Sebastián de Olivares, platero burgalés del siglo XVI
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SEBASTIAN DE OLIVARES, PLATERO BORGALÉS DEL SIGLO XVI Aurelio Barrón García 1. Noticias biográficas La platería burgalesa de la segunda mitad del siglo XVI es prácticamente des conocida. Sin embargo destacados plateros desarrollaron entonces su actividad. Uno de los más notables fue Sebastián de Olivares. Sebastián de Olivares procedía de Curiel (Valladolid). Allí vivieron sus pa dres, Sebastián de Olivares y Francisca de Dueñas. En enero de 1564 vendió a su hermano Pedro de Olivares, vecino de Curiel, la cuarta parte de un majuelo de vi no, de unas tierras y unas casas en Curiel que había heredado de sus padres'. Su hijo Cristóbal de Olivares fue aprendiz de platero con Pedro García Montero. En las primeras décadas del siglo XVII vivió un platero, Marcos de Olivares, que no debe descender de Sebastián sino de un mercader burgalés del mismo apellido. Des conocemos si tiene algún parentesco con el platero Gonzalo de Olivares, contem poráneo, pero creemos que no. Debió formarse con Francisco de Soria. Muerto éste ayudaría a Margarita de la Hoz, viuda de Francisco de Soria e hija de Alonso de la Hoz, a mantener el ta ller. Poco después, en torno a 1560, se casó con María de Soria, hija de Francisco y Margarita. En 1560, recién casado, entró de parroquiano en la iglesia de San Román de Burgos. Aparece incluido en las memorias de parroquianos de los años 1562, 1563 y 1564. Aquí bautizó a sus hijos: Sebastián —el 19 de enero de 1561, siendo padri nos el bachiller Pedro de la Hoz y Margarita de la Hoz—, Tomasina —el 4 de enero de 1562— y María —el 21 de noviembre de 1563. Contrajo segundas nupcias con Francisca de Carranza, cuñada del platero de oro Martín de Churruca. Fueron hijos del segundo matrimonio Francisca —bautizada el 21 de mayo de 1567, siendo sus padrinos Rodrigo de Hinojal y la mujer de Luis de Carasa—, Cristóbal —el 22 de junio de 1568—, Angela —el 21 de diciembre de 1569— y Sebastián —el 28 de marzo de 1571—. Prior de la fábrica de San Ro mán en 1573 y 1574; en 1578 fue mayordomo de la cofradía de Nuestra Señora de Rocamador, sita en la iglesia de San Román de Burgos. En septiembre de 1560 ' Archivo Histórico Provincial de Burgos (AHPB), Juan Ochoa de Buezo, año 1564, prot. 5.614, fols. 39r-40r.
378 AURELIO BARRON GARCIA había donado, como otros muchos plateros, seis reales para ayudar a comprar una nueva cruz parroquial en San Román. La última noticia conocida del platero data del 30 de junio de 1580, fecha en la que fue padrino de un niño bautizado en San Nicolás, hijo de Juan Pérez y María de Buniel. El 5 de marzo de 1581 se le cita como difunto. En junio de 1582, la viuda —Francisca de Carranza— puso a su hijo Cristóbal de Olivares como aprendiz de platero con Pedro García Montero; ella vestiría a su hijo y las demás obligaciones correrían a cuenta del platero. Francisca de Carranza murió en julio de 1599, el año de la peste que asoló Burgos y otros lugares de Castilla. La hizo enterrar por caridad Pedro García Mon tero, que pidió permiso al corregidor para hacer inventario de los pocos bienes que había dejado, pues los dos hijos de ella estaban fuera de la ciudad; uno decían que había muerto y el otro estaba en Trujillo. A los pocos días murió Pedro García Mon tero —posiblemente de peste también; no se olvidó de mandar a sus cabezaleros que se diera a los herederos de Sebastián de Olivares los bienes que habían quedado de Francisca de Carranza^. Olivares vivió en la platería —en la vecindad de San Nicolás—, en unas casas de Francisco de Soria. Allí se le registró, delante de su suegra, en el vecindario de 1561. En junio de 1564 parte de estas casas las alquiló Margarita de la Hoz al platero Juan de Arciniega; concretamente «medio portal e tienda de la casa gu€ bos teneys e mas una sala con su camara, e una despensa, e un obrador, e dos carboneras, y el asoleador que sea común para todos, el qual dicho portal e tienda es en el que al presente bibe e tiene de bos Sebastian de Olibares, platero». Arci niega debía pagar 4.875 maravedís al año y dos gallinas'. Olivares se trasladó, antes de mayo de 1565 —posiblemente al casarse por se gunda vez—, a unas casas en la misma calle que alquiló de Juan de Abaunza. Las tomó con portal y tienda. En estas casas seguía en 1568, cuando vendió a Juan de Abaunza un censo de 1.000 maravedís anuales. En febrero de 1573 compró a Ma riana de León, esposa que fue de Pedro de Vivanco, unas casas en la calle Tenebregosa dentro de la platería**. La documentación parroquial y notarial nos presenta a Olivares relacionado con buena parte de los plateros burgaleses de su tiempo. Testificó en diversos actos familiares o notariales de los plateros Lázaro de Churruca, Martín de Churruca, Rodrigo de Hinojal, Juan Fernández, Bautista Jiménez, Diego de Mendoza, Mi guel de Abaunza, Baltasar de Burgos, Juan de Mendoza, Juan de Abaunza, Grego rio de Abaunza, Cristóbal Cerdeño, Melchor de Cigüenza y Luis de Carasa. Fiador de Lázaro de Churruca y Casilda de la Hoz. Fiador también de Luis de Carasa, - Para todas las noticias anteriores: Archivo Diocesano de Burgos (ADB). Burgos, San Román. Libro Bautizados 1.'521-1565 y 1566-1607. IJb, Táb, |.538-16(K). íol. suelto y 42r. A.P. San Nicolás, Burgos, Lib Bauti/ados I568-I604, fol. 44v. AHPB, Juan Ochoa de Buezo, año 1579. prot. 5.621/3, 'oís, J44r-i45r. año 1582, pot. 5.622/2, fol. 187v. Diego de Valencia, año 1599, prot. 5.833, fols5!0r-5l3r y 525r-526r. ' AHPB, Juan Ochoa de Buezo, año 1564, prot. 5.614, fol. 559r. ' Idem, ano 1565, proi. 5.615, fols. 636v-637r; año 1568, prol. 5.617, fols. 420r-422v. Grego rio Marañón, año 1573, prot. 5.741, fols. 5lr-56r.
SEBASTIAN DE OLIVARES, PLATERO DEL SIGLO XVI 379 Francisco Salón, Juan de Abaunza, Francisco de Segovia y Martín de Churruca. Nombrado cabezalero por el bachiller Pedro de la Hoz, cura de San Román y tío de SU mujer. Tutor de sus cuñados Juan de Soria y Angela de Soria con los que tuvo pleitos por la gestión de dicha tutoría, que parece que le fiie otorgada contra el parecer de Juan de Soria. Este le reclamó por vía judicial veinte ducados «para se vestir y poner con un platero». Estuvo presente en varias reuniones de los plateros: en los años 1569 1570 1575 y 1578. 2. Actividad profesional El taller de Sebastián de Olivares fue uno de los más activos, a juzgar por el número de aprendices que se le conocen. En julio de 1562 tomó como aprendiz de platero a Francisco de Valdivielso, vecino de Poza de la Sal. Tenía catorce años. Acordaron una duración de cuatro años para el aprendizaje. El padre del aprendiz le daría tres cargas de trigo y aten dería el vestido del aprendiz durante los dos primeros años. A cambio del servicio le mostraría el oficio de platero y los secretos de él, le daría de comer, de beber, posada y zapatos; en los dos últimos años además le vestiría y calzaría «según cos tumbre de aprendizes». Francisco de Valdivielso seguía como criado de Olivares en 1564. En 1567 Alonso de Ruma era criado de Olivares; en 1568, Jerónimo Ber mejo. En octubre de 1569 tomó como aprendiz a José de los Pozos, de doce años de edad; el aprendizaje duraría seis años en la mitad de los cuales le vestirían sus padres y en el resto del tiempo Olivares. En 1575 era criado suyo Juan de Páramo. En agosto de 1579, el licenciado Antonio de León, mediorracionero en la Iglesia Mayor de Burgos, puso como aprendiz de platero a su sobrino Francisco de León, hijo de Gaspar de León, vecino de Valladolid, con Sebastián de Olivares; el apren dizaje duraría cuatro años^. Sebastián de Olivares usó como marca un punzón muy pequeño en el que una S y una N flanquean un arbolito u olivo. Se encuentra en la cruz de Iglesias, una de las mejores que se hayan hecho en Burgos. También se estampó su punzón en una cruz procesional de la iglesia de Jaramillo Quemado, marcada en tomo a 1572, en un hostiario de Rioseras, marcado entre 1568 y 1578, y en un hostiario-custodia de la iglesia de Treviana (La Rioja). La cruz de Iglesias es una cruz latina de brazos abalaustrados muy anchos, es pecialmente el inferior^. Los brazos están enteramente repujados con una fantasía admirable. Una cinta, cogida con cueros recortados, recorre el exterior de los bra- ^ AHPB, Juan Ochoa de Buezo, año 1562, prot. 5.613, fol. 717; año 1564, prot. 5.614, fols. 39r-40r y 43v-44v; año 1567, prot. 5.616, fol. 432v; año 1568, prot. 5.617, fols. 420r-422v; año 1569, prot. 5.617, fols. 589v-590r; año 1575, prot. 5.620, fol. 680r-683r; año 1579, prot. 5.621/3, fols. 269v-270r. '> Mide 119 cm. de altura, de ellos 66 cm. el árbol, y 57,5 cm. de anchura. El Crucificado mide 19 por 18 cm. y la placa de San Martín 13,5 por 12,5 cm.
380 AURELIO BARRON GARCIA zos y se curva junto a! cuadrón. Cueros recortados, festones, faunos y cariátides enmarcan medallones repujados. En el anverso en los óvalos más próximos al cua drón se disponen los Evangelistas; en los círculos de los extremos se colocan esce nas de la Pasión: la Coronación de espinas. Cristo con la cruz a cuestas, la Piedad y la Resurrección. En el reverso se repujan los Padres de la Iglesia y otras escenas de la Pasión; la Oración en el Monte de los Olivos, la Cena, la traición de Judas y la Flagelación, Del cuadrón salen ráfagas a partir de cestos de flores. Sobre una vista de la ciudad celestial se sitúa el Crucificado, magníficamente modelado. En el reverso, San Martín, patrón de la localidad, compartiendo su capa con un mendi go. El pie es admirable. Tiene forma de ánfora. En el friso central seis apóstoles en nichos de arquitectura clásica: San Andrés, San Pedro, Santo Tomás. San Juan, Santiago el Menor y otros sin identificar. Cariátides monstruosas enlazan el cuerpo superior y el inferior. El inferior lleva asas fundidas de gran fi nura. Cariátides bajo pabellones, cueros, festones, guirnaldas y otros motivos cubren toda la superficie de la maza. Están realizados todos los detalles con un magnífico dibujo y soberbia técnica. El cañón tiene forma de columna con capitel corintio; el fuste se divide en dos partes, el primero con decoración relevada y el segundo con aristas. La cruz de Iglesias, excelentemente repujada, presenta una disposición origi nal y un recargamiento decorativo que no impide que el efecto del conjunto resulte maravillosamente acertado y sorprendente. Se inspira en las cruces de brazos aba laustrados de los años treinta, pero la fantasía con la que se reinterpreta el modelo lo hace irreconocible. El retorcimiento, volumen y sentido natural de los cueros no será superado en adelante. Máscaras de rostros demoníacos, máscaras con ve los, centauros, ángeles tenantes, fi guras femeninas bajo pabellón, festones, guir naldas, aletas o contracurvas en ese, hermes contraviniendo todo principio de sujeción... forman el repertorio decorativo más rico que se haya usado en Burgos. La manzana nos parece originalísima, esbelta y de hermosa forma ajarronada. Sin duda, junto con alguna otra cruz como la de Los Ralbases, es obra cimera de la platería burgalesa en la segunda mitad del siglo XVI. Por si fuera poco, los brazos de la cruz están completamente repujados a martillo. Se interrumpe momentánea mente el abuso del sobrepuesto, tan característico de la platería burgalesa. En lo iconográfico es igualmente original. El Crucificado es estilizado y elegante. Junto a los Evangelistas y los Doctores de la Iglesia se incorporan imágenes de la Pasión inspiradas en Durero: la Pequeña Pasión y las planchas con el mismo tema que Durero grabó en el año 1512; los modelos de Durero se reconocen mejor en la Fla gelación, la Oración en el Huerto, y la Resurrección. Nos preguntamos si la obra con la que se dio a conocer fue la cruz de Iglesias. No tenemos noticias documenta les sobre ella y sería muy interesante saber a cómo se pagó la hechura. Es una prue ba contundente de lo que podían haber hecho los plateros en un medio diferente, que hubiera valorado la labor artística en su justa medida y que no presionara hacia abajo en el coste de las hechuras, dando la impresión a veces de que se tiene la plata como una inversión económica en la t|Lic no es la apariencia formal el interés fundamental perseguido, •Si compara la cruz de Iglesias con el resto de su obra, se observa que el artista retrocedió, se sometió al gusto del cliente y a la técnica y práctica imperan-
SEBASTIAN DE OLIVARES, PLATERO DEL SIGLO XVI 381 te. Se trata de obras de calidad, pero no se repite la excelencia de la cruz de Igle sias. Nos parece el ejemplo más evidente de lo mucho que el sistema de contratación y la escasa remuneración de los artistas nos ha hecho perder. Creemos que el clien te sólo estaba dispuesto a pagar un límite máximo por la hechura. Normalmente el valor de la hechura no debía sobrepasar el precio de la plata. Las cantidades pa gadas por encima de ese valor son contadas. En más de una ocasión, aún dejando el valor a tasación, los artífices se hubieron de conformar con valores escasos y regateos del cliente. En tales circunstancias, se explica que optaran por sobrevivir. Hubo algunos plateros ricos, pero Sebastián de Olivares, tan buen platero como fue, no acumuló riquezas, a pesar de que se había casado con María de Soria, hija de Francisco de Soria y nieta de Alonso de la Hoz, ambos artífices plateros. El platero Pedro García Montero enterró a su segunda esposa por caridad. Otras cruces de Olivares que se han conservado son las de Jaramillo Quemado y Mecerreyes. Son del modelo de cruz que había creado Bemardino de Nápoles a partir de la que hiciera Juan de Horna para la catedral de Burgos. Jaramillo Que mado es una pequeña población vecina de Jaramillo de la Fuente y de Vizcaínos de la Sierra que conservan sendas cruces de plata realizadas por Bemardino de Ná poles en 1563 y 1564. Es fácil imaginar que en el contrato le pidieron una cmz como la de la población vecina. Aproximadamente en tomo a 1572, a juzgar por los punzones, hizo la cmz para la iglesia de Jaramillo Quemado. La cmz de Jaramillo Quemado es una cmz latina de brazos abalaustrados y terminaciones romboidales'. El Cmcificado, de modelado clásico, se incurva ligeramente. La cartela del Inri, entre cueros recorta dos, ocupa el tondo central. En el reverso, San Martín compartiendo su capa. Las placas de los brazos van repujadas con mascarones, guimaldas, festones, cueros recortados, esfinges, tondos y fi guras bajo pabellón o bajo arquitecturas fi ngidas. En los extremos romboidales se trazan tondos laureados en los que se sobreponen los motivos iconográficos solicitados por el cliente. Actualmente estas imágenes están descolocadas. Por el anverso, María y San Marcos, San Lucas y San Juan. Por el reverso, San Mateo y María Magdalena. El pie tiene una manzana que está formada por una serie de molduras cóncavas y convexas que van creciendo hasta un gran toro. Aquí se sobreponen cabezas de león de cuyas bocas colgaban guimalas tintineantes como en Jaramillo de la Fuente. Sobrepuestos de fmtos y hojas de coran el friso principal y las medias cañas superior e inferior. Fundidos perdidos delimitaban el friso principal de la manzana. Todas las molduras están trabajadas con repujados o cincelados de cintas, festones y cueros. En ellas se sobreponen cabezas de ángeles, máscaras o cabezas femeninas, como en el toro principal. El cañón se divide en dos partes por medio de dos fi nos baquetones. Se decora con cintas entrelazadas. La cruz presenta el triple mareaje burgalés. El sello de Burgos es la versión que llamamos Burgos-8. El punzón de los marcadores, PI, no lo he mos documentado pero es el mismo que aparece en unos cetros de la iglesia de San Pedro y San Felices de Burgos, obra documentada de 1571 y 1572. El tercer Mide 117 cm. de altura, de ellos 63 el árbol, por 52 cm. de anchura. Cristo mide 19,5 por 18 San Martín, 8 por 8 cm.
382 AURELIO BARRON GARCIA punzón es el del platero Sebastián de Olivares. Como hemos dicho, recurre al em blema de un olivo entre la primera y la última letra de su nombre. En 1582 aún no se había terminado de pagar la cruz, la iglesia le debía 46.662 maravedís. En las cuentas de la Fábrica de la iglesia se registró, entre 1583 y 1586, el pago de 52.355 maravedís por la cruz de Sebastián de Olivares®. El platero había muerto para entonces. Las cantidades se pagaron a Diego Ruiz, cesionario de Olivares. Era frecuente que los artistas traspasaran a comerciantes las cantidades que les de bían las parroquias. Estos adelantaban una cantidad menguada al artista y se encar gaban de cobrar a las iglesias las cantidades que generaban las rentas y frutos. En el contrato de la cruz de Mecerreyes se indicó que fuera como la de Jarami11o Quemado excepto en el pie, que recuerda un poco el de la cruz de Iglesias. Ade más del repertorio decorativo mencionado en la cruz de Iglesias en estas otras cruces aparece abundante labor de lazo. El árbol de la cruz es muy semejante al de Jarami11o Quemado^. En los extremos de los brazos se sobreponen los motivos iconográ ficos solicitados por el cliente. Actualmente estas imágenes están descolocadas. Por delante se presentan María y San Lucas a los lados de Cristo, Cristo redentor arriba y San Juan Evangelista a los pies. En el reverso María de pie, con el Niño en bra zos, ocupa el cuadrón, siguiendo las cláusulas del contrato. En los laterales se si túan San Mateo y San Marcos, la Magdalena arriba y San Martín abajo. San Martín es el patrón de la iglesia y en el contrato se había estipulado que se situara en un extremo de la cruz, reservando la posición central del reverso para María con el Niño a diferencia de la traza de la cruz de la iglesia de Jaramillo Quemado que se utilizó de modelo para la realización de la cruz de Mecerreyes. El pie presenta una estructura arquitectónica. En el cuerpo centra!, doce nichos avenerados dis puestos dos a dos cobijan a los doce apóstoles que sostienen sus atributos tradicio nales. Cariátides emparejadas estructuran el cuerpo principal en seis partes. En el contrato se decía que el pie «a de ser colunas y apóstales, y an de ser doce apastó les y doce columnas, labrado todo ello a lo romano, y encima del friso a de llevar los quatro dotares y San Sebastian y San Miguel». Precisamente en la moldura su perior van los Doctores y los santos señalados; San Sebastián semidesnudo y atado a un árbol y San Miguel con vestimenta de soldado romano, la balanza en la mano y atravesando con la lanza a un demonio. En la cruz se repite dos veces la marca de la ciudad de Burgos que se utilizó en los últimos cuarenta años del siglo XVI. Aunque no se ven otras marcas, la documentación es suficientemente elocuente so bre la autoría y fecha de la cruz: Sebastián de Olivares concertó la obra el 11 de junio de 1579 y se estipulaba en el contrato que la entregaría terminada a mediados de mayo de 1580'°. Además se le ofrecían al autor singulares alicientes para cum plir con el plazo de entrega; «si al dicho plago no nos la entregaredes abeys de perder treynta ducados de la fagion della, y entregándonosla al dicho tiempo, ade mas de lo arriba dicho, os daremos un cabrito bueno o un ducado por el». En la cruz de Jaramillo Quemado hemos encontrado los sellos del mareaje y " ADB, Jaramillo Quemado, Libro de Fábrica 1582-1626. Mide 116,5 cm. de aliara total, el árbol mide 73,5 cm.. por 62 cm. de anchura AHPB, Diego de Valencia, año 1579, prot. 5.826, Ibis, 139v-140v.
SEBASTIAN DE OLIVARES. PLATERO DEL SIGLO XVI 383 del autor en los círculos de las placas de los brazos en los que se sobreponen las imágenes. Allí faltan algunos sobrepuestos que dejan las marcas a la vista. En Mecerreyes se conservan todas las fi guras y no es posible confirmar el mareaje. El contrato de la cruz es representativo del modo de actuar de su tiempo. Encargaron la obra dos clérigos de la iglesia de Mecerreyes y dos vecinos de la localidad que pudieron representar a la parroquia o a la localidad, pues en la compra de las cru ces parroquiales no es extraño que participara el concejo. En el concierto se estipu laba el peso total en plata, en este caso treinta y dos marcos, y el precio de la hechura, sesenta y ocho reales cada marco labrado —2.312 maravedís. No se establece un sistema de tasación de la obra a realizar pese a que el vicario estaba presente, o tal vez por ello pues se puede deducir que existía cierta confianza o connivencia entre el platero y el vicario del arcedianazgo de Lara que incluso actuó como fi a dor. También se establecieron los plazos de entrega de la plata y del precio de la hechura. Debía entregar la cruz para el primer día de mayo de 1580. En el momen to del contrato le entregaron 122 ducados; antes de San Pedro le darían hasta cumlir 2.000 reales y el resto cuando se entregara la cruz. Buena parte del valor de la plata se anticipaba o se pagaba pronto, cuando el platero pudiera necesitarla para la continuación del trabajo. El precio de la hechura se pagaba al fi nal. Se debe con siderar el relativo riesgo de las parroquias al anticipar la plata. Como referencia para la realización de la obra se tomaba otra cruz previamente realizada por el ar tista concretándose cambios iconográficos y modificaciones particulares de acuer do con las preferencias del cliente. No se puede establecer si el modelo, en este caso la cruz de Jaramillo Quemado, se presentó en la traza original, aunque es po sible, como lo hemos documentado en otras ocasiones. Podría ser que el cliente conociera la obra ya realizada y que incluso se acordara el contrato previa contem plación de la cruz ya realizada. En última instancia, la presencia del vicario, que seguramente intervino en la licencia para la obra anterior, facilitaba la nueva adju dicación a partir de un modelo ya realizado y de precio y tasación que serían co nocidas. La cruz de Mecerreyes es una digna obra del artista. No alcanza la perfección de la cruz de Iglesias pero se encuentra entre las mejores piezas de la platería bur galesa. Como en la de Jaramillo, los fundidos intervienen en buena proporción. Se busca abaratar los costos y preparar el trabajo para una ejecución rápida y seria da. Así en las placas del árbol de la cruz se dejan los círculos de los extremos va cíos para poderlos cubrir con un variado repertorio de imágenes según las preferencias de la clientela. En este sentido el contrato de la cruz de Mecerreyes es muy ilustrativa: «a de ser el árbol de la cruz como otra que bos el dicho Olibares hecistes para la yglesia de Xaramíllo Quemado, y la diferencia que en ella a de aber es, que en la parte donde esta San Martin, a de aber una ymajen de Nuestra Señora con su hijo precioso en los bragos, y a los pies del Cristo, donde esta la Madalena, a de aber un San Martin, y el pie de la dicha cruz a de ser como otro que nos mostraron de la dicha cruz de Xaramillo Quemado, egebto que, donde el dicho pie tiene unas bichas y colgantes, a de ser colunas y apostóles, y an de ser doce apostóles y doce colunas, labrado todo ello a lo romano, v engima del fr iso a de llevar los quatro dotores y San Sebastian y San Miguel».
384 AURELIO barron garcía Con Olivares relacionamos otra cruz conservada en la catedral de Burgos y sin marcas a la vista. El trabajo recuerda la cruz de Iglesias pero con un acabado menos fi no". El Crucificado es idéntico al de las cruces de Iglesias, Jaramillo Que mado y Mecerreyes. Los brazos se repujan por completo. Los brazos verticales se cubren con decoración de ritmo axial. Incluye sirenas, frutos, máscaras, niños desnudos y magníficos cueros recortados. En los horizontales, fi guras humanas, cornucopias, faunos, frutos y los mismos cueros recortados. En los extremos, ton dos con marcos de cueros recortados en los que se distribuyen los Evangelistas y los Santos Padres; ahora revueltos por las restauraciones realizadas. El pie, mas sencillo, es cilindrico. Forman la manzana dos mitades en torno a una media caña central. Se adorna con gallones repujados y cintas. Decoración de cintas enlaza as se repite en las dos mitades del cañón. Es muy probable que sea otra obra mas e este magnífico platero. Como la cruz de Iglesias, está enteramente repujada, xis ten numerosas coincidencias en la decoración de los brazos, si bien los temas e ico nografía son diferentes. El mismo Crucificado usaron también Jerónimo Corseto y Pedro García Montero en la cruz de Revillarruz. Sin embargo el adorno ® brazos de la cruz de la catedral difiere del utilizado en la cruz de Revil armz. or otra parte, es posible que Pedro García Montero se formara con Olivares e quien pudo tomar el Crucificado. Tenemos noticias de otras cruces que se han perdido. En abril de 1 contra tó hacer una cruz para la iglesia de San Martín de Quintanilla de Cabesoto. os mayordomos tenían licencia de los provisores. Estos se concertaron en nombre e cabildo, concejo y vecinos del lugar. Tenían poder para dar a hacer una ® hasta veinte marcos de plata de la hechura que les pareciera a los rnayor omos. Se concertaron con Sebastián de Olivares. Debía ser tasada por dos o icia es pues tos por las partes, «con reserbagion que hazemos de nombrar terzero en no se conformen». La tendría que hacer antes del primero de marzo e , ^ gún expresaron los provisores debían tomarle fi anzas «ansi para a o ra e la dicha cruz como para la seguridad de la plata o maravedís que red iere y para la hazer dentro del dicho termino» En abril de 1573 la iglesia de Ameyugo se concertó con Sebastian de Olivares para hacer un pie de cruz y aderezar el árbol de la que tenían. Anteriormente, en 1570, la iglesia se había concertado con Bernardino de Nápoles para hacer un pie de cruz, pero no había cumplido el plazo de entrega. Bernardino estaba ausente de Burgos y, «por acomodar e hazer buena obra al dicho Bernardino de Ñapóles e a Constantino de Ñapóles, su hermano» y fi ador, se encargó del contrato Olivares. Debía ser de doce marcos de peso y lo entregaría a fi nales de 1573. Cumplió con el plazo. Se pusieron en la obra diecinueve marcos de plata. Se tasó a 106 rea les el marco, con plata y hechura; es decir a 1.394 maravedís la hechura de cada marco. La iglesia pagó 16 reales a los tasadores. De lo registrado en el libro de fábrica parece que colaboró Gabriel Barón, a menos que fuera e tasador . u 1 Hp anchura. Cristo mide 19 por 16,5 cm. " Mide 111 cm. de altura, de ellos 68 el árbol, por 58 AHPB, Juan Ochoa de Buezo, año 1572, prot. 5.619. q„ " ADB, Ameyugo. Lib. Fábrica 1515-1572, fol. 154 y L.b. Fabnca 1573-1614. fols. 5v y 9v. AHPB, Gregorio Marañón, año 1573, prot. 5.741, fols. 271r-272v.
SEBASTIAN DE OLIVARES, PLATERO DEL SIGLO XVI 385 En octubre de 1575 contrató hacer una cruz de gajos para la iglesia de Santa Eulalia en Galbarros. Llevaría un crucifijo y una imagen de Nuestra Señora. Arbol y manzana serían de plata. Estaba previsto un precio total de 37.500 maravedís, incluido el peso y la hechura. Disponía la iglesia de licencia de los provisores. La tasarían dos personas puestas una por cada parte. Antes de acabarla debían entre garle 20.000 maravedís y el resto, la hechura aproximadamente, se le pagaría de las rentas de la iglesia En marzo de 1580 entregó acabado un pie de cruz a la iglesia de San Juan de Montorio. Pesó el pie doce marcos y tres ochavas. La hechura se valoró en 30.000 maravedís, o sea a 2.491 maravedís el marco. La iglesia le había pagado 24.318 maravedís y por el resto obligó los frutos y rentas como era habitual En enero de 1576 entregó al Regimiento de Burgos —para la capilla del Arco de Santa María— una cruz con un Cristo de plata. Le dieron 260 reales: 180 por el peso y 80 por la hechura; es decir, 982 maravedís por cada marco. En noviem bre de 1579 entregó un cáliz y una patena de plata dorada para el mismo destino. Le dieron un cáliz viejo quebrado y 12.000 maravedís. Pesó cuatro marcos menos cinco ochavas. El viejo era de marco y cinco onzas; luego se pagó la hechura y el oro a 1.765 maravedís el marco El cáliz y la patena, con las armas de la ciu dad, se conservan. El cáliz es de copa acampanada'^. La subcopa, bulbosa, se adorna con cabecitas sobrepuestas y crestería de escuditos y tomapuntas. Las pie zas del astil están descolocadas. Primero debía ir la moldura cóncavo-convexa. Des pués el jarrón, la media caña y el gollete. El pie, circular, lo forman dos zonas convexas separadas por una superficie lisa. Subcopa, nudo y pie se decoran con repujados y cincelados. Los motivos son cueros recortados, cintas entrelazadas, frutos y gallones. En la patena se han grabado a buril las armas de la ciudad de Burgos: un rey coronado con dos castillos a los lados y otros cinco en el interior del busto. Las armas ocupan el espacio central y la decoración se completa con ráfagas curvas y rectas alternas. A la mitad de cada ráfaga se le dio sombra mediante rayado para conseguir un cierto efecto de volumen. Sólo presenta el punzón de la ciudad, aun que estampado muy parcialmente; se trata de la versión Burgos-8. El cáliz es de la tipología habitual en Burgos. Cáliz y patena han sido realizados con delicadeza. La patena se adorna con las ráfagas que hemos visto en otros cálices burgaleses anteriores. En esta ocasión parten de un centro con las armas de la ciudad y, en este sentido, se trata de una pieza única. Suponemos que es obra de este platero un cáliz y patena de la iglesia de Jaramillo Quemado y un cáliz de la iglesia de Cimillos de Sasamón, esta última obra con mayores reservas. El cáliz de Jaramillo Quemado es de copa acampanada'®. Subcopa bulbosa. '•* AHPB. Juan Ochoa de Buezo. año 1575. prot. 5.620, fols. 680r-683r. AHPB, Juan Ochoa de Buezo. año 1580. prot. 5.622/1, fols. 205v-206r. Archivo Municipal de Burgos. Actas 1576. fol. 32r. Actas 1579, fols. 272r y 273v. El cáliz mide 23 cm. de altura. 16.5 y 9.7 cm. de diámetro en el pie y en la copa. La patena mide 15,2 cm. de diámetro. Mide 23 cms. de altura. 15,6 y 9 cm. de diámetro en el pie y en la boca. La patena mide 14.3 cm. de diámetro.
LAMINA IV 1. Jaramillo Quemado. Cáliz, 1572.—2. Olmillos de Sasamón, Cáliz, 1565-1580. 3. Rioseras. Hosliano, 1567-1570.—4. Treviana. Hostiario-custodia. 1570-1580.