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Colonialismo económico en la evolución urbanística de Marbella

Gamboa González, Francisco de Asis

Abstract

Marbella, desde que se conoce su principio incierto hasta el siglo XIX, nunca fue un asentamiento poblacional relevante. Todo indica que nació como puesto fronterizo militar por su situación estratégica en la Cora de Rayya, en los siglos X-XI. Tras la Reconquista se produjo una repoblación con personas procedentes de otras regiones, y su expansión dio lugar a la creación de dos nuevos asentamientos urbanos entre los siglos XI -XVII, los barrios de San Francisco y el Barrio Nuevo. La existencia en su territorio de yacimientos mineros de magnetita, unido a la inmensa arboleda existente y al caudal de las aguas de Rio Verde, serán la razón de que en 1830 se establezcan en ella los primeros altos hornos de España; la ferrería” La Concepción” por el riojano Tomás Agustín Heredia y la de “El Ángel”, por el gibraltareño Juan Giró, que convertirán a Marbella en un foco de atracción de mano de obra. Cerrados los altos hornos, la explotación de la minas continuarán a manos de una compañía inglesa que se limitaba a exportar el mineral a Inglaterra. Posteriormente una compañía española de capital bilbaíno continuará con su explotación hasta su cierre definitivo. La desamortización de Mendizábal (1836-1837) tuvo como resultado en el Sur de España que la mayor parte de las tierras desamortizadas fueran adquiridas por grandes propietarios. Con la Ley sobre Repoblación de Tierras para el fomento de la población rural y el establecimiento de colonias agrícolas de 1855, el Estado, en plena crisis industrial, favoreció el establecimiento de colonias agrícolas. No se trataba tanto de fundar o establecer nuevas poblaciones como de “colonizar” un territorio. En Marbella se crearon dos colonias agrícolas; la colonia de San Pedro Alcántara, propiedad de D. Manuel de la Concha, Marqués del Duero, natural de Ciudad de Córdoba (Argentina), que sería uno de los proyectos más innovadores que tuvo el sector agrario de la Andalucía contemporánea, y la colonia de El Ángel. En el siglo XX, liquidados los proyectos industrial y agrícola, se entró en un periodo de ostracismo donde la agricultura y la pesca marcaron el modo de vida de la población. Superados los estragos de la guerra civil española y de la segunda guerra mundial, España se propuso promocionar el sector turístico como sector económico de mayor peso y en 1948 el gobierno aprobó todo un arsenal de medidas para potenciar su desarrollo. Con la integración internacional, el Plan de Estabilización y la devaluación de la peseta, el flujo de visitantes extranjeros cambió sustancialmente y las playas de la Costa del Sol se convirtieron en el epicentro internacional del turismo. El subdesarrollo de Marbella, unido a la ausencia de industrias y a su potencial paisajístico, ambiental y climático, favorecieron la implantación y el desarrollo de la actividad turística. Un personaje con una amplia visión mercantilista, el salmantino Ricardo Soriano forjó un nuevo pilar económico en la historia de Marbella que tuvo su origen en la creación del establecimiento hotelero “Ventas y Albergues del Rodeo”. Será emulado por su primo el madrileño Alfonso de Hohenloe-Langenburg con la creación del “hotel Marbella Club” y por Norberto Goizueta, con el “hotel Guadalmina” y el concepto “golf urbanización”, en el campo del turismo internacional. En el del turismo nacional, le secundó el estepeño José Luque Manzano con el hotel “El Fuerte”. La década de los cincuenta fue una época de intensa planificación para el sector turístico, encaminada a terminar con la especulación y a corregir la anarquía urbanística iniciada en la Costa del Sol. En el periodo 1960-1970 el concepto “Costa del Sol” se acabó circunscribiendo al litoral de Málaga y marcó el despegue definitivo del turismo en Marbella, que pasó a ser el referente del turismo de lujo en la vertiente internacional. La estancia de dos semanas de los Duques de Windsor en el hotel Guadalmina, en el año 1962, unido a la adquisición de una residencia en la misma zona por el ex-presidente de EE.UU Ike Eisenhower, supusieron un espaldarazo definitivo para el desarrollo urbanístico de Marbella. Con Marbella como destino turístico internacional, la evolución urbanística del suelo continuará caminando de la mano de la inversión foránea. Se produjo una importante ocupación del litoral y de suelos agrícolas por urbanizaciones residenciales y turísticas, que se desarrollaron apoyándose en la CN-340. La especulación del suelo determinaba la planificación, y la determinación del emplazamiento de las nuevas edificaciones y urbanizaciones dependía más de los condicionamientos económicos que de las disponibilidades de terrenos. Con la llegada del turismo de masas, el golf se desprendió de su carácter elitista y se produjo una expansión de la oferta mundial que fue determinante en la Costa del Sol, convirtiéndose Marbella en el espacio predilecto para ubicar estas instalaciones y en el municipio con más campos de España. El turismo náutico se convirtió también en uno de los segmentos más estratégicos del mercado a partir de 1967, año en el que se inaugura el Puerto José Banús, al que le seguirán los puertos deportivos de Cabopino y la Bajadilla. Con el objetivo de adaptar el territorio al fuerte incremento demográfico producido, en 1968 se aprobó definitivamente el Plan General de Ordenación Urbana. Pero a pesar de su aprobación la agricultura cedía terrenos para un desarrollo urbano acogido a una indisciplina urbanística consentida. Tras su llegada a la alcaldía en 1991, Jesús Gil instaló un sistema de corrupción urbanística generalizado que propició un urbanismo a la carta; pero nadie quiso ver ninguna señal de corrupción. Se concedían licencias urbanísticas en función de la libre ocurrencia de los titulares municipales, y como resultado en abril de 2006 la Corporación Municipal fue disuelta. En 2010 se aprobó un nuevo Plan General de Ordenación Urbanística de Marbella. La motivación del redactor se centró en “regularizar” el caótico escenario existente con más de 17.000 viviendas ilegales, para restablecer la seguridad jurídica y urbanística en la ciudad, haciendo un uso más arbitrario que discrecional en el ejercicio del ius variandi que desemboca en 2015 en la anulación del P.G.O.U. por el Tribunal Supremo.

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UNIVERSIDA D DE MÁLA GA Tesis Doctoral COLONIALISMO ECONÓMICO EN LA EVOLUCIÓN URBANÍS TICA DE MARBELLA Francisco de Asís Gamboa González Málaga, 2015 AUT OR: Francisco de Asís Gamboa González http://orcid.or g/0000-0003-2100-6965 EDIT A: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional: http://creativecommons.or g/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar , transformar o hacer obras derivadas. Esta T esis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es UNIVERSIDA D DE MÁLA GA Tesis Doctoral COLONIALISMO ECONÓMICO EN LA EVOLUCIÓN URBANÍS TICA DE MARBELLA Tesinando: FRANCISCO DE A SÍS GAMBOA GONZÁ LE Z Dirigida por: Prof. Dr. D . JUAN MARÍA MO NTIJA NO GARCÍ A FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS DEPARTAMENTO DE HISTORIA DEL ARTE Málaga 2015 ! 1 A G R A DECIMIENTOS. A las inst ituciones cuya colaboración ha servido de estímulo y ayuda a la investigación realizada: B ibli oteca de la Facultad de Filosofía y Letras, Biblioteca General, Biblioteca de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Biblioteca d e la E.T.S. de Arquitectura, Biblioteca de la Facultad de Derecho, Biblioteca de la Facultad de Turism o, Archivo del Colegio Oficial de Arquitectos, Archivo Municipal del Ayuntamiento de Marbell a. Al tuto r de la Tesis Doctoral, Prof. Dr. D. Jua n María Montijan o García por la ayuda prestad a y las sugerencias ofrecid as y al pro fe sor Dr. Diego Maestri, ex d irector del Departamento d e Arquitectura y Urban ismo de la Facultad de In geniería de la universidad de L ’Áquila, ex profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Roma, profesor de Diseño de la Facultad de Arquitectura Tre por la ayuda prestada. A las personas que durante el trabajo de in vestig ación ha colaborado estrechamente en la elaboración de los dibujos y esquemas Antonio Gam boa Gámez, director creativo de Art W arr iors . A mi f amilia, por el ánimo y la confianza que han derrochado, sin cuya inestimable ayuda hubiera sido imposible lleg a r a buen puerto: a m i mujer María José, a mis hijos Antonio, Francisco de A sís y Pablo Sal v ad or, conocedores como nadie del esfuerzo realizado . A ellos dedico este trabajo. 2 ÍNDICE . PALA BR AS LIMINA RES : origen, raz ó n, metodología y estructura. 5 PRESENTACIÓN ……………………………………………………… 31 CA PÍTULO I: ORIGEN Y TOPONIMIA 1.1. ANTECEDENTES …………………………………………………. 33 1.2. ETAPA ROMANA ………………………………………………… 36 1.3. ETAPA VISIGODA ………………………………………………… 48 1.4. ETAPA MUSULMANA ……………………………………………. 51 1. 4.1. Arquitectura civil ……………………………………………. 53 1.4.2. Arquitectu ra militar …………………………………………. 56 1.4.3. Marbella, plano urbano …………………………………….. 63 CA PÍTULO II : LA MARBELLA CRISTI A NO -MEDIEV A L. SIGLOS XV -XVI. 2.1. LA RECONQUISTA. ………………………………………………. 78 2.2. LA CASTELLANIZACIÓN 2.2.1. La repoblación … ……………………………………………. 81 2.2.2. Transformación del parcela rio …………………………….. 82 2.2.3. Delim itación del territorio …………………………………… 96 2.2.4. La agricultura …………………………………………... 98 2.3. EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS ……………………………. 100 CA PÍTULO I II : MARBELLA E N LOS SIGLOS XVII Y XVIII . 3.1. PERIODO 1600 - 169 9 …………………………………………… 102 3.2. PERIODO 1700 - 180 0 …………………………………………….. 108 3.2.1. La industria …………………………………………………. 116 3.2.2. La agricultura y el comercio ………………………………. 117 CA PÍTULO IV : SIGLO XIX. MA RBELL A INDUSTRI A L Y AGRÍCOLA . 4. 1. CONT E XTUALI ZACIÓ N …………… ……… …………… ………. 122 4.1.1. La agricultura ………………………………………………. 125 4.1.2. La industria …………………………………………………. 127 4.1.3. El ferrocarril …………………………………………………. 127 4.2. MARBELL A. EL P ROYE CTO IN DUST RIAL 4.2.1. Pe ríodo 1808 - 186 8 ……… …… …………… …………… … 129 4.2.2. Pe ríodo 1869 - 193 4 ……… …………… …………… …… … 138 4.2.3. Periodo 1939 - 1970 ……………………………………….… 146 4.3. M ARBELL A. EL P ROYECT O AG RÍCOL A 4.3.1. Contextualización ………………………………………….. 149 4.3.2. Las colonias agrí colas ……………………………………… 151 4.3. 2. Período 185 5 - 187 4 ………………………………………… 154 4.3.3. Período 1874 - 18 79. ………………………………………… 162 4.3.4. Periodo 1883 - 1933. ………………………………………… 165 CA PÍTULO V: L A MA RBEL L A TURÍSTICA. 5. 1. CONCEPTUALIZACIÓN…………………………………………... 170 8 tendrán una incidencia f undamental en el desarrollo de l suelo y e n la evolución poblacional de Marbella. 9 Estructura. El trabajo de investigación realizado se estructura en siete capítulos. En el CAPITULO I se a borda el o rigen d el núcleo poblacional , punto de partida para analizar la evolución del territorio y su població n. Como af irm a Ortega y Gasse t “El hombre no tiene naturalez a, lo que tiene e s hist oria”. Tras estudiar los vestigios existentes , rom anos y visigodos, la proveniencia del n omb re de Marbella se presenta incierta ; desde la antigüedad existen diversos a sentamientos en la zona a los que se le a signan nombres tales como Marbesula, Cilnian a, Sa lduba, entre otros, que se p retende que pudieran se r el o rigen de Marbe lla, pero se carece de constancia escrita o documentada y/o de prospecciones arqueológicas, que permitan identificar un determinado asiento poblacional en esta etapa como el núcleo origen. A con tinuación nos centramos e n la etapa á rabe-musulmana . La mayoría d e los autores coincid en en situar su origen en la etapa califal de al - Ándal us (929- 1031) como una zona f ronteriz a con fina lid ad militar. Un hisn destinado a la estancia de la tropa itine rante a la vez que p uesto de vigilancia, que fue e volucionando ha sta alcan zar en el siglo XIV e l ran go de m edina, capital d e una sede judicial con cad í, con un territorio e structurado alrede dor de la ciudad en torres alquerías según asevera Calero Secall . En opinión de Gozalv es Gravioto, la fo rtaleza surgió “ en m uy poco tiempo y por decisión estatal ” , para reso lver la necesidad de asegurar un embarcadero que permitier a fomentar e l com ercio y el trán sito d e tropas en tre al -Ándalus y e l Norte de África, en un momento de a nsias e xpansionistas del cali f ato , pero manteniendo su carácter fronterizo . Una vez esta blecido e l origen, siguiendo a T orremocha y Mart ínez Enamorado, que af ir man qu e “ las últimas tenden cias para e l análisis diacrónico del he cho urbanístico en tierras del Islam precisa p rofundiz a r e n las diferencias en tre los elemento s p ropios del islam y de otros hechos urbanos anteriores o posteriores ” , estudiamo s, d e u na parte, las ca r acterísticas generales de la ciudad, sus a rquitecturas civil y m ilitar y el ulterior desenvolvimiento ; y de otra , la tran sición de la madina andalusí a la ciudad cristiano – medi eval . El CAPÍTULO II, dedica la primera parte a realiz ar un somero est udio de Marbella y su territorio en los siglos XV- XVI. Siguiendo a Urbaneja Ortiz, se establecen en el m ismo tres fa ses a grandes rasgos: la re conquista, la castellanización y la expulsión de los moriscos. 10 Con la reconquista en 148 5 por los Reyes Cató li cos , se inicia la etapa cristiano-medieval y asistimos a una col onización económica y so cial, protagonizada, de u na parte por la primera rep oblación, en la que se le asignaron 275 vecinos cristianos ; y de otra con la delimitación de un n ue vo territorio , e l establecimiento de un nu evo parcelario de la ciudad y el repa rto de los b ienes urb anos e nt re los nue vos p ob lado re s. El esp íritu de religiosidad propio de aquellos tiem pos se manifestó en la inme diata erección de capillas , co nventos e inst ituciones ho spitalarias. La arquitectura y el urban ismo del centro de Marbella en e sta etapa ha sido o bjet o de u n exhaustiv o estudio por el doctor Moreno Fernández . Con la expulsión de los moriscos tras la rebelión de 1570, e l Consejo de Población de la ciudad de Granada llevó a cabo una nueva repoblació n con colonos cristianos, lo que se trad ujo en un ce nso de 1.452 p ersonas dan do lugar a una nueva estructura social y agraria. El CAP ÍTULO II I, se ce ntra en los siglos XVII -XVIII. En este periodo interesa des tacar en el orden u rbanístico d os h echos importantes: el com ienz o de la expansión de la ciudad hacia el norte, con la crea ción del Adua r Norte, que más tarde dará lugar a l Barrio Norte ; la traída del a gua d e Puente Palo e n 1632 , a cauce abierto, y la creación del Barrio Nuevo. En otro orden de cosas a este periodo pertenecen, la construcción de una batería pa ra la defensa de Marbella, de nominada Fuerte de San Luis, cuyos trabajos fina liz aron en 1739 . Y en 1784 la Real Orden de Carlos II I p ara que se construyera un muelle en la playa d e M arbella , proyecto que f ue redactado en 1 791 por el ingeniero auto r de las obras de protección d e las murallas de Cádiz , D. Tomás Muñoz . Se conocería como el “muelle de piedra”. El colonialismo económico del te rritorio de Marbella, comenzará en el siglo XIX con el aprovechamiento de sus recursos físicos a través de los proyectos industrial y agrícola, de cuy o estudio se enc arga el CAPÍTULO IV . En los márgenes de Rio Verde, aprovechando dos recursos fundamentales existe ntes y necesarios para tal fin: las grandes extensiones de bosques (para e l suministro del combustible) y el po tente caudal del mencionado rio (pa ra ab astecer la ene rgí a m otriz) se e stablecerán en 1826 los primeros altos hornos d e España , “ Ferrería la Con cepción ” y “ El Ángel” , de la mano de dos emprendedores foráneos. La Ferrería La Concepción, te rminada de construir en 1830 , s e debe a D. Manu el A gustín Heredia, integrante d el movimiento m igratorio Norte - Sur . La 11 segunda siderurgia, denominada El Án gel , es iniciativa del b ritánico- gibraltareño Juan Giró. Marbella se convirtió en f oco de a tracción de inm igración con el consiguiente aumento de su población f oránea , y su influencia en el d evenir urbano. En los a ños de máximo e splendo r (18 34 -1839 ) la s ide r urgia lle gó a emplea r m ás d e 2 .000 homb res, en u na época en la que el cen so d e Marbel la estaba situa do en 1.8 4 0 almas. Una sucesión de f act ores externos unidos a la de sforestación de los bosques de Marbella pro voca ron la cri sis d e las f ábricas mala gu e ña s y las llevarían al cierre: la del Ángel en 1862 y la de La Concepción 1884. Liquidada la etapa industrial, acogiéndose a la ley de Minas de 18 69, hará su a parición el capital extranjero en Marbella de m anos d e los b ritánicos hermanos M alcolm qu ienes ad quieren la p ropiedades de El Án gel, para posteriormente vender las quedándose ta n solo con los yacimientos mineros existentes en e l P eñoncillo, que fue ron aportados a la sociedad The Marbella Iron Ore Company & Limited . Con la finalidad de exportar a Inglate rra el mineral extraído, crearon una lí nea fé rrea que d iscurría de sde las minas hasta la costa , y a tra vés de un muelle d e h ierro creado al efecto , que penetraba 260m. en el interior del mar p ara realizar el em barque de l mine ral . L a empresa no sup eró e l crak de 1929 y cerró sus puertas en 1931 . La industria mine ra se retom aría e n 1950 con la e xplotación del mineral para su exportación , po r parte de la compañía FERARCO S.A., compuesta po r accionistas b ilbaí n os, quienes ante la dificultad que presen taba la inexistencia de un puerto apropiado, emplearon tranv ías aé reos monocable y b icable, que transportaban el mineral d esde las m inas hasta los barcos atracados en la m ar. En 1 970 el agotamiento d e los yacimientos co nllevó la liquidación de la empresa y e l final de la indu stria minera. Las sucesivas desamortizaciones habidas en E spaña apun talar on un proce so de cam bios socia les. El Estado favoreció el establecimiento de “ colonias agrícolas ” qu e pusieran e n cultivo terreno s rea lengos y baldíos y a su vez mo dernizasen los sistem as de producción con la “ Ley sobre R epoblación de Tierras ” para el fomento d e la población rural y el esta blecimiento de colonias agrícolas de 1855 . En plena crisis industrial, la aparición de unas circunsta ncias ob jetiv a s fa vorables unido a las ventajas fiscale s que la ley aportaba , propiciaron en este sector la temprana aparición de la d enominada “ colonización agraria ” qu e atrajo la inversión de capita l fo ráneo a un a Marbella fundamentalmente 12 agrí cola. Tem a que ha sido p rofu ndame nte a naliza do po r los do cto res Casado Bella garza y Pr ieto Bo rrego . Desta can en este ámb ito d os ilust res p erson ajes : D. Manuel Gu tiérrez de la Concha, Marqués d el Duero, natural de Ciudad d e Córdoba (Arg entina), y D. Tom ás Dom íngue z Arto la , na tu ra l de Mar bella . A partir de 18 59 el Mar qués de l Due ro f ue configurando una enorme propiedad d e unas 10.517 has. d e extensión, regada po r lo s r íos Gu adai za, Guada lmina y Gu ad alman sa y por unos 24 arro yos, que se d estina ron inicia lmen te pa ra un culti vo di ver so , e xplotación agrícola que d enominó “San Pedro Alcántara”. Acog iéndose a Ley sobre Rep oblación d e Tierras creó la Colonia de San Pedro Alcántara, uno d e los proyectos agrí colas má s importantes y novedosos rea lizados en España, que desde 1862 se centr ó en el monocultivo de la caña de azúcar. Los p rimeros colonos p roce dentes en su mayor parte de Andalucía, y también procedentes de Murcia y Valencia , conf ormaron el núcleo pob lacional de San Pedro Alcántara, compuesto e n un principio por dos calles, la Alta y la Baja, que po steriormente se convertirían en tres, L a Gasca, Pizarro y Due ro , dando orig en a la actual barriada. Las dificultades económicas ante la i mposibilidad de devolución de los préstamos hipo tecario s recibido s por el Marqués acabaron con la Colonia en manos de los prestamistas quienes a su vez aportaron la colonia a la sociedad constituida con capital h ispano-francés “ San Pedro Alcántara S .A., ” qu e construiría los embalses de Las Medran as, Can celada, d e L a Leche y Pantano Roto. Tom ás Dom íngue z Arto la creará la “ Colonia A grí co la de El Ángel ” sobre los terrenos donde a ntiguamente se ubicaba la fe rrería de El Ángel . Gestionada también com o Sociedad , realizó los pantano s Viejo, e l de Rincones o Machalajachina y el Pantano Nuev o o Lago de las Tortugas. Para intentar paliar los gra ves problemas ocasionados por l as he la d as de 1902 , la reforma arancelaria y el a vance de la remolacha , en un intento de monopolizar la producción para controlar los precios, se creó en 1903 l a “ Sociedad General Azucarera ” , que adquirió las fá bricas existentes incluida s las de las colonias de Sa n Pedro Alcántara y El Ángel. En el periodo 1830 -1910 Marbella se convirtió en un f oco de atracción de m ano de obra y debido a e llo la p oblación exp erime ntó un crecimiento del 96 %, dando lugar a nuevos asentamientos poblacionales. 13 En 1915 cerró el ingenio sampedreño, y e n las décadas siguientes, la Sociedad General Azucarera pa rcela y vende los terrenos que integraban la Colonia, aca bando con uno de los p royect os más innovadores que tu vo e l sector agrario de la Andalucía contemporánea. Uno de los primeros compradores fue el navarro Norberto Go izueta, quien en 1934 ad q uirió la f inca Guadalmina. El CAPÍT ULO V e st udia la fa se má s imp ortante de l co l on ia lism o económ ico de Ma rb ella, el tu rismo , en sus tres ve rtiente s: el turismo reside ncia l de Hote l, e l tu rism o de masas y el tu rism o d epor tivo en sus f aceta s de go lf y náut ica . Agotado el p royecto industrial y liquidado el p royecto del sector agrario , se volvió a un subdesarrollo que favorecía la implantación y e l desarrollo de la actividad turística debido a la nula industrialización de la zona y a su potencial paisajístico, ambiental y clim ático . Pero l a f ilosofía turí stica era incipiente, y e l turismo artesanal. A f inales de los años cu arenta, el nivel de renta y la capa cidad d e consumo de los habitantes de Europa occidental experimentaron un se nsible crecimiento y Espa ña, superados los estragos d e la guerra civil , se m arcó como objetivo promo ciona r e l sector turístico como sector económico d e m ayor peso aprovechando sus cualidades d e pa ís cercan o, barato, singular y co n buen clima. Se inicia así un periodo decisivo en la colo nización económica y social de Marbella que afectará p rofundament e a su evolución urbanística y que tendrá como resultado la Marb ella que hoy conocemos : el proyect o turístico en su s f acetas hotelero , residencial y deportiva (golf y náutica). El aprovechamiento de los recursos ir á siempre de la mano de inversionistas foráneos que supieron ver en el m icroclima y la s extensas playas de Marbella, su enorme potencial turí stico De la mano de l navarro Norberto Goizueta, e n 1943, u n salmantino, Ricardo Soriano y Sch oltz von Hermesnddorff, Marqués de Ivanrey , será pionero en la idea de p romocionar Marbella con el turismo inte rnac ional de a lto poder a dquisitiv o, mediante la construcción del h otel El Rodeo en u na f inca de su p ropiedad , a dquirida a Norb erto Goizueta , situada e n terrenos de la Colonia de San Pedro de Alc ántara, donde también realizó la primera prom oció n urbanística de Marbella, denominada “ Ventas y A lbergues de El Rodeo ” . Durante los años cincuenta perduró una hostelería f amiliar . E n esta etapa desta can o tros dos personajes visionarios del potencial turístico de 14 Marbella: el Príncipe Alfonso de Hohenloe, madrileño, que siguiendo la idea de su primo Ricardo S oriano en la v ertiente de turismo internacional d e élite, transformó su residencia en e l h otel Marbella Club , inau gurado el año 1954 ; y el sevillano, natu ral de Estepa, D. José Luque Manz ano, pionero en la promoción del turismo na cional, con la creación del hotel El Fuerte , que ab ri ó sus puertas en 1957. A estos les siguieron el m adrileño Luis de Salamanca y Hurtado de Zaldív ar, Marqués de Sa lamanca y C o nde d e los Llanos, que f undó el h otel San Nicolás, dirigido fun damentalmente a l turismo nórdico , que posteriormente se con vertir ía en el primer “ hotel -escuela ” de España ; y el navarro Norberto Goizueta, quien convencido por Ricardo Soriano, amplió su res iden cia “ Hacienda Guadalmina ” transformándola el a ño 1959 en un hotel d e lujo, el hotel Guadalmina. En los años 60 el concepto Costa del Sol se ac abó circunscribiendo a al litoral de Málaga, y e l periodo 1 960-1970 m arcará e l de spegue definitivo del turismo en Marbe lla, que p asa a ser e l refe re n te de l turismo de lujo en la Costa del Sol, fundamentalmente en la vertiente internacional . La e stancia d e dos semanas de los Duques de W indsor en e l Hot el Guada lmina, en el año 1962, unido a la adquisición de una residencia e n la misma zona p or el ex - presidente de EE.UU Ike E isenhower , supusieron un espaldarazo definitivo de Marbella en el turismo internacional. A pa rtir de aquí, con Marbe lla como destino tu rístico, la evolución urbanística del sue lo caminará d e la m ano de la inversión f oránea . S e p roduj o una importante ocupación de l litoral y de su elos a grí colas p or urba nizaciones residenciales y turísticas, que se desarrollaron apoyándose e n la CN -340. La especulación d el suelo determinaba l a pla n ificación, y la d eter minación d e l emplazamiento de las nu evas edificaciones y u rbanizaciones dependía más d e los condicionamientos económicos que de las disponibilidades de terrenos. Es necesario destacar en esta etapa un personaje relevante, el tarraconense D. José Banús Masdeu , conocido como el constructo r del régimen, que reconduce su perfil inmobiliario a promotor tu rístico en la costa, donde adquiere e n 1962 gran parte de los terrenos que componían la colonia de El Ángel. Con el denom inado “ Proyecto de parqu e de interés turístico Andalucía la Nueva ” , se m arcó e l objetivo de convertir la zona en u na Cost a Azul malagueña como epicentro del lujo en e l sur de Europa donde se asentaran grandes fo rtunas. S u intención e ra la de albergar a una población, entre residentes y e mpleados, de 100.000 ha bitantes, en u na Marbella que en 1960 tenía tan solo 1 2.069 c o n dos núc leo s de población bie n definidos, Marbella-ciudad y San Pedro de Alcántara. 15 Aparece el h otel d e m ayor ca tegoría y capacidad, co n m ejor nivel de instalaciones y servicios, y la presencia de un fue rte capital que no se enc ontraba en mano s de las industrias primitivas: el hote l Don Pepe, el Hilton, Los Monteros, entre otros. Entre 1970 y 1976 las rea lizaciones hoteleras se d ispara ro n en número. Se inició la industrialización de l turismo, el denominado turismo de masas, que se co ncentró inicialmente en las poblaciones más cercanas a Málaga; en Marbe lla, quedó f uera del ámbito de e ste tu rismo de m asas a l menos h asta 1973 . La s tipologías de las edificacion es realizadas e n esta etapa y su encuadre en los estilos arquitectónicos han sido a nalizados ejemplarmente por el profesor Dr. Mor ales Folgueras . Los años 1 976-1990 marc ar ía n otra etapa d e gran interés pa ra el desarrollo turístico de Marbella, con la llegada del capital árabe. El golf hará su aparición en Marbella en 1959, de la mano de Norbert o Goizueta, con e l campo de golf Guadalmina que se e ncuentra vinculado a la construcción de u rbaniz acione s, y se ofrece co mo reclamo o a tractiv o para la venta de las promociones inmobiliari as . Nace el concepto “ golf-urbanización ”. En la década de los setenta, c on la llegada del turismo de masas, el golf se desprende de su carácter e litista y se produce una expansión de la oferta mundial q ue será d eterminante en la Costa de l Sol , c onvirtiéndose Marbella en e l esp acio p redilecto pa ra u bicar esta s inst alaciones, siendo el municipio con más camp os de España . El golf ocup a a lrededor d e 1.678 has. del término municipal, lo que si gnifica un 14,68% de l a sup erficie total del mismo. El turismo náutico pasó a ser uno de los segme ntos del mercado turístico m ás estrat égicos. A pesar de la existen cia de un Puerto Deportivo en Marbella desde 1965, no será hasta 1 967 cuando realmente nazca el turismo náutico en Marbella, de la mano con D. José Banús, pionero en a postar p or este sector como un segmento estratégico del me rcado turí stico, com plemento y m otor a su vez d el turismo reside ncial. A este puerto le seguirán el de Cabopino y la Bajadilla. La evolución de la legislación del suelo en España y su incid encia en el desarrollo de Marbella se analiza en e l CAPÍ TULO VI . Su análisis se divide e n cuatro p eriodos . En cada periodo se contextualiza tanto a n ivel na cional como autonómico y loca l, y s e realiza un análisis de la repercusión de las su cesiv a s modificaciones del marco normativo en el Municipio 16 En el p eriodo franquista se diferencian do s estadios: de 1939 a 1957 y de 1958 a 1975, año que m arca e l f inal del f ranquismo y el comienzo de la democracia. A pa rtir de los años 40 España e ntró en un p eriodo ca racterizado por la confusión y el crecimiento desordenado. El urbanismo se regía por una serie d e promulgaciones independientes que venían a solucio nar problemas concretos de desorganiz a ción del territori o, dando lugar a una serie de planes que abordaban el territori o y la ciudad. En el segundo estadio ve la lu z la “ Ley del Régimen de l Suelo y Ordenación Urbana de 1956 ” que supuso el verdadero nacimiento d el derecho urbanístico español, que e n aquellos municipios que carecían de Plan General, como Marbella, distinguía únicamente entre Suelo Rústico y Suelo Urbano. En los años se senta el concepto Costa del Sol se acabó circunscribiendo tan solo al litoral d e M álaga. Aun que la LS 56 solo permitía en el suelo rústico estructuras acordes con e l entorno, quedando prohibidas las edificaciones características de las zonas urba nas, especialmente los bloques d e pisos, la realidad era bien distinta; sobre un área de sue lo rústico se realiz a ba u na propuesta de ordenación que recogí a el ámbito de los terrenos a u rbanizar . La década de los cincuenta f ue una época de inte nsa planificación para el sector turístico, encaminada a terminar con la especulación y a co rregir la anarquía urbanística iniciada e n la Costa del Sol . En e l periodo 1956 -1965, las urbanizaciones realizadas en suelo rústico que disponían de planeamiento aprobado por la Comisión P rovincial de urbanismo superaban con creces las 170 has.; la superficie de las que habían sido aprobadas p or e l Ayuntamiento estaba por encima de las 2.400 has. , y las que se encontraban en tram itación arrojaban una superficie d e 4 64,59 h as. Es decir que m ás d el 27 % de l suelo del Término Municipal se encontraba planeado. Los inicios del boom turístico die ron lugar, e n los núcleo s de Marbella- ciudad y el de San Pedro de Alcán tara, a un desarrollo que se manifestó de dos maneras bien diferentes; d e una parte me diante á reas de ensanches desordenadas, compuestos de b loques con gran a ltura y escasas dota cione s públicas y de o tra, en el Noroeste de ambos núcleos , compuesta de á reas de ciudad jardín con una baja densidad de edi ficación. En 1964, ante el incremento en la actividad u rbaniz adora nace el “ Plan Comarcal de la Costa del Sol o Plan de Ordenación Urbana de la Costa d el Sol Occidental ” , en p ro de estudiar la situa ción creada y de dotar a la zona del planeamiento necesario e imprescindible para que las a ctuaciones se hicieran con arreglo a un Plan de conjunto. A partir de aquí la Comisión Provin cial realizará las a probaciones de los Planes de Ordenación que se p resentaban, condicionadas a que se produ jera la aprobación del m ismo por p arte de la 17 Oficina Técnica de la Costa del Sol, y que se acoplaran a la normativa que se estaba estudiando en el nuevo Plan Comarcal de la Costa. En este periodo se p resentaron en Marbella 21 expedientes d e Plan es Parciales de Ordenación alcanzándose la máxima cota en 1966 con ocho expedientes. Entre 19 6 0 y 1968 Marbe lla experimen tó un espectacular crecimiento en torno al 173 % (21.047 pe rsonas). Con el o bjetivo d e adaptar el territorio al f uerte incre mento d emográfico produ cido, en 1968, en el ma rc o del “ Plan Comarcal de la Costa de Sol Occidental” se aprobó def initiv am ente, p or Orden Ministerial, el “ P lan Genera l de Ordenación Urbana de Mar bella y Plan Parcial de su núcleo urbano ” previendo en el mismo un ensanche ordenado . A p esar de la ap robación del PGOU la agricultura cedía te rrenos pa ra un desarrollo urbano acogido a una indisciplina urbanística consentida , que dio entrada a la subida constante de los precio s y a una especulación desmesurada e n unos su elos que ca recían de los más elementales servicios urbanísticos necesarios para ser edificados. Cualquier intento de o rdenación urbana resultaba inútil ; l as licencias de edificación no se ajustaban a ningún criterio normativo. En e l periodo 1969 -1975 se presentaron a tramitación 69 Planes Parciales alcanzando su máxima cota en el a ño 19 72, con 15 expedientes. En 1974, las urbanizaciones situadas al Este de Marbella h abían desarrollado, un 47% en terrenos situados entre la CN -340 h acia el interior y un 15% entre la carretera y la p laya. Las situadas a l Oeste se d esarrollaron en un 28% de carretera al interior y un 10% de carret era a playa. En el period o 1976 -1990, iniciado el proceso democrático e inmerso en el proceso de descentralización te rritorial, le fu eron transferidas a Andalucía las competencias de la Administración del Estado en mate ria de Urbanismo (1979). A nivel nacional se sucedieron ley es y órde nes con e l objetivo de ordenar urbanísticamente todo el te rritori o nacional y con la f inalidad de incrementar la oferta de suelo y con e llo conseguir abaratar lo . En Andalucía se apr obó en 1 994 la Ley 1/19 94, de 11 de enero, de Ordenación de l Te rritorio de la Comun idad Autónoma de An dalucía (LOTA), con el objetivo principal de la planificación te rritorial de la Comunidad, y en 2002, co n el objeto d e regular la actividad urbanística y el régimen de utiliz ación del su elo, la Ley de Ordenación Urbanística de A ndalucía (LOUA) la segunda norma fu ndamental que, junto a la LOTA, constitu yen el origen de un Derecho p ropio del urbanismo en Andalucía. A e stas les se guirán otras le yes con me didas para la Vivienda Protegida y el Suelo. 23 l'investimento di capitale straniero verso una Marbella f ondamentalmente agricola. T ema, quest o, che è sta to ana lizza to in m odo app rof ondit o da i dotto r i Casado Bel laga rza e P rieto B or reg o. In questo am bito , spic cano due i llust ri per so naggi: Manue l Gu tiér re z de la Con cha, Marche se de l Du ero, or igina rio d i Ciud ad de Có rdoba (Ar gent ina) e Tom ás Dom íngue z Art ola, o ri ginar io d i Marb ella . A partire dal 1859, i l Marchese del Duero diede pro gressivament e forma a un'enorme proprietà di circa 1 0.517 ett ari d i e stensione, ba gnata dai fiumi Gua daiza, Gu a dalm ina e Guad alm a nsa e da 24 to rrent i, dest inat i inizia lmen te a colti vazi oni d i va rio gene re. T ale azien da a gricola p rese i l n ome di " San Pedro Alcántara". Approfittando della Legge sul Ripopolamento delle Terre, creò la Colonia d i San Pedro Alcántara, uno dei progetti agricoli più importanti e innovativi realizzati in Spagna, che da l 1862 si concentrò su ll a monocoltura della canna da zucchero. I primi coloni provenienti p er di più dall'And alusia, n onché da Murcia e Valencia, f ormarono il n ucleo abitativo di San Pedro Alcántara, com posto inizialmente da due strade, la Alta e la Baja, che su ccessivamente sarebbero diventate tre, La Gasca, Piz arro e Duero, dando orig ine all'attuale quartiere. Le difficoltà economiche dinnanzi a ll'impossibilità di restituire i prestiti ipotecari ricevuti dal Marchese f ecero sì ch e la Colon ia cadesse n elle mani degli usurai che, a loro volta, la cedette ro alla soci età costituita con cap itale ispano - francese “San Pedro Alcántara S.A.,” ch e a vrebbe co struito i bacini di Las Medranas, Cancelada, La Leche e Panta n o Roto. Tom ás Dom ínguez Arto la avrebbe creato la “Colonia Agrícola de El Ángel” su i te rreni d ove in p assa to si trovava la fe rriera d i El Ángel. Ge stendola anche come Società, realizzò il b acino a r tificiale Pantano Viejo, quello di Rincones o Machalajachina e il bacino Pantano Nuev o o Lago de las Tortugas. Per cercare di ovv iare ai gravi problem i procurati d alle gelate del 1902, dalla riforma daziaria e dalla diffusione della barbabietola, nel tentativo d i monopolizzare la prod uzione per controllare i prezzi, si creò ne l 1 903 la “Sociedad Ge neral Azucarera”, ch e a cquisì le f abbriche esistenti, comp rese quelle delle colonie di San Pedro Alcántara ed El Áng el Nel periodo 19 30-1910 Marbella si trasfo rmò in u n centro di a ttraz ion e per ma nodopera e, graz ie a ciò, la po polazione crebbe del 96% dando luogo a nuovi insediamenti abitativ i. 24 Nel 1915 chiuse l'ingegno di S an P edro e, nei decenni successiv i, la Sociedad Gene ral Azucarera lottizzò e vendette i terreni ch e facevano pa rte della Colonia, mettendo f ine a u no dei progetti più i nno vativ i che avessero interessato il settore agricolo dell'Andalusia contemporanea . Uno dei primi acquirenti fu il na varro Norberto Goizueta, che n el 1934 acquistò la p roprietà fondiaria Guadalmina. Il CAPITOLO V studia la fase più importante d el colonialismo economico di Marbe lla, ovvero il turismo nelle sue tre de clinazio ni: il tu ri smo reside nzia le albe rghie ro , i l tu rismo di m assa e il turism o spo rtivo le gato a golf e nau tica. Esaurito il p rogetto industriale e liquidato quello del settore agrario, si tornò a un sottosviluppo in grado di fa vorire l'insediam ento e lo sviluppo dell'attività turistica, graz ie a ll'industrializzazione n ulla della zona e al suo potenziale paesaggistico, ambientale e climatico. T uttavia, la f ilosofia turistica era solo agli inizi e il turismo "artigianale". Alla f ine degli anni quaranta, il livello di r eddito e la capa cità di con sumo degli abitanti dell'Europa occidentale subirono u na sensibile crescita e la Spagna, superate le devastazioni de lla guerra civile, si pose come obiettivo la promozione del settore turistico come settore economico di maggior p e so, sfruttando le sue qualità d i paese vicino, economico, singolare e con un b uon clima. Ebbe co sì inizio un periodo decisivo n ella colonizz a zione economica e sociale di Marb ella, che avrebbe interessato profondamente la sua evoluzione urba nistica e che avrebbe avuto come ri sultato la Marbe lla che conosciamo oggi: il progetto turistico n elle sue sfaccettature a lberghiera, residenziale e sportiva (golf e nautica). Lo sf ruttamento delle risorse sareb be avvenuta sempre per m ano di azionisti stranieri che se ppero vedere l'enorme potenziale turistico nel microclima e nelle ampie spiagg e di Marbella. Per mano del nav arro Norberto Goizueta, ne l 1943 , Ricard o Soriano d i Salamanca e Sch oltz von Herm esnddorff, Marchese di Ivanrey, sarebbe stato pioniere nell'idea di promuovere Marbella attrav erso il turismo inte rnaz ionale ad alto potere d'acquisto, tram ite la costruzione d ell'hotel El Rodeo in una sua proprietà fo ndiaria, acquistata da Norbe rto Goizueta, situata nei terreni della Colonia di San Pedro d e Alcántara, do ve realizz ò anch e la p ri ma promozione urbanistica di Marbella, denominata “Ventas y A lbergues de E l Rod eo”. Durante gli anni cin quanta persistette un'industria alberg hiera a carattere familiare. In questa fase si distinguono altri due personagg i visi o na ri del potenziale tu ristico di Marbella: Il Principe Alfonso de Hohenlo e, madrileno, 25 che seguendo l'idea di suo cu gino Ricardo S oriano sul versante de l turismo internazionale d'élite trasformò la sua residenza nell'hotel Mar be lla Cl ub, inaugurato nel 1 954; e il sivigliano originario di Estepa, José Luque Manzano, pioniere nella promozione del tu rismo nazionale, con la creazione de ll'hotel El Fuerte, che aprì i battenti nel 1957. A questi seguirono il madrileno Luis de Salama nca e Hurta do de Zaldív ar, Marchese di Sa lamanca e Conte d i Los Llan os, che f ondò l'ho tel San Nicolás, orien tato fo ndamentalmente al turismo nordico, che successivament e sarebbe d iventato il primo "hote l -scuola" di Sp agna; e il na va rro Norberto Goizueta, che convinto da Ricardo Soria no am pliò la sua residenza “Hacienda Guadalmina” trasformandola nel 1959 in un hotel di l usso, l'hotel Guadalmina. Negli ann i '6 0 l'idea d i "Costa del Sol" f inì per circoscrivere il lito rale di Malaga e il periodo 1 960 -1970 segnò il deco llo definitivo d e l turismo a Marbe lla , che divenne punto di rif erimento del turismo d i lusso n ella Costa del Sol, principalmente sul versante internazionale. Il soggiorno d i du e settimane dei Duchi di W indsor presso l'Hotel Gu adalmina, nel 1962, unito a ll'acq u isizione di una residenza nella medesima zona d a parte d ell'ex presidente degli Stati Uniti Ike Eisenhower, rappresentarono un riconoscimento definitivo di Marbella sul piano del turismo internazionale. A partire da qui, co n Marbella come destinazione tu ristica, l'ev oluzio ne urbanistica del te rritori o sarebbe an data di pari passo con l'i nvestimen to straniero. Si verificò un'importante occupazione del litorale e dei terreni agricoli da pa rte di complessi residenziali e turistici, che si svilupparono a ppogg iandosi alla CN -340. Era la speculazione sul suolo edificabile a d eterminare la pianificazione, e le decisioni in merito all'ubicaz ione dei nuovi casegg iati e complessi residenziali d ipendevano più dai con dizionamenti eco nomici che dalla disponibilità di terreni. È n ecessario sottolineare, in questa fase , un person aggio rileva nte: José B anús Masdeu di T arragona, noto come il costrut tore del regime , che riprese la sua attività immobiliare come im prenditore tu ristico lungo la costa , dove acquistò nel 1 962 gran parte de i terreni che f acev ano parte della colon ia di El Ángel. Con il cosiddetto "P r ogetto del parco di interesse turistico Andalucía la Nueva", si f issò l'ob iettivo di trasformare la zona in una Costa Azz u rra malagueña come epicentro di lusso dell'Europa m eridio nale, dove convergere grandi f ortune. La sua int enz ione era quell a di ospita re una po polazione, tra residenti e dipendenti, di 1 00.000 abitanti, in una Marbella che nel 19 60 ne avev a solo 12.069 con due nuclei ab itativ i ben definiti, Marbella città e San Pedro de Alcántara. 26 Sorse l'hotel di più alta categoria e capacità, con m iglior livello di infrastrutture e servizi e la presenza d i un fo rte ca pitale che n on si trovava ne lle mani delle aziende originarie: l'hote l Don Pepe, l'Hilton, Lo s Monte ros, solo p er citarne alcuni. Tra il 19 70 e il 1976 il num ero delle opere a lberghiere aumentò vertiginosamente. S i avviò l'industrializzazione de l turismo, il cosiddetto turismo di massa, che si concentrò inizialmente nei ce ntri abitati più vicini a Malaga; Marbella ne rimase tagliata f uori alm eno f ino al 1973. Le tipologie d i edifici realizzati in questa fase e il loro inquadramento negli stili a rchitettonici sono stati analizzati in modo esemplare dal professor Morales Folgueras. Gli an ni 1976-1990 av rebbero segnato un 'altra tappa di grande interesse per lo sviluppo turistico di Marbella, con l'arrivo del capitale arabo. Il golf fece la sua comparsa a Marbe lla ne l 1 959, pe r mano di Norberto Goizueta, con il campo da golf Guadalmina, vincolato a lla costruzione d i complessi reside nziali e off erto come richiamo o att rattiva per la vendita delle promozioni immobiliari. Nasce il con cett o di "golf -complesso residenziale". Negli anni settan ta, con l'arrivo del turismo di ma ssa, il golf si liberò dal suo carattere el itario e si verificò un'espansione dell'offerta mond iale che sarebbe stata d eterminante nella Costa de l Sol, trasformando Marbe lla nello spazio prediletto per la collocazione di ta li strutture, e ssendo il comu ne dotato del m aggior numero di campi della Sp a gna. Il golf occupa all'incirca 1.678 e ttari di te rritorio comunale, vale a d ire un 1 4,68% della superficie to tale di quest'ultimo. Il tu rismo na utico d ivenne u no de i se gme nti di m ercato turistico più strategici. Nonosta nte l'esisten za di un Porticciolo a Marbella sin d al 1965, fu solo nel 1967 che si vide la vera nascita de l turismo nautico in questa città, per opera di José Banús, il primo a scomm ettere su questo settore come se gmento strategico del m ercato tu ristico, allo ste sso te mpo mo tore e accessor io del turismo residenziale. A questo p orto sarebbero seguiti quelli di Cabo pino e la Bajadilla. L'evoluzione della legislazione relativa ai ter ren i ed ific abili in Sp agna e la sua incidenza nello svilupp o di Marbella saranno analizz ati nel CAPIT OLO VI. La sua a nalisi si div ide in quattro periodi. In ogni periodo la contestualizz azione a vv ien e tanto a livello nazionale quanto regionale e locale e si e ffettua un'analisi della ripercussion e delle su ccessive m odifiche d ell'ambito normativo sul Comune. 27 Nel periodo fran chista si d istinguono du e stadi: da l 1 939 al 1957 e d al 1958 al 1975, anno che segna la f ine del franchismo e l'inizio d ella democrazia. A partire d agli anni '4 0 la Sp agna entrò in u n periodo caratt erizz ato dalla confusione e dalla crescita dis ordinata . L'u rbanesimo era retto da una serie d i promulgazioni indipend enti volte a risolv ere p roblemi concreti di disorganizzazione del te rritorio, dando luog o a una serie di p iani che affrontavano questioni legate al territorio e alla città. Nel seco ndo sta dio nacque la " Legg e f ondiaria e di pianificaz ione urbana del 1956", vero e proprio inizio d el diritto urba nistico spagnolo, ch e nei comuni carenti d al punto di vista de l Piano Generale, come Marbella , distingueva unicamente tra zone rurali e zone urb ane. Negli ann i S essanta il concetto Costa del Sol f inì pe r e ssere circoscritto al solo litorale di Malaga. B enché la LS 56 co nsentisse, nelle zone rurali, solo strutture armonizz a te all'am biente circostante, vietando le costruzioni caratteristiche del le zone urbane (soprattutto i case ggiati) la rea ltà era ben diversa; su un'area di territorio rurale si effettuav a una proposta di pianificazione in cui rientravano i terreni da urbaniz zare. Il decennio d egli anni Cinquanta f u un'epoca di intensa piani f icazione per il settore turistico, destina ta a porre f ine alla sp eculazione e a correggere l'anarchia urbanistica vigente n ella Costa del Sol. Nel pe riodo 1956 -1965, i complessi reside nziali rea lizzati in a ree rurali che disponevano d i progettazione approvata dalla Commissione Provinciale di urbanistica superavano d i gran lunga i 170 ettari; la sup erficie di quelle approvate dal Comune era d i oltre 2.400 h a e la superficie di quelle con iter a ncora in sospeso ammontava a 464,59 h a. Vale a dire ch e oltre il 27% de l suolo d el territorio comunale era pianificato. Gli inizi del boom turistico d iedero luogo, nei nuclei di Marbella citt à e San Pedro de Alcán tara, a uno sviluppo che si manifestò in due m odi ben differenti. Da una parte, a ttraverso aree di a mplia menti urbani disordina ti, composti da blocchi di grande altezza e sca rse dota zioni pubbliche e, da ll'altra, a Norde st di entrambi i nu clei, aree di città -giardino con una bassa densità edilizia. Nel 1964 , dinnanzi a ll'incremento d ell'attività u rbanizz atr ice, n asce il "Progetto di circoscriz ion e territoriale della Costa d el Sol o Progetto d i pianificazione urbana de lla Cost a d el Sol occiden tale", per favorire lo stu dio della situaz ione creatasi e apportare in questa zona la p iani f icazione necessaria e imprescindibile affinché gli interventi avv en issero in base a un Progetto d'insieme. A partire da qui, la Commissione Provinciale avrebbe approvato i 28 Progetti di pianificazione presentati a condiz ion e che questi ricevessero il via libera da parte dell'Ufficio tecnico de lla Costa del Sol e si a dattassero alla normativa che si stava stud iando nel nuovo Progetto di circoscrizione territoriale della Costa. In questo periodo si presentarono a Marbella 21 procedure di Progetti parziali di Pianif icazione, raggiungendo la quota massima n el 1966 con otto pratiche. T ra il 1960 e il 1968 Marbella fu oggetto di una spettacolare crescita attorno al 173% (21.047 persone). Al f ine d i adattare il territorio al fo rte incremento d emografico, nel 1968 , nell'ambito del "Progett o di circoscrizione territoriale de lla Costa del Sol occidentale" si approvò definitivamente, per Ordine m inisteriale, il "Progetto di p ianificaz ione urbana di Marbella e il Progetto parziale de l suo n ucleo u rbano", p revedendo n ello ste sso un amp liament o ordinato. Nonostante l'approvaz ion e del PGOU (Prog e tto generale d i pianificazione urbana) l'agricoltura cedeva terreno a uno sviluppo urbano che approfittava di un 'anarchia urban istica consentita, che diede luogo a u na crescita costante dei prezzi e a u na speculazione smisurata su terreni sprovvisti dei più elementari se rvizi urbanistici per pote r ess ere edi f icati. Qualunque tentativo di p ianificazione u rbana risultava inutile; i permessi edilizi non si attenevano ad alcun criterio normativo. Nel p eriod o 1969 -19 75 si prese ntarono le procedu re per 69 Progetti parziali, raggiungendo la quota ma ssima nell'anno 1972 con 1 5 pratiche. Nel 1974 i complessi residenziali situa ti a e st di Marbella si e rano svilup pati pe r un 47% su terreni situati tra la CN - 340 ver so l'en troterra e pe r un 15% tra la strada e la spiaggia. Qu elle situate a ovest si svilupparono per un 2 8% da lla strada all'entroterra e per un 10% dalla strada alla spiaggia. Nel pe riodo 1976-1990, con l'inizio del proce sso democratico e l'immersione nel p rocesso di decentramento territoriale, fu rono trasfe rite all'Andalusia le com petenze della Pubblica Amministrazione in materia di Urbanistica (1979). A liv e llo nazionale si successero leggi e ordini co n l'obiettivo di regolamentare urbanisticamente t utto il territorio nazionale e con la f inalità di incrementare l'offerta di terreno e, in questo modo, riuscire a diminuirne il prezzo. In A ndalusia si approvò nel 1 994 la Legg e 1/1994 dell'11 gennaio, sulla Pianificazione territoriale della Comunità auton oma di Andalusia (LOTA), con l'obiettivo principale di effettuare una piani ficazione territoriale della Comunità. 29 Nel 2 002, con la f inalità di regolamentare l'attiv ità urba nistica e il regim e di utilizzo d el suolo, si a pprovò anche la Legge di Pianif ica zione urbanistica dell'Andalusia (LOUA), la seconda n orma fondamentale che, i nsieme alla LORA, co stituisce l'origine di un Diritto prop rio d ell'urbanistica andalusa. A queste sa rebb ero se g u ite altre leggi contenenti misure per l'Ed iliz ia popolare sovvenzionata e i Terreni edificabili. Nel p eriodo 1 991-2006 due avvenimenti circoscrivono l'analisi de gli adeguamenti urbanistici a Marbella: - Il 16 m aggio 1991, la nomina a sindaco di Jesús Gil y Gil , di So ria, appartenente al neonato partito Grupo Independien te Liberal, GIL. - il Regio Decreto 4 21/2006 del 7 aprile, per lo scioglimento dell'Amministrazione comunale di Marbella. L'analisi degli inte rv enti urbanistici dell'Amministrazione comu na le di Marbella, in questo periodo, ci consente di v alutare u na b en de f inita linea d'azione che si profila sulla ba se d ella ridotta efficacia nel con trollo giuridico degli interventi municipali. Dopo l a sua n omina a sindaco nel 1 991, Jesú s Gil i d eò un n uovo modello urbanistico per Marbella. Nell'Amm inistrazione comunale si radicò un sistema di co rruz ione urban istica generalizzato che fa vorì un'urba nistica à la carte: gli imp renditori p agavano commissioni illegali in cambio dell'ottenimento di una licenz a o di migli ori rendim enti urbanistici. Ma nessu no vi volle vedere alcun segno di corruzione. La succitata Legge di Pianificazione territoriale dell'Andalusia ridusse gli strumenti di programmazione te rritoriale del comu ne a l Progetto generale di pianificazione urbana app rovato nel 1986. Non avendone portato a termine la pubblicazione, gli effetti de riv ati dalla dottrina giurisprudenziale impedì, a p artir e dal 1990, di considerarla in vigore: la sua invalidazione off rì all'Amministrazione comunale u n conte sto eccezionale in cui agire, vedendosi autorizzato a operare in cond izionatament e, con la dogmatica de lla deregolamentazione e la considerazione dell'attività urbanistica come un inestimabile motore di sv ilupp o. Si concedevano licenze ediliz ie in funzione del libero arbitrio degli addetti comunali, senza badare al po ssibile conf litto con i presupposti urbanistici dell'area pubblica, delle reti di infrastrutture, delle zone verdi o dei diritti consolidati dei proprietari conf i nanti. Per i governanti comunali qualunque superficie libe r a era suscettibile di avere una d estinazione immobiliare in cu i materializzare vantaggi, i quali, benché priv ati, do vev ano obbligatoriamente essere co ndiv isi con dete rminati membri d ell'Amministrazione. Qu esto, logicamente, a margine di qualsivogli a proced ura amministrativa. 30 Nel 2010 s i a pprovò il Progetto generale di p ianificazione urbanistica di Marbella. La m otivazione del reda ttore si incentrò nel regolarizzare il caotico scenario e sistente per ristab ilire la sicurezza giuridica e urbanistica nella città. Con questo scopo, stabilì u na serie di m isure rivolte a quella che definisce "normalizz a zione d elle licenz e illegalmente concesse ". In questo capitolo si analizz eranno i crite ri discrezionali adottati. Nel CAP ITOLO VII si an alizz a la ripercussione sull'evoluzione d ella popolazione delle diverse fa si stu diate, inizian do dalle ripop olazioni compiute dopo la riconquista dei Re Cattolici nel 1485 per ter minare nel secolo XX I. Nel periodo 1830 -1910, in coincidenza con il pe riodo industri a le e agricolo, la po polazion e crebbe progressi vamente ogni anno f ino a presenta re nel 1910 la popolazione m assima nella zona insie me a Estepona. Tra il 1910 e il 1930 , al termine dei p rogetti indu striale e agricolo, nella popolazione di Marbella si verificò una decrescita di 964 abitanti, considerato che il censimento del 1 930 contava una p opolazione inferiore de l 9,64 % rispetto a ll 'anno 1910. Tra il 1939 e il 1960, con la f ine d ella guerra ci vile, si verificò una crescita demografica d el 33% grazie alla quale Marb ella risultò essere il com une con mag g iore crescita tra le destinazioni turistiche più vici ne. In coincidenza con il picco turistico, si verificò un aumento demografico del 56 3%, passando da 12.156 abitanti nel 1960 a 80.599 nel 1991, anno in cui ha inizio la f ase Gil, che con il suo mode llo urbanistico à la carte e l'insediamento d elle grandi su perfici commerciali attrasse nuova p opolazione migrante, con una conseguente crescita demografica del 56%. Infine, lo scioglimen to dell'Amministrazione comunale fu accompagnata nel 2 007 da una crisi finanziaria ed economica internazionale che inte ressò intensamente l'economia, f acendo precipitare con inusitata repentinità il setto re edilizio a Marbella, in cui era fo rte la presenza di m anodopera proveniente per la maggior pa rte d a popolazione dell'ent roterra: ne risultò un f orte aumento della disoccupazione in un lasso di te mpo assai breve. Inizialmente, la manodopera dei serviz i d el terziario n on ne risentì nella med esima misura e la crescita demografica continuò per inerzia. Si produsse un aumento de l 10%. Se teniamo conto del tasso m edio di crescita de mografica di questi decenni, Marbella p resenta una crescita di 5 punti percentuali al di sop ra dei comuni della Costa del Sol e 25 punti percentuali se si f a riferimento alla crescita demografica in Spagna. 31 PRESENTACIÓN. Marbella es u na ciudad situada en el sur de Esp aña, pe rteneciente a la provincia de Málaga e n la comunidad autónoma de Andalucía. Pertenece a la comarca denominada Costa del Sol Occid ental, situa da en la parte Suroccidental de la provincia de Málaga, que e stá constitu ida nueve m unicipios, de los cu ales cinco se e ncuentran situados en el litoral, Fuengirola, Mijas, Marbe lla, Estepona y Manilva, y cuatro en el inte rior Casares, Istán, Benahaví s y Ojén . Está situada a u nos 58 km de la capital y es cab eza del partido judicial que lleva su nombre. Su tér m ino mu nicipal, con u na extensión de 117,70 k m 2., está enclavado entre el Mar Mediterráneo y el macizo montañoso d e Sierra Blan ca , ocupand o una franja q u e se extiende a l o lar go de 27 kilómetros de costa. Limita a l Norte con los térm inos de Ojén e Istán , al Su r co n el mar Mediterráneo, a l Este con los d e Mijas y al Oe ste co n los de Be nahaví s y Estepona. Con u na población de 142 . 018 habitantes 1 , es el se gundo munici pi o más poblado de la prov incia y el octavo de Anda lucía. En cuanto a la h i drografía el municipio se encuadra dentro de la Cuen ca Mediterránea A ndaluza; de en tre los cu rsos de agua existentes destacan los ríos Guadalm ina, Gua daiza, Verde y Real. La p oblación se abastece de agua potable procedente del embalse de La Concepción, aunque existen otros tres embalses más antiguos, el embalse Viejo, el embalse Nuevo y el de la s Medranas . Protegida en su franja norte por la Sierra Blan ca , go za d e un microlima con un a te mperatura me dia a nual d e 18 °C.; las p recipitacione s rondan la media de 628 l/m ² y las horas de sol al año las 2.900h. 1 Censo de 2013 . Instituto d e Estadística de la Junta de Anda lucía. Co nsejerí a de Econom ía y Hacienda. 36 1.2. ET A P A ROM AN A. En tre los años 218 al 1 97.a.C. se inici ó e l d esembarco romano y concluyó la S egunda Guerra P única, lo qu e tuvo como resultado el dominio de la zona co stera me diterránea de la Pe nínsula y parte d el valle de l Ebro y del Guadalquivir, por los romanos. La o cupac ión rom ana vino a sus titu ir a la c arta gine sa y retom ando la estructura de la coloniz a ción pú nica dividi eron Hispania en dos prov incias , la Hispania Citerior, que ocu paba la costa y e l valle del Ebro, y la Hispania Ulterior constituida por e l valle del Guadalquiv ir o Bé tica. Con el emp erador Augusto (27 a.C) Hispan ia entró en la política romana y quedó divida en tres provincias o regione s a dministrativas, Lusitania, Tarraconense y Bética. 18 Pa rtiendo d e Roma, por razones m ilitares y para facilitar el transporte de mercancías , se construyeron las primeras ca lzadas y se abrieron rutas por todo el país, comenzando la romanización de Hispania. Es co n la romanización cuando e mpezamos a disponer d e una mayor información sobre Mar bella 19 , si b ien esta no a p are ce cla ramen te ref le jada ba jo nin gún nomb re d uran te el A lto Im per io (27 ª. C. -305 d .C) . Strabón , en su obra Geographika 20 , no s proporciona una imagen bastante e xacta de la península Ibérica poco antes de l comienzo de la E ra actual. 21 ¿El origen en Salduba, Barbesula, Cilniana? A Pomp onius Mela, geógraf o, na tura l d e T ingente ra (Cád iz), qu ie n en opinión de Garc ía y Bel lido , “(…) no s h a le gado un a de sc ri pción d e la Penínsu la Ib érica que, aun que bre vís ima, es en extrem o inte resa nte ” , 22 no le 18 La prov incia de la Bétic a se corr espondía aproxim adamente con l a act ual Andalucía. Posteriorm ente el em perador Dioclec iano, esta bleció d efinitivam ente c inco Pro vincias: Tarr aconensis, Cartaginen sis, Bética, Lusita nia y Gaélica. 19 PÉREZ -MALU MBRES L ANDA, A. “ Rom a en l os terr itorios de Marbella ” en I Jornadas Patrimonio Histór ico L ocal Marbella. Marbe lla (Málaga ), Asoc iación Cilniana , 200 0, pág. 2 4. 20 Una especie de Ge om etría descriptiva de 17 libros es crita en los a ños 29 y 7 a de J.C. 21 García y Bellido , cit., p ág .17. 22 Ibidem, págs. 19 -2 0, “ R edac tó en tiem pos d el em p era dor C la ud ius, hac ia e l 4 3 o 44 d .C . el titu lo gr ieg o C hor ogra ph ia (es dec ir d escr ipc ión de p aís es y tier ras ), d ivi dido en tr es libr os, obra que ho y l lam arí am os esc ol ar o t odo lo m as de d ivu lgac ión . Pes e a s u poc o m ér ito 37 consta la e xisten cia de Marbe l la e n la de scrip ción que reali za de la costa medite rránea d esde Carta gena ha sta la a ctua l Tor re Guad ia ro , en Cád iz . A Saldub a la s eña la com o d escono cida , y a Barbesu la la iden tif ica con lo que es hoy Torr e Guadia ro : “ En la co sta que sigue (a Cartagena ) ha y ciudade s s in renom bre a lgun o; dan do a m ar ab ie rto, Abd er a, Su el, Ex, (Salam bina ), Maeno ba , Malaca , S aldu ba, La cipp o y B arbe su la ” . 23 Tam poco apa rece e l no mbre de Marbe lla en la ob ra de Cayu s P lin ius Secundus 24 , en su ob ra de t rein ta y s iete li bros sob re H isto ri a Natu ra l , denom inada Natura l is Hi sto ria . En los lib ros II I y IV rea liza una desc ripción geográf ica y adm inist ra tiva de Españ a, do nd e , en opinión de Garc ía y Be llido , quedan ide nt ificad as el no venta po r c iento de las ciu dade s cita da s. Des c ribe así la costa Med iterr ánea : “ Después, en la co sta interior, los oppida de Barbesula con el rio, as í com o Salduba, el op pido d e Su el, Malac a con su rio de los federados. “ 25 Fariñas d el Corral en un manuscrito f echado en 1663 dice d e Saldub a “ que las ruinas e staban a dos leguas d e Marbella, en camino d e Gibralta r: ll áman le las Bóvedas porque h ay a quí un os acueducto s por debajo de tierra de más de m edia legua de largos y all í jun to u nas salinas, que no se benefician, que p arece dieron e l nom bre a Salduba ”. Y a Silniana o Cilniana, la sitúa “ en el despoblado llamado Estepona la Vieja, que dista media legua de Sa ldu ba ” . 26 Ambos autores sitú an a Sal duba de man era imprecisa en l a c osta malagueña. En op inión de Posac : “La cr ítica histórica n o ha cons eguido ponerse de a cuerdo en el p roblema de la e xacta u bicación de la vieja Salduba . Personalmente comparto la teoría de l arqueólogo inglés G. Bonsor, que la identificaba con las ruinas que hay junto a la des embocadura del rio Verde. ” 27 rel ativ o c om o ob ra c ient ífi ca ( … ) la Chor o gra phia e s la m ás a ntig u a descr ipc i ón de l m undo ant iguo qu e pose em os e n l engu a l at ina . ” 23 Mela, II 94, cit. Garc ía y B ellido , A. ibíd em., p á g.31 , “ A dra, en l a cos ta d e Alm er ía. Suel , s in loc ali zar, pro ba blem e nte c erc a de Fu eng iro la. Ex , A lm uñéc ar; S alam bí na pu do ser S alobr e ña ; Mae noba haci a Véle z Má la ga; Ma laca , M ál aga ; S al duba , desc on oci da (s eg ún Pl ini us, est e m ism o nom bre lo llev ó la prim it iv a Z ar agoza ); L aci ppo es A lech ipe c erc a d e C as ares , y Bar besu la la i dent ific a co n T orre de G u adiar o .” 24 Natur al ista , c oe tán eo de M ela , q ue desem p eñó en Esp aña e l c arg o d e pr oc ur ator d e la Cit eri or b aj o el pri nci pa do del em pera dor Ves p asi anu s. 25 Plinius, L .III . 8 , cit. G arc ía B ell ido p ág . 124 . “ Barbesu la c on el r io se ref iere al Rio Guadiaro; l a ciudad estarí a en su desem bocadura . Sa lduba, ha ci a Estepona y Suel, hac ia Fuengiro la. ” 26 FARIÑ AS D EL CORRAL, M. et a l. “ T ratado de las marinas desde Málaga a Cádiz y alg unos lugares, sus vecinos, s egún fuero n en los s iglos antiguos ” , c it. Pérez Barradas , J. , Excavaciones en la Colonia de San Pedro Alcá ntara (Mál aga), Ma drid, (s.n.), 1930, pág. 3. 27 Posac Mon, cit , pág.15 38 Madoz por su parte af irma: “ Dos c. y un r. nos menciona la antig üedad con este nombre: una en la costa de los bástulos entre M alaca y Barbesula; junto á ella el r. de la misma deno minación y l a otra en la Edetania. Por lo que hace á esta V. Zaragoz a. Respecto a la primera algunos piens an q ue ha desapa recido é indican su solar en la boca oriental del r. Verde, otros creen encontrarla en M arbella, y es bastante probable. El r. Salduba es el r. Verde. También se coloca la Salduba de los bástulos en el des p.de las Bóved as 2 lg. O . de M arbella. ” 28 Giméne z Reyn a de sc ribe la e xiste ncia de B arbesu la y Siln iana así: “ Barbe sula, en la de sem bocadu ra del r ío Gu a diaro, y Silnia na , en el r ío Ve rde, en las ho y llam adas L a s Bó vedas. S aldu ba era E stepo na la V ieja “ 29 . Según M a do z , 30 “ M ela, Plinio y Ptolomeo nombran esta c. como la m ás cercana á Calpe, en la costa del M editerr áneo. Debe creerse que es la misma q ue llam a Avi ena Barbetia ó lug um Barbetium . Se han hallado in scripciones roma nas, que pueden verse en la Esp. Sagr., t.9,pág. 51, con el nombre de esta c., junto a la boca del r . Guadiaro; por esta r azón el M. Florez no adoptó la opinión de W eseling que redujo Barbesul a a Marbell a; con menos acierto el erudito Bay er la crey ó en Fuengirola. “ En el Libro III.7 . se indica la existencia en la p rovincia Ba ética de Barbesul a , “ perteneciente al Convento Jurí dico Gad itanus, ” que Ga rcía y Bellido identifica con “ la Torre de Guadiaro, con ruina s; comprobada po r inscripción. El nombre es igual para el rio (ahora lla mado Guadiaro). ” 31 Madoz refiriéndose a Barbe sula asevera: “ Por el mismo itinerari o consta le exi stencia de una pobl. a sí llamada, sirvi endo de mansión á los cónsules ó pret ores en sus visitas provinciales, siguiendo el camino de M álaga a Cádiz po r la región de los bástul os poenos. Cor tés conjet ura estar errado es te nombre y deber corre girse Barbetiana, con lo q ue coincidi ría esta pobl. con la llamada Jugun Barbetium, por Festo Avi eno que la nombra al E. de Calpe. Pedro W es eling f ué de opinión que debía leerse Barbesula, y cita en su apoy o a l Rav enate. lib.4, cap.42. No sería de estrañar q ue Barberiana ó Barbeti ana , como quiere Co rtés, Barbe tiun y Barbesul a fuesen nombres bajo los cuales 28 Madoz , cit., pág.202. 29 Vid. GIMENEZ R EYNA, S. “ Mem oria arqueo lógica de la pro vincia de Málaga hast a 1946 ” en Informes y Memorias , nº 1 2, Málaga, 1998, Re edición de Madrid 1946 , Centro de ediciones de la Diputación d e Málaga , Servici o de Pub licaciones, p ág .6 0. 30 Madoz, cit. , p ág .43. 31 García y Bell ido, cit. p ág .229. 39 vi niera significada una misma pobl., pues con la m ayor frecuencia presenta la nomenclatura geográfica adulteraci ones de m ás dificil introducción en los textos de los autores. W eselin g la redujo á M arvella. Bayer la colocó en Fuengerola. Cortés tiene por m ás probable su co rrespondencia á Gaucin . ” 32 Las provincias h isp an a s, que Plini us d escribe detalladamente en su obra Naturalis Historia , 33 s e a rticularon en tiempos d e Augus to en “ conv entus jurídicos ” . 34 Según C éan Berm ú dez, Marbe lla pertenecía al convento astigitano , que estaba habitado por los cé lticos turrostanos y los bástulos penos o bástulos phenicios que ha bitaban desde el E strecho hasta Barea . La capital a donde concurrían para demanda r justicia era Écija , conocida por los roman os co mo Astigi. Tolomeo nombra sus ciudades, comenzando en Mellaria y concluyendo en Barea, para distinguirlos de los otros dos linajes de bástulos 35 , y la describe así 36 “ M arbella, ciudad de la provincia de Granada y cabeza de partido, en la costa del Mediterráneo: perteneció a la reg ión de los bástulos penos . Presenta en los vestigios de su antigua población romana los de un castill o y una grande albe rca de ar gamasa ” . 37 división ad ministrativa qu e concuerda con la est ablecida en tiempos d e Plini o en la obra de García y Bellido. 38 32 Madoz, cit., p ág .43. 33 ROLDÁN H ERVÁS, J .M. Historia Ant igua de Espa ña I. Madri d , Univers idad Nacional de Educación a D istancia , 2001, pá gs.332- 346. 34 Los conventus jurídicos eran unos tribuna les en los que, los principales m agistrados de l a provincia en que estab an establecidos, ju zgaban tod o tipo de ca usas. La Bétic a tení a cuatro . Tr adicionalmente se le atribuye este h echo al em perador Claudio p ero alcan zaron su pleno desarrollo con los F lavios . 35 Los batista nos de la citerio r o tarraconense, y los qu e estaban asenta dos en l a zona f rontera al Océano Atlánt ico desde el Betis hasta el An a. 36 Vid. CORTÉZ Y LÓ PEZ, M . Dicc ionario geográ fico-histór ico d e la Esp aña Antigua, Tarraconense, Bética y Lusitana con la c orrespond encia d e sus Re giones, C iudades, Montes , Ríos, Puertos e Islas a las c onocidas en nuestros días , T omo III, Madr id, Im prenta Re al , 1 836, Cit. e n CE AN BERMUDEZ, J.A, Sumario de las antigü edades romanas que hay e n Es paña, en especial las pertenec ientes a las Be llas Artes , ( s.n.), Madri d, 1832, Im prenta de D. Manuel de Burgos, p ág .294. 37 ibídem. p ág .318. 38 García y Bellido , cit., p ág .44. 40 División adm inistrativa de España en la ép oca de P linio. Pro vincias y con ventos jurídicos con las cabezas d e estos últim os. Fuente: Ga rcía y Bellido. ¿Se originó a partir de una Mansio? Es p osible que Marbella, sin deter minar su ub icación concreta, no fuese en esta época más que un a mansio o una statio 39 . Moreno Fe rnández F.J. afirma que de esta época, m ás que datos hay f ragmentos de detalles históricos derivados de presunciones. 40 Como hemos ade lanta d o, l os romanos construyeron múltiple s caminos o vías militares. 41 A prop orcionadas distancia s había e n estos caminos unas zonas de de scanso que se d enominaban mansio en latín, o mansiones , que según Fuente 42 eran núcleos urbanos de cierta e ntidad que f ueron surgiendo en las ví as o calzadas rom anas con la f inalidad de repostar, cambiar ca ballo s y descansar, y que s e construían a una distancia d e unos 20 -30 kilómetros un as de otras. En principio se construyeron para ser utilizadas en viajes of iciales, pero pron to serian otros viajeros, especialmente mercaderes, los que las fu eron utilizando. 39 G ONZÁLEZ RO MÁN, C . “ Conquista y m unici palización del territorio m alacitano” en Historia Antigua de Málaga y su provincia: Actas de l prim er Congreso d e Historia Antigua de Málaga (Málaga 1994). Málaga, Arguval, 199 6 , p ág.83 40 MORENO FER NANDEZ, F.J. El Centro Histórico de Marbella: Arquit ectura y Ur banismo. Málaga, Un iversidad de Málaga, Ser vicio de Pu blicaciones e I ntercam bio Científ ico de la Universidad de Málaga, 2004, p ág . 74. 41 Cean Berm údez, cit., p ág .XII. “ El Itinerario de Ant onino refiere 29 cam inos am en de los conocidos com o el que venía a Mérida desde los Pirineos, el que iba al de Hérc ules, en la Isla de S ancti Petri, desde el tem plo de J ano en Córdob a, l lam ado el Arrecife o el denom inado Vía Lata, ho y camino de la Plata, que disc urría de Méri da a Salam anca ,” 42 FUENT E, Mª.J. Diccio nario de H istoria Urban a y Urbanism o . Ma drid, Un iversidad Carlos III , 1999, p ág .112 . ci t . Moreno Fernández F.J., cit , p ág .73. 41 Principales vías rom anas de España. F uente: García y Bellido. El Emperador Augusto con ti nu ó el proceso de u rbaniz ación de la Pen ín sula iniciado p or Cesar, mediante fundacione s coloniale s y la promoción de centros indígenas y com o co nsecuencia fueron surgiendo diferentes colonias. Estos centros s e vertebraron entre sí m ediante una red viaria, donde la arteria principal era la ca lzada co nocida como Heraklea , que , p artiendo de Cádiz, com un icaba la P en ín sula con el e xterior , a lo largo de toda la costa me ridional y levantina, y q ue recibió e l nombre de Ví a A ugusta . 43 Gozalves Cravioto 44 , cita ndo e l Itine rario de Marco Aurelio An toni no, divide la vía coste ra Ítem Malaca-Cades en varios tram os; y e n el de nominado vía I Malaca -Carteia , (Málaga- El Rocad illo . T .M. Sa n Ro que ), i dentif ica el tramo Ma rbel la -Estep ona “ (…) con la zona que se corre sponde con la m ayo r densida d d e ya cim ient os roman os loca liza do s en la co sta (…)” 45 . En este t ra yecto en co ntram os t res mans ion es: la de Sue l (Fueng iro la), la de Barbe su la o Bar baria na y la de Ciln ian a; esta ú ltima a la mi sm a dista nc ia (24 mi llas ) de Su el y de Barbe su la , l o qu e le lle va a la co nc lu sión de que podr ía co r responde rs e con las ruinas e xiste ntes en la ma rgen del ri o Guada lmina . Y efe ctivamente, en el tramo de costa entre Marbella y Estepona, s e han localizado asentamientos romanos d e d iversa índole , todos ellos pertenecientes al Alt o Imperio Romano , pero en su mayoría presentan vestigios d e h aberse dedicado a la salazón del pe scado, a la elaboración del garum o del murex , 46 no a mansiones. Segun Posac, “ Lo s te stimon ios 43 Roldan Herv ás , cit ., págs.325- 326. 44 GO ZALVES CR AVIOT O, C. Las vías rom anas de Málaga. Madrid, Co legio d e I ngenieros de Cam inos, Canals y Puertos , 198 6, p ág . 46. 45 Ibídem ., p ag . 58. 46 El garum es una salsa de pescado hec ha con las vís ceras f ermentadas de esto s, consumido solo por las capas a ltas de la sociedad. Los moluscos de la especie Murex brandaris , 42 arqueo ló gicos de los tie mpos roma nos no s ha blan con to da c la ridad d e la vincu lación de Ma rbell a con el m ar , de bida p rin cipa lmente a la e lab orac ión de l garum . ” 47 De otra parte, Rivera Valderra ma 48 asevera que en las costas andaluzas, la pesca durante la antigüedad era una importante f uente d e ingresos ; el pescado solo podía ser capturado p or marineros, pescadores fabricantes de redes y propieta rios de almadrabas, teniendo que ser tratado únicamente en fabricas abastecidas de agua dulce en abundancia y situados no lejos de salinas, lo que conllevo que surgieran n umerosos asentamientos costeros, orientados a la producció n de salaz ones, ubicados en zonas apropiadas para e l desarrollo de esta indust ria: excelentes condiciones para instalación de salinas; cercan as al mar, junto a cauces de ríos y con pasos de escómbridos (tipo de p eces). A causa de ello su rgieron diversas villas co steras que junto con la zona d e residencia disponían de una zona de pr od ucción. Siguie ndo a Posa c p od emos utili zar como fu ente inf ormati va de l Alto Impe rio las ru inas inm edia tas al r io Verde 49 , l oca lizada s en u nas prospe ccion es rea liza das en 196 0, en la m argen i zqu ierda de dich o r í o, cerca de la desembocadura en el mar y co inc idente s con los vest i gios d e la presen cia de los pue bl os colon izad ores pro ce dente s de l O riente m e dite rr á neo que se ind icó a nte rior mente , hablan d e la p osib le e xiste ncia de u na f acto r í a púnica e n a quel para je . En esta zona se des cub rieron res tos d e un a casa roma na, que s e le conoce actu alm ente c omo “ V illa rom ana de Ma rbe lla ” , u na villa de pe queñ o tamaño, pero no exenta de lujo. 50 “ (…) formaba parte d e un núcleo urbano bastante extenso…. tal vez cor responda a la a ntigua población Saldu ba . ” 51 “ De la fa stuosidad de e ste edificio nos hablan las p aredes decoradas con mármoles de variados co lores, f recuente mente decorados, los estucos y los pavimentos de mosaicos . ” 52 caracoles m arinos, eran em pleados para la obtención de púrpura, un t inte que segregan en la m ucosidad branquial; su u so s e limitaba a artículos d e lujo. 47 Posac Mon, C. Guía arqu eológica.. ., cit. pá g.15. 48 RIVERA VALD ERRAM A, T . Las ánforas rom anas en Marbe lla, M arbella , Im agraf Im pres ores, 2006 , pá gs .13 -15. 49 Posac Mon, G uía arque ológica ... , cit .,p ág .8 y p ág .15. 50 Rivera Valderram a, Las án foras… , cit ., pág. 6 7. 51 Posac Mon, G uía arque ológica .. ,, ci t ., p ág .27. 52 Posac Mon, El mosaico r oman o…, cit ., p ág .4. 43 Plan o de la v illa de Ri o Ver d e. F uen te: Riv era Va lderr am a. En palabras de Rivera Valderrama, “ ( … )es posible que por la abundancia de r estos de m urex hallado en el entorno se pudiera pensar en la existencia ce rcana de una f acto r ía d e salaz ones, o una industri a de la púrpura ( … ). La vocaci ón por las actividade s m arineras se refleja tambi én en la representación en los mosaicos de del fines, timones , anclas …y la aparición de anzuelos, agujas, caracoles, etc. Restos de conchas, pesa s de plomo, agujas para coser r ede s aparecieron durante las excav aciones ( …. ). En la cercaní a se encontraron sie te ánforas. ” 53 Mos aico en negro de la zona Oeste. Fuente: Posac Mon, C. 53 Rivera Va lderrama, cit . , pá gs .68 - 69. 44 Mosaico policrom o de la ha bitación Norte. Fue nte: Po sac Mon, C. Marbella en el Bajo Imperio. De la épo ca del Ba jo Impe rio se dispo ne de lo s d ocu mento s arqueol ó gicos de las e xca vacion es real izada s en San Ped ro d e A lc ántara , que testimo nian la e xist en cia de un n úc leo urba n o de cie rta impor tanc ia cono cido por “ las B ó ved as” y o tro den ominad o “ Ve ga del Mar ” , situado s a amb os lados de la desembocadura del arroyo del Cho po resp ectivamente, en los terreno s de lo que hoy se conoce como Urbanización Guadalmina. LAS BÓVEDAS. Posac cree que era en este lugar donde se encon traba la c iudad de Ciln iana o S ilniana , 54 que en opin ión d e Pére z de Ba rrada s qued ó arra sada por un m aremo to con secue ncia de un se ísm o en el año 365 , opinión que compa rte Gine ston 55 , si endo re co ns t ruida en el últim o tercio del s iglo IV . 54 Posac Mon, G uía arque ológica…, cit., p ág .15. 55 GINEST ON M. “L es tr em blements de la t erre autour d e la Méditerr anée occ identale”, en REA XII, 1925, p ág. 125. Pu ertas Tricas , cit ., p ág.85. 51 1.4. ETA P A MUSULMA N A. Marbella, nació con una finalidad m ilitar p otenciada en todo momento por la islamización ; Dar al-Isla m 72 av an zaba con irrefrenable ímpetu de ciudad en ciudad, resultando cada villa conquistad a punto de partida de nue vas conquistas. Según Gozalv es Cra vioto 73 en el siglo X e scr itores árabes como el geógrafo Al -Istajri , o Al -Raz i, señala n que el término Algeciras li ndaba con el de Rayy a (Málaga) , pero sin cita r a Marbella. Sin em bargo Arjona Castro 74 sitú a a Marbella e n el siglo X , perteneciente a l Califato de Córdoba (929-1031), incluida en la co ra de Rayya (Málaga), que limita ba con la de Algeciras, separada de el la por el iqlim de Hisn al-Ward (Benahavís), pe rtenecien te a la cora de Ronda , cuyo territorio entraba en forma de cuña separando la s coras de Rayya y de Yaz i rat- al -Jadra, lo cual le confería (a Marbella) carácter fronteriz o. Fuente: García Baena. 72 La “ tierra d el Islam ” , nombre utilizado para desi gnar al conjunto de las tierras c ontroladas por gobiernos m usulm anes 73 GOZALVES CRA VIOTO , C. citando a AL EMANY BOLUF ER, J., “ La geograf ía de la Península Ib érica en los e scr itores árabes” en Revista de Centr o de Estudios Históricos de Granada y su R eino. T .IX. , Grana da 1919 , p ág . 127 y “Marbe lla en la Edad Media: Ciudad y Terr itorio”, en II J ornadas Patri monio Histórico L ocal, Marbella (Má laga), Asoci ación C ilniana p ág .11. 74 ARJONA CASTRO , A. Andalucía musulmana . Estructura político - ad ministrati va . Cór doba, Publicaciones del Monte de P iedad y Caja de Ahorr os de Córdoba , 19 82, c itado por Garc ía Baena , cit . p ág .24. 52 Con la dinastía almorávide (104 0- 1147) 75 se crea ron amplias unidades político-administrativas denominada s climas y Marbella siguió sien do ten iendo carácter fronterizo. 76 Para Go zalv e s Gravioto, Marbe lla surge e n el siglo XI , “en muy po co tiempo y por d ecisión esta tal (…) para resolv e r la necesidad d e ase gurar un embarcadero que permitiera fo mentar el comercio y el tránsito de trop as en tre al -Ándalus y el Norte de África en un momento de ansias e xpansionistas d el califato ” . 77 En este siglo XI encont ramos ya e l nombre de Marbella en la obra escrita por el ceutí Al -Idrissi, Ge ografía, que la cita en dos o casiones: una para decir que pertenecía a la cora de Rayy a y otra p ara decir que “ Marbella es una villa pequeña p ero bien habitada y cuyo territor io produce higos e n abundancia” . Poco se sabe de la ép oca almohade (1121- 1269) 78 . Ibn Said al - Magribi cita lo que d enomina Masalik (r einos andaluces) pero sin precisar nada de Marbella. En cu alquier caso, según Viguera Molins, “ deducimos que la ciudad que nos ocupa sig u ió siendo front era ” . 79 75 GUILLÉN ROBLE S, F. Málaga Musulmana. Málaga, Serv icio de Publicac iones Diputació n Provincial de Málag a, 1980, pág. 145. “ A finales d e siglo XI surge en el Magreb o ccidental (ho y Marruecos) un m ovimiento po lítico y r eligioso en el s eno de una tribu b ereber, los “Lam tuna que f undan la d inastía alm orávide, q ue apl icaban co n un r igor fan ático las doctrinas de l Corán, realizando un a interpret ación a l pie de la letra de s us textos religios os y hac iendo de la g u erra santa su princi pal virtud , form aron un imperio que se e xtendió p or el norte de África.” 76 García Baena , cit., p ág .26. 77 GOZALVES CRAVIOT O,C. citando a ALEMAN Y BOLUFER, J ., “La geograf ía de la Península Ib érica en los e scr itores árabes” en Revista de Centr o de Estudios Históricos de Granada y su R eino. T. IX. , G ranada 1919 , p ág . 127. “Marbe lla en la Edad Media: Ci udad y Terr itorio”, en II Jorn adas Pa trimonio H istórico Local, Marbella, Asoci ación Cilniana, 2002, p ág .11. 78 Hacia 1 118 u na n ueva dinastía nace e n el seno de otra tribu bere ber proc ede nte del Atlas, encabezada por el g uerrer o Ib n T um art, los a lm ohades, q uienes el año 11 72 cons igu ier on unif ic ar a l- Án dal us. En 1 212 s e des int egr ó su do m ino da nd o l uga r a los den om inad os terce ros r einos de T aifa s. 79 VIGUERA MOLINS, Mª.J . et al. “ Al - Ánda lus en é poca alm ohade”, en Anda lucía entr e Oriente y O ccidente (1236- 1492) . Act as del V. Coloqu io Internac ional de Histor ia Medieval de Andalucía . C órdoba, Ser vicio d e Publicaciones de la Excm a. Diputación Provincial de Córdoba , 1 988, págs .21 - 25 53 Fuente: García Baena. Hasta el siglo XII las únicas referencias que te nemos de Marbe lla se centran en la e xistenc ia de u na fo rti ficación p equeña, al parecer densamente poblada debido a la peligrosidad de la co sta, en la que las actividades principales que se desarrolla ban eran la pesc a y la agricultura. En la etapa na zarí (1 238 - 1492) , en opinión de Gozálves Cravioto 80 Marbella alcan zarí a ya el rango d e capital de distrito, med ina y sede jud icial y pasaría def initiv am ente a pertenecer a la cora de Rayya . (Málaga) 1.4.1. ARQUITECTURA CIVIL. 1.4 .1. 1. La casa andalusí. La ca sa and alus í, e volucion ó de f orma mu y limitad a e nt re los si glos X y el XIV y de rivó en la casa m ori sca. La e structu ra socia l ara b o-is lámica en gene ral se arti c u laba confo rme al “modelo o r iental ”, espe cialm ente en los prime ros s iglo s de l Isl am y en lo s medios ru rale s. La cél ula de este mo delo social no es la f amilia nuc lear s ino la extensa , que a grupa var ias gene rac ione s ba jo la au torida d p atriar cal, d e acuerdo con un a e st ructu ra de la so cied ad basada en clan e s y tr ibu s relaci onad as po r un lin aje común. 80 Gozalves Cra vioto, Marb ella en la Eda d Media…cit ., p ág .13. 54 El desa r rollo n atu ral d e las f amilias y la l le gada de o tros miem b ros del mismo clan da r ía lu gar a l desa rro llo de las vi viend as f undacion a les po r adyacen cia d e ot ros núcleo s, seg ún un p roce so en el que la s m a nzanas y los bar rios colin dan tes acaba rían por entra r en contacto , por lo que se har ía impre scind ible rese rvar esp acio s de a cce so y ci rculac ión. Es decir que aparte de la s vías prin cipale s , buena parte del cal le jero no podr ía se r cons iderado u n e spa cio p lanif icad o de a nte mano , sino que a pa recer ían de fo rma esp ontane a f ruto del a cue rdo y de las necesida des de las u nidad es de ocupac ión co l indante s. 81 La casa anda lus í a rq uet ípica , pu ede def inir se co mo una vivie nda intro vert ida, de f acha das e xterio res p ráct ica mente c ie gas, con p atio int er ior genera lme nte ala rgad o y di spuesto en d ire cción no rte -su r a l que ab ren toda s las ha bita cion es, a cce so de sde la ca lle en reco do a tra vés de u no o varios zaguan es que de sem bocan en un a e s quina d el pa tio. Con uno o do s sa lone s princi pale s di spuesto s en los lado s m enore s del patio que van p re cedido s po r pórt icos y o tra s de pe ndencia s auxi liare s como la cocina y la let rina , dispue stas en las cru j ías lat era les , que ti en en u na a ltura meno r altu ra que las cru j ías de los sa lon es. Abre sus puertas y ve ntanas al patio, nunca a l exterior viario, c omo ocurría en la ca sa helení stica y casa rom ana, con la fachada co n pórtico o sin él y pue rta y vanos hacia la calle. Las causas de esa pervivencia de la antigüedad so n varias: la concep ción patriarcal, el me dio ce rra do o secretismo de la familia y la primacía del espacio vací o interior , concretado en el patio. El p atio recogí a e l aire f resco po r la noche, m ientras que el a ire cálido del día circulaba po r encima, convirtiéndose en un e lemento de f rescor. En medi o d e este solía situ arse un aljibe que reco gí a el agua de lluvia qu e le llegaba mediante cañerías e mbebidas en los muros de los tejad os y azoteas, dispuestos de tal manera que el agua escurri e ra hasta él. En las casas más m odestas no había patio y a lgunas de las habitaciones del se g u ndo piso sobresalían del muro d e la calle como jabalcones; e ran habituales las habitaciones altas con puertas y escaleras que daban directamente al adarve. Se trataba de habitaciones d ormitorios independientes, de 6 por 2,5 varas, deno minadas “ masriyy a ” o “ almaicería ” . La vivienda islámica, con patio o sin él tan solo enseñaba ventanas a la ví a públi ca en ocasiones excepcionales ocasiones, y en cualquier caso 81 ALMAGRO A. y O RIHUE LA A. “ D e la cas a a ndalusí a la cas m orisca: la evolución de u n ti po arquitectónico ” en La c iudad me dieval: de la casa a l tejido ur bano. Cuenca, E diciones de la Universidad de Castilla-L a Mancha , 2001 , pág. 77. 55 protegiendo los vanos con espesas celos ías llamada s “ mashrabiyyas ” que sobresalían a modo de v oladizos. El programa de la casa árabe , a partir del adarve , era el siguiente : un pasadizo o “ saqif a ” entre el adarve y la vivienda que se dibujaba en fo rma de codo o án gulo e ntre la puerta interior y la exterior. A continuación e l ing reso que se realizaba en zigzag, un elem ento que ya se utilizaba en vivienda s del antiguo Oriente y que a parece e n residencias p alatinas islámi cas como Raqada (Túnez), Madinatal -Zahra o la Alhambra de Granada. Traspasada la saqifa se llegaba a l patio , que según la categorí a social de la familia, podía tener uno, dos y hasta tres pórticos o galerías d e co lumnas o pilares. En casas rurales y e n las de las alcazabas so lía habe r, junto al patio, un es ta blo para las ca ballerías; normalmente e l p atio tenía u n estanq ue o alberca, en uno de cuyos extremos se situaba el brocal del pozo o a ljibe. 82 Con m ucha frecuen c ia e s ta s c rujías later ales co nta ban con una segund a p lanta o a lgo rfa, tam bién de esca sa a ltura, pe rmitien d o d e este modo que su s ale ros qued aran al m ismo n i vel en t odo el pe rímet ro de l p atio. Cuando la cruj ía f rontera al sa lón tie ne suf icien te tam año, suele alber gar otra sa la, a ve ces sim ilar a la pri nci pal que pue de ut i liza rse en lu gar de esta se gún las épo cas d e l año en f unción d e su o rien tac ión. 1. 4. 1. 2. La cas a naza rí o mo risca . La casa m o risca no e s más que una e volu ción de la casa andal us í, moti vada po r e l p roceso de densif icac ión urba na que se p roduce en la época nazar í, es decir a part ir d el siglo XIII , en la mayoría de las medina s andalus íes, cuand o , al c recim ien to natu ra l de la po blac ión , se le un ió la llegada de emi grante s fo rzosos p rovoca da po r la recon quista c rist ia na . La casa andalu sí evo lucion ó d ando com o resu lta do la “ ca sa morisca ” , que pre sent a su planta ba ja de f orma mu y sim ila r, pero duplica ndo el es quema en la p l anta super ior de m a nera casi idént ica, con e l mismo núme ro y d ispo s ición de lo s sa lone s. Esta dispo si ción obli go a in corpo rar de ma nera sistem át ica u na galer ía, para perm itir e l acces o a las dist inta s piezas del p iso alto qu e com o la 82 PAVÓN B. C iudades Hisp anomusulman as . Madrid, MAPFRE, 20 04, págs. 49 -5 0. 56 planta ba ja tien e sus a be rturas s iemp re h aci a el patio , un e lement o que has ta enton ces a pena s se ha bía usa do. En el mod elo con so lidado de la casa mo risca, las ga ler ías se extiende n f ina lme nte a los cuat ro lado s del pa tio, lle gand o de e ste modo a conf luir en cuan to a cie rtos as pecto s f ormales, con las casa s de raigamb re crist iana d e p ór t icos y galer ías en todo el pe rímet ro de l patio , mo de lo que m uy probab lem ente e ste in f luido p or lo s c lau stros m onásti cos. 83 1.4.2. ARQUITECTURA MILITAR. El análisis de la arquitectura militar en esta época, nos ayudará a comprender lo único que queda e n Marbella de e sta e tapa: el castillo y los restos de murallas. 1. 4.2 .1. La arquitectura militar Omey a. Utilizaremos el vago té rmino d e Om eya 84 para referirnos a la arquitectura militar de las etapas emiral y ca lifal 85 , ante la incierta ub icación cronológica, entre lo em iral y lo ca lifal, en que suelen situar los d istintos autores las obras catalogadas. En esta etapa lo s recintos amurallados de al -Ándalus presentaban torres que hacían más bien la función de contrafue rtes, de refuerz o s de las propias murallas, y se caracterizaban por ser ma cizas hasta el nivel del ada rv e de la muralla y de pequeñas dimensiones. 83 Alm agro A. y Orihuela, ci t .,págs. 51 - 52 84 Un m iembro de la fam ilia Om eya , Abd Ar- Rahm an ibn Mu'awi ya ibn Hish am ibn Abd al - Malik , de veinte años, con ocido “ Ab derram án I” o Abd al-Rahm án I al - Dājil , (Da m asco 731 – Córdoba 788 ), logró huir al Magr ib, desd e donde ap rovechando la oportuna pr esencia de u n considerable núcl eo de om e yas p ertenecie ntes a la caba llería siria al otro lado del Estrec ho, decidió desem barc ar en la península , donde fue recibido por los jefes de los m awlas om e yas, instalándose inicialm ente en Loja y posteriorm ente en el castillo d e Torr ox . VIGUERAS, Mª.J. Los caminos de al-Ándalus en el siglo XI. Cons ejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Filología , Ma d rid 19 89. “ En com pañía de di versos jef es y em eníes de la región reclutó un ejército, y co n él entró en Sev illa en Mar zo de 756; en M ayo haría lo m ism o en Córdo ba, donde fijó su cap ital, e inició la c onstruc ción de al - Ándalus c omo estado independ iente. ” 85 El Em irato indep endiente de Córdoba rigió en el p eriodo756 -9 29; e l año 776 Al - Ándalus s e hace polít icam ente indepe ndiente y el a ño 9 29, con Abd a l -Rahm an III s e independ izará tam bién en el p lano religios o, dando lug ar al Cal ifato de Còrdoba qu e perm anece rá hasta e l año 1031. 57 Torr e contrafuerte en la alc azaba de Mérid a. Los omeyas adoptaron las té cnicas de construcción utiliz a das en los imperios biz a ntino y sasánida, con asi duo empleo de sillerí a de acarreo y grandes mampuestos de labra irregular traba jados ex profe so, a menud o proveniente s de construcciones romanas e incluso visigóticas, co n grandes bloques estrechamente unidos, bóvedas de cañ ón de pied ra e n luces de techo pequeñas y cercha s madera e n las luces grandes, algo común en o bras militares de al -Ándal us. También encontramos p años con fá bricas recalzadas que se rodean con cintas de mo rtero calizo com o continuación d el que liga las p iezas, y qu e incluyen pequeños fragmentos pétreos colocados de cara. Entre las fortificaciones andalusíes encontramos fábricas que siguen el mismo esquema con m ayor o menor pobrez a en los mate riales utilizados y mejor o peor ejecución, se loca liz an en alg unos lien zos de l recinto u rbano de Coria (Cáceres) o la alcaz aba de Méri da (Ba dajoz), y e n otros de las fortificaciones de Castros (Villar del Ped roso, Cáceres), Alija (T alavera la V ieja, Cáceres ), Espejel (Valdelacasa de Tajo, Cáceres) o el castillo de Medellín. Lienzo de la A lcazaba de Mérida 58 Castillo de m edellin. Fortificación de Castros (V illar del Pedros o, Cáceres) En cuanto a las puertas de entrada se sigue u tiliz ando la puerta acodada de origen bizantino, como la de la P u erta de Alcántara, de Toledo. Puerta de Alcánt ara, T oledo. 59 1. 4. 2. 2. La arquitectura militar almoráv ide (104 0-1147). Uno de los e lementos más interesantes de la arquitectura militar almorávide 86 es que las torres come nzaron a ser huecas , y en su inte rior se realizaban habitaciones. En cuanto a las entradas, se sigue u tiliz ando la puerta acodada de origen bizantino , perfeccionada con dos quiebros. A veces las situaban en l a zona intermedia una barbacana , 87 co mo ocurr ió en el ribat de Sohail (Fuengirola, Málaga), al le vantar los a lmorávides en el siglo XII un recinto defensivo de p lanta irregular, co n ocho lienzos d e mu ralla ref orzados p or torres, dando lugar a una alcaz aba. Son escasos los vestigios que podemos encontrar de la arquitect ura almorávide ; la principal l a e ncontramos en el Castillo de Monteagudo, e n Murcia, que d ata del siglo XII . Se trata de un rectá ngulo flanqueado por to rres rectangulares con una entrada central. Castillo d e Monteagu do. Fuente: Cas tillos del m undo. 86 Solicitada su ayuda po r parte del re y al - Mutam id con la final idad de frenar el avance cristiano, ac uden a la llam ada entrand o en l a penínsu la y acabaro n apoderánd ose del terr itorio de al-Ándalus con la j ustificac ión de imponer la or todoxia m usulm ana y dieron lugar a territorios con gobier nos i ndepend ientes que dieron lugar a l o que se d enom inó los se gundos reinos d e T aifa. Es tas luc has lle varo n a los a lm oráv ides a le vant ar e n el s ig lo XII rec int os def ens ivos de plan ta irre gu lar , co n lien zos de m uralla r efor zados p or torres , da ndo lugar a un nuevo tipo de hisn -alb aca r. 87 Estruc tura defensi va que s e antepone a una fortif icación pri ncipal p ara prote gerla, haciéndola así m ás inexpugnable, que se c onfigura com o un m uro, p or l o general no m u y p otente, que se levanta fuera d e la líne a princi pal de def ensa de u n castillo. En tre las lí neas paralel as que conform aban castillo y el m uro se creaba una f oso para proteg erlo, que dando gen eralm ente conectada a l os muros principales mediante un c am in o f ortificado. Su función def ensiva frente a un posi ble ataque r esu ltaba m uy eficaz, pues el atacante que la tr aspasaba que daba irrem ediablemente dentro del f oso, en una posici ón m u y vuln erable al p ie de la m uralla principal. 66 El Vacar (Cór doba). Fuente : Junta de Andaluc ía. Acién A lmansa af ir ma q ue las f ortalezas c on struidas en esta ép o c a ti en en una especial función ” c uá l es el alojamiento de un nu ev o ejército reclutado en el Magreb, cu yo de sti no f inal lo c on stituye el gran cam pa mento fronterizo de Gormaz” 99 en So ria, c on struido po r orden de a l-Hak an II pa ra c on trolar las rutas de acceso a al - Án dalus des de el no rte. Probab lem en te , an te las ne ce sidade s surgi da s c on la lleg ada a la Pen ínsu la de g ran ca nti dad de t ropa s r ecluta da s po r Alman zor en e l no rte de África, se amp li ó la f ortif ica ción de Mar be lla en el s en t ido Norte , 10 0 pa s ando a ser una a lca z ab a c on cast illo res idenc ia de los g ob e rnant es y c iud ade la pa ra los m ilita res . Am pliaci ón del C asti ll o. Fu ente: elabor ación propia. 99 ACI ÉN ALMANS A, M.et al. “La forti fi cación en al - Ándalus” en La arqu itectura del Isl am occidental , B arcelona, Lunwerg, 2007, págs.63-6 4. 100 García B a ena. cit., pág . 12 . S:4827.1076 m2 61.60 67 En op inión de Gozalves Cravioto, 101 e l castillo te nía unas dimensiones aproximadas de 9 0 por 70 me tros, con una superficie de 6300 metros cuadrados, y se encontraba lindando con la Alcazaba y al Sur de e lla, y el alcá za r se situaba en ángulo NE fo rmando un rect ángulo con long itudes aproximadas de unos 80 por 55 metros, teniendo la torre del Homenaje y las estancias principales en las esquinas NO y SE . 102 Según Moreno Fernández, en 1508 el a posentamiento estaba ce r cano a la ca becera de l puente de Málaga 103 , co n la f inalidad de controlar el p rincipal acceso a la ciudad, como era el uso en los al cá zares califales 104 . Recr eac ió n d e la am pli ac ión d e la s obre e l parc e lari o actu al. F u ent e: pro pia . La opinión d e Mart íne z En amo rado 105 , de que Marbella es la fortale z a que tiene u na planta más regular próxima al rectángulo lo que puede indicar una cronología más t emprana , unido a que con serva un a parejo similar al de la mezquita de Córdoba, lle va a Zozay a J., 106 a fechar esta fortaleza en los años 101 GOZALVES CR AVIOT O,C. “Marbella en la Edad Media: ciudad y territor io” en II Jornadas de Patrimonio Histórico Loc al . Marbella (Mála ga), Cilniana, 2000, págs.27- 28 102 Loc.cit., p ágs.22- 23 , c itando a FER NA NDEZ LOPE Z, S., “Aproxim ación al estudio de las tahas no a lpujarreñas” en Actas del V C oloquio intern acional de Historia Medieval de Andalucí a , Córdob a, 19 88, págs. 3 68-372. 103 Obras en la fortale za de Marbe lla. 15 08. A.A. L eg . 129/3, Fol .47 . “Tiene el apos entamiento de la dicha f ortaleza quatro torres en red edor y s us liencos de torr e a torre.” Cita do por Moreno Fernánde z , cit. p ág .113 . 104 Loc. cit. pág.11 9. 105 Martínez Enam orado, c it. p ág.160. 106 ZOZAYA J. “¿ Fortificaciones tem pranas? “, en “ I Congreso de Castello logía Ibér ica ” . Edició n celebrada e n Agu ilar de Cam poo ( Palencia), Diputación Pr ovincial de Palencia , 199 8, págs . 71 -146. 68 finales d el siglo VIII, si bien an te la inexistencia de dato s arqueológicos que lo confirmen hay que optar por la prudencia. Pa ra Basilio Pavón 107 “ Los muros de esta muestran sólidos sil lares en la parte inferior con aparejo t ipo cordobés de soga y tizones que en algunos tramos debieron de ir recubiertos con estuco sobre el que f in gieron con lí neas pintadas aparejos semejan t es co nforme apareci eron alguno s paramentos de los muros de Madina t al-Zahra. Es bastante probab le q ue la muralla cambiara de fábrica en las zonas superiores pues se ven mamposterí a y sillarejo al igual que en otras f ortale zas de la mis ma época. ” En opinión de T émboury 108 la parte vieja está realizada con sillares de arenisca de acopio, cuyas dim ensiones varían de 116 a 60c. de larg o, ancho 46 a 28 cm. y alturas de 73 a 33 cm., aparejados siguiendo la tradicional colocación de soga y tizón, lo que coincide co n las obras militares calif ales del siglo X. “ Es posible q ue estos sillares procedan de una edificación ro mana; de tal ascendencia tienen dos capiteles j ónicos empotr ados en la torre central de la muralla meridion al; acaso también algu nas piedras han podido relabrarse para facilitar el tr ansporte en caball erías. El rectá ngulo del recinto m ide 90,5 x 160m; los m uros tienen espesores de 2,10 y altura media de 8 m etros. ” Marbella por el con trario, e s con siderada alcazaba plenamente califal en casi todos los trabajos en que se alude a la misma. Los muros del castillo está n rea liz ados con las técnica utilizadas por los omeyas e n su arq u itectura m ilitar, es decir con empleo de sil lería de acarreo y grande s mampuestos de labra irregular trabajados ex p rofeso, con partes provenientes de construcciones romanas e incluso visigótic as y grandes bloques estrechamente unidos , lo que contribuye a reaf irmar junto co n la p lanta cuadrada del mismo, su origen cali fa l (929- 1031 ) . En palabras d e Medina y Pé res 109 , e l Cast illo de Marbella tenía muros tan f uertes “ que los mozos se holga ban corriendo por los to r os y vacas enlazados.” 107 Pavón, cit ., págs. 255 -256. 108 Tem boury Á lvarez, cit . p ág .124. 109 DE MEDINA Y PÉRES, P. Primer a y segunda parte de las grande zas y cos as nota bles de España . A lcalá de H enares, Diego Pére z de M esa y J uan de T orres, 1595 . Citado por Tem boury Álvar ez en T orres… . cit. p ág . 124 69 Muro del Casti llo. Sillería de acarr eo. Fuente: elabora ción propia. Capitele s romanos Capiteles jónicos proc edentes de c onstrucciones r omanas. Fu ente: elaborac ión propia. Las torres, f undadas sobre sillería, e stán recrecidas con mamp uesto de piedras aparejadas con mortero de cal, que evidencian una intervención posterior. Base de la torre. Mampostería de piedra 70 En e l f rontis curvo adosado a la torre de l cubo se observa claramente lo s dos tipos de aparejo utilizado, qu e se corresponden c on d os épocas distintas. 1. 4.3 . 2. La Madina. Integra do s dentro de l ámb ito te rritorial, a cotado po r mura llas torreadas se en contr aba “ la madina ” o ciudad propiamente dicha, que con el paso de los tiem pos se due expandiendo con la adición de barrios e xtramuros o arrabales . 110 Posib lemen te, ha cia el siglo XII, a la fo rtale za de Ma rbe lla pud o añadírs ele una mu ral la por lo s a lmorá vide s, a mo do d e alba cá r, d ando lu ga r a la Mad ina de Ma rb al- la , lo que e n opin ión d e García Baena 111 coinc idir ía con las p rime ras f ue ntes escr itas d e é po ca m usulman a e xiste ntes sob re Madin a Ma rba l- la . E n el s iglo XII, tanto al -Idr isi, como a l Zh uri e ibn al Abbar , de scr iben Marb al- la como una c iudad pe queña. 110 DE ME DINA Y PÉRES , P . Pri mera y segund a parte de las grand ezas y cosas notables de España . Alcalá de H enare s, Diego Pére z d e Mesa y Juan de T orres, 1595. “ E n el siglo XII todas las ci udades isl ám icas que y a estab an constitui das, disponían de la m adina, y desgajada de esta aunque s in llegar a desent enderse de l todo d e las m urallas urba nas, la al cazaba y una s erie d e b arrios exter iores que res pondían al nom bre de “rab ad” o arrabal, que a su vez se encontraban d ivididos en hara, barrios. Y en el int erior de la m adina, contigua a e lla, la almuda y na”. Ci tado por T em boury Álvarez, en Torres … . cit. p ág .124 111 García Baena , cit ., p ág .127 . 71 Po ste r io rmente , con lo s almoh ades , las torres-con trafuertes d arían p aso a las to rres-baluarte co n habitaciones abovedadas , y co nstruirían la torre albarrana . Según Fe rnando Alca lá 112 el án gulo no rde ste lo ocup aba el Cas til lo con su Ciudade la y u na m uralla a van zada o Ba rbacana. E l basti ón norte del Casti llo co ntaba con tre s tor res; de l Cub o, d el Cho rrón y de la Puente , Levadi za. Se gún More no Fernán de z 113 “de nomina da así en el si glo XVI II por la em bocadu ra cread a para com un icar el Barr io A lto con la forta le za, au nque tamb ién, en el XVI, er a nomb rada como la torr e d e la Cam pana de la Vela, po r su f unción h ab itua l de guard ia y vigi lanc ia”. El a cceso a l rec into mu rado e stab a ase gurado po r tre s pu ertas fo rtificada s: de Ronda , de M ála ga y del Mar , y s egún Gozálves Cra vioto 114 , de su flanco oriental partía un muro con una torre albarrana 115 que llegaba al rio. “ La población se co r respondería a unos 2.94 0 habitantes, a los que habría que añadir los so ldados y habitantes del ca stillo, la alcazaba y el “a duar ” (albarral) con lo que se p o dría redondear en unas 3.000 personas, lo que vendría a co nfirmar la idea de que Marbella era un a ciud ad pequeña como afirman varios autores.” Recr eac ió n d e la m edina s obre e l p arc elar io act ual. Fu ent e: prop ia . 112 Alcalá Marín , Marbella, es a descon ocida …, cit . p ág .46. 113 Moreno Fern ández,. c it. p.104. 114 Gozalves Cra vioto, Marb ella … cit ., p ágs .2 7- 28. 115 T ORRES BALBÁS L. “ T orr es Albarranas ” , en Al Ándalus VII . Madr id, I nstituto de España, 19 83 , pá gs .216-220. D efin e l as albarranas c om o “ torres que sobres alían del m uro, unidas a l principal por otra m uralla y q ue tenían por objeto im pedir la aproxim ación de l e nemigo a la parte más débil y de m ás fá cil acc eso del recinto m urado.” 72 Fue nte : el abor ac ión pr op ia. Mezquita may or Ciudadadela Alcazaba 73 Castillo y rio de las T enerías. Fuente : Cilniana Frontis cur vo en la torre del cubo. Fuenet: F.J. Cal veño. Fuente: F.J. C alveño. Fuente: F.J. C alveño. 1. 4. 3. 3. El p arcelario. Nada queda del parcelario original en Marbella. 74 To do induce a pen sar que existía una mezquita mayor, “ m asyd al_Yami ” , situada en la m edina. Posiblemente sobre e lla se construy ó lo que hoy es la Parroquia de la En carnación, siguiendo el criterio e stablecido por los Reyes Católicos d e implantar iglesias so bre los solares de las me zq uitas 116 , como veremos más adelante. Existía otra menor, un “murabi” ( morabito ) que p od ía f uncionar como oratorio público o bien priv ado, perteneciente a u n clan o una e tnia determinada y qu e Mo reno Fernánde z sitú a en la a ctual Iglesia de Santiago, a la que considera una de las mezquitas consag radas tras la conquist a . 117 Próximos a las me zq uitas y/o a los o ratorios que e ran puntos inevitables d e referencia urba na, debió d e estar inst alado el zoco , de l que tampoco se tiene constancia de su existencia. Según Moreno Fernández, 118 “ La trama urbana estab a f ormada por el eje alcaz aba- mezquita-tienda s. La primera fase fue el n úcleo inicial de la población; junto a ella, bajo los cimientos de la iglesia parro quial de Nuestra Seño ra de la Encarnación, la mezquita ; y, por último, en dirección a la puerta del Mar, la calle d e las tiendas, con el m esón y los baños. La ubicación de los baños puede ser objeto de contr oversia en tanto no haya al guna prospección arqueológica que lo cl arifique” y establece tres po sibles barr ios, establecidos en torno a las mezq uitas. Se sabe que la m edina estaba rodeada por h uertas, y se conoce de la existencia al menos de un aduar ubicado a l norte de la m isma, que absorvía la e xpansión demográfica que se ha bía iniciado en esta , según se desprende de la in f ormación existente en e l a rchivo municipal. 119 Los adarves además de relacionarse con los patios de las casa s daban paso a los llamados corrales, e spacios a cielo raso de una comunidad de vecinos, de planta rectangular , con viviendas de do s plantas, que disponían de un pozo o pila y una higuera en el centro del patio. En cuanto a la judería, hay que deci r que n o existen d atos de la existencia de u n barrio destinado expresamente a los judíos. De las tenerías. alhóndiga, a lcaicer ía y jab onería , que como ya adelan tamos solí an e staban 116 URBANEJ A ORT ÍZ C. Marbella y s u t ierra en el tr ánsito de la é poca musu lmana a la cristiana. Málaga, Servicio de Publicac iones e Inte rcambio Cient ífico de la Univers idad de Málaga, 2008, pá g. 237. 117 Moreno Fern ández, c it. , p ág .194. 118 Ibídem. pág . 82 119 A. M .Mb., C aja 387-H, p ieza 1. 75 distribuidos por la madina y los arrabales. , no quedan vestigios; en o pinió n de Urbaneja Ortiz , tras la toma de Marbella , la Corona “…se reservó los beneficios de tenerías, alhóndiga, alcaicería jabonería y baño s para sufragar las obras públicas”. 120 De u n documento fechado en 1495, en el que se ordena librar parte d el presupuesto de los bienes de propios para termina r las ataraz anas, se deduce la existencia de unas ataraz anas, anteriores a la conquista de la ciudad . 121 120 Urbaneja Ortí z, cit. pág. 154. 121 A.G.S.,R.G.S., leg.11/1495,nº17 79 ALCAZ AB A MEDINA RIO DE LAS TENERÍA S y según recreación realizada por Alcalá Marín con los siguiente s e lementos defensivos: En 148 7 el alcayde y capitán de la ciudad de Marbella era el conde de Ribadeo. 128 Tras la con quista tuvieron lugar las cap itulaciones, y m ediante su firma, los musulmanes se comprometían a abandonar la ciudad de Marbella . 128 Merced de unas casa e mes ón e tiendas en la c iudad de Marbella . Archi vo General de Simancas. Reg istro General d e S imanc as. IV - 11487, nº 9 .” “ Segú n s e d esprende de una m erced a f avor de F ernan do d e Vallejo em itida por l os re yes Cat ólicos , Moreno Fernán dez, cit ., pág.119. 80 Según Ló pez de Coca 129 f ueron generosas , y se les daba la posibilidad d e emigrar al Reino de Granada , al norte de África o permanecer en su T ierra, pero en cualquier caso nunca en la ciudad. 130 En opinión de Moren o Fernández , “ por lo estipu lado e n las capitulaciones los vencedores se encontr aron con viv ien das abandonada s, mezquitas desmanteladas, la alcazaba en precario y unas murallas ruinosas.” 131 129 LÓP EZ D E COC A CAST AÑER, J.E. La c aída d el r eino de Gr anada (1582 - 1598) . Barc elona , T.I. 2ª ed., 198 0, pág. 439. “ Podrían segu ir pr ac tic and o c on l ibert ad y e n p úbl ico s u re li gión , le yes y c os tum bres ; perm itié nd osel es tam bi én c ons er var s us arm as y pr opie da des; adem ás no estar án ob lig ados a s at isf acer m as tr i butos d e l os q ue pa ga ba a sus r e yes ”. 130 Urbaneja Orti z , cit ., p ág . 139. 131 Moreno Fern ández, c it., pág. 174. 81 2.2. L A C A STELL A NI Z A CIÓN . 2.2.1 . LA REPOBLACIÓN. Nicolás Cabrillana afirma que Marbella f ue despoblada en época de los Reyes Católicos 132 “ En la Tierra de Marbel la se produjeron t ambién profundos cambios en el paisaje rural, principalmen te en la zona costera, y que por orden de los Rey es Católicos, fue vaciada de sus habitantes musulmanes, obligados a trasladarse a las aldeas del interior o emi g rar al n orte de Á fr ica . Los llanos litorales, q ue se extiende n entre Arro yo Vaq ueros y Punta de Ladrones, fueron dados en repa rt imiento a los castell anos y andaluce s q ue, hambrientos de t ierras, habí an colaborado con el ejercito real (... .) . ” y Tembo ury ase vera “ Don Ferna ndo dio navíos para que pasasen a África, en libertad de sus personas e faziendas . ” 133 En los momento s subsiguientes de la reconquista los Reyes Católicos , estos dicta ro n unas instruccione s en las que se o r dena ba que se realizase un padrón “ nos embiare la copias y relación de las dichas ti erras, e redamientos y vecinos “ . 134 Los m oriscos se asentaron al no rte del recinto amurallado en a rrabales que aprovechaban los accidentes f ísicos p ara me jorar las con diciones defensivas 135 que más tarde darían lugar al Adu ar Primero y el Aduar Segundo. Terminada la c ampaña de 1485, Fernando el Cat ólico regresó a Córdoba y u na vez se e stableció en e lla acordó la repoblación de la ciudad de Marbella. 136 Siguiendo a Acién A lmansa 137 , “ resulta de vital importancia conocer la procedencia de los pobladores de M arbella t anto para alcanz ar mejor conoci m iento de la nueva sociedad que van a constituir y en la que se dej aran notar las inf luencias de l a etapa anterior, como para poder discerni r mejor las ca usas de la emigra ción.” 132 CABRILLAN A C IEZAR, N. E l pro blema de la tierra de Málaga: pue blos des aparecidos . Málaga, Un icaja-Obra S ocio Cultura l, 1993 , págs. 81 - 82. 133 Tem boury Ä lvarez, cit., pág.124. 134 A.G.S., E.H., le g. 274,s.f. 135 Encajonados entre los arr oyos B arbacana y Huelo y en un d esnivel pronunciado e n arrabales que carec ían de los elem entos propios, com o baz ares , baños, alhónd iga. Las cas as eran inicialm ente de caña y barro y solían tener un tro zo de huert a anexo a la m isma . 136 Urbaneja Orti z, cit. , p ág .22 3. 137 ACI ÉN ALM ANSA. Rond a y su s erranía en ti empos de los Reyes Cató licos . Mál aga, Universidad de Málaga , 1979, Vol.1., p ág .17 0. 82 REGIO NES Vecinos % Personas Andalucí a 281 79,16 1.146 Extremadura 36 10,14 455 Cast.la Nuev a 5 1,41 27 Cast. la Vieja 2 0,56 10 Valenci a 2 0,56 6 Rioja,, La 1 0,28 2 Vascongadas 1 0,28 1 Aragón 1 0,28 1 Portugal 4 1,13 12 Francia 1 0,28 4 Desconoci das 25 5,92 88 TOTALES 35 5 100 1.452 Fuente: Ruiz M artín. F. Des población y repoblac ión del P artido de Marbe lla (1568-1574).Já bega n º 43. Málaga: 1983. p.3 0. A p esar de la rep oblación el número d e vecinos estab lecidos en Marbella tras los rep artimientos equivalía a l a mi tad de los res identes en é poca mus ul mana. 2.2.2 . TRANSF OR MACIÓN DEL PARCELARIO. 2.2.2.1. El Barrio Nuevo. El alcázar paso a convertir se en la resid encia del alcaide y la ciudadela fue parcelada pasando a convertirse en un nu evo barrio de la ciudad 138 , el “Barrio Nue vo”, do nde se estableció la escala social más alta de la ciudad: regidores, comendadores, vicario, e scribano , dando origen en su interior a la iglesia de San Bernabé. 138 A.H.N., Nobl eza, Luque, leg.297.1176,f ol.194 83 Fuente:A.G.S. plano de 17 20. Según Moreno Fernández, el d escubrimiento de u na merced fechada en 1519 viene a esclarecer las ca usas y gran p arte del proceso de creación del Barrio Nuevo de la Fortaleza en su mitad sur 139 . “ La creación de barrios en el interio r de los castillos fue habitual; en e l castillo de Marbel la responde a una iniciativa oficial, el permiso para su urbaniz ación se realizo mediante una cedula Real y f ue diseñado contando con una reglamentación urbaní stica especí f ica, con el objetiv o d e la creación de una zona re sidenci al oligárquica. ” 140 La ca usa de e sta ocupación por pa rte d e la clase a lta, se deb ió a que la ciudad se e ncontraba inmersa en las primeras décadas del XVI en una situación d e riesgo ante el recrudecimiento de los a taques de los piratas, lo que unido a la esc asez de h abitantes y de u n ejército capaz de h acer f rente a u n posible conflicto bélico hacía que la fortaleza fuera e l único lugar realmente 139 Moreno Fernánde z, cit., p ágs. 12 1 y 12 8. 140 A.H.N., Nobl eza, Luque , leg.41 4,s/f. T ambién una c opia en A.A., l eg.208/4. AL C AZ AR Torre del C ubo Torre del Homenaje Torre de la pólvora Torre Bl anca Torre del Reloj Torre de la Levadiza Puerta princip al Residencia-a lcaide BARRIO NU EVO NUE V O NUE V O Casa del gober nador Casas particulares 84 seguro. E l barrio e staba f inalizado en el i nterv alo entre la Cedula Real d e 1519 y 1545. 141 Casas dentro d e la m uralla. En 1561 el censo era de tan so lo 35 fa milias, a l producirse el desplazamiento de los notables a otras z onas. 2.2.2.2. El nuev o parcela rio. Tras la con qu ista de la s ciud ades anda lu síes se pro ced ió al rep arto de los b ien es urba no s e ntre los nue v os po bla dores. La ma yor pa rte d e d icha s propi edades e ran, l ógicam ente casa s, que resulta ban ajena s a las neces idades y co stu mbres d e la soc iedad cri stian a y al m odel o dom estico propi o de los repob lad ores. Como hemos adve rtido, el tamaño de l as casa s era reduci do, resu ltado de un p roc eso se cu la r d e sa tu ración y par tición , po r lo qu e era normal que se entre ga ra a un mismo repob l a do r varias de esta s vivien das, de mane ra que m edian te ref orma o nue va con stru cción se pod ían co nvert ir en una ca sa d e dime nsio nes acepta ble s pa ra e l repob lado r. 142 Las vi viendas de los n ue vos po blad ores, que igno raban el e xace rb ado pudor d e la casa mu sulma na p res cind iero n de los ada rves s iem pre que le s fu e posible y b usca ro n la co mun ica ción dir ecta con la vía púb lica , que se con virtió tam bién en l a fue nte principa l de l uz y ven tilac ión , en su stitu c ión de los pa tios cent rale s , lo qu e hab itua lmente r esultaba mu y d if ícil da da la gran extens ión d e las m an zanas h ered adas del u rbani smo i s lámico . 141 Moreno Fernánde z, cit., p ágs. 124 -125. 142 Almagro y Orihu ela, cit. , p ág .111. 85 Dichos c riter ios , en relación co n la arqui tectu ra m usu lmana , modif icaro n su sta ncia lm ente el p arce la rio . E l af án de lo s nu evo s poblad o res por comu nica r di recta me nte sus inm ueb les con las vías p rin cipa les d io luga r a un parce lario an gosto y p rof undo que se a ce ntuó co n e l p aso de l ti empo p or la subdi visión de las p ro pieda des. Esta tran sform ación d el p arce lar io impul s ó pro gres ivamen te un o de los cam bios u rban ístico s más sus tanc iale s que se gene ran a part ir de la con quista caste llana , 143 lo que en op inión A lmagro y Orihuela 144 dio lugar a un proce so traumát ico d e transfo rmac ión del paisaje urban o que afectó de mane ra espe cia l al p ar cela rio y a la red viari a. “ Las ca lles de las villas caste llanas eran gen eralmente más ancha s y regular es pues l os pod eres mun icipales r egula n las re laciones entr e las construcc iones pr ivad as y los espa cios pú blicos. Las c asas abr en fachada a la v ía públic a, de donde r eciben lu z y venti lación; e n las arter ia s y p lazas d e d istint as categ or ías s e c oncentr an los diferentes poderes, militares, civil es y ecl esiásti cos y todo s e llos a bren la s f achadas d e s us edif icios a e stas c omo un in strume nto de ost enta ción y prest igio. ” En 1487 se inició la transformación del n úcleo urbano con la apertura de calles y plazas y se dicta ro n las In strucciones “para la f roma que ha bían de tener pata las vecindades y repartimiento” un do cumento de principios básicos de cómo se debía de transformar la ciudad. 145 En cuanto a la plaza, en las instrucciones se estab leció que “(…) an de señalar la pl aca en la parte m ás conven ible y señalarle el sitio que conv iene” 146 y para ello las autoridades decidieron el derribo d e cuantas casas obstacul izaran tanto el tr azad o de m isma como las q ue impidieran ubicar en sus aledaños la ermita de Santia go 147 , el ayun tamiento 148 ,un mesón 149 , la alhóndiga 150 , la pescaderí a 151 , la audie nc ia , la cárcel 152 y el despacho del escribano del concej al. ” Y asimism o en cuanto al cabildo se solicitaba que se designase una casa principal que hubiera siso mezquita para cabildo o ayuntamiento “(…) a de 143 Ibidem ., p ág .112. 144 Ibidem ., p ág .1 08. 145 “ Executoria … fol.97.v. Archivo Municipal d e Istan .” M oreno Fernán dez,F.J., cit., p ág. 17 5. 146 A.G.S., E.H., c it. 147 A.H.N., Nobl eza, Luque, leg.298.1174,f ol.13 148 A. R. Ch. G, le g.1778.1. A ño de 1557. 149 A. M. Mb, Caja 386-H , pieza 1, f .6. Año de 1553. 150 Ibidem. 151 Ibidem., f . 169. 152 A.H.N., Nobl eza, Luque, leg.298.1174, fol .97. A.R.Ch. G.leg.1778 .1 86 señalar un casa principal que aya sido mesquita para casa de cab ildo e ayuntamiento.” 153 Parece que h asta tanto se hubo construido un edificio que lo albergara se utilizó la mezquita mayor, co nvertida en Iglesia de S anta María la Mayor, pues así con sta en las a ctas de la c elebración de cab ildo , “ Viernes 25 d e agosto de 1487, día de cabildo en la yglesia de S anta María la Mayor, yglesia de la dicha ciudad. “ 154 La cárcel ad osada al Cab ildo tal como se desprende d e un documento que hab la del Cabildo y de la Cárcel com o de l m ismo inmueble, 155 en cumplimiento de lo estab lecido en una l ey de 1480 , que e stipulaba su construcción conjunta , y la alhón diga e staría situa da f rente al Cabild o . Esta perdió importancia a med iados del siglo XVIII y ya en el siglo XIX te rminó por desaparece r . 156 De las instrucciones dadas a los corregidores en relación con las actuaciones de reforma em prendidas , en una Instrucción de 15 00, se desprende la intención de ordenar la ciudad “… no hagan ni labren, ni edifiquen en las calles publicas de las ciudades, vill as ni en alg unas dellas pasadizos ni saledizos, corredore s ni balcones, ni otr os edi f icios al g unos que salgan a las calles f uera de la pared en q ue se hiciere tal edificio… por manera que dicha s calles publicas queden exen tas…y puedan ent rar y entren po r ellas s ol y claridad . ” 157 si bien en opinión de Moreno Fern ández , no fue hasta 1530 cuando se estableció legalmente. 158 El p roceso de tran sformación del n úcleo urbano no concluiría hasta 1553. 159 P osteriormente se produ jo el desplaz am iento de los n otables a otras zonas y el censo d e 1561 arrojaba la cif ra de 35 fam ilias. De 15 87 a 15 97 de 822 vecinos la población descendió a 635 v ecinos. 160 En el segund o cuarto d el siglo XVI la población se dup licó, y l a urbanización, de sigual y orgáni ca , dio lugar a un área co ncentrada de viviendas 153 A.G.S., E.H. leg.274, s.f. 154 A.H.N. Nobleza , Luque, le g.208, leg.cit. 155 A.G.S., Consej o Real,leg.5 7, fol.11 156 Moreno Fern ández, cit ., págs ..183 y 194. 157 Novisima Reco pliacion de las Leyes de Esp aña . Madri d: 1805.Libro VI I, Titulo III, Ley III. 158 Moreno Fern ández, cit ., pág. 17 9. 159 A. M. Mb, Caja 375-H , pieza 12. 160 MARTÍN RUIZ,F. “ Movimientos dem ográficos y econ óm icos en el Reino d e Gr anada dur ante la s egunda m itad del siglo XVI” en Anuarios de Historia Económica y Social , Vo l. I . Ma drid , e l autor, 196 8, pág . 1 39. 87 en las cercanías de las murallas y adosadas a estas , con u n crecimiento escalonado hacia el norte en el entorno d e los aduares, dando lugar a la formación de las calles Aduar y Lobata. Ca s as adosadas a la m uralla. En la ciudad int ramur os nace el barrio de Pe draza en los terrenos libres de edificación intramuros. Según Alcalá Marín 161 “ En el recinto murado se distinguían cuatro zonas: la de poniente o barrio de Pedraza; la central o C iudad; la meridional o Barrio de la Puerta del M ar; y el de levante o El Castillo. En t otal comprendí a cuarenta y cuatro calles estr echí simas, cuatro plazue las y una anchurosa plaza y las mismas ví as, poco más o menos , que hoy exi st en .” 161 Alcalá Marín, Marbella es a … cit., pág. 42. 94 El arrabal se verá potenciado m ás t a rde con el conv e nto d e San Francisco 185 , situad o en la zona norte del aduar, e n el lugar conocido como huerta de Leganitos, que según Maiz V iñals, fue fundado en 1527 186 . Posiblemente se refiriera a la ermita fun da da por unos f railes franci scanos pertenecientes a los Hermanos menores de la regular observancia 187 , hermanos m enores o b servante s, 188 que posteriormente sería la sede de la hermandad de la Vera Cruz, de la que la actu al iglesia recibió su nombre de iglesia d el S anto Cristo de la Vera Cruz, en el barrio Alto , cerca del convento, que es de construcción posterior. Iglesia del Sa nto Cristo de l a Vera Cru z. Parece qu e la co nst rucción del c onvento de San Francisco fue autorizada por una Real Cedu la de Felipe II fe chada en 1 593; según una crónica franciscana anónima del siglo XVII , la primera piedra se puso en 1594. 189 185 A.M.Mb., Caja3 89-H, pi eza 2. 186 MAIZ VIÑAL S, A. Guia Tur ística de la c iudad de Marb ella . Marbe lla (Málaga ), A yuntamiento de Marbella, 19 66, pá g.53. 187 Movim iento de r eform a tendente a una m ayor aus t eridad y r igor de l a vida conv entual , surgida en el se no de la or den religiosa f ranciscana, q ue se orig inó en el periodo 1334 - 1534. 188 En 15 17 el papa León X dividió la orden en dos: herm anos m enores observantes, que designaba a los frailes que Viv ian en erm itas, y herm anos m enores conventuales que designaban a l os que vivía n en conventos . 189 A estos datos ha y que añadir otro: el tes tam ento de Juan Dom ínguez, qu e en el año 1593 deja ordena do que s e le digan m isas en es ta ig lesia, de l o que s e ded uce que las obr as deberían de est ar ya com enzadas o a punto de com en zar. 95 Pl anta del conv ento de San Francisc o. Fuen te: C artoteca B iblioteca del Arc hivo General Militar d e Madrid. Ruinas del Co nvento de S an Francisc o. Fuente: www. diariosur.es Se gún Recio Vegazones 190 de un doc umento existente 191 fechado en 1596 para el arrendamiento “ de una haza de tierras para se mbrar porcima del Arrabal y por baxo dl conbento del seño San Francisco” 192 se d esprende que, el convento, a pesar de no estar acabado , estaba ya en uso. Y en 1597 o 98 las obras se encontra rían ya bastante avanzadas, pe nd iente tan solo de la cubrición con tejas. 193 En torno a la ermita d e San Sebastián comenzaron a construirse las primeras casas siguiendo la ordenación de la ca lle A ncha, que tend ría como resultado el espacio abierto que forma la plaz olet a de Cristo Re y. 194 190 RECIO VEGAZON ES, P. M.”Los fr anciscanos en Marbella” e n Marbella en e l rec uerdo. V centenario de San Berna bé (1485 -1985) , Herma ndad de los Romeros de San Bernabé. Córdoba, Mont e de Piedad y Caja de Ah orro de Córdo ba, 1985, pá gs. 85 - 88 . 191 A.H.N., Nobleza Luqu, leg. 298/1176, f ol.51).p282 -2 84. 192 A.H.N., Nobleza Luqu, leg. 298/1176, f ol.51).p282 -2 84. 193 Recio Vega zones, cit ,, pág s. 85 - 88 . 194 Moreno Fern ández, c it, .p ág .265. 96 2.2.2.5. Las atarazanas. De u n documento fechado en 1495, en el que se ordena librar parte de l presupuesto de los bienes de propios para te rminar las ata razanas ante riores a la conquista de la ciudad, 195 que los Reyes Católicos optaron por dotar d e las infraestructuras necesarias pa ra e l control de la co sta a causa de la con stante presencia de corsarios a la vez de tratar d e fomen tar la eco nomía de los habitantes de Marbella mediante contactos comerciales con los mo ros d e la Berbería como sobresale en la P rovisión Real de 1491. 196 Además de las ataraz a nas, en las que, según diversos documentos se rea lizaban pequeños barcos y ataúdes, se en contraba la Torre del Mar, una atalaya portuaria para la defensa del puerto y el control marítimo de la co sta , cuya administración corrí a a cargo de la tenencia del castillo. Inmediatos a la torre d os alma cenes llamados de la sal, donde se almacenaba la sal que provenía del Puerto de Santa M aría. 2. 2.3 . DELIMITACIÓN DEL TERRITORIO. El reino de G ranad a en el s iglo XVI com prend ía las actu ales provinc ias de G ranad a y A lmería , ca si tod a Má laga y alguno s pueblos de Cádiz. Según Jiménez Pu ertas M. 197 en la épo ca nazarí, e n el m omento inmediatamente posterior a la conquista, fu eron denominadas ciudades las siguientes: Antequera, Málaga, Marbella , Ronda y Vélez-Málaga. Para e l e stablecimiento de la o rganiz ación del territorio, en opinión de López Cast añer, 198 la Corona si guió el criterio más cómodo, “ conserv ar los existentes en época nazarí ind epend ientement e d e las necesidades d e cada uno de los lugares que iban repoblándose ” . A Marbe lla se le adjudicó la jurisdicción sobre un amp lio te rrit orio integrado po r diversos municipios además del prop io de Marbella: Daid ín, Istán, O jén, Monda y To lox y Be nahav ís, a e xcepción del casco de e sta última 195 A.G.S.,R.G.S., leg.11/1495,nº17 196 A.G.S.,R.G.S. leg.C VIII/1491, nº14. 197 JIMÉNEZ PU ERTAS, M . El poblam iento del territorio de Loja en la Edad Media. Granada, Editorial Univers itaria de Gr anada, 2002, pá gs.177- 178. 198 LÓPEZ D E COCA C ASTAÑER, J.E. L a tierra de Málaga a fines del si glo XV . Granada, Universidad de Granada, 1977 , p ág .12 4. 97 localidad que que dó como lugar de se ñorí o . 199 Unos eran de rea lengo (Istán y Ojén) y otros d e señorío (las villas d e Monda Tolox, B enahaví s y e l lugar de Daidín). 200 En 1488 los Reyes Católicos ex tendieron una merced p or la que se le adjudica a la jurisdicción de Marbella la villa de Estepona y su té rmino 201 para su repoblamiento p ues “ no avia ningu na población , ni to rre ni h edificio en el dicho lugar, sino que estaba llano “ . Se gún Alcalá Marín, 202 “La ciudad con todas sus casas y el territorio aludido se lo adjudicaron lo s Rey es para sí y sus sucesores por lo q ue Marbella paso a ser ciudad realenga. Pero sin perj ui cio de los derechos q ue se atribuyeron los Reyes y q ue se concretaban en determinada percepción anual, la generalidad de todos los inmuebles fueron repartidos entre quienes habí an contribuido a la conquista . ” Beníte z Sá nche z -Blan co, 203 a firma que lo s te rrito rios mala gueño s y gaditan os inc luido s e n e l re ino n aza rita pertenec ían al o bispa do de Mála g a, que estab a di vidido en cua tro pa rt idos: Málaga , Ronda , Véle z -Má la ga y Marbel la. Partidos de l Obispa do de Málaga en e l siglo XVI. Fuente: Martín Rui z. A.G.S. Cám ara de Castilla. Legajo 2. 201, fol.1 .Fuente : García Baena. 199 AGS. Resp uestas al interr ogatorio genera l. 1.752 . pág.3. cit. Alcalá Marín . Marbella esa … cit. pág.23. 200 MART ÍN RUÍZ, F. Econo mía y s ociedad en el si glo XVI. Moriscos y c rist ianos en el part ido de Marbella. Má laga, el autor,1984, p ág .71. “ Los pri m eros estaban som etidos a la jurisdicción de Marbella y los segundos a la de su c orrespondi ente señor.” 201 A.G.S., C.M.C., 1ªèp., leg. 35. 202 Alcalá Marín, Marbella esa … ,cit., pág.24. 203 B EN ITEZ SÁ NCH EZ - BLA NCO , R. “ El d iezm o de m oris cos en e l ob isp ado de M ál aga” . Estu dis nº 4, Vale nci a, año 1975 , pág .16 4. 98 Marbella e staba habitada sola mente por cristianos toda vez que como ya se dijo, los moriscos del reino de Granada no estaban auto riz ados a vivir en las pob laciones costeras. 204 El to tal de mo riscos en el partido, represen tados en círculos negros, 205 era de 9 06, antes de la expulsión . La población m ixta está representada en círculos n egros y blancos y la población cristiana en círculos blancos. Lím ites del Obispa do de Málaga en el s iglo X VI. F uente: Martín Ruiz. A.G. S. Cám ara de Castilla. Legajo 2. 201. fol.2 . Fuente: G arcía Ba ena. 2.2.4. LA AGRICULTURA. En opinión de Ma rtin Rod rígue z “la caña d e azúca r era co noc ida por los á rabe s de la co sta med iterráne a a ndalu z a desde e l si glo XII” 206 . Según Puente Feliz p uede datarse e n época islámica 207 , en el primer cuarto del siglo XVI , 208 y s e cultivaban en las tierras p aralelas al litoral. Este cultivo será de fundamental importancia cuando se retome en el siglo XVII, po r la rep ercusión que posteriormente tendrá en la etapa agrícola de Marbella del siglo XIX. 204 Ibidem .p ág .63. 205 Martín Ru iz , c it., pág.129. 206 MARTIN RO DRIGUEZ, M. A zúcar y descolonizac ión : orig en y desen lace d e una crisis agraria en la vega de G ranada : el "ingenio de S an Juan. 18 82-1904 ”. Gran ada, Instituto de Desarrollo Regi onal, Univer sidad de Gra nada ,1982, pá g .74 . 207 Ibidem ., págs.60- 61. 208 A.R.Ch.G,1 13.4 99 Otro cultivo de stacado fu e el de la vid, qu e se ubicaba en las tierras montañosas, en aterrazamientos realiz a dos al efecto. Según Urbaneja Ortíz 209 los puntos d e mayor co ncentración de viñedos f ueron las d iez m erías 210 , de tal forma que todos los m ontes próximos a Marbella eran una inm ensa e xtensió n de viñas, salpicadas de de f rutales y pequeñas casas d e campo. “ En los apeos de las tres alquerías de Marbella realizados en tre 1571 y 1572 se h ace constar la producción total de pasas hasta la rebelión de los moriscos . “ 211 De menor intensi dad fue la industria de la seda; los p ueblos sometidos a la jurisdicción de Marbella continuaban desempeñando tareas relacion adas con los textiles de acuerdo con el u so y la costumb re islámicas. La seda se elaboraba en Istán y Ojen, tarea que ocupaba a la po blación fe menina . 209 Urbaneja Orti z , cit .,p ág .4 6 7. 210 Loc.cit. “ territorios en los que la Ig lesia cobraba el diezmo (im puesto del diez por ciento ”. 211 A.R.Cg.G.,cab, 512, leg.2. 343 pieza 3. 100 2.3. EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS. Según d i versos histo ri adores 212 , con la lle gada al tr ono de Fe lipe II, lo s musulm anes se vie ron presion ado s con nue vos imp uesto s y re visio nes de sus propi edad es; en e l o rden ju rídico se in tentó a nula r su cu ltu ra me di ante dec reto y e n el reli gioso la I nquis ición e ndu reció sus cast igos , s in da rl es opc ión a def enderse. Como consecuencia, e n 1501 , tuv o lugar e n Daid ín, a u nos seis kilómetros al norte de Benahav ís , la rebelión m udéjar , p or causa, en opinión de Andrés Bernáldez, 213 de que “ los tornaban cri stianos por la fuerza ” 214 . La respuesta cristiana fu e inmediata y más de ocho cient os hombres asolaron sus campos de viñas y morales, d estruyeron sus molinos, hornos desapareciendo con e llo alde as e nteras. T ras la rendición muchos fueron expulsados al norte de África o reducidos a esclavitud. 215 En la Nav ida d de 1568 se inició en La Alpujarra “ la rebelión de los moriscos ” . Istán se unió a la rebelión con la ayuda de sesenta monfíes envi ados po r el caudillo granadino Farax Ab en Farax para a yudarles 216 . A e stos se un ieron los Municipios de la Tierra d e Marbella , Benahavís y Daid ín, ambos integrados en el Señorí o de Carlos de Villegas, Istán, y Ojén. 217 Una vez sof ocad a la insu rrecc ión , en el otoñ o de 1570, el Consejo Real d ecidió la expulsión de todos los moriscos d el Reino de Granada y Fe lipe 212 MAG RAN ER RO D RIGO A. L a exp uls ió n d e l os mor isc os, sus r a zones jurí dic as y cons ecu enc ias econó mic as p ar a la re gi ó n v a lenc ia na . Va lenc ia, I nsti tuc ió n Alfo ns o el Magn án im o. Di put aci ón Pr ovi ncia l d e Vale nci a , 1 97 5, pá gs .22- 23 , CA RO VA ROJ A, J . L os mor isc os d el rein o de Gr a nad a, 2ª ed. M adri d , I nsti tu to de Est udios Polí tic os , 1976 , p ágs .1 72- 205. D RAI N,M . et al . , Los And al uces , Ma dr id, 1 980 , p ágs. .12 1- 123 . 213 BERNA LDEZ, A. et al. His toria de los Reyes Cató licos don Fern ando y d oña Is abel . Madrid , M. Aguilar, 19 46. 214 En r eferencia a la i ntoler ancia del c arden al Cisneros, quien h aciendo caso om iso de las Capitulaciones Rea les, o bligaba a l os vencidos a convertirse a la religión c atólica. E s ta situ aci ón dio luga r a que los m orisc os ap o yaran a b and oler os y of rec ier an s us ser vic ios a los turcos y a los ber ber isc os por lo que la rebelión s e e xtendió c on rapid ez por Sierra B erm eja y las Serranías de Ronda y Vil laluenga. 215 CABRILLAN A, N. Marbe lla en el Sig lo de Or o . Granada , Ser vicio de Publicacion es de la Universidad de Granada , 1989, p ág .18. 216 MARMOL CARVAJAL, L. Historia d e la r ebelión y castigo de los moriscos del Reino d e Granada. Má laga , Del egación Pr ovincial de la Consejer ía de Cultura en Gr anada , 1996. 217 A.G.S., C.C., leg. 2157, fol.218. 101 II prom ulgó un bando d e expulsió n 218 y f ueron depo rtados a l inte rio r d e la penín sula 219 . Después de la expulsión de los moriscos del reino d e Gran ada el Consejo de Población de la ciudad de Grana da llevo a cabo una nueva repoblación de dicho reino co n colonos cristianos procedentes d e distintos lugares de la península , da n do lugar a una nueva estructura agrari a . 218 REGLÁ , J. Es tud ios s obr e los moris cos . 3ªe d ., Barc e lona , Art es G ráf icas Soler , 1 974 . 219 BR AUD EL , F . E l Med iterr á neo y e l mun do me di t er r áneo en la é poc a de F elip e I I . Vo l.1, Méx ico , Fo ndo d e Cu ltu ra Ec o nómic a , 1 953 , pá gs .6 29 -63 0. M agr aner Ro dr igo, A. cit. , p ág.3 4. Caro B aroj a, J. c it., pá gs .175 -205 . 102 CA PÍTULO III M A RBELL A EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII 108 3. 2. PERIODO 1700 - 1800 . Con la f inalidad de representar e l marco urbano g ene ral haremos uso de los d atos catastrales económicos y f iscal es y de la rep resentación de la ciudad existente en est e siglo conside rado com o d e expansión econ ómica 233 . El Marqués de Ensenada, ministro d e Hacienda d e Fernando VI , implantó en 1745 un nuevo sistema f iscal con la intención de reducir a una sola contribución e l complicado sistema de impuestos e xistentes en la Coron a de Castilla . Con tal finalidad, en el año 1749 ordenó medi ante un decreto , par a que se iniciasen las actu aciones encaminadas a averiguar la riq ueza de las provincias de Castilla. El resultado se plasmó en un conjunto d ocumental conocido como el “ Catastro de Ensenada ” , una d e las más im portantes fuentes de e studio de la época. A partir de esta documentación catastral se realiz ó “El Libro de Mayores Hacendados y el Censo General del Catastro. ” 234 Se e structura en varios bloques; entre ellos el denominado “Respuestas Generales”, contesta ci ones dadas po r los peritos o notables, nombrados a tal f in en esta localidad, al interrogato rio de cuarenta p reguntas que tenían que responder con la f inalidad de o btener una visión general d e la situación socioeconómica de la ciudad. Y el de “ Respu estas p articulares ”, declaraciones d e los cabezas de fa milia, compuestas p or diferentes L ibros o Cu ade rnos, Producto e n dinero, Enumeración de todas las medidas de tierra de cada termino. “ A la preg unta de cuanta casas habrá contestar on , en esta Ciudad habrá ochocientas veinte casas, poco más o menos: las ochocientas y seis que dicen habitables, en q ue se incluyen las chozas; y las catorce desiertas y arruinadas. Y además , como hasta v einte solares con destino par a ellas. ” 235 A m ediados de siglo, el casco urbano lo formaban 820 casa s, de ellas 806 habitables y el resto deshabitadas o en ruinas. La tra ma de l Ad uar Bajo o Viejo, quedo inalterable hasta el XVIII, y a p rincipios de este siglo estaba integrado por trece viviendas. 236 233 Moreno Fernán dez, cit. pág. 270. 234 LOPEZ GONZÁ LEZ, F . y PRI ETO BORREGO, L. Marbella 17 52, según las Res puestas Generales del Catastr o d e E nsenada. Estudio introductorio. Marbe lla (Málaga), As ociación Cilniana, 2001, p ágs.8-1 1. 235 A.G.S. Catastr o de Ensen ada… , cit., p22ª. r 22 236 A.H.N., Nobl eza, Luque, leg.,322/2 109 En 1 634 Pedro Te ixeira reflejaba la ciudad i ntramuros con sus puertas y reseña ba el convento de San Francisco y el a senta miento a e spaldas de la iglesia de San Sebastián . Marbella. Fu ente: Cat astro de Ensen ada En este dibujo se observa como la ciudad aparece delimitada por el norte por Sierra Blanca, y a sus pies se representa un templo que podría ser la emita de la Virgen Santísima de los Dolores de la que hablan las Respue sta s Generales. 237 Al sur limita con una f ranja de tierra que acaba en el ma r, a l e ste un rio bordea la muralla por el lienzo conocido co mo la b arbacana d el Castillo; se trata del arroyo d e las T enerías conocido después como de la “ Represa ” . Y al oeste limita con otro rio, que en o pinión de López González y Pri eto Borrego podría tratarse del rio Guadalpín o del arroy o Huelo. 238 En la ciudad intramuros se observan las tres puertas de acceso a la ciudad murada: a l n orte la Puerta de Ronda que da acceso a la ampliación que en el siglo XVII conducía al convento de San Francisco, al sur de la muralla la Pu erta del Mar , y al este, en una torre almenara , la te rcera puerta de acceso a la ciu dad. 237 A.G.S. Catastr o de Ensen ada. Respues tas del Ynterr ogatorio gen eral dadas po r la Justicia y Peritos de ella. p.39.r. 39 “ . Y que así m ismo ha y otra erm ita con dos erm itaños situada en las inmediaciones de la sierr a de Ju anal, distante de esta Ciudad m edia legua a la p arte del Norte, con el título de la Virgen Santís ima de los Dol ores . “ 238 Lopez Gon zález, F. y Prieto Borego , L , ci t ., p ág .34. Convento de S . Franci sco Ciudad intram uros Ciudad extram uros 110 El núcleo urbano intramuros, conformado por la alcazaba de una parte, y por un conglomerad o de con strucciones en el que sobresalen cuatr o campanarios que se correspo nderían con las iglesias d e Santa María de la Encarnación, la de l Señor Santiago, la iglesia de la Misericordia, integrante del convento d e Señor San Juan de Dios y la iglesia del conv ento de los calzados de la Santísima Trinidad, según se deduce d el Cat astro de Ensenada . 239 En la ciudad extramuros, el rio, que hemos identificado com o el de las Tenerías , atraviesa unas arcadas con u na con strucción en la que se puede leer “ T rapiche”. Se gún el Cata stro de Ensenada, existían dos f abricas de azucares con el nombre de trapiche, “ uno que muele con paradas de mulas y que está unido unida a l Molino de Aceite de la partida antecedente, la qual es propia del Mayorazgo del que e s po seedor el mismo D. T homas Dom ínguez ” y otro “ propio de la Santa y Venerab le Ynquisición de la ciudad de Granada, cu yo trapiche, por lo com ún, m uele las cañas con agua corriente, a excepción de que en los años que son estériles de agua muelen con mulas. ” 240 En opinión de López González y Prieto Bo rreg o 241 dada la cercanía del rio, se trata ría del trapiche de la Santa y Venerable Ynquisición d e la ciudad de Granada, conocido más ta rde como el del Prado, por estar situado en el partido del m ismo nombre, que ad quirió la Santa y Venerab le Ynquisición e n 1720 y lo explotaba en régimen de a rrendamiento Alvaro Mart ínez Cord ero 242 , realizándosele o bras de m ejoras técnicas en los años 1712 y 1 723 a 1725, hasta el año de 1752 en que cesa el a rrendamiento. El otro trap iche de be de corresponderse con el de Miraflores. Al oeste se puede ver como una cerca resguarda un conjunto de una s diez casa s con cubiertas a d os aguas ; este conjunto respondería a l Aduar Alto, y los cuatro campanari os las de la erm ita del Santo Christo de l a Vera Cruz , la correspondiente al convento de Nuestro Padre San Francisco, la del Sa nto Calvario a poniente y la d e San Sebastián. 243 En este siglo se prod ujo un n uev o crecimiento p oblacional hacia el norte, siguiendo la ide a de alejarse de la play a por los peligros que entrañaba la ce rcanía a la zona m arítima, a p esar del d ebilitamiento de la piratería en esta época, lo que configuró el A duar Bajo como el B arrio Alto , con el fo co en la iglesia del Santo Cristo, y como vía principal, la calle Ancha, que no tenía una 239 A.G.S. Catastr o de Ensen ada… cit, p ág .39.r.39 240 A.G.S. Ibidem . p.17.r.17. 241 López Gon zález y Prieto B orrego, cit ., p ág .34. 242 PÉREZ VID AL, J. La cu ltura de la ca ña de azúcar en el levante esp añol . Madrid, C.S.I. C. Instituto Migue l de Cervant es, 1973 , p ágs .195-19 9. 243 A.G.S. Catastr o de Ensen ada… cit., pág.39.r. 39. 111 longitud supe rior a los 80m .( la calle Ancha de Pe draza, en el ba rrio intramu ros, tenia 40m). El Barr io Alto La alcazaba continuó con la de cadencia de sus murallas ; la zona norte estaba ex e nta d e edi ficaciones, sa lvo la casa de l Alcaide y la zona sur o Ciudadela, estaba form ada por un grupo de casas que tenían su centro en la plazuela d e San Bernabé . Al castillo se a ccedía a través de u na ramp a y una puerta situad as en la calle d el Carmen , que conducía a la referida plazuela . El acceso y la puerta fueron demolidos en 1846. 244 En 1726 Domingo Recco d ibuj ó los planos del castillo y de la casa del gobernador tal como se e ncontraban en esa época , y proyectó las ref ormas a realizar en la misma. 244 Alcalá Marín, Marbella es a…, c it., p ág .50. 112 Plano de planta de la refor m a a realizar en la casa d el Alcaide. Fue nte : A.G. S . Y con la f inalidad de mantener la actividad militar de la alcazaba se realizaron varios pro yectos p ara la edificación e n ella de cuarteles. La primera de estas p ropuestas está fechada en 1729 ; e l segundo proyecto está datado en 1732, d iseñado con planta rectangular, centraliz ado en tono a u n patio. Y el te rcer y ú ltimo proyecto se realiz o e n 1 729 , n o habiéndose llevado a término ninguno de ellos, se g ú n Moreno Fernández, por falta de presupuesto y de la perdida de la función militar del castillo. 245 Como a lternativ a a estos p royectos y ante e l abandono de la to rre d el Mar se hizo necesario co nstruir una bate ría para la defensa de Marbella, en la reorganización que emp rendió Felipe V tras la Guerra de Secesión y con la pérdida de Gibralta r en 1704, lo que puso en evidencia las graves carencias técnicas y materiales en la defensa de la ciudad. El enc ar gado realiz ar el proyecto f ue el ingeniero francés Juan Bernardo Frosne, e n 1736, y se u bicó junto a la desembocadura del arroyo de la Represa, en los terrenos que antaño ocupara la ermita de Sa n Roq ue, con la denominación de “Fuerte de San Luis”. Su si n gularidad estribaba en el remate semicircular de s u f rente y la f ortificación ex terior de acc eso principal compuesto de do medios baluartes trabados con una cortina. 245 Moreno Fern ández, cit . , p ág .118. 113 Fuerte de San Lu is. Fuente : A.G.S., MPD,XX XIX - 69 y A.G.S., M.P.D., X XX IX- 70. Los trabajos del fu erte fina liz aron en 1739. Au n que no ap a rece reflejado en el dibujo del Catastro del Marqués de E nsenada, s í que lo menciona situado a l sur d e la ciud ad, “ entre e lla y la lengua del agua del mar tiene su fuerte con siete cañone s de artillerí a .” 246 Fuerte de San Lu is. La disminución del peligro berberisco ha cia la segunda m itad d el sig lo XVIII u nido a la seguridad de la cercanía del castillo de San Luis, unido al incremento de la actividad m ercantil propicio que e l Cab ild o liberara terrenos para la construcción de loca les: e ntre 1758 y 18 07 cedió 14 solares para este destino. 247 En los años finales de siglo XVIII se inició un tímido intent o de darle un uso industrial a la zona con diversas instalaciones como una destilería d e aguardiente. 248 246 A.G.S. Catastr o de Ensen ada … ., cit, , p.1º. C óm o se llama la oblac ión.r.1ª 247 A.M.Mb., Ce nsos de Propi os, caja 368 -H /7. 248 A.M.Mb., Ce nsos de Propi os, caja1283 -H/9, f ol.341, 1 792. Fuerte de San Lu is 114 En 1 735 el alcaide de l castillo, D. Fran cisco de Vargas y Rib era Sotomayor y Guzmán, marqués de Castellón dio varias hazas de tierra propiedad de la f ortalez a por d ebajo de la ciudad m urada , para la expansión de la ciudad hacia levante, dando lugar lo que se denominó Ba rri o Nuevo que quedaba unido a la ciudadela a través de un pu ente llamado el P uente de Málaga. Puente de Mál aga sobre el rio de las Tenerí as. Puente de Mál aga años 1950 - 60 P uente de Málaga ho y. Fuente : As ociación Marb ella Antig ua En u n principio los terrenos compartían e l uso agrícola con ch ozas de escaso tamaño, entre 1 2 y 14 varas de largo , que servían a la vez como almacén de aperos y d e habitación d e su s p ropietarios . En 1846 aun se calificaban como chozas once inmuebles repartidos en tre las actuales calle Luna y la calle Sol. 249 249 A.M.Mb. caj a 2159/4, Am irallam ientos de 1846. 115 Estas chozas fueron evolucionando en detrimento de los espacios cultivados, conformando una tipologí a mixta de vivienda junto a una zona de cultivo acotada y hab itualmente con un p ozo med ianero e ntre parcelas, en fue un p roceso desigual qu e dependió d el poder a dquisitiv o de sus prop ietarios. La vivienda ca racterística dispo nía de una sola plan ta y sin apenas aperturas al exterior, sa lvo la entrad a y alguna p equ eñ a v entana, en una sup erficie construida de unos 30 m 2, y evolucionó hacia casas de d os plantas con mayor superficie y la sustitución de los huertos p or patios. En 1761 se realizó el a decentamiento d e los accesos a l a ciudad por la puerta del Mar; 250 y un a ño después se procede a la construcción de un a alberca . Durante los años siguientes el municipio se af anó en el cuidado y la reposición de los á rboles y la comp ostura del camino entre la Alameda y la muralla de la ciudad. 251 En 1784 Carlos II I e xtendió una Real Orde n para construir un muelle en la playa de Marbella 252 una vez roto e l monopolio de Cádiz mediante las pragmáticas dictadas en 1765 y 177 8, que pe rmitían la creación de n uevos puertos. 253 A solicitud del Cabildo de Marbella, e l ingeniero de m arina D. Tomás Muñoz, a utor de las obras de protección de las murallas de Cádiz en aquella época, redactó en 1791 e l proyecto para un puerto en Marbella ; s e gún Alcalá Marín, el puerto p royectado contaba con dos espigones: e l de Levante que arrancaba de la punta del Fuerte y e l de Poniente que arrancaba donde se 250 A.M.Mb.,AA.CC., 16-H/ 1, s/f,27/1/1868 y A.M.Mb., AA.C C.,16-H/6, s /f,27/1/1870. “ Con el pag o de 1800 m aravedíes al caballero diput ado de obr as Francisc o Quiñon es par a l a im plantación de álam os negros y repar ación de l as acequias de riego .” 251 A.M.Mb., Acta de la Junta de Propi os, caja 104 -H/1, s/f., 29/4/176 6. 252 A.H.N., Consej os, leg.178 4/40. 253 Moreno Fern ández, c it., pág.32 7. 116 encuentra actualmente e l Club Náutico, de menor lon gitud. El prime ro terminaba en una plataforma semicircular d onde se preveía establecer una batería d e s eis cañones; el de poniente te nía por fina li dad serv ir de embarcadero. 254 Plano y perf il del muelle pr oyectado. T omás Muño z. Fuente: A.M.N . En este otro plano se ob serva la existencia, e n esta época, de la actual Alameda, compuesta por tres f ilas d e árboles, y deba jo, completament e arbolada y separada de ella por la a ctual calle Carlos Mackintosh, la denominada hoy A venida del Mar. En la parte inferior a la izquierda del m uelle proyectado, el Fuerte de San Luis. 3.2.1. LA INDUSTRIA. Desde el punto de vista industrial cab e d estacar en el año 1749 el inicio de la explotación por parte de la fam ilia Moros d e un os criaderos d e grafito en Benahaví s , e n el de nominado “Cerro d e la Mona” o de “Natías”, en la 254 Alcalá Marín, Marbella, es a … , c it., p ág .7 3. Fuerte de San Luís Espigón proyectado 122 4.1. C ONTEX TU ALIZ ACIÓN. De la ma no de algún marinero , cuyo b arco procedente d e la América inglesa fondeó en Málaga , tuvo lugar en junio de 1803 una epidemia de f iebre amarilla que o riginó 6.884 muertes 266 ; se volvió a reproducir en mayo de 1 804 , originándoles la muerte a 11.464 vecinos de la ca pital de entre 21 y 40 a ños . Ese mismo a ño tend rían lugar do s terremotos en el mes de enero 267 y un tercero de gran intensidad (8 -9 escala de Ritt e r 268 ) que destruyó casa s. 269 A principios del sig lo XIX tiene lugar un segundo proceso de inmigración con destino a Málaga que se d enominó “ movimiento m igratori o Norte- Sur ” . Esta vez el f lujo no prov enía del extranj ero sino del no rte de la Península, destacando el gran núm ero de hab itantes desplazados d esde la comarca de la Sierra de Cameros, provincia de L ogroño, atraídos por motivos similares a los de los extranjeros y huyendo de situa ciones d e crisis en sus lugares de origen. 270 Con este proce so m igrato rio se insta l ó e n Málaga una im po rt ante colon ia de cameran os, algun os d e cu yo s m iem bros con siguie ron sit uarse ent re el grupo d e com erc ian tes de dicad os a la expo rtación de fru tos, que se canal izaban hac ia e l e xtran jero a t ravés d e l pue rto de Má laga. 271 Entre ellos se enc ontraban Manuel Agustín Heredia, de Rabanera de Cameros, que se e stablecería e n Vélez-M álaga; Pa blo Sanz d e T ejada, de Laguna d e Cameros, que s e est ablecería en M álaga capital; Pablo Larios, también na tural de Laguna de Cameros , viudo, que se desplazó co n sus cuatro hijos, uno de los cu ales, Martín L arios, después sería e l I Marqués de Larios , o Félix Sáenz Martí nez, na tural de San Román, e ntre otros. 266 MENDOZA, J. Hist oria de las epidemias pad ecidas en Málaga en los años d e 18 03 y 1804 . Málaga, Of icina de Carrera s, 1813 , p ág .20. 267 Ibídem., págs. 13 y 21. 268 Instituto Nac ional G eogr áfico de España. Inf orm ación sísm ica.(vi: 15 de m ay o 201 4) http://www.ign .es/ign/la youtIn/sism oForm ularioCatalogo.do 269 Mendoza, cit., p ág .41 270 A finales de l siglo XVIII la Com arc a de Cam eros se encontraba en pleno decliv e debi do a la crisis de la ganaderí a, que arrastr ó a su industria textil; este declive s e acentuó aún m ás en la prim era mi tad del siglo XIX . 271 GARCIA MONT ORO, C. Málaga en los c omienzos de la industrial ización: Manuel Agustí n Heredia (1786-1846). Córd oba, Uni versidad de Córd oba, Instituto de H istoria de Anda lucía, 1978, págs. 18 - 21. 123 Napoleón, dada la práctica imposibilidad de conse guir la derrota del Reino Unido d e Gran Bretaña y de Irlanda del Norte por la fuerza de las a rmas, con un e jército que dominaba esencialmente en el mar, 272 optó por someterlo a un bloqueo continent al para vencerle en el terreno económico. 273 Al bloqueo continental decretado por Napoleón desde Berlín e n 1806 , res pondió I n glaterra in tensificando su bloque o ma rítimo , lo que se tradujo en un se rio quebranto de la economía europea al queda r rota s las vías marítimas co n América. Como consecuencia Gibraltar y la isla de Malta pasaron a conv ertirse en i mpo rtantes depósitos de redistribución de mercancías de contrabando , proveniente tanto de América como de Inglaterra, por el sur de Europa. Meses m ás tarde la escisión p roducida en la corte de Carlos IV entre godoystas y f ernandinos junto a la abdicac i ón al trono de Car los IV en su hi jo Fernando V II, llevó a Nap o león a inclui r España en su impe rio. T ra s las abdica cione s de Ba yona en ma yo d e 1808 , los Borbon es renun cia ro n a l t ron o españo l y este f ue o cup ado a pa rtir de en ton ces p or José B onapa rt e, h erma no de Napo leó n. El levantamiento de España contra los f ranceses en 1808 , trajo consigo la alianza con los ingle ses , acentuándose desde este momento el tráf ico de mercancías entre España e Inglaterra a través de Gib raltar. El 8 de diciembre de 1810 e l general Sebastiani, al mando d e las t ro p a s napoleónicas, recibe la orden de atacar Marbella y destruir el Fue rte de San Luis 274 ; los f ranceses establecieron su cuartel gene ral e n el convento de San Francisco e n el año 1812, una vez éste fue fortificad o, e n atención a su privilegiada situación, dominando la población . 272 La derrota f ranco- .españ ola e n ag uas de F inister re y Traf algar en 1805 dejaron mu y m ermadas las escuadras fr ancesa y española. 273 El bloqu eo no era sol am ente un a m edida contra las im portaciones británicas s ino tam bién una form a de abrir los m ercados cont inentales a los productos franceses en unos m om entos en los que Franci a había perdido s u m ercado colonial. Para ello s e prohibi eron en el co ntinente todas las m ercancías de procedenc ia inglesa y aque llas otras de proc edencia n eutral p ero que estuviesen som etidas al co ntrol británico. La firm a del T r atado de T ilsit en 1807 que p onía f in a la guerra entre Francia y R usia, proporcionó a Na poleón el dominio de la Europa c entral y occident al y establ eció una alian za con Rusia : F rancia prom etía ayudar a Rus ia c ontra los turc os a cam bio de q ue R usia se u ni era al Bloqueo C ontinental cont ra el Reino Uni do. Portugal no se plegó al bloque o, razón por la cual Napo león busc ó una alian za con Espa ña para invadirla. L a d ebilidad m ilitar que España pres entaba en esos m om entos a l levó a firm ar el T ratado de Fonta ineble au, por el q ue se perm itía a Napoleó n entrar en Es paña con s u ejército para derrot ar a Port ugal y así cerrar l as rutas com erc iales inglesas . 274 A,H.N ., D iversos - Colecciones , legº. 94 nº 32 . “ Cop ia de la relació n d e l o oc urrido en el castillo de S an Luis de Marbe lla en dici em bre de 1810, desde que fue sitiado hasta el em barque de su guarn ición ; redactada por Rafael Ceballos Escalera en Algec iras el 1 7 d e ese m es, y di r igida al Com andante General de l Cam po de Gibraltar, e l Marqués de Portago .” 124 Plano y perfil del convent o de San Fra ncisco f ortificado en 181 2. Fuente: P lanta de l convent o de San Francisc o. Fuent e: Carto teca , Bi blioteca del Archivo G eneral Militar de M adrid. Po steriormente se convirtió en un tostad ero de mineral de a nglesita, del que aún se co nserv a la ch imenea ; con cluida la guerra civil esp añola pasó a ser la sede de la Escuela de Mandos S an Francisco, A lbergue Virgen de Áfric a y por último Albergue Juvenil Áf rica. Chimenea del tostadero d e anglesita. Tr ansformación en albergu e. T anto el castillo de Montemayor co mo el ce rr o de Alcuzcuz (ambo s en el actual Térm ino Municipal de Benahaví s) se convirtieron en refu gio de la pob lación de Marbel la (llama dos serranos), que realizaban incursiones nocturnas para obstaculizar las comun icaciones y los movimientos de las tropas f rancesas . A las órdenes del General Ballestero s, nombrado T eniente General por las Corte s de Cád iz y al mando del Ejército de Andalucía como responsable máximo de las o peraciones militares , los guerrilleros qu e mantenían la resistencia en la Serranía de Ronda ocuparon Benahavís el 1 de abril de 1812. Gibralta r se convirtió e n la ba se de aprovisi onamiento de Ballesteros, quien necesitado de dinero y de sum inistros para e l mantenimiento del ejército , 1 25 convirtió las m inas d e graf ito en una fuente de recu rsos; a cambio d e que le facilitaran los sum inistros ne cesarios para el aprovisionamiento de su s tropas facil it aba a un cierto nú mero d e comerciantes las autorizaciones n ecesarias para la extracción y la exportación d el grafito procedente de las mina s de Benahavís además de reba jarles considerablemente los derechos de extracción . Finalizada la Guerra de In dependencia, las grandes pote ncias europeas a cuerd an en el Congreso de V iena (1814 -1815) un nuevo orden internacional aplicab le a todos los países, salvo a Gran Bretaña, def inido por la defensa de los v a lores del Antiguo Régimen y el rech azo d e cualq ui er planteamiento de carácter liberal. 275 4.1.1. LA AGRICULTURA. En la agricultura s e producen una serie de tran sformaciones de gran trascendencia que se traducirán en cambios irreversibles en el siste ma de propiedad de la tierra que pasa del f eudalismo al de l capitalismo, med iante una serie de leyes: 275 Con las circunsta ncias i nternacio nales favorables, F ernando VII, nada m ás regresar desde Francia, se apo y a en los p artidarios de l absolutism o y decr eta la supresi ón de las Cortes, la Constitución de 1812 y e l r esto de los Decretos de las Cortes de Cádiz, e n un int ento de volver al Antiguo Régim en. España se enc ontraba a rruinada económ icam ente y no podía cont ar c on los recurs os económ icos de Am érica donde desd e 1.810 se venía d esarrollando e n ella un am plio m ovi m iento de carác ter em ancipador e i ndependentist a dir igido por la burgu esía c riolla (Bolívar, Sucre, San Martí n, O´Higgins) . Fernando VII decidió luch ar contra ellos m ilitarm ente, pero e l m ovimiento indepe ndentista term inaría triunfando def initivam ente en 1824 con la derr ota en la bat alla de Ayacucho; a p artir de entonces solo cons ervó de su antiguo im perio Cuba, P uerto R ico y Filipi nas, colonias que perdería definitivam ente en 1898. En 1833 acc edió al trono Isabel II co n sólo tres año s de edad ; en los primeros años de s u reinado ti enen lugar dos suce sos : una guerr a c ivil e n 1833 , la pr im era guerr a c arlista y e l triunfo definiti vo e irrever sible de la rev olución b urguesa en España. España vive un capitalism o en fase inicial. Frente al levantam iento ca rlista, la reina m adre M aría Cr istina asum e la Re g enc ia hasta 184 1 en q ue le s uplanta el General Esparter o quien acaba ría ex iliándose a Gran Bretaña en 1843, cediéndole el pod er a los m oderados, quienes lo ejercieron entre 1843 y 1 854, año en qu e debido al despres tigio del gobierno por l os esc ándalos e co nóm icos, se dio paso a l bienio progresista 18 54-1856. En los prim eros años de este periodo ha y una fase de expans ión eco nóm ica a escal a internaciona l, que tam bién alca nza a Es paña. Sin e m bargo en 1.866 se prod uce la prim era crisis económ ica im portante de la h istoria del cap itali smo en España que afectó a todos los sectores y com o c onsecuencia inm ediata pro dujo una im portante al za de l os prec ios, un aum ento considerable del paro obrero y la consigu iente conflictivid ad social. Todo ello desem bocó en una cr isis política que ac abó con el derroc am iento de Isabe l II en setiem bre de 1868. 126 - La ley de 1 1 de diciembre de 18 20 llamada ley Des vinculación d e los mayorazgos suprimió tota lmente los mayorazg os y vinculaciones, abriendo la puerta para que los nobles vendieran sus tierras sin tener la obligación de transmitir íntegro e l patrimon io a su primo génito. Fue suspendida esta norma en 1823 a consecue ncia de la restauración d el absolutismo , f ue confirmada y restablecida por o tra ley d e 30 de agosto de 1836. 276 - La Ley d e Exclaustraci ón General d e 1836 y la Le y de Desamortización de Mendiz ábal de 1837, qu e permitió vender los bienes de las comunidades religiosas, previamente e xting uidas, como prop iedades estatales. 277 - En 1855 entra e n vigor la D esamortiz a ción civil de Mad oz que o b lig a ba a los municipios a vender a los particulares su s tierras de p ropio s 278 mediante su basta pública. El ob jetivo princip al d e e sta ley era f acilitar la co nsecución de recursos para el Estado para f inanciar la construcción de las líneas ferrov iarias. Sin embargo en muchos m unicipios sus autoridades d eciden subastar, junto con los propios, también las tierras comunales, con la consiguiente pérdida de recursos. Lo s grandes beneficiados fue r on las oligarquías locales, org anizadores a su vez de los sistemas de subastas. La serie de medidas p olíticas ad optadas entre 1833 y 1855 p or e l liberalismo vinieron a a puntalar un proceso de cambios sociales que se tradujo en la conso lidación de una cla se de propietarios que co ntribuyeron a la penetración d el capitalismo en la agricultura, gracias en parte a las d istintas desamortizaciones civiles y eclesiásticas y a la especial fo rma de supresión del régimen señorial. 279 276 MARTÍ GILAB ERT, F. La desamort ización españo la . Madri d, Ria l p, 2003, págs.58 - 59. 277 Entre otros, esta le y persi gue disminuir el poder po lítico y económ ico de l a I gle sia, m ejorar las finanzas del Estado y p osibilitar n uevas form as de cultivo que aum entase la producción d e las tierras. El Estado ex propiaba l as tierras d e la Igle sia y las c onvertía en b ienes nacionales, para posteri orm ente subas tarlas públicam ente. C om o c onsecuencia de esta l ey los m ás beneficiados f ueron el Estado y la burg uesía, que cons eguía las tierras en c ondiciones m u y favorables frente a un c am pesinado que difícilm ente podí a acc eder a com prarlas, lo q ue conllevará es tar a m erced de lo que el nuevo pr opiet ario quiera hac er con ellas. 278 Tierras no cultivables, pas tos y bosques, qu e perm itían la utilización por part e de tod os los vecinos . 279 FO NTANA i LÁZARO, J. “T ransform aciones agrarias y crec imiento eco nóm ico en la Españ a contem poránea” en Cam bio econó mico y actitudes po líticas en la España del siglo XI X . Barcelona, Ari el, 1975. 127 España pasa así del feu dalismo a l capitalismo; no solo n o desaparecieron las grand es propiedades latifundistas sino que bien al contrario se mantuvieron y en muchos casos se incrementaron en m anos de una oligarquía de terratenientes de origen burg ués. 4.1.2. LA INDUSTRIA. A pa rtir de la d écada de 1 .830 tie ne lugar e n Esp aña la revolución industrial, con mayor lentitud y debilidad que en los principales países de Europa Occidental. Las causas del inferior desarrollo industrial de España son diversas . Por una parte la escasez de las inversion es, p ues la burguesía española prefiere invertir sus capitales e n o tras a ctividades meno s arriesgadas como la compra de tierras desamortizadas o la compra de Deuda P ública, y los inversores extranjeros prefieren h acerlo en el f errocarril o en explotaciones mineras rentables. Por otra, las a ctivida des industriales están cen tradas en la industria textil, (principalmente algodonera ), la m inerí a del ca rbón y del hierro , y la siderurgia. Pe ro, al no poder vender sus productos en el mercado extra njero, tiene que contar exclusiv amen te con el m ercado n acional cuya capacidad de consumo es muy limitada. 4.1.3. EL FERROCARRIL. Los moderados, desde el poder, potencia ro n principalmen te el sistema radial según el cual deberían construirse posteriorm ente las líneas f erroviarias con Madrid en el centro, pero construy e ro n poca s líneas y aisladas. En 1.855 , entran en el gobierno los progresistas, que da rán u n gran impulso a la construcción mediante la a probación e n este mismo año de la Ley de Desamortización Civil y de la Ley General de Ferrocarril es, que estimula ba con grandes alicientes económicos a los inversores privados, ta nto extranjer os como nacionales, en la construcción de los ferrocarriles españoles. Se constituyeron diversas compañías ferroviarias (MZA, Compañía d el Norte, etc.) con capital ma yoritariamente e xtranjero, f rancés, belga, entre otros 128 280 , que d urante los años siguientes construyen a u n gran ritmo las principa les líneas del país 4.500 Km. entre 1.856 y 1.865. L a ley f ijaba una e structura radial de la red ferroviaria y esta blecía un ancho de ví a mayor que e l habitual en el resto de E uropa, lo que d ificultaría considerablemente los intercambios en el futuro. El an cho de vía especial imp edía a los trenes españoles circular por los raíles europ eos, haciéndose necesario realizar un tran sbordo en la f rontera, factor este que encareció el transporte d e mer can cías y personas hacia Europa. Ello conllev ó a q ue la explotación d e lí ne as a cab aran no siendo rentables, lo que se desem bocaría en la crisis de 1.8 66. 280 Solo u n 25% d el merc ado quedó en m anos de los capitalist as españoles. 129 4.2. M A RBE LL A . EL PRO YECTO I NDUS TRI AL. Contex tuali zació n. A pa rtir d e 180 7 , u na enco mienda de Car los III impuso qu e la extra cción de grafito e n Ce rro Na t ías se rea liza ría se gún lo s m étod os té cn icos estable cid os p or e l i ngenie ro de mina s a lemán Enr ique S chn elbenb ühe l , quien, a la vista del e norme pote ncia l del y acimie nto, p ropuso la crea ción de una soc iedad pa ra la f abrica ción de cri sole s con e l graf ito ob ten ido , ide a que se vio t runcada p or la guer ra d e Inde pen den cia. En la zona de Ojen , exi st ía un m artine te a pie d e las mina s de El Peñon cillo, cu yos dere chos de e xtrac ción e staba n en mano s d el irlan dé s G. O’ She a. 4.2.1 . PE RIO DO 1808 - 1868 . En 1825 una serie de factores: - La interrupción del c om ercio americano al co nsolidarse la independencia de los territorios ultramarinos tras el d esastre de Ayacucho. - la carestía de los to neles por la falta de madera de roble y f lejes de hierro en el mercado. 281 - la ley de m inas de 1825 que reserva los grafito s de Marbella a la Hacienda Pública . - la nu eva política aduane ra de claro sentido proteccionista con el propósito de levantar la siderurgia nacional. 282 estimularon el surgimiento en Marbella en 1826 , se gún Madoz, 283 de una sociedad industrial denominad a Nuestra S eñora d e La Co nce pción , con nueve socios , entre e llos Man uel Agustín Heredia y Juan Giró Morelos , empresario britán ico-gibraltareño y u n o d e los pri ncipa les com erciante s afincados en Málaga. 281 NADA L O LLER, J. “Industriali zación y desind ustrializac ión del Sureste espa ñol, 1817 - 191 3”, en Mone da y Cré dito , núm . 12, año1972, p ág.26. págs . 3 - 80. 282 SANCHEZ R AMOS, F. La economía siderúr gica es pañola . T omo I, Estu dio cr ítico de la historia industr ial de España hasta 1900 . Madrid, Ins tituto de Eco nom ía Sa ncho de Mo ncada, 1945, págs.32 3-324. 283 Madoz, cit., p ág .89. 230 Marbella 1980. Al crecim iento del turism o de Marbella en esta ápoca contribuyeron al menos tres factores 462 : o La proximidad de un expediente de revisi ó n del PGOU, cuya redacción se acome te en 1983, que impulsó a muchos a consolidar expecta tivas. o La incorporación prevista de España a la CEE , que permitía albergar espe ranzas d e u n crecimiento co ntinuado de l precio del suelo durante algunos años. o Los recursos proced entes de a ctividades no controladas fiscalmente que buscaban en el sector in mobiliario un m odo rápido y seguro de aflorar a la normalidad. En esta etapa la situación de Marbella se pod ría con cretar de la siguiente manera: o El modelo tu rístico está inmerso e n un proceso de trans fo r mación, tendiendo a evolucionar de un nivel se lectivo y mino ritario a un turismo de masas. o La estruc tura socio-económica del m unicipio, como resultado del punto a nterior, se vuelca en e l sector servicios y se prod uce un profundo cambio. o Existe un a super ficie enorme de suelo comprometido y una fuerte presión de la inversión y de la iniciativa priv ada. o La población mantiene su tendencia al alza , deb ido a que u na parte sustancial de la misma proce día de la inmigración, que a traída por el de sarroll o e conómico a sociado al turismo se inc orpor a principalmente al se ctor serv icios y a la industria d e la con strucción, 462 P ERALTA D E LAS HERA S,A. “Expediente de Re visión del Plan Genera l de Ord enación Urbanística de Marbella.” B oletín oficial de la Junta de And alucía , núm .62 de 26 d e junio de 1986, págs. 2. 313 a 2.315. 231 produciéndose asentamientos en barrios de n ueva creación construidos en el entorno de los núcleo s urbanos d e M arbella y de San Pedro de A lcántara, deficientemente u rbanizados y en su mayoría escasamente dotados. Todos estos f actores hacen que a partir d e 1981 el fe nómeno turístico comience a entrar en un turismo claramente diferen ciado del turismo que podríamos llamar pionero, e normemente s e lectivo, descubridor de Marbella veinte años antes. En 1981 e l ya Rey Fa hd de Arabia Saudí, se con struye un p alacio en Marbella d enominado Ma r Mar ; un a impresionante réplica de la Casa Blanca norteamericana, in clui do en un vasto complejo conocido como el Al -Nahda , que cubre una extensión de 80 h ectár eas y que incluye u na clínica privada, una mezquita, un centro deportivo y varios palacios. Conjunto Al N ahda . Fu ente: Virtual E arth. Mezquita pri vada del Rey Abdul Az iz Al - Sau d . Me zquita de l Rey Abdul Aziz Al - Sa ud . La s e stancias de la fam ilia real saudí y l a guerra del Líbano convirtieron Marbella en el principal objetivo mapa del turismo árabe. Mar Mar 232 5.3.7 . PERÍODO 1991- 2007. El tu rismo de mas as de la última década d el siglo XX es el resultado de la denom inada industriali zación del turismo f rente a la época artesana l del siglo XIX y la primera m itad d el XX. Su característica fundamental es que en un a lto porcentaje su rendimiento está en manos de grandes transnacionales. El gran capital controla los hoteles, e l país anfit rión pone el suelo, el sol, el clima y los atractivos, y e l turism o se con vierte en consumo de servicios qu e el ca pital, generalmente extranjero, acapara y distribuye. La eco nomía e spañola, que en cierta med ida seg uía las corrientes liberales que im peraban en el m omento, volvía a prese ntar problemas h acia finales de 1992, después del boom inmobiliari o. En la segunda mitad del siglo XX la indu strialización d el paquete turístico con dujo a la integración de todos los elemen tos que f ormaban e st e producto. Así como en el turismo del siglo XIX y principios de l XX fue fá cil encontrar pioneros en la é poca industrial e s más difícil e ncontrar los verdaderos cerebros que originan las f usiones de empresas, la formación de holdings, son hombres sin rostro, financieros o empresarios. A esta etapa corresponde la co nstrucción d e los hoteles de cinco estrellas Meliá La Quinta, Guada lpín Marbella, Guadalpí n Ban ús y Vincci Selección E strella del Mar ; y los e ncuadrados en cuatro estrellas, Coral B each , Rio Real Golf, Blue Bay Ba nú s, El Fuerte Mirama r, Marbella Playa, NH Alanda, NH Marbella, Meliá Marbe lla Ban ús, Park Plaza Su ites o Sis ú Boutique, en tre otros. A f inales de 2008 empezaron a aflorar los signos de una crisis económica, financiera y ene rgética que se p rolo ngaría durante los años siguientes. Desde f inales de los año s noventa ha sta ese momento, la economí a mundial se había ca r acterizado por una época de continuo crecimiento. Sin embargo, esta mejora económica, res u ltado d e las políticas n eoliberales desarrolladas tanto por Europ a, como po r los Esta dos Unidos, presididos por George W. B USH , no se habían visto acompañadas en muchas o casiones de mejoras en otros ámbitos. La crisis, que afectó a todo el mundo, se agravó en Marbella por la caí da el boom inmobili ario que se ha bía mantenido en alza durante los d iez años anteriores. El sistema económico marbe llí que, com o toda la Costa del 233 Sol se ha bía sustent ado en e l sector de la construcción, se vio seriamente afectado alcanzando índices históricos. 234 5.4. EL PROYECTO DE TURISMO DEPORTIVO. TURISMO DE GOLF. Podemos definir el Turismo de Golf como los flujos de person as que se desplazan de unos lugares a otros p ernoctando f uera de su lugar ha bitual de residencia y motivados por el sese o de disfrutar de la práctica del golf. Se esta m is ma def inición se utilizara para asistir como espectadores a competiciones de golf, bien d e carácter n acional o internacional, e staríamos hablando de Deporte Turístico. 463 El golf ha pasado a considerarse una impo rtante tipología tu rística, a la vez que los campos de gol f adquieren la consideración de elementos de atracción y cualificación del turismo. 5.4. 1 . REFERENCIA HISTÓRICA. La mayoría de los historiadores co inciden en se ñalar Escocia como la ver dad era patria del golf , d onde alcanzó su m ayor auge a lo largo d el siglo XVI , debido a la a f ición surgida entre las clases sociales elevadas. El primer club se fu nda e n L ondres en 1608 b ajo el nombre de Royal Black Heath Golf Club . 464 Atendiendo a la tipología de las instalacion es se distinguen cu atro tipos de instalaciones 465 : 463 Amorós Bernabeu, cit., p ág .45. 464 “ En el sig lo X VIII s e es tablecieron las prim eras asociaciones de g olf : la Honourab le Company of Edimburgh Golfers (17 44) en Edim burgo, la St. Andrews Soc iety of G olfers ( 1754), que en 1834 tom o su nom bre actual, el Roya l and Ancient Go lf Club St. An drews Golfing Society y el Roy al Black Heath C lub, en Lon dres (1766). E n este últim o, s ituado cerc a de Londres, f ue donde se ac ordó f ijar la f echa de introducc ión del golf en Inglate rra en el año 1608. Los prim eros clubes que s e estab lecieron fuera de Inglaterr a f ueron el Calcu ta Golf C lub of Esat India (18 29) y el Roya l Bombay Club ( 1842), y el prim ero en establec erse e n el hem isf erio occidental el Canada ’s Roy al Montreal Go lf Club , qu e se f undó en 1873 . ” Am orós Bernabeu, cit., p ág .4 1. 465 Confederació n de Em presarios de Anda lucía, 1991 , Su bdirecc ión Genera l del Instituto de Estudios T écnicos, 1996. 235 Golf público: So n campos de golf que pe rtenecen a la Administración y a los que es posible el acceso median te el pago de los derechos de juego correspondientes. Su creación viene justificada bien p or o bjetiv os deportivos o bien por objetiv os turísticos. Se loca liz an generalmente en p arcelas m unicipales o de bajo coste de adquisición, y su sup erficie suele oscilar entre las 45 y las 55 hectáreas, (450.000 a 550.000 m2.s.) o Golf de socios. T anto la construcción co mo el ma ntenimient o d el campo de golf y sus instalaciones, corren a cargo d e los socios. Suelen tene r una extensión de entre 50 y 80 hectáreas (500.000 a 800.000 m2.s.) y pueden ser d e nu eva creación o realizarse uti lizando un campo ya construido. o Golf Resort . Con siste en la creació n de un complejo hotelero que se vincula al campo de golf co mo centro de vacaciones. Aquí juega u n papel fundamental la belleza d el paisaje y d el entorno. Estos campos suelen tener una su perficie que oscila en tre las 60 y las 1 00 hectá reas, (600.000m2.s. a 1.000.000m2.s.) y sue len ub icarse en z o nas que tienen b uenas vías d e comunicación y acceso s, primando la cercanía a un aeropuerto. o Golf Urbanización . En esta modalidad el campo de golf co n stituye e l elemento fundamental para la prom oción y venta de las vi viendas que se crean a su a lrededor. En un principio la prom otora suele vender jun to con las viviendas un número limita do de a cciones vinculadas a la compra, pero una vez terminada la venta d e la promoción inmobiliaria el campo suel e pasar e n su totalidad a los tene dores de accion es, que pueden ser propietarios de viviendas o no. El golf llega a España a f inales del siglo XIX de manos de la burguesía y la a ristocracia b ritáni ca s. Se caracterizaban, de un lado porque l a oferta se restringí a a clubes privados solo acce sibles a socios que , como q u eda dicho, eran los que hacían f rente a los costes d e construcción y de mantenimiento; y de otro porque implicaban cierto elitismo socioeconómico , al limitar la demanda a un segmento de población con un elevado niv el eco nómico. 236 Oficialmente com enzó en 1891, con la f undación del “ Real Club de Golf de L as Palmas ” , el antecedente m ás remoto, y que está conside rado como el prim er club de golf d e E spaña. Su origen se atribu ye a la iniciativa d e dos amigos aficionados a este deporte , el ca nar io Ju an Domínguez G üedes, y el británico, arquitecto y diseñador de campos, Macken z ie Ross . Este campo of recía la posibilidad de jugar tanto en invierno como en verano, en perfectas cond iciones de insolación y tem peratura , lo que facilitó que se d iera dio a conocer e n toda Europa y fuese considerado co mo e l prototipo del turismo del golf. 1927. Real Clu b de Golf de Las Palm as. Fuente: su p ágina web. No obstante, hasta mediados de l siglo XX la e xpansión de este deporte fue bastante lenta. En 1904 se inauguró e l “ Real C lub Puerta de Hierro ” de Madrid; el impulsor del p royecto fue el Duque d e Alba y se desarrolló sob re unos terrenos que fueron donados por Alfonso XIII y que hoy o cupan los Nuevos Ministerios. El cam po era u sado exclusivam ente po r los socios de l club compuesto por personajes pertenecientes a la nobleza de la época. Así como “ Real Club de Golf de La s P almas ” está considerado como el proto tipo del turismo de l golf en España, e ste club p uede con siderarse como el antecedente más claro del elitismo en la práctica de este deporte. Le seguirán otros clubes co n lo que se irá consolidando la en trada d el golf en España : el “ Real Club de Golf de San Sebastián ” fun da d o en 1910 , la “ Real Sociedad de Golf de Neguri ” , de 1911, el “ New Ba rcelona Golf Club ” que data de 1914 , lig ado a l desarrollo del fe rrocarr il en Cata luña y concretamen te a la empresa Riegos y Fue rzas del Eb ro encargada de la línea B arcelona- Tarrasa, y el “ Real Golf de Zarauz ” , fundado en 19 16 . En Andalucía su imp lantación se remonta a f inales d el siglo XIX, en Riotinto (Huelva), un distrito minero que em ergió por causa y efe cto de l despegue industrial que se produ jo en los paíse s cap italistas avanzados e n 237 esas fe chas, a los que proporcionó el cobre y las piritas necesarias p ara el inicio del modelo de industrialización intensiva. 466 Las mina s fueron adquiridas en 1873 por la compañía Rio Tinto Company Limited , y la práctica de l golf surgió asociado a la com unidad anglosajona que gestiona ba la explotación de las mina s. Primera ref erencia histórica de l a existencia del golf en Minas de Riotinto , 1909. Fuente: Riotinto Digital. ( www.riotinto di gital.es) . En 1916 se f undó en Huelva e l Club de Golf de Huelv a, en un campo de a rena, te rrenos donde en 1 957 se inaugurara el Estadio Colombino de futbol. En Málaga puede situarse su implantación en 1925 , año en que se inaugur ó el Real Club de Campo de Mála ga, 467 construido por la Dirección General d e Tu ris mo, 468 y que, f omentado por la Familia Real Británica, impulsó decididamente el golf como turismo para cole ctivos extranjeros . Resumiendo, e l deveni r de los clubs de golf en España fue el sigui ente: 466 “ En 1934 es cribía en el g eólogo am ericano David W illi arns : No ha y m ayores depós itos d e piritas en el m undo que los de la pro vincia d e H uelva e n el sur de Espa ña.” AR ENAS POSADAS C., Empresa, mercados, mi na y mineros . Rio Tinto (1873 - 1936). Hue lva, Universidad de Huelva, Servici o de Publicaci ones, 1999 , p ág . 21. 467 VILLAR L AMA, A . y F ERNAND EZ T ABALES, A. “ Diagnos tico y p erspectiva terr itorial d el golf en Andal ucía: e ntre la cualificac ión t urística y el d esarrollism o inm obiliario ” en Bolet ín de la Asociación de Ge ógrafos E spañoles , nº 6 2, año 2013 , p ágs . 357-3 78 468 Amorós Bernabeu, cit . p ág .62 238 Añ o Denominación 1873 Minas de Riotinto 1891 Real Club de Golf de las Palmas 1904 Real Club de Golf de Puerta de Hierro 1910 Real Club de Golf de San Sebastián 1911 Real Sociedad de Go lf de Neguri New Barcelona Golf Club 1914 Club de Golf San Cugat 1916 Real Club de Golf Zarauz Club de Golf de Huelva 1922 Club de Golf Terramar (Sitges) 1925 Real Club de Campo de Málaga Fuente: Real F ederación de Golf . Elaboració n propi a Poco a poco se fu eron creando otros clubes, ha sta alcan zar las doce instalaciones en 1932, año en el que se f unda la “ Fede ración d e Club es de Golf de España ” , que posteriormente se denominará “ Real Federación Española d e Golf ” , con la int ención de estab lecer un marco jurídico- administrativo y fomentar este deport e. Añ o Club 1928 Real Club de Golf de Cerdaña 1929 Real Club de Golf de Tenerife 1932 Club de Campo Villa de Madrid Fuente: Real F ederación d e de Golf. E laboración pro pia. Desde 1932 hasta 1950 la oferta tan so lo se ampl ió co n dos nuevos campos, u no en Cataluña y otro en Andaluc ía, el “ Club de Pineda d e Sev illa ” , creado en 1940. 5.4. 2 . COSTA DEL S OL, COSTA DEL GOLF. En el periodo 1 960- 1970 el golf cuenta con un potente aliado, el despegue definitivo del turismo , que se desliga de su carácter inicial, ligado a los lapso s vacacionales de clases altas del siglo XI X y primeras décadas del XX , do nde el golf habí a tenido algún papel secundario como destino . 245 Que da lugar a este climograma Climogram a. La existencia de vientos de levante, poniente y terral, este ultimo m uy cálido en verano y f rio en invierno, afectan muy poco a Marbella que dispone al Norte de l abrigo de Sierra Blanca ; si a ello le unimos las horas de sol de que disfruta el T.M.: Enero Feb. Mar. Abr. Mayo Jun. Jul. Agos. Set. Oct. Nov. Dic. 171 168 214 220 294 316 348 323 251 213 170 164 Fuente: I.N.M. Elaborac ión propia. Fuente: elaborac ión propia. En. Feb. Mar . Abr. My. Jun . Jul . Ag. Set. Oct. Nov. Dic. Horas de sol 171 168 214 220 294 316 348 323 251 213 170 164 0 50 100 150 200 250 300 350 400 Horas Hor as de sol 246 y la ce rcanía a l a eropuerto obtenemos un producto idóneo para la práctica de l golf. Otros factores importa n tes l o constituye n: o la a parición de gol fistas españoles en lo más alto del escalafón mundial. Manuel Piñero, Antonio Garrido, José Rivero…etc. y sobre todo, la figura de S everiano Ballesteros, gana dor de los torneos más importantes d el mundo a n ivel individual, Master de A ugusta en dos ocasiones (1980, 19 83) y tr icam peón de l Open Britán ico (1979, 1984, 1987). 473 o La consoli dación d e Marbella como destino turístico, ofreciendo con los nuevos ca mpos d e golf una ofert a complementaria al turismo de sol y playa. o El fuerte de sarroll o inmo biliario d e urbanizaciones aso ciadas a los campos de golf , el denominado “golf - urbaniz a ción”. o El efecto económico que genera el gol f a su alrededor. 5.4. 3.1 . Per íodo 1950- 1970. Hay u na prim era f ase de un paulatino crecimiento, 1958 a 1968, en la que entran en fun cionamiento los t res primeros cam pos de golf, que se ubican mayoritariamente en San Pedro de Alcántara, en las urbanizaciones de Guadalmina y Nueva Andalucía. 473 A el lo habría qu e añadir la celebración de l a com petición i nternacional de la Ry der Cup e n Valderram a Golf Club, San Roq ue ( Cádiz), en 1997, la com petición por equip os c on m ás f ama m undial qu e enf renta a una selección de los m ejores golfistas norteam ericanos y europeos , lo que su puso una gran dif usión en l os m edios de com unicación y un ex traordinari o aum ento de la popularida d del deporte. 1959 1965 1969 1973 1975 1977 1989 1991 1994 1995 2001 2002 2003 2004 Núm. De campos de golf 1 2 3 4 5 6 7 9 10 11 13 14 15 16 0 5 10 15 20 campos de golf Núm. de campos de g olf 247 Fuente : Federac ión Andal uza de Golf. Elab oración pr opia. AÑ O CA MPO DE GOLF HOYOS 1959 Golf Guadalmina Sur 1965 Golf Rio Real 18 1969 Real Club de Golf Las Brisas 18 Fuente: Real F ederación d e de Golf. E laboración pro pia. Como queda d icho, Norberto Goizueta f ue el p rimero en rea lizar en Marbella un campo de golf, en 1959 , diseñado por Javier Ar ana y denominado el Real Club d e Golf de Guadalmina Sur , situado en la Urbanización del mismo nombre, en San Pedro de Alcántara-Oeste. Golf y urbanizac ión Guadalm ina. Fuente: PGOU Marbella 2 010 Al campo de golf Guada lmina le seguirá en 1965 el Go lf Rio Real , ubicado en Marbella-Este, muy cercan o al casco, con 18 h oyos , diseñado p or Javier Arana y vinculado a la urbanización Los Monteros. Se trata d e un campo plano, sin grandes desniveles y con u na vegetación exuberante. Campo de golf Urbanización 248 Golf Rio Rea l. Fuente: Ma ps G oogle. Y en 1 968, el Rea l Club d e Gol f Las Brisas en Andalucía la Nueva , San Pedro de Alcántara-Este, f undado por José Banús con el nombre de Club de Golf Nueva Andalucí a , con 18 hoyos. Fue diseñado po r e l americano Robert Treen Jo nes, considerado como uno de los mejores diseñadores de campos de golf d el mun do en aquellos momentos, que acababa de construir el campo d e golf d e Sotogrande en San Roque (Cádiz) y tras al cual realiz aría los de Valderrama en S an Roque (Cádiz) y Los Naranjos, en Marbella. Destacó el uso pionero del césped “ Bermuda ” en las calles y el “ Pencross B ent ” e n los green , a sí como la jardinería proyectada por el inglés Gerald Huggan que empleó arb o les procedentes de t o dos los co ntinentes: Castaños del Cabo y Acacia s espino sas , procedente s de Áf rica, La urel de la India e Higuera de Mysore de Asia, el Palo Borracho , p rocedente de América, el Fresno Verde , de Méjico, o la Aca cia Negra y el Transp arente, procedentes de Australia. En 1981 fue adquirido po r Herman Saue r y J uan Rome ro y se con virtió en un club privado; en 1983 se ce l ebró en este campo el Open de España, que ganó Nick Faldó seguid o de Seberiano Ba llesteros y desde entonces es sede de las competiciones más importantes: Open de España, Copa de las Naciones, Copa d el mundo o Copas int ernacionales de SS.MM. los reyes de España. 249 Real Club de Go lf Las Bris as en Nue va Andalucía. Fu ente: Maps G oogle. 5.4. 3.2 . Per íodo 1970- 1980. Entre 1970 y 19 80, e l periodo de crecimiento se man tuv o con un ritmo similar al anterior periodo, con la creación de tres nuevos campos d e golf. AÑ O CA MPO DE GOLF HOYOS 1973 Golf Guadalmina Norte 18+9 1975 Aloha Golf 27+9 1977 Los Naranjos Club de Golf 18 Fuente: Real F ederación d e de Golf. E laboración pro pia. Fuente: Real F ederación de de Golf. E laboración pro pia. 1973 1975 1977 núm. de campos 1 2 3 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5 núm de campos E volución 1973- 1977 250 En 1973 se inaugura el campo de golf Gua dalmina Norte , en San Pedro de Alcánta ra -Oeste , diseñado por Falco Nardi, que am pliaría el Guadalmina Sur completando así un campo d e golf de 18+18+9 hoyos. A e ste le seguirá el Aloh a Golf en1975, de 27+9 h oyos, ubicado en San Pedro de Alcántara-este y diseña do por Javier Aran a, ha sido sede en tres o casiones, 2007,2008 y 2012 del Open de Andalucía del PGA Eu ropea n Tour. Aloha Golf . Fuente: Maps Goo gle Y e n 1977 se inaugura los Naranjos Club de Go lf , tamb ién ubicado en San Pedro de Alcántara -Este, con 18 hoyos, diseñ ado por Robert Trent Jones tien e u na superficie de 70 hect á reas y e stá m uy pró xim o al “ Golf Las Brisas ” . Era propiedad de José B anús y al igual que el Real Club de Golf Las Brisas, f ue adquirido en 1982 p or Herman Sa uer y Juan Romero y transformado en un club privado. 251 Los Naranj os Club de Golf. Fuente : Go ogle Maps. 5.4. 3.3 . Pe riodo 1980- 199 0. En la década 1980 a a 1990 el e stancamiento fue total, entrando en funcionamiento un solo campo de golf, e n 1989, La Quinta Gof & Cou ntry Club , de 27 hoyos, ubicado en San Pedro de Alcántara -Este, diseñado po r el tricampeón del m undo y de la Ryder Cup , Man uel P iñero y por Antonio Garrido. La Quinta Golf & C ountr y Club. Campo de golf 252 5.4. 3.4 . Pe ríodo 1990- 200 0. En la década de los nov enta se crearán cuatro nuev os campos de golf: AÑ O CA MPO DE GOLF HOYOS 1991 Golf La Dama de Noche 9 1991 Santa María Golf & Country Club 18 1994 Mar be lla Golf & Countr yClub 18 1995 Artola Golf 9 Fuente: Real F ederación d e de Golf. E laboración pro pia . Fuente: Real F ederación d e de Golf. E laboración pro pia. En 19 91 el ca mpo de golf L a Dam a de Noch e , con 9 h oyos, ubicado en San Pedro de Alcántara-Este, proy ectado por Enrique Canales. Es el primer campo de golf con iluminación n octurna de Europa, medi ant e 36 báculos de 12 mts. de altura y con una poten cia instalada de 130.000 vatios . 1991 1994 1995 Series1 2 3 4 0 1 2 3 4 5 núm. de campos E volución d e campos de golf 253 La Dama de N oche. Fuent e: Google Maps . Ta mbi é n en 1991 tiene lugar la ina uguración d el “ Santa María Golf & Country Club ” , d e 18 hoyos, situado en Marbe lla -Este y vinculado a la urbanización Sa nta María Go lf, en Elviria, diseñado por A ntonio García Ga rrido en los primeros 18 hoyos y posteriormente a mp liado según proyecto de Dave Thomas ltd. e Ignacio Garcí a. Santa María Go lf & Countr y Club La Dama de Noch e Campo de golf Urbanización 254 Ya en 1994 tiene lug ar la inauguración d el “ Marbella Golf &Cou ntry Club ” , 18 ho yos, ubicado en Marbella Este. Fue d iseñado por el legen dario Robert Trent Jones en los años ochenta. Marbella Golf & Countr y Club. Fuente : Goo gle Maps. Por ú ltimo, en e sta década se inaugura en 1995 el “ Golf Club Artola ” , con 9 hoyos, situado igualmente en Marbella, diseñado por Jorge Rein, y vinculado a la Urb. El Higueral de Artola. Cam po de golf Artola y urbanización El Hi gueral de Ar tola. Fuente: Esc orza Dobl as,F. Campo de golf Urbanización 261 5.4. 5 .1 . Proceso de crecimiento de los esp acios de golf en el litoral andaluz. (1998 - 2004) Fuente: VILLAR LAMA, A. Los espacios del go lf en el l itoral de Andalucí a: Patrones especiales y evolución en el periodo 1998 -2 004 .Bolet ín de la Asoci ación d e G eógraf os Españoles. htt p://www.bo letinage.com /62/16.VILL AR.pdf. pág.263 . 5.4.5.2. Proceso de intensificación de los espacios de golf en el litoral andaluz. (19 98 - 2004 ) Fuente: VILLAR LAMA, A. Los espacios del go lf en el l itoral de Andalucí a: Patrones especiales y ev olución e n el p eriodo 1998 - 2004 . Boletín d e la Asoci ación de G eógraf os Españoles. htt p://w ww.boletinage.com /62/16.VI LLAR.pdf . p ág .2 63.p ág . 264. 262 5.4.6. EL MARCO NORMATIVO EN ANDALUCÍA. Dentro d el m arco normativo, las com petencias aplicables a nivel regional a los ca mpos de golf, tales como la p lani f icación, con strucción, explotación y ma ntenimiento de las instalaci ones las ha a sumido Andalucía en su Esta tuto de Autonomía 475 , m ediante las competencias que le oto rga la Constitución. Mientras que la promoción y gestión d e los equipamientos deportivos de uso público, pasan a ser c ompetencias de los Ayuntamientos. 476 A p artir de ello Andalucí a h a venido estableciendo leyes y otras norm as haciendo uso del de nominado “ derecho propio ” constitu ido por las leyes y normas reguladoras de las materias sobre las q ue ostenta competencias. 477 La ordenación d el territorio y el u rbanismo son también competencia de la Comunida d Autónoma; la normativa esp ecífica so bre campos de golf en Andalucía se sitúa por encima de las normativ a s sob re ordenación territorial y urbanística de Andalucí a como veremos más adelan te. 5.4.6. 1. D ecreto 43/2008, de 12 de febrero, regula dor de las condicione s de implantación y funci onamiento de campos de golf en A ndal ucía. Un a cuerdo entre Los Verde s de Andalucía y el pod er públi co e n e l año 2000, hizo posible que se iniciara la elaboración de una normativ a andaluza sobre los campos de golf , al igual que ya habían hecho otras Comunidades como la ba lear, extremeña, navarra y va lenciana , que dio como primer resultado en 2003 un b orrador en el que entre otras co sas se establecía un má ximo de dos campos por municipio y un a dista ncia mínima entre ellos de 10km. En e l año 2006 se creó un grupo f ormado por colectiv os socioeconómicos y las Con sejerí as d e Tu rismo, Comercio y Deporte, 475 ESPAÑA. LE Y ORG ANIC A 6/1981, de 3 0 de dicie m bre, de Estatuto de Aut onom ía para Andalucía. Bo letín Ofici al d e la Junt a de Anda lucía, núm .2 de 01/02/82. Art. 72. “ Cor responde a la Com unidad Autónom a la com petencia ex clusiva en m ateria de dep ortes y de actividades al aire libre, que i nclu ya la pl anificación, la coord inación y el f om ento de estas a ctividade s, así como la regul ación y declarac ión de utilidad pú blica de entida des deportivas ”. 476 Ibídem . Art.92.m ). “ Los Ayuntam ientos t ienen c om pete ncias pro pias sobre las siguie ntes m aterias, en los térm inos que determ inen las le yes: Prom oc ión del deporte y gest ió n de equipam ientos deportivos d e uso público ” . 477 ESPAÑ A. L ey Or gánica 2 /2007 de ref orma del Es tatuto de Aut onomía . Bolet ín Oficia l d el Estado, núm . 68, de 20 d e m arzo de 2007, p ágs .1 1871 a 1 1909. 263 Consejería de O bras Pú blicas y Transporte y la Conse jer ía d e Me dio Ambiente, que f lex ibilizó el ante rior borrador y que dio como resultado en 2007 un texto que verá su aprobación en febrero del 2008, el Decreto 43/2008. 478 Este texto, que f ue elaborado e n un amb iente de e nfrentamiento de ideas opuestas y d e polém icas, debido a lo a celerado del proceso de urbanización, la corrupción urbanística existente y las críticas contra el golf por el elevado co nsumo de agua y su vincu lación con la segunda residencia, enuncia en su exposición d e motivos como raz ones q ue justifican su red acción, el f omento del deporte, el ca rácter estratégico del turismo y l a dim ensión medioambiental, territori al y urbanística del golf. 479 El Decreto se estructura e n cinco Capítulos, una disposición adicional, tres transitorias, un a dero gatoria y dos f inales. El Cap ítulo I se d edica a las disposiciones generales, conteniendo la definición de lo que deba con siderars e campo de golf : “ … se entiende p or campo de golf la instalación destinada a la práctica de e ste deporte que cumpla con los re querimiento s y especificaciones técnicas exigidas por el organismo competente para regular su p ráctica y reú na las co ndiciones de calidad exigidas en la presente norma ” 480 y sus instalaciones complementarias, determinándose sus dim en siones m ínimas y los prin cipios de acceso público y unidad registral. En el concepto de “terrenos adscritos al campo de golf”, d efine los u sos complementarios y los compatibles con este 481 : Se consideran usos complementarios del campo de golf otras instalaciones d eportiv as, estab lecim ientos hoteleros con una ca tegorí a mínima de cuatro estrellas, instalaciones de ocio, e sparcimiento y restauración. Es decir que en u n principio p arece apostar por la cu alificación turística de los campos limitando los usos hoteleros a los de máxima categoría. Como usos compatibles establece los destinados a d otaciones y los equipamientos con carácter asistencial, sanitari os, administrativos y culturales. Por último considera usos no compatibles los residenciale s, com erciales, industriales y terciar ios. Es de cir que qued an taxativamente prohibida s las construcciones de viv iendas e n estos suelos como venía siendo habitual. 478 ANDALUCÍA . Decret o 43/20 08, de 12 de f ebrero, regulad or de las condicio nes de implantación y funci onamie nto de cam pos de go lf en Andal ucía . Boletín Of icial d e la Jun ta de Andalucía, n úm . 41 de 27 de febrero de 2008. 479 Ibídem., Expos ición de m otivos . 480 Ibídem. Art. 2 .1. 481 Ibídem. Art. 4 . 264 Como contrapartida se e stablecen los denominado s campo s de golf de Interés Turístico de la Comunidad Autónoma de Andal ucía qu e def ine como “(…) aquellas instalaciones q ue, reuniendo las caracterí st icas def initori as contenidas en el a rt í culo 2 del presente Decr eto, ten g an una especial relev ancia por su incidenci a potencial en la cuali ficación de la oferta turística y su desestacionalizaci ón, ampliando la oferta deportiva y de ocio asociada al t urismo del ámbito territorial donde sean implantados ” y en los que si se autorizan otros usos compatibles como los residenciales, los educativ os, comerciales, industriales, terciarios o eq uipamientos , 482 y le dedica el Capítulo V. Por lo t anto un promotor cuya intención sea la de llevara a cabo un campo de g ol f con áreas residencial es, tendrá que conseguir pa r a su proy ecto la decl aración de interés turístico. El Cap ítulo II reg ula las cond iciones y requisitos g enerales de implantación territorial, dete r minándose la aptitud de los terr enos de implantación; así se descartan zonas por motivos orográficos o geológicos, por la presencia de espacios de interés natural…etc. y teniendo en consider ación además que haya suf iciencia de los recursos hídricos, l a garantía de accesibilidad a las redes generales de infraestructuras y servicios generales y que se garan tice el m antenimiento y mejora de las condiciones ambientales del entorno natural. En e l Capítulo III s e contienen las con diciones urbanísticas de implantación; el proyecto de campo de gol se somete al Plan Gene ral de Ordenación Urbanística. En el supuesto de que se implante en sue lo no urbani z able se le e xige que se trate de una actuación aislad a que n o induzca a la fo r mación de nuevos a sentamientos y requerirá la suscripción de un convenio entre la Administración Local y l a Autonómica que e stablecerá las condiciones para su promoción 483 ; y en el supuesto de que la implantación del campo se realice en suelos u rbanos o urbaniz ables , deb erá de asegurarse la unicidad e independencia del correspondiente sector respecto de los residenciales. Por último, el Capítulo recoge las normas de gestión relativas a las actuaciones necesarias para la implan tación de los campos de golf. Cabe desta car como u na regulación e special las condiciones urbanísticas de ordenación que se le imponen: o La ordenación de la a ctuación deberá garantizar la independencia física y la a utonomía f uncional del campo de golf respecto de los otros usos complementarios y co mpatibles , así como de los suelos urbanos y urbanizables colindantes. 482 Ibídem., Art. 22. 483 Ibídem., Art. 1 3. 265 o La edificab ilidad m áx ima destinada a las insta laciones y construcciones necesarias para la actividad d eportiva del golf , Casa Club, cuart o de palos,…etc. será de 3.000 metros cuadrados sobre rasante para campos de 9 h oyos, 5 .000 para los de 18 hoyos y 1.00 0 metros cuadrados más por cada 9 hoyos adicionales. o Si la actuación co ntempla el u so hotelero, é ste deberá garantizar una oferta m ínima de 50 ha bitaci ones en campos de 9 hoyos y 10 0 h abitaciones en campo s de 18 o más hoyos, con una categoría mínima de 4 estrellas. Bajo la f ilosofía de máximo respe to del ento r no, el Capítulo IV contiene las norm as técnicas que deben seguirse en e l diseño d e los ca mpos de golf y sus construcciones e instalaciones complementarias. Entre las principales caben destacar: o Como mínimo, los camp os de golf deberán ten er u n re -corrido de 9 hoyos y una su perficie de 20 hectáreas, d ebiendo exigirse otras 20 más por cada 9 ho yos adici onales . o La distancia mínima desde el límite d e las calles y gree ns en cualquiera d e su s pu ntos a cualquier punto e xterior vulnerable será de 70 m etros y la sepa ración entre ejes de calles al menos de 7 0 metros, y siem pre que queden garant izadas las condiciones de seguridad. o Deberán r espetar la m orfologí a del te rreno, d e modo que se minimice la superficie alterada por movimiento s de tierras e intervenciones y se adecue a la topografía del mismo, preservando los elementos topográficos signif icat iv os e incorporándolos como condicionantes del proy ecto. o En cuanto a la vegetación se exige el manten imiento de la vegetación autó ctona existente y ref orestar o revegetar con especies autóctonas las zonas con riesgos de erosión o deslizamientos. Por últim o, el Capítulo V se dedica a la nueva f igura de los campos de golf de Interés Turístico CGIT, d efinidos como 484 “… aquellas instalaciones que tengan una especial relevancia por su incidencia potencial en la cualif icación d e la ofe rta turística y su dese stacionaliz ación, ampliando la oferta deportiva y de ocio asociada al turismo del ámbito territorial d onde sean implantados . ” 484 Ibídem., Art. 2 2. 266 Y cu ya característica p rincipal es que en ellos se permiten los usos residenciales; la Administración s e vio obligada a e stablec er esta figura adicional ante la necesidad de concertación con un empresariado convencido de que un campo de golf que no permitiera la promoción d e viviend as n o e ra rentable. Los campos d e gol f en general se tramitaba n conforme con e l Decreto por vía urb anística, pe ro este otro tipo de campos tenían que estar expresamente previstos en un Plan de Orde nación d el Territorio de ámbito Subregional, y de n o ex istir este, previamente había que r ed actarlo y aprobarlo. El paso siguiente era necesariamente incorpo rar esta s determinaciones a l P lan General de Ordenación Urbanística, que a su vez había que som eter a la elaboración y aproba ción de los informes prev ios d e Impacto Ambiental. A todo esto había que añ adir la lentitu d del proceso adm inistrativ o y sobretod o la vasta extensión de Andalucía que carecía de Planes d e Ordenación del T erritorio de ámbito subregional aprobados. La elaboración de un Plan d e Ordenación de l Territorio de ámbito subregional implica un proceso que dura varios años, lo que co nllevarí a una moratoria para la construcción de campos de golf, por lo que en 2 008 se aprueba la Ley 1/2008 485 que modificó la Ley 1/94 de Ordenación de l Territorio de Andalucía 486 , conocida como LOTA, incorporándole un nuevo título denominado “De las declaraciones de campos de golf de interés turístico ”, qu e en su artículo único 487 e stablece la innecesa riedad de que un Plan Subregional de Ordenación del Territorio contenga dete rminaciones relativas a la construcción d e u n campo de golf de estas características, a sí como la innecesaridad de su ex istencia. Y de otra parte viene a o torgar a la Declaración de Interés Turístico la categoría de Actuación de interés Autonómico, lo que 485 ANDAL UCÍA. L ey 1/ 2008, de 2 7 de noviem bre, d e m edidas tri butarias y fi nancieras d e impulso a la ac tividad ec onómica de An dalucía, y de a gilización de procedim ientos adm inistrativos . Boletí n Oficial de la Jun ta de A ndalucí a , núm . 245 de 11 de d iciem bre de 2008. 486 ANDALUCÍA . Le y 1/1 994, de 11 de enero , de orde nación del T erritorio d e la Com unidad Autónom a de Anda lucía . Boletín O ficial d e la Junta de A ndalucía núm. 8 de 2 2 de Enero de 1994 y Boletín Oficial del Estado, núm . 34 de 09 d e Febrero de 1994. R evisada el 28 de noviembre de 2 012. 487 Ibídem., Artículo 4 0. “ 1. Si no exist iera P lan de O rdenación del Terr itorio de ámbito subregional o el m ismo no contem plara expresam ente la actuac ión d e cam pos de golf objeto de dec laración d e Int erés T urístico, bastará para su ef ectiva im plantación conform e a su legislación espec ífica que en el proc edim iento de la declarac ión de cam po de golf de Inter és Turís tico se dé audiencia a las Administracio nes Públ icas afectadas por plazo n o inferior a dos m eses, inf ormación públic a por pla zo no inf erior a u n m es, y requerim iento d e los inform es , dictám enes u otro tipo de pron unciamientos de lo s órganos y entid ades a dm inistrativas gestores de l os intereses p úblicos afectados, c uando sean lega lm ente preceptivos . 2 . Las determ inaciones co ntenidas en la d eclaración de cam po de golf de I nterés T urístico vincularán directam ente al planeam iento del m unicipio o m unicipios af ectados, que deberán incorporarlas con ocasión d e la siguiente innovación ur b aníst ica. ” 267 conlleva la ob ligació n de modificar e l Plan Subregional que de estar ya tramitado, pudiese corresponde r. Con esta modificación se p retendió satisfacer las demandas d e las asociaciones empresariales unidas a l tu ri smo residencial y al modelo Go lf Urbanización en particular, que consideraban que la anterior legislación ralentizaba sobremanera el procedimiento administrativo. Po r último, continuando con el capítulo V, este regula el procedimiento de tramitación para la ob tención de la m isma. Desde la entrada en vigor del Decreto un promotor que quiera incluir zonas reside nciales en un proy e cto qu e incluya campo de golf deberá de someter el proyecto a so licitud de la denominada Declaración de Interés Turístico, acompañada d e u na documentación: o Justificación del interés turístico. o Cumplimiento de las condiciones del Decreto . o Situación del planeamiento. o Viabilidad económico - financiera . o Plan de comercializ ación del campo orientada a la explotación turística del campo. Ad icionalmente habrá d e p resentar la Declaración de Impacto Ambiental (Consejería de Med i o Amb iente). Una vez superados esto s trámit es, el proyecto es e valuado por la Comisión Técnica de Evaluación , un órgano interdepartamental de la Junta de Andalucí a compuesto por miembros de las Consejerías de Turismo, Com ercio y Depo rtes, Ob ras Públicas y T ransportes y Medio Ambiente, que e mite reso lución, p ositiv a o negativa, y en su s caso las determinaciones para su mejora. 5.4.6. 2. Decreto 3 09/2010, de 15 de junio, por el que s e modifica el Decre to 43/2008, de 12 de febrero, regulador de las condiciones de implantación y funcionamiento de campos de golf en A n dalucía. Ante el actual e scenari o de recesión económica, y con sciente de la necesidad de relan zar la actividad inmobiliaria -residencial, la Junta de Andalucía consideró que el Decreto 43/2008 e stablecía d emasiadas trabas a la implantación de un campo de golf y procedió a modificar el aludido Decreto 268 mediante otro D ecreto, el 3 09/2010 488 que vino a cambiar sensiblemente la regulación de los campos de golf en Andalucía: o En cuanto a los Planes Subregionales de Orde nación del Territorio (PSOT), se h ace innecesaria su prese ncia. Todo el territorio es apto para la co nstrucción de un Campo de Go lf de Interés Turístico (CGIT). o La no exigencia d e que exista el PSOT conlleva que a partir de ahora no s e pueden fijar los usos, estándares de edificabi lidad,…etc. en ba se a lo establecido en e ste; el promotor los reco gerá e n el proyecto que habrá de presentar ante la Comisión Técnica de Calificación que será quien las establezca en la Declaració n de Interés Turístico. 489 La resolución se e leva a la Com isió n de gobierno que es la encargada de su aprobación. o Si la declaración e s positiva, el a yuntamiento o ayuntamientos sobre cuyo suelo se establece e l proyecto, tiene que adaptar automáticamente su plan eamiento mediante la f igura de innovación que correspond a. 490 488 ANDALUCÍA . Dec reto 309/201 0, de 15 de junio, por el que s e m odif ica el Decr eto 43/2 008, de 12 de febrero , re gulador de las cond iciones d e im plantación y func ionam iento de cam pos de golf en Anda lucía . Bo letín Oficial de la Junta de An daluc ía, n úm 119 de 18/06/2 010 . 489 ibídem Art. 23.2.” Los Pl anes de Orden ación del T erritorio de ám bito subregi onal podrán prever l a im plantación d e c ampos de golf objeto de dec laración de Int erés T urís tico. No obstante, si no exist iera Plan de Ord enación de l Terr it orio de ám bito subreg ional, s i en e l m ismo no s e contem plara expresam ente la actuació n de cam pos de golf objeto de dec laración de I nterés Turís tico, o s i previén dola no s e contuvi eran las determ inaciones del artíc ulo 27, será necesari a para s u ef ectiva im p lantación la declaraci ón de Interés T urístico recaíd a conform e a lo est ablecido en el presente D ecreto. El cam po de gol f y sus usos complem entarios y c ompatibles estarán det erm inado s por los lím ites y cond iciones establecidos en la citada d eclaración. ” 490 Ibídem., Art. 27.3. “ E l c am po de golf declarado de Interés T urístico d e la Com unidad Autónom a de A ndalucía se incorp orará al p laneam iento urba nístico ge neral a través del procedim iento de innovaci ón que c orresponda, optan do por la ordenación que m ejor aseg ure la integración de la ac tuación en la ordenación estruct ural e incorp orando las de term inaciones derivadas de la dec laració n de Interés T urístico. Una vez incorporada al planeam iento genera l, el desarr ollo de la actuaci ón se llev ará a cab o m ediante los i nstrum entos de ordenac ión y ejecución es tablecid os en la legislaci ón urb anística y dicha innovac ión se s om eterá a la Evaluación Am biental pre vista en la Le y 7/2007, de 9 de julio, de G estión In tegrada de la Calidad Am biental. ” 269 “ El campo de g olf decl arado T urístico de la Comuni dad Autónoma de Andalucí a se incorporará al planeamiento urbaní stico general a través del procedimiento de innov a ción q ue correspond a, optando por la ordenació n que mejor ase g ure la integración de la a ct uación en la ordena ción estructural e incorporando las determ inacion es derivadas de la declaración de Interés Turí st ico. Una vez incorporada al planeamiento g eneral , el desarrollo de la actuación se llevará a cabo mediante los instrumentos de ordenación y ejecución establecidos en la legislación urbaní st ica y dicha innov ación se someterá a la Evaluación Ambiental prevista en la Ley 7/2007, de 9 de julio, de Gestión Inte grada de la C alidad Ambiental. ” 491 Otro aspecto de una im portancia relevante es el que afecta a la modificación del Pla n de Ordenación del Territorio de Andalucía ( POTA) , 492 que con la f i nalidad de conseguir un modelo de ciudad de acuerdo a la tradición mediterránea establecí a un os criterios básicos para un crecimiento sostenible y fijaba criterios básicos para det erminar los límites al crecimiento en e l planeamiento urbanístico municipal 493 : “ Como norma y con cr iterio general, serán cr i terios básicos para el análisis y evaluación de la incidencia y coherencia de los Planes G enerales de Ordenaci ón Urbaní st ica con el modelo de ciudad establecido en este Plan los siguientes: a) La dimensión del cr ecimiento propuesto , en f unción de parámetros objetivos ( demográ f ico, del parque de vivienda s, de los usos productivos y de la ocupación de nuevos suelos por la urbanizaci ón), y su relación con la t endencia seguida para dichos parámetros en los últimos diez años, debiendo justificarse adecuadamente una alteración sustancial de los m ismos . Con ca rácter general no se admitirá n los creci miento s que supong an incrementos de suelo urbanizabl e s uperiores al 40% del suelo urbano existen t e ni los c recimiento s que su pongan incrementos de población superio res al 30% en ocho años . ” Este Decret o establece que el Con sejo d e Gob ierno que aprue be la Declaración de Interés Turístico podrá modificar estos porcentajes 494 , “ El Plan de Or denación del Terr itorio de ámbito subregional que prevea la implantación de campos de interés turístico o, en ausencia de dicha previsi ón, el Acuerdo de Consejo de Gobierno que apruebe la declaraci ón de interés t urí stico de un campo de g ol f, podrán modular los criterios de crecimiento establecido s en la norma 45.4 del Plan de Ordenación del 491 Ibídem., Art. 27.3. 492 AN D ALUCÍA. Decret o 1 29/2006, de 27 de junio, por el que se aprueba el P lan de Ordenación del T erritorio d e Andalucía . Boletín O ficial de la Junt a de Andaluc ía , núm. 136 de 17/07/2006. 493 Ibídem., Norm a 45.4. 494 Decreto 309/ 2010 … cit . Artíc ulo 27.6. 270 Territorio de And alucí a, en función de las circunstancias de índole territorial que concurran. ” es d ecir que los suelos residen ciales asocia dos a un campo de golf no estarán sometidos a los límites porcentuales que de forma general establece el POTA. El Decreto 333 /2011 495 mo dificó el Decret o 137/201 0 y e stableció que las comp etencias en materia de plan ificación urba nística recaen en la Secretaría General para el Turismo. 495 ANDALUCÍA. D ecreto 3 33/2011, d e 2 de noviem bre, por el qu e se m odifica el Decr eto 137/2010, de 1 3 de abril, por el que se aprueba la es tructura orgánica de la Consejería de Turism o, Comercio y D eporte . Boletín Oficial de l a Junta de Andalucía ., núm . 216 de 04 de no viem bre de 2011. 276 En 1821 se reiniciaron de nuevo ; pero en 18 30 la falta de caudales produjo una nueva suspen sión 502 . Se retoma de nuevo en 1 826 y vuelven a suspenderse en 18 30 503 cuando el m uelle solo alcan zaba una longitu d de100 m etros dejando realizado un espigón d e so lo 10 0m . que se conocería desde entonces como el “ muelle de p iedra”. En 1839 se habilitó el m uelle para la exportación de vino, pasas y frutas. 504 Según Pascual Madoz en 1844 llegan 32 0 buques y tiene n su salida 414 con carga de pescados, higos, pasas y v i no. En el año de 1954, tres amigos, E n rique Robles del Río y Antonio Sánchez Cuevas, tuvieron la idea de construir un 'Club de Playa' junto al muelle de piedra, idea que poco después se sustituirí a por la de construir un 'Club Marítimo' con p uerto incluido. Tras múltiple s reun iones y ges tiones en 1956 se constituyó, provisionalmente, el “ Club Marí timo d e Marbella ” . En 1957, se prolongó el muelle de piedra f ormando un dique d e a brig o que se cerraba con o tro perpendicular a la línea d e costa, situado a poniente del mismo, a la altura de la actual “Fontanilla”. Se creaba a sí una zona de agua ab rigada que se rví a para f ondeo de pequeñas embarcaciones d eportivas, contando con u n pequeño muelle al que se trasladaban los tripulantes mediante botes auxiliares. Esta instalación primitiva fue completándose con el tiempo con diversas instalaciones: o en 1960 de acuerdo con los planos redactados p or e l ingeniero de Caminos Luis Ang ulo que utilizaba e l a ntiguo muelle de piedra com enzaron las ob ras del puerto. El puerto y e l club se inauguraron oficialmente en el año de 1965. Club Marítim o de Marbella. Fuente: rea lclubm aritim odemarbella.com 502 A.H.M. Mb ., AA. CC ., 21 de enero y de 1 de ju nio de 18 21. 503 A LCALÁ MARÍN, F. Mar bella de ayer 18 00-1900 . Marbella (M álaga), A yuntam iento de Marbella, 1980, pág.6 2. 504 A.H.M.Mb., AA.CC, de 6 d e m ayo de 1839. 277 o en 1.976 el ingeniero D. A lberto Díaz Fraga so licitaba autorización p ara ejecutar un proyecto relativo a las obras correspondientes a los pantalanes y locale s comerciales. Las obras te rminaron en 1980 y se con figuró definitivamente e l puerto tal como lo conocemos hoy: Puerto Dep ortivo de M arbella . . Fuente: Consejería de obras Públicas y T ransportes. Dirección General de T ransportes. Junta d e Andalu cía. 5. 4.9. 2. E l Puerto deportiv o José Ban ús . Está situado en e l extremo o ccidental de la ense nada de Marbella, entre los arroyos Ben abolá y Cañada V erde, int egrado en el conjunto urbanístico Andalucía la Nueva . Obtuvo la concesión en 1967 y tiene u na superficie total de 2 70.000 m2. (27 has.), de las que 11 has. corresponden a a gua a brigada y 16 ha s. a zona de servici o en t ierr a. Está dotado d e todos los servicios que demanda el turismo náutico es frecuentado por barcos deportiv os de grandes esl oras y gran tonelaje. 278 Puerto José Banús . F UENTE : Consej ería de obras Públicas y Transport es. D irecc ión General de Transportes. J unta de Anda lucía. 5. 4.9. 3. E l Puerto Dep ortivo Cabo Pino. Está situado en Punta Ladrones, entre Marbella y Fu e ngirola, en lo que se d enomina Sitio de Calaho nda, integrado en la Villa Marinera p r omovida po r Cabo Pino S.A. La tip ología d el puerto se asemeja a una marina d e peq ueña s dimensiones en la que el 25% del agua abrigada se h a generado mediante dragado de terrenos de p ropiedad privada, permitiendo atracar a los barcos a los p ies de las mismas edificaciones. P uerto, playa y villa ma rinera forman un todo. Al igual que Puerto Ban ús los u suario s disponen de hoteles, restaurantes y una amplia ga m a de servicios. Puerto de Cabo Pino. FUENTE: Consej ería de obras Públicas y T ransportes. Direcc ión General de T ransportes. Junta d e Andalucía. 279 5. 4. 9.4. Puerto deportiv o La Bajadilla . Está situado a levante d el nú cleo urbano de Marbella . Surgió de la necesidad de que los p escadores de Marbella dispu sieran de un puerto de refugio y co mo principal valedor e im pulsor contó con el Teniente General Saturnino González-Badía Rubio, que fue Jefe de la Casa Militar de l Jef e del Estado, casado con la marbellera Concep ción Sánchez de Luna. Se construyó en 1955, y albe rgaba entonces una flota pes quera compuesta por sesenta barcos d e pesca y arr astre . Puesta de la prim era piedra del Puerto de P escadores o de la Bajadilla. F UENT E: Anto nio Luna. La superficie ocupada es de algo más de 15 Has. (150.000 m2.s.), de las que 5,6 has. están a brig a das. Desde el añ o 200 0 comparte el uso pe squer o con el deportivo. Puerto de La Bajadi lla. 280 5. 4.1 0 . RE LACIÓN E NTRE LOS PUE RTOS DEPOR T IVOS Y L AS PROMOCIONES URBANÍSTICAS DEL ENTORNO. Existe un a relación directa entre puertos de portiv os y prom ociones urbanísticas. Amparándose en la significación de los puertos deportiv o s como equipamiento de lujo y f ocos d ina mizadores d el turismo, las actividades náuticas aparecen en un segundo plano frente las residenciales y co merciales. El puerto deportivo se presenta como un elem ento clave de revalorización de u nos terrenos que ya de por si tienen unas expectativas altas dada su proximidad a la costa. PUERTO DOM. PÚBLI CO José Banús 162.591,00 Cabo Pino 21.084,00 Dep. Club Mº Marbella 25.750,00 La e dificación concedida sobre zonas de dominio p úblico en A ndalucí a asciende a 4 430,432 m2.t. lo que supone en el conjun to d e zonas p ortuarias un edificabilidad bruta de 0,62m2.t/ m2.s. Puerto B anús abso rbe más del 5% del volumen edificado en el conjunto de los puertos d eportiv os con una edificabilidad bruta de 1,61 m2t.m2.s. 505 En unos casos, como el P uerto José B anús se pa rt e de unos terrenos vírgenes y d e poco valor en los que la implantación de un pu erto deportivo y la vitalización de su entorno más inmediato genera un foco de prestigi o dinamizador de la zona. En otros las denominadas marionas o puertos interiores, el aum ento del valor del su elo se prod uce a través de la conversión de las zona son contiguas a la costa en terrenos de primera l ínea; es el caso de Cabo Pino. Y p or ú ltimo los situ ados en zonas urbanas: en esta s, los puertos y sus zonas de servicio se constitu yen sobre terrenos ganados al mar gener á ndose suelo e dificable e n áreas e n el que este e scasea. Es e l ca so del Puer to Deportivo de Marbella. 505 OLLERO MARÍN, M., SU ÁREZ DE VIVERO,J.L. Y RUBIO V ICENT E M. Pu ertos Deportivos de Anda lucía. Sevilla, Co ns ejería de Obras Pú blicas y Tr ans portes d e la J unta de Andalucía 1987, pág. 2 5. 281 5.4. 11 . LA E XPLOTACIÓN DE LOS PUERT OS DEP ORTIVOS DE ANDALUCÍA . 5.4.11.1. Gestión. En general, tanto la gestió n co mo la explotación portuaria, pueden llevarse a cabo por gestió n d irecta o ind irecta. En el caso de Andalucía, e s la Administración Autonómica, la Junta de Andalucía, la que ha dev enido en titular de la gestión de tales entidade s, por lo que es é sta la que se encuentra en disposición de otorg ar con cesiones u optar por gestionar los pue rtos directamente, a través de la Empresa Pública de Puertos de Andalucía (EPPA) 506 , que depende de la Consejería de Obras Públicas y Transportes. En el caso concreto de los puertos de la Costa d el S ol la gestión ha sido e ntregada en concesión a numerosos puertos, siendo el sistema de explotación directa el menos utilizado dentro d e los lím ites de la provincia d e Málaga. En el caso de Marbella las concesiones son las siguientes: PUERTO CONCESIONARIO Deportivo de Marbella Sportclub S.A. Puerto Banus Pto. J. Banus de Andal ucía la Nueva S.A. Marina de Cabo Pino Marinas de Cabopino S.A. Marina La Bajadilla Gestión directa de EPPA Fuente: Empresa Públ ica de Puertos d e Andalucía (EPPA). 5.4.11.2. A marres y s ervicios. Los once puertos de la Costa del Sol mantienen un parque construido de amarres d e 4.376 p lazas, lo que repre senta el 36,2% de las plazas de amarre en Andalucía y el 5,1% sobre el total español. La distribución de estos amarres en Marbella supone 506 La E PPA s e ha constituye f orm almente com o una ent idad de derec ho p úblico que representa e l ins trum ento de la política port uaria de la Junt a de Andalucí a; entre sus funciones s e encue ntra la de hacers e c argo de los puertos deport ivos de gestión d irecta, y establecer las líneas m aestras de actuac ión para l os puertos en régim en de concesión. 282 PUERTO Nº DE RESPECTO RESPECTO AMA R RES A M ÁL AG A A N D A L UCÍ A Deportivo de Marbella 377 24 % 1% Puerto Banus 915 25% 8% Cabo Pino 169 25 % 1% La Bajadilla 261 25 % 2% TOTALES 1.722 100 % 13% FUENTE: Sociedad de Promoción y Desarrollo (SOPDE).Ela boración propia. Que disponen de un alto niv el de servicios: 22% 53% 10% 15% Nº de amarres en Marbe lla Pto. Deportivo Pto. Banus: Pto. Cabo Pino Pto.La Bajadilla 28% 72% A marres en Marbella en relación con la Costa del Sol Marbella Costa del Sol 2% 5% 14% 79% A marres en Marbella en rel ación con la C. del Sol, A ndalucía y España Marbella Costa del Sol Andalucía Resto de España 283 PUERTO SERVICI OS DISPON IBLES Agua Elect. Carb. Tfon. Varad . Grua Taller Deportivo de Marbella Si Si Si Si Si Si Si Puerto Banus Si Si Si Si Si No Si Cabo Pino Si Si Si Si Si No Si La Bajadilla Si Si Si Si Si Si Si TO TA LES Si Si Si Si Si Si Si 284 CAPÍTULO VI EVOLUCIÓN DEL MA RCO NOR M A TIV O Y SU INCIDENCI A EN E L DESARROLLO URBANÍSTICO DE MARBELLA Y DE SU POBL ACIÓN. 290 como un sector económico de mayor pe so. Con ta l f inalidad se red actaron ejercicios de control , como los “ Com isarios de Zona ” o las “ Comisiones Provinciales de Orde nación ” , y d iversos estud ios sobre los prob lemas sobrevenidos com o consecuencia del rápido crecimiento urbano y turístico. En e l año 19 51 se cr e ó el Ministerio de Informaci ón y T urismo qu e vino a sustitu ir a la Dirección Ge neral de T urismo. En 1952 la Se cretarí a General para la Ordenación Económico Social, dependiente d e Presidencia del Gobierno, preparó un Estu dio para la redacción de un Plan Nacional de Turismo que vería la l uz en julio de 1953 526 y en e l que aparece p or primera ve z el co ncepto d e Zona de Interés Turístico , definido com o unos espacios geográficos amplios que e stab an b ien dotados para su promoción turí stica . Siguiendo las directrices d el referido Plan Nacional , 527 se redactó en 1955 un Estudio para la Ordenación T urística de la Costa del Sol , 528 emana do de una Orden d el Ministerio d e Informa ción y T urismo de fec ha 9 de Noviembre de 1953, en virtud de las d irectrices gene rales determinadas en el Plan Nacional de T urismo , que f ue e laborado por una comisión m ixta integrada en la Dirección Ge neral de Turismo de la Secretaría Gene ral para la Ordenación Económica y So cial. En este e studi o se delimitaba una f ranja litoral comprendida en tre la Punta de Ta rifa y el Ca bo de Gata a la que se d enominó “Costa del So l”. En el ya se preve ían las co nsecuencias de la apertura e conómica a l m e rcado internacional m ediante la explotación d el secto r tu rístico, que se intentaba promocionar como sector económico . Se hacía hincapié en la necesidad de que se determinaran los espacios singulares capaces de ofrecer vistas o perspectivas p ropias para reforzar la identidad del litoral de Málaga y un a apreciación po r el p aisaje y los valores tradicionales de los pueblos de la costa . Estos aspectos serán recogidos posteriormente en el in fo r me Dioxadis. Unos a ños después, d entro del marco del I Plan de Desarrollo de l Ministerio de Inf ormación y Tu rismo, el ap elativ o Costa del Sol sería inscrito en el Registro de Denominaciones Geoturísticas. 529 526 ESPAÑA. PRESIDENC IA DEL G OBIERNO. S ECRET ARÍA GENER AL PAR A LA ORDENACIÓN ECO NÓMICO -SOCIAL S.O.E.S . P lan Nacional de T urismo. M adrid, M inisterio de Inform ación y Turism o, 1953. 527 ESPA Ñ A. S ECRET ARÍA GENER AL PAR A LA O RDENACIÓN ECONÓ MICO -SOCIAL. Madrid, 1955. 528 ESPAÑA. PRE SIDENCIA DEL GOBIERNO . Estudio para la O rdenación Turís tica de la Costa del So l. Madrid, 195 5. 529 Insc ripción de la Costa del Sol (Litora l de A lmería desde Cab o de G ata, G ranada, Málaga y Cádiz hasta Punta de T arif a) por p arte del Ministeri o de Inform ación y T uris m o durante el 291 Este m ismo año de 1955 , en un primer intento de terminar c on l a especulación , sería sustituido el Reglamento de Se rvici o s d e las Cor p oraciones Locales por el T ext o Refundido de la Ley de Régimen Local, 530 de 24 de junio. Y e n julio el Go bierno autorizó al Institu to Nacional d e la Viv ienda (INV) la rea liz ación del II Plan Nacional d e la Vivienda con el ob jetiv o de construir 550.000 viviendas en un plazo de cinco añ os, que habrían de localizarse prioritariamente en provincias donde se suponía que la atracción demográfica se realizarían a mayor ritmo, entre ellas Málaga. En opinión de Pérez Barrassa 531 , “ (…) el Plan f ue concebido como un prog rama para la ejecución de viv iendas q ue atendieran las necesidades y que aumentara la productivi dad de la industria de la c onstrucción y, por primera vez , con una concepción urbaní st ica de la vivi enda, integrándola en una estructura espacial organiz ada, coordinando todas las actividades y entidades públicas con competencia en el desarrollo y ejecución del Plan. La L ey previó penalizar las viviendas desocupadas, modificar la legislación del suelo y de arrendamientos urbanos y descongelar las rentas. Sin embargo, se realizó una estimación def iciente de los efectos de las migraciones, no estimuló la o ferta de sue lo urbanizab le, ni r aci onaliz ó l os recursos, d e modo que no se cumplieron las prevision es y s us programas cuatrienal es fueron absorbido s pos ter iormente por los Planes de Desarrol lo. ” Con la f inalidad de corr e gir la a narquía urbanística cread a en la Costa del Sol, a la vez que con la d e plantear dete rminadas colaboraciones que redundaran en un mejor aprovechamiento de las excepcionales c ondiciones de clima y pa isaje de la zona, en la dé cad a de los años 5 0 se publicaron seis estudios 532 que centraron su aten ción en la ordenación y plan ificación del crecimiento urbano, turístico y p romocional de la Costa del Sol . El 12 de Mayo de 1956 , promovida p or el arq u itecto Pedro Bigador 533 , v io la luz la primera Le y del Régimen del Suelo y Orde nación Urban a 534 , que Primer Plan d e Desarrollo (1964- 1967) en el Registr o de Denom inaciones Geoturísticas , Madrid, 1964. 530 ESPAÑ A. Le y de régim en local: dec reto de 24 jun io de 1955 por e l que se apr ueba el texto articulado y refun dido d e las le yes de bases de ré gim en local, d e 17 de ju lio d e 1945 y 3 de diciembre de 1953. Boletín Oficia l del Estado, núm .8 de noviem bre de 19 57. 531 PÉREZ BARR ASSA, T . et al. “Po lítica de gasto en vivienda. Espa ña, 2010”, en P apeles de Trabajo . Madri d, Institut o de Estudios F iscales, 200 1, págs. 13 - 14. 532 Royo Naranjo, c it., pág.3 533 Di rector General de Urbanism o y de l a G erencia de Ur banización del M inisterio de l a Vivienda en e l periodo 1 957- 1969 534 ESPAÑ A. Le y de 12 de ma y o de 1 956 s obre régim en del s uelo y orde nación urb ana. Boletín Oficial del Estad o, núm . 135, de 14 de ma yo de 1956 , págs.3 006-313 4. 292 presentaba muchos puntos en común con las ley italian a , Legge urba nística statale de 17 de agosto d e 1942 y con la in glesa, Town and Coun try Plann ing Act de 6 de julio de 1 947 . Con ella se p retendí a poner e n marcha una serie de mecanismos de control y organi zación a nivel estatal , no solo en la elabo ración de planes , sino ta mbién en las figuras de control. La cultura urbanística d e la épo ca buscaba crear la ciudad ideal, con mejores estándares y calidad de vida en los nuevos crecimientos , p or lo que las ma yores preocupaciones reflejadas en esta primera Ley de l S uelo, se refieren a la ordenación urbana y a los proble m as socioeconómicos del país.  Ley de 12 de ma y o de 1956 sobre régi men del s uelo y ordenación urbana . El verdadero nacimiento del d erecho urbanístico español se produ jo con la aprobación de la Ley del Régimen del Su elo y Orden ación Urbana de 1956 535 en adelante LS 56. Dos factores condicionaban el mapa urbanístico:  de una p arte, las ciudades h abían crecido de f orma a leatoria y desordenada, y la fa lta d e regulación había dado lugar en mu cho s casos a la inf raviv ien da.  de otra, e l desa rrollo industrial y de las grand es ciudade s estaba provocando desequilib rios territoriales tanto d esde el pu nto de vista económico como del socio-demográ fico . Esta ley na c ía con el objet ivo de subsanar los defectos de la situació n urbanística en E spa ña, y con tal f in subray aba en su Título Prelim inar 536 los aspectos qu e se intentaban combatir en la Ley “ ( … ) la falta de prev isión en lo q ue respecta a la f ormación de reserv as de suelo para la escalonada expansi ón de los núcleos urbanos; la irradiación desmesurada del perí metro de extensión de las ci udades, en las que al construirse arbitrariamen te se cr ean superficies de urbaniz ación desproporcionadas e inasequibles para los limitados recursos económi cos disponibl e para su financi ación; la especulación del suelo que malogra toda ordenaci ón urbana. ” 535 ESPAÑ A. L ey de 12 de m ayo de 1956 sobre régim en del suelo y ordenación ur bana . Boletín Oficial del Estad o, núm . 135 de 14 de ma yo de 1956, págs. 3 106 a 3114 . 536 Dávila Linares, cit. , pág.1 13 293 Para abordarl os elabora ba un mo delo nacional de d esarrollo económico -terr itorial, e n el que , influenciado por la ley italiana, se definieron un conj unto d e f iguras de planeamiento a nivel naciona l : los d enominados Plan es t erritoriales, integrado s por el Plan na cional de urba nismo y los Planes provinciales , Planes comarcales y municipa les y los P lanes espe ciale s que se destinaban a un aspecto concreto de la ordenación , como la protección del pa isaje, las vías de comunicación, la conservació n del medio rural, el saneamiento de poblaciones y cualesquiera otras finalidades análog as. Los Planes comarcales y mun icipales habían de de sarrollarse medi ant e Planes generales de ordenación urbana municipal o comarcal y estos a través de Planes par cial es de ordenació n urbana, compl etados con los correspondientes proy ectos de u rbaniz ación , a través de los cua les se realizaba la ejecución de a quéllos. 537 Es decir que l a LS 56 vino a institucionalizar el planeamiento de todo el territorio na cional, re gulando su función pública, y esta bleci en do una nuev a figura de planeamiento, el Plan gene ral d e o rdenación u rbana municipal 538 al que se le daba vigencia indefinida y que era r evisable cada quince años. El su elo presentaba una d iversi dad de problemas. Unos provocados por su retención por parte de propietarios, qu e n i lo u rbaniz a ba n, ni e difica ba n, ni tampoco acced ía n a su venta; otros que derivaban de la imposibilidad de disponer d e terrenos para destinarlos espacios libres . A ello había que unir la inexistencia d e unos m ecanismos con los que realiz ar una distribución equitativa d e los beneficios derivad os del aume nto de valor del suelo, que permitiera amortizar l os te rrenos destinados al viario y a espacios libres y e l pago de las obras d e urb anizaci ón, amé n de af rontar las desigualdades derivadas de conceder edificación intensiva a unos prop ietarios m ientras que a otros se les limita ba o incluso se les n egaba e l de recho a construir sobre sus terrenos. Para reso lver esto s p roblemas s e instituyó un a regulación del suelo, a partir del concepto de “ calif icación de l sue lo ” , conjugando los parámetros de situación y uso asignado, que se denominó Régime n Urbanístico de l a Propiedad del Suelo . En el T ítulo Segundo, Régime n u rbanístico del suelo, se a borda, en el Capítulo Primero, la Calificación del suelo 539 . 537 Artículo 6 , LS. 56, cit. 538 Matesanz Perel lada, cit , págs.7- 61, 539 LS 56, cit. Art ículos 61 a 7 1, 294 o Calificación del suelo. El territorio de los m unicipios los califica en tres tipos de suelo : urbano, de reserva urbana y rúst ica . Y en aquellos m unicipios que ca rec ía n de Plan General, se distinguía únicamente entre suelo rústico y suelo u rbano. Veámoslo más detenidamente.  S uelo urbano: estaba constituido por : - aquellos te rrenos que estaban incluidos e n el perímetro del casco u rbano. - los sectores de suelo urbanizado a med ida que la co nstrucción ocupase dos terceras partes de la superficie edificable del polígono . - los urbanizados y los que se fueran a ser urba nizados en un corto plazo de tiempo mediant e un Plan P arcial de Ordenación y su correspondiente Proy ecto de Urba nización . Este suelo quedaba delimita do por un límite f ísico muy claro: el perímetro d el casco estab lecido por el Plan general, dentro del cual se llevarían a cab o los Planes de r ef o rma interior (en a delante P ERI) con la f inalidad de resolver tanto pro bl emas de salubridad como por motiv os estéticos. La única limitación establecida era la d e que estos s ue los no pod ían ser edificados hasta que reunieran los requisitos necesarios para t e ner la consideración de solar. En e l supue sto d e que los hubieran adquirido tení a n la obligación de edificarlos o de lo contr ario podrían ser sometidos a expropiación. C omo contraprestaci ón a l os benef icios obte nidos de la urbanización d e los te rrenos, el único deber de l propietario consistía en ceder ob ligatoriament e el suelo necesario p ara la e jecución de los viales, pa rques y jardine s previstos en e l planeamiento y asumir e l costeamiento material de la ejecu ción.  S uelo de Reserv a Urbana . Lo constituía el suelo que quedaba delimitado entre el perímetr o del sue lo urbano (integrado por el casco urba no y el suelo urbano establecido por el p ropio Plan General ) y el sue lo rúst ico , y tení a como destino absorber e l posible crecimiento de la ciudad. En realidad se trataba de un su elo rústico que había adquiri do e l valor de un suelo 295 urbano, y cuy as plusvalías se pretend ían destinar a financiar el desarrollo, razón por lo que esta ley e ra conside rada po r m uchos como una ley de ensanche. En este suelo se d ejaba cierta libertad para actuar, no estableciéndose otros deberes que las cesiones obligatorias, y su transformación en sue lo urba no se podía llevar a ca bo ta nto mediante acción pública como p riv ada, pero siempre de acuerdo con lo establecido en el planeamiento de l m unicipio, estando tácitam ent e prohibidos los actos de parcelación si ante s no se disponía de u n Plan Parcial aprobado definitiv amen te. Esta n orma fu e interpretada en la totalidad de los mun icipios litorales al libre albed río y d io pie a que se justif icaran just ificar cu antas acciones u rbanísticas quisieron aprob ar los Ayuntamientos ap oyá ndo se en todo tipo de interpretaciones .  S uelo rústico. Al suelo sobrante, es d ecir, el que no “ f uera incluible en ninguno de los artículos precedentes ”, 540 se le consideraba como suelo rústico, un suelo sin definir, pero recogido en el Plan General de Ordenació n Urbana municipal. Delimita do el pe rímetro urbano en el PGOU, a todo el suelo que estuviese f uera de ese p erímetro se le aplicaba las normas de suel o rústico , destinado a servir de sopo rte de la agricultura y a la ganadería , un factor de vital importan cia para la economía de la época. En este suelo se centraron gran can tidad de limitaciones . Es el único tipo de suelo al que se le dedicaba u n artículo propio para definir su esta tuto, prohibiciones y deberes 541 , y en él se e stablecían ámb ito s de suelos agrí colas y foresta les a prote ger, pero sin que esa protección supusiera una categoría de suelo . So lo se p ermitían en él estructuras a cordes co n e l entorno, y l os tipos de construcciones ten ían que se r adecuados a su condi ción aislada , e dificadas en prop orción de un metro cú bico por cada cinco metros cuadrados y quedaban p ro h ibidas las edificaciones características de las zonas urbanas, especialmente los bloques de pisos . 540 Ibídem ., Artícu lo 65 . 541 Ibídem ., Artícul o 6 9. 296 Se daba asimi sm o la posibilida d de edificar co nstrucciones de uso social vinculadas a la población rural , siem pre qu e el suelo estuviese alejado de cualquier centro urbano . De este modo se pretendía que las reservas de su elo permitieran la esca lonad a expansión d e los núcleos u rbanos, evitando así qu e la especulación devenida de la e xpansión tu rística pud ieran sustra er los de su destino agrí cola. o Obligaciones de los propietarios. En general, las o bligaciones de los p ropietarios s e limita ban a la obligación d e ced er al Ayuntamiento los terrenos viales y los de stinados a parques y jardines, sin establecer estándares mínimos y a la de e dificar en los plazos establecidos. o Gestión del desarrollo. Para gestionar e l desarr ollo del planeamiento se establecían cu atro sistemas de actuación a elegir por e l Ayuntamiento u órgano gestor 542 : a) Cooperación b) Expropiación total de los terrenos c) Compensación y d) Cesión de terrenos v iales. Y en e l ca so de que el Plan de ordenación n o lo estableciera o n o lo acordase el Órgano gestor de la urbanización, tend ría prefe r encia, el sistema de cooperación, si se tratara de sectores o vías de nueva urbanización . Y en el supuesto d e que se tratara de sectores pa rcialmente urbanizados y ed ificados el de cesión de terrenos v iale s, con imposición de contribuciones especiales.  Sistema de Coope ración . 543 De iniciativa pública L os prop ietarios ceden gratuitamente las superficies destinadas a viales, parques y jardin es públicos y contribuyen económicamente a las obras d e plazas y grand es avenidas proyectadas en proporción a l valor de los so lares resultantes de la parcelación. 542 Ibídem., Capí tulo Segund o, Sistem as de actuació n . Sec ción Prim era. Artículos 13 a 2 8. 543 Ibídem. Artícul os 15 a 20. 297  Sistema de Compensación. 544 De iniciativa p rivada p referentemente. La gestión la rea liz an los propietarios, que se unen con f ines de urbanización (y en su caso, de edificación ) mediante la constitu ción de lo que denomina “Junta de Compensación” , una asociación con personalidad propia y plena capacidad jurídica que es quien gestionará la u rbaniz ación y repa rtirá de forma solidaria las cargas y los beneficios qu e se generan.  Sistema de E xpropiaci ón . 545 De iniciativa pública. Con arreglo a este sistema, la Administración expropia la tota lidad de los terrenos comprendidos en un polígono, para urbanizarlos por sí o a trav és de Empresa concesionaria.  Sistema d e Cesión de terrenos viales. Sim ilar al d e co operación , pero con la d iferencia de que para cumplimentar la oblig a ción q ue tienen los propietarios de aportar gratuitamente los terrenos d estinados a viales y zonas verdes y de costear las obras de urba nización el coste será sufragado m ediante contribuciones especi ales, permitiéndose e n cuanto a éstas su exacción anticipada. o La reparcelación. Con el f in de d istribuir justamente entre los propietarios los benef ici os y cargas de riv ados del p laneamie nto instituye la “reparcelación”, una técnica mediante la cu al c ualquier propieta rio perteneciente a un polígono d e actuación o manzana podía e xig ir la reparcela ción de los te rrenos cu ando su suelo resultara destinado a viales, jardines, zonas verdes ; o no f ueran susceptibles d e edificación privada en p roporción de m ás de un sexto en relación con la superficie que le perteneciere a los dem ás y a la total del polígono o manzana, o se sintiera pe rjudica do en má s de un se xto en cuanto al volumen ed ificable respecto al correspondiente a otros y a la total del polígono o manzana. 546 544 Ibídem. Artículos 24 a 28. 545 Ibídem. Ar tículos 21 a 23 . 546 Ibídem. Artículos 8 0 a 84. 298 o Valoración del suelo. 547 En la Ley se introduce un régimen de valoración del suelo “ por razones urbanísticas ”, que pa só a constitu irse como pun to de vital im portancia en la ordenación:  valor inicial : se define com o el que tiene cualq uier terreno sobre el cual no se haya ejercido ninguna acción urbaní stica.  valor expectante: el corr espondiente a las posibilidades reales de edificación de utilización urbana en el momento de la valoración.  valor urbanístico: se dete r mina e n pro porción con el coste previsible de la edif ica ción permitida la n atur aleza d e la zona y el grado de urbanización,  valor com ercial: el mayor valor que p udiese tener por circunstancias de situación, con centración u rbana u o tras semejantes, se gún las normas y cri terios de va loración establecidos por la Ley de Expropiación forzosa. 6.2. 1. 2.2. Periodo 195 7 - 1975. Mediante el Decreto de 7 de marzo d e 1958 se creó una Comisión especial para la formulaci ón del Plan de Ordenación y Desarrollo de la Costa del Sol dirigido p or e l arquitecto Blanco So ler, que fue aprobado por la Comisión Central d e Urbanism o del Ministerio de la Vivienda, en 1959 548 y publicada en el B.O.E. de 23 de enero de 1961. Era la pri me ra planificación ur banística y tu rística regional que se realizaba en España; si b ien se limitaba al á mbito entre Málaga y Este pona y con alcan ce de an tepr oyecto . E n é l se constataba la existencia del de sorden y la falta de control que imperaban en l a s construcciones del litoral andaluz y la urgencia de darles una solución. En palabras del profesor W . Isard 549 “Los experto s tienen cada vez mayor t endencia a pensar que el urbanismo bien comprendi do es un medio esenci al del desa rrollo económico. La localiz ación de las actividade s industriales pone en juego las f uerz as de urbanizaci ón, las cuales por sí mismas pueden estimular todaví a más la industriali zación siempre que se haga de ell o el uso conveni ente. ” 547 Ibídem., Artícul os 85 a 101. 548 ESPAÑ A. Res olución. Boletín Of icial del Estad o d e 23 de ener o de 1961. 549 MARTIN LOBO, M. “Realidad y pers pectiva de l a planif icación reg ional d e Espa ña . ” Revist a de Estud ios Agrosoc iales , 19 61, nº 3 4, págs. 91 -1 26.vi:22 de m ay o d e 2 014. ( en l ínea). http://www.m agram a.gob.es/m inisterio/pags/bibliot eca/revistas /pdf_reas%2Fr0 34_04. pdf . 299 De los ap artados que co ntemplaba solo adq uirió vigencia el denominado “ Nuevos trazados urbanos de los núcleos de Torremo linos, Fuengirola, Marbella y Estepona ” , dedicado a la infraestructura viari a y a la zo n ificación en cuatro núcleos, que ate ndía fundamentalmente a los crecim ientos de los asentamientos existentes con una lógica de e xpansión lineal a lo largo d e la carretera y la co sta. No f ueron respetadas ni l as directrices de zonificación, ni las no rmas de edificación ; a pesar de que la Jefatura de Obras Pu blica s consideró el Plan como vigente y com enzó a aplicar lo esta blecido e n cuanto a la conce si ón de autoriz aciones de construcción a lo largo de la carretera, resultó fallido p or la interposición de un r ecurso contencioso administrativ o contra las denegaciones. 550 En 1959 el desarrollo turístico ya se ha bía iniciado. C on el I Plan de Estabilización 551 y los ca mbios en la po lítica eco nómica, se produjo un incremento en la actividad urbanizadora y en p ocos añ os adquirió un enor me desarrollo. La no p revisi ón por e l Plan de Ordenación y D esarrollo de ninguna zonificación di ferenciada en los tr a m os de costa entre los núcleos de población, trajo como consecuencia que en m uy po co tiempo la f ranja costera se f ue ra colmatando con una ingente actividad constructora, que , a f alta de una organización administrat iva capaz d e hacer frente a los p roblemas urba nísticos que se iban generan do, d io lugar a una situa ción de f uera de control qu e fue diseñando la Costa del Sol que hoy conocemos. Un año después de su publicación se pensó en la necesidad d e redactar Planes Generales Municipales para la zona pa ra que las a ctuaciones se p lantearan con arreglo a un Plan cojun to . Estos, debidamente coordina dos dieron paso al Plan Com arcal de Ord e nación Urbana d e la C osta del S ol Occidental 552 , red actado po r el ar quitecto Jua n Gómez y Go nzález d e la Buelga. Este plan rea lizaba un análisis del paisaje de la Costa del Sol y de las negativas rep ercusiones que e staba ten iendo el turismo sobre los p ueblos 550 “ La Costa del Sol y sus problem as ”, en Memor ia. Mál aga, Gabinet e Técnico de Coord inación y Desarr ollo del Go bierno Civ il de Málaga, 1 964. 551 ESPAÑ A . Decreto- Ley 10/1959 de 21 de julio de ord enación ec onómica . Boletí n Oficial del Estado , núm .174 de 22 d e julio de 19 59.págs. 10005-1 0006. 552 ESPAÑA. Res olución de la Dirección Genera l de Urbanismo por la que se transcr ibe relación de asu ntos s om etidos al Ilustrís imo se ñor S ubsecretario del Departam ento actu ando por represent ación del exc elentísim o s eñor Ministro de la Vivienda, c on fecha 17 de jul io de 1968, c on in dicación d el ac uerdo rec aído en ca da c aso. B oletín Of icial d el Esta do , núm . 183 de 31 de julio de 1 968, pág. 11299 - 11300. 306 en próspera evolución asegurándole una larga vida d e ca ra a la demanda en evolución. Ante las insuficiencias y caren cias legales para actuar sobre un marco territorial super ior al té rmino municipal, estos plan es se vieron abocados al fracaso; la especula ción de l suelo determinaba la planificación y la determinación de l emplazamiento de las nuevas ed ificaciones y u rbanizaciones dependía más de los condicionamientos económico s que de las disponibilidades de terrenos. Los nuev os crecim ientos generaban la necesidad de nuevas infraestructuras, y la f inanciación de estas se trató de resolver con e l binomio “urbanización a cambio de plusvalías”, para lo cual en la Le y se incitab a a la participación privada. A f inales de los años sese nta se hicieron n otorios los efectos de las políticas desarrollistas, tanto e n la e con omía co mo en la f isonomí a urbana , y empezó a ponerse en d uda el m odelo de desarrollo, surgiendo desde a lgunos sectores la preocupación por el medio ambiente. Estas n uev as visiones coincidieron sin embargo con un ca mbio en el Gobierno de Franco que ponía de manifiesto la victoria de l grupo de liberales del Opus Dei 573 en la lucha po r el poder, que había liderado la et apa anterior, y por ta nto las políticas respo nsables de los p rocesos sufridos por e l te rritorio. El cambio d e titu lar en el Ministerio de Vivienda conllev ó o tro ca mbio en la Dirección General de Urbanismo , donde se expuso la necesidad de establecer nuevos planteamientos en el sistema urbanístico. Pero la gran preocupación continuaba siendo la espe culación, que no se con siguió resolver con la ley anterior, y como solución se a puntaba a abaratar el precio del suelo a la vez que se aumentaba la oferta de e ste. 573 F ERNANDEZ D E L A MORA, G. Río Arriba : Memori as . “ A partir de 1957, los colum nistas utilizaron el térm ino 'tecnócrata' para caracterizar a un supuesto sector. Y se dijo que e l gobierno d e 1969 represen taba l a hegem onía de dichos tecnócratas . Ministr o s que llegaron a sus departam entos por conocer m uy bien s us m aterias los hubo d esde e l prim er G obierno y nadie les llamó tecnócr atas. Otra f alacia era ident ificar a los partidar ios de la p olítica d e las cosas con los m iembros del Opus Dei, una institución sin definición política aunque, lógicam ente, todos sus m iembros españoles, m uy poc os entonces, se alinearon con e l G obierno de Burgos en u na guerra civil que la re publicana persec ución re ligiosa con virtió en c ruzada ” . Madrid, Planet a , 1995 , p ágs .174-17 5 y 250-251 . HILLS G. Fra nco. El h ombre y s u naci ón . “ La entra da de dos , si no tres, m ie m bros de esta organización [el Opus D ei] en e l Gabinete d e Franco hizo que los com entaristas hablasen del Opus Dei c om o de un pa rtido p olítico. Dado el cas o de que todo s ellos era n econom istas, hubiera sido i gualm ente j ustificable hablar de una esc uela de econom ía. En realidad , ni s us opiniones polí ticas ni eco nóm icas están unificadas ” . Madrid , San Mart in, 1968, p ág . 143, nota 14 . 307 A partir de la segunda mitad de 1 970, a mo do de coordinación de la actividad turística, la Secretaría de Estado de Turismo inici ó una etapa de planeamiento y ordenación territorial y socioe conómica , mediante concursos públicos . El Esquema de Pla nificación de l Desarrollo d e la Costa del S ol derivó en un ejercicio que en palabras de Royo Naranjo , Mosquera Adel y Pérez Cano se trasladaría al e studio d e campo realizado por el Plan de Orde nación de La Oferta Tu rística de la provincia de M álaga (1979 ), 574 q ue “configuraba todo un esquema de la situación legal de las urbanizaciones p r esentes en la Costa del Sol ” . 575 En May o de 1975 en un ambiente conv ulso p olíticamente, cuando la dictadura de Franco agonizaba, an te la situación u rbanística generada y co n la finalidad de poner a l día los instrumentos leg ales necesarios para hace r f rente al doble objetivo de resolver los p roblemas ya planteados y de prev enir los que pu diesen surgir e n el fu turo , se p romulgó la Reforma de la Ley del Su elo de 1956 , conocida co m o Ley d el Suelo de 1975 576 (en adelan te L S 75), qu e reform ab a en pr of und ida d la anterior ley con e l objetivo, e ntre otros, de red ucir las tensiones especulativ as y el déf icit de equipamientos colectivos .  Ley 1 9/1975 , de 2 de m a y o, de reforma de la Ley sobre Rég imen del Suelo y Ordenac ión Urbana. o Las figuras de planeamiento en la Ley. 577 Esta Ley mo dificó sustancialmente los instru mentos d e planeamiento . El plan eamiento u rba nístico del territorio n acional se desarrollará a part ir de ahora a través de un Plan Nacional de Ordena ción y d e Planes Directores Territoriales de Coordinación, Planes Generales Municipales y , p ara el planeamiento de pequeños municipios , Norm as Complementarias y subsidiarias de Planeamiento, E n todos ellos salvo en las Normas Com plementarias y S ubsidiarias de Planeamiento, se e stablec e como ob ligator io incluir un e studio económ ico - financiero. 578 574 SECRETARÍA DE E STADO DE T URISMO. P lan de Or denación de la O ferta T urística d e la provincia de Málaga . Madrid , (s.n.), 1 978. 575 Ro yo Naranjo, M osquera Adel y Pérez Cano, cit. p. 13. 576 ESPAÑA. Le y 19/1975, de 2 de m ayo, de reform a de l a Le y s obre Rég im en del Sue lo y Ordenación Urba na . B oletín O ficial de Estado núm . 107 de 5 de m a y o d e 1975 , p ágs . 9427 a 9448 . 577 Ibídem . Artículo 6. 308 o Clasificación del suelo. La ley d e 1956 al hablar de “calif icación del su elo” aludía directa ment e a las “clase s de suelo” y a sus reg ímenes asociado s; la nueva ley h ace distinción e ntre “calificación”, que se corresponde con la zonificación o asignación de los usos de los d istintos á mbitos, y “clasificació n”, que establece el estatuto de la propiedad. De la anterior clasificación de suelo urbano, de reserva u rban a y rústico, se pa só a ha blar de suelo u rbano, su elo u rbaniz able e n las categorías de programado y no programad o, y n o urbanizable. 579 En los mun icipios que carecían de Plan General se d istinguí a solamente en tre suelo u rbano y suelo no u rbanizable , qu e sustituía el que la anterior ley denominaba suelo rústico 580 . Veámoslo más detenidamente: Suelo urbano . La a nterior Ley consideraba suelo u rbano a quellos te rrenos que estaban incluidos en el pe rímetro del casco urba no, los se ctores de suelo urbanizado a med ida que la construcción ocup ase dos te rcera s partes d e la superficie ed ificable del políg ono , y los u rbaniz ados y los que se fue ran a ser urbanizados e n u n corto plazo de tiempo me diant e un Plan Parcial de Ordena ción y su correspondiente Proyecto de Urbanización . En esta Ley p ara ten er la consideración de urbano, e l suelo debe de contar con acceso rodado, abastecimiento de agua, evacuación de agua y suministro de energía eléctric a o estar com prendido e n tre áreas consolidadas por la edificación en dos terceras partes de la superficie, retomando el concepto de casco d e la ley anterior. 581 Ad emás de cump li mentar las limitaciones que im pusiera e l planeamiento, no po dían ser edi ficad o s hasta que la parcela mereciere la ca li ficación de so lar, salvo que se a segurara la ejecución simultánea de la urbaniz a ción y de la edif icación con las garantías que 578 Ibídem., Títul o Uno, Capítulo Primero, Clases d e Plan es de Ordenaci ón y Artículo 6. 579 Ibídem ., Artículos 9. bis y ter. 580 Ibídem ., Artícu lo. 66.1 581 Ibídem ., Artícu lo. 63. 309 determinarán por ví a reglamentaria . Entendiendo por solar, to da superficie apta para l a edificación que 582 - esté urbanizada conforme a las normas mínimas establecidas por el Plan. - en su defecto, que de f rente a calzada pavimentada con encintado de a cera s, y cuente con acce so rodado, abastecimiento d e agua, evacuación de agua y s um inistro de energía eléctrica. Con esta def inición quedaba abierta la inclusión dentro de esta clase de suelo, de zonas sin edificar incluidas en zonas consolidadas, que podrí an servir para equipamientos u o tro tipo de servicios, aunque desde la ley no se esp ecificara ni promoviera. 583 En los Municipios que carecieran d e Plan General c onstituirán el suelo urbano 584 “ (…) los t errenos q ue, por contar con acceso rodado, abastecimiento de agua, evacuación de aguas y suministro de energía eléctrica o por esta r comprendidos en áreas consolidadas por la edificación, al m eno s, en la mitad de su superficie, se incluyan en un proyect o de delimitación que, tramitado por el Ayun tamiento, con arre g lo al art í culo treinta y dos, será aprobado por la Comisión Provinci al de Urbanismo, previo informe de la Diputación Provi ncial.” Los demás espacios del té rmino m unicip al constituirán el suelo no urbanizable. Se m antienen l os deberes d e los propietarios establecido s en la Ley a nterior, aña diéndole la cesión gratuita de los c entros de Educación General Básica, al se rvici o del po líg ono o unidad de actuación correspondiente, además de costear la urba nización 585 . Al igual que en la ley anterior no se establecían estándares. Suelo urbanizable. El su elo que la L ey del 5 6 califica ba como Reserva Urbana pasa a denominarse Suelo Urbanizable y se distingue n en él dos categorí as 582 Ibídem ., Artícul o. 66 bis. 583 MOLINA COST A , P. “ Análisis de los instrum entos de in tervenci ón urbanística e n suelo urbano” en Boletín CF +S , nº 51, año 2007, págs . 63 - 93. 584 Artículo 66, LS75, c it. 585 Ibídem., Artícul o. 67.3.Prim ero, 310 en f unción de su ocupación en el tiempo: programado y no programado. 586 Suelo urbanizable programado. Se denomina así al suelo incluido por el Plan e n el programa de urbanización; es decir, el que d ebe ser urbanizado d entro de los cuatro primeros años. El principal objetivo d el Plan General pa ra este su elo e r a establecer la estructura urbana determinando los sistemas generales y redes de abaste cimiento y la d ivisi ón del suelo en sectores que a través de la tramita ció n de un Plan Parcial de Ordenación d ieran paso a la ejecución material de la urbaniz ación . En cu anto a los deberes de los propietarios de su elo u rbaniz able programado, amén de estar sujeto el suelo a la limitación de no poder ser urbanizado hasta que se aprobara el correspo ndiente Plan P arcia l, se le co ncretaban y aum entaban las obligaciones e n relación con los que e n la ley a nterior se espe cificab a para los d e rese rva urbana, y se introducía la cesión obligatoria y gratui ta del 10% restante de l aprovechamiento m edio del sector en que se encontraba la f inca, que habría de incorporarse al Patrimonio Municipal del Suelo. Este aumento en los deberes se correspondía con la f inalidad de es tablecer una m ejor calidad de vida de los ciud adanos de estas nuevas z onas, en las que los Planes Parciales tenían q u e reali zar reservas de terrenos p ara parques y jardin es públicos, zonas deportivas púb licas, y de recreo y expansión, en proporción como mínimo de 18 metros cuadrados de suelo por vivienda o p or cada 100 metros cuadrados de edificación residencial , no pudiendo se r inferior al 10 % d e la tota l superficie ordenada, y ello con independencia de las superficies destinadas en el Plan General a espacios libres o zonas verdes para parques urbanos públicos. Así mismo te nían que establecer reservas de terrenos para centros culturales y d ocentes públicos y privados en la proporción mínima de 10 me tros cuadrados por vivienda o por cad a 10 0 metros c u adrados de edificación residencial agrupados según los módulos necesarios p ara fo rmar unidades escolares completas. 587 586 Ibide m. Artícul o 64.2. 587 Ibídem., Articu lo 68.Tres . 311 Suelo urbanizable no programado. Esta f igura introduce la f lexibili dad que se bu scaba desde los sectores políticos y económicos y con stituye la principal nov edad de esta ley respecto al sistema anterior . Se trata del suelo urbanizable a fu turo, del sue lo que puede se r objeto de u rbaniz ación; un colchón de suelo p revisto para posibles crecimientos que en la ante rior ley el suelo de r eserva n o reconocía. El Plan General se limita a la clasificación de este tipo de suelo y a especificar los usos qu e son incompatibles en él. Un nue vo instrumento, denominado “Programa de Actuación Urbanística” es el e ncargado de cambiar su clasificación a suelo urbanizable programado 588 . A p artir d e su aprobación asume los deberes del suelo urbanizable programado y med iante la aprobación del Plan Pa rcial de Orde nación y el correspondiente Proyecto de Urbanización se le pe rmitía la incorporación al proceso de urbanización. Mientras tanto le eran de aplicación las lim itaciones establecidas en la LS5 6 para el suelo rústic o. Suelo no urbanizable. En e ste suelo reside la modificación más sustan cial. S igue siendo el suelo restante, el que el Plan General no inclu ya en ninguno de los otros tipos de sue lo 589 , si bien con la introducción de la idea de protección en la propia definición del mismo 590 . “ En el suelo no urbanizable el P lan G eneral establecerá las medidas y condicion es q ue sean precisas para la conservación y prot ección de t odos y cada uno de sus elementos naturales , bien sea suelo, f lora , f auna o paisaje, a f in de evi tar su degradación, y de las edificaciones y par ajes que por sus caracterí sticas especi ales lo aconsejen, con el ámbito de aplicaci ón que en cada caso sea ne cesario. ” En L a ley d el 56, se establecía la defensa casi e xclusivamente d e los valores productivos agrí co las y fo restales. En e ste nuevo texto se incluye también la atención a los valores n at urales: suelo, f lora, fauna o paisaje, si bien no se especifican ni se mencionan mayores lim itaciones que las ya expuestas para el suelo urbanizable no programado 588 I bídem., Articu lo 69.1. 589 Ibídem., Artícul o 65. 590 Ibídem., Artícul o Noveno ter. Cuatr o. 312 limitándose a decir “ no podrán ser dedicados a utilizaciones que impliquen transformación de su destino o nat u raleza .” 591 Se d istinguen por lo tanto dos tipos de suelo no urbaniz able: - no urbanizable común, que equivaldrí a al rústico de la LS 56 . - no urbanizable protegido , que la ley an terior sólo recogía en Planes Especiales. A ambos se les atribuye u na ed ificabilidad nula, en b ase a que a lo largo de los años de aplicación de la LS 56 , la ausencia de esta limitación había dado pie a la construcción de auténticas urbanizaciones. o Gestión del desarrollo. In troduce importantes inn ovaciones en relación con los sistemas de actuación. De los cuat ro sistem as establecidos e n la L S56 solo se m antienen tres: Cooperación, E xp ropiación y Compensación. 592 o Valoración del suelo. Los cu atro tipos de valores quedan reducidos a dos e n esta Le y, el “ v a lor inicial ” y el “ valor urbanístico ” : - valor inicial: e l d el suelo no u rbanizable e n su estado rústico . D epend e d el rendimiento d e la e xplotación y del valor medio de venta a efectos de su explotación agraria. 593 - valor u rbanístico : el co rrespondiente a las clases de suelo restantes, incluyendo el s uelo urbaniz able no programado. 594 Y apa rece un nuev o concepto, el “ aprovechamiento medio ” 595 ; u n valor a bstracto que e xpresa el valor medio del aprovechamiento lucrativ o que resulte d e su uso e int ensidad de ocupación determinado en el Plan General 591 Ibídem., Ar tículo 86 .2. 592 Ibídem ., Artículo 1 06. 593 Ibídem ., Artícul o 86.1. 594 Ibídem. , Artícul o 88. 595 Ibídem ., Artíc ulo 68.2. “ A los ef ectos de l a gestión urbanística, se deter minará: a) El aprovechamiento medio de la totalidad del suelo urbanizable programado y el de c ada s ector en que se divida el mismo. b) El apro vecham iento de cada f inca, refiriendo a s u s uperfici e el aprovecham iento m edio del s ector en que se encuentr e enclavada, sin q ue tenga relevancia al respecto su ca lificación conc reta en el Plan. ” 313 en el suelo urbanizable no p rogramado; el aprov echam iento medio d el sector en e l programado, o el permitido p ara el Plan en el urbano, o, e n su caso, el aprovechamiento medio f ijado a los polí gonos o unidades de actu ación sujetos a reparcelación, y en defecto d e Plan, tres me tros cúbicos po r metro cuadrado, referidos a cu alquier uso para de terminar el valor urbanístico y facilitar las distribuciones equitativas. El ap rovechamiento era una ganancia prov e niente del proceso de urbanización y por lo ta nto se le a tribuía tanto al suelo ur banizable programado como al no programado. En e l suelo urbano carecía de sentido repartir los beneficios d e urbanización d e algo que ya está urba niz a do por lo tanto se limitaba a los “po líg o nos” o “unidades de a ctuación” que es tuvieran sujetas a reparcelación. 6. 2.2 MARBELLA. 6. 2. 2.1. Contextualización. Como hemos ad elantado e n los a ños se senta e l concepto Cost a de l Sol se acabó circunscribiendo tan solo al litoral de Málaga por su extraordinario despunte tu rístico, y e n Marbella aparec ía el h otel de mayor categoría y capacidad, con mejor niv e l de instalaciones y servicios . En cu anto a la ocupación de sue lo, existían d os núcleos de población bien def inidos : el de Marbella -ciudad y el de San Pedro de Alc ántara, si endo la ocupación a lo l argo de la co sta muy reducida, pero sin embargo ya representaba la máxima ocupación en relación con los otros n úcleos de población referentes de la co sta 596 . Municipio Has. Marbella 64 Fuengirola 51 Benalmá dena 14 Mijas 4 Estepona 2 Los núcleos urbanos de Marbella y San Pedro de Alcántara habían crecido de una f orma ordenada desde su casco antiguo hasta 1960 en que los 596 García Manriqu e et al, .c it ., pág. 53. 314 inicios del boom turístico dio lugar a un desarrollo que se man ifestaba d e dos maneras bien d iferentes; de una pa rte m ediante área s de ensanches desordenadas, compuestos de b loques con gran a ltura y escasas dota ciones públicas y de otra en el Noroe ste de ambos núcleos compuesta de área s de ciudad jardín con una baja densidad de edi ficación. 6. 2. 2.2. El marco normativ o. Como hemos adelantado, l a LS 56 establecía que en aquellos municipios que carecían de Plan General, se podía distingu ir únicamente entre Suelo Rústico y Suelo Urbano . Como hemos comentado, la ley solo pe rmití a e n el su elo rústico estructuras acordes con el entorno, y los tipos de construcciones tenían que ser adecuados a su condición aislada , que da ndo prohibidas las edificaciones características de las zonas urbanas, e speci almente los bloque s de pisos , y la s obligaciones de los propietarios se limita ban a la ob ligación d e ceder a l Ayuntamiento los terrenos viales y los d estinados a parques y jardines, sin establecer estándares mínimos y a la de edificar en los plaz os establecidos. La realidad era bien distint a; la especulación del suelo d etermin aba la planificación y la determinación del emplazam iento de las nuevas edificaciones y urbanizaciones dependía más de los cond icionamientos económicos que de las disponibilidades de terrenos. E l Ayuntamiento previo informe, lo remitía a la Delegación Provincial de Urbanismo d e Málaga, dependiente del Ministe rio de la Vivienda , quien, un a vez ap robada la o rdenación p ropuesta, e xig ía que se p royectara sob re esta ordenación los correspondientes planes ( de orde nación general y de ordenaci ón parcial). Ot ras veces se p resentaba un Plan de Ordena ción General 597 qu e f irmado por un a rquitecto y d ebidamente visado recogía el ámbito de los te rreno s a urba nizar. La documentación e staba compuesta por los siguientes documentos: zonificación, la parcelación y red viaria . Ap robado el expediente por el A yuntamient o en P leno y realizada su publicación, se remitía la documenta ción a la Delegación Provincial de Urbanismo de Málaga, dependiente de l Ministerio de la Vivienda, que era e l órgano encargado de su aprobación de f initiva. Una vez recaída esta se realiz aba un Proyecto de urbanización que debía de seguir los mismos trámites. 597 No confundir con Plan Gen eral de Ordenac ión Urbana . 315 6. 2. 2.3. Ev olución urbanística. Hasta 1 963 l as urbaniz acion es rea lizadas en suelo rústico que d isponían de planeamiento a probado por la Comisión Provincial de urbanismo superaban con creces el 1.700.000 m2.s. : EXPTE. NOMBRE SUPERF. Año 195 6 313/56 Hta. de S. Ramón 18.579,08 Año 195 7 50/57 Cerquilla de Nagüeles Desconocida Año 195 8 64/58 El Capricho Desconocida Año 196 0 224/60 Toerreverde Desconocida Año 196 1 51/61 Los Ángeles Desconocida 106/61 El Ancón 74.000,00 220/61 Haza Cabrera Desconocida 221/61 Los Pinos 53.494,00 226/61 El Calvario Desconocida Año 196 2 24/62 Rio Verde mrg. dcha. 164.633,00 83/62 Marbesa 448.000,00 218/62 La Merced 25.308,00 295/62 Huerto Parral Desconocida Año 196 3 Las Mimosas 87.828,00 61/63 Finca Cartucha 60.388,00 191/63 Finca La Playa 100.000,00 262/63 Haza del Meson 33.776,00 438/63 Finca la Adelfa 13.838,00 439/63 El Cruce 90.904,08 447/63 Finca La Pradera 26.929,00 322 correspondientes p lanes de ordenación (general y parcial) y proyectos de urbanización que se deberán de a coplar a la normativa que se es tá estudiando en el nuevo Plan Comarcal de la Costa. ” Ante las insuficiencias y caren cias legales para actuar sobre un marco territorial superior al térm ino municipal, e stos planes se vieron a bocados al fracaso . L a e speculación del suelo d eterminaba la p lanificación, y la determinación de l emplazamiento de las nuevas ed ificaciones y u rbanizaciones dependía más de los condicionamientos económicos que de las disponibilidades de terrenos. En 1964, A ndalucía la Nueva sería d eclarada Centro de Interé s Tur ís tico Nacional por Decreto del Régimen 607 , y en el m es d e setiembre de l mismo año recayó la aprobación definitiva sobre e l primer Plan Parcial. Este m ismo año se tramitaba el Plan Pa rci al Especial de Orde nación Urbana Centro d e Interés Turístico Nacional, PINOMAR, promov ido por D . Casto Susino y reda ctado por el arquitecto Guillermo García Pascu al, para la ejecución de un “ Bun galote l, un poblado de vacaciones y 150 bun galows ” . Recibió la aprobación com o Centro de Interés T urístico por Decreto 2330 del Consejo de Ministros celebrado el 9 de julio de 1965. 608 En 1966 los arquitectos Ricardo Álvarez de T oledo y Carlos Ga rcía San Miguel tramitan un Plan Parcial de Ordenación sobre una superficie de 234.120 m2.s. que recibe la aprobación municipal . A pesa r de no recibir la aprobación definitiva hasta b astantes años después, se con cedieron licencias d urante los años 1971, 1972 y 1973. Durante e l plazo de tramitación de los planes y con la f inalidad de regular las construcciones y urban izaciones particulare s inclu idas en el Plan Comarcal, f ueron redactadas en 1965 unas Norma s Subsidiarias y Normas Complementarias de Planeamiento para la Cost a del Sol Oriental y la Occidental, conocidas com o “Libro Blanco” y “Libro Amarillo” para aquellos municipios que no ll egasen a desarrollar su Pla n Gener al o estuviesen pendiente de aprobación (el primero de ellos se aprobó en F ebrero de 1968). 609 607 ESPAÑA. Dec reto 3445/1 964, de 2 2 de octubre, por el que se ceden los benef icios f iscales establecidos por la L ey 197/1963, d e 28 de dic i em bre, al Centro de Interés T urístico Nacional “Andalucía la N ueva” . Bole tín Of icial del Est ado, núm . 26 4, de 3 de noviem bre de 196 4, pág. 14364. 608 E SPAÑA. Decr eto 233 0/1965, de 22 de jul io, por el qu e se de clara Centr o de Interés Turís tico Nacional el com plejo turís tico denom inado «P inom ar», en el térm ino m unicipal de Marbella, provincia de Mál aga. Boletín Oficial del Estado de 1 4 de Agosto de 1965, núm . 194, pág. 16099. 609 Galacho Jim énez, La g estión integrada …cit, pág. 57 323 En el periodo 196 5 a 196 8 se tramitaron 21 plane s de ordenación. La cota máxima en el periodo se alcanz ó en 1966 con ocho e xpedien te s presentados. Fuente: Archivo M unicipal de Marbella. E laboración pr opia. DENOMINA CIÓN Nº EXPED. A . INIC. AÑO 1965 9/65 27/11/1969 P.P.O. EL REAL 58/65 23/05/1977 P.P.O. CASCADA DE CAMOJAN 326/65 24/10/1977 P.P.O. LOS MOLINEROS AÑO 1966 P.P.O. COSTABELLA 189/66 27/03/1969 P.P.O. GOLF RIO REAL 347/66 08/08/01966 P.P.O. LOS MONTEROS 348/66 08/08/1966 P.P.O. GUADALMINA 1 508/66 08/08/1966 P.P.O. VILLA PARRA P.P.O. LA CAROLINA 647/66 20/02/1978 P.P.O. LAS PALMAS 560/66 P.P.O. EL CORONEL 774/66 25/05/1971 AÑO 1967 P.P.O. LA CANTERA 79/67 29/08/1973 P.P.O. BALCONES SIERRA BLANCA 99/67 01/08/1972 P.P.O. HACIENDA LAS CHAPAS 142/67 25/03/1968 P.P.O. BALCON DE S. PEDRO 592/67 21/12/1972 1965 1966 1967 1968 Series1 3 8 4 6 0 2 4 6 8 10 Título del eje P.P.O. PRESE NTA DOS 1965- 1968 324 AÑO1968 P.P.O. FINCA LAS ADELFAS 125/68 27/09/1969 P.P.O.VALDEOLLETAS 291/68 01/08/1972 P.P.O. LA PATERA 333/68 24/06/1968 P.P.O. LINDA VISTA AL TA 602/68 25/04/1969 P.P.O. LAVIRGINIA 641/68 27/06/1969 P.P.O. PLAYBOY 720/68 25/11/1968 Fuente: Arch ivo Munic ipal de M arbe lla. Elaboración pr opia. Las licencias de edi ficación no se ajustaban a ningún criterio normativo; baste como muestra el siguiente ejemplo 610 . “ En el expte. 409/67 la propiedad de un edificio de 5 plantas para 12 viv iendas y locales sitos en San Pedr o de Alcántara solicita ampliación de la licencia para r eali zar un ático retranqueado para ubicar dos apartamentos , caja de e scalera y ascensor. ” El inf orme técnico emitido reza así: “Se informa. En esta zona, de f achada a carret era se podrí a permitir el ático quedarí a mayor estética a la construcción y permitir a los propietario s amortiz ar alg o de la parte proporcional del coste del ascensor con lo que podrí an crear en esta zon a edif icios de cierta cat eg orí a que contribuirí an a enriquecer el hast a ahor a pobre urbanismo de S an Pedro de Alcánta r a.” En el pe riodo 196 5 -19 68 o btuvieron la a probación definitiva 6 plan es, estando ya la mayoría de ellos ejecutados parci a lmente 610 Expte. 409/67. A. M.Mb. 14% 38% 19% 29% P .P .O. PRESENT A DOS 1965 - 1968 1965 1966 1967 1968 325 AÑ O DENOMINA CIÓN Nº EXPED. A. DEFIN. 1966 P.P.O. GUADALMINA 1 508/66 20/ 12/1966 1967 P.P.O. RIO VERDE (MARGEN IZQDA.) 106/64 18/05/1967 P.P.O. GOLF RIO REAL 347/66 10/11/1967 1968 P.P.O. VILLA PARRA 647/66 12/12/1968 P.P.O. BALCONES SIERRA BLANCA 142/67 21/12/1968 P.P.O. LA PATERA 333/68 06/09/1968  El Plan General de Ordenación Urbana de 1968. En 1968, e n el marco de l Plan Comarcal de la Costa de Sol Occid ental se a probó definitiv amente, p or Orden Ministerial, el “ P lan General de Ordenación Urbana de Marbella y Plan P arcial de su nú cleo urba no ” 611 , redac ta do p or los a rquitectos S ánchez de León, V ., Gue rrero, A. y Lante ro, E. Con el objetivo d e adaptarse a l fu erte incremento demográf ico producido y prever un ensan che ordenado , establecían una se rie de prote cciones de las zonas arboladas , y m árgenes de ríos e insistía n en la conveniencia de la repoblación forestal de las zonas altas. Los redacto res h acían hincapié e n la gravedad patente de la falta de accesos públicos a las playas, para lo cual esta blecieron una reglamentación de los accesos a las mismas y a las urbanizaciones. Asimismo p resta ro n atención a las to rres vi gí as y a los posibles p untos de interés turístico y arqueológico del término. La clasificación del suelo se ba saba en el turism o, y estima ba una superficie de sue lo suf i ciente para albergar u na población fu tura d e 2 56.00 0 habitantes distribuidos de la siguiente manera 611 ESP AÑ A. Resol ución de 1 de f ebrero de 1968 del Ministerio de la Vivienda. Boletín Of icial del Estado , n úm . 50 de 23 de febrero d e 1968. 326 Población en zonas exteriores 250.000,00 Población en zonas urbanas 70.000,00 Reducción 1/5 - 64.000,00 TO TA L 256.000,00 con la siguiente previsión en la evolución de turistas: Año1965………… 45 .000 Año1970………… 70 .000 Año1975………… 120. 000 Año1950………… 200. 000 Año1985………… 300. 000 Año1990………… 500. 000 Se distinguía entre Suelo Urbano, integrado por e l casco de l a población, con Plan Parcial de Ordena ción en tram itación , Suelo de Reserva Urbana y Suelo Rústico. Al su elo urbano se le a signaban 300has.; al Sue lo de Rese rva Urbana, integrado por los ensanches de población , carentes de Plan Parcial, una superficie de 50 has. ; y el ca sco urba no y su elo de reserv a de San Pedro de Alcántara, se le de stinaban 90 has., lo que da un total de 440 has. de suelo planeado. 612 PGOU 68 CLA SIFIC A CIÓN DEL SUEL O has. S. urbano 300,00 S. Urbaniz able 50,00 Casco Urbano y Reserva de S. Pedo de Alcántara 90,00 TO T AL 440,00 Hasta 1968 existían m uchas zonas co n Plan P arcial tramitado, que si bien n o o btuvieron la aprobación inicial ni la de finitiva hasta muchos años después, tenían la consideración de Suelo Urbano según la premisa establecida en el Plan General. Existían dos núcleos de suelo urbano en el Término: 612 Ibídem . pág. 3 327 - El casco y el ensanche de Mar bella, ob jeto de un P lan Parcial de Ordenación en el PGOU, que estaba delimitad o por el trazado de la a utopista al Norte , el mar por el Su r, el Arroyo Primero al Este y el Arroyo de Guadalpín al Oeste. - El casco de S an P edro de Alcántara incluyendo el B arrio de los Catalanes, más al Norte. Los núcleos urbanos de Marbella y San Pedro de A lcántar a habían crecido de una f orma ordenada desde su casco antiguo hasta 1960 en que los inicios del boom tu rístico dio lugar a un desarrollo que se manife staba de dos maneras bien d iferentes: una parte con áreas de en sanches desordenadas, compuestas por bloques de gran a ltura y escasas dotaciones públicas y otra , en el Noroeste de ambos núcleos co mpuesta de áreas de ciud ad jardín y baja densidad de edificación. El P lan del 68 se proponía corregir esos d esajustes, y con tal f inalida d disponía, entre otras, las siguiente s medidas: - Establecer una se rie de zonas libres de edificación a lo largo de los ca uces públicos, e ntre la CN 340 y la playa…etc. que permitieran la alternancia entre las zonas libres. - Limitar el desarrollo urbano por el No rte con e l trazado de la autovía, quedando excluidos Elvir ia y las Lomas de Marbella. - Consolidar el desarrollo turístico d e la zona Oeste que era do nde se concen traban la ma yorí a de las operaciones de mayor envergadura. - Con la fina lidad d e corr egir la descom pensación d el crecimiento hacia el Oeste provocada por la e xistencia de los d os núcleos de población principa les, e n los que se conce ntraba la m ayor p arte de los servicios, se prete ndía dotar a la zona de los elementos de infraestructura y e structura les necesarios que f omentaran su desarrollo. - Por último realizar las previsiones n ecesarias para el d esarrollo del núcleo y el ensa nche de San Pe dro de Alcántara fundamentalmente, toda vez que las características top ográficas del suelo que rodeab a el entorno del núcleo d e M arbella hacía n difícil su crecimiento. 328 “ Plan G eneral de Orden ación Urbana de Marbella y Plan Parcial de s u núcl eo urb ano ”, en Pla n Comarcal de O rdenación U rbanística de la Costa del S ol Occidental . Fu ente: Archivo C.O. A.M. 329 “ San Pedro de Alcántara . Plan Ge neral de O rdena ción ”, en P lan Comarc al de Ordenac ión Urbanística de la Costa de l Sol Occ idental . Fuente: Ar chivo C.O. A.M. 330 El P lan P arcial del Ensanche de Marbella diferenciaba varias zon as: zona residencial, Comercial, Verde e Industrial. En la zona residencial disting uía entre: - Ciudad antigua. - Zona de expansión de la ciudad antigua. - Zona de ensanche, donde diferenciaba zonas d e baja densidad, con tipología de manzana cerrada; zonas de media densidad, con tipología de manzana cerrada, bloques; y zona de baja d ensidad , con tipología de manzanas abiertas y cerradas. - Zona T urística, con zonas de baja y alta densidad, tipología de edificación abierta. - Ciudad jardín, con tipologí a de viviendas unifamiliares. Las edificabilidades en el suelo u rbano se asignaron a rbitrariamente, dando lugar a problemas en el núcleo de Marbella; a modo de ejemplo señalar la barrera arquitectónica generada entre el Casco Histórico y el mar con causa en las máximas edificabilidades a signadas a los suelos comp rend idos e ntre la CN 340 y la playa, donde ya existí a una ciudad -jardín con solidada. La altura de la edi ficación se regulaba en función del ancho de ca lle ; esta forma d e regular la altura daba lugar a que dentro d e una m isma zona convivieran bloque s de diferentes alturas en f unción de las distintas a nchuras que presentaba el trazado de la ví a , originando un a lzado d e la calle disparejo con medianeras a la vista. En el Suelo Rústico diferenciaba dos zonas: - Zona d e Control, conocida como “sue lo rústico de control”, se situada a ambos márgenes de la CN 340 : Zona de Control Norte y Zona de Control Sur. - Y Zon a de protección. En e l suelo Rústico, zona de control (suelo rústico de control), que ocupaba la ma yor parte del T. M., se autorizaba n las viviendas aislada s, los centros c omerciales, edificios de u so público, hoteles y camp ings y la implantación de las llamadas “ urbaniz aciones autosuficientes ” 613 . 613 “ Son unidades urb anas destinadas a alojam ientos turísticos que cu entan c on todos los servicios n ecesarios para vivir y f uncionar con plena independ encia” , en “ Mem oria de ordenación ”, Plan General de Ordenación Ur ban a de Marbella y Plan P arcial de s u núcleo urbano , Plan Co marcal de Ordenación Urb anística de la Costa d el Sol Occide ntal . 331 Mediante la formulación de un Plan Especial se transformaba el su elo rú stico en suelo urbano , si empre que se garantizase la autosuficiencia . La superficie mínima de actuación y lo s parámetros de densidad y edificabilidad de estas urbanizaciones a utosuficientes iban en f unción de la topografía del terreno: Grado Topografía Su p. mínima Densidad Has. v iv./Ha. 0 Llano 0,10 90 I Suave 10 70 II Movida 16 50 III Montañosa 14 30 Este tratamiento del suelo rústico que permití a viviendas aisladas en unidades m ínimas de cultivo, cen tros com e rciales, actuaciones hote leras, urbanizaciones, fu eron tan n umerosas que la edif icación fue invadiendo el suelo rústico de fo rma alea toria. Todo ello, unido a una e xcesiv a pe rmisibilidad para aprobar excepciones a las reglas gene rales, d io como resulta do la aparición de elementos si ngulares como el edificio Torre Real o el de apartamentos Mediterráneo entre otros. Edificio T orre Real Edificio Apartam entos del Mediterráneo. La entrada en vig or del P lan General coincidi ó con un pe riodo de fuerte relanzamiento de la economía, que se tradujo en una im portante ex pansión d el núcleo. 614 614 García Manriqu e et a l. .cit ., Vol.3. p ágs .226-2 27. 338 AÑ O DENOMINA CIÓN Nº EXPED. A. DEFIN. 1970 P.P.O. EL REAL 9/65 23/01/1970 P.P.O. LOS MONTEROS 348/66 03/11/1970 P.P.O. NUEVA ANDALUCÍA A,B,C. 617/70 1971 P.P.O. EL ANCON 106/61 27/03/1971 P.P.O. MARBE SA 83/62 27/05/1971 P.P.O. CALAHONDA (2ª FASE) 59/64 15/05/1971 P.P.O. LOMAS DE MARBELLA 441/64 19/06/1971 P.P.O. CARIB PLAYA 494/69 26/03/1971 P.P.O. EL CAPRICHO 477/70 27/07/1971 P.P.O. LOMAS MARBELLA CLUB 574/70 18/05/1971 P.P.O. VALLE DE SOL 742/70 11/10/1971 1972 P.P.O. LINDA VISTA AL TA 602/68 10/03/1972 P.P.O. LAS CHAPAS DE MARBELLA 47/70 10/03/1972 P.P.O. MARQUES DEL DUERO 282/70 15/07/1972 P.P.O. EL MIRADOR EL PRADO 530/71 19/12/1972 P.P.O. EL CRUCE 258/71 14/04/1972 P.P.O. EL CARMEN (TORRE REAL) 847/71 15/07/1972 P.P.O. COTO DE LOS DOLORES 27/72 23/10/1972 P.P.O. NUEVA ANDALUCÍA D. 220/72 1973 P.P.O. LA CANTERA 99/67 13/04/1973 P.P.O. BARRONAL DE LA MORENA 81/72 13/04/1973 P.P.O. HUERTA DEL ALMENDRAL 601/72 24/02/1973 P.P.O. CERRO DEL ESPAR TAL 908/72 13/04/1973 P.P.O. LINDASOL 448/72 05/06/1973 P.P.O. XARBLANCA 910/72 15/09/1973 P.P.O. LA TORRECILLA 353/73 06/10/1973 P.P.O. CORTIJO DE NAGÜELES 606/64 05/06/1973 1974 P.P.O. LAVIRGINIA 641/68 31/01/1974 P.P.O. VIÑA DEL MARFIL 60/69 21/09/1974 P.P.O. TELVA (ALTA VISTA) 466/69 28/02/1974 P.P.O. CASABLANCA 453/70 28/02/1974 P.P.O. ATALAYA RIO VERDE 233/71 19/01/1974 P.P.O. TENIS MARBELLA CLUB 611/73 28/02/1974 P.P.O. EL POZUELO 613/73 29/03/1974 P.P.O. EL GAMONAL -LAS MED. 58/73 26/07/1974 P.P.O. GUADALMINA ALTA 833/73 07/05/1974 P.P.O. ALTOS DE MARBELLA 970/73 16/07/1974 339 P.P.O. REFORM. GOLF RIO REAL 251/74 13/11/1974 1975 P.P.O. LA CANTERA 79/67 16/10/1975 P.P.O. MARBELLA SIERRA BLANCA 933/72 20/03/1975 P.P.O. LA RESERVA 299/73 06/12/1975 P.P.O. RODEO ALTO 303/74 23/05/1975 P.P.O. BAHIA DE MARBELLA 161/75 31/07/1975 P.P.O. LA CARIDAD 309/75 17/09/1975 Así pue s las aprobaciones definitivas hasta 1 975 fu eron un total de 55, dándose el mayor numero de aprobaciones entre 1971 y 1975, y alcanzando s u cota máxima en el año 1974 con la aprobación de 11 expedientes. Fuente: Archi vo Munic ipal de Marbe lla. Elaboraci ón propia. Si dividimos e l Térm ino Mun icipal e n tr amos , en el año 1974, las urbanizaciones aprobadas e n tram itación o ilegales, estaban distribuidas de la siguiente manera : 1. Tramo T.M. Estepona- Rio Guadaiza (Este de San Pedro) : Carretera-playa, seis urbanizaciones: - Guadalmina I - Linda Vista Baja - Marqués del Duero - Finca Las Adelfas - El Cortijo Blanco - Cidesol Por encima de la CN-340, diez: - El Herrojo - Guadalmina Alta 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 P.P.O. aprobad os def. 0 3 8 8 8 11 6 0 2 4 6 8 10 12 Núm. de P.P.O. A PROBA CIO NES DEFINITIVA S 1969- 1975 340 - Valle del Sol - El Gamonal de las Medranas - El Balcon de San Pedo - Telva - Linda Vista Alta - El Cruce - Nuevo San Pedro - Finca El Arquillo 2. Tramo Rio Guadaiza- Rio Verde (núcleo de San Pedro). Carretera-playa existen tres urbanizaciones: - La Pepina - Nueva Andalucía supermanzanas A,B,C. - Las Mimosas Por encima de la CN-340, cinco: - La Concepción - Nueva Andalucía - Atalaya de Rio Verde - El Rodeo Alto - Nueva Andalucía Supermanzana D. Fuente: Archivo M unicipal de Marbella. E laboración pr opia. 3. Tramo Rio Verde a arroyo Guadalpín.(Oeste de Marbella) Carretera-playa existen cinco urbaniz aciones: - Rio Verde margen izq da . - El Ancón - Casablanca 42% 25% 21% 12% Urbanizaciones en San P edro (1969- 1975) Oeste por encima CN Oes te Crtra.p laya Núcleo por encima CN Núcleo Crtra. playa 341 - Finca la Ermita - Finca Nagüeles y Haza de la playa. Por encima de la CN-340, diecisiete : - Villa Parra - Altos de Marbella - Viña de Marfil - Cerro del Espartal - El Vicario y Santa Agüeda - Las Lomas del Marbella Club - Marbella Club - Arroyo las piedras - La Carolina - Marbella Sie rra Blanca - Cortijo de Nagüeles - El Capricho - La Virginia - Balcones de Sierra Blanca - Cascada de Camoján - Huerta del Almendral - La Caridad - Loma de Rio Verde 4. Tramo arroyo Guadalpín a arroyo Segundo. (Núcleo de Mar bella) Carretera-playa no existe ninguna urban ización. Por encima de la CN-340, doce: - Tenis Marbella Club - Miraflores - Ciudad Jardín “La Florida” - Xarblanca - La Esperanza - Valdeolletas - El Mirador - El Mirador 2ª ampliación , El Prado - La Cantera - La Patera - La Torrecilla - Huerto del Prado 5. T ramo arroyo Segun do - siete revueltas del Alicate (Zona Este del núcleo de Marbella). 342 Carretera-playa existen cuatro urbanizaciones: - El Carmen (Torre Real) - Golf Rio Real - Lomas del Golf y Huerta del Callejón - Los Monteros Por encima de la CN-340, nue ve: - Hacienda Cortés - Linda sol - Huerta Santa Kina - El Real - El Real B - El Pozuelo - Lomas de Marbella - Marbella Beach 6. Tramo siete revueltas de l Alicate, arroyo Real de Zaragoza (Zon a Este del núcleo de Marbella). Carretera-playa existen cinco urbanizaciones: - Las Chapas de Marbella - Barronal de la Morena - Costabella - Vistamar - Pinomar Por encima de la CN-340, ocho: - P la yb o y - El Rosario - La Carolina de Vista Hermosa - Bosquemar (Los Pinos) - Las Palmas - Ricmar - Los Molineros - Hacienda de San Manuel 7. T ramo a rroyo Rea l de Zaragoza- T.M. de Mijas (Zon a Este del núcleo de Marbella). Carretera-playa existen cinco urbanizaciones: - Carib Palaya - Marbesa - Calahonda 2ª fase - Puerto Montecristo - Torreladrones 343 Por encima de la CN-340, ocho: - Elviria - Coto de los Dolores - Marbella del este - Hacienda Las Chapas - La Reser va - Artola Alta y baja - El Coronel - El real deZaragoza Fuente: Archivo M unicipal de Marbella. E laboración pr opia. Resumiendo: En 1 974 el 47 % de las urbanizaciones habí an de sarr ollado sob r e todo al Este d e Marbe lla, en te rrenos sit uados de la CN - 340 ha cia arriba. Al Oe ste , de CN 340 hacia arriba el desarrollo tan solo alcanzó el 28%. De c arretera-playa, la m ayor parte de las urba nizaciones también se da n en el Este, con un 1 5 % d e e llas f re nte al 10 % qu e rep resentan las urbanizaciones ubicadas de carrete ra a play a en la z ona Oeste. 35% 24% 20% 17% 4% 0% Urbanizaciones en Marbella 1969 - 1975 Este por encima CN - 340 Oeste por encima CN - 340 Este crtra.-playa Centro por encima CN 340 Oeste crtra.-playa 344 Fuente: Archivo M unicipal de Marbella. E laboración pr opia. En 1975 la Co sta del Sol estaba sometida a una fuerte presión turística y a un f uerte aumento d emográfico, lo que d io lugar a una situación urbanística congestionada y al desorde n constructivo a todo lo largo de la co sta, sobretodo en Marbella. La agricultura continuaba cediendo terrenos pa ra un desarrollo urbano acogido a una indisciplina urbanística consentida, que dio entrada a la subida constante de los p recios y a una e speculación de smesurada e n unos suelos que carecían de los más elementales servici os urba nísticos necesarios para ser edificados. Cualquier intento de ordenación urbana resultaba inút il. Las razones cabria encontrarlas en varias causas: - En la inadaptación de los Planes a l as necesidades cambiantes, la disculpa permanentemente invocada para justificar la ind iscipli na urbanística, unido a la ausen cia de medidas que e l ordenamiento vigente ofrece al principio de distribución justa y equitat iva de las cargas y beneficios del planeamiento y de la urbanización. - En la co rrupción acaecida por la indefensión d el interés público generada por la aplicación generosa de l principio de responsabilidad de la Adm inistración ante los afe ctados por la an ulación de licencias ilegales. La s e xpectativ a s de riqueza que se abrieron a los Ayuntamientos a través de las plusvalías generadas por el desarrollo urbanístico de la actividad turística se invocaba n en multitud de casos con la f inalidad de eludir la legi slación aplicable, - En la ineficacia de lo s instrumentos de control y de restablecim iento del orden urbanístico. 47% 28% 15% 10% L OCALIZA CIÓN DE LAS URBANIZACI ONES (1969 - 1975) Oes te p or encima CN - 340 Este por encima CN - 340 Este crtra.-playa Oes te crtra .-playa 345 - En la inadecuación de las estructu r as a dministrativas y de los mecanismos de coordina ción y tutela entre l a s distinta s administraciones. - En e l u so abusivo de las n ormas sobre f omento de la edificación, invocadas e n gran número de casos con e l propósito f undamental de eludir el rigor de la legislación de arrendamientos, y los beneficios extraordinarios que of rece la concesión de grandes volúmenes de e dificación, lo que contribuy ó notab lemente a la densificación de los cascos urbanos. - Y por último en la esca sez de la existencia de suelo urbaniz ad o provocado por los propios Planes Generales al calif icar como apt o para el de sarrollo urbano u na cantidad d e suelo insuficiente para atender las necesidades de la demanda, dando lugar al au mento excesiv o de su valor y ab riendo las p uertas tanto a la especulación 615 como a la indebida apropiación por p ropietarios privados, d e una parte imp ortante de las plusv alías de riv adas del proceso de urbanización. 615 Galacho Jim énez, La gestión integrada … cit., pág.54 346 6.3. PERIODO 1976- 19 9 0 . 6.3.1. ESPAÑA. 6.3.1.1. Contextualización. En 1976 con el d ictador fallecido comenzaba l a transición . Tras las elecciones legislati vas de 1977 resultó Adolfo Suarez Presidente de l Gobierno; se a pr ob ó la Constitución en 1 978 y e n el p eríodo 1979 - 198 3 se constituy e ron las actuales Comunidades A utónomas , concediéndosele a Andalucía la preautonomí a 616 . Comenzó el proce so de descentralización territ orial. De un estado único y totalitario se había pasa do a una monarquía parlamenta ria en la que las Comunidades Autónomas pasarían a tener un papel cada vez más imp ortante, lo que p rodujo un progresivo vaciamiento de las competencias del Estad o que marcará la dirección del urbanismo a rasgos generales. A pesar de los e sfu erzos de gestión desarrollados pa ra reg ular el mercado del suelo, e l desarrollo urbano se caracterizaba , en general, por la densificación con gesti va d e los ca scos de las ciud ades, el de sorden de la periferia, la indisciplina urbanística y los precios crecien tes e injustificados del suelo edificable. 6.3. 1. 2. M arco normativ o estatal. Con e l objetivo de ordenar u rbanísticamente to do el territorio nacional , se ap r obó el Tex to Refundid o de la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana 617 (en adelante TRLS76 ), que estar ía vigente hasta jun io de 1 992 . 616 ESPAÑA. Re al Decreto -Ley 11/1978, que aprueba el r égim en prea utonó m ico para Andalucía . Boletín Of icial del Estado, núm. 101, de 28 de a bril de 1 978. ANDALUCÍ A. Rea l Decreto 832/1 978, de 27 de abr il ( Presidenci a), por el q ue se des arrolla el R eal Decret o - Le y 11/1978 . Boletín Oficial de la J unta de Anda lucía , núm . 1 de 11 de agosto de 197 9. 617 ESPAÑA. R eal Decr eto 1346/19 76, por el que se aprueba el T exto Refundido de la Le y sobre Régim en del Su elo y O rdenación Urbana . Boletí n Oficial del Estado , núm . 144, de 1 6 de junio de 1976. págs.11 755 a 11 769. 353 El aprovechamiento urbanístico su sceptible de apropiación por el titular de un terreno se establece en el resultado de ap licar a su superficie el 85 por 100 del aprovechamiento tipo de l área de rep arto en que se encuentre, quedando f ijado en un 50 por 100 si n o se solicita la licencia de edificación en el plazo fijado en el planeamiento. Con e l fin de realizar una equidistribución entre beneficios y cargas, derivados de l cumplimien to de los de beres de ce sión, equidistribución y urbanización de la to ta lida d de su superficie establece que d entro d e cada área de reparto se delimitarán unidades de ejecución . En suelo u rbano los a justes e ntre los aprov echam ientos suscept ible s de apropiación y los reales permitidos se regulaban mediante las té cnicas del aprovechamiento tipo y las tran sferencias de aprovechamientos urbanísticos (TAU) 645 . Tanto en este sue lo como en el urba nizable programado se establecía la cesión al mu nicipio del 15 % del a provechamiento tipo, en tanto que en los suelos urbanizables p rogramado y no urbanizable, carecían del ius edificandi . o Valoración del suelo. El valor del suelo venia de terminado en cada fase en f unción de las etapas q u e s e hubie sen completado, de forma q ue un s ue lo urban izabl e, cuando , no cuent a con el planeamiento de d esarr ollo necesario, se valor a conforme a su valor inicial más el 25 por 100 del coste de su urba nización mientras que si s e h ubiera completado su orden ación urbanística se valoraría de conform idad con su valor urbanístico . Hasta no culminarse su urbanización completa no se v aloraría conforme al valor de me rcado. 646 La Ley tu vo mu y mala a cogida y seis com unidades p resentaro n recursos de inconstituciona lidad. Como m ás ade lant e veremos su periodo de vigencia fue muy corto deb ido a los c onf lictos competenci ales y a las modificaciones introducidas, lo que llevaron f inalmente a la d erogación de la mayoría de su articulado. Actualmente está d erogada. 6.3.2 . ANDALUCÍ A. 6.3.2.1 Contextualiza ción. En Mayo de 19 78 es investido Plácido Fern ández Viagas como presidente de la Junta Preautonómica hasta junio de 1979 en que se qued a 645 Ibídem., Artícu lo 44 646 Ibídem., Artícu los 37- 39 . 354 constituida la Junta de Andalucía, resultando su primer Presidente Rafael Escudero. El 13 de feb rero de 1979 , le f ueron transferidas las competencias de la Administración del Estado en materia de Urbanismo 647 . El 28 de f ebrero d e 1 980 se celebra el Refe réndum de Autonom ía con el objetivo de ap robar el procedimiento para acceder a la autonomía po r el procedimiento previsto en el artículo 1 51 de la Carta Magna. El acceso por esta vía a la auton omía e xigía que la inici ativa au tonómica f uera ratif icada mediante referéndum, convocado mediante ley orgánica, por e l voto afirmativo de la mayoría absoluta de los electo r es de cada provincia implicada. En Andalucía se impu so la opción del art. 151, a pesar de no haber alcanz ando el techo legal e n Almería, lo que dio lugar a intensos debates hasta que la modificación de la Ley Orgánica de modalidades de referéndum p ermitió desbloquear la autonomía. Andalucía se co nvirtió de e ste modo en la úni ca comunidad que f inalmente accedió a la autonomía por esta vía, con la intención de equipararse a las llamadas comunidades “histó ricas” . En e nero de 1982 entró en vigor la L ey Orgánica 1/1 981 de 30 de diciembre de Estatu to de Autonomía para Andalucí a 648 , y el 2 3 de m ayo del mismo año se celeb raron las primeras e lecciones andaluzas que tuvieron como partido ganador al PSOE y por prime r presiden te a Rafa el Escudero Rodríguez. Su mand ato du ró tan solo entre 1982 - 198 4 , f echa en que ren unci ó al cargo, q ue pas ó a o cupar el entonces Vicepresidente de la Junta José Rodríguez de la B orbolla quien lo ostentaría hasta 1986. En junio de e ste año se celebraro n nuevos co micios au tonómicos, que dieron como ganador de nue vo al PSOE , con Rodríg u ez de la Borbolla d e candidato , par a el periodo 1986 - 1990. 647 ANDALUCÍA. Rea l Dec reto 698 /1979, de 13 de febrero, sobre tr ansferencia de competencias de la Adm inistración del Estad o a la J unta de Andalucía en m ateria de Administració n loca l, agr icultura, transporte, ur banismo, acti vidades m olestas y t urism o . Boletín Oficial de la J unta de An dalucía , nú m. 2 de 11/ 09/197 9 . 648 ESPAÑ A . L ey Orgán ica 1/1981 d e 30 de dicie m bre de Estatuto de Autonom ía para Andalucía . Boletín Oficia l del Estado , núm . 9 d e 1 1 de enero de 19 82 . ANDAL UCÍA . Boletín Oficial de la J unta de An dalucía , nº 2 de 01/0 2/1982. 355 6.3.3 . MARBELLA. 6.3.3. 1. Contextualización. En e ste pe riodo en Marbella ciudad el suelo ocupado crec ió hacia el Norte y sobre todo hacia el Oeste, rellenándose en su casi totali dad el suelo urbanizado existente en 1974. San Pedro de Alcántara había consolidado su núcleo trad icional y todo el suelo urbanizable existente en 1974 se termi nó construyendo . A diferenci a con el periodo 1966 -1974 en que son las inmediaciones d e San Pedro las que más se transforman, en esta etapa se rá el propio nú cleo de San Pedro el que experimente un mayor nivel de ocupación. Las inmediaciones sufren pocas modificaciones y permanecen prácticamente ig u al que en 1974. En Andalucía la Nueva se ven de sbordadas todas las previsi ones creciendo el s uelo ocupado e spect acularmente, sobre todo en las inmediaciones de Pu erto Ba nús. Se rellena más del 60 % del suelo urbanizad o en 1974 y se ocupa nuevo suelo en la zona noroeste. Desde aq uí hasta Marbella el suelo o cupado avanza m oderadame nte en zonas como Oasis, Viña de Marfil y Arroyo de la s Pied ras; otras se mantienen estables como Rio Verde, Las Lomas de Rio Verde y la z ona del Hotel Marbella Club. Las ma yores ocu paciones se p roducen en el int erior, en las cercanías de Marbella: La Ca rolina, Cortijo de Nagüeles, Balcones de Sierra Blanca y Cascada de Ca m oján , en consonancia con la cercanía de Marbella ciudad. Al este de Marbella, e n la f ranja co stera, ta mbién se deja sentir la influencia de la cercanía de Marbella ciudad si bien en men or medida que en la zona Oeste. Las mayores ocupaciones se dan en Playas Andaluzas . Desde la CN 340, en l a zona inte rior se amplía con inte nsidad el suelo urbanizable a l norte de E l Real. L os Molineros sufre poca modificación, y por el contrario El Rosario experimenta una fuerte e xpa nsión del suelo ocupado rellenándose casi to do el suelo urbanizado existente en 1974, y lo mismo ocurre en La s Cu m bres. Elviria sigue inta cta sin edificaciones significativas y Las Chapa s y La Reserva ven aumentar su suelo ocupado. Este año obtendrán la aprobación inicial los s iguientes expedientes 356 P.P.O. LA ESPERANZA 931/73 25/01/1974 P.P.O. REFORM. GOLF RIO REAL 251/74 22/04/1974 P.P.O. RODEO ALTO 303/74 20/05/1974 P.P.O.LOMA DE RIO VERDE 358/74 20/05/1974 P.P.O. EL REAL B 359/74 20/05/1974 P.P.O. LINDA VISTA NORTE 374/74 20/05/1974 P.P.O. HACIENDA SAN MANUEL 375/74 P.P.O. LAS MIMOSAS 408/74 P.P.O. PUERTO DE MONTECRISTO 487/74 24/06/1974 P.P.O. HUERTO DEL PRADO 541/74 19/07/1974 P.P.O. TORRELADRONES 542/7 4 19/07/1974 En1975 se empiezan a solicitar las primeras li cencia de parcelación de Planes aprobados desde 1971 e incluso u no de 1964. Se solicitaron 7 licencias y fue ron concedidas 5; to das ellas, salv o u na, serán concedidas en el año 197 6. DENOMINACIÓN A P R. DEFINIT. EXPTE. A P ROB A C. AÑO 1975 P.P.O. BAHIA DE MARBELLA 21/03/1975 502/75 12/11/1975 P.P.O. RODEO ALTO 20/05/1974 597/75 14/01/1976 P.P.O. REFORM. GOLF RIO REAL 22/04/1974 599/75 P.P.O. LINDA VISTA PLAYA 22/04/1974 607/75 11/02/1976 P.P.O. CALAHONDA (2ª FASE) 22/01/1971 608/75 P.P.O. REAL DE ZARGOZA 23/11/1971 608/75 09/01/1976 P.P.O. EL ROSARIO 18/091964 609/75 09/11/1976 En el periodo de 1976 a 1990 co n la d e no m ina da “inversión árabe” y el comienzo de un nuevo p eriodo de exp an sión económica a nivel mu ndial, fijan su m irada en Marbe lla importantes recursos f inancieros dispue stos a multiplicarse e n el neg ocio turístico-inm obiliario ante una dema nda que crece a pesar del ritmo creciente de los precios. En 1 976 se prod ucirá u na autentica avalancha de aprobaciones de licencias de pa rcelación, posiblemente an te la incertidumbre creada ante el cambio de régimen. S e presentaron 1 5 solicitudes y fu eron concedidas 11, amén de aprobarse cuatro solicitadas el año anterior: 357 DENOMINA CIÓN A P R. DEFINIT. EXPTE. A P ROB A C. P.P.O. VILLA PARRA 20/02/1978 mar - 76 P.P.O. MARQUES DEL DUERO 25/03/1971 abr - 76 11/12/1976 P.P.O. XARBLANCA 25/10/1972 jun- 76 11/02/1976 P.P.O. EL CARMEN (TORRE REAL) 23/11/1971 ago - 76 P.P.O. MARBELLA SIERRA BLANCA 29/11/1972 09/ - 76 11/02/1976 P.P.O. LOMAS MARBELLA CLUB 27/08/1970 33/76 11/02/1976 P.P.O. RIO VERDE (MARGEN IZQDA.) 26/05/1966 34/76 11/02/1976 P.P.O. LAS CHAPAS DE MARBELLA 23/02/1970 35/76 13/10/1976 P.P.O. VIÑA DEL MARFIL 29/08/19 73 36/76 11/02/1976 P.P.O. TELVA (ALTA VISTA) 21/12/1792 44/76 13/10/1976 P.P.O. EL MIRADOR EL PRADO 23/01/1971 53/76 03/03/1976 P.P.O. EL REAL 27/11/1969 55/76 P.P.O. LINDASOL 29/11/1972 56/76 P.P.O. TORRELADRONES 19/07/1974 175/76 09/06/1976 P.P.O. BALCONES SIERRA BLANCA 25/03/1968 180/76 09/06/1976 Y en el año 1 978 volverá a decaer; se so lici taron tan solo cuatro licencias de parcelación y la obtuv ieron tres. DENOM IN A CIÓ N AP R . DEFINIT . EXPTE . AP R O B AC . P.P.O. LOS M ONTEROS 08/08/1966 300 /78 29/06/1978 P.P.O. HU ERTO DEL P RADO 19/07/1974 367/78 P.P.O. LINDA VISTA AL TA 27/06/1969 514/78 23/11/1978 P.P.O. LAGAR DEL P I NO 22/08/1977 580/78 23/11/1978 Las primeras elecciones m unicipales democráticas tuvieron lugar e n el año 1979 y de sde e ste año hasta 1991 todos los a lcaldes de Marbella pertenecían al PSOE: 1979 a 1983, Al fo nso Cañas Noguer a 1983 a 1987, José Luis Rodrí guez Sánch ez 1987 -1991, Fra ncisco Parra Medina 358 En 19 80 el m odelo tu rístico, h asta e ntonces d e nivel se lectivo y minoritario, comenzó a dar paso a un turismo de mayor m asificación, ensanchando el mercado, y produ ciendo un cambio profundo en la e structur a socioeconómica del mu nicipio, originado fundamentalmente po r el sector servici os. El nú cleo urbano de Marbella se config u raba como e l centr o administrativo, con una población to tal (censada y f lotante) cercana a los 250.000 habitantes en el punto más álgido, mientras que San Pedro de Alcántara se configuraba como ciudad -dormitorio con un crecim iento carente de una ordenación previa. 649 En 1 981 existían ya en e l Municipio dos n úcleos urbano -turísticos perfectamente di fe renciados: Marbella -núcleo urbano y Sa n Pedro de Alcántara-núcleo urbano. San Pedro de Alcántara y sus inmediaciones presen tan una ocupación del suelo en forma de edificios de m ás de cuatro p lantas prácticamente. En dirección Estepona existe u na variedad tipológica de construcciones: una zon a amplia de chalets disem inados localizada desde la CN 340 hacia e l interior y desde la ca rretera a la costa pr edominan las viviendas uni familiares y chalet s adosados, junto con a lgunos edificios mayores. Entre San Pedo de Alcántara y Marbella ciudad la variedad de edificios es muy pronunciada. En un prime r tramo hasta Puerto Banús abundan las viviendas tip o cha lets, bungalows y sim ilares. En esta zona costera incluyendo Puerto Banús las urbanizaciones tie nen unas e lev a das dotaciones de servici os, caract erística que se extiende a casi todas las urbanizaciones de este municipio. En el ento rno de Pu erto Banú s la ocupación del suelo llega hasta el límite del municipio en d irección Norte ; esta zona se con figura d e la siguiente manera: desde Puerto Banús hasta la CN 34 0 se dan los ed ificios ubicados en e l m ismo pu erto y una zona de viviendas unifamiliares e n las inmediaciones del p uerto; en el borde de la ca rretera dominan grandes edificios de má s de cuatro p lantas; en dirección n orte una franja de urbanizaciones con viv ien das unifamiliares, más al norte otra fran ja de chalets adosados y en el límite norte del munic ipio una amp lia zona de chalets diseminados. Esta es una de las zonas donde la ocupación del te rreno es mayor pero a excepción de lo s edificios situados so bre la carretera, el resto son viviendas unifamiliares y chalets; e ste tipo de construcciones dan lug ar a un fuerte consumo de suelo derivado de actividades de o cio po r ejemp lo en la 649 “Aprobación definitiva d el P.G.O.U. de M arbella” en Boletín O ficial de la Junt a d e Andalucía , núm . 58, Sevilla, 24 de m arzo 2010, pág.48. [Document text truncated for crawler view.]