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Matar para vivir; las maras de El Salvador. Estudio de los principales factores

Quijano González, Almudena

Abstract

Grado en Educación Social

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FACULTAD DE EDUCACIÓN DE PALENCIA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID MATAR PARA VIVIR: LAS MARAS DE EL SALVADOR. ESTUDIO DE LOS PRINCIPALES FACTORES TRABAJO FIN DE GRADO EDUCACIÓN SOCIAL AUTORA: ALMUDENA QUIJANO GONZÁLEZ TUTOR: JOSE LUIS HERNÁNDEZ HUERTA Palencia. 2 Las ideas generales y abstractas son la fuente de los mayores errores de la humanidad. J. J. ROUSSEAU 3 RESUMEN La violencia es uno de los grandes problemas sociales que afecta a la sociedad latinoamericana. En concreto, en El Salvador, requieren de especial atención las pandillas juveniles o maras al ser producto del fracaso de una sociedad voraz e injusta que crea las condiciones necesarias para empujar hacia ellas a los y las jóvenes. Éstos, a su vez, se destruyen socialmente a sí mismos y a sus comunidades. Por tanto, romper los círculos de la violencia demanda propuestas contrarias al modelo represivo llevado a cabo por los gobiernos; encaminadas a la inclusión real de los y las jóvenes en la vida social, económica, cultural y educativa del país en donde la Educación Social cumple un papel importante. PALABRAS CLAVE: El Salvador, maras, violencia, educación, inclusión. ABSTRACT Violence is one of the greatest social problems that affect Latin American societies. In particular, in El Salvador, special care must be taken on the so-called “maras”, youth gangs that are a result of the failure of a voracious and unjust society that creates the necessary conditions to inevitably absorb young people into them. These youths unwittingly destroy themselves and their communities. Therefore, in order to put an end to the non-stop violence, initiatives opposed to the government-run repressive models are required; initiatives aimed at the real inclusion of youth in the social, economic, cultural and educational fabric of the country, new initiatives where Social Education plays a primary role. KEYWORDS: El Salvador, gangs, violence, education, inclusion. 4 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN..............................................................................................................5 2. OBJETIVOS........................................................................................................................7 3. JUSTIFICACIÓN DEL TEMA ELEGIDO: RELEVANCIA Y RELACIÓN CON LAS COMPETENCIAS DEL TÍTULO...........................................................................8 4. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA..................................................................................11 4.1. El Salvador de la posguerra.........................................................................................11 4.2. Análisis del modelo socioeconómico capitalista y neoliberal.....................................13 4.3. Jóvenes y sociedad. Formas de relacionarse emocionalmente....................................15 5. METODOLOGÍA.............................................................................................................17 6. EXPOSICIÓN DE RESULTADOS.................................................................................19 6.1. Las maras.....................................................................................................................19 6.2. Principales maras de El Salvador: Mara Salvatrucha y Barrio 18...............................23 6.3. La cultura de la violencia.............................................................................................26 6.4. El Plan Mano Dura y las Leyes Anti Maras................................................................29 7. PROPUESTAS PEDAGÓGICAS DESDE LA EDUCACIÓN SOCIAL.....................32 7.1. Programas de prevención.............................................................................................33 7.2. Educación para la paz y la no violencia.......................................................................34 7.3. Entrenamiento en inteligencia emocional....................................................................36 7.4. Cooperación internacional...........................................................................................38 8. CONCLUSIONES.............................................................................................................40 9. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS............................................................................42 5 1. INTRODUCCIÓN Las pandillas juveniles, conocidas popularmente en El Salvador como “maras”, constituyen uno de los fenómenos sociales más impresionantes de la historia salvadoreña contemporánea. Para comprender mejor su complejidad, este estudio busca vincular la realidad de las pandillas con los acontecimientos históricos del país, el modelo socioeconómico excluyente y la cultura de la violencia en que vivimos. El fenómeno no es nuevo como objeto de estudio, pero es interesante exponer diferentes formas de abordarlo desde el punto de vista más humano, educativo y social. Se ha titulado este trabajo con el binomio muerte y vida en las maras, y por supuesto, no es aleatorio. Para la población en general, la muerte es la que produce mayor miedo mientras que la vida resulta más aceptable, si bien los problemas que ella conlleva en ocasiones incitan a la muerte. Visualizando una de las películas que tratan sobre maras, me llamó la atención el filo tan estrecho que separa un término del otro. Las y los mareros juegan y se debaten constantemente entre matar a otros para conservar su propia vida. Otro aspecto a destacar son las noticias que sobre este tema existen, unas veces con un tono más comprensivo y otras con uno más nocivo y morboso; podemos encontrar a modo de ejemplo titulares recientes como los siguientes: - La violencia de las pandillas dispara los homicidios en El Salvador 1 (26 de Abril de 2014, fuente: El País Internacional). “... la solución a la problemática de la violencia es “la aplicación de la pena de muerte” para los pandilleros, además de avalar las acciones de grupos de exterminio, dado que en su concepto si bien sus actos son ilegales pueden ser morales porque la ciudadanía está cansada ante la ola criminal...”. - La transición en El Salvador exige nuevas ideas para erradicar la violencia 2 (30 de Abril de 2014, fuente: El País Internacional). “No habrá soluciones instantáneas; es imposible resolver una problemática tan compleja de la noche a la mañana; hay que enfatizar que la delincuencia y la violencia en El Salvador son efecto de la desigualdad, la exclusión. Este abandono de gran parte de la sociedad es el generador del actual ambiente que nos afecta”. 1 http://internacional.elpais.com/internacional/2014/04/26/actualidad/1398471768_466576.html 2 http://internacional.elpais.com/internacional/2014/04/30/actualidad/1398825694_248870.html 6 - Violencia se desborda con más de 31 muertos 3 (24 de mayo de 2014, fuente: elsalvador.com). Esto nos lleva a plantearnos, si se trata de un fenómeno relativamente antiguo y conocido, ¿es una alerta social no escuchada?, es decir, no escuchada en el sentido que no se ha puesto remedio desde la voz de los propios mareros, sino desde personas ajenas como pueden ser los gobiernos que tienden a considerar la mejor manera para solucionarlo la ley del más fuerte. Lo que no se suele mencionar en los medios es que la mara, siendo parte de la estructura social, es una opción alternativa a las instituciones sociales tradicionales en El Salvador, pues actúa como una superinstitución para los jóvenes, ofrece un sentido de familia, educación de la calle, sus propias leyes, etc. Pero en vez de fortalecer las instituciones tradicionales sociales, se ha puesto en práctica la política antimara (Planes Mano Dura y Súper Mano Dura), explicada en las páginas siguientes, enfocada en la represión de las maras, en vez de prevención o reinserción. En conclusión, es posible encontrar bastante bibliografía sobre pandillas en Centroamérica y América Latina puesto que no es solo El Salvador donde podemos encontrarnos maras. De igual manera, se ha estudiado también el caso de España con la presencia de Latin Kings sobre todo en Cataluña y que en su mayoría son inmigrantes llegados desde diferentes países del sur de América, demostrando así la magnitud del fenómeno. En las páginas que siguen a continuación se intenta, de forma sintetizada, ofrecer una explicación sobre las maras, su historia, medidas tomadas para su eliminación y una línea de propuesta pedagógica de cara al presente y futuro. Desde la Educación Social, y más aún como persona comprometida con la creación de una sociedad mejor, es inaceptable el abandono de la juventud a su suerte, por lo que considero importante la reflexión y debate sobre diversas alternativas educativas que pretenden exponer lo perjudicial que es para una sociedad responder a la violencia con modelos más violentos, cuando contamos con otras habilidades que perfectamente son adecuadas para poner en práctica. 3 http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_completa.asp?idCat=47673&idArt=8800906 7 2. OBJETIVOS Generales: - Generar conocimiento acerca del fenómeno de las maras de El Salvador y sus principales factores. - Iniciar la reflexión a través de diferentes propuestas pedagógicas sobre el papel de la Educación Social en el trabajo con las pandillas. Específicos: - Exponer los antecedentes históricos y socioculturales que influyen en la formación de maras. - Dar a conocer las dos principales maras de El Salvador y las medidas gubernamentales llevadas a cabo para su eliminación. - Ofrecer alternativas de carácter educativo y social contrarias a la violencia como forma de prevención e inclusión de pandilleros y pandilleras. - Mencionar algunas de las estrategias sociales desde el ámbito de la cooperación internacional que han sido puestas en marcha. 8 3. JUSTIFICACIÓN DEL TEMA ELEGIDO: RELEVANCIA Y RELACIÓN CON LAS COMPETENCIAS DEL TÍTULO Definimos la Educación Social, tal y como se cita en los documentos profesionalizadores de la misma 4 , como el derecho de la ciudadanía que se concreta en el reconocimiento de una profesión de carácter pedagógico, generadora de contextos educativos y acciones mediadoras y formativas, que son ámbito de competencia profesional del educador/a social, posibilitando: - La incorporación del sujeto de la educación a la diversidad de las redes sociales, entendida como el desarrollo de la sociabilidad y la circulación social. - La promoción cultural y social, entendida como apertura a nuevas posibilidades de la adquisición de bienes culturales, que amplíen las perspectivas educativas, laborales, de ocio y participación social. El Real Decreto 1420/1991, de 30 de agosto, establece el título universitario oficial de Diplomado en Educación Social y las directrices generales propias de los planes de estudios conducentes a la obtención de aquel. En la primera de las directrices generales propias de los planes de estudios conducentes a la obtención del título oficial de Diplomado en Educación Socia se cita lo siguiente: “Las enseñanzas conducentes a la obtención del título oficial de Diplomado en Educación Social deberán orientarse a la formación de un educador en los campos de la educación no formal, educación de adultos (incluidos los de la tercera edad), inserción social de personas desadaptadas y minusválidos, así como en la acción socioeducativa” 5 . Teniendo en cuenta ambas definiciones, entendemos esta profesión como aquella que se orienta a generar cambios sociales conducentes a una mejora de la sociedad. La intención entonces, es facilitar las relaciones interpersonales, minimizar las situaciones de conflicto y propiciar nuevos caminos para el desarrollo personal, social y cultural. Las maras de El Salvador como objeto de estudio y las correspondientes propuestas pedagógicas que se plantean en este trabajo, encajan dentro de dichas definiciones. Para argumentarlo, vamos a 4 http://www.eduso.net/archivo/docdow.php?id=143 5 https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1991-24669 9 seleccionar algunas de las competencias específicas que se señalan en la “Guía del Grado de Educación Social de la Universidad de Valladolid” 6 : - E1. Comprender los referentes teóricos, históricos, culturales, comparados, políticos, ambientales y legales que constituyen al ser humano como protagonista de la educación. Detrás de cada proceso de intervención hay una historia que debe ser escuchada. Cada país, persona, comunidad tiene unas características que lo diferencian de otros. Comprendiendo la historia de El Salvador, en especial después de la posguerra; su modelo sociocultural arraigado a la violencia y el descuido de la educación en la adolescencia y juventud, tanto por instituciones públicas como por tradicionales (familia); y sus referentes legales represivos, podemos entender mejor la formación de maras. - E2. Identificar y emitir juicios razonados sobre problemas socioeducativos para mejorar la práctica profesional. - E4. Diagnosticar situaciones complejas que fundamenten el desarrollo de acciones socioeducativas. - E37. Producir medios y recursos para la intervención socioeducativa. Estudiando el fenómeno social de las maras y viendo que se ha convertido en un problema transnacional, consideramos desde el punto de vista de la educación social, la necesidad de criticar de forma argumentada las iniciativas inacertadas llevadas a cabo para tratar de solucionarlo, y ofrecer alternativas que estén encaminadas a una mejora para el bien común. - E18. Elaborar e interpretar informes técnicos, de investigación y evaluación de acciones, procesos y resultados socioeducativos. - E19. Realizar estudios prospectivos y evaluativos sobre características, necesidades y demandas socioeducativas. En particular, saber manejar fuentes y datos que le 6 http://www.feyts.uva.es/sites/default/files/PFG%202013-14.pdf 16 - Desean obtener prestigio ante los demás, además de tender a repetir las acciones de éxito. - Tendencia natural a agruparse y a identificarse con ese grupo de iguales. - Por regla general tienen resistencia a los cambios. - Tienen la necesidad de ver compensadas todas sus acciones. El proceso primario de socialización se convierte en fundamental en cuanto al papel educativo que juega la familia, ya que ésta garantiza la supervivencia física y es en ella donde se obtienen los aprendizajes básicos que serán imprescindibles para la inserción en la vida social. Además, a raíz de esos aprendizajes, nos relacionaremos emocionalmente de una u otra forma con el grupo de iguales y en general con la sociedad, pues nuestra realidad estará directamente influenciada por las experiencias vividas. Algunos de los puntos importantes a considerar que modulan el desarrollo efectivo y social son el estilo educativo de los padres y madres, sus actitudes ante la vida, las mismas relaciones entre los progenitores o carencia de alguno de ellos y su concepto de cómo deben ser educados los hijos e hijas. Siguiendo a Hernández Prados y Ortega (2004), podemos afirmar que la estructura familiar no determina la presencia de conflictos intrafamiliares, sino que son mucho más representativas otro tipo de características como la relación existente entre los miembros de la familia, las expectativas que los hijos creen que sus padres tienen sobre ellos y la comunicación existente en el entorno familiar. De esta manera, en los casos de familias desestructuradas por diversos motivos se debe prestar especial atención a las hijas e hijos que presenten algúnt tipo de problema, tales como: inestabilidad emocional, dependiencia excesiva de grupo, autoconcepto (problemas de apego), depresión constante... o cuando los problemas en el comportamiento sean más notorios como actos delictivos, agresividad, absentismo escolar, etc. En los párrafos anteriores se habla sobre la importancia de entender la etapa de la juventud desde una visión global, haciendo hincapié en la familia como núcleo primario de educación y en la sociedad como facilitadora o no de oportunidades. Las personas por naturaleza tendemos a agruparnos, y más aún cuando no encontramos el afecto o reconocimiento que necesitamos en nuestra familia o vemos como esas oprotunidades no se ofrecen por igual a todo el mundo, por lo que el grupo de iguales pasa a ser nuestra referencia. He ahí la importancia de contar con las herramientas adecuadas para saber manejar nuestras emociones y tener un cierto control sobre nosotras/os mismos. 17 5. METODOLOGÍA En toda investigación se hace necesario especificar los aspectos metodológicos a través de los cuales hemos llevado a cabo dicho trabajo; es decir los métodos y el procedimiento seguido. A continuación se hablará sobre el proceso de investigación y el camino que se ha elegido para abordar el objeto de estudio, así como también aportar una justificación acerca de por qué se ha elegido realizarlo de esta manera. Siguiendo a Pérez Gómez (2000) “… El problema de la investigación en Ciencias Sociales en general y en Educación en particular, reside en la peculiaridad del objeto de conocimiento: los fenómenos sociales, los fenómenos educativos. El carácter subjetivo y complejo de éstos requiere una metodología de investigación que respete su naturaleza…”. Por lo tanto, se entiende que la investigación educativa requiere de un modelo metodológico de investigación que contemple las peculiaridades de los fenómenos objeto de estudio. Contamos con una metodología de corte cuantitativo y otra de corte más cualitativo. Para este trabajo, por sus características, se seguirá una metodología cualitativa. Siguiendo a Mella, (1998) ésta asume el punto de vista del sujeto, tratando de “ver a través de los ojos de la gente que uno está estudiando. Tal perspectiva, envuelve claramente una propensión a usar la empatía con quienes están siendo estudiados, pero también implica una capacidad de penetrar los contextos de significado con los cuales ellos operan”. Para poder comprender acontecimientos y conductas, la investigación cualitativa opta por estudiarlos en el contexto en que ocurren. Esto da lugar a una concepción de la investigación donde los significados que las personas atribuyen a su conducta y a la de los demás, deben ser contextualizadas en el marco de los valores, prácticas y consiguientes estructuras de las que dichas personas y conductas forman parte. Así, el énfasis está puesto en la interpretación, es decir, en la comprensión del fenómeno social como un todo y el significado que ello tiene para sus participantes. La investigación cualitativa se basa en el supuesto de que cualquiera sea el ámbito donde los datos sean recolectados, el investigador solamente podrá entender los acontecimientos si los sitúa en un contexto social e históricamente amplio. A diferencia del método cuantitativo, no interesa probar o medir la existencia de cierta característica en un fenómeno particular, sino identificar la mayor cantidad de cualidades posibles de ese fenómeno. No se trata de que no exista teoría, sino de seleccionar, del cúmulo 18 de información recolectada, ciertos aspectos y hacerlo a partir de una perspectiva teórica. Se trata, entonces, de ir vinculando la información sobre las cualidades del fenómeno para obtener una construcción teórica de lo observado. En este estudio, por tanto, se pretende identificar un problema, comprenderlo a través del rastreo de la información disponible al respecto y analizarlo meticulosamente, para finalmente tratar de ofrecer soluciones o alternativas que puedan llevarse a cabo desde la acción social para minimizar las nefastas consecuencias de dicha situación. Se ha consultado gran variedad de bibliografía sobre el tema: textos acádemicos elaborados por profesionales de los distintos campos de las Ciencias Sociales, tesis doctorales, publicaciones en revistas científicas, además del visionado de documentales que esclarecen y apoyan la información escrita. La colaboración del antropólogo social y profesor de la Universidad de Costa Rica, Mario Zúñiga Núñez 8 , ha sido de gran ayuda a la hora de proporcionar bibliografía específica y de calidad en cuanto al fenómeno en sí y también en lo que se refiere al trabajo de campo llevado a cabo por diferentes profesionales. Dicho lo anterior, en cuanto a las limitaciones y validez del estudio, cabe señalar la dificultad del mismo a la hora de realizar el ya mencionado trabajo de campo. Al ser un tema delicado por la complejidad que entraña, no siempre es posible concertar entrevistas cara a cara con las personas implicadas, observación participante, etc. que dotan al estudio de unas garantías y un mayor rigor científico. Esta parte es analizada en este trabajo a través de la visión de las personas que si han tenido un contacto real con el grupo en cuestión. 8 Antropólogo por la Universidad de Costa Rica (ucr) y Maestro en Ciencias Sociales por flacso, Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Candidato a doctor en el programa de Estudios de la Sociedad y la Cultura de la ucr. Investigador del Departamento Ecuménico de Investigaciones (dei), del Instituto de Investigaciones Sociales (iis) y Profesor del la Escuela de Antropología (ucr), Costa Rica. Trabaja temas relacionados con violencia, economía, subjetividad y juventud. Como producto de investigaciones publicó: Cartografía de otros mundos posibles: el rock y reggae costarricense según sus metáforas (Costa Rica: euna, 2006); “Las dos familias: la sustitución de las relaciones primarias en tres relatos de vida de miembros de pandillas salvadoreñas”, Revista Digital de la maestría en Ciencias Penales de la Universidad de Costa Rica 1 (2009): 307-356, disponible en http://www.revistacienciaspenales.ucr.ac.cr/images/articulos/1_2009/simposio/ jovenes_y_violencia/Mario%20Zuniga%20Nunez.pdf, y “Las “maras” salvadoreñas como problema de investigación para las Ciencias Sociales”, Anuario de Estudios Centroamericanos (2010), en prensa. [email protected] 19 6. EXPOSICIÓN DE RESULTADOS 6.1. LAS MARAS Como se puede leer en puntos anteriores, las maras tienen su origen en el retorno a Centroamérica de enormes cantidades de emigrantes deportados desde México y Estados Unidos junto con la adhesión de jóvenes salvadoreños de sectores sociales marginados producto de los problemas de índole político, sociocultural y económico de la región. En El Salvador se habla de dos tipos de pandillas: las pandillas estudiantiles cuyos miembros forman parte de la población estudiantil; y las pandillas callejeras cuyos miembros normalmente ejercen un poder territorial sobre los barrios y que se caracterizan por la fuerte solidaridad, la rivalidad con otras pandillas, y sobre todo «la aceptación de sus miembros de ciertas normas, valores y formas de comunicación e interacción» 9 . Por lo tanto, para este estudio, es importante destacar que una mara es una pandilla callejera que, en el caso de El Salvador como veremos más adelante, suele referirse a las dos más grandes: la mara Salvatrucha o la mara 18. Aunque las definiciones sobre pandillas o maras varían, una definición que cuenta con bastante respaldo es la que las concibe como: «Aquellas agrupaciones juveniles estables que cuentan con una identidad grupal construida a través de la participación en actos violentos o delictivos, y que ofrecen unos patrones de identificación a sus miembros que les permite organizar su vida cotidiana» 10 . Están formadas por jóvenes de ambos sexos, aproximadamente de entre 10 y 30 años. A continuación algunas de sus características y actividades: - Apariencia física: poseen un estilo de vestir característico con ropas anchas, suelen tener una jerga propia pero sin duda destacan por sus tatuajes. Éstos desempeñan diferentes funciones, entre ellas, distingue el cargo o mando del pandillero/a, y dependen de la tarea que haya realizado. En los relatos de algunos de los pandilleros, sugieren que los tatuajes deben ser ganados a través de actos que se realizan en beneficio de las pandillas, por ejemplo un asesinato puede equivaler al “premio” de ganarse un tatuaje pudiéndose considerar también como biografías de sus vidas. 9 Santacruz y Cruz, 2001, 31. 10 http://www.centroamericajoven.org/sites/default/files/Demoscopia_Maras_y_pandillas__comunidad_y_policia_en_centro_ america.pdf 20 - Aceptación en una mara: relativamente sencillo si se cumple con una serie de rituales o acciones específicas, ya sea cumpliendo exitosamente una orden (robo, asalto o la muerte de una persona o rival), aportando artículos e información, soportando una paliza física, etc. En línea con esto, demostrar valor, saber manejar armas, lidiar con el peligro de morir son cualidades que los pandilleros necesitan tener. Es una prueba que mide su capacidad y su lealtad, al igual que una vez dentro cuentan con una serie de normas y sus correspondientes sanciones que variarán dependiendo del grado de incumplimiento de dicha norma. - Tema de género en las pandillas: a simple vista están formadas mayoritariamente por hombres, pero cada vez hay más mujeres que comienzan a formar parte de ellas. Suelen insertarse en grupos mixtos y se puede decir que muestran claros índices de participación en actividades delictivas de las pandillas, pero siguen ocupando una posición de subordinación similar a la que encuentran en otras esferas sociales, encargándose de cuidar a sus hijas e hijos. Importante darnos cuenta de todo lo que conlleva el que esos niños/as nacidos en una mara van a socializarse desde su primer minuto de vida con ese entorno. - Organización y jerarquía: el grupo básico y más local de una mara se denomina clica, la cual se organiza en el barrio. Varias clicas conforman una jenga (espacio de coordinación de clicas, en particular cuando hay muchas en una zona); la cual a su vez pertenece a una pandilla “madre” (con nombre propio). En lo referente a los poderes de mando dentro de la propia mara, por un lado está la visión de organización bien estructurada y jerarquizada y por otro el discurso de los pandilleros/as de que es algo horizonal. Dentro de la visión estructurada podemos separarlos de la siguiente forma: los mareros y pandilleros rasos (12-25 a 30 años) que cumplen funciones operativas y de ejecución, vida útil corta y visibles a la opinión pública. Y los niveles de mando y control que son líderes en calle y cárcel (20-30 años) siendo los beneficiarios económicos directos. - Actividades: refiriéndonos a las actividades delictivas que llevan a cabo y siendo su principal fuente de ingresos, se encuentran entre ellas el tráfico de drogas, además de su consumo habitual (alcohol, marihuana, cocaína, entre otras), contrabando y tráfico de armas, asesinatos, robos y extorsiones. 21 Para responder a la cuestión acerca de qué factores pueden llevar a una persona a querer introducirse en una mara necesitamos entender el problema tratando varios aspectos. Como plantea James Diego Vigil (2002), la mara actúa como una superinstitución para los jóvenes, ofrece un sentido de familia (hermandad), educación (de la calle), empleo (venta de drogas y otras actividades ilícitas) y orden (sus propias leyes internas); todo bajo el mismo techo. Es decir, representan comunidades que cubren una serie de necesidades afectivas y que brindan unas identidades que les permiten dar sentido a sus vidas en contextos marginalizados en los que sus opciones vitales y de desarrollo son muy limitadas. Viene a ser esa familia que, en la mayoría de los casos tras la revisión de los relatos de los pandilleros, ofrece el afecto y seguridad que no proporciona la familia de origen. Pero aunque es un factor de peso, la vinculación pandillera no sólo responde a problemas familiares, lo hace también frente a las expectativas, por el atractivo que ésta despierta en ellos, ya sea por los beneficios materiales o emocionales que obtienen (Santacruz, M.; Concha-Eastman, A.; y Cruz, J. M., 2001). En ella encuentran personas afines con las que comparten problemas similares, sus formas de ser y estar confluyen en un espacio compartido de ideas, prácticas, pensamientos, saberes que les sirven para relacionarse con la sociedad. Feixa (1998), basado en estudios realizados con diversas culturas juveniles, describe cómo los jóvenes utilizan los espacios de reunión (calles, bares, etc.) como lugares donde pueden disfrutar de cierta autonomía, en contraste con la autoridad adulta dominante en otras esferas de su vida (familia de origen, escuela o trabajo). Al carecer de libertad en el hogar, los jóvenes construyen «privacidad» en los espacios «públicos», donde los amigos y la interacción configuran un clima «familiar». La convivencia entre jóvenes pandilleros les «defiende contra la autoridad, dando lugar a la conformación de una nueva «familia» y a la generación de un estilo de vida diferente a los hegemónicos. No obstante, la autoridad familiar es sustituida por la que rige el orden de la mara o pandilla tal como ellos lo declaran: «[Pasar por los ritos para entrar en la pandilla]... es un pacto que indica que está entrando a una familia diferente a la que él tuvo en el pasado, que esta familia (...) sería más real, la realidad de la vida.» (Informante 3, marero líder, Pandilla 18, El Salvador) 11 . De acuerdo con Lahey, Gordon, Loeber, Stouthamer-Loeber y Farrington (1999), existen dos modelos para explicar la vinculación a las pandillas. Por un lado, están las teorías de la selección, cuya hipótesis es que algunos niños se vinculan a pandillas porque ya están comprometidos en conducta antisocial; por otra parte, las teorías de la socialización proponen 11 http://www.centroamericajoven.org/sites/default/files/Demoscopia_Maras_y_pandillas__comunidad_y_policia_en_centro_ america.pdf 22 que los niños son socializados en conducta antisocial durante o después de su vinculación a pandillas; por ejemplo, las razones de vinculación son búsqueda de autoestima, de poder, de protección, pero en el interior de la pandilla son estimulados a participar en actividades antisociales. No obstante, lo importante es entender que los dos modelos no son completamente incompatibles. Nos planteamos entonces si realmente son personas carentes de sensibilidad y violentas, siendo la única manera de solucionar el problema mediante la “mano dura” que estudiaremos más adelante; o por el contrario, existen una serie de factores o agentes (familia, barrio, educación, modelo económico-político-social,...) que han influido en que esas personas actúen así, pudiendo emplear estrategias de intervención educativa para minimizar dicha problemática. Como decíamos, si hacemos un rastreo de noticias u opiniones que circulan en la red, está presente el discurso en muchas personas, y reforzado por los medios de comunicación, la idea de grupo violento sin más motivo que la diversión y el ganarse la vida fácilmente a través del robo y extorsión de la población. Esta puede resultar una forma un tanto superficial de analizar el fenómeno, también es cierto que esta opinión dependerá de la cercanía que se tenga con dicho grupo, los posibles enfrentamientos ocurridos y como no, el conocimiento que se tenga sobre el tema. En los medios de comunicación circula el discurso que ha constituido la imagen hegemónica de las maras como generadoras del miedo social. Este discurso ha sido difundido por las instituciones gubernamentales y por las élites económicas–expresadas en la gran empresa privada–, las cuales han demandado respuestas efectivas para detener la violencia criminal. La violencia originada en las prácticas de las pandillas es vivida por los sectores populares, donde los jóvenes pandilleros se disputan el territorio y algunos de ellos cometen actos delictivos. La difusión de sus rostros y su permanente visibilidad, en los medios de comunicación, generaliza la sensación de inseguridad creada por las pandillas (IUDOP; 2004; Cruz y Santacruz, 2005). Por otro lado, aunque no se puede negar la participación de los pandilleros en estas actividades (delictivas), ni el daño que ocasionan a otras personas con su conducta violenta, no se agrupan, en principio, motivados por delinquir, sino porque en las pandillas ven un espacio de interacción y de ejercicio de poder con el cual no cuentan fuera de ella (Santacruz, 2001). 23 Es decir, aunque sus actos no son justificables de ninguna de las maneras, hay que hacer hincapié en todos los factores que rodean al fenómeno para tratar de ofrecer soluciones que se adapten a las necesidades reales de esta población. Muchas de estas personas han sufrido separaciones de personas queridas durante toda su vida, por lo que la mara tiende a compensar eso; una falta de autoestima, de seguridad, de reconocimiento, de cariño y el sentimiento de soledad. Es una forma de dar sentido a su vida aunque sean conscientes que les puede llevar fácilmente a la muerte. 6.2. PRINCIPALES MARAS DE EL SALVADOR: MARA SALVATRUCHA Y BARRIO 18 En El Salvador, como se anticipaba en párrafos anteriores, hablamos de dos pandillas principales, cuyos orígenes están en la ciudad de Los Ángeles: la Mara Salvatrucha (MS) y el Barrio o Calle 18 (18th Street). Estas pandillas se encuentran conformadas, a la vez, por subgrupos conocidos como clicas, las cuales protegen ciertos territorios o barrios y poseen, en algunos casos, su propio nombre. Las pandillas MS y 18, como se les conoce, son enemigas acérrimas y la trasgresión de territorios controlados por cada una de ellas se defiende con armas y, si es necesario, hasta con la propia vida. Algunos de los tatuajes señalan la pertenencia al grupo con letras y números que identifican a la mara o pandilla. La Mara Salvatrucha por ejemplo, utiliza como uno de sus símbolos el número «13» o las letras MS, dibujadas de distintas maneras. En la pandilla 18 se utiliza el mismo número que le da nombre. En ambos casos se presentan combinaciones extrañas de números arábigos con números romanos e incluso con nomenclatura de lenguas indígenas y a veces diseños que se suponen son autoría de quien los porta. Otros tatuajes se refieren a las experiencias personales de cada individuo: la vida en la prisión (cárceles, las torres), las penas y alegrías vividas (cara feliz y cara triste, los payasos), la perdición (los dados), la muerte de seres queridos especialmente compañeros de pandilla (signos acólitos, lágrimas), la dificultad para abandonar la vida de marero (la telaraña), y lo que conlleva ser marero (tres puntos que representan la mara, la cárcel y la muerte) 12 . Como afirma Emilio Goubaud (2008), al analizar el comportamiento de los y las jóvenes pertenecientes a estos dos grupos se constata que ambas pandillas invierten su tiempo en actividades similares como se expone anteriormente, la mayoría de sus miembros ingresa 12 http://www.centroamericajoven.org/sites/default/files/Demoscopia_Maras_y_pandillas__comunidad_y_policia_en_centro_ america.pdf 24 voluntariamente y el tiempo de prueba suele ser igual en las dos. En ambas se coincide en que la violencia es lo principal que les sucede al ingresar en la mara. El ingreso de los nuevos miembros depende en primer lugar del líder de la pandilla o de la decisión grupal y por último de la decisión individual del aspirante. Hay un dato interesante y es que los integrantes ya consumían drogas antes ser miembros, pero el consumo se incrementa durante su permanencia en los grupos o prueban otras drogas como la cocaína y el crack, ya que la mayoría se inició con marihuana. Ambos grupos son de carácter transnacional; poseen adeptos en Guatemala y Honduras, además de sostener relaciones con maras locales. Algo a destacar es que, en su mayoría están constituidas por menores de edad y un número reducido de adultos, quienes usualmente ostentan los cargos directivos de las clicas. A pesar de su condición de menores, presentan conductas ajenas a las propias de un niño/a, al verse forzados por su contexto a convivir en un entorno marcado por violencia social. Como exponen las autoras Rhina Cabezas Valencia, Juncal Gilsanz Blanco y Lucía Sampayo (2008), existe dentro de los mareros un subgrupo con características especiales: se trata de un grupo perteneciente a la clase media, que se relaciona con las maras especialmente por el tráfico de drogas. Éstos distan mucho del fenotipo regular de los mareros con tatuajes y vestimenta que los identifican. Por el contrario, asisten a universidades y terminan carreras como derecho y administración de empresas; estudios financiados por las maras con el objetivo de que, una vez finalizados, presten sus servicios profesionales a los intereses del colectivo. De esta manera, el fenómeno evoluciona por una vía que hace más difícil controlarlo, tanto por el perfil de sus miembros, como por sus actividades o el territorio que ocupan, entre otros aspectos. Una cuestión que se plantea es, si ambas son pandillas que cometen una serie de actos delictivos y violentos donde sus miembros siguen un patrón similar de comportamiento, porqué el odio y la lucha entre ellas. Pues bien, la respuesta puede ser porque es algo que siempre ha sido así y/o también si nos fijamos en las experiencias vitales anteriores a la inclusión en la mara. Si hechamos un vistazo a las entrevistas realizadas por Mario Zúñiga, (2013) a personas pertenecientes o que pertenecieron tanto a la MS como a la 18, se observa a través de varios ejemplos como es el periodo de la niñez el que ha marcado sus vidas, pues han sufrido mucho dolor y pérdidas de personas queridas que en unos casos va a ser más fácil superar que en otros; siendo la mara que acoge su “todo” frente al resto que no vale la pena. De acuerdo con este autor, si aceptamos esta premisa se podría lanzar una hipótesis que permita entender la violencia desmesurada que se prodigan entre pandillas: la dicotomía 25 absoluta entre pandillas se sustenta en vivencias y heridas de niñez, que estas organizaciones saben instrumentalizar por medio del conflicto y la agresión. Según esta explicación la radicalización de la agresividad entre pandillas sería posible porque existen detrás de ellos vínculos primarios quebrantados de manera abrupta o paulatina que causan heridas subjetivas de una dimensión tal, que sirven como aliento para integrarse a las dinámicas delictivas y de eliminación del otro. Es interesante igualmente fijarnos en las respuestas de algunos/as integrantes o ex integrantes de las maras sobre ciertas preguntas que plantearon en diferentes cuestionarios. Llama la atención las ventajas y desventajas que dicen tener de pertener a una pandilla. A continuación se muestran en las siguientes gráficas 13 . 13 Cruz y Portillo Peña, 1998. 32 7. PROPUESTAS PEDAGÓGICAS DESDE LA EDUCACIÓN SOCIAL Normalmente se supone que las pandillas y maras están integradas por jóvenes que viven en la calle o que cuando eran niños fueron de la calle, pero la mayoría de las investigaciones resaltan que estos jóvenes disponen en su mayoría de un hogar, aunque sea precario y conflictivo. También se destaca que la mayoría de los pandilleros después de abandonar la escuela ejercen un trabajo o lo tratan de encontrar, contando con una formación escolar que supera la media. Muchos se muestran desconformes con la escuela y no es raro que abandonen sus estudios a causa de su comportamiento rebelde. En un estudio realizado en Guatemala, los investigadores se impresionaron por la capacidad de los mareros para comentar la política y los actos sociales del país. En El Salvador, los mareros se muestran casi todos alfabetizados y muchos tienen una formación escolar por encima de la media. Casi la mitad fue a la escuela hasta el noveno grado 19 . En el relato de algunos pandilleros está presente la preocupación por su futuro sabiendo lo difícil que es salir de la mara. La misma mara los puede terminar matando por verlos como traidores. Otros piensan que una vez fuera las oportunidades con las que cuentan no son mejores que seguir siendo pandillero; la mayoría es fácilmente identificable por sus tatuajes y eso origina prejuicios, por ejemplo cuando solicitan un empleo. Contando con estas premisas, vemos que en su mayoría son personas formadas en la medida de sus posiblidades y que demandan ser escuchados e incluídos. Se puede ver a continuación en estas gráficas 20 . 19 http://www.envio.org.ni/articulo/1161 20 Cruz y Portillo Peña, 1998. 33 Desde la educación social se pueden ofrecer herramientas que ayuden en ambas vertientes; por un lado, prevención para evitar la entrada de adolescentes y jóvenes en las pandillas y por otro, acompañamiento y reinserción en el proceso de salida. A continuación, se pretende incidir en ambos sentidos con la mirada puesta en la educación y cooperación como ejes principales. 7.1. PROGRAMAS DE PREVENCIÓN La prevención ante cualquier problemática es principal y de vital importancia porque nos permite anticiparnos a una dificultad, informar sobre algo, etc. y dotar a las personas de conocimientos necesarios en su vida diaria. En el caso concreto que nos ocupa, contamos con algunas propuestas en el campo de la prevención social que se han puesto en marcha desde diferentes organismos en El Salvador. Algunas de ellas son: La Nueva Generación XXI, el Polígono Industrial Don Bosco, el Proyecto Nehemías y la Asociación MOJE 21 . Estas iniciativas tienen como enfoque principal la prevención primaria y secundaria; y también promueven el rol activo del joven en la participación en organizaciones comunitarias. A modo de resumen podemos decir que, aunque cada una tenga sus peculiaridades, se centran en ofrecer a los y las jóvenes habilidades sociales para ser capaces de tomar decisiones sobre sí mismos, sentimiendo de pertenencia al grupo frente al de soledad y oportunidad de crear empresas juveniles como marco de productividad y fuente de ingreso sostenible. A nivel público también se crearon el El Salvador programas de prevención destinados a las maras. Esto es el Programa JóvenES con los proyectos de Mano Amiga y Mano Extendida. Mano Amiga es un programa de prevención pandilleril vs. programa de intervención temprana para jóvenes en riesgo de crimen, pandillas, adicciones a drogas, embarazo precoz. Mano Extendida, por su parte, es un programa de rehabilitación y reinserción de pandilleros, menores infractores, personas adictas a las drogas y niños de la calle 22 . La participación juvenil en organizaciones comunitarias y sobre todo los jóvenes como protagonistas de dichas organizaciones es la clave para su empoderamiento. La desatención juvenil en El Salvador y las maras son un problema de gran embergadura, por lo que se necesita prestar especial atención a las familias y la educación en general, a la vez que apoyar a la juventud frente al fracaso de algunas instituciones sociales y las leyes represivas 21 http://media.wix.com/ugd/b9eda6_5fadea308bdebdc3a3edd45b73fc77fa.pdf 22 http://www.google.de/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=9&ved=0CF8QFjAI&url=http%3A%2F%2Fciprevica .org%2Fdownload%2Fsonja_wolf.ppt&ei=a1SPU_HeBIakO_mMgYgD&usg=AFQjCNEsE7piqUnrUJHq4hiKGMprI7Af6g 34 impuestas por los gobiernos. Es decir, crear espacios sociales, como los expuestos anteriormente, preventivos y alternativos a la opción de las maras, pero también trabajar con las personas que deciden abandonar su modo de vida como pandilleros y pandilleras para reinsertarse socialmente. 7.2. EDUCACIÓN PARA LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA La denominada cultura de paz es el conjunto de valores, actitudes y comportamientos que reflejan el respeto de la vida, de la persona humana y de su dignidad, de todos los derechos humanos; el rechazo de la violencia en todas sus formas y la adhesión a los principios de democracia, libertad, justicia, solidaridad, cooperación, pluralismo y tolerancia, así como la comprensión tanto entre los pueblos como entre los grupos y las personas sin importar sexo, etnia, religión, nacionalidad o cultura 23 . Dentro de esta definición, se nombran valores básicos para una convivencia sana. Sabemos que es tarea complicada que se puedan cumplir todos ellos, pero he ahí la importancia de promover la educación para la paz y la no violencia en contextos especialmente delicados como el caso de las pandillas. Dentro de este gran bloque se encuentran diferentes temáticas y contenidos que se consideran imprescindibles para trabajar con las maras una vez deciden abandonar el grupo. Algunos responden claramente a los principios de democracia, tolerancia; mientras que otros se enmarcan más concretamente dentro de la cooperación, pluralismo y solidaridad. Se resumen a continuación los que consideramos más destacados o necesarios: - Habilidades sociales: vistas como un conjunto de comportamientos interpersonales que se pueden entrenar y mejorar. Podemos señalar entre otras saber relacionarse socialmente con los y las demás, capacidad para expresar tus propias opiniones respetando las del resto de personas, poder ponerse en el lugar de otro, aceptar responsabilidades y tomar decisiones. La mayoría de las y los pandilleros cuentan con una autoestima y seguridad en sí mismos dañada debido al escaso o nulo apoyo y reconocimiento recibido a lo largo de su vida y desde su primera infancia, por lo que trabajar en estos aspectos cobra especial importancia. - Mediación y resolución de conflictos: la mediación vista como una negociación cooperativa, en la medida que promueve una solución en la que las partes implicadas obtienen un beneficio y no sólo una de ellas, es decir, se trata de que no existan 23 http://fopaz.org/institucional/cultura-de-paz 35 ganadores y perdedores, y de que la forma de gestionar los conflictos no sea mediante el uso de la violencia. - Educación afectivo-sexual: cuyo principal objetivo sea fomentar una sexualidad positiva, sana, no reduciéndola a una mera prevención de riesgos o asociándola con las relaciones sexuales exclusivamente genitales, ni coitales, sino una sexualidad y una erótica más global. Esto es, ofrecer información para prevenir enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados sobre todo en los más jóvenes, a la vez que dotar a las pandilleras de la suficiente información para que se crean y sean las únicas dueñas de su cuerpo; y a los pandilleros en la toma de conciencia de su no derecho a decidir sobre el cuerpo de ellas. - Prevención de drogodependencias y programas de desintoxicación: tan importante es la prevención como, una vez se ha detectado un problema importante en el consumo de drogas, la ayuda necesaria para dejarlo mediante actividades y personas alternativas a ese círculo donde no se tenga un contacto continuo con las mismas. - No más leyes represivas: consideramos que la represión como propuesta para combatir el problema de las maras no es la solución, aún así somos conscientes de que es algo que se escapa de nuestro alcance. - Formación y orientación laboral: como hemos podido ver en las respuestas de los pandilleros lo que más desean es poder trabajar, o en su caso, formarse para después obtener un empleo digno. Por lo tanto, es necesario el seguimiento, acompañamiento y apoyo en todo ese proceso. - Sensibilización a la población en general: los prejuicios que las personas pueden construir acerca de las y los mareros, apoyados por los medios de comunicación, perjudican gravemente la posterior reinserción de aquellos/as que voluntariamente desean salir de la pandilla. Para trabajar estas propuestas somos conscientes de la importancia de educar las emociones tanto a nivel preventivo, como una vez se ha formado parte de una pandilla y se está dispuesto a salir de ella. Éstas son el motor más importante de nuestra conducta. 36 7.3. ENTRENAMIENTO EN INTELIGENCIA EMOCIONAL (I.E.) El interés por la inteligencia emocional ha aumentado mucho en los últimos años, constatándose la importancia que tiene un buen manejo de las emociones para la satisfacción personal y para mantener una buena relación con los que nos rodean. Tal y como afirman Penagos, Rodríguez, Carrillo y Castro (2006), en las interacciones tempranas con los cuidadores primarios es cuando aprendemos un modelo de relación que posteriormente repercutirá en los nuevos contactos con otras personas. Los teóricos del apego afirman que esos modelos son representaciones mentales, los cuales incluyen expectativas sobre sí mismo y sobre los demás, dentro del contexto de las relaciones afectivas. Los vínculos de apego que se establecen en la infancia marcan en gran medida la forma de relacionarnos, ver y sentir el mundo a medida que vamos creciendo. La seguridad y confianza en el otro nos da una base segura para explorar el mundo y vivir la vida con menos ansiedad. Como señalan Gilar, Miñano y Castejón (2008), existen dos concepciones diferentes de I.E. Una es considerada como la combinación de una serie de atributos relacionados de forma muy estrecha con la personalidad, distinta del coeficiente intelectual y relacionada con competencias referentes al logro académico. La otra concepción la define como la capacidad para percibir y entender información emocional. El término I.E. fue introducido por Salovey y Mayer (1990) para referirse a la capacidad de manejar las emociones y ayudar con ello a canalizar las mismas de un modo positivo y constructivo, definido como “la habilidad para percibir emociones; para acceder y generar emociones que faciliten el pensamiento; para comprender emociones y conocimiento emocional, y para de forma reflexiva regular emociones que promuevan tanto el crecimiento emocional como el intelectual”. En opinión de estos autores, la I.E. comprende cinco capacidades fundamentales: reconocer las propias emociones, saber manejar las propias emociones, mantener la propia motivación, reconocer emociones en los demás y crear relaciones sociales. Haciendo referencia a los modelos explicativos, nos encontramos en primer lugar, con el Modelo de cuatro ramas de Mayer y Salovey (1997), que divide la Inteligencia emocional en cuatro áreas de habilidades: percepción emocional, facilitación emocional, comprensión emocional y regulación emocional. En segundo lugar, destacar el Modelo de Competencias Emocionales de Daniel Goleman (1995) que definía la I.E. como “un conjunto de habilidades que incluyen el autocontrol, entusiasmo y persistencia y la capacidad para motivarse a uno 37 mismo”. La canalización correcta de las emociones permite calmar situaciones de ansiedad y estrés, empatizar con los demás y buscar soluciones creativas ante emociones negativas. Se trata de la habilidad para “controlar los impulsos y retrasar la gratificación, para regular los estados de ánimo de uno y no dejar que la aflicción inunde la habilidad para pensar, empatizar y esperar”. Este modelo señala que los principales componentes de la I.E., están basados en el modelo de Salovey que incluye a las inteligencias personales de Gadner (Goleman, 1995): conocimiento de las emociones, control de las emociones, capacidad de automotivación, empatía y control de las relaciones. El tercer Modelo Multifactorial de Bar-On (citado en Vallés y Vallés, 2003), basado en una conceptualización multifactorial de la inteligencia emocional, integrada por varios componentes factoriales: a) Intrapersonales, entre los que se incluyen el autoconcepto, la autoconciencia emocional, la asertividad, la independencia y la actualización; b) Interpersonales entre los que se incluyen la empatía, la responsabilidad social y las relaciones interpersonales; c) Adaptabilidad entre los que se incluyen la prueba de realidad, la flexibilidad y la solución de problemas; d) Manejo del estrés entre los que se incluyen la habilidad de control del estrés y el control de impulsos; e) Ánimo y motivación entre los que se incluyen el optimismo y la felicidad. La familia, como hemos visto, ocupa un papel destacado en el desarrollo de nuestra personalidad. Tan influyente es que marca de cierta manera el curso de nuestra forma de relacionarnos socialmente, por lo que también es interesante el trabajo con ellas desde el punto de vista educativo. Una familia que apoya a sus hijos e hijas a la vez que los educa manejando sus emociones y poniendo en práctica la teoría de las habilidades sociales, es más probable que éstos y éstas crezcan con más seguridad y autoestima necesarias para enfrentarse a los problemas que la sociedad plantea. Como vemos, entender las emociones no solo es beneficioso a nivel individual sino también a nivel grupal, social. Nos conduce a un estado de bienester con nosotras y nosotros mismos y con lo que necesitamos para estar en armonía con el resto, primordial en el caso de las pandillas. Se trata, a fin de cuentas, de ofrecer a las personas la oportunidad de ser un sujeto activo y tener voz sobre sí mismo en todo momento. 38 7.4. COOPERACIÓN INTERNACIONAL Siguiendo a Pérez, A. y Sierra, I. (1998), la cooperación internacional es entendida como la interacción creativa entre los Estados, la promoción del diálogo y el acercamiento para resolver problemas comunes a partir del entendimiento y no del enfrentamiento... La realización de la cooperación internacional en la esfera política tiene como resultado el fortalecimiento de la paz y la seguridad internacional, así como el enfoque coordinado de problemas que afronta la comunidad internacional. Este gran ámbito engloba proyectos de educación, salud, sostenibilidad, formación y empleo, cohesión social, entre otros. Las ya mencionadas autoras Cabezas, Blanco y Sampayo nos hablan sobre las relaciones entre la Unión Europea (UE) y la región centroamericana, haciendo referencia a que se encuentran fundamentadas en el fomento del proceso de integración y las relaciones comerciales en la región. Asimismo, la UE ha mostrado su apoyo al desarrollo de Centroamérica a través de la articulación de diversos programas de ayuda al desarrollo. Se plantean, de este modo, relaciones birregionales enfocadas a la intensificación de la cooperación en tres ámbitos prioritarios: promoción y protección de los derechos humanos, fomento de la sociedad de la información y reducción de los desequilibrios sociales. En un plano más concreto, se definen como ejes fundamentales de la cooperación entre la UE y El Salvador: 1. El crecimiento equitativo y sostenible de la economía y el empleo. 2. La eliminación de las secuelas del conflicto armado, que provocan un alto índice de delincuencia e inseguridad pública. En este sentido, se plantea como objetivo general la reducción de la delincuencia juvenil y la mejora de la seguridad ciudadana en las zonas urbanas, que concentran la mayoría de población, reduciendo a la mitad el número de delincuentes menores de edad; y el objetivo específico de multiplicar la cantidad y la calidad de las oportunidades de educación, formación y empleo, el desarrollo personal y la integración de los jóvenes en situación de riesgo, especialmente en la zona metropolitana de San Salvador. Se ha pretendido tener presente el objetivo de cohesión social para trabajar la prevención de la violencia juvenil y la readaptación socioeconómica de mareros. La seguridad ciudadana sigue siendo uno de los retos más importantes para El Salvador, por lo que algunos de los ejes en los que se ha basado la cooperación han sido teniendo esto como meta. 39 Se da especial importancia a la cohesión social puesto que es una forma de compartir y comprender las diferencias existentes en una sociedad además de una forma de convivir. Pero se necesita una participación social efectiva y activa, es decir, se tiende a ver a las personas, sobre todo de países en desarrollo como objetos necesitados de las políticas públicas y por ello, actores pasivos. Pues bien, se debe intentar que el tipo de colaboración sea de tipo horizontal donde la cooperación se efectúe entre ambos agentes, tanto los que reciben como los que ofrecen. Concretamente, vamos a mencionar algunas propuestas como por ejemplo el programa “Eurosocial” 24 . Es un programa regional de cooperación con América Latina promovido por la Comisión Europea que pretende contribuir a generar procesos de cohesión social a través del fortalecimiento institucional y la promoción de políticas públicas en los sectores de administración de la justicia, educación, salud, fiscalidad y empleo. Su método principal de trabajo es el intercambio de experiencias y conocimientos entre Europa y América Latina para que las autoridades públicas latinoamericanas puedan fortalecer e introducir herramientas innovadoras que les ayuden en el proceso de implementación de políticas que fomenten la cohesión social. Otra de las propuestas es “El Programa Conjunto Reducción de Violencia y Construcción de Capital Social en El Salvador de Naciones Unidas” 25 . A grandes rasgos, este programa fue creado para generar condiciones que contribuyan al desarrollo humano, el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática y la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio a través del fomento de la seguridad y convivencia ciudadana, con la participación activa y protagónica de los y las jóvenes y mujeres. En definitiva, la cooperación internacional debe contribuir a generar procesos de cambio beneficiosos. En el caso de El Salvador, hemos visto que existen diversas problemáticas a las que se debe prestar atención en cuanto al cumplimiento de los derechos humanos, pobreza, violencia, desatención juvenial, etc. y derivado en parte de ello el pandillaje. Intentar erradicar las maras nos parece un tema complicado, pero pensar en esa misma forma de asociación juvenil con un cambio completo de los valores, intereses y actividades, se puede ver como una posibilidad de inclusión de la población joven en El Salvador. 24 http://justicia.programaeurosocial.eu/index.php?PHPSESSID=v7rofaiptcibprsl9k19fvisv6&nIDMenu=13&nIDSeccion 25 http://www.nacionesunidas.org.sv/fodm-paz/odm/quienes-somos 40 8. CONCLUSIONES A lo largo de este trabajo se ha intentado explicar un problema de carácter social que afecta con mayor magnitud al centro y sur de América, pero que con el flujo de las migraciones también se ha extendido y llegado a nuestro país. Se ha focalizado en el estudio de las maras salvadoreñas junto con la historia de violencia armada y posterior violencia social al ser uno de los tres países, con Guatemala y Honduras, donde hay gran presencia de mareros y formas violentas de actuación de los mismos. En este sentido, en El Salvador las maras han seguido un proceso de complejidad y criminalización frente a la ausencia durante mucho tiempo de políticas de prevención y al excesivo énfasis en políticas de represión, las cuales fueron implementadas sin considerar la complejidad del fenómeno. La familia en su papel de agente primario de socialización tiene que asumir ciertas tareas educativas y en muchos de los relatos de (ex)mareros vemos que no ha sido así. De igual manera, muy poco se ha hecho por reforzar la capacidad de la familia salvadoreña para poder criar y educar a sus hijos e hijas; aunque sí se han puesto en funcionamiento políticas de prevención de la violencia intrafamiliar, aún existe un gran número de niños y niñas que viven en condición de vulnerabilidad debido a patrones educativos basados en modelos culturales de castigo físico y psicológico. No se trata de hacer responsable únicamente a la familia del ingreso de los jóvenes a las maras, puesto que como se ha visto, a veces no es el factor más importante. Pero sí de subrayar que todo ello junto con otro gran cúmulo de factores macrosociales, incrementan las posibilidades de que la juventud se encuentre desorientada, con un futuro incierto y tienda a llenar ese vacío integrándose en una mara y todo lo que ello implica. Se han ofrecido algunas sugerencias o líneas de acción que, desde la educación social, se pueden llevar a cabo para el trabajo con pandillas. No son novedad en cuanto a algunos de los contenidos que se exponen puesto que ya han sido desarrollados por otros autores y autoras que han escrito sobre el tema. Aún así, se considera necesario insistir en la prevención para evitar que futuros jóvenes sigan el paso de sus predecesores, y en la reinserción de mareros y mareras que desean reorientar su vida. En consonancia, es tarea principal la concienciación de gobiernos y de la población salvadoreña en general acerca de que la represión no es la solución al problema del pandillaje y de que los planes de Mano Dura llevados a cabo por el gobierno han sido un error que han pagado todos y todas. 41 ¿Porqué en El Salvador, Guatemala y Honduras las maras llegan a un nivel de violencia que no logran las pandillas en Nicaragua? Nicaragua igual que los otros países ha sufrido una larga historia de distintos problemas sociales, pero las pandillas nicaragüenses no constituyen un fenómeno tan violento como en los otros países. Según José Miguel Cruz, uno de los expertos principales en maras y pandillas en Centroamérica, puede que el paso del sandinismo (corriente política), como resultado de la revolución nicaragüense, dejó profundas huellas en los modos de organización ciudadana y en la relación de ellos con las autoridades, particularmente con las de seguridad pública. A diferencia del resto de países de la región, se fomentó la organización vecinal de las comunidades para tareas de seguridad y desarrollo. Así, la participación ciudadana habría servido como contención a los procesos de marginación y exclusión social de los cuales se alimentan las maras en los países vecinos 26 . En relación con lo anterior, entendemos que las maras como forma de asociación juvenil pueden ser beneficiosas siempre y cuando cambien sus valores culturales y su mecanismo de defensa expresado mediante violencia. Es decir, reeducar la forma de supervivencia que presentan en la actualidad. El mensaje social lanzado con la creación de la ley Antimaras deja ver la idea que se tiene acerca de ellas; personas irrecuperables para el funcionamiento “normalizado” de la sociedad por lo que cuanto antes se eliminen antes se acaba el problema. Pero como cita Reguillo (1999), “la marginalidad y la exclusión son condiciones que se aprenden, se vuelven piel, se hacen conducta y ésta es una violencia mayor”. 26 http://media.wix.com/ugd/b9eda6_5fadea308bdebdc3a3edd45b73fc77fa.pdf