La "visitatio sepulchri" y la psicostasis en una portada tardorrománica de Villanueva de la Peña (Palencia)
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LA VISITATIO SEPULCHRI Y LA PSICOSTASIS EN UNA PORTADA TARDORRQMANICA DE VILLANUEVA DE LA PEÑA (PALENCIA) José Luis Hernando Garrido La localidad de Villanueva de la Peña está situada al abrigo de la Peña Redon da, a 4 kms. de Castrejón de la Peña (partido judicial de Cervera de Pisuerga). Su iglesia parroquial, dedicada a San Martín domina la localidad desde una loma cercana. Es un edificio fundamentalmente gótico, del S. XV, con nave rectangular y cabecera plana reforzada por contrafuertes angulares, si bien conserva una porta da tardorrománica protegida por un pórtico al que se accede desde un carpanel de considerable luz'. La comarca de la Peña se había caracterizado por una temprana repoblación, al igual que los territorios de Piedras Negras y Cervera donde debieron existir po bladores desde el S. VIlP. En 1051 Urraca Alfonso, hija de Alfonso Díaz, que actuó como abadesa de Piasca, heredó de sus padres propiedades en Cueza, Cespedosa y Respenda de la Peña^. Pero los datos con respecto a Villanueva de la Peña son contados y desalentadores"*, sabemos que la localidad estuvo en el área de in fluencia del cercano monasterio de San Román de Entrepeñas y perteneció al obis pado leonés^. ' Deseo expresar mi sincero agradecimiento a D. José Luis Alonso Ortega, D. Pedro-Luis Huerta Huerta, D. José Manuel Rodríguez Montañés y D. Fulgencio Ruiz Bragado que me proporcionaron la noticia sobre la existencia de los bajorrelieves aquí presentados. - Julio GONZALEZ, «Cuestiones de repoblación en tierras palentinas», en Falencia en la Histo ria, Falencia, 1982, pp. 53-54. ' Julia MONTENEGRO VALENTIN, Santa María de Piasca. Estudio de un territorio a través de un centro monástico (857-1252). Valladolid, 1993, p. 84. ^ Gonzalo MARTINEZ DIEZ, Libro becerro de las behetrías. Estudio crítico y texto. II. León, 1981, p. 23; J. A. FERNANDEZ FLOREZ, «El 'Becerro de Presentaciones'. Códice 13 del Archivo de la Catedral de León. Un parroquial leonés de los siglos XIII-XV», en León y su Historia. Miscelánea Histórica, V (1984), p. 489; J. M. RUIZ ASENCIO, «Documentos y códices altomedievales de San Román de Entrepeñas», en Actas del I Congreso de H." de Falencia, tom. II, Falencia, 1987, pp. 9-50; Javier SAINZ SAIZ, El románico rural en Castilla y León. León, 1991, p. 47; Javier SAINZ SAIZ. Comarcas del norte palentino. León, 1993, p. 106 [interpreta erróneamente los relieves de la portada como una epifanía]. ' Cuando Sancho el Mayor restableció la diócesis de Falencia en 1035 concedió al obispado pa lentino varios lugares como Husillos, Guardo, Camporredondo y Alba. Al norte del Carrión, casi todas las villas pasaron al obispado leonés tras la nueva delimitación de Fernando I (1059). De hecho, hasta
280 JOSE LUIS HERNANDO GARRIDO La portada de la iglesia de Villanueva de la Peña, avanzada respecto al juro, está compuesta por cuatro arquivoltas apuntadas boceladas y guardapolvo de perfil nacelado. Las arquivoltas apoyan sobre imposta lisa, jambas esquinadas y colum nas acodilladas que se alzan sobre un zócalo. Las columnas poseen basas áticas con lengüetas angulares. Sus capiteles son vegetales, con acantos lisos que rematan en cogollos y portan bayas centrales. Estas cestas encuentran claros paralelos en la portada de Pisón de Castrejón®, fruto de la ruralización de prototipos andresinos a lo largo de la primera mitad del S. XIII. Pero la mayor singularidad del edificio radica en la existencia de dos bajorre lieves instalados en las jambas del arco de ingreso, se trata de una prolongación de los capiteles, a modo de friso corrido hasta el mismo intradós, en una disposi ción que delata cierto goticismo. En el lado izquierdo se representó la típica escena de las mujeres —portadoras de los jarritos con ungüentos— ante el sepulcro vacío de Cristo, el ángel dispuesto en la esquina, recibe al cortejo femenino. A su izquierda, en el frente de la portada, dos evangelistas sostienen sendos libros abiertos sobre sus rodillas. Todos los per sonajes se disponen bajo toscos arquillos de medio punto que nos recuerda similar presentación en el capitel procedente de la iglesia del monasterio de Aguilar de Cam peo y otros casos en el claustro del mismo cenobio, Quintanilla de la Berzosa, San ta Eufemia de Cozuelos y Sta. Eulalia del Barrio de Santa María. En el lado derecho el escultor representó una psicostasis. El demonio con cuerpo velludo —como el de la pila de Calahorra de Boedo— intercede con su mano sobre el platillo izquierdo —desde el punto de vista del espectador— de la balanza, cuyo fi el es sujetado por una máscara superior. En el lado opuesto, San Miguel procede al pesaje de las acciones del fi nado. Sobre el platillo más próximo a San Miguel se aprecia un pequeño cuerpo desnudo, al lado del maligno parece verse una cabecita o alma. A la derecha de la psicostasis, en el frente de la puerta, San Miguel actúa como psicopompo y guía de almas, un personaje cubierto con el sudario yace en el lecho mortuorio junto a otro erguido con tocado femenino'. El estilo del relieve es muy rudo y popular, prestando mayor atención al trata miento de los mantos, bajo los que asoman túnicas con fi nos pliegues verticales perfectamente emparejables con la portada de Vallespinoso de Aguilar, la misma peculiaridad se aprecia en el sudario del sepulcro vacío. Esta curiosa modalidad de pliegue vuelve a aparecer en los capiteles del atrio de Quintanilla de la Berzosa, hastial de San Pedro de Becerril del Carpió y cabecera de la catedral de Santo DoGuardo, CamfK)rredondo y Alba de los Cárdanos fueron islotes del obispado palentino dentro del de León (FERNANDEZ FLOREZ, op. cii., p. 489; Quirino FERNANDEZ, El señorío de Guardo. Aproximación a la historia de la villa en su época preindustrial, Falencia, 1975, pp. 45-46; Gonzalo MARTINEZ, «Restauración y límites de la diócesis palentina». PITTM, n.° 59 (1988), pp. 376-380). Miguel Angel GARCIA GUINEA, El Arte Románico en Falencia. Falencia, 1975 (1961), p. 328 y láms. 391-392. ¿Sería posible hablar de mujer apocalíptica tal y como se ha interpretado para Estella?, la idea resulta de cualquier modo aventurada. Sobre su plasmación iconográfica vid. M.® Luisa MELERO MO NEO, «La Mujer Apocalíptica y San Miguel; modelos miniados en San Miguel de Estella», Lecturas de Historia del Arte. Ephialte, IV (1994), pp. 166-173.
LA VlSrTATlO SEPULCHRI Y LA PSICOSTASIS 281 mingo de la Calzada. El tratamiento de los cabellos del cortejo femenino remite de nuevo a Vallespinoso, donde está la fuente de inspiración de los canteros de Villanueva de la Peña. Por lo demás, el tema de la visitatio sepulchri fue habitual para los talleres del foco de Aguilar de Campeo durante las últimas dos décadas del S. Xn (capitel del triunfal de Lebanza, pilas de Colmenares y Calahorra de Boedo, claustro de Cozuelos e intradós de la portada de Revilla de Santullán). Conocemos bien la casuística estilística de la cabecera de Vallespinoso®, cla ramente emparentada con Rebolledo de la Torre (Burgos), donde Juan de Piasca intervino en 1186. Su portada, sin embargo, parece una obra más tosca y ligera mente posterior, con elementos distintivos de los talleres conocedores de la escul tura de San Andrés de Arroyo y claustro de Santa María la Real de Aguilar (vid. arquivolta con bayas y cintas eslabonadas). La fi gura del alargado dragón que muerde el escudo de su atacante en el friso izquierdo es similar a la plantilla utilizada en el triunfal de Villavega de Aguilar, claustro de Santillana y pilas bautismales de Cantoral y Renedo de Valdavia. Pero parece más posible que el origen del modelo se localice en la propia galería porticada de Rebolledo de la Torre, siendo reprodu cido en el triunfal izquierdo de Vallespinoso. Lo mismo podemos decir de los cen tauros, arpías y basiliscos en los capiteles del lado derecho. Por otra parte, la progenie andresina de algunas cestas queda lejos de toda duda. Es por ello que la portada de Villanueva de la Peña puede datarse en una fecha bastante avanzada dentro del S. XIII. Iconográficamente, la identidad entre Vallespinoso y Villanueva es completa, el análisis estilístico no hace sino reforzar la fi liación. Parece normal que se repre sente una psicostasis junto a la visitatio sepulchri^, la redención avanzada por Cris to afectará a los creyentes tras el juicio del alma, un tema propicio pues para una portada y cuya representación más brillante se dio en S. Miguel de Estella'®. Es interesante señalar cómo —también en la portada palentina— el ángel que anuncia " GARCIA GUINEA, op. cit., p. 214; Miguel Angel GARCIA GUINEA, Monasterio de San Andrés de Arroyo, Becerril del Carpió: Iglesia de San Vicente, iglesia de Santa María. Vallespinoso de Aguilar: iglesia de Santa Cecilia. Falencia, 1992, pp. 51-53. '' Mal. XXVIII, 1-10; Maro. XVI, 1-8 y Luc. XXIV, 1-12. Sobre el tema vid. Émile MALE, L 'art religieux du Xlle siécle en France. Etude iconographique sur les origines de l 'iconographie du Moyen Age. Paris, 1924 (2.®), pp. 125 y ss.; K. YOUNG, The drama of the medieval Church. I. Ox ford, 1932, pp. 210 y ss. ; Manuel TRENS, El arte de la Pasión de Nuestro Señor (siglos XIII al XVIII). Barcelona, 1945, p. 49; R. LOUIS, «La visite des saintes femmes au tombeau dans le plus anclen art chrétien», Mémoires de la Société nationale des antiquaries de France, ser. 9,3 (1954), pp. 109-122; Luis RÉAU, Iconographie de l'art chrétien. Tom. II, París, 1957, pp. 541-542; Gabriel MILLET, Recherches sur l 'iconographie de l 'Evangile aux XlVe, XVe et XVIe siécles d 'aprés les monuments..., Pa ris. 1960, pp. 517 y ss.; Gertrudis SCHILLER, Ikonograhiederchristlichen Kunst. III, Gütersioh, 1966, p. 18; André GRABAR. «La fresque des Saintes Femmes au tombeau á Doura». en L'art de la fi n de l 'antiquité et du moyen age. I. París. 1968. pp. 517-528; Engelbert KIRSCHBAUM (ed.). Lexicón der christlichen Ikonographie. II. Fribourg. 1970. pp. 54-62; H. VAN DE WAAL, Iconclass. An icono graphie classification system. 7. Bibliography. Leiden. 1982, pp. 271-272. Para el tema vid. Joaquín YARZA LUACES, «San Miguel y la balanza. Notas iconográficas acerca de la psicostasis y el pesaje de las acciones morales». Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, Vl-VII (1981), pp. 5-36. Hemos consultado el trabajo en su compilación Formas artísticas de lo imagi nario. Barcelona. 1987. pp. 119-155. esp. 144-147.
282 JOSE LUIS HERNANDO GARRIDO a las Marías la resurrección de Cristo es identificable con San Miguel, lo cual da coherencia a la psicostasis contigua. Opinaba Yarza que tal asimilación pudiera de berse a alguna tradición ya perdida. Lo cierto es que la popularidad del tema a lo largo de los años fi nales del románico se acrecentó con su inclusión dentro de los populares dramas litúrgicos ", en la liturgia específica, su papel como valedor en el oficio de difuntos resulta además evidente. Tras los estudios efectuados sobre el tema podemos constatar cómo su presencia para la Península Ibérica resulta mu cho más frecuente de lo esperado'2. En el contexto hispano San Miguel con la balanza aparece representado en el tímpano de Sangüesa, aunque incluido dentro de un ciclo mucho más amplio dedi cado al Juicio Final, tal creación navarra puede atribuirse al taller de Leodegarius, escultor originario de Borgoña. El mismo tema se aprecia en un capitel del interior de San Isidoro de León, en los tímpanos de Berlanga de Duero y Biota así como en otros capiteles navarros de la colegiata de Tudela, Artaiz y Larumbe. Parece pues lógico pensar en su introducción en Castilla de la mano de escultores france ses. Si en última instancia el caso palentino aquí presentado se inspira directamente en las composiciones del taller de Juan de Piasca (Vallespinoso, Piasca y Rebolle do), edificios con ciertos indicios de evocación carrionesca, parece concretarse más claramente la incidencia ultrapirenaica'^. Santiago de Carrión, al igual que San Ro mán de Entrepeñas, estuvo sujeto a San Zoil de Carrión, es pues lícito pensar que ciertos asertos plásticos pudieron llegar a San Román de la mano de la promoción monástica. La proximidad geográfica entre Villanueva de la Peña y San Román haría conciliable la hipótesis de una dependencia escultórica. La psicostasis aparece en uno de los capiteles dobles de la galería de Rebolledo de la Torre, el esquema compositivo resulta similar al de Villanueva, si bien al gunas particularidades distinguen el caso burgalés: la fi gura del demonio que incli na a su favor el platillo izquierdo aparece desnudo y con una pelambrera llameante, la balanza es sujetada por un alma en excéntrica pirueta, aquí las almas son tres —el rostro de una de ellas de inusitada calidad— en tanto San Miguel, en la esquina del capitel, ha sufrido tan serias fracturas que sólo podemos vislumbrar su ala izquierda. Algunos de los rasgos formales del capitel, aparentemente anodinos, co- " Sobre la psicostasis vid. además Mary Philips PERRY, «On the Psychostasis in Christian Art», The Burlington Magazine. XXII (1912-13), pp. 94-105 y 208-218; RÉAU, op. cií., tom. I-I, París, 1956, pp. 49-50; KIRSCHBAUM, op. cil., IV, 1972, pp. 142-145; VAN DE WAAL, op. dt.. 1, Leiden, 1983, pp. 118-119; José SOUSA, «La portada meridional de la iglesia de San Julián de Moraime: estudio iconográfico», Brigantium, n.° 4 (1983), pp. 148-149 y 152; Francesca ESPAÑOL, «El tema de la piscóstasi arran d'un portal románic de la Catalunya Nova: Sant Miquel de la Portella», Qüadems d'Esiudis Medievals, n.° 2 (1980), p. 98. Una rareza iconográfica en Francis WORMALD, «The crucifix and the balance», Joumal of the Warburg Institute, I (1938), pp. 276-280. ESPAÑOL, op. di., p. 98; YARZA, op. dt. . p. 155. " Las influencias borgoñonas y del sudoeste de Francia son evidentes en Rebolledo de la Torre. Vid. las intuitivas opiniones de [Leopoldo] TfORRES] B[ALBAS], «Un maestro inédito del siglo XII», Archivo Español de Arte y Arqueología. I (1925), pp. 321 -322. Un análisis preliminar en José Luis HER NANDO GARRIDO, «Las Claustrillas de Las Huelgas, San Andrés de Arroyo y Aguilar de Campoo. Los repertorios ornamentales y su eclecticismo en la escultura del tardorrománico castellano». Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte. IV (1992), pp. 67-68.
LA y/SITATIO SEPULCHRl Y LA PSICOSTASIS 283 mo el fondo de acantos trepanados con canaladuras y los pitones superiores acara colados y recogidos por anillo, permiten hablar de un escultor conocedor de la escultura borgoñona del segundo tercio del siglo XII''*. Junto al capitel dedicado a la psicostasis se talló otro con la condenación expre sa de la usura. Acostado sobre el lecho mortuorio reposa el rico Epulón acompaña do por su esposa, deja asomar su brazo derecho y el rostro barbado, sobre éstos, se plasmó con una audacia digna de elogio el alma del pecador, disputada por un demonio de enormes ojos y cabellos llameantes y por un felino, mientras el prime ro atenaza el brazo del alma del fi nado, el segundo estira de su cuello, aprisionado con grilletes. Bajo el jergón otros dos felinos intentan devorar las patas del camas tro del moribundo'^. En la cara opuesta se muestra el avaro, con los brazos alzados y la bolsa colga da del cuello, típico «exemplum avaritiae» flanqueado por un personaje vestido con una túnica cuyo busto ha sido fracturado y por un ser demoniaco de cuerpo asexua do, boca abierta, cabellos y barbas rizados, su cabeza presenta un extraño parecido con la de un gallo En el lateral corto, avanzando hacia el personaje de torso fracSobre estas peculiaridades apreciables en S. Vicente de Avila, cripta baja del Pórtico de la Glo ria, Estíbaliz, catedral de Lugo o Santiago de Carrión vid. James D'EMILIO, «Tradición local y aporta ciones foráneas en la escultura románica tardía: Compostela, Lugo y Carrión», en Actas Simposio Internacional sobre O Pórtico da Gloria e a arte do seu tempo', Santiago de Compostela, 1988. Coruña. 1992, p. 88; Neil STRATFORD, «'Compostela and Burgundy?' Thoughts on the Wertem Crypt of the Cathedral of Santiago», en id., pp. 63-64. " Los interesantes capiteles de la galería fueron tratados por Luciano HUIDOBRO SERNA, «Re bolledo de la Torre», La Hormiga de Oro, n." 48 (1931), pp. 168-170; José PEREZ CARMONA, Ar quitectura V escultura románicas en la provincia de Burgos. Burgos, 1974 (1959), pp. 173-174; id., "Mentalidad y vida del hombre del siglo Xll a través del arte burgalés», Burgense, 1 (1960), p. 265; André SERRES, «Juan de Piasca, son oeuvre et l'origine de son style», Information d'Histoire del'Art, 10 (1965). p. 130; Luis María de LOJENDIO y Abundio RODRIGUEZ, Castilla/2. Soria, Segovia, Avila y Valladolid. «La España Románica, 3». Madrid, 1981 (1966), pp. 151-165 y lám. 53; Ireneo A. VILLALOBOS JIMENO, «Sobre el atrio románico y la fortaleza de Rebolledo de la Torre», Boletín de la Institución Fernán González, n.° 171 (1968), pp. 214-219; Cit. en O. K. WERCKMEISTER, «The lintel fragment representing Eve from Saint-Lazare, Autun», The Joumal of the Warburg and Courtauld Institutes, XXXV (1972), p. 3 nota n." 11; Margarita RUIZ MALDONADO, El caballero en la escultura románica de Castilla y León. Salamanca, 1986, pp. 108-110; Carlos R. LAFORA, Por los caminos del románico porticado. Una fórmula arquitectónica para albergar el derecho a la libertad. Madrid, 1988, pp. 172-174. Una visión más que discutible en Félix PALOMERO ARAGON, «Artistas y artesanos en la Castilla altomedieval (S. XI al Xll): Claustro de San Pedro de Soria y galería de Rebo lledo de la Torre», en Actas del III Curso de Cultura Medieval, Aguilar de Campoo, 1993, pp. 285-287. El típico atributo de la bolsa se repite en otros casos castellanos: Silos, Sto. Domingo de So ria y Frómista. La presencia de gallos en la iconografía románica ha sido interpretada como una metáfo ra del clérigo predicador, del apóstol regenerador en clara alusión a Pedro, dignificando su profesión de fe. Vid. llene H. FORSYTH, «The Theme of Cockfighting in Burgundian Romanesque Sculpture», Speculum, Lili (1978), pp. 252-258, donde estudia los casos de Saint-Lazare d'Autun, Saint-Andoche de Saulieu y Notre-Dame de Beaune. El origen del tema parece proceder de los sarcófagos clásicos y galo-romanos, su primitivo significado lúdico, pugilístico e incluso amoroso, pasó a convertirse en cristológico, como combate del alma y alegoría de la resurrección. El canto del gallo anuncia la supera ción de las tinieblas y la llegada del día: «The demons know that the cook prophesies Christ's second coming». Con esta significación lo empleó Prudencio en su «Hymnus ad Galli Cantum» del «Cathermerinon» y caló en otros autores como Plinio, Gregorio, Honorio de Autun y Hugo de San Víctor, hasta
284 JOSE LUIS HERNANDO GARRIDO turado, aparece otro personaje masculino y barbado —como el avaro de los latera les largos— sosteniendo un bastón sobre su hombro izquierdo ''.El tema descrito puede interpretarse como la historia del rico Epulón, que fue también tallada sobre los capiteles izquierdos de la portada de Vallespinoso. El ejemplo borgalés resulta de una calidad plástica considerable, como corresponde a un prototipo que tuvo un éxito comarcal inmediato. Pero la iconografía del rico Epulón puede rastrearse en una obra singular: el tímpano derecho en la portada occidental de San Vicente de Avila'®. La hipótesis se hace más sólida si evaluamos la incidencia que la esque su simbolismo como heraldo de Cristo pasó al Breviario Romano. El carácter negativo que la fí gura asume en Rebolledo se diferencia pues netamente del típico combate en los capiteles borgoñones. El paralelo compositivo más próximo se encuentra en un capitel del hemiciclo de Vallespino so de Aguilar, si bien este líltimo parece replicar una cesta del interior de San Martín de Frómista (re producción en Manuel GOMEZ-MORENO, El arte románico español. Esquema de un libro. Madrid, 1934, p. 89 y lám. CX; M. A. GARCIA GUINEA, Guía de San Martín de Frómista. Falencia. 1988. lám. 42). Pérez Carmona consideraba al avariento flanqueado por los dos extraños personajes en Rebo lledo como símbolo del triunfo demomaco sobre el hombre, irreversiblemente caído en la avaricia y la usura. En el tímpano del lado derecho se representó la muerte del rico Epulón y del pobre Lázaro cuyas almas son conducidas por ángeles y demonios (reproducción en D'EMILIO, op. cit., fig. 13). En el lado izquierdo los perros lamen las llagas de Lázaro cuando es rechazado a la mesa del rico Epu lón. Sobre la portada abulense vid. Émile BERTAUX, «La sculpture chrétienne en Espagne des origi nes au XIV e siécle», en Histoire de l'Art de André Michel, tom. II-1. París, 1906, pp. 263-264; Werner GOLDSCHMIDT, «El pórtico de San Vicente, en Avila», AEAyAr, XI (1935), p. 260; id., «The West Portal of San Vicente at Avila», The Burlington Magazine. XXI (1937), p. 111; Manuel GOMEZMORENO, Catálogo Monumental de la provincia de Avila. Avila, 1984, p. 143, citando representacio nes análogas en los capiteles de la giróla de la catedral; LOJENDIO y RODRIGUEZ, op. cit., p. 321 y lám. 113, señalando las relaciones iconográfico-formales con Borgoña; José Manuel PITA ANDRADE, Escultura románica en Castilla. Los maestros de Oviedo y Avila. Madrid, 1955, pp. 18, 37-38 y lám. 22; Emilio RODRIGUEZ ALMEIDA, Ensayo sobre la evolución arquitectónica de la catedral de Avila. Avila, 1974, pp. 17-18 y fig. 5, donde hace referencia a la presencia de dos bajorrelieves reaprovechados en los tímpanos de las bíforas del triforio, uno de ellos con el tema del rico Epulón y del pobre Lázaro que parece copiado de la cercana basílica de S. Vicente; Félix HERNANDEZ DE LAS MERAS, La iglesia de San Vicente de Avila y ampliado con un estudio sobre la capilla de San Segundo. Avila, 1992 (2."), p. 32; José Luis GUTIERREZ ROBLEDO, Las iglesias románicas de la ciudad de Avila. Avila, 1982, pp. 64 y 83; Jacques LACOSTE, Les grands sculpteurs romans du dernier tiers du Xlléme siécle dans l'Espagne du Nord-Ouest. Thése d'État dir. por Marcel Durliat. Université de Toulouse-le-Mirail, Toulouse, 1986. Tom. I, p. 436; id., «Nouvelles recherches á propos du second maítre du cloitre de Santo Domingo de Silos», en El Románico en Silos. IX Centenario de la consagración de la iglesia y claustro. Silos. ¡988. Burgos, 1991, p. 480; Javier GASTAN LANAS PA, El arte románico en las extremaduras de León y Castilla. Valladolid, 1990, p. 43. La muerte del rico se representó además en la portada de Moissac (Meyer SCHAPIRO, «La escultura románica de Moissac», en Estudios sobre el Románico. Madrid, 1985 (1931), pp. 270-276 y fi gs. 166, 168-169), Toulouse (Thomas W. LYMAN, «The Sculpture Programme of the Porte des Comtes Master at SaintSernin ín Toulouse», Journal of the Warburg and Courtauld ¡nstitutes. XXXIV (1971), pp. 12-39), la Madéleine de Vézelay (Lydwine SAULNIER y Neil STRATFORD, La sculpture oubliée de Vézelay. París, 1984, pp. 85, 185, fig. 102), Saint-Lazare d*Autun (Denis GRIVOT, La sculpture du Xlle siécle de la cathédrale d'Autun. Ingersheim, 1990, pp. 93-94), o las portadas de Saint-Trophime d'Arles y de La Grauliére. Para la iconografía del rico Epulón y del pobre Lázaro vid. RÉAU, op. cit.. tom. IMI, pp. 348-352; S. C. CHEW, The Pilgrimage of Ufe. New Haven, 1962, p. 415; KIRSCHBAUM, op. cit. , III, 1971, pp. 31-32; muy esp. Jacqueline MARTIN-BAGNAUDEZ, «Les représentations ro manes de 1 avare. Étude iconographique», Revue d'histoire de la spiritualité. 50 (1974), pp. 397-432; Yvonne LABANDE-MAILFERT, «Pauvreté et paix dans l'iconographie romane (Xle-XIIe siécles)», en Études d'iconographie romane et d'histoire de l'art. Poitiers, 1982, pp. 143-144.
LA VISITATIO SEPULCHRI Y LA PSICOSTASIS 285 cultura abulense ejerció sobre Santiago de Carrión y los capiteles de la iglesia de Aguilar de Campoo No obstante, el capitel de Rebolledo integra dos temas ha bituales, la caída del hombre rico y la imagen prototípica del avariento, se trata de un recurso habitual, como se aprecia en Moissac y La Gniliére (Corréze)^®, en este último caso, acompañados del pesaje del alma. La iconografía del avariento aparece con relativa densiddad en la región gala del Macizo Central pero resulta más escasa en Borgoña y el Loira, es una cuestión sobre la que todavía no se ha adelantado una respuesta satisfactoria. Los grifos afrontados de uno de los capite les del arco triunfal de la parroquial de Santa Marina en Villanueva de la Torre delata claras similitudes con otro del transepto norte de la catedral de Avila, la rela ción se aprecia además en una cesta de la ventana del hastial de Pozancos. Uno de los ocultos canecillos meridionales de este último templo nos muestra la imagen del avaro acosada por el diablo. En el atrio de Rebolledo se condensa el prototipo moralizante del avariento, aplicando las prefiguras de Sansón y Abraham (capitel del alero) superando el pe cado original (Adán y Eva en el ventanal). Todo ello queda reforzado por la psicostasis y la lucha entre caballeros, simbolizando alegóricamene el Juicio Final y el combate espiritual. García Guinea señalaba la presencia de otra psicostasis en el capitel de ángulo del derruido claustro de Santa Eufemia de Cozuelos. A un lado se aprecia la escena de la visitatio sepulchri, en el otro creemos distinguir una escena de planto en la que dos plañideras y cuatro eclesiásticos flanquean el cuerpo inánime de un difun to. Sobre el sudario una mano sostiene un objeto muy erosionado, quizás un incensario^'. San Miguel pesante de almas está también representado en el claustro de Santillana del Mar, donde se integra con otra de sus presentaciones habituales: el arcán gel alanceando al dragón. En el capitel doble del claustro montañés apreciamos in extenso el juicio de las almas ^2. La representación detallada de la Gloria y del InDefiniiivamente subrayada por Miguel Angel GARCIA GUINEA. «Las huellas de Fruchel en Falencia y los capiteles de Aguilar de Campoo», Coya, n.® 43-45 (1961), pp. 158-167. Vid. Marcel DURLIAT, «Un chapiteau román á Lasvaux (Lot)», Bulletin Monumental. 129 (1971), pp. 49-57; MARTIN-BAGNAUDEZ, op. cit., p. 399. GARCIA GUINEA, El Arte Románico en Falencia, p. 148 y lám. 111. La psicostasis apare ce uno en el ciclo pictórico gótico muy próximo, sobre éste vid. id., op. cit., p. 72; Francesc Xavier MINGORANCE i RICART, «Juicio final y castigos infernales. Las pinturas murales de la iglesia de Santa Eulalia de Barrio de Santa María (Falencia)» en Actas del II Curso de Cultura Medieval. Aguilar de Campoo, 1992, p. 275 y fig. 6b. -- Miguel Angel GARCIA GUINEA, El románico en Santander. II, Santander, 1979, pp. 214, 510-511 y fots. 330-332. La integración del arcángel como soldado de Dios y como ejecutor de la psi costasis ya aparecía formulada en el folio suelto de un Antifonario integrado en el Beato silense del British Museum (ESFAÑOL, op. cit.. p. 98), si bien subordinado a una extraordinaria y famosa repre sentación plástica del infierno. La integración completa fue frecuente en la pintura románica catalana sobre tabla cuya extensión pétrea se aprecia en la modesta portada de Sant Micjuel de la Fortella (conca de Barbera). Otra representación montañesa se da en el triunfal de San Martín de Sobrepenilla, San Miguel aparece Justamente entre la imagen de la lujuria representada con la clásica mujer cuyos pechos son mordidos por serpientes y la del avariento con la bolsa colgada al cuello. Farece como si San Miguel —que en Sobrepenilla adopta el modelo de Villanueva y Vallespinoso— asumiera un papel de abogado de los mortales, aún de aquéllos cuyas conductas resultaban fatalmente pecaminosas.
286 JOSE LUIS HERNANDO GARRIDO fi emo se hizo más elocuente en un capitel del interior de San Miguel de Fuentidueña, donde se despliega una rica iconografía diabólica. Las almas de los condenados se agolpan en una gran caldera custodiada por dos seres demoníacos que remueven la olla de los despojos con sendas paletas, una serpiente surgida de las fauces de una máscara cornuda atosiga a los impíos que aterrados, se someten al culinario suplicio. En el lado opuesto un ángel sostiene sobre un paño las almas de una pareja de justos. El centro de la composición acoge la escena de la psicostasis, donde un sereno San Miguel intenta pendular la balanza para vencer el acoso de tres esbirros infernales El programa del templo segoviano se completa con otros capiteles alu sivos a las Marías ante el sepulcro, la lapidación de San Esteban y diversos temas zoomórficos. Estilísticamente las conexiones pueden establecer con el románico navarro-aragonés: Biota o Agüero, claramente imbricados con edificios castellanos como Santo Domingo de Soria, Moradillo de Sedaño y Ahedo de Butrón^**. Del monasterio benedictino de San Román de Entrepeñas escasos restos han llegado hasta nosotros. Sólo una torre-campanario de planta cuadrada con algunas impostas de taqueado y chambranas con puntas de diamante. No obstante queda constancia de la existencia de tres capiteles románicos historiados procedentes del convento que, custodiados en la parroquial de Santibáñez de la Peña, fueron vendi dos «por el indiano que destrozó San Román de Entrepeñas, en 75 pesetas» En el mismo templo parroquial unas impostas tardorrománicas readaptadas en la por tada delatan una posible procedencia monástica. Se trata de piezas con motivos de hojas de acanto trabajadas con una maestría indudable y que recuerdan prototipos aquilarenses. Existen motivos muy similares en las impostas absidales de Collazos de Boedo, donde sus capiteles revelan cierta proximidad con los del crucero de Santa Eufemia de Cozuelos. El castillo y el monasterio de San Román de Entrepeñas se documentan desde el S. X como cabeza militar y administrativa de la comarca. Cerca del convento nacieron los poblados de S. Román (en las laderas de la Peñacastillo) y de S. Juan (que más tarde se convirtió en Santibáñez de la Peña). El castillo contiguo, hoy Peñacastillo apareció siempre inmerso en la misma realidad del monasterio. A fi nes del S. X era su señor Gómez Díaz. Descripción y reproducción en Inés RUIZ MONTEJO, El románico de villas y tierras de Segovia. Madrid, 1988, pp. 67-68 y láms. 44-46. " Acerca de la cuestión; Francisco IÑIGUEZ ALMECH, «Sobre tallas románicas del siglo XII», Príncipe de Viana, XXIX (1968), pp. 181-235; Joaquín YARZA LUACES, «Nuevas esculturas romá nicas en la catedral de Burgo de Osma», BSAA, XXXIV-XXXV (1969), pp. 217-229; Jacques LACOSTE. «Le maítre de San Juan de la Pena (Xlle siécle)». Les Cahiers de Saint-Michel de Cuxa, n." 10 (1979), pp. 175-189; Marisa MELERO MONEO, «Problemas de la escultura navarra en el románico tardío: El claustro de la colegiata de Tudela y el maestro de San Nicolás. Puntualizaciones sobre su fi liación», en Actas de II Curso de Cultura Medieval, pp. 111-138; Jacques LACOSTE, «La escultura románica en Aragón en el siglo XII», en Signos. Arte y Cultura en el Alto Aragón Medieval, Jaca-Huesca, 1993. Huesca, 1993, pp. 111-119. Rafael NAVARRO GARCIA, Catálogo Monumental de la Provincia de Palencia. Fascículo Tercero: Partidos Judiciales de Cervera de Río Pisuerga y Saldaña. Palencia, 1939, p. 179; Luis DIEZ MERINO, «Santibáñez de la Peña: un milenio de historia», en Santibáñez de la Peña (940-1981), Guar do. 1982, p. 18.
LA y/SITATIO SEPULCHRI Y LA PSICOSTASIS 287 Hasta fines del S. XI o inicios del Xn, coincidiendo con la época de mayor esplendor de los Banu-Gómez, el monasterio aparece unido al territorio Liébana, Carrión y Saldaña. En 932, Lebanza pertenecía a un centro fortificado que era el suburbium de Piedras Negras, éste funcionaba como castellum de un territorio más amplio, el de Cervera. También en San Román de Entrepeñas existía otro caste llum, útil como punto fortificado esenciál de un territorio. En 1124 su tenente fue Ferrán Petrez, si el territorio está documentado desde 1077, el castellum lo estuvo desde 1024^^. Los célebres condes de Saldaña tuvieron sus raíces en S. Román de Entrepe ñas. A inicios del S. X, el territorio al este de Cansóles era propiedad de Munio Jiménez, de él lo heredó su hijo Diego Muñoz, conde que junto a su esposa doña Tigrida efectuó una amplia donación a S. Román de Entrepeñas (940) y su abad Lecenio^'. En este documento fundacional aparece por vez primera el nombre de Guardo y el de su iglesia de San Quirce^®, señalando posesiones en Fontecha, Mu ñeca, Aviñante, Respenda, Castrejón, Villalbeto, Recueva y otros lugares. En 1022 la viuda Elvira Fafilaz, realiza otra donación La condesa Aldonza donaba va rias casas en Barajores (1087), Pedro Ansúrez el lugar de Villalbeto (1096) y la villa de Recueva (1115). En 1119 la condesa Mayor Pérez daba a Domingo Bellidez un solar con sus dependencias en Vega, en el territorio de S. Román de Entrepeñas. Esta Doña Mayor era hija de Pedro Ansúrez y de Eilo, casó con Martín Pérez de Tordesillas, merino mayor de la reina doña Urraca. En 1124 otorgó una carta de donación a S. Isidro de Dueñas de todas sus pertenencias en la villa de Mesedas^®. Durante el último tercio del S. XII San Román de Entrepeñas comen zó a declinar, si bien desde inicios de siglo había pasado a ser priorato de San Zoil de Carrión. La dependencia arranca al menos desde 1118, aunque la sumisión no Carlos ESTEPA DIEZ, «El alfoz castellano en los siglos IX al XII», En la España Medieval. Estudios dedicados al profesor D. Angel Ferrari Núñez, /, n. ° 4 (1984), p. 323. Con la fi rma del tratado de paz de Medina de Rioseco (1181) por parte de Alfonso VII y Fernando III, Santibáñez de Resoba y San Román de Entrepeñas aparecen citadas como fortalezas del reino de Castilla (Julio GONZALEZ, Regesía de Femando II. Madrid, 1943. Tom. I, pp. 134-135 y tom. II 1944, doc. 79; id.. El reino de Castilla en la época de Alfonso VIH. IIDocumentos II45-II90. Madrid, 1960, doc. 362). RUIZ ASENCIO, op. cit.. doc. 1. Hace donación de Santiago de Dueñas y Arconada. Varios monasterios del norte palentino tratan de adquirir desde el S. IX propiedades en zonas meridionales cerealísticas: Lebanza. San Román de Entrepeñas, San Zoil de Carrión, Valcavado, Cozuelos (con he redades en Campos de Astudillo y Santoyo), Aguilar (en 1042 en Coreos, en el camino de Simancas). Por otra parte San Isidro de Dueñas lo hizo en Tudanca, Cabuérniga, Campoo y Camporredondo. En un documento de 1022 la monja Elvira donaba a San Román su posesión en Villabermudo, en una co marca más meridional como es la tierra de la OJeda (Julio GONZALEZ, «Siglos de Reconquista», en H." de Falencia, /, Edades Antigua y Media. Palencia, 1984, p. 172). FERNANDEZ, El señorío de Guardo, pp. 41-42. GONZALEZ, Siglos de reconquista, p. 167; MONTENEGRO, op. cit., pp. 196, 205 y 207. En 1047 Gómez Díaz —del linaje de los Banu-Gómez— funda el hospital de Arconada y hace una dona ción al cenobio de San Juan Bautista de Carrión (más tarde San Zoilo). El mismo Gómez Díaz era conde en San Román de Entrepeñas en 1055. Luciano SERRANO, Cartulario de San Pedro de Arlanza. Madrid, 1925. doc. LXXXIX. En 1 126 García Gómez y su hermano donan a Domingo Bellidez un solar en Respeña, en el territorio de S. Román de Peña: «Respenna in rivi Avia et titos (sic) Sancti Romano de Penna,...» (doc. XCIII).
tmif V 1 . Rebolledo de la Torre. Iglesia de San Julián y Santa Basilisa. Capitel doble de la galería porticada. Condenación del rico Epulón.—2, Vallespinoso de Aguilar, Ermita de Santa Cecilia. Capiteles del lado izquierdo de la portada meridional. Muerte y condenación del rico Epulón.
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LAMINA VI I . Payo de Ojeda. Detalle de la pila bautismal.—2. Vallespinoso de Aguilar. Ermita de Santa Cecilia. Detalle de chambrana de la ventana absidal.—3. Cantoral de la Peña. Detalle de la pila bautismal. Dragones afrontados.—4. Rebañal de las Llantas. Pila bautismal. Imagen de la Lujuria y combate entre caballeros con personaje mediador.