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Tres sepulturas levantinas

Mergelina y Luna, Cayetano de

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TRES SEPULTURAS" LEVANTINAS Interesan las manifestaciones sepulcrales, como índices defi nidos y precisos de un momento histórico, como expresiones de una idea, revelación de un sentimiento e incluso como determinantes de modalidades propias, o de influencias de valores extraños, actuando sobre aquéllas. En nuestra Península, en cualquier período de su historia, cabe señalar monumentos sepulcrales que concretan aquellos diversos aspectos: dólmenes de los Millares, Menga y Romeral; taulas, talayots y navetas de Talatí de Dait, Lluchmajor y Els Tudons; camaras de Tútugi y Tugia; sepulcros y mausoleos de Tarragona," Vilablareix, Villaloyosa, Fabara, Corbins, Sádaba, Mérida; recintos funerarios de Carmona; excavados sepulcrales de Baena y Osuna, etc., jalonan a través del tiempo, interesantes muestras de estas manifestaciones. Al lote conocido, cabe unir tres grandes monumentos situados en zona levantina: el del Tosa) de Manises (Alicante), y los de Jumilla y La Alberca (Murcia), los que presentan dentro de un tipo general bien acusado, especiales características, las necesarias para poder definirlas como encajados en una época precisa, y las sufi cientes para establecer entre ellas una diferenciación, acomodada a las particularidades del momento en que se constituyeron. * * * Sepulcro de! Tosa! de Manises.^k unos cuatro kilómetros al N. E. de Alicante, siguiendo ,el tramo de cosía que limitan las laderas de sierra Grosa, tras su última estribación formada por el Monte San Julián, ábrese la pequeña ensenada de la Albufereta. limitada ai E. por un montículo nombrado Tosal de Manises, donde se registra una interesante estación arqueológica conocida por su necrópoli y su poblado (1). ' Su importancia se hace evidente, no tan sólo por las ruinas 28 C. DB MERQELINA que afloran (en paríe exigua excavadas), sino por cuanto se deduce desapropia situación, al determinar sobre un establecimiento muy primitivo y en posible y casi evidente relación con viejas colonias griegas próximas, una serle de reocupaciones, que llegan empobre ciéndose, hasta el período bárbaro. A la distancia de unos cien metros a partir de las faldas del montículo indicado, en dirección Norte, hubo de descubrirse utia cripta sepulcral de planta cuadrada, de cuya posible superestructura nada puede colegirse actualmente, por la pérdida total de todo indicio de posible construcción que evidentemente debió existir, dada la propia importancia del monumento. Y no deja de ser curioso observar que esta cripta, de reducidas proporciones (2,80 por lado), al parecer, no tuvo comunicación alguna con el exterior. Formada en un excavado del terreno, donde encaja totalmente, presenta muros constituidos por sillares desiguales que determinan hiladas regulares de 0,19 a 0,46, señalando la cámara altura máxima de 5,50 ms. El paramento indicado, cuyos sillarejos se unieron con mortero, se cubrió con revestimiento de cal. Su cubierta se formó por dos arcos rebajados de dovelas desiguales que apoyan en los muros sin intermedio de impostas, sobre los que descansan lajas escuadradas que cierran el espacio determinado entre ellos (figf- ^•^)- En su lado derecho se dispuso una sepultura formada por seis piedras, de las que dos, las que forman cebecera y pies, aparecen talladas. La de la cabecera, con muesca o encaje para la cabeza, conforme a tipo generalmente aceptado como correspondiente a época avanzada: la que cierra, a los pies, tallada en forma de U. Mide este pobre sarcófago, de cuya cubierta nada puede precisarse, 1,90 X 0,60 y el resto de las piedras, cuatro, que le forman aparecen desiguales y sueltas. El suelo de la cámara está formado por fierra apisonada. Se resena, si bien como algo dudoso (2), el hallazgo de objetos de plata, como piezas de vajilla, desaparecidas sin que hayan podido ser estudiadas. El emplazamiento de este sepulcro en las cercanías de la vía romana y el hecho interesante de la aparición, en lugar muy próximo al monumento, de unas curiosas estelas funerarias, acusa la exis tencia de una necrópoii avanzada, que podría fecharse como posterior al siglo v. Las estelas, una de ellas partida, presentan tosca labra, y al parecer sin terminar. Son rectangulares y se decoran con dos discos; JeccLon poi -A ^ítCCto'n.pox^ C J). y Escala Fig. 1.®—Sepulcro del Tosal de Menises (Alicante). *'. ( 30 C. DE MERQEUNA uno de ellos inscribe, en un rudimentario y ancho sogueado, una flor de seis pétalos; el otro, enmarca en una tosca láurea acusada por burdo espigado, un crismon típico, entre cuyos brazos aparecen las siglas S. C. que pueden significar Spes C/irisfo, «Esperanza en Cristo» (3). En las enjutas inferiores, mal trazadas, las dos letras griegas, alfa y omega. La otra estela, de la que sólo se conserva una mitad, presenta análoga organización decorativa, mostrando un disco, en el que una gráfíla en espiga inscribe un motivo floral formado por cuatro hojas triangulares que cruzan sus peciolos, llenando el campo libre entre sus ápices, unas anchas y gruesas hojas de extremos afilados. Lo burdo de la talla a bisel, característica, señala para las estelas una clara procedencia bárbara. Si por lo que se refiere a la cripta, tenemos en cuenta la muesca típica de la sepultura en su cabecera, no cabe establecer grandes diferencias entre aquéllas y ésta, por lo que cabe asignar a este grupo de manifestaciones, una fecha no lejana, comprendida posiblemente entre los años del siglo v. » * * £7 casón de Jum/Ila.—Con el nombre indicado, se conserva en Jumilla, muy próximo a la población y enclavado en las tierras de sus huertas, un viejo sepulcro interesante, rehecho en su parte anterior y convertido hoy en depósito de aperos de labranza (fig. 2.°). No obstante las modificaciones sufridas, cabe estudiarlo casi en su totalidad. forma su planta una nave rectangular (3,15 X 2,15) constituida por fuertes muros, de medio metro de espesor, a la que da acceso un único ingreso, hoy modificado, pero entre el que es dado conjeturar amplitud de más de un metro (1,10), por una altura no determinabie, ya que este hastial del S. E., en el que se abría la puerta, es la porción de! monumento que ha sufrido en gran parte fuerte transformación. Lateralmente, se disponen dos absidlolos de planta de herradura, a los que dan ingreso sendas puertas, con ancho entre jambas de un metro y posibles arcos, hoy destruidos, que conjeturamos pudieron perfilarse en forma de herradura, con desarrollo de su curva en proporción tal vez menor a un tercio del radio. No deja de ser aventurada esta suposición, dada la destrucción casi total de esta parte, motivada posiblemente por la necesidad de TRES SEPULTURAS LEVANTINAS 31 dar más amplitud a estos ingrresos, la que pudo sentirse en cuaiquier momento de la iargra utilización del monumento en sucesivas reocupaciones. Creemos no es posible admitir que estos ingresos se dispusieron como simples puertas rectangulares, cuyos dinteles estarían forma dos, en este caso, por las líneas de arranque de la bóveda, pues si se 1 SCKigv ;ta C¡> '■ 'Y-. lO" 'O» KB Fig. 2.^-El Gasón de Jumilla (Murcia). aceptara esto, veríamos que las prolongaciones ideales ascendentes de las líneas de las jambas, no enrasan en este sentido con la obra existente, pues el mampuesto en estas partes las rebasa. Pueden observarse estos detalles en la jamba izquierda del ingreso al absidiolo de la derecha y en ambas jambas del ingreso al absidiolo Izquierdo. Excluímos la posibilidad del empleo de arcos semicirculares, pues ellos determinarían un vano de proporciones muy reducidas. 32 C. DB MERQBLINA Cabría suponerlos ligerameníe peraltados, en cuyo caso se solucio naba aquella dificultad, y esto pudiera admitirse, pero, atendiendo al conjunto de particularidades que muestra el monumento, no es de des preciar el supuesto deque fueran de herradura, con escaso desarrollo de su curva, la que posiblemente no debió alcanzar tal vez. como antes se indicó, ni siquiera la proporción de un tercio del radio. Aceptado esto, puede rehacerse el posible dovelajc de estos arcos, hoy totalmente perdidos, tal vez construidos sobre un acusado enjarje, a juzgar por los cortos indicios que restan y con trasdós de exiguo desarrollo. Es de notar una ligera inclinación de las piedras que forman el mampuesto de los muros, a! llegar a la altura aproximada de los ríñones del arco que conjeturamos, lo que parece anunciar un cambio en la disposición de las piedras formando hiladas horizontales que se nota en el resto de la construcción. Ello puede observarse ligera mente en el lado derecho del ingreso af ábside de este mismo lado, y de un modo más acusado en el ingreso al absidiolo izquierdo. Los fuertes muros que forman el monumento, como ya se anotó, están constituidos por un mampuesto de grandes piedras ordenadas en hiladas y separadas por capas gruesas de cal, los que apean bóvedas construidas por curioso procedimiento. La bóveda de la nave, en sus arranques, está moldeada sobre cimbra, utilizado duro mortero de piedra y cal, procedimiento usado en los cascarones rebajados que cubren los pequeños ábsides laterales; mas, en aquélla, su tercio superior se construyó de rosca con un dovelaje burdo de lajas de piedra, ampliamente espaciado por masas de mortero de cal. En el hastial del N. O. pueden observarse bien las particularidades de construcción de esta bóveda, siendo de notar una evidente prolongación de su curva, sobre la semicircunfe rencia, algo cerrada en su lado izquierdo; una característica diver gencia de las líneas del trasdós en su arranque, y una disposición de las rudas dovelas, con tan escasa inclinación, que sus prolongaciones parecen coincidir en la línea de imposta, características que a nuestro juicio, imprimen sello de visigoíismo al monumento. El piso de la nave central, que pudimos excavar cuidadosamente, aparece ocupado, a la profundidad de 0,70 del nivel actual y a la de 0,30 del posible nivel antiguo, por tres grandes sepulturas, de las cuales, dos, se disponen en sentido del eie mayor, y otra delante de éstas, más estrecha, en sentido del eje transversal. Están formadas por gruesos muros de mampuesto, midiendo las dos primeras TRES SEPULTURAS LEVANTINAS 33 1,90 X 0,65 y profundidad de 0.90. La tercera mide 1.85 X 0,55 y la misma profundidad. Aparecieron totalmente removidas, faltando sus cubiertas y sin que en ellas encontráramos índice alguno que pudiera precisarnos con seguridad una fecha. * * ♦ E! sepulcro de ¡a Alterca.—La vertiente Norte de la sierra de Carrascay, frente a Murcia, estribación que domina la espléndida huerta; guarda en sus faldas y barrancadas, una larga serie de yacimientos arqueológicos, de los que, en alguna ocasión, hemos podido ocuparnos (4). La variedad de estaciones y su importancia, sobre el amplio sector de la sierra, no arguye novedad. Ya en 1794, el Canónigo de la S. I. de Cartagena. D. Juan Lozano, registraba la gran riqueza arqueológica del bello rincón murciano (5); y no es raro encontrar en los anales de la ciudad, la evidente preocupación de los cultos y de los eruditos (6), conjuntamente con noticias del afán de los busca dores de tesorosy y del husmear de chamarileros desaprensivos, que hicieron del lugar cantera fácil a sus apetencias de lucro. En el estudio que llevamos a cabo (a base de la campaña de excavaciones realizada sobre esta importante estación de La Alberca, situada a unos seiscientos metros al Sur del pueblecito de este nombre, en el lugar que se denominó El Llano), pudimos darnos cuenta prontamente, a pesar del removido total del yacimiento (7), de hallarnos en presencia de una estación romana, posiblemente una villa muy rica que, abandonada o destruida, suministró material abundante, en una reocupación del lugar, para el establecimiento de una extensa necrópoli, que consideramos tardía, a juzgar por los datos recogidos en nuestra exploración. Prescindimos de hacer un estudio detenido del conjunto de la necrópoli, tanto por su escasa importancia, al repetir organizaciones bien conocidas, como por el desgraciado estado de remoción total y destrozo en que hubimos de encontrarla, limitándonos a dar una amplia reseña gráfica, unida a aquellas notas que conviene señalar, en cuanto nos sirvan para precisar fechas, concretándonos, por consi guiente, al estudio del gran sepulcro, sobre el que incluso nos hemos atrevido a perfilar una posible reconstrucción, sin más interés que el de valorar su propia importancia, sobre una solución posible, pero extraordinariamente aventurada (figs. 3.°, 4.® y 5.°). 34 • c. DB MBRQBLINA Del curioso monumento, actualmente sólo es fácil reconocer su cripta, formada por una cámara rectangular, dispuesta en una exca vación abierta en el terreno para albergarla y formada por fuertes muros en opus spicafum, construidos por hiladas de cantos rodados sujetos con fuerte argamasa de cal. Estos muros se coronan por una imposta formada por tres hiladas de losetas de barro separadas por una capa gruesa de mortero de cal y dispuestas en saledizo ligeramente, presentando las de la hilada inferior corte oblicuo, detalles que acusan bizantinismo evidente. Sobre esta imposta aparecen losetas que miden 0,48 x 0,28 x 0,26, dispuestas de plano, acusando el arranque de una bóveda rebajada que hubo de cubrir la cripta y de la que, tan sólo en el ángulo S. O. del recinto, se conservan cuatro hiladas, separadas por capas de argamasa del mismo grueso. En el suelo de la cripta, cubiertas con grandes losas bien escuadradas, se dispusieron cuatro amplias sepulturas en sentido del eje transversal del monumento, formadas por sillares labrados, de arenisca dura, con muescas para su mejor y más seguro encaje, o a veces, con ensambladuras determinadas por retalies, como ocurre en la primera a partir del fondo, la que a su vez presenta la piedra que forma su cabecera tallada en forma de U. Esta misma, muestra su fondo constituido por grandes losas bien trabajadas, pero en las tres restantes faltan, sustituyéndolas una capa de fuerte mortero de cal sobre lecho de cantos rodados. En nuestra exploración observamos la falta de tres de las grandes piedras de cubierta, encontrando las sepulturas totalmente vacías; pero según el informe del Sr. Fontes, al descubrirse en 1 de Enero de 1892, se encontró «... polvo fí nfsitno de incineración én considerable cantidad y hojuelas imperceptibles de hierro», lo que no deja de ser extraño e inadmisible, pues las sepulturas son de inhumación a todas luces, tipo a su vez único y general para toda la necrópoli. Las sepulturas, removidas de antiguo, cuando pudo verlas el señor Fontes, tan sólo contendrían tierra fina de filtración y algún resto de hierro, pertenecientes a objetos del ajuar o correspondientes a los clavos o abrazaderas de los sarcófagos. La falta de restos humanos, siquiera en fragmentos, no es extraña, porque los terrenos por su calidad, descomponen de modo extraor dinario lo que a ellos se confía. 4 I a (Í¿ÚM • '■ 'Z -y . í'Ti' • • '• V • ■» 1*1! • -'-. ry i íf.r/'vSK m Fig. 3.° —La Alberca (Murcia).—a) Planta del sepulcro en su estado reconstruida del mismo, c) y d) Sección longitudinal y transversal del alzado, de las ruinas y ^ '"^construcción posible. TRES SEPULTURAS LEVANTINAS 41 en forma de tumbo enlucido cxteriormeníe, tipos todos ellos que, si bien son francamente hispano-romanos, alcanzaron épocas muy avanzadas. Violadas casi todas las sepulturas, no pudimos recog^er de ellas datos de especial interés, y en las pocas que encontramos intactas, tallaba el ajuar. Suponemos la nccrópoli coetánea, o posterior en pocos afíos, a la gran sepultura descrita. C. DE Meroelina NOTAS (1) José Lafuente Vidal. «Excavaciones en la Albufereta Alicante (Antigua Lucetum). J. S. del T. A.. n.° gral. 126. Madrid, 1934. (2) ídem. «Alicante en la antigüedad. Alicante, 1902. (3) Idem, oh. cit., pág. 44. (4) C. de Mergelína. «El Santuario hispánico de Nuestra Señora de la Luz en Murcia». J. S. de E. M.®, n." 77. Madrid, 1925-26. Gratiniano Nieto. «Noticia de las excavaciones' realizadas en la necrópoli hispánica del Cabecico del Tesoro. Vererdolay. Murcia». Bol. del Seminario de Arte v Arqueología. Universidad de Valladolid. Fase. XXII a XXIV, T. VI. 1940.- C. de Mergelína. «La Iglesia bizantina de Aljezares». Archivo Español de Arqueología, n.® 40. Madrid, 1940. ^ (5) /. Lozano. «Bastitania y Contestania del reino de Murcia». Murcia, 1794. (6) Merece mención especial, entre quienes supieron preocuparse con verdadero afán científico de estos valores, la figura altamente simpática de un benemérito murciano, D. Javier Fuentes y Ponte, de quien hemos podido hojear un largo y atinado informe sobre ios viejos descubrimientos de La Alberca, redactado en 1894 a instancias de la Comisión Provincial de Monumentos de Murcia. Esta entidad, por mediación de su actual Secretario, D. 'Andrés Sobejano Alcayna, tuvo la gentileza de poner en nuestras manos tan interesante estudio. Con él puede rehacerse la larga y desgraciada historia del yacimiento, ya en aquellos años sometido a las rebuscas de los ignorantes ávidos de ganancias y entorpecedores de la labor científica. El Seminario de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid, conocedor, por sus campañas de estudio y excavaciones, de la imperiosa necesidad de salvarlos, suplicó la continuación de los trabajos, y de modo especialísimo, los de la necrópoli del Cabecico del Tesoro, por la situación especial del yacimiento, y lo fácil de toda rebusca y expoliación fraudulenta. Un criterio, extraño e inaceptable, mantenido por la Comisaría de Excavaciones, estima dilatarlos, desconociendo seguramente las condiciones en que se encuentra. Si el ilustre erudito murciano Sr. Fontes viviera, podría de nuevo alzar sus justas lamentaciones, uniéndolas a nuestras quejas. 42 C. OB MERQELINA (7) El curioso informe elevado a la Comisión Provincial de Monumentos por D. Javier Fontes y Ponte, explica la expoliación casi total que desde el primer momento pudimos registrar. De la memoria del Sr. Fontes recogemos los siguientes datos interesantes. El Llano, que era un erial abandonado, propiedad del Sr. Duque de Alba, fué destinado a plantación de olivar en 1832. Al realizar los trabajos necesarios se hallaron los primeros indicios, pero al parecer no se Ies dieron importancia. Entre los años 1871 a 73, para el aprovechamiento de las aguas se hicieron trenquesy se escalonó el terreno, hallándose entonces, el gran fuste completo y el capitel que, cedido galantemente por el Sr. Duque de Alba al Museo Arqueológico de Murcia, fué transportado y colocado a expensas del Sr. Fontes. En esta ocasión aparecieron otros trozos de fuste y fragmentos de cerámica. En 1890, adquiere los terrenos por compra a la Casa de Alba, D. Mariano Palarea y Sánchez de Patencia. Los hallazgos repetidos en ocasión de las labores, dan lugar a que se forme la leyenda de la existencia de un tesoro, y en 1891 se constituye una sociedad, de la que es gerente un vecino de Murcia, Manuel Mora Miñano, y socio capitalista un carnicero. Laméntase el Sr. Fontes del afán codicioso de los buscadores y del destrozo total que ocasionan en las rebuscas comenzadas en 1892. En esta fecha aparece el interesante mosaico bautizado con el nombre de *La Reina Mora*, que el Sr. Fontes describe así: aparece sobre fondo blanquecino una fi gura de mujer, tamaño de cerca del natural, sentada, vestida con túnica y manto, cuyos pliegues a nuestro Juicio acusan avance en decadencia artística; se halla sentada en una silla de listona/e delgado con formas curvas, respaldo y brazos. Su cabeza era hermosa; tenia un tocado como de gasa entrelazada con flores y cercano a ella las letras... IRIUS, fi nal de una palabra todavía no interpretada por cuantos la vieron, y a los pies a la derecha están representados un león, dos javalies, una pantera, una paloma, una ave como loro, dados sus colores, y un como caballo fantástico de largas orejas como muía y el hocico o belfo únicamente en forma de pico de águila*. Ordenó el Sr. Palarea, al Profesor de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado, Don Miguel Arroyo, se hiciera un dibujo, pero la noche anterior al día en que iba a realizarse el trabajo uina mano devastadora y criminad destrozó la cabeza y las letras indicadas. Es posible que el mosaico descrito por el Sr. Fontes representase a Orfeo y que la palabra incompleta, no bien transcrita, pudiera leerse [V] IRTUS correspon diendo a una leyenda perdida. El lugar de aparición del mosaico indicado, conjun tamente con otro inmediato en el que se representaba un ciervo, se aproxima al ntícleo de ruinas que constituían los restos de la villa, de la cual serían depen dencias los recintos que los contenían. - Otros mosaicos descubiertos, como los anteriores, fueron destruidos por los afanes de la famosa sociedad, que suponía los tesoros escondidos debajo de ellos. La expoliación fué tan brutal que el Sr. Palarea hubo de rescindir el contrato, abonando una cantidad a la sociedad. Más tarde, en 1'894, Mr. A. Engel, encargado de una misión arqueológica en España, por el Ministerio de Instrucción Pública francés, realiza nuevas explora ciones, recogiendo y aprovechando los datos del Sr. Fontes. Los famosos Rapports de Mr. Engel, publicados en 1801, no alcanzaron estos trabajos, por lo que, salvo la TRES SEPULTURAS LEVANTINAS 43 memoria del Sr. Fonles a la Comisión Provincial de Monumentos, nada se reseñó, y menos publicó, según nuestras noticias, tan sólo unas ligeras notas aparecidas en una Revista franciscana, pergeñadas por un Padre del Convento de Santa Catalina del Monte, y las curiosas y bien ordenadas hojitas de divulgación editadas por los Exploradores, de la Sección de Murcia. Las expoliaciones siguieron sucediéndose, a lo que alentaba la rebusca de materiales necesarios ante el crecimiento de La Alberca. Los trabajos de aisla miento y defensa ordenados por la Superioridad y llevados a cabo por el Arquitecto Sr. Torres Balbás, llegaron tardíos. Bajo estos auspicios y en estas circunstancias, realizamos nuestra exploración. (8) • El Sr. Fonles, que fué testigo de este descubrimiento en la fecha indicada, anota en su informe, que el mosaico que cubría el piso de este recinto sobre las sepulturas, estaba formado por teselas de piedra y vidrio de colores variados y y de nueve milímeíros por lado, combinadas <co/z gusto, aunque no muy escogido, componiéndose de una faja general paralela e inmediata a los muros, cuyos dibujos son carias espirales, partiendo de una ondulada linea de régimen para ellas, teniendo inmediatamente una cenefa intermedia con las mismas o el fondo-centro; éste, presenta sobre color gris unas líneas que se cruzan oblicuamente, produciendo rombos, en cuyos centros y en las intersecciones se destacan unos motioos de ornamentación como florones, hechos con dados, de colores, y cristales de varios matices. Sólo existe dicho mosaico en una superficie de 3,40 de largo por 1,86 de ancho, correspondiente al testero lado O de la estancia, o sea de frente a la puerta, cuya puerta existente cubre aún la cuarta fosa...-». (9) La exploración de Mr. Engel, no llegó a descubrir esta parte. En nuestros trabajos, aunque lo hallamos removido seguramente de antiguo, pudimos reconocer todavía in sita, porción apreciable de la zona o banda, en teselas negras y blancas que formaban sus bordes junto a los muros, parte que consolidamos y que poste riormente ha sido destruida. C'O) La ratificación de medidas la debo a la inteligente gestión de mi colabo rador en estos trabajos murcianos, D. Augusto Fernández de Avilés, entonces I^irector del Museo Arqueológico de Murcia. (11) Con referencia a esta villa, cuyas ruinas fueron los primeros índices aparecidos que acreditan la existencia de una importante estación romana, las notas y gráficos consignados en memoria por el Sr. Fontes, sirven de interesante guía y es lo único que nos queda. La expoliación fué tan grande que en el intervalo de unos meses todo fué destruido. En dichos apuntes, recogidos a raíz de las ligeras exploraciones de Mr. Engel, se'señalan, aparte los recintos cubiertos de mosaicos, dependencias interesantes como las correspondientes al hlpocaustum de unas termas. Todo ello lo fecha Fontes en el siglo iv. 'r '^ •V ísiJv'-iSrrií ■ i' r-r?*v ■ :uvT •»v.*t^- v"* • lyf'v-^?' v^f; - '«■"' .sV < -' ■ ' ■ .'N- •.' ' / •*;.• ' ful'^ •. C«v' .S»<\' '. •Kf- Lámina ll.-Estelas funerarias del Tosal de Manises. .'J ^'y '' '^"- d ^ v' •. >í'vC í . '• -.rV'-v ■ ./tiü • Itl' Lámina III.—Ei Casón de Jumilla. Vista desde el Sur. ^fíí i -<J» >",K M'^ Lámina IV.-El Gasón de Jumllla,-1. Vista exterior del monumento por el lado N. O. —2. Vista exterior del absidiolo izquierdo. •si#-" "r-- fT •1.>i m -'síCvA. ."1- , s» -. .á* • li^S. Lámina XIV.-Sepulcro de La Alberca. Detalles de las cuatro sepulturas que ocupan el suelo de la cripta. Se distinguen las piedras laterales que las separan, sobre las que descansan las grandes losas de cubierta. Nótese en la primera sepultura (ángulo derecho superior de la foto), una de las muescas de encaje de la piedra lateral que falta. 'f n I ;Í " . -.. -íi-n - {?> ,: '>* • ÍTs" r-i ,' \. 4' r ^ ^1 J" V, -r .*■«. . r"V. ■ . -r. .V, »*\"C ijr T^l lamina XV.-Sepulcro de la Alberca. Restos de los arranques de los tres primeros contrafuertes. A. B. y C.. del lado derecho del monumento. Lámina XVI.-Sepulcro de La Aiberca. Vista lateral derecha del monumento señalando lo que aflora sobre el terreno.-A. B. C.D.. contrafuertes de este lado sobre los salientes de cimentación A' B' C'. y D'.-E. Ábside.-F. Cripta.-G. Vestíbulo.-H. e I.: sepulturas próximas, en primer y segundo término. Lámina XVII.-Sepulcro de La Alberca. Muros de la cripta desde el exteríor.-l. Lado derecho del monumento. 2. Lado izquierdo. ^^0-' ■■¿'v m iift-•' -ir f«a <«r^ -vS^pt' A'. «.), a después ra en fosa Lámina XIX.—Necrópoli de La Alberca.—1. Sepulturas de niños en tégulas e imbrices.— 2. Grandes sepulturas formadas por muros y restos de otras. Lámina XX.—Necrópoli de La Alberca.—1. Sepultura de tégulas dispuestas horizontalmente. 2. Inhumación en fosa, con dos piedras junto al cráneo. Lámina XXL-Necrópoli de La Alberca. Sepultura cubierta por gran es tégulas dispuestas horizontalmente sobre muros. *-S •_. V'. V-J, fc . Lámina XXÍI.—Necrópoli de La Alberca. Interesante sepultura que demuestra el aprovecha miento de materiales de la villa romana, al cubrirse con ladrillos de sus termas. Á' Á t !^afev¿r; Lámina XXIlI. — Necrópoli de La Alberca. Vista de un con junto de enterramientos en las proximidades del gran Sepulcro.