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De Irlanda a Cádiz : un viaje entre dos orillas

Millán Fuentes, José María

Abstract

La presente investigación nace como fruto del interés que de unos años a esta parte viene suscitándome el estudio de mi propia genealogía. Ya durante el curso pasado en la asignatura Acceso a las Fuentes, de la profesora Alicia Marchant Rivera, elaboré un pequeño esbozo de lo que ahora presento más ampliamente. Si bien en un principio quise abarcar un gran número de ramas, terminé desechando tal posibilidad por cuestiones de espacio y tiempo, centrándome exclusivamente en los O'Crowley, una familia de origen irlandés afincada en Cádiz allá por el siglo XVIII, y que tiene en el anticuario y comerciante Pedro Alonso O'Crouley O'Donnell a su miembro más destacado. Ante la dispersión existente tanto de fuentes primarias como secundarias, mi principal objetivo ha sido la recopilación de las mismas para elaborar una narración más completa y compacta, lo que ha supuesto la aparición de nuevas informaciones hasta ahora desconocidas, bien por el descubrimiento de documentos inéditos, o bien por haber realizado un análisis más profundo sobre fuentes que únicamente habían sido estudiadas de manera superficial. El resultado final ha sido lo que la historiografía actual viene denominando una microhistoria, no obstante, dada la gran cantidad de material que he ido acumulando durante varios años, ha resultado imposible el tratamiento de todas y cada una de las cuestiones posibles en los 100 000 caracteres de límite que se imponen en este TFG. Es por ello que espero y deseo sea el presente trabajo la semilla de otro mucho más extenso y profundo.

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1 DE IRLANDA A CÁDIZ: UN VIAJE ENTRE DOS ORILLAS (Trabajo Fin de Grado) Alumno: JOSÉ MARÍA MILLÁN FUENTES Tutorizado por Dña.: LORENA MARÍA ROLDÁN PAZ (UNIVERSIDAD DE MÁLAGA) 2 3 DEDICATORIA A los que se fueron, a los que siguen y a los que vendrán, y en especial a: Fernanda María Villalba Rodríguez, Nana; Juan Antonio Fuentes Amador; Consuelo González Carmona; y Rafael Millán López. (Mis abuelos). Pilar Concepción Fuentes Villalba y José Millán González. (Mis padres). Lorena Berdugo González. (Mi novia). También a Concepción Villalba Villalba, Pitu (prima de mi madre), y a Samuel Pérez Gutiérrez-Ravé, Reaper (mi amigo y compañero de carrera), ambos fallecidos recientemente tras haber luchado hasta el final contra la peor de las enfermedades. 4 5 AGRADECIMIENTOS A Rosalina Aguado Gómez, a su hija Rosalina Arenas Aguado y a Antonio Castro Stebler, descendientes al igual que yo de la familia O'Crowley Power, con quienes tuve contacto a raíz de la presente investigación. Gracias por compartir vuestra información conmigo y por atender mis inquietudes. A Lorena Berdugo González, por las incalculables horas que ha estado junto a mí buscando documentos en los archivos y por las interminables noches de transcripciones. Todo fue más fácil a tu lado. A Ann Crowley, miembro del Clan Crowley, por haberme proporcionado bibliografía irlandesa que se encontraba lejos de mi alcance. También a su pareja Niall. Fue un placer conoceros este 2016 durante la visita que realizasteis a Málaga. A Thomas R. Crowley, anterior Taoiseach del Clan Crowley, por aceptar la entrevista que le propuse hacer, la cual no tuvo lugar finalmente por falta de tiempo. Le muestro mis disculpas. Queda pendiente para la próxima ocasión. A Antonio Sánchez, gran entusiasta de la investigación al que conocí en el Archivo Histórico Municipal de Cádiz. Gracias, porque, aun sin yo pedírtelo, tuviste la amabilidad de buscar y enviarme algunos documentos relacionados con Pedro Alonso O'Crouley. A Samuel Pérez Gutiérrez-Ravé, pues a pesar de que la vida, caprichosa, prácticamente no lo permitió, se ofreció a leer mi trabajo para darme su opinión y que pudiera mejorarlo. Quien ha vivido como tú no muere nunca. A Alicia Marchant, por despertar con su asignatura Acceso a las Fuentes mi interés por la investigación. Eres todo un ejemplo a seguir. Y por último pero no menos importante a Lorena Roldán Paz, mi tutora de TFG, por la libertad que me dio a la hora de escoger el tema y por sus correcciones. Todo lo bueno que aquí pudiera haber se debe en gran medida a tu compromiso y dedicación. 6 7 RESUMEN La presente investigación nace como fruto del interés que de unos años a esta parte viene suscitándome el estudio de mi propia genealogía. Ya durante el curso pasado en la asignatura Acceso a las Fuentes, de la profesora Alicia Marchant Rivera, elaboré un pequeño esbozo de lo que ahora presento más ampliamente. Si bien en un principio quise abarcar un gran número de ramas, terminé desechando tal posibilidad por cuestiones de espacio y tiempo, centrándome exclusivamente en los O'Crowley, una familia de origen irlandés afincada en Cádiz allá por el siglo XVIII, y que tiene en el anticuario y comerciante Pedro Alonso O'Crouley O'Donnell a su miembro más destacado. Ante la dispersión existente tanto de fuentes primarias como secundarias, mi principal objetivo ha sido la recopilación de las mismas para elaborar una narración más completa y compacta, lo que ha supuesto la aparición de nuevas informaciones hasta ahora desconocidas, bien por el descubrimiento de documentos inéditos, o bien por haber realizado un análisis más profundo sobre fuentes que únicamente habían sido estudiadas de manera superficial. El resultado final ha sido lo que la historiografía actual viene denominando una microhistoria, no obstante, dada la gran cantidad de material que he ido acumulando durante varios años, ha resultado imposible el tratamiento de todas y cada una de las cuestiones posibles en los 100 000 caracteres de límite que se imponen en este TFG. Es por ello que espero y deseo sea el presente trabajo la semilla de otro mucho más extenso y profundo. PALABRAS CLAVES O'Crowley; O'Crouley; Cádiz; Irlanda; Veracruz; siglo XVIII; comercio; arte; Power; O'Donnell; Villalba. 8 9 ABSTRACT This research is the product of the interest that I have always felt for my own genealogy. During the last course in the subject Acceso a las Fuentes, by Professor Alicia Rivera Marchant, I made a small sketch of what we now present more widely. While I initially wanted to cover a large number of branches, I ended up throwing away such a possibility due to reasons of space, and I focused exclusively on the O'Crowleys. It was an Irish family who lived in Cadiz back in the eighteenth century, and had in the antiquarian and dealer Pedro Alonso O'Crouley O'Donnell its most prominent member. Due to the existing dispersion in both primary and secondary sources, my main focus has been collecting them to develop a more complete and compact narrative, which has led to the emergence of new information previously unknown, either by the discovery of unpublished documents, or for having conducted further analysis on sources that had been studied only superficially. The end result has been what is the current historiography terms microhistory, nevertheless, given the large amount of material that has been accumulated for several years, It has proved impossible to adjust to the 100,000 characters imposed in this TFG. That is why I hope that this paper will be the seed for a much more extensive and profound research. KEYWORDS O'Crowley; O'Crouley; Cádiz; Ireland; Veracruz; 18th century; commerce; art; Power; O'Donnell; Villalba. 16 por el año 1717 y, con ello, los restos del monopolio comercial que hasta entonces residía en Sevilla (vid. imágenes 2 y 3). Prosiguiendo con algo ya no tan a la vista, pero sí al alcance de quienes gustan indagar por entre los vetustos legajos que guardan los archivos, también tenemos la opción de seguir adentrándonos en el ayer de nuestros protagonistas, pues no son pocos los documentos que a su paso por la tierra y el mar legaron y que, a pesar del pasar de los siglos, esperan con paciencia a ser desempolvados y sacados del olvido por aquellos interesados que, con su lectura y curiosidad, quieran volver a darles vida. De este modo, además del Archivo Histórico Municipal, y, el Provincial de Cádiz, existe a su vez la posibilidad de acudir a la Biblioteca Celestino Mutis o al Archivo Histórico Municipal de San Fernando, donde reposa el expediente de hidalguía que Pedro Alonso promovió con la intención de terminar formando parte de la nobleza. Pero en cuestión de papeluchos más que centenarios, tan irrelevantes para algunos y tan importantes para otros, la cosa no acaba aquí. No ya porque puedan encontrarse repartidos por toda la geografía española documentos que hagan referencia a los O’Crowley, que también, sino porque, muy probablemente, aquellos que pueden suponer el mayor tesoro donado por Pedro Alonso se encuentran alejados del mundo, tan cercanos y tan distantes que duermen encerrados a cal y canto bajo las dependencias del gaditano Seminario de San Bartolomé (vid. imagen 4), sin que hasta ahora se me haya permitido su consulta, cuestión que también abordaré, debidamente, a lo largo de esta investigación. Por otro lado, y acercándonos a aquello que se ha escrito sobre la familia que nos ocupa, lo divulgado hasta la fecha ha sido mayoritariamente incluido bien en pequeños artículos destinados a engrosar las páginas de algunas revistas, bien en capítulos sueltos dentro de libros cuya finalidad ha sido tratar temas más globales como el Cádiz de las Cortes, la América de la Edad Moderna o la elaboración de pequeñas biografías sobre gaditanos y andaluces ilustres, siendo la aportación más reciente y a la vez la más completa, una publicación de Salvador Bernabéu Albert titulada Pedro Alonso de O’Crouley y O’Donnell (1740-1817) y el descubrimiento ilustrado de México1. 1 S. BERNABÉU ALBERT (2010), pp. 225-241. 17 Ante esto último, el objeto del presente trabajo se ha centrado en aunar cuanta información circula de forma independiente, para posteriormente aportar nuevos datos que hasta ahora no han sido tratados. Ello ha significado acudir a las fuentes primarias que el resto de investigadores ha empleado para poder analizarlas personalmente y ampliarlas, procurando así recomponer en todo lo posible el pasado de la citada familia. En este sentido, se aborda no solo el exilio de los O’Crowley hacia la Península Ibérica recurriendo a la figura de Pedro Alonso como piedra angular de la narración, sino que, además, se analizarán otros aspectos, tales como su núcleo familiar, su ascendencia genealógica y su posterior descendencia, acercándonos también a los acontecimientos de la época, para comprender como pudieron marcar el devenir de sus vidas. Así pues, nos aproximaremos ya no sólo al Cádiz de aquel periodo y por ende de España, sino que simultáneamente haremos un recorrido por Irlanda, América y Francia, lo que nos permitirá darle sentido y cohesión al conjunto del presente estudio. De esta forma, tenemos ante nosotros lo que la historiografía actual viene a denominar una microhistoria, la cual se sitúa distante de aquellos proyectos que se centran más en analizar acontecimientos sociales a gran escala, sin detener sus ojos en lo pequeño y cotidiano, es decir, en las personas como sujetos individuales, en sus familias, y en el día a día de sus vidas. Niños que corren y cantan alegres por entre las escaleras de alguna casa; una azotea desde la que alguien, con su mirada dirigida al horizonte, espera expectante todo lo que las olas le traigan; un puerto lleno de vida; calles donde se hablan mil idiomas y donde ahora, con más pena que gloria, aquella Cádiz del XVIII sigue siendo recordada por su gente, esperando a que una vez más resurja de entre sus cenizas mirando al mar. Sin olvidar, no obstante, que no todo fue maravilloso y que cuestiones tales como las guerras, la fiebre amarilla o el maremoto de 1755, entre otros sucesos, acabaron con la vida de muchas personas conformando las páginas negras de aquella época. Dele pues con la lectura vida a lo que aquí prosigue, que, deseando sea de su agrado, puse en ello todo el corazón. Cádiz, principio y fin... 18 19 I. ORÍGENES Y ASCENDENCIA 1. EL CLAN CROWLEY Desde la Irlanda céltica o gaélica los irlandeses se estructuraban en torno a clanes liderados por la figura de un jefe o Taoiseach. La designación de este se dilucidaba tras luchas internas entre varias facciones o por la elección del miembro más fuerte y capaz. En la actualidad, tales clanes no guardan, evidentemente, la misma función de protección y organización que en el pasado, sino que más bien se han transformado para dedicar la mayor parte del tiempo a recuperar la memoria de sus antepasados mediante la realización de estudios o la conmemoración de diferentes efemérides. Para comprender mejor los entresijos de este tipo de organizaciones, hubiera deseado comenzar este punto con una entrevista a Thomas R. Crowley, el anterior Taoiseach del clan, pero por falta de tiempo no ha podido ser. De este modo, y entonando el mea culpa, pasemos pues a conocer un poco sobre la leyenda de Tadhg, la cual da origen a los O'Crowley, y el castillo de estos. 1.1. LA LEYENDA DE TADHG Cuando el aire sabe a piedras, mi voz se convierte en agua y tus recuerdos se cobijan en las colinas de Tara2. Según cuentan las narraciones legendarias celtas, desde el II milenio a.C., Tara (en el condado de Meath) fue el corazón desde el cual los sucesivos altos reyes de Irlanda ejercieron su gobierno. No obstante, tal afirmación parece venir empañada de un halo 2 M. NAVARRO GARCÍA (2008), p. 41. 20 mítico que hunde sus raíces en un invento del siglo VIII, y cuya razón de ser era la búsqueda de un poder centralizado. En un plano más histórico, la figura de estos grandes reyes comienza en el siglo VII, si bien tal cargo no dejó de ser simplemente honorífico y simbólico hasta que en el año 1002, Brian Boru, fue reconocido como monarca supremo de la isla tras librar numerosas batallas y acordar diferentes pactos. Continuando con el esfuerzo de simplificar una cuestión no falta de cierta complejidad, cabe decir que, cuando los vikingos noruegos realizaron los primeros asaltos de los que se tiene constancia allá por el año 795, Irlanda ya contaba con una división territorial de cinco reinos que aglutinaban a su vez numerosos subreinos, aunque a día de hoy se han convertido en cuatro provincias: 1. Ulster (norte). 2. Connacht (oeste). 3. Meath (centro-este). Anexionada en la actualidad a Leinster. 4. Leinster (este). 5. Munster (sur). A grandes rasgos, y dejando de lado otros grupos, podríamos focalizar los polos de mayor poder por una parte en los Uí Néill del Norte y los del Sur, quienes ocupaban Ulster y Meath respectivamente; y, por la otra, a los Eóganachta en Munster. Los enfrentados intereses de los distintos clanes desembocaron en una situación de cierta indefensión ante las invasiones, esto se debió a la falta de unidad interna, lo que llevó a que se produjeran, en ocasiones, diferentes pactos entre los grupos locales y las fuerzas vikingas. El miedo a los continuos saqueos que cometían era tal, que un monje irlandés escribió, en el margen de su manuscrito, una noche de tormenta: 3 J. O’BEIRNE RANELAGH (1999), p. 38. El viento es terrible esta noche surcando el océano blanco y salvaje; no debo temer a los terribles vikingos que cruzan el mar irlandés3. 21 Incluso vislumbrándose este panorama, no todo resultó ser destrucción por parte del invasor, pues este terminó por convertirse en una unidad política más fundando ciudades como Limerick, Waterford, Dublín y Cork; legaron parte de su cultura; y abrazaron el cristianismo a pesar de haber asaltado numerosos monasterios. En el 908, durante la Batalla de Ballaghmoon, los Eóganachta fueron vencidos por los Uí Néill del norte, sometiendo por igual tanto a estos como a todos los vikingos, con la excepción de aquellos que, desde Dublín, se alinearon junto a Leinster para combatir por el mantenimiento de la independencia. Pero únicamente seis años después, en el 914, otra oleada vikinga se introdujo por la costa de Waterford, dejando contra las cuerdas a los Uí Néill. Luego… En el 977, el rey vikingo Olaf de las Sandalias venció a Domnall, rey supremo de los Uí Néill, y extendió su reino desde Dublín hasta el río Shannon, situando a los irlandeses de Meath, bajo una opresión tan fuerte que la denominaban cautividad babilónica4. Y mientras los invasores parecían campar a sus anchas, emergió una figura mitad hombre mitad leyenda, Brian Boru, quien desde Thomond, un reino menor del sur, comenzó un proceso de empoderamiento que le llevaría a consagrarse, de forma efectiva, como ard rí Éireann (alto rey de Irlanda) después de hacerse con el control de Munster y su capital, Cashel. A él, miembro de los Dál gCais (antiguos vasallos de los Eóganachta), se le concede el mérito de haber conseguido derrotar a los vikingos. Junto a su figura se sitúa Tadhg, el cual aparece en una narración que marca el origen de los O'Crowley. Dicha historia fue contada en una reunión del clan por el anterior Taoiseach, y dice así: […] Brian Boru fue elegido rey de Irlanda y atacó la fortaleza vikinga de Dublín, en lo que se conoce como la Batalla de Clontarf. Las fuerzas irlandesas se impusieron y se detuvieron los avances de vikingos en Irlanda para siempre. De particular interés para los que estamos aquí reunidos hoy día es la historia de Tadhg, el del Caballo Blanco. Los irlandeses estaban perdiendo la batalla y el rey Brian convenció a Tadhg, «¡Duro guerrero, muéstrame la fuerza de tu mano!». Las fuerzas del Caballero Blanco ayudaron a los irlandeses a ganar la batalla y posteriormente Tadhg tomó el apellido «ÓChruadhlaoich», «guerrero duro» en irlandés. Así se marcó el comienzo del apellido Crowley, más o menos según la tradición […]5. (Vid. imagen 5). 4 Ibídem, p. 39. 5 T. R. CROWLEY (2000), http://crowleyclan.com/history/irish.html [consultada el 16 de junio de 2016]. 22 Posteriormente, cuando tal apodo de origen gaélico fue traducido al inglés, derivó en el apellido O’Crowley, pero en la actualidad se ha visto reducido simplemente a Crowley. 1.2. EL CASTILLO CROWLEY La vida en la Irlanda gaélica se desarrolló mediante un sistema tribal, cuya base económica residía en el pastoreo. Las familias se organizaban entorno a una comuna y tenían libertad para trabajar sus tierras. Contrariamente a lo que ocurría en la mayoría de Europa la propiedad no era heredada por el primogénito, sino que los bienes pertenecían a todos los miembros, con iguales derechos y obligaciones. El funcionamiento del sistema económico y social era el mismo en el siglo VII que en el XVI, hasta que en el XVII los ingleses, bajo sus pretensiones colonizadoras, establecieron modificaciones. La sucesión en los liderazgos se producía bajo la premisa de elegir al individuo más capaz de todos, aunque tal cuestión solía conllevar el enfrentamiento entre distintas ramas. En Irlanda los miembros de un mismo clan descendían de un antepasado común. En el caso de los O’Crowley, estos son originarios del Reino de Connacht, y allí se conformó una liga entre diferentes grupos que llevaba por nombre Sil Murray. Tales integrantes procedían de una ramificación de un clan mayor, los Uí Briúin. De entre todos los clanes menores el más antiguo era el de los O’Connor, del que surgieron numerosos reyes y del cual derivaron el resto de familias pertenecientes a los Sil Murray, que, a saber, lo completaban los MacDermot, los O’Crowley y los MacDonagh. Para la Batalla de Clontarf (24 de abril de 1014), como ya hemos visto, Brian Boru contó con el apoyo de Tadhg, miembro de la familia real de Connacht y futuro monarca de este reino desde el año 1016. Tal cuestión implicó la entrada de las fuerzas militares de los Sil Murray, que desequilibraron la balanza a su favor en detrimento de los vikingos de Dublín y sus aliados de Leinster. En Irlanda, algunos clanes se especializaban en ciertos oficios, como por ejemplo la poesía, la medicina o la abogacía. En el caso de los O’Crowley, la ocupación mayoritaria que desempeñaban sus miembros era la de nobles guerreros. 23 Todo lo escrito en este subapartado hasta el momento, a modo de introducción, son pequeños resúmenes extraídos de un libro ineludible para profundizar en la historia que nos ocupa: The origins and history of the Crowleys as an Irish Clan, elaborado por el actual Taoiseach6. Una obra de referencia que trata de reconstruir el pasado del mencionado linaje en suelo francés e irlandés y que, a saber por los diferentes correos que he intercambiado con su autor, se encuentra en proceso de ampliación con el propósito de lanzar una segunda edición. (Vid. imagen 6). Ahora, pasando a hablar más de lleno sobre el Castillo Crowley, hay que hacer mención a un suceso importante, que no es otro que el traslado del clan desde Connacht hasta Munster, debido a las presiones a las que se vio sometido por parte de otros grupos como los Ua Briain (O'Brien), descendientes de Brian Boru. Este éxodo fue paulatino y al menos se dio desde el siglo XIII. Tal asunto es contado en diferentes títulos, aunque para la ocasión utilizaré la publicación que lleva por nombre Families of County Cork. En ella se dice lo siguiente: Los O’Crowley eran jefes de Kilshallow, al oeste de Bandon, condado de Cork, pero aunque ellos se establecieron aquí eran originarios de Connaught […]. Vienen de la misma línea que los O’Connor y MacDermot. […] se dieron a conocer en Cork, cuando el primero en llegar aquí se casó con la hija de un jefe de Cork. […] La familia llegó a la ruina al final del siglo XVII como lo hicieron muchas otras familias irlandesas perdiendo tierras y castillos en favor de los recién llegados. […] Este apellido se da como uno de los principales en el condado de Cork en el censo de 1659 y se mantuvo estable en el índice de 1890. […] Los O’Crowley están considerados por algunos como una de las tribus más antiguas asentadas en Cork […] 7 . Uno de los frutos del traslado al condado de Cork fue el Castillo Crowley, el cual se encuentra situado en el valle Ahakeera y del que únicamente se conserva un muro, cuya reforma para su estabilización y afianzamiento fue costeada por el clan recientemente. En referencia a ello, en uno de sus boletines digitales se recoge lo que continúa: […] fue construido alrededor de 1500. En ese momento los Crowley se decía que eran capaces de reunir 80 jinetes y 60 soldados de a pie que da una indicación de su poder como clan. Sin embargo, el castillo fue abandonado o destruido […]. El coste total de la restauración es de 33 000 € […]. El trabajo sólo ha sido capaz de seguir adelante debido a generosos préstamos hechos al proyecto por los miembros del Consejo del Clan Crowley. Estos préstamos serán pagados a través de las contribuciones hechas al Proyecto del Castillo Crowley [...] 8 . 6 M. P. CROWLEY (2001). 7 M. C. O’LAUGHLIN (1999), p. 60. 8 M. CROWLEY CHAMBERLAIN (2008), http://www.crowleyclan.com/community/newsletter/v13n1/v13n1p1.html [consultada el 16 de junio de 2016]. 24 2. GENEALOGÍA DE PEDRO ALONSO O'CROULEY O'DONNELL SEGÚN SU EXPEDIENTE DE HIDALGUÍA En el año 1789, tras la reciente proclamación del rey Carlos IV, Pedro Alonso O’Crouley9 O’Donnell vio cumplido su deseo de formar parte de la nobleza española, tras haber promovido años atrás un expediente de hidalguía cuando aún gobernaba Carlos III. En la tramitación de su solicitud contó con los servicios de Manuel de Luque y Guzmán, y la gestión fue realizada desde el Ayuntamiento de la Real Isla de León, si bien, como era habitual en estos casos, se encargó de su resolución la Real Chancillería de Granada. (Vid. imagen 7). Pedro Alonso, gaditano de padres irlandeses, es el primer O’Crowley conocido nacido en España y, gracias a su interés por conseguir la distinción de hidalgo, hoy día es posible trazar su ascendencia genealógica, lo que nos permite, a quienes descendemos de él, profundizar más allá en el tiempo en la búsqueda de nuestros antepasados. El expediente consta de 75 folios a doble paginación (recto y verso), y de su transcripción se puede extraer cuál fue la petición concreta llevada a cabo. Dice así: Muy poderoso señor Manuel de Luque y Guzmán en nombre de don Pedro Alonso Ocruley (sic), vezino, y del comercio de la ciudad de Cádiz, y hazendado en la villa de la Isla de León, como mejor proceda digo es mi parte, hijo lejítimo y de lejítimo matrimonio de don Demetrio Ocruley, y de doña María ò Donnel (sic), y nieto con la misma legitimidad de don Carlos Ocruley, y de doña Elena Pover (sic), naturales, y vecinos, que fueron del Reino de Irlanda hijosdalgo todos notorios de sangre, y que en posesión de tales an estado en los pueblos de su naturaleza en dicho reino, sin que jamás seles aya probado con pecho conzejil: en estas circunstancias, habiéndose mi partee (sic) azendado en dicha villa, de la Isla de León, para que en ella se le de tratamiento correspondiente, a su calidad = A vez, suplico se sirba mandar despacharle vuestra real provisión de estado en la forma ordenada para que el Conzejo Justicia, y Reximiento de dicha villa de la Isla de León, practicadas las diligencias, concernientes a aberiguar la calidad de mi parte, le señale el estado que de ellas resulte competirle y siendo el de hijosdalgo suspenda darle la posesión asta que se apruebe por, vez, a quien se consulte con copia de todo, pero siendo el de pechero, le dé testimonio para usar de sus recursos, por ser así de justicia, que pido y juro = Luque10. 9 Muchos apellidos de origen extranjero se vieron modificados en diferentes documentos expedidos desde España, bien por un intento de hispanización, bien por errores ortográficos. De este modo O'Crowley derivó en O'Crouley y fue adoptado como propio por Pedro Alonso a lo largo de su vida. 10 AHMSF, Expedientes de hidalguía. Estos no están clasificados, se encuentran repartidos en tres cajas sin ordenar y hay que buscarlos uno a uno. La información corresponde a los fols. 1v-2r. del expediente de Pedro. 25 Tras esta cita, me surge una cuestión un tanto llamativa: ¿Por qué alguien que ha nacido en Cádiz y que además tiene su residencia principal allí se va hasta la Real Isla de León para gestionar su expediente de hidalguía? Por entonces, el Ayuntamiento de Cádiz, ya se encargaba de tales labores, el cual, además, era mucho más antiguo que el de la vecina Isla de León. Yo, ciertamente, no tengo a día de hoy una respuesta tajante a la pregunta, pero propongo dos hipótesis: 1. Que se requiriese un número mínimo de propiedades, en la localidad desde la que se solicitaba la hidalguía, y que estas fueran más abundantes en la Real Isla de León. 2. Que existiera la idea en aquella época de que en Cádiz la gestión resultaba más dificultosa, bien por la implicación del personal, bien por los medios con los que contase frente a una gran demanda, (por ejemplo, número de traductores), lo que llevaría a una menor agilización y, por consiguiente, una mayor demora en la resolución. Hay que decir también como dato reseñable que, a simple vista y sin haber realizado un estudio pormenorizado, el número de solicitantes con orígenes extranjeros para obtener la condición de hidalgo, a juzgar por sus apellidos, parece que fue mayor entre los registros que conserva el Archivo Histórico Municipal de San Fernando que el de Cádiz, por lo que probablemente no fue Pedro Alonso el único que actuó de tal manera. Prosiguiendo con el análisis del expediente nos encontramos, acto seguido, con una declaración del propio O'Crouley, en la que indica su ascendencia genealógica. Posteriormente, en las siguientes hojas, los esfuerzos se centraron, como era costumbre, en demostrar la veracidad de su testimonio. 2.1. DECLARACIÓN SOBRE SU ASCENDENCIA GENEALÓGICA Lo que presento a continuación es una transcripción completa de la declaración de Pedro Alonso, con la salvedad de haber introducido algunas objeciones, sin que esto haya 32 De entre las fuentes citadas ha resultado especialmente provechoso acudir al expediente, pues, a pesar de que otros investigadores lo trabajaron, he podido extraer de él datos que habían sido pasados por alto, tales como los lugares donde se bautizaron ambos o el sitio donde se casaron, aunque, antes de hablar de lleno sobre sus vidas, es preciso comenzar con un pequeño contexto histórico para intentar desvelar el motivo que pudo provocar la emigración hacia la ciudad de Cádiz. 3.1. CONFLICTOS ENTRE CATÓLICOS Y PROTESTANTES Desde que San Patricio, según la leyenda, iniciara mediante su predicación la conversión al cristianismo de la población irlandesa allá por el siglo V o IV, según las fuentes que se consulten, la isla había ido abandonando progresivamente sus costumbres paganas, pero manteniendo, no obstante, una independencia frente a Roma que despertaba el recelo de un papado muy interesado en someter bajo su yugo todo cuanto fuera posible. Por otro lado, también existía un afán colonizador de Inglaterra, por lo que fruto de ello, en el año 1155, el papa Adriano IV entregó la jurisdicción de Irlanda al rey Enrique II de Inglaterra mediante la bula papal Laudabiliter. Ante lo acontecido, se produjeron evidentemente una serie de conflictos donde Irlanda reclamaba su liberación e independencia con respecto a la fuerza invasora. Más allá en el tiempo, el rey Enrique VIII de Inglaterra (r. 1509-1547), con la pretensión de convertirse en el líder de su propia Iglesia, rompió los lazos con Roma, dando lugar a la aparición del anglicanismo (una rama del protestantismo). Esto tuvo irremediablemente una gran repercusión entre los irlandeses, quienes vieron en el catolicismo un símbolo de identidad nacional frente al enemigo inglés, algo que además le serviría para encontrar un apoyo importante bajo el paraguas de la Iglesia Católica y otros países de la misma religión. Muestra de ello podemos encontrarla en las siguientes líneas: En 1579, el papa Gregorio XIII y Felipe II de España lanzaron una expedición, anunciada como cruzada, que desembarcó en Dingle, condado de Kerry. En 1601, más de tres mil españoles desembarcaron en Kinsale, condado de Cork, para apoyar un levantamiento irlandés. En 1690, Luis XIV de Francia envió un ejército de siete mil hombres a Cork, que posteriormente luchó a favor de Jacobo II en la batalla de Boyne [...]19. 19 J. O’BEIRNE RANELAGH (1999), p. 54. 20 Ibídem, p. 74. 33 Para desgracia de unos y fortuna de otros, la guerra en Kinsale tuvo como vencedoras a las tropas inglesas en detrimento de la coalición hispano-irlandesa. En cuanto a Jacobo II, se puede decir sobre él que fue el último monarca católico que gobernó en el país inglés, pues después, el futuro rey protestante, Guillermo III, lo terminó derrocando. Sobre el segundo de estos, además, se daba la circunstancia de haber contraído nupcias con María II, hija del rey depuesto. Bajo el mandato del matrimonio las represiones hacia los católicos irlandeses se tornaron todavía más hostiles de lo que ya habían venido siendo. De tal conflicto surgió lo que se conoce como el Tratado de Limerick, bajo el cual se garantizaba los derechos de los vencidos siempre que se sometieran al rey Guillermo y la reina María, pero no obstante, muchos se fueron a Francia y terminaron por unirse al ejército galo bajo el nombre de los Gansos Salvajes. En 1695, el Parlamento irlandés, que se encontraba dominado por Inglaterra, comenzó de manera continuada a crear toda una serie de normativas conocidas por el nombre de Leyes Penales, las cuales pretendían intensificar las represiones sobre los ya mencionados católicos. Este paquete de medidas terminó de ser elaborado en 1727 y, con su legislación, la mayoría de la población pasó a ser perseguida por su religión y por su desobediencia a la imposición imperialista inglesa, bajo la cual llegó a confiscarse una cantidad ingente de tierras para ponerla en manos de fieles colonos. Algunas de las consecuencias que se dieron se recogen en lo que sigue: En 1701, Irlanda había sido conquistada. Las guerras, campañas militares y plantaciones afectaron a la mayor parte del país y habían conseguido establecer las leyes y el Gobierno británico en todas las regiones […] Después del Tratado de Limerick, la mayoría de los irlandeses que seguían considerándose nativos y familias nobles de ingleses viejos: miles de ellos abandonaron Irlanda entre 1690 y 1730, eliminando la última barrera entre los irlandeses y sus gobernantes extranjeros... También se aprobaron otras leyes que impedían a los católicos acceder a una profesión o recibir una educación formal. En 1727 se les negó el voto en elecciones parlamentarias [...]20. En este contexto debió ser en el que Dermot O'Crowley y Mary O'Donnell decidieron probar suerte y emigrar hacia algún lugar donde la vida pudiera depararles un futuro mejor, siendo finalmente Cádiz la escogida, ciudad en la que con posterioridad vio la luz toda una descendencia que, a día de hoy, todavía perdura arraigada. 24 AHPC, Protocolos notariales, sign. 4475, fol. 1166/1v. 34 3.2. MATRIMONIO Y EMIGRACIÓN HACIA TIERRAS GADITANAS Los padres de Demetrio (alias Jeremías) fueron Charles O'Crowley y Helen Power. Nació en el condado de Limerick y fue bautizado en la parroquia de Kilfinane, una pequeña ciudad del mismo. Por otro lado, los progenitores de su esposa María eran Edmundo O'Donnell y Mary O'Davoren. Ella nació en el condado de Clare que pertenece, al igual que Limerick, a la provincia de Munster. Su bautizo se produjo en la parroquia de Kilfenora, una villa de dicho condado21. Para poder comprender mejor la división territorial de Irlanda se puede decir que, de alguna manera, lo que para nosotros es una comunidad autónoma, ellos lo identifican como una provincia, y la equivalencia de lo que nosotros conocemos como provincia sería para ellos un condado. Se tratan pues Kilfinane y Kilfenora de dos localidades, que, al haber sido escogidas como lugares de bautismo, también resultarían ser, se intuye, los lugares originarios de cada uno. Junto a los anteriores datos proporcionados por Daniel, el obispo de Limerick, se señala que proceden de familias verdaderamente católicas y que se tratan de «descendientes de noble estirpe mileciana»22. La ceremonia matrimonial de ambos fue celebrada en el año 1727 por el reverendo Murtaugh O'Hehir, en la Iglesia Parroquial de San Miguel, situada en Limerick capital. Luego, en 1730, «salieron de esta ciudad embarcados para la ciudad de Cádiz en el Reyno de España»23. Si bien tales fechas no las he hallado especificadas en ningún documento, estas resultan de unas sencillas cuentas matemáticas a partir de datos que Demetrio indica en su testamento de 1746: «Declaro haora a tiempo de diez y nueve años casé según orden de nuestra Santa Madre Yglesia en la dicha ciudad de Limerick con doña María Odonnell (sic), a cuio matrimonio no intervino dote ni capital alguno. Y a los tres años venimos a vivir a este reino sin vienes de consideración»24. Vinieron pues con lo puesto en busca de una oportunidad que les permitiera vivir con dignidad. Llamativo resulta que realizaran el viaje en 1730, justo tres años después de que se terminaran de 21 AHMSF, Expedientes de hidalguía, Pedro Alonso O’Crouley, fol. 34v. 22 Ídem. 23 Ibídem fol. 35r. completar las conocidas como Leyes Penales, lo que respondía probablemente a la necesidad de escapar ante toda una serie de represiones. De la profesión laboral que desarrolló Dermot no consta nada hasta el momento, al menos entre los documentos que he ido consultando, aunque podríamos imaginar que se dedicó al comercio por dos motivos especialmente: por un lado el segundo apellido de Dermot era Power, muy característico entre los irlandeses que comerciaban en Cádiz; y por otro lado su hijo, Pedro Alonso, destacó desde joven desempeñando dicha profesión de manera bastante loable, algo que solía ser fruto de una tradición familiar. Un dato igualmente interesante es que, además de su mujer y de Thomas Cartillon, también fue uno de sus albaceas testamentarios Thomas Juan Power, adinerado comerciante según dictan sus protocolos notariales25. Ello podría abrir una nueva vía de investigación ante la posibilidad de que ambos hubieran sostenido un parentesco sanguíneo, que unido al potencial económico de Cádiz durante el siglo XVIII, tal vez hubiese decantado la balanza para que tal ciudad fuera la elegida. No en vano el comercio en torno a núcleos familiares, donde unos y otros se apoyaban, resultaba muy común en las colonias extranjeras. Llegados a este punto sería bueno indicar que los españoles, y especialmente los castellanos, siempre reclamaron la exclusividad en el comercio con Indias, pero la Monarquía era consciente de las limitaciones que existían para llevar a puerto tal exigencia. El espiral de quejas que se producía por parte de los comerciantes autóctonos derivaba en disimuladas concesiones a extranjeros por parte de distintos reyes, cuestión que nunca terminaban por contentar a nadie. Esto era principalmente debido a que muchos foráneos, como los genoveses o los propios irlandeses, por citar algunos ejemplos, poseían una serie de conocimientos y el capital suficiente como para que se pudiera explotar el comercio con América más allá de lo que España por sí sola era capaz de hacer. Una situación que en palabras de Antonio García-Baquero González podría resumirse muy bien con aquella copla que dice eso de “ni contigo ni sin ti tiene mis males remedios, contigo porque me matas y sin ti porque me muero”26. De este modo, en el caso de que Dermot se hubiese dedicado a la profesión de comerciante, muy probablemente, podría haber sorteado la problemática de ser un forastero mediante la petición de una carta de naturaleza. 25 AHPC, Protocolos notariales, signs. CA 4483 y CA 2211, fols. 1023r-1026v y 65r-70v. 26 A. GARCÍA-BAQUERO GONZÁLEZ (2003), p. 73. 35 En cuanto a Cádiz, si bien ya venía ostentando un importante valor comercial, se catapultaría en 1717 con el traslado de la Casa de Contratación, la cual residía con anterioridad en Sevilla. Tal acontecimiento bañó a la ciudad de un ambiente cosmopolita, donde las colonias de población no autóctona cada vez crecían más. Así pues, se dieron cita en busca de una oportunidad tanto franceses, como suecos, holandeses, italianos, ingleses e irlandeses entre otros. Igualmente, españoles venidos de diferentes puntos peninsulares también acudieron al sur de la Península Ibérica ante la llamada de la prosperidad económica. Instalados ya en la ciudad, en el año 1740 la pareja tuvo a Pedro Alonso, quien se convertiría en una importante personalidad de la misma. En el momento en que Demetrio emite su testamento, su hijo contaba con unos seis años y medio, siendo el único descendiente que poseían y, a saber, no debieron de tener ningún otro más, al menos que sobreviviera lo suficiente como para que transcendieran detalles, pues ni siquiera hay constancia de que Pedro hiciera referencia en algún momento a una hermana o hermano. Demetrio O'Crowley, para en caso de su fallecimiento, nombró como tutora, cuidadora y administradora, tanto de sus bienes como de su hijo, a su esposa, por la que decía sentir una gran satisfacción; y añadía, ante el temor de poderse quedar sin descendencia alguna por una supuesta pérdida del por entonces pequeño Pedro, lo siguiente: Y en caso que yo muera sin sucesión nombro para tal mi heredera a la expresada doña María O'Donnel (sic) mi muger para que aga y lleve enteramente todos mis vienes. Y si así subcediere le encargo haga el legado que le pareciere a doña Elena O'Kieff y a Demetrio Crowley mis sobrinos vecinos de la villa de Mallo y del lugar de Rostemple en el dicho Reino de Irlanda sin que los susodichos puedan pedir cosa alguna porque lo dejo al arbitrio y voluntad de la expresada mi muger de quien espero lo execute si pudiere27. En su testamento, además de recogerse todas las fórmulas típica de los protocolos notariales de la época (alusión a la Santísima Trinidad, creencia en un único Dios verdadero, etc.), dejó bastante claro qué deseaba que se realizase cuando falleciera: ser amortajado con el hábito de los san agustinos e inhumado en la iglesia del convento de estos en Cádiz, es decir, la de San Agustín (vid. imagen 12). También pide que se le recen 27 AHPC, Protocolos notariales, sign. CA 4475, fol. 1166/2v. 36 cien misas por su alma, la cuarta parte por la colecturía de la Iglesia Catedral, y las demás por los sacerdotes que fuere voluntad de sus albaceas, señalando por cada una dos reales de plata como limosna. Todo ello muestra claramente que Demetrio, como la mayoría de las personas de su época, era católico y, por consiguiente, es bien fácil imaginar que su mujer lo sería igualmente. Por otro lado, queda la duda de conocer el lugar elegido para el descanso eterno de Mary O'Donnell, siendo asimismo imaginable que acontecería en la misma iglesia de San Agustín, lugar al cual fui y donde mantuve una breve charla con el nuevo párroco, quien, sin mucho ánimo colaborativo, me comentó que allí no había ningún archivo sobre las sepulturas. Actualmente todas las criptas subterráneas que pudieran encontrarse están selladas, por lo que no resulta posible el acceso. No obstante, cabe decir que no se conoce ningún motivo por el cual la última voluntad de Dermot no se hubiese cumplido. Por aquel entonces todavía no existía ningún tipo de prohibición acerca de enterramientos dentro de la propia ciudad, como sí veremos que empezará a darse a principios del siglo XIX tras las epidemias de fiebre amarilla. Finalmente, él moriría no se sabe bien cuándo, aunque ocurrió con anterioridad al 12 de agosto de 1764, momento en el cual su hijo deja claro que su padre ya no vive, indicándolo en un testamento que realiza antes de viajar a Veracruz: «Sea notorio como yo don Pedro Alonso Ocrowley (sic) natural de esta ciudad de Cádiz, hijo lexítimo de don Demetrio Ocrowley, difunto y de doña María O Donnell (sic), que vive en ella [...]»28. Su mujer Mary, fallecería entre esa fecha y el 14 de octubre de 1768, cuando igualmente Pedro Alonso comunica en un segundo testamento, antes de partir nuevamente a Veracruz, la defunción de ambos: «[…] hijo lexítimo de don Demetrio Ocrouley (sic) y de doña María Odonnell (sic) difuntos [...]»29. Al menos, Mary O’Donnell, si no los dos, sí que debió vivir el terrible maremoto que asoló Cádiz allá por 1755 sobreviviendo a tan fatal acontecimiento, el cual, entre la realidad y la leyenda (se dice que fue frenado por la Virgen de la Palma), sigue siendo recordado todavía en la ciudad, como demuestra la siguiente copla de carnaval cantada por la comparsa El golfo de Cádiz, la cual contaba con componentes caracterizados a modo de marineros contrabandistas: 28 AHPC, Protocolos notariales, sign. CA 1627, fol. 853r. 29 AHPC, Protocolos notariales, sign. CA 1637, fol. 1417r. 37 […] y en una cobardía como un golfo de nosotros, se coló por La Caleta dando vuelta y maremoto, dando vuelta y maremoto, hasta que la Virgen de la Palma y unos cuantos marineros, por aquella misma calle cuatro cosas le dijeron: Si quieres estar aquí, ya sabes que en La Caleta, nuestras barquillas esperan todo lo que vega del mar, y si el mar no nos lo da, tendremos que ir a buscarlo, pero revolucionarnos, contigo, nunca jamás, que ni contigo ni sin ti, que yo, que soy más golfo todavía, a Cádiz vine a robarle un día, y ella fue quien me robó la vida, la vida, la vida30. 30 J. C. ARAGÓN BECERRA (2005), presentación. 38 39 II. PEDRO ALONSO O'CROULEY O'DONNELL 1. JUVENTUD 1.1. PRIMEROS AÑOS Pedro Alonso nace en Cádiz el 21 de febrero de 174031 y el 24 de ese mismo mes es bautizado en la actualmente conocida como Iglesia de Santa Cruz o Catedral Vieja de Cádiz32, condición a la que quedó relegada allá por 1838, cuando terminó de construirse la nueva. (Vid. imagen 13). Si bien a una persona de mi edad puede parecerle un acto extraño, precipitado e incluso atrevido, el hecho de bautizar a alguien tan rápidamente sin dar tiempo a que la madre se termine de recuperar, o a que repose un recién nacido que también ha sufrido durante el parto, era costumbre hasta hace muy poco que la ceremonia se realizase lo más apresuradamente posible, por aquello de que en caso de fallecer lo hiciera libre del supuesto pecado original. Ello implicaba que muchas veces las progenitoras ni siquiera podían acudir a tales ceremonias. El bautismo de O’Crouley estuvo a cargo de Juan Andrés de Guzmán y Zepillo, y el padrino fue Mauricio Osuluaner. Mientras, los testigos fueron Jacobo Henerico y Hugo Conankdu. El nombre que se le puso fue el de Pedro Felipe Alonso, a pesar de que en su vida civil se le conoció simplemente como Pedro Alonso. Luego, en 1749, a los nueve años, “lo enviaron a estudiar a Senlis; allí aprendió el latín, el inglés y el francés, con una perfección poco común tanto por la buena elección de 31 AHMSF, Expedientes de hidalguía, Pedro Alonso O’Crouley, fol. 7r. 32 Ibídem, fol. 59r. 40 voces que siempre usaba, como por el acento que poseía. A su regreso se empleó en los negocios del comercio marítimo”33. Los estudios que cursó en Senlis (Francia) estuvieron a cargo de unos monjes agustinos, y debió de ser en el país galo donde empezó también a impregnarse de cierto gusto por lo ilustrado, algo que marcaría su vida para siempre. En palabras de Jean Touchard, «el siglo de las luces fue una época de revolución para el concepto de diferentes términos», y continúa diciendo... “Esta transformación del vocabulario es el signo de una profunda evolución de las ideas. Algunas palabras dominan el siglo: naturaleza, felicidad, virtud, razón, progreso. No son nuevas, y los diferentes autores están lejos de conferirles siempre el mismo sentido. Sin embargo, existe un “espíritu del siglo”, un amplio acuerdo sobre algunas nociones fundamentales”34. A decir verdad, O'Crouley terminó por convertirse en un hombre totalmente identificado con dicho espíritu, un espíritu ilustrado que le acompañaría toda la vida. Reflejo de ello fue el interés que mostró por cuestiones como la geografía, el estudio de culturas diferentes y el arte entre otros temas. La ilustración a España también llegó, aunque su máximo apogeo fue más tardío, concretamente durante el reinado de Carlos III, cuando se crean las sociedades económicas de amigos del país, habiendo sido Pedro miembro de la Real Sociedad Bascongada. 1.2. EXPEDICIONES COMERCIALES HACIA EL PUERTO DE VERACRUZ La profesión que ejerció O'Crouley como comerciante le llevó a realizar, a saber, cuatro viajes hacia el Puerto de Veracruz en los años 1765, 1768, 1772 y 1776 ( vid. imagen 14). Los documentos que se prestan a ser analizados para conocer detalles de estas expediciones son, especialmente, dos testamentos de Pedro y algunos legajos custodiados en el Archivo General de Indias. En el caso de los primeros he podido acceder directamente a ellos sin problemas consultándolos en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, pero con respecto a los que se encuentran en Sevilla únicamente he logrado obtener algunos por mediación del portal PARES, lo que me ha llevado a contar con fuentes no primarias, concretamente con una investigación de Salvador Bernabéu, la persona, que a mi juicio, como ya señalé al principio de este trabajo, ha estudiado más a 33 N. M. DE CAMBIASSO Y VERDES (1829), p. 101. 34 J. TOUCHARD (1974), p. 304. 41 fondo la figura de O'Crouley hasta el momento. En esta ocasión sus aportaciones me han servido, especialmente, para hacer mención a las mercancías que transportaban las expediciones y las fechas en las que se produjeron tanto las salidas como los regresos. a) Primer viaje Sobre este episodio, en el que O'Crouley se embarcó desde Cádiz hacia el Reino de Nueva España tres días después de su veinticinco cumpleaños, cabe empezar con algunos datos importantes: […] realizó su primer viaje al Nuevo Mundo embarcado en uno de los navíos de la flota de 1765, mandada por Agustín Idiáquez, que transportó una carga total de 8013,63 toneladas. La flota salió de Cádiz el 24 de febrero de 1765, llegando a Veracruz el 15 de mayo del mismo año, y la formaban dos navíos de guerra (el España y el Tridente) y diez mercantes para el virreinato, otro para Cumaná y la tartana Señor del Gran Poder con destino a la Habana. En total, la expedición de Idiáquez permaneció en la Nueva España 462 días, tras los cuales regresó a Cádiz35. Para que fuera posible tal empresa, Pedro, tuvo que realizar con anterioridad algunas gestiones y, el 11 de agosto de 1764, pidió ante la Real Audiencia de Contratación de Indias permiso para embarcar en alguno de los navíos pertenecientes a la flota que próximamente se disponía a partir con destino a Veracruz. Para ello contaba con un certificado de la Contaduría Principal firmado también con fecha del 11 de agosto, lo que demostraba estar auditado para emprender el viaje. Además tres testigos tuvieron que testificar ese día para asegurar la soltería de Pedro Alonso, pues los casados y los sacerdotes eran vigilados más de cerca para que regresasen a sus lugares de origen. Estos fueron Jorge Ruan (de 20 años), Germán León (de 38) y Lucas White (de 26). Finalmente se le concedió la licencia el 18 de agosto de dicho mes36. No obstante, eso no fue todo, pues un día después de haber pedido dicha solicitud, el 12 de agosto de 1764, se dirigió hacia la conocida notaría de Juan Carrega para realizar el que probablemente fue su primer testamento. Los albaceas que designó para hacer cumplir sus últimas voluntades fueron Phelipe Smith, si su fallecimiento sucedía en Cádiz, y los hermanos Francisco y Raimundo Laiglesia, si lo hacía fuera de su ciudad 35 S. BERNABÉU ALBERT (2010), p. 234. 36 (PARES) AGI, Contratación, sign. 5507, N.3, R.20. La paginación real de los legajos no consta, aunque digitalmente el portal PARES les otorga una numeración que va del 1r al 4v. 48 diferentes universidades de México. Se trata del libro Ydea compendiosa del Reyno de Nueva España. En él nos muestra especialmente su gusto por temas como la geografía del lugar, la cultura de las distintas poblaciones, la fauna, la flora y el mestizaje. La publicación se produce en 1774 y en su introducción O'Crouley nos dice que realizó la investigación para mantenerse entretenido en sus ratos ociosos. Además se quita cualquier tipo de mérito por el trabajo realizado. La obra tuvo tres ediciones: la primera ya mencionada; una segunda en 1972 editada y traducida al inglés por Seán Galvin; y una tercera en 1975 sufragada por el arquitecto Juan Cortina Portilla, quien repartió de forma gratuita los 700 ejemplares que encargó. (Vid. imágenes 15, 16 y 17). d) Cuarto viaje Pedro participó en la que fue la última flota a Nueva España, al mando del marinero y científico Antonio Ulloa. Estaba compuesta por quince mercantes y dos navíos de guerra. La salida se produjo el 8 de mayo de 1776. La expedición permaneció en América desde el 25 de julio de ese mismo año hasta enero de 1778. El atraque en el puerto de Cádiz se produjo el 18 de julio. Trajeron consigo de vuelta 21 960 002 pesos en oro, plata, cobre, grana y otros productos. Una cantidad muy alta 52 . Para esta ocasión, tampoco se conoce testamento alguno, siendo la única fuente primaria que manejo unos legajos procedentes del Archivo General de Indias con fechas comprendidas entre el 3 y el 18 de abril del mismo año. La fianza por razón de factoraje vuelve a ser para Bartholome Valois y, en esta ocasión, no lleva ningún criado consigo. Los testigos para demostrar su soltería fueron Juan Kelly, Laureano de Cuadros, y Henriq Hayden, anteriormente aparecido como Hemrique Hayden, albacea de O’Crouley. Por fortuna, existe un detallado estudio sobre el transcurso de la travesía gracias a una investigación llevada a cabo por Francisco de Solano53 que, además de aportar datos curiosos, permite hacernos una idea de cómo se desarrollaba este tipo de expediciones comerciales, aunque por razones de espacio tendremos que conformarnos con esbozar algunas líneas superficiales de lo que supuso la navegación. 52 S. BERNABÉU ALBERT (2010), pp. 235-236. 53 F. DE SOLANO (1989), pp. 7-28. 54 Ibídem, p. 27. 49 Los comerciantes trataban de retrasar la salida lo máximo posible, motivados por intentar llevar a bordo una mayor cantidad de mercancías. Aunque por cuestiones climatológicas el momento más idóneo para zarpar era primavera (vid. cuadros 1 y 2), casi nunca sucedía así. En esta ocasión se quiso emprender el camino en el mes de abril, pero finalmente no fue posible hasta mayo. Los barcos se cargaron tanto de productos que posteriormente fueron difíciles de colocar, dado que la oferta superaba la demanda y los potenciales compradores reclamaban plazos de pagos muy largos, lo que podía repercutir en la demora del viaje para regresar. El tiempo que se tardaron en descargar las embarcaciones fue de sesenta y cuatro días, terminándose el 3 de octubre de 1771, una labor en la que participaban todos los mercantes apoyándose los unos a los otros de forma conjunta. A la vuelta hubo dudas con respecto al día más conveniente para realizar el tornaviaje, ya que había una guerra declarada entre España y Portugal y una rebelión de las Trece Colonias contra Inglaterra, con la consiguiente tensión entre esta última y Francia. El regreso se demoró más de lo acostumbrado ante el empeño que Ulloa mantuvo para evitar ser vistos por otros barcos. La última flota a Indias fue técnicamente perfecta, al contrario que sucediera con la de 1772, sobre la cual nos dice Francisco Solano que sufrió serios desperfectos. Para concluir este último viaje, nada mejor que hacerlo con un suceso astronómico del todo llamativo para el marinero y científico Antonio Ulloa y, a buen seguro, para el siempre curioso y presto O’Crouley: El 24 de junio de 1778 podían analizar un «eclipse de sol, por primera vez observado y medido desde el mar», que tenía, además, particularidades extraordinarias […] Ulloa lo bautizaba caverna luminosa lunar del navío el España por haber sido desde ese buque analizado. Observación que fue enviada a diferentes sociedades científicas y, sobre todo, a aquellas a las que pertenecía Ulloa […]54. 55 AHPC, Protocolos notariales, sign. CA 1693, fol. 1456r. 50 2. CASAMIENTO CON MARÍA DE LOS DOLORES POWER GIL A punto de cumplir 44 años, Pedro contrajo matrimonio con la hija de quien fue posiblemente una persona muy vinculada a su entorno comercial y personal, Juan Power, algo fácil de adivinar, pues recordemos que llegó a ser este uno de los posibles herederos en caso de que O’Crouley hubiera fallecido. La diferencia de edad entre la pareja era bastante considerable, pues ella había nacido el 13 de julio de 1764 y, aunque a día de hoy pueda parecer cada vez menos común, en aquella época era muy habitual este tipo de enlaces. Se deja entrever por las fuentes trabajadas que los padres tenían mucho poder de decisión en el emparejamiento, especialmente de sus hijas, y el perfil que se buscaba, para ellas, solía ser el de una persona más madura que tuviera la capacidad de llevar los negocios familiares hacia delante si los hubiese, intentando asegurar, de este modo, una supuesta vida tranquila a sus descendientes en medio de una época que, además de ser muy patriarcal, era poco estable. Probablemente, Juan Power, quien parece haber amasado un gran capital, vería en Pedro Alonso a alguien con muy buenas cualidades comerciales para confiarle la mano de María Dolores, gaditana de nacimiento, al igual que su madre: Eugenia Gil. La boda se celebró el 27 de enero de 1784, y la dote aportada por la novia fue de dieciséis mil pesos con ciento veintiocho cuartos: diez mil en efectivo y los seis restantes en una vajilla de plata, alhajas, joyas y piedras preciosas de su adorno personal, una especie entregada por su padre. En cuanto al novio, él dispuso cuatro mil pesos a tener cabimiento de la décima parte de su capital. Posteriormente, estas cifras se vieron aumentadas en otros diecinueve mil pesos con ciento veintiocho cuartos por la legítima materna y paterna al fallecer los progenitores de María Dolores. Por último, también habría que añadir unos catorce mil pesos de la herencia de su abuela materna Juana Francisca Pérez55. (Vid. imágenes 18 y 19). 2.1. PROPIEDADES INMUEBLES Una de las propiedades con las que contaban era la casa habitual del matrimonio, situada en Cádiz capital, concretamente en la por entonces calle Doblones número 34 (vid. imágenes 20, 21, 22 y 23), la cual sigue en pie hoy día recibiendo el nombre de 51 Manuel Rancés número 6, aunque bien hubo un tiempo en que fue llamada calle O'Crowley después de que Adolfo de Castro, por entonces alcalde de la ciudad, promoviera una reforma ilustrada de la nomenclatura del callejero gaditano en 185556. Por otro lado, existe la idea de que el motivo por el cual aquella vía se denominó Doblones era debido a la gran colección de monedas que Pedro Alonso consiguió reunir, si bien, realmente, tal denominación tiene un origen anterior a que nuestro anticuario comenzara su labor coleccionista. El inmueble se encuentra en el que era conocido como barrio de Nuestra Señora de las Angustias y San Carlos, lugar donde vivían muchos comerciantes irlandeses seguramente por la cercanía con el mar y la comodidad de poder divisar de forma sencilla la llegada de los barcos. El edificio fue comprado al marqués de Casa Estrada por un importe de veintitrés mil quinientos pesos y, aunque no posee ningún tipo de torre vigía, muy famosas en Cádiz, desde su azotea se puede apreciar perfectamente el puerto actual (vid. imagen 24). Además, según me comentó una vecina, en su día tuvo en el sótano un pasadizo que llegaba hasta, creo recordar, la Iglesia de San Francisco, pero ha terminado siendo aprovechado para la construcción de un garaje. A su vez, resulta de especial interés el blasón de armas que preside la entrada a la casa palacio, hoy convertida en un edificio que alberga varias viviendas individuales. Este está dividido en cuatro partes (cuartelado en cruz). La primera imagen en la línea superior representa al escudo del apellido O'Crowley, y le sigue el de la familia O'Donnell. En la parte inferior hay un cuartelado con un adorno de tipo encajado, y por último, en cuarto lugar, recoge la empuñadura de una espada que, si bien no he conseguido identificarla, pudiera simplemente simbolizar la pertenencia de Pedro a la nobleza. (Vid. imagen 1, 25 y 26). También poseían una segunda casa en esta ciudad, concretamente en la calle conocida por entonces como Santa Elena, la cual hacía esquina con el Hospicio de la Santa Caridad y daba a un callejón que llegaba hasta el barrio de La Viña. Cuando me acerqué a ver si se mantenía en pie la edificación comprobé que ya no había viviendas de esa época en el lugar señalado, la hoy calle José Celestino Mutis. Tal hospicio, actualmente, es conocido por lo que fue hasta hace no mucho el Colegio Valcárcel, el cual recientemente, ha sido objeto de diversas polémicas por ser un edificio singular de la ciudad que se encuentra abandonado por las instituciones políticas. 56 M. DE LA ESCALERA (1856), pp. 194-195. 52 Por último, tenían otros tres inmuebles en la villa de la Real Isla de León (San Fernando). Dos de ellos se encontraban en el callejón de Gil, ahora calle San Gil, aunque no he comprobado si continúan en pié. El tercero estaría en la calle Real, la cual tengo más o menos identificada aunque no con total seguridad (por entonces correspondía al número 82). Esta servía de morada en temporadas de esparcimiento. Se situaba frente a lo que por entonces era el Convento de la Enseñanza y poseía un jardín y una huerta con dos aranzadas y media de tierra, un terreno que fue utilizado para realizar edificaciones posteriores. 2.2. NÚCLEO FAMILIAR Y EL RETRATO PERDIDO DE NICOLAS DELERIVE A saber, de este matrimonio nacieron los siguientes nueve hijos: 1. María de los Dolores Josefa Ramona Paula Maura (15 de febrero de 1785). 2. Juan Josef María de la Encarnación Simeón Antonio (24 de marzo de 1786). 3. Antonio Pedro (1787). 4. Antonia María de los Dolores Francisca de Paula del Corazón de Jesús Lorenza Sebastiana (10 de agosto de 1790). 5. Eugenia Josefa Antonia Ramona Juana María de los Dolores (6 de mayo de 1792). 6. Elena Rosa de la Santísima Trinidad Josefa Ramona del Corazón de Jesús (4 de septiembre de 1794). 7. Pedro Alonso (1796). 8. Catalina (1798). 9. María Josefa (1802). De entre todos Juan Josef era el heredero primogénito, lo que le conllevaría una mejora económica de una futura herencia. Además, así conseguiría la obtención de los méritos y distinciones familiares. En cuanto a una renta vitalicia que O’Crouley había otorgado a su primo Thomas Lisaght, esta pasaría a ser de Juan Josef a la muerte de aquel. La problemática para conformar la bibliografía de dicho primer hijo es la falta de fuentes, lo que puede deberse a que se marchara a una edad temprana fuera de Cádiz o a algún trágico desenlace prematuro. 53 Por otra parte, María de los Dolores, la hija mayor, fue mejorada en mil novecientos pesos con ciento veintiocho cuartos por su abuelo Juan Power. La tal mejora fue realizada en muebles y plata labrada, pero se vendió produciendo el más alto líquido que fue posible. Del resto de hijos también guardo información para desarrollar en futuras investigaciones, salvo de Antonio, debido a que falleció a los tres años de edad. Destacables para mí resultarían especialmente tanto Pedro Alonso (el Joven)57 (vid. imágenes 27 y 28) como su hermana Catalina. El primero porque llegó a desarrollar una notoria labor como profesor, periodista, traductor y escritor, y la segunda por ser la persona de la cual desciendo directamente. Catalina se casó con Joaquín García de Paredes y, de la rama genealógica de ambos, descienden personas como Adelaida Riquelme (directora de la Escuela Normal de Ciudad Real y de Granada, así como de la plantilla central de Maestras de Madrid); José Villalba Riquelme (ministro de Defensa); José Villalba Rubio (jefe militar republicano durante la Guerra Civil de España) y José Aguado Villalba (ceramista). Entre 1794 y 1797, a juzgar por las personas que aparecen representadas, el pintor Nicolas Louis Albert Delerive retrató a los por entonces componentes de la familia, faltando por nacer tanto Elena, como Pedro Alonso (el Joven) y Catalina, a los que habría que añadir el ya fallecido Antonio. La existencia de este cuadro me llega a través de un trabajo donde se recopilaron numerosas fuentes primarias tanto de O’Crouley como de otros muchos irlandeses: Spanish Archives of Primary Source Material58. El problema viene al perdérsele la pista durante la posguerra, sin que en la Fototeca del Patrimonio Histórico (FPH), lugar del que procede la instantánea, hayan sabido decirme cuál fue su paradero. En conversaciones con Ismael Gutiérrez Pastor, profesor de Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, me escribió lo siguiente: “[...] El retrato por el que pregunta fue fotografiado en Madrid durante la Guerra Civil en la colección “Ateneo Libertario de Vallehermoso n.º19”. Así consta en la fotografía en blanco y negro de la A.J.P.0151_P. Probablemente esta es la fotografía reproducida por el prof. Hernández Perera en el libro que cita. Estaría por asegurarle que Hernández Perera no conoció directamente el cuadro y que utilizó una fotografía en papel acaso de la Fototeca del Instituto Diego Velázquez del Consejo Superior de Investigaciones Científicas […]“. 57 En la BNE aparece alguna referencia diferenciando al padre y al hijo con los apodos del Viejo y el Joven. 58 S. FANNIN (2013), http://www.irishancestors.ie/wp-content/uploads/2013/02/Fannin-Spanish-Archives-ofPrimary-Source-Material.pdf [consultada el 7 de septiembre de 2016]. 54 El libro de Jesús Hernández Perera lleva por título La pintura española y el reloj, y realmente la fotografía fue extraída del Arxiu Mas (Barcelona), donde se guardan copias de algunas imágenes de la FPH. Por otro lado, entre las páginas de esta obra aparece la siguiente información: Nicolás L. A. Dellariva (sic), muerto en Lisboa en 1818 fue paisajista y pintor de historia y han quedado de él bastantes trabajos en España. Los cinco niños juegan, mientras la dama borda y el jefe de familia, con casaca y peluca todavía dieciochesca, la contempla; un criado negro acerca un recado. La cómoda sobre la que el Sr. O'Cronley (sic) apoya su brazo tiene una pareja de esculturas chinas de porcelana, que hablan de las andanzas diplomáticas y las aficiones coleccionistas del matrimonio, y entre las porcelanas un buen ejemplar de reloj de chimenea, de bronce dorado con el basamento de trozo de columna tan típico del estilo Luis XVI; la caja del reloj es abrazada por una figura también de bronce que levanta una guirnalda. La minuciosidad clasicista del pintor casi nos permite hasta leer la marca del reloj59. (Vid. imagen 29). En un principio, Pedro, ante la prematura muerte de su mujer el 19 de diciembre de 1805 (con 41 años), dejó como albacea y encargado de la educación de sus hijos, en caso de que él también falleciera, a Antonio Manuel Trianes, un reputado eclesiástico con una gran formación académica. Como dato llamativo destaca el conservadurismo de este sacerdote, quien se llegó a postular durante las Cortes de Cádiz en contra de la abolición de la Inquisición. Posteriormente, O’Crouley dio marcha atrás y nombró a su yerno Francisco Jiménez de Isla, casado con su hija Antonia. El anticuario, ya con cierta edad por entonces, tenía hijos pequeños, y la posibilidad de que se quedaran solos y desamparados debía de preocuparle profundamente. 3. DESEMPEÑO COMO ANTICUARIO Y ÚLTIMOS AÑOS Por encima de su condición de comerciante Pedro Alonso es recordado por su labor como coleccionista, una pasión que duraría hasta el final de su vida. Llegó a ostentar una importante biblioteca, una gran cantidad de monedas, camafeos, esculturas, pinturas... e incluso, en tiempos de la Guerra de la Independencia y las Cortes de Cádiz, se dedicó a coleccionar noticias y recortes que circulaban con información de lo que estaba aconteciendo. 59 J. HERNÁNDEZ PERERA (1958), pp. 87. Aunque tengo identificados algunos de los cuadros que pertenecieron a su colección, resulta ya imposible hablar de ellos, por lo que me conformaré diciendo que en el conocido como Musaei O-Croulianei, albergado en su casa de la calle Doblones, tuvo pinturas de reconocidos pintores tales como Pablo Veronés, José de Ribera, Rubens, Van Dyck, Alonso Cano, Murillo, Ribalta, Castillo, Céspedes, Velázquez, Carreño, Carlo Dolci, Laurent de la Hyre, Zurbarán, Piombo, Borgoñón... El registro casi al completo de las antigüedades que consiguió juntar se conoce gracias a un catálogo que el mismo Pedro anexó a la publicación de un libro de Joseph Addison y de cuya traducción estuvo al cargo: Diálogos sobre la utilidad de las medallas antiguas60 (vid. imagen 30). Sobre tal colección han sido varios los investigadores que han escrito, tanto contemporáneos, como Antonio Ponz61, hasta autores posteriores como Francisco Javier Sánchez Cantón62, Ramón Solís63 o Pablo Antón Solé64, un prolífico historiador que dedicó su vida al sacerdocio llegando a ser el director del Archivo Diocesano de Cádiz y que, para mi desdicha, falleció en el año 2012. Gracias a un estudio de este último se conoce la existencia de toda una sección de documentos entregados al gaditano Seminario de San Bartolomé por O'Crouley, aunque tal realidad me ha sido negada de forma reiterada por parte de la actual dirección de dicho seminario, lo que ha derivado en la imposibilidad de su consulta. Afortunadamente, todo resulta fácilmente demostrable gracias a la publicación del propio Pablo y a una entrevista que le realizaron (vid. imágenes 31y 32). En palabras del erudito sacerdote: En el tomo en 4.º prolongado y manuscrito de la Biblioteca del Seminario Conciliar de San Bartolomé, de Cádiz, se conserva, con otras muchas curiosidades, la copia de una carta, que envió el anticuario gaditano don Pedro Alonso O'Crouley al secretario de la Academia de San Fernando, don Antonio Ponz. […] El volumen tiene la signatura MS/59, está encuadernado en pergamino y presenta en el lomo: Papeles Varios. Tomo 3.º Se desconocen sus hermanos. Este tomo fue escrito por algún secretario bajo la mirada de O'Crouley, a cuya mano pertenecen, sin embargo, el índice de las piezas y sus encabezamientos. La carta, que se transcribirá más abajo, ocupa las páginas 81-84. […] A todas sus preciosidades va agregando una selecta librería con todo lo mejor de España y el extranjero que pase por Cádiz, y se dedica a recoger las más interesantes noticias de lo que ocurre y 60 J. ADDISON y P. A. O'CROULEY O'DONNELL (1795). 61 A. PONZ (1794). 62 F. J. SÁNCHEZ CANTÓN (1942), pp. 217-227. 63 R. SOLÍS (1978), pp. 421-423. 64 P. ANTÓN SOLÉ (1966), pp. 151-166. 55 56 a reunir los papeles de todo género que circulan. Merced a este afán coleccionista y curioso del anticuario gaditano, el Seminario Conciliar de San Bartolomé, de Cádiz, posee, entre sus muchas curiosidades, una interesante sección de papeles sobre la Independencia y las Cortes de Cádiz65. Finalmente, tras la inicio de la Edad Contemporánea en España, Pedro falleció en su ciudad natal el 8 de febrero de 1817 en una situación económica mucho menos boyante. Aunque su deseo era ser sepultado en lo que él denominaba la Iglesia Cúpula (desconocida para mí), las epidemias de fiebre amarilla obligaron a las autoridades a prohibir tales actos en el interior de los templos, y de la zona de intramuros en general, por lo que fue llevado al Cementerio de San José, al igual que su mujer y varios de sus descendientes. Hoy, tristemente, tal lugar se encuentra a punto de claudicar tras haberse llevado a cabo numerosas exhumaciones y trituraciones para construir un parque. Ni la Historia, ni los muertos parecen merecer, para algunos, el respeto debido. (Vid. imágenes 33, 34 y cuadro 3). 65 Ibídem, pp. 151 y 160. 57 CONCLUSIÓN Si le preguntásemos a alguien qué semejanzas tienen un gaditano y un irlandés, la mayoría de las personas quizás no sabrían qué responder, pero lo cierto es que la importancia que Cádiz tuvo en el siglo XVIII atrajo ya no solamente a ciudadanos de Irlanda, sino a todo tipo de emigrantes que dejaron sus países en busca de una mejor vida a este lado de la orilla. Así pues, se formaron numerosas colonias de diversas nacionalidades, cuyos integrantes generalmente estaban lo suficientemente cualificados para contribuir al crecimiento económico de la zona. Con el transcurso de los años, las generaciones venideras se integraron de tal manera que pasaron a ser ciudadanos tan autóctonos como cualquier otro y, fruto de este mestizaje, no son pocos aquellos que, sabiéndolo o sin saberlo, pasean por las calles de la ciudad haciendo gala, quien todavía puede, de algún que otro apellido extranjero o, cuando menos, de una importante carga genética herencia de aquellos tiempos. La familia O'Crowley, como muchas otras, vino para quedarse, y sus raíces aún perduran tanto en Cádiz como en otras ciudades de la geografía española. Son el caso por ejemplo de Málaga, Toledo, Madrid y Barcelona. Afortunadamente, la documentación que se conserva para recomponer la historia de sus integrantes es abundante, gracias en buena medida al relevante papel que Pedro Alonso jugó en la sociedad gaditana de aquel entonces, aunque por otro lado también resulta difícil de tratar en profundidad dada su densidad. De este modo, y entre otras variadas cuestiones, se antoja fundamental el estudio futuro de algunas de las antigüedades que pertenecieron a su museo; cartas personales; pleitos relacionados con el comercio y con temas de herencias; diferentes negocios mercantiles a los que se dedicaba cuando no estaba en Veracruz; las traducciones que llevó acabo de algunas obras clásicas; los documentos del Seminario de San Bartolomé; así como qué fue de sus 64 65 APÉNDICE 66 67 1. IMÁGENES 68 69 Imagen n.º 1 Escudo de armas de Pedro Alonso en la fachada de la que fuera su casa. Fuente fotográfica: elaboración propia. 70 71 Imagen n.º 2 Retrato realizado por Pablo de Castro Romero con motivo del homenaje que el Ayuntamiento le hizo a O'Crouley en 1855. Fuente fotográfica: AHMC (sin inventariar). 72 73 Imagen n.º 3 Uno de los edificios donde se llegó a alojar la Casa de Contratación en Cádiz. Actual sede de la Diputación. Fuente fotográfica: elaboración propia. 80 81 Imagen n.º 7 Portada del expediente de hidalguía. Fuente fotográfica: elaboración propia. 82 83 Imagen n.º 8 Copia del árbol genealógico incluida en el expediente de hidalguía. Fuente fotográfica: elaboración propia. 84 85 Imagen n.º 9 Árbol genealógico original. Fuente fotográfica: Michael-Patrick Crowley. 86 87 Imagen n.º 10 Continuación del árbol genealógico original. Fuente fotográfica: Michael-Patrick Crowley. 88 89 Imagen n.º 11 Firma de Demetrio procedente de su testamento. Fuente fotográfica: elaboración propia. 96 97 Imagen n.º 15 Lámina sobre mestizaje contenida en Idea compendiosa del Reino de Nueva España. Ha sido extraída de la edición de Seán Galvin. Fuente fotográfica: elaboración propia. 98 99 Imagen n.º 16 Lámina sobre vegetación contenida en Idea compendiosa del Reino de Nueva España. Ha sido extraída de la edición de Seán Galvin. Fuente fotográfica: elaboración propia. 100 101 Imagen n.º 17 Ejemplar de la tercera edición de Idea compendiosa del Reino de Nueva España. Se encuentra en la BCM de Cádiz. Fuente fotográfica: elaboración propia. 102 103 Imagen n.º 18 Firma de Pedro Alonso procedente de un testamento. Fuente fotográfica: elaboración propia. Imagen n.º 19 Firma de María Dolores Power Gil procedente de un testamento. Fuente fotográfica: elaboración propia. 104 105 Imagen n.º 20 Entrada a la casa palacio de la calle Manuel Rancés n.º 6. Fuente fotográfica: elaboración propia. 112 113 Imagen n.º 24 Vistas desde la azotea. Fuente fotográfica: elaboración propia. 114 115 Imagen n.º 25 Recorte de prensa procedente del AHMC (Colección temática gaditana / C. 6672). Fuente fotográfica: elaboración propia. 116 117 Imagen n.º 26 Fotografía de una acuarela donde aparece representada la por entonces calle Doblones. Pintor: Adrien Dauzats. Museo del Louvre. Fuente fotográfica: FPH de Madrid (Archivo Moreno / sign. 41407_B ). 118 119 Imagen n.º 27 Manuscrito de Pedro Alonso (hijo). Contiene la obra teatral de corte romántico El padre romano, de la cual es autor. Se custodia en el AHMC (Teatro / sign. C. 6983). Esta portada cuenta con una nota al pie del que fuera alcalde, gobernador y bibliotecario de Cádiz: Adolfo de Castro. Fuente fotográfica: elaboración propia. 120 121 Imagen n.º 28 Poema de Pedro Alonso (hijo). BCM de Cádiz (sign. CASTRO 603 her). Fuente fotográfica: elaboración propia. 128 129 Imagen n.º 32 Continuación de la entrevista a Antón Solé. Fuente fotográfica: elaboración propia. 130 131 Imagen n.º 33 Detalle del monumento a las Cortes de Cádiz. Fuente fotográfica: elaboración propia. 132 133 Imagen n.º 34 Fotocopia de un retrato donde se puede apreciar a un Pedro Alonso de aspecto más maduro. AHPC (Colección José Pettenghi Estrada / caj. 35 680). Fuente fotográfica: Antonio Sánchez. 134 135 2. CUADROS 136 137 Cuadro n.º 1 ÉPOCA DE SALIDA FLOTA TIEMPO TRANSCURRIDO EN LA NAVEGACIÓN. DÍAS Primavera 1708. Andrés del Pez 74 1772. Luis de Córdoba 79 1776. Antonio de Ulloa 79 Verano 1711. Andrés de Urriola 95 1712. Juan de Ubilla 79 1715. Manuel López Pintado - 1717. Antonio Serrano - 1720. Fernando Chacón 81 1722. Antonio Serrano 74 1725. Antonio Serrano 69 1729. Marqués de Mari 75 1732. Rodrigo Torres 88 1760. Carlos Reggio 68 Otoño-invierno 1706. Diego Fernández de Santillana 115 1735. Manuel López Pintado 122 1757. Joaquín Manuel de Villena 91 1768. Marqués de Casa Tilly 93 Datos de todas las expediciones que salieron de Cádiz con destino a Veracruz. Fuente: F. DE SOLANO (1989), p. 15. 144 145 ADDISON, Joseph y O'CROULEY O'DONNELL, Pedro Alonso (1795), Diálogos sobre la utilidad de las medallas antiguas, Oficina de Plácido Barco López, Madrid. ANTÓN SOLÉ, Pablo (1966), «El anticuario gaditano Pedro Alonso O'Crouley», Archivo hispalense, 2ª época, n.º 136, Sevilla, pp. 151-166. 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