01 Diálogo ficticio entre Jean Guitton y Blaise Pascal
Abstract
En la comunicación abordaremos el diálogo ficticio entre Jean Guitton (1901-1999) y Blaise Pascal (1623-1662) por su interés en el análisis del ateísmo, del teísmo religioso y el materialista, debate que está muy presente en nuestra sociedad actual.
Full text
173 La presencia del ausente Dios en literatos contemporáneos Edición preparada por: Juan Agustín Mancebo Roca Antonio Barnés Alicia Nila Martínez Díaz
LA PRESENCIA DEL AUSENTE Dios en literatos contemporáneos Albalá, Appleyard, Argullol, Bagli, Barnés, Batres, Blake, Bousoño, Buero, Cardenal, Carrère, de las Casas, Cernuda, Champourcin, Contreras y López de Ayala, Cortázar, Cotta, Cullen, Diego, Fernández, Fuertes, García Lorca, Gaos, Gomis, Guitton, Houellebecq, Hughes, Jiménez, Lacaci, López Gorgé, López Anglada, Manrique de Lara, Merino, Murciano, Nervo, Papini, Pascal, de la Rica, Swedenborg, Tolkien, Vázquez, Villacañas, Waugh, Zardoya
LA PRESENCIA DEL AUSENTE Dios en literatos contemporáneos Albalá, Appleyard, Argullol, Bagli, Barnés, Batres, Blake, Bousoño, Buero, Cardenal, Carrère, de las Casas, Cernuda, Champourcin, Contreras y López de Ayala, Cortázar, Cotta, Cullen, Diego, Fernández, Fuertes, García Lorca, Gaos, Gomis, Guitton, Houellebecq, Hughes, Jiménez, Lacaci, López Gorgé, López Anglada, Manrique de Lara, Merino, Murciano, Nervo, Papini, Pascal, de la Rica, Swedenborg, Tolkien, Vázquez, Villacañas, Waugh, Zardoya Edición preparada por: Juan Agustín Mancebo Roca Antonio Barnés Alicia Nila Martínez Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha Cuenca, 2021
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación solo puede ser realizada con la autorización de EDICIONES DE LA UNIVERSIDAD DE CASTILLA-LA MANCHA salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos – www.cedro.org), si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra. © de los textos e imágenes: sus autores. 2021. © de la edición: Universidad de Castilla-La Mancha. 2021. Edita: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha Colección ESTUDIOS n.º 173 Diseño de la colección y de la cubierta: C.I.D.I. (Universidad de Castilla-La Mancha) Foto de cubierta: El jardín de las delicias (detalle). 1490-1500. Hieronymus Bosch, El Bosco. Museo del Prado. Esta editorial es miembro de la UNE, lo que garantiza la difusión y comercialización de sus publicaciones a nivel nacional e internacional. ISSN-L: 2255-2618 I.S.B.N.: 978-84-9044-449-8 (Edición electrónica) DOI: https://doi.org/10.18239/estudios_2021.173.00 Composición: Compobell Hecho en España (U.E.) – Made in Spain (E.U.) LA PRESENCIA del ausente : Dios en los literatos contemporáneos / Magdalena Aguinaga Alfonso... [et al. ] ; edición preparada por, Juan Agustín Mancebo Roca, Antonio Barnés, Alicia Nila Martínez Díaz.– Cuenca : Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2021 200 p. ; 24 cm.– (Estudios ; 173) ISBN 978-84-9044-449-8 (edición electrónica) 1. Literatura - Historia y crítica I. Aguinaga Alfonso, Magdalena II. Mancebo Roca, Juan Agustín, ed. lit. III. Barnés, Antonio, ed. lit. IV. Martínez Díaz, Alicia Nila, ed. lit. V. Universidad de Castilla-La Mancha, ed. VI. Serie 82.09 DS
7 ÍNDICE Prefacio ....................................................... 9 Juan Agustín Mancebo Roca, Antonio Barnés y Alicia Nila Martínez Diálogo ficticio entre Jean Guitton y Blaise Pascal ..................... 13 Magdalena Aguinaga Alfonso ¿Dónde está Dios? 30 poetas responden .............................. 23 Antonio Barnés El Edén en Rayuela .............................................. 43 Izara Batres Presencia y sentido de Dios en Irene o el tesoro (1954), de Antonio Buero Vallejo ........................................................ 55 José Luis González Subías Las memorias de Dios. Ateísmo, crisis y conversión de Giovanni Papini (1907-1921) .................................................... 63 Juan Agustín Mancebo Roca Más allá de las palabras: un estudio comparatista de la representación de la gracia, el pecado y la redención en la novela y la película Brideshead revisited ....................................................... 85 Alicia Nila Martínez Díaz
8 Índice Tolkien: sobre la trascendencia desde el corazón artístico ................ 101 Jon Mentxakatorre Odriozola «Un Cristo de color recrucificado»: Countee Cullen y el simbolismo religioso 117 Mario Millanes Vaquero Fe cristiana y antropología teológica en la narrativa de José María Merino .. 133 José Ignacio Peláez Albendea Metamorfosis de la religión y literatura postsecular. Aproximación sociológica y cultural a Rafael Argullol, Michel Houellebecq y Emmanuel Carrère ...... 151 Rafael Ruiz Andrés La concepción de un Dios antropomorfo eterno y universal en Swedenborg y William Blake ................................................ 169 Mónica Sánchez Tierraseca Born from Pain and Fire: Mystical Symbolism and the Search for Cronopia in the poetry of Izara Batres Cuevas ................................. 185 Robert Simon
9 PREFACIO El hombre contemporáneo bascula entre una razón mediática que lo imbuye de información fragmentaria, inmediata y reduccionista, y otra razón científica, que se debate de continuo sobre lo que puede o no afirmar. Emerge así la literatura como isla de libertad, no solo por la imaginación desatada en que se basa, sino porque permite bucear por los más recónditos espacios del alma humana sin gendarmes que detengan el paso, ni tiranías de lo inmediato. Es lo que constata el “Proyecto Dios en la literatura contemporánea”. Desde 2016, investigadores de Rusia, Bielorrusia, Alemania, Francia, Italia, España, Camerún, Estados Unidos, México y Venezuela trabajan para verificar si y cómo está presente Dios en la era del secularismo. En el libro que introducimos, gracias al mecenazgo de la Universidad de Castilla-La Mancha, doce investigadores abordan la escritura literaria de autores tan dispares como relevantes: Albalá, Appleyard, Argullol, Bagli, Barnés, Batres, Blake, Bousoño, Buero, Cardenal, Carrère, de las Casas, Cernuda, Champourcin, Contreras y López de Ayala, Cortázar, Cotta, Cullen, Diego, Fernández, Fuertes, García Lorca, Gaos, Gomis, Guitton, Houellebecq, Hughes, Jiménez, Lacaci, López Gorgé, López Anglada, Manrique de Lara, Merino, Murciano, Nervo, Papini, Pascal, de la Rica, Swedenborg, Tolkien, Vázquez, Villacañas, Waugh, Zardoya y un nutrido grupo de poetas hispánicos. Son escritores de diferentes lenguas (cinco) y literaturas a un lado y otro del Atlántico. Representan todos los géneros: lírica, teatro, narrativa y ensayo, y pertenecen a los tres últimos siglos. La literatura no sabe de religiones encerradas en el ámbito privado. El anticlericalismo y nihilismo de Papini y su ulterior conversión se escenifican y clarifican en sus obras literarias, como expone el profesor Juan Agustín Mancebo en su capítulo “Las
10 Juan Agustín MANCEBO ROCA, Antonio BARNÉS y Alicia Nila MARTÍNEZ Memorias de Dios. Crisis y conversión en Giovanni Papini”. Otros autores, como William Blake han escrito toda su obra desde un estado de profetismo religioso. Lo estudia Mónica Sánchez Tierraseca en “Representación del swedenborgianismo en William Blake”. Lo religioso sirve de referente para cuestiones de gran calado antropológico y social, como el racismo. Lo vemos en el capítulo que desarrolla Mario Millanes en “Un Cristo de color recrucificado”: Countee Cullen y el simbolismo religioso”. El misticismo o la expresión de lo inefable no es una veta del pasado. El investigador norteamericano Robert Simon, de la Kennesaw State University, quedó fascinado por el estro poético de la poeta española Izara Batres, sobre la que escribe y publica en este libro: “Born from Pain and Fire: Mystical Symbolism and the Search for Cronopia in the poetry of Izara Batres Cuevas”. El ensayo, género híbrido de filosofía y literatura, permite viajes que la filosofía académica no vería con buenos ojos. Es lo que encontramos en el capítulo de Magdalena Aguinaga: “Mi testamento filosófico: diálogo ficticio entre Jean Guitton y Blaise Pascal”. Y como la riqueza y profundidad del fenómeno religioso y sus interpretaciones no se agota en lo inmanente, sino que desborda siempre los límites pautados, en el presente volumen se encuentran también otros trabajos que abordan la cuestión de la presencia o ausencia de Dios desde la perspectiva de la lejanía, del ateísmo o el agnosticismo. Autores aparentemente distanciados de Él, pero igualmente interrogados. Es el caso de “Presencia y sentido de Dios en Irene o el tesoro (1954), de Antonio Buero Vallejo”, donde José Luis González Subías nos descubre cómo la postura agnóstica del autor no es óbice para preguntarse acerca del sentido del Misterio en la vida de los hombres. Por su parte, Jon Mentxakatorre profundiza en la dimensión teológica en la obra de J.R.R. Tolkien. Tomando como punto de partida textos de El Silmarillion, Mentxakatorre muestra la estrecha relación existente entre el corazón humano, siempre proclive a la búsqueda de la belleza, y la dimensión divina, en el artículo “Tolkien: sobre la trascendencia desde el corazón artístico”. La mirada sagaz de los autores firmantes del volumen nos invita a explorar las intrincadas relaciones sostenidas entre el actual fenómeno de secularización que vivimos y la presencia del elemento religioso en distintos escritores contemporáneos. Para ello, Rafael Ruíz presenta un completo estudio sobre las obras de Rafael Argullol, Michel Houellebecq y Emmanuel Carrère. Tres novelistas en cuyas páginas se rastrea la presencia del Autor. Quien también se plantea la búsqueda y el encuentro con Dios es Antonio Barnés. En una completa nómina de poetas contemporáneos, nos muestra que hallamos a Dios en los lugares más insospechados. Decía Santa Teresa que estaba entre los pucheros, pero para los vates citados se encuentra también en la naturaleza, entre la niebla, en el tranvía y en el pan blanco de cada día. En suma, en la cotidianeidad del ser humano. José María Merino es otro de los literatos aquí estudiados. José Ignacio Peláez pone
17 Diálogo ficticio entre Jean Guitton y Blaise Pascal y no Trascendente (1998: 29). A pesar de ello, con su gusto por la ambigüedad, dice Guitton que se declara volteriano en su modo de escritura y de pensamiento, pero ateo de los dioses de Voltaire. Reconoce sus deudas con justicia. E incluso le dice a Pascal que Voltaire tomó todo de sus Provinciales6. La tercera pregunta de Pascal es sobre los escépticos que –según el matemático francés– también creen en un Absoluto, lo que sucede es que dudan entre varias ideas del Absoluto. Responde Guitton que, de ese modo, se llegaría a tener que elegir entre el ser y la nada, lo que llevaría al nihilismo, pero esa Nada se escribiría con mayúscula como un Absoluto. Por tanto, sería una Nada que no sería nada. Y sigue Pascal preguntando por los que se han rebelado contra el Absoluto y no lo admiten como real, sin por ello dejar de amarlo u obedecerlo. A esta cuestión responde Guitton que se impone su Voluntad como un Absoluto, o bien, como un deseo ineficaz. Por tanto, concluye esta parte del diálogo confirmando que la necesidad de Absoluto es universal. En boca de Pascal, Guitton (1998: 33) hace un resumen de este último razonamiento, lo cual facilita seguir su discurso: «Sin la idea de Absoluto no hay idea-fuerza de verdad, y sin idea-fuerza de verdad, no hay razón que tenga de manera alguna idea del Absoluto y funcione gracias a ella». El diálogo filosófico, si bien un poco denso, puede seguirse bien, incluso para los no filósofos, gracias a esos breves resúmenes del razonamiento que va sintetizando Guitton a través de su interlocutor: «En un primer momento define usted los términos de Absoluto y Dios» (Guitton, 1998: 33). Sigue declarando que de hecho todos tenemos razón en admitir el Absoluto. Y, por último ¿cómo pasar de ahí a su existencia? Responde que frente al azar y a unas constantes físicas universales, hay una libertad de elección en el universo: ¿Por qué estos números y no otros? El mundo es resultado de una elección que hace posible la vida y la vida personal, y no el de un desarrollo necesario. El azar queda descartado, porque concurre una coordinación entre evoluciones y hechos que alguien podría creer que son independientes. Aduce un ejemplo del comportamiento de unos insectos, tomado de La evolución creadora de Bergson7, para indicar que algo que se repite de igual modo, es como si alguien siempre ganara la lotería, lo que le haría sospechoso de servirse de trampas. La conclusión del razonamiento es que: «El carácter contingente y coordinado del mundo implica en su origen una libertad organizadora y una creación a partir de la nada, ex nihilo» (Guitton, 1998: 35). 6 Lettres provinciales (Pascal, 1868) son una serie de dieciocho cartas escritas por el filósofo y teólogo francés, Blaise Pascal, bajo el seudónimo Louis de Montalte, entre los años 1656 y 1657, para defender a Antoine Artaud, condenado por sus ideas jansenistas que cuestionaban la posibilidad de salvarse sin la intervención de la gracia. 7 Henri Bergson fue profesor de Guitton, con quien también mantendrá el siguiente diálogo del libro que comentamos, sobre las razones para ser cristiano.
18 Magdalena AGUINAGA ALFONSO Pascal le pregunta: «En su opinión, Guitton, en un pueblo religiosamente indiferente, ¿sería la filosofía considerada igual de inútil que la religión?» A ello responde Guitton (1998: 24): «Sin duda alguna. La muchedumbre estaría satisfecha con el paraíso material, la salvación médica y la providencia estatal». Casi un siglo antes, Rubén Darío8 en el prólogo a Canto errante (1907: 11-12), escribía sus “Dilucidaciones” donde decía: El poeta tiene la visión directa e introspectiva de la vida y una supervisión que va más allá de lo que está sujeto a las leyes del general conocimiento. La religión y la filosofía se encuentran en tales fronteras pues en ambas hay también una ambiencia9 artística. Poco más adelante añade el poeta nicaragüense (1907: 12): «Como hombre he vivido en lo cotidiano; como poeta, no he claudicado nunca, pues siempre he tendido a la eternidad». Algo similar puede decirse de Guitton: como hombre ha vivido en diálogo con hombres de su tiempo, desde católicos a socialistas, marxistas, creyentes y no creyentes; como filósofo católico siempre se ha movido en el horizonte de la eternidad. Tras un inciso entre cómico y bienhumorado, reanudan el final del diálogo en el que Pascal anima a Guitton a resumir su trayectoria intelectual como filósofo. Concluye su creencia en la razón y, por tanto, en la verdad10. En esta parte del diálogo explica su evolución como filósofo: de platónico y agustiniano, pasó a ser aristotélico, tomista y de nuevo volvió al platonismo y más tarde al misticismo, si no se lo impidiera el no ser lo suficientemente piadoso. A veces se sintió tentado por el panteísmo, tentación que se diluyó por su creencia en la libertad (Guitton, 1998: 39). Toda su formación como filósofo ha venido acompañada por la publicación de numerosos libros en que reflexiona sobre esos temas. Intentó hacer una síntesis de su pensamiento entre Bergson, Aristóteles y san Agustín. Su lema es de nuevo paradójico: (Guitton, 1998: 27) «Dubito, ergo Deus est» de modo que concluye con su postulado inicial: «Prefiero lo borroso, lo difuminado, el sfumato». Alega que no le gustan las definiciones, las demostraciones ni los silogismos; sin embargo, su razonamiento es de una lógica impecable e incuestionable. Quizá hay algo incomunicable en sus más íntimos pensamientos; de ahí la alusión al sfumato 8 Curiosa coincidencia entre Guitton y Rubén Darío al afirmar ambos, que la religión y la filosofía se interesan por Dios, de modo que el olvido de la religión conllevaría el de la filosofía. 9 Palabra no recogida en el diccionario de la Real Academia Española. Puede ser un neologismo de Rubén Darío para referirse a atmósfera, hálito o aura. 10 Distingue entre el tiempo y la eternidad, tema al que dedicó dos tesis en 1933: una amplia titulada Le Temps et l´éternité chez Plotin et saint Augustin y otra breve La philosophie de Newman - Essai sur l’idée de développement. Ambas las menciona en el diálogo.
19 Diálogo ficticio entre Jean Guitton y Blaise Pascal que nos remite –en este caso a Guitton como pintor de retratos− a la clave de la pintura de Leonardo de Vinci, como su último hallazgo artístico. Para confirmar si esa visita de Pascal ha sido un sueño o realidad, acude a la anécdota del sombrero, con el que se presentó Pascal al inicio de su visita, y que lo deja olvidado en la habitación de Guitton. Ello da lugar al comentario de la enfermera Marzena de que se está volviendo loca, por tratarse de un sombrero de la época de los mosqueteros; juego irónico con el que prueba Guitton que la visita es auténtica y no alucinación en sus últimos momentos, previos a su muerte. Finaliza el diálogo anunciándole aquella la próxima visita de otro muerto viviente: Bergson. En cuanto al método, Guitton sigue un estilo dialógico, según ya hemos dicho al inicio de este artículo, aprendido en sus orígenes de los diálogos de Sócrates recogidos por Platón11, pero es mucho más cercano y próximo al modo de entenderlo su amigo, Pablo VI, en su libro Diálogos con Pablo VI.12 A ello hay que añadir que la formación de Guitton, como miembro de la Academia Francesa, le aportó ese método de un diálogo de convergencia que él mismo explica así: «En él se trata de pensar en común, siempre dispuesto cada cual a corregir su pensamiento según la opinión del interlocutor; se trata de procurar que nuestro adversario nos ayude en la tarea de buscar la verdad» (Guitton, 1967: 254). En las páginas siguientes del mencionado libro hace toda una defensa de la importancia del diálogo: «Recuerdo haber leído, no sé dónde (…) que el mejor medio para dominar al oponente consiste en seguir sus propios argumentos con más inteligencia que él, en darles más agudeza de la que tienen» (Guitton, 1967: 255). Su modo de dialogar es una incesante confrontación de puntos de vista que se fecundan mutuamente y exigen una precisión terminológica que vehicula un fluir discursivo lógico y, en definitiva, exige de uno la escucha atenta para captar el punto de vista del otro, porque en toda objeción hay una parte de verdad que ayuda a corregir o precisar la propia expresión. Es el método utilizado por Agustín de Hipona, Tomás de Aquino o Lacordaire, quienes exponían en primer lugar la tesis contraria, y luego apoyados en sus obstáculos negaban sus afirmaciones tras contrastarlas, con seguridad y simplicidad. El deseo de ellos no era hacer que el adversario reconociera sus errores, sino unirse a él en el conocimiento de una verdad superior. Por ello, su diálogo no es el dialéctico13 consolidado por Hegel y Marx, donde el interlocutor desaparece. Guitton prefiere el ejercicio de libertad de un diálo11 «La palabra de Sócrates no fue transcrita por su discípulo: al reinventarla con un arte desesperadamente inimitable, Platón creó antaño ese género literario que a partir de él se llama el diálogo» (Guitton, 1967: 13) dice en el prólogo a su libro Diálogos con Pablo VI. 12 Pablo VI en su primera encíclica Ecclessiam suam del 6 de agosto de 1964 se sirve del término “diálogo” como vehículo de comunicación de la Iglesia para acercarse a la sociedad contemporánea. Lo proponía como un modo de buscar la verdad en el prójimo y en uno mismo. 13 Iniciado por Platón, frente a su maestro Sócrates de espíritu más dialogante.
20 Magdalena AGUINAGA ALFONSO go entre amantes de la verdad eterna y, por tanto, no cede a la ideología sino a la luz de la verdad. Tampoco coincide el diálogo del filósofo francés con el mero diálogo mundano, que es, más bien, un modo de poner en evidencia la propia agudeza; sino que está más de acuerdo con el de Pablo VI: «el diálogo concreto y real del hombre que busca la verdad en toda su pureza, la verdad más profunda, la más íntimamente encarnada en nosotros» (Guitton, 1967: 275). Puede decirse que los libros de Jean Guitton son pretextos para dialogar. También lo utiliza en su libro Dios y la ciencia.14 Resúmenes de su razonamiento, breves descripciones del personaje que lo visita y del propio Guitton, acostado en el lecho de muerte. El sentido del humor y la fluidez del diálogo hacen de este libro una pequeña obra maestra de un filósofo católico, que razona con total libertad y argumentos rotundos sobre su fe, desenmascarando errores filosóficos, antropológicos y culturales, propios de nuestra época, a la luz de un gran pensador matemático y metafísico, como Pascal. Guitton, en respuesta a su amigo Mitterrand en el último diálogo y el único real del libro, se hace portavoz y defensor de la verdad razonable. Ante la pregunta de aquel: ¿Qué es la verdad? le responde Guitton (1998: 194): «Lo que resiste a la duda y sale de ella». Confirma su método predilecto en el prólogo de su libro Diálogos con Pablo VI (1967: 16): «Estas frases no son todas históricamente exactas. Pero en lo que me concierne, me he esforzado todo lo posible para poder decir: estas frases son todas auténticas. Son todas verdaderas». Nos da la clave de que conocer a un personaje es algo que va más allá de reproducir sus palabras con precisión. Es captar el estado de su espíritu, bien mediante el conocimiento directo o por lecturas de su obra, como sucede en el caso de Pascal (Guitton, 1967: 21): «la impregnación, (…) la ósmosis. Cerrar los ojos para ver; escuchar, interrogar; dejar lo inútil, ir a lo esencial. Elevar los problemas hasta el misterio. Oír los silencios». Jean Guitton hace en sus obras una defensa de la razón y las amplía en su capacidad de abrirse al horizonte de la fe: (1967: 266): «El hombre de fe puede ser condenado, paralizado, pero no refutado en sus argumentos». Duda de que una razón autónoma que ha desembocado en la posverdad, y un relativismo radical puedan ser la solución a un corazón cada vez más aturdido e insatisfecho. El brillante intelectual francés, combinando el fervor de un filósofo creyente con el ingenio y la educación de un hombre de mundo, alcanzó un nuevo estilo en la prosa francesa. En su diálogo con Pascal puso de manifiesto que conocía bien su pensamiento.15 Lo que unió a ambos interlocutores fue la búsqueda de la verdad. De hecho, hemos asistido a un diálogo cordial entre dos pensadores creyentes católicos, de siglos diferentes con sus problemáticas y, por tanto, hombres de su época. Este saber 14 Guitton, Dios y la ciencia. Hacia el metarrealismo (1998). 15 Dedicó uno de sus libros, como hemos citado en la nota nº 5, a dos grandes pensadores: Pascal y Leibniz (2011).
21 Diálogo ficticio entre Jean Guitton y Blaise Pascal transcender lo inmediato para ir al fondo de las cuestiones planteadas, nos da la clave de su estilo literario usado en varios de sus libros. Quizá su faceta de pintor de retratos le ayudó a la hora de plasmar, mediante el diálogo, el núcleo del pensamiento de la persona reflejada. Hay un punto de ambigüedad que hace atractivo su modo de pensar, caracterizado por una cierta flexibilidad al no mezclar niveles de verdad, vivencia y mentalidad de una época. Por ello, podemos decir que este diálogo ficticio con Blaise Pascal es más verdadero que si hubiese sido contemporáneo suyo, porque la reflexión sobre su pensamiento está aquilatada por la fuerza de la razón y de la verdad, en un empeño de ir a lo esencial, sobre el que se extiende, según Jean Guitton, una sombra de silencio. Si a todo esto añadimos la suave y fina ironía con que se ríe de sí mismo o de sus oponentes, haciendo ver sus contradicciones, tenemos las claves del filósofo francés. Es un modo de razonar dialogando, que podemos calificar de guittoneano. Siguiendo los consejos de su madre, intentó unir lo que la secularización había separado, a través del metarrealismo: un método para estudiar los fenómenos del universo de una forma espiritual y al mismo tiempo científica.16 Puede decirse que su método amplía el horizonte de la razón, haciéndola idónea para el diálogo con la fe que va más allá; como si la razón se pusiera de puntillas para ver más lejos. Una defensa de la razón que nos recuerda el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona el 12 de septiembre de 2006.17 La fe está por encima pero no en contra de la razón. Idea que coincide con un pensamiento de Pascal (2018): «la fe dice lo que no dicen los sentidos, pero no lo contrario de lo que ven. Está por encima de ellos, no en su contra». O el más conocido: «El corazón tiene razones que la razón no entiende». En el aspecto formal del diálogo, recurre a la intertextualidad con alusiones a varios autores como Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Descartes, Nietzsche, Marx, Freud, Voltaire, Dalí, etc. y el prosaísmo de un léxico bastante inteligible para cualquiera que no sea experto en filosofía. Con juegos de palabras, busca siempre una enunciación conversacional y amable, a través de un fino sentido de la ironía. Su expresión sobria va al fondo, sin hacer retórica. Es el genio francés llevado a su perfección. El raciocinio lógico y aplastante es su estilo mismo. Su ideal es ir a lo esencial: al porqué, más que al cómo, para hacer prevalecer la esencia sobre el accidente, la causa sobre la condición y el ser frente al devenir. En tiempos de una apariencia fracturada de la realidad, que trivializa los hechos como verosímiles, 16 Guitton sitúa el comienzo del metarrealismo en 1927. El marco de la filosofía metarrealista se ajustaría al siguiente código (Guitton y otros, 1998: 131): «el espíritu y la materia forman una única realidad; el Creador de este universo materia/espíritu es transcendente; la realidad en sí de este universo no es cognoscible». 17 Analizado por Carlos Corral (2006).
22 Magdalena AGUINAGA ALFONSO Guitton se inclina, como buen filósofo, por los hechos verdaderos. La razón es que, si no se basan en la realidad, aquellos llevan a la pseudociencia y al extremismo del apasionamiento o del emotivismo, más que a argumentos sólidos. Guitton fusiona en sus diálogos una ficción, basada en personajes y lecturas o vivencias verdaderas, en un intento de ir a lo esencial. Amor a la verdad, aceptación y apertura al interlocutor, deseo de ser cuestionado en sus creencias, diálogo sosegado y lógico hasta el fin, son las claves del diálogo que hemos analizado. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Chesterton, G. K. (2009). San Francisco de Asís. 1ª edición en inglés en 1924. Homo Legens: Madrid. Corral, C. (2006). “El discurso de Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona y las reacciones provocadas”. UNISCI Discussion Papers, (12), 1. (Pronunciado ya siendo papa Benedicto XVI). Darío, R. (1907). Canto errante en http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/elcanto-errante--1/html/0048b5b4-82b2-11df-acc7-002185ce6064_27. (Consulta el 28 de julio de 2020) GranDmaison, Léonce (1868-1927) https://www.ebookscatolicos.com/jesucristoleonce-de-grandmaison/ (Consulta el 21 de febrero de 2021). Guitton, J. (1967). Diálogos con Pablo VI. Cristiandad: Madrid. Guitton, J. (1998). Mi testamento filosófico. 1ª edición en francés 1997. Encuentro: Madrid. Guitton, J. (2004). Temps et l´éternité chez Plotin et saint Augustin. 1ª edición 1933. Vrin: Paris. Guitton, J. (2011). Pascal y Leibniz. Estudio sobre dos tipos de pensadores. Encuentro: Madrid. 1ª edición en francés 1951. Guitton, J, BoGDanov G. e BoGDanov I. (1998). Dios y la ciencia. Hacia el metarrealismo. Debate: Madrid. 4ª edición, 1998. 1ª edición en francés 1991. maDriGal, S. (2011). “La recepción del Concilio Vaticano II”. Revista Iberoamericana de Teología, Universidad Iberoamericana (Ciudad de México). vol. 7, núm. 13, julio-diciembre, pp. 57-90. PasCal, B. (1868). Lettres provinciales. Bibliothèque nationale: Paris. PasCal, B. (2018). Pensamientos. Estudio Preliminar, edición, traducción y notas de Gabriel Albiac. (Con acceso a la base de datos digital de la obra). Tecnos: Madrid. https://www.filco.es/pensamientos-pascal/ (Consulta el 10 de agosto de 2020). ratzinGer, J. (2005). Introducción al cristianismo. Sígueme: Salamanca. vian, A. (1992). “El diálogo como género literario argumentativo: Imitación poética e imitación dialógica”, Ínsula, 542, pp. 7-10.