este conceto y orden de palabras (38)
Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: las notas críticas… 69 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 Estos tres versos me han dado en qué entender y no los he entendido. No sé si dice que se entró por la boca abierta del cerbero. Necesario era que saliese por donde su[e]len las cosas que entran por allí (45-46) ¿Qué quiere decir esto en buen castellano? (47) Verso ocioso y dificultoso y creo que malo (52) Verdad es que estas palabras deben de ser palabras de Baruch, pero era menester parafraseallas con más claridad y blandura, porque así están muy oscuras y escabrosas (67) ¿Este advierte es verbo neutro? O activo? ¿Qué quiere decir? Que la dotrina advierte a la luz del alma o que la luz del alma advierte la dotrina? Todo es trabajo y confusión (74) De aquel, de aquella: cansada perífrasis. Estas son de las que se van su poco a poco a enigmas o quesiqueses (100) No entiendo este verso, y quien dijera que él si mira a los que están antes y después y verá cómo le pone confusión (136) ¿Qué querrá decir esto? Ya lo he entendido, por mis pecados (162) Esta elocución es menester, para declararse, descender de grado en grado per deduccionem (165) Esta copla me confunde; no sé cuya es esta ausencia ni cómo había de poner en contingencia la castidad de María, si no ha tratado ni trata de ocasión en que nadie la solicite (190) Esta copla promete decille a Isidro en particular lo que le había dicho en general de su mujer, que había hecho un notable error y que era mala, y después lo dice tan confusamente y en general como primero (192) Estos dos versos están muy perplejos (220) Este pensamiento es bueno y está muy confusamente dispuesto (252) ¿Qué querrá decir aquí su merced? (258) Esta copla está muy desligada y perpleja (285) “Confundir”, “confusión”, “confusamente”, “oscuras y escabrosas”, “perpleja”... La oscuridad en el discurso poético exige un constante esfuerzo interpretativo y anotador del comentarista (“Estos dos versos son griegos para mí”, 289). El anónimo autor de las notas se lamenta, al tiempo que pondera el favor que hace a Lope queriéndole entender: “¿Cómo construiremos estos dos dos versos, o al menos el último?” (290); “Querrá decir su merced san Francisco, y en verdad que le servimos en querelle entender, supuesto que se podían entender estas palabras por Cristo” (296). Pero Lope será desagradecido: “No sé yo cuál lo podía ser. Ya entiendo: este forzados no predica sobre convidados sino sobre pobres. Y luego no me agradecerá que lo interpreto” (142).
70 María José Alonso Veloso CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 La jocosa invocación de Dispauterio, Donato o Lebrija enfatiza la dificultad o la imposibilidad de comprender lo escrito en el Isidro: “Por Dios que es menester un Dispauterio 19 de cuando en cuando para construillo” (30); “Un Donato es menester para construir estas coplas [...] Y para ésta un Antonio de Lebrija” (287). Un síntoma de la frecuencia con que el comentarista considera necesaria la aclaración del sentido de alguna palabra o expresión, por su falta de claridad, es la aparición de la fórmula latina “id est” en un total de más de cuarenta anotaciones. Inserto solo algún ejemplo para que se constate este uso tan característico: “Id est, no se ejercitan” [“no se tratan mal”] (29); “Id est, con todo eso” [“en fin”] (37); “Id est, difirió” [“detuvo”] (42); “Pierde, id est, destruye” (55); “Id est, atemorizo, porque asombrar es admirar” (82); “Id est junta: no es bueno” [“iguala”] (83); “Desigual de valor, id est, que desdice del valor” (144); “Iguala, id est, basta” (146); “Bien, id est, con razón: lenguaje plebeyo” (149). En relación con la oscuridad, debe mencionarse la censura por el uso (abuso a juicio del comentarista) de latinismos, casi nunca de forma cabal. Se reprueba tanto su presencia en el texto como la impropiedad de su sentido en el contexto: Latino e improprio aquí, pues dijo lo que fue y no lo que había de ser [“predijo”] (p. 8) No hay tal vocablo en Castilla [“elación”] (40) Atrevidísimo es el autor en estos vocablos latinos [“celícolas”] (60) Plaustro no es castellano, ni el carro del sol tiene este nombre, queste pertenece a los carros de carga, y así lo llama Vergilio: “tardo tardaque Eleusinae matris voluentia plaustra” (li. 1. Georg.) (63) Latino mero [“cándidos”] (67) No hay más de una y, aunque los latinos dicen última Tile, resulta otro sentido del latín que deste postrera castellano (163) No es castellano [“mendaces”] (186) No es muy castellano, pero pase [“linfas”] (201) No es castellano egregia, sino latino (229) Honora es meramente latino (247) Muy bien entenderán esto los romancistas. Pensarán que el tondente 20 es tu... (287) La herencia, porque hereditas en latín eso quiere decir [“heredad”] (287) 19 Joannes Despauterius (1480-1520), humanista flamenco autor de gramáticas latinas. 20 tondente: ‘rasurado’. Es latinismo usado por Lope de Vega en La Dragontea (1598) y por Calderón en El cordero de Isaías (1681).
Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: las notas críticas… 71 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 No hay quien tal nombre [“Deipara”] le ponga, por cierto (252) / Si él se aconsejara comigo, pusiera en lugar de este Deipara otra cosa más castellana y más suave (291). No conozco este vocablo por castellano [“inofenso”] (300) No es castellano [“emana”] (307) Es posible que tan duro censor se equivoque, sorprendentemente, cuando recrimina a Lope que una expresión le resulta incomprensible, sin advertir que está usando el cultismo solio (‘trono’) y no el verbo salir como cree: “Solio 21 del Cordero, dino”, se lee en el Isidro; “No sé qué quiere decir salir del cordero &” (293), señala el comentarista en nota. Parece haber hecho una rápida lectura, salió por solio, sin tiempo para asimilar el sentido del pasaje. La profusión de cultismos contrasta con la consideración de Lope como un “romancista”, término que se reitera en numerosas ocasiones a lo largo de los comentarios: “Brava copla para un romancista” (261). El adjetivo parece tener un sentido peyorativo: Lope no sabe más que lengua romance o escribe en lengua vulgar sobre materias que requerirían el uso del latín. De ahí que cometa errores del tipo del que se denuncia: “Si este resistir es sacado del certaberit de la anotación, no está al justo, pues certare dice mucho más que resistir” (293). 1. 4. Métrica: Lope, “necesitado del consonante” Las notas marginales se fijan también en la versificación, prestando especial atención a dos dificultades del poeta: la medida del verso, que debería ser octosílabo siempre, pues el poema está escrito en quintillas; y la repercusión que la búsqueda afanosa de la rima consonante tiene en la sintaxis y el léxico de las estrofas. A este último asunto se refieren muchas consideraciones, que se burlan sobre todo del uso de rimas extrañas. Se habla de “dos consonantes tan forzados y sin propósito” (122) o se ironiza con el hecho de que “siempre que ha de poner a Dios por consonante habla de vos con todo el mundo, sin ver si es gente de respeto o no” (135). 22 No es consonante [“visto [...] Sixto”] (68, 112, 117, 124) 21 Solio es latinismo con el valor de “Trono, y silla Real con dosél”. La expresión de Lope se encuentra, entre otros lugares, en Apocalipsis 7, 16 y 22, 1. 22 En similar tono jocoso, se apunta que “braguetas también es consonante” (140) y que el “caracol” aparece enumerado en medio de las hortalizas a causa de la rima (173).
72 María José Alonso Veloso CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 Escalígero reprehende a Valerio Flaco aquel verso dat vultum fictis et pondera dictis solo por aquellos dos consonantes (fictis dictis). ¿Qué haría con tantos como lleva esta bendita obra? (143) Pedilles, dijera yo, porque pedillos pareceque quiere decir que los pidieron a ellos a alguno que los tenía: todo esto es por decir palillos, que se puedecir que la copla va armada sobre ellos (143) No era menester a este pobre irse a pasar sus duelos a ninguna parte [...] lo habían menester los consonantes de la copla (145) Sin más ver a Josefo, me atrevo a decir que esto es disparate y consonante de las fuentes de Pancaya (219) Estos modos de decir descubren a tiro de ballesta [...] que no los puso el autor con mala intención, sino necesitado del consonante (250-251) La búsqueda de rimas inusuales puede provocar, de hecho, la deslucida repetición de las mismas, como sucede con -uto: “Estos mismos dos consonantes puso arriba y al mismo propósito” [“Ya que pagando el tributo / Dejaba el mundo de luto”] (286); el uso de “consonantes extraordinarios”, en -ipe [anticipe [...] participe] (227); y la inclusión de Cleofás entre los Apóstoles, “por consonante de Tomás” (295). Hasta el punto de inducir la oscuridad del discurso: “No entiendo eso. A fe que, si no fuera por la sarza que está aquí abajo, que no hubiera garza aquí arriba” (86), a propósito de - arza. La rima también puede originar un ilógico desplazamiento dispositivo: “Este Juan [...] Harto mejor estuviera junto a Pedro y Pablo si alguno dellos fuera su consonante” (103). La dudosa medida del verso exige al lector acrobacias en la pronunciación para salvar el octosílabo, y también existen problemas en la distribución de acentos en el verso: Para que este verso no sea malo es menester leello con cuidado, haciendo a Egipciaca de solas cuatro sílabas, aunque tiene en rigor cinco (117) Este que quiere decir el cual, sino es que no cupo en la rima (123) Bravo destrozo de acentos hay aquí [“Las bellas Argia y Deifile, / Callen Roxana y Omfale”] (235) 2. ATAQUE PERSONAL Y ALGUNOS ELOGIOS 2. 1. “Lo echara yo a galeras por hablador” No es lo habitual, pero la crítica puede conducir a la reprobación casi personal, cuando se aprecia traición a España, o se desea su metafórica
Lope, “romancista bachillerejo y atrevido y sin arte”: las notas críticas… 73 CASTILLA. ESTUDIOS DE LITERATURA, 15 (2024): 49-78 ISSN 1989-7383 condena a galeras por mal poeta, pero también cuando se acusa a Lope de vivir y escribir demasiado rápido, malgastando su ingenio: presume de erudito, cuando no lo es, y no saca todo el partido a sus facultades poéticas. Así te honren tus hijos como tú honras a tu madre, traidor (111) Por estos dos versos últimos lo echara yo a galeras por hablador (148) / Por esta sola copla echara yo un poeta a galeras (262) En esta casa de la mentira hay de todo y había ocasión para un poeta cuerdo y reportado en que mostrar su ingenio y erudición, pero el nuestro muestra más de la que tiene y encubre gran parte de su mucho ingenio, todo esto por vivir tan a priesa como vive y compone (181-182) Tan ahogado y más se vio aquí el poeta para acabar esta copla, pues al cuarto verso parece que da la hiel, y al quinto el alma (195) Dice que la insania, id est la locura del invierno, heló &, y yo digo que la suya lo derrite a él (202-203) El usual tono irónico de las notas deriva por momentos hacia una burla en la que lo de menos parece ya el contenido crítico o la corrección de errores poéticos: así sucede cuando Lope escribe el verso “Virgilio en Mantua nacido”, a lo que el comentarista apostilla “Pare escritura de notario” (184); cuando se responde “Pobre hombre arrinconado” (188) a la aseveración “Y a Zoilo en un rincón”; cuando se indica “Despeado quedó desta sentencia” ante el verso “Que los pocos poco ofenden”; y cuando se niega al escritor capacidad para construir conceptos: “Qué contento quedaría él con esta copla. Yo apostaré que pensaba que era conceto” (250) y “Sudando debió de quedar deste conceto” (269). También se aprecia tal espíritu jocoso, de ridiculización del texto y su autor, cuando Lope escribe sobre “el teñido lagar”, y una anotación se pregunta “¿Qué lugar es éste? Debe de ser Almagro o la Manchuela” (262), olvidando interesadamente el nombre propio del topónimo y jugando con la literalidad de los términos almagre y mancha, en relación con teñido. 2. 2. Y algunos elogios: “la divinidad de su ingenio” En la crítica al Isidro no existe apartado consagrado a lo más selecto del libro, como sucede en el comentario sobre la Jerusalén de Fonseca, pero algunas notas perfilan una antología de pasajes poéticamente excelentes. Descuella en ambos casos la atención prestada a la técnica descriptiva, en la que Lope habría alcanzado altas cotas literarias y retóricas: “En estas descripciones es el autor propriamente poeta” (99), se afirma. O, aún con