El visigotismo de Quintanilla de las Viñas
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EL VISIGOTISMO DE QUINTANILLA DE LAS VIÑAS Repaso críHco del problema Lo excepcional de los representaciones escultóricas de la ermita de Santa María en Quintonilla de las Vlña-s, ha bastado para que se haya querido, en muchas ocasiones, rebaiar su fecho por lo menos hasta el siglo X, sin tener en cuenta que en esto momento eran toda vía más excepcionales, y sin equivalencia ni paralelismo posible, mientras que en él Vil hay-margen pora todo ello proporcionado por los otros monumentos visigodos conocidos. Creo que es interesante el recoger los distintas opiniones vertidas acerca del asunto, y el inten tar, modestamente, su estudio. Tres son las objeciones fundamentales que se han hecho para la fecha en el Vil de Quintanillo. En primer lugar, por parte del se ñor Torres Balbós (1) quien, como en el caso paralelo de San Pedro de la Nave, piensa en una fecha de'la primera mitad del siglo Vill. En segundo término, la opinión de un investigador alemán que hace años anda estudiando nusstra arquitectura prerromónica, para quien tiene grandes consecuencias el parecido entre las aves de Quilntanilla y un pavo hallado en Ctésifon, en Persia. En tercer término, las palabras del Sr. Port.3r (2) basadas en lo que llamaré "el problema de Flómolo". Los argumentos dej Sr. Torres Balbds no me parecen de sufi ciente valor, ni en este caso ni en la parte correspondiente a San Pe dro de la Nave, y de todas maneras, el retraso de la fecho de Quin tanillo en menos de medio siglo, confesando dicho señor, como lo hace, que puede tratarse de una última evolucfión de ^la arquitectura . visigoda, dejan reducida lo cuestión a una mera distinción de, fechas, que me parece en todo caso sin trascendencia. . (1) E! Arte de la Alta Edad Media y el período románico en España.— Apéndice al tomo IV de ila Histona del Arte "Labor".^Barce.lonav 1934. (2) Spanish Romanesque Sculpture.—Pantheon, Pirenze, 1938.
— 126 — En cuanto a lo segunda opinión^ es cierto que a primera visto choca la semejanza existente entre uno de los pavos reproducidos en Quintanilla y los representados en relieves de estuco descubiertos uno de ellos en los cercanías del Palacio de Ctésifon, en Persia, o! ha cer unas trincheras cuando la guerra mundial, y otró en el lugar lla mado Um-es-Lacartir, al oriente y cerca del Palacio, por la expedición alemana de excavaciones de los años 1931-32 (1). Pero ello no creo que pase de apariencia, y son muchos los detalles en que se distin guen estas obros para que pueda verse entre ellas una relación evi dente de original a copia. Es, por ejemplo, absolutamente diversa la técnica: lo de Quintanilla está tallado en silueta recortada, con deta-, lies interiores hechos por fuertes surcos, mientras que lo de Ctésifon está moldeado, con una labra mucho más jugosa, persiguiendo el bulto redondo, en su conjunto, y con multitud de matices en la ejecu ción de los detalles, diversidad grande en la técnica con que se han ejecutado las plumas de cuerpo y cuello con respecto a las de extre mos de alas y cola, etc. No se parecen en nada, por otro parte, los círculos que encierran en cada caso a la figura. En cambio, hoy otro relieve en estuco, procedente del mismo lugar de senta un carnero, descubierto en excavaciones alemanas de (2), cuya semejanza con su compañero me parece evi en e, P®"" sus características, y no puede haber ^nada más aleja^ o que e e o de Quintanilla, confirmándose de esta manera las di erencias an es apuntadas. No veo manera de razonar cómo dos cosas (pavo e Quintanilla y carnero de Ctésifon) que se quieren parecí as a una tercera (pavo de Ctésifon) no se parezcan en nada entre si. ° demás, en opinión de Sarria, y de Kühnel, que es el excava or e e sifón, los dos relieves pertenecen a un momento del ^'9 ^ corres pondiente a la mitad, en los comienzos de la conquista de ersia por los árabes, y esta fecha es lo bastante anterior a la de ú 1^"^° ercio del siglo VII, asignada a Quintanilla, para que pueda obstáculo. En último caso, tendríamos aquí una muestra & m uen (1) Reproducciones y reíerencias en: Slück-Diez. c Sorre l'ait mo V. de lo "Historia del Arte Labor", Barcelona', 1932, p7 ' ; i 'r^i¡eve antigüe de lo P«rse.—París, 1921. Ambos autores coinciden .^^.jg^na ooside Ctésifon, en los primeros oños del siglo VI, como ¿jition de ble. ti relieve de L)m-as-Lacartir lo reproduce J. n. bcnmiui. r ■ Ctésiplion en 1931-32: pl. MI, "a, publicado en lo rev. SIRIA. , ■[. ^ Qui'ritacuyo trabajo inserto igualmente, (fig. 15), una fotografío de oeraiie nilla, proporcio-nado por F. Sorre, casi sin comentarios. (2) Shück-Dlez, ob. cit., fig. 5856.
_127 — cia oriental, que no repugna dentro de los caracteres generales de todo nuestro arte de la alta Edad Media. Pero es que no creo tam poco que sea necesario pensar en ésto; paréceme evidente, lo rela ción entre las fajas decoradas con aves de Quintanilla y los seme jantes de San Pedro de la Nave, cuyo origen desde las primeras cosas cristianas puede 'seguirse hasta un poco en detalle. De manera que todo lo más a que creo que pudiera llegarse era exclusivamente a ver un paralelismo de obras hechas sobre una misma tradición en dos medios distintos, cuya única base semejante es el sentido deco rativo oriental y antlcldslco. De mucha.más entidad me parece la cuestión que ha llamado antes "el problema de Flámula". Su enunciado, en resumen, es el siguiente: Qu¡ntar*illa de las Viñas es el monasterio de Santa María de Lara que aparece en alguno de los documentos del cartulario de Arlonzo, y que se da como seguro fué fundado por una Flámula, de la familia de Fernán González, en el primer tercio del siglo X. En tal caso la fecha no ofrecería dudas de ninguna especie. Para el estudio del problema, Interesa desde el primer momen to despejar el campo de cuestiones accidentales que pudieran entor pecer la visión. En primer lugar, no tendré en cuenta en absoluto la serie de intentos llevados a cabo por cierto seudoerudito que traba jaba en Burgos y que quiso resolver el asunto, con la invención de un fantástico Cartulario de Santa María de las Viñas, con las referencias de hallazgos de piezas desaparecidas de gran Interés documental, etcétera, etc. Todo ello no tiene nada que ver con la arqueología, sino con la picaresca. Pero es que esas invenciones se presentaron con capa de verosimilitud en un principio y fueron acogidas por al gún estudioso burgalés, de buena fe, y hasta que se puso en claro su orig&n embrollaron el problema. Además, es interesante recordar dos afirmaciones que tengo por absolutamente indudables, deducidas del análisis y estudio directo del monumento. Son éstas: a), en contra de la opinión del Sr. Orueta (1), la inscripción de Flámula tallada en el capitel del Sol no es posterior, sino coetánea de este mismo; b) la iglesia de Quintanilla, en lo que de ella quedo en pie, está intacta en cuanto a construcción, y no hay manera de suponer ni una recons trucción de sus muros en que se hubieran Intercalado las fajas deco- .(1) 'Ricardo de Orueta. La ermü^ de Quintanilla de las Viñas, en el camde la antigua lara, «n "Archivo Español de Arte y Arqueologío", Madrid, 1928, po -- — _ número Xli, póg. 2.
— 128—, rativas, ni un tallado de esto mismo, y del exornen de sus caracterís ticas, surge también el convencimiento irrdudable de que el orco toral, donde figura el capitel con la inscripción, no ha sido tocado desde j>l momento en que se construyó, y la semejanza de sus relieves con todo lo demás decorativo es tan enorme que lo hace ver como coetá neo y del mismo artista, por lo que tampoco puede pensarse en que leí representación del sol y el letrero que sobre ella va fueran poste riores a la construcción. Es decir, que si se demostrara documentalmente que la construcción del templo de Quintanilla se había hecho en el siglo X, no habría más remedio que fechar en ese mismo tiem po la construcción y la decoración, todo ¡unto e inseparable; y al revés, que si no hubiera razón para retrasar la fecha de la construc ción de la decoración, habría de pensarse en una misma fecha poratodo, deducida sobre las características constructivas y decorativas, armónicamente. Aun a trueque de la longitud de la cita, copio a continuación el resumen que Kingsley Porter hace del problema y de las conse cuencias que deduce sobre los datos con que trabaja. Dice así (1): "De todas las esculturas prerrómónicas de España las más sig- "nificativas son los de lo Ermita de Nuestra Señora, cerca de Quipta- "nilla de las Viñas, en la provincia de Burgos, a 3/4 de hora de la "carretera de Burgos a Salas de los Infantes. Debo a D. Luciano Hui- "dobro el hoberme llamado la atención sobre este monumento, aún "inédito, que él descubrió (2) y a los monjes de Silos el haber puesto "en mis manos los documentos que ilustran su historia . ■ "Los restos existentes se componen de un crucero y un ábside "cuadrado todo, al paredsr, cubierto con techos; al menos no quedan "trazas claras de bóveda (3). Los muros exteriores y el arco de herra- "'dura déí ábside, en el interior, son ricos en dibujos decorativos de "estilo mozárabe. Dos bloques cuadrados que sirven de capiteles, Iot "davía en su sitio, están bellamente esculpidos, uno con la luna y el "otro con el sol, llevados por ángeles volantes. El último tiene la ins- "cripción: OC EXÍGVVM EXIGVA ÓFFLO FLAMMOLA VOTM "Flammola no es nombre raro en Castilla; f>3ro la Fiommola que apa- (1) Ob. cit., ipdgs. 37 y 38. . ^ r ' r\ i ' <{2] Rectifico -por mí cuenta. El descubridor -del monumento fue Don Josa Monteyerde, quien lo visitó por vez primera en 30 de mayo de • (3) Otra rectificación: queden trazos claros de bóveda y aun arranques de ella en los ángulos de la cqipiilla mayor. •• TIMWIPfMiiii
— "129 — "rece en la inscripción puede únicomenfe ser la mujer de Gundesolvo "Télliz, de lo familia <ieí famoso Conde de Castilla, F'^rnón González. "(Flammola is not an uncommon ñame in Castile; but the Flammola "who appears in the inscription can oniy be the wife of Gundesalvo "Telliz of the fomiiy of the ceiebroted count of Castile. Fernán Gon- "zález). Su monograma, en relación con otros dos difíciles de leer pe- "ro posiblemente de Fernán González y del hijo de Flámmola, Rami- "ro, están grabados en el exterior del ábside. La fecha, no sólo de lo "iglesia, sino de la escultura, queda por tanto seguramente estableci- "da en el primer cuarto del siglo X. Parece que hubo en, o cerco de "Lora, dos monasterios.- uno de San Pedro, que fué fundado en 912 "y dado a Arlanza en 1110; el otro, de Santa María, se menciona en ■'donaciones de 929 y 1038 y fué dado o Arlanza en 1039 La presen- "te Ermita de Nuestra Señora de las Viñas, de Quintanillc, debe iden- "Mficarse con el último". ■■ ■ Además de los capiteles aún in situ, otros dos, indudablemen te antes en pos,con stmétrica con el arco triunfal, se conservan en el coro, y sobre el arco del ábside hay una cabeza de Cristo flan queada antes por otras dos ca^bezas, ahora en el coro. Todas estas obras tienen la misma técnica excelente del Sol y la Luna y son del mismo artista". En mera crítica extema dol texto, sorprenden, las palabras transcritas anteriormente en versión castellana y en el texto inglés para que no haya lugar a errores de interpre+adón: si FIómola no es nombre raro (uncommon ñame) en Castilla, lo que es evidentemen te cierto apor qué la Fldmola de la inscripción no puede ser más que (can onyi be) la muier de Gundesalvo Télliz? La consecuencia no tiene dato dlguno en su favor. Y sentada como buena esta deducción, que no lo es, sino dudosa, se sigue trabajando sobre hipótesis y se preten de corroborar el hecho con los monogromas que son "dificHes de leer, pero posiblemente de Fernán González y del hijo de Flámmola, Ramiro , además del mismo'de Flámola. De donde se soca, sobre una serie de hipótesis sin base suficiente, la identificación segura de tres personajes, Flámola, Fernán González y Ramiro, que son los necesa rios para llevar a cabo la segunda parfe del razonamiento. La difi cultad de lectura de los monogramas es tan grande como de costum bre en casi todos ellos, y buena prueba de ello nos da Hübner, quien los publica e interpreta (1) como Daniel, Froncus y Atonagildus, aun- (1) Juse. Hispamctó Chrlstianaum Supplementa.—Berlín, 1900, nú'm. 387.
— 130 — que acompañándolos ds sus correspondientes interrogantes. Ha de advertirse que sus transcripciones (no las interpretaciones) son exactas. Queda la segunda parte del razonamiento: la refereníie a los documentos que hablan de los dos monasterios de San Pedro y Santa Mario en Lara, publicados en el Cartulario de San Pedro de Arlanza (Madrid. 1925), por el Abad de Silos, Dom. Luciano Serrano. Nótese, de paso, que Porter ya indica que en ellos se habla de fundación de San Redro, mientras que sólo de menciones de Santo María. Los documentos en cuestión son los siguientes: a) Corta de dotación (no de fundación, como dice Porter) del monasterio de San Pedro, "in quorum honore vaselica fundata est in suburbio que vocitant Lora, super crepidinem fluminis Arlanza", con aumento de la casa de Cardaba, otorgada por "Gundesalvo Télliz et üxor mea Flámula et Muma Donna et fi lio meo Rahemiro , en el notum diem II Idus Januarii, sub Era DCCCCL", o sea, en2 de .asnero de 912. b) Carta de donación hecha por "NomO' Donna cometesso uño paritar cum ffilis meis" aHmonasterio'de Santa María Virgen, in corum honore baselica fundata est in suburbio que ferunt Lora de varios tierras además de "ipsum locum in quo eadem eclesia sita est , en "V. Kaler>das Frebruorias,^ Era DCCCCLXVIll , o sea, el 28 de ene ro de 929. , , c) Carta de confirmación de los donaciones anteriores, hecha por "domna Urraca", a favor de Arlanza, del Monasterio de Santa María de Lora, en "dio sabbato ipsas Kalendas Januarias, Era MLXXVí, o sea, 1.2 de enero de 1038. d) Carta de "Fredinando, sub gratia Dei principe, prolis San ción! regis, una pariter cum uxor mea Sa'ncia Regina , confirmando la donación del Monasterio de Santa María a Arlanza, y eligiendo sepultura en este último. Hecha en "die sabbato II Kalendas Aprili^, Era MLXXVH".—31 de marzo de 1039. e) Carta de Pedro Ovezquez somatiendo a Arlanza el Mo nasterio de San Pedro de Lora, reservando a sus .parientes hábiles el régimen del mismo, "die VIIII Kateindas octobris. Era MCLIIÍI : 23 e setiembre de 1116. De todos estos documentos, Flámola no aparece más que en el a). En el b)*figuran otros miembros de la familia de zález que aparecían en el anterior, ¡unto a ella. De la ® referentes a Santa María de Lora no creo que pueda de f" absoluto, más que la existencia de un monasterio de an a "en e! sitio que llaman Lara", y ésto no me parece desda uego su i -.■Skv' ■ . ...i 24iL
— 131 — diente para deducir que se construyera hacia 929, toda vez que fuera de ellos no hoy más que la mera coincidencia del nombre de Flammola", de lo inscripción del capitel, con la "Flámula" de iIo familia de Fernán González, que fi gura en el documento o). Creo que no boy, por consiguiente, nada que puede referirse a la construcción en esta época, y el consignar que existía una basílica ("fundata est") y que estaba situada ("sita est"), que son las fórmulas empleadas por los documentos, no pienso que supongan indicación cronológica alguna. En esta ¡dea me confirma la comparación entre los textos de los documentos que citan a Santa María en los que, lo mismo que en todos los demás, se repiten casi invariables unas mismas fórmulas y la alusión al monasterio se hace con unas mismas palabras: véase su comparación, doducidas las fórmulas idénticas en el redactado de jos dos documentos: Donación de 929.—b). Sub divini imperii Patris Sub divinis imperii Patris Ego domna Urraca, Deo devota^ Dom- 'domnis sanctis atque gloriosis... nis sanctis, videlicet, atque gloquorum relifiosis quorum reliquie condite requiescunt sánete quie condite requiescunt sánete Morie Virginis, in quorum honore Mari'e Virginis, in corum honore baselica fundata est insuburbio basellca fundata est insuburbio quem fuerunt Lora, ubi et ipso mo que ferunt Lara, ubi et ipso monasterio fore dinoscitur. nasterio fundatum fore dinoscitur. Ob id enim hec fit series testaOb id enin hec fi t series testamenti quem patrari voluimus, sicut rp,3.nti quem fessere maluimus, ego fuit conoessum ad avus meus et Moma Donna cometessa una pariparentum meorum ad ipsum locum fer cum fi lÜs meis primis ipsum locum in qup ¡n primis ipeum locum in quo eadem ecclesia est fundata cum eadem ecclesia sita est cum omniómnibus adiacenciis ... bus adiacenciis OomNo quiero con esta comparación llamar la atención sobre la persistencia de fórmulas, que, si no por razón de protocolo, podrían sirnplemente explicarse por haber sido copiadas del documento an terior, al ser el segundo confirmación de aquél. Pero sí quiero ha cer notar que en los dos diplomas fi guran las mismas frases, y que si se le hubiesen de dar determinado valor en uno de ellos, el mismo tendrían en lel otro; por lo que habría la misma razón para hacer el '"l N
— 132 — temiplo de Quintanilla del siglo X que del siglo XI. Más aún, si hubie ra desaparecido el primer do<;umento, ateniéndonos al segundo, que incluso dice "est fundata" y no meramente "sita est", diriamos que era del XI. No hay más doto a favor del primero de los dos documen tos qu« la presencia entre los confirmantes de Fldmu'Ia. Pero por atrac tiva que resulte la hipótesis de identificarla con lo de la inscripción de Quintanilla, no creo que hay base suficiente para hacerlo, tenien do en cuenta, además, que no posa de ser mera con¡>jtura lo repre sentación en los monogramas del monumento de los nombres de sus parientes. Creo, pues, qje no puede decirse sobre la base de estos docu mentos que baya una razón documental para fechar la ermita de Quintanilla de las Viñas en los primeros años del siglo X, y sí, sola mente, para considerar probada su existencia en -¿'se momento. Así planteado la cuestión, no quedan más elementos para determinar lo fecha del monumento que los que nos depare el análisis arqueológi co del mismo y de los elementos en él empleados, pero no es este momento para hacerlo por menudo. En resumen, los resultados son los siguientes: empleo del arco de herradura, en proporción, trasdosado, dovelaje y demás característicos perfectamen^3 visigodas; em pleo de sistema de aparejo y de construcción de muros, igualmente típico de obras visigodas; paralelismo muy estrecho, de los decora ciones, aun suponiendo distinta personalidad en el autor, con los de los otros monumentos visigodos,- empleo del mismo acervo decora tivo, en cuanto a temas y hasta a manera de trazarlos, etc. Además, los temas privativos de Quintanilla de las Viñas, como las orlas lle vadas por ángeles y las representaciones del Sol y de la Luna, existían y eran corrientemente utilizados desde tiempos anteriores en ciclos artísticos emparentados con lo español, de donde pudieron normal mente denivarse. El tema de los ángeles tiene manifestaciones abundantes en obras cristianas de la primera mitad de la Edad Media (1), pero, ade más, es pagano en su origen, que se refiere a los genios funerarios de los sarcófagos, como el de Son Pedro el Viejo de Huesca (2). evolución del tipo, en obras anteriores todas al siglo VII, pu^-de verse en un sarcófago clásico romano (3); el díptico de marfil de la Blblio- (1) CABROL y lECLERG: Dict. d'Archéologie chréf, et de Liturgie, t9 I, part-e II; -cois. 2120 y 2121. . c i (2) Utilizado ipara Ramiro el Monje. Vid. Portar: ob. cif., tam. i. (3) Coferol y Lécierg, loe. cit., fi g. 616.
—133 — teca nocional de París (1); un Fresco de lo cotacumbo de lo Vígoo Massimo (2); el Evangeliario de Etsdmiadzin (3), el díptico de marfil de Nurana, en el Museo de Ravenna (4), un marfil del Museo Cristia no Vaticano (5) y uno de los mosaicos del prebisterio de San Vital, de Ravenna (6). Es decir, que nos hallamos en presencia de un verdadero "lugar común" en la iconografía cristiana de los primeros siglos, con origen en lo pagano, que fué aprovechado por e'l escultor de Quintanilla como por tantos otros, con la única diferencia de incluir en la orla circular las representaciones del 'Sol y de la Luna. Pero es que estas mismas representaciones y en la misma formo que adopta el escultor de Quintanilla, eran p'rfectamente conocidas de antiguo y no sólo se emplean en el arte do mediados de la Edad Media, como pudiera parecemos a primera vista y dominados por el recuerdo de los calvarios románicos, donde ambas personificacioasisten a la agonía del Salvador. En representaciones clásicas de culto cristiano,-que, por otra porte, es sabido que estuvo extendido por España y de el nos quedan algunas esculturas—se efigia repeti das veces al Sol y a la Luna en forma de bustos (7) con la cabeza ro deada de rayos, con el cuadrante tras -día, y aun en algún caso, en forma casi idéntica a la de Quintanilla, con el cuadrante a modo de cuernos sobre la misma cabeza y no detrás de ella. El camino seauido por este motivo se nos presenta claro en marfiles bizantinos "del siglo VI, como el díptico con Cristo en Maiestad y lo Virgen con el Niño, conservado en el Kaiser Friedrich Museum, de Berlín (8) don de la representación también es casi idéntica a la de Quintanilla, De toda la exposición que antecede se deduce con claridad que quedan subsistentes y útiles una serio de argumentos que encajan perfectamente a Quintanilla de las Viñas dentro del grupo de iglesias visigodas de los últimos años del siglo Vil, coincidiendo con los re sultados a que lleva por otra parte el estudio de su arquitectura, y dando la seguridad de tal fecha la no oposición documental y lo I 1) Neuss: Díe Konst der Alter Christen Augsburg 1926 fia 133 ,2) Cabro! y Léclerg, loe. dt., fig. 651. ' ' y- • 3) Cabrol y Léclerg, loe. cit., fig. 647. 4} Cobro] y Léclerg, loe. cit., fi g. 648; Neuss: ob. cit., fi g. 152. 1) Cabrol y Léclerg, loe. cit., fig. 649. ^ i6) Cabrol y Léclerg, loe. cit., fi g. 650. 7) José Pi¡oan.—El arte romano, t. V. de loi Summa Artis de Espo-sa-Calpe, tipo 737 o Hauffma.nn, Arte de la Alta Edad Media, t. VI de la "Historia del Arte Labor", 1934, lám. VI.