El retablo de Santa Ana en el Seminario Conciliar de Valladolid
Full text
EL
RETABLO
DE
SANTA
ANA
EN
EL
SEMINARIO
CONCILIAR
DE
VALLADOLID
Uno
de
los
emas
más
aí ayen es
en
el
camino
del
a e
quizá
po
desconocido
o
poco
es udiado,
es
el
de
la^
pin u a
p imi i a
cas ellana
y,
sin
emba go,
oda
ia
Mese a
y
de
ella
especialmen e
la
Tie a
dé
Campos,
o ece
una
colección
abundan e
y
ica
en
ablas,
e ablos,
e c.,
pa a
pode
p o undiza
a
ondo
en
ella
y
saca
a
la
luz
una
se ie
de
ob as
de
g an
alo ,
así
como
ambién
nomb es
de
a is as
que
aun
pe manecen
en
el
ol ido.
Como
pequeña
y
modes ísima
coope ación
a
lo
que
puede
se
un
abajo
digno
de
un
maes o,
apo o
es as
no as
sob e
el
e ablo
que
se
conse a
hoy
en
el
Semina io
Concilia
de
Valladolid,
p oceden e
de
la
capilla
de
los
To a ,
más
a de
Condes
de
Cancelada,
en
la
Iglesia
de
San a
Ma ía
de
la
An igua
de
es a
ciudad.
Desc ipción
del
Re ablo
(Lám.
I).—Mide
4
po
5,69
me os
y
es á
di idido
en
es
calles
de
las
cuales
la
cen al,
es á
cons i uida
po
dos
nichos
pa a
escul u as,
sin
que
sean
las
que
ac ualmen e
iene
ninguna
de
las
que
debió
ene
en
su
o igen.
Las
o as
dos
calles
es án
compues as
po
dos
ablas
cada
una
de
1,54
po
1
me o.
La
pa e
de
abajo
la
ocupa
o almen e
el
banco
o
p edelia
con
o as
es
ablas.
Las
ablas
es án
encuad adas
po
unos
dosele es
gó icos
de
he mosas
ace ías
caladas,
que
apoyan
en
a cos
ebajados
con
o os
conopiales
supe pues os
y
que
po
su
a qui ec u a,
son
un
de alle
p eciso
pa a
pode
si ua
la
época
de
cons ucción
del
e ablo.
La
moldu a
del
basamen o
encima
de
la
p edelia^
es
del
mismo
es ilo
gó ico
y
a
los
lados
de
las
calles
en
los
que
se
encuen an
las
ablas,
hay
unos
pila es
muy
esbel os
y
bellos,
gó icos
ambién.
Po
odo
el
conjun o
a qui ec ónico,
la
ob a
del
ensamblaje
puede
si ua se
den o
de
los
p ime os
años
del
siglo
x i,
en
pleno
ambien e
a ís ico
de
la
Co e
de
los
Reyes
Ca ólicos,
cuando
el
a e
del
Renacimien o
comenzaba
su
magní ico
desa ollo.
Pe o
el
in e és
y
el
alo
a ís ico
de
la
ob a
se
encuen an
en
las
S20
INÉS
DURRUTY
ablas,
son
es as
sie e
y
en
su
conjun o
ep esen an
la
ida
de
San a
Ana,
desde
su
expulsión
del
Templo
po
es é il,
has a
la
p esen ación
de
la
Vi gen
niña
en
el
Templo,
siendo
las
del
banco
asun o
dis in o.
Aquí
se
sigue
la
in e e ada
cos umb e
de
los
pin o es
cas ellanos,
que
ma ca a
más
de ini i amen e
que
ninguno
Fe nando
Gallego,
de
p esen a
pa ejas
de
Após oles,
sal o
en
la
abla
cen al
de
la
p edella,
en
la
que
es á
ep esen ada
la
Visi ación
de
la
Vi gen
a
su
p ima
San a
Isabel.
El
ono
del
e ablo
en
gene al
es
aleg e,
dominando
el
e de
cla o,
el
g is
y
el
ojo,
u ilizado
és e
especialmen e
en
las
es idu as
y
los
o os
dos
en
ondos
y
a qui ec u a.
Las
ablas
en
su
composición
son
sencillas,
pe cibiéndose
pe ec amen e
de inidos
en
cada
una
dos
planos,
ocupado
el
p ime o
po
las
igu as
que
son
la
base
del
asun o
y
en
las
que
se
obse an
cie as
con adicciones
espec o
a
exp esión
como
si
en
ellas
la
mano
del
a is a
hubie a
acilado,
a aído
quizá
po
dis in as
in luencias.
El
segundo
plano
es á
ocupado
po
ondos
de
a qui ec u a
y
paisaje
o almen e
con encional
y
en
los
cuales
la
pe spec i a
ha
sido
solucionada
de
una
mane a
que
pudie a
cali ica se
de
ingenua
y
quiza
p imi i a,
ya
que
en
la
acos umb ada
desp opo ción
en e
los
é minos
que
la
componen
se
ad ie e
ácilmen e
como
si
el
a is a
no
hubie a
sabido
esol e
los
p oblemas
que
la
dis ancia
y
el
amaño
le
plan ea an.
Tabla
supe io
del
lado
del
E angelio
(Lám.
II).
Mide
1,34
po
1
me o
y
ep esen a
el
momen o
en
que
San
Joaquín
y
San a
Ana
son
a o ados
del
emplo
po
la
es e ilidad
de
es a
úl ima.
La
compo
sición
de
es a
escena
o ece
su
p ime
plano
di idido
en
dos
pa es
po
una
línea,
que
aunque
iniciada
en
la
abla
po
lo
que
pudie a
se
conside ado
como
la
pue a
del
emplo,
pasa
a
se
imagina ia
después.
A
la
izquie da
de
es a
línea
y
ocupando
menos
de
la
mi ad
de
la
anchu a
de
la
abla,
es á
ep esen ado
el
in e io
del
emplo
en
espacio
bien
exiguo
po
cie o,
ya
que
el
al a
es á
casi
pegando
con
la
pue a
y
las
igu as
de
los
dos
pe sonajes
que
lo
ocupan
llenan
po
comple o
el
ecinlo.
De
es os
dos
pe sonajes
que
igu an
en
ei
emplo
y
que
ep esen an
dos
sace do es,
el
más
des acado
is e
una
especie
de
dalmá ica
oja
con
i
mb ias
do adas
y
esg a iados
neg os.
Las
mangas
de
la
única
son
amplias,
suje as
en
el
an eb azo
po
una
cin a
ancha
y
cayendo
después
has a
pe de se
en
unos
pliegues
disc e os.
La
mi a
que
cub e
su
cabeza
de
un
ono
cla o
ama illen o
con
oques
do ados
más
in ensos,
iene
la
o ma
clásica
con
cie a
EL
RETABLO
DE
SANTA
ANA
EN
EL
SEMINARIO,
ETC.
221
eminiscencia
o ienlal.
El
os o
es
ala gado
de
na iz
g ande,
no a
que
domina
en
odas
las
i
gu as
del
mismo,
pelo
la go
neg o
y
ba ba
ubia,
indicando
odo
su
aspec o
p ocedencia
nó dica
con
una
ex aña
amalgama
de
ipo
judío,
la
exp esión
del
os o
es
i ónica
y
i
me,
sin
que
se
ad ie a
en
ella
el
meno
as o
de
bene olencia
y
compasión
an e
el
momen o
y
la
escena
que
el
cuad o
ep esen a.
Un
poco
de ás
de
és e
en
ac i ud
de
expec ación
y
con
exp esión
análoga
a
la
del
p ime o,
o o
sace do e,
is e
única
oja,
su
os o
es
cuad ado,
de
ipo
eu ón
y
acciones
du as.
En
el
in e io
del
emplo
se
encuen a
una
mesa
al a ,
bas an e
ele ada,
cubie a
po
una
sabanilla
de
ono
naca ado,
dos
elas
a
los
ex emos
y
sob e
ella
un
paño
de
ono
ama illen o
con
los
mismos
esg a iados
neg os
que
se
han
is o
en
las
elas
y
es idu as
ya
desc i as.
La
a qui ec
u a
del
mismo
es á
o mada
po
el
es ilo
gó ico
con
cubie a
cupuli-
o me
su cada
po
ace ías.
A
un
lado
se
ab e
un
a co
conopial
de
es
lóbulos,
encuad ado
en
unos
pila es
ema ados
po
es a uillas,
odo
ello
muy
a
la
mane a
del
úl imo
gó ico.
Del
o o
lado
de
esa
línea
que
di ide
en
dos
el
p ime
plano
de
es a
abla,
se
encuen an
las
i
gu as
de
San a
Ana
y
San
Joaquín.
La
p ime a
is e
man o
de
ono
ojo
sob e
única
ama illen a
do ada
con
ég a iados
neg os,
unas
ocas
blancas
la
encuad an
el
os o
y
un
nimbo
do ado
de
ci cun e encia
i egula
y
en
el
que
se
lee
con
des acados
ca ac e es
gó icos
«San a
Ana»
encuad a
su
cabeza
y
la
si e
de
au eola.
Su
ac i ud
es
de
ecogimien o
dolo oso,
con
las
manos
jun as
a
mane a
de
súplica
se
di ige
un
poco
uel a
hacia
el
sace do e
que
la
despide
a
la
pue a
del
emplo.
Su
os o
p esen a
ambién
algunas
ca ac e ís icas
análogas
a
la
de
los
an e io es,
na iz
la ga
y
ó alo
ené gico,
iene
no
obs an e
un
aspec o
más
cas ellano
que
el
de
las
o as
dos
i
gu as
ya
desc i as
y
la
exp esión
de
ama
gu a
y
cansancio
que
la
domina,
pone
una
no a
de
dulzu a
y
l
exibi
lidad
en
su
conjun o,
que
o ma
un
bello
con as e
con
la
exp esión
casi
ai ada
de
San
Joaquín,
que
un
poco
más
adelan e
es á
en
ac i ud
de
anda
apoyado
en
un
báculo,
ol iendo
la
cabeza
hacia
a ás
con
ademán
ené gico
y
como
de
p o es a.
Vis e
és e
única
oja
con
amplia
abe u a
en
los
lados
po
donde
salen
las
mangas
de
onos
do ados
ama illen os
con
esg a iados
neg os.
Es a
única
se
ecoge
po
delan e
sos eniéndola
con
la
mano
y
sin
que
casi
se
pe ciban
los
pliegues
en
ella.
La
cabeza
apa ece,
cubie a
con
una
especie
de
bone e
del
que
cuelgan
unas
bandas
que
caen
ecogidas
po
encima
del
homb o,
de alle
de
impo ancia
que
ha
de
se i
de
base
a
una
222
INÉS
DURRUTY
hipó esis.
Ei
os o
de
luengas
ba bas
blancas,
iene
una
exp esión
de
ecogimien o
ene able
unida
a
cie a
g a edad
ai ada
que
demues a
i amen e
el
esul ado
de
la
escena
que
acaba
de
ep oduci se.
El
ondo
o
segundo
plano
de
es a
abla,
es á
compues o
po
a qui ec u a
y
paisaje,
asi
como
po
una
escena
en
la
cual
San
.
Joaquín
en
ac i ud
de
desconsuelo
pa ece
medi a
una
inspi ación
ecibida
que
le
haya
sido
comunicada
po
un
ángel.
A
su
lado,
en
amaño
mucho
más
pequeño,
hay
una
i
gu a
de
di ícil
in e p e ación
ya
que
como
un
poco
lejana
esul a
ambién
algo
bo osa,
sin
que
pueda
ap ecia se
exac amen e
si
es
homb e
o
ángel
lo
que
ep esen a,
de
odas
mane as
sus
es idu as
son
semejan es
a
las
de
un
monje
y
su
ac i ud
es
ambién
de
ecogimien o
o
pasi idad.
Un
ebaño
de
o ejas
que
po
allí
pas a
comple a
el
cuad o.
Al
lado
izquie do
del
mismo
se
ele an
un
edi icio
compues o
po
dos
cue pos
supe pues os
que
semejan
ábside
y
cúpula
de
lo
que
a
juzga
po
las
p opo ciones
se
a
un
monumen o
impo an e,
unas
o ecillas
más
pequeñas,
pe o
de
co e
pa ecido
al
es o
del
edi icio
se
pe ciben
a
su
lado,
sin
que
pueda
a i ma se
que
sean
pa e
in eg an e
de
él
u
o o
edi icio
aislado
El
paisaje
es á
o mado
po
un
conjun o
de
pequeños
mon ículos
que
eme gen
de
una
supe icie
casi
liana,
aunque
pa ece
que
el
a is a
u o
p e ensiones
de
emula
las
c es as
de
algún
macizo
mon añoso,
unos
á boles
y
una
pequeña
ele ación
o
mon ículo
e de
que
desciende
sua emen e,
en
el
que
se
encuen a
sen ada
la
i
gu a
an es
ci ada,
es
el
conjun o
o al
de
es e
ondo
de
paisaje
en uel o
en
un
colo ido
de
onos
cia os.
Tabla
in e io
del
lado
del
E angelio
(Lám
111).
Rep esen a
es a
abla
el
momen o
sublime
de
la
concepción
milag osa
de
la
Vi gen
Mana
po
el
ab azo
mís ico
aníÍTa
>ue a
Do ada.
Es a
escena
an
discu ida
y
glosada
po
eólogos
y
e udi os,
que
ha
dado
luga
a
nume osas
con o e sias
y
de
la
que
ha
nacido
el
dogma
de
la
Pu ísima
Concepción
( éase
el
abajo
de
To mo
sob e
las
ep esen
aciones
de
la
Pu ísima
en
la
pin u a
española)
(1),
" á
a i"'
¡nle -
p e ada
y
ep esen ada
de
una
mane a
i ual
y
mís ica,
en
ella
San
Joaquín
ab aza
cas amen e
a
Ana
jun o
a
un
F
enacen is a,
cuyo
ano
es á
sal ado
po
un
a co
ae
Al
lado
izquie do
de
es a
escena
y
ambién
en
p ime
plano,
casa
de
Sania
Ana,
con
la
Sania
seniada
en
un
si iéndola
de
dosel,
un
paño
con
el
ondo
ama illo
do ado
y
esg a
de
medio
punió.
esiá
la
dei ás,
y
(1)
Bole ín
de
la
Soc.
Esp.
de
Exc.,
.
XXII.
EL
RETABLO
DE
SANTA
ANA
EN
EL
SEMINARIO,
ETC.
223
iados
neg os
al
igual
que
el
es o
de
las
elas
ya
ci adas.
El
suelo
es
de
mosaico
blanco
y
neg o
o mando
pequeños
iángulos
en an es
los
unos
en
los
o os
an
ca ac e ís icos
del
a e
de
Gallego
y
Be ugue e
así
como
de
la
écnica
l
amenca.
Fue a
de
la
pue a
y
un
poco
e i ado
hacia
a ás,
es á
la
l
gu a
de
un
pas o
que
lle a
sob e
sus
homb os
un
co de illo
blanco,
es e
homb e
es ido
con
una
única
que
cae
en
amplios
pliegues
e icales
y
que
es á
bo deada
po
una
cene a
de
dibujo
geomé ico,
lle a
en
la
mano
de echa
un
cayado
y
en
bandole a
un
zu ón.
La
cabeza
cuad ada,
con
el
pelo
neg o
muy
izado
así
como
el
os o
cuad ado
ambién
deno a
una
in luencia
compleja
de
las
dos
endencias
que
odo
el
conjun o
de
la
ob a
lle a
ma cadas;
es
deci ,
puede
conside a se
po
algunos
asgos
como
homb e
del
No e,
aunque
o os
acusen
en
él
una
acen uada
p ocedencia
cas ellana.
Al
ondo
y
en
lejana
pe spec
i a
paisaje
de
á boles
y
al
pie
de
uno
de
ellos,
San
Joaquín
que
en
ac i ud
ambién
ecogida
medi a.
Un
ángel
con
única
oja
y
ondo
e de
cla o,
que
sos iene
en e
sus
manos
go dezuelas
una
l
lac e la
sin
insc ipción
alguna,
se
cie ne
sob e
la
casa
en
la
que
se
encuen a
San a
Ana
Indicando
con
su
ac i ud
la
bendición
celes ial
así
como
la
g acia
de
la
que
es
po ado
sob e
aquélla,
e
indudablemen e
algo
e e en e
a
es o
debió
es a
quizá
esc i o
en
ella
aunque
ac ualmen e
es é
bo ado.
Las
alas
del
ángel
en
onos
ojos
y
azules
son
de
una
g an
belleza.
La
a qui ec u a
en
es a
abla
p esen a
las
dos
in luen
cias
impe an es
en
ellas,
la
lamenca
y
la
i aliana
den o
siemp e
del
ma cado
sabo
enacen is a
que
las
ca ac e iza.
La
casa
en
la
que
San a
Ana
medi a,
iene
un
ejadillo
neg o
de
piza a
sob e
el
cual
se
le an an
dos
en anas
de
es ilo
l
amenco.
El
emplo
an e
el
cual
se
ab azan
San
Joaquín
y
San a
Ana,
de
cons ucción
muy
con en
cional,
iene
encima
de
la
pue a
una
g eca
de
ma cado
ca ác e
enacen is a
como
asimismo
los
pila es
que
encuad an
la
pue a
en
los
cuales
en
una
pequeña
ho nacina
encaja
una
igu a.
El
ondo
de
la
abla
es á
compues o
po
una
escena
en
la
cual
San
Joaquín
sen ado
jun o
a
un
á bol
pa ece
medi a
sob e
la
inspi ación
ecibida
po
medio
del
ángel,
ya
a ada
en
la
escena
de
la
abla
an e io
y
po
la
cual
a
a
celeb a se
el
dulcísimo
mis e io
de
la
Pu ísima
Concepción
de
Ma ía.
Unos
á boles
y
unas
pequeñas
ele aciones
o man
el
paisaje
y
ema an
el
conjun o.
Tabla
in e io
del
lado
de
la
Epís ola
(Lám.
IV).
Rep esen a
es a
abla
el
nacimien o
de
la
Vi gen
y
es
quizá
una
de
las
más
mo idas
de
odo
el
e ablo.
En
p ime
plano
apa ecen
dos
escenas,
de
las
224
INÉS
DURRUTY
cuales
la
p ime a,
siluada
a
la
izquie da,
es á
cons i uida
po
San a
Ana
sen ada
en
un
sillón,
las
manos
jun as
sob e
el
egazo
con
exp esión
de
dolo ,
de ás
San
Joaquín
y
una
muje
de
os o
o alado,
boca
peque ía
y
exp esión
dulce
y
ag adable
en uel a
en
unas
ocas
blancas
en
ac i ud
de
ayuda
y
de
ca ino
se
di ige
a
San a
Ana
pa a
ayuda la,
en
unión
de
San
Joaquín,
a
le an a se
de
la
silla.
AI
ondo
de
es a
escena
su ge
un
pesado
co íinón
de
onos
do ados
con
csg a-
í
ados
neg os
análogo
a
lo
ya
desc i o
y
ambién
al
ondo,
pe o
un
poco
más
a
la
de echa,
un
en anal
cuad ado
se
ab e
sob e
un
ondo
de
paisaje
que
simula
una
a enida
con
á boles
a
los
lados
de
la
ac
u a
ya
conocida
y
is a
en
las
ablas
an e io es.
En
el
mismo
plano
den o
de
la
casa
a
la
de echa,
un
lecho
sencillo
cubie o
con
unos
opajes
de
onos
ama illen os
y
en
él
San a
Ana
medio
inco po ada
omando
un
alimen o
que
le
o ece
o a
muje
que
is e
aje
de
ono
ojo
apagado
y
en
la
cabeza,
en
luga
de
ocas,
una
pequeña
go a
al
es ilo
de
las
usadas
en
la
época
de
Juana
la
Loca,
co pi io
ojo
qué
deja
al
descubie o
el
cuello
y
g an
pa e
del
esco e;
en
sus
manos
sos iene
un
ecipien e
en
el
que
mue e
algún
líquido
con
una
cucha a
o eciéndoselo
odo
ello
a
San a
Ana.
De ás
y
como
suspendidos
en
el
ai e
y
de
odillas,
dos
ángeles
de
ca i as
menudas
y
g aciosas
con
las
manos
jun as
en
ac i ud
de
ene ación
mi an
al e na i amen e
a
San a
Ana
y
el
o o
hacia
el
luga
donde
es á
la
Vi gen
ecién
nacida.
Los
opajes
de
és os
son
de
onos
cla os,
en
con as e
con
el
del
o o
ángel
ya
desc i o
(Lám.
II),
las
alas
co as
y
apenas
pe cep ibles
han
pe dido
aquí
la
sun uosidad
y
elegancia
que
enían
las
del
ángel
indicado.
Unos
pesados
co inajes
de
onos
ojos
cie an
la
escena
sepa ando
és a
de
la
o a
y
di idiendo
el
in e io
de
la
casa
en
dos
pa es.
A
los
pies
del
lecho,
jun o
a
un
b ase o
del
que
salen
abundan es
llamas,
es án
dos
muje es
sen adas,
una
sos iene
a
la
San ísima
Vi gen,
cuyo
cue peci o
menudo
y
bien
p opo cionado
es á
apenas
en uel o
en e
pañales,
el
os o
son ien e
y
a ac i o
apa ece
enma cado
po
un
nimbo
do ado,
en
el
cual
con
ca ac e es
gó icos
se
lee
el
nomb e
de
Ma ía.
la
o a
seca
al
uego
un
pañal,
ambas
is en
co piños
de
onos
ojos,
és a
con
mangas
más
amplias
que
la
an e io
y
ocas
blancas
que
encuad an
unos
os os
o alados
de
no
muy
pe ec a
belleza.
El
plano
del
ondo
queda
limi ado
po
un
campana io
exagonal
de
dos
cue pos,
que
ema a
en
un
ejado
pun iagudo
de
piza a.
Unos
á boles
desp opo cionados,
pues
alcanzan
casi
la
al u a
del
segundo
cue po
del
campana io,
comple an
el
conjun o
de
es e
plano
EL
RETABLO
DE
SANTA
ANA
EN
EL
SEMINARIO,
ETC.
225
que
queda
muy
limi ado,
ya
que
las
dimensiones
de
la
casa
y
escena
que
ocupa
el
p ime o
es an
espacio
a
és e.
V
Tabla
supe io
del
lado
de
la
epís ola
(Lám.
V).
El
ema
de
es a
abla
es
la
p esen ación
de
la
Vi gen
en
el
emplo..
Des acan
en
p ime
plano
cua o
igu as
de
amaño
bas an e
g ande,
las
dos
de
la
izquie da
son
San
Joaquín
y
San a
Ana
y
las
dos
de
la
de echa
dos
caballe os,
de
aspec o
noble,
a
los
cuales
pa ecen
di igi se
San a
Ana
y
San
Joaquín,
señalándoles
és e,
con
una
mano,
a
la
Vi gen
niña
que
sube
las
escale as
del
emplo.
La
indumen a ia
de
es os
pe sonajes
indicados
es
la
que
co esponde
a
p incipios
y
mediados
del
siglo
XVI
con
una
ma cada
in luencia
de
ipo
ancés.
De
los
dos,
el
que
es á
el
p ime o
y
que
pa ece
de
mayo
impo ancia,
is e
man o
de
ono
e doso
ecogido
en
p o undos
pliegues
angulosos
muy
du os
de
es ilo
o almen e
lamenco,
que
ecue dan
los
plegados
de
las
elas
de
Hugo
Van
de
Goes,
Van
de
Weyden
y
o os,
siendo
además
el
único
de alle
de
pliegues
e dade amen e
acusados
que
seda
en
oda
la
composición
del
e ablo;
po
debajo
del
man o
se
pe cibe
un
calzón
de
ono
azulado,
que
llega
has a
media
pie na
ci iéndola
y
que
e mina
en
una
uel a.
El
os o
de
es e
pe sonaje
es
du o,
de
acciones
ené gicas,
na iz
aguileña
muy
p onunciada,
en ecejo
uncido
con
una
exp esión
de
asomb o
p oducido
quizá
po
aquello
que
pa ece
escucha
de
San a
Ana,
el
pelo
le
cae
en
la gos
mechones
sob e
la
espalda,
y
en
la
cabeza
lle a
una
especie
de
go o
de
ono
azul
oscu o.
El
o o
pe sonaje
que
pe manece
un
poco
más
alejado
que
és e
es á
si uado
casi
de
en e
y,
sin
emba go,
mi a
hacia
el
g upo
de
San
Joaquín
y
de
San a
Ana,
con
ac i ud
de
escucha
y
poniendo
a ención
en
lo
que
és a
pa ece
deci les.
Vis e
ab igo
co o
de
ono
ojo,
bo deado
de
piel
en
su
ex emo
y
en
el
cuello,
eco dando
exac amen e
los
usados
en
la
época
inal
de
los
Reyes
Ca ólicos
y
en
las
Co les
ancesas;
el
calzón
es
más
co o
que
el
del
an e io
y
ambién
en
onos
ojos,
lle a
espada
ceñida
a
la
cin u a
y
en
la
cabeza
una
go a
muy
del
gus o
ancés
bo deada
de
piel
y
que
en
medallas
de
como
la
de
d*Agma
de
P ic,
Michellc
de
Colombc
y
o as,
además
de
nume osos
cuad os
anceses
de
la
escuela
de
A ignon
se
en
ecuen emen e.
Su
os o
es
de
exp esión
menos
ené gica
y
du a
que
la
del
an e io ,
aunque
se
ad ie en
asgos
de
i meza
y
has a
pudie a
deci se
que
de
i onía,
asgos
es os
que
hemos
is o
ya
en
la
i
gu a
del
sace do e
(Lám.
11)
y
que
ca ac e iza
bas an e
el
conjun o
de
los
pe sonajes
de
es as
ablas.
15
226
INÉS
DURRUTY
El
segundo
plano
de
es a
composición
consis e
en
la
ep esen
ación
de
un
emplo
de
sabo
o almen e
enacen is a,
que
se
ab e
con
dos
a cos,
uno
de
en e
y
o o
al
cos ado,
dejando
ambos
e
el
in e io
del
ecin o,
pilas as
enacen is as
ambién,
ema adas
po
capi eles,
sos ienen
el
en ablamen o
del
mismo;
el
a co
de
en e
que
semeja
a
mane a
de
una
en ana,
iene
en
su
pa le
baja
una
especie
de
an epecho
o mado
po
balaus es.
El
a co
la e al
si e
de
en ada
al
emplo
y
a
él
se
llega
po
una
escalina a
muy
pendien e
en
la
que
la
Vi gen
Ma ía,
oda ía
niña
es á
a odillada,
ele ados
sus
b azos
en
ac i ud
de
suplica
hacia
un
sace do e,
que
suje ándola
sua emen e
po
debajo
de
ellos
con
e nu a
y
bea i ud
a a
de
le an
a la.
Vis e
la
Vi gen
única
azul
con
imb ias
do adas
y
csg a iados
neg os,
man o
azul
que
la
cae
desde
el
homb o
odeando
su
cue pe-
ci o
menudo,
mien as
la
o a
manga
y
homb o
quedan
al
descubie o.
Su
os o
es
g acioso
aunque
no
esul e
muy
bello
y
es á
le an ado
hacia
el
sace do e
en
la
misma
ac i ud
de
suplica
que
exp esan
sus
manos.
El
pelo
la
cae
suel o
po
la
espalda
y
un
nimbo
do ado
en
el
que
con
ca ac e es
gó icos
en
neg o
se
lee
«Ma ía»,
ema a
y
ado na
su
cabeza.
El
sace do e
que
a
la
misma
pue a
del
emplo
y
unos
escalones
mas
a iba
que
la
Vi gen
se
inclina
hacia
ella,
is e
única
de
onos
e dosos
cla os
que
cae
o mando
pliegues
no
muy
acen
uados.
Una
capa
plu ial
de
onos
ojos
que
es á
le an ada
hacia
a as
po
enema
del
homb o
le
cub e,
deTando
e
o
delan e
la
única
que
lle a
debajo
Una
mi »
^
i
«
desc i a
en
la
ahu
i
^
misma
o ma
que
la
ya
cabeza
al a
ema a
su
El
in e io
del
emplo
es
de
composición
bas an e
sencilla
y
en
su
pa e
supe io
se
adi ina
una
bó eda
ne ada
A
ondo
un
al a ,
sob e
el
«A ca
de
la
Alianza»
ep esen ada
como
un
co e
g ó ico.
A
un
lado
Vi gen
m la
en
ac i ud
piadosa
lee
en
un
lib o,
mien as
dos
mu,e es
jó enes
la
con emplan,
de
és as
una
es
ly
bella
y
es á
es ida
en
onos
o,os
muy
apagados
con
un
co pino
de
manga
la ga
muy
ajus ada,
esco e
cuad ado
quizá
excesi o
que
deja
al
descubie o
un
cuello
ino,
la
can a
menuda
de
exp esión
muy
dulce,
es
más
bella
que
la
de
la
Vi gen,
el
pelo
ubio
peinado
con
aya
al
medio
le
cae
en
dos
pa es
lisas
que
encuad an
la
ca a
y
una
oca
del
mismo
colo
del
es ido
pues a
hacia
el
medio
de
la
cabeza
comple a
su
conjun o
que
ecue da
absolu amen e
en
odo
los
e a os
de
la
época
de
Juana
de
Cas illa
y
aun
casi
más
exac amen e
a
és a
en
el
amoso
e a o
ci ado
ya.
La
o a
igu a
de
muje
más
in e io
en
alo
EL
RETABLO
DE
SANTA
ANA
EN
EL
SEMINARIO,
ETC.
227
pic ó ico,
pa ece
es a
sen ada
y
is e
ig ual
que
la
an e io
sólo
que
sin
oca
a
la
cabeza.
En
el
in e io
ambién,
pe o
más
al
lado
de
la
izquie da
hay
dos
i
gu as
de
ancianos
casi
isibles
y
cuyas
cabezas
des acan
en
el
ondo.
Un
a co
lobulado
y
un
paisaje
de
á boles
con
cip eses
comple an
el
conjun o.
^
Banco.—Es á
o mado
po
es
abeas,
de
0,81
po
0,99
cím.
cada
una.
La
del
lado
del
E angelio
ep esen a
el
Após ol
San iago
y
San
luán
Bau is a
(Lám.
VI),
con
un
ondo
de
paisaje.
El
Após ol
San iago
si uado
a
la
izquie da,
es á
es ido
con
una
única
oja,
de-
igual
ono
que
el
has a
aho a
empleado
en
o as
igu as,
és a
le
cae
sob e
el
b azo
de echo
en
cuya
mano
sos iene
un
lib o
abie o,
la
o a
pa e
se
ecoge
en
el
homb o
izquie do
dejando
lib e
el
b azo
en
cuya
mano
sos iene
un
báculo
de
pe eg ino.
El
os o,
de
exp esión
se ena
y
g a e,
de
acciones
más
p opo cionadas
que
las
obse adas
has a
aho a
en
las
o as
i
gu as
masculinas,
p esen a
ma cados
ca ac e es
nó dicos,
una
ba ba
ubia
bien
cuidada
pa ida
en
dos,
los
ojos
do ados
de
cie a
exp esión
lejana,
descansan
sob e
el
lib o
que
iene
en e
sus
manos.
El
pelo
oscu o
le
cae
en
la gos
mechones
sob e
la
espalda
y
en
la
cabeza
lle a
un
somb e o
de
onos
ma ones
le an ado
po
delan e
de
gus o
muy
ancés
ambién
y
en
el
que
os en a
una
concha
de
pe eg ino,
que
se
epi e
de
nue o
en
la
única,
en
la
que
se
obse a
ausencia
casi
o al
de
pliegues.
Un
nimbo
de
p opo ciones
i egula es
sin
insc ipción
alguna
comple a
es a
i
gu a.
San
Juan
Bau is a
apa ece
a ado
de
la
mane a
i ual,
is e
única
de
piel
que
deja
o almen e
descubie o
el
homb o
y
b azo
de echo,
cuya
mano
delicada
y
de
esco zo
casi
pe ec o,
apa ece
con
los
dedos
doblados
menos
el
índice,
que
en
posición
ec a,
señala
según
la
mane a
ambién
de
i o
al
Co de o
Di ino
que
sos iene
en
la
o a
mano.
La
única
a
suje a
po
un
cin u ón
de
espino
enzado
y
sob e
ella
un
man o
de
ono
ojo,
cae
cub iendo
el
cue po
pa cialmen e,
ya
que
el
pecho
y
el
b azo
ci ado
quedan
al
descubie o.
En
la
mano
izquie da
sos iene
un
lib o
y
sob e
él,
el
Co de o
Di ino
ya
indicado
es á
sen ado
suje ando
en e
las
pa as
una
C uz;
un
nimbo
ambién
sin
insc ipción
ninguna,
odea
su
cabeza.
El
os o
de
San
Juan,
de
acciones
muy
pa ecidas
al
de
San iago,
iene
una
exp esión
aga
e
inde inida
de
lejanía,
la
na iz
i
na,
pe o
no
aguileña,
asgo
que
se
a
a
da
en
odas
las
igu as
de
la
p edeUa
en
con aposición
a
las
de
las
ablas,
ba ba
ubia
ex emadamen e
acen uada,
en
su
bo de
in e io
pa ida
ambién
en
234
INÉS
DURRUTY
de
nue o
y
a a ia la
de
e ablo.
Es
lóg ico
supone
po
an o
que,
has a
que
la
capilla
no
es u ie a
o almen e
en
ías
de
cons ucción
y
se
conocie a
sus
p opo ciones,
disposición,
e c.,
no
se
a a ía
la
cues ión
del
e ablo.
Aunque
la
ob a
uese
muy
ápidamen e
lle ada
y
suponiendo
que
hubie a
empezado
aquel
mismo
a ío,
cosa
no
muy
ac ible,
cabe
pensa
que
los
inales
del
siglo
no
la
ie an
e mi
nada,
ni
mucho
menos
comple a;
así,
pues,
hay
que
descon a
según
es os
da os
la
Idea
de
que
el
e ablo
sea
de
es a
época,
hay
que
as
lada la
a
p incipios
del
siglo
x i
como
años
más
p obables
pa a
ella.
Po
o o
lado,
el
alega o
del
que
se
habla
en
la
pa e
documen al,
pág.
232
de
es e
abajo,
es á
ya
sos enido
po
D.
Tomás
de
To a ,
los
p ime os
documen os
que
empiezan
a
e se
en
elación
con
los
bienes
y
cosas
de
es a
amilia
ep esen ada
po
és e,
comienzan
un
poco
an es
de
1520,
y
los
úl imos,
en
los
que
i
gu a
D.
Diego
de
Pala
cios,
son
de
1508.
En
dicho
alega o
cons a
ya
que
ué
edi icada
la
capi ia
y
colocado
el
e ablo.
Po
lo
an o,
es
Indudable
que,
la
colo
cación
del
e ablo
es
an e io
a
la
ejecución
del
alega o
y
e i icada
en
ese
pe íodo
de
iempo,
comp endido
en
los
p ime os
anos
del
siglo
XVI
no
mas
allá
de
1515.
Es o
po
lo
que
se
e ie e
a
la
pa e
documen al,
pe o
obse ando
de enidamen e
los
elemen os
que
lo
componen,
e emos
que
co esponden
ambién
casi
exac amen e
a
esa
echa,
bas e
como
ejemplo
examina
el
es ilo
de
los
edi icios
que
i
gu an
en
el.
El
a co
del
emplo
que
apa ece
en
la
abla
p ime a
de
ipo
conoi^ial,
los
ado nos
del
mismo
que
es án
ya
en
pleno
a ance
del
enacimien o,
aunque
los
pinaculillos
que
lo
encuad an
con
es^i,Q§-
g o ^s
no
de en
a anza
muy
allá
del
x i
si uándolo
en
sus
comien-
zos
Los
dos
cueipos
de
edi icios
supe pues os
que
se
pe ciben
al
ondo
de
la
nisma,
de
ma cado
sabo
I aliano
y
cuya
aza
se
acusa
ambién
en
edi icios
de
es a
época,
aunque
si
L
ue a
a
juzga
sólo
po
"lo
pod"a
pensa se
en
una
época
más
a anzada
aún.
La
misma
"
a'se
Lám
im^
San
Joaquín
y
San a
Ana
( ease
L
m.
III),
a
cuyos
lados
dos
pila es
ado nados
con
una
pequeña
concha
y
ho nacina
y
en
ella
una
i
gu a,
hacen
pensa
lo
mismo
que
el
ado no
de
su
iso,
en
las
logias
lomba das
del
siglo
x ,
así
como
las
en anas
de
las
buha dillas
de
la
casa
en
la
que
apa ece
San a
Ana
(yease
Lam.
III)
y
jas
que
es án
ep esen adas
en
una
de
las
ablas
del
banco
( éase
Lám.
VII)
ecue dan
las
casas
de
Fíandes
ambién
de
esa
época,
es o
sin
menciona
el
balconaje
que
es
en
odo
elemen o
de
ado no
de!
enacimien o,
unido
además
a
los
de alles
de
LiA
..V..,
EL
RETABLO
DE
SANTA
ANA
EN
EL
SEMINARIO,
ETC.
235
indumen a ia,
como
el
ocado
de
la
dama
que
i
gu a
en
el
in e io
del
emplo
al
lado
de
la
Vi gen
y
que
se
pa ece
en
ex emo
a!
amoso
e a o
de
Juana
la
Loca
de
p incipios
del
x i,
así
como
la
indumen
a ia
de
los
caballe os
que
apa ecen
en
la
abla
IV
( éase
Lám.
V)
an e
el
emplo,
odo
ello
supone
una
echa
no
muy
apa ada
de
es a
que
he
indicado.
Teniendo
ya
casi
la
ce eza
de
que
la
ob a
esponde
o almen e
al
comienzo
^1
_si&l9
xyi^
y
conocido
ya
que
la
pin u a
en onces
p esen a
nume osas
in luencias
lamencas
y
ambién
i alianas,
no
es
de
ex aña
que
la
mano
del
a is a
aunque
uese
cas ellano,
des i
ua a
en
cie o
modo
la
exp esión
de
su
a e
p opio
y
o iginal,
con
los
elemen os
que
la
inspi ación
de
maes os
ex anje os
le
p opo
ciona a,
siendo
po
lo
an o
ácil,
como
nume osas
eces
ha
ocu ido,
a ibui
a
maes os
o
alle es
lamencos
o
i alianos
ob as
que
po
documen ación
después
se
ha
demos ado
se
genuinamen e
españolas.
Den o
de
es e
complejo
de
pin u a
hispano- lamenca,
se
encuen
an
indudablemen e
las
ablas
que
nos
ocupan.
Hay
en
ellas
un
acen o
an
p edominan emen e
nó dico,
que
ocul a
casi
po
comple o
cie os
asgos
de
g an
impo ancia
que
demues an
una
in luencia
cas ellana,
siendo
quizá
la
base
de
la
ob a,
aunque
el
sabo
ex an
je o
ha
hecho
desapa ece
en
cie o
modo
su
aza
y
su
signi icado.
Sin
ol ida
la
di icul ad
que
supone
a a
de
deslinda "
los
campos
de
es as
in luencias,
hay
que
analiza
de enidamen e
los
elemen os
de
cada
una
de
ellas,
buscando
en
la
lógica,
lo
que
indis
cu iblemen e
no
es
más
que
ob a
de
la
in uición,
es
deci ,
la
mane a
de
deduci
po
ellas,
la
posibilidad
de
que
el
a is a
uese
español
o
ex anje o
y
sí
la
psicología
según
las
eo ías
de
algunos
ilóso os,
iene
aígo
que
e
di ec amen e
con
el
a e,
es
na u al
pensa
que
el
a is a,
aún
dominado
po
una
endencia
ajena
a
la
suya
que
quisie a
eco da ,
diese
ins in i amen e
una
p e e encia
de e minada
a
aquellos
asgos
que
son
p oceden es
de
su
na u aleza
y
de
su
nacionalidad.
El
colo ido
de
ondos
y
a qui ec u a,
con
esos
onos
blancos
ama illen os,
e de
g isáceo
y
azul
que
le
dan
un
aspec o
de
cla idad
luminosa
al
conjun o,
los
onos
de
cielo
en
a a dece
de
sus
paisajes
p oducidos
quizá
en
las
de
A agón
y
Valencia
p incipalmen e
la
cul i aban
ya
sin
imidez
alguna,
pe o
Cas illa
siemp e
más
eacia
y
alejada
de
las
co ien es
inno ado as
ex anje as,
se
apegaba
a
sus
an iguas
écnicas,
sin
deja
de
conoce
las
mode nas,
y
eniendo
en
cuen a
es e
da o
no
desp eciable,
no
esul a ía
e óneo
supone
po
236
INÉS
DURRUTY
él,
que
una
ob a
echada
po
su
ejecución
en
pleno
siglo
x i
siguiendo
esa
lécnlca,
u ie a
g andes
p obabilidades
de
se
cas ellana
más
que
o a
cosa.
Pa a
esumi
en
lo
posible
es as
di agaciones
—no
pueden
cali ica se
de
o a
cosa
mis
in en os
de
análisis
c í ico—
di é,
que
es as
ablas
son
p oduc o
de
la
pin u a
del
siglo
x i,
de
mano
española
p obablemen e
y
no
muy
hábil
quizá,
ejempla
idedigno
de
aquel
complejo
de
pin u a
española
mos ando
pa en es
odas
las
in luencias
de
la
época,
i aliana,
enana
y
lamenca;
que
no
p esen a
analogías
exac as
y
o almen e
de inidas
con
ninguna
de
las
escuelas
más
conocidas
de
en onces,
en
la
que
pa ece
que
abaja on
más,
manos
de
discípulos
que
de
maes os
y
que,
sin
emba go,
ienen
un
aspec o
de
o iginalidad
in e esan ísimo,
de
colo ido
esco
y
sua e,
co ec as
de
exp esión
con
de alles
de
g an
alía,
como
la
cabeza
de
San
Joaquín,
llena
de
ida
se e a
y
ecogida
al
mismo
iempo,
de
asgos
muy
pu os
y
bellos
que
o man
un
con as e
bas an e
ma cado
con
las
o as
cabezas
de
las
i
gu as
masculinas,
si
bien
asgos
análogos
pueden
encon a se
especialmen e
en
Zaca ías
y
el
Após ol
San iago;
en
los
mismos
años
casi
y
de
una
elación
quizá
no
muy
lejana.
Apa e
de
odo
es o
y
al
a a
de
la
es au ación
-bas an e
desg aciada
po
cie o
que
hicie a
Diego
Valen ín
Díaz
en
el
siglo
x ii,
como
ya
se
ha
indicado
en
la
pa e
documen al—
he
de
plan ea
un
peque ío
p oblema,
que
susci a
una
de
las
i
gu as
del
«banco»
y
cuya
esolución
podamos
al
ez
encon a
en
es a
es au ación.
Has a
aquí
hemos
enido
dando
el
nomb e
de
San o
Tomás
de
Villanue a,
a
la
i
gu a
i
ne
con
mi a
y
báculo
apa ece
en
la
abla
de
la
p edella
en
el
lado
de
la
Epís ola,
po
a ias
azones,
pe o
p incipalmen e
po
es a
ep esen ado
de
una
mane a
ca ac e ís ica,
es
deci ,
con
mi a
y
báculo
como
co esponde
a
su
calidad
de
A zobispo
-lo
e a
de
Valencia-
sob e
pulpi o,
cosa
aneja
a
la
o den
de
los
agus inos
en
la
que
había
p o esado
y
en
la
que
se
dis inguía
po
sus
g andes
do es
de
p edicado ,
y
con
una
bolsa
de
dine o
en
la
mano
como
símbolo
de
su
p incipal
i ud,
la
ca idad,
además
de
ene
una
cie a
elamón
su
nomb e
con
el
de
los
nume osos
miemb os
de
la
amilia
de
Palacios
To a .
que
se
llama on
Tomás.
Aho a
bien.
San o
Tomas
de
Villanue a,
nació
en
1488
según
eza
en
odas
sus
biog a ías,
has a
el
1518
no
en ó
en
la
O den
de
los
Agus inos
y
da o
cu ioso,
el
mismo
día
en
que
la
abandonaba
Lule o
comenzando
en
seguida
sus
p edicaciones,
siendo
es imado
espec'ialmcn e
po
EL
RETABLO
DE
SANTA
ANA
EN
EL
SEMINARIO,
ETC.
237
Ca los
V
y
es ando
aquí
en
Valladolid
a ios
años.
En
1544
ué
consag ado
A zobispo
de
Valencia
y
mu ió
en
1555.
En
1618
ué
bea i icado
po
el
Papa
Paulo
V,
quien
mandó
que
se
le
ep esen a a
en
odos
sus
e a os
con
una
bolsa
de
dine o
en
la
mano
y
po
úl imo
en
1659
ué
canonizado
po
el
Papa
Alejand o
VII.
Po
odos
es os
de alles
emos,
pues,
que
en
la
echa
que
an e io men e
se
ha
indicado
pa a
la
ejecución
de
es as
ablas
( éase
pág.
234
de
es e
abajo)
San o
Tomás
de
Villanuc a
ni
siquie a
había
en ado
en
la
O den
de
ios
Agus inos,
ni
e a
A zobispo,
ni
nada
po
el
es ilo;
es
po
lo
an o
di ícil,
que
el
a is a
po
en onces
lo
ep esen a a
de
la
o ma
que
hoy
en
día
es á.
Cabe
pensa ,
que
sea
o o
el
San o
ep esen ado,
pe o
odos
los
de alles
indicados
an e io men e
le
iden i ican
en
su
o alidad
con
San o
Tomás
de
Villanuc a,
aunque
su
siluación
espec o
a
la
época
que
ue on
pin adas
es as
ablas,
ep esen a
bas an e
complejidad.
C eo
po
lo
an o,
que
la
cla e
de
es e
pequeño
p oblema,
la
ienen
lo
epin es
y
es au ación
que
hicie a
Diego
Valen ín
Díaz.
_
S^gú Tcons a
en
el
documen o
aludido,
el
año
1618,
de
acue do
con
lo
que
exigía
D.
Tomás
de
To a ,
había
de
es a
acabada
la
ob a
de
es au ación
y
p ecisamen e
e a
en
ese
mismo
año,
cuando
el
Papa
Paulo
V
le
bea i icaba
y
daba
la
o den
de
que
ue a
así
ep esen ado,
¿no
es
po
lo
an o
posible,
que
sob e
o a
igu a
an e io
que
uese
la
p imi i a
que
i
gu a a
en
el
e ablo,
Diego
Valen ín
Díaz
añadie a
y
modi ica a
es os
de alies
en
hono
a
aquel
San o
an
conocido
de
la
ac ualidad
de
en onces?
Muy
in e esan e
y
uc í e o
esul a ía
la
in es igación
y
es udio
pacien e
de
una
se ie
de
qbjas
pic ó icas
del
i
nales
del
siglo
x
y
p incipjo^úeJ
sjglo
xyi,
que
hay
po
aquí
diseminadas
y
que
podían
llega
a
da
la
pis a
de
una
escuela
o
maes o,
oda ía
quizá
desco
nocido
y
del
cual
uesen
ep esen ación
digna
es as
ablas.
Inés
Du bu y
ni5
auí o
siinp
4
i
i
i
.i!
,
•CdAS*88¡3B*i
Lámina
I.
—Re ablo
de
San a
Ana,
en
el
Semina io
Concilia
de
Valladolid.
(Fo o
S.
E.
A.
A.)
lÉ
Lámina
II.
—
San a
Ana
y
San
Joaquín
a ojados
del
emplo.
Tabla
del
e ablo
del
Semina io
de
Valiadolid.
(Fo o
S.
E.
A.
A.)
I
Lámina
III.—El
ab azo
de
San
Joaquín
y
San a
Ana
an e
la
Pue a
Do ada.
Tabla
del
e ablo
del
Semina io
de
Valladolíd.
(Fo o
S.
E.
A.
A.)
V
Lámina
IV.—El
nacim
UMINA
Vl.-San iago
y
San
Juan
Bau is a.
Tabla
del
banco
del
e ablo
del
Semina lo
Concilla .
Valladolid
íFo o
o.
li»
A.
A«)