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Trastornos de la conducta alimentaria en mujeres ciclistas

García García, Candela

Abstract

Grado en Nutrición Humana y Dietética

Full text

Facultad de Medicina NUTRICIÓN HUMANA Y DIETÉTICA TRABAJO DE FIN DE GRADO Curso 2018-2019 TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA EN MUJERES CICLISTAS AUTORA: CANDELA GARCÍA GARCÍA TUTORA: RAQUEL BLASCO REDONDO AGRADECIMIENTOS En primer lugar, dar las gracias a mi familia, por permitir siempre que fuera yo quien me marcara el camino. A mis amigos y a mi novio por su apoyo constante cuando las cosas no iban del todo bien y por no dudar nunca de que lo iba a conseguir. Gracias a Marcos, por tener siempre la respuesta. Agradecer especialmente a mi tutora, la Dra. Raquel Blasco Redondo, que no solo me ha transmitido sus conocimientos y su apoyo, sino también su ilusión y su amor por el deporte. Por valorar mi creatividad y mi ilusión, y por permitirme tener la oportunidad de unir en un trabajo los dos temas que más me apasionan del campo de la nutrición. Finalmente, expresar mi agradecimiento a todas las ciclistas que han participado en este estudio y que han hecho posible que este trabajo se llevase a cabo. RESUMEN Los trastornos de la conducta alimentaria cobran cada vez más importancia desde la total inclusión de las mujeres al mundo deportivo. Se presentan con relativa frecuencia en deportes en los que es importante el control del peso corporal, como es el caso de los deportes de resistencia, como el ciclismo. La intervención nutricional es esencial para la prevención y el tratamiento de estas alteraciones con el fin de evitar la aparición de la denominada tríada de la deportista femenina. En el presente estudio, se analiza la existencia de desórdenes alimentarios, en mujeres ciclistas con licencia española. Para ello, se utiliza como método de evaluación el Cuestionario de Hábitos Alimentarios del Deportista. Los resultados obtenidos muestran que la prevención de los trastornos de la conducta alimentaria desde las categorías base debería de ser una cuestión prioritaria para los organismos deportivos nacionales. A pesar de que son necesarias más investigaciones sobre los desórdenes alimentarios en deportistas, el desconocimiento en materia de nutrición, fiel reflejo del de la población general, pone de manifiesto la importancia de la incorporación de la figura del dietista-nutricionista en conjunto con la participación de médicos, psicólogos/psiquiatras, entrenador y familia del deportista, para el correcto abordaje multidisciplinar de esta patología. Palabras clave: trastornos de la conducta alimentaria, triada de la mujer deportista, ciclismo, baja disponibilidad de energía. ÍNDICE GENERAL Páginas Siglas y abreviaturas Índice de tablas, figuras y anexos 1. Introducción 1-5 2. Objetivos 5-6 3. Material y métodos 6-7 a. Estudio 6 - Tipo de estudio 6 - Población 6 - Procedimiento 6-7 - Análisis de datos 7 b. Información y datos revisados 7-9 - Fuentes de obtención de datos 7-8 - Tratamiento de la información 8 - Selección final de artículos 9 4. Resultados 10-11 5. Discusión 11-13 6. Conclusiones 14 7. Referencias 15-17 8. Anexos 18-19 - Anexo I: CHAD 18-19 1 especialistas en subidas2. Especialistas en contrarreloj con muy buenos valores de W/kg alcanzan cifras de escaladores, como ya se ha visto reflejado en los ganadores de las grandes vueltas de los últimos años. Por otra parte, el porcentaje de grasa corporal no presenta diferencias significativas entre especialidades. Comienza en los meses de invierno con un 10% de grasa (utilizando pliegues cutáneos) y va disminuyendo a lo largo de la temporada a un 9% en primavera, alcanzando hasta un 8% en los meses de verano, coincidiendo con las grandes vueltas.3 En cuanto a las diferencias existentes con las mujeres ciclistas, debemos comenzar aclarando que, pese a que el volumen y la carga absoluta son mayores en las carreras masculinas, la intensidad y el tiempo empleado en las zonas de alta intensidad son mayores en las carreras femeninas.4 Esto se suele tribuir a que las mujeres poseen un volumen cardiaco menor, con un menor ventrículo izquierdo. Presenta una frecuencia cardiaca de reposo más alta. Por tanto, ejercitándose a la misma intensidad, su ritmo cardiaco es mayor. No obstante, se ha observado una menor masa muscular en todo el cuerpo1 y una tasa de producción de fuerza más lenta durante un sprint máximo, en comparación con los hombres5. Los estudios que examinan las demandas físicas del ciclismo se han realizado, en su mayoría, en la competición masculina, de manera que hay pocos datos sobre el ciclismo femenino. Por esta razón, es posible que los datos recopilados en los últimos años sobre el ciclismo profesional no reflejen correctamente las demandas dentro del pelotón femenino y, por ello, no sea apropiado utilizarlos para dirigir el entrenamiento de las corredoras. Basándonos en datos generales sobre las mujeres deportistas, vemos que las discordancias principales en el rendimiento, con respecto a los hombres, se basan en la fisiología endocrino-metabólica, que marcará a su vez las diferencias en la antropometría y el potencial fisiológico. Por otro lado, los mecanismos de adaptación al ejercicio parecen ser bastante similares en ambos sexos. Como resultado de los cambios hormonales a lo largo del ciclo, en la primera parte (fase folicular) hasta los 14 días, hay una mejor capacidad de trabajo físico por lo que es el mejor periodo para la realización de competiciones o el aumento de volumen de trabajo durante la etapa de entrenamiento. Por el contrario, durante la segunda parte del ciclo (fase lútea), puede producirse alteraciones psicológicas, como sensación de 2 cansancio, apatía o malestar general. Además, hay que tener en cuenta el llamado síndrome premenstrual que afecta a un 10% de las mujeres en edad fértil y cuyas consecuencias más frecuentes son tensión mamaria, retención hídrica, hinchazón abdominal, aumento de 1-2kg de peso (se pierden cuando cede el síndrome), depresión o irritabilidad. Todo ello va a dar lugar a una disminución del rendimiento físico durante este periodo. Respecto a las diferencias antropométricas entre deportistas de ambos sexos, las mujeres presentan una talla inferior, y un mayor porcentaje de grasa corporal, siendo el promedio en el deporte de Alta Competición de 12-15% en féminas. Disminuir por debajo del 12% pone en peligro la salud de la deportista y compromete su rendimiento, puesto que es esencial un porcentaje de grasa en el sexo femenino de entre el 1012%, frente a un 3% en los hombres. Por esta distribución corporal, las corredoras poseen, en general, menor peso magro. En cuanto a las diferencias fisiológicas, el sexo femenino tiene menor tono muscular y contractilidad, siendo la composición de las fibras igual. El volumen cardiaco, como se ha comentado anteriormente, es también menor, con una mayor frecuencia cardiaca en reposo y menor hemoglobina, por lo que tienen una capacidad de transporte de oxígeno inferior. Respecto al sistema respiratorio, tiene una mayor frecuencia respiratoria y un consumo de oxígeno menor. Además, las necesidades metabólicas son entre 5-10% menores debido a la menor superficie corporal. En el ciclismo, la educación nutricional que se proporciona al deporte base por parte de clubs y federaciones es prácticamente inexistente. Si vamos aún más allá, podemos ver que la mayoría de los equipos profesionales no cuentan con un D-N en su plantilla. En muchos casos, es el médico quien sigue pautando las recomendaciones nutricionales a los corredores. La presión a la que están sometidas los ciclistas por la falta de resultados o incluso, en ocasiones, por su propio entorno, va a dar lugar a que adquieran hábitos alimentarios inapropiados llegando a hacer grandes restricciones alimentarias que pueden tener graves consecuencias, no solo para su rendimiento deportivo, sino también para su salud. La restricción calórica durante largos periodos de tiempo se ha relacionado con disfunciones menstruales6, de tal manera que, son vinculadas frecuentemente con trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Esta restricción, ha sido asociada también con el daño directo sobre la formación y resorción ósea, pudiendo conducir a reducciones irreversibles de la densidad mineral ósea7. 3 En los años noventa, se conoció por primera vez al conjunto de TCA, osteopenia y amenorrea con el nombre de tríada de la deportista8. A pesar de que en aquella época este tipo de desorden era todavía poco comprendido, ya se había llegado a la conclusión de que una reducción continuada de peso no suponía la mejora del rendimiento deportivo dado que había una pérdida de masa muscular, junto con masa grasa, cuando se realizaban dietas extremas. Además, se vieron otras consecuencias como anemia, fatiga, desequilibrio electrolítico y depresión, que también contribuían a la disminución del rendimiento. La disponibilidad de energía es la diferencia entre energía ingerida y energía empleada. La baja disponibilidad de energía puede deberse a un desconocimiento de las necesidades calóricas que ocasione un balance negativo, o deberse a una reducción intencional mediante la disminución de la ingesta y/o el ejercicio excesivo. La restricción calórica voluntaria se puede presentar como un desorden alimentario. Dentro de estos trastornos, se incluyen la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa.9 Criterios de anorexia atlética Criterios absolutos Criterios relativos • Pubertad retrasada • Trastornos menstruales • Trastornos gastrointestinales • Imagen distorsionada del propio cuerpo • Provocación de vómitos • Utilización de diuréticos y laxantes • Atracones • Tandas de ejercicio intenso • Pérdida de peso superior al 5% de lo considerado normal para su edad y talla. • Ausencia de enfermedades físicas o afectivas que expliquen dicha pérdida. • Consumo de dietas inferiores a 1500kcal/día. Tabla 1. Criterios de anorexia atlética. 10 Por otra parte, la disfunción menstrual incluye la amenorrea primaria, secundaria y la oligomenorrea. La amenorrea primaria consiste en el retraso de la menarquia, es decir, de la primera menstruación, mientras que, la secundaria se trata del cese de la menstruación durante tres meses. La oligomenorrea, hace referencia a aquella situación en la que hay una reducción en el número de menstruaciones, con un intervalo entre dos periodos superior a 34 días. La disminución de la densidad de masa ósea es el resultado de la reducción de los estrógenos. Se produce, especialmente, con la amenorrea y la oligomenorrea, unido a 4 una baja disponibilidad de energía. Debemos diferenciar entre la osteopenia, que es la disminución del calcio y fósforo del hueso, y la osteoporosis, que se caracteriza por la disminución de la masa ósea, junto con un desgaste de la microestructura del hueso, contribuyendo al aumento del riesgo de sufrir fracturas. La osteopenia es, por tanto, un factor de riesgo para el desarrollo de la osteoporosis. A pesar de que los estudios de los efectos a largo plazo de la triada parecen ser limitados, las mujeres diagnosticadas empiezan, aparentemente, a manifestar una pérdida de densidad mineral ósea a una edad de 30 o 40 años.9 En el corto plazo, las deportistas con deficiencia de energía son propensos a presentar, además de la disfunción menstrual y la mala salud ósea, más problemas metabólicos, hematológicos, trastornos psicológicos y gastrointestinales, que aquellas que tienen un balance calórico adecuado.11 Por tanto, estos problemas pueden dañar directamente la salud de las deportistas y afectar también a sus carreras deportivas al aumentar el riesgo de padecer enfermedades. Según lo revisado, los estudios que hacen referencia a este tipo de problemas concretamente en ciclistas son escasos. Actualmente, se ha visto que además de los riesgos para la salud del propio problema, muchas atletas con la tríada vuelven a competir prematuramente y sin tratamiento ni seguimiento adecuados12. La prevención e intervención temprana del problema es la mejor opción. Por este motivo, las atletas deben de ser conscientes de cuáles son los beneficios del diagnóstico y tratamiento temprano, para que estén alerta ante cualquier modificación de los aspectos involucrados.13 El trabajo desde un equipo multidisciplinar formado por médicos, entrenadores, psicólogos y nutricionistas es esencial para la detección y el manejo de la tríada de la deportista. La intervención nutricional favorece la corrección de aquellos factores que influyen sobre la disfunción menstrual y sobre los que influyen sobre la baja densidad ósea. 5 2. OBJETIVOS El objetivo general es comprobar si existen trastornos de la conducta alimentaria en ciclistas féminas. A partir de este, se ha establecido el siguiente objetivo secundario: - Evaluar si existen diferencias en la presencia de dichos trastornos en función de la categoría a la que pertenecen. 3. MATERIAL Y MÉTODOS a. Estudio Tipo de estudio Es un estudio observacional, descriptivo y transversal, sin intervención de las variables de estudio. Población La muestra con la que se lleva a cabo este estudio consta de 103 ciclistas mujeres, de los cuales, 13 pertenecen a la categoría cadete, 23 a la categoría juvenil, 53 a la categoría sub23 y 14 a la categoría élite. Todas ellas con licencia de la Real Federación Española de Ciclismo, por elección voluntaria. Los criterios de inclusión eran: - Estar compitiendo en ciclismo. - Pertenecer, como mínimo, a la categoría cadete. Procedimiento Se realiza el Cuestionario de Hábitos Alimentarios del Deportista (CHAD), cuyos ítems están relacionados con: - Miedo a engordar en periodos de descanso y práctica de ejercicio físico como método de pérdida de peso. - Malestar psíquico asociado al peso y la figura ante comentarios de otros significativos. 6 - Preocupación obsesiva por los alimentos y el peso con relación a sus compañeros. - Cogniciones relativas a la satisfacción corporal y la autoimagen. La puntuación máxima que se puede obtener es 180 y la mínima 30. El cuestionario se realizó de manera online de manera que todas las corredoras pudieran acceder a él, independientemente de su lugar de residencia. El estudio tuvo lugar durante la pretemporada (octubre del 2018), momento importante puesto que las corredoras tienden a tener más peso en esta época debido a que acaban de reincorporarse a los entrenamientos tras el periodo de descanso. Análisis de datos El análisis de los datos se realiza con el programa estadístico PSPP, en su versión 1.2 0. Se crea una base de datos con los resultados obtenidos en el CHAD. Se ponen dos puntos de corte: entre 100 y 120, y por encima de 120 puntos totales. Estos límites indican aquellos deportistas a los que se debe de prestar especial atención ante la posibilidad de que desarrollen problemas alimenticios. Entre 100 y 120 se deben de observar sus comportamientos y hábitos alimentarios. A partir de 120 es necesario que un especialista realice una valoración más exhaustiva. La significación estadística utilizada ha sido p<0,05. Para evaluar si existen diferencias significativas entre las distintas categorías se utiliza el análisis ANOVA. Además, se realiza el Test HSD de Tukey de comparaciones múltiples. b. Información y datos. Se ha realizado una revisión de la literatura científica publicada hasta la actualidad respecto a los trastornos de la conducta alimentaria en deportistas y la triada de la mujer deportista. 7 Fuentes de obtención de datos Los datos empleados se han obtenido de la consulta a la información científica recopilada en: • La base de datos PubMed. • Organismos de referencia como la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED-FEMEDE), el Consejo Superior de Deportes (CSD, American College of Sport Medicine (ACSM). • Libros de texto sobre nutrición deportiva (Nutrición en el deporte, Burke) y fisiología del deporte (Medicina y ciencias del deporte y actividad física, Amando E. Pancorbo Sandoval; Fisiología del ejercicio, J. López Chicharro, A. Fernandez Vaquero). • Revisión bibliográfica de los artículos elegidos. Tratamiento de la información Se analizaron los artículos publicados tanto por instituciones, como por investigadores individuales, cuyo idioma fuera inglés o castellano. Debido a la falta de información publicada en los últimos años, se han revisado artículos publicados desde el 1993, año en el que se habló de la triada de la deportista por primera vez. En aquellas búsquedas en las que la información obtenida ha sido más completa, se han seleccionado los datos procedentes de la literatura científica más actual. Los artículos fueron seleccionados a partir del título y los abstracts. La combinación de descriptores boleanos utilizados, así como el número de artículos que han sido obtenidos a partir de la base de datos PubMed, se muestran en la siguiente tabla. Búsqueda Resultados “female athlete triad” 361 “eating disorders” AND “sport” 407 “eating disorders” AND “cycling” 21 8 “female athlete triad treatment” 56 “physiology” AND “cycling” 7389 “female athlete triad consequences” 24 NÚMERO TOTAL DE ARTÍCULOS 8258 Tabla 2. Resultados para los descriptores boleanos. Selección final de los artículos Los documentos finalmente revisados, debían de cumplir los siguientes criterios de inclusión y exclusión: • Criterios de inclusión: ensayos clínicos, revisiones bibliográficas, publicados prioritariamente en los últimos cinco años, en mujeres deportistas. • Criterios de exclusión: aquellos artículos que no basaban su estudio en mujeres, deportistas. Búsqueda Resultados “female athlete triad” 3 “eating disorders” AND “sport” 8 “eating disorders” AND “cycling” 1 “female athlete triad treatment” 1 “physiology” AND “cycling” 5 “female athlete triad consequences” 3 NÚMERO TOTAL DE ARTÍCULOS 21 Tabla 3. Resultados para los descriptores boleanos tras añadir los criterios de inclusión. Esta revisión bibliográfica recoge un total de 21 artículos y dos libros relacionados con los trastornos de la conducta alimentaria en deportistas, así como su prevención y tratamiento. 9 4. RESULTADOS Figura 1. Representación del porcentaje de corredoras que se encuentran dentro de cada rango, en función de su puntuación total. Se observa que, de las 103 corredoras encuestadas, casi la mitad presentan riesgo de padecer un trastorno de la conducta alimentaria. Figura 2. Representación del porcentaje de corredoras que se encuentran dentro de cada rango, en función de su puntuación total, divididas por categorías. Por otra parte, parece que a medida que la categoría de las corredoras aumenta y, por tanto, también su edad, hay un aumento del riesgo. Se realiza el análisis estadístico para ver si los resultados obtenidos son estadísticamente significativos, seleccionando las siguientes hipótesis: • H₀: no existe diferencia de medias significativa entre las categorías (confianza 95 %). • H₁: existe diferencia de medias significativa entre las categorías (confianza 95 %). 10 Sundofsquares df Mean Square F Sig. Puntos Between Groups WithinGroups Total 7532.22 118893.13 126425.36 3 99 102 2510.74 1200.94 2.09 .106 Tabla 2. Análisis estadístico ANOVA. El p-valor es de 0.106, superior a 0.05, por lo que aceptamos la hipótesis nula H0. No existe diferencia de medias significativa entre las categorías. Se realiza entonces el análisis Tukey que nos permite analizar individualmente entre unas y otras categorías, ya que, aunque no haya diferencia significativa de medias entre las cuatro, sí podría haber en la comparativa entre dos. Mean Difference (I-J) Std. Error Sig. 95% Confidence Interval (I) Categoría (J) categoría LowerBou nd UpperBo und Tukey HSD cad eli jun s23 -28.03 -12.34 -22.72 13.35 12.02 10.73 .160 .734 .154 -62.91 -43.76 -50.75 6.85 19.08 5.30 eli cad jun s23 28.03 15.69 5.30 13.35 11.75 10.41 .160 .543 .957 -6.85 -15.01 -21.91 62.91 46.38 32.52 jun cad eli s23 12.34 -15.69 -10.38 12.02 11.75 8.65 .734 .543 .628 -19.08 -46.38 -33.00 43.76 15.01 12.23 s23 cad eli jun 22.72 -5.30 10.38 10.73 10.41 8.65 .154 .957 .628 -5.30 -32.52 -12.23 50.75 21.91 33.00 Tabla 3. Análisis estadístico Tukey. El p-valor en todas vuelve a ser superior a 0.05, por lo que aceptamos la hipótesis nula H0 ya que no existe diferencia de medias significativa entre ninguna de las categorías. 5. DISCUSIÓN En los últimos años, la participación femenina en el deporte ha aumentado significativamente. La actividad física tiene numerosos beneficios positivos en la salud de las mujeres. Desafortunadamente, una parte de las deportistas experimentan síntomas relacionados con los trastornos de la conducta alimentaria y la triada de la mujer deportista. Sin embargo, los desórdenes alimentarios no son algo específico de las deportistas, sino de toda la población femenina, puesto que, al parecer, no existen diferencias significativas en la prevalencia de TCA entre mujeres deportistas y no deportistas.14,15 17 21. Schaal K, Tiollier E, Le Meur Y, Casazza G, Hausswirth C. Elite synchronized swimmers display decreased energy availability during intensified training. Scand J Med Sci Sports. 2017;27(9):925-934. 22. Haakonssen EC, Martin DT, Jenkins DG, Burke LM. Race weight: perceptions of elite female road cyclists. Int J Sports Physiol Perform. 2015;10(3):311-7. 23. Thein-Nissenbaum J, Hammer E. Treatment strategies for the female athlete triad in the adolescent athlete: current perspectives. Open Access J Sports Med. 2017;8:85-95. 18 8. ANEXOS Anexo I Cuestionario de Hábitos Alimentarios del Deportista (CHAD) Diaz y Dosil (2012) Marca tus respuestas teniendo en cuenta la escala: Desde 1: completamente en desacuerdo (“No me pasa nunca”). Hasta 6: completamente de acuerdo (“Me pasa siempre”). 1 2 3 4 5 6 1. Hablo mucho de dietas con mis compañeros/as. 2. Pienso constantemente en mi cuerpo. 3. Me pone nervioso/a que el entrenador controle mi peso. 4. Estoy preocupado/a por mi peso. 5. Si he comido mucho me arrepiento. 6. Me altero con facilidad si hablo de mi cuerpo. 7. Cuanto las calorías que tienen los alimentos que como. 8. Cuando termino la temporada, sigo practicando deporte para no subir de peso. 9. Me comparo con mis compañeros/as para ver quien está más delgado. 10. Estoy satisfecho/a con mi peso. 11. Sigo haciendo ejercicio en vacaciones para mantenerme en el mismo peso. 12. Me enfurezco cuando alguien comenta algo de mi cuerpo. 13. Me preocupan las calorías que tienen los alimentos que como. 14. Me agobia/agobiaría que me pesen/pesaran frecuentemente. 15. Me agobia no hacer ejercicio porque subo de peso. 16. Me afecta que el entrenador diga algo sobre mi peso. 19 17. No puedo disminuir la actividad física, pues engordaría mucho. 18. Pienso constantemente en cómo puedo adelgazar. 19. Pienso constantemente en lo que como. 20. Me agobia subir de peso en las vacaciones. 21. Si el entrenador habla del peso, me pongo nervioso/a. 22. Tengo miedo a coger peso cuando no entreno. 23. Comparto mi peso con el de mis compañeros/as. 24. Si he subido de peso, tomo medidas de inmediato para bajarlo. 25. Me siento mal si mis compañeros/as me dicen algo sobre mi cuerpo. 26. Durante los periodos de descanso me preocupa coger peso. 27. Evito tomar alimentos que engordan. 28. Estoy satisfecho/a con mi figura. 29. Me siento bien si peso menos que mis compañeros/as. 30. Si he comido mucho, la siguiente comida no la hago.