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La filosofía detrás de la comedia. Una visión de las teorías de Tocqueville reflejadas en la serie de animación Los Simpson

Campos Bahillo, Olatz

Abstract

Departamento de Filosofía (Filosofía, Lógica y Filosofía de la Ciencia, Teoría e Historia de la Educación, Filosofía Moral, Estética y Teoría de las Artes)

Full text

1  Facultad de Filosofía y Letras Grado de Filosofía La filosofía detrás de la comedia. Una visión de las teorías de Tocqueville reflejadas en la serie de animación Los Simpson. Olatz Campos Bahillo Tutor: Fernando Longás Uranga Departamento de Filosofía, Lógica y Filosofía de la Ciencia, Teoría e Historia de la Educación, Filosofía moral, Estética y Teoría de las Artes. Curso: 2023-2024 2  3  Resumen El objetivo de este trabajo es mostrar como en la serie de dibujos animados Los Simpson, creada por Matt Groening en 1989, podemos encontrar muchos de los aspectos sobre la sociedad americana que ya expuso Alexis Tocqueville en su obra La democracia en América II publicada en 1835. Para ello, partiremos de una exposición de la obra de Tocqueville, para después adentrarnos en Los Simpson, teniendo siempre presentes cuatro cuestiones clave: igualdad, individualismo, religión y familia. Palabras clave Tocqueville; Los Simpson; igualdad; individualismo; religión; familia. 4  5  Índice general Parte 1: Introducción………………………………………………………………….7 I. Presentación de la serie de animación Los Simpson………………………………….8 1. Historia………………………………………………………………………….8 2. Personajes……………………………………………………………………….9 II. Presentación de la obra La democracia en América, tomo II, de Alexis Tocqueville……………………………………………………………………………..10 1. El autor…………………………………………………………………………..10 2. Contexto histórico de la obra…………………………………………………….12 Parte 2: Aspectos fundamentales del pensamiento de Tocqueville………………...15 I. Conceptos clave de la obra La democracia en América, tomo II (antesala de Los Simpson)…………..……………………………………………………………………15 II. Visión de Tocqueville sobre la democracia en América……………………………17 1. La igualdad de condiciones…………………………………………………...18 1.1. La perfectibilidad humana en las sociedades democráticas….……..20 1.2. La dulcificación de las costumbres con la llegada de la igualdad………………………………………………………...……….21 1.3. La igualdad y las buenas costumbres en América. ………………….21 1.4. ¿Igualdad entre hombres y mujeres?..................................................22 1.5. La igualdad como responsable del nacimiento de pequeñas sociedades………………………………………………………………23 1.6. El vínculo entre la igualdad y el amor a las instituciones libres, por parte del ciudadano……………………………………………………...24 2. El individualismo…………………………………………………………….25 2.1. Elementos que componen el espíritu de los americanos: la atención a los placeres materiales, a la libertad y a los asuntos públicos…………………………………………………………....……26 2.2. ¿Cómo frenan los americanos el individualismo con instituciones libres?.......................................................................................................27 2.3. La doctrina de interés bien entendido en la sociedad americana………………………………………………………..……...29 6  3. La religión. …………………………………………………………………...30 3.1. El poder de las creencias en los pueblos democráticos……………...31 3.2. El vínculo entre religión y democracia en la sociedad americana…………………………………………………………...…..31 3.3. ¿Cómo aplican los americanos la doctrina del interés bien entendido a la religión?................................................................................................32 4. La familia…………………………………………………………………….33 4.1. Padre e hijo…………………………………………………………33 4.2. La muchacha americana…………………………………………….34 4.3. El papel de la esposa………………………………………………..34 Parte 3: La serie de animación Los Simpson como reflejo de la sociedad americana……………………………………….……………………………………..37 I. Paralelismos entre la obra La democracia en América de Tocqueville, tomo II y Los Simpson…………………………………………………………………………….…..37 1. Contextualización del pueblo de Springfield. ……………………………….38 2. La igualdad de condiciones en Springfield. …………………………… …...40 2.1. En busca de la perfección. …………………………………………41 2.2. Las buenas costumbres. ……………………………………………42 2.3. ¿Igualdad de género? ………………………………………………43 2.4. Pequeñas camarillas. ………………………………………………45 2.5. Las instituciones libres. ……………………………………………46 3. El individualismo en Springfield. ……………………………………………47 3.1. El placer por lo material. …………………………………………..47 3.2. ¿Tratan de frenar el individualismo los habitantes de Springfield?.............................................................................................50 4. La religión. …………………………………………………………………...53 5. La familia Simpson. ………………………………………………………….55 5.1. Homer Jay Simpson y Bart Simpson………………………….…...55 5.2. Lisa Simpson. ………………………………………….…………..56 5.3. Marjorie Jacqueline Bouvier (Marge Simpson).……………..…….57 Parte 4: Conclusiones. ……………………………………………………………..….60 Bibliografía………………………………………………………………………….....64 7  Parte 1: Introducción. Alexis Tocqueville fue un filósofo francés nacido en 1805, que a sus 25 años decide viajar a América1 con el objetivo de obtener información, analizar la democracia de este país y las consecuencias que podría acarrear en él, y en un futuro en el resto de sociedades, tanto la igualdad de condiciones como su consecuente individualismo. Tocqueville, tras recoger toda la información necesaria, publica diversos tomos de La democracia en América, donde explica el estilo de vida de los ciudadanos americanos (costumbres, tradiciones, religiones) y las consecuencias de la igualdad de condiciones que ya están latentes y que posiblemente surjan en un futuro. El tomo II de la obra de Tocqueville será el que usaremos de guía para aportar una visión filosófica de Los Simpson, la serie de animación donde se presenta de manera cómica (a modo de sátira) las virtudes y defectos de la sociedad norteamericana. ¿Podemos considerar a Tocqueville un profeta de las actitudes y pensamientos actuales en determinadas sociedades o grupos de población americanos, o al menos de actitudes y pensamientos que se plasman en Los Simpson? ¿Podemos mostrar cómo lo que un pensador francés publicó en 1835 está presente en la serie de animación Los Simpson, y cómo sus personajes representan una sátira de dichas reflexiones? El trabajo está enfocado en cuatro cuestiones clave de la obra La democracia en América II, que están presentes también en Los Simpson: la igualdad, el individualismo, la religión y la familia. A su vez, el trabajo estará constituido también por cuatro partes. En primer lugar, la introducción, donde expondremos los objetivos del trabajo, presentaremos la serie Los Simpson (y sus personajes), e introduciremos la obra La democracia en América II, y a su autor, Alexis Tocqueville, junto con sus correspondientes contextos históricos. En segundo lugar, trataremos los ya mencionados puntos clave de La democracia en América II con diversos subcapítulos que nos servirán de guion para el tercer apartado donde proporcionaremos los paralelismos encontrados entre la obra de Tocqueville y Los Simpson. Por último, elaboraremos las conclusiones de todos los aspectos analizados en el trabajo.  1 En este trabajo usaremos el término América, porque así nombra Tocqueville en su obra a los Estados Unidos, pero teniendo presente que este país ya se denominaba así, Estados Unidos, desde 1776, mucho antes de que el filósofo lo visitará. 8  I. Presentación de la serie de animación Los Simpson. 1. Historia. En 1987, el dibujante y productor televisivo Matt Groening iba a presentar unos cortos de animación, Life in Hell2, para los descansos de un show cómico de la televisión americana cuando, en el último momento, tuvo un mal presagio, y temió que fuesen un fracaso televisivo. Así, rápidamente, dibujó en un papel amarillo (puede que de ahí que los personajes de Los Simpson sean de color amarillo) otros personajes, una familia americana, su familia: su padre, Homer, su madre, Marge, sus hermanas, Lisa y Maggie; y él, Bart. Acaban de nacer Los Simpson. Dos años después, David Silverman, director de los cortos de animación Los Simpson, en estado de ebriedad, le dirá a James L. Brook (productor televisivo) que si convierte Los Simpson en una serie, harán historia. Paradójicamente, el alcohol, definido por Homer como causa y solución de todos los problemas de la vida («Homer contra la 18a enmienda»3) está en el nacimiento de la serie. Brooks le cree, convence a su vez a Groening, y junto al también productor televisivo Sam Simón, diseñan una serie pionera, una serie que se propone acabar con lo malo de las comedias televisivas: las risas enlatadas, los personajes elementales y los chistes predecibles4. La idea es basar la risa en sofisticadas referencias culturales, con el humor de toda la vida. Al fin y al cabo, un rastrillazo en la cara es un rastrillazo en la cara5.  2 Tira cómica que tiene como protagonista un conejo depresivo y angustiado por todo lo que le rodea. 3 Temporada 8, episodio 18. 4 Cfr. Irwin, William. T. Conard. J. Skoble, Aeon. Los Simpson y la filosofía. Ed. Blakie Books, Barcelona, 2012, p. 2. 5 Escena del Actor Secundario Bob que se repite a lo largo de la serie en muchas ocasiones. Video recopilatorio de todas las veces en las que se da esta escena: https://www.youtube.com/watch?v=x7HnAdJpRaU 9  A la cadena FOX no le convencía mucho esta nueva idea de dibujos animados; aun así, el 17 de diciembre de 1989 se emite el primer episodio de Los Simpson, «Sin Blanca Navidad»6. En este capítulo Bart dice a su padre lo siguiente: Bart: Papá, si la tele me ha enseñado algo es que en Navidad siempre les ocurren milagros a los niños pobres. Le pasó a Oliver Twist, le pasó a Charlie Brown, le pasó a Los Pitufos y nos pasará a nosotros. Hoy, la serie Los Simpson cuenta con 35 temporadas y más de 750 episodios, siendo la serie más longeva de la historia de la televisión. Su tan ingenioso humor ha recorrido el mundo. También ha sido reconocida con numerosos premios Emmy, Annie y Peabody, además de la conquista de grandes audiencias en todas las televisiones del mundo donde se ha emitido. 2. Personajes. La serie de animación Los Simpson gira entorno a la familia Simpson que la conforman Homer (el padre), Marge (la madre), Bart (el hijo mayor), Lisa (la hija mediana) y Maggie (la hija pequeña). Homer Simpson es de los personajes más importantes de la serie, es el padre de familia. Trabaja en una central nuclear donde su jefe es el Sr. Burns, un capitalista codicioso. Además, no tiene ni un mínimo de interés por su trabajo, su único objetivo en él es poder servir a su familia7. Homer se caracteriza por ser débil ante los vicios que la vida le presenta; le encanta pasar horas en el bar bebiendo cerveza, la comida grasienta, y consumir gran parte de su tiempo frente al televisor. Este personaje apenas tiene visión de futuro, y la mayoría de tramas de la serie se desencadenan por su modo de vivir en el aquí y ahora, sin una mínima preocupación por el porvenir. Homer tiene algunos amigos, como Lenny, Carl, Barney o Moe (dueño del bar), pero también un enemigo (aunque solo lo sea por su parte), Ned Flanders (su vecino).  6 Temporada 1, episodio 1. 7 Cfr. Sennet, Richard. La corrosión de carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Ed. Anagrama, Barcelona, 2000, p. 13. 16  sobrevaloración del presente, rompiendo todo vínculo con la tradición; y así todo se vuelve sujeto a constantes reformas. El individualismo reduce todo al momento presente, por ello Tocqueville señala la urgencia de cultivar en la sociedad lo que el individualismo trata de ocultar con su inclinación al éxito fácil y rápido: la preocupación por el porvenir25. Alexis Tocqueville recurre a la religión para frenar el individualismo. La preocupación por el porvenir, ausente en los periodos democráticos, encuentra refugio en la religión. El hombre democrático se encuentra en la siguiente situación: cuando se contempla a sí mismo, comprueba que en nada difiere de los demás, pero cuando se compara con la sociedad, siente la infinita pequeñez de su proporción. El primer sentimiento le da confianza, el segundo lo intimida26. El hombre no acepta cualquier idea sin un previo examen; pero en el caso de la religión, dada la imposibilidad de verificar la infinidad de ideas que conlleva, se suma a la opinión de la mayoría. El pensador francés señala que hay que asumir como creencias las ideas religiosas que recibimos, sin cuestionamiento alguno, debido a la utilidad social que prestan. Respecto a la relación entre política y religión, Tocqueville señala que la religión en América es uno de los factores que ayudan a sostener el gobierno. La sociedad americana ha separado sus creencias religiosas del gobierno de turno; la religión gana independencia y evita estar sujeta a las incertidumbres políticas de una democracia. La religión se arraiga en las costumbres, no en las leyes27. El elemento más estable en la constante fluidez de la democracia es la religión. Tocqueville advierte sobre las peores perspectivas para la democracia si la religión no se mantiene, hasta el punto de que el hombre no podrá convivir con una total independencia religiosa al mismo tiempo que con una libertad pública. Junto con la desaparición de las autoridades, ya sean religiosas o políticas, el hombre se asusta28.  25 Cfr. Zafra, Víctor. Alexis de Tocqueville (1805-1859). Ediciones del Orto, Madrid, 2000, p. 19. 26 Zafra, Víctor. Alexis de Tocqueville (1805-1859). Ediciones del Orto, Madrid, 2000, p. 20. 27 Cfr. Zafra, Víctor. Alexis de Tocqueville (1805-1859). Ediciones del Orto, Madrid, 2000, p. 21. 28 Cfr. Jaume, Lucien. Tocqueville. Los orígenes aristocráticos de la libertad, Ed. Tecnos, Madrid, 2015, p. 28. 17  Por último, la igualdad de condiciones también tiene consecuencias en el seno de la familia, estableciendo roles muy marcados. Al desaparecer las distintas clases en la sociedad, también desaparecen en la familia; así, el padre, a medida que crecen los hijos pierde su autoridad; por otro lado, la hija cuenta con una actitud independiente, y, la esposa, aunque Tocqueville señala que la igualdad de condiciones también les favorece a las mujeres, sigue aislada en la esfera privada. II. Visión de Tocqueville sobre la democracia en América. Los Estados Unidos nacieron en tiempos modernos, a ojos de naciones ya adultas. Muchos pensadores, entre ellos Tocqueville, se dieron cuenta de que los Estados Unidos “no son como los demás países”. Tocqueville se sentía atraído por esta nueva nación y su nuevo modelo occidental. Consciente del irreversible ascenso de la democracia en Francia, trató de encontrar en América los matices para un buen establecimiento de ésta en su país. Tocqueville estaba asombrado de cómo en Estados Unidos, a pesar de las sombras de la democracia, ésta encontró cierta estabilidad29. Tocqueville, en los comienzos de su segundo tomo de La democracia en América, enuncia lo siguiente: «creo que no hay otro país en el mundo civilizado que se ocupe menos de la filosofía que los Estados Unidos»30. Pero los Estados Unidos, a pesar de no tener una escuela filosófica propia, y tampoco interesarse demasiado por las surgidas en Europa, poseía y posee un cierto método filosófico común. Sin esforzarse por definir sus reglas, pensamientos y concepciones del mundo siguen un mismo rumbo, y se desarrollan conforme a iguales principios. El ciudadano americano se caracteriza principalmente por recurrir solamente al esfuerzo individual de su razón. En una sociedad así, el ciudadano no puede extraer sus opiniones de la clase a la que pertenece, ya que no hay clases, o por lo menos no son lo suficientemente estables como para ejercer un control sobre los individuos que la forman.  29 Cfr. Molnar, Thomas. El modelo desfigurado. Los Estados Unidos de Tocqueville a nuestros días. Ed. Fondo de Cultura Económica, Colección Popular, México, 1980, pp. 14-15. 30 Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 9. 18  Esto lleva a que cada individuo se aísle en sí mismo y a que en el pueblo americano haya una variedad de pensamientos originales. Que los americanos solo busquen y hallen reglas para su juicio en su interior, sin ayuda de otros, produce en cada uno de ellos otros modos de pensar. Entienden que como son capaces de solucionar aquellas pequeñas dificultades que se les presentan en la vida práctica, todo tiene una explicación y nada sobrepasa los límites de su inteligencia. Por ello, cuando algo escapa de su “inteligencia” y no son capaces de comprenderlo, lo niegan. Esta actitud les conduce a menospreciar las formas, las cuales consideran como inútiles barreras que les separan de la verdad. Sintetizando, según señala Tocqueville, los americanos no acudieron a los libros para encontrar un método filosófico, sino que lo encontraron en ellos mismos. 1. La igualdad de condiciones. A comienzos del tomo primero de La democracia en América, Tocqueville señala lo siguiente: Así pues, a medida que estudiaba la sociedad americana, percibía cada vez más, en la igualdad de condiciones, el hecho generador del que parecía derivarse cada hecho particular, hallándolo ante mí una y otra vez, como un punto de atracción hacia el que convergían todas mis observaciones. Trasladé entonces mi pensamiento hacia nuestro hemisferio y me pareció percibir en él algo análogo al espectáculo que me ofrecía el nuevo mundo. (…). Desde ese momento concebí la idea de este libro31. Tocqueville considera la igualdad de condiciones como hecho generador. De ésta depende la dirección que el espíritu público del pueblo adopte, así como sus costumbres políticas o la creación de sus leyes. La igualdad no solo abarca el ámbito político sino también la sociedad civil: forma opiniones, hace florecer sentimientos, etc. ¡Aquí radica el origen de todo!32  31 Tocqueville, Alexis. La democracia en América. Ed. Alianza, Madrid, 1980, p. 9-10. 32 Cfr. Múgica, Fernando. John Stuart Mill, lector de Tocqueville. El futuro de la democracia. Ed. EUNSA, Navarra, España, 2010, p. 15. 19  «Si se presta atención –afirma Tocqueville– a lo que sucede en el mundo desde el origen de las sociedades, se descubre sin dificultad que la igualdad solamente existe en ambos extremos de la civilización»33. Los hombres salvajes son semejantes entre sí porque comparten debilidad e ignorancia; por otro lado, los hombres civilizados son iguales entre sí porque acceden a medios análogos para obtener el bienestar económico y la felicidad. En el espacio intermedio de los dos extremos está la desigualdad: donde algunos poseen riqueza y poder, otros miseria e ignorancia. La igualdad de condiciones genera en los ciudadanos un notable escepticismo hacia lo sobrenatural y una gran confianza en la influencia de la razón humana. Por ello, en tiempos de igualdad, los hombres solo buscan la verdad en ellos o en sus semejantes, y no barajan la posibilidad de someterse a una autoridad intelectual que no forme parte de la humanidad. Cuando los hombres están en condiciones de desigualdad, como en las sociedades aristócratas, hay pocos individuos cultos y una gran multitud ignorante. Pero en épocas igualitarias, al asemejarse entre ellos, abandonan su ciega creencia en un hombre o clase determinada y aumentan la confianza en la opinión pública, llegando a ser ésta la que guía el mundo. En los pueblos democráticos, la razón común es lo único que le queda a la razón individual. Como ya hemos mencionado, cuando un ciudadano se compara con su vecino, se enorgullece, ya que no es ni más ni menos que él. Pero si se detiene a contemplar el conjunto de sus iguales, midiéndose frente al cuerpo social, le abruma su propia insignificancia34. Pero hemos de tener en cuenta que en los pueblos democráticos la comunidad cuenta con un poder que las naciones aristocráticas no poseen: las creencias y valores de la sociedad se transmiten de individuo a individuo a través de la influencia y presión del entorno social, moldeando así las perspectivas y comportamientos individuales. Tocqueville, en la igualdad, observa dos tendencias: «una suscita en el espíritu del hombre pensamientos nuevos, y otra podría llevarle a no pensar por sí mismo»35.  33 D.A. (O.C.M., I, 1); en Diez del Corral, Luis. El pensamiento político de Tocqueville. Ed. Alianza, Madrid, 1989, p. 62. 34 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 15. 35 Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 16. 20  Pero si los pueblos democráticos remplazasen las influencias que les ralentizan el progreso de la razón individual (influencia o control excesivo por parte de las autoridades intelectuales) por el poder total de la mayoría, el mal adoptaría una máscara diferente, pero seguiría siendo igual de maligno. Los hombres no habrían asegurado su independencia, solo habrían descubierto una nueva forma de servidumbre. 1.1 La perfectibilidad humana en las sociedades democráticas. La igualdad provoca que broten en el ciudadano ideas que antes no tenía, e incluso modifica las ya presentes. Entre todo lo que puede suscitar la igualdad, Tocqueville presta atención a la perfectibilidad humana: el hombre puede guardar cierta semejanza con los animales, pero si hay un rasgo que realmente le distingue de éstos es que «el hombre se perfecciona y los animales no»36. La igualdad no ha sido la creadora de esta idea de perfectibilidad, pero sí que le ha dado un nuevo carácter. En los pueblos aristocráticos no niegan al individuo su posibilidad de perfeccionamiento; conciben la mejora, pero no el cambio. Es decir, comprenden que la condición social puede ser mejor, pero no distinta. Encierran así las mejoras y progresos de la humanidad dentro de ciertos límites irrompibles. A medida que las clases van desapareciendo, y los hombres empiezan a nivelarse entre ellos, comienzan a variar las costumbres, leyes, verdades y opiniones. El ciudadano, en su día a día, percibe los cambios. Mientras la posición de algunos empeora, la de otros, mejora; en último término, se iguala la de todos, y ahí es donde el hombre tratará de sacar a luz su ilimitada facultad de perfección. Así, buscando, cayendo y levantándose, e incluso decepcionándose, pero nunca rindiéndose, tratará de lograr la perfectibilidad. Como vemos, mientras que las aristocracias tienden a la restricción del exceso en el campo de la perfectibilidad humana, en los pueblos democráticos, donde los ciudadanos están inmersos en la igualdad, ésta crece como la espuma37.  36 Ibíd., p. 32. 37 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, pp. 33-34. 21  1.2 La dulcificación de las costumbres con la llegada de la igualdad. Al tiempo que las condiciones sociales se van equilibrando, las costumbres se vuelven menos rigurosas. Pero, ¿qué relación hay entre las condiciones sociales y las costumbres? Son varias las causas que conducen a la dulcificación de las costumbres de un pueblo, pero la principal, es la igualdad de las condiciones sociales. La igualdad de condiciones y la dulcificación de las costumbres son por tanto hechos correlativos. En una sociedad aristocrática los ciudadanos son clasificados en función de su profesión, en una determinada clase que compartirá con miembros que considerará de su familia; experimentan así una simpatía entre ellos que los ciudadanos de democracias jamás conocerán. Al haber distintas clases, en cada clase florecen ciertas opiniones y costumbres que no se asemejan a las de otras clases. Ni siquiera se consideran pertenecientes a una misma humanidad, provocando así una especie de desconexión con el resto: cada uno vive en su realidad38. Cuando cada nación tiene sus opiniones, creencias y leyes, sus ciudadanos se consideran a sí mismos humanidad entera, y solo se ven afectados por su propio sufrimiento. Sin embargo, esto desaparece cuando las naciones o las clases sociales se asemejan entre ellas, lo cual les lleva a sentir mayor compasión por las desgracias de los demás, suavizando así el derecho de gentes, que en periodos aristocráticos era una costumbre dura y firme39. 1.3 La igualdad y las buenas costumbres en América. El establecimiento de la igualdad en la sociedad proporciona cierta libertad que afecta a las instituciones, a las leyes y, sobre todo, a las costumbres40. La regularidad de las costumbres americanas se debe al país, la raza y la religión. Pero según Tocqueville, estas causas no bastan para explicarla; debemos volver a la cuestión de la igualdad y las instituciones que de ella emanan. La igualdad de condiciones no provoca directamente la regularidad de las costumbres, pero si la fomenta y facilita.  38 Ibíd., pp. 141-142. 39 Ibíd., p. 144. 40 Cfr. Múgica, Fernando. John Stuart Mill, lector de Tocqueville. El futuro de la democracia. Ed. EUNSA, Navarra, España, 2010, pp. 79-80. 22  En las sociedades aristocráticas el nivel económico es el encargado de establecer las diferencias entre el hombre y la mujer, que nunca llegan a igualarse. Les unen las pasiones, pero el estado social y las ideas que éste provoca les impone unirse de manera permanente41. Sin embargo, según Tocqueville, cuando la igualdad de condiciones impera, derriba a su paso toda barrera que separa al hombre de la mujer, volviendo a la mujer libre de elegir al hombre que quiera42. Los americanos consideran el matrimonio como un contrato cuyas cláusulas se deben observar detenidamente, puesto que se dispone de entera libertad para no comprometerse a nada. En los países aristocráticos el matrimonio tiene como base la unión de los bienes de las personas, uniendo familias para aumentar la riqueza, así se elige al marido cuando va a la escuela y a la niña cuando apenas acaba de nacer. En América, la igualdad de condiciones favorece a las buenas costumbres. 1.4 ¿Igualdad entre hombres y mujeres? La democracia arrasa con las desigualdades sociales, pero, ¿qué pasa con la desigualdad entre hombres y mujeres que se creía fundada en la naturaleza? Según Tocqueville, el mismo movimiento que hace desaparecer la autoridad del padre de familia, eleva a la mujer, igualándola con el hombre. En Europa, se estaba tratando de considerar ambos sexos como semejantes, otorgando las mismas funciones, deberes y derechos a ambos. Así, según Tocqueville se produce una degradación en las “obras de la naturaleza”, creando hombres vulnerables y mujeres deshonestas. En esta línea, la sociedad americana considera que, si la naturaleza ha hecho distintos física y moralmente al hombre y la mujer, las tareas que cada sexo ha de  41 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 174. 42 El amor, entendido como criterio de libre elección de pareja, ha jugado un papel importante en el levantamiento de las mujeres frente a los patriarcados que basaban los matrimonios en pactos familiares (matrimonios forzados). Aun así, debemos tener en cuenta que tal y como indica Ana de Miguel, el amor aparece como salvación ante un medio hostil, es decir, aquello que fomenta la unión del matrimonio y la familia, puede que ya no sea lo económico o el amor, sino el miedo a la soledad. Cfr. de Miguel, Ana Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección. Ed. Catedra, Madrid, 2015, pp. 89-92. 23  desempeñar en el mundo han de ser distintas43. Por ello, con el objetivo de un mejor funcionamiento del trabajo social, han dividido las funciones del hombre de las de la mujer. Han desempeñado un gran esfuerzo en que «los dos marchen al mismo paso pero por caminos siempre distintos»44. De acuerdo con esto, la sociedad americana considera que toda asociación ha de tener un jefe para su correcto funcionamiento; así, el jefe de la asociación matrimonial, y el que tiene pleno derecho de dirigir a su compañera, es el hombre. Tocqueville sostiene que este punto no es ni perjudicial para un sexo, ni privilegiado para el otro, aludiendo que no ha visto que las esposas se tomen esta autoridad como una usurpación de sus derechos, o lo conciban como una situación de inferioridad. Al contrario, confiesa percibir que ellas están satisfechas por la libre entrega de su voluntad45. 1.5 La igualdad como responsable del nacimiento de pequeñas sociedades. Podríamos concebir las instituciones democráticas como ciertos espacios donde los ciudadanos se mezclan tanto en su vida privada como en la pública, invitándoles a forjar una existencia compartida. Pero esta concepción implica una tiránica interpretación de la igualdad democrática, e incluso una utopía, ya que no existe tal estado social que logre hacer iguales a los hombres en educación, nivel económico y gustos. Por ello, cuando los individuos coinciden en el interés de hacer algo común, no lo harán precisamente por placer. Así es como en una gran sociedad política se van formando pequeñas sociedades privadas en las cuales existen semejanzas entre los componentes. En Estados Unidos los ciudadanos no tienen ningún privilegio por encima de sus vecinos, no se deben ni obediencia ni respeto; juntos administran la justicia, gobiernan el estado y se reúnen para hablar sobre lo que les influye en su destino común, pero jamás se  43 El argumento sobre las naturalezas diferentes y complementarias de los sexos, pasó a ser un argumento legitimador de la separación de los espacios públicos (reservados a la identidad masculina) y privados (reservados a la identidad femenina). El filósofo francés Comte aludió a que la excelencia de las mujeres no debía contaminarse de los ámbitos públicos, por ello toda mujer debía ser repudiada del espacio público, y cumplir con sus funciones en el ámbito privado, “voluntariamente”. Pero como destaca Ana de Miguel, Mary Wollstonecraft puso de manifiesto que la idea de la excelencia de algunas virtudes femeninas no era más que el ocultamiento de su opresión. Cfr. de Miguel, Ana, Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección. Ed. Catedra, Madrid, 2015, pp. 70-73. 44 Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 180. 45 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 181. 24  divertirán de la misma manera. Los americanos se mezclan en asambleas políticas, pero se dividen en pequeños subgrupos para disfrutar de su vida privada; para ellos todos sus conciudadanos son iguales, pero solo unos pocos serán considerados “amigos”. De este modo, al margen de los progresos de la igualdad, en las sociedades democráticas siempre surgirán pequeñas comunidades privadas. 1.6 El vínculo entre la igualdad y el amor a las instituciones libres, por parte del ciudadano. La misma igualdad que independiza a los hombres entre ellos, les provoca a seguir lo que su voluntad les dicta respecto a sus acciones particulares. Esta total independencia que tienen en la vida privada les hace recelar de la autoridad y, por ello, en las sociedades igualitarias no tarda en surgir la noción de la libertad política. Por ende, a la hora de elegir gobierno, prefieren elegir aquel cuyo presidente haga lo que el pueblo pide. De todos los efectos políticos que produce la igualdad de condiciones, es ese amor por la independencia lo primero que atrae las miradas y lo que más asusta a las gentes timoratas, cosa en la que no puede decirse que estén totalmente equivocadas, pues la anarquía tiene rasgos más temibles en los países democráticos que en cualquier otra parte46. Si falla el poder nacional que mantiene a todos los ciudadanos en su sitio, y cada uno tiene que vivir por su lado, el cuerpo social se verá brutalmente afectado, ya que los ciudadanos no pueden ejercer influencias entre ellos, generándose así el caos. Pero Tocqueville está convencido de que la anarquía no es el mal principal que amenaza a la sociedad en tiempos democráticos, sino el menor. La igualdad misma suscita dos tendencias: una impulsa a los hombres a la independencia, pudiendo llevarles a la anarquía, y otra, los lleva por un camino más largo y oscuro, que seguro los conduce hacia la servidumbre. La primera la perciben y resisten, pero se dejan arrastrar por la segunda. Tocqueville, al mismo tiempo que valora la igualdad, le reprocha que ablande a los hombres y los haga serviles a los sistemas de dominación.  46 Ibíd., p. 244. 25  La admiro porque deposita en el fondo del espíritu y del corazón de cada hombre esa noción oscura y esa tendencia instintiva de la independencia política, y prepara así el remedio al mal que ella misma origina47. Lo que yo reprocho a la igualdad no es que arrastre a los hombres a la persecución de goces prohibidos, sino que los entregue enteramente a la búsqueda de los placeres permitidos. Así, no resultaría difícil que se implantase en el mundo una especie de materialismo honesto que, sin corromper a las almas, las ablande, y acabe por debilitar, imperceptiblemente, todas sus fuerzas48. 2. El individualismo. El individualismo consiste en un sentimiento reflexivo y apacible que induce a cada ciudadano a aislarse de la masa de sus semejantes y a mantenerse aparte con su familia y sus amigos, de suerte que después de formar una pequeña sociedad para su uso particular, abandona a sí misma a la grande49. John Stuart Mill, en su libro Sobre “La democracia en América” II, dice lo siguiente: Opina el señor de Tocqueville que una de las tendencias de un estado de sociedad democrático consiste en hacer que cada cual se recluya dentro de sí mismo y concentre sus intereses, deseos y metas en sus propios asuntos y casa50. Mientras que el egoísmo nace de un impulso inconsciente, el individualismo surge de un juicio erróneo. El individualismo ciega las virtudes públicas destruyendo todas con el paso del tiempo. El egoísmo, presente desde tiempos inmemorables, puede estar presente en cualquier tipo de sociedad; sin embargo, el individualismo emerge como característica distintiva de las democracias y su desarrollo se concibe como una amenaza en la medida en que las condiciones sociales se igualen. Y mientras señalamos con el  47 Ibíd., p. 244. 48 Ibíd., p. 116. 49 Ibíd., p. 89. 50 J.S. Mill. Sobre “La democracia en América”, II, p. 352 (“Civilization”, p. 182); en Múgica, Fernando. John Stuart Mill, lector de Tocqueville. El futuro de la democracia. Ed. EUNSA, Navarra, España, 2010, p. 246. 32  estancia aquí es finita. Por ello, en la vida cotidiana, el hombre necesita de las nociones estables de Dios68. Hay religiones falsas e incluso absurdas; pero hay que reconocer que, si no salvan al hombre después de la muerte, al menos le hace más llevadera la vida en este mundo. Uno de los factores positivos de la religión es que sitúa los deseos del hombre más allá de los bienes terrenales; así, desplaza su mirada de sí mismo hacia mundos superiores (superiores al de los sentidos), lo que pone sobre la mesa la importancia de que los hombres conserven su religión en tiempos igualitarios. 3.3. ¿Cómo aplican los americanos la doctrina del interés bien entendido a la religión? Si la doctrina del interés solo se aplicase a este mundo no sería suficiente, ya que un gran número de sacrificios solo se pueden recompensar en el otro mundo, por tanto, ¿se puede conciliar la doctrina del interés con las creencias religiosas? Los filósofos enseñan a los hombres que para ser felices hay que vigilar las pasiones y reprimir cuidadosamente sus excesos: solo alcanzamos la verdadera felicidad renunciando a mil goces esporádicos. La mayoría de las religiones tienen esto como base, cambiando el fin; es decir, situando el premio de los sacrificios impuestos en otro sitio. He conocido cristianos celosos que se olvidaban constantemente de sí mismos a fin de trabajar con más ardor por la felicidad de todos, y les he oído afirmar que obraban así para merecer los bienes del otro mundo; pero, a pesar de todo, creo que se engañan a sí mismos. Les respeto demasiado para creerles69. El cristianismo dice que debemos priorizar al prójimo antes que a uno mismo para ganar el cielo; y que debemos hacer el bien a nuestros semejantes por amor a Dios. El hombre percibe orden en Dios, por ello se liga a él, y a pesar de que sacrifica parte de sus intereses particulares por seguir su orden, no espera mayor recompensa que contemplarlo. Tocqueville cree que el interés es el medio principal con el que las religiones guían a los hombres.  68 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 23. 69 Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 110. 33  Así pues, Tocqueville no ve por qué la doctrina de interés bien entendida tendría que apartar al hombre de las creencias religiosas, y, por el contrario, ve claro cómo les acerca a ellas. La sociedad americana practica la religión no solo por interés, sino que a menudo sitúan en este mundo el interés en seguirla. Es decir, los predicadores americanos se refieren a este mundo, y para agradar, tranquilizar o convencer a sus oyentes, les hacen ver cómo las creencias religiosas favorecen la libertad y el orden público, dejando en duda si procuran la felicidad en el más allá o el bienestar en éste70. 4. La familia. Tocqueville examina como la igualdad de condiciones suscita cambios en las relaciones mutuas entre los habitantes de un mismo pueblo, pero también observa las consecuencias que se dan en el seno familiar. 4.1. Padre e hijo. Según el filósofo francés, la familia en Estados Unidos desaparece a partir de los primeros años de los niños. En los primeros años el padre ejerce cierta dictadura doméstica, pero a medida que los hijos se acercan a la virilidad, los lazos de obediencia se dispersan. Además el padre lo asume, ya que conoce los límites de su autoridad71. Así, a la vez que desaparece la distinción de clases sociales, desaparece la autoridad paterna, fundando así una igualdad en el ámbito doméstico. Tocqueville sostiene que a pesar de que en ciertos aspectos la sociedad salga perdiendo, el individuo gana. A medida que las condiciones sociales se igualan, las relaciones entre padre e hijo se vuelven más íntimas: aumentando la confianza, se aprieta el lazo natural, mientras el social cede. Los consejos del padre aumentan su valor, mientras la autoridad de sus órdenes cae en picado. «La democracia relaja los lazos sociales, pero estrecha los naturales. Acerca a los parientes al mismo tiempo que separa a los ciudadanos»72.  70 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, pp. 111-112. 71 Ibíd., pp. 164-165. 72 Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 169. 34  4.2. La “muchacha” americana. En los Estados Unidos, antes de que la hija haya llegado a ser adulta, se independiza de la tutela materna. Ya en su infancia, piensa, habla y actúa por sí misma. Expone sus visiones del mundo, tal y como ella las percibe, de una manera firme y tranquila. Conoce los peligros de la sociedad, y los juzga y afronta sin temor, ya que la confianza en sí misma es inmensa. Tocqueville se sorprende por la actitud de las jóvenes, porque a pesar de que los pensamientos de éstas no vayan acordes a lo que su entorno piense, no los abandonan. En tal estado, lejos de ocultar a las muchachas las corrupciones del mundo, se las muestran para que aprendan a esquivarlas; en vez de mantenerlas en la desconfianza, las impulsan a aumentar la confianza en sí mismas. Pero Tocqueville mantiene una visión de cautela frente a esta actitud de las jóvenes americanas, afirmando que tal educación tiene sus riesgos, temiendo que las mujeres se vuelvan honestas y frías, en vez de esposas tiernas y amables73. Y afirma lo siguiente: Si ello procura a la sociedad más tranquilidad y orden, en cambio, la vida privada tiene a menudo menos encantos. Pero éstos son males secundarios que un interés mayor hace tolerables. En el punto en que nos hallamos, ya no podemos elegir; es necesaria una educación democrática para preservar a la mujer de los peligros que la rodean en las instituciones y democráticas costumbres74. 4.3. El papel de la esposa. En Estados Unidos, la mujer renuncia a su libertad al iniciar su matrimonio. Mientras que la joven americana se caracteriza por su independencia y concibe el hogar familiar como un espacio de libertad, la esposa vive prácticamente encerrada en casa y sujeta a multitud de obligaciones. Estas dos fases no son contrarias entre sí, están según Tocqueville, interrelacionadas, ya que es necesaria la primera, para llegar a la segunda.  73 Como vemos, Tocqueville atiende a la igualdad entre hombres y mujeres, hasta que esta incide en la perdida de privilegios que hacen la vida más placentera a los varones. 74 Ibíd., p. 171. 35  Los pueblos religiosos consideran la limitación de la vida de la mujer como garantía de la preservación de su pureza, mientras que para las naciones industrializadas esta regularidad de la vida es el ingrediente necesario para la estabilidad y prosperidad familiar. En Estados Unidos se unen ambas visiones, ya que son una nación creyente al mismo tiempo que comerciante, así se le exige a la mujer el sacrificio total de sus placeres, para cumplir con sus deberes domésticos. Ese espíritu de autonomía presente en su juventud es lo que le da fuerzas para aceptar el posterior sacrifico. Por otro lado, la joven americana no cae en las telarañas de matrimonio a la fuerza, o por ignorancia. Previamente es conocedora de la vida que supone, con sus limitaciones, y se entrega ella de manera libre y voluntaria. Soporta así su situación porque la decisión está en sus manos. Tocqueville no vincula directamente este cambio en la conducta femenina a la influencia de la opinión publica de los Estados Unidos, ya que, reitera, son ellas quienes se lo imponen por voluntad propia. La joven americana sabe antes de contraer matrimonio que este nuevo vinculo será fuente de disgustos y no de placer, y que sus diversiones de juventud no pueden suponer distracciones en su futuro papel de esposa75. La fuerza interior en la que se educa a las jóvenes americanas reaparece al convertirse en esposas. «No hay país en el mundo en el que las fortunas particulares sean más inestables que en los Estados Unidos. […]. Las mujeres americanas soportan esos reveses con tranquila e indomable energía»76.  75 Mientras que para los hombres el amor es solo una parte de su vida (aunque sea una parte importante, solo será una parte), las mujeres han sido educadas para que el amor sea el sentido de su vida (mediante películas, revistas, libros…). Así como indicó Kollontai, cuando el corazón de una mujer esté vacío, su vida estará tan vacía como su corazón. A pesar de que Tocqueville no crea que la opinión publica incida en la decisión que la mujer tome a la hora de casarse, mujer que no encuentra el amor, mujer que se considera incompleta, por tanto, la presión social sí que juega un papel importante. La cultura patriarcal identificó a las mujeres con el amor como entrega absoluta, sin reciprocidad, pero esta idea de amor es contradictoria a la igualdad. Ana de Miguel postula que no hay problema en reconocer que necesitamos amor, pero no a cualquier precio. Cfr. de Miguel, Ana. Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección. Ed. Catedra, Madrid, 2015, pp. 116-119. 76 Ibíd., p. 173. 36  37  Parte 3: La serie de animación Los Simpson como reflejo de la sociedad americana. La serie de animación Los Simpson, aunque a muchos puedan parecerle unos dibujos animados más del montón, cuenta con la profundidad, ironía e inteligencia suficientes como para dar lugar a ciertas reflexiones filosóficas. Los Simpson son una recreación visual que bien puede considerarse continuadora del viejo género literario de la sátira que desarrolló con gran maestría el genial Jonathan Swift, quien llegó a describir este género con gran humor: «La sátira es una clase de espejo en que quienes se miran ven reflejado el rostro de todos, menos el suyo; ésta es la razón principal por la que halla tan favorable acogida en el mundo, y la razón por la que tan pocos se muestran ofendidos con ella»77. Aunque esta serie no solo se compone de sátira, también podemos encontrar dobles sentidos, referencias tanto a la alta cultura como a la cultura popular (en la misma medida), gags visuales, referencias a hechos históricos, a hechos actuales, etc. Matt Groening, creador de Los Simpson, estudió filosofía, y a pesar de que la serie de animación no contiene un sesgo filosófico muy marcado78, podremos vislumbrar en ella ciertos aspectos de la sociedad americana que ya Alexis Tocqueville señaló. I. Paralelismos entre la obra La democracia en América de Tocqueville, tomo II, y Los Simpson. Tal y como ya se ha mencionado, en 1835 Tocqueville publica los dos tomos de La Democracia en América, y 154 años después, en 1989, se emite el primer episodio de la serie Los Simpson. Esta serie, al igual que los Estados Unidos, nace a ojos de series anteriores, ya adultas, como Los Pitufos (1981), a la que Bart hace mención en el primer episodio. Así, tanto Los Simpson como serie de animación, y los Estados Unidos como nación, no son como el resto de series o países: ambos en su surgimiento presentaron un nuevo modelo;  77 Swift, Jonathan. Cuentos de un tonel. La batalla de los libros. Ed. Torre de viento, Barcelona, 2001, p. 176. 78 Cfr. Irwin, William. T. Conard. J. Skoble, Aeon. Los Simpson y la filosofía. Ed. Blakie Books, Barcelona, 2012, pp. 10-11. 38  mientras que los Estados Unidos manifestaron un nuevo modelo de sociedad, Los Simpson, presentaron una nueva forma de humor. Y ambos, a pesar de que en un principio se les puso en duda, han tenido el mismo éxito. Tocqueville, con sus obras, elabora una crítica a la teoría de progreso, y como ya hemos descrito, alaba la democracia al mismo tiempo que la crítica. En Los Simpson veremos estas dos posturas ante la democracia, aunque la crítica será la más presente, ya que tiene mayor valor como objeto de comicidad. El desequilibrio entre igualdad y libertad dará lugar a los riesgos que la igualdad de condiciones implica, y a multitud de escenas y episodios que examinaremos. 1. Contextualización del pueblo de Springfield. Springfield es el pueblo donde transcurren la mayor parte de los episodios de Los Simpson. Un pueblo caracterizado por la tiranía de la mayoría, como consecuencia de la igualdad de condiciones, donde se ejerce un dominio sobre las minorías mediante opiniones que se vuelven dominantes, donde también es destacable la corrupción en las esferas públicas, y también un patriotismo a veces exagerado. Los habitantes de este pueblo muestran una actitud defensiva ante las personas inteligentes, incluso llegan a ignorarlas, aunque cuando les conviene para reforzar el criterio que les dicta su propia razón, las apoyan; pero si lo que estas personas inteligentes expresan contradice sus visiones, recurren al rechazo mediante la invocación del sentimiento popular. Esta actitud conflictiva respecto a los intelectuales desemboca en consecuencias sociales significativas. En Springfield se podría decir que Homer es el rey de lo antiintelectual, seguido por Bart, y la mayoría de personajes cercanos; en cambio Lisa y el Profesor Frink son prointelectuales, y, además, con diferencia, más inteligentes que el resto. La mayoría del pueblo de Springfield se ríe de ellos, y la gente más adulta incluso les ignoran por ser unos sabiondos79, son los “Pepito Grillo” del pueblo. Si por algo se caracteriza el ciudadano americano, tal y como Tocqueville expresa en su obra La democracia en América II, es por guiarse por su razón individual, buscando y hallando reglas solo en su interior, considerando que nada supera los límites de su  79 Ibíd. pp. 37-40. 39  inteligencia. Así, cuando su inteligencia no entiende algo, lo niega. Y en el caso de Springfield, además de negarlo, se hace burla de ello. Lisa se muestra a menudo en la serie como aquella que tiene la respuesta correcta a la gran mayoría de los problemas que se desencadenan en su familia, como cuando renuncia a su sueño de tener un poni porque no quiere que su padre se deje el lomo en tres trabajos para poder pagarlo («El poni de Lisa»80). En otras ocasiones, Lisa se presenta como esa sabelotodo que lleva su razón por bandera, traspasando cualquier barrera moral que se le presente, usando por ejemplo a su hermano Bart para un experimento sin su consentimiento, y sin que tan siquiera éste se dé cuenta («Sin Duff»81), lo cual nos recuerda al terrorífico estudio Tuskegee82. Algo parecido ocurre con el Profesor Frink, que resucita a su padre congelado sustituyéndole órganos por dispositivos mecánicos, provocando que su padre vaya por las calles arrancándole los órganos que le faltan a las personas que se encuentra («La casaárbol del terror XIV»83). Esto nos conduce a afirmar que incluso los personajes caracterizados por su intelectualidad juzgan el mundo desde una visión individual del mismo, hallan sus reglas mirando en su interior. Así, se reitera que cada uno forja su propio modo de pensar con el que afrontará los obstáculos que le presente la vida. De esta forma, volvemos a la idea ya mencionada a comienzos de este trabajo, pero presentada ahora a la inversa: si los ciudadanos de Springfield sustituyesen el poder de la opinión de la mayoría por el de los intelectuales, solo adoptarían una nueva forma de control, descubriendo “una nueva forma de servidumbre”.  80 Temporada 3, episodio 7. 81 Temporada 4, episodio 16. 82 El experimento Tuskegge, fue un experimento iniciado en 1932 y finalizado en 1972, en la ciudad de Tuskegee a manos del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos. El objetivo de este estudio era descubrir las manifestaciones patológicas de la sífilis no tratada. Para ello, usaron más de 300 varones afroamericanos con sífilis. No recibieron ninguna atención terapéutica; solo estudio de la progresión de la enfermedad, hasta la muerte (muchos fueron engañados administrándoles placebos para poder así observar la fatal progresión de la enfermedad). 83 Temporada 15, episodio 1. 40  2. La igualdad de condiciones en Springfield. Tocqueville trata a la igualdad como generadora de la dirección que el pueblo toma, de sus costumbres políticas y de las leyes, opiniones y sentimientos que conforma. En tiempos igualitarios, la confianza en la opinión publica crece, convirtiéndose ésta en la luz que guía la senda de los ciudadanos americanos84. De igual forma ocurre en Springfield, como cuando sus ciudadanos se enteran de que les han encerrado en una cúpula por estar todo el pueblo altamente contaminado debido a que Homer ha vertido excrementos de cerdo al lago, y todos los vecinos (“la opinión pública”) van a su casa en busca de venganza («Los Simpson. La película»), o cuando en una asamblea general deciden gastarse los tres millones para construir un monorraíl que no necesitan solo porque la mayoría lo apoya («Marge contra el monorraíl»85). En Springfield, cuando Homer se compara con sus conciudadanos no se siente ni más ni menos que ellos, lo cual le satisface, pero al mismo tiempo se agobia por su insignificancia, como cuando su jefe el señor Burns, dueño de la central nuclear donde Homer trabaja, no recuerda (o no sabe) su nombre, lo cual lleva a Homer a ataques de vandalismo (pinta un grafiti con su nombre en el despacho del Sr. Burns), amenazas de muerte al Sr. Burns, y a sentimientos de ira y tristeza («¿Quién disparó al Sr. Burns? (1.a parte)»86), lo cual nos recuerda una cita del libro de Zafra ya mencionada: cuando se contempla a sí mismo, comprueba que en nada difiere de los demás, pero cuando se compara con la sociedad, siente la infinita pequeñez de su proporción. El primer sentimiento le da confianza, el segundo lo intimida87. En momentos así, en el que los ciudadanos se sienten superfluos, nace la necesidad de tratar de hacerse notables entre la multitud, mediante el perfeccionamiento.  84 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 15. 85 Temporada 4, episodio 12. 86 Temporada 6, episodio 25. 87 Zafra, Víctor. Alexis de Tocqueville (1805-1859). Ediciones del Orto, Madrid, 2000, p. 20. 41  2.1. En busca de la perfección. Respecto a la perfectibilidad humana en las sociedades democráticas, como ya se ha dicho en este trabajo, Tocqueville apela a que lo que distingue al hombre de los animales es que mientras los primeros se intentan perfeccionar continuamente, los animales no88. Así, en el capítulo «El gordo y el peludo»89, Homer, tras recibir el ataque de un oso, construye una armadura para poder vencerle: mientras Homer se esfuerza en perfeccionarse, el oso sigue siendo oso. En otro episodio, Homer, en su intento por ser el nuevo Tomas Edison II, y tras fracasar con inventos como “El martillo multiusos”, “Alarma todo va como dios manda” o “Escopeta maquilladora”, inventa una silla con bisagras en la parte trasera para evitar la caída al reclinarse hacia atrás. Pero se da cuenta de que, en realidad, esa silla ya la inventó Edison, así que pasa del fanatismo por el gran inventor del siglo XIX, a trazar un plan para destrozar la silla del museo Edison y ser él el inventor («El mago de Evergreen Terrace»90). También podemos identificar esta inclinación hacia el perfeccionamiento que Tocqueville nos describía cuando, en otro episodio de la serie, Homer trata de construir una barbacoa que no llega a adoptar ni una ligera forma de barbacoa, pero es considerada obra de arte por Astrid Weller, dueña de una galería de arte en la cual le propone exponerla. Y a continuación, tras su primera venta al señor Burns, creyéndose ya un artista profesional, intenta perfeccionarse con su obra “Intento de casa para pájaros I” y obras similares, pero fracasa, así que Lisa le propone hacer algo atrevido y grande, y a Homer se le ocurre un brillante proyecto artístico que hará que todos lo vuelvan a querer: inunda de agua todas las calles de Springfield y lo titula “¡los Grandes Canales de Springfield!”. Marge: Homer, tengo que reconocerlo, has creado algo que le entusiasma a todo el mundo. Eres un auténtico artista. Homer: Nah, solo un chalado que no supo construir una barbacoa. «Mamá y el arte de papá»91  88 Cfr. Tocqueville, Alexis, La democracia en América 2, Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 16. 89 Temporada 15, episodio 5. 90 Temporada 10, episodio 5. 91 Temporada 10, episodio 19. 48  En multitud de episodios la postura individualista de Homer se hace latente, ya sea por adquirir la mayor cantidad de bienes materiales posibles, o por su simple avaricia; son varios aspectos los que ciegan a Homer. Bart: Papá, usar un matamoscas eléctrico para pescar es jugar sucio. Homer: cuando se quiere a los peces como yo, te gusta que mueran con dignidad. «Los Simpson. La película» Un buen ejemplo de esto es cuando Homer triunfa haciendo del payaso Krusty, y al descubrir los privilegios de hacerse pasar por una persona admirada y famosa, abusa de ello (anulación de multas, descuentos en supermercados…). Marge le advierte de que lo que está haciendo no es honrado, pero Homer no cesa y desde esta posición de “poder” intenta hacerse con todos los bienes materiales posibles («Homie, el payaso»119). En otro episodio, Marge y Homer se dedican a comprar multitud de cosas innecesarias para su hogar, usándolas y devolviéndolas después («Dona Lisa»120). En otra ocasión, Homer se obsesiona con conseguir una pistola, y la consigue, y a pesar de que Marge y Lisa le adviertan (como siempre) de que no quieren armas en casa, Homer no da su brazo a torcer. Así que Marge y sus hijos, se van de casa, y Homer le resta importancia creyendo que puede valerse por sí mismo. Marge: hasta que decidas que es para ti más importante, tu pistola o tu familia, no podemos vivir en esta casa. Homer: pues marchaos, me las arreglaré perfectamente. «La familia Cartridge»121 Pero aunque Homer esté ciego por la obtención de bienes materiales, en el capítulo «El misterioso viaje de Homer»122 demuestra que sabe que éste es un camino opuesto a  119 Temporada 6, episodio 15. 120 Temporada 22, episodio 2. 121 Temporada 9, episodio 6. 122 Temporada 8, episodio 9. 49  la paz individual, a pesar de que muchas veces sacrifique ésta por la satisfacción momentánea y el fortalecimiento de su ego. En este episodio, tras ingerir una gran cantidad de chili, Homer tiene un viaje espiritual (en su imaginación) y se topa con un coyote que dice ser su espíritu guía, con el cual mantiene la siguiente conversación: Coyote: La claridad es el camino para la paz interior. Homer: ¿y qué puedo hacer yo? ¿debo meditar? ¿deshacerme de todos mis bienes? Homer entiende que los bienes le hacen esclavo, y que le suponen un impedimento para la paz, pero no puede redimirse de sus impulsos. Homer no actúa de manera individualista porque lo medite previamente, ni mucho menos por perjudicar a otras personas, simplemente no medita. Este individualismo provoca que Homer no se preocupe por el porvenir, limitándose siempre al eterno presente. De acuerdo a Tocqueville, Homer se encierra en la soledad de su propio corazón123. Sin embargo, el Señor Burns sí que actúa de manera consciente. Es un hombre millonario, capitalista y codicioso que vive en su mansión, alejado del pueblo; no hay nadie que represente mejor el individualismo en la serie de animación Los Simpson. Además, es el rey de los negocios y dueño de la Central Nuclear. El Sr. Burns, en un capítulo de la serie, roba el petróleo que han encontrado en el Colegio Público de Springfield, y con el monopolio del petróleo traza un plan para bloquear el sol y que así los ciudadanos tengan la luz y la calefacción funcionando todo el día («¿Quién disparó al Sr. Burns? (1a parte)»124). Por último, en «El viejo y Lisa»125, el señor Burns va al colegio de Springfield a dar una charla acerca de cómo triunfar en los negocios. Al finalizar, Lisa le pregunta si su central nuclear posee un programa de reciclado, y tras no estar familiarizado con el termino reciclado, Lisa le explica en que consiste. A lo qué Burns responde: Sr. Burns: La madre naturaleza necesita un favor eh… ¿y por qué no lo pensó cuando nos asedió con sequías, inundaciones y  123 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 90. 124 Temporada 6, episodio 25. 125 Temporada 8, episodio 21. 50  monos envenenados? Inicias la lucha por la supervivencia y ahora quiere rendirse porque está perdiendo. Mi respuesta es ¡que se fastidie! Pero ese episodio da un giro de guion: el Sr. Burns se da cuenta de que no tiene tanto dinero como pensaba, le embargan tanto la casa como la central, y para reconstruir su imperio se alía con Lisa y juntos empiezan a reciclar “por un mundo mejor”. Pero mientras Lisa lo hace por altruismo, Burns lo hace por el dinero que le dan por cada lata que recicla (5 centavos). Poco a poco Burns comienza a recuperar su fortuna y crea una central de reciclaje que bautiza como “Pequeña Lisa”. Pero esta central provoca la muerte de miles de peces, a lo que lisa le dice, «no ha cambiado usted nada, sigue siendo malo y si trata de hacer el bien, es aún más malo». El señor Burns le confiesa que ella fue su inspiración y finalmente, tras vender la central de reciclaje, le ofrece a Lisa el 10% de la venta, pero Lisa los rechaza porque va en contra de su posición ecologista. 3.2. ¿Tratan de frenar el individualismo? Si por algo a los americanos no se les va el individualismo de las manos, es por la presencia de las instituciones libres. Las libertades locales empujan en cierta medida a los hombres a actuar en armonía con el resto de los ciudadanos. Y aunque a veces esto no sea suficiente, siempre hay personas encargadas de recordar al resto que deben ayudarse mutuamente para una prosperidad común126. De acuerdo con lo que Tocqueville indicó, aunque en Estados Unidos la mayoría de actos se guíen por el interés privado, también hay quienes no se someten a él, contribuyendo con actos a la causa pública. En torno a la doctrina del interés bien entendido, Marge, en un episodio que ya se ha citado, propone en una asamblea arreglar la carretera de la calle principal para que sus baches dejen de ser molestos para todo el pueblo («Marge contra el monorrail»127), o también en otro episodio Lisa crea una nueva muñeca parlante diferente a lo convencional, alejándose de los rasgos sexistas de la Stacy Malibu («Lisa contra Stacy Malibu»128). También Lisa, en «Los Simpson. La película» va puerta por puerta  126 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 95. 127 Temporada 4, episodio 12. 128 Temporada 5, episodio 14. 51  advirtiendo de la contaminación del lago Springfield, y las consecuencias de ello, para posteriormente, en una asamblea general, explicar que el lago está “a una bolsa de basura” de la catástrofe, con lo que el alcalde Quimby prohíbe verter basuras en él y declara el estado de emergencia. Cabe destacar que, en este último capítulo, de los tres citados en este apartado, es en el único en el que se toman medidas para prever las consecuencias, aun así, en «Los Simpson. La película», Homer, a pesar de la prohibición de verter residuos al lago, vierte una inmensa cantidad de excrementos de cerdo. En la serie Lisa suele mantener posiciones ligeramente extremas, y su madre, Marge, mantiene una posición más moderada. Marge mantiene el control de sí misma, no le mueven los placeres (salvo en momentos puntuales), y trata que el resto actué de igual modo (aunque no siempre lo logra). Marge es honrada y generosa, siempre se ofrece para ayudar a sus familiares o vecinos, por un bien común. Por ejemplo, acompaña a Lisa a limpiar las rocas de una playa llena de petróleo («Bart, al anochecer»129) u ocultar a Homer que está celebrando la fiesta del chili para tratar de evitar que se emborrache tanto como el año anterior, aunque finalmente acaban acudiendo a la fiesta, pero no sin antes que Homer prometa que no beberá alcohol («El misterioso viaje de Homer»130). También, Marge también ejerce de consejera telefónica para la iglesia de Springfield de manera voluntaria, y a lo largo de un episodio guía a los ciudadanos para actuar de manera bondadosa y sincera («En Marge confiamos»)131. Muchos de los capítulos de Los Simpson, aunque en su desarrollo muestren actitudes individualistas, al final (la mayoría) acaban resolviéndose con gestos bondadosos, en colaboración con todos los ciudadanos. Así, en «Los Simpson. La película», Homer, que es el culpable de que a su pueblo le encierren en una cúpula (por verter excrementos de cerdo al lago), y tras tener una revelación con ayuda de una chamana en el bosque de Alaska, proclama lo siguiente: Homer: Los demás son tan importantes como yo. Porque sin ellos, no soy nada. Para poder salvarme yo, tengo que salvar Springfield.  129 Temporada 8, episodio 5. 130 Temporada 8, episodio 9. 131 Temporada 8, episodio 22. 52  Al final Homer salva a Springfield haciendo explotar la cúpula. Vemos como Homer, lo mismo es impulsado por el más fuerte individualismo que por el orgullo más patriótico. Vemos aquí lo que Tocqueville ya nos describió en su obra: habrá quien actué por un bien común por necesidad o conveniencia –en este caso Homer para salvarse a sí mismo–, pero poco a poco esto se irá convirtiendo en habito. La doctrina del interés bien entendido consiste en que Homer cree que se sirve a si mismo al ayudar a sus semejantes. Aunque esta doctrina no implique directamente una buena voluntad, se acerca a ella. Y a pesar de que los ciudadanos en ocasiones se abandonen a sus impulsos, como a Homer le ocurre con el alcohol, son conscientes de que no está bien. En «Sin Duff»132, a Homer le quitan el carnet de conducir por conducir borracho, y tras estar 30 días sin consumir una gota de alcohol, vuelve al bar de Moe y se da la siguiente escena: Moe: Vaya, vaya, mirad quien ha venido. Él que no necesita alcohol para disfrutar de la vida. […] Homer: Moe, una cerveza. Moe le sirve la cerveza, pero Homer levanta la mirada de la cerveza, observa a los parroquianos del bar, deprimidos y melancólicos, vuelve a mirar la cerveza y dice: Homer: Guárdamela en la nevera. Es que había quedado con mi señora. La doctrina del interés bien entendido, como ya se ha mencionado, y como vemos en Los Simpson, no se constituye de grandes acciones, sino de pequeños gestos diarios que aseguran la convivencia en armonía133.  132 Temporada 4, episodio 16. 133 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, pp. 108-109. 53  4. La religión en Springfield. Springfield es un pueblo profundamente cristiano: todos los domingos, la mayoría de los vecinos acuden a misa, bendicen las comidas, celebran las festividades cristianas (Pascua y Navidad) y rezan a Dios siempre que surge la ocasión. Así como Luis Diez del Corral explica en El pensamiento político de Tocqueville, Alexis Tocqueville observó que el espíritu religioso y el espíritu de libertad conviven en un mismo hábitat, y la fe en el cristianismo se ha instalado como algo inquebrantable134. Así, en «Homer, el grande»135 se introduce una nueva religión llamada Los Canteros, que no durará mucho después de que se descubra que Homer es el “elegido” de dicha religión y de que todos los pertenecientes a ella se vuelvan contra él, creando una nueva religión (que tampoco durará mucho), que bautizarán como Los No Homer… Puede que en Springfield surjan diversas religiones, pero ninguna perdurará tanto ni brindará de estabilidad al pueblo tanto como el cristianismo. Según Tocqueville, cuando uno asume la idea de Dios, puede permitirse un buen uso de la libertad. Pero con el nacimiento de las dudas, aparecerá el caos136. De este modo, en «Homer, el hereje»137, Homer decide no asistir a misa nunca más, a lo que Marge le pregunta si realmente piensa renunciar a su fe, y Homer, aunque duda de su respuesta, finalmente afirma que sí. Homer: ¿Por qué es tan importante ir a ese edificio todos los domingos? ¿No está dios en todas partes? […] ¿Y no crees que el todo poderoso tiene cosas más importantes que hacer que preocuparse por cómo paso yo esa estúpida hora del domingo? […] ¿Y si nos hubiésemos equivocado de religión? ¿no haríamos más que cabrear a dios todas las semanas? En este mismo episodio, la casa de la familia Simpson sufre un incendio con Homer dentro, y es Ned Flanders (creyente), su vecino, quien le salva. El incendio se  134 Cfr. Diez del Corral, Luis. El pensamiento político de Tocqueville. Ed. Alianza, Madrid, 1989, p. 66. 135 Temporada 6, episodio 12. 136 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 23. 137 Temporada 4, episodio 3. 54  comienza a propagar a la casa de al lado, la del propio Ned Flanders, y Homer dice lo siguiente: Homer: Eh, un momento, Flanders es un meapilas y sin embargo Dios no salva su casa. Pero segundos después cae una pequeña tormenta sobre la casa de los Flanders, librándoles así del incendio. Al final del capítulo, el Reverendo Lovejoy le explica a Homer que Dios no incendió su casa, pero sí que habitaba en los corazones de los amigos y vecinos que acudieron en su ayuda. La gran mayoría de religiones se sustentan en la supervisión de las pasiones y renuncia a los excesos como ingrediente necesario para la felicidad en el más allá. Tocqueville, en su obra La democracia en América II, explica que conoce cristianos que se olvidan de sí mismos por trabajar en el bien del mundo138, y no hay personaje en Los Simpson que represente mejor esta posición que Ned Flanders, el vecino de los Simpson. Así, sucede en el capítulo en el que Flanders abre una tienda para zurdos y su negocio no marcha bien por su excesiva generosidad y abundante confianza (sella los tickets del parking a personas que no compran en su local, los jóvenes le roban, etc.) («Cuando Flanders fracasó»)139. O como cuando Flanders lleva al extremo su fe cristiana y trata de bautizar a Bart, Lisa y Maggie Simpson sin el consentimiento de sus padres: Flanders no logra bautizarles, pero sí que bautiza (por error) a Homer. El cristianismo defiende que has de amar al prójimo tanto como a ti mismo para ganarte el cielo, y Flanders es impulsado por esa norma («Hogar, dulce hogar, tralarí, tralará»140). Tocqueville ya apeló que la religión cumple una función importante, y da igual que sea el cristianismo, los Canteros o los No-Homer, y es que, a sus seguidores, al margen de la recompensa o no que haya en el más allá, al menos les hace la vida en este mundo más amena.  138 Cfr. Tocqueville, Alexis. La democracia en América 2. Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 110. 139 Temporada 3, episodio2. 140 Temporada 7, episodio 3. 55  5. La familia Simpson. Respecto a las consecuencias que la igualdad de condiciones provoca en el seno familiar, en primer lugar, el padre pierde autoridad sobre su hijo (Bart y Homer); en segundo lugar, las jóvenes americanas muestran una actitud independiente y emancipadora (Lisa); y en tercer y último lugar, la mujer pierde su libertad al contraer matrimonio (Marge). 5.1. Homer Jay Simpson y Bart Simpson. En un capítulo de la serie, Bart, a sus 10 años, se entera de que cuando era bebé sus padres le utilizaron para grabar un anuncio de “Bebe apesta-aliento”, y al no ver ni un dólar de ese anuncio, se enfada con sus padres y acaba estrangulando a su padre con un cinturón. A pesar de que Homer le advierte de que hasta los dieciocho está bajo su tutela, Bart no tiene ningún pudor por burlarse de toda bronca que le pueda echar, busca vengarse, y le demanda, con el objetivo de emanciparse («Bartir de cero»141). Estas actitudes ligeramente dictatoriales de Bart no sorprenden a ningún miembro de la familia. Ya que desde que era bebé, ya pisoteaba la poca autoridad que a su padre le quedaba: le tiró la cartera por el váter, se lanzó a su barriga como si fuese una piscina, etc. Además, cuando le riñe por ello, le ignora, y posteriormente son las llaves las que se van por el retrete («La primera palabra de Lisa»142). A su vez, en reiteradas ocasiones, Bart no llama a su padre papá, sino Homer, lo cual a Homer le saca de sus casillas, y muestra como Bart no ve a su padre como una figura de autoridad, como un padre, sino como un igual. La consideración de las ordenes de Homer no son respetadas por Bart en ningún momento, es decir, Homer nunca ha mantenido una actitud dictatorial en su seno familiar y sus consejos no se caracterizan por ser valiosos, o si quiera escuchados. Tocqueville apelaba a que a medida que el niño de la familia cumplía años, el padre perdía su autoridad ante él, y al mismo tiempo, el valor de sus consejos aumentaba, pero en Los Simpson, a mi parecer, Bart en ningún momento ha considerado a su padre como figura de autoridad, a la que obedecer órdenes, ni tampoco seguir sus consejos. Homer: ¿Quieres dinero? ¡Búscate un trabajo como tu padre!  141 Temporada 14, episodio 11. 142 Temporada 4, episodio 10. 56  Bart: Bueno… puede que lo haga. Homer: Con que ahora eres más listo que tu padre ehh… Bart: Lo soy. Homer: Me gusta tu actitud, toma lo que necesites. «Lisa, la ecologista»143 5.2. Lisa Simpson. Si por algo se caracteriza Lisa Simpson es por su capacidad para valerse por sí misma, lo que le ha llevado a tener desde joven ideas firmes y revolucionarias luchando contra las injusticias del mundo. Lisa: No pueden hacer muñecas así. Hay que tomar alguna medida. Marge: Lisa, normalmente te digo que defiendas tus ideales. Pero últimamente los defiendes demasiado a menudo. Bart: Sí, nos obligaste a ir a esa manifestación de los gays. Homer: Y no podemos ver películas de la Fox porque la Fox tiene una planta de armas químicas en Siria. «Lisa contra Stacy Malibu»144 Lisa, a pesar de que en algunos episodios muestre una faceta algo vulnerable, cuenta con una confianza en sí misma que le permite llevar su posición ecologista hasta el extremo. Así, en «Lisa, la ecologista»145 se muda a vivir a la rama de un árbol para evitar que sea talado. Lisa: Bart, ¿sabes cuantos arboles fueron talados para hacer esas tarjetas? También, tras conocer a un cordero, Lisa decide adoptar una dieta vegetariana. En este episodio, Lisa se niega a diseccionar gusanos en el colegio, a comer el menú del comedor del colegio, lo que lleva a los profesores a pulsar la alarma de “Pensamiento Independiente”. Esta cautela ante la emancipación de los pensamientos de las jóvenes, es  143 Temporada 12, episodio 4. 144 Temporada 5, episodio 14. 145 Temporada 12, episodio 4. 57  de la que ya Tocqueville advertía, temiendo que las mujeres se volviesen excesivamente honestas y no se preocupasen por ser unas buenas esposas en el futuro146. Lisa: Nunca me había dado cuenta, pero lo episodios de Rasca y Pica llevan el mensaje de que la violencia contra los animales es graciosa. «Lisa, la vegetariana»147 Lisa, a pesar de que sus ideales no sean compartidos por su comunidad, no los abandona. Percibe lo que Tocqueville denomina “corrupciones de mundo”, y hace todo lo que está en su mano para no ser cómplice de ellas. 5.3. Marjorie Jacqueline Bouvier (Marge Simpson). Tal y como Tocqueville lo narra, la mujer abdica de su libertad en el momento de casarse. Y así le ocurre a Marge Simpson. Marge, en su juventud, tenía una actitud emancipadora, incluso fue castigada por dar un discurso feminista a la salida del instituto. Marge: El primer paso por emanciparnos, es liberarnos de estos grilletes impuestos por los machos [Posteriormente quema un sujetador]. «Así como éramos»148 Tras ciertas idas y venidas entre ella y Homer a lo largo de su juventud, Marge se queda embarazada, se casan, y poco después nace su primer hijo, Bart, seguido llegará Lisa, y posteriormente Maggie. La vida de Marge se basa en cumplir con las tareas del hogar y cuidar de los niños. Tocqueville asumió que la actitud emancipadora por la que pasa la mujer americana, es necesaria para que después pase a una actitud atada a las obligaciones del hogar149. Y aunque no es el caso de todos los personajes de Los Simpson, en Marge sí se cumple. Es  146 Tocqueville, Alexis, La democracia en América 2, Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 171. 147 Temporada 7, episodio 5. 148 Temporada 2, episodio 12. 149 Cfr. Tocqueville, Alexis, La democracia en América 2, Ed. Alianza, Madrid, 1994, p. 172-173. 64  Bibliografía. de Miguel, Ana. Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección. Ed. Catedra, Madrid, 2015. Diez del Corral, Luis, El pensamiento político de Tocqueville. Ed. Alianza, Madrid, 1989. Irwin, William. T. Conard. J. Skoble, Aeon. Los Simpson y la filosofía. Ed. Blakie Books, Barcelona, 2012. Jaume, Lucien. Tocqueville. Los orígenes aristocráticos de la libertad. Una biografía intelectual. Editorial Tecnos, Madrid, 2015. Molnar, Thomas, El modelo desfigurado, Los Estados Unidos de Tocqueville a nuestros días, Fondo de Cultura Economica, Mexico, 1980. Múgica, Fernando. John Stuart Mill, lector de Tocqueville. El futuro de la democracia. Ed. EUNSA, Navarra, España, 2010. Offe, Claus. Autorretrato a distancia. Tocqueville, Weber, y Adorno en los Estados Unidos de América. Ed. 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