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En la frontera: el poblamiento islámico de Extremadura antes y después de la Raya con Portugal

Rebollo Bote, Juan

Abstract

Producción Científica

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Minorías en la España medieval y moderna: Asimilación y/o exclusión (siglos XV al XVII) Rica Amrán ed. Publications of eHumanista Santa Barbara, University of California, 2015 CRAEC PUBLICATIONS OF Rica Amrán & Antonio Cortijo Ocaña eds. Santa Barbara Publications of eHumanista, 2018 Centre d´Éstudes Hispaniques d´Amiens Minorías en la España medieval y moderna: asimilación o/y exclusión (siglos XV al XVII) Publications of eHumanista Directors Antonio Cortijo Ocaña (University of California) Ángel Gómez Moreno (Universidad Complutense, Madrid) EDITORIAL BOARD Carlos Alvar Ezquerra Gregory Andrachuck Ignacio Arellano Julia Butinyà Pedro M. Cátedra García Adelaida Cortijo Ocaña Ottavio Di Camillo Frank Domínguez Aurora Egido Paola Elia Charles B. Faulhaber Leonardo Funes Fernando Gómez Redondo Enrique García Santo-Tomás Teresa Jiménez Calvente Jeremy N. H. Lawrance José Manuel Lucía Mejías José María Maestre Maestre Georges Martin Vicent Martines Ignacio Navarrete José Manuel Pedrosa Sara Poot Herrera Erin Rebhan Elena del Río Parra Nicasio Salvador Miguel Hernán Sánchez Martínez de Pinillos Pedro Sánchez-Prieto Borja Julian Weiss Minorías en la España medieval y moderna: asimilación o/y exclusión (siglos XV al XVII) Publications of eHumanista University of California, Santa Barbara copyright © by Antonio Cortijo & Rica Amrán For information, please visit eHumanista (www.ehumanista.ucsb.edu) First Edition: 2018 ISSN: 1540-5877 Índice -Introducción (Rica Amrán & Antonio Cortijo Ocaña) …………….……………………………………………………………………………… ….7 I-Mudéjares y moriscos ante la problemática -Diana Pelaz (Universidad de Santiago de Compostela): “Ser musulmana entre cristianos. Una aproximación a la participación socioeconómica de las mujeres musulmanas en el Aragón bajomedieval” …………………………………………………………………………………………… …9 -Germán Gamero (Universidad de Valladolid): “Poderosas minorías: algunos mecanismos de integración de los reinos en la Corte de Fernando el Católico” ............................................................................................................................................. ......36 -Hamza Zekri (Université de Piecardie Juls Verne): “La figura de Yahya Al Nayar/Pedro de Granada: los entresijos de una exitosa asimilación” …………………………………………………………………………………………… …...34 -Luis Araus Ballesteros (Universidad de Valladolid): “Moriscos de ida y vuelta entre Valladolid y Granada” …………………………………………………………………………………………… …...49 -Juan Rebollo (Universidad de Valladolid): “En la frontera: El poblamiento islámico de Extremadura antes y después de la Raya con Portugal” …………………………………………………………………………………………… …..61 -Olatz Villanueva (Universidad de Valladolid): “Historias entrelazadas de alcalleres moriscos vallisoletanos. Relaciones de familia, vecindad y trabajo”. …………………………………………………………………………………………… ….76 -María Isabel del Val Valdivieso (Universidad de Valladolid): “La presencia sonora de los mudéjares castellanos en el siglo XV” ……………………………………………………………………………………………. .93 -David Álvarez (Universidad de Picardie Jules Verne): “El personaje morisco Álvaro Tarfe en el Quijote de 1615 o el retorno de lo reprimido” ……………………………………………………………………………………………. .106 IIJudíos y conversos en “su literatura”: ¿absorción o/y expulsión? -Rica Amrán (Universidad de Picardie Jules Verne): “Judíos y conversos en las crónicas de los reyes de Castilla: absorción o/y exclusión?” …………………………………………………………………………………………… ….118 -Igor Sosa (Universidad de Valladolid): “Tomismo en la historiografía dominica sobre el Nuevo Mundo. La Crónica de fray Diego Durán (1537-1588)” …………………………………………………………………………………………… ….133 -Gloria de Antonio Rubio (CSIC – Xunta de Galicia. Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento): “Conversión o permanencia en la fe judía: Una decisión personal en la Galicia del siglo XV” …………………………………………………………………………………………… ….153 -Ruth Fine (Universidad Hebrea de Jerusalén): “La memoria de la Inquisición en la literatura de conversos” …………………………………………………………………………………………… ….168 -Juan Hernández Franco y Pablo Ortega del Cerro (Universidad de Murcia): “Fracturas culturales en los estatutos de limpieza de sangre: entre la utopía de Fernando de Valdés y el rigorismo de Bartolomé Ximenez de Patón (siglo XVII)” …………………………………………………………………………………………… ….182 -Emilio González Ferrín (Universidad de Sevilla): “Libelos y heterodoxos hasta el s. XVI español”. …………………………………………………………………………………………… ….205 Minorías en la España medieval y moderna 61 En la frontera: El poblamiento islámico de Extremadura antes y después de la Raya con Portugal 62 Juan Rebollo Bote (Universidad de Valladolid) 1. A modo de introducción: la frontera como clave histórica La península Ibérica es, sobre todo durante la Edad Media, un escenario extraordinario sobre el que estudiar el fenómeno geo-histórico de la frontera. Y no únicamente en la acepción espacial del término, sino también, y principalmente, en su concepción social, identitaria y psicológica. La Península fue, y en cierta medida todavía es, una tierra de fronteras. Claro que la noción de frontera medieval se distingue del concepto moderno en multitud de factores, no vamos a entrar en ello, pero la realidad intrínseca del término, separadora a la vez que unidora, es transtemporal. Si nos circunscribimos a la etapa medieval, la idea de frontera además difiere según a qué espacios, a qué gentes y a qué tiempos concretos nos refiramos, ya que su desarrollo conceptual es dinámico, como la sociedad misma. En su significación territorial, lato sensu, existen diferencias conceptuales importantes, por ejemplo, entre la frontera que separaba los espacios geopolíticos asturleonés y andalusí durante los siglos altomedievales y la que dividía los reinos hispano-cristianos en la Baja Edad Media. Mientras que para la primera habríamos de entender un área más o menos amplia y difusa que en gran parte escaparía al control práctico de Oviedo-León y/o Córdoba (Martín Viso 2005), para la segunda se acotaría la zonalidad dependiente de cada reino, habría una mayor definición administrativa y una progresiva identificación de las gentes con el territorio (Martín Martín 1996-2003). En ambos momentos fronterizos, en cualquier caso, se repetirían circunstancias similares: poblamiento débil y disperso, carácter militar inherente, predominio de una economía de base ganadera, actividad bandolera, territorios marginales y de refugio para ladrones, delincuentes, herejes, etc. Así, desde el punto de vista social, el concepto de frontera también se despliega en múltiples vertientes: económica, mental, cultural, etc. El carácter fronterizo de una región condiciona lógicamente el poblamiento y el desarrollo de cualquier aspecto de la vida social. En el caso ibérico medieval, tampoco será la misma sociedad la que se configure en el espacio fronterizo entre andalusíes y asturleoneses, la tierra de nadie y de todos (Rebollo 2015a), que la que se configure en los límites de Portugal o Castilla durante los siglos XIII y XV, sociedad portuguesa o castellana a todos los efectos (Montaña 2005 y 2008). De cualquier modo, podemos señalar sin rodeos que en tierras de frontera se conforman sociedades de frontera que están determinadas por esta condición y dependen de ella para su subsistencia. De otro lado, la singularidad medieval de la Península, con la coexistencia de grupos étnico-religiosos y lingüísticos particulares (musulmanes árabes, muladíes, norteafricanos, mudéjares; cristianos hispano-latinos, mozárabes, francos; judíos andalusíes, latinos, conversos) fija en sí la configuración de realidades culturales fronteras, es decir, diferenciadas en ciertos elementos a la vez que inevitablemente retroalimentadas unas de otras de características comunes (vestimentas, préstamos lingüísticos, filosofía, literatura, arte, arquitectura, música, gastronomía, etc.). Esta 62 Este trabajo se inserta en el marco del Proyecto de Investigación "Estudio de los espacios rituales mudéjares en la Castilla medieval: Mezquitas y cementerios islámicos en una sociedad cristiana" (HAR2017-83004-P), dirigido por la profesora Olatz Villanueva Zubizarreta (Universidad de Valladolid). Minorías en la España medieval y moderna 62 permeabilidad cultural y dinamismo de las diferentes colectividades de la península Ibérica medieval nos permite hablar de comunidades fronteras. Buenos ejemplos de cada una de estas consideraciones sobre la frontera medieval - territorial y sociocultural -, se pueden observar con cierta precisión en el oeste peninsular, área geográfica marcada por aquella circunstancia a lo largo de la historia. Incluso aún hoy pueden reconocerse las consecuencias de aquella condición de la Edad Media ibérica, cuya muestra más evidente ha sido la estabilidad temporal de los límites entre los estados modernos de Portugal y España. Más concretamente, las regiones actuales de Alentejo y Centro portugués así como la Extremadura española fueron testigos de todo tipo de fluctuaciones e interacciones fronterizas a lo largo del periodo medieval. Y en aquel contexto actuaron diversos grupos socioculturales, de los cuales el mudéjar centra la atención de este trabajo. La minoría islámica – extremeña y alentejana – como comunidad frontera en una sociedad de frontera. Tratamos de plantear algunas hipótesis que ayuden a profundizar en el estudio del mudejarismo ibérico, falto aún del eslabón extremeño que complete el mapa peninsular (Ladero 2010, 390-391) y ahonde en la cuestión de la movilidad e interacción de las minorías étnico-culturales entre Castilla y Portugal a finales de la etapa medieval. 63 Cierto es que la historiografía ha sido más prolífica para el caso judío y su relación con la frontera, sobre todo en relación con la expulsión de 1492. Sin embargo, esta cuestión apenas ha sido tratada en lo que respecta a los musulmanes, si exceptuamos las aproximaciones de algunos historiadores portugueses (Barros 2007; Branco 2013). La intención de las próximas líneas es recopilar algunos datos dispersos sobre los mudéjares de la frontera entre Extremadura y Alentejo partiendo del momento islámico anterior a las conquistas cristianas del suroeste ibérico y del surgimiento de las aljamas en estas regiones. 2. El territorio y el poblamiento andalusí del occidente peninsular Para abordar la cuestión de la población musulmana que forma parte de las sociedades de Alentejo-Portugal y Extremadura-Castilla a fines de la Edad Media es conveniente buscar los orígenes andalusíes del territorio. A diferencia de lo ocurre en otros lugares donde las comunidades islámicas bajomedievales son consecuencia de políticas de repoblación de zonas sin poblamiento musulmán previo, como, por ejemplo, gran parte de las aljamas de la cuenca castellana del Duero (Villanueva, 353), los mudéjares extremeños y alentejanos sí es probable que hundan su raíz en la etapa andalusí, con alguna excepción. El sector suroccidental de la Península formó parte de alAndalus desde el mismo momento de la llegada del poder arabo-islámico al solar hispánico hasta las conquistas cristianas de las cuencas media y baja del Tajo y el Guadiana entre los siglos XII y XIII. 2.1 La Lusitania islámica o Frontera Inferior de al-Andalus Esta región constituía a comienzos del siglo VIII la provincia visigoda de la Lusitania, tenía su capital y ciudad principal en Mérida y estaba vertebrada por una buena red viaria de época romana. La administración y autoridad político-ideológica descansaba en la jerarquía eclesiástica asentada en las diferentes ciudades episcopales (Mérida, Évora, Pax Iulia/Beja, Olissipo/Lisboa, Ocsonoba/Faro, Egitania/Idanha, Coimbra, Viseo, Lamego, Caliabria, Coria, Salamanca y Ávila), dependientes de la sede 63 Sobre historiografía de los mudéjares de Castilla y Portugal, aunque no abarca los estudios más recientes, véase: Echevarría 2001-2002. Minorías en la España medieval y moderna 63 emeritense. Resulta lógico pensar que el nuevo dominio musulmán se apoyase en esta estructuración visigoda, al menos en parte, a la hora de establecer la primitiva organización andalusí, establecida en torno a kuwar/provincias (sg. kūra), aqalīm/distritos (sg. iqlīm) y husun/castillos (sg. ḥisn). Esta Lusitania islámica pasará a consignarse en adelante como Tagr al-Adnà/Frontera Inferior o Próxima (a Córdoba) o, más genéricamente, como al-Garb (el Occidente) (Manzano, 54 y ss.). A la población autóctona cristiana (de orígenes hispano-romanos o visigodos) y judía (hebreos), se sumarían contingentes de musulmanes orientales (árabes, sirios, etc.) y norteafricanos (tribus bereberes), lo que propiciaría una auténtica amalgama cultural en los primeros siglos de dominio andalusí. Los árabes (étnicos, detentores del poder) se establecerían en las principales ciudades lusitanas, como la propia Mérida, Coria, Beja, etc. (Franco 2007). Por su parte, los bereberes, dependiendo de su mayor o menor tradición sedentaria (Baraníes – Butr), se repartirían entre núcleos urbanos y extensas áreas rurales (Manzano, 233-237). De hecho, población norteafricana sería la que se asentaría mayoritariamente en la provincia de la Gallaecia durante los primeros momentos de la conquista hasta que la revuelta bereber del año 741, junto a otros factores de índole diversa, estimularía su huida hacia zonas de la antigua Lusitania (Coria, Talavera) y el consecuente repliegue de al-Andalus al sur del Sistema Central (Maíllo, 244 y ss.). Quedaría entonces la cuenca del Duero como la tierra de nadie que serviría de colchón fronterizo entre el incipiente reino de Asturias y el país andalusí. El considerable poblamiento bereber que nos presentan las fuentes para la cuenca del Tajo y la Beira portuguesa es una de las características principales de esta frontera. Durante dos siglos la Marca o Frontera Inferior de al-Andalus fue un hervidero de revueltas debido a su complejidad social y cultural (árabes, bereberes, muladíes, cristianos, judíos), a la prepotencia de Mérida, a las exigencias tributarias pretendidas por Córdoba, a la falta de control práctico omeya sobre las áreas fronterizas y a las numerosas crisis que atravesó el Emirato. 64 En una de aquellas, el muladí emeritense Ibn Marwan alYilliqi provocaría (870s), directa o indirectamente, la desvinculación temporal de gran parte de las áreas al norte del Tajo con respecto a al-Andalus (Coimbra, Egitania, Coria), así como la fundación de Badajoz (año 875) y el sucesivo declive de Mérida. La proclamación del califato de Córdoba supondría en lo venidero una recentralización administrativa, una reestructuración de la frontera y la intensificación del proceso de arabización, islamización y sedentarización del occidente andalusí. Estas circunstancias marcarían un antes y un después en la otrora provincia lusitana que vería reducida su zona de atribución por el norte, desvirtuadas sus categorías socio-ideológicas (jerarquía eclesiástica, culto cristiano a Santa Eulalia, redes clientelares bereberes) y trasladado su eje político-económico y cultural hacia Badajoz (Rebollo 2015a, 195 y ss.). El siglo X es la centuria en la que la ciudad de Badajoz va adquiriendo paulatinamente el protagonismo territorial que hasta entonces había disfrutado Mérida en el oeste peninsular. Del periodo emeritense se pasa al periodo badajocense. Los gobernadores nombrados por Córdoba para Badajoz serían los encargados durante el Califato de ejercer el control político, social y tributario sobre la población de la Marca Inferior andalusí, de defender la frontera y de organizar las embestidas militares contra los cristianos del reino de León, señores entonces de las tierras bañadas por el río Duero tras su victoria en la Batalla de Simancas (en 939). En este contexto ha de inscribirse la reorientación de la red de comunicaciones que tendría como centro la capital badajocense y que facilitaría el tránsito de tropas desde el valle del Guadalquivir hacia las zonas fronterizas, atravesando el Tajo por el puente de Alcántara o por algún lugar del actual 64 Para toda la etapa andalusí en la actual región de Extremadura es fundamental la recopilación de fuentes realizada por Mª Á. Pérez Álvarez (Pérez 1992). Minorías en la España medieval y moderna 70 3.2 Los mudéjares en la sociedad de frontera extremeño-alentejana En pocas generaciones la población islámica perdería gran parte de su carácter andalusí y aspectos como la identificación de los mudéjares extremeños y alentejanos con los espacios políticos castellano y portugués o el uso común de las lenguas romances, amén de otras características culturales, irían impregnando paulatinamente el día a día de estas comunidades. La vida religiosa de un islam en minoría y la organización jurídica en aljamas de moros mantendrían los vínculos definitorios de este colectivo mudéjar. De nuevo podríamos hablar de una comunidad frontera desde el punto de vista sociocultural, entre lo islámico y lo castellano/portugués. El proceso de discriminación que sufrieron las minorías durante los siglos XIV y XV (Echevarría 2004) no haría sino ahondar en la pérdida de sus particularidades andalusíes (desconocimiento progresivo de la lengua árabe, adopción de apellidos “cristianos”, supresión de autoridades propias, etc.) al tiempo que se redefinía su condición de minoría étnico-religiosa diferenciada pero inserta plenamente en los esquemas de la sociedad castellana/portuguesa (alcaldes de moros, jerarquización social mudéjar pareja a la cristiana, etc.) (Echevarría 1999). Los mudéjares bajomedievales eran, a todos los efectos, parte inherente de Castilla o Portugal y, como tales, participarían de los aconteceres de ambos reinos. Sin embargo, esta circunstancia no se daría en todos los lugares con la misma intensidad, dependiendo en última instancia de factores como, por ejemplo, la condición realenga o señorial de la jurisdicción en la que se encontraran las aljamas o la entidad de la comunidad mudéjar en su contexto local. En Extremadura, localidades como Hornachos, Magacela o Benquerencia de la Serena, donde la minoría musulmana era mayoría, o casi exclusividad como en el caso hornachego, mantendrían gran parte de las rasgos culturales islámicos hasta prácticamente la expulsión de los moriscos a comienzos del siglo XVII. En estos lugares extremeños, bajo jurisdicción de las Órdenes Militares, no tendrían efecto práctico las normas discriminatorias ni los edictos de apartamiento de Mapa 2. Aljamas mudéjares (en color naranja) y otras zonas con población islámica en el siglo XV (en amarillo). Elaboración propia. Minorías en la España medieval y moderna 71 moros (Rebollo 2015c, 464 y ss.) y pervivieron la lengua árabe y otras costumbres islámicas (zambras, barbas largas, vestimentas, bodas y saludos a la morisca, etc.) como se deja entrever por la documentación inquisitorial del siglo XVI (Miranda y Córdoba, 51 y ss.). Pero esta zona extremeña (Sierra de Hornachos y La Serena) sería una excepción a la tónica general en la evolución de las comunidades mudéjares de la Castilla bajomedieval. Los mudéjares extremeños, y los alentejanos, añadían a su condición de comunidad frontera la de estar insertos en una sociedad de frontera. Y como tal, la cercanía de la Raya luso-castellana influiría decisivamente en su desarrollo. A pesar de las restricciones de ejercicio laboral y movilidad que se impusieron a las minorías en algunos momentos, éstas participaron de la frontera y del dinamismo social tan propio de esta circunstancia como el resto de la sociedad cristiana en aspectos diversos como el comercio o el contrabando. Si ajustamos espacialmente las aljamas mudéjares en función de su proximidad a la frontera, las de Elvas y Moura en la región alentejana y las de Alcántara, Valencia de Alcántara y Badajoz en la región extremeña, serían las más condicionadas por el factor fronterizo. Estas localidades y otras contiguas al límite rayano conformarían una especie de franja geográfica, más amplia que la linealidad que marca la propia Raya y cuyo desarrollo social y económico dependería de su vínculo interfronterizo. Un segundo nivel, más lejano pero igualmente influenciado por la inmediación del país vecino, englobaría las aljamas de Évora, Beja y otros grupos de musulmanes en el lado portugués y las de Plasencia, Cáceres, Trujillo, Medellín y las repartidas por todo el territorio de los maestrazgos de Santiago y de Alcántara (Mérida, Hornachos, Llerena, Magacela, Benquerencia, etc.) en la parte castellana. Las aljamas de la franja serían, evidentemente, las más expuestas a la interrelación con el país vecino. En este sentido, el carácter guerrero de la frontera luso-castellana a lo largo de los siglos XIV y XV afectaría a los mudéjares igual que al resto de las sociedades portuguesa y castellana (Martín Martín, 288-289). Los musulmanes de Elvas participaron en las acciones militares en las guerras fernandinas contra Castilla com cavalos, armas, lanças, dardos e beestas, lo que les proporcionaría en adelante ciertas ventajas de exención fiscal (Branco, 432). También en los conflictos internos de cada reino actuarían los moros en ayuda de su señor, como consta en la defensa de la villa de Alcántara frente a los infantes de Aragón. Estos servicios reportarían ciertos privilegios a las aljamas que son reconocidos y confirmados una y otra vez por reyes y maestres como muestra de la protección ejercida, la regia para el caso de los mudéjares portugueses y la maestral santiaguista y alcantarina para el caso extremeño. 70 Todo ello reforzaría el vínculo entre la minoría islámica y su señor natural al tiempo que irían fortaleciendo la mayor identificación con sus territorios. Tal vez esta protección esté detrás del cierto esplendor económico y demográfico que experimenta la comunidad islámica de Elvas durante la Baja Edad Media, cuya contribución es mayor que la de los judíos elevenses y la tercera en importancia en el reino portugués, después de las comunas de mouros de Lisboa y Évora (Branco, 433). Y esto podría estar relacionado a su vez con el progresivo declive de la aljama mudéjar de Badajoz, todavía importante en el siglo XIII pero prácticamente insignificante a finales del XV. 71 Aunque los datos son exiguos a este respecto, las noticias de la llegada de mouros forros de Castella e de Leom a Elvas (Branco, 419) o la atracción poblacional 70 Sobre la protección de los reyes portugueses a los mudéjares de Elvas, véase Branco, 418 y ss. Para las confirmaciones de privilegios a las aljamas del maestrazgo de Alcántara, sobre todo del partido de La Serena, Díaz 2010. 71 Las pechas de castellanos de oro de la aljama badajocense (familias pecheras) son seis en 1495, dos en 1498 y tan solo una en 1499 (Ladero 1969, 19). Minorías en la España medieval y moderna 72 que ejerce el también territorio vecino de la Provincia de León de la Orden de Santiago, unido a los estragos que los conflictos con Portugal causaron en Badajoz, podrían estar en relación con la despoblación general de la ciudad (Montaña 2008, 15 y ss.), y decadencia mudéjar en particular, durante buena parte de los siglos XIV y XV. Por este lado de la Raya, por tanto, Elvas sería la aljama mudéjar más dinámica y de mayor entidad. En el lado extremeño, como apuntábamos, las comunidades musulmanas más numerosas se encontrarían en el maestrazgo de Santiago que junto con las alcantarinas del partido de la Serena concentraban el 77% de los mudéjares extremeños en 1495, en gran medida debido al peso demográfico de Hornachos (Ladero 1969, 19). Pero, como advertíamos más arriba y habremos de seguir estudiando en el futuro, la movilidad islámica, tradicionalmente considerada irrelevante, podría haber tenido en estos territorios fronterizos un papel importante. La propia condición endogámica de la comunidad musulmana, cuya demografía rondaría en torno a unos 5.000 individuos a finales del siglo XV en Extremadura, empujaría a los mudéjares a buscar enlaces matrimoniales también con familias del otro lado de la frontera. Moreima de Elvas, por ejemplo, casó con un emeritense y vivía en Mérida en 1471, motivo que le llevó a desnaturalizarse del reino portugués. La desnaturalización, esto es, salir del país sin licencia regia, conllevaba la pérdida de bienes y la propia libertad (Barros, 155 y 165). Las salidas de musulmanes sin licencia regia desde Elvas con destino a Castilla y su consecuente desnaturalización, llevó a los procuradores elvenses a presentar una queja en las cortes de Torres Vedras (1441) contra la legislación que prohibía la movilidad islámica arguyendo que “os mouros que em esta vjlla vivem som tan arreigados de beens e acham esta terra tan doce pera seu proveyto que de muy maa mente a lleixariam pera hirem vjver a Castella” (Barros, 164), dejando claro que sus movimientos no buscaban la huida o el arraigo en tierras castellanas. Y es que en el afán de fijar el poblamiento de territorios ya de por sí débilmente poblados, como era el caso de la frontera, la huida del país se castigaba con la prisión. Es lo que le sucedió a Alí de Lisboa en 1455, quien habiéndose reunido con dos tíos suyos en Castelo Branco se dirigió después a Alcántara, donde vivían otros parientes y donde estuvo por más de un mes. Las autoridades portuguesas lo hicieron preso creyendo que su intención era radicar en la población extremeña (Barros, 160). Los lazos de parentesco y las actividades comerciales estaban entre las razones principales de los movimientos interfronterizos: “E por quanto todos os mais dos mouros husam de comprar e vender e vãao a Castella e trazem grande proveyto pera esta terra e per aas nosas rrendas […] e aas vezes acontece que alguuns mouros casam en Castella asy como soyam fazer ante desta defesa e traziam as molheres pera esta vjlla como oge em dia vivem e per bem da defesa o nom ousam fazer” (Barros, 164). Estas justificaciones calaron finalmente en el rey, que accedió a la libre circulación de los musulmanes más ricos limitando a los restantes a ciertos plazos y fianzas. No obstante, y a pesar de las restricciones, controlar el paso de gentes y mercancías a través de la frontera no resultaba tarea sencilla y actividades como el contrabando seguirían siendo corrientes entre los habitantes de estos territorios, fueran cristianos, musulmanes o judíos (Montaña 2005, 9091). En 1486, Xoai, moro, vecino de Elvas, pasó a Extremadura trescientos carneros ilegalmente (Barros, 165). Además de ganado, otros productos comunes en el comercio ilegal de la frontera del cual habrían participado los musulmanes alentejanos y extremeños serían tanto materias primas como manufacturas de hierro, a pesar de que los Reyes Católicos habían prohibido la transacción a Portugal de armas, acero, herraje, oro o plata (Branco, 443). La dedicación de muchos mudéjares de esta zona a la artesanía del metal (Elvas, Hornachos, Llerena, etc.) apunta también en esta dirección, pudiéndose haber creado determinadas redes de contacto y de comercio, en las que, quizá, los arrieros hornacheros Minorías en la España medieval y moderna 73 podrían haber ejercido de transportistas (Branco, 445). Otros oficios característicos de la minoría islámica portuguesa y castellana, cuyos productos podrían haberse comercializado entre ambos lados de la frontera, eran el trabajo del cuero, la sastrería, la albañilería o la alfarería. Esta última, cuya tradición continúa todavía hoy en muchos pueblos de la frontera ha sido muy bien estudiada por Miguel Alba a raíz de las excavaciones en la zona de Morerías de Mérida, planteándose una cierta tradición alfarera común extremeño-alentejana que quizá pudiera relacionarse con la minoría mudéjar y sus transferencias interfronterizas (Alba 2008). Las relaciones comerciales y contrabandistas entre comunidades musulmanas o en las que participaban los mudéjares apenas dejan rastro en la documentación textual, pero el estudio de materiales cerámicos vinculados a la minoría islámica y de tradiciones alfareras de pueblos limítrofes (Ceclavín, Salvatierra de los Barros, Elvas) podrían aportar pistas muy interesantes al respecto. También sería conveniente investigar el papel que los mudéjares y moriscos de Hornachos, y en especial los arrieros, jugaron en el contexto supralocal. Precisamente treinta y cinco musulmanes de Hornachos iban camino de Portugal cuando fueron interceptados por las autoridades castellanas y llevados a Sevilla para ser vendidos como esclavos en 1504 (Molénat, 174-175). El hecho de huir por territorio portugués, no sabemos si con la intención de establecerse en algún lugar fronterizo cercano a su patria hornachega o, más probablemente, con el objetivo de marchar a las posesiones lusas en África, denota cierta familiaridad o mayor comodidad de trayecto a través de esta frontera. En cualquier caso, en aquellas fechas ya no había comunidades islámicas de cuya solidaridad religiosa pudieran valerse los hornacheros en su deambular portugués ya que los mudéjares lusos habían sido expulsados del país a finales del año 1496. Y bien, como años antes también habían hecho los judíos desterrados de Castilla, los musulmanes portugueses cruzaron la frontera por la zona de Valencia de Alcántara. Este hecho marcaría los últimos años de la “era mudéjar” en Extremadura. La propia localidad valentina duplicó su demografía islámica por el aporte portugués, de 16 familias pecheras en 1496 a 32 en el periodo 1498-1501. Algo parecido sucedería en Alcántara, que pasó de 50 a 84 entre 1496 y 1498-1500 e incluso incrementó sus pechas hasta 103 en el último año del islam tolerado. Otras aljamas altoextremeñas como Plasencia y Trujillo también aumentaron en unas 25 familias cada una en los mismos años. Por el contrario, las comunidades bajoextremeñas, donde hasta entonces habitaban tres de cada cuatro musulmanes de la región, no cambian sustancialmente sus cifras (con la excepción de Magacela). 72 Se complicaba aún más la identidad frontera de los musulmanes del norte de Extremadura, que a su carácter minoritario, islámico y castellano habrían de sumar el elemento portugués en 1497. Elemento que, como hemos visto, ya sería familiar a las aljamas mudéjares extremeñas herederas del periodo andalusí que se desarrollaron inevitablemente vinculadas a la frontera en la guerra y en la paz, en el comercio legal e ilegal, en las relaciones sociales y en las culturales. 72 El incremento de las pechas de Magacela, de 58 (1496) a 78 (1498), sin descartar que pudiera deberse también a la llegada de moros portugueses, creemos que podría estar relacionado con emigración procedente de otras aljamas extremeñas cercanas. Todos los datos de las pechas castellanas están publicados Ladero 1969, 19. Minorías en la España medieval y moderna 74 Obras citadas Aillet, C. “El monasterio de Lorvão y los confines de la Beira (siglos IX-XII). Apuntes sobre la memoria histórica de un espacio de contacto”. Studia Histórica. Hª Medieval, 27 (2009): 71-95. Alba Casado, M. “Ocupación diacrónica del Área arqueológica de Morería (Mérida)”. Excavaciones Arqueológicas en Mérida 1994-1995. 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