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Teresa de Escoriaza y sus artículos en "La libertad" (Madrid, 1919-1931)

Godoy Gómez, Paloma

Abstract

Teresa de Escoriaza (1891-1968) fue una mujer polifacética y carismática que vivió la conflictiva época de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Periodista, traductora, profesora, novelista y locutora, pugnó por los derechos de la mujer a lo largo de toda su vida, configurándose como una importante figura del feminismo español. Gracias a su dominio del francés e inglés, vivió a caballo entre España y Estados Unidos a lo largo de toda su vida, lo que le proporcionó un pensamiento abierto y avanzado para la época.

Full text

TRABAJO DE FIN DE GRADO GRADO EN FILOLOGÍA HISPÁNICA TERESA DE ESCORIAZA Y SUS ARTÍCULOS EN LA LIBERTAD (MADRID, 1919-1931) AUTORA: Dª PALOMA GODOY GÓMEZ TUTORA: D a. AMPARO QUILES FAZ Málaga, 2016-2017 Índice In oducción .......................................................................................................... 1 1. No as biog á icas .............................................................................................. 2 2. Ob a pe iodís ica y li e a ia .............................................................................. 5 3. Te esa de Esco iaza en La Libe ad: análisis de ex os .................................... 9 3.1. Ace camien o al mo imien o eminis a ..................................................... 9 3.1.1. Figu as eminis as: homenaje a Concepción A enal ......................... 13 3.2. La lucha con a los ópicos del eminismo ............................................... 15 3.2.1. Tópicos eminis as en o no al ísico ................................................. 16 3.2.2. Tópicos eminis as en o no a la in elec ualidad ............................... 19 3.2.3. Tópicos eminis as en o no a la mo alidad emenina ....................... 21 3.3. Galan e ía ................................................................................................. 23 3.4. Un ema abú: la sexualidad emenina ..................................................... 24 3.5. Re lexiones sob e el abajo emenino en España.................................... 26 3.6. Una mi ada c í ica: la educación y la cul u a de la muje ........................ 30 3.7. Cambios en la sociedad g acias a las asociaciones emeninas ................. 33 3.7.1. EL Lyceum Club ............................................................................... 34 3.7.2. Asociación Española de Muje es Uni e si a ias (AEMU) ................ 36 3.8. Te esa de Esco iaza y el o o emenino ................................................... 37 3.9. No as sob e el ma imonio ....................................................................... 44 3.10. España y el mundo ................................................................................. 46 4. Conclusión ...................................................................................................... 49 5. Bibliog a ía ..................................................................................................... 52 6. Anexos……. ................................................................................................... 55 1 In oducción Te esa de Esco iaza (1891-1968) ue una muje poli acé ica y ca ismá ica que i ió la con lic i a época de inales del siglo XIX y comienzos del XX. Pe iodis a, aduc o a, p o eso a, no elis a y locu o a, pugnó po los de echos de la muje a lo la go de oda su ida, con igu ándose como una impo an e igu a del eminismo español. G acias a su dominio del ancés e inglés, i ió a caballo en e España y Es ados Unidos a lo la go de oda su ida, lo que le p opo cionó un pensamien o abie o y a anzado pa a la época. No obs an e, a pesa de ocupa un impo an e papel en la his o ia del eminismo en España, Te esa de Esco iaza no ha sido especialmen e a endida po la c í ica ac ual, llegando, incluso, a ol ida se su legado y su igu a casi po comple o. Pe o no es es e un caso aislado, ya que o as muchas muje es que ue on undamen ales en la his o ia de España han sido elegadas al ol ido po di e sos mo i os, en e los cuales es á p ecisamen e el de se muje es. Con es e abajo nos p oponemos ecupe a pa e de la ob a de Te esa de Esco iaza y con ibui a la labo de ecupe ación que ya han emp endido o os au o es 1 a in de econs ui el pe il comple o de es a impo an e igu a. En nues a in es igación, hemos enido que a on a una se ie de incon enien es que hemos in en ado sol en a de la mejo o ma posible. En e ellos, des acamos especialmen e la al a de medios pa a consul a algunas uen es como pe iódicos no digi alizados o la imp ecisión po pa e de nues a au o a a la ho a de ci a algunas pe sonalidades o hechos, lo cual ha obs aculizado o incluso imposibili ado la ob ención de cie os da os. La pione a labo de Te esa de Esco iaza como c onis a de la gue a de Ma uecos ha gene ado un campo de in es igación in e esan ísimo al cual se han ido ace cando cada ez con mayo ecuencia algunos es udiosos en los úl imos años, como la D a. Ma a Palenque o Manuela Ma ín. Nues o obje i o, no obs an e, es a ende a la desconocida ob a pe iodís ica de es a au o a, apo ando con ello un impo an e hallazgo en la causa eminis a. El ma e ial que hemos analizado pe enece a su p oducción pe iodís ica en La 1 Como Ma a Palenque (2006), Ma ina Ca e a (2015), Manuela Ma ín (2013) o Ma a Nadales (2006). 2 Libe ad desde sus inicios, en no iemb e de 1919, has a la publicación de su úl imo a ículo, en ma zo de 1931, aba cando un o al de 43 a ículos examinados 2 . En sus a ículos hemos descubie o una emá ica di e sa más allá de los asun os de belleza y cuidados emeninos como e a cos umb e en las pe iodis as de la época. Des acamos así la c í ica que hizo con a el subo dinado papel de la muje española en mul i ud de ámbi os como la educación, el abajo o el depo e. Además, denunció o os aspec os de la sociedad española como la hipoc esía mo al o la ex endida al a de mo i ación cul u al. Po o o lado, ambién in e esa des aca las ap eciaciones que hizo sob e el país no eame icano desde su expe iencia como emig an e du an e muchos años. Así, analizó y explo ó su cul u a y cos umb es des acando ei e adamen e la in eligencia, ole ancia y a anzado pensamien o de sus habi an es. Median e compa aciones, incidió en el a aso de la muje española con espec o a la no eame icana, espe anzada, no obs an e, en una mejo a de la si uación de la muje en nues o país. G acias a es e ace camien o, hemos descubie o la igu a de una muje que se man u o iel a sus con icciones eminis as y i ió aco de con ellas, abogando po la jus icia, la libe ad y la igualdad. Po úl imo, me gus a ía ag adece a mi u o a el ab i me camino hacia es a línea de in es igación, y en especial, hacia es a desconocida esc i o a. Median e sus a ículos, he podido conoce el complicado pano ama al que se en en a on las muje es a p incipios del siglo XX . G acias a ellas, hoy i imos en una sociedad más jus a e iguali a ia. 1. No as biog á icas Te esa Ma ía de la Concepción Esco iaza y Zabalza nació el 7 de diciemb e de 1891 en el seno de una amilia de clase media en San Sebas ián. Tan o su pad e, Blas de Esco iaza, sec e a io del an ía de San Sebas ián, como su mad e, Dolo es de Zabalza, p ocu a on una educación comple a y a anzada pa a su hija, con aponiéndose a la básica e insu icien e ins ucción p opia de las muje es en aquella época. 2 Ve anexo bibliog á ico. 3 Te esa de Esco iaza ealizó sus es udios de Bachille a o en el Ins i u o Ca denal Cisne os en Mad id. En 1910 se diplomó en la Académie de Bo deax como p o eso a de ancés y consiguió el í ulo de B e e Supe ieu . Además, complemen ó sus es udios o mándose ambién en las Uni e sidades de Mad id y Li e pool, llegando a se una econocida p o eso a de ancés y español. El anhelo de conoce mundo incen i ado po la alen ía, el incon o mismo y las ansias de libe ad que ca ac e iza on a Te esa de Esco iaza ue on los de onan es pa a que, a sus 26 años, pa ie a a Nue a Yo k huyendo de una sociedad con la que no se sen ía iden i icada. Se ganó el sus en o dando clases de español y ancés en cen os educa i os como Mama oneck en Connec icu , B yn Maw College en Pennsyl ania o el Mon clai S a e Teache s College en New Ye sey. En es e úl imo ins i u o hizo especial mella es a esc i o a, ya que, como nos descub e la D a. Palenque: “[…] pa a a ias gene aciones de p o eso es de español ue un e e en e undamen al y con inúa siéndolo en la ac ualidad de alguna o ma: hoy día Mon clai S a e Uni e si y o ece una beca anual pa a ealiza es udios en España que lle a el nomb e de Te esa de Esco iaza” 3 . A lo la go de su ida ambién impa ió clases en o as ins i uciones como en el Ins i u o In e nacional de Mad id, en el Me il School de Nue a Yo k, en el Midlbu y College de Ve mon y en el Belle i e School de Li e pool. G an aman e de la docencia, en a ios de sus a ículos eco dó con ca iño es a e apa de su ida: “[que] To al a Beci me aluda como ‘maes a’, me complace, pues iene a eco da me los g a os iempos de mis andanzas en el campo de la Pedagogía” 4 . En 1919 Te esa de Esco iaza comenzó a esc ibi a dis ancia pa a el pe iódico El Libe al de Mad id, lo cual u o g an epe cusión en su ida p o esional. Sus ex os, i mados bajo el pseudónimo masculino de Félix de Ha o, ue on publicados a lo la go de es e año. Los a ículos, esc i os a modo de c ónicas, ue on ecogidos con el í ulo “Desde Nue a Yo k”. En ellos se ap ecian dis in os aspec os y cu iosidades de las cos umb es y o mas de i i de la sociedad es adounidense, además de no icias de in e és 3 PALENQUE, M., “Ni o elias ni amazonas, sino se es comple os: ap oximación a Te esa de Esco iaza”, A bo : Ciencia, pensamien o y cul u a, 719 (2006), p. 373. 4 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Ni seño i a ni doña”, La Libe ad, Mad id, 20-7-1926, p. 1. 4 del ámbi o español. Su éxi o p on o se hizo no a y la epe cusión de sus esc i os no dejó de c ece . Esco iaza con inuó su labo como pe iodis a en La Libe ad as la desin eg ación de El Libe al en 1919. Fue en onces, una ez econocida la alía y calidad de sus esc i os, cuando Te esa de Esco iaza decidió i ma con su p opio nomb e, dejando a ás el pseudónimo masculino que le ga an izaba cie a p o ección den o de un mundo pe iodís ico mayo i a iamen e masculino. Al inicio de 1921 es a pe iodis a dejó sus c ónicas neoyo kinas a a o de un nue o ca go: ue en iada como co esponsal de gue a al no e de Á ica con el in de in o ma sob e la gue a española con Ma uecos. Es as c ónicas, i uladas “Del dolo de la gue a” ue on de i al impo ancia, pues en ellas se desc ibía el con lic o bélico bajo una mi ada de inc eíble sensibilidad, mos ando la isión más humana, dolo osa y desolado a de la gue a. Además, apo ó ambién su pe spec i a como muje , lo que esul a al amen e no edoso e inédi o en es e ámbi o. Todas es as c ónicas ue on ecogidas en ese mismo año en el lib o Del dolo de la gue a. C ónica de una campaña en Ma uecos, p ecedido de un p ólogo de An onio Zozaya, amigo y compañe o de abajo de la esc i o a. G acias a sus publicaciones, Esco iaza adqui ió paula inamen e impo ancia a lo la go de la década de los años ein e consag ándose inalmen e como una p es igiosa y econocida pe iodis a. Re lejo de es a ama ue el banque e que se celeb ó en su hono el 20 de no iemb e de 1921 en el ho el Ri z de Mad id con el in de conmemo a su labo como pe iodis a de gue a 5 . En 1922 Te esa de Esco iaza se inco po ó a la edacción del pe iódico La Libe ad has a 1934. Du an e es os años esc ibió sus a ículos desde I alia, Mad id y Nue a Yo k. Jun o a ello, publicó ambién en o os pe iódicos como en In o maciones, Mundo G á ico o El Eco de Galicia. En odas sus publicaciones Esco iaza dejaba en e e una ac i ud incon o mis a y ei indica i a sob e el papel de la muje , demos ando su cul u a y a anzado pensamien o. Es in e esan e des aca que Te esa de Esco iaza no se limi ó al mundo pe iodís ico, sino que se consag ó como una de las p ime as muje es que eje cie on como 5 ANÓNIMO, “Consag ación de una esc i o a. El banque e a Te esa de Esco iaza”, La Libe ad, Mad id, 21-11-1921, p. 4. 5 locu o as de adio en España al abaja pa a Radio Ibé ica. Asimismo, pa icipó en un ciclo de con e encias pa a muje es en mayo de 1924. Como señala Ma a Nadales, “Due o he success in he adio, she soon became no only one o he i s emale oices in he Spanish adio bu also one o he i s adio de ende s o women’s igh s” 6 . También o eció un cu so adio ónico de ancés -Cu so elemen al de ancés-, lo que supuso un o iginal y no edoso apo e en el ámbi o educa i o del ap endizaje de lenguas ex anje as en España. Además de odo ello, eje ció como aduc o a, elabo ando aducciones del ancés como La co e de las damas de Ma ie Descha d en 1922. También esc ibió una no ela, El c isol de las azas en 1929 y p ologó en ese mismo año la ob a An ología de muje es donde p es ó especial a ención a la labo eminis a de la poe a Ca olina Co onado. En 1936 es alló la Gue a Ci il en España y Te esa de Esco iaza, de ideología libe al y epublicana, decidió pe manece en Nue a Je sey, alejada del con lic o bélico. Fue en 1938 cuando ob u o la nacionalidad no eame icana y con inuó su labo como docen e en Mon clai S a e Teache s College has a que en 1959 se jubiló, dejando a sus espaldas el econocimien o y la admi ación de sus alumnos. Finalmen e, Esco iaza eg esó a España, donde alleció el 18 de julio de 1968 en la ciudad de San Sebas ián. 2. Ob a pe iodís ica y li e a ia La p ensa indus ial apa eció en oda Eu opa en el siglo XIX , aunque su llegada a España ue a día. Podemos deci que el mundo pe iodís ico e a eminen emen e masculino, po lo que pocas ue on las au o as que u ie on la opo unidad de esc ibi en es e medio de comunicación. Al p incipio, las muje es pe iodis as debían limi a se a esc ibi páginas especí icamen e emeninas, donde abo daban emas de moda, ece as de cocina o cues iones de bo dado y cos u a. Como asegu aba Ca men de Bu gos, “la esc i o a enía que queda elegada a ocupa se de modas y i olidades en pe iódicos donde di ec o es con menos cul u a que ellas esc ibían los a ículos de ondo o las c í icas li e a ias” 7 . No obs an e, el pano ama pe iodís ico ue cambiando poco a poco, ya que la 6 NADALES, M., “F om Ca men Bu gos Seguí o Emilia Pa do Bazán: A e iew o nine een h cen u y Spanish women a elle s”, Re is a cana ia de es udios ingleses, 72 (2006), p. 136. 7 NÚÑEZ REY, C., Ca men de Bu gos. Colombine en la Edad de Pla a de la Li e a u a Española, Se illa, Fund. José Manuel La a, 2005. Ci . en QUILES FAZ, A., “Isabel Oya zábal: 12 En es e a ículo, Te esa de Esco iaza demos aba una madu ez polí ica y ci il al conciencia a odas las muje es sob e la esponsabilidad que conlle aba la concesión de los de echos: “¿Deseamos los de echos polí icos? Pues comencemos po p ac ica los debe es polí icos” 30 . De es a o ma, nues a esc i o a comba ía la abulia, la dejadez y la pasi idad, pidiendo una ac i ud comp ome ida po la causa. La ac i idad del mo imien o eminis a p opo ciona ía de echos, pe o ambién conlle aba esponsabilidades que e an necesa ias asumi y cumpli . Sin duda, es e ex o suponía un alega o de esponsabilidad y comp omiso social di igido a las muje es, a quienes exigía man ene una ac i ud ac i a en ese momen o: “Se encuen a nues a nación en uno de los más in ensos momen os polí icos y sociales. Ap o echémoslo las muje es pa a inicia nues a inco po ación a la ida pública” 31 . 3.1.1. Figu as eminis as: homenaje a Concepción A enal Como ya hemos señalado, Te esa de Esco iaza ue una i me de enso a de la lucha eminis a. En nume osos esc i os Esco iaza eco daba a aquellas g andes pione as que ab ie on paso a la muje en el mundo y que hicie on posible que el mo imien o c ecie a y se consolida a. Una o ma de con ibui a la causa e a ememo a aquellas igu as y di ulga sus apo aciones pa a que no cayesen en el ol ido y el mo imien o siguiese e olucionando desde sus iniciales p og esos. Pe o si hubo una eminis a a la cual Te esa de Esco iaza indió especial ene ación ue a Concepción A enal 32 . En a ios de sus a ículos 33 mani es ó el g an espe o y 30 Idem. 31 Idem. 32 Concepción A enal ue un e e en e pa a o as muchas esc i o as, como po ejemplo Isabel Oya zábal: “Si a la celeb ación de es e cen ena io pa a que la labo de las eminis as u u as aya inspi ada en las máximas de muje an ilus e, y pa a que la igu a de la g an socióloga adquie a an e la nación el elie e y p es igio que me ece”. OYARZÁBAL, I., “Las g andes igu as del eminismo español. Cen e a io de Concepción A enal”, El Sol, Mad id, 9-1- 1920, en QUILES FAZ, A., Isabel Oya zábal: muje , o o y libe ad, Se illa, Edi o ial Renacimien o, 2013, p. 219. 33 “Supues a in e io idad men al” (30-11-1925), “Monumen o a Concepción A enal” (9- 5-1928) o “Más monumen os a Concepción A enal” (15-3-1929), en e o os. 13 admi ación que enía po la au o a gallega, cuya ob a llegó a designa como “aquellos lib os sag ados” 34 : ella ue una uen e di ec a de nues a au o a, a la cual omó como e e en e ideológico. Admi ió en sus esc i os que no conoció la ob a de A enal has a su madu ez, cuando Gume sindo de Azcá a e la animó a lee su ob a, ansmi iéndole la pasión y admi ación hacia los esc i os de es a au o a: “¡Quién pudie a habe e enido en la memo ia aquellos espon áneos y p o undos comen a ios a la ob a de Concepción A enal!” 35 . El descub imien o de los ex os de C. A enal ue e elado pa a el idea io de Esco iaza: “Y es así como an e mi espí i u ma a illado y mi co azón conmo ido pasa on an as y an as páginas, llenas de ele ados concep os de jus icia pa a la muje , de pe dón pa a el des alido […] Y así ambién como poco a poco ue le an ándose en mi co azón el al a donde hoy es ene ada la imagen de es a san a laica” 36 . Uno de los emas que a ó en es os a ículos ue p ecisamen e cómo debía se homenajeada es a au o a 37 . F en e a o as eminis as como Cla a Campoamo , Nie es Ga cía y Gómez o Magda Dona o, que p oponían dedica le un monumen o en su hono , ella mani es ó o o deseo, e elando su pe sonalidad y o iginalidad. Plan eó que pa a homenajea se debía “ ep esen a la ob a de aquel a quien se a a de hon a y nunca su igu a ísica” 38 . Po ello, debían pone se de elie e “las i udes de ca idad, de comp ensión, de ole ancia que p esidie on a oda su labo ” que ca ac e izaban a es a au o a, y con es o, el homenaje se basa ía en “un al a dedicado a man ene i a la e en la causa del eminismo” 39 . 34 ESCORIAZA, T. de, “Más monumen os a Concepción A enal”, La Libe ad, Mad id, 15-3-1929, p. 1. 35 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El monumen o a Concepción A enal”, La Libe ad, Mad id, 9-5-1928, p. 1. 36 Idem. 37 El deba e sob e cómo se debía endi homenaje a Concepción A enal ambién ue a ado po o as pe iodis as, como es el caso de Isabel Oya zábal con su a ículo “Las g andes igu as del eminismo español. Cen ena io de Concepción A enal”, El Sol, Mad id, 9-1-1920, p. 2. 38 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El monumen o…”, a . ci ., p. 1. 39 Idem. 14 Sin emba go, el homenaje que p e endía Te esa de Esco iaza no se limi aba a es o, pues más impo an e aún e a a ende a la di ulgación de la ob a de Concepción A enal. Es e debía se un debe del Es ado, ya que su apo ación ayuda ía ealmen e a mejo a la sociedad. Po ello, pidió que se ab ie an biblio ecas con la ob a de C. A enal y la de odas aquellas pe sonas insignes que me ecie an pe manece en el iempo. De es a o ma, Te esa de Esco iaza op ó po una ei indicación más comp ome ida que polí ica sob e la igu a e idea io de Concepción A enal. Un p oyec o que, desg aciadamen e, no se lle ó a cabo. 3.2. La lucha con a los ópicos del eminismo Las desigualdades exis en es en e ambos sexos a comienzos del siglo XX se basaban en un sis ema de ipologías sexuales apoyado po la adición occiden al: “Una dis ibución desigual del pode , una elación de dominación-subo dinación […] ha p o ocado a lo la go de los siglos y en odas las ealizaciones humanas unas dis o siones psico-sexuales especí icas de la pe sonalidad del homb e y la muje ” 40 . De es a o ma, la ealidad se encon aba di idida en dos ámbi os, uno emenino y o o masculino, a ibuyendo a cada uno de e minados alo es y ac i udes 41 : los homb es, in eligen es y ue es po na u aleza, dominaban los ámbi os in elec uales, polí icos, económicos y depo i os, mien as que las muje es, po ado as inna as de la belleza y los sen imien os, e an inculadas con la es e a domés ica y amilia . Bajo es e con ex o his ó ico-social se inició el siglo XX , cuando se p oduje on p o undos cambios que a ec a on al papel social de la muje : la es imen a, el abajo, la educación, la polí ica… Todo ello con ibuyó a que apa eciese en es a época el mi o de la eminidad. La nue a si uación equipa ó de o ma inaudi a a la muje con el homb e, desdibujándose las on e as que adicionalmen e se habían impues o en e ambos sexos. La llegada de la muje a la ida ac i a supuso cie o desba ajus e de los oles y ac i udes 40 PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 99. 41 GÓMEZ-FERRER MORANT, G., Homb es y muje es. El di ícil camino hacia la igualdad, Mad id, Ins i u o de In es igaciones Feminis as-Uni e sidad Complu ense, 2002, p. 170. 15 asignados a cada sexo y a pa i de lo cual su gió el concep o de “ a onización” o “masculinización” de la muje mode na 42 . Los nue os compo amien os adop ados po las muje es e an mo i o de descon ianza, ince idumb e o incluso echazo: “Son pocas las muje es que pueden p escindi de se alo izadas po el homb e. Se a iesgan a la indi e encia, al menosp ecio […] no son ‘no males” 43 . La imagen de la eminidad suponía una ea i mación de los dic ados pa ia cales basados en una supe io idad masculina, al iempo que signi icaba una simpli icación de la ealidad, donde se le negaba a la muje su au ode e minación y libe ad, p opiciando un es ado de op esión, some imien o e injus icia. En ealidad, de ás de odos es os p ejuicios y c í icas de los an i eminis as se encon aba la hos ilidad y el miedo an e un cambio: “Todos los p o es an es del de echo emenino mani ies an su emo de que la muje se masculinice” 44 . Exis ía, pues, un in e és en pe pe ua el mi o de la eminidad, basado en la igno ancia, la delicadeza, la debilidad y el eca o emenino. Es e e a el “ ipo ideal emenino: un débil muñeco, oda igno ancia, en uel o en la más ace ba hipoc esía” 45 . A ello, había que añadi le además el esquema de “esposa modelo, casada po amo y a en a sólo al cul o del hoga , en que e a ídolo su ma ido; mad e aman ísima […] cuya in eligencia ue dedicada a educa los” 46 . Po odo ello, el mo imien o eminis a u o que en en a se a una se ie de ópicos nega i os exis en es en el idea io común sob e la muje eminis a, ya que, según es a isión, su adhesión al mo imien o enía una se ie de implicaciones ísicas, in elec uales y mo ales. Con a es os ópicos luchó i memen e nues a esc i o a en sus a ículos, 42 “La in an a Isabel […] un poco i ago, a icionada a caza , a cabalga , alien e spo man, gene osa, ca i a i a, melómana”. Vid., DARÍO, R., España con empo ánea, Mad id, Viso Lib os, 2005, p. 263. 43 PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 101. 44 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El nue o sexo”, La Libe ad, Mad id, 9-2-1924, p. 1. 45 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Cul u a ísica emenina”, La Libe ad, Mad id, 1-7- 1927, p. 1. 46 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. La i ilidad de una muje ”, La Libe ad, Mad id, 14-2- 1926, p. 1. 16 decidida a desmon a uno a uno es os alsos mi os y demos a que la adhesión a es e mo imien o no suponía un cambio i emediable en la condición de la muje . 3.2.1. Tópicos eminis as en o no al ísico emenino La emancipación que pe seguía el eminismo se basaba en el lib e desa ollo an o in elec ual como ísico. Sin emba go, pa a nues a esc i o a, ambas inquie udes no p esen aban los mismos obs áculos: “No se le ebela an o el homb e en e a una muje que se le equipa e en o aleza men al como en e a aquella que in en a medi con él sus ue zas muscula es” 47 . El igo ísico, adicionalmen e inculado al “sexo ue e”, e a un e i o io exclusi amen e masculino has a en onces. Po ello, que la muje a endiese al cul i o del cue po supuso un g an impac o pa a aquellos que basaban su sup emacía en la ue za ísica. Es o se adujo en un a aque con a la iden idad emenina: aquella muje que po encia a sus capacidades ísicas se ía asociada a un aspec o a onil, ca en e de belleza y a ac i o: “[…] el an i eminis a [lucha] pa a que p e alezca, bien ma cada, la clasi icación del géne o humano en ‘sexo ue e’ y ‘sexo débil’, a la que c ee co esponde, como lógica consecuencia, la clasi icación ‘sexo eo’ y ‘sexo bello’, asociado así equi ocadamen e el igo con la ealdad y la belleza con la debilidad” 48 . Es a polémica designación que Te esa de Esco iaza puso de elie e sob e sexo débil/sexo ue e sigue gozando de una g an ac ualidad un siglo después 49 . 47 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Cul u a ísica…”, a . ci ., p. 1. 48 Idem. 49 El pasado mes de eb e o de es e año, Sa a Flo es Rome o, una jo en onubense es udian e de Ma ke ing e In es igación de Me cados y Tu ismo en la Uni e sidad de Cádiz, emp endió una lucha con a el DRAE. Flo es ha lle ado a cabo una campaña en www.Change.o g con el in de que se eliminase la de inición de “sexo débil” como “conjun o de muje es” que igu a en el Dicciona io de la Real Academia Española, llegando a consegui más de 100.000 i mas que co obo an su mul i udina io apoyo. De es a o ma, Sa a Flo es comba ió el inmo ilismo y la al a de p eocupación po ex e mina los es os que aún se conse an de una sociedad machis a y pa ia cal. Podemos comp oba que la lucha eminis a aún hoy día iene muchos aspec os que abo da , demos ando así la igencia de los a ículos de nues a esc i o a. 17 Así pues, la cul u a o icial había impues o una se ie de cualidades y alo es a la muje y al homb e dis in amen e. Nues a pe iodis a desligó los a ibu os que adicionalmen e habían sido inhe en es a cada sexo, conside ando la ue za, la belleza, el alo o la in eligencia cualidades uni e sales. Las muje es españolas adop a on la cul u a del ísico median e la p ác ica de depo es po in luencias de países ex anje os. Así, se in odujo en las cos umb es españolas la igu a de la muje que p ac icaba depo e como pa e de su ocio. Los conse ado es in en a on concilia las cualidades adicionalmen e emeninas jun o con la nue a igu a social de muje depo is a. El esul ado ue la spo woman, una muje que man enía su eminidad mien as p ac icaba eje cicio ísico. Las consecuencias na u ales del eje cicio como el sudo , la agi ación espi a o ia o el ago amien o no apa ecían en es a nue a imagen de la muje , que se p esen aba en odo momen o delicada, g ácil y pe ec a. Además, su p io idad al p ac ica depo e no e a el cul i o del cue po o la di e sión en sí, sino una nue a o ma de ocio en la cual p imaba una apa iencia ísica impecable. En ealidad, e a una ea i mación de la base and océn ica de siemp e adap ada a los nue os iempos. Las spo women e a un a i icio c eado po una sociedad in e esada en o ja una de e minada imagen de la muje . Al hilo de ello, Te esa de Esco iaza esc ibió un in e esan e a ículo en el que esumía sus ideas sob e es e ema i ulado “Ni ma imachos ni spo women”. Es e ex o su gió como con es ación hacia o o a ículo sa í ico esc i o po Zamo a y i ulado “Spo women y ma imachos” 50 . En él el a iculis a es ablecía dos ipos de muje es depo is as: las ‘spo women’ y las ‘ma imachos’. Zamo a desc ibió a la spo woman como la “muchacha que a al ‘gol ’ de Pue a de Hie o y ecuen a los a is oc á icos ‘lawn- ennis’ con el p imo dial obje o de ‘ li ea ’ con los niños bien, y solo acciden almen e hace ges os í micos, agi ando los ‘clubs’ y las aque as sob e el ‘ga zon 50 C eemos que nues a esc i o a hacía e e encia a José de Zamo a, ambién conocido como Pepi o Zamo a (1889-1971). Fue un dibujan e que de o ma espo ádica esc ibía en pe iódicos du an e las es p ime as décadas del siglo XX . Pa icipaba ecuen emen e en los dia ios Nue o Mundo y La Es e a. Desa o unadamen e, no nos ha sido posible encon a es e a ículo de p ensa. 18 esme alda” 51 . F en e a ella, es aba la muje depo is a designada como ma imacho, la cual había pe dido odo as o de eminidad y se asimilaba ísicamen e al homb e. Esco iaza, negando es a clasi icación es ablecida po Zamo a, apo aba un nue o ipo de muje : “la que se dedica al ‘spo ’ po el ‘spo ’ mismo y no po sen a plaza de muje ‘chic” 52 . Es as e an las muje es eales, las que hacían depo e po di e sión, salud y bienes a al igual que los homb es. Con ello, de endió el depo e como una p ác ica sana pa a odas las pe sonas independien emen e de su sexo. El depo e no debía se un nue o medio pa a pe pe ua el sexismo, sino una nue a ía pa a alcanza la igualdad social. Te esa de Esco iaza apun ó el pelig o que una imagen podía gene a en el imagina io de una población 53 . Además, de endía que la cul u a ísica suponía, más allá de la salud y el embellecimien o, un mejo desa ollo de la in elec ualidad y de la mo alidad, consecuencia de un equilib io uncional del o ganismo. “Pues la cul u a ísica emenina po [la] que pugnamos ha de se al que p ocu e a la muje , además de la salud del cue po, ambién la del alma, que se mani es a á en un buen humo , en una plácida aleg ía, en un sano op imismo” 54 . In e esan e esul ó una ci a en la que habló de las muje es que p ac icaban el a iesgado depo e de la a iación: “Po que madame Manou y es jo en… y he mosa. Cla o que lo de he mosa nada iene que e con la a iación; pe o sí iene que e , y mucho, con lo del eminismo” 55 . Esco iaza ompía con el ópico de la masculinización de la muje depo is a: si una muje exigía su de echo a p ac ica lib emen e un depo e, ello no 51 ESCORIAZA, T. de, “Femeninas. Ni ma imachos ni spo women”, a . ci ., p. 4. 52 Idem. 53 Nue amen e emos la ac ualidad en o o a ículo de Te esa de Esco iaza. Es a esc i o a ya p econizaba la con o e sia exis en e hoy día en el mundo de la moda y la publicidad con espec o a la ep esen ación de la muje : una muje ideal sin impe ecciones, que ha llegado a p opicia incluso g a es en e medades en e la población. De ás del in e és po omen a es e e a o emenino se encuen a el a án come cial de una sociedad consumis a: median e la manipulación del imagina io, se c ean necesidades a i iciales in undiendo así un es ado de insa is acción pe manen e en el público. Es as ca encias ―que son ealmen e psicológicas y no ma e iales― p ome en se suplidas con la adquisición de p oduc os. 54 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Cul u a…”, a . ci ., p. 1. 55 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las muje es ienen alas”, La Libe ad, Mad id, 24-4- 1924, p. 1. 19 implicaba un aspec o a onil. El eje cicio ísico e a o almen e compa ible con la belleza y la eminidad. 3.2.2. Tópicos eminis as en o no a la in elec ualidad emenina La cul u a e a un e eno edado al que gene almen e solo podían accede los homb es 56 : “A él se deben los descub imien os, la ciencia, el abajo ísico; a ella co esponde el abajo domés ico, la ins ucción mo al de los niños. […] La muje que a a a de consag a se a las ciencias o a la polí ica deja ía de se muje ” 57 . El componen e emo i o, supues a cualidad inhe en e a la na u aleza emenina, pa ecía se incompa ible con el desa ollo in elec ual. Como consecuencia, oda muje que es u iese in e esada en el mundo del sabe e a “inmedia amen e c i icada po los que la odean, cali icada de ma isabidilla, y amenazada de no pode casa se” 58 . Así, la muje de p incipios del siglo XX se encon aba o almen e coaccionada en asun os que conce nían a la cul u a y la ins ucción. Aunque las es adís icas o iciales señalasen un 36% de muje es anal abe as en 1900 59 , Rosa Capel llega a ci a has a un 71,4% de muje es anal abe as en es e mismo año 60 . Las inquie udes in elec uales en una muje se aducían en un ala de pedan e que incomodaba y que lle aba al echazo an o de ellos como de ellas. Te esa de Esco iaza mos ó, a a és de múl iples ejemplos, la compa ibilidad en e el sabe y la eminidad, y ponde ó el alo espi i ual que añadía el conocimien o a cualquie se humano. El desa ollo in elec ual y pe sonal no conlle aba una modi icación ísica: “¿Po qué la belleza y la ju en ud hab ían de es a eñidas con la in eligencia y el alo ?” 61 . 56 Rubén Da ío empleó el é mino “ce eb os i iles” pa a elogia la in eligencia de Emilia Pa do-Bazán y Concepción A enal. DARÍO, R., op. ci ., p. 264. 57 PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 198. 58 Ibidem, p. 202. 59 CUESTA BUSTILLO, J., His o ia de las muje es en España. Siglo XX, Mad id, Ins i u o de la Muje , 2003, p. 39. 60 CAPEL, R., El abajo y la educación de la muje en España (1900-1930), Mad id, Minis e io de Cul u a. Ins i u o de la Muje , 1986, p. 362. 61 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las muje es ienen…”, a . ci ., p. 1. 20 Es a asociación a bi a ia ep imía injus amen e a la muje , la cual se eía obligada a enuncia a sus inquie udes in elec uales pa a e i a se excluida y echazada: “A es o, solo a es o, queda educida la muje de hoy, que no pudiendo sus ae se a la sacudida espi i ual de las nue as co ien es, se a e a en conse a la apa iencia ex e io de la muje de an año, ep imiendo sus na u ales ímpe us, disimulando su conocimien o de la ida y ahogando sus sen imien os exube an es” 62 . Te esa de Esco iaza expuso la si uación penosa y d amá ica que i ía la muje española en aquel momen o: la muje que se a e gonzaba no e a la igno an e, sino la que enía deseos de ap ende . Median e una denuncia de la op esión emenina, es a esc i o a in en aba hace e lexiona pa a que odas las pe sonas u ie an la posibilidad de alcanza un desa ollo in elec ual sin ningún ipo de condicionan es: “Cuán o mejo se ía, en luga de con ene esas ue zas a ollado as, da les cauce pa a obliga las a segui ec amen e su cu so y hace les llega a buen é mino, e impedi les así que omen umbos sinuosos” 63 . 3.2.3. Tópicos eminis as en o no a la mo alidad emenina O o ámbi o que se cues ionó en los a aques con a las muje es eminis as ue la mo alidad. La polémica sob e es e aspec o pa ía de una desigualdad social: no se exigían los mismos p incipios é icos pa a el homb e y pa a la muje : “El pa ia cado, a a és de la e olución his ó ica, consolidó y man u o es a posición secunda ia de la muje espec o a la cons ucción del de eni his ó ico, poniendo como cen o de la ayec o ia i al de sus in eg an es la unción ma e nal” 64 . La iden idad de la muje se o jaba a pa i de la cons i ución de una amilia. Aquella muje que u iese aspi aciones sociales, polí icas o labo ales más allá de su labo 62 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Cul u a…”, a . ci ., p. 1. 63 Idem. 64 FRANCO RUBIO, G. A., “La con ibución de la muje española a la polí ica con empo ánea: de la es au ación a la Gue a ci il (1876-1939)”, en CAPEL, R., op. ci ., 1982, p. 243. 21 como esposa y mad e e a una muje inmo al, i esponsable e indigna. Se en endía que biológicamen e la muje enía como única p io idad el cuidado de sus se es que idos. Cualquie ac i idad ue a del hoga “deso ien a a es as de su e dade a ocación como esposas y mad es” 65 . Como apun a Ch is ine Fauné 66 , la muje a p incipios del siglo XX u o un papel ma ginal en la sociedad debido undamen almen e a un sis ema legisla i o disc imina o io. Sin emba go, exis ía un ac o aún más decisi o que p opiciaba es a si uación: “la in luencia ex ao dina ia del discu so de la domes icidad en el asen amien o de las bases ideológicas de géne o en la sociedad” 67 . Es e se basaba en un p o o ipo ejempla de muje , cuya ida es aba o almen e en ocada a las labo es domés icas y al cuidado de la amilia. La ma e nidad se cons i uía como el culmen de su ealización pe sonal. Según es a imagen, la muje ep esen aba el “ángel del hoga ” 68 : “Amo , abnegación y e nu a son los sen imien os de que Dios ha imp egnado el alma de la muje . Cu a , consola y sos ene es su des ino en la ie a. La dulzu a y la sua idad […] son pa e de su na u aleza” 69 . Una ez casada, la muje pe día odo a ac i o sexual que pudo ene en el no iazgo, y su mo o i al e a el amo in ini o: “Mien as haya en su seno un háli o de ida, ha de ama siemp e” 70 . Los cambios sociales, polí icos, económicos y cul u ales que ajo el nue o siglo con ibuye on a o ja un nue o p o o ipo emenino: “la nue a muje ” o “muje 65 GARRIDO, E., op. ci ., p. 471. 66 FAURÉ, C., op. ci ., p. 562. 67 Idem. 68 “The angel in he House’ es el í ulo de un poema de Co en y Pa mo e que dio nomb e al a que ipo emenino que empieza a di undi se desde Ingla e a a pa i de la Re olución indus ial”. GÓMEZ-FERRER MORANT, G., op. ci ., p. 168. 69 PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 171. 70 Ibidem, p. 173. 28 conciencia de su p opia po encialidad y lucha pa a se econocida socialmen e” 100 . Pe o, “¿Qué ca e as, p o esiones u o icios es capaz de desempeña la muje ? Pues esos, odos esos que es capaz de desempeña el homb e” 101 . Te esa de Esco iaza dejó cla o que en el mundo labo al no debe ían exis i dis inciones sexis as, de endiendo un es ado de libe ad, donde cada indi iduo pudiese ealiza se como pe sona y pone a p ueba sus p opias capacidades y compe encias sin dis inción de géne os: “Pa a demos a si se imos o no, pedimos se nos dé acceso lib e a ellos. Y no que se nos cie e b u almen e el camino; es deci , sin azón y sin jus icia de ningún géne o, como iene ocu iendo con demasiada ecuencia” 102 . En opinión de nues a esc i o a, el abajo digni icaba a la pe sona al da le independencia y au onomía. El abajo, po an o, debía se un de echo uni e sal. Además, de endió el alo y la dignidad de cualquie ipo de abajo pa a ambos sexos. Sin emba go, Esco iaza no siemp e se mos ó an impa cial en cuan o a la asignación de abajos pa a el homb e y la muje . De o ma aislada, en el a ículo “Feminismo y galan e ía” sí explici aba oles según el sexo ―en es e caso, ma ginando a los homb es― al es ablece pues os labo ales exclusi amen e emeninos. En es e doble discu so cues ionó la capacidad, la p o esionalidad y la se iedad que pudie a ene el homb e en abajos que an año ue on elacionados con el sec o emenino: “Quien en ealidad no enía ocupando el pues o que le co espondía en muchos casos e a el homb e. ¿O es que es e a a p e ende aho a que su pues o es á en las me ce ías pa a despacha a la muje cin as y pe i ollos; en las zapa e ías, p obándole el calzado; en las peluque ías, ondulándole el pelo; en los come cios, haciéndole el a ículo de sus p endas más ín imas?” 103 . Po o o lado, la au o a desmon ó la idea de la incompa ibilidad en e el abajo emenino y el cuidado de la amilia: “[…] el abajo de la esposa, lejos de signi ica ‘el 100 CAPEL, R., op. ci ., 1982, p. 244 101 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las ca e as p opias de la muje ”, La Libe ad, Mad id, 10-9-1926, p. 1. 102 Idem. 103 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Feminismo…”, a . ci ., p. 1. 29 abandono del hoga ’, con ibuye a la c eación de uno más” 104 . Además, los bene icios económicos del abajo de la mad e con ibui ían al man enimien o amilia , mejo ando así la calidad de ida de los hijos. 3.6. Una mi ada c í ica: la educación y la cul u a de la muje A pa i de la Re olución del 68 hubo un in e és po la eno ación educa i a en España, en cuyos planes ambién ue on incluidas las muje es. Es as e o mas, que alcanza on ámbi os an o in elec uales como sociales, ue on ealmen e polémicas 105 . Es e deba e pe du ó has a p incipios del siglo XX y gi ó undamen almen e en o no al con enido de la ins ucción que debía impa i se a las muje es 106 , pues es os con enidos es aban en ocados a lo que se conside aba conna u al a ellas: “Pa a los homb es, el desa ollo in elec ual y la capaci ación p o esional se án la ía undamen al. Pa a las muje es, en cambio, la educación debe ene un ca ác e más mo al que in elec ual, ya que su unción social no iene luga a a és de una labo p o esional, sino a a és de la amilia” 107 . De hecho, Isabel Oya zábal dis inguía es ipos de educación emenina: la muje de clase ob e a, que ap endía a lee , esc ibi , ap ende Religión y cose ; la muje de clase media, que además ap endía nociones básicas de Geog a ía, G amá ica, His o ia y F ancés; y po úl imo, la muje de clase acomodada, que “ iende a pe ecciona lo an edicho, añadiendo algunas asigna u as de lucimien o y ado no” 108 . 104 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El abajo de la muje ”, La Libe ad, Mad id, 9-4- 1927, p. 1. 105 Mues a de ello ue on el Cong eso Nacional Pedagógico y el Cong eso Pedagógico Hispano-Po ugués-Ame icano ―celeb ados en 1882 y en 1892, espec i amen e― donde se a ó el ema de la educación emenina. Una de las ponencias más impo an es ue la de Emilia Pa do Bazán sob e La educación del homb e y de la muje , donde exigió esponsabilidad educa i a pa a las muje es y el de echo de eje ce cualquie p o esión, abogando po la libe ad, elicidad y dignidad emenina. GARRIDO, E., op. ci ., p. 464. 106 PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 204. 107 GÓMEZ-FERRER MORANT, G., op. ci ., p. 173. 108 OYARZÁBAL, I., “De la cul u a y educación de la muje en España”, El Sol, Mad id, 31-3-1919. Ci . en QUILES FAZ, A., Isabel Oya zábal: muje , o o…, op. ci ., pp. 167-168. 30 A pesa de los p oyec os educacionales y las polémicas gene adas, la ealidad es que el siglo XX i umpe en España “con una g an lac a social: las al as asas de anal abe ismo se si úan muy po encima de las medias eu opeas” 109 . Es e anal abe ismo a ec aba en mayo medida a las muje es. No obs an e, se lle a on a cabo una se ie de medidas que p opicia on el descenso de es a p opo ción de o ma signi ica i a mien as iba a anzando el siglo 110 . Podemos des aca la ley del 23 de junio de 1909, la cual amplió la obliga o iedad de la enseñanza p ima ia pa a las niñas has a los doce años, lo que inc emen ó el po cen aje al 57% de alumnas en la escuela 111 . A pa i de es a ley aumen ó el núme o de escuelas emeninas, como La Fa igola, undada po Ma ía de Baldo en 1923 en Ba celona 112 . Po o o lado, la o den del 7 de sep iemb e de 1910 pe mi ió el acceso a los es udios medios y supe io es a las muje es 113 . Jose ina Bus illo acla a que en los años en que se desa olló la P ime a Gue a Mundial el alumnado emenino de es udios secunda ios e a meno del 4%; sin emba go, a inales de 1920 se ele ó el po cen aje al 18% 114 . La paula ina inco po ación de la muje al sis ema educa i o a p incipios del siglo XX ue un p oceso e iden e. Sin emba go, un g an núme o de muje es seguía sin ecibi ningún ipo de educación y la mayo ía no pasaba de los es udios p ima ios. Además, el con enido educa i o pa a las muje es pe maneció in a iable. La educación emenina e a acep ada po muchos como un mal meno , que podía llega a se necesa io en an o que los conocimien os ap endidos con ibui ían a o ma buenas esposas y mad es 115 . 109 PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 466. 110 En 1900 el 71,4% de las muje es e an anal abe as en e al 55,8% de los homb es; mien as que en 1930, el po cen aje descendió al 47,5% de las muje es y al 37% de los homb es. CAPEL, R., op. ci ., 1986, p. 362. 111 PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 468. 112 GARRIDO, E., op. ci ., p. 265. 113 Ibidem, p. 471. 114 CUESTA BUSTILLO, J., op. ci ., p. 39. 115 GARRIDO, E., op. ci ., p. 471. 31 El eminismo ue un mo imien o que a endió de o ma especial a la educación y la cul u a emenina. La educación e a impo an e ya que comba ía los g andes males elacionados con la igno ancia, como la manipulación, la dominación o la abulia. La ins ucción e a un pun o p imo dial pa a hace posible la mejo a de la sociedad: no solo ayudaba a las muje es a a anza , sino que, como a i maba Te esa de Esco iaza: “No es an a la igno ancia de la muje como la incul u a del homb e la que nos impide a anza po el camino del p og eso” 116 . La al a de educación p o ocaba un al o ni el de igno ancia en las muje es. Así lo denunciaban esc i o as como Isabel Oya zábal: “De al al a de ambien e y ida in elec ual son esponsables […] las limi aciones que ce can a la educación emenina, no conside ándose necesa io el desa ollo de la men alidad” 117 . No obs an e, una ez acep ada la necesidad de educa a las muje es, su gían o as cues iones: ¿Responden a las mismas necesidades lec o as ambos sexos? ¿Es á el géne o emenino p epa ado pa a odo ipo de lib os o hay lec u as más idóneas pa a ellas? 118 Te esa de Esco iaza abogó po una enseñanza lib e y no dogmá ica y de endió la capacidad lec o a emenina: “[…] concede a la muje lib e acceso a la biblio eca. Es o debe se la acción pa icula a la que debe á uni se la acción gene al del Es ado” 119 . A i maba que la cul u a e a un p oceso len o y con inuo, que se iba adqui iendo y mejo ando de o ma paula ina. Po ello, echazó la idea de impone una se ie de lec u as de un al o g ado de di icul ad con el in de p opo ciona una cul u a de calidad pa a aquellas muje es que aún no enían la su icien e o mación: “No se a a de edac a una lis a de lib os y au o es pa a con ibui a ele a el ni el in elec ual emenino po medio de la lec u a. Lo que ha de hace se an es es enseña a la muje a lee ” 120 . Además, la 116 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las ca e as…” a . ci ., p. 1. 117 OYARZÁBAL, I., “Lo que leen las muje es II”, El Sol, Mad id, 15-4-1918. Ci . en QUILES FAZ, A., Isabel Oya zábal: muje , o o…, op. ci ., p. 127. 118 Las encues as en p ensa sob e qué leían o qué debían lee las muje es ue on muy co ien es. Podemos des aca , po ejemplo, la lle ada a cabo po M.ª Luz Mo ales en El Sol el 16 de ab il de 1927. 119 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. La muje y la li e a u a”, La Libe ad, Mad id, 16-7- 1927, p. 1. 120 Idem. 32 o mación de un canon li e a io pa a muje es no enía sen ido po que “no enemos odas la misma capacidad men al ni las mismas inclinaciones sen imen ales” 121 . Lo p imo dial, según Esco iaza, e a es ablece una base educacional sólida, y así, las muje es pod ían desa olla un espí i u c í ico que les pe mi iese juzga , alo a y ap ecia ‘la buena li e a u a’. 3.7. Cambios en la sociedad g acias a las asociaciones pa a las muje es La e apa de inales del siglo XIX y p incipios del XX ue una época de cambios que a ec a on a la es uc u a económica, social, cul u al y polí ica de España. Si bien la llegada del mo imien o eminis a po in lujo de o os países como Ingla e a o F ancia ue uno de los g andes esponsables de es as ans o maciones, hay que ma iza que no ue has a la década de los 20 cuando se o ma on los p ime os g upos eminis as en España 122 . No obs an e, las ag upaciones españolas no enían an a epe cusión polí ica como las de o os países, pe o lucha on po in eg a a la muje en la sociedad median e ei indicaciones de ca ác e cul u al y pedagógico undamen almen e 123 . Las muje es que se asociaban en es e ipo de ag upaciones e an muje es con cie o ni el de ins ucción, que accedie on a la enseñanza supe io y desempeña on p o esiones libe ales. Es as asociaciones ue on ealmen e bene iciosas pa a las muje es, debido a que p opicia on una concienciación polí ica y una e olución ideológica en muchas de ellas. Los pun os cla e de odas es as ag upaciones gi aban en o no a la ins ucción y cul u a emenina y en la ayuda a las más des a o ecidas. Te esa de Esco iaza io en es as ag upaciones una opo unidad de p og eso y mejo a de la sociedad, aunque no odas las ins i uciones me ecie on la misma opinión pa a la esc i o a. Te esa de Esco iaza, p opulso a in a igable del mo imien o eminis a, opinaba que no odo e a jus i icable: “No c eo, no, que es á bien hecho cuan o hacen las muje es. […] Soy amiga de la muje ; 121 Idem. 122 CAPEL, R., op. ci ., 1982, p. 245. 123 FOLGUERA, P., op. ci ., p. 54. 33 pe o más amiga de la e dad” 124 . Es ableció una dis inción en e labo es bene iciosas, que con ibuían a mejo a la si uación de la muje en la sociedad; y labo es pe judiciales o inú iles den o de la ac i idad eminis a y de ayuda a la muje . En e es as úl imas si uó las ac i idades ealizadas po el Lyceum Club. 3.7.1. El Lyceum Club El Lyceum Club español ue una asociación de muje es c eada en 1926 y p esidida en sus inicios po Ma ía de Maez u. En e sus socias igu aban pe sonalidades an impo an es como como Cla a Campoamo , Vic o ia Ken , Zenobia Campub í, E nes ina de Champou cin, Ma uja Mallo, Concha Méndez, Ca men Ba oja, Ma ía Lejá aga, Ca men Conde o Elena Fo ún 125 . Como nos señala Quiles Faz 126 , es a asociación incluía, a imi ación del modelo b i ánico, secciones de Li e a u a, Música, A es Plás icas e Indus iales, Ciencias, Música, A es Sociales e In e nacionales. En e las ac i idades que es e Club desa ollaba, podemos des aca las salas de exposiciones y con e encias, cu sillos, biblio ecas, concie os, salón del é, gua de ía in an il, e c. En e sus con e encian es y colabo ado es ― econocidos in elec uales, cien í icos y a is as an o nacionales como ex anje os― des aca on nomb es an impo an es como Fede ico Ga cía Lo ca, Miguel de Unamuno o Ra ael Albe i. El Lyceum Club u o una g an epe cusión social y cul u al en la España de en onces: “Sin duda, pa a es as muje es mode nas el Lyceum club supuso la posibilidad del econocimien o de su capacidad de ac ua , la ape u a de un espacio di igido po y pa a ellas y sus capacidades a ís icas e in elec uales” 127 . Sob e es a en idad Te esa de Esco iaza man u o una pos u a o almen e ad e sa y hos il, que se adujo en una du a c í ica hacia la asociación y a las muje es que la 124 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El e dade o club de las muje es”, La Libe ad, Mad id, 12-1-1926, p. 1. 125 QUILES, A., “Li e a u a española y muje ”, asigna u a de G ado en Filología Hispánica, UMA, 2015-2016, pp. 7-8. 126 Idem. 127 Ibidem, p. 9. 34 componían: “Me p opongo a comba i un p oyec o emenil con apa iencias de eminis a […] alzo la oz y digo que se equi ocan los que p oponen unda un Club de muje es” 128 . La esc i o a no acogió al mo imien o eminis a ciegamen e, sino que cues ionaba aspec os que a su pa ece e an ilíci os, desace ados o innecesa ios. De es a o ma, hacía p e alece sus p opias con icciones po encima de cualquie mo imien o, buscando siemp e la cohe encia y la idelidad pa a con sus ideales. No obs an e, la g an ca ga de hos ilidad y p ejuicios con los que se en en ó a dicha asociación nos pa ecen injus i icados: “Pe o si os sen ís espí i us ue es, si en ues o snobismo que éis ene ges o de i onía, pensad que la bu la ha de i con a oso as es a ez. ¡Oh, la ca ica u a, qué uen es de inspi ación ha de ene en ues o Club!” 129 . Exp esiones como es as deses imaban un p oyec o de p og eso, lle ado po muje es que in en aban in eg a se y hace a anza a la sociedad española. No obs an e, hay que acla a un ma iz que puede lle a a e o . Los a aques olcados a es a en idad no deben in e p e a se como esul ado de una pos u a sexis a. La c í ica no nacía de la conside ación del Club como un luga ese ado exclusi amen e pa a homb es. Lejos de ello, lo que Esco iaza c i icaba e a el Club en sí, luga inú il e imp oduc i o a su pa ece , sin se signi ica i o el sexo de sus socios: “Huma ada pes í e a de abaco, azas de mal ca é y discusiones es úpidas. Es a es la pa e posi i a del Club” 130 . Su c í ica se basó en un desajus e de las p io idades en las labo es sociales: “Tea- ooms cuando no exis en comedo es económicos; salas de lec u a, cuando no hay su icien es biblio ecas públicas; […] lo supe luo, cuando escasea lo indispensable” 131 . Además, hay que deci que de ás de su echazo hacia es a o ganización ambién se encon aban mo i os polí icos e ideológicos. Esco iaza ecu ió al a gumen o del abandono del hoga como o ma de pe suadi a sus lec o es y con ence los de la imposibilidad de concilia el Club con la ida dia ia: 128 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El e dade o…”, a . ci ., p. 1. 129 Idem. 130 Idem. 131 Idem. 35 “El hoga queda ía abandonado y e ía mo i la sac a lumb e a cuyo calo se ampa an los hijos, si la esposa, al iempo que el esposo, dese an de él pa a i al Club” 132 . Rep ochaba el mal uso y la deg adación de los clubes po pa e de los homb es, y sob e ello undamen ó su c í ica hacia es a asociación emenina, suponiendo una si uación simila . “¿Es a éis como los clásicos ‘clubmen’ con la copa en una mano y el ciga o en la o a? A no se que penséis ocupa el co illo de la polémica y la mu mu ación haciendo calce a…” 133 . Esco iaza p oponía dos únicas posibilidades pa a la cons i ución y desa ollo del Club emenino: po un lado, un in en o de imi ación a los homb es ―los cuales son desc i os po nues a esc i o a como ociosos―; po o o, la p ác ica de labo es domés icas den o de un ambien e que se p esupone cul u al. C eemos, pues, que es a esc i o a pa e de un p ejuicio que le lle ó a un i emediable simplismo. La au o a no llegó a con empla la posibilidad de que muje es consiguiesen su p e ensión inicial al unda el Club: desa olla ac i idades in elec uales y cul u ales que con ibuyesen a un en iquecimien o compa ido. 3.7.2. Asociación Española de Muje es Uni e si a ias (AEMU) F en e a su opinión sob e el Lyceum Club, Te esa de Esco iaza des acó o as ins i uciones que sí conside aba p oduc i as y bene iciosas pa a el p og eso del géne o emenino, como el caso de la Asociación Española de Muje es Uni e si a ias (AEMU). Es a asociación ― ambién denominada JUF, Ju en ud Uni e si a ia Femenina― nació en 1920 de la mano de un g upo de muje es uni e si a ias, en e las que des aca on Cla a Campoamo , Ma ilde Huici, Elisa So iano y Gimena Qui ós 134 . Sus ines e an únicamen e cul u ales y uni e si a ios, independien es de la polí ica o la eligión. Su obje i o e a “con e i se en un cen o donde se conciencie la muje de su si uación den o de la sociedad; de lo que son y lo que deben se sus ac uaciones en la ida co idiana y ciudadana” 135 . Median e es a asociación, aquellas muje es con una mayo o mación 132 Idem. 133 Idem. 134 CAPEL, R., op. ci ., 1986, p. 479. 135 Idem. 36 o ece ían su ayuda pa a mejo a la ida de las muje es más inde ensas 136 . Su mayo apo ación ue un impo an e inc emen o de la muje en la ida uni e si a ia. Ya en el p opio í ulo del a ículo — “Ins i ución digna de apoyo” —, expuso su sen i con espec o a es a ag upación. A di e encia de la an e io , Esco iaza conside aba a la Asociación Uni e si a ia Femenina como un ue e mo o pa a p omo e la jus icia y la igualdad en la sociedad española: “No c eemos que sea impulsado po la galan e ía hacia la muje po lo que el alcalde debie a habe accedido a la p e ensión de las muje es uni e si a ias, sino po un mó il de es ic a jus icia, dados los p opósi os al uis as que su p opaganda e es ía: limpia la sociedad de injus icias y e o es” 137 . Según nues a esc i o a, la labo eje cida po es a asociación sí suponía un g an a ance que lle a ía al p og eso de la muje en la sociedad. El bene icio de es a asociación no se encon aba solo en la p opia si uación de la muje a la que ayudaban, sino que odos los ciudadanos debían admi a “el asgo gene oso, la conduc a abnegada y el espí i u le an ado de muje es que sien en, piensan y ob an” 138 . 3.8. Te esa de Esco iaza y el o o emenino En España, la o ganización colec i a de muje es en p o de sus de echos polí icos se p odujo de o ma a día en compa ación con o os países eu opeos. Es o se debió, en e o os ac o es, a la len a implan ación de la indus ialización en el país y al escaso desa ollo del sis ema libe al 139 . Además, “la mayo ía de las o ganizaciones emeninas 136 Como nos señala Esco iaza, el lema de es a ins i ución e a: “A la mad e abandonada, a la meno desampa ada o en pelig o, a la muje oda inde ensa an e cualquie p oblema o con lic o en que necesi e o ien ación médica, ju ídica o social; a la ob e a, a la muje sin ayuda ni apoyo, las muje es uni e si a ias españolas o ecen consejo, di ección, apa o espi i ual, ju ídico, médico y social. Las muje es uni e si a ias, que u ie on la o una de alcanza un mejo ni el cul u al con que embellece su ida, conside an un debe en ega el espí i u y la olun ad a la de ensa y mejo amien o de odas las muje es, sus he manas -Asociación Uni e si a ia Femenina, Ca e a de San Je ónimo, 58, de sie e a nue e”. ESCORIAZA, T. de, “Ins i ución…”, a . ci ., p. 1. 137 Idem. 138 Idem. 139 GARRIDO, E., op. ci ., p. 482. 37 no e an su agis as ni se habían ca ac e izado po su ei indicación del o o emenino” 140 , po lo que su acción e a undamen almen e social y cul u al. Tampoco los socialis as apoyaban de o ma unánime la concesión del o o emenino 141 . Po ello, has a los años ein a no hubo un clima a o able pa a el a aigo de un eminismo libe al de ca ác e e dade amen e polí ico. Elisa Ga ido si úa la p ime a ez que se lle ó a cabo un deba e en España sob e el o o emenino el 20 de julio de 1877: “Los deba es sob e el su agio uni e sal, p opiciados po los libe ales, ue on ecuen es y el o o de la muje se encon aba ambién en el seno del deba e” 142 . Po su pa e, Mon se a Roig 143 apun a que ue Ca men de Bu gos quien p opuso po p ime a ez una encues a en la p ensa sob e la concesión del o o de la muje , en 1906 144 . Años después, el conse ado Manuel Bu gos y Mazo ele ó al pa lamen o el 13 de no iemb e de 1919 “un p oyec o de ley elec o al en el que se igualaba la capacidad de elegi de las muje es con la de los homb es, aunque no se las conside aba como po encialmen e elegibles” 145 . El 12 de ab il de 1924, Miguel P imo de Ri e a concedió el o o a las muje es sol e as y iudas, excluyendo a las casadas pa a así e i a que lo eje cie an con a sus ma idos 146 . Con la llegada de la Segunda República el 14 de ab il de 1931 se concedió a la muje se elegible pe o no elec o a; sin emba go, poco después, el 1 de oc ub e de ese mismo año, as la gos deba es en e pa ida ios y de ac o es del su agio emenino, se ap obó inalmen e el o o emenino en España con 161 o os a a o y 121 en con a. En e los pa ida ios, podemos des aca a Cla a Campoamo , quien de endió con una cla a undamen ación eminis a el su agismo emenino en con a de su p opio pa ido. Según Campoamo , los de echos debían se uni e sales y la Cons i ución así 140 FAURÉ, C., op. ci ., p. 562. 141 Ibidem, p. 563. 142 GARRIDO, E., op. ci ., p. 483. 143 ROIG, M., op. ci ., p. 198. 144 COLOMBINE, “El o o de la muje ”, El He aldo, Mad id, 25-11-1906, p. 1. 145 GARRIDO, E., op. ci ., p. 484. 146 ROIG, M., op. ci ., p. 247. 44 epe ido ópico del homb e que pe día su libe ad y olun ad al casa se con una muje . Así, el ma imonio se concebía como una ca ga impues a, de la cual huían los homb es: “En ues o hono , célibes con encidos, sol e os empede nidos, en ono es as lamen aciones a modo de o ación úneb e […]. Ya no se ol e á a con empla ues a placen e a son isa, […] ues o paso i me y lige o o ná ase pesado y acilan e bajo la ca ga ab umado a del ma imonio” 172 . Desde es a pe spec i a, el homb e pe día odo a isbo de ida y aleg ía cuando se casaba: “No hay azón pa a ese cas igo, que ambién alcanza al es o de los mo ales, a quienes se nos p i a del o na o que pa a la sociedad cons i uye el homb e sol e o y sin p eocupaciones. Pues allí donde es e acude pene a la á aga de aleg ía que se desp ende de su se ” 173 . En cuan o a la isión emenina del ma imonio, es in e esan e des aca el a ículo “Esposos a p ecio ijo” 174 como e e en e pa a ija la pos u a que adop ó nues a esc i o a. En él a endió a una ley que puso en igencia Mussolini donde obligaba a aquellas muje es que quisie an casa se con un o icial del ejé ci o a en ega una do e de 90000 li as 175 . Nues a esc i o a c i icó es e dec e o i aliano po conside a que omen aba la cosi icación de la muje : el dine o que debía apo a la esposa uncionada como ade ezo del obje o adqui ido con el in de hace lo más llama i o y a ac i o pa a se acep ado. Pa a Esco iaza, con es e ipo de p ác icas se menosp eciaba la dignidad emenina acep ando una desigualdad en la alía de las pe sonas según su sexo. Fiel a su es ilo, es a pe iodis a abo dó es e ema desde una posición i ónica y bu lona, e idenciando así una si uación a su pa ece idícula y e gonzosa. 172 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. A casa se…” a . ci ., p. 1. 173 Idem. 174 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Esposos a p ecio ijo”, La Libe ad, Mad id, 26-1- 1926, p. 1. 175 Desa o unadamen e, no hemos podido encon a ninguna e e encia de es e dec e o i aliano. 45 “Es p i ilegiada la si uación en que, g acias al musolinesco dec e o, se encuen an las muchachas casade as i alianas pa a pode esis i las i esis ibles seducciones de aquellos bellísimos y elegan ísimos o iciales, que son ascis as, además, pa a mayo encan o” 176 . Los p incipios del siglo XX ue on una época de cambios sociales muy impo an es que a ec a on al día a día de los ciudadanos. En e es os cambios, uno que susci ó especial con lic o ue el di o cio; y nues a esc i o a, siemp e al día en emas de in e és y no icias de ac ualidad, ambién a ó es e ema en sus a ículos. Esco iaza adop ó una pos u a ole an e al no condena el di o cio. Con una ac i ud comp ensi a y abie a, en endió que si un ma imonio se ompía e a po que ealmen e esa conjunción no e a el es ado idóneo pa a esas dos pe sonas y, po an o, lo mejo e a la sepa ación. La oleada de di o cios que asolaba du an e es a época a nume osos países ―ci aba a No eamé ica, Rusia o Tu quía, en e o os― no debía con empla se como un p oceso apocalíp ico: “[…] aquellos que esis an a es a expu gación, los que se man engan i mes a pesa de odo, se á po que su cons i ución es pe ec a” 177 . No obs an e, en alguna ocasión Esco iaza mani es ó cie a descon ianza hacia algunos di o cios, pues denunció que, en algunas ocasiones, es os se ealizaban de o ma injus i icada: “Me di o cio po mis hijos’ me decía hace mucho una seño a, p ecisamen e de Nue a England; y an e mi asomb o, me explicaba que po que que ía que sus hijos conse a an ‘in ac a la idea de la san idad del hoga ’ no consen i ía que es os ol ie an a p esencia o a desa enencia en e sus pad es. Po lo is o, a la p ime a pelea había pedido el di o cio po incompa ibilidad de ca ac e es…” 178 . 176 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Esposos a p ecio ijo”, La Libe ad, Mad id, 26-1- 1926, p. 1. 177 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. La c isis del ma imonio”, La Libe ad, Mad id, 28-1- 1927, p. 1. 178 ESCORIAZA, T. de, “Desde Nue a Yo k. Del ma imonio y del di o cio”, La libe ad, Mad id, 29-11-1919, p. 5. 46 3.10. España y el mundo T as abandona España, Te esa de Esco iaza esidió en nume osos luga es del mundo a lo la go de su ida. Como apun a Ma a Nadales, “He s ong pe sonali y, non- con o mis cha ac e and will o imp o e he li e s yle and si ua ion o women, inc eased he passion o a elling” 179 . El conocimien o de nue as cul u as y o mas de ida le p opo cionó un en iquecimien o pe sonal y una mi ada mucho más global. La obse ación de las dis in as sociedades le pe mi ió es ablece compa a i as con España, a la cual concebía como una nación a asada y de ancias cos umb es. En conc e o, la mayo ía de sus a enciones es aban pues as en el país no eame icano, luga ejempla pa a Esco iaza, cuyas a anzadas cos umb es y libe ad de pensamien o la si uaban como e e en e del mundo 180 . Po ello, a a és de sus esc i os in en ó conciencia de la necesidad de cambio y p og eso que debía alcanza nues o país. Así, es a pe iodis a exp esó su animad e sión hacia de e minados hábi os y p ác icas en España. Denunció, po ejemplo, el icio de c i ica como ac i idad ípicamen e española: “Además el público he e ogéneo no se con en a con el papel de espec ado […] emi en así su juicio sob e si la no ia es he mosa o ea, jo en o ieja, y sob e si el no io es buen mozo o si es un ipo g o esco” 181 . O o ep oche i ónico lo di igió hacia a la incul u a impe an e de España, donde se p emiaba la igno ancia y se ocul aba el sabe : “¡Un lib o que se comen a! […] De nues o país, las pocas gen es que leen, si un lib o les hace pensa o sen i , se lo callan. Pa ece como si a e gonzase habla de esa cosa ú il que se llama li e a u a” 182 . Muy elacionado con es e ema, señaló el icio de la insince a pedan e ía, que a ec aba an o a homb es como a muje es. Pa adójicamen e, aquel que ealmen e enía conocimien os los ocul aba po miedo al echazo, mien as que los incul os ala deaban de sabidu ía. Po úl imo, ambién aludió al ca ác e i espe uoso e in ole an e de los españoles, quienes 179 NADALES, M., a . ci ., p. 135. 180 Al igual que nues a esc i o a, Isabel Oya zábal ambién se in e esó po Es ados Unidos, del cual des acaba: “La mode nidad de muchos aspec os del modo de ida […] así como el espí i u de las ins i uciones y colec i os, que pa ecía aspi a en odo momen o al bien común”. MENA DE PABLOS, M., “Una malagueña an e la Es a ua de la Libe ad”, TSN. T ansa lan ic S udies Ne wo . Re is a de Es udios In e nacionales, 2 (2016), p. 3. 181 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. En hono de la no ia”, La Libe ad, Mad id, 29-11- 1927, p. 1. 182 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Una ida…”, a . ci ., p. 1. 47 idiculizaban o a acaban aquello que no en endían o no compa ían: “¡Es an ácil eí cuando no se sabe hace o a cosa!” 183 . Po el con a io, la es imación que enía de las cos umb es y los hábi os de la sociedad no eame icana no se co espondía con la española. No obs an e, hay que des aca que las di e encias más señaladas en e las dos sociedades a endían en mayo medida al sec o emenino. Te esa de Esco iaza enal eció a la muje no eame icana y la p opuso como un e e en e digno de imi a pa a el es o de las muje es, especialmen e pa a las españolas 184 . La muje no eame icana e a pione a en odos los ámbi os posibles: “La no eame icana, a anzada de odo mo imien o eminis a” 185 . Es a gozaba además de as ucia y pode pe suasi o, lo que deno aba un al o g ado de in eligencia: “La yanqui ha conseguido el o o sin ene que ecu i a iolencia alguna, y el no eame icano se lo ha concedido […] po la sencilla azón de que es a iene el a e de sabe pedi ” 186 . Pa a la esc i o a, en Es ados Unidos había sido posible la consolidación del mo imien o eminis a debido a que el pensamien o que impe aba e a a anzado y libe al: “El eminismo […] ese á bol que en algunos países ha echado p o undas aíces y es á p oduciendo excelen es u os” 187 . Mien as, “la muje española no puede cobija se aún bajo la somb a p o ec o a de ese á bol ondoso, y la que log a asi se a sus más débiles amas co e el pelig o de queb a se y es ella se en la caída” 188 . Sin emba go, a pesa de la apa en e in e io idad de la muje española en conside ación de nues a esc i o a, Te esa de Esco iaza señaló una se ie de cualidades inhe en es a su ca ác e . Po cues iones polí icas y cul u ales, la muje en España aún no 183 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las ca e as…”, a . ci ., p. 1. 184 Isabel Oya zábal ambién compa ía es e pensamien o: “Pa a Isabel Oya zábal No eamé ica e a el modelo a imi a , un mode no país en el que la muje alcanzaba co as inimaginables pa a la España de la época, y de ahí que ensalza a su educación uni e si a ia”. C ., QUILES FAZ, A., “El o icio de esc ibi . Isabel Oya zábal en El He aldo de Mad id (1927- 1929)”, en GÓMEZ YEBRA, A., Pa imonio Li e a io Andaluz. Lib o Homenaje al P o eso C is óbal Cue as Ga cía, V, Uni e sidad de Málaga, 2013, p. 172. 185 ESCORIAZA, T. de, “Desde Nue a Yo k. La muje ue e”, La Libe ad, Mad id, 29- 2-1920, p. 3. 186 ESCORIAZA, T. de, “Desde Nue a Yo k. La no eame icana…”, a . ci ., p. 4. 187 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las muje es…”, a . ci ., p. 1. 188 Idem. 48 había podido da el paso de ini i o hacia el e dade o cambio, pe o sus do es y ca ac e ís icas inna as —in eligencia, b a u a y o aleza— le ayuda ían a log a lo. Si bien la au o a admi ó a la muje no eame icana, la española ambién me eció su econocimien o po su espí i u ale oso e indomable, el cual le conduci ía al éxi o: “La muje española no es, po na u aleza, ese se débil e inconsis en e, ie no e i esponsable, que los homb es quie en hace de ella pa a su mayo con eniencia y place ; la muje española es, como ha dicho muy bien Vale a ‘angelical’ y ‘ obus a’ 189 . Aunque, a p ime a is a, es os dos concep os de dulzu a y o aleza pa ezcan dispa es, son, sin emba go, las sólidas columnas base i me del ca ác e de la española” 190 . 4. Conclusión Con es e análisis hemos que ido descub i una impo an e igu a en la lucha eminis a a a és del pe iodismo de los años ein e en España. Desde su ju en ud Te esa de Esco iaza demos ó la alen ía, co aje e independencia que la ca ac e iza on du an e oda su ida. Sus cons an es iajes y dis in os luga es de esidencia le p opo ciona on una mi ada global del mundo, y jun o con su ac i ud ole an e y abie a, le hicie on desa olla un espí i u c í ico, madu o e in eligen e. P o eso a de español y ancés, columnis a en los pe iódicos españoles más impo an es e in luyen es del momen o, co esponsal de gue a, esc i o a de no elas, aduc o a, locu o a de adio, con e encian e…, Esco iaza no se con o mó con el papel de esposa y ama de casa que la sociedad espe aba de ella po el me o hecho de habe nacido muje . Con un g an comp omiso ideológico, Esco iaza se e igió como una acé ima de enso a de los de echos y la libe ad de la muje , denunciando en sus a ículos mul i ud de ámbi os en los que el géne o emenino ha sido ma ginado a lo la go del iempo. En sus esc i os, nues a au o a explo ó la sociedad española de p incipios del siglo XX , 189 Te esa de Esco iaza esca a es os é minos del lib o Genio y igu a de Juan Vale a, publicado en Lib e ía de Fe nando de Fé, Mad id, en 1897. 190 ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las muje es…”, a . ci ., p. 1. 49 analizando las i udes y de ec os que encon aba al elaciona la con las de o os países ex anje os como Es ados Unidos. T as un análisis exhaus i o de sus a ículos en La Libe ad, podemos des aca : - Te esa de Esco iaza se e igió como de enso a del mo imien o eminis a, el cual, según su isión, no buscaba la lucha con a el homb e, sino la in eg ación de la muje en el mundo. Exigió en nume ables ocasiones una concienciación y esponsabilidad a las muje es, ya que enía cla o que la concesión de de echos conlle aba el cumplimien o de unas obligaciones. Además, p opuso el abajo emenino como la medida más e icaz pa a consegui la emancipación de la muje , ya que es e p opo cionaba capacidad de au odesa ollo, independencia y dignidad. - Su apo ación ambién esidió en la lucha po elimina del idea io colec i o odos aquellos ópicos que dañaban la imagen de la muje eminis a. Se p eocupó po des e a el mi o de la eminidad de una sociedad que poco a poco se ab ía paso hacia la igualdad de géne os. Asegu ó que el eminismo no e a sinónimo de un aspec o ísico a onil, poco a ac i o y desaliñado. Demos ó que las inquie udes in elec uales y cul u ales no e an sín omas de una pe sonalidad pedan e o p e enciosa, condenando é minos como ‘sabionda’. Además, e idenció la pe ec a compa ibilidad en e el cuidado del hoga y la amilia con un espí i u eminis a, sin que ello implicase una disminución del sen ido de la esponsabilidad o la pé dida de los sen imien os. - Es a esc i o a comp endió que la galan e ía e a una ea i mación del dominio pa ia cal. Los cuidados a la muje espondían a una supues a isionomía más débil y ágil, en e a la na u aleza ue e y alien e del homb e. Pa a Esco iaza, la designación de ‘sexo débil’ o ‘sexo bello’ pa a la muje y ‘sexo ue e’ pa a el homb e no ep esen aban la ealidad, y po ello debían elimina se del lenguaje común. - Te esa de Esco iaza pe eneció a ese educido g upo de pe iodis as muje es que se a e ie on a esc ibi sob e el sexo, más aún, sob e la sexualidad emenina. Abo dó el ema de o ma sana y na u al, en endiendo que su p ác ica e a pa e cons i uyen e en la ida de las muje es al igual que en la de los homb es. Condenó la hipoc esía que odeaba es e ema y los abúes que la sociedad imponía y que a ec aban mayo i a iamen e a las muje es. 50 - Se p eocupó incansablemen e po la educación y la cul u a de la muje . Denunció la ala man e si uación de anal abe ismo e incul u a que p edominaba en e las muje es españolas. De endió una ins ucción asequible, iguali a ia y lib e pa a odas las pe sonas. Inculca el hábi o de la lec u a debía se una p io idad es a al en la o mación de las niñas y jó enes pa a que es as pudiesen desa olla una capacidad c í ica y p og esa in elec ualmen e. - A endió ambién a la labo eminen emen e social y cul u al que lle aban a cabo las asociaciones emeninas de aquel momen o. Si bien conside aba que es as aían bene icios a oda la sociedad, como es el caso de la Asociación Española de Muje es Uni e si a ias (AEMU), no odas ellas consiguie on su espe o y admi ación. Nues a esc i o a a acó du amen e al Lyceum Club emenino al conside a lo una ag upación inú il y pe judicial, debido a que dis aía a sus componen es, an o ellos como ellas, de su debe en el hoga . - El su agio emenino ue o o de los pun os cla e en los esc i os de Te esa de Esco iaza. En es e aspec o o eció una opinión compa ida po los pa idos de izquie da: según es a pe iodis a, la muje española no es aba capaci ada pa a o a . La in luencia del a ón, la incul u a o la abulia e an, en e o os, los a gumen os que le hacían nega el su agio emenino. Po el con a io, de endía el de echo del o o emenino en o os países como Es ados Unidos o Ingla e a. - Con e e encia al ma imonio y el di o cio, nues a esc i o a mos ó una ac i ud o almen e abie a y ole an e, a endiendo a las epe cusiones sociales de es e ipo de enlaces an o desde una pe spec i a masculina como emenina. De endió el di o cio como un de echo cons i ucional, aunque no en odos los casos le pa ecía es a jus i icado. - Po úl imo, hemos des acado las di e sas compa aciones que ealizó en e España y Es ados Unidos. C i icó du amen e cie as las cos umb es españolas, como la in ole ancia o la pedan e ía y e idenció la p eocupan e al a cul u al que einaba en España, especialmen e en la población emenina, en compa ación con el país no eame icano. Esco iaza si úo a la muje es adounidense como modelo ejempla al que debían imi a las españolas po su men alidad abie a, su comp omiso polí ico, su in e és cul u al y su inclinación al depo e. No obs an e, la muje española ambién gozaba, según nues a esc i o a, de una se ie de cualidades na u ales que la lle a ían a consegui el p og eso de la sociedad española. 51 Te esa de Esco iaza undamen ó su lucha ideológica y pe iodís ica sob e los alo es que ella c eía uni e sales: la libe ad del indi iduo, los de echos humanos y la jus icia social. Su apo ación pe iodís ica con ibuyó al legado de odas aquellas muje es eminis as que nos ab ie on el camino hacia una sociedad más iguali a ia y jus a. Sus mé i os pueden se i nos de ejemplo hoy día. Po ello, c eo necesa io esca a del ol ido a es a ele an e igu a de la his o ia del eminismo español. 5. Bibliog a ía Fuen es gene ales: ANÓNIMO, “Consag ación de una esc i o a. El banque e a Te esa de Esco iaza”, La Libe ad, Mad id, 21-11-1921. CAPEL, Rosa (ed.), Muje y sociedad en España 1700-1975, Mad id, Di ección Gene al de Ju en ud y P omoción Socio-cul u al, 1982. ---, El abajo y la educación de la muje en España (1900-1930), Mad id, Minis e io de Cul u a. Ins i u o de la Muje , 1986. COLOMBINE, “El o o de la muje ”, El He aldo, Mad id, 25-11-1906, p. 1. DARÍO, Rubén, España con empo ánea, Mad id, Viso Lib os, 2005. 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A casa se ocan”, La Libe ad, Mad id, 24-3-1925, p. 1. - “C ónica. Un lími e a mi eminismo”, La Libe ad, Mad id, 16-8-1925, p. 1. - “C ónica. Supues a in e io idad men al”, La Libe ad, Mad id, 30-11-1925, p. 1. - “C ónica. El e dade o club de las muje es”, La Libe ad, Mad id, 12-1-1926, p. 1. - “C ónica. Esposos a p ecio ijo”, La Libe ad, Mad id, 26-1-1926, p. 1. - “C ónica. La i ilidad de una muje ”, La Libe ad, Mad id, 14-2-1926, p. 1. - “C ónica. El eminismo mili an e”, La Libe ad, Mad id, 30-3-1926, p. 1.