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01 Diálogo ficticio entre Jean Guitton y Blaise Pascal

Aguinaga Alfonso, Magdalena

Abstract

En la comunicación abordaremos el diálogo ficticio entre Jean Guitton (1901-1999) y Blaise Pascal (1623-1662) por su interés en el análisis del ateísmo, del teísmo religioso y el materialista, debate que está muy presente en nuestra sociedad actual.

Full text

173 La p esencia del ausen e Dios en li e a os con empo áneos Edición p epa ada po : Juan Agus ín Mancebo Roca An onio Ba nés Alicia Nila Ma ínez Díaz LA PRESENCIA DEL AUSENTE Dios en li e a os con empo áneos Albalá, Appleya d, A gullol, Bagli, Ba nés, Ba es, Blake, Bousoño, Bue o, Ca denal, Ca è e, de las Casas, Ce nuda, Champou cin, Con e as y López de Ayala, Co áza , Co a, Cullen, Diego, Fe nández, Fue es, Ga cía Lo ca, Gaos, Gomis, Gui on, Houellebecq, Hughes, Jiménez, Lacaci, López Go gé, López Anglada, Man ique de La a, Me ino, Mu ciano, Ne o, Papini, Pascal, de la Rica, Swedenbo g, Tolkien, Vázquez, Villacañas, Waugh, Za doya LA PRESENCIA DEL AUSENTE Dios en li e a os con empo áneos Albalá, Appleya d, A gullol, Bagli, Ba nés, Ba es, Blake, Bousoño, Bue o, Ca denal, Ca è e, de las Casas, Ce nuda, Champou cin, Con e as y López de Ayala, Co áza , Co a, Cullen, Diego, Fe nández, Fue es, Ga cía Lo ca, Gaos, Gomis, Gui on, Houellebecq, Hughes, Jiménez, Lacaci, López Go gé, López Anglada, Man ique de La a, Me ino, Mu ciano, Ne o, Papini, Pascal, de la Rica, Swedenbo g, Tolkien, Vázquez, Villacañas, Waugh, Za doya Edición p epa ada po : Juan Agus ín Mancebo Roca An onio Ba nés Alicia Nila Ma ínez Ediciones de la Uni e sidad de Cas illa-La Mancha Cuenca, 2021 Cualquie o ma de ep oducción, dis ibución, comunicación pública o ans o mación solo puede se ealizada con la au o ización de EDICIONES DE LA UNIVERSIDAD DE CASTILLA-LA MANCHA sal o excepción p e is a po la ley. Di íjase a CEDRO (Cen o Español de De echos Rep og á icos – www.ced o.o g), si necesi a o ocopia o escanea algún agmen o de es a ob a. © de los ex os e imágenes: sus au o es. 2021. © de la edición: Uni e sidad de Cas illa-La Mancha. 2021. Edi a: Ediciones de la Uni e sidad de Cas illa-La Mancha Colección ESTUDIOS n.º 173 Diseño de la colección y de la cubie a: C.I.D.I. (Uni e sidad de Cas illa-La Mancha) Fo o de cubie a: El ja dín de las delicias (de alle). 1490-1500. Hie onymus Bosch, El Bosco. Museo del P ado. Es a edi o ial es miemb o de la UNE, lo que ga an iza la di usión y come cialización de sus publicaciones a ni el nacional e in e nacional. ISSN-L: 2255-2618 I.S.B.N.: 978-84-9044-449-8 (Edición elec ónica) DOI: h ps://doi.o g/10.18239/es udios_2021.173.00 Composición: Compobell Hecho en España (U.E.) – Made in Spain (E.U.) LA PRESENCIA del ausen e : Dios en los li e a os con empo áneos / Magdalena Aguinaga Al onso... [e al. ] ; edición p epa ada po , Juan Agus ín Mancebo Roca, An onio Ba nés, Alicia Nila Ma ínez Díaz.– Cuenca : Ediciones de la Uni e sidad de Cas illa-La Mancha, 2021 200 p. ; 24 cm.– (Es udios ; 173) ISBN 978-84-9044-449-8 (edición elec ónica) 1. Li e a u a - His o ia y c í ica I. Aguinaga Al onso, Magdalena II. Mancebo Roca, Juan Agus- ín, ed. li . III. Ba nés, An onio, ed. li . IV. Ma ínez Díaz, Alicia Nila, ed. li . V. Uni e sidad de Cas illa-La Mancha, ed. VI. Se ie 82.09 DS 7 ÍNDICE P e acio ....................................................... 9 Juan Agus ín Mancebo Roca, An onio Ba nés y Alicia Nila Ma ínez Diálogo ic icio en e Jean Gui on y Blaise Pascal ..................... 13 Magdalena Aguinaga Al onso ¿Dónde es á Dios? 30 poe as esponden .............................. 23 An onio Ba nés El Edén en Rayuela .............................................. 43 Iza a Ba es P esencia y sen ido de Dios en I ene o el eso o (1954), de An onio Bue o Vallejo ........................................................ 55 José Luis González Subías Las memo ias de Dios. A eísmo, c isis y con e sión de Gio anni Papini (1907-1921) .................................................... 63 Juan Agus ín Mancebo Roca Más allá de las palab as: un es udio compa a is a de la ep esen ación de la g acia, el pecado y la edención en la no ela y la película B ideshead e isi ed ....................................................... 85 Alicia Nila Ma ínez Díaz 8 Índice Tolkien: sob e la ascendencia desde el co azón a ís ico ................ 101 Jon Men xaka o e Od iozola «Un C is o de colo ec uci icado»: Coun ee Cullen y el simbolismo eligioso 117 Ma io Millanes Vaque o Fe c is iana y an opología eológica en la na a i a de José Ma ía Me ino .. 133 José Ignacio Peláez Albendea Me amo osis de la eligión y li e a u a pos secula . Ap oximación sociológica y cul u al a Ra ael A gullol, Michel Houellebecq y Emmanuel Ca è e ...... 151 Ra ael Ruiz And és La concepción de un Dios an opomo o e e no y uni e sal en Swedenbo g y William Blake ................................................ 169 Mónica Sánchez Tie aseca Bo n om Pain and Fi e: Mys ical Symbolism and he Sea ch o C onopia in he poe y o Iza a Ba es Cue as ................................. 185 Robe Simon 9 PREFACIO El homb e con empo áneo bascula en e una azón mediá ica que lo imbuye de in o mación agmen a ia, inmedia a y educcionis a, y o a azón cien í ica, que se deba e de con inuo sob e lo que puede o no a i ma . Eme ge así la li e a u a como isla de libe ad, no solo po la imaginación desa ada en que se basa, sino po que pe mi e bucea po los más ecóndi os espacios del alma humana sin genda mes que de engan el paso, ni i anías de lo inmedia o. Es lo que cons a a el “P oyec o Dios en la li e a u a con empo ánea”. Desde 2016, in es igado es de Rusia, Bielo usia, Alemania, F ancia, I alia, España, Came ún, Es ados Unidos, México y Venezuela abajan pa a e i ica si y cómo es á p esen e Dios en la e a del secula ismo. En el lib o que in oducimos, g acias al mecenazgo de la Uni e sidad de Cas illa-La Mancha, doce in es igado es abo dan la esc i u a li e a ia de au o es an dispa es como ele an es: Albalá, Appleya d, A gullol, Bagli, Ba nés, Ba es, Blake, Bousoño, Bue o, Ca denal, Ca è e, de las Casas, Ce nuda, Champou cin, Con e as y López de Ayala, Co áza , Co a, Cullen, Diego, Fe nán- dez, Fue es, Ga cía Lo ca, Gaos, Gomis, Gui on, Houellebecq, Hughes, Jiménez, Lacaci, López Go gé, López Anglada, Man ique de La a, Me ino, Mu ciano, Ne o, Papini, Pascal, de la Rica, Swedenbo g, Tolkien, Vázquez, Villacañas, Waugh, Za - doya y un nu ido g upo de poe as hispánicos. Son esc i o es de di e en es lenguas (cinco) y li e a u as a un lado y o o del A lán ico. Rep esen an odos los géne os: lí ica, ea o, na a i a y ensayo, y pe enecen a los es úl imos siglos. La li e a u a no sabe de eligiones ence adas en el ámbi o p i ado. El an icle ica- lismo y nihilismo de Papini y su ul e io con e sión se esceni ican y cla i ican en sus ob as li e a ias, como expone el p o eso Juan Agus ín Mancebo en su capí ulo “Las 10 Juan Agus ín MANCEBO ROCA, An onio BARNÉS y Alicia Nila MARTÍNEZ Memo ias de Dios. C isis y con e sión en Gio anni Papini”. O os au o es, como William Blake han esc i o oda su ob a desde un es ado de p o e ismo eligioso. Lo es udia Mónica Sánchez Tie aseca en “Rep esen ación del swedenbo gianismo en William Blake”. Lo eligioso si e de e e en e pa a cues iones de g an calado an o- pológico y social, como el acismo. Lo emos en el capí ulo que desa olla Ma io Millanes en “Un C is o de colo ec uci icado”: Coun ee Cullen y el simbolismo eligioso”. El mis icismo o la exp esión de lo ine able no es una e a del pasado. El in es igado no eame icano Robe Simon, de la Kennesaw S a e Uni e si y, quedó ascinado po el es o poé ico de la poe a española Iza a Ba es, sob e la que esc ibe y publica en es e lib o: “Bo n om Pain and Fi e: Mys ical Symbolism and he Sea ch o C onopia in he poe y o Iza a Ba es Cue as”. El ensayo, géne o híb ido de iloso ía y li e a u a, pe mi e iajes que la iloso ía académica no e ía con buenos ojos. Es lo que encon amos en el capí ulo de Magdalena Aguinaga: “Mi es amen o ilosó ico: diálogo ic icio en e Jean Gui on y Blaise Pascal”. Y como la iqueza y p o undidad del enómeno eligioso y sus in e p e aciones no se ago a en lo inmanen e, sino que desbo da siemp e los lími es pau ados, en el p esen e olumen se encuen an ambién o os abajos que abo dan la cues ión de la p esencia o ausencia de Dios desde la pe spec i a de la lejanía, del a eísmo o el agnos icismo. Au o es apa en emen e dis anciados de Él, pe o igualmen e in e oga- dos. Es el caso de “P esencia y sen ido de Dios en I ene o el eso o (1954), de An o- nio Bue o Vallejo”, donde José Luis González Subías nos descub e cómo la pos u a agnós ica del au o no es óbice pa a p egun a se ace ca del sen ido del Mis e io en la ida de los homb es. Po su pa e, Jon Men xaka o e p o undiza en la dimensión eológica en la ob a de J.R.R. Tolkien. Tomando como pun o de pa ida ex os de El Silma illion, Men xaka o e mues a la es echa elación exis en e en e el co azón humano, siemp e p ocli e a la búsqueda de la belleza, y la dimensión di ina, en el a ículo “Tolkien: sob e la ascendencia desde el co azón a ís ico”. La mi ada sagaz de los au o es i man es del olumen nos in i a a explo a las in incadas elaciones sos enidas en e el ac ual enómeno de secula ización que i imos y la p esencia del elemen o eligioso en dis in os esc i o es con em- po áneos. Pa a ello, Ra ael Ruíz p esen a un comple o es udio sob e las ob as de Ra ael A gullol, Michel Houellebecq y Emmanuel Ca è e. T es no elis as en cuyas páginas se as ea la p esencia del Au o . Quien ambién se plan ea la búsqueda y el encuen o con Dios es An onio Ba nés. En una comple a nómina de poe as con empo áneos, nos mues a que hallamos a Dios en los luga es más insospechados. Decía San a Te esa que es aba en e los puche os, pe o pa a los a es ci ados se encuen a ambién en la na u aleza, en e la niebla, en el an ía y en el pan blanco de cada día. En suma, en la co idianeidad del se humano. José Ma ía Me ino es o o de los li e a os aquí es udiados. José Ignacio Peláez pone 17 Diálogo ic icio en e Jean Gui on y Blaise Pascal y no T ascenden e (1998: 29). A pesa de ello, con su gus o po la ambigüedad, dice Gui on que se decla a ol e iano en su modo de esc i u a y de pensamien o, pe o a eo de los dioses de Vol ai e. Reconoce sus deudas con jus icia. E incluso le dice a Pascal que Vol ai e omó odo de sus P o inciales6. La e ce a p egun a de Pascal es sob e los escép icos que –según el ma emá ico ancés– ambién c een en un Absolu o, lo que sucede es que dudan en e a ias ideas del Absolu o. Responde Gui on que, de ese modo, se llega ía a ene que elegi en e el se y la nada, lo que lle a ía al nihilismo, pe o esa Nada se esc ibi ía con mayúscula como un Absolu o. Po an o, se ía una Nada que no se ía nada. Y sigue Pascal p egun ando po los que se han ebelado con a el Absolu o y no lo admi en como eal, sin po ello deja de ama lo u obedece lo. A es a cues ión esponde Gui on que se impone su Volun ad como un Absolu o, o bien, como un deseo ine icaz. Po an o, concluye es a pa e del diálogo con i mando que la necesidad de Absolu o es uni e sal. En boca de Pascal, Gui on (1998: 33) hace un esumen de es e úl imo azonamien o, lo cual acili a segui su discu so: «Sin la idea de Absolu o no hay idea- ue za de e dad, y sin idea- ue za de e dad, no hay azón que enga de mane a alguna idea del Absolu o y uncione g acias a ella». El diálogo ilosó ico, si bien un poco denso, puede segui se bien, incluso pa a los no ilóso os, g acias a esos b e es esúmenes del azonamien o que a sin e i- zando Gui on a a és de su in e locu o : «En un p ime momen o de ine us ed los é minos de Absolu o y Dios» (Gui on, 1998: 33). Sigue decla ando que de hecho odos enemos azón en admi i el Absolu o. Y, po úl imo ¿cómo pasa de ahí a su exis encia? Responde que en e al aza y a unas cons an es ísicas uni e sales, hay una libe ad de elección en el uni e so: ¿Po qué es os núme os y no o os? El mundo es esul ado de una elección que hace posible la ida y la ida pe sonal, y no el de un desa ollo necesa io. El aza queda desca ado, po que concu e una coo dinación en e e oluciones y hechos que alguien pod ía c ee que son inde- pendien es. Aduce un ejemplo del compo amien o de unos insec os, omado de La e olución c eado a de Be gson7, pa a indica que algo que se epi e de igual modo, es como si alguien siemp e gana a la lo e ía, lo que le ha ía sospechoso de se i se de ampas. La conclusión del azonamien o es que: «El ca ác e con ingen e y coo dinado del mundo implica en su o igen una libe ad o ganizado a y una c ea- ción a pa i de la nada, ex nihilo» (Gui on, 1998: 35). 6 Le es p o inciales (Pascal, 1868) son una se ie de dieciocho ca as esc i as po el ilóso o y eólogo ancés, Blaise Pascal, bajo el seudónimo Louis de Mon al e, en e los años 1656 y 1657, pa a de ende a An oine A aud, condenado po sus ideas jansenis as que cues ionaban la posibilidad de sal a se sin la in e ención de la g acia. 7 Hen i Be gson ue p o eso de Gui on, con quien ambién man end á el siguien e diálogo del lib o que comen amos, sob e las azones pa a se c is iano. 18 Magdalena AGUINAGA ALFONSO Pascal le p egun a: «En su opinión, Gui on, en un pueblo eligiosamen e indi e- en e, ¿se ía la iloso ía conside ada igual de inú il que la eligión?» A ello esponde Gui on (1998: 24): «Sin duda alguna. La muchedumb e es a ía sa is echa con el pa aíso ma e ial, la sal ación médica y la p o idencia es a al». Casi un siglo an es, Rubén Da ío8 en el p ólogo a Can o e an e (1907: 11-12), esc ibía sus “Dilucida- ciones” donde decía: El poe a iene la isión di ec a e in ospec i a de la ida y una supe isión que a más allá de lo que es á suje o a las leyes del gene al conocimien o. La eligión y la iloso ía se encuen an en ales on e as pues en ambas hay ambién una ambiencia9 a ís ica. Poco más adelan e añade el poe a nica agüense (1907: 12): «Como homb e he i ido en lo co idiano; como poe a, no he claudicado nunca, pues siemp e he endido a la e e nidad». Algo simila puede deci se de Gui on: como homb e ha i ido en diálogo con homb es de su iempo, desde ca ólicos a socialis as, ma xis- as, c eyen es y no c eyen es; como ilóso o ca ólico siemp e se ha mo ido en el ho izon e de la e e nidad. T as un inciso en e cómico y bienhumo ado, eanudan el inal del diálogo en el que Pascal anima a Gui on a esumi su ayec o ia in elec ual como ilóso o. Concluye su c eencia en la azón y, po an o, en la e dad10. En es a pa e del diálogo explica su e olución como ilóso o: de pla ónico y agus iniano, pasó a se a is o élico, omis a y de nue o ol ió al pla onismo y más a de al mis icismo, si no se lo impidie a el no se lo su icien emen e piadoso. A eces se sin ió en ado po el pan eísmo, en ación que se diluyó po su c eencia en la libe ad (Gui on, 1998: 39). Toda su o mación como ilóso o ha enido acompañada po la publi- cación de nume osos lib os en que e lexiona sob e esos emas. In en ó hace una sín esis de su pensamien o en e Be gson, A is ó eles y san Agus ín. Su lema es de nue o pa adójico: (Gui on, 1998: 27) «Dubi o, e go Deus es » de modo que concluye con su pos ulado inicial: «P e ie o lo bo oso, lo di uminado, el s uma o». Alega que no le gus an las de iniciones, las demos aciones ni los silogismos; sin emba go, su azonamien o es de una lógica impecable e incues ionable. Quizá hay algo incomunicable en sus más ín imos pensamien os; de ahí la alusión al s uma o 8 Cu iosa coincidencia en e Gui on y Rubén Da ío al a i ma ambos, que la eligión y la ilo- so ía se in e esan po Dios, de modo que el ol ido de la eligión conlle a ía el de la iloso ía. 9 Palab a no ecogida en el dicciona io de la Real Academia Española. Puede se un neologismo de Rubén Da ío pa a e e i se a a mós e a, háli o o au a. 10 Dis ingue en e el iempo y la e e nidad, ema al que dedicó dos esis en 1933: una amplia i ulada Le Temps e l´é e ni é chez Plo in e sain Augus in y o a b e e La philosophie de Newman - Essai su l’idée de dé eloppemen . Ambas las menciona en el diálogo. 19 Diálogo ic icio en e Jean Gui on y Blaise Pascal que nos emi e –en es e caso a Gui on como pin o de e a os− a la cla e de la pin u a de Leona do de Vinci, como su úl imo hallazgo a ís ico. Pa a con i ma si esa isi a de Pascal ha sido un sueño o ealidad, acude a la anécdo a del somb e o, con el que se p esen ó Pascal al inicio de su isi a, y que lo deja ol idado en la habi ación de Gui on. Ello da luga al comen a io de la en e me a Ma zena de que se es á ol iendo loca, po a a se de un somb e o de la época de los mosque e os; juego i ónico con el que p ueba Gui on que la isi a es au én ica y no alucinación en sus úl imos momen os, p e ios a su mue e. Finaliza el diálogo anunciándole aquella la p óxima isi a de o o mue o i ien e: Be gson. En cuan o al mé odo, Gui on sigue un es ilo dialógico, según ya hemos dicho al inicio de es e a ículo, ap endido en sus o ígenes de los diálogos de Sóc a es eco- gidos po Pla ón11, pe o es mucho más ce cano y p óximo al modo de en ende lo su amigo, Pablo VI, en su lib o Diálogos con Pablo VI.12 A ello hay que añadi que la o mación de Gui on, como miemb o de la Academia F ancesa, le apo ó ese mé odo de un diálogo de con e gencia que él mismo explica así: «En él se a a de pensa en común, siemp e dispues o cada cual a co egi su pensamien o según la opinión del in e locu o ; se a a de p ocu a que nues o ad e sa io nos ayude en la a ea de busca la e dad» (Gui on, 1967: 254). En las páginas siguien es del mencionado lib o hace oda una de ensa de la impo ancia del diálogo: «Recue do habe leído, no sé dónde (…) que el mejo medio pa a domina al oponen e consis e en segui sus p opios a gumen os con más in eligencia que él, en da les más agudeza de la que ienen» (Gui on, 1967: 255). Su modo de dialoga es una incesan e con on ación de pun os de is a que se ecundan mu uamen e y exigen una p ecisión e minoló- gica que ehicula un lui discu si o lógico y, en de ini i a, exige de uno la escucha a en a pa a cap a el pun o de is a del o o, po que en oda objeción hay una pa e de e dad que ayuda a co egi o p ecisa la p opia exp esión. Es el mé odo u ilizado po Agus ín de Hipona, Tomás de Aquino o Laco dai e, quienes exponían en p ime luga la esis con a ia, y luego apoyados en sus obs áculos negaban sus a i maciones as con as a las, con segu idad y simplicidad. El deseo de ellos no e a hace que el ad e sa io econocie a sus e o es, sino uni se a él en el conocimien o de una e dad supe io . Po ello, su diálogo no es el dialéc ico13 consolidado po Hegel y Ma x, donde el in e locu o desapa ece. Gui on p e ie e el eje cicio de libe ad de un diálo- 11 «La palab a de Sóc a es no ue ansc i a po su discípulo: al ein en a la con un a e deses- pe adamen e inimi able, Pla ón c eó an año ese géne o li e a io que a pa i de él se llama el diálogo» (Gui on, 1967: 13) dice en el p ólogo a su lib o Diálogos con Pablo VI. 12 Pablo VI en su p ime a encíclica Ecclessiam suam del 6 de agos o de 1964 se si e del é mino “diálogo” como ehículo de comunicación de la Iglesia pa a ace ca se a la sociedad con empo ánea. Lo p oponía como un modo de busca la e dad en el p ójimo y en uno mismo. 13 Iniciado po Pla ón, en e a su maes o Sóc a es de espí i u más dialogan e. 20 Magdalena AGUINAGA ALFONSO go en e aman es de la e dad e e na y, po an o, no cede a la ideología sino a la luz de la e dad. Tampoco coincide el diálogo del ilóso o ancés con el me o diálogo mundano, que es, más bien, un modo de pone en e idencia la p opia agudeza; sino que es á más de acue do con el de Pablo VI: «el diálogo conc e o y eal del homb e que busca la e dad en oda su pu eza, la e dad más p o unda, la más ín imamen e enca nada en noso os» (Gui on, 1967: 275). Puede deci se que los lib os de Jean Gui on son p e ex os pa a dialoga . También lo u iliza en su lib o Dios y la ciencia.14 Resúmenes de su azonamien o, b e es desc ipciones del pe sonaje que lo isi a y del p opio Gui on, acos ado en el lecho de mue e. El sen ido del humo y la luidez del diálogo hacen de es e lib o una pequeña ob a maes a de un ilóso o ca ólico, que azona con o al libe ad y a gumen os o undos sob e su e, des- enmasca ando e o es ilosó icos, an opológicos y cul u ales, p opios de nues a época, a la luz de un g an pensado ma emá ico y me a ísico, como Pascal. Gui on, en espues a a su amigo Mi e and en el úl imo diálogo y el único eal del lib o, se hace po a oz y de enso de la e dad azonable. An e la p egun a de aquel: ¿Qué es la e dad? le esponde Gui on (1998: 194): «Lo que esis e a la duda y sale de ella». Con i ma su mé odo p edilec o en el p ólogo de su lib o Diálogos con Pablo VI (1967: 16): «Es as ases no son odas his ó icamen e exac as. Pe o en lo que me concie ne, me he es o zado odo lo posible pa a pode deci : es as ases son odas au én icas. Son odas e dade as». Nos da la cla e de que conoce a un pe sonaje es algo que a más allá de ep oduci sus palab as con p ecisión. Es cap a el es ado de su espí i u, bien median e el conocimien o di ec o o po lec u as de su ob a, como sucede en el caso de Pascal (Gui on, 1967: 21): «la imp egnación, (…) la ósmosis. Ce a los ojos pa a e ; escucha , in e oga ; deja lo inú il, i a lo esencial. Ele a los p oblemas has a el mis e io. Oí los silencios». Jean Gui on hace en sus ob as una de ensa de la azón y las amplía en su capacidad de ab i se al ho izon e de la e: (1967: 266): «El homb e de e puede se condenado, pa alizado, pe o no e u ado en sus a gumen os». Duda de que una azón au ónoma que ha desembocado en la pos e dad, y un ela i ismo adical pue- dan se la solución a un co azón cada ez más a u dido e insa is echo. El b illan e in elec ual ancés, combinando el e o de un ilóso o c eyen e con el ingenio y la educación de un homb e de mundo, alcanzó un nue o es ilo en la p osa ancesa. En su diálogo con Pascal puso de mani ies o que conocía bien su pensamien o.15 Lo que unió a ambos in e locu o es ue la búsqueda de la e dad. De hecho, hemos asis ido a un diálogo co dial en e dos pensado es c eyen es ca ólicos, de siglos di e en es con sus p oblemá icas y, po an o, homb es de su época. Es e sabe 14 Gui on, Dios y la ciencia. Hacia el me a ealismo (1998). 15 Dedicó uno de sus lib os, como hemos ci ado en la no a nº 5, a dos g andes pensado es: Pascal y Leibniz (2011). 21 Diálogo ic icio en e Jean Gui on y Blaise Pascal anscende lo inmedia o pa a i al ondo de las cues iones plan eadas, nos da la cla e de su es ilo li e a io usado en a ios de sus lib os. Quizá su ace a de pin o de e a os le ayudó a la ho a de plasma , median e el diálogo, el núcleo del pensa- mien o de la pe sona e lejada. Hay un pun o de ambigüedad que hace a ac i o su modo de pensa , ca ac e izado po una cie a lexibilidad al no mezcla ni eles de e dad, i encia y men alidad de una época. Po ello, podemos deci que es e diálogo ic icio con Blaise Pascal es más e dade o que si hubiese sido con empo áneo suyo, po que la e lexión sob e su pensamien o es á aquila ada po la ue za de la azón y de la e dad, en un empeño de i a lo esencial, sob e el que se ex iende, según Jean Gui on, una somb a de silencio. Si a odo es o añadimos la sua e y ina i onía con que se íe de sí mismo o de sus oponen es, haciendo e sus con adicciones, enemos las cla es del ilóso o ancés. Es un modo de azona dialogando, que podemos cali ica de gui oneano. Siguiendo los consejos de su mad e, in en ó uni lo que la secula ización había sepa ado, a a és del me a ealismo: un mé odo pa a es udia los enómenos del uni e so de una o ma espi i ual y al mismo iempo cien í ica.16 Puede deci se que su mé odo amplía el ho izon e de la azón, haciéndola idónea pa a el diálogo con la e que a más allá; como si la azón se pusie a de pun illas pa a e más lejos. Una de ensa de la azón que nos ecue da el discu so de Bene- dic o XVI en Ra isbona el 12 de sep iemb e de 2006.17 La e es á po encima pe o no en con a de la azón. Idea que coincide con un pensamien o de Pascal (2018): «la e dice lo que no dicen los sen idos, pe o no lo con a io de lo que en. Es á po encima de ellos, no en su con a». O el más conocido: «El co azón iene azones que la azón no en iende». En el aspec o o mal del diálogo, ecu e a la in e ex ualidad con alusiones a a ios au o es como Agus ín de Hipona, Tomás de Aquino, Desca es, Nie zsche, Ma x, F eud, Vol ai e, Dalí, e c. y el p osaísmo de un léxico bas an e in eligible pa a cualquie a que no sea expe o en iloso ía. Con juegos de palab as, busca siemp e una enunciación con e sacional y amable, a a és de un ino sen ido de la i onía. Su exp esión sob ia a al ondo, sin hace e ó ica. Es el genio ancés lle ado a su pe ección. El aciocinio lógico y aplas an e es su es ilo mismo. Su ideal es i a lo esencial: al po qué, más que al cómo, pa a hace p e alece la esencia sob e el acciden e, la causa sob e la condición y el se en e al de eni . En iempos de una apa iencia ac u ada de la ealidad, que i ializa los hechos como e osímiles, 16 Gui on si úa el comienzo del me a ealismo en 1927. El ma co de la iloso ía me a ealis a se ajus a ía al siguien e código (Gui on y o os, 1998: 131): «el espí i u y la ma e ia o man una única ealidad; el C eado de es e uni e so ma e ia/espí i u es anscenden e; la ealidad en sí de es e uni e so no es cognoscible». 17 Analizado po Ca los Co al (2006). 22 Magdalena AGUINAGA ALFONSO Gui on se inclina, como buen ilóso o, po los hechos e dade os. La azón es que, si no se basan en la ealidad, aquellos lle an a la pseudociencia y al ex emismo del apasionamien o o del emo i ismo, más que a a gumen os sólidos. Gui on usiona en sus diálogos una icción, basada en pe sonajes y lec u as o i encias e dade as, en un in en o de i a lo esencial. Amo a la e dad, acep ación y ape u a al in e locu o , deseo de se cues ionado en sus c eencias, diálogo sosegado y lógico has a el in, son las cla es del diálogo que hemos analizado. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Ches e on, G. K. (2009). San F ancisco de Asís. 1ª edición en inglés en 1924. Homo Legens: Mad id. 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