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Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico: la Escuela de Salamanca y la Escuela Austriaca de Economía

Gómez Rivas, León G.,Matarán López, Cristobal

Abstract

Son importantes (y en ocasiones se les presta poca atención) tanto los modelos de difusión de las ideas, como el papel de las escuelas en la Historia del Pensamiento Económico. Aquí se ofrece una reflexión sobre el papel de la Escuela de Salamanca en esa Historia de las doctrinas económicas, su transmisión a la Europa continental, y su influencia en la Escuela Austriaca de Economía. Lo que nos permitirá concluir con unas consideraciones sobre ese concepto de las Escuelas económicas, su alcance o sus limitaciones.

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JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico: la Escuela de Salamanca y la Escuela Austriaca de Economía * Models of Diffusion of Ideas in the History of Economic Thought: The School of Salamanca and the Austrian School of Economics LEÓN M. GÓMEZ RIVAS Universidad Europea de Madrid. Villaviciosa de Odón. 28670 Madrid [email protected] ORCID: 0000-0003-0732-4414 CRISTÓBAL MATARÁN LÓPEZ Universidad Europea de Madrid. Villaviciosa de Odón. 28670 Madrid [email protected] ORCID: 0000-0002-7278-7194 Recibido/Aceptado:11-03-2022/16-06-2022 Cómo citar: Gómez Rivas, León M., Matarán López, Cristobal. 2022. “Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico: la Escuela de Salamanca y la Escuela Austriaca de Economía”, Journal of the Sociology and Theory of Religion, 14 Extra-1 (2022): 103-133 Este artículo está sujeto a una licencia “Creative Commons Reconocimiento-No Comercial” (CC-BY-NC) DOI: https://doi.org/10.24197/jstr.Extra-1.2022.103-133 Resumen: Son importantes (y en ocasiones se les presta poca atención) tanto los modelos de difusión de las ideas, como el papel de las escuelas en la Historia del Pensamiento Económico. Aquí se ofrece una reflexión sobre el papel de la Escuela de Salamanca en esa Historia de las doctrinas económicas, su transmisión a la Europa continental, y su influencia en la Escuela Austriaca de Economía. Lo que nos permitirá concluir con unas consideraciones sobre ese concepto de las Escuelas económicas, su alcance o sus limitaciones. Palabras clave: difusión de ideas, Escuela de Salamanca, iusnaturalismo, Ilustración Escocesa, Escuela Austriaca. Abstract: Both the models for the diffusion of ideas and the role of schools in the History of Economic Thought are important (and sometimes few attentions are paid to them). Hence, we offer a reflection on the role of the School of Salamanca in this History of economic doctrines, its transmission to continental Europe, and its influence on the Austrian School of Economics. Therefore, it will allow us * Este trabajo se ha realizado en el marco del Grupo de Investigación Justice, Ethics & Responsibility (JER) de la Universidad Europea de Madrid. León M Gómez Rivas y Cristóbal Matarán López JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !"#$ to conclude with some considerations on this concept of the Economic Schools, its scope or its limitations. Keywords: spread of ideas, School of Salamanca, natural law, Scottish Enlightenment, Austrian School. El interés creciente que despierta la Escuela de Salamanca se comprueba con esta publicación sobre la economía moral de aquellos doctores. Verán aquí artículos muy interesantes, que además actualizan una bibliografía en aumento escrita desde toda la geografía europea o americana. El propio editor de este número (que ya había anotado algunas propuestas hace años: Sánchez Bayón, 2013), ofrece unas sugerentes ideas sobre el origen de la economía política y la hacienda pública en las aportaciones de los maestros salmantinos. El presente artículo busca, tanto a través de fuentes primarias como indirectas, recorrer el camino por el que la Escuela de Salamanca ha incidido en la moderna Escuela Austriaca de Economía. Para ello, partiremos de los estudios de Grice-Hutchinson (1952) en la identificación de antecedentes lejanos de la Escuela de Salamanca. Además, nos centraremos en otros autores escolásticos posteriores a la escolástica española del Siglo de Oro, como Hugo Grocio o Samuel Pufendorf (con la referencia de un artículo anterior: Gómez Rivas, 2000). Como veremos a continuación, los propios autores austriacos han reconocido la importante influencia de los doctores de Salamanca en los fundamentos teóricos de su Escuela. Por lo que parecía conveniente completar esa reflexión con el análisis, mejor conocido, del papel que tuvieron los salmantinos en la historia del pensamiento económico (Matarán, 2021b). Por otro lado, tomando las contribuciones actuales de la Escuela Austriaca de Economía, observaremos cómo ésta ha influido en la rama más puntera y desarrollada de dicha corriente en la actualidad, la Escuela Austriaca de Madrid (Matarán, 2021a). Recogiendo estas dos investigaciones, se propone ahora una hipótesis sobre la formación, el alcance y las limitaciones de las escuelas de pensamiento económico, con las referencias de Salamanca y la más moderna Escuela Austriaca de Economía. 1. RELEVANCIA DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO DE LA ESCUELA DE SALAMANCA Hoy en día podemos considerar ya bastante asentada, en el ámbito de la historia del pensamiento económico, la tesis sobre una influencia de la Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico:………. JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !"%$ filosofía moral en los orígenes de la economía. No sólo porque Adam Smith enseñaba precisamente esa materia en la Universidad de Glasgow; sino también porque en bastantes textos de filosofía o teología anteriores al siglo XVIII ya se esbozaron algunos conceptos económicos que posteriormente fueron desarrollados por los autores ‘clásicos’ en esta materia. Así, se ha presentado a la Escuela de Salamanca como uno de los principales antecedentes del análisis económico (Huerta de Soto, 2013. Sánchez-Bayón, 2020a-b y 2021a-b). Se trata de los doctores universitarios que enseñaron en la España de los siglos XVI y XVII, dentro de la corriente de pensamiento conocida como ‘escolástica tardía’ o ‘segunda escolástica’. Estos maestros escribieron pensando en una referencia moral o ética, ante una serie de problemas teóricos y prácticos que se suscitaron entre sus contemporáneos (el incremento de los precios debido a la llegada de metales preciosos del Nuevo Mundo; los cambios entre monedas de distintos países; el interés cobrable por los préstamos; la justificación de los impuestos; los justos precios y tasas en bienes de primera necesidad; los monopolios y estancos controlados por el Estado; etc. Gómez Rivas, 1994). De esta manera, a partir de unos casos de conciencia sobre asuntos de negocios, y siguiendo una pauta discursiva basada en la Summa Theologica de santo Tomás de Aquino (1274), en la que se enlazan aquellos asuntos con unas reflexiones sobre la Justicia o la Ley Natural, se llegó a diversos enunciados de gran interés por su contenido teórico sobre nociones de Economía. Pero explicar estos contenidos podría ocupar toda la extensión de este trabajo (Chafuen, 1991), de manera que podemos sintetizarlo así: “The School original contribution to monetary theory consists, in my opinion, in its formulation of a psychological theory of value applied to booth goods and money, of the quantity theory, and of a theory of foreign exchange that closely resembles the modern purchasing power parity theory” (Grice-Hutchinson, 1952, págs. 47-48). Con lo que podemos concluir que alguna parte de lo que hoy es la Ciencia Económica tiene sus raíces en los trabajos españoles del Siglo de Oro sobre filosofía moral, como aparece en un conocido manual: “En los sistemas de teología moral de estos escolásticos tardíos la economía conquistó definitivamente si no su existencia autónoma, si al menos una existencia bien determinada; estos son los autores de los que con menos León M Gómez Rivas y Cristóbal Matarán López JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !"&$ incongruencia se puede decir que han sido los ‘fundadores’ de la economía científica” (Schumpeter, [1954] 1971, pág. 136). Y aunque estas líneas de Schumpeter habían sido escritas con anterioridad a la fecha de publicación (1954), sin embargo, fue la obra de Grice-Hutchinson (1952) la pionera en difundir esa idea sobre la importancia de la Escuela de Salamanca en la historia del pensamiento económico. Años más tarde nuestra autora escribió el siguiente comentario reforzando la hipótesis expuesta: “Schumpeter se dio cuenta de que las raíces del análisis económico descansan en la filosofía moral más que en el mercantilismo, como la mayoría de los historiadores anteriores habían sostenido. La principal corriente, en opinión de Schumpeter, se originó con Aristóteles y la escolástica medieval, incluidos los doctores de los siglos XVI y XVII” (Grice-Hutchinson, 1983, pág. 173). No parece que esta tesis tuviera una gran aceptación en su momento, pero suscitó algunos interesantes trabajos en esa línea (Roover, 1955) (Roover, 1958) (Viner, 1978), que últimamente han sido continuados con gran altura científica (Langholm, 1987) (Langholm, 1998) (Lory, 1986), y en especial por autores de la llamada escuela Austriaca (Rothbard, 1976) (Rothbard, [1995] 2014) (Huerta de Soto, 1996) (Huerta de Soto, 1998) (Huerta de Soto, 1999) (Huerta de Soto, 2013). Sería demasiado extenso presentar aquí una retrospectiva bibliográfica sobre los principales textos acerca de esta materia, que en los últimos años ha despertado mucho interés, resultando publicaciones con una abundantísima información (Gómez Rivas L. , 1999) (Melé, 1999) (Melé, 2014) (Cendejas & Gómez Rivas, 2021). Existen también opiniones distintas que, aun reconociendo la originalidad de este pensamiento escolástico, no aceptan una mayor trascendencia en su difusión y han generado un debate abierto que sin duda estimula la investigación: “Algunos comentaristas han insistido en que la prehistoria de la ciencia económica se inicia en el siglo XIII con los pioneros escolásticos del análisis del mercado y no con los mercantilistas del siglo XVII. Schumpeter llega a sostener que el esquema de La riqueza de las naciones proviene de los filósofos del derecho natural y no de los fisiócratas y los autores británicos del siglo XVIII. […] Por lo tanto, podemos dudar de que los trabajos recientes sobre la economía escolástica requieran una revisión de la historia Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico:………. JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !"'$ del pensamiento económico anterior a Adam Smith. Es posible que los escolásticos hayan aportado algunas ideas transmitidas por Grotius, Locke y Pufendorf a Francis Hutcheson y Adam Smith, pero eso no justifica la reducción que hace Schumpeter del mercantilismo a una mera corriente secundaria en la marcha ascendente del análisis económico” (Blaug, 1985, págs. 57-59). 2. DIFUSIÓN DE LA ESCUELA DE SALAMANCA POR EUROPA! Conviene notar que estamos asignando a los doctores de Salamanca un papel no sólo creador de ideas económicas, sino también difusor. Es decir, se trataría de averiguar por qué razón y bajo qué área de conocimiento estos conceptos fueron traspasando las fronteras europeas (Sánchez-Bayón, 2012 y 2013). Y continuando con este discurso tan sintético, podemos decir que fue a partir de los estudios sobre el Derecho Natural por lo que especialmente se hicieron famosos esos Maestros. Fueron aquellos referidos trabajos sobre la Justicia o el Iusnaturalismo (León, [1571] 1963) (Lugo, 1652) (Molina, [1593] 2011) (Soto, [1553] 2015) (Suárez, [1613] 1967) los que consiguieron elaborar un armazón lógico bastante consistente y exportable a otros países 1 , a pesar de las difíciles circunstancias político-religiosas de la Europa del seiscientos. Los textos españoles llegaron a dos importantes juristas centroeuropeos del siglo XVII: Grotius y Pufendorf 2 ; y estos a su vez los transmitieron a pensamiento anglosajón a través de las universidades escocesas donde se enseñó durante años con sus textos 3 . Es en relación con este punto del Natural Law donde parece que los historiadores del pensamiento económico encuentran más puntos de acuerdo (Serrano & De-Juan, 2006): 1 “A section on contracts was included by Grotius in his most important work on the Law of Nations, which owes much to the writings of the Spanish jurists” (Grice-Hutchinson, 1952, pág. 65). O bien: “Muchas de las ideas que hicieron famosos a Thomas Hobbes, John Locke y la mayoría de las de Grotius y Pufendorf las encontramos en Domingo de Soto y Francisco de Vitoria” (Martín, 1997, pág. 137). 2 “El influjo directo de los escolásticos sobre los economistas clásicos fue probablemente insignificante. Pero sí afectaron directamente a la concepción fisiocrática de la ley natural, como veremos, y a través de adaptaciones sucesivas de su sistema, realizadas por los teóricos protestantes del derecho natural, en especial Grocio, Pufendorf y Hutcheson, ejercitaron un impacto indirecto sobre Adam Smith” (O'Brien, 1989, págs. 44-45)). 3 Grice-Hutchinson (1952, págs. 66-67) enfatiza la permanencia de la obra de Pufendorf (1672) De iure naturae et gentium, como libro de texto en las universidades europeas hasta el siglo XVIII. Una confirmación para el caso de Locke podemos verla en Vaughn (1983, pág. 170). León M Gómez Rivas y Cristóbal Matarán López JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !"($ “No hay duda de que Adam Smith conoció las doctrinas escolásticas a través de los filósofos del derecho natural del siglo XVII: Hugo Grotius y Samuel von Pufendorf” (Blaug, 1985: 57). Como resumen podemos ofrecer las siguientes conclusiones: la Escuela de Salamanca supo anticipar algunas reflexiones de contenido económico trascendental (en un nivel más práctico, como la teoría cuantitativa, el análisis de la usura 4 o la paridad en los tipos de cambios; y en un nivel más teórico, como la teoría subjetiva del valor). Estos textos fueron bien conocidos en la Europa contemporánea, a juzgar por las numerosas ediciones y traducciones que conservamos. Rebasando el ámbito españolcatólico, aparecen citados en las obras clásicas de los filósofos centroeuropeos del Derecho Natural (Grotius y Pufendorf) 5 . Los cuales a su vez se considera que tuvieron una importante influencia en los pensadores de la ‘ilustración escocesa’ y a partir de aquí en todo el resto del pensamiento inglés del siglo XVIII. Hemos hablado, por tanto, de una transmisión del pensamiento escolástico español al mundo centroeuropeo y de allí a las universidades inglesas. Vamos a terminar insistiendo en esta segunda ruta ya que, desde un análisis económico de la difusión de las ideas -como se verá enseguida-, es llamativo el interés que mostraban los ingleses acerca de la prosperidad comercial de la pequeña y recién creada república de Holanda. 6 Pero además de una lógica admiración por el éxito económico, hay que tener en cuenta la ruptura cultural e ideológica que supuso la Reforma protestante y la consecuente Contrarreforma católica. Durante cientos de años las universidades de una y otra fe cristiana permanecieron cerradas a posibles influencias y colaboración. De manera que, en el caso concreto de Gran Bretaña, las ideas que llegaban del continente provenían con mayor 4 “Ahora leo estos estudios como un esfuerzo intelectual honrado para conservar separado lo que la teoría clásica ha mezclado de modo inextricablemente confuso, a saber la tasa de interés y la eficiencia marginal del capital; porque ahora se ve que las disquisiciones de los eruditos escolásticos tenían por objeto dilucidar una fórmula que permitiera a la curva de la eficiencia marginal del capital ser elevada, mientras aplicaban los reglamentos, las costumbres y la ley natural para conservar baja la tasa de interés” (Keynes, [1936] 2014, pág. 311). 5 “La economía nació en los sistemas de derecho natural y durante mucho tiempo fue tratada como parte de una ciencia social omnicomprensiva, la filosofía moral” (O'Brien, 1989, pág. 47). 6 Ver las referencias a T. Mun y a W. Temple en (Perdices de Blas, 1996, pág. 23). Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico:………. JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !")$ frecuencia del entorno calvinista (Holanda) o luterano (Alemania); y era mucho menor el alcance de los pensadores católicos de España, Francia o Italia. Es en este sentido por lo que hemos transcrito algunas citas que hablan de influencia “indirecta”. No es posible acometer en este trabajo una búsqueda de las referencias escolásticas que puedan encontrarse ocultas en los autores ingleses, o bien manifiestas en los textos de Grotius y Pufendorf. Además, convendría analizar las costumbres sobre las citas en los libros: qué autores ‘clásicos’ no necesitaban referencias, por ser bien conocidos; o cuándo una disidencia religiosa 7 obligaba a censurar lecturas y libros de consulta. No es extraño comprobar que era peligroso salirse de los textos de las autoridades ‘políticamente correctas’: de esta manera algunos escritores ocultaron sus fuentes de inspiración, para evitar sospechas. Incluso alteraciones políticas en un mismo país obligaban a extremar estas precauciones: así, es bien sabido el exilio de Locke -precisamente en Holanda-, debido al posicionamiento de su protector Shaftesbury; o sus renuencias para citar la obra de Hobbes, en ocasiones mal reconocida. Estas consideraciones pueden servirnos para comprender la desaparición de las referencias directas a los escolásticos españoles; mientras que, por el contrario, se respetaba el pensamiento de los juristas protestantes como se comprueba en Locke 8 o en Mandeville 9 , autor este último -por ciertonacido en Rotterdam y formado en la Universidad de Leiden, donde también había estudiado Grotius. 7 “Pufendorf shows some knowledge of Spanish literature, and often draws his illustrations of the conditions of Natural Law from the writings of the Spanish historians of the Indies. He occasionally mentions Suárez, but he does not specifically refer to the other Spanish jurists. A precursor of the Enlightenment, Pufendorf, was hostile to the spirit of Scholasticism. But in considering his aloof attitude towards his catholic predecessors, we should remember that his work was published in Sweden, a strongly Lutheran country with a strict censorship. Pufendorf was a man of vast learning. It is unlikely that in taken over Grotius’s teaching he failed to consult the Spanish authorities to whom Grotius repeatedly refers” (GriceHutchinson, 1952, págs. 66-67). 8 “He took advantage of Pufendorf’s arguments, he reproduced his positions, and he described his major work as ‘the best book of that kind’, better than the great Grotius War and Peace” (Locke, [1689] 1991, pág. 75). 9 “Tampoco hay que pasar por alto el probable efecto que sobre Mandeville debió ejercer el ambiente holandés en que creció. Los holandeses estaban especialmente interesados en la libertad de comercio, puesto que eran, entonces, el medio de comunicación entre los países de Europa y tenían -como se ve en los tratados de Grotius y Graswinckelsu interés puesto en la libertad de los mares” (Mandeville, [1714] 1997, pág. lviii). León M Gómez Rivas y Cristóbal Matarán López JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !!"$ Es solamente con el paso del tiempo y lejos del apasionamiento ideológico cuando se pueden analizar los derroteros de la transmisión de ideas. Y comprobar que su difusión no siempre obedece a causas ‘lógicas’, ni hay una “flauta de Hammelin” que privilegia a las ideas más “verdaderas o sólidas” (Llombart, 1995, pág. 33). 3. MODELO DE DIFUSIÓN DE LAS IDEAS Hemos visto hasta aquí algunos contenidos del pensamiento económico de la Escuela de Salamanca, junto a unas hipótesis de transmisión en la Europa de los siglos XVII y XVIII; ahora trataremos de encontrar un marco teórico que nos pueda justificar el porqué de esa difusión. Pues bien: el modelo que hoy se encuentra mejor asentado es el propuesto por Stigler (1982, 1983 y 1988) que sistematiza un acercamiento desde el lado de la demanda, que incluye herramientas explicativas muy interesantes como las variables institucionales; y que se complementaría con el estudio de los costes de transacción, o la consideración de las ideas como bienes públicos. Aunque existen algunos trabajos orientativos en este sentido 10 , el ya citado artículo de Llombart (1995) nos parece la mejor aproximación a esta materia, por cuanto sintetiza las principales aportaciones al respecto. Como en nuestro trabajo no pretendemos ir más allá de estos estudios analíticos, sino buscar una aplicación concreta e histórica, estimamos suficiente presentar aquí la esencia de este modelo. Un aspecto que ya se ha enfatizado es el ‘realistic approach’ a las circunstancias histórico-políticas. En este sentido consideraremos las externalidades del proceso histórico como costes de transacción que afectan al intercambio de ideas de un país a otro e incluso dentro de cada nación. De esta manera, podemos releer los acontecimientos históricos desde unas nuevas claves que nos hablan de interferencias, utilidad, costes o demanda. Buscaremos la aplicación concreta para el entorno de nuestro personaje, Hugo Grotius, en la Europa del siglo XVII. En resumen, lo que Llombart explica es lo siguiente: al estudiar el ‘mercado de ideas’ tradicionalmente se ha prestado más atención a la 10 Ver por ejemplo Almenar y Lluch (1992), que recoge a su vez la aportación de Coats and Collander (1989). En este artículo nos interesará sobre todo sus referencias a algunos factores que influyen en la difusión de las ideas, como los grados de libertad de expresión; las tradiciones idiomáticas, traducciones y contactos personales; etc. Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico:………. JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !!!$ producción de éstas que a su difusión y circulación. Y sin embargo, nada hay más inútil que una idea -aunque sea genialno conocida. Lo que nos lleva a prestar una nueva atención al lector: él decide qué desea estudiar, o cómo interpretarlo (aunque en esto se aparte incluso de la supuesta comprensión prevista en la mente del autor). Así nos hemos situado en ese nuevo ‘lado de la demanda’ que indaga en las razones del comportamiento del consumidor de ideas. En su artículo, Llombart aplica estas herramientas al estudio de la difusión en España de las ideas fisiocráticas. Nosotros vamos a proponer aquí un método muy similar para acercarnos a la difusión del pensamiento escolástico español por Europa. Nótese aquí que estamos hablando de un ‘producto’ nacido en las universidades españolas, por lo que nos encontramos en una distinta perspectiva: no ya de receptores, sino de emisores. En este caso, la demanda a analizar proviene de los filósofos protestantes del derecho natural y luego, a través de ellos, de los primeros economistas clásicos de Gran Bretaña. Esto nos sitúa en esa postura novedosa de considerar una España como productora de ideas, cosa no demasiado frecuente en nuestra historia (y, seguramente, nunca así planteado en la historia del pensamiento económico) 11 . Afortunadamente, por el lado de la ‘oferta’ sí existe abundante material para un acercamiento a esta doctrina: los estudios ya referidos sobre los escolásticos hispanos (‘Escuela de Salamanca’), aunque poco conocidos, son abundantes. Y nos permiten acercarnos con gran precisión al pensamiento de una larga lista de autores: Vitoria, Soto, Suárez, fray Luis de León, Molina, Azpilcueta, Tomás de Mercado, Vázquez de Menchaca, Saravia de la Calle, Covarrubias, Mariana o Melchor de Soria. 4. EL PAPEL DE HIGO GROCIO EN LA DIFUSIÓN DEL PENSAMIENTO DE LA ESCUELA DE SALAMANCA POR EUROPA A continuación, presentamos una lista provisional de conclusiones que se pueden extraer de la aplicación de las anteriores ideas: 1.- Consideramos como una posible demanda de ideas desde Holanda su interés por justificar racionalmente la ruptura del monopolio comercial de España y Portugal (unidos dinásticamente desde 1580) con Asia y América; 11 Ver también el texto de Perdices de Blas (1996, págs. 156-160), que, a su vez, resume el trabajo de Llombart (1995), referido a las fuentes del pensamiento económico de los ‘proyectistas’ o ‘arbitristas’ españoles del siglo XVIII. León M Gómez Rivas y Cristóbal Matarán López JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !!($ Finalmente, las escuelas de pensamiento económico también pueden desaparecer, a semejanza de un organismo vivo. Los paradigmas científicos se van abandonando de la misma forma que el heliocentrismo de Ptolomeo, aunque este proceso puede ser de tan lento que resulte imperceptible para un individuo: “En el desarrollo de una ciencia natural, cuando un individuo o grupo produce, por primera vez, una síntesis capaz de atraer a la mayoría de los profesionales de la generación siguiente, las escuelas más antiguas desaparecen gradualmente. Su desaparición se debe, en parte, a la conversión de sus miembros al nuevo paradigma. Pero hay siempre hombres que se aferran a alguna de las viejas opiniones y, simplemente se les excluye de la profesión que, a partir de entonces, pasa por alto sus trabajos. El nuevo paradigma implica una definición nueva y más rígida del campo. Quienes no deseen o no sean capaces de ajustar su trabajo a ella deberán continuar en asilamiento o unirse a algún otro grupo” (Kuhn, [1962] 1975, págs. 45-46). Además, las escuelas de pensamiento se enfrentan, como vemos, a un proceso de competencia entre sí. Aquella que sea más persuasiva, será la que atraiga a un mayor número de adeptos. Ahora bien, esta observación debe ser tomada en el largo plazo. Ya se han citado ejemplos de errores en escuelas de pensamiento que atrajeron la atención de la comunidad científica y que nos ha servido para no dar un carácter infalible a la misma como juez. Por lo tanto, vemos que el proceso acumulativo de una escuela de pensamiento cuenta con una segunda cara de la misma moneda, esto es, con la competencia entre las hipótesis que surgen en el seno de las escuelas para su comprensión 21 . Asimismo, las escuelas de pensamiento económico orientan la perspicacia y la curiosidad de los nuevos investigadores. Los pensadores más jóvenes que llegan a una corriente de pensamiento económico se encuentran con los problemas más acuciantes de su tiempo, con los debates ya iniciados y con la contienda intelectual en pleno apogeo. En lugar de dirigir sus pensamientos hacia situaciones quiméricas o pasadas, los economistas, al ser hijos de su tiempo, ya cuentan con un amplio campo de acción para sus investigaciones. Un problema económico o social no del 21 “Los paradigmas obtienen su estatus como tales, debido a que tienen más éxito que sus competidores para resolver unos cuantos problemas que el grupo de profesionales ha llegado a reconocer como agudos” (Kuhn, [1962] 1975, págs. 51-52). Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico:………. JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !!)$ todo comprendido es un acicate para que los nuevos investigadores dirijan los esfuerzos de las escuelas de pensamiento hacia dicha contingencia. 6. EL TRIUNFO DE LAS ESCUELAS DE PENSAMIENTO ECONÓMICO En cierta forma, el surgimiento de las escuelas de pensamiento económico es consecuencia directa de una crisis de los paradigmas existentes. Ante este problema que, como decimos, no cuenta con una solución clara y demostrada, surgen las diversas teorías que, en competencia, intentarán conquistar las mentes del resto de investigadores. En última instancia, la asunción del nuevo paradigma supone la aceptación por parte de la comunidad científica de una nueva visión del mundo, de un cambio gradual. Cuando la economía matemática conquistó el análisis metodológico de la ciencia económica tras la Segunda Guerra Mundial, los economistas, en una mayoría aplastante, terminaron por asumir dicho método como la nueva forma, algo así como las lentes, con las que percibir la realidad económica. En cierta medida, lo que sucede en la actualidad, un resquebrajamiento de la metodología positivista en la ciencia económica es una nueva vuelta a la competencia entre sistemas metodológicos o, si se quiere, una nueva revolución científica. La última Gran Recesión de 2008 ha supuesto, como veremos posteriormente, un nuevo debate intelectual, una nueva competencia entre formas de entender macroeconomía. Así: “La transición de un paradigma en crisis a otro nuevo del que pueda surgir una nueva tradición de ciencia normal, está lejos de ser un proceso de acumulación, al que se llegue por medio de una articulación o una ampliación del antiguo paradigma. Es más bien una reconstrucción del campo, a partir de nuevos fundamentos, reconstrucción que cambia algunas de las generalizaciones teóricas más elementales del campo, así como también muchos de los métodos y aplicaciones del paradigma. Durante el periodo de transición habrá una gran coincidencia, aunque nunca completa, entre los problemas que pueden resolverse con ayuda de los dos paradigmas, el antiguo y el nuevo; pero habrá también una diferencia decisiva en los modos de resolución. Cuando la transición es completa, la profesión habrá modificado su visión del campo, sus métodos y sus metas” (Kuhn, [1962] 1975, pág. 139). Esta visión de Kuhn es un tanto más extremista. Sostiene que las revoluciones científicas, en cierto sentido, se superponen a lo anteriormente establecido. En realidad, las escuelas económicas cuentan con un atisbo de León M Gómez Rivas y Cristóbal Matarán López JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !*"$ competencia en el interior de estas, pero en menor grado que respecto a otras. Así, supone una aplicación de la teoría de la función empresarial de Schumpeter, según la cual el empresario trastoca el orden establecido mediante su innovación empresarial. Stigler ha realizado una crítica a esta visión de Kuhn respecto de su supuesto fracaso a la hora de especificar la naturaleza de un paradigma con un detalle suficiente, con el fin de contrastar empíricamente dicha teoría. Aquí se observa la obsesión de Stigler, como miembro de la Escuela de Chicago, por la contrastación empírica. Siguiendo al propio Stigler: “Si se pueden acomodar dentro de un paradigma cambios amplios del objeto y de las técnicas de una ciencia, y no constituye, por tanto, una revolución, la afirmación de Kuhn de que es necesaria una crisis para la aparición de un nuevo paradigma es virtualmente una tautología. Si, por el contrario, un gran cambio en la ciencia constituye per se una revolución, Kuhn afirma que se producirá un abandono del paradigma previo que, de hecho, puede no haber tenido lugar nunca” (Stigler, El economista como predicador, [1982] 1985, pág. 20). Para Schumpeter, la teoría de la destrucción creativa viene a afirmar que el proceso de producción capitalista se encuentra en un estado de rigidez, en una economía de giro uniforme, en la que todo tiende a repetirse (Schumpeter, [1939] 2002). Los procesos productivos, consecuencia de las escalas valorativas de los individuos, giran como una rueda sin fin. Siempre se fabrica lo mismo, a los mismos costes y se vende al mismo precio. Sin embargo, este estado de reposo es alterado toda vez que los empresarios innoven, esto es, creen las condiciones para el surgimiento de nuevos procesos productivos. En otras palabras, son los empresarios los que trastocan el sistema productivo. Esta teoría constituye una completa ignorancia de la propia dinámica de creación de la información empresarial. Son los consumidores los que, modificando sus escalas de preferencias, trastocan el sistema dado del sistema productivo. Posteriormente, son los empresarios, esos agentes movidos por los beneficios empresariales para conocer la idoneidad de sus acciones, aquellos que reajustan la producción para satisfacer los deseos de los consumidores. No son los empresarios los que inician el cambio del sistema productivo, sino los consumidores. Además, esta teoría no es capaz de explicar la acumulación de capital. Los empresarios ya cuentan con las innovaciones proyectadas en su posible cartera de inversiones, pero no Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico:………. JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !*!$ pueden llevarlas todas a cabo debido a la falta de acumulación de capital que reduzca la tasa de interés y posibilite un coste del capital menor. Pues bien, esta es la visión que Kuhn trae a la historia de las ideas. En su opinión, son los nuevos paradigmas los que modifican la situación existente. Nada más lejos de la realidad. Son los paradigmas que no satisfacen una explicación completa de cierto fenómeno los que ponen en funcionamiento la competencia entre nuevas teorías. Es su falla en la descripción y comprensión del fenómeno, a semejanza de los malos empresarios que emplean factores productivos de forma ineficiente para satisfacer las necesidades de los consumidores, en este caso la comunidad científica. La existencia de paradigmas más completos, que sean capaces de ofrecer una explicación más profunda, es lo que decide la suerte del antiguo paradigma en favor del nuevo. Podría suponerse que la aplicación de la palabra competencia a este ámbito es plenamente adecuado. Se trata de explicaciones que buscan un mayor grado de éxito, a semejanza de los animales en una selva que pugnan por los recursos existentes. El más fuerte será el que gane la batalla en detrimento del más débil, a cuya desaparición estará abocado. Ahora bien, este concepto de competitividad no es el adecuado cuando nos adentramos en las ciencias de la acción humana. En el caso de las ciencias naturales, al tratarse de órdenes mucho más simples que la mente humana, como puedan ser los animales, éstos son incapaces de crear conocimiento en el mismo sentido que los individuos. Los animales realizan las mismas funciones que hace miles de años y no son capaces de crear instituciones sociales en el mismo sentido que los seres humanos. Pueden crear rebaños o manadas por mero instinto de supervivencia, pero no con el grado de complejidad al que hemos llegado los humanos. Los animales, por ejemplo, no pueden crear las relaciones de mercado que establecemos los seres humanos. Por el contrario, en las ciencias sociales, las cuales han de buscar explicaciones para la sociedad, este concepto de competencia queda relegado. La economía de mercado no se fundamenta en la competencia por unos recursos existentes, sino por la creación de más a través de la cooperación. Son los sujetos que mejor cooperan los más productivos y los que mejor sobreviven al medio. La competencia en el sentido de guerra por unos recursos escasos puede ser válida en la ciencia natural, pero la ciencia social queda por encima de esta concepción. De hecho, cuando tratamos el éxito de las escuelas de pensamiento aplicadas al caso de la sociedad, vemos que, al tratarse de un orden que supera la complejidad de la mente humana y, por tanto, inabarcable para la León M Gómez Rivas y Cristóbal Matarán López JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !**$ misma, a lo máximo que aspiramos es a un proceso de conocimiento de algunas partes de esta, pero nunca a su recreación ex novo. El ser humano nunca será capaz de comprender hasta el último detalle el funcionamiento de la sociedad con el fin de extrapolarlo a una nueva creación. Su más alta aspiración debe ser la comprensión de ciertas partes de este, cada vez más complejas, pero nunca para su reproducción. El surgimiento de la Escuela Austriaca es un ejemplo de cómo los paradigmas se superponen al acervo de conocimientos ya existente. Cuando la obra de Menger comenzó a ser asumida por la comunidad económica, se le citó como un continuador de la tradición clásica, hasta ese momento imperante. Fue a partir de la segunda generación cuando la Escuela Austriaca fue tomando conciencia de la enorme diferencia metodológica que la separaba del resto de escuelas. Por otra parte, esta visión peca del cientificismo propio de las ciencias naturales. Las teorías económicas que las escuelas de pensamiento forman son explicaciones de una realidad cambiante, en el sentido de convertirse en el recipiente de una información práctica que se crea a cada instante. La realidad, en términos de las ciencias de la acción humana, no es un conjunto de observaciones ya dado y que se amplía. La realidad económica no tiene fin, ya que suma las creaciones individuales de información de innumerables individuos en un proceso sin fin. Por lo tanto, las creaciones teóricas de las escuelas de pensamiento económico han de adaptarse continuamente. La visión cientificista podría ser válida en las ciencias naturales, pero no en las corrientes de pensamiento económico. Estas revoluciones científicas, estos cambios de paradigma, concurren en un primer momento sobre la comunidad científica de una forma imperceptible. En sus comienzos, las escuelas de pensamiento económico parecen añadir una idea sobre la situación teórica ya existente, matizando alguna cuestión. Sin embargo, es a partir del devenir del tiempo cuando se demuestra que las ideas de ciertos economistas primigenios, en realidad, forman un corpus teórico que entiende y explica la realidad de una forma distinta. Así, cuando Menger formuló en primer lugar la teoría marginalista, en cierto sentido se le consideró una variación de la dominante Escuela Clásica. No fue hasta medio siglo después de sus primeras aportaciones cuando los austriacos fueron conscientes del abismo, especialmente metodológico, que les separaba del resto de escuelas. En un primer momento, las escuelas de pensamiento trabajan sobre la base de un acervo común de conocimientos que, en muchos casos, puede fundamentarse más en la superstición que en un verdadero y objetivo Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico:………. JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !*+$ método científico. Es a partir de la Antigua Grecia, s. VI a.C., cuando los seres humanos abandonan paulatinamente la superstición para centrar su método en la observación. No se trata de un progreso dialéctico, al más puro estilo hegeliano, sino de cooperación, en el sentido de que el choque de dos paradigmas dé lugar a uno nuevo. El progreso en ciencia económica no es distinto al progreso en otros campos del saber humano. Pero, la ausencia de ciertos periodos de confrontación, lejos de suponer el alcance de una situación de perfección, más bien se determina por el buen hacer de los paradigmas existentes que son capaces de incorporar en su seno los avances de los investigadores noveles. Seguidamente, en contra de una posición mayoritariamente defendida dentro de la comunidad científica, vemos que las escuelas de pensamiento económico no tienen un surgimiento disruptivo. Será a largo plazo cuando sus aportaciones comiencen a sentirse, de forma paulatina y en ciertas materias dentro de la disciplina. Es tal la cantidad de escuelas que conviven dentro de la ciencia económica que suponer que una pueda tener un triunfo instantáneo y definitivo sobre todas las demás y en todos los postulados que resulta una creencia un tanto imposible (Matarán, 2017). En última instancia, las escuelas de pensamiento suponen un cambio respecto al paradigma científico previo, a una nueva forma de comprensión y explicación. Los miembros de una escuela de pensamiento trabajan en ciertos aspectos de la realidad económica en confrontación con los de otra. En contra de lo que sucede en las ciencias naturales, en las que cada paradigma estudia un apartado de su ciencia, la ciencia económica se caracteriza por unas corrientes que pugnan por encontrar la verdad de forma integral. Por tanto, debe dejarse al arbitrio de la comunidad científica, que no es inmune a los errores, la capacidad de decisión sobre los avances productivos en una determinada ciencia. Como señala Kuhn: “Si la autoridad aislada sobre todo si se trata de una autoridad no profesional, fuera el árbitro de los debates paradigmáticos, el resultado de esos debates podría ser todavía una revolución, pero no sería una revolución científica. La existencia misma de la ciencia depende de que el poder de escoger entre paradigmas se delegue en los miembros de una comunidad de tipo especial. Lo especial que esta comunidad deba ser para que la ciencia sobreviva y se desarrolle, puede estar indicado en la fragilidad misma del dominio de la humanidad sobre la empresa científica” (Kuhn, [1962] 1975, pág. 258). León M Gómez Rivas y Cristóbal Matarán López JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !*#$ Aunque la ciencia económica aumenta en profundidad, puede suceder que no lo haga en anchura y que, si lo hace, dicha amplitud se manifieste, primeramente, en la proliferación de distintas materias, pero no en un avance, podríamos decir, unísono. Esto es en cierta forma lo que ha sucedido en el s. XX, en el que las diversas corrientes de pensamiento han incidido sobre la ciencia económica, pero no bajo un prisma común. Pues bien, a esto precisamente se enfrenta la Escuela Austriaca, en el sentido de ofrecer una visión integral, no sólo de la ciencia económica, sino de todas las ciencias sociales y del método científico en su conjunto. 7. POR QUÉ ESTUDIAR HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO La justificación en el estudio de la historia del pensamiento económico hunde sus raíces en la necesidad de conocer y comprender los anteriores métodos y problemas a los que los economistas intentaron dar repuesta. No se trata de un camino rectilíneo. Más bien, como se ha indicado, se trata de esa pugna constante entre ideas, de un proceso cooperativo. El pensamiento económico orienta los esfuerzos, los sintetiza y los convierte en más eficientes. De ahí su importancia como una materia que todo economista debe conocer antes de lanzarse a un proyecto investigador 22 . Además, este estudio del pensamiento económico supone una inspiración para los nuevos investigadores. Las lecciones de esta materia tratan acerca de las controversias pasadas, de sus conquistas o del tiempo perdido, de los esfuerzos intelectuales o de los descubrimientos azarosos. Conocer las disputas intelectuales del pasado sitúa la acción presente. En tercer lugar, el estudio de la historia de la economía nos puede decir mucho en favor de una ciencia, sobre si su método es el adecuado o si debe ser revisado. La historia del pensamiento económico tiene mucho que decir sobre la licitud del método que utilizar dentro de la ciencia económica. En cierto sentido, se trata de aplicar el propio método de una ciencia sobre sí mismo, con el fin de comprobar su validez. Seguidamente, la finalidad principal de la historia del pensamiento, esto es, describir el proceso de filiación de las ideas, así como sus perfeccionamientos y errores, incide de sobremanera sobre la teoría 22 “Un programa de investigación supera a otro si tiene un exceso de contenido de verdad sobre su rival, en el sentido de que predice progresivamente todo lo que correctamente predice su rival, y algunas cosas adicionales” (Lakatos, [1978] 1993, pág. 231). Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico:………. JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !*%$ económica. Sin embargo, a priori parece darse un caso singular en la ciencia económica, y es el camino llego de obstáculos que su desarrollo ha encontrado. No existe ninguna otra ciencia del saber humano que sea objeto de tan virulentos ataques y posturas tan encontradas como pudiera ser la ciencia que nos ocupa. Sin embargo, este extremo debe ser tomado con cierta relatividad. Todas las ciencias humanas están sujetas a discusión en cuanto a su método y sus conquistas. Ahora bien, la economía, al versar sobre el estudio del propio ser humano y de cómo alcanza los fines que se propone, parece elevarse a un plano de discusión más pasional. Ahora bien, si por algo destaca el estudio del pensamiento, no sólo ya económico, sino de todas las ideas de los seres humanos que se forman para dar sentido a su existencia, es su enorme incidencia sobre la sociedad venidera. El pensamiento económico es especialmente relevante a la hora de fundamentar las políticas públicas de las diversas naciones. Dos de los economistas más influyentes del s. XX y antagónicos en sus planteamientos en sus conclusiones, coincidían de manera absoluta en este extremo. Por un lado, Hayek afirmaba: “Los puntos de vista intelectuales determinan las políticas del mañana. […] Lo que a un observador de nuestros días le parece una disputa surgida de un conflicto de intereses, en realidad se ha decidido mucho antes en una confrontación de ideas que ha tenido lugar en círculos más restringidos” (Hayek, [1965] 2012, pág. 179). Por otro, Keynes sostenía: “Las ideas de los economistas y de los filósofos políticos, tanto cuando son correctas como cuando están equivocadas, son más poderosas de lo que comúnmente se cree. En realidad, el mundo está gobernado por poco más que esto. Los hombres prácticos, que se creen exentos por completo de cualquier influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto. Los maniáticos de la autoridad, que oyen voces en el aire, destilan su frenesí inspirados en algún mal escritor académico de algunos años atrás. Estoy seguro de que el poder de los intereses creados se exagera mucho comparado con la intrusión gradual de las ideas. No, por cierto, en forma inmediata, sino después de un intervalo; porque en el campo de la filosofía económica y política no hay muchos que estén influidos por las nuevas teorías cuando pasan de los veinticinco o treinta años, de manera que las ideas que los funciones públicos o políticos, y aun cuando los agitadores, aplican a los acontecimientos actuales, no serán probablemente las más León M Gómez Rivas y Cristóbal Matarán López JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !*&$ novedosas. Pero, tarde o temprano, son las ideas y no los intereses creados las que presentan peligros, tanto para bien como para mal” (Keynes, [1936] 2014, pág. 358). Sin embargo, otros economistas no comparten esta visión según la cual el pensamiento económico cuenta con una incidencia determinante en el desarrollo de las sociedades, aunque sea en el largo plazo. Por ejemplo, Vilfredo Pareto (1848-1923), uno de los grandes nombres de la economía matemática, ofreció un punto de vista opuesto. En su opinión, los individuos se guían por instintos irracionales e ilógicos, dejándose influir por unas élites que únicamente buscan maximizar sus intereses a través de la utilización del poder coactivo del Estado. Pareto citaba el ejemplo de la política económica internacional (Pareto, [1916] 1980). Si la opinión de la oligarquía cambia a “un estado mental que en gran medida es fruto de intereses económicos, políticos y sociales individuales y de las circunstancias en las que uno vive, gira hacia el proteccionismo, más pronto que tarde la política comercial de dicho país virará en ese sentido. Casi de forma imperceptible para la opinión pública, “se observarán cambios y nuevas teorías favorables al proteccionismo se pondrán de moda”. Así, “un observador que no profundizara demasiado podría pensar que [la política comercial] habría cambiado porque [la teoría comercial] también lo ha hecho”, cuando la realidad es que dicho cambio ha surgido como consecuencia de los intereses de una clase social concreta. Pareto sentencia de forma tajante: “Los debates teóricos […] no son, por tanto, demasiado efectivos a la hora de modificar las políticas públicas”. En este mismo sentido se expresó el economista perteneciente a la Escuela de Chicago, George Stigler. El autor estadounidense desaconsejó a sus colegas a malgastar su tiempo intentando convencer de las bondades de cierta teoría económica a la clase política. Stigler afirmaba que “la creencia en que las políticas públicas a menudo son ineficientes porque están basadas en enfoques erróneos no tiene mucho fundamento” (Leube, 1986, págs. 308309), ya que las políticas de aranceles se han practicado, y vuelven a practicarse, en buena parte del mundo pese a que la teoría sea inapelable explicando sus efectos contraproducentes. En su lugar, los economistas deberían asumir que la clase política persigue únicamente sus propios intereses, los cuales no es que no coincidan en muchas ocasiones con el interés de las masas, sino que entran en abierta oposición. Puede que esos aranceles acerquen a la clase dirigente hacia un objetivo, como pueda ser la confrontación con otro país para buscar un enemigo externo. Así, “los Modelos de difusión de ideas en la Historia del Pensamiento Económico:………. JOURNAL OF THE SOCIOLOGY AND THEORY OF RELIGION (JSTR), 14 Extra-1 (2022): 103-133 ISSN: 2255-2715 !*'$ aranceles promueven la redistribución de la renta hacia los grupos bien conectados con el poder político, y no sólo encarnan la incomprensión del público”. Resulta cuanto menos chocante que Stigler (1988) no comente si los economistas persiguen también sus propios intereses al tratar de influir sobre círculos políticos a través de la persuasión. 8. LA ESCUELA DE SALAMANCA Y LA ESCUELA AUSTRIACA DE ECONOMÍA La relación entre la denominada Escuela Austriaca de Economía y la pretérita Escuela de Salamanca fue mencionada por primera vez por Marjorie Grice-Hutchinson. En efecto, tras una entrevista con el futuro premio Nobel F.A. Hayek, a la sazón titular de la cátedra Thomas Tooke en la London School of Economics and Political Science, fue acercándose a los autores españoles de los siglos XVII o XVIII. Poco después, ella conoció por su cuenta el discurso de José Laraz (1943) sobre el mercantilismo en Castilla a partir del s. XVI. Gracias a su lectura, Grice-Hutchinson pudo descubrir una serie de eruditos, casi todos ellos clérigos, que en algún momento de sus vidas tuvieron alguna relación con la Universidad de Salamanca, en esos momentos la punta de lanza del conocimiento en Occidente. Pues bien, la posterior tesis doctoral de Grice-Hutchinson (1952) sirvió como modelo del ya mencionado ensayo sobre la Escuela de Salamanca. Es, por tanto, en este momento cuando se acuña el término Escuela de Salamanca para este grupo de escolásticos españoles del Siglo de Oro. El manual de historia del análisis económico escrito por Schumpeter (1954) ahonda en esta misma investigación. Ahora bien, dado que Schumpeter falleció durante las navidades de 1950, dejando inconclusa su monumental obra, es difícil determinar quién enunció primero el nombre de esta corriente de pensamiento. Su viuda, Elisabeth Boody Schumpeter, fue la encargada de recopilar y publicar su obra, pero ya cuatro años después de su fallecimiento. Por falta de espacio no abordaremos ya la compleja cuestión sobre el papel que haya tenido la Escuela de Salamanca en la historia del pensamiento económico, ni tampoco el modo en que pudieron llegar sus ideas (o no) a los fundadores de la Escuela Austriaca de Economía. Pero sí queremos terminar enfatizando el ‘mudable éxito’ en la consolidación de algunas escuelas económicas. Lo veíamos a propósito de la