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Organización y comunicación en las elecciones municipales en Málaga (1979-1995)

Leguina-Roig, Fernando

Abstract

La investigación analiza las coincidencias, diferencias y evolución de la organización comunicación de las elecciones municipales que se celebraron en Málaga en 1979, 1983, 1987, 1991 y 1995. Son las primeras elecciones tras la aprobación de la Constitución de 1978 y su estudio aspira a ser útil ante futuras campañas electorales, en territorios con características sociopolíticas similares a esta capital de provincia española, y cobra actualidad por cuanto los valores del nacimiento de la Constitución, de un Estado democrático, que lo fueron también de las primeras elecciones, están en el centro del debate político. La investigación se inicia con un recorrido por los antecedentes históricos de la elección de las corporaciones locales, para a continuación extraer toda la información sobre la campaña local publicada en los periódicos malagueños de cada momento, analizando las siguientes variables: 1 Entorno político 2 Medios de comunicación escrita 3 Campaña electoral 3.1 Actualidad 3.2 Instituciones públicas 3.3 Artículos de opinión no afiliada 3.4 Informaciones sin compromiso partidista 3.5 Partidos políticos 3.6 Representación 3.7 Desarrollo de la campaña 4 Mensajes 4.1 Relevancia de los mensajes nacionales 4.2 Publicidad 4.3 Artículos de opinión 4.4 Entrevistas 4.5 Informaciones para los medios 4.6 Ideología 4.7 Programas de gobierno 4.8 Tema estrella 4.9 Balance 4.10 Actos públicos 4.11 Actividad interna 4.12 Puntos en común 4.13 Función apelativa del discurso 5 Protagonistas 5.1 Candidatos a alcalde y equipos 5.2 Dialéctica de la campaña 5.3 Dirigentes nacionales y regionales 6 Referencias externas 6.1 Administraciones 6.2 Gestión política 6.3 Pasado histórico 7 Resultados 7.1 Previsión 7.2 Participación 7.3 Pactos 7.4 Bipartidismo 7.5 Reacciones 8 Partidos sin representación 8.1 Actividad y mensajes Los resultados están divididos entre los cuantitativos y cualitativos, y entre las conclusiones podemos señalar las siguientes: 1.- La organización y el desarrollo de las campañas en la ciudad de Málaga, en el periodo comprendido entre 1979 y 1995, están influenciados por el contexto sociopolítico general de cada momento, empezando con las perspectivas que deparan los resultados locales de las últimas elecciones celebradas y los sondeos publicados por la prensa malagueña. 2.- Las estrategias de cada formación política se diseñan a partir de las previsiones de resultados, y de ese modo se afrontan los mensajes a favor o en contra de los pactos de gobierno, del bipartidismo, e incluso la intensidad a la hora de alentar la participación ciudadana. 3.- Los números uno de las candidaturas al Ayuntamiento de Málaga son los protagonistas de las campañas de las respectivas organizaciones, quedando en segundo lugar los líderes nacionales, cargos orgánicos y demás miembros de las listas electorales que participan en el proceso. 4.- Los partidos políticos afirman que sus pretensiones son las de apoyar a sus candidatos y proyectos locales; sin embargo, los mensajes de los dirigentes nacionales que participan en las primeras campaña conceden el protagonismo a los argumentos generales, y no es hasta la década de los noventa cuando se multiplican las referencias a la ciudad de Málaga y a sus números uno. 5.- Las campañas se apoyan cada vez más en la prensa como herramienta para transmitir los proyectos y las cualidades del candidato. Así, en las dos primeras convocatorias se centran en informar de la celebración de los actos e insertar anuncios propagandísticos; y a partir de 1987 adquieren protagonismo los mensajes de cada opción. 6.- El discurso de las candidaturas está marcado por las propuestas para el conjunto de la ciudad y para cada sector de la vida pública malagueña. Entre las cuestiones que adquieren un protagonismo creciente a lo largo del periodo destacan las referencias locales, sectoriales y por barrios; al tiempo que pierden relevancia los temas vinculados a la política nacional. 7.- La confrontación de los proyectos y el debate entre candidatos son prácticas habituales que están presente, de un modo u otro, en todas las campañas. Sin embargo, en las elecciones de 1995 adquieren un protagonismo e intensidad muy superior, con la incorporación de alusiones personales e insultos entre los principales referentes locales. 8.- Los partidos involucran en su discurso a otras administraciones públicas para plantear propuestas que precisan de colaboración, poner en valor la gestión de los compañeros y criticar la de los rivales. Los afines con el poder destacan las ventajas de compartir un proyecto político y mantener una relación fluida; mientras que la oposición destaca la conveniencia de una política reivindicativa ante instituciones que gobiernan los adversarios. 9.- La ideología de los diferentes partidos políticos está presente en todas las campañas electorales y aparece en todos los canales de comunicación, especialmente en la publicidad y en la crítica al rival; si bien convocatoria tras convocatoria pierde peso ante los proyectos concretos para la ciudad y las alusiones personales. 10.- La actividad interna de las diferentes organizaciones políticas es difundida ampliamente en la primera campaña electoral, con reuniones de cargos ejecutivos y candidatos, e incluso nombramientos internos. Sin embargo, en las convocatorias siguientes pierden paulatinamente trascendencia pública. 11- El protagonismo de los candidatos y mensajes locales en el conjunto del discurso político de la campaña es creciente a lo largo del periodo; si bien los argumentos nacionales tienen una presencia mantenida que se pone de manifiesto especialmente en la publicidad, los eslóganes y en el eje sobre el que giran los principales argumentos de la campaña local. 12.- Las propuestas de futuro asumen el protagonismo en todas las campañas electorales, por encima de las referencias al pasado, la dictadura y la Transición a la democracia. Los casos en los que las evaluaciones retrospectivas compiten con los planes de futuro son las elecciones de 1979 que suponen el final de la Transición, y las de 1995 que conllevan el final de la etapa de Pedro Aparicio.

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1 UNIVERSID A D DE MÁLAGA Facultad de Ci encias de la Comun icación Departamento de Periodismo TESIS DOCTO RAL ORG A NIZ A CIÓN Y COM UNICACIÓN EN L A S C A MP A Ñ AS ELECTOR A L ES MUNICIP A LES DE L A CI UDAD DE M ÁLA G A 1979 -1995 Doctorando: Fernando Legu ina Roig Directores: Juan A nt onio García Galind o A nt onio Garrido M oraga Málaga 2015 AUT OR: Fernando Leguina Roig http://orcid.or g/0000-0003-1653-6099 EDIT A: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional: http://creativecommons.or g/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar , transformar o hacer obras derivadas. Esta T esis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es 2 TÍTULO DE LA TESIS: ORGANIZACIÓN Y COMUNICACIÓN EN LAS ELECCIONES MUN ICIPALE S EN MÁLAGA (1 979-1995) DEPARTA M ENTO : PERIODIS M O DIRECTORES DE LA TESIS: JUAN A NTONIO GARCÍA GA LINDO ANTONIO M . GARRI DO MORAGA PROGRA M A DE DO CTORADO: CONVERGEN CIA TECNOLÓGICA EN EL NUEV O MARCO DE LA COMUNICACIÓ N DEPARTA M ENTO D E ORIGEN: FILOLOGÍA E SPAÑOLA II Y TEORÍA DE LA LITERATURA 3 ÍNDICE Pág i na IN TRODU CCIÓN 10 Hipótesis y objetivos 12 Metodología y fuentes 15 Resumen del estado d e la cuestión 22 1. A N TECED ENTES HISTÓRIC OS 35 1.1 El primer jefe de la ciu dad 35 1.2 Las primeras eleccione s 37 1.3 Málaga, cap ital de Spa nia 40 1.4 La llegada de los musu lmanes 41 1.5 La reconquis ta de la c iudad 44 1.6 El Ay untamiento catól ico 46 1.7 El primer cor regidor 51 1.8 El Ay untamiento de l siglo XVI 55 1.9 El Ay untamiento de l siglo XVI I 58 1.10 El Ay untamiento de l siglo XVI II 61 1.11 El Ay untamiento del s iglo XIX 65 1.12 El Ay untamiento a pr incipios del siglo XX 80 1.13 El Ay untamiento bajo la dictadura 91 de Primo de Rivera 1.14 El Ay untamiento en la II República 98 1.15 El estallido de la gue rra civil en Málaga 108 1.16 El Ay untamiento bajo la dictadura 111 de Francisco Franco 1.17 El Ay untamiento en la T ransición 141 4 2. ELECC IONES MUNIC IPA LES DE 1979 149 2.1 Entorno po lítico 149 2.2 Medios de co municaci ón escrita 161 2.3 Campaña elec toral 163 2.3.1 Actualida d 163 2.3.2 Instituciones públ icas 163 2.3.3 Artícul os de opinión no a filiada 165 2.3.4 Informaciones sin compr omiso partidista 166 2.3.5 Partidos polí t i cos 166 2.3.6 Representación 185 2.3.7 Desarrollo de la campañ a 186 2.4 Mensajes 194 2.4.1 Relev ancia de los mens ajes nacion ales 194 2.4.2 Publi cidad 197 2.4.3 Artícul os de opinión 199 2.4.4 Entrevi stas 202 2.4.5 Informaciones para los medios 203 2.4.6 Ideología 205 2.4.7 Programas de gobierno 209 2.4.8 Tema estrell a 213 2.4.9 Balance 215 2.4.10 Actos públicos 217 2.4.11 Activ idad interna 219 2.4.12 Puntos en com ún 220 2.4.13 Función apel ativa del discurso 221 2.5 Protagonis tas 223 2.5.1 Candida tos a alcalde y e quipos 223 2.5.2 Dial éctica de la campañ a 228 2.5.3 Dirigentes nacionales y regionales 232 2.6 Referencias externas 234 2.6.1 Administraciones 234 2.6.2 Gestión pol ítica 237 2.6.3 Pasado histórico 237 2.7 Resultados 240 2.7.1 Previ sión 240 2.7.2 Participaci ón 241 2.7.3 Pactos 242 2.7.4 Bipartidi smo 244 2.7.5 Reaccion es 245 5 2.8 Partidos sin representa ción 249 2.8.1 Activ idad y mensajes 249 3. ELECC IONES MUNIC IPA LES DE 1983 255 3.1 En torno político 25 5 3.2 Medios de co municac ión escrita 27 6 3.3 Campaña elec toral 27 8 3.3.1 Actualida d 278 3.3.2 Instituciones públ icas 279 3.3.3 Artícul os de opinión no a filiada 282 3.3.4 Informaciones sin compr omiso partidi sta 283 3.3.5 Partidos polí t i cos 283 3.3.6 Representación 301 3.3.7 Desarrollo de la campañ a 303 3.4 Mensajes 30 8 3.4.1 Relev ancia de los mens ajes nacion ales 308 3.4.2 Publi cidad 311 3.4.3 Artícul os de opinión 313 3.4.4 Entrevi stas 315 3.4.5 Informaciones para los medios 316 3.4.6 Ideología 319 3.4.7 Programas de gobierno 323 3.4.8 Tema estrell a 327 3.4.9 Balance 328 3.4.10 Actos públicos 330 3.4.11 Activ idad interna 332 3.4.12 Puntos en com ún 332 3.4.13 Función apel ativa del di scurso 333 3.5 Protagonis tas 33 5 3.5.1 Candida tos a alcalde y e quipos 335 3.5.2 Dial éctica de la campañ a 337 3.5.3 Dirigentes nacionales y regionales 339 3.6 Referencias externas 34 2 3.6.1 Administraciones 342 3.6.2 Gestión pol ítica 343 3.6.3 Pasado histórico 344 6 3.7 Resultados 34 7 3.7.1 Previ sión 347 3.7.2 Participaci ón 348 3.7.3 Pactos 349 3.7.4 Bipartidi smo 350 3.7.5 Reaccion es 351 3.8 Partidos sin representa ción 35 4 3.8.1 Activ idad y mensajes 354 4. ELECC IONES MUNIC IPA LES DE 1987 3 61 4.1 Entorno po lítico 361 4.2 Medios de co municac ión escrita 378 4.3 Campaña elec toral 380 4.3.1 Actualida d 380 4.3.2 Instituciones públ icas 381 4.3.3 Artícul os de opinión no a filiada 383 4.3.4 Informaciones sin compr omiso partidi sta 384 4.3.5 Partidos polí t i cos 385 4.3.6 Representación 402 4.3.7 Desarrollo de la campañ a 403 4.4 Mensajes 410 4.4.1 Relev ancia de los mens ajes nacion ales 410 4.4.2 Publi cidad 412 4.4.3 Artícul os de opinión 415 4.4.4 Entrevi stas 417 4.4.5 Informaciones para los medios 419 4.4.6 Ideología 423 4.4.7 Programas de gobierno 426 4.4.8 Tema estrell a 432 4.4.9 Balance 432 4.4.10 Actos públicos 434 4.4.11 Activ idad interna 437 4.4.12 Puntos en com ún 438 4.4.13 Función apel ativa del di scurso 439 4.5 Protagonis tas 441 4.5.1 Candida tos a alcalde y e quipos 441 4.5.2 Dial éctica de la campañ a 444 4.5.3 Dirigentes nacionales y regionales 448 7 4.6 Referencias externas 451 4.6.1 Administraciones 451 4.6.2 Gestión pol ítica 452 4.6.3 Pasado histórico 454 4.7 Resultados 456 4.7.1 Previ sión 456 4.7.2 Participaci ón 457 4.7.3 Pactos 458 4.7.4 Bipartidi smo 459 4.7.5 Reaccion es 459 4.8 Partidos sin representa ción 461 4.8.1 Activ idad y mensajes 461 5. ELECC IONES MUNIC IPA LES DE 1991 466 5.1 Entorno po lítico 466 5.2 Medios de co municac ión escrita 480 5.3 Campaña elec toral 481 5.3.1 Actualida d 481 5.3.2 Instituciones públ icas 482 5.3.3 Artícul os de opinión no a filiada 483 5.3.4 Informaciones sin compr omiso partidi sta 485 5.3.5 Partidos polí t i cos 486 5.3.6 Representación 499 5.3.7 Desarrollo de la campañ a 500 5.4 Mensajes 511 5.4.1 Relev ancia de los mens ajes nacion ales 511 5.4.2 Publi cidad 514 5.4.3 Artícul os de opinión 516 5.4.4 Entrevi stas 518 5.4.5 Informaciones para los medios 521 5.4.6 Ideología 526 5.4.7 Programas de gobierno 531 5.4.8 Tema estrell a 542 5.4.9 Balance 546 5.4.10 Actos públicos 549 5.4.11 Activ idad interna 554 5.4.12 Puntos en com ún 555 5.4.13 Función apel ativa del di scurso 556 8 5.5 Protagonis tas 558 5.5.1 Candida tos a alcalde y e quipos 558 5.5.2 Dialéctica de la campañ a 565 5.5.3 Dirigentes nacionales y regionales 567 5.6 Referencias externas 570 5.6.1 Administraciones 570 5.6.2 Gestión pol ítica 575 5.6.3 Pasado histórico 579 5.7 Resultados 585 5.7.1 Previ sión 585 5.7.2 Participaci ón 588 5.7.3 Pactos 591 5.7.4 Bipartidi smo 596 5.7.5 Reaccion es 599 5.8 Partidos sin representa ción 602 5.8.1 Activ idad y mensajes 602 6. ELECC IONES MUNIC IPA LES DE 1995 609 6.1 Entorno po lítico 609 6.2 Medios de co municac ión escrita 622 6.3 Campaña elec toral 624 6.3.1 Actualida d 624 6.3.2 Instituciones públ icas 625 6.3.3 Artícul os de opinión no a filiada 628 6.3.4 Informaciones sin compr omiso partidista 631 6.3.5 Partidos polí t i cos 635 6.3.6 Representación 656 6.3.7 Desarrollo de la campañ a 658 6.4 Mensajes 674 6.4.1 Relev ancia de los mens ajes nacional es 674 6.4.2 Publi cidad 679 6.4.3 Artícul os de opinión 681 6.4.4 Entrevi stas 683 6.4.5 Informaciones para los medios 687 6.4.6 Ideología 689 6.4.7 Programas de gobierno 697 6.4.8 Tema estrell a 720 6.4.9 Balance 723 6.4.10 Actos públicos 731 15 Metodología y fuent es El análisis de l a evolución de las c ampañas elect orales munici pa les en la ciudad de Málaga en el periodo compren dido entre 1979 y 1995, con una atención específic a a su organización y mensajes , req uiere de un estu dio preliminar de l os antecedentes so ciopolíticos. La constit ución d e Málaga co mo ciud ad viene de la m ano de sus primeros gober nantes y de sus i nstituciones, y el baga je político y electoral de los sig los transcurridos es el punto de p artida par a analizar la etapa que se ini cia en la Transición y q ue se cierr a con el p rimer relevo en la a lcaldía . Las elecci ones m unicipales vi v en un antes y un des pués de la aprobación de la Co nstitución de 1978, por cuanto los pr ocesos que lo hacen amparado s por ella están a compañados por el sufra gio universal , igual, li bre, directo y secreto; la elecció n de los alcaldes por pa rte de los concejales elec tos; un sistem a de gobi erno democrátic o; y una ma y or autonomía. La prim era fase de la nue va época en l a política municipa l al canza hasta 1995, por cuanto es el momento en el qu e se produce la alternancia en el gobierno municipal, el primer relevo en la alcaldía, la derrota del partido hegemónico desd e las pri meras votaciones, y la victoria de una formación nac ida en democr acia. El vuelco elec toral en la ciudad de Málaga, que se prod uce en 1995, se enmarca dentro de un cambio de te ndencia generalizado e n el conjun to del Esta do. El partid o de José María Aznar gana en número de votos y se hace con la s gra ndes alcaldí as, y el PSOE pierd e la heg emonía que había mante nido durante 12 año s. Los procesos elect orales municipa les q ue se cel ebran en 1979, 1 983, 1987, 1 991 y 1995, junto a los res ultados de las elecciones generales , europeas y andaluzas, contribu y en a tener una image n amplia y novedosa de esta primera etapa de los ayuntamient os democráticos malagueños. Un periodo lo suficiente mente e x tenso y rico en cambio sociales y políticos c omo para aportar elementos que nos permitan el a nálisis de l as tendencias, y localizar los puntos de coincidencia y ca mbio; pero evitando una amplitud que conduzca a mezclar époc as completam ente diferenciadas . La influencia dir ecta del entorno so cial y político en los referendos y la s campañas, q ue pone de evidencia el repaso histórico, lleva a un 16 imprescindible estud io de los principale s hitos nacio nales, regionales, provinciales y local es que se produc en en paral elo a cada co nvocatoria. Los acontecimi entos más influyentes para electores y candidat os incluyen el análisis de la situación interna de cada u na de las organizacion es qu e concurren a las votaciones, alcanzand o i ncluso a las candidaturas minoritarias. Si bien es necesario que el análisis recoja el desarroll o político pre v io a l a pegada de carteles , acota su estudio pormenor izado a la campaña electoral oficial, c uando par tidos y ca ndidatos planifi can con ma y or detalle sus estra tegias y se implic an a f ondo en ejecut arlas, los medios de comu nicación dedican ma yor atenció n a la políti ca, y los electore s se muestran más activos. El tipo de campañ a, los actos que se organiza n, el pap el qu e asumen dirigentes y candi datos, y la implicación de afiliados y simpat izantes son sellos d e identidad de cada partido que se convierten en piezas necesarias p ara comprobar la form a de abordar c ada referendo. Los mensajes, e slóganes y propue stas constitu yen la b ase de los diferentes proyectos políticos y define n sus ca mpañas. Po r ello, s on elementos prioritarios para medir los cambios o la continuidad en el desarrollo ele ctoral. Las características personales y políticas de l os candidatos, la implicación en la campaña, el grado de valoraci ón y co nocimiento, los mensajes propios y las fórm ulas para sumar apoyos también son elementos s ingulares que mar can diferen cias entre partid os, candidatos y convocatorias . Igual de re veladoras, entre otras cuestiones, pueden ser el diseño de los actos públicos e in ternos que se or ganizan, los canal es e mpleados para trasladar los mensa jes, el papel de los candid atos y sus equipos, la participación de diri gentes or gánicos e i nstitucionales, y la relevancia de los sondeos electorales. La e v olución de las c ampañas electorale s precisa conoc er las estrategias de todas las form aciones que concu rren; si bien es evidente que requieren ma yor atención las que l ogran el respal do ciudadan o suficiente para que sus propuestas y candid atos lleguen al plen ario. Un he cho coin cidente en la inme nsa m ayoría de l as candid aturas es e l apoyo en los medios de comunic ación de mas as para trasladar sus propuestas al el ectorado, concedi endo un trato muy pref erente a la 17 prensa escrita de carácter loc al y pro v incial por su audiencia y capacidad de influencia dur ante el perio do analizado . El hecho de que las candidaturas i ncluso diseñe n sus cam pañas en torno a la prens a lo cal, y l a propia vocación d e los periodistas por reflejar los hechos de ma yor int erés p úblico, con v ierte a los periódi cos en el mejor instrumen to y te stigo para c onocer las difere ntes es trategias y los cambios entre convocatorias. Los periódicos, a demás de difu ndir la actividad y mensaje s que plantean las organiza ciones, ejercen una lab or proacti v a de análisis, propuestas y críticas que permite conocer c on prof undidad asp ectos de l as diferente s formaciones, in cluso los que inte ntan s er oculta dos al ele ctorado, y contribuyen a poner el énfasis en aquella s cuestione s que co nsideran de mayor interés social. En el análisis de l as campañ as electorale s al A y untamien to de Málaga es relevante arr ancar con un repaso históri co de la evoluci ón política de la ciudad, con ocer el e ntorno en el que se celebra cad a referendo, ag rupar la información sobre cada op ción en cada proceso, y ordenarl a por áreas temátic as par a su estudio y compa ración. La bibliografía sobr e la sociedad y la política malagueñ a es m uy ampli a; si bien el periodo que arra nca co n la llegada de la democracia y l a aprobación de la Co nstitución de 1978 a ún no ha sido sufici entemente estudiado y es la pr ensa lo cal la princ ipal herra mienta para profund izar en su conoci miento. Las inf ormaciones periodísticas, l as inser ciones publi citarias, l os artículos de opinión, las ent revistas, lo s debat es, las ruedas de prensa, las convocatorias y rese ñas d e los ac tos, los report ajes, las comparacio nes programáticas e incluso las crítica s son elementos muy importantes para el análisis de las ele cciones. Las campaña s elect orales oficiale s concentran los pri ncipales actos y mensajes, y ello la s convierte en el mejor perio do temporal para el análisis de las semej anzas y diferencias entre los procesos y entre cad a propuesta política. En cuanto a la s ca ndidaturas objeto d e seguimiento , es important e no dejar ninguna atrás; pero sin perder l a perspe ctiva d e q ue so n las opciones que logran representación municipal las que s e acompaña n de la actividad y los mensajes c on mayor respaldo ciudadano. 18 Teniendo tod o ello en cuenta, e l trabajo o frece un doble enfoq ue: Un análisis cu alitativo del entorno político, la sit uación de cada organización, los actos celebrado s y los mensaj es transmitidos. Una valoración c uantitativa de la pres encia de cada formaci ón en la prensa local, y los formatos e mpleados para difun dir sus mensajes y captar l os apoyos. En este análisis se inclu y e el tip o de inf ormación por cada p artido político; f ormatos p ublicitarios empl eados, artícul os de opi nión, entrevistas concedi das y p ublicadas, ruedas de prensa y comunicados, mítines, reuniones públi cas y mesas redondas, visitas por la ci udad e inform aciones de c arácter interno. Además, se cuant ifican los anuncios publicitarios de cada formación políti ca en cada uno de los periódicos lo cales, diferenciand o las ins erciones que se correspon den con m ensajes locales de las que se limitan a replicar lo s modelos propagandísticos de ámbitos super iores. En e l primer tomo de esta in vestigación se abordan l os siguient es aspectos: A nálisis de l momento en el que se c elebra cada un a d e las elecciones, situació n de cada opción pol ítica que concurr e en la ciudad, papel de las instit uciones durante la cam paña, artículo s de opinión vinculados con la c ampaña qu e no proceden de dirigentes políticos, informaciones no partidistas, desarrollo de la campaña, y medios de co municación de refere ncia. Mensajes que transmiten los difere ntes partidos polít icos, relevancia d e los argument os nacio nales, con tenido de las inserciones p ublicitaria s, artículos de opinió n, entrevistas, convocatorias inform ativas, c onnotacione s ideológicas, progr amas de gobi erno, diferentes posicionamiento s respecto al tema estr ella, balance sobre la gestión realizada, actos públicos e inter nos, puntos en com ún en tre las dif erentes o pciones, y funció n apel ativa del discurso. Las infor maciones ligadas a la pa rticipación electoral y los resultados. T anto las pre v isiones, co mo las llamadas a ac udir a las urnas, las po sibilidades de p actos poselectoral es, los planteamient os sob re el bipartidismo, y el escrutinio d e las votaciones. 19 Ac tos y argumen tos de los parti dos que concurre n a las elecciones en la ciudad y que no alcanzan representación en el Ayuntamiento de Málaga. Cuadros con datos cuantitativos del número de actos organizados por cad a formación política, y su reperc usión en cada uno de los periódicos loc ales del periodo ana lizado. El anexo docu mental divide l os pro cesos por cada u na de las convocatorias celebradas durante el periodo objeto de investigación en la ciudad de Málaga, y se asig na la informa ción publicada en la prensa local y provincial a cada una de las f uentes qu e las protagonizan. Las dif erentes inf ormaciones rec ogidas en el t omo docum ental incluyen la referen cia del m edio de com unicación, la fecha y la página del periódico en el que aparecen reflej adas. Por otro lado, se in cluyen la s tablas con los result ados ofic iales de la s elecciones y refer endos c elebrados durante e l proceso, con esp ecial atención a los datos de la provincia y l a ciudad. Además, s e aportan las candidaturas p ara c ada convocator ia publicada s en el Boletí n Oficial de la Pro vincia, y la r elación hist órica de los alcaldes en la ciudad d e Málaga, que consta en el archi v o del Ayuntamien to de Málaga. La estructura se divide en las sig uientes partes: Inserciones d e propaganda política. Artículos de o pinión de los d irigentes p olíticos. Entrevistas a l os dirigentes polític os. Informaciones difundidas exclusi v amen te para los medio s de comunicación . Actos público s desarrollados durante la campañ a electoral. Actos de carácter interno de cada formación sobre los que se ofrece informa ción pública. 20 Las fuentes d ocume ntales emple adas en este trabajo se di stinguen en tres tipos: Las bibliográf icas . Los libros históricos y polític os que trat an la historia, s ociedad y po lítica d e la ciud ad de Málaga y d e su Ayuntamie nto, son herramientas im prescindibles para a nalizar el evolución del municipalismo malagueño. Las fue ntes bibliogr áficas adqui eren un papel prota gonista en el apartado de antecedent es histór icos, que incluye notas introductoras que permiten la contextua lización del A yuntamiento malacitano, con el objeti v o d e con ocer el funcion amiento electoral municipal. Junto a ello, a y udan a conocer el conte xto en el que se celebran cada uno de los pro cesos electorales, y especia lmente el pe riodo de t ransición desde la dictad ura a la dem ocracia constitucion al. Por su parte, los trabajos de in vestigación re alizados sobre municipalismo y eleccione s en Españ a permiten enrique cer el estado de la cuestión sobre las campañas electorales municip ales; si bien no es po sible hallar un tra bajo que se ajuste a las características del abordado en estas páginas. Las hemerogr áficas. Los periódicos locales de la ciudad de Málaga, durante la campaña electoral, son el p ilar central sobre el que se construye la investigación , p uesto que actúan co mo escaparates de la organización y comunicació n de los partid os políticos. Los periódicos n acionales, junto con los locales, son imprescindible s para conocer el conte xto histórico en el qu e se desarrolla cada u na de las camp añas electorales, a sí como la actualidad de ca da una d e las formaciones políticas y sus candidaturas. Los datos ofi ciales. El Boletín O ficial de la Provincia permite conocer las candi daturas completas a las ele cciones municip ales en la ciudad d e Málaga, y en el conjunt o de la pro v inci a. 21 El Minister io de In terior del Gobierno de E spaña y el Parlament o de Andalucía presentan , a tr avés de sus páginas webs, los resul tados electorales d e todos los pr ocesos cel ebrados d urante el pe riodo objeto de análisis. Los partidos políticos ofrece n, e n s us pági nas webs oficiales, d atos de su e v olución histórica y planteami entos programáti cos, que ayudan a co nocer su comportamie nto durante el periodo analizado. Las institucio nes púb licas y privadas de análisis el ectoral. Son numeros as la s instituc iones que analizan la e volución sociopolítica española, con una reflexión sobre el comport amiento de los principa les partidos po líticos; si bien son los resul tados estatales y las convocatorias de elecciones legislati vas las que centran la at ención. Las fuentes de Internet . Las he merotecas digitale s de periódicos y revistas lo cales nacionales, las pág inas oficiales de los partido s políticos, los trabajos de investig ación public ados en bases de acces o a través de Internet, y los datos de orga nismos o ficiales expuestos e n las redes tele máticas son una valiosa fue nte documental par a un trabajo de in v estig ación que aborda una etap a relativamente reciente de la historia sociopolític a. 22 Resumen del estado de la cuestión La organizació n y comunicación d e la campañ a de una s elecciones exclusivament e mu nicipales y su comparaci ón durante un periodo determinado es una cuesti ón q ue, h asta la fecha, no ha c ontado con trabajos d e in v esti gación en nu estro país. Ello permite avanzar en un campo no v edoso, p or cuanto s e apo ya en los dato s recog idos por la prensa local , como medio de mayor influencia durante la etap a analizada, y en el punto de v ist a de los organizad ores y emisores de lo s mensajes. Las campañas electorales en Es paña, en algunas comunidades autónomas, provinci as o ciudades han sido objeto de inve s tigaciones académicas, recogid as en las principal es bases de in v estig ación como Teseo y Dia lnet; pero no es el cas o de las eleccion es mun icipales desde el punto de vista de la organizaci ón y la comunicación, ni el de las campañas locales c elebradas entre 19 79 y 1995, ni el caso concret o de la ciudad de Málag a. Los estudios existentes, en relación con las campa ñas electorales, ofrecen enf oques desde ámbit os tan variados como la Historia, la s Ciencias Políticas, la Sociol ogía, la Geog rafía social, la Comunic ación, la Opinión Pú blica, el Marketing, l as C iencias J urídicas y el Derech o, la Lengua y la Lingüísti ca, el funcionamiento de la Administra ción Pública, o la Estadística. Entre l os aspect os analiza dos, dest acan los elementos bás icos de una campaña, el efecto de la campaña en los res ultados, qué pro v oca los cambios en el electorado, la i nfluencia de la propaganda, e l marke ting electoral, quién marca la agenda política y la de los medios de comunicación , la relación entre ga stos y votos, o la legi slació n electoral. Junto a ello, hay diferent es trabajos académicos so bre la gestión municipal en Málaga y en municipio s similares, sobre la hi storia de la política lo cal en la c apital mal agueña, y sobre la fig ura de l os alcalde s, que son e nriquecedores a la hora de abordar la org anización y comunicación de la s cam pañas electorales e n la ci udad de Málaga durante el pe riodo 1979-19 95. a) Las campa ñas electorales. A la hora de tener en c uenta el estado de la cuestión encontramos documentos como ‘Elemento básic os d e una cam paña ele ctoral’ 2 que concluye que cada campaña es difer ente, que todos lo s elementos 2 SANCHÍS AR MELLES, J L. (2014) E lementos bási cos de una campa ña electoral. T esis . Dirección: M ARQUEZ PADO RNO, M. 23 pueden ser decisi v os, y que, aunque a p riori se intuye, no se sabe cómo se comportará cada uno, en funci ón de otros más o menos importantes. La influenci a d e las campañ as elector ales en los result ados electorales es analizada en ‘Los efectos de l a cam paña electoral sobre el voto en las elecciones generales españolas de 2000’ 3 , que re v ela que las estrategi as electorales f ueron determinante s en l a orient ación del voto y los resultados, y añade que las cam pañas cumplen la fu nción d e legitimar el sistema polític o, informando y fome ntando la mo v ilizació n política. La concl usión de que las cam pañas ele ctorales sir v en y tie nen efectos sobre la d ecisión de voto, vien e sustentada tambi én por ‘ La ca mpaña electoral de las elecciones generales del año 2000 e n la Región de Murcia’ 4 . Afirma que un cierto núme ro de votante s estuvo influido en su decisión de voto por el desarro llo de la misma, mientras que otros, en mayor n úmero, refor zaron la decisión que tenían toma da con anterioridad al inicio de la campaña. Por su part e, la in vestigación ‘¿ Qué provoca la variación en l os efe ctos de las c ampañas el ectorales?’ 5 , que analiza doce eleccion es en siete países, conclu y e que los camb ios elect orales de los indi v iduos no son arbitrarios, ni l os cambios de modelo s e producen de manera aleatori a. Por su parte, ‘El voto estratégico en las eleccione s Generales en España (1977-2000): Efec tos y m ecanismos c ausales en la e x plicación del comportamien to el ectoral’ 6 , afirma que los partid os actúan co n racionalidad y que l os votantes lo hacen con una racionalid ad limit ada. Además, co ncluye que las élit es p ueden moldear e l co mportamiento de los votantes, alt erando las condicio nes electorales si n ne cesidad de que haya persuasión. Las actuaciones y mensajes de los políticos durant e las cam pañas cad a vez tiene una mayor dependencia de la influencia de los medios de comunicación y su repercusión social , según destaca ‘Medios de 3 MORENO MART ÍNE Z, C. (2008). Los efectos de la campaña electoral sobre el voto en las elecciones genera les españolas de 20 00. Tesis. Direc ción: CRESPO MART ÍNEZ, I. 4 GO NZÁLE Z S ÁNCHEZ, J L. (2008). L a campaña e l ec toral de las elecciones gen eral es del año 2000 e n la región de Murcia. T esi s. Dirección: GARC ÍA ESCRIB A NO, JJ . (Director), GUARDIOLA JIM ENEZ, P. (Codirector). 5 MARTÍNEZ CO MA, F. (2005). ¿Qué prov oca la v ariación en l os e fectos de las campañas electorales?. T esis. Direcci ón: SÁNCHEZ-CU E NC A RO DRÍGUEZ, I. 6 LAGO PEÑA S, I. (200 3). El voto es tratégico e n las elecciones g enerales en E spaña (1 977 - 2000). Efect os y mec anismos causales en la explicac i ón del comp ortamiento electora l. T esis. Dirección: MONT ERO GIBERT, J R. 24 comunicación y ca mpañas d e propag anda electoral: Las elecciones autonómicas de And alucía’ 7 . En ella se o bserva que, en ocas iones, hay una clara intencio nalidad política y, en otras, una ade cuación a sus limitaciones de esp acio o tiempo. Un punto de vista comple mentario es el que present a ‘Comunicaci ón política elector al. Eleccione s autonómic as de A ndalucía en 2000’ 8 , qu e destaca la influenci a de los p artidos políticos sobre la agenda de l os medios de comunic ación. En ella , se detalla la planifica ción de la campaña, sus fases, las técnic as, estrateg ias e instrumento s de comunicación a la hora de la difusi ón de los mens ajes. En ‘Age nda buildi ng y fr ame promo tion e n la campaña electoral 2011: La circulación del discurso entre parti dos, medios y ciudad anos’ 9 , se concluye que son los partido s políticos l os que e stablecen l a agenda. Incluso afir ma que fijan los marcos d e interpretación partidista, que asimilan los m edios de comunic ación tradicio nales al ineados en progresistas y cons ervadores. Por otro lado, hay un importante traba jo sobre ‘Aplica ción del marketin g estratégico al cam po electoral: I nfluencia del gasto de la campa ña electoral en la partici pación y resultados electorales’ 10 , donde s e formula un modelo de m arketing político desde un enfoqu e sisté mico y la relación entre la in v ersión e conómica en la cam paña y los resu ltados. En una línea simil ar, ‘Marketi ng político e n España. Análisis d e los gastos e ingresos de las distintas forma ciones políticas en las cam pañas para las elecciones a Cortes Gener ales’ 11 , verifica la incidencia de la s fuentes de financiaci ón en los resultados e lectorales. 7 OLMO LÓP EZ, A. (2003). Medios de c omunicación y campañas de prop aganda el ectora l : Las elecciones auton ómicas en Andalucía. Tesis. Direcc ión: PIZARRO SO QUINTER O, A. 8 PANIAGUA RO JANO, F RANCISCO J. (200 4). Co munic ación po lítica electoral. Elecciones autonóm icas de A nda lucía en 2000. Tes i s. Dirección: Farias Batlle, P. 9 VALERA ORDAZ, LI DIA. (2014) Agenda bui l ding y fram e promotion en la cam paña electoral 2011: L a circulación del d iscurso entre partidos, medios y c i ud adan os. Tes i s. Direc ción: LOPEZ GARCIA, GJ. 10 LUQUE MARTINEZ, T EODORO. (1992). Apl i cación del encuentro del marketin g estratégico al c ampo electoral: Influencia del gasto de la ca mpaña el ector al en la participació n y resultados electorales. T esis. Dirección: MARTIN ARMARIO, E. 11 OROSA GONZ ÁLEZ, J. (2007). Marketing po l ítico en España: Análisis de los gastos e ingresos de las distintas formacio nes políticas en la s campañas para la elecciones a Cortes generales. T esis. Dirección: MARTÍNEZ FERNÁND EZ, VA. 31 Una etapa más pr olongada de la existe ncia del P CE es la que recoge ‘Teoría y práctica d emocrática en el P CE 1956 - 1982’ 40 , que repasa l a trayectoria política e ideológ ica, de sde la lucha contra el franquis mo hasta e l eurocom unismo, deteniénd ose en la ren uncia a principios comunistas y en la vía democrática para alcanzar el soci alismo. f) El alcalde. La figura del alcald e es tan imp ortante o más que la de los partidos políticos para entend er la organización y comunic ación de las cam pañas electorales muni cipales. Entre las investi gaciones académica s, destaca la conclusión que alcanza ‘Go bernar la ci udad. Alcaldes y p oder lo cal en Valencia (1958-197 9)’ 41 , que, pese a tratarse de alc aldes en una dictadura , d estaca la rel evancia de su pro pia i deología en la administració n mu nicipal y en la e v oluci ón de la ciuda d, y l a auto nomía de gestión que escapaba de la mera re producción d e comportamiento s a escala nacio nal. La e v olución de la figura del alcalde durante las primera s eleccio nes, despué s de la apro bación de la Co nstitución, es anal izada en ‘La figura de l’alcalde a Catalunya. 1979-1994’ 42 . En ella se entrevista a la mayoría de los regidore s de municipi os catalanes de más d e 10.000 habitan tes, para conoc er el m odelo de alcald e q ue se ha co nfigurad o desde l a Transición pol ítica, y las fuen tes de reclut amiento político y su evolución. En un sentido má s histórico, la f igura del alc alde es an alizada en ‘Alcaldes de la ciudad de Pal encia 1808 - 1936’ 43 , que no sólo describe a quienes pr esidieron la instit ución, sino q ue analiza sus proc edencias, la gestión realizad a y las relacion es que m antuvieron con la sociedad loc al y con el poder ce ntral, y señal a que el Ayuntamiento fue el principal impulsor de la ciud ad durante el siglo XIX. Las élites asegu ran el respaldo elector al de la com unidad durante la restauración m onárquica, po r medio de los favores que recibían del poder político central . En ‘ Poder, política y partidos en Vallad olid durante 40 SANCHEZ RODRIGUEZ , J. (2002). Teoría y prá ctica dem ocrática en el PCE. T esis. Dirección: P A STO R VERDÚ, J. 41 COLOMER RUBIO, JC. (2014). Gobernar la c iudad. Alcaldes y poder local en V alencia (1958-1979). T esis. Dirección: RU IZ TORRES, P. 42 MAGRE F E RR A N, J . (1988). La figura del´alc alde a Cat alunya 1979 - 1994. T esis. Dirección: C AP O GIOL, J. 43 DE LA CRUZ M ACHO, Fco J. (201 3). A l calde s de la ciu da d de P al enc i a. Tes i s. Dirección: CA RASA SOTO, P. 32 la Restaurac ión’ 44 se dest aca que lo s favores aparec ían co mo beneficioso s para la comunidad y legitima ban su posición como personajes i nfluyentes, y la d e lo s líd eres a los que apoyaban y qu e aparecían como p rotectores d e la població n. Así, los favores y concesiones se con v irtieron e n el principal argum ento de la propaga nda política, por e ncima de los discursos ide ológicos. La relaci ón ent re las corporaciones municipales, tras la aprob ación de la Constitución, y un a élite política local, queda de manifiesto en ‘La élite política grancanari a (1979 -1995)’ 45 que, a demás de analizar l a realidad política lo cal, inclu y e encuesta s a los prin cipales actores, y conclu y e co n la e x istencia de una minoría social que detenta el poder local y d onde sus miem bros co mparten caracter ísticas y rasgos c omunes que les diferencian d el resto de la socieda d. g) La ciudad de Málaga. En la tesis objeto de este trabajo se anal iza la gestión del Ayuntamiento de Málaga c omo el emento conte x tual ante cada una de la s camp aña electorales, y en es a cuesti ón e xiste un interes ante trabajo titulado ‘ La Hacienda Municipal de Málaga 198 0-1999’ 46 , que emp ezó siendo un análisis de la g estión pública del c onsistorio y ter minó focal izando l as cuestiones financieras, el desarroll o de las políticas urba nísticas, la organización municipal, y las liquidacion es p resupuestarias. En el capítulo introductorio de la prese nte in v estigació n se incluye un repaso de la historia y evolución del consi storio malacit ano, y para ello es imprescindible em pezar por ‘El Co ncejo de Málaga a fines de la e dad Media (14 87-1494)’ 47 y ‘La conf iguración político -administ rativa del Concejo de Málaga’. Regidores, jur ados y clases urbanas (1 495-1516)’ 48 . El primero de ello s, analiza los meca nismos de pod er dentro del Concej o, el desarrollo de la hacien da municipal, la capacidad juris diccion al, la formación d e la oliga rquía municipal, y el cuadro material de la ciudad en 44 CANO GARCÍA, JA. ( 2004). Poder, p ol ítica y part i do s en V allad olid durant e la Restauración. Dirección: CARA SA SOTO, P. Uni v ersidad de Valladolid. 45 SÁNCHEZ HERRERA, F co. J . (1999). La é li te po líti ca gr ancanaria (19 79-1995). Tesis. Dirección: HE RNANDEZ BRAVO DE LAGUNA, J. 46 EST E BAN CABRERA, M. (20 02). L a hacienda municipal de Málaga 19 80 -1999. T esis. Dirección: S A NCH E Z MAL DONADO, J. 47 RUIZ PO V EDANO JM. (1 985). El Conce j o de Málaga a fines de la Edad Me dia (1487- 1494). Tes i s. 48 CRUC ES BLAN CO, E. (1988). L a configurac i ón político-admi ni strat i va del Concej o de Málaga. Regid ores, jurados y c l ases urba na s (149 5-1516). Tesis. 33 el momento de su co nquista. El segundo, además de anal izar cuestiones propias del C oncejo, se abre al an álisis social de l a ciudad. La gestión del A yuntamiento de Málaga en el siglo XVII es abordad a en ‘La crisis municipal de Málaga en el sigl o XVII (159 0-171 4)’ 49 , que analiza la organización, fun ciones y p olíticas del Concejo, la pro yección del poder, la oligarquí a municipal y la quie bra de la haci enda municipal con la crisis financi era de 1689. El consistorio malagueño en el siglo XIX es aborda do en ‘El Ayuntamiento de Málaga d urante la époc a Moderada (18 44-1 854)’ 50 , que repasa los protagonistas del funciona miento m unicipal y l a legisla ción vigente, las eleccio nes locales cel ebrada s y la gestión desarr ollada. El poder local en l a ciudad de Málag a desde que entra n las tropas franquistas en febrero de 1937 es o bjeto de investigaci ón en ‘La implantación del nue v o Estado en Málag a 1937 -1939’ 51 , que describe l a organización y e volución del po der local, además d e la repres ión política y mil itar, la f ormación de la F alange, y la política de las i nstituciones religiosas. La política local e n los primer os año s de la dictadura es es tudiada en ‘Consolidación y evolución del franq uismo en Mála ga 1 943-1959’ 52 , que señala que las elecc iones sirvieron para dotarse de u n personal político gris y ho mogéneo, en el que tenían cabida falangistas , católicos, tradicionalista s y monárquicos, siempr e que fueran leale s al Jefe del Estado, y que el A y unt amiento f ue escenario d e la s rivalidad es entre las distintas facci ones. La Transición de la dictadur a a la democracia en Málaga es el pilar de la tesis ‘Fr anquismo y Tra nsición e n Málag a 1962 -1979’ 53 , que a naliza el entramado de organ izaciones políticas y sociales durante el periodo . El estudio históri co repasa el papel d e la Ig lesia, los políticos de l Régimen, los sindicatos oficiales y cla ndestinos, los e mpresarios y sus 49 QUINTANA T ORET, Fco. (1986 ). La crisis municipal de Málag a en el siglo X V II (1590 -1 71 4). Tes i s. 50 P AV ON MARIBLA NCA, F. (2000). El Ayuntam i ento de Málaga durante la Déc ada Moderada (1844-1854). T esis. Dirección: Garc ía Montoro, C. 51 BARRANQU ERO TEXEIR A, E. (1992). La implantaci ón de l nuev o Estado en Mál aga, 1 937- 1939. T esi s. Direcc i ón: N ADAL SANCH EZ, A. 52 CERÓN TORREBLANC A. CM. Consolidació n y evol ución del franquismo en Málaga: 1943 - 1959. T esi s. Dirección : BARRANQUERO T EXEIRA, E. Universidad de Málaga. 53 GARCÍ A RUIZ, CR. (2000). Franqu ismo y Tr ansición en Málaga , 1962 -1979. T esis. Dirección: NA DAL SANCHEZ, A. 34 organizacion es, y otras fuerzas sociale s, y conclu y e que , una vez establecida la demo cracia, s e produce l a desaparició n políti ca de l os principales ac tivistas de las mo v ilizacion es previas a 19 77. Un contrapunto inter esante sobre l a gest ión municipal e n una capital de provincia durant e la T ransición, con ca racterísticas similar es a la de Málaga, es el que ofrece ‘E l Ayuntamient o de Valla dolid en la Transición (1973-1987). Polític a y gest ión’ 54 . El trabajo comp ara la última corporación franquista con las primeras democráticas, y se ap roxima a la realidad políti ca, económica y de g estión de a mbas etapas. h) Normati v a legal. Sin lu gar a dudas, lo s procesos elect orales se enm arcan en un conte x to normativo y jurídico que, a tra v és de los medios de c omunicación, provoca una inf luencia indirecta en los c omportamientos p olíticos de los electores, según re vela el trabajo ‘Anális is estructur al de las elecciones de 1982 en la prens a nacional española’ 55 , que analiza el cont enido de una campañ a de elecciones gene rales y su entorno jur ídico. Por su parte, e l ámbito legal en el que se ubican diferentes e l ementos de las ca mpañas c omo: los partid os político s, las encuestas, la fi nanciación, la propagan da y lo s medi os de com unicación, es anali zado en ‘La campaña ele ctoral: aspectos jurídic o-cons titucionales’ 56 . Por último, en materia jurídica, el trabajo ‘La financiaci ón de las elecciones. Pres upuestos para su regula ción jurídica y características d el sistema español de financia ción d e las campaña s elect orales (1977/1995)’ 57 , desta ca entre sus conc lusiones la imposib ilidad de determinar libr emente la actuació n de los gastos electorales. 54 ENCINAS RODRIG UEZ, D. (2008). E l Ay un tami en to de Valladolid e n la Tran sición (1 97 3 - 1987). Política y gestión. T esis. Direcc i ón: PALOM A RES IB AÑEZ, JMª. ( Di r ector), MAZA ZORRILLA, E. (C odirector). 55 ALVAREZ GARCIA BERN A RDO, A. (1987). Análisis es tructural de las el eccione s de 1982 en la prensa nac i onal es pañola. T esis. 56 S OLER SANCHEZ, M. (1998 ). La campaña electoral: asp ectos jurídico -con stituci ona les. Tes i s. Dirección: AGUILO LUCIA, L. 57 P AJ A RES MONTOLIO EJ. (1996). La financiación de l as elecciones. Presupue stos para su regulación jurí di ca y cara cterísticas del sistema español de financi ación de las campañas electorales (1977/ 1995). T esis. Dirección: AGUIA R DE LUQUE, L. 35 1. ANTECEDENT ES HISTÓRICOS 1.1. El prime r jefe de la ciudad. “La ciudad de Málaga fue en su origen un poblado bástulo y sucesivament e fact oría fenicia, empori o cartaginé s, m unicipio al que Domiciano concedió una Le x propia y l uego visigoda y bizantina y puerto del Islam bajo la dominaci ón musulmana, entre el Mediter ráneo y el Atlántico, entre E uropa y África. Los Reyes Católicos la con quistaron en agosto de 1487, y por sus orde nanzas de 27 de mayo de 148 9 instituyeron su Ayuntamien to, que celebró el primer cabildo en 26 de junio de dich o año”. El párrafo inicial correspond e a la lápida que es tá c olocada e n la fachad a del A y untamiento de Málaga, reda ctada por Rafael Bej arano Pérez, que fuera archivero municipal, con la q ue dur ante l a resta uración democrática española se s ustituyó una le yenda de la propag anda franquis ta, y que es una de las más co nocidas cartas de presenta ción de la ci udad y su gobierno. La existenci a de asentamien tos huma nos en las tierras de lo que h oy es Málaga está fecha da, según diferentes descubr imientos arqueológi cos, en la prehistoria. Si bien los a utores má s reconocidos en el estudio del pasado malag ueño revelan que la org anización de la ciu dad no se produce hast a la llegada de los fe nicios. Enrique del Pino 58 afirma que no puede de scartar una incipi ente acti v idad comercial y de intercambio a lo lar go de los siglo s X y IX a. d e C., si bien es entre el VIII y VII a. de C. cuand o co nstata un efec tivo as entamiento en torno al Cerro del Villar y concreta en el per iodo entre los años 600 y 550 a. de C. l a fundación de Malak a, al este del Guadal medina. Por su parte, P edro Rodríguez Oliva 59 , tras el análisis de los yacimient os arqueológico s, s eñala que la vida urb ana en Malaka com enzó en la primera mitad de l siglo VI a. de C. y que es a partir de esa fecha cuando pasa a ser una gran ciudad de l a costa, de forma ini nterrumpida hasta hoy. Los prime ros regid ores han mereci do la atención de m uy di v ersos autores; si bi en cada teoría ha sido r ebatida por otro e incluso toma da a sorna. Entre ellas, el texto del poeta jo nio Pisítrato que se ñala que la 58 DEL PINO, E. (2 008). Historia Ge neral de Málaga. Málaga. Ed. A lmuzara S.L. 59 RODRÍG UEZ OLIVA, P. ( 2007). Málaga e n la a n tigüedad. Málaga. Ed. Prensa Malagueña- Diario SUR. 36 ciudad fue f undada por el f enicio Málago, o la de Juan Serrano de Vargas que señala que fue creada por el patriarca Salé, hijo de Arphaxad, cuando v ino a Españ a con su tío Tubal. El historiador Luis García de Valdeavellano señala que el gobierno de las colonias fenicias er a aristo crático y disponía de d os asa mbleas: un senado co mpuesto por lo s el ementos más ricos y poder osos de la población, y una asam blea popul ar inte grada por pequeños comerciantes, artesanos y el prolet ariado de la ci udad. Las colonias depen dían dir ectamente de la metr ópoli, que nombra ba a los magistrad os, movilizab a a la s tropas y cob raba como tributo un décimo de los ingresos locales, pa ra dedicarlo al culto de M elqart. Los magis trados su premos, elegid os anualme nte, era d os ‘suffetes’ o jueces con atrib uciones polític as y j udiciales, y al fr ente de la administració n fina nciera hab ía un funcion ario llama do ‘sofer’ o ‘quaestor’, po r el historiador roman o Tito Livio. Hoy por hoy, poner un nombre al prim er regidor entra más e n el terr eno de la fantas ía que en el de la historia, p ero es evidente qu e los fenicios son respons ables de que la colonia pase a ciudad, los que in corporan la figura del alcal de, u na organ ización ad ministrativa, i mplantan la moneda y los banquer os, y c onstruyen las primer as calles alineadas . La joven ciudad se p uebla con gentes de las tierras cerc anas, y la forma de vida se basa en la agricultura , ganadería, comerci o portuario, pesquerías y salazo nes. Los griegos arriban e n torno al siglo VI a. de C. y los carta gineses un siglo des pués con sus le y es, con un sistema de gobierno con tinte d emocrático y con un a ingente acti vidad comerci al a través del pu erto, según revela C hic García 60 . 60 CHIC GARCÍA, G. (2001). Comerci o y c om erci an tes en la Málaga rep ublicana y alto imperi al . Málaga. P ubl i cado en ‘Comerc io y com erciantes en la Historia A ntigua de Málag a (siglo VIII a.C - año 711 d.C). U niversidad de S evilla. 37 1.2 Las prim eras elecciones. Los romanos se abr en paso en la ciudad de Málaga en torno al a ño 200 a. de C., lo hacen de forma pacífica, mediante pactos co mo en todo el sur peninsular, y pr onto la dota n del estat uto de ciudad federada. En esta época, el Municipiu m Malacitanum e s l ugar d e tr ánsito de ntro de la Vía Hercúlea, lo q ue ayuda a su dina mización econó mica y cultural. El sistema mu nicipal romano arr anca en la península mediante la fórmula de asamblea popular, que si bien presenta alguno s avances democráticos dista de poder lla marse así por cuanto sir v e a u na sociedad esclavista. Ll ega a d otarse del a y untamiento -ordo- para el gobierno d e los municipios. En la ciu dad de Málaga, el Sen ado m unicipal est á pr esidido p or dos duumviros, encarga dos de d ecir el derecho, y por quattuorviros, elegidos todos ellos por la a samblea popul ar. Jun to a ellos, h ay una especie de Senado local llamado Curi a, formad o por decuriones con una determinada fortu na, a los q ue c ompeten asuntos judicia les, administrati v os, civiles y políticos, en el que ha y edil es responsabl es de la policía urbana y c uestores que recaud an los impuestos. Entre los decurio nes los hay con ma yores privilegios por co ntar con la ciudadanía rom ana y por ello pueden as pirar a los cargos p úblicos, son electo res y ele gibles, constitu yen f amilia, gozan de propi edad, pueden heredar y ceder herencia, no son castigados a azo tes, ni son condenados a muerte. Hacia la mitad del siglo I de la nue va Era, toda la Hispania logra la latinidad. Málaga se convierte en mun icipio y V espasiano la dota en el año 7 4 de la Lex Fl avia Municipalis Malacitana 61 , que entra en vigor con Domiciano en el último tramo del siglo, y en la que fi guran cuestiones de funcionamien to de la ciudad y de elección de sus autori dades. El hallazgo de parte de las cinco planc has de bronce de la l ey, que se produjo en 1851 en la zona d e El Eji do d e la capit al, per mite conocer las fórmulas para la designaci ón de los candidato s; la celebración de las elecciones; so bre el distrito en que votan los a v ecin dados; las características de lo s elegible s; las votaciones; so bre cóm o proceder en caso de empate ; del sorteo de los distrit os y de quiene s se an elegidos por igual n úmero de ellos; sobr e la proh ibición de que se ob struyan las elecciones; del juramento a que han d e somete rse los electos por l a 61 Lex Flavia Malacitana. In troducción, versión y notas de Rafael Leó n y Alfon so Canales. (1979). Málag a. A y untam iento de Málaga. 38 mayoría de los distr itos; sobre la cau ción que ha n de pre star los que aspiren al du unvirato o a l a cues tura, en rela ción con los bienes municipales; y sobre la elección d e patrono. Las referencias el ectorales están a compañadas por normas de funcionamien to de la ciudad, especial mente vinculada s a aspectos económicos. Ab ordan cuestiones relac ionadas con los arri endos, la s fianzas, l a imposi ción de multas, los fondos p úblicos mu nicipales, la rendición de cuentas y la des ignación de l os censores. La legisla ción malag ueña obser v a dos tipos de comi tia, las elecciones ordinarias para d esignar n uevos du umviros, e diles y cu estores ( dos plazas por magistr atura) y las e xtraordinarias p ara sustituir magistra dos que cesen p or cualquier cau sa antes de finalizar s u mandato anual. En el momento de celebrarse las votacio nes, el du umvir de ma y or edad, o en su defect o su colega, con v oca por un solo ll amamiento al pueblo . Si éste presenta tantos candida tos voluntarios como puest os vacant es, s e procede a la elección. Si falta n al gunos, el duumivir los designa a la fuerza, los c andidatos forzados pueden d elegar en otros y los delegad os pueden volver a d elegar hasta qu e alguno acepta . Tanto voluntarios como forzosos se someten al sufra gio po pular. Los electores se a grupan por c urias, sim ilares a los di stritos electora les, el magistr ado nombr a tres escrutadores por curia para e ncargarse de las urnas, y cada candi dato pued e nombr ar a un elector como inter v entor. Por su parte, el duumivir sort ea la curia donde debe n votar los ciudadanos r omanos y latinos, a v ecinda dos en Málaga. A la hora del sufragi o, los votantes marc an con un punzón al elegido de entre los qu e aparecen en unas tablillas ungidas en cera, y a continuación se publican lo s res ultados, siendo los elegido s homb res libres, sin nota ant erior de esclavos. Los du umviros debe n tener más de 25 a ños de eda d y n o son reelegibles hasta que hayan pasado cin co añ os del cese en el carg o. P or su parte, los ediles y c uestores también supera n l os 25 años, su elección es anual y junto a cada titul ar se elige a un suplente. La mayoría de votos decide la elección, en los casos de empate se elige al qu e esté c asado o te nga más hijos , y la s hijas c asadas dif untas cuentan como un hijo. En caso de que se mantenga el empate , se de cide por suerte. Antes d e ser procla mados, los nom brados jur an por Júpiter, por los emp eradores di v inizad os y por el Genio del re inante, que desempeñar án b ien y cum plidamente su cargo . Ad emás, dan fianzas o aseguran co n hipotecas su g estión administrati v a. 39 La procl amación en el año 212 del ed icto de C aracalla 62 supone l a extensión d e la ciudadanía romana a todos los habitante s libres de Hispania y otros te rritorios, con la e x cep ción de los que h abían opu esto resistencia a l a invasión rom ana. La nueva norma tiene unos efec tos polí ticos de ma y or cent ralización y debilitación de las asamblea s municipales, qu e ven pasar sus atribuciones a las curias, cuyos m iembros constitu y en una especie de aristocracia municip al, denominad a hon estiores, frente al r esto de los plebeyos. La a mpliación del poder d e la curia municipal deriva, con el paso del tiempo, e n la a nulación d e l as facultade s ele ctivas de los ciudadanos y la configuración de un poder oligárquico. La prosperid ad de la urbe s e hace e vidente. Se incre menta el movimiento del puert o y desde Málaga s alen para Roma no sólo mi nerales, sin o también cerám icas, almendr as, vino, aceite y pescado prep arado con una salsa de nominada “ga ro” (ga rum), producto mu y ap reciado en Roma 63 . Delante de las inst alaciones portuarias fenici as y carta ginesas, los romano s constru y e n una muralla de defensa a lo largo de la costa, dejando un pasadi zo entre e sa mu ralla y e l muro divisorio, que sir v iera para comunic arse entre sí a las do s mitades . 62 TORRENT , A. (2012 ) La Consti tuti o A nton i nian a: r eflexiones sobre el papiro Gi essen 40. Ed. Ed isofer. 63 Historia del P uerto . Puerto de Málaga. Ministerio de Fom ento. Gobierno de Espa ña. 40 1.3 Málaga, c apital de Span ia. La denominada pa x romana lle ga a su fin en la ciudad a par tir del año 410. Cuando el Imperio se viene abajo, desapa rece l a pro vincia com o unidad administrativa, y se produce u na hegem onía del medio rural sobre el urbano. El poder municipa l malagueño qu eda en manos de la clase mercantil, y no de la aristocraci a terrateniente d e o rigen sen atorial, como en otra s grandes ciu dades 64 . La ciudad se convierte, e n e ste si glo V, e n e l principal punto e n el mediodía peninsula r para la entr ada y distribuci ón de product os procedentes del Mediterráneo; si bien la aus encia de un poder fuerte es a provechada par a la ll egada d e tribus d e vándalos silingos que dan inicio a una etap a de decadencia. La victoria de l os visigodos de W alía conll eva la aparic ión de l a figura del rey como juez supremo, jefe d el ejércit o, legislador, encar gado de l a guerra y de la paz, y gobernante con la ayuda del Officium Palatinum, en el que interviene el Aula Regia y los Co ncilios de T oledo, que colaboran en tareas legi slativas y asunt os de gobierno. En cuanto a la ad ministración territ orial y militar, est á en m anos de los duces pro vinciales ( delegados del re y ), l os comites c ivitates (jueces de las ciuda des) y los gardingos (jefes militares). El gobierno de l a ciudad de Málaga que da bajo los visigodos; si bien las l uchas entre los difere ntes reyes permite n a los bizantinos ha cerse con el p oder a partir del año 552. El ejército enviado por el emperador bizantino Ju stiniano, en apo y o de Atanagildo y en co ntra de Agil a, estab lece una d emarcación entre la desembocad ura del Guadalete y Cartagena, cu y a ca pital se sitúa en Malaea. La ciud ad p asa a ser el a uténtico cuartel d e a provisionamiento para la c onquista d e Spania y así las necesidades de las tropas y la construcción de elementos defe nsivos vuel v en a dinamizar la urbe. Los diversos inten tos de la mon arquía visigoda por recup erar la ciu dad culminan en el rei nado de Si sebuto, que entre los años 613 y 615 recupera definiti vamente el te rritorio y l o integra en el rein o hispano - visigodo. Di v ersas menciones concil iares ofrecen tes timonio de la asistencia de obispo s de Mála ga a los c oncilios visigodos, como prueba de la pujanza de una Igl esia cada vez más pode rosa en las tierr as malagueñas. 64 Comercio y comerciantes en la Málaga biza ntina. Taller de Investigaciones Arqueológicas del II Congreso d e Historia Antigua de M álaga. 47 políticas, gubernati vas y adminis trativas, por c uanto con voca y preside las reuniones del c oncejo y lle v a a cabo l a ejecución de los ac uerdos. La elección del corr egidor l a realizan lo s vecinos de difer entes modos, entre ellos la insacu lación; per o en cual quier caso el no mbramiento es sancionado por el monarca. El oficio es vitalicio y se p uede c onseguir por merced real, c ompra, renunciación, o c esión. Cuando un nue v o corr egidor es rec ibido en el a y untami ento, su primer a actuación es d esignar a sus ofic iales, el alcalde m ayor y el menor, el alguacil ma yor, e l al guacil de la ciu dad y dos alguaciles del campo. Las actas capitu lares dan cuenta de l as funcione s y actuaciones de sarrolladas por los corregi dores. La importa ncia estrat égica y polític a de Málaga para la Corona influye en que sean no mbrados corregidores y gobernadore s miembros de la nobleza y m ilitares de gr aduación, que se a poya n en los alcaldes mayores para los temas jurídicos. El peri odo habitu al de su mandato es de dos años, aunque prorrogab le, y la misió n fun damental que tien en enco mendada es la de acercar el municipio al po der Real, apli cando las i nstrucciones d e la C orona en el territorio que ti ene n encomendad o. Entre las competenc ias judiciales, ha y que señalar qu e son tanto en lo civil como en lo penal, actuando c omo juez de primera instancia y e n algunos casos co mo juez de apelación de residencia y de comisión. En cuanto a s us facultades económ icas, están las relati v as al fis co, el control en los abast ecimientos y pr ecios, la int erv enci ón en la a dministración económica m unicipal y la delegaci ón de las rentas reales. El historiador Gonz ález Alo nso e xplica que pueden ser le trados, o bien militares de capa y espada, de esta do noble y profesión militar, aunque sin ma ndo de tropa. Le co rresponde presidir y dirigir el c oncejo y en la mayoría de los casos nombra al alcalde o alcald es mayo res, que le sustituyen en s us a usencias, y que ejercen de t enientes de correg idor, así como a los regidore s, algua ciles, ministros, es cribano ma y or, escribanos m enores y otros acrece ntados. Los corregidores h abitualmente suma n a su labor prin cipal otras responsabilid ades, como l as d e ju ez, g obernador, capitán a guerra, o superintende nte de l a guer ra y fortificaci ones. En tiemp os de los Re y es Católicos tien en u n salario y gas tos d e manu tención, y en caso de precisar una sustituc ión es realiz ada interinamente por el alcal de mayor, hasta su reinc orporación o hasta l a nueva desig nación Rea l. 48 La escasa formación jurídica que sue len tener los corregidores les lleva, en ciudade s co mo Málaga, a apoyarse en alcaldes mayores par a la s competencias judiciales, civiles y penales, además de l os asun tos relacionados co n el gobierno eco nómico, po lítico y admin istrativo del municipio. La figur a del alcald e tiene su orig en en parale lo a la del corregidor y desde el primer m omento tiene la facu ltad de su stituirlo en caso de ausencia, enfer medad o vacante, ocupando la presidenc ia del cabildo municipal y d esempeñand o las demás tareas que el corre gidor tiene encomendad as. Por otro lado, están los reg idores que, a juicio d e Alfredo Gómez Martín en su obra sobre l os cargos m unicipales en Castilla, s on la pieza cla ve para el gobie rno del munici pio, y es p or ello por lo que la Corona considera importante controlar la forma de acceso al cargo, así como las cualidades d el personal encargad o de regentarl o. La estructura orgáni ca del concejo está dirigida a hacer efect iv o el poder de los regidores, que son quie nes en últ ima instancia y apoyados en su voto ma y oritario e n el plenario tom an las decisiones y ejercen las competencias de dir igir, v igil ar y ale ntar todas las actividad es que se ejecutan en el munic ipio. Y a sean sanitari as, edu cativas, de policía, pero sobre todo las económicas y fisc ales, como l a inter vención en l o referente a lo s abastos de la ciud ad. Los regidores so n los que dominan la p uesta en práctica de los acuerdos municipales y pa ra ello n ombran a los oficiales , qu e se en cargan de la labor a dministrativa. Además, en el c aso de que la sustitución del corregidor no pueda realizarla un alcalde may or, es el regidor decano el encargado d e hacerlo de manera i nterina. Ellos son también los respons ables de hacer informe s sobre las condiciones de la s p ersonas que pret enden ser nuevos regi dores e n la institución, y p or ta nto com pañeros de bancad a. Los nom bramientos pasan tamb ién por la Cám ara de Casti lla y cuentan con l a firma del propio monar ca. Los requisitos para acceder al car go dependen d e la entidad del municipio y de las normas general es; si bien es fre cuente que se exijan hidalguía y suficie ncia e conómica, p ero no trat os ni acti v idades comerciales relacionadas con los abastos públicos, ni pueden ser artesanos. Además , los aspir antes no pueden ten er par ientes p or consanguini dad o af inidad hasta el cu arto grado -cos a qu e en algunas ocasiones no se cumple-, de sempeñando oficios e n el ayuntam iento. 49 Los reg idores son elegidos por los vecinos por diversos sis temas, en tre ellos la insaculación, pero est a designación al azar, habitual cuando hay enfrentamient os entr e familias o rivales políticos , debe se r sancionada por un no mbramiento del monarca. Ade más, el acc eso a una reg iduría también tie ne s us atajos y existen mét odos como el de la compra o herencia en el caso de las regidurías perpetuas. En ellos, la monarq uía está obli gada a despachar el tí tulo al comprad or o here dero, y s ólo se pierde el carácter v italicio ante deli tos de herejía, lesa majestad y pecado nefando, o por pro pia renuncia. Por otro lado , están los jur ados que t ienen el debe r de conocer a los moradores de ca da uno d e los barrios y de sab er los qu e son de malas artes, par a tener i nformado a l concejo. Además, f orman la s listas de padrones d e vecinos con vistas a los reb atos y a las urgenc i as militares, y a su cargo está el n ombrar a los cuadrilleros necesar ios pa ra la vigilancia de l a ciudad. En re presentación d e los intereses de los vecinos existe también el cargo de pro curador sí ndico g eneral, que asiste a la s sesiones del ayuntamiento sin limitación algu na de su intervenci ón y teniendo asignados di v ersos r amos de policía y g obierno, así como defendie ndo los intereses de los regidores. En principio, se tra ta de un c argo ele ctivo, per o ha y vec es que es enajenado, r ecae en un r egidor o e s designado por el propio ayuntamiento . A partir de 1766, la creaci ón de los procuradores síndicos personeros en los a y untami entos, electos popularmente y con funciones similares a los del común, lleva a la extinción o fu sión del cargo en muchos munic ipios. Por otro lado, están las figuras d e los fieles ejec utores, que deben atender lo que se vende, p rincipalmente en los mantenimi entos, y tiene n a su cargo los p atrones de las pesa s y me didas co n las que los comerciantes tienen que trabajar en la ciudad. Ad emás, hay etapas de la historia de la ciudad en las que ha y un alf érez ma y or con voto de regidor, y u na autoridad que detenta el puest o de alcaid e de la fortaleza, q ue adquiere muc ha importancia en ti empos de guer ra. Junto a todos ellos, están lo s oficial es y ministros de la ciudad, que son elegidos per iódicamente, norm almente cada añ o por el propio ayuntamiento , no son miembros del cabildo y sal vo excepción no asisten a sus reuniones. Entre los más important es están e l alguacil, el escribano del ca bildo, los abogados consistor iales, el abogad o de pobres, el mayordomo de p ropios, el depositario, el contad or, los a lcaldes de hermandad o el maestro de cerem onias. 50 Finalmente, ref erir q ue e x isten una serie de oficios que so n pro v istos entre los propios re gidores, a tra v és de diferentes sistem as inclusive el de sorteo, son denominados comisione s de turn o, tie nen c arácter anual y es muy frecue nte que renueven y que compatibilicen varios oficios. En las v otacione s del cabildo particip an el corregidor y los regido res, per o los jurados tien en q ue cal lar, ver y oír t odo l o q ue ocurre e n la sesió n. Sólo c uando est iman que el acuer do ad optado no es en s ervicio d e la Corona y bien e n pro de la ciudad, pue den exponer su parecer y pedir al escribano el corres pondiente testimoni o y acudir con él ante quien procediera, bien ant e la Chancillería o en co ncejo, e incluso ante los Reyes. Cuando se nombra a algún regidor o jur ado como diputado del concejo para cualqui er misi ón, el nombra miento tiene q ue s er co nocido por los miembros del cabildo, recaer sobre alguno de los asistentes a la sesió n, y si el desti no encomend ado es fuer a de l a ciudad, n ormalmente Granada o la Corte, se le asigna una dieta que varía entre los 100 maravedíes p ara un regidor y los 5 0 para un jura do. Los diferente s carg os municipales deben reno v arse to dos lo s años, en torno a la festividad de San J uan, si bie n son habi tuales las prórro gas, especialment e en el caso d e los c orregidores. S i este último fallec e en activo, los demás regidores perma necen en sus cargos hasta que lleg a el nuevo mand atario. 51 1.7 El primer corregidor El primer capi tán, alcalde y corregid or de la ciud ad de Málag a es nombrado por los Reyes Católicos mediante una cédu la del 14 de octubre de 1487 y desde Cór doba, siendo Garcí Fern ández Manrique la primera a utoridad uniperson al de la ciudad, que además ostenta tanto los poderes ci v iles com o los militares. El mando del primer corregidor cristiano no es, sin embargo, visible para toda la po blación. Alí D ordux, cadí mayor de los mudéjare s y representant e de lo s come rciantes, mantiene su jurisdicc ión en los asuntos y c ausas criminales de ese sector de la población, seg ún r evela José Mª Ruiz Pov edano 68 . Muhammad Dordux, hijo d e Alí, decide con v ertirse al cristi anismo y es apadrinado p or los propios R eyes Católicos, a dopta el nombre de Fernando de M álaga y es premiado por s us padrin os con el p rimer título de regi dor perpetuo de la ciudad de Mála ga y con la e x ención de tribu tos, entre otras pr ebendas. Garcí Fernán dez Manrique había sido al ca lde de Córdob a pero, seg ún el historiador Juan Moreno d e Guerra 69 , no debió ser de mucho talento para organizar una ciud ad de gran tam año, y l as funciones pro pias de su cargo fu eron pasan do a repartidores, jueces de residenc ia y t enientes de alcalde. Los Reyes Catól icos, en fecha 27 de mayo de 1489 y desde Ja én, aprueban un articulado titulado ‘Orden anças para la go bernaçion y repartimiento’ d e la ciudad, y el 26 de junio de ese mis mo año se constituye y ce lebra el primer cabildo, que establec e un esquema de poder con 13 regido res, oc ho j urados y cuatro fieles par a qu e la rij an y gobiernen. Además, se asignan dos jur ados a cada una de las cuatro collaciones en las q ue se reparte la ciudad y s e determin a que los fieles sirvan sus ofici os de dos en dos, en cada semestre del año Los R eyes Catól icos, tras informes del corregidor, n ombran como primeros re gidores a Hurtado de Lu na, Sancho de Arro niz, Gutierre Gómez de Fuensalida, el comendador d e Haro, Pedro de Barr ionuevo, el alcaide de El B urgo, Diego García de Hinestros a, Dieg o Núñez, Alfon so 68 RUIZ POV E D A NO, JM. (1991). El Primer Gobiern o M unici pa l de Málaga (1489 -1495). Ed. Universidad de Gran ad a. 69 MO RE NO DE G UERRA, J . (1997). L os correg i dores de Málaga (1487 -1835). Ed. Ayuntamiento de Málaga. 52 de Peralta, el alcaide de Bonilla y Pe dro de Gumiel, merc ader originario de Burgos y a v ecind ado en la ciudad. En total, son 11 en l ugar de lo s 13 posib les y pred ominan los mili tares. Rafael Bejaran o P érez 70 señala que los otros d os pudi eron se r nombrados c on po sterioridad o se r ocu pados por los dos repartidor es: Mosquera y Alcaraz , ya que asistí an a él por otra s funci ones que se l es habían asign ado . Los jurados también son nombrados por l os monarcas, que d epositan su confianza en Cristóbal de Berlanga, Pedro de Covarrubi as, M artín de Peñalva, Diego del Castillo, Diego Cudiel, Pedr o de Uc eda, el maestre Andrés de P aredes (cirujano de lo s Reyes) y Garcí Dura zno. Además, se crea n 7 escribanías pública s, vitalicias y de nom bramie nto Real; un puesto de mayordomo para asuntos económicos, q ue recae en Juan d e Vill alobos; y otro de obrero mayor, que lo hace en Fernando de Arévalo, y que inicia lmente es de design ación Real y lu ego se cede su nombramient o al Concejo. El primer escribano o secretario muni cipal es Pedro Fe rnández de Madrid, que ya era escribano de cámar a de los Reyes, y q ue redacta el preámbulo de l primer “Libro d e acuerdos del Concejo” en el q ue después de las refer encias r eligiosas y d e decla rar la importa ncia d e su labor, incluye un relat o sobre la reco nquista de la ciudad y las gentes que habitan en Málaga. Por otro lado, las O rdenanzas R eales e x plican l os bi enes y rentas que son propios del concejo. Entre ellos, los derechos sobr e la saca del pescado, a lhóndiga, almotac enazgo, tien das, tenerí as, dehes as, diezmo de cal, teja y ladrillo , y rentas del peso de la ciudad. Son casi dos años lo s que pas an entre la toma de la ciudad d e Málaga y la constituci ón d el primer c abildo, moti vado p or la situ ación bélica de la conquista d e Gr anada. Sin embarg o, d entro de ese period o se toma n importantes dec isiones relacionada s con la ciudad, como la d e los Reyes Católicos de f ijar los límites del m unicipio: al est e por Véle z -Málaga, al norte por Ant equera, y al oeste po r Monda y Marbella. La primera reunión del Concej o de Málaga tiene lugar en la calle de los Abades, ho y lla mada Postigo de los Abades, está presi dida por el corregidor y alcaide Garcí F ernández Manrique y cuenta con l a asistencia de los dos re partidor es, seis de l os regidores y cinco de los ju rados. 70 BEJ ARANO P É REZ, R. ( 19 90). Creaci ón del cabildo municip al por los Reyes Católicos. Málaga. Ed. Autor -editor 22. Colec ción Ciu dad de Málaga. 53 En la toma de posesión, cada uno coloca su mano derech a en las del corregidor, y ant e lo s evangelios afirma que acepta y jura el cargo por Dios, Sant a María y por la señal de la Cruz, que us ará su oficio bien y lealmen te, sin engañ o ni colusión, y siem pre en servicio de Dios, de lo s Reyes y del pro y bien comú n de l os vecinos, y que guardará el secreto del cabildo. El primer cabil do mu nicipal tom a decisio nes que guard an relac ión con los aspectos económico s, los arrendami entos que habrán de cobrarse por l a tenencia de tien das, molinos y al hóndiga; se abordan cu estiones d e limpieza, de vecindarios y de pesas y medidas; así com o las normas de organización m unicipal y funcionami ento de las sesiones. T odas las cuestiones s on trasl adadas a la población por el pr egonero p úblico en l a plaza pri ncipal o de l as Cuatro Calles (ho y Plaza d e la C onstitución) y en la Puerta del Mar. Entre las decisiones que se toman, destaca la de colocar una imagen de la Virgen en la en trada de la c asa con sistorial, y que se celebren tres sesiones del cabi ldo a la semana y después d e la misa del alba. Al corregidor se le señala el sitio pr eferente y j unto a él los re gidores, y no muy lejos el e scribano mayor, mient ras que los jur ados están aparte. Antonio Garrido Moraga y María Pepa L ara 71 explican que el edificio de Postigo de los Ab ades, pese a haber sido adaptado, no reu nía buena s condiciones, por l o que mucho s cabildos se cele braban en las Atarazanas. A part ir de septiem bre de 148 9 lo hacen de form a continuada en la Casa Capitular; si bi en hubo sesi ones en la Iglesia Mayor, e n las Atarazanas, la Al cazaba, la casa del c omendador Haro, el monasterio d e la Trinidad, el Aren as y la casa de l a Audiencia. Tras la etapa de Ga rcí Fernández Manrique, el 6 de mayo de 1490 es nombrado desde Sevilla por una cédula d e lo s reyes Juan A lonso Serrano, que su ma a los cargo s de su p redecesor lo s de ref ormador de los repartimientos y justicia m ayor de la ciudad. El bachiller Serrano hace su entrada ofic ial en el Ayuntamien to, reunido en cabildo, el 31 de octubre de 1491 y permanece has ta juni o de 1496. Entre su s actuacion es más destac adas figura la amplia ción de la Pla za Mayor, donde se ubi ca la casa de cabi ldo a partir de 1492, e l arreglo de injusticias com etida s con an terioridad, y el estableci miento d e ordenanzas qu e guí an el funcionamient o de la ciudad en la s siguiente s décadas. 71 GARRIDO MORAGA, A. y LARA GA RCÍA, MªP. ( 20 12). Las Cas as Consistoriales de Málaga. Mála ga. Ed. Esirtu Gr ou p. 54 En 1495 se p one en marcha el d enominado Foro Nue vo, que está vigente hast a 1508 y que en el caso de Málaga conll eva la r ebaja a sei s de la cifra de regi dores, que ad quieren carácter vitalicio e incluso perpetuo, ya que pueden re nunciar en v ida y pasar el cargo a otro, y sól o en caso de qu e no haya una ren uncia o sea antes de 2 0 días de la muerte, qued a el puesto vacante y a libre dispos ición de la Corona. La composición d el cabildo varía a lo lar go de l os años, p ero en la s ala capitular estarán sie mpre pres entes el corregid or – y sus eq uivalentes - y los regidores; los jurados –aparece n y des aparecen en algu nos momentos-, en otra s ocasiones estará presente un perso nero o un procurador del común, o los titular es de algunos oficios que temporalment e pu dieron asistir (con voz pero sin voto) y cuya presencia provocó innu merables altercados, según relata Es ther Cruces Blanco 72 . 72 CRUCES BLANCO, E. (2011). Málaga Moderna: Siglos XVI, X VII y XVIII. Málaga . Ed. Universidad de Málaga . 55 1.8 El Ay u ntamiento del sig lo XVI El siglo de Or o está marcado en l a ciud ad por l a relación con el m ar a través p uerto, al convertirse en el más im portante empl azamiento para la defensa de l as plaz as espa ñolas en e l norte de Áfric a. A tr avés de los muelles, llega la prospe ridad, las epidemias que pro v ocan el despoblamie nto de la ciudad y los malhechores que se hace n pasar por marineros. El funcio namiento d el Ayunta miento de Málaga, en los primeros años del siglo, qued a puest o en e v idenci a co n diferentes cé dulas reales . En un a de ell as, con fech a 2 de julio de 1501, se dispo ne que s e reparen y reedifiquen de n uevo los portales de la Plaza M ayor, estando el Concejo bajo el ma ndato d el corregidor Ju an Gaitán, que in v ie rte 19.343 maravedíes e n las obras. En 1506 hay otra cédula en la que la rein a prohíbe al corregidor nombrar para lo s dif erentes cargos a pe rsonas que se an p arientes suyos, ni vecinos de la c iudad. Es ta mbién a través d e una cédula c omo conocemos que el Concejo mal agueño se opone a que lo s moriscos tengan voz y mand o en el gobier no d e la ciudad, co ntraviniendo las normas de la Corona. El Cabildo está presidido siempre por el corregidor y su lugar teniente, se reúne los lunes, miércoles y viernes en las C asas d el Concejo o Ayuntamiento , aunque a veces lo h ace e n la Iglesia Mayor, e n la casa del corregidor o en los domicilios d e algunos regidore s. E n ocasiones, se celebran sesiones ex traordinarias que requ ieren de citaciones personalizad as. El salario de un regi dor en el año 1509 e s de 2.00 0 mara v edíes anuales, procedentes de las a rcas municipale s, y e ntre sus o bligaciones está la de asistir al me nos a 33 sesiones a l año; per o existe un elevado absentismo. El lugar de ubicación de cada regidor o jurado depende de la importan cia del mismo, lo que provoca más de u na pelea a l o largo de los años. Los caball eros regi dores son la élite social de la ciuda d, los nobles pueden particip ar en asuntos políti cos y los burgueses de fender sus intereses. Por su p arte, los jurado s eran miembr os de la oli garquía, en ocasiones familiar es de l os regidor es, y se cen tran en l a def ensa de lo s intereses de los v eci nos. Los regidores y los jurados e n el mal llamado ‘Fuero Viejo’, que en realidad era una ord enanza, reciben sus nombramient os con una simple concesión Real de carácter te mporal, que luego hicieron tra nsmisible ‘a d personam’ y finalm ente de v ienen en car gos hereditarios , constitu y endo 56 un red ucido grupo de pod er que se aut odenominaba ‘La Ciu dad’, según Siro Villas T inoco. Entre las principale s medidas que ado ptan los cabil dos están las de construcción de una gran Catedral, la rec uperación de infraest ructuras, l a urbanización d e las calles, la creación d e espacios para c ada uno de los oficios, deci dir los ef ectivos que se en v ían a las guerras, e stablecer las limitaciones para mo ros y m oriscos, debatir sobre las actividades relacionadas con el puerto, e stablecer m edidas c ontra la ocupación d e la vía pública , e incluso hay un a ocasión en la que se debate la venta de las propias Casa s Capitulares. La construcc ión de muros de e ncauce d el río Guadalme dina es otra d e las preocupacio nes y decisiones reiterativas de los gobernantes municipales. Sin embargo, no pueden contener las riadas que se producen, e n alg unos ca sos p rovocan males mayores, y no son suficientes par a evitar que la ciudad qu ede en 1561 aislada del interior y tenga que s er abastecida por mar. La seg uridad ciud adana e s otra cuestión recurrente en las reuniones municipales, en las que se aborda la necesidad de tener bien protegi das las puertas de entrada, y se den uncia e l elevado número de malhechores, mori scos con armas esco ndidas y m endigos q ue ha y p or las calles. Junto a ello, también ha y deci siones orgánica s como las que se apr ueban para e v itar que los regido res sirvan a un señor y n o al pueblo, o las referentes al ho rario que deben cum plir. El listado de los pri meros corregidores de la ciudad, elabor ado por Juan Moreno de Guerra, r evela que unos s on nobles, otros están vinculados a la Corona, l os ha y que pertenece n a órd enes militares, milit ares destacados, algunos italiano s, otro que sucede e n el p uesto a su propio hermano, otros con experie ncia co mo co rregidor e n otro mun icipio, ha y casos de los que dirigen la ciu dad en d os periodos diferente s, mientra s que de otros apenas se tienen nociones de sus orígenes y mér it os, y sólo contamos con las actas de Cabild o y los títulos de nombramientos. En más d e una o casión, los c orregidores proc esan judicialm ente a sus antecesores por las acciones o inac ciones durante sus mandat os, sustituyen a los alcal des m ayores antes de pl azo, sufren enfre ntamientos con los regi dores, ti enen que gobe rnar con personas q ue n o son de su confianza, se enfrentan a la a utoridad nacional, e incluso re nuncian al cargo ante la falta de apoyos. La adap tación del Concejo d e Málaga a l os intereses de la Corona n o es siempre sencilla, y en el año 1516 la ciudad se levanta en armas y proclama la República. Es un hecho destacable por su singul aridad, pero 63 El cargo de diput ado del comú n es de elecció n popul ar indirecta y con carácter anual, si bien a pa rtir de 1770 se hace po r bienios. Los diputados tien en voto, entrada y a siento en el ayuntamiento después de los regidores, para i ntervenir en lo c oncerniente a los abast os, el co ntrol de los mercados públicos, la poli cía urban a y el alistamiento de quintas, y participan en la administración de depósitos y en las Juntas de Policía. Por su parte, el procurador síndico personero es ta mbién de elección anual indi recta por el pueblo, si bien en los munic ipios en los que hay dos termina siendo bianual. El personero tiene asiento en el plenario, después del procura dor síndico perpetuo, e interviene en tod os los a ctos que celebra el gobierno local y , aunque tiene voz, no tiene voto. Entre sus ocupaci ones es tá n la s de instar actuaci ones que redunde n en el beneficio gen eral, hacer propuest as, y form ular recl amaciones en casos de que se pe rjudique al comú n d e los vecinos. Al co ntrario del síndico, no tiene libertad para abordar cualquier cuestión qu e le parezca contraria a los intereses mayoritari os. Las normas por l as que se rigen las elecciones par ten d e una Real Instrucción d el C onsejo de Cas tilla con f echa 26 de ju nio d e 1766. En ella, s e e stablece que p ueden votar t odos l os vecinos s eculares y contribuyente s, deja ndo a un marge n a los eclesiásticos. Los v ecinos de cada parroqu ia o barrio eligen a u n determinado núme ro de comisario s. Una vez realiz ada la nominación , los comisarios se reúnen en el ayuntamiento y e jecutan la elección de los perso neros y di put ados del común, que no pu eden estar r elacionados con el a y untamiento ni directamente ni en cuarto grado de parentesc o, y pueden ser tanto nobles como vulgo. Al día siguiente, jura n el cargo y toman posesión del mismo. Los regidore s del Cabildo mala gueño d eben ser n obles, y a finales de siglo el síndico elec to es caballero d el hábito de Santiago, por lo que exige p oder asistir al Cabildo con uniforme y con esp ada, s egún relata Siro Vi llas Tinoc o en su obra sobre Málaga en los tiempos de la Revolución Frances a. Ad emás, se pon en diferentes trabas a la elecció n de comerciant es y extranjeros. El objeti v o de Ca mpomanes de contrarr estar el pod er de lo s regid ores provoca que las me didas no sean bien acogid as por los qu e hasta ese momento tienen la llave para decidir q uién forma part e o no del gobierno local, y que ademá s son contrarios a la incorpor ación del principio d e representació n popular y a dar al puebl o llano la posibili dad de acceder, por primera vez, a los puestos de gobierno munici pal. 64 La oposición de los regidores y la corru pción en la v ida pública pro v ocan que las nu evas figur as municipales se an poco o nada e fectivas, aunque se mantienen en v ig or hasta el final de Antiguo Régimen. Por otro lado, durant e el reinado d e Carl os III cobra fort aleza la id ea d e que los cargos civiles deb en ser ejercidos por civiles - letrados preferenteme nte- y no por militar es, ya que pro v ocan el des contento de la población. Sin e mbargo, en l a ciuda d los corregidores si guen siendo altos m andos militares y a finales del XVII I se da el primer caso del gobierno p or p arte de un mari no, al ti empo que el go bierno militar se separa del político y el c orregidor se s ubordina militarme nte al capitá n general de la costa del reino de Gr anada. Los mandatos d e los corregid ores qu e están estableci dos en un trienio son ele v ados a p eriodos de cinco o seis años, e incl uso se les permite seguir en el puesto después del sexenio, hasta qu e se incorpore su sucesor y est ando l a última palabra so bre la d uración en manos del monarca. Lo s alc aldes m ayores, pa ralelamente, ven amp liados sus periodos de permanencia en el c argo. Si bien se amplían los mandatos para p ermitir que puedan llevar a cabo actuaciones de mayor en v ergadur a, en la ci udad hay algunos corregidores q ue pasan lar gas te mporadas fuera, otr os q ue ape nas presiden los ca bildos e in cluso uno que compatibiliza su c argo en Málaga con el de em bajador en Rusia. 65 1.11 El Ay u ntamiento del si glo XIX. Málaga entra en el si glo XIX afectada p or la Real Orden del 22 de en ero de 1801, que la erige en provincia marítima independi ente de Granad a, y lo hace sufriendo la s gra v es consecue ncias de la dura epidemia que provoca 1 1.503 fal lecidos, entre ellos el corregidor p olítico -militar Fernando Ga ver y Niño de Guevara. El clima pol ítico y social de los primero s años combina m omentos en lo s que las autorid ades locales acceden al c argo por aclamación popular en la Pla za Ma y or, y p or tanto no es verificable el poder real q ue tienen, y otros momentos en los que se trata de nombra mientos directos del Gobiern o cen tral. La revolución arranca en la ci udad a parti r de mayo de 1808 y conllev a la imposición de gober nadores, prefectos y otras autoridades, h asta qu e se restablece el gobier no ab soluto. E s ta mbién en estos mo mentos, añ o 1809, e n los que M álaga es decl arada ca pital del departament o territorial denominado El Salado. El 5 de febrero de 1810 las tro pas fra ncesas entran en la ciudad y lo hacen cargadas de afán de venganza tras las pérdidas human as sufrid as en sus fil as en batal las con h uestes mal agueñas. A p artir de entonc es, los saqueos, l os expolios y los incendi os se suceden y las autoridades legítimas son reemp lazadas p or un gobe rnador, el bar ón de Marasín, y por los de nominados colab oracionistas, q ue permanecen hasta el veran o de 1812. En ese peri odo en el que la ciudad está bajo dom inio napo leónico, las Cortes de Cádiz aprueban un decreto con fecha 6 de agos to de 1811 que incorpo ra a la n ación todos los señoríos jurisdiccionales de cualquie r clase y condició n, lo que en efecto esti pula el cese de sus corregid ores, alcaldes mayores y demás em pleados, a excepción de los a yuntamientos y alcaldes ord inarios, que perman ecen hasta final del año. La Cons titución de 1 812 75 establece que para el gobiern o interi or de lo s pueblos habrá ayuntamientos compue stos del al calde o alcaldes, regidores y el pr ocurador síndico, y presi didos por el jef e político do nde lo hubiere o en su def ecto por el alcalde, o el primer nombra do entre estos si hubiere do s. Igualmente, estable ce que las leyes determinará n el número de in dividuos d e cad a clase que h an de c omponer los a y unta mientos con 75 VARIOS. (2008). C onstitución Política de la M onarqu ía española de 1812. Título S exto. Cap . 1. Ed. Lex No v a. 66 respecto a su vecindario; y que los alc aldes, regid ores y procurad ores síndicos se nombrar án por elección en los pueblos, ces ando lo regidores y demás que sir v an oficios perpetuos e n los ayun tamientos. La for ma de el ección que establec e la Carta Magna es que todos los años en e l mes de diciembr e se reú nan los ciuda danos p ara elegir a pluralidad de votos, con pr oporción a su vecindario, determin ado número de elector es que r esidan en el mi smo p ueblo y estén en el ejercicio de los derechos ciuda danos. Por su parte, los electores nombran en el mismo mes a plurali dad absoluta de votos al alc alde, o alcald es, re gidores y pro curadores o procuradores síndicos, para que entren a ejercer sus cargos a p rimeros de enero del siguie nte año. Los alcaldes se m udan tod os lo s años , los regidores por mit ad de año, y lo mismo los procuradores síndicos donde haya dos, salvo qu e haya sólo un o que cambia anual mente. La Const itución cont empla que el que hu biera ejer cido cualqu ier cargo no puede volver a ser elegido para ningun o de e llos, sin q ue pasen por lo menos dos años y donde el vecindario lo permita. En cualq uier caso, los miembros de l as co rporaciones deben ser mayores d e 25 años, c on cinco al menos d e vecinda d y reside ncia en la l ocalidad, y no ser empleados públicos nombr ados por el re y , sal v o en el caso de los militares. Los a yuntamientos deben desempeñ ar todas sus compet encias baj o la inspecci ón de la Diputación p rovincial, a quien re ndirán cuent a justific ada cada año d e los caudales públicos que hayan reca udado e in v ertido. As í los presidentes de las institucion es p rovinciales, denomi nados jefe s superiores, es tán por encima de lo s alcaldes. Los ayunta mientos y los alcal des tiene n un pap el d estacado en las elecciones a Cortes. El 9 de enero de 1813, la Ju nta El ectoral del Partido de Málaga se reún e en la Casa Ca pitular, presidida por el a lcalde Gerónimo Rafael Ca rrasco, y p or el provisor interino del Obispado 76 . Son elegidos como diput ados por Málaga el arci preste del Sagrario de la Catedral, y el comis ario honorario y administrador gener al de Rentas. Es en ese mismo año 1813 c uando un a Instrucción de l as Cortes de Cádiz li mita l a presi dencia del j efe sup erior en el a yuntamiento, al no reconocerle d erecho de voto en las sesione s. Sin e mbargo, el ayuntamiento y el alcalde se someten a las directrices de la institución 76 ESPINAR CASAJÚ, AM. (1988 ). La s elecc i ones de diputados a Cortes en la Málaga liberal (1812-1814). Revista Jábega nº 62 . Centro de Edicion es de la Diputación de M álaga. 67 provincial, tienen que hacer circular sus órdenes y pasar por ella en s us relaciones co n el Gobierno central . El jefe superior y pre sidente de la Diputación es nombrado di rectamente por el re y en cada una de las provincias, y en su labor está acompañ ado por el inte ndente y por siete p ersonas más elegidas confor me a lo que desarrollen las leyes. La renovación se hace c ada dos años y afectando a la mitad de sus miembros, sin poder s er elegidos aquellos que habían desempeñad o un cargo hasta al me nos cuatro años después de haberl o dejado. Las normas emanadas de Cádiz establecen que en las capitales de provincia haya 2 alcaldes (prim ero y segundo), 1 2 regidores y 2 procuradores síndicos gen erales. Todos los car gos son electivos; si bien sólo pueden ser electores y el egibles los cabezas de familia, r esidentes y personas con propiedades o trab ajo estable en el municipio. El paso de los ayunt amientos de l Antiguo Régimen a los constitucion ales no es un proc eso automátic o, ni drá stico; puesto que un sector de las oligarquías m unicipales de regidor es y nobleza ur bana subsisten. La situación de la ciudad de Málaga, tra s la marcha de los franceses, es calamitosa. La población está esquilma da, sufre nuevas epidemias, el comercio casi ha desaparecido, lo s campos a grícolas están abandonados y falta n alimentos. El 6 de septiem bre de 1812 se con forma el nuevo Ayuntamien to de Málaga, y lo hace con 2 alcaldes mayore s, 16 regidores y 2 síndic os. El prim ero en llevar el bastón de mando es Jerónimo Rafael Carrasco, un abogado de los Reales Conc ejos, a sistido de su se gundo, Di ego Coll ar. Los actos de constit ución tienen un cará cter popular y se celebran tanto en la Plaza Ma y or c omo e n la de la Merced, hay repiqu es d e campanas, fuegos artifici ales, cantos, vivas y desfile s. El regreso del rey Fernand o VII en 1814 significa la a nulación de todos los decreto s de las Cortes de Cádiz. El ayuntami ento co nstitucional queda dis uelto y s e restablec e el de 1808, con los ho mbres que representan el ord en del Antiguo Régimen, y sólo e n el caso de fallecimiento de algu no de ellos se prevé que el sustituto sea elegido, al modo del procurador del co mún. Además, las d iputaciones dej an de ejercer el papel de interme diario entre el Gobierno de la N ación y los municipios. La democraci a no retorna a los ayuntamientos ni siq uiera durante el trienio libe ral, en el que se establece el cuerpo electoral y se decide que 68 el derecho al sufra gio est á restringido por razon es econ ómicas y por tanto se trata de un sistema c ensitario y n o universal masculi no. Es en ese periodo , e ntre 182 0 y 1823, cuando se co nfirma l a suprem acía del alcald e sobre la corporación, dotándolo de capacidad d ecisoria, en contra del p arecer emitido por el ór gano colegiad o que presi de. Junto a ello, se recupera la figura del je fe polític o pro v incial que tie ne autoridad sobre el alcal de y que en caso de discrepancias ti ene la última palabr a. La cap acidad de inter v ención del jef e superior provincial llega a tal extremo que puede destituir al ayuntamiento en pleno o a alguno de sus miembros por justa causa. Un a motivació n muy gené rica, incluso cuando deba dar de i nmediato cuenta al r ey. La Ley p ara el Gobi erno ec onómico-pol ítico de la s Pro v incia s, de l 8 d e febrero de 1823 regula los municipio s, las diputaci ones, l os alc aldes y los jefes políticos , de ntro d e un ma rco neta mente cen tral izador. El sometimiento de los muni cipios a la Diputación los jerarqu iza consideránd olos como creacione s artifici ales de la Le y , lat iendo, además, en su artic ulado un sentido pat ernalista muy pr opio de la época, carent e en absoluto de autonomía 77 . Tras el tri enio liberal, la organizac ión municip al d el A ntiguo Régime n retorna, l as diput aciones y sus j efes sup eriores d esaparecen temporalment e, y se recupera la figura d el corregidor, si endo el último d e los que dirigen el Ayuntamie nto de Málaga el mariscal de cam po Nic olás Isidro, recibid o en el Cabildo en enero de 1835. Pocos mese s después de su t oma de po sesión se m odifica la elecci ón de los cargos municipa les, por cuanto para los conc ejales s e reduce el ámbito del sufragio al configurarlo co n c arácter ce nsitario en función de criterios económico s. Por s u pa rte, el alcalde pasa a ser designado directamente por el j efe superior provincial entr e los ca ndidatos con más votos. La vuelta del jefe superior viene de la mano del retorno de la instituc ión de la Diputación como órgano inter medio e ntre l os mun icipios y el Gobierno central y su restablecimient o, a part ir del Estatu to Real de 1834, ya no s ufre nuevos ci erres hasta l a actualidad. La pr esidencia del organismo pro v incial es desempe ñada desde 18 13 ha sta 1 925 por el jefe político o su perior d e la pr ovincia, as í denomin ado hasta 1849, y desde esta fe cha por el gobernador civil, como presidente nato hasta prácticamente 1950. 77 Le y 41 /1975, de 19 de n oviembre, de Bases de l Estat uto de Ré gi m en Local. Cap. II. 69 Tras el efímero resta blecimiento en 1836 de la Cons titución gaditana , se configura la Con stitución d e 18 37 78 que s e limita a señala r q ue par a e l gobierno interior de l os pueb los habrá ayun tamientos nombr ados por los vecinos a quienes la le y conc eda s u derecho, así como que la ley determinará la or ganización y funcio nes de las dip utaciones y de los ayuntamiento s. Los liberales moder ados pretenden , con su mayoría, una legislación municipal en 18 40, en la que l as sesio nes son presididas por el jefe superior político de l a pro v incia y se reser v a al monarca la facultad de escoger entre los regidores elegidos. Po r primer a v ez en l a historia de España , la elecc ión del alcalde y los ten ientes de alcalde se plantea a través de un sistem a de listas abie rtas entre los h abitantes del censo. Por su parte, los pro gresistas rechazan l a norma, pretenden endurecer el intervencionis mo gubernamental en los consisto rios y, aunq ue coincide n en subordinar los c argos municipale s a las autoridades n acionales y en consecuenci a a las diputaciones, señal an que no es necesa rio que lo s jefes su periores pr ovinciales presidan las sesio nes, s egún r evela Quintí Casals 79 . Los progre sistas optan por ceder la el ección y la designación de los regidores y alca ldes a un cu erpo de electores comp uesto por ciudadanos, los cuales conse guían su elección en una prime ra ronda de votaciones entre todos los vecinos del municipio. Si bien para ser elector tenía q ue s er cabe za de familia con casa abierta, resi dente e n la localidad y con t rabajo recono cido; mientras que se e xcluían a los sirvientes dom ésticos y los deudores d e fondos públicos. En el modelo progre sista los alcaldes eran los primero s representa ntes, pero ninguno de l os dos p odía impo ner su volunta d. En caso de discusión por al gún tema c oncreto, la resolució n del co nflicto se hacía por ma y oría de los votos por parte de t odos los mi embros de la sesión plenaria. La crisis entr e amb as facci ones liber ales pro voca una re vuelta d e los progresistas, que en última ins tancia mo tiva la ren uncia y la salid a d e España de la monarca, y la llegad a al poder del gener al Espartero. La ciudad de Málaga se dota en 1840 del que es considerad o su primer alcalde -presid ente, s iendo elegido para el cargo A ntonio Verd ejo, que al 78 VV.AA. (2008). C onstitución Españo l a de 1837 . T ítu lo Once. Ed . L ex N ova. 79 CASALS B E RG ÉS , Q. (2 001). La normat iva m unicipal española a mediados del siglo XIX. Espacio electoral y defin ición soc i al del model o liberal e n Llei da . T rien io: Ilustració n y liberalism o. Fundación Dial ne t. Uni v ersi da d La R i oja. 70 año sigu iente es sustituido por Joaquín García S egovia. En este periodo de fin del Antiguo Régimen, del absolutismo y triunf o del lib eralismo y l a consolidació n de los ayuntamiento s constitucionales, la capital asume un papel destac ado en el ámbito naci onal. En Málaga se inician o sec undan movimientos ins urreccionales contrarios al de spotismo o a l a involución política, s e asume u n destacado papel que le v ale en 18 43 la concesión del títul o de “Siempre denodada“, y la di v isa de “La p rimera e n el peligro de la libertad”, por parte de la rei na Isabel II. El 23 de mayo de 1843 la Milicia Naci onal irrumpe en la sesión del Ayuntamiento de Málaga para pedir a la corporació n que ele v e a la regente la necesi dad de reponer a J oaquín Marí a López c omo minis tro, tras haber sid o sustituido por Mendizábal. Esta petición encuentr a el respaldo de los munícipe s y es aprovecha da p or c ontrarios a la Regencia, tanto en Málaga como en o tros puntos del país, para aca bar con ella dos meses más tarde . Hasta la caíd a del general Espartero en 1843, y con la reina Isabel II en el tron o, no entra en vigor l a polémic a Le y de Ayuntamientos de 1840 de los modera dos, que mantiene la depen dencia central de la institu ción municipal a t ravés del alc alde, que e s elegido ind irectamente por los vecinos y cu ya responsabilidad re cae en el que más votos logra. La Const itución de 1845 80 contemp la que en cada pro v incia habrá una Diputación, elegida de la forma qu e cont emple la ley ; que en los pueblos habrá alcal des y a yuntamien tos, que serán nombrad os por lo s vecinos a quienes la ley confi era este derecho. Además, la ley det erminará la organización y a tribuciones d e diputa ciones y a yuntamientos, y la intervención q ue ha yan de tener en amb as corporacio nes los delegados del Gobierno. En el desarrol lo legi slativo, l os liberales moderados pr ofundizan en sus planteamient os. A sí, en la Le y de A yuntamientos de 184 5 refuerzan el centralismo, dejand o sus fu nciones re ducidas a las admi nistrativas y quitándole la dim ensión polític a de la etapa progre sista, y re cortan aún más el númer o de vecinos que pu eden participar e n las elecciones. La nueva norma no contem pla l a a utonomía de la entidad municipal, sino una e structura racionalista y artificial. El nombramie nto de l os alcaldes corresponde al r ey en todas l as capital es de pro v incia y e n los pueblos cabezas de parti do judicial cu y a población llegase a 2.000 vecinos, y al 80 VV.AA. (2008). C onstitución Españo l a de 1845 . Título Once. Ed. Lex Nova. 71 jefe político en lo s demás, si bien en tre los c oncejales ele gidos por el pueblo , aun que sin tener que ate nder a l os votos obtenidos. E l r ey tiene ad emás la prerrogativa de poder nombrar libremente un alcalde -correg idor en lugar del ordi nario, do nde lo c onceptuaba conveniente mente y con duraci ón ilimit ada. El sistema el ectoral era censitario, no existía cláusula gene ral, sino enumera ción c asuística de las competen cias, y el sometimient o al control del Estado era t otal 81 . Los concejale s tienen una la bor meramente con sultiva , y el al calde es un representant e del Gobierno, p or línea jerárquica des de la Corona, que se pue de impo ner a la s prete nsiones de l os teni entes de alc alde y a l os regidores, au nque todos estu v iesen en contra de su parecer. Junto a ello, se configura un régim en oligárquico, con un cuer po el ectoral reducido a los mayores de 25 años que sean gra ndes co ntri buyentes de la localida d, y en el que las reclamacio nes electorales las resuelve el gobernador o el jefe político y no el poder judicial. El Gobierno puede suspender al alcalde, a un concejal o a la corporación entera por mot ivos que la ley n unca e specifica, y el alcalde ordin ario puede ser sustitu ido por un alcalde corregidor. Por otro lado , el nú mero de sesiones mu nicipales se ve limitado con las le yes m oderadas y las autoridades local es se inte gran en la bu rocracia estat al y no tienen que responder an te los tribunales ordi narios de justici a. El modelo mod erado está vigente dur ante casi todo el reinado de Isabel II, sal v o los bre ves períodos revolu cionarios impul sados por los progresistas. Sin em bargo, a p artir de 1 856 s e pr oduce un l eve ca mbio pues aunq ue lo s alcaldes sigue n siendo gubern amentales, el derec ho al voto se apr oxima al sufragio u niv ers al masculino, aunque mantiene el carácter censitario en función de la rent a. Este hecho su mado a que los caciques locale s dividen sus fue rzas, facilita que en m uchos consistori os triunfen los pr ogresistas, dem ócratas e in cluso carlistas. El esquema soci al de la Málag a de mita d de siglo está estr ucturado en una oligarquía capit alista dedicada a la siderurgi a, el te xtil, los vinos, las pasas y los hig os, p rincipalmente; una p equeña burgu esía ar tesanal; u n incipiente prolet ariado urbano; y u n campesina do di v idido en tre los que prefieren el é xodo a la ciudad y los que resisten en el c ampo. Una de las cuestiones de calado que debe afrontar el Ayunta miento es e l deterioro y la f alta de es pacio en las Casas Capit ulares de la Plaza Mayor, lo q ue obliga al trasl ado provision al de parte del apar ato municipal 81 Le y 41 /1975, de 19 de n oviembre de Bas es del estatuto de Rég i m en Local. Cap. II. 72 al Colegio Militar de San Tel mo, que más tarde será sede d e la Sociedad Económica d e Amigos del País. Al finali zar el contra to con el Co legio S an T elmo, en el año 1853, las dependenci as m unicipales se ubican e n el antigu o C onvento de San Agustín, que había sido desalojado al pasar el Gobierno de la provincia a la Adu ana. Por su parte, el decano del Colegio de Ab ogados ocupa el salón de s esiones d e la Casa de Cabild o, si bien queda a disposición municipal par a algún acto o ser v icio púb lico que lo req uiera. Esa situación ca mbia pronto, puest o que el 15 de ag osto de 1854 se acuerda el retorno a las Casas Consistor iales de la Pl aza de la Constitución, y el decano del Co legio de Abog ados t iene que deja r el Salón de Sesion es y pa sa a la Sala de Juntas. Sin e mbargo, dos año s más tarde regr esa al Convento de San Agustín. En la mitad del sigl o XIX, los al caldes de la ci udad están en el cargo aproximadam ente u n año, lo que les dificulta la gestió n, si bien se producen import antes logros com o la cesión a la ciudad de las Atarazanas, de la Alcazaba y del terr eno ganad o al mar en La Malagueta. Será a par tir d e 185 6 cuando em piecen a des arrollarse man datos más prolongados, como el de Gas par Díaz Zafra o el d e Miguel Moreno Massón. En 1857 se cel ebran elecciones a Cortes en M álaga, que según Velasco Gómez están hecha s para la oligar quía 82 , y de hecho s e confirman los resultados inicia lmente pre v istos. M artín Larios, Jorge Loring, Antonio de los Ríos Rosas, José Lafuente o Pedro Nolasco A urioles, están entre los elegidos. Por su par te, Ant onio Cáno vas del Castillo tiene q ue retir arse en la segund a vuelta, ante el favoritismo de J osé de S alamanca. La Guerra de África obli ga a inst alar una e nfermería en la sede del Ayuntamiento , en el antiguo C onv ento de San Agu stín, y de nuevo en 1859 la s depende ncias muni cipales regr esan a la Plaz a. Un año m ás tarde, de nue v o vuel v en a la calle S an Agustín, en esta ocasió n alquilando el edifici o contiguo al an tiguo con vento, y s e inicia la demolición d el inmueble de la Plaz a. El A y untamient o de esa déca da pretend e la constru cción de un nue v o edificio de su pr opiedad en la calle San Agustín y Cist er, o en la propia Plaza, pero los probl emas co n las expropiaciones pro vocan que en 1867 se desestime l a idea de construir e n ella. 82 V ELASCO GÓM EZ, J . (1 978). Eleccion es de diputados a Cort es en la Málaga d e 1 857 . Revista Jábega nº23. Centro de Edicio ne s d e la Diputación de M álaga. 79 El Ayuntami ento regresa a San Agustín con el objetivo de adq uirir el inmueble y comparti rlo co n la Au diencia, y pese al respaldo inicial del obispo no es posible cerrar l a com pra- v enta, l o que provoca que l os munícipes se qu eden en el e dificio negá ndose a abonar alqu iler alguno, pero recon ociendo una d euda que n o se abona hast a la Dictadura de Primo de Ri v era. El alcalde Sal vador Solier es el que impu lsa en fecha 1 de enero de 1897 un nuevo pro yecto de construcción de un edificio consis torial, cuyo coste no podía pasar las 500.000 pesetas y con un pl azo de tr es años. El edificio se prevé en los terrenos adosado s al antiguo tinglado del muelle, los cu ales fueron cedidos al Ayuntamien to por el Estado, en lo qu e hoy es la Plaza de la Marina. El empl azamiento dificultaría el ej e Alameda - Parque, y es por ell o que se designa un solar en el Haza baja de la Alcazaba, ent re la Aduana y el ini cio de l muelle de Levante , propiedad del Ministerio de Guerra. Las elecciones gene rales de 1899 re velan que todo sigue más o menos igual 92 , a pesar de todos los ca mbios qu e experimenta el país con la pérdida de las col onias, el ascens o de Silvela , y la ne cesidad d e renovación del siste ma de la R estauración. El afán regener acionista no entra en las c uestiones sustancial es y se queda en las form ales. 92 CRE SPILLO CARREG A LO , F. (19 86). Elecc i ones y partidos políticos en M ál aga (1890 - 1901). Conc l usiones d e una investigación. Baética: Es tudios de arte, ge ograf ía e historia, n º 9. 80 1.12 El Ay u ntamiento a prin cipios del siglo XX. Málaga vive el ca mbio de siglo inm ersa en una profund a depresi ón económica y un clima de conflicti v idad laboral, en el que en el ámbito político y tambié n en el social i mpera el caciquism o y don de l a actu alidad política la contr olan l os partidos monárquicos d el ‘turnismo’ : c onservador y liberal . Las fuerzas políticas no eran partidos de masas con progr amas, id eas, militantes y electore s activos y estables , segú n reflejan J.P. Fusi y J. Palafox 93 sino simples partidos de notables que sólo se reuní an para las elecciones. El asesinato del m alagueño Cáno vas del Castillo en 1897 y el reinado d e Alfonso XIII a partir de 1902 si embra dudas sobre el mod elo político. En Málaga son l os conser v adores los que ma ntienen la hegemonía apoyados en Rom ero Robledo, el marqués de Larios y Francisco Bergamín, y los que deciden eri gir una estatua al estadis ta asesina do y encargarla a Mariano Benlliure, a unque no se c oloca hasta 1975. Las elecciones gene rales de 1901 en l a provincia apuntan la continui dad del enca sillado, y del reparto de escañ o por pacto entre minist eriales y la oposición circ unstancial din ástica. Son numeros os los proyectos de l eyes munici pales que preten den modificar la norm a de 1877, siend o uno de los más destacados el de Segismundo Moret q ue distingue los con cejales de elección directa y los designados por los c olegios de pat ronos y obreros re señados en su base tercera. El a lcald e es elegid o p or el ayuntamiento por votación de la s do s terceras pa rte s de sus c oncejales, pu diendo serlo todo elector que tuviese cará cter elegible, aun c uando no f ormase part e del Ayuntamie nto. La destitución pr ocedía, bien por acuerdo del prop io Ayuntamiento , o bien por el C onsejo de M inistros y audi encia del Consejo de Estado, por motivos gra v es de orden público. Las eleccion es muni cipales del 9 de no v iembre de 19 03 en Mál aga son las primeras en las que los republicanos intentan romper el m onopolio de los mo nárquicos, para ello se celebran votaciones entre las bases y se busca el apo yo obrero. Pedr o Gómez -Chaix confecciona un programa de gobierno en el que proclama el valor de la hon estidad y denunc ia el caciquismo y el atropello de la le galidad electoral en que venían incurriendo los prin cipales partidos a lo l argo de la Restaura ción. 93 FUSÍ, JP. y PALAFOX , J. (2000 .) España: 1808- 1996. El desafío de la mo de rn idad . Ma drid. Ed. Espasa. 81 Los resultados depar an la v ictoria de los conservadores, segu idos de los liberales, aunq ue los republica nos irrum pen con seis ediles para Unión Republicana que, sin embargo, adolece de l a falta de un líder al no obtener acta ni Pedro Gómez Chai x , ni su padre el exalcalde Pedro Gómez Góme z. Los principales avances que registra la ciudad son l a puesta en funcionamien to de l a Hidroeléctrica del Chorro y la circulación de los primeros tran v ías. Sin embargo , el brillo mercantil del XVIII y buena parte del XIX se pier de y no hay visos de s alir del túnel e n una capital sin alternativas claras, con un gran déficit e scolar y si n estudios universitarios. Entre alg unos de los hechos más destac ados de estos momentos est án las re v ueltas p opulares por la situaci ón de paro y po breza, la s manifestacion es co ntra los presupu estos de Villaverde, la recogida de firmas a favor de la República de Tra nsvaal, las huelga s de obreros contra e mpresarios o contra el Ayuntam iento, las agresione s de obr eros a mandos interm edios de la Ca sa Lari os, o la visita d el joven monar ca Alfonso XIII. En la etapa c onstitucional del mona rca, la p olítica gira en t orno a las maneras de ente nder el término “r egeneración”, que presidí a la acción pública tras el des astre de 1898. Sus consecue ncias s e deja n sentir en Málaga, con los e fectos positivos de las reformas educativas de Romanones, o el interés por las infraes tructuras de Gasset y Armiñ án, que hacen p osible la defensa del Guadalmedina y el pantano del Ch orro. En estos prime ros años se produce la anexión del término d e Churriana al de Málaga, y a contecimientos c omo la muerte a p uñ aladas del concejal y e xalcalde M iguel Sánchez P astor . Además, se produce la unión d el Parque con La M alagu eta, la puesta e n funciona miento de l hilo telefónico entre Málaga y Madrid, y el Guad almedina s e vuelve a desbordar. El antequ erano Ro mero Robledo, jef e de los cons ervadores, fallece en 1906; si bien el j uego político en la pro v incia sig ue gir ando en torno a conservadore s y libe rales. La no v edad se present a con la mo dernización que llegab a de la mano del Partido Socialista, de los sindicatos anarquista y sociali sta, y de la fuerza de l republicanism o. El ámbito urbano es el marco de esa modernización y su pr otagonista es la alianza elector al de la Conju nción r epublicano -socialista encabe zada en Málaga por l os re publicanos Pedro Armasa y P edro Góme z Ch aix , así como el social ista Rafael Salinas. 82 La primer a década está caracteriza da por los conti nuos cambios en la alcaldía, así sólo h asta el año 1910 ejercen el cargo en propied ad Guillermo Rein Ar esu, José García Guerrero, Edu ardo R . Espa ña, Silvestre Fe rnández de la Somera, A ugusto Martín Carri ón, Ramón Martín Gil, Juan de l a Bárc ena, Jua n A. Delgad o López, Ed uardo T orres Roybon, Jua n Gutiérrez Bueno, y Ricard o Albert Pomat a. El Ayuntami ento impulsa la constru cción de las n uevas Casas Capitulares en los s olares ocupados por la C omandancia, el Parque d e Ingenieros y el Cuartel de Le v ante. El marqué s de Larios anticipa el dinero para la expropiación de los terrenos y, tras la v isita del re y Alfonso XIII, el 28 de abril de 1 904 se inicia el d erribo de los ed ificio militares. Junto a ello , se pro cede a la construcción de la Carretera d e Cádiz, se hace frente al ri esgo para la s alud de de terminados pozos y lagunas, y empieza a funcionar el hosp ital d e evacuación de soldado s h eridos en la Guerra de Áfri ca, en el asilo de La Miseri cordia. En se ptiembre d e 1 907 u na gran tromb a de agua provoca que el río Guadalmedin a se d esborde, causando la muerte de 21 personas y cuantiosos daños m ateriales. Tras la tragedia, el re y Alf onso XIII visita la ciudad y l as autorid ades gestionan la r econstrucción de los paredones del río. La hege monía del Partido Co nservador e n el conjunto de la nación se v a a prolongar hast a 1 909, c on l a caí da d e Maura, el asc enso del Partid o Liberal de Canal ejas, y el fin del bipartidismo canovist a, ante las reivindicacion es políticas y sociales de la oposici ón. La Le y Elec toral de 8 de ago sto d e 1907 para diputad os a Cortes y concejales 94 señala varias cara cterísticas indispensabl es para ser concejal, ent re las que destaca n haber sido ele gido con anterioridad en e l mismo muni cipio, o ser propues to por dos concejales o ex con cejales del municipio, o hab er s ido pr opuesto p or el 20 p or ci ento de lo s elect ores del distrito. En el debate parlam entario de l a ley electoral, se pre sentan en el Senad o dos e nmiendas rela cionadas con el vo to fem enino: u na del Partido Republicano y otra a tít ulo pers onal de un se nador de mócrata. La primera s e limita a las elecciones m unicipales pa ra las mujeres con má s de 23 años y que estén en pleno g oce de sus derechos civi les; mie ntras que la del dem ócrata es para todas las elecciones siem pre que fueran viudas con co ntribución territorial d e no menos d e 100 pesetas. 94 Le y e lectoral de 8 de agos to de 1907 para dip uta dos a Cortes y c on ceja les (1908). 83 Por su parte, la reforma electo ral loca l p royectada en 19 07 p lantea que los ayuntamie ntos s e formen por c oncej ales por elección dir ecta y por concejales d elegados por el ección indire cta. Por su parte, lo s alcald es serían a su vez del egados del pode r central y en las ciu dades de más de 150.000 habitan tes elegidos po r el Gobi erno, de entre sus v ecinos. Los tenientes de alcal de son elegidos por e l Ayunta miento y el al calde puede nombrar alcal des de barrios. El proyecto, q ue no logra la a probación, se ins pira en el regeneracion ismo, d e forma q ue no rechaza el s ufragio uni v ersal en el ámbito local; al tiem po que consi dera que en una so ciedad rural, con alto índice de analfabetismo, los se ctores sociales con conc iencia má s permeable, como los de las asoci aciones de obreros, patro no o aten eos, podían equili brar e incluso frenar el caciquismo local 95 . Al año sigui ente, d urante el de bate en e l Congr eso de l a nu eva Le y de Régimen de la Admi nistración Local, e l hi jo de Pi y Margall, Pi y Arsu aga, propone un a enmienda al artícu lo 41 para permitir el voto admi nistrativo a las mujer es emanci padas ma y ores de edad y c abezas de fa milia. Esta enmienda es consid erada por lo s conser v adores como re volucionaria; y por los parti darios de izquierdas como r eaccionaria, porque entienden que es entre gar el voto a la Iglesia . En la ciudad de M ál aga, los co nflictos sociales favorecen la críti ca y que el republica nismo pequeñ o bur gués y el movimiento obr ero socialista afiancen sus posici ones. Así, tras una larga etapa de hegemonía conservadora , emp iezan a tomar fuerza los partidos de la op osición, que encaran las elec ciones munici pales de 1909 como una luch a contra el caciquismo. El Partido Republica no perm anece uni do en torn o a Pedro Gó mez Ch aix, mientras que la Agrupación Soci alista ma lagueña toma fuerza encabezada por R afael Salinas. Por su parte, la C NT empiez a a organizarse y cuen ta con 500 afili ados. En las elecci ones m unicipales se elige n en una primera fase 25 de los 45 concejales qu e componen la corp oración malagu eña. La capit al se divide en diez di stritos el ectorales, que a su vez lo hacen en 62 colegios electorales, y el ce nso electoral es de 34.468 v otantes . 95 ORDUÑA RE BOLLO, E. (2012). Histori a de l m unicipalismo españo l (XV). Un s iglo de municipalismo. Los proyec tos de Maura d e 1 90 3 y 1907. Las reformas mu nicipa l es hasta 1923. Estudios y c omentarios. Instituto Naci on al de Adm inistración Púb l ica. Gobierno de España. 84 Los part idos polític os que c oncurren so n el Parti do Conserva dor, cuyos candidatos son tamb ién apo y ados y pre sentados por las soci edades de recreos y l as entid ades e conómicas; el Partido Liberal Dem ocrático; el Partido Li beral; y el Partido Republicano, que es apoyado t ambién por lo s socialistas. Además, se presenta n republicanos y obreros independien tes. La convocatori a electoral anima a prese ntarse a la Cámara de Comercio, la Cám ara Agrícola, la Liga de Contri buyentes y Prod uctor es, el Círculo Mercantil, la Asociación Gr emial de Cri adores- Exportadores de Vinos, Fomento Comercial Hispan o-marroquí, la Asociación de Clases Pasivas, el Círculo Malag ueño, el sindic ato de Vinos y Licores, la C ámara de la Propiedad, y la Lig a Marítima. En estas elecciones en la ciudad de Málaga se vive, por primera vez, una dinámica de c ompetitividad, pu es hasta entonces la contienda era caciquil 96 . Los conse rvadores y liberales a penas detallan su s programas de go bierno y se apo y an en el diario ‘El Cro n ista’. Frent e a ellos, la Conjunción republic ano-socialista expone que reducirá la d euda para lograr crédi to, transformará el impuest o de consum o, normalizará el servicio de ag ua, fomentará el tra bajo, la difusión de l a cultura, reformará la sanidad, etc. y cue nta con el respald o del diario “El Popular ”. El desarrollo de los comicios, au nque sin lleg ar a los nivele s de 1903, está acom pañado d e denuncias de cor rupción, c on votos d e muertos, agresiones en los coleg ios elect orales, pr esidentes qu e introduce n papeletas en las urnas, electores falsos, rotura de ur nas y n ombres borrados en l as papeletas. Los re sultados de l as eleccion es del 2 de ma y o de 1909 deparan 9 concejales republi canos, 9 conser v ador es, 4 liberales dem ócratas y 3 liberales. En la seg unda f ase, que se celebra el 12 de d iciembre del mismo año, l a victoria de la o posición se hace más e x tensiva, especialment e al consolidarse la alianza republicano -socialista. Así, la corporación p ara el bienio 1910 -1911 queda con 1 9 repu blicanos, 8 liberales d em ócratas, 7 liberales, 1 1 conser v adores y 1 social ista. Los parti dos mo nárquicos s uman 25 concejal es, mientr as que la Conjunción republica no-socialista llega a 20, reflejando una tendencia de cambio. A prim eros de 191 0, es e legido Ricard o Alb ert Pomata co mo alcalde y toma posesión Antonio Valenzuela Ga rcía como pri mer concejal socialista en l a historia de la institu ción. 96 VELASCO G ÓMEZ, J. ( 19 80). E lecciones mun i cipales e n Málaga (190 9-191 1-1913). Revista Jábega nº 30. Málaga. Centro de Ed i ciones de la Diputación de Mál ag a. 85 Pedro Góme z Chaix destaca qu e el repub licanismo triunfa en l as grandes arterias del com ercio y l a in dustria mal agueña, ponien do el ejemp l o d e Teodoro Gross Príes para destacar el apoyo qu e esta tendencia va recibiendo d e sectores de la alta burguesía. Poco antes de la segunda vuelt a de las el ecciones mu nicipales, la ciudad vive con intensida d los sucesos de la "Semana Trágica" de Barcelona , ocasionados por la guerra d e Marrueco s, y el fusil amiento posterior de Francisco Ferrer Guardia. En Málaga, l os republicanos y socialistas, así como las socieda des obreras, apro vechan una manife stación contra Maura p ara plantear una den uncia del caciquis mo y la incap acidad d el presidente y su ent orno clerical, reclama ndo a sistencia para las fa milias de los af ectados por la guerra, Ser v icio Militar obl igatorio, amnistía p ara los presos políticos y garantías constituc ionales. Es en 1909 cuando se aprue ba el Estatuto de los Funcio narios Públicos que permite a las mujeres prestar ser v icio s al Estado , au nque sólo en las categorías de auxiliares. Así, acceden a l a funci ón pública personalidad es como Clara Camp oamor y María Moliner. En 1910 es el mome nto de nue vas ele cciones gen erales y en la pro v incia de Málaga la Unión Republican a, i ntegrada por repu blicanos y socialistas, logra 2 de las 3 actas de la circunscripción con Juan Sol y Ortega y P edro Armasa co mo candi datos más votados. El t ercero de los elegidos es Diego Salcedo, de los li berales, aunque lo hace con un a cuarta parte menos de l os votos de l os que logran los republica nos y apoyado en el caciquismo d e los pueblo s de la provincia. Po r su parte, el Partido Cat ólico Nacional de I gnacio Fernández de la Some r a no logra respaldo sufic iente. Tras las eleccion es gener ales y el tri unfo d el republic anismo en la provincia, la ciu dad vive una ll amativa experiencia c uando los marineros de la fragata ‘Nu mancia’ se amotin an y pretenden bombardear Málaga si no se decl ara r epublicana. El motín es disuelt o y a c onsecuencia del mismo es registrada la casa del concejal republicano Pedro R omán de la Cruz. La Conjunción re publicano- socialista es la que fa v orece en Málaga la formación de ayunta mientos de este cari z que impul s an reformas en las escuelas, la su presión de los consum os, las casas baratas , etc. Por su parte, el P artido Liberal se ace rca a las tesis anticlerical es, a raíz de l a campaña anti -Maura. La denominada “República Municipal Mal agueña” se produce entre 1909 y 1915 y supone tod o lo que dan de sí l as posibilidades a perturistas del sistema de la Restauración. Sin embargo, el e x perimento republicano no 86 se da en el conjun to de la pro v incia, donde los d os gra ndes partid os ‘turnistas’ mantiene n su poder. La Conju nción republicano -socialista que g obierna la ciud ad hasta 1915 da un pa so i mportante en materia edu cativa y so cial, según de scr ibe Juan Antonio Garcí a Galindo 97 , que se apoya en autores como Ortega Berenguer y Arcas Cubero. Si bien a firma que no se pudie ron mo dificar los cimientos de un a sociedad atrasada . Es en marzo d e 1911, siendo alca lde Ric ardo Albert, cuando la Comisión de Ornato y Obras Públicas del A y unt amiento aprueba u nas nuevas bases del concurso para edificar el consi storio, co n un c oste máximo de un millón de pesetas, y previendo q ue albergue la Au diencia y los juzgados. En un entor no de conflicti vidad laboral y prota gonismo cr eciente de anarquistas y sin dicalistas, se c elebran las eleccio nes mun icipales del 12 de no v iembre de 1911. L os resu ltados ratif ican el éxito de la Conjunción repu blicano-socialista , venc en 13 candidatos re publicanos y 1 socialista, que sumados con los elegidos en 19 09 ha cen que la Conjunción e sté repr esentada por 27 co ncejales para los dos siguient es años, mientra s que el bloqu e monárquico cuenta con 18 actas. Entre las medidas q ue desde el Ayunta miento rep ublicano-s ocialista s e impulsan están las tendentes a ampliar las plazas escol ares, las sociales para conse guir jornadas de ochos h oras y las modificaciones del impuesto del consumo 98 . El domingo 31 de d iciembre de 1911, el alcalde coloca la primera piedra de la futura sede del Ayunta miento, acom pañado por el gober nador civil y el preside nte de l a Cámara Agrícola, entre otras auto ridades, y festejando el acto c on un almuerzo ser v ido por el Círcul o Mercantil en el chalet del jar dinero mayor. Al día sig uiente, Ricardo Albert es sustit uido en la alcaldía p or Joaquín Madolell Perea, qui en afronta el in icio de las obra s con probl emas entre los arq uitectos, los e scultores, y la su bida de preci os d ebida a la Guerra de 1914. Las obra s se prolongan hasta principios de 1916, cuando se da por finaliz ada la estructura, quedando por realizar la ma yor parte de los elementos artísticos; si bien la inaug uración se lleva a cab o e l 9 de abril de 1919. 97 G A RCÍ A GALINDO, JA. ( 1999). La prensa malagueña 1900-1 03 1. Málaga. Ayuntam ien to de Málaga. 98 VELASCO GÓMEZ, J. (1980). Elecci on es Mun icipales en Málaga 1909 - 191 1- 1913. Revista Jábega nº 30. Málaga. Centro de Ed i ciones de la Diputación de Má laga. 87 En las elecciones de 1913, se vuelve a poner de manifiesto el é x ito del republicanism o, que configura para el bie nio 1914 -1915 una c orporación con 26 concejales de la Conju nción, de los cuales 24 son re publicanos y 2 socialistas. Frente a ellos, h ay 19 m onárquicos, de los que 13 so n liberales, 5 conserva dores y 1 independ iente. Ha y un hundi miento claro del Partido Conser vador, pero el alcalde sigu e si endo nom brado por el Gobierno. El triunfo d e la Conju nción en Málaga pro v oca algunas crisis como la que se produ ce al morir el Papa Pío X, cuando la m ayoría rep ublicana se niega a sus pender el pleno, y los co ncejales monárqui cos y el pro pio alcalde d eciden aus entarse d e la sesión . Además, e n estos moment os, los republi canos org anizan manifest aciones e n cont ra de la Guerra de Marruecos. Entre otros hec hos rele v antes de esta etapa en l a política malagueña está l a municip alización d e las aguas de Torremolin os, l a inaugur ación del Museo de Bellas Artes, la creación d e una gest ora para l a crea ción de la Universidad de Málaga, y las v isitas y los mítines de personalidades como el fund ador del PSOE, Pablo Iglesias. El cam bio de tendencia que se prod uce en Málaga capital n o se manifiesta de igual forma en la provincia, donde los oligarcas mantienen su hege monía. En 1914 son l os conser vadores los que recuperan terreno en la capital, al año siguiente la Conjunción pierde la mayoría en el Ayuntamiento y dos años más tarde se acentúa el retr oceso. En este p unto, es importante res eñar q ue la política e ducativa rea liz ada por el Ayuntamiento de Málaga entr e los años 1909 y 1915 va a producir un notable descens o del analfabetismo, según dest aca Juan Antoni o García Gali ndo 99 , que subra y a que en este perio do se produce un a importante transfor mación period ística con el éx ito d e los periódicos políticos. La ciudad de Málaga viv e en esos momentos un rápido proceso de urbanización que no está en condiciones de absorber, según apunta Mª Dolores Ramos Palo mo 100 , que señala que existe u na econo mía dual c on un sistem a de pro piedad arcai co y anti social y l a penetración de capital es extranjeros. 99 G A RCÍ A GALINDO, J. A. (1995) Prensa y socieda d en Málaga 18 75-1 923. La crisis de l turnismo y la gran guerra (1910- 1918). Málaga. Ed. Edinford, S.A. 100 RAMOS PALO MA , Mª D. (1985). Estruc tura s ocial en Málaga I. E l vértice del poder 1900 - 1920. Art ículo. Estud i os de art e, geograf ía e historia. F acultad de F ilosofía y L etras, Universidad de Málaga . 88 A finales de 1 917 la ciudad de Málag a vive la experiencia de ser una de las primeras en co ntar c on un alcald e rep ublicano, aun que Enrique Mapelli Raggio s ólo permane ce en el cargo 24 dí as. L os hechos se producen tras el ce se de Fran cisco L ópez Lóp ez, y tod a vez que los concejales con servadores, que en esos momento s son ma y oría en el plenario, deciden au sentarse de la sesión para no cumplir la instrucción del Gobierno de elegir a Antonio d e las P eñas. En el periodo poster ior a la I G uerra Mundial, la ciudad vive en un clima de conflictividad laboral entre obreros y patronos que alcanza su madurez en 1918, año en el que da c omienzo el denomi nado “trieni o bolchevique”. L as el ecciones generales d e 1918, 1 919 y 19 20 supon en un respaldo a los pa rtidos monárquicos e n la provincia, los re publicanos y s ocialistas pierden posiciones, y el anarquismo de la CNT a dquiere una fuerte implant ación. Las dete nciones de sindicali stas por l a celebraci ón de un co ngreso no autorizado, las protestas por la subi da del precio del tranvía, el cor te del suministro de cárnic os y lácteos, las vac unaciones ma sivas, las visitas de la reina Victoria Eugenia y de la infanta M ª Luisa de Orleans a hospitales malagueños, l a conc esión por parte del rey Alfonso XIII al es cudo de la ciudad del título de ‘Muy benéfica’ por el comport amiento eje mplar de los malagueños con lo s soldados her idos y enferm os que regresa n d e Marruecos, y la puesta en funcionamiento del aeropuerto de M álaga, son hechos r elevantes publica dos en l a prensa. Ju nto a ello s, llama la atención el duel o a sable que se pr oduce en 1920 entre do s concejales del Ayuntami ento de Málaga, que termina sin heri dos. La disminución de la conflicti vidad obrer a en torno al año 1 92 0 conlle va que los republ icanos abandonen la lucha electoral como denuncia de la inmovilidad del siste ma, pero tamb ién como consecu encia d e su pro pia debilidad. Los procesos el ectorales revelan un c ambio en el e scenario político y social malagueño; pero p onen tam bién de manifiesto un elevado abstencionis mo que ronda el 50 por ciento. Ha y historiado res que lo relacionan con el a uge de los anarquistas y otros que hablan de l a despolitizació n provo cada por el 'turnismo' canovista. La retirad a de Maura y lo s ma gnicidios de Canalejas y Eduardo Dat o provocan qu e la cris is polític a alcance a los parti dos monárquicos, y la fragmentació n en ten dencias, pue sta de manifiesto de sde 19 13, complica la formación de ma yorías estables. En Málaga, la di v isió n se produce entre los seguidores d e Bergamín y de Larios, dentro de los conservadores; o entre los partidarios de Armiñán y 95 elecciones municip ales, en lugar de Generales, para el 12 de abril de 1931. Se ponen en juego 80.000 actas de conc ejal en todos los ayuntamientos de Es paña, y lueg o los concejal es eligen a los alcaldes sigui endo l a Ley Electoral de 1907. E n l os municipios en los que sólo hay una candidatura sale direc tamente proclam ada, de esta forma se deciden 14.018 concejales m onárquicos y 1.832 republi canos en el co njunto del país. En la ciudad de Málaga se votan 48 concejales, mientr as que en la provincia lo hacen 1. 099, se gún el Anuario Estadístico de Esp aña de M. Martínez Cu adrado. Los m onárquicos se constituyen en torno a la familia Larios, pero sufr en numero sas di v ergen cias; la Conjunci ón republic ano- socialista une a la Alianza Republic ana, al Partido Republi cano Feder al, al Partido Repu blicano Radical S ocialista, a la Derec ha Lib eral Republicana y al P artido S ocialista Obre ro Español; y el P CE con curre como Bloque Obrero Campesino. El Estatuto Municipal se mantiene en vigor y por lo tanto las mujere s tienen d erecho a votar en esta s eleccion es; sin embargo todas ellas son eliminadas de los censos qu e se elaboran para las elecciones municipales, argumentando la falt a de tiempo par a inscribirlas . La cam paña elec toral desvela l as difer encias entre las or g anizaciones que concurr en a la cita con las urnas. La coalición m onárquica se apoya en el mensaje de orden y paz, frente a la revolució n; y la Conjun ción vincula republicanis mo con democraci a y progreso. Por su parte, los anarquistas y lo s comunistas se m ovilizan a tra vés de las luchas sociales, surgidas de las pésimas condiciones que sufre la cla se obrer a y jornalera y se pone d e manifiesto en num erosas huelgas. La cam paña electo ral malagueñ a cuenta con la presen cia del líder nacional del Partido Republicano Radi cal Sociali sta, Marcelino Domi ngo, y del desta cado lu chador contra la di ctadura de Primo d e Ri v era y dirigente socialist a Luis Jiménez Asúa que sirven para p otenciar la campaña 103 . Los pa rtidos dinástic os logran la victoria en el total nacio nal, c on cu atro veces más e diles que lo s republica nos y apo y ados en la influencia caciquil en los pueblos. Sin e mbargo, en todas las capit ales de pro v incia, salvo Cádiz, vencen los rep ublicanos; en Madrid triplican a los monárquicos y en Barcelona los cu adriplic an. 103 V ELASCO GÓMEZ, J. ( 1983). La s elecciones mu ni cipales del 12 de abril de 1931 en Málaga. Re v ista Jábe ga nº 48. Centro de Ediciones de la D i putaci ón de M álaga. 96 La victoria de l os re publicanos sobre los monárquic os en la ciudad de Málaga se prod uce en todos los di stritos electorales y el reparto de la s actas de concejal q ueda en 17 par a la Alianz a Republicana, 10 d el Partido Republica no Radica l Soci alista, 5 del PSOE, 2 d el Parti do Republicano Fe deral, 1 Derecha Libe ral Republi cana, 2 inde pendientes, 1 del PCE y 10 mo nárquicos. La oposi ción a la monarquía de las gr andes ciuda des conlleva la dimisión del almirante Az nar, y pro voca que Niceto Alcal á-Zam ora reclame u n cambio de régimen y, apo yado por el general Sanjurjo , la Guardia Civil y el Ejército, e x ija la s alida d el país de Alfonso XIII, que abandona Madrid en la noche del 14 de abril. 97 1.14 La II Rep ública en M álaga. La ciudad se levanta el 14 de abril de 1931 con los rumores de la proclamación de la República, a las cinco de la tarde es izada la bandera tricolor en el mástil del edificio de Correos y Telégraf os, y ante sus puertas se produc e una manifes tación espontánea en cabezada por el líder de los rep ublicanos malagu eños, Emilio Baeza, acom pañado por otros concejal es electos. A las siete d e es a misma t arde, la ban dera es izad a en el balcón del Ayuntamiento d e Málaga, la banda mun icipal interpreta la M arsellesa y el Himno de Riego, y s e desarrolla una manifestación popular a fa v or de la República. A las diez de la noche , l os concejale s re publicanos y socialistas s e reúne n en el s alón de ple nos y eligen al abo gado Emilio Baeza Medin a, del Partido Republ icano Radical S ocialista, como alcalde. El nuevo pl enario de la ciudad de Málaga presenta una mayoría de concejales radicales y radicales -socialista s, a los q ue se unen socialistas, federalistas y otro s represent antes republican os; en la o posición se sitúan los mo nárquicos. Se extienden las m anifestacione s de jú bilo y se regi stran incidentes, entre ellos el ince ndio de la sede del peri ódico ‘L a Unión Mercantil’ y de los almacen es d e l a Patr onal, y l a est atua del Marqu és d e Lari os e s arrojada al mar. Ad emás, la calle Larios pasa a lla marse 14 de abril, y l a Alameda Prin cipal recibe el nombr e de Pablo Igl esias. El Gobierno Ci v il q ueda int erinamente en mano s del pres idente de l a Audiencia Pro v inci al, que recibe i nstrucciones del ministro de Gobernación de aut orizar las manifestaciones. El 22 de abril regresa de Madrid el gobernad or, Anto nio Jaén Morente, un co nocido luchador republicano y cate drático de Historia, q ue informa de que ce de el p oder al gobernad or militar, el general G ómez Caminero . Los plen os municip ales son muy pol íticos desd e el prin cipio, y s e producen duros debates como el que surge a raíz de una moción del comunista Andrés Rodrígue z re clamando la separación e ntre Iglesia y Estado, la disoluci ón de las órdenes religiosa s y la co nfiscación de bienes. Logr a el a poyo de t oda la izquierda y l a pr ot esta de la min oría monárquica, que abandona el sal ón de plenos. El obis po de la diócesis pi de en e l mes de mayo al Gobierno Civil protección para los miembros de la Iglesia y l os edificios r eligiosos, ante el temor a que se e x tienda la qu ema qu e se está iniciando en Madrid. Las autorid ades le o frecen apoyo, p ero a l atardecer arden los con v entos 98 del entorno de calle La Victoria y Ca mino Nuevo, y por la noche lo hacen muchos más. El gobernador civil interino intenta frenar a las masa s con la Guardia Civil y pide apo y o al Ej ército, pero el g obernador mili tar se nieg a y obliga a regresar a sus cuarteles a los guardias civiles. L os saqueos e incendios se suceden en todo s los barrios de la ciudad co ntra edificios religiosos , hasta que el gobe rnador civil titul ar vuelve de viaje y ju nto con el gobernador militar declaran el est ado de guerra. Los graves c onflictos anticlericales que se producen en la ciudad provocan que desde ese moment o una buena parte de la cl ase media malagueña vinculara al nue v o régim en c on el ataque a la religión, a la Iglesia y con el desorden. La norm alización d e la vida p olítica e n Málaga y en el conjunt o de España requiere de unas elecci ones con stituyentes, como so n las que se convocan para el 28 de junio. Ant es de ello, es n ecesaria la reforma de la Ley Electoral del 8 d e agosto de 1907 q ue había imp ulsado Maura y no había termina do con el poder de l os caciques y con la compr a de votos. El decret o reformi sta del 8 de mayo establece qu e no haya distinción d e sexos pa ra poder ser elegido para un cargo público, siem pre que s e tengan más de 23 años de edad, a unque no se contempla la posibilidad de que las mujeres e jerzan el d erecho al v oto. A demás, se su stituyen los distritos uni personales por circuns cripciones pro v inciales, asi gnando un di putado p or ca da 5 0.000 habitantes, reducien do c on el lo el poder de influencia de caciq ues como los Larios. Junto a ell o, todos los candidatos deben ser electos y se adopta el sistema de lista con v oto restringido , de modo qu e el elect or puede votar un 80 por ciento del número tota l de diputados de cada circunscripci ón, reservando un 20 por ciento para la mino ría más important e. A partir de este momento , las mujeres m ay ore s de 23 años pued en ser elegidas Antes de las ele cciones d el 28 de junio, se c elebra n elecciones municipales en las localidades de l a provincia en las que se h abía aplicado el artículo 29 de la L ey d e Maura -no es el c aso de la capital - que permitía el no mbramiento de con cejales n o electo s. En términos totales, la Alianza Republic ana logr a 147 concejale s, el Par tido Radical Socialista 101, el PSOE 97, h ay 12 in dependientes y otro s 12 de la Derecha Libe ral. Las eleccio nes con stituyentes de j unio de 1931 supone n un triunfo abrumador de los re publicanos en la pro v incia y en la capital , munic ipio en el que vence el socialista Antonio Fernández Bolaños, con 16.152 99 votos, se guido del radical P edro Ar masa, y del radical socialista Francisco Sa v al Moris; los comuni stas experimentan un a important e subida con l a cand idatura de Ca y etan o Bolívar; y en los distritos burgueses se produce una alta abstenc ión al no tener un referente al que votar. En el cómputo provincial, el PS OE l ogra 3 diputados, l os mi smos que el Partido Republica no Radical Soci alista y el Parti do Re publicano Radical; mientras que lo gran cada un o 1 represen tante la A grupación al Servicio de la R epública, la Derecha Liberal Republicana y el Partido Republicano Federal. Uno de los diputados electos e s el alcald e de la capital, Emilio Baeza, lo que provoca su dimisión al fre nte d el A y un tamiento de Málaga . El Partido Republicano Radical Social ista afronta s u dimisión c elebrando su g estión austera y certera; p ero la menta no haber po dido poner e n práctica su ideario, debido al c ompromiso co ntraído con la Conjunción. Por e ste motivo, apuesta por iniciar una ge stión b asada en el progra ma e ideario del partido, y donde los concejale s deb en trabajar so bre las siguientes propuestas: a) Revisión de nor mas seguidas para l a administraci ón mu nicipal de Málaga y la pr opuesta para su mej or funcionamie nto. b) Programa de cultur a y sanidad en Málaga y la soluci ón que propone el P RRS. c) Organización del turismo y de la propaga nda del clima en M álaga, como fuente de riqueza. El desig nado para dirigir el Ayunta miento de Málaga, tras la dimisión de Baeza, es Federico Alba Varela , defensor del lerrouxismo y miembro del Partido R epublicano Radical. Esta formación va reco giendo parte de la tradición republican a modera da, pr esidida en la provincia por el históri co Pedro Gómez Chaix. Mientras, al gunos políticos malagu eños cobran gran rel evancia nacional , como Enrique Ramo s, del círculo íntimo de Manuel Az aña, q ue llega a ser ministro de Hacienda y d e T rabajo; Pedro Armas a B riales, qu e preside el Consejo de Estado; o P edro Gómez Chai x , que lo hace del Tribunal de C uentas. La Constituc ión republica na d e 1931 104 establece que todos lo s municipios de la Repúblic a serán autó nomos e n las mate rias de su 104 VARIOS. (200 8) Constitución Españ ol a de 18 31. Tít ulo Primero. Ed. Lex No v a. 100 competencia y elegir án sus ayunta mientos por suf ragio uni versal, igu al, directo y secr eto. L os alcaldes s erán designa dos si empre por elección directa del pu eblo o por el ayunta miento. El anticlericalismo republicano -socialista favorece la movilizaci ón católica y a partir del veran o de 1931 e mpieza a orga nizarse en la ciuda d de Málaga el p artido p olítico Acción Naci onal. A princi pios de 1933, las diferentes t endencias católicas se fusionan en e l ámbito nacional en torno a la Confeder ación Espa ñola de Derechas Autón omas (CEDA) , liderada por José María Gil Robles. En 193 2, las organ izaciones obr eras c ritican al gobierno republic ano socialista nacional d e realizar una política contraria a sus i ntereses y mantener las prácticas de la etapa monárquica. M ientr as que los sindicatos obrer os son clausurados y sus dirigente s det enidos, los católicos conserva dores emprend en una apro x imació n hacia los movimientos po pulistas de la man o de dirigentes c omo Carlos Palanca y Gálvez Gina chero, que fuera alcalde de la ciudad durant e la dictadura, y que primero s e llama Acción Nacional y más tarde Acción Pop ular. La intentona golpista del general San jurjo en Sev i lla pr ov oca la detención de algu nos de los dirigentes de Acción Popular , la de portación a Villa Cisneros, e n el Sá hara, del canó nigo Andr és C ol y el marqués de Crópani, y el cierre d e ‘El Ca sinillo’ en el que se reuní an los derechistas y monárquicos. El fracaso de la Sanjurjada de 1932 moti v a que en el pleno municipal se reclame el fusilamie nto del golpista; si bien Acción Popular empieza a sumar adepto s y al año siguiente logra r espaldo electo ral en las urnas. Las Corte s estable cen la nec esidad de celebr ar nuevas elecciones municipales el 23 de abril de 1933 en los municipios, denomin ados “burgos podridos” , en los que sól o se había presenta do una candidatura (casi siempre monárquica), en la c onv oc atoria de 1931. La repetició n d e la s elecc iones se realiza en 2. 478 pueblos y los resultados de paran para las formacione s de dere cha 4. 337 concejales, para l os Republican os de Cent ro 3.235 actas, para los Republicanos de Izquierda 2.683 co ncejales, y para los Republi canos Mar x istas 1.585 puestos. Tras la dur a repres ión religiosa de los primeros momen tos de la II República y alen tados por el éxito de los fascism os en Europa, s e constituyen part idos y organiza ciones totalitarias, in spiradas en el u ltra - nacionalismo. Así, e n 1933 se pone e n marcha en la ciudad la Fal ange Española y pocos meses más tarde se p roduce la f usión con las JONS, 101 en un acto que cuenta con la presencia de los jefes nacional es y c on d os alas diferenci adas: la obrera y la de clas e media y aristo crática. En Málaga se forman dos organizacion es, una dirigida, según Antonio Nadal 105 , por Andrés R iv as, Cresc encio Miranda y Manuel Bañares; y la otra por el doc tor Linares Montilla , Jo sé Luis Estrada y José Salas Guirior. El propio Miguel Primo de Ri vera v iene a Málaga a lograr la fusión de ambos gru pos y posterio rmente la jefatura provinci al recae en Domingo Loz ano. Por su parte, e n el Partido Radical m alagueño que ejerc e el poder municipal se produce una ruptura, con un manifiest o público del alcalde, Eugenio Entrambasaguas, y de tres c oncejales más, que lleva a la escisión prime ro en el Partid o Republica no Radical A utónomo. La dirección del Partido Radical retira su confianza en el alcalde y en los ediles disident es, y apuesta por otros seis encabeza dos por Enrique Mapelli. Al f rente de la or ganización está Pedr o G ómez Chaix que op ta por dimitir, tras no haber podi do atajar la crisis interna. Por su parte, los escindidos co nstituyen el Partido Republicano R adical Demócrata. Las disputas interna s entre los par tidos republicanos llevan a diferent es cambios en l a cor poración municipal, así entre 1933 y 19 36 estarán al frente de la alcaldí a Narciso Pérez Texeira, Jos é García Berdoy, y Eugenio Entr eambasaguas de Uni dad Republica na. En el mes de junio d e 1933 se c elebra una huelga g eneral c ampesi na y otra p osterior urb ana, antes d e la cual es det enido el conc ejal del PCE Andrés Rodríg uez, por reparti r hojas clandestina s. La huelga se prolonga hasta tres días y es un éxito comp artido entre la UGT y la CNT , que se suma en el últ imo momento. En las eleccione s g enerales del 19 de n ov iembr e de ese mi smo a ño, e l sistema el ectoral mayoritari o sigue e n vigor; si bien se incorpora la necesidad de alc anzar el 8 por c iento de los sufragios para poder pas ar a la segunda vuelta, s egún destaca José Velasc o G ómez 106 . Sólo se evita la segu nda ronda e n el caso de que uno de los candidatos logre el 40 p or ciento de los votos. Las mujeres pueden votar, por lo que se d uplica el censo y su v oto ce ntra la campaña, con la presenc ia en los m ítines de las r epresentan tes má s significati v as de los distintos partidos. 105 NADAL SÁNCH EZ, A. (1978). Nacimiento de FE en Mál ag a 19 33-1935. Revi sta Jábega, 22. 106 VELASCO GÓM EZ, J. (2008). La Segunda Repúb lica en Málaga 19 31-1936. Ed. Ágor a. 102 En Málaga se pres entan 10 listas y 55 candidato s para di sputarse 12 puestos, 4 por la capital y 8 por la provincia. Por primera vez, una de las candidaturas está encabezada por u na m ujer, B elén Sárra ga, de l Partido Republicano Federal , y concurre otra de carácter nacionalista , se trata de Izquierda Republica na An daluza, que inclu y e a Blas Infante, pero no obtiene sufici ente apoyo. Los gr andes parti dos polít icos que habían constitu ido la Conjunción republicana optan p or presen tarse en solitario, el Partid o Radical se muestra con gran fortaleza sacando ré dito a su di stanciamiento de la Conjunción; el P CE supera di ferentes crisis y m antiene su di stancia de los republicano s; el partido Republicano Radical S ocialista se rompe en varias alas; r esurge la derecha de la mano de Acción Popular y se cr ea el Partido Repu blicano Conser vador. Los diferent es barrio s de la c apital ofrece n perfiles i deológicos defin idos, de forma que l os de la marge n izqu ierda del Gua dalme dina ( Trinidad y Perchel) s e consider an obreros; los de L a Victoria, C apuchinos y Ci udad Jardín co mbinan a proletario s y a burgu eses; y e n los dist ritos primer o, segundo y t ercero son los comerciales y burgueses alin eados con el conservaduris mo. 107 El PCE es el cl aro tr iunfador en la capital, logra 3 represe ntantes, sie ndo el doctor C ayetano Bolívar Es cribano el más votado c on 18.5 17 sufragios; per o sin llegar al 40 por c iento necesario para evitar un a segunda ronda . Los partidos re publicanos se hunden (tant o los radicales socialistas com o los federales obtienen sólo 1 represen tante); los radicales tienen un buen resultad o c on 2 repre sentantes; el PSOE cosecha otros 2 ; y Acción Popul ar da la gran sorpresa con 3 representant es y recuperando el espacio conser vador. Los resultados en la pro vincia favorecen al republica nismo radical, con los socialista s en segundo lug ar. En la se gunda v uelta se produce la extraña coali ción del Partido Republicano Feder al con Acción Popular y el Partido Agrario, que tilda n de defensor a de los valores tradicionales y de patri ótica. Por su parte, el PSOE y los ra dicales socialis tas indep endientes une n esfuerzos en la izquierda y pos teriormente se suma el PCE, creando el Fr ente Único Antifascista. Los result ados de la segunda vuelta ofr ecen de nu evo una abstención muy alta, animada p or la CNT entre los obreros, lo qu e podía favorecer a 107 VELA S CO GÓMEZ, J. (1 981). Elecciones de 1 933 en Mála ga . R evista Jábeg a Nº 29. Ed. Centro de edic iones de la Diputación d e Málaga. 103 la coali ción radical -cedista de derecha, pero no impide la victoria en la capital del Fre nte de izquierdas. Los votos sitúan en los dos primeros pues tos a miembros del Frente, en el tercer pu esto hay un empate entre un antifascista y un ra dical -agrario, y los d os últimos escaños son para radicale s-agrarios, a muy poca distancia de los restantes. Por el contrar io, en la dema rcación provincia l la victoria e s contundente par a los derec histas, con 6 repre sentantes y a mucha distan cia de los 4 del PSO E. El relati vo éxito del Frente Único Antif ascista permit e la entrada por primera vez en la historia de u n repre sentante del PCE en e l Congres o de los Diputa dos, Ca y etano Bol ívar, y poco despué s rein gresa en el partido el concej al comunis ta Andr és Rodrígu ez, que había sido el primero de s u ideo logía e n el salón de plenos. T ambién el PS OE recupera su voz e n el Ayuntamient o con el rechazo del comité federal a exp ulsar a José Molina Moreno, qu e había solicitado la dirección provincial. El triunfo de la derec ha en el cómput o nacional en noviembre de 1933 se apoya a jui cio de los expertos en la lentitu d de las reformas republicanas, los efectos de la cri sis eco nómica, la fuerte con flictividad y hechos como la represi ón en Ca sas Viejas. El bienio radical -cedista significa un giro conservador e n la p olítica, y una repú blica de burguese s y oligarquí a temerosa de l os avances sociales y políticos del periodo anterior. La nueva re alidad política pro v oca q ue en el conte x to p rovincial, y apoyado e n el triun fo de la c oalición ra dical -agraria, el gobernador ci v il decida la destituci ón de corporacio nes municipales so cialistas y republicanas de izquierda s, y la co nstitución de gestoras en los ayuntamiento s ele gidas por él mism o. Lo q ue p rovoca graves enfrentamient os con el PSOE y altercad os en numeros os municipios. Los partidos de la izquier da mal agueña participan sin é x ito en la revolución de octubre de 1934, promovida por el PSO E y la UGT, con Largo Caball ero e I ndalecio Prieto a la cabeza , y cuyos s ucesos más destacados tienen lugar en Asturia s y Catalu ña; y en el ámbito malagueño, en la capital y en T eba donde es asesina do un guardia c ivil. En el año 1935, Acción Popular i ntenta mantener su amplia presencia en toda l a pro v incia, pero sufre la ruptura en varias organi zaciones, entre ellas el partid o Renovación Es pañola, defe nsor d e u na derecha monárquica, y q ue colabora en la creación d el Bloq ue Nacional en Málaga en el que también están la Junta Loc al de la Comunión Tradicionalist a y los monárquic os independi entes de Jo sé Gál vez 104 Ginachero. Por su p arte, el PCE amplía su implanta ción, mientras que se reactivan la F alange y el Partido A grario. El titular de la diócesis, Balbi no Santos, regresa al obisp ado; si bie n la s medidas anticlericales como la expulsión de los jesuitas y la retirada de símbolos religiosos, se con v ierten en un arma arrojadiz a que pronto demuestra su efi cacia a la derecha políti ca, que pi vota en to rno a Jos é María Gil Robl es. La crisis p olítica lle ga al A y untami ento de Málaga en j unio de 193 5 cuando el enfrentami ento entre radicales y cedista s termina lle v ando más tarde a la alcaldía y por tercera ocasión al e scritor Sal vador Gonz ález Anaya. La le y municipal qu e desarrolla la Cons titución Repu blicana representa un enor me retr oceso en materia de autonomía municipal, a juicio d el catedrático d e Derecho Constit ucional José Acosta Sá nchez, q ue destaca que su publi cación el 31 de octu bre de 1935 -con un a situación política y soci al muy convulsa - hac e que pase desape rcibida. El bienio radical- cedista supone un retroces o respecto a la etapa reformista anteri or, y facilita la convergen cia de nuevo de la iz quierda en torno al Frente Popular, int egrado por forma cione s obrer as y republicanas, t ales como PCE , PSOE, Unión Re publicana e Izquierda Republicana. Los partidos se reparten los puestos de la c andidatura, siendo el PS OE el que tiene la h egemonía. En la orilla política del centro derec ha, tras una c omplicada n eg ociación, se unen candidatos de la CED A, agrario s, monárquicos, independientes, laristas y pr ogresistas, dejando fuer a a r adicales y a m auristas. Co n u n respaldo me nor quedan el Part ido Radical, qu e pretende el voto centrista, y Acción Obrerista, que per sigue restar votos al Fr ente Popular en beneficio del centro derech a. La campaña electora l está ma rcada por g raves incidentes, según apunta Pilar F uentes d e Est é fani 108 , me nsajes p olíticos mu y radi cales, y l a división del espect ro político e n dos bando s que p re sagiaban el enfrentamient o posterior. Por primera vez en la historia ele ctoral española, la camp aña electoral iba a ser el fact or de socialización y co nquista de la opini ón, usand o el mitin como element o movilizador de gr andes masas, segú n Vela sco 108 FUERTES DE ESTÉFA NI, P. (198 6). Málaga y el Frente Popular. Estudios sobre la II Re pública en Má l aga. U niversidad de Má l aga. 111 ben eficencia y ab astos; autoriza los actos públic os; y promueve cuestiones d e competencias a los jueces y tribun ales. La polític a de los ayuntami entos se desarrolla inicialm ente a través de gestoras municipales, que s e r egulan de sde noviembre de 1937 por una orden con car ácter transi torio hasta que la org anización del Estado quede cerrada. En ella se fija que las corporaciones local es estarán integradas, incluido el alcalde, por u na cifra de e ntre tre s y veintitrés personas, en función de la poblaci ón. Los integrante s del plenario son nom brados por el G obierno General , teniendo en cuenta l os informes del gobe rnador civil, de la Guardia Civil y de los jefes de la Falange, siendo co nveniente que se trate de miembros del partido y personas de recono cida solvenci a moral y conducta intachable. A partir de junio de 1939 se delega en los goberna dores la designación de concejale s en c onsistorios que no fueran cabeza d e p artido y su población n o s uperara los 3.0 00 habitantes. Sin emb argo, en j ulio de 1942 e sa faculta d r etorna al Ministerio de Gobernac ión, dej ando a los gobernadore s la capacidad de pr opuesta e informe. En Málaga, a la hora de analizar la p olítica munic ipal de los primeros años d e la di ctadura, es imp ortante det enerse e n la im portancia de los gobernadore s ci v iles, que se hace aún más evidente con la personalidad de José Luis Arrese , nombra do el 8 de diciembre de 19 39 y que más tarde será min istro. Arrese es arquitec to, inte nta impone r las id eas f alangistas en el crecimiento d e la ciudad y plantea a mbiciosas me didas como una avenida por el cauc e del Guadalmedina que pretende hacer desaparecer la di v isión s ocial de la ciudad; la unión del Parque con la Ala meda y el Perchel; o un paseo marítimo hacia el O este. La actividad religiosa ocupa el cale ndario d urante t odo el a ño y re cibe el apoyo de lo s dife rentes podere s instit ucionales, seg ún describe R afael Gómez Pér ez 116 la religión era un elemento natural de la vida social. En Málaga provoca que el gobernador, sigu iendo direct rices del Ministerio de la Gobernac ión, p rohíba las fiestas d e Carna val y trate de reglame ntar las dimensiones de los bañadores en l as playas. En el recién n acido f ranquismo, los gobe rnadores civiles sitú an al frent e del A yuntamiento de Málaga y de la Diputación a hom bres de su confianza; sie ndo lla mativo q ue de los ci nco alc aldes nombr ados a ntes 116 GÓMEZ PÉR E Z, R. ( 19 76). Política y religión en el ré gi men de Fr an co . Ed. Do pesa. 112 de la década de los sesenta tres optan por dimiti r del cargo, presionados por las distint as fuerzas sociales e nfrentadas a s us políticas. Enrique Gómez R odríguez toma posesión el 9 de febr ero d e 1937 y ser á calificado posteri ormente como el impro v isador del Ayuntamien to de Málaga. En su gesti ón saca provecho al préstamo del gobier no naci onal de 6 millones d e p esetas que inclu ye o bras de carácter social como las barriadas obreras e n Ciudad Jard ín, el a lcantarillado y l a pavi mentación en diferent es zonas, el embellecimie nto del P aseo Marítimo, Gibralfar o y La Alcazab a y, sobre todo , ser vicios municipale s co mo la re d de agua potable, el merc ado de mayoristas y el de Atarazanas, o el puente d el Car men. En su mandato se renombran 94 calles, plazas y avenidas de la ciudad, entre ellas la Avenid a del Gener alísimo Franco (Alam eda), l a Plaza del General Queipo d e Llano (La Marina) y la de José Antonio (La Constitución), y un a vez que conclu ye la guerra recibe la visita del general Franc o, q ue pronuncia u n discurso desde el balcón d el Ayuntamiento . En diciembre d e es e mismo año 1939, Pedro Luis Alo nso Jiménez es designado alcalde. Uno de los primeros a ctos de la corp oración municipal es ir al santuario de la Victoria a rendir tributo a la patron a de la ciudad, un hec ho que el alcalde desea s e convierta en costum bre y llegar no sólo a ser tradicion al, sino también eje mplar por su fervor 117 . La vida coti diana se normaliz a, se ane x iona Olí as, se inician las ob r as del muelle 1 del puerto, se inaug ura el me rcado de ma yoristas y un acceso costero a la ciudad, y se dictan n ormas para vigilar l a mo ralidad y la urbanidad, que llegan incluso a multar a los pe atones qu e n o caminen por la derecha. En su etapa se afron ta también un grave cas o de corrupción munici pal, cuando seis fun cionarios so n s uspendidos de empleo y suel do al detectarse un f raude con los i ngresos municipales. Pedro Luis Alons o tiene que ataja r l a importante epide mia de tifus exantemático de 19 41 y e ntre las m edidas q ue a dopta están la de suprimir la Feria de Agosto, que había r ecuperado parcialme nte un año antes. En 19 43, ant e la situ ación de cr isis en las arcas municipales, vuelve a plante ar la supresió n de los f estejos de veran o y destinar l os fondos disponibl es a los de invierno; pero su propuesta es rec hazada por la mayoría de la corporación. 117 ALONSO, P L. (194 3). Málaga po r l a virgen de la Victoria. Málaga. Li br os Malagueños v ol. 1. Ed. A y untam ien to de Mála ga . 113 El contenid o ideológico y pr opagandístico que los ediles franquistas quisieron dar a los re staurados festejos, según Elías d e M ateo 118 , está en línea d e conver tirlos en un símbolo de norm alización d e la vida ciudadana y de re scatar el es plendor costumbrist a de los festejos de los añorados fes tejos de los años v einte. El alcal de se enfre nta en numer osas ocasion es co n las autorid ades falangistas, lo que sumado a la pérdida del apoyo de s us co ncejales ante problemas como el financier o y el de los festejos de verano, le obliga a presentar su di misión al gobernad or c iv il, que la acept a y hace un donativo par a solventar la mala situ ación económ ica del consistorio. En est os primer os años de l a dé cada, las s ecuelas de l a guerr a ci v il están m uy pres entes, como queda de ma nifiesto c on el cumplimiento de la senten cia de pena de muerte dictada en consejo de guerra contra José Antonio F ernández Vega, que fuera gobernador ci v il entre junio y septiembre de 193 6, perteneci endo a Izquierda R epublicana. Por el contrario, Franco recibe el título de Alcald e de Honor, en una nueva visita a la ciudad, co n el objetivo de que Málaga siga la ruta de la p rosperidad bajo la ad v ocaci ón de su pat rona y la guía del j efe del Esta do. La debili dad de la Falange e n Málaga pr ovoca que a la hor a de fichar a los concejal es s e re curra a pe rsonalidades pro cedentes de los partidos de derech a y e x trema derech a de la Repúbli ca, com o de muestra el estudio r ealiz ado por el histor iador Elías de M ateo. Tras el v acío en la alcaldía por la dimisió n de P edro Luis Alon so, y co mo solución de co mpromiso, el 3 de noviembre de 1 943 t oma las riendas municipales Manu el Pérez Bryan, que ya había ocupado con a nterioridad t anto la presi dencia del A y u ntamiento co mo la de la Diputaci ón. El equipo de gobiern o con el que cuenta es el mismo de su a ntecesor y sus ejes de ge stión están relacionad os con la creación d e empleo, la limpieza de la ciudad, la eliminación de la mendici d ad infantil de las calles, la reorg anización de la Guar dia Urbana y la de los servicios municipales, dand o priorida d a la contrataci ón de excombatien tes, excautivos, v eteran os de la División Azul y caballeros m utilados. El domin go 22 de octubre de 1944 se c elebran elecci ones con el fin d e elegir a los cuadros dirigentes del sindicalismo vertical corporativista, donde se agl utinaban los e mpresarios y tr abajadores po r ramos d e producción. Tras una intensa campaña electoral en la provincia, participan má s de 138.000 votantes. 118 MATEO AVIL É S, E . (2002). Histori a de la Feria de M ál aga. Málaga. Ed. A rguva l. 114 Las autoridades del Movimiento presenta n los comi cios com o imparciales, que no suponen un a recti ficación políti ca y en lo s que por primera vez en nue stra hist oria el elegido va a servir al elector y n o a servirse de él. En en ero de 1947, e l goberna dor civil, Manuel García del Olmo, c on la aprobación del ministro de Gob ernación, present a ante el Ayu ntamiento a su nuevo alcalde, José Luis E strada Segalerva, así como a los gestores que lo v an a acomp añar al frent e de la co rporación municipal. En su toma de pos esión, su an tecesor en el carg o dest aca su alta prepara ción política y cultural , así como el desem peño de distinto s cargos en la administració n franquista. El discurs o de investidura de E strada es llamati v o por cua nto se niega a presentar u n programa de Gob ierno, plantea u na descentralización de las competencias del alcalde en los concejale s, para que estos del egados se consideren a lcaldes dentro de s us ár eas asi gnadas, qui ere qu e el Ayuntamiento fun cione como una em presa pri v ada y e mprend e un reajuste de la plantilla que pro v oca cie ntos de despido s. El alcald e se gan a un buen prestigio en el mund o cultural, es poeta y deriva sus inquietud es literarias hacia una serie de artículos en ‘Diario Sur’, titulad os ‘Conversacio nes mala gueñas’, en los qu e justifica su actuación munici pal en política general, erradica ción de la mendicidad, economía, despido s de trabaja dores municipales, cont ratación de allegados a diferentes cargos municipales , y obras de la prolo ngación de la Alameda y calle Mármoles. Entre otros hechos rele v antes de Estrada , figura el a poyo al Club Deportivo Málaga q ue presi de varias veces, el nomb ramiento como gestores h onorarios de diferentes per sonalidades de la política y la sociedad qu e des tacan por su contribución a la ciudad , y la municipalizaci ón de l os tranvías. Poco d espués de e sta deci sión, dimite confesando que no caminaron junt os los deseos con l as posibilidades . En el primer año de su ma ndato se cele bra el primer refer éndum d e la dictadura, que t rata de dar legitimida d a Franco m ediante el sí a la ratificación de las cinco Leyes Funda mentales sanci onadas por su Gobierno: El Fu ero de los Español es, el Fuero d el T rabajo, la Le y Constituti v a de l as Cortes, la Ley de R eferéndum Nacional y la L ey de Sucesión, así como l as l ey es que en a ños sucesi vos se pro mulgasen con tal categoría. El alc alde partic ipa en la campaña mediante un artículo titulado ‘Mal pasado o bien futuro’ , pidiendo que se vote afirmati v ament e porque, a su juicio, es decirle sí a Franco y a la justici a que refr endará Dios. Además, 115 en las sem anas previas a las votaciones se pegan carteles en la ciudad, se producen discurs os de p ersonalidade s y se int roducen consign as a través de la pr ensa dirigidas a cad a uno de los gr upos sociales. En Málaga y su provincia están llamados a las urnas 439.62 1 electores de los cuales u n 95, 7 por cient o vota afirmati v amente, un 2,5 por ciento vota no , y un 6,7 por ciento decide no votar. Los r esultados son más favorecedore s al fran quismo que l a med ia nacional, en don de el respa ldo es del 93 por ciento de los votos válido s. El 17 de juli o de 1 945 se publica la L ey de Bases de Ré gimen Loc al, inspirada en el Estatuto Municipal de la dictadura de Primo de Ri v era, que establec e para los ayuntamientos una ma yor depen dencia del Esta do. El contr ol político con los n ombramientos d e co ncejales y alcalde, el administra tivo con la supervisión en l a toma de deci siones, y el económico limi tando la capacidad tributaria y de ende udamiento. La conc epción de lo s ayunta mientos es, a juicio de Morell Ocaña 119 , la de un órga no del Estado exclusi v amente administ rativo, releg ado a u na tarea de a compañamiento, sin que le sea admitid o el ejer cicio d e los característicos pode res de con trol. Así, sus competenci as son muy reducidas, n o se les pide q ue sean organ izaciones ejecuti vas, ya q ue su papel fundamen tal e s el de policía admi nistrativa, re alizando funciones básicas de control, y siend o mu y escasa la pre stación de ser v icios por cuanto no e x iste ni la necesidad, ni la p osibilidad de realizar políticas. Por su parte Cristi an Cerón Torr eblanca en su tesi s doctor al 120 analiza los procesos electorales m unicipales, y concl uye q ue persiguen institucionalizar el fr anquismo med iante un perso nal p olítico elegido por democracia or gánica que le legitim e internacion almente. La norma señala que los concejales de cada ayunta miento serán designados por terceras partes en la siguiente forma: por elección de los vecinos cabeza de familia; por elecció n de los organismos sindicales radicados en el té rmino; y por elección qu e harán los concejales representant es de lo s dos gr upos anter iores entre vecinos p ertenecientes a entidades existen tes en el término o , en otro caso, entre vecinos prestigiosos d e la localidad. A la hora de analizar el cuerpo electoral, hay que tener en cuenta que el cabeza de familia, con der echo al voto direct o, tien e que ser varón 119 MORELL OC AÑA, L. (1988). El régimen local espa ñol. Madrid. Ed. C ivitas Ediciones. 120 CERÓN TORREBLANCA, C. () C onsolidación y evolución del Franqu i smo en Málaga 194 3- 1959. T esis. Di recc i ón: BA RRANQUERO T E XÉIRA, E . Universidad de Má l aga. 116 casado, viudo, viuda, soltero o soltera m ayor de 21 años o de 18 años si está emancipado, qu e tenga vivienda exclusi v a o compartida a su cargo, con resi dencia en el municipio míni ma e ininterrumpi da de dos añ os, salvo los funcio narios público s que adquieren la v ecinda d desde la tom a de su destino, o también aquellos que ha y an presentado una solicitud de voto y lle v en en el m unicipio más de sei s meses. En el t ercio sindic al, los vocales de las ju ntas s indicales son los encargados de elegi r a los compromisari os con derecho al voto, a partir de 1948. Las organizacio nes sin dicales tienen su origen en la Le y de Unidad Sindical de 1 940, que crea los sindicatos verticales en cada r ama de pro ducción, to dos ellos control ados por la Falang e (FET y de l as JONS) y en los que es oblig atorio que formen par te todos los trabajadores, técnicos y empresario s. El número de conc ejales a el egir dep ende del número de habitant es, según la sigu iente tabla: Hasta 500 res identes, 3 concejale s Entre 501 y 2.000 re sidentes, 6 concej ales Entre 2.001 y 10.000 residen tes, 9 concej ales Entre 10.001 y 20.00 0 residentes, 12 co ncejales Entre 20.001 y 50.00 0 residentes, 15 co ncejales Entre 100.001 y 500. 000 resident es, 21 concejales Más de 500. 000 residentes, 24 c oncejales Los candi datos a concejal tienen que dirigir un escrito e xpresando su voluntad a la Junta Municipal del Cens o, estar desem peñando el cargo de concejal o haberl o hecho al menos u n año, o ser propu esto por dos procuradores o e x procurad ores en Cor tes, o por tres di putados o exdiputados pro v inci ales. Además, tambi én pued en ser propu estos por al menos una vigési ma par te d e los cabezas de familia del distrito respectivo. Los concurrentes d eben afron tar un sinfín de gast os relativos a propagand a y manutenci ón de interventores y apoderado s durante la jornada elect oral. Los concejales ejercen su mandato durante seis años y la renovación de la corporació n se realiza por mitades cada tre s años, lo que evita cualquier p osibilidad de cambi os drá sticos en l a co mposición del ayuntamiento , g arantizando la estabilidad y, a la vez, redu ciendo aún más el númer o de concejales a el egir en cada pro ceso electoral. Junto a ell o, se ma ntiene el no mbramiento de los alc aldes p or parte del Ministerio de la Goberna ción para la s capitales de pro v incia y los municipios de má s de 10.000 habita ntes, y en el gobernador civil en los 117 restantes. L os alcaldes no tienen q ue ser concejales, sólo ser espa ñoles mayores de 2 5 años, y sus m andatos son indefini dos. Esta l egislación se mantiene vigente hasta la Le y de Bases de Régimen Local del 19 d e no v iembre de 1975 que esta blece que los alcaldes y presidentes de las diputaciones son elegidos por co ncejales y por l os diputados pr ov inci ales, respecti v amente. Las primera s elecciones munici pales del fra nquismo se a nuncian par a marzo de 1946, aunque finalmente el Boletín Of icial del Estado del 7 de octubre de 1948 pub lica la convocatori a de elecciones mu nicipales para el 21 y 28 d e no viembre y para el 5 de diciembr e , c ad a día para u no de los tres tercios . Las elecciones sup onen un camb io, según Cerón Torreblanca 121 , qu e señala que com ienzan a dotar al fran quismo de un pers onal p olítico, para la instit ucionalizaci ón de un a dict adura que i ntenta cambiar su f achada para ser acep tada p or las democr acias occiden tales, sin q ue cambie la naturaleza d el sistema autoritario. El alcalde asu me l a pres idencia del ayuntami ento, la jefa tura d e la administració n municipal, la deleg ación del Gob ierno e n el término municipal y la jefatu ra local de Fal ange. El regidor no tiene r emuneración e conómica y, según A lbert Calderó 122 , no es seleccio nado por sus habilid ades, ni por su experienci a directiva, se limita a presi dir los esc asos plenos, a firmar los acu e rdos y c uando necesita realizar al guna co sa e x cepcio nal hace una “alcal dada”, q ue tiene car ácter e xcepcional, d ebe estar justificada , y con la que logra qu e la org anización hag a lo que él q uiera, sin res petar la estru ctura y las funciones ha bituales. Una vez en la a lcaldía, distri buye entre los concejales la s te nencias de alcaldía (tantas c omo distritos tenga el término municip al), p resenta u na lista de candi datos a alcaldes pedáneo s al gobernador que es quien los selecciona, y nombr a a los alcaldes de bar rio en los núcleo s separados del casco ur bano. Todos estos cargos tienen escaso pod er y par a realizar ejec uciones tienen que actu ar c omo influ y entes del a lcalde o la administració n. 121 CERÓN T ORREBLANCA, C. ( 2006). Instituciona l izac i ón y legitimación d el nuevo Estado. Referéndum y elecciones municipa l es en Málaga durante el primer fra nq uismo. Artícu lo. Universidad de Málaga . 122 CALDERÓ, A. (1998). Modelos de gob i erno municipal. Gr anada. Ed. Centr o de Estu dios Municipales y de Cooper ación Internaciona l . 118 En las elecciones de 1948, la Secreta ría G eneral del Movimiento remite a los jefes pro v inciale s unas instrucci ones reser v adas que, según refleja Domingo García Ra mos e n su tesis doctoral 123 , señalan la oc asión como acaso la más grave desde el punto d e v ista de resp onsa bilidad desd e el 18 de julio, p or lo que tras la ele cción d eberían r endir cuent as de su labor y, a tra v és d e ella , el jefe del Estado y el Gobi erno calibrará n su sagacidad polí tica, su habilid ad y el uso que han hecho de su confianza, por lo qu e de bían u tilizar todos los r esortes de la política local a fin de que no pudi era haber sorpres as de ninguna clas e. La dirección del Movimiento pide a los responsables pr ovinciales de la Falange que pr esten la máxima a tención a la preparació n y el desarroll o de las el ecciones municipales, que eviten la s reticenc ias de algunos sectores falangistas que rechazaban la vuelta a fórmulas electivas, y las planteen como fór mula para afirmar y corroborar lo s principios doctrinales. El obj etivo que se m arca es que l os a yuntamient os estén constituidos por una ma y oría aut énticamente fala ngista y , por tanto, que los ho mbres que resulten el egidos esté n impreg nados de su fe política . Para e v itar sorpresas, co nsidera precis o controlar todo el proce so electoral: la propaganda, la sele cción de candi datos e incluso l a orga nización de la s eleccion es. En el ámbito de la propaga nda, se hace referencia funda mental a evitar un abstencionism o que pueda ser peligroso para el luc im iento de la elección y a vigilar la propag anda q ue pueda n hacer ca ndidatos no presentados por Fal ange, impidiéndola tot almente por los medios que los jefes tienen a su alcance, c uando se trate de fra ncos a dversarios q ue aspiren a ser proclamados. Las instruccio nes se ñalan e n relaci ón c on los falangistas que hay que vencer rese ntimientos, alejamie ntos posibles y po sturas pers onales que conduzcan al re celo o al abstencio nismo; y h acia el hombre de la calle que co nviene subr ayar el aspecto e conómico -administrativo de la elección. Las candidatur as s e controlan a través de un Ser v icio Especial de investigación qu e procura el pred ominio absoluto de los c andidatos netamente falangist as, implicar a otros hombres no afiliad os afin es al Movimiento, eliminar a gestores y concejales en ejercicio que fu eran 123 GARCÍA RAMOS, D . ( 2003). Instituciones y v ida política d urante la Gu erra Civ il y e l Franquismo. Pa l enc i a (193 6-1975). T esis. Dirección: G A RCÍ A COLMEN ARES, P. UNED. 119 incompatibles o im populares , y a los que vinieran con una significa ción política propi a y adversa al Movimiento. El control político qu e se ejerce sobre las elecciones en cada uno de los municipios es total, como se desprende de l a docum entación existente en el Gobierno Ci v il de Málaga con la pa labra “acordado” escrito a l ápiz, en la carpeta de cada localidad, y por los informes de los alcaldes y de l a Guardia Ci v il sobr e los candidatos propuestos al goberna dor, que es quien decide en última instancia. A la ciudad de Málaga le correspon den 21 concejales, de los cuales 7 son elegidos el 2 1 de noviembre por los cabezas de familia , otros 7 son votados por el tercio sindical el 28 d e noviembre, y los últimos son seleccionado s el 5 d e diciembre por los 14 ya elegidos a través de una lista que el goberna dor civil propone , entre 21 nombres p ertenecientes a las entidades cultur ales y profesionales de la ciudad. La Falan ge se plante a el reto de seguir copando todas las con cejalías del Ayuntamiento de Málaga, como venía pasando desde la Guerra Civ il. Se encuentra c on obstáculos al no p oder pre sentar u na lista de nombres para una tern a cerra da en la elección de los cabezas de familia, y tien e que maniobrar hasta el final para evitar que concurran declarados antifalangista s como Pedro Luis Alonso y Félix Ballenilla . El gob ernador anima a los ten ientes de a lcalde a presentarse y a q ue lo hagan sus co mpañeros concejale s, así c omo al s ecretario provincial de los sin dicatos, y al d e Falange. Junto a t odos ellos, persigue la elec ción del president e de la Cámara de la Prop iedad U rbana y del e x alcalde, Pedro Luis Alonso, aspiración esta últim a a la que finalmente renuncia por la oposici ón falangista y la falt a de respaldo del obispo. En este perio do de la dictadura, l a influencia p olítica de la Iglesia y en particular del obispo de l a dió cesis, Her rera Ori a, e s mu y rele v ante y llega a constituirse en un auténtico con trapoder al gobernad or civ i l. La semana a ntes de las ele cciones hay 23 can didatos par a 7 puestos, todos ellos afiliados a Fala nge; sin emba rgo la lista se reduce a 14 por la retirada, en tre otros , de los tenientes de alcalde. Un a rel ación de 7 candidatos presenta en l a pr ensa un do cumento de com promiso p or la ciudad. C on él, se of rece la impre sión de ser una lista cerrada o al menos la lista con más apoyos; pese a ell o se reitera al electorad o la libertad d e voto. La campa ña elec toral es intensa, se p ublica en la pr ensa la papeleta electoral par a facilit ar la elecció n de lo s candidatos , y se difunde una semblanza de 7 candidatos adictos y muy queridos por la Fal ange, de los 120 que 5 resultar án el egidos. Ante las críticas pú blicas por la escasa propaganda de las candidaturas, el gober nador d esmiente que se deba a su auto ridad, y ar gumenta que es po r la f alta de costumbre en la elec ción de person as concret as y determin adas, j unto con la falta de i nterés de muchos d e los candidatos, lo que ha permitido que la abstención sea tan acusada, sin olvidar que precisamen te no se ha querido realzar el aspecto políti co que pudieran ten er los candidatos. Las elecciones so n present adas co mo u n acto de lealt ad a Franco, se reclama la participación acti v a ant e la que tienen que responder los ciudadanos for zosa y obli gatoriamente, y se reitera que la obligación moral a la partic ipación es trem enda. T odos los elegidos por el tercio de cabezas de famil ia forman pa rte de Fa lange y se les concede la máxima valoración pol ítica, excepto a Leandro O lalla que había sid o nombrado oficial por los r epubli canos, aunque sin llegar a to mar posesión . En las el ecciones del te rcio sindic al, el goberna dor aprovecha para introducir nom bres de personali dades afecta s al Movimiento pero alejadas de la direc ción falangi sta. Ha y 68 compr omisarios que tienen que ele gir a 7 conc ejales, entre 14 ca ndidaturas; si b ien lo s resultados ponen de manifiesto que hay una lista oficiosa y otras pe rs onas que hacen de comparsa, por cuanto los 7 electos tiene n práctic amente los mismos votos y el resto muy escaso res paldo. En cuanto a l as elecciones corresp ondientes al tercio de repr esentantes de entidades, en las que el gobernad or propon e una terna, se coloca a l personal político malagueñ o anterior al triunfo d el Movimie nto Nacional, de los que 4 ti enen la máx i ma ca lificación de l a Fal ange, 2 l a mínima, y 1 está sin clasifi car por no ser falangista. Por su parte, en la oposición al Régimen, el PCE abog a por la abstención y tra s los res ultados habla de una fuerte derrota fra nquista, frente a los grupos de la oposición que afirman que al fin y al c abo da i gual votar que no votar y a los que l a dictadura acusa de no condenar la a bstención. Los comuni stas se s ienten fuertes, segú n las hist oriadoras E ncarnació n Barranquero y Lucí a Prieto 124 , por el suministro de informa ción de algunos cónsul es extranjeros sobre el desarrollo d e la II Guer ra Mundial; pero el Gobier no en v ía a la ciuda d a la Brigada Político Soc ial de Madrid para desart icular los diferentes co mités, enc arcelar a sus dirigentes y matar a su ca becilla, Ramón Vía, tr as fugarse de prisión. En la década de los cuarenta , la CNT de ideales anarco sindicalistas se mantiene co mo u na organizació n de masas y se r eestructura, co n el 124 BARRA NQUERO, E. y P RIETO, L. (2007). Población y guerra c ivil en Málaga: C aída, éxod o y refugio. Má laga. E d. Centro de Edicio ne s de l a Di pu tac i ón de Má laga. 127 2ª ¿Qué problema es, a su juicio, el m ás importa nte que tiene plante ado la ciudad ? En las respuesta s, siguen est ando muy pre sentes cuestiones relacionadas con el abastecimi ento de agua, el sumini stro eléctrico , el tráfico y el transpor te, la guardia municipal, la estética y l impieza, la expansión i ndustrial, la falta d e vivienda s, la situaci ón de l os habitante s de las ‘villalatas’ de El Palo, San A ndrés, Arroyo del Cu arto, Cuevas del Ejido, la be neficencia, la sanidad, l as actuacion es alrededor d el muelle, el control de los precio s y el f omento de Torremoli nos y la C osta del Sol, como fuente de riqueza. Es llamati v o el hec ho de que algunos candidatos reconozc an qu e n o tienen muc has posi bilidades por la cat egoría y pr estigio de sus ri vales, así como otro que afirma que la solución a los prob lemas de la ciudad no pasa por e l Ayunta miento, si no por la r espuesta que le s dé el Gobierno de la Nación. También es reseñ able el c recimiento de la abstención, que alcanza al 32 por ciento, puesto que de un cuerpo elector al de 69.706 cabezas de f amilia, son 48.000 lo s que acuden a su cita con las urn as. Antes del año, desp ués de las elecciones de ediles, en concreto el 11 de septiembre de 1958 , el gobernador preside la tom a de po sesión d el nuevo alcalde, Fr ancisco García Grana. En ese a cto, el delegado gubernament al afirm a que los relevos en los a y un tamientos españole s se suceden de una forma pare cida a com o se hace en el ejér cito: se ca mbia a un hombre, pero continúan los principios y perm anecen los i deales. El gobernad or dest aca, en tre la s cual idades del n uevo regidor, su preparación jurídi ca y lo vincula al logr o del ob jetivo de elevar el nivel de vida de los ciud adanos. Por su part e, e l alcald e sal iente apro v echa su discurso pa ra hacer balance de sus dos etapas municipales, con referencias a la crisi s económica en la primera; mientr as en la segund a destaca los pr oblemas de a bastecimient o de agua y sanea miento, así como la recup eración de las arcas municipales. Francisco Garcí a Grana e x plica , en s u primera intervención , que no es político, que n o lo ha sido nunca, y rec onoce q ue es un hombre de tog a y al ejercicio de su profesión dedica su vid a. Sin embargo, la política corr e por sus venas, puest o que su padre hab ía sido alcal de y conc ejal durante el reinado de Alfonso XIII. El nuevo alcalde an uncia qu e su manda to estará b asado en la fe ciega en la patrona de la ciudad y en sus compañer os, afirma de sconocer los problemas que Málaga tiene plantea dos y, quizá por ello, no proced e inmediatame nte a realizar cambi os e n las delegaci ones que tie ne asignada ca da concejal, como es habitual, y espera di ez día s. 128 En relaci ón co n la gestión municipal, l a prens a anuncia e l des v ío y urbanización del Gu adalmedina; las v iviendas de la P rolongación de la Alameda por parte del Ministerio de la Vivienda; la crea ción de un polígono industrial e n la V ega; l a constr ucción de u na c arretera en tre Málaga y Antequer a por Villanueva del Cauche (financia da por el Ministerio de Obras Públicas); la modificación del puente d e Tetuán; y que, gracia s a las gestiones del alc alde, el Teatro Romano será descubierto y habili tado para audit orio. Entre los hechos más notabl es del mandato de G arcía Grana está la ampliación de al umbrado y la lle gada de los primeros semáforos, que obliga a infor mar públicamente so bre su funcionamiento. Por el contrario, la falta de viviendas y el chaboli smo s iguen siendo los problemas más acuciantes, que se intentan comba tir mediant e el acu erdo entre el Gobierno y el A y unta miento para construir nuevas viviendas so ciales. El urbanismo sin c ontrol es una de las c aracterísticas del mo mento, por cuanto el Plan Gen eral de 1 950 estaba aparca do y la s licencias s e concedían de forma indepe ndiente. Ade más, una sentencia del T ribunal Supremo, tras la denuncia d e un particular, obli ga a la corporación a regular las co nstrucciones a partir de las ordena nzas de 1902. Un hecho llamati vo de la import ancia de l gobernador en la política local es el que acontece cuando el alcalde dec ide nombrar hijo adopti v o d e la ciudad y m edalla de oro al qu e había sido goberna dor Anto nio García Rodríguez-Ac osta. Si bien todo el expedie nte se instruye en el Ayuntamiento , el homenaje público se hace frente al edificio del Gobierno Civil y, según refl eja la prensa, es el pr esidente de la Di putación el que hace en trega de un bastón de mando, pergaminos y álbumes con las miles de adh esiones. En oto ño de 1 960 s e afrontan nuevas el ecciones mu nicipales bajo una s directrices de la jefatura nacional del Movimiento que pr oclaman q ue de clara importanci a es, para la mejor defen sa de nuestros pu eblos, que a los A yuntamientos lleguen hombres que, además de buena voluntad, reúnan condiciones de capacid ad y acer tado c riterio, además del firme deseo d e labo rar por el mejor resultado de l a gesti ón que va a encomendárs eles. En las instruccio nes se señala que las elecciones no ti enden a q ue los distintos se ctore s sociales se pronuncie n en pro o en contra del Régimen ni de sus In stituciones, sino q ue su fin alidad es la d e buscar hombres aptos para el desem peño de la misión re presentativa dentro del sistema político actual . 129 En relación con los candidatos se expli ca que es necesario buscar a las personas más re presentativas en cada caso. Qu e su voz sea la de todos, sin resonanc ias propias o e x clusi v istas. La tó nica general h a de ser la búsqueda de la au tenticidad en esta fas e que ante cede a las eleccio nes municipales. Hacer que el nombre de los posibles candidatos sea una razón más, pa ra que ni un solo ciu dadano se absteng a de emitir su v oto. Se mantiene el én fasis en elimi nar c ualquier s entido político a las elecciones, a sí se afirma que n o es lícito ha cer d e las eleccio nes municipales ocasió n de ban derías, y q ue afortunad amente los viejos tiempos han s ido superado s. El Partido Comu nista de Málaga, según e xplica Carm en R. García Ruiz 125 , en la década de los cincu enta e staba orga nizado en pequeños grupos en La Trinid ad y man tenía contactos con ciert os movimientos cristianos de aquel los años. En 1962 se produce una importa nte desarticulació n por la difus ión del periódi co ‘ M undo Obrero’ en empr esas como Ren fe y Vers, y no l ogra retomar la actividad hasta do s años más tarde. La década de los sesenta arranca en la ciudad con la visita del Príncipe de Asturias, Jua n Carlos de Borbón, q ue es recibid o en el Gobierno Civil; y poc o despué s Franco realiza una nue v a visita oficial, en la que el Ayuntamiento , presi dido por Franc isco García Grana, le re cibe con un arco triunfal e n la explanada de l a estación. El dictador ina ugura la estación marítima del puerto, el museo de Bellas Artes, varios centros docentes, el cam po de deportes de Carranque y la exposición del Pl an Málaga de Urbanism o, que incluye una inversió n de 7.365 millon es de p esetas en seis años y pre v é fa v orecer la e conomía y el empleo. La oposición se v e enriquecida por la rea ctivación del mo v imiento obrero, protagonizad o p or Comisiones Obreras , que nace en la pr ima vera de 1962 y se a poya e n los trabaja dores de l a metalur gia, según re vela José Antonio Rui z Muñoz 126 . Adem ás, los s ocialistas resurge n en la provincia y en 1969 se constituye un Co mité Feder al Provincial, en cont acto con la Comisión Per manente del PSOE y la UGT andaluza. 125 G A RCÍA RUIZ, C. (2005). Franquismo y Transició n en Málaga 1962 -1979. Málaga. Servicio de Publicaciones de la Universidad de M álaga. 126 RUIZ MUÑOZ, JA. ( 19 99). El mov i miento obrero en Málaga 1965 -1977. Málaga. Ed. Diputación de M álaga. 130 En oc tubre de 19 63 ha y de nue v o e lecciones m unicipale s con la singularidad de que las corporaciones , qu e toman posesión en todos los ayuntamiento s en lo s primeros m eses de 1964 , van a estar presididas por los gober nadores civiles en la provincia. El 25 de a gosto de 1964 es nombra do nuevo alcalde de la ciudad Raf ael Betés Ladrón de Guevara, q ue en su mandato prese nta el pro y ecto de Prolongación de la Alameda, en donde pre v é un a población de 30.000 habitantes. A demás, se entregan vi v iendas pú blicas , se inaugur a el Hospital d e la Cruz Roja y las cocheras de la E M T de Pe dregalejo, y arrancan los primero s estudios uni v ersita rios en la ciudad, de pendientes de la Uni v ersidad d e Granada. En la década de l os sesenta , Málaga inicia un cambio supedit a do, se gún refleja Rubi o Díaz 127 , a la crisis de la industria local, la profundiz ación del fenómeno tur ístico, l a posibi lidad de in versiones e x tranjera s y l os flujos de emigrante s hacia los países ind ustrializados e uropeos. La urgencia de at raer el turismo f avorece, como señala Carmen Ocaña 128 , la máxima libertad a to dos los agentes q ue inter vienen en l a transformació n del espacio costero en espacio ur bano de explota ción turística. En el veran o de 1 966, R afael Beté s solicita su rel evo aquejado de problemas de sal ud, y es sustitui do por Antonio Gutiérr ez Mata, que en los primeros momen tos de la Guerra Civi l estuvo a punto de ser fusilado por su de voción a l a Virg en del Rosari o, patr ona de su barriada de El Palo. El nue vo regidor tiene 50 años, es médico y jef e d e la Clínica de enfermedade s infec ciosas del Servicio de Medicin a Interna, siendo conocido en la ciud ad por su notable prot agonismo humano y profesional durante la ep idemia de tifus de 1 951. El no mbramiento se hace público a mitad del mes de sept iembre , y es el día 23 cu ando jura el cargo que ostenta dur ante tres años . El acto s e celebra en el saló n de sesiones de la Casa Consistorial, bajo la presidencia del direc tor general de Admi nistración L ocal, José Luis M orís Marrodán, quien, en representa ción de l ministro de la Gobernación, le toma jurament o. Además, asi sten el gobe rnador civil y el alcal de saliente. 127 RUBIO DÍAZ, A. ( 2002). Málaga, de c i udad a metrópol i s 1975- 2000. Ed. Asociación Provincial de Cons tructores y Prom otores de Málaga. 128 OCAÑA O CAÑA, C. (19 88). Sociedad y urban ización en Málaga dura nte el Franqu i smo. Revista Jábega , 6 1. 131 Su mandato arranca con los tele gramas que en vía de adhesión al je fe del Estado y al ministro de la Gobern ación, y con u na grave cr isis en las arcas d el co nsistorio. Poco después, afronta la co nvocatoria de las elecciones municipal es del mes de no v iembre para renovar lo s cargos de concejal que han expirado el plaz o legal. El interé s decrecient e de las eleccio nes municip ales en el c onjunto del país tiene un hito destacado el 16 de octubre de 1966 cu ando en las votaciones al Ayunta miento de Barcelona la participación ronda el 40 por ciento del censo. Por eso, la prioridad se establec e en la po pularidad de los candidato s como atractivo para la participaci ón. Los concejal es que entrasen por el tercio fa miliar podí an servir de imanes, al tiempo que no iban a repres entar un drástic o cambio en la composición d e la corpora ción mu nicipal, pues lo s otros dos tercios podrían comp ensar posibles des equilibrios. La falt a de inte rés en la participac ión se r efleja tam bién en las candidaturas y de hecho e n el tercio de cabez as de f amilia, en el conjunto de lo s a yuntamientos e spañoles, sólo s e presen tan 21.3 50 candidatos p ara los casi 10.000 p uestos que hay v acantes. Las votacion es tienen lugar l os días 13, 2 0 y 27 de no v iembre , siendo en cada fecha la elec ción d e los c oncejales en r epresentación d e los vecinos cabezas de familia, de los organism os sindicale s y de las entidades económi cas, cultur ales y profesional es. P or primera vez, l as mujeres casa das pueden particip ar en las elecci ones. En la ciuda d de Málaga, el hecho más d estacado es qu e las v otacion es correspondie ntes a l tercio de asociaci ones económi cas, cultural es y profesionales son anulada s por la Audi encia T erritorial de Granada en enero de 19 67, por la falta de determina dos requisi tos form ales. Es tres meses más tard e cuando se produ ce un a nueva elección de los cuatr o representant es y ti ene lugar la toma de posesión en el A y unta miento. En los primeros meses de m andato de Antonio Gutiérrez Mata también tiene lugar el r eferéndum sobre la Ley Orgánica del Estado del 14 d e diciembre de 1966, que se c onv ie rte en un pro ceso de afirmación al Régimen del ge neral Franco y en el que todas las instit uciones s e implican en s u éx ito. A finales de no viembre, se constituye la Junta Provincial del Referéndum, presidida por el go bernador civil, Ra món Castilla, y com puesta por representant es de t oda la sociedad de Málaga. Se c olocan oficina s de información en la Del egación Pr ovincial de Estadística, el Ayuntamiento y la Jefatura Pro v incia l del Movimien to. A demás, en Málaga, como en el 132 resto del país, se instalan ´ mesas de transeúntes ´, para que las pers onas de paso en l a ciudad no se marche n sin votar. El alcal de a nima a los mal agueños a engalan ar las fach adas, ant e el previsible resultado de apo y o a la nueva norma del Régimen, y lo hace con un mens aje en el que señala: “Os pido que m ostréis esta unanimidad d e pareceres adornan do vuestras casas, poni endo col gaduras en ella s p ara que pu edan voce ar al viento que Málaga entera está al lado de Franco”. Antonio Guti érrez Mata. En las calles del centro de la ciudad s e ponen c olgaduras con frases como ´ M álaga enter a vota sí´, pa ra ani mar a los votantes. T ambién los medios de co municación expresa n su en érgico apo y o al ‘sí’, publicando incluso un artículo que sosti ene que " La LOE es una le y cristianam ente apocalíptica porque es una le y profétic a" . En los días pre vios al referéndum no se escucha en Málaga voz algun a pidiendo el ´no´ y t ampoco ha y jor nada de refle xión. El martes 13 d e diciembre, un día antes de la votación, tie ne lugar en el cine A lameda un acto a fa v or del ‘sí’ en el refer éndum, que requiere de alta voces incl uso fuera del l ocal y es difundido a tr avés de las tres emiso ra s locales de radio. Las primeras estimaciones hablan de un 90,07% de síes y sólo un 1,48% de noe s, con una participaci ón d e cerc a de 2 00.000 mal agueños. Las cifras suben aún más, hasta el punto de que, días más tar de, el edificio de La Equita tiv a exhi be con luces el 98,95 % de síes. La Le y Or gánica d el Estado s e aprueb a definitivamente en 1 967 y v iene a consolid ar la d emocracia orgán ica, y regular todas las leyes fundamental es del Régimen. En ella, se ratifica la monarquía como forma del Estado, se crea la figura de l jef e de Gobiern o separa da del jefe del Estado, se separan los sindicatos del M ovimiento, se define la democracia orgánica ratificando sus pilares bá sicos de familia, municipio y sindicatos, y se establece que una part e de las Cortes (10 8 de los 568 procuradores) s ea elegida por m edio de eleccio nes directas por parte de los cabezas d e familia y las mujeres cas adas. En las primer as elecciones a Cortes c elebradas en 19 67 en Málaga, Rafael Merin o es el procur ador más vot ado, sit uándose en el se gundo lugar L uis Peralta Es paña. La particip ación se qued a en el 52 por ci ento de los electore s, p oniendo de e v idencia que el Régime n ya no se preocupa tan to de las tasas de ab stención. 133 Los buenos resulta dos obtenidos por los sindicalistas de Comisio nes Obreras son un imp ortante factor para entender su il egalización; si bien mantiene una in tensa actividad clan destina y organiza p aros en las empresas y concent raciones ante la D elegación de los Sin dicatos. En 1968, la Guardia Ci v il y la Policía Armada detien en en Málaga a 24 activistas, tras el r eparto de oc tavillas in v itando a obrero s y ca mpesinos a manifestarse el 1 de mayo, y logra n desmantelar su estructura. A la hora de hacer b alance de la ge stión de Antonio Gutiérre z M ata, los medios de comunicación d estacan, entre los hechos más not ables de su gobierno, la eficaz ordenaci ón urbana, la Prolongación de la Alameda, la remodelación de numerosas calles, la creación de e scuelas, un quirófano y una nu eva ala en el Hosp ital Noble, y el apoyo a la crea ción de nu evos accesos a la c iudad. En la década de los sesenta los tecnócra tas van cobrando protagoni smo en el Consejo de Ministros y en lo s diferentes escalo nes de la Administració n, lo qu e favorece que en l a ciudad de Málag a en 1970 se opte por un jo v en notari o como alcalde, Cayetano Utrera R avassa, y el 17 de febrero de 1 971 por un jo ven in geniero agrónom o para presidente de la Diputaci ón, Fra ncisco de la Torre P rados. El gobernador, Víctor Arroyo, an uncia el 17 de abril de 1970 la designación del nue v o alc alde, que toma pos esión el 21 d e abril y tras ella cumple la tradición de visitar a la patrona de la ciudad, Santa M ª de la Victoria. Su nombramiento es recibid o por los medi os de co municación de forma positiva, valorando su ju v entud, talante abierto y el he cho de no ser hombre d e prejuicios, ni de gru pos. La cor poración que se encuentra está mermada y e n ella fig uran Ja v ier Peña, el procurad or en Co rtes p or el m unicipio Manuel A tencia García, Manuel García Ca mpos, Muñoz Cerván, Enrique Álvare z -Net, José Cri stófol y Cándido Velázquez. El seg undo grupo d e co ncejales está integrado en el tercio corporati v o p or Ca rlos Gómez Raggio, Juan Pedro Raya, Rafael León y Emilio Peralta ; en e l tercio familiar figuran Medina Montoya, Tudela de la Plaza, Sebastiá n Peláez y José Luis Ra mírez; y el tercio sindical por E nrique Gal beño, Pedro Ruz, José Duarte, y Sánchez Bravo. Las elecciones muni cipales qu e debí an celebrar se en 19 69 se retrasa n hasta otoño de 1 970, según algun os autores debido al nivel de contestación política y sindical y a los pr oblemas de orden p úblico, que llevan a decretar el estado de excepción duran te tres m eses y a d etener a numerosos profesores y estudian tes. 134 La designac ión de Juan C arlos de Borbó n como suc esor de Franco en la Jef at ura d el Estado y el estallido del caso ‘Matesa’ son elementos que generan tensi ones e ntre las corrientes d el Régime n y que favorece l a victoria de los llamados ‘tecnócrata s’ próximos al O pus Dei. La preocupación por la abstención ante l as elecciones de 1970 favorece que se e xtienda el d erecho de su fragio y la posibilidad de acceder a las concejalías a las m ujeres casa das, lo qu e amplía co nsiderablemente e l censo elect oral. Además, las votac iones pasan a ce lebrarse en días laborables con un permiso especial para ir a votar En Má lag a, la corp oración tiene que ser parcialmente re novada ante las urnas y, s egún confiesa a ños más tarde el pro pio alcalde 129 , se respeta la pureza democrática y n o hay injer encias gubernamen tales p ara el tercio corporati v o que deci den los ediles elect ores. En el turno de los nueve con cejales, po r el tercio familiar son elegidos José González Gil, Francisco M uñoz Cárden as y S ebastián Sánc hez Jiménez; en el sin dical lo hac en Miguel Gómez Díaz, Rafael Díaz Asensio y Jo sé Rob les; mie ntras en el de corporaci ones lo hacen Luis Merino, Franci sco de la T orre y Jos é Ignacio Fernánde z Berjillos. En el conjunto del Estado se tienen que decidir 9.890 concejalías por el tercio familiar , correspondie ndo a las vacantes prod ucidas por reno vación trienal ordin aria, así c omo fallecimiento s y ceses. La cifr a de candidat os a concejal ascie nde a 33.397 , frente a los 21.350 registr ados en las municipales de 1966 . En Barcelona, las elecciones se habían celebra do el 20 de octubre, mientras que en San Sebastián no se celebran al concurrir los mi smos candidatos que v aca ntes. La abstención se c onvierte en prota gonista, p ese a que el Gobierno destaca que la partic ipación es superior a convocatori as anteri ores, pues de un censo de 15.2 36.726, sólo ejercen su der echo al voto el 54,66 por ciento, siendo la c oncurrencia más alta en las grande s capita les que en el medio rural. Se dest aca que la p articipación fe menina es muy superior a anteriores convocatorias , con casi 1.200 candi datas, de las cuales 102 lo hacen en las local idades de más d e 15.000 habitantes, siendo elegidas 27 concejalas. Además, se apunta qu e la afl uencia de votan tes femeninas - mujeres casada s- supera a la de v arones , especialmente en l as primeras horas. 129 UTRERA R A VASS A, C. (2011) Anécdotas de un a vida. Ed: GS P editores . 135 En la ciudad de Málaga, los resultad os, al igual qu e sucedier a en 1966, están envueltos en l a polémica, con imp ugnaciones en el ter cio familiar, que arrastra al corp orativo al que dar de slegitimados parte de los ediles electores. Como co nsecuencia, ce san co ncejales elect os, y s e repiten las votaciones. Las denuncias an te los T ribunales de Justicia de Granada depararán años más tarde que se habían cometido numerosas irregularidades. El alcalde, Ca yetano Utrera, afirma en febrero de 1971 que la anulación de las eleccione s del mes de n oviembre a nterior, que supone l a sal id a de 4 tenientes de alcal de y 2 concejale s, d e los cual es la mita d son por el tercio familiar y la otra mitad por el de entidades y co rporaciones, conlleva un auténti co cola pso de la i nstitución mu nicipal. El regidor destaca que el Ayun tamiento ha v isto el proceso c omo espectador y con asepsia, pero que el colapso llega cuando se acaba de hacer una reorganizació n muy a fondo. El propio alcalde afirma que, si bi en en l as elecciones d e noviembre de 1970 había sido i mparcial, en las nue v as que se p roducen a consecuenci a de la anulación d e la s a nteriores votaciones toma p artido por los candidatos que habían sido destituidos. E n el intervalo, Francisco de la Torre, uno de los electos y que ejercía de tercer teniente de alcalde, es promocion ado a presidente de la Diput ación. Un hecho que pone de manifies to el ca mbio de los tiempos es el de la presentación de un a moción de cen sura contra el alcald e, tr as un viaje oficial a Ala ska junt o al pr imer tenie nte de alc alde, Luis Merino, y a las respectivas esposa s. Sin embargo, sus relacion es co n los diferent es gobernadore s ci v iles evidencian qu e aún habí a much o camino por recorrer para ll egar a la autonomí a municipal. En el man dato de Utrera Ravassa ha y dificultades de acoplamiento entre ediles a ntiguos y n uevos; si bi en se i mpulsan impo rtantes pro y ectos como el n uevo Plan General de Urb anismo, la cre ación de la Uni v ersidad de Málaga en 1971, el nuevo puente de T etuán, el em bovedamiento del arroyo de los Ángel es, la mejora del abasteci miento d e agua a zonas como Pedregalej o, y la i nauguración d e los mo numentos a P icasso y a Cánovas del Castillo, éste último n o sin polémica. Las polémicas ta mbién acomp añan a su gestión en cuestio nes como la construcción del aparcamie nto de la pl aza de la Marina, y además se viven momento s d elicados como el asesinato del pr esidente del Gobierno, Carrer o Blanco; la muerte del jefe del Estad o, Franc isco Franco; y el ini cio de l a T ransici ón desde la dict adura haci a la democracia. 136 Cayetano Utrera es el encargado de aten der, ante el entusiasm o popular, las visitas oficiale s de Francisc o Franco en diciem bre de 1970, y de los Príncipes de Asturias, don Juan Carlo s y doña Sofía, en marzo de 197 2. Pocos meses después, la Guardia Civil y la Policía de sarticulan una vez más, en esta oca sión en Churr iana, l a estructura del Partido Comunista en Málaga, c on la detención de 2 0 personas. En el ámbito n acional, la edad y la salu d de Franci sco Fran co provocan importantes decision es. Así, en 1971 s e contempla por decr eto que e n caso de enfer medad o ausencia la Jefatura del Estado se a asumida por Juan Carlos de Borb ón, niet o del úl timo monarca español Alf onso XIII , y que desde 1969 est á nombrado como s ucesor co n el títul o de Re y de España. En junio de 1973, Franco d ecide, ante la nece sidad de asegurar l a continuidad de la d ictadura tras su muert e, nombrar jefe de Gobierno al almirante Carrero B lanco. D e esta forma, hace valer la separación de las jefaturas del Esta do y del G obierno, y p ermite la r estauración monárquica, llegad o el momento. Sin e mbargo, el hec ho de que Franco asista p eriódicament e a las s esiones del Consejo de Ministro s condici ona la voluntad de t odos los miembro s, según ex plica Ju lián Valer o Torrijos 130 . A los pocos meses del nom bramiento de Carrero Bl anco, la banda terrorista ETA le ase sina en Madrid (Ope ración Ogro), lo q ue provoca la sustitución por el ministro de la Gobern ación, Carlo s Arias Na v arro, el primero no militar, apodado ‘Carnicerit o de Málaga’ por su e tapa en los juzgados pro v inciale s, y que lleva el Régimen hacia el endurecimie nt o contra la opo sición política y las ma nifestaciones pop ulares. En otoño de 19 73 se celebran en el c onjunto del Estado las últimas elecciones del fr anquismo, en las que s e insiste en la luch a contra la abstención media nte decisiones com o la cel ebración en un martes laboral de lo s tres comicios correspond ientes a los diferentes tercios municipales. Entre l os princip ales hechos del último tramo de la dictadur a están el enfrentamient o con l a Iglesia, a c onsecuencia de u na polé mica con el obispo d e Bilbao; la ejecució n de un anarquista cond enado por haber matado a un policía; el P roceso 1 001 contra los dirigentes de 130 VA LERO T ORRIJOS, J. (2002). L os órganos colegiados: análisis histórico d e l a colegialida d en la organizaci ón pública española y régimen jurídico -ad ministrativo vigente. Ed: Ins ti tuto Nacional de Adm inistración Pública. 143 Las personas afectas al Movimiento nacional se unen en torno a la Unión del Pueblo Español. El gobernador de la provincia, Franci sco Gonzál ez de la Puerta, pro pone para pr esidirlo a José Aten cia Gar cía , si bien el elegido es Marian o Castilla Pertíñ ez, hijo del que había s ido gobernador Ramón C astilla Pér ez. Posteriorme nte, Mar iano Castilla s erá elegido primer preside nte de Alianza Pop ular en Málaga. Por otro lado, Federi co Silva Muñoz , que había sido minist ro de Franco , crea la Unión Democ rática Española (UD E), de corte d emócrata cristia no y de derecha, en oposición al izquierdista Partido Dem ócrata Cristiano de Joaquín Ruiz Jim énez. La dirección en Málaga la lle v an e l exalcalde Antonio Guti érrez Mata y José Atencia García. La Fed eración d e Partidos de A lianza P opular es fir mada en febrero de 1977 por Unió n del Pueblo Es pañol, diri gida en la pro v incia por Mariano Castilla P ertíñez, que luego cambió a la Acción Democrática Española de José Ate ncia; por Acción R egional (A R) de Laureano L ópez Rodó, presidida en Mála ga por M anuel Atencia García; por Refor ma Democrática Es pañola (RDE) de M anuel Fraga que dirige Ju an Sánchez Morente, e n sustitu ción d e Fr ancisco de la T orre Pr ados que hab ía dimitido; p or Unión Nacion al Española (UNE) de Fernández de la Mora, presidida localm ente por Juan Aragón Casillas; y por G rupo Cero, encabezado por Juan Fernández López de Uralde. La Federaci ón de A lianza Popul ar e n Málaga es presidida por Mariano Castilla, el secretari o es Manu el A tencia, el tesorer o es José Ate ncia, y los vocales; Fe derico del Alcázar y José García Castillo por Acción Democrática; Jos é María Pérez Ximénez y Ger mán Barceló por AR; Antonio Perruca y Federico Sánchez Madrid por RDE; Pedro Fernánde z Montes y Jaime Torr abadella por UPE; Juan Arrab al Granado s por U NE; y Amalia Franc o y Gabriel Echáni z por Grupo Cer o. Las primer as elecciones generale s de la nueva democracia son convocadas por el Real Decreto 679/77, de 15 de abril; publi cado en el Boletín Ofi cial del Estado 92/77, de 18 de abril; y tienen lugar el 15 de junio de 197 7 138 . Los resultados otorgan la victoria a la formació n polític a del Adolfo Suárez, con 6.31 6.391 votos en el conju nto nacio nal, el 34 ´4 por ciento de los sufragios vál idos y 166 escaños. A continuación, se sitúan el Parti do Socialist a Obrero Esp añol (P SOE) que logr a 5.371. 866 votos, el 29´3 por ciento y 11 8 diputados; el Partido Comunista de España (PCE) con 1.709.890 votos, el 9´3 por ci ento y 19 representantes; y la 138 Todas las convocatori as y resultados de elec cion es generales proceden de la página web oficial del Minist erio de I nterior del Gobierno d e E sp aña. http://www.inf oe lectora l. interior.es/m in/ 144 Federación de Partid os de Alianza Popul ar (AP) con 1. 504.7 71 votos, el 8´2 por ciento y 16 escaños 139 . Las primeras eleccio nes gene rales de la nue v a democracia r egistran e n la pro v incia la pr esentación de 14 c andidaturas diferentes y suponen la victoria de l PSOE con 185.095 v otos, e l 42´6 por ciento de los suf ragio s y 4 diputa dos; seguid o de UCD c on 115.309 apoyos, el 26´5 por ciento y 3 representant es; y del PCE con 50.990 votos, el 11´7 por ciento y 1 escaño 140 . Sin represen tación se que dan AP con 3 4.838 papele tas y el 8 por ciento, Partido Socialista Popular -Un idad Social ista con 22.144 sufr agios y el 5´1 por ciento; Reforma Social Es pañola con 7.049 votos y el 1´6 por ciento, y el Frente Democrá tico de Izquierda s con 5.106 y el 1 ´1 por ciento, el resto de form aciones se sitúan por debajo del 1 p or ciento 141 . En el Sen ado 3 r epresentantes son para la candidatu ra Senado Democrático formad a por PS OE, PCE y otras fuerzas de iz quierda; y 1 para UCD ; con u n número de votos com prendido entre los 205.453 del candidato más apo y ado y los 108.64 7 del menos votado de los electos 142 . En la ciudad de Mál aga, el PSOE logra 83.258 s ufragios y el 41´79 por ciento, la UCD consigue 42.611 papeleta s y el 21´39 por ciento, y el PCE 28.036 votos y el 14 por ciento. Sin alcanzar represent ación por la provincia se quedan formaciones c omo AP con 18.078 apoyos y el 9´07 por ciento, o el Parti do Sociali sta Pop ular -Unidad S ocialista con 11.543 votos y el 5´79 por ciento. Por s u parte, el Movimient o Socialist a Andaluz, que es la única candidatura d eclaradame nte andalucist a, tan sólo obtiene 1.318 sufragi os y u n 0´6 por ciento de l as papeletas v álidas 143 . Los diput ados ele gidos por la provinci a en 1977 son: lo s socialistas Rafael Ballester os, Carlos Sanjuán, Fra ncisco Román y Ra món Bernal; 139 Todos los resultados elect orales proceden de la página web oficial del Ministerio de Interior del Gobierno de Espa ña. http://www.inf oel ector al .int erior.es/m i n/ 140 Todos los resultados elect orales proceden de la página web oficial del Minister io de In terior del Gobierno de Espa ña. http://www.inf oel ector al .int erior.es/m i n/ 141 Todos los resultados elect orales proceden de la página web oficial del Ministerio de Interior del Gobierno de Espa ña. http://www.inf oel ector al .int erior.es/m i n/ 142 Todos los resultados elect orales proceden de la página web oficial del Ministerio de Interior del Gobierno de Espa ña. http://www.inf oel ector al .int erior.es/m i n/ 143 Todos los resultados elect orales proceden de la página web oficial del Ministerio de Interior del Gobierno de Espa ña. http://www.inf oel ector al .int erior.es/m i n/ 145 los ucedi stas Fr ancisco de la T orre, Ig nacio Hueli n y José García Pérez; y el co munista T omás García 144 . Mientra s que l os senad ores son: l os izquierdistas Enr ique Brinkmann, Anto nio García Duarte y Bra ulio Muriel; y el ucedista Francisco Villodres 145 . La campañ a elector al mal agueña cuenta con la parti cipación de los principales líderes nacionales, entre ellos Adolfo Suár ez, el socialista Felipe Gon zález, el comunis ta Santiago Carrillo y el parla mentario de la Federación d e Partidos de Alianza Popular y porta voz, Manuel Fraga. Las eleccio nes al Senado se conviert en en una auténtica b atalla en la s filas d e UCD, c on u na campaña person alista de Fr ancisco Villodres que destaca que au nque es el últim o en la li sta de UCD será el primero en la defensa de la ciudad. La ru ptura de la d isciplina de p artido le permit e la victoria y el e xalcalde Cayetano Utrera ve truncada s u carrera política. La renuncia a la alc aldía de Cayetan o Utrera, e x igida para c oncurrir a las elecciones l egislativas, pr ovoca que se a sustituido por su delfín, Luis Merino Ba y ona. Abogado de formación, primer teniente d e alcalde de su antecesor, con un papel protag onista en el m omento e n el que m uere Franco y que había sido nombra do en 1971 consejero local del Movimiento. Los pr imeros meses de su mandato están marc ados por la in fluencia de la política nacional y las neg ociaciones para la confección de la Constitución Española que inst aura el Est ado de las Aut onomías. En esa línea, y en ap oyo al andalu cismo, l a pre nsa se h ace e co en el mes d e noviembre de la pro clama realizad a por el alcalde con la que p ide a l os malagueños que asistan a los actos pre v istos con mo tivo de la celebración del Día de An dalucía y e n apoyo del Estatuto de Autonomía, que tendrían lugar el 4 de diciembr e. El día de la manife stación, el presidente de la Diputación, Francisco Cabe za L ópez, se n iega a izar la bande ra verde y blanca e n el balcón principal de la institu ción, lo que está e n el origen de unos d isturbios en los que muere, po r herida de bal a, el joven José Man uel García Caparrós, mientras que numerosas personas son h erida s, d os de ellas por arma de fuego. A consec uencia de estos hechos, se c onvoca una huelga general y el p residente de la Dip utación se v e forzad o a dimitir. 144 Congreso de los Diputados . Diputados . El Co ng r eso entre 197 7 y 2011 . Legislat ura Constituyente. http://www.co ng reso. es/portal/page/portal/ Congreso/Congreso/ Diputados/Historia /Le gCons 145 Com posición y organi zaci ón . Senadores . C omposición del Sen ad o. Senadores desde 1 97 7 . http://www.se na do.es/ w eb/ co m posicionorganizacion/s enadores/com posicionsenado/senadores desde1977/c on su l taorden/ index.html?legis=1 146 En en ero de 1978, e l Ayuntamie nto de Málaga manti ene una reunión en el Palacio de la Moncloa con el preside nte del Gobierno, A dolfo Suárez, y en el mes de marzo es el ministro del Int erior, Rodo lfo M artín Villa, el que devuelve v isita, con una reunión de tra bajo a puerta cer rada y de más de tres horas con la corporació n municipal y el gobernador pro vincia l. El debate sobre la autonomía andaluza está sobr e la mes a, en unos momentos e n lo s que se negocia el texto de la Co nstitución con la creación de las co munidades autónomas , y es en el mes de abril cuan do se aprueba en la Diputación de M álaga el proyecto del régimen autonómico andalu z. Pocos meses más t arde, se constit uye l a Junta de Andalucía preauton ómica, se designa al socialista Plácid o Fernández Viagas com o presidente, se em pieza a re dactar el Estatut o de Autonomía y se firma el P acto Autonómico de An tequera de 1978. En el verano de 197 8, pese a l os insiste ntes rumores de qu e el alcal de de la ciud ad se pres enta a las eleccione s muni cipales d el a ño sigui ente, la prensa dif unde qu e Luis Merino Bayona no concurrirá y e xpone unas declaracione s en las que dice que ha pre tendido -y que cree que en gran medida ha con seguido- hacer una p olítica municipal in dependiente, sin partidismos, ni recibir apoyos ni pe dirlos a nadie en concreto y sí a todos. El alcalde añade que lo mismo cabe dec ir en cuanto a las críti cas y esto porque afirma estar convencido de q ue cuando llegó a la alc aldía lo que le convenía a M ála ga era una política municipal independie nte. En dicie mbre d e 1978, lo s espa ñoles refrend an en las urnas la Constitución 146 emana da de la Cort es que se había n f ormado el año anterior, y en su articulado garan tiza la autonomía de los municipio s, su personalidad jurídic a plena, el g obierno y administ ración de los ayuntamiento s, integrados por lo s alcald es y los concejales, la elecció n de éstos p or los vecinos m ediante su fragio universal, igual, libre, directo y secreto, y la d e los alcaldes por los concejales o p or los vecinos. El ple no avance en la a utonomía de l os muni cipios se pro duce con la reforma en 1999 d e la Ley Orgánica del T ribunal Constituc ional. E n e ll a, se establec e que el alto tribunal ent enderá de los conflic tos en def ensa de la autonomía local que planteen los municipio s, fre nte al E stado o una Comunidad A utónoma. La Consti tución Esp añola de 1978, de cualquier modo, ha si do y es el principal instrum ento de democratizació n de las instituciones español as y en concreto de la elección y funciona miento de los ayuntam ientos. Ello 146 VV.AA. (2008) Constitución E spañola d e 1978. T ítulo Octavo. Cap. 2. Art. 140. Madrid. Ed . Lex Nova. 147 ha co ntribuido a que hoy en día los municipios españo les teng an un protagonismo y una s competencias ma y ores a las que ja más a ntes tuvieron, e incluso aspiren a a mpliarlas con la aplicación de la Ley 27/2013 de 27 de diciembre, de raci onalización y sostenibi lidad de la Administració n Local. 148 149 2. ELECCI ONES MUNICIP A LES DEL A ÑO 1979 147 / 148 2.1. ENTORN O POLÍTICO 149 La Constituci ón Española 150 es refrend ada el 6 d e diciembre de 1978 por el 88´ 5 p or ci ento de l os electores en el conjunto nac ional, y su proclamación conlle v a la di solución de l as cámaras le gislativas y unas nuevas elecciones generale s para el 1 d e marzo de 197 9, que serán la antesala de las prim eras elecc iones municipales q ue se cele brarán el 3 de abril. La campañ a el ectoral al Congreso y Senado se desarrolla con gran despliegue de medios, viajes de los l íderes nacio nales a numerosas ciudades, m ítines multitudin arios, un tono de debate moder ado, a usencia de graves inci dentes , y propuesta s de gobierno que sir v en de cart a de presentación de cad a opción e n la nueva España constitucio nal de car a no sólo a est as elecc iones, sino a las q ue se suceden c on posteriorida d. La UCD presenta un balance d e lo actuad o, con el eslogan ‘U CD cumple’, que argu menta co n haber hec ho posi ble l a con vivencia d e los españoles, ofrecer una Constitución para todos que sir ve par a progresar y vivir con libertad y justicia. Así, pres ume d e haber he cho al pueblo dueño de su destin o, gesti onando la T ransició n en paz e iniciando la reconstrucció n económica 151 . Entre sus propuestas, el d esarrollo constitucio nal, unidades antiterroristas, solida ridad regional, adhesión a la OTAN, no al aborto, ni al divorcio por mero acuerdo, libert ad de enseñanza, hospita les comarcales, uni v ersi dades privadas, el fin de la especulación del suelo, o la explotació n racional de la ener gía nuclear. 147 Los resultados de l as elecc i ones generales y municip al es proceden de la página web oficial del Ministerio d e I nte rior del Gobierno de E spa ña . http ://www.infoelectoral .i nteri or.es/m i n/ 148 Los d ato s y los argumentos de los diferentes actores de la campaña electoral en la ciudad de Málaga son extraídos de la prensa local y están recogidos textualm ente en el Anexo docum ental de es ta tes i s doctoral. Aparecen c on indicat i vo del m edio d e c omunicación, la fecha y página de pub l icación, y es tructurados por la form aci ón política o i nst i tución y por e l tip o de contenido. 149 Los da tos y l os argum entos de los dif erentes actore s de la cam paña electoral en la ciudad de Málaga son extraídos de la prensa local y están recogidos textualm ente en el Anexo docum ental de esta t esis doctoral. A parecen c on i ndicativo del m edio d e co municación, la fecha y página de pub l icación, y es tructurados por la f ormación política o i nst i tución y por e l tip o de contenido. 150 VV.AA. (2008) C onstitución Españo l a de 1 97 8. Madrid. Ed. L ex Nova. 151 SÁNCHEZ LÓP EZ, J. (1979) La s eleccio nes de 1 de Marzo de 1979: U n éxito regionalista . Estudios Regi on ales, n º 3. 150 El PSOE se apoya en el mensaje ‘Honrade z y firmez a’ y pretend e reformar la admini stración y refo rzar el sector público, nivel común de autogobiern o para to das las r egiones, no vinculación a bloque s militares, divorcio, ap oyo a la escu ela pública, control parla mentario de RTVE, Seguridad Social pa ra todos, entien de q ue las centrales sindicales son las titular es del der echo de huel ga, programa de empleo y p rotección contra el paro , y una reforma tributaria 152 . El PCE plantea una nueva ley electoral con 400 diputados, ju zgados de barrio, solidarida d re gional y prioridad de los estatutos vasco y catalán, no a la OTAN ha sta 1986, divorcio por mutuo ac uerdo, re gulación del aborto, esc olarización hast a l os 1 6 años, aumento de las pensiones, construir 1, 5 millones de viv iendas en 4 años, crear 300.000 puestos de trabajo al año en el sector pú bli co, y aumento de la pres ión fiscal en un 1 por ciento 153 . La Coalición Dem ocrática propone re staurar la confianza e n las fuerzas del orden públic o, apoyar las auton omías sin atentar a la unidad de España, sí a la OTAN y a la autodeterminación d el Sáhara, derecho a la vida frente al ab orto, reducción de l co ste de la vida, y p olítica fisc al progresiva pe ro no vindicativa 154 . Por su par te, el PSA se ap oy a en e l mensaje ‘ Si lo s andaluces no votamos por Andalucía ¿quién lo hará?’, y pi de i gual trato de aut onomí a para An dalucía, que las fuerzas del orde n p úblico estén compuestas por andaluces, l a defensa del anda luz como patrimonio cultural, u n seguro de desempleo eficaz, f ortalecer las hacie ndas l ocales, un a solución al problema p esquero con Marruecos y la reno vación de las ba ses militares americanas 155 . Las elecciones gene rales de la primera legislatura 156 , convocadas para el 1 de marzo de 19 79, ofrece n pocos cambios en las ca ndidaturas, respecto a los q ue se presentar on en 1977 para l a legislatura constituyente . La U CD vuelve a prese ntar a 175 parlam entarios, y 152 SÁNCHEZ LÓP EZ, J. (1979) La s eleccio nes de 1 de Marzo de 1979: U n éxito regionalista . Estudios Regi on ales, n º 3. 153 SÁNCHEZ LÓP EZ, J. (1979) La s eleccio nes de 1 de Marzo de 1979: U n éxito regionalista . Estudios Regi on ales, n º 3. 154 SÁNCHEZ LÓP EZ, J. (1979) La s eleccio nes de 1 de Marzo de 1979: U n éxito regionalista . Estudios Regi on ales, n º 3. 155 SÁNCHEZ LÓP EZ, J. (1979) La s eleccio nes de 1 de Marzo de 1979: U n éxito regionalista . Estudios Regi on ales, n º 3. 156 Elecciones a Cort es Generales 1979. Rea l Decre to 3073/78, de 29 de diciem bre. Boletín Oficial del Estad o del 1 de enero de 197 9. 151 sustituye a 96; el P SOE r epite con 13 6 y c ambia 49; y el PCE apen as modifica sus li stas. Los res ultados el ectorales, en el conjunto de la nación, tambi én van a ser similares a l os de las últimas votaciones a Cortes Generale s. La Unión de Centro Democrá tico (UCD) logr a 6.268.593 votos, que signifi can un 34´8 por cient o y 168 dip utados; el Partido Socialista Obrero Español (PS OE) consigue 5.469.813 , el 30´4 por ciento d e los votos y 1 21 diputado s; el Partido Comunista de España (PCE) 1.9 38.487, un 1 0´7 por ciento y 23 diputados; Co alición Democráti ca (CD) 1.088.578, un 6 por ciento y 10 diputados; y tras los nacion alistas catalanes y vascos se sitú a el Parti do Socialista Andal uz (PSA -PA) con 325.842 sufragios , el 1´8 por ciento de los votos y 5 escaño s 157 . Adolfo Suár ez re v alida la Presidencia d el Gobi erno, los gran des partidos UCD, PSOE y PCE suben ligerament e sus porcentajes y representa ción, y crecen los partidos regionalist as, entre ellos el PSA -PA. En la provincia de Málaga se producen cambios respecto a las elecciones de 1977, c on un empate a 3 dipu tados d e P SOE y UCD, y l a o btención de 1 escaño por el PSA, mi entras el PCE manti ene su único re presentante 158 . Los resultados defini tivos de las votaciones general es se conocen el día previo al ini cio de l a camp aña electoral municipal y supo nen en el tot al provincial la victoria del PSOE con 148.497 votos, seguido por UCD con 120.201, P CE con 53.036, PS A c on 4 9.552, CD con 16. 304, Unió n Nacional (UN) con 7.338, P artido del Trabajo de Andalu cía (PT A) con 6.948, PSOE-H istórico con 4.628, Izquie rda Comunista (MC A-OIC) co n 1.408, Parti do Comunista de lo s Trabajad ores (PTC) con 1.174, Izquierda Republicana (I R) con 953, Org anización Comunist a de Esp aña -Bandera Roja (OCE-BR) co n 932, Organizaci ón Revolucionari a de T rabajadores (ORT) con 605, el Partido Carli sta (PC ARL) con 466 y, por últim o, la Unión para la Libertad de Expresió n (ULE) con 26 0 sufragios 159 . Los candidat os el ectos de l as 15 orga nizaciones qu e se pre sentan son prácticamente los mismos de 1977: los socialistas Rafae l Ballesteros, Carlos Sa njuán y Ramón Ber nal; los ucedistas Francisc o de la Torre, Ignacio Hueli n y José García Pér ez; el comunista T omás García; y el andalucista Miguel Ángel Arred onda. En el Sena do 160 no se repite la 157 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.in terior.es /min/ 158 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http ://www.infoelectoral .i nteri or.es/m i n/ 159 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 152 experiencia de ca ndidatura única de izquierda y son elegidos los socialistas A ntonio García Duarte, Ju an Páez y Francisco Román; y el ucedista Fran cisco Villodres. En la ciudad de Mál aga, la victoria en las elecci ones generales tamb ién es para el P SOE con 66.518 votos y e l 34´94 por cient o de los sufragi os válidos, seguido de UCD con 47.28 2 y el 24´84 p or ciento d e los votos, PSA -PA con 26.543 y el 13´9 4 por ciento, PCE con 25.860 y el 13´58 p or ciento de l as papeletas válida s, y CD con 10.667 y el 5´6 por ciento. Por debajo del 3 por ciento, se si túan UN con 4.602 su fragios, PTA con 3.555, PSO E-H con 2.152, MCA-OIC con 813, IR con 533, PCT con 495, OCE -BR con 4 83, ORT con 234, y PCA RL con 221 161 . Las grandes forma ciones, como el PS OE y l a UC D, obtienen peores resultados en la capi tal que en el co njunto de la provincia, de forma que los sociali stas logran 1 punto menos de apo y o y los centris tas 5 puntos menos. Frente a ellos, el PSA se convierte en tercera fuerza con 2 puntos por enci ma de l regi stro provincial, y el PCE, a pesar de bajar al cuarto pues to, logr a 1 punto má s q ue en el cómputo de to da la circunscripción 162 . Tras la celebración de las elecciones generales, la actualid ad política se centra en l a formación del Gobierno de Adolfo S uárez, la p reparación de las candidatura s mu nicipales, las coali ciones de partidos, lo s resultados de las elecciones generales, y la reciente aprobació n de la Constitución. Junto a estas cuestiones, cobran trasce ndencia social la g rave crisis económica, el cre cimiento de l desem pleo, y los atent ados te rroristas d e ETA y GRAPO. En el mes de febrero se pro duce la desarticul ación de 18 comandos terrori stas de ET A 163 , con la det ención de 6 3 personas , d e las cuales 46 ingresa n en prisió n, y permiti endo e v itar tr ece p osibles asesi natos y un secuestro. El debate polí tico na cional está marcado por el duro enfrenta miento entr e la UCD, como parti do en e l Gob ierno, y el PSOE como ref erente d e la 160 Com posición y organización . Senadores . Composici ón del Senado. Senadores desde 197 7 . http://www.se na do.es/ w eb/ co m posicionorganizacion/s enadores/com posicionsenado/senadores desde1977/consu ltaorden/index.htm l?legi s = 1 161 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de España. http: //www.infoelectoral .i nteri or.es/min/ 162 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 163 SUR (18/03/79). Agencia EFE. Ma drid. 255 3. ELECCI ONES MUNICIP A LES DEL A ÑO 1983 276 / 277 / 278 3.1 ENTORNO PO LÍTICO 279 El periodo co mprendido entre las el ecciones municipale s de 1979 y las de 1983 e stá marcado por un a gran act iv idad en la po lítica nacion al y malagueña, p or cam bios mu y import antes en las difer entes estructuras de gobierno del Est ado, p or la ren ovación en el seno de l os partidos, y por una evoluci ón s ocial que empie za a marcar el fi n del proceso de transición de sde la dictadura franq uista h acia una democr acia consolidada. Las do s con v ocatorias ele ctorales, G enerales y Municipal es, del año 1979 supo nen la victoria en el total nacional para la Unión de Centro Democrático (UCD). Sin embar go, los resultados y los pactos de izquierda posibilitan gobiernos d el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y en algunos casos del Partid o Comunista de Españ a (PCE) en diferentes capitale s y grandes municip ios, especialmente en Andalucía donde tambi én se apoyan en el P artido Socialista And aluz (PSA). En el mismo año 1 979, son aproba dos en referendos l os Estatut os de Autonomía del País Vasco 280 y de C ataluña 281 , y en A ndalucía renuncia a la Presiden cia de l a preautono mía Plácido Fer nández Viag as, qu e e s sustituido el 2 de junio por Raf ael Esc uredo 282 , que recorre e l camino 276 Los res ultados de las elec ciones generales y m unicipales procede n d e l a página w eb oficial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 277 Los resultados de l as elecciones al Parlam ento de Andalucía proce de n de l a pág i na web oficial del P arla m ento de Andalucía. Resultad os electorales. Las distintas legislaturas . Memoria histórica 1982- 2004. www.parlam entodeandalucia.es 278 Los d ato s y los argumentos de los diferentes actores de la cam paña electoral en la ciudad de Málaga son extraídos de la prensa local y están recogidos textualm ente en el Anexo docum ental de esta t esis doctoral. A parecen c on i ndicativo del m edio d e co municación, la fecha y página de pub l icación, y es tructurados por la f ormac i ón política o inst itución y por el tip o de contenido. 279 Los da tos y l os argum entos de los dif erentes actore s de la cam paña electoral en la ciudad de Málaga son extraídos de la prensa local y están recogidos textualm ente en el Anexo docum ental de es ta t esis doctoral. A pa recen c on i ndicativo del m edio de c om un icación, la fecha y página de pub l icación, y es tructurados por la form aci ón política o i nst i tución y por e l tip o de contenido. 280 Ley Orgá ni ca 3/19 79, de 18 de d i ciem bre, de Estat uto de Aut on om í a para el País V asco. Madrid. Bo l etín Of icial de l Estado nº 306, de 22 de dic iembre de 1979. Jef atu r a del Estado. 281 Ley O rgánica 4/1979, de 18 de diciem bre, de Estatuto de Autonom ía de Cat aluña. Madrid . Boletín Of i cial del Esta do n º 306, de 22 de dic i em bre de 19 79 . Jefatura del Estado. 282 Gobiernos an teriores. Sevilla. Página w eb of i cial d e la Junta de Andalucí a. 256 hasta la aprobación del Estatuto de Auto nomía de Andalucí a 283284 y las primeras elecc iones. En 1980 se celebra n las primer as elecciones al Parlament o del País Vasco 285 , y al de C ataluña 286 ; mientr as que en Andalucí a tienen lugar el 23 de ma y o de 1982 287 , una vez apr obado el Estat uto y si endo elegi do Rafael Escur edo, q ue per manecerá en la Presiden cia h asta el 8 de marzo de 198 4. El Gobierno de la Nación está en manos de la UCD, que vive un periodo de graves crisi s inte rnas y u na co mplicada situa ción en el conjunto del país que llevan al presidente, Adolfo Suáre z, a presentar su dimisión irrevocable el 29 de enero d e 1981 288 . La dimisión fuerza una nue v a elecció n parlamentaria para la Preside ncia del Gobiern o. Precisamente, el 23 de fe brero de ese año, en el momento en el que el Congr eso de los Diputa dos realiz a l a primera de las dos votaciones para elegir como sustituto al ucedista Leopoldo Calvo Sotelo, se produce la entra da en e l palacio d e la Carrera de San Jerónimo de elementos armados, que interrumpen por la fuerza el desa rrollo de la sesión 289 . El intento de go lpe de Estado es tá encabezad o por el teni ente coronel Antonio T ejero Moli na 290 , que h abía nacido en Alh aurín el Grande (Málaga), y había sido procesado por su participación en la operación Galaxia, que plan eaba un golpe de Estado. 283 Referéndum del Estatuto de Andalucía. (19 80). Art. 151 Cons ti tuc i ón. Real D ecreto 145/80, de 26 de en ero. Boletín Oficia l del Esta do nº 24, de 2 8 de enero de 1980. Celebrado el 28 d e febrero de 1980 . 284 Ley Orgánica 6/1981, de 30 de dic i em bre, de Estatuto de A utonom ía para Andalucía. Madrid. Bo l etín Of icial de l Estado nº 9, de 11 de ener o de 1982. Jefatura del Estado. 285 Decreto del Co nsejo G en er al del País Vasc o, de 12 de enero de 1980. Bol etín Of icial del Estado, nº 17 de 19 de enero de 198 0. Cele bradas el 9 de m arz o de 1 98 0. 286 Decr eto d el President e de la Generalitat, de 17 de enero de 1980. Boletín Oficial del Estado, de 23 de enero d e 1980. C el ebradas el 20 de m arz o de 1980. 287 Decreto de l a Ju nta de A ndaluc ía 18/82, de 8 de m arzo. Boletín Of icial del Esta do nº 7 3, de 26 de m arz o de 198 2.Se celebran el 23 d e mayo de 1982. 288 EL PAÍS (30/0 1/8 1). Madrid. 289 VV.AA. (1983) Actas oficiales de los s ecretarios de l Congreso de los Diputados, del 23 de febrero de 1981 . 290 EL PAÍS (23/0 2/8 1). Madrid. Edición es pe cial. 257 La situación de crisi s en l a UCD pr ovoca un proceso de d escomposición que aprovecha Alian za Popular de la mano de Manuel Fraga , que fuera ministro de Fr ancisco Franco y de Carlos Arias Navarro, para impulsar el proyecto fu ndado en 1976 denomi nado Coalición Dem ocrática, que aglut inara a dirigentes de la dictadura . La nueva Co alición Popular 291 está c ompuesta por la Alianza Popular (AP) presidid a p or Manuel Fraga d esde diciembre de 1 979 y con Jorge Vestrynge como secretario general; el Partido Demócrata Popular (PDP) de Oscar Alzaga, que había sido diputad o de UCD; y por la Unión Liberal (UL) de Pedro Sch w artz, econom ista y jurista que había s ido eleg ido diputado ind ependiente en las list as de AP - PDP 292 . Además, hay for maciones r egionales que se integra n en la m arca como son U nión Va lenciana (U V), Unión del Pueblo Na varro (UP N), Partido Aragonés Re gionalista (PAR) y Ce ntristas de Galicia (C dG). Adolfo Suárez, a demás de dimitir de la Presiden cia del Gobierno, renuncia a dirigir la UCD y poco tiempo despué s aba ndona la formación para co nstituir el Centro Democrático y S ocial (CDS) 293 . Un proyecto que , a partir del 31 de agosto de 1982, int enta ocupar e l espacio de centro y favorece la d esaparición de la for mación ucedist a. El PSOE tambié n vive mo mentos muy c onv ulsos en el año 1979 que le llevan a ren unciar a la ideología mar xista 294 . La victoria org ánica de Felipe González como secretario general, y de su s planteamient os socialdemócr atas, l e convierten en clara alternativa y opción de gobierno ante las elecc iones nacional es de 1982 . En cuanto al PCE dirigido por Santiago Carrillo ab andona el leninismo 295 , incluso se alej a del marxismo, regis tra u na fuga de per sonalidades de talante moderado hacia el PSOE, hay escisiones por la izquierda especialment e en Cataluña, los result ados electorales n o cubren las 291 SUR (22/03/83, pá g. 24). 292 SÁNCHEZ DE LA CRUZ , D. (2012). La Un i ón L i ber al de Pedro Schwart z , a tr avés de la hemeroteca de ABC . Ma drid. 293 HOYO PORT ILLA, M. (2015). E l nacimiento del CD S en los 80. Crónica Suárez. Biografía de Adolfo Su árez. Prim eras elecciones dem ocráticas. CDS m agazine. Notici as of i ciales del Centro Dem ocrático y Social. 294 SOPENA DAG ANZO, E. (1978). Felipe G onzález renunci a al marx ismo . Discurs o pronunciado e l 9 de m ayo de 1978. 295 ANDR ADE BLAN CO, JA. (2012). El PC E y e l P S OE en l a Transic i ón. La evolución ideológica de la i z qui erda durante el proceso d e camb io polí ti co . Ed. Siglo XXI de España Editores, S.A. 258 expectati v as y en 1982 la secret aría gen eral pasa a manos de Gerardo Iglesias 296 . Por otro lad o, el Ayuntamiento d e Málaga vi v e unos años agitados po r las crisis qu e se suscita n en el s eno del equipo de Gobier no. S e genera un movimiento dentro d e las filas socialistas para aup ar a Fran cisco Oliva a la alcal día e n detri mento de P edro Ap aricio; y Leopoldo del Prad o es destituido como pri mer teni ente d e alc alde y su stituido por el porta voz socialista, Fra ncisco Oliva. Tras ello, el PCE present a un a moción de censura apo y ada en el deterioro de los pact os municipal es y la falta de programa de actuac ión conjunta en benefic io de Málaga. Los centristas se sum an y critican q ue la ciudad no puede seguir dependien do de actit udes de partido, ni pagar las co nsecuencias del deterioro d el pacto de izquierda. El 13 de octub re de 1980 se debate la m oción, que cuenta co n el apoyo de siet e e diles com unistas y siete cent ristas, pero es s alvada por los quince votos de soc ialistas y andalucistas. Pedro Aparicio r echaza las acusaciones de antid emocrático y personalista, y apunta que el relevo en la primera tenencia es una decisión del PSOE de Málaga y no suya 297 . El panoram a m unicipal ca mbia notable mente, a partir de ese mo mento, con una fractura en las relacio nes entr e lo s grupos socialista y comunista, la dimis ión de con cejales, y un nuevo reparto de las concejalías q ue detentaban los comuni stas. El PSA incre menta s us responsabilid ades, y la UCD te rminará incorporándo se al gobierno e incluso Andrés Garc ía Maldonado es nombrado t eniente de alcalde. Las eleccion es gene rales d e octubre de 1982 298 se puede n considerar , en cierta manera, como el mome nto final de ese peri odo histór ico que fue la T ransición españ ola a la democ racia 299 , por cuanto la UCD se ve n o sólo apartada de l p oder, sino que des aparece y es sustit uida por un opositor al régime n anterior; p or cu anto el riesgo de in v olución democrática desa parece y se consolida el sistema; y se produce un terremoto elect oral con un clar o po sicionamiento de la socied ad española. 296 VERGE M ES T RE, T. Part idos y representac ión política: las dimensiones del c ambio en los partidos políticos espa ñoles, 1976 -2006. Monograf ías nº 246. Ce ntro de In v estigaci on es Sociológicas. 297 EL PAÍS (14/1 0/8 0). 298 Elecciones Cort es Generales 1982. R eal D ecreto 20 57 /82 de 27 de ag osto. Boletín Oficial del Estado de 3 0 de agosto de 1 98 2. 299 TUSELL, J. Lo s socia listas en el poder. La Transición española. Ed. Artehistoria. 259 Los socialist as lo gran la victoria ele ctoral más ampli a d esde el fin de l a dictadura, el primer Gobierno de l secr etario general del PS OE, Felipe González, y conduc en a la desaparic ión de la UCD . Los resultados expresan un deseo de cambio, un clamoros o r espaldo social a los postulados socialistas, e indica n lo que p uede suceder en las Municipales que se celebr an cinco meses más tarde , especialment e en l os grandes municipios. En las elecciones g enerales, el PSO E se sitúa como primer partido con un resultado de 1 0.127.392 votos, el 48 ´1 por ciento de los sufragios y 202 diput ados; la UCD se queda con 1.42 5.093 apo y os, el 6´7 por ciento y 1 1 diput ados; AP -PDP se sitúa como principal partid o de l a oposición con 5.548.107 votos, el 26´3 po r ciento y 107 diputad os; el PCE se queda en 846.515 sufra gios, el 4 por ciento y 4 representantes; y el CDS lo gra 60.309 votos , el 2´8 por ciento, y 2 dipu tados 300 . En comparació n co n los result ados d e las Generales an teriores, se observa que el PSOE casi duplica sus votos y c r ece en 1 8 puntos; la UCD pierde 5 millon es de sufragi os y 28 puntos por centuales; AP -PD P pasa de los 10 dip utados que tenía co n Coalición Democr ática a 107 diputados; y el PCE pierde l a mitad de s us apoyos 301 . Alianza Popular y, en menor medida, el CDS de Adolfo Suárez aparecen en el panorama nacional de cent ro derecha o cupando el espacio p olítico que deja vacante la gr av e cri sis de UCD. En la provincia de Málaga estas votacion es suponen una nueva victoria del P SOE y l a pérdi da de to dos los dipu tados de la U CD, as í como del parlamentario del Partido Socialista Andaluz (PSA). Lo s socialist as consiguen 315.09 2 votos, el 61´9 por ciento y seis diputa dos; y los aliancistas y de mócratas populares 118.369, el 2 6´3 por ciento y dos diputados. Sin repr esentación se qued an los comunistas con 26.9 35 votos y el 5 ´3 por ci ento de los sufragios ; los ucedi stas co n 1 9.435 votos que re presentan el 3´8 po r ciento; los andalucistas que logran 1 1.770, que su pone el 2´3 p or cient o; y el CDS con 7.6 35 apo y os y el 1´5 p or ciento de los votos 302 . Las for maciones p olíticas que se sitúa n por debajo d el 1 por ciento so n el Partido Socialista de los Trabaj adores (P ST) con 2. 420 v otos, el P artido 300 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web o ficia l del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 301 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoel ectoral.interior.es/m in/ 302 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 260 Comunista Obrer o E spañol (PCOE) con 1.333, Fuer za Nueva (FN) con 1.298, Solidar idad Españo la (SE) con 929, Ca ndidatura de Unid ad Comunista (CUC) con 509, Unificación Comunist a de España (UCE) 331, Partido Comu nista de España Mar xista -Leninista (PCE ML) 323, Movimiento Falangis ta de España (MFE) 315, Movimiento Comunista de Andalucía ( MCA) 66, Partido So cialista ( PS) que obtien e en l a capital 30 votos, Li ga Comuni sta (LC) 55 , Falang e Española de la s JONS (FE - JONS) 22, y Liga C omunista Revolucion aria (LCR) 20 303 . El comparati v o con los resulta dos en la pro v incia de las el ecciones de 1979 reflej a cif ras similares a las del t otal n acional, de fo rma que el PSOE duplica sus votos en Málaga, además de duplicar el número de diputados; la UCD pierde 100.0 00 votos y sus t res diputados; el PCE pierde la mitad de sus v otos y su diputad o; y el PSA pierde c asi e l 80 por ciento de sus apo y os y su acta en el Congreso de los Di putados. Por su parte, Alianza Po pular-Partid o Demó crata Popular pasa de los 16.304 votos y el 3´95 por ciento obtenido c on C oalición Democrática a 118 .369 papeletas, el 26´3 por ciento y dos diputa dos 304 . Los repr esentantes en el Co ngreso de los Diput ados por la pro v incia de Málaga en la II legislatur a son : los socialista s Jos é Ase njo, Ra fael Ballesteros, Hilari o López Lu na, Enriq ue Martínez, Francis co Oli v a y Carlos Sanjuán de la Rocha; y los a liancistas Antonio Navarro Velasco y Pedro José Ri co Jiménez 305 . En las votac iones al Sena do lo s elegidos son: los sociali stas Ramón Germinal Bernal Sot o, Antonio Garcí a Duarte, y José Sánch ez Bueno; y el aliancista Jo aquín Jimén ez H idalgo; si endo todos e llos nu evos c omo candidatos a la Cám ara Alta, co n la exce pción del s egundo del PSO E, y estando la cifra de s ufragios reci bidos po r los senadores ele ctos ent re los 292.335 del más votado y los 113.43 5 del menos a poyado de l os elegidos 306 . En la ciudad de Mál aga , los dat os de las elecciones ge nerales son similares, con la v ictoria del P SOE con 154.611 votos y el 62´28 por 303 Los r esultados de las elecciones ge nerales y m un ic i pales proceden de la pági na w eb oficial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 304 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e Interior del Gobiern o de España. http: //www.infoelectoral.in terior.es/m i n/ 305 Congreso de los Diputados. Di pu tados . El Congr eso entre 1977 y 2 01 1 . II Leg i slatura. http://www.co ng reso. es/portal/page/portal/ Congreso/Congreso/ Diputados/Historia /IIL eg 306 Com posición y organi z ación . Sena do res . Com posición del Senado. S enad ores de sde 1977 . http://www.se na do.es/ w eb/ co m posicionorganizacion/s enadores/com posicionsenado/senadores desde1977/c on su l taorden/ index.html?legis=2 261 ciento; segu ido por AP-PDP con 64.104 votos y el 25´ 8 p or ciento ; del PCE con 10.567 vot os y el 4´26 por ciento; de UCD con 5.61 7 v otos y el 2´2 por ciento; del PSA -PA con 4.802 votos y el 1´9 por ciento ; y del CDS con 3.564 y el 1´4 po r ciento 307 . Por debajo del 1 por ciento, se sitúa n el Partido Soci alista de los Trabajadores (PST ) con 1.021 votos, F uerza Nue v a (FN) con 991, el Partido Comuni sta Obrero Español ( PCOE) con 627, Candidatu ra de Unidad Comuni sta ( CUC) con 528, Solidaridad Españ ola (S E) con 478, Partido Comu nista de España Mar xista -Leninista (PCE ML) 144, Movimiento Falangista de España ( M FE) con 130, Unificación Comunista de España ( UCE) 117, Movimiento Co munista de Andalu cía ( M CA) 46, Liga Com unista (LC) 33, Partido Socialist a (PS) con 3 0, Liga Comunista Revolucionari a (LCR ) 20, y Falan ge Es pañola d e las JONS (FE -JONS) con 22 votos 308 . Los result ados en la capital mejoran los conseg uidos por el PSOE en el total pr ovincial en un 0´3 p or ciento y son 28 puntos mejor qu e los de la s Generales de 1979. En el resto de l as formacio nes, hay pér didas porcentuales tanto respecto a los d atos provincial es, como a los obtenidos tres años antes; de forma que UCD logra 3 punto s menos que en la pro v incia y 2 2 menos que en 1 979; PCE 1 punt o menos y pierde 9 respecto a las anteri ores Generales; y PSA obtiene 0´ 4 punt os menos y 12 en relación con 1979. En cuanto a la s nuevas formacio nes, AP -PDP consigue 1 p unto menos que en l a provincia, y CDS 0´1 punto menos 309 . El proceso autonómi co ta mbién vive una etapa de gran actividad , p ues el 2 de junio d e 1979 s e constitu y e l a Junta de Andalucía, de ac uerdo a los resultados de las ele cciones g enerales. E l socialista Rafael Escuredo es elegido presi dente, en sustitu ción de Pláci do Fernández Viaga s. El 28 de f ebrero de 1980 se c elebra el referéndum de ratific ación de la autonomía andaluz a por la vía del art. 151 de la Constit ución , con un triunfo afirmati vo en toda s las pro v incia s sal v o en Al mería, hecho que provoca la modific ación de la Le y Orgánic a de Modalidades de Referéndum 310 para pe rmitir la incorporació n de la provincia al meriense 307 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 308 Los r esultados de las eleccio nes generales y municip al es proceden de l a página web of icial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 309 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Minister i o de In terior del Gobierno de E spaña. http://www.inf oe lectoral .i nteri or.es/min/ 310 Le y Org ánica 2/1980 de 16 de enero, sobre Regul ación de las 0dist i ntas Mo dalidades de Referéndum . Boletín Oficial del Esta do 23/1/ 80 . J efatura del Estado. 262 al proceso autonómi co 311 . Los datos en el t otal regi onal son d e 2.472.287 votos a fa v or, 152. 438 en contra, y 200. 210 en blanco. El 20 de octubre d e 1981 tiene lu gar e l referéndu m de apr obación del Estatuto de Autonomía para An dalucía. Es aprobado con 2.17 2.577 votos favorables, 170.1 90 contrari os, y 69.873 abstencione s. A continuaci ón , es apro bado por el Congre so y el Se nado, y san cionado po r el rey Juan Carlos el 30 de dici embre de ese mismo año 312 . Las prime ras eleccio nes al Parlamen to de Andalucía se celebran e l 23 de mayo de 1982, con una participa ción del 60´42 por ciento del censo electoral y la victoria por mayoría absoluta del PSOE 313 . El 21 d e junio s e constituye la Cámara con l a reel ección del soci alista Rafael Escuredo, ahora como pri mer presidente ele cto de la Co munidad A utónoma de Andalucía 314 . En el conjunto andaluz, con un censo de 4.331.628 personas , participan 2.872.422, lo que represe nta el 6 6´31 por ciento. El P SOE consigue 1.496.522 votos y 6 6 escaños; Alianza Popular 485. 056 ap oyos y 17 parlamentario s; UC D 371.518 sufr agios y 1 5 representa ntes, PCE 243.026 votos y 8 dip utados; y PSA 153.2 83 apoyos y 3 parlamentario s 315 . En la prov inci a de Málaga, con 664.149 personas censadas, se registran 404.831 votos, que r epresentan el 60´95 por ciento. Lo s sufra gios válido s son 400.195, mientr as que se contabiliz an 4.636 n ulos. Las fo rmaciones políticas que obtien en representaci ón en el Parlamento de An dalucía por la pro v incia son: PSOE que logra 21 5.390 apo yos, el 53´8 2 por ciento y 9 diputados; AP- PDP - UL que c onsigue 72. 472 votos, el 18´11 por ciento, y 3 parlament arios; UCD qu e suma 43.36 7 respaldos, el 10´84 por ciento, y 1 representante; PC A-PCE que al canza las 28.285 papeletas, el 7´07 por 311 Cronología del proceso auto nó mico. Proces o a uto nóm ico. Historia. E l Parlam ento. Parlam ento de Andal ucía. 312 Cronología d el proceso aut on ómico. Proces o a utonómico. Histori a. El Parl amento. Parlam ento de Andal ucía. 313 Historia del Par lamento de A nd alucía . Resultados elector al es. Las distintas legislaturas . Mem oria histórica 19 82-2004. www.parlam en todeandaluci a.e s 314 Cronología d el proceso autonóm i co. Proc eso a uto nóm ico. Historia. El Parlam ento. Parlam ento de Andal ucí a. 315 Historia del Par lamento de A nd alucía . Resultados electorales. Las distintas legislaturas . Mem oria histórica 19 82-2004. www.parlam en todeandaluci a.e s 263 ciento, y 1 di putado; y PSA con 27.317 votos q ue su ponen el 6´83 por ciento y le ot organ 1 parlamentario 316 . La ca ndidatura socialista está enc abezada por el alcalde de la capital, Pedro Aparicio, y junto a él logran e scaño Álvaro Alc aide, Esteb an Castro, Miguel G ómez, J uan Gáme z, Horte nsia Gutiérre z del Álamo, Enrique Li nde, Pa ulino Plata y Jua n José Rodrígu ez Osorio; los aliancistas logr an la e lección de Joaquí n Jiménez H idalgo, Francisco Manuel Ortiz de la Torre y A ntonio Jes ús Valer o Na varrete; el ucedista Luis Merino Bayona adquiere su acta ; así como el co munista Anto nio Romero Ruiz, y el andalucist a Salvador Pérez Bu eno 317 . Por debajo del 1 p or ciento, y por lo tanto sin repre sentación, se sitúan Fuerza Nu eva (FN), Unificación C omunista de España (UCE), Partido Comunista Obrero Español (PC OE), Movimiento Comunista de Andalucía (MCA); Falange Es pañola de las J.O.N. S. (FE -JONS), Partido Comunist a de España Marx ist a Leninista (PCE -ML), y otros 318 . Los resultad os e n la capital de las primeras Autonómica s deparan la victoria del PSOE-A con 106.524 votos y el 55´04 p or ciento; seguid o de AP - PDP -UL con 40. 034 sufragios y el 20´69 por cient o; tras ello s UCD con 17.995 apo y os y el 9´28 po r cient o; PSA supe ra en la c iudad a los comunistas l ogrando 11.513 p apeletas y el 5´95 p or ci ento; frente a los 11.161 y el 5 ´77 por ciento de PC E- PCA 319 . Entre las p equeñas formaciones, dest aca FN con 1.95 8 votos y el 1 ´ 01 por ciento. Por deb ajo del 1 por cien to se sitúan PCOE con 1.58 7 sufragios, MCA con 502, FEJON S 428, UCE con 420, y PCE - M L con 396, mientras que otras candidatu ras obtienen 2 19 v otos 320 . 316 Historia del Par lamento de A nd alucía . Resultados elector al es. Las distintas legislaturas. Mem oria histórica 19 82-2004. www.parlam en todeandaluci a.e s 317 Historia del Parla me nto de Andalucía. Mem oria de com po siciones. www.parlam entodeandalucia.es 318 Historia del Par lamento de A nd alucía . Resultados electorales. Las distintas legislaturas. Mem oria hi stór i ca 1982- 2004. www.parlamentodeand al ucia.es 319 Historia del Par lamento de A nd alucía . Resultados electorales. Las distintas legislaturas . Mem oria histórica 19 82-2004. www.parlam en todeandaluci a.e s 320 Historia del Par lamento de A nd alucía . Resultados electorales. Las distintas legislaturas. Mem oria histórica 19 82-2004. www.parlam en todeandaluci a.e s 264 Tras los resul tados del a ño 1982 en las Autonó micas 321 y en las Gen erales 322 , las elecciones muni cipales de 1983 se presenta n con un claro favorito en el conjunto naci onal, provincial y en la ciudad de Málaga. El PSOE tie ne una amplia ventaja respecto al siguient e partido más votado, Alianz a Popular y sus so cios. Junto a ello, la U CD desparece en el mes de febrero co n la dimisi ón de Landelino Lavilla, y lo ha ce cargado de d eudas y con l a deserción de antigu os dirigentes 323 / 324 . En la campañ a elect oral de las munic ipales, las cuestiones q ue forman parte del discurso político en las grande s ciudades están di rectamente relacionadas con de cisiones ado ptadas por el Gobier no de la Nació n. Entre ella s, destacan las de un acento id eológico m ás marcad o, como la s tramitaci ones de la L ey de Despenaliza ción P arcial del Aborto 325 y de la Ley Orgánic a de E ducación (LODE) 326 , que tienen el rechazo de los sectores más t radicionales. La decisió n del Gobierno de la Nación de incluir en los Pr esupuestos Generales del Esta do la con donación di recta de l as deudas municipales es otra cuesti ón qu e los diri gentes gubername ntales pone n en debate durante es as fecha s; así como la conversión de to das las playas en espacios públicos, que tiene es pecial im portancia en la esf era social y política malag ueña. En la política nacion al, los atentados y secuestros de la ban da terrorista ETA ( Euskadi Ta Askatasuna) y la desart iculación de coman dos están en el centro de la atención pública; acomp añados por el crecimiento del desempleo, las reivindicaciones la borales, o la expropiación de RUMASA 327 , el holding empresarial del hombre m ás ric o de Españ a, 321 Historia del Par lamento de A nd alucía . Resultados electorales. Las distintas legislaturas. Mem oria histórica 19 82-2004. www.parlam en todeandaluci a.e s 322 Los r esultados de las elecciones generales y m uni cipales proceden de l a página web of icial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 323 EL MUNDO. 20 años de la Constituc ión . Las clav es de la d emocr aci a es pañola. 198 3: Rum asa y la Ley del Aborto. Aco ntecim i entos del añ o. 324 SUR (19/2/83, pág. 1). 325 EL PAÍS (7/10/ 83 ). 326 EL PAÍS (21/1 2/8 3). 327 Rea l Decreto Ley 2/1983, de 23 de f eb rero, de expropiación por ra z ones de ut ilidad pú blica e interés social, de los bancos, y otras sociedades que c omponen el grupo Rum asa, S.A. Boletín Of i cial del Esta do nº 47, d e 24 de febrero de 1983. Jefatura del Estad o. 271 general de AP p ero, tras la dimisi ón de Félix Past or Ridr uejo, vuelve a dirigir AP y es elegi do en el tercer congr eso nacional d el partido 345 . AP -PDP es desde 1982 la segunda orga nización política en el Congreso de los Di putados y en el Parlamento a ndaluz 346 . Sus result ados le sitúan muy lejos de po der pelear con el PSOE la primacía; pero e s la opción con más posibilida des de liderar la oposición en los principales municipios y dentro de ell os trabajar p or convertirse en alternati v a en futuros pr ocesos ele ctorales. A nt e los comicios locales, con curre como Coalición Popular i ntegrada por Alia nza Popu lar, Partido Demócrata Popular y Unió n Liberal, siendo 74 el número de candidat uras presentadas. En el centro político, junto a la vuelta de Adolfo Suár ez a tra vés del CDS, y la presencia del P DP junto a AP y UL, adquiere cierto protagonismo el Partido Dem ócrata Liberal 347 dirigido p or Antonio Garri gues W alker. Se presenta indep endientemente a las Municipales d e algun os municipios, señala que tras los r esultados verá la p osible coalición con el CDS y s e muestra inicialme nte favorable a la deno minada “Op eración Roca” 348 , d e carácter reform ista 349 . El PCE, tras los re v eses el ectorales en lo s procesos auto nómicos y en el nacional que le con v ierten e n la se x ta fuerza pol ítica en númer o de diputados en el Con greso, se encuentra inmerso en una fase de cambios en su estructur a orgánica . Así, afronta las elecciones co mo u n mome nto vital para la super v ivencia, y e x amina la sustituci ón de Sant iago Carrillo por Gerardo I glesias y los nu evos plantea mientos ideológicos 350 / 351 . En la provincia de M álaga , presenta 63 candidaturas a diferentes municipios y per sigue mantener l a tercera posición , comenzar a recuperar el espa cio electoral perdido e n las Gener ales y m antener los 345 http://www.pp.es/c on oceno s/historia 346 Historia del Par lamento de A nd alucía . Resultados electorales. Las distintas legislaturas. Mem oria histórica 19 82-2004. www.parlam en todeandaluci a.e s 347 http://elpais.com /diario/1982/07/14/ espana/395445605 _8 50215.htm l 348 http://elpais.com /diario/1983/04/14/ espana/419119216 _8 50215.htm l 349 SUR (21/02/83 pá g. 20) . Agencia EF E. La Coruña. 350 http://el pa is.com /diario/1982/11/08/portada/4 05558002_850215.htm l 351 SUR (21/02/83, pá g. 20). Agencia EFE. Ma drid. 272 resultados de las Municip ales de 1979, que le han permitido participar en el gobierno d e numerosos municipi os. Las organizaciones independiente s siguen teniendo una importante presencia en los co micios m unicipales de la pro v incia de Málaga, p uesto que la Agrupación de Independi entes co ncurre en 63 localid ades; y la Agrupación Ind ependiente pa ra el Progreso de los Municipios (AIPM), procedente d e la extinta UCD, lo h ace en 24. Francisco de la Torre, hasta ese momen to má x imo dirigent e malagueño de la UCD, se con v ie rte en el presi dente del Comi té Político Provincial de AIPM, establece una oficina electoral dirigida por José Carl os Aguilera, y plantea los objetivos y esperanzas elect orales en lograr representa ción en la Diputaci ón d e Málaga y 15 alcaldías, principal mente en las comarcas de l a Ax a rquía, Málaga y Ante quera. Antes d e la ca mpaña anuncian q ue aspiran a conseg uir representa ntes en la Diputació n, con la suma de los resultados com arcales 352 . Además, sopesan la presenta ción de una c andidatura en la ciudad de Málaga 353 ; sin embarg o, las dificultad es econ ómicas les lle v an a descartar la concurrencia. Las formacion es q ue pres entan menos candid aturas son el Partido Socialista Andaluz en 22 localidades ; el Centro De mocrático y Social en 7; el Partido C omunista Obrero Español ( PCOE); la Candidatura Unitaria de Trabajadores (C UT) en 2; y el Partido de Acción So cialista (PASOC) únicamente en 1. Si endo un total de 33 los ca ndidatos a alcalde que l o hacen de for ma independiente. De las 324 candidat uras qu e conc urren a las votacione s 354 , únicament e cuatro e stán encabe zadas por mujeres: l a lista del PSOE en Humillad ero, la de A P en Alha urín el Gran de, c on Car men Po deros Casamayor, la del PCE en Ardales, y una formac ión inde pendiente en Colme nar. En seis municipios fig ura una sola can didatur a por lo que , a p esar de ser necesaria la cele bración de las votacion es, con un único apoyo puede salir elegida l a candidatura prese ntada. En la pro v incia se eligen 1.115 concej ales, siendo las loc alidades con más ediles las de la capital con 31 y Marbe lla con 25, y la que m enos Atajate co n cinco. El municipio marbell ero es, con diez listas, el que 352 SUR (25/03/83, pá g. 5). 353 SUR (21/03/83, pá g. 5). 354 Boletín Oficial de la Provincia. 15 de abr il de 1983 . Ed. Diputación de Mál ag a. 273 registra un mayor número de formaci ones q ue optan a entrar e n el consistorio. En la ciudad d e Málaga concurre n sei s candidaturas: la del PSOE, encabezada por el al calde P edro Aparicio ; la Coalición Popular con José Lorca Na v arrete co mo núm ero uno; el PCE -PCA, co n Manuel Sánchez Vicioso; el PSA con José García Pér ez; el CDS con Baldomer o Rodiles; y el PCOE con Juan José Cer v antes López. En total, se pre sentan 3 4 mujeres, oc ho en el PCOE, seis en AP, CDS y PS A, y cuatro en PSOE y PCE. Si bien en puestos con siderados d e salida únic amente ha y cuatro. La confe cción de l as candidatur as en la ciudad de Málaga para l as elecciones municipal es de 1983 es tá infl uenciada por la desaparición de la UCD, los c ambios orgánicos en el sen o de todos los partidos políticos, así como por el hecho de que miem bros de la corporació n saliente figuraban inicialme nte en puestos retras ados y accedieron al acta de concejal tras l a salida de co mpañeros de lista. En total son doce los ediles que no repiten: el socialista A ntonio Este ban ; los comunist as Luis Ramos, Bré nea Cha v es, Andrés Lo zano Pino, José Antonio Martín Sant os y Gerardo Suáre z; los ucedist as An drés García Maldonado, Adol fo C respo Ruiz de la Herranz, Manu el G onzález Carazo, Antonio Se gura, y Gustavo C ouchard; y el andaluc ista Francisco Sánchez Pas o-Pargas. Los resultados de las eleccione s m unicipales de 1983 depara n en el total nacional una a mplia victoria del PSO E, que roza l os oc ho millones de votos, con 7 .683.197, el 43 por ciento de los sufra gios y 23.325 concejales. Le sigue n Coalición Popular con 4.573.00 5 v otos, el 25´6 por ciento y 20.671 actas . La tercera fuerza es el PCE con 1.513 .023 votos, el 8´4 por ciento y 2.529 e diles. El CDS se queda en 308.27 5 votos, el 1´7 por ciento de las papeletas válidas y 1 .299 concejales. Y el PSA en el conjunto an daluz obtiene 109.52 4, el 0´6 por ciento y 136 representant es 355 . En comparación con las eleccione s municipales de 1979, se pr oduce un salto espe ctacular del PSOE que se convierte en la pri mera fuerza política e n el conju nto de la nación, gana más de 15 puntos p orcentuales, y más de 4. 500.000 votos . Coalición Popular se con v ierte en la alternativa a los soc ialistas con 4.30 0.000 votos más y 23 puntos más que los de Coalición Democr ática en 1979. E l P CE pi erde 600.000 votos y más de 4 puntos. Y el PSA pierde más de la mitad de los votos y de los puntos porcentuale s. Por su parte, UCD es sustituida en el centro político 355 Los r esultados de las elecc ion es generales y m uni c i pales proceden de la pá gina w eb oficial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 274 por el CD S q ue diri ge Ad olfo Suárez; pero no alc anza el 2 por ciento, muy lejos del 31 por ciento lograd o cuatro años a ntes 356 . En la pro v incia de Málaga , en las eleccione s municipa les de 1983 , participan 427.7 59 personas de un censo de 771 .381, lo que supo ne un 60 por ciento de par ticipación y 10 punt os más que en 1979. El núme ro de papel etas a candi datura alcanza las 421.031, e l de nulas 5.397 y el de blancas 1.33 1 357 . La fuerza política m ás votada en la pr ovincia es el PS OE con 23 3.364 sufragios, el 55´4 por ciento y 557 ediles; seguida d e Coali ción Popular con 89.53 8 votos, el 21´2 por ciento y 18 5 ediles; PCE con 4 5.759 votos, el 10´8 por cie nto y 152 concej ales; AIP M procede nte de UCD c on 25.782 votos, el 6,1 por c iento y 186 re presentantes; PSA con 16.236 votos, el 3´ 8 por cie nto y 44 concej ales; y CDS con 5. 989 votos, e l 1´4 por ciento y 7 edile s 358 . En compar ación con las primeras ele cciones mu nicipales, el PSOE incrementa notable mente su prese ncia; Coalic ión Popular, que parte de los datos testimoniales de Coali ción Democr ática, se con v ierte e n segunda fuer za; PC E reduce ligera mente el número de r epresentantes, pero notablement e s u poder mun icipal; PSA pierde ca si la mitad de sus concejales; y CDS apenas alcanza presencia municipal, perdiendo el bagaje obtenid o cuatro años antes p or los seguido res de Adolfo Suárez en tiempos d e UCD 359 . En la ciudad de Málaga , la población asciende a 502. 232 personas, con un censo electoral d e 335.871 y se alcan za una partici pación de 188.687 votantes, que re presenta el 5 6,1 por c ie nto del total del c enso. En l a noche elect oral, el Gobier no Civil se ñala que se registran 3.133 papeletas nu las y 586 en blanco 360 . 356 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página w eb oficial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 357 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http:// www.infoel ectoral.interior.es/m in/ 358 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 359 Los r esultados de las eleccione s generales y municip al es proceden de l a página web of icial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 360 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Minister i o de In terior del Gobierno de E spaña. http://www.inf oe lectoral .i nteri or.es/min/ 275 El partido polític o más v otado en la c apital es el PSOE con 119.436 votos, el 63´3 por ci ento y 21 concej ales; seguid o de Coa lic ión Popular con 48. 323 votos, el 25´6 p or ciento y 8 ediles; la tercer a fuerz a es PCE - PCA co n 1 3.554 v otos, el 7´1 por ciento y 2 conc ejales. Sin representació n, se si túan PSA con 3.692 votos y el 1´9 por ciento; CDS con 2. 407 v otos y el 1´2 por cie nto; y P COE co n 1.275 votos y el 0´6 por ciento 361 . La comparación entr e los resultados de l a capital y la provincia muestra que el PSOE logra en la ciudad de Mál aga un respald o mu y superior porcentualme nte al del conjunto d e la p rovincia; al igual que Coalició n Popular , que también mejora el porcent aje pro vincial. Por el contrari o, PCA, PSA y CDS ba jan sus porcentajes en relación co n la provincia 362 . El PSOE se co nvierte en el primer partid o político con ma y orí a suficient e para gobernar en solitario tras la recu peración d e la dem ocracia, sin necesidad de re currir a los ofrecimientos del PCE por reeditar los pactos del prim er Gobiern o municipal, junto a los a ndalucistas, ahora sin representació n. La mayoría absoluta no ev ita los problem as en la formación del go bierno municipal, p uesto que Fr ancisco Ro dríguez, número dos de la candidatura y líd er d e los críticos co n Pedro Aparicio, quiere repetir en la delegación de Hacie nda o queda rse sin delegación, y el alcal de le ofrece cualquier área excepto la q ue exige. La crisis pr ovoca que otros sie te concejales ren uncien a detent ar área s, y moti v a la ac umulación de responsabilid ades en el resto de ediles socialista s. 361 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.in terior.es /min/ 362 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 276 3.2 MEDIOS DE C OMUNIC A CIÓ N ESCRITA 363 La campaña electo ral se extiende en el tiempo des de el 16 de abr il hasta el 8 de ma y o, y en ella los partid os p olíticos difun den sus principales mensajes a tra vés de los me dios de comunicaci ón, aunque se encuentran con la si ngularidad de q ue en ese periodo tan s ólo existe un periódico diario de información general de la provincia de Málaga: ‘Diario Sur’. La em presa editora de ‘D iario Sur’ es en es os moment os ‘Medios de Comunicación So cial del Esta do’, una red de titul aridad pública constituida dura nte el fra nquismo. El di rector es Joaquín Marín, que había sus tituido a Francisco Sanz Cagigas, tras las ele cciones generales de 1982. En la prensa local, durante las dos semanas previas a las elecciones, aparecen inserci ones publicitarias de diferentes formaci ones políticas, artículos de opinión , entrevistas, r eferencias d e ruedas de prensa y comunicados, noticia s sobre visitas de dirigentes y acti vidad e lectoral de candidatos, actos p úblicos y mítines, a sí como al gunas c uestiones de actividad inter na de las organizaci ones. Las in formaciones relacion adas con el proceso ele ctoral que no parten de los partidos políticos que se pres entan a los comicios también están presentes. Entr e ellas, la celebr ación d e mesas red ondas co n todos los candidatos, la programación de diferentes emisoras radiof ónicas sobre l a campaña y la jorn ada electora l, los servi cios de info rmación puestos en marcha por el Ayuntamiento, o la l egislación elec toral. Las form aciones políticas que recibe n una atención más destacada p or la prensa l ocal son el PSOE, la Coalición Popular, el PCE -Andalucía, y el PSA; s iendo mu y e scasa la informa ción del CDS y aún menor la del PCOE. Todos los candidatos a alcald e c onceden entrevistas y participa n en debates electorales. Las organizaci ones que tiene n ma y or pr esencia s on las que parten con mayores po sibilidades de con seguir los votos suficie ntes para entrar e n el consistorio; si bien los andalucistas no lo consiguen. P or otro lado, los independien tes de A IPM tie nen presencia mediátic a; aunque descartan concurrir en la ciudad de Málaga. 363 Los da tos y l os argum entos de los dif erentes actore s de la cam paña electoral en la ciudad de Málaga son extraídos de la prensa local y están recogidos textualm ente en el Anexo docum ental de esta t esis doctoral. A parecen c on i ndicativo del m edio d e co municación, la fecha y página de pub l icación, y es tructur ados por la f ormación política o i nst i tución y por e l tip o de contenido. 277 Los principal es p artidos políticos utiliz an inserciones publi citarias para transmitir m ensajes de su forma ción, las imágenes de sus candidatos y, en alguna ocasi ón, propue stas par a la ciudad d e Málaga. Los artículo s de opinión son muy escasos, destacando el firmado p or José Lorca, que es el ú nico de un c andidato a alcald e. En el del PC E, ni si quiera hay referencias a la ca mpaña elect oral. Las entrevistas están dirigida s a todos los candidat os, y en ellas hay tanto preguntas personales como cuestiones d e la acción política. En cuanto a la s c onvocatorias de r uedas de pre nsa y los comunic ados son par a informar de los pro gramas de gobierno , las visitas de dirige ntes regionales o naci onales, en muy pocos c asos de la actividad interna de cada formaci ón, y en muchos de ello s de l a convocat oria de a ctos públicos y mítines, limitándose a hacer referenci a a los prota gonistas y el lugar. 278 3.3 CAMP A Ñ A EL ECTORAL 364 3.3.1 A c tualidad 365 La camp aña d e las elecciones municipal es de 1983 tien e la singularidad de la import ancia del debate qu e se estab lece en el ámbito nacional entre un Partido Socialista Obrero Espa ñol re cién llegado a l Gobierno , tras una amplia victoria; u na Alianza P opular crecida por el salt o espectacular en el respaldo ciudadano , que la convierte en única alternati v a; y un Partido Comu nista e n proceso de reco mposición , tras los malos resultados en los últimos proces os electorales. La política nacional cobra gran prot agonismo en las páginas d e la prensa malagueña, tiene gran influencia en el discurso político en la ciudad, y resta atenc ión a la campañ a y las pr opuestas desarrolla das por los candidatos d e las diferentes orga nizaciones al A yuntamiento de M álaga. Así, la campaña malagu eña recibe incluso menos atención que cuestiones como la r eciente aprobaci ón del Pla n General de Ordena ci ón Urbana, o debates c omo los accesos a las playas, a través de espacios privados o ur banizaciones. Las v isitas de dirigentes políticos de ámbit o nacional o r egional, junto con la presentación de los respecti v os prog ramas y las entrevistas a los números uno de la s candidatura s, so n las cue stiones que despiertan mayor int erés de l a prens a. En el caso de las v isitas de lídere s nacionales, el reflejo público está más rel acionado con el deb ate nacional que con cues tiones provinciales o locales. 364 Los da tos y l os argum entos de los dif erentes actore s de la cam paña electoral en la ciudad de Málaga son extraídos de la prensa local y están recogidos textualm ente en el Anexo docum ental de esta t esis doctoral. A parecen c on i ndicativo del m edio d e co municación, la fecha y página de pub l icación, y es tructurados por la form aci ón política o i nst i tución y por e l tip o de contenido. 365 Los da tos y l os argum entos de los dif erentes actore s de la campaña electoral en la ciudad de Málaga son extraídos de la prensa local y están recogidos textualm ente en el Anexo docum ental de esta t esis doctoral. A parecen c on i ndicativo del m edio d e co municación, la fecha y página de pub l icación, y es tructurad os por la f ormación política o i nst i tución y por e l tip o de contenido. 279 3.3.2 Insti tuciones públicas 366 Las dif erentes inst ituciones aprovecha n la proximidad de l as eleccio nes locales p ara ofrecer balances de su gestión, convocar plenos en los que se aprueban cuestio nes de interés ciudadano, e incluso para animar a la participación elector al ante el t emor a una alta a bstención fruto del cansancio de los votantes, tras varias c onvocatorias en el p lazo de 12 meses y la experie ncia de las primer as Municip ales en las que la participación en la provincia estu vo en torno al 50 por ciento. En las páginas del p eriódico local, el 15 de abril es difun dido un reportaje publicitario de 24 páginas con el título d e “Ayuntamient o de Málaga: 4 años de gestión”, en el que se ofrece un extens o bala nce de las actuaciones desarrol ladas por la primera corporaci ón, en el que tienen cabida todos los grupos repres entados en el c onsistorio, y don de se destacan los av ance s logrados a lo larg o del periodo. El Ayuntamiento , para ese mism o día 15 de abril poc as hor as antes del inicio ofi cial d e la campañ a ele ctoral, convoca y cel ebra un pl eno extraordinario en el que aprueba el Plan General de Ordena ción Urban a de la ciud ad, co n el apoyo de todos los conc ejales s alvo las cinco abstenciones de l P CA. A demás, c elebra una ru eda de p rensa para explicar el PGOU , presidida por el alcalde, Pedro Aparic io, que está acompañado por el concejal de Urbanism o, José Asenjo, y los arquitectos co ordinadores, Sal v ador M oreno Per alta y José Seguí. Los mensaje s de lo s representantes municipal es s ocialistas están en consonancia con lo s eslóg anes y propuestas del candida to del PSOE durante el rest o de la campaña ele ctoral. Entre ellos, d estaca n el de lucha cont ra la idea de que Málaga no tenía posibilida des d e salvación. Junto a esta idea, aparec en c omo logros haber de v uelto una cierta ilusión colecti v a por vivir en Málaga y demostrar que la ciudad sí es recuperable. Además de los mensajes de bala nce, l os hay de futur o como e l señalar que Málaga tiene muchos moti v os para s eguir mereciendo l a pena vivir en ella. La campaña elector al en la ciud ad coin cide con la dif usión en la prensa local, y con gran desplieg ue informati vo, de los principal es pro y ectos contemplado s en el Plan G eneral de Or denación Urbana de la ciudad. Ello co ntribuye a ofrecer una imagen de modernidad y dina mismo en la 366 Los da tos y l os argum entos de los dif erentes actore s de la cam paña electoral en la ciudad de Málaga son extraídos de la prensa local y están recogidos textualm ente en el Anexo docum ental de es ta tes i s doctoral. Aparecen c on indicat i vo del m edio d e c omunicación, la fecha y página de pub l icación, y es tructurados por la form aci ón política o i nst i tución y por e l tip o de contenido. 280 ciudad, que res palda la gestión de los que en los últimos t iempos han sido sus gest ores y han impulsado el P GOU. El Ayunta miento, ju nto a la difusió n de su gestión dur ante los últimos años y el anu ncio d e los principales proyectos de futur o, recurre a la propaganda oficial para reclamar una alt a parti cipación electoral . Lo hace con mensajes co mo “Málaga es d e todos” y “La ciudad que quieres depende de t u vot o”, ac ompañados por informaci ón d e t eléfonos d e ayuda al ciud adano para poder ej ercer el derech o al vot o. Se trata de unos m ensajes institucion ales que , analizado s de manera aislada , pued en no tener trasfondo partidista. Sin emb argo, en el contexto de la camp aña se observa su paralelismo con frase s del PSOE, como las q ue señalan que es una formac ión que s e preocupa por todos, que no supo ne un p eligro de vuelta al pasado, ni que la ciu dad esté en manos de un os pocos. La utilizac ión de u na responsabili dad instituci onal en u na campaña política es algo que se pon e de manifiesto por part e de otras administracio nes. Es el caso de la J unta de Andalucía, toda vez que el mismo d ía de las vo taciones el president e, Rafael Escuredo, publica en la prensa local un a carta institucion al titulada “ Consolidación de los gobiernos municipal es”. En ella, i ncluye m ensajes fa v or ables a la formación política que sustenta al Gob ierno autonómic o; entre ellos, la necesidad de consoli dar los go biernos mu nicipales y la importancia de un estrecho cont acto con la Diputació n de Málaga y el Gobiern o andaluz. El PSOE gobi erna en esos mome ntos en minoría en la ciudad de Málaga, aspir a a consolidar su g obierno con u na m ayoría absoluta, es claro favorito a segui r gobe rnando la Diputación y lo hace en la Junt a d e Andalucía. Otro de l os mensajes del PSOE dur ante la c ampaña es el de vincular a su pri ncipal adversario, Coalición Popular, con la derecha de l a dictadura del régimen franquista, algo que también se aprecia en el t exto de Rafael Esc uredo. El presiden te andal uz, a demás de promocion ar la s ventajas de un a relación directa e ntre las admin istracion es, también lo hace del proce so democrático. Afirma que ahora se puede ejercer un libr e derecho al voto, que tantos años ha estado v edad o, graci as a la instalación de un Estado de derecho d emocrático. Rafael Escure do se implica en la cam paña elec toral de la ciuda d de Málaga con su abierta participa ción en una r ueda de pre nsa junto al candidato, Pedr o Aparicio, y otros diri gentes provinciale s. Justifica su presencia en que lo hace como militante socialista y no com o presidente autonómico, y en el hecho de que está en juego en e stas elecciones un 287 Ruz, Juan Domíng uez Pérez; Francisco Aguilar Hernández; Francisco Reina Alc olea; Jua n Bautista Gonzále z León; Jo aquín Gadea Orts; Miguel Ángel Pé rez Prolongo; Anto nio Gutiérrez Castill o; y José Luis Rodríguez T irado 382 . El secr etario provinc ial, antes d el inicio de la campa ña 383 , fija el objeti vo electoral en alcanzar los 16 conc ejales que suponen la mayo ría abs oluta en el consistorio . P or su parte, Pedro Aparicio habla de contar con la me jor corporación de la ciudad y, aunque no quiere dar la imagen de que su partido bar rerá, no considera i mposible lograr 19 ó 20 conc ejales. El PSOE en la ciud ad de Málaga tiene su sede provincial en la cal le Diego de Ver gara 1 3, se estructura por agrupaci ones en las barriadas y pocas fechas antes de la campaña el ectoral se pone en marcha la agrupación Miraflor es-Suárez, pre sidida por Manuel Montero Osuna y con José An tonio Espejo V inagre como vicepre sidente. Ped ro Apari cio hace c ampaña visitando todas la s agrupaciones soci alistas, para ofr ecer un balance d e gestión y anunciar s us propuestas electorales. La alternativa al P SOE tras las elecc iones auto nómicas gallegas y andaluzas, y las votaciones nacionales de 1982, es Ali anza Popular y la coalición q ue f orma con org anizaciones de cent ro derech a como e l Partido D emócrata Popular y la Unió n Lib eral. La C oalición Popular tom a el testigo de la UC D, en esos mo mentos en vías de des aparición, y ofrece mensajes tendentes a crear una bipolaridad con el P SOE y los pa ctos de izq uierda. El discurso de la organizac ión dirigi da por Manuel Fraga d efiende los postulados de derecha, al ti empo que se dist ancia del régime n predemocrátic o. Si bien muc hos de su s dirigent es tiene n un pasa do relacionado con la dictadura franquist a, intenta ofrecer n uevas caras, gente jo v en y huir de posibles vueltas al pasado. La unión con el PDP contribuye a ofrecer una image n más moderada del proyecto político, puesto que conlle v a la incorpora ción de numerosos dirigentes pol íticos v inculados a la Unión de Cen tro Democr ático, entre ellos y además d el que fuera diput ado centri sta Oscar Alzaga, e l exministro de UC D J osé Manuel Otero Novas, y el e x diputado de UCD y miembro de s u dirección nacional Javier Rupére z. 382 Elecciones 1983. Boletín Oficial de l a Provincia n º 85 . de 15 de abril de 1983 . Ed. Diputación de Málaga. CED MA. 383 SUR (29/03/83, pá g. 3). 288 En el consejo político del PDP figur an e n ese momento, entre otros, José María Álvarez del Manzano, Jaime Mayor Oreja, Luis de Gra ndes, Ja v ier Tussell, José I gnacio W ert, Juan Antonio Gómez -Angulo, José M aría Poujales, Joaquín A guinaga, José R amón Pérez Día z Arlés, José María Martín Oviedo, Ant onio F ernández Galiano, Vicen te Ruiz Monrabal, Roberto Fernández de la Re guera, Amalio Graíno, Zenón Mascare no, Lina Ortas, Modesto Lobón, Pilar Fer nández Lab rador, Ar turo López Monter. Incorporá ndose má s tarde y p rocedentes de U CD, Eug enio Nasarre, Iñigo Cav e ro y Marcelino Oreja 384 / 385 . El apoyo p opular, que le convierte en primera fuerza política en Galicia y le lle v a a liderar la oposición nacional, pro v oca que afr onte el proceso municipal co n uno s objeti v os y p osibilidades m ayores de lo s que tenía Co alición Dem ocrática en las elec ciones munici pales de 1 979 386 . E n aquella oca sión, concurrió en diferentes municipi os españole s, entre ellos Málaga, con escaso éxito, por la fortaleza en esos momentos de la UCD, que aglutina ba a sectores centrista s y vinculados con el franq uismo. En las Municipales d e 1983, la Coal ición Popular i nsiste en distanciarse de la dictadura y se ofrece como únic a al ternativa a la izqui erda polític a, con un programa marco elaborado por Carlos López Collado y presentado por Jo rge Vest rynge, secr etario general y ca ndidato a la alcaldía de Madrid 387 . Algunos de lo s principales obstáculos que enc uentra son la falta d e experiencia de gob ierno, no estar r epresentada en los ayuntamiento s, y haber pro v ocado l a unión de la iz quierda polític a en numerosas acusaciones, como que la s formacio nes de d erecha e stán en contra d el sistema democrático de los m unicipios, son resp onsables d e la falta de financiación de las corporaciones loca les, y s uponen una vuelta al pasado, a u n sistema sin libertad es y de mocracia. En el mes de enero de 1983 se celebra e n Málaga un congres o provincial de Alia nza Popul ar. Antonio Jesús Val ero Navarrete vence a Ja vier Pineda Soria, considerado por al gunos de talante más progre sista. Entre los miembro s de la nue v a ejec utiva están Francisco Ortiz de la T orre, como vicepresident e primero; José Corral Palacios, vicepresi dente segundo; Francisc o García Parra, vicepresident e terc ero; Diego 384 http://elpais.com /diario/1983/02/21/ espana/414630014 _8 50215.htm l 385 SUR (20/2/83, p ág . 2 0) Agencia EFE. 386 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http ://www.infoelectoral .i nteri or.es/m in/ 387 SUR (09/04/83, pá g. 24). Agencia EFE. Ma drid. 289 Rodríguez, secretari o general; y son secretarios adjunt os José López Jaramillos, Manuel L ópez Alcaide, y José Ramos Muñoz de Toro; como vicesecretario s, Mig uel Padilla Ca mpos, José Urbano Durán, Ri cardo Tejero, And rés Anaya Aria s, Pedro Fer nández M ontes, Fede rico Bellín, Francisco P érez García, Fermín Parr ondo y Cristina Velasc o; el tesorer o es Julián Torralb a Tenllado, y el repre sentante de la Junta Directiva Provincial en el Parlamento es Joa quín Jiménez Hidalgo 388 . El comité elect oral provincial tiene como presidente a Antonio Jesús Valero Navarrete, como secretari o a Fran cisco Ortiz de la Torr e, y como vocales a Pedro Ric o, Diego R odríguez, Francisco Pérez G arcía, Julián Torralba, Pedro Fernández Montes, y a Jos é Elo y Ramos M uñoz de Toro. La ejecuti va recient emente elegida vive moment os convul sos en la composición de la candidat ura de la capi tal, que pro vocan la dimisión d e ocho de sus mie mbros. Entre ellos, el secretario gen eral y dos vicesecretario s. Ade más, el destaca do aliancista J osé García Castillo, candidato con AP en 1977 y con Coalición Democr ática en 1979, exvicepreside nte pro v incial y presiden te de la Junta Loc al en 1982, dimite de AP y anuncia su entrada en el Partid o Demócr ata Liberal, de Antonio Garrigues W alker 389 . El primer acto de pre campaña elect oral en Málaga es la v isita de Manuel Fraga, con eventos de diversa índole como la f irma de l ibros en el Corte Inglés, un desa yuno con los medios de comunicación e n la capital, u na visita a la sed e de AP en Rincó n de la Victoria, u na r eunión c on empresarios de Véle z, o una visita a Fuengirola . En sus intervencio nes públicas defiende el bipartidismo y está acompañado p or el pr esidente de AP en Málaga, por el presi dente regional, Antonio Hernán dez Mancha, y por el preside nte del PDP en la pro vincia, José Ga leote 390 . Manuel Fraga consi dera que en las elecciones mu nicipales s e manten drá la ten dencia al cista del p artido, iniciada en las votacion es a utonómicas gallegas, y considera que los res ultados d e las M unicipale s pueden ser el primer a v iso serio al Gobie rno de l a N ación. En sus me nsajes, critica el gasto público el evado en los ayuntam ientos de iz quierda, así como el freno de la c onstrucción y su influe ncia en la economía 391 . 388 SUR (26/02/83, pá g. 8) . 389 SUR (09/04/83, pá g. 7). 390 SUR (20/2/83, p ág . 14) . 391 SUR (07/04/83, pá g. 3). 290 En la provincia de Málaga, la Coali ción P opular present a inicialmente 74 listas electorale s, que se qued an en 72 p or quedar fuera d e plazo las de Alcaucín y Villan ueva de l Rosario, lo que signif ica ser la segun da formación con ma yor prese ncia, aunq ue ello o bliga a qu e en algunos casos l as candida turas est én integra das por varios miembros d e la misma familia, como sucede e n los municipios d e Humilladero y Alcaucín, o por un mismo matrim onio c omo en Alm ogía, el formado por Andrés An aya Arias y A ntonia Arrabal Chacón. La única candidatura encabezada por una mujer es la de Alhaurín el Gr ande. En la ciudad de Mál aga se pr oducen varios probl emas para la elecció n del número uno de l a candid atura, pues inicialmente se habla de buscar a una pers ona jo ven y se r umorea la pres encia de un médico prestigioso. Finalmente, es el egido Vic ente García Martín 392 , empresario y miembr o de la Cámara d e Co mercio, cu ya única relación co nocida co n la política hasta su entr ada en AP era el contacto con Fran cisco de la Torre Pra dos para la creación d el Partido Social De mócrata A ndaluz de Francisco Fernández Or doñez 393 . En la prec ampaña anuncia que, antes de presentar su progra ma electoral municipal, quiere co nocer las opiniones y sugerencias de los malagueños para con su Ayunta miento, a fin de incluirlas en su programa, y facilita su número de tel éfono 394 . Pocos días antes de la presentació n oficial de las c andidaturas, Vice nte García r enuncia ant e la imposibilida d de c ompatibilizar s u futura actividad municipal con su magisterio en la Uni v ersidad de Málaga. La comunicación pú blica que se trasl ada a la pre nsa dice: “Imp onderables personales y profesi onales, surgidos a última hora, im posibilitan a don Vicen te Garc ía Mar tín figu rar en la s listas d e AP - PDP -UL para las próximas eleccio nes municipales. El señ or García Martín, responsa ble, sabe que al Ayunta miento de Málaga, con más de medio millón de habitantes, hay que dedicarle una atención plena que por su pr ofe sión y dedicación d ocente no le per miten. Ante estos r azonamientos, justos, honestos y lea les, el comité el ectoral ha aceptado tales argumentos. El próximo lunes se dará a conocer quién encabezará la li sta” 395 . 392 SUR (16/03/83, pá gs. 1 y 7). 393 GARCÍA P ÉREZ, J. (25/08/2012) E l Copo. Confección de l a can d idatura de UCD en Mál ag a. Diario La T orre. Ay unt amiento de Alhaurín de la T orre. 394 SUR (19/03/83, pá g. 5). 395 SUR (26/03/83, pá g. 9). 291 Tras la renuncia, el PDP presi ona p ara que José Galeote o Luis Plaza Escudero enca becen la lista. Pese a ello, es de signado José Lorca Navarrete, un profes ional y profesor en la facultad de Econó micas de la Universidad d e Málaga, vinculad o al PDP, qu e inici almente esta ba previsto como núme ro dos, pero que finalmente c oncurre co mo cabez a de lista y cuot a de Al ianza Popular 396 . La composición del resto de la candidatura tam bién oc asiona graves problemas entre AP y P DP, que se saldan con dimision es en el Comité Ejecutivo aliancista, la inclusión de cinc o democri stianos en la s listas, y el malestar público d e José Galeote. El d irigente del PDP considera que no están gener osamente representa dos 397 y se niega a asistir a l a presentación de la candidatura, que tiene lugar antes de la campaña electoral en l a cafetería “El G allo de Indias”, en L a Malagueta. José Galeote y Luis Plaza, bar ajados como sustitutos de Vicente García, no figuran en la candidatura; si bien el se gundo de ellos se in corpora a l a lista de Alf arnatejo para po steriormente s er elegido diputa do pro v incial. El PDP en la ciudad anuncia que no irá en la lista electoral Manuel de Góngora, y que se han incor porado desde la UCD varias pers onas, entre ellas Gonzalo Fuentes 398 . Tras superar difere ntes vicisitude s, Jos é Lorca Navarrete es presentado ofi cialmente. Tiene 3 8 años de edad, nació en Íllora (Granada) , obtuvo el mejor expediente u niversitario, está doctorado co n sobresaliente cum laude. No consta su militanci a histórica e n ningún partid o de la formación, y resid e en Málaga desde el c urso 1979 -1980. El p uesto vacante en l a lista que pro v oca la renunci a de Vic ente García es c ubierto por Igna cio García Gonzá lez, que entra en el número tres. La can didatura que da compuesta p or: José L orca Na v arre te, Fermín Parrondo Carretero, Ignacio Gar cía González , José Cés pedes Carballo , José Ant onio Plasencia Rue da, Il defonso Arenas Palomo ( PDP), Jo sé López -Jaramill o de Contreras, José Cal derón Jiménez, Jesús A v isbal Domínguez, Fe derico Beltrán Galindo, J osé Enrique Lara Le ón, Mariano Ruiz Casado (PDP), José Gordo Toré, Ana María Ji ménez Marín, Jos é Valle Soler, María del Carmen C añizares Ruiz, Tomás Chacopino Roj as, Félix Berzos a Sánc hez (P DP), Antonio Galán Xarrié, Lui s Carm elo Martínez de l a Cuesta, Vicente Pined a Acedo, Felipe Trinidad Muñoz (PDP), Cristi na Vel asco Muñoz, Juan Ignacio Peinado Gracia, Lui s 396 SUR (29/03/83, pá g. 3). 397 SUR (06/04/83, pá g. 9). 398 SUR (28/02/83, pá g. 5) . 292 Medina-Mont oya Hellgren, María Teresa M erenci ano Gutié rrez (PDP), María Ángeles Lóp ez Marín, Tiburcio Rodríguez Hesles, María J esús López Pérez-L anzac, Miguel Jiméne z Álvarez, María d el Carme n González Anaya. Si endo los su plentes María del Mar González Candela y María de M ar Garcí a Barranquero 399 . El candidato intenta ofrecer la cara de la nue v a Alianza Pop ular, y una derecha que no r esponde a intereses de sectores económic os; sino que pretende ofrecer una ampli a alternati v a social al PSOE y a l a izquierda política, que en esos momentos gobier nan en la inmensa ma yoría de las administracio nes públicas. El programa electoral evidenc ia falta de concreción, si bien p one énfasis en el apoyo a los barrios . Por su parte , el presidente provin cial plant ea una ca mpaña d e soluciones, no de críticas. El Partido Com unista de España -Partido Comunist a de An dalucía se presenta a las elec ciones municipal es in merso en una impo rtante crisis que s e pr olonga var ios años, provocada p or l a fu erza y repr esentación institucional del P SOE que comparte la izquierda polí tica, por la proliferación de pe queñas formac iones políticas izquierdist as, por lo s malos resultados de las elecciones gener ales de 1982 400 y por el avance de las forma ciones políticas de derec ha que, a tra vés d e coalicion es, logran construir un a altern ativa que f avorece el bip artidismo con los socialistas y la conc entración del voto d e izquierda. El PCE- PCA preten de que las eleccione s municipales sean un re v ulsi v o que ponga en e v ide ncia la rec uperación que pr oclaman s us dirigentes, y para ello i ntenta sacar pa rtido a la ex periencia de haber compartido responsabilid ades d e gobierno con el P SOE en muchos a yuntamientos; pero con la d ificultad que eso supone para dej ar claro un d iscurs o autónomo. El secretari o general del PCE, Gerardo Iglesias, afirm a que no ha habido contactos con el PS OE par a lograr co aliciones pre o poselectoral es 401 , y anuncia un presupue sto par a la campaña de 200 millones de pesetas , la mitad procedente de lo s fondos propio s de la organizaci ón y el resto de préstamos ba ncarios. 399 Elecciones 1983. Boletín Oficial de la Provincia n º 85 . de 15 de abril de 1983. Ed. D i putació n de Málaga. CED MA. 400 Los r esultados de las elecciones generales y m unicipales proceden de l a página web of i cial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior. es/min/ 401 SUR (27/03/83, pá g. 28). 293 Para lograr sus ob jetivos, el vices ecretario gener al d el P CE, Enrique Curiel 402 , anuncia que present an 700 cand idaturas en toda España, qu e supone el 7 5 por ciento de los muni cipios, el 90 por ciento de los habitantes, y superar el númer o de listas que concurriero n en 1979 . Señala que la campaña electoral se bas a en un balance de la gestión del PCE en los a y unt amientos, y la co nex ión con los ve cinos, las asociaciones y la opi nión pública 403 . Pocas fechas an tes del inic io de la campaña elector al vis ita l a ciudad e l secretario de Organización d el PCE, Francisco P alero, que plantea como objetivo la ruptura del bipartidismo , afirma que los a y untamientos d e izquierda funcio nan mejor que los de derecha , y aña de que los comunistas aú n mejor que los de izquier da. Con relación a la marcha de concejales del PCE, afirma que el PSO E tiene 600 ediles que han dejado el partido 404 . El primer acto de precampaña de los comunist as es la Fiesta de l a Primavera que orga nizan en M artiricos con la asistencia de afiliad os, simpatizantes, del c andidato a la alcal día, del secretari o pro v incial y diputado andaluz, Antonio Romero, del secretario nacional de Información y Co municación, A ndrés Uracles, y fi nalmente no pu ede asistir Felipe Alca raz. Además, actúan Chiquit o de Málaga y Manolo Guirado 405 . Una vez que se inicia la campaña , y hasta las elecciones del 8 de mayo, el PCE cuenta con el apoyo de dirige ntes nacional es o regionales como el secretario general nacional, Gerardo Igl esias, que participa en un mitin; el secretario ge neral andaluz, Felip e Alcaraz; el exsecret ario general del PCE, Sa ntiago Carri llo; y el respons able de Política Municip al del PC E, Juan Franc isco Pl a. Si bien las inter v enciones que realizan so n exclusivament e sobre cuestiones de debate nacional, y no hay referencias al proceso electoral en la ciudad. En la pro v incia de Málaga, el secret ario pro v incial, Antoni o Romero, calcula que se presentarán listas más o menos en 80 localidades; si bien fin almente qued an registradas 68 candi daturas, una de ellas e ncabezada por un a mujer. Tien e pretensio nes de alcanzar entre el nue ve y el diez 402 LOZANO, C. P ARTIDO COMUNISTA D E ESPAÑ A . http://www.histori aelectoral.com /pce.html 403 SUR (27/02/83, pá g. 24). Europa Pres s. Mad r id. 404 SUR (20/02/83, pá g. 13) . 405 SUR (09/04/83, pá g. 7). 294 por ciento del elect orado 406 , y en muc hos municipi os es o pción de gobierno, ta nto a través de victorias absolutas como repiti endo pactos d e gobierno con otras fuerzas políticas , casi exclusivament e el PSOE. Antonio Rom ero informa de los resul tados de un a en cuesta que pronostica que un tres por ciento de los votantes del PSOE en las Generales ahora vota al PCE, y que un 7 5 por cie nto del voto del PCE está consolidado. Con relación a los so cialistas, dice que el PSOE es el chasis, y los c omunistas el motor del ca mbio 407 . El objeti vo plantea do es rom per la tendenc ia a la baja , mantener posiciones y evitar e l bipartidi smo. Para ello, destinan en la pro v incia un presupuesto de dos millon es de p esetas, que co nsideran podría subir hasta seis mill ones gracias a las cole ctas. En los eslóganes, emplea las frases de “Los a yuntamientos están cam biando con nosotros, ayúdanos a seguir”; “Defiend e los pactos mu nicipales con nosotros”; y “Un partido abierto a tod os” 408 . Como me nsaje princ ipal, la organización malagueña con sed e en la calle Narciso Pérez Texeira, presenta a sus candidatos como defen sores d e la auténtica p olítica soc ialista y de los gobi ernos honrad os. Los datos sobre la gestión desarr ollada desde l os difer entes á mbitos de po der son mu y escasos y, sin embargo , son nu merosas las propuestas el ectorales para las prin cipales áre as munici pales. La par ticipación ciu dadana, así co mo los referen dos para guiar la acci ón de go bierno son re cursos mu y presentes en sus mensajes. En el Ayuntamie nto de Málaga, a pesar de que el PCE comienz a el primer mandato con gran fortalez a y detenta ndo importantes responsabilid ades d e gobierno, pierde su posición privilegi ada tras el distanciamien to del PSOE. El PC E y el PSOE, y s us respect ivos sindicatos CC.OO. y UGT, se enfrentan con moti vo del co nvenio de Hostelería. Po r otro lado, los socialistas y los and alucistas cierran un acuerdo para la go bernab ilidad de las capital es andaluzas. La rup tura del pacto de g obierno en el Ayunta miento de Málaga, con e l cambio u nilateral p or parte d el PSOE y de Pedro Apari cio de las 406 SUR (31/03/83, pá g. 3). 407 SUR (31/03/83, pá g. 3). 408 SUR (09/04/83, pá g. 7). 295 tenencias de alcaldí a, es el paso d efinitiv o que lle va a la presentación de una moción d e censura de los co munistas. La mo ción de c ensura no sale adelante, pro v oca la ruptur a total con los socialistas, los andalucistas se hacen cargo de las áre as d e gestión que habían t enido los comunis tas e inc luso los centristas e ntran en e l gobierno. Ad emás, dirigent es políticos y del gr upo m unicipal ligad os a Comisiones Obrer as redactan un ma nifiesto contr a la d irección del partido, p rovocando un expediente contra toda la cú pula de CC.OO. y la expulsión de Leopoldo del Prado y de Gloria Fer nández 409 . El motivo por el q ue se ju stifica el c ese y e xpulsión del p artido y del Ayuntamiento de L eopoldo del Pra do es el haber tr amitado, en s u condición de alcalde en funciones durante la ausencia de Pedr o Aparic io, la renuncia del vicepreside nte de la Di putación de Málaga, Francisco Vázquez Sell. Los pr oblemas entre el porta v oz municip al y el part ido no era n ajenos al distanciamien to entre el dirig ente malag ueño y el l íder nacional, Santiago Carrillo. Ello moti va que s e traslade a M álaga para hacerse cargo de la organización d el par tido Juan Cañas, h ombre de con fianza y conductor personal de Santiago Carrillo. Precisamente, p ocas semanas a ntes del inicio de la campañ a electoral, Leopoldo del Pra do anuncia su in tención de reingre sar en el Ayuntamiento del qu e está e x pulsa do, a provechando una se ntencia del Tribunal Con stitucional que analiza u n caso o currido en Andúj ar y dictamina a favor de que el concejal expulsado manten ga su acta 410 . Una situación simil ar se vive en Madrid con C ristina Almeida . Los problema s de la organiz ación s e e v idencia n en la confe cción de la candidatura malagueña que, se gún se publica 411 , aspiran a liderar e l portavoz en e l Ayuntamie nto, A ntonio Ruiz; Manuel Con de Basili o, cirujano y n o militante; Antonio Nadal, profesor de Historia Contemporán ea; An drés Martínez Lorca, catedrátic o de Filosofía ; y Manuel Sánchez Vicioso, profesor d e For mación P rofesional. Este último es el elegido, y está acompaña do en la lista por el portavoz municipal y por Manuel C onde. Manuel Sánchez Vici oso, tra s ser propu esto por la ejecutiva, es ratificado por la asamble a d e militantes y por el c omité central del P CA. T iene 35 409 http://elpais.com /diario/1981/02/18/ espana/351298835 _8 50215.htm l 410 SUR (16/02/83, pá g. 9). 411 SUR (16/03/83, pá g. 7). 296 años, es natural d e Madrid, está casado, tiene dos hijos, es s ecretario de Formación Políti ca del PCE en Málaga, milita en el PCE de sde abril de 19 77, ha si do se cretario po lítico de la agrupación ‘ Nueva Málaga’, su actividad política ha estado dentro del movimiento ciu dadano y ha publicado un libro sobre la drogad icción 412 . Antonio Ruiz re chaza en un primer mo mento ir de número dos en la candidatura e ncabezada por Manue l Sánche z Vicios o, al no v er colmadas sus expect ativas 413 ; si bi en f inalmente se presenta y es elegid o concejal. La can didatura q ueda compuesta por M anuel Sánch ez Vicio so, Ant onio Ruiz Góm ez, Loren zo Corona Álvarez, José Góm ez Montiel, M aría Hidalgo J iménez (indepen diente), Juan Pelagio R ojas Gu errero, Lu is Cerdera Amat, Vicente Murcia Bermúd ez, Fran cisca Azuaga Carrill o, Manuel Conde B asilio (independie nte), Rafael Francisco Rodríguez Bermúdez, Rosa rio Lambert C órdoba, José T oledo Gonzál ez, Fernand o Rubio Lóp ez, José Luis Calvo Casal s, Francisco Sierra Gil, Antoni o Ramos de la Ros a, Francisco Ortega Ocaña, Fra ncisco Carrasco Jiménez, Encarnaci ón Torregrosa Estévez, Juan Blanco Zamudio, Antonio Se v illa Ro dríguez, Jos é Anton io Aguilar Alba , Anton io Sánchez Gómez, José Guerra Portillo, Juan Gutiér rez Camp oy, Leonardo Romero Lorenzo, Diego Sánchez, José Pascu al, Francisco Jimén ez Peña y Miguel Torregros a Esté v ez, Francisc o Parra Postigo, y Antonio Jorg e Espejo Romer o 414 . La media de edad de los miem bros de la lista es de 35 años, y en ella no figuran los conc ejales de la primera corporación Gerardo Suárez, Andrés Lozano Pino, José Martín Santos y Brénea Sánc hez. Por otra parte, el Partido Socialista d e Andal ucía- Partido Andaluz 415 presenta 22 candid aturas a las elecciones municipales en la pr ov incia de Málaga, princi palmente en l a Axarquía. Es la quinta formación política con ma yor número, entre ellas la e ncabezada en l a capi tal por su secretario pro v incial , José García Pére z, en la que figura n muchos jóvenes, que sitúan la media de e dad en 33 años. 412 SUR (17/03/83, pá gs. 1 y 7). 413 SUR (19/03/83, pá g. 5). 414 Elecciones 1983 . Boletín Of i cial de la Provinc i a nº 85 . de 15 de abril de 198 3. Ed. Diputac i ón de Málaga. CED MA. 415 LOZANO, C. P ARTIDO SOCIALISTA AND ALUZ. http://www.hist oriaelectoral.com /psa.html 303 distan mucho de impedir l a m ayoría so cialista y m ás aún de ser una opción real d e gobierno. En las filas aliancis tas, los ediles elect os son Jos é Lorc a Navarrete, Fermín Parrondo, Ig nacio García, José Céspedes, José A. Plasenc ia, Ildefonso Are nas, José Lóp ez y José Cal derón. El PCE es el terce r partido en l as votacione s, y p asa d e los siete representant es del p rimer m andato a qu edar sólo con dos asientos del plenario, Manuel Sánchez Vici oso y Antonio Ruiz 437 . Un resultado que le hace innecesario para el gobierno municipal y que se inter preta como un castigo, tras u na etapa de disput as en el seno del gru po municipal. 3.3.7 Desarrollo de la campaña 438 La informació n que la prensa mala gueña publica reco ge la actividad y mensajes de las principales formaci ones políticas, sin reali zar análisi s propios má s allá de exponer los pro blemas en la confec ción de las candidaturas, la falta de una a ctividad intensa, y la ausencia d e dirigentes nacionales o regionales que respa lden los pro y ectos lo cales. Los socialista s anu ncian antes de la ca mpaña que c ada u no sabe de antemano lo que v a a votar, y que por ello no v an a contar co n caravanas publicitarias. Sin embargo, en l as semanas pre v ias a l as elecci on es instalan mesas i nformativas y editan un boletín elec toral titulado “Por e l pueblo”. Su campaña se apo y a princip almente en las convocatorias informativas, aunque hay una presencia de inse rciones publicitarias con seis anuncios con cuatro format os y mens ajes diferentes. En cuatro hay una vinculación di recta a Málaga, p uesto que se anu ncian medidas de l programa electoral y se convoca un acto público, y e n las ot ras dos se lanzan los mensaje s nacionales del part ido. En est a c ampaña no ha y ningún artículo d e opinió n pu blicado por dirigentes socialistas ; si bien conceden entrevistas Ped ro Aparicio y el 437 Los r esultados de las elec ciones generales y m unicip al es proceden de l a página web of icial del Ministerio d e I nteri or del Gobierno de Espa ña. http://www. infoelectoral.interior.es /min/ 438 Los da tos y l os argum entos de los dif erentes actore s de la cam paña electoral en la ciudad de Málaga son extraídos de la prensa local y están recogidos textualm ente en el Anexo docum ental de esta t esis doctoral. A parecen c on i ndicativo del m edio d e co municación, la fecha y página de pub l icación, y es tructurados por la form aci ón política o i nst i tuc ió n y por e l tip o de contenido. [Document text truncated for crawler view.]