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Un análisis actual de la Gran depresión

Paramio Cuéllar, Arturo

Abstract

Departamento de Fundamentos del Análisis Económico e Historia e Instituciones Económicas

Full text

~ 1 ~ FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES, JURÍDICAS Y DE LA COMUNICACIÓN Grado en Administración y Dirección de Empresas TRABAJO DE FIN DE GRADO UN ANÁLISIS ACTUAL DE LA GRAN DEPRESIÓN Presentado por Arturo Paramio Cuéllar Tutelado por Jorge Lafuente del Cano Segovia, a 6 de Junio de 2019 ~ 2 ~ ÍNDICE INTRODUCCIÓN............................................................................................... 4 CAPÍTULO 1 ANTECEDENTES DE LA GRAN DEPRESIÓN..............................6 1.1 La Segunda Revolución Industrial.............................................................. 7 1.2 La Primera Guerra Mundial........................................................................ 10 1.2.1 Consecuencias demográficas..................................................................11 1.2.2 Destrucción física y pérdidas de capital................................................. 12 1.2.3 El legado financiero de la guerra............................................................13 1.2.4 Consecuencias económicas.................................................................... 14 1.3 La Belle époque en Estados Unidos............................................................. 15 CAPÍTULO 2 LA GRAN DEPRESIÓN 2.1 Orígenes: el crac de 1929.............................................................................. 18 2.2 La Depresión.................................................................................................. 22 2.3 ¿Recuperación económica?......................................................................... 24 CAPÍTULO 3 POLÍTICAS PARA SALIR DE LA CRISIS: EL NEW DEAL................ 26 3.1 Políticas sectoriales: Industrial, agraria y programas de empleo públicos 3.1.1 Política industrial................................................................................... 28 3.1.2 Política agraria....................................................................................... 29 3.1.3 Programa de empleo público................................................................. 29 3.2 Política de bienestar social...................................................................... 30 3.3 Políticas relacionadas con el hogar y la vivienda.................................. 30 3.4 Política exterior....................................................................................... 30 3.5 Especial referencia a la política monetaria y financiera....................... 31 ~ 3 ~ CAPÍTULO 4 LA RECEPCIÓN DEL NEW DEAL 4.1 Criticas al New Deal..................................................................................... 32 4.2 Segunda fase: Reformas del New Deal....................................................... 34 4.3 Resultados del New Deal............................................................................ 35 CONCLUSIONES.............................................................................................. 36 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS............................................................. 39 ~ 4 ~ INTRODUCCIÓN Los grandes acontecimientos de la historia siempre son recordados en el tiempo y en este caso, a título personal, he decidido que el tema principal de mi trabajo sea la Gran Depresión del 29 y que era adecuado llevar a cabo un estudio que se centrara en sus aspectos básicos y así tener una idea clara y concisa del tema, tratando de sintetizar el mayor número de aspectos relacionados con la mayor crisis económica que ha sufrido hasta la fecha el capitalismo. Las crisis económicas se han producido siempre a lo largo de la historia y es posible que en el futuro, más próximo o más lejano, se volverán a producir. Las crisis son parte de un ciclo económico, en el que lógicamente también encontramos etapas de crecimiento. Resulta fundamental entender aquellos aspectos clave de la Gran Depresión para saber hasta qué punto se han vuelto a producir más adelante en el mundo o en qué medida su singularidad es la nota característica. La complejidad de esta crisis supone que realizar un estudio en profundidad, con todos los acontecimientos previos, todos los países involucrados y todas las repercusiones, exceda los límites de un Trabajo Fin de Grado. Por ello, y dada la abundancia de material bibliográfico sobre la cuestión (con autores de diversos países, con trayectorias diferentes y planteamientos económicos diversos) he pretendido realizar una síntesis personal con aquellos elementos más destacados desde el punto de vista de la economía del S. XXI. El objetivo de este trabajo es realizar un recorrido desde mediados del S.XIX hasta casi mediados del S.XX con la finalidad de conocer que ocurre en cada etapa histórica y analizar el grado de influencia que tiene cada una con la siguiente hasta llegar a la Gran Depresión de 1929. En cuanto a la cronología, he decido que el periodo histórico que voy a englobar es desde la segunda revolución industrial, pasando por la primera guerra mundial hasta llegar a la Depresión del 29. Sin olvidar, los felices años 20 de América. El primer capítulo se centra en los antecedentes de la Gran Depresión. Por ello, el objeto de mi análisis es la Segunda Revolución Industrial, la Primera Guerra Mundial y la belle époque en los Estados Unidos. Resulta necesario conocer la Segunda Revolución Industrial ya que supuso un gran momento para la historia en cuanto al desarrollo de conocimiento y capital humano, y al mismo tiempo estimuló las pretensiones de dominación y conquista de los territorios. Posteriormente, voy a analizar la Primera Guerra Mundial centrándome en las consecuencias que ésta tuvo y la posterior repercusión en los distintos países. Para finalizar este capítulo, veo importante estudiar la belle époque en Estados Unidos, un periodo donde Estados Unidos se había convertido en la primera potencia mundial y parecía que el progreso económico era irreversible y nunca se iba a detener. ~ 5 ~ El segundo capítulo trata de analizar de manera pormenorizada la Gran Depresión de 1929. Los felices años 20 en Estados Unidos desembocaron en una de las peores crisis económicas de la historia. Por ello, veo necesario analizar sus causas. Por otro lado, tiene vital importancia estudiar como vivieron dicha crisis Estados Unidos y por efecto rebote Europa a consecuencia de la globalización de la economía y el peso que había adquirido Estados Unidos tras la Gran Guerra. Para concluir, el análisis de esas medidas ayudará a comprender si en otros lugares y en otros momento de crisis económica se siguieron o no las mismas recetas que se aplicaron tras la Gran Depresión. El tercer capítulo se fundamenta en un estudio sobre las distintas políticas que decide tomar el gobierno americano para intentar salir de la crisis económica en la que se encontraban inmersos e intentaremos sacar conclusiones de si éstas tuvieron éxito o si por el contrario no tuvieron mucha aceptación entre el pueblo americano. El cuarto capítulo se centra en analizar la respuesta que tuvo en algunos ámbitos las reformas de Roosevelt, así como algunos cambios que el presidente tuvo que aplicar en su programa original y sus resultados. Para finalizar, he elaborado un apartado de conclusiones donde intento llevar a debate los acontecimientos ocurridos y ver hasta qué punto los efectos de la Gran Depresión se pudieron o no paliar. ~ 6 ~ CAPÍTULO 1 ANTECEDENTES DE LA GRAN DEPRESIÓN Los historiadores han llegado a un consenso de que los años de 1870 a 1914 deben describirse como una primera época de globalización económica (Marichal, 2010, 37) Podemos afirmar que en este periodo el capitalismo se impuso a nivel mundial como sistema económico dominante, es decir, los ciclos de las economías industriales comenzaron a ejercer una influencia decisiva sobre gran parte de la actividad económica del mundo. El triunfo del capitalismo estaba directamente relacionado con otro fenómeno: la revolución financiera que estaba en marcha en gran parte del mundo. Las grandes especulaciones bursátiles de los años 1867 a 1872 propiciaron una eventual explosión. El resultado fue un colapso internacional en 1873 que afectó de manera contundente a numerosas naciones en América, Europa y Oriente Medio. La que podemos denominar una crisis financiera mundial. De acuerdo a Carlos Marichal (2010) podemos encontrar sucesivos pánicos bancarios y financieros (1882, 1890, 1893, 1907 y 1914) que aunque fueron menos graves eran también destructivos. Las explicaciones de estas crisis financieras radican en el auge y caída del capitalismo liberal. Las crisis podían describirse en función de una trayectoria común: Se partía de una fase de expansión de crédito que iba acompañada por una fuerte especulación en la bolsa o en bienes físicos, hasta llegar a un pico de extraordinaria agitación, seguido por un súbito hundimiento de la confianza de los inversores, lo que provocaba una caída en los precios de los valores. Luego se desencadenaban los pánicos bursátiles y las estampidas bancarias que, en su conjunto, generaba un colapso económico. Superada la crisis que sufrió la economía capitalista entre 1873 y 1896, el periodo que transcurre entre finales del siglo XIX y el estallido de la primera guerra mundial fue una etapa de extraordinario desarrollo para el continente europeo. La recuperación económica de la gran depresión se había vinculado a dos fenómenos históricos de enorme transcendencia: la segunda revolución industrial y el imperialismo colonial. Ambos determinaron como resultado final un evidente incremento de la prosperidad en las sociedades occidentales y una exaltación casi racial de los valores de la civilización europea. ~ 7 ~ 1.1 La Segunda Revolución Industrial La segunda revolución industrial hace referencia al último tercio del siglo XIX e implicó un momento en la historia en el que se transformó como nunca antes y donde se crearon las bases de las sociedades industrializadas que conocemos hoy en día. Esta serie de acontecimientos comenzaron en las últimas décadas del S.XIX y en ese momento Inglaterra ya ha alcanzado su industrialización. Francia y Japón por estas fechas ya habían empezado dicho proceso y con cierto éxito. Por otro lado, Alemania y Estados Unidos estaban en proceso de maduración industrial y poco tiempo después Países Bajos e Italia comenzaron dicho proceso. Todos estos países compartían estabilidad política y social y contaban con recursos naturales y financieros para invertir en la creación de fábricas, maquinaria y materias primas. Las principales características que podemos encontrar en este periodo son las siguientes: La industrialización transformó prácticamente todas las actividades humanas como por ejemplo la nueva industria química, que trajo los primeros fertilizantes e insecticidas, nuevos tintes y telas; se inventaron también las primeras vacunas contra la rabia y el tétanos; se equiparon las primeras ciudades con electricidad y también llegaron inventos como la fotografía o el cine. Otra de las grandes revoluciones de la época fueron el buque de vapor y la extensión de las vías del ferrocarril que logró conectar a la mayoría de Europa; en Estados Unidos también comunicó al país de costa a costa con su tren transcontinental en 1860. Transportar recursos y personas allí donde llegara el ferrocarril dio una ventaja de expansión a los países industrializados sobre los demás. Todo esto acompañado de las líneas del telégrafo que permitieron la comunicación entre las personas a largas distancias fuera prácticamente inmediato. En cuanto al carbón era la fuente principal de energía en esta época, sin embargo, a la vez tiene su aparición la electricidad y el petróleo. Éste último fue utilizado primero como engrasante, luego como combustible y finalmente refinado para la creación de nuevos materiales químicos y farmacéuticos. La industria de los metales también se transformó apareciendo de forma masiva el aluminio, el zinc, el níquel y el cobre pero la gran novedad fue el acero que sirvió para transformar la arquitectura, la ingeniería, el poder de las fábricas, la industria de las armas y el ejército. ~ 8 ~ Marichal (2010) sostiene lo siguiente: En cuanto al desarrollo de las ciudades también fue muy rápido, ya que se vio inspirado por la modernización de la infraestructura urbana, y con mercados financieros y sectores de servicios cada vez más dinámicos. Esto fue acompañado por la multiplicación de lo que hoy llamaríamos empresas globales: bancos, compañías de seguros, firmas eléctricas, empresas mineras y petroleras y algunas manufactureras que se transformaron en multinacionales (p.38). Además los obreros podían aspirar a comprar muchos de los nuevos productos por lo que en los países industrializados nacía el fenómeno del consumismo y la clase media. Por otro lado, hay que destacar el uso del patrón oro. Éste es un sistema monetario que fija el valor de la unidad monetaria en términos de una determinada cantidad oro. El emisor de la divisa garantiza que pueda dar al poseedor de sus billetes la cantidad de oro consignada en ellos. El patrón oro se convirtió en el estándar monetario de las economías del centro y la periferia. Inglaterra era la única que estaba en el patrón oro antes de 1870 pero luego se unirían más naciones como Alemania y Países escandinavos (1871), Holanda (1875), Francia (1878) y Estados Unidos (1879). En países como China, India y la mayor parte de América Latina dominaba el patrón plata. Sería a finales de siglo cuando se adoptaría el patrón oro. Fuente: Marichal, C. (2010): Nueva historia de las grandes crisis financieras. Una perspectiva global, 1873-2008, p. 54 La favorable coyuntura internacional y la creciente adopción del patrón oro inspiraban mayor confianza entre los inversores que deseaban colocar fondos en América Latina, África, Asia y Oceanía, esto no implicaba que se eliminasen las crisis financieras. Por tanto, la adscripción al patrón oro no era garantía de que se evitaran los pánicos bursátiles o bancarios. Las crisis eran facetas inherentes del sistema capitalista cada vez más globalizado. ~ 9 ~ A partir de 1900 se produjo una de las olas expansivas de la economía mundial más profunda de la historia. Casi todas las naciones entraron en una dinámica ascendente que supuso un aumento extraordinario de la producción agrícola, industrial y minera así como de una gran expansión en el sector servicios y sector financiero. Podemos hablar de datos concretos. Los países avanzados consiguieron un crecimiento anual del producto per cápita de 1,6% entre 1900 y 1913, los de la periferia el 1% anual (Bairoch, 2001). Se trataba de una edad dorada del capitalismo global que no parecía que podría detenerse. Era posible identificar problemas financieros y monetarios en algunos países pero de forma muy limitada. El más importante fue el pánico bursátil de 1907 en Estados Unidos afectando a varias naciones más y que supuso una pequeña grieta en la tremenda onda expansiva mundial. Las consecuencias de este hecho fueron las siguientes: la producción industrial de Estados unidos cayó de 93% en octubre a un 71% en diciembre de 1907 y no se recuperó hasta finales del año siguiente. El comercio exterior también se vio afectado y el desempleo aumentó del 3,5% en 1907 hasta llegar al 6% en 1908 (Marichal, 2010, 74). A principios de siglo Reino Unido se convirtió en el primer país en experimentar la revolución industrial lo que conllevó un incremento de la población y la aparición de una sociedad industrial y urbana. A finales de dicho siglo y principios del XX la posición de Reino Unido ya estaba siendo desafiada por los desarrollos ultramarinos, especialmente por el rápido crecimiento de la potencia económica de Estados Unidos. (Aldcroft, 2003, 14). Las grandes empresas fueron apoyadas por sus propios gobiernos para crear monopolios y aumentar sus ganancias, un ejemplo es Alemania; de esta manera se consideraba que el poder de un país se refleja por la influencia y poder de sus empresas en el mundo, Para fortalecer esta relación entre empresarios había tres mecanismos básicos: el trust, el holding y el cártel. Estas prácticas se consideran poco éticas, abusivas e incluso ilegales en muchos países desarrollados como era el caso de EEUU. En los países industrializados la acumulación de riqueza causó una migración masiva del campo a la ciudad, por ejemplo en 1860 la mayor parte de la población europea vivía en el campo y para 1910 la mayoría habitaba en la ciudad. También es en esta época más de 40 millones de europeos migraban a Estados Unidos o al resto del mundo en busca de nuevas oportunidades. Con esa transformación apareció la clase media de las ciudades como un nuevo grupo social que estaba ansioso de participar en el desarrollo de su país; obtener educación, trabajar o incursionarse en el mundo de las nuevas inversiones. Gracias a la segunda revolución industrial los aires de un nuevo futuro y grandes inventos estaban a la orden del día y para el año de 1914 prácticamente todo el planeta había sido explorado, dividido o colonizado por los imperios europeos, luego de eso solo quedaba latente el deseo de someterse los unos a los otros y eso solo era detenido por un frágil equilibrio de acuerdos y alianzas entre las potencias. En definitiva la segunda revolución industrial fue un gran momento para la historia de la humanidad en la que se desarrolló el conocimiento y el potencial humano pero que al mismo tiempo despertó las ansias de dominación y conquista de los imperios. ~ 16 ~ Esto implicaba que los tenedores de billetes bancarios en cualquier país que adoptara este sistema debían tener la seguridad de que podrían cambiar sus billetes por metálico. A la par, los inversores extranjeros podían estar seguros que si querían recuperar sus inversiones, podían realizarlas en oro. La internacionalización de la economía demandaba reglas operativas que fueran comunes en diferentes países (Marichal, 2010, 56). El sistema de patrón oro dejó de funcionar en la primera guerra mundial. La necesidad de financiar el gasto de la guerra provocó el endeudamiento de los países e incitó el abandono del patrón oro para la creación de dinero. Todo esto tuvo un efecto de inflación y devaluación de la moneda. La contienda hizo imposible aplicar el sistema citado anteriormente y que estaba instaurado antes de la guerra, ya que era necesario hacer frente a un gasto grandioso. Tras la guerra se intentó restaurar el sistema monetario internacional. Para volver a la estabilidad de antes de la guerra, los países se veían en la necesidad de restablecer el sistema de patrón oro. Las consecuencias que tenían todo esto era que se sobrevaluaban las monedas, provocando reducción de las exportaciones y aumento de las importaciones. Por tanto, en un contexto de países competitivos era obligatorio reducir los precios, es decir, deflación y bajar los salarios. Todo esto explica la imposibilidad de reimplantar el sistema anterior. El sistema que se fue implantando fue el de patrón de cambio oro y consistía en que las monedas no dependían directamente del oro, sino de una moneda convertible en oro como la libra o el dólar. Este nuevo sistema se fue instaurando en los países en diferentes años. Reino Unido tenía más facilidad para volver al otro sistema ya que no estaba tan afectado por la inflación. Otros países lo hicieron posteriormente pero a escalas inferiores a la de antes de la guerra, lo que eran más competitivos en las exportaciones (Tortella, 2005, 275-284). En la segunda etapa vamos a centrarnos en Estados Unidos y en su crecimiento. Al salir victorioso EEUU de la guerra, se palpapa un ambiente de optimismo. Reino Unido y sus aliados europeos estaban agotados financieramente a causa de la guerra y la economía del país que se había convertido en la primera potencia mundial crecía y prosperaba. Estados Unidos se encargó de financiar la guerra y por tanto se convirtió en el acreedor internacional. Ante el gasto desmedido que supuso la guerra para los países europeos, éstos tuvieron que obtener créditos de Estados Unidos. Ese dinero lo destinaron para los propios gastos de la guerra así como la posterior reconstrucción. Por tanto, era el único país capaz de financiar la reconstrucción e impulsar la reactivación europea. La vida cotidiana estadounidense en la década de los años 20 estaba cambiando. La electrificación transformó Estados Unidos, las ciudades se conectaron a la red, aparecían nuevas tecnologías como aviones o radios, los artículos para el hogar que habían nacido como objetos de lujo se convirtieron en una necesidad, la industria del automóvil también crecía y la cual estaba impulsada por compradores que compraban los últimos modelos (Ford). En definitiva, estábamos ante lo que parecía una era de prosperidad ilimitada. ~ 17 ~ El dólar se convirtió en la moneda fuerte, restando protagonismo a la libra inglesa. Lo mismo sucedió con Wall Street, la bolsa americana predominaba sobre todas las demás, desbancando a Londres, que había sido el principal centro financiero durante mucho tiempo (Villares y Bahamonde, 2001, 235). También apareció la comprar a plazos con la finalidad de animar a la gente a adquirir productos y que pueda comprarlos a crédito. A mediados de dicha década alrededor de 3 millones de estadounidenses poseían acciones y Wall Street promulgaba la idea de que estábamos ante un mercado alcista en el cual parecía imposible que las acciones pudieran disminuir de valor. La gente tenía tanta confianza en dicho mercado alcista que empezó a pedir prestado para especular con los precios a la alza de las acciones. En 1928 subió un 50% en tan solo 12 meses. Nadie sabe lo que provocó la pérdida repentina de confianza al final de la jornada del miércoles 23 de octubre de 1929 pero de repente una brusca caída en las acciones de la industria automovilística provocó un aluvión de ventas. Al día siguiente, el gran Crac de 1929 comenzaba, el 24 de Octubre de 1929, jueves negro. ~ 18 ~ CAPÍTULO 2 LA GRAN DEPRESIÓN 2.1 Orígenes: el crac de 1929 La Gran Depresión que comenzó en el otoño de 1929 fue la peor de la historia de Estados Unidos, la cual afectó a más gente y duró más tiempo. La economía en esos momentos seguía un curso claramente descendente y la pobreza y la necesidad merodeaban el país. La depresión afectó a la mayoría de países industrializados pero el derrumbamiento estadounidense fue más precipitado y completo y tuvo un mayor daño psicológico debido al contraste con la etapa anterior (Jones, 2001, 417). Estados Unidos ejercía una gran influencia sobre el resto del mundo y este hecho en concreto tuvo efectos y se extendió a todos los demás países. Estados Unidos es el origen pero el hecho de que afectara de tal manera al resto de países es fruto de la debilidad del sistema de relaciones internacionales entre los mismos. Antes de analizar las causas que dieron lugar a la Gran Depresión veo significativo razonar si la primera guerra mundial y sus consecuencias fueron un factor causal de dicha crisis. Sí que es cierto que las repercusiones de la guerra originaron desajustes y elementos de inestabilidad en la economía mundial y que por esta razón la hicieron más vulnerable a las tensiones de una u otra clase, pero el punto de inflexión del ciclo no puede atribuirse directamente a la guerra en sí. La primera guerra mundial produjo una grave tensión en el mecanismo económico pero no perturbó el anterior modelo cíclico. Deformó el sistema económico y lo hizo más inestable, pudiendo afectar a la amplitud de los movimientos cíclicos subsiguientes pero no influyó para destruir la periodicidad tradicional de la actividad cíclica (Aldcroft, 2003, 87). El origen de la crisis es la caída de la bolsa de Nueva York en 1929, pero existen causas más profundas y desequilibrios fundamentales en la economía que explican cómo se llegó a ella y el alcance que tuvo (Tafunell, 2005, 315). Aunque el papel de Estados Unidos se considera determinante en el deslizamiento mundial hacia una grave recesión, debe señalarse que la secuencia de acontecimientos en ese país amenazaba un punto débil perteneciente a la economía mundial. En primer lugar, las fuerzas cíclicas estaban alcanzando su punto máximo en cierto número de países como Gran Bretaña, Alemania y Polonia, en los últimos años de la década de los veinte, y en algunos casos independientemente de Estados Unidos. En el caso concreto de Gran Bretaña experimentó un descenso en la demanda de sus exportaciones a los países productores de artículos primarios, un año antes de que alcanzase el máximo la actividad económica de Estados Unidos. Por tanto, las rentas de los productores primarios en Europa estaban siendo comprimidas, como consecuencia de la debilidad de los precios mundiales de las mercancías, a causa de los problemas de exceso de oferta que había. ~ 19 ~ En segundo lugar, los desarrollos cíclicos del periodo deben contemplarse en el panorama de una economía internacional inestable que en parte surge de la herencia dejada por la primera guerra mundial. La Gran Depresión se produjo en un momento en que muchos países estaban luchando todavía con las distorsiones posbélicas en sus economías. Las tendencias deflacionistas estructurales o sectoriales eran comunes y se reflejaban en problemas de exceso de capacidad, tanto en los países industrializados como en los de producción primaria, y en desequilibrios de las cuentas exteriores, procedentes de las reparaciones y de las deudas de la guerra, políticas arancelarias y un mal planteamiento del proceso de estabilización monetaria. Estas fuerzas desequilibradoras no fueron cruciales para la depresión inicial, pero fueron suficientes para asegurar que el sistema explotase una vez que fueran provocadas las sacudidas iniciales, produciendo por esa razón una depresión de gravedad poco frecuente. Voy a analizar las posibles causas que dieron lugar a este trágico acontecimiento. Los economistas no suelen ponerse de acuerdo en cuanto a las causas pero han llegado aceptar de manera general que uno de los motivos es que la prosperidad de los años 20 se había levantado sobre cimientos inestables (Jones, 2001, 417). En primer término, veo razonable analizar el sector agrícola. Éste era un sector con ciertos problemas estructurales sobre todo en el caso de las explotaciones de trigo y en el de los cultivos de algodón. Ambos cultivos tenían el mismo problema y era que venían sufriendo la caída del consumo interior y la competencia internacional. La buena situación económica hizo que descendiera el consumo de estas explotaciones en favor de otros productos los cuales estaban al alcance de cualquier persona. También influyó considerablemente que aparecieran nuevas competencias de productos primarios exportadoras de trigo y algodón. Esto hizo que disminuyeran las exportaciones estadounidenses. La consecuencia lógica de todo esto es que el precio del trigo y el algodón disminuyeran considerablemente. Tras la primera guerra mundial, los precios eran altos y los agricultores habían invertido pidiendo créditos y endeudándose. La situación había cambiado al bajar tanto los precios y éstos se encontraban endeudados y con menor capacidad adquisitiva. En segundo lugar, la debilidad más seria de la economía era que la capacidad de producir había sobrepasado a la de consumir. Las mejoras tecnológicas en los años anteriores habían hecho aumentar la productividad de una manera exponencial. El problema radicaba en que la producción crecía muy deprisa pero las exportaciones a Europa empezaron a disminuir debido a que los productos estadounidenses eran caros en una Europa que estaba en pleno proceso de reconstrucción y ya no dependía tanto de las importaciones del exterior. Por este motivo, las inversiones productivas empezaron a disminuir para evitar la sobreproducción. Por otro lado, los ingresos estaban mal distribuidos. Los beneficios y dividendos habían ascendido más rápido que los salarios, mientras que las políticas tributarias habían favorecido a los ricos. Las empresas empezaron a utilizar sus beneficios para destinarlos a créditos, a invertir en bolsa. ~ 20 ~ Galbraith (2007) sostiene lo siguiente: Las oficinas de los agentes de cambio estaban abarrotadas, desde las 10 de la mañana hasta las 3 de la tarde, de clientes sentados o de pie quienes, en lugar de cuidar de sus propios negocios, pasaban el tiempo mirando la pizarra. En algunas ``salas de clientes´´ era difícil conseguir un lugar desde el cual poder seguir la evolución de las cotizaciones (P.99). En cuanto al sistema bancario era defectuoso por naturaleza. Estados Unidos contaba con un gran número de bancos independientes (gran parte de ellos bancos regionales con activos limitados). Una reglamentación inadecuada, una dirección incompetente y el hecho de que solo un tercio del total formaran parte del Sistema de la Reserva Federal hizo que muchos de estos bancos fueran frágiles si se daba una retirada masiva de fondos. En lo relativo a las corporaciones, la estructura de las grandes empresas era igual de imperfecta. La proliferación de trust de inversión y holding había abierto el camino a promotores sin escrúpulos proclives a trasegar los beneficios de las compañías (Jones, 2001, 418). El equilibrio del comercio exterior también era precario. Estados Unidos exportaba mucho pero, debido a sus altos aranceles, los países extranjeros solo podían cubrir sus balances comerciales mediante los préstamos que les concedían. Por tanto, si se reducían los créditos estadounidenses, las exportaciones sufrían. Muchos países deudores de Estados Unidos se habían endeudado generosamente y no se esforzaron en ajustar sus economías para desarrollarse con sus medios. Habían acumulado obligaciones masivas que en su mayor proporción no eran autoliquidables. En consecuencia, dependían de importaciones de capital continuas para mantener el equilibrio exterior. Los acreedores tuvieron que poner freno al préstamo exterior. Esta dramática reducción del préstamo exterior ejerció un poderoso impacto deflacionista en la economía mundial. La disminución lógica de las importaciones de los países europeos hizo que para ajustar sus cuentas exteriores, éstos tuvieran que utilizar sus limitadas reservas de oro y divisas. Cuando dichas reservas se acabaron se tuvieron que tomar medidas más drásticas como deflación interior y restricciones protectoras. Otro elemento que proporcionó inestabilidad fue la rápida expansión de la venta a plazos, que podía mantener el poder adquisitivo a corto plazo pero no a largo. A la par, el bajo interés del Sistema de la Reserva Federal y la política de dinero barato fomentaron el crédito indiscriminado. Otra causa es el agotamiento temporal de las oportunidades de inversión, especialmente en sectores como el de construcción, demanda de automóviles y productos de consumo duradero debido a la restricción del crecimiento de las rentas y de los gastos de consumo hacia el final de la década (1929) lo que derivó en un deterioro de la confianza en los negocios. Una vez que el movimiento a la baja estuvo en marcha se agravó y se prolongó debido a la fuerte contracción monetaria iniciada por el Sistema de la Reserva Federal. La conclusión es que la mayoría de gente perdió confianza en este tipo de inversiones y se decantó a favor de la inversión de la bolsa de valores. ~ 21 ~ Los capitales cada vez más se destinaban a la inversión en bolsa. El exceso de capital disponible debido a la falta de confianza en inversiones relativas a la producción y al consumo, hacía que los beneficios empresariales o los ahorros de las personas se trasladaran al ámbito financiero. Por tanto, cada vez más se iba acumulando más capital en la bolsa y las expectativas de crecimiento de los valores bursátiles aumentaron de manera exponencial. La base de la economía en esos momentos era la especulación. La gente tenía un constante pensamiento esperanzador de que cualquier acción que comprara hoy, mañana ya había aumentado su valor. Debido al descenso notable de las inversiones relacionadas con la producción y consumo, los bancos proponían a sus clientes la inversión en bolsa o productos relacionados con el ámbito bursátil. El mecanismo era sencillo: los ahorros de la gente eran utilizados en la bolsa a través de los trust de inversión. Un trust de inversión o sociedad de cartera era una institución que dirigía cualquier trámite de inversión en bolsa y que invertían esos capitales de la gente en títulos de manera especulativa. El factor más determinante de la inversión fue la inversión a crédito, ya que había un gran peligro desestabilizador debido al crédito en cadena de bancos e instituciones. Este gran peligro no se le dio importancia debido a que la economía estaba en auge. Se mantuvo durante un tiempo la idea de riqueza debido al extraordinario vigor del mercado bursátil. La mayor parte de la gente que invertía en bolsa eran personas que carecían de experiencia previa en ella y que predominaba un pensamiento de ``me voy hacer rico de inmediato´´. El procedimiento general era comprar acciones de manera temeraria, a menudo con dinero prestado y pagando solo una fracción del precio de compra. El objetivo de los especuladores era comprar valores para venderlos a un precio mayor, ya que estábamos ante un aumento constante del valor de las cotizaciones. Este valor de mercado de las acciones no se correspondía con su valor real con lo que la burbuja especulativa estaba presento en los mercados de valores de los Estados unidos. Toda esta marea especulativa hizo que el precio de las acciones subiera de una forma desorbitada. Desde mediados de 1927 y durante los dos años siguientes el precio de las acciones subió un 300% (Galbraith, 2008, 67). ~ 22 ~ 2.2 La Depresión En el otoño de 1929 el mercado había perdido relación con la realidad de forma tan notable que algunos especuladores comenzaron a liquidar sus pertenencias. A mediados de septiembre los precios cayeron abruptamente y luego el 24 de octubre se desplomaron en una ola de ventas justificadas por el pánico. El jueves negro de Wall Street tomó por sorpresa a la mayoría de bancos, inversores y dirigentes políticos del planeta. El deslizamiento pudo detenerse pero el día 29 de Octubre comenzó una estampida. El mercado colapsó. Muy pronto comenzaron a derrumbarse las bolsas en otros países, en especial en Europa (Marichal, 2010, 108). A pesar de la gravedad de la depresión inicial, a principios de 1930 se registró una ligera recuperación. En la primera mitad de 1930 hubo varios signos, especialmente en Estados Unidos, de que el descenso se estaba estabilizando y de que había cierta reactivación del préstamo internacional. Todo fue un espejismo. Este hecho en concreto supuso un respiro temporal de las fuerzas depresivas, que pronto se convertirían en arrolladoras y que iban a llegar acompañadas por la crisis financiera y los desordenes monetarios a una escala jamás vista. A lo largo de la segunda mitad de 1930 y 1931, las condiciones económicas empeoraron continuamente en todas partes. El colapso previamente mencionado implicó una pérdida de riqueza descomunal que afectó la confianza de los inversores. A medida que las rentas iban bajando, los presupuestos nacionales y las cuentas exteriores se fueron desequilibrando y la primera reacción de los gobiernos fue introducir políticas deflacionistas. Las cosas no mejoraban. La ayuda por parte de los países acreedores como Estados Unidos y Francia era escasa. No lograron disponer de fondos suficientes para las naciones deudoras ni a largo ni a corto plazo. Lógicamente merodeaba un sentimiento de desconfianza total y absoluta de los países acreedores respecto a prestar dinero. La garantía ofrecida por los prestatarios era extremadamente débil y por tanto entendible que los acreedores fueran reacios a conceder acuerdos adicionales. En cualquier caso, las propias naciones acreedoras estaban experimentando dificultades financieras y desordenes monetarios durante este periodo de tiempo. Por tanto, en este periodo empiezan las quiebras de los bancos en varios países. Las consecuencias de este hecho fueron la contracción del crédito que originó una bajada notable del consumo y una deflación muy acentuada. Esto afectó a multitud de empresas no solo en perspectivas de expansión sino a su actividad diaria. La bajada de precios unida al hundimiento de los bancos originó que todas las empresas sin distinción al sector al que pertenecían se encontraban en una situación crítica. Sus ganancias se vieron reducidas. Además no podían descontar letras a proveedores, adelantar pagos con crédito o mantener sus transacciones habituales. De hecho, los pánicos y quiebras bancarios que se produjeron entre 1930 y 1933 desencadenaron una secuencia impresionante de suspensiones de pagos de miles de empresas en gran parte del mundo. ~ 23 ~ A medida que el pánico se extendía de un país a otro, se tomaron medidas de defensa económica nacional y éstas supusieron un daño adicional a la actividad económica y a las relaciones económicas internacionales. En 1932, concretamente en el verano y otoño de ese año, la producción alcanzó su punto más bajo. Niveles situados entre un 20 y un 55 % de sus máximos anteriores (Aldcroft, 2003, 96). Probablemente uno de los sectores más afectados por la economía mundial fue el del comercio internacional. Había caído abruptamente. Entre 1928 y finales de 1932 el valor de las exportaciones e importaciones mundiales se redujo un 60% (Marichal, 2010, 109). Por otro lado, la depresión y crisis financiera destruyó el antiguo mecanismo económico internacional. Esto quiere decir que la mayoría de los países abandonaron el patrón oro y devaluaron sus monedas. Entre 1931 y a finales de 1932 más de la mitad de los países del mundo habían abandonado formalmente el oro. Cuando en 1933 Estados Unidos rompió con el patrón, solo Francia, Suiza, Países Bajos, Bélgica, Italia y Polonia, continuaron adheridos a él y estos países formaron un bloque oro para la liquidación de saldos entre ellos. Por ello, para proteger las economías nacionales de las influencias exteriores se emplearon una serie de restricciones proteccionistas, incluyendo aranceles, cuotas de importación, controles de cambio y mecanismos especiales para suprimir las fluctuaciones de los cambios. Esta decisión de desvinculación se hizo con el objetivo de mejorar la situación de cada país de manera particular como para el mundo de manera general. Los resultados no fueron los esperados y las consecuencias fueron tales como que los precios no aumentaron, el comerció continuo disminuyendo. Por otro lado, la inestabilidad de los cambios y los diversos controles impusieron nuevos obstáculos a los movimientos de capital y a la recuperación del comercio. El pánico financiero en esta época llevó a una paralización casi completa de los movimientos de capital. Los problemas derivados del exceso de endeudamiento obligaron a muchos países a anular deudas, suspender el pago de intereses de las mismas o imponer rígidos controles de cambio con el objetivo de conseguir la estabilidad monetaria y salvaguardar las cuentas exteriores. Por tanto, en el verano de 1932 la situación económica en Estados Unidos y Europa presentaba un aspecto muy grave. La economía internacional estaba exhausta después de tres años de depresión y crisis. En resumen, la actividad económica estaba en caída, el capital y el empleo seriamente herido, la inversión irrelevante y el comercio internacional había sido golpeado duramente. A los pocos meses, otoño de 1932, Estados Unidos mostraba ciertos signos de optimismo. La confianza empezaba a revivir aunque de manera muy lenta. Todo fue un espejismo ya que todavía quedaba una última ola de quiebras bancarias en 1932-1933 que tiraría por tierra estos primeros indicios de recuperación (Aldcroft, 2003, 100). Sería en 1933 cuando la mayoría de países alcanzaron el punto más bajo de la actividad económica y este año es el punto de partida de la recuperación. ~ 24 ~ 2.3 ¿Recuperación económica? La situación era complicada y había que empezar a tomar medidas e intentar llegar acuerdos entre las principales potencias económicas para superar la crisis económica. Las notables divergencias que existían en las políticas monetarias de las principales economías del mundo hicieron que en los primeros años de la Depresión fuera imposible discutir y ratificar acuerdos que permitiesen alcanzar un grado razonable de cooperación para hacer frente a la crisis. En 1932 se empezó a plantearse la posibilidad de celebrar reuniones internacionales para discutir estrategias que permitieran hacer frente a las consecuencias de lo que era ya una depresión económica mundial. Fue en este mismo año cuando se celebró una conferencia económica internacional con el objetivo de salvar a los bancos europeos y en particular a las instituciones crediticias alemanas que se encontraban muy debilitadas. Las principales potencias se reunieron en Lausanne, Suiza. Los países que eran acreedores de Alemania renunciaron a cobrar la mayor parte de las deudas o indemnizaciones de guerra ratificadas originalmente por el Tratado de Versalles. Este fue el motivo por el que el valor nominal de las reparaciones alemanas se redujo de 31 mil millones de dólares a menos de mil millones. En contrapartida, estos países europeos que habían renunciado a cobrar las deudas de guerra alemanas exigían a Estados Unidos que los relevaran de sus obligaciones financieras. Las llamadas “deudas aliadas” sobrepasaban los 10 mil millones de dólares. De este total, un 42 % era adeudado a Estados Unidos por Gran Bretaña, un 34% por Francia, un 16% por Italia y un 4% por Bélgica. Bajo mucha presión, las autoridades financieras de Estados Unidos aceptaron concederles un plazo de gracia de un año (Marichal, 2010, 120). Los políticos de Washington creían haber actuado con generosidad pero la realidad fue algo distinta. A finales de 1932, el Ministerio de Hacienda británico solicito posponer el pago de las deudas por un nuevo periodo. Las autoridades de la Tesorería de Estados Unidos no quisieron adoptar una resolución clara al respecto y optaron por evitar anuncios públicos sobre un tema político - financiero que se consideraba sumamente conflictivo. Entonces, lo que se decidió para aclarar estas diferencias y para ver si se podía llegar a un acuerdo de cooperación internacional en materia de políticas monetarias fue convocar una nueva conferencia económica mundial que se celebró en Londres, en junio de 1933, con la presencia de más de mil delegados de unos 60 países. Americanos, británicos y franceses llevaron el peso de la conferencia pero el resto de países también participó en el intento de llegar algún acuerdo. Por un lado, los soviéticos introdujeron cuestiones políticas y de seguridad continental. Por otro, el gobierno de la Alemania nazi dijo que primero había que solucionar asuntos políticos pendientes y emprendió por su cuenta el camino de la autarquía. Italia no quería desvincularse del patrón oro e insistió en que se suprimieran las deudas interaliadas. ~ 25 ~ En definitiva, en esta conferencia prevalecieron los intereses nacionales y tampoco se llegó a ningún acuerdo. El espíritu internacionalista de Roosevelt (del que más adelante se hablará) fue insuficiente. En respuesta al congelamiento de los pagos de las reparaciones de la primera guerra mundial, en Estados comenzó a difundirse una propaganda antieuropea. A principios de 1934, el senador Johnson, de California, logró que el congreso nacional aprobase una ley que limitaba la venta de bonos extranjeros en el país (Jones, 2001, 422). Este hecho en sí no lo entendieron muy bien las autoridades monetarias europeas e interpretaron esta ley como una inoportuna y agresiva medida de aislacionismo financiero. El 4 de Junio de 1934 Gran Bretaña suspendió todos los pagos futuros de sus deudas de guerra a Estados Unidos. Pronto le seguirían Francia, Italia y Bélgica. La cooperación transatlántica había muerto. ~ 32 ~ CAPÍTULO 4 LA RECEPCIÓN DEL NEW DEAL En este apartado vamos a analizar la respuesta que tuvo en algunos ámbitos las reformas de Roosevelt, así como algunos cambios que el presidente tuvo que aplicar en su programa original y sus resultados. 4.1 Criticas al New Deal Al principio Roosevelt disfrutó de un respaldo mayoritario, pero cuando la crisis económica se moderó comenzaron a escucharse críticas. Los conservadores habían observado con gran disgusto la intervención del New Deal en la economía, el abandono del patrón oro, el enorme coste de sus programas de subsidios y el consiguiente déficit presupuestario y en Agosto de 1934 fundaron La Liga Americana para la Libertad. El objetivo era defender el sistema de libre empresa estadounidense. El hecho de que la administración Roosevelt gozara de un masivo apoyo popular significaba que una oposición eficaz tendría que venir no del Congreso, que era demócrata, sino del Tribunal Supremo. El Tribunal Supremo no se elegía y era hostil a cualquier forma de interferencia oficial en los derechos de propiedad o las obligaciones contractuales. El Tribunal le declaró la guerra al New Deal, derribando sistemáticamente leyes y organismos: La NIRA, la Ley de Ajuste Agrícola…etc. El New Deal había producido una recuperación parcial: todavía quedaban 11 millones de desempleados a finales de 1934.Tampoco había producido grandes beneficios a algunos de los grupos más desaventajados como los aparceros, pequeños granjeros, desempleados rurales y ancianos (Jones, 2001, 424). En relación a la cuestión que nos encontramos analizando, veo importante destacar la figura de dos personajes que surgieron como oposición al movimiento defendido por Roosevelt. Por un lado, podemos hablar de la figura del padre Charles E. Coughlin. Éste era un sacerdote católico nacido en Canadá que en un principio había apoyado el New Deal, pero que en 1934 organizó su propia organización: La Unión Nacional para la Justicia Social. Defendía inicialmente una doctrina social católica que denunciaba por igual el capitalismo y el comunismo, pero a finales de la década fue evolucionando hacia posturas más radicales, en algunos casos similar al corporativismo de la Italia de Mussolini (Jenkins, 2012, 299). Por último, destacar la figura de Huey P.Long. Un político con grandes dotes para la oratoria que se convirtió en gobernador de Lusiana removiendo el resentimiento de los blancos pobres contra los intereses de las grades compañías que dominaban el estado desde hace mucho tiempo. Llevó a Lusiana la reforma tan necesitada. Construyó carreteras, mejoró la educación y otros servicios públicos. Entró en el Senado en 1931, apoyó a Roosevelt durante un tiempo y acabó convirtiéndose en un crítico feroz. ~ 33 ~ En 1934 presentó un plan de reforma social bajo el lema ``Compartamos nuestra riqueza´´. El programa pretendía en esencia garantizar un salario mínimo que se lograría con las fortunas personales. Long consiguió que sus partidarios fueran aumentando por toda la nación y planteaba hacer campaña contra Roosevelt en 1936 como candidato de un tercer partido, pero en septiembre de 1935 fue asesinado (Jones, 2001, 425). Estos hechos cada vez más radicales pueden ayudar a entender el giro táctico que Roosevelt llevará a cabo a partir de 1935. ~ 34 ~ 4.2 Segunda fase: Reformas del New Deal En 1935, el Congreso estableció un nuevo organismo de subsidios denominada la Dirección de Progreso Laboral. Posteriormente se pasó a llamar Dirección de Proyectos Laborales (WPA en inglés).La finalidad fue reemplazar el plan de subsidios de urgencia de 1933.Aunque el subsidio directo en un futuro se dejaría a las autoridades locales, la WPA iba a concentrarse en mitigar el paro. Durante sus 8 años de historia empleó a 8 millones y medio de personas y gastó casi 11 mil millones de dólares. Por otro lado, la WPA reparó y mejoró un gran número de carreteras, puentes, escuelas, hospitales y pistas de aterrizaje. Además se ocupó de habilitar los barrios pobres y de la reforestación (Jones, 2001, 426). Asimismo, quiso ayudar a escritores, artistas y actores sin empleo. Para cada sector tenían un proyecto federal y de manera general lo que se quería conseguir es dar una oportunidad a esta gente sin empleo. También en 1935 se estableció una ley sobre la seguridad social. Esta ley consistía en crear un sistema nacional de obligatorio de pensiones de vejez y un sistema federalestatal conjunto de seguro de desempleo, ambos financiados mediante deducciones salariales y aportaciones empresariales. En muchos aspectos la ley era defectuosa. El sistema que introducía era único en ser financiado de forma exclusiva mediante cuotas corrientes y no mediante los ingresos tributarios generales. Por este hecho no pudieron efectuarse pagos hasta 1942. Los pagos por desempleo solo se mantenían por periodos limitados, como máximo 20 semanas. Quedaban fuera millones de personas, incluidas las más necesitadas como jornaleros agrícolas, trabajadores temporales, servicio doméstico. Por otro lado, comentar que no había subsidio de enfermedad: las clausulas sobre el seguro de enfermedad que aparecían en el proyecto de ley original fueron retiradas debida a la feroz oposición de la clase media (Jones, 2001, 427). Se estableció en esta misma fecha una ley sobre el impuesto sobre la riqueza. La finalidad fue incrementar los tipos del impuesto sobre la renta y el impuesto complementario, e implantó un impuesto sobre los beneficios extraordinarios. Fue una medida relativamente moderada e hizo poco para redistribuir los ingresos. En julio de 1935 el Congreso puso en vigor la más amplia reforma del New Deal, la Ley Nacional sobre las Relaciones Laborales. Idea del senador Robert Wagner, recibió el respaldo presidencial solo después de que el Tribunal Supremo hubiera invalidado la Ley Nacional de Recuperación Industrial, cuyo artículo séptimo garantizaba la negociación colectiva. Esta ley afirmaba el derecho de los trabajadores a organizarse y negociar colectivamente, y además establecía un mecanismo burocrático para asegurar que los empresarios acataban esos principios y así evitar el uso empresarial de las “prácticas laborales injustas”. En virtud de esta ley se creó una Consejo Nacional de Relaciones Laborales. Aumentó considerablemente el papel del gobierno en las relaciones industriales y abrió el camino a un incremento sin precedentes del poder y la afiliación de los sindicatos (Jenkins, 2012, 303). En junio de 1936, momento en el que se reunió la convención demócrata, Roosevelt fue reelegido por aclamación con un programa que elogiaba los logros del New Deal. Roosevelt volvió a ganar las elecciones y esta vez venció con un margen sin precedentes en la historia de Estados Unidos. ~ 35 ~ Sin duda se había concedido a Roosevelt otro mandato para que pudiera avanzar la reforma. Pero este segundo mandato no fue nada exitoso: sus logros legislativos fueron menudos, mientras decaía su posición en el congreso y dentro de su partido (Jones, 2001, 428). 4.3 Resultados del New Deal Los resultados del New Deal tardaron en llegar y no fueron todo lo espectaculares que se pretendía. Algunas medidas gozaron de un mayor éxito que otras. De manera general, la intervención del Estado sirvió para que mejorara el poder adquisitivo de las personas, recuperar la confianza perdida y una reactivación evidente de la economía. El New Deal obtuvo sus mayores resultados en 1937. La producción bruta había recuperado los niveles que tenía antes de que comenzara la crisis y mantenía un crecimiento incesante. Entre 1930 y 1933 el PNB de Estados Unidos había caído de 99000 a 77000 millones de dólares, recuperándose en 1937 alcanzando la cifra de 113000 millones. El PNB per cápita aumentó de 615 dólares en 1933 a 881 dólares en 1937. También la vida material de la gente (propiedad de bienes como coches o teléfonos) fue mejorando de manera significativa con el avance de la década. En algunos aspectos, el New Deal solo podía suavizar los peores efectos de la crisis. Por ejemplo, el desempleo se mantuvo en un preocupante 16-20% durante la mayor parte de los últimos años treinta. En 1937, solo se consiguió reducir temporalmente el desempleo por debajo de los ocho millones. Además los costes financieros fueron inmensos: la deuda nacional aumentó de 22500 millones de dólares en 1933 a 40500 en 1939 (Jenkins, 2012, 306). A finales de 1937 (Otoño-Invierno) se produjo una dolorosa contracción de la economía. Se produjo una caída de los precios y de la producción de materias primas como el acero, textiles, algodón. Este desplome fue provocado como consecuencia de que el mercado estaba saturado y de la competencia de las importaciones extranjeras. Por tanto, se inició una pequeña crisis que chocó lógicamente con la buena tendencia de los años 30 pero que no tuvo graves secuelas. La recuperación fue rápida. ~ 36 ~ CONCLUSIONES La Revolución Industrial trajo grandes cambios. En este momento, se observa un nuevo avance en la investigación científica y tecnológica que tuvo un impacto real en la vida de la gente. Hay que destacar la importancia de Reino Unido por ser la primera potencia en alcanzar la industrialización, seguido de Estados Unidos, Francia y Alemania que en estos momentos estaban en pleno proceso de maduración industrial. La Segunda Revolución Industrial fue un gran momento para la historia de la humanidad pero también tiene hay que analizar algún aspecto negativo como es que prácticamente dos continentes enteros fueron explorados, divididos o colonizados por los imperios europeos y eso tenía consecuencias como que prevalecía el deseo de someterse unos países por otros y que únicamente se podía frenar mediante alianzas entre las potencias. El tema central del trabajo es el Crac de 1929 pero esta crisis no fue algo espontáneo, sino que fue el resultado de un proceso que se venía formando desde mucho tiempo atrás. Por ello, he comenzado mi trabajo desde la Primera Guerra Mundial. De la Primera Guerra Mundial he sacado una conclusión clara: Estados Unidos se convirtió en la primera potencia mundial, sustituyendo a Reino Unido. Aumentó su importancia en el panorama internacional, aprovechándose de la difícil situación que atravesaba Europa. Se convirtió en el principal acreedor europeo. Por otro lado, la mayoría de países europeos estaban muy debilitados, en plena decadencia y con necesidad de un proceso de reconstrucción. El final de la Primera Guerra Mundial marca los “felices años 20 en Estados Unidos”. En estos años Estados Unidos fue el centro neurálgico mundial de la modernidad y el progreso. Durante este periodo de tiempo los ciudadanos norteamericanos y el propio Gobierno se encontraban en una nube provocada por el gran crecimiento económico americano. Esta situación de gran prosperidad que vivía Estados Unidos contrastaba con la situación que vivían los europeos. De manera general Europa estaba arruinado y necesitaban apoyo económico para intentar salir de esa situación tan dramática. Este apoyo se le blindó Estados Unidos mediante créditos y préstamos aunque fueron de pequeñas cantidades y con poca duración en el tiempo. Los estadounidenses vieron la oportunidad de seguir creciendo y expandirse en los mercados gracias a su impulso interno y a la difícil situación de la industria Europa tras la Primera Guerra Mundial. Por tanto, decidieron elevar la producción exponencialmente sin tener en cuenta la idea de que Europa podría recuperarse y en este caso no necesitar productos americanos. En conclusión que llegó un punto en el que los niveles de oferta sobrepasaron a los niveles de demanda, convirtiéndose en oferta invendible. ~ 37 ~ Por otro lado, se empezó a invertir en el mercado bursátil. La bolsa jugaba un papel principal en la economía, Cada vez un mayor número de personas acudía a ella para tratar de obtener beneficios rápidos. Esta tendencia hizo que fuera creciendo cada vez más. La gente invirtió sus ahorros en la bolsa con la idea de que iban a ganar dinero y que era imposible perderlo y que por tanto las cotizaciones de las acciones bajaran de precio. Todo esto gracias a la publicidad y al gobierno. Otros casos como empresarios que no obtenían grandes resultados de ventas vieron que mediante la inversión bursátil podían contrarrestar esas pérdidas e incluso obtener beneficios mayores de los que le podía reportar su actividad habitual. Tras esta época de expansión y crecimiento económico estadounidense llegó el Crac del 29. El protagonista principal de esta crisis de 1929 es indudablemente Estados Unidos. Desde que acabara la Primera Guerra Mundial, se convirtió en el país más influyente del mundo. La crisis que tuvo su origen en Estados Unidos se extendió rápidamente al resto de países. Se había generado una falsa sensación de riqueza en la que todo el mundo estaba inmerso. En el momento que la bolsa empezó a caer, los inversores comenzaron a sufrir graves pérdidas y la economía se derrumbó. Llegados a este punto, inmersos en la debacle económica, resulta imprescindible analizar las medidas que llevaron a cabo los Gobiernos. Con esto me refiero a la intervención o no de los Estados en la economía. De manera general, nuestra propia experiencia nos sirve para argumentar que en épocas de bonanza los estados no intervienen ya que como todo va bien piensan que para que vamos a tocar nada y ya cuando se produce lo contrario y el país se encuentra en recesión es cuando el estado interviene para intentar corregir y solucionar el problema. A nivel personal considero que una manera de paliar los efectos de las crisis es tomando también decisiones en la época de bonanza sabiendo que posteriormente va a ver un periodo de crisis económica y que lo importante de las crisis es el efecto que van a tener. Una buena actuación de los gobiernos pienso que serviría para reducir los efectos de las crisis. En este caso, cuando se produjo la crisis económica presidía Hoover. Dicho presidente no hizo nada para pinchar la burbuja. En el momento que las actividades quedaron paralizadas, él defendía la idea de que podían autorregularse por sí mismas, sin ningún tipo de intervención. En definitiva, en vez de tomar medidas y así reducir los efectos de dicha crisis, prefirió no hacer nada. En estos momentos se vuelve la mirada hacia los trabajos de Keynes. Este economista defendía la necesidad de que el Gobierno tomara parte activa en los planes de reconstrucción tras la crisis económica. Aunque el debate sobre la influencia de las ideas keynesianas sobre el nuevo presidente de EEUU, Roosevelt, sigue abierto, parece claro que una parte de su programa económico se inspiró en la doctrina del economista inglés. Roosevelt consideró que el foco del problema se encontraba en la falta de poder adquisitivo y no tanto crediticio y por eso estableció un conjunto de leyes con el objetivo de estimular la inversión, crédito y generar empleo. ~ 38 ~ En un primer momento, estas medidas no gustaron a la gente. Se podrían definir como medidas impopulares pero necesarias para intentar salir de la crisis. Además tenían un gran enemigo: el Tribunal Supremo. Éste se encarga de velar por la constitucionalidad de las leyes y varias leyes del New Deal se declararon inconstitucionales. En conclusión, inicialmente el establecimiento de estas leyes no tuvo mucho éxito. Por este motivo, pego un giro táctico y en 1935 estableció reformas dentro del programa del New Deal. Estas reformas tuvieron una mayor aceptación de la gente en general y un mayor éxito y eso le sirvió a Roosevelt para ser reelegido en la presidencia de los Estados Unidos. La aplicación del programa fue agridulce: si bien el PNB aumentó, el desempleo siguió en cifras muy altas y la deuda casi se duplicó entre 1933 y 1939. En definitiva, considero que el New Deal se quedó lejos del resultado que se esperaba obtener, aunque sí que sirvió para evitar que la crisis fuera aún más profunda de lo que fue. En cualquier caso, el análisis de una crisis de tal entidad como la Gran Depresión ayuda a comprende mejor las circunstancias que lo rodearon, las políticas acertadas y las propuestas fracasadas. Parece extremadamente difícil predecir con exactitud las crisis económicas, a pesar de los ciclos, pero el ejemplo del pasado puede ayudar a las generaciones futuras a aplicar las recetas que han tenido éxito y a tratar de evitar repetir los errores. ~ 39 ~ REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS -Aceña, P.M. y Reis, J. (2000). Monetary Standard in the Periphery: Paper, Silver and Gold, 1854-1933. St. Martin´s Press, Londres. -Aldcroft, H. D. (2003). 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