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El retablo de Santa Ana en el Seminario Conciliar de Valladolid

Durruty Romay, Inés

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EL RETABLO DE SANTA ANA EN EL SEMINARIO CONCILIAR DE VALLADOLID Uno de los emas más aí ayen es en el camino del a e quizá po desconocido o poco es udiado, es el de la^ pin u a p imi i a cas ellana y, sin emba go, oda ia Mese a y de ella especialmen e la Tie a dé Campos, o ece una colección abundan e y ica en ablas, e ablos, e c., pa a pode p o undiza a ondo en ella y saca a la luz una se ie de ob as de g an alo , así como ambién nomb es de a is as que aun pe manecen en el ol ido. Como pequeña y modes ísima coope ación a lo que puede se un abajo digno de un maes o, apo o es as no as sob e el e ablo que se conse a hoy en el Semina io Concilia de Valladolid, p oceden e de la capilla de los To a , más a de Condes de Cancelada, en la Iglesia de San a Ma ía de la An igua de es a ciudad. Desc ipción del Re ablo (Lám. I).—Mide 4 po 5,69 me os y es á di idido en es calles de las cuales la cen al, es á cons i uida po dos nichos pa a escul u as, sin que sean las que ac ualmen e iene ninguna de las que debió ene en su o igen. Las o as dos calles es án compues as po dos ablas cada una de 1,54 po 1 me o. La pa e de abajo la ocupa o almen e el banco o p edelia con o as es ablas. Las ablas es án encuad adas po unos dosele es gó icos de he mosas ace ías caladas, que apoyan en a cos ebajados con o os conopiales supe pues os y que po su a qui ec u a, son un de alle p eciso pa a pode si ua la época de cons ucción del e ablo. La moldu a del basamen o encima de la p edelia^ es del mismo es ilo gó ico y a los lados de las calles en los que se encuen an las ablas, hay unos pila es muy esbel os y bellos, gó icos ambién. Po odo el conjun o a qui ec ónico, la ob a del ensamblaje puede si ua se den o de los p ime os años del siglo x i, en pleno ambien e a ís ico de la Co e de los Reyes Ca ólicos, cuando el a e del Renacimien o comenzaba su magní ico desa ollo. Pe o el in e és y el alo a ís ico de la ob a se encuen an en las S20 INÉS DURRUTY ablas, son es as sie e y en su conjun o ep esen an la ida de San a Ana, desde su expulsión del Templo po es é il, has a la p esen ación de la Vi gen niña en el Templo, siendo las del banco asun o dis in o. Aquí se sigue la in e e ada cos umb e de los pin o es cas ellanos, que ma ca a más de ini i amen e que ninguno Fe nando Gallego, de p esen a pa ejas de Após oles, sal o en la abla cen al de la p edella, en la que es á ep esen ada la Visi ación de la Vi gen a su p ima San a Isabel. El ono del e ablo en gene al es aleg e, dominando el e de cla o, el g is y el ojo, u ilizado és e especialmen e en las es idu as y los o os dos en ondos y a qui ec u a. Las ablas en su composición son sencillas, pe cibiéndose pe ec amen e de inidos en cada una dos planos, ocupado el p ime o po las igu as que son la base del asun o y en las que se obse an cie as con adicciones espec o a exp esión como si en ellas la mano del a is a hubie a acilado, a aído quizá po dis in as in luencias. El segundo plano es á ocupado po ondos de a qui ec u a y paisaje o almen e con encional y en los cuales la pe spec i a ha sido solucionada de una mane a que pudie a cali ica se de ingenua y quiza p imi i a, ya que en la acos umb ada desp opo ción en e los é minos que la componen se ad ie e ácilmen e como si el a is a no hubie a sabido esol e los p oblemas que la dis ancia y el amaño le plan ea an. Tabla supe io del lado del E angelio (Lám. II). Mide 1,34 po 1 me o y ep esen a el momen o en que San Joaquín y San a Ana son a o ados del emplo po la es e ilidad de es a úl ima. La compo sición de es a escena o ece su p ime plano di idido en dos pa es po una línea, que aunque iniciada en la abla po lo que pudie a se conside ado como la pue a del emplo, pasa a se imagina ia después. A la izquie da de es a línea y ocupando menos de la mi ad de la anchu a de la abla, es á ep esen ado el in e io del emplo en espacio bien exiguo po cie o, ya que el al a es á casi pegando con la pue a y las igu as de los dos pe sonajes que lo ocupan llenan po comple o el ecinlo. De es os dos pe sonajes que igu an en ei emplo y que ep esen an dos sace do es, el más des acado is e una especie de dalmá ica oja con i mb ias do adas y esg a iados neg os. Las mangas de la única son amplias, suje as en el an eb azo po una cin a ancha y cayendo después has a pe de se en unos pliegues disc e os. La mi a que cub e su cabeza de un ono cla o ama illen o con oques do ados más in ensos, iene la o ma clásica con cie a EL RETABLO DE SANTA ANA EN EL SEMINARIO, ETC. 221 eminiscencia o ienlal. El os o es ala gado de na iz g ande, no a que domina en odas las i gu as del mismo, pelo la go neg o y ba ba ubia, indicando odo su aspec o p ocedencia nó dica con una ex aña amalgama de ipo judío, la exp esión del os o es i ónica y i me, sin que se ad ie a en ella el meno as o de bene olencia y compasión an e el momen o y la escena que el cuad o ep esen a. Un poco de ás de és e en ac i ud de expec ación y con exp esión análoga a la del p ime o, o o sace do e, is e única oja, su os o es cuad ado, de ipo eu ón y acciones du as. En el in e io del emplo se encuen a una mesa al a , bas an e ele ada, cubie a po una sabanilla de ono naca ado, dos elas a los ex emos y sob e ella un paño de ono ama illen o con los mismos esg a iados neg os que se han is o en las elas y es idu as ya desc i as. La a qui ec u a del mismo es á o mada po el es ilo gó ico con cubie a cupuli- o me su cada po ace ías. A un lado se ab e un a co conopial de es lóbulos, encuad ado en unos pila es ema ados po es a uillas, odo ello muy a la mane a del úl imo gó ico. Del o o lado de esa línea que di ide en dos el p ime plano de es a abla, se encuen an las i gu as de San a Ana y San Joaquín. La p ime a is e man o de ono ojo sob e única ama illen a do ada con ég a iados neg os, unas ocas blancas la encuad an el os o y un nimbo do ado de ci cun e encia i egula y en el que se lee con des acados ca ac e es gó icos «San a Ana» encuad a su cabeza y la si e de au eola. Su ac i ud es de ecogimien o dolo oso, con las manos jun as a mane a de súplica se di ige un poco uel a hacia el sace do e que la despide a la pue a del emplo. Su os o p esen a ambién algunas ca ac e ís icas análogas a la de los an e io es, na iz la ga y ó alo ené gico, iene no obs an e un aspec o más cas ellano que el de las o as dos i gu as ya desc i as y la exp esión de ama gu a y cansancio que la domina, pone una no a de dulzu a y l exibi lidad en su conjun o, que o ma un bello con as e con la exp esión casi ai ada de San Joaquín, que un poco más adelan e es á en ac i ud de anda apoyado en un báculo, ol iendo la cabeza hacia a ás con ademán ené gico y como de p o es a. Vis e és e única oja con amplia abe u a en los lados po donde salen las mangas de onos do ados ama illen os con esg a iados neg os. Es a única se ecoge po delan e sos eniéndola con la mano y sin que casi se pe ciban los pliegues en ella. La cabeza apa ece, cubie a con una especie de bone e del que cuelgan unas bandas que caen ecogidas po encima del homb o, de alle de impo ancia que ha de se i de base a una 222 INÉS DURRUTY hipó esis. Ei os o de luengas ba bas blancas, iene una exp esión de ecogimien o ene able unida a cie a g a edad ai ada que demues a i amen e el esul ado de la escena que acaba de ep oduci se. El ondo o segundo plano de es a abla, es á compues o po a qui ec u a y paisaje, asi como po una escena en la cual San . Joaquín en ac i ud de desconsuelo pa ece medi a una inspi ación ecibida que le haya sido comunicada po un ángel. A su lado, en amaño mucho más pequeño, hay una i gu a de di ícil in e p e ación ya que como un poco lejana esul a ambién algo bo osa, sin que pueda ap ecia se exac amen e si es homb e o ángel lo que ep esen a, de odas mane as sus es idu as son semejan es a las de un monje y su ac i ud es ambién de ecogimien o o pasi idad. Un ebaño de o ejas que po allí pas a comple a el cuad o. Al lado izquie do del mismo se ele an un edi icio compues o po dos cue pos supe pues os que semejan ábside y cúpula de lo que a juzga po las p opo ciones se a un monumen o impo an e, unas o ecillas más pequeñas, pe o de co e pa ecido al es o del edi icio se pe ciben a su lado, sin que pueda a i ma se que sean pa e in eg an e de él u o o edi icio aislado El paisaje es á o mado po un conjun o de pequeños mon ículos que eme gen de una supe icie casi liana, aunque pa ece que el a is a u o p e ensiones de emula las c es as de algún macizo mon añoso, unos á boles y una pequeña ele ación o mon ículo e de que desciende sua emen e, en el que se encuen a sen ada la i gu a an es ci ada, es el conjun o o al de es e ondo de paisaje en uel o en un colo ido de onos cia os. Tabla in e io del lado del E angelio (Lám 111). Rep esen a es a abla el momen o sublime de la concepción milag osa de la Vi gen Mana po el ab azo mís ico aníÍTa >ue a Do ada. Es a escena an discu ida y glosada po eólogos y e udi os, que ha dado luga a nume osas con o e sias y de la que ha nacido el dogma de la Pu ísima Concepción ( éase el abajo de To mo sob e las ep esen aciones de la Pu ísima en la pin u a española) (1), " á a i"' ¡nle - p e ada y ep esen ada de una mane a i ual y mís ica, en ella San Joaquín ab aza cas amen e a Ana jun o a un F enacen is a, cuyo ano es á sal ado po un a co ae Al lado izquie do de es a escena y ambién en p ime plano, casa de Sania Ana, con la Sania seniada en un si iéndola de dosel, un paño con el ondo ama illo do ado y esg a de medio punió. esiá la dei ás, y (1) Bole ín de la Soc. Esp. de Exc., . XXII. EL RETABLO DE SANTA ANA EN EL SEMINARIO, ETC. 223 iados neg os al igual que el es o de las elas ya ci adas. El suelo es de mosaico blanco y neg o o mando pequeños iángulos en an es los unos en los o os an ca ac e ís icos del a e de Gallego y Be ugue e así como de la écnica l amenca. Fue a de la pue a y un poco e i ado hacia a ás, es á la l gu a de un pas o que lle a sob e sus homb os un co de illo blanco, es e homb e es ido con una única que cae en amplios pliegues e icales y que es á bo deada po una cene a de dibujo geomé ico, lle a en la mano de echa un cayado y en bandole a un zu ón. La cabeza cuad ada, con el pelo neg o muy izado así como el os o cuad ado ambién deno a una in luencia compleja de las dos endencias que odo el conjun o de la ob a lle a ma cadas; es deci , puede conside a se po algunos asgos como homb e del No e, aunque o os acusen en él una acen uada p ocedencia cas ellana. Al ondo y en lejana pe spec i a paisaje de á boles y al pie de uno de ellos, San Joaquín que en ac i ud ambién ecogida medi a. Un ángel con única oja y ondo e de cla o, que sos iene en e sus manos go dezuelas una l lac e la sin insc ipción alguna, se cie ne sob e la casa en la que se encuen a San a Ana Indicando con su ac i ud la bendición celes ial así como la g acia de la que es po ado sob e aquélla, e indudablemen e algo e e en e a es o debió es a quizá esc i o en ella aunque ac ualmen e es é bo ado. Las alas del ángel en onos ojos y azules son de una g an belleza. La a qui ec u a en es a abla p esen a las dos in luen cias impe an es en ellas, la lamenca y la i aliana den o siemp e del ma cado sabo enacen is a que las ca ac e iza. La casa en la que San a Ana medi a, iene un ejadillo neg o de piza a sob e el cual se le an an dos en anas de es ilo l amenco. El emplo an e el cual se ab azan San Joaquín y San a Ana, de cons ucción muy con en cional, iene encima de la pue a una g eca de ma cado ca ác e enacen is a como asimismo los pila es que encuad an la pue a en los cuales en una pequeña ho nacina encaja una igu a. El ondo de la abla es á compues o po una escena en la cual San Joaquín sen ado jun o a un á bol pa ece medi a sob e la inspi ación ecibida po medio del ángel, ya a ada en la escena de la abla an e io y po la cual a a celeb a se el dulcísimo mis e io de la Pu ísima Concepción de Ma ía. Unos á boles y unas pequeñas ele aciones o man el paisaje y ema an el conjun o. Tabla in e io del lado de la Epís ola (Lám. IV). Rep esen a es a abla el nacimien o de la Vi gen y es quizá una de las más mo idas de odo el e ablo. En p ime plano apa ecen dos escenas, de las 224 INÉS DURRUTY cuales la p ime a, siluada a la izquie da, es á cons i uida po San a Ana sen ada en un sillón, las manos jun as sob e el egazo con exp esión de dolo , de ás San Joaquín y una muje de os o o alado, boca peque ía y exp esión dulce y ag adable en uel a en unas ocas blancas en ac i ud de ayuda y de ca ino se di ige a San a Ana pa a ayuda la, en unión de San Joaquín, a le an a se de la silla. AI ondo de es a escena su ge un pesado co íinón de onos do ados con csg a- í ados neg os análogo a lo ya desc i o y ambién al ondo, pe o un poco más a la de echa, un en anal cuad ado se ab e sob e un ondo de paisaje que simula una a enida con á boles a los lados de la ac u a ya conocida y is a en las ablas an e io es. En el mismo plano den o de la casa a la de echa, un lecho sencillo cubie o con unos opajes de onos ama illen os y en él San a Ana medio inco po ada omando un alimen o que le o ece o a muje que is e aje de ono ojo apagado y en la cabeza, en luga de ocas, una pequeña go a al es ilo de las usadas en la época de Juana la Loca, co pi io ojo qué deja al descubie o el cuello y g an pa e del esco e; en sus manos sos iene un ecipien e en el que mue e algún líquido con una cucha a o eciéndoselo odo ello a San a Ana. De ás y como suspendidos en el ai e y de odillas, dos ángeles de ca i as menudas y g aciosas con las manos jun as en ac i ud de ene ación mi an al e na i amen e a San a Ana y el o o hacia el luga donde es á la Vi gen ecién nacida. Los opajes de és os son de onos cla os, en con as e con el del o o ángel ya desc i o (Lám. II), las alas co as y apenas pe cep ibles han pe dido aquí la sun uosidad y elegancia que enían las del ángel indicado. Unos pesados co inajes de onos ojos cie an la escena sepa ando és a de la o a y di idiendo el in e io de la casa en dos pa es. A los pies del lecho, jun o a un b ase o del que salen abundan es llamas, es án dos muje es sen adas, una sos iene a la San ísima Vi gen, cuyo cue peci o menudo y bien p opo cionado es á apenas en uel o en e pañales, el os o son ien e y a ac i o apa ece enma cado po un nimbo do ado, en el cual con ca ac e es gó icos se lee el nomb e de Ma ía. la o a seca al uego un pañal, ambas is en co piños de onos ojos, és a con mangas más amplias que la an e io y ocas blancas que encuad an unos os os o alados de no muy pe ec a belleza. El plano del ondo queda limi ado po un campana io exagonal de dos cue pos, que ema a en un ejado pun iagudo de piza a. Unos á boles desp opo cionados, pues alcanzan casi la al u a del segundo cue po del campana io, comple an el conjun o de es e plano EL RETABLO DE SANTA ANA EN EL SEMINARIO, ETC. 225 que queda muy limi ado, ya que las dimensiones de la casa y escena que ocupa el p ime o es an espacio a és e. V Tabla supe io del lado de la epís ola (Lám. V). El ema de es a abla es la p esen ación de la Vi gen en el emplo.. Des acan en p ime plano cua o igu as de amaño bas an e g ande, las dos de la izquie da son San Joaquín y San a Ana y las dos de la de echa dos caballe os, de aspec o noble, a los cuales pa ecen di igi se San a Ana y San Joaquín, señalándoles és e, con una mano, a la Vi gen niña que sube las escale as del emplo. La indumen a ia de es os pe sonajes indicados es la que co esponde a p incipios y mediados del siglo XVI con una ma cada in luencia de ipo ancés. De los dos, el que es á el p ime o y que pa ece de mayo impo ancia, is e man o de ono e doso ecogido en p o undos pliegues angulosos muy du os de es ilo o almen e lamenco, que ecue dan los plegados de las elas de Hugo Van de Goes, Van de Weyden y o os, siendo además el único de alle de pliegues e dade amen e acusados que seda en oda la composición del e ablo; po debajo del man o se pe cibe un calzón de ono azulado, que llega has a media pie na ci iéndola y que e mina en una uel a. El os o de es e pe sonaje es du o, de acciones ené gicas, na iz aguileña muy p onunciada, en ecejo uncido con una exp esión de asomb o p oducido quizá po aquello que pa ece escucha de San a Ana, el pelo le cae en la gos mechones sob e la espalda, y en la cabeza lle a una especie de go o de ono azul oscu o. El o o pe sonaje que pe manece un poco más alejado que és e es á si uado casi de en e y, sin emba go, mi a hacia el g upo de San Joaquín y de San a Ana, con ac i ud de escucha y poniendo a ención en lo que és a pa ece deci les. Vis e ab igo co o de ono ojo, bo deado de piel en su ex emo y en el cuello, eco dando exac amen e los usados en la época inal de los Reyes Ca ólicos y en las Co les ancesas; el calzón es más co o que el del an e io y ambién en onos ojos, lle a espada ceñida a la cin u a y en la cabeza una go a muy del gus o ancés bo deada de piel y que en medallas de como la de d*Agma de P ic, Michellc de Colombc y o as, además de nume osos cuad os anceses de la escuela de A ignon se en ecuen emen e. Su os o es de exp esión menos ené gica y du a que la del an e io , aunque se ad ie en asgos de i meza y has a pudie a deci se que de i onía, asgos es os que hemos is o ya en la i gu a del sace do e (Lám. 11) y que ca ac e iza bas an e el conjun o de los pe sonajes de es as ablas. 15 226 INÉS DURRUTY El segundo plano de es a composición consis e en la ep esen ación de un emplo de sabo o almen e enacen is a, que se ab e con dos a cos, uno de en e y o o al cos ado, dejando ambos e el in e io del ecin o, pilas as enacen is as ambién, ema adas po capi eles, sos ienen el en ablamen o del mismo; el a co de en e que semeja a mane a de una en ana, iene en su pa le baja una especie de an epecho o mado po balaus es. El a co la e al si e de en ada al emplo y a él se llega po una escalina a muy pendien e en la que la Vi gen Ma ía, oda ía niña es á a odillada, ele ados sus b azos en ac i ud de suplica hacia un sace do e, que suje ándola sua emen e po debajo de ellos con e nu a y bea i ud a a de le an a la. Vis e la Vi gen única azul con imb ias do adas y csg a iados neg os, man o azul que la cae desde el homb o odeando su cue pe- ci o menudo, mien as la o a manga y homb o quedan al descubie o. Su os o es g acioso aunque no esul e muy bello y es á le an ado hacia el sace do e en la misma ac i ud de suplica que exp esan sus manos. El pelo la cae suel o po la espalda y un nimbo do ado en el que con ca ac e es gó icos en neg o se lee «Ma ía», ema a y ado na su cabeza. El sace do e que a la misma pue a del emplo y unos escalones mas a iba que la Vi gen se inclina hacia ella, is e única de onos e dosos cla os que cae o mando pliegues no muy acen uados. Una capa plu ial de onos ojos que es á le an ada hacia a as po enema del homb o le cub e, deTando e o delan e la única que lle a debajo Una mi » ^ i « desc i a en la ahu i ^ misma o ma que la ya cabeza al a ema a su El in e io del emplo es de composición bas an e sencilla y en su pa e supe io se adi ina una bó eda ne ada A ondo un al a , sob e el «A ca de la Alianza» ep esen ada como un co e g ó ico. A un lado Vi gen m la en ac i ud piadosa lee en un lib o, mien as dos mu,e es jó enes la con emplan, de és as una es ly bella y es á es ida en onos o,os muy apagados con un co pino de manga la ga muy ajus ada, esco e cuad ado quizá excesi o que deja al descubie o un cuello ino, la can a menuda de exp esión muy dulce, es más bella que la de la Vi gen, el pelo ubio peinado con aya al medio le cae en dos pa es lisas que encuad an la ca a y una oca del mismo colo del es ido pues a hacia el medio de la cabeza comple a su conjun o que ecue da absolu amen e en odo los e a os de la época de Juana de Cas illa y aun casi más exac amen e a és a en el amoso e a o ci ado ya. La o a igu a de muje más in e io en alo EL RETABLO DE SANTA ANA EN EL SEMINARIO, ETC. 227 pic ó ico, pa ece es a sen ada y is e ig ual que la an e io sólo que sin oca a la cabeza. En el in e io ambién, pe o más al lado de la izquie da hay dos i gu as de ancianos casi isibles y cuyas cabezas des acan en el ondo. Un a co lobulado y un paisaje de á boles con cip eses comple an el conjun o. ^ Banco.—Es á o mado po es abeas, de 0,81 po 0,99 cím. cada una. La del lado del E angelio ep esen a el Após ol San iago y San luán Bau is a (Lám. VI), con un ondo de paisaje. El Após ol San iago si uado a la izquie da, es á es ido con una única oja, de- igual ono que el has a aho a empleado en o as igu as, és a le cae sob e el b azo de echo en cuya mano sos iene un lib o abie o, la o a pa e se ecoge en el homb o izquie do dejando lib e el b azo en cuya mano sos iene un báculo de pe eg ino. El os o, de exp esión se ena y g a e, de acciones más p opo cionadas que las obse adas has a aho a en las o as i gu as masculinas, p esen a ma cados ca ac e es nó dicos, una ba ba ubia bien cuidada pa ida en dos, los ojos do ados de cie a exp esión lejana, descansan sob e el lib o que iene en e sus manos. El pelo oscu o le cae en la gos mechones sob e la espalda y en la cabeza lle a un somb e o de onos ma ones le an ado po delan e de gus o muy ancés ambién y en el que os en a una concha de pe eg ino, que se epi e de nue o en la única, en la que se obse a ausencia casi o al de pliegues. Un nimbo de p opo ciones i egula es sin insc ipción alguna comple a es a i gu a. San Juan Bau is a apa ece a ado de la mane a i ual, is e única de piel que deja o almen e descubie o el homb o y b azo de echo, cuya mano delicada y de esco zo casi pe ec o, apa ece con los dedos doblados menos el índice, que en posición ec a, señala según la mane a ambién de i o al Co de o Di ino que sos iene en la o a mano. La única a suje a po un cin u ón de espino enzado y sob e ella un man o de ono ojo, cae cub iendo el cue po pa cialmen e, ya que el pecho y el b azo ci ado quedan al descubie o. En la mano izquie da sos iene un lib o y sob e él, el Co de o Di ino ya indicado es á sen ado suje ando en e las pa as una C uz; un nimbo ambién sin insc ipción ninguna, odea su cabeza. El os o de San Juan, de acciones muy pa ecidas al de San iago, iene una exp esión aga e inde inida de lejanía, la na iz i na, pe o no aguileña, asgo que se a a da en odas las igu as de la p edeUa en con aposición a las de las ablas, ba ba ubia ex emadamen e acen uada, en su bo de in e io pa ida ambién en 234 INÉS DURRUTY de nue o y a a ia la de e ablo. Es lóg ico supone po an o que, has a que la capilla no es u ie a o almen e en ías de cons ucción y se conocie a sus p opo ciones, disposición, e c., no se a a ía la cues ión del e ablo. Aunque la ob a uese muy ápidamen e lle ada y suponiendo que hubie a empezado aquel mismo a ío, cosa no muy ac ible, cabe pensa que los inales del siglo no la ie an e mi nada, ni mucho menos comple a; así, pues, hay que descon a según es os da os la Idea de que el e ablo sea de es a época, hay que as lada la a p incipios del siglo x i como años más p obables pa a ella. Po o o lado, el alega o del que se habla en la pa e documen al, pág. 232 de es e abajo, es á ya sos enido po D. Tomás de To a , los p ime os documen os que empiezan a e se en elación con los bienes y cosas de es a amilia ep esen ada po és e, comienzan un poco an es de 1520, y los úl imos, en los que i gu a D. Diego de Pala cios, son de 1508. En dicho alega o cons a ya que ué edi icada la capi ia y colocado el e ablo. Po lo an o, es Indudable que, la colo cación del e ablo es an e io a la ejecución del alega o y e i icada en ese pe íodo de iempo, comp endido en los p ime os anos del siglo XVI no mas allá de 1515. Es o po lo que se e ie e a la pa e documen al, pe o obse ando de enidamen e los elemen os que lo componen, e emos que co esponden ambién casi exac amen e a esa echa, bas e como ejemplo examina el es ilo de los edi icios que i gu an en el. El a co del emplo que apa ece en la abla p ime a de ipo conoi^ial, los ado nos del mismo que es án ya en pleno a ance del enacimien o, aunque los pinaculillos que lo encuad an con es^i,Q§- g o ^s no de en a anza muy allá del x i si uándolo en sus comien- zos Los dos cueipos de edi icios supe pues os que se pe ciben al ondo de la nisma, de ma cado sabo I aliano y cuya aza se acusa ambién en edi icios de es a época, aunque si L ue a a juzga sólo po "lo pod"a pensa se en una época más a anzada aún. La misma " a'se Lám im^ San Joaquín y San a Ana ( ease L m. III), a cuyos lados dos pila es ado nados con una pequeña concha y ho nacina y en ella una i gu a, hacen pensa lo mismo que el ado no de su iso, en las logias lomba das del siglo x , así como las en anas de las buha dillas de la casa en la que apa ece San a Ana (yease Lam. III) y jas que es án ep esen adas en una de las ablas del banco ( éase Lám. VII) ecue dan las casas de Fíandes ambién de esa época, es o sin menciona el balconaje que es en odo elemen o de ado no de! enacimien o, unido además a los de alles de LiA ..V.., EL RETABLO DE SANTA ANA EN EL SEMINARIO, ETC. 235 indumen a ia, como el ocado de la dama que i gu a en el in e io del emplo al lado de la Vi gen y que se pa ece en ex emo a! amoso e a o de Juana la Loca de p incipios del x i, así como la indumen a ia de los caballe os que apa ecen en la abla IV ( éase Lám. V) an e el emplo, odo ello supone una echa no muy apa ada de es a que he indicado. Teniendo ya casi la ce eza de que la ob a esponde o almen e al comienzo ^1 _si&l9 xyi^ y conocido ya que la pin u a en onces p esen a nume osas in luencias lamencas y ambién i alianas, no es de ex aña que la mano del a is a aunque uese cas ellano, des i ua a en cie o modo la exp esión de su a e p opio y o iginal, con los elemen os que la inspi ación de maes os ex anje os le p opo ciona a, siendo po lo an o ácil, como nume osas eces ha ocu ido, a ibui a maes os o alle es lamencos o i alianos ob as que po documen ación después se ha demos ado se genuinamen e españolas. Den o de es e complejo de pin u a hispano- lamenca, se encuen an indudablemen e las ablas que nos ocupan. Hay en ellas un acen o an p edominan emen e nó dico, que ocul a casi po comple o cie os asgos de g an impo ancia que demues an una in luencia cas ellana, siendo quizá la base de la ob a, aunque el sabo ex an je o ha hecho desapa ece en cie o modo su aza y su signi icado. Sin ol ida la di icul ad que supone a a de deslinda " los campos de es as in luencias, hay que analiza de enidamen e los elemen os de cada una de ellas, buscando en la lógica, lo que indis cu iblemen e no es más que ob a de la in uición, es deci , la mane a de deduci po ellas, la posibilidad de que el a is a uese español o ex anje o y sí la psicología según las eo ías de algunos ilóso os, iene aígo que e di ec amen e con el a e, es na u al pensa que el a is a, aún dominado po una endencia ajena a la suya que quisie a eco da , diese ins in i amen e una p e e encia de e minada a aquellos asgos que son p oceden es de su na u aleza y de su nacionalidad. El colo ido de ondos y a qui ec u a, con esos onos blancos ama illen os, e de g isáceo y azul que le dan un aspec o de cla idad luminosa al conjun o, los onos de cielo en a a dece de sus paisajes p oducidos quizá en las de A agón y Valencia p incipalmen e la cul i aban ya sin imidez alguna, pe o Cas illa siemp e más eacia y alejada de las co ien es inno ado as ex anje as, se apegaba a sus an iguas écnicas, sin deja de conoce las mode nas, y eniendo en cuen a es e da o no desp eciable, no esul a ía e óneo supone po 236 INÉS DURRUTY él, que una ob a echada po su ejecución en pleno siglo x i siguiendo esa lécnlca, u ie a g andes p obabilidades de se cas ellana más que o a cosa. Pa a esumi en lo posible es as di agaciones —no pueden cali ica se de o a cosa mis in en os de análisis c í ico— di é, que es as ablas son p oduc o de la pin u a del siglo x i, de mano española p obablemen e y no muy hábil quizá, ejempla idedigno de aquel complejo de pin u a española mos ando pa en es odas las in luencias de la época, i aliana, enana y lamenca; que no p esen a analogías exac as y o almen e de inidas con ninguna de las escuelas más conocidas de en onces, en la que pa ece que abaja on más, manos de discípulos que de maes os y que, sin emba go, ienen un aspec o de o iginalidad in e esan ísimo, de colo ido esco y sua e, co ec as de exp esión con de alles de g an alía, como la cabeza de San Joaquín, llena de ida se e a y ecogida al mismo iempo, de asgos muy pu os y bellos que o man un con as e bas an e ma cado con las o as cabezas de las i gu as masculinas, si bien asgos análogos pueden encon a se especialmen e en Zaca ías y el Após ol San iago; en los mismos años casi y de una elación quizá no muy lejana. Apa e de odo es o y al a a de la es au ación -bas an e desg aciada po cie o que hicie a Diego Valen ín Díaz en el siglo x ii, como ya se ha indicado en la pa e documen al— he de plan ea un peque ío p oblema, que susci a una de las i gu as del «banco» y cuya esolución podamos al ez encon a en es a es au ación. Has a aquí hemos enido dando el nomb e de San o Tomás de Villanue a, a la i gu a i ne con mi a y báculo apa ece en la abla de la p edella en el lado de la Epís ola, po a ias azones, pe o p incipalmen e po es a ep esen ado de una mane a ca ac e ís ica, es deci , con mi a y báculo como co esponde a su calidad de A zobispo -lo e a de Valencia- sob e pulpi o, cosa aneja a la o den de los agus inos en la que había p o esado y en la que se dis inguía po sus g andes do es de p edicado , y con una bolsa de dine o en la mano como símbolo de su p incipal i ud, la ca idad, además de ene una cie a elamón su nomb e con el de los nume osos miemb os de la amilia de Palacios To a . que se llama on Tomás. Aho a bien. San o Tomas de Villanue a, nació en 1488 según eza en odas sus biog a ías, has a el 1518 no en ó en la O den de los Agus inos y da o cu ioso, el mismo día en que la abandonaba Lule o comenzando en seguida sus p edicaciones, siendo es imado espec'ialmcn e po EL RETABLO DE SANTA ANA EN EL SEMINARIO, ETC. 237 Ca los V y es ando aquí en Valladolid a ios años. En 1544 ué consag ado A zobispo de Valencia y mu ió en 1555. En 1618 ué bea i icado po el Papa Paulo V, quien mandó que se le ep esen a a en odos sus e a os con una bolsa de dine o en la mano y po úl imo en 1659 ué canonizado po el Papa Alejand o VII. Po odos es os de alles emos, pues, que en la echa que an e io men e se ha indicado pa a la ejecución de es as ablas ( éase pág. 234 de es e abajo) San o Tomás de Villanuc a ni siquie a había en ado en la O den de ios Agus inos, ni e a A zobispo, ni nada po el es ilo; es po lo an o di ícil, que el a is a po en onces lo ep esen a a de la o ma que hoy en día es á. Cabe pensa , que sea o o el San o ep esen ado, pe o odos los de alles indicados an e io men e le iden i ican en su o alidad con San o Tomás de Villanuc a, aunque su siluación espec o a la época que ue on pin adas es as ablas, ep esen a bas an e complejidad. C eo po lo an o, que la cla e de es e pequeño p oblema, la ienen lo epin es y es au ación que hicie a Diego Valen ín Díaz. _ S^gú Tcons a en el documen o aludido, el año 1618, de acue do con lo que exigía D. Tomás de To a , había de es a acabada la ob a de es au ación y p ecisamen e e a en ese mismo año, cuando el Papa Paulo V le bea i icaba y daba la o den de que ue a así ep esen ado, ¿no es po lo an o posible, que sob e o a igu a an e io que uese la p imi i a que i gu a a en el e ablo, Diego Valen ín Díaz añadie a y modi ica a es os de alies en hono a aquel San o an conocido de la ac ualidad de en onces? Muy in e esan e y uc í e o esul a ía la in es igación y es udio pacien e de una se ie de qbjas pic ó icas del i nales del siglo x y p incipjo^úeJ sjglo xyi, que hay po aquí diseminadas y que podían llega a da la pis a de una escuela o maes o, oda ía quizá desco nocido y del cual uesen ep esen ación digna es as ablas. Inés Du bu y ni5 auí o siinp 4 i i i .i! , •CdAS*88¡3B*i Lámina I. —Re ablo de San a Ana, en el Semina io Concilia de Valladolid. (Fo o S. E. A. A.) lÉ Lámina II. — San a Ana y San Joaquín a ojados del emplo. Tabla del e ablo del Semina io de Valiadolid. (Fo o S. E. A. A.) I Lámina III.—El ab azo de San Joaquín y San a Ana an e la Pue a Do ada. Tabla del e ablo del Semina io de Valladolíd. (Fo o S. E. A. A.) V Lámina IV.—El nacim UMINA Vl.-San iago y San Juan Bau is a. Tabla del banco del e ablo del Semina lo Concilla . Valladolid íFo o o. li» A. A«)