scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

[Reseña de] Doménech Medina, Rosa María (2013), Ciencia y sabiduría del amor. Una historia cultural del franquismo (1940-1960), Iberoamericana Vervuert Verlag, Madrid – Frankfurt

Blanco Fajardo, Sergio

Full text

© Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 257-259. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) DOMÉNECH MEDINA, Rosa María (2013), Ciencia y sabiduría del amor. Una historia cultural del franquismo (1940-1960), Iberoamericana Vervuert Verlag, Madrid – Frankfurt. Nos encontramos con un libro cuyas ideas innovadoras cobran vida desde el prólogo. En él, la autora nos presenta unas líneas que ayudan a explicar el cómo y el porqué de su trabajo. El amor, que en principio nos transporta al mundo de las emociones y los sentimientos humanos, cobra aquí un planteamiento muy diferente y se liga a la ciencia. El amor como construcción sociocultural, que hunde sus raíces en tradiciones y costumbres centenarias tejidas a través de la historia y los saberes científicos, recogiendo influencias de otras culturas pretéritas. Tanto es así que no sería descabellado pensar que nuestro ideal de amor es fruto todavía, en gran medida, de la tradición grecorromana. Sea como fuere, Medina Domenech lanza una idea dilucidadora: el amor como historia de las historias y ciencia de las ciencias. Las historias de amor parten de un contexto, unas tradiciones y una cultura que, a su vez, se enraízan en el ideario de una época y pueden definir los modelos normativos de feminidad y masculinidad, o que, desde otro punto de vista, contribuyen a cuestionarlos y redefinirlos. Por tanto dichas historias deben ser vistas como un baremo que mide la morfología y la magnitud de la relaciones sentimentales, y lo que es más importante, como un elemento sustancial que pone en marcha pautas y conductas sociales, comportamientos psicológicos y experiencias que arrojan gran cantidad de información sobre determinados discursos y prácticas de vida que suelen quedar inéditos o bien ocultos en los registros históricos sobre el mundo de los sentimientos, las emociones y pasiones. Asimismo, quisiera remarcar una idea, esta vez de naturaleza más personal, como es la capacidad de incidencia que puede tener la obra que analizamos en nuestro ideario individual y colectivo del amor, así como en los enfoques que permiten que nos aproximemos a un fenómeno tan complejo que en la Antigüedad llegó a ser, nada más y nada menos, que “menester y voluntad de dioses”. Ciencia y sabiduría del amor se divide en tres grandes apartados de diferente temática, que no desentonan en la composición, no obstante se pueden considerar capítulos que convergen en el hilo argumentativo y que se abren en relación con el anterior para abordar más detenidamente ciertas cuestiones. El primero de ellos, “La ciencia del amor”, relata la historia científica del amor en un contexto histórico concreto, la España del primer franquismo, donde la psicología y la psiquiatría en particular abordaron la casuística y el fin utilitario que se urdió para impregnar a la población con 01BLANCO FAJARDO_02.indd 1 26/10/2016 9:50:46 RESEÑAS258 © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 257-259. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) determinadas ideas. He referido el término urdir porque en este capítulo se resalta con claridad que la ciencia afín al régimen usa su prestigio y su potestad para convertir las manifestaciones amorosas en un “ars amandi”, es decir en una serie de discursos derivados de experimentos e investigaciones que trataban de marcar las pautas y los roles sociales tanto de hombres como mujeres, adoctrinando a la población desde los ideales del nacional-catolicismo que impulsaba el régimen franquista. Gracias a nombres como el doctor Vallejo-Nájera esta actividad se iría definiendo y a la vez encaminando hacia una instrumentalización del amor en pos de la consecución del matrimonio y la reproducción biológica, que debían ser el objetivo fundamental de la vida de una mujer. En este contexto surge el concepto de “eugamia”, que implica la correcta elección de la pareja basándose en ideales de complementación conyugales y eliminando cualquier deseo romántico o sentimental en la decisión prematrimonial. Una elección racional que proporcionaría, en el plano utópico, teniendo en cuenta las dificultades materiales y de toda índole de la posguerra española, la eugenesia. Ni que decir tiene que esta teoría de complementación de la pareja de forma racional, en contra del amor romántico, del “flechazo”, tenía un importante sesgo de género que suponía relegar a la mujer, en este campo como en otros, a la categoría de objeto pasivo. La mujer aparece sentimentalmente sumisa, afable, delicada, tolerante y permisiva ante el hombre, más áspero y tosco, el cual rehúye la expresión de los sentimientos, desarrolla su actividad en la esfera pública y cuenta con total libertad para protagonizar determinados escarceos amorosos que su pareja debería perdonar o incluso ignorar. Este ideal, obviamente, es propio de un sistema patriarcal ultraconservador, en el que la mujer virtuosa sería el arquetipo del “ángel del hogar”. Ahora bien, este modelo teórico se producirá en una esfera cultural ascendente y por tanto no será fácil propagarlo entre la mayoría de la población, que en los años 40 y 50 vivía una situación económica extremadamente difícil y no estaba en las mejores condiciones para aplicar estas teorías, por otra parte, tampoco el escaso éxito del psicoanálisis contribuyó a difundirlas. La “eugamia” no fue el único de los conceptos biologicistas a los que se acudió para explicar el modelo de pareja complementaria: los instintos y los complejos también formaron parte del armazón teórico psicológico, llegando a moldear, en definitiva, la idea de que la elección biológica era esencial para la salud de la progenie, ya que debido a los malos hábitos del romanticismo podrían engendrarse hijos e hijas no saludables o con “deficiencias”. Aun así, no faltaron elementos disidentes entre las propias mujeres, ni representaciones femeninas emanadas del cine hollywoodiense, que encarnaban el arquetipo de “mujer moderna”, ni tampoco dejaron de sentirse ciertas influencias ligadas al ideal romántico en la literatura, es decir circularon algunos discursos escritos y visuales que dejaban entrever otras formas de concebir el amor. Partiendo de esta idea de disidencia, el segundo capítulo versa sobre “El feminismo crítico de María Laffite”, autora que pretende contestar la idea patriarcal de la pareja y el concepto de feminidad tradicional, refutando no sólo a médicos y psicólogos sino a filósofos como Marañón y Ortega. En los años 60 Laffite pugna por una ciencia más acorde con ambos sexos, “antimisógina”, que depurara los convencionalismos 01BLANCO FAJARDO_02.indd 2 26/10/2016 9:50:47 RESEÑAS 259 que desvirtuaban los saberes científicos y devaluaban a las mujeres. Partiría de la convencional diferenciación entre hombre/mujer, y del énfasis puesto en la dicotomía entre “naturaleza y cultura (sexo/género)”, utilizando para su refutación el ambientalismo, es decir, “la gran plasticidad humana [capaz] de ser moldeada por el medio”. Es aquí donde la idea de género cobra fuerza ya que la relación entre hombres y mujeres en un marco social dado es determinante a la hora de vislumbrar las diferencias pertinentes, eliminando así conceptos creacionistas y esencialistas que carecen de sentido en esta escena correlativa. Más interesante, si cabe, es la idea de la “masculinización” de la mujer, que lejos de eliminar la feminidad supone, según Laffite, la adquisición, por parte de aquélla, de capacidades intelectuales, rasgos sociales y comportamientos tradicionalmente ligados al rol masculino. Desde este punto de vista la feminidad puede reconstruirse y modernizarse tratando de eliminar la sumisión sempiterna de la mujer al hombre, lográndose a medio o largo plazo objetivos igualitarios. Por último, el tercer capítulo, “Diálogo sobre el amor de mujeres”, nos sitúa de lleno en el terreno de las prácticas amorosas que desarrollaron las féminas durante la dictadura franquista. A través de los consultorios sentimentales, canciones y poemas se vislumbran y analizan esas relaciones, y se aprecia que el ideal nacional-católico es asumido en numerosas ocasiones, mientras que otras veces se detecta cierta heterogeneidad a la hora de proceder en las relaciones íntimas y en su devenir. El descubrimiento de que la pasión amorosa implica una relación bilateral alejada de una serie de determinismos científicos que carecen de sentido, fue fundamental. Así se difundiría la idea de que el amor es un hecho cultural a la par que una realidad tangible. Consecuentemente, la mujer comenzaría a elevar la cabeza y a buscar otros discursos y prácticas sociales que la condujeran a espacios más atractivos de igualdad y de libertad, rompiendo el yugo y adquiriendo, no sin problemas ni contradicciones, voz pública. Así pues, a pesar de las trabas sociales y morales impuestas por la dictadura, paulatinamente se acogerían modelos y pautas de comportamiento más modernos y liberales, no tan herméticos como los del primer franquismo, se trazarían nuevos caminos y las mujeres realizarían elecciones que antes les estaban vedadas. De esta forma surgiría el sujeto femenino, que, consciente de sí y de sus propios deseos, se convertiría también en agente de sus acciones. En conclusión, la obra de Rosa María Medina Domenech ofrece un interesante y atractivo enfoque, múltiple y poliédrico, sobre nuevos campos de estudio en relación con un periodo de la historia de España, que, como señala la autora, precisa líneas de investigación que impulsen y complementen temáticas escasamente abordadas. Al público lector le quedará, sin duda, la idea del amor como historia de múltiples historias, enmarcado en una cultura que sella una larga etapa histórica y define a su sociedad. Sergio Blanco Fajardo Grupo Investigaciones Históricas Andaluzas Universidad de Málaga © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 257-259. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 01BLANCO FAJARDO_02.indd 3 26/10/2016 9:50:47