Teresa de Escoriaza y sus artículos en "La libertad" (Madrid, 1919-1931)
Abstract
Teresa de Escoriaza (1891-1968) fue una mujer polifacética y carismática que vivió la conflictiva época de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Periodista, traductora, profesora, novelista y locutora, pugnó por los derechos de la mujer a lo largo de toda su vida, configurándose como una importante figura del feminismo español. Gracias a su dominio del francés e inglés, vivió a caballo entre España y Estados Unidos a lo largo de toda su vida, lo que le proporcionó un pensamiento abierto y avanzado para la época.
Full text
TRABAJO DE FIN DE GRADO
GRADO EN FILOLOGÍA HISPÁNICA
TERESA DE ESCORIAZA Y SUS ARTÍCULOS EN
LA LIBERTAD (MADRID, 1919-1931)
AUTORA: Dª PALOMA GODOY GÓMEZ
TUTORA: D a. AMPARO QUILES FAZ
Málaga, 2016-2017
Índice
In oducción .......................................................................................................... 1
1. No as biog á icas .............................................................................................. 2
2. Ob a pe iodís ica y li e a ia .............................................................................. 5
3. Te esa de Esco iaza en La Libe ad: análisis de ex os .................................... 9
3.1. Ace camien o al mo imien o eminis a ..................................................... 9
3.1.1. Figu as eminis as: homenaje a Concepción A enal ......................... 13
3.2. La lucha con a los ópicos del eminismo ............................................... 15
3.2.1. Tópicos eminis as en o no al ísico ................................................. 16
3.2.2. Tópicos eminis as en o no a la in elec ualidad ............................... 19
3.2.3. Tópicos eminis as en o no a la mo alidad emenina ....................... 21
3.3. Galan e ía ................................................................................................. 23
3.4. Un ema abú: la sexualidad emenina ..................................................... 24
3.5. Re lexiones sob e el abajo emenino en España.................................... 26
3.6. Una mi ada c í ica: la educación y la cul u a de la muje ........................ 30
3.7. Cambios en la sociedad g acias a las asociaciones emeninas ................. 33
3.7.1. EL Lyceum Club ............................................................................... 34
3.7.2. Asociación Española de Muje es Uni e si a ias (AEMU) ................ 36
3.8. Te esa de Esco iaza y el o o emenino ................................................... 37
3.9. No as sob e el ma imonio ....................................................................... 44
3.10. España y el mundo ................................................................................. 46
4. Conclusión ...................................................................................................... 49
5. Bibliog a ía ..................................................................................................... 52
6. Anexos……. ................................................................................................... 55
1
In oducción
Te esa de Esco iaza (1891-1968) ue una muje poli acé ica y ca ismá ica que
i ió la con lic i a época de inales del siglo XIX y comienzos del XX. Pe iodis a,
aduc o a, p o eso a, no elis a y locu o a, pugnó po los de echos de la muje a lo la go
de oda su ida, con igu ándose como una impo an e igu a del eminismo español.
G acias a su dominio del ancés e inglés, i ió a caballo en e España y Es ados Unidos
a lo la go de oda su ida, lo que le p opo cionó un pensamien o abie o y a anzado pa a
la época.
No obs an e, a pesa de ocupa un impo an e papel en la his o ia del eminismo
en España, Te esa de Esco iaza no ha sido especialmen e a endida po la c í ica ac ual,
llegando, incluso, a ol ida se su legado y su igu a casi po comple o. Pe o no es es e un
caso aislado, ya que o as muchas muje es que ue on undamen ales en la his o ia de
España han sido elegadas al ol ido po di e sos mo i os, en e los cuales es á
p ecisamen e el de se muje es.
Con es e abajo nos p oponemos ecupe a pa e de la ob a de Te esa de Esco iaza
y con ibui a la labo de ecupe ación que ya han emp endido o os au o es
1
a in de
econs ui el pe il comple o de es a impo an e igu a. En nues a in es igación, hemos
enido que a on a una se ie de incon enien es que hemos in en ado sol en a de la mejo
o ma posible. En e ellos, des acamos especialmen e la al a de medios pa a consul a
algunas uen es como pe iódicos no digi alizados o la imp ecisión po pa e de nues a
au o a a la ho a de ci a algunas pe sonalidades o hechos, lo cual ha obs aculizado o
incluso imposibili ado la ob ención de cie os da os.
La pione a labo de Te esa de Esco iaza como c onis a de la gue a de Ma uecos
ha gene ado un campo de in es igación in e esan ísimo al cual se han ido ace cando cada
ez con mayo ecuencia algunos es udiosos en los úl imos años, como la D a. Ma a
Palenque o Manuela Ma ín. Nues o obje i o, no obs an e, es a ende a la desconocida
ob a pe iodís ica de es a au o a, apo ando con ello un impo an e hallazgo en la causa
eminis a. El ma e ial que hemos analizado pe enece a su p oducción pe iodís ica en La
1
Como Ma a Palenque (2006), Ma ina Ca e a (2015), Manuela Ma ín (2013) o Ma a
Nadales (2006).
2
Libe ad desde sus inicios, en no iemb e de 1919, has a la publicación de su úl imo
a ículo, en ma zo de 1931, aba cando un o al de 43 a ículos examinados
2
.
En sus a ículos hemos descubie o una emá ica di e sa más allá de los asun os
de belleza y cuidados emeninos como e a cos umb e en las pe iodis as de la época.
Des acamos así la c í ica que hizo con a el subo dinado papel de la muje española en
mul i ud de ámbi os como la educación, el abajo o el depo e. Además, denunció o os
aspec os de la sociedad española como la hipoc esía mo al o la ex endida al a de
mo i ación cul u al.
Po o o lado, ambién in e esa des aca las ap eciaciones que hizo sob e el país
no eame icano desde su expe iencia como emig an e du an e muchos años. Así, analizó
y explo ó su cul u a y cos umb es des acando ei e adamen e la in eligencia, ole ancia y
a anzado pensamien o de sus habi an es. Median e compa aciones, incidió en el a aso
de la muje española con espec o a la no eame icana, espe anzada, no obs an e, en una
mejo a de la si uación de la muje en nues o país.
G acias a es e ace camien o, hemos descubie o la igu a de una muje que se
man u o iel a sus con icciones eminis as y i ió aco de con ellas, abogando po la
jus icia, la libe ad y la igualdad.
Po úl imo, me gus a ía ag adece a mi u o a el ab i me camino hacia es a línea
de in es igación, y en especial, hacia es a desconocida esc i o a. Median e sus a ículos,
he podido conoce el complicado pano ama al que se en en a on las muje es a p incipios
del siglo
XX
.
G acias a ellas, hoy i imos en una sociedad más jus a e iguali a ia.
1. No as biog á icas
Te esa Ma ía de la Concepción Esco iaza y Zabalza nació el 7 de diciemb e de
1891 en el seno de una amilia de clase media en San Sebas ián. Tan o su pad e, Blas de
Esco iaza, sec e a io del an ía de San Sebas ián, como su mad e, Dolo es de Zabalza,
p ocu a on una educación comple a y a anzada pa a su hija, con aponiéndose a la básica
e insu icien e ins ucción p opia de las muje es en aquella época.
2
Ve anexo bibliog á ico.
3
Te esa de Esco iaza ealizó sus es udios de Bachille a o en el Ins i u o Ca denal
Cisne os en Mad id. En 1910 se diplomó en la Académie de Bo deax como p o eso a de
ancés y consiguió el í ulo de B e e Supe ieu . Además, complemen ó sus es udios
o mándose ambién en las Uni e sidades de Mad id y Li e pool, llegando a se una
econocida p o eso a de ancés y español.
El anhelo de conoce mundo incen i ado po la alen ía, el incon o mismo y las
ansias de libe ad que ca ac e iza on a Te esa de Esco iaza ue on los de onan es pa a
que, a sus 26 años, pa ie a a Nue a Yo k huyendo de una sociedad con la que no se sen ía
iden i icada. Se ganó el sus en o dando clases de español y ancés en cen os educa i os
como Mama oneck en Connec icu , B yn Maw College en Pennsyl ania o el Mon clai
S a e Teache s College en New Ye sey. En es e úl imo ins i u o hizo especial mella es a
esc i o a, ya que, como nos descub e la D a. Palenque:
“[…] pa a a ias gene aciones de p o eso es de español ue un e e en e
undamen al y con inúa siéndolo en la ac ualidad de alguna o ma: hoy día
Mon clai S a e Uni e si y o ece una beca anual pa a ealiza es udios en España
que lle a el nomb e de Te esa de Esco iaza”
3
.
A lo la go de su ida ambién impa ió clases en o as ins i uciones como en el
Ins i u o In e nacional de Mad id, en el Me il School de Nue a Yo k, en el Midlbu y
College de Ve mon y en el Belle i e School de Li e pool. G an aman e de la docencia,
en a ios de sus a ículos eco dó con ca iño es a e apa de su ida: “[que] To al a Beci
me aluda como ‘maes a’, me complace, pues iene a eco da me los g a os iempos de
mis andanzas en el campo de la Pedagogía”
4
.
En 1919 Te esa de Esco iaza comenzó a esc ibi a dis ancia pa a el pe iódico El
Libe al de Mad id, lo cual u o g an epe cusión en su ida p o esional. Sus ex os,
i mados bajo el pseudónimo masculino de Félix de Ha o, ue on publicados a lo la go
de es e año. Los a ículos, esc i os a modo de c ónicas, ue on ecogidos con el í ulo
“Desde Nue a Yo k”. En ellos se ap ecian dis in os aspec os y cu iosidades de las
cos umb es y o mas de i i de la sociedad es adounidense, además de no icias de in e és
3
PALENQUE, M., “Ni o elias ni amazonas, sino se es comple os: ap oximación a Te esa
de Esco iaza”, A bo : Ciencia, pensamien o y cul u a, 719 (2006), p. 373.
4
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Ni seño i a ni doña”, La Libe ad, Mad id, 20-7-1926,
p. 1.
4
del ámbi o español. Su éxi o p on o se hizo no a y la epe cusión de sus esc i os no dejó
de c ece .
Esco iaza con inuó su labo como pe iodis a en La Libe ad as la desin eg ación
de El Libe al en 1919. Fue en onces, una ez econocida la alía y calidad de sus esc i os,
cuando Te esa de Esco iaza decidió i ma con su p opio nomb e, dejando a ás el
pseudónimo masculino que le ga an izaba cie a p o ección den o de un mundo
pe iodís ico mayo i a iamen e masculino.
Al inicio de 1921 es a pe iodis a dejó sus c ónicas neoyo kinas a a o de un
nue o ca go: ue en iada como co esponsal de gue a al no e de Á ica con el in de
in o ma sob e la gue a española con Ma uecos. Es as c ónicas, i uladas “Del dolo de
la gue a” ue on de i al impo ancia, pues en ellas se desc ibía el con lic o bélico bajo
una mi ada de inc eíble sensibilidad, mos ando la isión más humana, dolo osa y
desolado a de la gue a. Además, apo ó ambién su pe spec i a como muje , lo que
esul a al amen e no edoso e inédi o en es e ámbi o. Todas es as c ónicas ue on
ecogidas en ese mismo año en el lib o Del dolo de la gue a. C ónica de una campaña
en Ma uecos, p ecedido de un p ólogo de An onio Zozaya, amigo y compañe o de
abajo de la esc i o a.
G acias a sus publicaciones, Esco iaza adqui ió paula inamen e impo ancia a lo
la go de la década de los años ein e consag ándose inalmen e como una p es igiosa y
econocida pe iodis a. Re lejo de es a ama ue el banque e que se celeb ó en su hono el
20 de no iemb e de 1921 en el ho el Ri z de Mad id con el in de conmemo a su labo
como pe iodis a de gue a
5
.
En 1922 Te esa de Esco iaza se inco po ó a la edacción del pe iódico La Libe ad
has a 1934. Du an e es os años esc ibió sus a ículos desde I alia, Mad id y Nue a Yo k.
Jun o a ello, publicó ambién en o os pe iódicos como en In o maciones, Mundo G á ico
o El Eco de Galicia. En odas sus publicaciones Esco iaza dejaba en e e una ac i ud
incon o mis a y ei indica i a sob e el papel de la muje , demos ando su cul u a y
a anzado pensamien o.
Es in e esan e des aca que Te esa de Esco iaza no se limi ó al mundo
pe iodís ico, sino que se consag ó como una de las p ime as muje es que eje cie on como
5
ANÓNIMO, “Consag ación de una esc i o a. El banque e a Te esa de Esco iaza”, La
Libe ad, Mad id, 21-11-1921, p. 4.
5
locu o as de adio en España al abaja pa a Radio Ibé ica. Asimismo, pa icipó en un
ciclo de con e encias pa a muje es en mayo de 1924. Como señala Ma a Nadales, “Due
o he success in he adio, she soon became no only one o he i s emale oices in he
Spanish adio bu also one o he i s adio de ende s o women’s igh s”
6
. También
o eció un cu so adio ónico de ancés -Cu so elemen al de ancés-, lo que supuso un
o iginal y no edoso apo e en el ámbi o educa i o del ap endizaje de lenguas ex anje as
en España.
Además de odo ello, eje ció como aduc o a, elabo ando aducciones del ancés
como La co e de las damas de Ma ie Descha d en 1922. También esc ibió una no ela,
El c isol de las azas en 1929 y p ologó en ese mismo año la ob a An ología de muje es
donde p es ó especial a ención a la labo eminis a de la poe a Ca olina Co onado.
En 1936 es alló la Gue a Ci il en España y Te esa de Esco iaza, de ideología
libe al y epublicana, decidió pe manece en Nue a Je sey, alejada del con lic o bélico.
Fue en 1938 cuando ob u o la nacionalidad no eame icana y con inuó su labo como
docen e en Mon clai S a e Teache s College has a que en 1959 se jubiló, dejando a sus
espaldas el econocimien o y la admi ación de sus alumnos. Finalmen e, Esco iaza
eg esó a España, donde alleció el 18 de julio de 1968 en la ciudad de San Sebas ián.
2. Ob a pe iodís ica y li e a ia
La p ensa indus ial apa eció en oda Eu opa en el siglo
XIX
, aunque su llegada a
España ue a día. Podemos deci que el mundo pe iodís ico e a eminen emen e
masculino, po lo que pocas ue on las au o as que u ie on la opo unidad de esc ibi en
es e medio de comunicación. Al p incipio, las muje es pe iodis as debían limi a se a
esc ibi páginas especí icamen e emeninas, donde abo daban emas de moda, ece as de
cocina o cues iones de bo dado y cos u a. Como asegu aba Ca men de Bu gos, “la
esc i o a enía que queda elegada a ocupa se de modas y i olidades en pe iódicos
donde di ec o es con menos cul u a que ellas esc ibían los a ículos de ondo o las c í icas
li e a ias”
7
. No obs an e, el pano ama pe iodís ico ue cambiando poco a poco, ya que la
6
NADALES, M., “F om Ca men Bu gos Seguí o Emilia Pa do Bazán: A e iew o
nine een h cen u y Spanish women a elle s”, Re is a cana ia de es udios ingleses, 72 (2006),
p. 136.
7
NÚÑEZ REY, C., Ca men de Bu gos. Colombine en la Edad de Pla a de la Li e a u a
Española, Se illa, Fund. José Manuel La a, 2005. Ci . en QUILES FAZ, A., “Isabel Oya zábal:
12
En es e a ículo, Te esa de Esco iaza demos aba una madu ez polí ica y ci il al
conciencia a odas las muje es sob e la esponsabilidad que conlle aba la concesión de
los de echos: “¿Deseamos los de echos polí icos? Pues comencemos po p ac ica los
debe es polí icos”
30
.
De es a o ma, nues a esc i o a comba ía la abulia, la dejadez y la pasi idad,
pidiendo una ac i ud comp ome ida po la causa. La ac i idad del mo imien o eminis a
p opo ciona ía de echos, pe o ambién conlle aba esponsabilidades que e an necesa ias
asumi y cumpli . Sin duda, es e ex o suponía un alega o de esponsabilidad y
comp omiso social di igido a las muje es, a quienes exigía man ene una ac i ud ac i a
en ese momen o: “Se encuen a nues a nación en uno de los más in ensos momen os
polí icos y sociales. Ap o echémoslo las muje es pa a inicia nues a inco po ación a la
ida pública”
31
.
3.1.1. Figu as eminis as: homenaje a Concepción A enal
Como ya hemos señalado, Te esa de Esco iaza ue una i me de enso a de la lucha
eminis a. En nume osos esc i os Esco iaza eco daba a aquellas g andes pione as que
ab ie on paso a la muje en el mundo y que hicie on posible que el mo imien o c ecie a
y se consolida a. Una o ma de con ibui a la causa e a ememo a aquellas igu as y
di ulga sus apo aciones pa a que no cayesen en el ol ido y el mo imien o siguiese
e olucionando desde sus iniciales p og esos.
Pe o si hubo una eminis a a la cual Te esa de Esco iaza indió especial ene ación
ue a Concepción A enal
32
. En a ios de sus a ículos
33
mani es ó el g an espe o y
30
Idem.
31
Idem.
32
Concepción A enal ue un e e en e pa a o as muchas esc i o as, como po ejemplo
Isabel Oya zábal: “Si a la celeb ación de es e cen ena io pa a que la labo de las eminis as
u u as aya inspi ada en las máximas de muje an ilus e, y pa a que la igu a de la g an
socióloga adquie a an e la nación el elie e y p es igio que me ece”. OYARZÁBAL, I., “Las
g andes igu as del eminismo español. Cen e a io de Concepción A enal”, El Sol, Mad id, 9-1-
1920, en QUILES FAZ, A., Isabel Oya zábal: muje , o o y libe ad, Se illa, Edi o ial
Renacimien o, 2013, p. 219.
33
“Supues a in e io idad men al” (30-11-1925), “Monumen o a Concepción A enal” (9-
5-1928) o “Más monumen os a Concepción A enal” (15-3-1929), en e o os.
13
admi ación que enía po la au o a gallega, cuya ob a llegó a designa como “aquellos
lib os sag ados”
34
: ella ue una uen e di ec a de nues a au o a, a la cual omó como
e e en e ideológico.
Admi ió en sus esc i os que no conoció la ob a de A enal has a su madu ez,
cuando Gume sindo de Azcá a e la animó a lee su ob a, ansmi iéndole la pasión y
admi ación hacia los esc i os de es a au o a: “¡Quién pudie a habe e enido en la
memo ia aquellos espon áneos y p o undos comen a ios a la ob a de Concepción
A enal!”
35
. El descub imien o de los ex os de C. A enal ue e elado pa a el idea io de
Esco iaza:
“Y es así como an e mi espí i u ma a illado y mi co azón conmo ido pasa on
an as y an as páginas, llenas de ele ados concep os de jus icia pa a la muje , de
pe dón pa a el des alido […] Y así ambién como poco a poco ue le an ándose
en mi co azón el al a donde hoy es ene ada la imagen de es a san a laica”
36
.
Uno de los emas que a ó en es os a ículos ue p ecisamen e cómo debía se
homenajeada es a au o a
37
. F en e a o as eminis as como Cla a Campoamo , Nie es
Ga cía y Gómez o Magda Dona o, que p oponían dedica le un monumen o en su hono ,
ella mani es ó o o deseo, e elando su pe sonalidad y o iginalidad. Plan eó que pa a
homenajea se debía “ ep esen a la ob a de aquel a quien se a a de hon a y nunca su
igu a ísica”
38
. Po ello, debían pone se de elie e “las i udes de ca idad, de
comp ensión, de ole ancia que p esidie on a oda su labo ” que ca ac e izaban a es a
au o a, y con es o, el homenaje se basa ía en “un al a dedicado a man ene i a la e en
la causa del eminismo”
39
.
34
ESCORIAZA, T. de, “Más monumen os a Concepción A enal”, La Libe ad, Mad id,
15-3-1929, p. 1.
35
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El monumen o a Concepción A enal”, La Libe ad,
Mad id, 9-5-1928, p. 1.
36
Idem.
37
El deba e sob e cómo se debía endi homenaje a Concepción A enal ambién ue
a ado po o as pe iodis as, como es el caso de Isabel Oya zábal con su a ículo “Las g andes
igu as del eminismo español. Cen ena io de Concepción A enal”, El Sol, Mad id, 9-1-1920, p.
2.
38
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El monumen o…”, a . ci ., p. 1.
39
Idem.
14
Sin emba go, el homenaje que p e endía Te esa de Esco iaza no se limi aba a es o,
pues más impo an e aún e a a ende a la di ulgación de la ob a de Concepción A enal.
Es e debía se un debe del Es ado, ya que su apo ación ayuda ía ealmen e a mejo a la
sociedad. Po ello, pidió que se ab ie an biblio ecas con la ob a de C. A enal y la de odas
aquellas pe sonas insignes que me ecie an pe manece en el iempo. De es a o ma,
Te esa de Esco iaza op ó po una ei indicación más comp ome ida que polí ica sob e la
igu a e idea io de Concepción A enal. Un p oyec o que, desg aciadamen e, no se lle ó a
cabo.
3.2. La lucha con a los ópicos del eminismo
Las desigualdades exis en es en e ambos sexos a comienzos del siglo
XX
se
basaban en un sis ema de ipologías sexuales apoyado po la adición occiden al:
“Una dis ibución desigual del pode , una elación de dominación-subo dinación
[…] ha p o ocado a lo la go de los siglos y en odas las ealizaciones humanas
unas dis o siones psico-sexuales especí icas de la pe sonalidad del homb e y la
muje ”
40
.
De es a o ma, la ealidad se encon aba di idida en dos ámbi os, uno emenino y
o o masculino, a ibuyendo a cada uno de e minados alo es y ac i udes
41
: los homb es,
in eligen es y ue es po na u aleza, dominaban los ámbi os in elec uales, polí icos,
económicos y depo i os, mien as que las muje es, po ado as inna as de la belleza y los
sen imien os, e an inculadas con la es e a domés ica y amilia .
Bajo es e con ex o his ó ico-social se inició el siglo
XX
, cuando se p oduje on
p o undos cambios que a ec a on al papel social de la muje : la es imen a, el abajo, la
educación, la polí ica… Todo ello con ibuyó a que apa eciese en es a época el mi o de
la eminidad. La nue a si uación equipa ó de o ma inaudi a a la muje con el homb e,
desdibujándose las on e as que adicionalmen e se habían impues o en e ambos sexos.
La llegada de la muje a la ida ac i a supuso cie o desba ajus e de los oles y ac i udes
40
PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 99.
41
GÓMEZ-FERRER MORANT, G., Homb es y muje es. El di ícil camino hacia la
igualdad, Mad id, Ins i u o de In es igaciones Feminis as-Uni e sidad Complu ense, 2002, p.
170.
15
asignados a cada sexo y a pa i de lo cual su gió el concep o de “ a onización” o
“masculinización” de la muje mode na
42
. Los nue os compo amien os adop ados po
las muje es e an mo i o de descon ianza, ince idumb e o incluso echazo: “Son pocas
las muje es que pueden p escindi de se alo izadas po el homb e. Se a iesgan a la
indi e encia, al menosp ecio […] no son ‘no males”
43
.
La imagen de la eminidad suponía una ea i mación de los dic ados pa ia cales
basados en una supe io idad masculina, al iempo que signi icaba una simpli icación de
la ealidad, donde se le negaba a la muje su au ode e minación y libe ad, p opiciando
un es ado de op esión, some imien o e injus icia. En ealidad, de ás de odos es os
p ejuicios y c í icas de los an i eminis as se encon aba la hos ilidad y el miedo an e un
cambio: “Todos los p o es an es del de echo emenino mani ies an su emo de que la
muje se masculinice”
44
.
Exis ía, pues, un in e és en pe pe ua el mi o de la eminidad, basado en la
igno ancia, la delicadeza, la debilidad y el eca o emenino. Es e e a el “ ipo ideal
emenino: un débil muñeco, oda igno ancia, en uel o en la más ace ba hipoc esía”
45
. A
ello, había que añadi le además el esquema de “esposa modelo, casada po amo y a en a
sólo al cul o del hoga , en que e a ídolo su ma ido; mad e aman ísima […] cuya
in eligencia ue dedicada a educa los”
46
.
Po odo ello, el mo imien o eminis a u o que en en a se a una se ie de ópicos
nega i os exis en es en el idea io común sob e la muje eminis a, ya que, según es a
isión, su adhesión al mo imien o enía una se ie de implicaciones ísicas, in elec uales
y mo ales. Con a es os ópicos luchó i memen e nues a esc i o a en sus a ículos,
42
“La in an a Isabel […] un poco i ago, a icionada a caza , a cabalga , alien e
spo man, gene osa, ca i a i a, melómana”. Vid., DARÍO, R., España con empo ánea, Mad id,
Viso Lib os, 2005, p. 263.
43
PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 101.
44
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El nue o sexo”, La Libe ad, Mad id, 9-2-1924, p. 1.
45
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Cul u a ísica emenina”, La Libe ad, Mad id, 1-7-
1927, p. 1.
46
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. La i ilidad de una muje ”, La Libe ad, Mad id, 14-2-
1926, p. 1.
16
decidida a desmon a uno a uno es os alsos mi os y demos a que la adhesión a es e
mo imien o no suponía un cambio i emediable en la condición de la muje .
3.2.1. Tópicos eminis as en o no al ísico emenino
La emancipación que pe seguía el eminismo se basaba en el lib e desa ollo an o
in elec ual como ísico. Sin emba go, pa a nues a esc i o a, ambas inquie udes no
p esen aban los mismos obs áculos: “No se le ebela an o el homb e en e a una muje
que se le equipa e en o aleza men al como en e a aquella que in en a medi con él sus
ue zas muscula es”
47
. El igo ísico, adicionalmen e inculado al “sexo ue e”, e a un
e i o io exclusi amen e masculino has a en onces. Po ello, que la muje a endiese al
cul i o del cue po supuso un g an impac o pa a aquellos que basaban su sup emacía en
la ue za ísica. Es o se adujo en un a aque con a la iden idad emenina: aquella muje
que po encia a sus capacidades ísicas se ía asociada a un aspec o a onil, ca en e de
belleza y a ac i o:
“[…] el an i eminis a [lucha] pa a que p e alezca, bien ma cada, la clasi icación
del géne o humano en ‘sexo ue e’ y ‘sexo débil’, a la que c ee co esponde, como
lógica consecuencia, la clasi icación ‘sexo eo’ y ‘sexo bello’, asociado así
equi ocadamen e el igo con la ealdad y la belleza con la debilidad”
48
.
Es a polémica designación que Te esa de Esco iaza puso de elie e sob e sexo
débil/sexo ue e sigue gozando de una g an ac ualidad un siglo después
49
.
47
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Cul u a ísica…”, a . ci ., p. 1.
48
Idem.
49
El pasado mes de eb e o de es e año, Sa a Flo es Rome o, una jo en onubense
es udian e de Ma ke ing e In es igación de Me cados y Tu ismo en la Uni e sidad de Cádiz,
emp endió una lucha con a el DRAE. Flo es ha lle ado a cabo una campaña en www.Change.o g
con el in de que se eliminase la de inición de “sexo débil” como “conjun o de muje es” que igu a
en el Dicciona io de la Real Academia Española, llegando a consegui más de 100.000 i mas
que co obo an su mul i udina io apoyo. De es a o ma, Sa a Flo es comba ió el inmo ilismo y la
al a de p eocupación po ex e mina los es os que aún se conse an de una sociedad machis a y
pa ia cal. Podemos comp oba que la lucha eminis a aún hoy día iene muchos aspec os que
abo da , demos ando así la igencia de los a ículos de nues a esc i o a.
17
Así pues, la cul u a o icial había impues o una se ie de cualidades y alo es a la
muje y al homb e dis in amen e. Nues a pe iodis a desligó los a ibu os que
adicionalmen e habían sido inhe en es a cada sexo, conside ando la ue za, la belleza,
el alo o la in eligencia cualidades uni e sales.
Las muje es españolas adop a on la cul u a del ísico median e la p ác ica de
depo es po in luencias de países ex anje os. Así, se in odujo en las cos umb es
españolas la igu a de la muje que p ac icaba depo e como pa e de su ocio.
Los conse ado es in en a on concilia las cualidades adicionalmen e
emeninas jun o con la nue a igu a social de muje depo is a. El esul ado ue la
spo woman, una muje que man enía su eminidad mien as p ac icaba eje cicio ísico.
Las consecuencias na u ales del eje cicio como el sudo , la agi ación espi a o ia o el
ago amien o no apa ecían en es a nue a imagen de la muje , que se p esen aba en odo
momen o delicada, g ácil y pe ec a. Además, su p io idad al p ac ica depo e no e a el
cul i o del cue po o la di e sión en sí, sino una nue a o ma de ocio en la cual p imaba
una apa iencia ísica impecable. En ealidad, e a una ea i mación de la base
and océn ica de siemp e adap ada a los nue os iempos. Las spo women e a un a i icio
c eado po una sociedad in e esada en o ja una de e minada imagen de la muje .
Al hilo de ello, Te esa de Esco iaza esc ibió un in e esan e a ículo en el que
esumía sus ideas sob e es e ema i ulado “Ni ma imachos ni spo women”. Es e ex o
su gió como con es ación hacia o o a ículo sa í ico esc i o po Zamo a y i ulado
“Spo women y ma imachos”
50
. En él el a iculis a es ablecía dos ipos de muje es
depo is as: las ‘spo women’ y las ‘ma imachos’. Zamo a desc ibió a la spo woman
como la “muchacha que a al ‘gol ’ de Pue a de Hie o y ecuen a los a is oc á icos
‘lawn- ennis’ con el p imo dial obje o de ‘ li ea ’ con los niños bien, y solo
acciden almen e hace ges os í micos, agi ando los ‘clubs’ y las aque as sob e el ‘ga zon
50
C eemos que nues a esc i o a hacía e e encia a José de Zamo a, ambién conocido
como Pepi o Zamo a (1889-1971). Fue un dibujan e que de o ma espo ádica esc ibía en
pe iódicos du an e las es p ime as décadas del siglo
XX
. Pa icipaba ecuen emen e en los
dia ios Nue o Mundo y La Es e a. Desa o unadamen e, no nos ha sido posible encon a es e
a ículo de p ensa.
18
esme alda”
51
. F en e a ella, es aba la muje depo is a designada como ma imacho, la cual
había pe dido odo as o de eminidad y se asimilaba ísicamen e al homb e.
Esco iaza, negando es a clasi icación es ablecida po Zamo a, apo aba un nue o
ipo de muje : “la que se dedica al ‘spo ’ po el ‘spo ’ mismo y no po sen a plaza de
muje ‘chic”
52
. Es as e an las muje es eales, las que hacían depo e po di e sión, salud
y bienes a al igual que los homb es. Con ello, de endió el depo e como una p ác ica sana
pa a odas las pe sonas independien emen e de su sexo. El depo e no debía se un nue o
medio pa a pe pe ua el sexismo, sino una nue a ía pa a alcanza la igualdad social.
Te esa de Esco iaza apun ó el pelig o que una imagen podía gene a en el
imagina io de una población
53
. Además, de endía que la cul u a ísica suponía, más allá
de la salud y el embellecimien o, un mejo desa ollo de la in elec ualidad y de la
mo alidad, consecuencia de un equilib io uncional del o ganismo. “Pues la cul u a ísica
emenina po [la] que pugnamos ha de se al que p ocu e a la muje , además de la salud
del cue po, ambién la del alma, que se mani es a á en un buen humo , en una plácida
aleg ía, en un sano op imismo”
54
.
In e esan e esul ó una ci a en la que habló de las muje es que p ac icaban el
a iesgado depo e de la a iación: “Po que madame Manou y es jo en… y he mosa.
Cla o que lo de he mosa nada iene que e con la a iación; pe o sí iene que e , y mucho,
con lo del eminismo”
55
. Esco iaza ompía con el ópico de la masculinización de la muje
depo is a: si una muje exigía su de echo a p ac ica lib emen e un depo e, ello no
51
ESCORIAZA, T. de, “Femeninas. Ni ma imachos ni spo women”, a . ci ., p. 4.
52
Idem.
53
Nue amen e emos la ac ualidad en o o a ículo de Te esa de Esco iaza. Es a esc i o a
ya p econizaba la con o e sia exis en e hoy día en el mundo de la moda y la publicidad con
espec o a la ep esen ación de la muje : una muje ideal sin impe ecciones, que ha llegado a
p opicia incluso g a es en e medades en e la población. De ás del in e és po omen a es e
e a o emenino se encuen a el a án come cial de una sociedad consumis a: median e la
manipulación del imagina io, se c ean necesidades a i iciales in undiendo así un es ado de
insa is acción pe manen e en el público. Es as ca encias ―que son ealmen e psicológicas y no
ma e iales― p ome en se suplidas con la adquisición de p oduc os.
54
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Cul u a…”, a . ci ., p. 1.
55
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las muje es ienen alas”, La Libe ad, Mad id, 24-4-
1924, p. 1.
19
implicaba un aspec o a onil. El eje cicio ísico e a o almen e compa ible con la belleza
y la eminidad.
3.2.2. Tópicos eminis as en o no a la in elec ualidad emenina
La cul u a e a un e eno edado al que gene almen e solo podían accede los
homb es
56
: “A él se deben los descub imien os, la ciencia, el abajo ísico; a ella
co esponde el abajo domés ico, la ins ucción mo al de los niños. […] La muje que
a a a de consag a se a las ciencias o a la polí ica deja ía de se muje ”
57
. El componen e
emo i o, supues a cualidad inhe en e a la na u aleza emenina, pa ecía se incompa ible
con el desa ollo in elec ual. Como consecuencia, oda muje que es u iese in e esada en
el mundo del sabe e a “inmedia amen e c i icada po los que la odean, cali icada de
ma isabidilla, y amenazada de no pode casa se”
58
. Así, la muje de p incipios del siglo
XX
se encon aba o almen e coaccionada en asun os que conce nían a la cul u a y la
ins ucción. Aunque las es adís icas o iciales señalasen un 36% de muje es anal abe as
en 1900
59
, Rosa Capel llega a ci a has a un 71,4% de muje es anal abe as en es e mismo
año
60
. Las inquie udes in elec uales en una muje se aducían en un ala de pedan e que
incomodaba y que lle aba al echazo an o de ellos como de ellas.
Te esa de Esco iaza mos ó, a a és de múl iples ejemplos, la compa ibilidad
en e el sabe y la eminidad, y ponde ó el alo espi i ual que añadía el conocimien o a
cualquie se humano. El desa ollo in elec ual y pe sonal no conlle aba una modi icación
ísica: “¿Po qué la belleza y la ju en ud hab ían de es a eñidas con la in eligencia y el
alo ?”
61
.
56
Rubén Da ío empleó el é mino “ce eb os i iles” pa a elogia la in eligencia de Emilia
Pa do-Bazán y Concepción A enal. DARÍO, R., op. ci ., p. 264.
57
PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 198.
58
Ibidem, p. 202.
59
CUESTA BUSTILLO, J., His o ia de las muje es en España. Siglo XX, Mad id,
Ins i u o de la Muje , 2003, p. 39.
60
CAPEL, R., El abajo y la educación de la muje en España (1900-1930), Mad id,
Minis e io de Cul u a. Ins i u o de la Muje , 1986, p. 362.
61
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las muje es ienen…”, a . ci ., p. 1.
20
Es a asociación a bi a ia ep imía injus amen e a la muje , la cual se eía obligada
a enuncia a sus inquie udes in elec uales pa a e i a se excluida y echazada:
“A es o, solo a es o, queda educida la muje de hoy, que no pudiendo sus ae se
a la sacudida espi i ual de las nue as co ien es, se a e a en conse a la
apa iencia ex e io de la muje de an año, ep imiendo sus na u ales ímpe us,
disimulando su conocimien o de la ida y ahogando sus sen imien os
exube an es”
62
.
Te esa de Esco iaza expuso la si uación penosa y d amá ica que i ía la muje
española en aquel momen o: la muje que se a e gonzaba no e a la igno an e, sino la que
enía deseos de ap ende . Median e una denuncia de la op esión emenina, es a esc i o a
in en aba hace e lexiona pa a que odas las pe sonas u ie an la posibilidad de alcanza
un desa ollo in elec ual sin ningún ipo de condicionan es: “Cuán o mejo se ía, en luga
de con ene esas ue zas a ollado as, da les cauce pa a obliga las a segui ec amen e su
cu so y hace les llega a buen é mino, e impedi les así que omen umbos sinuosos”
63
.
3.2.3. Tópicos eminis as en o no a la mo alidad emenina
O o ámbi o que se cues ionó en los a aques con a las muje es eminis as ue la
mo alidad. La polémica sob e es e aspec o pa ía de una desigualdad social: no se exigían
los mismos p incipios é icos pa a el homb e y pa a la muje :
“El pa ia cado, a a és de la e olución his ó ica, consolidó y man u o es a
posición secunda ia de la muje espec o a la cons ucción del de eni his ó ico,
poniendo como cen o de la ayec o ia i al de sus in eg an es la unción
ma e nal”
64
.
La iden idad de la muje se o jaba a pa i de la cons i ución de una amilia.
Aquella muje que u iese aspi aciones sociales, polí icas o labo ales más allá de su labo
62
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Cul u a…”, a . ci ., p. 1.
63
Idem.
64
FRANCO RUBIO, G. A., “La con ibución de la muje española a la polí ica
con empo ánea: de la es au ación a la Gue a ci il (1876-1939)”, en CAPEL, R., op. ci ., 1982,
p. 243.
21
como esposa y mad e e a una muje inmo al, i esponsable e indigna. Se en endía que
biológicamen e la muje enía como única p io idad el cuidado de sus se es que idos.
Cualquie ac i idad ue a del hoga “deso ien a a es as de su e dade a ocación como
esposas y mad es”
65
.
Como apun a Ch is ine Fauné
66
, la muje a p incipios del siglo
XX
u o un papel
ma ginal en la sociedad debido undamen almen e a un sis ema legisla i o
disc imina o io. Sin emba go, exis ía un ac o aún más decisi o que p opiciaba es a
si uación: “la in luencia ex ao dina ia del discu so de la domes icidad en el asen amien o
de las bases ideológicas de géne o en la sociedad”
67
. Es e se basaba en un p o o ipo
ejempla de muje , cuya ida es aba o almen e en ocada a las labo es domés icas y al
cuidado de la amilia. La ma e nidad se cons i uía como el culmen de su ealización
pe sonal. Según es a imagen, la muje ep esen aba el “ángel del hoga ”
68
:
“Amo , abnegación y e nu a son los sen imien os de que Dios ha imp egnado el
alma de la muje . Cu a , consola y sos ene es su des ino en la ie a. La dulzu a
y la sua idad […] son pa e de su na u aleza”
69
.
Una ez casada, la muje pe día odo a ac i o sexual que pudo ene en el
no iazgo, y su mo o i al e a el amo in ini o: “Mien as haya en su seno un háli o de
ida, ha de ama siemp e”
70
.
Los cambios sociales, polí icos, económicos y cul u ales que ajo el nue o siglo
con ibuye on a o ja un nue o p o o ipo emenino: “la nue a muje ” o “muje
65
GARRIDO, E., op. ci ., p. 471.
66
FAURÉ, C., op. ci ., p. 562.
67
Idem.
68
“The angel in he House’ es el í ulo de un poema de Co en y Pa mo e que dio nomb e
al a que ipo emenino que empieza a di undi se desde Ingla e a a pa i de la Re olución
indus ial”. GÓMEZ-FERRER MORANT, G., op. ci ., p. 168.
69
PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 171.
70
Ibidem, p. 173.
28
conciencia de su p opia po encialidad y lucha pa a se econocida socialmen e”
100
. Pe o,
“¿Qué ca e as, p o esiones u o icios es capaz de desempeña la muje ? Pues esos, odos
esos que es capaz de desempeña el homb e”
101
. Te esa de Esco iaza dejó cla o que en el
mundo
labo al no debe ían exis i dis inciones sexis as, de endiendo un es ado de
libe ad, donde cada indi iduo pudiese ealiza se como pe sona y pone a p ueba sus
p opias capacidades y compe encias sin dis inción de géne os: “Pa a demos a si
se imos o no, pedimos se nos dé acceso lib e a ellos. Y no que se nos cie e b u almen e
el camino; es deci , sin azón y sin jus icia de ningún géne o, como iene ocu iendo con
demasiada ecuencia”
102
.
En opinión de nues a esc i o a, el abajo digni icaba a la pe sona al da le
independencia y au onomía. El abajo, po an o, debía se un de echo uni e sal. Además,
de endió el alo y la dignidad de cualquie ipo de abajo pa a ambos sexos.
Sin emba go, Esco iaza no siemp e se mos ó an impa cial en cuan o a la
asignación de abajos pa a el homb e y la muje . De o ma aislada, en el a ículo
“Feminismo y galan e ía” sí explici aba oles según el sexo ―en es e caso, ma ginando
a los homb es― al es ablece pues os labo ales exclusi amen e emeninos. En es e doble
discu so cues ionó la capacidad, la p o esionalidad y la se iedad que pudie a ene el
homb e en abajos que an año ue on elacionados con el sec o emenino:
“Quien en ealidad no enía ocupando el pues o que le co espondía en muchos
casos e a el homb e. ¿O es que es e a a p e ende aho a que su pues o es á en las
me ce ías pa a despacha a la muje cin as y pe i ollos; en las zapa e ías,
p obándole el calzado; en las peluque ías, ondulándole el pelo; en los come cios,
haciéndole el a ículo de sus p endas más ín imas?”
103
.
Po o o lado, la au o a desmon ó la idea de la incompa ibilidad en e el abajo
emenino y el cuidado de la amilia: “[…] el abajo de la esposa, lejos de signi ica ‘el
100
CAPEL, R., op. ci ., 1982, p. 244
101
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las ca e as p opias de la muje ”, La Libe ad, Mad id,
10-9-1926, p. 1.
102
Idem.
103
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Feminismo…”, a . ci ., p. 1.
29
abandono del hoga ’, con ibuye a la c eación de uno más”
104
. Además, los bene icios
económicos del abajo de la mad e con ibui ían al man enimien o amilia , mejo ando
así la calidad de ida de los hijos.
3.6. Una mi ada c í ica: la educación y la cul u a de la muje
A pa i de la Re olución del 68 hubo un in e és po la eno ación educa i a en
España, en cuyos planes ambién ue on incluidas las muje es. Es as e o mas, que
alcanza on ámbi os an o in elec uales como sociales, ue on ealmen e polémicas
105
.
Es e deba e pe du ó has a p incipios del siglo
XX
y gi ó undamen almen e en
o no al con enido de la ins ucción que debía impa i se a las muje es
106
, pues es os
con enidos es aban en ocados a lo que se conside aba conna u al a ellas:
“Pa a los homb es, el desa ollo in elec ual y la capaci ación p o esional se án la
ía undamen al. Pa a las muje es, en cambio, la educación debe ene un ca ác e
más mo al que in elec ual, ya que su unción social no iene luga a a és de una
labo p o esional, sino a a és de la amilia”
107
.
De hecho, Isabel Oya zábal dis inguía es ipos de educación emenina: la muje
de clase ob e a, que ap endía a lee , esc ibi , ap ende Religión y cose ; la muje de clase
media, que además ap endía nociones básicas de Geog a ía, G amá ica, His o ia y
F ancés; y po úl imo, la muje de clase acomodada, que “ iende a pe ecciona lo
an edicho, añadiendo algunas asigna u as de lucimien o y ado no”
108
.
104
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El abajo de la muje ”, La Libe ad, Mad id, 9-4-
1927, p. 1.
105
Mues a de ello ue on el Cong eso Nacional Pedagógico y el Cong eso Pedagógico
Hispano-Po ugués-Ame icano ―celeb ados en 1882 y en 1892, espec i amen e― donde se
a ó el ema de la educación emenina. Una de las ponencias más impo an es ue la de Emilia
Pa do Bazán sob e La educación del homb e y de la muje , donde exigió esponsabilidad
educa i a pa a las muje es y el de echo de eje ce cualquie p o esión, abogando po la libe ad,
elicidad y dignidad emenina. GARRIDO, E., op. ci ., p. 464.
106
PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 204.
107
GÓMEZ-FERRER MORANT, G., op. ci ., p. 173.
108
OYARZÁBAL, I., “De la cul u a y educación de la muje en España”, El Sol, Mad id,
31-3-1919. Ci . en QUILES FAZ, A., Isabel Oya zábal: muje , o o…, op. ci ., pp. 167-168.
30
A pesa de los p oyec os educacionales y las polémicas gene adas, la ealidad es
que el siglo
XX
i umpe en España “con una g an lac a social: las al as asas de
anal abe ismo se si úan muy po encima de las medias eu opeas”
109
. Es e anal abe ismo
a ec aba en mayo medida a las muje es. No obs an e, se lle a on a cabo una se ie de
medidas que p opicia on el descenso de es a p opo ción de o ma signi ica i a mien as
iba a anzando el siglo
110
. Podemos des aca la ley del 23 de junio de 1909, la cual amplió
la obliga o iedad de la enseñanza p ima ia pa a las niñas has a los doce años, lo que
inc emen ó el po cen aje al 57% de alumnas en la escuela
111
. A pa i de es a ley aumen ó
el núme o de escuelas emeninas, como La Fa igola, undada po Ma ía de Baldo en 1923
en Ba celona
112
.
Po o o lado, la o den del 7 de sep iemb e de 1910 pe mi ió el acceso a los
es udios medios y supe io es a las muje es
113
. Jose ina Bus illo acla a que en los años en
que se desa olló la P ime a Gue a Mundial el alumnado emenino de es udios
secunda ios e a meno del 4%; sin emba go, a inales de 1920 se ele ó el po cen aje al
18%
114
.
La paula ina inco po ación de la muje al sis ema educa i o a p incipios del siglo
XX
ue un p oceso e iden e. Sin emba go, un g an núme o de muje es seguía sin ecibi
ningún ipo de educación y la mayo ía no pasaba de los es udios p ima ios. Además, el
con enido educa i o pa a las muje es pe maneció in a iable. La educación emenina e a
acep ada po muchos como un mal meno , que podía llega a se necesa io en an o que
los conocimien os ap endidos con ibui ían a o ma buenas esposas y mad es
115
.
109
PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 466.
110
En 1900 el 71,4% de las muje es e an anal abe as en e al 55,8% de los homb es;
mien as que en 1930, el po cen aje descendió al 47,5% de las muje es y al 37% de los homb es.
CAPEL, R., op. ci ., 1986, p. 362.
111
PERINAT, A. y MARRADÉS, M., op. ci ., p. 468.
112
GARRIDO, E., op. ci ., p. 265.
113
Ibidem, p. 471.
114
CUESTA BUSTILLO, J., op. ci .,
p. 39.
115
GARRIDO, E., op. ci ., p. 471.
31
El eminismo ue un mo imien o que a endió de o ma especial a la educación y
la cul u a emenina. La educación e a impo an e ya que comba ía los g andes males
elacionados con la igno ancia, como la manipulación, la dominación o la abulia. La
ins ucción e a un pun o p imo dial pa a hace posible la mejo a de la sociedad: no solo
ayudaba a las muje es a a anza , sino que, como a i maba Te esa de Esco iaza: “No es
an a la igno ancia de la muje como la incul u a del homb e la que nos impide a anza
po el camino del p og eso”
116
.
La al a de educación p o ocaba un al o ni el de igno ancia en las muje es. Así lo
denunciaban esc i o as como Isabel Oya zábal: “De al al a de ambien e y ida
in elec ual son esponsables […] las limi aciones que ce can a la educación emenina, no
conside ándose necesa io el desa ollo de la men alidad”
117
. No obs an e, una ez
acep ada la necesidad de educa a las muje es, su gían o as cues iones: ¿Responden a las
mismas necesidades lec o as ambos sexos? ¿Es á el géne o emenino p epa ado pa a odo
ipo de lib os o hay lec u as más idóneas pa a ellas?
118
Te esa de Esco iaza abogó po una enseñanza lib e y no dogmá ica y de endió la
capacidad lec o a emenina: “[…] concede a la muje lib e acceso a la biblio eca. Es o
debe se la acción pa icula a la que debe á uni se la acción gene al del Es ado”
119
.
A i maba que la cul u a e a un p oceso len o y con inuo, que se iba adqui iendo y
mejo ando de o ma paula ina. Po ello, echazó la idea de impone una se ie de lec u as
de un al o g ado de di icul ad con el in de p opo ciona una cul u a de calidad pa a
aquellas muje es que aún no enían la su icien e o mación: “No se a a de edac a una
lis a de lib os y au o es pa a con ibui a ele a el ni el in elec ual emenino po medio
de la lec u a. Lo que ha de hace se an es es enseña a la muje a lee ”
120
. Además, la
116
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las ca e as…” a . ci ., p. 1.
117
OYARZÁBAL, I., “Lo que leen las muje es II”, El Sol, Mad id, 15-4-1918. Ci . en
QUILES FAZ, A., Isabel Oya zábal: muje , o o…, op. ci ., p. 127.
118
Las encues as en p ensa sob e qué leían o qué debían lee las muje es ue on muy
co ien es. Podemos des aca , po ejemplo, la lle ada a cabo po M.ª Luz Mo ales en El Sol el
16 de ab il de 1927.
119
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. La muje y la li e a u a”, La Libe ad, Mad id, 16-7-
1927, p. 1.
120
Idem.
32
o mación de un canon li e a io pa a muje es no enía sen ido po que “no enemos odas
la misma capacidad men al ni las mismas inclinaciones sen imen ales”
121
.
Lo p imo dial, según Esco iaza, e a es ablece una base educacional sólida, y así,
las muje es pod ían desa olla un espí i u c í ico que les pe mi iese juzga , alo a y
ap ecia ‘la buena li e a u a’.
3.7. Cambios en la sociedad g acias a las asociaciones pa a las muje es
La e apa de inales del siglo
XIX
y p incipios del
XX
ue una época de cambios que
a ec a on a la es uc u a económica, social, cul u al y polí ica de España. Si bien la llegada
del mo imien o eminis a po in lujo de o os países como Ingla e a o F ancia ue uno
de los g andes esponsables de es as ans o maciones, hay que ma iza que no ue has a
la década de los 20 cuando se o ma on los p ime os g upos eminis as en España
122
.
No obs an e, las ag upaciones españolas no enían an a epe cusión polí ica como
las de o os países, pe o lucha on po in eg a a la muje en la sociedad median e
ei indicaciones de ca ác e cul u al y pedagógico undamen almen e
123
. Las muje es que
se asociaban en es e ipo de ag upaciones e an muje es con cie o ni el de ins ucción,
que accedie on a la enseñanza supe io y desempeña on p o esiones libe ales.
Es as asociaciones ue on ealmen e bene iciosas pa a las muje es, debido a que
p opicia on una concienciación polí ica y una e olución ideológica en muchas de ellas.
Los pun os cla e de odas es as ag upaciones gi aban en o no a la ins ucción y cul u a
emenina y en la ayuda a las más des a o ecidas. Te esa de Esco iaza io en es as
ag upaciones una opo unidad de p og eso y mejo a de la sociedad, aunque no odas las
ins i uciones me ecie on la misma opinión pa a la esc i o a. Te esa de Esco iaza,
p opulso a in a igable del mo imien o eminis a, opinaba que no odo e a jus i icable:
“No c eo, no, que es á bien hecho cuan o hacen las muje es. […] Soy amiga de la muje ;
121
Idem.
122
CAPEL, R., op. ci ., 1982, p. 245.
123
FOLGUERA, P., op. ci ., p. 54.
33
pe o más amiga de la e dad”
124
. Es ableció una dis inción en e labo es bene iciosas, que
con ibuían a mejo a la si uación de la muje en la sociedad; y labo es pe judiciales o
inú iles den o de la ac i idad eminis a y de ayuda a la muje . En e es as úl imas si uó
las ac i idades ealizadas po el Lyceum Club.
3.7.1. El Lyceum Club
El Lyceum Club español ue una asociación de muje es c eada en 1926 y p esidida
en sus inicios po Ma ía de Maez u. En e sus socias igu aban pe sonalidades an
impo an es como como Cla a Campoamo , Vic o ia Ken , Zenobia Campub í, E nes ina
de Champou cin, Ma uja Mallo, Concha Méndez, Ca men Ba oja, Ma ía Lejá aga,
Ca men Conde o Elena Fo ún
125
.
Como nos señala Quiles Faz
126
, es a asociación incluía, a imi ación del modelo
b i ánico, secciones de Li e a u a, Música, A es Plás icas e Indus iales, Ciencias,
Música, A es Sociales e In e nacionales. En e las ac i idades que es e Club desa ollaba,
podemos des aca las salas de exposiciones y con e encias, cu sillos, biblio ecas,
concie os, salón del é, gua de ía in an il, e c. En e sus con e encian es y colabo ado es
― econocidos in elec uales, cien í icos y a is as an o nacionales como ex anje os―
des aca on nomb es an impo an es como Fede ico Ga cía Lo ca, Miguel de Unamuno o
Ra ael Albe i. El Lyceum Club u o una g an epe cusión social y cul u al en la España
de en onces:
“Sin duda, pa a es as muje es mode nas el Lyceum club supuso la posibilidad del
econocimien o de su capacidad de ac ua , la ape u a de un espacio di igido po
y pa a ellas y sus capacidades a ís icas e in elec uales”
127
.
Sob e es a en idad Te esa de Esco iaza man u o una pos u a o almen e ad e sa y
hos il, que se adujo en una du a c í ica hacia la asociación y a las muje es que la
124
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El e dade o club de las muje es”, La Libe ad,
Mad id, 12-1-1926, p. 1.
125
QUILES, A., “Li e a u a española y muje ”, asigna u a de G ado en Filología
Hispánica, UMA, 2015-2016, pp. 7-8.
126
Idem.
127
Ibidem, p. 9.
34
componían: “Me p opongo a comba i un p oyec o emenil con apa iencias de eminis a
[…] alzo la oz y digo que se equi ocan los que p oponen unda un Club de muje es”
128
.
La esc i o a no acogió al mo imien o eminis a ciegamen e, sino que cues ionaba
aspec os que a su pa ece e an ilíci os, desace ados o innecesa ios. De es a o ma, hacía
p e alece sus p opias con icciones po encima de cualquie mo imien o, buscando
siemp e la cohe encia y la idelidad pa a con sus ideales. No obs an e, la g an ca ga de
hos ilidad y p ejuicios con los que se en en ó a dicha asociación nos pa ecen
injus i icados:
“Pe o si os sen ís espí i us ue es, si en ues o snobismo que éis ene ges o de
i onía, pensad que la bu la ha de i con a oso as es a ez. ¡Oh, la ca ica u a, qué
uen es de inspi ación ha de ene en ues o Club!”
129
.
Exp esiones como es as deses imaban un p oyec o de p og eso, lle ado po
muje es que in en aban in eg a se y hace a anza a la sociedad española. No obs an e,
hay que acla a un ma iz que puede lle a a e o . Los a aques olcados a es a en idad no
deben in e p e a se como esul ado de una pos u a sexis a. La c í ica no nacía de la
conside ación del Club como un luga ese ado exclusi amen e pa a homb es. Lejos de
ello, lo que Esco iaza c i icaba e a el Club en sí, luga inú il e imp oduc i o a su pa ece ,
sin se signi ica i o el sexo de sus socios: “Huma ada pes í e a de abaco, azas de mal
ca é y discusiones es úpidas. Es a es la pa e posi i a del Club”
130
. Su c í ica se basó en
un desajus e de las p io idades en las labo es sociales: “Tea- ooms cuando no exis en
comedo es económicos; salas de lec u a, cuando no hay su icien es biblio ecas públicas;
[…] lo supe luo, cuando escasea lo indispensable”
131
. Además, hay que deci que de ás
de su echazo hacia es a o ganización ambién se encon aban mo i os polí icos e
ideológicos.
Esco iaza ecu ió al a gumen o del abandono del hoga como o ma de pe suadi
a sus lec o es y con ence los de la imposibilidad de concilia el Club con la ida dia ia:
128
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. El e dade o…”, a . ci ., p. 1.
129
Idem.
130
Idem.
131
Idem.
35
“El hoga queda ía abandonado y e ía mo i la sac a lumb e a cuyo calo se ampa an los
hijos, si la esposa, al iempo que el esposo, dese an de él pa a i al Club”
132
. Rep ochaba
el mal uso y la deg adación de los clubes po pa e de los homb es, y sob e ello
undamen ó su c í ica hacia es a asociación emenina, suponiendo una si uación simila .
“¿Es a éis como los clásicos ‘clubmen’ con la copa en una mano y el ciga o en la o a?
A no se que penséis ocupa el co illo de la polémica y la mu mu ación haciendo
calce a…”
133
. Esco iaza p oponía dos únicas posibilidades pa a la cons i ución y
desa ollo del Club emenino: po un lado, un in en o de imi ación a los homb es ―los
cuales son desc i os po nues a esc i o a como ociosos―; po o o, la p ác ica de labo es
domés icas den o de un ambien e que se p esupone cul u al.
C eemos, pues, que es a esc i o a pa e de un p ejuicio que le lle ó a un
i emediable simplismo. La au o a no llegó a con empla la posibilidad de que muje es
consiguiesen su p e ensión inicial al unda el Club: desa olla ac i idades in elec uales
y cul u ales que con ibuyesen a un en iquecimien o compa ido.
3.7.2. Asociación Española de Muje es Uni e si a ias (AEMU)
F en e a su opinión sob e el Lyceum Club, Te esa de Esco iaza des acó o as
ins i uciones que sí conside aba p oduc i as y bene iciosas pa a el p og eso del géne o
emenino, como el caso de la Asociación Española de Muje es Uni e si a ias (AEMU).
Es a asociación ― ambién denominada JUF, Ju en ud Uni e si a ia Femenina― nació
en 1920 de la mano de un g upo de muje es uni e si a ias, en e las que des aca on Cla a
Campoamo , Ma ilde Huici, Elisa So iano y Gimena Qui ós
134
. Sus ines e an
únicamen e cul u ales y uni e si a ios, independien es de la polí ica o la eligión. Su
obje i o e a “con e i se en un cen o donde se conciencie la muje de su si uación den o
de la sociedad; de lo que son y lo que deben se sus ac uaciones en la ida co idiana y
ciudadana”
135
. Median e es a asociación, aquellas muje es con una mayo o mación
132
Idem.
133
Idem.
134
CAPEL, R., op. ci ., 1986, p. 479.
135
Idem.
36
o ece ían su ayuda pa a mejo a la ida de las muje es más inde ensas
136
. Su mayo
apo ación ue un impo an e inc emen o de la muje en la ida uni e si a ia.
Ya en el p opio í ulo del a ículo
—
“Ins i ución digna de apoyo”
—,
expuso su
sen i con espec o a es a ag upación. A di e encia de la an e io , Esco iaza conside aba
a la Asociación Uni e si a ia Femenina como un ue e mo o pa a p omo e la jus icia
y la igualdad en la sociedad española:
“No c eemos que sea impulsado po la galan e ía hacia la muje po lo que el
alcalde debie a habe accedido a la p e ensión de las muje es uni e si a ias, sino
po un mó il de es ic a jus icia, dados los p opósi os al uis as que su p opaganda
e es ía: limpia la sociedad de injus icias y e o es”
137
.
Según nues a esc i o a, la labo eje cida po es a asociación sí suponía un g an
a ance que lle a ía al p og eso de la muje en la sociedad. El bene icio de es a asociación
no se encon aba solo en la p opia si uación de la muje a la que ayudaban, sino que odos
los ciudadanos debían admi a “el asgo gene oso, la conduc a abnegada y el espí i u
le an ado de muje es que sien en, piensan y ob an”
138
.
3.8. Te esa de Esco iaza y el o o emenino
En España, la o ganización colec i a de muje es en p o de sus de echos polí icos
se p odujo de o ma a día en compa ación con o os países eu opeos. Es o se debió, en e
o os ac o es, a la len a implan ación de la indus ialización en el país y al escaso
desa ollo del sis ema libe al
139
. Además, “la mayo ía de las o ganizaciones emeninas
136
Como nos señala Esco iaza, el lema de es a ins i ución e a: “A la mad e abandonada,
a la meno desampa ada o en pelig o, a la muje oda inde ensa an e cualquie p oblema o
con lic o en que necesi e o ien ación médica, ju ídica o social; a la ob e a, a la muje sin ayuda
ni apoyo, las muje es uni e si a ias españolas o ecen consejo, di ección, apa o espi i ual,
ju ídico, médico y social. Las muje es uni e si a ias, que u ie on la o una de alcanza un mejo
ni el cul u al con que embellece su ida, conside an un debe en ega el espí i u y la olun ad
a la de ensa y mejo amien o de odas las muje es, sus he manas -Asociación Uni e si a ia
Femenina, Ca e a de San Je ónimo, 58, de sie e a nue e”. ESCORIAZA, T. de, “Ins i ución…”,
a . ci ., p. 1.
137
Idem.
138
Idem.
139
GARRIDO, E., op. ci ., p. 482.
37
no e an su agis as ni se habían ca ac e izado po su ei indicación del o o emenino”
140
,
po lo que su acción e a undamen almen e social y cul u al. Tampoco los socialis as
apoyaban de o ma unánime la concesión del o o emenino
141
. Po ello, has a los años
ein a no hubo un clima a o able pa a el a aigo de un eminismo libe al de ca ác e
e dade amen e polí ico.
Elisa Ga ido si úa la p ime a ez que se lle ó a cabo un deba e en España sob e
el o o emenino el 20 de julio de 1877: “Los deba es sob e el su agio uni e sal,
p opiciados po los libe ales, ue on ecuen es y el o o de la muje se encon aba
ambién en el seno del deba e”
142
.
Po su pa e, Mon se a Roig
143
apun a que ue Ca men de Bu gos quien p opuso
po p ime a ez una encues a en la p ensa sob e la concesión del o o de la muje , en
1906
144
. Años después, el conse ado Manuel Bu gos y Mazo ele ó al pa lamen o el 13
de no iemb e de 1919 “un p oyec o de ley elec o al en el que se igualaba la capacidad de
elegi de las muje es con la de los homb es, aunque no se las conside aba como
po encialmen e elegibles”
145
. El 12 de ab il de 1924, Miguel P imo de Ri e a concedió el
o o a las muje es sol e as y iudas, excluyendo a las casadas pa a así e i a que lo
eje cie an con a sus ma idos
146
. Con la llegada de la Segunda República el 14 de ab il de
1931 se concedió a la muje se elegible pe o no elec o a; sin emba go, poco después, el
1 de oc ub e de ese mismo año, as la gos deba es en e pa ida ios y de ac o es del
su agio emenino, se ap obó inalmen e el o o emenino en España con 161 o os a
a o y 121 en con a.
En e los pa ida ios, podemos des aca a Cla a Campoamo , quien de endió con
una cla a undamen ación eminis a el su agismo emenino en con a de su p opio
pa ido. Según Campoamo , los de echos debían se uni e sales y la Cons i ución así
140
FAURÉ, C., op. ci ., p. 562.
141
Ibidem, p. 563.
142
GARRIDO, E., op. ci ., p. 483.
143
ROIG, M., op. ci ., p. 198.
144
COLOMBINE, “El o o de la muje ”, El He aldo, Mad id, 25-11-1906, p. 1.
145
GARRIDO, E., op. ci ., p. 484.
146
ROIG, M., op. ci ., p. 247.
44
epe ido ópico del homb e que pe día su libe ad y olun ad al casa se con una muje .
Así, el ma imonio se concebía como una ca ga impues a, de la cual huían los homb es:
“En ues o hono , célibes con encidos, sol e os empede nidos, en ono es as
lamen aciones a modo de o ación úneb e […]. Ya no se ol e á a con empla
ues a placen e a son isa, […] ues o paso i me y lige o o ná ase pesado y
acilan e bajo la ca ga ab umado a del ma imonio”
172
.
Desde es a pe spec i a, el homb e pe día odo a isbo de ida y aleg ía cuando se
casaba:
“No hay azón pa a ese cas igo, que ambién alcanza al es o de los mo ales, a
quienes se nos p i a del o na o que pa a la sociedad cons i uye el homb e sol e o
y sin p eocupaciones. Pues allí donde es e acude pene a la á aga de aleg ía que
se desp ende de su se ”
173
.
En cuan o a la isión emenina del ma imonio, es in e esan e des aca el a ículo
“Esposos a p ecio ijo”
174
como e e en e pa a ija la pos u a que adop ó nues a
esc i o a. En él a endió a una ley que puso en igencia Mussolini donde obligaba a
aquellas muje es que quisie an casa se con un o icial del ejé ci o a en ega una do e de
90000 li as
175
.
Nues a esc i o a c i icó es e dec e o i aliano po conside a que omen aba la
cosi icación de la muje : el dine o que debía apo a la esposa uncionada como ade ezo
del obje o adqui ido con el in de hace lo más llama i o y a ac i o pa a se acep ado.
Pa a Esco iaza, con es e ipo de p ác icas se menosp eciaba la dignidad emenina
acep ando una desigualdad en la alía de las pe sonas según su sexo. Fiel a su es ilo, es a
pe iodis a abo dó es e ema desde una posición i ónica y bu lona, e idenciando así una
si uación a su pa ece idícula y e gonzosa.
172
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. A casa se…” a . ci ., p. 1.
173
Idem.
174
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Esposos a p ecio ijo”, La Libe ad, Mad id, 26-1-
1926, p. 1.
175
Desa o unadamen e, no hemos podido encon a ninguna e e encia de es e dec e o
i aliano.
45
“Es p i ilegiada la si uación en que, g acias al musolinesco dec e o, se encuen an
las muchachas casade as i alianas pa a pode esis i las i esis ibles seducciones
de aquellos bellísimos y elegan ísimos o iciales, que son ascis as, además, pa a
mayo encan o”
176
.
Los p incipios del siglo
XX
ue on una época de cambios sociales muy impo an es
que a ec a on al día a día de los ciudadanos. En e es os cambios, uno que susci ó especial
con lic o ue el di o cio; y nues a esc i o a, siemp e al día en emas de in e és y no icias
de ac ualidad, ambién a ó es e ema en sus a ículos. Esco iaza adop ó una pos u a
ole an e al no condena el di o cio. Con una ac i ud comp ensi a y abie a, en endió que
si un ma imonio se ompía e a po que ealmen e esa conjunción no e a el es ado idóneo
pa a esas dos pe sonas y, po an o, lo mejo e a la sepa ación. La oleada de di o cios que
asolaba du an e es a época a nume osos países ―ci aba a No eamé ica, Rusia o Tu quía,
en e o os― no debía con empla se como un p oceso apocalíp ico: “[…] aquellos que
esis an a es a expu gación, los que se man engan i mes a pesa de odo, se á po que su
cons i ución es pe ec a”
177
.
No obs an e, en alguna ocasión Esco iaza mani es ó cie a descon ianza hacia
algunos di o cios, pues denunció que, en algunas ocasiones, es os se ealizaban de o ma
injus i icada:
“Me di o cio po mis hijos’ me decía hace mucho una seño a, p ecisamen e de
Nue a England; y an e mi asomb o, me explicaba que po que que ía que sus hijos
conse a an ‘in ac a la idea de la san idad del hoga ’ no consen i ía que es os
ol ie an a p esencia o a desa enencia en e sus pad es. Po lo is o, a la p ime a
pelea había pedido el di o cio po incompa ibilidad de ca ac e es…”
178
.
176
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Esposos a p ecio ijo”, La Libe ad, Mad id, 26-1-
1926, p. 1.
177
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. La c isis del ma imonio”, La Libe ad, Mad id, 28-1-
1927, p. 1.
178
ESCORIAZA, T. de, “Desde Nue a Yo k. Del ma imonio y del di o cio”, La
libe ad, Mad id, 29-11-1919, p. 5.
46
3.10. España y el mundo
T as abandona España, Te esa de Esco iaza esidió en nume osos luga es del
mundo a lo la go de su ida. Como apun a Ma a Nadales, “He s ong pe sonali y, non-
con o mis cha ac e and will o imp o e he li e s yle and si ua ion o women, inc eased
he passion o a elling”
179
. El conocimien o de nue as cul u as y o mas de ida le
p opo cionó un en iquecimien o pe sonal y una mi ada mucho más global. La
obse ación de las dis in as sociedades le pe mi ió es ablece compa a i as con España,
a la cual concebía como una nación a asada y de ancias cos umb es.
En conc e o, la mayo ía de sus a enciones es aban pues as en el país
no eame icano, luga ejempla pa a Esco iaza, cuyas a anzadas cos umb es y libe ad de
pensamien o la si uaban como e e en e del mundo
180
. Po ello, a a és de sus esc i os
in en ó conciencia de la necesidad de cambio y p og eso que debía alcanza nues o país.
Así, es a pe iodis a exp esó su animad e sión hacia de e minados hábi os y
p ác icas en España. Denunció, po ejemplo, el icio de c i ica como ac i idad
ípicamen e española: “Además el público he e ogéneo no se con en a con el papel de
espec ado […] emi en así su juicio sob e si la no ia es he mosa o ea, jo en o ieja, y
sob e si el no io es buen mozo o si es un ipo g o esco”
181
.
O o ep oche i ónico lo di igió hacia a la incul u a impe an e de España, donde
se p emiaba la igno ancia y se ocul aba el sabe : “¡Un lib o que se comen a! […] De
nues o país, las pocas gen es que leen, si un lib o les hace pensa o sen i , se lo callan.
Pa ece como si a e gonzase habla de esa cosa ú il que se llama li e a u a”
182
. Muy
elacionado con es e ema, señaló el icio de la insince a pedan e ía, que a ec aba an o a
homb es como a muje es. Pa adójicamen e, aquel que ealmen e enía conocimien os los
ocul aba po miedo al echazo, mien as que los incul os ala deaban de sabidu ía. Po
úl imo, ambién aludió al ca ác e i espe uoso e in ole an e de los españoles, quienes
179
NADALES, M., a . ci ., p. 135.
180
Al igual que nues a esc i o a, Isabel Oya zábal ambién se in e esó po Es ados
Unidos, del cual des acaba: “La mode nidad de muchos aspec os del modo de ida […] así como
el espí i u de las ins i uciones y colec i os, que pa ecía aspi a en odo momen o al bien común”.
MENA DE PABLOS, M., “Una malagueña an e la Es a ua de la Libe ad”, TSN. T ansa lan ic
S udies Ne wo . Re is a de Es udios In e nacionales, 2 (2016), p. 3.
181
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. En hono de la no ia”, La Libe ad, Mad id, 29-11-
1927, p. 1.
182
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Una ida…”, a . ci ., p. 1.
47
idiculizaban o a acaban aquello que no en endían o no compa ían: “¡Es an ácil eí
cuando no se sabe hace o a cosa!”
183
.
Po el con a io, la es imación que enía de las cos umb es y los hábi os de la
sociedad no eame icana no se co espondía con la española. No obs an e, hay que
des aca que las di e encias más señaladas en e las dos sociedades a endían en mayo
medida al sec o emenino. Te esa de Esco iaza enal eció a la muje no eame icana y la
p opuso como un e e en e digno de imi a pa a el es o de las muje es, especialmen e
pa a las españolas
184
. La muje no eame icana e a pione a en odos los ámbi os posibles:
“La no eame icana, a anzada de odo mo imien o eminis a”
185
. Es a gozaba además de
as ucia y pode pe suasi o, lo que deno aba un al o g ado de in eligencia: “La yanqui ha
conseguido el o o sin ene que ecu i a iolencia alguna, y el no eame icano se lo ha
concedido […] po la sencilla azón de que es a iene el a e de sabe pedi ”
186
.
Pa a la esc i o a, en Es ados Unidos había sido posible la consolidación del
mo imien o eminis a debido a que el pensamien o que impe aba e a a anzado y libe al:
“El eminismo […] ese á bol que en algunos países ha echado p o undas aíces y es á
p oduciendo excelen es u os”
187
. Mien as, “la muje española no puede cobija se aún
bajo la somb a p o ec o a de ese á bol ondoso, y la que log a asi se a sus más débiles
amas co e el pelig o de queb a se y es ella se en la caída”
188
.
Sin emba go, a pesa de la apa en e in e io idad de la muje española en
conside ación de nues a esc i o a, Te esa de Esco iaza señaló una se ie de cualidades
inhe en es a su ca ác e . Po cues iones polí icas y cul u ales, la muje en España aún no
183
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las ca e as…”, a . ci ., p. 1.
184
Isabel Oya zábal ambién compa ía es e pensamien o: “Pa a Isabel Oya zábal
No eamé ica e a el modelo a imi a , un mode no país en el que la muje alcanzaba co as
inimaginables pa a la España de la época, y de ahí que ensalza a su educación uni e si a ia”. C .,
QUILES FAZ, A., “El o icio de esc ibi . Isabel Oya zábal en El He aldo de Mad id (1927-
1929)”, en GÓMEZ YEBRA, A., Pa imonio Li e a io Andaluz. Lib o Homenaje al P o eso
C is óbal Cue as Ga cía, V, Uni e sidad de Málaga, 2013, p. 172.
185
ESCORIAZA, T. de, “Desde Nue a Yo k. La muje ue e”, La Libe ad, Mad id, 29-
2-1920, p. 3.
186
ESCORIAZA, T. de, “Desde Nue a Yo k. La no eame icana…”, a . ci ., p. 4.
187
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las muje es…”, a . ci ., p. 1.
188
Idem.
48
había podido da el paso de ini i o hacia el e dade o cambio, pe o sus do es y
ca ac e ís icas inna as —in eligencia, b a u a y o aleza— le ayuda ían a log a lo. Si
bien la au o a admi ó a la muje no eame icana, la española ambién me eció su
econocimien o po su espí i u ale oso e indomable, el cual le conduci ía al éxi o:
“La muje española no es, po na u aleza, ese se débil e inconsis en e, ie no e
i esponsable, que los homb es quie en hace de ella pa a su mayo con eniencia
y place ; la muje española es, como ha dicho muy bien Vale a ‘angelical’ y
‘ obus a’
189
. Aunque, a p ime a is a, es os dos concep os de dulzu a y o aleza
pa ezcan dispa es, son, sin emba go, las sólidas columnas base i me del ca ác e
de la española”
190
.
4. Conclusión
Con es e análisis hemos que ido descub i una impo an e igu a en la lucha
eminis a a a és del pe iodismo de los años ein e en España.
Desde su ju en ud Te esa de Esco iaza demos ó la alen ía, co aje e
independencia que la ca ac e iza on du an e oda su ida. Sus cons an es iajes y dis in os
luga es de esidencia le p opo ciona on una mi ada global del mundo, y jun o con su
ac i ud ole an e y abie a, le hicie on desa olla un espí i u c í ico, madu o e in eligen e.
P o eso a de español y ancés, columnis a en los pe iódicos españoles más
impo an es e in luyen es del momen o, co esponsal de gue a, esc i o a de no elas,
aduc o a, locu o a de adio, con e encian e…, Esco iaza no se con o mó con el papel de
esposa y ama de casa que la sociedad espe aba de ella po el me o hecho de habe nacido
muje .
Con un g an comp omiso ideológico, Esco iaza se e igió como una acé ima
de enso a de los de echos y la libe ad de la muje , denunciando en sus a ículos mul i ud
de ámbi os en los que el géne o emenino ha sido ma ginado a lo la go del iempo. En sus
esc i os, nues a au o a explo ó la sociedad española de p incipios del siglo
XX
,
189
Te esa de Esco iaza esca a es os é minos del lib o Genio y igu a de Juan Vale a,
publicado en Lib e ía de Fe nando de Fé, Mad id, en 1897.
190
ESCORIAZA, T. de, “C ónica. Las muje es…”, a . ci ., p. 1.
49
analizando las i udes y de ec os que encon aba al elaciona la con las de o os países
ex anje os como Es ados Unidos. T as un análisis exhaus i o de sus a ículos en La
Libe ad, podemos des aca :
- Te esa de Esco iaza se e igió como de enso a del mo imien o eminis a, el cual,
según su isión, no buscaba la lucha con a el homb e, sino la in eg ación de la
muje en el mundo. Exigió en nume ables ocasiones una concienciación y
esponsabilidad a las muje es, ya que enía cla o que la concesión de de echos
conlle aba el cumplimien o de unas obligaciones. Además, p opuso el abajo
emenino como la medida más e icaz pa a consegui la emancipación de la muje ,
ya que es e p opo cionaba capacidad de au odesa ollo, independencia y dignidad.
- Su apo ación ambién esidió en la lucha po elimina del idea io colec i o odos
aquellos ópicos que dañaban la imagen de la muje eminis a. Se p eocupó po
des e a el mi o de la eminidad de una sociedad que poco a poco se ab ía paso
hacia la igualdad de géne os. Asegu ó que el eminismo no e a sinónimo de un
aspec o ísico a onil, poco a ac i o y desaliñado. Demos ó que las inquie udes
in elec uales y cul u ales no e an sín omas de una pe sonalidad pedan e o
p e enciosa, condenando é minos como ‘sabionda’. Además, e idenció la
pe ec a compa ibilidad en e el cuidado del hoga y la amilia con un espí i u
eminis a, sin que ello implicase una disminución del sen ido de la esponsabilidad
o la pé dida de los sen imien os.
- Es a esc i o a comp endió que la galan e ía e a una ea i mación del dominio
pa ia cal. Los cuidados a la muje espondían a una supues a isionomía más
débil y ágil, en e a la na u aleza ue e y alien e del homb e. Pa a Esco iaza,
la designación de ‘sexo débil’ o ‘sexo bello’ pa a la muje y ‘sexo ue e’ pa a el
homb e no ep esen aban la ealidad, y po ello debían elimina se del lenguaje
común.
- Te esa de Esco iaza pe eneció a ese educido g upo de pe iodis as muje es que
se a e ie on a esc ibi sob e el sexo, más aún, sob e la sexualidad emenina.
Abo dó el ema de o ma sana y na u al, en endiendo que su p ác ica e a pa e
cons i uyen e en la ida de las muje es al igual que en la de los homb es. Condenó
la hipoc esía que odeaba es e ema y los abúes que la sociedad imponía y que
a ec aban mayo i a iamen e a las muje es.
50
- Se p eocupó incansablemen e po la educación y la cul u a de la muje . Denunció
la ala man e si uación de anal abe ismo e incul u a que p edominaba en e las
muje es españolas. De endió una ins ucción asequible, iguali a ia y lib e pa a
odas las pe sonas. Inculca el hábi o de la lec u a debía se una p io idad es a al
en la o mación de las niñas y jó enes pa a que es as pudiesen desa olla una
capacidad c í ica y p og esa in elec ualmen e.
- A endió ambién a la labo eminen emen e social y cul u al que lle aban a cabo
las asociaciones emeninas de aquel momen o. Si bien conside aba que es as
aían bene icios a oda la sociedad, como es el caso de la Asociación Española de
Muje es Uni e si a ias (AEMU), no odas ellas consiguie on su espe o y
admi ación. Nues a esc i o a a acó du amen e al Lyceum Club emenino al
conside a lo una ag upación inú il y pe judicial, debido a que dis aía a sus
componen es, an o ellos como ellas, de su debe en el hoga .
- El su agio emenino ue o o de los pun os cla e en los esc i os de Te esa de
Esco iaza. En es e aspec o o eció una opinión compa ida po los pa idos de
izquie da: según es a pe iodis a, la muje española no es aba capaci ada pa a
o a . La in luencia del a ón, la incul u a o la abulia e an, en e o os, los
a gumen os que le hacían nega el su agio emenino. Po el con a io, de endía
el de echo del o o emenino en o os países como Es ados Unidos o Ingla e a.
- Con e e encia al ma imonio y el di o cio, nues a esc i o a mos ó una ac i ud
o almen e abie a y ole an e, a endiendo a las epe cusiones sociales de es e ipo
de enlaces an o desde una pe spec i a masculina como emenina. De endió el
di o cio como un de echo cons i ucional, aunque no en odos los casos le pa ecía
es a jus i icado.
- Po úl imo, hemos des acado las di e sas compa aciones que ealizó en e España
y Es ados Unidos. C i icó du amen e cie as las cos umb es españolas, como la
in ole ancia o la pedan e ía y e idenció la p eocupan e al a cul u al que einaba
en España, especialmen e en la población emenina, en compa ación con el país
no eame icano. Esco iaza si úo a la muje es adounidense como modelo ejempla
al que debían imi a las españolas po su men alidad abie a, su comp omiso
polí ico, su in e és cul u al y su inclinación al depo e. No obs an e, la muje
española ambién gozaba, según nues a esc i o a, de una se ie de cualidades
na u ales que la lle a ían a consegui el p og eso de la sociedad española.
51
Te esa de Esco iaza undamen ó su lucha ideológica y pe iodís ica sob e los
alo es que ella c eía uni e sales: la libe ad del indi iduo, los de echos humanos y la
jus icia social. Su apo ación pe iodís ica con ibuyó al legado de odas aquellas muje es
eminis as que nos ab ie on el camino hacia una sociedad más iguali a ia y jus a. Sus
mé i os pueden se i nos de ejemplo hoy día. Po ello, c eo necesa io esca a del ol ido
a es a ele an e igu a de la his o ia del eminismo español.
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