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El taller vallisoletano de Gregorio Fernández y la escultura en piedra: dos precisiones

Plaza Santiago, Francisco Javier De La

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EL TALLER VALLISOLETANO DE GREGORIO FERNANDEZ Y LA ESCULTURA EN PIEDRA: DOS PRECISIONES Francisco Javier de la Plaza Santiago Aun cuando la significación y el prestigio del escultor Gregorio Fernández (Sa rria, Lugo, circa 1576/ Valladolid, 1636), que estableció su taller en Valladolid y creó la más influyente escuela de imaginería del primer barroco en la mitad norte de España, se basan en la calidad de sus trabajos sobre madera, los estudiosos de su fi gura no han desechado la posibilidad de que también esculpiera en otros mate riales, singularmente en alabastro, mármol o caliza local. Al estado de la cuestión establecido tradicionalmente han venido a añadirse algunos datos que rectifican y matizan las hipótesis anteriores, en el sentido de afinar y rechazar las antiguas atnbuciones y replantear, desde un grado de información más rico, la totalidad del problema'. D. Narciso Alonso Cortés, en sus «Datos para la biografía artística de los si glos XVI y XVII» publicados en el «Boletín de la Real Academia de la Historia»^, recoge alusiones a unos bultos funerarios de alabastro, supuestamente de Fernán dez, con motivo de un pleito suscitado entre el escultor Pedro de la Cuadra y Fabio Nelli de Espinosa. El profesor Martín González argumenta en contra de esta posi bilidad el hecho de que, siendo tan floreciente el taller de Fernández, abunden los encargos a otros escultores, singularmente al del catalán Riera Alguna vez se ha pensado en la posibilidad de que Fernández interviniera en la ejecución de la imaeen de San Lorenzo, colocada en una hornacina sobre la portada pSal de llTgfesia de este nombre en Valladolid. Diego de Praves proyectó ' Quiero testimoniar aquí gratitud a mi compañera del Departamento de Valladolid. la profesora María Antonia Fernández del Hoyo, que me ha brindado generosamente la documentación del finiquito de los pagos de la tumba Fuensaldaña, al Dr. D. Juan José Martín González, que me aportó orientacio nes inestimables, y a los funcionarios del Archivo General de Simancas. Narciso Alonsó Cortés, «Datos para la biografía artística de los siglos XVI y XVU», en el «Bo letín de la R. Academia de la Historia», Tomo LXXX. Tirada aparte, en Madrid, tipografía de la Revis ta de Archivos, 1922. ' J . J. Martín González, «El escultor Gregorio Fernández», Ministerio de Cultura, Madnd, ivou, p. 51. 446 FRANCISCO JAVIER DE LA PLAZA SANTIAGO este templo en 1596 y también la portada, que realizó Bartolomé de la Calzada. Se sabe que la estatua fue colocada en su lugar en 1611"^. No ha habido hasta ahora una atribución formalizada, quizá porque la obligada comparación con el San Antolín de la Catedral de Falencia, iconográficamente tan semejante y tan próximo en fecha, no permite establecer un concepto análogo del movimiento que dé firmeza a tal conjetura. La escultura de la Asunción que preside la portada del monasterio vallisoleta no de las Descalzas Reales sí es considerada por Martín González como obra de nuestro escultor en varias publicaciones^. La iglesia fue planeada por Francisco de Mora y se terminaba hacia 1614, fecha aproximada en que Fernández trabaja en un modelo de Virgen bastante similar, como la que, en madera policromada, preside el retablo mayor del monasterio de las Huelgas Reales de la misma ciudad, más abierta de líneas, o la del retablo mayor de la parroquial de Villaverde de Me dina (Valladolid), más cerrada y más afín de concepción. Una noticia que relacionaba explícitamente a Gregorio Fernández con la esta tuaria en mármol parecía ser la aportada por una cláusula del testamento del en samblador Juan de Muniátegui, otorgado el 28 de mayo de 1612 en que afirma ser deudor a Fernández «de la escultura de la obra del señor don Rodrigo Calderón»^. Tal obra no era otra que el retablo de mármoles del monasterio de Porta-Coeli tam bién de Valladolid. Desde que García Chico diera a conocer el documento, no era posible dejar de contemplar estas piezas sin preguntarse por el alcance de la rela ción del maestro con ellas. Recientemente, el Dr. Martín González ha contribuido decisivamente a la clarificación de este problema, demostrando, con todo rigor do cumental que las piezas fueron enviadas desde Génova, vías Cartagena y Barcelo na, convenientemente embaladas en cajas'. Cabe la posibilidad de pensar en una intervención del taller de Fernández en labores de acabado —puesto que parece que algunas venían abocetadas—, de reparación de posibles desperfectos ocurridos en el largo periplo, o en la colocación definitiva en su lugar debido. Todo ello sucedía en los años 1611 y 1612. Por estas mismas fechas Gregorio Fernández contrataba los bultos funerarios de los Condes de Fuensaldaña, que habían de ponerse en un nicho de buena arqui tectura encargado en junio de 1611 a Francisco de Praves. La magnífica tumba se hacía para ser colocada en el lado del Evangelio, en el presbiterio de la iglesia de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús —hoy parroquia San Miguel, de la que los Condes eran patronos. El retraso de más de cinco años que se produjo en la ■" J. J. Martín González y J. Urrea. «Catálogo Monumental de Valladolid. Monumentos religio sos». primera parte. Institución Cultural Simancas. Valladolid. 1985. p. 82. ^ Esta atribución se reitera en varios trabajos del autor: «Escultura barroca castellana». Funda ción Lázaro Galdiano. Madrid. 1959, p 192. -El escultor G. F ». ya citado, > «Catálogo tiionumemal. Edificios religiosos, parte segundaInstitución Cultural Simancas. Valladolid. 1987. p, 94. Esteban Garcia Chico. -Documentos para el estudio del arte en Castilla. II, Escultores». Va lladolid. 1941, pp. 128 y 129. J. J. Martín González. «Bienes artísticos de D, Rodrigo Calderón». BSAA. lomo LIV. 1988. p, 267. GREGORIO FERNANDEZ Y LA ESCULTURA EN PIEDRA 447 ejecución de estas esculturas no es fácil de entender y tampoco la buena disposición de los Padres para aceptarlo. Todo ello ha sido averiguado y publicado por la pro fesora Fernández del Hoyo, quien transcribe un curioso documento mediante el que Gregorio Fernández se obliga a entregar los bultos de alabastro para el día de San Juan del año en que se escribe, 1617. El texto ilumina el complicado proceso de las reclamaciones sucesivas, los pleitos, plazos y prórrogas que se agotaban, como si algo impidiese su terminación, como si existiera alguna resistencia técnica o mental frente a este prestigioso encargo; además, claro es, de la acumulación de demandas de otras esculturas, singularmente, en este tiempo, para la propia Compañía, tanto en Valladolid como en Vergara y quizá, como propone Urrea, en Villagarcía®. Los retratos de D. Juan Urbán Pérez de Vivero y de D.® Magdalena de Borja respon den fielmente a una tipología de época muy codificada y están resueltos con correc ción. Donde se aprecia un rasgo más claro de fi liación es en la caída de los paños, especialmente en el manto del Conde y en el tapete que cubre el reclinatorio ante el que oran. Un documento recientemente encontrado viene a cerrar la historia ad ministrativa del monumento: se trata del fi niquito de los pagos a Fernández por parte de la condesa^ La relación de Gregorio Fernández con la escultura en piedra se ha apoyado también en un pequeño episodio relacionado con las vicisitudes de la espléndida fuente de Sansón y el Filisteo —llamada de Caín y Abel en noticias de la épocaobra excelsa de Juan de Bolonia, actualmente repartida entre el Museo Victoria y Alberto de Londres, donde se encuentra el grupo escultórico, y los jardines de Aranjuez, a los que fue a parar ta taza de mármol. La historia de esta pieza, desgraciada mente perdida por nuestra ciudad, es conocida. Regalada al parecer por el Duque de Toscana al de Lerma, fue instalada en el centro de una glorieta del jardín de la Ribera en 1604. Martí y Monsó, Filemón Arribas, Martín González y John PopeHennessy han aportado noticias documentales y análisis de ella. La visita de 1623 del Príncipe de Gales, futuro Carlos I de Inglaterra, a Valladolid, motivó el que se le regalara y así el grupo escultórico, que no llegó a estar veinte años entre noso tros, salió definitivamente para Gran Bretaña. Durante este tiempo, hubo de produ cir un verdadero deslumbramiento entre los profesionales. Pero lo que nos interesa ahora considerar es lo que ocurrió en el lugar una vez retirada la fuente de Bolonia. El pilón fue llevado a Aranjuez, ya que su mal estado no hacía aconsejable su viaje a las Islas Británicas. Esto ocurrió en 1653 * Mari» Anu>nia Fcmándc/ del Hoyo. «L^ Compañía. Gregorio Fernández y los Condes de Fuensaldaña». BSAA. tomo XLVtlI, 1982. p. 420. Se transcribe en ei Apéndice Documental, pieza 1. I" Así se desprende de una -Real Cédula ordenando que la taza y pilón. . . se envíe a Madrid...' (A.G.S. . Casa Real de Valladolid. Libro Registro, icg. 58. Año 1053. Xi. 22) 448 FRANCISCO JAVIIÍR DE LA Pl.AZA SANTIAGO Para ocupar el lugar dejado vacío, se decidió construir otra fuente que aprove charía las conducciones de agua de la primitiva y haría menos penosa la ausencia de aquélla. Martín González publicó en su tesis doctoral sobre la arquitectura do méstica del Renacimiento, noticia de un pago a «Gregorio Fernández, escultor, por una cabeza y brazo que hizo para una fi gura de mármol que se puso en la Ribera de Su Majestad con un áncora de madera, en la puerta que se entra de los jardines al parque»". El dinero entregado son 200 reales. En el mismo libro aparece un dibujo toscamente ejecutado que muestra una fuente con pilón hexagonal del que emerge un pedestal prismático, con leones portaescudos adosados a sus caras, que sostiene una taza circular. Sobre ella y en lo alto de un pedestal de base cuadrada y caras ornadas con acanaladuras separadas por aristas matadas, aparece una escul tura femenina de porte clasicisla que sostiene con la mano derecha un gran ancla apoyada a sus pies. La mala calidad del dibujo no permite hacer demasiadas precisiones, pero pa rece muy probable que este mármol —quizá una alegoría de la Esperanza— sea el mismo al que hace referencia el pago citado por Martín. Se trataría, probable mente, de una de esas esculturas genovesas de mármol fabricadas en grandes canti dades de las que abundaban en los Sitios Reales. Colocada inicialmente en un nicho alto sobre la puerta posterior del jardín, alguien pensaría en aprovecharla como re mate de la nueva fuente improvisada (ya veremos que fueron Santiago Vaca de Qui ñones, conserje del Sitio, y Francisco Fermín, escultor y posiblemente autor del dibujo que se comenta). La restauración de dicha estatua parecía testimoniar de forma indubitable en favor de una intervención de Fernández directamente en piedra. Lo que ahora puede aportarse, como una vuelta de tuerca más a la cadena de hipótesis y rectificaciones acerca del trabajo de Gregorio Fernández en materiales pétreos, es una tasación autógrafa del propio Fernández, de fecha 30 de octubre de 1629, en la que señala que deben darse «por la cabeza y mano de piedra y ánco ra... para la fi gura de mármol con una espiga de yerro para fi jar la cabeza y ir a ajustalla a la güerta de Su Majestad...» doscientos reales «a Francisco Fermín, que es la persona que lo ha hecho y trabajado» La presencia del nombre de este oficial del que no se sabía más que la fecha de su nacimiento. 1600" y que pertenecía al taller, tiene una cierta significación, por cuanto apunta hacia una clarificación del complicado mundo de los discípulos y su personalidad, tantas veces confundidas con la del maestro, como ocurrió con " J. J. Manín González. «La arquiieclura doméstica del Renacimiento en Valladolid-, Valladolid, 1948. p. 107. nota 21 1 . IA.G.S. Casa Real de Valladolid. leg. 49, Se transcribe en el Apéndice Documental, pieza II. " María Antonia Fernández del Hoyo. ..Oficiales de Gregorio Fernández y ensambladores que trabajaron con él». BSAA. tomo XLIX. 1983. pp. 354 y 355. Tuvo su taller en la calle de Mantería. J, M.^ Parrado recoge nota de un contrato de retablo para Gallegos (Valladolid) de cuya realización no hay ninguna constancia. Debía realizarlo con el ensamblador Pedro Leonisio en 1639. Aparecen co mo fiadores Antonio de Rivera y Juan Rodríguez. Es dudoso que lo ejecutara él. puesto que noticias posteriores hacen pensar que pudo haberlo hecho Rivera. (-Calálog,o monuntental Wli^• cval de dd . VT\sv\\\xc\ó'tv C\\\\\Urt\ SinVijnCds. Níalladolid. 1976. p. 56. láminas 72 y 73). GREGORIO FERNANDEZ Y LA ESCULTURA EN PIEDRA 449 Rubens o con Rembrandt. Jesús Urrea, hace unos años, propuso una atribución a este Francisco Fermín; la del Cristo Yacente procesional del Zamora, sobre la base de un protocolo en que el Conde de Castro le encarga un Cristo Yacente como el que ya anteriormente había hecho para doña Isabel de Villagutierre. El contrato es de 1636, justo el año de la muerte de Fernández, cuando ya no era posible pen sar más que en los continuadores de su manera'*^. La escultura de mármol en cuestión no ha sido identificada lo que impide cual quier análisis de factura, pero el dato tiene un doble interés: De una parte, arroja una débil luz sobre este personaje, hasta ahora casi ignorado, del que quizá se lle gue a conocer con exactitud alguna obra conservada; de otra, y ésta última es la que motiva el título de la presente comunicación, distancia físicamente a Gregorio Fernández del manejo de las herramientas propias del marmolista. Parece ahora más viable creer que, si aceptaba como escultor de prestigio encargos en piedra o mármol, quizá no los llevaba a cabo con sus propias manos, sino que suministra ría dibujos y modelos para que oficiales conocedores de las técnicas realizasen las esculturas. Hs imposible, por razones de cronología, pensar en él para la tumba de los Fuensaldaña, y mucho menos aún para la Asunción de las Descalzas o el San Lo renzo de su parroquia, pero sí cabría revisar atribuciones de otras obras en piedra no documentadas. Una pequeña pieza se suma ahora a las muchas del inacabable rompecabezas qtie es nuestro pasado artístico'^. Jesús Urrea, -El Cristo Yacente de Zamora-, en -Actas del I Congreso Nacional de Cofradías •Je Semana Santa», Diputación Provincial de Zamora, 1987, pp. 687-90. " El dibujo de la fuente data de 1654, que es el año siguiente al del envío del pilón a Ara j Realizado en aguada de varios colores y pluma, con un incorrecto uso de la perspectiva y de ancionado. No obstante, es detallado y describe bastante bien el conjunto. Publicado po"" J ' J_ González en -La arquitectura doméstica.. .» ha sido descrito luego por Concepción AWarez e ^ el ««Catálogo de Mapas Planos y dibujos» del Archivo General de Simancas. Años 1503-18U , ■ Ministerio de Cultura. Valladolid, 1980; -Modelo de Ta?a que se ha hecho y puesto en lugar Su Magestad mandó traer de la güerta de la Rivera». Remitido por Santiago Vaca Quiñones. ^ y Sobrestante Mayor de las Casas Reales de Valladolid. a D. Francisco Manzano en julio de 1654. M. P. y D XV-32. Casa y Sitios Reales, leg. 36, fol. 241. U carta corr po escrita con torpeza, expresa el dolor que le ha producido el traslado del pilón y la taza de Ju "■a. -. .. cosa que no sentí poco, que como hace años que estoy sirviendo y todo lo que n y ^he/ hecho yo y lo cuido.. ,». A continuación da cuenta de cómo se ha ® ^ fuente con apenas medios: «.. . pues sin dineros y con maña yo /y/ Francisco /¿Fermín./ hicim ^ue remito a V. md.» La fuente disponía de un juego de cuatro chorros verticales que brotaban de unas P'*" , ^e- «Jas con gallones muy del tiempo, situadas en los ángulos superiores del pedestal y vero chas de plomo, hasta una altura análoga a la de la estatua. Cuatro caños c'hndncos aej nuevo el agua de la taza circular al pilón hexagonal, en el suelo. El ancla que la mat mano no sería ya lógico pensar que sea la de madera mencionada en el documento u , ; por Francisco Fermín en 1629; habría sido sustituida por otra metálica, res ■ hajiir de su nicho, sobre la puerta posterior del jardín esta «Esperanza» pa imnrovisar ta fuente * Vaca la solución más fácil para resolver decorosamente el problema "orno ya se ha dvcho, nada se sabe del destino posterior de todo el conjunto. 450 FRANCISCO JAVIER DE LA PLAZA SANTIAGO APENDICE DOCUMENTAL A.H.P. Valladolid Antonio de Segovia 1334, f.° 173. Carta de pago en favor de la Condesa de Fuensaldaña. En la ciudad de Valladolid, veinte y seis días del mes de Mayo de mil y seiscientos y veinte años, ante mí el escribano y testigos pareció Gregorio Fernández, maestro de escultoría, vecino desta dicha ciudad, y confesó haber rescibido e rescibió de su señoría la conde.sa de Fuensaldaña doña Magdalena de Borja y Loyola, viuda, vecina desta dicha ciudad, tres mil reales con los cuales confesó estar enteramente pagado de dos bultos de dicha señora Condesa y Conde de Fuensaldaña, su marido, difunto, y sitial y demás obra que por orden de su señoría hizo para la casa profesa de la Compañía de Jesús donde ha de ser su entierro como patrona que es la de dicha casa profesa; de manera que hasta el día de hoy no se le deben más de los dichos tres mil reales, porque lo demás restante en que se concertó la dicha obra lo tiene recibido el dicho Gregorio Fernández en diferentes veces y partidas de que tiene dadas carta de pago, y en razón de la entrega de los dichos tres mil reales que así se le debían de resto de la dicha obra, porque no parece de presente renunciamiento las leyes de la no numerata pecunia y las demás del caso, y como satisfecho e pagado otorgó carta de pago e finiquito ante mí el escribano, siendo testigo Antonio de Medina y Pedro Tobalina, clérigo, y Bernabé el tundidor, vecino de esta ciudad, y el otorgante que conozco lo firmó. Gregorio Fernández Pasó ante mí, Antonio de Segovia, escribano. Derechos, un real. Y notado, doy fe. A.G.S. - Casa Real de Valladolid (A.H.N.) Leg.° 49. Sr. Veedor Por la cabeza y mano de piedra y áncora que vuestra merced mandó hacer para la figura de mármol con una espiga de yerro para fijar la cabeza y ir a justalla o fijalla a la guerta de Su Majestad, con piedra y todo lo arriba dicho, merece ducientos reales; esto es lo último. Suplico a vuestra merced mande que se le pague a Francisco Fermín que es la persona que lo ha hecho y trabajado. Nuestro Señor guarde a vuestra merced. De casa hoy lunes a 30 de octubre de 1629 Gregorio Fernández ' - lamina II i I Fuente de Sansón y el Filisteo de Juan de Bolonia, según un dibujo de Los Uffízi. LAMINA III Fuente de la Huena del Rey. según un dibujo de 1654, del Archivo General de Simancas.