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Esteban Redondo: organista, compositor, organero

Sánchez Ordóñez, José Joaquín

Abstract

La tesis doctoral que presentamos se muestra como respuesta a las incógnitas que se han planteado a lo largo de la musicología sobre la figura del músico burgalés, que escoge Andalucía para plasmar su creatividad musical y su manejo al frente del órgano como instrumento. Esteban Redondo: organista, compositor, organero, es el resultado de horas de investigación en los archivos con la intención de arrojar luz a aquellos capítulos de la vida y obra del polifacético músico, poniendo en valor lo que entendemos merece ocupar el lugar que le corresponde dentro de la historia de la música durante los siglos XVIII y XIX. Los objetivos se orientan al trazado de su biografía, así como al conocimiento de la obra musical de Esteban Redondo como compositor y de sus múltiples facetas como organero, copista, examinador y profesor. Las composiciones de Redondo son creadas para servir al culto de la liturgia, con fines no esencialmente artísticos ni estéticos, pero que pueden ser recogidas hoy desde esa perspectiva. Para lograr estos objetivos hemos utilizado una metodología eminentemente práctica, basada en la recolección de información de fuentes documentales primarias, tales como Actas Capitulares, manuscritos de música, informes, cartas, entre otras, localizadas en los archivos consultados. El tratamiento que los musicólogos (Antonio Martín Moreno, Adalberto Martínez, Solaesa, María José de la Torre Molina, Germán Tejerizo Robles, Belén Pérez Castillo, padre Andrés Llordén, Pilar Ramos) han otorgado a la figura de Esteban Redondo ha sido de forma tangencial, estudiando aquellas facetas que les han interesado para dar continuidad a su línea investigadora. Por ello, es la primera vez que se trata a este organista, compositor, organero y copista, en un estudio específico. Desde el primer acercamiento, y leyendo la bibliografía disponible, nos sorprendió la escasa atención que se le otorga, a pesar de su destacada participación en la catedrales andaluzas, con esmero y dedicación. Entendemos que se trata de una figura muy interesante, que merece un estudio en profundidad, abordando los muchos cabos sueltos, y preguntas sin respuesta. Cuando iniciamos este trabajo, manteníamos el firme convencimiento de la importancia que tenía en la historia de la música la figura de Esteban Redondo. Conforme se iban desgranando los datos y adquiriendo forma, nos animaba a continuar en el desarrollo de una vida y obra marcadas por la superación, el compromiso y la constancia. Después del camino recorrido, no solo se confirman nuestras primeras intuiciones sino que adquieren mayor trascendencia. El organista burgalés merece su lugar en la historia de la música por méritos propios. Contribución y reconocimiento al que esperamos haber podido contribuir con este estudio, demostrando la calidad personal y profesional de Esteban Redondo Covaleda: organista, compositor y organero.

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UNIVERSIDAD DE MÁLAGA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS DEPARTAMENTO DE HISTORIA DEL ARTE 2015 TESIS DOCTORAL ESTEBAN REDONDO: ORGANISTA, COMPOSITOR, ORGANERO DOCTORANDO José Joaquín Sánchez Ordóñez DIRECTORES Dr. Juan Antonio Sánchez López Dr. Juan de Dios Rodríguez Bailón AUTOR: José Joaquín Sánchez Ordóñez http://orcid.org/0000-0002-8819-5791 EDITA: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar, transformar o hacer obras derivadas. Esta Tesis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es Agradecimientos Es justo reconocer la dedicación de las personas que han contribuido para que el trabajo que presentamos sea una realidad. La inestimable colaboración y los sabios consejos de aquellos que se preocuparon por su buen desarrollo merecen, al menos, unas palabras sinceras y agradecidas. A Adalberto Martínez Solaesa, porque cuando hablamos de Esteban Redondo iniciamos juntos la primera versión de este trabajo con la obtención de la suficiencia investigadora y posterior comienzo de la Tesis Doctoral. Nunca hay que olvidar el camino recorrido y quienes ayudaron en los inicios. Mi más sincero y cariñoso agradecimiento por las muestras de apoyo y ánimo para que finalizara, por los consejos y asesoramiento que trazaron la columna vertebral de este estudio y sobre todo, porque siempre me recibe con una sonrisa. A mi actual director Juan Antonio Sánchez López, a quien tengo que agradecer en primer lugar, que me aceptara como tutor cuando el camino doctoral ya estaba iniciado. Nunca olvidaré la rotundidad con la que dijo “sí”, a continuar este trabajo juntos. Nuestra vinculación académica comenzó hace años, cuando cursaba la Licenciatura de Historia del Arte y posterior Curso de Doctorado, en aquel tiempo, pude comprobar que estaba ante un excelente docente con unos conocimientos extraordinarios, convirtiéndose en mi referente académico. Ahora, después de este tiempo como director, no solo se reafirman aquellas impresiones sino que se complementan con los valores del compromiso, la responsabilidad y la constancia. Gracias por los sabios consejos, por todas las orientaciones y por confiar en mí. A Juan de Dios Rodríguez Bailón, mi codirector. Gracias por el aliento necesario y por compartir no solo los conocimientos en cuanto a música se refiere, sino también por la orientación en todos los asuntos relacionados con este trabajo. He encontrado el apoyo necesario para superar las dificultades que a lo largo de este tiempo han ido apareciendo. Mi más sincero agradecimiento por asumir este compromiso e indicarme el camino correcto. A mi familia por el apoyo incondicional y la paciencia que han mostrado durante todo este tiempo de trabajo. A mis padres, Gregorio y Pepi, y a mi tía Loli, referentes de mi vida. Por estar siempre a mi lado y sentir con verdadero entusiasmo cada avance y ser imprescindibles en la finalización de todos mis proyectos. A mi hermana, María Dolores, que me aconsejó en la parte musical y animó en cada momento de desfallecimiento y a mi pareja, Isabel María por el aliento diario, por soportar mis días de desesperación y por ser fuente de inspiración. A Tomás Campo, paisano de Esteban Redondo, por ayudarme a descubrir las inquietudes, costumbres y personalidad de su pueblo, Canicosa de la Sierra. Gracias sinceras por indicarme cada lugar, cada detalle para acercarnos al protagonista de este estudio y por hacernos las distancias más cortas en la búsqueda. A José Manuel Ferrary Ojeda, Vicario General del Obispado de Málaga, por poner a nuestra disposición sus conocimientos y facilitarnos todo aquellos que hemos necesitado para la elaboración de nuestro trabajo. A Francisco Aranda, Canónigo Archivero de la Catedral de Málaga, Teodoro López, director de los Archivos Eclesiásticos del Arzobispado de Mérida-Badajoz, Manuel Reyes, Capellán de la Capilla Real de Granada, Manuel Nieto Cumplido, director del Archivo de la Catedral de Córdoba, José Luis Esteban, director adjunto del Archivo General Diocesano de Burgos, Antonio Muñoz Osorio, Secretario y Archivero del Cabildo de la Catedral de Granada y a Francisco Juan Martínez, Archivero de la Catedral de Jaén y Baeza y actual presidente de los archiveros de la Iglesia. A todos ellos nuestro profundo agradecimiento por las facilidades brindadas para la consulta en los archivos correspondientes, haciendo posible el presente estudio. Un agradecimiento extensivo a todo el personal del Centro de Documentación Musical de Andalucía y a todos y cada uno de los que desarrollan su labor de archiveros/as en los distintos archivos consultados, por compartir con nosotros su tiempo y en cierta medida hacernos más fácil la búsqueda de la documentación. Abreviaturas Se resuelven a continuación, las abreviaturas que se utilizan en este trabajo A.C.C.: Archivo de la Catedral de Córdoba. A.C.C.M.: Archivo del Cabildo Catedralicio de Málaga. A.C.G.: Archivo Catedral de Granada A.C.R.G.: Archivo de la Capilla Real de Granada. A.D.B.: Archivo Diocesano de Burgos. A.D.G.: Archivo Diocesano de Granada. A.D.P.B.: Archivo Diputación Provincial de Burgos. A.D.M.: Archivo Diocesano de Málaga. A.E.A.M.B.: Archivos Eclesiásticos Archidiócesis Mérida-Badajoz. A.G.A.S.: Archivo General Arzobispado de Sevilla. A.V.G.E.: Archivo Vicaría General de Estepa. A.H.P.B.: Archivo Histórico Provincial de Badajoz. Act. Cap.: Actas Capitulares. Allº: Allegro. annl / annl.: anual. Bos / Badz: Badajoz. C.: Compasillo. Cappnias: Capellanías. Cathl/ Catl: Catedral. Cabdo / Cavdo / Cavdo: Cabildo. Ce: Calle. Cf.: Confróntese. Ciud: Ciudad. Concª: Conciencia. conocimto: conocimiento. Consignazn: Consignación. correspondte: correspondiente. Cumpdo: Cumplido. doc.: documento. Doblnes: Doblones. Dª: Doña. Dho.: Dicho. Dizre: Diciembre. D. / Dn: Don. Doszs: docscientos. Dr. / Dra.: Doctor / Doctora. Escrpª: Escrita. Fca: Fábrica. Franco: Francisco. fig.: figura. fol(s).: folio(s). Ibíd.: misma y obra y distinta página. Imo / Ilmo: Ilustrísimo. Iglª/ Iglyª: Iglesia Llamto.: Llamamiento. José Joaquín Sánchez Ordóñez Lizª: Licencia. M.: Mayor. m.: menor Meml: Memorial. Maravs / mrds.: maravedíes. Mro.: Maestro. Metropna: Metropolitana. nº: número. Obpo.: Obispado. op. cit.: obra citada. Orgno: Órgano. Orgta: Organista. Ordº: Ordinario. p.: pieza. pa: para. pág. / pp.: página / páginas. pa: para. Parroql: Parroquial. Persª: Persona. pr: por. Presidte: Presidente. Prete / Preste: Presente. qe / q: que. qnes: quienes. r. / rs: reales. Rl: Real. Sacramtos: Sacramentos. s.f.: sin fechar. s/f: sin foliar. s/n: sin numerar. Sn: San. Setteztos: Setecientos. Segdo: Segundo. Semª: Semana. Servº: Servicio. Señr / Sr / Sor: Señor Sta: Santa. Stos: Santos. Sria: Señoría. SSmo: Santísimo. Suppte: Suplicante. Testamento: Testamento. thesorº: Tesorero. thte: Teniente. trons: trompas. v.: vuelto. Vno: Vecino. vs: violines. vol.: volumen. Ynstrumtos: Instrumentos. Abreviaturas Introducción l presente estudio se muestra como respuesta a las incógnitas que se han planteado a lo largo de la musicología sobre la figura del músico burgalés, que escoge Andalucía para plasmar su creatividad musical y su manejo al frente del órgano como instrumento. Esteban Redondo: organista, compositor, organero, es el resultado de horas de investigación en los archivos con la intención de arrojar luz a aquellos capítulos de la vida y obra del polifacético músico, poniendo en valor lo que entendemos merece ocupar el lugar que le corresponde dentro de la historia de la música durante los siglos XVIII y XIX. La elección del tema surgió tras conversaciones con el antiguo director de este trabajo, Adalberto Martínez Solaesa. Siguiendo sus consejos, encaminamos este estudio sobre la figura de Esteban Redondo desde sus diferentes facetas y que dan título a este trabajo: organista, compositor y organero. Para hilvanar la vida y obra de Esteban Redondo, comenzamos el estudio en el archivo de Málaga y posteriormente el de Granada y poco a poco fuimos encontrando otros archivos que poseían obras y datos del maestro Redondo, que han ido construyendo las páginas del presente trabajo. Los objetivos se orientan al trazado de su biografía, así como al conocimiento de la obra musical de Esteban Redondo como compositor y de sus múltiples facetas como organero, copista, examinador y profesor. Las composiciones de Redondo son creadas para servir al culto de la liturgia, con fines no esencialmente artísticos ni estéticos, pero que pueden ser recogidas hoy desde esa perspectiva. Para lograr estos objetivos hemos utilizado una metodología eminentemente práctica, basada en la recolección de información de fuentes documentales primarias, tales como Actas Capitulares, manuscritos de música, informes, cartas, entre otras, localizadas en los archivos consultados. Con estas premisas el trabajo queda configurado en seis capítulos que atienden a las etapas recorridas por Esteban Redondo desde su nacimiento hasta su muerte, incorporando un capítulo dedicado especialmente a su producción musical. El capítulo primero nos sitúa en el contexto social, económico, político y cultural desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta los primeros años del XIX en España, atendiendo además a las dos ciudades en las que estuvo desempeñando sus funciones, Granada y Málaga. Una visión del entorno histórico de la época que nos acerca a las circunstancias vividas por el organista. El segundo capítulo, atiende a los primeros datos biográficos que hemos localizado, dando respuesta a su lugar y fecha de nacimiento. Para ello ha sido fundamental la consulta de los libros sacramentales ubicados en los archivos diocesanos de Burgos y Málaga. La familia, tan importante a lo largo de la trayectoria del artista, tiene especial atención en este capítulo. Un exhaustivo y riguroso estudio que recorre las profesiones y posesiones de sus ascendientes modelándonos una aproximación a los primeros años de vida de Esteban Redondo. Información que se ha ido recopilando a través del Catastro de Ensenada, localizado en el Archivo Histórico Provincial de Burgos. Aprovechando la ingente cantidad de datos desprendidos de los libros E José Joaquín Sánchez Ordóñez Capítulo I CONTEXTO SOCIO-AMBIENTAL EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVIII HASTA LOS PRIMEROS AÑOS DEL XIX EN ESPAÑA omenzamos este estudio con los aspectos sociales y culturales que rodearon la figura del músico, Esteban Redondo (1745-1815), a lo largo de su vida. Una visión del entorno histórico de la época que nos acercará y hará comprender las circunstancias, más allá de las personales, con las que tuvo que convivir. Redondo, nació en los últimos años del reinado de Felipe V (primer rey de la casa de Borbón en España) quien consiguió fortalecer y regular las actividades económicas con el comercio de ultramar arrebatándoselo a los ingleses y franceses. La vida de Redondo contó con el reinado de Fernando VI, Carlos III, Carlos IV, Fernando VII, José I y nuevamente “el Deseado” Fernando VII, tras la expulsión del denominado “rey intruso” José I Bonaparte. Fernando VI ocupó el trono desde 1746 hasta 1759 siendo considerado un rey inteligente y culto. Durante su reinado algunos de los proyectos más importantes fueron llevados a cabo por el marqués de la Ensenada, entre ellos el valiosísimo catastro que tan interesantes referencias nos desvela a los investigadores y que ha sido un puntal de apoyo para desvelar algunos datos sobre los comienzos de la vida del organista en cuestión. A la muerte de Fernando VI sube al trono, “el Mejor Alcalde de Madrid”, su hermanastro Carlos III que tomó el mando desde 1759 hasta su muerte en 1788 siendo uno de los periodos en los que España consiguió mayores mejoras con la creación de hospitales públicos, red de alcantarillado y servicios de alumbrado, entre otras. La continuidad del reinado corrió a cargo de su hijo Carlos IV que estuvo en el poder desde 1788 a 1808, desencadenando una crisis interna entre los siglos XVIII y XIX, siendo la más importante la que desencadenó en la Guerra de la Independencia y la Revolución Francesa27. Precisamente mientras que se estaba viviendo esa guerra en España llega el siguiente regente, José I Bonaparte en 1808 siendo expulsado en diciembre de 1813 para nuevamente volver Fernando VII quien ha dejado el “unánime juicio negativo de los historiadores de ayer y de hoy […] Sin duda ha sido el monarca que peor trato ha recibido por parte de la historiografía en toda la historia de España”28. El rey “Deseado”, como así se conoció, finalizó su reinado tras su fallecimiento en 1833. El periodo comprendido entre la primera mitad del siglo XVIII y la primera del XIX se caracterizó por el duro y lento proceso de la transición del Antiguo Régimen al constitucional. Todo proceso de cambio lleva consigo una serie de consecuencias, en esta ocasión, estuvo acompañado de revueltas internas e incluso conflictos bélicos con el exterior que provocaron paulatinamente el empobrecimiento económico del país. 27 Cf. CARCÍA CARCEL, Ricardo (Coord.), Historia de España del siglo XVIII: La España de los Borbones, Madrid, Cátedra, 2002 y CROCE, Benedetto, Historia de Europa en el siglo XIX, Barcelona, Ariel, 1996. 28 SÁNCHEZ MANTERO, Rafael, Fernando VII, Madrid, Arlanza, 2001, pp. 11-18. C José Joaquín Sánchez Ordóñez El Nuevo Régimen lleva consigo el paso de una sociedad estamental a una clasista, pero durante el siglo XVIII ese cambio tardó en llegar manteniéndose una jerarquía enmarcada en la nobleza, clero y pueblo llano. Poco a poco, durante finales del XVIII y principios del XIX, irá emergiendo la nueva organización social que tendrá como termómetro la riqueza, siendo la que sitúe al ciudadano en una peor o mejor clase. La nobleza y la Iglesia mantenían su autoridad a través de los mayorazgos y con la posesión de grandes terrenos. La mayor parte de la población se dedicaba a las actividades agrícolas y estaba estructurada dependiendo de la ocupación de las tierras en: propietarios, arrendatarios y jornaleros, siendo estos últimos los que constituían la gran mayoría. Las tierras se encontraban, principalmente, en manos de la nobleza y del clero teniendo en cuenta el predominio del minifundio en el norte peninsular y el latifundio en zonas como Andalucía. La explotación de las tierras se realizaba de manera artesanal y con los aperos propios de la época a pesar de que ya existían mejoras tecnológicas que aceleraban el proceso de trabajo provocando mejores resultados. En definitiva, una población campesina que se convertía en el estrato fundamental de la sociedad, aunque también existían en los pueblos oficios de primera necesidad. En términos de ganadería, la Mesta o asociación de ganaderos dedicados a las ovejas generaba descontento entre los agricultores debido a que estaban acogidos a esa institución secular que les permitía el paso y pasto sobre la mayoría de los cultivos, arrasando con la cosecha29 . La trashumancia precisamente encontraba con estas condiciones sus mejores aliados permitiendo trasladar al ganado de un lugar a otro para pastar, dependiendo de las condiciones meteorológicas del momento. El comercio era deficiente en el interior, debido a la malas comunicaciones que ocasionaban que el precio del transporte de mercancías entre las distintas ciudades españolas fuera muy elevado. Sin embargo, el comercio exterior mostraba mayores índices de evolución y desarrollo, pero nunca llegando al país que generaba mayor competencia, Gran Bretaña30. No se puede hablar de una mejor situación en la industria, siendo merecedoras de mención las textiles catalanas que ofrecían precios competitivos. En realidad las fábricas tuvieron que cerrar debido a la baja calidad de los productos y a los altos precios de coste. A esta industria habría que sumar las que se dedicaban a la producción de armamento militar. En lo referente a la cultura, precisamente habría que hablar de todo lo contrario, de la incultura de la población que se encontraba inmersa en las creencias supersticiosas que impedían el desarrollo y la evolución. Con esta premisa, los Ilustrados comenzaron una labor de culturización mediante la publicación de obras de carácter informativo relacionadas con temas culturales y agrícolas31. 29 ANES, Gonzalo, El Antiguo Régimen: Los Borbones, Madrid, Alianza Editorial, 1981, pág. 110. 30 MERCADER RIBA, Joan y DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio, Los Borbones. El siglo XVIII en España y América. Vol. IV en VICENS VIVES, Jaime, Historia de España y América social y económica, Barcelona, Vicens Vives, 1979, pág. 134. 31 SARRAILH, Jean, La España Ilustrada de la segunda mitad del siglo XVIII, Madrid, Fondo de Cultura Económica, 1979, pág. 174. Capítulo I. Contexto socio-ambiental en la segunda mitad del siglo XVIII hasta los primeros años del XIX en España En el Antiguo Régimen, el arte contenía una misión moral persiguiendo un fin instructivo. Por ejemplo, el teatro servía como lugar de enseñanza y formación comunicando los mensajes ideológicos propios de la época. Este comportamiento limitaba las posibilidades artísticas que unido al empobrecimiento del clero intervino en la crisis artística. Hay que tener en cuenta que el principal cliente de los artistas, sobre todo de los músicos, era la Iglesia32. En lo musical, España recibe la predominante influencia italiana que poco a poco iba avanzando a todo el resto de Europa. La música profana se centraba, por una parte, en la música de cámara que mantenía su esencia barroca incluyendo todo tipo de composición que no fuese teatral o religiosa33, y por otra, la música teatral que reunía una temática muy variada basada en comedias, dramas, … Precisamente, la comedia con canto e instrumentación, es la que tuvo un mayor auge consiguiendo ser la única que le plantó cara a la ópera italiana. Llegó a convertirse, en ocasiones, en verdaderas zarzuelas, alcanzando esta última su desarrollo durante el siglo XIX. La zarzuela será el verdadero ejemplo de música española y en la que los músicos desarrollan su propio camino sin tener que “imitar” los recorridos por otros34. La música religiosa en España encuentra, durante el siglo XVIII en la Catedral, el lugar de difusión más importante, tan solo la Corte podría igualar en medios la numerosa plantilla musical con la que contaban35. Cuando el músico se quería formar, las catedrales se convertían, casi en el único lugar donde lo podían hacer, de ahí también esa proliferación de artistas. Habría que esperar que avanzase el siglo XIX para encontrar los primeros conservatorios de música. La pirámide jerárquica dentro de la Capilla de Música, tenía en la cúspide al Maestro de Capilla a quien seguía el primer y segundo organista. Por los casos que hemos estudiado, el Maestro se encargaba de formar en composición, mientras que los organistas, en la técnica para tocar el instrumento, aunque como veremos a lo largo de este estudio, esos papeles se modificarán. Los compositores de música religiosa se esmeraban en obras de culto como Salmos, Misas, Himnos, Motetes, Oficio de difuntos, …, con letra en latín y con un tratamiento polifónico. El texto en castellano se reservaba para otro tipo de obras como los Gozos, Rosarios, pero el que sin lugar a dudas se convierte en el gran protagonista es el Villancico, siendo muy bien acogido por los feligreses. Este género se dejará también influir por lo italianizante y experimentando el aumento del número de instrumentos. Esteban Redondo, organista, compositor y organero, comenzó su trayectoria profesional en la Granada de mediados del siglo XVIII, una ciudad que conservaba parte de su esplendor del pasado nazarita, situándose entre las primeras de España. Como baluarte, el recinto de la Alhambra y su apéndice del Generalife, que por aquellos años no dependía de las autoridades municipales. 32 ARTOLA, Miguel, La burguesía revolucionaria (1808-1874), Madrid, Alianza Editorial, 1981, pág. 355. 33 PAULY, Reinhard G., La música en el periodo clásico, Buenos Aires, Victor Leru, 1974, pág. 181. 34 GÓMEZ AMAT, Carlos, Historia de la música española. Siglo XIX, Madrid, Alianza Música, 1984, pág. 17. 35 MARTÍN MORENO, Antonio, El padre Feijoo y las ideologías musicales del XVIII en España, Ourense, Instituto de Estudios Orensanos “Padre Feijoo”, 1976, pág.25. José Joaquín Sánchez Ordóñez La sociedad granadina, no distaba de la situación que por esos años confluían en el resto del panorama nacional, una estructura estamental con los altos poderes sobre la nobleza y el clero. Por debajo, la masa de artesanos, campesinos y un gran número de personas con necesidades básicas, pobres de solemnidad. Precisamente gracias a esos artesanos se sostiene uno de los puntales de la industria de este periodo junto a la pervivencia del sistema gremial. Una industria que se asentaba, sobre todo, en la confección de derivados de la agricultura y producción de bienes de consumo36. En líneas generales, el nivel cultural de Granada era bajo aunque contara con infraestructuras que la reconocieran como una ciudad culta. Por ejemplo, la ciudad contaba con su universidad y sus colegios, tal y como apunta Sanz Pelayo37. A pesar de estos centros de enseñanzas el desarrollo cultural de la ciudad no tuvo su reflejo, detectándose un alto índice de analfabetismo en gran parte de la ciudadanía. La población en Granada aumenta considerablemente en unas cinco mil personas entre 1747 y 1787, registrándose un total de cincuenta y siete mil habitantes38. La Granada musical del siglo XVIII, desarrolló una música profana que interpretaba canciones liberales y patrióticas en los intermedios del teatro, a lo que se unía el deleite de la música, interpretada por instrumentos, para algunas reuniones de carácter privado. Por su parte, la música del teatro y según Francisco de Paula Valladar, recoge representaciones durante el año 1770 como El Jardín de Falerina de Calderón de la Barca y obras de zarzuela como Las segadoras. Años más tarde, en 1773, se representó La majestad en la aldea, una zarzuela escrita en 1767 por el dramaturgo, Ramón de la Cruz. Ya en 1774, se llevó al escenario la comedia, El triunfo del Ave María. De un Ingenio de la Corte, obra del poeta y dramaturgo del siglo XVII, Pedro Rosete Niño39. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, la música religiosa contaba en la ciudad con 12 músicos repartidos por las diferentes parroquias, sin contar la Capilla Real y la Catedral, que eran los verdaderos centros de música religiosa40, convirtiéndose además, –como hemos comentado en alguna ocasión– en lugares de aprendizaje para nuevos intérpretes. Como dato, la Capilla de Música de la Capilla Real contaba por estos años con 20 músicos que accedían por concurso-oposición y tenían nombramiento Real. La música religiosa granadina mantenía los mismos géneros que se realizaban en el resto de España, pero con especial interés en los villancicos que se convertían en la materia compositiva por excelencia en la Concepción, Navidad y Reyes aunque también se componían para otras fiestas célebres. 36 Cf. CORTÉS PEÑA, Antonio Luis y VICENT, Bernard, Historia de Granada, Vol. III, La época moderna, s. XVI, XVII y XVIII, Granada, Ed. D. Quijote, 1986. 37 SANZ SAMPELAYO, Juan, “Hospital Real y Hospicio Real en la Granada del s. XVIII. Aspectos humanos y económicos”, Anuario de Historia Moderna y Contemporánea, nº 1. Universidad de Granada,1974, pág. 75. 38 SANZ SAMPELAYO, Juan, “La población de Granada a comienzos del siglo XIX (1801-1815). Las series parroquiales y su clarificación”, Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, nº 4, 237-251. Málaga, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, 1981, pág. 237. 39 VALLADAR, Francisco de Paula, Apuntes para la historia de la Música en Granada desde los tiempos primitivos hasta nuestra época, Granada, Tipografía Comercial, 1922, pp. 49-59. 40 CORTÉS PEÑA, Antonio Luis y VICENT, Bernard, Historia de Granada…, op. cit., pág. 239. Capítulo I. Contexto socio-ambiental en la segunda mitad del siglo XVIII hasta los primeros años del XIX en España Málaga, al igual que Granada y el resto de España, sigue fiel al Antiguo Régimen durante estos años. Las clases sociales que controlaban la ciudad eran los nobles y los eclesiásticos. Los primeros dirigían la vida política y al poseer grandes mayorazgos también se convirtieron en los controladores de la actividad agraria. Por su parte, el grupo eclesiástico ejercía su poder sobre todas las actividades religiosas. Pero el grupo más nutrido y en cuyas manos se encontraba la economía de Málaga era el de los comerciantes. En último lugar estaban las clases inferiores, seguidores de las ideas difundidas por la Iglesia que estaban influenciadas por el auge del ambiente económico41. La economía, basaba en la agricultura, experimentó una expansión, predominando el cultivo de árboles frutales y de la vid. Esta producción consiguió potenciar el comercio con América llegando a ser en 1780, el puerto malagueño, el segundo después de Barcelona. Un ambiente extraordinario en el que participaron los extranjeros, cuyo capital estaba destinado al crédito y al comercio. Esta actividad comercial fue controlada años más tarde, 1785, por el Consulado de Mar y Tierra que nació para defender los interés de la burguesía mercantil42. El comienzo del siglo XIX estuvo marcado por la presencia de diversos elementos negativos que dejaron una fuerte impronta en la vida de los malagueños: las consecuencias de la guerra contra Gran Bretaña, muy negativa para el comercio; una devastadora epidemia de fiebre amarilla o vómito negro en los años 1803-1804, y el bloqueo inglés durante la Guerra de la Independencia43. La economía empezó a mermarse debido a la crisis agrícola, al igual que ocurría en toda España, sumándose la época de epidemia que arrasó con casi 11000 vidas en Málaga44. En alguna de las embarcaciones que realizaban el transporte de mercancías a América, pudo introducirse la epidemia, finalizando el primer brote en diciembre de 1803 y volviendo al siguiente año. En esta segunda ocasión la ciudad se cerró con un cordón sanitario hasta principios de 180545. Unas condiciones que dejaron a Málaga sumida en una profunda ruina en la agricultura y en las actividades comerciales, acabando con los años de esplendor económico que había vivido durante la segunda mitad del siglo XVIII. Cuando todavía los ciudadanos tenían en la memoria las pérdidas sufridas, la ciudad se tuvo que levantar contra los franceses siendo la segunda de España, después de Sevilla. En mayo de 1808 se subleva contra el invasor francés encontrando la resistencia en las guerrillas46. En este escenario entra el militar, Teodoro Reding, quien había sido nombrado por el rey Carlos IV en 1806, Gobernador Militar y Corregidor Político de la ciudad. Reding entra con sus tropas venciendo a los franceses en la 41 VILLAS TINOCO, Siro, Málaga en tiempos de la revolución francesa, Málaga, Universidad de Málaga, 1979, pág. 294. 42 AGUILAR PIÑAL, Francisco, “Las instituciones culturales” en Historia de Andalucía, Vol. 5. Barcelona, Cupsa Editorial, 1981, pág. 348. 43 AGUADO SANTOS, J., “Málaga en el s. XIX, comercio e industrialización” en Gibralfaro, nº 26, Málaga, C.S.I.C., 1974, pág. 40. 44 A.C.C.M., Legajo 883, Libro del Estado eclesiástico y civil de la ciudad de Málaga, p. 3. 45 CARRILLO, Juan Luis Y GARCÍA BALLESTER, Luis, Enfermedad y Sociedad en la Málaga de los s. XVIII-XIX, Málaga, Universidad de Málaga y Excma. Diputación, 1980, pp. 42-45. 46 BISSO, José, Crónica de la Provincia de Málaga, Madrid, Ediciones Rubio, Grilo y Vitturi, 1869, pág. 69. José Joaquín Sánchez Ordóñez localidad jienense de Bailén, pero en 1810 la resistencia no pudo evitar que el pueblo francés entrara en Málaga, a pesar de la oposición que hizo el pueblo47. Los franceses ocuparon la ciudad y José I entra al trono como rey. Durante los años de ocupación, se vivió uno de los peores periodos de su historia generándose mucha pobreza en la población. Este tiempo convulso duró hasta 1812 fecha en la que los franceses fueron expulsados de la provincia malagueña, empeorándose el comercio atlántico que tanto había significado para Málaga48. La economía tardaría muchos años en recuperarse y conseguir el esplendor que tuvo a mediados del siglo pasado. El ambiente cultural de la ciudad contaba con una enseñanza centrada en las denominadas “amigas” que eran unas escuelas que cumplían las funciones de parvularios, enseñándose urbanidad y religión. Las escuelas primarias no llegaban a la veintena siendo un número insuficiente para atender la población infantil de Málaga. Ante esta falta de compromiso educativo en 1787 se crea el Real Colegio de San Telmo para huérfanos pobres dedicado al estudio del comercio y la náutica49. Para la educación a otros niveles, se encargaban la Sociedad Económica y el Consulado impartiendo enseñanzas medias con asignaturas tales como matemáticas, física, idiomas y dibujo, entre otras50. En este clímax cultural, la música tenía un calado importante dentro de la sociedad malagueña. En cuanto a la música teatral, ésta iba íntimamente ligada a las representaciones dramáticas. Un gran número de estas obras de drama y también de comedia, incorporaban pasajes musicales a sus funciones, pero no sólo en los intermedios, como era lo habitual, sino también dentro de la misma obra o al final51. El teatro empezó a generar una gran expectación con la inauguración del Teatro Principal, construido por el arquitecto italiano Vicente Mazzoneschi en el año 1793, consiguiendo un éxito rotundo en 1796. Este apogeo provocó que se realizaran dos temporadas, la de verano y la de invierno con una destacaba asistencia de público. Una “fiebre” que durará poco ya que en los últimos años del siglo la actividad teatral sufre una caída52. La música religiosa, por el contrario, ofreció un repertorio más numeroso en cuanto a volumen aunque condicionado a la Liturgia como principal protagonista. La Capilla de Música de la Catedral malagueña era el centro neurálgico de esta actividad 47 Ibíd., pág.68. 48 CARRILLO, Juan Luis Y GARCÍA BALLESTER, Luis, Enfermedad y Sociedad…, op. cit., pág. 16. 49 VILLAS TINOCO, Siro, Málaga en tiempos…, op. cit., pp. 157-158. 50 GARCÍA MONTORO, Cristóbal, Málaga en los comienzos de la industrialización. Manuel Agustín Heredia (1786-1846), Córdoba, Universidad de Córdoba. Instituto de historia de Andalucía, 1978, pág. 149. 51 GUILLÉN ROBLES, Francisco, Historia de Málaga y su Provincia, Málaga, Imprenta de Rubio y Cano, 1874, pág. 78. 52 DÍAZ DE ESCOVAR, Narciso, El teatro en Málaga. Apuntes históricos de los siglos XVI, XVII y XVIII, Málaga, Tipografía del Diario de Málaga, 1896, pp. 60-63. Capítulo I. Contexto socio-ambiental en la segunda mitad del siglo XVIII hasta los primeros años del XIX en España musical además una Capilla que era considerada de las más prestigiosas de España, según el sacerdote e historiador almeriense, Bolea y Sintas53. Como hemos comentado al hablar de la música religiosa española, en el papel de director y responsable de la Capilla de Música se encontraba el Maestro de Capilla. Pero Málaga tenía ciertas connotaciones, según los Estatutos de la Catedral, entre ellas ser el Rector y Maestro de Música desde el momento que se instauró el colegio de seises en 1798, siendo el máximo responsable de todas las actividades musicales que se desarrollaran y estando siempre arropado por el resto de músicos de la Capilla54. La solemnidad de las celebraciones marcaban el desarrollo compositivo e instrumental de las obras creadas. Cuanto más importante fue la fiesta a conmemorar mayor desarrollo tendría la composición. Misas, Motetes, Secuencias, Himnos, Villancicos, …, y por supuesto la música para órgano que, con la inauguración de los dos órganos de Julián de la Orden marcan un punto de inflexión, a finales del siglo XVIII. Había que renovar y crear música para este instrumento y prueba de ello la proliferación de conciertos para órgano que se realizan durante este periodo. Para poder atender ese nivel musical, la Catedral contaba con una completa plantilla de músicos formada por un Maestro de Capilla, organista 1º, 2º y en algunas ocasiones hasta un tercero, salmistas y sochantres para el Canto llano, los Niños de Coro (los seises), los Prebendados Tiple, Contralto, Tenor y Bajo, los músicos instrumentistas: Trompa, Bajón, Violín, Violón, Clarinete, Oboe, Figle, …, siendo componentes de la plantilla habitual o contratados dependiendo de las necesidades. Según el Dr. Martínez Solaesa, un síntoma del florecimiento musical de este periodo viene de la mano del trabajo de los copistas que nos informan de “la actividad compositiva de los propios prebendados de la Catedral, de los posibles focos de influencia a través de partituras que se reciben de otros puntos, de la evolución del gusto estéticos, …”55 Esta magnífica época de riqueza musical se vio mermada, en los primeros años del siglo XIX, que al igual que en el resto de la ciudad, sintió la sacudida de la ya comentada epidemia de fiebre amarilla. Los templos tuvieron que permanecer cerrados por medidas sanitarias y algunos músicos como fue el caso de Tadeo de Murguía, primer organista de la Catedral se encontraba fuera de la ciudad y no pudo volver a ella hasta que no se levantó el cordón de seguridad56. La plantilla musical disminuyó considerablemente debido al número de bajas por fallecimiento, teniéndose que contratar a músicos de forma acelerada para poder continuar con la dignidad que merecían los cultos. La primera víctima fue el propio Maestro de Capilla, Jaime Torrens, el 1 de noviembre de 180357, trastocando todos los planes de la Capilla y siendo el segundo organista el encargado de soportar todo el trabajo musical de la Catedral. 53 BOLEA Y SINTAS, Miguel, Descripción histórica que de la Catedral de Málaga hace su Canónigo Doctoral…, Málaga, Arturo Gilabert, 1894, pág. 16. 54 A.C.C.M., Legajo 646, Normas para el establecimiento del Colegio de Seises, p. 34. 55 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga…, op. cit., pág. 58. 56 A.C.C.M., Act. Cap., legajo 1056, tomo 59 (1802-1804), fol. 528 v. 57 A.C.C.M., Legajo 883, p. 2, s/f. José Joaquín Sánchez Ordóñez La economía catedralicia desde finales del siglo XVIII no atravesaba por buenos momentos, teniéndose que vender algunas casas de obras pías, patronatos y beneficencia58. Situación que nada tenía que ver con los años del Antiguo Régimen, cuando era el centro económico más importante de la ciudad debido a los bienes inmuebles tanto urbanos como rústicos59. La situación fue decayendo. Las arcas catedralicias habían sido despojadas durante las revueltas de los franceses, se apropiaron de una suma importante de dinero incluidos los fondos de la Mesa Capitular. Una depresión económica, que duró durante un tiempo, teniendo en cuenta que en el año 1831, ante las reclamaciones de Madrid sobre el subsidio eclesiástico, el Cabildo sigue incidiendo en la falta de recursos, poniendo como motivo, el expolio de los franceses60. 58 ALDEA VAQUERO, Quintín, MARÍN MARTÍNEZ, Tomás y VIVES GATELL, José, Historia Eclesiástica de España, Tomo II, Madrid, CSIC Instituto Enrique Florez, 1987, pág.743. 59 DE MATEO AVILÉS, Elías, “Desarticulación del poder económico del clero durante la instauración del régimen liberal en España: El Cabildo Catedralicio de Málaga (1833-1843)”, Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, Nº 5, 259-288. Málaga, Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Málaga, 1982, pág. 260. 60 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga…, op. cit., pág. 281. Capítulo I. Contexto socio-ambiental en la segunda mitad del siglo XVIII hasta los primeros años del XIX en España Capítulo II ESTEBAN REDONDO: PRIMEROS DATOS BIOGRÁFICOS a figura de Esteban Redondo, pese a la notoria importancia dentro de la actividad musical en diversas Catedrales de Andalucía, desempeñando no sólo el manejo del órgano sino realizando otros menesteres como el de copista, afinador de órganos y compositor, creemos no tiene el lugar que merece en la producción literaria musical escrita hasta el momento. La documentación de escritos personales existente por oposiciones a Catedrales no es muy abundante, aunque algo más completa en otro tipo de fuentes habituales en estos casos, como son: los libros de Actas Capitulares, de salarios, y de cuentas de Fábrica, entre otras. Gracias a este material ha sido posible el desarrollo de este trabajo, que ha tenido como fruto el descubrimiento del desempeño de las funciones del maestro Esteban Redondo con esmero y dedicación, entregando su vida al servicio de la música y de su familia. A pesar de haber sido tratado parcialmente por diferentes musicólogos, casi todos se basan en los datos facilitados por el estudio del Dr. Germán Tejerizo61 referidos a su estancia en la Capilla Real de Granada y por otra parte basándose en una hipótesis sobre su lugar de nacimiento. Los demás investigadores se han hecho partícipes de estas conclusiones que como veremos a continuación son inexactas. En lo referente a la bibliografía publicada sobre su período malagueño, los estudios responden a los trabajos del Dr. Adalberto Martínez Solaesa62 y los más recientes de la Dra. María José de la Torre63 donde tratan la figura del músico de forma tangencial, estudiando aquellas facetas que les han interesado para sus investigaciones. Cuando nos propusimos realizar la biografía del polifacético músico sabíamos que nos enfrentábamos a una tarea complicada. Sobre todo porque no existen las Pruebas de su Limpieza de Sangre –idóneas para una biografía rápidalo que provocaría recapitular su biografía a través de otros documentos que de una forma paulatina nos fuesen encaminando a la verdadera historia de Esteban Redondo, quien dedicó más de la mitad de su vida a las Catedrales andaluzas. Un sistema que ha arrojado una visión mucho más profunda de este compositor completando el gran vacío biográfico que a su vez ha dado lugar a un exhaustivo catálogo de sus obras, el análisis de una muestra de su música y la transcripción representativa de las formas musicales utilizadas por el maestro Redondo. La vida anterior a la etapa granadina ha sido un período de silencio documental que después de años de investigación ha germinado cumplimentándose parcelas totalmente desconocidas. La familia, la fecha y lugar de nacimiento, el pasado y presente de Redondo, así como el cambio de rumbo hacia otras tierras nos acercan a una historia marcada por las dificultades económicas y la lucha por conseguir una formación profesional que ayudase a solventar las carencias a las que continuamente se enfrentaba 61 TEJERIZO ROBLES, Germán, Villancicos barrocos en la Capilla Real de Granada, vol. 2, Granada, Ed. Andaluzas Unidas S.A., 1989, pág. 78. 62 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga…, op. cit., pág. 306. 63 DE LA TORRE MOLINA, María José, La música en Málaga… op.cit.,, pág. 97. DE LA TORRE MOLINA, María José, “Inventario de 1806-1814…, (I y II) op. cit.. DE LA TORRE MOLINA, María José, “La Catedral de Málaga como modelo… op. cit., pp. 299-341. L José Joaquín Sánchez Ordóñez 1.1. Los primeros años. Su infancia Sí, nada más que la abuela, la abuela entre las gallinas, y el nieto subido a un árbol. Sí, nada más. No, por invierno las nieves, los corzos y los venados, y la fogata en el monte para que el lobo del viento no devore los ganados. Ilustración Nº 6: Panorámica invernal de Canicosa de la Sierra Los versos de Rafael Alberti80 sobre Canicosa de la Sierra son una muestra de la vida y costumbres del pueblo burgalés donde nació el pequeño Redondo. Aunque esta visión corresponde a 1925 poca diferencia dictaría de la vivida por los canicosos de mediados del siglo XVIII que rondaban el centenar de vecinos, según los datos que se desprenden del Catastro de Ensenada81, fechado en 1753. Fuente imprescindible para conocer las características de este pueblo dedicado principalmente a la carretería y a los oficios derivados de la madera llegando a superar el 75% de la población. En cuanto a su infancia, poco sabemos en la actualidad, ya que siendo muy niño emigró no dejando rastro documental en su pueblo natal. Los primeros años los vive rodeado de grandes pinares cuya madera se convertía en el sustento de las familias que se dedicaban a su comercialización y a los oficios de “taureteros” (fabricante de sillas y taburetes) y arrieros, en su gran mayoría. Oficio que reportaba aproximadamente entre 2 y 2,5 reales al día, según el Catastro de Ensenada que nos muestra un total de 21 “taureteros” y 54 carreteros con una media de 6 carretas tiradas principalmente por bueyes. Este oficio necesitaba de empleos indirectos para completar el servicio contratando mano de obra joven ascendiendo este personal a un total de 20. El resto de la población se dedicaba a otros oficios artesanos, a los servicios o eran pobres de solemnidad82 como es el caso que nos atañe. 80 ALBERTI, Rafael, La amante, Madrid, Alianza Editorial, 1984, pág. 39. Rafael Alberti realiza con su hermano un viaje por Castilla visitando los lugares de la zona tales como: Aranda, Quintanar, Silos y Canicosa de la Sierra para después cantarle a sus paisajes. Las impresiones y detalles que impregnaron la memoria de Alberti se materializaron en el libro La amante que recoge las canciones sobre los lugares visitados. 81 Archivo Diputación Provincial de Burgos, en adelante A.D.P.B., Catastro de Ensenada. Libro 396. Libros mayores de lo raíz. Respuestas generales, fol. 16. 82 Término muy usado en el Catastro de Ensenada para definir a aquellos que obtienen un certificado de pobreza expedido por el alcalde o por el cura, en que hacen constar que una circunstancia especial de enfermedad, adversidad familiar, o una carencia de bienes o trabajo, les privan de los recursos necesarios para vivir, al tiempo que están avecindados en un lugar y no pagan contribución. Véase: CARASA Capítulo II. Esteban Redondo: Primeros datos biográficos A mediados del siglo XVIII, Canicosa acogía unos cien vecinos, “todos viven en casas y dentro de la Villa, por no haver las de Campo, ni Alquerias” y son unas “cien casas acortta diferenzia y que pr su establezimientto no pagan ni tienen carga alguna”83 agrupadas en tres varios: “Santa María”, “Manzanares” y “Las Guijosas” que a su vez tienen un equilibrio socio-profesional. En el barrio de “Santa María” residen los habitantes con mayores recursos económicos y con profesión de carreteros; en “Las Guijosas”, una de las zonas más pobladas, los dedicados al oficio de la madera, carreteros con menos recursos y algunos pobres mientras que en el barrio de “Manzanares” el colectivo de vecinos es más variado en recursos y oficios. La taberna y la escuela se ubicaban en el barrio de “Santa María” y la casa hospital en el barrio de “Manzanares”. Sobre el lugar donde residía Esteban Redondo y su familia no tenemos ningún documento en el que apoyarnos, pero teniendo en cuenta la difícil situación económica por la que atraviesa la familia posiblemente residiera en una vivienda propiedad de algún familiar o amigo cercano y estaría ubicada en el barrio de “Las Guijosas” aunque apostamos más por el de “Manzanares”. Nos basamos en el Catastro de Ensenada donde no aparece propiedad de casa o ganado a nombre de sus progenitores. Su estancia en Canicosa, su lugar de nacimiento, será breve dejando de tener constancia documental en este lugar siendo un niño. A pesar de ello hemos recabado toda la información posible sobre el patrimonio y la trayectoria profesional de su familia paterna y materna con el fin de modelar un perfil aproximado que nos acerque a su figura. 2. SU FAMILIA Esteban Redondo procede de una familia humilde y con escasos recursos económicos siendo el mayor de tres hermanos: Ramón bautizado el 31 de mayo de 174784 y Josefa Redondo85 nacida el 19 de marzo de 1750 ambos en Canicosa de la Sierra. La identidad de sus progenitores la conocemos gracias a su partida de bautismo encontrada en Canicosa. Blas Redondo Aranda y Manuela Covaleda Abad son el padre y la madre de Esteban. Con estos datos respondemos a uno de los interrogantes que nos surgía cuando comenzamos este trabajo de investigación, que era el segundo apellido del organista, ya que no figura en ningún manuscrito de los consultados en las diferentes instituciones donde desempeñó sus funciones. SOTO, Pedro, “Cambios en la tipología del pauperismo en la crisis del Antiguo Régimen”, Investigaciones históricas. Época Moderna y Contemporánea Nº 7, 131-150. Valladolid, Universidad de Valladolid. Servicios de Publicaciones, 1987, pp. 134-135. 83 A.D.P.B., Catastro de Ensenada. Libro 396. Libros mayores de lo raíz. Respuestas generales, fols. 1616 v. 84 A.D.B., Parroquia de San Esteban Protomártir. Libro de Bautizados. Tomo 3º, fol. 96 v. 85 Ibíd., fol. 106 v. José Joaquín Sánchez Ordóñez Su padre de quien desconocemos la fecha de nacimiento se casó en primeras nupcias con María Gutiérrez Villa el 14 de septiembre de 1704 de cuya unión nacieron Antonio Redondo (1709-1711), Antonio Redondo (1712-1728), María Manuela Redondo (1715-1741) y Blas Redondo Gutiérrez (1718-1765) convirtiéndose todos ellos en hermanos del organista, por parte paterna. Tras quedarse viudo contrae segundas nupcias con Manuela Sebastián de Pedro el 4 de febrero de 1720, matrimonio del que no tuvo descendencia. El 9 de julio de 1744 fallece su segunda esposa contrayendo tres meses más tarde matrimonio con la madre de Esteban Redondo, Manuela Covaleda Abad (30 de octubre de 1744)86. Aunque no tenemos la partida de bautismo de su padre, desconociendo su fecha de nacimiento, intuimos que contrajo matrimonio con Manuela a los 60 años de edad, aproximadamente existiendo una diferencia alrededor de los 37 años. Desgranando el árbol familiar llegamos a sus abuelos paternos Juan Redondo Tablado y María Aranda de Pedro quienes contrajeron matrimonio87 el 3 de agosto de 1664 en Canicosa de la Sierra al igual que sus abuelos maternos Manuel Covaleda Esteban y María Teresa Abad Esteban que se unieron en matrimonio el 14 de mayo de 171788. Tras largas investigaciones en los archivos Diocesanos y obtener una cantidad importante de documentación referente a los miembros de la familia hemos preferido crear un apartado independiente (Capítulo II, 3. Pasado y presente de Redondo: Árbol genealógico) en el que se recogen generaciones del pasado y del presente del prolífico músico, Esteban Redondo Covaleda. 2.1. Oficios A mediados del siglo XVIII un número elevado de vecinos formaban parte de la población activa desarrollando los empleos ya mencionados y habituales de la comarca: carreteros, carpinteros, arrieros, … Las personas adultas y más experimentadas desarrollaban las funciones principales de los oficios mientras que los jóvenes con edad de trabajar ejercían los oficios de criados de carretería aportando un alivio económico a la unidad familiar a la vez que se instruían en un oficio como ocurre con el miembro de la familia Juan Redondo quien tiene a su hijo “mayor de diez y ocho años que le asiste y sirve de Criado en su casa para todo el año para dho exerzizio le regulan gana de soldada en cada año doszs quarenta y quatro rs”89. Para el desarrollo de este punto, utilizamos como fuente principal el Catastro de Ensenada que recoge los empleos y ganancias de los vecinos de la villa de Canicosa, perteneciente en aquellos años a la partida de Aranda. Tras el estudio de esta fuente podemos confirmar que las familias Redondo y Covaleda se acogen a la situación descrita ocupando oficios relacionados con la madera, en su mayoría como carpinteros. 86 A.D.B., Parroquia de San Esteban Protomártir. Libro de Matrimonios. Tomo 2º, fol. 98 v. 87 Ibíd., fol. 59. 88 Ibíd., fol. 65. 89 A.D.P.B., Catastro de Ensenada. Libro 396. Libros mayor de lo raíz de Seglares, fol. 321 v. Capítulo II. Esteban Redondo: Primeros datos biográficos Desconocemos el oficio de Blas Redondo, padre del músico, apareciendo en el catastro como “pobre de solemnidad”. Sobre su madre Manuela Covaleda y sus hermanos, Ramón y Josefa no tenemos constancia en estos manuscritos al igual que tampoco de Esteban Redondo. Sí hay respuestas a los oficios de otros miembros de la familia como es el caso de su hermanastro Blas Redondo dedicado 180 días al año a la carpintería haciendo “tauretes” y sillas a 2 reales vellón al día. Oficio que también siguió su primo Andrés Redondo Abad quien desempeñaba sus funciones 50 días al año también a 2 reales al día. Cantidad que ampliaba como arriero “por porttear sillas, tauretes, Aros de zedazo, y Arneros, comprarlo y venderlo, con una Caballería maior, y tres menores, le regulan gana quinienttos y veinte reales”90. Mismas funciones también desarrollaba su primo Miguel Redondo Vitoria pero ocupaba 120 días al año en la fabricación de sillas y por portearlas obtenía un beneficio real de 200 reales. El último dato sobre este menester lo encontramos en su tío abuelo por parte materna, Valentín Covaleda quien curiosamente y según el catastro “al presente ausente sin saverse suparadro”91. A mediados del siglo XVIII, uno de los medios de transporte de mercancías era la carretería tirada por yuntas de bueyes o vacas guiadas por el carretero, oficio muy valorado por ser uno de los mejores remunerados y con mayor auge. Juan Nicolás Redondo Martín, primo de Esteban Redondo desempeñaba tales funciones con cuatro carretas de 120 reales cada una aunque sus ingresos también se veían recompensados con los oficios de portear sillas como arriero superando los 800 reales al año. Funciones de arriero que también desarrollaba su hijo, Juan Redondo Pascual (sobrino de primo hermano del organista) obteniendo al año 480 reales que compaginaba como carpintero, fabricando “tauretes” y carretas92. Estos trabajos necesitaban personal que se dedicase a otras tareas complementarias. Es el caso del criado y herrero, Francisco Redondo93 (sobrino de primo hermano) por el que obtenía 244 reales al año y del oficio de gañán desempeñado por Esteban Redondo (primo del protagonista de este estutdio) que compaginaba “por sacar y bender teas con dos caballerías menores”94. Tomamos como ejemplo de la función desempeñada por las mujeres en Canicosa de la Sierra durante estas fechas a Manuela y Antonia Redondo (sobrinas de primo hermano) quienes “sirven en las cosas, menesteres de la casa”95. Existen excepciones que convierten a las mujeres en fuente principal de ingresos, sobre todo en los casos de viudedad para mantener a sus hijos realizando labores de compra de trigo, vender pan, …, en definitiva el oficio de tendera suministrando víveres a la comunidad. Exponemos de forma gráfica los oficios y beneficios de los familiares de Esteban Redondo teniendo en cuenta los datos obtenidos en el Catastro de Ensenada. Los beneficios reflejados son la suma de las ganancias tanto en el oficio desempeñado como del valor del ganado en posesión. 90 Ibíd., fol. 321 v. 91 Ibíd., fol. 640. 92 Ibíd., fols. 321 v. y 396-396 v. Sobre el oficio de hacer carretas en A.D.P.B., Catastro de Ensenada. Libro 396. Libros mayores de lo raíz. Respuestas generales, fol. 44. 93 A.D.P.B., Catastro de Ensenada. Libro 397. Memoriales de Seglares, fol. 202. 94 A.D.P.B., Catastro de Ensenada. Libro 396. Libros mayor de lo raíz de Seglares., fol. 155 v. 95 A.D.P.B., Catastro de Ensenada. Libro 397. Memoriales de Seglares, fol. 202. José Joaquín Sánchez Ordóñez En este espacio la presente Tesis Doctoral incluye una documentación , cuya reproducción no está autorizada por la institución/persona particular propietaria de la misma. 2.2.1. Dificultades económicas de sus padres En el interrogatorio de 40 preguntas realizado bajo juramento a las personas encargadas por los intendentes de cada pueblo, la número 36 atendía a la cantidad de “pobres de solemnidad” que hay en la población, en este caso Canicosa de la Sierra. Entendemos como pobre de solemnidad a aquellos con carencia de bienes o alguna circunstancia especial de enfermedad101. A esta pregunta respondieron: Dixeron, que los Pobres de solemnidad que ay en estte Pueblo son Maria Cruz Vitoria: Franco Miguel: Antonio de Pedro Vitoria: Anasthasia Miguel: Sebastiana Miguel: Juan Abad Prestamero: Joseph Molinero: Esteban Blanco: Ambrosio Redondo: Blas Redondo: María Pablo: y responden102. En total 11 personas que se encuentran en esa situación de pobreza en la que aparece la figura de Blas Redondo, padre del protagonista. Hemos cotejado este dato con otros posibles homónimos, pero podemos asegurar que se trata de él. Aún así lo confirmamos con la partida de defunción donde aparece tanto en el margen como en el contenido del texto: “Blas Redondo pobre”103. Ante esta realidad es fácil intuir que la familia Redondo Covaleda atravesaba por una delicada situación económica a lo que tenemos que sumar su avanzada edad e incluso la posibilidad de encontrarse enfermo. Este contexto ayudaría a entender la no posesión de propiedades pensando, como ya hemos avanzado, que residiera con algún familiar o amigo íntimo. Sobre Manuela Covaleda, su mujer, los documentos nos vuelven la espalda al no aparecer oficio ni referencia alguna sobre su estancia en Canicosa de la Sierra y menos de alguno de sus hijos. Este escenario provocaría que Manuela Covaleda se replanteara su futuro y el de sus hijos teniendo que buscar algún medio para poner fin a las dificultades económicas. 3. PASADO Y PRESENTE DE REDONDO: ÁRBOL GENEALÓGICO En el intento de querer “saber más de él” nos viene dado como un plus a la vinculación familiar que, durante generaciones, une a aquél músico burgalés de los siglos XVIII-XIX, con sus descendientes directos, que originarios todos de aquella Canicosa, villa carretera, hoy se extiende por todo el país. Aprovechando la ingente cantidad de datos a los que hemos tenido acceso, así como los meses de trabajo en los archivos Diocesanos (Burgos, Osma-Soria, Granada y Málaga) y parroquiales (Navarrete, Duruelo de la Sierra, Covaleda, Badajoz, Mansilla de la Sierra, Palacios de la Sierra, Regumiel de la Sierra, Viniegra de Abajo y Logroño) 101 CARASA SOTO, Pedro, “Cambios en la tipología…, op. cit., pp. 134. 102 A.D.P.B., Catastro de Ensenada. Libro 396. Libros mayores de lo raíz. Respuestas generales, fol. 45 v. 103 A.D.B., Parroquia de San Esteban Protomártir. Libro de Difuntos. Tomo 2º, fol. 206 v. José Joaquín Sánchez Ordóñez decidimos incorporar el pasado y presente de Redondo Covaleda a través del árbol genealógico. Una estructura piramidal en cuya cúspide se encuentra el familiar más longevo mientras que en la base se asientan los más recientes a nuestro tiempo. Para dibujar y dar forma a este amplio contenido hemos optado por utilizar un desplegado de páginas que puede ser consultado en su amplitud o en aquellas partes que nos interese. Su diseño se desarrolla en un pentagrama donde cada línea corresponde a una generación señalada al principio con un número en romano y aquellas que superan el pentagrama las entendemos como líneas adicionales. En la parte inferior aparece una leyenda que explica los símbolos utilizados y su significado. Ilustración Nº 8: Leyenda utilizada en el árbol genealógico. Cuando un individuo/a contrae matrimonio en más de una ocasión sus cónyuges se colocan a ambos lados. En el interior de la casilla que representa a cada individuo aparece un número que está relacionado con unas tablas que contienen los datos obtenidos para realizar los dos genogramas. Para su desarrollo hemos ideado una estructura en la que queda reflejado el número que enlaza con el individuo seguido de su nombre. La casilla “Estado” concierne al sacramento enlazándose en el caso del matrimonio con un número que corresponde al cónyuge. El espacio “Archivo” recoge la ubicación del documento mientras que “Parroquia de” contiene la iglesia donde se celebró el sacramento. “Libro”, “Folio” y “Fecha” atienden al tomo, página y día de esa ceremonia. Al final de cada tabla aparece una leyenda explicativa con las abreviaturas utilizadas. Este material se adjunta al final de cada árbol genealógico. Capítulo II. Esteban Redondo: Primeros datos biográficos Capítulo III BADAJOZ. PERIODO DE FORMACIÓN os datos expuestos a lo largo de este capítulo son fruto de una minuciosa búsqueda en las Actas de Cabildo de la Catedral de Badajoz con un vaciado que comprende desde 1714 hasta 1777, así como en otros legajos que resultaban de interés para nuestra investigación. Los archivos parroquiales, municipal y provincial han sido objeto de atención con el fin de localizar alguna pista que nos encaminase la estancia de Esteban Redondo en esta ciudad. Recorrido que ha tenido dificultades para localizar manuscritos que atendiesen directamente a su figura debido a su corta edad durante este período. En cualquier caso, respondemos a interrogantes y dudas que se han planteado, en el presente, alrededor de la vida y obra del músico. La vinculación familiar y la formación personal y educativa motivan su llegada a esta ciudad en la que permanecerá hasta años antes de su llegada a Granada en 1765. Juan Abad Esteban, su tío abuelo, será la persona que lo iniciará en este nuevo camino aprovechando las facetas que desempeñaba en la Catedral pacense con la que durante años, Redondo mantendrá relaciones. La favorable posesión eclesiástica de su tío abuelo, así como la experiencia y madurez de los años se convertirán en los pilares sobre los que se asienta el futuro inmediato del pequeño Esteban que no es otro que la música. Juan Abad y su sobrino hubiesen deseado que el tiempo de formación y los intentos de iniciar un futuro en esta ciudad hubiesen tenido un mejor resultado. Los casi sesenta años de servicio de su tío abuelo e incluso algún presente musical de Redondo al Cabildo no fueron suficientes para situarlo dentro de la plantilla catedralicia. 1. LLEGADA Y ESTANCIA EN BADAJOZ Después de recorrer más de 600 kilómetros, cansado del duro camino de días atravesando media España por la red de “caminos de ruedas” y algún que otro de “herradura”, llega a la ciudad que le abrirá las puertas de una nueva etapa. Tomamos como opción válida, que su madre llegó con su hijo Esteban y posiblemente, con los otros dos pequeños aunque esto último, no podamos corroborarlo documentalmente. Manuela Covaleda vio la manera de formar al mayor de sus hijos para que tuvieran mejores condiciones que las vividas hasta el momento, como ocurrirá con el paso del tiempo. Muy diferente sería la situación si no hubiesen tomado la decisión de abandonar la tierra natal, donde el oficio de Redondo –sin lugar a dudas– hubiese sido muy distinto. La llegada fue entre 1751 y 1752, encontrando el primer dato sobre su estancia en Badajoz el 2 de junio de 1756. La consulta en el Catastro de Ensenada, localizado en el Archivo Histórico Municipal de Badajoz y fechado en agosto de 1752 ha sido L José Joaquín Sánchez Ordóñez infructuosa, existiendo la posibilidad que durante el interrogatorio sometido a las poblaciones, Redondo se encontrase viajando. 1.1. Lazos familiares y lugar de residencia El vínculo familiar que lleva a Esteban Redondo a Badajoz es Juan Abad Esteban, hermano de su abuela materna María Teresa. Es el tercero de cuatro hermanos, todos nacidos entre 1683 y 1697 en la localidad de Canicosa de la Sierra119 e hijos de Juan Abad Domingo y María Esteban Huerta. Al igual que su sobrino, abandonó siendo joven su ciudad natal para buscar nuevos horizontes, llegando –después de un periplo por otras ciudades– a Badajoz, donde permanecerá hasta su muerte, siendo uno de los componentes de la plantilla musical de la Catedral. Dadas las circunstancias económicas con las que llegaron Redondo y su familia, intuimos que escogerían como lugar de residencia la vivienda de su tío abuelo, quien estaría encantado de tener la compañía de su familia a la que siempre ha tenido a tan larga distancia. Abad, vivía solo aunque tenía una asistenta que le ayudaría en las tareas domésticas120, por lo que la llegada de su sobrina e hijos de ésta supondría un apoyo. Las averiguaciones sobre la ubicación de la vivienda no han sido fáciles aunque por fortuna la partida de defunción de Juan Abad121 nos ha llevado a la calle Berdello (cercana a la Catedral), lugar en el que falleció y por consiguiente creemos que donde tuvo su residencia. En 1754, el Cabildo era poseedor de una casa en la calle Berdello, que tenía para apensionar o arrendar122. Con toda probabilidad, esta vivienda la tuviese alquilada, Juan Abad y donde estaría con los miembros de la familia. En el callejero actual esta vía corresponde a la calle Afligidos123. 119 Los cuatro hermanos en orden de nacimiento son: María Teresa, Francisca, Juan y Esteban Antonio Abad Esteban. A.D.B., Parroquia San Esteban Protomártir. Libro de Bautismo. Tomo 2º, fols. 140 v., 146 v., 158 v. y 174 v. 120 Archivo Histórico Provincial de Badajoz, en adelante A.H.P.B., Protocolos Notariales. Legajo 539, fols. 151-154 v. 121 Archivo Parroquial de San Andrés Apóstol de Badajoz. Libro de defunciones, Tomo nº 8 (1774-1782), fols. 42-42 v. 122 PÉREZ MARÍN, Tomás, “Las bases económicas del Cabildo y Fábrica de la Catedral de Badajoz en los tiempos bajomedievales y modernos”, en TEJADA VIZUETE, Francisco (Dir.), La Catedral de Badajoz 1255-2005, Badajoz, Arzobispado de Mérida-Badajoz, 2007, pp. 244 y 277. 123 Correspondientes a sus diferentes tramos, se le conocen los de Capitán Vargas y Sanabria del que quizá sean derivación las variantes Zanabra, Bordallos, Bordellas y Berdellas; Bárcena, Pedro de Mendoza, Puerto y Garrida, o de las Garridas. Sobre los antecedentes, algunos transformados con el tiempo bajo distintas variables, el plano de Coello, de mediados del XIX, señala, para el primer tramo, el de Afligidos; para el segundo, Bordellas; y para el tercero Zanabra. Poco después los tres, más el de Casas de Montilla, correspondiente a la calleja por la que la alineación continúa para buscar el Campillo, se unificaron en el común de Afligidos que desde entonces ostenta. Las razones de cada uno de tales apelativos resultan confusos, aunque, como en el resto de los antiguos parecen aludir a personajes y circunstancias del pasado. El de Puerto, por su parte, correspondiente al pequeño tramo final, resulta indicativo de ser un paso, presumiblemente angosto o en cuesta, hacia el Campillo. El de Afligidos deriva del Cristo situado en la capilla abierta que desde el siglo XIX presidió el primer tramo, en su esquina con Arco Agüero, como una más de las muchas entonces existentes en Badajoz. Fue construida, siguiendo una tradición muy extendida en el pasado en la ciudad, en su casa de morada por el canónigo, licenciado Capítulo III. Badajoz. Periodo de formación Nada se dejaba a la improvisación, el Maestro de Capilla era el responsable máximo de todos los integrantes descritos anteriormente a quien debían respeto y consideración. Era su obligación la composición de villancicos y de la música que debía interpretarse en las principales festividades de la Catedral, sin olvidar su responsabilidad en la búsqueda de voces de niños para el coro, así como su formación y comportamiento. Dentro de estos menesteres, el Maestro de Capilla, también tenía el encargo de examinar –generalmente junto a otro músico o miembro del Cabildo– a los nuevos candidatos que ocuparían las plazas vacantes. Por lo general, estas plazas disponibles se cubrían a través de una oposición pública convocada con edictos que se repartían por las principales catedrales y universidades de España. La convocatoria de estos edictos difiere poco de la costumbre de la época: se reflejaban los plazos para solicitar la plaza, las condiciones del opositor y en algunas ocasiones las obligaciones que tenía que asumir. La relación de centros y ciudades a los que se mandaban estos edictos se recogen en un documento del siglo XVIII en los que figura las catedrales de: Almería, Astorga, Ávila, Burgos, Cádiz, Calahorra, ,Cartagena, Córdoba, Coria, Ciudad Rodrigo, Cuenca, Guadix, Jaén, Madrid, Málaga, Mondoñedo, Osma, Oviedo, Palencia, Pamplona, Plasencia, Salamanca, Santiago, Segovia, Sevilla, Sigüenza, Toledo, Valencia, Valladolid, Zamora y la Capilla Real de Madrid. A estos destinos se unen las universidades de Alcalá, Ávila, Osuna, Salamanca y Sevilla164. En los primeros años de llegar Redondo a Badajoz, la Catedral tenía especial preocupación por el comportamiento de los músicos quienes no cumplían las normas de respeto y devoción. El Cabildo recordaba al Maestro de Capilla su obligación de no permitir este tipo de conductas. conferido el llamto sobre el modo de cantar la musica con las funciones de la Igª con el fin de quitar todo lo q no sea correspondiente al culto divino y se cante con la mayor seriedad y devozion, reflexionando este asunto con toda madurez acordo su Señoria q se prevenga al Mro de Capilla no permita se cante cosa indevota, ni indezente, sino q sea con seriedad, gravedad y devozion, y lo q compusiese vaia arreglado a esta providencia y lo mismo observen los organistas de no tocar sino es cosa q mueban a devozion165. Los músicos se rebelaron ante esta llamada al orden recogiéndose días más tarde en las Actas Capitulares que tres de ellos: Manuel Guifrida, 1er. violín y violón; Juan Piñero, bajón 2º y Nicolás de Heredia, oboe y 2º violín habían sido despedidos por no tocar en la noche del cumpleaños del Rey166. El Cabildo reconsideró su postura a petición del comandante general. Los músicos usaban en ocasiones instrumentos propios, aunque la Catedral fue adquiriendo con los años un número considerable en propiedad. En las Actas de Cabildo hay referencias al préstamo de instrumentos a clerizones y monacillos para que éstos 164 A.E.A.M.B., Fondo Catedral, Caja 212, p. 4298 y MONTERO GARCÍA, Josefa, “La música en la Catedral…, op. cit., pág. 579-580. 165 A.E.A.M.B., Act. Cap, Caja 26, libro 49 (1751-1754), fols. 169 v.-170. 166 Ibíd., fols. 174-175. Capítulo III. Badajoz. Periodo de formación puedan aprender a tocarlos dándoles la oportunidad de poder formar parte, en un futuro de la Capilla de Música. Tal fue el nivel de enseñanza que asumió la Catedral que se nombraba a los músicos para que ejercieran como profesores de estos aprendices167. La plantilla instrumental fue modernizándose durante el siglo XVIII incorporando la trompa que ejecutaba uno de los músicos ya contratados sin necesidad de buscar un trompista. Es el caso de Juan Piñero que desempeña el cargo de bajonista 2º junto a la ejecución de otros instrumentos como la chirimía, el oboe y la trompa. Modernización a la que se suma la cuerda, localizando en la Catedral de Badajoz al portugués Ignacio Viera en 1714 a quien se contrató “para enseñar violin y violon dos sugetos que el Cabildo mandase” 168. Pero sin duda, el instrumento principal es el órgano, teniendo la Catedral un total de tres piezas: “Mayor”, “San Blas” y “La Antigua”169, debiendo los dos últimos su nombre a la nave en la que están ubicados. El último se fabricó a principios del siglo XVIII por el mismo organero que el “Mayor”, el salmantino José Martín Hernández y en el lado opuesto se encuentra el órgano de San Blas, datado en el siglo XVII y carece de teclado. En lo compositivo la influencia italiana también llegó a la Catedral de Badajoz marcando su impronta en los villancicos con la sustitución de las coplas por arias y recitativos con obras como las de Carvallo. El villancico, al igual que ocurre en el resto de catedrales españolas del siglo XVIII, se convierte en el género más demandado en las principales festividades. El texto de estos villancicos está en castellano, siendo curioso como el Cabildo pone en cuestión la utilización de esta lengua intentando que se compusieran en latín buscando una mayor seriedad170. Durante los años que Esteban Redondo estuvo por Badajoz la plantilla musical recibió pocas modificaciones en sus cargos principales, siendo Juan Isidoro Carvallo el Maestro de Capilla desde 1731 hasta 1790 y el primer organista, su tío Juan Abad Esteban desde 1736 hasta 1775. El cargo de segundo organista fue cambiando de representantes registrándose un total de tres: Francisco Bernabé Preciado (1741-1754), Francisco Javier Viñas (1760-1768) y Francisco Hernández Palomino (1769-1777). El periodo comprendido entre 1754 y 1760, el maestro Abad estuvo solo al frente del cargo de organista, tal y como hemos comentado con anterioridad. El resto de músicos de la Capilla, no permanecían tantos años en el cargo. Como ejemplo, hemos seleccionado dos plantillas musicales que distan 9 años entre una y otra, reflejando esa distribución. 167 Recordar la ampliación de las funciones del 2º Maestro de Capilla, Ignacio Vivas, con el fin de enseñar a los monacillos. En esta misma línea habría que añadir a otros músicos como: Juan Piñero (A.E.A.M.B., Act. Cap., Caja 29, libro 54 s/f, 27 de junio de 1770.) o el 2º organista, Francisco Javier Viñas (Ibíd., fol. 45 v.). 168 SOLÍS RODRÍGUEZ, Carmelo, “Maestros de Capilla, organistas y organeros portugueses en la baja Extremadura (siglos XVI-XVIII)”, Revista portuguesa de musicología, Vol. I, 87-96. Lisboa, Instituto Nacional de investigaçao científica, 1991, pp. 91-92. 169 Se compone de 14 registros y fue restaurado y ampliado por Benito Baquero en 1845 y en 1976 siendo los últimos trabajos realizados por el maestro holandés Gerovat de Graaf, quien respetó la composición que dio Baquero. Véase: SOLÍS RODRÍGUEZ, Carmelo, “Coro y órganos…, op. cit., pág. 669-684. 170 A.E.A.M.B., Act. Cap., Caja 29, libro 54 (1769-1771), s/f. José Joaquín Sánchez Ordóñez En este espacio la presente Tesis Doctoral incluye una documentación , cuya reproducción no está autorizada por la institución/persona particular propietaria de la misma. Capítulo IV ORGANISTA DE LA CAPILLA REAL DE GRANADA DESDE 1765 HASTA 1785 steban Redondo Covaleda, llega desde Sevilla a la ciudad de la Alhambra. Años de cambios, de búsquedas y falsas esperanzas quedaron atrás. Comienza una etapa en la que afianzará sus pasos dejando una huella imborrable en la historia musical. Su vida, …, su música saldrán del anonimato para hacerse con un nombre en el círculo artístico andaluz. Durante este periodo de 1765 a 1785, Redondo utilizará todos los conocimientos adquiridos en composición y armonía, así como la técnica en el manejo del órgano. Con apenas 20 años, se asoma al mundo profesional catedralicio mostrando una nivel creativo e interpretativo que será muy valorada por el Cabildo con el paso del tiempo. Sin duda, la juventud y el desempeñar por primera vez –que conozcamos–, un cargo de estas características, harán que se esmere aplicando todos aquellos buenos consejos, que seguro le inculcó su tío, Juan Abad. La Capilla Real de Granada, es el lugar que aprueba la aptitud de Redondo –tras concurso oposición– y donde permanecerá durante dos décadas siendo un destino acariciado y deseado por los músicos de la época. Compaginará sus funciones de organista con las de compositor y afinador de órgano adaptándose a las exigencias y necesidades que requería la Capilla de Música. Redondo pasará de ser clérigo a contraer matrimonio y ser padre; participará como examinador en algún que otro tribunal de oposiciones y compondrá gran parte de su producción musical. Giro a nivel personal y profesional al que se une un periodo de reiteradas apariciones como opositor, en diferentes catedrales andaluzas. Las Actas Capitulares recogen continuamente, peticiones de ayudas de costa e incluso, en varias ocasiones, aumento de sueldo lo que nos hace pensar que estuvo pasando por dificultades económicas debido al insuficiente sueldo que percibía teniendo en cuenta el trabajo que realizaba. La falta de liquidez la suplía empleándose a fondo en la composición con la que obtenía beneficios extras. Esta inestabilidad económica le acompañará a lo largo de toda su trayectoria. Las obras creadas durante este periodo serán atendidas de forma minuciosa en el capítulo VI de este trabajo, aunque atendemos brevemente algunas cuestiones relacionadas con un catálogo elaborado por el Maestro de Capilla, Antonio Caballero en el que localizamos composiciones que no han llegado a conservarse, pero fueron realizadas por Redondo. Por causas que desconocemos Esteban Redondo, decide renunciar a su plaza como organista en la Capilla Real aunque desde el siguiente destino continua manteniendo los contactos con Granada enviando una serie de villancicos durante las Navidades de 1795 y 1800, manteniendo los lazos con la ciudad en la que compartió su juventud y parte de su madurez. E José Joaquín Sánchez Ordóñez 1. LA MÚSICA EN LA CAPILLA REAL. PERIODO ANTERIOR A LA LLEGADA DE ESTEBAN REDONDO La vida litúrgica de la Capilla Real cumplía con su misión pastoral y culto diario, asumiendo en ocasiones ceremonias religiosas que requerían un tratamiento especial como honras fúnebre de personalidades destacadas o prebendados, ceremonias de acción de gracias, … Estas celebraciones tenían un vínculo de unión, que no era otro que la música, cuyos sonidos conseguían realzar la liturgia, además de cumplir su función evangelizadora. Para dar este servicio, el Cabildo escogía a los mejores músicos y maestros con el fin de ofrecer el mejor servicio. En la mayoría de los casos estos nombramientos se realizaban por concurso oposición mediante edictos, aunque en otros el asesoramiento directo o la recomendación influían en la ocupación del puesto vacante. Durante los años previos y posteriores a la llegada de Esteban Redondo a la Capilla Real de Granada, la plantilla musical estaba sujeta a las Constituciones aprobadas por el Rey Fernando VI, el 11 de julio de 1758186 . El número de componentes, sus obligaciones y sueldos estaban perfectamente recogidos en este documento que se convierte, en multitud de ocasiones, en recurso para recordar a la Capilla de Música cuales eran las normas y deberes que tenían que cumplir, tal y como se refleja en los acuerdos capitulares. 26 de agosto de 1763. Y teniendo asimismo preste lo determinado en la constitucion 11 § 5, qe se halla al fol. 107v de las nuevamente impresas, que habla de los infantillos, se acordo se llevase a cabo lo mandado en el anterior cabldo sobre haberse concedido la parte entera de las fiestas al dho Elias Salmeron187. 21 de enero de 1764. Viose un memorial de dn Antonio Caballero, maestro de capilla, en el qe, refiriendo el mucho trabajo qe ha tenido en la composicion de los villancicos pide se le socorra pr sus muchos atrasos; lo qe oido pr el Cabldo, y teniendo preste lo determinado en el § 3 de la constitucion 4, fol. 101v de las nuevamente impresas, se acordo qe por la contaduria, en la forma ordinaria, se le despachase libranza pr cantidad de cien rs vellón188. Para velar por el cumplimiento de estas Constituciones, se presenta la figura del Maestro de Capilla, pieza clave sobre la que giraban todos los músicos. Todas las autorizaciones y exámenes a opositores debían pasar por sus manos, así como el deber de componer en celebraciones anuales como el Corpus Christi o las fiestas de Navidad. Responsable por obligación de controlar y dirigir a todos ellos, recurriendo incluso a la multa cuando no cumplían con sus compromisos, y a partir de 1757 (año que accede a la plaza) al maestro Caballero, no le templó el pulso. Su decisión era respaldada por los miembros del Cabildo, en la mayoría de los casos, tal y como recogen los acuerdos capitulares: 186 Biblioteca General de la Universidad de Granada (Biblioteca Hospital Real), BHR/A-009-43, Constituciones Capilla Real de Granada, 1758, Edición impresa (1762). 187 A.C.R.G., Act. Cap., legajo 337, libro 19 (1763-1770), p. 2, fol. 5. 188 Ibíd., fol. 34. Capítulo IV. Organista de la Capilla Real de Granada desde 1765 hasta 1785 Es llamativa, la variedad de instrumentos que podían ejecutar algunos de los músicos contratados. Esta peculiaridad es habitual, a lo largo de los años en la plantilla, siendo una decisión inteligente, por parte del Cabildo, ocupar las plazas con instrumentistas tan formados, compensando y aprovechando el escaso número con los que disponían. Esta diversidad permitía al Maestro de Capilla seleccionar que instrumento incorporar en cada composición, enriqueciendo el registro y ampliando el número de obras a interpretar. En este punto, reseñar al músico Juan Antonio de León192 que llegó a tocar cuatro instrumentos y participar también como tiple desde el 27 de noviembre de 1757193 hasta su muerte en 1786194, coincidiendo con todo el período de Esteban Redondo en Granada. Otra de las ventajas que tenía contar con músicos tan cualificados, consistía en ampliar las posibilidades de tener una plaza cubierta en caso de despido, fallecimiento o dimisión de su titular, como ocurre en el año 1765, fecha en la que renuncia el organista Alfonso Martínez y es sustituido por el dicho Juan Antonio de León, arpista. 15 de febrero de 1765. Hize presente un Memorial firmado de Dn Alfonso Martinez, organista de esta Real Capilla refiriendo que el Cavildo de la Sta. Iglesia de esta Ciud le â recivido por su organista, por lo que se despide de la dha su plaza: cuyo despedimto se le admitio, y se mando fixar edictos a ella por el termino ordinario y conforme a lo prevendado en las nuevas Constituc a el fol. 102 de ellas y que por el tiempo de la vacante supliese y tocasse el organo Dn Juan Antonio, lo que le haga saber195. En algunas celebraciones religiosas, la música necesitaba la incorporación de algún instrumento que en esos momentos se encontraba con plaza vacante o escasa en número de intérpretes. En cualquiera de los casos, la Capilla recibía solicitudes de otros músicos con el expreso deseo de participar, siendo decisión del Maestro de Capilla, Antonio Caballero, su admisión. En esta situación encontramos a Antonio Soriano196 y Tomás Muñoz197 quienes en varias ocasiones solicitan al Cabildo se les “admita para disfrutar en una parte de fiestas para servir en la capilla de musica”198. 192 Músico en la colegiata del Salvador de Granada que empezó a participar en la Capilla Real como arpista de forma eventual. En este último lugar, en 1757 concurrió sin éxito a la plaza vacante de Maestro de Capilla junto al que después fuera su director, Antonio Caballero. Finalmente, en ese mismo año consigue la plaza de arpista, en sustitución del fallecido, Juan Guitarte. Datos obtenidos a través de las Actas Capitulares comprendidas entre 1757-1786, legajos 336-339. 193 A.C.R.G., Act. Cap., legajo 336, libro 17 (1749-1758), fol. 709. 194 A.C.R.G., Act. Cap., legajo 339, libro 21 (1775-1788), p. 1, fol. 79 v. 195 A.C.R.G., Act. Cap., legajo 337, libro 19 (1763-1770), p. 2, fol. 81 v. 196 Músico y profesor. A.C.R.G., Act. Cap., legajo 337, libro 18 (1758-1763), p. 1, fol. 48. 197 Músico de la colegiata del Salvador de Granada que terminó ocupando la plaza de violón en la Capilla Real el 22 de enero de 1768 en A.C.R.G., Act. Cap., legajo 337, libro 19 (1763-1770), p. 2, fol. 213. 198 27 de abril de 1759. A.C.R.G., Act. Cap., legajo 337, libro 18 (1758-1763), p. 1, fol. 48. Eventuales para fiestas 1761 Trompa, Clarín, Oboe y Violín Antonio Soriano Trompa, Clarín y Violín Tomás Muñoz Capítulo IV. Organista de la Capilla Real de Granada desde 1765 hasta 1785 También se daba el caso inverso, el director de la Capilla de Música era el que solicitaba nuevos instrumentistas, como ocurre en las Navidades de 1757. Se hizo presente al Cabldo que el maestro de la capilla de musica desta rl capilla tenia compuestos los villancicos pª la funcion proxima de Navidad y que se necesitaba de mas instrumentos qe los qe habia en dicha capilla pª el mayor cimiento de la obra pues se habia hecho y compuesto pª mayor numero de instrumentos y oido por el Cabildo se acordo que por este año se llamen y busquen por el maestro dos o tres instrumentistas, sin qe sirva de ejemplar y que en adelante el dicho maestro disponga sus funciones de musica arreglandose a los yndividuos qe hay en esta capilla asi de voz como de instrumentos y qe, respecto de qe en los dos años anteriores se han llamado musicos de fuera de la capilla pª tocar instrumentos, y qe a estos se les mando pagar en los años antecesores las propinas correspondtes a su trabajo, se efectue lo mismo en esta representacion199. Ilustración Nº 17: Pináculos que rematan y coronan la Capilla Real de Granada. Una construcción del gótico tardío, única en la ciudad, que se dispuso para dar sepultura a los cuerpos de los Reyes Católicos por Real Cédula el 13 de septiembre de 1504. La forma de ingreso de estos músicos varía de forma considerable. En ocasiones los puestos vacantes se informaban con antelación, formándose el tribunal correspondiente para finalizar con los exámenes de oposición. Por otra parte, este ingreso se podía realizar con una recomendación de algún miembro de la Capilla u otra institución religiosa. Mientras que la plaza estaba vacante, era frecuente que algún componente cualificado pudiese desarrollar esa función, sin perjudicar el habitual funcionamiento de la Capilla. Las Actas Capitulares de estos años reflejan el continuo trasiego de músicos o ministriles, como los llaman las Constituciones, que permanecían poco tiempo en el cargo, a consecuencia bien de un despido o por propia iniciativa para buscar un puesto de trabajo con mejores características y salario. La labor didáctica en la Capilla Real es uno de los aspectos menos tratados en los estudios de investigación, a pesar de las continuas referencias en los acuerdos capitulares. La frecuente incorporación de infantillos a la Capilla de Música, con un mínimo de cuatro en plantilla, animaba al Cabildo a educar musicalmente a estos pequeños dependiendo sus facultades. En el caso de los cargos de Maestro de Capilla, 199 A.C.R.G., Act. Cap., legajo 336, libro 17 (1749-1758), fol. 715 v. José Joaquín Sánchez Ordóñez organista y arpista esta enseñanza era una obligación, como recogen las Constituciones200, pero el resto de ministriles o músicos no tenían la obligación aunque por ello recibían algunos beneficios económicos. Sobre estos últimos los acuerdos capitulares dejan al descubierto esta faceta docente. Viose un memorial de don Agustin Quero musico, en qe dice esta dando leccion de violin a Jeronimo Valero tiple; pide se le gratifique; se acordo qe en conformidad de lo prevenido en las nuevas constituciones se le libren los cuatro ducados qe pertenecen al proximo tercio201. Este es el panorama con el que se encontrará Esteban Redondo cuando llegó a la Capilla Real. Estas obligaciones y costumbres serán las que marquen los próximos 20 años de trabajo dedicados a la ciudad de Granada. 2. PLAZA VACANTE 2.1. Antecesores de Redondo El 11 de junio de 1737 accedía como organista a la Capilla Real de Granada, Nicolás de Huerta202 en sustitución de su antecesor Matías Barragán. De Huerta fue el único opositor en la convocatoria, aunque era un personaje conocido por el Cabildo, ya que diez años antes se presentó a esta misma plaza compitiendo con el citado Barragán. Durante los próximos años la plaza no sufrirá modificaciones contando además con un organista hábil en el desempeño de otros instrumentos como el violón203. El 24 de octubre de 1760, el Cabildo fija los edictos para ocupar la vacante de órgano por el fallecimiento de su titular204. En esta convocatoria, celebrada al mes siguiente de su publicación, se presentaron Alfonso Martínez y Juan de Bartolomé, siendo el primero el ganador de la misma por ser “mas habil y capaz para servir la plaza”205, siendo nombrado organista algunos meses más tarde, el 3 de abril de 1761. Martínez durará poco tiempo en el cargo, renunciando a los pocos años (15 de febrero de 1765) por traslado a la Catedral de Granada para desempeñar las mismas funciones206. Después de este corto periodo comienza de nuevo el proceso de elección de organista con la publicación de edictos, recepción de opositores y convocatoria de 200 Biblioteca General de la Universidad de Granada (Biblioteca Hospital Real), BHR/A-009-43, Constituciones Capilla Real de Granada, 1758, Edición impresa (1762), pp. 101-104. 201 A.C.R.G., Act. Cap., legajo 337, libro 19 (1763-1770), p. 2, fol. 180. 202 A.C.R.G., Act. Cap., legajo 335, libro 15 (1735-1742), fol. 112. 203 A.C.R.G., Act. Cap., legajo 336, libro 16 (1743-1749), fol. 125 v. 204 A.C.R.G., Act. Cap., legajo 337, libro 18 (1758-1763), p. 1, fol. 226 v. 205 Ibíd., fol. 238. En algunos acuerdos capitulares este organista aparece también con el nombre de “Alfonso Mir”. 206 A.C.R.G., Act. Cap., legajo 337, libro 19 (1763-1770), p. 2, fol. 81 v. Capítulo IV. Organista de la Capilla Real de Granada desde 1765 hasta 1785 examen. A partir de ahora entramos en materia con otro episodio, pues Redondo sería uno de los aspirantes a esta vacante de órgano. 2.2. Oposición y opositores Esta convocatoria de oposiciones al cargo de organista en la Capilla Real, al igual que en las iglesias de cierto relieve era, por lo pronto, una noticia que convulsionaba sensiblemente no solo a los opositores sino a todo el mundillo musical de la ciudad. A unos, porque en la presentación de sus discípulos exponían buena parte de su propio prestigio como maestros; a otros, porque una victoria sobre sus contrincantes les suponía un cierto ascenso social y una mejora en su situación económica; a otros, porque les posibilitaba la oportunidad de acceder a las plazas que aquellos dejaban vacantes; y finalmente a los demás porque les proporcionaba la ocasión de presenciar unas pruebas siempre curiosas e interesantes, de formar sus propios juicios sobre los distintos candidatos y de tener tema de conversación para mucho tiempo con sus colegas del gremio. En el Cabildo del 11 de marzo de 1765, ante la necesidad de un organista, se decidió fijar los edictos de la prebenda de órgano vacante. Convocatoria que sería enviada a las catedrales habituales, recibiéndose un mes más tarde tres cartas de los secretarios de Almería, Antequera y Baza informando que se “habían fijado en sus respectivas catedrales”207. Los edictos finalizaron el día 10 de abril, presentándose cuatro opositores aunque en las actas solo figuran tres: Manuel Cristóbal Bueno, organista de la Iglesia Abacial de Alcalá la Real; José Carmona, organista de la Colegial del Salvador de Granada y Esteban Redondo, vecino de la ciudad de Sevilla. Sobre el cuarto opositor, no hay registro de su nombre en las Actas Capitulares, pero para dar su nombre nos podemos acoger a una carta localizada en los archivos con fecha 22 de noviembre de 1765, escrita por Juan Antonio de León, arpista de la Capilla y con formación de organista. Dn Juan Anttonio de Leon subditto de V.S. puestto a sus P. con la beneracion devida suplica se digne mandar al Cavallero Secretº de V.S. le de testtimonio de la Oposicion qe hizo a la plaza de Organo de estta Real Capilla [pues] en los demas actos que a tenido le an dado testtimonio como […] [de su] presentacion que hiso de ellos a V.S. para lo que le queda Conducir en adelante favor que espera, Ruega a Dios dilate la vida de V.S. por ms as con su maior Grandeza208. Por motivos que desconocemos las pruebas tardan varios días en realizarse, provocando el malestar de los aspirantes que necesitaban regresar a sus lugares de origen por falta de recursos económicos. El Cabildo ante tal presión, acuerda se realice 207 Ibíd., fol. 86 v. 208 A.C.R.G., Legajo 217, p. 12. José Joaquín Sánchez Ordóñez era de, aproximadamente, tres meses236, y en nuestro caso hablamos de 5 años de diferencia, siendo bendecido el matrimonio el 24 de enero de 1779. Entendemos que la corta edad de María Bárbara de Torres, en el momento de los desposorios, fuera la razón por la que esperan bendecir el matrimonio, coincidiendo con la mayoría de edad, que por aquellas fechas estaba en torno a los 21 años. 5.2. Nueva familia La estabilidad profesional y sentimental de Esteban Redondo le animaría a formar una nueva familia junto a su mujer, María Bárbara de Torres. Fruto de esta unión nacerían sus cinco hijos, siendo el primero de ellos María de las Angustias Petronila237, que nació en Granada el 31 de enero de 1776, siendo bautizada en la Parroquia del Sagrario el día 2 de febrero se ese mismo año. Con posterioridad, nacería en Granada su segundo hijo Manuel Antonio José Francisco Caraciolo238 el 18 de abril de 1783, siendo bautizado al día siguiente de su nacimiento en la Parroquia del Sagrario. El 25 de abril de 1785 llega a la familia Redondo de Torres su tercer hijo, Manuel Antonio Simón Marcos239, bautizado al día siguiente en la misma parroquia. Ilustración Nº 18: Fachada principal de la Parroquia del Sagrario de Granada Destacar por su posición social en la ciudad de Granada, a María Bárbara Osete, hermana del conocido y reputado Maestro de Capilla de la Catedral granadina, Manuel Osete y el licenciado Juan Meléndez de Valdés, alcalde mayor de la ciudad, quienes actuaron como padrinos y testigos de los pequeños el día que recibieron el Sacramento del Bautismo. El hecho de que unas personas tan relevantes adquirieran tal responsabilidad, se debería a la vinculación de Redondo con los estamentos jerárquicos de la ciudad. Para continuar nuestro recorrido por los descendientes de la familia, tenemos que adelantarnos en el tiempo y desplazarnos hasta el que será su próximo destino, la ciudad de Málaga. Allí nacerá su cuarto hijo Esteban Francisco Caraccilo Juan 236 REDER GADOW, Marion, “Historia económica-Historia social”, en Recuperar la historia, recuperar la memoria: edición crítica de textos para el aprendizaje de historia moderna, Córdoba, Servicio de Publicaciones, Universidad de Córdoba, 2007, pág. 27. 237 Archivo Parroquial del Sagrario de Granada. Libro de bautizados (1775-1782) Nº 27, fol. 24 v. 238 Archivo Parroquial del Sagrario de Granada. Libro de bautizados (1782-1789) Nº 28, fols. 32-32 v. 239 Ibíd., fol. 109. José Joaquín Sánchez Ordóñez En este edicto se recogían cuales eran las normas que debían seguirse para realizar las pruebas, así como las obligaciones del cargo una vez superadas. ... la qual se ha de proveer en persona habil, y suficiente en el Ministerio del Organo que ha de servir, asistiendo al exercicio de él en todas las Horas diurnas de cada dia de Fiesta de primera, y segunda clase, Santos dobles, y Dominicas, y à las demàs cargas anexas à dicha Prebenda por la Erección, y Estatutos de esta Santa Iglesia: Por tanto, todas las personas, que se quisieren oponer à la dicha Media-Ración, teniendo la habilidad y ciencia necesaria para el exercicio del Organo, siendo Presbíteros, o con la edad para serlo en el termino del Derecho, parezcan ante Nos, y ante el infrascripto Secretario de nuestro Cabildo, por sì, ò por sus Procuradores con poder bastante, dentro de sesenta días, que corren, se cuentas desde el día de la fecha hasta el 15 de noviembre, inclusive de este año, a hacer oposición à dicha Prebenda, y ante Nos personalmente à ser examinados en los actos, y exercicios de su Ministerio, y ciencia257. Redondo firmó el auto de oposiciones el 25 de noviembre de 1768 en Málaga258. Como las pruebas debían celebrarse el 15 del mismo mes el 23, según recogen las Actas Capitulares, se leyó un memorial suyo en el que manifestaba “hallarse con deliberado animo de pasar a esta con el fin de hazer oposición a la Prebenda de Organo, Vacte. en ella”259 pensando que las pruebas ya se habían realizado, y el Cabildo decide enviarle un memorial informándole de las fechas de exámenes. No fue necesario enviar este memorial puesto que Esteban Redondo se encontraba ya en Málaga y firma la oposición el 25 de noviembre. Ilustración Nº 20: Firma recogida en el Cuaderno de oposición que demuestra se presentó a la oposición de 1768 en Málaga. Finalmente no tenemos ninguna notificación sobre el examen ni las valoraciones de los examinadores que hablen de Redondo, por lo que no sabemos cual fue el nivel que demostró en la prueba. El que sí la superó, y con 11 votos260, fue Jaime Torrens nombrado organista el 10 de enero de 1769. Permaneció en el puesto el tiempo que tardó en solucionarse el problema del Magisterio de Capilla, tras darse a conocer su resultado y ser el beneficiado261, Torrens opta a ésta quedándose de nuevo vacante la de órgano. 257 A.C.C.M., Legajo 271, p. 1. 258 A.C.C.M., Legajo 616, p. s/n. 259 A.C.C.M. Act. Cap., legajo 1048 (1764-1768), tomo 50, fol. 697 v.-698. 260 A.C.C.M. Act. Cap., legajo 1049 (1769-1772), tomo 51, fol. 8 v. 261 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga…, op. cit., pág. 230. Capítulo IV. Organista de la Capilla Real de Granada desde 1765 hasta 1785 Capítulo V SEGUNDO ORGANISTA DE LA CATEDRAL DE MÁLAGA DESDE 1785 HASTA SU MUERTE EN 1815 bordamos a continuación un periodo que ocupará los últimos treinta años de su vida (1785-1815), dedicados a la segunda organistía de la Catedral de Málaga. Un periodo en el que Esteban Redondo no sólo manejará los órganos sino que también desempeñará otras funciones como la de afinador, copista y compositor. Durante estos años será cuando componga la otra mitad de su producción musical que asciende en la catalogación de los archivos de la Catedral a 53 obras, aunque tenemos constancia, a través de inventarios de la época, que sería mayor, pero desgraciadamente no se conservan. No deja de ser curioso como la persona que tiene que examinar y redactar el informe de Esteban Redondo para el acceso a la plaza de segundo organista, es la misma que opositó con él en 1768 en Málaga, Jaime Torrens, que por esta fecha de 1785 era el Maestro de Capilla. Un informe, que hemos localizado y en el que se expresan las virtudes y aptitudes del organista tras ser escuchado por el mencionado Torrens y el primer organista por aquella fecha, José Barrera. Pero también va a ser un periodo turbulento para Redondo, en el que tendrá que hacer frente a la muerte de su hijo con veinte años, a la de su madre, a su enfermedad y los problemas económicos que cada vez resultan más complicados de sobrellevar. Era muy frecuente, tal y como se recogen en las Actas Capitulares, que se leyeran memoriales del protagonista de este estudio, pidiendo al Cabildo se le otorgasen ayudas para poder seguir adelante porque tenía a toda su familia bajo su techo y salario. A José Joaquín Sánchez Ordóñez Ilustración Nº 28 (página anterior): Torre norte de la Catedral de Málaga, situada a la izquierda de la fachada principal. De las dos torres previstas, ésta es la única finalizada quedando inacabada la torre sur que estaba inicialmente planificada por el arquitecto Antonio Ramos. Tras cotejar todos los datos, nos damos cuenta que como ocurría en su periodo en Granada, Redondo cumplía fielmente con las obligaciones que exigía su ministerio, una coincidencia que hace honor a su persona. No hemos hallado ni una sola represión capitular, y creemos que es éste uno de los muy pocos casos entre los muchos que se tienen conocimiento. Pese a su delicada salud, la dedicación profesional a la Catedral fue prolija, y prueba de ello las numerosas aportaciones artísticas al Cabildo, aún sin tener la obligación de hacerlo. Cabe reseñar que las fechas de 1803 y 1804, fatídicas para Málaga por la epidemia de la fiebre amarilla o vómito negro, asolaron la ciudad y provocaron el desorden en la Capilla de Música, siendo Esteban Redondo uno de los pocos músicos que no enfermó, lo que provocó un mayor trabajo en sus menesteres al servicio de la Catedral malagueña. A raíz de esta circunstancia, hemos logrado encontrar una carta manuscrita por el propio Redondo solicitando, el reconocimiento por ese esfuerzo en suplir las bajas de sus compañeros. Este periodo traerá, en 1815, el desenlace final con su fallecimiento tras una larga enfermedad que desde 1806 venía arrastrando, empeorando en el transcurso de 1813, fecha ésta última en la que aparece un documento manuscrito por Redondo en el que nos habla de su enfermedad. Hasta sus últimos días la situación económica había sido deficitaria a consecuencia del bajo salario que recibía, quizás por ese motivo el Cabildo le otorgaría el cargo de afinador de los órganos “para incrementar un poco el precario sueldo, que le correspondía a D. Esteban como organista 2º, a todas luces insuficiente para mantener a su numerosa familia”367. Este periodo en la vida de Redondo, desatará “celos magisteriales”368 por parte de Jaime Torrens, tras ser felicitado por la composición de una Misa y un Concierto para órgano y orquesta. Al margen de cualquier situación de crispación, esta felicitación, animaría a Esteban a seguir esta línea compositiva, prueba de ello son los sucesivos conciertos que compone en fechas posteriores a ese pequeño incidente. Málaga será testigo del último periodo creativo e interpretativo de Esteban Redondo, ciudad en la que desarrolló una impecable trayectoria profesional marcada por su cumplimiento en los deberes como organista, así como mostrando en su máxima expresión su faceta compositiva. Redondo se asoma a la historia de la música andaluza con la misma prudencia y respeto con las que atendía sus obligaciones. 367 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Órganos en la provincia de Málaga. Catalogación y estudio analítico, Granada, Centro de Documentación Musical de Andalucía, 1997, pp. 18-19. 368 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga…, op. cit., pág. 308. Capítulo V. Segundo organista de la Catedral de Málaga desde 1785 hasta su muerte en 1815 1. SITUACIÓN DE LA SEGUNDA ORGANISTÍA ANTES DE LA LLEGADA Para establecer una línea ordenada de la situación de la plaza de segundo organista antes de que llegase Esteban Redondo, nos tenemos que remontar hasta el 2 de abril de 1772, fecha en la que por acuerdo catedralicio se prevé que con la construcción del nuevo órgano haría falta un sustituto para suplir las faltas, ausencias y enfermedades del organista principal. De esta forma, el 11 de abril de 1772 se hizo el nombramiento de Benito García, como segundo organista, “con 200 ducados y un cahíz369 de trigo al año, mitad por mitad en canonjias y en la fábrica”370, compartiendo la primera organistía con Francisco de Villafranca. Haciendo un salto en el tiempo, tras la construcción de los dos órganos de la Catedral de Málaga371, que pudieron inaugurarse en 1781 y 1782, y la avanzada edad de Villafranca, que no se encontraba con las aptitudes necesarias para seguir ocupando dicho menester, era necesario encontrar un primer organista. Y así fue, la primera organistía era ocupada el 9 de marzo de 1782372, “con 800 ducados y 20 fanegas de trigo o casa en la que vivir”, por José Barrera, siendo Villafranca cesado un año más tarde (7 de febrero de 1783) y falleciendo el 26 de noviembre de 1787373. Durante el año que estuvieron compartiendo el cargo, un conflicto entre Villafranca y José Barrera nos permite conocer las obligaciones que tenía el segundo organista, Benito García, antes de la llegada de Redondo. … esta era precisa carga de D. Benito García que está para ausencias y enfermedades, desde luego acordó el Cavildo dar Comisión a la Junta que en el día entiende en el arreglo de ministros y sus obligaciones, para que arreglen las que debe tener el primero y el segundo organista, proporcionando al primero algún descanso, como los días semidobles, aniversarios u otros, y al segundo el que fuera de los días en que deve asistir por ser preciso tocar ambos órganos que son pocos, asista otros días llenando sus antiguas obligaciones, y aliviando al primero en lo que sea justo374. Por otra parte, el Magisterio de Capilla estaba ocupado, desde el 29 de septiembre de 1770, por Jaime Torrens. Torrens, persona con la que Redondo coincidió en las oposiciones de 1768, compartirá sus funciones con el organista burgalés hasta 1803, fecha en la que fallece por la epidemia que en aquellos años asolaba a la ciudad malagueña. 369 Medida de capacidad para áridos, de distinta cabida según las regiones. Un cahíz equivale a 12 fanegas. 370 A.C.C.M., Actas Cap., legajo 1049 (1769-1772), tomo 51, fols. 471 v.-478. 371 El artífice de los órganos fue el maestro organero de la iglesia de Cuenca, Julián de la Orden y el arquitecto José Martín de Aldehuela en LLORDÉN, Andrés (Agustino), Notas de los maestros organeros que trabajaron en Málaga, Anuario Musical, vol. XIII, Barcelona, 1958, pág. 180. Véase también: CAMACHO MARTÍNEZ, Rosario, “Los órganos de la Catedral de Málaga. Análisis estilístico y documental”, Cuadernos de Arte de la Universidad de Granada, 16, pp. 265-287, 1984. 372 A.C.C.M., Act. Cap., legajo 1051, tomo 54, fols. 24, 25 y 27. 373 A.C.C.M., Act. Cap., legajo 1052, tomo 55, fol. 296 v. 374 A.C.C.M., Act. Cap., legajo 1050, tomo 53, fols. 119-119 v. y en MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga…, op. cit., pp. 262-263. José Joaquín Sánchez Ordóñez Cuando todo parecía estar estable, después del nombramiento de los dos organistas, a los tres años de ser nombrado Barrera, murió el segundo organista, Benito García en abril de 1785375. Presentación de candidatos, exámenes y votación. Comienza de nuevo el proceso para la elección de una nueva persona que ocupe el puesto vacante de segundo organista, llegando la oportunidad del polifacético músico. A partir de estos momentos se abre el capítulo de Esteban Redondo en Málaga, esta vacante será el hueco que durante tanto tiempo estuvo buscando con intentos frustrados, como hemos visto a lo largo de este estudio. Ahora llegaba el momento oportuno para marcharse de la Capilla Real de Granada, sin conocer los motivos que le llevaron a tal cambio. Intuimos pudieran ser económicos porque su sueldo en Málaga fue superior al obtenido en su anterior puesto, incrementándose aún más con el paso del tiempo. Fuera cual fuese la circunstancia que lo llevase a tomar esta decisión, Esteban Redondo comienza en estos momentos su trayectoria organística y compositiva malagueña. 2. SOLICITUD, ADMISIÓN Y NOMBRAMIENTO Antes de llegar a la Catedral malagueña la carta de Esteban Redondo, solicitando participar en el examen de oposición, aparece en este capítulo un nombre, Pedro Colmenares, antiguo seise de la Catedral con dieciséis años de servicio y discípulo del que había sido organista en Málaga, Francisco Torrens y en el año en curso de 1785, de José Barrera376. Este currículum le permitió, tras la muerte de Benito García y quedar libre la plaza de segundo organista, acceder, no como tal sino como “sirviente en el órgano con la renta de 200 ducados anuales y con la condición de presentar todos los años por Navidad certificación de José Barrera en que constase su aprovechamiento, y omitiendo este requisito cesara de percibir la citada renta”, según acuerdo capitular del 11 de abril de 1785. Este nombramiento por parte del Cabildo retrasó la oportunidad de otro organista a ocupar esta plaza. Es por ello, que hasta el 3 de octubre de 1785377 no hay noticias en los libros capitulares de pretendientes que quieren acceder a la vacante, fecha en la que se leyeron dos memoriales, uno de Esteban Redondo, organista de la Capilla Real de Granada, y otro de José Benito Pérez, organista de la villa de Alarcón, perteneciente al Obispado de Cuenca. Pese al deseo de estos músicos para acceder a esta segunda organistía el Cabildo tardará algunos meses en dar solución a esta situación. Será el 15 de noviembre378 de ese mismo año, cuando tras una segunda lectura de los memoriales de Redondo y José Benito, se tome en serio la adjudicación del segundo organista, acordando el Cabildo que Esteban Redondo viniese a Málaga y 375 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga…, op. cit., pág. 603. 376 A.C.C.M., Act. Cap., legajo 1052, tomo 55 (1785-1789), fol. 35. 377 Ibíd., fol. 91. 378 Ibíd., fol. 100. Capítulo V. Segundo organista de la Catedral de Málaga desde 1785 hasta su muerte en 1815 tocase entre “cuatro y seis días en el coro la misa, víspera y maitines, para ser examinado en lo concerniente a su facultad por el maestro de Capilla y José Barrera”379. Un examen que debió realizar de forma brillante por el informe de los respectivos magisteriales quienes aseguran “haverlo hallado perfectamente instruido entodo lo perteneciente ala facultad de Musica, y con el manejo necesario para el desempeño de dha Plaza”380. El nombramiento del organista, como el de cualquier otro aspirante a una plaza de música de la Catedral, lo efectuaba el propio Cabildo en votación secreta; pero siempre después de conocer el informe que el tribunal técnico, nombrado por dicho Cabildo, presentaba por escrito sobre cada uno de los candidatos. Como hemos visto en otros casos, el procedimiento habitual consistía en fijar los edictos, recepción de solicitudes de los aspirantes y examen, pero esta vacante al puesto de segundo organista se ocupó con una prueba auditiva y de destreza en la que Redondo tuvo que demostrar sus habilidades al teclado frente a las dos personas más influyentes y entendidas de la Catedral malagueña: Jaime Torrens y José Barrera. La plaza de segundo organista en Málaga tenía la peculiaridad de poder ser ocupada sin oposición y sin tener orden eclesiástica “por estar contratado como interino o músico asalariado”381. Realizada la prueba y aprobada con éxito, Redondo era admitido como segundo organista. Los resultados obtenidos en nuestra investigación recogen la fecha de admisión de Redondo en las propias Actas Capitulares: “Examen y admisión del segundo organista Dn Estevan Redondo”382. Y en otro lugar del texto: “acordó admitirle en la referida plaza de segundo organista”. Un acuerdo firmado el 2 de diciembre de 1785, fecha en la que Redondo entra oficialmente en la segunda organistía de Málaga, y que deja a un lado cualquier margen de duda, sin tener que recurrir, como hasta ahora se venía haciendo, a otro tipo de documentos como libros de Fábrica, Canongías de Cantores, ..., para concretar su entrada en la Catedral malagueña. Ilustración Nº 29: Anotación al margen del acuerdo capitular que recoge la admisión de Redondo como segundo organista de la Catedral de Málaga. Redondo consigue su propósito. Se marcha de Granada, trasladándose a su nuevo destino con todos los miembros de la familia: su mujer, su madre y sus hijos. Consciente de los gastos económicos del viaje, solicitaría al Cabildo malagueño la 379 Ídem. 380 Ibíd., 101 v. 381 DE LA TORRE MOLINA, María José, La música en Málaga…, op.cit., pág. 98. 382 A.C.C.M., Act. Cap., legajo 1052, tomo 55 (1785-1789), fol. 101 v. José Joaquín Sánchez Ordóñez ayuda para su traslado. Este beneficio es concedido en el mismo instante de su admisión, facilitando su pronta incorporación para desarrollar sus funciones. Y considerando el Cavdo los gastos que indispensablemente se le seguirían a dicho Dn Estevan en la conducion de su familia a esta Ciudad le señalo por una vez y en calidad de ayuda de costa contra el caudal de Canongias de Cantores la Cantidad de 750 reales vellón383. La plaza fue remunerada con un salario anual de “trescientos ducados y doce fanegas de trigo al año”384, que percibiría, mitad de Fábrica Mayor y mitad de Canongías de Cantores. Esta renta superaba en monedas a la recibida en Granada que ascendía a 270 ducados anuales y mantenía la cantidad en trigo. Durante los años de servicio de Redondo en Málaga coincidió, como hemos comentado, con el Maestro de Capilla, Jaime Torrens y el primer organista, José Barrera. A la muerte de ambos, el primero en noviembre de 1803 y el segundo en junio de 1788, las plazas fueron ocupadas, trabajando Redondo con Joaquín Tadeo de Murguía385 como primer organista y Salvador Beltri, medio racionero, como Maestro de Capilla suplente hasta 1807. Este cargo, será desempeñado temporalmente por Juan Bross el 18 de noviembre hasta enero de 1808 para ocuparlo con posterioridad, Luis Blanco el 12 de marzo de 1809 hasta el 20 de diciembre de 1829, coincidiendo con los últimos años de Esteban Redondo. Como veremos en las próximas líneas, estos cambios continuados en el tiempo llevarán consigo que el artista burgalés, lleve en solitario, el peso de la música organística de la Catedral de Málaga. Aprovechando que los informes del Maestro de Capilla y del primer organista han llegado a nuestras manos, hemos decidido crear un apartado en el que podamos conocer pormenorizadamente, las aptitudes y conocimiento del órgano, del compositor Esteban Redondo. Sin duda un apetitoso documento que dice mucho a favor, como no podía ser de otra forma, del organista. 2.1. Informe del examen a Esteban Redondo En repetidas ocasiones, hemos hablado de la calidad musical de Esteban Redondo, a través de las opiniones vertidas por los miembros del Cabildo granadino, pero nunca de los músicos contemporáneos de la época. Málaga nos abre ese nuevo frente con el informe del primer organista, José Barrera y el Maestro de Capilla, Jaime Torrens, quienes exponen las cualidades del organista después de realizarle el correspondiente examen para ocupar la plaza. Un documento extraordinario que nos pone en conocimiento cuales eran las facultades de Redondo en el manejo del órgano. 383 Ibíd., fol. 102. 384 Ídem. 385 Natural de Irún, tomó posesión el 14 de mayo de 1789 como medio racionero en la plaza de organista. A.C.C.M., Legajo 883, Libro de compañía, p. 2 y MARTÍN QUIÑONES, María Ángeles, Joaquín Tadeo de Murguía (1759-1836), organista de la Catedral de Málaga, Málaga, Universidad de Málaga y Diputación Provincial de Málaga, 1987, pág. 74. Capítulo V. Segundo organista de la Catedral de Málaga desde 1785 hasta su muerte en 1815 Las pruebas serían realizadas entre el 15 noviembre, fecha en la que llaman a Redondo para acudir a Málaga y el 2 de diciembre de 1785, coincidiendo con la aceptación del Cabildo. Apostamos por el 1 de diciembre como día en el que se sometió a la audición porque el informe esta fechado por los jueces este día. A Esteban le oyeron los respectivos maestros en las Misas y Vísperas que se celebraron en el Coro y en la que se valoraron los méritos que debe cumplir un segundo organista. A juzgar por los informes, la prueba no solo consistió en esta sesión auditiva sino también en un examen en el que demostró sus conocimientos musicales. Para Torrens y Barrera, cumplía con las exigencias que requería el puesto. Jaime Torrens, Maestro de Capilla: [...] conceptúa dicho maestro á este pretendiente en estado de poder llenar y cumplir sus obligaciones respecto a la disposicion y bien manejo que tiene, conocimiento, en la musica [...]386. José Barrera, primer organista: [...] he oido y visto tocar el organo al contenido en èste con toda Reflexion y Cuidado [...] y hallo puede Cumplir con su obligación atendiendo a su buena disposición y conocimto en la Musica387. Estas manifestaciones tales como “su buena disposición y conocimiento en la Musica” nos hacen entender que las pruebas realizadas a Redondo les resultarían fáciles de superar. Hay que tener en cuenta que este examen se realizó no solo en base a las obligaciones del cargo sino también en “proporción al salario” que éste iba a percibir. Aunque no es objetivo directo de nuestro trabajo, creemos que es necesario – para entender la dimensión de los órganos–, hacer un inciso oportuno y preciso sobre las características de los órganos de la Catedral de Málaga tratados en el profundo estudio que realizara su actual organista titular. Los teclados del órgano, tanto el del lado de la Epístola como el del Evangelio, contienen –cada uno de ellos– un total de 153 teclas, 108 registros y casi 4500 tubos. Los teclados manuales son tres, con 51 notas cada uno, y atienden: Teclado II (el central) que es el principal y pone en funcionamiento el gran órgano de la fachada principal, el Teclado I (inferior) atiende a las caderetas interior y exterior de esa misma fachada y el Teclado III (superior) sirve a los órganos de la contrafachada y su cadereta correspondiente. Los tres teclados son “partidos” entre Do3 y Do3 sostenido, como es normal en los órganos históricos españoles388. 386 A.C.C.M., Legajo 616, un folio plegado. Véase Apéndice Facsimilar (Documento Nº 9). 387 Ídem. 388 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga..., op. cit., pp. 188-190. José Joaquín Sánchez Ordóñez En este espacio la presente Tesis Doctoral incluye una serie de partituras, cuya reproducción no está autorizada por la institución/persona particular propietaria de la misma. Ilustración Nº 34: Encabezado del Inventario de Música de 1830 del Archivo de la Catedral de Málaga. 5. DOS NUEVAS FUNCIONES EN MÁLAGA Hace escasas líneas hablábamos de una de las funciones que Redondo estaba desempeñando sin estar recogida dentro de las obligaciones del segundo organista, nos referimos a su actividad como compositor. En este epígrafe vamos a tratar otros menesteres realizados durante su estancia en Málaga, como serán el de copista de obras para el Archivo de Música de la Catedral, y como organero o afinador, función por la que recibía mensualmente un salario. Organista, compositor, organero y copista, funciones poco habituales encontrarlas en un mismo artífice. Una excepción que lo hace especial y único en el desarrollo musical de la Catedral de Málaga y que nos invita a preguntarnos ¿cómo compaginaba todas estas ocupaciones? El orden en el desarrollo de sus funciones y la amplia formación permitiría establecerse una estructura organizativa que, a buen seguro, le privaría dedicar el tiempo a otras actividades de la vida cotidiana. Los problemas económicos que, desde los primeros años de llegar a la ciudad malacitana le afectaban, serían motivo para que desarrollase todas estas funciones con el fin de cumplir religiosamente con los gastos que, teniendo en cuenta el número de miembros de la familia, no serían pocos. Redondo debía ser muy cumplidor con sus obligaciones al no registrarse en ninguna documentación de la consultada, referencia a este asunto. Las faltas a sus funciones siempre estaban justificadas bien por enfermedad o por desplazamientos que previamente habían sido concedidos por el Cabildo. Entre la escasa bibliografía que aborda la figura del organista son pocos los investigadores, que tratan las funciones de organero y copista, siendo esta última mencionada tan solo por el Dr. Martínez Solaesa444. 444 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga..., op. cit., pág. 311. José Joaquín Sánchez Ordóñez No será la primera vez que se encuentra al frente del mantenimiento de un órgano, ya lo hizo durante sus últimos cuatro años en Granada, pero sobre su faceta de copista, nada conocíamos. Durante su etapa en la Capilla Real no apareció referencia alguna a esta labor. 5.1. Actividad como copista Durante los siglos XVIII y principios del XIX aparecen constantes referencias a pagos en concepto de copias de composiciones para el Archivo de Música. Estas copias se realizaban sobre obras ya compuestas con el fin de sustituir las que estaban deterioradas por el uso o para obtenerlas en distintos lugares (este dato nos habla de la influencia a través de partituras que se reciben de otros puntos). Por este motivo, en la actualidad, nos podemos encontrar con composiciones cuya grafía no corresponde con la de su autor, llegando a nosotros copias del original. Esta actividad la conocemos a través de los asientos contables, con lo que respecta a la Catedral y del Libro de fiestas, sobre la Capilla de Música. El maestro Redondo desarrolla la actividad de copista para la Catedral, pero en cualquiera de los casos, hay que ser prudentes a la hora de trabajar con esta documentación porque no siempre se especifica si se trata de una copia o una nueva composición. Las obras “copiadas” por Redondo tienen acompañada una nota aclaratoria al margen que pone: “Copia de música para el Archivo”. En la elaboración de estos trabajos nos encontramos, por lo general, al Maestro de Capilla, Jaime Torrens, a los organistas, José Barrera y Joaquín Tadeo de Murguía, así como al propio Esteban Redondo, siendo la primera vez en su trayectoria profesional desarrollando esta función. Como era de esperar, estas copias llevaban consigo la posterior recompensa económica por parte del Cabildo. La actividad del polifacético músico como copista será muy breve y desarrollada principalmente, en el primer año de su llegada a Málaga, coincidiendo gran parte de estos trabajos con copias de música para órgano obligado. Pronto recurrirían a Redondo, el 06 de abril de 1786 –a los cuatro meses de estar en Málaga– realiza su primer trabajo como copista, precisamente sobre uno de sus conciertos para órgano por 41´26 reales vellón. Copia de Musica. Se pagaron quarenta y un real veinte y seis mrds vellon a Dn Estevan Redondo por y escritura de Musica de Organo obligado. 041.....26445. Al siguiente mes, el 23 de mayo realiza un nuevo trabajo como copista. Copias de Musica pª el Archivo. Se pagaron veinte y cuatro reales veinte mrds vellon a Dn Estevan Redondo pr tres copias pª el archivo de órgano obligado. 024.....20446. 445 A.C.C.M., Legajo 844, p. 2, Libro III de Salida de los caudales de Fabrica Mayor de esta Sta Yglya Catedral y de la Contaduria de ella desde ppio del año 1779 hasta 1790, fol. 134. Capítulo V. Segundo organista de la Catedral de Málaga desde 1785 hasta su muerte en 1815 El último dato localizado como copista aparece el 19 de octubre de ese mismo año, recibiendo en concepto de “Copia de Música” 39´10 reales por 5 cuadernos de órgano obligado para el archivo especificándose el número de carillas y gasto de papel. Copias de Musica pª el Archivo. Se pagaron treinta y nueve r diez mrds vellon a Dn Estevan Redondo segundo organista pr la copia de 5 cuadernos de organo obligado pª el Archivo con 35 carillas a 32 mrds y nueve pliegos de papel a 6 cuartos. 039.....10447. A partir de esa fecha los trabajos de copista los realiza preferentemente, el Maestro de Capilla, Jaime Torrens, recogiéndose multitud de referencias en los Libros de Salida de Caudales. 5.2. Actividad como organero La construcción de los dos órganos de la Catedral de Málaga “revolucionó” el funcionamiento musical con el cambio de repertorio y la adaptación de los dos organistas a cada uno de ellos, pero lo más importante era el cuidado y mantenimiento de estas joyas históricas. Durante diez años esta labor la realizó el mismo que los fabricó, Julián de la Orden, pero fallecido éste en enero de 1794, había que buscar un sustituto cualificado que se encargase de tener afinados los dos instrumentos. Uno de los candidatos era, Tomás de Inés Ortega448 quien aprovecharía haber trabajado en el equipo de Julián de la Orden durante la construcción de los órganos, para ostentar el cargo de afinador. De Inés Ortega era desconocedor de la opinión del Cabildo catedralicio quien no contaba con especiales preferencias para que ocupase la plaza. Finalmente como era de sospechar “No se recurre a él para sucederle, como hubiera parecido lógico, sino a Esteban Redondo, que por otra parte no era organero, sino organista y compositor”449. Redondo, no era organero, pero la formación que le proporcionó su tío abuelo, Juan Abad y los conocimientos adquiridos durante los cuatro años que estuvo como afinador en la Capilla Real le habilitarían para tal cargo y así lo aprobó el Cabildo comenzando su andadura como afinador el 4 de marzo de 1794. En veinticuatro, digo en dieciocho de Marzo de 1794 se presento en esta Contaduria un título de afinador o templador de órganos, dado por S.S.I. en 446 Ibíd., fol. 136. 447 Ibíd., fol. 143. 448 Había nacido en Marugán (Segovia) el 22 de diciembre de 1758 en un contexto, también de tradición artesanal. Aparece en Málaga formando parte del equipo de Julián de la Orden en la construcción de los órganos de la Catedral, dato que él mismo aducirá después ante Cabildo como aval en sus pretensiones profesionales. Asunto que no fue así hasta años más tarde. MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Órganos en la provincia..., op. cit., pág. 18. 449 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Órganos en la provincia..., op. cit., pág. 18. José Joaquín Sánchez Ordóñez quatro del mismo en favor de Dn Estevan Redondo segundo organista de esta Sta. Iglesia, con señalamiento de doscientos ducados sobre dichas Rentas450. En el Libro de Rentas de mes, sueldos y situados, aparece el primer pago de Redondo como afinador, empezando a contabilizar desde el día 14 del mismo mes con una renta mensual de 183´11 reales, “A Dn Estevan Redondo, desde el dia catorse de este mes inclusibe en qe su Ilma le nombró pr Afinador de los Organos de esta Stª Iglª ”451. Ilustración Nº 35: Marzo de 1794, primer sueldo de Esteban Redondo como afinador recogido en el Libro de Rentas de mes, sueldos y situados. En realidad, la persona encargada de afinar los órganos no tenía que ser forzosamente un Maestro organero que solucionase grandes reparaciones sino todo lo contrario, aquella persona que trataba los problemas de menor envergadura. La función principal de Redondo, como afinador, sería reparar las obras de mantenimiento entre las que se encontraba conservar afinados los más de 4000 tubos452. Revisada la bibliografía y los documentos no existe precedente en la Catedral malagueña de que un segundo organista también fuera el organero o afinador de los órganos. Es más, incluso ha sido el único caso en la historia de Málaga que una misma persona desarrolle esas dos funciones. Despista la opción del Cabildo de elegir a Redondo para ocupar el cargo cuando tenía a Tomás de Inés Ortega, quien conocía muy bien los instrumentos. El Dr. Martínez Solaesa, quien ha estudiado pormenorizadamente los órganos, organistas y organeros de la Catedral, explica que “pudiera estar en el deseo del Cabildo de incrementar un poco el precario sueldo, que le correspondía a Esteban como segundo organista, a todas luces insuficiente para mantener a su numerosa familia”453. Explicación que no pierde fundamento y a la que podríamos unir que la economía del Cabildo no estaba atravesando por buenos momentos como para costear a un organero cuyo salario sería más elevado que el estipulado a Redondo. 450 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga..., op. cit., pág. 308. 451 A.C.C.M., Legajo 861, p. 1, libro 12: Libros Rentas de mes, sueldos y situados, fol. 206. 452 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga..., op. cit., pág. 306. 453 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Órganos en la provincia..., op. cit., pp. 18 y 19. Capítulo V. Segundo organista de la Catedral de Málaga desde 1785 hasta su muerte en 1815 Tomás de Inés Ortega no se queda convencido con el nombramiento de Redondo como afinador, intentando ser nombrado organero catedralicio. El 16 de septiembre de 1801 se une al primer organista, Joaquín Tadeo de Murguía para informar del mal estado del instrumento454, no estando el Cabildo convencido de nombrar a De Inés Ortega como organero a pesar de la recomendación del propio Obispo. En 1803, el Cabildo, recibe en esta ocasión varios informes procedentes del Maestro Organero, Tomás de Inés Ortega455 (20 septiembre 1803), del Superintendente de Fábrica Mayor, del primer organista y del Maestro de Capilla. Escandalizados de la diversidad de opiniones y la insistencia en la intervención, el Cabildo opta por arreglar aquello que fuera más necesario, pero recurriendo a un organero de Granada, Tomás Pavón, padre de Salvador a quien Redondo conocía muy bien porque fue organero durante su etapa en la Capilla Real y a quien sustituyó en su puesto. La intervención realizada por Pavón no cumplió las expectativas del Cabildo animando a Tomás de Inés Ortega a insistir nuevamente el 22 de abril de 1804 presentando un presupuesto para la reparación que afectaba principalmente a “todos los caños perdidos y quebrados”. Un presupuesto de 35.000 reales más un sueldo de Organero Titular de la Catedral de 300 ducados anuales456, frente a los 200 que cobraba Redondo. Finalmente dada la insistencia del ayudante de Julián de la Orden, el Cabildo ante el mal estado decide contratarlo en 1804, para que ejecute su plan de actuación, pero, no podrá terminarlo porque muere a finales de año, terminando su proyecto su sobrino, Leandro de Garci-Martín Ortega457. Mientras que se estaban desarrollando estos movimientos, Esteban Redondo seguía cobrando su salario de afinador y realizando sus labores de mantenimiento en los órganos malagueños. Los informes emitidos por los Maestros organeros, el primer organista y el Maestro de Capilla, entre otros, debió poner en duda la labor de Redondo al frente de la afinación de los órganos. El Cabildo, cansado de la situación vivida durante esos años a causa del estado del instrumento, amenazó en varias ocasiones al organista para cesarlo del cargo, tal y como afirma el propio Redondo en una carta enviada al Cabildo en el año 1804. [...] después se le agrego los 200 ducados de la Afinacion de los organos los qe estos no son seguros pues varias veses an intentado desposeerlo de ellos como a V.S.I. es notorio, y siguiendo cada vez los tiempos a mas calamidad [...]458. El puesto de afinador se había convertido en un plaza apetitosa a la que los maestros organeros querían acceder. Manuel Risueño es otro de los candidatos que se 454 A.C.C.M., Act. Cap., legajo 1055, tomo 58 (1799-1801), fol. 557 y MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Órganos en la provincia..., op. cit., pág. 19. 455 A.C.C.M., Act. Cap., legajo 1056, tomo 59 (1802-1804), fols. 422 v.-423. 456 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Órganos en la provincia..., op. cit., pp. 18 y 19. 457 Más información sobre estos organeros en MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga..., op. cit., pp. 315-323. 458 A.C.C.M., Legajo 258, p. 11. Aunque la carta no está fechada podríamos encuadrarla, por el contenido, en el año 1804. El subrayado aparece en el original. José Joaquín Sánchez Ordóñez ofrece, el 6 de diciembre de 1806, su nombre para afinador con un sueldo de 400 ducados459. Una petición que el Cabildo no toma en cuenta dejando al organero en el puesto por un salario más económico. Redondo se aplicaría con empeño en sus labores de organero teniendo en cuenta los rivales que continuamente querían arrebatarle el puesto. En este sentido, en abril de 1806, Redondo realiza unas labores de mantenimiento sobre los dos órganos relacionadas con el arreglo de los fuelles recibiendo el pago de 50 reales y 17 maravedíes460 en concepto de: Ilustración Nº 36: Órgano del lado del Evangelio, el primero que se inauguró y que fue objeto del arreglo de los fuelles por Redondo, descrito con anterioridad. Este instrumento fue costeado por el Obispo Molina Lario, cuyo escudo luce en el remate del cuerpo superior de la fachada principal. 459 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga..., op. cit., pág. 323. 460 A.C.C.M., Legajo 845, Libro VIII Salida Caudales (1805-1807), p. 1 y en MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga..., op. cit., pág. 323. • “Por dos pieles de Valdés para componer los fuelles del órgano de la epístola 14 reales • Por la cola y trabajo 20 reales • Por piel y media de Valdés para los fuelles del órgano del lado del Evangelio 10´17 reales • Por el trabajo y cola 6 reales” Capítulo V. Segundo organista de la Catedral de Málaga desde 1785 hasta su muerte en 1815 Redondo temería que lo desposeyeran del cargo por su honor profesional, pero sobre todo, por el tan necesario salario que dejaría de percibir. Pese a esta situación de desequilibrio todo quedó paralizado y desempeñó su cargo cobrándolo, tal y como se desprende de los Libros de Rentas de mes, sueldos y situados, donde seguía percibiendo la misma cantidad estipulada desde el día de su nombramiento, 183 reales con 11 maravedíes. Pero esta tranquilidad se vio interrumpida a los diez años concretamente, el 4 de junio de 1814, fecha en la que se leyó un memorial del primer organista, Joaquín Tadeo de Murguía, en el que avisa al Cabildo del […] infeliz estado de los organos y necesidad de su pronta composicion para no reciban mayor daño. Y se le encargo cuide de que no se efectue la necesaria , y su afinamiento por persona que sea de su satisfacción461. Estas insistentes presiones del primer organista ya no pudieron pasársele de largo al Cabildo, por lo que ese memorial de Murguía no traería nada bueno. A escasos meses de la muerte de Redondo, el 21 de junio de 1814 recibe la notificación de su cese como afinador de órganos tras acuerdo capitular en las Actas malagueñas. En quanto al sueldo del Afinador de organos que se ha pagado por la Fabrica Mayor a Dn Estevan Redondo, se determino no se pague por ahora, mediante la imposibilidad en que esta de execer dicho oficio y lo necesario qe es remunerar a otro que lo desempeñe462. Cese que también se reflejaba, inevitablemente, en los libros de renta de sueldos, en cuyo margen se lee: “Cesó pr Cabdo de 21 de Junio presente”463. Su delicado estado de salud no le permitía, a juicio de los señores capitulares, ejercer esta función con el esmero y dedicación que requería464. Este cese, como veremos en el capítulo dedicado a su situación monetaria, le hundiría económicamente y aún más coincidiendo con la fase más delicada de su salud. Ilustración Nº 37: Aparición del cese como afinador en el Libro de Rentas de mes sueldos y situados, recibiendo en ese mes de junio 000´00 reales. 461 A.C.C.M., Act. Cap., legajo 1059, tomo 62 (1813-1820), fols. 267 v.-268. 462 Ibíd., fol. 272. 463 A.C.C.M., Legajo 862, p. 1, libro 15: Libro de Rentas de mes, sueldos y situados 1808-1815, fol. 193. 464 MARTÍNEZ SOLAESA, Adalberto, Catedral de Málaga..., op. cit., pág. 309 y DE LA TORRE MOLINA, María José, La música en Málaga…, op. cit., pág. 115. José Joaquín Sánchez Ordóñez 6.1. Cartas de Redondo al Cabildo La ciudad quedaría entristecida y empobrecida después de la epidemia. Afortunadamente el organista, compositor, organero y copista, Esteban Redondo y su familia lograron no enfermar continuando su labor al frente de la Catedral. El Cabildo consiguió apoyarse en un músico polifacético y resolutivo que se esmeró cuando las circunstancias más lo necesitaban. A la pérdida del máximo responsable musical, Jaime Torrens hay que sumar la ausencia del primer organista que se encontraba fuera de la ciudad, en Antequera484, cuando ocurrieron los primeros casos de la enfermedad. Cuando quiso volver, las autoridades pertinentes le negaron el paso para evitar el contagio de la fiebre amarilla. Ante este panorama, Redondo fue la clave para que todo funcionase, en lo musical. Su amplia formación y experiencia le permitió contribuir al buen funcionamiento y a la solemnidad de las Eucaristías tal y como era costumbre en el templo malagueño. Para tales afirmaciones nos apoyamos en las Actas de Cabildo y en dos misivas localizadas en los Archivos del Cabildo Catedralicio de Málaga que nos resumen el trabajo extraordinario realizado durante este periodo. Las dos cartas se encuentran sin fechar, pero a través de su contenido y contrastándolas con los acuerdos capitulares podemos deducir que la primera fue escrita a principios del mes de enero de 1804. Redondo expone al Cabildo la situación vivida a lo largo de los 19 años que lleva como segundo organista, los sueldos que está recibiendo, habla de un hijo para que le ayude (cuestión que trataremos en el siguiente punto) y argumenta que durante la epidemia ha estado sirviendo solo. […] siguiendo cada vez los tiempos a mas calamidad, y últimamente este de la epidemia en el qe se hallado solo cerca de quatro meses hace […]485. La segunda carta486 que alude al periodo de la epidemia, sería escrita en febrero de 1805 y en ella vuelve a incidir en su trabajo extraordinario durante esos años por la falta de ministros apuntando además la primera noticia documentada de no haber sido contagiado por la fiebre. [...] desde principio de Agosto del año pasado asta el presente a estado solo en su ministerio sin aver faltado ni un ora; […] en lo qe a podido siempre a estado a la mira para qe no uviese la menor falta a la decencia del culto en un tiempo de tanta falta de ministros por la desgraciada suerte qe a padecido esta ciudad de la 484 Tadeo Murguía tuvo su vuelta sobre el mes de marzo de 1804 y justificó el haberse excedido en sus vacaciones diciendo que el Comandante del cordón cercado a la ciudad, no le había permitido regresar a Málaga cuando se disponía a hacerlo: “El señor Murguía dijo que con la correspondiente licencia del Cabildo y en uso de sus recres había salido para Antequera a principios del mes de octubre del año proximo pasado y despues de haberse publicado el contagio en este Pueblo solicito del Comandante del Cordon le permitiese volver a su Iglesia a principios de febrero y se le nego el paso como lo acreditaba el documento que presento”. A.C.C.M., Act. Cap., legajo 1056, tomo 59 (1802-1804), fol. 528 v. 485 A.C.C.M., Legajo 258, p. 11. Folio suelto. Véase Apéndice Facsimilar (Documento Nº 10). 486 Ídem. Véase Apéndice Facsimilar (Documento Nº 11). José Joaquín Sánchez Ordóñez epidemia qe aunqe Dios por sus altas providencias lo a livertado de las enfermedades a padecido muchos travajos para poder mantener a su dilatada familia [...] En ambos casos, estas misivas tenían la intención de buscar la benevolencia del Cabildo para que le ayudase con algunos beneficios, recibiendo el apoyo –como no podía ser de otra forma– . El Cabildo estaba agradecido a Esteban Redondo por el esfuerzo que había realizado durante ese periodo e incluso en las Actas Capitulares habla “del mérito que dicho exponente ha contraído” 487. Como ya hemos resaltado, su presencia fue fundamental para el desarrollo habitual de las funciones eclesiásticas. Esta actitud es digna de resaltar ya que “en la última quincena del mes de julio de 1804 se inició una masiva emigración de prebendados”488, pero sin embargo, Redondo comprendió cuales eran sus obligaciones y no emigró como hicieron otros músicos exponiendo su vida al posible contagio de la epidemia por vocación de servicio a la Catedral de Málaga. 6.2. Manuel Redondo, hijo, admitido en la Catedral Cuando hablábamos de la nueva familia de Esteban Redondo, en el punto 5.2 del Capítulo IV, anticipábamos que un hijo, ayudaría a su padre durante el periodo malagueño. Manuel Antonio Simón Marcos Redondo de Torres nacido en el último año de su padre en Granada será, no sólo el que ayude al segundo organista sino el que continúe la trayectoria musical de su padre. En los documentos de la Catedral de Málaga se hace referencia a Manuel, hijo de Esteban Redondo. Puntualizar que el músico tuvo otro hijo mayor, al que llamó también Manuel (Antonio José Francisco Caraciolo), pero lo descartamos porque en una de las cartas que hemos mencionado hace unas líneas habla de Manuel “hijo de 19 años” en el año 1804. El joven seguidor de su padre tuvo que haber nacido entre 1784 y 1785, siendo Manuel Antonio Simón Marcos, el que nació el 25 de abril de 1785489, mientras que el otro nació el 18 de abril de 1783490. La primera referencia de Manuel Redondo en Málaga, la obtenemos a través de un memorial491 (citado en el anterior punto) enviado por su propio padre que hemos fechado en los primeros días del mes de enero de 1804. Redondo, quien se encuentra delicado de salud, aprovecha su esfuerzo y dedicación en las funciones religiosas, durante la epidemia para solicitar al Cabildo la ayuda de un organista. La propuesta es directa con la apuesta de su hijo de 19 años que se encontraba perfectamente cualificado en el desempeño del órgano y en el aprendizaje de la trompa. 487 A.C.C.M., Act. Cap., legajo 1057, tomo 60 (1805-1807), fol. 17. 488 CARRILLO, Juan Luis y GARCÍA BALLESTER, Luis, “Enfermedad y sociedad…, op. cit., pág. 72. 489 Archivo Parroquial del Sagrario de Granada. Libro de bautizados (1782-1789) Nº 28, fol. 109. 490 Ibíd., fols. 32-32 v. 491 A.C.C.M., Legajo 258, p. 11. Folio suelto. Capítulo V. Segundo organista de la Catedral de Málaga desde 1785 hasta su muerte en 1815