La Catedral de Salamanca en la segunda mitad del siglo XVII
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LA CATEDRAL DE SALAMANCA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVII Felipe Pereda La Catedral Nueva de Salamanca fue construida fundamentalmente en dos fa ses, la primera dio comienzo en 1513 y la terminó en su parte más importante Ro drigo Gil de Hontañón en 1560'. Esta obra llegaba hasta el crucero. La segunda fase de la construcción empezó el 12 de mayo de 1589 siendo maestro mayor de las obras Juan del Ribero Rada^, el cual ocupó el cargo hasta su muerte en 1600. Desde este momento las obras fueron evolucionando muy lentamente, asfixiadas por los problemas económicos. El esfuerzo se concentró en concluir la decoración escultórica de las portadas que habían permanecido inacabadas desde el siglo anterior^. No parece que se realizara prácticamene nada de la obra arquitectónica duran te los primeros sesenta años del siglo XVII hasta que el siete de julio de 1658 se tomó la decisión en el cabildo de proseguir la iglesia'', destinando para ello cien mil reales que tenía la fábrica^. Esta decisión no se llevó a efecto inmediatamente pues no es hasta el 10 de noviembre de ese mismo año cuando se da la orden de que se diga una misa «por el buen comiendo de la obra desta santa iglesia» para celebrar la colocación de la primera piedra®. Inmediatamente surgen los problemas fi nancieros relativos a la prosecución del templo, una de las dificultades constantes que vamos a ver irse repitiendo a lo largo de todo el período que nos proponemos estudiar, constituyéndose una comisión pa ra administrar los recursos de un Breve obtenido del Papa'. Las obras no empezaron con buen pie ya que inmediatamente surgieron críti- ' M. Villar y Macías. «Historia de Salamanca». T. III, Salamanca 1887, p. 240. F. Chueca Goitia, «La Catedral Nueva de Salamanca», Salamanca 1951, p. 155. - Respecto de la intervención de Juan del Ribero y las opiniones diversas sobre el modo en que se debía continuar la catedral ver: A. Rodríguez G. de Ceballos y A. Casaseca, «Juan del Ribero Rada y la introducción del Renacimiento en Salamanca» en «Herrera y el Clasicismo», pp. 95-109, Valladolid 1986. ' A. Rodríguez G. de Ceballos y A. Casaseca, «Escultores y ensambladores salmantinos de la segunda mitad del siglo XVII», BSAA, 1986, pp. 321-339. ACSA, Actas capitulares, n.® 38, f.® 470. ^ Ibídem. " Ibíd., f.® 575 V.®. ^ M. Villar y Macías. op. cit., p. 243.
394 FELIPE PEREDA cas por el desarrollo de la obra por parte de Lázaro López, las cuales fíieron desestimadas^. La decisión de continuar con el plan trazado desde un inicio se confirma por que tres días más tarde de la crítica de Lázaro López se ordena hacer una copia de las trazas antiguas y guardar el original en el archivo''. A partir de junio de 1661 hasta marzo de 1664 existe un gran vacío documen tal. El hecho de no consignarse ninguna noticia en las Actas Capitulares hace pen sar que no hubo ningún cambio ni noticia importante en el desarrollo de las obras, aunque podemos asegurar que las obras se encontraban en marcha porque el último de los Libros de Cuentas de Fábrica que se guardan en el archivo, el correspon diente a los años 1662 a 1675, registra los gastos de la fábrica, y muy especialmen te los últimos arreglos de escultura decorativa en la Puerta del Perdón, en concreto las esculturas de San Pedro y San Pablo El problema más importante con el que nos encontramos es que durante estos años no sabemos quién era el maestro mayor de la obra. El primer arquitecto que surge en la documentación es Juan de Mandravilla, el cual el siete de marzo de 1664 pidió que se diese una parte de la obra que estaba sin terminar «de antiguo», lo que nos lleva a pensar que las obras no habían avanzado lo apetecido en lo arqui tectónico». Juan de Mandravilla o Mondravilla está documentado en Salamanca en rela ción con la construcción de la iglesia de la Clerecía donde aparece por primera vez en 1651 como fi ador de los maestros de cantería, y posteriormente labrando corni sa y friso en el interior de la nave así como muy posiblemente los adornos en piedra de la portada de la Clerecía que da a la plazuela de San Isidro". Su formación era indudablemente la del escultor y como tal contrató en 1654 parte de la sillería del * «El señor Gerónimo López fi scal de la fabrica dijo que un M.° de obras de la santa yglesia de Santiago que se halla (Lagaro López cantero vezino desta giudad) en esta giudad y dige que la que se prosigue en la fabrica desta santa yglesia. no va fi rme, ni como a de ir, y aunque ay premisas de lo contrario, si el cab.° le parege se aventura poco en que el dicho M.° con otros del arte la vean en pre sencia de los señores de la junta de fabrica (e de Lagaro López) y den su pareger y se tome ragon bastan te de todo ello, aunque el dicho M." forastero se le de alguna gratificazión. El cabildo acordó que luego mañana se haga la dicha vista y inspecgion según y en la forma que lo an propuesto el dicho señor fi scal y se gratifique al Maestro lo que paregiere a los señores de la junta». (Al margen) «Viose la obra en la forma en que a este acuerdo refiere y todos los maestros fueron de pareger que ba fi rme, buena y ajustada a la traza y medidas y que el pareger de Lagaro López no es cierto porque antes carege de ragon y fundamento», ACSA, Actas Capitulares, n. 38, f.° 883v°. «Se renueve la planta de las obras. En conformidad de relagion se higo el señor r" e excelentí simo López fi scal de la fabrica se cometió a su md el hacer renobar y copiar fielmente las tragas y dibu jos desta santa yglesia y mandar pagar la costa que tubiere y que las tragas originales antiguas sin embargo de que esien maUratada.s se guarden en el archivo», Ibíd., f.° 882. El año 1663 se pagan 85.401 maravedíes «de madera para un andamio que se hizo para poner en la portada de la iglesia a S. Pedro y S. Pablo y para el tiro de la obra entrego recibo». Libro de Cuentas de Fábrica, n.° 4, f.° 39. " "Juan de Mandravilla M.° de Arquitectura dio petigion pidiendo se le diere por un tnato, un pedago de obra de la fabrica que es lo que falta de un lado de lo nuebo, p" ygualar con lo labrado en otro que ya estaba de antiguo que es en o cho iladas de alto y el cab" acordo que los Sres comisarios de la obra p® otro Cab" informen de su sentir agerca dello», ACSA, Actas Capitulares, n." 39, f" 150.
LA CATEDRAL DE SALAMANCA EN EL SIGLO XVU 395 convento de San Esteban y en 1656 capiteles y fl orones en la iglesia de las Agustinas'3. Como maestro de arquitectura —un término no exento de ambigüe dad que frecuentemente ostentaban los ensambladores»— había contratado junto a Francisco García la portería del convento de San Francisco el Real en Salamanca, una obra que requería enriquecer la cantería con esculturas de piedra'^. Asimis mo, contrató en 1665 junto con el mismo Francisco García un retablo de la Con cepción de Nuestra Señora para la Catedral Nueva, el cual llevaba diversas esculturas de bulto Por tanto, pese a que se titule «maestro de arquitectura» es muy posi ble que sus conocimientos en ese terreno fueran más bien escasos. La resolución del cabildo diez días más tarde hace pensar que aunque no se nombró a Juan de Mandravilla como Maestro de las obras era él quien se encontra ba de cualquier forma a su cargo: «Los señores comisarios de la obra de la fabrica en conformidad del decreto del cab° de siete del corriente, hicieron informe de las sesiones que han tenido con Juan de Mandravilla a?erca de la obra y en vista de ello lo confirió al cab° y por mayor parte de sus votos in vo?e salió acordado que no era conbeniente se diere la dicha obra a destajo y que respecto de haber alargado el jomal de dicho M° a do^e R cada dia con calidad que por sus manos hubiere de trabajar de talla y no lo han hego, se le conserve dicho jomal que es ragonable premio y no se le añada cosa alguna y se le cometió a los dichos señores para buscar a un buen maestro de Architectura donde le hubiere para seguir la dicha obra, pues acabado lo liso della que oy se esta hagiendo ha de ser pregiso/f° 152v°/ buscarse para comengar y proseguir en lo tocante a arcos y bóvedas y con esto se acabó y lebantó el dicho Cab° en fee de ello lo firma» Lo que se deduce de este documento es en mi opinión lo siguiente. Por un lado que Juan de Mandravilla se estaba ocupando de la obra, pues tenía un sueldo, aun que parece que su trabajo le obligaba también a entallar, término con el que muy probablemente se refiera a la molduración decorativa que recubre la portada del hastial norte del crucero o quizás a sus medallones interiores, única labor de corativa que una vez colocadas las esculturas de San Pedro y San Pablo en la Puerta del Perdón el año anterior, podía estarse realizando al compás de la obra. A. Rodríguez G. de Ceballos. «El Colegio Real de la Compañía de Jesús en Salamanca (1617-1779)», Salamanca 1969, p. 75. Este maestro se documenta en Salamanca a partir de 1628 con motivo de un poder que otorga a su mujer, y de nuevo en 1646 prometiendo la dote de una hija. Hasta su aparición en la catedral siempre ostenta el título de escultor, entallador o bien el de ensamblador, siendo con este último oficio con el que contrata ciertas obras en el convento de la Madre de Dios en Alba de Tormes: P. García de Sala manca. Primera mitad del siglo XVII», Salamanca 1988, pp. 124-162. A. Rodríguez G. de Ceballos, «La iglesia y el convento de San Esteban de Salamanca», Sala manca 1987, p. 66. '•* A. Madruga Real, «Las Agustinas de Monterrey», Salamanca 1983, p. 88. J. J. Martín González, «El artista en la sociedad española del siglo XVII», Madrid 1984, p. 94 y F. Marías. «El problema del arquitecto en la España del siglo XVI», Academia n.° 48, p. 178. J. Pinilla González, «El arte de los monasterios despoblados de la provincia de Salamanca», Salamanca 1978, pp. 40-41. '■" A. Rodríguez G. de Ceballos, op. cii., p. 91. ACSA, Actas Capitulares, n.° 39, f." 152v®-153.
396 FELIPE PEREDA Además, debido a que sabemos que este maestro era al mismo tiempo arqui tecto y escultor, es bastante probable que sea a él a quien debamos atribuir las ya mencionadas esculturas de San Pedro y San Pablo que se colocaron en la fachada, sobre todo cuando no tenemos constancia documental de que hubiera ningún otro maestro escultor interviniendo en la fábrica en estos años. De cualquier modo, parece ser que cuando Juan de Mandravilla reclama la ter minación de la obra arquitectónica tal y como había quedado abandonada unos años antes, el cabildo no se fi aba excesivamente de él y decide buscar un maestro que se encargue de la totalidad de la obra. Es en este momento cuando empieza un rosa rio de calamidades en el que parece que el destino se oponía fi rmemente a la termi nación de la catedral. Bien fuera por un problema de fi nanzas o de simple falta de decisión, lo cierto es que se tardó un año completo en ponerse a buscar un maestro para las obras. El 13 de abril de 1665 se despide por fi n a Juan de Mandravilla al que se califica de «asistente», el puesto que muy probablemente había tenido a lo largo de todos esos años. Acto seguido se hace llamar a un maestro a Segovia —que como vere mos es Francisco de Viadero—, pero mientras tanto se determina que sea el padre Matos de la Compañía de Jesús, «que se ha ofrecido a ello», el que se vaya ocupan do de las obras mientras tanto» Las negociaciones con la iglesia de Segovia fueron bastante fluidas. Comien zan el cinco de mayo de 1665 en que se pide licencia a aquella iglesia catedral para que deje acudir a su maestro Francisco Viadero «en tanto que se espera a un maes tro que se ha llamado a la montaña» La carta de respuesta es leída en el claus tro del día quince de ese mismo mes, aunque dicha carta llegaba con retraso pues «los señores comisarios dijeron estaba ya en Salamanca y le tenían aposentado de centemente», encomendándose al señor Juan de Pineda, arcediano de Medina, que asista con el maestro a la visita de la catedral2' . Francisco de Viadero dio algunas trazas «para la continuación desta Santa Yglesia y otras advertencias que en vista de lo obrado a hegho», recibió mil reales de paga y luego regresó inmediatamente a Segovia22, donde fue maestro mayor de la catedral otros veintitrés años siendo enterrado en el claustro de aquella catedral en 16882^. El tiempo iba transcurriendo sin que llegara el maestro de la montaña que se estaba esperando ni se encontrara otro maestro con el que sustituirle. Al mismo tiempo los aprietos monetarios iban poniendo cada vez más difícil el desarrollo de la obra y obligaban a un reajuste en la plantilla. Se recibe una oferta por parte de Lorenzo Pérez de Ivia Maestro de Architectura «sabiendo el salario y conbenienEsta portada es el punto en el que se enlazan la obra gótica del siglo XVI y el estilo híbrido «gótico-barroco» del XVII: F. Chueca Goitia. «La catedral nueva de Salamanca», p. 177. ACSA, Actas Capitulares n.° 39, f.° 274-274v°. El padre Pedro Mato (1601-1673) se ocupa ba desde 1642 en la construcción del colegio de la Compañía de Jesús en Salamanca, cuya iglesia fue fi nalmente consagrada el 13 de febrero de ese año: A. Rodríguez G. de Ceballos, «Estudios del barroco salmantino. El Colegio Real de la Compañía de Jesús (1617-1779)», Salamanca 1969, pp. 67-88. ACSA, Actas Capitulares, n." 39, f.° 284v°. ACSA, Actas Capitulares, n." 39, f.° 287. ACSA, Actas Capitulares, n.° 39, f.° 290v°.
LA CATEDRAL DE SALAMANCA EN EL SIGLO XVII 39-7 cias que por ello hubiere de tener» propuesta que se examinó la Junta de Fábri ca tres días más tardéis. No parece que se llegara nunca a ningún acuerdo con este maestro porque su nombre no vuelve a aparecer en las Actas Capitulares. Ante la ausencia de maestro y de fondos de la obra iba avanzando lenta y cautelosamente. El 16 de junio de ese año se decidió que «se acabe de asentar la ilada de piedra en que aora se trabaja» y que «no se gasten en dicha obra mas que hasta cinquenta ducados cada semana y a este respecto se ajusten los medios, asi de materiales co mo de oficiales, pues la fabrica por aora no tiene efectos para alargarse mas», y respecto del maestro para la obra se piden informes a través de don Manuel del Aguila, sobre maestros que hay en Toledo y Murcia^^. Entre tanto iban llegando respuestas de las numerosas cartas que suponemos se mandaron a la búsqueda de un maestro para que se ocupara de la catedral. El diez de julio de 1665 entra de esta manera un nuevo personaje en la historia de la catedral de Salamanca cuando la Iglesia de Valladolid contesta informando que aprueba la habilidad de Juan García de Haro, Maestro de Arquitectura, apresurán dose el cabildo a pedir informes entre «los maestros de la profesión que ay en esta g:iudad»27. Los informes que recibieron de los «religiosos maestros de obras» (¿Pe dro Mato?) fueron favorables y se le hizo una oferta consistente en «trescientos du cados de salario y licencia por dos meses para que pueda acudir a otras obras que tiene pendientes» 2®, Juan García de Haro fiie por tanto el primer maestro mayor que la catedral tenía en muchos años, y aunque no contamos con el documento de su contrato, el 20 de agosto de 1666 ya se encontraba a cargo de la maestría y al parecer con más atención y tiempo de la requerida^9. El cabildo, sin embargo, sometía a un atento control al maestro mayor como parece demostrar una noticia documentada en el cabildo del veintisiete de mayo de 1666 según la cual Lázaro López, el cantero que E. Llaguno y Amirola, «Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restau ración», Madrid, 1977, t. IV, p. 83. Fue el día uno de junio de 1665. ACSA, Actas Capitulares, n.° 39, f.° 294. «El señor Deán refirió haverse Juntado los señores comisarios de la obra de la fabrica desta santa yglesia a conferir y tratar las cosas tocantes a ella y que les havia parecido que en cuanto al M.° que pretende venir se le escriba al señor D. Manuel del Aguila chantre y can" se informe de si es M" de satisfacion p® la dicha obra y el señor can" Alonso Fernandez escriba al mesmo M" la cantidad que se dava al que asta aora asistía, para que en el tiempo con el informe del señor chantre se le escriba por el cabildo si conbiniere llamarle o no y asignándole lo que pareciere se le deve dar/P 295v"/ y por aora en quanto no hubiere M" que gobierne la obra, en pasando esta semana y la primera siguiente y los señores comisarios de la dicha obra despidan a los peones y solo dejen cuatro oficales de los que juzgaren los mejores y algunos aprendices que vayan continuando en labrar la piedra y que para adelan te procuren tantear y el gasto conforme al caudal que reconocieren tener la fabrica p® dicho efecto dis poniendo de la continuación de la obra con la atención y prudencia que conbiene mediante los cortos medios que al presente se halla la fabrica», ACSA, Actas Capitulares, n." 39, f." 295-295v". ACSA, Actas Capitulares, n." 39, f." 299. *** ACSA, Actas Capitulares, n." 39, f." 305. Juan García de Haro no era la primera vez que tra bajaba en Salamanca. En marzo de 1656 había recibido el nombramiento de maestro arquitecto de las Agustinas de Monterrey, en cuya iglesia construyó la linterna de la cúpula: A. Madruga Real, Op. cit., p. 86. ACSA, Actas Capitulares, n." 39, f." 306 v°.
398 FELIPE PEREDA hemos visto asociado a la fábrica desde el comienzo de las obras «presto petición y dos plantas trabadas en pergamino desta santa yglesia para que hagan ver y reco nocer los errores» ^0. Al igual que en la primera ocasión Lázaro López aparece cri ticando el desarrollo de las obras, lo que además de ser un indicio de las rencillas que solían rodear este tipo de contratos, apunta a la relevancia de su papel en rela ción con la catedral, bien fueran las trazas mencionadas suyas o sencillamente si era él quien estaba ocupado de su custodia. Poco le iban a cundir sus críticas porque Juan García de Haro murió en los dos meses siguientes^', quedando por tanto la intervención de este maestro en la catedral de Salamanca reducida a un máximo de un año, entre julio de 1665 y julio de 1666. Apenas les había durado este maestro de obras y apenas nada les iba a durar el siguiente. El 27 de julio de 1666 se había encontrado ya un sustituto para Juan García de Haro: Cristóbal de Honorato. Se ha supuesto que este era el mismo que en 1621 había triunfado en el concurso para el túmulo que se levantó en la Catedral de Sala manca con motivo de la muerte de Felipe 1IP-. No obstante, la elección encontró numerosas dificultades como demuestra el siguiente documento que transcribo por su indudable Ínteres: El señor thesorero D. Bernardo Ordoñez refirió en esle cab" tres cartas que ha bla tenido las quales dijo la primera de Bartolomé Sambiguo maestro de la obra de la capilla del Sagrario de Toledo en la qual pone algunas que puedan caber todas bue nas partes questan necessarias para el maestro de la obra desta santa Yglesia en el sujeto de Cristóbal de Honorato que el remite a examen y luego cuando leyó la segun da del mismo en donde di?e que a visto y examinado del dicho Honorato y especulado todo lo que ay que ponderar para reconocer la habilidad y la s(;iencia del dicho Hono rato y que abiendola dado muy buena ra^on en la parte de la teoría le hi^o ha^er mo delos para la practica y de todo hallo en grande lucimiento porque aunque en su profesión no ha practicado, tiene su scien^ia con grandes fundamentos y asi se propo ne (?) que el dicho Honorato en las dichas buenas partes en el examinadas y con el exer^icio y practica que era en dicha obra sera de los buenos maestros de su arte y muy a proposito para lo referido. V luego su md tesorero leyó otra carta del dicho Cristóbal de Honorato hecha en Madrid en que se dÍ9e ha llegado de la fiudad de Toledo a aquella villa de Madrid con la aprobación del dicho Bartolomé Sambiguo y.. . las canas que llevaba el seño Can.® D. Miguel de Gurrea y que... tenia que ha?er un examen de su sufiriencil se expuso a la orden del dicho señor Can® y le examinaron doctor Sebastian de He rrera maestro de las obras de su magestad y el hermano Bautista y Gaspar de la Peñ' «Al m " de obra 50 ducados. Acordó el cabildo se den a Juan García de Haro Maestro • h ,ame de la obra de la dicha fabrica los s.ncuen.a ducados que se le qmluban de los quWuKrenuvT su salario por averse de poder ausentar de ella por tres meses ■, nn se llavcr iiusciil ah, , que lo a escusado por ^r precisa su asistenga-, ACSA, Acias Capilularcs. n " 39 f " 443"^ ACSA. Acia^ Capitulíire.s, n." 3<J, l." 533. • Ocho de julio -Limosna a la viuda del miicslro de I-, nhr-. dalena R" viuda de Juan García de Han, M" que fue de la obra d¡ la fabncarcba\'lrproptron votaron y concedieron lre.s ducados de socorro la tiuenta de f'ihn.-tt . , • , , Huljiui ül Idónea pt,rque otro socorro y limosna gue se le propuso la mesa capitular sallo negado-, ACSA. Actas Capitulares, n." 39, f." 543
la catedral de salamanca en el siglo xvn 399 y que los dos primeros le habían aprobado y declarado sufigiente y que el dicho Gas par de la Peña habiendo tenido las demandas y respuestas no lo havia hecho y no lo havia dicho que avia menester que anduviese con el seis meses y tenia entendido que la causa era mas tema que ra^on porque el dicho Peña tenia sus particulares enco nos con el m® Sambiguo y por haber estado una muerte de por medio y como sabia traya su aprendion (?) ha?ia esta oposi^ion y juntamente tenia hecho empeño con el dicho señor D. Miguel de Gurrea por una aparejador del maestro Lobera y que otro señor can® daba a entender algo de esso y tenia noticia asi lo abia escripto a esa ciu dad el señor prior pero que el sabia que la obra del dicho aparejador en que exercitaba era de ladrillo bien ajena de lo que se trata y se reconocía pues el mismo maestro ofrecía traerle a la vista y examen y mediante sus rabones pedia al señor thesorero le favoreciese y amparase en su pretensión y le havisase con brevedad de lo que había de hacer porque bien conocía la falta que hacia a su casa^'. El documento continúa, mostrando las dudas que sobre la capacidad de este maestro tenían el arcediano de Medina don Juan de Pineda y el señor Arauco canó nigo de Toledo, aunque finalmente se deciden que «se le escriba que se venga y traiga los tres testimonios de su aprobación de los tres maestros referidos» y que se ponga a cargo de la obra «pero dispuesto a que siempre que la obra no fuese a contento de maestros que an de ver lo que travajare y obrare y que aya otro maes tro que tenga mayor aprovacion sea visto y tenga y llebe entendido se a de despe dir» Las reticencias a la hora de contratarle se explican sin duda por la falta de experiencia de este maestro, para estas fechas ya un hombre maduro, pero conoce dor de la escultura antes que de la arquitectura. Hay que hacer notar la intervención que volverá a repetirse de Bartolomé Zumbigo, el cual había visitado Salamanca en 1656 para montar los mármoles de la " «Avian ofrecido los muchos Arquitectos de la ciudad varias plantas, y modelos de Tumulos Rea les. y entre ellos gravado en una lamina de bronce el que fabrico para las Onras del señor Rey Felipe III. por Mayo de 1621. Y aviendose visto este, y otros muchos de elegante idea, se eligió por mejor, y mas conforme al intento el que trafó Cristoval de Honorato insigne Arquitecto, y Pintor»: Pedro de Quirós. «Parentación Real que en la muerte de Felipe IV celebró la muy noble, y muy leal ciudad de Salamanca», Salamanca, 1666, p. 30. Llaguno (Op. cit.. T. III, p. 182) afirma, creo que equivocadamente, que el túmulo levantado para las exequias de Felipe III era obra de Cristóbal de Honorato. La equivocación viene muy probablemente debido a que en el texto arriba citado se habla de un grabado en bronce del túmulo de Felipe III. En el libro de Pedro de Quirós se incluye efectivamente el grabado de un túmulo, pero no es del de Felipe 111, sino tal y como corresponde, de su hijo Felipe IV. El grabado en cuestión lleva la inscripción NO RATO INVENT PINXIT EN SALAMANCA y la fecha de 1666 lo que no deja lugar sobre su autoría. Cristóbal de Honorato «el Viejo» había nacido hacia 1605 y está documentado como escultor en relación con varias obras a partir de 1634 (una imagen para la iglesia de Santa María del Berrocal en Avila) y de nuevo en 1643 contratando unos escudos de piedra para el cavallero Francisco Rodríguez de Michaca. A. Rodríguez G. de Ceballos y A. Casaseca, «Escultores y ensambladores salmantinos...», pp. 323-327; P. García Aguado, -Documentos para la historia del arte en la provincia de Salamanca. Primera mitad del siglo XVII», Salamanca, 1988, p. 160. La dificultad de atribuir a un joven de quince años el túmulo del rey Felipe III en 1621 se despeja si consideramos la probable equivocación de Llagu no. ya que Pedro de Quirós en ningún momento afirma que Honorato hubiera hecho también el túmulo de 1621 y no parece que Llaguno disponga de ninguna otra fuente que la citada. ACSA, Actas Capitulares. n.° 39, f.° 544v°.
400 FELIPE PEREDA iglesia de las Agustinas A este maestro se le pedirán informes al año siguiente sobre la maestría de Felipe Berrojo. De cualquier modo, el uno de agosto presta testimonio ante el cabildo donde se leyeron las certificaciones que Cristóbal Honorato trajo de Madrid la de Fran cisco Bautista (1596-1697), de la Compañía de Jesús, el cual aunque formado en la carpintería y la escultura llevó a cabo varios proyectos de arquitectura; y la de Sebastián de Herrera Barnuevo, Maestro Mayor de las Obras Reales y pintor de Cámara, también conocido especialmente por su relación con la retablística Qui zás la elección de dos maestros con especial vinculación al mundo del retablo y el hecho de que conozcamos a Cristóbal de Honorato, lo mismo que a su supuesto hijo, en relación con estas obras, sean datos que estén conectados de alguna manera más allá de la simple elección de testigos que podrían favorecerle en el juicio de su experiencia. En cualquier caso, bien poco pudo hacer este maestro en la obra. Una vez más se cernió la mala suerte sobre la fábrica de la catedral de Salamanca pues antes de un mes Cristóbal de Honorato había muerto y el Cabildo tuvo que recomenzar la penosa búsqueda de un arquitecto con el que sustituirle^®. El primer negocio en arrojar resultados fue con la catedral de Segovia, donde se encontraba como maestro mayor de la catedral Francisco de Viadero, quien co mo hemos visto ya había intervenido fugazmente en las obras de Salamanca el año anterior. La carta recibida desde Segovia decía al parecer que aquel maestro «no hace mal rostro a la de esta santa yglesia», y puesto que en aquella catedral «tiene li?engia para faltar cuatro meses cada año» se dispone ofrecerle que durante esos " Ibídem. A. Madruga Real. op. cit., p. 90. Bartolomé Zumbigo. Sombigo o Sambiguo era hijo del ar quitecto del mismo nombre que hizo la obra de mármol de El Escorial: A. Madruga Real «Los Zumb' go, familia de arquitectos del siglo XVIl». A.E.A., XLVIII, pp, 338-342. ' " «Testimonio de Cristóbal de Onoralo para maestro de la obra y nueba fabrica Leyéronse en este cab" las certificaciones y testimonios que Cristóbal de Honorato Arquitecto trajo de Madrid de aprobando su persona (jienfia y habilidad para maestro de la obra y riueba fabrica desta santa Yglesia Francisco Bautista de la Compañía de Jesús. Maestro desta profesión y don Seba tian de Herrera Barnuebo Maestro Mayor de las obras reales de su Mageslad Retiro y Alcafares Reat^ y Maestro Mayor de la villa de Madrid y pintor de Cámara de su Magestad y vistas juntamente ^ su aprovacion que dio Bartolomé Sambiguo M.° de dicho arte, residente en Toledo, Boaot O F ^ co de Arando Can. ° de aquella santa ygelsia a quvett se \e encargó \a d'lUeencn o hnK' ^ . .r.„o e, «.o, a, í. G„„ea ,ue habia p«ab„ L Malb 1 ¿as;a"bf>:ve;a Z' tAubtéu examtnó al d>cho Onorato y no le aprobd n. halld a propósito y visto asimismo el acuerdo biTndoltlp? e julio de CSIC año, acordó se cumpla y execute el dicho acuerdo reciíion y conínío dr ■ Honorato pmt macMro de la obra con las limitaciones, satisfa- ■M? / tóíi I 'i ^ W .rufediera haver otro que tenga mayor aprovacion sea visto. Y luego salario Cjue se le ha de dar al dicho Honorato y por mayor parte se ha acordado se le den los quatro(;ientos ducados que se daban a Juan García de Haro, su antecesor, sin escusa alguna, y en la mesma forma que el dicho Juan Garcia los llevaba y con esto se acabó y lebantó el cabildo y en fee de ello lo fi rmo». Ibíd.. f.° 555. Algunas de sus obras mejor conocidas son el di.seño del retablo baldaquino para la capilla de San Isidro y el túmulo de Felipe IV. Ver Virginia Tovar. «Arquitectos madrileños de la segunda mitad del siglo XVIII». Madrid, 1975 (pp. 101-1 19) y Bonel Correa, A, «El tiímulo de Felipe IV de Herrera Barnuevo y los retablos baldaquinos del barroco español». A.E.A.. 1961. (pp. 285-296) respectivamente.
LA CATEDRAL DE SALAMANCA EN EL SIGLO XVH 401 meses se ocupe de la obra de Salamanca Los tratos con Francisco de Viadero no llegaron más lejos pero en su lugar el cabildo del veintiocho de septiembre dis cutió la propuesta del ofícial Juan de Siquen que se presentó como aparejador de Francisco Viadero en la catedral de Segovia. Una vez valorada su propuesta el ca bildo acordó que «respecto de no ser grande, ni de fama, como lo requiere lo sumptuoso del edificio, y de las buenas noticias que ay de su avilidad se le diga si quiere quedar por aparejador de ella, con titulo de Maestro MenoD>'"', propuesta que pro bablemente declinó. No tardaron mucho en llegar nuevas propuestas, esta vez pro cedentes de Valladolid, desde donde se ofrecía a hacerse cargo de la catedral Felipe Berrojo de Isla, el cual «se expondrá a examen de los maestros que el cabildo eli giere»'*'. Como en ocasiones anteriores el Cabildo reunido el día catorce de sep tiembre dio orden a recabar información sobre este maestro de forma que «escriban a Bartolomé Sambiguo a Toledo y al maestro de la obra de Valladolid y otros confi dentes y a Gaspar de la Peña a Madrid pidiendo si tienen noticias deste suzeso y de su crédito lo de obrar en su ofígio»'*^. Tampoco debieron de ser buenos los in formes en esta ocasión porque fi nalmente no se llegó a contratarle. El último arquitecto con el que se estuvo en trato antes de la aparición de Juan de Setién Güemes (quien ocupó fi nalmente el puesto) fue Gaspar de la Peña"*^. Re cordemos que este maestro había tratado el año anterior con el cabildo cuando dio un informe negativo acerca de Cristóbal de Honorato, parece ser que con motivo de un enfrentamiento personal con Bartolomé Zumbigo. La oferta temporal de este arquitecto no contentó al cabildo que quería que se hiciera cargo «continuadamen te» de las obras así que volvió a reemprenderse la búsqueda de maestro a través del canónigo H.° Fernández «que está en las montañas»'*^. Sin embargo, debía de 31 de julio. Sobre la obra de la yglesia y M.° de la obra. Los señores D. Isidro de Mora Prior y Can.° y D. Diego de Rojas racionero entero Comisarios de la obra de la fabrica nueba desta santa Yglesia dieron quema al Cab.° del estado della, y de que murió Cristóbal de Onorato su maestro con que es precisso buscar otro de toda satisfacion con que la prosiga. El Cab." trató y confirió largamente sobre el caso y a con que los dichos señores procuren informarse y ver en que partes abrá maestros grandes y de satisfacion de quien pueda fiarse obra tan sumptuosa y se busquen medios para traerlos y la mesma diligencia hagan el señor Medina escribiendo a Santiago de Galicia y el señor D. Miguel de Gurrea a Madrid y el señor R.° Gerónimo Lope a Segobia en donde ay noticias residen maestros del Arte y que esto sea con la brevedad que conbiene y den al Cab.° lo que resultare. Y en quenta a lo que a de obrar en el Ínterin que no hubiere M.° y el numero de oficiales que se han de conservar en la dicha obra p>or que no se cierre, lo que remitió a la disposición de dichos comisarios que llevan entendido la intecion del cabildo y en fee de ello lo firmo», ACSA, Actas Capitulares, n.° 39, f.® SóSv". ACSA, Actas Capitulares, n." 39. f.° 567. •" Ibíd., f.° 576. ACSA, Actas Capitulares, n.° 39, f.° 569v°. Felipe Berrojo de Isla es conocido fundamen talmente por sus bóvedas ricamente decoradas como aquellas que contrató para la iglesia de Santa Cruz de Medina de Rioseco en 1664: E. García Chico. «Catálogo monumental. Medina de Rioseco». Valla dolid 1991, p. 114. Ibídem. ^ «23 de septiembre. Sobre maestro para la obra. El señor Can.° D. Miguel de Gurrea manifes tó carta del señor Can." D. Juan de Garrastegui en que de Madrid abisa que Gaspar de la Peña M.° de arquitectura no puede venir a serlo de la obra desta santa Yglesia y lo que mas ofrece ha^er por servirla sera venir cuatro vetes al año y asistir quinte dias a hater monteas y reconoter lo que se obra y asi vea el cabildo la respuesta que se le ha de dar», ACSA, Actas Capitulares. n.° 39. f." 573v°.