scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Imágenes, utopías y persuasión en Cervantes: el engaño a los ojos

Blasco Pascual, Francisco Javier

Abstract

Producción Científica

Full text

GUANAJUATO EN LA GEOGRAFÍA DEL QUIJOTE XXVI Coloquio Cervantino Internacional Trascendencia de Cervantes en las artes 2~!?. UníYersfdad • Fund'ación C~rvantlnt. d'o Mblc:o,A.C. eompromTso de todos • .. Guanajuato Museo lconogrófico de1 Qvi~ e Índice Presentación por Onofre Sánchez Menchero DIRECTOR GENERAL MUSEO lcONOGRÁFICO DEL QUIJOTE De cómo Cervantes, algunos exilios y México tienen algo en común, y de cómo otros cómos Carmen Boullosa Imágenes, utopías y persuasión en Cervantes: el engaño a los ojos Javier Blasco Los trabajos de Persiles y Sigismunda, recepción, caminos y actualidad. Una mirada iconográfica Nieves Rodríguez Valles Instancias del cervantismo contemporáneo en los Estados Unidos Ignacio M. Sánchez Prado Cuerpo contra cuerpo Margo Glantz Derroteros y derrotas para un nuevo cervantismo. Fernando Iwasaki Cauti Digestivos y entremeses: la comida cervantina Aurelio González El Quijote, el castigo del éxito Avelina Lésper 11 15 39 65 109 119 135 155 189 7 El imaginario cervantino ejemplar y el nuevo lenguaje de la telenovela Arturo Díaz Sandoval Don Quijote, fan Albetto Chimal Fabular Ana García Bergua Don Quijote, cosplayer Benzardo Fe111ández, Bef El Quijote, en viñetas Francisco Haghenbeck Sobre el arte dramático de Cervantes. La configuración y presentación sugerida de lo maravilloso en El rufián dichoso Dann Cazés El mundo cervant ino y los medios audiovisuales de comunicación en España: radio y televisión Ana Vega Toscano La teatra lidad de los entreme ses cervant inos Miguel Sabido Apuntes e hipótesis sobre Cervantes, sus personajes y la música Pepe Rey DE LOS AUTORES ADDENDA GRÁFICA 195 211 223 233 241 249 273 295 319 345 XXVI Coloquio Cervantino Internacional ABSTRACT Imágenes, utopías y persuasión en Cervantes: el engaño a los ojos JAVIER BLASCO Profundizando en este campo de investigación, Berelson y Steiner coinciden en que la gente prefiere ver y escuchar mensajes favorables a sus presuposiciones, de tal manera que se resiste a aceptar los indicadores que se pronuncian contra las mismas. (EuLALIO FERRER, Comunicació11 y opi11ió11 pública, Valladolid, Agilice Digital, 2016) La importancia de lo visual en la obra de Cervantes (imágenes fijas o representaciones dramáticas en las que lo visual constituye el eje temático fundamental) está íntimamente relacionada con una mirada crítica a la utilización de la cultura por parte del poder. Con este presupuesto, propongo leer dos fragmentos del Persiles que resultan especialmente relevantes al respecto, y lo haré con la ayuda de retóricas como las de Carvallo, manuales de predicación como el de Diego de Estrella o tratados de pintura como El pincel, de Espinosa. De alguna manera este trabajo pretende revisar (con ánimo de confirmarla) la sugerente tesis de Carolyn Lukens-Olson, para quien "Persiles's brand of heroics is different in kind from the typical heroics of chivahy because he does not cany a sword. In fact, Persiles is never reported to wound or kill anyone. What is his mode of defense then? Words. Persiles deals with his foes only through persuasion. In Persilesy Sigismunda, Cervantes refonnulates the modus operandi of the chivalric hero, trading the characteristic sword-wielding hero for an eloquent and prudent orator" ("Heroics of Persuasion in Los trabajos de Persiles y Sigismunda" 1 ) Cerva11tes: B11/leti11 of tbe Cervantes Society of Amerim, 21, 2, 2001, pág. 52. 39 JAVIER BLAS CO ABUNDAN EN EL Persiles los ejemplos que sirven para mostrar la importancia de lo visual, y la crítica ha hecho eco de ello en notables publicaciones, 2 que resultan especialmente interesantes para analizar la importancia que lo visual alcanza en Cervantes como instrumento del que se sirve la sociedad de su tiempo para la persuasión. En las páginas que siguen me propongo analizar dos fragmentos del Persiles que me parecen especialmente significativos para entender algunas de las particularidades que caracterizan el uso retórico que Cervantes hace de imagen y palabra: la pintura con la que, en otro lienzo no menos extenso que el anterior, dos falsos cautivos recorren los pueblos sacándoles a las gentes con su contenido el dinero en forma de limosnas (Persiles, Cap. X Lib. III) el 2 Entre las que sobresalen las dedicadas al fenómeno retórico de la écfrasis. Especialmente, véase Isabel Lozano, Cervantes y el muudo de Pe1'Siles, Alcalá de Henares, 1998 y Frederick A. de Armas, Writi11gfo1· the Eyes in the Spanish Golden Age. Lewisburg: Bucknell University Press, 2004, y del mismo, Ekphrasis in the Age of Cervantes, Lewisburg: Bucknell University Press, 2005; menos relieve posee, aunque es más reciente, el trabajo de Heather Harper (La imaginación de Cervautes: visión y visualización de los madros literai·ios de los capítulos I.28 y 11.48 del Quijote, Miami University, Oxford OH, 2012), no exento, por otro lado, de brillantes intuiciones. El concepto de écfrasis no es independiente de la manera en la que el hombre del Renacimiento y, sobre todo del Barroco, viven la proximidad de las artes de la imagen y la palabra. Véanse estudios clásicos como el de Mario Praz, "Ut pictura poesis", Mnemosyne. El paralelismo entre la literatflra y las artes visuales, Madrid, Taurus, 1981, o más recientemente Fernando Checa y José Migu el Morán, "Ut pictura poesis", El Barroco, Madrid, Ediciones Istmo, 1989, págs. 117-125, y muy especialmente el documentadísimo de Aurora Egido, "La página y el lienzo: sobre las relaciones entre poesía y pintura", en Fronteras de la poesía en el Barroco, Barcelona: Crítica, 1990, págs. 164-197. Para una definición del término con la me identifico en este trabajo, véase Isabel Lozano: descripción "que tiene en cuenta las emociones del que describe y su impacto en el oyente, el referente y, sobre todo, el contexto en el que se produce la enunciación" ("La écfrasis de los ejércitos o los límites de enárgeia", Monteagudo, 10, 2005, pág. 30). Muy oportuna es la distinción que este estudio establece entre la acepción moderna (como descripción de un objeto artístico) y la acepción clásica (mucho menos restrictiva, ya que incluye tanto la descripción de personas o prósoma, de circunstancias y hechos o prágmata, de lugares o tópoi, de periodos de tiempo o crónoi y de costumbres.). Para una revisión teórica del concepto, véase Mario Klarer, "lntroduction", Words & l111age, volumen 15, 1, 1999. 40 J.\li\GENES, UTOPÍA S Y PERSUASIÓN EN CERVANTES: EL ENGAÑO A LOS OJO S relato que de su vida hace Rutilio (Persiles, Cap. VIII y IX Lib. 1). En la línea de lo que hace ya unos años señalaron David R. Castillo y Nicholas Spadaccini,3 lo que me interesa analizar es cómo Cervantes convierte lo descrito o lo narrado en terreno abonado para el estudio del impacto de palabra e imagen sobre aquellos a quienes se dirige, y también para el análisis de la despierta conciencia que Cervantes tiene de la potencial instrumentalización de ese impacto por parte del productor de la imagen o de la palabra. Una lectura del interés cervantino por la "fuerza" de la palabra como ejercicio de manipulación obliga a considerar las peculiares circunstancias de la época. Es difícil navegar en el mar de la corte, según explican los versos que Cervantes escribe para los preliminares del libro de Alonso de Barros (Filosofía cortesana momlizada),4 y prueban los consejos de Baltasar Gracián sin los secretos del arte de la persuasión (religiosa o política), fundamental para saberse gobernar en medio de las tormentas que amenazan la vid en la corte: [Hallarle su torcedor a cada uno. Es el arte de mover voluntades; más consiste en destreza que en resolución: un saber por dónde se le ha de entrar a cada uno. No ai voluntad sin especial afición, y diferentes según la variedad de los gustos. Todos son idólatras: unos de la estimación, otros del interés y los más del deleite. La maña está en conocer estos ídolos para el motivar, conociéndole a cada uno su eficaz impulso: es como tener la llave del querer ageno. Hasse de ir al primer móbil, que no siempre es el supremo, las más vezes es el ínfimo, porque son más en el mundo los desordenados que los subordinados. Hásele de prevenir el genio primero, tocarle el verbo después, cargar con la afición, que infaliblemente dará mate al alvedrío. (Cfr. Oráculo manual)] 3 Especialmente me interesa, por lo acertada, su definición del Persi/es como "un aparato, un invento, donde los deseos y los afanes pudieran contarse, clasificarse y renovarse" (David R. Castillo y Nicholas Spadaccini, "El antiutopismo en Los trabajos de Persiles y Sigimumda: Cervantes y el cervantismo actual", Cervantes: Bulletin of the Cerva11tes Society of Amei·icn, XX, 1, 2000, 120) 4 "El que navega por golfo insano / del mar de pretensiones verá al punto/ del cortesano laberinto el hilo". 41 JAVIER BLASCO Ahora persuadir es mucho más importante que demostrar o que imponer por la fuerza. Cada persona, o cada grupo social, tiene -lo diré con un término gracianescosu torcedor. El hombre barroco es consciente de que ni el mandato ni la represión tienen la fuerza que puede tener la persuasión. Esta última añade a la imposición por la fuerza la colaboración activa de aquel al que se dirige. De acuerdo con tales ideas, la conciencia del hombre barroco está en la base de un notable desarrollo de técnicas orientadas a manipular opinión de las gentes. Como bien estudió J.A. Maravall, el teatro, la poesía, la historia, las relaciones de sucesos o de fiestas, los cronicones (verdaderos o falsos), los sermones, los avisos (como incipientes formas de periodismo), se convierten en vehículos de propaganda y en formas de control y de dirigismo.5 Por lo que al control se refiere, poco empacho siente Pérez de Herrera al recomendar al gobernante que el establecimiento en pueblos, villas y lugares unos "censores o síndicos" para averiguar en secreto la manera de vivir de cada uno, sus posibles tratos ilícitos o de mal ejemplo, a fin de que sean castigados y que de esa manera "todos vivan con sospecha y miedo y sumo cuidado, no teniendo nadie seguridad de que no se sabrá su proceder y vivir". Se trata de "administrar" el miedo como cortafuegos de los intereses de ciertos estamentos, y como barrera defensiva de lo que en esa cultura masiva, urbana y dirigida empiezan a significar los "pobres". 6 Pero no se busca sólo callar. En la gestión de la opinión pública, tan important e como el silencio del contrario es la persuasión 5 La cultum del bmroco, Barcelona, A.riel, 197 5. 6 Recuerdo que el título de Pérez de Herrera al que hago referencia es el Discursos del amparo de los legítimos pobres, Madrid: Luis Sánchez, 1598. 42 IMÁGENES, UTOPÍAS Y PERSUASIÓN EN CERVANTES: EL ENGAÑO A LOS OJOS a través de los púlpitos,7 de los poetas,8 de los juegos y diversiones.9 Todo vale para operar sobre la opinión pública, controlarla, y configurarla. Así, no exagera A. López de Vega al afirmar que las consignas del poder "se han extendido a querer subordinar también los entendimientos y a persuadirnos que no sólo los debemos obedecer y servir con los miembros, más aún con la razón, dando a todas sus determinaciones el mismo crédito que a las divinas, y con repugnancia muchas veces de éstas y de la ley natural en que se fundan".10 Pero, ¿cómo lograr ese objetivo? "La mayor felicidad del mundo no consiste en imperar en mundos, sino en voluntades" (escribía, 7 "El señor Presidente de Castilla juntó a los Prelados de las Religiones la semana pasada, fue para que advirtiesen cada uno a los predicadores de su obediencia que atendiesen en los sermones de esta cuaresma a templar de modo las palabras que no ofendiesen las materias de gobierno" Cfr. Pellicer, "Avisos", Semanario Erudito, XXXII, pág. 6. En unos pocos días las órdenes de Roma podían llegar hasta los más apartados lugares por medio de la predicación. Se propagan rápidamente las ideas. 8 Ejemplo citado siempre Francisco de Rioja y su Aristarco. Me refiero en especial a "sendos géneros o seudogéneros como las excelencias y las novedades o noticias. Los elogios forman una serie: ahí encontramos alabanzas de la lengua o revalidación de dignidad de grupos, genealogías de familias o lugares. Entran de derecho en ese conjunto muchos escritos dedicados a celebrar santos locales, genealogías nobiliarias, territorios apacibles, muy en particular los de origen godo, y por extensión de todas las Españas. La otra pieza esencial de esa compleja voluntad de contracción del discurso deseada, y alcanzada en tanta parte de la literatura áurea, es, sin duda, la que se recoge en las relaciones de sucesos y cartillas, pliegos, o sea, esa literatura de cordel, 'menor' por coste, no por difusión ni tampoco por tipo de público; sabemos que venía leída también en los medios de letrados y cortesanos, aunque fuese especialmente dirigida hacia las nuevas expresiones de una sociedad en crecimiento y ampliación social 'casi' de masa". Cfr. Giuseppe Grilli, "Quevedo y la polémica rebelión catalana. Una reflexión sobre la racionalidad y el irracionalismo en la ciencia política", La Perinola, 18, 2014 (77-102). 9 Se trataría de mantener al pueblo ocupado y relajado; controlar los momento en los que la apuesta popular por la libertad pudiese suponer peligro para los grupos de poder. El poder controla la apertura o el cierre de los teatros; el poder controla las Academias de Madrid, Sevilla o Valencia, centros de debate poético siempre con tintes políticos. 1 O Pnradoxns racio11nles, ed. Buceta, Madrid, 193 5, pág, 86. 43 11 ]AVIER B LASC O otro contemporáneo de Miguel de Cervantes, Francisco Pacheco (Libro de descripción de verdaderos retratos de ilustres y memorables varones, 1599) aconsejaba a los pintores que "procurasen que sus figuras muevan los ánimos, algunas turbándolos, otras alegrándolos, otras inclinándolos a piedad, otras al desprecio, según la calidad de las historias"; para concluir: "Y faltando esto -escribe Pachecopiense no haber hecho nada", afirmación que no sorprende si la leemos a la luz de Carducho, para quien la primera obligación de la pintura no tiene que ver tanto con la fidelidad a la realidad, cuanto con el desarrollo de mecanismos para "enseñar, mover, hablar y deleitar siempre y con todos géneros de gente". Y así la pintura no deberá tener empacho alguno en alterar la realidad, si tal alteración acrecienta la capacidad de mover. 23 Mucho sabía el hombre barroco sobre medios y formas de instrumentalización de la conciencia de sus lectores y espectadores, y los centros de poder no despreciaron tanta sabiduría sino que la potenciaron, creando a su alrededor muy diferentes manifestaciones culturales caracterizadas por la voluntad de dirigir la opinión pública. Poniendo su pluma o sus pinceles al servicio del poder, escritores y pintores del momento dan forma a unas manifestaciones culturales orientadas a apuntalar los discursos oficialistas. A este contexto pertenece un breve, pero interesantísimo tratado sobre la pintura que Félix de Lucio Espinosa y Malo da a la estampa con el título de El pincel (1681). Muy interesante resulta ver cómo Félix de Lucio construye el argumento para probar que la historia pintada es más efectiva que la historia narrada. Todo tiene que ver con efectos que se pretenden producir en el espectador / lector: El gusto que causa referida la Historia, llevan los ojos al alma con mayor prontitud por medio de la Pintura (pág. 7). Junto a la palabra, la imagen es capaz de provocar la emulación del soldado al heroísmo, desatar los afectos y sembrar en el corazón la 23 Diálogos de la pintum, Madrid, Real Academia de la lengua, 2004, págs. 141 y 355. 50 JMi\GENES, UTOPÍAS Y PERSUASIÓN EN CERVANTES: EL ENGAÑO A LOS OJOS semilla de la ira o de la compasión. Dice Félix de Lucio Espinosa y Malo: ¡O gran fuerza del pincel! ¡Saber provocar e irritar los afectos con las apariencias tanto como pudiera (pág. 16) la acción con las realidades ... Exalta la pintura los humildes espíritus humanos y los incita a acciones heroicas y empresas elevadas (pág. 18). Y, en otro lugar: [ ... ]mueve más los afectos ver padecer en las imágenes que oír referir [los] martirios, porque es más firme la representación y queda con más permanencia aquel objeto lastimoso en la idea. (pág. 30) Tanta es la fuerza de las imágenes que con la pintura se hacen experimentados y prudentes los hombres, escogiendo de varios ejemplares el que deben seguir ... (pág. 21) San Basilio, en los Sermones de cuarenta mártires, dice que en las guerras los oradores y los pintores nos enseñan (pág. 23) y previenen a los varios acontecimientos; unos, con la eficaz representación de sus voces, y otros, con la elegancia primorosa de sus pinturas. Y de ambos se experimenta utilísimo el efecto en los impulsos que nos dan a la imitación de aquellas obras, porque lo que las palabras y los libros por la inducción de los tratados nos muestran, eso mismo hace la pintura, imitando lo que advierte y enseñándonos lo que imita. Y la creencia en esta fuerza de la imagen es la que hace que los soldados lleven a la batalla retratos de sus héroes como estímulo para el arrojo y el ansia de gloria (pág. 24). Por idénticas razones se sirve de imágenes la religión para estimular el fervor (pág. 25) y servir de vehículo al milagro (pág. 32). Otra virtud tiene la imagen para Espinosa y Malo, que le da superioridad sobre la palabra: un escrito no es accesible a todos, porque "no todos saben leer ni se dan a la lección", en tanto que la imagen asegura una universal recepción (pág. 28): 51 JAVIER BLASCO [ ... ] allí leen los que no saben leer y allí ven los que deben seguir, con que principalmente es doctrina importante para los pueblos la pintura y sirve para ellos de lección. (pág. 29) Esta es la razón fundamental por la cual las clases dominantes descubren en la imagen el poder (que no tiene la palabra escrita) de conquistar la opinión pública, y orientarla por los cauces extrarracionales conque se actúa sobre una masa. En la imagen, tanto más que en la palabra, los grupos sociales se identifican y se reconocen, porque la imagen, tanto o más que la palabra, funciona como instrumento para "reforzar el sentimiento de comunidad religiosa y política". Es lo que ocurre claramente en el Retablo de las manivillas, y que también explica el concepto de impresión de totalidad que, hablando de la creación de opinión pública, acuña Eulalia Ferrer. 24 Sus palabras creo que sitúan exactamente la reacción de los espectadores de Chanfalla y Chirinos: Profundizando en este campo de investigación, Berelson y Steiner coinciden en que la gente prefiere ver y escuchar mensajes favorables a sus presuposiciones, de tal manera que se resiste a aceptar los indicadores que se pronuncian contra las mismas. Por su parte, Umberto Eco subraya que todo acto de performance comunicativa se apoya en una competencia preexistente. Es una teoría que abonan o comparten, en lo sustancial, sociólogos como Merton, Young, McQuail y Brown. El énfasis más fuerte lo pone Klapper, al decir: "Repetida24 Las palabras de Maravall, que arriba se citan (La wltum del barroco, op. cit., págs. 497-520), se hacen eco de lo que es un doctrina que Eulalio Ferrer (teórico notable de la creación de opinión en el siglo XX) explica así: " ... impresión de totalidad. Eso que Gabriel Tarde ha definido muy claramente: El simple conocimiento de la adhesión del mayor número de nuestros semejantes a un juicio, nos predispone a juzgar en el mismo sentido. De lo que no pocos se sirven para afirmar que lo que a la gente le preocupa es saber cuál es la opinión de la Opinión Pública para pensar como ella. Ni ha faltado historiador que haya bebido en estas fuentes para dictaminar que Jesu cristo no tuvo de su lado, en el momento del sacrificio, a la Opinión Pública." Cfr. (Eulalia Ferrer, Com1111iwció11 y opinión pública, Valladolid, Agilice Digital, 2016). 52 JMt\GENES, UTOPÍAS Y PERSUASIÓN EN CERVANTES: EL ENGAÑO A LOS OJOS mente se ha demostrado que, con mucho, el efecto más corriente de las comunicaciones masivas es el de reforzar los gustos, actitudes, intereses y comportamientos preexistentes en el público y que el efecto más raro es el de cambiar sus actitudes y comportamiento". Incluso el filósofo Ernst Cassirer no anda lejos de ellos, cuando señala que el ser humano deja de mirar con ojos críticos lo que le rodea y lo acepta como cosa completamente lógica y natural. * En fin, texto o pintura, lo que trata la cultura barroca oficial es crear imágenes que, orientadas a actuar sobre los afectos y pasiones, sirven para controlar la voluntad de aquellos a quienes se destinan e influir sobre su conducta.25 Maravall conecta estos conocimientos de escritores y pintores barrocos en el arte de la manipulación y la dirección de la opinión pública con la intervención de los centros del poder (nobleza, realeza, iglesia) en la creación de un utopismo al servicio de los intereses de la monarquía absoluta o de las doctrinas contra-reformistas . Tanto la nobleza como la Iglesia están muy interesados en poner en circulación histori as e imágenes que favorezcan sus "sueños de evasión" (épica con tendencia creciente a lo maravilloso, relatos de milagros y maravillas, por ejemplo), desde los que frenar las tendencias reformadoras que el Renacimiento había puesto en circulación. Cervantes, en el contexto de la cultura de su tiempo no ignora el poder de la palabra ni el de la imagen, a pesar de lo cual su resistencia a servirse de tales conocimientos es notable. Lo que Cervantes piensa al respecto lo expresa bien por boca de Mauricio en el Persiles, en elogio que éste hace de las "fuerzas de la imaginación, en quien 25 Con el nombre de enárgeia, la Poética de Aristóteles, se refiere al empleo por parte del poeta de un "lenguaje tal que pongan lo más posible las cosas ante los ojos, puesto que, viéndoselas entonces con máxima claridad, como si ante uno mismo pasaran los hechos, encontrará lo conveniente y no se le escaparán las contradicciones ocultas" (Cfr. Poética, 1455 a, trad. de Juan David García Bacca, Caracas, Prensas de la Universidad Central de Venezuela, 1982). 53 JAVIER BLAS CO suelen representarse las cosas con tanta vehemencia que se aprehenden de la memoria, de manera que quedan en ella, siendo mentiras, como si fueran verdades". Varios pasajes de Persiles "parecen dirigirse contra la mezcla de espectáculo barroco y ceremonia religiosa que se produce en sermones, procesiones y autos sacramentales al aludir emblemáticamente a la fascinación por lo milagroso, la magia y lo fantástico en general, que está constantemente presente en la vida social de su tiempo ... " Y, sí Cervantes da acogida en su obra a lo mágico o a lo milagroso (por ejemplo en el lienzo encantado del sabio Tontonelo, en el Retablo de las maravillas, o por ejemplo en la vida salpicada de prodigios de Rutilo en el Persiles), lejos de orientar tales materiales a la creación de "sueños de evasión", los convierte en irónica parodia "del efectismo milagrero del barroco oficial". 26 Toda la obra de Cervantes da muestra de un notable conocimiento de los resortes de la elocuencia para actuar sobre las pasiones y afectos y sabe que, si ello puede ser aprovechado por el educador, también puede serlo por el tirano . Cervantes, precisamente porque esto, consciente de la fuerza de la palabra, de los abusos en su uso27 y 26 David R. Castillo y Nicholas Spadaccini, "El antiutopismo en Los trabajos de Persi/es y Sigismtmda: Cervantes y el cervantismo actual", Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America, XX, 1, 2000 27 Por otro lado, conscientes de tales abusos lo son todos los contemporáneos, incluido el mismo Lop e que, a pesar del empleo que él siempre hizo de la elocuencia, previen e contra ella en un pasaje extremadamente retórico: "Tulio la llama un a de las sumas virtudes y Ateneo la tiene por un arte de engañar; y Celso no aprueba por justificada la conciencia del que con ella sólo procura la victoria del que litig a. Por eso dijo aquel griego, refiriendo la oración de Demóstenes: Cuánta mayor admiración les causara si en su boca hubieran oído la soberbia pompa de sus palabras. Llámanla algunos divina ciencia, porque ablanda los ánimos, enternece los corazones y aquieta los turbados entendimientos, consuela, restaura, recrea las débiles esperanzas, encadena las almas, las voluntades, los pensamient os y los apetitos; pero Sócrates acerca de Platón prueba con firmes razones que no es arte ni ciencia, sino una cierta astucia, ni famosa ni honesta, antes servil y vergonzosa aduladora. Los atenienses la desterraron, diciendo que el hablar de los hombres de bien no había de proceder del art e, sino del corazón. Los romanos la admitieron tarde en su ciudad, sospechosos de sus mentiras y adulaciones, tales que pudo decir Archídamo de Pericles que puesto que dél hubiese sido vencido en campal batalla, de tal manera hablaba con su elocuencia y retórica del suceso de la guerra, 54 IMÁGENES, UTOPÍAS Y PERSUASIÓN EN CERVANTES: EL ENGAÑO A LOS OJOS de las necesarias prevenciones contra dichos abusos, reacciona contra los discursos oficiales de su tiempo poniendo en pie una literatura, que desde la parodia (de los discursos oficiales), la paradoja o la ironía (la ridiculización de los prejuicios) deja a la vista las costuras de los discursos oficialistas. 28 Veamos cómo se resuelve el relato que Rutilio hace de su propia vida (uno de los dos fragmentos del Persiles que me interesaba analiza1} En resolución -co ncluye Rutilio-, cerré los ojos y dejéme llevar de los diablos, que no son otras las postas de las hechiceras, y, al parecer, cuatro horas o poco más había volado, cuando me hallé al crepúsculo del día en una tierra no conocida. Tocó el manto el suelo, y mi guiadora me dijo: "En parte estás, amigo Rutilio, que todo el género humano no podrá ofenderte". Y, diciendo esto, comenzó a abrazarme no muy honestamente. Apartéla de mí con los brazos, y, como mejor pude, divisé que la que me abrazaba era una figura de lobo, cuya visión me heló el alma, me turbó los sentidos y dio con mi mucho ánimo al través. Pero, como suele acontecer que en los grandes peligros la poca esperanza de vencerlos saca del ánimo desesperadas fuerzas, que más parecía el vencido que el vencedor. Palabras dignas de toda ponderación contra algunos que afean la grandeza de sus obras con la demasía y arrogancia de sus palabras y de aquellos tan semejantes a los mosquitos, que habiendo de dar tan pequeña herida, vienen con las trompetas de sus bocas amenazando muertes. Plinio decía de Carneades que difícilmente se podía conocer de su elocuencia cuándo eran verdaderas sus proposiciones, porque lo mismo que afirmaba hoy contradecía mañana (El peregrino en su patria, ed. Juan Bautista Avalle Arce, Madrid, Castalia, 1973 págs. 181-182.) 28 No obstante, en el Pe1·siles, Cervantes es consciente, también, de la necesidad de la persuasión en los gobernantes para conducir por el buen camino a su pueblo y cambiar sus bárbaras costumbres: "La honestidad siempre anda acompañada con la vergüenza, y la vergüenza con la honestidad. Y si la una o la otra comienzan a desmoronarse y a perderse, todo el edificio de la hermosura dará en tierra, y será tenido en precio bajo y asqueroso. Muchas veces había yo intentado de persuadir a mi pueblo dejase esta prodigiosa costumbre; pero, apenas lo intentaba, cuando se me daba en la boca con mil amenazas de muerte, donde vine a verificar aquel antiguo adagio que vulgarmente se dice: que la costumbre es otra naturaleza, y el mudarla se siente como la muerte" (ed. Florencio Sevilla Arroyo y Antonio Rey Hazas, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervan tinos, 1994, pág. 1042. 55 JAVIER BLAS CO las pocas mías me pusieron en la mano un cuchillo, que acaso en el seno traía, y con furia y rabia se le hinqué por el pecho a la que pensé ser loba, la cual, cayendo en el suelo, perdió aquella fea figura, y hallé muerta y corriendo sangre a la desventurada encantadora. En Persiles, Cervantes va convirtiendo a su protagonista en lo que con acierto Carolyn Lukens-Olson ha calificado de "héroe de la persuasión", muy lejano a los héroes caballerescos. Lukens-Olson acierta en su juicio, pero quizá no estuviera mal añadir un matiz: si es verdad que esta obra puede ser leída como la poetización del heroísmo de la persuasión (frente al heroísmo de la guerra), 29 los avisos de nuestro autor a sus lectores para que estén prevenidos del poder que ejercen palabras e imágenes se prodigan en muchas de sus páginas. Cervantes es siempre tan prudente con el uso de su palabra y como cauteloso con la palabra de los demás: se preocupa por advertir al receptor (lector o espectador) de las cautelas que con debe gobernarse ante los peligros del poder motivador de los discursos. Podría citar al respecto el empeño, manifiesto en el Quijote, por convertir al narrador en alguien de dudosa credibilidad (el "narrador infidente"), pero los ejemplos se multiplican en el toda su obra: ¿qué crédito otorgar a los increíbles cuentos de Rutilio? ¿Y a ese perro parlanchín que nos habla en el Coloquio? Advertido de ello, el lector del Quijote (el lector del Coloquio, o el auditorio de la hagiografía en la que desemboca el relato de Rutilio) no correrá el riesgo de leerlo en la misma clave en la que don Quijote leía los libros de caballerías. Las dudas y prevenciones acerca de la verdad de los que escuchan a Rutilio, por lo maravilloso de los accidentes que componen su relato (huida de las cadenas por la magia, vuelos aéreos, conversiones de personas en lobos) contrastan con la credulidad que se otorgan a idénticas maravillas en las hagiografías al uso.30 29 "Hernies of persuasión in Los trabajos de Persiles y Sigism1111da", art. cit., pág. 52. Buen ejemplo de la elocuencia y capacidad de persuasión de Periandro lo muestra su reconvención a Banedre, que le hace exclamar a este: "un ángel te ha movido la lengua, con la cual has ablandado mi voluntad" (cap. VII del lib. III). 30 Barry W . Ife ha sabido ver esta historia como una reflexión sobre el concepto de la 56 !Mi\GENES, UTOPÍAS Y PERSUASIÓN EN CERVANTES: EL ENGAÑO A LOS OJOS Como complemento a lo anterior y de forma específica, me interesa comentar ahora otro pasajes del Persiles, que guarda una estrecha relación con el Retablo de las rnaravillas (y lo mismo se podría decir de la aventura de los títeres de Maese Pedro). La tela de que se sirven Chanfalla y Chirinos para engañar con su elocuencia a los incautos aldeanos, aprovechándose de sus prejuicios, cumple el mismo papel que el pintado lienzo que dos mancebos (ataviados como cautivos recientemente rescatados) van leyendo "con voz clara y en todo estremo esperta lengua" mientras acompañan la lectura con gestos y ademanes lastimeros, con el fin provocar la compasión y, consecuentemente, despertar la caridad. Los recursos de estos dos mancebos son exactamente los mismos que se utilizan en el Retablo: el uso de verbos de percepción y los deícticos para conducir la mirada del espectador. Así sucede -Ésta, señores, que aquí veis pintada, es la ciudad de Argel, gomia y tarasca de todas las riberas del mar Mediterráneo, puesto universal de cosarios, y amparo y refugio de ladrones, que, de ste pequeñuelo puerto que aquí va pintado, salen con sus bajeles a inquietar el mundo ... Este bajel que aquí veis reducido a pequeño, porque lo pide así la pintura, es una galeota de ventidós bancos, cuyo dueño y capitán es el turco que en la crujía va en pie, con un brazo en la mano, que cortó a aquel cristiano que allí veis, para que le sirva de rebenque y azote a los demás cristianos que van amarrados a sus bancos, temeroso no le alcancen estas cuatro galeras que aquí veis, que le van entrando y dando caza.31 persuasión, estrategias y límites: " ... en la historia de Rutilio, Cervantes nos ha ofrecido una alegoría del escritor, el lector y el proceso narrativo; del autor y el público como colaboradores, del pacto narrativo que existe enu·e ellos, y de cómo el narrador lleva a cabo su labor principal de persuadir a los que escuchan para que crean cosas que, en el ordinario curso de la vida, no creerían". ("Pilgrims' Progress: insinuaciones de la alegoría en el Persiles y Segisnumda de Cen 1antes", en R. Sanmartín Bastida, R. Vida! Doval, eds., Las metm1101fosis de la alego1'Ía: Discurso y sociedad en la Península ibérica desde la Edad Media bnstn la Edad Contemporánea, Frankfurt/M; Madrid, Vervuert; Iberoamericana, 2005, 261. 31 A pesar de algunos atentados contra la verosimilitud, que don Quijote le repro - 57 JAVIER BLAS C O La suma de lo que el lienzo cuenta (poesía a los ojos) y lo que la palabra del estudiante pinta (pintura de los oídos) va enredando al auditorio en una red que amenaza con anegar la verdad en el vendaval de imágenes y palabras. Pero, a diferencia de lo que ocurría en el Retablo, ahora la credulidad encuentra un asidero en la cautela de uno de los dos alcaldes, que "había estado cautivo en Argel mucho tiempo", y que previene a su compañero: -Est e cautivo, hasta agora parece que va diciendo verdad, y que en lo general no es cautivo falso; pero yo le examinaré en lo particular, y veremos cómo da la cuerda; porque quiero que sepáis que yo iba dentro desta galeota, y no me acuerdo de haberle conocido. La experiencia convierte a los hombres en sabios tanto o más que 58 cha, la maestría del muchacho que acompaña a Maese Pedro en la orientación de lo que los espectadores deben ver en el retablillo, en la segunda parte del Quijote, es evidente; y los recursos son coincidentes con los que se pueden observar en el fragmento que ahora comentamos: "Miren vuestras mercedes también cómo el emperador vuelve las espaldas y deja despechado a don Gaiferos, el cual ya ven como arroja, impaciente de la cólera, lejos de sí el tablero y las tablas, y pide apriesa las armas, y a don Roldán, su primo, pide prestada su espada Durindana, y cómo don Roldán no se la quiere prestar, ofreciéndole su compañía en la difícil empresa en que se pone; pero el valeroso enojado no lo quiere aceptar; antes, dice que él solo es bastante para sacar a su esposa, si bien estuviese metida en el más hondo centro de la tierra; y, con esto, se entra a armar, para ponerse luego en camino. Vuelvan vuestras mercedes los ojos a aquella torre que allí parece, que se presupone que es una de las torres del alcázar de Zaragoza, que ahora llaman la Aljafería; y aquella dama que en aquel balcón parece, vestida a lo moro, es la sin par Melisendra, que desde allí muchas veces se ponía a mirar el camino de Francia, y, puesta la imagina ción en París y en su esposo, se consolaba en su cautiverio. Miren también un nuevo caso que ahora sucede, quizá no visto jamás. ¿No veen aquel moro que callandico y pasito a paso, puesto el dedo en la boca, se llega por las espaldas de Melisendra? Pues miren cómo la da un beso en mitad de los labios, y la priesa que ella se da a escupir, y a limpiárselos con la blanca manga de su camisa, y cómo se lamenta, y se arranca de pesar sus hermosos cabellos, como si ellos tuvieran la culpa del maleficio. Miren también cómo aquel grave moro que está en aquellos corredores es el rey Marsilio de Sansueña; el cual, por haber visto la insolencia del moro, puesto que era un pariente y gran privado suyo, le mandó luego prender, y que le den docientos azotes, llevándole por las calles acostumbradas". JMAGENES, UTOPÍAS Y PERSUASIÓN EN CERVAN TE S: EL ENGAÑO A LO S OJOS los libros. Desde la experiencia del primer alcalde, las preguntas se suceden hasta que los falsos cautivos son pillados en mentira y se ven obligados a confesar: ... quiero que sepa el señor alcalde que nosotros no somos cautivos, sino estudiantes de Salamanca, y, en la mitad y en lo mejor de nuestros estudios, nos vino gana de ver mundo y de saber a qué sabía la vida de la guerra, como sabíamos el gusto de la vida de la paz. Para facilitar y poner en obra este deseo, acertaron a pasar por allí unos cautivos, que también lo debían de ser falsos, como nosotros agora; les compramos este lienzo, y nos informamos de algunas cosas de las de Argel, que nos pareció ser bastantes y necesarias para acreditar nuestro embeleco; vendimos nuestros libros y nuestras alhajas a menos precio, y, cargados con esta mercadería, hemos llegado hasta aquí. Es verdad que no han sabido los mancebos gestionar su mentira. O, mejor, es verdad que la mentira de los falsos cautivos ha chocado con la experiencia de un cautivo verdadero y, así, el discurso mentiroso pierde toda su efectividad. La elocuencia de los muchachos, no obstante, les sirve para librarse del esperado castigo: - Espúlguenos el señor alcalde, mírenos y remírenos, y haga escrutinio de las costuras de nuestros vestidos, y si en todo nuestro poder hallare seis reales, no sólo nos mande dar ciento, sino seis cuentos de azotes. Veamos, pues, si la adquisición de tan pequeña cantidad de intereses merece ser castigada con afrentas y martirizada con galeras; y así, otra vez digo que el señor alcalde se remire en esto, no se arroje y precipite apasionadamente a hacer lo que, después de hecho, quizá le causará pesadumbre. Los jueces discretos castigan, pero no toman venganza de los delitos; los prudentes y los piadosos, mezclan la equidad con la justicia, y entre el rigor y la clemencia dan luz de su buen entendimiento. Tan persuasivas resultan las disculpas del muchacho, que el primero de los alcaldes corrige al segundo con una curiosa propuesta que lo convierte en cómplice de la falta de los mancebos: 59