scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Thomas Jefferson y la esclavitud del mundo clásico

Martínez-Maza, María Clelia

Abstract

Se estudia la visión que de la esclavitud grecorromana tuvo uno de los padres fundadores de EE. UU. Defensor de las libertades ciudadanas era al mismo tiempo uno de los grandes hacendados que empleó la mano de obra esclava en sus plantaciones y empleó su conocimiento del mundo antiguo para justificar su postura esclavista

Full text

J EFFERSON Y LA ESCLAVITUD EN EL MUNDO CLÁSICO C LELIA M ARTÍNEZ M AZA U NIVERSIDAD DE M ÁLAGA Al recordar las primeras intervenciones del virginiano Thomas Jefferson como estadista en tiempos de la revolución, emerge la figura de un abolicionista aparentemente convencido, que cita el código de Justiniano 1.3.2 para definir la esclavitud como una institución por la que una persona está sujeta al dominio de otra en contra de la ley natural 1 . Jefferson mostraba su absoluto rechazo hacia la esclavitud que consideraba como una institución económica desprovista de principios morales y éticos, una depravación moral y la más grave amenaza a la supervivencia de la nación, contraria, como ya he mencionado, a la naturaleza, según la cual cada uno tenía derecho a su libertad personal. Consciente de la paradoja que suponía que una sociedad que había luchado por su propia libertad perpetuase en su seno los lazos de esclavitud, consideraba la emancipación de esclavos como parte del proceso democrático recién iniciado. Jefferson, contrario a una emancipación practicada a título privado a voluntad de los grandes terratenientes, deja su punto vista sobre la conveniencia de la esclavitud y las condiciones para una manumisión completa de toda la mano de obra esclava, la única que considerada admisible, en un ensayo titulado “Notas sobre el estado de Virginia”, en el que incluye para defender su postura una comparación entre la esclavitud de la América colonial y la práctica del mundo clásico. Es en este ensayo donde encontramos, en mi opinión, los verdaderos motivos que le animaron a promover el abolicionismo, bien alejados de la defensa pública de las libertades y de ese espíritu de fraternidad latente en la constitución de los EE.UU. que enarbola en muchos de esos escritos que he mencionado al inicio. La esclavitud antigua aparece como un argumento novedoso pero adicional que Jefferson esgrime para refrendar el modelo esclavista y, al mismo tiempo, sostener la necesidad de emancipación y se recupera, para avalar desde el pasado clásico, no la bonanza económica o la mayor libertad política del cuerpo ciudadano, obtenidas en Atenas o en Roma, gracias a la mano de obra esclava, sino el componente racista inherente a la esclavitud americana. Y así, Jefferson concluye la necesidad de la esclavitud americana debido a la inferioridad de los negros, irrefutable, a su juicio, tras la comparación que propone con la esclavitud romana. Comienza exponiendo las deplorables condiciones de vida a las que eran sometidos los esclavos del mundo antiguo, tratados entonces de manera más dura que en las plantaciones del Sur. Ante la presencia de grandes intelectuales esclavizados en el mundo antiguo, la esclavitud no podía apuntarse como motivo último de la degradación intelectual y quedaba descartada entonces como causa de la incapacidad que sí mostraban los esclavos negros. La inferioridad negra no era un efecto directo de sus condiciones de vida y Jefferson apunta como motivo la inferioridad biológica, innata de la raza negra sobre la blanca. Y concluye: “Por lo tanto no es la condición sino la naturaleza la que produce la distinción”. En definitiva, en su argumentación Jefferson toma el concepto aristotélico de esclavitud natural, que fue recuperado y potenciado por los intelectuales del Sur como referente de prestigio y lo adapta a la realidad inmediata de los patronos sureños. Y así, para obtener un modelo ideológico que se ajustara a la práctica real de las plantaciones del sur y legitimara su práctica, incorpora el componente racial. Incapaces de aprender y 1 (Servitus est constitutio iuris Gentium, qua quis dominio alieno contra naturam subjicitur). progresar, los negros estaban abocados a la condición esclava. No es el único estadista sureño que acude a Aristóteles para justificar el racismo como elemento explicativo de la praxis esclavista. W. J. Grayson (1788-1863), miembro de la Cámara de Representantes por Carolina del Sur, Calhoun, líder de la minoría esclavista en el senado entre 18301840, y el abanderado de los intelectuales esclavistas Fitzhugh, también defendían que los afroamericanos respondían al estereotipo de esclavitud natural aristotélico incluso de manera más ajustada que los esclavos griegos y romanos. La ambivalencia habitual en sus escritos también está presente en este documento y a pesar del racismo que exhibe en sus reflexiones termina por admitir que se trata de meras conjeturas y que la inferioridad de los negros, al menos en el plano intelectual, no estaba empíricamente demostrada. Según Jefferson dado que la diferencia racial haría imposible la convivencia pacífica entre negros y blancos, solo era posible la emancipación con el objetivo último de erradicar la contaminación racial y para ello la única solución factible que evitaría además el resentimiento hacia los anteriores propietarios, era proceder al inmediato traslado de los manumitidos fuera del territorio americano y combinar este exilio disfrazado con la colonización. Apunta como posibles destinos de los futuros colonos, las Indias Occidentales o África, su continente natal, emplazamientos ambos donde la población compartía el mismo color. Por otro lado, permitir la presencia de negros liberados en un país con partidarios pro y antiesclavistas aumentaría la tensión hasta el punto que podría declararse una guerra civil. En 1821 alertaba de este peligro de nuevo en una carta a John Adams en la que recupera de nuevo la analogía con el mundo clásico para preguntarse: “¿Veremos de nuevo a las confederaciones ateniense y lacedemonia iniciar otra guerra del Peloponeso para establecer su primacía sobre todo los demás?” En este paralelismo el norte y su economía industrial quedaba representado en Atenas y su liga frente al sur agrícola como Esparta. La predicción de Jefferson se cumplió y en 1861 la república quedó divida en la unión y la confederación.