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[Reseña de] Oyarzábal Smith, Isabel (2011), Hambre de libertad. Memorias de una embajadora republicana, Almed, Granada

Hertogs-Biarge, Ignacio

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OYARZÁBAL SMITH, Isabel (2011), Hambre de libertad. Memorias de una embajadora republicana, Almed, Granada. No es la primera vez que reseño la biografía de una mujer que vivió la II República y la Guerra Civil española con la convicción de defender las libertades públicas y la democracia. De ahí la frase que da título a las memorias de Isabel de Palencia, I must have liberty, escritas originalmente en inglés. Dedicadas a sus hijos Cefito y Marisa y a su “España invicta”, estaban destinadas al público norteamericano, al que la autora deseaba prevenir de los peligros del fascismo. Su triunfo tras la contienda bélica la condujo a un prolongado exilio de treinta y cuatro años en México, donde murió en 1974. Nacida en Málaga en 1878, Isabel fue periodista, actriz y diplomática. Los cargos que ocupó en la década de 1930 y sus continuos viajes al extranjero como conferenciante le permitieron dar a conocer la difícil realidad de su país y pedir una imposible ayuda para sus compatriotas a unas naciones que no mucho después se enfrentarían a la aún hoy no finalizada batalla entre totalitarismo y democracia. En esa tarea divulgadora fue fundamental su tenaz labor literaria, de la que son fruto títulos como En mi hambre mando yo (1959), novela en la que relata su infancia y el asedio de Madrid durante la guerra del 36, y Rescoldos de libertad (1945), donde los protagonistas son los exiliados republicanos españoles en América. También la obra Hambre de libertad. Memorias de una embajadora republicana, que narra el periodo comprendido entre su infancia y 1940 y cuya edición por Almed es la primera traducción completa al castellano. Al igual que otras ilustres exiliadas –Constancia de la Mora, María Lejárraga, Victoria Kent y Zenobia Camprubí–, Isabel Oyarzábal Smith aporta en su testimonio autobiográfico una visión imprescindible del burgués final del siglo XIX y el conflictivo primer tercio de la siguiente centuria. Visión en la que los recuerdos personales y familiares se entremezclan con la experiencia política de la que fue la primera mujer que representó a España como embajadora. Y lo hizo durante la Guerra Civil en calidad de enviada del Gobierno republicano en Suecia y Finlandia. Un Gobierno preocupado por la creación de escuelas por el que había apostado desde su proclamación, tras la que escribió que en aquellos momentos merecía la pena vivir. Su compromiso con las ideas de cambio y progreso social procede, como se refleja en las páginas de esta obra, del contacto con el sufragismo británico, que conoció gracias al origen escocés y protestante de su madre, Ana Smith Guthrie. Sus estancias en Escocia e Inglaterra le permitieron dejar a un lado la monótona y sosegada vida burguesa de la Málaga decimonónica y su desahogada posición económica le ayudó © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 265-266. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 03GONZALEZ CASTILLEJO_02.indd 1 26/10/2016 10:03:14 a viajar y crecer humana e intelectualmente. Asimismo, la muerte de su padre, Juan Oyarzábal Bucelli, de ascendencia vasca y religión católica, provocó su traslado a Madrid, donde contrajo matrimonio con el pintor Ceferino Palencia Tubau (Cefe), con el que tuvo dos hijos, Cefito y Marisa, y problemas sentimentales derivados de las infidelidades amorosas de él. La amplitud de miras e inquietudes culturales de Isabel, unida a las mayores posibilidades que ofrecía la vida en la capital, la llevaron a ser actriz, escritora, folclorista y fundadora en 1908 de la revista femenina La Dama y la Vida Ilustrada, además de corresponsal de algunos periódicos ingleses y articulista del diario El Sol. Como escritora cabe destacar su vocación por el teatro, que se tradujo en la publicación de Diálogos con el dolor (1944), y por el género biográfico, que puso en práctica con un libro dedicado a la también embajadora Alexandra Kollontay, representante de Rusia en Estocolmo, con la que mantuvo una estrecha amistad. De igual modo, es significativa su presencia en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia en 1937, así como su intensa actividad de conferenciante. En una de sus conferencias (“Mujeres del pasado”), que tuvo lugar en Salamanca y en la que conoció a Miguel de Unamuno, se puso de manifiesto su interés por el feminismo. Prueba de ello es su afiliación en 1910 a la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), su participación como delegada de dicha asociación en el Congreso de la Alianza para el Sufragio Universal en Ginebra y el hecho de ser la primera mujer en impartir una conferencia en el Ateneo de Madrid. A esto se añade que en 1926 compartió la Vicepresidencia del Lyceum Club Femenino con Victoria Kent, proponiendo ambas modificaciones en el Código Civil, y en 1931 fue candidata del PSOE a diputada para las Cortes constituyentes. Por otra parte, en 1933 llegó a ser la primera mujer inspectora de fábricas en España. Y estuvo presente en la Conferencia Internacional del Trabajo de Ginebra con el mandato del Gobierno republicano de plantear reformas en las condiciones laborales de mujeres y niños. Mª José González Castillejo Universidad de Málaga RESEÑAS266 © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 36-37. 2014-15, 265-266. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 03GONZALEZ CASTILLEJO_02.indd 2 26/10/2016 10:03:14