scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Cobertura periodística de situaciones traumáticas: el caso del 11-M español

Fernández González, Virginia María

Abstract

Desde los inicios de la profesión, los periodistas no han otorgado demasiada atención al impacto personal de algunas de las informaciones que tienen que cubrir, aunque casi todos han de enfrentarse con cierta frecuencia al dolor y al desamparo en un marco de catástrofes, guerra, terrorismo, lucha civil o historias mucho más cercanas, como accidentes de tráfico, incendios, violencia de género o maltrato infantil. En esta investigación, a este conjunto de eventos inesperados, se les ha denominado bajo el epígrafe “situaciones traumáticas”, “situaciones de trauma” o “sucesos de alto impacto”. La mayoría de los reporteros y profesionales de la comunicación encuentran modos de afrontar tales experiencias (Li, Lindsay y Mogensen, 2002; Himmelstein y Faithorn, 2002), algo que en muchos casos se traduce en crear una vía de escape momentánea que les permita seguir adelante: hablar con los compañeros de trabajo sobre lo ocurrido, buscar una actividad lúdica que les permita despejarse, o simplemente descansar adecuadamente. Sin embargo, diferentes estudios han demostrado que las situaciones como los atentados del 11 de marzo en Madrid (2004), el terremoto de Haití (2010), el tsunami de Japón (2011) o el accidente ferroviario de Santiago (2013), pueden desestabilizarles emocionalmente, y que los reporteros, al igual que otros profesionales que trabajan en el marco de las tragedias, a veces pueden necesitar cierto apoyo extraordinario para no sufrir los efectos colaterales de esta exposición prolongada. A los trabajadores de los servicios de emergencia, médicos, bomberos, o incluso a la policía, se les ofrece tratamiento psicológico y diversos tipos de ayuda para que consigan superar estas vivencias traumáticas a las que se enfrentan. A los periodistas simplemente se les envía a cubrir otra noticia. Los reporteros forman parte del círculo del trauma, un espacio que se forma cada vez que acontece una situación que, por sus características intrínsecas (importancia, noticiabilidad, imprevisibilidad, dureza o violencia) resulta en un evento impactante que implica a ciertos actores habituales: servicios de respuesta sanitaria inmediata, cuerpos de seguridad del estado y, como se ha dicho, informadores de diversos medios y plataformas. Cuando los profesionales de la comunicación comprenden los efectos que pueden tener en ellos y en su entorno una situación traumática, su cobertura de estos incidentes violentos o inesperados mejora notablemente, ofreciendo un servicio de calidad para la audiencia, de la que siguen formando parte, aunque a veces se olvide, las propias víctimas y supervivientes (Coté y Simpson, 2000). Se realiza así un tipo de periodismo sobresaliente que tiene en cuenta a todos los protagonistas del suceso; que no solo informa de lo ocurrido, sino que lo hace desde un paradigma ético y responsable; que empodera a la misma sociedad para que pueda regenerarse tras una situación de alto impacto, y que ayuda al propio periodista a salvaguardar su integridad psicológica y fisiológica, reforzando las prácticas laborales positivas. En la presente tesis doctoral se realiza un análisis de contenido de la cobertura realizada por tres grandes medios de comunicación españoles, El País, El Mundo y ABC, de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, a través del cual se estudian las prácticas erróneas llevadas a cabo por los periodistas al enfrentarse a una situación de crisis de gran magnitud. Así mismo, se analiza la cobertura del accidente ferroviario de Santiago del 24 de julio de 2014 en estos mismos tres medios y en el diario autonómico La Voz de Galicia para comprobar la pervivencia de las mismas años después en un suceso traumático de características diferentes. Este análisis de contenido lleva aparejada una encuesta a profesionales de la comunicación para sondear sus conocimientos sobre cobertura de situaciones traumáticas, su formación previa al respecto y un autodiagnóstico sobre los problemas que un trabajo reiterado con este tipo de informaciones puede suponen a nivel personal y profesional. Se apoyan los resultados con entrevistas en profundidad que recaban el testimonio de expertos (periodistas, gestores de plantillas de medios de comunicación, docentes universitarios), un análisis de los manuales de consulta y los códigos éticos disponibles en la red como elementos de formación continua para el profesional de la comunicación, y un estudio de los planes de periodismo españoles y anglosajones con el que se pretende averiguar cuál es el nivel formativo superior en cobertura de situaciones traumáticas que reciben los futuros reporteros. Para terminar, se realiza una propuesta didáctica de una posible asignatura que contemple este enfoque periodístico como parte de la enseñanza superior de los periodistas españoles.

Full text

U U N N I I V V E E R R S S I I D D A A D D D D E E M M Á Á L L A A G G A A F A C U LT A D DE C IENCI A S D E LA C OMU NICA CI ÓN D EPA R TA MENT O DE P ERIODISMO Tesi s docto ra l COB ERT U RA P ERIOD Í S TICA DE SITUACION ES TRAUM ÁTICA S: EL CASO DE L 1 1-M ESP A Ñ OL Virginia Ma rí a F e r n á n dez Go n zá l ez Directora : Dra. Dª Ma rí a Be ll a P a lo m o T o rr e s M Á L A G A , 2016 AUT OR: V ir ginia María Fernández González http://orcid.or g/0000-0001-5325-9161 EDIT A: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional: http://creativecommons.or g/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar , transformar o hacer obras derivadas. Esta T esis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es Í n di c e B LO Q UE I I NT RODU CCI Ó N A LA C OBERT UR A DE S ITU ACI O N ES T RA UMÁTICA S . M ARC O TE ÓRIC O Y F U NDA M E NTAC I ÓN MET O D O L Ó GICA 15 C APÍTUL O I I NTRO DUCCIÓ N 17 1.1. D istribución d e la i nvestigac i ón por b l oques de contenid o 18 1.1.1. Especi aliza c i ón per iod ística y situa ciones de crisi s. Pau tas éticas relaciona das 22 1.1.2. Aspe ctos psic ológicos de la cobertura de si tuaciones traumática s y su relación con l a profesión p eriodísti c a 25 1.1.3 . La importancia d e la enseñan za sobre cobertura de si tuac i ones traumáticas en los estudi os de peri o d ismo 32 1.2. Ra zones su b j etivas para la e l ección d el tema y justificaci ó n 34 B LO Q UE II C ONSIDE RACI ONES MET O D O L Ó GICAS Y D I SE ÑO DE L A INVEST IGACI ÓN 37 C APÍTUL O II H I PÓ TE SIS DE P AR TIDA Y O B JET I V O S DE LA I N VEST I G A CI Ó N 39 2.1. Sup uesto de parti da e hi pót e s i s generadas 39 2.2. Obje t i vo s d e la investi g aci ón 41 C APÍTUL O III C ONSIDE RACI ONES MET O D O L Ó GICAS Y D I SE ÑO DE L A I N VEST I GACI ÓN 45 3. 1 . Co nsi deraciones metodológi cas de parti da 45 3. 2 . Dise ño d e la i nvestigaci ó n 49 3. 2 . 1 . Organiz ac ión y sistematiz ación de la m etodologí a 49 3.2.1. 1. De s cri pción de recu rs os. Li m i t a ciones d el di seño de investigaci ón. Verificaci ón de la vi ab i l id a d d el estu d io 50 3. 2 . 1 . 2 . Revisión bi b li ográfica 52 3. 2 . 1 . 3. Análi sis de contenid o 59 3. 2 . 1 . 4. Cuestionarios 71 3. 2 . 1 . 4.1. Cuestionari o sobre los efecto s de la cober tura de si t u aciones traumáticas pa ra los period istas 79 3. 2 . 1 . 4.2. Alumnad o 1er Curso Pe riodi s mo. Cuesti o na rio sobre los efectos de l a cobertura de si tuaciones trau m áti c as p ara el pe riodi sta 86 3. 2 . 1 . 4.3 . Alumnado 4º cu rs o d e Peri o d ism o. C ue st i onario sobre los efecto s de l a cobertura de s i tuaciones trau m áti c as p ara el pe riodi sta 91 3. 2 . 1 . 5. Entrevistas en profund id ad 96 B LO Q UE III M A RCO TE Ó R I C O , C ONTE XTUA LIZAC IÓN Y E STAD O D E L A C UEST IÓN 101 C APÍTUL O IV M ARCO TEÓR ICO D E L A I NVE STIG ACIÓN 103 4.1. La teorí a de la comuni c aci ón 103 4.2. T eorías de l a G estalt y del en c ua dre noti c i os o 104 4.3 . Te oría de la ag e nd a-setting . El uso d e medi o s d e co muni cación en el entorno de mercado 108 4.4. L a te o rí a fund am e ntada 110 C APÍTUL O V G ÉN ESIS DE LA COBERT U RA DE S ITUA CI O N ES TR AUM ÁT I C AS 117 5.1. Defi nic i ón y estudi o d el suceso traumático 118 5.1. 1 . Justificaci ó n y preceden tes de l a investi gació n d el suceso traumático 118 5.1. 2 . Terminología r e lacionada con los su cesos traumáticos 121 5.1. 3. La ruti na d el suceso traumático. El caso de ETA 128 5.2. Primeras investi gaciones sobre period ism o, cr i sis y efectos psicológicos en l os peri odistas 132 B LO Q UE IV R ESU LTAD O S DE LA INVE STIGAC IÓN 143 C APÍTUL O VI E NFO Q U ES P E RIODÍ STIC OS RELA C I ONA D O S C O N LA CO B ER TURA D E SU CES O S TR AU M Á TICOS 145 6.1. Pe r i odismo de sucesos 148 6.1.1. L a cobertura e n el period ism o d e sucesos 152 6.1.2. Periodismo de i nvestigaci ó n 155 6.2. Pe r i odismo de crisis 158 6.2.1. L a cober tura del periodi sm o de crisis o catástrofes 161 6.3 . Period ismo d e particip ación ci u dadana 163 6.4. Periodi sm o éti c o y social 170 6.4. 1 . Periodismo de g uerra vs period ism o d e paz 171 6.5. Peri odismo centrado en l a co bertura de si tuaciones trau m ática s 176 C APÍTUL O VII P AUT AS Y REC OMEND ACI ONES EXISTEN TE S PARA LA C ORREC TA COBERT URA DE L SU CES O TR AU M Á TICO 179 7.1. Defi niendo la ética 182 7.2. Códi gos deontológicos de la profesión peri o d ística . Una aproximación terminológica y cuali t ati va 183 7.2.1. Alg unos anteceden t e s e n la regulación inter naci onal de la ét i c a en las com u nicaciones 187 7.2.1. 1 . El Inform e MacBride 187 7.2.1. 2 . El C ódi go Europeo de Deontología d el Per iodismo 190 7.3 . Los códigos i nternacionales 195 7.4. Có d igos Deontológi cos en Europa. Documentos de re ferencia a nivel esp añol y e s tad o de la cue s ti ó n 198 7.4. 1 . Lo s li br os d e estil o 207 7.5 . La red como ent o rno fo rm ati v o pa r a e l periodi sta: manuales d igitales y otro s documentos de consu lta 210 C APÍTUL O VIII A SPECT OS P SIC OL ÓGIC O S DE LA C OBERTU RA DES IT UACIONE S T RA UMÁTICA S . E L P ER FIL DE L PERI O D ISTA 219 8. 1 . Perfil p s i co l ógico d el profesional de la comunicación expu esto a situaci o n es traumáticas 223 8. 1 . 1 . Estr é s 229 8. 1 . 2 . Trastorno de estrés postraumático 233 8. 1 . 3. Estrés traumático secun dario, d esgaste por empatí a, sínd r ome de agotamiento la boral y contratransferenci a 240 8. 2 . Testi monios de los profesiona les afectad o s. U n a visi ó n i nterna a través de expe r i encias sel ecciona da s 245 8. 2 . 1 . C oberturas pel ig r osas y riesg o s: los c orrespon s al es de gu erra 251 8. 3. Estad o d e la profesión y perfi l del periodista a s ociado a la cobertura d e situa c i ones traumáticas 260 8. 3.1. Niveles d e a nsie da d y estrés traumáti co. Autoevalu ación d el individuo 262 8 .3.1.1. Análi sis de la V1a: Ni vel de estrés/ansi edad. Íte ms: 2, 10 y 13 263 8. 3.1.2. Anál isis d e la V1b : C omodid ad d el individuo con la cobertura d el hecho tr au m áti co 267 8 .3.1.3. A ná lisis de la V1c: Satisfacción con e l tr abaj o r e alizad o 270 8 .3.1.4. Análi sis de la V1d: D uración d e sí ntom as de estr é s o an sied ad 273 8. 3.1.5. Análisis d e la V1e: Percepci ó n d e relació n e ntre estrés/ansied ad y tipo de trabajo reali zado 276 8. 4. Supe ración d e trastornos asoc i ados a eventos t raumáticos 279 C APÍTUL O I X E L P ERI OD I S TA Y L O S TE ST IGOS : LA S VÍCTI MAS COM O G E NERA D O R AS DE I N FOR MAC IÓN 285 9.1. La Zona C ero como lugar d e trabajo 290 9.2. Los peri o d istas, las ví c ti m as y los supe r vi v i entes de u n suceso traumático. Análi sis de los r e sultad o s d e la i nvestigac i ón 297 9.2.1. A ná lisis de la V2 a: Autoevaluaci ó n d e ca pa ci d ades para en t revi st a r a víctimas y supervi v i entes 298 9.2.2. Aná lisis de la V2 c y V2d: ni veles de empatí a y norm ali zación d e los efectos de u na situaci ón traumática 299 9.3 . El trabajo con la s ví ct i m as 304 9.3 .1. El trabajo con vícti m as i nfantiles 311 9.3 .1.1. Familiares d e víctimas infa ntile s . El caso Du nblane 315 9.3 .2. Testi gos, supervivientes y vícti m as d e violen ci a sexual 317 9.4. El pape l de los medi os e n el desarrollo y la ge stión de cr i sis 321 9.4. 1 . Necesid ades d el equ ipo que cubre un a situación d e crisis 322 9.4. 2 . El m ed io com o ge s to r social y c onstructor d e la reali da d. El servici o a la comunid ad 325 C APÍTUL O X C O BERTU RA PERI OD ÍSTICA DE L OS ATE NTAD O S DEL 11 DE MA RZ O EN M A DRID Y DE L A CC IDENT E FERROV IAR IO DE S A NT IAGO : LA B OR PE RIODÍS TICA Y PRÁC TICAS ERR ÓNEA S RE LA CIONAD AS C O N LA A UDIENC IA 331 10.1. Aná lisis de la cob e rtura de l 11-M y el 23-J como su c e s os traumático s. Prácticas erróneas en rela c i ón a la audie ncia 332 10.1.1. C ron ología d e los sucesos. B LOQUE I I N T RO DUCCI ÓN A LA C OBERT URA D E S ITUACI ONES T RAUM ÁTIC AS . M ARCO TEÓR ICO Y FU N D A M E NTACI ÓN METOD OL Ó GIC A 16 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA I NTRO DU C CIÓN I 17 Ca p í t ul o I I n tr o du c c i ó n Desde los in i ci os de la p r ofesi ón, lo s periodistas n o h a n o t o r gado d ema s iada atenció n al impacto personal d e algunas d e las informacion es q u e tien e n qu e cubrir, au n q u e casi todos h an d e en fr en t arse con c ier ta fr ec u enc i a al d ol or y a l desamp ar o en u n mar c o de catástrofe s , g u er ra, te rr o rismo, lu ch a c i vi l o h i s tor i as much o más cer c anas, c omo acci den tes de t r áfic o, inc endios , violenci a de género o maltrato in fa ntil. E n esta investiga c ión, a este c onjunto de eventos in esperados, se les h a d enom in ado bajo el e p ígr afe “ sit u aciones trau máti cas ”, “s it u aciones d e trau ma” o “s u c e sos d e alt o imp acto”. La mayoría de los report e r os y p r ofesionales de la c om uni ca ción encu e ntran modos de afr on tar tale s experien cias (Li, Li n dsay y Mogens en, 2002; Himmelstein y Fai t h or n , 2002 ), alg o qu e en much o s c aso s se tra d uce en crear u n a v í a de es cape momentánea qu e l es p er mi ta s eg u i r adelante: h ablar con los compañeros de tra baj o sobre lo ocu rr id o, bus car un a ac tivi dad l údi ca q u e les p er mi ta desp ejarse, o simplemente descans ar adecu ad amente. Sin embarg o, d ifer en te s estu dios h a n demos t r ad o, co mo se verá a con tinu a ción , qu e las situaciones como lo s atentados del 11 d e marzo en Madr i d ( 2004), el ter r emoto de Hai tí (2010) , el tsunami d e Ja pón (2011) o el ac c id ente fer roviario de Santiago (2013) , pu eden des estabilizar les emocion almente , y qu e l os report e r os , al i g u al qu e otros p r ofes ionales qu e t rabajan en el mar co d e las tra g edias , a vec es pu ede n n ecesitar ci er to apoy o ext rao rdinario para no s ufrir los efectos c ol aterales d e esta ex p osic ión p r o l ongada . A los trabajadores de lo s servici os de emerg enc ia, méd icos , bomberos, o i ncl u so a la p olic í a , se les ofrece tra tamien to ps icológico y diversos t ipos d e ayuda para q u e consigan sup er ar estas viven cia s t rau máticas a las que se enfrentan. A los p er i odis ta s si mplemente se les enví a a cu brir ot ra notici a . Sería mu y extenso trata r de ex plic ar ah ora, en esta breve in t rod uc ción, el valor de u n a buena educación sobre el tr au ma, algo q u e se ver á en p r ofun didad a lo lar go de la p r es ente inves t igación. Como ya se h a a d el antado en el pá rr a fo anterior, baste menc ionar qu e los reporte ros forman par te del círc ulo d el 18 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA trauma , u n e sp ac io q u e se forma cada vez que acontece u n a si t u ac i ón qu e, por su s caracter í sticas in t rínsecas (i m portanci a, n oticiabi l idad, imp r evisibilidad, dureza o violenc ia) resu lt a en u n evento imp actante qu e imp lica a ciertos actores h abitu ale s: servic io s d e respu esta san itar i a i nmedi a ta (enfermeros, médic os de u rg en cias, bomberos), c u erpos de segu ri dad d el es ta d o (policía, gu ar d ia civ il) y, c omo se h a di c h o, in for madores de d iversos medios y platafor mas. Cu ando los profesion al es de l a c om u nicación comprenden los efectos qu e pu e den tener en ell os y en su entorno un a si t u ación traumátic a, su cobertu r a d e estos i n ci de n te s violentos o inesp er ado s mejora n otabl emen te , ofre cien do un servicio de c al i dad p ar a la au dienci a, de la qu e si g u en for mando parte, au nque a v eces se olvi d e, la s pr op ias ví ctimas y supervivientes ( Cot é y Simp so n , 20 00). Se rea li za as í u n tip o de periodismo s obr es al ien t e qu e tien e en cuen ta a todos los p r o t agoni stas d el suces o; qu e n o s olo i nf orma de lo o c urrido, s ino qu e lo h ace d es d e u n p ar adi gma ético y resp onsabl e; qu e emp odera a la mi sma soc iedad p ar a qu e pu eda reg en er arse tras u na s it u aci ó n d e al to i mpa cto, y qu e ayud a al p r opio periodista a salvag u ardar su i n t egridad p sicológ i ca y fisiológica, ref o rzando las p r ácti cas labor ales p ositiv as. 1. 1 . Di stribución de la investigación por bloques de c o nt e n ido La presente tesis es un a inves tiga c ió n ex p l orat oria y evalu at iva orientada al con oc i miento d e u n p r oblema es pecífi co como es el d e la p reparación del periodi sta a la h ora de cubrir su cesos inespera d os y d e alto índic e disr u p t ivo, como s on las s it u aciones trau mát i cas, y de los efectos qu e la p rol on ga d a exposi ción a estos eventos pu ede tener en su s pautas de tr abajo y su salud ps ic ofisi ológ i ca. Es t udios p io neros en el tema (Si mpson, 200 4; Dworznik, 2006 y 20 08 ; Zelizer , 20 11; Zelizer y Allan, 20 1 1) i ndu ce n a p ensar q u e u n a c or recta forma c ión sobre el tema d isminu ye la s posibilidad es de qu e el p er i odista s ea víc tima de es ta s p atol o g í as. Es tos problemas se traslad an a la au di encia en un a doble vertiente: la de ser los receptores de la información , cuya c al i da d pu e de pon er s e en entredicho s i la prepara ció n del periodi sta no es adecu ada; y la de ser p rodu ctore s d e la mi sma, gracias a la de mocratización d e la r ed. P or ello s e I NTRO DU C CIÓN I 19 h a eleg ido un su ceso tra u mát ico de refe rencia (los atentados del 11 de ma r zo d e 2004 e n Madrid) qu e su pusieron u na ruptu ra con la manera tradic ional de enfrentar s e a la in f o r maci ón s obr e te rr o rismo, y qu e p uso a pru eba a tod as las redaccion es e s pañolas e n cu a nto a organización y tratamiento del tema, y s e h a comp ar ado c on otra s it u ación de índole traumática suc ed i da añ o s d es pu és (el acci dente fer roviario d e San tiag o el 24 de ju l io d e 2 013) para c omprobar s i las flaquezas encon tr adas en la cobertu r a d e los at entados terroristas p er s istían en el tratamien to de la in for maci ón en es t e segu ndo caso. De es t a forma , a l comp ar ar u n suceso mayor con otro de di fer e nte imp or tanc ia y calado su ced i do un tiemp o d espués, s e pu eden infer i r con clusiones s obr e el a pr en dizaje extraído en 20 04 y las fort alezas y d ebilidades qu e a ú n perdu ran. As í mi smo, se eval ú a la p er c epc i ón que los estud iantes de periodismo tienen sobre este tema y los c onoci mie ntos qu e se ad quieren d u rante los añ os de forma c ión, tanto en las facu lt ades e s pañolas, como en las de paí ses pioneros de ámbito anglosajón ( Estados U nidos, Gran Bretaña y A u stra li a, e leg i dos p or h aber implementado m u c h as de sus u niversidades est u dios es p ecífi cos s obre este campo ). Al c on s iderar d e i m portancia es t os asp e ctos, se ded ica u n c ap ítu l o esp ecífi c o a c a da u no d e estos ítems, con su co ns ec u e n te justi f i cac i ón y explicac ión, distr ibui do s en bloq u es d e l a s ig uiente manera : Tabl a 1: Distr ib ución d el con t enido d e la inves t igación p or b l oques temático s y br eve e x p licación de cada uno Blo q u e I: Introd ucción a l a Cob e rt ura de Situ a ci ones Tr aum á ti ca s Capítulo I: Int roducció n. Co ntextualizaci ón y gé nesis de la co bertura de situac iones traumáticas . La a udiencia co mo gen eradora d e info r m ació n. Suce sos tr au mático s y su repe rcusión en e l p e riodis ta. As p e ctos psico lógico s relacio nado s. Aspect os doc entes . Blo q u e II: Cons ideraci ones metod oló gicas y dis eño de l a investi gación Capítulo II: Hipótesi s de partida y o bjeti vos d e la inve stigació n. Capítulo III : Co nsideracio nes Supuesto de p a rtida e hi póte sis g eneradas. Objetivo s de la in vestiga ción. Co nsideracio nes meto dológ icas de partida. Di señ o de la in vestiga ción y fase s. D escripción de los 20 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA me todológ icas y diseñ o de la in vestiga ción. ins tr um en tos de i nvestig ació n y an álisis. Blo q u e III: M arco teórico, context uali za c ión y est ado de la cuestió n Capítulo IV: Ma rco teó r ico . Capítulo V: Génes is de la cob ertura de s ituacion es traumática s. Aproxim ación teórica a l ob jeto de es tu d io . De finició n y es tud io del suce so tr a umá tico. Termino logía a dopta da en la inves tigació n. La r utina del suce so traum átic o. Pr im eras aproxi macion es cien tíficas so br e el tem a. Blo q u e IV: Result ados de la investi gación Capítulo V I: Enfo ques periodístic os relacio nado s co n la cob ertura des uces os traumático s Capítulo V II: Pa utas y recom endacio nes exis tente s par a una correcta cobert ura de l suce so traumáti co. Capítulo V III: As pecto s psico lógico s relacio nado s con la cob ertur a de situac iones traumáticas . El pe r fi l de l pe riodista. Capítulo IX: El perio d is ta y los tes tigos. Las víctim as co mo gen eradoras de inf ormació n. Capítulo X: Análisis com par a do de l a cob ertura del 11 -M y el accide nte del f errovia rio de Sa ntia go . Periodis mo de suce sos . Periodis mo de inve stigaci ón. Periodis mo de crisi s. Pe rio dismo de pa r tic ipació n ciudad ana. P eriodismo ético y soci al. Perio dism o de guerra y paz. Có d ig os deo ntoló gicos de la profes ión perio d ís tica: aproximac ión te r m inoló gica y cualit ativa. Antece d e ntes en la regula ción inte r n aciona l de la étic a en las com unica cio nes. Có d ig os inte r n acion ales. Código s europeo s y docum en tos de referen cia. La red co mo ento r n o f ormativo. Perfil psi cológi co del pr o fesio nal de la com unicaci ón expues to a si tu ac ione s traumá ticas. Trastorno s má s com unes. T ipo s de estreso r e s. Cr it erio s de diagn óstic o. Caso s de ejemplo. Caso s es peciale s: lo s correspo ns ales. La “zona ce r o ” co mo l uga r de t rabajo. Rutin as periodístic as y prepa r ac ión de l o s me d io s en situac iones de crisis . Trabajo con las víctim as. Víct imas infa ntiles. E l pape l de lo s m edios en el desar rollo y la ge stión de la c risis. E l m edio co mo ges tor soc ial. Análisis de los r es u ltado s de la inve stigació n. Fortale zas y debi lida des de l as cobe r t uras. Tratam iento de las víct imas . E l pe riodis ta co mo pr o tagon ista de lo s suce sos. I NTRO DU C CIÓN I 21 Blo q u e V: La ens e ñan za d e la cob er t u r a d e si tu aci ones trau máticas en las aulas d e periodis m o españ olas y anglos ajon as Capítulo X I : A n álisis de los program as del gr ado de perio dism o en las universid ades españo l as y anglo sajon as. Capítulo X II: Co nclusio ne s de la inve stigació n. El sis tem a unive rsitario de en señan za españo l. Co mpar at i va con otros sis temas internac ionale s. Perfil de l es tudiant e de per io dismo . R e sultado s de la inve stigació n: ideas pr ec once bidas so bre la cob ertura de s u c esos trau m áticos . La en se ñan za de la co bertura de situ acione s traumátic as e n las a ulas de perio dism o es pañolas . El mo delo a nglos ajón: Estados Unidos, Gran Bretaña y A ust ralia. Una pr o p ues ta di d ác tica. A continu a ción se expl ican brevemente la definición del p r oblema d e in vestigación, los as p ectos que i nter v ienen en el mis mo y la justifi cac i ón p or parte del inves t igador de la elecci ón del tema. La cobertu r a de si tuac ione s tra u máticas está directamente relacionada con la comun i c ació n en sit u aci o nes de cri s is. Kat h eleen Fera n-B ank s define esta ú ltima en su libro Cris i s Commun i c ation: A Cas e bo ok A pproac h , c omo el diálogo entre u n a organizaci ó n y sus pú bli cos antes, du r an t e y d e spu é s d e un su ceso n eg ativo. U n d iálog o q u e req u iere de estr ateg i as para mi nimi z ar el daño qu e l a situación provoq u e en la imag en de la i n stit u ción (F er an-B an ks , 2007: 7), por lo qu e div er s os exp er tos en relaciones p úblicas y co m u nicación empresarial h an abordado el fen ómeno ( M a r í n, 200 9; Go nzález Her r e ro, 1998). Los m edios ju eg an u n p apel rel evan te en la difu sión de in for mac ión rel evante y rigu r os a durante una crisis (Ri eg ert y Ol s son, 2007: 1 43) . E ste t ip o de perio di smo gener a much a d esestr u ct u ración en el tej i do de la s oci edad: d e c ada desgracia su r gen nu evos de s astre s a gran velocidad , d e d ivers a magni t u d, en puntos alejados y con di fer en t es p r o t agoni stas, todo s ellos c on altos ín dices d e no t i c i abilidad; s i n qu e la au diencia se h aya rep u esto d e u n a t raged ia, y a es tá recibi endo otra diferente, qu e u na v ez más será ven cida p or ot ro su c eso qu e p on d r á a pru eba la org an ización social, con la comp licid a d de los medios ( Q u esada, 2007 ; 2012). La sociedad p ar ec e s er cada día más exigen te co n l as n oticias ( Ca ntavella, 2000 ), y c u ando u na crisis acontece la a u diencia espera i nforma c iones planteadas con r i g or y celer i dad qu e sean capaces de sa tis fa c er los in ter rogantes planteados , con independ e nci a de l as cara c ter ís ticas soc ioec o nómicas o cultu ral es del receptor de la n oticia o de la magnitu d del desas tr e. E l d eber , o l a 22 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA obses ió n , de los medio s de com un icación es ser los p r i mer os en lleg ar a su pú bl i co, pero con d ema s iada frecu encia n o s e p lantean con qu é c al i dad dan la in for maci ón, y si es a celeridad establece un a rela c ión d e proporci onalidad in ver s a c on el tiempo que tardan en c u brir, ed itar y d istrib u i r la noti c ia ( Alia, Brennan y Hoffmaster, 19 9 6; Owen y P u rdey, 200 9). El period ismo de c r isis imp lica, por t anto, una modalid ad periodística n ove dos a, qu e se mu eve a medio cami no entr e el periodis mo especializado y el de servici os, y q u e reivindica u n trabajo p er io dí s tico s i s tema ti za d o co n rapidez y calidad . Lu i s Ser rano, qu i en coordinó entre 2001 y 2 014 el Se rvici o de Infor mación de Emerge nc ias d e la Comu nid a d d e Madr i d, ofre ce en s u blog su propi a defin ic i ón : “Es por tan t o , en es t e ritual de la destrucc i ón y la reconstrucción , donde deb em o s englobar la co mu n ic a ció n en s ituac ion e s d e crisis. Es aqu í (…) don d e d e be mo s v alorar l a importancia de la Comu n ic a ción e n eme rg e ncias y ca tástrofe s c o mo e lemento d e coh e sión y s u s tento d e la reprod uc c ión social. ” 1 1. 1 .1. Es pecialización pe r iodísti c a y si t uaciones de crisis. Pautas éti c a s r e lacionadas La cobertura de si tu ac ion e s trau mát i cas está relacionad a c on di ver s o s ti po s de periodi smo, s obre todo con el de su cesos, y es es te el tema cen tr a l d el cu arto bloqu e d e es t udi o en es ta in vestigación. Como in dic a Q u es ada (2007) , el interés su sc i tado p or este tip o de periodismo h a ido en au me nto a lo largo de los años . Etiqu et ad o d u rante m u chas décadas como indes eabl e, probablemente porqu e si empre q u e s e h abla de su ce so s o d e i nfor mac ión crimi n ológica s e está h abl an do de vio l en cia, este géner o s acó a la lu z la idea p r i migenia de qu e no todos los p er i odistas están preparados p or i gu al para h ablar y escribir s obre cierto tipo d e cosas. Contin ú a d i ci en d o la c at edrática: 1 S ERRANO , L. (01/06/20 06). Pe r i o dismo de Eme r ge n c ias y catástrof es . La gest ión de crisis. Co m unic a c i ó n de C r isis . [ En lí n e a]. Dispo ni b le e n : <http:/ / w ww .luisserran o r .co m/ 132 / >. Fec ha de co n s ul ta: 0 6-07-2015. I NTRO DU C CIÓN I 23 "P s i cólogos, ped a go go s , comu ni c adores, politólogos, a ntropólogos, ne urólo g os, p eri od istas.. . son solo alg u n os de los profesionales que en las últimas d éc a das centran s u trabajo en torno al co ncepto de vi ole n ci a , s u reflejo en los medios de com u ni ca c ió n y s us posibles efec t os s o b re la aud ie n cia" (Q u esada, 2007: 7 ). Se h al lan, p ues , simi lit u des evi de n te s c on el t ema centra l d e es ta in vestigación , como p or ej emplo q ue, al i g u al qu e en la c o bertura de su ce so s tr au mát i cos, la in for maci ón con la q u e se traba j a en e l periodi smo de su ces os se p r o d u ce si empre po r s orpre s a: no h ay un a agend a a la qu e el period i s t a p u eda recu rrir, no s abe con a n te lación lo que acabará s iendo n oticia: la p r ep ar aci ón p re via qu e se pu eda lle gar a cons eg u ir en es te sen t ido no a lcan zar á nu n ca el cie n por cien . Es t a atr acci ón po r el s uceso tra u mático i nvi ta también a reflexionar sobre e l con cepto de “ e sp ectác u lo med i át ico”. Varios estud ios se refier en a ello, y h ablan de la relevan cia d e la i nforma ció n en los conflictos, y del proceso d e excl u sión o in cl u sión y jerar qu i za ción d e las n otic ias ( M cC ombs y S h aw, 1993; McCombs , 2006; Redon do, 2010). Las gu err as , por c itar u n ejemp lo de su ceso tra u mátic o, casan bie n dentro del p r oceso de s el ec ció n de n oticias p or qu e proveen a los con fl i ctos de imágenes imp a ctantes y a l a aud i en cia de algo sobre l o qu e habl ar y debatir (Pi za rr os o et a l. , 2007). Parecen solo s er i nter esantes cu ando comi enzan, dejando poco espacio al periodista (po r la inmed iatez qu e se le presup one a su trabajo) p a ra c ontext u alizar el h ech o c o n an te riorid ad e in for marse de las cau s as, dific u ltando la comprensi ón del con f li cto en toda s u comp l ejid ad, s ien d o esto ú ltimo de g ran i mp or tanc ia para p oder ela bora r correcta mente l as i nfor macion es y n o inc u rrir en err or es. E l c ontacto con las víc timas y s u pervivientes también af ecta al posi cio n amien to del p er io d is ta: “An t e el d ra ma d e la g e n te y las atroc id a d es a la s q u e e s tá so m etida , el perio di s t a, a v eces , d e cid e que no puede se r n eutral porq u e c o n ello perj ud i ca a las ví ctima s y c o ntribuye a la continu ación de la vi ole n ci a . Una pos t u ra personal que se a d op t a cuando los peri odi s tas se ven a sí mismos como te stigos de l a barbarie” (T hu ssu y Freedman, 2003: 221). La ge s tión c or recta d e la información a tr avés d e los difer entes canales existentes y emp at i zar con los receptores se c onvi er ten en asp ect os clave para la 24 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA cobertu r a a decu ada de este tip o d e aco n tecimien t o s. El manu al Cri si s Eme rg e ncy + Risk Commu nicatio n (20 1 2 ), elaborado por el Depa rt amen to d e Salu d y Servici o s Hu mano s d el gobierno d e los E stados Un idos, ded ica u n capí t u lo es p ecífi c o al tra to c on las a udi en c i as cu an d o aco ntece u n incidente (ci ber ataqu es, desastre s nat u rales, ataqu es ter ro r i stas, epi demias…) y su bra y a qu e la c l ave del éxito con los p úblicos c o nsiste en transmi tir credibili dad y con fianza. P ar a lograr este objetivo, recom iend a n q u e q u i enes gestionen l a comun i c ació n de un a c r i sis eviten la jerga técn ica o eu f emi smo s ; lo s mensajes deben s er c la ros y c oncisos, sin es pec u la c iones ni u so del hu mor. Los med ios también d ebe n ser cons cien t es d el i mpacto qu e s u s mens aje s p oseen s obr e la au d i encia 2 . En la ú ltima déc ada la p r op ia au diencia s e ha con ver tid o en artífice d e c anales particu lares y propi os de i nforma c ión, generando y p r oduc iendo noticias. Es t e h ec h o se h a ba u tizado como periodis mo c iu da d ano (Es p i r it u s anto et a l ., 2011 ; Gar c ía, 2009) o period i smo de p ar ti ci pació n ci u d a dana, u n fenómen o fácilmente comp r obable si se mira a los di a rios y bi tá coras on line , y, más recientemente, a la in for maci ón i nmediata a través de las r ed es soc iales 3 . L a prolifera c ión de estas p ág i nas y perfiles perso n a les p r ovo ca qu e los ciud ada nos reinterpret en su realidad min u to a mi nu to , qu eda n do a s í expu e stos a los problemas p r op ios de los p er i odi stas, que incluyen no s olo los d i lema s éticos inh er en t es a la p rof es ión, sin o la pertenenci a a ese círcu lo del trauma d el qu e ya se h a h abla do co n anterioridad. Los cambios en el s i stema c om un icativo h a n a u mentado proporcionalmente a la in no vac ión tecnol ógica. L o s nu evos si s temas digitales permiten u na comun i c ació n más efectiva, más rápi da y con menos es fuerzo. Intern et h a s ido desd e su inicio u na herramienta c on cap ac id ad p ar a c ambiar el in ter és del 2 “Thos e of us w ho are i ndir ectly a f f ected by th e crisis throu gh med ia exposur e ma y pers onalize th e even t or see ourse lves as pot ential victims … Severa l studies sho w that t h e amoun t of ti m e spen t w atc hing T V coverage and the graphi c content of the at t acks on Septem be r 11 w as associate d w it h increased PT SD and depress ion sympt oms. This w as e ven true for thos e not directl y af f e c t ed. In additio n, t hos e w ho w he re directly affe c t ed b y t he a tt a ck s a nd w atche d mor e telev i s i ónc ouverage had high er rates of PT SD symptoms a nd depr e s sion tan th ose w ho did no t” (Crisis Em er ge n cy + R i s k Co mmu n ica t io n , 2012: 26) 3 Se gún e l ú l t im o e studi o de la O n li n e Bus i ness Sc h o ol, S oc ia l Media 2015 , E s paña cue nta c on u n a po blació n o n lin e de 23 m i l lones de pe r so n as , de l a cua l el 73% de esta po blació n (17 m illo n es de usua r ios ) u tili za activame n te las r ede s so c ial e s. OB S (26-0 6-2015) . So cial Me dia 201 5. OB S [ En l ínea] Dispo n ib l e e n : <http:/ /ww w . o bs-edu.co m/n o t icias/es t u dio-ob s/e span a-au m e nta -e l- n ume r o -de-usua r io s- activo s-e n -r e des-s oc i ales -en -2014-y -ll e ga -lo s-17-millo nes/>. Fec h a de c o n sul t a : 06 /07/2015 . I NTRO DU C CIÓN I 31 comp asió n o vic ar i za c ió n tr au mática, resu l tado de absorber la in for mac ión y el su f rimi ento de otra s p er s onas (Figle y , 1 99 5 ) . Un ejemplo de esto ú ltimo h a sido el de los pr ofesion ale s qu e trabajaban en los medios de comu n i cac i ón del Paí s Vasc o d u ra n te los años en los qu e operaba la banda terr orista ETA ( Sel las, 200 6): estos periodis ta s h abían d e en fr en t arse a su jornada de trabajo en con dic io n es es pec i al e s , dado qu e muchos de ellos era n objetivo s públic os de la o r ganizaci ón; p or e llo, s e s entían es tig matizados, y tar eas qu e pu eden r esu ltar d u r as p er o g ratifican tes para otros profesion al es d e la comu nicación en otr as partes de E spaña, p ar a ellos r equ erían u n esf u erzo sobrehu mano, mar c ado s iemp r e p or el temor a qu e su s libertades i nd i vidu al es se viera n coart ad as: c oacción, miedo físico, terr o r a la vio l en cia, y el d ilema profesion al de el egir entre la lib e r tad o la tr an qu ilidad ( Tor res-Romay, 2006). Como pu ede a p r ec iar se, la ayu da p sicológ ica es un factor de importanci a con s i der able, au n q u e es más efectivo ac tiva r los mecan ismos res ilien te s d el periodi sta para qu e pu eda enfrentar s e mejor a las caren cias y efectos de s u tra baj o. El est r és p ostraumátic o, la dep r esión, la fa lt a de h abilidades sociale s o su d esaparición repentin a, pu eden tratar s e s i se comp r ende a tiemp o la si t u ació n qu e se vi ve ( M c Cammon, 199 6; McCan n y P ear lman, 1990). As í mis mo, p ar ec e ser nec esar i a u na conc ie n ciac ión gl obal en el lu gar de t r aba jo p or parte de l os di r ec t ivos en tema de aprendi z aje de tr au ma ( Re ntsch l er, 2010; Teh r an i, 20 04 ; D u tton y R u binstein , 199 5; Dworznik, 2006), pero s obr e todo de org an ización de l a plantilla y es ta nd ar izaci ón d e bu ena s p r ácti cas cu an d o se desata la catástrofe (Pon t, 20 1 1), c omo se ver á en esta in vestigación a través d el análisi s compara d o de los atentados d el 11 d e marzo de 2004 en Madrid y de l acci dente fer roviario de Santi ag o en 2 013. Una corre cta org an ización de l as tar eas , el proced imiento para actu ar en esos momentos críticos , c ómo entrevistar a los damn ificados , o las pa u tas bás icas para la correcta s u peración emocion al d e la catástrofe, repercu tirán después en un trabajo de calid ad. En capí t u los pos ter i or es s e an al i zar án los resu ltados de sendos cu e stionarios rea lizados a p er i odis ta s con difer en te s añ o s d ed ic ados a la p rof es ió n , q u e proporci onan datos d e i nterés a este respecto. 32 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA 1. 1 .3 . La im port a ncia d e la enseñan z a sobre c o b e rtura de s itua c i o ne s traum áti c as e n los estudios de period i s m o Ej emplos como e ste j us tificarían q u e un recién gr ad u ado en p er i odismo recibiera desde el au la ciertas n ociones , a u n q u e sean teóricas para en fr en t arse a este tipo d e s itu ac ion es. E s este el con t en ido d el ú ltimo bloqu e de es tudio d e esta tesis doctoral. En el ú ltimo capí tulo d e la p r es ente i nvesti g aci ón s e realiza un a p rop u esta did ácti c a en este senti do, dentro d el m ar c o de u na pos ible esp ecialización p er i od í stica, y en el entorno c ontext u alizador qu e se h a presentado; es ta p r ogramación estaría r elacion ada con el p er i od i smo de s u c e sos y el d e crisi s, y trata ría este nu evo tentácu lo de la in for mac ión q u e es la cobertu r a d el t rauma. C abe formu l ar l a sigu ie n t e pregun ta: ¿Exis t e en los p la n es de estu dio u na materia en la qu e se i mpart a l a formación n ecesaria para qu e el periodi sta s e en fr en te a gr an des desastres o acontecimi e ntos ? Si la respu e sta es negativa, su rg i r í a una nu eva c u e s tión : ¿Es nec es ar i a dicha mater i a? Ap r en der cómo enfre n tar s e a u na s i t u ación comp leja des d e u na persp ectiva periodí sti ca p r ofesi onal, y cu áles s o n l os rie s g os a los qu e s e está expu esto, pu ede llegar a ser comp lejo, tanto para l os e studi antes de p er i odismo c omo para los report eros qu e h an ex perimentado c on la violenci a como parte d e su tr abajo . Cu an do se p r etend e enseñ ar u n a asignat u ra s obr e s ucesos tra u má ticos e n la facu ltad (como sucede con el caso americano) , es importante qu e el alu mnado tenga claros varios detal l es qu e serán imp or tantes para el bu en desarroll o d e su aprendi za je: p rimer o, qu e es un a ens eña nza aproximativa y técn ica, cu yos con oc i mientos n o s ol o se p ondrán en p r ácti c a u na vez qu e estén i nsertos en e l mercado laboral , s ino qu e consti t u irán u n p o s o de entrenamiento emoci onal y person al q u e será de u tili dad e n otra s f acetas del d ía a dí a; segund o, q u e al ig u al qu e pu ede ocu r rir con la ens e ñanza d e otro ti po de con o ci mie n tos relacion ado s con h echos l u ct u osos o violentos, si el al u m nad o ti ene reaccion e s inesp er ad as durante la clase pu ede c o ntar co n la ay uda y el ap oyo del p rof es or ad o du r an te o despu és de la s esión plenamen t e capaci tado par a ase s orarles. La existenci a de los d iverso s perf i les de los que s e h abl aba al prin cipio de e s ta in tr odu cción, como el del c iberper iod i sta, o el d el periodi sta c i ud adano, debe tenerse en cu en ta a la h ora d e dis eñar los pla nes formativos u niversitarios, y su objetivo debe r es pond er a esta demand a ac u ci ante de es pecializaci ó n: I NTRO DU C CIÓN I 33 "E n la nueva op ortu ni d ad q ue se presen ta para q ue la Unive r sid a d s e ace rq u e a la realidad so ci a l y a las n u ev a s de ma n d as , con f o rma ci ón es pe c ífica de los pe rf ile s sugeridos en los pri me ros años de la e r a d igital, las i n ic iativ a s d e futuro d e b e rán promov e r una cultura docente e inv e s t i gadora a d ec u a da a los tie mpo s que vivi mos, que con t ribuya a un a formación d e profe sionales q ue n o só l o tend rá n que dom in ar el man e j o d e unas determinadas máquinas, si n o que de berán disponer de su f ic ie n te bagaje teóric o y práctico, a s í como cultural, crí t i co y reflexivo" (López Gar c ía, 2 01 0). En d ef ini tiva, formar a las n u evas genera cio nes de p er i odistas a distintos ni vele s , p r ofesi onales y p er s onales, p ar a qu e pu edan d ese nv olver s e c on soltu ra en un a s oc i edad cambian te e in ter c onectada qu e s e actualiza a cad a segund o, abogando si empre p or u n tipo d e c om un i cación éti ca q u e tenga en cu enta con ju sticia e igualdad a todos los actores partici p an te s . La profesion a lización p er iodística es u n fe n ó men o relativamente joven -fin al es del s. XIX, prin c i pios del XX- q u e dotó de calidad a la información (Orte ga y H u manes, 200 9: 97); s i n embargo, d ejó en el tin t ero algun os puntos débi l es d e la profesión y la prá c tica profesion al : "Con todo, la e xistencia d e una titulación es pe cífica e n la Unive r sid a d fue un paso adela n te. La c on s olidación d e lo s e stud i os universitarios de perio di s mo condujo a un proceso irre v ersible de rec o n ocim i ento profes ion al" (Fernández del Mor al , 2002: 445 ). La exi stencia d e nu e vas r u tinas profesion ale s a las q u e se h a hech o refer en cia en párra fos an terioresy las conti n u as refor mas a las qu e es tá si endo su jeta la educ ació n s u perior p er mi ten catalog a r esta i nvesti g aci ón de op ort u na. A pesar de ello, existen editores esc épticos, e in cluso reporter os , qu e du dan de la imp or tanc ia y u t ilid ad d e una preparación a n ticipada en el lu ga r d e trabajo, y qu e reniegan de las polí t i cas de p r even ción de riesgos labo ra les , don de se pod r í a in cl u ir, en p ar te, la edu c ac ión p ar a la cobertu r a de su ceso s tra u máticos. Los datos d e la s encu estas real i zadas para la pr esente in vestigació n m u es t ran l a persis tenc ia de c ier tos pe n samie n tos relacion ados c on el estereot i po del periodi sta todoterr en o: mu chos c o ns i deran aún q u e, en oc asion es, el repor tero 34 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA su f re un a su ert e d e sh ock momentáneo al c ubrir es te tipo de historias, c u ando no op i n an q u e no les afectan en nad a . 1. 2 . R azones su b je t ivas p ara la e le c ción d e l te ma y justificación La p r es ente in vestigación es fr u to del ap r en di zaj e su rgido tra s la fin al i zación de los cu rsos pertenecien tes al p r ograma d e d octor ad o “ Periodi smo : Nu ev os Es cenarios”, realizado entr e 200 5 y 200 7 en la Facu ltad de Ciencias de la Comun icac ión de Málaga , y dirigido p or el c atedrático D. B ernardo Díaz Nosty. As í mismo, refleja las c u estiones r elaci onada s con i nter es es particulares, ta nt o de la doctoranda co mo del equ ip o directivo de la tesi s, en cu anto a la práctica periodí sti ca y el reflejo de la au dien c ia en las mis mas, así como d e la s itu a ción actu al d e la p r ofes ión p er iodísti ca y sus puntos débi le s en lo qu e s e refiere a políti cas de riesgos la boral es . Las ref l exiones extraidas tras los m ú ltiples temas tra tados en los cu rsos de d octora d o, y las i niciativas a n ivel i nternacional s obr e prevenc ión de riesgos l aborales antes y des pu és de c u brir un a trag edi a, dan lu ga r a la fo rmulaci ón de s endas cu estiones sobre el bien estar y la sa lu d de los profesion ale s de la comunic ac ión . E s to cond u ce a u na p r i mer a bús q u eda de bibliograf ía refer enciada p or p ar te de la ca t ed r átic a D ª María Be l la Palom o Torr es , qu e evidenc ia un nic h o de c onocimiento i nexplora d o, y de creciente in te rés c ientífico. Desde este pu n to de partida, se asien ta n las bases p ar a la tesin a c on la qu e se optará al Diploma de Es tud ios Avan zados, en 20 07, qu e da nombre, así mi smo, a la presente tesi s d octora l, y c u y a lectu ra obtien e u n a calific ació n de sobresaliente. En es te trabajo, s e op tó p or u na inv e stigación explor atoria a un gr u p o red u cido d e p er i odistas y p r ofes io n al es re laci onados co n los medios, a tra v és de la cu al se p r etend ía arrojar lu z sobre la percepci ón q u e ten í an sobre su si t u ació n l aboral y los peligr os de la cobertu r a d e s u ceso s tr au mátic o s. Es ta experienci a se lle va a cabo, como se d et a l lar á más adelante, du rante u n semin ar i o realizado en M adrid p or l a organización Rep or teros Sin Fronteras e n el añ o 2006 (VII T a ller Eu ropeo de P er i od i s mo y Trau ma). El co n tacto c on la rea lidad periodí stica y con las demandas del s ector en c u a nto a preparación reg l ada en es te ámbito, y la p r eoc up ación del period ista por mej or ar la ca lidad I NTRO DU C CIÓN I 35 de su tr abajo ( a n ivel individual y en rel ación con la emp r esa), dan lugar a l a s primeras c onjet u ras e h ipótesis. A s í mismo, la ve r ti ente médic a de l a in vestigación, a través d e c u yo est u dio s e p one n ombre y se di ag n o s t i can las dolenc ias psicofisiológicas qu e s u fre el p er i odista derivadas de la c ober tu ra d e su ceso s trau mático s , s u p o ne u n poderoso acic ate personal para la realización d e un a in ve stigació n pormenorizada, qu e p ued a a portar u n conocimi ento no v edoso en es te ámbito y su pon ga u n a c o ntrib u ci ó n v alios a al corpu s cientí f ico s obre el tema. Para ilu strar es te ú ltimo pu nto, y a qu e los an te riores es tá n reflejados en profu ndida d en sus r es pectivos capít u los, se rec urre a u na cita de A l ley en l a qu e se ju stifica p lenamente el es tudio sobre el bien estar d e los p er i odis t as, y de la qu e se pu ede colegir por qu é es n ecesaria esta inves t igación: “Conce rns a bout the welfare of jo urnalis t s ope rating i n s ettings of con f lict a r e justified a n d timely. (... ) B eyo n d immedia t e p hysi c al danger come s the s t ress of wo rk in g under conditions whe r e the security res po n sibilit y of any supposed ‘ authoritie s’ is frequen t ly a rbitrary and be yon d t he l aw. This cu l ture of impunity l e aves j ournalists in limbo shou l d they face targeted attack, ‘disa ppe a ra n ces’, censors hi p, exp ulsion (…)” (2010: 78 ). El in ter és d el in vestigador es eviden te: en este estu dio s e dan ci ta v ar io s factor es qu e lo h a cen especi al . El p r i mer o d e to d os e s qu e resu l ta u n tema n ovedo s o y poc o explorado, aunqu e en los ú ltimo s años, y gr acias a la labor de asoc iac i ones como el Dart Ce nter for Jo urn a lism and Trauma , Rep or ter o s Sin F r on ter as o la Kn ight Fo u n d ation , en tr e otros, h a llama do la atenc ión d e l os inves tiga dores. Es un a oportunid a d de explor ar la vis ión id ea li z ada del p er i odis t a todoter reno qu e, respaldado si empre p or el medi o y p or u na pátina d e objeti vidad in q u ebra ntable, se en fr enta a la noti cia y al des astr e y s ale in demne (Sádaba, 19 99). E n este sentido, las en tr evistas en p r ofun didad real i zadas a reporter os y correspon sales de gu err a co n di f erentes experienc ias en la profesión , h an d ado lu ga r no solo a un enriq u ecimiento de los datos extr aí dos mediante in str u mentos más c uan titat ivos , sino a un p r o ceso de ap r en dizaje personal que difí cilmente podría haberse adq u irido de otr o mo do. 36 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA As í mismo, p r esenta la op ort u n i d ad de explorar c on deteni miento la di sciplina de la p sicología de la comu n i c ació n d esde u n p u n to de vi sta di fe rente: n o d es de la p er s pectiv a del emis or , como s e h a veni d o h aciendo tradici o nalmente, sin o desd e la d el receptor , cu y as reacciones a los hech os n otic i osos h abía n es ta d o en un s eg u n d o plano h a sta ah ora. Poder analizar co n p r ofun d i dad un tema tan con tr overtido como los atentados del 11 de mar zo en Madrid con el afá n de proporci onar un marco comp ar ativo para est udi os posteriore s, y h acer lo d esde un a per s pe c tiva novedos a, h a res u ltado s er un t ambi én u n arduo p er o gr atifi cante trabajo. Por ú ltimo, y hac iendo r eferenci a a la prácti ca docente, es labor d el p er io dista segu ir adq u i r i endo c o nocimien to s un a vez aband ona la un iversi d ad, y u no de los focos de interés abiert os en esta investi g ac ió n permitía un a formación m u ltifacética en m u chas di s c i p linas d el saber qu e de otro modo se h abrían v i s t o su perficialmente: cód igos étic os, progr am as universi ta rios in te rnac ionales (modelos cuyo es t u d i o p uede s er vi r p ar a fu tu r as in vestigaciones), los en tr esi jos del s istema universitario es pañol, el modo en e l qu e se estr u cturan los c ono c imie ntos y cómo h acerlos lleg a r al di scente, son s olo alg u n os pu ntos d e refer en cia qu e d ota n a este estu d i o d e i nteré s m ás q u e su f i cie nte para lle v arlo a cabo. B LOQUE II C ONSID E R ACI ONES MET OD O L ÓG I CAS Y DIS EÑ O D E LA INV ESTI GACIÓ N 38 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA C ONSI D E RACIO NE S M E TO DO L ÓG ICAS I 39 Capí tulo I I Hip ót e si s de partida y objetivos de la in ves tigación “Es de i mportancia para qui en dese e alcan zar una c erteza en su inv est i gación el sab er du dar a tiemp o ” Aris t ó t eles 2.1. Supue sto de partida e hipóte sis gene ra das Sigu ie n do las defin i c ione s y prop u es ta s de Kerlinger y Lee sobre el métod o cien tífico (19 64), y como primer eslabón para u na inves t i ga c ió n sistemática, empí r i ca y controla da, den tr o del apart ad o qu e se ex p one a c onti nu ación se desc r i birán las cu est i ones d e tra baj o planteadas a fin de en contrar un a respu e s ta cr í tica a las mismas en el tr ans c u rso de sond eos p osterior es. La formu l ación de la s s ig u ie n tes h i p ótesis se rea liza tenien do en cu e n t a tres elementos de máxima importanci a, c omo son : el objeto de e s t u dio y las un idade s d e an ál i sis q u e lo componen; las variabl es, o p r o piedades qu e r esu lta n de interés tr as u n es tudio apriorístico; y, p or ú ltimo, l a r el ación qu e s e es ta blece entre estos dos co nc epto s e xpu estos. Su r gen, de este modo, aproximacion es su stantiva s qu e tratan de arrojar lu z sobre u n a realidad s ocial, d er i vadas de u n su p u e s to de part i da desc r i ptivo, q u e será pu es to a p r u eba du rante el análisi s y la pos ter io r presen ta c ión d e l os re su ltados ( Bardin , 1 986; Mayntz et al ., 1980). En el p r es ente caso, el obj et o d e est u d io c u mple con el requ isito d e originalidad exigible a una tesis doctor al (Ph illip s y Pu g h , 200 5: 81), como ya se h a exp u esto en el cap ítu lo anterior: la co ber tu ra de su c eso s traumátic os o v iolentos tiene un amplio reflejo en di sc i p l i na s c omo la psic ol o g í a o l a psiquiatr í a, p er o men or en los es t u dios s obre com u nicac i ón , p or lo qu e bu scar anteceden t es e h ip óte sis en este camp o es u na tarea c ompleja. Los supu e stos de p ar ti da en co n tr ados pocas veces ti enen como objeto de es t u dio la p re p ar ac ión d el p er i odis t a o las con sec u enc ias psicofisiológica s del traba jo q u e d esem peñ an, a un q u e in vestigaciones como la real izada por L epre y Lu ther, (20 06), o Dworznik (200 6) son excepciones a es ta afirmación, y cu a nd o se realiza un a in ve stigació n de estas car acterísticas en la qu e sí se evalú a n los res u ltados de u n est udi o 40 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA prosp ectivo de la cuestión, la u nidad de a n ál i sis se cen tr a en cu er p o s de asis tenc i a i nmediata , c omo los poli cías, los bomber os u otr os eq u i po s d e emerg en cia (Hale, 20 07). As í mis mo, es impo r tante reseñar la p r ofusi ó n d e in vest i g ac iones refer i das a los su ceso s d el 11 de ma r zo de 200 4 en Mad rid qu e t oman c omo perspectiva ún icamente la c ober tu ra d e los s ucesos d e s d e un a ap r oxi ma ció n ai slada d e medios (televisión y p re n sa, prens a e Intern et, r adio y p r en sa) o ten ien do en cuen ta, po r ejemp lo, el pos i ci onam i ento pol íti co de los mi smo s , es dec i r , el ses g o i nforma tivo p r odu c i do por la cercanía de las elecc iones d el 1 4 de marzo (Castaños , 2004; Az u rmend i, 2004; Lóp ez, 200 4; Ma rtín y Monter o , 2004; Mag a llón, 2006; Bécares, 2006; entre otr os) . Expu estas e s tas ideas, y si en d o con s c ientes de la n ecesidad de formu la r u na pregu nta p r evi a qu e en g lobe todos estos factores, se dis eña la p r es ente i nvestigació n des d e el sigu iente su puesto de partida, como se h a di c ho, explorat orio, des cr i ptivo y analíti c o. Supu esto de partida: La c ober tu ra reiterada de s itu a ci one s trau má t ic as ( at entados, catástrofes natu ral es , desastres ec ol ó g icos, grandes accid entes, etc.) au menta la pos ib i l idad de d esar rollar sí ntomas de estr és p ostrau má tico, y otros tra s tor n os men or es rel acion ados c on el mi smo es pectro, entre la poblaci ón p er i odística. Es t a r eflexión da lu g ar a la s igu iente h ipótesis princ i p al , qu e s e pondrá a pru eba con el an ál i sis de los datos obt enidos - H1: Los p er i od i stas for mad os para c u brir s it u aciones tr au máticas pos eer án más competencias p r ofesion ale s y personales para evi ta r el d esar rollo d e sí ntomas de estrés postra u mátic o y otros tr astornos relaci onados co n el des empeño de s u s activ i dades. Sigu ie n do las bas es trazadas p or Glaser y Straus s en su Teoría F u ndamentada o grou nd ed theory ( Gl as er y Strau s s , 1967; Glas er , 1992; Strau ss y Corbin, 2002; C ONSI D E RACIO NE S M E TO DO L ÓG ICAS I 47 “Todo traba jo científico de í ndole e x perim e n t al o e xploratoria comi e n za con c i erta e xpectativa re specto del re s u lt a do. E sa expectativa cons t i t u ye un a hipótesis. Las hipótesis prop orcio nan la inic i ativa y el in ce n tivo para investiga r e influyen en e l método. E l hec ho de que algunas obs erv a cione s se ju z guen p e rtinentes y ot ra s n o, qu e se u s e u n a metodo l o gía y s e dejen de la do las dem ás , q ue se hagan ciertos expe rime ntos y no otros , tien e qu e ver c on esa e xpectativa.” (P hi l lips y Pu g h , 2001: 66). Sigu ie n do p at rones teóricos c l ásicos , su ele d i vi dirse en do s la n omenclatu r a d e los tip os de i nves tiga c ió n , distin g u ie ndo e nt re inves tiga c ión p u ra y a plicad a. Segú n Phi l lips y Pu g h ( c it. su p . ) e s ta di sti nc ió n resu lta rígida, tenien do en cuen ta q u e s e considera q u e la investi g ac ió n pu r a es la q u e genera las teorías, y qu e la investi g aci ó n aplicada es la q u e pone a pru eba s u veracidad en el ámbito de la expe rienci a real . Dic ho esto, p ar ec e qu e n ing u na p or s eparado es capaz de caracter i zar d ebidamente lo qu e sucede en c ie rtas d isc i p l i nas académic as, sobre todo en las qu e ti enen por obj eto de estud io el “ mundo real ” ( sic . ) , como ocu rr e con l as ci e nc ias s ociales y del c omporta mi ento . Teni endo en cu e nta es ta afirmación , en est e tr abajo no se h a constreñido la nomen clat u r a a u n solo tipo de inves tiga c i ón , sin o qu e s e h an a u n a do las virtu de s y fort alezas de las dos clases, dando lugar a un est u dio explorat orio, po r un l ad o, y probator io , p or otro: - Es u na i n vestigación explorator i a, y a qu e el obj eto de es t u d io es noved oso y no es p o si ble ac l ara r con exa ctitu d tod os los parámetr os antes de c omenzar . P or ello “s e exam i na rá n en t onces qu é te orí as y conceptos son los ap ropi ad o s, se e l a borarán nuevos concep t os, d e s er ne c esario , y se determinarán q ué m e t odolog í as c orre spon de utilizar” ( Ph illips y Pu g h , 2001: 67). Citando a D ons bac h: “Howeve r, con trary to th e ir application i n r ec eptio n a n d e f fec t s ana l yi s is, when it come s to e xplai n ing j our n ali sts´ n ews d e c isi ons, cog nitiv e- psyc hologi c al and so ciop s ycholo g ical approaches have so far received littl e attention b y the sc i en tif i c c o mmun ity (…). This is e v en more astonishing as one of the e arliest c ommunication mod els by Wes tl ey and Mcle a n ( 1 957) 48 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA focus ed on c og n itive - psychological factors i n the c omm un i c ation pro c es s cou l d ha ve se rve d a s a he u ristic mo d el in res earch of ne ws d e cisions” (200 4: 132). - Es, así mismo, un a i nves tiga c ió n probator i a p orque tra ta d e es clar ecer y esp ecifi c ar las h ip ótes i s expu e stas a p ar ti r d e d ifer en te s i nstr u mentos d e análisi s y de los datos r ecabados , toman do como bas e los po s t u lados expu e s tos con anter i or i dad acerca de la teor í a fu ndamentada. Tal y como s eñalan Gómez y Pal au (2013): “Prec isame n te po r e l pape l r e levante q u e el periodis m o juega d e n tro de l cam po de la comunicación y s u relación con la esfera política y su repe rcu s ió n sob re la opin i ón p ública, c onocer en qué me di d a y de q ué man er a la in f orma ción pú blic a cu mple c o n los req ui s itos q u e s e le pres upo n en v álido s y n ec e s ario s e n una s oc iedad avanzada h a llevado a inv e s t i gadores y organ i smo s q ue v ela n por s us buenas prácticas a es t ablecer m étodo s c u a l itativos de a n á lisis, pe ro p ar a alg u no s aspectos tambié n c ua ntitativos ” . Como ya s e a d el antó en el apar ta d o anter i or, en este estu d i o se h a empleado un a combi nac i ón d e métodos cu a litativos y cu a nt itativos , a mod o de triang u lación de datos, qu e ayu da a dar val idez a los r es ultados d e la inves tiga c ió n . Un a d e las fort al eza s de esta decisión es qu e de esta for ma s e d ota d e context o y for ma a ciertos resu lta d os cuan titat i vo s q u e de otr o modo qu edarían des l avazados y resu lta rían poco claros: es te es el caso, por ej e mplo, de los datos recogidos en la encu esta realizada a p er i o di stas, qu e se apoy an en las entr evi stas en profu ndida d p ar a c onforma r u na p int u ra de los h ech o s más ví vida y c er c a na, aunqu e n o por ell o falta de rigor y objetivid ad. A sí mi smo, y a la in ver s a, los datos r ecogid os c o n i n str u mentos cu a nti t ativos so n ú tile s para ref in ar l as con cl u sione s ext raíd a s c on métodos c u a litativos, au mentando as í s u fi abilida d (P at ton , 1987; Lin dlof y Taylor, 20 02). C ONSI D E RACIO NE S M E TO DO L ÓG ICAS I 49 3.2 . Dis e ñ o d e la i nvestigación Para emp eza r , se d ef i nen los obj etivos qu e se tu vieron en cu enta p ar a la rea lización del plan de inv estigación, p ar a despu és d es cribi r las fases e in str u mentos u tilizados en la mis ma (s eg ú n indi cac i one s extr aí das de Namakfor os h, 200 0 y Montero y León, 2002). 3.2 . 1. Organ iza c ió n y s istematización de la m e todología Se tr a ta fu nd a mentalmente de un es t u dio de observaci ón, y a que el inves tig ador no con tr ola el factor d e estu di o, se limi t a a observar, medi r y analizar. Es , como ya s e h a dicho, una investigación explorator i a , y a qu e el obj et o de a n álisis es noved oso. Se h a aplicado un a metodología mixta a un es t udi o transv er s al en el qu e las variable s s e mid en una s ola vez ( en el c aso d e los i ndivid u os an al i zado s median te cu est ion ar i o), y s e comp lementa c o n un es t udi o de seg u im i ento en el caso de la part e d oc u me n tal (anális i s de contenido y entre v istas e n profu n did a d). A l tra t ar s e u n a inv est igación cualitativa, es fl exible y todas las persp ectivas son vál i das a p r i or i ( Taylor y B og d an, 1 986). En e ste tipo de tra baj os, el in vestigador ve el escenario y a l o s indi v idu o s qu e lo con for man desd e u n a persp ectiva h ol í sti c a, ac er c á nd ose a un aju ste casi completo en tr e l o qu e ref lejan los datos y lo q u e experimenta n los su jetos de est u dio ( Sol er y Jimén ez , 2 01 2). Se h a op ta do, como ya s e h a d ic h o, po r un proces o de triangu la c ión p ar a c ontra s tar i nforma ció n de d istin ta s f u en te s (anális i s d e con te n ido, cu estionarios, entrevistas en p r ofund ida d ) y asegu r ar así qu e el mu estreo te órico es c or r ecto y qu e l a satu ració n es lo más adecu ada posible a las mu estras eleg i das. As í , se h an es ta blecido diversas fases en la i nvesti g aci ó n q u e refl ej an es ta con cep c ió n de los h echos y q u e s e conj u gan con los obj et i vos propu esto s. - Fas e 1: revis ión de f u en tes doc u mentales, bi bl i ogr áficas y di g i tal es . Divis ió n entre fu entes p rimar i as y secund a rias. Inves t igación bibliográf ica. - Fas e 2: c r eac ión del marco teór i co. Div isión en bloqu e s d e es t u dio. Det e r mi nación d el con t e n ido de c ada bloque y cada cap ít u lo. Sele cci ón de la metodología y d i señ o del plan de investiga c ión. Diseño de las fichas de anális is de contenido para los caso s p r opu e stos . 50 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA - Fas e 3: anális is d e con te nido d e textos peri od ísticos s obr e la cobertu r a del 11-M en prens a e I nte rnet. Elaboraci ón d e c oncl u sion e s en base a opi n i ones de exp er tos. An álisis de contenido de textos p er i odís tico s sobre el accid ente fer r ovi ar i o de Santiago. Investig ación d oc u mental sobre los asp ectos psic ol ó g i co s , éticos y morales del tema. E laboración del perfil del periodi sta q u e cubre su ce sos tr au máticos. - Fas e 4: d i s eño de lo s c u es t ion a rios (respetand o el mod el o de la in vestigación re alizada en 2006 a periodist as y p r ofesion ale s de la comun i c ació n asistentes al VII Tal ler E u r op eo d e P er iod i smo y Tra u ma celebra d o en Madrid el 4 y 5 d e oc t u bre d e 20 06 ). Au tor i za ció n co mité ético un ivers i tar i o. - Fas e 5: anális i s d oc u mental de los p la nes de es tud io s d e period ismo en centros u niversitarios e sp añoles y angl o sajo n es. Análisis de lo s c ó di g os éticos , portales de i n f o r maci ón y manu al es dig i t ales de prepar ac ión sobre cobertu r a d e si tuacion es trau mática s Elaboración d e con cl u siones aproximadas. Diseñ o de la progr am ació n did á ct ic a. - Fas e 6: r ecepc ión d e c u e s tionarios y análi si s cu alitat ivo y c u an t i tat i vo de los datos. E lección d e su jetos para en t revis tas en p r of u ndidad (op i n io n es de expertos). Preparación y re alizaci ón de las en t revis tas. - Fas e 7: r ec og i da de datos y res u ltados f inales. Validación o ref u tación de las h i p ótesis. Redacc ió n de las concl u siones. P rop u estas der ivadas del estudi o. Ela boración d e anexos y de la bibliograf í a . 3.2 . 1.1. De s c ripción de r ec ur so s. Limitacion e s del di seño de in v e stiga c ió n . Verificación de la via b i l i dad del estudio An tes de p asar a describir p orme n orizadamente los instr u men to s de análisis u tilizados, se ha elaborado u n a tabla resu me n p ar a recoger c a da u n o d e ellos y su r elación con la parte de la inves t igación concreta a l a qu e van anexados: C ONSI D E RACIO NE S M E TO DO L ÓG ICAS I 51 Tabl a 3: Instr u mentos de anál isis ut il i z ados en la in ves t igación 1. R ev is ió n bibliográ fi c a. Fuente s doc u me nt al es, recurs o s d ig itale s Elaboració n del marc o t e órico. A nálisis previo de la c u e stión. Ju s tificaci ón d el est udio. Análisi s de códigos é t ic os nacio nales e interna cionales. Análisi s de man u ales de co ns ulta digi t ales especiali z ad os en cob e rt u ra de situaciones t ra u m áticas. 2. Análisis d e conte ni d o Análisi s de las no t ici as publicadas en l os periódic os ABC , El Mundo y E l P aí s d u ra nt e l os día s 11, 12, 13 de marzo de 2004, y 11 de marz o de 2005 11 . Estu di o de las fortale zas y de b i lidade s de la cober tura de si tu acio nes tra u má t i cas d u ran t e los atent a dos de Mad rid. Análisi s de las no t ici as publicadas en l os periódic os ABC, El Mundo, El País y La V oz d e Gali cia durante los día s 24, 25 y 26 de ju lio de 2 0 13 . Es tudio de las f o r t ale zas y de b i lida des de la cober tu ra de situacio n e s t ra umáticas tras el a ccidente del Alvia. Análisi s de los programas de e s tudio de periodis mo esp añoles. Análisi s d e los progra mas de es tudio de peri o di smo de ámbito anglosajó n (EE.UU, G ran Breta ña y A u s tralia). 3. Cuestiona rios Cu e s t i onari o a profesi o nales de l o s me di os de c omuni cación du r ante el VI I Talle r Eu r ope o so bre Periodism o y Tra uma de RSF (200 6) . Análisi s del es tado de la cuesti ó n. Cu e s t i onari o a periodist as afiliados a A sociaci o nes de Prensa nacionales ads cri tas a la FAPE y peri odistas de ám bito internacio nal especia lizad os en cober tura de suces os tra u má t icos. Análisis de conocimien tos previ o s s obre el tema de es t udio, percepción de los pr o blemas de la profesión en este campo. Cu e s t i onari o al al u m n ado de 1º y 4º curs o de periodis mo de u ni versi dades espa ñolas. Anális is de conoci mientos pre vios sobre el te ma de análisi s y percepcio nes de la pr ofesión. 4. Entre v is t a s en profun did a d Periodistas (4 ), pr of es io nales de la co m u nica ció n relacionad os con la enseñ anz a unive rsitari a (1 ), profesi onales del m undo de la com u nicaci ón y la c u ltura, g estores de plantillas de m edios de com u nicaci ón (1 ) . Visión indi vidu a l de l objeto de est u dio a través de e xperienci as personales. O pini ó n de exper tos. 11 Se toma n co mo r e fe r encia l o s es t udio s sob r e manipul ació n y cob er tu r a de m e dios de co muni c ació n de Ma r tín y Mo n ter o (2004) , S ellas ( 2006), Ca r v a j a l (2007) y Ro der o et al . (20 09). 52 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA 3.2 . 1.2. Re v i sión bibliográfica Para eval u ar el re n dimi ento d e la activi dad cie n tífica rel ac ionada con el tema de la tesi s y su i mpacto s obre la misma, es c onveni ente evalu ar los recu rso s que s e h an destinado c o n an te riorid ad a la in vestigac ión. Es un pu nto q u e, en o pinión de Sanch o (1990), c onsti t uye u n h ito indisp e ns a ble en la gestión y p la n ificac ió n cien tífica de cu a lq u ier tra baj o p ar a asegu rar la má xima rentabilid ad d e la in ver s ió n de los esf u erzos empleados . Es u n a ac tivi d ad basada en el anális is de los datos cu an t itativos y cu alitat ivos qu e su r gen a raíz d e la con su lta de la liter a tu ra ci entífi ca y técnic a. P or u n a parte, con tr i buyen a analizar y a formar u n a i dea del t amaño y la dis tribuci ón de la bi bl i ogr afía esc r i ta sobre el tema de estu di o, lo qu e s e trad u c e en u na mejora de la in for maci ón qu e se posee; p or otr a, se analizan los procesos de propagación d e esa misma litera tu ra c ientífic a y la estru ct u ra y dinámica d e los colectivos de i n vestigadores q u e la produc en ( cit. sup .). La re v isión bibliográf i ca no es u n proceso az aroso, y mu ch o s men os aleator i o (Ph ill ips y Pu g h , 2 01 0), sino qu e s e realiza como pu en te p ar a llegar a u n con oc i miento exh a us t i vo y profesion al de la teoría , tanto básic a como esp ecializada, d el tema en cu estión . De esta forma, se analiza el es ta d o de la cues tión y c u áles h an sido las contribuciones al corpu s c ie n t ífic o por parte de in vestigadores, s e valoran las críticas, ten den cias y nu evas hipó t es i s ; más imp or tante aún: s e comp r u eban los error es cometid os, las zonas o s c u ras o poco exploradas, las debilid ades e n métodos anteri ores; todo ello s e eval ú a y se tr ata, despu és, de aportar u na con t ribu c i ón n ovedosa y válid a . Las fu entes consu lt ad a s y citadas son m ú ltiple s, y su validez, innegable: bases de datos (T eseo y Dialnet, principalmente), textos de i nvestiga c iones precedentes , manu ales de consu lta , mon ogr afías, tesi s d octora les, artícu los de revistas esp ecializadas, son, po r c itar al g u nos , los doc u mentos clási co s q u e se han tenid o en cu enta para la elaboración del marco teórico d e cada un o de los bloqu es de estudi o. Los diferentes i diomas u tili z ado s pa ra las bú s q u edas p rin c ipales h an si do el español y el i n g lés, au nq ue po r su proximidad en c u a n to a n iveles morfosintáctic os y léxico-s emá n ti c os, s e h an incluid o, así mismo, te xtos en C ONSI D E RACIO NE S M E TO DO L ÓG ICAS I 53 portu g u és, cuy a c om prensi ó n y an á lisis n o h an sup u esto p r oblemas añadidos para la in vestigación , en r i q u eciendo, de este modo, el r es u lt ad o final. Es n ecesario comen z ar h ac i endo un breve repas o bibliográ fi co a los artíc u los, tesis y monogra fías d e re fe r enci a qu e h a n s e rvido p ar a la el abora c ión d e es te capí t u lo, y que tien en como ob j eto los atentados del 11 d e marzo y sus difer entes imp l icacion es sociales, polític as, ideológicas, y de efecto en la a u diencia. E n el caso d el acci dente del Alvia, los doc u me ntos d e c ar áct er c ientífic o d isp o ni ble s no están rela c ionados co n n i ng u na persp ec tiva comu n i cativa o informativa, si endo las refer en cias i nexistentes y pertenecientes al c ampo de las respon sabili d ades s o ci al es (A r i as, 20 1 3 ). No es así con l os sucesos del 11 -M , cuy o c or pus d e consulta es ampli o, y p r o vee de u n a visión complet a, comp le j a y mu ltid i sciplinar de los su cesos acaecid o s. Un d at o c l ave co n el qu e emp eza r, y qu e apoya la me todología e leg ida para esta in vestigación, es cómo el análi si s de con ten i do de l o s p r i nc ip al es med i os d e comun i c ació n (ya s ea n de prens a, d igital es , rad iofónic o s o televis ivos) s e er i g e en el instru mento p r eferido p or i nve s tiga dores para dotar de s entido a lo ocurrido, i ndependientemente de la v ar iable de es t u dio que s e analic e. Son mú ltiples los est u di o s q u e es cogen a los p r i ncipales d iarios de ref e r en cia ( El Pa ís, El Mun do, ABC, La Razón, La Vangu a rdia, E l periódico d e Catalu ñ a, etc.) para, a tra vés del anális is pormeno rizado de su con te nido, extr ae r con cl u sione s sobre el cariz p olítico d e los aco n tecimien tos y sus con se cu encias, el posi c i onamie n to de los periodistas, los e n c u adres elegidos o, a u n nivel más genera l , el tratamien t o del t er ro r i smo en los medios d e com un i cación. El tr abaj o de Martín y Mon te ro ( 2004), y la tesi s do ct oral de Nogales-Boci o (2013) son text os d e refer en cia qu e se h an co n su lta d o p or su aportación nov edo sa y exhau stiva a la i nvestigació n. É ste ú ltimo 12 ha s er vi do para c ompens ar u n a d e las debilid ades del proceso de investigación , c omo f u e la casi nu la dis p oni b ilid ad de los recursos h eme rográfico s refer entes a l primer día d e análisi s de los atentados d el 11 de marzo de 20 04 en cu a nto a edi cio n es esp eciales de p r ensa. A sí mismo, y dado que di c h a tesis tiene un c ar ácter 12 N OGALE S -B O CIO , A. I . (2013). M e to dología e m píri c o-p eriodí s tica d e l anál i s i s de cont e nid o y su aplicación aproximac ión estructural a la cobert ura de los atentados d e l 11-M a t r avés de E l País, E l Mundo , ABC y La Razó n. (Tesis Do cto r al ) . F acultad de Cien c ias de la Comu ni c ació n, De parta m e n to de Pe r iodismo , Se villa. 54 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA metaanalítico p or su temática ex p re sa, se h a ten ido en cu enta como mod el o de ref e renci a a l reali za r e l presente análisi s. Se r e comien da s u lectu ra e xplíci ta par a cualqui er i nvest i g ador qu e d esee ah o n dar e n nu eva s p er sp e ctivas complejas sobre análisi s de contenido y p r ensa. Es d e r ec ibo continuar señ al an do el com p en d io “Cobertu r a informativa del 11 - M” 13 , c omo pun to de p ar tid a p ar a el estudi o bi bliogr áfic o, ya qu e su po st u ra mu ltid i sciplinar recoge aspec tos m u y inter esantes para la presente in vestigación: infor mac ión y c r ed ibilidad d e los med ios du r ante los at entados (Sádaba), cibermedios y catástrofes (Salaverr ía), análisis de prens a c om parado (Olmo, C o rt és y Alons o), el dis eño in t erior de los prin cip al es periódico s de ref e renci a en rel ac ión c on acontecimi e ntos d isr up tivos (Castaños ), o la respon sabili dad s ocial de la p r en sa en situ ac iones d e c r i sis , est u dio rea lizado a tra v és del anális is de portadas (Alons o). Como se h a di c h o, s e h a n ten ido en cuen ta las vision es prop u estas p or los a u tore s en esta obra, y a part i r de el l as, se h a tratado d e exp oner u n a vi sión nov edo sa d e u n h echo qu e, p or amp lio qu e h aya s id o su tr atamien t o , no es anecd óti co y r equ iere de t o da la re f l exi ón pos ible. Noguera Vivo ( 2006) y s u tra bajo sobre la teoría del encu a dre noticios o y la cobertu r a d e la catástrofe, ju nto c on el de Rodero, Maíllo y Tamar i t (20 09), en el mi smo sen tido, pero centrado en el es paci o radiofón ico, son textos d e imp or tanc ia a la h ora de entend er la redacción y el enfoque d e mu c h o s d e las notic ias su ced i das entre el 1 1 y el 13 de ma rzo, y s u posterior re lación c on las eleccion es del d ía 1 4. L os resu ltados y con cl usiones s e extrapolan fá c ilmente, no solo a los h echos del día 24 d e ju lio de 2 013 e n Galicia, sin o a u na gran may or í a de even tos trau má ticos . Se señ al an tambi én las ap or taci ones de Iturr i aga (200 4), Arzu men d i (2004) y Casero (20 05) en cu an to a la cober tura del ter ro rismo co mo su ce s o excepcion al, y l as de García, Cues ta y Men éndez, por u n lado, y de Doval -A vendaño (2 0 1 2 ), p or otro, que an a lizan l a fun ción de los medios s o ci al es en sit u aci o nes d e cr i sis y l as acti t u des p r ofesi o nales d e los periodi stas. T ol ed ano (2004), P ozas y Toral, (20 04), Martínez Solana (200 5 ) , Sella s (200 6 ) , Magallón ( 2006), Berg an za (2008) o Car vaj al ( 2008), s on otros 13 V A R A -M I G U EL , A., V IRGILI , J. R., G IM ÉNEZ , M. D. Y D Í A Z , M. (E DS .) (200 6b). Cobertura in f or mativa del 11-M . E u n s a, Pamp lona. C ONSI D E RACIO NE S M E TO DO L ÓG ICAS I 55 au tor es de pe s o q u e tr atan los h echos del 11 - M d esde div er s as perspectivas (medi os ante la catástrof e, o p r ác t i cas vic iada s en la comuni ca ci ón in st itu cio n al, difu sió n de la n otic i a y efecto ter c er a person a). Cortiñas y P ont ( 2 006) p one n el foco de s u i nve s t i ga c ión en los ac tor es polític os y p er i odís t icos partici pa n t es en los h ec h os; Mar th oz (200 4 ) y de P a blos (20 04) se ocu pan de la manipu lación de los medi os y de la esp ec u lación si n f u ndamentos que marcó bu e na p ar te d e las cobertu r as rea lizadas. E n otro s e ntido, Malalana ( 2010) p r ov ee d e u n marco h i s tor i og ráfico a los atentados , h aciendo un a revisión de sus represen t aciones en medi os de comunicación de masas . La pu blicidad en p r en sa durante esos tres dí as de marzo, también cu en ta co n sen dos estudios, entre los qu e s e destaca el de Martínez y Mon t es (2015), por ser un o de los más exh a u sti v os y recien tes. En cu an to al u s o d e la imagen, es te xto de referenc ia el de Castaños (2004) sobre manipu lació n de la imag en en los medios ; y el de Torr es-Romay (2 00 6), q u e ve rsa s obr e terroris mo y violencia a tra v és del conten ido fotogr á fico. En el caso del estu d io de medi os di g i tal es , Salaverría (2 004), so br e ciberme d ios y catástr ofes; García Gu rrionero ( 2 008 ) y, más recientemente el estu di o de Her rero (2013) sobre periodismo, aconteci mientos i mport antes y redes soc ial es, h an si d o parte d e los tex tos con s u ltados. Por ú ltimo, y para no extender más este apart ad o, se ci tan los trabajos rea lizados d esde perspectivas concret as au to n ómicas e internacio nales, siend o el d e Sou sa (20 04) sobre cobertu r a d el 11-M en medi os portu g u eses un o de los más in ter es antes por su compleja refle xión s obre los acon tecimientos, s eg u ido de los d e Fernán dez et a l. ( 2006) en p re n sa ga lle g a. E n p r en sa in te rnacion al destacan las aportaciones de Teru el (2005) c on un tr abajo pion er o sobre el análisi s de los atentados d esde la pe r s pectiva de los m edio s noru eg o s, o la in vestigación de B la n co et al. (2006) en medios anglosajones ; un a inves tiga c ió n de Mar tínez et al .; (2004) an al iza medios fr an c eses y alemanes, y otr a del Grup o de E studi o s Avanzados en Com un icación de l Real Insitu to E lcano ( 20 0 4 ) se ocup a de medios e stadou n id en s es, a t ravés , una vez má s, del an ál i sis de con te n ido de me d ios de gran tirada y dif u s i ón. Sánchez y Rodríg u ez (2 0 05) un ifica n dos p ost u ras a través del an ál i sis comparat i vo de las cobert u ras d e u n diario n acional ( El País ) y un diario in te rnacional de referen cia ( The Gu ardi a n ). 56 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA El libro de Del A mo, Ga rcía y Ortega ( 2004) va u n p a so más all á y repas a l a cobertu r a d el 11-M des de la otra par te del c onflicto, el mu ndo árabe. Mora l es (200 5 ) aborda el tema d esde la prensa a rg en tina, y lo comp ar a con los atentados d el 7 d e ju lio de 2005 en Lon dres. En el camp o de los estudios sobre efectos p sicológ i cos d e los atentados en la población, Medin a ( 20 0 1 ) Mig u el - Tobal et al. ( 2004), García y de Miguel (20 05) , Campos, Páez y Velasco ( 2004) o Mu ñoz et al. (2004), por citar algu nos , an al i z an las variables r elacionad as con la exposi ción a si t u aciones trau mát i cas en d i ve rsos es tr atos poblaci onales y s us con sec u enc ias. En este apartado s e h a cen tr ado la a tenci ón en los artícu los de índole c ientífica, ya qu e se e nti ende qu e s o n los qu e co n tr i buyen e s pecíficamente a la in vestigación; s i n embar go, es o port u no reseñar que también se h a d i s p u es t o de bibliograf ía divu lgativa, como la de Art al (200 4), “ 1 1M – 14 M , Onda expans iva”, Paz (2 007), “Cartas al director”, Cu é (200 4) “ Pásalo! Los cu atr o días d e marzo qu e c ambiar on un p aís”, o García (20 08) “ Tr es d ías q u e c onmo v ier on E s p aña”, así como s en d os a rtícu los digital es 14 con los qu e se h a pretendi do c u brir los ni c h os de con o cimi e nto qu e p u dieran qu ed ar de l a bú s q u eda bibli og ráfica y forma r u na opi n i ón p r op ia y comp let a d e lo s even t os y s u proyección s o ci al y mediátic a. E l tota l de las referenci as aparecen con ve ni entement e reseñadas en el ap a rtado d e bibliog raf í a y fu entes, así como c u a ndo la in vestigación lo requ ier a d entr o de los capí t u los pertine ntes. 3.2 . 1.2.1. F uentes y doc um e n tos di g ita le s. Plat af ormas o n line y rede s s ociale s A ellos, h ay q u e su mar los ar tíc u lo s y monogra fía s editados p or organizaci ones esp ecializadas (Reporter os Sin Fronteras, Dart Cen ter , IFJ ), si ndicatos (Comis io n es Obr eras o UGT ed itan man u ales de prevenc ió n d e riesgos laboral es para periodis tas, qu e también h an s i do re señados en este tr abajo), o manuale s de estilo d e d iar i os de re f erencia; c ódigos étic os y d eontológ i cos, tr í pticos co n decálogos d e ac t u ación ante d et ermin ados e sc enar i os o g u í as completa s para periodi stas p r omov idas p or or ganis mos como la UNESCO. 14 T RES D ÍA S D E M A RZO (22/05/2004) . Tres día s de marzo : ¿ma ni puló e l go bie rn o la info r mació n ? Tr e s Días de M ar zo [E n lí n ea] Dispo ni b le e n : < h t tp://3 di asd emarz o .blo gspo t. c om.es/2004/05 / m ani p ul-el- go bi e rn o -l a- info r maci n.html>. Fec ha de c onsulta: 13 / 07/2 015. C ONSI D E RACIO NE S M E TO DO L ÓG ICAS I 63 Tabl a 5: Ficha de análisis d e asignatur a s sobr e Cobe r t ura de S ituaciones Traum át icas DATOS GENE R ALE S ITEM ANÁL ISIS Nº: Nombr e Universi dad / C o le gio: Públi c a /Privada: País: Curso/ g r ad o: Año de i m pla ntación del cu rso /grad o : Ni vel: Otros datos gene r al es: Contacto prof.: DATOS ASIGN ATURA N omb re d e la asig natura: Año de i m pla ntación de la asi gn atura: Di spone de programación d i g ital si/no: Número de crédi t os: Curso en el que se imparte: Oblig ator i a/ optati va/ for m aci ón b ási ca: Especifi caciones parte teóri c a (bibli o g r a fía recomendad a, competenci as previas): Especifi caciones parte práctica (número de trabajos prácticos a r e ali zar, e xpli cación de los mismos): Sistema de e v al uación: Contacto con el alu m na do a través de p lataform a di g ital s í /no: OTROS DAT OS Esta asig natura trabaja la C ST e n conju nt o con otra asigna tura sí /no. Especificar cu á l: Datos di sponibles sobre satisfacción al umnado/profesorado sí / no: Aborda total / parci alm en t e la C ST : Otros datos: 64 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA Como se p u ede obs er v ar en el primer caso (análisis de c onten i do e n medios de comun i c ació n ) las u nidad e s de registro es tán repartidas en tre las div er s as categor í as d e orden. Cada u na de ellas aporta in for maci ón ese n cial p ar a di b uj ar el con tex to g en eral en el qu e se des ar rolla el h ech o n otic i oso : el nú mer o de notic ias qu e s e ex trae de las unid ades recog i das en el aparta d o de DATOS y TEMÁT ICA T R ATADA dar án un a i dea d e la im p ort an cia otor gada al s uceso e n cues tión d e ntro de la agend a tr aza d a por el medi o; ocu r re lo mi smo c on las un idade s ref eridas a l N Ú MERO DE COLUM NA S , SUBTÍT U LO y A NTET ÍT UL O , qu e in for man al in ve sti g ador de la preeminen c i a d e la no t i cia d entro d e la se cci ó n con cre ta; así pa s a, también, con los datos s ob re la aparición o n o d e una IM AGE N acompañ ando al tex to, y del esp acio q u e oc u pa. En cuanto a las FUE NT ES y FIRMAS , proporcion ar án informa c ión s obr e la práctica periodís tica y la prefer en cia del medi o p or u n ti p o de in f orm ad or es u otr os (primer, segu n d o y ter c er o rden; Alsina, 1 989; Can a vilh as e Ivar s-Nicolás, 2012). Continu ando con es te repaso d e u n ida d es d e r eg i stro, se l lega al p u nto imp or tante de la fich a analizando la fr ecu en c i a con la qu e ap ar ecen c ada u n o d e los ítems r egistrados, cata l ogados en es te cas o c omo u nidades sintáctic a s y ref e renci al es (Kripp e nd or ff, 1 9 90: 88 y ss) - El análisi s d e los PRO T A GONIS TAS ( i mplicados, v íctimas, f amili a res, su pervivie n tes, testi g os , fu erzas de s eg u ridad del estado, c u er p os de primera r es pu esta, r ep r es entantes polí t ico s). - Los ELEMEN T OS QUE APARE C EN EN LA C O NSTRUC CIÓN D E LA NOT I C I A (si s e con te xtu aliza debid a mente q u é h a ocurrido, cuán do, d ón d e, p or qu é h a sucedido, q u ién e s son l os implicados, c u ále s s o n los anteced e ntes y qu é se espera qu e oc u rr a a con ti nu ación) . - El TESTI MO NIO DE A CTORES IMPL I C ADOS , qu e se estudi ar á des de un doble pun to de vista (atribu tivo y de an ál isis de s u sin g u laridad) : aparecen declaraciones de vícti mas o s u pervivientes, qu é tipo d e e s tilo narra ti vo se u ti l i za, si s e elige un discurso mixt o en vez de u n discurso in for mativo (episódico vs temát i co) ; y e l TRAT AM I E NTO DE LA INFOR MACIÓN , y el us o de adj et ivos explicativos, léx ico val orat ivo , imágenes explí citas, encuad r es es pe cí fico s o repetición de encu a dres con respec to a otros medios (q u e d e igu al mod o s e an a lizará desd e l a C ONSI D E RACIO NE S M E TO DO L ÓG ICAS I 65 doble vertiente expu esta). E s tas categorías n o son m u tuamente exclu ye n tes, y a qu e en un mi smo í t em de análisis pu ede h aber testimon ios de v a rios actores. A sí s e h a tenido en cu en ta a la h ora d e rea liza r l as g ráf i cas p or c entu ale s corr es pondientes, que r eflejan l os ín di c es de aparición total de cada actor por separ ad o sobre el 100 % de las un idades en las q u e s e e fect ú a el r ec u en to. Es t as u nidades refere n ciales, semánti cas y s intáct icas y p r o posicionales (Krip pe n dorf , 19 90) están si stemat izadas segú n el número d e v eces q u e aparecen en cada uno de los ítems an al i zad o, y, al i g u al qu e s u cede con las un idade s an ter i o rmente d escritas, proporcionan i nformació n a l investi g ad or sobre la ag enda del medio, los encu adres utilizados , la vis ión general d e lo aconteci do, las reacciones y decisiones toma das desd e el eq u i po or ganizativo del medio y, a ni vel i ndivid u al, la ac t u ac i ón personal d el periodi sta. Se eligen de esta forma d ebido a la gr an can t idad d e datos q u e s e pu eden extr aer d e ellas, ya qu e son nat u rales en rela ció n c on la gr a mática de u n medio y res u ltan in di s pe n sables cuando s e d esea i nvestigar el modo en el qu e u n fenómeno s e desc r i be en varias platafor mas diferentes. Los datos ext r aí dos se u tilizarán para anali zar las si g u ien t es car acterísticas : ru tina s d el medio (p os itivas y n eg ativ a s, y s u p apel como gara n tes de l a recu peració n del tejid o social); encu a dres ep isód i co s y temáticos (s i endo los segu ndos prefer ibles en si t u ac i ones trau má ticas) ; t ratamiento de v í ctimas y su pervivie n tes. Se h an tomado e n co n sider ac ión p ar a el an ál i sis d e c onten i do tres dia rios de tirada naci onal ( ABC , El Mundo y E l País ) a tend iend o a criter i os de ci fr as d e difu sió n representativas 21 (tanto en el moment o d e los su c e sos analizados como en la actu alidad) y q u e publicaran edic i ón imp r es a y digital en los d ías analizados (c omo y a se ha dic h o 11 , 1 2 y 13 de marz o , en el caso de los at en tados del 11 de mar zo; 24, 25 y 26 en el d el accidente del Alvi a). Así mi smo, se h a in te n tado garantizar e l bar r i do d e la esc al a i d eológ i ca total, en lo referente a las líneas editoriales de dich o s medios. La m u es t ra h a tratado d e tener en cu enta la 21 Se gún d atos del ú l t im o in f o rm e de l a OJD (ene r o de 201 4), po r núme r o de ej emplar e s v endido s se situarían de l a s igui e nt e ma n e ra: El País , 259.775 ej emplare s e n ci r c ulación; E l Mundo , 149 .684; ABC , 128.660. La V oz de Gal icia s e situ aría e n u n a div i s i ó n disti nta, la regio n al, co n 7 5. 1 04 ej emplar e s. 66 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA total i dad d e las n oticias pu blicad a s, suj eto es te facto r a la d ispo nib i lidad h emer ográf i ca 22 de las mismas ; por esta ra zón , no están incluidas la totalidad d e las no t i cia s publicadas, sin embargo la ci fr a t otal d e an ál i sis (876 un idades) no resu lta nada des deñable para sacar con cl us i on es fiables p ar a la i nvestigación. En el c a so d el acc idente ferr o viario de S antiago, e l anális is lleva aparej ada u na comp ar ativa co n la versi ón di g i ta l d e La Voz de Ga li cia , a fin d e mos tr ar u na vis ió n más localizada del t rat ami ento de la informa c ión. Los criterios d e selecci ón h an sido los m ismos q u e en el p rimer c aso. En o casi o nes ha sido nece s ar i o co nsu ltar y analizar las n otic i as desd e otr as platafor mas porqu e la in vestigación así lo requ ería. Por ejemp l o , du rante los su ceso s d el 11 -M, algu nos de los e nlaces d i g itales d e los q u e s e h a disp u esto, tenían con tenido v is u al (v í deos d el su ceso, declar aci ones d e las víc timas); en el caso del ac c ide n te ferr ov iar i o de San tiag o, la r eacción de l os u su ar ios a través de la red soc ial Twi tte r se tuv o m uy en c u e n t a pa ra p oder comprobar la calid ad de la c ober tu ra qu e estaban d ando lo s med ios pú blicos estat ales al s u ceso, en comp ar aci ón con otros medios privados . E n cada caso , l os ítems analizados qu eda n registrados debid amente, de i g u al forma qu e u n a no t i c i a de cort e clásic o. Jun to al con te o de la in for maci ón s e establece u n análisis cu alitat ivo d el lengu aje. Fairclough ya a p u n taba la r elación entr e el us o del l engu a je y la forma c ión de es t r u ct u ras s o ci oc u lt u rales (2003) . E s te autor p r op one tres dimen s i ones d el ac t o c omunic at i vo, en cu ya base s e c imenta teóricamente el estudi o del lenguaje para el p re s ente aparta d o: - Opci one s ling ü ístico-text u ales: elección voluntar i a de un tipo de léxico esp ecífi c o (denotat ivo, connotativo) , modali dad epistémica (se expre sa certez a o du da a tra v és d el e nu nciado), i mplic at u r a con versac i ona l 23 22 Las n o ti c ia s p ub l ic a das e n las edicio n es espe cial e s del mismo dí a de los a tenta dos n o está n dispo n ib les en f ormato digit a l y su r ec ogida t o tal n o ha si do po sible. E l muest r e o de esta pa r te de la s n o t ic i as se ha h e ch o a tr av és de l a n álisis bib li o gráfic o de o t ros es t udio s pr ec ede n tes, co m o l o s de Mar tín y M o n tero (2004) y , sobre t o do , de l a t e sis do cto r al de No gal e s-B oc i o (201 3), cuy a ar du a l a b o r de b úsqueda de l a info r mació n y su pericia e n e l análi s is de co n te nido e s de rec i b o se ñ alar aquí . 23 Pr o ce s o co muni c a t ivo por e l c ual em isor de se a tra n sm it i r u n a in f o r ma c ión si n expl icita r to do s los detalles exp r e same nt e , a trav és de mec ani smo s co mo la p r e supo sició n o in f erencia. C ENT RO V IRT UA L C ERVANT ES [E n l í n ea] D i spo n ible e n: <http: / /cv c . c er v an tes.es / E n se n anz a /b iblio tec a _e le/diccio _ele / di c cio n ari o /imp l ic atu r a. htm >. Fec h a de co n s ul ta: 1 6/ 07 /2015. C ONSI D E RACIO NE S M E TO DO L ÓG ICAS I 67 (general y p ar tic u l ar), u so de la sintaxis ( br eve e in for mativ a, co mpleja y litera li z ada), m etá fo ras, elision es, metonimias , sinécd oq u e s , comp ar aci ones, y otros rec u rsos l i ter arios. - Prácticas d i s c u rsivas: o procesos de p r odu c c i ón de textos a t ra v és de los cuales los p er i od i stas h acen comp r en s i ble un a información p ar a la au d i encia: obj etiv i dad, u s o d e los códigos d eontológicos, v al ores notic io s os. - Prácticas soc iales : sens ac ion alismo, des i nformación, p r efer en cia p or e l enfoqu e episódico frente al t emátic o. En el segu nd o c aso (Fic h a de an á li sis de asignatu ras sobre Cobertura d e Situ aciones trau mát i cas ) las un idades d e registro s on similare s, y p r op orcio n an in for maci ón sobre el PAÍ S , p a ra es t ablecer una c omparat i va s obre el nú mer o de asignatu ras entre u no s mo delos ed u cativos y o t ros, y en tender la imp ort an cia qu e s e le da d entr o de la cu l tura period íst i ca in tr í n s eca de cada n ació n ; el AÑO DE IMPL ANTACI ÓN de la asignat u ra, q u e servirá para d ilu c idar s i se e s t á an te u n plan de est u dios an tig u o o r evi sado, y cu ánta s promociones de al u mno s s e h a n gr ad u a do bajo es os parámetr os ; o si es OBLI G ATORI A / OPT A T IVA o de FORMACIÓ N BÁSI C A ( imp or tanc ia otorg ada a la as ignatu r a d entro d el plan d e est u dios dis eñado p or par te del clau str o doc ente y la admin i s tr aci ón). En cu anto a las u ni dade s referenc iales, s e encu entr an las ESP EC IFICA C I ON ES ref e rentes a la PARTE TEÓ R I CA / PRÁ CTICA ( énfasis d e c onten i dos o p rá c ticas docen tes, bibliograf í a rec omendada y otro s datos qu e s e us a rán c omo in for maci ón comp ar ativa) ; o el S ISTEM A D E E VA LU AC IÓN y los datos s obre SATISF ACCIÓ N D EL ALU M N AD O , qu e pu e d en a poyar los r es u l tados obt en idos a tra v és d e los cu esti o narios. Menci ón ap ar te deben recibi r las u nidades refe ridas directamente a l a cobert u ra de si tu aciones tra u máticas: AB AR C A TOTAL / PAR CIALME NTE EL TEM A , TRAB AJA EN CO NJUNTO CON O TRA AS I G NATURA , pues es a través d e estos d at os con los q u e se apoya rá taxa t i vamente o se descartar á la conc epción preestablecida de la importanci a de u n a materia indi vidu al d entr o de los p la n es de estudio de p er i od i smo. 68 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA Se h an a nalizado los gra dos de period ismo que s e ofertan en la actu alida d en Es paña b u scand o la exis tencia d e u na asignatura q u e recoja total o p ar c ialmente la ed ucación s obr e el trau ma y su s consec u encias ; as í mi smo, s e h a establecido un a comp ar ativa con los modelos anglosajones, con s i der ad os pioneros en la imp l antación de e ste est u dio y sus con se cu encias en el ámbito d e la s enseñanzas su perior es, y cuya in t ención es la de form ar profesionales cu alificados q u e atiendan a l a in cl u sión d e es t as variables en el deveni r de la comun icación moderna. Se h a analizado tod o el u niver s o existente d e la totalidad de un iversi d ades esp añ olas qu e oferta n el Gra d o en P er i odismo: cu ar en ta cen tr os , tomando c omo refer en cia el li stado del Libro Blanco de los Tí t u lo s d e Grado e n Comun icac ión (public ado por la A g en cia Na c ional de Evalu ación de la Calidad y Ac r edi tación, ANECA 24 ) , actu alizado s eg ú n la p ág i na web del Ministerio de Edu cac i ón, C u ltu ra y Deporte 25 y o t ras r eferenci as di g i ta les disp o ni ble s . A l se r un est u di o c omp ar ativo se tiene e n cuen ta la situ ación de l as u niversidades estadoun ide ns es, a us t ralianas y británicas, c on un total de treinta í te ms revisados ( n = 3 0, número de u niversidades consid er ad a s d e al to n i vel y rendimi ento s obr e total d e un iversid a des existentes en los tres países) , elegidos segú n listas de calid ad elabor adas p or los di fe rentes mi nister i os d e educación y con tr astadas con en c u e s ta s de prestigio i n ternaci onal sobre calidad de l a ens eñanza ( The Comp l e t e Un i ve rs ity Guid e 26 , en el c aso del Reino Uni do, p or ejemplo, p u blic a d esde 2 008 u n c ompleto lis ta d o de la ofer ta uni ver s itar ia basado en en c u e s tas sobre s atisfacci ó n del alumn ado, índice de aprobados y prestigio del c entr o, elaboradas por profesi onales de la docencia). P ar a con s u ltar el listado c ompleto d e u niversidad es i n s er tas e n el an ál i sis , v éa s e el An exo V, “ Uni ver s i d ades esp a ñolas q u e ofer t an el Grado en P er i odismo” , p ág . 677; y A nexo VI I, “ Univ er s idades internacion ales in cl u idas en el es t u dio”, pág. 681. 24 A GENCIA N ACION AL DE E VA LUACIÓN D E L A C ALID A D Y A C REDIT A C IÓN , ANECA [En l í n e a] Dispo ni b le en: <http : / /www .an e ca.es/>. Fec ha de c onsulta: 25/07/2 015 . 25 M INIST ERIO D E E DUC A CIÓN , C ULT U R A Y D E P O RTE . (2015) Estadísticas e I n f o r mes U n iv er si tario s. [E n línea] Dispo nib le en: < h t t p: / /w ww .mec d. gob . e s/educ a c ion -m ec d/ ar e as- educ acio n /uni v ersidade s/estadisticas- i n fo r me s.h t ml> Fec h a de co n sulta: 13/ 0 7/2013. 26 T HE C OMPLETE U NI VERSIT Y G UIDE [E n l ín e a ] Dispo ni b le en: <http: / /w ww .t hec omplete un ive r s it y guide.co .uk/ >. Fec h a de c o n sult a : 13/ 07/2015. C ONSI D E RACIO NE S M E TO DO L ÓG ICAS I 69 En el c as o de los mod elos angl os ajones , y ate ndiend o a las d ifer entes con cep c io n es de l a enseñanza superior, se in cl u yen en e l a nálisis tanto las opc io n es q u e sig u en a la en s eñanza secu nd aria ( Bachelor , o Unde r grad u ate Studie s , q u e s u elen c or resp onder a c u r s o s de tres añ os) c omo las qu e correspon den a c iclos superiores ( M. A. o P ost g radua te Studies , qu e se realizan en u n o o dos a ños , depe n diendo del h orar i o elegido p or el estu di a nte). De es ta manera se cu bre a ni vel cu a n titat ivo para esta in vestigación la d ifer en cia d e años formativos exis te n te e n tr e el modelo español y el anglosajón , aumentando el rastreo de la cobe r tu ra de si t u aciones traumáticas p ar a p oder es peci f i car en con so n anc ia los n iveles donde podría estar i nser ta . En d ef ini t i va, la m u es tr a total recogida p ar a cada u no d e los análisis es la si g u i ente: Tabl a 6: Listado de las m uest r as e ítem s re cogi dos p ar a la investigación Nomenclatura N Análisis de conte n i do d e medio s españoles s obre lo s atentados del 11-M y el ac cidente ferrovi ario de S a n t iago. Noticias: - 11-M - Alvia Tot al í t ems: Imág enes: Infografías: Material a udiovis u al: Contenido Di gital: 697 179 876 979 66 31 290 Análisis de conte n i do d e los programas u n i vers i tarios naci onales e inte rn a cionales de peri odismo Facultades e spañolas: Facultades i nternacio nales: Tot al fac u l t ade s: Tot al a signa tu r as anali z ad as: 40 30 70 86 3.2 . 1. 3 .1. Vari ables de análisis aplicadas e n el a nálisis de contenido A c ontinu a ción se p r es entan, en primer lu gar , las v ar i ables p ar a el caso de los atentados d el 11 - M d e 2004 en Mad rid y del acci de nte fer roviario d e Sa n tiago en 70 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA 2013; en seg u ndo l u gar , l as c or resp ondi entes al an ál i sis de planes d e est u d io de periodi smo, ta n to españ ol es como an g los ajon es: Tabl a 7: Var iab l es apl icada s par a e l análisis de contenido e n l os casos d e l o s atent ados del 11 de marz o de 2004 en M a drid y el acciden te ferr ovia r io de Sant iago d e 2013 Variables d e l Caso 11 - M /A c c ide n te Alvia V 1: Rel evancia de l tem a. Rutinas . - V1a: T ipo de i nform aci ó n e labo rad a. - V1b: Espacio oto rgado en e l medi o (importancia) . - V1c: Protagonis mo de los actores. - V1d: Prefe r e ncia del medi o p o r u n tipo de actor concreto (enfoque) . V2: Adecuaci ón en la construcción d e la notici a. E ncuad res y a ud ien c ia. - V2a: Correcta contex tuali zación d e la notici a . - V2b: Provee de información ú til a la audi encia. - V2c: Adecu ación de la narrativa imperante en la notici a al tema tratado. - V2d: Adecu ación en la representación de víctimas, familia r es y supe rvivien t e s . Tabl a 8: Var iables aplic adas par a el análisis de contenido d e las asignaturas en los planes de estudio de per i odism o españoles y angl osajones Variables Pla n e s de Estudio Periodismo V1: Relevan c i a del tema. - V1a: Impor tancia de l a asig n atura e n el plan ge ner al. - V1b: Asign atura oblig atoria/optativa. V2: Adecuaci ón en la di stribución de contenid os . - V2a: Bala nce ad ecuado teoría/práctica . - V2b: Indep endenci a de la asig n atura. Para la representaci ón de los res u ltados extraídos d el a n á lisis de las variabl es anteriormente expu es t as, s e h an eleg i do d istintos tipo s d e tablas y g r áfic as qu e, segú n la ti pología d el í te m a analizar, s on comp ar ativas (p . e j . : número d e notic ias d e género in for mativo, de op ini ón o mixto; comp or tamien to de varios medios en u na so l a tabla) o ind ivid u ales (protag oni smo de actores en u n s olo C ONSI D E RACIO NE S M E TO DO L ÓG ICAS I 71 medio) . Los resu ltados d e los í te ms se agru pan dependiendo de la variab le a analizar ( como ocurre en el caso de las f u entes). El comp e ndi o del análisis s e efectú a med iante tablas de f recu enci as absolu tas y relativas, así como d e medid as de cantid a d, mét o do s de distrib u ción u niforme qu e p er mi ten d iluc i d a r, a tr avés de di ch as frec u en c i as, la p re emi nenc ia d e u na c at egoría sobre o tr a . N o se h a ten i do e n cu e nta la norma de represen taci ón no desviad a (Piñuel, 20 02) ya qu e se c onsidera qu e el n ú mer o de í tems an al izados es s u f ici entemente representativo. La jus t ific ac ión de las anteriore s decis i on es e n c u an t o al diseñ o del análisis de con te n ido respon de a los pu ntos propu e stos po r Krip pend or ff (199 0 : 1 5 0 y s s.): éxitos obteni dos en el p asado con d i s eños simila res qu e avala n el actu al y qu e au mentan la con fia nza del investi g ador (Rodríguez y Martín, 2002; Campos et al., 2004; Rivera, 2008); experienc ias c o ntextu ales; teorías estable cid as, qu e rel ac ionan los datos obtenidos co n su con tex to; y, po r ú ltimo, la representativid a d en la categor izaci ón y co difi caci ón d e l os ítems. En cu anto a los p r oc edimien tos d e validac ión u tilizados (Camp b ell, 1957), repasand o l a tipología p r opu esta por Krippe n dorff ( 1 990: 23 1 y s s.) se obs er va qu e la validez orientada a los d atos (semán tica y d e mu es tr eo) es adecu ada, ya qu e la s emántica u tilizada p ar a expresar los resu ltados s e c or respon de con lo solic itado por los ítems d e a n á lisis. La validez del mu estr eo es representativa en el caso del 11 - M , del acc idente d el Alv ia, y del estudi o de los progr amas de periodi smo e s pañoles, y a p r o x i mativa en el caso d el análisis d e p r ogramas de estudi o internacionales. En es t e ú ltimo caso, se con sid er a q u e no se resta imp or tanc ia a los resu lt ad os, y a qu e s e pueden u t i lizar como in vestigación previa p ar a s u cesivos estud io s más profu ndos c on un a población mayor. L a validez orien ta da a los res u l tados , o prag m ática, r esu lta c or recta , ya qu e los procedi miento s y l as c oncl u sion e s extr aíd as de l os m is mos son coinciden te s co n lo qu e r ep r esentan . 3.2 . 1.4. Cue st i onario s En la i nvestigación de fenómenos s oc i al es relacionados c on aspectos de la ps ic ología se u sa u n enfoq u e co r relacional, tambi én lla mad o psicométrico, q u e tra ta de medi r a tr avés de c uestionarios c i ertos factore s p s íqu icos, y que pone el 72 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA foco de atenc ió n en las difere n cias en t re los i n di v idu o s y el análisis de las rel ac iones entre variables (analo gías, d ifer en cias, etc.). E s in nega ble s u u tilidad como s eg u ndo vértice en el s istema de triang u lación an alíti c a u tili z ado en esta in vestigación, a l s er u n i n str u mento estr u ct u rado y homogéneo. Para garantizar los c riterios d e valid ez y fiab ilid ad de un cu estionar i o se debe busc ar qu e este i n s tr u men to re ú na ciertas c ar acterísti cas q u e asegu r en , como s e h a visto en el caso an ter io r , su val i dez ext erna e in ter n a. P ar a empezar, e l cues tionario debe estar adecu ad o al p r oblema qu e se q u iere med ir: en el c aso de la presente in vestigación, y a t ravés de u na pru eba inici al a la qu e ya se h a h echo ref e renci a 2 7 , s e detecta r on ci er tos p r oble mas en la p er cep ción de las caracter í sticas sobre situ ac i ones de tra u ma qu e te ní an l o s period i stas y un in te rés i ncipien te por la m ejora d e s u s capacidades personales y l aboral es a la h or a d e en fr enta rse a estos even tos. E ste h ech o justifica la elabor ac ión d e u n cues tionario pos t erior p a ra medi r u n nú mer o mayor de variables cu ya temática estu v iera, a la vez, más div er s ificada, con un a m u es t ra a mpliad a y representativa 28 . D e este mod o, s e h a i ntentado comprobar la p r evalenc ia d e las in for maci ones previas y los cambios e n las per c epcion es y las r u tin as de trabajo de los p er i odistas. Se ha elabor ado de u n a f orma qu e res u lta ser int u itivamen t e r azon abl e, y recoge exclu s i vamente l as c ar acterístic as q u e se pr etende medir, s in dispersi ó n en cuan to al n ú mer o de variables genera d as . A sí mi smo, se co ns i d er a u n in str u mento d e alta s ensi bilidad, y a que, por las car a cterístic as d el sop or te u tilizado (di gital ) resulta ú til p ar a medi r c am bios en el gr u eso de la mu estr a en genera l , y a ni vel p ar ti cu lar de cada in d iv i du o (Mart ín Arr i bas, 2004). En los s ig u ie n tes párr afos, se n ombra al cu es tionario real i za do a so cios d e las As oc i acio n es de P re n sa ads critas a la FAPE y p er i odistas internaci o nales c omo “Cu estionario a P eriodis t as”, y al rea li za d o a alu mn os d e las fa c u lt ad es de periodi smo esp a ñolas c omo “ C u e sti onario a A lu m nos”. Ambos se al o jar o n en 27 Ve r A n exo IV: Cues t io nar io o riginal – J o rna das Re porter o s Sin F ronte ras, p á g. 671 . 28 En el caso del cues t io n ario realizado durante el semi nar io de R e p orte r o s S i n F r o n te r as , p =46; e n el caso de lo s c uestio n ari o s enviado s a pe r iodistas de a s oc i ac i o n e s d e pr e n sa y pe r iodistas inte rn acio n ales , p=156 . Estos datos se r e toma rán más ade l a nt e dura n te la e xplicac i ó n pormeno r i za d a de l a ele cc ión de la muest ra. M ETO DOLOG ÍA Y D I S EÑO I 79 3.2 . 1.4.3. Cu estionario s obre los e fe c to s de la co b e rt ura d e sit ua c io n es traumáti c as para los period is tas Departa m ento Dirección Redacción Ed i ció n Diseño Audiovis ua l Documentació n I ma gen y So n ido Otro: A ño s en l a profesi ón M en os de un a ñ o En tr e 1 y d os a ñ os En tr e 2 y 5 año s En tr e 5 y 1 0 añ os M ás de 10 a ñ os Género M uje r Hombre Otros 80 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA PRIM E RA P A RTE : ÍN DICE DE A N S I ED A D Y EST RÉ S T RA UMÁ T ICO 1. M e he s e nt ido c alm ado y seguro al presen c i a r una s itu a ción traumáti ca . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 2. M e si e nt o te ns o y contrariado en mom entos pos teriores a una s itu ac i ón traum ática. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 3. Me si e nt o a l tera do o d e s a s osegado c u ando te ng o que c ub rir un evento traum ático que se al a rga e n e l ti e m po. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 4. M e si e nt o cóm odo cua ndo h e de cubri r un ev ento traumáti co. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 5. M e s iento satis fe cho con e l tra bajo qu e real izo, i nc l uso c uando he de presenciar y c ubri r una s ituación traumáti ca . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 6. N o albergo senti mi e nt os de tri ste za o preocup a ció n tras cubrir una si tuación traum á tica. M ETO DOLOG ÍA Y D I S EÑO I 81 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 7. M e gus ta h ablar con m is compañeros d e tr aba jo o personas cerc ana s sob re mi s sentimi e nt os c uando presenci o o tengo que cubrir una si tuación traum á tica. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 8. M e s iento ansi oso o estresado c uando pie nso que en algún m om e nto he de cubrir un a s it uac i ón traumáti ca o de al ta carga e m ocional. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 9. M e s iento culpabl e cua nd o e x am ino y evalúo mi actuac i ón prof e s ional tras una si tuac i ón de t ra um a. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 10 . M e cue s ta c on cil iar e l sueño po rqu e recuerdo una si tuac i ón traum ática e s pecífi ca qu e me marcó prof undam e nt e . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 11 . E n ocasi ones m e asalt a n i de as y senti mie nto s de incap ac i dad en el trabaj o y los rel a cion o con una s itu a ción t raum ática vivi da. 1 2 3 4 5 82 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 12 . H e perdido interés en mi trabaj o a conse c uen c i a de l a cob e rtura de una/varias s ituación / es traum á t ica/ s . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 13 . H e not ado c i e rt os si gnos fisio lógicos que se salen de l a norm a l idad (s udora ci ón, hi perventilación , pal pi ta ci one s ) d espués de cubrir un su c eso traum ático. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 14 . M e cuesta conc e nt r arm e d espués de cubri r un s uc eso traum á t ico. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo SEG U N D A P A RT E : CON OCIM IE N T O Y PREPA R A C I Ó N PREVIA DEL PE RI ODI S TA 1. S é cóm o e ntrevi st a r o fotografi a r a una víc t i m a s in causarle da ño emoci ona l . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 2. M e si e nt o preocupado si te ngo que c ubri r un a his toria en la que al guien ha fall e ci do. 1 2 3 4 5 M ETO DOLOG ÍA Y D I S EÑO I 83 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 3. No me cuesta c ub rir not i cias e n las que una pe rs ona o vari a s ha n si d o heridas de gr a v e dad / h an fall e cid o. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 4. Es normal e xp e ri m entar senti mientos de ansi e dad o e s trés m i e ntras estoy c ubri endo una s ituación traumáti ca . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 5. En m i pe ri odo de forma ción he apre nd id o a a c e r ca rm e / entre v is tar a vícti mas y testigos de un s uc eso traum á t ico. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 6. L as víctim as y testigos de un suceso trau m á ti co pueden experi mentar sentim ientos de est r és y a ns iedad cuando son entre v is tada s tra s un suceso traum á t i c o. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 7. Es norm a l e xperi m e ntar sentim ientos de ansi e dad o depre s ión m e s e s después de h a ber cubi e rt o un a si tuac i ón traumáti c a. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 84 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA 8. M is s uper i ores y c om pañe ros me ayudan a prepa r ar m e para e nt re v ist a r a víctim as y testi gos de un s uc eso traum á t ico. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 9. Los síntom as de a ns iedad o depresi ón que pue den surgi r tras cubrir un suceso traum á t i c o desapare c en sol os con el ti empo. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 10 . Consi dero i m portante que se profundi ce y e ns e ñe sobre la correcta cober t ura de un a s itu a ción tra um át i c a en l os progra m as de estudi o s uni vers i tarios españoles . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo T ERC ER A P A RT E: ID E N T I FI C A CIÓ N DE CONDU CT A S P ERI ODÍST I C A S IN CORRECT A S CON RESP EC TO A LA AU D I EN C IA 1. Es posi ble causar d año em oc i onal a las v íctim as y te s t i gos de una si tuación traum á tica a l e nt revi starl a s o fo togra fiarl a s . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 2. En general , el tratami e nt o de los medi os h aci a l as vícti mas de un a si tuación traum á tica me parece c orr ec to y é ti co. 1 2 3 4 5 M ETO DOLOG ÍA Y D I S EÑO I 85 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 3. Tras un e v ento tra um ático, l os m edios ha cen un segui miento a de c uado de la recup e ra c i ón de l a s víctim as. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 4. La r e pr e s e nt a ci ón in c orrecta y poco é t i c a de la si tuac i ón de la s vícti mas s e reduce a un g énero con c r eto d el peri odi s m o, com o es el periodi smo de sucesos . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 5. A l cubri r enfrentam ientos arm a dos y otra s s it uac i ones de c ris i s de simi lar magni tud, se de be a do ptar un posi ciona m iento éti c o que a bog ue por un periodi sm o re presentati vo para t oda s las vícti mas del c onfli cto. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 6. Es pos ibl e causar daño emoci ona l a l as v í cti mas y testi gos de un suceso traum á ti co c on e l uso d e ciertos té r m inos a l a hor a d e r e d ac tar una noti c i a , o a trav és de ci e rtos e n cua dr es fotog r áfi cos. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 7. El pe ri odis mo de be contri bui r a l a rec ons trucc i ón del tejido social tras una c ri si s o ca tás trofe a tra v é s de l a a y uda i nf ormativa a la audi e nci a . 1 2 3 4 5 86 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 8. Los m e di o s son más c uidados os a ho r a que hac e unos a ño s e n c u anto a la representaci ón de l as vícti m a s de un suce so traumáti co. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo ¿Desea añadir algu na cosa más o punt uali zar algún aspecto d e l a enc u esta? 3.2 . 1.4.4. Alumn ado 1er Cur s o Periodismo. Cue s ti onario so b r e los ef e c tos de la c obert u ra de situaciones traumáticas para el periodista Género ¿H as hecho, o estás haciendo, pr ác t ic a s en algún m edio de comun i c ación? Sí No Si has hecho, o estás haciendo, prácti c as en a lgú n m ed i o, ¿qué funci one s has l levado o llevas a cabo? (pued es marcar vari a s opci ones) Dirección Redacción Ed ició n Im a gen y So n ido Redes Sociales M ETO DOLOG ÍA Y D I S EÑO I 87 Diseño Docu m entación Otro : 1. L a r epre s e nt ación de l as víctim as, sup ervi vientes y testigos de i nc i dente s traum áticos e n l o s medios de comuni ca ci ón me pa re c e adecuada. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 2. Co nsi dero im portante que durante mi s est udios de p e ri odi s m o me enseñen a trat a r corre c t a m e nt e a las vícti ma s , s upe rv i v ientes y testigos de inci dentes traum áticos al entrevi st a rl a s o fotografi a rl a s . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 3. En los medi o s de c om uni c ación se aboga por un pe ri odi smo ét i co y veraz en e l que se re p resenten tod a s l as v ariabl e s qu e componen un ac ont ecim iento traum á ti co (a nt e c e dent es, cons e cuenci a s , i nform ac i ón útil pa ra la a udi enc i a , v í ctim as, ac tores im p l icados, etc.) 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 4. Cu ando acontece un s uces o tr aumáti c o, l os medi os de c om uni c ación dan priori dad a l os detall e s m orbos o s . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 88 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA 5. A la hora de trabajar en un medi o, c r eo que mi s s uperiores y compañeros me ayudar á n a p re p ara rm e para entrevi st ar a las vícti m a s de un suceso traum á t i c o. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 6. Los profesi onales de la comuni ca ció n e s tá n som et i dos a e s tré s por s u profesi ón, pero son capaces de hacer frent e a l os sínt om a s y sus consecuencias . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 7. L a ex p eriencia laboral im pide que los e f ectos de un a si tuac i ón traum ática a f ecten a los profesi onales de l a com uni c ación. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 8. Cuando a c ab e m is e s tudios univ ers i tari os , est aré prepa ra do p a r a entrevi star o fotografi ar a una vícti ma de un suceso traum á ti co si n ca us a rl e d año em ocional . 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo 9. Es posi b l e ca us a r da ño e m ocional a l as víctimas de un su ce s o traum ático cuando se l as e nt re v is ta o fot ogra fía. 1 2 3 4 5 Nada de acu e rdo M uy de acuerdo M ETO DOLOG ÍA Y D I S EÑO I 95 1 2 3 4 5 "Deten i do s dos rumanos por exp lo ta r a compatriotas y abandonarlos en l a ca ll e" - La Ri o j a.co m , 04 / 11/2014 "-Sé de a l guien que e s tá i gual que yo, con t ando las ho r as q u e faltan pa r a est a no c he - , último mensa j e del timeline de Twitter de un a de l as víctimas de l M adrid Arena" - El Pa ís , 29 / 11/2012 "Una o l a de muerte y de str ucción" (referido al tsunami de Japón) - El Pa ís , 12 / 03/2011 "Otro ahorcamiento 96 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA 1 2 3 4 5 en Granada: la cara m ás cruel de l a crisis se manifie s ta en nuestro en t orno" - El Mundo , 02 / 10/2012 "Tres po l icia s de N uev a Orleans de t en i do s por ap alear a un negro" - Diariode l eon.es , 11 / 10/2005 3.2 . 1. 5 . Entrevis t as en pro fu n didad La entrevista en profu ndidad es el ú ltimo v ér tic e d e los in str u men tos de triangu la c ión u t i l izados en e s te traba jo, y, en es te cas o, s e su stenta en el rela to verbal para adqu irir conocimientos s obr e el tema de e st u dio y así correg i r o enmen dar su posici o nes o c u es ti ones previas. A unq u e los enfoques sobre cómo entend er la entrevista s on div er s os, todos p a rte n d e un a p r emi sa es ta n darizada en la qu e el i nvestigador es el qu e h ace las pregu ntas y el sujeto entrevis t ado da las r es pu estas (Ta ylor y B og d an, 1986 ; Gaínza , 20 06 ). En in vestigació n se d a un fenómeno de h omogeneización a t ravés de l as en tr evi stas es tr u c t u r ad a s p ar a pod er asegu rar qu e los resu l tados sean c om parable s. No es lo qu e se persi g u e con este tr abajo, más bi en lo c ontrar i o: es con la entre vis ta semi -estr u ct u rada, no es ta n darizada y abi er ta , con la qu e la menc ionada triangu lac ió n está dotada de s entido: d e otro modo, p odrían repetirse l os r es u l tados c on s eg u idos c o n l os cues tionario s , c on la consig u i ente r ei t eración i n neces ar ia d e i n f o r maci ón. M ETO DOLOG ÍA Y D I S EÑO I 97 Se tr ata de u n mét od o q u e permite l a co mprens ión d e p er spectiv as de los entrevistados ac er ca d e u na experienci a co nc reta , qu e sigu e el modelo de u na con ver s ació n entre i g u ales basada en la o bservaci ón p ar ti cipante (Tay l o r y Bogdan, ci t. s up) y q u e n o se c i ñe al mer o intercambio de p r egu ntas y respu e s tas, s iend o el inves tiga dor el propio i nstru me nto d e investi g ac ió n . Au nq u e exis t en diferentes formas de a f ron t a r u na entrevista en p r ofu n di dad, las técni cas a u tilizar s u elen s er las mi sma s : el inves tiga dor tr ata de estab l ec er u n sen t imi ento d e s i n t on ía emo c ional y p s ico l ógic a c on el entre vis ta do a través d e con ta c tos repetid os en el ti empo, qu e le permitan apreh ender la p er sp ectiva d el in di v id u o y sac ar c oncl us iones válidas de sus experien cias. Sobre la entrev i sta, dic en Taylor y Bogdan (19 86: 196): “(…) nin gú n ot ro método pue de proporc io n a r la compre nsión detallad a que se obtiene en la observación directa d e la s pe rso n a s y escuchando lo que tie n en que decir en la escena de los hec ho s.” Es u n método ade cuad o especi alme n te cu an do los i ntereses de la inves tig ación están defin i do s co n c l aridad; q u e la presente in vestigación s e trate d e u n a in vestigación cualitativa abi er ta a n uev a s cuestio nes e i nter pretacion es, no le resta v a lidez a es te i n s t ru mento : es aq u í d o nd e toma s e ntid o la triang u laci ó n metodológica, ya qu e la experienc ia con métodos anteriores ayud a a centrar los in te reses de la ú ltima p ar te d el t r abajo . E s n ecesario s eñala r qu e es precis amente d entro d e un a i nve s tigación cualitativa don de u na p obla c ión d e p=1 p u ede ser tan esclarecedora c omo un a de p=15 6 . P or e l lo, y p or ser u n in str u mento de dis e ño flexible, se h a cons i derado adecu ado p ar a esta tesis . Citand o de n u evo a Tay l or y Bogdan (1986: 196): “El inve stig a dor c omi e n za co n u n a i de a g e n e ra l s obre la s person a s a las que e ntrev i stará y e l mo do d e encon trarl as , pe ro e stá dis p ue sto a cam bi a r d e curso d espué s d e la s entre vis t a s in i cia le s . Es difíc il dete rmin a r a cuántas p e rso n a s se debe en trevi s tar en un estudio cua lit ativo. Algunos i n v es tigadore s tratan de entrevis tar al ma yor nú mero po sib le de pe r sonas familia ri zada s con un tema o aco nte c imiento.” 98 I T ES IS D OC T O RA L : C O BERT URA P E R IODÍS T I CA Se h a u sado la es tr ategia del mu e streo teór i co propu e sta por Glaser y Strauss (196 7) para seleccion ar a los en trevis t ados, don de el nú mero de la mu es tr a n o es rel evan te, s ino el i ndi v idu o p er se , cu ya s experienc ias ayudará n al desarrollo d e nu evas teor í as. Se co mienza, así , real i zando entrevistas a p er s onas de interés, por su c on d ic i ón de p ar tic ipan t es del p r oblema o e xpert os en la cu estión, p ar a , pos ter io r men t e, ampliar el n ú mer o h asta consegu ir u n abanico más amp lio de persp ectivas válida s; las entrevistas co n cluy e n cu ando un a o pi ni ó n adi c i onal no aporta nu eva i nformación a l a i nvestigación. En esta investigación se h a podido co ntar con los t es timonios d e seis profesion ale s de la comunic aci ón y la c u l tu ra de di sti n tos c a mpos y con diferentes bagajes p er s onal es y profesionales. Para es ta bl ecer la valid ez d e su s rel atos s e confrontan con los te xtos de refere nci a, i nter calando en la n ar ración de los c ap ítulos la s ci t as que h an resu l tado p er tinen tes y q u e apo r taban si g n ifi c ación al co n ju nto d el problema r evisad o. Sig u i en d o patrones de actu ac i ón pu e stos en p r ácti ca por otros in vest i ga d or es (Sh aw et al., 1938) la h i s tor i a del entrevistado se combina co n d ocu mentos es c r i tos, apo r taci ones h ec h as por ellos mismos a través de correos electrónic os, o a través de s u produc ción liter aria. Todas las en trevistas fu er on r ealizadas en tre el 13 d e ma rz o y el 18 de juni o de 2015 , registradas electr ón icamente y tra ns critas a con tin u ació n . Los en tr evi stado s t u vi er on acc es o al contenido de estas tra n scrip ciones y dieron verbalmente s u conse n timien t o explícito de pu bl i cación. A c o nti n u ación se reseña el n ombr e de los particip antes, j unto a u n breve cu rr í c u l u m, con el q u e se apoy a la v alid ez de sus declara cio nes c omo testimoni o expert o: - Áng el Sastre: periodista. Especialis ta en comunic ac ión radiofónica e i nforma c ión in ter n acional. Du r ante los ú ltimos diez años h a tra baj ado para CNN+, Canal Cu atr o y An ten a 3, La Sext a y Ond a Cero, entre mu ch os otros medios . Fu e corr es pons al en Lond r es y h a tra baj ado como p er i odis ta y volu ntario en lugares tan di spares como la India, Tailand ia, Tu r qu ía, Cuba, Eu r opa d el Este y p aíse s de América Latin a ( Brasil, Colombia, Venezu el a o Arg en tina, país este M ETO DOLOG ÍA Y D I S EÑO I 99 ú ltimo en el q u e resid e). E n 2010 f u e el ganador d el P re mi o Lar r a d e Periodi smo 33 . - Migue l Alba n doz: periodi sta y es critor . Redactor de TV E e n la provin c i a de Cádiz con más de vein te años de experienc ia en l a profesión . Ha tr abaj ado como tradu ctor y reporter o p ara disti ntas caden as (T5 entre e l las) y dirige e l espaci o de cu lt u ra en RN 5 “Se ha escrito u n libro”. Du r an te su s años en V i tor i a estu vo c u brien do el con fl i cto vasco p ar a la televi sión pú bl i ca como cámar a y redacto r . - Migue l Ánge l Nieto: period i sta, fotóg r af o y realizador. En viado esp ecial y corr esp o ns al de gu er ra en los c onfl ic t os internaci onales de mayor i nter és de las ú ltimas déc ada s del sigl o X X (B al canes, Somalia, con fl i cto palestino-israe lí , Siria, Guerra d el Golfo o l as llama d as Gu er ras Yu goslavas). A u tor de v ar io s libros de inves t igación sobre el tema: Cazadores d e notici as (Madrid, 19 9 7) y E l ú l ti mo sefar d í (Madrid, 2003 ). - Carle s Po n t Sorrib es : profesor del Depar ta men to de Comun icac ión d e la Un iversitat P ompe u Fabra (B ar c el on a, Es paña). Doctor en Comun icación So c ial, lic enc iado en P er i od ismo, d iplomado en Ci encias de la E du ca c ión. Miembro del Gr upo de Inves tiga ció n en Periodi smo (GRP ) y d e la Un i d a d de Inv estig ación en Com u ni caci ó n Au dio v isual (U N ICA) en la antedich a u niver s idad. Su contrib u ci ó n cien tífica está c entr ada, en tr e otr os ámbi tos, en el c ampo de la comun i c ació n de crisis y emer genci as. - Carmen Sastre Bellas: periodista. El gru eso d e s u carr era profesion al h a e stado relacion ada c o n RTVE, en la que h a tra baj ado más de 25 años en Se r vi cios I n for mativo scom o redactora , j efa adju n ta y j ef a d e área du rante 7 años. Jefa del área d e Nacion al , di r ec t ora del progr ama d e ec onomía del canal 24 h ora s , asesora d el Con sejo de Ad mi n istració n y directora de Relaciones I n stit u cion al es de RTVE . As í mi smo, co ordin ó los s er v i ci os i n for mativos d u rante los atentados 33 Du r ante 2 015, este perio di s t a freelan c e es t ab a cub r ie n do el c onflicto arma do en Si ria, ju n to c o n los r e porte r os A n to nio Pampliega y J o sé Man ue l L ó pez. En j ulio de 2015 se les ha d ado po r de sapar e cido s en Alepo , y a f echa de imp r esió n de la p r ese n te tesis do ctoral aún n o hay n o t ici as so bre su p ar a dero (diciemb r e de 2015) . 100 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA del 11 de ma rz o d e 200 4 en Madrid. E n la ac tu alidad es la Defensora de Es pectadores, oyentes e internau tas del medi o. - Enri q u e Montie l: p er i odi sta y es critor gad itano. Redactor jefe d el Diario de Cádiz, coordin ador responsable d e la redacci ón en la zona de Campo d e Gibral t ar . G er en t e del gabinete d e c omu n i cac i ón de la Expo 92. Director y coordinador de las r edacc i ones d e Diario de Cádiz en Cádiz, San Fernan do y C h iclana d esde 19 90 a 1999. Redactor d e la revista Tiempo y Premio de P er i odismo del Ins tit u to J u an Sebas t ián Elcan o. El presente capí tulo h a trat ad o de plasma r de mane ra c l a ra y con cis a los pos t u lados teór ico s y las bases metodológicas so br e las cu ales se h a asen tado l a in vestigación. E n el siguien te cap ít u lo, qu e abre u n nu evo bloq u e de con oc i miento, y en c on s ona n cia c o n lo qu e se acaba de ex p oner , s e re aliza u n a revisi ón del marco teórico y del es t ad o d e la c u estión de la c ober tu ra periodí sti ca de sit u aci o n es tr au máticas, q u e r es u l ta p r i mordial p ar a af ronta r e l resto de bloqu es temáticos y comp r ender en s u tot alid ad el c alado d el tema de estudi o. B LOQUE III M ARCO T EÓRI CO , CON TEXT UALI ZACIÓ N Y E ST ADO DE L A C UESTIÓ N 102 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA M A R CO T EÓRICO I 103 Capí tulo I V: Marco t e óri c o de la investigación “La teo rí a es e l cap itán , y la pr ác t i ca, el soldad o” Leonardo da Vi nci El volu men de datos corre s pondien te al m arco t eóric o p la nteado para e s ta in vestigación es am p l io, y no es el objeto del p r esente trabajo centrarse en un análisi s largo y exh a u stivo de las diver sas ra mificac io n es teor étic as surgidas a tenor de las reflexiones efectu a das y los datos recabados; s in embargo, y p ara evitar la c omplejid a d o l a f al ta de cl ar i dad en el s u stento teór ico , sí qu e se con s i der a neces ar i o exponer en este momen to , n o con brevedad, pero sí con con ci s ió n , ci er tos p ar ámet r o s bá si cos rela c ionados con el proble ma a in vestigar. De esta for m a, y con afán de ver esta tesis como un todo h omogé n eo de con te n ido, el obj etivo s erá imb ricar c onceptos , revis iones, resu lta d os y con cl u sione s par a di bujar u n c u a dro final coh er ente y coh e si ona do q u e dé respu e s tas s ólida s a las pregu ntas form u ladas. Dic ho de otro modo , se expon e a con tin u ació n el gru eso de las teor ías c onsu ltadas, qu e están, a s u vez, p r es entes en cad a un a de las aportaciones efe ct u adas en los su b s ig u ientes bloq u es de con te n ido. 4. 1 . La t eoría de la comunicación La teor í a de la comu n i cac ió n 34 con tr i buye a dar s entido al entorno en el qu e tra baj a el p er i odista, y a qu e or i enta sus p r eocupaci o nes h acia el c ontexto social, h i s tór i co, económic o, político y cu lt u r al en el qu e la práctica p er iodís ti ca se desen v u elve. Sig u i end o a Tu c h man (1978) y otros au tor es como Hac kett y Grun ea u (2000) q u e r ec og en las refl exiones c lá s icas d e McLuh a n ( 1 964) es t a teor ía p er mi te h acer u n a previsión sobre cu ál será el impacto d e d et erminados patrones d e representación mediática, c ómo son las r u tinas establ ec idas d es de los medi os y d e qu é forma s e d istorsiona n los men sa jes . La teoría de l a comun i c ació n d ota al periodismo de las bas es nec esar i as para d ar sen tido a una parte f u n damental de su ser, c omo es la pr o du c ción de si g n if ic ado; d e e sta 34 Vé ase: M ARTÍN , S . M. (1982). T eoría de la c om unic ación. Epist e m ol og ía y an ális is d e la re ferencia . Mad r id. A . Corazó n; y M ARTÍN A LG A RR A , M. (2005). T eoría de la comunica c i ón: una propues ta. Mad r id: Te cn o s. 104 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA manera, y s iendo el brazo ejecu tor d el cu arto p oder, los p er i odistas están imp l icad o s en esta producc ió n y difusión de con cepciones es p ecíficas del entorno. Dich o de otra fo r ma , la t eor í a de l a c omun icación responde al “ porq ué ” del método p er i odísti co, en lu gar de al “ cómo ”; así, los p er i odistas están mejor capac itados p ar a entender c u ál pu ede ser el alcance d e s u hu el la medi ática, comp r en die n do los criter i os p or los cu al es se s el ec cionan las noticias y cómo son u tilizadas dependien d o del pu nto de vi sta de di f erentes actores s ociales (Hack et t y Z h ao, 19 98; Sk inner , Gash er y C ompton , 2001). Partiend o de esta base, se c ompru eba cómo este p ar adi g ma t eór i co con stit uy e la p iedra d e toqu e fu n damental para l a explic ación y el uso de ot ra s teorías qu e servirán para validar esta tesis , c omo la teoría del enc uad r e o framing , la teoría d el u s o d e medios d e comunicación en el entorno d e mercado ( marketplac e theory of med ia use), la a g en d a -sett i ng , las teorías de la Gesta l t , y a nivel metodológico, la te oría f u nd ame ntada ( grounded t heory ). Por otr a par te , y h acien do re ferenci a d ire c ta al ú ltimo bloqu e de es te est u di o, la teor ía d e l a comu nicación es es e nci al dentr o del marco de la ens eñanza del periodi smo : a través de el la s e ofrece u na formaci ón sólid a qu e avala la prevalencia e i nter és d e estos es t udios , si n caer en simplificaciones fu n cionalistas q u e desechan la importancia d el s u s tento teórico en pos de l a practici dad de lo ens eñado. E s la c r í tica d e esta base , con s u s fort alezas y debilid ades, la qu e establ ec e un pu e nte entre los procesos d e c om u nicación de las cienc ias sociales y la aplic ación d e las art es li berales, of r eci endo así al dis ce n te h er ramientas c oncep t u ale s para imbricar l o p rá c tico y lo abstracto en l a rea lización pragmát i ca de su q u eh acer. De esta form a , se d esarrolla u n con oc i miento consciente de la praxis y d el papel qu e j u ega el p er i odis t a como actor primer o e n u na s ociedad cambia n t e y h et erogénea (Skinner, G as her y Compton , 20 01). En la base d e todo, el c on c epto de “ percepc i ó n” intr odu cirá otra s re f lexiones t eóric as. 4. 2 . Te orías de la Gestalt y del enc u adre notici o so La percepc ión human a se basa en u nir dist i ntas partes de u n mensaje p ar a con for mar un todo con sentido. Es ta afirmación no s remite i n mediatamente a la clásic a te o r ía d e la Gestalt (Werthei mer , 1 9 12; King y W er th eimer, 20 05), qu e M A R CO T EÓRICO I 111 Y se recoge también lo expu esto p or Strau ss 37 : “La teoría fun damentada no e s una teorí a, s ino una me todolo g ía para des c u brir teorías que dormi t an en los d a t o s” (20 04:51 ) . Recibe el n ombr e de teor í a fundamentada precisamente p orq u e a tr avés del análisi s se elabora n las teorías p osteriore s. Es u n método emi ne n t emen te cualitativo, cu yo ob j etivo e s categor i za r los d at os y analizar las rel ac iones qu e pu eden llegar a es ta blece rse en tr e e llos ( Charmaz, 1990; apud De la Cu esta, 2006: 137 y ss . ). Se h a teni do en cu e nta p ar a la p r es ente i nvesti g aci ón p or qu e, segú n los a u tores cons u ltados, su nivel de efectivi dad y u t ilid ad para e xplici ta r procedi miento s de an ál i sis es elevado, ya qu e h asta s u creación el análisis cualitativo se movía más en el ter reno de la i ntuición. Lo n o vedos o de l a teoría fu n damentada es q u e las v ar iables (las caracter í sticas del objeto de e s t u dio) su r gen de la investigaci ó n, y no a p r iorís t i cam ente. Se p ar te d e u n a p r egu nta, u n su p u e s to de p ar tid a, y es en el proces o de est udi o do n de s e elabor a el pu zle c on los datos qu e se van obteni e ndo. No se es t á di ciend o qu e el marco teórico p r e vio no s ea importante o qu e no s e tenga en cu enta, sino más bi en q u e n o se in tenta demostrar u n a te o r í a preexistente, p u es son los datos los qu e gener an u n nuevo conocimiento; es la in vestigación la qu e demanda al in vestigador nu evos caminos y metodologías, y no al r evés . Dich o e sto, h ay un as estrate gi as de par ti da co n características propi as q u e explic a n el proceso: a) La recogida de i nfor mación y el análisis s o n fa ses co n ver gentes, y no con sec u tivas. b) Es os d at os son el p rod uc t o d e la i nvestigación, y s e u san p ar a genera r nu evo co n ocim iento. c) El mu estr eo teór ico completa l os h alla zgos. d) La sis temat i zación d e los p r o cedimientos anal í ticos c on du ce a ni vele s d e análisi s d e ma y or a bs tr acc ión ( D e la Cu esta, 2006 ). 37 S TRAUSS , A . (2004) A n se l m S trauss e n co n v ersació n c on H ei n e r L egew ie y B a rbara S cher v ie r -L ege w i e. For um Qualitat i v e Socia l R es earch, 5 (3) A r t. 22 . [ E n lí n e a ] Dispo n ible e n :< h t tp://w ww .qua lita t iv e- r e sea r ch. n et/f qstexte/3-0 4/04-3-22b -s.htm>. F echa de co n s ulta: 08/07/ 2015. 112 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA El u so de es t a teoría imp li ca u na in ter p r etaci ón analític a q u e s e f u ndamenta en datos emp íricos y se acerca más a la rea l idad ; se si r v e d e c u atro criter i os par a evalu ar su fiabilidad: 1. Ajuste: l a ex p er i encia de los partici pantes en el estu d io e n caja c o n e l objetivo del mismo. 2. Funci o nami ento : exp l i ca la mayor var ied ad posi ble de casos. 3. Relevancia (d el objeto de es t u dio). 4. P l as ticid a d: la teor ía se mod ifica seg ú n n u evo s h allaz gos . Segú n Go u lding ( 2001) esta teoría gu arda s imilitudes c on m u ltit u d d e métodos cualitativos , y a qu e l o s ins tr u men tos de recogida de in for mac ión so n los mis mos (anális i s d e c ontenid o, r ealizaci ón de en tr evi s tas, observaci ón di r ec t a, e tc.). E n cuan to a l a di námica d e t rabajo, Pu jals y Jimé nez in d i can lo si g u iente: “ (…) es tan t o metódica como recu r siva , p or que los in v es tig a dore s han de c ategorizar s istemáticamente los datos y limitar la teoriza ción has ta que los patrones de los d a t os e merjan d e la o pe ración d e categ oriz ac ió n . Las c at eg orías en investigación cua lit a tiv a (norma s, temas, sentido de la com unicación, va lores, formas de a c ci ón, ac tores, posición o roles d e los su j e t o s, e t c . ) s on las que generan regularidades y son las que pueden explic ar l a realida d de l grupo o de los su j e t o s i n vestigados. No exis t en cate gorí a s previas a la investigación (ni variab le s , d imensiones o ind ic a dores)” (2012: 884) Por todo lo exp u e sto, en es te trabajo s e h an codificado y analizado los datos si m u ltá neamente ( a nális is d e contenido d e tr es diarios esp añoles, análisis de progr amas u ni ver s itar ios nac io n al es y an g los a jon es, entrevistas en p r ofu ndidad y c u es tio narios ), c ompara n do así los incidentes es pec í fico s q u e surgen e iden tifica n do sus propi edades p a ra dar lu gar a las variab le s d e es t u dio (en in vestigación cu alitat i va, estas variables s u rg en del análisis d el material recopilado) y elabor an do despu é s las c on c l u siones p r ec i sas . Pon er en march a u n a investi g aci ó n qu e re quier e u na metodología cu al itativa no está reñido c on la formu lación de h ipótesis qu e pu e d an s er c ontrastadas o ref u tadas con rigor, s iempre q u e se ten g an en consideración los factores in tr ín secos que aporta n validez al est u di o. Un proceso de triangu lación p ar a M A R CO T EÓRICO I 113 con tr astar la i nformación d e d istintas f u entes, c omo el qu e s e p r op one en este tra baj o, es eficaz p ar a con segu ir resu ltados fiabl es, y a p esar d e qu e n o se h a persegu ido u n mues tr eo p or s aturación al ser u na inv e stig ación aproximativa, se h an asentado las bas es para d ota r a la inves tiga ció n de ci er ta con tin u i dad. La teor ía fu n damentada es, pu es, el método q ue h a p r es entado la p os i bilidad d e plantear la s hi pótesis para esta inv estigació n ( Pu jals y J imén ez , 2012). G ÉNESIS DE L A C OBERTU RA I 1 15 G ÉNESIS DE L A C OBERTU RA I 1 17 Capí tulo V Géne s i s d e la cobertura de situaciones traumáticas “Lege t o tu m si vis sci re totum” 38 Para en t ender el p r oc eso p or el c u a l s e h a insta u rado u n subgénero periodí stico deno mina d o “ periodismo d e c r i sis” o “per i odis mo d e c at ástrofes” ( M o g en sen, 2008 ; Rodríg u ez y Martín , 20 03; Li e t a l ., 2 002; P o n t , 20 09; Mor en o Castro, 2009), hay qu e un ir ciertos el emen t os e xplicativos qu e faciliten su c ompren s ió n y q u e ap oye n la en ver gadu ra ci entífica del proyecto. Se enti ende qu e para llegar a es te pu nto s e debe n analizar las distin ta s va riables y términos q u e inter v ienen en la inves tiga ción, q u e por su p r ofu sió n e imp or tan cia debe n q u edar perfectamente explic ado s al prin cip io d e la mi sma. E n conson a nci a con el c ar i z soc iológ ico y hu manístico q u e ti e ne en c om ún es t a ter mino l ogía, se c on s idera líci t o recu rr i r a exp l i cacion es y modelos co g n itivos y emocion a les p ar a comen z ar con la ap r oximac ión léxica ( D onsbac h, 2004). P or lo tanto, este capí t u lo contiene: - La d ef i nic ió n y taxonomí a del suceso trau mát ico o v iolento, apoy ada s en defin ic i ones e inves tiga c io n es anteriores. Tambi én se h ar á u n breve repaso cu alitativo al tip o de co ber tu ra period ística que s e h a dado a cada un o d e estos even to s seg ú n su tipi f icaci ó n, ya qu e, como se i n d ic aba en la in tr odu cción, no es lo mismo la ate nc ión qu e pu ede recibi r un su ce so tra u mátic o o c u rr ido a n ivel loc al y aislado, qu e u no que su ceda a gran escala y c o n i m plic acio n es inter n acion a les. - La categ o rización de los elementos qu e co mp on en lo qu e se h a dado en llamar la “ru ti na del evento tra u máti c o” (Sella s , 2006) y c ómo este au tomatismo en la c ober tu ra y poster i or ela bor ac ión d e los c onten i do s in for mativos pu ede e s ta r in fl uid o p or cost u m bres y p r ácti cas obsoletas o vic iadas, o, d e otro lado, p or la fa lt a d e exp os ición a un tipo de su ces o determinado. - Para coh e si onar los aspectos anteriores, se incl u y e un breve repaso a la bibliograf ía di sponible sobre el su ceso tr au mático, resalt ando l os 38 “ S i quieres s ab er lo tod o , lée l o t odo”. P ro verbio lat ino. 118 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA preceden t es q u e han suscitado el interés de los in vestigadores, y q u e enlazar á c on un a investi g ac ió n ex h a u s tiva d e los p rimer os tr abaj os q u e aúnan estos eventos c on la disciplina p er i od ística, es dec ir: la c ober tu ra periodí sti ca de si t u ac i ones trau má ticas . Se pr oc ede a la revisión de c a sos de estu dio, desde aproximacion e s p io n er as al estrés pos tr au mático de veter anos d e gu er ra des pu é s d e Vietnam (Figl ey, 1978) , h asta ll eg a r a los modelos c ie ntí f ico-sociales qu e se u san en la actu alidad ( Sim p so n y Boggs, 1999; Fei nstein et al ., 200 2; Zelizer, 20 02), p a sand o por estudios rel ac ionados cu yo objetivo h a s i do an al izar las c onsecu e nc ias de u na sobreexposi ción a s it u ac i ones tra u máticas e n cu er p os de segu ridad y atenció n de eme rgenci as, y q u e se considera n de gr an interés para la in vestigación por s u alto grado de simi litu d co n los i ndicios detectados en la p rof es ión periodís tica (B l akemore, 199 2; Cooley, 19 9 1; Deppa, 19 93; Dworz n ik, 2006). 5.1 . Def i n i c ió n y estudio del suceso traumát i co 5.1 . 1. Jus ti f ic ación y precede n tes de la invest iga c ión de l su c e so traum áti c o Tal y como c on s ideran Tierny ( 1 989) y García-Renedo (2008) c u alq u ier dis er taci ón sobre el i mpacto de u n h ec h o trau mát i co e n el tejid o d e la s ociedad debe comen za r con u na expl i cación de l os té rminos , es d ec ir: tenemos que entend er exactamente d e lo qu e se está h a blando cu ando n os r eferimos al con cepto de “ de s a stre”. Mu c h o se h a escrito acerca de ello y d e la terminologí a aplic a da a las s it u aci o nes de c r i s i s. Cabría empezar reseñan do q u e la mayoría de los estudi o s enfocad o s a esta cu estión proc eden d el camp o de las Ciencias Soci a les (García Renedo, 2 00 8 ; Fo uc e e t al ., 1998; entre otros) en s u may or í a in sert os en teor í as psicosociológicas q u e t ratan de explicar la génesis del trau ma para lle g ar a asp ectos ignotos o poc o c onocid os de ci er tos trastor n os cogni ti vos , ps ic ológicos o psi q uiátricos . Poc o s e usa el campo semántico del tr a u ma ap a rejado a la comunic a cion, a n o ser en relación c asi excl u s iva c on el estud io o la cobertura del te r ro rismo. En este ap ar tado se comp r obará qu e la terminolo gía n o pu ede reduc irse s olo a es te G ÉNESIS DE L A C OBERTU RA I 1 19 ámbito del deven ir soc ial, y qu e su us o y c omprensi ó n entrañ a cierta comp l ejid ad, más si cabe cu a nd o enten dem os q u e d ic h a comp re nsi ó n es u n factor esen cial p ar a u n a cobertu r a eficaz de los h echos . H oy s e s a be, p or ejemplo, qu e no es lo mis mo cu brir un desas t r e d e l os l lamados tecn ológ i cos (u n fall o en un a ce ntral nuclear , u na explo s ión de u na caldera) q u e un d esa stre natu ral (riadas, terr emotos, in cendi o s n o provocados ) : d es pu és d e los h echos, las víc t i mas de desastres tecnológicos tie n e n un a vi s ió n más negativa de su entorno y de s í mismos, mi entr as q u e l as víctima s de d esastres n a tu r ales se centran en otros asp ectos del su ceso, como la percep ción d el d estino o del mun do como un si t io poco ben evolente (Jano ff-Bu lman, 199 2). P or lo tanto, los problemas ps icológicos q u e p u eden llevar aparejadas amba s situ aci o nes difie ren much o e n su t ratamiento y re soluc ió n , ya qu e tien d en a s er más gr aves y duraderos cu a n do son c a u sados p or el h ombre y n o s imples ac cid entes (Gar cía- Renedo, 2008 : 57). Para Ramón Sala ve r ría , (20 05: 2) las situ aciones d e cri s is represen t an “ termóme t ro s de la e xc e l encia pro f e s io n a l ” , y s eñala que en este tipo de aconteci mientos se encu e ntran tod os los det alles neces ar i os p ar a medi r de manera fia ble el rendi miento de un medio : “-Un a ruptura ( … ) d e la pau ta informativa d iaria y ( … ) la ob ligaci ó n d e aten d e r a u na s itua c ión extre m a s in eq u ipos red ac c io n ale s re forzados es pe c ialmente para la ocasión. -Un s ú bito aumento del tráfico web . -Un a aceleración en el ritmo d e suminis t ro d e notic ia s q u e d ific ulta la edi ció n i n formativa s o s e g ad a y multiplica por tan t o las po si bilid a des de error. -Un a c ompetencia simult á nea con medi o s c o n solidados .” El in ter és s u s c itado por este nu evo nicho d e c on ocim i ento cien tífi co-so c ial s u rge de los s u c eso s acon tec id os du r an te el 11 d e s ep tiembr e de 20 01 en N u ev a York (Zelizer y A l lan, 2002), y se aso c ia co n una tendencia h acia la constr u cción de la natu ral eza mediátic a de los trau mas colectiv o s (A lex an der, 2004), as í como u na atenció n cada vez mayor del impac t o de los eventos trau máticos en el p r op io 120 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA periodi sta ( D wo r zn ik, 2006; Hi mmel s tei n y Fai thorn, 2 0 02) . Como y a explicaran A l exand er ( 2004), Ey er man et al. (200 4) y en palabr as explícitas de Tenen boim (2 0 08 : 49 6): “(…) it is n ot necessarily the e v en ts thems el ve s that d efi n e the trauma, but rather the p e ople ´s re a c t i ons to the e v ents, and the wa y s i n whic h the ev ents a re con s tructed, represented and me diated by va ri ous s ocial ins titution s .” Desde la persp ectiva eu ropea se u tiliza la teo r ía d el “ cas o excepci onal” (Grossi, 19 85; Casero, 200 5 ) p ar a analizar es t e tip o d e fenomen olog í a i mprevis ta, y a qu e su po n e u n bu en c omienzo p ar a comp r ender cómo s e establece la c onfigu ra c ión in for mativa p oster i or a los h ech os. E s decir, s e es tud ia el tr auma d esde el in te rés med iático q u e pued e ofrecer. Los aten ta d os del 11 d e ma rz o d e 200 4 en Madrid sup one n u n bu e n ejemp lo de ca so ex c epcion al porq u e: “(…) Sa cude los c imientos de la colec t ividad , modifica m arc os cog nitiv o s, y el s i s t e ma soc i al s om etid o a una convu l sión de efectos impre visibles. (…) U na modalidad de aconte c imiento que , s o ci alme n te, se construye, prin ci p alme n te, a partir d e la i nformación pe riod ístic a, que a p are c e c omo la fue nte simbólica f unda me n tal qu e nos permite con oc e r nues t ro e ntorno (…) La fuerte ruptura qu e implic a es ta moda lida d de acontec im ien to hac e que los esq uemas de definición y tratamien to d e las n otici a s (…) sean cue stio n ados y pie r dan , momen tá n eamente, su vigencia (…) Sin l a cora z a que s u ponen las rutina s, la fu n ción básica de las organizacione s me di á tica s resi d e e n la rec ontextu a lización del hecho-ruptura d e la ma nera más rápidamente pos ible” (Casero, 20 05: 20) Es t e au tor señ al a, así mi smo, qu e los med ios de comu nicación reacci onarán ante u n a catástrofe y la c a talogarán como tal segú n sean los n iveles d e atenci ón de la au diencia h aci a el suces o ext raor d inario, provocan do n or malme n t e un a sobreabu n d ancia d e i nforma c ión. Se produ ce as í u na in ter rupc ió n del d evenir cotid iano de la n oti ci a y del resto de represen t acion es mediáticas, otorga nd o el títu lo d e “catástrofe” a lo q u e v e nía s iendo el su ceso excep cional, c aso del 11 -M (Casero, 20 05). Mu y pocos aco n te c imien t os, solo las catástrof es , dis ponen d e G ÉNESIS DE L A C OBERTU RA I 1 27 (f) Sec ue stro ilíc ito o d año a instalaciones es tatales o g ub e rnamentales, med ios de transp orte p ú blico, i n fraestruc t ur a s públicas, luga re s d e u so públic o y a la propiedad (g) Fa bricación, po sesión , adquisición , trans p orte o sumi ni s tro d e arma s o e xplosivos (h) Lib eración de sustancias con t a mi n a n t es , o provocac ió n de incendios, explos io n es o inundaciones , po n ie n d o en pe ligro a las personas, la propie da d, los an im a les o el medio a mbi e nte (i) Interferencia o interrupción del sum i ni s tro de agua, electricida d u otro rec urso fu n damental (j ) Ata q ues mediante interferencias con sistemas de informa c ión (k) Amenaza de cometer cu a lquier d elito de los en um era do s an t erio rm en t e (l) Direcc ió n de un grupo terroris t a (m) Fo me n to, a yuda o participación en un grupo terroris ta. " Otr o factor a tener en cu en ta al lle ga r a este p u nto es la i mportancia de diferenci ar terminológicamen te y de m anera taxa tiva a víc timas y su pervivie n tes, ya qu e, como se verá en capí tu l os p o steriores, la c ober tu ra de la notic ia debe ser difer en te p ar a u nos y otr os por varias razones: entre ellas qu e las reaccion es al su ce s o tr au mático son e n un os c asos trans itor i as y e n otr o s tienen ef ectos p r o l on ga dos (Starck y Solos ki, 1977; McCann y Pearl man , 1 990; Backholm y Björkqvist, 2010), con lo cual el periodi sta d ebe eval u ar de man er a diferenci ada cu ál es el mejor momento p ar a recoger el testi monio q u e preci sa, y cuáles s on las variables qu e van a in te rvenir en la actitu d del entrevis t ad o y en la su ya prop i a. Taylor y Fr azer ( 1 981) clasifican a l as v íc ti mas en: víctimas primarias (expu estas di r ec t amente a l os h ec h os), víc ti ma s se c undarias ( fa mi liar es y alle g ados d e las víctimas primarias), víctimas d e t e rc e r n ivel (p er son al d e rescate y rehabi l i tador de la comu n i d ad; en es t e apa rtado se p odría i nclu ir al colectivo de los periodi stas en l os casos más generales, e s to es, siempre y 128 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA cuan do no pertenezcan a ning un o de l o s ot ros dos n i veles anteriores, por la in mediatez c o n la q u e s e p re s entan y c u bren el evento trau mático), víc t im a s de cuarto nivel (en car gados d e cu i d ar de las ví ctimas más allá d el área d e imp acto), víc ti ma s de quinto ni v e l (sin estar en contacto con el s u ceso, desen cade n an senti mie ntos s obr e el mismo ; es el ca s o d e telespectadore s y radioyen te s, p or ejemplo) y , p or último, víct imas d e sexto nive l (aq u ellos qu e d eber ían h aber estado en el lu gar de los h echos, pero qu e lo h a n evitado en el ú lt i mo momento). Despu é s d e examinar las cris i s que h an afect ado al in ter és n acional du r an t e los ú ltimos ci e n añ o s, el sociólogo A r thu r Neal ( 1998: 9 y 10) las des cr ibe de es ta manera: “An e xt ra ordinay event be co mes national trauma u n d er circumstances in which the s ocia l s ystem is disrupted to suc h a ma g n itude that it commands the atten t i on of a ll ma j o r s u bg rou ps o f the population . E v en tho s e who are us ually ap athetic a n d indiff e rent to national affairs are dr awn i n t o th e public arena of discussion and deba t e . The s o cia l f a bric is un d er a tt a ck, a nd peop l e pay atte n tion be c a u s e the cons e qu e nce s a ppe a r to b e so g reat that they cann ot be i gno r ed”. 5.1 .3 . L a rutina de l suceso traumático. El caso de ETA Lleg ado s a este pun to, cabe plantear la sigui ente p r egu nta, q u e no es baladí s i se tiene en cu e n ta qu e su rg e de la preocu p ac ión de mu c h os est u diosos de la comun i c ació n cu ando s e di scute el tema d el terro r i smo en E spaña: ¿P or qu é s e h abl a de una ru ti ni zació n de las práctic as p er iod ísticas c u a n do s e trata de periodi smo de catástrof es o p er i odis mo de crisis ? Sella s ( 20 06) refiere qu e este tipo d e periodi smo se debe, p or u n lado, a u n a serie de prácticas au tomatizadas qu e se h an llevado a cabo d esde la irr u pción de la banda terror i sta ETA en las portadas de l os medios españoles; por otr o, a la falta de pre paración an te nu evos sucesos c ata s tr ófi cos, q u e i mplican qu e el p er io dista s iempre s ig u e un a pau ta id é ntica a la h ora d e c u br i r el evento: s it u ación de c r i sis – dec l aracion es de los afectados – c oncentracion es y manife s taciones . No h ay por lo general , dic e el au tor, u na reflexión acer ca de c ómo y de qu é s e i nforma d entr o d e es ta din ámi c a, así qu e la d enomina “ r u tin a del atentado”, ya qu e la actu aci ón G ÉNESIS DE L A C OBERTU RA I 1 29 periodí sti ca carece en este pu nto de la pru denci a necesaria, ll eg ando i ncl u s o a difi c u ltar la l abor p olicial (d a nd o p or mu erto, p or ej emplo, a a l gu ien qu e s olo está h er i do, o h aciend o pro p ag an da negativa del act o 39 ) . Ga rcía y De Migu el (200 5 ) ap un t an a este re s pecto q u e lo s p er i od is tas “t ien d e n a c u brir situ aci o ne s de c risis políticas que se traducen e n e n f oques i nformativo s construidos inclus o cua n d o los hechos han pa s ad o y s e refieren a tem as más genera l es ” , y se pregu ntan si s e podría h abl ar de un enfoq u e univ er s a l o global p ar a la c obertu r a del terror is mo en diferentes p a ís es. El ter ro rismo y la labor o el p apel qu e desempeñan los medi os ante el mi smo es un tema comp lejo no solo a ni vel teórico, s i n o también por las i mplicaciones emotivas y a fectivas q u e tr ae aparejado (Torres - Romay, 20 06). C omo se h a dich o, en Españ a el te rr o rismo n o es u n tema nu evo, y se c u enta, desafortu nadamente, con experiencia de c amp o en la c ober tu ra de es ta s tra g edias . Los p er iodistas españoles y a s aben c ómo rea c ciona la aud ie n cia a n te un a in for maci ón u otra, o ante u n trat amiento u otro de u na no t i c i a. B ien es cierto qu e el caso de ETA t ení a ciertos matices qu e lo di fer en ciaba de o tr os actos ter ro ristas s ucedid o s a n ivel in t ernac io n al : la información de carácter p olítico estaba si empre p r es ente en l as not ici as q u e se d i s tr i b u ían, los ter roristas entraban, j u nto con polític o s, p er i odistas y ciud ada nos , en el triáng u lo d e la comun i c ació n política, h aciendo d e su s actos un a forma de p r op a ganda (Nacos et al., 2 002; García y De Mig u el, 20 05). Pero, c omo es cribe To r res-Romay (200 6: 3 ), el dato prin cipal qu e d ifer en cia a l a c ober tu ra qu e se realizaba de los actos terror i stas de ETA c o n respecto a otra cualqui er a, es tá relacion a do con los asp ectos vis u ales: “Como bien s e ña la Ánge l Arnedo, director de El Corr e o, tras la mu e rte de F ranco los a tentados terroris ta s s ufría n u n " s e miocult a mien t o" en los med ios de comu n ic a c ión; sí se in formab a sobre e ll o s pero se hacía de forma es c u eta y sob r e todo sin tener e n cu e n t a a los familiares de los fallecido s. Esta situación se a largó en el tiempo ha sta lo s años n ov en ta. Pe ro e l 18 d e octubre d e 1991 s ucedió algo q ue ma r co un cam bi o en e ste 39 Co m o se ve r á a la h o ra de anal i z ar la cob ert u r a de l o s suc eso s del 11-M , u na de las lí n eas de actu ació n del pe r ió dico ABC fue tratar de cr e ar o pinió n púb lica ante s de l as e l e cc i o n e s de l 14-M , i mprimie n do la mayo r pa r te de sus info r macio n es co n un marcado inte r és po l ítico (Salave rría, 20 04; Martí n y M o n ter o , 2004; Se ll as , 2006; C arvajal , 20 07; Ro de r o et a l ., 2009) . 130 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA tratamie nto, es e día un equipo d e tele visión tomó imág e n es te rribl es de la ni ñ a I re ne Villa con las p ie rn a s destrozada s , ví ctima de una bomb a.” La s ociedad q u edó h orror i za d a p or el imp act o de aqu ellas imágenes ap ar eci das en el teledi ar i o de la tarde porqu e er a la prime r a vez qu e se d aba v isibi lidad a las víc timas. Muchos detractore s tu vo la toma d e es a deci sión, adop tada, s eg ú n lo s respon sables, para men ta lizar a los esp ectadores d e la bru talidad del acto ter ro rista. Desd e ese momen to s e s ig u e la mi sma pa u ta de cobert u ra en todos los medios , s e amplían los tiempos y esp a cios dedicados al terroris mo, se con viert e a la s vícti mas en actore s y actr i ces p r i ncipales de los hecho s. E s e s te un factor interesante, porqu e p asan del anon i mato y la in visibilid ad en la qu e h abían e s ta d o su m i das, a osten ta r un protagonismo en mu c h o s c a sos con tr aprodu cente y no voluntario: se pasaba p or enc ima de e llas y “ n o s e res peta b a el dolor ni e l de cor o d e los a f ectados: cu erpo s mu t ilados, c adáveres en m it ad de un c harco de s angre ( … ) e ra n fot ogra f i ado s, filmados , e xhibidos , lo que n o hací a sino au me n tar su s ufrimien to” ( i b . ). Contin u a Torr es-Romay (200 6: 4): “La terce ra fa s e fue l a d e la invasi ó n de la intimida d de los familiares. Otros pro f e sional e s colocan como un hito en este p eri odo el s e c ue s tro y pos t e rior ases i na to de Miguel Á n g el B l anco por E TA e n 199 7 . La n ovia, la herma n a y lo s p adr e s de B lanco aparecie ron e n todos los medios de comu ni c ación 4 0 . ( … ) Pero e l tratamiento dad o a la s víctimas y a la s familias e n los ú lt im os años , g uarda un difí c il e quilibrio entre evitar e l ocu l ta mie n to de su dolor y e l res p eto p o r es e dolor. Aun que e l rec ono cimiento soc i al de las víctimas ha s ido una con q ui sta relativa me n te reciente de gran imp orta ncia, ha id o p aralelo a la exis te n cia de o t ro d eb a te rela cio n a d o prec i samen te con la difusión de imág e n e s de esas mi s mas víctimas. ¿Sirven es t as imágenes p ar a con ci e n cia r y d e j ar p a tente la perversida d de l terro rismo? ¿Comp e n s a es t e he ch o el do lor y el sufrimiento que pueda causar?” . 40 E l Mundo ha pub licado r e ciente m e n te u n repo r ta j e so b r e Ma rimar D í a z , que, aunque no c oin c i de ni co n el an iv ersario del a s esi n ato de Miguel Ánge l B l a n c o , demu estr a el inte r é s i n co mb ustible de los medios po r cie r tos e n f oque s de la n o ti c i a : N EGRE , J. E I Z ARRA , J. (26/07/2015) . La nuev a v i da de la n o v i a de Miguel Á ngel B lanco . Dia r io El Mu n d o . [En lín e a] Dispo ni b le e n : <http: / /w ww .elmun do . e s/cr o n ica /2015/07 / 26/5 5b 34d3c268e3e d8258b 4570.html?c id= SM BO SO25301&s _kw =faceboo kCM>. Fe cha de co n su lta: 26/0 7/ 20 15. G ÉNESIS DE L A C OBERTU RA I 1 31 Es u n h echo q u e dad a la profu si ó n de atentados su fr id os en Españ a du rante las décadas d e los 80 y los 90 exi stí a u n a oblig ac ión p or parte d e los medios d e proveer a la au d iencia de in for mac ión c onsta n te y ac tualizada. Es t aba también el p robl ema de qu e es to pu diera dar lu gar a un ses g o de normalización , es decir, qu e el t elesp ectador se cansara de l terr o rismo y q u e lo acep ta ra como algo cotid iano, co n lo qu e l a c ober tu ra qu e se prod u cía de los su ce s os se tornaba cada vez más ama r i ll i sta y d esdibu jada. No s e c on sider aba, pu es, el p apel d e la víc tima o de los supervivientes, n i s u correcta represent ac ión, las con secu e ncias qu e podía tener para ellos o p ar a e l propio p er i odis ta y la a u die n cia. En la actualid ad todo in d i ca qu e s ig u en exi s ti end o estas p r ácti cas v i ci adas, p er o quizá c on menor i nten s i d ad. Ya en 1 996 , C amps y Pazos e s t ablecían algu nas h i p ótesis sobre cómo hac er frente a la c obertura del periodis mo de crisis: “(…) [Hay q u e] ac lar ar si se trata de un fenómeno ai s lado o cí clic o, prec is a r s i fue o n o pron o s ticado, de stacar s i hub o ca t ás t ro f e s similares en esa zo na y q u é co ns e c ue nc i as tuvieron, remarc ar su magnitud en relac ió n co n las an terior e s y es p ec ific a r s i las conse c u encia s p odían se r aten u a da s me diante la rea lización de determin a das ob ras o la eva cu a ción preventiva” ( 1 996: 181). Las tenden c i as in for mativas se imp re gnan de p rocedere s nuevo s qu e demu e s tr an fiabilidad en la p r ácti ca, co mo los propues tos desd e las escu el as estadoun ide ns es. Se expon e, p or s er la más si ntética, la p r o p u esta de Li et al ., (200 2: 5), como p ar ad igma de u na nueva p er s pectiva de la cobertu r a d el ter ro rismo. Parten de la teo ría d e G raber (1980 ), es d ecir, d e la exis t enci a d e tre s estados dentro de la cobert u ra de u na crisis de los q u e u n me d io d ebe h acer s e eco: “During the first stage , when the disaster s tri kes, media corr e spondents, officials and onlookers r us h to the scene. Si nce me di a is the prime sou rc e , n ot o nly for the g ene ral public, bu t a lso for the public officia ls con c e rn e d with the cris i s , its key ro l es a re to describe what has happe n e d and to help coo rdinate t he relief work. I ts t o p p riority is to ge t acc ur a t e in f ormation, which, eve n i f it is ba d ne ws, relie ve s u n c ertai n ty an d calms people. If the ne w s gives people th e sense that authorities a re 132 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA copi n g a ppropriately wi t h the disa ster, this, too, is rea ssuring (…). Fo r exa mple, s c e nes of p l an e crashes become les s frighten i n g if p olice, firefighters , or o t he r govern me nt officials are on the s cene. In the se co n d stag e, media cov e rage of even t s focu s e s o n making sense out of the situa tion. Plans are formulated and impl emented t o addr ess the n e e ds of the victims and to re p ai r the d am age. Graber suggested that the third stag e overla p s with t he firs t two. In a n eff o rt to provide conte xt , the role of medi a is to place the c ri s is in a l arg er, lon ger - t erm perspec t i v e. A maj or ta s k is to prevent panic, to urg e people to s t a y c alm, a n d to g iv e gui da n c e f o r appropria t e behavior.” Jun to a es ta s fases, en la actu alidad predomina el u so de los enfoqu e s episódicos (n ot icias que s e cen tr an en un suces o narrado c on protagonistas, guión y tensi ón dramá tica) frente a los enfoqu es t emátic os (noticias q u e tra tan los problemas, s u s causas, soluc io n es y med i d a s qu e s e toman al respec to), sien do la televis ión p r ed omina n temente episód ica respecto a la p rensa, de enfoqu e más temático p or el tip o d e formato ( Iyengar et al ., 1993; A lt h eid e, 1987; García, e t al., 2005). H ay u na evol u ción en el tra tamiento d el te rr oris mo, sí, pero aú n n o se h a n abandonado prácticas obs olet as, c o mo s e verá más adelante en los resu lta d os de la in ve stigación . 5.2. Prime ra s investigaciones sobre perio di smo, c r is i s y e fe c to s psi coló g icos e n los periodistas El n ú mer o d e i nvestigaci o nes c ie ntí ficas qu e tienen la c ober tu ra de s itu acio n es tra u mátic as y su efecto en los perio d istas como tema cen tr al es sorprenden temente bajo, pero sí es ci er to q u e resulta u n tema tangencial en much o s est u dios d el campo de l as Ciencias So ci ale s y concret amente en el de las Cienc ias d e la Información . Algu nos au t o r es, co mo Dwo rznik (2006), adu c e n qu e pu ede s er d ebido a u na cier ta d ivisión entre los periodi stas q u e desean h abl ar de los efectos tr au máticos qu e conlle va el des empeño de sus f u ncion e s, y los qu e re hú s an a aceptar qu e su trabajo p u ede llevar aparejadas variables como la vu lner abilidad y el su fr i mie n to. La in d u str i a d e l os medios y l o s prop ios periodi stas h a n mostrado ciert a lentitu d al acep t ar la p osibi lidad d e qu e s u s G ÉNESIS DE L A C OBERTU RA I 1 33 métodos, us ados a lo larg o d e mu cho tiempo, pu edan c a u sarles daño, p er o h ay evid enc i as q u e su g i er en y s eñalan la ex i stencia de este fenómeno. Es u n tema cu ya base está firmemente asentada en el camp o d e la Ps icología, pero, c omo ya se h a di cho , cons eg u i r u na mej or comprens ión del fenómeno pu ede ten er u n in ter és de alto rango den t ro de los estu di os s obr e medios de comun i c ació n , y a qu e, como apu ntan alguno s inv estigador es (B ar d y J enk i ns, 2003; Du tton y Rubi n s tein, 1995 ; Beau doin y Th orson, 2002) la reacci ón d e u n periodi sta an te u na h istor i a repercu te en la visi ón general de la credibi lidad del medio: aq u ellos q u e su fr en r eac ciones f u erte s y r ecu rr entes an te u n a s it u ación de tr au ma tiend en a desar rollar u n a actit u d cínic a ante el mis mo y a desp er s onalizar a los p rota gonis ta s de la n oticia, dan do como re su ltado in te racci ones menos compasivas o empáticas que afectan al resu ltado final de la entrevista y, por ende, a l ni vel d e p rofesi onalidad d el med io. Vaillant ( 19 86) y Du fr esn e ( 2004) s eñala n q u e u n c o noc im i ent o más profu n do d e las reacci ones del period ista pu ede llevar a u n me j or entr enamien to en su s f u n c iones, q u e debe resu ltar en u na mejor cobertu r a d el su ceso y u n a tasa más alta de credibi l i dad propi a. E n tér mi nos de es t u dio sobre e fe c tos de los medi os de comun i c ació n , es te tópic o abre camino a i nve stigacio nes s obr e vi olenc i a en los medios , esp ecíficamente en áreas d e desens i bi lización o cultiv o d e ru ti n as de tra baj o nu evas. E n el p r esente apartado s e r evis ar á la bibliogr a fía r elevant e sobre este punto concreto, y los para d igmas qu e se h an teni do en cuen ta p ar a esta aproximación te ó r i ca, s eg ú n un or d en cro n ológ i co y temático. Au nq u e las primeras refer enc ias sobre el es t udi o del e s tr és p ostra u mát i co y sus efectos en la p obla ci ón s e encu e n tr an en los tr abajos d e Eitin ge r y A skevold (196 8) y Li f ton y Olson ( 1 976) 41 , el s índ r ome es recon ocido p or la Ame ric a n Ps ycholo g ical Asso ci a t i on en 1980, despu é s de u n est u d io de Figley (1978) qu e h abl aba d el “ Sí n drome P ost-Vietnam ” 42 , c ar acterizado p or un cuadr o de 41 Lo s pr i mer o s ha b lan de lo s sínd r o mes ge n e rados e n los ca mpo s de c once n tra c ió n e n No r ue ga du rante l a 2º Gue rr a Mu ndi al; los segun do s acu ñan el té r mi n o “ sín d r o m e del supe r v iv ient e ”, p r ec ede n te del sínd r o m e de es tr é s po straum á t ico , tras el des a st r e de B uff al o Cr ee k (v . Anexo II , pág . 617) . A S KE V O LD , F. (1976). Th e w ar sa il o r sy ndrome. P sychoth erapy and Psy c hos omat i cs , 77 (27 ), pp. 133-138 .E IT INGER , L. (1960). T h e sy mptomatolo g y of m e n tal di s ease a mong r e fuge es i n No r w ay . Journal of M e nta l S c i ence . 106 , p p. 947-966. L IFTON , R . J. Y O LSON , E. (1976). The human m e ani n g o f to tal d isaste r : Th e B uffalo Cr e ek Expe ri e n ce . Ps y ch i atr y39 , pp. 1-18 . 42 Es im po r t ante r e señar tambié n e l e studi o de H erbe r t C ro ss, Social Fa ct or s Associate d w it h Pos t- Traum at ic Str ess Disorder in Vi et nam Vet erans , título de r e fer e n ci a e n e l tema. E n M EEK , C. (E d .) ( 1990) 134 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA flashba cks , ansiedad, dep r es ió n , abus o de d rogas y alcoh ol e incap a cid ad de rea daptarse a la vi da c ivil. Tod o s es t o s i n d icadores ve n ían dad os p or un a experienci a previa de combate en lo s afectados. Añ o s d es pu és, Keane et al . (199 9) for mu lan un a teor í a c omporta men ta l sobre el mi smo tema, i ncl u i do y a en revis t as especializadas 43 . 5.2.1. A nálisis internacional e influencia d el 11 -S En otros ámbitos , Ga ss er (19 8 3) redacta u n artícu lo s obr e cómo d ebe ser la protecci ón del p er iod i sta que s e ve en v u elt o en c o nflic t o s peligrosos, y qu e aparece en el Intern atio n al Re view o f the Re d Cros s , aproximación pionera en este sen tido. P la c e (1992) est u d ia el mis mo asp ecto en period istas a u stra li anos, proclives a verse en v u eltos en sit u aci o nes de riesgo por la profu sión de catástrofe s natu r ales qu e su f re el país. Otros es t u dios revelan d at os so br e l a respu e s ta d e los medios an te las c at ástrofes y abordan la organi za c ión de las notic ias (Deppa e t al ., 1993; Ku en eman y Wright, 1975; Ros engr en , 1987; Waxman, 1 9 73), las maneras d e cu brir d esastres natu ral es (Adams , 1986; Gaddy y Tanjong, 1986; Singer et al ., 199 1) o analizan l a cobertu r a de un su ce s o esp ecialmente trau mático des de u n pun to de vi sta ama ril lis ta (Nimmo y Combs, 19 82) y el u s o p olítico d e las ví ctimas de u n d esastre ( Co rcor an, 1 986; Elliot , 19 88). Destaca l a profus ión de tra bajos que estu di an la s r espu estas de las víc timas a u na c ober tu ra d e un su ce s o d et erminado ( Brown, 1987; Goldzwig y Dioni so p o u l u s, 1986; Moeller, 1999 ) y la s d ifer en cias c u lt u rales qu e s e encu entra n normalmente en este tipo d e r espues tas ( P i n sdorff, 1991). Por otra parte, y en relac ión di r ec ta con el obj et o de estudio d el presen t e trabajo, Israe l, Pou y Th iéblemant-Doll et (20 1 3 ) analizan la dic otomía generada entr e de recho a la intimi dad de las vícti ma s de un su ceso trau má tico, y la jerarqui zac ión q u e se produc e en los medios a la h ora de el egir u na imagen u otra como representación d e lo ocu rrido. E n este ú ltimo caso , mu j er es y menores de ed ad su el en es ta r so br er r ep r es entados en s itu ac i o nes mu y dramáticas (58.3% en el caso d e las mu jer es , 25% en el de los men ore s ); es t a exp os i ció n pu e d e d añar les ps ic ológicamente, y su d i f u sión no contrib u y e a proporcio nar más in for mac ión a Pos t -T raumatic str ess di sor der: ass essment , di f f er ential di agnosis, and for e nsi c evalua tion . S araso t a, Prof essio n al Re s o ur c e E xc h ange , pp . 73-89. 43 En H OROWIT Z , M. (Ed . ) (1999) . Essencial Pappers on Po stt r aumatic St r ess Disorder . Nue va Yo r k , New York U ni v ersity , pp. 232-2 42. G ÉNESIS DE L A C OBERTU RA I 1 35 la au d ien c ia, s i n o tan solo a generar u n a respu esta so cial más profun da en el pú bl i co ( c it. s up. : 310). Como s e h a s eñala do anteriormente, la n atu r aleza del evento trau mát i co es uno de los predictores más eficaces d el s í n drome de es tr és p ostraumátic o (Schwarz et al. , 1993 ; H einrichs , et al., 200 5; Dworzn ik, 200 6). McCammon (1996 ) apun ta en un es tudio q u e más del 40% del person al de eme r genc ias destin ado a un a sit u ación estresante desarroll a el sí ndro me. Hodki n s on y Stewart ( 1 991) y Tejedor y Martín (1999), ent r e otros, tambié n est u dian el fenómeno des de es t a persp ectiva. En 1994 , F reinkel, K oopman y Sp iege l es t u dian el c aso d e qu ince reporter o s d e televisión estado u nidense que habían presenciado u n a ej ec uc ió n en California. Es t os p er i odistas completaron u n cu estio n ar io u n mes d espués de los h ech o s : aunqu e los i nvestig adores n o es ta ban mi diendo esp ecífi c amente i ndicadores de estrés pos tr au mático, en co n tr aron qu e los resu l tados apo y aban un aspecto del sí n d r ome qu e su g ería qu e la mera exposic i ón a u n acto vi ole nto p odría ser su f i cie nte para desarr olla r los síntomas. Los p er i odistas q u e h abían visto la ejecu ció n experimentaban sen t i mie n tos de d isociación y despersonalización, tasas qu e eran aú n más altas en los reporte r os d e te levi sión , c or re la c ionad a s c on sen t imi ento s d e an siedad y estrés. Los inves tig adores con cluían qu e, ya qu e el objetivo de la cobertu r a su ele co n s istir en concentrarse y extraer los detalles d e la h is tor i a en v ez de lo s as pecto s emoc io nales, el acto de c u br i r la notici a promovía y au mentaba el desarr o l lo d e s íntomas d iso ciativ os. Owen , en 20 0 1 , apun tar á u na evidencia brill ante a este r es pecto: n o es lo mismo es t ar dela n te de un a si t u ac i ón trau má ti c a ( él hablaba de u na sala llena de cad áver es) qu e pasar media h ora b u scando los mej or es áng u los p ar a fotografiarla. Tomand o c omo bas e los es t udios sobre respu estas emoti vas d e los p er i od i stas en el traba j o de Deppa et al., (199 3), Gass away ( 1 988) , y o t ros, los a u tore s Simp so n y Boggs (1999 ) son los p r i mer os en medi r el síndrome de estrés pos tr au mático e n u na m u estr a c onsi der able de periodi stas, en este caso loca les: 131 reporteros, fotó g ra fos y edi tor es d e los estados d e Michigan y Wash ington fu er o n entr ev istados u t i l i zando un sistema d e p r egu ntas abiertas s obr e los tipos de h i storias qu e cubrían y la frec u encia de las mis mas. Un alto porcen t aj e de la mu estra ( 86 % ) s eñaló que s e h ab ía v i s t o envu elt o en un o o más su cesos 136 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA violentos , s iendo inc en di os la may or í a d e e llos ( 74%). Teegen y Grotwin kel (200 1 ) , McMah on (20 01) y Mar ai s y Stu art ( 20 05) re alizan t r abaj os parecidos en Eu r op a, Australia y S u dáfrica, resp ectiva men te, con res u ltados similar es : en el cas o de McMah on, s e entr evistó a 57 redactores d e pr ensa au stralianos so br e su s ex p er i en c ias con h istorias trau máticas : to do s l o s periodistas q u e d i j er on qu e h abían cu bier to u na noticia rel ac ionada c on un suces o viole n to en los ú ltimo s tre s años habí a n experimen t ado fl a sh ba cks y pen samie n tos in tr u s ivo s de s p u é s del mis mo, así como niveles m u y s ign i fic ativ os de h ábitos d e aban do n o person al . Schus ter et al., ( 2001) h acen notar qu e debido a la p re s enci a d el p er i odista en escen as d e accide n tes y des a stres, la p osibi l i d ad d e ser testi g o d e primera mano de su cesos v iolentos es más alta qu e las d e otros tra bajadores . E s precis amente en 20 01 donde su r ge un i nter és emerg ente en el tema d el periodismo y el tra u ma, engendrado a r aíz de los su cesos acaecido s el 11 de s e ptiembre en Nu eva Y or k (Owen, 2001 ; Resick, 2001; Zeli ze r y A ll an , 20 02 ; Tumber, 20 02 ; Kn ig h t ley , 20 02) asociado a u n é nfasi s teorét i co en la nat u rale za med iática del tra u ma c ole c tivo (Hi mmel stein y Fait h orn, 20 02; McI n tyre, 20 03; A lex ander, 2004; Kaplan, 2005; B onan no y Ma n c i n i , 2008; Hatanaka e t a l ., 20 1 0 ) o a su estru ct u ra y u so d e en foq u e s c om un i cativos (Rodríg u ez y Martín, 2002) . Diversos es t u dios realizados tras el desast re d e l as Torre s Gemelas y e l Pen tá gon o s eñalan el impacto en la p obla ción n eo y or quina (Bos car i no e t a l. , 2002 ) y e n la p oblación es ta d o un i d ense en ge n er al ( Si lver et al . , 20 02). Zelizer (20 02) entrevis t a a 37 periodi stas qu e cu br i er on el 11 d e septiembr e, pertenecien tes a d i ver s os medi os (ABC, NBC, CB S… ) a tra v és de un cuestionario semies tr u ct u rado, y en c u entra q u e aproximadamente oc ho d e cad a di ez d at os qu e lleg aban a las redacci ones d u rante aq uellos momentos d e t ensi ó n, era n con s i der ad os por los redactores co mo h ech o s, s iendo publicado s casi de in mediato. A naliza también si el contenid o d i str i b u id o por los med ios en esos días ayu dó a la au di encia a san ar s u s h eridas emoc ionales, o si p or e l c ontr a r i o las abrió aú n más. A tenor de es t o ú ltimo, se ci tan también l o s tra baj os de Gra be r (200 3) so br e n iveles de estr és en la a udi enc i a, y los d e Lowr ey (20 04), Sch ramm ( 1 965) o Stempel y Har g rove (20 02) sobre la labor terap éu t ica d e la televisión c o mo regu l ad or d e los n iveles de ans iedad d el pú bli co. Au f d er h e i de B LOQUE IV R ESULTA DOS D E LA INV E S TIG ACIÓN 144 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA P AUTAS Y R ECO MEND ACIONES I 14 5 Capí tulo V I Enf oque s periodí sticos relac ion ad os c on la c ob ert ura d e sucesos traum áti c os “All of us who pro f essi onall y use the mass m edia are t he sh apers o f so ci ety. We can v ulgar ize t h at s ociety. W e can brut alize it. Or we can help lift i t onto a hig her level.” Willia m Be rnb ac h 4 9 En páginas previas se h a incidido en las mú l tiples vertientes qu e com p one n la cobertu r a d e su c e sos trau mát i co s o d e temáti ca s ocial, y a qu e al s er fe nómen os cuy a naturaleza es comp le ja no s e pu ed e adoptar u n a pos t u ra monolíti ca: s u rge un a cu esti ón n ovedosa, p er o de h ondas raíces, qu e d ebe ser di sc u tida teniendo en cu e nta las var i ables his tór i cas y tipo l óg icas qu e con fl u ye n en ella. L a con str u cción teorét i ca de este tip o d e p er iod i smo es h eterog én ea, y p or ello su análisi s d ebe c ome nzar con un a representaci ón de las diferentes manifes t acion e s qu e h an llevado a su configu ra ción act u al, desd e u na persp ectiva explora toria y c onstructiv i sta. Para ello, y con i nten c ión de di se cc io n ar el con cepto exp u es to, s e comen zar á planteand o cu áles son los objetos de est u di o p ar a, a con tinuac ió n , r ealizar u n a aproximación desc r iptiv a y analizar así los aspectos étic os de la p r ofes ión; es t e es un as pecto q u e i mpreg n a no solo el deven i r de las n u evas i n v estigaciones en el camp o de la c omu n i cac i ón, s i n o q u e s e h a ins t alado en la conversación d iar i a de los p r ofes ionales de la in f ormación y los m ed ios a los qu e r epresen ta n . Como si de u n gigantesc o pu zzle se tratase, t odas estas man er as d e en t ender l a rea lidad s e ven r eflejadas e in sert as en ma yor o menor medid a den tr o d el periodi smo de sit u aci o nes trau mát i ca s; s e dan cita cu and o den t ro d e un even to de n at u raleza c ompleja, ind ependientemente de su magni t ud, se reelabora la in for maci ón d es de u n pu nto de vista coinc ide n te con el p er i odismo de catástrofe s, o e l p er i odismo d e c r i s i s (Mo reno Castro, 20 09); cu a n do su lanzamiento a la au d i encia se h ace a través de un sop or te digital, sea u n w eb log o un a platafor ma mu ltimedia d e u n medio reconoc i do; cuando s e tra ta 49 B ERN B A CH , W . (20 06). Respons e t o "D i sti ngui s hed Commu ni ca tor" Aw ard. Calif ornia S tate U n iv er s ity , Fullerto n. [ En línea ] Dispo n ible en <http://e n. w ikipedia.o r g /w iki/ W il l iam_Be rn b ach > Fec ha de co n sul ta: 18/05/2013 . 146 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA directamente con las víctimas de su ceso viol en to o u n ataq u e terror i sta, y se busc a el enfoqu e más ad ec u a d o p ar a p r es er var su d er echo a la in t imid ad y al h onor. Se está ante u n a amalg am a de enfoqu e s period ísticos q u e ayud a a establecer u n a defi ni ción p or s emejanza, p er o qu e al mi smo tiemp o h ace comp l eja d ic h a tarea, a l r ef lejar u n a rea li dad caleidos cópica y c ambiante qu e difi c u lta el e s tabl ec imiento d e conceptos y límites. Atrás h a q u edad o la terminología q u e h ací a refer en cia al tr as paso de la in for maci ón del sistema analógico al d igital, o Period i s mo 1.0, e i n cl u so la qu e en la década p asada h abl aba de un a c r eaci ó n de contenidos específicos para la web: el P er i odismo 2 . 0 . A hora s e o bserva u n eco s is tema p er i odístico qu e alimenta la c r eaci ón de op ini ones pú bli cas , y al ien t a y difu nd e la in for maci ón qu e d a l u gar a movi mientos d e man ifesta ción s ocial de todo tip o ( L ópez y Ufart e , 2013). Ma l labiaba rr en a y Meso (2 012) c r een qu e s e es tá ante u n h or i zonte periodístic o qu e s ocializa la in for maci ón, y cu ya avanzada tecn olog í a no s olo está al alcanc e de l a ciu d ada ní a, s ino qu e es u tilizada p or és t a y p or los medios de com un icación ca si de maner a igu alitaria. Much o se h abla de este nu evo Periodismo 3.0 q u e p r opu gna la democracia de la información , y q u e tra s cien de las frontera s de la r ed para imp r egnar t o dos los soportes comun i c at ivos . S u cariz mu lt i disciplinar, con v ér tic es qu e apuntan tanto a la ciu dada n ía, c omo a la ét ica y la b u ena praxis p er iod í sti ca , al u so d e l as nu eva s redes soci al es c omo facilitadoras de i nformaci ón y es cen ar i os de debate s ocial o, como y a s e h a dic h o, a la generación de corr i entes de p e nsami ento, si r ven d e ejemplo p ar a introdu cir las ideas qu e v er tebrar án el p r esente ap artado, en e l qu e se analizarán los di stintos tipos de mode los periodís tic os q u e se p one n en práctica en la act u alidad p ar a reflejar ese cris ol cu lt u r al y med i át ico q u e comp one la sociedad del siglo XXI. La co ber tu ra de si t u aciones de cris i s se constr uy e en torno a una con f luenci a d e redes comu nicativ a s y formas de en t en der la realidad, la s ociedad, e l entorno y el devenir de los acon tecimientos, que i nvi t a a ref l exio nar sobre un a n u eva versión ( Po n t, 200 4 , 2014), u n a actu al i zació n mediática con mu lt i t u d de fr en te s y p os i bilidades abiert as . El s er vi cio s ocial y d emocrá ti co qu e s ienta las bas es del p er i odismo exige u n reconoci miento de las necesidad es d e la a udiencia q u e se c o nc r eten en la P AUTAS Y R ECO MEND ACIONES I 14 7 aplic a ción y f u ncion a li d ad de los p r incipios ét i cos de la c omunicación y la deon t o l ogía p er iod ística, sin ign or ar los i nter eses de la au di enc i a . Sólo así la cobertu r a de si t u ac i one s de trau ma t i ene un sentido c om pleto. Para explicar estas n ecesidades e in te reses, s e r ecu pera el m odelo en casc ada prop u esto por K. W. De u ts ch (r esumido p or Freidenberg e t a l ., 1 999), segú n el cu al las tenden cia s de opinión pú bli ca d esciende n en s al tos h asta ocupar n iveles donde se reinven t an e in te ractú a n. El au tor describe cinco niv el es : 1. Ideas de élites econ ómicas y sociales. 2. Conceptos de las élites políticas. 3. Redes d e med ios de com u nicación d e mas a s, qu e transmiten y d if un den mens ajes a la población . 4. Líd er es locales d e opin ió n , qu e forman las opi n io n es de los grupos y qu e se manti enen aler ta ante los men sajes d e l os medios . 5. La ciu dadanía, como objeto pasiv o q u e recibe el mens a je. Es d e des ta c ar la obs ole s cenc ia qu e si empre ha caracterizado a es e pens amiento imp er an t e qu e h abl aba de la pasivi dad de l a masa, poni endo de man i fiesto en l a actu alidad qu e el receptor ú ltimo del men saje s e h a con stit u ido en u n su jeto más acti vo q u e p asi v o (Masi p y Su a u , 20 1 4). Mar tí n y Moreno ( 2005) s eñala n , así mismo, qu e el patrón d escend ente d el mo delo s e at enú a po r que, en prime r lu ga r, los n iveles n o s on c om pac t o s: h ay impreg n ación tanto entre ni veles colin dantes c omo al ej ados e n la es cala, c a rac t erizados por una red mú lti p le de cauc es d e c om un i cac ió n ; en segund o l u gar, y en relación di r ec t a con lo expues to anteriorme n te, la op ini ón de los n iveles in fe r iores llega a ni vele s s uperiores a tra v és de la retroalimen t ac ión ofrecida p or d ichos ca u c es. Es t e c ontexto está ligado c on el mo delo bu rbuja o b ubble-up model en el qu e la opi n i ón p ú blica surge precisamente en el n iv el cinc o, desd e la ciudadan ía, y no está s u jeta al fen ómeno d el feed back , si no q u e tienen au tonomí a para co nstr u ir la agend a con nu eva temática. No es desacer tado pen sar enton ces que el pan or ama com u n i cativ o act u al h ibrida o imbrica ambos mod el os, desemboc ando e n u na c o nexión virtu al en tr e emis or y recep t or qu e va más all á de los es cenarios clásicos ; po r es t a razón, e xisten nu evas n a rr ativ a s i nforma ti vas (P al omo, 2014) y las divisi o nes e n tr e di ver s os enfoq u es p er i odísticos están cada 148 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA vez más desdib u ja d as, má s si cabe cu ando tr atan con u na agenda comp leja como resu ltan ser las situ a ciones de crisis. 6. 1. Periodi s mo de su c e s os “Nos e n c ontramos, pues , frent e a un gé ne ro periodístico pob l ado d e matice s que e j er c e i nfluen c i a e n los mod o s d e en t ender e l mundo en cada momen to his tórico y qu e, a su v ez, pued e fu n cio n ar co mo d oc umento pa ra el e studio de la historia, ya qu e e n su s lí neas e n co ntramo s extra ctos del un iver s o simbólico de una época. En tal sentido, pode mo s decir que ningún perio di s t a e sc apa a su tiempo , y a s u ve z todo pe riodis t a es c apaz de trans formar su tiempo.” (Carreño et. al ., 2014) Hablar de p er io dismo d e s ucesos n o debe ser si nóni mo d e d e scribi r p r ác ticas del p er i odismo amar i ll i sta, como lo ha sido du rante mu c h os a ños (Q u esa d a , 2007) , pero en mu ch a s oc a s io n es sí imp lica h abl ar so br e v iolencia, si endo es ta un elemento constit u yente de su id io s i n crasia . Pen al va (2 0 02) ya apuntaba q u e la v iolencia s e en c u en t ra sobrerr ep r es entada en la soc iedad actual, y qu e este fenómeno estaba provocan do u n viraje d e l o infor mativo h a cia el campo d el entrete ni miento, con u n a i n cl u sión d e conte n idos cr u entos qu e s obr epasaba la con oc i da sección d e su ce s os, p ar a contag i ar al resto d e seccion e s q u e, no siend o estanc a s a dich os contenidos , s e h ab ían man t enido al marge n c on más o men os su er te: n acional, in ter n acional, c u l tu r a, s ociedad , etc. Zi l lmann y B r y ant ( 1 9 96: 603) est udi an por q u é atra en tanto las info rmacion es sobr e violen cia en los medios , y d a n tres razones q u e P enalva r ec og e y q u e se expon e a c ontin u ación: “(…) proporc io na n al es p ec t ado r s atisfacción a s u curi o sid a d mo rbo s a, permi t e n celebrar su sensib ili da d em ocional a l compro b ar sus rea cci ones d e rechazo e i n c itan a la c ompar aci ón social de su situación con la d e los sujetos que apa r ecen en los me d i os ” (Pen al va, 200 2: 398). En s u origen, la te levi sión c omienza poniend o su atenci ón e n los movimientos del gobierno y l a p olítica, p er o a p artir de la segu n d a mitad d e la d écada d e los 60 h ay un cambio d e intereses en la au di en ci a, qu e vu elve la mirada h acia el crimen y la vi ole n cia, y así lo h acen t ambién los medios (Dwor zn ik, 2006). La P AUTAS Y R ECO MEND ACIONES I 14 9 con tr ibu ción ci e ntífic a en es te campo d eja in ves t i ga c iones c omo las de Reber y Ch ang ( 20 00 ) que r ealizaron u n estud io cualitativo en medi os locales de Ch icago, y cu y os r esu lta d os mostraban q u e el 20 p or c iento de las notic ias estaban relacionadas c on crímen es o temát i c a ju dicial. Ki n n ick e t a l . (1996) y Weitzer y Ku brin (200 4) señ ala n e stadí sti c as similare s 50 , s íntoma de u na perpetu a com p etición por la audiencia, qu e inmediatamente reconoce los lu ga res com u n es q u e s e p rod u cen en est e ti p o d e suces os : conflicto, drama y tensi ón. A esto se añad e una variable apu n tad a con anterioridad: la abu n dan c i a de medi os a disposic ió n d el usu ario, qu e h ace d e cada u no de ell o s u na f u ente activa de i nforma ció n. Es t e pan or ama s e analiza d esde un a doble ver tien te: la de la aud ien c ia activa y la del profesion al d e la i nforma c ión, es decir, cómo el con s u midor d e ese con te n ido vi ole nto s e convierte en d istri bu idor d el mi smo en muc h as ocasi one s 51 ( con las con se cu encias p sicológ i cas qu e e s t o pu e de trae r), y c ómo el periodi sta se ve cap acitado para cu brir d ic ha vi ol enci a desd e el cen tr o de la crisi s gr ac ias a los avanc e s tecno l ógic os. El hech o d e que h aya u n én f asis cad a vez más acus ado en l as noticias q u e trat an sobre violenci a y m u ert e h ace q u e l a pregunta sobre s i el p er i od is ta s e ve afectado o no p or los h ec h os que c u bre tome un nu evo si g n ifi c ado (Simpson y Boggs, 1 9 99; Dwor zn ik, 2006). Relacionad o c on este punto, y con la teor í a del encu adre , Althei de (2002) discute q u e h a h abido un i n cremento en la frec u en ci a de las notici a s q u e tien en un com p one n te violento, d entro d e u n a p ol ítica de difu sió n d el mi edo q u e h a lle gado a su punto álgido en Estados Unid o s, y qu e lleva e x t endi éndos e des d e l a d écada de los 80. El au tor d ice que n o solo se u sa el miedo p ar a representa r h ech o s con cret os , s i no qu e s e u tili z a d e manera gener al para dotar d e s ignific ado y c o ntexto soc ial a es os mismos h echos para h acer los 50 Su in v es t ig ación para el P r oy e c to de E xc elenci a en Pe r iodis mo m o st r ó que dura n te el añ o 2001 , u n a de cada cuat r o telev isio n e s loc al e s del paí s h ab í a trat ado hist o r ia s y n o ti c i as so b r e cr í me n es y violencia (We it ze r y Kub r in, 20 04). As í mismo , y deb i do a la al t a c o mpetencia existe nt e e n E s tado s U ni do s, las emiso r as se v en o b l igadas a ef ec t uar u n a co be r tura masiv a de suce sos v i olentos y a ce n tra r se en los detalles m ás emotiv os para po der g ana r tele spec t ado r es . 51 Es de destaca r el caso co n o cido de “ El b l o g del Na r co ”, gestio na do por Lucy , una pe r io dista ciu da d a na r e side n te e n Mé xi c o, y que desde 201 0 se e n c ar g a de de nunciar lo s críme n es v i o len to s de los narco tra f icantes. Re cientemente , e n abril de 2013, y debido a las ame nazas r ec i b idas po r parte de los cártele s mexic a n o s, se h a visto o b l igad a a huir del país . Simple m e nt e co n in t r o duci r el n o mbre de la página e n cualquie r m o tor de b úsqueda, se tie n e f á c il acc eso a im á gen e s d e a l tí s imo co n tenido vio len to perte n ec ien tes n o so lo a d i c h o b l o g, si n o a o tr o s m uc h o s d e i dé nti c a fac t ura . E L BLOG DE L N AR CO . [E n línea] Dispo nib le en: < h t t p: / /w ww .elb l ogde ln arco . c om/>. Fec h a de co n sul ta: 1 0/07/2015 . 150 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA más cercanos al p ú blico, y qu e este discu r s o es u n tóp i co d omina nte en la con str u cción de enc u adres p ar a la au diencia. Es paña, a p e sar d e ser u n paí s e n el q u e el per i odismo d e su ce s os h a gozado d e bu e n a s a lud h a sta h ace u nos años , n o es tan p r olífi co en es ta mater i a a n ivel cien tífico como pu eda s er lo Es ta d os Uni d o s. Sin embar go, y s ig u ie n do las recomendaci ones d e M arau r i, Rodrígu ez y Can tal ap iedra (2011 ) se toma rá como ref e renci a, entre otr o s, el tr ab ajo de Mon tse Q u esad a , catedrática de la Uni versi d ad Pomp e u Fabr a, Peri odi s mo d e sucesos 52 , al con sid er arlo u n ejemplo eficaz a la h ora de real iza r la presente aproximaci ón exp ositiva. Así mis mo, destaca la in vestigación de Rod r í g u e z-Car c el a (2011), La in formación de s u cesos . Tem á tica en p rensa escrita co mo títu lo de referenci a. A con tin u ació n se definirá el términ o p ar a po d er obser v a r qu é ti po d e eve n tos qu eda n insert os dentro del periodis mo de su c es os. Au t ores como Ron d a y Caler o (2000: 24) y Rodríg u ez -Carcela ( 2011 : 3 1 ) coi nc i den en incluir dentro de esta área i nforma ti va t od as aqu el las notic ias sobre los si g u ie n t es temas: ac ci de ntes, de s astr es, delincu encia, actividades polic iales e informa ció n jud i c ial. Con creta n qu e los t it u lares qu e se en c u entr an con normal i dad en esta secc ió n tr atan sobr e accid entes, cr í menes, violenc ia callejera, explosio nes, casos de des apare cid o s y agresiones y d el i tos sex u ales. Qu esada c onsidera qu e esta acotación e s de mas iado restrictiva, ya qu e opina qu e la temática de la sección de sucesos podría s er más amp l i a, n o li m itando la exclu s i ón o incl u s ió n de noticias tan solo a los h ec h os delictivos . Sin emba rg o, no s e pu ede elu d i r qu e ese criterio es el qu e imp r i me y do t a de n oticiabili dad al h ec h o: “Los suc e s os so bre d e litos se r e fieren a acontecimientos e xtraor dinari os que s uceden a d i ari o o casi a d iario , pero no a hechos qu e en la rutin a cotidi a n a a f e ct an a nu e s t ra s o ciedad . Ri g en a d e má s otros cri t e ri os ge n e rale s que dominan la pr e s e ntación de e s te tipo de informaciones en la pren s a e s c rita, como son l a i n mediatez, la n ovedad, e l im pacto social, la so rpre s a, la violencia, el con fl icto de in t eres e s y la transgresión d e l a norm a s ocia l y l egal” (Rodrígu ez-Car c el a, 20 1 1: 3 1 4) 52 Q UESA D A , M. (2 007) P e r iodism o d e su cesos . Sí ntesis: Mad rid . P AUTAS Y R ECO MEND ACIONES I 15 1 Otr os criterios qu e intervienen en la selección de este tip o de notic ias su elen s er , segú n Montero y P ér ez-Tornero (1986: 241 y ss.) qu e los da ños s ean de imp or tanc ia, que lo r o deen circ u n stancias ane cd óticas (c omo el hu mor , la ironía o la originalid a d), q u e lleve imp licadas ci er tas n ota s dramáticas y s entime n tal es y, p or ú ltimo, qu e cu enten c o n la p re sen cia de alg ú n famoso. Mar au ri, Rodrígu ez y Cantalapied r a (20 1 1: 219 -220 ) señalan qu e el tra baj o del periodista se ve con dicio n ado, a s í mis mo, p or u na r uptu ra con la ca u salidad y con la capac idad de con mover a la au d ien c ia y c itan a Herrero (200 3) qu e realiza u na aproximación m u y ac er tada a la estr u c t u ra d el s u ces o : “(…) s e mezcla n , pues, en un desord e n d e r an g os y je r arq uí a s profusa me n te exc ita do po r la c urio s idad popu l ar, lo ha bitual y l o exc ep c ion al, lo ba nal y lo fue ra de serie, lo anónimo y lo e s pect a cular, lo ins ólito y lo monstruoso.” Manu el B er n al ( 2003) apunta qu e, p or su carácter h íbrido entre lo in for mativo y lo in ter p r etativo, e l g énero qu e mejor se adap ta a la secc ión de su cesos es la cróni ca, qu e tiende a liter a tu rizar los hech os, o a p r es entar los de forma melodramá ti ca (Marau ri, Rodrígu ez y Cantalapiedra, 201 1) . Como se in dic aba al prin cip io de este apartad o, u n o de los factores qu e s e ha vin c u lado siemp r e al periodi smo de su ceso s es su carácter sen sacionalista; Rodrígu ez-Car c el a (20 1 1: 3 23) opina qu e se tr ata de a lg o ac cesorio, u na caracter í stica qu e pu ede o stentar este tipo de i nforma c iones si s e tratan de forma ex ag e rada. Su elen s er h ec h os qu e se recoge n s iempre en su v er tien te negativa, s eg u i dos en ma sa por la au di e nci a, q u e de sea ese conten i do emoci o nal y en oca si o nes violento. Dic e la autora q u e el p er iod ismo de sucesos no e s pe r se morboso, p er o sí s on los temas qu e lo co mponen , c on lo qu e h a y qu e aboga r con stantemente p or u n trata mien t o objetivo y serio, s obre todo cu ando se cubren n otic i as con un ele v ado co n tenido violento (as es in atos, ag resion es sexu ales o abu so s a men o res) . Entre l os result ad os de su investigación d estaca la p re emi nenc ia d e ciertos temas rec u rr en tes, c omo los h omicidi o s y el tr áfic o de d r ogas ( en el caso d e los d el itos) y l os ac cidentes de trá fi co (en c u anto a l os si n i estr os ) s eg u i d os d el apart ad o “ otr os acciden t es” q u e h ace ref erenc ia a su ceso s como los acciden t es domésticos y laboral es . 152 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA 6. 1.1. La co b e rtur a e n e l periodismo de su c esos El pu nto de p ar tid a s o n las recomendacion e s generales exigibles en l a práctica del p er i odis mo, y en las qu e c oinciden la may or ía de los au tor es : la obse rvanci a y el respeto por las n or mas d eontológic as vigentes en el medio qu e p ublica la notic ia, con mi r as a obtener y d istribu ir u n a informa ció n de calid ad, qu e s ea, a su vez, respon sable con la au diencia y los pr otagonis ta s del h ec h o. J u ega un pap el i mportante la resp onsabili dad indivi du al d e cad a p r ofes ional de l a comun i c ació n , qu e, id ea lmen t e, no deb e esta r suj eto a p olíticas emp r es ar ial es o presio nes exte rnas . De be evi t arse el u so de un leng u aje i n a decu ado, qu e s ea morboso o t ruc u lento 53 , y en general c u al qu ier contrib u ci ó n que pu eda pon er en peligro o d añar la in timidad de las personas i mpli cadas . Así mismo, el periodi sta ha d e s er cu i dados o c o n el u s o de las fu en t es , ya qu e en oc as i ones están directamente rela c ionadas con las ví c t imas o pu eden ser p er s onas q u e con oc í a n a la p ar te a gr es ora. Rodrígu ez -Carc el a ( 2011 ) re fu er za estas id ea s y señ al a u n nu e vo factor : qu e no po r in cl u ir menos noti c ias d e su ce s os se tiende a un a mayor respon sabilización para con la au di e nci a ; los h echos h a y qu e exponerlos en su justa medid a, s i n man i pu la r el resu ltado final. Es decir , h ay qu e hu ir del ju i ci o mediático y pop u lar qu e se pu ede provocar con u na cobert u ra exag e rada de u n even t o : “Exis t e n n otic i as d e suc e s o s porque todos los días o c urre n s i n ie stros, hechos d elictivo s y s angrientos y e sta rea lid ad no pue d e obv iar s e e n los med ios de com u ni c ación. La solución se centra e n u n a s elecció n , u n es pa c io y un tra t a m iento adecuados . Por tan to, e s inne c esaria la ocu l ta ció n d e la información de suceso s e n lo s periódicos. Los ciu da d anos tienen de r echo a estar informados, aunque las noticias se a n trágic a s o desagradables. Censurar eq ui va ldría a engañar a los 53 AG E NCIA S (15/04 /2008). U n h omb r e de capita a su m ad r e y pa s ea c on su cab eza b ajo e l b r azo . Di ar io ElMundo.e s. [En línea] Dispo nible e n: <http: / /w ww .elmun do . e s/elmu n do /2008/04/1 5/ e spana/1 208211889. html> Fec ha de co n s ulta: 22/ 05/ 2 013. Lo s pr ime r os párraf o s tam b ién result an r ep r e sentativ os para ilus trar el tem a de estudio : “ Ef ectivos de la Guardia C iv i l han de te n ido a un i ndividuo cu ando d e a mbulaba p or la plaza d el Ay u ntam i en to de Santom e r a (Mur c ia) con la cabeza de su madr e e nv u elta en un tra po bajo lo s brazos tras haberla , presuntam ente, decap it ad o, según inform aron fuentes del Centro de Coordinac i ón de Emerg encias y d e l Consistori o. “L a h e 'matao ' ... ahora estás ca llada, te qui e r o much o ", mas cullaba ante la Poli cía Ánge l o, de 35 años, mi e ntras a c aric i aba , e n plen a calle, un bulto ex traño envue lto en un t r apo don de asegur aba tener guard ada la ca be za de su m adre ". A SPECT OS P SICO LÓGIC OS I 255 no e ra rec o n strui b le. He tenido muchas c ri si s de depres ión , pe ro s olo en los ú l timo s di ez años he ac u did o a pedir a y ud a a es pe cia li stas . Nunca habí a pensado que e sto podía llegar a ser pa tol ógic o. E s a a yuda, ade má s , tuvo que ve r c o n un periodo de mi v ida donde todo me daba bas ta n t e ig u a l y beb í a mu cho. Ta mbi é n m e di cuenta d e que beber e r a un a f orma d e resistir allí y a qu í, y q ue esas a dicciones, n o s olo el alcohol, el tabaco también, tie n e n q u e ver más allá de l efecto anes té s ico que te proporcionan, ta n to en zona como cu a n do v u elve s, con una forma lenta de a ceptar y b u s car el suicidio, de no que rer volver… tambié n hay un efec to o rgá n ico imp ortante, porq ue ten en c ue n ta que nos otros… yo a hora traba j o como freela nc e y negoc io e l medio c o n el que quiero trabajar, pero a ntes no era as í: cuando e stá s viajando y te vas a l atentado c o n t ra P i n och e t e n Chile y en tu c uerpo e stá s a las 8 d e la tarde hora chile n a y te estás tomando u n ginto n ic, en realidad para tu cue rpo son las d oc e de la mañana . A l d ía siguiente te lo estás toman do en B agdag, y en tu c uerpo s on las cu atro de la mad rugada. Y es t ás fumando todo e l r ato, y hay u n a b iloc a ción orgánica qu e yo creo que e s la que hace que se caiga en muchas a d icciones . ” Án g el Sastre aporta s u tes t imonio al respecto: “ He tenid o pro ble ma s tambi é n e n las relacio n es personales. No todo e l mun do se emba rc a e n estas cosas . Y o me fui a pa sar las n a vidades a refugi os e n Ucrania del es te, que estaban siend o bombardeados , y tu pare j a n o entiende que te va ya s a pa s ar all í la n avidad. Es t o pro voc a que tenga s una sensac i ón de decir «pe ro bueno, ¿c ómo voy a tene r una vida pe r so n a l?» P orqu e yo tamb i én q ui ero te n erla, n o qu ie ro re n u n ciar. Y e so da intranqui lid ad 9 6 . Yo n o me pu e do que j a r e n ese s e ntido [con c i liar v ida labor al y familia r] pero si e nto que e n un futuro, si q ui e ro tene r hijos, sí puedo te n er problemas.” 96 Más adel an te co n t in úa : “ A mí c laro que me da m i ed o, me da mu c ho miedo… p e r o apart e e s tá todo el tema de l a f am ilia, qu e a nive l psi c o lógico e s mu y d uro. Yo l e jodo la vida a mi m adre . Es e goí s mo también, te s i en te s mu y e g oísta. Y si m e dices d e nuev o, d espués de esto, q ue por qué lo ha go, pues a veces no l o sé, porq ue económ i cam ente no es re nt ab le, me e stoy jugando la vida y puedo de s t roz ar l e la vida a mis fami l iares… y para qu é si no c amb io nada . Yo solo sé que las gu e rr as sin per iodi s tas son peores guerr as, y que los te st igos inc ómo dos nun c a gustan , así que por lo menos mo le s tar, mo l est amos, porque s i no , n o nos p e r se gu irían y no nos disp ararían balas” (Ánge l Sast r e , e n t r ev ista e n p r of un did ad, o p. cit.). 256 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA Otr as i nvesti g aci ones, apart e de la de Feins tein, inciden en este pro blema. Barr i os y A r royave ( 2007: 13) expon en qu e con mu ch a frecu e nc ia las person as dedi cadas a la corr es ponsalía o la cobertu r a de gu err as “ te rmina siendo un solitario qu e sólo tie n e tie mpo pa ra su traba j o y que a rrastra en s u sole d ad a las p ersonas d e su fami l ia inmediata: esposa e hij os”. E stos a u tores refier en el caso co n cre to de las p er io di s tas, q u e, p r eguntadas a este res pec to, alegan la enorme d ifer en cia qu e supone p ar a el ej er ci cio de la p r ofesi ón el h ech o d e estar soltera s o casadas, y l a u topía q u e es co n ciliar vida familiar (mat er n idad) y labor al . La visi ón de los en tr evi stados qu e s e acaba de exponer es c omú n en el gr emi o profesion al, y se pu e d e relacion ar , a sí mi smo, c on polític as er róneas sobre riesgos laborales 97 y con l a t eoría d e mercant ilizaci ón de la in for mac ión. En palabra s d e Ángel Sastr e: “Estas expe ri encias te c ambian. Yo e sto lo h ag o u no s tre s mes e s al a ño [cu br i r con flicto s y sit u aciones de c r i s i s], pe ro hay gen te qu e lo hace m á s con tin u o. Yo lo haría más continuamente. Y te cam bia la p e rsonalidad, claro q ue s í: a mí me ha vuelto muc ho m ás a gresivo… no c on la gen t e norm al, s i n o a g resivo en el s e n t ido de que t e ngo m e n os paci e n cia c on los me di o s, c o n la s i n ju stici a s , co n la intoler a ncia, (…) co n mi s j efes me he vue lt o más agresiv o: c ua n do v e o que hacen alg o mal he ten i do rea cci ones en las que me he vu elto loc o, de pen sar «me van a des p e dir», de llama rl e s d e todo, de de cirl es q u e hac ían un pe rio dis mo se n s a c ionalista, «Cómo no s in t e r esa e sto… ¿Tú s ab es q ué es tá pasando allí? ¿Vosotros q ué (…) estáis h a ciendo?». Pie rdo la di plom ac i a y la pac ie n ci a . No s e n o s hac e c as o, n o se n o s d an medios… a la g e nte n o le importa lo que hacemos allí. E so me ha vue l to más a gr es i vo , más gue rrillero. Por eso m e dedic o ta mbi é n a dar cha rla s a la g ent e para 97 “Se entend e r á como ‘ri e s go labora l gra v e e inminent e ’ aquel que resu l t e probable rac ionalm ente que se ma t eria lice en un f u turo inm e dia to y pueda supon er un daño gra ve p ara la salud de los traba jadores. En e l caso de exp osición a agen t es sus ce p tibles de c a usar da ños gra v es a la sa lud d e los t r abajador e s , s e considerar á que existe un ri esgo gra ve e i nmin ente cuand o sea pro bable ( …) una expos ic i ón a dichos agentes de la qu e puedan derivars e daños gra v es p ara la s alud, aún cuando e stos no se man ifiesten de forma inmed iat a” . L EY 31/ 19 95, DE 8 DE NOVIEMB RE D E P R EVENCIÓN DE R IE S G OS L ABOR ALES . B OE n º 269, 10 de n o vie m b r e : G uí a Téc n ica para l a E v alu ación y Prev e nc i ón de los Riesgos rela t i vos a la utilizac ión de los lugar esde traba j o . R eal De cr e t o 486 /1997, de 14 de abril B OE n º 97, de 23 de abril, Mad r id, pág . 10. A SPECT OS P SICO LÓGIC OS I 257 den u n ciar todo esto, sin pelos en la lengua. Es cri b o a rt í culo s mu y fuertes haci a la g e n t e , los med ios, los je fes, los ed itores, los ma l o s compa ñ e ros… Me ha vuelto más agresivo en mi profes ió n . (…) me he vue l to un p oco menos pa ci e nte, un poco meno s tolerante. Pa ra mí n o hay me dias tintas , no hay sí pe ro n o. Hay t e mas en l os qu e n o soy toleran te, m e lev a n t a ría y d a ría un g olp e en la mes a. Po r e so y a no voy a las redaccion e s (…)”. La co mpetencia labora l d el llamado periodi smo ciu dadano, el abar at ami ento de los c ostes en la empresa, la crisi s, al fin y al cabo h a n con t rib ui do a deses ta bilizar aú n más la situ ación d e es t e c ole ctivo ( Sapag, 20 1 2) , qu e sien te qu e la calidad del tra bajo h a descendido y q u e ellos s on las ví ct imas , en muc h os casos , litera les 98 . Los periodi stas freel a nce se desp liega n en zonas de c onflicto si n las protecciones nec esar i as, sin filtr os, as u m ien do riesgos q u e en otras circu n s ta n cias (de mayor es t abilidad labor a l) ni si q uiera se plantear í an. L a flex i bilización de las con dici o nes l aborales, s eg ú n Vá zqu ez (20 1 1) h ace q u e n o se tengan en c u e n ta l as políticas de s eg u rid ad bási cas, y q u e los p er i odistas se desp lacen a zona s de r i esgo si n proteccione s bás ica s : “(…) Seg ur ida d e s que comienza n por el d er ec ho a la protec c ión d e la integ rid a d física del in formad o r en el terreno e i n c l u yen la reparación de los da ñ os y s e cu ela s (…)” (Vázq u ez, 2011: 90). “ [Los medios ] no nos han proporc i on a do n ad a , pero hay que e spec ific ar un poco. Yo d ejé d e trabajar de forma co ntrac tual p ara medios d e comu ni c ación en torn o a 199 3 (…) Ha sta es e momen t o yo ja m ás tuve n i se gur o , n i protección d e ningún tipo. A nos ot ros tampoco se n os ocurría que un cha l eco antibalas p udi e ra pagarlo la emp re s a, o que fueran ne c e sarias esa s medidas 99 (…). Sin e m ba rgo a e s te amig o que estuvo 98 “( … ) El 19 de no v i e m bre de 2001, e l e n viado esp ecial en A fga nistán del diar i o El Mu n do , J u li o Fuentes , muer e tras e l ataqu e qu e sufri ó una carav ana d e periodis tas cuando s e dir igían a l a capit al afgana d esde Ja lal a bad . Junto a é l fu eron tirot e ados otros tr e s per iodistas -d os d e la agencia d e not ic i as Reuters y la c or re s ponsa l de Il Corrie r e dell a S e r a - y un t r ad uc tor . (…) El 8 de abril de 20 03, tan sólo un día d e s pués d e la mu erte de J ul io A. Parrado, e l cámara de Te l e c i nco Jos é C ouso morí a e n el hotel Palestina de Bagdad, bombarde ado por un tanq ue e s tadoun idens e . El 8 de marzo de 2004, el periodist a de Anten a 3 Ricard o Orteg a falleci ó tras resul t ar herido d e bala duran te un ti ro teo e n Puer t o Príncipe . Los di s paros fueron efectua dos por par t idar ios del ex pres ident e Aristid e , qu i en es t om aron como blan c o a manifes tantes de la oposi ción al depuesto mandatari o.” (Uf ar te, 201 1: 343 y ss). 99 “ Es cierto que, has ta b ie n ava nzados l os novent a, no co menzó e l tiro al pe r iodis t a com o tro f eo de guerra: has ta ese mom e nto l os perio distas é ram os bas t ant e respeta dos e n l as zo nas de confl i c to y na di e 258 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA con mi g o e n Nicaragua , F ran Se vill a, ya trab aj aba en RTVE y le da ban cob ertura en cuan t o a seg uro s , chalecos, te l é fo no satélite… herram ie n tas i mpre s ci n dibles qu e e ra n las qu e te salvaban l a vida. Lo dem á s , llevar una cá m ara o no lleva rla… n a d a va l e la notic i a en manos de u n period i sta mue rto. A l final lo que tienes que proteger es tu vi da, y los me dio s empezaro n a partir de e ste s iglo a pro porcionar e quipos de protecc ió n a los periodistas, cascos… ra zó n por la c ual desaparece de algú n modo el periodismo de guerra: los medios dejan de financiar viaj e s y en v iad o s es p ec i ale s porque les s alen carí s imo s los segu ro s, es muy ca ro indemnizar una mue rte. P or eso empie za n a c o n t ra tarnos a nos otros, a los q ue trab a j áb amos por nue stra cuen t a p ara otros med ios… pero c ontrato s de freela nc e , s in n in gún pa p el de por medio «Oye, Mig u el, y a qu e estás por Ucrania, si tien es al go me lo mand as». ” Para termin ar co n el pres ente apartado, es c onv enie n te señalar qu e n o solo se con s i der a p elig rosa la cobe rtura de u na gu err a: en u n ámbi to má s local, el riesgo de s er p er i odis ta es una realidad d iar i a (Siria, Egipto 10 0 , Colombia y México , entre ot ros, son ej emplos cu y a s con secuen c ias aún s on impredecibles). La libert ad de e xpresión s e ve sometida a ju ic i o c on s ta n temente tanto en redaccion es de med io s locales, como de medi os internacionales, s ean paí ses en con fl i cto o n o. La violenci a fís i c a y las agr es iones s on un p r oblema cada vez más común e ntre los periodi stas, y el ejercici o de la profesión re su lta cada vez más duro. En p ala bras d e Ufa rte (201 1 : 332 y s s ) “Amenaza s, a gresio n es, pe rs e cu ciones , cens u ra , a bus os y vig ila n ci a s se han disparado en los últimos años. An ton io López Hid al go y J ua n Emilio Ba ll esteros, por e j emplo, ya advertían s obre e ste as p ec t o e n 199 0 al pub licar su o br a c on ju nta El Si n dicato C land esti n o de la Guardia Ci v il . Se trata d e u n libro cuya in v e stig a ción le s costó a a mbo s au tore s se ponía una flor por matar a un periodista . El ti r o al peri odista fue efecti v o a r aíz de la g ue r ra de los Balcan e s , dond e morían d e c e nas de compañeros y donde matar a u n pe ri odista era un triunfo y dond e además teníamos qu e bor rar d el co che t odo aqu ello que pusiera ‘prensa ’ o ‘ t e l e vi sió n’ y no i r c on identi ficaciones porque y a é r amos obje t i v o de francotir adores. E n esas circuns tancias ya había empezado a camb iar el sign if i cado d e lo qu e era s er p eriodi s ta de guerr a” (Miguel Á n gel N ieto , entrev i s t a e n p r o fundidad , 22/ 0 5/15). 100 El c a so de Lara Lo gan, co rr es ponsal de la cade na est adounidense CBS en Egipto , es u n ej emplo a co n s i de r ar e n este pu nto. Es t a pe ri o dista fue v i o lada du r a nte la c eleb r ació n po pular e n l as ca ll e s de El Cairo tras l a c aída de l r ég im e n de l e x p r eside nt e e gipcio H o s ni Mub arak. A SPECT OS P SICO LÓGIC OS I 259 ame n a zas, a t entad o s con tra s us prop ie d a des p e rso na le s y vario s proce s o s judiciales.” En r i q u e Montiel también op i n a de maner a similar , por e xperienci a propia: “Todo e l mun do tien e una e s c ala de va lor es: cuan do s o n afectad o s de algu n a mane ra, te afec ta a ti. Yo por ejemplo de n un c i é u n c as o de corru pció n aquí en Sa n Fernando, y me a mena z aron de mu erte: llamaron u n a noc he a mi cas a y m e d i je ro n «Te vo y a ma tar, hij o d e puta» (s i c) . Yo sabía q uié n e r a, a sí que me fu i a la polic í a y lo denuncié . Creo qu e p or es o n o hic i e ron nada. Me se ntí un tan t o de s a mparado po r parte de la j usticia; el caso fue s o breseí d o por falta de pruebas, y en cim a t uve qu e aguantar cómo el abogado del tipo en cu e stión [el ag re s or] quiso después i r co n tra mí y poner m e en e se mismo acto un a que rella por difama ci ó n. Des pu é s el j u e z impidió que pros p era ra t o d o (…) P ero tod o e sto v a en e l su eldo. To d o el q u e se mete e n e ste tema lo sa b e . Y o he s id o mu y c rítico con la s respo n s abilidades políticas d e lo s robos que ha habido e n la ciudad por p ar te de las élites ”. (En r i q u e Montiel, entr ev ista en profu nd i dad , 25/0 5/20 15 ) . En resu men, h ay evidencias para pod er afirmar qu e u n alto n ú mer o d e profesion ale s de la i ndu s tr i a de la in f ormaci ón pu eden su fr i r daño emoc ional durante el ejercici o de su p rof es ió n . Como señala Dwroz ni k (2008 ) este h ec h o no es en ocasiones compart ido p or sus resp o ns abl es y su periores, qu e d i s c u ten sobre l as obligaciones de objetivid ad y a u t op r otecc ión q u e d eben po n er en práctica los tr abajad ores, y qu e su pone n que los protegen de c u al qu ier dañ o exter n o (Ri cchiardi y Gerczynski, 1999). E sta actitu d, un ida a la crisis global y a la d el p er i odismo en particu l ar (c on la aparic ión de periodistas no cualifi ca dos y el cons iguiente in tr u sismo la boral ) hac en que se p er p et ú e u na actitud d e poca aceptaci ón de las consecu en c ias de la cobertura d el trau ma y s u prevenci ó n, con lo qu e no se tien en en cu e nta p olíticas ef ecti vas d e prevención d e riesgos labor al es. Se c ontr ibu y e, de este modo, a l a perpetu ación d e l os proble mas ps íq ui co s y fisiológicos del period ista, y a la falt a de conc iliación e ntre vid a person al y l aboral. 260 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA 8.3. Esta do de la profesi ó n y pe r fil del periodista a so c iado a la cobe rtura de s ituaciones traumáticas A co n t inu a ci ón, y seg ú n todo l o exp u e s to an t eriormente, se p rocede a la exposi ci ón y al anális i s de d at os obten ido s d e profesio nales d e la comu nicac i ón sobre su p er c epción de la profesión , así como sobre los pos ibles efectos q u e la exposi ción prolonga da a even tos violento s o disr u p tivo s pu ede tener sobre ellos. La pru eba fu e real i zada a p er i odis t as afili a dos a A sociaciones de P r ens a naci onales adscr itas a la FAP E y p er i odistas d e ámbito i nternacion al , estos ú ltimos e s pecializados en c obe rt u ra de sucesos tr au máticos. Las v ar iables in depe n die n tes q u e s e han ten i do en cu e nta correspon den al género d el entrevistado, los años que llevan en la profe s i ón y el d epart amen to al qu e estaba adsc r i to. Tabl a 21: Distribución d e la mues t r a d el Cuesti onario a Pe r iodistas por géne r o (n=156) 41,66 57,69 0,64 0 10 20 30 40 50 60 70 Muj er H o m b r e Otr o s A SPECT OS P SICO LÓGIC OS I 261 Tabl a 22: Distribución d e la mues t r a según la ex p er i e ncia p rof e sional Tabl a 23: Depar tamentos a l o s que se ad s cr i ben l os p er i odistas encuestados (ítem mul ti rr e spuesta) El primer pun to q u e es c o nven ie nte señ al ar es la progr es iva femi n ización 101 d e la profesión , tal y como y a ap u n taba n los estudios d e Limo r y Lavie (2002), 10 1 Limor y Lavie (2002) co n si deran que es t e co n c epto aplic ado a la pr o fe sió n pe r io dí s tica s e li mit a exc lusivament e a r e se ñar la p r es enci a o n o de muje r es en lo s medio s. En e ste sent ido , se e n cue ntran dos po stur as c ont r apue stas c uando se p r o f un diza e n l a inclusión de la s mujeres en el pe r iodismo c omo un a se ñ al de tra n sf orm ac i ó n so cial : l a que o pina que esta te n d encia te n d r á u n r e fle jo e n lo s c ont e n idos , es 1,92 12,82 16, 02 19,87 17, 3 32,05 3,12 0 5 10 15 20 25 30 35 0 10 20 30 40 50 60 70 80 11,45 76,46 34,02 24,51 23, 01 49,67 36,66 3,12 262 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA Soriano, Can tón y Díez (2005) y de León y d e Cortázar (20 00), q u e s e ve ref lej a da en el p or c entaje s ignific at i vo de muj er es q u e h an contestado la encu esta: u n 41,6 6 %, frente a u n 57,69 %. Es te dato reflej a el deveni r de u n proceso que se h a forjado a l o largo de los ú lt imos añ os, y en el qu e s e i nt u y e un au mento de la p r op orció n de mu jere s en la s redacci ones de los medio s. Otra cos a diferente s on las c ircuns tanc i as en las qu e s e encu e n t ran, o las p olíticas d e con tr atación q u e se les ofrec en . No es obj eto d e esta in vestigación ahondar en es te p u nto, ya qu e al ser u na encu esta de ámbito internacion al, el análisis de esta variable indep end i ente sería demasi ado exte n so; baste decir q u e, seg ún el ú ltimo Informe Anu al de la Profesión Periodística 102 (2014) elabor ado por la As ociación d e l a P r ensa de Madrid, t ras los recortes e fectuad os en los medi os el paro entre mu j er es periodi stas en E spa ña asc iende a u n 64%, mientras qu e entre los h ombre s s e si t ú a en un 36%. Un tercio de la m u es tr a u til izada s e h a dedicado más de diez años a la p rof es ión periodístic a ( 32,05 %) y un 37,7 lo h a h echo durante u n periodo d e entr e 3 y 10 años . S e cu en ta , por e nde, con un grup o de profesion ale s con amplia experien cia en el sector, y vi n cu lados a varios dep ar tamentos, aunqu e la mayoría de los encues ta dos d eclar an h aber trabajado sobre todo en tar eas d e r edacció n, edi c i ón, relacion adas con lo au diovis u al o, y señ ala n do la tenden cia de incl u sión de lo digital en la práct ica periodístic a, en r edes soci a les. 8.3. 1. Niveles de ansiedad y estrés traumáti c o. Autoevalua c ión del in dividuo En este a partado s e p r oc eder á al análisis de la variable 1 (V1): ni veles de ans iedad y estré s tr au mático . dec ir , que se incl uirá n n ue v a s pe r spe ctivas de gé n e r o; y una segu n da que def ien de q ue n o se produc ir á n camb i o s, y a que lo s crite r io s de n o ti c iab i lidad n o r espo n de n a v ar iab l e s de gé n e r o (So r ia n o , C ant ó n y Díez, 2005) . 102 A SOCIACIÓ N DE L A P REN SA D E M A D RID (2014). Inf or m e A nual so bre l a Profesión Peri odística . [E n línea] D i spo n ib le en: <http:/ / ww w . apmad r id.e s/notici a s / ge n e r a les/info r me-de -la-p r o fesio n -perio disti c a - 2014-se -detien e -la-des tr uc cio n -de-e m p leo -pero-aume n t a -l a-preca r ied ad-lab ora l-y -pr of e si onal>. Fe cha de co n s ul ta: 1 1/ 07 /2015. A SPECT OS P SICO LÓGIC OS I 263 8.3. 1.1. Análi s is de la V1 a: Nivel de e str és/ansiedad. Í t ems: 2, 10 y 13 Tabl a 24. Ítem nú m e r o 2: “Me siento tenso y co ntrariado en m o m entos poster iores a una s i tuación tr au mática” 9,61 30,76 48,07 7,69 3,84 0 10 20 30 40 50 60 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo 264 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA Tabl a 25. Ítem nú m e r o 10: “Me cuesta conciliar el s u e ño por que re cuerdo u na situación t r aum ática espec ífica qu e m e m arc ó profunda m ente” Tabl a 26. Ítem nú m e r o 13: “En ocasiones he n o t ado cier t os signos fisiológicos en m í que se salen de la nor m al idad (sudoración, palpit acion e s, h iper ventil ac ión) tras cubrir una s it uación trau m ática” Segú n las tablas estadís t icas , s e percibe qu e l os ni vel es d e an sie d ad y es tr és de los p er io distas en c u e stados s o n más altos en momentos ju stamente p osteriores a la cober tura del s u ces o trau mát i co, ap oya n do la teoría d e Dwor zn ik (2 006, 2008 ) d e qu e el tr as tor n o más co m ú n en t re los p r ofes ionales de la 11,53 10,89 16,02 49,35 12,17 0 10 20 30 40 50 60 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo 26,28 12,82 32,05 13,46 15,38 0 5 10 15 20 25 30 35 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo A SPECT OS P SICO LÓGIC OS I 271 Tabl a 33. Ítem nú m e r o 8: “Me siento culpable c uando exa m ino m i actuación pers onal tras u na situación tr aum ática” Tabl a 34. Ítem nú m e r o 9: “Me siento culpable c uando exa m ino y evalúo mi actuación pr of es ion al tras un suces o tr aum ático” Examin ando las gr áfic as an t eriores, s e d educ e q u e, a nivel personal, el periodi sta está satis f ech o c o n la s dec i s io n es y actit u des toma d as : un 44. 22% s e declara poc o de acu erdo o nada de acu er d o, es d ecir, qu e no si ente cu lpabili d ad al examinar s u act u aci ó n moral y ética con respecto al trata mi ento d e un suces o tra u mátic o. En el í tem n ú mer o 5 s e obs er va , así mismo, qu e u n 54.48 % está 14,1 9,61 32,05 39,1 5,12 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo 10,25 35,89 30,76 16,6 6,41 0 5 10 15 20 25 30 35 40 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo 272 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA satis fe c ho con su tr abaj o, a pes ar de tener qu e v ivi r s it u a ci one s di srupti vas debid as a la propi a nat u ral eza de la prof esión. Un 32.05% no s e m u estra n i de acu er d o n i en d esac u erdo; u na vez más, este porcentaj e n ecesitar á ser matizado a tr avés del est u di o de variables in depe n die n tes, no a través de la variabl e de género, ya qu e p a ra saber s i el factor “ cu lpabilidad” o no frente a u n s uceso trau mático tien e qu e v er c on esta variable h arían fa l ta más d at o s, y s í a tr avés de la experien cia profesion al: s e estableció u n a hip óte sis de partida en la que s e exp o ní a qu e el no pos i c ionam i ento d e la mu estra en este í te m p odría ser d ebido a qu e los años de experienci a en la profesión son los q u e marcan, pos itiva o n eg ativ a men te, l a evalu ació n personal del su jeto. Es to es: cu ant a menos experien cia se tiene como periodi sta, menos se es c apaz d e j u zg ar s i la actu ac i ón person al co n respecto a un h ec h o periodís ti co es p os i t i va o n eg ativa ( N eu man n y Gamble, 1995; Meye r s y Cor n eille, 2002). Es ta h ip ót esis s e ve parcialme nte s at i sfech a al c omprobar qu e de ese porcentaje (50 person as ) u n 42% (21 person as) tenían me nos de 5 años de experiencia en la profesión: se en tiende qu e h ay u n factor de in ex p er ien c ia qu e está late n te e n los r esu ltados , au nqu e, al tr a tarse de un a in vestigació n explorator i a, d ar este dato por c onc l u yente sería avent u rado. Los d at os qu e ref leja el s igu ie nte í tem ( “Me sie nto c u lpable c ua nd o exa m in o y eva lúo mi actuación profesional tras u n su c e so traumático” ) s i g u en un a línea parecid a , aun q u e aq u í se aprecia q u e, cu ando s e trata de evalu ar la actu ación profesion al, el pu nto d e vi s ta no e s t an positiv o: un 46. 11% declara sentirse culp abl e al examinar s u ac t u ac ió n profesional, frente a u n 23 % que afirma sen t irse tr an quilo al evalu ar su q u e h acer p er iodístico. Es in t eresan t e analizar d e nu evo los res u ltados de esta cu e stión rela cio n ados con la op i n ió n q u e tienen los profesion ale s de l a com un icación del tr atamiento q u e se da a las víctimas y su pervivie n tes de un a t ra g edia (c apítu lo sig u iente), ya qu e será en tonce s cu ando cobre s entido p leno. P ar a con clu ir el anális is d e esta variab le , s e p u ede afirmar qu e h a y se n timientos en c ontra d os e n cu a nto a la satisfacción que los p er iod i stas perciben d e la realización de su trabajo, o ptando en la valoración , por u n lado, por posturas inter med ias q u e p u ede n resp o nder a u na fal ta de re flexión sobre la práctica informativa. Por o tr o , p or ev a lu acion es negativas en cu anto a la actu ac i ón profesional. A SPECT OS P SICO LÓGIC OS I 273 8.3. 1.4 . Análi s is de la V1d: D uraci ó n de s íntomas de e str é s o an si e dad Tabl a 35. Ítem nú m e r o 6: “No albergo sentimientos de tristez a o preocupación tras cubrir una s it uación de es t e ti po” Tabl a 36. Ítem nú m e r o 14: “Me cuesta concentrar m e en mo m entos posterior es a la cober tura de un suceso violento (h or as o pri m ero s días)” 2,56 7,05 28,84 35,89 25,64 0 5 10 15 20 25 30 35 40 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo 11,56 50 16,66 7,69 14,1 0 10 20 30 40 50 60 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo 274 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA Tabl a 37. Ítem nú m e r o 21: “Es n or m al exper i mentar se ntim ientos de ansiedad y estr é s m eses des pués de pr esencia r o cubrir un su ceso de alto contenido emocional o violento” Tabl a 38. Ítem nú m e r o 23: “Los síntomas de ans iedad y estr és qu e apare cen tras cubrir un s u c eso traum ático de saparecen por sí s olos” En co n sona nc ia co n el a n álisi s de la var iable V 1 a, s e analiza aqu í l a p er vi ven c ia o desap ar i ció n de los s íntomas y su p ro tagonis mo en el tiempo, as í como la percepc ió n d e lo s periodistas d e lo q u e se c on s idera n orma l en esto s casos. En el primer ítem (n ú mer o 6), u na mayoría del 61.53% af i r ma al b ergar senti mientos negativos de tristeza o preocu p ac ión tras c u br ir u n suces o tra u mático, lo qu e s e 0 10 20 30 40 50 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo 43,58 33,97 12,97 3,84 5,76 0 10 20 30 40 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo 11,53 21,15 21,79 38,46 7,05 A SPECT OS P SICO LÓGIC OS I 275 asoci a co n los datos del ítem 14 , q u e refieren u n al to p orcentaje de p er i odistas (61. 5 6%) qu e notan u n a pérdida de con ce n tr aci ón en h oras y d ías pos te riores a la c ober tu ra de u n s u ces o trau mático. E sta corre l ación en l os datos p u ede in di c ar u na re laci ón entre afecta ció n emoc i o nal y baj o r en dimiento en el l u gar de trabajo: eso s sen t imientos de tr i steza y preocu pación h acen q u e sea má s difí cil para el in di v id u o centrar la atenci ón en un a ta rea con cre ta. En cu anto a la percepc ión de normalidad en el h ech o de verse afectado p or u n su ceso estre san t e cu ando ya h a terminad o, el p or c entaje sig u e estando claro: un 77.55% c onsidera n or mal la experimen t ac ión d e este ti po d e s entim i entos, fre n te a u n 9. 6% qu e opina lo con tr ario. A l s e r pregu ntados p o r la d esaparición de estos mismos síntomas, un p or c entaje alto (45 .5%) con sidera qu e n o lo h ará; otro p or centaj e s ignificativ o, u n 29.79% n o está s eg u ro de q u é ocu r rirá, y u n 32.68%, cree qu e s í desaparecer án , apoyan d o la i dea d e qu e en el sen o de la profesión exis te c ier ta dis onancia con resp ec to a los con ocimi entos previos de los efectos psi cológ i cos de la c ober tu ra del t rau ma. Se con fir ma la h ip ót esis de qu e es n ecesaria la f ormación en este campo par a p r even ir r i esgos labo r ales. 276 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA 8.3. 1.5. A nálisis de la V1e: P e rc e pc ión d e relación entre es tré s /a n s i edad y tipo de tra b a jo re aliz ado Tabl a 39. Ítem nú m e r o 11: “En ocasiones m e as al tan ideas y sentimi e ntos de incapacidad en el tr abajo y los relaciono con una situación tr aum ática v ivida du r an te el ejercicio de m is funciones ” Tabl a 40. Ítem nú m e r o 12: “He perdido interé s en m i trabajo a cons ecuencia de la cober tura de una/varias situación/es traum ática/s ” 14,1 37,17 18,58 12,82 14,1 0 5 10 15 20 25 30 35 40 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo 13,46 38,46 18,58 14,74 14,74 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 27 7 Tabl a 41. Ítem nú m e r o 18: “Me res ul ta norm al expe rim entar sentimient os de ansiedad o es trés cuando es toy cubr ien do una no ticia con contenido violento o traum ático” El ítem n ú mer o 1 1 ar r oj a resu ltados n ovedosos co n respecto a l a in vestigación: el 51,27% afir ma h aber albergado sen timientos d e incap ac id ad y c o nsid er a qu e pu ede es ta r r el ac ionado c on si t u aciones trau mát i cas experimentadas en el tra baj o. E s u na may or í a a bsol u ta, y s i n emba rgo h ay un alto porcen t aj e representativo qu e se posicion a en el lado con t rar i o: u n 26.92% (al que se pod r í a añad ir el 18.5 8% qu e n o es tá de acu erdo ni en desac u er do ) no alber ga sen t imi ento s o id ea s de este ti po, o, s i es as í , no los relaciona c on un suceso tra u mátic o. Es t os datos se apoya n en el s ig uien te ítem (nú mer o 12) dond e s e observa u n correl a to porcentu al de u n 51. 92% qu e h a pe rdi do el i nter és en el trabajo y lo asoci a con u na s it u a c ión violenta vi vi d a en el pues to de traba j o. Una vez más se h aya, al ig u al q u e en la g ráf i ca anterior, u n n ú mero alto de en c u e s ta dos q u e si g u en centrados e intere s ados en su p r ofesión (29.4 8%). Su rg e, pu es, u na vez más, la neces idad de di l ucid ar a qu é s e d eb en es tos res u ltados, o qu é p atr ón pu eden seg u ir. Comparando variables in depen d ien tes a la s qu e ya s e ha h ec h o menci ó n ( género y experienci a labor al), e n el caso de las person a s qu e refiere n id eas y sen t imi ento s d e i nca paci dad ( 42 enc u es ta dos), la variable de género n o i ndi ca 0 10 20 30 40 Muy de ac uer do De acue r do Ni acue r do n i en des a c uer do Po co de acue r do Nada de acuerdo 8,33 33,3 35,84 10,89 11,53 278 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA qu e h aya diferenci a s reseñables en este sentid o (23 muj er es y 19 h ombres), es deci r , no h ay má s m u j er es qu e hombres qu e af irmen senti r s e d e esta manera, ni al c ontra rio . En cu anto a la exper i enci a la bo ral, p arece segu ir el pat r ón d e í te ms anteriores, i ndic ando q u e a mayor ti empo expu esto a si t u aciones tra u máticas, más s ensación de i n c apacidad s e genera en e l trabajo ( más d e u n tercio de es te gr u p o, e l 3 8. 0 8% tiene u n a ex p er i encia de más de di ez a ñ os e n la prof es ión) . Por ú ltimo, y en consonancia con los í t ems 3 y 4, los profesion ales en c u estados con s i der an d entro d e la normalidad exp er imentar s entimien tos de ansiedad o estrés al cu brir u na sit u ación tr au mática: el 41.63% s e mu estra de ac u er do o muy de acu erdo en este pu nto, fr en te a u n 21.42% qu e está poc o o nad a d e acu erdo. Como en casos anteriores, el p orcen taje de in dividuos qu e no se pos i c iona n se correspon de c on d atos a n t eriores, qu e apuntan a personas c on un a experienci a menor en la profe si ó n (un 14.74 % , 23 personas , tien en menos de tres años d entro del g remio). A c ontin u ación, y an tes de p a sar al s igu ie n te apart ad o, donde se analizarán las pau tas p ar a su perar los trastornos as ocia d os con situ a cion e s de es tr és y ans iedad, se res u men los datos obten i do s en e s t a p ar te de la in vestigación :  Los res u lados ap u ntan a qu e los í ndices de es tr eso r es relacionad os con epi sod i os de ansied ad es t án relacionad o s p os i tivamente c on variables de género ( má s al t os en mu jeres q u e en h ombres), au nq u e s er í a n ecesario un análisis de c o nteni do sobre la a u toría en las noti c ias de c ober tu ras tra u mátic as y de la comp o si c i ón d e las redacc iones p ar a af i r ma r taxa tivamente esta cor r elac ión.  La expe rienci a labor al , los año s ded icados a la profesión, son si g n ifi c ativos a la ho r a de p a decer tra s tor n os asoc iado s con el sínd r ome de estrés s ec u ndario y el síndrome de agot ami ento laboral, pero no tra s tor n o por estrés pos t rau mático.  Los n iveles de estrés y ansi edad son más alt os i nmed iatamente d es p u és de la c ober tu ra d e un su ceso traumátic o. Los periodi stas son c o ns c i entes de su exis ten ci a, p er o n o de su p r evalenc ia. Se marca u na diferenci a entr e presenc iar vi cariamente u na situ a ción violenta y cu br i r la c omo E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 27 9 profesion al de la comunic a ción , s ien d o es t a segu nda opción otro estresor qu e puede desembocar en la genera c ión d e t rastornos psicológico.  Se comp r u eba la p er vivenci a de la voc ac ión por la profesión , i ncl u so a pes ar de los r etos d ifíci l es . 8.4. Superac ió n d e tra s tornos aso c iados a e ven tos traumáticos La h abilidad p ar a s uperar u na sit u aci ó n tr au mátic a estriba en v ar i os factores imp or tantes , c omo las fo rtalezas previas del i ndi v i d u o, su nivel de r es ilienc ia y la cap acidad de recrea r relaci ones sanas y con s ignificado a todos los niv el es d el in di v id u o (McMah o n y McLellan, 2008 ), desde un nivel ín t imo (familia, p ar ej a, un o mismo) h asta n iveles más superficiales ( círc u los de con oc i do s ). E n casos serios, la ayu da de u n profesional externo se h ace neces ar ia; sin embar go, hay pau tas que el afectado pu ede s e g u ir para en fr en ta rse a l a recu peración p or s í mis mo. Probablemente, e l pas o más se n cillo de e xp l icar comi ence p or s eñalar la imp or tanc ia d el e n tor n o (B o nanno, 2004). En este cas o, s o n n e cesarios los in te rcambi os de o p iniones y experiencias y, como s e ha v is to en los res u ltados del c u esti o nario, el apoy o o la comp añ í a d el grupo de ig u ales se erige en un pilar imp or tante d e recup er aci ón tras u n eve n to dis r u p tivo (ítem 7). Pero ante u na si t u ació n de crisis p er s onal, saber cu áles s o n l o s mecanismos de su perac ión con stit uy e todo un reto, y no si empre alg u n as sol u cion es p u e d en aplicarse a segú n qué p r oblemas. E n m u chas p r ofes io n es, como las a s ociadas c on las cien c i as de la salu d (enfermer os, médi cos) el u so d e c iert os i nstr u mentos de recu peració n como la represión y negación de las emoci ones ( G revin, 1996) ayud a en u n p rimer mo mento a c ontinu a r tr aba j ando, pero retrasa, y en ocasi one s inh ibe, la pos te rior recu peración. As í mi smo, los p rocesos de dis oc i ació n (qu e no son sino procesos de c ontrol y sep ar ac ión o comp ar timen ta li z ac ión de los s entimie n tos ) con d u cen má s a men udo a l desarroll o d e estrés p ostraumátic o que a la rec u p er ac ión (Horowitz, 1993; apud Dworz n ik, 2008 : 26). Los p er i odis t as su elen p oner en práctica es tos re c u r s os, empuj ados por el rol qu e la profesión les asi gna: dej ar a un lado los sen t imi ento s en p o s d e la objetiv ida d (Simpson y Boggs, 1999). E sto, u n ido a 280 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA un a falta de apoy o soc ial qu e en m u ch o s cas o s p r oc ede de s u p r op io entorno de tra baj o, les h ace s er ví ct imas p r opici a s de tr astornos rel ac ionad os c on el estr és y la ansied a d . En c ap í t u los anteriores se h a men c i onado el factor de r esilien cia como método de su peración tras un a vi vencia trau mát i ca: la resilienc ia es la cap a cid ad d e las person as p ar a afrontar situ aci o nes adv er s a s readaptándos e, es de cir, si n qu e su si stema emocional y p er s onal se rompa del todo. Entre los f actor es qu e au mentan la resili enc i a d e un a p er s ona se en cu e ntran el ap oyo soci al (familiar y de grup o), el reconoci miento social (qu e en el caso d e la s víctimas r esu lta e n u na mejoría relacionad a c on la formación de la identid ad de gru po) y poder dar sen t ido a un a exper ien cia, integr arla d entr o de u n marco perso n al l ógic o (Beni to et al., 20 1 0 ). Segú n Himmelstein y Fait h orn (200 2 : 550 ) la falta de h abilidades d e un a person a, el pe riodis t a en este cas o, p ara esta ble c er u n a bu en a relación c on su entorno, pu ede lleg a r a h acer peligrar la estabilid a d de s u traba j o, y a qu e, a pes ar d e qu e el p er i odismo se c onsidera u na profesión muy indivi d ualis ta, el tra baj o en equ ipo es es en c ial p ar a el buen funci o nami ento del medio. Sendas in vestigaciones (B a u me is te r y Newman, 1 99 4 ; Carl i er, 1 999 ) p onen la atenc ión en q u e un o de los s i s t emas de s up er aci ón más efectivos e stá encaminado a con fig u r ar la l lamada narra t i va personal , un modo d e act u ación q u e bus ca reinterpret a r y dar signi ficado a las experienc i as v ividas consider ad as difíciles. Fröhlich ( 20 0 5 ) refiere experien cias c on pro gramas de su p er aci ó n d el trau ma in di c ados p a ra p er s onal mi litar (TRIM, o Tra uma Risk Management , emp l eado para t rat a r a marines estadou nidenses ) en el qu e se recoge la idea de la narra ti va personal a tr avés de entrevi stas produ ci d as antes, d u rante y despu é s de un a misión de ries g o. Es u n a tera p ia de acompañamien to p a rticipativo en la qu e en n i n gún momen t o s e d esam para al in divi d u o, ya qu e d e otra forma s e pod r í an p rod u ci r episodios d e reexperimentación del trau ma al no estar e l paci ente acost u mbrado al proceso d e g es tión d e l as emoci ones. Es t e ú ltimo pu nto e s t á r elacio nado co n e l u so del debriefing ( tér min o q u e procede del mun do mili t ar, y qu e podría traduci r s e como “ses ió n informa ti va”), técni ca qu e se p o ní a en práctica c omo alter n at i va a los proces os de E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 28 7 20% d esar rollarán u n tr astorno p sico l ógic o r elaci onado con el mismo (c omo por ejemplo, el TEP T, o Tr as tor n o d e Estr és Pos tr aumátic o , analizado en el capít u lo anterior ). S endas inves tiga c io n es s e h an ocupado d e la rela c ión exi stente ent r e este tipo de desorden y las informacion es sobre c at ás tr ofes. Con resu ltados coi nc i dentes, estud io s como el de Col limore et al. , (200 8: 1026) 109 apun ta lo si g u i ente: “La e xposición a los me d io s de co mu nicación correl ac io n ó sig n i f i cativamente con síntomas de re e xperimentac i ón e hip e ractiv a ción fisiológ ic a ( . ..) Estos resu lt a dos s o n c on s istentes c o n ha l lazgos previos que demo strab a n que la expo sic ió n a al tos ni v ele s de cobertura med iátic a i ncreme n taba la sintomatología de estrés similar a la que se expe rime nta después d e una vivencia traum ática (... ) . Pu ede o currir que la expo sición rep etid a a la s imág e n e s a ct úe c omo reco rd atorio de l trauma y, en c onse cuenc i a, exa c e rbe la re s p ue sta de estrés. A partir d e ello, la hipe ractivaci ón y los s íntomas de re experimentación pueden actua r como de s encadenantes de conductas d e evitac i ón ” Es t e mis mo a u tor señala la imp or tancia de adoptar medidas preventivas q u e redu zcan el tiempo y la forma d e expo sici ón d e c ole c tivos vu lner ables (niños, sobre todo, o personas c on alg ú n gr ado d e disf u nción p s i cológica o mental) a aconteci mientos tra u mátic os. E n el c aso de la au di encia i nfantil, Rodrígu ez y Odriozola ( 2012) resc at an los trabajos d e B uijzen et a l. ( 2007) y Sailor e t al. (200 3 : 1622): en el primer caso s e d em u estr a qu e la exposic ió n , c onti nu ada o no, a noticias c at astróficas s e rel acion a de man er a d irecta c on reacci o nes de miedo, p re o cupaci ó n, rabia y tristeza en la p oblación in fa n til; en el s eg u ndo caso, tras u na inves t igación s obr e los ín d ic e s d e exposición de es te grupo de poblaci ón concreto t ras los atentados del 1 1 -S , s e l lega a la con clu s i ón de que “(…) se rep ortaron má s s í n tomas de TEPT en me nores que vi er on notic ia s a través d e Intern et (vs. te l evis ió n/pren sa), vieron imágenes con muertos o lesionados,o temiero n por la mue rte de una pe r so n a que rid a en los ataques . No produ jo ningún ben eficio el ve r imágenes heroic a s o “pos itiv as ”. Los n i ñ o s mayores y los m ucha chos estuvie r on 109 Apud Ro dr í guez y Odriozo la (2 012: 591). 288 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA más exp u esto s a los m e dio s y presentaron más síntoma s es pe cífic os de TEP T” 110 Ser testigo a t r avés de u na exp er i encia vica ria c omo la proporcion ada por l a televisión y otros medios pu ede s at u r ar nuestra cap aci dad sen s i t i va. Zelizer (200 2a: 697) s u g iere qu e los testigos docu mentan la realid ad con su experienci a, en u n a especie de papel de p er i odista amateu r : su experiencia sup le a la de las p er s ona s q u e n o h an presenciado la esc ena, e intenta representar todos los niveles d e interme diac ió n posibles qu e co n stit u y e s u testimonio: físico, moral y práctico (P et ers, 2001: 7 09). Cómo r ep r o du c i r estas exp er ien cia s sin recu r rir al s ensaci onalismo, fomentar el páni co o el estré s gener a l en l a au d i encia, y des d e un punto de vi sta ético, es el objeto de in ve sti g aci ón de mú ltiples teóricos y profesion al es , y es lo qu e s e prete nde mostrar en el presente capí t u lo. A tenor d e e s to r eflexionan t ambién Pont y Cortiñas (2011 : 1055), aleg an do qu e lo s medio s de com un i c ación tienden a ampli f i car la percep c ió n d el riesgo en la s ociedad c o ntemp or án ea , debido, prin c ipalmente, a q u e su con str u cc ión de la realidad está basada en la negativid ad y en poten ciar l o dramático p or encima de otros temas. Los ci u dadanos partici pa n d e es ta percepc ió n d el riesgo d e sde su nu e vo pa pel d e p r osu m i dore s, acep ta n do tácitamente qu e for ma parte de su deveni r . Los au tor es añade n : “I n s ituations that imply gr e at so cia l c omm otion , s uch as emergenc i es , the commu ni c a tion s med i a mu st re s pect prof e ssi on a l ethics as es t ablished in di f ferent profess io n al c odes o f con duct and rec omme n dations by r eg ulatory bo di e s. The media need to b e particu larly c a reful with sensationalis m a nd dramatization, the inv a s ion o f privacy, pain and s uff e ring, th e sep aration be t we e n informa t i on a n d opi n io n a n d t he a c c uracy of their information . ” ( Pont y Cortiñas, 2011: 1 058) Ya se h a v isto q u e realizar la cobertu r a d e un des astr e o un a crisis conlleva u n a serie de cu e stion es étic as de difícil res pu est a p ar a el periodi sta, sobre todo cuan do h ay sufrien t es implicados: ¿D ebe e l profesion a l implic ar s e en la ayu da qu e se proporci o na a las ví ctimas? ¿D ebe , por el con tr a rio, qu edar s e al m argen e 110 Íbidem . E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 28 9 in for mar desd e u n a p er s pect i va objetiv a ? No son p ocos los autores qu e con s i der an qu e es ta ú lt ima p ost u ra es t á obs oleta ( G o mis et a l . , 2 002; Mu ñoz Torr es , 2012) pero no es el prop ósito de este trabaj o estu diar esta cu estión con cre ta; sí l o es, si n embargo, an al i za r alg u n as de las variables qu e la comp one n : estas c o ns i d er aci ones, estas preg u ntas, d evienen y s e forman a raí z de experien cias tr au máticas en s u mayoría, como s u c es os qu e llevan m u ert es aparejadas o altas d osis de sufrimi ento humano. Ho l li ngs (2005: 1 52) va u n pas o más all á y ex h orta a su s lectores a preg u ntar s e lo sigu ie n te : “To what deg ree s hould reporters reflec t the u ncomfortab l e sig ht s and sme ll s of the aftermath of a d is a ster whe n t he y kno w families a n d friend s o f the v i ctims a r e wa t c hi ng , r e adi ng or listening? O t her issu e s inc lud e , to wha t d egre e should reporte r s in t rude u po n the grie f of the su rvivors? This is true o f any situation in v olving a fatality but has particu lar importance in a n event like this whe n the fate of man y o f loved on e s was uncertain.” Es t e au tor i n cluy e en su dis cu rso refl exio nes qu e s e tomarán en c u en t a en este capí t u lo, c omo las expu estas des de el Trauma and Ne w sroom R e search Proj e ct 111 (Hollin g s , 2005: 15 6) cuy o s est u dios se ce ntran en cómo los periodi stas pu eden mej or ar la calidad d e vida de las ví ctima s y s u p roceso de recu peració n , a tr avés de coberturas qu e l es hagan formar p arte de u na experienci a posi t iva, u s an do es tr ategias de co n tr ol sobre la entrevis t a y el u s o de los datos ( Sykes, 2003 : 10). As í m is mo, s e a n alizar á có mo la cobertu r a de u n su ceso tr aumátic o d if iere segú n el esc e nario en el qu e s e d esar rolle, depen d i endo de variabl es ambi ental es y logísticas, h acie n do e s peci al hi nca p ié en las necesi dades de los diversos actores qu e c omponen la escena (p r ep ar aci ón previa, listas de con t actos, i nforma ció n a la p lantilla, etc.); por ú ltimo, s e v er á , también, cu ál es el p apel d e los medios como p rot agoni stas activ os d el proces o 111 Centro que inve sti ga la fo r m a e n l a q ue lo s peri o dist as c ubren in c i de ntes traumát i c os o cr ítico s, identif ica n do ár e a s e n l a s q ue pue de n s e r aplicad as c i e r tas me jo r as para r e ducir el riesgo de traumati z ac i ó n de c ualquie ra de las partes. Está f unda d o po r el Austral ian R e s earch Co u n cil , la U n iv er sidad de Canbe rra, la Univ ersidad del Sur de Aust ra li a , la orga nizació n John F ai rfa x Hol di ngs Limit ed y l a Dar t Fou ndat i on . T RAUMA AND N EW SROO M R E SEARCH P ROJ ECT (2005). [E n lín e a ] Dispo ni b le en: <http: / /w ww .can b erra.edu.au/sc h oo ls/pr o fess i o n al_co mm u nic at io n/tnr/I n dex .h t m > Fe ch a de co n su lta: 19/06/2013 . 290 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA de gestión de crisis , y c omo med iad or es de la ree s tr u c t u r ac ión del teji do soc ial, y qu é o p inión tienen los p r opios periodi stas a es te r es pecto. 9. 1. La Zona C e ro c o mo lu g ar de trabajo Ej er cer la profesión periodí stica req u i er e s er capaz d e poner en práctic a un a mu ltiplicida d de roles tanto so ciales, como c u ltu ral es y p olíticos. Coleman et al . (199 0) y a s eñalaba n qu e el med io c o ns tr u y e en vez de reflejar los even tos, in te rpretando, como actor prin cipal y p ar tic i p ante de los h ec h os, un a realidad mediátic a más allá de u na rea l i d ad real (Scraton et a l ., 1 99 5 ) . Su c apacidad de produc ción es as ombr os a, p or su prof u si ó n, v ariedad y act u alización inmedi at a; lo nov edoso s e torna c otidian o en mu y p oco tiempo , y la d ema n da de in for maci ón in sta ntánea tiene un a repercus ió n d irecta en las p r ác ticas y métodos empleados en l as redacciones . S u rg en , entonces , problema s derivados de la c ompetitividad medi áti ca, q u e co n du ce n a la esp ec u lación, la ru mor o l ogía y al as censo de lo ps e u do -even t u al a lo categó r i co, dan do l u gar a u n periodismo con u n índice d e seriedad más bajo, qu e h ace men os probable u na cobertu ra d e calidad (Under w ood, 1 995) . Nor d y Strömback (2006: 89), en r ef ere n cia a l r ep ortaje de guerra, apu ntan q u e no se trat a tanto de dó nde y c u án d o se cu br e la n oticia, sino del cómo s e efect ú a dich a labor, y h ay ra zon es para p e n sar qu e una representaci ón de l a notici a s er á más adecuad a s i existen unas r u ti n as de traba jo fru to de una preparación apropi a da. De es t a manera, el pe riodi sta recon oce patrones de act u ación cuyos resu lta d os h a c o ntemp l ad o c o n anteriorida d , y s er á más c u i dad os o con los métodos a emp l ear para r eco ger l a notic ia. H ay q u e anti c ip ar , en lo p osible, el evento, o la n at u ra leza d el mis mo. De otra manera, se c or re el riesgo d e h ace circu l ar información c o nfus a y poco oport u na o ú til par a la audiencia. Los in c id entes críticos o eventos tr au máticos son s it u ac i ones q u e p r o vocan su f rimi ento hu man o s ignificativo, y qu e pu ede n h acer qu e las h abilidades person al es de lo s afectados p a ra h ace rles frente sean ins u fi c ien tes, sobrepasan do su c a paci da d d e agu ante y h ac i endo más difícil su recup er ación (Salas-Machu ca, 20 08 ) . E n ellos con f luyen u na s er i e de variables E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 29 1 (esp ontane i dad, gravedad de los h ec h os , v iolenc ia, d i fic u ltad de coordinaci ó n de gr u p os consti t uyen t es de la escen a, etc. ) qu e los h acen especí fi cos , diferentes a otra s si t u aciones , y por lo tanto su jetos a u na con s i der ac ión especial: más s i cabe cu ando s o n las víc timas y testigos d el mi smo las qu e s e co nvertirán en fu entes informat i vas para el p eriod ista, qu e a su v ez es ta rá i nmerso desd e los primeros momentos en una activi dad fr en étic a y caótica para realiza r s u t raba jo . Por ello, es men ester detenerse p ara h acer u n es bozo d e lo qu e p odrían s er la s caracter í sticas recu rr entes qu e c onforman est e tip o d e es cenarios, y a s ea u na catástrofe natu ral ( riada de B adajoz, 1997 ; hu racán K at rin a, 20 05; ts u nami d e Japón , 2 01 1), u na c r i sis p r ovoc ada p or el h ombre (d esastre del P restige , 2 002) o cualqui er otro incid e nte de gra v edad (mata nza de Utoy a, 2011 ; atentados d e Bos t on, 2013; t ragedia de los A lpes, 2015 ) . El primer reto al qu e se en f rentan los equ i pos d e i ntervención q u e llega n a la zona es el d e evalu ar los d años y preveer cualqu ier riesgo po sible para la los su pervivie n tes; p ar a ello, s e es ta bl ecen p r otocolos de seg u ridad y med ida s d e protecci ón para qu e las v íctimas s ean val or ad as y atendi das: es en es te momento cu ando s e ac tivan lo s planes d e emer genci a d el Si stema N acion al d e Protecci ón Civil. A con ti nu ación, se informa del estado d e la situ aci ó n a l a comun i d ad y, por en d e, a los med ios. La taxonomí a d el s u ceso varía, c om o es lógico, y estas labo r es se e fectú an con más o menos premu ra, p er o u n elemento esenc ial es la coordinación, s ie nd o r elevantes las nec esi d ades de cada u no de los gr u p os in ter vi nie ntes, tal y como señ al an Rodr ígu ez y Odriozola (2012: 582 y ss . ) . Esta coordinación v ien e r egu lada en el a rtícu lo 9 de la Le y 2/ 85 s obr e Protecci ón C i vil, y e s ta blece l as pa u tas de a ctu ación q u e llevar án a cabo los cuerpos y au toridade s q u e gestionarán el su ceso. Al activarse e l plan s e ponen en march a l os s ig u ie n tes Centros de Mand o 112 : o El Centro d e Coman da nc ia A vanzado (CCA ), qu e es el encarg ad o d e in te grar a los técnic os coord i nadores de cada uno de los gr u pos, así como a la jer a r qu í a nat u ral d e l os mismos . 112 G ENERA LITAT DE C A T ALUNY A , P L A N D E E MERGENCI A E XTE RIOR DEL S ECT OR Q U Í MICO DE T A RR AGON A (PL ASEQTA). [E n lí n ea] D ispo n ible en http://w ww 10. ge n cat .n e t/int_pse qta/AppJav a / E S / p r o tec cioCiv il /o pc2/o pc4.h t m l . Fec ha de c onsulta 19/06/2013 . 292 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA o El Centro de Coordi nación Op er ativa (C ECOP ), cu ya fu nción es proporci onar apoyo a P r o t ec ción Civil en materia de com u nicaci ó n, coordin ación y c entra li za c ión d e l os servicios. o El Centro d e Recep ción de A lar mas (CRA ), que fun c i ona de manera permanente y d esde el qu e se presta s er v icio en la recepc ión d e alarmas de riesgo. En su ce s os con mú ltiples víc timas se activan, en d ependen c i as mu nici p ale s alejadas del even t o traumátic o, los Centr os de Información , Atenció n y Reag ru pamiento d e familias (Rodríg u ez y Odr i ozol a, 20 1 2) , d onde se ag r u p a a los h er i dos leves. Es aquí d on d e comi enz a la labo r d e los volu ntarios, los tra baj adore s s ociales y los p s i cólogos y ps i qu iatr as . E l trabajo de es tos d os ú ltimos c ol ectivos comenzará con u n a e valu ac i ón de las person as afecta das, segu i do del desarroll o de p r ogramas p sicoeducativos o de in te rver c ión en c r i s i s, qu e s e p o nen en p r ác t ica c on la c ola bo r aci ón de las au toridades , as ociaci o nes y medios de comu n i cación: e n ell os se explican las reacci ones q u e se c on s ideran normales an te el trau ma, y c uáles s on las s en s aciones d isf u ncionales qu e deben aler t ar a la v íctima. De es ta fo r ma, se d iferenci a lo norma l de lo patológico, evitand o la s omatización d el estado ( Sala s -Ma chuca, 2008 ). Desde el Cent ro de Mando s e su p er v isa y c o o rdi nan los gr u p o s desp laz ados a la Zona Cero 11 3 , tanto s anitarios, como de logística o intervenci ón, para q u e su s qu e h aceres y prioridad e s n o se i n ter ru mpan o so l ap en. Como apu ntan Rodrígu ez y Odriozola (2012) es esenc ial q u e los p er i odis ta s co n ozcan a fond o cómo fun c i ona todo este entrama d o, y qu é p a pel pu eden y deben j u gar ell o s como parte del mis m o. En u n p r i mer momento, el p r ofes ional d e la comun i c ació n q u e se encu e ntre envuelto en la vorá gin e de un a s i t u ación de catástrofe se enco ntr ará c on un factor que ju g ará d ecisi vamente e n su contr a: la in for maci ón q u e va a recabar s er á p ar ci al y su jeta a cambio co n s t ante, y a s ea por parte de los p r op ios t estigos o de la ad ministración. Dicen Rodrígu ez y Mar tín (200 3: 572; apud Rodríg u ez y Odriozo la, 2012: 579). 113 Traducc i ó n lit e ra l de la v oz in g lesa “Ground Z ero”, q ue ha c í a r e f er e n ci a, en un prime r m o mento , al Proy ecto Manha t tan y a l b omb ar deo de las ciudade s de H iro shi m a y Naga s aki. El D i c cio n ari o de I n g l é s Oxfo r d lo de fin e co m o la p arte de t ierra que queda tras la e xpl o sió n de u na b omb a. Lo s térmi n o s vue l v en a ut iliza r se t r as lo s ate n t a do s del 11 de septiemb r e, y su uso s e e xt rapo la des de e nt o n ce s par a r e fe r ir se a la zona de máximo alcance de u n suc eso de vastador. Fue n te: O XFORD A D VANC ED L EARN ERS D ICT ION A RY . [En línea] Dispo nible en: <h t tp://oal d8. o xf or dle arn e r sdictio n a r ies.c om/dic t io nary /gr o un d +zer o >. Fec h a de c onsult a : 19/ 0 6/201 3. E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 29 3 “ La in f o rmación se or g a n iza sob re la base de testi g os, superviv i en te s , las agencias informativa s, o t ro s medios d e comun ic a ció n , e stimaciones extraofici ale s , ru more s , policía , bombe r os, protecc ió n c ivil y fu e ntes sa nitar i as. Se entrela za n ca óti ca me n te todos los d iscursos in f o rmativo s como u n r e f lejo d e la situació n excepcional” . Se efectú a , así, u n periodismo basado en el tes t i monio de los p r es entes, mezclado con las i mpresion es propi a s d el p er i odis ta , cu y a c r ón ica se ve imp r egnada por la emotivi dad del ambi ente, p er ju di ca n do el equ ilibrio in for mativo q u e es teór i ca y p r ácticamen te i mp osible d e logra r en su totalidad, no p or ello es menos ci er to qu e debe ser u n fin ú ltimo y rec u rrente de la p r ácti ca periodí sti ca (Camps, 199 9). En la sig u i ente tabla se presentan al gun as de las acci one s qu e se llevan a c abo p or p a rte de los medi os c u ando se en frentan a u na crisi s o a u n a c at ás tr ofe, y qu e resu lta n con tr aprodu centes p ar a u n period i smo de calid ad q u e tenga en c u enta a la a u diencia y a las víctimas q u e la integr an . Tabl a 43: Actitu des r ecu rr entes d e lo s medios de comunicac ión en situ aciones de cr i sis Varia b le s Acti tud e s de los m edios Contenido informati vo No apor t an in fo r maci ó n rig u rosa Facili t an el acces o de la a u die n ci a a la experi me n taci ón del s u ceso de manera s imult a nea a la incid encia del mis mo La e spect ac ularizació n predo mina so b re la informaci ón Impacto soci al Los re ceptores saben i dentificar fen ómenos ca tas t ró ficos, per o n o comprenderl os en s u totalidad: el medio no in terpret a adecuadame nt e Sobreab undancia de informació n: la re experime n tac ión del hec h o tra u má t ico c ond u ce a u na “ hipocon dría ge n e ralizada” Fact or temporal A más i n for mación, menor in terés de l s u ceso, erg o , me nor cober tura El co ns u mi smo de sensaciones prima s obre e l i nt e rés por comprender Fue nte : E laborac ión p ropia basa da e n el traba j o de Loza no ( 2002: 3 ; 200 9: 23 5, 241 y 242 ) y Rod rígue z y Odrioz ola (2012 ) Por otra parte, n o todos los au tores s e mu estran tan críticos con este con s u mismo d e s en s aciones. E n opinión d e Vid al Qu adras (1994 : 173 -179) el periodi smo q u e u sa como foco el in t erés hu ma n o no es, p or defin ición , negativo. 294 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA El au tor señala qu e se d an epi sod i os de mor bos idad, sobre todo dent ro del forma to t elevisi vo, pero: “(…) los re portajes vivos conmue v en a los receptores, es timul an a c cio n e s de a y ud a en todos los n i ve l es de la s o cie d a d, ob l i g a n a los poderes políticos a emprender m e didas c on cr etas , mov iliza n a las orga niz a cio n es i n t e rmedias, a los c iud a dan os corri e ntes, y fomentan un a mejor educaci ó n p ara la solid ari d ad ( … ) toda s las n otici a s se pue de n contar, si se sabe cómo”. Saber dón de están los límites es el q ui d d e la cu estió n . Dice Az u r mendi (20 04: 6), ci ta n do u na e n t revis ta a Gary Tu chman, c orr es pons al d e la CNN d u r an t e los atentandos d e Manhattan en 20 01 , qu e en u n tanto por ci e nto elevado los medios tien den a ap licar la au tocens u ra para, de esta forma p r even tiva, no c a e r en vicisit u des prop ias de la d u da o el cu estionami ento de la s imágenes o la in for maci ón tr as mitida. Tu c h man cuen ta q u e tra s los atentados , i ba camin ando h acia u na conocida tiend a d e ropa d e Nueva Yo r k, h abilitada d e man er a imp r ov isada como mor gu e, y q u e le impresionó cómo se estaban uti l i zando cubos p ar a recoger los restos de las víc timas. La destru cci ó n era absolu ta, tant o qu e este periodi sta nun ca v io ningún c u erpo. P or esta razón, ag r eg a, fu e esp ecialmente cu i d adoso a la h ora de selecc io n ar lo qu e debí a ser mo str ad o a la au d i encia y lo q u e no, sig u i en d o su s propi o s e s tándares y trat an do d e n o p er der en n i ng ú n mo mento el tacto o la comp o stur a en cu anto a qu é decir o cómo deci r lo. Relacionad o c on este punto, r es u lt a op ort uno recordar cómo en el caso d e las Torr es G eme las s e ll egó incl u so a h ablar de manipu laci ó n directa de las imágenes, de bor rado digital de l os f allecidos o de c u alq u ier elemento q u e estu v iera relacion ado c o n ellos. Como se ha vis to, los códigos étic os d e los medios de c om un icación p r evi enen a s u s u su ar io s en cu a nto al u s o d e estas prácticas , pero en el c a so de las situaciones d e c r i s i s s e en tr a en un ter reno pan t anos o d o nd e n o se p u ede es ta blecer un lími te c l aro en tr e lo qu e es manipu lación directa de la i magen y l o qu e no lo es. Griffin (19 9 5 ), en u n estudi o sobre fotógraf os de p re ns a au stralianos , ap unta qu e la actitu d genera l su el e s er la de tomar la foto gr a fía y p r egun ta r des p u és, es dec ir: obtener primero lo qu e s e qu iere conseguir de la es cena, o de l as v íctimas, y d ejar la E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 29 5 deci s i ón final sobre si se debe pu bl icar o no a l os editores. Se produ ce, por tanto, un a manipu lación tácita, no a posteriori, no c on un progr ama de r etoqu e di g ital , si no d e sde u na p er s pe cti va err ón ea qu e c ontempla a las víc timas y a su entorno como objetos estáticos con los q u e operar p ar a con segu ir un res u ltado determinado. E l sen sac i onalismo debe ser evit ad o, s obr e todo en el peso gr áfic o de la no t i cia. Como ejemp lo, se rescata el a ccid e nte del met ro del Carmel 114 , estudi ado por Pon t y Cortiñ as (2011: 1057), en c uya cobertu r a s e d ete c tó qu e más del 48 % d e la información pu bl icada du r an te los q u ince d ías d espués del in ci d ente conten ía n errores re l acion ados con la veraci dad de los d atos e in fr acc ione s de corte ético. E s tos a u tores consideran, así mismo, q u e los fotóg rafos d eben s er es pecialmente cu idadosos con el u s o d el zoom, y n o capturar i mág en es d e gente h er i da o f al lecida. El p rimer r espon sable d e la calidad del tra baj o es el fotoperiodis ta , y desp u és l os responsables editoriales: la in for maci ón h a d e p asar , entonc es, u n doble f iltro, y así d ebe hac er lo también el mater i al qu e lle g u e de los ciu da d anos qu e s o n tes t i gos de los hechos, qu e debe ser editado p ar a evitar estos mi smos error es. Los p er i odistas qu e han es tado env u eltos en s u cesos v iolentos deben co n s id er ar , en s u p o sterior cobertura de los h ech o s , la o pi n i ón de expertos en la materia , qu e pued an p r es entar y analizar feh acientemente tod as las variable s qu e comp one n el even to, y p r ever as í fu t u ras con sec u enc i as. De esta forma s e equ il i br a también el p eso o t o r gado a los te stimon io s de p ar tes interesadas, como p or ej emplo las dec l ara cio nes d e políticos u organizaci one s relacion adas con el h ec h o. En la mayoría d e los c asos, los reporteros abus an de es te tip o de declaraciones , mi entr as que las op ini o nes del personal técni co no s on tenidas en cuen ta (P o nt y Cortiña s, 20 1 1: 1058). P or otra parte, es nec esar i o reconoc er qu e no s iempre es tán al alcanc e del period ista, o qu e n o son proclives a h acer declaraciones a los med ios, para n o posi cio n ar s e d e fo rma errónea al esp ecu la r sobre la cau sa o f u t u ro de los h ec h os. Con es tos d at o s d esplegados, s e p u e de esbozar u n c r oqu is d e las características qu e p re sen t a n los p er i odistas q u e deben acer c ar s e a l a z on a c er o , y d e las 11 4 C IA , B . (16/05/2 007). El h u n d i m ie n to de l m e tr o del Ca rm e l : la pe o r c r isis . D iario El P aí s . [ En líne a] Dispo n ib l e e n: <http://el pai s .co m/ di ari o /2007/05 /16/ c ata lunya/117 9277652_8502 15.ht m l >. Fec h a de co n s ul ta 20 /06/ 2 013 . . 296 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA debilid ades q u e p r es e n ta el trabajo que des empeñan, co n miras al reconoci miento y posterior corre c ción de las mis mas: Tabl a 44: Debilidades del tr ab ajo de l os pe r iodistas desplaz ad os a l a z ona ce r o Variable Descripci ón Con secuencia Prepar ación p rev ia Po ca capac itació n y c onocimi ento de di n ámi cas organiza t i v as Interferencia s, conflic to s, desconfia nz a p or parte de las autoridades. Revie rte en mala cob e rt u ra. Actitu d Prepo tencia. Falta de respe t o a víctimas y personal de emer genci as. Poca capaci dad para expli car i ntenciones y nece sidades del per iodista. Des co nfian z a de los e quipos de emer genci a: el pe riodista es vist o como un mani pulador que n o respe t a a la s víctimas. Víncul os laboral es Incapaci dad para co o pe rar co n eq u ipo de eme rge n ci as. Impid e labor in formativa. No ha y acceso a tes timonios ade cuad o s. Prepar ación en materia psic o l ó gic a Esca so o nulo co no ci mie n t o so bre la psicología de crisi s, necesi dades de las v í ct imas , f o r ma de entrevistarlas. Re traumatizaci ó n de la víc t ima. Sobreexposi ció n del periodi sta al tra u ma. Inmedia tez de l a infor m ac i ó n Transmis ión de da to s no contrastad os. Rumor olo g ía. Perjuicios a las víctimas y a la au di encia en ge n e ral. Pérdida de credibili dad del medi o. Espec t ac ularizaci ó n de la inf o r maci ó n Vu l neraci ó n de l os códig os éticos. Cob e rt u ra se sgada. Mala praxis peri o dís t ica. Perjuicios a las víctimas y a la au di encia en ge n e ral. Pérdida de credibili dad del medi o. Fuente : Elabo ración propia s egún e studios de Rod rí g u ez y Odriozo l a (20 12: 589) Las noti cias pu bl icad as también sig u en una serie de p at ron es característic os qu e se repi te n de una s it u ación a otr a. Send os au t ores coinciden en s eñalar , p a ra empezar, u na ten dencia eviden te h acia el s ensaci onali s mo y la este reot i pació n, segu i da de un uso recurrente de f u entes no ver ific a das (P u ert as y Ver a, 2006: 51 ) . E n u n afán p or p r od u c ir noti cias qu e capten la a tenci ón del su jeto, rele g an la funci ón edu cati v a a un seg u ndo plano, sin d istrib u ir i nforma ción que pu eda ser ú til para la au diencia, como consej o s o estrategias de afr on ta mi en to de l tra u ma. La v íctima se representa des de la p as ividad , y nun ca ge s tionan d o su s propi as emociones, o salien do adela n te, al men os no en los primeros momentos de la tragedia: estas vi sion es d e los h ec h os suel en ofrecerse des p u és , y solo si lo E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 30 3 más comu nes en la p r ác t ica p er i odís t ica; aq uí s e en gl oban los su ce s os diar ios (acc ide n te s d e tráfico, incendios, vi olen ci a, etc.) o s it u acione s como el envío de correspon sales a zonas de riesgo. E s en es ta t ipo l ogía d onde la p r ofesi onalidad periodí sti ca tien e qu e ser mayor, y la p r ep aración p re v ia u n deber in el u dible. Aqu í cabe menc i onar, brevemente, el papel de l os responsables de los medios de comun i c ació n , c u ya falta de criter i o a la h or a de s el ec cionar a los periodi stas q u e van a s er des plazados a u n a c at ás tr ofe h a sido re s eñada en diversas oc a sion e s (Hi g h t y Smyth , 2003: 10) si n tener en cu en ta l a manera en la qu e r eacci onará n ante la es cena, o d ía s d esp ués d e h aber la pre senc iado y p r ocesado. Rodrígu ez y Odriozola (2012: 590) ponen de ejemplo su s experienc ias p er s onales, y h abla n de c asos en los q u e se h a n enviado a p e riodis tas sin experien cia laboral (becarios) , q u e de spu é s h an des ar rollado estr és agu do o postra u mático p or h aber estado expu estos a las postrimerías de un su ceso vi ole nto. Pero es te n o es un c aso ex cl u s ivo de reporter o s recién s alid os de l a facultad, s ino qu e s e da también en periodistas con muc h os años de experienci a en la profe si ón. “Las in teracciones q u e e sta b lecen los pe r iod ista s en esc e n arios de catá strofe d eb e rían m ejorarse e n mu chos aspectos, siend o pre ci so p ara ello adentrarse en u n d e ba te pr ofesi o na l y é t i co qu e m odul e la tendencia al co nsumo de espectácu lo p ropi a d e los me d ios ac t uales y que ap u es te por la formac ión e specífica de los pe ri odis ta s dedicados a e ste ámb ito, as pe c t o e n el qu e serían útiles los cód i gos d e actuación ya elaborados por di f e rentes instituciones y los manuales es pecíficos qu e dan pautas para evitar los conflictos má s frecue n tes, por ejemplo, indicando form as ade c u ad a s pa r a e ntrevistar a a f ectad os evitando s u r e traumatización (Zapardiel y B a lanzat, 2 009: 228 - 23 8; a p ud Rod r í g u ez y Odriozola, 2012: 590.) En r esu men, los period istas n eces i tan adapta r sus dema n da s d e información a la s itu ac ión especi al e in édita qu e es u n ac o nt ec imiento trau mático. Cuan do u n desas tr e irru mpe e n el tejido social, el pu nto de mi r a d ebe estar pu e s t o en las person as, en las víc timas, familiar es y testigos de la escen a, en su cu ida d o y protecci ón. En palabras de P o n t y Cortiñ as ( 2 011: 1 0 5 7) : “This is the pri n ciple of res po n sibilit y, in other word s, givi n g humanit a rian ai d i s primordial” . 304 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA 9. 3. El tra b ajo c o n las víc t ima s En el c a pí tulo 7 se h a obs er v ado qu e en los códi g os éti cos, tanto los de ámbito naci onal como i n te rnac ional, hay una preoc up ació n expre s a por p ar te d e los medios , asoc iac i ones y federaciones en tant o y en c u anto las v íct imas y sus familiares son o bjeto de sen do s ar tícu los o d i s posiciones. Por otra parte , n o es menos ci er to q u e tra s cu al qu ier su ceso c at as tr ófic o son c om unes las i má genes e in for maci ones q u e co ntie n en r eferencias al dolor fís ico o mora l de l o s af ec t ados, cuan do no apare cen de manera explíci ta a p es ar de las pau tas recogid a s en los libros de esti l o. Cu ál es e l valo r i nformativo de es ta s p iezas, y p or qu é en ocasi one s no se s igu e n estas recomend aciones, es objeto d e u n larg o d ebate dentro de la comu n idad científic a (Och ber g, 1 9 96; Coc a, 1997; Coté y Si mpson , 2000 ; Torr es -Romay, 2006; Su til y E zq u err a, 2007 ) . E n apartados anteriore s y a se h a apuntado qu e pu ede ser debid o a u na inter p re t ación laxa d e los códi g os , o si mplemente a u n d es c onocimiento de los mi smos, mezclado con u na fal ta de preparación a ni vel académico, o en comp etenci a s de índole e moci onal. E l periodi sta p or otorgar a las ví ctimas el esp acio qu e merecen, pero no s e mater i al i za en u na práctica real . El citado Cód igo D eon tol ógic o de la FAP E (2010) di c e en s u art í c u lo 4: “Sin pe rju i cio d e prote g e r el derecho de los ciudad a n o s a estar in f ormados, el pe riodi s ta re spe tar á el d erecho d e las p er s onas a s u pro pia i ntimid ad e imag e n , teni e n do pr e s e nte que: a) Solo la d efens a de l i nter é s pú blico justifica las intromis io n e s o ind a g acion e s s obr e la vida privada de un a perso na s in su previo con s e ntimiento. b) En el tra t a m iento i nformativo de lo s as u ntos en qu e medien elementos de dolor o a fl i cción en las pers o n as afectadas, e l perio di s t a evitará la in tromisión g r atuita y las es pecu l acio n es innec e s ari a s sobre sus sentimien to s y c irc u n stanc ia s . ( … ) c) Se prestará e sp ec i al atención al tratami e n t o de asuntos qu e afe c t e n a la in f anc ia y a la juventud y se respetará e l de recho a la intimida d de los me nores.” E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 30 5 Proporci onar u n a definición acertada a las p er son as afectadas p or u n s u c eso violento o trau mático, requ iere d e u n a revisi ón del concep to tradici onal d e víc tima como mero superviviente de los hech os (Chich ar ro, Pérez y Vázqu ez, 2003 ). Víctima y su pervi v iente no s o n d o s términos sinónimos , sin o que tien en con notac i ones diversas: p or un lado, h abla r d e ví ctima i mplica qu e el suj eto n o tiene c ontr ol s obr e el medi o en el qu e s e mu eve, y me nos a ú n sobre las emocion es qu e s iente; un supervivi e nte, p or el c ontr a r i o, ha a prendi do a gestionar y resolver esos di l emas . Mientras qu e la víctima es pasiva, el su pervivie n te es u n mi embr o ac tivo, con lo q ue el primer paso qu e se i ntenta dar desd e los gru po s de atención psicológica tras una c at ás tr ofe es e l de propi ciar esa transformación, ese pas o del su jeto pac ie nte a su j eto agente (E hrenreich y Prewitt, 19 9 9 ) . Ha de tenerse en cu ent a qu e catalog ar como ví ctimas exclu s i vamente a las pe rsonas qu e h an sido heridas o afectadas de algu na manera p or u n accid ente, es una p ost u ra cerra d a y excluyente qu e d eja f u era a otros afectados a los qu e h ay q u e con s i der ar i g u almente. Segú n la tip olog í a d e Taylor y Frazer (1981) y García-Renedo (2008: 65), c u a ndo se desata u na si t u ació n d e c r i sis , l as ví ctimas, su perviv i entes y d emá s actores de la esc ena s e dis tr i b u yen de la sig u i ente maner a: Tabl a 50: Distribución y tipología de l as víct im as de un acontecim ient o Fuen te: Taylor y Frazer (1981 ) apud García-R enedo (2 008:65 ) Como pu ed e ap r eci ar s e , el h ech o de n o prese n ciar el su ces o n o impli ca qu e n o se p u ed an experimen t ar reaccion es d e estr és en cu anto al mis mo. Los 306 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA in te grantes de las c ategor ías 5 y 6 no es t án en c ontacto directo con el h echo, pero lo vi ven d e manera muy c er c ana a través de otr os gru pos q u e s í experimentan un a c er c anía al mi smo. En e s tudios como el de Ah er n e t al. (200 2) se h abla d e có mo, tr as el 11 d e s eptiembre , los medi os de comu nicación in fl u y er on con su cobert u ra a es pectadores de p ar tes muy d i s t an tes de Es tados Uni do s , qu e d espués desarroll aron s íntomas d el Tr astorno de Es tr é s Pos tr au mático. A este respecto, d ice García-Renedo (20 08) q u e el reconoci miento y aplic a ción d e estos gr ad os d e víctimas difer en te s i nfluirá despu és a la h ora d e p o der prestar les la ay u da neces a ria, tanto ps i cológica como econ ómica. Las cris is, c at ás tr ofes y d esastres marcan u n antes y u n d e spu é s en las vi da s de los afectados: p u ed en tener con secu en c ia s fisi ol ógicas d e mayor o menor gr aved ad, y , d e la misma fo rma, ef ectos ps icol ó g i cos qu e d er i van en patolog í as de di ver sa ín d ole. Elliot y Eis d orfer ( 1 982 ) es t u d i an las reacci ones d e las person as ante los s ucesos tr au máti cos , y c at alogan cu atro estadi os que marcan la r es pu esta de los afectados: a. A ctivadores o estresor es: amenazas qu e dan l u gar a las reacci o nes f í sicas y p s í q u icas. Se p r odu ce n a raíz del h echo c o ncre to. Es el imp acto d ire cto qu e tiene la situación de tr au ma en la ví ctima. b. Rea c cion es bi ológ i cas y psic ol ógicas: d e mayor o men or d u r ac ión, y difí cilmente difer en ciables de las con sec u enc ias. c. Consecu en cias: r eacc ione s q u e s e han prolog an do en el tiempo, y que devi enen en trastornos crónicos . d. Mediadores: es tr ech amente rel ac ionados c on los puntos b y c, son variables qu e i n ter vi enen en la du r ac ió n , tipología y pes o del tr as t orno. Son muy imp or tantes a la h ora d e determin ar cómo las víc timas rea cci onan ante un hec h o. Exis ten medido re s comunita r ios ( daños su f rid os por la com u n i d ad, respu esta de los c i u dadanos, etc.), medi dore s so c i ale s (gestos soli dar i o s, apoyo de la comunidad), predi spo s i c io n es in dividual e s (variables demogr áfic as, como la edad, la raza, estrato soci al… ) y , por ú lt imo, las i nterve ncio n es form ale s ( p r ev ención y educaci ó n d e la s ociedad para afrontar u n E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 30 7 desas tr e y su s c o ns ec u e n cia s a co r to, med io y larg o p la zo) (Ga rcía- Renedo, 200 8: 67 y 68). Es t os medid or es , unidos al hech o de qu e en oc asiones las si t u aciones tra u mátic as se dan en c om un idade s v u lnerab les, propi cian q u e el efe c to de los medios s e vea amplifi cado y qu e las c ond uctas d e su peració n s ean más difíci les de po ner en práctica. Sin embargo, y a s e ha ap untado q u e la ocu l tación de los h ec h os tampoco es un a con d u cta deseable. En el caso del terro r i smo, por ejemplo, y más c o nc r etamente desde la experienci a es p añola, el docu mento de Radio Televisi ó n Españo l a (RTVE, 200 2: 2) abandera el de recho a la in for maci ón siempre y cu ando n o se vea limi tado o colisi one con otros derechos (a la vida, a la paz) o qu e r es u lt e u na ofensa par a la au dien ci a 116 . El tr a ta mi ento i nforma tivo de los familiares y víc timas d e este tipo de tragedias h a d e estar ma r c ado po r u n resp et o total h acia sus derech o s, i ndividuales y colectivos , y en ning ú n c a so s e h a de recu rr i r a la mani p u lación, el en g año o el maltr a to, cu id ando escrupu l osamente la p r ivaci dad d e los afectados: qu e u na person a esté reaccion a ndo en pú bl ico an te un ac o nteci miento violento, n o si g n ifi c a qu e esté dando tá citamente su consentimien to par a qu e esa reacción se u tili ce y distribuy a (RTVE, 2002: 5). Se obs er va, por lo tan t o , qu e es t as recomendaci ones qu e se refieren a u n te ma con cre to c omo el ter r oris mo, coi nc i den y s e m u es t ran d e acu erdo con otras advertencias y co nsejos d e índole ética y origen temático d iverso. El p er i odista qu e va a entrevistar a u n a v íct ima debe tene r en c u enta c iert as con s i der ac iones p re v ias, emp eza n do por la más i mporta nte: si el reporte ro , como p er s ona ajena a los h echos , pu ede in fo rmar con rigu rosid ad a tr avés d el testimon io de u n d olie nte, y s i es así , qu é aspectos d e es a i nf ormación pu ede ret r ansmi tir d e manera feh acie n t e. La p r i mer a n orma es evitar los estereotipos en las pregu ntas qu e van a real i zar s e: R andall ( 1 99 9) ya apu ntaba qu e aproximarse a una persona q u e a c aba d e vivir u n momento tr au mático con u n “ ¿cómo s e enc u en tra? ” d ar á lu ga r a u na reacción adver s a y e s ter eotip ada. No es 116 En este pu n to, ha de citar s e l a expe r ie n c ia de la ca dena b rit á nica B BC, e n c uyo m a n ual de estilo se hace ref er e n c ia a que c ualquie r e n t r e vista co n u n grupo terr o rista se ef ec tua rá so lo s i s e c o n s i de ra r e alme n te que su i nterés i n f o r mativo está por e ncima del da ñ o m o r a l que pued a sufri r la audi e n ci a al ve r có m o se les ofrec e aten c i ó n mediática . BB C (2003 ). Sty l e guide [E n lí n ea] Dispo ni b le en: <http://w ww .2. me di a . uo a. g r/lectu r e s/linguistic _ ar c hive s/a c a de mi c _pape r s0506 /note/sty leshets_3.pdf >. Fe ch a de co n su lta: 17/1 2/ 20 15. 308 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA es des eabl e e l u so de fórmu las qu e condu z can la en trevista (“deb e de haberse se ntid o muy mal”, “seg uro q u e experimentó muc ho dolor cuan d o…” ) o proyectarse en la ví ctima ( “e n tiendo cómo se s iente”) a menos qu e el reporter o comp r en da y haya e xp er i mentado u n a s i t u a ción ig u al o s im ilar. Bezu nartea, Mar tín ez y Del Hoy o ( 1 998) i ndi can q u e, a p osteriori, c u ando se es tá bu scand o el testimoni o de los familiares sobre v íctimas c oncretas, hay qu e centra rse e n los asp ectos p ositivos d e la mis ma : c ómo era, qué le gu staba h acer, etc. Inclu s o en este pu nto, c u and o la in t en c i ón es ela borar u n recu erdo emot i vo y al en tador del fall ec ido, se h a de ser cu idadoso p ar a no caer en el ama r i l lismo o la su perf i cialidad 1 17 . E l Manu al d e Estilo de RTV E, reseñado con anterioridad en estas mis mas p ág i nas, ap oya es ta s recomend aciones , i n s i s t ien do en el resp et o a la inti midad y al dolor d e las familias y su p er vi vientes, y en la evitación del “mi met is mo terminológico” , s obr e todo en el caso de in for mac ión sen sible rel ac ionada co n el te rro r i smo 118 . Mar au ri et al ., (20 1 1) di cen qu e los lectores y espectadores esp er an ansiosos es te tipo d e detalle s, d e la mi sma man er a en la qu e bu scan datos y generalizaciones , así qu e el p er i odis ta d ebe se lecci onar corr ec t a mente qu é tipo de espe cifi cac i ones y p ar ti c u laridades d e la h is tor i a se van a ofr ecer para no in c u rrir en la vana esp ectac u lar i zación. E l dolor no es al go con lo qu e s e d eba especular (Lóp ez - Talaver a , 20 02) y más cuando n o h a trascen d id o a la es fer a pú bli ca 11 9 . P or ot ra 117 Ent r e el 3 1 de o ctub r e y el 1 de n o v i e mbr e de 2012 sa lta a las po r tadas l a tragedi a suce dida e n el Mad r id-A r e na, do n de , tra s u n co n c i e r to, ci n c o c h ic a s jó venes fallec i e r o n aplas ta d as po r u na multitud que inte n tab a abando n ar la s instal a c i o n e s. Días despué s pr o life raron l o s artículo s e n dive r so s me di o s onli n e que elab ora b an u n pe r f il de la s víc t i ma s r e curriendo exc lusiv amen te a la in f o rm ac i ó n p r o porcio na d a po r sus cuentas de T w itte r y Face book, co pian do lit e ra l m e nte el co n ten i do de lo s último s men s aje s, des de u n encuad r e se nsa c ionalis t a y sesgado. Se r e co mi e n d a la lectu ra del artículo de Ma l do nado (2012) so bre la cobe r tu ra del s uces o. M A LD ON A DO , A. ( 2012/11/ 26). Trage di a de l Mad ri d A r e n a: el ri e sgo de info r ma r sin c r ite ri o s pe r io dí s tico s n i c r i t e rios h u m a n o s. Fco mpass – Notic ias de la Facultad de Comu n icac i ó n de la U n iv ersidad de Nav arra. [En l í n e a ] Dispo n ib le en: <http: / /w ww .un av.e s/f c o m/fco m pass /n o ti c ia s /t r a gedia - del-m a d r id -ar e n a-el -r ie sgo -de-in f orma r -si n- crit e ri o s-pe r iodistico s-n i -crite r io s-huma n o s>. Fe cha de c onsulta: 24/06/20 13. 118 “El lenguaj e es un e l emento esenci al en la c or recta com uni ca c i ón sobr e el te r rorism o. F rente a l mimetism o termino l ógi co con e l lengua je argumen tal de los terroristas , se de b e contrap oner un l e ngu aj e que i mpida l a jus tificaci ón o dignific ación de su acti v ida d delict i va . Sin embargo , p ue d e h abe r términos que y a ha y an sido asumidos p or los r e c ept or es d e la i n form aci ón sin at r ibuirl es c ar ga post i t iv a al g una: solo en estos casos pue de uti l izar se si no se encuen t ra un sinónimo ef icaz” . M A N UAL D E E STILO DE R T V E . [ En lín e a] Dispo n ible en: <h t tp://ma n ual dee sti lo .r tv e.es/c uestio n es-s en s ible s/5-6-t e rr o ri s m o /5-6- 3-o bligacio n es-y -r e comendacio n e s-para-lo s-info r mado r e s>. Fe ch a de co n s u l t a: 02/10/20 15. 119 Se puede n c ita r muc h o s ej emplos que ilustra n e ste punto . El último de ello s, el del caso de R a que l Sá n chez S i lv a: est a c onoc ida p r ese n tado ra e spañola pe rdi ó a su espo so en c ir c un s tan c ias que n o trasce n d iero n los p ri me r o s días tras la mue r te, dando luga r a que l o s medio s es pec ul aran co n la caus a de la mi s ma . Co mo c o l ofó n , pasado u n mes de l h ec h o , pe riódic os co m o el AB C pub li c an n o ti c i as co mo es t a: “R aquel Sán c h ez S il v a y Mar io B i o n do hubie r an c um p lido h o y su pr ime r año de casados ” , d ando lug ar a E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 30 9 parte, las vícti mas so n más proclives a aceptar u na entr evista si s e d a n estos tres h ec h os (Ma rau ri et al . , 2011): - Qu e el su frimie n t o al que se van a enfrentar s ea mí n i mo, tanto a ellos mismos como a sus alleg ados . - Qu e l a entr evis ta ten g a u tilid ad. - Qu e se controle el me n saje y no se di s p er s e la in for mac ión. Es d ec i r : qu e esté co ntextu alizado y explicado. Elegir e l momen to, el lu gar de la en t revis ta y p er mi t ir qu e la víc t i ma es t é acompañ ada por algui en de su con fia nza, constit u ye u n p aso ineludible, q u e, como s e ha di c h o, hay qu e d ar en pos d e un a b u ena en t revis ta. Como entrevistador, h ay dos puntos de vista qu e se pu eden ad o ptar: el qu e c ontempla el dolor d e la ví ctima c omo foco p r i ncipal d e la en t revis ta, o el qu e se basa en el testimon io del i n d iv i d u o q u e tr ata d e recordar los h ec h os y dar s u opinión sobre los mis mos. E n c u alq u ier a de los dos ca s os, hay q u e ser con s ci ente del estado ps ic ológico aproximado d el s ujeto, y tratar d e recon duci r lo p a ra qu e resu lte lo menos tr au mático p osible (Ochberg, 19 9 6: 6 ). Es t o se consi g u e estableciendo u n contacto per son al , en el qu e se ofr ece al entrevistado algu no s detall es d e uno mis mo y d e lo qu e v a a oc u rrir a con tin u ació n : es u n p r o ceso p ar a el qu e se debe t ener todo el conoci miento previo qu e sea p osible, tanto del entrevis t ado, c omo d e la si t u ac ió n , el entorno , etc., p ara p oder prever el gru eso d e las rea c cion es qu e pu eda n darse. E ste es un factor comp licado en s it u aciones emerge n tes, de ah í la imp or tan cia de u na educ ació n s obr e los h ec h os tr aumátic os q u e pueda disminui r p osibles difi c u ltades. Oc h berg ( ibí dem ) recomi enda c o menzar con frases ap r oxi mat i vas, como p or ej emplo : “E stoy i n teresado en conoce r m á s datos sob r e lo que ha pas a d o, y s é que es t o qu izá pueda resultarle doloros o, pe ro no es m i in te n ció n preg u n t a r so b re c ómo el a gresor/el incidente le h a hecho s e ntir” . De esta manera, se está p rote giendo la intimi dad de la ví ctima, se le informa d el cami no qu e va a segu ir la ent r ev ista, se d eja c l aro qu e el acercamien to a la h istoria ser á una a v ala n cha de p r o testas e n las r ede s so ciales, que acusa ban al medio de o port u nista y poco ace r ta do . AB C.es (22/06/2013 ). Raque l Sánc h ez Si lva y Mari o Bio ndo hub i e r an c u m pl ido h oy su prime r añ o de casado s. AB C. e s [En lí n ea] Dispo n ib le e n: <http:/ / w ww .abc . es/e sti lo /gen te/2 013062 2/abc i-r aque l - san c h ez-s il v a-ma r io-2013 062215 22.html>. F ec h a de c onsult a: 24/ 0 6/20 13 310 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA desd e el respeto a su exp er i encia, y s e le da parte d el con tr ol d e la ent revista para qu e se sienta segu r a y prot egida. Si la i ntenci ón del per iod ista es l a con tr ar ia, esto es, s aber cu áles son los sen t imi ento s d el entre v istado, pu ede expl i c arse de la s i g u ie n te manera, c on idén tico s resu l tados : “ es toy interesado e n cómo se sintió us ted, tanto e n ese momen to como ahora, ya que los le ctore s /t e lespectadores n ec e sitan sab e r q u é impac to tie nen los suces o s de este tipo, y le ag radecería q u e los describ i era para ellos ” . Hay fórm u las médicas e stand ar i z adas p ar a p edir el consentimiento de u n p acien t e qu e pu eden s er u tilizadas en es te con tex to, como p or ej emplo h acer referenci a a qu e el p rocedi miento, tanto l a en t revis ta como e l a rtícu lo qu e se elabor a r á p oster i ormente, ten drá ben ef i c ios p ar a la comu nidad y p ar a el entrevistado. E s c or recto recordar, n o obst ante, qu e pu e d e ser u n p r oc eso doloroso, y q u e s e p u e d e reexperimentar l a sit u aci ó n tra u mática d u rante y despu és d e la entrevista (u n a vez pu blicada). P or ú ltimo, d ebe pr eg u n tar s e al entrevistado s i tiene algu na d u da, ru eg o o cu estión antes de comenzar ( Ochberg, 19 96). Si hay un a sit u ac ión emot iva d onde a flor an las lág r i mas, es bu eno t rat ar d e normalizar la . E sto no es i ndicativo n ece sariamente de qu e la vícti ma re húse a con tin u ar c o n la entrevista: h ay q u e ser resp e tu oso, d a r u n momen t o de treg u a. Dice Och berg (1996 : 6 ) : “When survivors c ry du r ing interviews, they are no t necessa rily reluc t a nt to continue . The y may have d iff ic ult y commu nicatin g, but they often wan t to tell their storie s. In t e rrupting them may be experienced as patron izin g a n d a s den yi n g an opportunity to tes t ify. Reme mber, if you termin ate an i nterv i ew unilaterally, because yo u fin d it up s e t tin g, or you in corr ec t ly a s s ume that your subjec t wants to stop, you ma y be re- victimizin g the victim. ” Si en algú n momento se pierde el c ontrol sobre la entrevista, e l p er i odis t a debe busc ar formas de aliv iar la te n sión del su jeto. E sto pu ede aparejar in cl us o p o n er fin al encuen tr o, o ap la zarlo par a otro mome nto, en aras de qu e la ví ctima o el su pervivie n te s e encuentre lo mej or posible par a así fa c ilitar su rec up er aci ón y un testimonio d e c a lidad. El tono de voz y el l engu aje corporal d eben ser tenidos E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 31 1 muy en c u en ta: u na person a q u e es tá sometida a u na presió n tr au mática pu ede tener di ficu ltades para comp r ender lo qu e se le d ice, y probablemente s olicitará qu e se le repitan las p r egu ntas; p or lo tanto, de qu é manera s e r e formu l an las cues tione s es capital , ya qu e la víctima recordar á más l a forma y menos el con te n ido. As í mismo, h ay qu e mantener u n términ o medio en cu anto a l os niveles de empatía mos tr ados , controlando las propias emocion e s sin u nirse a la carg a emocion al d e la víctima: se trata d e v al orar las manifestaci ones ajen as y comp r en derl as , n o de apropiar se de ell as o de j u zgar si son s u ficientes en cu a nto a la ma gnitu d d el su ceso. En cu a nto a otras c onstru c c io n es sintáctic as qu e h an de ser evitadas du rante la entrevista, s e añaden en es te punto las q u e tratan d e dar c onsu el o d esde persp ectivas err ón eas, c omo las basad a s e n supu esto s (“podría haber sido peor”, “es u sted afortun ado, teniendo en cu e nt a los hechos ”, etc.), las respu es ta s a pregu ntas tácitas ( “-¿P or qu é ha tenido que p a sarme es t o ?”, “ ¿ Por qué no hemos p o did o solucionarlo? ”) o las demos tr aci ones exag eradas d e sorpre s a an te el testimoni o ( “¡Dios mío!” ) . Po r ú lt i mo, l a entrevista debe t ermin ar de u na forma ami gable, en la qu e se agr adece a la ví ctima o al su p er v iv i ente su testimon io y su a yuda (Nelson y N elso n, 2008). 9. 3.1. El trabajo co n víctimas infantil e s Los medi os de semp eñan un rol p r imordial en el p r oc eso de socialización de la in fa n cia. La televisión se h a i nstit u ido a lo l argo d e los añ os como un o de los canales p r i ncipales po r el q u e n i ñ os y niñ as re ciben información sobre c iert o s valore s , p ostu r as sociales y norma s qu e de otro mod o no pod r í an adqu irir. Inter n et es la ot ra vía por la cu al los más j óvenes es tá n exp u estos a u n conteni do cuy a r egu lación y di str i b u ción es , cu anto me n os, d isc u tible (García Jimén ez et al ., 20 1 3 ). Cu an do s e trata de aconteci mientos tra umátic os, se en t ra en un ter reno cenagoso d on d e tan i m portante es qué efectos pu ede tener la in for mac ión en la in fa n cia, c omo las vi c isit u des éticas y morales qu e surgen al tratar c on víc timas menores de edad. Y e hud a, Mcfa rlane y Sh al ev ( 1 998) y Smith e t al., (2002) 312 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA estudi an los efectos d el trau ma en n i ñ os y n i ñ a s, y c olig en qu e, d espués d e un a catástrofe, s on normales los s entim i entos d e mied o y an g u stia, así como ci er tos cuad r os depresiv o s qu e p u eden s u c eder al poc o tiempo d el su ceso, o a largo plazo. Smi th apu nta q u e a menos edad , may or es la pos ibilid ad de u n tra u ma rel ac ionado c on la r ep etición continu a de u na visi ó n o una experienci a q u e no s e comp r en de; por otr o lado, los m ás mayores ti enen la c apacidad d e enten der co n soltu ra el c onteni do p er i od í sti c o, p er o q ue esto n o q u ita que no pu e dan experimentar te rr or o di sgu sto en cu anto a l os mi smo s . E sto e s es p ecialmente si g n ifi c ativo en e jemp l o s sobre terrorismo , cu ya reiter aci ón de i má genes de víc timas y h eridos p rovocó una respu esta tr au mática en niñ os de entre seis y onc e años (Pfeffer bau m et a l. , 2001). De esta forma, se fomenta la con ducta antis ocial o agre s iva del sujeto, se le h ace más ins e nsible a la violenc ia, y se alimenta el miedo de c onvertirse e n u n a v í c tima ( Ga rcí a Gale r a y D e Migu el Pas c u al, 20 05). C u ando esto ú ltimo oc u rre, c u a ndo el menor se conviert e en la víc tima, p u ede n darse a la vez todas es tas var iables, co nfor mando u na real i dad comp l eja y frágil qu e r equ iere, una vez más, de cons i d er aci ones propias. Tras el tsu n ami de Tailandia en 2004, los estud ios de los psicólog o s qu e desemp eñaron labores de emerg en cia en l as ciudad es y pu eblos afectados, desc r i bieron los efectos n eg ativos q u e t u vo el ac oso repetitivo de los med io s a los ni ños y n i ñas de la zona, qu e era n co nstantemente r equ eridos par a se r entrevistados : se daban c asos de d esorientac i ón y d e c a ns anc i o por re petic ión de los h echos. El res u ltado er a el de u na cobertura pobre, reiterativ a y su perf i cial (P a nyawu t, 2 005; apud Hollings, 20 05: 163). En 2008, Unic ef h ace pú bl i co u n manual c u yo propósito es ay u dar a los periodi stas en su la bor in for mativa s obr e c ues tione s q u e tienen como obj eto o protagonis tas a menores . Recoge los s iguientes puntos clave como base d e la actu aci ó n p er i od í stica (Sierra e t al ., 2009: 66): 1. Los derech os de la in fa nci a y s u dignidad deben resp eta rse p or enci ma de cu al qu ier ot ra circu nstanc ia. 2. Tanto el niñ o o la niña como s u s familiare s o tutores d ebe n e star debid amente in for mados d e q u e están h ablan d o con u n p er iod ista. El propós ito de la entrevista debe ser ex p licado c oncienz u damen t e, y el E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 31 9 está, o qu e, tras u n con oc i miento de his tor i as qu e pued en res u ltar le s imilare s a la s uya, deci da permanecer en silencio por miedo a p os ibles re presalia s ( ibídem ). En oc a sio ne s, el period ista contar á c on p oc o tiemp o para es tabl ec er la empatí a neces ar i a con la person a entre vis ta da, p ero es peren tor i o qu e si g a las recomendaci ones de ac t u aci ón qu e se h an ex pu esto h asta el momento: elecc ió n del entorno, s eg u ridad del entrevis t ad o, i n formación p r evi a s obr e el tema, con oc i miento del afectado s obre los pun tos qu e se v a n a tr ata r , e tc. Hay qu e tener especi al cu idado con la iden tifi c a ción de la víc tima; así mi smo, en zon as de con fl icto, don de la vi ol en cia sexual está í ntimamente rel acion ada c on la gu er ra, es pos itivo contar c on el testimonio de org anizaci ones hu ma n itar i as qu e pu edan p r oveer de u n c ontext o adec u ado al p er iod ista, y qu e den u n a v i s ión genera l de, por ejemp l o , la s itu ac i ón de la mujer en es a zona c oncr eta ( M at loff , 2008 ). En cu a nto a las p a u tas es p ecíficas q u e s e h a n de tener presen t es , d e stacan las si g u i entes : o Cu an do s e decide en t revistar a un a mu jer ví ctima d e la violen cia de género, o d e vio l en cia sexu al, h ay q u e ten er en cu en ta que es muy probable q u e se si enta má s cómoda h ablan do con un a periodis ta . Es neces ar i o d ejar claro este detalle con toda la antelación p osible, ya q u e much a s ví ctimas pueden sentirse acos adas o retrau matizadas solo p or la proximid ad de un h ombre; en es tos casos, la si t u ación p u ede agr avarse cuan do el entre v istador realiza pregu ntas de índ ol e privada. E s imp or tante ten er en c u enta qu e cu an do s e h a bla con v íctimas de ab us os de d er ech os hu mano s, como es el c aso, pu eden p re sen t ar ep isodios de ans iedad, n eg ac ión, s omatizaci ón d el dol or p sicológic o, abus o d e su stanc ias y desórdenes de la sex u alid ad. A c o nsecu e nci a d e la tortu r a a la qu e se ven sometidas , pu ede n darse inclus o alter aci ones de la iden tidad y disrupción de la capac i dad de prev enc ión de r i esgos, así como cierta dificu l tad p ar a medir las r eaccio nes y lo s afectos. Hay q u e h acer un esfu erzo esp ec i a l p or minimi za r los aspectos d e la en tr evi sta qu e pu eda n recordar a la agresión (r ec u er d o de los h ec h os o detall es del agresor). 320 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA o En co ntextos c omplejo s y c ambiantes, como pu eden ser zon a s de con fl i cto o s ocialmente dep r i midas, es i mporta n te qu e la c ober tu ra d e la in for maci ón se c entr e n o tanto en la vícti ma, co mo en las cau sas genera les d el fenómeno ( segurid ad, edu cación, etc.), y las medi das qu e pu eden aplicar s e a nivel comunitario par a s ol u cion ar lo. o Como en otros cas os, el p e r i odista debe establecer u n a armonía de pen samie n to con la v íctima, u n a con ex i ó n res petu osa, dond e se p oten c ie el s aber escu ch ar : h a y qu e p er mi tir a la v íctima qu e cuen te su historia con el mí n i mo de interr u p c i ones p os i bl es , y u sar preg un tas con final abierto, mos trando empatía, preocu pación y recon ocimien to, y de j ando esp acio, as í mi smo, p ar a el si l en c i o. Debe ajus tar s e s iempre al estilo d e expresivi dad del informante (mímesi s ), y d ar l e la o port u nidad para hac er pregu ntas, as eg u rándole s iempre qu e es tá en u n entorno seg u ro y con fide n cial (Mat loff, 2008). o El tema de la violencia sex u al o la vi ol encia de géner o deben s er abordados di r ectamente y c on n at u r alidad, dejan do c la ro qu e jamás pu ede es t ar ju stific a da y que se trata de u n problema es t ru ct u ral d e nu estr a s ociedad. El reporter o d ebe ev itar también acti t u d e s paternalistas qu e dañen la au to nomí a de la víct i ma . o El re p ort e ro debe saber cu ánta información sobre deta lle s trau mát i cos es su f i cie nte para la el aboración d e l a pi ez a; busc ar d et alles qu e d en con s i stencia, pero si empre des de área s neu t rale s . P ara el l o, es p ositiv o usar la técn ica de la entrevista gr u p al , para r e colectar más datos de forma colectiva, comp ar tir recu er dos y p romover el apoy o entre d istin t os miembros d el g ru po. E n algunos casos , el us o de met od olog í as no verbal es ( dibuj os y actos dramatizados) pu ede n faci litar la c omu n i cac i ón, saltando barreras lingü ísticas y nichos cu lt u ra les. o Es muy p o s itivo, tanto p ar a la v íctima como p ar a e l r esu ltado d e l a entrevista, r efo r za r el s entimien to de vale ntía que refleja qu e h aya comp ar tid o su testimo n io. D e esta for ma, se d a una u t i lidad provechos a y au téntica a la exp er i en ci a trau mát i ca, a tra vés d e la cu al s e veh icu liza un sen t imi ento de s u pera c ión y ejemplo p ar a otras vícti ma s qu e pu eda n estar en s itu ación parecida. Al con tr ario, h ay qu e ev itar p r egu ntas qu e evoqu e n la c u l p ab ilid ad o los error es d e la p er s ona en tr evi stada (p or qu é E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 32 1 no s e f u e de casa antes, por qu é no d en un ció, cómo pu do convivir c on s u agr es or en esas ci r cu nstancias, p or ej em plo) ya q u e esto co n d uc e a la exacer bación de sen t i mientos de imp ot encia. En c u a n to al u so d el len g u a je, desd e l as redaccion es d el medio se debe promover el con ocimien to y ap r en dizaje d e la plantilla en c u anto a ter mi nolog í a adecu a d a q u e pu eda es t ar asociada a esto s suces os. Dice Fente (2 01 3: 566 ) q u e, en la actu alidad, h ay un a tendenci a ling ü ístic a den t ro d el p er i odis mo q u e su stit uy e los términos “vi ola ción” p or “ ab u so s exual”, y “ v i ola d or ” por “ ag resor sexu al”, dando un carácter más g enérico, en el primero d e los c asos, e in cl u ye nd o todo tip o d e agr esio nes, y un a co nnotación de “ at aqu e ”, en el segu ndo c aso, que i nforma a la v ez que p revien e y p r otege. P or o tro l ado , con tin ú a, h ay que evi tar la perpetu a ci ón d e un estereoti p o d e la v í ctima como ser inferior o proclive a las agresiones (perfil de “víctima p er fecta”) , o d et alles in nece s ar i os s obr e la natu ral ez a del enc uentro qu e pu edan mi nimizar o ju stifi c ar la agr esi ón, o cu lpab i l izar a la ví ctima, c omo q ue estaba bajo tra tamien t o psiqu iátr i co, por ejemplo, o qu e ya habí a sido objeto de abu s o s en la in fa n cia. 9. 4. El pape l de l os m edi o s e n e l desarrollo y la gestión de crisis An te una crisis de gr andes di mensiones, con refl ej o nac ional o in cluso in te rnac ional, y en la q u e los espectadores son tanto los protag on istas c omo la au d i encia, la n ecesidad d e p r op orcionar in for maci ón y segu ridad a partes igu ales es un pun t o p r i ncipal qu e m u chos periodi stas t ien en en cu enta y d esean pon er en práctic a desd e el p r i mer momento. Si n embarg o, s a b er qu é rol d eben desemp eñar y qu é es lo qu e se esp er a de el los , es algo en ocasion es r ela tivo, qu e depen de en p r i mer lu gar de las ci r cu ns ta ncias en las qu e s e enc u entren, y en segu ndo lugar, de la previsión q u e se h aya desarr ol lado en c u anto a irrupci ó n d e crisi s. En E stados U n idos, tr as el 11 de septi embr e de 20 01, los medios de comun i c ació n de masas asu m ieron u n rol te rapéu tic o, qu e actu aba c omo con s u elo para la n ación, cuya inoce n cia h abí a s ido pu esta a pru eba. Este país madu ro h abía caíd o del dí a a la no che, y los medi os f u eron de u na i m portanci a 322 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA capi tal p ar a recons tituirla (A u fder hei de, 2002: 9). Por otra parte, si d ich o s medios d e seaban p o ner ci er ta dis tanc i a en t r e su vi s ió n de los h ec h os y las in for maci ones prove n ientes de la admi n i stra c ión (no lleva nd o alfiler es con memor ativos en antena, por ejemp l o , qu e in dicar an s u p os ici o n a mi ento en con tr a de los terroris t as ) la aud ie n cia los tac haba de p oco patrióticos . El p at riotis mo ter apéu tico es un a d e las p rimer as resp u estas q u e se obtiene de los medi os tra s una catástrofe . Es más frecu ente en med io s occid ental es , e inh er en t emen te está as ociado so br e todo con la t radici ón i deológica american a: es bien re c ibido p or la au dien c i a, qu e esp er a este tipo d e comportamiento po r parte de la p r en sa, la radio y la t ele vis ión. Es u na aproximación co n inten c ión san a dora, des de u n punto de vis ta emoc ional. Como d ice Au fderh e id e (20 02: 10): “(…) it is a n ind ivid u al a pproa c h, whic h takes the soc ial c ontext a s a fixed bac kgrou n d (…) wipping the past awa y an d havi ng a f res h st art”. Un concepto que s e h a estado alu mbran d o a lo lar go d el presen te capí tulo es el qu e h ace ref erenc ia a l a l abor del medi o como protagonista y a la vez g es tor d e la crisi s, como proveedor d e infor mación ú t i l par a la au diencia, a través de la cual se pu edan p r ev enir nu evos in c id entes, y qu e dote d e s entido a la exp er i encia tra u mátic a. E s en eso s momentos cu ando el p er iod ismo cu lt i va u n s entim i ento gr u p al d e su peración y solidarid a d, p ar a cuyo d esenvolvimiento es neces ar i o h aber dispu esto sendos me c a nismos q u e gar an ticen qu e la r es p u esta es vigor os a y efic az . 9. 4.1 . Nec e s idades del equipo q ue c ubre u n a situa c i ón de crisis Inmediatamente des pu é s d e u n acciden te o u n a crisis d e cu alq u i er ti po, el medio necesi ta in for mac ió n d e fu entes oficiales y extraofi ciales, qu e confirmen o des mientan las n oticias q u e están llegando a la redacci ón. So l o así s e evi ta la esp ec u lación y l a r u morología, fe n ómenos qu e s e ven magni f i ca dos en estas circu n s ta n cias . Para ello se u tilizan los cana les c onvencionales y s e p o n en en marcha p r áctic as y protocolos que, por h ab itu ales, p u eden ver mermada su efectivid ad du rante una catástr ofe: es po si bl e qu e los con tactos q u e se req u ieren no estén disponibles, q u e la in cidenci a d e lo ocu rrido h aya di fi cu lt ad o las labor es de inv estigación, y qu e i n c l u so la propia redacci ón se vea afectada. E L P ERIO D I ST A Y LOS T E S T I GOS I 32 3 Una ac t itud y u na concien c ia p r ev entivas pu eden revertir e l cu rso d e los aconteci mientos y facilitar la el abor ac ión de la in for maci ón, de mane ra qu e se apliqu en fide d ignamente las pa u tas mora les y éticas qu e re qu i ere la cobertu ra de u na catástrofe (Pon t e i Mart í nez, 20 1 1; P ont, 2014). Red acta r u n plan de emerg en cia, don de las fu ncio n es de todos los miembros del equ ipo periodístico estén d ebidamente esp ec i ficadas, es s olo un a de la s recomendaci ones a las q u e h acen al u sión las in ve s t i ga c iones consu lt ad a s. Ho u ston (20 01: 21) h abla precis amente sobre esas p r i mer as h oras donde recabar i nformación d e c al idad se h ace c omplejo, y señala qu e es impor tante actu ar c on rapid ez , y a qu e son momentos crític o s donde los test igos estar án más disp u es to s a colabor ar con los periodi stas y el acces o a l as zonas af ec ta d as no está a ú n vetado a los med ios. Son datos y te s timoni o s qu e t i enen que s er recogidos , ya qu e de otro modo perderían su valor de i nmedi a tez, au nqu e, como se ha visto, ha de h acerse d esde el cui dado y el respeto p or las v íctimas y afect ados. El plan d e eme rg en cia de l a redacción prioriza la c ontextualizaci ó n d e los h echos por enci ma d e cu alq uier otro dato, y recu er da al equ ip o, en p r i mer a in stanci a, que es es e punto concr eto el qu e la audi en ci a d ebe co m prender primero para dotar d e s entido el su ce so (Fin kel, 2 001). De manera id ea l den tro de este plan, y s in aba ndon ar todaví a l as r u ti nas di ar i a s, se desi g n ar í a a un edi tor o u n reporter o como coordi nador del equi po q u e c u br e la n oticia (si la redacci ó n es grande, pued e asignarse esta tar ea a más d e u na person a) q u e se enc ar gará de p r ov eer al equ ipo de la in f o r maci ón nec esar i a para desemp eñar la labor p er iod ística: c ontacto s , enlaces p olíticos, i nformación sobre pos ibles testigos, l u gar es prioritar i os a los que desplazarse, f u entes experta s qu e p u edan aport ar su visi ó n d e los h ec h o s, etc. Estos d at os pu e den in cl u irse con antelación en el plan d e actu ación, qu e s e co nvert iría en u na bas e de d a tos d e emergencia, cu y a existenci a y f unc io n amiento deben c on ocer los tra baj adore s . Sendos medios in te rnacion ale s ya d isp o nen d e es t os recu rsos, que están a disposición tanto de los miembros de s u eq uip o, como de cu a lq u ier profesion al qu e de s ee u tilizarlos, y a qu e pu e de n en contrar se en la r e d 122 ( Lynn , 122 A M ERI C A N P R ESS F ORU M [E n líne a ]. Dispo ni b le en: <h t tp://w ww . amer ic anp r es sinstitute.o r g/f orum >. Fe ch a de c onsulta: 28 /06/2013 .. Se ña la n có mo des de esta pl a taf orma se po n e n e n c omú n la s e xpe r ie n c i as de p r o fesio n al e s del pe r iodis mo que deb en en f r e nt a r se a u na crisis o c atá s t r of e . Po s e en un l i st ado de r e co men dacio n es que r e co gen des de m e dida s de a u toprote cció n co n tra el tr au ma, hasta co n se jos sob r e r e cur so s h u m a n o s p a r a e l per so nal di r ec t iv o. 324 I T ESIS D OCTOR AL : C O BERT UR A P ER I OD ÍSTI CA 2001). Es mu y in t eresante, así m i smo, disponer de u na base de datos con recu r sos q u e contengan información sobre desastres: The Belgi um based C e nter for Researc h on the Epi d emi ologi e s o f Dis a sters 12 3 po see u na m uy accesible y actu alizada d o nd e se pu ede buscar información p ar a evalu ar la p r o ba bilid ad de qu e un tipo de d esastre determinad o ocu rr a en u na reg i ón (un terr emoto, p or ejemplo) . Uno d e los p untos f u ertes del p l an de ac ción es que, id ea lmente, recog e in for maci ón de contacto de todos los mi em br os d e la redacción , c on u n ma p a del pu esto q u e oc u pa cada u no y sus d ire c c iones privadas: si ocu rr e algo, la s person as q u e vivan más c er c a del s u ceso p u ede n lleg a r antes ( Potter y Ricch iardi, 200 2 : 10 y 11). El plan ti ene qu e inclui r también a la gen te q u e es t é fu er a de la r ed acción en tod o momen to, con i nforma c ión s obre los h orar i os d e cada un o de los in teg rantes, desd e produ cción h asta al tos ejecu tivos. En Es ta d os Uni do s h ay p la n es qu e as ignan tar eas c o n an tel aci ón a cada u no de los profesion ale s (Grin, 20 01). Tambi én h ay qu e tener u na gu ía de cu áles son los pu ntos p r i ncipales qu e n ecesitan cobertu r a in mediata (sed es de p ar ti dos políti cos, ed i ficios g u bernamentales, etc. ) ; un a lista de q uién se q u eda en la redacción y q uién debe c u brir un tipo de suceso u otro dep e ndi e ndo d e lo qu e ocurra (Coat s, 2001). Como s e h a dicho, h ay que tener en cu e nta qu ién pu e de estar fu era , de baja por enferme d ad, o de v a caci ones, con lo cu a l d eb e h aber un a p er s ona e n car gada de actu alizar este tip o d e información c ada c iert o t iemp o; así mi smo, e s con ven i ente c ono c er bi en a cada mi embr o d el equ i po, y saber n o s olo en qu é ramo d el periodis mo está es pecializado, sin o qu é otras de s u s capa c idades pu eden ser ú tiles en u na sit u aci ó n de cris is ( por ejemp lo, si tien e c onoci mientos sobre primeros au xili o s, s i p osee ve hícu lo pr opi o, etc.). Recomiend an tambié n (P ott er y Ricchiardi, 20 06) que se pi en s e de antemano en las caracter í sticas diferentes de la p r en sa, radio y televisi ón, y en las variables qu e pu e den lleg ar a ser importantes dependiendo del formato en qu e se ed ite la not i cia. Esto incl u ye saber si h ay q u e hac er c ambio s en la pu bl icidad del medi o o reor ganizar los forma tos de programación , en tr e ot ra s cosas . 123 T HE B ELGI UM B ASED FOR R ES EARCH ON T HE E P IDEMIOLOG Y OF D ISA S T ERS [En lí n e a ] . Dispo n ible en: <http: / /w ww .cr e d. b e>. Fec h a de c onsulta: 29 / 06 /2013. [Document text truncated for crawler view.]