La exploración del Pacífico septentrional americano: el enclave de Nutka
Abstract
Departamento de Historia Moderna, Contemporánea, de América y Periodismo
Full text
Facultad de Filosofía y Letras Grado en Historia La exploración del Pacífico septentrional americano: el enclave de Nutka Eric Pérez Herrero Tutor(a): María del Carmen Martínez Martínez Departamento de Historia Moderna, Contemporánea, de América y Periodismo Curso: 2023-2024
1 Resumen En el trabajo se consideran las expediciones que se llevaron a cabo en el Pacífico norte del continente americano durante la segunda mitad del siglo XVIII, tanto de carácter expansivo como científico. Particularmente consideramos el asentamiento español en Nutka (en la costa noroccidental de la actual isla de Vancouver), entre 1789 y 1795, los problemas de su creación, mantenimiento y abandono, además de las dificultades relacionadas con su explotación económica. Entre ellos, nos detenemos en los relacionados con la legalidad de los derechos de asentamiento y comercio, así como en las razones y consecuencias de su abandono. También se analiza el papel de Nutka en la pérdida de la hegemonía española en el Pacífico, como elemento central de la controversia con Inglaterra. Palabras clave Nutka; Pacífico Norte; siglo XVIII; Expediciones. Abstract In the dissertation it is considered the expeditions that took place in the Northern Pacific of the american continent during the second half of the XVIII century, both of expansive and scientific nature, as well as the spanish settlement of Nutka (in the northwest of the Vancouver Island), between 1789 and 1795, the problems surrounding its creation, maintenance and abandon, as well as the difficulties of its economic exploitation. We will delve in those related to the legality of the rights of settlement and commerce, as well as the reasons and consequences of the abandonment. We will also analyze the role of Nutka in the loss of spanish hegemony in the Pacific, in the role with the controversy with England. Keywords North America; Nutka, Northern Pacific; XVIII century; Expeditions.
3 ÍNDICE Introducción .....................................................................................................................5 I. Los avances en la costa septentrional de América (siglos XVI-XVII) ........................5 II. Viajes y exploraciones en el siglo XVIII ....................................................................7 2.1. Las expediciones rusas .........................................................................................8 2.2. Españoles en el Pacífico .....................................................................................11 2.2.1. La expedición de Juan Pérez (1774) ............................................................14 2.2.2. La expedición de Bruno de Heceta y Francisco de la Bodega (1775) .........15 2.2.3. La expedición de Francisco de la Bodega e Ignacio Arteaga (1779) ..........16 2.3. La expedición de James Cook (1776-1778) .......................................................17 III. Nutka: del asentamiento al abandono ......................................................................20 3.1. Primeros asentamientos ......................................................................................22 3.2. La proyección desde Nutka ................................................................................27 3.3. La controversia sobre Nutka ...............................................................................31 3.4. El abandono y sus consecuencias .......................................................................39 IV. Conclusiones ...........................................................................................................40 Bibliografía ....................................................................................................................43
5 INTRODUCCIÓN El Pacífico septentrional fue una región ampliamente ignorada por las potencias europeas durante los siglos XVI y XVII. Sin embargo, el interés en la región fue en aumento, en particular durante la segunda mitad del siglo XVIII, cuando diversas naciones realizaron múltiples viajes de exploración y descubrimiento. En aquellos años, España organizó una serie de expediciones impulsadas por la creciente presencia de otras potencias, principalmente Rusia e Inglaterra. Estas expediciones fueron insuficientes para reclamar el territorio a ojos de otras potencias con intereses en la zona. Con aquel fin, España fundó en la isla de Nutka, frente a la isla Vancouver (actual Columbia británica, Canadá), un asentamiento que se mantuvo entre 1789 y 1795. En este trabajo nos detenemos en las expediciones que diferentes potencias organizaron en la costa noroccidental del continente americano a lo largo del siglo XVIII, traducción de la rivalidad suscitada por la expansión rusa. Para ello hemos revisado la producción bibliográfica, tanto de los viajes como del asentamiento, y localizado material cartográfico que se elaboró con motivo del continuo avance hacia el norte, tanto en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos como en el Archivo General de Indias (Sevilla). I. LOS AVANCES EN LA COSTA SEPTENTRIONAL DE AMÉRICA (SIGLOS XVI-XVII) La presencia española en la costa del Pacífico septentrional fue escasa durante la mayor parte de la Edad Moderna. Tras las primeras conquistas en el continente se continuó avanzando hacia el norte por la costa del Pacífico novohispano. En el siglo XVI, el gran promotor de expediciones en la zona fue Hernán Cortés. La de Diego Hurtado de Mendoza llegará a la Península de California en 1532, seguida por otras dos expediciones en 1533 y 1535, la última capitaneada por el propio Cortés. 1 Sin embargo, la expansión por vía marítima hacia el norte no prosperó en el siglo XVI. Después de todo no es extraño que el avance se detuviese, pues el norte era una zona inhóspita y con escasas 1 En la redacción de este trabajo se siguen las normas editoriales de la Revista de Indias. León-Portilla, 1985: 87-93.
6 posibilidades económicas, al menos en comparación con el resto de los territorios indianos. Así, no será hasta finales del siglo XVII cuando se comience a poblar realmente California. En 1697 el jesuita italiano José María Salvatierra fundó la primera misión permanente, siendo virrey José Sarmiento de Valladares, 2 y el establecimiento de misiones de jesuitas, franciscanos y dominicos fueron durante esa centuria la principal huella de la presencia española en Baja California. Ello no quiere decir que no se realizasen exploraciones, al menos hasta los paralelos 42º-43º, al norte de los cuales los viajes fueron muy esporádicos, frecuentemente con la intención de encontrar un paso que permitiese conectar el Pacífico y el Atlántico en el hemisferio norte. 3 Este posible pasaje recibía los nombres de Estrecho de Anián o Paso al noroeste. Circularon noticias sobre expediciones que lo habían encontrado, entre ellas la de Juan de Fuca en 1592, quien lo habría hallado entre los paralelos 47º y 48º. A principios del siglo XVIII, en Inglaterra se decía que otra expedición, la liderada en 1640 por Bartolomé da Fonte, había encontrado en el paralelo 53º una serie de canales y lagos que conectaban los océanos Atlántico y Pacífico. 4 Lo cierto es que la monarquía hispánica ya ejercía el monopolio del comercio entre Asia y América, tenía amplias posesiones en la costa del Pacífico sur y un acceso entre los océanos de tránsito más fácil que cualquier otro que pudiese encontrarse en el norte, que beneficiaría más a sus competidores del norte de Europa. Tal vez, por ello, nunca hubo demasiado interés en aclarar los rumores sobre la existencia de un paso. Hay que destacar que solamente algunas grandes potencias, además de España, llegaron a tener interés o capacidad para llevar a cabo expediciones en el Pacífico septentrional americano, entre ellas Francia, Inglaterra y, eventualmente, Rusia, las tres potencias que realmente comenzarán su expansión por el Pacífico después de la guerra de los Siete Años y la Paz de París de 1763. 2 Bernabéu, 2006: 18-19. 3 Bartroli, 1970: 105. 4 Idem.
7 II. VIAJES Y EXPLORACIONES EN EL SIGLO XVIII En el siglo XVIII se da un crecimiento notable en los territorios españoles en América. Luis Navarro García señala que «La expansión se manifiesta tanto en la ocupación de la tierra, como en el crecimiento demográfico, en el incremento de la producción y en la elevación del nivel cultural». 5 El crecimiento económico en América es fundamental, hay un aumento importante de cabezas de ganado, un desarrollo en la agricultura y un mayor despliegue en la minería, en particular en el virreinato de Nueva España. En este crecimiento incidieron las reformas ilustradas de Carlos III, que tenían la intención de eliminar la corrupción, modernizar la administración y liberalizar el comercio. Las reformas tendrán un éxito variable, pero fueron muy importantes, desde la Secretaría de Estado de Marina e Indias, las figuras de Julián de Arriaga y José de Gálvez. En época del primero se implantaron las intendencias como figuras defensivas provisionales que se volvieron permanentes tras las Ordenanzas de 1782 y 1786. Por su parte, Gálvez fue responsable de la creación de la Comandancia General de las Provincias Internas en 1776, cuya función era asegurar la frontera norte. Además, también se buscó reforzar la defensa naval con la creación de ocho apostaderos estratégicos, uno de los cuales, San Blas, será muy importante para las futuras expediciones en el Pacífico septentrional. 6 José de Gálvez llegó a México como visitador general el 25 de agosto de 1765. Un año después, Carlos Francisco de Croix se convierte en virrey y actuará siguiendo las directrices marcadas por Gálvez. 7 Desde el segundo cuarto del siglo XVIII se asiste a un mayor interés por la exploración del Pacífico. Así, fue notable la expedición hispanofrancesa que entre 1736 y 1744 realizó mediciones sobre la forma de la Tierra; y la que se llevó a cabo en 1769 a Baja California para observar el paso de Venus y determinar la distancia de la Tierra y el Sol. 8 5 Navarro, 2012: 21. 6 Palomares, 2022: 20. 7 Hernández, 1957: 194-195. 8 Pinzón, 2008: 162-163.
14 2.2.1. La expedición de Juan Pérez (1774) La primera de las tres expediciones liderada por el piloto Juan Pérez en la fragata Santiago, salió de San Blas el 24 de enero de 1774 con la orden de conducir víveres a Monterrey y después navegar hasta la latitud de 60º Norte. En su recorrido se le encargó registrar los asentamientos extranjeros, pero sin tomar contacto con ellos, y dejar como testigo de la toma de posesión del territorio una gran cruz de madera sobre una peana de piedra. 28 La expedición se organizó de forma apresurada y no logró llevar a un dibujante, por lo que se puede deducir que no se esperaba lograr un interés científico, sino meramente declarar los derechos territoriales de España. 29 Durante su viaje encontraron las islas de la Reina Carlota, que Pérez bautizó como Santa Margarita, donde tuvieron un encuentro pacífico con los nativos de la zona, con los que comerciaron, aunque no llegaron a desembarcar por el mal tiempo. 30 El 6 de agosto, durante su regreso a San Blas, la expedición encontró la isla Vancouver, llegando al surgidero de San Lorenzo, es decir, a Nutka. Aunque el mal tiempo les impidió desembarcar, entablaron contacto con los indios y reconocieron la punta de Santa Clara (el futuro cabo Cook) y la punta de San Esteban. Regresaron a Monterrey el 27 de agosto de 1774 y poco después a San Blas. La conclusión general de la expedición fue que no se llegaron a lograr los objetivos fijados, llegando solo a la latitud de 55º, sin desembarcar o dejar marcas de su presencia, y tampoco lograron elaborar un mapa completo del área explorada. Ello no impidió que el virrey Bucareli se mostrase optimista con los resultados, a la vez que aumentó su preocupación por la presencia rusa, de ahí que pronto se organizó una nueva expedición que zarpó en 1775. 31 28 Fuster, 1993: 198-199. 29 San Pío, 1992: 123. 30 Bartroli, 1990: 107 31 Palomares, 2022: 64-65.
15 2.2.2. La expedición de Bruno de Heceta y Francisco de la Bodega (1775) En diciembre de 1774 Bruno de Heceta asumió la comandancia de San Blas, iniciando un proceso de reacondicionamiento del puerto y la organización de una nueva expedición. El plan inicial era que Juan Pérez, en ese momento alférez, acompañase como segundo al teniente Bruno de Heceta al mando de la Santiago, y que en la goleta Felicidad viajasen Juan Manuel de Ayala y su segundo, Francisco de la Bodega y Cuadra. En la tercera nave de la expedición, el paquebote San Carlos, se confió al teniente Miguel Manrique una misión diferente pues, después de llegar a Monterrey, debería separarse de las otras embarcaciones y dedicarse al reconocimiento del puerto de San Francisco. Las embarcaciones partieron del puerto de San Blas el 16 de marzo de 1775 e inmediatamente empezaron los problemas. 32 El teniente Miguel Manrique cayó enfermo y se produjeron varios cambios en la dirección de las embarcaciones. Juan Miguel de Ayala tomó el control de la San Carlos y Francisco de la Bodega de la Felicidad. Tras llegar a Monterrey, continuaron navegando hacia el norte la Santiago y la Felicidad. Bruno de Heceta reclamó en junio las tierras del futuro puerto de la Santísima Trinidad y la Rada de Bucareli, en el actual Estado de Washington. En principio las relaciones con los indígenas parecían amistosas, pero poco tiempo después, en la actual Punta de Greenvile, llamada Punta de los Mártires por Heceta, seis españoles murieron emboscados en un viaje en canoa, si bien la goleta Felicidad consiguió repeler el ataque. Desde ese incidente, Heceta manifestó ante la Junta de Oficiales su deseo de regresar, tanto por el agotamiento de sus hombres como por el brote de escorbuto que afectaba a la tripulación. Bodega se manifestó en contra de su decisión y el desacuerdo entre ambos fue en aumento. Finalmente, a los 49º Norte, Heceta inició su regreso por consejo de Juan Pérez, quien se encontraba enfermo, mientras que Bodega decidió seguir adelante con la Felicidad con el objetivo inicial de alcanzar los 65º de latitud Norte. 33 La Felicidad avanzó en su recorrido hasta alcanzar los 58º N, erigiendo una cruz en la entrada de la Bahía de Bucareli. El tiempo adverso no les permitió avanzar más, por 32 Una copia del Diario de Bruno de Heceta se conserva en el Archivo General de Indias de Sevilla, Estado, 38-11. 33 Fuster, 1993: 208-209.
16 lo que, a finales de agosto, iniciaron el regreso, navegando pegados a la costa para localizar cualquier asentamiento extranjero y elaborar un mapa más extenso. A su regreso, tanto Bodega como su piloto Morelle fueron muy laureados por seguir adelante con la expedición, pese a los problemas. Por su parte, Heceta no pudo hacer más que un reconocimiento de las costas previamente descubiertas y Juan Pérez sucumbió a la enfermedad durante el viaje de regreso. Resultado de la segunda expedición de Bruno de Heceta y Juan Francisco de la Bodega y Cuadra fue un mapa realizado por Heceta y Mourelle en el que se representaba la costa del Pacífico noroccidental hasta Alaska y que el virrey Bucarelli envió a España en 1775. 34 2.2.3. La expedición de Francisco de la Bodega e Ignacio Arteaga (1779) En los cuatro años que transcurren entre la expedición comentada en el epígrafe anterior y la protagonizada por Francisco de la Bodega e Ignacio Arteaga en 1779 se producen una serie de cambios importantes en la administración indiana. En primer lugar, el ministro de Marina e Indias, Julián de Arriaga, muere en 1776 y le sucede José de Gálvez, anteriormente visitador general de Nueva España, que acometerá numerosas reformas. Por lo que se refiere al ámbito noroeste del Pacífico americano, ordenó que los presidios californianos no abasteciesen de agua y madera a los barcos británicos que en aquel ámbito participaban en expediciones científicas y ordenó al virrey Bucareli que se les negase ayuda o aprovisionamiento. 35 La muerte de Juan Pérez en el transcurso de la expedición de 1774 puso de manifiesto que el puerto de San Blas, y California en general, carecían de los oficiales necesarios para acometer más expediciones y menos aún para llevar a cabo la expansión proyectada hacia el norte, por lo que se buscaron pilotos en La Habana. Una vez solventado este problema, se iniciaron los preparativos de una nueva expedición, considerando que era necesario contar con barcos más grandes que la Felicidad, 34 Archivo General de Indias, Sevilla (AGI), MP-México, 309. Se puede consultar en PARES http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/21170 35 Fuster, 1993: 223.
17 construida para navegar por el golfo de California. Para ello, el virrey ordenó la construcción de una fragata, la Princesa. Por su parte, Bodega regresó a San Blas en febrero de 1778 con otra fragata, la Nuestra Señora de los Remedios, alias la Favorita, que había adquirido en Perú, habiendo reclutado en el puerto de El Callao a dos pilotos: Juan Pantoja y Arriaga y José Tovar y Tamariz. 36 En esta tercera expedición participarán dos navíos, la Favorita y la Princesa, capitaneados respectivamente por Francisco de la Bodega y el teniente Ignacio de Arteaga. Pese a que las embarcaciones estaban preparadas para partir a finales de 1778, el despacho de la expedición se demoró hasta el 11 de febrero de 1779. Después de tres meses de navegación alcanzaron la Bahía de Bucareli, a los 55º Norte. Desde allí, tras descansar unos días, iniciaron el reconocimiento del archipiélago Alexander. 37 Las dos naves continuaron su avance hacia el norte el 1 de julio, con el objetivo de llegar a los 70º, pero el golfo de Alaska les impidió avanzar. El 9 de julio avistaron el Monte de San Elías, con la costa doblando hacia el oeste a partir de esa latitud. Las embarcaciones navegaron hasta alcanzar los 60º Norte, donde fondearon en la isla de la Magdalena (actualmente Hinchinbroke), y tomaron posesión del puerto de Etches, al que llamaron puerto de Santiago el Apóstol. Desde allí dedicaron un tiempo a costear las islas al sureste de Kodiak e iniciaron el viaje de regreso pasando muy cerca de la isla de Kodiak, 38 donde sí hubieran encontrado presencia rusa, y llegaron a San Francisco a mediados de septiembre, donde comenzaron a elaborar los mapas con sus descubrimientos. 39 2.3. La expedición de James Cook (1776-1778) Los ingleses también realizaron incursiones en el ámbito del Pacífico. Antes del siglo XVIII, cabe destacar que los corsarios Francis Drake y Thomas Cavendish, navegaron extensamente por el Pacífico, siendo Drake el capitán de la primera nave 36 Fuster, 1993: 221. 37 Bodega, 1792: 110-113. 38 Fuster, 1993: 238. 39 Juan de la Bodega y Cuadra, Carta de los descubrimientos hechos en la costa N.O. de la América Septentrional. 1792 (expedición de 1775). Fuente: https://www.loc.gov/item/
18 británica en alcanzar California en 1579, 40 si bien después de ellos no habrá una presencia británica notable en el Pacífico Norte hasta la segunda mitad del siglo XVII. En 1655 los intereses ingleses de expansión por el Pacífico se acercan más a ser una realidad con la conquista de Jamaica y, desde 1680, varios corsarios ingleses buscarán fortuna en el Pacífico, entre ellos William Dampier, Woodes Rogers, Clipperton y Shelvocke, financiados inicialmente por compañías privadas y más tarde por la Corona para saquear puertos y naves españolas. 41 No es de extrañar, ya que los puertos españoles en el Pacífico estaban generalmente mal defendidos. 42 Aun cuando los ataques de piratas se detuvieron, la información que recopilaron sobre las costas y mercados del Pacífico servirá a los futuros navegantes y comerciantes ingleses. 43 Desde 1761 el capitán Samuel Hearne buscó durante años un pasaje desde la Bahía de Houston, llegando a la conclusión de que no existía una conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico. Si bien el gobierno inglés consideró que era imposible encontrar el paso desde el Atlántico, no renunció a buscarlo por el Pacífico. Resultado de aquella pretensión fue la expedición británica despachada en 1776 con el objetivo de cartografiar la costa noroeste de América. La dirección se confió al capitán James Cook, quien ya había realizado expediciones en Norteamérica en 1768 y 1772. En esta expedición participaron dos embarcaciones: la Resolution y la Discovery, con órdenes de no hacer escala en ningún territorio español en América y no causarles molestias. Recorrieron un territorio muy amplio con pocas escalas, una de ellas en Nutka. Más tarde se encontraron con rusos en la Península de Kamchatka a quienes informaron del itinerario seguido y de la posibilidad de negociar con pieles de la isla de Nutka. 44 Poco después de su regreso, James Cook murió en Hawái y fue reemplazado por George Vancouver como principal representante de los intereses británicos en el Océano Pacífico. La expedición de Cook ha tenido mayor reconocimiento que las tres españolas que salieron de San Blas, pese a cubrir una menor extensión, principalmente porque las 40 Junquera, 2019: 172. 41 Pinzón, 2011. 42 Vila, 1956: 576. 43 Pinzón, 2011: 76. 44 Bartroli, 1970: 107.
19 expediciones españolas se mantuvieron en relativo secreto, mientras que de la expedición del tercer viaje de Cook se publicó su Diario, poco después de finalizarlo. 45 Desde la expedición de Cook, los ingleses ya tenían sus ojos puestos en los territorios costeros del Pacífico Norte. Entre 1785 y 1786, James Hanna comenzó a comerciar con pieles y George Dixon, en nombre de la Compañía Inglesa de Comercio, emprendió una expedición con la intención de asentarse en Nutka, aunque solo se limitó a reconocer el terreno y la costa de la isla. El marinero de origen inglés John Meares, personaje central en la controversia que se suscitó entre las coronas de Inglaterra y de España por Nutka, llegó por primera vez a aquel enclave en julio de 1786, como miembro de la Bengal Fruit Company. Meares realizó varios viajes por el Pacífico entre 1785 y 1788. En el de 1786, sus barcos quedaron atrapados en el hielo de Alaska y perecieron muchos de sus integrantes. Meares logró sobrevivir gracias a la intervención de George Dixon y la East India Company, quien le disputará el derecho de navegación en aquellas latitudes y, finalmente, salvó a su tripulación con la condición de que no volviese a la región. 46 La promesa que hizo en condiciones adversas no la mantuvo durante mucho tiempo, pues en 1788 inició su tercer viaje. En esta ocasión zarpó de Macao, bajo pabellón portugués, con las naves Felice Aventureira e Iphigenia Nubiana, propiedad de Joao Cavalho. 47 La expedición alcanzó Nutka el 1 de mayo de 1788 donde unos artesanos chinos traídos desde Macao construyeron una embarcación, la Northwest America; también levantó una cabaña de madera antes de regresar a China con las pieles conseguidas. 48 Esa construcción se convirtió en el principal punto de choque entre Inglaterra y España. Meares defendía que fue edificada en un terreno que le vendió el jefe Macuina a cambio de varias placas de cobre y afirmó que había adquirido «el terreno contiguo por el lado del norte a la ranchería de su príncipe, que estaba entonces en el mismo sitio en el que hoy se halla el establecimiento español». 49 45 Cumplido, 2010: 11. 46 Ibidem: 12. 47 Idem. 48 Fuster, 1993: 272-273. 49 Sánchez-Alcázar, 2015: 16.
20 John Meares consideró su viaje a Nutka un éxito y formó una nueva compañía, la Merchant Propietor, consiguiendo un acuerdo con la South Sea Company que prácticamente le permitió tener el monopolio del negocio de pieles en la costa noroeste americana. Con ese asunto resuelto, Meares organizó una nueva expedición con dos nuevos barcos, el Argonaut y el Princess Royal, que viajarán a Nutka comandados por James Colnett. Ambos debían unirse al Iphigenia Nubiana que había permanecido en Nutka ese año. 50 Tras la publicación del tercer viaje de Cook, así como los diarios de varios expedicionarios británicos en el Pacífico, Meares entre ellos, el interés por el comercio de pieles aumentó, llegando nuevos mercaderes británicos y estadounidenses a la costa oeste americana. No solamente los británicos y rusos mostraron interés en el Pacífico Norte. En 1786, dos barcos de la marina francesa recorrieron la costa y encontraron un estrecho entre los 48º y 49º de latitud Norte al que identificaron como estrecho de Juan de Fuca, al creer que se trataba del mismo encontrado por el explorador español. 51 III. NUTKA: DEL ASENTAMIENTO AL ABANDONO La constante presencia británica llevó a las autoridades españolas a interesarse por reforzar la presencia española en el Pacífico Norte y el puerto de San Blas volvió a reunir a marinos. Por su parte, el virrey de Nueva España, Manuel Antonio de Flórez, inició una relación epistolar con Antonio de Valdés, ministro de Marina e Indias, para discutir cómo proceder. Algunos comerciantes españoles también mostraron interés por el negocio de las pieles, que alcanzaban elevados precios en los puertos de China, lo que da mayor impulso a la necesidad de asegurar la costa noroeste. Muchos años antes, en 1768, el visitador José de Gálvez había propuesto a los franciscanos establecidos en Baja California que se financiasen por medio de la caza y venta de pieles de nutria, pero no llegó a desarrollarse plenamente y no mucho después los franciscanos se trasladaron a Alta California, quedando abandonada esta idea. No será 50 Fuster, 1993: 272. 51 Bartroli, 1970: 108.
21 hasta la década de los 80 cuando la comercialización de pieles por españoles cobró cierta importancia. Fuster Ruiz señala que «El primer envío de pieles californianas hacia Oriente sale de Acapulco en la Princesa, en 1783, con más de 700 pieles de nutria de las misiones». 52 Visto el éxito de este viaje, en 1784, Vicente Vasadre y Vega intentará negociar un monopolio con la corona, ofreciendo intercambiar pieles en China y traer azogue, mineral necesario en la obtención de plata en las minas mexicanas. El plan de Vasadre fue aprobado en 1786 y reunió algo más de 1000 pieles con ayuda de los frailes franciscanos y los indios de las misiones. En 1787 llegó a Manila a bordo del San Andrés, pero no consiguió venderlas por el desconocimiento de la lengua china y decidió regresar a California. Mientras tanto, la Compañía de Filipinas 53 había conseguido transportar casi 2000 pieles en la nao San José y las vendió en Manila, comprando azogue que fue enviado a Acapulco en 1789. Esta venta suscitó un pleito entre Vasadre y la Compañía de Filipinas por los derechos de monopolio, que se prolongará en el tiempo. Pese a los problemas asociados al negocio de pieles, surgirán varios proyectos comerciales de españoles. Algunos fueron protagonizados por marinos como Esteban José Martínez, Alejandro Malaspina y Francisco de la Bodega, pero el más notable fue el intento del intendente español en Manila, Ciriaco González Carvajal, quien propuso colaborar con la Compañía de Filipinas para establecer varias factorías pobladas con colonos filipinos a lo largo de la costa, aunque el proyecto fue rechazado por los directores de la compañía, quienes no lo consideraron rentable. 54 Los mercaderes españoles tendrán muchos más problemas sacando adelante sus proyectos comerciales que sus competidores ingleses, franceses, estadounidenses y rusos, por lo que, cuando comenzó el asentamiento en Nutka ya se consideraba que no era viable sostenerlo con la venta de pieles, por no haber contar con una red comercial estable. La segunda fase de exploración fue impulsada nuevamente por el miedo a los rusos, en este caso derivado de una información incorrecta transmitida en 1786 por el conde de La Pérouse en Monterrey. Tras su expedición a Alaska dio a entender a Esteban 52 Fuster, 1993: 274. 53 Fue estudiada por Díaz Trechuelo, 1965. 54 Fuster, 1993: 276.
22 José Martínez que los rusos tenían un asentamiento en Nutka, información que Martínez, a su vez, transmitió al virrey Bernardo de Gálvez. 55 Nuevamente se veía España con la necesidad de hacer valer sus derechos en el Pacífico septentrional, pues sabían que los ingleses y rusos navegaban impunemente por aquellas aguas y creían que el Imperio Ruso había iniciado un asentamiento en Nutka. Para ello se planea completar la idea iniciada durante la fase previa de exploración: la creación de asentamientos permanentes que demuestren la presencia española, haciendo valer el derecho de descubrimiento, y disuadan a otras potencias a navegar por aquellas latitudes. 3.1. Primeros asentamientos El virrey Manuel Antonio de Flórez dio órdenes de iniciar un nuevo viaje de expedición en 1788, que se llevará a cabo con la fragata Princesa y el paquebote San Carlos, capitaneados por el alférez Esteban José Martínez y el primer piloto Gonzalo López de Haro, respectivamente. La mayoría de los oficiales de la expedición eran bastante jóvenes, de los recién llegados a San Blas, pero Martínez ya tenía experiencia en el Pacífico Norte, pues en la expedición de 1774 participó como primer piloto. 56 La expedición tenía el objetivo de llegar a los 60º Norte, a Kodiak y Onalaska, verificar la presencia de asentamientos rusos en aquellas latitudes y buscar pruebas de si planean establecerse en al área de Nutka. En su viaje no llegaron a visitar Nutka, ya que solamente hicieron paradas en el área ártica. De haberlo hecho se habrían encontrado con John Meares, que en ese momento había construido su cabaña en la Friendly Cove. La expedición se dirigió al norte hasta llegar a los 59º Norte, donde exploró la costa hacia el oeste, teniendo tratos con los nativos chugach. Poco después, las dos naves se separaron con el objetivo de alcanzar Kodiak. Cuando Martínez llegó a Kodiak, advirtió rastros de la presencia rusa, principalmente en las prácticas religiosas y vestimenta de los nativos. Allí esperó a López de Haro, quien durante su recorrido alcanzó el Cabo Dos Puntas, donde se encontró con el capitán ruso Evstrat Delárov, quien le 55 San Pío, 1992: 156. 56 Sánchez Montañés, 2020: 8.
23 informó que había planes para asentarse en Nutka al año siguiente e incluso le mostró un mapa con los seis asentamientos rusos en Alaska. 57 Las naves Martínez y López de Haro se encontraron nuevamente en Kodiak, donde el segundo escribió sobre las noticias que había reunido sobre los asentamientos rusos. Ambos barcos hicieron el viaje de regreso por separado a Onalaska. El primero que llegó fue Martínez, el 16 de julio, quien se reunió con el comandante ruso Saycoff Potap Cusmich, quien le informó de su intención de establecerse en Nutka para impedir el asentamiento de los ingleses. 58 Al conocer sus planes, Martínez decidió que las dos embarcaciones de la expedición regresasen inmediatamente a San Blas, aunque se separaron nuevamente durante el viaje. Mientras Martínez esperaba en Monterrey, López de Haro llegó a San Blas, donde elaboró un informe en el que acusó a Martínez de ser demasiado duro con su tripulación. Esta denuncia supuso el inicio de un expediente disciplinario que no llegará más lejos, siendo anulado por el virrey por carecer de consistencia. Pese a la fricción, a finales de ese mismo año ya se empieza a preparar otra expedición con los mismos mandos en las mismas naves. 59 Esta nueva expedición salió de San Blas el 23 de diciembre de 1788 con el objetivo de iniciar el asentamiento en Nutka, en gran parte motivado por la información reunida durante su primer viaje. Entre las órdenes recibidas también se incluyó la de entablar amistad con los nativos de la isla y propagar la fe cristiana sin forzarlos. 60 Con aquel fin, poco tiempo después, llegaron cuatro frailes franciscanos. 61 El 5 de mayo de 1789 las naves llegaron a Nutka y se encontraron con la Ifigenia Nubiana, una embarcación aparentemente portuguesa, que se ofreció a ayudarles a entrar en el puerto. Tras la arribar a la costa, Martínez solicitó al capitán del navío portugués, Francisco José Viana, que se identificase. Aunque encontró dudosos los papeles que le mostró, decidió no detenerlo y le pidió que se personase en San Blas para aclarar la situación. 62 Los recelos del español se debían a que, pese a figurar la nave bajo la 57 Cumplido, 2010: 13. 58 Fuster, 1993: 285. 59 Ibidem: 286. 60 Sobre la población indígena de Nutka: Medina-González, José Humberto, 2023: 8-47. 61 Palomares Sánchez, 2023: 491-513. 62 Fuster, 1993: 290.
30 mayor crítica se centraba en San Blas, haciendo relación de la mala elección de ese puerto, sugiriendo el trasladado al puerto a Acapulco, lo que sucedería en 1805. 81 Figura 4. Isla de Vancouver y el Estrecho de Juan de Fuca (1791). Cartas esféricas y planos de los Puertos situados sobre las Costas Septentrionales de las Californias è Yslas adyacentes, descubiertos por los españoles. Fuente: Library of Congress: https://lccn.loc.gov/2012593219 Pese a que los marineros de Nutka y San Blas sabían que no existía un paso en el estrecho de Juan de Fuca, idea reforzada por no haberlo encontrado las expediciones de Quimper, Eliza o Malaspina (Figura 4), desde la comandancia seguían creyendo que se podría hallar allí el paso norte al Atlántico. Por ello, el 28 de mayo de 1791 se expidió una Real Orden con instrucciones para hacer otra expedición al estrecho de Juan de Fuca y sus canales. Con aquel fin, el virrey Revillagigedo puso al mando de la expedición al teniente Francisco Antonio Mourelle de la Rúa, dándole el mando de las goletas Sutil y Mexicana. Finalmente, la expedición la llevaría a cabo Dionisio Alcalá Galiano y Cayetano Valdés, designados por Malaspina y ambos de mayor rango que Mourelle. Malaspina redactó una larga lista de instrucciones con 21 puntos sobre cómo debía 81 San Pío, 1992: 278-280.
31 llevarse a cabo la expedición, con la indicación expresa de dejar el estudio de la historia natural en segundo plano, centrándose en los aspectos hidrográficos y geodésicos. 82 La expedición vuelve a planear en 1792 y para su desarrollo el virrey Revillagigedo redactó sus propias instrucciones. Antes de su inicio se comprobó que la construcción de las embarcaciones dejaba mucho que desear 83 y, finalmente, su misión de exploración se acabará vinculando con la expedición de límites. 3.3. La controversia sobre Nutka El 15 de agosto de 1789 las naves y los prisioneros ingleses apresados en Nutka llegaron a San Blas. Como era habitual en situaciones de este tipo se inició el inventario completo de los barcos y se trató a la tripulación según su posición. Si bien James Colnett inicialmente afirmó que el trato recibido de los españoles fue correcto durante su estancia, más tarde, al ser interrogado en Inglaterra, declaró lo contrario. 84 Pese a las medidas diplomáticas, las noticias llegaron a Inglaterra, donde el incidente comenzará a magnificarse y el gobierno inglés considera la posibilidad de que una guerra con España podía llegar a beneficiarles en América. 85 John Meares presentó en Londres un Memorial ante la Cámara de los Comunes pidiendo la restitución de sus terrenos en Nutka, y que, según él, habían sido adquiridos al jefe Macuina. Meares afirmó en el Memorial que los tripulantes ingleses fueron encadenados y maltratados tras su captura y, más tarde, forzados por Martínez a trabajar en la construcción del fuerte de San Miguel; que el capitán Douglas había sido coaccionado con amenazas para firmar un documento sobre cómo había sido dañada su embarcación y los españoles la habían reparado; y que, tras recuperar las naves, estas habían sido saqueadas; 86 finalmente, también sostenía que los españoles habían requisado carga de sus barcos por un valor aproximado de 653 433 pesos. 87 82 San Pío, 1992: 219. 83 Fuster, 1993: 401-403. 84 Ibidem: 297. 85 Ibidem: 299. 86 Cumplido, 2010: 19-20. 87 Fuster, 1993: 300.
32 William Pitt, el primer ministro de Gran Bretaña, era consciente de que John Meares no era una persona completamente de fiar y que había trasgredido la ley británica sobre el comercio en el Pacífico. Aun así, empleó su Memorial para manejar la opinión pública, dándolo a conocer en mayo de 1790. Con estas declaraciones se intensifica el clima bélico en Inglaterra y, a lo largo de ese año, se publican gran cantidad de diarios y folletos con acusaciones hacia los españoles. En algunos se repetía la información declarada por Meares, pero en otros aparecían datos nuevos, entre ellos el de haber dado un trato de preferencia a los prisioneros estadounidenses, llegando incluso a celebrar con ellos el aniversario de la independencia. En junio se publicó un resumen del Memorial en la Gentleman’s Magazine, que en la introducción planteaba dudas sobre la veracidad del testimonio de Meares. 88 La posición española sobre el asunto es que no existía ningún asentamiento británico a la llegada de Martínez a Nutka y que, según el Memorial de Meares, en el momento de compra del terreno al jefe Macuina, cuya veracidad también se ponía en duda, navegaba bajo pabellón portugués, por lo que los derechos de asentamiento no le corresponderían a Inglaterra, al actuar Meares como un particular y no como súbdito de la corona inglesa. 89 Siguiendo estos argumentos, Bernardo del Campo, el embajador español, accedió a restituir los barcos, pero nada más. En España, el conde de Floridablanca celebrará una Junta de Estado el 15 de marzo de 1790 sobre dos puntos concretos: en qué términos se ha de contestar al Ministerio inglés sobre lo acontecido en Nutka y si conviene tomar precauciones para la defensa de ultramar, por si se da una respuesta militar británica. Se decide responder buscando evitar la guerra, aceptando la liberación de las tripulaciones inglesas y de sus navíos el 11 de mayo de 1790, pero también se acuerda la necesidad de preparar los puertos americanos para la defensa, en particular Trinidad, Puerto Rico y la costa de Honduras, además de prevenir a don Luis de las Casas, gobernador de La Habana, para la protección de la isla, pero sin dar indicios de desconfianza. 88 Cumplido, 2010: 21. 89 Ibidem: 17.
33 En la Nueva España, el virrey empezó a preparar los puertos para el conflicto, sabiendo que España ya no puede contar con el apoyo de Francia en caso de guerra, al haberse roto el Pacto de familia después la Revolución Francesa. Las noticias de los preparativos militares no tardaron en llegar a Inglaterra. El primer ministro William Pitt decide responder con medidas similares como precaución y, en estos momentos, comienza a vincularse a la posición del duque de Leeds, quien creía que una guerra rápida con España serviría para confirmar los derechos británicos en América. En palabras de Cumplido Muñoz: «Leeds afirmaba que tomaría medidas a fin de que los vasallos ingleses no obrasen contra los derechos justos y reconocidos del rey de España, pero que no reconocería las pretensiones de soberanía absoluta, comercio y navegación que España se había arrogado. Leeds insistía, además, en el incuestionable derecho de los súbditos ingleses a disfrutar libremente y sin molestias del comercio, la navegación y la pesca, así como de la posesión de los establecimientos que pudiesen formar con consentimiento de los nativos en zonas no ocupadas por otras naciones europeas. Finalmente, la Corona británica no admitiría «las reclamaciones de aquella Corte, contrarias a los principios establecidos por la ley de naciones». 90 El gobierno inglés enviará a Madrid a lord Alleyne Fitz-Herbert, quien ya había intervenido en las negociaciones de paz de 1783, y comienzan las negociaciones entre las potencias, con la corona de Portugal como mediadora. El conde de Floridablanca adopta una actitud conciliadora debido a que ve la necesidad de una Europa libre de conflictos para poder lidiar con la Revolución Francesa. 91 Por ello, el 18 de junio de 1790, Floridablanca propone una triple solución: la situación será arbitrada por un monarca europeo, se restituirán a Inglaterra todos los activos que se puedan demostrar que habían sido dañados o enajenados y se indemnizará a España si se demostrase lo contrario. El gobierno inglés observa como Floridablanca ha cedido en casi todos los puntos y deciden presionar en la negociación para ver si pueden conseguir un poco más: España debía retroceder poco más al norte de San Francisco y el norte de la costa quedaría para Inglaterra. Esta propuesta viene como un ultimátum y, si las condiciones no eran aceptadas, se amenaza con la guerra. 90 Cumplido, 2010: 24. 91 Soler, 1992: 43.
34 En España, mientras se considera la respuesta, el ministro de Marina Joaquín Valdés es contrario a la guerra en su dictamen de 16 de septiembre de 1790: «Nosotros no nos hallamos en estado de hacer la guerra, es verdad, porque, aunque tenemos marina nos falta Ejército, y aunque tuviésemos uno y otro, no tenemos dinero, que es el nervio principal para hacerla con vigor y sostenerla mientras no podemos terminarla con decoro. Pero los ingleses tampoco se hallan en una situación ventajosa para atacarnos, y si manifestamos debilidad en la contestación a su propuesta solo conseguiremos perder la reputación y no lograr el intento, pues dado caso (que no es imaginable) de que accediésemos en todo a lo que nos piden, buscarían nuevas solicitudes aún más disparatadas que las actuales para empeñarnos en la guerra, que en mi concepto están resueltos a emprender». 92 Es la amenaza de guerra lo que finalmente impulsa a Floridablanca a acceder a la mayoría de las condiciones, sabiendo que España no podría sostener los gastos que supondría el conflicto armado. El resultado de la negociación se plasmó en la Convención del 28 de octubre de 1790, en la que se incluyeron ocho artículos públicos y un artículo secreto. 93 En la Convención de Nutka (1790), como veremos más adelante, se acordó la restitución de los edificios y terrenos que habían sido desposeídos por oficiales españoles, además de la devolución de los navíos y mercancías confiscados, si bien las naves ya habían sido devueltas, y se harían reparaciones por todo acto de violencia u hostilidad. También se reconocía libertad de pesca y navegación por el Océano Pacífico para ambas potencias, aunque los barcos británicos no podrían navegar a menos de diez leguas de las costas ocupadas por España. Su Majestad Británica se comprometía a ayudar para evitar el contrabando de sus barcos con establecimientos españoles. 94 Algo que quedaría claro después de la Convención de Nutka de 1790 es que el territorio de las potencias europeas en América no era entregado por bulas papales o por descubrimientos y exploraciones marcadas por unas pocas cruces en la costa, si no que les pertenecía a aquellos que pudieran ocuparlo y defenderlo. «The crisis of Nootka introduced a new argument in colonialism: lands newly discovered by an European power could be theirs if the occupied them; otherwise, any rival could keep them. The 92 Fuster, 1993: 308. 93 El artículo secreto comprometía a los británicos a no iniciar ningún asentamiento en las cosas americanas al sur de las partes que ya estaban ocupadas por España, pero sí les permite establecerse al norte de Alta California. 94 Sánchez-Alcázar, 2015: 19-20.
35 nineteenth century begins with this new doctrine that exceeded what is stipulated in the Treaty of Tordesillas». 95 Para la restitución de los terrenos y edificios comprados y construidos por Meares se acordó hacer una expedición conjunta, liderada por George Vancouver y Juan Francisco de Bodega y Quadra, si bien las negociaciones sobre las competencias y las medidas que adoptarían no se concretaron, lo que causará problemas cuando esta se lleve a cabo. España, sospechando que dicha expedición forzaría a los españoles a abandonar Nutka, dio órdenes a Bodega para crear un asentamiento en el estrecho de Juan de Fuca, el fuerte de Núñez Gaona, que se inició en mayo de 1792, en la actual Bahía de Neah (Estado de Washington). El enclave fuerte se pensó en un lugar bien explorado, como segunda posición española al norte de California, y para afirmar el control del territorio en caso de que se viesen obligados a abandonar la isla de Nutka. La expedición conjunta acordada en la Convención de 1790 se acabó conociendo como Expedición de Límites y se inició en 1792. Después de un accidentado viaje, Bodega llegó a Nutka a finales de abril, donde relevó como comandante a Francisco de Eliza y esperó la llegada de Vancouver. Durante aquel tiempo, Bodega completó las reparaciones de las goletas Sutil y Mexicana, que finalmente iniciaron su viaje de exploración el 5 de junio de 1792. Tras alcanzar sin contratiempos el puerto de Núñez Garoa, el 13 de junio la expedición se encontró con los buques de Vancouver, el Discovery y el Chatam, comunicándole que Bodega lo esperaba en Nutka para empezar la expedición conjunta. 96 Vancouver llegó a Nutka el 27 de agosto, tras concluir su reconocimiento del área, en particular del estrecho de Juan de Fuca (Figura 5). A lo largo del año fueron varias las embarcaciones que hicieron escala en Nutka, lo que llevó a Bodega a deducir que los ingleses habrían recorrido la costa hasta los 52º Norte y probablemente más allá, y que, aunque se quisiese, sería imposible desalojarlos de los puertos al norte de San Francisco. En su opinión, la única solución, que ve a largo plazo, es poblar el territorio con personas dedicadas al comercio de pieles: «Un arbitrio es el único que me parece podía conciliar nuestra seguridad absoluta con nuestras utilidades efectivas, y es el de un comercio libre para todos los españoles en el 95 Junquera, 2019: 188. 96 Fuster, 1993: 411.
36 giro de la peletería. Nosotros podemos pagar a los indios sus nutrias a mayor precio que las demás naciones, beneficiando el cobre que abunda en Nueva España, promoviendo las fábricas de telas vastas de Querétaro, Puebla, Cholula, etc., y acopiando con elección las conchas de Monterrey. De este modo, en lo interior de nuestras provincias se daría ocupación a innumerables hombres que no la tienen y haríamos que las demás naciones no sacasen las utilidades que ahora disfrutan y, por consiguiente, abandonasen este ramo que con el tiempo atravesaría sus fortunas». 97 Tras reunirse, Vancouver y Bodega no tardaron en entablar amistad y ambos decidieron nombrar la gran isla. Para ello añadieron el nombre de Vancouver a la que hasta entonces había sido la Isla de Quadra, topónimo que pronto se olvidó. Pese a las buenas relaciones, no fueron capaces de llegar a un acuerdo, en parte porque previamente no se habían delimitado las competencias de la expedición y cada uno de los capitanes tenía expectativas diferentes. Bodega empezará por revisar las declaraciones de los sucesos de 1789, afirmando que la barraca de Meares había dejado de existir antes de la llegada de Martínez, y que los derechos españoles sobre la isla derivaban de la expedición de 1774, habiendo tomado posesión sin que hubiese establecimientos previos de otras naciones. También defendía que Meares había mentido en sus declaraciones sobre la compra del terreno a los nativos, sobre la extracción de la carga de la nave Efigenia mientras estuvo retenida y sobre el maltrato de Colnett en su estancia en San Blas, pero también afirmaba que está dispuesto a ceder en sus puntos a fin de lograr una paz duradera. Por su parte, Vancouver afirmó que su viaje no era para debatir la legitimidad de los derechos británicos, sino para tomar posesión de la isla, ya que la Convención y la carta del conde de Floridablanca le autorizan a recibir todo. Sobre este asunto, Bodega argumentó que no tenía derecho a enajenar la propiedad de España y que si habían enviado comisionados era para hacer algo más que un mero cambio de manos. En la reunión de los comisionados con el jefe Macuina este admitió no haber vendido ningún terreno a Meares, solamente comerciaron con pieles, y que los nativos no tenían una opinión muy elevada de él, llamándole Aitaaita Meares o “Meares el embustero”. 98 97 Citado por Fuster, 1993: 418. 98 Cumplido, 2010: 12.
37 Figura 5. Mapa elaborado por Vancouver sobre su viaje de reconocimiento (1798). Fuente: Vancouver, George, et al. A chart shewing part of the coast of N.W. America: with the tracks of His Majesty's sloop Discovery and armed tender Chatham. London: J. Edwards, Pall Mall & G. Robinson, Paternoster Row, May 1st, 1798. Library of Congress Geography and Map Division https://www.loc.gov/resource/g3512c.ct000914/ Al no lograr ponerse de acuerdo, el asunto volvió a las Cortes. Floridablanca envió una carta apoyando a Bodega, quien propuso el compromiso de dividir la isla y ordenó,
38 el 25 de septiembre de 1792, el abandono del asentamiento iniciado en la Bahía de Neah. Consideraba que la creación del fuerte de Núñez de Garoa no había cumplido su objetivo de consolidar la frontera norte a ojos de los ingleses y, considerando que estaba demasiado hacia el interior del estrecho y que era imposible que creciese o fuese útil, inició su desmantelamiento. 99 Por otro lado, Bodega consideraba necesario mantener Nutka, el único puerto español al norte con población suficiente para llevar adelante el negocio peletero. Por aquellas fechas escribió en su diario que la posición de Nutka era perfecta: el territorio era bien conocido (Figura 6), el puerto tenía buenas proporciones, las mareas no suponían un problema para la entrada y salida de barcos, los nativos de la isla eran amigables y había terreno y abundante madera. 100 Bodega regresó a Monterrey en octubre de 1792 y dejó a Salvador Fidalgo al mando de Nutka. Poco tiempo después, el 25 de noviembre, tras una breve estancia en San Francisco, Vancouver llegó a Monterrey para pasar el invierno y entregó a Bodega copia de los mapas que levantó durante sus exploraciones en el área. Figura 6. Carta Reducida de una parte del Estrecho de Juan de Fuca (1793). Cartas esfericas y planos de los Puertos situados sobre las Costas Septentrionales de las Californias è Yslas adyacentes, descubiertos por los Españoles. Fuente: Library of Congress, https://lccn.loc.gov/2012593219 99 Fuster, 1993: 432. 100 Bodega, 1792: 175-177.
39 Los barcos ingleses iniciaron el regreso el 13 de enero de 1793. Si bien la expedición británica no había terminado de aceptar la división de la isla, la amistad de Bodega y Vancouver facilitó su entrada en los puertos españoles de California, una decisión que fue muy criticada por otros capitanes y por las autoridades de California, al considerarlo un riesgo para la seguridad de las posiciones españolas. 3.4. El abandono y sus consecuencias La situación en Nutka había quedado sin resolver, pero ya sin riesgo de guerra inminente, entre 1792 y 1793 la situación política se vio alterada por la ejecución de Luis XVI de Francia tras la Revolución. Este cambio en el paradigma político supondrá que Inglaterra ofreció una alianza a España, que se confirmará en enero de 1793. Con una situación internacional en la que la colaboración era necesaria, Inglaterra y España llegan a un segundo Convenio, el 12 de febrero de 1793, para complementar el de 1790, con el pago de 200 000 pesos por las pérdidas sufridas por el Argonaut. La situación diplomática concluyó con la Convención del 11 de enero de 1794 sobre Nutka, que supuso la demolición del fuerte español de San Miguel. 101 España acepta abandonar su asentamiento en Nutka y se considerarían devueltos los terrenos y edificios. Gran Bretaña recibiría legalmente el establecimiento y lo abandonaría de inmediato. Si bien ambas naciones podrían utilizar la ensenada, no podrían construir establecimientos permanentes. En 1795 se llegó a un acuerdo en la Friendly Cove entre Benito Pérez y Thomas Pearce, representantes de ambas naciones. Las ultimas tropas embarcaron en el Activa el 23 de marzo de 1795, abandonando definitivamente San Lorenzo de Nutka. 102 Inicialmente el virrey de Nueva España, el marqués de Branciforte, planeó hacer viajes a la isla cada seis meses, pero solo se llegó a hacer uno en 1796, antes de que estas expediciones regulares también sean abandonadas. Ese viaje fue la última actividad oficial española en las costas al norte de California, cediendo cualquier derecho sobre esa parte del continente a los Estados Unidos en 1819. 103 101 Fuster, 1993: 319. 102 Sánchez-Alcázar, 2015: 27. 103 Bartroli, 1970: 114.