La Sociedad Salón de Recreo de Burgos en su primera trayectoria de gabinete de lectura burgués (1860-1916)
Abstract
Departamento de Historia Moderna, Contemporánea, de América y Periodismo
Full text
Facultad de Filosofía y Letras Grado en Historia La Sociedad Salón de Recreo de Burgos en su primera trayectoria de gabinete de lectura burgués (1860-1916) Francisco Prada Mucientes Tutora: Pilar Calvo Caballero Departamento de Historia Moderna, Contemporánea, de América y Periodismo Curso: 2023-2024
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 2 RESUMEN El Catálogo de las obras del Salón de Recreo de Burgos de 1916 nos introduce en los gabinetes de lectura burgueses de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. La adquisición de sus libros y revistas nos informa acerca de los gustos e inquietudes de la burguesía burgalesa. También nos abre un rico campo de análisis sobre las características físicas de sus obras, pues podemos conocer el número de páginas, el año de publicación, el formato y la editorial, aunque el Catálogo no especifica siempre estos datos. El Catálogo también nos permite conocer sus preferencias en revistas periódicas, revistas ilustradas y revistas vivas. Preferencias que contrastaremos en estudio comparado con las Bibliotecas del Círculo de Calderón de la Barca y del Círculo de Recreo de Valladolid, lo que nos permitirá conocer las coincidencias y diferencias entre los gustos burgueses de ambas provincias. Palabras clave: Sociabilidad, burguesía, biblioteca, libros, revistas, Burgos. ABSTRACT The 1916 Catalogue of the works of the Salón de Recreo de Burgos introduces us to the bourgeois reading rooms of the second half of the 19th century and the beginning of the 20th. The acquisition of their books and magazines informs us about the tastes and concerns of the Burgos bourgeoisie. It also opens up a rich field of analysis of the physical characteristics of their works, as we can find out the number of pages, the year of publication, the format and the publisher, although the Catalogue does not always specify this information. The Catalogue also allows us to know their preferences in periodicals, illustrated magazines and living magazines. Preferences that we will contrast in a comparative study with the Libraries of the Círculo de Calderón de la Barca and the Círculo de Recreo de Valladolid, which will allow us to know the coincidences and differences between the bourgeois tastes of both provinces. Keywords: Sociability, bourgeoisie, library, books, magazines, Burgos.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 3 ÍNDICE INTRODUCCIÓN .................................................................................................................. 4 1. UN ACERCAMIENTO HISTORIOGRÁFICO: LOS LIBROS Y LOS ESPACIOS DE LECTURA .............................................................................................................................. 5 1.1. Una reflexión sobre los resultados bibliográficos en España ................................. 5 1.2. Prácticas de lectura y libros desde los espacios domésticos nobiliarios a los más clasistas burgueses. Su contribución a la construcción liberal .......................................... 7 2. FUENTES, METODOLOGÍA Y ESTRUCTURA DEL TRABAJO ........................... 11 3. CONTEXTO HISTÓRICO ........................................................................................... 13 3.1. Burgos, marco socioeconómico y urbano .............................................................. 13 3.2. La sociabilidad burguesa en el siglo XIX .............................................................. 16 4. UNA PROPUESTA DE ESTUDIO: LA BIBLIOTECA DEL SALÓN DE RECREO DE BURGOS .............................................................................................................................. 18 4.1. Historia del Salón de Recreo de Burgos ................................................................ 18 4.2. Análisis del Catálogo de la Biblioteca del Salón de Recreo de Burgos ................ 20 4.2.1. Clasificación de las obras por materia ............................................................ 20 4.2.2. Publicaciones periódicas ................................................................................. 26 4.2.3. Editores, editoriales e imprentas ..................................................................... 31 5. COMPARATIVA DE LA BIBLIOTECA DEL SALÓN DE RECREO DE BURGOS CON LAS DE LOS CÍRCULOS DE CALDERÓN DE LA BARCA Y DE RECREO VALLISOLETANOS ........................................................................................................... 38 CONCLUSIONES ................................................................................................................ 44 BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES IMPRESAS Y ONLINE ................................................... 45 ANEXOS .............................................................................................................................. 48
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 4 INTRODUCCIÓN A través del análisis del Catálogo de la Biblioteca del Salón de Recreo de Burgos, este trabajo pretende indagar en la sociabilidad burguesa del siglo XIX y primeros lustros del XX desde la perspectiva de su práctica de la lectura, que progresivamente dejó de estar reservada a un sector de la población para incluir a más grupos sociales, aunque todavía sea un marcador de la estratificación social 1 . Dado que Ismael García Rámila, en su estudio El Salón de Recreo de Burgos, apenas se ocupa de su biblioteca, con este trabajo se pretende llenar este vacío y analizar la importancia de las bibliotecas como centro de sociabilidad, de promoción de la educación y de la alfabetización para el desarrollo profesional, personal y como espacio de preservación del patrimonio cultural. La Biblioteca del Salón de Recreo es un legado histórico, pues hoy conservada en Aranda de Duero figura entre las bibliotecas más señeras de Castilla y León, y porque su espacio arquitectónico resalta hoy como patrimonio histórico del Espolón burgalés (Anexos. Foto 1). Sigue siendo un lugar vivo que desempeña y ha desempeñado un importante papel en la vida social y cultural de la ciudad de Burgos. Otro de los objetivos de este trabajo es analizar todas las obras y publicaciones periódicas que albergaba su biblioteca. Un análisis que será comparativo, entre la Biblioteca del Salón de Recreo de Burgos y las del Círculo de Calderón de la Barca y de Recreo de Valladolid, facilitado porque comparten igual contexto castellano y fechas de desarrollo. La Biblioteca del Salón de Recreo de Burgos cuenta con un Catálogo de obras ordenadas por las materias de sus títulos, sean libros o publicaciones periódicas. Gracias a que es muy descriptivo (autor, en el caso de lo que haya, año, edición, ilustraciones, traductor si tiene, número de tomos, formato físico, número de páginas), se puede conocer la evolución de su Biblioteca. Los catálogos son una fuente valiosa para conocer los gustos de lectura, en este caso de la burguesía burgalesa entre el XIX-XX. 1 El sistema de citas que se seguirá será el utilizado por la revista Investigaciones Histórica, época moderna y contemporánea.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 5 1. UN ACERCAMIENTO HISTORIOGRÁFICO: LOS LIBROS Y LOS ESPACIOS DE LECTURA 1.1. Una reflexión sobre los resultados bibliográficos en España A lo largo del siglo XVIII tuvo lugar una transformación de las imprentas, que permitió que los libros llegaran a un número de lectores más amplio al poder adquirirlos en el mercado editorial y agruparlos en sus bibliotecas. De este modo, las bibliotecas dejaron de ser espacios destinados a los manuscritos particulares. De forma paralela, los diferentes gobiernos fueron creando bibliotecas públicas para nuevos grupos sociales 2 . Los modernistas nos abrieron al estudio de los libros y las bibliotecas. Sus investigaciones nos ilustran detalladamente de los gustos de la lectura: en las bibliotecas femeninas encontramos una gran presencia de obras religiosas, históricas y literarias 3 , mientras que en las de personajes ilustrados, como Tomás Fermín, destacan el Derecho y la Historia 4 . Durante el XIX, en España tuvieron lugar una serie de cambios y transformaciones en torno al libro, la lectura y la edición, que progresivamente fueron definiendo y configurando nuevos lectores, libros, usos y prácticas sociales de lectura 5 . Estos cambios fechan el principio del siglo XIX como la “segunda revolución del libro” 6 . En las primeras décadas del XIX tuvieron lugar avances en las técnicas de ilustración y confección de libros, que supusieron una oferta más barata y especializada para cualquier tipo de lectores, nuevas tiradas y formatos. Gracias a la demanda, los libros se fueron adaptando en materiales y formatos, se extendieron las colecciones. La edición de libros se especializó en todos los públicos y se fue distribuyendo en círculos libreros. Todo este proceso vino acompañado de nuevas formas de distribución y de venta, como la publicidad o las entregas 7 . En este periodo, también se produjo un aumento considerable del número de lectores y una diversificación social, con nuevos espacios de sociabilidad y categorías de lectores. 2 GIMENO PUYOL, María Dolores, “El mundo ordenado del libro: bibliotecas, catálogos y colecciones en los siglos XVIII y XIX”, en Cuadernos de Ilustración y Romanticismo, 23 (2017), p.1. 3 Ibídem, p.3. 4 Ibídem, p.2. 5 MARTÍNEZ MARTÍN, Jesús Antonio, “La lectura en la España contemporánea: lectores, discursos y prácticas de lectura”, en Ayer, 58 (2005), pp. 15-16. 6 REYES GÓMEZ, Fermín de los, “El libro moderno desde la bibliografía material y la biblioteconomía”, en Ayer, 58 (2005), p.5. 7 MARTÍNEZ, op. cit., p.17.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 6 También aumentaron significativamente las bibliotecas privadas, las populares y los exclusivos gabinetes de lectura, muestra de ello sería el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, promovido por la Sociedad Económica Matritense en 1835 8 . De esta forma, la lectura adquirió una gran importancia entre las clases más altas de la sociedad 9 . Hasta este momento, la lectura y la escritura seguían asociadas a la cultura oral, pues era una de las prácticas más importantes en el aprendizaje de los niños. Cabe destacar que se consideraba una falta de respeto leer en silencio y de forma individual 10 . La práctica de lectura en voz alta y colectiva fue habitual sobre todo en los ámbitos rurales y urbanos, especialmente entre aquellas personas que no se podían permitir comprar libros o no sabían leer, por ello era común la existencia de personas que se encargaban de recitar libros, textos y poemas por las calles de pueblos y ciudades. Sin embargo, la diversidad de la oferta y el aumento de la producción de todo tipo de textos permitieron una lectura individual más rápida. De esta forma, se fue consolidando una nueva forma de leer que desplazó a la lectura oral en voz alta: la lectura individual en silencio 11 . La lectura silenciosa e individual se convirtió en una de las prácticas de aprendizaje en el ámbito escolar. Los cambios en las editoriales, el abaratamiento de los libros y su fácil circulación facilitaron la lectura individual silenciosa, más rápida. Además, la tipografía, la distribución de los párrafos, el tamaño, los tipos de letras se inclinaron hacia una lectura más silenciosa y visual 12 . Otro cambio durante el siglo XIX es el auge de la novela, favorecido por las preferencias de los editores, el abaratamiento de los productos, las fórmulas de difusión y el perfeccionamiento técnico, que produjeron que la poesía pasara a un segundo plano 13 . Desde finales del siglo, los intentos por las autoridades de reducir el analfabetismo permitieron que la práctica de la lectura se extendiera entre las diferentes clases sociales. Por lo 8 ROMERO TOBAR, Leonardo, “Un gabinete de lectura en el Madrid del siglo XIX”, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 12 (1976), pp.205-211. 9 MARTÍNEZ, op. cit., p.18. 10 Ibídem, pp.21-22. 11 Ibídem, p.18. 12 Ibídem, p.28. 13 Ibídem, p.29.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 7 tanto, la lectura y el libro dejaron de ser la seña de identidad de las clases letradas y pasaron a ofrecerse a toda la población 14 . En una evolución, si a principios del siglo XX aumentaron las tiradas, el abastecimiento de libros y el mercado en los ámbitos urbanos proyectando una imagen de que “todo el mundo escribe y lee” 15 , con la Dictadura franquista aumentaron el número de protagonistas que participan en el proceso de los libros, de la lectura y de la edición 16 . No queremos terminar esta reflexión sobre la evolución bibliográfica sin referir la ocurrida en paralelo con los espacios, para así contextualizar el caso estudiado. 1.2. Prácticas de lectura y libros desde los espacios domésticos nobiliarios a los más clasistas burgueses. Su contribución a la construcción liberal A lo largo del siglo XVIII tuvo lugar la aludida transformación de los libros y de la lectura, que permitió un aumento de la producción de las imprentas. Pues bien, estas transformaciones se conocen también gracias a los inventarios de las bibliotecas, cuyo análisis nos permite tanto conocer el contexto cultural de los propietarios, cuanto su función en la trasmisión y conservación del patrimonio material familiar. El estudio de los objetos materiales inventariados de una casa se ha vinculado a los cambios que sufrió el interior de los hogares y, por tanto, a la sociabilidad doméstica, protagonizada por hombres y mujeres 17 . En los hogares nobiliarios encontramos diversos objetos y estancias destinados a la sociabilidad, como mesas de juegos, baúles, libros o librerías. Hay que destacar que era común encontrar en los inventarios de estas casas nobiliarias muebles para guardar y depositar libros. Un buen ejemplo para comprender las prácticas de lectoescritura y de sociabilidad de las familias nobiliarias españolas durante el periodo ilustrado es la biblioteca de la tercera Marquesa de Dos Aguas. 14 Ibídem, p.33. 15 Ibídem, p.31. 16 MARTÍNEZ MARTÍN, Jesús Antonio, Historia de la edición en España, 1939-1975, Madrid, Marcial Pons Historia, 2015. 17 GUINOT, Laura, “La biblioteca de la Marquesa de Dos Aguas: espacios de lectura y transmisión de los libros”, en Imízco Beunza, José María, Ochoa de Eribe, Javier Esteban, Artola Renedo, Andoni (coords.), Los entramados políticos y sociales en la España moderna, Vitoria, Fundación Española de la Historia Moderna, 2023, p.2.506.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 8 Los terceros Marqueses de Dos Aguas, Ginés Rabassa de Perellós y María Elena de Lanuza, fueron mecenas de las artes durante el Siglo de las Luces en Valencia. Viuda en 1765, María Elena Lanuza empieza a coleccionar una gran cantidad de libros muy diversos. Por ello, en el Palacio de los Marqueses de Dos Aguas se conserva una rica y extensa colección de obras de arte y de libros 18 . De la biblioteca, una biblioteca extendida, conservamos una rica descripción de los libros según su ubicación dentro del palacio, donde había una gran cantidad colocados en estantes y librerías repartidos por diferentes estancias, desde el despacho al oratorio o a la alcoba 19 . La marquesa fue coleccionando una gran variedad de obras con temática histórica, legislativa, religiosa y hasta alguna novela. En su tocador se han conservado varias láminas que se han asociado con el Don Quijote. Sabemos con certeza que muchas de estas obras que fueron adquiridas por la propia Marquesa fueron originales 20 . Su selección denota una mirada sobre el libro, un gusto y otro tanto cabe enfatizar su espacio. La colocación de los libros tenía una cierta lógica, pues la marquesa los colocaba en las diferentes estancias asociados a diversas prácticas, como novelas o libros religiosos junto a la cama o en el oratorio 21 . En este palacio también se ha encontrado un estrado, espacio muy común de las casas asociado al género femenino. Los estrados delimitan la sociabilidad entre las personas de alta posición social y estaban destinados a la lectoescritura 22 . Tras la muerte de la marquesa, sus herederos continuaron ampliando la biblioteca hasta 1843, momento en que el quinto Marqués de Dos Aguas murió sin sucesión y se vendió la biblioteca de María Elena de Lanuza a la Universidad de Valencia 23 . Esta biblioteca nos proporciona una gran información sobre las prácticas de sociabilidad y de lectoescritura que las familias nobiliarias, y concretamente las mujeres, llevaban a cabo durante este periodo histórico. Además, contribuye a conocer cómo las mujeres del siglo XVIII concebían las diferentes estancias de la casa, sus gustos de lectura y en la conservación y transmisión del patrimonio familiar. 18 Ibídem, p. 2.508. 19 Ídem. 20 Ibídem, p. 2.509. 21 Ídem. 22 Ídem. 23 Ibídem, p. 2.510.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 9 Durante el siglo XVIII, el desarrollo educativo y la difusión de la lectura permitieron un aumento significativo de la demanda de prensa, libros y revistas entre los colectivos sociales más acomodados del tercer estado. De esta manera, la lectura dejó de ser una práctica propia del clero y se extendió a los colectivos aburguesados. Pero el marco español dista del europeo más alfabetizado. En los siglos XVII y XVIII, la estratificación social inglesa permitió el funcionamiento mercantil de las bibliotecas, unas dirigidas a las clases populares y otras a las élites, constituidas en el seno capitalista cuando el feudalismo se fue extinguiendo en Inglaterra 24 . Kelly sostiene que en Inglaterra, durante los siglos XVIII y XIX, existen dos tipos de bibliotecas semipúblicas de clara estratificación social de servicio en torno a las clases altas medias y bajas: las bibliotecas privadas de suscripción y las bibliotecas circulantes 25 . Las primeras contaban con una buena imagen y un extraordinario abolengo, pues su público generalmente procedía de las clases altas, y contaba con buenos hábitos de lectura y un buen nivel intelectual. Estas bibliotecas estaban dirigidas por un comité de consejeros elegidos entre los propios miembros. Estas bibliotecas se financian con las cuotas de suscripción de sus miembros, una cuota anual por lo general alta y sus libros de rango intelectual 26 . En cambio, las bibliotecas circulantes se financiaban con el préstamo de libros, de manera que sus usuarios pagaban una cantidad por el libro prestado o una suscripción de forma regular, más baja que las cuotas de las bibliotecas privadas de suscripción. Generalmente, estas bibliotecas estaban al servicio de las clases menos pudientes y de las clases trabajadoras, por ello la temática de sus libros era de ficción, no tan intelectual 27 . Sin embargo, hay que destacar que en ocasiones es difícil distinguir estos dos tipos de bibliotecas, ya que ambas comparten muchas de sus características, a lo que se suma que muchas veces las bibliotecas privadas de suscripción también se pueden denominar bibliotecas circulantes. El tiempo fue otro aspecto que reflejó claramente la estratificación social en este tipo de sociabilidad de la lectura. Las clases pudientes contaban con más tiempo libre para leer, del que 24 MENESES TELLO, Felipe, “Bibliotecas y división de clases: las bibliotecas cuasi públicas en el sistema burgués británico durante los siglos XVIII-XIX”, en Información, Cultura y Sociedad, 31 (2014), p. 12. 25 Ibídem, p.13. 26 Ibídem, p.16. 27 Ídem.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 16 de ahorros fueron un dique frente a los sindicatos marxista y anarquista, y de su fuerza da cuenta que sobrevivan hoy 52 . Hablar de estas obras sociales nos lleva a preguntarnos sobre la cultura y los niveles de alfabetización. En España, el primer tercio del siglo XIX de continuas guerras no favoreció su avance. El Romanticismo, cultura de la burguesía revolucionaria, marca hasta poco después de rebasar la primera mitad del siglo, pero penetra lentamente en un Burgos que es ciudad muy tradicional, con poco peso del liberalismo entonces 53 . Luego se acompasará a la tónica general, y al deseo por abrirse a nuevas culturas. Es el tiempo de la cultura burguesa, que ya se impone claramente a partir de 1875, cultura burguesa que busca una diferenciación social. En la ciudad de Burgos, en 1860 el índice de analfabetismo estaba en un 51,1%, mientras que en 1900 quedó reducido al 32,7%, lo que posibilitó un mayor nivel de lectura 54 . La lectura se convirtió en una práctica muy común entre las clases más acomodadas, practicada en los cafés, círculos, salones e incluso en las casas. Asimismo, la impulsa el desarrollo de la prensa y de las imprentas. Incluso, las tertulias reflejaron prácticas culturales. Eran espacios donde se reunían las clases sociales más pudientes para tratar temas políticos y culturales, mientras que las clases populares se reunían en las tabernas con miras de ocio (jugar o beber). 3.2. La sociabilidad burguesa en el siglo XIX Entre 1835 y 1840 surge en España una nueva sociabilidad propiamente burguesa, que es réplica a los salones y tertulias de la aristocracia 55 . Las ciudades españolas estaban viviendo una serie de transformaciones urbanísticas y sociales. Además, se empieza a dotar a las ciudades de nuevos espacios para la sociabilidad. En el caso de la ciudad de Burgos, los principales centros de sociabilidad burguesa fueron: Los círculos de recreo o casinos eran espacios destinados a actividades lúdicas y recreativas, también a las culturales, como lecturas y su espacio de biblioteca. Este tipo 52 Ibídem, p.23. 53 CASTRILLEJO IBÁÑEZ, Félix, “Sociabilidad en Burgos”, en Maza Zorrilla, Elena (coord.), Sociabilidad en la España contemporánea. Historiografía y problemas metodológicos, Valladolid, IUHS-Universidad de Valladolid, 2002, pp. 135-155. CASTRILLEJO IBÁÑEZ, Félix, “El Círculo Católico de Burgos como modelo de sociabilidad confesional (1883-1936)”, en Maza Zorrilla, Elena (coord.), Asociacionismo en la España contemporánea. Vertientes y análisis interdisciplinar, Valladolid, IUHS-Universidad de Valladolid, 2003, pp. 237-262. 54 Ibídem, p.120. 55 SERRANO GARCÍA, Rafael, El fin del antiguo régimen (1808-1868): cultura y vida cotidiana, Madrid, Editorial Síntesis, 2001, p.166.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 17 de sociabilidad era practicado por varones procedentes de las familias más pudientes. En sus reglamentos se prohibieron las conversaciones políticas, para evitar los enfrentamientos 56 . En Burgos, el primero fue el Salón de Recreo, de cuya historia nos ocuparemos a continuación y especialmente de su biblioteca (1858), al que sigue el Círculo de la Unión de Burgos (1872), apodado casino y vigente hasta hoy en el Espolón. Eran también los centros de los “bailes de sociedad” de la burguesía más señera, aparte de su sociabilidad masculina en sus bibliotecas y cafés. La versión más popular se halla en 17 sociedades de bailes, que a menudo sumaban alguna velada teatral 57 . Los liceos destinados a una rama artística, en ellos se recitaban poemas, se representaban obras teatrales e incluso se interpretaban piezas musicales. Este tipo de espacios dejaron un hueco a la sociabilidad femenina. Hasta la segunda mitad del siglo XX no se instauró un liceo en la ciudad de Burgos 58 , y ello obedece a que desde 1910 funcionó la exitosa Sociedad Filarmónica, que incluso tuvo que establecer lista de aspirantes a socios por no caber en la sala del teatro, así como el Orfeón Burgalés de finales del XIX y reinaugurado por el Ateneo de Burgos en 1929 59 . Los ateneos destinados a la cultura y a la educación, ya que había un interés por parte de la sociedad en conocer las novedades literarias, jurídicas, científicas y políticas de la Europa del momento. Eran espacios de sociabilidad elitista y masculina. El primero fue el burgués Ateneo de Burgos, que data de 1924, y le seguiría el obrero, el Ateneo Popular, surgido en la Casa del Pueblo en 1928 60 . 56 Ídem. 57 CASTRILLEJO, “Sociabilidad…”, op. cit., pp. 161-162. 58 SERRANO, El fin…, op. cit., p.166. 59 CASTRILLEJO, “Sociabilidad…”, op. cit., pp. 162-163. 60 Ibídem, p.163.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 18 4. UNA PROPUESTA DE ESTUDIO: LA BIBLIOTECA DEL SALÓN DE RECREO DE BURGOS 4.1. Historia del Salón de Recreo de Burgos El Salón de Recreo estaba situado en el Teatro Principal de la ciudad de Burgos, en pleno Paseo del Espolón. Las obras del Teatro Principal comenzaron en 1843 y, si quedaron paralizadas por la falta de recursos y porque restaba vistosidad a los dos Espolones de la ciudad 61 , en 1854 se reanudaron. Una vez finalizadas, Juan Bustos impulsó el 5 de noviembre de 1858 un centro de sociabilidad burguesa en el Teatro Principal, llamado Salón de Recreo de Burgos 62 . Juan Bustos arrendó al Ayuntamiento varios locales del Teatro Principal para establecer allí el Salón de Recreo. Por lo tanto, este contaba con un tocador de señoras (Anexo VII) y siete salas: de té, conciertos, escritura, billares, tertulia, sala de juntas y biblioteca 63 . Mejoró su oferta. El 2 de abril de 1860, la junta directiva del Salón de Recreo arrendó al Ayuntamiento unos locales para establecer un gabinete de lectura y una nueva mesa de billar (Anexo VI) 64 . De esta forma, los socios del Salón de Recreo de Burgos contaban con una biblioteca con la que podían satisfacer sus intereses y curiosidades culturales, aunque principalmente lo que más consultaban era la prensa (Anexo IV) 65 . La Biblioteca del Salón de Recreo sufrió varias transformaciones a lo largo de los años. El 8 de junio de 1860 se aprobó la posibilidad de que los socios que por enfermedad o luto no podían acceder al Salón de Recreo, pudieran coger libros, periódicos y revistas, siempre que fueran solicitados previamente. Sin embargo, esta medida fue derogada el 8 de marzo de 1890 66 . El Salón de Recreo estaba suscrito a diferentes periódicos. El 28 de enero de 1890 se debatió la censura eclesiástica del periódico El Popular de Burgos, y finalmente se acordó 61 GARCÍA RÁMILA, Ismael, El Salón de Recreo de Burgos: cien años de una vida social, rectilínea, amable y eficiente, Burgos, Santiago Rodríguez, 1975, p.13. 62 Ibídem, p.14. 63 Ibídem, p.91. 64 Ibídem, p.15. 65 CASTRILLEJO y RUIZ, op. cit., p.120. 66 GARCÍA, op. cit., p.60.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 19 cancelar la suscripción. En este contexto, se trató que la Biblioteca debería incluir toda clase de lecturas, excepto aquellas consideradas pornográficas y obscenas 67 . El 5 de mayo de 1915 se acordó el inicio de las obras de ampliación y decoración de la Biblioteca del Salón de Recreo, ya que se encontraba anticuada y pobre. Las obras decorativas corrieron a cargo de Gabriel Pérez, una famosa firma local 68 . El Salón de Recreo de Burgos se mantuvo activo hasta 1974. Actualmente, el Teatro Principal conserva su fachada de madera, restaurada, y gran parte de las salas del Salón de Recreo 69 (Anexo I). Cuando cerró sus puertas definitivamente en 1974, sus fondos bibliográficos y su mobiliario fueron subastados, de suerte que en 1975 el Ayuntamiento de Aranda de Duero los adquirió por un precio que se desconoce con certeza. La Biblioteca de Aranda de Duero se convirtió así en una de las más completas de Castilla y León 70 , que ambienta en su sala principal, con mobiliario del XIX, el brillo cultural burgués de su origen 71 . Cabe destacar que Rámila no hace un estudio socioprofesional de los socios del Salón de Recreo, pues no le ha sido posible. Sin embargo, el análisis del peso de las materias en el Catálogo del Salón de Recreo nos permite hacer una hipótesis acerca de los lectores y socios, que posiblemente fueran un público burgués y militar, alfabetizado e interesado por la literatura tanto extranjera como nacional, e interesado por el género teatral. Además, el público del Salón de Recreo también estaba interesado por los temas de carácter histórico y los aspectos militares. Gracias al control mediante catálogos y ficheros podemos conocer con exactitud la evolución de la Biblioteca del Salón de Recreo. A través de estos catálogos podemos saber que faltan algunos ejemplares, posiblemente alguien se los llevó, o se extraviaron cuando cerró el Salón de Recreo en 1974 72 . 67 Ídem. 68 Ibídem, pp.55-56. 69 Diario de Burgos, “Joyas encuadernadas desde hace tres siglos”, 19 de junio de 2022, disponible en https://www.diariodeburgos.es/noticia/z6f4c7d8c-a3ba-26eee89c89928b9cd1b4/202206/joyas-encuadernadasdesde-hace-tres-siglos. Consultado el 8 de marzo de 2024. 70 Ídem. 71 PÉREZ BARREDO, Rodrigo, “Fin de fiesta”, en Diario de Burgos, 6 de diciembre de 2011, disponible en https://www.diariodeburgos.es/noticia/za83b1d4a-aaf1-033c7902c12707bad4ff/201112/fin-de-fiesta. Consultado el 8 de marzo de 2024. 72 Ídem.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 20 4.2. Análisis del Catálogo de la Biblioteca del Salón de Recreo de Burgos El primer catálogo de las obras de la Biblioteca del Salón de Recreo de Burgos fue elaborado en 1901 por Eloy García de Quevedo, basándose en el de la Biblioteca del Ateneo de Madrid 73 . Desde su formación, la Biblioteca se fue completando y enriqueciendo con numerosas obras de géneros y autores muy heterogéneos. Por esta razón en 1916, Natalio López Bravo añadió, al catálogo de Eloy García de Quevedo, las nuevas obras adquiridas. Las 243 páginas de este Catálogo, cuyo fondo se conserva en la Biblioteca municipal arandina, son el objeto de estudio de este trabajo. Natalio López Bravo creó nuevas categorías en la clasificación de las obras, como la de “Ciencias Sociales, Pedagogía, Obras relativas a la enseñanza y a la cultura en general” o la de “Obras teatrales” 74 . Este Catálogo clasifica las obras en quince materias. A diferencia de otros catálogos, no establece una clasificación según la disposición espacial de la biblioteca, como es el caso del Calderón de Valladolid. Tampoco conocemos los registros de suscripción de prensa y revistas, ni del cómputo total de las obras, ni la temática de libros que preferían los suscriptores, ni cuáles fueron las obras más consultadas ni el coste de sus préstamos. Sin embargo, sí conocemos que en la Biblioteca del Salón de Recreo principalmente se consultaba prensa 75 . 4.2.1. Clasificación de las obras por materia Este Catálogo establece una división de las obras que albergaba la Biblioteca del Salón de Recreo en quince temáticas o materias. Dentro de cada temática, podemos conocer el número de obras que había, así como sus títulos y autores. Contabilizar el número de obras de cada temática reflejaría la preferencia de los suscriptores del Salón de Recreo a la hora de leer o de consultar las obras. Estas preferencias quedan reflejadas en el Cuadro 1, y el monto proporcional de cada materia sobre el total de fondos en la gráfica descriptiva del Cuadro 1.1. 73 LÓPEZ, op. cit., p. 5. 74 Ibídem, p. 6. 75 CASTRILLEJO y RUIZ, op. cit., p. 120.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 21 Cuadro 1. Número de obras por materia Fuente: LÓPEZ, op. cit. Elaboración propia. TEMÁTICAS Nº DE OBRAS Ciencias teológicas; místicas y religiones paganas 40 Ciencias filosóficas; ciencias sociales; pedagogía. Obras relativas a la enseñanza y a la cultura general 61 Ciencias del Derecho; legislación; jurisprudencia; política; economía 80 Ciencias históricas 196 Geografía; viajes; descripción de países 63 Ciencia; arte militar 93 Ciencias exactas, físicas y naturales; agricultura 103 Gramática; crítica; historia de la literatura 36 Literatura extranjera 472 Literatura española anterior al siglo XIX 138 Literatura española de los siglos XIX y XX 473 Bellas artes 55 Teatro 590 Miscelánea 136 Publicaciones periódicas 101 TOTAL 2.637
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 22 Fuente: LÓPEZ, op. cit. Elaboración propia. 2%2% 3% 8% 2% 4% 4% 1% 18% 5% 18% 2% 22% 5% 4% Cuadro 1.1. Número de obras por temáticas en porcentaje Ciencias teológicas; místicas y religiones paganas Ciencias filosóficas; ciencias sociales; pedagogía. Obras relativas a la enseñanza y a la cultura general Ciencias del Derecho; Legislación; Jurisprudencia; Política; Economía Ciencias históricas Geografía; viajes; descripción de países Ciencia; arte militar Ciencias exactas, físicas y naturales; agricultura Gramática; crítica; historia de la literatura Literatura extranjera Literatura española anterior al siglo XIX Literatura española de los siglos XIX y XX Bellas artes Teatro Miscelánea Publicaciones periódicas
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 23 De la tabla y gráfico anteriores, podemos constatar que los gustos de recreo de la Biblioteca iban acordes con los espectáculos burgueses. Encabezan a la par las obras teatrales (22%) y de literatura españolas, de los siglos XIX y XX (18%) y anteriores (5%), y no van a la zaga las de literatura extranjera (18%), que en total suman el grueso, 1.673 obras, que representan el 63,44% de los fondos de la Biblioteca. Tras la Literatura, otro foco de interés es la Historia (7%). El resto indicaría preferencias muy residuales, con mayor peso las de carácter profesional, en torno al centenar de obras, como Ciencias exactas, físicas y naturales; agricultura (4%), o muy próximas: Ciencia; arte militar (4%), seguida de las del Derecho; Legislación; Jurisprudencia; Política y Economía (3%). Cierran en interés, en número del medio centenar o cercano: Ciencias teológicas, místicas y religiones paganas (2%); Bellas Artes (2%); Ciencias filosóficas, ciencias sociales, pedagogía y obras relativas a la enseñanza y a la cultura general (2%); Geografía, viajes, descripción de países (2%) y Gramática, crítica e historia de la literatura (1%). A continuación, analizaremos algunas de las obras impresas de las materias principales que albergaba esta Biblioteca. En este gabinete de lectura encontramos un gran número de obras teatrales de dramaturgos mundialmente conocidos. En cuanto a los españoles, podemos encontrar a Jacinto Benavente, Pedro Calderón de la Barca, Miguel de Cervantes Saavedra, Moratín, Fernando de Rojas o Benito Pérez Galdós. Sin embargo, también hallamos una gran cantidad de obras teatrales de dramaturgos extranjeros, entre los que destacan Víctor Hugo o Shakespeare; este último con obras como Macbeth, Otelo o Romeo y Julieta. La Literatura extranjera representa un 18% del total de las obras de la Biblioteca del Salón de Recreo de Burgos. Figuran autores de la Literatura universal decimonónica como Alejandro Dumas, Víctor Hugo, Edgar Allan Poe, Walter Scott o Julio Verne. Sin faltar las clásicas obras griegas y romanas como La Ilíada y La Odisea de Homero o las odas de Horacio. Otra de las temáticas más numerosas es la Literatura española de los siglos XIX y XX, donde podemos encontrar con predilección las obras de escritores españoles contemporáneos más leídas: La voluntad de Azorín; La Busca, El Árbol de la Ciencia o Camino de Perfección de Pío Baroja; La Miscelánea literaria de Gaspar Núñez de Arce; La tribuna de Emilia Pardo Bazán; Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós; La leyenda de Don Juan Tenorio de José Zorrilla; cuatro de las sonatas de Valle-Inclán. Conviven con las del Siglo de
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 24 Oro: El ingenio hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra; La vida del Lazarillo de Tormes, obra anónima; o Guzmán de Alfarache de Mateo Luján de Saavedra. Referido al interés por la Historia, que modestamente sigue en solitario a las obras literarias con un 7,43%, podemos encontrar historiadores como Modesto Lafuente con su referente de Historia general de España desde los tiempos primitivos hasta la muerte de Fernando VII; Emilio Castelar con Europa en el último trienio; Ramón Menéndez Pidal con Primera crónica general o sea Historia de España que mandó componer Alfonso el Sabio y se continuaba bajo Sancho IV en 1289; o Marcelino Menéndez Pelayo con su Historia de los heterodoxos españoles. Asimismo, figuran en esta temática autores que son políticos importantes, en su mayoría contemporáneos como: Louis Adolphe Thiers, Víctor Duruy o Francisco Pi y Margall, sin faltar el reconocimiento a los de siglos anteriores como Diego Hurtado de Mendoza (XVI). También encontramos figuras eclesiásticas del XVI, como Fray Bartolomé de las Casas con diferentes obras. La mitad que la Historia, pesan las Ciencias exactas, físicas y naturales y agricultura, donde podemos encontrar obras como Producción y compresión del gas hidrógeno en el Parque Aerostático de Ingenieros de Vicente Rodríguez y Rodríguez; Compendio de agricultura elemental de Marcelo Llorente y Sánchez; Tratado elemental de Agricultura de Francisco López de Sancho; o El mundo físico del francés Amadeo Guillemin. A los dos cajones anteriores, ya siguen las temáticas con menor peso, destacaríamos los siguientes títulos de la Biblioteca según su porcentaje en el volumen general. Al hilo de la Ciencia, le seguiría el apartado dedicado a la Ciencia; arte militar, donde encontramos obras y autores muy diversos, como Cometario de la guerra de Alemania hecha por Carlos V de Luis de Ávila y Zúñiga; Historia del Ejército español de Francisco Barado; La milicia de Leopoldo Barrios o La guerra y el arte de Pedro A. Berenguer. En el Derecho, también es cajón muy diverso: “Ciencias del Derecho; legislación; jurisprudencia; política; economía”, podemos encontrar, aparte de Códigos Civiles de diferentes momentos históricos y de las varias constituciones españolas, obras de políticos españoles como Emilio Castelar, Antonio Maura y no faltan representantes de la Generación del 98, como Miguel de Unamuno, que reflexionaron sobre el ser de España en la crisis de fin de siglo.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 25 Sigue la Geografía, donde podemos encontrar más obras sobre regiones españolas que sobre países europeos, como por ejemplo Granada, Jaén, Málaga y Almería de Francisco Pi y Margall; Santander y su provincia de Gayé Alberto o De Madrid a Nápoles de Pedro Antonio de Alarcón. Otro fondo reseñable de la sección de Geografía se refiere a diferentes diccionarios, encabezados por el afamado Diccionario geográfico, estadístico, histórico, biográfico, postal, municipal, militar, marítimo y eclesiástico de España y sus posesiones de Ultramar, de Pablo Riera y Sanz. Como curiosidad dentro de esta temática, podemos encontrar una obra de autor anónimo: Viaje de España. La Filosofía prácticamente se da la mano en volumen con la Geografía, también representa tan solo un 2% de las obras totales. Es un cajón muy diverso, pues aúna “Ciencias filosóficas; ciencias sociales; pedagogía. Obras relativas a la enseñanza y a la cultura general”. De ahí que podamos encontrar obras de un historiador y pedagogo como Rafael de Altamira, con su Filosofía de la historia y teoría de la civilización, junto a obras de Filosofía pura, como Educación intelectual, moral y física de Herbert Spencer. Tampoco falta el gusto por obras de filósofos de la antigüedad clásica como Aristóteles, Platón y Lucio Anneo Séneca. Con porcentaje inferior está la disciplina de Bellas Artes, materia en la que encontramos obras sobre diferentes monumentos arquitectónicos de diversas ciudades españolas. Es llamativo, y lógico por otra parte, que buen número de publicaciones se refiera a las obras arquitectónicas de la ciudad de Burgos, como Catedral de Burgos de Vicente Lampérez y Romea; Parroquia de San Gil de Burgos: breve reseña de sus monumentos e historia de Gregorio Betolaza y Esparta, entre muchas otras. Cierran las materias dos cajones de semejante peso: las Ciencias teológicas, Mística y Religiones paganas; y Gramática, Crítica e Historia de la literatura. La primera disciplina comprende obras relacionadas con la religión y la fe, como Discursos de la paciencia cristiana de Fray Hernando de Zárate; El Apostolado de la mujer desde el origen del cristianismo hasta nuestros días de Ventura Raulica; La religión egipcia de J. Ramón Mélida; o Historia documentada y crítica del Santísimo Cristo de Burgos de Feliciano López. La segunda disciplina alberga diversos diccionarios y discursos relacionados con la gramática o alguna obra literaria, tales como Diccionario francés-español y español-francés de Pedro de Alcalá Zamora; Primer Diccionario general etimológico de la lengua española de Roque Barcia; Vida de Lord
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 32 anterior al siglo XIX”. Véase el Cuadro 3, donde el lugar de publicación está ordenado según su entrada en la Biblioteca y acompañado por su volumen de obras. Cuadro 3. Relación del número de obras impresas por lugar de publicación Lugar de Publicación Nº de obras Madrid 1.299 Barcelona 405 Haro 2 Burdeos 1 Viena 1 París 529 Londres 1 Venecia 1 Lyon 1 Amberes 3 New York 1 Tours 1 Roanne 1 La Habana 3 Manila 1 Roma 3 Toledo 10 Berlín 2 Leipzig 1 México 2 Santander 2 Pamplona 2 León 4 Granada 4 Puerto Rico 1 Murcia 1 Fuente: LÓPEZ, op. cit. Elaboración propia. Lugar de publicación Nº de obras Zaragoza 10 Palencia 6 Valladolid 15 Zamora 1 Soria 2 Salamanca 5 Valencia 30 Milán 1 Ciudad Real 1 Gotha 1 La Coruña 2 Alicante 3 Sevilla 20 Melilla 1 Palma de Mallorca 1 Oviedo 2 Jerez 1 Burgos 107 Bilbao 11 Cuenca 1 San Sebastián 2 Vitoria 5 Málaga 2 Cádiz 4 Badajoz 1 S. L 102
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 33 Apenas la falta de información del Catálogo del Salón de Recreo afecta a un 3,9% de las obras (102), podría deberse a su antigüedad, ya que son anónimas, sin editorial, número de páginas, formato e incluso sin año ni lugar de publicación, datan de los siglos XV, XVI y XVIII, y otra buena parte son extranjeras, por lo que en las plataformas bibliográficas online españolas no aparecían. Obsérvese, Cuadros 3 y 4, que la cantidad de obras cuya editorial es extranjera alcanza el 21,1% (556 obras), y el grueso publicadas en París (529 obras), el 20,1%. Si a esta cifra añadimos el resto de publicaciones galas y las revistas, no cabe más que concluir en la notoria influencia francesa. Tras lo español, triunfa el gusto por lo francés. Cuadro 4. Número de obras según la procedencia de las editoriales Fuente: LÓPEZ, op. cit. Elaboración propia. Tras haber analizado el lugar de publicación y la editorial, por el total del Cuadro 4 vemos claramente que la editorial española (1.979) casi cuadriplica a la extranjera (556), la mayoría publicada en Madrid y Barcelona, como no podía ser de otra forma, pues entre los siglos XIX y XX, Madrid y Barcelona fueron los principales centros españoles culturales y editoriales debido a su desarrollo político, económico y cultural. Ahora bien, si perfilamos estos datos con el Cuadro 3, el volumen de obras da cuenta del peso desbordante de Madrid (49,6%), seguida de París (20,1%), mientras que Barcelona ocupa el tercer lugar con el 15,3%. Este perfilamiento refleja mejor lo que cualitativamente hemos dicho en las páginas anteriores. Los burgaleses miraban a Madrid y a París en sus gustos y preferencias. Tampoco cabe pasar por alto el interés por lo propio. La Biblioteca debió estar atenta a lo publicado en Burgos, pues se nutre de sus editoriales que constituyen la cuarta cifra más alta, un 4%. Destaca también el plural abanico de las 53 procedencias de edición. De ellas, 19 extranjeras, otra vez encabezadas por Francia (París, Burdeos, Lyon, Tours y Roanne), muy de lejos seguida de Italia (Venecia, Roma, Milán), Alemania (Berlín, Leipzig y Gotha) y testimonialmente: Austria (Viena), Gran Bretaña (Londres), EE.UU. (Nueva York), Bélgica (Amberes) y de las antiguas colonias Editoriales Número de obras Españolas 1.979 Extranjeras 556 Desconocidas 102 Total 2.637
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 34 españolas independizadas de Cuba (La Habana), Filipinas (Manila), Puerto Rico y México. El resto es bien representativo de la geografía española. Cabría hacer dos puntualizaciones. Una, centrándonos en esas 107 obras con editorial de Burgos, la patria chica del Salón de Recreo, que obedecería a la preferencia que tenían los lectores por las obras locales, encontramos obras como la Catedral de Burgos de Vicente Lampérez y Romea, Monumentos del Cid de Bonifacio Díez-Montero o Tipos de burgaleses de Anselmo Salvá. En suma, todas ellas son señas de identidad de lo burgalés, relacionadas con la sociedad, el arte y la historia de la ciudad. Sin embargo, también podemos encontrar varios proyectos urbanos y alguna que otra conferencia celebrada en el Salón de Recreo. La segunda apreciación se refiere al llamativo peso de Francia, pues sus 533 obras, el grueso de París, posiblemente también estaría relacionado con el gran desarrollo que tuvieron los gabinetes de lectura en Francia a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Y además, París seguía siendo el principal centro editorial y cultural europeo del momento 83 . De pasar del lugar de las editoriales al volumen de obras impresas por siglos del Cuadro 5, excluidas las 101 publicaciones periódicas, podemos ver cómo dominan las publicadas en las dos primeras décadas del siglo XX (1.188), seguidas de las de todo el XIX (804). Esta preferencia por las obras publicadas en los siglos XIX y XX tiene una clara explicación. En las tres primeras décadas del XIX el número de lecturas y la producción de libros aumentaron de forma significativa debido a la reducción del analfabetismo, sobre todo en la mitad norte peninsular, y a la incorporación de la práctica de la lectura en las clases obreras y populares. Asimismo, en la segunda mitad del XIX, se produjeron otros cambios importantes respecto a la lectura, ya que con la Revolución de 1868 la educación y la lectura pasaron a considerarse como un derecho 84 . Y a principios del XX, aumentaron las tiradas, el mercado, el abastecimiento de libros y se redujo el analfabetismo 85 . Pero también cabe deducir algo más del funcionamiento de la Biblioteca. Esas cifras probarían que el Salón hizo el grueso de sus compras entre 1900-1916; casa así con el detalle arriba señalado de las 3.000 ptas. gastadas en 1904 que recogió I. García Rámila. Pero tal 83 Ibídem, p. 30. 84 Ibídem, pp.32-33. 85 Ibídem, p.31.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 35 compra récord no impide valorar el esfuerzo realizado entre 1860-1900, en el sentido de que la Biblioteca rescató y se hizo con 47 obras antiguas, publicadas entre 1522-1797. Cuadro 5. Relación del número de obras impresas por siglos (Publicaciones periódicas excluidas) Años de edición Número de obras 1900-1916 1.188 1803-1899 804 1711-1797 20 1601-1690 16 1522-1599 12 S.A 315 Desconocidos 181 Fuente: LÓPEZ, op. cit. Elaboración propia. Por último, cabe mencionar que en la categoría de “S.A” están todas aquellas obras que aparecían “sin año” en el Catálogo; mientras que el apartado de “Desconocidos” recoge todas aquellas que me ha sido imposible encontrar, pues a veces no aparecían en ninguno de los catálogos o bibliotecas online utilizados y en otras ocasiones el Catálogo de la Biblioteca del Salón de Recreo no proporciona los datos suficientes para reconocer la obra en su totalidad. Tras el lugar de publicación, editorial y año, cabe referirse al factor de versatilidad del libro en su manejo. Entramos así en el número de páginas de las obras, Cuadro 6.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 36 Cuadro 6. Total de obras según su número de páginas (Publicaciones periódicas excluidas) Número de páginas Número de obras 1 a 99 313 100 a 199 233 200 a 299 298 300 a 399 283 400 a 499 116 500 a 599 74 600 a 699 34 700 a 799 14 800 a 899 14 900 en adelante 25 Desconocidas 1.132 Fuente: LÓPEZ, op. cit. Elaboración propia. En cuanto al número de páginas, existe una preferencia por los libros de escaso grosor (1-99 páginas), que alcanzan los 313, seguidos con cifras entre 233-298 de sus contiguos que los doblan, triplican y cuadriplican en páginas (100-199, 200-299, 300-399), mientras que caen a la mitad o incluso a un tercio el número de libros (116) con 400-499 páginas, y más en adelante. Este dato puede demostrar que en ese momento había una preferencia por obras cortas, cómodas y fáciles de leer. Casi testimonial es el volumen de libros que oscila entre 600 y más de 900. El número de libros cuyas páginas son desconocidas es alto, pues el número de páginas de muchas obras no está especificado en ninguno de los catálogos ni bibliotecas online utilizados, e incluso algunas no han sido encontradas por la falta de datos en el Catálogo de la Biblioteca del Salón de Recreo. Falta de datos que se repite con el formato, como da cuenta el Cuadro 7.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 37 Fuente: LÓPEZ, op. cit. Elaboración propia. En cuanto al formato de las obras, el más habitual es octavo mayor, seguido de cuarto menor, octavo y octavo menor, lo que demuestra la preferencia por los libros de gran tamaño pero prácticos y cómodos de leer, que invitan a que la lectura sea más sencilla, cómoda y rápida. Por otra parte, hay que mencionar la escasa presencia de dieciseisavo y de treintaidosavo, pues ambos son los formatos de libros más pequeños. Cabe destacar que este ha sido uno de los datos más difíciles de encontrar, pues en muchos de los casos el formato de la obra no aparecía claramente especificado en ninguno de los catálogos y bibliotecas online utilizados, e incluso algunas obras no han sido encontradas por falta de datos en el Catálogo de la Biblioteca del Salón de Recreo. Por esta razón el número de obras cuyo formato no ha sido encontrado es tan alto, casi la mitad (44,5%). 9 23 9 75 104 70 286 481 210 144 5 3 1.117 0200 400 600 800 1000 1200 GRAN FOLIO FOLIO MAYOR FOLIO FOLIO MENOR 4º MAYOR 4º 4º MENOR 8º MAYOR 8º 8º MENOR 16º 32º DESCONOCIDOS Cuadro 7. Número de obras por formato (excluidas las publicaciones periódicas)
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 38 5. COMPARATIVA DE LA BIBLIOTECA DEL SALÓN DE RECREO DE BURGOS CON LAS DE LOS CÍRCULOS DE CALDERÓN DE LA BARCA Y DE RECREO VALLISOLETANOS Analizadas todas las obras que albergaba la Biblioteca del Salón de Recreo de Burgos a través de su Catálogo, las compararemos con las del Círculo de Calderón de la Barca utilizando el citado Trabajo de Fin de Grado de Darío Palacín Melchor, que además la compara con la del Círculo de Recreo de Valladolid utilizando la obra también citada de Rafael Serrano García. El principal objetivo de esta comparación es conocer las semejanzas y diferencias existentes entre estos gabinetes de lectura, lo que permitirá observar si los gustos y preferencias de sus miembros eran similares, a pesar de que sus fechas no sean las mismas, ya que el catálogo de la Biblioteca del Salón de Recreo de Burgos data de 1915-1917, mientras que los de las Bibliotecas del Círculo de Calderón de la Barca se fecha en 1893 y el de Recreo en 1903. Cuadro 8. Número de obras, número de revistas y total de obras de las tres bibliotecas Número de obras Número de revistas Total Salón de Recreo (Burgos) 1915-1917 2.536 101 2.637 Calderón de la Barca 1893 698 73 771 Círculo de Recreo (Valladolid) 1903 1918 1.229/1.101 8.084 90/88 1.319/1.189 Fuente: LÓPEZ, op. cit. SERRANO, “La biblioteca…”, pp. 882, 885 y 894. PALACÍN, op. cit., p. 19. Elaboración propia. Podemos observar que la Biblioteca del Círculo de Calderón de la Barca era más reducida, apenas alcanza a ser el 29,23% de la burgalesa, contaba con 771 obras (698 impresas y 73 revistas periódicas), encuadernadas para su conservación (Cuadro 8). Ahora bien, estas cifras se aproximarían de excluir la gran etapa de compra en el Salón burgalés (1900-1916 y las publicaciones sin datos), entonces este sumaría al menos las 852 hasta finales del XIX. Cabe destacar que el Catálogo utilizado por Darío Palacín contaba con una colocación de las obras en seis grandes armarios, y cada uno con tres estanterías de siete tablas, además de una división por temática 86 . Mientras que el Catálogo de la Biblioteca del Salón de Recreo contiene 2.637 obras, de las cuales 101 son publicaciones periódicas, y simplemente establece una 86 PALACÍN, op. cit., p.19.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 39 organización de las obras por temáticas. Cabe deducir que su disposición fuera lineal, a tenor de la foto aportada por Ismael García Rámila (Anexo IV). Cuadro 9. Materias del Salón de Recreo y de los Círculos de Calderón y de Recreo Salón de Recreo de Burgos Círculo de Calderón de la Barca Círculo de Recreo de Valladolid Ciencias teológicas; místicas y religiones paganas 40 24 56 Ciencias filosóficas; ciencias sociales; pedagogía. Obras relativas a la enseñanza y a la cultura general 61 50 105 Ciencias del Derecho; legislación; jurisprudencia; política; economía 80 60 112 Ciencias históricas 196 134 125 Geografía; viajes; descripción de países 63 34 47 Ciencia; arte militar 93 20 71 Ciencias exactas, físicas y naturales; agricultura 103 39 107 Gramática; crítica; historia de la literatura 36 16 88 Literatura: Poesía, novela y teatro 1.673 171 296 Bellas Artes 55 45 38 Miscelánea 136 Biografías 28 36 Medicina y Cirugía 15 19 Industria y Comercio 15 15 Idiomas 10 14 Enciclopedias 9 13 Administración 7 11 Arqueología 1 7 Exposiciones 5 Bibliografías 9 4 Astronomía 2 15 Varios 9 5 TOTAL DE OBRAS 2.536 698 Publicaciones periódicas 101 73 Incluidas en las materias TOTAL 2.637 771 1.189 Fuente: LÓPEZ, op. cit. SERRANO, “La biblioteca…”, pp. 884-885. PALACÍN, op. cit., p. 27. Elaboración propia.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 40 Las fechas de los catálogos deparan volúmenes que no hacen posible la comparación. Según Rafael Serrano, la Biblioteca del Círculo de Recreo de Valladolid en 1903 contaba con 1.319 obras, revistas incluidas (Cuadro 8) según el catálogo de su vicebibliotecario, aunque por el cómputo manual del autor las reduce a 1.189, y apoyado en las actas del Círculo, en 1918 alcanzaría las 8.084 obras impresas, luego más que triplicaría al fondo del Salón de Recreo burgalés. Si el volumen de obras convierte los datos en muy alejados para la comparación, sí lo permitirían las materias. El Cuadro 9 demuestra que las tres bibliotecas coinciden en sus preferencias por materias, aunque con matices: encabeza la Literatura seguida de la Historia, bastante equilibradas en el Calderón, mientras que la Literatura lidera claramente en el de Recreo vallisoletano (triplica a las materias que le siguen), y su peso es aplastante en su homólogo burgalés. En las tres tiene fuerza el Derecho, la tercera en los vallisoletanos, y la quinta en el burgalés (excluidas las misceláneas), donde le preceden las ciencias y el arte militar. Las ciencias son la cuarta en el de Recreo vallisoletano, de peso similar a Derecho y a la Filosofía. En cambio, el Calderón cierra esas cinco materias con la Filosofía y las Bellas Artes. En el Círculo de Calderón de la Barca apunta a un equilibrio entre la Historia y la Literatura, inclinado a favor de los distintos cajones de esta (187): Historia (134 obras), Novelas (97), Bellas Artes (45), Filosofía (42), Poesía (35), Derecho (34), Geografía, Geología y Viajes (34), Biografías (28), Literatura General (27), Religión (24) y Milicia (20); paradójicamente estando cobijada en un teatro, este figura entre las temáticas que contaban con menor número de obras: Arqueología (1), Astronomía (2) y Ciencias Físico-químicas (3), Administración (7), Ciencias Exactas (8), Ciencias Sociales (8), Enciclopedias (9), Varios (9), Bibliografías (9), Idiomas (10), Política (10), Teatro (12), Agricultura (14), Ciencias Naturales (14), Medicina y cirugía (15), Industria y Comercio (15), Literatura: Crítica y Preceptos (16) y Economía Política (16) 87 . En la Biblioteca del Salón de Recreo de Burgos, la preferencia se invierte aplastantemente por la Literatura seguida de la Historia, encabezada precisamente por el Teatro (590), Literatura española de los siglos XIX y XX (473), Literatura extranjera (472), Historia (196), Literatura española anterior al siglo XIX (138), Miscelánea (136), Ciencias exactas, físicas y naturales y agricultura (103), Ciencia y arte militar (93), Ciencias del Derecho; legislación; jurisprudencia; política y economía (80). Mientras que las categorías menos 87 Ibídem, p.27.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 41 numerosas son: Gramática, crítica e historia de la literatura (36), Ciencias Teológicas, místicas y religiones paganas (40) y Bellas Artes (55), Ciencias filosóficas; ciencias sociales; pedagogía, obras relativas a la enseñanza y a la cultura general (61), Geografía, viajes y descripción de países (63). Si en el volumen de las Bellas Artes, Filosofía, Geografía y viajes, Religión y Derecho, economía y política vendrían más o menos a darse la mano ambos gabinetes de lectura, así como en el carácter residual de las temáticas con menor número, en cambio, la biblioteca burgalesa cuenta con dos materias entre las numerosas que son residuales o de menor peso en el Calderón. Casi triplica en el conjunto de Ciencias exactas, naturales, física y agricultura (103) frente al Calderón (39), y también en publicaciones militares (93 frente a 20). Obsérvese que el Calderón cuenta con biografías, de las que carece el gabinete burgalés. Los vacíos que este presenta en las materias del final del Cuadro 9 obedecen a que algunas de ellas como las enciclopedias están incluidas en los cajones temáticos superiores, y otras como la Medicina, en la miscelánea. En lo que respecta a las publicaciones periódicas vivas, podemos observar que ambas bibliotecas comparten algunas publicaciones periódicas extranjeras y españolas como: L’Illustration. L’Ilustrazione Italiane, Ilustrirte Zeitung, The Ilustrated London News, Revue des Deux Mondes, El Boletín Agrícola, La Ciudad de Dios, Gaceta de Madrid, Ilustración Artística, Ilustración Española y Americana, La Naturaleza, Revista Contemporánea, Revista de España, Boletín de Justicia Militar y Revista de Caballería. Asimismo, ambos gabinetes contaban con revistas ilustradas. En cuanto al formato de las obras, ambas bibliotecas tienen una preferencia por formatos de gran tamaño, pero cómodos y manejables, que permiten una lectura más íntima y rápida. Coinciden en tener como segundo formato más numeroso el cuarto menor, en el Círculo de Calderón precedido por el de cuarto y seguido por los de folio y cuarto mayor; en el Salón, precedido por octavo mayor y seguido por octavo y octavo menor. También coinciden en el menos numeroso de dieciseisavo, al que se suman en el Círculo los de quinto francés, sexto francés, séptimo francés y décimo francés, y en el Salón el treintaidosavo. Los años de publicación de las obras de ambas bibliotecas hacen difícil la comparación, recordemos que sus catalogaciones distan entre sí: de 1893-1896 es la del Calderón de la Barca y de 1915-1917 la del Salón de Recreo. El grueso de las obras de la del Calderón de la Barca
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 48 ANEXOS Anexo I. Fachada del Salón de Recreo de Burgos. Fuente: https://www.arquitecturamodernista.cat/obres/es/burgos/tots/salon-recreo-portada Fuente: ídem.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 49 Anexo II. Exterior de la Rotonda o Polisón del Salón de Recreo de Burgos. Fuente: GARCÍA, op. cit., p. 17. Anexo III. Vestíbulo y escaleras del Salón de Recreo de Burgos. Fuente: ibídem, p. 29.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 50 Anexo IV. Vistas de la Biblioteca del Salón de Recreo de Burgos. Fuente: ibídem, p. 69. Fuente: ibídem, p. 73.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 51 Anexo V. Salón Rojo del Salón de Recreo de Burgos. Fuente: ibídem, pp. 59 y 63. Anexo VI. Sala de billares del Salón de Recreo de Burgos. Fuente: ibídem, p. 51.
FRANCISCO PRADA MUCIENTES 52 Anexo VII. Otras salas del Salón de Recreo de Burgos. Fuente: ibídem, p. 41.