scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La contribución de la Misión suiza a la formación de una élite africana en el sur de Mozambique (1881-1975)

Aguadero-Miguel, Ramón

Abstract

Esta comunicación expone el papel jugado por la misión suiza en la formación de una conciencia política de los educandos formados en esta misión, centrada en el concepto de tsonganidad acuñado por los misioneros suizos. Ello da pie a realizar un recorrido histórico por la actividad social y educativa y presentar el relevante papel jugado en el nacionalismo mozambiqueño por antiguos alumnos de la misión.

Full text

VII Conversaciones Pedagógicas de Salamanca Influencias Suizas en la educación española e ibeoramericana 20-22 octubre de 2016 La contribución de la Misión suiza a la formación de una élite africana en el sur de Mozambique (1881-1975) Ramón Aguadero Miguel e-mail: [email protected] Universidad de Málaga. España 1. Introducción La relación entre religión y educación en África es un tema de estudio que lleva produciendo intensos debates entre antropólogos, sociólogos e historiadores de la educación, con investigaciones que en los últimos años han diversificado el foco de atención, desde la conexión entre educación y socialización de los jóvenes hasta la dificultad de la escuela para integrar hoy en día a las comunidades religiosas, pasando por otros trabajos que examinan el papel de las comunidades religiosas en relación a la educación situadas en un contexto geográfico y social determinado1. Tras la independencia en 1975 surgió en Mozambique una generación de historiadores que desde diferentes corrientes historiográficas rompieron con la historiografía colonial, dando lugar a numerosos estudios generales, regionales e investigaciones sobre periodos o asuntos específicos, buena parte de ellos publicados por el Departamento de Historia de la Universidad Eduardo Mondlane (UEM). La historia de las misiones protestantes en el sur de Mozambique durante el periodo colonial ha concitado el interés de muchos investigadores, tanto en el propio país como en la vecina Sudáfrica. Los lazos entre las Iglesias protestantes de ambos territorios, la adscripción de una parte importante de la élite africana de la región a las Iglesias protestantes, la cercanía de Maputo (la antigua Lorenzo Marques) a los territorios sudafricanos y la concentración de recursos para la investigación en la capital del país (como la UEM y el Archivo Histórico de Mozambique) han facilitado la aparición de numerosos estudios que sacan a la luz los acontecimientos vividos por estas confesiones religiosas, entre los que destaca el papel que han jugado en el campo social y educativo. La Misión suiza constituye un ejemplo significativo del rol desempeñado por las Iglesias protestantes durante el periodo colonial, con unas prácticas religiosas y en diversos campos de la acción social que desde el principio entraron en colisión con los intereses lusitanos, al contradecir el papel nacionalizador y de creación de lógicas de conformación social asignado a las misiones religiosas. Los estudios sobre la Misión suiza de la profesora Teresa Cruz e Silva, del departamento de Historia de la UEM, son especialmente significativos en este sentido. En su tesis doctoral, centrada en la contribución de la misión a la creación de la conciencia política de sus integrantes2, revisa tanto los estudios realizados durante el periodo colonial sobre las Iglesias protestantes como los posteriores, en particular las investigaciones de Butselaar, Helgesson y Monnier centrados en los primeros años de la Misión suiza y su relación con el Estado portugués. A ellos añade otros estudios más recientes, como los de 1 STAMBACH, A.: “Education, Religion and Anthropology in Africa”. Annual Review of Anthropology, 39 (October 2010), 362. 2 CRUZ E SILVA, T.: Protestant Churches and the Formation of Political Consciousness in Southern Mozambique (1930-1974), Basel, P. Schlettwein Publishing, 2001. Matthey, Rohrbasser o Maluleke. Toda esta bibliografía, junto a la utilización de fuentes primarias procedentes de los archivos en Lausana del Departamento Misionero de las Iglesias protestantes de la Suiza Romande3 y del Archivo Histórico de Mozambique, así como las numerosas entrevistas realizadas tanto en Lausana como en Mozambique sirve a la autora para profundizar en el tema central de su tesis, la identidad tsonga como argumento central que propicia la concienciación política de la élite africana formada en la misión. Junto a los trabajos de la profesora Cruz e Silva, han sido las numerosas y detalladas investigaciones sobre las iglesias protestantes en el África austral de Patrick Harries, profesor emérito de las Universidades de El Cabo y de Basilea4, las que nos han permitido situar en su contexto social, histórico y político las realizaciones de la Misión suiza desde la llegada al Transvaal de los primeros misioneros helvéticos. La lectura de las obras más significativas de estos dos investigadores ha sido la base fundamental para exponer la panorámica de la historia de la Misión suiza en Mozambique durante el periodo colonial que aparece a continuación, centrados en la labor educativa por ella realizada y en las consecuencias sociales que produjo su opción religiosa y educativa. Para ello, comenzamos en primer lugar presentando las circunstancias en las que nace la Iglesia libre del cantón de Vaud a mediados del s. XIX, para así entender su opción misionera y los primeros pasos dados en el África austral desde la fundación de la misión de Valdezia y su opción por evangelizar desde la normativización, estudio y difusión de la lengua gwamba asociada a un territorio y a una etnia, la tsonga, que constituiría la razón de ser de la misión en tierras africanas. Seguidamente, expondremos el conflicto, común al resto de Iglesias protestantes (y a determinadas congregaciones católicas no portuguesas) creado por el modelo evangelizador y educativo llevado a cabo por la Misión, al entrar en colisión con el papel que para las autoridades lusitanas debían jugar las misiones religiosas, que se recrudecerá al instaurarse la política racista y segregacionista del Estado Novo y al emerger, a raíz de los procesos educativos llevados a cabo en las misiones, una pequeña élite africana que se opone a la situación de dominio y finalmente se organiza para hacerle frente. Ello nos dará pie para exponer el concepto central de tsonganidad que fundamenta el modelo social de la misión, así como la evolución de sus distintas realizaciones educativas y religiosas, adaptándose a las cambiantes circunstancias del momento histórico. Tendremos particular interés en mostrar la relación con la Misión de figuras fundamentales del nacionalismo mozambiqueño, en particular de Eduardo Mondlane, como expresión más fehaciente de cómo el modelo socioeducativo planteado dio lugar, sin que fuese un objetivo explícito de la labor evangelizadora, a la emergencia de una conciencia política entre los estudiantes que se formaron en la Misión suiza. Finalmente, en las conclusiones sintetizaremos las repercusiones que, tanto para la Iglesia libre de Vaud como para el devenir histórico de Mozambique, tuvieron las opciones misioneras tomadas, en las que se dan coincidencias tanto con otras Iglesias protestantes como con los sectores críticos de la Iglesia católica, como ejemplo de la necesidad de seguir investigando estas temáticas para tener una visión más completa y ajustada a la realidad del papel jugado por las diferentes confesiones religiosas en el tablero mozambiqueño durante el periodo colonial. 3 El término Romande hace referencia a la Suiza de habla francesa. 4 Patrick Harries, fallecido en junio de 2016, es un historiador de renombre mundial, profesor visitante en numerosas universidades europeas y norteamericanas. En sus primeros años sus investigaciones estuvieron volcadas hacia el mundo del trabajo en el África austral, focalizando posteriormente su interés en la historia de las Iglesias en la región, con especial dedicación a la labor realizada por las confesiones protestantes en el sur de Mozambique, que ha divulgado tanto a través de la Universidad de El Cabo como del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Basilea. La monografía Butterflies & Barbarians. Swiss Missionaries & Systems of Knowledge in South-East Africa compila su contribución sobre la historia de la Misión suiza, a la que ha precedido una cuantiosa producción de artículos sobre esta temática. 2. La opción misionera de la Iglesia libre del cantón de Vaud Las Iglesias Reformadas suizas nacen de la adhesión a las ideas de Ulrico Zwinglio y Juan Calvino de una parte de los cantones que conformarían posteriormente la Confederación Helvética. El Consenso de Zurich, redactado en 1549, es el documento más importante en cuanto a los fundamentos teológicos aceptados por todas estas Iglesias, de modo que a partir de entonces se puede hablar de la existencia de una Iglesia Reformada suiza, aunque en cada cantón la Iglesia se mantuviese como entidad autónoma que existía paralelamente al resto. A mediados del siglo XIX, la Iglesia estuvo marcada por corrientes liberales, cercanas al pensamiento de la Ilustración. En un contexto de cambio de modelo social, esto dio lugar a la separación de varias Iglesias cantonales de la Iglesia nacional. Nacía así en 1847 la Iglesia libre del cantón de Vaud. En su segregación influyeron especialmente las ideas del pastor, teólogo y moralista valdense Alexandre Vinet. En 1826 ya había sido galardonado por la Sociedad de la Moral Cristiana por su “Memoria a favor de la libertad de cultos”, que contenía una vibrante defensa del libre examen de conciencia. A partir de entonces se convertiría en uno de los pensadores más valorados dentro del protestantismo europeo de habla francesa. Sus ideas teológicas le llevaron a la defensa de la separación entre la Iglesia y el Estado, cuya aceptación en el contexto helvético de mediados del siglo XIX daría lugar a que ciento cincuenta clérigos del cantón de Vaud no obedeciesen al Estado en su intento de recomendar a sus comunidades la nueva constitución, abandonando la Iglesia nacional. Surgía la Iglesia libre del cantón de Vaud, desde la asunción del principio de que la libertad de la Iglesia sólo podía obtenerse de la completa separación del Estado, marginalizándose, por tanto, en relación al poder político local5. El pensamiento de Vinet, que asume el cristianismo como una relación personal y casi mística con la persona y las ideas de Jesucristo, con una teología fundada sobre las ideas de libertad de conciencia y de pensamiento, está detrás de esta visión, y marcaría igualmente el modelo misionero que la Iglesia libre pondría en práctica en el África austral. No obstante, merece la pena resaltar, tal como insiste Patrick Harries, que este modelo de Iglesia auto-gobernada y auto-financiada por sus propios fieles al margen de los dictados del Estado fue una respuesta a la pérdida de cohesión e identidad de las comunidades helvéticas fruto del proceso de industrialización, tejido social que había sido creado y mantenido durante tres siglos por las Iglesias cantonales suizas, de modo que la guía pastoral de la Iglesia será vista por sus miembros como una necesidad para frenar el desarraigo y la inmoralidad asociados a la revolución industrial6. La presencia histórica de las Iglesias protestantes en el sur de lo que hoy es Mozambique hunde sus raíces en la vecina Sudáfrica, con el inicio de la revolución industrial en el África austral en el último tercio del siglo XIX, y aparece asociada a los movimientos de trabajadores hacia las minas del Transvaal y más tarde a las plantaciones de azúcar y a las ciudades y puertos de la región de Natal. Esta presencia misionera de numerosas Iglesias (inglesas, holandesas, alemanas, norteamericanas…) había comenzado a finales de la centuria anterior, facilitada por el buen clima de la zona y por la falta de impedimentos a su acción por parte de las autoridades blancas de estos territorios. El descubrimiento de diamantes en Kimberley en 1867 atrajo a miles de trabajadores masculinos desde la región costera, incluyendo la zona que en esa época (antes de la Conferencia de Berlín) era reclamada por los portugueses bajo su soberanía, cuando el puerto de Lorenzo Marques se tornaba en la puerta de salida de mercancías de los hinterlands del interior, a la vez que de trabajadores migrantes hacia las plantaciones de Natal. En un primer momento, las estaciones misioneras se convirtieron en refugio para los hombres que huían de las duras condiciones de trabajo o de opresivas reglas tribales. El carácter cerrado de las estaciones daba protección política a los conversos y los alejaba de las 5 La Iglesia contaba apenas con treinta y tres parroquias y unos 4.000 fieles nominales. 6 HARRIES, P.: “Christianity in Black and White. The Establisment of Protestant Churches In Southern Mozambique”, Lusotopie (1998), 322. prácticas animistas incompatibles con el cristianismo, aunque a la vez impedía que éstos pudiesen difundir el Evangelio entra la población negra. Con el paulatino desarrollo industrial de la región las Iglesias evangélicas reconocieron el potencial de este nuevo campo de misión, de modo que, con importante financiación exterior, sus estaciones y misiones pronto se convertirían en lugares donde trabajadores desarraigados encontraban, después de durísimas jornadas de trabajo, un mensaje de consuelo y esperanza. Este primer contacto de estos migrantes con el cristianismo, asociado siempre a unos rudimentos de alfabetización (necesaria para la lectura de la Biblia), dio lugar a una propagación más amplia del Evangelio en la región austral de África, pues en sus movimientos migratorios, incluyendo la vuelta o estancia temporal en sus lugares de origen, los nuevos conversos difundían el mensaje cristiano de manera espontánea y autónoma, sentando las bases para una posterior propaganda evangélica de las misiones protestantes. Cuando la Iglesia libre de Vaud se lanza a la acción misionera recurre a las misiones de París y de Basilea para que sus miembros puedan partir dentro de las estructuras ya consolidadas de estas misiones, con la condición de poder independizarse y crear una Mission Romande autónoma cuando se diesen las circunstancias oportunas. Dada la negativa de la misión de Basilea, se llega a un acuerdo con la misión de París, siendo los estudiantes de teología P. Berthoud y E. Creux los que parten en 1872 junto a sus esposas para la misión francesa, con el compromiso de poder constituirse en misión autónoma en cuanto encontrasen una tierra de nadie donde establecerse, siendo acogidos por la Sociedad Misionera Evangélica de París, establecida en Lesoto desde 1833. Atraídos por la información de las numerosas conversiones en El Cabo y en Lesoto de integrantes del pueblo pedi, los misioneros suizos se establecen en el norte del Transvaal, y tras el rechazo de los pedi asentados en esta región, contactan con una comunidad de refugiados que, huyendo de las guerras que asolaban la región, vivían sin presencia misionera en las estribaciones del macizo de los Spelonken, en Zootpansberg. En 1875 establecían la Misión de Valdezia en las cercanías de las fuentes de los ríos Levubu y Pequeño Letaba, y comenzaban la transcripción al gwamba de textos bíblicos y catequéticos7. Este era el inicio del fructífero papel jugado por los misioneros suizos en el proceso de normativización, estudio y difusión de la escritura en esta lengua8. En 1888 se construiría la escuela primaria de la misión, que desde el principio contó con la generosa aportación de numerosos fieles de la Iglesia, pues a pesar de la depresión económica, el desempleo y la emigración que caracterizaban la situación social helvética, surgieron numerosas iniciativas de apoyo económico a las misiones9. De los primeros conversos de la Misión suiza destacan, para nuestro tema de estudio, Hlakamela Tlakula y los hermanos Yacob y Yosefa Mahlamhala, que habían trabajado en los campos de diamantes, donde habían conocido el mensaje evangélico, y el primero de ellos había tenido ocasión de aprender a leer de la mano de misioneros protestantes. Estas personas jugarían un papel importante en la difusión del cristianismo en las tierras de lo que hoy es el sur de Mozambique, al volver a la región en 1881 y comenzar a predicar el Evangelio entre sus familiares y los dignatarios políticos locales. Los primeros misioneros romandes en Mozambique serán, por tanto, africanos y no helvéticos10. 7 La colección de textos bíblicos e himnos religiosos traducidos al gwamba por los misioneros helvéticos en Spelonken formaría una obra que se conocería como buku en la lengua local. Los gwamba también son conocidos como vatsongas. 8 CRUZ E SILVA, T.: “Educação, identidades e consciência política. A Missão suíça no Sul de Moçambique (1930-1975)”, Lusotopie (1998), 399. 9 HARRIES, P.: Butterflies & Barbarians. Swiss Missionaries & Systems of Knowledge in South-East Africa. Johannesburg, Wits University Press, 2001, 35-36. Esta obra contextualiza la situación social y las motivaciones que llevaron a la Mission Romande a iniciar su aventura misionera y entender las opciones que se fueron tomando en los primeros años de presencia en el África austral. 10 VAN BUTSELAAR, J.: Africains, missionnaires et colonialistes. Les origines de l´Eglise presbytérienne du Mozambique (Mission suisse), 1880-1896. Leiden, E. J. Brill, 1984, 30. Camino de su tierra, estos misioneros africanos fueron recibidos amigablemente por Magude, el jefe de la etnia khosa en la región. De esta manera, la planicie de Magude11 y toda la costa, desde Tembeland en el sur hasta el río Incomati en el norte constituyeron la zona de acción de la Misión suiza en esta primera etapa. Quedaba fuera el territorio bajo control portugués, en concreto Lorenzo Marques, donde las autoridades lusas prohibían la presencia de misioneros protestantes. La experiencia evangelizadora se centrará, en consecuencia, en la población khosa que no vivía bajo dominio portugués. Ricatla, situada 25 kilómetros al norte de Lorenzo Marques, pronto se convertiría en un importante centro de acción misionera y catequética12. Debido a las condiciones climáticas de la costa, adversas para los misioneros europeos, Yosefa Mahlamhala será ordenado pastor en abril de 1882 y servirá a la Iglesia en Magude. Su hermano Yacob alcanza la ordenación en Spelonken ese mismo año. Ambos visitarían las cinco comunidades existentes en la costa, donde la predicación de varios miembros de la familia y de otros conversos retornados de Sudáfrica producía un prometedor aumento de las adhesiones al cristianismo en la tierra de origen de los migrantes refugiados en Spelonken. Mapa I: Lorenzo Marques y alrededores Fuente: HARRIES, P.: Butterflies & Barbarians. Swiss Missionaries & Systems of Knowledge in South-East Africa, p. XV. En estos primeros años, los misioneros suizos veían el “renacer” de la Iglesia como la confirmación de que su misión estaba destinada a extender el Evangelio entre la comunidad khosa al completo. En una visita de los misioneros H. Berthoud y E. Thomas a la costa13, después de tres meses de viaje corroboraron el entusiasmo con el que la población abrazaba el mensaje cristiano, y veían ratificada su visión del cristianismo en el que la conversión es una experiencia íntima y emocional basada en la introspección, la oración y la revelación divina. Sin embargo, pronto empezarían las reticencias cuando estas experiencias de conversión venían asociadas a prácticas y hábitos engarzados en la cultura local que, a ojos de los europeos, entraban en colisión con la moral y con los valores asociados al Evangelio. Los 11 Los textos manejados la citan con el mismo nombre de Magude. Está situada en la curva del río Incomati camino de su desembocadura en el Índico, al norte de Lorenzo Marques. 12 Hoy en día continúa siéndolo, albergando un seminario intercongregacional de varias Iglesias metodistas y presbiterianas. 13 Paul Berthoud sería reemplazado por su hermano Henri, pues aquel volvería a Lausana después de la prematura muerte de su mujer y sus tres hijos en Valdezia. nuevos conversos eran sacudidos por poderosas visiones y sueños que producían emocionales y espontáneas conversiones. En los oficios religiosos, laicos recién convertidos daban larguísimos sermones en los que denunciaban el pecado y llamaban al arrepentimiento, provocando entre los congregantes sollozos, lloros y convulsiones histéricas, de modo que el grado de conversión se medía en función de la fuerza de estas visiones. En particular, Berthoud dudaba del papel que jugaban las mujeres, mayoría en la Iglesia, cuya exagerada imaginación y sensibilidad se veía como una contradicción con la modestia y la reflexión personal que debían acompañar a los nuevos conversos. Este protagonismo femenino, la dificultad en abandonar modos de vida africanos, como la poligamia y la tenencia de esclavos, y la falta de formación teológica y de capacidad para dirigir en moldes europeos la Iglesia serían los temas que suscitarían un debate profundo entre los misioneros europeos y dentro de la misma Iglesia14. Detrás estaba el miedo a que la asunción de responsabilidades pastorales entre los conversos africanos podía traer una paganización y una degeneración de la fe, basada más en la superstición que en los valores y dogmas cristianos. A pesar de que esta visión paternalista pueda verse hoy en día, en palabras de Harries, como una especie de racismo y de situar en un plano inferior a la población negra, no cabe duda de que, frente a la asimilación cultural practicada por muchas misiones británicas y americanas, la misión suiza hizo un esfuerzo importante por incorporar los elementos considerados positivos de las creencias y culturas africanas, a la vez que intentaba imponer entre los congregantes una moral extranjera divergente con muchos valores africanos, con un modelo de mestizaje basado en un lenguaje escrito traducido y dominado por los misioneros suizos. 3. Religión y política: la interconexión entre la acción misionera suiza y los intereses coloniales en Mozambique La acción y la presencia misionera de las diferentes confesiones cristianas en el África negra durante el periodo colonial siempre estuvieron asociadas y condicionadas por los intereses de las potencias europeas, así como por los juegos de poder y las guerras entre éstas y los diferentes poderes locales durante el tiempo de ocupación de los territorios africanos. No podemos olvidar que el “progreso” que pretendían llevar al continente los estados europeos se resumía en las famosas tres “c” de Livingstone: civilización, comercio y cristianismo. El establecimiento de misiones constituyó en las fechas previas y posteriores a la Conferencia de Berlín una “carrera” paralela a la de las potencias europeas, donde el que “llegaba” primero a un territorio y establecía buenas relaciones con el poder local tenía mayores facilidades para el éxito misionero en esa zona. Al mismo tiempo, los estados europeos pronto verían esta presencia de misiones nacionales (ya fuesen católicas o protestantes) como una avanzadilla facilitadora de sus intereses, a la vez que un instrumento imprescindible para la legitimación de su dominio del territorio. En este contexto, la Misión suiza no contaba con el apoyo de ningún gobierno nacional, tanto por su opción de separación completa del Estado, como por la no participación de la nación helvética en el reparto de África. Esto significó, durante los primeros años de presencia en el sur de Mozambique, la prohibición de poder establecerse en los territorios ocupados por los portugueses, de modo que sólo sería a raíz de los acuerdos de Berlín en 1885, que incluían la libertad de las misiones religiosas a instalarse en cualquier territorio independientemente de su soberanía, cuando los suizos pudieron abrir misión en Lorenzo Marques. En estos años en que Portugal debe hacer efectiva la ocupación de los territorios que le correspondían en el reparto de África, las guerras que se dan entre los diferentes grupos tribales, y entre éstos y Portugal van a poner en medio y van a afectar a la actividad misionera 14 HARRIES, P.: “Christianity in Black and White…”, op. cit., 320-321. El mismo Yosefa Mahlamhala llegaba a afirmar, para espanto de los misioneros helvéticos, que la naturaleza desordenada de los servicios dominicales era obra directa del Espíritu Santo. de los suizos. Efectivamente, tras la muerte del rey de Gaza en 1884 se producían migraciones desde Suazilandia e intrigas políticas entre los diferentes clanes, y el nuevo rey Ngungunhane prohibía el contacto de los jefes khosa con fuerzas extranjeras, incluyendo a los misioneros. La situación se haría más compleja al año siguiente, tras la muerte de Magude, cuando el regente, Mavabaze, comenzó a mostrar una actitud hostil hacia la Iglesia. El intento de ocupación y saqueo en 1894 de Lorenzo Marques por parte de varios clanes africanos precipitó una política más agresiva de los lusitanos15, siendo la fuerza de sus ametralladoras la que finalmente iría imponiendo su presencia y dominio al sur del río Save, con la captura y caída del León de Gaza16. A partir de este momento, la lógica de la implantación misionera suiza estaría amenazada por la lógica de la ocupación portuguesa. Acababa así un periodo de gran ambigüedad en el que los portugueses utilizaban a Ngungunhane para acabar con las revueltas de las tribus bajo su dominio; en el que la Misión suiza intentaba, a través del doctor Liegme, convertir a Ngungunhane y a los diferentes pueblos bajo su dominio; y en que António Enes17 usaba su amistad con Liegme para obtener información sobre los movimientos de Ngungunhane, a la vez que el suizo intentaba facilitar la causa de la Mission romande ante el Gobernador de Mozambique18. H. Junod, director de la misión en la fecha, tendría que exiliarse a Suiza, volviendo posteriormente a la región del Transvaal, mientras que G. Liegme sería expulsado de la colonia. La Misión suiza pudo continuar su presencia en Mozambique sólo gracias a la intervención directa de las autoridades de Berna19. A pesar de los impedimentos portugueses para su continuidad, la misión iba a aumentar de manera considerable el número de adherentes en Lorenzo Marques los años siguientes. Por un lado, porque la población negra apreció su posicionamiento frente al poder portugués, pero también, porque los habitantes de la ciudad, menos influenciados por las tradiciones y culturas locales, frente a la incapacidad de los antepasados para librarles de los numerosos infortunios (hambres, sequías, muerte de ganado…) veían la creencia en el Ser Supremo predicado por los suizos, unida a sus actividades educativas y sanitarias, un medio para sentirse protegidos y progresar socialmente. En 1898 el número de conversos en la capital había aumentado en más de un cincuenta por ciento y llegaba a las 1.200 personas. Nacía así un matrimonio de conveniencia entre las élites que sobrevivieron a Ngungunhane y a los portugueses y las que emergían en la nueva configuración del sur de Mozambique y la Misión suiza, pues la misión para continuar en Mozambique necesitaba la complicidad de los actores locales, y éstos el apoyo económico, educativo, sanitario, jurídico y político de la misión20. Comenzaba a formarse en Lorenzo Marques la pequeña élite urbana de color y mestiza asociada a las misiones protestantes. El Ultimátum inglés de 1891 tras la ocupación de la región del río Chire por fuerzas portuguesas provocó como reacción ante la posible pérdida de Mozambique a manos de ingleses y alemanes la búsqueda de medios para la ocupación efectiva del territorio estipulado en la Conferencia de Berlín. La situación creada vino a reafirmar el reconocimiento de la instrucción como factor político. Aunque los teóricos de la ocupación expresasen diferentes 15 Las autoridades portuguesas acusarían a los dirigentes de las principales misiones protestantes, incluyendo la suiza, de estar detrás o de facilitar la revuelta. 16 El imperio de Gaza, sobre el que Ngungunhane extendía su dominio, ocupaba todo el sur de Mozambique, incluyendo territorios vecinos, hasta el Zambeze en la región de Tete. Ngungunhane, junto a su hijo Godide y siete de sus mujeres, sería primero llevado a Lisboa, quedando finalmente confinado en las islas Azores, donde moriría en 1906. 17 António Enes era Gobernador de Mozambique en la fecha, y futuro Comisario Real cuyo conocido informe sobre la colonia serviría para ordenar la política colonial en Mozambique a principios del siglo XX. El doctor Georges Liegme había iniciado en 1892 una misión médica en la capital de Gaza. 18 NGOENHA, S. E.: “Os missionários suíços face ao nacionalismo moçambicano. Entre a tsonganidade e a moçambicanidade”, Lusotopie (1999), 427. 19 MALULEKE, S. T.: “A Morula Tree between Two Fields. The commentary of Selected Tsonga Writers on Missionary Christianity”, Tesis doctoral, University of South Africa, 1995, 30. Documento mimeografiado. 20 NGOENHA, S. E.: “Os missionários suíços face ao nacionalismo moçambicano…, op. cit., 428. concepciones en relación a los derechos de la población nativa y al papel que debían jugar en la sociedad colonial, triunfará una visión que concibe al negro como mera bestia de carga al servicio del capitalismo portugués. “La educación por el trabajo” será el modelo de instrucción asignado a los nativos desde la asunción de unas finalidades educativas que, independientemente del régimen político en Portugal, serán siempre coincidentes: la configuración de la conciencia nacional portuguesa y el desarrollo del sistema económico colonial al servicio de las necesidades de la metrópoli21. Los intereses económicos portugueses guiarán la concepción, la organización y la evolución de un sistema educativo en las colonias que consagra una imagen del negro caracterizada por la ignorancia, los prejuicios y la desvalorización de sus capacidades intelectuales22. En el plano educativo esta concepción dará lugar a la opción por formas básicas de instrucción que incluirán un fuerte adoctrinamiento para que la población nativa acepte su situación de inferioridad y asimile los valores superiores de la “patria portuguesa”, que pronto entrarán en conflicto con el modelo educativo que se pone en práctica desde las misiones protestantes, consideradas, como mínimo, desnacionalizadoras. Especial preocupación suscitarán ya a finales del siglo XIX las prácticas de las Iglesias suiza y wesleyana en Lorenzo Marques. Mouzinho de Alburquerque calificaba a los negros por ellas catequizados como los más insubordinados, los más contrarios al trabajo y los menos aprovechables de todos los indígenas23. Consideradas las misiones protestantes por su naturaleza y organización como una esfera separada de la sociedad colonial, y sus miembros peligrosos agentes externos al servicio de potencias extranjeras o de promoción de valores emancipatorios contrarios a los intereses lusitanos, su progreso asustador en el sur de Mozambique dará lugar, por un lado, a un mayor control por parte de las autoridades educativas de la instrucción que se impartía en todas las escuelas de la colonia. Así, en 1907 se legisla el empleo de las lenguas en la enseñanza, estipulando en tres años el periodo máximo en que se facultaba a enseñar en las lenguas locales, siempre que se utilizasen libros autorizados oficialmente, y se dispone comenzar en Lorenzo Marques un curso gratuito de lengua portuguesa destinado a los futuros profesores dedicados a la enseñanza indígena. Por otro, y para hacer frente a esa penetración protestante, irá aceptándose una progresiva alianza con la Iglesia católica portuguesa como agente educativo al servicio de los intereses coloniales. Una Iglesia católica que, vista por republicanos y liberales como una rémora al progreso en la metrópoli, será aceptada como aliado imprescindible en las colonias. Los hechos más significativos, a nuestro juicio, serán dos: primero, la aceptación de esta alianza tras la caída de la monarquía, a pesar de la inicial Ley de Separación de 1911 y ante la imposibilidad de poner en marcha unas Misiones laicas que hicieran frente a la expansión de misiones protestantes y, segundo, la firma en 1940 del Concordato de la dictadura salazarista con la Santa Sede, que tenía como anexo el denominado Acuerdo Misionero, destinado a regular las relaciones Iglesia-Estado en los territorios ultramarinos y que confirmaba el papel legitimador del orden social asignado a las misiones católicas, consideradas instituciones de utilidad imperial y sentido eminentemente civilizador24, en cuyas manos quedaba la enseñanza indígena de las colonias. 21 GUIMARÃES, J.M.: A Política “Educativa” do Colonialismo Português em África. Da I República ao Estado Novo (1910-1974), Porto, Profedições, 2006, 5-6. 22 MAZULA, B.: Educação, Cultura e Ideología em Moçambique: 1975-1985, Porto, Edições Afrontamento, 1995, 76. 23 ANDRADE, F. de: Relatórios sobre Moçambique. Vol. V. Lourenço Marques, Imprensa Nacional, 1910, 300301. 24 Concordata e Acôrdo Missionário entre a Santa Sé e a República Portuguesa Assinados a 7 de Maio de 1940 e Acordo Missionário, Lisboa, União Gráfica, 1955, 36. Merece, no obstante, destacar que misioneros católicos de otras nacionalidades nunca fueron vistos con buenos ojos por las autoridades. A las tradicionales reservas ante las prácticas de los jesuitas (centroeuropeos) se sumarían los impedimentos que el mismo Acuerdo Misionero pondría a la presencia de congregaciones internacionales en Mozambique, dudándose que pudieran realizar la labor de concienciación nacional, algo que ya intuía António Enes a finales del siglo XIX y que vendrían a corroborar las actuaciones de determinadas congregaciones en el contexto de una lectura emancipatoria del El seguimiento de la evolución del número de escuelas primarias nos ayuda a corroborar este proceso de expansión y el freno que supuso la opción por las misiones católicas portuguesas. Tabla I: Evolución del número de escuelas primarias en Mozambique Año Públicas Católicas Protestantes Privadas Total 1909 12 67 50 1 130 1919 57 45 82 8 184 1924 51 50 104 4 205 1930 64 126 84 1937 177 231 45 1944 96 502 36 1953 35 1.356 26 2 1.419 1958 5 2.652 24 2 2.683 1963 - 3.291 25 2 3.318 Desde el año 1930 se contabilizan las escuelas rudimentares, y en 1963 la enseñanza de adaptación. Elaboración propia. Fuentes: MADEIRA, A.I.: “Ler, escrever e orar: una análise histórica e comparada dos discursos sobre a educação, o ensino e a escola em Moçambique, 1850-1950”, Tese de doutoramento em Ciências da Educação, Documento XII, p. 378; HEDGES, D.: História de Moçambique. 2 vols. 2ª ed. Maputo: Livraria Universitaria Universidade Eduardo Mondlane, 1999, pp. 48 y 120; INSTRUÇÃO PÚBLICA. COLÓNIA DE MOÇAMBIQUE. Anuários do Ensino. Anos de 1954 e 1959, Lourenço Marques, Imprensa Nacional de Moçambique; DIRECÇÃO PROVINCIAL DOS SERVIÇOS DA EDUCAÇÃO, Panorama do Ensino na Província de Moçambique, Lourenço Marques, Imprensa Nacional de Moçambique, 1965. El incremento en el periodo republicano del número de escuelas protestantes dará un giro a la política educativa en torno a la cuestión religiosa católica, tendencia que el Estado Novo consumará con la firma del Concordato con la Santa Sede, con el auge de las misiones católicas al amparo de la legislación, y los impedimentos al establecimiento de escuelas protestantes, que producirá una disminución muy importante de su número, radicadas casi en exclusiva en el sur del país, entre Lorenzo Marques, Gaza e Inhambane. El papel nacionalizador asignado a la educación durante la dictadura salazarista dará lugar a la discriminación, control y represión de las Iglesias protestantes, realizados principalmente a través de los reglamentos que controlaban la formación de profesores. A su vez, en algunas zonas, como en el valle del Limpopo, familias protestantes serán obligadas a matricular a sus hijos en las escuelas católicas. Esta represión será mayor en las denominadas Iglesias independientes etíopes, en especial la Iglesia Luz Episcopal, dada, a ojos de las autoridades lusitanas, la nociva actividad de estas instituciones y sus representantes favorecedora de la desnacionalización espiritual y material de los mozambiqueños. El control continuará a lo largo de los años cincuenta y sesenta por parte de la administración colonial, vistas las iglesias protestantes como agentes de una cultura ajena a la portuguesa y como posibles focos de pensamiento anticolonial y nacionalista25. Aunque en menor grado que las Iglesias etíopes, la Misión suiza sufrirá las trabas de la administración colonial, que sólo será de claro rechazo al final del periodo colonial. Precisamente por ello, se irá produciendo de manera paulatina la autonomía de la Iglesia a través de la formación de pastores y activistas sociales africanos. La Misión suiza se irá transformando progresivamente, a partir de 1948, en una Iglesia mozambiqueña, pasando a denominarse Iglesia Presbiteriana de Mozambique, en un proceso Evangelio en los años sesenta y setenta del siglo XX, en especial en la diócesis de Beira de la mano del obispo Resende. Vid. AGUADERO MIGUEL, R. y SANCHIDRIÁN BLANCO, C.: “Superando el modelo de balance general de la educación colonial en Mozambique. Una contextualización de la enseñanza misionera durante el Estado Novo a partir de las memorias educativas de la diócesis de Beira”, Tiempo y Educación, 1(2), 58-59. 25 HEDGES. D.: História de Moçambique..., op. cit., 123 y 178.