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ACE 40 RESIDENCIA Y ESCALA HUMANA. EL CAMPUS DIDÁCTICO COMO INSTRUMENTO DE INNOVACIÓN EN LOS RECINTOS UNIVERSITARIOS Pablo Campos Calvo-Sotelo Cómo citar este artículo: CAMPOS CALVO-SOTELO, P. Residencia y escala humana. El campus didáctico como instrumento de innovación en los recintos universitarios [en línea] Fecha de consulta: dd-mm-aa. En: ACE: Architecture, City and Environment, 14 (40): 247-260, 2019. DOI: http://dx.doi.org/10.5821/ace.14.40.6771 ISSN: 1886-4805.
ACE 40 RESIDENCE AND HUMAN SCALE. THE DIDACTIC CAMPUS AS AN INSTRUMENT OF INNOVATION IN THE UNIVERSITY ENCLOSURES Key words: university residence; university campus; residences Structured abstract Objective The objective of this article is the search for a methodology for the design of a university campus, and therefore of a university accommodation. Emphasizing on the importance of human scale for the consolidation of learning and research communities that develop from the heart of the university itself. Methodology The use of the “Teaching Campus” as guidelines for the development of university residences. Conclusions The importance of the physical configuration of the university space as one of the conditions for excellence, aiming to improve students training. For this, the use of instruments such as the "Teaching Campus" can provide criteria for physical implementations. Originality Currently, the University needs a regenerative impulse that -using the potential of the residential functionreinforces the intimate and delicate scale of the places where students and teachers develop their daily lives. To achieve this objective, this text justifies the use of the "Teaching Campus", as a theoretical-practical instrument able to provide criteria of excellence for physical implementations on universities.
247 ACE© AÑO 14, núm. 40, JUNIO 2019 | RESIDENCIA Y ESCALA HUMANA COMO INSTRUMENTOS DE INNOVACIÓN EN LOS RECINTOS UNIVERSITARIOS Pablo Campos Cavo-Sotelo RESIDENCIA Y ESCALA HUMANA. EL CAMPUS DIDÁCTICO COMO INSTRUMENTO DE INNOVACIÓN EN LOS RECINTOS UNIVERSITARIOS CAMPOS CALVO-SOTELO, Pablo 1 Remisión inicial: 19-12-2018 Aceptación Inicial: 06-02-2019 Remisión final: 20-02-2019 Aceptación definitiva: 06-06-2019 Palabras clave: alojamiento universitario; recinto universitario: residencias Resumen estructurado Objetivo El objetivo de este artículo es la búsqueda de una metodología para el diseño de un Campus, y por ende de un alojamiento universitario, con la escala humana necesaria para la consolidación y permanencia de las comunidades de aprendizaje e investigación que se han gestado desde el corazón de la propia Universidad. Metodología El empleo del paradigma del “Campus didáctico” como herramienta teórico-práctica para el desarrollo de las residencias universitarias. Conclusiones La importancia de la configuración física del espacio universitario como una de las condiciones para la excelencia, apostando por la mejor formación del estudiante. Para ello, el empleo de instrumentos como el “Campus Didáctico”, puede aportar criterios en las implantaciones físicas. Originalidad Actualmente, la Universidad necesita un impulso regenerador que –empleando el potencial que aporta la función residencialrefuerce la escala intimista y delicada de los lugares donde desarrollan su vida cotidiana alumnos y profesores. Para alcanzar este objetivo, el presente texto justifica el empleo del “Campus Didáctico”, como instrumento teórico-práctico capaz de aportar criterios de excelencia en las implantaciones de las Universidades. 1 Doctor Arquitecto Y Doctor en Educación. Catedrático USPCEU. Académico-Real de la Academia de Doctores de España. Correo electrónico: [email protected]et
248 ACE© AÑO 14, núm. 40, JUNIO 2019 | RESIDENCIA Y ESCALA HUMANA COMO INSTRUMENTOS DE INNOVACIÓN EN LOS RECINTOS UNIVERSITARIOS Pablo Campos Cavo-Sotelo 1. Introducción hacia el refuerzo de la escala humana y la innovación educativo-espacial en la Universidad En la coyuntura universitaria actual, se están efectuando ejercicios de reflexión conducentes a imaginar un futuro más cualificado para la Universidad. Ante tal horizonte de optimización, resulta crítico acometer planificaciones orientadas a la innovación educativa, la cual no podrá desligarse ni de la trascendental dimensión urbanístico-arquitectónica, ni de la toma de medidas que refuercen la escala humana, en sus diversas acepciones. Las Instituciones de Educación Superior necesitan reformular sus implantaciones físicas, como estrategia para impulsar cambios pedagógicos (Campos, & Luceño, 2018). Y así reforzar el compromiso social desde la referida dimensión personal. Tanto en materia de énfasis en la escala humana como en el impulso a los procesos de innovación universitaria, el formato construido ha estado tradicionalmente presente, como contenedor de las actividades de estudio e investigación. Especialmente en el Viejo Continente, la proyección urbanística de dicho formato se ha decantado por la plena inserción de las sedes docentes dentro de las tramas ciudadanas. Un somero repaso al devenir histórico de la Universidad muestra una interdependencia notoria entre los edificios universitarios y las áreas urbanas centrales en las principales capitales europeas. Esta identidad universitario-urbana ha constituido desde la época medieval el rasgo más sólido de las implantaciones dedicadas a la Educación Superior. Sin embargo, y tras la época de la Segunda Guerra mundial, la intensidad de esa seña de identidad se vio desdibujada, al relegarse los complejos universitarios a la periferia de las metrópolis. Esta centrifugación geográfica obedeció a dos causas de naturaleza bien diferente: por un lado, la búsqueda de suelo disponible, de difícil viabilidad en las densas tramas urbanas; por otro, una errónea comprensión del “campus” norteamericano. Esto último fue especialmente lesivo. El hecho es que se importaron formalizaciones del paradigma transoceánico, pero desatendiendo su esencia, cual ha sido históricamente la cristalización de comunidades vivenciales. En los “campus” del Nuevo Mundo, se concibe el espacio físico como escenario de una multiplicidad funcional: estudio, investigación, ocio, deporte, relación… Y residencia. De ello dan fe innumerables recintos, como Stanford, UCLA, Virginia o Berkeley. Al suceder que los nuevos complejos segregados que se prodigaron en la segunda mitad del siglo XX desatendieron esa integralidad funcional (ignorando especialmente el uso residencial), se generaron recintos desprovistos de la imprescindible vitalidad. Ello causó una negativa configuración de innumerables complejos académicos que –felizmenteestá experimentando en tiempos recientes un giro decisivo, en el sentido de restaurar la solidez de la ideación general que no existió en origen. Pues bien, en ese acertado proceso de metamorfosis, la incorporación del uso residencial está resultando decisiva, tanto por su contribución a la construcción de verdaderas comunidades vivenciales, como por aportar elementos que ayudan a que en los recintos se inserten ámbitos de escala humana, cuya presencia es crítica asimismo para la referida solidez vivencial. La Universidad, pues, está entregada a la modernización pedagógica, a la reapertura a la sociedad, a la creación de comunidades vivenciales y a la sensibilidad en el diseño de ámbitos de pequeña entidad, con los que el universitario pueda ver enriquecido su sentimiento de
249 ACE© AÑO 14, núm. 40, JUNIO 2019 | RESIDENCIA Y ESCALA HUMANA COMO INSTRUMENTOS DE INNOVACIÓN EN LOS RECINTOS UNIVERSITARIOS Pablo Campos Cavo-Sotelo pertenencia. Estas intenciones convergen en su afán por la innovación, así como en la exigencia de valerse de una solución urbanístico-arquitectónica que contribuya a todo ello. 2. El “Campus Didáctico” como estrategia global Formulado como instrumento conceptual de vocación práctica, el “Campus Didáctico” fue ideado originalmente en 2005 con motivo del diseño del nuevo recinto de Villamayor de la Universidad de Salamanca (Campos, 2006); y en los años siguientes sirvió de pauta para el trazado de diversos proyectos universitarios, entre los cuales cabe citar el Plan Masa de la Universidad Nacional de Ecuador (UNAE). Nacido con el objetivo de impulsar procesos de transformación cualitativa de recintos universitarios, ha pasado a estructurarse conforme a 18 principios, cada uno de los cuales expresa un valor exigible a toda implantación de Educación Superior. El denominador común de todos ellos es la trascendencia que posee la formación integral de la persona, verdadera misión última de la Universidad. El “Campus Didáctico” es un recurso mediante el cual se puede promover innovación, no tanto porque cada uno de sus principios sea intrínsecamente innovador a título individual, sino porque lo verdaderamente innovador radica en la comprensión conjunta de todos ellos, como partícipes de una estructura de pensamiento y acción unitaria. Esta conjunción coordinada de virtudes conduce a un “Campus Didáctico” a manifestarse como una lección en sí mismo, capaz de transmitir valores a los universitarios que vivan sus espacios (Campos, 2010). La descrita dimensión didáctica está intrínsecamente ligada a la Arquitectura, en tanto que Arte que posee entre sus inconmensurables virtudes la de valerse de su propia historia como hecho formativo. Como expone el arquitecto italiano Franco Purini: “La dimensión didáctica es el lugar conceptual en que la Arquitectura, instrumento de la vida cotidiana y sostén de la vida heroica, reencuentra continuamente su propio origen” (Purini, 1984, p.111). Esta remisión al origen como acción didáctica es plenamente aplicable al cuerpo edificado de la Universidad, ya que a lo largo de los siglos ha sabido reencontrarse con sus propias esencias, traducidas al lenguaje de la Arquitectura. Expresando esta característica en clave pedagógica, los espacios construidos se comportarían como una “forma tácita de enseñanza”, expresión propuesta por el pedagogo italiano Mauro Laeng (Laeng, 1977), e incluso como “libro de texto tridimensional” (Kong, Yaacob, & Ariffin, 2015). Los 18 principios del “Campus Didáctico” son los siguientes: 1.-Fundamentación en la Utopía; 2.-Génesis y evolución de una acción planificadora integral; 3.-Cristalización de una comunidad vivencial de aprendizaje e investigación; 4.-Configuración global unitaria, compatible con la diversidad individual; 5.-Consecución de una dimensión estética de orden urbanísticoarquitectónico; 6.-Incorporación de ámbitos de escala humana; 7.-Presencia activa y múltiple de la Naturaleza; 8.-Integración y promoción del Arte; 9.-Proyección de rasgos simbólicos; 10.- Apertura al entorno y accesibilidad al aprendizaje; 11.-Armonización formal y conceptual con el lugar preexistente; 12.-Aplicación de criterios y estrategias relativas a la sostenibilidad; 13.- Consideración de la memoria tipológica en clave de interpretación; 14.-Recualificación patrimonial y funcional; 15.-Impulso del desarrollo e innovación inducidos; 16.-Compromiso con
250 ACE© AÑO 14, núm. 40, JUNIO 2019 | RESIDENCIA Y ESCALA HUMANA COMO INSTRUMENTOS DE INNOVACIÓN EN LOS RECINTOS UNIVERSITARIOS Pablo Campos Cavo-Sotelo el vanguardismo urbanístico-arquitectónico; 17.-Optimización de las sinergias entre Universidad y Ciudad; 18.-Activación de espacios para la incorporación de modalidades innovadoras de Enseñanza/Aprendizaje. (Campos, 2017) Como organismo complejo, conformado por piezas arquitectónicas, espacios abiertos y un programa funcional diversificado, todo recinto universitario intencionadamente planificado puede adquirir un vasto potencial como elemento transmisor de virtudes. Debe anotarse que, para el ejercicio idóneo de dicha planificación, la figura documental que reúne los mayores requisitos de idoneidad es el Plan Director, como herramienta que aúna en su esencia dos sólidas ventajas: fundamentación en un espíritu de proyección hacia el futuro, y estructuración de contenidos bajo un marcado perfil técnico. El Plan Director se consolidó como mecanismo de estructuración filosófico-espacial aplicado a los campus en los EE.UU., prioritariamente durante el siglo XVIII; desde entonces, ha mantenido su validez hasta la actualidad, siendo exportado internacionalmente desde dicha cuna norteamericana. Pues bien, entre las referidas virtudes de las que todo recinto está llamado a valerse, debe subrayarse el refuerzo de la escala humana, pues constituye un sustento de la formación de verdaderas comunidades de aprendizaje, para las cuales la inserción del uso residencial pasa a ser un factor determinante. De esta trascendental función se ocupan los siguientes epígrafes, donde se van a exponer los contenidos de dos de los principios del “Campus Didáctico” que inciden directamente en tan importante asunto. 3. Comunidad de aprendizaje: el papel de la residencia La formación integral de la persona –razón última de la Universidadse alcanza idóneamente en colectividad, puesto que lo grupal estimula el contacto personal, verdadero sustento y nutriente de la relación humana. En su trabajo “El concepto de Universidad”, el profesor Castrejón Díez manifestaba: “El límite de espacio vital en nuestros días nos obliga a vivir en mayor contacto con las personas, y este fenómeno hace importante la idea de fomentar la convivencia como parte de la educación” (Castrejón, 1990, p. 204). Este sentido de comunidad conduce a valorar que los grupos humanos que participan del hecho educativo construyen conjuntamente el Saber: “La finalidad de la educación que se imparte en las instituciones educativas es promover los procesos de crecimiento personal del alumno en el marco de la cultura del grupo al que pertenece” (Díaz-Barriga, Hernández, 2002, p. 30). En el contexto de un recinto universitario, la cristalización en su seno de una comunidad de aprendizaje se ve altamente favorecida por la presencia de un extenso elenco de funciones, entre las que desempeña un papel trascendental la residencia. Incluso desde un plano conceptual, debe realzarse el rol de la vivienda, lo que puede hacerse en términos cercanos a la antropología. El arquitecto Ramón de la Mata, en referencia al proyecto de residencias del Campus Externo de la Universidad de Alcalá de Henares, ofrecía una sugerente visión sobre este tema: “La casa, la vivienda, expresa con claridad a lo largo de la historia, los logros y aspiraciones del hombre. Superando el principio de satisfacer unas demandas físicas, el objeto
251 ACE© AÑO 14, núm. 40, JUNIO 2019 | RESIDENCIA Y ESCALA HUMANA COMO INSTRUMENTOS DE INNOVACIÓN EN LOS RECINTOS UNIVERSITARIOS Pablo Campos Cavo-Sotelo construido se revela como expresión formal de los contenidos sociales, ideológicos, económicos, teológicos, etc.” (De la Mata, 1995, p. 255) ¿Qué es realmente una residencia universitaria? Asumirla como un mero alojamiento temporal implicaría desatender su potencial como inductor de relación humana en la Universidad. Más allá de su estricta función, desempeña sin embargo una tarea de corte más humanista, cual es la construcción de un ambiente humano que fomente la cercanía interpersonal, tratando de reemplazar –siquiera parcialmenteal lejano entorno familiar del estudiante. Diversos autores han incidido en la trascendencia del “habitar” dentro del recinto docente (Martínez, Blasco, & Moreno, 2015). Tony Birks apuntaba: “Sin residencia, para personal universitario de toda índole, así como para estudiantes, no puede haber Universidad” (Birks, 1972, p. 25). Por ello, la consolidación de una comunidad vivencial de aprendizaje e investigación, a lo que contribuye decisivamente el uso residencial, trae como consecuencia directa que prevalezca la escala humana en sus espacios, dentro de los cuales se genere el ya enunciado sentimiento de pertenencia en el universitario. La arquitecta madrileña Maryan Álvarez-Builla apuntaba hace un tiempo: “La Universidad de las próximas décadas necesita, desde luego, contar con una cierta dotación propia de equipamientos, de manera que se pueda configurar un marco de vida suficiente para hacer atractiva la permanencia más allá de las actividades lectivas.” (Álvarez-Builla, 1995, p. 242) La relevancia del uso residencial dentro de un complejo docente justifica que su planificación se lleve a cabo con el objetivo de dotar al conjunto de cuantos equipamientos y recursos sean necesarios para que se convierta en un ámbito donde estudiar, pero también realizar otras actividades: ocio, relación, deporte, y –esencialmentela referida residencia. Por tanto, existen beneficios inducidos por el hecho de que los estudiantes aprendan en comunidad, la cual está asimismo formada por otros grupos: profesores, personal de administración y servicios, y los ciudadanos. Este sencillo fundamento ha sido subrayado por destacados autores contemporáneos, como el arquitecto italo-argentino Enrico Tedeschi, quien entendía la Universidad como un “hábitat”: “La Universidad se caracteriza por ser un lugar de convivencia organizada, poblado por personas diferentes en cuanto a edad, sexo, características sociales y culturales, que mantienen actividades distintas y que sin embargo se interaccionan. Por esto puede decirse que la universidad es un hábitat.” (Tedeschi, 1976, p. 22) Ahora bien, la conformación de estas comunidades de aprendizaje puede presentar vías alternativas. El colectivo universitario puede ver disueltos sus límites, ampliando su ámbito de proyección; ello sucede habitualmente cuando la implantación física está inserta en una trama urbana, como se constata en los paradigmas de Salamanca, Valladolid o Santiago de Compostela (en el escenario español), o Bolonia, Oxford, Coimbra o Cambridge (en el panorama internacional). En esta tesitura, las sinergias Universidad/Ciudad propician que los equipamientos generales y residenciales del entorno completen los ubicados dentro del recinto académico. En tales circunstancias, se producen beneficios añadidos, como lo es que la población ciudadana se sume a la misión de construir una comunidad conjunta, de mayor calado y escala. Este maridaje se ha dado expresamente en la tradición europea, donde la superposición universitario-urbana ha sido su seña de identidad secular. No es esta una cuestión que haya surgido en los últimos tiempos, en absoluto. Hace ya décadas que históricos intelectuales españoles advertían sobre los riesgos de disociar dicha colectividad universitario-
252 ACE© AÑO 14, núm. 40, JUNIO 2019 | RESIDENCIA Y ESCALA HUMANA COMO INSTRUMENTOS DE INNOVACIÓN EN LOS RECINTOS UNIVERSITARIOS Pablo Campos Cavo-Sotelo urbana. Entre otras voces autorizadas, la de uno de los personajes clave de la innovación educativa de inicios del siglo XX, el director de la Residencia de Estudiantes, Alberto Jiménez Fraud, quien se manifestaba en contra de la enajenación de todas las disciplinas universitarias respecto del contexto social: “Ese apartamiento del mundo circundante es igualmente peligroso para las artes que para las ciencias” (Jiménez, 1971, p. 483). Por tanto, cuando el conjunto universitario se halla inserto dentro del tejido ciudadano, el dinamismo vivencial que surge es altamente positivo. Pero cabe preguntarse acerca de la situación inversa. Cuando el recinto presenta una posición segregada, alcanzar la integralidad en usos y la consecuente consolidación de una comunidad de aprendizaje dependerá de idear estrategias intencionadamente orientadas a que el propio conjunto fragüe en clave de entidad funcionalmente autónoma, donde la función residencial sea el centro de gravedad de la experiencia cotidiana. Residencia y equipamientos de todo orden deben aunarse. Toda esta disolución de los límites recintuales implica una comprensión más vertical de la comunidad. Son numerosas las Universidades que abren sus puertas a colectivos no necesariamente propios, como sucede en casos históricos ya apuntados, así como en ejemplos españoles recientes, como Málaga, CEU-San Pablo, Carlos III de Madrid o Alicante, entre otras. Con esta política, se enriquecen los grupos participantes en las actividades docentes. Como proyección directa, la Tercera Edad, que puede integrarse dando cumplimiento al “Aprendizaje a lo largo de toda la vida”; pero asimismo se puede convocar a poblaciones infantiles. En bastantes Universidades, la incorporación de centros escolares dentro de los complejos universitarios (normalmente pertenecientes a la misma Institución), trae como consecuencia la interacción en un mismo marco de alumnos y profesores de los diferentes niveles de enseñanzas, superior y colegial. De este modo, surgen atractivos paisajes humanos cargados de frescura y vitalidad, que dibujan un atractivo perfil de la comunidad integral de aprendizaje. La residencia construye colectividad, la cual enriquece la Educación, siendo educativa en sí misma. Comunidad de aprendizaje, sí; pero también de investigación. Desde la Institución fundada a inicios del XIX por Humboldt en Berlín, la búsqueda del Saber mediante la investigación conjunta entre profesores y alumnos forma parte indisoluble de la Universidad. La génesis de nuevos conocimientos construye el progreso social. Trabajar en comunidad trasciende a las disciplinas específicas de cada proyecto, al existir un denominador común derivado de la propia naturaleza intrínseca de la labor investigadora. No cabe duda de que los recintos universitarios, en virtud de su naturaleza física y del hecho de que acogen agrupaciones de Facultades o Escuelas, deben satisfacer no solamente las necesidades y tareas estrictamente docentes e investigadoras, sino que han de fomentar el encuentro social. El profesor Pié lo subrayaba de este modo: “El campus pude ser el lugar físico donde se realiza la actividad universitaria, pero también un espacio de relación que genere conocimiento y especificidad” (Pié, 2004, p. 17). Está justificado añadir un matiz más a este tema, aunque de naturaleza más sutil. Si la Universidad resuelve su cuerpo edificado mediante un diseño intencionado, se establecerán además empatías con el ser humano que lo habita, de forma que el Urbanismo y la Arquitectura actuarán como incentivos para que desarrolle con motivación sus actividades de
253 ACE© AÑO 14, núm. 40, JUNIO 2019 | RESIDENCIA Y ESCALA HUMANA COMO INSTRUMENTOS DE INNOVACIÓN EN LOS RECINTOS UNIVERSITARIOS Pablo Campos Cavo-Sotelo estudio, investigación, relación y vivencia general. En otras palabras, la calidad del espacio edificado suma esfuerzos para que se consoliden las comunidades de aprendizaje e investigación. La integralidad funcional –dentro de la que sobresale la función residenciales el más sólido aval para que se formen las subrayadas comunidades de aprendizaje e investigación. En función de la trascendencia que todo ello tiene de cara a optimizar el proceso de formación del futuro ciudadano, es esencial para un “Campus Didáctico” contar con un ámbito urbanísticoarquitectónico ideado a tal fin, de modo que le ayude a alcanzar un perfil vivencial pleno en el recinto: “vivir”, frente a un mero “estar”. 4. La escala humana como factor vivencial En el apartado precedente se ha expuesto la trascendencia del uso residencial de cara a la construcción de verdaderas comunidades de aprendizaje en los recintos universitarios. Y que dicho uso ha de ser tratado con gran sensibilidad, pues de él depende que el universitario residente pueda disfrutar de un entorno que –si bien nunca podría reemplazarlohaga más llevadera la enajenación respecto del ambiente familiar del que no puede disfrutar. Es decir, la residencia en la Universidad guarda estrechos vínculos con la dimensión humana; y esta última constituye un factor clave para que se cumpla la verdadera misión de las Instituciones de Educación Superior, que no es otra que la formación integral de la persona. Pues bien, para que un complejo académico genere en sus intersticios el esperable ambiente de relación interpersonal y acogimiento, debe incorporar espacios dotados de escala humana, muchos de los cuales estarán asociados a los equipamientos residenciales. De este modo, estará aportando ingredientes de gran importancia para alcanzar el mencionado sentimiento de pertenencia en el estudiante. Como premisa, es necesario recordar que el disfrute de la Arquitectura exige la experiencia directa, esto es, el contacto personal del ser humano con el espacio construido. El noruego Steen Eiler Rasmussen señalaba en este sentido: “Comprender la arquitectura no es, por lo tanto, lo mismo que ser capaz de determinar el estilo de un edificio por ciertos rasgos exteriores. Esto no basta para ver la arquitectura, debe uno experimentarla” (Rasmussen, 1974, p. 37). Dicha experimentación resulta más enriquecedora cuando se resuelve en ámbitos de apropiadas dimensiones, ligadas a una vivencia que llegue incluso a la esfera de lo íntimo. Pero no resulta sencillo dotar a las implantaciones universitarias con el tipo de ámbitos expuestos, tanto si se trata de complejos ex novo como si resulta de la transformación cualitativa de otros preexistentes. Con frecuencia, los recintos docentes tienen una gran extensión, derivada del cuantioso número de usuarios que lo utilizan a diario. En tales situaciones, los ejemplos que han alcanzado con mayor éxito la impregnación de la escala humana han sido aquellos que han ideado estrategias espaciales dentro de las cuales se ha combinado la extensión global del complejo con su atomización en lugares de dimensiones reducidas; tal sería el caso de la Universidad Jaume I o la Universidad Politécnica de Valencia. Actuando de este modo, se consigue fomentar la cercanía interpersonal y potenciar el
260 ACE© AÑO 14, núm. 40, JUNIO 2019 | RESIDENCIA Y ESCALA HUMANA COMO INSTRUMENTOS DE INNOVACIÓN EN LOS RECINTOS UNIVERSITARIOS Pablo Campos Cavo-Sotelo CASTREJÓN, J. El concepto de Universidad. México: Editorial Trillas, 1990, p. 173-204. DE LA MATA GOROSTIZAGA, R. El programa de vivienda joven, Madrid: COAM, 1995. En Varios autores, La Ciudad del Saber. Ciudad, Universidad y Utopía. 1293-1993, p. 255-264. DÍAZ-BARRIGA, F., & Hernández Rojas, G. Estrategias docentes para un aprendizaje significativo: una interpretación constructivista. México: Mc.Graw Hill, 2002, p. 30. DURKHEIM, E. Educación y Sociología. Barcelona: Ediciones Península, 1975, p. 118. JIMÉNEZ, A. Historia de la Universidad Española. Madrid: Alianza Editorial, 1971, p. 483. KONG, S. Y., Yaacob, N. M., & Ariffin, A. R. M. Physical environment as a 3-D textbook: design and development of a prototype. Asia Pacific Journal of Education, 2015, 35, (2), p. 241-258. LAENG, M. Esquemas de pedagogía. Barcelona: Herder, 1977. LÓPEZ SILVESTRE, F., (Ed.). El mundo a tres kilómetros por hora. En El Arte de pasear. Madrid: Díaz & Pons Editores, 2013, p. 7, 15, 17. MARTÍNEZ, F., BLASCO, C., & MORENO, M. Los recintos universitarios y el alojamiento. Un compromiso de naturaleza urbana. Revista CIAN, 2015, Vol. 18, (2), p. 207-236. MORIN, E., BOCCHI, G., & CERUTI, M. Un Nouveau Commencement. París: Éditions du Seuil, 1991, p. 155. MUNTAÑOLA, J. Arquitectura, Educación y dialogía social. Revista Española de Pedagogía, 2004, Año LXII, núm.228, p. 221-228. NORBERG-SCHULZ, C. Arquitectura occidental. La arquitectura como historia de las formas significativas. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, 1973, p. 7. PIÉ, R. La Universitat en el territorio: reflexió histórica i consideracions sobre el cas català. Coneixement i Societat. Revista d´Universitats, Recerca i Societat de la Informació. 1º quadrimestre, 2004. Generalitat de Catalunya, 2004, p. 16-43. PURINI, F. La Arquitectura didáctica. Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos técnicos de Murcia, 1984. Versión original: Casa del libro Editrice, 1980, p. 111,181,183. RASMUSSEN, S. E. Experiencia de la Arquitectura. Barcelona: Editorial Labor, 1974. Versión original: Experiencing Architecture. Cambridge, MA: MIT Press, 1959, p. 37. SCHELLE, K. G. El Arte de pasear, en López Silvestre, F. El mundo a tres kilómetros por hora, En Madrid: Díaz&Pons Editores, 2013, p.34,37. TEDESCHI, E. La Universidad como hábitat. Revista Summa, 1976, Num. 104, p. 22-38.