Full text
Rocío Florido Farfán Tutor: Jesús M. Canto Ortiz Curso académico 2014/15 Facultad de Psicología UNIVERSIDAD DE MÁLAGA Influencia del Autoritarismo de Derechas, la Orientación a la Dominancia Social y de la clase social del agresor en la atribución de culpa a la víctima Percepción social de la violación: Trabajo de Fin de Grado
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán Índice Resumen (Abstract) ..................................................................................................................... 3 Introducción .................................................................................................................................... 3 Objetivos e hipótesis ................................................................................................................... 4 Método Participantes ..................................................................................................................... 13 Procedimiento ................................................................................................................. 13 Instrumentos .................................................................................................................... 13 Resultados ..................................................................................................................................... 14 Discusión ....................................................................................................................................... 16 Referencias .................................................................................................................................... 19 Anexo 2
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán Percepción social de la violación: Influencia del Autoritarismo de Derechas, la Orientación a la Dominancia Social y de la clase social del agresor en la atribución de culpa a la víctima Rocío Florido Farfán Universidad de Málaga Resumen En el presente estudio se analiza la influencia de las variables autoritarismo de derechas y orientación a la dominancia social en la atribución de culpa a la víctima de una violación por conocido en función de la clase social del agresor. Los participantes (n=300), tras leer un hipotético escenario de violación (condiciones: violador clase social alta vs. clase social baja) contestaron a varias escalas que medían dichas variables actitudinales. Los resultados pusieron de manifiesto la influencia de la clase social baja en la mayor atribución de culpa a la víctima, así como el autoritarismo de derechas y la orientación a la dominancia social, aunque no se ha encontrado interacción entre estas dos últimas. No se encontraron diferencias entre hombres y mujeres en la culpabilización a la víctima. Palabras clave: violación, clase social, autoritarismo derechas, dominancia social. Abstract The aim of this study was to examine the influence of participant’s right-wing authoritarism and social dominance orientation on judgments about an acquaintance’s rape according to the rapist’s social class. We examined participant’s judgment response to hypothetical rape scenarios. After reading those two scenarios (upper class vs. lower class) university students (n=300) answered a judgment about victim responsability, right-wing authoritarism and social dominance orientation scales. The results show that higher levels of right-wing authoritarism and social dominance orientation influence in victim blame and it was influenced by the rapist’ social class. We didn’t find significative differences between women and men. Keywords: rape, victim blame, rape judgment, right-wing authoritarism, social dominance orientation, social class. Introducción La mujer ha sido objeto de dominación masculina en todos sus ámbitos de desarrollo vital a lo largo de la Historia (Alberdi y Matas, 2002). Sin embargo, la violencia ha sido considerada 3
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán durante mucho tiempo un asunto “privado”, lo que nos ha llevado a considerarla inexistente (Bosch y Ferrer, 2002). El hecho que en nuestra cultura el concepto de dominación masculina se encuentre estrechamente vinculado al de violencia masculina ha contribuido a la aparición de un proceso de avistamiento y toma de conciencia sobre el fenómeno, lo que ha favorecido su consideración en los últimos años; pasando de ser un problema estrictamente privado a uno social (Romero, 2012). Siguiendo esta línea, es en la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer en 1994 donde se aborda por primera vez esta problemática (Resolución de la Asamblea General 48/104, Organización de las Naciones Unidas, 1994). Definiéndose la violencia contra la mujer o violencia de género como: “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada” (Organización de las Naciones Unidas, 2006). Las formas en las que la violencia masculina ha sido y sigue siendo ejercida contra la mujer son múltiples (violencia doméstica, feminicidio, mutilación genital femenina, infanticidio de niñas, acoso sexual, prostitución forzada, entre otras) y cuentan con una serie de características propias que, per se, las diferencian de otro tipo de violencia. La violencia de género es un tipo de violencia que se deriva de una desigualdad entre sexos, con carácter instrumental –en la medida que la provocación de daño es una forma de afianzar la dominación masculina y, consecuentemente, la subordinación de la mujer–, la cual afecta a cualquier edad, clase social, cultura y sexo. Esta violencia debe ser entendida como una ideología aprendida y legitimada por los valores sexistas del sistema social que impera y nunca como una derivación natural de las condiciones biológicas entre hombres y mujeres (Durán, 2010). De los diferentes tipos de violencia masculina que se profesan sobre la mujer, uno de los más denigrantes y devastadores, y por ende más estudiado, es la violencia sexual. Esta es entendida como “acto sexual, tentativa de consumar un acto sexual, comentarios o insinuaciones sexuales no deseados y/o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción, independientemente de la relación con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el de trabajo” (Organización Mundial de la Salud, 2002). 4
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán Desde que surgiese a inicios de los años 70 el estudio de este fenómeno, y a pesar de su incuestionable existencia, la delimitación del concepto violencia sexual no ha estado exenta de polémica. El mejor ejemplo de este hecho es el trato que, a nivel legislativo, nuestro Código Penal le ha dado a este fenómeno. Hasta 1989 los delitos sexuales en España habían sido considerados como atentados contra la honestidad. El actual Código Penal Español (Ley Orgánica 11/1995, 23 de Noviembre) distingue entre abuso sexual y agresión sexual y los engloba dentro de lo que ha denominado “Delitos contra la libertad e indemnidad sexual” sin considerar la violación, la cual está subsumida en la agresión sexual. La Ley Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre, lleva a cabo una amplia reforma y vuelve a considerar estos tres conceptos como independientes estableciendo diferencias entre ellos las cuales parecen conveniente resaltar. La agresión haría referencia a cualquier conducta ejercida contra la libertad e indemnidad sexual de otra persona, con violencia o intimidación y sin consentimiento de la víctima. El abuso sexual, por su parte, no comprendería la realización de estos actos bajo el uso de violencia o intimidación. En cuanto al delito de violación, este queda definido como los comportamientos anteriormente definidos siempre que existiese acceso carnal a través de cualquier vía, esto es, penetración (incluido el uso de objetos) vaginal, anal u oral (ONU, 2006). La pena para estos delitos abarca desde los 6 meses hasta los 14 años dependiendo del tipo de agresión sexual, de la edad de la víctima, etc. De ahora en adelante se utilizará violencia sexual para englobar en especial la violación. Si consideramos las denuncias de violencia sexual registradas desde su consideración legal y las comparamos con los últimos datos registrados en 2009, se aprecia una crecida aunque poco fidedigna de la realidad presente (Instituto de la Mujer, 2015). Las estadísticas difícilmente exponen con datos reales la extensión de este fenómeno, puesto que es uno de los delitos menos denunciados a nivel mundial (Kelly, Lovett y Regan, 2005). Algunos estudios sugieren que las denuncias de violencia sexual han representado tan solo el 10-16% del total de los casos (Echeburúa, 1994). Por lo que estimarla con exactitud siempre ha resultado una ardua tarea. No obstante, las estimaciones realizadas ponen de manifiesto que entre el 10-33% de las mujeres son víctimas de violencia sexual a lo largo de sus vidas (OMS, 2002). De forma trivial se cree que la violencia sexual es ejercida por personas desconocidas para las víctimas, nada más lejos de la realidad. La violencia sexual, según muestra un sustancial conjunto de datos procedentes de investigación, suele suceder fundamentalmente en rela5
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán ciones establecidas con personas conocidas (amigos, parejas o ex parejas; Abbey, McAuslan y Ross, 1998), sobre todo por maridos (Basile, 2002). La violación marital es uno de los tipos de violencia sexual más prevalentes hoy día (Bergen, 1996). El escaso número de denuncias de mujeres violadas bien podría estar motivado por el desconocimiento por parte de las víctimas del carácter delictivo de las relaciones sexuales (aunque sean maritales) no consentidas; o bien, porque la violación por parte de la pareja sigue sin ser reconocida socialmente como lo que se ha denominado “violación genuina” (Krahé, Temkin y Bieneck, 2007). Dicha violación es perpetrada en un lugar solitario, apartado, por un agresor desconocido para la víctima, haciendo uso de la fuerza o amenaza y, sobre todo, la víctima debe haber mostrado signos de una activa resistencia física desde el comienzo (Rozee, 1999). Estas creencias –claramente erróneas– llevan en ocasiones a la sociedad a poner en tela de juicio la credibilidad del relato de la víctima señalándola como responsable si no se da algunas de estas características. Dichas creencias, a su vez, contribuyen a la creación de juicios punitivos contra la víctima tras la revelación de la violación (Koss, Bachar, Hopkins y Carlson, 2004). Así pues se pone de relieve el efecto negativo que la percepción social sobre las violaciones tiene para las víctimas, amén de la necesidad de indagar en las variables que inciden en esta actitud social hacia la violación (Durán, 2010) que es la cuestión que aquí nos ocupa. La investigación psicosocial de la violencia sexual no tardó en comenzar a aportar hallazgos en el análisis de este fenómeno si bien en un primer momento el objeto de las investigaciones al respecto fuese dirigido a destapar las consecuencias emocionales que padecían las víctimas centrándose en la sintomatología de estas (Burgess y Holmstrom, 1974). El interés por conocer la influencia de las actitudes en los juicios sociales que las personas realizan sobre los episodios de violencia sexual no tardó en despertarse, en especial, por conocer cuestiones como la credibilidad o culpabilidad atribuida a la víctima, la cual se encuentra íntegramente influenciada por la perspectiva inspirada desde la Teoría de la Atribución (Heider, 1958). La Teoría de la Atribución trata de explicar cómo las personas –empujadas por nuestro interés por comprender el mundo y las relaciones que en él se establecen– tendemos a explicar aquellos acontecimientos que nos resultan incoherentes, generadores de incertidumbre y/o conflictivos. Esto es, ante situaciones ambiguas se activan una serie de procesos atributivos con el objeto de explicar y poder comprender la situación y de esta forma ser capaz de emitir una respuesta adecuada (Deschamps y Beauvois, 1994). Los juicios o atribuciones no sólo dependerán de la información que se posea sobre el incidente, cuanto más si la situación es ambigua, sino que se verán influidos por variables contextuales (e.g., características de la 6
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán víctima, del agresor y de la situación) pero también por características individuales del perceptor (e.g., etnia, creencias religiosas, sexo de quien emite el juicio). Existe un robusto cuerpo de investigación psicosocial que ha estudiado cuáles son estas variables que intervienen en la percepción social de la violencia sexual, influyendo y/o modificando las atribuciones sobre víctima y agresor y mostrando su relevancia a la hora de explicar la atribución de culpabilidad tanto de las víctimas como de los agresores (Romero, 2012). En este estudio se quiere comprobar el efecto de las variables de carácter ideológico (autoritarismo de derechas y orientación de a la dominancia social) según la clase social del agresor en la culpabilización de la víctima objeto de una violación por conocido. A continuación se aborda de forma sucinta las variables del agresor y de la víctima más estudiadas en la culpabilización de esta; a saber: factores situacionales, características de la víctima, variables del agresor y variables relativas al perceptor. Las variables situacionales hacen referencia a las características contextuales de la situación de violencia sexual. Como ya se había establecido, la variable contextual más ampliamente estudiada ha sido la relación entre víctima y agresor, considerándose más culpable o poniendo en entredicho la credibilidad de aquella víctima que informa haber sido violada por un conocido o pareja (Krahé, 1991). A medida que la relación entre la víctima y el agresor se hace más estrecha, la atribución de culpabilidad a la víctima se incrementa (Auster y Leone, 2001). El momento en que la víctima decide mostrar su resistencia a mantener la relación sexual ha sido también decisivo para establecer la culpabilidad de la víctima; siendo percibidas más culpables aquellas que se resisten a la relación sexual después de haber mostrado un acercamiento al agresor (Viki y Abrams, 2002). Respecto a las variables propias de la víctima, esto es, las características personales y de su historia que la definen, se han mostrado como explicativas de la culpabilidad hacia la misma la reputación de la víctima (e.g., haber mantenido una relación sexual anterior con el agresor) (Ben-David y Schneider, 2005), el atractivo físico (e.g., víctimas no atractivas físicamente tienden a ser juzgadas más negativamente) (Vrij y Firman, 2001), el consumo de alcohol (e.g., la ingesta de alcohol devalúa el estado de inocencia de la víctima) (Koski, 2002) y la resistencia activa (e.g., mayor atribución de culpabilidad a aquellas que no se han resistido activamente a la violación) entre otras (Hannon, Hall, Kuntz, Van Laar y Williams, 1995). 7
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán Los datos recogidos en los cuestionarios fueron los siguientes (consultar Anexo): Datos sociodemográficos. Los participantes debían indicar su sexo, edad y estudios cursados. Cuestionario de culpabilidad de la víctima. Traducido del Victim Blame (VB) Questionnaire (Calhoun y Townsley, 1991) está formado por 3 ítems a las cuales los participantes deben contestar haciendo una atribución a la víctima: a) evaluando qué responsabilidad se le debe atribuir a la mujer por la ocurrencia de los hechos; b) qué culpa tiene por lo que pasó; c) y en qué medida lo ocurrido estuvo provocado por ella (alfa de Cronbach = .85). Atribuir la culpa supone la aceptación de responsabilidad por su parte lo que, a su vez, asume una atribución causal. Cada pregunta –afirmaciones positivas o negativas de culpabilidad a la víctima– fue contestada en una escala tipo Likert de 1 (en absoluto) a 7 (totalmente). La puntuación total de la escala fue el resultado de los tres ítems. Escala de autoritarismo de derechas. El cuestionario utilizado para medir esta variable fue la versión española de Núñez, Moreno y Moral (2011; alfa de Cronbach = .80) del cuestionario elaborado por Manganelli-Rattazzi, Bobbio y Canova (2007), que consiste en una versión reducida de Right-Wing Authoritariansm Scale (RWA) de Altemeyer (1998). Está compuesto por 14 ítems tipo Likert (1 = totalmente en des-acuerdo; 7 = totalmente de acuerdo). Puntuaciones elevadas indican mayor autoritarismo de derechas. Escala de orientación a la dominancia social. El cuestionario para medir esta variable fue la versión de la Social Domination Orientation Scale (Sidanius, Pratto, Stallwarth y Malle, 1994; alfa de Cronbach = .84) adaptada al castellano por Silván-Ferrero y Bustillos (2007). Está formada por 16 ítems tipo Likert (1 = totalmente en des-acuerdo; 7 = totalmente de acuerdo). Puntuaciones altas indican una mayor orientación a la dominancia social. Resultados Se utilizó el SPSS (versión 19.0) para realizar los análisis estadísticos (Norusis, 2012). Las medias, las desviaciones típicas y los índices de fiabilidad (coeficiente de Cronbach) de las escalas utilizadas aparecen en la Tabla 1. 14
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán Tabla 1 Medias, desviaciones típicas e índices de fiabilidad de las diferentes medidas Media Desviación típica α de Cronbach Culpa RWA SDO 3.21 2.97 2.40 1.65 .81 .85 .85 .80 .84 Nota: Culpa: atribución culpa víctima; RWA: autoritarismo de derechas; SDO: orientación a la dominancia social. Se llevó a cabo un análisis de correlación entre las distintas variables (Tabla 2). Todas las variables correlacionan positivamente. Se ha hallado una correlación mayor entre RWA y SDO (r = .436; p = .001). Todas las correlaciones fueron significativas (p =. 001). Tabla 2 Correlaciones entre las variables 2 3 1. Culpa 2. RWA 3. SDO .307 -- .291 .436 -- Nota: Culpa: atribución culpa víctima; RWA: autoritarismo de derechas; SDO: orientación a la dominancia social. Para comprobar si existían diferencias según el sexo se aplicó la prueba t de Student. Y para comprobar el impacto de clase social, RWA y SDO sobre culpa, se llevó a cabo un análisis de regresión jerárquico. Los resultados de la prueba t no mostraron diferencias significativas en culpa en función del sexo (t = 1.07; p = .284). Los hombres puntuaron 3.29 (DT = 1.67) y las mujeres 3.13 (DT = 1.63). Para analizar el impacto de la clase social del agresor, de RWA y de SDO sobre la atribución de culpa a la víctima, se llevó a cabo un análisis de regresión jerárquico (R2 = .131; F = 12.35; p = .001). Fue estadísticamente significativo el impacto de la clase social (β = .120; t = 2.75; p = .032), de RWA (β = .220; t = 4.71; p = .001) y de SDO (β = .190; t = 4.07; p = .001), resultando la interacción de dichas variables no significativa (véase Tabla 3). 15
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán Tabla 3 Análisis de regresión jerárquico sobre la atribución de culpa a la víctima Β t p Paso 1 CS .120 2.750 .032 RWA .220 4.717 .001 SDO .190 4.07 .001 ΔR2 .096 Paso 2 CSxRWA -.017 -.355 .723 CSxSDO .001 .011 .991 RWAxSDO .075 1.22 .320 ΔR2 .129 Paso 3 CSxRWAxSDO .010 .201 .841 ΔR2 .131 Nota: CS: clase social del agresor; RWA: autoritarismo de derechas; SDO: orientación a la dominancia social. Discusión Los resultados obtenidos en este estudio han confirmado la influencia de las variables clase social, RWA y SDO en la atribución de culpa a la víctima. Se ha obtenido una fuerte correlación (r = .436) entre RWA y SDO. Como ya habían apuntado otros estudios (Rottenbacher, Espinosa y Magallanes, 2011; Roccato y Ricolfi, 2005), personas que puntúan alto en RWA también suelen hacerlo en SDO y viceversa. También se ha encontrado una correlación entre la atribución de culpa a la víctima y RWA; es decir, aquellas personas que puntúan alto en RWA atribuyen mayor culpabilidad a la víctima que aquellas que no lo hacen. Y atribución de culpa a la víctima y SDO; lo que significa que personas que puntúen alto en SDO atribuyen más culpa a la víctima de violación. Es conveniente resaltar que la relación es lineal, no causal. Contrariamente a lo expuesto por Black y Gold (2008), no se han encontrado diferencias significativas entre hombres y mujeres en la atribución de culpa a la víctima; tanto hombres como mujeres evaluaron la situación de igual forma, los hombres no atribuyeron mayor culpa a la víctima. 16
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán Respecto al impacto de la clase social del agresor en la atribución de culpa, se ha obtenido resultados estadísticamente significativos los cuales nos permiten afirmar que se culpa más a la víctima de una violación cuando el agresor es de clase social baja. Asimismo, aquellas personas que puntúan alto en RWA y SDO también atribuyen mayor culpabilidad a la víctima. Se confirman nuestras hipótesis: la clase social, el RWA y la SDO predicen una mayor culpabilización a la víctima de violación de forma independiente. Sin embargo, no se ha obtenido interacción entre las variables, la cual era estudiada de forma exploratoria. Personas que puntúan alto en RWA y SDO no atribuyen más culpa a la víctima cuando el agresor es de clase social baja. Estos resultados son una muestra de las diferencias conceptuales que algunos autores (Canto et al., 2014; Duckitt y Sibley, 2010; Jost y Hunyady, 2005) habían planteado de forma teórica respecto a estas dos variables. Parece plausible pensar que aquellas personas que puntúen alto en RWA culpabilicen a la mujer víctima de violación por el hecho de haber vulnerado el orden y seguridad que su rol tradicional de género le ofrece. Desde esta perspectiva, las personas autoritarias de derechas expresarían prejuicios contra los miembros del endogrupo que transgreden los valores tradicionales de la sociedad defendidos por las autoridades (Canto et al., 2014). En este sentido, la mujer que decide iniciar un flirteo durante una noche mientras toma algo es culpable y provocadora, por alejarse de su rol tradicional, de la situación de peligro a la que se expone; en este caso de ser violada. De esta forma, al igual que el sexismo lo hacía (Christopher y Mull, 2006; Canto et al., 2014), la culpabilidad de la víctima viene instigada por una actitud conservadora que, si bien aboga por el orden, estabilidad social y cumplimiento social (valores apropiados para el correcto desarrollo de la sociedad), rechaza a la mujer que desafíe dicho orden asumiendo un rol asentado en la libertad sexual y equidad intersexual. Aunque este rechazo esté basado en el afán de protección y cuidado de esta, no deja de ser una forma de censura y discriminación de género que enfatiza y mantiene el dominio masculino. Parece necesario adquirir una visión diferente para analizar la atribución de culpa que hacen aquellas personas orientadas a la dominancia social. Como hemos establecido, las personas que puntúan alto en SDO tienen una forma de entender el mundo basada en una estratificación social que perciben como necesaria en la que cada uno tiene un lugar merecido dentro de un continuo superioridad-inferioridad. Esta forma particular de entender la sociedad promueve y mantiene la desigualdad e induce a la persona al rechazo de ciertos grupos 17
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán sociales por su posición. Así pues, la atribución de culpa a la víctima estaría motivada por una actitud prejuiciosa hacia ella por el hecho de haber iniciado y continuado el contacto, y en este caso flirteo, con alguien perteneciente a un colectivo social considerado inferior. Desde una postura de dominancia social se atribuiría más culpabilidad a la víctima de una violación cometida por alguien de clase social baja puesto que se presupone consciente a la víctima de la condición de dicha persona ante la cual se profesa un sentimiento discriminatorio. Aunque los datos aquí obtenidos no confirman esta afirmación. Ambas variables correlacionan positivamente y ambos conceptos explican la mayor atribución de culpa a la víctima de violación (como hemos obtenido de nuestros datos) aunque cada uno asociado a unas variables base diferentes (véase de nuevo Figura 1); lo que explica la ausencia de interacción obtenida entre clase social del agresor, RWA y SDO. De cara a futuros estudios (y para suplir las posibles deficiencias que ha tenido el aquí presentado) sería conveniente contar con una muestra de población con más variabilidad puesto que –aunque nuestro rango de edad era amplio– nuestros resultados provienen en su mayoría de población joven (universitaria; media 21.19). Respecto a la presentación del caso ambiguo de violación, la presentación de este usando el vocablo “violación” y la descripción de la clase social del agresor pueden no haber sido descritas de forma efectiva, además de no haber elicitado la incertidumbre sobre el suceso que era necesaria. En el presente estudio sólo hemos considerado como condición experimental la clase social del agresor y la atribución de culpa a la víctima como variable dependiente. Sería interesante ampliar y comparar los resultados aquí obtenidos analizando cuál es la atribución realizada al agresor y si esta también estaría influida por la clase social de la víctima de violación y las variables personales del perceptor (RWA y SDO, en este caso). También podría diseñarse la situación de violación activando o comprobando la base psicológica que hay en personas que puntúan alto en SDO y en RWA, es decir, presentando a la víctima como total responsable de la transgresión de su rol social convencional (con el objetivo de activar el miedo a la libertad de personas que puntúan alto en RWA) y/o presentándola perteneciente a la misma clase social, económica y política del agresor (con el fin de comprobar si aquellas personas que puntúan alto en SDO realizan el mismo juicio hacia la víctima). En conclusión, este estudio no deja de ser una medida indirecta de clasismo y prejuicio social aunque camuflado bajo el nombre “percepción social”. El clasismo siempre ha sido un constructo poco considerado desde la perspectiva psicosocial (en comparación con otros 18
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán constructos que implican discriminación). No obstante, como ya se ha mencionado sería necesario indagar más acerca de dicha variable, aún si la investigación procedente de EEUU es poco proclive a pesquisar en este tipo de variables que suscitan, cuanto menos, la polémica social. Referencias Abbey, A., McAusaln, P. y Ross, L. T. (1998). Sexual assault perpetration by college men: The role of alcohol, misperception of sexual intent and sexual beliefs an experiences. Journal of Social and Clinical Psychology, 17, 167-195. Alberdi, I. y Matas, N. (2012). La violencia doméstica. Informe sobre los malos tratos a mujeres en España. Barcelona: Fundación “La Caixa”. Altemeyer, B. (1996). The authoritarism spectra. Cambridge: Harvard University Press. Altemeyer, B. (1998). The other “authoritarian personality”. Advances in Experimental Social Psychology, 30, 47-92. Auster, C. J. y Leone, J. M. (2001). Late adolescents’ perspective on marital rape: The impact of gender and fraternity/sorority membership. Adolescence, 36, 141-152. Basile, K. (2002). Prevalence of wife rape and other intímate partner sexual coercion in a nationally representative sample of women. Violence and Victims, 17, 511-524. Ben-David, S. y Schneider, O. (2005). Rape perceptions, gender role attitudes and victim perpetrator acquaintance. Sex Roles, 53, 385-399. Bergen, R. K. (1996). Wife rape: Understanding the response of survivors and service providers. Thousand Oaks, CA: Sage. Black, K. A. y Gold, D. J. (2008). Gender differences and socioeconomic status biases in judgments about blame in date rape scenarios. Violence and Victims, 23, 115-128. Bohner, G., Ahlborn, K. y Steiner, R. (2010). How sexy are sexist men? Women’s perception of male response profiles in the Ambivalent Sexism Inventory. Sex Roles, 62(7-8), 568582. 19
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán Bohner, G., Eyssel, F., Pina, A., Siebler, F. y Viki, G. T. (2009). Rape myth acceptance: Cognitive, affective and behavioural effects of beliefs that blame the victim and exonerate the perpetrator. Rape: Challenging contemporary thinking, 17-45. Bosh, E. y Ferrer, V. A. (2002). La voz de las invisibles. Las víctimas de un mal amor que mata. Valencia: Ed. Cátedra. Colección Feminismos. Brownmiller, S. (1975). Against our will: Men, women and rape. New York: Simon and Schuster. Bullock, H. E., Wyche, K. F. y Williams, W. R. (2001). Media images of the poor. Journal of Social Issues, 57, 229-246. Burgess, A. W. y Holmstrom, L.L (1974). Rape trauma syndrome. American Journal of Psychiatry, 131, 981-986. Burt, M. R. (1980). Cultural myths and supports for rape. Journal of personality and social psychology, 38(2), 217. Calhoun, K. S. y Townsley, R. M. (1991). Attributions of responsibility for acquaint-tance rape. Acquaintance rape: The hidden crime, 57-69. Cameron, C. (1977). Sex role attitudes. Attitudes and Opinions, 339-359. Canto, J. M., San Martín García, J. M. y Perles, F. (2014). La relación entre la cultura del honor y otras variables de carácter ideológico. Boletín de psicología, (111), 57-70. Christopher, A. N. y Mull, M. S. (2006). Conservative ideology and ambivalent sexism. Psychology of Women Quartely, 30, 223-230. Deitz, S. R. y Byrnes, L. E. (1981). Attribution of responsability for sexual assault: The influence of observer empathy and defendant occupation and attractiveness. The Journal of Psychology, 108, 17-29. Deschamps, J. C. y Beauvois, J. L. (1994). Attributions intergroupes. En R. Y. Bourhis y J. P. Leyens (Eds), Stéréotypes, discrimination et relations intergroupes. Bruxelles: Mardaga. Duckitt, J. y Sibley, C. G. (2010). Personality, Ideology, Prejudice, and Politics: A Dual‐Process Motivational Model. Journal of Personality, 78 (6), 1861-1894. 20
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán Durán, M. (2010). Sexismo benévolo y violencia sexual: percepción social de la violación en las relaciones íntimas. Universidad de Granada. Facultad de Psicología, 2012. Echeburúa, E. (1994). Personalidades violentas. Madrid: Pirámide. España. Ley Orgánica 11/1995, 23 de noviembre, de delitos contra la libertad e indemnidad sexual del Código Penal Español. Boletín Oficial del Estado, actualización 7 de Mayo de 2015. Frese, B., Moya, M. y Megías, J. L. (2004). Social perception of rape: How rape myth acceptance modulates the influence of situational factors. Journal of Interpersonal Violence, 19, 143-161. Glick, P. y Fiske, S. (1996). The ambivalent sexism inventory: Defferentiating hostile and benevolent sexism. Journal of Personality and Social Psychology, 12, 1323-1334. Hannon, R., Hall, D. S., Kuntz, T., Van Laar, S. y Williams, J. (1995). Dating characteristics leading to unwanted vs. wanted sexual behavior. Sex Roles, 33, 767-783. Heider, F. (1958). The Psychology of Interpersonal Relations. New York: Wiley. Instituto de la mujer (2015). Estadísticas sobre violencia sexual. Recuperado el día 8 de Marzo de 2015 de: http://www.inmujer.gob.es/estadisticas/consulta.do?area=10 Jost, J. y Hunyday, O. (2005). Antecedents and consequences of system-justifying ideologies. Current Directions in Psychological Science, 14, 260-265. Jost, J., Glaser, J., Kruglansky, A. y Sulloway, F. (2003). Political conservatism as motivated social cognition. Psychological Bulletin, 129, 339-375. Kelley, H. H. (1972). Causal schemata and the attribution process. Morristown, NJ: General Learning Press. Kelly, L., Lovett, J. y Regan, L. (2005). A gap or a chasm?: Attrition in reported rape cases. London: Home Office Research, Development and Statistics Directorate. Koski, D. D. (2002). Jury decisión making in rape trials: A review and empirical assessment. Criminal Law Bulletin, 38, 21-159. 21
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán Koss, M. P., Bachar, K. J., Hopkins, C. Q. y Carlson, C. (2004). Justice responses to sexual assault: Lessons learned and new directions. Undoing harm: International perspectives on interventions for men who use violence against women, 37-60. Krahé, B. (1991). Social psychological issues in the study of rape. European review of social psychology, 2(1), 279-309. Krahé, B., Temkin, J. y Bieneck, S. (2007). Schemadriven information processing in judgments about rape. Applied Cognitive Psychology, 21, 601-619. Lott, B. (2002). Cognitive and behavioral distancing from the poor. American Psychologist, 57(2), 100-110. Manganelli-Rattazzi, A. M., Bobbio, A. y Canova, L. (2007). A short versión of the rightwing authoritarisanism (RWA) scale. Personality and Individual Differences, 43, 12231234. Mayén, M. R. y Montes, B. (2008). Aportaciones de la Teoría de la Dominancia Social al análisis de la discriminación de género. Iniciación a la Investigación, 3. Norusis, M. J. (2012). IBM SPSS statistics 19 statistical procedures companion. Prentice Hall. Núñez, M., Moreno, P. y Moral, F. (2011). Modelo causal del prejuicio religioso. Anales de Psicología, 27, 852-861. Organización de las Naciones Unidas (2006). Estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer. Informe del Secretario General. /A/61/122/ Add.1. Organización Mundial de la Salud (2002). Informe Mundial sobre la violencia y la Salud: Recuperado el día 8 de Marzo de 2015 de: http://www.who.int/violence_ injury_prevention/violence/world_report/es/summary_es.pdf Peterson, B. E., Doty, R. M. y Winter, D. G. (1993). Authoritarism and attidues toward contemporary social issues. Personality and Social Psychology Bulletin, 19, 174-184. Reid, P. T. (1993). Poor women in psychological research: Shut up and shut out. Psychology of Women Quartely, 17, 615-620. Roccato, M., Ricolfi, L. (2005): On the correlation between right-wing authoritarianism and social dominance orientation. Basic and Applied Social Psychology, 27, 187200. 22
Universidad de Málaga Rocío Florido Farfán Romero, M. (2012). Percepción social de las agresiones sexuales hacia mujeres: el papel del alcohol y los mitos sobre la violación. Universidad de Granada. Facultad de Psicología, 2012. Rottenbacher, J. M., Espinosa, A., & Manuel Magallanes, J. (2011). Analisando o preconceito: bases ideológicas do racismo, do sexismo e da homofobia em uma amostra de habitantes da cidade de Lima-Peru. Revista Psicología Política, 11(22), 225-246. Rozee, P. (1999). Stranger rape. The psychology of sexual victimization: A handbook, 97-115. Schuller, R. A. y Wall, A. M. (1998) The effects of defendant and complainant intoxication on mock jurors’ judgments of sexual assault. Psychology of Women Quarterly, 22, 555573. Sidanius, J. y Pratto, F. (1999). Social dominance. Cambridge, MASS: Cambridge University Press. Sidanius, J., Devereux, E. y Pratto, F. (1992): A comparison of symbolic racism theory and social dominance theory as explanations for racial policy attitudes. Journal of Social Psychology, 132, 377-395. Sidanius, J., Pratto, F., Stallworth, L. M. y Malle, B. F. (1994). Social dominance orientation: A personality variable predicting social and political attitudes. Journal of personality and social psychology, 67(4), 741. Silván-Ferrero, M. D. P. y Bustillos, A. (2007). Adaptación de la escala de Orientación a la Dominancia Social al castellano: validación de la Dominancia Grupal y la Oposición a la Igualdad como factores subyacentes. Revista de Psicología Social, 22(1), 3-15. Stangor, C. y Leary, S. P. (2006). Intergroup beliefs: Investigations from the social side. Advances in experimental social psychology, 38, 243-281. Viki, G. T. Chiroro, P. y Abrams, D. (2006). Hostile Sexism, type of rape and self-reported rape proclivity within a simple of Zimbabwean males. Violence Against Women, 12, 789800. Viki, T. y Abrams, D. (2002). But she was unfaithful: Benevolent sexism and reactions to rape victims who violate traditional gender role expectations. Sex Roles, 47, 289-293. 23
9. La víctima fue parcialmente responsable de la situación a la que se enfrentó 1 2 3 4 5 6 7 Totalmente Totalmente en desacuerdo de acuerdo 10. La víctima mereció el sufrimiento por el que pasó 1 2 3 4 5 6 7 Totalmente Totalmente en desacuerdo de acuerdo 11. Las dificultades a las que se enfrentó la víctima fueron merecidas 1 2 3 4 5 6 7 Totalmente Totalmente en desacuerdo de acuerdo CUESTIONARIO DE OPINIÓN A Desacuerdo 1 2 3 4 5 6 7 Acuerdo 1. El valor que tienen algunos grupos de personas es mayor que el de otros 1 2 3 4 5 6 7 2. Deberíamos hacer todo lo posible para igualar las condiciones para los diferentes grupos 1 2 3 4 5 6 7 3. A veces es necesario utilizar la fuerza contra otros grupos para conseguir lo que tu grupo quiere 1 2 3 4 5 6 7 4. Si ciertos grupos se mantuvieran en su posición, tendríamos menos problemas 1 2 3 4 5 6 7 5. Habría menos problemas si tratáramos a los diferentes grupos de manera más igualitaria 1 2 3 4 5 6 7 6. Para salir adelante en la vida, algunas veces es necesario pasar por encima de otros grupos de personas 1 2 3 4 5 6 7 7. Ningún grupo debería ser nuestro ideal 1 2 3 4 5 6 7 8. La igualdad entre grupos debería ser nuestro ideal 1 2 3 4 5 6 7 9. Todos los grupos de personas deberían tener igualdad de oportunidades en la vida 1 2 3 4 5 6 7 10. Se debe aumentar la igualdad social 1 2 3 4 5 6 7 11. Los grupos superiores de personas deberían dominar a los grupos inferiores 1 2 3 4 5 6 7 12. Probablemente es bueno que ciertos grupos estén en una posición superior y otros en una posición inferior 1 2 3 4 5 6 7 13. Deberíamos luchar por conseguir ingresos más igualitarios todos 1 2 3 4 5 6 7 14. Algunas veces ciertos tipos de personas se deben quedar en su posición 1 2 3 4 5 6 7 15. Sería deseable que todos los grupos fueran iguales 1 2 3 4 5 6 7 16. Los grupos inferiores deberían quedarse en su posición 1 2 3 4 5 6 7
CUESTIONARIO DE OPINIÓN B Desacuerdo 1 2 3 4 5 6 7 Acuerdo 1. Nuestro país necesita desesperadamente un gran líder que haga todo lo necesario para acabar con la inmoralidad y decadencia que nos está arruinando 1 2 3 4 5 6 7 2. La mayoría de los que critican a las autoridades políticas y religiosas sólo crean duda inútiles en la gente 1 2 3 4 5 6 7 3. La situación en nuestro país está poniéndose tan mal que una política dura estaría justificada si eliminase a los maleantes y nos devolviera al buen camino 1 2 3 4 5 6 7 4. Lo que nuestro país necesita realmente es una buena dosis de ley y orden más que tantos “derechos civiles” 1 2 3 4 5 6 7 5. La obediencia y el respeto a la autoridad son los valores más importantes que los niños deben aprender 1 2 3 4 5 6 7 6. El crimen, la inmoralidad sexual y los desórdenes públicos muestran que tenemos que responder con firmeza a los grupos desviados y a los maleantes si queremos conservar nuestra moral y mantener la ley y el orden 1 2 3 4 5 6 7 7. Lo que nuestro país más necesita son ciudadanos disciplinados y morales que sigan a nuestros líderes nacionales de unidad 1 2 3 4 5 6 7 8. Los ateos y otros que se han rebelado contra las religiones establecidas son, sin lugar a dudas, tan buenos como aquellos que asisten regularmente a misa 1 2 3 4 5 6 7 9. Muchas de nuestras normas relativas al comportamiento sexual son costumbres no necesariamente mejores ni más puras que otras 1 2 3 4 5 6 7 10. No hay nada malo respecto a las playas nudistas 1 2 3 4 5 6 7 11. Los homosexuales y las feministas deberían ser elogiados por ser lo suficientemente valientes para desafiar los valores tradicionales familiares 1 2 3 4 5 6 7 12. Cualquiera sabe tener su propio estilo de vida, creencias religiosas y preferencias sexuales si incluso esta implica ser “diferente” a los demás 1 2 3 4 5 6 7 13. Las personas deberían prestar menos atención a la Iglesia y al Papa, y formarse sus propias normas respecto a lo que es moral e inmoral 1 2 3 4 5 6 7 14. Es bueno que hoy día los jóvenes tengan más libertad para definir sus propias reglas y protestar respecto a las cosas que no les gustan 1 2 3 4 5 6 7 SEXO ( ) hombre ( ) mujer Edad: …………………….. Estudios: …………………… MUCHAS GRACIAS POR TU PARTICIPACIÓN
TRABAJO FIN DE GRADO Percepción social de la violación: Influencia del Autoritarismo de Derechas, la Orientación a la Dominancia Social y de la clase social del agresor en la atribución de culpa a la víctima UNIVERSIDAD DE MÁLAGA Realizado por Rocío Florido Farfán Tutor: Jesús M. Canto Facultad de Psicología
Percepción social de la violación: Influencia del Autoritarismo de Derechas, la Orientación a la Dominancia Social y de la clase social del agresor en la atribución de culpa a la víctima Rocío Florido Farfán Dprto: Psicología Social, Trabajo Social, Antropología y E.A.O Línea de investigación: Celos Sexismo Mitos sobre la violación Cultura de honor Autoritarismo de derechas Verano 2014 (Feria de Málaga): Chica 20 años denuncia violación 5 jóvenes clase social baja (2 menores) Prensa eco de la noticia PERCEPCIÓN SOCIAL VIOLACIÓN Jesús M. Canto Ortiz
Percepción social de la violación: Influencia del Autoritarismo de Derechas, la Orientación a la Dominancia Social y de la clase social del agresor en la atribución de culpa a la víctima Rocío Florido Farfán Violencia doméstica Acoso sexual Prostitución forzada Feminicidio Infanticidio de niñas Entre otras... Dominación masculina a lo largo de la Historia ¿Inexistente u oculta? SOCIAL PRIVADO Formas de dominación: VIOLENCIA SEXUAL Las denuncias de violencia son aún escasas Siglo XXI PERCEPCIÓN SOCIAL VIOLACIÓN
Percepción social de la violación: Influencia del Autoritarismo de Derechas, la Orientación a la Dominancia Social y de la clase social del agresor en la atribución de culpa a la víctima Rocío Florido Farfán ¿Qué se ha estudiado hasta el momento? EL SER HUMANO Necesidad de explicar lo que ocurre en el mundo y a su alrededor Situaciones ambiguas; generadoras de incertidumbre Activación de esquemas cognitivos (ej. estereotipos) Resultado: valoración del suceso (ej. atribución de culpa) · Variables personales del perceptor · Características contextuales · Características de la víctima · Características del agresor Variables que influyen:
Percepción social de la violación: Influencia del Autoritarismo de Derechas, la Orientación a la Dominancia Social y de la clase social del agresor en la atribución de culpa a la víctima Rocío Florido Farfán Definición de las variables del estudio AUTORITARISMO DE DERECHAS (RWA) ORIENTACIÓN A LA DOMINANCIA SOCIAL (SDO) “Miedo a la libertad” “Miedo a la igualdad” Viene definido por 3 actitudes: a) Sumisión a la autoridad b) Agresión autoritaria (ej. homosexuales) c) Convencionalismo Grado en el que el individuo entiende el mundo según grupos sociales en competición (abogando por la estratificación social). No deja que la mujer transgreda el rol convencional que le ha sido asignado. Correlaciona con sexismo y prejuicios. Correlaciona con conservadurismo, orientación religiosa y sexismo (benévolo). Deseo de dominar junto al grupo al que pertenece y mantener las desigualdades intergrupales.
Percepción social de la violación: Influencia del Autoritarismo de Derechas, la Orientación a la Dominancia Social y de la clase social del agresor en la atribución de culpa a la víctima Rocío Florido Farfán Objetivos de la investigación El objetivo del presente estudio ha sido analizar la influencia de variables relativas al perceptor como son el autoritarismo de derechas y la orientación a la dominancia social en la atribución de culpa a la víctima según la clase social del agresor en una violación por conocido Variable independiente Variable dependiente Atribución de culpa a la víctima Autoritarismo de Derechas (RWA; right-wing authoritarism) Orientación a la Dominancia Social (SDO; social dominance orientation) Clase social agresor Nivel 1: clase social baja Nivel 2: clase social alta
Percepción social de la violación: Influencia del Autoritarismo de Derechas, la Orientación a la Dominancia Social y de la clase social del agresor en la atribución de culpa a la víctima Rocío Florido Farfán Metodología e Hipótesis del estudio Muestra 300 sujetos 115 hombres y 185 mujeres POBLACIÓN UNIVERSITARIA Edades 18-53 años; Media 21.19 (DT = 4.32). DATOS RECOGIDOS: Datos demográficos (sexo, edad, estudios) Victim Blame (VB) Questionnaire (Calhoun y Townsley, 1991) Right-Wing Authoritariansm Scale (RWA) de Manganelli-Rattazzi, Bobbio y Canova (2007) Social Domination Orientation Scale (Sidanius, Pratto, Stallwarth y Malle, 1994) HIPÓTESIS H1. Se espera obtener diferencias significativas entre hombres y mujeres. H2. Se espera obtener una mayor culpabilización de la víctima cuando el agresor es de clase social baja. H3. Se espera obtener una mayor culpabilización de la víctima cuando se puntúa alto en RWA. H4. Se espera obtener una mayor culpabilización de la víctima cuando se puntúa alto en SDO. De forma exploratoria analizaremos la existencia o no de interacción entre RWA y SDO en la atribución de culpa
Percepción social de la violación: Influencia del Autoritarismo de Derechas, la Orientación a la Dominancia Social y de la clase social del agresor en la atribución de culpa a la víctima Rocío Florido Farfán Resultados Se utilizó el SPSS (versión 19.0) para realizar los análisis estadísticos (Norusis, 2012). No se encontraron diferencias entre sexo en la atribución de culpa (t de Student) RWA SDO Fuerte correlación (r = .436) Personas que puntúan alto en RWA también suelen hacerlo en SDO y viceversa (Rottenbacher, Espinosa y Magallanes, 2011; Roccato y Ricolfi, 2005) Contrariamente a lo expuesto por Black y Gold (2008) Impacto clase social (β = .120; t = 2.75; p = .032), RWA (β = .220; t = 4.71; p = .001) y SDO (β = .190; t = 4.07; p = .001) en la atribución de culpa (análisis regresión jerárquico)