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La naturaleza como espacio hostil en la obra de J.M. Coetzee

Álvarez-Sánchez, Patricia

Abstract

Este artículo trata de dar respuesta a la aparente contradicción que existe en la obra de J.M. Coetzee, que por una parte exalta la naturaleza, y en especial la granja sudafricana del veld y por otra, es una crítica al plaasroman (la novela pastoral tradicional sudafricana) y a sus valores ideológicos.

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La naturaleza como espacio hostil en la obra de J.M. Coetzee Patricia Álvarez Sánchez Universidad de Málaga En 1987 J.M. Coetzee fue galardonado con el Premio Jerusalén por la Libertad del Individuo en la Sociedad. En su discurso al ser homenajeado se lamenta que los colonizadores de su Sudáfrica natal volcaran todo su amor en la naturaleza sudafricana, aquello menos receptivo de expresar su desacuerdo con este supuesto afecto unidireccional. En este artículo nos gustaría indagar cómo el autor evoca esta idea en la composición de sus paisajes literarios. El propio Coetzee exalta la naturaleza, y en especial la granja sudafricana del veld, como el espacio vital en el que se refugia y encuentra la felicidad plena, tal y como relata en su primera biografía ficcionalizada Boyhood (1997) y es latente en otras de sus obras. Sin embargo, al menos tres de sus novelas, In the Heart of the Country (1977), Life & Times of Michael K (1983) y Disgrace (1999), son una crítica al plaasroman y a sus valores ideológicos. Este tipo de novela pastoral sudafricana exaltaba la superioridad del hombre blanco y el patriarcado enmarcados siempre en un paisaje bucólico; Coetzee la subvierte y sus personajes se preguntan qué otros espacios podrían habitar, más acordes a sus expectativas. Otras obras son también una reflexión sobre la naturaleza como espacio hostil e inhóspito, poblado por seres humanos que difícilmente se adaptan a su singularidad. Por ejemplo Foe (1986), la reescritura de Robinson Crusoe, narra la isla robinsoniana como un lugar inhóspito: las playas infestadas de algas despiden un olor nauseabundo, el terreno rocoso y la carencia de semillas impiden la agricultura, las inclemencias del tiempo —viento y lluvia— se suceden sin descanso. De hecho, el incesante viento es tan ensordecedor que obliga a Susan, su protagonista, a sumergirse en el mar para disfrutar, en ocasiones, del silencio y aislarse de ese mundo hostil.