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La concepción de la guerra de Norberto Bobbio

Alonso Sanz, Christian

Abstract

Grado en Derecho

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Facultad de Derecho Grado en Derecho La Concepción de la Guerra de Norberto Bobbio Presentado por: Christian Alonso Sanz Tutelado por: Jesús Luis Castillo Vegas Valladolid, Julio de 2019 2 RESUMEN A lo largo de la historia una incógnita que ha estado rondando el pensamiento de los hombres ha sido el problema de la guerra, pues siempre fue uno de los mayores desafíos de la humanidad hallar la clave de su extinción y con ella el triunfo de la paz. En el presente trabajo analizaremos las diferentes formas de afrontar este gran problema de nuestro tiempo y concretamente el punto de vista del excepcional jurista y filósofo Norberto Bobbio, con una de las ideas centrales de su pensamiento como es la guerra y las vías para alcanzar la paz. Identificaremos los distintas formas de considerar tanto la guerra como la paz más importantes del siglo XX, pasando por el pacifismo jurídico de Bobbio, pues confiaba en el Derecho como mecanismo para resolver los conflictos entre Estados, hasta llegar a analizar uno de los mayores miedos del autor italiano en el pasado siglo como fue el posible conflicto armado a mayor escala de la historia, identificado como guerra nuclear e imperado por su teoría del equilibrio del terror y su estrategia de la disuasión. Palabras clave: Guerra, Paz, Derecho, Pacifismo Jurídico, Terror, Disuasión. ABSTRACT Throughout history, war has been one of the problems that has been dealt with more constantly by men, as finding a way of finishing it, reaching peace, has always been one of the biggest challenges of humankind. In this dissertation we will be analyzing the different ways in which this problem can be confronted during our time and more concretely, the point of view of the great jurist and philosopher Norberto Bobbio, dealing with one of the main topics of his thoughts which is war and the ways of finding peace. We will identify the most important ways in which both war and peace were seen throughout the twentieth century, going through Bobbio’s juridical pacifism, trusting Law as the mechanism for solving the problems between States; until reaching an analysis of one of the italian author’s biggest fears that took place in the previous century, the military conflict that is considered the biggest one in history, identified as the nuclear war and prevailed by his terror balance theory and his disuation strategy. Key words: War, Peace, Law, Pacifism, Juridical, Terror, Disuation 3 LA CONCEPCIÓN DE LA GUERRA DE NORBERTO BOBBIO ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN .................................................................................... 5 1.1 Biografía e historia ...................................................................................................... 6 2. LA GUERRA Y EL PACIFISMO ........................................................... 10 2.1. La guerra ..................................................................................................................... 10 2.2. El problema de la guerra y las vías de la paz ......................................................... 11 2.2.1. La guerra como un camino bloqueado ..................................................................... 11 2.2.2. La guerra como mal aparente ................................................................................. 13 2.2.3. La guerra como mal necesario ................................................................................ 14 2.2.4. Vías para la paz y la previsión y elección del ultimo camino hacia la meta .............. 16 2.3. La Paz ......................................................................................................................... 18 2.3.1. Concepto ............................................................................................................... 18 2.3.2. El problema de la definición de la paz .................................................................... 19 2.3.3. Paz negativa y paz positiva .................................................................................... 21 2.3.4. La paz como valor ................................................................................................. 23 2.3.5. Conceptos y formas de pacifismo. El Pacifismo institucional y el pacifismo ético ....... 26 2.4. ¿Es una alternativa la no violencia? ........................................................................ 29 3. EL DERECHO EN EL ÁMBITO DE LA GUERRA Y LA PAZ .... 33 3.1. Derecho y Guerra ..................................................................................................... 33 3.2. La paz a través del derecho o pacifismo jurídico ................................................. 37 4. EL PERIODO DE PAZ RELATIVA ACTUAL .................................. 42 4.1. Contexto Histórico ................................................................................................... 42 4.2. El equilibrio del terror como estrategia y la posible guerra nuclear .................. 43 4.2.1. Concepto ............................................................................................................... 43 4.2.2. El Tercero para la paz .......................................................................................... 45 4.2.3. Cambio histórico decisivo ....................................................................................... 47 4 4.2.4. Reproche e incongruencias del equilibrio del terror ................................................... 48 4.2.5. Problema latente incluso aceptando la teoría del equilibrio del terror ........................ 51 4.2.6. Posible vía de salida del equilibrio del terror para Bobbio ........................................ 52 5. COMPARACIÓN Y CRÍTICA AL PACIFISMO JURÍDICO DE BOBBIO, KELSEN Y FERRAJOLI ....................................................... 54 5.1. Contextualización ..................................................................................................... 54 5.2. Problema de la guerra ..................................................................... 54 5.2.1. La guerra como sanción del derecho internacional en la idea kelseniana .................... 54 5.2.2. La guerra como negación del Derecho ..................................................................... 55 5.3. Vías hacia la paz ........................................................................................................ 57 5.3.1. Tribunal internacional permanente ......................................................................... 57 5.3.2. Constitucionalización del orden mundial ................................................................. 58 6. CONCLUSIONES ..................................................................................... 60 7. BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................ 64 5 1. INTRODUCCIÓN La guerra es un acontecimiento que ha estado presente y ha marcado las relaciones entre sociedades a lo largo de toda la historia. Desde el punto de vista común poblacional, existe un mayúsculo consenso a la hora de calificar la guerra como suceso completamente negativo, pero en este trabajo analizaremos los diversos puntos de vista enfrentados y corrientes establecidas por el hombre. Además, nos centraremos en el punto de vista del gran autor italiano Norberto Bobbio, pues debido a sus pensamientos y a su concepción sobre la guerra ha marcado en gran medida la filosofía moderna actual. En primer lugar, procederemos a desgranar los conceptos normalmente enfrentados de guerra y paz. De esta forma desde el punto de vista bobbiano, se pueden extraer varias calificaciones sobre este problema tan trascendental de la guerra para el hombre, pues fácilmente es considerado como un camino bloqueado para él mismo, pero inusualmente se llega a considerar a esta como un mal aparente o incluso como un mal necesario. Por el otro lado, en cuanto al concepto de paz se refiere, podemos encontrarnos con sus distintas vertientes, a saber, la positiva y la negativa. Además, nos adentraremos en los distintos tipos de pacifismos más representativos, de esa idea tan aceptada que persigue la paz como el estado ideal de las naciones y rechaza los enfrentamientos armados. Por ello podremos encontrar pacifismos de distinta índole, desde el institucional que ve como enemigo para conquistar la paz al Estado, hasta el ético pues considera que el verdadero enemigo es la naturaleza del hombre en sí misma. Esto no queda aquí, pues de la mano de Bobbio nos adentraremos en el exacerbado problema presente incluso hasta nuestros días sobre si verdaderamente es posible terminar para siempre con el problema de la guerra y observaremos las posibles vías para ello que valora el pensador italiano. A continuación, analizaremos el tipo de pacifismo activo más importante para Bobbio como es el pacifismo jurídico pues este “busca alcanzar la paz a través de mecanismos legales como el derecho”. Para Bobbio, en su mente estaba presente que la principal vía para terminar con el problema de la guerra y conseguir la paz es a través del derecho. Sin embargo, su corazón le decía que la guerra es un problema tan trascendental para el hombre que no debe intentar resolverse únicamente por este mecanismo, sino que es imprescindible recorrer todos los caminos que estén en nuestra mano para terminar con esta lacra. 6 Después de esto, procederemos a recorrer la teoría mas importante para Bobbio, como es el Equilibrio del Terror y que ocupó la mayoría de sus pensamientos, debido a que el autor vivió sumergido en la época incierta de la Guerra Fría, donde la amenaza nuclear se encontraba en un estado durmiente y en un momento u otro podría llegarse a producir la extinción de la vida tal y como la conocemos. Esta teoría es rechazada por el autor italiano, debido a las incongruencias latentes en ese equilibrio, y precisó algunas posibles vías de salida para ese estado bloqueado. El Equilibrio del Terror estaba marcado por la estrategia de la disuasión entre países, donde se llegó a un punto en donde ambos se encontraban paralizados por el miedo que infundía el terrible poder armamentístico del rival, y de esta forma nos encontramos en una disyuntiva donde “la guerra se ha hecho imposible justamente por el hecho de ser aún, pese a todo, o sea pese a su carácter terrible, material y moralmente posible” 1 . Por último, realizaremos una crítica y comparación sobre los tres autores más influyentes del siglo XX en cuanto al problema de la Guerra como son Kelsen, Bobbio y Ferrajoli, pues su pensamiento ha marcado un punto de inflexión en las generaciones de estudiosos posteriores. Pese a que los tres pueden considerarse como pacifistas jurídicos pues coinciden en que la vía principal para erradicar la guerra es el Derecho y perciben a esta con temor, muchas veces mantienen posturas que se encuentran enfrentadas y chocan entre sí. Por lo tanto y para finalizar, ruego que se perdone los limitados términos con los que intentaré seguir a este auténtico caballero de la filosofía política. 1.1 Biografía e historia Norberto Bobbio (1909 – 2004) fue un ensayista, abogado, profesor y teórico del pensamiento político. Nació el 18 de octubre de 1909 en Turín (Italia), dentro una familia pudiente y moderadamente progresista. Luigi Bobbio, su padre, era un cirujano muy prestigioso en la ciudad Piamontesa. Norberto en la época escolar desarrolló un gran ánimo por el inglés y por los autores clásicos anglosajones. Este entusiasmo por la lectura se dio en un hogar familiar tranquilo, sin tendencias fuertes ni a la política ni al clasismo. Aunque en su hogar no se daba una obsesión por la política, sí que es verdad que era un entorno de tendencia fascista como ocurría en la amplia mayoría de la burguesía italiana. 1 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, trad. de Jorge Binaghi, Barcelona, Gedisa, 1982, p. 49. 7 Esto chocó bastante en el joven Norberto, pues cuando entró a cursar sus estudios en el Liceo Massimo d’Azeglio en 1919, casi el total de los profesores rechazaban abiertamente las ideas Mussolinianas. Su educación política se desarrolló durante esta época en la escuela, aunque no acaparó totalmente sus pensamientos, cosa que sí sucedería más tarde. Norberto comenzó a estudiar la carrera de Derecho en el año 1927 en la Universidad de Turín. En esa época todavía pertenecía a los Grupos Universitarios Fascistas, pero debido a la relación estrecha con su grupo de amigos, los cuales eran casi en su conjunto militantes de asociaciones izquierdistas, cada vez se fue disgregando más de esa tendencia fascista. Una vez graduado en derecho, realizó en el año 1938 la cátedra de filosofía del derecho, y al año siguiente comenzó a estudiar el pensamiento de Thomas Hobbes, pensador que le influiría ferozmente en su pensamiento político y del que tuvo una gran admiración. En el inicio de la década de los cuarenta, Norberto acabó de separarse de las tendencias fascistas (realmente solo habían sido anecdóticas), y pasó a rechazar de una forma abierta el fascismo desde una tendencia liberal-socialista. Este antifascismo era de origen burgués, por lo cual, realmente su persona no corrió verdadero peligro durante la segunda guerra mundial. En el año 1943, contrajo matrimonio con una chica que conoció años atrás en su época estudiantil en el Liceo, de nombre Valeria. Poco tiempo después se produjo el declive de Mussolini, y Norberto, después de ello, mantuvo contactos con grupos de partisanos 2 . Esta relación desencadenó su ingreso en la cárcel alrededor de un año, y en 1944 salió de la reclusión y regresó a su ciudad natal. En el momento que llegó a la ciudad turinense se encontró con un plano muy diferente al que dejó tiempo atrás, pues había sido atenazada por la guerra donde fue necesaria la ayuda de las fuerzas izquierdistas. En 1945 Bobbio hizo un viaje a Inglaterra donde conoció verdaderamente lo que era la democracia. Siguió participando en el partido de Acción, reprochando al partido Democracia Cristiana y manteniéndose distante con las corrientes comunistas y del Partido Socialista. Norberto abandonó definitivamente la política activa tras los fatales resultados de su partido en las elecciones, pues los jóvenes votaron en masa al Partido Comunista Italiano. 2 Los partisanos fueron grupos organizados de combatientes que se opusieron al ejército de ocupación en la Segunda Guerra Mundial, y utilizaban la técnica de la guerra de guerrillas para desempeñar la resistencia. 8 Bobbio realizó durante esa época grandes estudios sobre la historia del pensamiento político, lo cual le llevó a adquirir un gran prestigio intelectual por todo el país. En 1955 publicó varios estudios de reconocido prestigio sobre la teoría general del derecho, que le llevó a visitar por invitación la China de Mao Tse-Tung, donde pudo comprobar de primera mano que el comunismo de China y de la Unión Soviética ni si quiera llegaba a ser una sombra de las ideas de Marx y Hegel. Además, las proclamas sobre libertad de expresión quedaban realmente ahogadas por un país completamente opresivo. Bobbio fue uno de los mayores defensores del pensamiento de Hans Kelsen 3 . Por él acabó desarrollando una gran fascinación y en él se inspiró a la hora de realizar su propio trabajo, como dejó patente en su concepción del ordenamiento jurídico desde un punto de vista estructural, inspirado en ese positivismo jurídico que caracterizaba a Kelsen. Además, en la época de los años cincuenta, realizó varios escritos defendiendo su teoría pura del derecho, en contra de las críticas iusnaturalistas y marxistas. Por ello, Bobbio es uno de los máximos exponentes del socialismo liberal 4 . Desde el año 1962 al 1969 Bobbio se desenvolvió como docente impartiendo al alumnado ciencias políticas y filosofía del derecho y tras su retiro como profesor publicó una obra famosa denominada “Ensayos sobre la ciencia política en Italia” en el año 1969, donde condensó todo su pensamiento sobre esta rama del conocimiento. Desde 1972 hasta 1979 retomó su papel como docente, y reveló una gran preocupación en su persona sobre el gran sectarismo de cierta actividad que presentaba parte de la corriente izquierdista, pues el asesinato de su amigo Carlo Cassano a manos de las Brigadas Rojas confirmó sus miedos. 3 ACHIAGA, Paula – AZANCOT, Nuria, “Norberto Bobbio: Filósofo de la democracia”, El Cultural, Madrid, 9 de ene. 2004, disponible en: https://elcultural.com/Norberto-Bobbio (consulta: 01/07/2019). 4 El socialismo liberal en su vertiente económica es una corriente política de tendencia socialista, que incorpora algunos principios liberales, y se caracteriza no por su aspiración a abolir el capitalismo, si no por aspirar a una economía mixta formada tanto por propiedad privada como por propiedad pública de los medios de producción. Por ello, es su vertiente filosófica, el socialismo liberal considera que la libertad personal y la igualdad de los individuos deben ser compatibles y mutuamente dependientes entre sí. 9 Bobbio durante la década de los ochenta fue, de entre los intelectuales de la época, una de las voces más críticas del socialismo italiano. Y, aunque en el año 1984 fue nombrado como senador vitalicio por el presidente de la República italiana, Sandro Pertini, cosa que le sorprendió enorme y gratamente, su voz crítica al socialismo siguió siendo bastante notable. Sin embargo, esta nueva ocupación fue difícil de compaginar para él, cosa que dejo clara en varias entrevistas en años posteriores, pues aseguró que la convivencia entre su antigua labor como investigador y la nueva como parlamentario solo había contribuido a desempeñarlas de una forma inadecuada ambas por falta de tiempo y experiencia 5 . Esta circunstancia no frenó su trayectoria, pues entre 1980 y 1995 llegó a ser uno de los comentaristas políticos más influyentes y polémicos, por no decir el que más, de toda Italia. A lo largo de toda su vida, Norberto Bobbio coincidió, de una forma más o menos directa, con varias guerras a nivel internacional, como la Primera o la Segunda Guerra Mundial, pero de entre todas ellas la guerra que más acaparó sus pensamientos, aunque no fue una guerra con un enfrentamiento militar directo, fue la Guerra Fría. Este conflicto entre las dos máximas potencias del mundo como eran Estados Unidos y la Unión Soviética llevó a Bobbio a un estado de gran preocupación sobre todo debido a la carrera armamentística entre las dos superpotencias nucleares. Este enfrentamiento estuvo al borde de la catástrofe en el año 1962 con la crisis de los misiles de Cuba. La Guerra Fría influyó claramente en el pensamiento de Bobbio como quedó plasmado en obras como “El problema de la guerra y las vías de la paz” de 1982 o “El equilibrio del terror” en 1985, donde teorizó sobre la guerra en sí, las posibles vías para alcanzar la paz, la concreta guerra nuclear que podría desatar el enfrentamiento entre las dos superpotencias provocando la mayor tragedia humana vista en la historia, e incluso su profunda crítica a la teoría del equilibrio del terror fundamentada en su estrategia de la disuasión. En el año 1997 publicó su última obra denominada “Autobiografía”, que recopilaba su vida y pensamiento político durante ocho décadas. Por último, falleció el 9 de enero en Turín después de ser ingresado en un hospital por una dificultad respiratoria 6 . 5 ATIENZA RODRIGUEZ, M., RUIZ MANERO, J., “8 Preguntas a Norberto Bobbio”, Doxa: Cuadernos de filosofía del derecho, 0214-8676, núm. 2, 1985, p. 235. 6 RUIZA, Miguel - TAMARO, Elena y otros, “Biografía de Norberto Bobbio”, Biografías y vidas, disponible en: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bobbio.htm (consulta: 30/06/2019). 16 vinculado a la distinción de cultura e historia con respecto a naturaleza, en cambio el concepto de evolución no los diferenciaba, sino más bien entendía esta cultura e historia como una extensión del todo que es la naturaleza. Y como máxima expresión de esta concepción naturalista de evolución se llegó a la corriente más extrema como fue el darwinismo social 24 , pues este proclamaba que la guerra era el mecanismo que servía para la supervivencia de los mejores dándose así una efectiva evolución de la sociedad 25 . Para terminar, podemos hacer referencia a un pensamiento de Immanuel Kant plasmado en su libro La Crítica del Juicio, donde este afirmaba que, pese a que las catástrofes desatadas por la guerra subyugan al hombre, “es un estímulo más para desarrollar hasta el grado más alto todos los talentos que sirven a la cultura” 26 . 2.2.4 Vías para la paz y la previsión y elección del ultimo camino hacia la meta Las posibles soluciones más conocidas y extendidas para finalizar la guerra y alcanzar esa paz tan deseada son las tres vertientes que se conocen dentro de la paz activa como son las corrientes del pacifismo Instrumental, pacifismo Institucional y pacifismo Finalista, que inciden sobre los medios, sobre las instituciones y sobre la esencia de los hombres, y desarrollaremos posteriormente. Pese a que no entraremos en detalle sobre estas posibles soluciones a la guerra, si determináremos más tarde si ellas son realmente alcanzables en la actualidad o si, por el contrario, necesitamos un largo periodo de tiempo para llegar efectivamente a esa deseada meta de conquistar la paz. Aunque no podamos posicionarnos a ciencia cierta de un lado u otro sobre el tiempo que tardaremos en hallar la solución a la guerra o si realmente es posible hallarse, lo que sí parece claro es que el problema del destino de la humanidad desde un punto de vista histórico se ha reducido y simplificado en gran medida. Para ejemplificar esta afirmación volveremos al laberinto que hacíamos referencia en primer lugar, puesto que después de todos los 24 El darwinismo social es una teoría de corte social, que defiende la selección natural de Charles Darwin basada en la supervivencia de los más fuertes como método para la evolución de la sociedad. 25 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 69 y 70. 26 Se trata de una frase que afirmó Immanuel Kant en su libro “Critica del Juicio” publicado en 1790, como conclusión a la idea presente en un libro anterior escrito también por él como fue la “Idea de una historia universal en clave cosmopolita” publicado en 1784. 17 diferentes pasos que ha dado el hombre al intentar descubrir la salida, la humanidad se ha encontrado en un punto donde parece que solo son posibles dos vías. La primera de ellas la guerra nuclear, y la segunda la hipotética meta donde al fin se alcance el objetivo que es la paz y por consiguiente la finalización de la guerra 27 . De esta forma puede parecer que el acertijo se va a resolver, pues si de estos dos últimos caminos que faltan por recorrer se elige uno de ellos y resulta ser el incorrecto debido a que está bloqueado, basta con regresar a ese anterior punto y elegir el camino correcto que nos conducirá efectivamente a la salida. Sin embargo, he aquí una cuestión que no nos habíamos planteado todavía en este laberinto histórico, y es el problema de que, si tomamos el camino que entendemos en primera instancia como bloqueado que es el de la guerra nuclear, puede que al final no resulte ser un camino cerrado, sino más bien uno del que no haya marcha atrás posible, pues conduce a un precipicio. Pese a que se ha dejado claro que estos dos caminos han sido señalados y perfectamente diferenciados uno del otro, puede parecer que la elección es sencilla, pero a la vez completamente importante para el futuro. Debido a esta encrucijada es preciso en palabras de Bobbio que la humanidad tenga una consciencia social dando una denominación a esas dos posibles vías, traduciéndose esto en la conciencia atómica. Es verdad que esta situación es simple, puesto que hay una diferencia clara de los dos caminos a tomar, pero las elecciones respecto a este binomio son muchísimas, puesto que individualmente te puedes posicionar en la creencia de que este dilema no existe; o creer que existe solo en parte; o incluso creer esta dualidad pero que te resulte indiferente y posicionarte en una actitud pasiva. De esta forma, pese a que la humanidad está en ese punto de encontrarse en el dilema final y los dos caminos posibles están claramente diferenciados, las elecciones ante este son prácticamente ilimitadas, y es una tarea del todo titánica adivinar de forma exitosa qué deparará el futuro 28 . Para terminar con esta cuestión haré referencia no a una previsión de Bobbio, sino más bien a una opinión sobre la actitud o la elección que se debe tomar ante este problema, puesto que el arma total ya estaba aquí, y a sus ojos había llegado demasiado pronto para nuestra sociedad no tan evolucionada como creemos, puesto que mires donde mires gran parte de los pensadores siguen subyugados a la creencia de que la violencia y la guerra es un 27 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 91. 28 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 92 y 93. 18 modo para la evolución social. Debido a esto, el escritor piamontés pensaba que no debemos rendirnos, y debemos elegir probar todos los medios posibles para llegar a esa conciencia atómica global, ya que en lo más profundo de su ser creía que al fin y al cabo estaba escrito que esa temible guerra sucederá tarde o temprano, pero vale la pena plantar cara al destino 29 . 2.3 La Paz 2.3.1 Concepto Para definir en primer lugar lo que entendemos por Paz, debemos primeramente delimitar su campo. Esta se puede concebir tanto desde su perspectiva interna donde se ajusta al ámbito propio personal, y desde su perspectiva externa en la que Bobbio centraliza su pensamiento. En su concepción más amplia, la paz como la solución de un conflicto puede denotar dos formas: paz interna entendida como el cese de un conflicto interno, en donde dejan de estar en conflicto dos actitudes de un mismo sujeto, y paz externa como la ausencia de conflicto externo donde cesa ese conflicto entre diferentes individuos o grupos. En lo referente a lo que conocemos por paz interna, esta se delimita a la moral y por ello es feudo de los moralistas, en cambio, en cuanto a paz externa se refiere esta corresponde al derecho y es feudo de los juristas. Hay veces que estos dos tipos han sido conectados por las filosofías espiritualistas donde establecen que la paz interna es el camino y la primera condición a la paz externa entre individuos. Precisamente la paz de la que habla Bobbio es la paz externa, y no la que se refiere a la paz social que se da entre dos individuos, sino más bien a la paz que pone fin ese conflicto organizado llamado “guerra” 30 donde en los últimos años se ha venido realizando multitud de estudios. De esta forma Bobbio concibe esta paz como el opuesto a la guerra y rechaza ese simple opuesto a conflicto o violencia 31 . 29 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 94. 30 Guerra como conflicto entre grupos políticos respectivamente independientes o considerados tales, cuya solución se confía a la violencia organizada. 31 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 159. 19 2.3.2 El problema de la definición de la paz. No es fácil ni sencillo definir de una forma clara y precisa el concepto de “Paz”, así nos debemos olvidar de encontrar un concepto doctrinal y unánimemente aceptado por todos en cuanto a esta calificación se refiere. Debido a esto, es completamente más sencillo y habitual establecer la concepción de la paz desde el punto de vista contrario a la guerra, como su antítesis o contradicción. De esta forma podemos encontrar en multitud de textos o documentos la noción de “Paz” como la ausencia de la guerra, y por el contrario la noción de “Guerra” como ausencia de la paz. Además de esta concepción contradictoria, también se puede encontrar la consideración contraria, donde la situación de paz y la condición de guerra están consideradas como dos polos extremos, donde caben estados intermedios entre los dos como la tregua situada cerca de la paz, o cerca de la guerra, en si el estado no beligerante como fue la Guerra Fría que se tratará más adelante. Por ello, estos dos conceptos no son independientes uno de otro ni adquieren su significado individualmente, sino más bien porque en multitud de ocasiones son presentados o entendidos como una pareja en sí 32 . Sí que es verdad que en el estudio descriptivo podemos encontrar una definición singular e independiente la una de la otra de estos dos conceptos. Sin embargo, esto no es lo más corriente ni mucho menos. Mas habitual es encontrarnos con que uno de los dos conceptos es establecido a través del otro. Un ejemplo de ello es la dupla Luz y Oscuridad, de esta forma el primer concepto podría entenderse como una forma de energía que ilumina las cosas. En cambio, el segundo concepto se podría definir como la ausencia o escasez de luz. De esta forma podemos encontrarnos con que dentro de la pareja uno de los dos conceptos, el que definimos independientemente es por así decirlo el termino entendido como fuerte y en cambio el que se define como la contraposición o ausencia del otro es el término que entendemos como débil 33 . Este anterior ejemplo puede extrapolarse a nuestro estudio central, de esta forma en el binomio de “Guerra” y “Paz”, normalmente la concepción fuerte es la primera, en cambio la segunda queda relegada a un segundo plano como la concepción débil supeditada a la fuerte. Debido a esta dicotomía, en la literatura podemos encontrar un sinfín de definiciones 32 BOBBIO, Norberto, Teoría general de la política, edición de Michelangelo Bovero, trad. de Antonio de Cabo y Gerardo Pisarello, Madrid, Trotta, 2003, p. 547 . 33 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, J., Norberto Bobbio: el filósofo y la política, México, FCE, 1996, p. 312. 20 sobre guerra, en cambio en la mayoría de los casos, solo encontramos la definición de “Paz” como la ausencia de la guerra, entendida, así como no-guerra. Bobbio completa este concepto de paz y aunque lo sigue considerando como dependiente este lo define como “estado en que se encuentran grupos políticos entre los cuales no existe una relación de conflicto caracterizada por el ejercicio de una violencia duradera y organizada” 34 . De esta definición podríamos extraer que cabría la posibilidad de que dos grupos políticos se encuentren a la vez en conflicto pero en paz, puesto que la paz solo excluye el conflicto realizado mediante la violencia duradera y organizada lo que vendría a ser la guerra; además, tampoco habría que considerarse como situación de guerra la que se encuentran dos grupos políticos que en sus relaciones se constata violencia mutua discontinua, puesto que como hemos dicho antes para que pueda ser guerra esta debe ser violencia duradera y organizada 35 . Esta ausencia de definición independiente e individual es lo que nos lleva a considerar un concepto como débil, en este caso la paz, y en contraposición el término fuerte, en este caso la Guerra, que es sin lugar a dudas el estado más relevante de los dos. Por ello, el hombre empezó a imaginar y a dilucidar sobre el posible estado de paz o aspirar a sus beneficios solo imaginando y partiendo originalmente del estado de guerra. Que la guerra sea considerada de entre los dos el término fuerte no es fruto del simple azar, esto queda claramente reflejado en nuestra historia. Así, a lo largo de la historia de la humanidad ha existido un predominio de periodos de guerras, y esto quedó recogido en nuestros textos y narraciones. Lo cual es del todo un acierto, puesto que sería más sencillo ahorrarse conocer y recoger el sufrimiento y horror devengado por la guerra en todas sus vertientes, pero esto sería irreal e ilógico, ya que el cambio de una etapa a otra y la evolución y avance que ha sufrido nuestra sociedad ha sido en gran parte gracias al desarrollo de la guerra. Por ello, lo aceptemos o no, el cumplimiento sucesivo de diferentes guerras ha contribuido en gran parte a formar la esencia de nuestra actual sociedad tal y como la conocemos, y de esta forma conocer nuestra historia real nos ayuda sin lugar a dudas a comprender los errores del pasado y procurar no repetirlos en un futuro. 34 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 164. 35 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 164. 21 Los mayores periodos de paz vienen sin lugar a dudas siempre precedidos por una trágica y devastadora guerra, un ejemplo de ello puede ser la “Pax Europea” 36 que dio inicio en 1945, la cual vino precedida por la Segunda Guerra Mundial, sin duda la guerra de mayor escala en toda la historia. Incluso si analizamos otra rama del conocimiento como puede ser la Filosofía, la paz siempre ha sido estudiada como una derivación de la guerra, como una posible salida del estado de guerra. De esta forma comparando los efectos que ha tenido en la civilización y ha suscitado en las personas cada situación, queda del todo claro que el concepto fuerte de entre los dos es sin lugar a dudas el de Guerra 37 . Como venimos diciendo, debido a que la paz es el término débil del binomio, esta suele definirse en relación con la definición de guerra, es decir como no-guerra o ausencia de esta. Este enfoque que presenta Bobbio de este par de conceptos como opuestos le diferencia claramente de otros autores con una idea más pluralista, pensando así la paz directamente como la opuesta al conflicto, lo que lleva a considerarlo como moral de un lado y como autoritario por el otro. Además, otros pensadores confieren a la paz como oposición a la violencia, donde se aparta de la esfera política y viene a considerarse más bien en un ámbito social o personal 38 . De esta forma, la primera concepción de paz es en su sentido negativo, y Bobbio entiende esta como el estado de ausencia de guerra. El autor piamontés no pasa por alto otras nociones de paz, sino más bien rechaza que se conciban como parte del lenguaje político y jurídico y rechaza que se impongan desde una perspectiva moral. 2.3.3 Paz negativa y paz positiva Como hemos dicho, habitualmente la paz se establece como la ausencia de la guerra. Esta es una vertiente en sentido negativo, pero esto no quita que en su lenguaje técnico 36 PAX EUROPEA: se trata del periodo histórico de relativa paz experimentado por Europa posteriormente a la Segunda Guerra mundial comenzado en el año 1945, la cual se asocia con la creación de la Unión Europea. 37 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, J., Norberto Bobbio: el filósofo y la política, p. 311. 38 GIRALDO RAÍREZ, Jorge, “El escudo de Perseo. La guerra y la paz en una versión de Bobbio”, Co-herencia, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2005, p. 99. 22 también exista la concepción de paz en su vertiente positiva. La paz en su sentido negativo es un concepto del todo genérico ya que es la simple situación de no guerra, en cambio en su sentido positivo, nos encontramos con un concepto especifico, entendido, así como “la solución, legalmente regulada del fin de la guerra”. Este sentido positivo se da por el acuerdo entre dos Estados, que, mediante la regulación establecida por el derecho internacional, ponen fin a sus hostilidades y ataques y pueden regular sus relaciones interestatales en el futuro. Puesto que, según Bobbio, acordar la paz no es solo terminar con las hostilidades, sino más bien establecer un estado que tienda a mantener una estabilidad gracias a su regulación jurídica 39 . Normalmente en las relaciones interestatales, cuando existe guerra no habrá paz y si existe paz no habrá guerra. Esto se concibe cuando se da el binomio de guerra en su sentido positivo y paz en su sentido negativo puesto que en este caso estos dos términos se interpretan como conceptos contradictorios. Sin embargo, cuando la paz es entendida en su sentido positivo, puede darse una situación intermedia entre paz y guerra, donde exista una tregua entre Estados. Este concepto que venimos dando de paz positiva es el que se concibe para el derecho internacional. Pero no hay que confundirlo con la vertiente de paz positiva que establece el discurso filosófico, pues este concibe la paz en su sentido positivo como una paz justa, como una paz verdadera y no como una pseudo paz donde el vencedor impone sus condiciones al vencido. Esta definición teológico-filosófica de paz positiva difiere claramente de la corriente técnico-jurídica, puesto que en esta segunda en su definición de paz positiva se da la existencia de una distinción entre la paz justa y la injusta. En cambio, para el estudio teológico-filosófico, solo la paz justa es la que merece ser denominada como paz, y el resto debe ser rechazada puesto que solo sería un concepto impropio, una concepción artificial y edulcorada de paz 40 . La idea de paz positiva, dada por las concepciones teológico-filosóficas en donde solo existe realmente si hay justicia, ha sido objeto de amplias discusiones por autores dedicados al estudio de la paz y a la investigación de la guerra entre varias potencias. Esta serie de discusiones al fin y al cabo han sido provocadas por una concepción que entiende 39 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 164. 40 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 166 23 excesivamente la paz como una negación de la violencia en su sentido amplio y en todos sus estados y no de su sentido estricto de violencia como es la guerra. Debido a esto, es necesario diferenciar dos tipos de violencia, como es la personal y la estructural o institucional. Por ello, debemos también distinguir así dos tipos de paz, una como negativa, donde se establece una ausencia de violencia personal y otra como positiva que se concibe como ausencia de violencia estructural. Esta ausencia de violencia estructural viene determinada por la violencia que las instituciones dominadoras realizan sobre sus sometidos, en donde incluiríamos aquí la injusticia social, las desigualdades entre ricos y pobres, explotaciones capitalistas, despotismo, desigualdad entre poderosos y no poderosos, y un largo etcétera. Así, la paz positiva solo se podrá conseguir si se da un profundo cambio social, donde avance la justicia social y la eliminación de las desigualdades 41 . No hay duda que para resolver estos problemas el primer paso a seguir será darse cuenta y ser consciente de ellos, y darse cuenta que el problema de la guerra es uno de los problemas más importantes a resolver para la humanidad. Sin embargo, este no es el único problema por el cual, si se eliminara de un plumazo este, se eliminarían por completo los problemas del mundo. No, esto no es así, no existe un problema último, no existe un problema de problemas, puesto que, aparte del problema de la constitución de la paz, existen muchos otros problemas no menos graves y difíciles de resolver, como son la justicia social, la sobrepoblación, el hambre o la libertad. Aunque esto no quita que la cuestión de la noguerra o paz sea uno de los mayores retos a los que la ciudadanía ha tratado de enfrentarse, aunque a decir verdad sin éxito. 2.3.4 La paz como valor De la oposición de términos que venimos desarrollando, como es el binomio de guerra y paz, no cabe duda que la mayoría de las veces al primer concepto como estado se le atribuye un valor negativo, y al segundo como un estado con un valor positivo. Además de ello, desde el punto de vista hobbesiano se considera al estado de guerra como un mal absoluto, y en contraposición al de paz como un bien absoluto. Esto choca claramente con la tradición histórica en lo que a la filosofía política se refiere, puesto que ésta en ningún momento consideró la guerra como mal absoluto ni la paz como un bien absoluto 42 . 41 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, J., Norberto Bobbio: el filósofo y la política, México, FCE, 1996. 42 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 170. 24 A la hora de rechazar este binomio como valor o disvalor absoluto ha habido dos corrientes diferenciadas: la primera donde destaca la afirmación de que no todas las guerras son injustas y por ende no todas las paces son justas, por ello la paz no es siempre un valor positivo y la guerra un valor negativo. Por el otro lado, la segunda tendencia considera a la paz y a la guerra como valores más bien relativos y extrínsecos, esto acarrea que lo que importa es el valor del fin y su valor del medio tendrá una concepción buena o mala dependiendo de si el valor del fin es bueno o malo, es decir el valor del medio estaría justificado por el valor del fin si este es bueno, de esta forma un guerra puede llegar a ser buena si tiene buen fin y la paz será buena si su resultado es bueno. De lo presentado anteriormente podemos extraer que existen dos formas de justificar una guerra, y declararla justa: como una respuesta a la violación de un derecho, de ello destaca que la guerra justa sería la defensiva e injusta la guerra de agresión; por otro lado, la restauración de un nuevo derecho que derroca uno viejo que se tornó en injusto, debido a esto sería guerra justa la guerra de liberación nacional e injusta la imperialista 43 . Ahora en cuanto a paz se refiere, también cabe la posibilidad de que la paz como valor positivo decaiga y se torne en valor negativo siendo así injusta, esto se deja ver claramente por el principio de proporcionalidad, que se da en la justicia correctiva cuando se utiliza la herramienta de la legítima defensa, de esta forma, para que se considere como justa debe haber una correlación entre delito y castigo. De esta forma se considerará injusta la paz que imponga al vencido un castigo fomentado por la venganza y no por el buen propósito de restablecer el orden. Esta concepción en teoría parece sencilla y razonable. Sin embargo, en la práctica no se da, debido a la inexistencia de un árbitro imparcial que se encuentre por encima de las partes en el ámbito internacional. De esta forma la consideración de guerra y paz como justa e injusta realmente queda al total arbitrio de la historia, es decir, lo que dicta en última instancia la justicia será el éxito, ya que cada grupo político considera justificado el conflicto del que obtiene la victoria e injustificado del que obtiene la derrota. Debido a esto, hay multitud de ocasiones en que la guerra entendida como sanción no alcance su objetivo como es el de reparación y castigo del culpable, puesto que sin lugar a dudas puede suceder lo contrario, o sea que el que debía ser castigado, por el mero hecho de vencer se convierte inmediatamente en el que dicta la justicia y no sobre el que se dicta. Por ello la guerra en sí es un mecanismo que inclina la balanza de la razón al que efectivamente vence 44 . Esto ha 43 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 171. 44 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 102. 25 quedado patente a lo largo del tiempo, ya que la historia la escriben los vencedores y no los vencidos. Ahora entramos a analizar una de las teorías más extendidas para la filosofía a lo largo de la historia en cuanto a guerra se refiere, y sin duda esta es la consideración de la guerra como un mal necesario. Esta está vinculada con el progreso, puesto que para ella el progreso de la humanidad ha sido gracias a la presencia del estado de la guerra. Este progreso histórico ha sido manifestado desde una triple vertiente: la guerra es un estado necesario para el progreso moral del hombre, y le induce a este al desempeño de virtudes; también contribuye al progreso social del hombre puesto que fuerza a la congregación de personas en comunidades; y contribuye al progreso técnico de la humanidad, puesto que cuanto mayor es un desafío, mayor y sublime es su respuesta ante este 45 . Todas las teorías que han considerado a la guerra como una causa que contribuye al progreso, por ende, consideran a la paz como un retraso de este. De este pensamiento se extrae que la paz sería un bien insuficiente, puesto que esta se considera solo como una herramienta o un medio para un fin, para alcanzar otros valores superiores como son la libertad, o la justicia. Debido a esto “la paz solo evita el mayor de los males (la muerte violenta), pero no persigue el mayor de los bienes” 46 . En tiempos pretéritos hay momentos en que la paz ha sido comparada con otros valores como el de libertad, y no siempre ha primado esta, cuando se da esta situación la paz ya no sería el valor supremo y por ende podría llegar a tornarse en un disvalor. Cabe decir que en el plano general y en una visión global histórica no hay que desmerecer el valor de la paz, puesto que sin lugar a dudas el valor de paz siempre es al fin y al cabo un valor superior en contraposición al de guerra. De esta forma la guerra nunca ha sido considerada como el punto inicial del hombre y nunca como su estado final el cual sí puede darse en el valor de la paz. Por ello, a fin de cuentas, si la guerra ha sido considerada en algún momento como el estado final del hombre este es siempre en su vertiente negativa, ya que no sería su fin ideal sino más bien la caída de la humanidad 47 . 45 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 173. 46 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 174. 47 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, trad. de Jorge Binaghi, Barcelona, Gedisa, 1982, p. 175. 32 contrario para alcanzar su objetivo y no en allanar su propio camino impidiendo así el alcance de sus fines y objetivos 63 . Para acabar con esta problemática, debemos mencionar que las alternativas a la no violencia que hemos desarrollado serían parciales y de ninguna forma totales. En primer lugar, este superestado no elimina radicalmente la violencia, puesto que siempre existiría la violencia interna o revolucionaria, incluso la constitución de ese propio Estado de alguna forma institucionaliza la violencia. El mecanismo democrático como forma de acabar con la guerra revolucionaria impediría al fin y al cabo en sí el alcance de los objetivos y fines. Por todo ello, este gran problema de nuestro tiempo como es la violencia seguirá sin resolverse y no existe una alternativa factible, puesto que de momento el rechazo a la violencia no es en sí una aspiración realista 64 . 63 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 199, 200. 64 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 200, 201. 33 3. EL DERECHO EN EL ÁMBITO DE LA GUERRA Y LA PAZ 3.1 Derecho y Guerra Como venimos diciendo anteriormente, la guerra es uno de los problemas fundamentales de nuestro tiempo. El cual, no pasa inadvertido para las posibles soluciones que se pueden dar a este conflicto, y aquí entra en juego la materia del derecho, el cual tiene una estrecha conexión con el ámbito de la guerra. En un primer lugar debemos plasmar el punto de vista bobbiano en el binomio de guerra y derecho, de esta forma, según la teoría política de Bobbio: “la guerra se concibe primariamente como negación del derecho, y el derecho a su vez, como afirmación o reafirmación de la paz” 65 . De esta forma Bobbio llega a la conclusión de que las armas hacen callar a las leyes y a su vez las leyes hacen vanas las armas 66 . El elemento que separa a la guerra de la paz es incorporado por Bobbio a través del pensamiento de Kelsen, y da de esta forma una gran primacía al derecho en contra del detrimento de la paz. Pues, en vez de intentar alcanzar la paz como un beneficio por sí misma, prefiere aceptar que de la lucha por el derecho deviene automáticamente la paz. Además, la idea Kelseniana queda rezagada en comparación con la idea que presentó Bobbio, ya que afirmaba que: “la guerra se concibe, primariamente, como negación del derecho y el derecho, a su vez, como afirmación o reafirmación de la paz... Las armas acallan a las leyes, las leyes hacen inútiles a las armas… Mientras que el estado de naturaleza es un estado de guerra a causa de la ausencia de derecho, el estado civil es un estado de paz por ser la consecuencia de un acto jurídico” 67 . Esta concepción que tenía Bobbio sobre la relación de guerra y derecho no debe de quedar aquí, puesto que a lo largo de la historia se han dado cuatro formas diferentes de considerar esta conexión: la guerra como la antítesis del derecho entendiéndose a este derecho como el ordenamiento en su totalidad; la guerra como medio para realizar el derecho, entendemos a este como la justa pretensión en contra del enemigo pudiendo incluso 65 BOBBIO, Norberto, El tercero ausente, Madrid, Cátedra, 1997, p. 174. 66 Estas dos expresiones son extraídas por Bobbio de la expresión de Marco Tulio Cicerón (106 AC – 43 AC) en su obra “De Officis” donde este expresaba que cuando las armas hablan las leyes callan “inter arma silent leges” y las leyes hacen vanas a las armas “Cedant arma togae”. 67 ALONSO BAQUER, Miguel, “Norberto Bobbio: la marcha hacia la idea de paz”, Cuadernos de estrategia, 1697-6924, nº 111, 2000, pp. 98-99. 34 recurrir a la fuerza para hacer valer esa pretensión; la guerra como objeto del derecho, entendido este derecho como una norma jurídica o regla de conducta; y por último la guerra como fuente del derecho entendido este en su concepción amplia como justicia. Una vez dejados claros estos cuatro puntos de vista procederemos a desengranar individualmente cada uno. En primer lugar, la concepción de la guerra como antítesis del derecho debemos identificarla a partir de este momento en su concepto más reducido como guerra-antítesis. Este concepto se extrae y cobra sentido de la idea originaria que comparte cualquier ordenamiento jurídico, que no es otra que el fin principal que busca conquistar la paz en su sentido de paz social, y esto coincide con la concepción contraria a la guerra en el binomio guerra y paz 68 . Este primer concepto nos hace poner nuestro punto de vista en la concepción hobbesiana de estado de guerra y estado de paz, donde Hobbes identificaba el estado de la naturaleza con un estado de permanente guerra, donde existía una completa ausencia de leyes, y por el contrario la antítesis del estado de naturaleza se daba en el estado civil, puesto que este instauraba la paz a través de un pacto, un pacto entre los hombres en el que realizaban un sistema de leyes como instrumento para hacer efectiva esa paz. De esta forma es efectivamente un estado de paz y no de guerra porque es un estado jurídico 69 . Sin apartarnos de este camino, inspirado por las ideas kelsenianas sobre la paz y el derecho 70 , Bobbio consideraba que el fin común de todos los ordenamientos era conseguir la paz, puesto que la paz era el fin mínimo al que debía aspirar cualquier ordenamiento jurídico. Sin embargo, desde este punto de vista este es un fin sin alcanzar, por ello esto sería un conjunto de reglas de conducta y no propiamente un ordenamiento jurídico, ya que no ha alcanzado su primer objetivo como es la paz. Pero esto no queda aquí, ya que un ordenamiento también tiene como objetivo conquistar otros fines como pueden ser la paz con la justicia o con la libertad. Por ello la paz es el principio necesario y central para 68 Entendido este binomio desde el punto de vista de la antítesis de conceptos de guerra y paz desarrollados por Bobbio en su libro: el problema de la guerra y las vías de la paz. 69 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 96. 70 Hans Kelsen consideraba que la paz no es el fin del derecho, sino más bien, es el único fin posible del derecho. 35 conseguir los demás fines, y, por consiguiente, la razón fundamental de que exista el derecho 71 . En segundo lugar, debemos mencionar la guerra como medio para realizar el derecho, identificado a partir de ahora como guerra-medio. Y esta puede identificarse con la teoría de la guerra justa 72 , puesto que la guerra se entiende como el modo para hacer valer una pretensión de un grupo. Debido a esto, cuando la demanda que un grupo social hace valer frente a otro se considera justa, y esta pretensión llevada a cabo mediante la guerra, hará que la guerra se convierta en un medio para realizar el derecho. Llegados a este punto, lo que interesa es el resultado del derecho, es decir, el derecho como el mecanismo o medio para resolver los conflictos y conseguir así la paz efectiva y la conservación de esta 73 . Ya sabemos que existen dos medios principales para resolver los conflictos, el primero es la persuasión y el segundo es la fuerza. De esta forma, el que nos compete en este caso es la fuerza, que se identifica con la guerra pues esta es un modo para resolver conflictos por la fuerza, por la fuerza de las armas. Así la guerra se convierte en el medio efectivo para alcanzar el resultado al que aspira el derecho, de ahí su identificación de guerra como medio. Sin embargo, el problema que surge aquí no es otro que el de cómo justificar la guerra, y establecer si existen pretensiones justas para los estados enfrentados, y este problema no es otro que el que la teoría de la guerra justa ha intentado por largos periodos de tiempo dar solución a la hora de justificar las guerras. Como ya dijimos, han existido varios argumentos para justificar la guerra, pero con el paso del tiempo se ha ido desarrollando y aceptando en mayor o menor medida una opinión común sobre los argumentos que justifican los distintos tipos de guerra, a saber: la guerra defensiva, la guerra como reparación y la guerra punitiva. Y estos tres tipos diferenciados convergen en un punto en común, puesto que todos ellos son un mecanismo para responder a un ataque ajeno y restablecer un derecho que fue ultrajado 74 . En su inicio, la teoría de la guerra justa quería encontrar unos criterios para considerar una guerra como justa, pero con el paso del tiempo esta legitimidad quedó como insuficiente, 71 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 97. 72 Identificada la guerra justa como el acto de violencia que efectivamente es legalizado o legitimado, tanto desde un punto de vista ético, como formal. Es decir, legitimado por un título tanto legítimo como legal. 73 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 97, 98. 74 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 98, 99. 36 puesto que no bastaba con que fuese legítima para que fuera justa, sino que fue necesario establecer que su ejercicio fuera legal, es decir, aprobado por un justo título, y esto nos lleva al tercer modo de concebir la conexión guerra y derecho. Este tercer modo de la guerra como objeto del derecho o más bien guerra como objeto de reglamentación jurídica, a partir de ahora guerra-objeto. Este punto de vista debemos considerarlo desde la perspectiva de la fuerza, entendiendo así la fuerza como el objeto para realizar el derecho 75 y objeto de reglamentación jurídica. Esto no queda aquí, puesto que la teoría de la relación entre derecho y fuerza está ampliamente identificada con la de derecho-guerra, de esta forma se entiende el derecho como el mecanismo que regula la fuerza, estableciéndose la fuerza como el medio para restablecer el derecho, y convirtiéndose en objeto de derecho. Entendido esto, de la misma forma que la guerra se identifica con la fuerza de un grupo, el derecho también regula la guerra y por ende esta se podrá considerar como el mecanismo para restablecer de nuevo el derecho, de esta forma transformándose la guerra en objeto de derecho. Para finalizar este concepto de guerra-objeto, el derecho suele establecer varios ámbitos en la guerra: quién está autorizado a realizar la guerra, sobre quiénes se puede efectuar esa guerra, los medios para llevarla a cabo, sus formas y por último en qué medida se llevará a cabo la guerra 76 . En cuarto y último lugar, debemos resaltar el concepto de la guerra como fuente de derecho, que puede ser identificado en su concepción más amplia como justicia y que con el paso de los años ha ido aceptándose e imponiéndose, dejando así de lado la anterior concepción de guerra como medio, y que identificaremos desde este momento como guerrafuente. Este tipo de guerra tiene como utilidad principal no preservar un derecho ya establecido, sino más bien para instaurar un derecho nuevo, o un derecho futuro. Es decir, no como una restauración sino como una revolución cuyo fin básico es instaurar en la sociedad un nuevo orden sustentado por un nuevo ordenamiento jurídico. La identificación de guerra-fuente con revolución queda patente, esto es así porque un Estado que emprende una guerra fuente en contra de un derecho superior tendrá varias similitudes con lo que se conoce como revolución, en este caso en contra del derecho superior que se encuentre vigente para ser sustituido por otro como puede ser el derecho natural 77 . Bobbio en su Teoría sobre la política dejó clara su postura sobre la revolución, pues la rechaza de una forma 75 Entendido desde el punto de vista de la teoría de la coacción de Kant. 76 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 100, 101. 77 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 105. 37 enérgica ya que la consideraba como una violación del tiempo histórico, pues es un tiempo de progreso gradual y de reformas 78 . Es verdad que existen varias similitudes entre el binomio revolución y guerra-fuente. Sin embargo, también hay importantes diferencias que no deben pasarse por alto, como es en primer lugar que, en las relaciones internas, la diferencia entre restaurar un derecho e instaurar un nuevo ordenamiento a base de revolución queda muy clara, sin embargo, esta diferencia en el ámbito supraestatal no es tan fácil de diferenciar y en muchas ocasiones se pasa por alto esta distinción. En segundo lugar, en las relaciones internacionales en la mayoría de los casos la guerra es una garantía del orden antiguo que al final acaba transformándose en una guerra-revolución instaurando así un nuevo orden, lo que no es ordinario que suceda en las relaciones internas 79 . Para finalizar y sacar algo en claro de esta cuestión, esta concepción ha dado un salto cualitativo en lo que a teoría o no de guerra justa se refiere, puesto que ha dejado esta teoría que busca la legitimación de forma inicial sin valor alguno, ya que para esta guerra entendida como fuente de derecho la legitimación se presentará siempre y solamente después. Puesto que la legitimidad o no de la guerra aparece una vez finalizada esta, y solo si la victoria decae del bando que proclama esta guerra-revolución, dejando así sin sentido el criterio de legitimidad o no de la guerra 80 . 3.2 La paz a través del derecho o pacifismo jurídico En primer lugar, a la hora de analizar la cuestión del pacifismo jurídico o paz a través del derecho debemos encuadrarlo en el binomio de pacifismo positivo y activo o pacifismo negativo y pasivo existentes, de esta forma el pacifismo jurídico se inserta en el tipo de pacifismo activo, como el tipo de paz que existe no solo como ausencia de guerra, sino más bien como la solución regulada para el fin de la guerra 81 . Según la teoría de Bobbio, la guerra se da por la ausencia del derecho, y por consiguiente como antítesis, la paz se da por la vigencia y efectividad del ordenamiento 78 CRIADO DE DIEGO, Marcos, “Norberto Bobbio, teoría general de la política”, Teoría y realidad constitucional, núm. 12-13, 2003, p. 683. 79 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 105. 80 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 106. 81 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 110. 38 jurídico o derecho. De esta forma la guerra es la negación del derecho y la paz la afirmación de este. Por ello, Bobbio comulga con la idea hobessiana de estado civil y estado de la naturaleza, pues el primero se identifica por la presencia de leyes eficaces, y el segundo se equipará al estado de guerra donde se da una inexistencia de leyes o por lo menos de leyes eficaces (puesto que la ley natural está presente pero no es vinculante ni eficaz) 82 . En la idea bobbiana estaba presente que la consecución de paz se daba por el acuerdo de las partes enfrentadas, que mediante ese mecanismo terminan la guerra o la situación de conflicto entre Estados, estableciendo así la paz, una paz que mediante ese acuerdo se identifica con la paz a través del derecho. Este pacifismo jurídico solo será completo si aparte de las normas que establecen esa constitución de pacto, también se firman y regulan una serie de normas durmientes que despertarán y deberán ser reclamadas si una de las dos partes negociantes de la paz jurídica no respeta dicho acuerdo, solo de esta forma se podrá hablar verdaderamente de una paz jurídica o paz a través del derecho 83 . Para que pueda ser efectivo el proceso de paz internacional debe ser similar al proceso que llevó a formar el estado civil o nacional dejando de lado el primitivo estado del que se partía como es el estado de la naturaleza. De esta forma evolucionando de un estado primitivo, de estado de naturaleza como perpetua guerra, a un posterior estado civil como estado pacífico, y este paso o evolución es llevada a cabo no de otra forma sino mediante el mecanismo de acuerdo entre sujetos colectivos instaurando un ordenamiento jurídico, identificándose así con la paz a través del derecho. De esta forma según el punto de vista de Bobbio, para que se dé una identificación de ese estado de derecho o estado civil a nivel estatal con el estado civil a nivel interestatal o internacional se debe llevar a cabo con la instauración del Estado Federal o superestado 84 . En los últimos tiempos los proyectos de Estados federales se han visto acrecentados exponencialmente, y de esta cabría esperar que con su constitución se diera solución al pacifismo jurídico, de esta forma dándose la terminación de la guerra como la terminación 82 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, José, “Norberto Bobbio: la paz a través del derecho”, en CÓRDOVA, Lorenzo – SALAZAR, Pedro (Coords), Política y derecho (Re)pensar a Bobbio, México, UNAM, Siglo XXI, 2005, pp. 79, 80. 83 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, José, “Norberto Bobbio: la paz a través del derecho”, en CÓRDOVA, Lorenzo – SALAZAR, Pedro (Coords), Política y derecho (Re)pensar a Bobbio, p. 81. 84 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, José, “Norberto Bobbio: la paz a través del derecho”, en CÓRDOVA, Lorenzo – SALAZAR, Pedro (Coords), Política y derecho (Re)pensar a Bobbio, p. 82 39 del uso de la fuerza arbitraria. Pero esto no es así, y de ahí surge la concepción de Bobbio en esta problemática, puesto que el derecho perfecto efectivamente terminaría con el uso de la fuerza de una forma indiscriminada, pero nunca desapareciendo ella en sí misma ni prescindiendo de su uso en sí, pues en última instancia, la fuerza se fundamenta siempre en el derecho del más fuerte. De esta forma, según la definición del derecho propia del Positivismo Jurídico, debe existir un poder coactivo capaz de hacer eficaces las normas del ordenamiento, por ello el derecho no puede prescindir del uso de la fuerza. Por todo ello, el problema en su origen reside en que el derecho efectivamente se basa en el uso de la fuerza, aunque, a decir verdad, no siempre en una fuerza legitima y justificada, pero fuerza, al fin y al cabo 85 . A colación de esto, volviendo al tema de la justificación de la fuerza o más bien la justificación de la fuerza organizada entendida como la guerra, ninguna justificación pretérita se sostiene en pie frente a las nuevas amenazas que se dan en nuestro tiempo, como es la amenaza de la guerra nuclear, debido a sus desproporcionadas consecuencias de producirse. Debido a estas nuevas amenazas la justificación de la guerra ha pasado a segundo plano, y la preocupación principal ahora no es justificarse sino más bien evitarse mediante el mecanismo de la constitución de una efectiva democracia internacionalizada y hacer imposible esta futura guerra 86 . Un tema de arduo interés es el referente del tercero para la paz. El cual, ahora solo daremos pinceladas y no entraremos en ningún detalle. En este caso superando el ámbito nacional y posicionándose en el internacional, para Bobbio, un sistema considerado como pacífico internacional es aquel en el que se ha instaurado un tercero por encima de las partes, de esta forma, si este tercero se encuentra en un rango superior en comparación con las otras dos partes, efectivamente este tendrá el poder y la capacidad de solucionar de forma efectiva los conflictos que se desaten. Para que este poder sea eficaz debe ser superior a las partes, pero he aquí un problema que puede surgir debido a ello, que es que si ese tercero utiliza la fuerza de una forma arbitraria se considera como una fuerza opresiva. Por ello, para llegar a ser un tercero eficaz, pero sin ser despótico, debe sustentarse en una democracia donde las 85 MOREIRA AGUIRRE, Diana G., “El reconocimiento al derecho humano a la paz”, Cognitio Juris, Vol. 1, núm. 3, 2011, p. 89. 86 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, José, “Norberto Bobbio: la paz a través del derecho”, en CÓRDOVA, Lorenzo – SALAZAR, Pedro (Coords), Política y derecho (Re)pensar a Bobbio, pp. 83, 84. 40 partes puedan tener un control sobre esa fuerza desmedida, ya que debido a que si primara ese despotismo nos encontraríamos en un estado más bien de guerra y no de paz 87 . La democracia que hemos mencionado es el mecanismo efectivo para controlar la opresión del tercero y así hacer efectiva y perpetuar la paz. De esta forma, del pensamiento de Bobbio se pueden extraer varios requisitos para alcanzar ese estado de paz: en primer lugar un acuerdo inter partes de no agresión para preservar esta paz en el tiempo; en segundo lugar, un acuerdo de las partes para establecer los mecanismos que entren en juego para resolver las controversias entre ellos de forma pacífica y no violenta; terceramente, un sometimiento de las partes a un tercero con poder obligacional suficiente y democrático; y en último lugar, el imperioso requisito de respetar los derechos humanos como fundamento más importante de los cuatro. En conexión con esto, para Bobbio es del todo imprescindible en una efectiva justicia internacional sustentada por un mismo régimen político la convivencia entre la democracia, la paz y los derechos humanos 88 . Pues como el autor italiano defendía: “Sin derechos del hombre reconocidos y protegidos no hay democracia, sin democracia no existen las condiciones mínimas para la solución pacífica de los conflictos sociales” 89 . Por último, para poder finalizar esta cuestión sobre la constitución de la paz a través del derecho, resaltaremos una frase citada directamente por Bobbio en su libro Diritto e Stato nel Pensiero di Emmanuele Kant: “El triunfo del derecho en la sociedad humana no será completo sino hasta que sea instaurado un estado jurídico civil y no natural entre los estados” 90 . Este estado jurídico civil entre los Estados solo podrá hacerse efectivo creando una nueva institución como es un Estado universal, de esta forma la solución de los conflictos a través de la guerra se hace del todo imposible. Ese es el pacifismo último que persigue la paz a través del derecho, aunque en palabras y opinión personal de Bobbio, el derecho solo no basta para eliminar la guerra, puesto que deberíamos recorrer todos los caminos 87 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, José, “Norberto Bobbio: la paz a través del derecho”, en CÓRDOVA, Lorenzo – SALAZAR, Pedro (Coords), Política y derecho (Re)pensar a Bobbio, p. 84. 88 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, José, “Norberto Bobbio: la paz a través del derecho”, en CÓRDOVA, Lorenzo – SALAZAR, Pedro (Coords), Política y derecho (Re)pensar a Bobbio, pp. 84, 85. 89 LÓPEZ CALERA, Nicolás, “Norberto Bobbio. Un socialista liberal. Homenaje a un maestro”, Anales de la cátedra Francisco Suárez, 38 (2004), pp. 237-239. 90 BOBBIO, Norberto, Diritto e Stato nel Pensiero di Emmanuele Kant, Turín, Giappichelli, 1969, p. 266. 41 conocidos y posibles a nuestra mano, y no quedarnos anclados en este, para llegar a esa meta que es la paz o el fin de la guerra 91 . 91 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 114. 48 para justificar esta nueva guerra termonuclear. He aquí el cambio decisivo, pues esta transformación ordinaria de la guerra en nuclear necesita también un cambio en el criterio para justificarse 107 . c) La tercera y última premisa es la más admisible de las tres y a la que se recurre con mayor frecuencia. La guerra nuclear no sirve al fin mismo de la guerra, puesto que su objetivo es hallar la victoria sobre el enemigo, y ese objetivo primario de hallar la victoria sobre el enemigo es lo que hace cobrar sentido a la guerra. Sin embargo, este nuevo posible enfrentamiento entre potencia nucleares en la que a cada día el poder destructivo de las armas aumenta, no dejaría vencedores ni vencidos (excepto los que hayan permanecido neutrales, o que por suerte hayan sobrevivido a la catástrofe), solo traería de la mano destrucción y muerte, privando así a la guerra de su propósito esencial que es la victoria y volviéndola de esta forma contraproducente 108 . 4.2.4 Reproche e incongruencias del equilibrio del terror Es legítimo pensar que esa posible tercera guerra mundial atenazada por armas nucleares todavía no se haya producido simplemente por el hecho de la existencia de un equilibrio del terror actual y por su estrategia de disuasión. Sin embargo, este argumento decae por varias razones: la primera de ellas porque el tiempo sucedido es demasiado corto como para sacar conclusiones en un futuro lejano puesto que la guerra no ha estallado todavía, pero esto no quita que pueda sucederse la guerra en el futuro; y la segunda y más importante, es que realmente no hay ningún hecho visible que nos induzca a pensar que esta guerra nuclear no se haya desatado solo por la disuasión y el equilibrio del terror, puesto que siempre es complicado determinar las causas que han podido provocar un hecho ya sucedido, pues más difícil aún es determinar las causas de un hecho que no ha llegado a suceder 109 . La nueva creación de armas termonucleares nos ha llevado al equilibrio del terror, y es preciso mencionar que esta corriente nos ha trasportado a una especie de contra sentido en sí mismo, puesto que un arma ordinaria es construida con el propósito de ser utilizada. En cambio, esta nueva arma supermasiva, debido a los hechos históricos actuales ha 107 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 33, 34, 35. 108 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, J., Norberto Bobbio: el filósofo y la política, p. 334. 109 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, J., Norberto Bobbio: el filósofo y la política, p. 334. 49 demostrado que no fue desarrollada para ser utilizada, sino más bien para no ser empleada jamás, y de esta forma su eficacia se basa en esa inducción de terror al enemigo, evitando que ninguna de las partes se valga de su poder destructivo. Esto no queda aquí, puesto que la segunda incongruencia es que este equilibrio del terror y el uso de la disuasión no sirve para eliminar la guerra en sí, sino que solo es factible para eliminar un tipo específico de guerra como es la nuclear. Muestra de ello son las continuas guerras ordinarias desatadas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX como las guerras de Vietnam, de Irak, la guerra del Kosovo y una multitud de guerras civiles a lo largo del mapa. Cuenta de este total absurdo es que las armas nucleares solo sirven para neutralizarse entre sí mismas y para hacer imposible un tipo concreto de guerra como la nuclear, que antes ya era imposible por la mera ausencia de esas armas 110 . Uno de los principales argumentos por los que cojea este equilibrio del terror y la estrategia de la disuasión por ese temor mutuo es que para ser efectiva, se debe presuponer que existe una real igualdad de fuerzas. Esta igualdad de potencias no se puede corroborar a ciencia cierta, y esta dificultad tiene como consecuencia que las dos partes enfrentadas consideren que su contraparte posea una fuerza militar superior a ella, por ende, induce a elevar su potencial armamentístico a un nivel superior al que ya se encontraba. Esto ha quedado patente con el paso de los años, y aunque ha habido un avance inexorable del tiempo, el equilibrio real nunca ha sido efectivo y conseguido, pues se tiende a desequilibrar la balanza, para en un posterior momento, volver a equilibrarse en un nivel superior, en un encadenamiento cada vez mal alto. Así, solo se ha conseguido aumentar las posibilidades de una destrucción sin parangón alguno 111 . No existe ninguna evidencia de que esta situación de equilibrio activo llegue realmente a detenerse. Sino más bien, esta carrera armamentística solo puede detenerse en el momento en que uno de los dos contendientes desarrolle un arma definitiva que no conozca rival en cuanto a potencia destructiva se refiere, y que además sea invencible. Solo de esta forma parece que pueda terminar dicha carrera 112 . El equilibrio del terror como ya se ha dicho antes, se basa en ese equilibrio de fuerzas para asegurar la propia subsistencia, pero ese tan afamado equilibrio de fuerzas realmente es 110 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, J., Norberto Bobbio: el filósofo y la política, p. 334, 335. 111 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, J., Norberto Bobbio: el filósofo y la política, p. 335. 112 BOBBIO, Norberto, “El equilibrio del terror”, en Anuario de Filosofía del Derecho, p. 13. 50 un truco, una sombra en la pared, puesto que la única forma de asegurar la propia subsistencia de cada contendiente es ser superior al rival, aun cuando proclama buscar únicamente la igualdad y declara no querer ser inferior al opuesto, esto solo es una excusa para alcanzar su verdadera máxima, la de ser superior. De esta forma, cuando una de las dos superpotencias alega el aumento de su armamento por el hecho de querer finalizar su nivel de inferioridad, su homónimo percibe esto como una evidencia de su propia inferioridad. Esto realmente debe ser así, puesto que ninguno debe creer en las buenas intenciones de su rival. De lo único en que deben preocuparse las dos partes es en ser creíbles en su capacidad de respuesta y de hacer verdaderamente efectiva su amenaza. Cada adversario no debe fiarse del contrario cuando dice que no realizará un ataque, estando alerta para defenderse; por el contrario, sí debe creer cuando el otro dice que si es atacado este tomará grandes represalias. De esta forma se imprescindible creer y no creer a la vez respecto al otro, y ser creíble y no creíble de la misma forma con respecto a sí mismo 113 . Otro de los problemas de este equilibrio basado en el temor entre Estados es la carencia de estabilidad, puesto que en la década de los 50 o 60 solo existían dos potencias con armas nucleares, véase Estados Unidos y la Unión Soviética. Pero con el paso de los años la inseguridad se ha ido transformando por la reproducción de armas nucleares en diferentes potencias como Corea del Norte, Israel, Francia o China. Dividiéndose así, en potencias nucleares de distinto orden como pueden ser grandes, medianas y pequeñas 114 . Muchas corrientes de distinta índole depositan su confianza en este equilibrio del terror, y de entre ellas uno de sus máximos exponentes es la optimista, que al contrario de la fatalista (que aguardan siempre lo peor), estos siempre esperan lo mejor, y además siempre descubren el lado bueno a cualquier situación devenida. En este contexto, desde esa visión optimista, del arma nuclear como arma total, siendo el mayor de los males experimentados por el hombre, puede devenir el mayor de los bienes, el fin de la guerra y la paz eterna. Esto no queda aquí, puesto que de este optimismo del que atañe a la guerra se han podido extraer dos consecuencias diferenciadas: la primera de ellas, es que la guerra es un factor que hace progresar al hombre como se dijo anteriormente, y es en sí una forma de justificar esta; por el otro lado, esta evolución lleva consigo la desaparición de forma paulatina de la guerra, 113 FERNÁNDEZ SANTILLÁN, J., Norberto Bobbio: el filósofo y la política, p. 336. 114 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, p. 46. 51 puesto que cuando no logra justificarse, esta inevitablemente terminará de una forma más o menos natural 115 . Esta teoría del equilibrio del terror pertenece al segundo grupo, puesto que, si no se logra justificar la guerra esta conducirá a su desaparición. Esta ineficiencia de justificación ya ha ocurrido durante todo el siglo XX, pero nada más lejos de la realidad, la guerra no ha concluido, sino más bien han proliferado un sinfín de conflictos bélicos a lo largo y ancho del globo. Es verdad que con esta teoría se presenta la posibilidad del fin de la guerra, pero no en su máximo punto, sino más bien solo el fin del único género de guerra como la nuclear. Y ni siquiera su conclusión definitiva, sino más bien su suspensión entendida como una tregua con posibilidad de retorno 116 . Retomando lo desarrollado en momentos anteriores, paradójicamente los defensores actuales de esta teoría del equilibrio del terror, apoyan este final o suspensión indefinida de la guerra, precisamente en esa posibilidad de que suceda. Esa eficacia de disuasión determinada por la posible amenaza atómica interestatal, ha hecho la guerra atómica imposible, y se ha tornado en imposible por el mero hecho de que efectivamente es posible, de ello se extrae que la disuasión verdaderamente sea eficiente. Por ello, si alguno de los Estados cambiara su concepción y considerara la guerra como imposible, esta disuasión no tendría el efecto deseado condenándose a su desaparición, y donde la disuasión termina, la guerra se vuelve de nuevo probable, pasando así, de las advertencias a los hechos. Por todo ello, podemos extraer que la teoría del equilibrio del terror no es una concepción del paso del estado de guerra a su antagónico estado de paz, sino más bien como la prolongación de su estado intermedio como la tregua. No es la historia de una muerte anunciada de la guerra, sino su todavía durable subsistencia 117 . 4.2.5 Problema latente incluso aceptando la teoría del equilibrio del terror Continuando con esta exposición del equilibrio del terror, como se viene dejando entrever anteriormente, incluso si se aceptara este, siempre se va a seguir presentando otro problema, que no es otro que saber si el equilibrio del terror es eficaz y para qué objetivos lo es. Esta disuasión no es total a la hora de conquistar la paz, puesto que el temor a las 115 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 46-47. 116 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 47-48. 117 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 48-49. 52 consecuencias de la utilización de las armas nucleares solo anula las mismas y no los demás tipos de armamento. Además, esta supresión de la guerra nuclear para resolver conflictos no lleva consigo la terminación de los demás tipos de conflictos armados, sino únicamente la supresión de la misma guerra nuclear 118 . El equilibrio del terror como ya se dijo es permanentemente variable, puesto que, debido a la acción de la evolución armamentística de los Estados, tiende a desequilibrarse para en un momento posterior equilibrarse a un nivel superior. Esto ni mucho menos es un desenlace óptimo, pues mientras que exista ese equilibrio nos encontraremos en una especie de tregua y no en sí en una verdadera paz real. La carrera armamentística de los últimos años nunca podrá prolongarse de manera perpetua y esto es así porque nos encontramos en un mundo finito, donde los recursos también son limitados. De esta forma se puede llegar a la conclusión de que solo existen dos soluciones viables para terminar con ella: la primera de estas es que una de las potencias enfrentadas cambie su criterio y considere a la guerra como posible, finalizándose de esta forma el estado de tregua y desatando la guerra termonuclear; y por otro lado, la cesión multilateral de las armas nucleares en favor de un tercer poder superior al resto, constituido de una forma democrática (En sí, se trata de la salida del estado de naturaleza que proclamaba Hobbes pero en este caso en el ámbito internacional entre Estados) 119 . Cualquiera de las dos salidas que se tomara conduce a determinar que el equilibrio del terror con su estrategia de disuasión es una clamorosa decepción. La primera conclusión revela que la guerra sería al fin y al cabo posible; y la segunda, revela que la paz no se puede conquistar con el temor entre Estados. De esta forma, aunque el vencedor de la guerra en la hipotética primera salida, o el tercero superior a ambos en la segunda hipótesis, serán siempre estas dos entidades las que proclamen sus condiciones, y de una u otra forma se dejaría de lado la equiparación de poder entre sujetos, pues es lo que determina la esencia del equilibrio del terror, de ahí su estrepitoso fracaso. 4.2.6 Posible vía de salida del equilibrio del terror para Bobbio Para Bobbio, la guerra era un camino bloqueado, y este equilibrio del terror como solución de la guerra y terminación de los conflictos interestatales, a largo plazo es 118 BOBBIO, Norberto, “El equilibrio del terror”, en Anuario de Filosofía del Derecho, p. 14. 119 BOBBIO, Norberto, “El equilibrio del terror”, en Anuario de Filosofía del Derecho, p. 14. 53 completamente infructuoso y contraproducente. Puesto que este temor recíproco prolonga la guerra, pero a medida que se aplaza, cada vez se produce un riesgo más mortífero y si en algún momento llegara a desencadenarse, esta disuasión sería el vástago del terror. Además, el filósofo turinense consideraba que entregarse al equilibrio del terror solo era una forma de lavarse las manos para los Estados ante el tremendo problema desencadenado por la creación de las armas nucleares 120 . La verdadera vía de escape para los que rechazan el equilibrio del terror no es otra que la que denominaba Bobbio como “Conciencia atómica” 121 , pues esta no se trata de aceptar una paz negativa como ausencia de guerra dada por el desarrollo de las circunstancias y una actitud despreocupada y pasiva. Sino más bien, un proceso para conquistar la paz, una especie de paz activa determinada por las acciones que buscan conseguirla. Esta actitud una vez conseguida la paz no debe decaer y despreocuparse, pues debe mantenerse, porque si una vez hallada la paz esta no se mantiene puede ser perdida de nuevo 122 . Para finalizar toda esta teoría se debe mencionar que Bobbio concluyó que: como en el concepto hobbesiano el hombre para salir del estado de naturaleza debió acordar con sus congéneres la creación de un poder superior a ellos mismos, para salir de este problema interestatal actual se debería llevar a cabo el mismo método, conquistando de esta forma como se ha dicho, propiamente una verdadera paz, una paz activa y positiva. Sin embargo, no se deja entrever en ningún momento una solución mediante el acuerdo fundada en una alianza entre Estados para someterse a una autoridad superior común, ni una solución mediante la fuerza instaurada en la presencia de un tercero superior a todos. Lo más parecido a este tercero superior es la constitución del Consejo de Seguridad de la ONU, pero con el tiempo se ha demostrado que en sí esta figura no es un tercero situado por encima de los Estados enfrentados, sino más bien un títere al servicio de los intereses de las naciones más fuertes. De esta forma puede afirmarse rotundamente que la situación global se encuentra bloqueada y el futuro de la tierra es borroso e impredecible 123 . 120 BOBBIO, Norberto, “El equilibrio del terror”, en Anuario de Filosofía del Derecho, p. 15. 121 La Conciencia atómica para Bobbio es un mecanismo para conquistar verdaderamente la paz. Es decir, hallar la paz en su versión de paz activa o positiva, y no en su vertiente de paz negativa como ausencia de la guerra producida por las circunstancias del tiempo debido a una actitud pasiva, no siendo esta una verdadera paz. 122 BOBBIO, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, pp. 49-50. 123 BOBBIO, Norberto, “El equilibrio del terror”, en Anuario de Filosofía del Derecho, p. 17. 54 5. COMPARACIÓN Y CRÍTICA AL PACIFISMO JURÍDICO DE BOBBIO, KELSEN Y FERRAJOLI 5.1 Contextualización El pensamiento de estos tres autores se puede situar en el marco del pacifismo jurídico o legal, apartándose así de otros tipos de pacifismo también muy presentes en el siglo XX. En torno a la clasificación realizada por Bobbio se puede distinguir entre pacifismos activos (como el instrumental, finalista o institucional) y pacifismos pasivos. El juicio de los tres se sitúa en este marco y no en otro, puesto que los tres abogan por la teoría del pacifismo jurídico para conquistar la paz a través del mecanismo del Derecho. Como una cascada, los tres autores tienen rasgos muy similares en sus axiomas, pues Bobbio en su pensamiento estuvo completamente influido por Kelsen, y a su vez Ferrajoli influido por el pensamiento de Bobbio. De esta forma el pacifismo de este terceto se basa en dos grandes controversias: la primera de ellas es la actitud que adoptan frente a la problemática de la guerra, pues los tres la perciben con temor, aunque adoptan posturas diferentes. La segunda se trata de las diferentes vías que propugnan en el dibujo jurídico-político para conquistar la paz, pues aún con algunas desavenencias, coinciden en la solución de la juridificación internacional. A continuación, procederemos a examinar estas dos importantes cuestiones para así advertir las diferencias entre autores 124 . 5.2 Problema de la guerra 5.2.1 La guerra como sanción del derecho internacional en la idea kelseniana El derecho internacional se puede concebir como un ordenamiento jurídico ubicado a un nivel estatalmente hablando de grado inferior o superior. Este concepto se puede entremezclar con la idea que tenía Kelsen sobre la guerra, pues la consideraba no solo como una sanción del derecho internacional, sino como la sanción por antonomasia en el ámbito internacional. Por ello, consideraba que la guerra tenía una doble vertiente: como delito y como sanción. La guerra es consideraba por el derecho internacional como delito cuando 124 GARCÍA SAÉZ, José Antonio, “El pacifismo jurídico en el siglo XX a través de las obras de Kelsen, Bobbio y Ferrajoli”, en PECES-BARBA, Gregorio y otros (Dir.), Historia de los derechos fundamentales, Tomo IV: Siglo XX, Vol. II: Ideologías políticas y derechos humanos en el siglo XX, Madrid, Dykinson, 2013, pp. 656-665. 55 esta no haya sido practicada para sancionar un incumplimiento jurídico, siendo así la guerra una infracción. Por ello, para castigar este delito se llevará a cabo el mecanismo establecido por ese derecho internacional que mencionábamos, la sanción en forma de guerra 125 . Una crítica a este concepto kelseniano es que la guerra como sanción se asemeja bastante más a las leyes de las primeras épocas de nuestra historia más que al derecho penal actual, pues presenta varias incoherencias: a) Los propios sujetos afectados deciden cuando y como emplear la sanción; b) La sanción se emplea de una forma colectiva; c) Se emplea atendiendo al daño causado y no a causas subjetivas; d) Se emplea sin ningún criterio proporcional entre delito y nivel de sanción. Para terminar, aunque en la idea kelseniana se abogue por la guerra como sanción, Kelsen ni mucho menos defendía la guerra, sino que la consideraba como una de las mayores desgracias de la humanidad. Pese a este concepto, entendía la guerra como un mal necesario, pues prohibir la guerra en todas sus facetas era dejar al derecho internacional sin su poder de sanción y por tanto dejarle desprotegido ante cualquier ataque de terceros, puesto que no existiría ya un órgano que utilice la fuerza de manera única. Por todo ello, para Kelsen, en cualquier Estado que pretenda un desarrollo jurídico en su ámbito internacional, hallarse en una situación de ausencia de armas, es hallarse sin derechos 126 . 5.2.2 La guerra como negación del Derecho Bobbio en su pensamiento legitima tres tipos de guerra: la guerra como defensa, la guerra como restauración por una ofensa, y la guerra como sanción. Al contrario que Kelsen, el cual sí veía posible la guerra como una sanción por el derecho internacional dentro de un proceso judicial, a Bobbio esto se le hacía imposible. Pues, como en un juicio el castigo lo decide un tercero independiente que se encuentra por encima de las partes, en la guerra esto no ocurre así y la sanción lo deciden las partes mismas. Por ello, Bobbio declara la inutilidad de la guerra como un proceso judicial, puesto que en la guerra no consigue la victoria quien 125 GARCÍA SAÉZ, José Antonio, “El pacifismo jurídico en el siglo XX a través de las obras de Kelsen, Bobbio y Ferrajoli”, en PECES-BARBA, Gregorio y otros (Dir.), Historia de los derechos fundamentales, Tomo IV: Siglo XX, Vol. II: Ideologías políticas y derechos humanos en el siglo XX, pp. 669-670. 126 GARCÍA SAÉZ, José Antonio, “El pacifismo jurídico en el siglo XX a través de las obras de Kelsen, Bobbio y Ferrajoli”, en PECES-BARBA, Gregorio y otros (Dir.), Historia de los derechos fundamentales, Tomo IV: Siglo XX, Vol. II: Ideologías políticas y derechos humanos en el siglo XX, p. 670. 56 posee la razón, sino que la razón le deviene al que obtiene la victoria, primando de esta forma la fuerza sobre la razón 127 . Por otro lado, Ferrajoli de manera clara y tajante niega el carácter jurídico de la guerra debido a las fallas antes expresadas. Para él, el centro mismo del derecho internacional es la prohibición de la guerra, pues según su doctrina, la paz es la naturaleza propia del Derecho. De ese pensamiento de Ferrajoli, se destaca el concepto de la razón, que es una de las piezas angulares en su doctrina, y por ello la guerra es considerada como el prototipo mismo de la ausencia de la razón. De todo esto, podemos extraer que, la guerra es el abandono del derecho presente en el estado de naturaleza, en cambio, la paz es la edificación de la razón a manos del mecanismo del derecho. A consecuencia de esto, para el autor florentino, se considerará realmente a un conjunto de normas como ordenamiento jurídico, en el momento que rechace la autotutela, y confíe la resolución de las controversias a un tercero imparcial 128 . Ferrajoli no se queda atrás a la hora de rechazar la guerra, y repudia esta en cualquiera de sus vertientes. Un argumento más para ello es su rechazo de la guerra como sanción que si aceptaba y defendía incondicionalmente Kelsen. Para el autor italiano, la guerra como sanción no puede ser justificada y debe repudiarse pues dicha sanción afecta a inocentes pues de una manera colateral las sociedades civiles pueden verse afectadas por esos ataques militares de la guerra como sanción, repercutiendo en ellas responsabilidades por unas actitudes de terceros completamente ajenas a las mismas 129 . Además, un castigo siempre es determinado por un tercero independiente del conflicto, cosa que no ocurre en la guerra, pues se deja su resolución a la venganza. Sin embargo, esto no se queda aquí, pues teniendo en cuenta la idea bobbiana de la cuestión atómica, las guerras practicadas actualmente por las grandes superpotencias, no tienen ningún parecido con las sanciones, sino más bien con ataques terroristas debido a esa inducción del temor en su máxima expresión. Por todo ello, 127 GARCÍA SAÉZ, José Antonio, “El pacifismo jurídico en el siglo XX a través de las obras de Kelsen, Bobbio y Ferrajoli”, en PECES-BARBA, Gregorio y otros (Dir.), Historia de los derechos fundamentales, Tomo IV: Siglo XX, Vol. II: Ideologías políticas y derechos humanos en el siglo XX, pp. 671-672. 128 GARCÍA SAÉZ, José Antonio, “El pacifismo jurídico en el siglo XX a través de las obras de Kelsen, Bobbio y Ferrajoli”, en PECES-BARBA, Gregorio y otros (Dir.), Historia de los derechos fundamentales, Tomo IV: Siglo XX, Vol. II: Ideologías políticas y derechos humanos en el siglo XX, p. 672. 129 FERRAJOLI, Luigi, Razones jurídicas del pacifismo, edición de Gerardo Pisarello, Madrid, Trotta, 2004, p. 31. 57 desde el pensamiento de Ferrajoli, la guerra es la mayor expresión de rechazo hacia el Derecho 130 . Por último, aunque Kelsen y Bobbio acepten y justifiquen algunas expresiones de guerra, y Ferrajoli rechace indistintamente cualquier vertiente de ella, los tres aceptan el imperioso uso de la fuerza para conquistar la paz, mediante su uso justificado y regulado por un órgano centralizado superior a las partes. 5.3 Vías hacia la paz 5.3.1 Tribunal internacional permanente Bobbio y Kelsen, consideran que la vía para conquistar la paz no es a costa de prohibir de un golpe la guerra, sino evolucionando el Derecho Internacional. La pericia para conseguir esto desde la perspectiva kelseniana, debe ser la misma que realizaron los individuos en su estado originario del estado de naturaleza interno, pero traspasado así al ámbito internacional entre Estados. De la misma forma en que originariamente los individuos resolvían sus controversias a través de la fuerza, para salir de este estado ellos mismos aceptaron un contrato social para que un tercero imparcial superior resolviera los conflictos imponiendo una sanción. Los Estados para conseguirlo deben depositar su fe en un tercero imparcial y superior a las partes para que resuelva el conflicto, identificando la infracción y regulando la sanción. Esta figura no es otra que la del Tribunal Internacional dotado de jurisdicción obligatoria, pues en palabras de Kelsen, es la única entidad cuyos dictámenes serían aceptados por los Estados que no hubieran ayudado a su configuración. Este tribunal deberá tener el carácter de permanencia, y con la capacidad para encausar tanto a individuos como a Estados, relevando de esta forma la figura de la guerra como una sanción colectiva, por una especie de sanción individual justificada 131 . De todo esto se puede extraer 130 GARCÍA SAÉZ, José Antonio, “El pacifismo jurídico en el siglo XX a través de las obras de Kelsen, Bobbio y Ferrajoli”, en PECES-BARBA, Gregorio y otros (Dir.), Historia de los derechos fundamentales, Tomo IV: Siglo XX, Vol. II: Ideologías políticas y derechos humanos en el siglo XX, pp. 674-675. 131 GARCÍA SAÉZ, José Antonio, “El pacifismo jurídico en el siglo XX a través de las obras de Kelsen, Bobbio y Ferrajoli”, en PECES-BARBA, Gregorio y otros (Dir.), Historia de los derechos fundamentales, Tomo IV: Siglo XX, Vol. II: Ideologías políticas y derechos humanos en el siglo XX, p. 675-677. 64 7. BIBLIOGRAFÍA ACHIAGA, Paula – AZANCOT, Nuria, “Norberto Bobbio: Filósofo de la democracia”, El Cultural, Madrid, 9 de ene. 2004, disponible en: https://elcultural.com/Norberto-Bobbio (consulta: 01/07/2019). ALONSO BAQUER, Miguel, “Norberto Bobbio: la marcha hacia la idea de paz”, Cuadernos de estrategia, 1697-6924, núm. 111, 2000, pp. 95-121. 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