Evergetismo y élites municipales en la Bética
Abstract
Se pretende en el presente trabajo realizar un estudio del evergetismo y las manifestaciones que implican este fenómeno en el marco político-administrativo de la ciudad romana. Nuestro propósito será mostrar el uso de la conducta evergética como un instrumento de promoción político y social utilizado por las élites municipales para lograr sus finalidades. Para obtener un mayor conocimiento de esta cuestión nos circunscribiremos a la provincia de la Bética y a sus diversas evergesías atestiguadas por la epigrafía.
Full text
EVERGETISMO Y ÉLITES MUNICIPALES EN LA BÉTICA ALUMNO: HATIN BOUMEHACHE ERJALI Trabajo tutorizado por D./Dña.: MANUEL ÁLVAREZ MARTÍ-AGUILAR UNIVERSIDAD DE MÁLAGA
RESUMEN Se pretende en el presente trabajo realizar un estudio del evergetismo y las manifestaciones que implican este fenómeno en el marco político-administrativo de la ciudad romana. Nuestro propósito será mostrar el uso de la conducta evergética como un instrumento de promoción político y social utilizado por las élites municipales para lograr sus finalidades. Para obtener un mayor conocimiento de esta cuestión nos circunscribiremos a la provincia de la Bética y a sus diversas evergesías atestiguadas por la epigrafía. Palabras clave: Evergetismo, Munificencia, Bética, Élites municipales, Mecenazgo, Urbanismo. ABSTRACT In this project we will make a study of the evergetism and demonstrations involving this phenomenon within the administrative framework of the Roman city. Our purpose is to show the use of this behaviour as a political and social promotion tool used by local elites to achieve their objectives. To get a better knowledge of this issue we will focus on the Baetica province and its various donations witnessed by epigraphy. Key words: Evergetism, Munificience, Baetica, Local elites, Patronage, Urbanism. 1
ÍNDICE I. INTRODUCCIÓN.................................................................................4 II. CONCEPTO Y DEFINICIÓN DEL EVERGETISIMO...........................7 III. EL EVERGETISMO EN LAS FUENTES LITERARIAS LATINAS.....11 IV. FACTORES IDEOLÓGICOS Y MOTIVADORES DEL EVERGETISMO....................................................................................13 V. TIPOS DE EVERGETISMO..............................................................17 1. OB HONOREM............................................................................20 2. OB LIBERALITATEM......................................................................23 VI. EL EVERGETISMO EN LA BÉTICA................................................24 1. ESTABLECIMIENTO Y DESARROLLO DEL EVERGETISMO......................24 2. DEBATE SOBRE LA DECADENCIA Y DESAPARICIÓN DEL EVERGETISMO..28 VII. El EVERGETISMO COMO INSTRUMENTO DE PROMOCIÓN POLÍTICA Y SOCIAL DE LAS ÉLITES MUNICIPALES DE LA BÉTICA.................................................................................................31 1. ÉLITES MUNICIPALES...................................................................32 2. PERSONAS LIBRES Y LIBERTOS.....................................................33 3. MUJERES..................................................................................35 2
VIII. ACTOS EVÉRGETICOS MANIFESTADOS EN LA BÉTICA.........36 1. NECESIDADES SOCIALES BÁSICAS Y DISTRIBUCIONES.......................36 a) Annona y alimenta.......................................................37 b) Epula............................................................................38 c) Sportulae......................................................................38 d) Olea, gymnasia y balinea............................................38 2. ORGANIZACIÓN DE ESPECTÁCULOS PÚBLICOS.................................39 3. OBRAS PÚBLICAS........................................................................39 a) Construcciones cívicas y sacras..................................39 b) Edificios para espectáculos.........................................40 c) Obras hidráulicas.........................................................40 4. ORNAMENTACIÓN DEL ESPACIO: ESTATUAS.....................................41 a) Estatuas dedicadas a particulares...............................41 b) Estatuas dedicadas a dioses.......................................42 c) Estatuas dedicadas a emperadores............................42 IX. CONCLUSIONES............................................................................43 X. CONCLUSIONS...............................................................................44 XI. ANEXOS..........................................................................................45 1. TABLAS.....................................................................................45 2. GRÁFICOS.................................................................................50 3. ÍNDICE DE ABREVIATURAS............................................................50 XII. BIBLIOGRAFÍA..............................................................................51 3
I. INTRODUCCIÓN En el presente trabajo abordaremos de manera amplia el concepto de evergetismo o munificencia cívica en lo que respecta al ámbito romano. Nuestro objetivo es exponer un plano general de la conducta evergética limitándonos para ello solo a dicho espacio, para posteriormente realizar un estudio especifico de las evergesías manifestadas en la provincia de la Bética. Nuestra intención es establecer un vínculo de conexión entre lo que atañe a la conducta evergética, entendida ésta como el conjunto de donaciones o liberalidades efectuadas por particulares en beneficio del colectivo cívico1, y su uso por parte de las élites municipales como un instrumento para alcanzar una mayor dignidad y consideración dentro de sus respectivas comunidades. El interés que ha suscitado la realización del presente trabajo viene motivado por nuestro afán por conocer y mostrar la conducta evergética como una pauta de comportamiento esencial para comprender los modelos de relaciones socio-políticos que se dan en el ámbito grecolatino. Para llevar a cabo nuestro trabajo haremos uso de una amplia bibliografía vinculada al tema en cuestión, y nos basaremos de manera fundamental en los trabajos realizados por Enrique Melchor Gil al respecto, y las manifestaciones epigráficas concernientes al ámbito de la Bética, no sin ello dejar de exponer, cuando sea preciso, información epigráfica referente a las provincias hispanas Citerior y Lusitania, en nuestro afán de contrastar y comparar las donaciones evergéticas efectuadas en dichas demarcaciones. Nuestro estudio partirá de la base de una primera exposición que realizaremos sobre el concepto del evergetismo y las características que componen esta conducta. Para ello mostraremos los factores ideológicos que motivan dicho proceder en las élites municipales y los tipos de evergetismo que podemos definir. Expondremos de igual modo 1. E. MELCHOR GIL (1993a), 19. 4
las referencias sobre el evergetismo en las fuentes literarias latinas y el tratamiento y la consideración que tiene este concepto en varios autores. Este estudio previo sobre el evergetismo en general nos servirá como antesala para realizar un análisis de la conducta evergética y sus diversas manifestaciones en un ámbito geográfico más delimitado, con la finalidad de concretizar en la diversa tipología que presentan las donaciones evergéticas. Para ello, y como hemos señalado con anterioridad, el marco geográfico escogido será la Bética, una de las tres unidades administrativas, junto con Citerior y Lusitania, en que se encontraba dividida Hispania en el marco temporal referido a nuestro trabajo. Dicho marco cronológico ha sido determinado en virtud de la documentación epigráfica alusiva a las donaciones evergéticas. Gran parte de esta documentación se fecha entre mediados del siglo I a.C. y principios del siglo III d.C., concretamente a finales del reinado de Caracalla. Fuera de este espacio cronológico las inscripciones epigráficas referidas a las manifestaciones evergéticas son escasas. En lo que se refiere al estado actual de las investigaciones sobre el evergetismo, se nos presenta un amplio panorama concerniente al estudio de esta cuestión. La obra capital que analizó el concepto de evergetismo desde una perspectiva general y de forma minuciosa fue Le pain et le Cirque. Sociologie historique d'un pluralisme politique, publicada por Paul Veyne en el año 19762. Junto a la obra de Veyne, hallamos diversos estudios coetáneos que tratan en sus páginas cuestiones relacionadas con el evergetismo, centrados principalmente en los ámbitos geográficos de la Península Itálica, Grecia y el Norte de África. Son destacables en este aspecto los trabajos Wealth and munificience in roman Africa y The Economy of the Roman Empire, realizados por el británico Richard Phare DuncanJones en las décadas de los años sesenta y setenta respectivamente. 2. Podemos hallar un análisis exhaustivo de la obra y de la concepción que detenta Paul Veyne acerca del evergetismo en un estudio realizado por J. ANDREAU, A. SCHNAPP Y P. SCHMITT (1978), 307-325. 5
Son reseñables también los artículos realizados al respecto por F. Jacques en los que cabe mencionar Le Privilège de liberté. Politique impériale et autonomie municipale dans les cités de l'occident romain, publicado en el año 1984. En 1992, a raíz de la celebración del X Congreso Internacional de Epigrafía Griega y Latina en la ciudad francesa de Nimes, la cual reunió una serie de ponencias de prestigiosos investigadores sobre la temática del evergetismo en la Antigüedad Clásica, se posibilitó una mayor comprensión de la evolución de dicho fenómeno. En lo referido al tratamiento del evergetismo en Hispania, éste presentaba una carencia en cuanto a las investigaciones realizadas hasta los años noventa. En este sentido, los estudios sobre el evergetismo centrados en el ámbito hispano se inician con las investigaciones realizadas por Enrique Melchor Gil, quién en el año 1993 presenta y publica su tesis doctoral que recibe el título de Evergetismo en la Hispania Romana, un trabajo en el que desarrolla el concepto de evergetismo y analiza su ámbito de actuación en la Hispania romana. De este estudio principal derivan otros trabajos realizados por Enrique Melchor Gil3 entre los cuales son destacables El mecenazgo cívico en la Bética: la contribución de los evergetas a la vida a la vida municipal, publicado en 1994, y La munificencia cívica en el mundo romano, en 1999, una obra breve que muestra una panorámica general sobre el evergetismo en el espacio romano. Los trabajos desarrollados por Melchor Gil han sido complementados en los últimos años por los estudios realizados por Javier Andreu Pintado, basándose éstos de manera esencial en las evergesías concernientes a la provincia de Lusitania. La obra elemental que enmarca sus investigaciones es Munificencia pública en la Provincia Lusitana (siglos I-IV d.C.), publicada en 2004, siendo éste el análisis sobre la conducta evergética más actualizado en lo que se refiere al ámbito hispano. 3. Los trabajos realizados por Enrique Melchor Gil acerca del evergetismo son abundantes y diversos, teniendo como base su tesis doctoral. Dichos trabajos han sido utilizados para la elaboración de la presente exposición y pueden hallarse en el apartado de la bibliografía final. 6
II. CONCEPTO Y DEFINICIÓN DEL EVERGETISIMO En este apartado definiremos detalladamente el concepto de evergetismo, además de exponer de una manera somera su evolución en el ámbito circunscrito a la ciudad grecorromana. El término evergetismo4 es un neologismo acuñado por primera vez por A. BOULANGER (1923, 25), vocablo que etimológicamente deriva del título εύεργετέω. Mediante esta expresión, tomada de los decretos honoríficos de época helenística, se honraba a los individuos que se habían destacado en beneficio de su comunidad5. En su obra Aelius Aristides et la sophistique dans la province d´Asie, A. Boulanger incorpora el término evergetismo en la historiografía dedicada al mundo antiguo. Sin embargo, el uso de este concepto para definir el comportamiento o la conducta social desarrollada por las élites urbanas grecorromanas, consistente en efectuar donaciones denominadas evergesías, con la finalidad de beneficiar a la comunidad a la que se suscribían6, no lo atisbamos hasta la publicación de los trabajos de P. Veyne7 y F. Jacques8, citados con anterioridad en la introducción de nuestro trabajo. El evergetismo empieza desarrollarse en época griega, teniendo las primeras constataciones a partir del siglo V a.C. Aunque como señala P. VEYNE (1976, 186), en este período no estamos ante la conducta munificiente convencional que veremos en siglos posteriores, sino ante un tipo de donaciones a la comunidad propia de las sociedades primitivas9. 4. Es un vocablo difundido por la historiografía francesa que no posee un sinónimo claro en ningún concepto latino. Debido a ello, es frecuente hallar en otras lenguas neologismos semejantes al término evergetismo que expresen debidamente este fenómeno, como en el ámbito anglosajón donde está más asentada la expresión munificience, cercana en su significado en el castellano a la voz munificencia. 5. P. VEYNE (1976), 20. 6. F. JACQUES (1984), 688. 7. P. VEYNE (1976), 9-657. 8. F. JACQUES (1984), 687-786. 9. Es un sistema de donaciones asimilable a la práctica del potlatch consistente en la concesión de dones con la finalidad de obtener prestigio y honores. Véase al respecto la obra fundamental de M. MAUSS (1925), 30-186. 7
Las primeras donaciones evergéticas en el ámbito griego empiezan a realizarse por parte de ciudadanos en el desempeño de cargos públicos en sus respectivas comunidades. Con este proceder, estos notables mostraban unos valores de generosidad y magnificencia al financiar con sus propios medios económicos diversos actos como embajadas, banquetes, distribuciones de aceite en los gimnasios, competiciones o certámenes10. En momentos de crisis, los servicios ofrecidos por las ciudades a sus ciudadanos fueron asumidos por los evergetas, complementando de esta forma con recursos extraordinarios los bienes públicos11. En el siglo IV a.C., la conducta evergética recae también en los reyes helenísticos, quienes empiezan a emular a los benefactores anteriormente mencionados, centrando sus evergesías en el ámbito de la edificación, en ciudades y santuarios griegos. A cambio de esta conducta, esperaban recibir la gratitud de la comunidad beneficiada de sus actos mediante decretos honoríficos en los que el nombre y las acciones de estos príncipes, que recibían el preciado epíteto de evergetes, apareciesen expuestos en una estela conmemorativa en un lugar visible de la ciudad12. Las donaciones efectuadas por ciudadanos en el desempeño de cargos públicos y por monarcas se perpetua hasta mediados del siglo II a.C., momento en el que los Reinos Helenísticos empiezan a desaparecer ante los conflictos sobrevenidos con Roma, por lo que esta forma de evergetismo decae13. Tras la conquista del mundo griego por Roma, la conducta evergética desarrollada con anterioridad por los reyes helenísticos es asumida por la élite de la sociedad romana la cual canaliza mediante la munificencia cívica el vertiginoso enriquecimiento que adquiere durante 10. Sobre las diversas evergesías desarrolladas en la ciudad de Atenas y las relaciones clientelares establecidas mediante estos actos podemos hallar un detallado trabajo en C. FORNIS y D. PLÁCIDO (2011) 19-47. 11. E. MELCHOR GIL (1999), 10. 12. Sobre la escritura expuesta y los decretos honoríficos en la Grecia clásica y helenística véase M. P. DE HOZ GARCÍA-BELLIDO (2009), 65-105. 13. Para obtener una visión más amplia del evergetismo desarrollado en Grecia han de consultarse P. VEYNE (1976), 185-373. P. GAUTHIER (1985). L. MIGEOTTE (1997), 184196. 8
nal del individuo, sus méritos y logros, así como el prestigio que detentaba su familia38. Una de las formas para incrementar la existimatio, elemento indispensable para el que desease desarrollar una carrera política39, era la realización de actos evergéticos que conllevaran el acrecentamiento de su estatus. Estas donaciones de carácter munificiente no solo favorecían el ascenso político para el desempeño de magistraturas y sacerdocios en los municipios, sino que derivaban también en una promoción social de las que se veían favorecidos en mayor parte los descendientes de los munificientes, a quienes se les asociaba en el acto evergético, y los libertos y nuevos ricos quienes veían en el evergetismo el medio más factible y rápido para aumentar su estatus en su respectiva comunidad. Éste último vocablo que acabamos de citar nos sirve de pretexto para distinguir el orgullo cívico como otro de los factores que motivan el acto munificiente. El grado de urbanización y monumentalización de las ciudades de provincia como factor tenido en cuenta para promocionar una comunidad estipendiaria a un estatuto jurídico superior, considerado esto como un indicador de romanización40, hizo que las élites de los municipios se interesasen en dotarlos de una infraestructura urbana y comodidades que consiguiesen aumentar el prestigio de su comunidad. A su vez, esto añadió un elemento de competitividad41 entre los diferentes municipios donde las élites veían la necesidad de implicar a éstos en un proceso urbanizador. Un concepto que incidió en la noción de este orgullo cívico fue el de la origo, entendida ésta tanto a modo jurídico como epigráfico, como la alusión al lugar de procedencia42 del individuo. Ello condujo, como hemos señalado con anterioridad, a un deber moral de las élites 38. E. MELCHOR GIL (1993a), 40. 39. F. PINA POLO (2004), 143. Sobre las clases sociales y el estatus que se detenta en ellas véase R. MACMULLEN (1974), 88-120. 40. E. MELCHOR GIL (1993a), 39. 41. Este sentimiento de competitividad no solo era adscribible a los municipios, sino también se ejerció entre los propios benefactores pertenecientes a una misma comunidad derivando en la emulatio. 42. Sobre el orgullo cívico y las menciones de la origo en las inscripciones hispanas consúltese J. ANDREU PINTADO (2008), 352. 15
municipales con su ciudad de origen a la cual habían de contribuir en su acondicionamiento, y de este modo incrementar su prestigio asemejándolas a la ciudad de Roma mediante el desarrollo de la munificencia. La responsabilidad moral en lo que respecta a la actividad evergética se erigió como uno de los deberes primordiales de las élites municipales, participasen éstas o no en la política, ya que se entendía que estas clases superiores debían contribuir con su elevado nivel adquisitivo a una mejora de la comodidad de sus conciudadanos43. Tampoco hemos de desdeñar en este aspecto, como un factor que condiciona el acto evergético, el sentimiento de gratitud que poseían las élites con sus comunidades de origen, afecto que surgía de determinados favores que recibían de éstas como la recepción de un honos por parte del senado local, o por su estrecha vinculación con el municipio en el que el evergeta había nacido y desarrollado sus primeros andanzas en el cursus honorum44. Este comportamiento ha sido definido por J. ANDREU PINTADO (2004, 28) como “evergetismo agradecido”45. El último factor ideológico que consideramos que propicia el acto evergético, y al que hemos hecho alusión con anterioridad, es el deseo de perpetuar la memoria del munificiente en la comunidad en la que se había llevado a cabo la evergesía. Esta práctica queda ejemplificada en el establecimiento de fundaciones conmemorativas que recordaban al benefactor fallecido. Dentro del término fundación estaban comprendidas todas las donaciones que tenían un objetivo predeterminado y que se repetían periódicamente a intervalos fijos46, como la entrega de sumas de dinero. Como bien cita P. SCHMITT-PANTEL (1982, 178-179) estas evergesías satisfacían el deseo del munificiente de perpetuar su memoria 43. E. MELCHOR GIL (1993a), 50-51; Ve el germen de este deber moral en el pensamiento estoico, el cual influye en las élites culturales romanas entre los siglos II a.C., y II d.C. 44. J. ANDREU PINTADO (2004), 29. 45. Dichos homenajes eran costeados en la mayoría de las ocasiones por el mismo homenajeado o por miembros de su familia. Esto queda reflejado mediante la donación de estatuas a particulares y podemos identificar este tipo de donación por la fórmula epigráfica impensam remisit. Véase el punto VII.4.a. del presente trabajo. 46. E. MELCHOR GIL (1994a), 77. 16
tanto en el ámbito familiar como en el cívico, mediante la organización de espectáculos, distribuciones de dinero y banquetes que conmemoraban su persona coincidiendo comúnmente con su dies natalis47. Esta perpetuidad en la memoria cívica no solo beneficiaba al benefactor y fundador, ya que sus actos revertían también en sus descendientes quienes se veían favorecidos tanto política como socialmente de los actos evergéticos de sus antepasados, especialmente los hijos de los libertos necesitados de despojarse del estigma servil de los progenitores. Como hemos podido atestiguar en estas líneas, en el acto evergético subyacen una serie de factores sin los cuales no podríamos comprender plenamente el evergetismo y las derivaciones que este fenómeno motiva en las relaciones político-sociales de la sociedad romana, haciéndolas dependientes en cuantiosas ocasiones de la munificencia ejercida por los notables. V. TIPOS DE EVERGETISMO El establecimiento de una clasificación y distinción entre los actos evergéticos ha resultado problemática para los investigadores versados en esta cuestión debido a los diferentes criterios que se pueden establecer para determinar la tipología de las distintas evergesías existentes y sus consecuentes finalidades. La dificultad radica en la conveniencia de clasificar el acto munificiente según su agente ideológico y motivador o por su función y finalidad. Ambas propuestas han sido motivo de disensión dentro de la historiografía que ha tratado el fenómeno evergético en las últimas décadas. Por lo tanto, nuestro propósito en las siguientes líneas será exponer los diversos planteamientos que se han mostrado al respecto valorando las diferencias entre ambas consideraciones. 47. Con respecto a las fundaciones de banquetes públicos en las ciudades griegas en época helenística y romana véase el trabajo de P. SCHMITT-PANTEL (1982), 177-188. Sobre los legados y las fundaciones enmarcados en el evergetismo testamentario en la Hispania romana léase el estudio de E. MELCHOR GIL (1994b), 215-228. También es esencial el análisis sobre esta materia que desarrolla J. ANDREU PINTADO (2004), 5054. 17
Este análisis previo nos servirá para decantarnos por la propuesta que creamos más apropiada a desarrollar en los subepigrafes de este apartado referido a los tipos de evergetismo que podemos considerar. La primera propuesta con respeto a esta cuestión la emitió P. VEYNE (1976, 21) quién distinguió dos tipos de evergetismo en virtud de criterios fundamentalmente ideológicos. Para este investigador se dan la existencia de un evergetismo denominado como ob honorem vinculado al ejercicio de alguna magistratura, eximiéndose en este ámbito los pagos obligatorios a la comunidad asociados a los cargos públicos48, y uno libre el cual no está sujeto a ningún tipo de obligación y dependencia legal. Esta distinción, a nuestro entender imprecisa, fue matizada por E. MELCHOR GIL (1993, 54), quien tomando como base la propuesta de P. Veyne, establece como evergetismo ob honorem aquel que está motivado por el desempeño de un cargo dentro de la comunidad, sea una magistratura o un sacerdocio. Ello concierne a cualquier candidato que desease acceder a un cargo público y efectuara una promesa previa relacionada con la realización de un acto evergético para lograr a su favor el voto del electorado. Si el munificiente en cuestión resultaba elegido para desempeñar dicha función, éste estaba obligado a efectuar la evergesía como agradecimiento a la comunidad, la cual quedaría manifestada en un epígrafe conmemorativo bajo la fórmula ob honorem. La segunda distinción que establece E. MELCHOR GIL (1993, 105), es definida como evergetismo ob liberalitatem49 que distingue aquellas evergesías que no han sido motivadas por el cumplimiento de promesas con la finalidad de obtener cargos públicos o por agradecimiento a la comunidad cívica tras la concesión de éstos. Por lo cual, estas donaciones no están sujetas a ningún tipo de obligación y en ellas subyacen la mayoría de los factores determinantes que hemos analizado en el anterior apartado. 48. Summa honoraria. 49. En un trabajo posterior denominaría a estas dos modalidades como evergetismo político y privado E. MELCHOR GIL (1999), 27-28. 18
Por lo tanto, la principal diferencia entre estas dos distinciones la hallamos en el ámbito jurídico, al existir una obligación legal en lo que respecta al evergetismo ob honorem, dándose escasas veces esta imposición en las evergesías ob liberalitatem. Junto a estas propuestas, se suma la opinión de M. CÉBEILLAC (1990, 704-711), quien considera que los actos evergéticos han de clasificarse bajo criterios que atienden a la caducidad o perennidad de éstos. Por consiguiente, la historiadora francesa hace una distinción entre evergesías efímeras, aquellas que son consumidas como los banquetes, los juegos, las donaciones de dinero o los sacrificios a las deidades, y las perdurables, referidas éstas últimas a las donaciones de carácter monumental50. La anterior propuesta es considerada por J. ANDREU PINTADO (2004, 40) como acertada aunque reprueba su excesivo carácter sintético el cual, a juicio de este autor, nos priva de una visión más general y global del acto evergético. Este mismo investigador cuestiona también la división establecida por E. Melchor Gil, a la que califica como acertada ya que permite agrupar de manera sintética los tipos de evergetismo en dos grupos, pero disiente en lo que respecta al procedimiento metodológico llevado a cabo para dividir los actos evergéticos en estos dos conjuntos. Para sostener su crítica, J. ANDREU PINTADO (2004, 40) argumenta que sí es admisible catalogar un tipo de evergesías como ob honorem, por la presencia de esta expresión como fórmula epigráfica en las inscripciones que testimonian este tipo de munificencias, pero las donaciones ob liberalitatem no dejan ningún tipo de indicio epigráfico por el que se pueda advertir el carácter de liberalidad de los mismos. Ante este dilema, este autor considera que no es lógico establecer una línea divisoria considerando como ob honorem solo aquellas donaciones en las que aparece dicha fórmula y como ob liberalitatem las demás evergesías, sin estimar que éstas últimas pueden ser tam50. Se agruparían bajo este vocablo tanto los edificios de carácter público como los altares, estatuas y relojes solares. 19
bién motivadas por promesas para acceder a determinadas magistraturas y señalados sacerdocios. Según J. ANDREU PINTADO (2004, 41), el comportamiento evergético ha de estudiarse en función de los resultados que este conlleva. Este planteamiento no es inédito ya que con anterioridad D. JOHNSTON (1985, 105-125) propuso agrupar los actos municifientes en cinco grupos atendiendo de manera exclusiva a la finalidad de éstos. Por consiguiente, este último autor distingue las evergesías entre repartos de dinero o de tierra, celebraciones de juegos, repartos de grano, construcciones de edificios y pagos de servicios a la comunidad. En el presente trabajo optaremos por la división propuesta por E. Melchor Gil por dos motivos. En primer lugar, por el carácter sintético que presenta la división entre evergesías ob honorem y ob liberalitatem, acorde con las limitaciones de nuestro análisis. En segundo término, creemos que esta clasificación satisface el propósito de nuestro estudio ya que nos permite indagar y argumentar el trasfondo ideológico-político de los actos evergéticos llevados a cabo por las élites municipales. La elección de esta clasificación no implica que releguemos la funcionalidad que poseen los actos evergéticos. Por ello, dedicaremos el punto VIII del presente trabajo a mostrar las diferentes donaciones municifientes, atendiendo al resultado de éstas, en el marco geográfico y administrativo de la Bética. 1. OB HONOREM Como hemos señalado con anterioridad, las donaciones ob honorem han de estar motivadas por el desempeño de un cargo público. El candidato en cuestión ha de efectuar, de forma voluntaria, una promesa vinculada a la realización de una liberalidad en su comunidad, la cual tendrá que cumplir durante la campaña electoral o al tomar po20
sesión del cargo51. Este juramento y el resultado en el que deriva es comúnmente denominado como la pollicitatio52. Pero es preciso comenzar este subapartado estableciendo una distinción entre este tipo de evergesía y el pago o tributo que debía de hacer cualquier ciudadano que obtuviese un cargo de magistrado o sacerdote. Esta figura impositiva, relacionada con la administración municipal, es conocida como summa honoraria53 y comprendía pagos de obligado cumplimiento a la comunidad, que eran destinados a financiar juegos, a la construcción de edificios públicos o no ser utilizados finalmente para ningún objeto. El pago de la summa honoraria está atestiguado desde finales de la República, generalizándose en las provincias del Imperio en el siglo II d.C54. En Hispania, E. MELCHOR GIL (1994a, 47) lo constata en las tres provincias: Bética, Lusitania y Citerior55, agrupándose un total de siete testimonios referidos a este impuesto. El mismo autor argumenta que la implantación de este tributo en las provincias hispanas avanzó de forma paralela al proceso de municipalización. La cantidad de dinero que debían de abonar los magistrados varía dependiendo del ámbito geográfico al que nos refiramos. En la Bética, la Lex Coloniae Genetivae Iuliae Ursonensis, en sus capítulos LXX y LXXI, establece que tanto a los duunviros como a los ediles les corresponde aportar dos mil sestercios para la celebración de juegos escénicos de cuatro días de duración. Esta cifra varia considerablemente si la extrapolamos al conjunto de las provincias romanas56, pero en ninguna circunstancia supera las cantidades aportadas mediante las donaciones ob honorem, las cuales exceden ampliamente la cuantía de la summa honoraria. 51. Al efectuar la promesa se exige por ley llevarla a cabo, tal y como se recoge en l legislación Dig., L, 6, 1; Dig., L, 12, 14; Dig., XXXIX, 5, 19. 52. Una figura complementaria a la pollicitatio y a la summa honoraria es la ampliatio o adiectio que supone una ampliación del los gastos invertidos previamente en la liberalidad; E. MELCHOR GIL (1994a), 52-54. Véase también P. GARNSEY (1971), 116129. 53. J. C. JORDÁN REYES (2010), 270. 54. R. DUNCAN-JONES (1974), 82. 55. CIL. II, 1934, 2100, 4514 y 5232; A.E. 434; H. Ep. 469; I.R.B. 11. 56. La aportación más baja concierne a Themetra con ochocientos sestercios y la mayor la hallamos en Cartago con un pago de treinta y ocho mil sestercios; R. DUNCANJONES (1974), 83. 21
Esto nos señala una diferencia cuantitativa importante entre los dos tipos de aportes, aparte de la obligación legal ligada al pago de la summa honoraria57. Establecida esta aclaración y habiendo definido el concepto de evergetismo ob honorem, expondremos en las siguientes líneas los datos recabados por E. Melchor Gil concernientes a las evergesías ob honorem manifestadas en la Bética que nos servirán para ejemplificar este conjunto de donaciones en dicha provincia y concluir finalmente el presente subapartado. Nuestro citado autor atestigua en la Bética treinta seis donaciones ob honorem, siendo ésta la provincia hispana donde más se testimonian estas evergesías, en contraposición con Lusitania y Citerior, donde se contabilizan tres y dieciocho munificencias de esta tipología respectivamente. En esta misma demarcación se constatan doce donaciones evergéticas en el conventus Hispalensis, y ocho tanto en el Gaditanus, en el Astigitanus como en el Cordubensis58. Entendemos que la proliferación de este tipo de evergesías en la Bética, en detrimento de las restantes provincias, responde a un mayor grado de municipalización y romanización de esta provincia, en la que sus élites municipales han asimilado los valores romanos y la conducta evergética, haciendo uso de ella para alcanzar los objetivos definidos en el anterior apartado59. Esto queda reflejado en la distribución de las donaciones ob honorem en función de los cargos de quienes las realizaron. Como cita E. MELCHOR GIL (1994a, 55) cinco evergesías fueron desarrolladas por decuriones, duunviros o ediles, dieciséis por seviros y doce por sacerdotes municipales de origen libre. En cuando a la situación jurídica de los municifientes, los libertos aparecen como ejecutores de diecisiete de las donaciones y las élites decurionales de las dieciocho restantes (vid. tabla 1). Este reparto 57. Un análisis exhaustivo que expone las diferencias entre las donaciones ob honorem y la summa honoraria en Hispania lo hallamos en E. MELCHOR GIL (1994c), 193-212. 58. E. MELCHOR GIL (1994a), 54. 59. Algunas de estas comunidades eran colonias por lo que sus habitantes traían consigo los hábitos y valores romanos. Véase el apartado VI. 1. 22
equitativo con respecto a las evergesías ob honorem desarrolladas es indicativo, en opinión de E. MELCHOR GIL (1994a, 55), de una vida municipal firmemente asentada, tal y como comentamos con anterioridad, lo cual refleja la participación de distintos grupos sociales pero con objetivos no tan diferenciados, aspecto éste último que expondremos con posterioridad. 2. OB LIBERALITATEM Entendemos como evergetismo ob liberalitatem o privado todas las donaciones de carácter evergético que no estén motivadas por el cumplimiento de promesas para acceder a un cargo público, lo cual no exime que éste sea utilizado como un instrumento determinante por parte de las élites municipales para su promoción socio-política. Las evergesías ob liberalitatem surgen por el deseo de ostentación de los notables60, por lo que les confiere un carácter espontáneo y libre. Aunque en este último aspecto es conveniente matizar algunos puntos referidos a la posible obligatoriedad a la que podían estar sujetas estas donaciones. Si bien partimos de que las donaciones ob liberalitatem constituyen un acto de liberalidad y todo aquel que las prometiera no estaba obligado a cumplirlas, durante el reinado de Septimio Severo se impone la obligatoriedad de concluir aquellas evergesías que se hubieran comenzado a ejecutar61. En opinión de E. MELCHOR GIL (1993, 138) este precepto no ha de verse con una intencionalidad coactiva hacia los notables ni supone una imposición que determinara la realización de un acto evergético. Se pretendía con esta disposición que las ciudades asumieran el gravamen de terminar las obras inacabadas que hubieran inaugurado algunos ciudadanos. En la legislación promulgada por Septimio Severo también hallamos preceptos que aluden a la obligatoriedad de las promesas que 60. E. MELCHOR GIL (1993), 105. 61. Dig., L, 12, 2-5. 23
se hubieran realizado en ocasión de un incendio, terremoto o algún siniestro acaecido en la ciudad62. Aparte de estos casos que podemos definir como circunstanciales, las evergesías ob liberalitatem estaban libres de cualquier obligación, garantizando con ello que las élites municipales pudieran ejercer libremente esta conducta y solo estando determinadas por los factores ideológicos y motivadores que hemos expuesto en el apartado precedente. VI. EL EVERGETISMO EN LA BÉTICA 1. ESTABLECIMIENTO Y DESARROLLO DEL EVERGETISMO El evergetismo, como conducta social importada por los colonizadores romanos, no existió en Occidente63 antes de la conquista de Roma. La implantación de este fenómeno en Hispania y su posterior asimilación por las élites provinciales hay que entenderlo como un resultado de la romanización, la cual trasladó a los territorios conquistados la estructura social, las formas de explotación económica y el modo de vida latino64. La implantación de la conducta evergética en las provincias hispanas no tuvo un componente uniforme ya que la asimilación de este comportamiento por las élites indígenas resultó desigual en los diferentes territorios de la Península Ibérica. Para ello, fue determinante el grado de romanización que alcanzaron dichas demarcaciones dándose por consiguiente un desarrollo totalmente heterogéneo del evergetismo en Hispania. En este contexto, como consecuencia de lo expuesto en el anterior párrafo, la conducta evergética tuvo una mayor asimilación y repercusión en la Hispania Ulterior y en la costa Este de la Citerior des62. Dig., L, 12, 2 y 5. 63. En el Oriente romano la forma de evergetismo preexistente a la conquista solo tuvo que asimilarse a la de los nuevos conquistadores. Véase F. GASCÓ LA CALLE (1995), 176-186, M. SARTRE (1994), 155-171 y N. MACKIE (1990), 183. 64. E. MELCHOR GIL (1994a), 187. 24
La caridad cristiana, si bien difiere del evergetismo en los aspectos que hemos citado, está a su vez influenciada por la ideología de la munificencia cívica llegándose a dar como consecuencia una confluencia entre ambas conductas que es denominada como evergetismo cristiano. Esta forma de evergetismo fue llevada a cabo por las adineradas familias de las ciudades del imperio, por destacados miembros de la administración imperial y fundamentalmente por los obispos que anteriormente pertenecían a la clase dirigente. Éstos últimos acometieron sus funciones pero sin obviar sus mentalidades cívicas, unos cometidos que se vieron reflejados en la construcción de edificios de culto85 y en el reparto de alimentos, vestimenta y limosna a los más necesitados86. La munificencia cívica tuvo una cierta reminiscencia en el evergetismo cristiano, pero el fenómeno evergético entendido como conducta social llevada a cabo por las élites romanas tendió a diluirse y desaparecer en los últimos años del imperio. VII. El EVERGETISMO COMO INSTRUMENTO DE PROMOCIÓN POLÍTICA Y SOCIAL DE LAS ÉLITES MUNICIPALES DE LA BÉTICA. A lo largo de nuestra exposición hemos incidido reiteradas veces en el uso de la conducta evergética por parte de las élites municipales como medio de promoción en la ciudad romana. En el presente apartado nos dispondremos a caracterizar a estos notables y a definir su relación con el evergetismo en la provincia de la Bética. Para llevar a cabo nuestro propósito dividiremos este epígrafe en tres subapartados en los que analizaremos varios grupos sociales que a nuestro juicio son representativos de la conducta evergética en la Bética en virtud de la cantidad de donaciones que realizan y la utilidad 85. Las construcciones de iglesias, baptisterios, palacios episcopales y basílicas presentaron un extraordinario incremento en todo el imperio gracias al evergetismo cristiano; F. RODRÍGUEZ ADRADOS (2008), 29. 86. E. MELCHOR GIL (1999a), 64. 31
que hacen de estas evergesías para incrementar y afianzar su estatus social y político. En primer lugar analizaremos las evergesías de las élites municipales, consideradas éstas como las familias que configuraban el ordo decurional y cuyos líderes tenían reconocida por Roma la gestión política de cada comunidad como miembros titulares del senado local87. En este subapartado incluiremos también las conductas municifientes desarrolladas por los ordines senatoriales y ecuestres, quienes aunque llevaron a cabo donaciones proporcionalmente ínfimas con respecto al ordo decurional, creemos que es conveniente dilucidar las causas que desembocaron en su escasa participación munificiente. En los siguientes subapartados centraremos nuestra atención en otros grupos sociales de distinta situación jurídica pero que presentan una estrecha relación con las élites municipales en lo que se refiere a sus aspiraciones sociales y a la disposición de una solvencia económica que les permite efectuar donaciones de carácter evergético. Este análisis nos permitirá apreciar la diversidad del acto evergético en lo referido a los grupos sociales que lo efectúan, variedad que podemos constatar en el cuadro que adjuntamos en el anexo (vid. tabla 4). 1. ÉLITES MUNICIPALES Dentro de lo que comprendemos como élites municipales los miembros pertenecientes al ordo decurional son los que realizan el mayor número de evergesías en la Bética, ciento cincuenta y dos de las trescientas y tres totales88. Detrás de este hecho subyace principalmente el deseo de promoción social y, sobre todo, el de ascenso político89. Por ello es significativo que de las ciento cincuenta y dos donaciones evergéticas realizadas por el ordo decurional, ciento siete90 fue87. J. F. RODRÍGUEZ NEILA (1999), 30. 88. E. MELCHOR GIL (1994a), 199. 89. Véase J. F. RODRÍGUEZ NEILA (1989), 135-170. 90. E. MELCHOR GIL (1994a), 200. 32
ran financiadas por personas que habían desempeñado con anterioridad magistraturas o sacerdocios municipales91. Este hecho nos indica dos aspectos relevantes. En primer lugar, la relación estrecha existente entre el ejercicio de un cargo y la donación realizada por el magistrado en cuestión es indicativo de su deseo de preeminencia y afianzamiento político. En segundo término, la realización de la evergesía por el magistrado después de haber ejercido el cargo público nos sugiere que el evergetismo fue usado como un medio para perpetuarse en el poder y a su vez nos confirma que las donaciones sirvieron más para pagar honores que para buscarlos. En este aspecto, la familia del munificiente también resultaba beneficiada puesto que aumentaba su prestigio y por consiguiente se estaría preparando la futura carrera política de sus descendientes92. El alto número de donaciones evergéticas efectuadas por los miembros del ordo decurional contrasta con las escasas liberalidades realizadas por los pertenecientes a los dos ordines superiores. Fundamentalmente es debido a que éstos últimos ya poseían un elevado prestigio que les venía concedido por su propio estatus social, por lo que no estarían necesitados de promocionarse en sus respectivas comunidades mediante el desarrollo de actos munificientes93. 2. PERSONAS LIBRES Y LIBERTOS El segundo grupo social con más representatividad en lo que se refiere a la realización de donaciones evergéticas en la Bética corresponde a las personas libres que no indican su posición social en las inscripciones epigráficas, con un total de ochenta y cinco evergesías94 efectuadas. 91. La mayoría de los magistrados que realizaron actos munificientes lo hicieron no antes de alcanzar los cargos públicos, sino después de desempeñar las diversas funciones civiles y religiosas del cursus honorum local; E. MELCHOR GIL y J. F. RODRÍGUEZ NEILA (2001), 167. 92. E. MELCHOR GIL (1994a), 200. 93. E. MELCHOR GIL (1994a), 199 y (2001), 169. 94. E. MELCHOR GIL (1994a), 198. 33
Debemos considerar de que se trata de personas enriquecidas las cuales mediante sus recursos económicos llevaron a cabo donaciones evergéticas con el objetivo de aumentar su dignidad y finalmente buscar su propia integración, o la de sus hijos, en el ordo decurionum95. Con especial interés debemos tratar las evergesías realizadas por los libertos adinerados, ya que constituyen a nuestro entender uno de los grupos más significativos y activos en cuanto al intento de promoción social mediante el evergetismo. La principal motivación que subyacía en la acción evergética de los libertos era acrecentar su estatus social y eliminar su estigma servil. Pero difícilmente podemos afirmar que el aumento de su dignitas sirviera para su promoción al ordo decurionum ya que estaban imposibilitados para acceder a tal posición debido a su signo social96. Sin embargo, el estigma servil que acompañaba a los libertos no supuso un inconveniente para que los descendientes de éstos, ya liberados de la condición que caracterizaba a sus progenitores y beneficiados de la actividad munificiente que llevaron cabo, lograran su promoción socio-política e ingresar por consiguiente en el ordo decurionum97. Con sus actos evergéticos, los libertos también buscaron alcanzar el desempeño del sacerdocio del culto imperial, el sevirato augustal, único cargo público al que podían acceder, y obtener la concesión de los ornamenta decurionalia, lo cual terminaba suponiendo una cierta equiparación, en cuanto a dignidad, con el colectivo de los decuriones y un reconocimiento explícito de la existimatio alcanzada por los honrados98. Aparte de ser el único cargo que podían desempeñar, los libertos veían en la augustalidad un sacerdocio que les confería prestigio99 y les proporcionaba un conjunto de beneficios como recibir los funerales públicos pagados por la comunidad, la inmunitas munerum publicorum o ser homenajeados por los municipies y los cives et incolae100. 95. E. MELCHOR GIL (1994a), 201. 96. J. M. SERRANO DELGADO (1988), 205. 97. E. MELCHOR GIL (2001), 163. 98. E. MELCHOR GIL (1994a), 198. 99. J. ANDREU PINTADO (1998), 46. 100. J. ANDREU PINTADO (2004), 163 34
Por ello creemos que es significativo que de las treinta y seis evergesías realizadas por libertos en la Bética, treinta101 fueron ejecutadas durante el desempeño del sevirato augustal o con posterioridad. Lo expuesto confiere a este grupo social un gran dinamismo con respecto a la actividad munificiente, mediante la cual canalizaron sus riquezas con la finalidad de lograr su promoción social y el acenso político de sus inmediatos descendientes102. 3. MUJERES Dedicaremos este último subapartado a mostrar la destacada participación de las mujeres en la munificencia cívica. Si bien no consideramos que constituyan un grupo social definido, creemos que es necesario dar visibilidad a este colectivo ya que es el responsable de casi una cuarta parte de las donaciones evergéticas financiadas en la Bética. Las mujeres financiaron treinta y cinco del total de evergesías realizadas en la Bética, una cifra que según E. MELCHOR GIL (1994a, 201) podría verse ampliada si tenemos en cuenta que las donaciones efectuadas por matrimonios han sido asignadas al varón, al ser éste el cabeza de familia. La inmensa mayoría de mujeres que realizaron donaciones evergéticas formaban parte de las familias que componían las élites municipales, habiendo también, pero de forma escasa, féminas munificientes de origen liberto. Esta intensa actividad evergética llevada a cabo por determinadas mujeres nos lleva a afirmar que tuvieron una activa participación en la vida pública municipal, mostrándonos a su vez el poder, prestigio y la capacidad de influencia socio-política que lograron alcanzar en sus respectivas comunidades cívicas103. 101. E. MELCHOR GIL (1994a), 200. 102. Sobre los libertos y su relación con el evergetismo véase también L. HERNÁNDEZ GUERRA (2013), 88-96. 103. E. MELCHOR GIL (2009), 134. 35
Esta actividad munificiente también nos pone de manifiesto los importantes recursos económicos de que disponían determinadas mujeres de la Bética para sufragar estas liberalidades104. Ejemplo de lo anterior son las costosas donaciones realizadas por algunas evergetas105 como Aponia Montana en Astigi106, Iunia Rustica en Cartima107, Baebia Critina en Aurici108 o Vibia Modesta en Italica109. Por los testimonios epigráficos disponibles podemos apreciar que las evergesías realizadas por las mujeres de la Bética se concentraron primordialmente en la financiación de banquetes110. Con sus actos munificientes aspiraban adquirir un reconocimiento social para ellas y su familia. La imposibilidad de participar en la vida política no supuso un impedimento para que estas mujeres intentaran ejercer su influencia en favor de las carreras de sus esposos e hijos mediante el evergetismo111. VIII. ACTOS EVÉRGETICOS MANIFESTADOS EN LA BÉTICA En este último epígrafe concerniente al estudio de la actividad evergética que estamos realizando nos disponemos a mostrar la variedad tipológica de los actos munificientes que se dan en la Bética, constituyendo por lo tanto este apartado un análisis más funcional del evergetismo. No podemos desarrollar un estudio en profundidad en lo referente a esta temática por las limitaciones a las que estamos sujetos en el presente trabajo, pero sí nos disponemos a ofrecer una panorámica general que pueda acercar al lector a un somero conocimiento de la cuestión. 104. M. J. BERLANGA PALOMO (2012), 131. 105. E. MELCHOR GIL (1994a), 202. 106. CIL. II, 1471. 107. CIL. II, 1956. 108. CIL. II, 964. 109. CIL. II, 521. 110. M. J. BERLANGA PALOMO (2012), 131. 111. E. MELCHOR GIL (2001), 170. Sobre la mujer y su participación en la vida pública romana véase R. MACMULLEN (1980), 208-218. Con respecto a la mujer en la Bética es interesante el trabajo de M. GAGO DURÁN (2012), 1-132. 36
1. NECESIDADES SOCIALES BÁSICAS Y DISTRIBUCIONES El abastecimiento de los municipios supuso un espacio propicio para que los evergetas pudieran desarrollar su actividad munificiente, cubriendo de este modo las necesidades de la población y a la vez aumentar su propio prestigio social ante la comunidad. El abanico que se nos presenta en este aspecto es amplio pero las carencias cubiertas fundamentalmente fueron las que mostramos a continuación. a) Annona y alimenta Entendemos como annona el servicio municipal prestado por las ciudades o el Estado para abastecer a la población de grano.112 Aunque éste fuera un cometido gubernamental, esto no impidió que en ocasiones puntuales, normalmente en períodos de escasez, algunos particulares socorriesen con su dinero las necesidades competentes al abastecimiento ciudadano113. Pero debemos descartar que estas donaciones se realizaran como consecuencia de la toma de conciencia por parte de los notables munificientes de las necesidades de la plebe empobrecida. Por contra, es en la gran popularidad que se obtenía al efectuar estas dádivas donde tenemos que hallar su principal motivación114. Una institución similar en sus objetivos a la annona, es la alimenta, la cual surgió en época de Trajano115 con la finalidad de asegurar la alimentación y el mantenimiento de los niños pertenecientes a las capas ciudadanas más desfavorecidas116. Aún siendo la alimenta una institución de carácter estatal organizada a nivel de municipios, ello no fue un obstáculo para que se dieran fundaciones alimentarias de carácter privado aunque fueran relati112. J. A. GARZÓN BLANCO (1988), 165. 113. J. ANDREU PINTADO (2004), 100. 114. J. ANDREU PINTADO (2004), 102. 115. Sobre la fundación de la alimenta hay un consenso en atribuir a Trajano su creación pero otros estudios apuntan a que pudo surgir en época de Domiciano. 116. R. DUNCAN-JONES (1974), 82 y E. MELCHOR GIL (1994a), 111. 37
vamente escasas117. En la Bética atestiguamos cuatro casos de evergetismo annonario y alimenta (vid. tabla 5). b) Epula La celebración de banquetes dentro de la comunidad cívica, conocidos como epula, es una de las evergesías más atestiguadas en la Bética118 con un total de treinta y siete celebraciones de este acto (vid. tabla 6). La organización de estos banquetes permitió a los evergetas de la Bética obtener popularidad de un modo bastante rápido debido al efecto propagandístico que llevaba consigo la celebración de estos actos. También fueron realizados con la finalidad de mantener en la memoria colectiva el recuerdo de las personas difuntas, objetivo que se alcanzaba al participar la comunidad cívica en los epula119. c) Sportulae Las sportulae comprenden las distribuciones de dinero realizadas por particulares a la población, respondiendo éstas también a las mismas motivaciones que los epula. Estas donaciones habían de efectuarse en momentos concretos del día y solo los presentes tenían derecho a ellas, siendo el ordo decurionum el grupo social más beneficiado de estas entregas120. En la Bética atestiguamos cinco evergesías de este tipo (vid. tabla 7). 117. Sobre la institución de la alimenta véase G. BRAVO CASTAÑEDA (2013), 49-51. Acerca del evergetismo annonario y la alimenta en la Hispania romana consúltese E. MELCHOR GIL (1993b), 95-104. 118. Los actos de epula testimoniados en la Bética solo son superados por las setenta y cinco donaciones del África Proconsular; E. MELCHOR GIL (1994a), 115. 119. E. MELCHOR GIL (1994a), 117. Véase también J. DEL HOYO CALLEJA (1993), 73-88. 120. E. MELCHOR GIL (1994a), 124. 38
d) Olea, gymnasia y balinea Otro tipo de distribuciones que se dieron comúnmente en la Bética fue la de aceite para los baños y gimnasios, y la entrada gratuita a estos recintos. El aceite que proporcionaban los munificientes era usado para la realización de ejercicios físicos y en la higiene corporal. Estas evergesías solían ir acompañadas por otras como la edición de espectáculos y la libre entrada a las termas, concediéndose esta gratuidad por un período variable, lo que según E. MELCHOR GIL (1994a, 126) no debió significar un coste muy elevado (vid. tabla 7)121. 2. ORGANIZACIÓN DE ESPECTÁCULOS PÚBLICOS Con las mismas intencionalidades y motivaciones que las distribuciones vistas hasta ahora, los evergetas financiaron una gran cantidad de espectáculos públicos. Con ello, los munificientes pretendían garantizar la asistencia de espectadores a las ceremonias de dedicación y contribuir a destacar su propia posición social en su comunidad122. En la Bética hallamos ludi reglamentarios, celebrados cada año en honor de ciertas divinidades de la ciudad, y libres organizados por ricos particulares alcanzando éstos últimos una gran difusión a partir del siglo II d.C. (vid. tabla 8). 3. OBRAS PÚBLICAS En el presente subapartado recogeremos las diversas obras financiadas por el evergetismo, atendiendo a la clasificación elaborada por E. Melchor Gil. Hemos decidido finalmente excluir dentro de este grupo las inscripciones referentes a las construcciones viarias ante la carencia de éstas en la Bética. 121. Una síntesis general con respecto a las distribuciones realizadas en la Hispania romana la hallamos en E. MELCHOR GIL (1992), 375-398. 122. E. MELCHOR GIL (1994a), 132. 39
a) Construcciones cívicas y sacras Los munificientes de la Bética mostraron un interés en financiar la construcción o reparación de construcciones de carácter cívico como puertas, foros, murallas, pórticos, termas, archivos o basílicas, y edificaciones de naturaleza sacra entre los que hallamos templos, edículos y recintos destinados al desarrollo del culto imperial. Una de las principales motivaciones que incidieron en los evergetas de la Bética para financiar este tipo de construcciones fue el proceso de municipalización llevado a cabo en las provincias hispanas, el cual había de estar acompañado de una urbanización y monumentalización de los núcleos indígenas promocionados, dándose también de igual modo en las fundaciones coloniales quienes debían de dotarse de una serie de edificios acordes a su estatuto jurídico-administrativo123. En la Bética hallamos las siguiente construcciones (vid. tabla 9 y 10). b) Edificios para espectáculos Atestiguamos en la Bética un total de seis inscripciones que hacen alusión a la financiación de carácter evergético de construcciones o reparaciones en edificios de espectáculos, en su totalidad circos o teatros (vid. tabla 11). No se han hallado inscripciones que se refieran a anfiteatros, motivo que podemos achacar al alto coste de financiación que suponían, algo solo asequible para evergetas con grandes recursos económicos124. El gran gasto que acarreaba la construcción de estos edificios impidió también que los munificientes pudieran sufragar en su totalidad la edificación de los mismos, limitándose por tanto sus actuaciones solo a la sustentación o reparación de parte de éstos125. 123. E. MELCHOR GIL (1993c), 443. 124. R. DUNCAN-JONES (1974), 75-78 y 124-126. 125. E. MELCHOR GIL (1994a), 157. 40
6. Banquetes públicos en la Bética137 REFERENCIA LUGAR CONVENTO DATACIÓN CIL. II, 964 Arucci Hispalensis Fin. IIII CIL. II, 1046 Iporca Hispalensis Fin. IIII CIL. II, 1047 Iporca Hispalensis Fin. IIII CIL. II, 1074 Canana Hispalensis Fin. IIII CIL. II, 1191 Naeva Hispalensis Fin. I-Inic.II CIL. II, 1258 Iptuci Hispalensis Fin. II-Inic.III CIL. II, 1267 Ostur Hispalensis Hadriano CIL. II, 1278 Salpensa Hispalensis S. III CIL. II, 1378 Munigua Hispalensis S. IIIII A.E.Arq.45-47 1972-74 (369-70) Munigua Hispalensis Fin. Si. I A.E.Arq.45-47 1972-74 (343) Munigua Hispalensis S. IIIII CIL. II, 1338 Ocurri Gaditanus S. II CIL. II, 1341 Saepo Gaditanus ― CIL. II, 1941 Barbesula Gaditanus Trajano I.R.P.C., 534 Barbesula Gaditanus 1ª mit. S. II CIL. II, 1944 Suel Gaditanus Fin. IIII CIL. II, 1949 Cartima Gaditanus ― CIL. II, 1951 Cartima Gaditanus ― CIL. II, 1952 Cartima Gaditanus ― CIL. II, 1956 Cartima Gaditanus Flavia CIL. II, 5488 Cartima Gaditanus Flavia CIL. II, 1979 Abdera Gaditanus ― CIL. II, 5489 Murgi Gaditanus S. II CIL. II, 1441 Ostippo Astigitanus ― CIL. II, 1469 Ilipula Astigitanus ― CIL. II, 1647 Alcalá La Real Astigitanus Fin. S. II CIL. II, 1663 Tucci Astigitanus Caracalla CIL. II, 2011 Nescania Astigitanus S. II CIL. II, 5492 Nescania Astigitanus Inic. S. III CIL. II, 2030 Osqua Astigitanus Fin. IIII I.L.M.M., 52 Osqua Astigitanus Fin. IIII CIL. II, 2098 Cisimbrium Astigitanus Fin. IIII CIL. II, 5514 Iliberris Astigitanus Fin. II-Inic.III CILA. III, 69 Batora Astigitanus 167-172 CIL. II, 2100 Ossigi Cordubensis Fin. I-Inic.II 7. Sportulae, olea y balinea en la Bética138 REFERENCIA LUGAR CONVENTO DATACIÓN DISTRIBUCIÓN CIL. II, 1047 Iporca Hispalensis 2ª mit. II-III Sportula CIL. II, 1055 Axati Hispalensis 2ª mit. II-III Sportula CIL. II, 1276 Siarum Hispalensis 2ª mit. II-III Sportula CIL. II, 1282 Siarum Hispalensis 2ª mit. S. II Sportula ILER., 1732 Lucurgentum Hispalensis Inic. S. III Gymnasium ILER., 1732 Lucurgentum Hispalensis Inic. S. III Balineum CIL. II, 5489 Murgi Gaditanus S. II Sportula 137. E. MELCHOR GIL (1994a), 120. 138. E. MELCHOR GIL (1994a), 127. 47
CIL. II, 2011 Nescania Astigitanus 2ª mit. S. II Sportula H.Ep, 1990, 469 Singilia Barba Astigitanus 109 d.C. Oleum H.Ep, 1990, 469 Singilia Barba Astigitanus 109 d.C. Balineum H.Ep, 1990, 469 Singilia Barba Astigitanus 109 d.C. Gymnasium H.Ep, 1990, 469 Singilia Barba Astigitanus 109 d.C. Balineum 8. Organización de ludi en la Bética139 REFERENCIA LUGAR CONVENTO DATACIÓN CIL. II, 954 Illipula Hispalensis ― CIL. II, 1074 Canana Hispalensis ― CIL. II, 1108 Italica Hispalensis Inic. S. II E.R.I., 58 Italica Hispalensis Inic. S. III CIL. II, 1255 Salteras Hispalensis ― I.L.E.R., 1732 Lucurgentum Hispalensis Inic. S. III CIL. II, 5354 Villafranca de Los Barros Hispalensis S. II CIL. II, 1441 Ostippo Astigitanus ― CIL. II, 1471 Astigi Astigitanus S. II CIL. II, 1471 Astigi Astigitanus S. II CIL. II, 1479 Astigi Astigitanus ― CIL. II, 1663 Tucci Astigitanus 211-217 CIL. II, 1685 Tucci Astigitanus 98-117 H.Ep. 2, 1990, 469 Singilia Astigitanus 109 C.I.L.A. III, 69 Batora Astigitanus 167-172 CIL. II, 1305 Asido Gaditanus Med. S. II CIL. II, 1360 Arunda Gaditanus S. II CIL. II, 1956 Cartima Gaditanus 69-79 CIL. II, 5490 Murgi Gaditanus S. II CIL. II, 2100 Ossigi Cordubensis ― CIL. II, 2113 Urgao Cordubensis S. II CIL. II, 2121 Isturgi Cordubensis Med. S. II CIL. II, 5523 Corduba Cordubensis Fin. II-Inic.III CIL. II, 5523 Corduba Cordubensis Fin. II-Inic.III 9. Construcciones cívicas en la Bética140 REFERENCIA LUGAR CONVENTO DATACIÓN OBRA EFECTUADA CIL. II, 1074 Canana Hispalensis ― Pórtico de mármol CIL. II, 1087 Ilipa Hispalensis Republicana Puertas y arcos H.Ep. 2, 1990, 639 Siarum Hispalensis ― Pórtico A.E.Arq. 45-47 Munigua Hispalensis Flavia Foro A.E.Arq. 45-47 Munigua Hispalensis Flavia Exedra A.E.Arq. 45-47 Munigua Hispalensis Flavia pórtico A.E.Arq. 45-47 Munigua Hispalensis Flavia Exedra A.E.Arq. 45-47 Munigua Hispalensis Flavia Archivo municipal CIL. II, 1956 Cartima Gaditanus 69-79 Reparación pórticos CIL. II, 1956 Cartima Gaditanus 69-79 pórtico CIL. II, 1979 Abdera Gaditanus ― Basilica 139. E. MELCHOR GIL (1994a), 138. 140. E. MELCHOR GIL (1994a), 156. 48
CIL, II, 1649 Ipolcobulcula Astigitanus ― Foro CIL. II, 2030 Osqua Astigitanus Fin. S. I-III Exedra CIL, II, 2098 Cisimbrium Astigitanus ― Foro CIL. II, 5449 Urso Astigitanus Med. S. II Exedra H.Ep. 1, 1989, 291 La Rambla Astigitanus 49 a.C Puerta de muralla CIL. II, 2129 Obulco Cordubensis S. II Tiendas y almacén CIL. II, 3361 Aurgi Cordubensis 98-117 Termas 10. Construcciones sacras en la Bética141 REFERENCIA LUGAR CONVENTO DATACIÓN OBRA EFECTUADA CIL. II, 964 Arucci Hispalensis S. I-Inic. III Templo A.E.Arq. 45-47 Munigua Hispalensis Flavia Templo A.E.Arq. 45-47 Munigua Hispalensis Flavia Aedes CIL. II, 1939 Barbesula Gaditanus Trajanea Aedicula CIL. II, 1965 Malaca Gaditanus ― Templo a Jupiter CIL. II, 1980 Abdera Gaditanus ― Aedicula CIL. II, 1649 Ipolcobulcula Astigitanus ― Templo CIL. II, 2031 Osqua Astigitanus Fin. S. II Aedes A.E., 1974, 381 Osqua Astigitanus Fin. II-Inic. III Templo a Hércules CIL. II, 2098 Obulco Cordubensis ― Aedes 11. Edificios para espectáculos en la Bética142 REFERENCIA LUGAR CONVENTO DATACIÓN EDIFICIOS CIL. II, 984 Zafra Hispalensis ― Circo A.E., 1983, 522 Italica Hispalensis 14-37 Teatro E.R.I. 49 Italica Hispalensis 14-37 teatro A.E., 1972, 249 Siarum Hispalensis S. II ― H.E.Ep., 2249 Malaca Gaditanus S. I-II teatro CIL. II, 3364 Aurgi Cordubensis 98-138 ― 12. Obras hidráulicas en la Bética143 REFERENCIA LUGAR CONVENTO DATACIÓN OBRA EFECTUADA CIL. II, 1071 Arva Hispalensis S. I fuente CIL. II, 1478 astigi Astigitanus ― 10 fuentes CIL. II, 1614 igabrum Astigitanus S. II Acueducto CIL. II, 1968 malaca Gaditanus ― Fuente H.Ep. 4, 1994, 287 Y 288 Corduba Cordubensis Julioclaudia Fuente CIL. II, 2342 Mellaria Cordubensis ― Acueducto CIL. II, 3361 aurgi Cordubensis 98-117 Conducción de agua a termas 141. E. MELCHOR GIL (1994a), 151. 142. E. MELCHOR GIL (1994a), 160. 143. E. MELCHOR GIL (1994a), 163. 49
13. Donaciones de estatuas en la Bética PARTICULARES DIOSES EMPERADORES TOTAL Hispalensis 24 19 1 44 (30,7%) Astigitanus 20 19 3 42 (29.4%) Gaditanus 23 5 1 29 (20,3%) Cordubensis 20 8 0 28 (19,6%) TOTAL BAETICA 87 51 5 143 (100%) 2. GRÁFICOS 1. Evolución inscripciones epigráficas144 3. ÍNDICE DE ABREVIATURAS A.E. L'Année Épigraphique C.I.L. Corpus Inscriptionum Latinarum C.I.L.A. Corpus de Inscripciones Latinas de Andalucía H.A.E.p Hispania Antiqua Epigraphica H.Ep. Hispania Epigraphica I.L.E.R. Inscripciones Latinas de la España Romana I.R.B. Inscripciones romanas de Barcelona I.R.P.C. Inscripciones romanas de la provincia de Cádiz 144. R. MACMULLEN (1982), 243. 50
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