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© Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) JEAN-BAPTISTE DU TERTRE: EXPLORADOR Y MISIONERO DE LA CORTE DE RICHELIEU Vincenzo Lagioia Università di Bologna RESUMEN Desde el siglo XV hasta finales del XVII los debates religiosos entorno a la llamada “savane” ocupan un amplio espacio en las páginas de los textos de exploradores y misioneros, además de ser el centro de las conversaciones en los salones refinados de toda Europa. El asunto de estos debates aparece como uno de los grandes temas filosóficos, históricos y antropológicos del momento, importante no sólo para la identificación y la definición de regiones remotas, todavía desconocidas, sino también para la comprensión de la misma naturaleza humana y la revisión de las certezas tradicionales. El historiador Du Tertre, fiel a las obligaciones epistemológicas de un “research”, defiende desde su obra escrita la profesión de historiar marcada por “la veracidad y la sinceridad”. En su De la Religión des Sauvages, sigue la metodología del historien, atento a las relaciones con respecto a la flora, la fauna y los movimientos políticos de las Islas, las cuales describe con gran exhautividad en la primera parte de dicho texto. A él dedicamos nuestra atención en el presente estudio. ABSTRACT Starting from the Fifteenth century, up to including, all of the Seventeenth century, the discussion of the religion of the so-called “savane” occupies ample space throughout the pages of the texts of explores and missionaries and was at the heart of conversations at the refined salons al lover Europe. It appears as one of the great philosophical, historical and anthropological themes and is important not only for the identification and the definition of remote regions that are still unknow but also for the comprehension of human nature itself and the revision of traditional certainties. Faithful to the epistemological obligations of a dispassionate resaerch of historical truth and constant in the profession of that “veracity and sincerity” which has been difende since the creation of the work, in the tract, De la Religion des Sauvages, Du Tertre remains the methodological historien who is attentive to the relations regarding the flora, the fauna and the political movements of the Islands which he descrive with great assiduousness in the first part of his work. PALABRAS CLAVES: Misioneros, exploración, Francia, orden de los dominicos, Nuevo Mundo KEY WORDS: Missionaries, exploration, France, Dominican Order, New World 06 LAGIOIA_02.indd 1 26/10/2016 11:50:52
VINCENZO LAGIOIA236 © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) Quoy qu’en vérité nos Sauvages ne soient Sauvages que de nom, ainsi que les plantes et les fruits que la nature produit sans aucune culture dans les forêts et dans les déserts, lesquelles quoi que nous les appelions Sauvages, possèdent pourtant les vraies vertus et les propriétés dans leur force et dans leur entière vigueur, que bien souvent nous corrompons par nos artifices, et altérons beaucoup, lors que nous les plantons dans nos jardins1. Nació en Calais y falleció en París, después de vivir unos años en las Antillas: esta es la vida de Jean-Baptiste Du Tertre2, un misionero dominico que vivió en el siglo de Luis XIV, en el período de máximo esplendor de la Francia que Charles Le Brun celebró en las bóvedas de la Grande Galérie de Versailles; aquella Francia majestuosa que Hyacinthe Rigaud representó como en una memoria eidética con el famoso retrato de Luis XIV; y de la que Voltaire consagraría el arquetipo en el Siècle de Louis XIV. Du Tertre, misionero dominico, ante todo es francés. Su biografía intelectual y su experiencia eclesiástica, tan ricas de acontecimientos extraordinarios y significativos, realmente podrían representar un capítulo especial de aquella “crisis de la conciencia europea” de la que Paul Hazard3 nos ha dejado un análisis eficaz y apasionante. Su biografía se entrelaza con la “gran historia” de forma significativa. Después de una experiencia de vida militar, Du Tertre entra en la orden de Predicadores en 1635, a los 25 años, una edad ya avanzada: normalmente los candidatos a la vida religiosa ingresaban mucho antes, en general en la temprana adolescencia, una edad que permitía llevar a cabo en las escuelas de la Orden los estudios de bachillerato y luego la admisión al estado clerical y el ingreso a las órdenes mayores. Du Tertre, en cambio, ya había tenido varias experiencias de vida, por lo que su carrera religiosa se configura más bien como una elección y una vocación madura que como un destino o una obligación social. Sin embargo, también en la orden de Predicadores diferentes acontecimientos históricos y complicadas vicisitudes interiores atormentan su vida en los años cruciales de la primera mitad del siglo XVII. En la Orden, desde el punto de vista jurídico Du Tertre pertenece a la congregación de san Luis, que algunos años más tarde se convertirá en una 1. J.B. du Tertre (1654), 396. 2. I. Guet-Michaud (1893), 394; P. Fournier (1932), 35; E. Bourgeois y A. Louis (19131935), 67-68. 3. P. Hazard (1961). 06 LAGIOIA_02.indd 2 26/10/2016 11:50:52
Jean-Baptiste Du Tertre: explorador y misionero... 237 provincia de la región de Occitania. Precisamente en estas tierras en junio de 1636 estalla la rebelión de los llamados croquants, que luego se extenderá rápidamente al Oeste y Suroeste. Recién ordenado sacerdote, Du Tertre viaja a las Antillas, donde se quedará durante un largo período, con una interrupción de 1640 a 1647. En 16544 se encuentra otra vez en París, en el convento designado como Noviciado General de toda Francia por el mismo Maestro de la Orden, donde se dedica a la publicación de su obra, la Histoire générale des isles de S. Christophe, de la Guadeloupe, de la Martinique et autres dans l‘Amerique, où l’on verra l’establissement des colonies françaises dans ces isles5, gracias a la que se ganó la fama de nuevo Hérodote des Antilles6. La obra se volvió a publicar en los años 1667-1671 con amplias integraciones bajo el título Histoire générale des Antilles habitées par les François7. Se trata de una obra enciclopédica por su diseño y estructura, que concreta de forma extremadamente clara el objetivo patriótico que había inspirado la redacción de los volúmenes, el proyecto político que había validado su utilidad, así como el método en que se apoyaba toda la investigación. Así, entre el amor por Francia y el amor por la verdad, Du Tertre reitera firmemente que la única “pasión” que lo ha sustentado en la redacción del texto es la de servir a la patria proporcionando a los gobernadores franceses de las colonias de ultramar un patrimonio de conocimientos y consejos útiles para gobernarlas y conservarlas. Y reivindica con fuerza “la veracidad y la sinceridad” de la obra misma, en una especie de reflexión sobre el método historiográfico rápido y eficaz que prescribe los cánones de un riguroso conocimiento histórico especificando las herramientas adecuadas: los testimonios directos y los documentos fidedignos. El saber histórico, por lo tanto, no procede de la fantasía de los cuentos, de la voz de la tradición o del peso de la autoridad, sino de la evidencia de la observación y de los testimonios de fuentes originales y acreditadas. Por otra parte, la historia persigue la epifanía de diseños divinos, y no ofrece modelos ejemplares curiosos o aleccionadores, sino hechos y choses, como él afirma, cuyo conocimiento “verídico y sincero”, según la acertada hendíadis acuñada por Du Tertre, puede y tiene que inspirar una acción política y administrativa razonable y eficaz. 4. A. Mortier (1903-1920), vol. VII, 43. 5. J.B. du Tertre (1654). 6. El padre Du Tertre es definido como el Hérodote des Antilles en el artículo “Les Dominicains aux Antilles”, Année dominicane, 1932, 13-18. 7. J.B. du Tertre (1667-1671). © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 06 LAGIOIA_02.indd 3 26/10/2016 11:50:52
VINCENZO LAGIOIA 238 © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) La obra ofrece una documentación científica y antropológica única sobre las Antillas y una crónica detallada de los acontecimientos de ese tiempo, que incluso fueron retomadas y reelaboradas posteriormente por otros autores; entre estos uno de los primeros fue Jean Baptiste Labat8. Sin embargo, desde el principio la obra también sufre plagios y refundiciones por parte de contemporáneos de Du Tertre, como por ejemplo César de Rochefort9. Tanto es así que Montmore, uno de los notables de la Assemblée des Physiciens, Mathématiciens et Astronomes, pide a Du Tertre que vuelva a trabajar en su obra para profundizarla e integrarla donde sea necesario. Se trata de la historia de las Antillas en el sentido clásico de descripción completa y detallada de la geografía de estas islas, de los aspectos naturalistas, de las determinaciones ambientales y de los rasgos antropológicos de sus habitantes. La obra está dividida en dos volúmenes, el primero contiene la descripción detallada de todos los asentamientos de las colonias francesas en las Antillas 10, en la que se dedica amplio espacio a consideraciones de 8. Jean-Baptiste Labat (1663-1738), misionero dominico, botanista, etnógrafo, militar, ingeniero. Su vida fue una novela de páginas inmortales hasta el punto de que ofuscó completamente la figura de Du Tertre. El vasto trabajo del misionero, Nouveau voyage aux iles de l’Amérique contenant l’histoire naturelle de ces pays, l’origine, les moeurs, la religion et le gouvernement des habitants anciens et modernes, les guerre set les événements singuliers qui y sont arrivés pendant le séjour que l’auteur y a fait, publicado en 6 volúmenes en París en 1722, vuelve a presentar las historias de los asentamientos de las colonias franceses y la historia natural y social de los nativos con un anecdotario peculiar que se convertiría en la principal característica del autor. Se involucró en primera persona en aventuras militares, lo que dejó perplejos a sus superiores, y sin embargo contribuyó a originar el mito del buen salvaje. 9. El plagiaire en cuestión es el ministro de Rotterdam, César de Rochefort. Catalogue Général des livres imprimés de la Bibliothèque Nationale, París 1938. La obra a la que se hace referencia es la Histoire naturelle et morale des iles Antilles de l’Amerique avec un vocabulaire caraibe, 1658. En el mismo lema, los editores escriben “cet ouvrage est attribué au P. Jean-Baptiste Du Tertre, le Vocabulaire caraibe pourrait être du P. Breton”. 10. El volumen I se abre con una reflexión de carácter psicológico, relaciona los peligros y las dificultades de las conquistas del Nuevo Mundo con el deseo de riquezas que inspira las acciones más atrevidas de los hombres. “Ce n’est pas d’aujourd’hui” escribe Du Tertre con su crudo realismo que consigue omitir cualquier tentación moralizante “que l’or et l’argent ont fait de fortes impressions sur l’esprit des hommes, et que le desir de posseder des richesses, leur a fait mépriser les plus grands dangers et entreprendre les choses les plus difficiles”. Así, a partir de 1493, el año en que Colón descubrió América, “les richesses immenses de ce nouveau monde animerent toutes les Nations à leur conqueste et il n’y en eut pas une qui ne voulut partager avec les Espagnols, un butin si riche et si precieux”. El riguroso cronista Du Tertre, de hecho recuerda que “le pape Alexandre VI par al Bulle de l’an 1493 ayant donné tout ce grand pays aux Roys Catholiques Ferdinand et Isabelle, les Roys d’Espagne en vertu de cette donation pretendirent en etre les seuls possesseurs legitimes; et sous ce preteste tratterent comme des corsaires tous ceux qui furent trouvez entre les deux Tropiques. Mais ny la concession du Souvrain Pontifice, ny la cruauté barbare des Espagnols, ne purent empecher les etrangers de faire voiler en l’Amerique, pour tacher de s’y enrichir”. Así actuaron los franceses, que repoblarían, fortificarían y 06 LAGIOIA_02.indd 4 26/10/2016 11:50:52
Jean-Baptiste Du Tertre: explorador y misionero... 239 estrategia militar y especial atención a los hechos de la política, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra. La descripción viene acompañada por una imponente cantidad de importante material histórico –concesiones reales, cartas-patentes, lettres de cachet, comisiones del Rey, deliberaciones de la Compañía… – por lo que sin duda se puede considerar un documento fundamental para reconstruir rigurosamente las vicisitudes políticas y militares de las Antillas y para contextualizarlas en el más amplio cuadro internacional de aquella época tan atormentada. El segundo volumen, que está dividido en ocho tratados, presenta una “historia natural” exhaustiva de las Antillas, que abarca muchas disciplinas, de la geografía a la botánica y la zoología, hasta la antropología. El volumen también incluye las memorias del último viaje de Du Tertre y algunas informaciones del padre Feuillet, con imágenes de gran realismo, documentos no verbales frutos de la observación científica que lo completan proporcionando más detalles. Se trata de ilustraciones científicas: algunas reproducen varios ejemplares naturalistas dibujados con extrema precisión y gran atención al detalle; otras representan escenas de la vida cotidiana, reproducidas con riguroso cuidado en la veracidad histórica y antropológica, según aquella interpretación del canon histórico –descripción naturalista y narración de acontecimientos– que Du Tertre adopta y defiende a lo largo de toda su obra. Sin embargo, también puede considerarse una historia de las Antillas en el sentido más moderno de crónica de los principales acontecimientos históricos, puesto que se basa en los testimonios directos del autor y en las informaciones recogidas en las sedes oficiales de las colonias, así como en las encuestas que Du Tertre realizó personalmente con los nativos o que recibió de los directores de la Compagnie des Iles d’Amerique, refundada por el cardenal Richelieu en 163511. La Histoire es un documento histórico de primer evangelizarían las islas conquistadas: “ces differens establissement serviront de matiere à la premiere partie de cette Histoire, dans la quelle je prétens representer les difficultez dont ils ont eté acompagnez, les manquemens qui s’y sont commis, les obstacles qui s’y sont rencontrez, les Compagnies qui les ont entrepris, les divers traittez qui ont eté faits, tant avec les habitans, qu’avec les sauvages, les combats qui s’y sont donnez enfin tout ce qui s’est passé de particulier, soit en paix, soit en guerre, dans toutes les Ant-Iles habitées maitenant par les François”. 11. Se trata de la Compagnie des Iles d’Amerique, ya presentada en 1626 como Compagnie de Saint-Cristophe, de la que Richelieu era el primer accionista y que compartiría las variables vicisitudes del caballero De Poincy hasta 1670, cuando las islas se vendieron a la Compagnie des Indes Occidentales. G.M. Delle Piane (1989). El papel de Richelieu es fundamental: la Compagnie des Iles d’Amerique, refundada por el Cardenal mismo en 1635, le pide ayuda para solucionar con la intervención del Rey los problemas relacionados con el tráfico comercial en las islas. Du Tertre, fiel súbdito francés, le dedica a © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 06 LAGIOIA_02.indd 5 26/10/2016 11:50:52
VINCENZO LAGIOIA240 © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) orden, ya que también representa un archivo histórico, donde los numerosos documentos sobre los asentamientos de los franceses en las Antillas proporcionan informaciones acerca de la política de expansión colonial de las principales monarquías absolutas de la edad moderna. Por ejemplo, merece la pena destacar la gran cantidad de informaciones sobre la presencia en las Antillas de la orden de San Juan (más conocida como la orden de Malta), atestiguada por el autor, que se presenta como informador de primera mano, puesto que la fuente conocida hasta la fecha se encontraba en el documento de 1700 de fr. Bartolomeo del Pozzo12. También es una historia de la naturaleza y una historia del hombre: historia general, porque la obra de Du Tertre describe la historia política de los asentamientos con rigor científico, añadiendo testimonios de documentos importantes; describe el aspecto geográfico de las Islas, presenta su flora y fauna con observaciones escrupulosas. Sin embargo, las páginas que más llaman la atención son las dedicadas a los llamados sauvages, en las que se dibuja una embrionaria “antropología del nativo”. Por supuesto, no retrata a los habitantes de las Antillas “si polis que le sieur de Rochefort les a fait, en quelques endroit de son livre”13, aunque tampoco ofrece una descripción fiel y objetiva que contraponga la observación y la experiencia a los varios prejuicios de la tradición. Du Tertre refuta así el mito de la inaccesibilidad de la zona tórrida, critica la equiparación del salvaje con el bárbaro y describe más bien sus calidades y características antropológicas: Richelieu muchos títulos honoríficos: “Cardinal, Conseiller du Roy en ses conseils, Chef, Grand Maitre et Sur-Intendant du Commerce de France”. Y también “Pair de France, Commandeur de l’Ordre du Saint Esprit, Gouverneur et Lieutenant General pour sa Majesté en Bretagne et Grand Maitre, Chef et Sur-Intendant General de la Navigation et Commerce de ce Royoume”. Tampoco duda en citar una de las “lettres patentes de sa Majesté”, en la que Luis XIV recuerda “notre tres cher et aimé cousin le Cardinal Duc de Richelieu, Paire, Grand Maitre, Chef et Sur-Intendant General de la Navigation et Commerce de France”. Por otra parte, Du Tertre, dominico y galicano diligente, recuerda que el cardenal Richelieu había inaugurado la primera misión de los religiosos dominicanos “reformados” a la isla de Guadalupe: entre otros, menciona al padre Pierre Pellican, doctor de la Sorbona; el padre Raymond Breton, bachiller de la misma facoltà; los padres Nicolas Brunchy y Pierre Gryphon; e incluso el mismo Du Tertre. Según Du Tertre se trata de una extraordinaria operación política: en su relación con los dominicos Richelieu siempre hace referencia al Breve de Urbano VIII que, al conceder poderes especiales a los misioneros religiosos, de hecho autoriza implícitamente a la monarquía francesa a administrar y gobernar aquellas tierras. 12. B. Del Pozzo (1975); A. Monti della Corte (1969). 13. J.B. Du Tertre (1667-1671), T. II, 355. 06 LAGIOIA_02.indd 6 26/10/2016 11:50:53
Jean-Baptiste Du Tertre: explorador y misionero... 241 De meme, à ce seul mot de Sauvage, la plupart du monde se figure dans leurs esprits une sorte d’hommes barbares, cruels, inhumains, sans raison, contrefaits, grands comme des geants, velus comme des ours: enfin, plutot des monstres que des hommes raisonnables; quoi q’un verité nos Sauvages ne soient Sauvages que de nom, ainsi que les plantes et les fruicts que la nature produit sans aucune culture dans les forests et dans les deserts, lesquelles quoi que nous les appelions Sauvages, possedent pourtant les vraies vertus et les proprietez dans leur force et dans leur entière vigueur, que bien souvent nous corrompons par nos artifices, et alterons beaucoup, lors que nous les plantons dans nos jardins. Du Tertre lee a Montaigne: Nos Sauvages ne sont Sauvages que de nom, repite con él. Sauvages que de nom, fuertes y vigorosos, cuya supuesta corrupción depende en gran parte de la corrupción con la que los europeos pervierten sus buenas disposiciones. La influencia de la lectura de Montaigne14 es evidente, no sólo en la inversión de valores ratificada por Du Tertre entre la corrupción de la civilización y la simplicidad original de los salvajes, sino también, y sobre todo, en el claro relativismo de los valores y en el nominalismo que introduce a través del tema escéptico del uso, fuente de normas transitorias y de valores adecuados para las diferentes situaciones. Para concluir, vuelve con Montaigne sobre el tema clásico de la contraposición entre los abusos de la razón y la grandiosidad y la potencia de la naturaleza: “ce n’est pas raison que l’art gaigne le point d’honneur sur nostre grande et puissante mère nature”. Simplicidad e ingenuidad natural, igualdad social, deseos conmensurados con las necesidades: el hombre natural de Rousseau no estaría muy lejos del sauvage de Du Tertre. El estado natural de los salvajes caribeños es la situación feliz de una humanidad simple y satisfecha, que vive en la belleza y en la salud de una condición ancestral. Los habitantes de las Antillas tienen un físico fuerte y se distinguen por la tez aceitunada que, escribe el atento observador Du Tertre, llega a teñir ligeramente la parte blanca de los ojos, y también son dotados desde el punto de 14. Sergio Landucci, al tratar la relación entre los filosófos y las crónicas coloniales en su célebre trabajo I filosofi e i selvaggi: 1580-1780, Bari, 1972, insiste en la fuerte influencia que los Ensayos de Montaigne, especialmente el “sobre los caníbales”, habrían tenido sobre Du Tertre. El joven Rousseau, lector de Du Tertre, llegaría a las reflexiones sobre el estado de naturaleza de los salvajes de América y quizás incluso a la misma teoría del “buen salvaje” formulada en el Discours sur l’origine et les fondements de l’inégalité, en Oeuvres complétes, vol. III, París, 1964. Según Michèle Duchet (1971, vol. II, 3-36) gracias a sus reflexiones antropológicas –desde las amplias notas Des sauvages en general a las Sur l’origine des sauvages, sobre sus hábitos y sus costumbres, hasta las observaciones sobre la religión de los salvajes y los capítulos sobre los esclavos– Du Tertre incluso podría considerarse uno de los mayores intérpretes del fenómeno del marronage. © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 06 LAGIOIA_02.indd 7 26/10/2016 11:50:53
VINCENZO LAGIOIA242 © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) vista intelectual, al ser indudablemente más ignorantes, pero también menos corruptos por un ejercicio malicioso de la razón: Ils ont le raisonnement bon, et l’esprit autant subtil que le peuvent avoir des personnes, qui n’ont aucune teinture des lettres, et qui n’ont jamais eté subtilisez et polis par les sciences humaines, qui bien souvent en nous subtilisant l’esprit, nous le remplissent de malice: et je puis dire avec verité, que si nos Sauvages sont plus ignorans que nous, qu’ils ne scavent presque de malice que ce que nos François leur en apprennent. Con tonos dignos de Bernardin de Saint Pierre, Du Tertre incluso entra en la psicología de los salvajes: “Ils sont grands réveurs, et portent sur leurs visages une physionomie triste et melancolique. Ils passent des demy-journées entières assis sur la pointe d’un roc, ou sur la rive, les yeux fichez en terre au dans la mer, sans dire un seul mot”15. En la literatura de la época, la melancolía de los salvajes es un motivo recurrente que se ha intentado explicar con diferentes hipótesis: desde el sufrimiento provocado por la ocupación colonial, a la torpeza de la mente, a un residuo de sentimiento que permanecería a pesar de la práctica de la antropofagia ritual. Según Du Tertre la mirada triste del salvaje es al mismo tiempo una cita literaria y una observación antropológica: la escena del largo silencio de estos soñadores sentados a orillas del mar contemplando las bellezas de la creación con los ojos fijos y pensativos es una imagen de tristeza y melancolía para el observador occidental que está acostumbrado a los gestos y actitudes de los “nacidos bajo el signo de Saturno”. Pero ¿los salvajes silenciosos a orillas del mar realmente pueden haber “nacido bajo el signo de Saturno”? Por lo tanto, aunque el dominico sigue las huellas de los grandes exploradores y narradores, sin embargo se distingue por su rigor metodológico y su enfoque hacia la observación científica “verídica y sincera” de hechos y cosas. En definitiva, Du Tertre es fiel a los imperativos del conocimiento objetivo, así que no es apologeta, ni detractor, ni moralista: está lejos de la polémica y la denuncia política al estilo de Las Casas16, y tampoco se queda en la crónica típica de los religiosos de la primera conquista sobre la condena de las costumbres y las actitudes que ya se habían convertido en tópicos, como el Inca Garcilaso de la Vega, Lopez de Gomara, Cieza de Leóon, Oviedo, Acosta, Cortés, Ber15. J. B. Du Tertre (1667-1671), T. II, 357-358. 16. B. de las Casas (1958). 06 LAGIOIA_02.indd 8 26/10/2016 11:50:53
Jean-Baptiste Du Tertre: explorador y misionero... 243 nardo Díaz del Castillo entre otros17. El dominico además se sitúa en el centro de ese grupo de exploradores religiosos que con sus relatos enriquecerán las páginas de la literatura de viajes de la época: Cartier, Coreal, La Popelinière, Labat, Abbeville, Dampier, Evreux, Frezier, de Lery, Palafox18. En definitiva, Du Tertre es, ante todo, un historiador: por supuesto misionero, pero sobre todo explorador metódico. En esto estriba su modernidad. El capítulo sobre la religión de los sauvages no es un anatema, sino una página fundamental de la antropología de las religiones. La observación atenta del animismo y la descripción de la ritualidad idolátrica de los nativos de las Antillas no son tan distantes de las perspectivas de los fundadores de la moderna antropología, desde Durkheim y su investigación de las diferentes formas de la religiosidad natural a Lévi-Strauss y su teoría de la necesidad de lo sagrado19. Du Tertre se mantiene fiel a los compromisos epistemológicos de una investigación imparcial de la verdad histórica y constante en la profesión de aquella “veracidad y sinceridad” que había defendido desde el principio de su obra, en el tratado De la Religion des Sauvages20, y sigue siendo el historien metódico y atento de los relatos sobre la flora, la fauna y los movimientos políticos de las islas que había descrito cuidadosamente en la primera parte de su obra. Por supuesto, no falta el marco conceptual y dogmático donde él, dominicano riguroso y misionero apasionado, sitúa la problemática muy deli17. G. de la Vega (1974); L. de Gómara (1987); H. Cortés (1945) y (1982); B. Díaz del Castillo (1877). 18. C. D’Abbeville (1963); F. Coreal (1722); J.M. Crozet (1783); W. Dampier (1698); Y. D’Evreux (1864); M. Frezier (1732); J. de Lery (1880); J. de Palafox (1893). 19. E. Durkheim (2005); C. Lévi-Strauss (1966), (1962) y (1984). 20. Jacques Du Tertre, nombre religioso Jean Baptiste, nace en Calais en 1610, en un siglo de descubrimientos geográficos, de reflexiones sobre el método y de programas de ciencia, en el que es espectador y, al mismo tiempo, protagonista de acontecimientos históricos ricos de conflictos políticos y caracterizados por enfrentamientos entre fuertes identidades religiosas en la Francia del Antiguo Régimen. Es un personaje complejo, casi emblemático de la cultura del Grand Siècle, militar y religioso, explorador y misionero. Al principio se enrola en la marina holandesa, visita Groenlandia y posteriormente entra en la armada francesa. Ingresa en la orden de Predicadores a los 25 años en 1635, y en calidad de religioso se instala varias veces en las Antillas –en la isla de Guadalupe de 1640 a 1642, en la Martinica en 1647 y de 1656 a 1657–, que observa y analiza con la actitud enciclopédica del naturalista, del geógrafo, del historiador, del etnólogo, del antropólogo y del analista. Las describe en la Histoire générale des isles de S. Christophe, de la Guadeloupe, de la Martinique et autres dans l’Amerique, où l’on verra l’establissement des colonies françaises dans ces isles, publicada en 1654, durante el período que pasó en Francia, de 1647 a 1655. Du Tertre sucesivamente volverá a las Antillas pero, debido a numerosas tribulaciones, volverá definitivamente a Francia y morirá en París en 1687. I. Guet-Michaud (1893), 394; P. Fournier (1932), 35; E. Bourgeois y A. Louis (19131935), 67-68. S. Landucci S. (1972) J. J. Rousseau (1964); Duchet M. (1971), vol. II, 3-36. © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 06 LAGIOIA_02.indd 9 26/10/2016 11:50:53
VINCENZO LAGIOIA250 © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) El fenómeno también está relacionado con la medicina y la terapia: (…) le Boyé et le Dieu pretendu, s’approchent du malate, tastent, pressent, et manient plusieurs fois la partie affligée, soustant toujours dessous; et en tirent quelquefois, ou font semblant d’en tirer des épines de Palmiste longues comme les doigts, de petits os, des dents de serpent et des éclats de bois, persuadent au malate que c’est ce qui luy causoit de la douleur. Souvent ils succent la partie malade, et sortent incontinent dela Case pour vomir, à ce qui ils disent, le venin : ainsi le pauvre malade demeure guery plus par imagination qu’en effet, et plus enchanté que desabusé. (…) Quand le malade est guery, il fait un festin ou l’Ichéiry, où le Dieu pretendu, et le Boyé ne manquent pas de se trouver31. La narración sigue con los relatos de muchos episodios rituales en los que una parte de la comunidad se reúne con los ministros para pedir ayuda a la divinidad en el tratamiento de enfermedades y en la liberación de los maleficios. Para ser exhaustivo, Du Tertre menciona también la relación ancestral con los antepasados, en particular con los huesos de los muertos a través de oráculos, y habla de los fetiches y de los maleficios en los que se empleaban. En definitiva, Du Tertre parece coincidir con Durkheim en que el fenómeno religioso de estas realidades primitivas es fundamentalmente un hecho social32. El capítulo sobre la religión se cierra con la tratación del discurso sobre el alma y la inmortalidad, en las que los isleños creen firmemente, según escribía Du Tertre, pero que conciben a través de formas sensibles, y experimentan como un vitalismo espontáneo33, por lo que aparecen cercanos en la creencia, pero a la vez muy distantes de la concepción cristiana en las formas34: 31. J.B. du Tertre (1667-1671), T. II, 368. 32. Durkheim (2005, 59) escribe: “Di un sistema religioso diciamo che è il primitivo che possiamo osservare quando soddisfa le due condizioni seguenti: in primo luogo, deve risultare presente in società la cui organizzazione non sia superata da nessun’altra in fatto di semplicità; in secondo luogo, esso deve poter essere spiegato senza ricorrere ad alcun elemento tratto da una religione anteriore. La religione è cosa eminentemente sociale. Le rappresentazioni religiose sono delle rappresentazioni collettive che esprimono realtà collettive; i riti costituiscono dei modi di agire che sorgono in mezzo a questi gruppi e sono destinati a suscitare, a mantenere o a riprodurre certi stati mentali di questi gruppi”. 33. Sobre la concepción del alma “mítica”, Cassirer (1999, 223-224) escribe: “Come la vita, in quanto tutto è indiviso, è immanente alla totalità del corpo, così essa è presente in ogni sua singola parte. Non solo determinati organi importanti per la vita, quali il cuore, ma ogni qualsiasi parte costitutiva del corpo, anche quando non si trova più in alcun nesso organico con la totalità di questo, può ancora essere pensata come portatrice della vita ad essa immanente. (…) La morte non è mai distruzione dell’esistenza, ma solo passaggio ad un’altra forma d’esistenza; e anche questa, nelle fasi fondamentali e primitive del pensiero mitico può essere pensata soltanto in una concretezza del tutto sensibile”. 34. Por otra parte el magisterio cristiano siempre ha considerado el corazón como sede del alma y de Descartes en adelante esta referencia será revisada y debatida desde una pers06 LAGIOIA_02.indd 16 26/10/2016 11:50:53
Jean-Baptiste Du Tertre: explorador y misionero... 251 Ils croyent l’immortalité de l’ame, mais ils tiennent que chaque persone en a trois: une au coeur, une à la tete, et l’autre au bras. Celle du cœur, qui se manifeste par ses battemens : va, disent-ils, droit au Ciel apres la mort, pour y estre bien-heureuse : celles du bras et de la tete qui se manifestent par le battement du poulx, et par le mouvement des arteres, deviennent Maboyas, c’est à dire, esprits malins, ausquels ils imputent tout ce qui leur arrive de sinistre et de funeste35. Inclinaciones naturales, por supuesto; homo capax religionis, evidentemente; sentiment de los “salvajes”: Du Tertre consigue entrelazar Aristóteles, San Tomás y los nativos de las Antillas. Por supuesto, la literatura antropológica moderna36 no podrá admitir tan fácilmente esta asimilación que ya Durpectiva esencialmente filosófica. “Mi sono convinto” escribía Descartes “che l’anima non può avere in tutto il corpo altra localizzazione all’infuori di questa ghiandola, in cui esercita immediatamente le sue funzioni, perché ho osservato che tutte le altre parti del nostro cervello sono doppie, a quel modo stesso che abbiamo due occhi, due mani, due orecchi, come, infine, sono doppi tutti gli organi dei nostri sensi esterni. Ora, poiché abbiamo d’una cosa, in un certo momento, un solo e semplice pensiero, bisogna di necessità che ci sia qualche luogo in cui le due immagini provenienti dai due occhi, o le altre duplici impressioni provenienti dallo stesso oggetto attraverso gli organi duplici degli altri sensi, si possano unificare prima di giungere all’anima, in modo che non le siano rappresentati due oggetti invece di uno: e si può agevolmente concepire che queste immagini, o altre impressioni, si riuniscano in questa ghiandola per mezzo degli spiriti che riempiono le cavità del cervello, non c’è infatti nessun altro luogo del corpo dove esse possano esser così riunite, se la riunione non è avvenuta in questa ghiandola. L’opinione poi di quelli che credono che l’anima riceva le sue passioni dal cuore, non è da prendersi nella minima considerazione, essendo fondata esclusivamente sul fatto che le passioni fanno avvertire nel cuore qualche alterazione; è facile notare che questa alterazione è avvertita come se fosse nel cuore solo per l’azione di un piccolo nervo che discende dal cervello verso di esso, così come un dolore è localizzato nel piede per via dei nervi del piede, e gli astri sono localizzato nel cielo per la loro luce e per i nervi ottici; di modo ché non è più necessario che la nostra anima eserciti immediatamente le sue funzioni nel cuore per sentire in esso le passioni, di quel che non sia necessario che essa sia nel cielo per vedere in questo gli astri”. Cartesio (1992), 30-35. 35. J.B. du Tertre (1667-1671), T. II, 372. 36. G. Filoràmo (1997) “L’Essere Supremo è identificato con l’antenato primordiale, ad esempio presso i Pano della montagna peruviano-boliviana, i Tupinambà (Tamoi, che è anche dio creatore e fu molto importante nella genesi dei millenarismi), i Botocudo (Yekankren:vecchio uomo), i Mundurucù (Karusakaibe: padre), i Witoto (Momo, padre dell’umanità), gli Shipibo che ancora nel 1928 erano indicati dal viaggiatore tedesco G. Tessmann come uomini senza dio. Salvo poche eccezioni, l’Essere Supremo –qualunque sia il suo spessore divino e la sua presenza nel culto, creatore o trasformatore– non è quasi mai l’unico autore e responsabile del cosmo: al suo fianco si può trovare una moglie (Apapocuva Guaranì), un figlio unico (Taìno), oppure una coppia gemellare (Calina, Apapocuva), un fratello, gemello o meno (Caribi del medio Orinoco), un demiurgo, oppure fenomeni naturali come Tuono, Fulmine, Lampo, oppure animali reali o mitici (Witoto)”. Vid. también: R. Pettazzoni (1957); E. Durkheim (2005); E. Cassirer (1999); M. Eliade (1978) (2005); D. Bisnauth (1996); C. Castaneda (1995); F.A. Lana y L.G. Lana (1986); M. Perrin (1986); E. Schaden (1988), 283-331; C. Lévi-Strauss (1962) (1984); O. Zerries (1966); V. Lanternari (1960); A. Metraux (1931), 61-91; J. Shapiro (1987), 126-139; V. de Queiros (1973), 43-61. © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 06 LAGIOIA_02.indd 17 26/10/2016 11:50:53
VINCENZO LAGIOIA252 © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) kheim pondrá en tela de juicio37 y sobre la que también volverá Pettazzoni38. Pero es cierto que tanto sobre la existencia de Dios y sobre sus atributos como sobre la inmortalidad del alma Du Tertre lleva a cabo una especie de normalización de los nativos de las Antillas a la fe cristiana, por lo menos en lo que atañe el planteamiento filosófico-teológico fundamental. Sin embargo, tampoco pasa por alto las numerosas diferencias entre una religión de la luz y aquella “ignorancia invencible” que en cambio caracteriza la religión de los indígenas de las Antillas, encerrados en su búsqueda de lo útil y del sentido en sus creencias. Bergson hablaba de impressions fuyantes39, las únicas que revelan una realidad, porque están más cerca de la verdad. En nuestra opinión Du Tertre recoge precisamente estas impresiones, liberándose de muchas pautas interpretativas de su siglo para ser un buen historien y presentar la Histoire generale des Antilles. De todas formas, Du Tertre evita aquellos elementos de la tópica moralista de su época que consideraba los usos y costumbres de los nativos como la expresión de la depravación del hombre natural: no hizo mención de la supuesta sodomía y de la antropofagia del “salvaje” que habían inspirado los relatos de los numerosos exploradores, ni de las supuestas prácticas perversas de los pueblos nativos. Sólo ofrece una mirada compasiva sobre los sufrimientos de los esclavos de color obligados a condiciones inhumanas, y también formula una condena lúcida y tajante de la esclavitud. 37. E. Durkheim (2005), 9: “La seule considération des formes religieuses qui nous sont les plus familières a fait croire pendant longtemps que la notion de Dieu était caractéristique de tout ce qui est religieux. Or, la religion que nous étudions plus loin est, en grande partie, étrangère à toute idée de divinité ; les forces auxquelles s’adressent les rites y sont très différentes de celles qui tiennent la première place dans nos religions modernes”. 38. R. Pettazzoni (1957), 17: “Io ritengo” escribe el célebre profesor de Historia de las Religiones “che la teoria del monoteismo primordiale è viziata in limine da un equivoco. L’equivoco consiste nel chiamare monoteismo ciò che è semplicemente la nozione di essere supremo. Con ciò si trasferisce in blocco alla più arcaica civiltà religiosa l’idea di Dio propria della nostra civiltà occidentale, quell’idea di Dio che dall’Antico Testamento è passata nel Nuovo ed è poi stata successivamente elaborata in seno al Cristianesimo (…). Ciò che i teorici del monoteismo primordiale pongono come forma prima (la più antica conoscibile) della religione, non è il monoteismo quale ci appare in forma concreta nelle grandi religioni monoteistiche storiche, bensì un’idea monoteistica in astratto con gli attributi ad essa assegnati dalla speculazione teologica e del pensiero filosofico tradizionale dell’Occidente. L’essere supremo dei popoli primitivi soltanto approssimativamente corrisponde a questo ideale monoteistico”. 39. Vid.H. Bergson (1970). 06 LAGIOIA_02.indd 18 26/10/2016 11:50:53
Jean-Baptiste Du Tertre: explorador y misionero... 253 C’est veritablement en la personne des Négres, que nous déplorons les miseres effroyables qui sont attachées à la servitude: les Brasiliens et les Arouagues que nos habitans achetent pour les servir, sont esclaves à la verité, puis qu’ils ont perdu leur liberté, et que leurs maitres en peuvent disposer comme il leur plait, mais ils ne souffrent presque rien de la fatigue et des travaux de cette facheuse condition, les Nègres seuls en portent toute la peine: et comme si la noirceur de leur corps etoit le caractere de leur infortune, on les traite en esclaves, on les nourrit comme on veut, on les pousse au travail comme des betes, et l’on en tire de gré ou de force jusqu’à leur mort, toute le service dont ils sont capables. Du Tertre desvela con extrema claridad los sórdidos motivos de la discriminación y de la infelicidad de estos Nègres: la noirceur de leur corps. Ninguna razón justifica aquellas crueldades. La realidad que tiene delante es absurda: puesto que se funda sobre la futilidad de un rasgo tan extrínseco como el color de la piel, la trata de los esclavos lleva al hombre a un tal estado de degradación que se borra toda calidad humana en la víctima. Esta queda así reducida a una bestia que se llevará con frialdad a la muerte, como hace el verdugo, cínico comerciante de carne humana. Y aquí el historiador de las Antillas se convierte en juez de la Europa negrera. La trata es la compraventa de personas; desde hace siglos la llevan de la misma manera comerciantes de determinadas nacionalidades –franceses, ingleses, holandeses, portugueses y españoles– que cuando llegan a las costas del continente africano cargan sus barcos de pobres infelices, una mercadería que vale poco más de unos trozos de metal. Les Nègres sont tous originaires d’Afrique, tirez des cotes de Guynée, d’Angole, de Senega, ou du Capverd. Les Marchands François, Espagnols, Anglois, Poutgais et Holandois, les y vont traiter pour d’autres marchandises. Quand un Navire arrive à ces cotes, le Marchand du vaisseau s’adresse au Roytelet, ou au Governeur de la Province où il aborde, et ceux-là leur vendent ces pauvres miserables, hommes, femmes, et enfans de tout age, pour des Barres de fer, pour des meulles, pour des petites pieces d’argent, pour de l’eau de vie, pour de la Toile, et pour d’autres denrées dont ils ont le plus besoin en ce pais. Du Tertre devuelve a ces pauvres miserables dignidad humana. Su Histoire hablará de los habitantes de las islas: de sus costumbres, de su vida, de sus usos. Y de su deseo de libertad “qui est naturel à tous les hommes”. © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 06 LAGIOIA_02.indd 19 26/10/2016 11:50:53
VINCENZO LAGIOIA254 © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) BIBLIOGRAFÍA Bergson, Henri (1970), Les deux sources de la morale et de la religion, in Œuvres, París. Bisnauth, Dale (1996), A History of Religions in the Caribbean, Asmara. Bourgeois, Emile y Louis, André (1913-1935), Sources de l’histoire de France, XVII s., París. Cartesio, Renato (1992), Le passioni dell’anima, I, Turín. Cassirer, Ernst (1999), Filosofia delle forme simboliche. 2, Milán. Castaneda, Carlos (1995), A scuola dallo stregone. Una via yaqui alla conoscenza, Roma. Coreal, François (1722), Voyages de François Coreal aux Indes occidentales, contenant ce qu’il a vu de plus remarquable pendant son séjour depuis 1666 jusqu’en 1697, traduit de l’espagnol avec une relation de la Guiane de Walter Raleigh et le Voyage de Narborough à la Mer du Sud par le Détroit de Magellan, traduits de l’anglois, Amsterdam Cortés, Hernán (1945), Cartas de relación de la conquista de Méjico, Buenos Aires. — (1982), La conquête du Mexique, D. Charnay (trad.), con introducción, notas y cartas de Bernard Grunberg, París. Crozet, Julien Marie (1783), Nouveau voyage à la Mer du Sud, commencé sous les ordres de M. Marion […] et achevé […] sous ceux de M. le Chevalier Duclesmaur […] Relation […] rédigéé d’après les plans et journaux de M. Crozet […], París. D’Abbeville, Claude (1963), Histoire de la Mission des Pères Capucins en l’isle de Maragnan et terres circonvoisines, reproducción anastática por Alfred Métraux y Jacques Lafaye, Graz. D’Evreux, Yves (1864), Suitte de l’Histoire des choses plus mémorables advenues en Maragnam ès années 1613 et 1614, Leipzig-París. Dampier, William (1698), Nouveau voyage autour du monde, Amsterdam. De La Vega, Garcilaso (1974), Obras completas con comentario, Elías L. RIVERS (ed. crít.), Madrid. De Las Casas, Bartolomé (1958), Brevíssima relaciòn de la destruyción de las Indias, en Obras escogidas, vol. V, Madrid. De Lery, Jean (1880), Histoire d’un voyage fait en la terre du Brésil, Paris. Delle Piane, Gian Marino “Il dominio coloniale dell’Ordine di Malta nei Caraibi”, en La sfinge Americana e gli italiani. Atti, Genova, 1989, 135-179. De Palafox, Juan (1893), Virtudes del Indio, Madrid. 06 LAGIOIA_02.indd 20 26/10/2016 11:50:53
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VINCENZO LAGIOIA256 © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 235-256. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) Landucci, Sergio (1972), I filosofi e i selvaggi: 1580-1780, Bari. Lanternari, Vittorio (1960), Movimenti religiosi di libertà e di salvezza dei popoli oppressi, Milán. Lévi-Strauss, Claude (1962), La pensée sauvage, París. — (1966), Antropologia Strutturale, Milán. — (1984), Tristes tropiques, París. López De Gómara, Francisco (1987), La conquista de México, Madrid. Metraux, Alfred (1931), “Les hommes-dieux chez les Chiriguano et dans l’Amérique du Sud”, Revista del Istituto de Etnologia de la Universidad de Tucumàn, II, Tucumán, pp. 61-91. — (1971), Religioni e riti magici degli Indiani dell’America Meridionale, Milán. Mircea, Eliade (1990), Lo Sciamanesimo, Roma. Monti Della Corte, Alessandro (1969), “L’impero coloniale dell’Ordine di Malta nei Carabi”, en “Rivista Araldica”, año LXVII, Roma. Mortier, Antonin (1903-1920), Histoire des Maitres Généreaux de l’Ordtre des Frères Precheurs, París. Müller, Klaus E. (2001), Sciamanismo, Turín. Perrin, Michel (1986), Il sentiero degli indiani morti. Miti e simboli Goajiro, Milán. Pettazzoni, Raffaele (1957), L’essere supremo nelle religioni primitive (L’onniscienza di Dio), Turín. Pinckaers, Servais (1985), Le fonti della morale cristiana, Milán. Rousseau, Jean-Jacques (1964), Discours sur l’origine et les fondements de l’inégalité, in Œuvres complètes, vol. III, París. Schaden, Egon (1988), Le religioni dei popoli senza scrittura, en Henri-Charles Puech (ed.), Storia delle religioni, trad. it. Bari. Shapiro, Judith (1987), “From “Tupa to the Land without Evil: the Christanization of Tupi-guarani Cosmology”, American Ethnologist, XIV/1, Washington, pp. 126-139. Zerries, Otto Krickeberg (1966), Religioni dell’America precolombiana, Milán. 06 LAGIOIA_02.indd 22 26/10/2016 11:50:53