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Carlos Martí Arís : Magister Honoris Causa

Martí Arís, Carlos

Abstract

Conjunt de les intervencions de l'acte d'investidura del doctor arquitecte Carlos Martí Arís com a Magister Honoris Causa, celebrat a la sala d'actes de l'ETSAB el 18 de novembre de 2014.

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Carlos Martí Arís Magister Honoris Causa lliçons 3 I ACTE D'INVESTIDURA PRIMERA PART Jordi Ros 11 Daniele Vitale 16 Antonio Barrionuevo 21 César Portela 25 Elisa Valero 27 Emili Donato 29 Víctor Brosa 34 Salvador Tarragó 39 Marta Cervelló 43 Enric Fossas 46 II COL·LECCIÓ D'IMATGES Fotografies de l’acte d’investidura 50 Exposició Traces. Carlos Martí Arís 57 Fotografies de la taula rodona 105 Carlos Martí Arís Magister Honoris Causa III TAULA RODONA SEGONA PART Aportacions escrites: Fabio Licitra 115 Jorge Torres Cueco 130 Bruno Reichlin 134 Orsina Simona Pierini 137 Gillermo Zuaznabar 142 Maria Madalena Pinto da Silva 145 Antonio Monestiroli 149 Intervencions orals: Moisés Gallego 151 Juan Carlos Arnuncio 152 Jaume Sanmartí 153 Salvador Tarragó 154 i 160 Luis Martínez Santa-María 156 Luis Alegre 156 Eduard Gascón 157 Daniele Vitale 158 Enric Granell 159 Pere Joan Ravetllat 163 Xavier Monteys 164 Valeria Pezza 168 Antonio Barrionuevo 169 Gerardo García-Ventosa 170 Félix Solaguren-Beascoa 171 NOTA BIOGRÀFICA 173 Carlos Martí Arís Magister Honoris Causa L’Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona de la Universitat Politècnica de Catalunya atorga al doctor arquitecte Carlos Martí Arís la distinció de Magister Honoris Causa per l’excel·lència i el compromís en la seva trajectòria acadèmica. L’acte d’investidura té lloc a la Sala d’Actes de l’ETSAB el 18 de novembre de 2014. La primera part de l'acte d'investidura Carlos Martí Magister Honoris Causa té lloc a la Sala d'Actes de l'Escola Tècnica Superior d'Arquitectura de Barcelona. Compta amb les següents intervencions: I ACTE D'INVESTIDURA PRIMERA PART Primera part de l’acte d’investidura Presentació de Jordi Ros, director de l’ETSAB Jordi Ros Daniele Vitale Antonio Barrionuevo César Portela Elisa Valero Emili Donato Víctor Brosa Salvador Tarragó Marta Cervelló Enric Fossas 11Jordi Ros Rector de la UPC, Vicerrectores, Directores de Escuelas de Arquitectura, Autoridades académicas, varias de ellas procedentes de geografías alejadas, Representantes de instituciones culturales y civiles de nuestra ciudad, Profesorado, estudiantes, amigos. Hoy es un día importante para la Escuela de Arquitectura de Barcelona, que otorga a Carlos Martí Arís la distinción de Magister Honoris Causa, en reconocimiento a su compromiso con esta institución, por su rigor y generosidad intelectuales en el ejercicio de su magisterio, desde el que ha formado durante cerca de cuatro décadas tantas promociones de estudiantes, entre ellos un notable número del actual profesorado de esta Escuela. Con esta distinción a Carlos, la Escuela también se compromete a sí misma, se dota de carácter como institución, a través de los valores intelectuales, también éticos, que encarnan las personas en las que ésta se reconoce. Efectivamente, éste es un acto relevante de escuela, sin duda de gran complicidad con su profesorado, pero cuyos destinatarios últimos siguen siendo sus estudiantes. Y cómo, siendo así, puede suceder que algunos de estos estudiantes que hoy nos acompañan no sepan bien quién es esa persona a la que se le otorga tan alto galardón. En síntesis podríamos responderles que porque Carlos Martí Arís, más que una persona conocida, es una persona reconocida. Notablemente reconocida no solo en su escuela, también en tantas Escuelas de Arquitectura del resto del estado, así como en otras Facultades europeas, en particular de Italia, o en las del conjunto de países de la América Latina. La ilustre lista de ponentes a los que precedo me exime de tener que explicar a estos estudiantes los múltiples motivos de reconocimiento que Carlos Martí Arís atesora entre sus pares. El prólogo de su espléndido libro Silencios elocuentes, JORDI ROS Director Escola Tècnica Superior d'Arquitectura de Barcelona Magister Honoris Causa 12 13Jordi Ros de su obra La cimbra y el arco, de la que extraigo uno de sus párrafos más celebrados: A medida que se ahonda en el conocimiento de esos u otros objetos ejemplares, va cobrando fuerza la idea de que tras toda gran obra de arquitectura existe un esfuerzo reflexivo, un pensamiento teórico activo que alimenta y vivifica las formas arquitectónicas y que es el fruto de la observación atenta y de la búsqueda paciente y rigurosa. Pero ese saber se deposita y condensa, ante todo, en las propias obras y proyectos de arquitectura. Si algo he aprendido después de muchos años de dedicación a estos temas es que todo intento de construcción teórica en nuestro ámbito debe, de entrada, asumir su papel auxiliar, su condición secundaria, supeditada a las obras, que son las verdaderas depositarias del conocimiento tanto en arquitectura como en cualquier otra actividad artística. Ese carácter auxiliar que le atribuyo a la teoría en el campo del arte, no disminuye en nada su importancia, ni niega su valor decisivo. Es como la cimbra que hace posible la construcción del arco: una vez cumplida su misión desaparece y, por tanto, no forma parte de la percepción que tenemos de la obra acabada, pero sabemos que ha sido un paso obligado e imprescindible, un elemento necesario para erigir lo que ahora vemos y admiramos. Permitidme por último unas palabras dirigidas a Carlos en un registro más personal, vinculadas a un conjunto de recuerdos secuenciados en el tiempo: El record com a esporàdic estudiant oient, amb altres companys de cinquè de matins, d’aquell curs de projectes de tarda on donaves classe. El record també d’aquella època estudiantil algunes asimètriques converses, on fortuïtament havíem coincidit durant el trajecte del 7. que a los que no lo hayáis leído os recomiendo encarecidamente, se introduce con una cita de Bergamín, que dice «Si los silencios no hablaran, nadie podría decir lo que callan las palabras.» Sin duda alguna el emotivo silencio de Carlos en esta luminosa mañana de noviembre se expresará nítidamente, coralmente, a través de las palabras elocuentes de sus amigos. La lista de personas que desde diversas latitudes se han sumado entusiásticamente a este acto de distinción ha desbordado las previsiones iniciales, y da cuenta de la estima que se profesa a Carlos y de la eventual necesidad de este reconocimiento. Nos honra contar entre los asistentes en estas primeras filas de esta Sala de Actos, además de a los ponentes (Daniele Vitale, Víctor Brosa, Emili Donato, Marta Cervelló, Salvador Tarragó), a académicos tan reconocidos como Antonio Monestiroli, Bruno Reichlin, Madalena Ferreira, Juan Carlos Arnuncio, Javier García Solera, Luis Martinez Santa-María, Pepe Sosa, Jorge Torres Cueco, y tantos otros y otras que sin duda habrían sido esplendidos y merecidos ponentes de este acto. Afortunadamente podremos también contar con todos ellos durante la mesa redonda, de extenso diámetro, que tendrá lugar esta tarde, y a la que estáis invitados, como ya se ha dicho, después de la presentación del libro Variaciones de la identidad. Ensayo sobre el tipo en Arquitectura, que fue la reelaboración de su tesis doctoral, dirigida por Giorgio Grassi, que ha sido reeditada gracias al acuerdo de la ETSAB, con nuestros amigos de la Fundación de la Caja de Arquitectos, a los que agradecemos desde aquí públicamente. Es probable que de los diversos registros meritorios que hoy sean citados se omita uno que a mi modo de ver ha sido fundamental en el devenir de esta escuela. El que hace referencia a la redacción de Carlos Martí Arís sobre los criterios generales de la asignatura de Proyectos en la ETSAB, que posteriormente fue recogida con notable literalidad como base para la elaboración de nuestro actual Plan de Estudios. Se trataba de una propuesta docente que, en su espíritu, suscribiría posteriormente los postulados trazados magistralmente en la introducción Magister Honoris Causa 14 15Jordi Ros Por último quiero agradecer a todo el conjunto de personas de la escuela que han hecho posible los actos monográficos y exposiciones en torno a la figura Carlos que se desarrollaran durante toda la jornada, en particular a la gente de la Subdirección de Cultura, visible hoy en este estrado a través de Ariadna Perich y Roger Such. Y como no, transmitir nuestro sentido agradecimiento a Enric Fossas, Rector de nuestra universidad, y a su equipo de Gobierno, por la sensibilidad y disponibilidad mostradas desde el primer momento en torno a la materialización de este acto, que ha hecho suyo. Y acabo. Estimado Carlos, sigues siendo para tantos de nosotros una especie de catedrático sin cartera, o mejor dicho sin cátedra, representas la mejor expresión de que en lo que atiende a los valores esenciales de la universidad, la autoridad académica prevalece sobre el poder, por muchos sexenios que éste atesore. Y en este sentido el merecidísimo reconocimiento que hoy te rinde la Universidad honra a su vez a tu Escuela. Gracias también por ello. Records també d’aquelles incipients i reveladores lectures dels teus escrits, que m’atraparen suficientment per que quan l’aleshores cap de Departament de Projectes en proposes encarregar-m’en de la redacció de la revista DPA, fa ja 17 anys, no dubtes a demanar-te per tirar-la plegats endavant. Des d’ençà la vintena de monografies publicades per la revista DPA, s’han anat agrupant en tres grans apartats: els dedicats a l’obra d’un arquitecte, els que es centraven en l’exploració d’un tema i els dels llocs com a forma de demarcació monogràfica. Dels primer apartat, el de les monografies dedicades a arquitectes, els membres de la redacció de la revista vàrem acabar definint un perfil, al que anomenaren familiarment arquitecte DPA, un arquitecte que havia de ser valorat més per la qualitat del conjunt de la seva trajectòria en l’exercici del seu ofici, que no pas per l’estridència puntual d’alguna d’elles. No calia que fos particularment conegut, però si per a nosaltres necessàriament divulgat. Ser, en definitiva, una expressió palpable de que darrera de la primera filera de les celebritats més mediàtiques encara resta un munt de vida arquitectònica, cultural de la que aprendre. I vist així, des de l’angulació interessada d’aquest escrit, no hi ha dubte que tu ets un perfecte exponent d’arquitecte DPA, em sorprèn no haver-ho associat fins ara. Més enllà d’això, a ben segur que tots i cadascun els redactors i becaris de l’equip de la revista DPA, bona part presents avui aquí, recordaran amb tant o més plaer les vetllades compartides que no pas els esforçats números de revista publicats, per molt que n’estiguem particularment satisfets. I recordo sobre tot, com suposo que també haurà estat així per la vintena llarga de doctorands que han tingut el privilegi de tenir-te per tutor, les entranyables converses al llarg dels aproximadament deu anys durant els que em vas dirigir la tesi doctoral, fins que em deuries veure el llautó i em vares dir que ja n’hi havia prou i que la presentés. No seria probablement avui dirigint-te aquestes paraules si no t’hagués fet cas. Magister Honoris Causa 16 17Daniele Vitale passano dalla loro scabra e giovanile nudità a un mondo più complesso, costruito per moltiplicazione e sovrapposizione di figure. Gli oggetti si dispongono su un piano e diventano teatro. Carlos fa ciò che si deve fare: prende i maestri come accompagnatori che indicano il cammino, ma costruisce nel tempo un proprio discorso. Rimane preso dal fascino di Grassi e dal suo procedere stringente. È un periodo in cui l’architettura spagnola e di Barcellona guardano all’Italia e alla sua cultura. Anche il gruppo trova i suoi riferimenti in Italia, ma lo fa in modo fortemente selettivo, perché aspira a un progetto. Rimane sospeso tra i due insegnamenti di Rossi e Grassi, e spesso il dissidio lo nasconde. Costruisce il proprio cerchio. È formato da un numero ristretto di persone di provenienze diverse, ma è coeso al suo interno. È Salvador Tarragó, di qualche anno più anziano, che lo forma e lo sostiene, e senza di lui il gruppo non sarebbe esistito. Salvador ha rappresentato la forza della convinzione, la moralità del lavoro, la fermezza dell’idea. Carlos ha avuto un ruolo diverso e complementare, perché ha rappresentato l’argomentazione, l’inquietudine, l’incrinatura del dubbio. I libri tradotti, i Seminari internazionali (i Siac), gli studi sulle città, lo stupore per la ricchezza della storia, i maestri del moderno, la scuola: sono stati questi i centri del lavoro e insieme le fortezze. Ma è soprattutto attraverso la rivista «2C» che il gruppo ha costruito la propria identità e il proprio volto pubblico. Non a caso le due C significano Costruzione della Città (Construcción de la Ciudad), e non a caso il titolo ne richiama un altro lontano e vicino, «A.C.» (Documentos de Actividad Contemporánea), la rivista dei razionalisti del Gatepac negli anni trenta. Sono entrambe a tesi e di tendenza, riviste di passione e di promessa, di impegno e di messaggio. C’è sproporzione tra le due vicende, ma l’architettura moderna, con la sua epopea e il suo dramma, viene vissuta come riferimento etico, e alla dimensione etica viene riportato anche il rigore delle forme. Carlos è un personaggio dai diversi volti, perché è architetto, professore, scrittore. I volti rimangono distinti, ma ciascun personaggio dialoga con l’altro. È un architetto Parlando di Carlos Martí, parliamo di una storia collettiva cui molti di noi appartengono. La prima cosa che ci unisce è l’amicizia, che è un incontro dalle molte facce. C’è quella personale e dell’affetto, ma con Carlos c’è sempre stata in più un’amicizia di pensiero, basata sul confronto, sulla condivisione, talora sulla diversità delle idee. Il tempo è il miglior testimone dell’amicizia e ne costituisce la coscienza, e la nostra si è rinnovata nei decenni. Negli anni sessanta, un gruppo di architetti catalani e di altre parti di Spagna hanno scelto in Italia dei maestri che erano anche nostri, e tra loro Aldo Rossi e Giorgio Grassi. È una parola pericolosa, questa di maestro, che fatico ad amare, perché dilata il ruolo delle figure individuali e trascura la coralità della cultura. Rossi e Grassi sono stati riferimenti diversi, e il tempo ha accresciuto la loro divergenza, sino a separarne i percorsi. Grassi è stato il maestro della costruzione logica dell’architettura, ma potremmo dire dell’astrazione logica. Per amor di logica, le forme del progetto rimanevano lontane dal campo delle forme reali. Le figure, che si volevano necessarie e stabilite, si convertivano in un mondo virtuale e rigoroso. L’architettura era alla ricerca di «bellezze essenziali», dove l’idea si traducesse e si risolvesse per intero nella forma. Rossi è stato il maestro dell’architettura della città, trasformatasi poco a poco nel labirinto della città. Il labirinto stava dietro l’ordine chiaro e apparente della topografia, della tipologia, dei monumenti, delle regole. Lo studio della realtà urbana prendeva i modi della descrizione e del catalogo, ma dietro la scena si scopriva l’incompiuto, dietro il finito l’interruzione, dietro la logica l’impuro. La città, come il progetto, si costruiva dentro la rete fitta dei rimandi e delle analogie. I progetti di Rossi DANIELE VITALE L’idea e il dubbio Professore Ordinario Politecnico di Milano Magister Honoris Causa 30 31Emili Donato la disciplina editorial e intelectual que le permitió y le exigió la revista 2C, a lo largo de la década de 1975-85, es decir la década de oro de las revistas de arquitectura en Barcelona y en España. A veces pienso que, consciente o no, Carlos asumió un rol análogo al que ejerció Josep Torres Clave en la revista AC del GATEPAC en los años de la República, lo que nos permite concluir y me aventuro a asegurar, que la más notable y determinante aportación del grupo 2C a la cultura de revisión disciplinar y al debate de ideas sobre arquitectura, en aquellos años, fue la aparición y desarrollo de aquella revista. En 1974 recibí un encargo del Ayuntamiento de Gavà para el estudio del futuro desarrollo de éste municipio en el marco del PGM, entonces aún no aprobado. Le pedí a Tarragó que me recomendara algún joven arquitecto, posible interesado por el tema, para ampliar mi equipo. La recomendación recayó en Carlos Martí. Aunque el estudio se entrega a primeros de 1975 éste fue mi primer breve encuentro directo con él y de donde arranca no solo nuestra amistad, sino también una serie de proyectos del equipo Martí-Armesto en Gavà, entre los que cabe destacar el cierre de un recintoparque mediante una alta columnata, de gran elegancia e ingeniosa disposición de los fustes del ritmo de pares de columnas, de inconfundible parentesco con el clasicismo arquitectónico. Entonces Carlos aún no había ingresado en la Escuela de Arquitectura de la Universidad. Poco después, a primeros de diciembre de 1975, coincide la recuperación de mi pasaporte con el anuncio de un concurso internacional en Argelia para el doble proyecto urbano y arquitectónico de 7 villages socialistes agricoles en la región de Constantine y promovidos por el Ministerio de la Reforma Agraria de aquel país. Quizás pueda ser casual la coincidencia de estos dos hechos, pasaporte y concurso, a los que se sumó un tercero, con la muerte del anciano inquilino del Palacio del Pardo de Madrid y de la Dictadura. Pero faltaban más signos, casi cabalísticos, para adivinar el futuro. Llamé de nuevo a Carlos Martí para que me recomendara algún arquitecto para ampliar el equipo de respuesta al concurso. con el objeto de que pudieran germinar y permanecer vivas en la conciencia y en el desarrollo profesional de cualquier serio aprendiz de arquitecto hoy, mañana y siempre. Porque en cierto modo ya no hablamos de Carlos sino de valores. No creo exagerar, conozco la implicación y la auto exigencia de Carlos en todo cuanto interviene y lo digo desde mi fascino del lavoro de architetto teórico e la durezza dei suoi scontri, según expresión de su gran amigo Daniele Vitale. Puesto que además se me hace el reservado honor de asociarme a Carlos Martí, a partir de nuestra amistad, de su origen y alguna otra afinidad electiva, valgan hoy algunos hitos y señas de tal circunstancia. Hacia 1962 un joven pintor de Tortosa, ex alumno conmigo de los primeros 50 en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, me llama y me encomienda un estudiante de arquitectura también tortosino, quizás por afines inclinaciones políticas hacia el PSUC. Era Salvador Tarragó al que acepté y colaboró unos dos años en mi mísero estudio profesional de entonces, hasta comenzar su servicio militar. A partir de mis iniciales contactos epistolares con Aldo Rossi de los primeros 60, Tarragó con quien seguía viéndome, él tenía pasaporte y pudo y supo desarrollar dichos contactos, visitándole en Milán y descubrir la reciproca afinidad de intereses acerca de la estructura arquitectónica de la ciudad. Con el desarrollo de tales contactos con Rossi y a partir de un seminario dirigido por Tarragó sobre el constructivismo ruso, se articuló un primer grupo de alumnos de dicho seminario y entre ellos Carlos Martí, Antonio Armesto y otros. Este grupo bajo el liderazgo de Tarragó y el apoyo intelectual de Rossi que publicaba en 1965 La arquitectura de la ciudad, se convirtió en la punta de lanza de la Tendenza, primero en Catalunya y pronto ramificó hacia Andalucía, Galicia y País Vasco. Como es sabido este grupo editó el primer número de la revista 2C en 1975, a la cual Carlos Martí dedicó una atención preferente, asumiendo paulatinamente su dirección efectiva. Está claro que la personalidad de Carlos Martí como escritor y editor se forjó y desarrolló en gran parte con Magister Honoris Causa 32 33Emili Donato el reconocimiento y revalorización del pasado urbanizador romano de Timgad, Djemila o Tipasa, y la crítica de los poblados de colonización contemporáneos desde Israel y Egipto, hasta los del propio programa argelino, a los que terminamos modificando, o las experiencias de Sert en Latinoamérica de Chimbote y las de Le Corbusier en los barrios para la población indígena en Chandigard, entre tantos otros temas que pudieran orientarnos. Fue así como, de la trama de acuerdos y desacuerdos se forjó entre los dos, en aquel intenso «seminario», más allá de una solida amistad, el positivo valor de un sincero reconocimiento mútuo entre caracteres distintos, pero a partir de análogos principios básicos de motivación y exigencia profesional, que el demostró a fondo en aquel viaje al origen. Casi con seguridad la dureza de aquella experiencia práctica y la pérdida de control sobre la construcción que adivinábamos, casi le quemó, quizás en su caso más que en el mío, que ya sabía yo de los fracasos frente a lo real, por nuestra tozuda tendencia a soñar con un tal proyecto, como pudimos comprobar años después cuando los dos , junto con Jaume Rosell que también vivió aquello, viajamos a Argelia para fotografiar unos poblados que el jurado de los premios Aga Khan tuvo seleccionados, sin conocer las obras. El horror de lo que vimos no nos sorprendió. Fue pues el viaje a Ítaca y no su fin lo que mereció la pena. Cualquiera que fuera la conclusión y Carlos la tomó. Por tanto construir con palabras puede acabar siendo más recomendable que lo inverso, es decir teorizar sobre la experiencia de lo construido y desentrañar o desocultar bajo la obra de arte los principios y las reglas que la inspiraron. Tardó una semana en darme el nombre y su respuesta fue «yo mismo». Pienso que Carlos, que ya empezaba a tener claros y definidos los objetivos de su futuro inmediato, lo pensó con cuidado y asumió los riesgos y potencialidades de aquel concurso, que se ganó y en Navidades de 1975 embarcábamos en Marsella hacia Argel, para instalarnos cerca de Constantina en Hammam Meskoutine, un viejo balneario francés construido sobre las ruinas de unas antiguas termas romanas. Mayores estímulos simbólicos no se podían pedir. Desde el principio Carlos mostró una capacidad yo diría innata, para controlar los distintos aspectos incluso logísticos del proyecto; tuvimos que diseñar y encargar la confección de las mesas de trabajo y el montaje de todo el material de un inexistente estudio, entre otras pequeñeces, para un equipo de casi 20 personas. Cualquier otro, en su lugar y asumida responsabilidad, habría tomado ya desde el inicio el primer avión de vuelta a Barcelona, como hizo algún otro invitado al reto, con el contrapunto de un joven Alfonso Soldevila que invitado a sustituir deserciones se aventuró de inmediato, cargando esposa y dos hijos pequeños, consciente de riesgos y promesas del envite. Carlos soportó todo el peso de mantener el equipo durante mis ausencias, pues yo pasaba una semana al mes en Barcelona y el resto en Meskoutine. Durante siete meses, Carlos y yo permanecíamos solos en el estudio los largos fines de semana, mientras el equipo huía a reconocer la región. En aquellas intensas sesiones de debate a solas discutíamos de los proyectos, pero en especial de todo cuanto tenía una relación practica y teórica, o próxima y lejana, con los poblados de colonización y el problema de su inserción en una cultura rural, que en nuestro caso, el mismo régimen argelino diagnosticaba desde modelos que nos parecían inapropiados. En cierto modo coincidíamos sin manifestarlo con aquella regla de que todo gran proyecto debiera intentar y contener algún tipo de tesis… Debatíamos desde traer a estudiosos suecos o italianos para discutir el proceso de elaboración del proyecto, hasta los detalles de la negociación con el gobernador de la región, pasando por Magister Honoris Causa 34 35Víctor Brosa promueve una serie de jornadas en las que cada curso presenta su programa. En el caso de Proyectos V, no es Raimon Torres, el responsable de la asignatura, sino Carlos quien explica el curso, Raimon Torres, en su naturalidad y franqueza, ha visto que Carlos, su reciente profesor, es el más capaz de estructurar y mostrar el contenido del curso. Frente a las vaguedades típicas de aquellos años en las asignaturas de proyectos, donde era difícil encontrar objetivos más allá de algunas banalidades y donde los programas de curso eran poco más que la simple enumeración de unos ejercicios, el discurso de Carlos tenía un sustrato y unos objetivos explicados con total claridad. Me dejó asombrado. Por ello, aquel verano, cuando, estando como profesor de la Escuela en los cursos del ILAUD en Urbino, recibí una carta invitándome a entrar en el grupo de Proyectos V lo acepté sin dudarlo. De vuelta a Barcelona, con el curso ya iniciado, me integré en el grupo. Mi primer contacto con ellos ocurrió al abrir la puerta de un aula y encontrarme con Antonio Armesto dialogando con los estudiantes con su discurso en un castellano perfectamente estructurado. Acostumbrado a una Escuela donde los catalanohablantes y muchos castellanohablantes tendemos al balbuceo, quedé atónito por la precisión de un habla que no parecía fruto del momento sino —para cualquier otra persona— de horas de duro trabajo sobre un papel. Era un gran equipo. Sin duda el discurso en aquel quinto curso estaba iluminado por La arquitectura de la ciudad, sin que ello implicara que alguien que —como yo— entendiera el valor de su propuesta teórica pero que no estuviera imbricado en la maniera de la expresión rossiana se encontrara a disgusto. El curso trabajaba zonas urbanas, sea una parte de la ciudad, sea una población cualquiera, con los temas del edificio público, el espacio libre y la residencia como ingredientes del territorio, tratando cada uno de ellos y su conjunto. En estos últimos cinco años en que tras la marcha de Carlos he sido responsable de un grupo de quinto curso, he reeditado con nostalgia, placer y provecho, junto a Jordi Roig y José Ramón Pastor, aquella rica propuesta de entonces. VÍCTOR BROSA Me han pedido para esta sesión unas palabras sobre la actividad académica de Carlos. Debo confesar que me es difícil hacerlo en toda su amplitud, no puedo hablar, como sí pueden hacerlo otros de los aquí presentes, de sus esperadas conferencias en universidades del resto de España o en otros países, o respecto a su importante actividad editorial o en el campo del tercer ciclo y doctorado. Sólo puedo hacerlo con cercanía sobre los muchos años en que trabajamos juntos, en amistad y buena sintonía, en los cursos de grado. Hay dos cosas que para mí definen a Carlos. En primer lugar su capacidad y claridad de reflexión, comprensión y pensamiento; recuerdo como en esta sala de actos, tras una farragosa conferencia enmarañada de la que difícilmente logré entender nada, una pregunta suya logró desentrañarme en pocas frases lo que el pobre conferenciante no me había podido o querido explicar en una hora. Una segunda cuestión: su equidad y justeza. Una leyenda —respecto a la que nunca le he preguntado pero que cumple aquello de que si non e vero é ben trobato— nos lo presenta en el patio de su colegio como alguien capaz de ser admitido por sus condiscípulos, en los partidillos de futbol, como jugador y árbitro al mismo tiempo. Carlos accede como profesor a nuestra Escuela —tal como entonces sucedía— a través de la relación íntima entre Emilio Donato —que le admira y con quien ha estado trabajando en Argelia— y Raimon Torres, personaje espléndido de quien guardo el mejor recuerdo y para quien sólo nos queda el máximo cariño. Por mi parte, en el curso 1979, tras tres años como profesor de Elementos de Composición, estoy como PNN en Proyectos IV con Oriol Bohigas, y éste, no recuerdo si como director de la Escuela o del Departamento, Professor Titular Escola Tècnica Superior d'Arquitectura de Barcelona Magister Honoris Causa 36 37Víctor Brosa Se trabajaron a fondo los programas de curso, ayudados por dos herramientas que fueron fundamentales para el buen desarrollo de la enseñanza, un manual que preparé desarrollando los temas del curso y unas compilaciones de casas a las que se pedía que, al mismo tiempo que relevantes, fueran sencillas y claras para su comprensión por los estudiantes que justo acaban de acceder a la Escuela. Un hecho que marca la diferencia entre este curso de primero y otros anteriores o posteriores a él es la importancia dada al estudio y el análisis. El curso siempre se iniciaba con el análisis de las casas incluidas en la compilación presentada y terminaba en una maqueta de las mismas. Un día siempre hermoso era aquel en que todas las casas maquetadas llenaban las aulas para discutir sobre ellas. El proceso seguía con ejercicios simples sobre los temas del curso para acabar con un pequeño proyecto de síntesis. Otro cambio importante entre primero y quinto curso aparece en la manera en que deben desarrollar su discurso los profesores del grupo. Mientras que en el último curso puntos de vista diversos sobre un tema pueden enriquecerlo, en primero pueden fácilmente desorientar al estudiante novel. En este sentido creo que conseguir un grupo amplio de profesores, necesario para atender unos trescientos estudiantes, capaces de mantener una línea cohesionada con la reflexión de Carlos, fue un logro importante, usualmente difícil de conseguir en un lugar poblado de arquitectos tendentes al nihilismo, como puede ser ésta o cualquier Escuela. También los viajes fueron fuente de cohesión; entre los que hicimos, querría recordar especialmente los de Sicilia y la Jonia —que bella lección sobre Sinan nos dio Carlos en veinticuatro horas de estancia en Estambul— o aquel de Berlín, un viaje conjunto con el grupo del 2C, las dos instituciones, como decía Yago Bonet, en ocasión del premio que les concedió el IBA. Acabo los minutos concedidos para mi intervención, perdonad si en todas estas palabras yo he estado demasiado presente, pero son el reflejo de la amistad, el trabajo y la Desde mi acceso a la Escuela como profesor me interesé en la preparación de los programas de curso, siempre he creído que esta es la mejor manera para impartirlos con entrega y corrección. Supongo que este interés es el que me permitió compartir con Carlos, al cabo de pocos años, la preparación de tantos cursos. Hay algo en lo que Carlos y yo nos diferenciamos. A mí me gusta cocinar y Carlos, en su casa, nunca ha intentado hacer unos espaguetis o una tortilla a la francesa. Poder contar con su claridad mental y que él pudiera contar con alguien que disfrutara cocinando y gestionando los programas supongo fue una buena forma de cooperación que, en paralelo, supongo facilitó su dedicación a los temas de doctorado, investigación y escritura que tanto le han interesado y que tantos frutos relevantes ha dado. En 1992, la Escuela, para solucionar algunos problemas existentes en la docencia de primero, nos pide que pasemos a impartir este curso, un curso donde hay que dar mucho más que recibir y al que no se podían trasladar directamente el esquema base de los programas que se habían seguido en quinto. Un tema que Carlos siempre ha considerado fundamental sí se transportó. La necesidad del análisis como herramienta que permitirá proyectar con conocimiento, lejos de aquel típico enfrentamiento con el papel en blanco, esperando la llegada de las musas que en la Escuela a menudo acaba —Carlos dixit— en la copia furtiva y desesperada. El curso se centró en el tema de la casa —y quisiera recalcar que no en el de la vivienda— desarrollando cuatro aspectos que consideramos básicos. Estos fueron el uso y las formas de agregación de las estancias, la relación entre la casa y la naturaleza en su doble dimensión de la protección frente a ella y la de la comunión con ella, la comprensión básica de la construcción y la estructura tanto en sus aspectos materiales como en su dimensión intelectual y la introducción a los temas del espacio y la expresión arquitectónica. Magister Honoris Causa 38 39 En 1956 se celebró en Barcelona la primera exposición sobre la obra de Antoni Gaudí. Fue producida por la asociación Amics de Gaudí, entre los cuales se encontraba Francesc Català-Roca. Por primera vez se presentaron algunas de sus obras más abstractas. Fue la primera lectura del Gaudí más racionalista. La exposición se celebró en el Saló del Tinell y se utilizaron los arcos diafragmáticos de ese magnífico espacio para colocar los paneles expositivos, lo cual permitió una ordenación muy hermosa. Más adelante, yo fui secretario de los Amics de Gaudí y pude realizar muchas otras exposiciones en el Tinell —sobre el mismo Gaudi, Cerdà u otros arquitectos— pero debo decir que esa exposición de 1956 ha sido la mejor que nunca se ha realizado. La exposición contaba con fotografías en blanco y negro de Català-Roca y las conocidas maquetas de yeso del taller de Gaudí. Me enteré que se celebraba esta exposición gracias a la Revista de les Arts y bajé desde Tortosa para verla, casi por casualidad. Para mí fue un descubrimiento. Descubrí el mundo de Gaudí en un estado virgen, un mundo de una elegancia absoluta y quedé tan prendado por la potencia de su obra, por su riqueza plástica y por su lenguaje que todavía hoy sigo hechizado. Me he pasado la mayor parte de mi vida estudiando su obra y hoy en día sigo exactamente igual de sorprendido por ella. Estuve durante 12 años de profesor en la Escuela de Arquitectura de Barcelona y, durante ese tiempo, utilicé a los alumnos como conejillos de indias para reproducir e interpretar los planos de Gaudí, para producir una documentación de los edificios que todavía no existía. Soy uno de los profesores que más ha estudiado su obra. Más adelante estuve 38 años como ingeniero en la Escuela de Caminos y dejé un archivo de todas las obras públicas SALVADOR TARRAGÓ Salvador Tarragó colaboración con Carlos durante largos años y por ello aparecen como una historia del acontecer en nuestro largo encuentro. Para terminar, de todo corazón y seguro que junto a los compañeros de estos años, sólo quisiera decir: Muchas gracias Carlos por todo lo que nos has dado a los que hemos estado contigo. Professor Titular Escola Tècnica Superior d'Enginyers de Camins, Canals i Ports de Barcelona Magister Honoris Causa 40 41Salvador Tarragó pero no he encontrado ningún otro testimonio de relieve. No digo que no exista ni que no haya estudios teóricos sobre él pero su obra ha sido demasiado anecdotizada. Para la ocasión de situar a Carles Martí en el panorama de la producción arquitectónica de Barcelona miré hacia atrás en la historia de la arquitectura catalana y analicé que elementos podrían parangonarse y hacerse común con el titulo de Magister Honoris Causa que hoy se le concede a Carlos. Me salieron una serie de nombres. El primero es Josep Francesc Ràfols, el primer historiador de Gaudí y el último historiador de la arquitectura que tuvo esta escuela. Es importante señalar que los que vinieron después fueron críticos de la arquitectura pero no historiadores. La diferencia entre un crítico y un historiador es importante ya que radica en que el historiador observa la historia desde los parámetros de la época en la que se concibió la obra mientras que el crítico las analiza desde una condición intemporal de los personajes y sus obras. Esto, en parte, es lo que ha provocado que muchos alumnos de esta escuela tengan una desorientación muy grande. El segundo personaje que me salió fue Josep Torres-Clavé, un personaje que fue director de la Revista AC e hilvanó la historia del GATPAC. También fue el primero arquitecto que convirtió el Colegio de Arquitectos en un sindicato, creando todo un programa a su alrededor. El tercero fue José Maria Subirachs. Mi profesor de la asignatura de historia cuando estudiaba y el que determinó mi vocación hacia la historia y la crítica de arquitectura. Y finalmente está Carlos Martí, en el que confluyen todos estos valores de humanidad y profesionalidad que hemos comentado. Carlos tiene esta capacidad de ser una persona normal y generosa. De entender la profesión como un servicio social y no como una peana para su propia figura. Carlos no tiene este orgullo de los arquitectos que tan mal hace en nuestra profesión ¿Pero por qué es tan peligroso este orgullo? Pues porque en la escuela nos exigen a qué, ya de recién titulados, publiquemos nuestras obras en las revistas de arquitectura o, por el contrario, seremos mal hechas en Catalunya: ríos, ferrocarriles, carreteras, etc. No había tema que no actualizásemos. Por ejemplo, en el caso de las carreteras, hicimos un archivo de más de 800 carreteras. He tenido la fortuna de poder dedicarme a la enseñanza. Era el único arquitecto entre ingenieros así que siempre tuve la libertad de poder enseñar sobre aquellos temas que consideraba más importantes. Personalmente creo que solamente se puede estudiar aquello que uno puede visitar y conocer, aquello que uno puede pisar y tocar de cerca, que le pertenece como historia. Por hermosa que sea una arquitectura, no creo que se pueda estudiar si no se puede conocer de cerca. Si no se puede saber si es verdad o mentira. Si no, todo se vuelve demasiado abstracto y solo queda como una imagen o como medio de comunicación pero nunca te lo podrás apropiar. Por eso siempre me involucré en aquellos temas que fueran de la historia de la arquitectura catalana y que realmente me interesaran. ¿Y qué temas importantes había en ese momento? En principio, sólo Gaudí. Gaudí es un arquitecto que tiene una complejidad muy elevada. Tiene una categoría y una dimensión tan amplia y universal que me atrevo a decir que no existe ningún arquitecto español que se le pueda comparar. Así de radical y simple. En mis estudios sobre su obra, llegué al extremo de indagar sobre su mundo interior. La realidad es que cuando estudias a fondo un personaje no puedes separar la biografía de su obra. Es imposible porque una completa a la otra y es lo que te permite entender verdaderamente su mundo interior. Y en Gaudí, cualquier elemento de su obra, desde su complejidad técnica hasta su conciencia de los materiales o desde la riqueza de sus formas hasta su sabiduría obsesiva y perfeccionista del método artesano, encuentras un personaje que da miedo, que da pavor. Tanto pavor que en esta escuela de arquitectura prácticamente se la tenido ignorado. Ha habido casos excepcionales como en el curso de 1938 donde aparecía esa perspectiva axonométrica de la casa Bellesguard Magister Honoris Causa 42 43 MARTA CERVELLÓ Estimados todos, admirado Carlos Participo en este acto en nombre de la Fundación Arquia, con la misión de manifestar, una vez más si cabe, el sincero agradecimiento a Carlos Martí Arís, por la tarea que ha desarrollado a lo largo de casi veinte años. Le debemos su colaboración activa en la tarea editorial de la Fundación Arquia, dónde hemos recibido sus sabios consejos y su generosa atención. La vinculación continuada de Carlos Martí con Arquia se remonta a 1995. En ese momento, la Fundación iniciaba su andadura en el mundo editorial, ya se habían publicado algunos textos, pero faltaba organizar y definir una estrategia de futuro sobre la que establecer una trayectoria editorial. Urdida en distintos encuentros, sobre todo con Antonio Ferrer, su colega y amigo de otras andaduras editoriales, Carlos Martí plantea un proyecto, tal cómo lo sabe hacer un arquitecto, sobre la posibilidad de editar tesis doctorales que hubieran sido leídas en las escuelas de arquitectura: prepara una presentación clara, argumentada, precisa y estructurada en fases en que se justifica cómo muchos textos de gran interés sin posible inmediata salida comercial, sólo pueden ser editados por una entidad sin ánimo de lucro, la cual pueda dedicarles el esfuerzo necesario para dotarlas de forma editorial. (El problema de los textos de tesis radica en su extensión, en las temáticas a veces muy especializadas, en los requerimientos gráficos, pero en cambio la calidad de los estudios es innegable: merecía la pena analizar la posibilidad de esta misión y llevarla a cabo.) El informe también se extiende en los criterios editoriales que, al modo de ver de Carlos Martí, una colección de este tipo debía tener: formato, tiraje, precio de venta asequible —y subvencionado— para facilitar su imprescindible difusión. Marta Cervelló arquitectos. Esta auto exigencia, inoculada muchas veces por unos profesores que pocas veces deberíamos tomar como modelos, produce frustración. La frustración de comprobar que uno es tan vulgar como un maestro de obras. Pues, a mi juicio, deberíamos ser como los maestros de obras que no se preocupan por la estética de la obra sino que tienen la generosidad de acercarse a ella desde la propia construcción y actuar así con inteligencia, sintiendo las dificultades reales de ejercer la profesión con humildad. En este sentido, Carlos Martí aúna todas estas cualidades. He citado a cuatro ejemplos de grandes nombres que representan la historia de la arquitectura catalana. El último de ellos —el quinto— es Carlos Martí. Estoy muy orgulloso de haber sido uno de sus colaboradores y de haber formado parte de ello. Transcripció de la intervenció per Roger Such Patrona de la Fundació Arquia Magister Honoris Causa 44 45Marta Cervelló no pretendo manifestar facilidad alguna: compromiso, rigor y pulcra voluntad de precisión han caracterizado su forma de hacer, pero también curiosidad y capacidad de interpretar el panorama presente. Cómo describe Óscar Linares en la introducción al texto «Laboratorio de Luz» de Carlos Martí Arís a la obra de Elisa Valero, en el número 37 de la publicación online Diagonal, «Carlos Martí no escribe sobre arquitectura, sino que escribe arquitectura», y yo añado que también edita arquitectura. Nos place pues ahora también participar en este homenaje mediante la reedición de la tesis de Carlos Martí Arís, Las Variaciones de la Identidad. Ensayo sobre el tipo en arquitectura, dirigida por Giorgio Grassi y defendida en 1988. No voy a entrar ahora en la calidad del texto, ni en consideraciones sobre la universalidad del tipo y su conveniencia: tan sólo indicar, como lectora, el placer de entender cómo el arquitecto Carlos Martí realiza una búsqueda esencial, original, casi primigenia, que pauta el texto y le da hilo de continuidad, no necesariamente instrumental, hacia una evidente reflexión acerca del presente. La Fundación Arquia, que me honro en representar, agradece la oportunidad de participar en este acto de magna categoría académica para una vez más manifestar el reconocimiento de la entidad hacia Carlos Martí, por la trayectoria que nos ha ayudado a construir a lo largo de veinte años de colaboración continuada, cuyo compromiso y generosa aportación intelectual ha marcado una dirección y una actitud que espero sabremos mantener. Sin embargo, el aspecto que a mi modo de ver hace que la propuesta sea radicalmente novedosa e importante, y que Carlos Martí detalla elegantemente en forma de sugerencia, se refiere al sistema planteado para la selección de las tesis a publicar: la fórmula del concurso, con una cadencia bianual, abierto, con un tribunal que eligiera uno o varios textos a publicar permitía dar transparencia e inteligibilidad a la colección que se planteaba, así como, —no menos importante— permitía ir construyendo el prestigio individual y del conjunto de la colección. Tras diez ediciones de concurso y 38 títulos publicados, algunos de los cuales han merecido premio FAD, la idea de Carlos Martí y Antonio Ferrer puede parecer ahora evidente. Pero el valor adquirido por la colección Arquia / tesis no es el casual desarrollo de la idea, por muy simple y potente que fuera. Desde 1997, el meticuloso seguimiento por parte de Carlos Martí Arís de las distintas convocatorias con propuestas de jurados, análisis de textos y metodología de trabajo —estricta y organizada— ha dado lugar a un resultado de calidad única y reconocible prestigio, por su coherencia global y por la tenaz constancia de la colección, del que la Fundación está satisfecha, y sobre todo agradecida a su impulsor y promotor. No sólo se circunscribe a la colección Arquia / tesis la vinculación de Carlos Martí a la Fundación Arquia. Merece señalar el premio FAD conseguido junto a Manuel García Roig en 2009 por su libro de la colección Arquia / temas La arquitectura en el cine, que viene a completar el prestigio de la línea editorial de la Fundación. Y todavía otra iniciativa de Carlos Martí a resaltar, la colección La cimbra, propuesta en 2004 y destinada a la recopilación de textos de arquitectos. Sin llegar a dirigir él personalmente esta colección, la ha sabiamente tutorizado, apadrinado desde una discreta pero influyente y generosa posición. Con diez títulos publicados hasta la fecha cuenta entre ellos su libro La cimbra y el arco. Quiero pensar que Carlos Martí se ha sentido confortablemente acogido en la Fundación. Por confort Magister Honoris Causa 46 ENRIC FOSSAS La Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), a iniciativa de l’Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona (ETSAB), ha distingit al professor Carles Martí Arís com a Magister Honoris Causa. És un reconeixement singular i específic que la Universitat reserva per a les persones que han exercit un autèntic mestratge des de les seves aules. Aquells que han estat capaços de ser un model per a altres tot guiant les seves inquietuds. Més enllà d’una carrera prolífica i influent en l’arquitectura amb incursions destacades en el món editorial, però mai lluny del fet arquitectònic, Carles ha deixat empremta durant la seva trajectòria docent a l’ETSAB, una de les escoles d’arquitectura més importants del món. Els que coneixen de ben a prop al professor Martí expliquen que la seva influencia en l’àmbit de l’arquitectura és evident, que ha sabut mostrar l’essència. Una essència que ha estat el pilar de l’extensa obra editorial que l’arquitecte ha publicat al llarg dels anys, i que li ha ajudat a enriquir la tasca docent i investigadora a la nostra Universitat. Benvolgut Carles, aquest Magister Honoris Causa que vam celebrar el novembre passat reafirma la vostra vàlua i és un gran honor per a la Universitat i per a l’Escola, que us va rebre com a estudiant d’arquitectura, i que us ha vist ser arquitecte, professor del Departament de Projectes Arquitectònics i mestre de mestres… Moltes gràcies. Rector Universitat Politècnica de Catalunya Lliurament de la distinció Magister Honoris Causa a Carlos Martí Arís per part del rector de la UPC, Enric Fossas i del director de l'ETSAB, Jordi Ros. II COL·LECCIÓ D'IMATGES Fotografies de l’acte d’investidura Exposició Traces. Carlos Martí Arís Fotografies de la taula rodona 62 63 Magister Honoris Causa L'exposició està organitzada en dotze plafons verticals que il·lustren les diferents facetes de la figura de Carlos Martí. 1 Fotografies personals 2 Col·lecció de postals 3 Col·lecció de textos 4 Col·lecció de portades 5 L'arquitectura del cinema Exposició Traces 64 65 Magister Honoris Causa Ruïnes romanes a Djemila. Argèlia. Hivern 1976 Fotografia de Teresa Valldeoriola Taller a Hammam Meskoutine. Argèlia. Hivern 1976 Fotografia d'Emili Donato Carlos Martí i Santiago Roqueta. Vic, 1975 Fotografia d'Emili Donato Exposició Traces 66 67 Magister Honoris Causa La Barceloneta. Estiu 1987 José Ramon Pastor, Antonio Armesto, Carlos Martí, Quim Padró i Antonio Barrionuevo Fotografia de José Ramón Pastor La Barceloneta. Estiu 1985 Carlos Martí Arís, Daniele Vitale, Maribel Mateo, Isabella Cuccato, Antonio Armesto, Emili Donato i Teresa Valldeoriola Fotografia d'Emili Donato Turquia. Estiu 1992 Antonio Armesto, José Ramon Pastor, Jaume Sanmartí, Luis Alegre, Raimon Torres, Carlos Martí, Eduard Gascón i Víctor Brosa Fotografia de Víctor Brosa Trobada a Forès, La Conca de Barberà. Estiu 1982 Teresa Valldeoriola, Antoni Rosselló, Pep Rosselló i Carlos Martí Fotografia d'Emili Donato Exposició Traces 68 69 Magister Honoris Causa Carlos Martí i Jaume Rossell Fotografia de Víctor Brosa Argèlia. Estiu 1981. Carlos Martí i Emili Donato Fotografia d'Emili Donato Exposició Traces 70 71 Magister Honoris Causa Catedral de Girona. Novembre 2006 Jordi Ros, Livio Vacchini i Carlos Martí Fotografia de Silvia Gmür Redacció DPA. ETSAB 2001 Santi Ulió, Xavier Ferrer, Jordi Ros, Joan Llecha i Carlos Martí Fotografia: Revista DPA Comiat de la revista DPA. ETSAB Febrer 2015 Roger Such, Elena Fernández, Miguel Mayorga, Carlos Martí, Emili Donato, Xavier Ferrer, Maria Pía Fontana, Jordi Ros i Eduard Bru Fotografia: Revista DPA Exposició Traces 72 73 Magister Honoris Causa Exposició Traces 74 75 Magister Honoris Causa Exposició Traces 76 77 Magister Honoris Causa Exposició Traces 78 79 Magister Honoris Causa Exposició Traces 80 81 Magister Honoris Causa Exposició Traces 94 95 Magister Honoris Causa Exposició Traces 96 97 Magister Honoris Causa Exposició Traces 98 99 Magister Honoris Causa Exposició Traces 100 101 Magister Honoris Causa Exposició Traces 102 103 Magister Honoris Causa Exposició Traces 104 105 Magister Honoris Causa Segona part de l'acte d'investidura a la Sala de Graus de l'ETSAB. Taula rodona Taula rodona 106 107 Magister Honoris Causa Intervencions 1 2 3 4 Daniele Vitale Elisa Valero y Luis Martínez Santa-María Fabio Licitra Orsina Simona Pierini 5 6 7 8 9 10 11 12 Maria Madalena Pinto da Silva Gillermo Zuaznabar Antonio Barrionuevo Juan Carlos Arnuncio Valeria Pezza Bruno Reichlin Jorge Torres Cueco Gerardo García-Ventosa Taula rodona 108 109 Magister Honoris Causa Víctor Brosa y Luis Alegre Eduard Gascón Salvador Tarragó Jaume Sanmartí Moisés Gallego Pere Joan Ravetllat Enric Granell Xavier Monteys Félix Solaguren-Beascoa 13 14 15 16 17 18 19 20 21 Taula rodona 110 111 Magister Honoris Causa Taula rodona La segona part de l'acte d'investidura Carlos Martí Magister Honoris Causa té lloc a la Sala de Graus de l'Escola Tècnica Superior d'Arquitectura de Barcelona. Compta amb les següents intervencions: III TAULA RODONA SEGONA PART Aportacions escrites: Fabio Licitra Jorge Torres Cueco Bruno Reichlin Orsina Simona Pierini Gillermo Zuaznabar Maria Madalena Pinto da Silva Antonio Monestiroli Intervencions orals: Moisés Gallego Juan Carlos Arnuncio Jaume Sanmartí Salvador Tarragó Luis Martínez Santa-María Luis Alegre Eduard Gascón Daniele Vitale Enric Granell Pere Joan Ravetllat Xavier Monteys Valeria Pezza Antonio Barrionuevo Gerardo García-Ventosa Félix Solaguren-Beascoa Magister Honoris Causa 126 127 Nel capitolo di apertura de La cimbra y el arco —libro scritto nel 2005, che prolunga e in un certo senso decifra il precedente Silencios elocuentes— Martí scrive: Cabría entender la crítica como un procedimento que evita que la teoría de la práctica se desarrollen aisladamente, garantizando una relación de reciprocidad entre ambas. Ésta es, también, la tarea que llevan a cabo algunos maestros: trascender la experiencia concreta y particular hasta convertirla en objeto de conocimiento general. Vemos, de este modo, que las figuras de crítico y maestro pueden llegar a coincidir. 29 Se queste due figure —critico e maestro— possono coincidere, proiettate a una scala generale a coincidere nel pensiero di Martí sono critica ed eteronimia. Il capitolo En torno a los Maestros che chiude La cimbra y el arco ne è testimonianza; la loro lezione plurima mette in risonanza teoria e pratica, i due ambiti che si celano nella metafora del titolo. 9. In conclusione, si potrebbe dire che il libro Silencios elocuentes inaugura come un diario scritto da Carlos Martí Arís in vece altrui. Uno strumento narrativo apparentemente paradossale, concepito dal nostro architetto per mettere a punto e svelare, prima di tutto a se stesso, i principî della sua ricerca attraverso quella di altri. Un metodo, questo dell’eteronimia, esteso al libro La céntina e l’arco e ribadito in Cabos sueltos, che può essere definito come una costruzione plurima e impersonale della personalità, che opera una critica e costruisce un’alternativa al personalismo esasperato dominante il progetto architettonico contemporaneo. In questo lungo diario gli eteronimi coesistono con l’autore e ne formano una sorta di estensione del carattere. Ma attenzione, questo progetto eteronimo ha poco o nulla della nota eteronimia creativa di Fernando Pessoa. Gli eteronimi di Martí non sono creature dell’io, ossia non sono Fabio Licitra una moltiplicazione della personalità; al contrario giungono dall’esterno, estendono l’identità. Sono coloro che egli cita in maniera più o meno esplicita non semplicemente come supporto esterno ma come propri. Più che di creazione letteraria alla maniera di Pessoa, si tratta di appropriazione letteraria, che in quanto tale accomuna Martí a Borges, suo scrittore prediletto. Al di là della propensione di entrambi a servirsi in modo sistematico della metafora, del maestro argentino il nostro autore condivide intimamente l’idea che «la imagen que un solo hombre puede formar es la que no toca a ninguno» 30. Da qui l’attitudine di Borges, ricalcata da Martí, di appropriarsi di certi Maestri pur senza ridurli a meri pretesti, introducendo in essi tratti decisivi della propria poetica. Si tratta, in sostanza, di una costruzione logica del linguaggio che risponde all’idea di lasciar parlar l’altro dentro il proprio discorso come un sé altrettanto legittimato rispetto al sé individuale, modalità che permette l’innesco di una serie di rimandi che di fatto dilatano l’indagine critica oltre la propria figura, fino a farla concorrere alla tessitura universale dell’esperienza: una lunga trama di cose, un lungo ordito di eteronimi, e qui situarsi attraverso il proprio “nodo” anonimo. Pare questo il proposito di Carlos Martí Arís, una poetica impersonale che costituisce in ultima analisi la sua più personale “autobiografia anonima”. Per giungere là dove i nomi sono superflui, alla conoscenza, regno delle confluenze. 1. C. Martí Arís, Cabos sueltos, Lampreave, Barcelona 2012. 2. Ivi, Presentación. 3. P. Valéry, L’anima e la danza, in Eupalinos, Mondadori, Milano 1947, p. 37. [Eupalinos, L’ame et la danse, Dialogue de l’arbre, Gallimard, Paris 1938]. 4. P. Valéry, Introduzione al metodo di Leonardo da Vinci, Abscondita, Milano 2002, p. 45. [Introduction à la méthode de Léonard de Vinci, Gallimard, Paris 1894]. 5. In C. Martí Arís, Cabos sueltos, op.cit.p. 215-233. Pubblicato anche in Aa.Vv., Incursiones arquitectónicas, ensayo a cuatro bandas, UEG, Granada 2009, pp. 13-34. Magister Honoris Causa 128 129 6. Ivi, p. 224. 7. E. N. Rogers, L’esperienza dell’architettura, Einaudi, Torino 1958, p. 116. 8. Cfr. E. Valero, Un paisaje cultural proprio, in C. Martí Arís, Cabos sueltos..., op.cit., p. 11. 9. C. Martí Arís, La cimbra y el arco, Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona 2005, p. 26. [La cèntina e l’arco. Pensiero, teoria, progetto in architettura, Marinotti, Milano 2007, p. 28]. 10. C. Martí Arís, Las variaciones de la identidad. Ensayo sobre el tipo en arquitectura, Ediciones del Serbal, Barcelona 1993, p. 29. [Le variazioni dell’identità. Il tipo in architettura, Clup, Milano 1990, p. 27]. 11. Ibid. 12. E. N. Rogers, L’esperienza…,op.cit.,p. 47 13. C. Martí Arís, Silencios elocuentes, UPC, Barcelona 1999, p. 6. [Silenzi eloquenti. Borges, Mies van der Rohe, Ozu, Rothko, Oteiza, Marinotti, Milano 2002, pp. 19-20]. La citazione qui compresa è tratta da H. Hesse, Das Glasperlenspiel. Versuch einer Lebensbeschreibung des Magister Ludi Josef Knecht samt Knechts hinterlassenen Schriften, Fretz & Wasmuth, Zürich 1943. 14. C. Martí Arís, Las variaciones…, op.cit., p.174. [Le variazioni…, op.cit., p.160]. Anche in Tipo arquitectónico. Una definición, in C. Martí Arís, Cabos sueltos..., op.cit., pp. 91-92. Inoltre cfr. Pensamiento sincrónico y arquitectura, in C. Martí Arís, Cabos sueltos..., op.cit., p.190. 15. C. Martí Arís, Cabos sueltos..., op.cit., Presentación. 16. C.Martí Arís, Silencios elocuentes... op. cit. La pubblicazione italiana è arricchita di una “Parte Seconda”, intitolata Architettura e astrazione. 17. Cfr. C. Martí Arís, Las variaciones…, op.cit. 18. Il taccuino si presenta in formato A4 con copertina celeste, scritto tra il 3 agosto 1993 e l’11 maggio 1997. La tabella descritta compare a p. 39, 27 dicembre 1997. Si trova nell’archivio privato di Carlos Martí, non ancora catalogato. 19. T. S. Eliot, Sulla poesia e sui poeti, Bompiani, Milano 1960, p. 128. [On poetry and poets, Farrar, Straus and Cudahy, New York 1957]. 20. C. Martí Arís, Silencios elocuentes… op.cit., p. 5. [Silenzi eloquenti…, op.cit., p. 14]. 21. Ibid. 22. Taccuino preliminare alla stesura di Silencios elocuentes, op.cit., p. 44, 10 febbraio 1997. 23. C. Martí Arís, Silencios elocuentes… op.cit., pp. 36-40. [Silenzi eloquenti…, op.cit., pp.75-77]. Ciò che Martí scrive di Brahms è molto significativo per intendere la poetica dell’autore: «Nacido en 1833, dos años después de la muerte de Hegel, siempre recayó sobre él la sospecha de componer música históricamente superada, incapaz de sintonizar con los nuevos tiempos, representados por la escuela de la “nueva Alemania” encabezada por Richard Wagner [...]. Brahms se le consideraba poco más que el guardián de la vieja tradicional musicales [...]. Hubieron de pasar algunas décadas para que se comprendiera plenamente el significado de la mirada retrospectiva de Brahms hacia las obras de los maestros del barroco y los polifonistas del siglo xvi. Sólo tras las aportaciones de Shönberg y otros músicos coetáneos se llegó a comprender que el propósito que animaba Brahms, al tender un puente hacia Bach y hacia la música antigua, contenía una prufunda intuición que habría de allanar el camino a ciertas búsquedas de la música del siglo xx dirigidas a superar el estancamiento del periodo postFabio Licitra romántico [...]. Probablemente, la música de Wagner, de Berlioz o la de Liszt constituya una más fiel expresión del espíritu de su época, pero, por ello mismo, se muestra más rígidamente enclada en ella, mientras que la de Brahms, tal vez por no ser tan directo reflejo de las pulsiones de un momento, parece flotar en la historia: la vemos dialogar con el pasado y el futuro, desbordando con extraña vitalidad los límites de su estricto marco cronólogico». 24. C. Martí Arís, Silencios elocuentes… op.cit., p. 38. [Silenzi eloquenti…, op.cit., pp. 77-78]. 25. P. Valéry, Introduzione al metodo…,op.cit. p. 36 e 40 (citazione ricomposta). 26. N. Frye, The Critical Path: An Essay on the Social Context of Literary Criticism, Indiana University Press, Bloomington 1971. Citato in C. Martí Arís, Las variaciones…, op.cit. pp. 174-175. [Le variazioni…, op.cit., pp.161-160]. 27. Cfr. Pensamiento sincrónico y arquitectura, in C. Martí Arís, Cabos sueltos..., op.cit., pp. 187-191. 28. Una opinón sobre la crítica, in C. Martí Arís, La cimbra..., op.cit., p. 17. [La cèntina…, op.cit., pp. 17-18]. Tradizione e talento individuale, in T. S. Eliot, Il bosco sacro. Saggi sulla poesia e la critica, Bompiani, Milano 1967, pp. 67-80 [The sacred wood. Essays on poetry and criticism, Methuen, London 1920]. 29. Una opinón sobre la crítica, in C. Martí Arís, La cimbra..., op.cit., p. 19. [La cèntina…, op.cit., p. 20]. 30. C. Martí Arís, Silencios elocuentes…, op. cit., p. 8. [Silenzi eloquenti…, op.cit., p. 23]. La busca de Averroes, in J. L. Borges, El Aleph, Editorial Losada, Buenos Aires 1949. Magister Honoris Causa 130 131 Palabras de Carlos Martí 1 Io cerco i segni veri, i più sicuri: quel sorriso dell’amico qui torna, la mano tesa di chi pesa il bene nello sguardo dell’uomo che si affida, la forza vera che vince e perdona come il vento che scorda la sua forza. Sia questo amore il premio a tanto sangue! Su, uomo: valga il tuo dolore e l’onta Che ti angoscia e il rimorso che ti addenta A trovare nel nemico una sua fede. E sarà meno assurda la tua morte. 2 El mejor homenaje que se le puede devolver a una persona de la que hemos leído con fruición sus textos, son sus propias palabras. A un profundo y gran ensayista sólo le podemos entregar unas letras que mínimamente estén a su altura. Yo me siento incapaz. Por ello, en lugar de generar un nuevo escrito, me remito a transcribir algo suyo. Me permito esta licencia consciente del importante papel que para Carlos tiene la transcripción en el aprendizaje. Hay ocasiones en que la vida se comporta con nosotros de un modo generoso y nos concede algún regalo que no creemos merecer. La amistad de Carlos Martí ha sido y es para mí uno de esos regalos inesperados del destino. Una amistad que se remonta a más de 15 o 16 años. No recuerdo exactamente cuando se produjo nuestro primer encuentro personal, pero por las cartas o las notas que conservo de él, ya nos conocíamos antes de concluir el pasado milenio. Lo que no puedo olvidar de aquel primer JORGE TORRES CUECO Jorge Torres Cueco encuentro es que me impresionó profundamente al ser consciente de haber escuchado la voz de la sabiduría sin ningún atisbo de duda. De todos modos, lo conocí muchos años antes. En los años 80, como estudiante, era asiduo a la revista 2C Construcción de la ciudad. Recuerdo los números de Aldo Rossi, Giorgio Grassi, Josep María Sostres. Guardo una especial estima por dos números más. El dedicado a Giuseppe Terragni, coordinado por Daniele Vitale, nos permitió saber de él, del que sólo teníamos noticias por el texto de Bruno Zevi, confuso en sus disquisiciones sobre el fascismo del arquitecto de Como. Y, por supuesto, aquel extraordinario ejemplar, el último de todos, sobre La línea dura. El ala radical del racionalismo, un número rojo que tanto nos impresionó a parte de mi generación. Luego, en 1990, en Milán en una visita a la Librería Clup, adquirí su libro Le variazioni dell’identità. Il tipo in architettura. Años más más tarde fue él quien me regaló la edición castellana. Y a este le siguieron Silencios elocuentes, La cimbra y el arco, La arquitectura del cine, y Cabos sueltos, todos ellos han sido mis libros de cabecera. Y, tras tantos años, todavía consulto. Unas veces para precisar conceptos; otras, para ordenar mis propios argumentos ante una clase o conferencia; otras, simplemente para deleitarme en sus contenidos y prosa, pletórica además de sugerencias. Como decía Italo Calvino sobre los clásicos, son libros que siempre se están releyendo, y cuya relectura supone un nuevo descubrimiento, pues «nunca terminan de decir lo que tienen que decir» y, por lo tanto, están siempre lozanos y frondosos. Me impresionó desde el primer momento la generosidad intelectual de Carlos. No es ésta una virtud común en nuestro medio. (Como escribió Pagano poco antes de morir: «Carlos siempre trata de cercare nel nemico una sua fede».) A pesar de que sus méritos y cualidades eran y son incomparablemente superiores a los míos en todos los terrenos, la cordialidad y el afecto que trasluce su actitud siempre hace que pueda sentirme a su altura como interlocutor y experimentar el orgullo de considerarme, su compañero de viaje. Catedràtic Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia Magister Honoris Causa 132 133 A partir de entonces lo que he ido conociendo de Carlos, tanto a través de sus cartas como de sus publicaciones, ha hecho que, a la vez que aumenta el afecto hacia su persona, crece la admiración por su trabajo. Carlos desde hace años sabe muy bien que el verdadero artista está permanentemente instalado en una productiva paradoja que le lleva a conocer cada vez mejor su propio tiempo, sus valores y anhelos, sus técnicas y procedimientos, precisamente para poder así distanciarse de él y alcanzar la intemporalidad que es el valor más preciado de la obra de arte. De ahí su tranquilidad, su modo sereno de afrontar los problemas, su desinterés por la rabiosa actualidad que convierte a muchos en esclavos de lo circunstancial y lo episódico. El legado que Carlos dejará a la posteridad es más amplio y complejo de lo que puede parecer a simple vista. En parte porque dada su ambición intelectual, deja muchas cuestiones abiertas, muchos temas sin resolver. Tal vez el más importante sea la búsqueda de la unidad de la arquitectura en el que Carlos sigue empeñando un gran esfuerzo, pero que requiere para su consecución el trabajo de muchos. Por eso se entiende que en el acto de concesión de la distinción de Magister Honoris Causa nos hayamos reunido personas de lugares bien diferentes. Hace algún tiempo y antes las dificultades sufridas por su larga enfermedad comentaba que su labor en estos momentos es la de poner en contacto personas que debían encontrarse para llevar a cabo esa tarea. Sí, en su casa de Pedralbes hemos coincido profesores de diferentes lugares y disciplinas embarcados, probablemente sin saberlo, en búsqueda de aquella unidad. Carlos mira hacia objetivos de horizonte lejano. Por ello no esperaba ni quiere reconocimientos inmediatos. Pero está —y estamos— seguros de que ya ha obtenido el veredicto favorable del tiempo, incluso cuando los nombres de los autores hayan sido olvidados. Por más tiempo que haya transcurrido, cualquier persona que lea con atención Las variaciones de la identidad, Silencios elocuentes, La cimbra y el arco o Cabos sueltos reconocerá siempre en Jorge Torres Cueco estas construcciones intelectuales un ejemplo inequívoco de arquitectura. Un ejemplo lúcido, sugerente y rico. Concluyo aquí. Con lo dicho creo haber cumplido mi principal objetivo, que no era otro que el tratar de devolverle al lector, que probablemente lo conozca mejor que yo, por lo menos una pequeña parte de lo que de él estoy recibiendo en estos últimos años. Y que, por supuesto, espero seguir recibiendo. Un abrazo cálido y solidario para todos los que se consideran sus amigos. 1. Lo que tienen aquí escrito es una paráfrasis de «Palabras en memoria de Livio Vacchini» escritas con motivo del homenaje que la Accademia di Architettura de Mendrisio le dedicó poco después de su muerte. En mi caso, lo que celebro es su amistad que, a pesar de las dificultades, espero perdure por muchos años más. 2. Giuseppe Pagano, 6 de septiembre de 1944, día de su captura por la banda nazifascista de Kcok. Magister Honoris Causa 134 135 Leggendo quel che conosco degli scritti di Carlos Marti tradotti in lingua italiana mi è parso, retrospettivamente, di convidere curiosità, ricerche e scelte culturali più di quanto avessi immaginato: la convinzione che la ricerca storica assume un ruolo formatore imprescindibile nell’esercizio della professione e, all’evidenza, nell’insegnamento del progetto; e l’intuizione che l’indagine tipologica avrebbe profittato in termini di rigore metodologico e di utilità strumentale se adottava un approccio di tipo strutturalista, affrontando e mettendo in relazione le più diverse forme, o manifestazioni formali, dei diversi modi d’esistenza dell’opera d’architettura. Con «Le variazioni dell’identità» Carlos Marti conferiva all’indagine tipologica finalmente uno statuto teorico e strumentale che la liberava dalle aporie e dalle infatuazioni fideistiche che ne stavano facendo una bandiera e un talismano. Nelle ultime pagine Carlos Marti sosteneva poi —e credo che sia stato il primo, o il solo (?) ad averlo spiegato— che l’approccio tipologico era, insieme, premessa e strumento del pensiero analogico. Egli introduceva cosi una riflessione sullo statuto delle opere altamente intertestuale, che in questa sede io posso soltanto evocare riprendendo la bella citazione di Octavio Paz : «Ogni opera è una realtà unica e allo stesso tempo una traduzione di altre». In questa prospettiva l’approccio tipologico si vedeva assegnare du missioni complementari: l’una, quella più scontata, consisteva nel rendere intellegibile e ordinabile, un po’ al modo delle classificazioni botaniche, l’incommensurabile massa di edifici che ci sono stati legati dalla storia, individuando filiere, generi, classi sulla base di molteplici criteri: funzionali (cioè pertinenti all’uso degli umani e forse proprio per questo sistematicamente snobbati), tecnico-costruttivi, spaziali e plastici, simbolici, ecc.; l’altra consistente nel confronto, per similarità e differenze, delle BRUNO REICHLIN Bruno Reichlin opere per «far brillare di mille fuochi il particolare, cioè quel che è proprio a una determinata opéra» (Roland Barthes). Non so se rientrava nelle intenzioni dell’autore, ma quel bel saggio, a mio avviso, si poneva come un’opera inaugurale, destinata a suscitare prolungamenti che si assegnavano come programma il riconoscere e dire la singolarita) delle opere con la stessa visione critica, razionale e oggettivante, che aveva teorizzato la individuazione dei «codici» tipologici. Ad esempio introducendo nell’analisi architettonica l’equivalente della nozione «parole» nello strutturalismo linguistico; dove «parole» sta per la attualizzazione delle ‘langue’ in quanto codice, e che in architettura si potrebbe ragionevolmente designare come il territorio dell’analisi ‘morfologica’ (da non confondersi con quel pasticcio concettuale che si era soliti designare con ‘morfologia urbana’). Un prolungamento che ci si sarebbe potuti attendere in qualsiasi altra disciplina o branca del sapere che non fosse l’architettura perchè in architettura —ahi noi !— non c’è passazione di conoscenze e di esperienze, non si dà un sapere cumulativo, non c’è spazio per sottili distinguo, non c’è memoria. Altro che silenzi eloquenti, qui si affonda gesticolando in un mare di immagini frastonanti, mentre frammenti di antiche saggezze riaccomodate in aforismi ad effetto fanno le veci di una teoria. Ci sono persino insegnanti e studenti che scoprono i ‘fundamentals’ dell’architettura con lo stesso rapimento di Monsieur Jourdain quando il Maître de Philosophie gli rivelava che, parlando, egli faceva ‘de la prose’. Poichè la maledizione dell’inttelletuale moderno è sovente il disincantamento, son portato a credere che quel bel saggio sia servito prima di tutto a Carlos per venire in chiaro con sè stesso su questioni che a quel tempo inquieto parevano imporsi come une obbligo morale a chi si destinava all’insegnamento. Ne «le variazioni dell’identità» Carlos Marti avvertiva che la teoria che lo intéressa prende come punto di partenza lo studio concreto delle opere. Quindici anni dopo, «La centina e l’arco» figuravano la metafora della relazione che a suo giudizio si doveva «stabilire tra la teoria e la pratica nel campo del progetto d’architettura», precisando che «come la centina, Professore Ordinario Université de Genève Magister Honoris Causa 136 137 la teoria (…) non deve essere altro che una costruzione ausiliare che, dopo aver permesso di formare l’arco, si smonta e scopare dicretamente affinché questo possa essere visto in tutto il suo splendore». Qui sono d’accordo a metà soltanto, e mi sono chiesto se Carlos non sia mai stato tentato, dall idea, apparentemente pretenziosa ma epistemologicamente consequente che, in fin dei conti, inferire la genesi di un’opera, spiegarne le forme e il senso, abdurre letture verosimili non sia pure un modo di ‘far progetto’, ma ’con altri mezzi’. Come spiegare la insopprimibile passione ermeneutica altrimenti che assimilandola a una voglia ‘deviata’ di ‘fare opera’? Completando, arricchendo di sensi, con il pensiero e con lo scritto progetti ed opere condivise e ammirate, meglio ancora, tolte dal limbo nel quale le aveva confinate o dimenticate la storiografia architettonica –una storiografia che legge e scrive, ma è poco armata di strumenti per una «percezione pianificata a preparata», come lo esigeva Karl Popper a proposito dell’ ’osservazione’, molto opportunamente citato dal nostro. Pare che Duchamp soleva ripetere che « (l’art) est un produit à deux pôles ; il y a le pôle de celui qui fait une œuvre et le pôle de celui qui la regarde, je donne à celui qui la regarde autant d’importance qu’à celui qui l’a fait ». Nella congiuntura culturale attuale, qualcuno penserà non a torto che questa è la posizione —e la consolazione?— di chi si è «esiliato» dalla pratica professionale. Orsina Simona Pierini Oggi viene attribuito al professor Carlos Martí Arís il titolo di Magister Honoris Causa. Magister è un riconoscimento particolarmente adeguato, che spiega bene ciò che ci spinge oggi a venire da tutta Europa: ciascuno di noi condivide con Carlos motivi disciplinari diversi (e non) per riconoscerlo tale e in questo intervento cercherò di ripercorrerne qualcuno, si algo he aprendido. 1 Magister, maestro, direttore della ricerca, da me intrapresa allo scorcio del millennio, su Cerdà e la sua influenza sull’architettura spagnola degli anni cinquanta. Il primo giorno in cui andai a trovarlo in questo ruolo, uscii avendo capito che il Carlos Martí che conoscevamo in Italia era molto meno complesso, curioso e ironico del Carles incontrato nella sua “seconda casa” sulla Gran Via; è stata poi una lenta ed emozionante scoperta seguire le tracce e riallacciare in un chiara linea di ricerca i suoi mille temi e interessi. Forse fu proprio in quell'occasione che mi mostrò la facciata del Gobierno Civil di Tarragona, accompagnando la presentazione con un sorrisoo ironico e la sottile domanda se per caso non fosse solo un trucco (una trampa) quel magico equilibrio: un piccolo, raffinato dubbio, quello sul rapporto tra costruzione e rappresentazione in Alejandro de la Sota, su cui sto lavorando ancora adesso. Da allora gli incontri sono sempre stati intorno ad un tavolo da lavoro, in studio, in università, in casa: quando ci si incontra, quando si parla al telefono, la conversazione procede totalmente libera, facendo uno slalom tra ultimissime novità e antiche passioni, tra le scoperte di libri o la meraviglia di alcuni tagli o nuovi punti di vista introdotti nella sua linea di ricerca sulle arti e la città. Penso che non ci sia stata una sola volta alla sua scrivania in cui non si sia discusso un sommario, fosse questo il programma di un seminario o di un ciclo di proiezioni, la ORSINA SIMONA PIERINI Professore Associato Politecnico di Milano Magister Honoris Causa 138 139 traccia di una lezione, l’indice di un libro, l’articolazione di una ricerca. Indici come progetti: sempre attivi, sempre in movimento, sempre da discutere con gli altri. Magister, Mestre, Maestro d’opera. La ricerca su Cerdà, condotta attraverso il lavoro del gruppo 2C e la riscoperta dei documenti dell’Archivio Storico, ci fa conoscere l’importanza del ruolo che i costruttori e le manovalanze hanno avuto nella realtà dell’ampliamento ottocentesco di Barcellona: i maestri d’opera che si contrappongono al formalismo degli architetti eclettici e guadagnano nell’anonimato la storia della città. Lo sguardo sulla città: ancora oggi, nella ricerca che Carlos ormai dedica quasi solo alla creazione artistica, tra fotogrammi cinematografici, opere plastiche e note musicali, il valore che l’idea di città continua ad avere nel suo pensiero è insistente. Così si sofferma sulla città della letteratura, come ad esempio la strada descritta da Nogales, consolidando l’abitudine di riconoscerla nella sua essenza. In un mondo che sfrutta l’immagine della città, la sottopone alle maschere e alle finzioni dei protagonisti, lo sguardo di Carlos si sofferma sullo spirito della città, e, senza limitarsi a farla coincidere con la sola morfologia, coglie le sue tante, diverse tradizioni dell’essere abitata. Magister, maestro è chiamato nel cinema il regista. Aula de cine, quanti programmi di cineforum per studenti e architetti sono stati scritti, organizzati, montati e rimontati da Carlos? E quello scambio continuo di video tra Gracia e Gran Via, o le corse a cercare i vecchi film d’autore, nella vergogna di non conoscerli quando se ne parla? Così il cinema entra nell’insegnamento, perché sempre presente nel pensiero di Carlos: non solo nelle precise analisi della luce in Dreyer, nelle descrizioni meticolose dei piani sequenza vuoti, o nelle tante letture della seduzione di Hitchcock, ma anche nelle trame dei suoi scritti, nella conoscenza e uso della composizione e del montaggio, nel controllo delle pause, nel fissare tutta l’umanità nel viso di una donna, Gertrud, Ingrid, Setsuko o Alina che sia, fino a affinare, ancora una volta, lo sguardo sulla città e il paesaggio attraverso una particolare inquadratura, alle volte a 70 centimetri dal terreno, grazie agli occhi di Ozu. Orsina Simona Pierini Magister ut supra, Mag.ut, in latino e nei quaderni della Fabbrica del Duomo, magütt, in milanese, oggi sinonimo di (aiuto) muratore. Una stretta relazione lega un gruppetto di milanesi muratori che parlano il latino a Carlos e questo perché lui è il punto di incontro più equilibrato e sofisticato del limite degli studi sulla tipologia. Forse che svincolarla dallamorfologia non sia stato il suo colpo di genio e la concreta possibilità di farla continuarea vivere nel progetto d’architettura? Quando camminavo, in quella prima estate barcellonese, in lungo e in largo per la città trovavo solo architetture, tipologie senza morfologia o forse con un’unica, la stessa, troppa, morfologia; all’inizio ne ero stupita, ero un po’ in ansia, ma poi Carlos mi ha insegnato ad innamorarmi del solo corpo dell’architettura e così, parlando del problema della facciata urbana, mi fa conoscere la scomposizione di casa Curutchet, e mi accompagna nella maturità del lasciarsi affascinare dalla genialità. Sarà un primo incontro premonitore di tanto LC successivo e di un altro muratore che parla latino, un Loos maiorchino. Magister, Carlos e il suo (loro) maestro, Josep Maria Sostres, scelto per il metodo didattico, per l’amore verso la cultura e per la passione verso la modernità, che ridisegna e interpreta in continuazione in tanti schizzi su tutti i tipi di foglietti di carta. Carlos mi propone, con la sua consueta apertura, di lavorare alla mostra e al libro che si terrà nel 1999 al COAC: intorno a Sostres ci siamo riuniti, storici allievi e nuovi curiosi. È stato lo strumento per entrare in una scuola, in un modo di fare ricerca, nella profondità dello studio e in una vera ricerca tendenziosa. Scrive Carlos sul maestro: Il pensiero architettonico di Sostres […] può considerarsi esso stesso come una vera architettura dotata di un poderoso ordine strutturale, ben costruita, attenta alle questioni del ritmo e della proporzione e, allo stesso tempo, capace di confrontarsi con la realtà, di darle una forma senza impedirne lo sviluppo. 2 Magister Honoris Causa 140 141 Ordine, Costruzione, Dare forma, ma senza impedirne lo sviluppo… Quale migliore lezione per i giovani apprendisti architetti che si muovono nelle sinuose, pericolose, forme della Scuola disegnata da Coderch? Non chiudere nella forma, lasciare la possibilità di uno sviluppo. Non c’è mai un articolo di Carlos in cui non sia chiara l’esposizione del tema e la pazienza del suo sviluppo. Magister, in musica, il direttore d’orchestra o il compositore si chiama maestro. Ognuno di noi dovrebbe essere profondamente riconoscente a chi gli insegna ad ascoltare le Partite di Bach. Quante volte, leggendo i testi di Carlos, ci si alza per mettere su Bach, magari nell’interpretazione del suo adorato Pau Casals. Le partite, i preludi e le fughe, le suites o le variazioni, adottano il tema e lo articolano in una infinita varietà di modi, complessi, in contrappunto, nervosi o lenti, struggenti o frenetici. Bisogna continuare ad ascoltare Bach molte volte, perché ogni volta si riconosce una nota diversa, un passaggio, una raffinatezza di rapporti, ritmi, densità e parti distese; penso che sia un esercizio molto utile, forse imprescindibile, per chi vuole progettare o insegnare a pensare e a disegnare l’architettura, perché affina la sensibilità necessaria a vedere, sentire, le proporzioni, le densità e i ritmi. La musica rappresenta anche l’incontro tra l’universale e il particolare. Dice Carlos, in una delle miniature dell’Anonimo: No deja de resultar paradójico que se haya fijado un vínculo tan intenso e inextricable entre las figuras de Bach y de Glenn Gould, convirtiendo a éste en el intérprete «canónico» de Bach, en su versión actual. La paradoja está en que alguien como Gould, inmerso, aún sin pretenderlo, en el culto a la personalidad que lleva aparejada la pertenencia al mundo de la performance interpretativa, sea quien acabe encarnando la continuidad del legado de Bach que está basado a su vez en la idea de la disolución del yo individual. 3 Orsina Simona Pierini Carlos non insegna solo ad ascoltare e a vedere. Non ti fa mai sentire con un maestro, ma con un amico e così ti fornisce gli strumenti per essere interprete tu stesso: ti fa sentire che puoi sviluppare al meglio le mille variazioni di una musica, quel sistema complesso di rapporti raffinati che è una bella architettura; ti fa sentire Glenn Gould. 1. Così, senza nessuna presunzione, Carlos chiude il testo della metafora della cèntina e l’arco. 2. Il pensiero architettonico di Sostres, in La cèntina e l’arco, (Milano 2007). 3. El clave ben temperado, 09.09.09, in Anonimo, 15 miniaturas, inedito. Magister Honoris Causa 142 143 Queridos alumnos / as El próximo martes 18 de noviembre no iré a clase en Reus, ayer recibí noticia e invitación para acudir al acto de distinción Magister Honoris Causa de mi Profesor Carlos Martí Arís en la Escuela de Barcelona, UPC. Se celebra a las 12.30 h. Por favor, déjenme que comparta con ustedes algunas reflexiones que en mi opinión justifican mi excepcional ausencia. Carlos es mi Profesor porque así lo decidí durante mis estudios de doctorado. En un momento crucial de mi formación, entendí que sin importar lo que digan los programas, los planes de estudio, o la secretaría del centro, uno debe decidir sobre lo que uno estudia y con quién estudia. Yo decidí que Carlos, aún sin él saberlo, fuera mi Profesor. ¿Por qué decidí que Carlos fuera mi Profesor? Porque entendí que Carlos, junto a otro Profesor que ahora prefiero guardar su nombre, me podría enseñar a hacer dos cosas que me permitirían, sin importar las circunstancias, vivir dignamente. Por sus clases y por sus escritos supe que Carlos podría enseñarme a leer y podría enseñarme a escribir. ¿Cómo podía Carlos enseñarme a leer y a escribir? Dándome ejemplo. Carlos lo hace cada vez que consulto uno de sus libros: Las Variaciones de la identidad: ensayo sobre el tipo en arquitectura: tesis doctoral (1987) publicado primero en italiano (1990) y después en castellano (1993); Giuseppe Terragni: arte y arquitectura en Italia durante los años treinta, (1997); Silencios elocuentes (1999); La cimbra y el arco (2006); Cabos sueltos (2012). Abriendo cualquiera de sus páginas, uno comprueba que su escritura es fruto de la lectura, y que la lectura es un ejercicio sofisticado, nada automático sino reflexivo y creativo. Quien lee, es quien a GILLERMO ZUAZNABAR Gillermo Zuaznabar través de la lectura ve más, quien más aprende. Además, la escritura de Carlos resulta excepcional dado que presenta un lenguaje claro aunque sofisticado, limpio, preciso y humilde, al servicio del conocimiento y su transmisión. Con modales exquisitos, lectura, escritura y lección, ocurren sin estridencias ni grandilocuencias, pero firmemente, contundentemente, insistentemente. A quienes lo tenemos como Profesor nos ha enseñado también a leer la ciudad, el espacio público y el silencio que en ellas puede y debe encontrarse. El silencio que Carlos nos enseña, es el silencio generado desde la libertad, no es el silencio impuesto por la coacción. Así nos ha acercado de la mano, sutilmente, tranquilamente, como si nada a Rothko, a Mies, a Borges, a Yasujiro Ozú a Oteiza, a Rossi, a Portela, a Vacchini, a Dreyer o a Rulfo, dibujando e inaugurando a través del conciso análisis lo que podríamos denominar como una estética para el silencio. Carlos es un Profesor que hace habitable aquel lugar donde él se encuentra, porque además de ser un buen lector y un buen escritor, es alguien con quien se puede hablar. Esta es otra nueva y muy buena razón para tener a Carlos como Profesor: Carlos sabe leer, sabe escribir y además con él se puede hablar. Hablar supone antes que nada escuchar. Para poder hablar algo coherente, uno debe escuchar al interlocutor, y es que Carlos sabe hablar porque antes de hablar escucha. Tal vez por ello para muchos nos resulta un Profesor imprescindible. ¡Qué buenas y diferentes serían nuestras escuelas si los profesores que en ellas trabajamos supiéramos hacer lo que Carlos sabe hacer: leer, escribir, hablar! Así queridos alumnos / as espero que comprendan que el acto en el cual se rendirá homenaje a mi Profesor, es un acto gran importancia. Supongo que ya entienden que el próximo martes 18 de noviembre, el lugar donde a uno le toca estar no es en el aula 2.2 de la Escuela de Reus, sino en la Sala de Actos de la Escuela de Barcelona. El acto será público por lo que les animo también a asistir, pero no será para que nos tomemos un día libre. Allá también Professor Agregat Escola Tècnica Superior d'Arquitectura de Reus Magister Honoris Causa 144 145 cumpliremos con nuestro trabajo, ya que sin importar el lado del estrado donde uno se coloque, nuestro verdadero deber es participar en la transmisión y generación de conocimiento. Si acuden serán testigos de una ceremonia universitaria excepcional que se celebra para homenajear a un profesor excepcional. Es una ocasión que pienso que ustedes, igual que yo, no deberían desaprovechar. Atentamente, Gillermo Zuaznabar PD: La entrega del último ejercicio de La Petite Maison queda aplazada al martes 25 de octubre. Deberían procurar acercarse también a La Pedrera y visitar la exposición de El Lissitzky. Maria Madalena Pinto da Silva La asombrosa realidad de las cosas Fue en septiembre, se acababa el siglo xx. Quedamos en encontrarnos en Santiago de Compostela, con nuestra Quintana de los Muertos sumergida «en la soledad y en el silencio que le son propios». 1 Llegó con su sonrisa de niño en cuerpo de hombre hecho. Hablamos italiano, así lo haríamos siempre, acuerdo tácito entre el catalán y la portuguesa o quizá secreta celebración mía a los amigos que nos presentaron. Testigo de las muchas ganas de aprender con Carlos, la Quintana me ofrecía el tema de la plaza y la arquitectura. Apenas comenzado el doctorado, la constante delicadeza de Carlos, «ya lo tienes hecho…» me alentaba. Al mismo tiempo, su rigor añadía dosis de ironía («solo te falta escribirlo…») y me abría un futuro de inquieta exigencia, aunque basada en la tranquila esperanza de que «si el destino lo destina, el resto depende de mí». 2 Y así el largo camino de ocho años de doctorado se hizo más ligero. Y Barcelona y Oporto se volvieron puntos de encuentro y designios de una amistad. En su casa de aquel tiempo, junto a la Diagonal, cené por primera vez, sola porque había llegado tarde de Porto, entre los mimos de Maribel, los besos de Clara, la música de Bach que Carlos dejaba repetir y las novedades que yo iba rezando. Terminábamos por reiterar lo de siempre: lugares públicos, territorio y ciudad; plaza y arquitectura: «la dificultad que experimentamos al tratar de definir los lugares públicos propios de la cultura actual, se debe a nuestra incertidumbre sobre lo que es o debe ser la ciudad contemporánea. […] [pero] repensar el carácter, la posición y la forma de los nuevos lugares públicos es, entre otras cosas, lo que habrá de permitirnos avanzar en el conocimiento de la ciudad contemporánea. Y ello es así porque la presencia de lugares MARIA MADALENA PINTO DA SILVA Professora Faculdade de Arquitectura Universidade do Porto Magister Honoris Causa 158 159 Daniele Vitale: Hay un punto en el que estamos todos de acuerdo y es en que Carlos es una persona muy inteligente y culta, pero yo creo que la manera de construir un homenaje para él es precisamente retomar las cuestiones que él ha propuesto. Porque son cuestiones que no se han resuelto en el tiempo y que siguen vivas. El grupo 2C se construyó alrededor de aquel movimiento que en Italia llamábamos «la tendenza» y que aquí denominabais «la tendencia». Alrededor de ese movimiento ha ocurrido una cosa bastante extraña ya que fue un movimiento donde intervinieron más los españoles —y en particular los catalanes— que los italianos porque los italianos tenían dudas sobre eso. Y Carlos también. Creo que eran unas dudas basadas en la sospecha de qué detrás había un fondo moralista que tenemos que superar. Un moralismo basado en la idea de que la sociedad ésta enferma y que nosotros tenemos que salvarla y que finalmente la arquitectura es el medio para hacerlo. Quizás esta manera de pensar es una herencia del movimiento moderno. En relación a todo esto, a propósito de Octavio Paz, una vez Carlos dijo una frase muy bonita. Dijo: «están aquellos que quieren salvar el mundo y luego están los que solo quieren hablar con él». Yo pienso que Carlos siempre ha optado por lo segundo. Y nuestro problema es saber cómo hablar con el mundo. Carlos es un crítico muy hábil y profundo pero ejerce un tipo de crítica muy particular. Nosotros en Italia siempre hablábamos de la crítica operativa. Una forma de crítica teleológica que señala una dirección muy directa, una indicación hacia el futuro pero sin ser sentenciosa. Pero a mi juicio, siempre hay un contraste entre la palabra escrita y el proyecto dibujado. Eso debemos tenerlo en cuenta ya que son dimensiones separadas, que no se comunican tan fácilmente como creemos y como aquí se ha dicho. Antes decíamos que la manera más inteligente de ocuparse de la práctica es hacer teoría. Yo no lo creo. Creo que la teoría es algo conflictivo y distinto del proyecto y del dibujo. Y que debemos aceptar esta separación. Sin duda es una relación muy importante pero indirecta. Esto creo que Daniele Vitale — Enric Granell Carlos lo había entendido muy bien. En este sentido, opino que tenemos que discutir sobre aquellas cuestiones que Carlos ha puesto sobre la mesa porque tenemos que avanzar en la discusión y él precisamente nos ha dado los instrumentos para poder continuarla. Tenemos que usarlas. Enric Granell: Me gustaría poner a Carlos en la clave histórica de un momento particular de esta ciudad, alrededor de los años setenta. Como sabemos, la cultura catalana de ese momento funcionaba sobre todo por un paraguas que había lanzado el Colegio de Arquitectos y que funcionó muy bien hasta 1974, momento en el que hubo un cambio sustancial en el panorama cultural ya que Quaderns —la revista por antonomasia de ese momento y que había sido una espacio de aglomeración de las diferentes tendencias que existían— se desplomó y con ello se contribuyó a que apareciesen otras revistas de arquitectura como Arquitecturas BIS, la revista 2C o el Carrer de la Ciutat, en la que me encontraba yo. Ese cambio significó, por suerte, un adelanto, un avance. A partir de ese punto, los grupos que actuábamos en cada revista ya no dependíamos directamente del Colegio sino que respondíamos a otros intereses más o menos privados y que todos sabíamos cuales eran. En ese momento, yo estaba en el Carrer de la Ciutat y Carlos estaba en la revista 2C y, como ha dicho Daniele Vitale, seguramente esa confluencia cultural de ese tiempo demuestra que en cultura no hay casillas cerradas. Si bien Carlos estaba en otra revista, él se encargaba en todo momento de fomentar la transparencia y el intercambio de ideas. A diferencia de Salvador Tarragó, que entendía la revista más bien como una capsula hermética, Carlos se cuidaba en cambio de hablar con nosotros, de acercarse y de fomentar la transversalidad entre revistas. Creo que esa forma de romper la caja cultural de nuestra ciudad se la debemos a Carlos Martí. Magister Honoris Causa 160 161 Salvador Tarragó: Durante los años de la revista 2C, lo que pensábamos aquellos que estábamos dentro era menos dogmático y cerrado de lo que se pudiese interpretar des de fuera. Sin duda, para nosotros, la figura de Aldo Rossi fue importante. A Aldo tuve la suerte de conocerlo cuando era muy joven y ya desde el principio me atrajo su arquitectura racionalista. Le encontraba una coherencia interna y una aplicación muy buena de su propio discurso teórico pero, por encima de todo, me interesó aquello que él llamaba ciencia urbana, es decir el intento de restituir la disciplina del análisis del proyecto con una dimensión fundamentalmente urbana. Esta síntesis que él aportó prescindía de las indicaciones de la arquitectura moderna y de la propia historia y se caracterizaba por una gran libertad e inteligencia de pensamiento. La evolución posterior de Rossi no obstante, a partir de que su figura se internacionalizará, ya no me interesó tanto. A partir de un determinado momento Aldo buscó una proyección internacional y su discurso teórico casi desapareció o se volvió sobre sí mismo. Fue en esta última época cuando apareció esa noción de «ciudad análoga» que, a mi juicio, era menos interesante. A Rossi le ocurrió entonces como a otros muchos grandes arquitectos cuando se internacionalizan y les vienen sus encargos más importantes, que aparece la falta de tiempo, los viajes… y finalmente todo esto les quita creatividad y capacidad de trabajo. En todo caso, la revista 2C fue uno de los primeros canales de difusión de su figura. Pero lo importante de la 2C no fue la revista en si mismo sino las reuniones semanales que hacíamos para proponer los temas. Nos juntábamos en el despacho de Carlos o en el de Theilacker y Chico y allí se planteaba todo. De estos debates salía por un lado la línea editorial de la revista y, por el otro, el desarrollo de la vida cuotidiana, es decir, otras cuestiones quizás no tan centrales en los temas arquitectónicos pero también interesantes. En esos debates salían nuestros intereses, temas sobre la ciudad o los últimos descubrimientos que habíamos hecho en nuestros viajes. Así fue como encontramos a Rossi. Para nosotros la revista fue un elemento de unión. Salvador Tarragó Había una amistad muy profunda y mucho respeto y cariño. El origen de la revista tuvo un lugar un día en que le pedí a Antonio Armesto —que en ese momento estaba en mi despacho trabajando— que buscara muchachos de quinto curso inteligentes para un proyecto común. Un día, Armesto se presentó en el despacho con una lista que después terminó por constituir la 2C. La primera oportunidad de trabajar que tuvimos fue un seminario sobre el constructivismo ruso que yo dirigía en la escuela. Durante un año nos dedicamos a trabajar sobre este tema y conforme los vi trabajar pensé que toda esta gente no se me podía escapar. Así que busqué una excusa y un objetivo común para poder mantenerlos unidos de manera continuada. Y así es como salió la revista. La revista la formaba gente inteligente y humilde y con el tiempo, puedo asegurar que mantuvimos el mismo respeto, cariño e inteligencia que cuando nos conocimos. Todos estos valores que hablamos hoy aquí eran los que teníamos en aquella época. Las grandes dificultades que nos presentó la revista también han sido de las cosas más hermosas que hemos hecho. Nunca cobramos ni una peseta por su edición y tampoco aceptamos publicidad de algunos arquitectos conocidos para que les hiciéramos propaganda. Encontramos un grafista extraordinario —que tampoco cobró nada— y nunca tuvimos que adelantar dinero de nuestro bolsillo para pagar al impresor. La imprenta se esperaba a cobrar seis meses después de la salida de cada número. Se esperaba a las ventas y así se financiaba todo. También nos guardaba los números en su almacén. Creo que teníamos a alguien allí arriba que nos ayudaba. La revista 2C tenía principalmente dos virtudes. Se trataba de una revista de arquitectura monográfica pero que al mismo tiempo era un libro, algo que permanece y que tenía sus propias temáticas. Así, la revista tenía los valores de seriedad y profundidad de un libro temático y, simultáneamente era una revista de arquitectura, con una gran riqueza gráfica en sus ilustraciones y una idea clara de permanencia. En ese momento, nadie podía imaginar la trascendencia que después ha tenido. Magister Honoris Causa 162 163 Vuelvo a repetir sin embargo, que lo más hermoso de todo aquello fue la relación entre amigos que se estableció y la formación que nos proporcionó. Una relación que tenía coherencia intelectual, algo que siempre es muy difícil de encontrar entre amigos. Por ejemplo, una vez, en un encuentro que hicimos en Santiago de Compostela coincidimos con todos los discípulos de Rossi que venían de Italia o Suiza. Eran gente muy seria, responsable, trabajadora, honesta y sencilla —alumnos cortados por el modelo de Rossi — y, al conocernos, rápidamente multiplicamos nuestro entorno y se crearon grupos de trabajo. De manera que la revista ha sido un equipo interdisciplinario e internacional que surgió alrededor de la figura de Rossi pero que también tenía una gran libertad de pensamiento respecto a él. De hecho, si bien asumíamos la arquitectura rossiana, ésta no se imponía como una formula. Yo puedo asegurar que esto nunca se vivió así desde dentro. De hecho, casi ni se hablaba de este tema. Otro caso interesante que ocurrió alrededor de la revista y que tampoco se planificó fue el surgimiento de las tesis doctorales de Carlos, Yago Bonet o la mía misma. Las tres tesis se podrían agrupar en un discursos complejo sobre el tipo arquitectónico. Yago hizo la tesis sobre «la arquitectura del humo». Yago era un arquitecto gallego que había estudiado en Barcelona, y que tuvo que marcharse a Madrid por problemas familiares. Yago tenía un sentido ecológico de la arquitectura muy profundo. Él nos enseño la valoración del tipo. Por ejemplo, fue él quien descubrió el valor actual de la masía catalana como tipología histórica. Tenía una visión muy profunda de la arquitectura en el sentido más antropológico, de la relación de la arquitectura con el lugar o del valor de los materiales locales. Manipulaba la noción de tipo con una libertad que nos sorprendía a todos. Fue él también quien descubrió la relación que existía entre las formas tipológicas y su aplicación en el proyecto. Yago te podía llamar a las dos de la madrugada, cuando estaba trabajando con sus maquetas hechas con paquetes de tabaco que reducía la máxima expresión, para explicarte sus avances. La profundidad y libertad con las que Yago utilizaba la Salvador Tarragó — Pere Joan Ravetllat tipología como un referente, conjuntamente con la tesis de Carlos estudiando las variaciones que puede tener una tipología y finalmente la mía, basada en un catalogo histórico bestial —como todo lo que hago yo— constituyen un discurso sobre el tipo y tuvieron su nacimiento en torno la revista. En relación a mi tesis, mi trabajo se basaba en un catálogo muy bien documentado de casos ejemplares que iban desde las cuevas paleolíticas o las barracas neolíticas hasta los palacios del siglo xviii, la dimensión fundamental de Rossi o los planteamientos de Cerdà basados en las formas de implantación territorial. De todo ello conseguí hacer una síntesis de casos ejemplares y esto finalmente puede hacerlo por la misma razón que decíamos antes con Carlos, ya que los dos no sabíamos dibujar. En mi caso, si hubiera sabido dibujar de manera fácil, entonces la mano hubiera ido mas rápido que la cabeza y hubiera significado una simplificación, como ha ocurrido en todas las catalogaciones que se han celebrado anteriormente. Así, como dibujaba mal, tuve que acudir a buscar en los ejemplos existentes que estudiaba las variaciones y las permanencias que se establecían entre ellos y el aparato teórico que puede elaborar fue muy interesante. Digamos por lo tanto que en las tres tesis, el discurso de las tipologías adquiría un valor de herramienta de trabajo que es en definitiva para lo que sirve la teoría. La teoría es una herramienta transformadora de la realidad y los libros que produce no solo sirven para leer y reflexionar sino que fundamentalmente los necesitamos para proyectar. Éste es su valor primordial. Pere Joan Ravetllat: Debo muchas cosas a Carlos Martí y me gustaría aprovechar esta ocasión para resaltar algunas de ellas. Creo que hay un valor en la figura de Carlos que es su universalidad y esto es algo poco frecuente de encontrar. Cuando yo era estudiante o hacia poco que había terminado la carrera, me acuerdo que me sentía atraído por la revista 2C y sus contenidos. En esa época, me seducía la teoría aunque, no tanto por los proyectos que se mostraban, que me parecían un poco distantes o dogmaticos, como por la figura de Carlos. Magister Honoris Causa 164 165 Recuerdo bien el Carlos Martí de esa época. Recuerdo su capacidad de compartir y de aceptarnos a todos. Esa capacidad de ser preciso con las palabras y al mismo tiempo de proyectar a través del texto, a través de la palabra escrita. Pasan los años y sus comentarios son más y más universalmente compartidos por todos. Creo que esto es un gran merito y que todavía no ha terminado. Hoy en día, seguimos volviendo a los temas y a las palabras que Carlos lanzó con la revista DPA. Sus palabras se vuelven maneras de proyectar. Yo, por lo tanto, quisiera empezar resaltando la universalidad que tiene Carlos y que es compartida por todos. Veremos cuando acaba esta estera, continua y universal, de aceptación de la palabra; de la palabra entendida como instrumento de proyecto que Carlos nos ha dejado como legado. Otro valor de la figura de Carlos que quisiera resaltar es su gran proximidad. Yo no me iría hoy de esta sesión tranquilo sin elogiar a Carlos como arquitecto pero también debo decir que se trata de una persona excepcional. Una buena persona que, como sabemos, no necesariamente es una condición indispensable para ser un buen arquitecto pero que si coincide, como en su caso, creo que ayuda mucho. En Carlos, su proximidad la encuentras en su capacidad de compartir temas con él, en la cafetería de la escuela por ejemplo, y en poderle preguntar en cualquier momento sobre un artículo o cualquier otro tema. Yo creo que a mí Carlos siempre me ayudó, me ha ayudado y hoy aún, todavía, voy a verle, menos de lo que debiera, para pedirle consejo. Sin duda, Carlos tiene esta capacidad de compartir gracias a su gran calidad humana. Xavier Monteys: Conozco a Carlos desde hace mucho tiempo y he dicho en más de una ocasión que ha sido mi mentor. Fue mi profesor cuando llegué a quinto curso de esta escuela en un momento donde yo no me dedicaba demasiado a la arquitectura porqué estaba ocupado en temas políticos. Creo que en ese momento —Jaume lo sabe— a mi me aprobaron por otros medios pero no por mí trabajo. Tengo sin embargo un gran recuerdo de aquella época porque creo que fue Pere Joan Ravetllat — Xavier Monteys también su primer curso como profesor y yo llevaba en la escuela un tiempo de sequia, así que nos encontramos. Carlos me ofreció también mi primer trabajo como profesor ya que me dio la oportunidad de entrar en una sustitución en la Escuela de Arquitectura del Vallés. Más adelante, me propuso también colaborar en la revista 2C de la que hice de chico de los recados hasta que ya participé en los principales temas. Finalmente, Carlos también me pasó uno de mis primeros encargos profesionales que tanto él como Antonio no podían abordar en ese momento y que consistía en la ampliación del Museo de Gavà y que hice con el que entonces era mi socio José Maria de Lecea. Por lo tanto mis primeros pasos en casi todo, desde la enseñanza hasta mis primeros escritos o los primeros encargos que uno tiene como arquitecto, se los debo a él. Y por eso digo que ha sido mi mentor. Siempre le he pedido consejo y debo reconocer que últimamente le tengo un poco abandonado porque tampoco lo quiero marear. Mientras Fabio Licitra hacía su tesis doctoral descubrí que existen dos Carlos Martí. Para los italianos existe el Carlos Martí Arís —il Martí Arís— y para nosotros, en cambio, existe sencillamente Carlos Martí. No quiero decir con ello que sean dos personajes diferentes pero nosotros creo que hemos proyectado cosas distintas sobre él. Los italianos le habéis puesto una aurea mítico teórica que no le regateo pero que, como decía Pere Joan, para nosotros Carlos siempre ha sido un personaje asequible. Te lo podías encontrar en la cafetería de la escuela, por ejemplo, ausente de esta aurea. Hay una cuestión que me parece importante de resaltar y es el modo en como utilizamos el legado de Carlos. Cuando oigo hablar, por ejemplo, del texto de Las variaciones de la identidad y de la noción del tipo arquitectónico inmediatamente tengo la impresión —sobre todo en esta escuela— que sirve para poder congelar este asunto y apartarlo definitivamente del presente. Parece que nos remitimos a un tema que pertenece al pasado y del que ya no podemos hacer nada. Nos referimos a él para congelar la idea de tipo y cerrar el Magister Honoris Causa 166 167 asunto. En este sentido, si preguntásemos a los estudiantes, por poner un ejemplo, probablemente nos dirían que el tipo es una cosa lógica del pasado o algo así. Creo que no hemos contribuido demasiado a cambiar esta idea; a regar esta planta para creciera, diríamos. Si no recuerdo mal, en relación al tipo, la definición que propone Carlos se refiere a un enunciado lógico que describe una estructura formal. Creo que entre todos tenemos la obligación de desarrollar esta idea y tratar de dilatarla en el tiempo, de prolongarla en el presente. Quisiera ahora señalar tres cosas en relación a este asunto y que están vinculados con la figura de Carlos. La primera es un comentario de Carlos sobre el proyecto del cementerio de Modena de Aldo Rossi. Cuando estudiábamos este proyecto fue todo un acontecimiento para nosotros, más bien un cataclismo. Para algunos el proyecto parecía algo dogmático pero para nosotros aquello era algo esplendido, una cosa espectacular. La publicación que escribió Rafael Moneo sobre él contribuyó además a que viésemos las imágenes del cementerio como si fueran iconos. En relación a este proyecto y recordando una cosa que había dicho el propio Rossi, el comentario de Carlos fue señalar que en el momento en que los nichos del cementerio se empezaran a llenar de fotografías, de lápidas, de ramitos de flores, de cuadros, de vida por lo tanto, el cementerio como icono dejaría de serlo y se convertiría en una cosa que ya no estaba tan clara, en un especie de oxímoron. Esta contradicción que mencionaba Carlos, en cierto modo, señalaba un camino para la idea de tipo muy fructífero, algo que ya no debíamos congelar en el tiempo sino que tenía su pleno sentido en el presente. El segundo comentario es uno de los episodios más bonitos de Las variaciones de la identidad que no es otro que esa lámina donde se dibujan tres plantas sucesivas de la catedral de Siracusa, desde el templo dórico hasta la catedral barroca. El libro muestra la serie de transformaciones que habían acontecido sobre el edificio en el curso del tiempo. Si hoy en día alguien de una institución pública hubiera estado al cargo de este edificio muy probablemente la catedral de Xavier Monteys Siracusa, tal y como la conocemos hoy, no hubiese visto nunca la luz. Porque alguien hubiese decido preservar el templo dórico y privarle de su evolución en el tiempo. Por tanto, la idea de tipo que se defiende en el texto de Carlos aparece como algo contaminado, como una cosa que no está escrita, que no está prevista y que probablemente tampoco es culta. Una cosa intermedia que se abre a la contingencia y, visto así, la idea de tipo se acerca más a la idea de transformación que defendía Moneo. Y el tercer comentario es un libro que le gusta a Carlos y que en alguna ocasión lo había leído en público. De hecho, en alguna ocasión se había hecho acompañar de una persona para que lo leyera por él, básicamente porqué lo hacía con mas intención. Me refiero a la primera parte del libro de Manuel Chaves Nogales sobre su infancia en una calle de Sevilla. En ese libro hay una descripción de la calle que es imposible de dibujar. Es imposible de retratar y solo es posible escribirla. Es una calle muy curiosa porque en ella pasan varios tiempos a la vez. Esa descripción que propone Chaves es la anti congelación por naturaleza. No sé si eso es tipológico o no lo es, pero no entra en ninguna definición, no cabe. Tiene mucho más que ver con la colección de postales de viajes como las que podemos ver en la exposición de Carlos del vestíbulo porque tienen un significado para todos nosotros. En la colección de sus postales vemos imágenes donde todos reconocemos cosas comunes porque son compartibles, forman parte de algo común y señalan el valor de lo contingente. Este episodio de la contingencia y de la perversión de la condición de una cosa para que pueda transformarse en otra está en su idea de tipo. Evidentemente, nosotros tenemos una vida muy corta para poderlo percibir pero, a veces, podemos intuir que está ocurriendo. Son situaciones que antes pasan en la ciudad que en la propia arquitectura pero, en los tiempos que corren, esto afecta a la arquitectura. Creo que nuestra obligación seria ampliar la noción de tipo de Carlos e inseminarle esta clase de problemas de la realidad para ver como acontecen sus transformaciones. Esto Se puede hacer sin renunciar a hablar sobre arquitectura Magister Honoris Causa 168 169 ni renunciar tampoco a la palabra escrita, como hoy se ha dicho aquí, pero incorporando en cambio una cosa que no está en esta escuela y que pertenece a algo que nos impresionó a todos cuando lo leímos en su momento y que es el riesgo a que la arquitectura se convierta en una lengua muerta. Creo que parte del trabajo de Carlos sobre el tipo ha sido precisamente evitar que se convierta en una lengua muerta y tal vez deberíamos preocuparnos de que en lugar de congelar esta idea solo en esa acepción que se difunde extensivamente la ampliáramos un poco más. Valeria Pezza: Quisiera empezar felicitando a Carlos por el reconocimiento que hoy recibe. Yo conocí a Carlos en Nápoles donde también coincidimos con Salvador y otros miembros del 2C. Quisiera agregar una pequeña reflexión a las palabas que acaba de decir Bruno Reichlin alrededor de la inteligibilidad de la arquitectura. Creo que Carlos ha trabajado con habilidad y sabiduría sobre la comprensión del objeto arquitectónico, sobre la idea de acotar pacientemente el objeto arquitectónico para poder ejercitar su posterior lectura e interpretación. Carlos también ha intensificado su conocimiento sobre las nociones de forma y espacio arquitectónico, sobre todo cuando hoy aquí se ha habado del carácter anónimo de la arquitectura y de su interés por la ciudad anónima. Este carácter anónimo me ha hecho pensar en un pequeño libro del ensayista italiano Giorgio Agamben que se llama Genius y que reflexiona sobre el sentido de la palabra genio. Agambem describe como la misma raíz de la palabra connota dos ideas al mismo tiempo: por un lado, la idea de generalidad, es decir el carácter general de las cosas y, por el otro, la idea de genialidad, es decir, el carácter individual de las cosas. Y en este sentido, añade que uno es genial cuando consigue desvelar el carácter impersonal de las cosas, es decir el carácter de aquello que es verdaderamente compartible por todos. Personalmente, creo que Carlos ha sido genial en este sentido, en su capacidad para desvelar el carácter impersonal y universal de la arquitectura y a Xavier Monteys — Valeria Pezza — Antonio Barrionuevo secundar su inteligibilidad respecto a aquellas reducciones convertidas a pura opinión o emoción. Antonio Barrionuevo: Yo quisiera empezar diciendo que estuve en la formación del grupo 2C —en sus comienzos en Barcelona — pero que luego ya lo viví desde Sevilla. Recuerdo en el número 11 de la revista, cuando estudiábamos precisamente la ciudad de Sevilla y trabajábamos levantando las casas — los tipos de la ciudad— que en ese momento no teníamos la sensación de hacer un trabajo sobre las piedras sino que nos interesaba la vida de la gente en esas casas, la forma de vivir. El planteamiento venia de Rossi quien decía que la tipología es la vida, es la forma de vivir. Nunca entendimos aquello, por lo tanto, como una manera de tener una colección de trabajos que nos proporcionara una mayor cultura sino que se trataba de conseguir unos estudios que se pudieran convertir en un apoyo teórico para poder hacer nuestros proyectos. Esos estudios fueron una manera de afrontar la crisis del funcionalismo extremo del movimiento moderno que en aquellos momentos había construido unos barrios donde la gente vivía completamente hacinada. Ya no nos servía el modelo basado en el bloque lineal y abierto con sus pisos deficientes sino que buscábamos los valores de las casas mediterráneas con sus patios, con sus espacios al exterior tan necesarios, con toda esa cultura del vivir dentro de la casa. Debíamos, por lo tanto, entender las formas tradicionales que se encontraban en esas casas patio pero al mismo tiempo, teníamos que mejorarlas. Debíamos quitar todo aquello de malo que ese modelo también traía consigo como sus servicios compartidos o sus notables deficiencias en muchos otros aspectos. Se trataba por lo tanto de hacer casas nuevas —modernas— con unos estándares diferentes pero que al mismo tiempo no perdieran esa integridad que reconocíamos en la casa patio tradicional. Por lo tanto, en todos esos trabajos que hacíamos se basaban en la domus familiar pero también en los valores de las casas plurifamiliares como las que podíamos encontrar en Milán con sus cortiles o en los corrales colectivos de Sevilla. Buscábamos, entonces, Magister Honoris Causa 170 171 argumentos para fundamentar la dirección del proyecto de la vivienda colectiva. En ese sentido, nosotros teníamos el convencimiento de que la tipología no era un problema como pasa con algunos temas cuando se interpretan de manera errónea y se cosifican sino que era el camino a seguir, era la regla. Teníamos la idea de dedicarnos al estudio de la ciudad y de sus tipos edificatorios para regresar con ello al proyecto de arquitectura. No se trataba, como he dicho, de simplemente tener una mayor cultura o una buena colección de trabajos. En este sentido, lo que planteaba Carlos con Las variaciones de la identidad era la capacidad que tiene el tipo a través de una serie de operaciones —a través de la transformación— para llegar a ser algo vital. Pero no solamente se trataba de hacer un monumento del tipo, sino que también estaba, como ya he explicado, relacionado con la vida, con las formas que cogía la ciudad, con el espacio público, etc… Finalmente, quisiera señalar la evolución que ha hecho Carlos durante ese tiempo porqué últimamente, sus intereses están en la ciudad entendida desde el territorio. Todos sus últimos escritos tratan de la construcción del paisaje y de la geografía. Yo creo que Carlos ha hecho una evolución. Empezó trabajando sobre la escala pequeña y ahora su obsesión es la escala del territorio y como la arquitectura puede incorporar el paisaje. Resalto, por lo tanto, que Carlos que nunca vio la tipología como un problema cerrado y yo creo que en la escuela este tema va a volver porque en este momento es algo revolucionario. Gerardo García Ventosa: Solamente querría poner en constancia mi reconocimiento y mi agradecimiento a la enorme generosidad de Carlos Martí por la colección Arquitesis de la Fundación Arquia. Una colección que, como sabéis, es la que tiene un mayor prestigio del conocimiento de todo lo que se hace hoy en día. Carlos ha ido cuidando esta colección durante mucho tiempo. Él se encargaba de proponer a las personas que conformaban el jurado de cada edición y actuaba como secretario. Ha ido mimando a los ganadores para que todas Gerardo García Ventosa — Félix Solaguren-Beascoa estas tesis se convirtiesen finalmente en los libros que hoy en día gozan de un gran reconocimiento. Sencillamente quisiera dejar constancia de ello con este agradecimiento. Félix Solaguren-Beascoa: Recuerdo cuando empecé en esta escuela, enseñando proyectos en tercer curso, que había una cosa que me impresionaba bastante: el vértigo al papel en blanco o, como decía Rafael Moneo, a «proyectar sin red». Yo creo que Carlos ha significado para todos nosotros esta red de protección, es decir esta seguridad frente al proyecto. Carlos es el soporte personal y teórico, ya sea para proyectar o escribir y por eso muchos le estamos tan agradecidos. Carlos también decía: «Toda la arquitectura puede ser vista como el resultado de una serie de transformaciones operadas sobre diversos temas». De alguna manera, esta frase también nos invita a ir mirando a otros terrenos para poder así hacer esta red de Carlos un poco más densa y estable. Y nos invita además a mirar hacia atrás, hacia lo que existe y, así, a fortalecer continuamente este soporte. Esta es una gran aportación de Carlos. Hace un tiempo le pedí que me ayudara en la presentación de los libros de Jacobsen en Madrid y debo decir que, para mí, Carlos siempre me ayudó a dar ese soporte teórico que seguramente yo no tengo. Me dio la red como proyectista pero también como escritor. 1. Transcripcions de les intervencions per Roger Such 173Nota Biogràfica Carles Martí Arís va néixer a Barcelona el 10 de juny de 1948. Va estudiar Arquitectura a l'Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona, titulant-se el 1972, tot i que la seva veritable escola va ser la redacció de la revista 2C Construcción de la Ciudad de la qual va ser sots director fins el 1985 quan va deixar d’editar-se. El Grup 2C, aglutinat en torn de la carismàtica personalitat de Salvador Tarragó, va prendre com a principal referència la figura intel·lectual d'Aldo Rossi, encara que els 22 números editats mostren un camp d'interessos molt més ampli que va des de la casa sevillana o el territori del Véneto fins l'obra de Cerdà, Torres Clavé o Sostres. El darrer número, «La línia dura», va significar un bel·ligerant al·legat contra les posicions del postmodernisme que llavors triomfava en gairebé tots els fronts. 1976 va ser, per a ell, un any decisiu marcat per dues experiències que van deixar petjada: els set mesos d'estada a la regió nord-oriental d'Algèria formant part d'un grup dirigit per Emili Donato, per projectar sis «villages agricoles pour la revolution agraire»; i la participació en el Primer SIAC de Santiago de Compostel·la, moment àlgid de la tendència liderada per Rossi. Poc després es va incorporar a l'Escola d'Arquitectura de Barcelona com a professor de Projectes, dins de l'equip coordinat per Raimon Torres. A partir de llavors la docència es converteix en la seva principal dedicació, que fa compatible amb el treball professional en associació amb Antonio Armesto. Entre els seus llibres cal destacar Las variaciones de la identidad. Ensayo sobre el tipo en arquitectura (1990, 2014), Silencios elocuentes (1999), Las formas de la residencia en la ciudad moderna (1991), Santiago de Compostela. La ciudad histórica como presente (1996), La arquitectura del cine. Estudios sobre Dreyer, Hitchcock, Ford y Ozu (2008), La cimbra y el arco (2005) i Cabos sueltos (2012). Ha estat l'impulsor d'iniciatives editorials com la col·lecció Arquitectura/ Teoría de Edicions del Serbal, la col·lecció Arquíthesis de la Fundación Caja de Arquitectos o la revista DPA del Departament de Projectes de la UPC. NOTA BIOGRÀFICA Carlos Martí Arís. Magister Honoris Causa. 18 de novembre 2014 Fila superior, d'esquerra a dreta: Ricardo Devesa, Fernando Ramos, Assistent personal Carles Martí, Xavier Monteys, José Ramón Pastor, Emili Donato, Andreu Roca, César Portela, Fabio Licitra, Jordi Ros, Bruno Reichlin, Antonio Barrionuevo, Jorge Torres Cueco, Daniele Vitale, Salvador Tarragó i Roger Such. Fila inferior, d'esquerra a dreta: Marta Cervelló, Orsina Simona Pierini, Carlos Martí, Maria Madalena Pinto da Silva i Ariadna Perich