La cultura como factor de progreso social y desarrollo urbano: Aplicaciones de economía de la cultura a la ciudad de Medellín, Colombia
Abstract
Departamento de Economía Aplicada
Full text
PROGRAMA DE DOCTORADO EN ECONOMÍA TESIS DOCTORAL: La cultura como factor de progreso social y desarrollo urbano: Aplicaciones de economía de la cultura a la ciudad de Medellín, Colombia Jonathan Daniel Gómez Zapata Facultad de Comercio Departamento de Economía Aplicada Universidad de Valladolid Valladolid, octubre de 2020
PROGRAMA DE DOCTORADO EN ECONOMÍA TESIS DOCTORAL: La cultura como factor de progreso social y desarrollo urbano: Aplicaciones de economía de la cultura a la ciudad de Medellín, Colombia Presentada por Jonathan Daniel Gómez Zapata para optar al grado de Doctor por la Universidad de Valladolid Dirigida por el Profesor Dr. Luis César Herrero Prieto, Catedrático de Economía Aplicada. Universidad de Valladolid Facultad de Comercio Departamento de Economía Aplicada Universidad de Valladolid Valladolid, octubre de 2020
A dos seres insustituibles a quienes agradezco y amo profundamente, mis padres: Gustavo y Olga. Y a tres personas maravillosas, mis hermanos: Juan Guillermo, Luz Dary y Mónica Viviana.
Agradecimientos Esta tesis doctoral ha sido, durante los últimos cinco años, uno de los componentes más importantes de mi proyecto de vida; me aferré a ella con tal pasión y deseo, que cada paso de avance lo sentí como una gran victoria, así como me entregué al sufrimiento con las dificultades y tropiezos propios del proceso, pero que al superarlos me ha dejado grandes y valiosos aprendizajes. No fue por supuesto, un camino que emprendí ni viví solo, conté con el apoyo y la compañía de diferentes personas a quienes hoy quiero evocar y agradecer: “El secreto, querida Alicia, es rodearse de personas que te hagan sonreír el corazón. Es entonces y sólo entonces que estarás en el país de las maravillas” – Sombrerero Loco. Quiero iniciar por agradecer a mi familia, son mi principal motor y de ellos recibí y aprendí la dedicación, la responsabilidad, la persistencia, la incondicionalidad y a luchar siempre por lo que se ama y sueña; valores sin los cuales no hubiera sido posible llegar hasta esta etapa final de mi formación doctoral. Gracias por la paciencia y comprensión ante mis ausencias, sus abrazos y alegría, en especial, cada vez que llegaba de mis viajes por razones del doctorado, y por tener siempre las palabras precisas para animarme y llenarme de fuerza. Esta tesis fue posible gracias a la confianza que depositó en mí el profesor Luis César Herrero Prieto, mi director y tutor de tesis, pero sobre todo mi maestro. Ha sido muy enriquecedor y un privilegio aprender y formarme académica y personalmente a su lado; agradezco sus exigencias y la generosidad con la que me transmitió sus conocimientos e impartió sabiduría. Mi admiración por la calidad, tenacidad y rigor de su trabajo, su profundidad y elegancia para abordar la investigación, su incondicionalidad, nobleza y defensa a su equipo, en el que siempre me involucró y del que me siento parte. Tengo la certeza que seguiremos cultivando esta relación académica con nuevos proyectos y desafíos investigativos. Por supuesto, agradecer a la profesora Nora Elena Espinal Monsalve, con quien descubrí este espléndido campo de estudio de la economía de la cultura. Inevitable recordar ese primer encuentro en el 2005 cuando tomé el curso de Economía y Cultura en la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, desde ese momento tuve claro que no quería separarme de esta área del conocimiento, y que ella sería un referente y ejemplo a seguir. Agradezco sus enseñanzas y las oportunidades que me ha brindado durante estos años, motivándome siempre a ser un buen economista y una mejor persona, por despertar en mí el espíritu investigador y por el afecto y compañía. Manifestar mi sentimiento de gratitud a las coautoras de la Universidad de Valladolid, las profesoras Beatriz Rodríguez Prado, María José del Barrio Tellado y Mafalda Gómez Vega, quienes con entusiasmo y compromiso acompañaron los estudios específicos en los que intervienen. Tuve la oportunidad de aprender de cada una de ellas conocimientos técnicos y metodológicos, claves para alcanzar los objetivos de las investigaciones. Sus asesorías en los despachos en Valladolid, vía correos electrónicos, Skype y hasta propiamente en Medellín, mi cuidad; no solo fueron de gran utilidad, sino que también dieron emoción y diversión a estos trabajos. Espero en el futuro repetir la experiencia de realizar trabajos en conjunto.
Deseo agradecer a las profesoras Johanna Vásquez Velásquez de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín y a la profesora Andrea Báez Montenegro de la Universidad Austral de Chile, quienes me transmitieron sus propias experiencias y acompañaron con ideas y orientaciones académicas; su amistad y palabras de aliento estuvieron siempre en los momentos más complejos de mi formación doctoral. Tuve además la oportunidad de realizar una estancia corta de investigación con la profesora Andrea, que posibilitó el intercambio académico y conocer la ciudad de Valdivia (Chile) y su majestuoso patrimonio natural. A mis colegas y amigos: Mafalda Gómez, Pablo Alonso, Iván Boal (del Grupo de Investigación Reconocido en Economía de la Cultura y del Doctorado en Economía), Luz Yadira Gómez y Andrey Ramos (del Grupo de Investigación Economía, Cultura y Políticas), por el apoyo mutuo y compartir alegrías y frustraciones durante este camino de formación académica; así como, por ayudarme tantas veces con los distintos trámites administrativos. También me gustaría dar mis palabras de agradecimiento a mi grupo de amigos con quienes he departido sobre la tesis y otros tantos temas, y especialmente, vivido momentos y experiencias fascinantes que me han recargado: Yinneth Gómez, Sandra Montoya, Alexander Jiménez, Juan Vélez, James Arboleda, Ana Orduz, Patricia Custodio, Isabel Chica, Patricia Silva y Julián Gil. No puedo olvidarme de agradecer a dos de los que antes fueron mis estudiantes, hoy colegas y especiales amigos, Juan Pablo Londoño Agudelo y Angie Carolina Betancur Torres, quienes generosamente me acompañaron en este proceso y estuvieron siempre entusiastas de conocer los avances en las investigaciones, lo cual para mí fue de gran motivación en la medida que también podía transmitir nuevos conocimientos. Recordar y agradecer también al grupo de estudiantes del programa de pregrado en Economía de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, quienes apoyaron la recolección de información primaria. Por último, quiero transmitir mi más sincera gratitud al Museo de Antioquia, la Red de Escuelas de Música de Medellín y al Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, por permitirnos estudiarlos y acceder a la información que posibilitó el desarrollo de los estudios y que dan como resultado los productos académicos de esta tesis. A la empresa Servicios Ambientales y Geográficos y sus directivos, quienes mientras estuve vinculado laboralmente con ellos, se mostraron dispuestos y comprensibles cuando tomé tiempos para atender mis compromisos y estudios doctorales. Y a mis dos Alma Máter, la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín y la Universidad de Valladolid, que me han apoyado y permitido ejercer la docencia y la investigación, confiriéndole mayor sentido a este proyecto.
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7 INTRODUCCIO N
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9 La cultura es una manifestación viva de la historia, las costumbres y la identidad individual o colectiva; es también expresión del ingenio particular y del talento acumulado, y un medio para captar o revelar la belleza y la emoción; capacidades únicas, pero sobre todo, determinantes para impulsar el cambio y la transformación de sociedades y sus contextos. Por ello, esta tesis doctoral parte de la consideración de la cultura como elemento insoslayable en los procesos de progreso social, desarrollo urbano y crecimiento económico de los territorios (Fukuyama 2001; Bille y Schulze 2006; Guiso et al. 2006; Markusen y Gadwa 2010; Castellani 2019). Para abordar este interés se desarrolla un marco conceptual sobre la diversidad funcional de la cultura en este ámbito, en torno a cinco vértices de análisis, lo que permite sustentar y enlazar las aplicaciones empíricas en economía de la cultura incluidas en este compendio de publicaciones, así como su comprobación. A continuación, se exponen los cinco vértices analíticos que tienen que ver con la cultura como: recurso productivo, factor formativo, determinante del consumo y la participación cultural, elemento de identidad territorial y de la ordenación urbana y, finalmente, como un campo muy fructífero para la evaluación pública. Primero, la cultura está representada en diferentes elementos tangibles e intangibles resultado del ingenio, la historia o el proceso de identificación de un pueblo (Throsby 1999), considerados como activos y como una inversión que rinde rentas en forma de flujos, y que puede depreciarse o acumularse (Herrero Prieto 2011; Cerisola 2019). Estos elementos, entendidos también como capital cultural, tienen la capacidad de incidir en la función de producción de una economía, ya que en torno a ellos se derivan una serie de servicios y productos, tales como el turismo, las artesanías, el desarrollo de infraestructura, entre otros, que generan empleos y la circulación de flujos de renta en forma de ingresos, impuestos y comercio (Throsby 2001; Leriche y Daviet 2010). Estos planteamientos permiten entender la cultura como una versión del stock de capital y, por tanto, fuente de actividad productiva y determinante del desarrollo económico local (Tubadji 2013; Tubadji et al. 2015). De hecho, la noción de capital cultural encuentra su operatividad en el propio sector cultural (UNCTAD 2010), un sector en auge con actividades económicas cada vez más nítidas y significativas – tales como, la creación, producción, distribución y consumo de los bienes y servicios culturales–, cuyos efectos a corto y largo plazo logran ser medidos en términos de impacto económico, aportación al producto interior bruto y contribución al bienestar social (García et al. 2003; Seaman 2003; Throsby 2004; Aguado Quintero 2010, Devesa Fernández et al. 2012). No obstante, el capital cultural no solo tiene una definición operativa, sino que constituye también un elemento de caracterización profunda de los territorios y de las sociedades, tanto desde su significado como expresión artística, creativa e intelectual (Bucci et al. 2014; Herrero Prieto 2017), como desde la perspectiva antropológica y de diversidad
10 étnica y cultural (Guiso et al 2006; Tabellini 2010; Tubadji y Nijkamp 2016), de modo que explica en parte el estado de las desigualdades territoriales y las posibilidades de desarrollo económico a largo plazo. El segundo aspecto, tiene que ver con la cultura como el conjunto de valores y prácticas compartidas que determinan la conducta de un grupo, es decir, y particularmente, como factor concluyente de la formación individual y colectiva. Existen numerosos estudios que comprueban los efectos de las prácticas artísticas y culturales sobre el rendimiento y el bienestar de las personas (Reeves 2002; Australian Expert Group in Industry Studies 2004; McCarthy et al. 2004; Michalos y Kahlke 2008; Peters Núñez 2010; Wheatley y Bickerton 2019). Por un lado, generan un mejor desarrollo cognitivo, manifestado en las capacidades de comprensión lectora, racionamiento lógico y destreza motora (Pérez Arce 1999; Winner y Hetland 2000; Baker 2013; Ramos Vargas 2015), demostrando que existe una relación significativa entre los individuos que alcanzan mejor desempeño académico, o si se quiere coeficientes intelectuales más altos, y aquellos que están en contacto con las actividades culturales y adquieren o poseen capital cultural acumulado. Es así, como estos individuos alcanzan mayores competencias y resultan estar mejor preparados para enfrentarse a entornos personales y profesionales (Berry y Glaeser 2005; Bellandi et al. 2020). Además de estos efectos en términos de capital humano, también la práctica de actividades artísticas y culturales posibilita a los individuos experiencias únicas y creativas, que los motiva a desarrollar distintas dimensiones de la personalidad y potencia valores sociales y cívicos, tales como, empatía, tolerancia, voluntarismo, participación, entre otros (Belfiore 2002; Merli 2002; Newman et al. 2003). Asimismo, la creación y generación de actividades culturales en las comunidades promueve el contacto social y contribuye a la cohesión social, facilitando la inclusión de grupos marginados (Matarasso 1997 y 2001), convirtiéndose en estrategias acertadas para abordar factores de riesgo, tales como, reducir la desigualdad, promover la paz en las poblaciones y mejorar la salud socio-emocional de los individuos (Macnaughton et al. 2005; Spandler et al. 2007; Michalos y Kahlke 2008; Ntarangwi 2015; Grossi et al. 2019). En este sentido, la cultura como promotora del capital humano y social es un mecanismo efectivo de intervención para incrementar no solo la especialización y la formación, sino también la cohesión social (Forrest y Kearns 2001; Jeannotte 2003; Galloway 2009; Otte 2019) y la satisfacción, la felicidad y la calidad de vida de la población (Mallard et al. 1997; Wheatley y Bickerton 2017; Hand 2018; Bellandi et al. 2020). En tercer lugar, se analiza la participación cultural como un hecho específico y cada vez más notable en el ámbito del consumo (Prieto Rodríguez y Fernández Blanco 2000; McCarthy et al. 2001; Diniz y Machado 2011; Aguado Quintero y Palma Martos 2015; Ateca Amestoy et al.
11 2017; Muñiz et al. 2017). La creciente demanda de los individuos en invertir su tiempo libre y de ocio en actividades culturales, impulsa a su vez una oferta cultural cada vez más diversa y amplia. Además, la participación cultural presenta particularidades analíticas: se trata de un consumo de bienes y servicios cuya satisfacción se alcanza al reconocer el valor simbólico y creativo que estos poseen, y la decisión por el consumo cultural está determinado principalmente por los niveles de educación de los individuos y experiencias acumuladas, es decir, por el capital humano y capital cultural adquirido (Ateca Amestoy 2009; Ateca Amestoy y Prieto Rodríguez 2013; Suárez Fernández et al. 2020). En este sentido, Seaman (2006) y Fernández Blanco y Prieto Rodríguez (2009) reconocen que estos determinantes principales de la participación cultural conducen también a efectos económicos, ya que, propician en las personas mayor interés y gusto por la cultura, lo que aumenta la oferta y los flujos monetarios de la actividad cultural. De esta manera, analizar las funciones de demanda por los bienes y servicios culturales (Abbé Decarroux 1994; Lévy Garboua y Montmarquette 2011) y entender la forma cómo inciden las variables, sociodemográficas –edad, sexo, estado civil, etnia, entre otras– (Gray 2003; Borgonovi 2004; Falk y Katz Gerro 2016), del núcleo familiar y experiencias previas (Nagel 2010; van Hek y Kraaykamp 2015) y de desempeño ciudadano (Ateca Amestoy et al. 2020; Campagna et al. 2020), permite caracterizar y perfilar los gustos de la población, y puede servir de insumo a los gobiernos para orientar sus políticas de fomento y acceso al arte y la cultura, como instrumento de promoción del progreso social, toda vez que estos conforman bienes de mérito (Albi Ibáñez 2003). Es así, como a través de la participación cultural se configura un grupo de personas con características y gustos comunes (Lizardo 2006; Notten et al. 2015; Espinal Monsalve et al. 2020) que, por medio de sus experiencias en el consumo cultural, construyen un estilo de vida propio, que con o sin intención, logran distinguirse de otros grupos o clases de la sociedad (Bourdieu 1988; Chan y Goldthorpe 2007; Yaish y Katz Gerro 2010) y que buscan fidelizarse, como expresión de la satisfacción e identidad colectiva. En cuarto lugar, el nivel de actividad cultural y el acervo artístico constituyen una de las fuentes de creatividad y emprendimiento en la actualidad (Cerisola 2019; Montalto et al. 2019; Boal San Miguel y Herrero Prieto 2020), de modo que el sector cultural y creativo representa una rama productiva cada vez más significativa, que muestra además procesos de interacción espacial y economías de aglomeración, fundamentalmente en nodos urbanos (Evans 2009; Boix et al. 2015; Boal San Miguel y Herrero Prieto 2018; Coll Martínez 2019). La cultura se convierte, por tanto, en una ventaja competitiva de las ciudades, ya que contribuye a la reactivación de la economía local, pero al mismo tiempo es una fuente de diferenciación, innovación y creación de valor, que sirve para proyectar una nueva imagen de ciudad (city branding), atractiva para turistas e inversores (Evans 2003 y 2005; Kavaratzis
12 2004; Gómez Zapata 2015; Wang et al. 2020). Esta articulación entre la planeación urbana y la cultura se traduce en un repertorio de proyectos y políticas urbanas con lo que se busca transformar y adaptar las ciudades a las denominadas ciudades creativas (Manito 2011; Cooke y Lazzeretti 2008; Pratt 2008); es decir, ciudades que articulan el patrimonio cultural, la clase creativa (artistas) y sus productos y servicios culturales, para proyectar un estilo de vida dinámico, atractivo y diverso (Florida 2002; Markusen y Schrock 2006; Duque Franco 2015; Kourtit y Nijkamp 2019). Finalmente, una de las mayores potencialidades de la cultura como elemento de ordenamiento territorial (Gibson y Stevenson 2004; Kunzmann 2004; Grodach y Loukaitou Sideris 2007; Plaza Inchausti et al. 2012 y 2015) es su impacto en la transformación de las urbes, mediante las inversiones en la renovación y revitalización de los espacios públicos y/o la dotación de nuevos equipamientos con los que se conforman ejes y corredores culturales –como por ejemplo, en el emblemático caso del efecto Guggenheim en Bilbao (Plaza Inchausti 2008; Plaza Inchausti et al. 2009; Heidenreich y Plaza Inchausti, 2013)–, que ayudan a la atracción de nuevas actividades económicas y traen consigo el desarrollo de mejores condiciones y oportunidades de vida para los habitantes locales, lo que se traduce en una nueva y reconocida imagen de ciudad (Lim 1993; Evans 2001 y 2005; UN Habitat 2004; Ganau 2007; Markusen y Gadwa 2010). El quinto y último vértice analítico, corresponde a la consideración de que la cultura está presente en el ejercicio de gobernabilidad e intervención pública, principalmente por tres razones: primero, por su condición frecuente de bien público y de bien de mérito, es decir, el Estado considera que el consumo de bienes y servicios culturales genera externalidades positivas y contribuye a incrementar el bienestar social por lo que se asigna su provisión (Matarasso 2001; Albi Ibáñez 2003); segundo, la cultura es objeto y materia de la política económica, de modo que se emplea como instrumento para conseguir determinados fines como el desarrollo económico, el progreso social, entre otros (Frey 2000; Throsby 2001; Gorodnichenko y Roland 2011 y 2017; Herrero Prieto 2011; Tubadji et al. 2015); y tercero, la provisión de cultura se materializa en instituciones supeditadas a procesos de evaluación y control de su desempeño (Del Barrio Tellado et al. 2009 y 2020; Fernández Blanco 2013; Fernández Blanco et al. 2013; Herrero Prieto y Del Barrio Tellado 2020). En este sentido, el sector cultural se ve inmerso en la competencia por presupuestos y recursos que pueden tener usos alternativos en otros programas públicos y privados (Aabø y Audunson 2002; Bruijn 2002; Snowball 2005; Trupiano 2005; Førsund 2017) y, por tanto, es susceptible de evaluación y elección colectiva. Por este motivo, resulta necesario evidenciar, documentar y comunicar la importancia económica y social que poseen los bienes y servicios culturales, con el fin de demostrar que son inversiones rentables, legítimas y sostenibles, garantizando su provisión y permanencia a lo largo del tiempo (Espinal Monsalve 2013; Espinal Monsalve
13 y Gutiérrez Hidalgo 2014). Este carácter político de la cultura implica que las organizaciones culturales estén sujetas a la veeduría pública y ciudadana, tanto en términos de eficacia (utilización de insumos para producir un bien o servicio final) como de efectividad (impacto y cumplimiento de los objetivos). Son precisamente los resultados de estas evaluaciones, las que permiten obtener argumentos objetivos sobre los efectos y la contribución de la cultura al desarrollo territorial. La Figura 1 trata de recoger estas cinco dimensiones analíticas sobre las funciones de la cultura en los momentos actuales. Sobre la base de este marco conceptual se define, por tanto, el objetivo principal de esta tesis doctoral que consiste en analizar y evaluar la cultura como factor de progreso social y desarrollo urbano en el caso paradigmático de la ciudad de Medellín (Colombia), a través de tres casos de estudio en el ámbito de economía de la cultura, como son: un ejercicio de valoración económica del patrimonio cultural tomando como referencia el Museo de Antioquia; un estudio de impacto de una política de formación musical considerando la Red de Escuelas de Música de Medellín; y por último, un análisis de eficiencia de instituciones culturales y sus determinantes utilizando el Sistema de Bibliotecas Públicas de esta ciudad. Figura 1. Usos funcionales de la cultura Fuente: Elaboración propia. Las razones por las que se decide tomar la ciudad de Medellín como objeto de estudio son las siguientes. Medellín es la capital del departamento de Antioquia, considerada como el segundo centro económico de Colombia y la segunda ciudad más poblada. Es una ciudad Cultura Recurso productivo Capital Cultural Sector Cultural Factor formativo Instrumento de cualificación e intervención social Consumo y participación cultural Construcción y promoción del gusto individual y colectivo Identidad territorial y ordenación urbana Infraestructura, revitalización del espacio y dotación de equipamientos Campo evaluación pública Bienes de mérito, inversión, eficiencia y eficacia
14 moderna, posee un sistema integrado de transporte público muy reconocido (metro, buses, cables, tranvía), y cuenta con importantes desarrollos en los sectores industrial y de servicios, así como dotaciones culturales de relieve y nicho de experimentación de arquitectura contemporánea. Sin embargo, ha sido una ciudad de contrastes. A finales del siglo XX se le consideraba como una ciudad violenta, insegura y desigual, a causa de la presencia del narcotráfico y las estructuras armadas y delincuenciales, quienes concentraron sus acciones para dominar el territorio. Esta situación afectó fundamentalmente a los sectores de menores recursos y periféricos de la ciudad, por la ausencia institucional y la débil existencia de equipamientos educativos, culturales, recreativos y de salud; la población joven se debatía entre la falta de oportunidades y las presiones de los diferentes cuerpos armados para engrosar sus filas como opción de supervivencia (Espinal Monsalve y Gómez Zapata 2019). Ante este escenario, los sectores público y privado y la ciudadanía en general comenzaron una búsqueda de un modelo estratégico que permitiera tanto un desarrollo social y económico sostenible en la ciudad, como afrontar este contexto adverso de desventaja competitiva. En la actualidad, Medellín constituye un ejemplo conocido de uso de la cultura en diferentes sentidos. Primero, como transformación urbana a través de la construcción de equipamientos educativos y culturales y la adecuación de espacios públicos, tales como la plazoleta de las esculturas Botero, los parques biblioteca, la renovación de museos, las unidades de vida articulada, entre otros; nuevos espacios de encuentro para el disfrute social, adecuadamente conectados a las rutas de transporte público de la ciudad. Segundo, se utiliza la cultura como inversión para la transformación social, mediante proyectos de formación artística y cultural tales como escuelas de música, clubes de lectura, grupos de cultura viva comunitaria, talleres de emprendimiento, red de artes escénicas, entre otros. Y tercero, se emplea como elemento de identidad y nueva imagen, evidenciado en las nuevas vocaciones económicas y en los reconocimientos internacionales como una ciudad innovadora, resiliente y laboratorio de políticas públicas, tales como: City to City Barcelona FAD Award por el modelo de gestión “Medellín la más educada” (2009); “Ciudad más Innovadora” otorgado por Wall Street Journal y Urban Land Institute (2013) resaltando la transformación social, las infraestructuras de movilidad pública y las nuevas dotaciones culturales; inclusión a la Red de Ciudades Creativas y Musicales de la UNESCO (2015) por los procesos de formación musical e industria discográfica; Lee Kuan Yew World City Prize por la apuesta urbanística sostenible e innovadora (2016); Traveller’s Choice de TripAdvisor (2018) como mejor destino turístico de Sudamérica reconociendo, entre tantos, los atractivos del patrimonio cultural; “Ciudad Inteligente” premio concedido por Netexplo de la UNESCO (2020) por el cambio social y urbano de la ciudad en los últimos años; entre otros
15 reconocimientos. Es decir, que la ciudad de Medellín constituye un terreno excelente para la realización de ejercicios analíticos que evalúen el impacto de la cultura en diversas dimensiones, más aún en el ámbito de América Latina donde son pocos los estudios de este tipo y al que se espera aportar con los tres estudios que conforman esta tesis doctoral. Se exponen a continuación las tres investigaciones en el campo analítico de la economía de la cultura desarrolladas a lo largo del periodo de formación en el programa de Doctorado en Economía de la Universidad de Valladolid y que, de forma integrada, conforman el cuerpo principal de esta tesis doctoral, y tratan de evidenciar los postulados expuestos sobre el papel de la cultura en el progreso social y cambio urbano de los territorios, en particular, de la ciudad de Medellín. Los casos de estudio están centrados en tres prototipos culturales representativos diferentes y que son manifestaciones propias de la historia, la identidad y las costumbres de la sociedad; primero, un bien del patrimonio cultural clásico como son los museos (Museo de Antioquia); segundo, una experiencia cultural y en cierto modo representación de las artes escénicas y los espectáculos en vivo asociados a un programa de formación musical (Red de Escuelas de Música de Medellín); y tercero, un conjunto de instituciones de formación y disfrute del ocio vinculadas eminentemente a un bien derivado de las industrias culturales, como el libro y el sector editorial, entre otros (Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín). En el análisis se combinan tres aproximaciones metodológicas que resultan apropiadas para alcanzar los objetivos de las investigaciones y cuyas aplicaciones comportan una cierta novedad al área de estudio de la economía de la cultura, estas son: Choice Experiment para la valoración económica del patrimonio cultural; Propensity Score Matching para la evaluación de políticas públicas culturales; y los modelos de Data Envelopment Analysis de última generación para la evaluación de la eficiencia de las instituciones culturales. Así, cada uno de estos tres trabajos conforman las aportaciones de la tesis en forma de compendio de publicaciones y se incorporan al documento a modo de capítulo diferenciado. En el capítulo 1 se presenta un estudio de valoración económica de bienes de no mercado relativos al patrimonio cultural, específicamente del Museo de bellas artes de Antioquia, considerado como uno de los principales centros culturales de Medellín y sede de una de las mejores colecciones de arte del maestro Fernando Botero 1 . Los estudios sobre valoración económica de los museos como prototipo cultural tienen una amplia trayectoria en el ámbito de la economía de la cultura (Tohmo 2004; Sanz Lara y Herrero Prieto 2006; Bedate Centeno 1 Gómez Zapata, J.D., Espinal Monsalve, N.E. & Herrero Prieto, L.C. (2018). Economic valuation of museums as public club goods: Why build loyalty in cultural heritage consumption?. Journal of Cultural Heritage, 30, 190-198
22 equipos informáticos y la colección de material bibliográfico y derivados; esta última variable entendida como un input quasi-fijo y dinámico (carry-over) ya que no se consume en un ejercicio, sino que permanece y se acrecienta a lo largo del tiempo, permitiendo establecer una vinculación entre los diferentes periodos para la actividad de formación de la oferta cultural. Dados estos recursos, las bibliotecas organizan y conforman la oferta cultural sujeta aún al control del gestor, que se representa a través de dos variables relativas a la disponibilidad de esta programación: número de días de apertura al público y número de actividades organizadas. Ambas variables participan como links entre las dos etapas del proceso de producción al funcionar como outputs en la primera etapa y como inputs de la segunda etapa que corresponde, por tanto, a la prestación del servicio a los usuarios y que depende de sus preferencias y condiciones. En esta segunda etapa se incorpora el registro de usuarios como un input que también tiene la consideración de capital dinámico, carry-over ya que no se consume en cada ejercicio, sino que se mantiene y varía en el tiempo. Se tiene entonces, que a partir de la oferta cultural programada y contando con la concurrencia de los usuarios y otros consumidores, se concreta la prestación del servicio, es decir, el output de la actividad que es medida a través del número de beneficiarios totales en cada periodo. Los resultados estimados para este conjunto de bibliotecas muestran aceptables niveles de eficiencia global (70.52%), y la evolución en el tiempo indica una tendencia creciente en los índices de eficiencia, en un efecto que puede entenderse de aprendizaje sostenido. Los resultados en las dos etapas en que se estructura la actividad de estas instituciones culturales demuestran en términos generales que las bibliotecas son ligeramente más eficientes en la función de prestación del servicio (76.07%) que en la provisión del mismo o configuración de la oferta cultural (71.63%), aun cuando aquí depende de la orientación de cada biblioteca. Se realiza, por tanto, la estimación de los índices de productividad de Malmquist junto con una prueba complementaria de diferencia de medias por etapas de acuerdo con los dos prototipos de bibliotecas públicas urbanas de Medellín, lo que confirma que los parques biblioteca, que responden a un nuevo concepto de biblioteca como centro de desarrollo cultural dotados de edificios arquitectónicamente singulares, alcanzan una mayor eficiencia en la atracción de público, frente a las bibliotecas de proximidad que, si bien tienen la capacidad de prestar los servicios básicos de manera más eficiente, su infraestructura y espacios son limitados y, por tanto, la capacidad de atracción de usuarios es menor. Como planteamiento metodológico complementario, este ejercicio analítico busca también contrastar si los resultados de eficiencia están condicionados por el entorno en que las bibliotecas desarrollan su actividad, para ello se realiza un análisis de regresión de los ratios
23 de eficiencia con determinadas variables institucionales y socioeconómicas externas, aplicando modelos de regresión truncada y bootstrap como lo proponen Simar y Wilson (2007 y 2011) y, que se complementan con pruebas de doble chequeo, al estimar también modelos de regresión Tobit y Logit Fraccional. Estas estimaciones muestran que es en la etapa de prestación del servicio donde se obtienen las principales relaciones significativas de dependencia; por ejemplo, las variables de número de habitantes del entorno, mejores condiciones de seguridad, población joven y con alto grado de formación, inciden positivamente con los índices de eficiencia; caso contrario sucede con las variables de extensión de la localidad y antigüedad de la biblioteca. Por último, se incluye un capítulo de conclusiones donde se presentan las principales contribuciones de esta tesis doctoral bajo la modalidad de compendio de publicaciones científicas, con las que se ha pretendido trabajar y desarrollar una línea de investigación en el campo de economía de la cultura, partiendo de la hipótesis de que la cultura es un instrumento para el progreso social y la transformación urbana, y tomando el caso paradigmático de la ciudad de Medellín para la comprobación teórica y la combinación de técnicas metodológicas aplicadas a una diversidad de prototipos culturales y patrimoniales, que no dejan de ser expresión de la riqueza cultural y experimental de mi ciudad.
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25 CAPI TULO 1. Economic valuat ion of museums as public club goods: Why build loyalty in cultural heritage consumption?
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27 Economic valuation of museums as public club goods: Why build loyalty in cultural heritage consumption?. (2018) Jonathan Daniel Gómez Zapata, Nora Elena Espinal Monsalve y Luis César Herrero Prieto Journal of Cultural Heritage, 30, 190-198. Resumen: The economic valuation of public goods, which include museums, is an important field of study in economic analysis and management in that the findings to emerge help to design public policies and to further both private and public commitment to managing such cultural heritage institutions. The current paper seeks to ascertain the economic value assigned to a specific and relevant museum (Museo de Antioquia, Medellin, Colombia) by visitors and particularly by those wishing to become regular consumers of the services it offers and who are willing to pay. This value is determined using the choice experiments method. The analysis therefore provides a case study describing demand for cultural club goods and also helps to establish management funding strategies aimed at improving the museum’s facilities and contributing to local social welfare. Finally, the paper expands the number of case studies on public cultural heritage institutions in Latin America and developing countries. DOI: https://doi.org/10.1016/j.culher.2017.09.010
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29 CAPI TULO 2. Does music soothe the soul? Evaluating the impact of a music education programme in Medellin, Colombia
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31 Does music soothe the soul? Evaluating the impact of a music education programme in Medellin, Colombia. (2020). Jonathan Daniel Gómez Zapata, Luis César Herrero Prieto y Beatriz Rodríguez Prado Journal of Cultural Economics Resumen: Numerous studies have borne out the effects of cultural and music education on individuals’ well-being, considering music as a mainly systematic practice or skill or as established educational supply. However, few studies assess the impact of music programmes designed to achieve specific goals, where music is considered as a tool for social change. As a case study, we take the Medellin Music School Network (Colombia), whose education programme for music initiation has been running for 23 years. Our aim is to evaluate the economic and social impact generated by participating in this programme. We use a quasi-experimental propensity score matching technique as the evaluation method. Results show that the programme significantly reduces the probability of participants’ becoming involved in conflict, added to which they perceive a better quality of life. Students achieve better academic performance and intensify cultural consumption and participation in artistic activities. Institutional efficacy is reflected through beneficiaries expressing a positive and significant willingness to pay in order to maintain the programme. The work also aims to evidence the usefulness of the methodology for evaluating the impact of cultural policies, particularly in developing areas. DOI: https://doi.org/10.1007/s10824-020-09387-z
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39 En esta tesis doctoral se ha analizado y evaluado la cultura como factor de progreso social y desarrollo urbano, presentando tres investigaciones en el ámbito de la economía de la cultura, centradas en el caso paradigmático de la ciudad de Medellín (Colombia). Las principales contribuciones que se han alcanzado a lo largo del desarrollo de esta tesis doctoral, bajo la modalidad de compendio de publicaciones, se exponen a continuación. En el capítulo 1 se ha desarrollado un estudio de valoración económica del patrimonio cultural, aplicado al Museo de Antioquia; las principales conclusiones de este capítulo son: • El análisis de los museos como bienes públicos de club, teniendo en cuenta que existen personas dispuestas a pagar por el disfrute específico de sus servicios o una ampliación de éstos y que, además, buscan diferenciarse de otros grupos por sus gustos y preferencias en relación con el consumo de bienes y servicios culturales. Se encontró que los consumidores de club del Museo de Antioquia están dispuestos a pagar a través de una donación, aproximadamente 31.26 USD; contribución con la que esperan apoyar al financiamiento de las estrategias de mejora en las características y servicios específicos del museo y disfrutar del consumo preferencial. • La estimación del valor económico total de un bien del patrimonio cultural clásico, como son los museos, mediante la aplicación del método de preferencias declaradas Choice Experiment. La revisión de los antecedentes arrojó que son pocos los estudios que utilizan este método en el ámbito de las instituciones y los bienes culturales, y en particular, no se identificaron trabajos similares para museos en América Latina; por tanto, este puede constituir un referente para el desarrollo de futuros estudios de valoración económica. • En la descomposición del valor económico total del Museo de Antioquia se identificó como principales características: las colecciones y exposiciones, la seguridad del entorno donde se emplaza, la posibilidad de ofrecer nuevos servicios y, finalmente, realizar actividades de cooperación e integración con otras organizaciones culturales y educativas de la ciudad. La estimación de las cuotas de contribución mediante un Modelo Logit Multinomial, que mide los cambios marginales ante cambios en cada uno de estos atributos, proporcionó un enfoque más útil y pragmático desde una perspectiva de caracterización de los públicos y de toma de decisiones para la gestión cultural y política pública. En efecto, los consumidores de club valoran positiva y significativamente acciones que mejoren las características específicas del museo y están dispuestos a contribuir a su financiación mediante una donación, del modo
40 siguiente: 6.23 USD para las colecciones y exposiciones; 10.41 USD para la seguridad alrededor del Museo; para que se ofrezcan nuevos servicios como una sala interactiva territorial (2.78 USD) y dispositivos electrónicos que posibiliten la interacción con las colecciones (4.28 USD); y finalmente, para que realice en conjunto con otras instituciones actividades de formación (8.36 USD), lidere la red de instituciones culturales (0.95 USD) y tenga campañas de promoción y difusión del Museo (0.70 USD). • El reconocimiento del Museo de Antioquia como una seña de identidad e instrumento de planificación y transformación territorial, a través del cual ha sido posible la dinamización de nuevas actividades económicas (turismo y comercio) y proyectar una nueva imagen de la ciudad de Medellín; por tanto, los resultados obtenidos en este estudio aportan información valiosa para diseñar y apoyar las políticas de patrimonio cultural en los ámbitos que contribuyen a mejorar el bienestar de la sociedad y el cambio urbano, a partir de la estimación del rendimiento social asignado por el público. En el capítulo 2 se evaluó el impacto económico y social de un programa de iniciación musical como prototipo de política cultural, puntualmente del programa de Red de Escuelas de Música de Medellín, del que se derivan las siguientes contribuciones: • La evaluación de la eficacia de los programas musicales diseñados para lograr objetivos específicos, donde la música se considera una herramienta para el progreso social y la mejora en la calidad de vida. El impacto económico y social de este programa cultural se estimó mediante el análisis de cuatro vectores de resultados conceptuales, que son: eficacia social y calidad de vida, rendimiento académico y oportunidades laborales, cambios en los hábitos de consumo cultural y, finalmente, eficacia institucional del programa. La participación en el programa de Red de Escuelas de Música de Medellín genera impactos significativos en los cuatro vectores analizados. Primero, la probabilidad de involucrarse en situaciones de violencia de los individuos y sus familias es en promedio 19.35 puntos porcentuales menos que el grupo de control. Este es uno de los resultados más valiosos que surgen del estudio, ya que refleja la eficacia de esta política cultural para lograr uno de sus objetivos principales. Segundo, los beneficiarios tienen más probabilidades (29.83 puntos porcentuales) de terminar sus estudios en el tiempo estipulado y la probabilidad de recibir una beca como resultado de su rendimiento académico aumenta en 13.70 puntos porcentuales. Tercero, se sensibiliza e intensifica los gustos de consumo y las preferencias por actividades artísticas y culturales, aumentando la asistencia a presentaciones de música clásica (5.04 veces más al año), conciertos (1.48 veces más al año), cine (3.65 veces más a año), teatro (2.37
41 veces más al año) y lectura de libros (27.50 veces más al año); también, se encontró que los participantes muestran menos interés en crear lealtad hacia otros tipos de actividades, como los deportes, cuya probabilidad de participación disminuye en 27.41 puntos porcentuales. Y cuarto, los beneficiarios expresan una disposición positiva y significativa a pagar de aproximadamente 18 USD para mantener el programa, contribución que puede verse como una expresión monetaria de su satisfacción y lealtad, y como una medida de su legitimidad. • Se considera que la incursión en la aplicación del método cuasiexperimental, Propensity Score Matching, para la evaluación de una política pública cultural fue pertinente y apropiada, toda vez que se basó en la construcción de un grupo de comparación estadístico (beneficiarios y no beneficiarios) mediante un modelo de probabilidad de participación basado en características sociodemográficas que no son afectadas por el programa cultural y que mediante el uso de distintas técnicas de emparejamiento fue posible estimar los efectos causales derivados por su vinculación. Esta aplicación constituye una aportación analítica al campo de la economía de la cultura, así como puede constituir un referente para la evaluación del impacto económico y social de las actividades de formación artística y cultural en países en desarrollo, y específicamente, en el contexto latinoamericano donde existen pocos estudios. • El diseño metodológico de este capítulo resultó novedoso por las siguientes tres cuestiones: primero, se desarrolló e implementó un cuestionario con preguntas retrospectivas para la recolección de la información de línea base; segundo, se utilizó la técnica de pareo dirigido para la consolidación del grupo de control; y, finalmente, se aplicaron tres procedimientos de emparejamiento (vecino más cercano, Caliper con radio (0.01) y pareo Kernel) para garantizar la robustez y fiabilidad en la estimación de los efectos causales. • Los resultados obtenidos demostraron que la implementación de la Red de Escuelas de Música de Medellín y su localización en las zonas de mayor vulnerabilidad de la ciudad ha sido acertada, eficaz y legitima; toda vez que sus participantes han alcanzado logros significativos que mejoran sus condiciones y calidad de vida. Por tanto, con este capítulo se evidenció que los programas de formación artística y culturales son un instrumento de intervención social efectivo para el fomento a la educación, el progreso de los sectores más vulnerables y la inserción de los participantes en contextos de no violencia.
42 El capítulo 3 presentó un estudio de evaluación de la eficiencia de instituciones culturales y sus determinantes, que tomó como caso de estudio al Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín. Las principales aportaciones de este trabajo son: • Como novedad metodológica en este capítulo se planteó una función de producción para evaluar la eficiencia técnica de estas instituciones culturales considerando tres aspectos fundamentales: primero, se extendió a los servicios que se derivan de las bibliotecas, no solo circunscritos a las actividades de depósito y préstamo de material bibliográfico sino también a las de difusión cultural y entretenimiento; segundo, se incorporó las relaciones temporales entre inputs consumidos en un periodo y otro, que determinan un modo de capital dinámico, así como la división de la función de producción en etapas interrelacionadas, una más controlada por el gestor y la otra co-participada por las decisiones de los consumidores; y tercero, se evaluó la forma en que algunas variables del entorno pueden incidir en la eficiencia de estas organizaciones. De esta forma, el uso de técnicas de frontera con modelos Data Envelopment Analysis (DEA) de última generación, puntualmente el modelo Dynamic-Network DEA, resultó apropiada y hasta donde se tiene conocimiento, es la primera vez que se aplica en la evaluación del desempeño de instituciones culturales. Al igual que los anteriores capítulos, este estudio puede constituir un modelo metodológico y referencia aplicada para la literatura en el ámbito de la economía de la cultura. • Los resultados obtenidos evidencian que en el periodo comprendido entre 2015 y 2018, las 24 bibliotecas públicas urbanas de Medellín evaluadas alcanzaron un nivel aceptable de eficiencia con un índice global de 70.52%, además de mostrar una mejora en el tiempo de los índices de desempeño, es decir, una tendencia creciente de su productividad, que se evidenció también con el incremento, año a año y en cada etapa productiva, del número de entidades eficientes de manera individual. Los resultados de eficiencia en cada una de las etapas definidas en la función de producción, demostró que este conjunto de bibliotecas es ligeramente más eficiente en la prestación del servicio (76.07%), que en las actividades enfocadas a la gestión del programa cultural (71.63%). Además, se realizó un análisis de los índices de Malmquist que confirmaron un crecimiento medio de la productividad general del Sistema de Bibliotecas en un 64%, mientras que la productividad para la primera etapa creció un 151% y en un 34% para la segunda etapa, evidenciándose los esfuerzos que se vienen realizando en conformar una oferta cultural para las bibliotecas cada vez más diversa y atractiva, no sólo ceñida a las tradicionales actividades de consulta y préstamo de material bibliográfico y derivados.
43 • Se contrastó si los resultados de eficiencia están condicionados por el entorno en que estas instituciones culturales desarrollan su actividad. Para ello se aplicó inicialmente el análisis de regresión propuesto por Simar y Wilson (2007 y 2011) y se complementó con pruebas de doble chequeo mediante modelos Tobit y Logit Fraccional, encontrando que es en la etapa de prestación del servicio donde se presentan relaciones de dependencia significativas. Dichas estimaciones mostraron que las variables de número de habitantes del entorno, mejores condiciones de seguridad, presencia de población joven y con alto grado de formación, están relacionadas positivamente con los índices de eficiencia de las bibliotecas; caso contrario sucede con las variables de extensión territorial de la localidad y antigüedad de la biblioteca, que inciden negativamente en los índices de eficiencia. • Los resultados de esta investigación cobran interés, no solo por la utilidad para los gestores de bibliotecas y responsables de la política cultural local, sino porque también demuestran la transformación de las bibliotecas hacia funciones cada vez más diversificadas, como nuevos espacios públicos de encuentro y disfrute del tiempo libre y de ocio, que posibilitan la inclusión ciudadana y el progreso social de los territorios en donde se localizan. En el caso puntual de Medellín, se encontró una correspondencia significativa entre las dos tipologías de bibliotecas y las etapas de la función de producción, siendo las nuevas dotaciones emblemáticas de los denominados parques biblioteca, los que alcanzan una mayor eficiencia en la atracción de público, frente a las bibliotecas de proximidad que, si bien tienen la capacidad de prestar los servicios básicos de forma más eficiente, su infraestructura y espacios son limitados y, por tanto, la capacidad de atracción de usuarios es menor. La integralidad de estos tres capítulos y de las tres investigaciones desarrolladas, que conforman esta tesis doctoral, permiten resaltar las siguientes aportaciones en común, a manera de conclusiones generales: • Se han generado un total de tres estudios que contribuyen al fortalecimiento del campo de estudio de la economía de la cultura, en particular, en economías emergentes como América Latina, donde aún es escasa la producción de este tipo de investigaciones y que se materializa con las tres publicaciones en revistas internacionales indexadas de alto impacto, que conforman esta tesis doctoral bajo la modalidad de compendio de artículos científicos. Por tanto, la combinación de los casos de estudio y la aplicación de los diseños metodológicos pueden ser referentes para su apropiación y réplica en diferentes contextos y territorios.
44 • El desarrollo de estos capítulos evidencia los planteamientos que motivaron la tesis doctoral, es decir, el análisis de la cultura como factor de progreso social y desarrollo urbano. Es así como los cinco elementos conceptuales sobre la diversidad funcional de la cultura abordados en la introducción (recurso productivo, factor formativo, determinante del consumo y participación cultural, elemento de identidad territorial y ordenación urbana, y campo fructífero para la evaluación pública), fueron comprobados, evaluados y medidos, en cada una de las tres investigaciones en economía de la cultura que tomaron como casos específicos, tres de los prototipos patrimoniales culturales más representativos de la ciudad de Medellín. • Los resultados encontrados en los tres capítulos permitieron, de manera integrada, reconocer y valorar la importancia de la cultura y las artes en el desarrollo social y económico de los territorios; así como estimar los rendimientos sociales que son reconocidos por el público, lo que permite justificar la inversión pública en este tipo de programas culturales y proporcionar información útil a las administraciones locales y a los gestores culturales, para la implementación, conservación, sostenibilidad y legitimidad de este tipo de proyectos. Asimismo, las aplicaciones desarrolladas podrían ampliarse al análisis de otros bienes y servicios culturales, así como dar inicio, a estudios comparados entre localidades y/o países, sobre el uso concedido a la cultura y los efectos alcanzados a corto y largo plazo. • Se evidenció la utilidad y pertinencia de las metodologías y técnicas seleccionadas para alcanzar satisfactoriamente los objetivos de investigación propuestos en cada caso, es decir: Choice Experiment para la valoración económica de los bienes relativos al patrimonio cultural; Propensity Score Matching para la evaluación de impacto de políticas públicas culturales; los modelos Dynamic-Network Data Envelopment Analysis para el análisis de la eficiencia de instituciones culturales. De esta forma la combinación y aplicación de estas técnicas comportan una novedad a la línea de investigación de economía de la cultura. • La ciudad de Medellín logra posicionarse como caso paradigmático reconocido internacionalmente, producto de su transformación en una ciudad que apuesta por la educación y la cultura, dejando atrás los atavismos de violencia, narcotráfico y conflicto. Los resultados de esta tesis doctoral comprobaron el papel fundamental y la contribución que el Museo de Antioquia, la Red de Escuelas de Música y el Sistema de Bibliotecas Públicas, han tendido en la regeneración de la ciudad, promoción de nuevas vocaciones económicas y en el desarrollo sostenible y bienestar social de sus habitantes. Los efectos derivados de estos prototipos culturales son también evidencia de la
45 intervención gubernamental, su localización estratégica en áreas de mayor vulnerabilidad y, principalmente, de la apropiación y el reconocimiento que la ciudadanía le concede a cada uno de ellos. • Estos tres capítulos contribuyen a uno de los mayores desafíos que enfrentamos actualmente los economistas de la cultura, y es precisamente elaborar y presentar indicadores, resultados y metodologías objetivas para la planificación y toma de decisiones que traigan consigo mejorar la calidad de vida de las personas, el progreso social y el desarrollo sostenible de los territorios.
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