Fundamentos del componente temporal imaginario en el texto lírico. Análisis de los sonetos X y XXIII de Garcilaso
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ALFONSO MARTíN JIMENEZ F'UNDAME.NTQS. DIEL COM.POINE:NTE, IMAGINARIO E:N EL TEXTO LíRIOO. ANÁLISIS D:E LOS SONE,TOS. X y XXIII DE: GARCILASO BRAGA • 1992
Fundamentos del componente imaginario en el texto Ií·rico. Análisis d!e los sonetos X y XXIII de ·Garcilaso ALFONSO MARTíN JIM:ENEZ (Universidade da Coruniha) Los estudios sobre el componente imaginan."'io de los textos 1itenamos ham. experimentado un notable desarrollo merced a ·las aportaciones efectuada1s por el profesor Gaf1cía Berrio (1984, 1985, 1987, 1989: 370-477; Ga:rcía Bervio y liernández, 1984, 1985, 1988a, 1988b; Rub1o M~artín, 1987, 1987, 1988), a partir de las d.asific:aaioíJJJes de las ·esrtructuras antropoJ6gicas establecidas porr Gilbert Durand (1981) y aplicadas por Jean Burgos (1982) a1 e1s:tudio especí:Eioo de las obras literarias. Dichas co111tribucione1S han sido vealizadas principalmente en relación cnn los análisis dd texto lírico, y han mostrrado su capacidad para ofrecerr respuestas a la angustia del devetrl!ir temporal mediante él recurso a la ~epf1eSienrtaci6n espacia1l (Duran:d, 1981; Burgos, 1982; Ga\I"Cía Berrio, 1985, 1987, 1989). Los esrt:udios de Pauf Rkreur (1983-85) sobre el tiempo en la narnación, por oty¡a pa~rte, evidencian Las posibi!lioodes que el relato tiene de expresar d~retctamen.rte la experienoia de la temporalidad. Esta capacidad del. teocto narratlivo para expi"'e:sar las coordenadas especio-temporr:aJ.es de oflientaoi6n antropológica fue asim~smo intuida por Mijail Bajtin, y adqui1e]}e nna sólida expi"esión con su enrmciac!ión del concepto de cronotopo (Bajtin, 1989). ' En nues1tra opinión, e~ texto literario, considerado en sus vaniadas manifestaciones, pude e:xp:re:sar las fotrmaJs de orientaaión imaginaria espaciales y tempor'a:les, y cada oibra concreta, DIACRíTICA, n.o 7 (1992), 135-153
136 DIACRJTICA en función de srus caracterísrticas especí.f,ic:as, puede pr-opender a 1Las m1aJI1~restaciones de orientación espacia~l o intensificar la ex~p11:'1esión de la experiencia de la temporalidad. El compenente imaginario en su manifestación de orientación .·espacial ha sido profundamente estudd:ado por el profesor Garoíá Berdo, sobre todo en su aná.ldsis de la obra Cántico de Jor·ge GuJ.H1én ( García Berrio, · 1985), que pTesenta una tendencia característica a Las formas . espaciales de· reprresenrtaaión del espesor irrlaginario. Las. cooTdenadas espaciale1s de 0[1ie:ntación antrorpo1ógica, as.í ·como 1os mecanismos de proyección que posibru1itan sru manif,estación lingüística (Garcia Berrio, 1985: 260-295), pueden encontrarse en diversas obras líricas de num.erosos auto- !1es (García Berdo, 1989: 407-423), y su i·m~portancia es asimismo advertk1a a propósdto del texto narrativo (García Berrio, 1989: 432; García Berrio y Hernández, 1988b: 108). Hemos observado que muchos te:x:to:s literarios presentan, además, nna serie de coovdenadas de orientación tempoTal, y los CO['Tespondrentes mecanismos de proyección que hacen pos,ible la exprresrión artística en foPma Hngüís,Hca de La experiencia de la temporalidad. El ,estUJdio fundamentadamente serrni6tico de los textos litePali1ios permite el análisis de la semállJtioa y de la sirQ,taxis ld.ngüísttiJco,.Hte~adas, así como del componente pragmático que tlas engloba (Bobes. Naves, 1989; Alhaladejo, 1983, 1986a: 15-37). La poética de lo imaginario, por_ su part,e, posdhilita el aná1isd.s de :la semántica imaginaria y de la sintaxis imaginaria detl texto, así como del ámbito de la pragm:ática imagi!naria en la que están oontentidas (García Berrio, 1989: 370-438). La poétd!ca de lo timag:Unado ha centrado principalmente sus estudios en las formas de representación espacial de los textos líricos, pero cre,emos neoes:anio además investigar la naturaleza de las formas de eXJptresión temporal. Las. obras literarias que presentan referenc1as temporales desar11ollan una más profunda significación imaginaria de carácter temporal, independientemente de su forma .métrica, dialogada o en prosa. La evolución temporal de la traJI)¡a argumental res. necesaria en los textos narrativos, y también en los textos dramáticos (ya estén escritos en vePSo o en prosa), si bi,en éstos, como hace notar la. profesora Boibes Ntaves, ven l:Umitadas sus posibilidades tempoDa1es con respecto al relato debitdo a La ausencia del narrador (Bobes. Naves, 1987: 16,
FUNDAMENTOS DEL COMPONENTE IMAGINARIO 137 218-220). Y la expresión de la experiencia temporral no es ajena tampoco a determinados textos de carácteT lírico, en los que puede prevalecer la función expreSíiva del lenguaje directo del poeta, Slin la mediación de personajes dramáticos o de un narrador (Boibes Naves, 1987: 16). Es nueSitro propósito, precisamente, realliza:r algunas observaciones sobTe las formas ternpora~es de expLI1es1ión imaginada en el texto lírico. A propóSii1Jo de la semántica imagina11ia de las obras literadas, observamos que el vo~umen stimbúHoo de1l texto lírico, oomo el de otros textos literarios, puede distribuirse en tres negímenes de la im,aginación, establecidos por GHbert Durand oomo formas de resplliesta antropológica al dervenir temporal: el rég¡im1en diurno, el nocturno y el copulativo (Durrand, 1981). Jealll Burgos, por su parte, establece tres ca:tegorias -que son equiparables, en opinión de García Berrio (1989: 401) a las de Dunanden su intento de establecer una poética imaginaria: Las eSitruotura:oiones dinámicas de conquista, Las de repliegue y ·las de progreso (Burgos, 1982). Las estructuraciones de conquista m1Jentan detener el paso del tiempo porr medio de la ocupa:oión del espacio; las de repliegue tienden a substraerse aJl deVJenir temporal mediante el refugio en espaoios cer.rados al abrigo del tiempo, y 1as de progreso aceptan las coordenadas temporales s~n subvertidas, Y'a sea mediante el recurso al tiempo c:k:Hco o al vectorial, organizando y habitando un espacio imaginario [nseparab1e del transcurso tempo¡r:al para transcender el pa:so de[ 1Ji1empo sintiéndolo como provechoso (Burgos, 1982: 126-128). En nuestra opinión, deteffillinados textos Lite:r.arios poseen La capacidad de expresar directamente la e:xlperiend:a de la tempoVa!L1dad~ sin tener que limitarse a los reoursos de represe!Il:tación espacial. Las posihülidades de referencia temporal, evidente1s en el texto narrativo (Ricreur, 1983-85), son observables tamibién en ~el texto dramático (Bobes Naves, 1987), y no son ajenas, oomo :ens,eguida cbmprobaremos, a determinados textos lírti.cos. Por ~eillo en1,endemos que conviene ampliar la descripción de los regímenes ilimag;inarios o de las estructuracio!Il!es dinámricas hasrta abarcar las referencias a la experiencia de .. la tempo¡r:aJ.idad. A:sí, el régi,men diurno, asimilable a las es:tructuraclione:s dinámicas de conquista, se desarrolla en· impulsos que ·no sóJo 1Ji1enden a la ocupación espaciaJ, sino tambrién al aprovechamiento máximo· del.tiempo para intentar awiviar los efectos de
138 DIACRJTICA su 'IJrarn:scurso. El régimen nocturno, equiparable a las es:tructul.iaciones dinámicas de repliegue, se desenvuelve en ~mpclsos fa[llt:ásticos concretos que no s61.o buscan el refugio en espacios ce:r11ados, sino que propenden a nna temporalidad ajena al 11i 1 empo ¡¡eal. Y · el réghnen copulativo y las correspondiellltes estrutctuflaciones dinámicas de progreso se reailizan en impulsos imaginados que .pareoen aceptar las ooorde:nadas reales de orire:ntaaión espaoio-temporal, sintiendo el paso de·l tiempo oomo ~avoiiable. La teo,ria de los mundos posibles (Petofi, 1979a, 1979b, 1979c; Vaina, 1977; Eco, 1978; AllibaJadejo, 1986, 1986a).t porr otra parte, resurlta de gran ayuda paTa expJ.icar la naturaleza de los ·textos Hterarios. Los estudios deJ p['ofesor Alba1adejo resultan muy 'esdareoedo['es para el entendimiento del sis:tema de mundos pos1ibles que ·.se despliega en el texto narrativo (Albalaidejo, 1986, 1986a). En dicho texto se co:ns,idera la e:xJ1s:tencia de un mundo ptafla cada uno de los personajes que fo¡rman paTte de la trama, pudiendo constar cada mrmdo a su vez de una serie de submnndos relacionados con las diferentes actitudes de experiencia en conex.ión oon la temporalidad (Alba~Ladedo, 1986: 71), de forma que la evolución de la trama narrativ:a depende de las rclacio[))es que SJe ~eSitiablecen entre un01s mundos y otros. La cornfigwración en ·mnndos y submu:ndos no es ajena a la naturaleza de los te:xt:os Lit,erialiios dr.amá ticos y líricos. A est~e respecto, juzgamos fnndamentaJl considerar La exis- ;t¡eno~a de un mundo del p['opio agente que O["ganiza cada tipo de 1Jexto literario. En los estudios narratoJógicos viene s[endo habitual la refe:renda a nn narrador intraltextual en el que el autor dJe!Lega sus funci01ne:s, y esta matización e:s penectamente apLicaJble a los textos dramáticos y a los textos líricos. Así lo haoe ,Lázaro Ca1.1reter en relación con los textos ürricos, al considerar al poeta oomo ·al auto[" transformado palia el acto de la conmnicaaión poética (Láz;aro Carreter, 1987: 85), y podemos también oons:ideraa:- la ex:i:stenoia de un dramatizador en los textos drramáticos, e[)Jcargado de la O['ganizacd.ón interna de la oh1:1a. El narrador del texto literario, el poeta de los textos H1:1ioos y el dramatizador de los textos dramáticos, en los que el aUJtor extrateXItual, biográfico, de~ega sus funciones, poseen por ~o tanto su propio mundo intratextual, y esta matización nos pe:rmite establecer una olara diferencia ent['e la natUJ~aleza
FUNDAMENTOS DEL COMPONENTE IMAGINARIO 139 de dichos textos en relación oon la semántica ex.tensionm (AlibaLadejo, 1986: 39 y ss.) de las obras 1irterari:as. Desde nn punto de vista teórico, el volumen simbólico .. imag¡inall:~io de la obra adquier-e un carácter semántico .. extensinnaJ al inaorporffi"\se al referente de la realidad del texto, distribuyéndose en el conjunto de mnndos de que se compone. Dicho :Defie:rent~e ~es incorporado con poSiteriodidad a la esmucrtura macro .. smtáctica de base, adquiriiendo un carácter semántico-intensional al paSiar a form:ar parte del propio texto, y, tras sufrir nna se.rie de tnanstf\ormaciones relacionadas con la tempo(L"'aJidad y el punto die vista, es expresado literariamente e:n la mlicroesltruotura ~Garda Berrio y Albaladejo Mayordomo, 1983; Alhaladejo MayordOimo, 1986: 39 y ss.). La naturalerza de cada tipo de texto literanio, Slin ~embargo, es proclive a una organización espe,cífica die rsu nefierente de la realidad. Si biren en todos los tipos de textos el autor tlraiillsfiere sus fiunoiones a un ag¡ente intratextual (el narrador del texto narrativo, ~~1 :poeta del texto lírico y el dramatizador de:l texto dramático~, la co[))Hgur.ación del mnndo de dicho agente dirfi1ere notablemente de unos textos a otros, y eHo nos permlite esttablece1r una nítida .clJiEevenoia,ai6n, desde nn punto de vista sen1ánrtico-extenSiional, de r1os distintos géneros literarios. El mundo del dr·aJmatizador se presenta escasamente desarrollado en los textos dramá:tJicos, limitándose a organlizrar las situaciones y a presentar Las acotaciones, de fo['mta que el contenido semántico de la ob~a flecae oaSii exclusivamente e:n los personajes, cuyos mlll[ldos sí están 'Siufiai,enternoote desarrolJJLados. El mnndo del narr;ador d:e los textos narrativos adquiere una consistencia semántiica mayor, al .poder expresar sus ideas o sensaciones sobre los hechos o situaciones que expone, siendo esta consistencia más notoria en ~os textos en los qllle e:l narrador forma pa~rte de La trama. Y r~l mundo del poeta adquiere un desarroLlo m.áximo en los t~tos líricos, en los que más importantes que los hechos en sí son las . propias sensaciones o ide:ars de1l poeta, a través de cuyo mundo s:e pll'eSientan los conteir:uidos. Los diferentes tipos de textos Hterarios pueden definirse así, desde un punto de vi1sta Slemántioo-extensrional, atendiendo al des,arroHo del mrundo del agente intratextual encargado de organizarlos, de forma que cada texto presenta un tipo de relaciones dLiferenrt:e e!lltre el mnndo de dicho agente y el mundo de los pelt'sonajes. En los
140 DIACRJTICA 1 1lextos dramáJtioos, en los que. el mrmdo de~ agente intratextua1 que es el dramartizador apenas erstá desarroHado, la atel11Ción se oentra en 1os mundos de los pe1:1s01najes, siendo la relación entre uno y otros de escasa importancia pal'a la cO\IÚiguración de la obm (Bobtes Naves, 1987, 1989a). Esta reLación es fundamental, s:in embargo, en los textos narr1ativos, en los que el mundo del narrador puede adquirir una oonslistencda semántica similar a la de los personajes, siendo de gran importancia los aspectos conoermieilJtes a la distancia temporal entre el narrador y los perso~ naj,es (Bobes Naves, 1985: 147-195; Rioceur, 1983-85) y al prmto de vista narrativo (Friedman, 1967; Todo['OV, 1966: 178-179; Genette, 1962: 206-207, 1983: 48-49; Linvelt, 1981: 116-176; Segre, 1984: 85-102). Y la atención se dirige hacia e:l otro e[Xtremo en :los ~textos Hnioos, en los que todo s1e pTesenta. a través del mundo del poeta. A Ja hora de examinar el componente temporal de los textos litle~a11ios es preciso, por consiguiente, centrar La atención· en la temporalidad de los propios personajes si se trata de um texto dramátlioo; La 1.1elaoión temporal erutre el narrado[' y los personaJes resulta fundamental en la narración, y· el análisis temporaJ de 1Los ,.tJextos líricos debe realizarse en· reLación com en propio m!Uindo del poeta. La 1sintaxis imagiilJaria def texto lírico se encarga de establecer los ·mecanismos de proyección que dotan a 1o:s i·mpullsos fiaJilJtástioos de su característica forma material de expresión 1ingüíSitioa (Garda Berrio, 1985: 260-295). Los mecanismos de p1.1oyeoaión 1.1elaoionados con las fo1.1mas de orientación espacial han Sli:do ·oonv.ooientemente analizados por García Berrio ·en su restudio de la obra Cántico de Jorge Gurillén (García Berr~o, 1985), f.POr ilio que vamos a oen1rar nnesltra atención en la descT1pción de Las :liormas de representación temporaJ.. A este respecto, pueden ser de uti'ltdad los abundantes estudios que las escudas narratológ~oas han efectuado sobre la temporalidad en La narra- ·aión (Pouil1lori, 1946; Meyerhoff, 1955; Mendilov, 1972; Genette, 1972, 1983; Todorov, 1976; Segre, 1976, 1985: 100-142; Villa-:- nueva, 1977; Chatm:an, 1978; Ram.íre'Z Molas, 1978; Medina, 1979; Raiirrnond, 1988: 117-157; Bobes Naves, 1985: 147-185; Rdcreur, 1983~85; Y1lera, 1986; Aguiar e Silva, 1988: 747~750; · Pozue~lo Yvanoos, 1988: 264-266), para apHcar sus conclusiones, en la medida de 1o posibl,e, al análisis ternpQral del texto lírico. -¡
FUNDAMENTOS DEL COMPONENTE IMAGINARIO 141 Los es1tudios sobre el tiempo en la narración nos serven de has1e para OOlllsiderar la exlistenoia de dos ejes temporales en torno a los ouales se articuLa todo relato: el de la posición del narrador oon respecto a los hechos que narra y el de la ordooaCiión que el narrador eLige para· presentar los hechos. La manipul:aC!ión de esrtos dos ejes ternpora1es permite crear una serie de s:ugeoonoias sMl1Jbólicas que remiten a los impulsos imaginados que están en su origen. De esta forma, cada régimen im1aginario o ~estructuración dinámica tiende a unas formas espec!Íficas de expves:ar 1a temporaLidad, existiendo un cierto grado de fle:xibi1idad !en la relaoión entre 1as estructuras materiales y los impulsos ilantá:s:tioos, ya que la responsabilidad de expreSiar!los s1e reparte entre Los dos ejes temporal1es. La:s formas de represeDJtar el volumen Slimhólioo del re 1 1a:to a través de sl1..lls ca:vaoterísticas estructuras mate,dale1s: no son apLicabl1ets _por entero a los textos Hrkos y dramátioos, ya que en dichos textos son diferentes las relaciones entre e1l agenrte enunciador y los hechos presentados, pero pueden ayudar a comprender el juego temporal que se despliega en dichos textos. Aunque el texto Hrioo no presente un «narrador», posee nna ~orma propia de rocpresión, encargada de expresar los contenidos: el YO de la enunciación, a t~avés del cual pa:rece hablar directamente el autor. Todo texto lherario necesita fo["zosamernte un agente 1enoargado de 1expresar lingüísticamente ~os oonrtemdos (que en 1el '!1e~ato es el narrador y en el teatro los mismos persa• na}es), y el texto lírioo es expreSiado por un «·enunciadO["» que, como el narrador en el relato, adopta nna determilllada posición con respecto a los hechos que cuenta. Dicho agente es denominado poeta, como ya indicamos, por Lázaro CarJ:1eter, CO[]siderándolo oomo «el autor transformado para el acto de la comunicación poétioa» (Lázaro Carreter, 1987: 85). El ej.e temporal de 'la re1laaión entre el enunoiador y los hechos resulta de gran importancia en ·el texto lírico, debido, en primer lugar, a que su naturta~eza es proclive a expresar la Slensibilidad emortiva del propio poeta, y por ello resulta fundamental sru toma de postura ante los hechos, más que los hechos en sí; y la impor-:tanclia de dricho eje deriva, en segundo lugar, de que las caracteTÍsticas del texto lírico no permiten las mismas posibilidades de alte~a ción temporal que el relato tieille con respecto al segu¡ndo ej.e de la alter:ación de los hechos, porlo que el . eje de la posrición
142 DIACR!TICA del poeta con respecto a 1os sucesos y estados dJe cosas cobra mayoT relevancia en el poema. Esto no qui1ere decir que el texto lí11ioo no pUJeda presentar alteraciones del o1:den de los acontecdmentos que expone, pero sí que lo hace con menor intensidad que ·el texto nárrativo. El poeta del texto lírio, por lo tanto, puede adoptar una posi.aión de ante11ionidad, su1nultaneidad o post,erioridad con vespecto a 1]os es:tados de cosas y sucesos, lo que re1sulta dieteii'- minante para configurar su constitución imaginaria. Si e1l texto narrativo tiende a exp11esar tos hechos en pasado (Hamburgeii', 1977; Weinrich, 1974; Vuil1aume, 1983, 1990) presentándolos com:o si hubieran ocUJrl1ido en un pasado de ficción (Riicrem, 1987: 133), el texto lírrioo ti~ene mayor libertad para pr:ese[]tar los ·contenidos como pe11tenedentes al pasado, al p1I1ese[]te o aJ futuvo del poeta, por lo que 1 1a posición que éste adoprte con vespecto a los mismos cobra en él urna e:spec~al rele'Via111Jcia. A este fles¡pecto, conviene reooroar el papel eminJenJte que juega la memada y su capacidad para anu~ar el paso del tiempo mediante la recuperación de los hechos del pasado. Esrt:a capacidad rememora1tiVIa, en relación eón ·1a semántica :i,magri:naria, ti,ene mucho qUJe ver con la tendenc:ia del régimen nocturno a crear una temporalidad al margen del devenir real, y propende a 11ealizarse, ·en relaeión con ¡Ja sintaxis imaginaria, en meiCianiJs ... mos de proyeeaión que e:stalbleoen UJna pos1ici6n de po1S1terio1I1idad del poeta con respecto a los· hechos. Bl poeta recuerda unos heohos ya determinados, inamovibles, y utt1iza f,olf1mas V\erhales de pasado para reEevirse a e~Los. Y el oarácter determinado de los hechos plllede e~pi1esarse también mediante 1a alusión a acontecimientos que forzosamente han de ocurrir en el futurro~, -como la v.ej¡ez o la muerte, por Lo que las fomnas Vleirbales de futuro pUJeden ser UJtilizadas en la e~pvesión de1l régimen nocturno. La te[]denda diurna a La ocupación espacial y al arp~orvecha miento del tiempo, sin embargo, es contraria al detenmnismo de Las aociones y requiere su contingencia. La actividad realizada en cada instante puede mitigar el sentiiTIIiento del paso del tiempo, por medio de La intensificación de un presente que quiere crecer hasta venoer el devenir. Consecuentemente, los :innpulsos f.anJtásticos diurnos tiienden a desarrollarse en mlecanismos de p11oyecdón que resaltan La simultaneidad de1l poeta
FUNDAMENTOS DEL COMPONENTE IMAGINARIO :149 la 1misma, expPes:ada e[l: los últimos cinco veTsrqrs del sonerto. Bl QaJPácter determinado de la vejez que inevirt:ab1emente sustituirá a la juventud s~e relraoiona con el régirmeh norotur110 de~Ia imaginación, por lo que se origina una contraposición entre el desteo diurno de apróvechar al mráximo la juventud y la ce:rti-: dumbre nocturna de su fugacidad, de manera que ésrta silfVe de estímuLo al pr1mero. La CO[]trapos.ición entre los dos regímenes queda en evidenoia aJ exarrnmar los m~canismos de· proyección.· Telacionados ,con la stintax:is lirnaginaria. El poeta se sitúa, con ~especrto aJ IJ!rimer eje ,temporal, en un presente desde el que· e~pone primeramtente los oonrbenidos en simultaneidad, ut1Jlizando formc::ts verbales de ,pr11esente para describir la juventud de 1a muj~r e incita!rla a gozar de La misma. De esta manera, ga:t;anrtiza la continge!l1Cia craracterísrtic:a de la actividad ins.taJntánea. delrégimen diurno; y la 1:1eEuerza además al. ser externo a l01s. contenidos que presenta .. Para ~~pPesar la determinación nocturna, sin . embargo, se utilizan formas verbales que hacen referencia a unos hechos futuros, apa11edendo como inmnitables desde el presente del poe1ta. De esta f.orma se t~ende a. representar una tempolialidad aJena al tiempo 11eal, previ1s1ible en la imaginación· pero no aconteoiJCLa . en la 1.1earLidad. Eil carácter contingente de los hechos, reforzado en los p11~m1ei1os versos al mantenerse el poeta ~jeno é:l. los. contenidos, oambia :también con la indertermlinación ca~racrteristic:a del penúltimo verso («todo lo mudará la edad lige['la»), que no se limita a la juventud de la mujerr y albarca un ámbito general .en el que puede incluirse élil propio poeta. El poema no p11esenta, porr otra· parte, un .. .desacroUo suce~ ·sirvo de aoonteoimientos que favorezca el 'ffiarDJtenimien,to o la aJlteraoión del orden cTonológico en relación al segundo eje temporal de la oi1denación de ,los hechos, por lo que su configuración imaginaria se éllrticula en torno. aJ primero. Por Lo que respreota a la pragmática imaglinaria, e!l .soneto sUJgier!e ·claramente el paso inevitable del tiempo y la fugacidad de La· vida· humana, circunstancia esencial que ·determina la conducta :imagirnadra del hombre y sus respuestas antropológicas. La incitación a ·dsMrutar de la vida tnlierntras ·sea posliible, favo'" reoida por una estructura mate!f'ial proclive a la expresión de la oontingenciá, no resulta suficie[]Jte, · sin embargü, para.· praliar la evidencia del devenir inevitable, cuya crud~za es· res~~tada por
150 DIACR!TICA el determinismo implacable de la construcción formal. Sólo la expresión artística del temido desenlace final parece poder aliviar los tJemores del homhre para afrontarlo. * El volum,en imaginario del texto lí1}1co, por consigu[,ente, pruede presentar unos cauces de e~presión espaciales y temporaLes, y en 1os procesos de configuración y comunicación de sus rmiver.sa1es antropológicos resulta decisivo el efecto de sugerencia Slilnbólica de su estructura temporal. Dicho efecto se organiza pDeferentemente en torno al eje temporal de la di1stancia entre 1el poeta y los hechos, teniendo una importancia menor e1l otro eje t1emporal de la ordenación de los sucesos. Las formas verbales y la estructura m'aterial concreta de estos dos ejes 'temporales, reladonadas con las sintaxis imaginaria, cumplen rm papel ¡esencial en la configuración de la expresión imaginaria del poema. El volumen simbólico del poema, relacionado con la se[nántica imaginaria, se organiza sobre una conc:reta estructur!a matei1ial. Ambos factores producen el efecto de su~:rencia simhóHoo necesario para tranSimitir los universales antropológioos, relacionados con la pragmática imaginaria, que posibilitan la comunicación entre el autor y los Lectores. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS AA.VV. (1976), Análisis estructural del relato, Comunicaciones 8, Buenos Aires, Tiempo Contemporáneo. --, (1986), Investigaciones semióticas !, Madrid, C.S.I.C., 1986. --, (1989), Le temps du récit, Madrid, Annexes aux mélanges de la Casa de Velázquez. AGUIAR E SILVA, V. M. (1988), Teoria da Literatura, Coimbra, Almedina. ALBALADEJO MAYORDOMO, T. (1'983), «Componente pragmático, componente de representación y modelo lingüístico textual», en: Lingua e Stile, XVIII, 1, Gennaio-marzo, 11 983., pp. 3'-46.
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Separata da Revista DIACRITICA N.o 7 " 1992