Nivelación dialectal: aspectos metodológicos y teóricos para el estudio de la convergencia lingüística a través de un caso concreto: los inmigrantes de Riogordo y Colmenar en Málaga
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UNIVERSIDAD DE MÁLAGA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA GRIEGA, ESTUDIOS ÁRABES, BIBLIOTECONOMÍA Y DOCUMENTACIÓN Y LINGÜÍSTICA GENERAL JOSÉ MARÍA GARCÍA IBÁÑEZ TESIS DOCTORAL NIVELACIÓN DIALECTAL: ASPECTOS METODOLÓGICOS Y TEÓRICOS PARA EL ESTUDIO DE LA CONVERGENCIA LINGÜÍSTICA A TRAVÉS DE UN CASO CONCRETO: LOS INMIGRANTES DE RIOGORDO Y COLMENAR EN MÁLAGA Programa de doctorado: Estudios Superiores de Lengua Española Tesis doctoral presentada bajo la dirección del Doctor D. Juan Andrés VILLENA PONSODA, Catedrático de Lingüística General de la Universidad de Málaga Málaga, noviembre de 2015
AUTOR: José María García Ibáñez http://orcid.org/0000-0002-1327-7354 EDITA: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional: Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar, transformar o hacer obras derivadas. http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Esta Tesis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es
1 1. 2. 3. Juan Andrés Villena Ponsoda, Catedrático de Lingüística General de la Universidad de Málaga, garantiza, al firmar esta tesis doctoral, que el trabajo ha sido realizado por el Doctorando, José María García lbáñez, bajo mi dirección. Hasta donde mi conocimiento alcanza, en la realización de este trabajo se han respetado los derechos de otros autores al ser citados, cuando se han utilizado sus resultados o publicaciones. Avalo, en consecuencia, esta Tesis Doctoral. Málaga, 16 de noviembre de 2015 la Tesis
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3 ÍNDICE DE CONTENIDOS INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………...9 CAPÍTULO 1: OBJETIVOS........................................................................................16 CAPÍTULO 2: ANTECEDENTES..............................................................................22 Introducción…………………………………………………………………….23 2.1 El individuo y el grupo……………………………………………………..24 2.1.1 La comunidad de habla…………………………………………...24 2.1.2 La comunidad de prácticas……………………………………….33 2.1.3. La red social……………………………………………………...39 2.1.3.1 La clase social………………………………………..…40 2.1.3.2 La red social…………………………………………….42 2.1.3.3 Propiedades de las redes………………………………..45 2.1.3.4 Tipos de redes…………………………………………...48 2.1.3.5 Escalas de integración………………………………….51 2.1.3.6 Modelos integrados de las redes………………………..56 2.1.3.7. Nuevas perspectivas en la investigación reticular……..59
4 2.2 La tercera ola……………………………………………………………….68 2.2.1 Las tres etapas, las tres olas…………………………………………..69 2.2.2 El nuevo estilo…………………………………………………………...75 2.3 Convergencia y divergencia dialectales…………………………………….81 2.3.1 La acomodación lingüística……………………………………………82 2.3.2 Resultados del contacto entre variedades …………………………..89 2.3.3 La Geografía y los procesos de convergencia y divergencia……..97 2.3.4 El caso de Andalucía…………………………………………………...99 CAPÍTULO 3: LOS DATOS DEL ALEA Y LA LOCALIDAD DE RIOGORDO 3.1 Introducción……………………………………………………………….104 3.2 Comentario de los datos de los mapas…………………………………….106 3.2.1 Fricativa velar /x/……………………………………………..…106 3.2.2 /ʧ/ palatal africada………………………………………………111 3.2.3 /r/-/l/ vibrante y lateral en posición implosiva…………………....115 3.3 Conclusión………………………………………………………………...121 CAPÍTULO 4: HIPÓTESIS………………………………………………………...123 CAPÍTULO 5: LAS COMUNIDADES RURALES DEL ESTUDIO: COLMENAR Y RIOGORDO ………………………………………………………………………131 5.1 Introducción……………………………………………………………….132 5.2 Colmenar y Riogordo: ubicación y economía…………………………….133 5.3 Aspectos demográficos y culturales………………………………………138 CAPÍTULO 6: METODOLOGÍA………………………………………………….143 6.1 Introducción……………………………………………………………….144 6.2 La muestra de población y las variables de preestratificación….…………144 6.3 El cuestionario y las variables de postestratificación……………………..153 6.3.1 El cuestionario lingüístico……………………………………………153 6.3.2 El cuestionario sociodemográfico y reticular…….……………….154 6.3.3 El generador de nombres………………………………………..157 6.4 El corpus y las entrevistas………………………………………………..159 6.4.1 Las entrevistas…………………………………………………………160
5 CAPÍTULO 7: VARIACIÓN SOCIAL EN COLMENAR Y RIOGORDO 7.1 Antecedentes en otras comunidades…………………………………… …164 7.1.1 Palatal africada /ʧ/……………………………………………………166 7.1.2 Fricativa velar /x/……………………………………………………..168 7.1.3 Lateral /l/ y vibrante /r/ en posición implosiva……………………172 7.2 La palatal africada /ʧ/ en Colmenar y Riogordo…………………………..176 7.2.1 Efecto del nivel de instrucción en la variación………………….177 7.2.2 Efecto de la variable edad en la variación ……………………..179 7.2.3. Efecto de la variable sexo en la variación……………………...182 7.2.4. Análisis de correlaciones……………………………………….186 7.2.5 Conclusiones…………………………………………………………...187 7.3. La fricativa velar /x/ en Colmenar y Riogordo…………………………...189 7.3.1 Efecto del nivel de instrucción sobre la variación………………191 7.3.2 Efecto de la variable edad sobre la variación………………...193 7.3.3 Efecto de la variable sexo en la variación....................................195 7.3.4 Efecto del estilo en la variación…………………………………202 7.3.5 Efecto del modo de vida en la variación……………………….….203 7.3.6 Análisis de correlaciones…………………………………………….206 7.3.7 Conclusiones……………………………………………..…………..210 7.4. Laterales y vibrantes implosivas en Riogordo……………………………214 7.4.1 Efecto del nivel de instrucción en la variación……………………217 7.4.2 Efecto de la edad en la variación……………………………….223 7.4.3 Efecto del sexo en la variación………………………………….226 7.4.4 Efecto del modo de vida en la variación………………………..232 7.4.5 Efecto del estilo en la variación……………………………..….233 7.4.6 Análisis de correlaciones…………………………………….…235 7.4.7 Conclusiones…………………………………………………….240 CAPÍTULO 8: ANÁLISIS RETICULAR 8.1 Introducción………………………………………………………………245 8.2 Tamaño de la red.………………………….……………………………..245 8.3 Nivel de estudios de los contactos……...…………………………………240 8.4 Sexo de los contactos……………………………………………………...256
6 8.5 Escala de intensidad reticular……………………………………………..258 8.6 Conclusiones……………………………………………………………....269 CAPÍTULO 9: VARIACIÓN INDIVIDUAL 9.1 Introducción……………………………………………………………….272 9.2 Tita y su grupo de edad y estudios………………………………………...273 9.3 Tita y sus dos estilos………………………………………………………277 9.3.1 El significado de los rasgos lingüísticos....……..……………….277 9.3.2 El contraste entre estilos: la maestra y la panzona……………..285 9.3.3 Los estilos en la interacción……………………………………..287 9. 4 Conclusiones……………………………………………………………...290 CONCLUSIONES FINALES..……………………………………………………...293 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS……………………………………………..304 APÉNDICES…………………………………………………………………………319 I. Cuestionario sociodemográfico y reticular…………………………..320 II. Cuestionario lingüístico……………………………………………....340 III. Planes de codificación………………………………………………...344
7 AGRADECIMIENTOS Quiero comenzar esta tesis expresando mi más sincero y profundo agradecimiento al director de esta investigación, Juan Andrés Villena Ponsoda. Su hondo magisterio, apoyo incansable y enorme calidez humana han sido, sin duda alguna, indispensables para el desarrollo y la culminación de este proyecto. He crecido en lo intelectual con su sabiduría y en lo personal siempre he encontrado la mano tendida y la palabra sincera de ánimo. Mi deuda de gratitud es impagable. También quiero agradecer a Natalia su animosa ayuda para la localización de los informantes y su participación en buena parte de las entrevistas; su concurso facilitó enormemente la reunión del corpus en el que se basa esta tesis. Y no me puedo olvidar de los 59 informantes de Colmenar y Riogordo que se prestaron para las entrevistas y la recogida de información. Me abrieron la puerta de sus casas y me dedicaron su tiempo: es mucho más de lo que se puede pedir. Quiero dar también las gracias a Marisa, porque me ha regalado lo más importante en la vida: su cariño inmenso, su consejo, su apoyo incondicional, y su alegría (y por aquel julio que lo cambió todo). Y a Javier, que siempre cree en mí, no importa la distancia ni la dificultad. Además, tengo en el recuerdo constante a Olegario, mi padre, que ha sido un ejemplo y un referente en mi vida. (Padre y maestro, tú hace tiempo que sabías que este proyecto llegaría a buen puerto). Es mi humilde homenaje a tu memoria. Las últimas palabras son para María, compañera en el viaje de la vida. Me acepta, me enseña, siempre está.
14 variedades meridionales las que interesan en esta investigación por ser las propias de Colmenar y Riogordo. El capítulo tercero ofrece un comentario sobre los datos que el Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía recogió para la localidad de Riogordo. La revisión se centra únicamente en las tres variables lingüísticas que aquí interesan y se sigue un mismo esquema de tratamiento en los tres apartados del capítulo: se introduce brevemente la distribución regional de sus variantes en Andalucía tal como aparece recogida en los estudios dialectológicos tradicionales; se comentan los datos que aparecen en los mapas para las tres variables (la cantidad de ocurrencias de la variable, el tipo de variantes que recogieron los investigadores, su porcentaje de realización) y, por último, se analiza la influencia que las variables independientes de tipo lingüístico y contextual tienen en la realización de las distintas variantes. El objetivo del capítulo es ofrecer un punto de partida con el que poder comparar la situación lingüística actual en nuestras localidades de estudio. El capítulo cuarto plantea las hipótesis principales a las que se quiere dar respuesta en esta investigación, que se centran en la dirección del proceso de contacto lingüístico, en el papel que los aspectos reticulares y sociodemográficos desempeñan en su explicación y en la importancia que tiene el estilo personal en la comprensión de las elecciones lingüísticas que hacen los hablantes. El capítulo quinto hace una presentación de las características sociales, económicas y culturales de Colmenar y Riogordo y establece el marco social y humano que sirve de trasfondo a esta investigación. El capítulo sexto analiza todo lo relacionado con la metodología empleada en esta tesis: el cuestionario lingüístico que se utilizó, el cuestionario sociodemográfico y reticular, la construcción del corpus y la realización de las entrevistas. El capítulo séptimo se centra en el estudio de la variación social de las tres variables dependientes en Colmenar y Riogordo. Para empezar, se ofrece un panorama de los estudios que han tratado la situación de las variables en otras comunidades del mundo hispánico. A continuación se analiza la variación propiamente dicha en nuestras localidades. La estructura de los tres apartados es similar: se comentan los efectos de las variables de preestratificación, se revisa la influencia del estilo y el modo de vida en las variables dependientes, se hace un análisis de correlaciones y se exponen las conclusiones principales.
15 El capítulo octavo trata sobre la variación reticular. El fundamento de los análisis que en él se presentan es entender el efecto que los marcadores reticulares ejercen en la variación lingüística, así que se revisará de qué manera interactúan el rango de la red, el sexo y el nivel de estudios de los contactos con las variables dependientes. Se han escogido estos marcadores en concreto porque los análisis de correlaciones previos y las comparaciones de medias demostraron que eran precisamente los que más fuerza explicativa tenían. La aportación principal del capítulo es la construcción de una Escala de Orientación Urbana, ESOURB, que mide la influencia que tiene en los usos lingüísticos de los hablantes el grado de aceptación de los valores urbanos. Como se verá, los miembros de la red más apegados a los valores locales serán los principales patrocinadores de las variantes estigmatizadas, mientras que aquellos cuya mentalidad es más abierta y tienen una mayor propensión a hacer propios los usos y costumbres urbanos y la modernidad, se decantarán con claridad por las formas estándar y prestigiosas. El capítulo noveno adopta una perspectiva de análisis distinta a la de los dos anteriores y se centra en estudiar la variación individual siguiendo las aportaciones de los trabajos de la tercera ola. Para el análisis se ha escogido a una integrante de una de las redes sociales de Riogordo, Tita, profesora del colegio de la localidad que sobresale entre su grupo de edad y estudios por el alto porcentaje de formas estigmatizadas que emplea. El objetivo del capítulo es detectar qué valor confiere Tita a las variantes vernáculas, estudiando los temas de conversación que favorecen su aparición y los marcos discursivos que sirven de contexto. A partir de estos datos se han establecido dos estilos conversacionales concretos, asociados al empleo de las variantes, y que ella adopta de forma consciente para mostrarse ante los demás. El último capítulo presenta las conclusiones finales a las que se ha llegado en la investigación. Estas se ponen en relación con las hipótesis planteadas en el capítulo cuarto y se comenta el grado de cumplimiento de lo allí establecido. Por último, en los apéndices se incluyen los cuestionarios lingüísticos y sociodemográficos empleados y los planes de codificación de las variables dependientes.
16 Capítulo 1 OBJETIVOS
17 1. Objetivos La investigación que aquí se presenta tiene por objeto ofrecer un conocimiento completo y profundo de la realidad sociolingüística de Riogordo y Colmenar, las dos localidades elegidas para su estudio. Se espera que el análisis de los datos recogidos en ambas habrá de servir para la mejor comprensión de fenómenos y procesos sociolingüísticos más amplios y de gran interés para los investigadores como son, por ejemplo, los mecanismos que facilitan o limitan la convergencia dialectal, las características reticulares que favorecen el mantenimiento de rasgos vernáculos o la importancia que tiene el significado social del estilo para explicar la variación lingüística. Así pues, únicamente por medio de una perspectiva abarcadora (LasarteCevantes 2010), en la que se tengan en cuenta todos los aspectos reticulares, sociales e individuales que determinan los usos lingüísticos practicados por los miembros de la comunidad se podrá obtener ese conocimiento amplio. Por eso mismo los objetivos que sirven de guía para esta investigación son variados en la forma pero se encuentran interrelacionados y están absolutamente imbricados en su esencia.
18 I. Diversas investigaciones sociolingüísticas1 han dejado claro que existe una tendencia en las lenguas hacia la convergencia de las variedades regionales con las prestigiosas y de mayor estatus. Las características comunitarias, contextuales y lingüísticas en las que tiene lugar este proceso y que intervienen para determinar su dirección son bien conocidas (Trudgill 1986, 1996; Britain y Trudgill 1999; Kerswill 2002; Kerswill y Williams 1999, 2000a, entre otros). Las variedades meridionales del español no son una excepción puesto que existe una fuerte tendencia hacia la convergencia con el estándar nacional (Villena y Requena 1996; Villena 2008; LasarteCervantes 2010). Sin embargo, frente a esta dirección del contacto lingüístico, en las comunidades rurales lo habitual y esperable es una resistencia a la convergencia con el estándar y una propensión al mantenimiento de los rasgos vernáculos. Pues bien, en esta tesis precisamente se pretende dar respuesta a esta solución particular del contacto sociolingüístico entre variedades, detectando y analizando las razones particulares que lo producen en estas dos localidades malagueñas. La comprensión de los condicionantes internos y externos que motivan el proceso contribuirá a profundizar en el conocimiento de fenómenos similares en otras comunidades de habla. II. El Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía (ALEA) seleccionó una de las localidades de nuestra investigación, Riogordo, como parte integrante de aquel proyecto dialectológico llevado a cabo en los años 60. Los datos fonéticos y fonológicos que allí se recogen referidos a esta localidad van a servir de punto de partida para su comparación con las bases de datos que constituyen el material del que se ha nutrido esta tesis. Se espera que el contraste de ambos ofrezca una primera imagen con la que hacerse una idea de la evolución lingüística que ha tenido lugar en la localidad en los últimos cincuenta años. III. Desde un punto de vista fonético, se pretende explicar de qué manera funcionan en las dos comunidades de habla estudiadas los marcadores vernáculos [h] y [ʃ]. La idea de poner el foco de atención en estas dos variantes en concreto tiene que ver con el hecho de que se presupone que son dos buenos indicadores de ese proceso de resistencia a la convergencia del que se habló más arriba, de modo que el estudio de sus relaciones con las demás variables internas y externas habrá de servir para entender la 1 Puede consultarse Villena (2014, 207) para una completa enumeración de distintos trabajos que han tratado el tema de la convergencia dialectal en el ámbito europeo.
19 forma en que este proceso se lleva a cabo en las dos localidades que nos interesan. Por otra parte, Lasarte-Cervantes (2010) en el monumental estudio hermano de esta tesis, que también forma parte del proyecto FORDIAL, ha concentrado sus esfuerzos en el análisis de las relaciones entre sibilantes en su muestra de población, así que es interesante ampliar el conocimiento que sobre las comunidades del proyecto se tiene y dar a conocer el funcionamiento de estas otras variables dependientes que, de hecho, formaban parte desde el principio del ámbito de interés del proyecto. Además, en la localidad de Riogordo se va a prestar especial atención al uso que hacen los hablantes de las consonantes vibrantes y laterales en posición implosiva, puesto que de su relación surge uno de los estereotipos más conocidos de la provincia de Málaga, la pronunciación retrofleja de /r/, y que hasta ahora ha recibido poca atención por parte de los investigadores. Su funcionamiento en la comunidad de habla, junto con el uso particular que hacen de él algunos hablantes, no solo ayudará a explicar el porqué de la resistencia a la convergencia con respecto al estándar, sino que también aportará datos interesantes para entender qué valor se le da en la comunidad al significado social de la variación. IV. Para ahondar en el conocimiento del proceso de mantenimiento del vernáculo que tiene lugar en las dos localidades analizadas se hará necesario un estudio por generaciones y niveles educativos porque estas dos variables sociales probablemente tendrán la clave de la dirección. V. Los marcadores reticulares desempeñan un papel muy importante en la explicación del mantenimiento del vernáculo y en el freno a los procesos de convergencia dialectal (Milroy 1980). Por tanto, interesa conocer con exactitud el peso y la influencia de cada uno de ellos en las localidades que son objeto de este estudio. A tal efecto se ha construido una red social con varios individuos de anclaje y se espera que las correlaciones entre dichos marcadores reticulares y las variables dependientes e independientes puedan arrojar luz sobre los procesos sociolingüísticos que tienen lugar en ambas comunidades. Además, conocer las actitudes que los integrantes de las redes sociales desarrollan hacia la vida en el pueblo y en la ciudad es condición indispensable para llevar a cabo el análisis de correlaciones entre marcadores reticulares y variables dependientes. Para ello se creará una escala de identidad rural que dé cabida a todos los
20 aspectos de la red relacionados con la postura que adoptan los hablantes ante lo rural y lo urbano. VI. La importancia del conocimiento de las historias sociales de los hablantes para afinar el análisis lingüístico es un hecho que se lleva teniendo en cuenta largo tiempo en las investigaciones sociolingüísticas (Villena et alii 2003; Villena 2005, 2007). Son muchos los ejemplos en los que los investigadores han tenido que echar mano de sus conocimientos sobre las circunstancias particulares de los informantes para poder dar respuesta a ciertos comportamientos lingüísticos que, de otra manera, resultaban difíciles de entender ya que contradecían el sentido global de los datos recogidos (Ávila 1994, Cuevas 2001). De ahí que el recurso a la observación participante tenga una importancia capital para que el investigador pueda captar la verdadera intención del hablante y el sentido de su variación; esta no viene impuesta por el sistema (Eckert 2012) sino que, más bien, se trata de una herramienta a su servicio para transmitir valores y significados sociales. De ahí que en esta investigación se empleará el conocimiento adquirido sobre los informantes a lo largo de las sesiones de observación participante con el objetivo de poder dar cuenta de todos aquellos usos lingüísticos que aparentemente venían determinados por el azar o que simplemente escapaban a las capacidades explicativas de otros métodos de análisis. VII. Para ofrecer un cuadro completo de la variación tal y como se viene comentando en los párrafos precedentes se profundizará en su significado social, entendido este como un recurso a disposición del hablante para proyectar una imagen determinada sobre sí mismo. Esta línea de actuación es el complemento perfecto para conjugar con la observación participante y, sin duda, la aproximación analítica más acertada puesto que la variación lingüística (Eckert 2003) no tiene que ser concebida exclusivamente como un proceso de autocontrol por parte del hablante con el que este adecua su discurso al estilo. Aquella, más bien, es fruto de una serie de elecciones voluntarias mediante las que el propio individuo se presenta ante los demás y elige la manera en que quiere que los otros lo vean. Es, por tanto, un recurso para la proyección de la identidad personal y va más allá de su mera utilidad como herramienta con la que clasificar a los miembros de un grupo concreto o de una comunidad de habla específica. Para conseguir este objetivo, será imprescindible trabajar con un concepto de estilo que se aleje de la concepción tradicional laboviana, según la cual este es
21 entendido a modo de continuo entre formalidad y no formalidad y que depende de la atención que el hablante presta a su propio discurso. Sin embargo, las variantes lingüísticas no son estáticas sino que están constituidas por una constelación de valores (Kiesling y Schilling-Estes 1998), de modo que cada hablante tiene a su disposición la posibilidad de emplear la misma variante para proyectar un valor o una imagen determinadas.
22 Capítulo 2 Antecedentes
23 Antecedentes Esta tesis trata sobre cómo hablan las personas. Su finalidad es explicar qué les influye, cuáles son las razones por las que la balanza se inclina hacia uno u otro lado cuando eligen una determinada variante frente a todo el resto de opciones que tienen a su disposición. Para llegar a la explicación adecuada necesitamos conocer bien sus motivaciones, sus historias, sus trayectorias personales, pues muchas veces tienen la clave interpretativa que, de otra manera, se nos podría escurrir si no las tuviéramos en cuenta. Además, no cabe duda de que esas personas, cuya forma de hablar es el objetivo de nuestro análisis, forman parte de grupos: viven en sociedad y se reúnen en comunidades más o menos estables, más o menos extensas y que, de una manera u otra, condicionan todos los aspectos de su vida, desde el ocio a su forma de hablar. Por eso, este primer capítulo de los antecedentes se centra en las diversas aproximaciones que se han ido desarrollando desde la Sociolingüística para estudiar la relación entre las personas y la sociedad, o más bien, entre las personas y los grupos que les sirven de nexo con el resto de ciudadanos.
30 El segundo de los procedimientos se basa en las deducciones que hacen los sociolingüistas sobre las actitudes subjetivas de los informantes hacia el lenguaje. Para conseguirlo se han empleado fundamentalmente dos métodos: o los test de autoevaluación, por medio de los que los hablantes tenían que valorar su propia forma de hablar. Cuando surgían discrepancias entre las variantes que ellos utilizaban y las que creían que eran las correctas, se consideraba esto un indicio de inseguridad lingüística. A partir de esta idea, Labov desarrolló un índice de inseguridad lingüística con el que caracterizar a sus informantes y poder extraer conclusiones sobre los usos lingüísticos. Dodsworth (2013, 198) nos recuerda que fue Trudgill, en su investigación sobre la ciudad de Norwich, el primero en llamar la atención sobre el hecho de que los hombres tendían a infravalorar la proporción de formas estándar que utilizaban, mientras que las mujeres6 la exageraban, quizá porque ellos estaban más interesados en el prestigio encubierto, y en demostrar solidaridad grupal, que en el estatus social. o La técnica de matched-guise, desarrollada por Lambert y que consistía en presentar a los informantes una serie de grabaciones en las que intervenían los mismos hablantes pero empleando variantes distintas, mientras que a los informantes se les ocultaba este hecho. A los sujetos participantes en el experimento se les pedía que clasificaran a esos hablantes según su idoneidad para ciertos tipos de puestos de trabajo y otras características personales como su amabilidad. Un interesante estudio sobre la importancia de las actitudes subjetivas en el cambio lingüístico lo podemos encontrar en el proyecto LANCHART (Kristiansen 2013, 6 Los estudios que se han ocupado de analizar el papel de la mujer en el prestigio lingüístico coinciden generalmente en señalar que su actitud hacia los rasgos innovadores en las comunidades urbanas difiere: unas veces los adoptan con más frecuencia que los hombres y otras veces con menos, pero parece que generalmente son las más sensibles al uso de formas prestigiadas, de modo que si estas coinciden con los rasgos innovadores los asumirán, estimulando los cambios en curso (Narbona, Cano y Morillo 1998, 148). Para una completa revisión de la cuestión puede consultarse Cutillas-Espinosa (2001) y (2004), con abundantes referencias bibliográficas sobre el tema.
31 275-276). Los investigadores querían analizar de qué modo estaban influyendo las actitudes subjetivas de los hablantes en el progresivo abandono que las generaciones de daneses más jóvenes7 están haciendo de las variedades locales en favor de las variedades moderna y conservadora (que son la denominación que se da actualmente a las de bajo y alto estatus respectivamente) habladas en Copenhague. El experimento fue llevado a cabo entre adolescentes de varias localidades danesas que cursaban su último año de enseñanza obligatoria. La base de la investigación consistía en que los estudiantes debían valorar la personalidad de tres grupos de jóvenes, en términos de inteligencia, confianza o carisma, mientras aquellos respondían a la pregunta de “¿en qué consiste un buen profesor?”. Los sujetos utilizados como estímulo eran también adolescentes de la misma edad que los participantes y estaban divididos en tres grupos de cuatro: uno de ellos usaba la variedad conservadora y el otro la moderna; estos dos grupos fueron utilizados en todas las localidades estudiadas mientras que los que formaban parte del último grupo, que empleaba la variedad local, eran elegidos entre los miembros de las comunidades estudiadas. Para evitar cualquier sesgo en los datos se establecieron varios procedimientos metodológicos: Los participantes no debían tener ningún tipo de información sobre la naturaleza de la investigación. En el proceso de recogida de datos se iba a evitar cualquier pregunta o comentario que pudiera llamar su atención sobre el propósito del estudio. Las variedades empleadas en las grabaciones debían ser lo más naturales posibles en el sentido de que reflejaran el habla cotidiana de las comunidades y por tanto había que evitar cualquier estereotipo que pudiera alertar a los participantes sobre la naturaleza lingüística del estudio. 7 La variable edad tiene gran influencia sobre la variación lingüística porque las diferencias generacionales se manifiestan en usos y actitudes distintas que inciden directamente sobre las preferencias lingüísticas de los sujetos. De esta manera, los investigadores, por ejemplo, tienen la posibilidad de estudiar los cambios que se están produciendo en la estructura lingüística de la comunidad en tiempo aparente, es decir, comparando el uso que los distintos grupos de edad hacen de determinadas variables en un corte sincrónico, o pueden también afrontar su estudio en tiempo real, que consiste en analizar la evolución diacrónica del uso de una determinada variable.
32 Las escalas que iban a ser empleadas en el proceso de evaluación tendrían que hacer referencia a los atributos personales de los sujetos de las grabaciones y no a su forma de hablar. La conclusión a la que llegaron los investigadores es que los jóvenes daneses de todas las localidades estudiadas valoraban negativamente la variedad local8, aunque en muchos casos esta fuera la suya propia. Por el contrario, las dos variedades de Copenhague recibieron los mismos atributos positivos en todo el país: cualidades relacionadas con el dinamismo (atractivo, fascinante…) la variedad moderna y con la superioridad (inteligencia, fiabilidad…) la conservadora. Por esta razón en lo que se refiere al prestigio encubierto relacionado con las variedades locales del danés actual, los hallazgos de la investigación chocan con una idea que hasta ahora se daba por sentada gracias a los estudios de redes sociales, pues subconsciously-offered attitudes show no trace of positive values attached to locally coloured speech; there is no trace of the distinction found between status values accorded to standard varieties and solidarity values accorded to non-standard varieties (Kristiansen 2013, 276) 9. En cualquier caso, el estudio de Kristiansen no reproduce ningún tipo de estructura social que favorezca el refuerzo de los valores grupales (pues de ninguna manera estaba en el interés de la investigación), tal como sí se ha demostrado que se consigue por medio de las redes densas de lazos fuertes. Por tanto, no se debe entender el resultado del proyecto danés como una crítica a las aportaciones que los estudios de redes han hecho sobre los procesos de divergencia con el estándar. 8 Hernández y Almeida hacen referencia a un estudio de Andersson y Trudgill (1990) en el que los resultados fueron bien distintos: los participantes debían escuchar una serie de grabaciones y valorar estéticamente los acentos de diez hablantes que usaban variedades del inglés distintas. De entre todos, los que mejor valoración obtuvieron fueron los acentos rurales por encima de los urbanos (al margen se encuentra el acento de la BBC, la pronunciación recibida, que ocupó el primer lugar porque simboliza prestigio, educación y estatus). La explicación que dan los autores de la investigación tiene que ver con las connotaciones que se asocian a los acentos urbanos, que son muy negativas en el ámbito británico, todas relacionadas con el humo y la industria pesada vinculada con las ciudades, mientras que lo rural se relaciona con la pureza de la naturaleza y el ocio de las vacaciones. 9 El énfasis aparece en el original.
33 2.1.2. La comunidad de prácticas Acabamos de ver en la sección anterior que la comunidad de habla como herramienta analítica para el estudio lingüístico de la relación entre el individuo y la sociedad ha producido interesantes resultados. De hecho, trabajos fundamentales dentro del paradigma del variacionismo (Labov 1966, 1972; Blom y Gumperz 1972; Kerswill 1994) han recurrido a este método de organización social. Sin embargo, cuando se trataba de estudiar comunidades carentes de la homogeneidad esperada, los investigadores encontraban dificultades para aplicar los métodos tradicionales. De ahí que hayan ido surgiendo propuestas para ampliar el concepto tradicional de comunidad en las que se pusiera el foco de atención en el individuo mismo que constituye el grupo y no en el grupo en sí como un todo indivisible. El giro analítico consiste en que el investigador va a tratar de meterse en la piel del hablante individual para intentar averiguar las causas que explican su comportamiento lingüístico. Esta explicación era también el fin último de los estudios tradicionales. Sin embargo, en estos el proceso interpretativo iba de fuera hacia dentro del grupo: conociendo la estructura y las características de la comunidad, se procedía a interpretar los resultados lingüísticos de sus miembros; ahora el individuo es el objetivo pero también el punto de partida de los análisis, de modo que lo que interesa es explicar de qué modo encajan los repertorios individuales dentro de patrones sociales más amplios (Mendoza-Denton 2013). Uno de los marcos que ha surgido para responder a estas necesidades es la comunidad de prácticas, que se ha hecho muy popular especialmente en trabajos que se centran en una nueva concepción de estilo (de la que hablaremos más adelante) que está en boga entre ciertos investigadores (Eckert 2003, 2008, 2012; Moore y Podesva 2009 entre otros). Estos estudios tienen en común la idea de que los hablantes dominan algo más que estilos formales e informales y estos, además, forman parte de comunidades (como vimos más arriba) en las que no hay acuerdo explícito en la jerarquía de valores. El concepto de comunidad de prácticas apareció por primera vez en un trabajo de los antropólogos Lave y Wenger en 1991 en su investigación acerca de la forma en la que se desarrollaba el proceso de aprendizaje de los aprendientes noveles. A los investigadores les interesaba especialmente analizar de qué manera aquellos se
34 relacionaban con otros participantes más expertos y tomaban parte de forma plena en las actividades que constituían la base de su comunidad. Sin embargo, fueron Eckert y McConnell-Ginet quienes lo aplicaron por primera vez en 1992 a un estudio de tipo sociolingüístico (Moore 2004, Mendoza-Denton 2013). En aquel trabajo, las lingüistas norteamericanas hicieron suya la definición de Lave y Wenger de comunidad de prácticas como “grupo de personas que se reúnen en torno a un compromiso mutuo en la realización de una tarea” (Eckert y McConnell-Ginet 1992, 464). Las comunidades de prácticas son, por tanto, pequeños grupos cuyos miembros se relacionan entre sí a través de la participación en algún tipo de actividad común y es a través de esa participación de la que surge un catálogo compartido de usos lingüísticos y de normas de interacción sociales. Los grupos que se pueden considerar comunidades de prácticas son muy variados: desde familias a clubes deportivos pasando por grupos de baile y aprendices de profesiones variadas; en cualquier caso, lo que une a estas agrupaciones es el objetivo común y los recursos, lingüísticos e interactivos, de los que echan mano para la consecución del propósito compartido. Y las diferencias entre ellos serán fáciles de identificar pues Communities of practice don´t form freely and randomly in social space. The kinds of situations that people find themselves in, their needs, the kind of responses they tend to have to these situations and needs, and the kinds of people and resources available to engage in these responses with, will vary depending on where they live in society (Eckert 2000, 39). En general, las investigaciones sobre comunidades de prácticas suelen compartir el énfasis en la utilización de métodos etnográficos (Bucholtz 1999, Moore 2004, Mallinson y Childs 2008) lo que frecuentemente implica la combinación de la observación participante con métodos cuantitativos de recogida y análisis de datos (Mendoza-Denton 2013). Las comunidades de prácticas tienen una esencia particular que las define y que establece sus límites con respecto a otras asociaciones de personas. Moore (2004, 381) analiza los tres criterios que Wenger estableció como definitorios de toda comunidad de prácticas:
35 Compromiso mutuo: es el atributo principal que define a una comunidad de prácticas, pues es la característica que marca la principal diferencia entre este tipo de asociación y otras formas de agrupación como, por ejemplo, los equipos o las redes. Según este rasgo, los miembros que integran la comunidad deben estar formalmente comprometidos entre ellos, más allá de que compartan una determinada característica común. Y ese compromiso será la base por medio de la que tendrán que llevar a cabo el objetivo que se haya marcado el grupo. Una empresa conjunta: los miembros de la comunidad de prácticas se reúnen para alcanzar un objetivo común del tipo que sea: aprender a bailar, catar vinos o comentar y analizar películas antiguas, y que es el que da sentido al compromiso mutuo. La prevalencia en el tiempo de la asociación se mantendrá en tanto que exista voluntad de conseguir la meta compartida. Un repertorio compartido: que tiene que ver con el conjunto de recursos comunes que surge dentro del grupo como consecuencia de la participación en la tarea común. Esas prácticas que devienen de la colaboración entre los miembros de la comunidad son muy variadas y no solo se refieren a los rasgos lingüísticos que van a ir apareciendo en las interacciones; de hecho, los integrantes del grupo compartirán, sin duda, reglas, rituales variados (formas de saludarse y despedirse, por ejemplo) y otros valores que vendrán determinados por la propia naturaleza de la actividad que compartan. En cualquier caso, lo fundamental de ese repertorio es que tendrá sentido en un ambiente determinado y servirá para distinguir a esta comunidad de otras. Con estos atributos en mente, uno de los aspectos que separa a comunidades de habla y comunidades de prácticas surge de la distinta naturaleza de su funcionamiento, pues las primeras no permiten la individualización de sus miembros por medio de la actividad interna, sino que más bien aquellos forman parte de un todo más o menos homogéneo, mientras que es precisamente el tipo de actividad desempeñado por el individuo el rasgo que permite establecer las diferencias (lingüísticas, de comportamiento) entre unos y otros dentro de las comunidades de prácticas (Eckert y McConnell-Ginet 1992). De modo que este énfasis en la importancia de la práctica es el
36 que llevó a estas autoras a recurrir a un modelo tal de agrupación social, en ese trabajo suyo que constituye el primer ejemplo de aplicación del modelo a un estudio sociolingüístico sobre las relaciones entre lengua y género en la sociedad, pues Gender is constructed in a complex array of social practices within communities, practices that in many cases connect to personal attributes and to power relations but that do so in varied, subtle y changing ways. Las mujeres no solo tienden a formar parte de grupos distintos a los de los hombres (clubes deportivos los unos frente a grupos de aerobic las otras, por ejemplo, tal como mencionan las autoras), sino que generalmente su papel y forma de participación son distintos cuando se trata de la misma comunidad de prácticas: las mujeres suelen desempeñar tareas subordinadas con respecto a los hombres en el mundo laboral. Ese intrincado conglomerado de relaciones sociales y prácticas es el que va a determinar la naturaleza de las producciones lingüísticas de sus miembros y el que estará en la base de las diferencias entre hombres y mujeres. En cualquier caso, no resulta fácil abstenerse de la tentación de identificar las comunidades de habla con las comunidades de prácticas, por más que los atributos que definen a estas últimas hayan quedado meridianamente claros unas líneas más arriba. Meyerhoff (1999) en su investigación sobre el uso de sore ´lo siento´ en bislama, una lengua criolla hablada en Vanuatu, archipiélago situado en el Pacífico sur, se esforzó en dejar claro que el grupo que fue objeto de su investigación no constituía una comunidad de prácticas como tal, sino que más bien había de ser considerado una comunidad de habla. Esto es así precisamente porque solo se cumplía uno de los criterios definidos por Wenger, en concreto el que hace referencia a la existencia de un repertorio lingüístico compartido por un grupo (que en este caso era el de las mujeres), mientras que estaban ausentes los otros dos atributos, exactamente tan cruciales como el lingüístico en la definición de la comunidad como tal. Esta distinta naturaleza que separa a comunidades de habla y comunidades de práctica también fue puesta de manifiesto por Holmes y Meyerhoff (1999), que enumeraron varios rasgos útiles para la identificación de unas y otras. En primer lugar un aspecto que define a ambas es el énfasis en lo que se comparte, que tiene que ver, en las comunidades de habla, con las normas y la evaluación de los comportamientos,
37 mientras que en las comunidades de prácticas se refiere, más bien, a actividades comunes. Por otra parte, si en las comunidades de habla la membresía ha de ser definida en relación con otros grupos periféricos, en las comunidades de prácticas esta se construye y se define fundamentalmente desde dentro del propio grupo por sus integrantes. Las primeras, además, no tienen carácter teleológico, mientras que a las segundas las caracteriza precisamente la consecución de una meta compartida. Por último, las autoras ponen el acento en la distinta naturaleza de los procesos mediante los cuales los miembros participan de las normas que rigen en unas y otras: en las comunidades de habla aquellas se adquieren, mientras que en las comunidades de prácticas se aprenden, de modo que lo que las separa es el carácter inconsciente (en el sentido de involuntario) de las primeras, puesto que sus miembros no han tenido que esforzarse por conocer las normas, sino que participan de ellas porque han crecido con ellas, frente a la existencia de un acto de voluntad en las comunidades de prácticas, ya que quienes tienen intención de integrarse en el grupo han de hacer un esfuerzo por aprender a actuar de modo apropiado. Y es precisamente esta necesidad de aprendizaje la que determina el carácter progresivo de las comunidades de práctica, pues Individual membership in a CofP will differ. Some people will be core members and some peripheral members. The basis of this variation lies in how successfully an individual has acquired a shared repertoire, or assimilated the goal(s) of the joint entrerprise, or established patterns of engagement with other members (Holmes y Meyerhoff 1999, 176). El ejemplo clásico de comunidad de prácticas aplicada a un estudio sociolingüístico lo encontramos en la investigación que llevó a cabo Penelope Eckert en el instituto Belten High de la ciudad de Detroit. Allí la investigadora identificó dos grupos de adolescentes, los jocks y los burnouts, que se oponían entre sí en todos los aspectos de la vida académica y extraescolar (forma de vestir, comportamiento, tipo de actividades que practicaban y, por supuesto, en el uso de variantes lingüísticas) y que reflejaban la polarización que se da entre la clase media y la clase trabajadora. Así, los jocks, que provenían de un entorno de clase media, eran una comunidad orientada a la vida académica y lo institucional, mientras que los burnouts, que procedían de familias de clase trabajadora, se resistían a considerar la escuela como centro en torno al que girara su vida social y se orientaban hacia la vida urbana (su rechazo de lo académico provenía, entre otras razones, de que no consideraban que la escuela les diera el apoyo y
38 la preparación que necesitaban para el mercado laboral). Un tercer grupo identificado durante la investigación incluyó a todos aquellos alumnos que no cabían en ninguna de las dos categorías anteriores y que recibieron la denominación de in-betweens. El estudio reveló que los burnouts estaban liderando el uso de variantes asociadas a la vida urbana, como la posteriorización de /e/ y /uh/ y la elevación del núcleo de /ay/, mientras que en el caso de las variantes más antiguas, la elevación de /ae/ y la anteriorización de /o/, no tenía ninguna influencia la oposición entre ambas comunidades. El estudio también descubrió la existencia de una piña dentro de las chicas burnout, a la que estas se referían como las burned out-burnouts, y que se caracterizaban por un comportamiento mucho más extremo que las burnout normales, con serio retraso escolar y problemas con la policía. Este grupo lideraba a todos los demás en el uso de las variantes urbanas. Otra de las conclusiones importantes de la investigación demostró que las actividades extracurriculares tenían más influencia en el uso de las variables lingüísticas que las propias actividades académicas. La explicación de este dato, tal como sugiere Eckert, reside en el hecho de que lo académico implica una preparación para la participación en la vida laboral adulta, es decir, se trata de una actividad cuyo objetivo está en el mañana, mientras que las actividades extracurriculares representan un compromiso con un tipo de actividad institucional centrado en el “aquí y ahora” de la vida juvenil. El trabajo de Eckert ha inspirado otros que también han recurrido al análisis de las comunidades de prácticas en el ámbito escolar como, por ejemplo, la investigación que Mendoza-Denton (2013) llevó a cabo en Sor Juana High School, al norte de California. La autora destaca que este marco de análisis empleado le permitió sacar a la luz un rico entramado de relaciones que de otro modo hubiera pasado desapercibido en un estudio tradicional de comunidad de habla. El trabajo etnográfico que desarrolló se extendió durante más de dos años, que le permitieron identificar dos comunidades de prácticas relacionadas con grupos de estudiantes latinos del instituto: las bandas Norteña y Sureña. Cada una representaba aspectos diferentes de la cultura de los inmigrantes mexicanos en los EEUU: mientras que los miembros de la banda Sureña reivindicaban sus raíces mexicanas como base de su identidad, los integrantes de la Norteña se veían a sí mismos como una minoría americana, pero americanos en cualquier caso.
39 Tal como ocurría en el trabajo de Eckert, las diferencias entre ambos grupos abarcaban todos los ámbitos de la vida de los estudiantes: su forma de vestir, la música que escuchaban o su ”ideología lingüística”. Sin embargo, una vez que se procedió al análisis de los datos fonético-fonológicos, las conclusiones del estudio revelaron que apenas existían diferencias significativas en la elevación de /I/, la variable elegida para la investigación, pues ambos grupos presentaban proporciones elevadas de ocurrencia de la variante. No obstante, las diferencias en el uso de las variantes sí que aparecieron al tener en cuanta a otros dos grupos que fueron identificados durante la investigación: las chicas deportistas y las chicas discotequeras. Tal como explica la autora, la delimitación de estos grupos nunca hubiera sido posible en un estudio tradicional basado en la creación de un índice de clase social, ni siquiera teniendo en cuenta la educación de los padres ni su clase social, pues el trasfondo migratorio de los padres del grupo de las chicas deportistas y el de los de las Sureñas son prácticamente idénticos en lo que se refiere al salario y a la zona de residencia. 2.1.3. La red social Este apartado sobre la relación entre el individuo y la sociedad lo cierran las redes sociales. La razón de que su presentación haya quedado reservada para el último apartado no obedece a motivos cronológicos, pues el trabajo pionero de Milroy en Belfast precede en más de una década a otros estudios basados, por ejemplo, en las comunidades de prácticas, que acabamos de revisar en la sección anterior. La justificación tiene que ver más bien con su peso en esta investigación puesto que, en primer lugar, la metodología empleada para completar las cuotas de la muestra ha sido reticular y, asimismo, la red social va a ser una variable independiente más que nos va a proporcionar valiosa información sobre el proceso de divergencia que estamos analizando en las dos comunidades de nuestra investigación.
46 se tiene en cuenta es el número de vínculos posibles, o bien Dt = cuando lo que se emplea es la cantidad total de actores. La mayor puntuación que se puede obtener es 1, lo que significaría que todos los integrantes de la red se conocen entre sí. Cuando existe una zona en la que la densidad es muy grande, es decir, si se produce la concentración de muchos individuos en un punto determinado de la red, se dice que los individuos forman una piña. Dentro de estas, el consenso con respecto a las normas suele ser mayor que fuera, por eso tienden a reforzar los valores locales y se correlacionan de forma positiva con el mantenimiento de los rasgos lingüísticos vernáculos. La centralidad tiene que ver con la localización del actor dentro de la red y depende del tipo de contactos que establecen los individuos. Permite conocer el grado de integración de los miembros de la red, que será mayor en función de la cantidad de personas con las que estén directamente en contacto y menor si los vínculos se establecen por medio de conocidos. En cuanto a las propiedades interaccionales: la multiplicidad tiene que ver con el número de roles (parentesco, amistad, vecindario, trabajo) que une a los miembros de la red. En este caso, si los sujetos están unidos por varios vínculos al mismo tiempo, las redes serán múltiples; por el contrario, cuando no los une más que un vínculo, son simples. Se calcula dividiendo el número de enlaces múltiples entre el número total de enlaces: Mt = El contenido se refiere a la forma que adoptan los lazos: parentesco, vecindario, trabajo, amistad. Existen otras propiedades y elementos de las redes que han sido descritos por distintos autores (Requena 1994, 1996; Requena y Ávila 2002). Entres esas
47 características destaca el individuo de anclaje, también conocido como ego, que constituye el origen de lo que algunos investigadores denominan como redes personales egocéntricas13. Es el actor que sirve de punto de partida para la investigación; su elección, por tanto, es un proceso de mucha importancia porque determinará la posterior selección de integrantes de la red, de modo que hay que tener muy en cuenta las características que aquel debe poseer. En principio, es de vital importancia que sea una persona que tenga facilidad de acceso a otros miembros de la comunidad, puesto que la red va a crecer a partir de los individuos con los que tenga contacto. Además, es recomendable que esos contactos tengan lugar en ámbitos de relación variados: familia, trabajo, vecindario y amistad porque sí es así la red podrá expandirse de modo exponencial. Por otra parte, también se suele tener en cuenta en las investigaciones el rango de la red. Se trata del número de personas a las que tiene acceso el informante y con las que mantiene una conexión directa. La manera más sencilla de cuantificarlo es a través de una pregunta que suelen incluir los cuestionarios sociolingüísticos acerca de cuáles son los individuos con los que se relaciona el hablante: el rango, por tanto, estará constituido por todos aquellos sujetos que nombra el informante al responder a la cuestión. Relacionada con esta se encuentra la intermediación, que se puede definir como la capacidad que tiene el informante para conectar a dos individuos aislados, y tiene que ver con el poder que es capaz de ejercer sobre los demás miembros del grupo. Un individuo bien conectado ocupará un lugar central, con líneas de relación que alcanzan toda la extensión de la red, mientras que un individuo aislado aparecerá en una posición periférica y estará unido a pocos (usualmente uno solo) miembros del grupo. De ahí que existan dos niveles de estructuración distintos: por un lado se habla de la red efectiva, que incluye a las personas más estrechamente ligadas entre sí y que forman apiñamientos cuyos límites son borrosos. Se trata del grupo de personas a las que el individuo puede movilizar cuando tiene alguna necesidad; también recibe otros nombres como el de red personal o zona de primer orden. Este grupo incluye a los vínculos directamente conectados entre sí, es decir, los amigos íntimos y los parientes. A partir de esta zona de primer orden, existe una red extendida a la que sólo se puede acceder a través de las personas que forman parte de la red efectiva porque sus integrantes no están directamente relacionados con el ego, sino que son amigos de un amigo. La 13 Para una reflexión sobre la diferencia entre este tipo de redes y las denominadas totales se puede consultar Vetter (2013, 211).
48 importancia de estas zonas de n-orden (segundo, tercero…) es enorme porque actúan a modo de puentes entre el núcleo de la red y el mundo exterior, manteniendo vivo el flujo de información con otros grupos y facilitando el conocimiento de novedades (Villena 2005, 306). 2.1.3.4. Tipos de redes Según las dos principales medidas objetivas descritas más arriba, las redes pueden ser de dos tipos: por un lado las denominadas redes de lazos fuertes (close-knit networks), caracterizadas por la alta densidad y la multiplicidad de los vínculos que unen a los individuos que las integran. Los sujetos que forman parte de ellas suelen tener una fuerte conciencia de pertenencia al grupo y las redes actúan como una fuerza que resiste las presiones que provienen de fuera de la red14. Son características de las clases trabajadoras, aunque también de los grupos de mayor estatus, normalmente cerrados a las influencias externas. El trabajo pionero de Milroy (1980) en Belfast y otras investigaciones han demostrado que este tipo de red actúa como un medio para reforzar las normas y los valores locales. Marshall expresó de forma clara el sentir general de los investigadores: “The question of how a language community maintains vernacular norms in the face of the relentless pressure from the standard is one which interests many linguists” (2000, 124). Sin embargo, aunque lo habitual es que este tipo de redes contribuyan al mantenimiento de los rasgos vernáculos, esto no tiene por qué ser siempre así. De hecho, lo que realmente favorecen es el mantenimiento de las normas y patrones de uso del grupo, sean estas las que sean. Villena (2005, 324) aclara este punto citando el estudio de Cuevas (2001) en el que la investigadora demuestra que dentro de la piña de los Amigos, que está formada por hablantes jóvenes y con estudios universitarios, lo que se produce es un aumento de la frecuencia de uso de la distinción estándar /s/ : /θ/ porque precisamente es esta la norma grupal. 14 Marshall (2000, 128), siguiendo a Milroy (1987), llama la atención sobre el hecho de que la influencia de este tipo de redes de lazos fuertes será la esperada siempre que se mantengan los patrones tradicionales. En caso de que estos sean alterados por algún motivo, como por causas de movilidad geográfica o por tasas elevadas de desempleo masculino, la correlación entre las variables lingüísticas y reticulares será menos fuerte.
49 El estudio de Milroy (1980) en Belfast fue pionero en la utilización del concepto de red social como variable cuantitativa del hablante. Su concepción se basaba en la Teoría del intercambio de Homans (1958) y por eso consideraba la red una estructura de intercambio de bienes y servicios y un medio para imponer obligaciones y otorgar derechos, de modo que todas las transacciones que ocurrían dentro de la red estaban regidas por el principio de que el beneficio que se obtenía debía ser igual o superior al coste de llevar a cabo la actividad de la que se tratara (1980, 47-49). En su investigación demostró la forma en la que los grupos estudiados se mantenían fieles al vernáculo como símbolo de adhesión a la comunidad frente a las presiones ejercidas por la variedad ejemplar. En su estudio, trabajó en tres comunidades de clase obrera (Ballymacarrett, the Clonard y the Hammer) que presentaban similitudes y diferencias en su estructura social. Sin embargo, las redes que formaban los individuos respondían en general al modelo esperado para las comunidades obreras: por tanto, eran densas, es decir, que todos los miembros que las integraban se conocían entre sí, y múltiples, de modo que los vínculos que unían a los sujetos eran de varios tipos a la vez: vecindario, trabajo... y a menudo estaban basadas en lazos de parentesco. La principal hipótesis que demostró en su trabajo consistió en que los sujetos cuyos lazos con las redes locales eran más fuertes, se mantenían fieles a los rasgos vernáculos. En este caso, sólo en Ballymacarrett existía una correlación significativa entre los patrones de uso lingüístico y la estructura de la red personal, favorecida por las condiciones sociales de la zona. El segundo tipo de red según las medidas de densidad y multiplicidad se denomina de lazos sueltos (loose-knit network). Se trata de redes laxas en las que no todos los individuos que las integran se conocen entre sí, y además, los sujetos no suelen estar unidos por más de un vínculo al mismo tiempo. Son típicas de la clase media, cuyos miembros tienen mucha movilidad social y geográfica, y están abiertas a la influencia exterior. En este tipo de red es frecuente encontrar a individuos15 que están 15 Los Milroy establecieron una distinción entre los innovadores y los primeros en adoptar una innovación. Los innovadores suelen ocupar posiciones marginales dentro del grupo y son precisamente los lazos débiles los que les permiten entrar en contacto con las novedades porque tienen relación con miembros de más de un grupo y pueden actuar a modo de puente entre todos. Esto se debe a que están más abiertos a la influencia externa puesto que no experimentan la presión de las normas grupales. En cambio, los primeros en adoptar las innovaciones suelen ocupar un lugar central en el grupo y mantienen lazos fuertes con el resto de miembros de la red, de ahí que se encuentren en una situación
50 conectados al resto de miembros a través de lazos débiles pero que, al mismo tiempo, tienen relación con sujetos de otros grupos y actúan como puentes a través de los que pueden penetrar innovaciones del exterior: es la teoría de la fuerza de los lazos débiles que desarrolló Granovetter (1973). Definió la fuerza de los lazos como una combinación de factores que tienen que ver con la naturaleza de la relación entre los individuos: tiempo, intimidad y servicios recíprocos que comparten entre sí. Pues bien, en su opinión, en los sistemas sociales en los que hay pocos lazos débiles, las ideas nuevas se difunden más lentamente porque las comunidades con redes densas y múltiples se mantienen impermeables a las influencias exteriores, y, además, los individuos con pocos lazos débiles carecerán de la información que proviene de partes lejanas del sistema social. Por esta razón, permanecerán ajenos a las nuevas ideas que se están difundiendo por otras partes de la red. Esos individuos que ocupan un lugar central en sus respectivas redes no adoptan las novedades directamente, sino que se benefician de los lazos débiles porque aunque […] pueden encontrar la innovación como una actividad arriesgada, adoptar una innovación que ya está expandida en los márgenes de ese grupo no lo es tanto. Los miembros centrales del grupo disminuyen el riesgo de esa actividad adoptando, después de un período de tiempo, una innovación de personas que son miembros no periféricos del mismo, en lugar de una importación directa de los marginales, generalmente percibidos como extraños (San Juan 2003, 49). La importancia de los lazos débiles no solo radica en su utilidad como vehículos para transmitir información nueva, sino también en su valor para mantener la cohesión social, ya que las comunidades en las que predominan las redes densas y múltiples, paradójicamente, tienden a fragmentarse porque se convierten en islas separadas del resto de la sociedad16. privilegiada para difundir las novedades hacia las zonas centrales de su red. Sin embargo Labov tiene una concepción diferente de los innovadores. Para él son individuos que ocupan un lugar central en su comunidad a la vez que son capaces de mantener lazos fuertes con miembros de otras redes distintas de la suya (Marshall 2000, 134; San Juan 2003, 50-51). 16 La tesis de Granovetter ha sido corroborada por muchos estudios. Un trabajo interesante en que se demuestra su validez es Weimann (1983). Su autor pretendía analizar la transmisión de información e influencia en un kibutz. Para comprobarlo, introdujo en la comunidad una serie de noticias y cotilleos y estudió la rapidez, credibilidad y precisión de la información que llegaba a los miembros de los diferentes grupos. Llegó a la conclusión de que, si bien los lazos fuertes eran importantes canales para el flujo de información dentro del mismo grupo, por otro lado los lazos débiles servían para su transmisión
51 2.1.3.5. Escalas de integración de la red La aceptación de los valores urbanos junto con el alejamiento de la forma de vida del campo suele traer consigo un abandono paulatino de los rasgos vernáculos. Un indicio de este hecho son las progresivas transformaciones que se van produciendo en las redes de los individuos: se hacen más laxas, más abiertas y el contacto con otras personas hace posible la entrada de nuevas ideas, lo que, poco a poco, provoca un aflojamiento de los lazos de unión con las localidades de procedencia. Por contra, el rechazo, más o menos consciente, más o menos abierto, de todo lo que representa la cultura urbana suele llevar aparejada una valoración positiva, tácita o explícita, del entorno rural17 de los informantes. En este caso, la respuesta lingüística que deviene es un rechazo a la convergencia con el estándar y un mantenimiento de las variantes vernáculas por parte de los hablantes. Lo cierto es que para el investigador resulta complicado medir el contenido emocional de esos vínculos, pues en muchas ocasiones tiene que basarse en sus propias suposiciones para valorar las apreciaciones subjetivas de los informantes. Por eso la solución habitual para objetivar esas interpretaciones del comportamiento de los hablantes y así poder convertirlas en datos cuantificables, ha sido la de desarrollar diferentes escalas de integración18 adaptadas a las necesidades concretas del estudio en cuestión. entre grupos diferentes; además, la principal ventaja de estos últimos residía en la rapidez con la que las noticias se difundían. Sin embargo, la influencia se transmitía únicamente a través de los lazos fuertes. 17 El peso de las actitudes de los hablantes hacia la comunidad local queda muy bien reflejado en Villena y Ávila (2014). La escala de integración local construida para la investigación reveló una correlación significativa entre las actitudes del hablante hacia las normas comunitarias y su uso de la variante prestigiosa /θ/ : /s/; cuanto mayor era la puntuación obtenida en la escala, menor era la probabilidad de distinción (que es la variante prestigiosa nacional). Los autores lo explican así Speakers who are strongly connected with their peer group of kin, neighbours and acquaintances, accept inner norms of behaviour, reinforce the use of traditional vernacular patterns (including covert prestige models of speech use) and strenuously react against innovations, especially those stemming from the speech community elite (Villena y Ávila 2014, 222). 18 En el análisis de los datos, hay que considerar con atención la correlación que puede existir entre la integración de los hablantes en la red y las variables edad de los sujetos y educación (además de la interacción entre estas dos últimas) pues la fuerza y la influencia en el uso de las variantes serán distintas según sea el nivel educativo de los hablantes (Villena, 2005). Un ejemplo lo encontramos en el estudio de Ávila (1994) en el barrio malagueño de Capuchinos, del que se desprende una correlación positiva entre la integración en la red y la baja educación. En su investigación, el autor analizó una red integrada por 27 hablantes y basada en distintos tipos de relaciones: familia, vecindad, amistad y
52 Los estudios de redes sociales han demostrado (Milroy 1980, Milroy y Margrain 1980, Bortoni-Ricardo 1985, Lippi-Green 1989, y en el ámbito hispánico, Ávila 1994, Villena 1996, Blanco Canales 1997, Cuevas 2001, San Juan 2003, Melguizo 2007, Lasarte-Cervantes 2010) que para analizar los procesos de variación lingüística es de una enorme importancia conocer la integración de los hablantes en la vida de su comunidad: la fuerza de los lazos que unen a los integrantes de la red, la frecuencia de los contactos con otros informantes, así como el tamaño de su red personal aportan una información muy valiosa sobre los usos lingüísticos de sus miembros19. A continuación, comentamos algunas de las aportaciones más importantes que han hecho los investigadores en el tema de las escalas de integración. Como veremos, las características de los grupos analizados son de una naturaleza muy diferente: comunidades rurales situadas cerca de la ciudad, grupos de inmigrantes rurales instalados en la capital o vecinos de barrios tradicionales obreros. Los objetivos de los estudios también varían de unos casos a otros: en unas ocasiones el investigador quería analizar el proceso de lealtad a la variedad de bajo estatus (y el consiguiente mantenimiento de rasgos vernáculos), mientras que en otras ocasiones lo que interesaba era estudiar el contexto en que se producía la convergencia vertical o el proceso de elección de una de las dos lenguas disponibles en la comunidad. De ahí que en todos los casos era preceptiva, o bien una adaptación de una escala ya utilizada en otro estudio, o bien su creación desde cero. Milroy (1980) desarrolló en su estudio de Belfast una escala de fuerza de la red para poder explicar la concentración vernácula. Sabía que la integración del individuo en la comunidad iba a desempeñar un papel importante para la comprensión del trabajo. Durante el proceso de análisis. Ávila comprobó que existían tres piñas en la muestra: la de la Hermandad, formada por individuos de mediana edad o mayores, con bajos niveles de instrucción, y con la tasa de densidad y multiplicidad más altas de la red; la de los jóvenes, que cursaban estudios medios y la de los docentes, con estudios superiores y la densidad más baja de las tres piñas. El investigador llegó a la conclusión de que eran los integrantes de la Hermandad los que más lealtad léxica demostraron al usar una mayor proporción de términos vernáculos que el resto de miembros de la red. 19 En cualquier caso, es importante tener en cuenta, como recuerda Villena (2007, 13-14), que las correlaciones entre los marcadores reticulares y las variables lingüísticas suelen ser moderadamente débiles. En ese trabajo hace una comparación de los resultados obtenidos al aplicar distintos índices de integración reticular en varios estudios y en ningún caso esos índices explicaban más del 60% de la variación.
53 fenómeno de concentración, de modo que basó la construcción de la escala en las dos propiedades básicas de las redes, la densidad y multiplicidad. En su trabajo no tuvo en cuenta el papel de los inmigrantes porque quería estudiar la lealtad de los hablantes de clase media-baja hacia su variedad lingüística y las consecuencias que el prestigio encubierto de esta tenía para los individuos. A cada uno de los 46 informantes se le asignaba una puntuación que oscilaba entre 0 y 520, calculada en función de si el individuo cumplía, o no, una de las siguientes condiciones: ser miembro de una piña -“parte de la red personal en la que las relaciones son más densas internamente que externamente” (1982, 144)-. Tener lazos de parentesco en el vecindario. Trabajar en el mismo lugar que otros dos individuos de la misma zona. Trabajar en el mismo lugar que al menos dos individuos del mismo sexo y de la misma zona. Asociación voluntaria con compañeros de trabajo en horas libres. La hipótesis de su estudio era que cuanto más fuertes fueran los lazos de la red de un individuo, más usaría éste los rasgos vernáculos que caracterizaban a la comunidad. Villena (1996) hizo una adaptación de la escala de Milroy en su estudio sobre la variación de s y z en la ciudad de Málaga para medir la integración reticular de los individuos que trabajaban fuera de casa. El resultado oscilaba entre 0 y 7 puntos en función de las respuestas a una serie de preguntas (en caso de que los informantes 20 Algunas críticas recibidas por Milroy tienen que ver con el tratamiento que se daba en esta escala a las mujeres que trabajaban en casa al cuidado de sus hijos, pues su puntuación en el índice era muy baja, a pesar de que realmente interactuaran mucho fuera del entorno laboral con otros miembros de la comunidad. Esto era debido a que sus respuestas habían de ser por fuerza negativas en todo lo referido a compañeros y ambiente de trabajo. Para subsanar esta deficiencia, Marshall (2000, 128) diseñó preguntas específicas referidas a las amas de casa.
54 estuvieran desempleados o trabajaran en el ámbito doméstico, se utilizaba una escala reducida de tres puntos). El estudio demostró, entre otras cosas, que en el caso de los individuos sin instrucción, cuanto mayor era la integración comunitaria, menor la capacidad para distinguir entre s y z. Bortoni-Ricardo (1985), en su investigación sobre Brasilandia, una ciudad satélite situada a 43 kilómetros de la capital brasileña, desarrolló dos índices para analizar las características cualitativas y cuantitativas de la red: por un lado, el índice de integración de la red, que permitía determinar la transformación producida en los contextos de elección de los contactos de los individuos, es decir, si estos habían pasado de ser reclutados entre los parientes y los conocidos del pueblo a serlo en ambientes sociales más heterogéneos; de este modo, la red dejaba de estar aislada y pasaba a ser una red integrada: la idea de Bortoni era que cuanto mayor fuera el índice de integración, mayor sería la dispersión (difuseness) de su dialecto rural. Por otro lado, la investigadora desarrolló un índice de urbanización de la red, que se centraba en las características de los contactos con los que se relacionaban los integrantes de la red y servía para analizar su grado de exposición a la cultura urbana. Las variables utilizadas para determinar la transición del mundo rural a los valores urbanos fueron: grado de escolarización, profesión, movilidad espacial, participación en acontecimientos urbanos, exposición a los medios, conciencia política y ambiente social de reclutamiento. También en este caso, cuanto más alto fuera el índice de urbanización, más avanzado estaría el proceso de transición de una red aislada a una integrada y, por tanto, mayor sería la dispersión dialectal del individuo. Lippi-Green (1989), en su estudio sobre Grossdorf, desarrolló una escala que medía la integración de los individuos en la comunidad (Local Integration Scale). La hipótesis era que cuanto más integrados estuvieran los hablantes en la vida y en la cultura del pueblo, más uso harían de las formas lingüísticas conservadoras del dialecto local. La escala consistía en dieciséis preguntas sobre tres aspectos concretos de las redes de los individuos: parentesco, lugar de trabajo y asociación voluntaria. La puntuación más alta que se podía obtener era de 17 puntos, en caso de que el informante estuviera casado, y de 16 si estaba soltero. El informante ideal sería aquel que perteneciera a dos clanes familiares (por parte del padre y de la madre, respectivamente) y que incluso reforzara esta situación casándose en el pueblo; además, debía tener un
55 empleo tradicional y participar activamente en la vida social de la comunidad. En cualquier caso, Lippi-Green llegó a la conclusión de que la escala por sí sola, o la interacción de esta con las variables edad y sexo, no podía predecir de forma adecuada la conducta lingüística y que únicamente un análisis de las actitudes subjetivas de los hablantes podía dar la clave de su comportamiento (Marshall 2000, 140). En el ámbito nacional también podemos encontrar estudios en los que se han aplicado estas escalas de red. Tres buenos ejemplos, además del ya comentado trabajo de Villena son: Blanco Canales (1997), en su trabajo sobre la ciudad de Alcalá. La investigadora recurrió a una escala para determinar la influencia que ejercía la integración en la red sobre el comportamiento lingüístico de los hablantes. Para ello construyó un índice basado en cinco condiciones: ser miembro de un grupo de alta densidad, mantener vínculos con 2/3 de la red, mantener relación de parentesco con al menos tres miembros de la red, vivir en determinadas áreas geográficas y trabajar o estudiar en Alcalá; las puntuaciones que se podían obtener oscilaban, por tanto, entre 1 (para los menos integrados) y 5 (lo que significaba el grado máximo de integración). El resultado de su investigación confirmó que los naturales de la ciudad, en general, tenían prejuicios hacia las variedades meridionales, muy marcadas lingüísticamente, y propias de los inmigrantes venidos de otras zonas del país, y que, por tanto, los hablantes más integrados en la red (es decir, los que satisfacían las condiciones antes descritas) rechazaban los rasgos lingüísticos ajenos, de manera que la presión de la red se añadía a la de la variedad estándar y daba lugar a un reforzamiento de los rasgos propios, que en este caso coincidían con los ejemplares. San Juan Hernández, en su investigación sobre el Lomo Largo (2003), un barrio rural situado muy cerca de la ciudad de La Laguna en Tenerife, construyó su escala teniendo en cuenta el carácter tradicional de los habitantes del barrio, de ahí que estableciese un índice de 8 puntos en el que daba prioridad precisamente al carácter tradicional de los vínculos, de parentesco como indicador de la densidad y de amistad, trabajo, vecindad y parentesco para la multiplicidad. Así, por ejemplo, la vecindad se medió teniendo en cuenta no solo la reunión de los informantes con otros habitantes del barrio durante el tiempo de ocio, como es lo habitual, sino también considerando su participación en actividades que son propias de la comunidad. El resultado de los
62 fundamental de toda investigación, que es conocer la motivación de las elecciones personales, no puede ser explicado únicamente por medio de la posición de los sujetos en el entramado de relaciones informales. Si el investigador quiere entender las razones de la variación lingüística personal, precisa de un conocimiento hondo de la comunidad de la que forman parte los hablantes y el recurso más idóneo para llegar a él son las redes26. En relación con las dos concepciones enfrentadas (la hipótesis fuerte y la hipótesis débil), diversos autores han criticado en los últimos años el devenir que estaba tomando la sociolingüística a través del variacionismo cuantitativo, la corriente tradicionalmente dominante. Y es que su excesiva atención a las cuestiones fonológicas, olvidando asuntos tan importantes como el del significado de las unidades, la aplicación puntillosa de reglas matemáticas para dar cuenta de los fenómenos lingüísticos, pero dejando completamente de lado a los hablantes y sus circunstancias personales27, o la utilización casi exclusiva de una visión de la comunidad de habla basada en el consenso (como vimos más arriba) han dado lugar a una reinterpretación del papel del investigador (Villena 2005). Según esta nueva concepción, su trabajo se llevará a cabo desde una triple perspectiva: deberá, por un lado, integrarse en la comunidad como observadorparticipante. De este modo tendrá acceso, no sólo a datos lingüísticos de calidad producidos por los hablantes de la forma más natural posible, sino también a todas aquellas circunstancias personales y de la vida de los sujetos que sirvan para comprender mejor las razones de sus usos lingüísticos. Deberá ocuparse del análisis de los datos, haciendo uso de las técnicas y herramientas adecuadas. 26 Villena (2007, 8) considera que esta nueva perspectiva y cambio de actitud en la investigación sociolingüística, que resulta evidente en los trabajos más recientes de la disciplina, ya venía gestándose desde final del siglo pasado: El cambio ha sido patente en la actitud de los investigadores desde la década de los años noventa, en el sentido de una mayor atención por los aspectos interaccionales y por la información cualitativa, sin abandonar por ello los métodos cuantitativos de selección y análisis. 27 Villena y Ávila (2014) hacen hincapié en que la fuerza interpretativa de las historias personales de los hablantes trasciende las redes sociales y su posición en la escala social.
63 Por último, tendrá que proceder a la interpretación de los resultados, para lo que podrá sacar provecho de su conocimiento de primera mano de las circunstancias personales de los hablantes y de las normas comunitarias. Solo así llegará a tener una comprensión completa de aquellos fenómenos que en principio escapan a las tendencias generales y cuyo único medio de acceso es el conocimiento profundo de la comunidad y de sus normas y usos. Por tanto, el círculo que comienza con la observación participante tiene que cerrarse con el análisis y la interpretación de los materiales recopil ados: “The role of the participant observer in fieldwork must be complemented with his or her role in the analysis itself. As far as possible, we should make use of the interpretive capacity of the participant-analyst” (Villena 2005, 330). Figura 2.1: Componentes del nuevo papel del investigador en Sociolingüística Estos tres aspectos del trabajo del investigador son totalmente complementarios y en ningún caso deben entenderse como compartimentos estanco: un adecuado conocimiento de las actitudes y circunstancias de los hablantes permitirá al lingüista una interpretación mucho más precisa de los datos obtenidos a través de la inmersión en la red de los informantes. Villena hace hincapié en esta interrelación de papeles: Ello obliga, no obstante, a una importante modificación de los métodos y las técnicas de recolección de datos y de análisis: el observador y el analista forman un conjunto indivisible que garantiza la interpretación cualitativamente adecuada de los resultados de los Observador participante Analista Intérprete
64 análisis cuantitativos. De ahí que hayamos propuesto la denominación de analista participante28 para esta nueva función (Villena 2007, 30). Por todo lo anterior, la observación participante es una herramienta que ha ido ganando en popularidad en la investigación sociolingüística (Blom y Gumperz 1972, Cheshire 1982, Flikeid 1988, Pedersen 1994, Ávila 1994, Eckert 2000, Cuevas 2001, San Juan 2003, Melguizo 2007, Lasarte-Cervantes 2010). Se puede definir como una estrategia que se basa en la inmersión del investigador entre los miembros del grupo (red, comunidad de habla, comunidad de prácticas) para relacionarse directamente con sus integrantes y así interactuar con ellos. El objetivo es adquirir un conocimiento directo de normas y hábitos comunitarios y de las circunstancias personales de los hablantes para poder llevar a cabo un análisis fino de los datos lingüísticos obtenidos durante el proceso de observación. De la caracterización se desprende que al investigador le une con la comunidad una relación de dos caras: forma parte de ella y es miembro activo, con todo lo que ello conlleva respecto a su participación en actividades y cadenas de obligaciones y derechos, pero a la vez es ajeno a ella, de ahí que pueda contemplar todo lo que ocurre entre sus miembros (normas, interacciones) con la objetividad que otorga la distancia (Valles 1997, 150). Como estrategia de aproximación a los hablantes y de obtención de datos lingüísticos, la observación participante aporta una serie de ventajas a la investigación. Hernández y Almeida (2005, 116), siguiendo a Milroy, las enumeran y hacen hincapié en los beneficios que se dejan sentir en tres niveles distintos del estudio: en primer lugar, hace fácilmente reconocibles para el investigador las normas comunicativas y sociales de la comunidad que está siendo analizada. Además, simplifica la descripción del lugar que ocupa el hablante individual dentro de su grupo. Por último, pone datos de gran calidad a disposición del estudioso, especialmente del registro informal, cuya obtención es el que más dificultades suele plantear. 28 El énfasis en el original.
65 Figura 2.2: Ventajas de la observación participante Un ejemplo ilustrativo de aplicación de la estrategia de la observación participante, y del análisis participante, lo encontramos en el estudio de Cuevas Molina (2001) sobre las consonantes obstruyentes palatales y dentales en el barrio de Nueva Málaga de la ciudad de Málaga. En su investigación la autora trabajó con una red social de veintisiete hablantes en la que localizó dos piñas: la de los Amigos, y la de los Parientes. En ambas, el uso de las variantes estándar, es decir, la distinción ente sibilantes estridente y mate (/s/:/θ/)29, y vernácula, en esta caso la lenición de la palatal africada (/ʧ/ → /ʃ/), se correlacionaba de la manera que se podía esperar con los marcadores reticulares de densidad e integración en la red y las variables individuales de edad y educación: cuanto mayor era la integración de los miembros de la red en alguna de las dos piñas, mayor era la proporción con la que empleaban las distinciones propias de la variedad estándar y al mismo tiempo más baja la frecuencia de utilización de la variante vernácula, tal como se observa en la tabla 2.1: 29 La distinción /s/:/θ/, propia del castellano estándar, se está extendiendo progresivamente en las ciudades orientales de Andalucía entre los jóvenes con estudios superiores y se ha ido convirtiendo en la variante prestigiosa. Puede consultarse Villena 2001 y 2008b para un pormenorizado análisis del fenómeno. Datos Hablante Normas comunitarias
66 Variables /s/:/θ/ /t ʃ/ → /ʃ/ Índice de integración (0-5) Piñas N Amigos 10 .87±.12 .21±.33 2.03±0.09 Parientes 7 .50±.39 .27±.35 2.63±0.33 Resto 10 .58±.29 .36±.40 2.04±0.35 K-W = 7.930 Sig .019 = 0.871 Sig .647 = 10.690 Sig .005 Tabla 2.1: Correlación entre las variables fonológicas y reticulares en el barrio de Nueva Málaga. (Tomado de Cuevas Molina (2001) Sin embargo, el comportamiento de dos jóvenes de sexo masculino que integraban la piña de los amigos no respondía a lo esperado, pues la frecuencia de uso de la variante vernácula [ʃ] era mucho más alta de lo que en principio les correspondería en función de su edad y su nivel de estudios: mientras que la probabilidad de uso de la variante que presentaban los ocho miembros de la piña oscilaba entre .00 y .20 (con una media general de .21±.33 y, más concretamente de .40±.38 en el caso de los hombres), la probabilidad de uso de estos dos sujetos se disparaba a .94 y .65 respectivamente. En cuanto a la probabilidad de uso de la distinción estándar /s/:/θ/, si bien el primero de los hablantes presentaba unos valores un poco por debajo de la media de la piña (.86±.12 la probabilidad general y .77±.10 la de los hombres), puesto que obtuvo un resultado de .62, los valores del segundo superaban incluso la media del grupo pues su probabilidad llegaba a .90. Estos resultados chocaban abiertamente con la idea ampliamente aceptada de que las redes de lazos múltiples y densos (y por tanto también las piñas, que representan zonas de la red con una densidad y multiplicidad mayores que las de las áreas que las rodean) tienden a reforzar el consenso entre sus miembros acerca de las normas de uso y el comportamiento lingüístico (porque la unión entre sus miembros es más fuerte). Por eso, lo que se esperaba es que los integrantes de la piña hubiesen mostrado unos valores más homogéneos en lo que concierne al uso de ambas variantes. Para la interpretación de estos resultados hacía falta un conocimiento profundo de la red. De ahí que fue
67 requisito imprescindible para ofrecer una explicación satisfactoria al comportamiento de estos dos hablantes que la investigadora formara parte como observadora participante de la red que estaba estudiando. De este modo pudo llegar a tener conocimiento de un hecho de la historia personal de los dos hablantes que fue clave para entender sus patrones de uso: ambos informantes mantenían vínculos de unión con otro barrio de la ciudad de clase media-baja en el que el empleo de la variante en cuestión estaba más extendido, de modo que el uso de ese rasgo vernáculo representaba para ellos una reivindicación de su identidad. Integración del investigador en la red e interpretación de los resultados son dos circunstancias inseparables en los actuales estudios de redes: la metodología reticular no solo no ha perdido validez e interés para la investigación sociolingüística, sino que se ha revelado como una estrategia muy apropiada para la comprensión última de aquellas circunstancias a primera vista alejadas de los patrones de uso esperables, puesto que el fin último30 es dar explicación a las conductas y usos individuales más allá de la imagen gráfica y atractiva de los datos estadísticos que subsumen hasta casi enmascarar lo individual. En palabras de Villena, el papel de las redes sociales se ha ido adaptando a las nuevas corrientes de análisis y los resultados de los trabajos que los aplican son satisfactorios: La evolución de la metodología reticular en su aplicación al dominio sociolingüístico demuestra que se ha superado la etapa correlativa y que es previsible un desarrollo fructífero en su vertiente interpretativa. La teoría de la variación del lenguaje se articula así en tres componentes (estratificacional, reticular e individual). […] Ello obliga, no obstante, a una importante modificación de los métodos y técnicas de recolección de datos y de análisis: el observador y el analista forman un conjunto indivisible que garantiza la interpretación cualitativamente adecuada de los resultados de los análisis cuantitativos (2003b, 834-835). 30 Villena (2007, 2-3) llama la atención sobre el hecho de que la nueva dirección que ha ido tomando la metodología reticular es, en cierta manera, una respuesta a las críticas que se le achacan al paradigma cuantitativo: Nuestra idea general es que las redes sociales han ido desarrollándose con bastante rapidez como un instrumento técnico especializado bien integrado en el marco del paradigma cuantitativo. Este desarrollo ha supuesto un progresivo alejamiento de su objetivo original: la aproximación crítica a la realidad social de los actores menos privilegiados. En este sentido es posible entender las tendencias actuales como la recuperación de la línea original de pensamiento y de acción social.
68 2.2. LA TERCERA OLA Con el devenir de los años los caminos de los estudios sociolingüísticos para tratar el tema de la variación en el lenguaje han ido evolucionando, renovándose. Las nuevas aportaciones han venido a cubrir ciertas lagunas de los enfoques que las han precedido (cf.: 2.1, 2.2 y 2.3). En otras ocasiones, sin embargo, lo que los estudiosos buscan son nuevas direcciones para afrontar los análisis desde una perspectiva distinta, que sirva para ofrecer una visión original sobre los fenómenos o las variantes estudiadas. Ese es el espíritu que subyace en este capítulo, que adopta como título la denominación que Eckert (2005, 2012) dio a uno de esos movimientos de renovación que se mencionan más arriba. En este caso, la mirada nueva, la perspectiva inédita y renovadora se centra en el estilo lingüístico y en cómo los hablantes se sirven de él para construir su propia persona y transmitir una imagen determinada sobre sí mismos. En las líneas que siguen vamos a conocer en qué consiste ese diferente concepto de estilo, cuáles son las motivaciones e ideas que lo originaron y qué han aportado los trabajos que lo han tomado como referencia. También analizaremos de qué manera se vincula con la
69 estrategia fundamental de la observación participante, que comentamos en el capítulo anterior, y que tanta trascendencia tiene en la metodología empleada en esta tesis. 2.2.1. Las tres etapas, las tres olas La variación lingüística, en concreto los mecanismos mediante los que se produce y las condiciones en las que tiene lugar, ha sido una preocupación central en los estudios sociolingüísticos desde los mismos orígenes de la disciplina. Sin embargo, poco a poco empezó a surgir la impresión entre algunos investigadores (Kiesling y Schilling-Estes 1998; Benor 2001; Eckert 2003, 2005, 2008, 2012; Moore 2004; Bucholtz y Hall 2005; Zhang 2005, 2008; Campbell-Kibler 2007; Podesva 2008; Moore y Podesva 2009; Aijón Oliva y Serrano 2010) de que, ni en el enfoque, ni en los objetivos de los análisis de trabajos anteriores se tenían en cuenta o, más bien, se explotaban todas las posibilidades interpretativas de los datos que manejaban los autores sobre el habla de las comunidades. De ahí que aquellos comenzaran a desarrollar un interés por el significado social que poseían las variantes. Hasta ese momento, se había tratado de un objetivo que, o bien no había sido planteado en los estudios precedentes, o bien recibía una atención escasa o unos análisis incompletos31. El cambio en la perspectiva sobre la variación ya apuntaba en algunos trabajos clásicos (Labov 1963), pero no era la tendencia general ni mucho menos, así que no fue hasta la formulación de Eckert (2005, 2012) cuando se dio carta de naturaleza a la recién renovada aproximación al estudio de la variación. En estas dos obras fundamentales para entender el nuevo enfoque, Eckert hace un recorrido por la historia de los estudios sobre variación y describe la manera en la que ha ido evolucionando el valor que se le atribuye a su significado. El punto culminante de la transformación se explica que tuvo lugar cuando los investigadores empezaron a poner el foco de sus atenciones en los valores sociales con los que los hablantes impregnan sus producciones 31 Eckert (2008, 454) señala como ejemplo de esta situación a Trudgill (1972): si bien en su trabajo llamaba la atención sobre el hecho de que la dureza asociada a los hombres de la clase trabajadora era la razón por la que los hombres de clase media adoptaban los cambios lingüísticos patrocinados por aquellos, en realidad ofrecía una explicación poco elaborada sobre la vinculación que existía entre dureza, género y clase social y no aclaraba de qué manera se producía la asociación entre significados, categorías sociales y variables.
70 lingüísticas. Ese proceso fue desarrollándose paulatinamente en tres momentos distintos, denominados olas por la autora. Los trabajos sociolingüísticos que conforman la primera ola (Labov 1966, Wolfram 1969, Cedergren 1973, Trudgill 1974, Macaulay 1977) tenían como preocupación fundamental describir los patrones de estratificación de las variantes lingüísticas a lo largo de la escala social. Son dos las ideas básicas que subyacen en estas investigaciones: en primer lugar, que la proporción de formas no estándar disminuirá a medida que se asciende a través de los distintos grupos sociales y, en segundo lugar, que la variación estilística individual depende únicamente de la atención que el hablante presta a su propio discurso, con lo que se establece un continuo de formalidad-no formalidad que es el que sirve para explicar la elección de las variantes. Precisamente en este aspecto se encuentra la diferencia más radical con los estudios que constituirán la tercera ola, ya que en ellos se pondrá el acento en que la variación lingüística no depende exclusivamente de los esfuerzos de autocontrol del hablante por adecuar su discurso al estilo, sino que aquella más bien es fruto de una elección voluntaria para transmitir información sobre sí mismo. La noción de vernáculo es, por tanto, de vital importancia en las investigaciones que se adscriben a esta primera época. Las estrategias para recoger ese discurso espontáneo tienen que adaptarse a las circunstancias tanto personales como sociales de los individuos y de las redes que integran, por eso la variedad de temas de conversación en las entrevistas que maneja el investigador abarca ámbitos de interés de lo más diverso: las rimas infantiles y el tema del peligro de muerte utilizados por Labov en Nueva York o cuestiones acerca de las tradiciones del pueblo, los cambios que se han producido en la mentalidad de los habitantes de la zona o las ventajas de la vida rural frente a la vida en la ciudad, por ejemplo, cuando se trata de comunidades rurales. Para obtener ejemplos representativos de todo el espectro del continuo formalidad-no formalidad, los contextos conversacionales que se emplean tradicionalmente en las investigaciones de esta primera época suelen seguir el modelo que aplicó Labov en su mencionado trabajo en Nueva York: Entrevista semidirigida o libre, que puede estar basada en módulos temáticos predefinidos o en la que simplemente se recurre a temas
71 como los mencionados en el párrafo anterior para conseguir que la conversación se desarrolle de manera espontánea. Prueba de lista de palabras, en la que los informantes deben leer una serie de palabras entre las que se encuentran las variables que interesan en el estudio, distribuidas al azar y mezcladas con otras que actúan a modo de distractores. Prueba de pares mínimos, en la que los informantes tienen que leer una lista en la que las palabras están agrupadas de dos en dos, de modo que cada pareja se distingue únicamente por la variable que es objeto de atención. Prueba de respuestas, para la que los hablantes deben reaccionar ante unos estímulos que se les presentan (y que contienen las mismas variables de la prueba anterior). Prueba de lectura de textos, en los que también se hallan distribuidas las mismas variables. Están escritos en un estilo coloquial para que el informante se sienta cómodo en su lectura y el lenguaje fluya de forma natural. El primero de ellos concentra las principales variables fonéticas en párrafos sucesivos, mientras que en el segundo se yuxtaponen pares mínimos. Un aspecto interesante acerca de esta primera época, que recalca Eckert, tiene que ver con los líderes del cambio lingüístico: en principio lo esperable es que se tratara de aquellos individuos del escalafón más bajo de la jerarquía social, puesto que son los menos expuestos a las presiones que ejerce el estándar. La realidad, sin embargo, es bien distinta porque los estudios demostrarán que los principales promotores serán los miembros de la clase trabajadora alta o de la media baja, es decir, aquellos más comprometidos con los valores locales. Las implicaciones de este descubrimiento van más allá del mero dato anecdótico, pues supone de hecho el reconocimiento de que el vernáculo posee unos valores positivos relacionados con la vida local. Estas constelaciones de asociaciones entre lo lingüístico y lo social serán de enorme interés
78 bien se trata de un instrumento del que disponen los hablantes para la construcción social de su propia persona. Un ejemplo ilustrativo de la aplicación de la observación participante para el análisis estilístico del significado social de la variación es el que realizó Moore (2004, 2009) en el instituto Midlan, situado en el noroeste de Inglaterra. Su proyecto de investigación duró dos años durante los cuales la autora identificó cuatro comunidades de prácticas (cf.: 2.1.2) Townies, Populars, Geeks y Eden girls, en función de la orientación de sus miembros a favor o en contra de lo académico y estudió cuatro variables: el uso no estándar de were, la concordancia negativa, las question tags y la dislocación a la derecha36. La recogida de información se llevó a cabo por medio de la observación participante con interacciones grabadas, aunque nunca se les dio la estructura de una entrevista formal. Además, las informaciones acopiadas en las charlas con las participantes y durante las entrevistas se completaron con un cuestionario sobre la opinión de las chicas acerca de las prácticas sociales en las que tomaban parte. Durante ese período de tiempo, la investigadora pasó el mayor tiempo posible con las jóvenes, que eran alumnas del instituto de entre 13 y 15 años. Por eso, como ella explica, se involucró en tareas de lo más variado, desde comer el almuerzo con las chicas, a quedar con las fumadoras detrás del pabellón deportivo. La información etnográfica recogida durante la investigación fue imprescindible para caracterizar los estilos de las comunidades de prácticas porque, como ya se apuntó más arriba (cf.: 2.2.1), toda explicación del estilo lingüístico individual o grupal debe tener presente el conjunto de variantes que son significativas en esa comunidad y su combinación, especialmente su combinación, y no basta solo con prestar atención de forma aislada a la correlación entre cada una de las variantes con los grupos que las usan. En este caso particular del estudio de Midlan High lo cómodo hubiera sido, según explica la autora, ceder a la tentación de asociar una de las comunidades, la de las Townies, con las variantes no estándar pues su proporción de uso era superior al de los otros grupos, tal como se puede apreciar en estas dos tablas; en ambas se representan únicamente las dos variables más salientes del estudio ya que los porcentajes de uso de las otras dos, las question tags y la dislocación a la derecha, apenas presentaban diferencias significativas en ambas comunidades (2.22 las Populars frente a 2.01 las 36 La dislocación a la derecha es un fenómeno que consiste en hacer seguir una cláusula de un enunciado que es correferente con el sujeto o el objeto de la cláusula precedente (Moore 2004, 389).
79 Townies en el uso de la dislocación a la derecha y 4,03 las Populars frente a 2,74 las Townies en el empleo de las question tags): Year 9 Year 10 Total N % N % N % Popular total 56/336 16.7 116/502 23.1 172/838 20.5 Townie total 74/295 25.1 249/373 66.8 323/668 48.4 Tabla 2.2: Uso de la variante no estándar were (tomado de Moore 2004, 386) La primera de las tablas demuestra que ambos grupos hacían uso de la variante no estándar were y que en ambos el porcentaje aumentaba con el tiempo. Sin embargo las Townies mostraban una proporción bastante mayor y su incremento durante el segundo año crecía exponencialmente, triplicando al de las Populars. Year 9 Year 10 Total N % N % N % Popular total 7/71 9.9 8/100 8.0 15/71 8.8 Townie total 11/31 35.5 27/60 45.0 38/91 41.2 Tabla 2.3: Uso de la concordancia negativa (tomado de Moore 2004, 388) La situación de la concordancia negativa es aun más llamativa pues la diferencia en la proporción de uso era todavía mayor entre ambos grupos y, en el caso de las Populars, el porcentaje no solo no se incrementaba con el paso del tiempo sino que incluso disminuía. Por tanto, tal como apunta la autora, de acuerdo con la interpretación tradicional del variacionismo según la cual las variantes actúan como marcadores de la identidad social, la tendencia más natural habría sido considerar were y la concordancia negativa como variantes que definían a las Townies. Sin embargo, parte de la clave de la explicación la tiene el rasgo de la polaridad negativa (weren´t?) en las question tags, pues representaba el caso inverso al del uso de were: si bien las Townies triplicaban su
80 porcentaje de uso de la variante de un año a otro y doblaban a las Populars en la proporción general, en el caso de weren´t las Townies no actuaban de la manera esperada, incrementando el porcentaje, sino que reducían su uso a la mitad porque percibían que se trataba de una variante asociada a la comunidad de las Populars, que por su parte doblaban su uso con el paso del tiempo: In this data, we see both sets of speakers manipulating the same linguistic resources in subtly different ways in order to create unique social meanings […]. So while a Townie girl´s use of nonstandard were (combined with a high proportion of negative concord, some right dislocation and extreme forms of local social practice) might generate the social meaning “rebellious, locally orientated, non-institutionally engaged”, when a Popular girl mixes some nonstandard were into her sociolinguistic style, its use alongside tag questions, right dislocation and modified engagement in local practice reconstructs the social meaning to create a more specifically Popular identity (i.e., someone with local associations but also a disregard of the most rebellious extremes). What we see at Midlan High, then, is not one group borrowing the variants that belong to another group, but all speakers mixing and matching variants in order to define themselves in relation to community-salient contrasts and commonalities (Moore 2004, 393394).
81 2.3 Convergencia y divergencia dialectales El último apartado de este capítulo centrado en los fundamentos teóricos está dedicado a los fenómenos de convergencia y divergencia dialectales. Los procesos de contacto entre variedades han interesado a la investigación sociolingüística prácticamente desde sus orígenes (Trudgill 1974, 1986; Siegel 1985; Auer y Di Luzio 1988; Kerswill 1994) y ese interés se mantiene en los trabajos más recientes (Kerswill y Williams 2000ab, Mattheier 2000, Villena et alii 2003, Auer, Hinskens y Kerswill 2005, Britain y Trudgill 2005, Melguizo 2007, Kerswill 2010, Lasarte-Cervantes 2010). Estas situaciones de contacto son el caldo de cultivo idóneo para el estudio de cuestiones de tanta trascendencia para la Sociolingüística como el cambio lingüístico y de fenómenos como la convergencia entre variedades, la nivelación, la coinización o la resistencia de determinadas variedades rurales a converger con el estándar. Y este es, precisamente, el foco de interés de esta tesis, porque en el capítulo dedicado al análisis sociolingüístico de las dos comunidades elegidas para su estudio se va a tratar de dar respuesta a los
82 factores y circunstancias que explican el porqué del mantenimiento de los rasgos vernáculos y la no convergencia con la variedad prestigiosa. 2.3.1. La acomodación lingüística La reflexión sobre los procesos de convergencia y divergencia dialectales ha de partir indefectiblemente de la acomodación. Se trata esta de un modelo sociopsicológico de análisis de los estilos de habla, desarrollado durante la década de los setenta del siglo pasado, y que se convirtió en una teoría interdisciplinar37 para el estudio de los procesos comunicativos (Giles, Coupland y Coupland 1991, 2). Los orígenes de la teoría se pueden rastrear en la llamada, en un primer momento, teoría de la acomodación del habla (SAT por sus siglas en inglés), que aparece por primera vez en un trabajo de Giles (1973) en el que desarrollaba su modelo de la movilidad acentual como base de la crítica a la concepción laboviana de la atención al discurso (cf.: 2.2.1 y 2.2.2). En la base se encontraba la idea de que el continuo formalidad-no formalidad como fundamento del prestigio podía, más bien, reinterpretarse desde el punto de vista de la convergencia entre el emisor y el interlocutor en una conversación (Giles, Coupland y Coupland 1991, 5). El modelo fue aplicado con éxito en contextos bilingües y demostró su validez para la explicación de las motivaciones y constricciones que determinan las elecciones discursivas. De modo que poco a poco fue ampliando sus ámbitos de interés, abarcando no solo el análisis de las variables lingüísticas, sino también los aspectos discursivos y no verbales de los intercambios comunicativos, por lo que fue rebautizada como teoría de la acomodación comunicativa (CAT), que es como se la conoce desde entonces. En cualquier caso, su foco principal de atención siguió siendo el análisis “de los procesos afectivos y cognitivos que subyacen a la convergencia y divergencia” (Giles, Coupland y Coupland 1991, 7). 37 El carácter multidisciplinar queda perfectamente reflejado en la variada enumeración de los beneficios que Giles, Coupland y Coupland (1991) atribuyen a la acomodación: facilita la competencia de los aprendientes de una segunda lengua, allana la aceptación de los inmigrantes por parte de las comunidades de acogida, afecta a los índices de audiencia de los programas en los medios de comunicación, influye en la satisfacción laboral, tiene un efecto en las reacciones hacia los acusados en los juicios…
83 En ambas estrategias, aunque de sentido contrario, los hablantes echan mano de recursos38 similares de tipo lingüístico y no lingüístico: mientras que en la convergencia los participantes en la conversación tratan de amoldarse a los usos comunicativos de sus interlocutores, en la divergencia se esfuerzan por subrayar las diferencias lingüísticas que separan a ambos. La convergencia, por tanto, se puede entender como el deseo de la persona por conseguir la aprobación social. De ahí que, tal como recuerdan Giles, Coupland y Coupland (1991, 18), la noción de semejanza esté en la base de la teoría de la acomodación: which, in its simplest form, suggests that as one person becomes more similar to another, this increases the likelihood that the second will like the first. Thus, convergence through speech and nonverbal behaviors is one of the many strategies that may be adopted to become more similar to another, involving the reduction of linguistic dissimilarities. De aquí se deduce que, lógicamente, cuanto mayor sea la necesidad de obtener la aprobación social por parte del interlocutor, más grandes serán los esfuerzos por converger lingüísticamente con él39. En cuanto a la divergencia, su uso como estrategia comunicativa se fundamenta precisamente en el deseo de remarcar las diferencias entre grupos: dado que el habla es un marcador simbólico de pertenencia al colectivo, el hecho de hacer hincapié en las diferencias lingüísticas es una forma sencilla y directa de 38 Puede consultarse Giles, Coupland y Coupland (1991) para una exhaustiva enumeración de autores que han tratado el tema del análisis de los rasgos a los que se puede recurrir para la convergencia y divergencia en la interacción. 39 Deseo de aprobación social, necesidad de integración son dos circunstancias intrínsecamente unidas en las situaciones de contacto entre colectivos diferentes. Y es que son las actitudes que los inmigrantes mantengan hacia el grupo de acogida, las que determinarán el éxito de la adquisición de la lengua de este o de la convergencia entre sus variedades. En este sentido, Vilar Sánchez (1995) considera muy clarificadora la teoría de la identidad etnolingüística desarrollada por Giles y Johnson (1987): según estos autores, la voluntad de pertenencia a un grupo etnolingüístico viene determinada por tres factores principales: en primer lugar, tienen una enorme importancia los aspectos que conforman la imagen exterior del grupo, como son la riqueza económica, el estatus político y de prestigio lingüístico, además del apoyo que recibe dicho grupo por parte de las instituciones y del número de individuos que lo conforman (cuanto mayor sea, más peso e importancia se considera que tiene y mayor será la influencia que puede ejercer), aspectos todos ellos que conforman la llamada vitalidad etnolingüística percibida. Por otra parte, la voluntad de pertenencia de los inmigrantes será más acusada siempre que los márgenes del grupo al que tienen la posibilidad de adscribirse se encuentren bien delimitados y mayores sean los beneficios que les reporte la integración. Finalmente, los individuos que formen parte de diferentes grupos tendrán una identidad social más difusa que aquellos que estén integrados en uno solo, y, por tanto, les resultará más sencillo adaptarse a la nueva comunidad y aceptar sus normas y códigos lingüísticos. Puede consultarse Bortoni-Ricardo (1985, 110-112) y Báez de Aguilar (1997, 111-113) para encontrar otros análisis sobre los factores que facilitan o dificultan la integración de los colectivos alóctonos.
84 marcar la separación entre ambos conjuntos, o bien de mantener la identidad personal o social: la convergencia debilita las barreras de la identidad mientras que la divergencia las refuerza porque se concentra en remarcar las diferencias (Giles, Coupland y Coupland 1991, Dittmar y Schlobinski 1998, Auer, Hinskens y Kerswill 2005). Giles, Coupland y Coupland (1991, 11-16) han enumerado una serie de consideraciones importantes con respecto a los fenómenos de convergencia y divergencia que resultan del proceso de acomodación individual: Ambos procesos se pueden dar en sentido ascendente y descendente. El primer caso tiene lugar cuando el cambio se produce en la dirección de la variedad prestigiosa, mientras que el segundo alude a modificaciones en el sentido de variantes menos apreciadas socialmente. La convergencia y divergencia, si se producen, no tienen por qué afectar simultáneamente a varios niveles discursivos (lingüísticos, prosódicos y no verbales), sino que pueden involucrar únicamente a una sola dimensión comunicativa. En este caso se emplea el término unimodal, mientras que el fenómeno será multimodal siempre que implique la utilización de recursos de distintos niveles (variantes fonológicas, pausas, velocidad de la voz…). Ambos procesos pueden ser también parciales o totales. El primero de los casos tiene lugar cuando los interlocutores solo “acomodan”, de un recurso susceptible de ser acomodado, una determinada proporción del total de apariciones de dicho rasgo. Un ejemplo de este primer tipo en el español hablado en Andalucía es el siguiente: para converger con su interlocutor, un hablante que emplea la distinción meridional /s/ : /θ/ recurre en determinadas ocasiones de la conversación a la reducción no sibilante (o seseo), pero no en todas las apariciones de la variable. Por el contrario, la convergencia y
85 divergencia serán totales siempre que el emisor adapte al discurso del interlocutor todas las ocurrencias de una determinada variable. Otra distinción interesante que apuntan los autores se refiere a la reciprocidad de los procesos: serán considerados asimétricos si uno de los interlocutores no corresponde al movimiento en la misma dirección que el otro, mientras que serán simétricos si los dos convergen o divergen mutuamente. El último de los aspectos que ha de ser tenido en cuenta es el carácter objetivo o subjetivo de ambos procesos. Esta distinción entra en juego en el momento en que los hablantes no juzgan la actuación de sus interlocutores a través de los rasgos que emplean en su discurso real, sino por medio de las expectativas motivadas por su pertenencia a un determinado grupo o nivel socioeconómico. Esto es así porque en muchas ocasiones la acomodación está mediatizada por estereotipos sociales o regionales. Por tanto, la dimensión objetiva se refiere a los movimientos convergentes o divergentes que realmente hacen los hablantes durante la conversación, mientras que la subjetiva tiene que ver con lo que creen los interlocutores que están haciendo los emisores. Las implicaciones de esta distinción son importantes porque algunas investigaciones reseñadas por Giles, Coupland y Coupland (1991) demostraron que los hablantes, en algunas ocasiones, modificaban su discurso en la dirección que ellos creían que se correspondía con la de sus interlocutores, independientemente de cuál fuera la actuación real de estos. Y en casos extremos los movimientos de convergencia se producían en el sentido en que los hablantes suponían que eso era lo que se esperaba de ellos. Trudgill (1986) también centró su atención en el tema de la acomodación. Su aproximación al estudio del fenómeno parte de una novedad metodológica con respecto a trabajos anteriores y que tiene que ver con la aplicación de los métodos cuantitativos de la Sociolingüística: la idea que subyacía en su propuesta era la de trascender las
86 visiones impresionistas que hasta ese momento eran las que dominaban en los trabajos del ámbito sociopsicológico que se habían ocupado del tema. Además de en lo metodológico, son varias las aportaciones al conocimiento del proceso que aparecen en el trabajo de Trudgill. De relevancia es la distinción que establece entre la acomodación a corto plazo, que se refiere a los encuentros que tienen lugar en el interior de la comunidad de habla entre hablantes de distintas variedades diafásicas, y la acomodación a largo plazo, que es la que se da entre individuos de diferentes comunidades de habla y, por tanto, con variedades diatópicas diversas. Otro aspecto destacado sobre el que Trudgill reflexiona es el relativo a la naturaleza de los rasgos susceptibles de ser acomodados. El análisis de los datos de su investigación en Norwich le llevó a constatar que había ciertas variables que no experimentaban modificación alguna (los indicadores), mientras que otras (los marcadores) sí que participaban de la acomodación. En su opinión, la cuestión clave que justificaba este hecho era el nivel de conciencia con el que eran asociadas en la mente de los hablantes: los marcadores, que están sujetos a variación estilística y social y que son los rasgos que más llaman la atención de los hablantes, son los principales candidatos a ser acomodados puesto que los miembros de la comunidad de habla tienen más conciencia de su diferencia; esto es así por la prominencia (salience) que los distingue. Se trata esta de una cualidad a la que Kerswill y Williams (2000c, 63) definieron de la siguiente manera: “a property of a linguistic item or feature that makes it in some way perceptually and cognitively prominent”40, y que se deriva de cuatro factores concretos: La variable será prominente si tiene alguna variante abiertamente estigmatizada, pues los rasgos estigmatizados son más destacados y por eso atraen más la atención en la comunidad de habla. Las variables que están experimentando un cambio lingüístico también se asocian con un mayor grado de conciencia por parte de los hablantes. 40 Kerswill y Williams pasan revista en su trabajo a las definiciones que distintos autores han dado al concepto de ´prominencia´.
87 La mayor distancia fonética entre variantes contribuye a su prominencia. Por último, las variables que participan en el mantenimiento de contrastes fonológicos reciben más atención. Esta concepción trudgilliana de la noción de prominencia ha sido criticada en diversas ocasiones. Auer, Hinskens y Kerswill (2005, 44-45) empezaron por hacerse la pregunta de en relación a quién había que definir el concepto de prominencia, si a los hablantes del propio dialecto o a los de otras variedades y que, en realidad “in other cases it is simply not po sible to decide wheth er a dialect feature is salient or not” (44). En su opinión, la principal debilidad de la propuesta de Trudgill era que el concepto se usaba tanto en la explicación de los casos en los que tenía lugar la acomodación, como en aquellos en los que esta no se producía. También Kerswill y Williams (2000c, 69-74) encontraron debilidades al planteamiento. Fundamentalmente le achacaban la circularidad de sus argumentos: si lo que se pretende es dar una explicación tanto al porqué de la conciencia de ciertos rasgos lingüísticos como al tipo de connotaciones (o como los autores la denominan, a la polaridad positiva o negativa) que se les asocian, no basta con afirmar que los hablantes son conscientes de esas variantes en concreto porque están estigmatizadas o porque carecen de, o poseen prestigio, pues esto no es más que un argumento circular. En su opinión, la solución pasa por definir la propiedad psicológica de la prominencia en relación con factores lingüísticos internos (como en el modelo de Trudgill) pero también externos, de tipo cognitivo, pragmático, interactivo, sociopsicológico y sociodemográfico. Por otra parte, Trudgill descubrió que también existen factores que inhiben la acomodación, porque observó que los marcadores no siempre eran modificados en el curso de los intercambios comunicativos. Llegó a la conclusión de que las principales causas que retrasaban o impedían el proceso eran los choques homonímicos que pueden surgir en las variedades, las constricciones fonotácticas que afectan a ciertas variables y que en ocasiones son lo suficientemente fuertes como para frenar la modificación del rasgo y la fuerza de determinados estereotipos, que llega a imposibilitar su adopción por miembros de otras comunidades de habla.
94 convergencia con las normas de la RP y al mantenimiento de los rasgos de la variedad regional, todo esto a pesar del tipo de red de lazos abiertos que caracterizaba al grupo. Las entrevistas etnográficas con los adolescentes les dieron la clave de la explicación, pues les ayudaron a descubrir una acusada conciencia de clase entre ese grupo de jóvenes, que les llevaba a reaccionar de forma vehemente contra los valores y estereotipos de la clase alta, y por tanto al rechazo de sus normas lingüísticas como atributo simbólico del grupo. En el desarrollo de la coinización suelen darse varios procesos: el primer fenómeno que tiene lugar es la concentración (Kerswill 1994, 10-11), que consiste en una reducción de la heterogeneidad que domina las producciones lingüísticas de los hablantes y que va acompañada de un refuerzo de las normas sociales que gobiernan la variación44. Por medio de la concentración la nueva variedad adquiere estabilidad. Por otra parte, también es posible que se produzca una redistribución (reallocation) de las formas lingüísticas. Este fenómeno tiene lugar cuando algunas de las variantes involucradas en la mezcla sobreviven al proceso de nivelación pero adquieren una función distinta a la que tenían (Britain y Trudgill 1999, 2005). Por tanto se trata de una modificación de la naturaleza de determinadas variantes de las que confluyen en la nueva variedad. En su nuevo entorno dejan de tener el carácter regional que las definía en la situación previa al contacto y pasan a desempeñar ciertas funciones sociolingüísticas como variantes estilísticas o de clase social. Britain y Trudgill (1999, 2000, 2005) clasifican los casos de redistribución en dos tipos: socioestilística y estructural. El primer tipo tiene lugar cuando las variantes se convierten en marcadores de estatus en la nueva variedad. Un ejemplo ilustrativo proviene de la investigación del propio Trudgill en la ciudad inglesa de Norwich. Allí la serie room, broom, groom se realizaba con tres pronunciaciones diferentes: /u:/, / ʊ/, /ʉ:/, que eran variantes regionales en los dialectos de Norfolk y Suffolk. Sin embargo, en la variedad urbana, al tener lugar el contacto entre las nuevas variedades, pasaron a reflejar claras diferencias de estatus. Otro ejemplo interesante de este tipo de redistribución socioestilística lo citan los autores a partir del trabajo de Penny (2000) 44 En opinión de Milroy (1982) se necesita mucho tiempo para que el proceso llegue a ser plenamente efectivo, aunque el trabajo del propio Kerswill y Williams (1992) en la localidad de Milton Keynes, con adolescentes procedentes de diferentes ciudades inglesas, demostró lo contrario
95 sobre la variación y el cambio en español. Según explica el autor, la /h/ procedente de Finicial latina, que en unas zonas de España se realizaba como aspirada y en otras como muda, ha especializado sociolingüísticamente esa diferenciación diatópica en las variedades del español de Hispanoamérica. Allí se ha convertido en una marca de clase social, pues la aspiración es la variante característica de los hablantes de clase baja, mientras que la variante muda es la que goza de prestigio social. El segundo tipo de redistribución es la denominada estructural y consiste en que las antiguas variantes geográficas son adscritas en la nueva variedad a entornos fonológicos (convirtiéndose entonces en alófonos), léxicos o morfosintácticos diferentes. Los autores ponen el ejemplo del inglés de Australia para ilustrar la tendencia, que ha mantenido la distinción que existía en el inglés británico entre las variedades septentrionales y meridionales para la serie léxica BATH, pero redistribuyendo los elementos: en las variedades del norte de Inglaterra la serie se pronuncia con el diptongo /æ/, mientras que en el sur se realiza con un alargamiento del ataque silábico /a:/. Pues bien, en el inglés de Australia se ha mantenido la diferencia original pero especializando cada una de las variantes en entornos fonológicos concretos: la variante norteña /æ/ se ha restringido fundamentalmente al contexto ante grupo nasal (dance) y la variante meridional /a:/ para el resto de posiciones. Es habitual, además, que durante el proceso de contacto surjan formas interdialectales, que son aquellas que no estaban presentes en ninguna de las variedades que contribuyeron a la mezcla y que provienen de la interacción entre ellas; su aparición está relacionada con las propias estrategias de aprendizaje que emplean los hablantes (Kerswill 1994, Kerswill y Trudgill 2005). En la coinización también tiene lugar un proceso que se denomina nivelación. Su definición resulta algo más problemática que la de los anteriores fenómenos porque se trata de una etiqueta que se aplica a situaciones que no siempre son equivalentes. En Trudgill (1994) o Kerswill y Williams (2000c) se la define como un proceso de reducción de variantes a favor de la más simple o la menos marcada de las que concurren en la mezcla dialectal, normalmente como consecuencia de la pérdida de las formas minoritarias o marcadas que se encontraban en las distintas variedades. “Por medio de la nivelación, los dialectos individuales se hacen más homogéneos y más parecidos los dialectos diferentes” (Auer, HInskens y Kerswill 2005, 11). Por tanto,
96 desde este punto de vista la nivelación se entiende como un proceso de eliminación de las variantes m enos “útiles” (porque son más complejas o menos naturales) para los fines comunicativos e implica la reducción de la variación en la comunidad de habla. Sin embargo en otras ocasiones el término también suele emplearse cuando se trata de situaciones de convergencia de variedades, más que de los efectos que tienen lugar en los rasgos particulares como consecuencia del contacto. En este caso la nivelación hace referencia a un movimiento vertical en el que una de las variedades, la menos prestigiosa, trata de converger en el sentido de la variedad estándar. Entendida de esta manera, la nivelación se opone a la coinización, pues esta implica más bien la convergencia horizontal de variedades vernáculas que gozan de un prestigio similar y que, al converger, reducen la variación entre ellas puesto que se simplifican (Villena 2003, 610; 2005b, 47) 45. Hay sin embargo investigaciones como la de Auer (1998) en la ciudad alemana de Constanza que demuestran que ambos procesos, entendidos según esta concepción, no se oponen entre sí sino que se complementan, pues las dos direcciones de la convergencia, horizontal (nivelación) y vertical (coinización), son interdependientes ya que en la coinización, por un lado, se incorporarán elementos del estándar mientras que en la nivelación, por otro, se pondrán en relación formas de más de un dialecto. De este modo, en la ciudad el proceso de diptongación de las formas î, û ha adoptado las variantes ei / ou típicas del dialecto suabo (la variedad local, que se habla en la zona centro-oriental de la región de Baden-Würtenberg y en la parte occidental de Baviera) aunque también se ha dejado sentir la influencia de las variantes prestigiosas del alemán estándar ai / au. Esto es así en opinión de Auer, Hinskens y Kerswill (2005, 27) porque los hablantes entienden esa nivelación más bien como un movimiento de convergencia hacia una variedad que es percibida como más cercana al estándar y, de hecho, las variantes del suabo lo son. Por eso, según la interpretación que estos autores dan al 45 Berruto (2005) distingue dos tipos de convergencia, unilateral y bilateral, que representan la misma oposición que la existente entre nivelación y coinización en esta segunda concepción, pues el rasgo caracterizador de cada una de ellas es la diferencia de estatus entre las variedades que entran en contacto. Por su parte, Kerswill (2002, 2003) establece una división entre los términos nivelación, que él reserva para los cambios lingüísticos -“reduction or attrition of marked variants” (2002, 188)- que son el resultado del proceso de acomodación mutua entre hablantes y nivelación dialectal regional, al que otorga un sentido más amplio ya que se refiere a la extensión geográfica del fenómeno y que, por tanto, depende de la difusión espacial de los cambios y de la nivelación individual.
97 fenómeno, esta nivelación entre las dos variedades es en realidad el resultado accidental de una pretendida aproximación convergente hacia la variedad estándar. 2.3.3. La Geografía y los procesos de convergencia y divergencia El estudio de los procesos de convergencia y divergencia se puede abordar desde perspectivas diversas. Una aportación interesante la representan los modelos de gravedad (Trudgill, 1974b, 1983; Henández Campoy 1999, 2007, 2012; Auer HInskens y Kerswill 2005), pues constituyen un enfoque multidisciplinar que combina las aportaciones de la Geografía, los modelos de representación espacial de la Dialectología y los métodos cuantitativos de la Sociolingüística laboviana (Hernández Campoy 2012, 84). Se trata de modelos probabilísticos “que los geógrafos adaptaron de las ciencias físicas para estudiar la interacción entre dos centros (tal como ocurre en los estudios de migración)” (Trudgill 1974b, 233). El interés de su aplicación en Sociolingüística reside en que estos modelos permiten conocer la influencia lingüística que ejerce un núcleo de población sobre otro y, por tanto, hacen posible el estudio de la difusión espacial de las innovaciones y los cambios lingüísticos. La idea en que se basan parte de la suposición de que las novedades y los cambios tienen su origen en las poblaciones de mayor tamaño e importancia y de estas se difunden y expanden hacia localidades menores, siguiendo unos patrones que se pueden calcular por medio de fórmulas matemáticas: Sabemos que los cambios son más propensos a aparecer en las ciudades más grandes y más densamente pobladas que históricamente han constituido centros culturales. De ahí que las innovaciones se transmiten, siguiendo una estructura jerárquica más que epidémica, a otras ciudades moderadamente grandes que se encuentran bajo el área de influencia del núcleo local y así sucesivamente hasta alcanzar, en último término y siempre de modo gradual, los pueblos más pequeños y más escasamente poblados, aunque se encuentren próximos al foco originario (Hernández Campoy 2012, 90). De la Geografía física toman la práctica de dividir el terreno en porciones de tamaño y forma equivalentes, con lo que se asegura la representatividad de los datos y se facilita su análisis cuantitativo, pues los investigadores se pueden concentrar en
98 calcular en esos segmentos del mapa los porcentajes de uso de las variables elegidas para el estudio. Por otra parte, para cada área seleccionada se determina un centro de gravedad, que es la localidad más importante de entre las que han quedado incluidas en esa porción de terreno, y después se escoge el resto de localidades que se tendrán en cuenta, según la jerarquía que hayan establecido previamente los estudios de Geografía Humana (Hernández Campoy 2012, 88). Fue Trudgill (1974b, 1983) el primero en poner en práctica su utilidad en un par de investigaciones que llevó a cabo sobre el inglés hablado en East Anglia y sobre la difusión de innovaciones lingüísticas en la localidad noruega de Brunlanes, una pequeña población situada en la costa sur del país. En una primera aproximación el modelo únicamente tenía en cuenta dos parámetros: la población de cada una de las localidades y la distancia entre ambas, de modo que la fórmula empleada para su cálculo era la siguiente: Mij = donde M representaba la interacción de una localidad i sobre otra j, P era el producto de ambas poblaciones y d, la distancia al cuadrado entre ambos centros. Por tanto, la interacción entre ambas era directamente proporcional al producto de sus poblaciones e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separaba. Sin embargo, Trudgill pronto llegó a la conclusión de que un modelo tal resultaba poco preciso porque descuidaba dos aspectos cuya influencia no se podía desdeñar: la red de comunicaciones entre los distintos centros junto con la existencia de posibles barreras físicas y, sobre todo, el parecido estructural entre las variedades lingüísticas habladas en cada uno de ellos. Así que la ecuación original fue modificada para dar cabida a los nuevos parámetros: Mij = s· En este caso s es una variable que se refiere a la semejanza lingüística, y cuyos valores son establecidos por el investigador en una escala (s = 0; s = 1, s = 2…) en función de las afinidades entre las distintas variedades que concurren en el estudio. Pero
99 el modelo adolecía de otra inadecuación que llevó a Trudgill a una tercera modificación. Ahora, el problema consistía en que las formulaciones previas daban cuenta de la interacción entre dos localidades, pero no permitían contabilizar la influencia de una sobre otra, que era lo que realmente interesaba en la investigación, de modo que la ecuación definitiva quedó establecida de la siguiente manera: Iij = s· · en cuyo caso I es la medida de la influencia y Iij representa la influencia que un centro i ejerce sobre oro j. Con esta rectificación de las formulaciones previas se respondía de manera más adecuada a la suposición que subyacía en el propio modelo de que la interacción entre dos localidades dependía de sus poblaciones, de la distancia que las separaba y de las semejanzas entre sus variedades lingüísticas, y que la influencia de una sobre la otra era proporcional al número de habitantes de cada localidad (Hernández Campoy 2012, 85)46. 2.3.4. El caso de Andalucía El estudio de los procesos de convergencia y divergencia en Andalucía debe partir de una premisa que condiciona la dirección del contacto y los resultados lingüísticos: la existencia de dos modelos de prestigio distintos que divide la región, grosso modo, en dos zonas diferenciadas: occidental y oriental. Esto es así porque el modelo tradicional laboviano, que se basaba en la presencia de dos extremos opuestos de prestigios diferentes (vernáculo y estándar), tiene su utilidad en zonas pequeñas pero no es adecuado para representar lo que ocurre en territorios amplios y diversificados o con tradición regional de peso, tal como es el caso de Andalucía. En estas situaciones es más apropiado partir de un modelo que incluya un tercer foco de prestigio: el estándar regional (Villena 2005b, 45). Para que un modelo tal se desarrolle deben cumplirse tres condiciones básicas que aparecen recogidas en Villena (2005b, 45-46): 46 En el ámbito del español es interesante la aplicación del modelo que hace Hernández Campoy (2012) para el estudio de la difusión de cambios en la variedad murciana.
100 La primera se refiere a la existencia de centros culturales desde los que irradie ese prestigio regional. En Andalucía, en la zona occidental, tal papel le corresponde a la ciudad de Sevilla, capital de la región, cuya norma sirve para establecer una variedad de prestigio que se superpone al estándar nacional. Por el contrario, en la zona oriental no existe un foco que tenga el peso suficiente como para actuar como núcleo de referencia prestigiosa. En segundo lugar hay que tener en cuenta la distancia relativa entre los sistemas fonológicos de las variedades. En lo que respecta al español hablado en Andalucía, las variedades occidentales están más alejadas del estándar nacional que las orientales y por eso han desarrollado patrones de pronunciación divergentes, con fricativas palatales [ʃ] (´caʃa ´cacha´) y [ʒ] (´caʒa ´calla´), que conviven con fricativas dentales mates [θ] (´caθa ´casa´) o estridentes [s] (´casa ´casa´), posteriorización de fricativas dentales θs → h (´caha ´casa) y elisión de /h/ (´ca·a ´caja´) (Villena et alii 2003, 613). Las variedades orientales están más próximas estructuralmente al estándar, de ahí que el resultado del contacto haya sido la nivelación en la dirección de la variedad prestigiosa. Por último, la estructura de la comunidad de habla (abierta a influencias del exterior o aislada) y las redes sociales (densas o laxas) de los hablantes, tal como había establecido Trudgill (1996), también condicionan la dirección del proceso, favoreciendo la convergencia en el caso de las comunidades abiertas y con redes de lazos débiles o la concentración vernácula cuando se trata de comunidades cerradas al contacto exterior y organizadas en redes densas y múltiples. Por todo lo anterior, en Andalucía se distinguen dos zonas con modelos de prestigio distintos y en las que tienen lugar procesos convergentes diferentes (Villena 2000, 2005b, 2008b; Villena et alii 2003, Villena y Ávila 2014): por un lado se
101 encuentra la parte occidental de la región, con la ciudad de Sevilla como núcleo, que es fuente de prestigio alternativa al español estándar. En este sector se puede hablar de la existencia de un continuo de variación tridimensional, con una variedad intermedia regional relativamente concentrada, que se sitúa entre el estándar nacional y el vernáculo. La tendencia en esta zona de la región es hacia la formación de una coiné de rasgos neutros que goza de aceptación social y que actúa de sustento de una suerte de estándar regional en el que se refuerzan los patrones innovadores. Las soluciones más simples y menos marcadas son las que resultan de este proceso de contacto. Como diverge de la norma general, puede reemplazar las funciones del estándar nacional en el habla oral puesto que la radio y la televisión actúan a modo de canales de difusión y la prensa escrita lo refuerza. Por otro lado, se encuentra la parte oriental de Andalucía, con Málaga y Granada como núcleos de población más representativos. En esta zona el prestigio patente de la variedad estándar septentrional se opone al prestigio encubierto de la variedad vernácula, pero no existe una modalidad regional prestigiosa como en el caso de la zona occidental, de modo que lo que encontramos es un “continuo convergente parcialmente difuso entre dos variedades concentradas” (Villena 2005b, 50). La ausencia de ese centro regional de prestigio propicia más bien un movimiento de nivelación vertical en el sentido del estándar, que también se ve favorecido por la similitud de las estructuras lingüísticas y por los factores sociales comentados más arriba: Si existe una fuente regional de prestigio alternativa al estándar nacional, la formación de coinés da lugar al desarrollo de variedades estándar regionales diferenciadas del estándar nacional. Si dicho centro de prestigio regional no existe o no tiene carácter indiscutible, la convergencia termina en una nivelación dialectal (2005b, 50) Este proceso de nivelación está teniendo lugar en el estrato social medio y alto y entre los jóvenes y su producto es una “variedad intermedia (español común) entre el español septentrional co nservador y el meridional innovador” (Villena 2008b, 211). En este caso las tendencias que conducen a la simplificación se ven frenadas, por lo que los rasgos que resultan del contacto no siempre son los más sencillos porque en ocasiones se reintroducen distinciones más complejas de las que existían en los vernáculos. De hecho, esto es lo que está ocurriendo en las zonas urbanas orientales puesto que la nivelación ha producido cambios con soluciones que son menos naturales y más costosas (pero que conllevan un beneficio social porque coinciden con las realizaciones
102 prestigiosas del estándar nacional): la fricatización de /ʧ/ se frena, la velar /x/ se refuerza en su articulación y, además, se ha producido una reintroducción de diferencias fonológicas en las sibilantes, con la escisión de /θs/ en dos unidades, una dental mate /θ/ y otra dental estridente /s/. Este patrón de distinción meridional manifiesta una correlación fuerte con el nivel educativo y la edad, de modo que a medida que aumenta la primera y disminuye la edad, la probabilidad de escisión crece (Villena 2008b, 239). Sin embargo, si bien es cierto que esta tendencia hacia la nivelación con el estándar nacional lleva ya varias décadas desarrollándose en las zonas urbanas de la parte oriental de Andalucía, esta no es toda la historia puesto que en las variedades rurales orientales está teniendo lugar una tendencia de signo contrario: el refuerzo de los rasgos vernáculos, en un proceso de concentración dialectal que implica la divergencia con el estándar. El origen del proceso se debe rastrear en las actitudes de los hablantes (su historia social) y en su lealtad local, que se apoya en las estructuras reticulares individuales. En esta tesis se han escogido dos localidades rurales de la provincia de Málaga, Riogordo y Colmenar, para estudiar el peso que los factores individuales, lingüísticos y reticulares tienen en la dirección de la solución adoptada en el contacto entre las variedades.
103 Capítulo 3 Los datos del ALEA y la localidad de Riogordo
110 Entorno precedente: en tres de los casos en los que la aspirada se articula como relajada, la variante va precedida de consonante nasal, que se elide dejando un rastro de nasalización en la vocal precedente: 1576 Berenjena, 1577 Naranja, 1586 Injertar. Los cuatro ejemplos restantes son ocurrencias en las que la variable está situada entre vocales: 1599 Espejo, 1614 Perejil, 1621 Trabajar y 1647 (Las) lentejas. Estructura de la sílaba: parece que la apertura favorece la relajación puesto que solo un ejemplo de la nómina de siete variantes relajadas presenta otra estructura distinta: 1586 Injertar, CVC. (Los otros dos casos de sílabas cerradas de la nómina de ocurrencias de la variante relajada, 1614 Perejil, 1621 Trabajar, tienen en realidad sílaba abierta porque la consonante implosiva se elide). Otro tipo de estructuras silábicas, CVV y CVVC aparecen en las variantes sordas sin relajación y sonoras. En los mapas del ALEA para Riogordo se recogen únicamente dos ejemplos de la aspirada faríngea sorda (sin relajación): 1585 Juerga y 1631 (Los) ojos. El primero de los ejemplos es el único caso de todos los consignados en los que la sílaba de la variable aparece en posición inicial absoluta tras pausa (porque los otros dos ejemplos en que se encuentra en posición inicial de sílaba, realmente está precedida por otro sonido: Muela del juicio, (Las) juergas). De modo que lo más probable es que la variable que explica la ausencia de relajación en la articulación sea precisamente la posición inicial en la que aparece, puesto que es la posición con más tensión de la cadena articulatoria. En el caso de los ojos, pronunciado loh ˈoho, la ausencia de la relajación posiblemente se deba a la tendencia a la disimilación con la articulación aspirada relajada de la dental implosiva y que este hecho se vea reforzado además por el carácter posterior (que es una articulación menos natural y, por tanto, que exige más esfuerzo) de las vocales entre las que aparece la aspiración. Los dos ejemplos de sonorización de la aspirada faríngea, 1536 Muela del juicio y 1663 (Las) juergas, se dan en posición inicial de sílaba precedidos en ambos casos de fonemas sonoros: la lateral rotizada en muela del juicio y la vocal central en las juergas,
111 pronunciado la ˈɦwerga:. La realización probablemente también se ve favorecida por la sonoridad del contexto vocálico posterior. Ambas son palabras bisílabas y la sílaba tónica es la que contiene a la variable. 3.2.2 /ʧ/ palatal africada La palatal africada sorda, representada ortográficamente con la letra ch, puede presentar en Andalucía “infinitas realizaciones fonéticas”, según palabras de Llorente Maldonado que recoge Quilis (1999, 306). Junto a la realización africada del estándar, es habitual la presencia de una variante fricativa /ʃ/ (la llamada ch aflojada) centrada principalmente en las costas de Cádiz, Almería, Granada y en la zona occidental de Málaga y sur de Sevilla (Narbona, Cano, Morillo 1998, 147-148). Llorente Maldonado añade dos puntualizaciones a esta distribución: por una parte incluye la ciudad de Granada y su vega (y no únicamente la zona de la costa) y nos ofrece un apunte sociolingüístico: es una realización frecuente en las clases populares de la ciudad de Almería (Quilis 1999, 306). Además, existe también una realización sonora [d ʒ], que es variante alofónica de /ʝ/ y que aparece en sílaba inicial tras pausa o tras lateral o nasal. La palatal africada, como en el caso de la fricativa velar, tampoco cuenta con un registro de ejemplos muy abundante en la localidad de Riogordo, pues únicamente está representada en 12 mapas del ALEA: 1566 Ocho, 1567 Leche, 1568 Anteanoche, 1582 Colchón, 1607 Gazpacho, 1645 ¡Buenas noches!, 1653 (Los) chicos, 1654 (Los) chopos, 1658 (Los) cachos, 1659 ¡Muchas gracias!, 1686 Un macho, el macho, 1687 (Los) machos, (dos machos). Además aparecen dos realizaciones de la africada sonora, que es alófono de / ʝ/, en los mapas 1573 Llave y 1578 Hierba.
112 Mapa 3.2: Realización de (Los) cachos en el ALEA. La localidad 401 corresponde a Riogordo. (Fuente: Alvar, M. Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía). Los datos de los mapas ofrecen un cuadro de una regularidad absoluta para el pueblo de Riogordo puesto que todas las realizaciones de la variable que se recogen son africadas. Existe, eso sí, un caso que se aparta de la regularidad: en once de las doce apariciones, la variante que registraron los investigadores era una palatal africada sorda con alargamiento del momento fricativo. Sin embargo, en una única ocasión la variante transcrita es africada con momento oclusivo poco tenso. En cualquier caso, ambas variantes son percibidas como africadas51. De modo que en los mapas no se atestigua ningún caso de variante fricativa pura. Este es posiblemente uno de los hechos más llamativos que se desprende del análisis de los datos de las láminas, más si tenemos en cuenta el informante-tipo que era seleccionado para esta clase de investigaciones. Si bien es cierto que doce apariciones de la variable no constituyen un número representativo para extraer conclusiones definitivas, no deja de sorprender que no haya un solo caso de la variante vernácula, pues son precisamente los hablantes sin estudios de la tercera generación los principales patrocinadores de los marcadores vernáculos. A 51 Este tipo de variantes africadas pero con alargamiento del momento fricativo no son desconocidas en otras zonas del dominio hispánico. Quilis (1999, 299), por ejemplo, las recoge en su estudio del español de San Juan de Puerto Rico junto con otros cinco tipos más de variantes africadas y fricativas. En su caracterización establece la existencia de tres momentos: el primero oclusivo, seguido de uno fricativo breve y poco intenso y de un último período fricativo intenso.
113 esto hay que añadir que en los primeros años cincuenta, la época en que se recolectaron los materiales para los mapas, ni la movilidad de los miembros de la comunidad (pues este era un lujo únicamente a disposición de los hablantes de clase alta), ni la presión de los medios de comunicación tenían el peso significativo del que gozan hoy en día como para influir de manera significativa en los usos lingüísticos de los hablantes con las características señaladas arriba. Es más, el tipo de comunidad y la estructura reticular de los informantes representaban el arquetipo que señala la bibliografía como el más adecuado para el mantenimiento del vernáculo: comunidades cerradas, con pocos contactos con el exterior, y redes densas basadas en el parentesco y la vecindad. Realización Africada sorda (con alargamiento del momento fricativo) Africada sorda (con momento oclusivo poco tenso) Fricativa sorda Casos Porcentaje 11 1 0 12 91.6% 8,33% 0% 100% TOTAL Tabla 3.2: Realizaciones de la palatal africada / ʧ / en Riogordo según los datos del ALEA Tal como comentamos más arriba, once de las doce ocurrencias de la palatal africada aparecen recogidas en los mapas del ALEA para la localidad de Riogordo con una variante africada sorda con alargamiento del momento fricativo: 1566 Ocho, 1567 Leche, 1568 Anteanoche, 1582 Colchón, 1645 ¡Buenas noches!, 1653 (Los) chicos, 1654 (Los) chopos, 1658 (Los) cachos, 1659 ¡Muchas gracias!, 1686 Un macho, el macho, 1687 (Los) machos, (dos machos). Número de sílabas: con la excepción de 1568 Anteanoche, todos los casos en los que aparece esta variante se trata de palabras bisílabas (precisamente el único ejemplo de la otra variante consignada, la africada con momento fricativo poco teso, tampoco corresponde a una palabra bisílaba, sino que en este caso es trisílaba).
114 Estructura silábica: también se puede apreciar mucha uniformidad en el tipo de sílaba más frecuente para este tipo de articulación, pues en nueve de los once ejemplos la variante se articula con el alargamiento del momento fricativo cuando va en sílaba abierta. Las únicas excepciones son 1582 Colchón, ejemplo en el que además la lateral se articula con rotacismo: Colchón, Korˈʧon, y 1659 ¡Muchas gracias!, puesto que en este caso se desarrolla una n epentética: Muchas, ˈmữnʧa. Posición de la sílaba: también hay casi total uniformidad cuando se trata de la posición qué más favorece la aparición de esta variante, puesto que en nueve de los once ejemplos esta se encuentra en posición interior. Tan solo en 1653 (Los) chicos y 1654 (Los) chopos surgen dos ejemplos de la variante en posición inicial de palabra. Posición del acento: estas mismas dos ocurrencias, 1653 (Los) chicos y 1654 (Los) chopos, presentan los únicos ejemplos de palabras en las que la sílaba de la variable es tónica, porque en todos los demás casos esta es átona. Acento precedente: cuando ocurre la situación anterior, es decir, si la sílaba en la que aparece la variable es átona, entonces esta siempre va precedida de sílaba tónica: 1566 Ocho, 1567 Leche, 1568 Anteanoche, 1645 ¡Buenas noches!, 1650 (Los) cachos, 1659 ¡Muchas gracias!, 1686 Un macho, 1687 (Los) machos. Estructura acentual: todas las ocurrencias de esta variante, excepto 1582 Colchón, tienen lugar en palabras paroxítonas. El único ejemplo de africada sorda con momento oclusivo poco tenso es 1607 Gazpacho. A diferencia de los ejemplos de la otra variante, en este caso se trata de una palabra trisílaba. En todos los demás aspectos, coincide con el grupo mayoritario de
115 ocurrencias de la variante con alargamiento: es una palabra paroxítona, la variante aparece en sílaba interior, abierta y átona y está precedida por sílaba tónica. 3.2.3 /r/-/l/ Vibrante y lateral en posición implosiva. Un fenómeno característico del andaluz es el tratamiento que reciben –r y –l en posición implosiva. Las realizaciones que podemos encontrar para este par de sonidos son variadas: desde la distinción por parte de los hablantes cultos de prácticamente toda la región, hasta la confusión en un único sonido. En este caso, el resultado de la confusión puede ser o bien –r, o –l, o incluso una aspirada que tiene el mismo comportamiento que el de otras consonantes en posición implosiva. En Andalucía, la más habitual de las tres soluciones es la –r, que puede realizarse como vibrante o como alveolar fricativa (Narbona, Cano, Morillo 1998, 160). También insiste Alvar (1996, 252) en que la neutralización es un fenómeno muy común y, además, llama la atención sobre la terminación –al y la palatalización consiguiente de la vocal, cuya causa inductora es la conversión en cacuminal de la l implosiva. El caso de /r/-/l/ es el mejor representado en los mapas del ALEA porque se encuentra en 48 de las láminas, con un total de 52 apariciones de la variable (pues hay cuatro casos en los que la variable aparece tanto al final de sílaba como de palabra): 1524 Ondularse, 1533 (La) miel, 1543 Farol, 1544 Flor, 1549 Hiel, 1552 Horno, 1555 Ahogarse, 1578 Hierba, 1579 Carmen, 1580 Pierna, 1581 (La) carne, 1582 Colchón, 1583 Garlopa, 1584 Mirlo, 1585 Juerga, 1586 Injertar, 1587 Arco, 1588 Polvareda, 1589 Descalzo, 1590 Multa, 1595 Desmontar, 1600 Costal, 1610 (El) tren, 1612 Mal, 1613 (El) zagal, 1614 Perejil, 1615 Caracol, 1616 Árbol, 1617 Alcohol, 1618 Sol, 1619 Azul, 1620 Mar, 1621 Trabajar, 1622 Repasar, 1623 Beber, 1624 Decir, 1628 Almirez, 1632 (Los) árboles, 1642 (Las) zarzas, 1648 (Los) surcos, 1652 (Las) hierbas, 1657 (Las) carnes, 1661 (Los) garbanzos, 1663 (Las) juergas, 1672 (El) diente, 1676 (El) lobo, 1686 (El) macho, 1694 (Un) clavel.
116 Mapa 3.3: Realización de Hiel en el ALEA. La localidad 401 corresponde a Riogordo. (Fuente: Alvar, M. Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía). El resultado más frecuente en el ALEA para la localidad de Riogordo es la elisión de la variable, que está representada por 22 ocurrencias en los mapas: 1524 Ondular, 1533 Miel, 1543 Farol, 1544 Flor, 1549 Hiel, 1555 Ahogarse, 1586 Injertar, 1595 Desmontar, 1600 Costal, 1613 (El) Zagal, 1614 Perejil, 1615 Caracol, 1616 Árbol, 1617 Alcohol, 1618 Sol, 1619, Azul, 1620 Mar, 1621 Trabajar, 1622 Repasar, 1623 Beber, 1624 Decir, 1694 (Un) clavel. Todos los ejemplos de articulación de esta variante tienen lugar en la sílaba final, excepto uno: el único caso en que la elisión no se produce en final de palabra es 1555 Ahogarse. La pérdida de la consonante suele ir acompañada en la mayoría de las ocasiones del alargamiento de la vocal precedente, independientemente del timbre de esta. La elisión también es indiferente al número de sílabas de la palabra pues, como se aprecia en la nómina, hay ejemplos de pérdida de la consonante en todos los tipos de configuración de la palabra, desde monosílabos 1533 Miel, 1544 Flor, a palabras polisílabas 1555 Ahogarse. Tampoco parece que la presencia de otra líquida en la palabra ayude al mantenimiento del segmento: en los tres ejemplos en los que aparecen /r/ o /l/ en la palabra antes de la sílaba de la variable (1585 Injertar, 1613 (El) zagal, 1617 Alcohol), su presencia no ayudó a retener la consonante implosiva, que se pierde en los tres casos. Por otra parte, con la excepción de 1616 Árbol, en todos los ejemplos
117 en los que se produce la pérdida de la consonante implosiva, la sílaba de la variable era la tónica. La vibrante se articula como tal en 10 ocasiones: 1578 Hierba, 1582 Colchón, 1585 Juerga, 1586 Injertar, 1589 Descalzo, 1610 (El) tren, 1613 (El) zagal, 1642 (Las) zarzas, 1663, (Las) juergas, 1672 (El) diente. De todos los ejemplos, 4 representan vibrantes etimológicas (1578 Hierba, 1585, Juerga, 1586 Injertar, 1663 (Las) juergas), lo que representa el 7,69% del total de la muestra, mientras que los otros seis se corresponden con casos de rotacismo, es decir, el 11,53%. En lo que respecta a la posición, la vibrante aparece en final de palabra únicamente cuando se trata del artículo definido y este va seguido de consonante no lateral: 1610 (El) tren, 1613 (El) zagal, 1672 (El) diente; en las demás ocasiones, la vibrante muestra preferencia por la posición interior. Además, en los ejemplos que recogen los mapas, lo habitual es que las vibrantes se asimilen al sonido siguiente cuando preceden a una alveolar nasal: 1580 Pierna, 1657 (Las) carnes. Como se puede comprobar, en lo que respecta a la posición del acento, la variante vibrante se reparte equitativamente entre posiciones tónicas y átonas, pues en 5 ocasiones: 1578 Hierba, 1585 Juerga, 1589 Descalzo, 1642 (Las) zarzas, 1663 (Las) juergas las sílaba tónica es la que contiene a la vibrante, mientras que en los otros 5 casos la sílaba de la vibrante es átona: 1582 Colchón, 1586 Injertar, 1610 (El) tren, 1613 (El) zagal, 1672 (El) diente. Hay que notar que en dos de estos ejemplos, 1582 Colchón y 1586 Injertar la sílaba en la que se encuentra la vibrante va seguida de sílaba tónica. Los otros tres casos de sílaba átona de la vibrante son las tres palabras de la nómina que incluyen el artículo definido: 1610 (El) tren, 1613 (El) zagal, 1672 (El) diente. La lateral, por su parte, aparece únicamente en 5 realizaciones 1579 Carmen, 1612 Mal, 1628 Almirez, 1676 (El) lobo, 1686 (El) macho. En los dos casos en que está seguida de nasal, 1579 Carmen, 1628 Almirez, la variante también se nasaliza. Los otros tres ejemplos presentan una articulación relajada. Por otra parte, lo habitual es que las laterales experimenten un trueque cuando preceden a consonantes fricativas o africadas: kor´ tʃon ´colchón´, eh´karθo ´descalzo´. En lo que respecta a la posición del acento, en los cinco ejemplos que nos ofrece el ALEA la nasal siempre va en sílaba átona.
118 Los mapas también ofrecen cinco ejemplos de articulaciones geminadas: 1552 Horno, 1580 Pierna, (1581) La carne, 1583 Garlopa, 1657 (Las) carnes. Siempre que la vibrante va seguida de nasal este es el resultado. Todos los ejemplos corresponden a palabras llanas en las que, además, la sílaba tónica es aquella en la que aparece la variante y, en lo que respecta a la configuración de la palabra, todas, excepto 1583 Garlopa son bisílabas. Por último, llama la atención el número de articulaciones retroflejas de la muestra, diez en total, un rasgo tan representativo del habla de Riogordo que funciona casi como un estereotipo en la provincia para referirse a la población: Riogoldo, y que refleja la extensión de un fenómeno que hoy en día es minoritario. Esta variante la encontramos en 1584 Mirlo, 1587 Arco, 1588 Polvareda, 1590 Multa, 1616 Árbol, 1617 Alcohol, 1632 (Los) árboles, 1648 (Los) surcos, 1652 (Las) hierbas, 1661 (Los) garbanzos. El entorno consonántico posterior más habitual en la nómina de ejemplos es el bilabial, que incluye 5 casos: 1588 Polvareda, 1616 Árbol, 1632 (Los) árboles, 1652 (Las) Hierbas, 1661 (Los) garbanzos. El contexto velar también cuenta con un porcentaje alto pues incluye tres apariciones: 1587 Arco, 1617 Alcohol, 1648 (Los) surcos. Todos los ejemplos de articulación retrofleja se dan en palabras bisílabas o trisílabas, con la excepción de 1588 Polvareda, que es polisílaba. En cuanto a la posición del acento, dominan las palabras paroxítonas puesto que todas lo son, con la excepción de 1617 Alcohol, que es oxítona y 1632 (Los) árboles, que es proparoxítona. También lo habitual es que la sílaba en la que se encuentra la retrofleja sea tónica y esto ocurre en siete de los diez ejemplos: 1584 Mirlo, 1587 Arco, 1590 Multa, 1616 Árbol, 1632 (Los) árboles, 1648 (Los) surcos, 1652 (Las) hierbas. En las tres excepciones, 1588 Polvareda, 1617 Alcohol, 1661 (Los) garbanzos, la sílaba en la que se encuentra la retrofleja va seguida de sílaba tónica.
119 Realización Casos Porcentaje Vibrante Lateral Elidida Geminada Retrofleja Rotacismo 10 5 22 5 10 6 52 7,69% 9,6% 42,3% 9,6% 19,2% 11,53% 100% TOTAL Tabla 3.3: Realizaciones de las consonantes líquidas /r/-/l/ en la localidad de Riogordo según los datos del ALEA Para el análisis de las laterales y vibrantes en posición implosiva se pretendió llevar a cabo un análisis de contingencia que ayudara a arrojar algo de luz sobre los datos de los mapas. Un análisis tal no tenía sentido en el caso de las otras dos variables analizadas más arriba, la velar y la palatal africada, pues el escaso número de ocurrencias recogidas para ambas, once y doce respectivamente, lo desaconsejaba por la poca representatividad que iban a tener los datos. Con /r/-/l/ ha ocurrido algo parecido: si bien es cierto que 52 ocurrencias de la variable (repartidas entre las distintas variantes tal como quedó reflejado en la tabla 3.3) constituyen una cantidad que entra dentro de lo que algunos autores consideran aceptable52, la realidad ha demostrado que en la mayoría de los análisis realizados con las variables independientes especificadas en 3.2.1, el porcentaje de casillas con una frecuencia esperada inferior a 5 superaba siempre el 75% del total, cantidad que compromete enormemente la fiabilidad de los análisis y la representatividad de los resultados. Por todo esto, se decidió poner en práctica el análisis de contingencia únicamente con la variable independiente posición de la sílaba de la variable porque al adoptar tan solo dos valores, posición interior o final, el número de casillas con la frecuencia inferior a 5 se redujo al 40%, un porcentaje algo más aceptable para garantizar la fiabilidad de las conclusiones. 52 Hernández Campoy y Almeida (2005, 200) recogen la opinión de distintos autores sobre la cantidad mínima de ocurrencias de la variable necesaria para garantizar la fiabilidad de los resultados de los análisis: Blalock propone al menos 50 para el cálculo de porcentajes. Etxeberría, Joaristi y Lizasoain rebajan la cifra a 10, mientras que Swoboda la sitúa en 30. Guy también se inclina por esta cantidad pues suele ser el límite habitual en Estadística entre lo que se consideran muestras extensas y muestras reducidas.
126 II. El Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía (ALEA) representa una foto fija del estado de la lengua en la localidad de Riogordo en el momento en que se llevaron a cabo las encuestas. Los integrantes de la tercera generación de la muestra que constituye el corpus de esta tesis eran unos niños en aquella época y los informantes a los que recurrieron los investigadores del atlas habían nacido en torno al cambio de siglo. Es evidente que las condiciones sociales y culturales en España han cambiado mucho en los más de 50 años que han transcurrido entre la compleción de aquel proyecto y la redacción de este trabajo. De hecho, muchas de esas transformaciones han remodelado profundamente aspectos de la vida cotidiana que inciden de modo directo en la forma de hablar de la gente: la enseñanza obligatoria se ha generalizado en todas las capas de la sociedad y ámbitos geográficos, los medios de comunicación facilitan el acceso a la información, la movilidad social ha servido para transformar la estructura de la sociedad, mientras que la movilidad geográfica ha remodelado ciudades y pueblos. Sin embargo, en cualquier caso, los hablantes de la tercera generación suelen ser los patrocinadores de los rasgos vernáculos, antes y ahora, y así se espera que siga siendo en nuestra muestra de población, especialmente en lo que respecta a aquellas variantes estigmatizadas que tienen una incidencia mínima en otros niveles de edad, como la pronunciación retrofleja de la vibrante. Es probable que la incidencia de los factores mencionados unas líneas más arriba afecte al porcentaje de aparición de las variantes en cuestión pero, en lo sustancial, no se alterará esa imagen de la tercera generación como grupo de edad apegado a lo vernáculo y antiestándar, y este es precisamente el informante tipo al que recurrieron los investigadores encargados de recoger los materiales para el atlas. III. El proceso de escisión de /θs/ en dos unidades, mate y estridente, o su variación en la distensión silábica es bien conocido, si tenemos en cuenta especialmente el ámbito geográfico más próximo a las dos localidades de este estudio, gracias a trabajos como los de Vida (2002), otros que han surgido al amparo del FORDIAL, Melguizo (2007) y Lasarte-Cervantes (2010), u otros anteriores, Ávila (1994), Villena et alii (1995), Villena y Requena (1996), en este caso en el marco del proyecto de estudio de las variedades vernáculas malagueñas VUM. Sin embargo, las variables dependientes en las que se centra el análisis sociolingüístico que se lleva a cabo en esta investigación: la fricativa velar /x/, la palatal africada /ʧ/ y la vibrante /r/ y lateral /l/ en
127 posición implosiva han recibido una atención desigual por parte de los investigadores. Las razones que explican este hecho son variadas (cf.: 7.1) pero, en cualquier caso, se supone que estas variables son indicios certeros de esos procesos de convergencia y divergencia de los que se habló más arriba. De modo que se espera que el estudio de sus relaciones con las demás variables internas y externas aclarará la dirección concreta que adopta el proceso en las dos localidades que nos interesan. Con respecto a la variable /ʧ/, se espera que la variante africada estándar sea la más extendida en ambas localidades. Esto se explica por la distinta atribución de prestigio (cf.: 2.3.4) que se concede a los rasgos vernáculos en Andalucía entre las zonas oriental y occidental de la región: Colmenar y Riogordo forman parte de una comunidad de habla más amplia en la que no existe un centro regional de prestigio cuya variedad sirva de modelo de referencia (como sí ocurre en la parte occidental de Andalucía con la ciudad de Sevilla), de modo que los procesos de nivelación en el oriente andaluz tienen como modelo el estándar nacional, variedad en la que el fenómeno de la lenición carece de prestigio. Por otra parte, la fricatización de la africada probablemente será un rasgo típicamente masculino puesto que sabemos que el proceso de lenición de africadas se ve favorecido por el Patrón de reducción no sibilante, ceceo (cf.: 7.1.1), y esta es una variante estigmatizada en la comunidad y promocionada por los hombres. Para la fricativa velar /x/ se espera un reparto más equitativo de las tres variantes consideradas, velar, aspirada y elidida, como reflejo de las fuerzas de sentido opuesto (tipo de comunidad, tipo de red, modos de vida) (cf.: 5.1) que operan en las dos localidades. La elección de las dos variantes situadas en los extremos del continuo, velar y elidida, estará relacionada con el deseo de pertenencia a la comunidad amplia o con la lealtad a los valores locales, que son tendencias que se explican, entre otras razones, por medio de las historias personales de los hablantes. La solución intermedia aspirada, que probablemente será la más extendida porque de alguna manera evita que el hablante tenga que tomar posición con respecto a su lealtad local, aparecerá en los contextos orales, que es cuando las constricciones de la entrevista son menores y el hablante presta menos atención a su propio discurso. Es evidente que la estructura reticular y los atributos socioculturales de los miembros de la comunidad ayudarán a inclinar la balanza en uno u otro sentido.
128 En lo que respecta a las realizaciones de las líquidas en posición implosiva en la localidad de Riogordo, se espera un retroceso profundo de la variante retrofleja, hasta quedar reducida a una presencia meramente testimonial, puesto que su carácter de estereotipo portador de un acusado estigma la señala como un rasgo que se debe evitar. Es probable que su uso esté restringido únicamente a los hablantes sin estudios de la tercera generación, aunque quizá pueda aparecer alguna ocurrencia de la variable en determinados hablantes y ciertos contextos cuya presencia habrá de ser explicada por medio de su historia personal. Como en el caso de la velar, la opción entre el mantenimiento del segmento o su elisión, como extremos del continuo, será un indicio de la postura del hablante ante la oposición de valores rurales y urbanos que está en juego en ambas localidades. IV. Las características sociológicas (cf.: 6.2) de los miembros de la comunidad seguramente influirán en la dirección que toma el proceso de convergencia. Para empezar, es esperable que a medida que aumente la edad de los hablantes, mayor sea su apego a los valores locales, y por tanto, más frecuente el uso de los marcadores vernáculos. Los hablantes más jóvenes y con mayor nivel de estudios, por su parte, serán los patrocinadores de los movimientos de convergencia hacia la variedad prestigiosa. Y, en cualquier caso, cuanto mayor sea el nivel de estudios de los individuos y de más calidad su contacto con los medios de comunicación, más propensión tendrán estos a inclinarse por la convergencia con el estándar. En el caso de las mujeres (cf.: notas 5 y 56), también se espera que lideren el uso de variantes prestigiosas. Las tendencias divergentes de lealtad vernácula se asociarán probablemente con el aumento de la edad, la segunda y la tercera generaciones serán las promotoras, y con el descenso de la educación, los individuos con estudios medios o básicos estarán en cabeza del proceso. V. Los marcadores reticulares (cf.: 2.1.3. y 2.1.3.4) desempeñan un papel importante en la explicación de las tendencias convergentes o divergentes que tienen lugar en la comunidad de habla. Por una parte están las estructuras reticulares laxas y de lazos simples, en las que no todos los individuos que las integran se conocen entre sí y en las que, además, estos no suelen estar unidos por más de un vínculo al mismo tiempo. Se dan habitualmente en las clases medias, cuyos miembros disfrutan de
129 movilidad social y geográfica y están, por tanto, abiertos a influencias exteriores. Se espera que en aquellas partes de la comunidad de habla en que predomine este tipo de estructura reticular triunfen las tendencias convergentes hacia el estándar. Por otra parte, están las redes de lazos fuertes, con alta densidad y multiplicidad. Sus integrantes suelen tener una fuerte conciencia de pertenencia al grupo y, al mismo tiempo las estructuras reticulares actúan como una fuerza que resiste las presiones que provienen de fuera de la red. Son características de las clases trabajadoras, aunque también de los grupos de mayor estatus, normalmente cerrados a las influencias externas. Se espera que este tipo de red actúe como un medio para reforzar las normas y los valores locales y que, por tanto, favorezca el mantenimiento del vernáculo y sirva de freno a los procesos de convergencia. Además, se supone que las actitudes que los integrantes de las redes desarrollan hacia la vida en el pueblo y en la ciudad tienen peso específico en la determinación de la postura lingüística que adoptan. Por eso lo más probable es que, cuanto mayor sea su puntuación en la escala de identidad rural, y más identificados se encuentren con los valores locales, más acusada sea su propensión a mantener los rasgos vernáculos y a divergir con el estándar. Por último, también el tipo y la frecuencia de personas con las que se relacionan los miembros de la red influirá en la dirección de la convergencia-divergencia: se espera que cuanto más numerosos sean los contactos urbanos, más probable será que el hablante tienda a emplear variantes prestigiosas y favorezca el proceso de convergencia. VI. En ocasiones el comportamiento lingüístico de ciertos hablantes puede no concordar con el conjunto de datos recogidos, sino que aquel parece más bien errático y determinado por el azar (Ávila 1994, Cuevas 2001). En estos casos, se espera que el conocimiento de las historias sociales de los hablantes y de sus circunstancias particulares, adquirido por medio de la observación participante (cf.: 2.1.3.7), sirva para afinar el análisis. VII. El significado social de la variación (cf.: 2.2, 2.2.1 y 2.2.2) es un recurso a disposición del hablante para proyectar una imagen determinada sobre sí mismo. Por medio de aquella, el propio individuo se presenta ante los demás y elige la manera en que quiere que los otros lo vean. Lo que aquí se propone es analizar determinados casos concretos a la luz de una concepción de estilo distinta a la del variacionismo tradicional
130 laboviano, en el que la variación estilística depende de la atención que el hablante presta a su propio discurso, y donde se parte de la idea de que la atención se modifica en función del nivel de formalidad que aquel percibe en la situación comunicativa. Sin embargo, las variantes lingüísticas no son estáticas sino que están constituidas por constelaciones de valores (cf.: 2.2.1 y figura 2.3), de modo que cada hablante tiene a su disposición la posibilidad de emplear la misma variante para proyectar un valor o una imagen determinadas. Lo que se espera es que, al considerar el estilo como una combinación de rasgos, de variantes lingüísticas, que depende de la intención del hablante para transmitir un determinado significado o una imagen concreta, se pueda aportar una perspectiva distinta al análisis de la actuación lingüística individual.
131 Capítulo 5 Las comunidades rurales del estudio: Colmenar y Riogordo
132 5.1 Introducción En este capítulo vamos a presentar las características geográficas, socioculturales y económicas de las dos comunidades que han sido elegidas para su estudio lingüístico. Sin duda, una decisión metodológica de trascendencia consiste en determinar qué población es la más conveniente para analizar los procesos, fenómenos o variables que se quieren conocer. En el caso de esta investigación la balanza se inclinó hacia dos localidades de la provincia de Málaga, Colmenar y Riogordo, por un par de motivos que justifican su idoneidad: en primer lugar, su ubicación geográfica y su particular idiosincrasia las convertía en candidatas apropiadas. Ambas localidades se encuentran en el interior de la provincia, Colmenar enclavada en el Parque Natural de los Montes de Málaga y Riogordo en la comarca de la Axarquía. Están bien comunicadas con la capital y con otras poblaciones de la provincia a través de una buena carretera regional y de una autovía, por lo que el tiempo de viaje hasta la ciudad de Málaga ocupa alrededor de treinta y cinco minutos (en el caso de Colmenar) y unos cuarenta (en el de Riogordo). Este hecho hace posible que los vecinos de los dos pueblos puedan disfrutar de las comodidades de la vida de la capital: sanidad, ocio,
133 compras, etc., o combinar el trabajo en la ciudad con la residencia en el pueblo, pero sin renunciar a su estilo de vida, pues de hecho, las dos localidades pertenecen a comarcas con una personalidad muy marcada y reconocible dentro de la provincia. Esta combinación de cercanía con la capital e idiosincrasia las convierte en el caldo de cultivo idóneo para investigar los procesos de convergencia y divergencia dialectales, pues ambas poblaciones son el epicentro de un conjunto de fuerzas de distinto signo bien conocidas en la literatura (la apertura al exterior, la existencia de redes densas, sus peculiaridades locales opuestas a la modernidad de la capital…) que hacen muy atractivo el estudio de la dirección que toma el contacto entre sus variedades lingüísticas y la variedad prestigiosa representada por el habla de la capital. El segundo aspecto que ha tenido peso en la elección de las localidades ha sido la posibilidad de contar con una persona que actuara de enlace directo en ambas, puesto que su presencia facilitó enormemente primero la localización y después la toma de contacto con los sujetos participantes en la investigación. Nieves53 es, por su historia personal y sus vínculos familiares con las poblaciones elegidas, el individuo de anclaje perfecto para las estructuras reticulares que surgieron de las entrevistas sociolingüísticas. Su colaboración fue de un valor inestimable porque no solo contribuyó activamente en la expansión de las redes, sino que también aportó ese matiz humano de tanta trascendencia en los estudios sociolingüísticos: su presencia en las entrevistas contribuyó a crear el clima adecuado para que los informantes se expresaran con naturalidad y además facilitó la integración del investigador en la red como amigo de un amigo. 5.2. Colmenar y Riogordo: ubicación y economía Los dos municipios se encuentran situados en la parte oriental de la provincia de Málaga en una zona agrícola de tierras de cereal y olivares. Colmenar dista de la capital 33 kilómetros, mientras que Riogordo está situado a 39 kms. Ambas poblaciones también están ubicadas cerca de otras villas importantes de la provincia como 53 Los nombres y otros datos personales de los integrantes de las redes sociales que forman parte de esta investigación se han modificado convenientemente para preservar la intimidad de los participantes.
134 Antequera y Vélez-Málaga, de las que apenas les separan unos tres cuartos de hora de viaje. Por su parte, la distancia entre ambas localidades únicamente es de 6 kilómetros; están comunicadas entre sí por una carretera comarcal y una autonómica, de modo que en menos de diez minutos se llega de un pueblo a otro. Gracias a esta cercanía los habitantes de ambas poblaciones han mantenido tradicionalmente un estrecho contacto y son frecuentes las parejas mixtas entre oriundos de las dos villas. Mapa 4.1. Situación de Colmenar y Riogordo en la provincia de Málaga. (Fuente: enciclopedia.us.es) Colmenar forma parte de la comarca de la Axarquía, de la que constituye su límite nororiental y está enclavada en el Parque Natural de los Montes de Málaga, del que es considerado su capital (tal como reza en la propia página web del ayuntamiento). El término municipal tiene una extensión de 66 km2 y la característica principal del terreno sobre el que se asienta es lo accidentado del relieve: las sierras y cerros que rodean a la localidad son escarpados pero de alturas moderadas (apenas superan los 1600m.), con ese carácter especial que les confiere la roca caliza, que es la dominadora del paisaje por el norte. Por la parte suroccidental se accede a las grandes extensiones de pinares que conforman el Parque Natural de los Montes de Málaga. Las tierras de cereales y olivares se extienden por las zonas occidental y oriental del municipio. Por su parte, Riogordo también forma parte de la comarca de la Axarquía; está situado en el borde septentrional y limita en toda su parte occidental con el municipio de
135 Colmenar. Su extensión es algo menor que la de este, 40 km2, y al igual que su villa vecina, está ubicado en la depresión que forma el llamado corredor de Periana. El relieve que rodea al pueblo es más modesto que en el caso de Colmenar y los olivares son el paisaje dominante. La principal actividad económica de los dos municipios es la agricultura: Colmenar le dedica 3699 hectáreas de su término municipal y Riogordo 316354 del total de su superficie. En ambas localidades el principal cultivo es el olivo: en Colmenar tiene dedicadas 1900 hectáreas, lo que representa algo más del 51% del total destinado a cultivos herbáceos y leñosos, mientras que en Riogordo ocupa 1285 hectáreas, es decir, más del 40% de la superficie cultivada. Además de las labores agrícolas, en las dos poblaciones el grueso de la actividad económica lo constituía la categoría G comercio al por mayor y al por menor, reparación de vehículos de motor y motocicletas, que en el año 2004 en Colmenar comprendía 65 establecimientos, mientras que en Riogordo la cifra alcanzaba 42. En el caso de Colmenar tal cantidad significaba el 42% de los 156 establecimientos que presentaban actividad económica en la localidad, mientras que en Riogordo representaba el 34% de los 122 establecimientos registrados. Otro sector importante en los dos pueblos es la construcción, que en Colmenar constituía el 21% del total de la actividad económica y en Riogordo el 15%. El sector experimentó un desarrollo espectacular en los años que precedieron a la crisis económica, principalmente por la proximidad de las dos poblaciones a la capital de la provincia. Muchas parejas jóvenes aprovecharon la cercanía y decidieron instalar en estas localidades su primera residencia, atraídas por la tranquilidad del entorno y los precios asequibles, junto con la posibilidad, como comentamos más arriba, de poder continuar trabajando en Málaga. Por otra parte, en ambas localidades el grueso de la actividad recayó en el año 2004 en las pequeñas empresas (de menos de 5 trabajadores), que en Colmenar eran 149 de los 178 establecimientos, es decir, casi el 84% del total y en Riogordo el número era de 116 pequeñas empresas de 134 establecimientos totales, por tanto el 87%. 54 Fuente: Sistema de información multiterritorial de Andalucía (SIMA). Estos datos, y todos los que se proporcionan en este capítulo se refieren a los años 2004-2005, época en la que se llevó a cabo el trabajo de campo.
142 / no sé cómo se llama / la de <vacilación> / <(m:)> la<(:)> la de <nombre propio> Veracruz </nombre propio> / (18:20) la <nombre propio> Pepa </nombre propio> y <nombre propio> Veracruz </nombre propio> / son las do<(:)>s / son las do<(:)>s bandas de música que traemos / <(m:)> / sale<(:)> la procesión primero sale <nombre propio> San Blas </nombre propio> // y<(:)> y detrás <sic> sale </sic> ya las bandas de música y lo<(:)>s / y la patrona de <nombre propio> Colmenar </nombre propio> el recorrido lo hac <palabra cortada> <corrección> sale a las tres y media <ruido = suena un timbre en la casa> el recorrido lo hace / (18:44) po<(:)>r <(m:)> / por las afuera del pueblo / <(e:)> por la carretera nueva / <(e:)> llega a la residencia de ancianos / antes pasa por el cuartel / residen <palabra cortada> <corrección> cuartel donde se hace un acto allí de<(:)> / de<(:)> bajada de bandera / de izar la bandera que diga / y<(:)> <(m:)> / y <(m:)> d<[e]> allí pasa ya por el camino <[d]><[e]><nombre propio> Málaga </nombre propio> abajo // (19:14) ayuntamiento // y<(:)> hasta<(:)> hasta la ermita de nuevo <ruido = suena un timbre en la casa> normalmente termina sobre la<(:)>s <(m:)> / la procesión siempre se suele terminar sobre las once las doce <[d]><[e]> la noche desde <simultáneo> las tres y media hasta las once de la noche <suspensión voluntaria>
143 Capítulo 6 METODOLOGÍA
144 6.1 Introducción Este capítulo trata sobre las características de la muestra de población utilizada en esta investigación, sobre las variables de postestratificación, que se obtienen por medio del cuestionario sociodemográfico y sobre la naturaleza de las entrevistas para la obtención de las variables lingüísticas que constituyen el corpus con el que se ha trabajado. 6.2 La muestra de población y las variables de preestratificación La muestra que se ha utilizado para la presente tesis está distribuida por cuotas con afijación uniforme a partir de tres variables de preestratificación: edad, sexo y nivel de instrucción55: 55 Este procedimiento de estructuración es el mismo que se estableció para el Proyecto de Investigación del Español de España y de América PRESEEA (Moreno Fernández 1993, 1996) pues facilita la comparación entre los estratos de la muestra y simplifica el cotejo entre muestras distintas. El Proyecto de Formación
145 Variable edad Es indudable que la variación lingüística está condicionada por la edad de los hablantes: a medida que va pasando el tiempo, los hábitos sociales, laborales y vitales de las personas se van transformando, adaptándose a sus nuevas circunstancias cotidianas. En los usos lingüísticos este hecho conlleva una serie de implicaciones de importancia. Por una parte, los hablantes más jóvenes, que integran la primera generación, y los mayores, los de la tercera, suelen presentar las frecuencias de uso más altas de las formas no estándar, mientras que los miembros de mediana edad de la comunidad son por lo general los patrocinadores de las variantes prestigiosas. Por otra parte, la edad está unida por un estrecho vínculo con la variable instrucción, de modo que los miembros más jóvenes de la comunidad suelen ser los que mejor formación tienen y, por tanto, sus usos lingüísticos se acercan más a los patrones normativos que los de sus mayores (Vida 2002, 121). Además, habitualmente los más jóvenes tienden a ser más sensibles a las novedades (en todos los ámbitos de la vida y, por ende, también en el lingüístico), de ahí que no es infrecuente que lideren los cambios en el lenguaje, frente al conservadurismo de las generaciones mayores (López Morales 2004, 162). Los cortes cronológicos que se pueden establecer en una muestra de población dependen de las características de la comunidad y del tipo de estudio que se pretenda llevar a cabo. Así, por ejemplo, se puede reunir a los hablantes en grupos émicos; se trata esta de una aproximación basada en la consideración de experiencias comunes (hechos históricos) como punto de partida para establecer las cohortes de edad (Hernández Campoy y Almeida 2005, 45). La aproximación ética, por su parte, reúne a los informantes en grupos de edad pero sin tener en cuenta hechos externos aglutinadores. En nuestro estudio se han establecido tres grupos de edad: I generación, 18-34 años; II generación, 35-54 años y III generación, más de 55 años, que es también la opción por la que se decantó el PRESEEA, en consonancia con otros estudios del ámbito de Dialectos FORDIAL, que se ha llevado a cabo conjuntamente entre las Universidades de Málaga y de Granada, y del que esta tesis es una contribución, sigue las directrices de aquel en lo que se refiere a estructuración y tamaño de la muestra.
146 hispánico, pues en general estas tres etapas se corresponden, grosso modo, la primera con los estudios universitarios o el inicio de la vida profesional, la segunda con la mayor productividad en el ámbito laboral y la tercera con la madurez y la jubilación (Vida 2002, 121-122). Variable sexo El papel del sexo en el estudio de la variación y el cambio lingüísticos ha dado lugar a una extensa producción bibliográfica en el ámbito de la investigación sociolingüística56. Por otra parte, el análisis y la explicación de los motivos por los que hombres y mujeres usan el lenguaje de forma diferente no está exenta de controversias, tal como analizan Hernández Campoy y Almeida (2005, 63), especialmente en lo que se refiere a la etiqueta que mejor se adecua al contexto de estudio: género o sexo. Pero, en cualquier caso, está fuera de toda duda que se trata de una variable con un peso específico de enorme importancia en el análisis sociolingüístico. En nuestra muestra de población, existe un pequeño desequilibrio entre el porcentaje de hombres y mujeres que forman parte del estudio: Gráfico 5.1 Distribución por sexos de la muestra Colmenar-Riogordo 56 Además de lo ya expuesto en la nota 5 del presente trabajo, puede consultarse Pavlidou (2013) para conocer el panorama actual de los estudios de género, las principales tendencias y métodos de estudio. El artículo va acompañado de una amplia bibliografía sobre la cuestión. 52,54% 47,45% 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% Hombres Mujeres
147 Esta diferencia se debe a que precisamente no se pudo localizar a ninguna mujer de la tercera generación de edad (los mayores de 55 años) que tuviera estudios medios o universitarios y que residiera en cualquiera de las dos localidades, de modo que esas dos casillas de la muestra, que se corresponden con ocho hablantes, quedaron vacías. Las razones que explican esta circunstancia tienen que ver con las condiciones socioculturales de la vida rural: en España a finales de los años cuarenta y principios de la década de los cincuenta, que es la época en que nacieron las informantes que en el momento de la realización del trabajo de campo tenían más de 55 años, era muy poco habitual que las mujeres cursaran estudios medios y, por supuesto, mucho menos frecuente aun que fueran a la universidad, de ahí que en las dos localidades, Colmenar y Riogordo, no residía ninguna hablante con esas características cuando se estuvieron haciendo las entrevistas del trabajo de campo. Variable nivel de instrucción La tercera variable de preestratificación que hemos tenido en cuenta para determinar las cuotas de la muestra es el nivel de instrucción. Las investigaciones sociolingüísticas han demostrado que existe una relación evidente entre los años de estudio de un individuo y su uso del lenguaje: a medida que se asciende en la escala educativa, mayor es la propensión de los hablantes a emplear las variantes que se asocian con el prestigio en su comunidad y, a la inversa, los miembros de la comunidad con menos estudios suelen ser los patrocinadores de las variantes vernáculas y de las formas que se alejan del estándar. Cualquier división en niveles educativos con la que tenga la intención de trabajar el investigador debe representar de la manera más fidedigna posible la realidad de la comunidad de habla. Si se manejan referencias amplias que se puedan generalizar, como los años de escolaridad, en vez de las etiquetas que cada comunidad establece para sus niveles educativos, la comparación entre comunidades diferentes resulta más sencilla (Moreno Fernández 1998).
148 En nuestro estudio hemos establecido los siguientes niveles: Nivel de instrucción I: es el de los informantes sin estudios o con estudios primarios. Forman parte de este nivel, por tanto, los hablantes analfabetos y los que únicamente han cursado la enseñanza primaria, lo que equivale a una franja que va de los 0 a los 9 años de escolarización aproximadamente. Nivel de instrucción 2: es el de los estudios medios. En este estrato se integran los hablantes que han terminado la Enseñanza Secundaria, el Bachiller o la Formación profesional de grado medio o superior, lo que representa de 10 a 14 años de escolarización. Nivel de instrucción 3: agrupa a los hablantes que tienen estudios superiores: diplomaturas, licenciaturas, grados y posgrados (másteres y doctorados). Implica 15 o más años de escolarización. En la investigación también se tiene en cuenta la posible influencia que puede ejercer el nivel de estudios de los hijos en los usos lingüísticos de sus progenitores, en el caso en que el nivel de instrucción de aquellos sea mayor que el de sus padres. Con tal finalidad, en el cuestionario sociodemográfico se dedica la pregunta 24 a recoger información sobre este aspecto. A partir de estas tres variables de preestratificación hemos estructurado la muestra de nuestra investigación, tal como se observa en el cuadro 5.1: el universo se divide en estratos y a cada cuota se le adjudica el mismo número de hablantes. En principio, teníamos la intención de construir una muestra de N = 72 hablantes57, distribuidos equitativamente entre los dos sexos, H = 36 M = 36, y cada uno de ellos a su vez repartidos en tres grupos de edad (generación I: 18-34, generación II: 35-54 y 57 Aunque no existe consenso sobre el tamaño que han de tener las muestras de población para garantizar la representatividad de los resultados, Labov estableció que el porcentaje mínimo de garantía podía ser del 0,025 del universo disponible (Hernández Campoy y Almeida 2005, 60). En el caso de esta investigación la muestra inicial de N=72 representaba el 1,18% del total, teniendo en cuenta que ambas localidades contaban con una población de 6070 habitantes. La muestra definitiva de N=59 significa el 0,97%.
149 generación III: > 55) y en tres niveles educacionales (sin estudios –o con estudios primarios-, escuela secundaria y con estudios universitarios): SE / EP: 4 1G: 12 EM: 4 ESUP: 4 SE /EP: 4 H: 36 2G: 12 EM: 4 ESUP: 4 SE /EP: 4 3G: 12 EM: 4 ESUP: 4 H: Hombres N: 72 M: Mujeres G: Generación SE / EP: 4 SE /EP: Sin estudios, estudios primarios 1G: 12 EM: 4 EM: Estudios medios ESUP: 4 ESUP: Estudios superiores SE /EP: 4 M: 36 2G: 12 EM: 4 ESUP: 4 SE /EP: 4 3G: 12 EM: 4 ESUP: 4 Cuadro 5.1 Estratificación prevista inicialmente para la muestra Sin embargo, las características socioculturales de las dos localidades elegidas para la investigación, ya comentadas más arriba, obligaron a una modificación de la cantidad de informantes de la muestra, pues resultó imposible localizar hablantes que cumplieran determinados criterios. Como ya explicamos, no fue posible encontrar mujeres mayores de 55 años que residieran en el pueblo y que tuvieran estudios medios o universitarios. También resultó muy complicado entrevistar a hombres de esa misma generación y con ese mismo nivel de estudios; de hecho, la muestra definitiva solo incluye a un hombre con estudios medios y a dos con estudios superiores, de los cuatro por nivel que estaban previstos originalmente. Por esta razón, algunas casillas quedaron vacías y otras con menos representantes de los planificados en un primer momento. La muestra definitiva está compuesta por 59 hablantes distribuidos según aparece en el
150 cuadro 5.2 (en negrita y cursiva se han resaltado las cuotas que sufrieron variación con respecto a los planteamientos originales): SE / EP: 4 1G: 12 EM: 4 ESUP: 4 SE /EP: 4 H: 31 2G: 12 EM: 4 ESUP: 4 SE /EP: 4 3G: 7 EM: 1 ESUP: 2 H: Hombres N: 59 M: Mujeres G: Generación SE / EP: 4 SE /EP: Sin estudios, estudios primarios 1G: 12 EM: 4 EM: Estudios medios ESUP: 4 ESUP: Estudios superiores SE /EP: 4 M: 28 2G: 12 EM: 4 ESUP: 4 SE /EP: 4 3G: 4 EM: 0 ESUP: 0 Cuadro 5.2 Estratificación definitiva de la muestra. En cursiva y negrita las cuotas que han experimentado cambios con respecto al planteamiento inicial. La selección de los informantes de la muestra se realizó a partir de individuos de anclaje naturales de las localidades rurales que sirven de punto de partida a la investigación. Ya comentamos en 4.1 la importancia de la participación de Nieves, que es natural de Colmenar y con familia también en Riogordo. Entramos en contacto con ella por medio del Área de Lingüística de la Universidad de Málaga, puesto que en el momento de la realización del trabajo de campo era estudiante de la universidad. La otra hablante que actuó de anclaje fue Tita, profesora del colegio de Educación Infantil y Primaria de Riogordo, con la que contactamos a través del director del centro. Su participación fue fundamental para extender la red por la localidad, puesto que se tomó muchas molestias en colaborar en la búsqueda de candidatos adecuados.
151 El procedimiento que se empleó para la extensión de las redes sociales fue el de la bola de nieve, que consiste en ampliar la red por medio de los contactos que menciona cada hablante cuando participa en la investigación. Se trata de una estrategia muy útil porque simplifica el proceso de localización de participantes con los requisitos requeridos para la compleción de la muestra, pues son los propios entrevistados los que colaboran en la selección del perfil adecuado. Por otra parte, es un recurso que aporta un componente muy humano y de cercanía al proceso de selección y que ayuda a los informantes a superar las reticencias que pudieran tener a tomar parte en el estudio, puesto que el investigador se presenta como amigo de un amigo. De este modo, al terminar cada entrevista preguntábamos al informante por conocidos suyos que cumplieran los requisitos que necesitábamos para completar las cuotas, y que ellos supusieran que podrían estar dispuestos a participar. Nos poníamos en contacto con los nombres que nos habían facilitado, les informábamos de nuestra relación con su conocido y les exponíamos las características de la investigación. Si accedían a colaborar, concertábamos una cita, realizábamos la entrevista y repetíamos el procedimiento de la enumeración de conocidos. Otro aspecto interesante relacionado con la muestra es el peso que cada una de las localidades tiene en su construcción. En la tabla 5.3 se puede observar la distribución de los sujetos por casillas de preestratificación, según su localidad de procedencia. El número corresponde al código que se le asignó a cada informante: los que hacen referencia a individuos procedentes de Riogordo están en cursiva y negrita, y los naturales de Colmenar en redonda:
254 Ins.I Ins.II Ins.III Ins.total P.r.l.elis Correl .516* -.187 -.321 -.446* Sig. .012 .393 .135 .033 Ins.I Correl -.388** -.768** -.941** Sig. .002 .000 .000 Ins.II Correl -.287* .073 Sig. .027 .580 Ins.III Correl .933** Sig. .000 *. La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral). **. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). N = 23 Tabla 8.9 Correlaciones bivariadas entre las variables instrucción de los contactos y la elisión de líquidas Los signos de las correlaciones entre las variables ponderadas del nivel de instrucción con el resto de variantes vernáculas de las líquidas en posición implosiva son los mismos que hemos encontrado en la elisión porque las tres (geminada, retrofleja y rotacismo) representan los mismos valores que aquella: lo tradicional, rural, la solidaridad grupal y, por tanto, se oponen a los valores de la cultura dominante y del prestigio. También las tres reaccionan de forma significativa únicamente ante las dos variables ponderadas que están en los extremos del continuo de instrucción: la de los contactos de educación básica y la que resulta de la suma total de los tres niveles de instrucción. Sin embargo existen pequeñas diferencias entre las tres variantes vernáculas porque ahora la fuerza de la correlación es algo menor que entre las variables de instrucción y la elisión, quizá porque esta es la variante vernácula más habitual en la comunidad de habla y por eso es más prominente. Además, a medida que las formas vernáculas tienen una presencia más reducida en la comunidad, su número de correlaciones significativas con las variables ponderadas va disminuyendo (hasta llegar al rotacismo que ya no tiene ninguna). La geminada (tabla 8.10) tiene correlación moderada, significativa y positiva con la instrucción primaria (.442*), y negativa con la variable que representa el extremo del continuo (.-424*).
255 Ins.I Ins.II Ins.III Ins.total P.gemin Correl .442* -.181 -.288 -.424* Sig. .035 .408 .183 .044 Ins.I Correl -.388** -.768** -.941** Sig. .002 .000 .000 Ins.II Correl -.287* .073 Sig. .027 .580 Ins.III Correl .933** Sig. .000 *. La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral). **. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). N = 23 Tabla 8.10 Correlaciones bivariadas entre las variables instrucción de los contactos y la geminación de líquidas Para terminar con las variantes de las líquidas en posición implosiva, la retrofleja (tabla 8.11) únicamente tiene correlación significativa, moderada y de signo positivo (.443*) con la variable ponderada de estudios primarios. La especial distribución de la variante en la comunidad de habla (cf.:7.4.1 y 7.4.2) explica que la fuerza de la correlación sea menor con la variable de estudios superiores que con la de estudios secundarios. Ins.I Ins.II Ins.III Ins.total P.retro Correl .443* -.272 -.198 -.351 Sig. .034 .209 .364 .100 Ins.I Correl -.388** -.768** -.941** Sig. .002 .000 .000 Ins.II Correl -.287* .073 Sig. .027 .580 Ins.III Correl .933** Sig. .000 *. La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral). **. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). N = 23 Tabla 8.11 Correlaciones bivariadas entre las variables instrucción de los contactos y la retrofleja. Terminamos el repaso del efecto de las variables ponderadas de nivel de instrucción con las variantes africadas. Como era de esperar, la probabilidad de la forma prestigiosa va aumentando conforme crece el nivel de instrucción de los contactos,
256 mientras que la variante estigmatizada va perdiendo probabilidad cuando se avanza en el nivel de instrucción. Sin embargo, en ambos casos las correlaciones son débiles y no significativas. Seguramente esto es así porque ya habíamos visto (cf.: 7.2) que el consenso en todos los niveles de edad y de estudios con respecto al prestigio de la forma estándar era prácticamente unánime. 8.4 Sexo de los contactos Los informantes tienden a relacionarse con personas de su mismo sexo (tabla 8.12), de modo que las redes de los hombres normalmente incluyen más contactos masculinos, mientras que las redes de las mujeres suelen estar integradas generalmente por mujeres o, más bien, ellas tienen también más relaciones frecuentes con mujeres que con hombres. En esto Colmenar y Riogordo no se diferencian de otras comunidades de habla urbanas, donde los resultados son similares (Lasarte-Cervantes, 2010). R.sexo.mujer R.sexo.hombre Sexo Correl .715** -.701** Sig. .000 .000 R.sexo.mujer Correl -.883** Sig. .000 **. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). N = 59 Tabla 8.12 Correlaciones bivariadas entre la variable sexo del informante y sexo de los contactos El sexo de los contactos con los que el informante tiene trato frecuente demostró tener fuerza explicativa únicamente con la variable africada. Esto refuerza la idea de la importancia que tiene el sexo para explicar el funcionamiento de ambas variantes en la comunidad de habla ya que habíamos comprobado que la variante estándar está patrocinada con enorme decisión por las mujeres y que la lenición es un estereotipo claramente masculino. Esto quiere decir que cuanto mayor sea el número de contactos masculinos con el que un informante se relaciona, más alta será su probabilidad de articular la variante estigmatizada (.359**) y al mismo tiempo más baja de pronunciar la
257 forma estándar (-.359**). Por el contrario, si las redes del informante incluyen más mujeres que hombres, su probabilidad de emplear la forma estándar y prestigiosa será mayor (.396**), mientras que descenderá con la misma fuerza la probabilidad de emplear la lenición (-.396**). P.ᶴ R.sexo.mujer R.sexo.hombre P.ʧ Correl -1.000** .396** -.359** Sig. .000 .002 .005 P.ᶴ Correl -.396** .359** Sig. .002 .005 R.sexo.mujer Correl -.883** Sig. .000 **. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). N = 59 Tabla 8.13 Correlaciones bivariadas entre el sexo de los contactos y la probabilidad de las variantes africadas En todos los casos, las correlaciones son moderadas y significativas. El efecto del número de contactos femeninos sobre la probabilidad de articulación de ambas variantes se ve muy claramente al comparar las medias de ambas variables (tabla 8.14): el incremento de la probabilidad de emplear la forma prestigiosa roza casi el máximo en el caso de que la red de contactos incluya muchas mujeres y al mismo tiempo, la probabilidad de que se utilice la variante estigmatizada prácticamente desaparece cuando la redes personales están integradas por muchos contactos femeninos. P.ʧ P.ᶴ pocos contactos femeninos .84 ±.1980 .15±.1980 N = 24 moderados contactos femeninos .96 ±.1091 .03±.1091 N = 22 muchos contactos femeninos .99 ±.0242 .008±.024 2 N = 13 Total .91 ±.1556 .08±..1556 N = 59 F 5.923 Sig. .005 Tabla 8.14 Efecto del número de contactos femeninos en la probabilidad de las variantes africadas
258 8.5 Escala de intensidad reticular Para conocer la integración de los hablantes en su red personal desarrollamos una escala de intensidad reticular (cf.: 2.1.3.5) que tenía en cuenta las dos propiedades básicas de las redes: la densidad y la multiplicidad. La escala estaba basada en modelos previos, como el de Milroy (1980) que estudiaba también procesos de convergencia y divergencia dialectales como los que nos interesan aquí, de modo que su propuesta era un excelente punto de partida para conocer la interacción de los marcadores reticulares con las variables lingüísticas. Para su creación tuvimos en cuenta tres aspectos distintos: ¿cómo se relaciona el hablante con sus contactos?, ¿con quién y dónde tiene lugar esa relación? y ¿cuál es la fuerza de los vínculos que une al informante con sus contactos?, que se corresponden con tres preguntas del cuestionario: a) Densidad: 1. Las personas a las que trata con frecuencia se conocen entre sí. 2. Las personas a las que trata con frecuencia se tratan entre sí. 3. ¿Tiene usted en cuenta lo que piensan esas personas de sus propias decisiones antes de tomarlas? 4. ¿Les consulta antes de tomar una decisión? 5. En caso de necesidad, ¿podría usted reunirlos para un acontecimiento importante? 6. ¿Se reúne usted con todos ellos alguna vez? 7. ¿Se reúne usted con todos periódicamente? b) Multiplicidad: 1. La mayoría de sus vecinos trabaja en el mismo sitio que usted (más de dos). 2. Se ve, sale usted en sus ratos de ocio o se visita con compañeros de trabajo. 3. Se ve, sale usted en sus ratos de ocio o se visita con vecinos.
259 4. En el vecindario viven sus parientes (más de dos). 5. Sus amigos más íntimos viven en el vecindario. 6. Algunos de sus amigos más íntimos son parientes suyos (más de dos). c) Fuerza de los vínculos. Ud. pediría un favor muy importante: 1. Solo a sus familiares inmediatos (mujer, padres, hijos, etc.). 2. Solo a algunas de las personas a las que trata con frecuencia. 3. A todas las personas a las que trata con frecuencia. 4. A todas las personas a las que conoce. A los hablantes se les otorgaba un punto por sus respuestas a cada una de las preguntas de los tres apartados anteriores, de modo que la escala oscilaba entre 0 (nula integración) y 17 (máxima integración en la red personal). Sin embargo al poner en relación la escala con las tres variables lingüísticas, palatal, velar y líquidas, los resultados que proporcionaba explicaban un porcentaje mínimo de la variación y en ningún caso eran significativos. Así que optamos por rehacerla completamente y nos concentramos en los aspectos actitudinales de la red de los hablantes, tal como San Juan Hernández (2003) y Lasarte-Cervantes (2010) habían hecho antes. Esta decisión se fundamenta en la naturaleza particular de las dos localidades en que se basa este estudio (cf.: 5.1 y 5.2) y aprovecha ese choque de mentalidades rurales y urbanas que define la cotidianidad de sus habitantes: son de pueblo, sí, pero viven a una distancia de la capital suficiente como para sentir el influjo de los usos y costumbres urbanos y que este tenga un peso importante en la orientación de sus usos lingüísticos. En nuestro estudio habíamos comprobado que la mayor parte de los integrantes de la red tenía un porcentaje muy alto de contactos de origen rural y que únicamente unos pocos informantes mantenían más contactos urbanos que rurales en sus redes personales (tabla 8.15), y que en general la cantidad de relaciones urbanas era más bien escasa con respecto al total (tabla 8.16):
260 Sujeto In.Urb Sujeto In.Urb 801 31% 836 17% 802 20% 840 44% 803 5% 841 33% 809 33% 843 17% 815 40% 844 25% 816 40% 845 29% 819 9% 848 43% 820 20% 849 20% 822 36% 852 57% 824 14% 860 50% 826 20% 864 33% 833 67% 866 14% 835 50% 867 13% Tabla 8.15 Porcentaje de contactos urbanos por sujeto de la muestra Por tanto, tan solo 26 informantes de los 59 que componen la muestra original tenía algún contacto de origen urbano entre los miembros de su red personal. Tabla 8.16 Porcentaje de contactos rurales (In.Rur) y urbanos (In. Urb) en las redes personales de los hablantes Por otra parte, en el cuestionario se indagaba la orientación urbana de los propios informantes a través de una serie de preguntas centradas en la modernidad de las actitudes y costumbres del sujeto: 1. Vive en la ciudad. 2. Le gustaría trasladarse a vivir al centro. 3. Considera que las costumbres de la ciudad son mejores que las del pueblo. In.Rur In.Urb N 59 59 Media 86,54 13,22 Desv. típ. 18,332 18,223
261 4. Tiene ordenador en su casa. 5. Pasa el tiempo libre en la ciudad (cine, discotecas, televisión en casa…). 6. Le encanta que nadie lo conozca en la ciudad. Así que de la conjunción de ambos aspectos, porcentaje de contactos urbanos en la red y actitud moderna del individuo, surgió la Escala de Orientación Urbana, ESOURB, que puntuaba de 1 a 3 la mayor o menor disposición de los hablantes a aceptar todo lo relacionado con la ciudad y lo moderno frente a los valores rurales tradicionales. Para construir la escala, se sumaban dos tipos de puntuaciones según el par de criterios seguidos para darle forma: por un lado a los hablantes se les otorgaba: 0 puntos si habían contestado afirmativamente a dos preguntas, o menos, de las 6 anteriores. 1 punto si tenían tres o cuatro respuestas afirmativas. 2 puntos cuando habían respondido cinco o seis veces sí. Por otra parte, obtenían: 0 puntos cuando su red personal incluía menos del 15% de contactos urbanos. 1 punto si estos no sobrepasaban el 34% del total. 2 puntos para el resto. La cantidad resultante, que oscilaba entre 0 y 4, se recodificó en la definitiva escala de tres puntos en la que 1 representaba una baja orientación urbana y 3 la máxima orientación. La escala demostró un rendimiento desigual en función de la variable lingüística con la que se contrastase: funcionaba muy bien en la explicación de la variación de las variantes líquidas, con resultados significativos y casi siempre por encima del 40%. Sin embargo, aportaba valores débiles con las velares y no significativos con las africadas. En cualquier caso, con respecto a estas últimas ya habíamos comentado (cf.: 7.2 y 7.2.4) que la variable africada era la más estable de las tres analizadas en las localidades de
262 nuestro estudio, fundamentalmente porque reflejaba la polarización del prestigio lingüístico en Andalucía, donde la zona oriental de la región elige la africada y la occidental, por su parte, la fricativa. Además, en el proceso de lenición de la africada ya habíamos comprobado que el sexo era la variable que predecía con más fuerza la elección de una u otra variante, ya que es un marcador claramente masculino: de hecho era la única variable que ofrecía datos significativos (-.457**) y Sig = .000 en la correlación bivariada. Si revisamos el funcionamiento de ESOURB en relación con el mantenimiento del segmento implosivo en las líquidas, comprobamos que la escala de orientación urbana tiene una influencia moderada en la probabilidad de articulación de laterales y vibrantes en el sentido esperado: a medida que crece la orientación urbana de los hablantes, también aumenta la probabilidad de articular la variante prestigiosa: ESOURB Media N Desv. típ. baja modernidad .33 2 .125 media modernidad .64 16 .133 alta modernidad .70 5 .085 Total .62 23 .153 F 6.682 Sig .006 Tabla 8.17 Efecto de la escala de orientación en la probabilidad de mantenimiento de líquidas implosivas El resultado de eta2 = .401 demuestra que ESOURB es capaz de explicar el 40% de la variación. Con respecto a la elisión de laterales y vibrantes implosivas el efecto de la escala es el opuesto al que acabamos de comentar en el párrafo anterior: la probabilidad de elisión del segmento líquido disminuye progresivamente conforme los hablantes puntúan más alto en la escala, tal como se ve en la tabla 8.18. Es evidente que la orientación urbana de los hablantes y su mayor apertura hacia la comunidad amplia
263 chocan con los valores de solidaridad local y de prestigio encubierto que abandera la elisión: ESOURB Media N Desv. típ. baja modernidad .46 2 .0845 media modernidad .25 16 .0799 alta modernidad .22 5 .0586 Total .26 23 .0960 F 7.395 Sig. .004 Tabla 8.18 Efecto de la escala de orientación en la probabilidad de elisión de líquidas implosivas También en este caso de la elisión, el resultado de eta2 = .425 nos indica que la variable explica un porcentaje interesante de la variación. Las restantes variantes vernáculas de las líquidas reaccionan de forma diferente en relación con la escala de orientación urbana: para empezar, el rotacismo es la única de todas cuya variación no se explica de forma significativa por medio de la escala. La geminada, por su parte, sí que está influida de forma significativa por la escala, aunque en su caso el porcentaje de variación explicado es el más débil de todos los comentados hasta ahora, pues la medida de asociación eta2 no llega al .3 (.259). También aquí la probabilidad de aparición de la variante disminuye a medida que crece la orientación urbana de los hablantes, aunque ahora no hay variación entre el grupo intermedio y el de mayor conciencia urbana:
270 miembros de estas redes, jóvenes o mayores de 55 años con estudios primarios o secundarios, es decir, los patrocinadores principales de la elisión. En el caso de la aspirada, las redes intermedias son las que presentan la probabilidad más alta de emplear la variante. Por otra parte, entre hombres y mujeres el rango de las redes tampoco produce efectos significativos en lo que respecta a la probabilidad de articulación de ninguna de las variantes tenidas en cuenta. IV.El nivel de instrucción de los contactos con los que se relaciona el informante tiene un efecto moderado en la probabilidad de articulación de las variantes en el sentido esperado: cuanto mayor es el nivel educativo de los contactos con los que se relaciona el informante, más crece la probabilidad de aparición de las formas estándar y prestigiosas y, por el contrario, si en la red del informante predominan los contactos con estudios primarios, entonces aumenta la probabilidad de que el hablante emplee las variantes estigmatizadas. V.El sexo de los contactos con los que el informante tiene trato frecuente únicamente produce un efecto significativo en la variable africada, de modo que cuantas más mujeres haya en la red personal, mayor será la probabilidad de que se articule la forma prestigiosa, puesto que ellas son las principales patrocinadoras, y cuantos más contactos masculinos integren la red del informante, más probable será que el hablante pronuncie la variante estigmatizada, porque es un marcador masculino. VI.La escala de orientación urbana ESOURB demostró que tiene una correlación entre moderada y fuerte para explicar la variación de las variantes líquidas y velares en el sentido esperado: cuanto mayor es la orientación urbana del hablante (porque su puntuación en la escala es mayor), más alta es la probabilidad de que emplee las formas estándar y prestigiosas y, al contrario, los individuos que puntúan bajo en la escala tienen la probabilidad mayor de articular las variantes estigmatizadas.
271 Capítulo 9 Variación individual
272 9.1 Introducción En este último capítulo vamos a afrontar el estudio de la variación lingüística desde una perspectiva distinta a la que ha guiado el análisis de los apartados precedentes. Hasta ahora nos hemos centrado en conocer cómo interactúan los aspectos sociales con las variables dependientes (capítulo 7) y después hemos revisado de qué manera, y cuánto, influyen los marcadores reticulares en los usos lingüísticos de los miembros de la red (capítulo 8). En este punto, en cambio, vamos a poner el foco de atención en el hablante individual. El fin último de la Sociolingüística es dar respuesta a la pregunta de por qué los hablantes hablan de la manera en que lo hacen. En el análisis de los datos recogidos durante el trabajo de campo el investigador, sin embargo, se encuentra a veces con comportamientos individuales que escapan a las previsiones y a los modelos generales del grupo de edad o de nivel social, de ahí que el conocimiento añadido que aporta su inmersión en la comunidad de habla sea una estrategia de enorme utilidad para cubrir esas lagunas interpretativas. Por eso, en el análisis que se ofrece en este capítulo nuestro papel como observador participante (cf.: 2.1.3.7) ha sido un recurso de inestimable valor para poder profundizar en los usos lingüísticos individuales.
273 El desarrollo del análisis que aquí se presenta sigue las propuestas básicas de los estudios de la tercera ola (cf.: 2.2 y 2.2.2), especialmente en lo referente a la construcción del estilo personal. La idea que subyace a esta propuesta se aleja de la tradicional concepción laboviana del estilo, al que considera una dimensión que depende de la atención del hablante y de la formalidad de la situación, y que establece un continuo de dos extremos de variación. Según la perspectiva que aquí seguimos, y que está defendida por autores como Eckert, Podesva o Moore, la variación no es producto de la conjunción de ambos factores, sino que más bien se trata de un sistema que tiene el hablante a su disposición, y del que este se sirve no solo para transmitir información sobre sí mismo, sino también para situarse ante los otros dando una imagen concreta; creando, en definitiva, su propia identidad personal, pues no en vano la forma en que empleamos el lenguaje se convierte en nuestra tarjeta de presentación ante los demás. 9.2 Tita y su grupo de edad y estudios El material para el estudio de este capítulo procede de dos entrevistas seleccionadas del corpus general empleado en esta investigación. Entre ambas suman 85 minutos de duración en total y en ellas intervienen dos miembros de una de las redes sociales de Riogordo. La informante en la que se centra el análisis es Tita, profesora del colegio de la localidad y miembro central de una de las estructuras reticulares del pueblo. Con Tita contactamos por medio del director del colegio en el que trabaja. Cuando nos reunimos con ella y le explicamos la naturaleza del proyecto, mostró mucho interés en colaborar en la extensión de la red social y su participación tuvo una enorme importancia en la selección de candidatos con las características sociodemográficas adecuadas (cf.: 6.2). La relación que tuvimos durante la fase de recogida de materiales trascendió el mero intercambio informante-investigador porque encontré las puertas de su casa abiertas y dedicó tiempo y paciencia para facilitar el discurso de los informantes más reacios a participar en las entrevistas. Esto quiere decir también que la máxima naturalidad comunicativa presidió los intercambios en los que ella era la informante.
274 La primera de las entrevistas que hicimos tuvo lugar en el centro de trabajo de la informante al término de su jornada laboral y no había presente nadie más durante la grabación. La segunda se llevó a cabo en el domicilio de uno de los contactos de Tita con el que ella tenía la máxima confianza y una relación de amistad muy estrecha; ella asistía como audiencia. Tita tiene 47 años y estudió Magisterio en la Universidad de Málaga, así que pertenece a la generación etaria intermedia y al sociolecto superior. Por otra parte, está muy integrada en la vida social de su comunidad y se siente muy orgullosa de sus raíces riogordeñas: participa desde su infancia en el Paso; forma parte del consejo de redacción de la revista El Panzón, una publicación periódica que fomenta el conocimiento de las tradiciones y de la actualidad de la localidad; es miembro de la peña flamenca y también está implicada en la vida deportiva del pueblo a través del equipo de fútbol. Por otra parte, pasa parte de su tiempo libre en Málaga, donde tiene buenos amigos y le gusta disfrutar de la oferta gastronómica y cultural de la capital (cine, teatro, exposiciones de pintura), por eso visita con frecuencia la ciudad. Así que la vinculación emocional que tiene Tita con el entorno rural no está reñida en modo alguno con la valoración positiva que ella hace de las costumbres de la ciudad y con el modo de vida urbano. Su red personal incluye 10 contactos de trato frecuente, de modo que forma parte de las consideradas de tamaño medio en la localidad. De esos contactos, 8 son del pueblo y únicamente 2 viven en Málaga aunque, sin embargo, ella obtuvo la máxima puntuación en la escala de orientación urbana ESOURB (cf.: 8.4). El 60% de los contactos de su red son mujeres y el 40% hombres. Todos ellos pertenecen a su mismo grupo de edad, la segunda generación. Sin embargo, en lo que respecta al nivel de instrucción los porcentajes están más repartidos porque el 50% de sus contactos es miembro, igual que Tita, del sociolecto superior, el 30% tiene estudios primarios y el 20% restante ha completado la formación secundaria obligatoria. Tita afirma que está muy satisfecha con cómo le ha ido su vida tanto en Málaga como en el pueblo y, de la misma manera, muestra la máxima satisfacción también con su red personal, al 90% de cuyos contactos le pediría un favor importante.
275 Si comparamos los resultados que se desprenden de las respuestas de Tita en el cuestionario sociológico y reticular con los del resto de mujeres de la segunda generación y nivel de instrucción superior (tabla 9.1), comprobamos que los valores son muy parecidos. Las principales diferencias tienen que ver con el tamaño de la red y con el porcentaje de contactos según su procedencia: la red de Tita es mayor que la de sus compañeras y supera en más de dos puntos la media de su grupo. Al mismo tiempo, Tita incluye en su red un 15% más de contactos urbanos que las demás mujeres de estudios superiores de edad intermedia. En todos los demás apartados considerados las puntuaciones apenas fluctúan. Tita Grupo edad-estudios Rango de la red 10 7.75 ± 2.062 % Contactos rurales 80% 95% ± 10 % Contactos urbanos 20% 5% ± 10 % Mujeres en la red 60% 67.78% ± 7.370 % Hombres en la red 40% 32.22 ± 7.370 % contactos primaria 30% 32.50 ± 13.710 % contactos secundaria 20% 13.33 ± 9.027 % contactos universitarios 50% 54.17% ± 15.957 Satisfacción con la red 3 2.25 ± 0.5 ESOURB 3 2.25 ± 0.5 Tabla 9.1 Porcentaje de valores reticulares de Tita y el grupo de mujeres de la segunda generación de estudios superiores A tenor de los marcadores reticulares, Tita se parece mucho a las demás mujeres del sociolecto superior: se relaciona con personas de todos los niveles de instrucción, aunque principalmente de su mismo sociolecto; sus contactos incluyen a más mujeres que hombres; tiene más relaciones frecuentes con personas originales del pueblo que de la ciudad; tiene un grado alto de satisfacción con su red social y su aceptación de los valores urbanos es elevada; por tanto, nada que llame la atención en relación con las integrantes del grupo de edad intermedio con estudios superiores.
276 Entonces, ¿por qué escogerla a ella para el análisis? Porque es una informante muy interesante desde el punto de vista del uso de la lengua: por sus características sociales y sus marcadores de red esperaríamos otros valores en las probabilidades individuales de cada una de las variantes lingüísticas y, sin embargo, siempre supera con holgura la media de su grupo en el empleo de las variantes estigmatizadas. Este hecho es especialmente sorprendente en lo que respecta al uso de la retrofleja, pues a pesar del estigma con el que se asocia a la variante, ella la articula en 5 ocasiones de las 55 que aparece la forma en el corpus. Y este comportamiento es extensible a todas las demás variantes tal como se puede observar en la tabla 9.2: Tita Grupo edad-estudios P. ʃ .05 .0 P. elisión x .11 .02 ± .0303 P. elisión r-l .21 .18 ± .0605 P.retrofleja .01 .0 P. geminada .10 .02 ± .0263 P.rotacismo .04 .005 ± .0 Tabla 9.2 Comparación de la probabilidad media de las variantes estigmatizadas de Tita y el grupo de mujeres de la segunda generación de estudios superiores Su comportamiento divergente también llama la atención en relación con la lenición de la africada, variante que ya habíamos visto que se comportaba como un auténtico estereotipo masculino (cf.: 7.2.3): si bien la probabilidad de Tita está alejada de la media de los hombres (.14 ± .1916) supera, sin embargo, ampliamente la cifra femenina (.006 ± .0182) y, por supuesto, difiere absolutamente de los datos de su grupo de edad y estudios, que rechaza de forma categórica la forma estigmatizada. A la vista de estos resultados decidimos estudiar la variación lingüística de Tita desde un punto de vista estilístico. Nos interesaba saber cuándo empleaba las variantes estigmatizadas y cuándo recurría a las formas estándar y prestigiosas y, sobre todo, qué valores quería transmitir al utilizar unas formas y otras, qué quería decir sobre sí misma
277 con sus elecciones lingüísticas porque las variantes lingüísticas no tienen un significado fijo, sino que forman constelaciones de valores relacionados (Eckert 2008, 453). Es verdad que a las variantes vernáculas se les suele asociar con ciertos valores negativos que las hacen portadoras, en mayor o menor medida, de un estigma social: la facilidad articulatoria de muchas de estas variantes frente a las formas estándar puede ser interpretada por los interlocutores como un rasgo de pereza en el hablante; en otras ocasiones, las pronunciaciones que se alejan de la norma se relacionan con la escasa formación del individuo o una posición en la escala social poco prestigiosa (con las consiguientes asociaciones peyorativas que se pueden desprender de aquí); en último término, también se asocian con la ruralidad y, por tanto, con la poca sofisticación de las personas que las emplean (Eckert 2008, 466). Los estudios de redes, por otra parte, nos han enseñado que las variantes estigmatizadas también gozan de prestigio encubierto porque representan la identidad local, los lazos de la comunidad cercana, frente a los valores de la cultura dominante. Así que queríamos entender qué llevaba a la hablante a escoger unas formas u otras, a pesar de estas ideas preconcebidas. 9.3 Tita y sus dos estilos Para caracterizar los estilos lingüísticos de los que se sirve Tita seguimos la propuesta de Podesva (2008, 1), según la cual el significado social de los estilos procede de tres fuentes distintas: El significado social de los propios rasgos lingüísticos que los conforman. El contraste con otros estilos lingüísticos. Su ocurrencia en momentos concretos de la interacción. 9.3.1 El significado de los rasgos lingüísticos La idea que está en el punto de partida es que las variantes lingüísticas no aparecen en el discurso de Tita al azar, sino que tienen un determinado significado, una
278 intención, que va más allá del corsé que les impone la pertenencia de la hablante a una clase social concreta o a un grupo de edad determinado. De este modo, aplicamos la idea de Podesva de la imbricación entre la postura interactiva del hablante y el significado social de los rasgos lingüísticos (2008, 3), pues estos han de aparecer no por casualidad, sino precisamente en el momento de la interacción en que aportan un significado concreto. Con esta idea optamos por rastrear los valores comunes que vinculaban a esas variantes en la conversación de Tita y nos concentramos en analizar los temas y los tipos discursivos que favorecían la articulación de las variantes vernáculas. El primer aspecto que llama la atención es la variedad tan concreta de temas de conversación (tabla 9.3) en relación con los que Tita emplea las variantes vernáculas: Tabla 9.3 Porcentaje de formas vernáculas que utiliza Tita en relación con los temas de conversación un primer tipo lo representan los comentarios informales en el discurso dialógico durante la conversación en su centro de trabajo y en la entrevista con Manuel, a la que ella asistía como audiencia. Se puede decir que esta categoría tuvo lugar principalmente al comienzo de la grabación con Manuel y en varias ocasiones a lo largo de toda la entrevista individual y que es la menos frecuente (diez comentarios breves en total). En todos los casos se trata de breves intervenciones en las que prima la espontaneidad y que no rompen el hilo discursivo. A través de ellos Tita deja traslucir su carácter afable y su sentido del Tema de conversación N % Comentarios informales 33 6,56 Cultura popular 193 38,36 Carácter-forma de ser 69 13,71 Recuerdos personales 85 16,89 Mentalidad rural-urbana 67 13,32 Otros 56 11,13 Total 503 100
279 humor. Este es un ejemplo de esos comentarios. Las palabras de Tita aparecen destacadas y el vocablo que incluye la variante lingüística vernácula aparece en cursiva: M.: y aquí estoy na<[d]><[a]> más los fines de semana<(:)> y<(:)> y los fines de semana al campo / a trabaja<[r]> en el campo o sea que <suspensión voluntaria> T.: y y a come<[r]> al campo. M.: <fático = afirmación = M.> / y a come<[r]> al campo <risas = M.> J.:(9:36)<volumen bajo> ¿a comer? </volumen bajo> M.: a come<[r]> sí que no<(:)>s reunimos todos los fines <simultáneo> de semana nos reunimos por ahí arriba po<(:)>r <cláusula no completa> <suspensión voluntaria> J.: <volumen bajo> ah </volumen bajo> </simultáneo>. M.: por las casas en el campo / el que tiene casa en el campo y cuando no<(:)> aquí abajo en la barbacoa en fin T.: ya mismo la pides é<[l]> se está haciendo una casa en el campo. J.: ah aparte de<(:)> / <simultáneo> claro bueno trabajando<(:)> <suspensión voluntaria> T.: sí </simultáneo>. M.: yo <vacilación> aparte de<(:)>l trabajo que yo tengo<(:)> e<(:)>n <nombre propio> Benalmádena </nombre propio> / vamos en <nombre propio> Benalmádena </nombre propio> en <nombre propio> Málaga </nombre propio> o<(:)> <simultáneo> donde sea <suspensión voluntaria> J.: claro </simultáneo> donde toque. M.: (10:00)yo los fines de semana cuando no tengo que trabaja<[r]> co<[g]>e<[r]> aceitu<(:)>nas <simultáneo> y to<[d]><[o]> eso<(:)><interrupción = T.> T.: ni i<[r]> a come<[r]> con nosotros </simultáneo> M.: ni i<[r]> a come<[r]> con <risas = M.> ellos ni na<[d]><[a]> de eso / a trabaja<[r]> / a la obra pero vamos en una casita que me estoy haciendo yo.
286 9.3.2 El contraste entre estilos: la maestra y la panzona El establecimiento del significado de las variantes vernáculas ha sido el punto de partida necesario para descubrir que Tita tiene dos estilos discursivos bien definidos, que emplea según el contexto conversacional y lo que quiere dejar traslucir de sí misma: por un lado está la Tita panzona y por otro la Tita profesora. El nombre del primero de los dos estilos es el apodo con el que se conoce de forma cariñosa a los naturales de Riogordo y al que la propia informante dedica unas cuantas intervenciones para tratar de aclarar el origen del término. Este estilo se caracteriza por la alta frecuencia de empleo de formas vernáculas, cuya combinación produce los efectos comentados en el apartado anterior de cercanía, expresividad y emotividad. Las variantes que menos frecuencia tienen en el discurso de Tita, como la geminación de las líquidas y el rotacismo, y aquellas portadoras de mayor estigma, como la retrofleja y la elisión de la fricativa velar siempre ocurren en este estilo (sus datos aparecen en la tabla 9.2), por eso el aumento de frecuencia más llamativo aquí con respecto a los datos de Tita en el corpus general es el que atañe a la elisión de /r/ y /l/ en posición implosiva y a la aspiración de /x/, tal como se puede apreciar en la tabla 9.4: Tita panzona Corpus general N % N % Elisión r-l 693 39.60 858 25.86 h 190 78.50 242 57.44 Tabla 9.4 Porcentaje de variantes vernáculas en el estilo panzona de Tita y en el corpus general Lo importante es que Tita es panzona no solo porque es cercana y se relaciona con el interlocutor de manera no impositiva, porque es emotiva y expresiva en la narración de historias y en la explicación de argumentos, sino por la combinación de las
287 tres cualidades. El estilo panzón surge porque estos atributos están imbricados entre sí y Tita lo activa cuando el tema y el tipo textual son los adecuados. Por otra parte, Tita es también profesora. Este segundo estilo conversacional que la define se caracteriza porque crece la frecuencia de formas estándar con respecto al estilo anterior y al corpus general. En este caso, Tita se pone en la piel de la profesora cuando tiene que aclarar comentarios o informaciones que ella detecta que no han sido bien entendidos o cuando la complejidad del tema o su carácter técnico requiere de cierta precisión. Cuando comparamos los pasajes en que Tita se transforma en la profesora con sus resultados generales a lo largo de ambas entrevistas (tabla 9.5), este hecho del aumento del porcentaje de las variantes prestigiosas es evidente en relación con las líquidas en posición implosiva, que pasan del 65.48% en el corpus general al 80.60% en este estilo conversacional. Pero, sobre todo, es llamativo el incremento de porcentaje de la fricativa velar, que ahora llega casi al 70% mientras que en el resultado general apenas superaba el 30% y, de hecho, se convierte en la variante velar con mayor porcentaje de uso pues la aspirada se queda en 30.76%. Este dato es consistente con los resultados que Tita obtuvo en la prueba de lectura y en la lista de palabras, el contexto de mayor formalidad, donde la diferencia entre ambas variantes, fricativa y aspirada, fue aun mayor a favor de la fricativa: .91 frente a .09. Estilo profesora Corpus general N % N % r-l 165 80.60 858 65.48 x 52 69.23 242 32.11 Tabla 9.5 Comparación en el porcentaje de uso de variantes estándar entre el estilo profesora y el corpus general. En conclusión, Tita emplea dos estilos conversacionales distintos, uno el panzón, presidido por la expresividad y por una forma de interacción cercana y afable y otro, el de profesora, que se caracteriza por la precisión y por el tono de formalidad. Recurre a
288 ellos de forma consciente y voluntaria para presentarse de una manera concreta ante su interlocutor. 9.3.3 Los estilos en la interacción Este último apartado dedicado a la variación individual tiene por objeto presentar de forma gráfica la manera en que Tita emplea con habilidad sus estilos en la conversación según el tema de que se trate, el tipo de discurso empleado y la imagen que quiere transmitir o la intención que busca con sus palabras. La representación que aquí utilizamos es una adaptación de la partitura de variación de Podesva (2008, 6) y resulta muy útil porque ayuda a captar en un golpe de vista cómo y en qué momento los hablantes recurren a los distintos estilos que caracterizan su forma de interactuar y la relación que existe entre cada estilo en concreto y los valores que se le asocian (cf.: 9.3.1 y 9.3.2). El fragmento representado se corresponde con una intervención de Tita en la que ella relata la actividad frenética y la ilusión de los vecinos del pueblo cuando se acercan las fechas de representación del Paso. La leyenda de símbolos es la siguiente: Los guiones bajos (_) representan palabras que no contienen ninguna de las tres variables estudiadas. Los círculos sustituyen a palabras que incluyen líquidas en posición implosiva: o Si están articuladas como formas plenas (variante estándar), el círculo que está en su lugar es blanco (º) y de tamaño menor que el de todas las demás formas vernáculas. o Si sustituyen a la elisión, se emplea el símbolo de conjunto vacío (ø). o Si aparecen en lugar de la geminada, se usa el símbolo de infinito (∞). o Cuando sustituyen al rotacismo, se usa el símbolo de marca registrada (®).
289 Las sombras punteadas están en lugar de palabras que incluyen variantes velares: o La variante aspirada es sustituida por una sombra intensa (▒) o La elisión de la fricativa se representa por medio de una sombra oscura ( ▓). Según este sistema de transcripción visual, la representación del fragmento escogido es la que aparece en la figura 9.2. Para entender su significado, hay que tener presente que las cuatro secciones de la figura (de las que la primera es la más extensa) se corresponden con las cuatro intervenciones de Tita en el diálogo que se transcribe más abajo y que se han omitido las intervenciones del investigador: _ _ _ _ _ _ _ º_ _ _ º º_ _ º _ _ _ º_ _ _ _ _ _ _ º_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ▒ _ _ _ _ _ º_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ▒ _ º _ _ ▒ _ _ ® _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ø _ _ º _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ▓ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ø ø _ _ _ _ ▒ _ _ _ _ ▓ ø ® ∞ _ _ _ º_ _ _ _ ▒ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ® ® _ _ _ _ _ ▒ _ _ º _ _ _ ▓ _ _ º _ _ _ _ _ _ _ _ _ ▓ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ø _ _ _ _ ∞ _ º _ ∞ø _ _ _ _ ∞ø _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ º _ _ º ® _ _ _ _ _ _ _ º º _ º º _ _ _ _ _ º _ º _ _ _ º _ _ _ _ _ _ _ º _ º _ _ _ Figura 9.2 Representación gráfica de un fragmento en que Tita emplea el estilo panzona durante la conversación en su centro de trabajo Como se observa, la protagonista recurre a su estilo de panzona en dos momentos concretos: cuando usa el discurso referido con la intención de dar vida a las palabras de los vecinos y también en los comentarios que le siguen, para transmitir su implicación en la celebración. La sección destacada en la figura es la que concentra la mayor parte de las variantes vernáculas y, al mismo tiempo, muy pocas formas estándar. El fragmento de Tita panzona incluye varias aspiraciones de la velar y elisiones de la vibrante en posición implosiva en infinitivos, que son formas habituales en su discurso pues tiene una probabilidad de .59 de articular la variante aspirada y de .54 de elidir la vibrante en
290 los infinitivos. Sin embargo el dato importante es que en este fragmento también emplea una cantidad elevada de otras variantes con un estigma mayor: elisiones de la fricativa velar, geminadas y rotacismos. A continuación se reproduce la transliteración de esa conversación. Las palabras que incluyen variantes vernáculas están destacadas en gris y la variante, transcrita; también se ha marcado la sección en que aparece el estilo directo: T.: supongo yo creo que sí<(:)> // <(m:)> el <nombre propio> Pas <palabra cortada> </nombre propio> <corrección> <(e:)> <nombre propio> Riogordo<(:)> </nombre propio> si no fuera por el <nombre propio> Paso </nombre propio> <(m:)> la verdad que no se conocería <vacilación> es triste pero es así ¿no? / (25:58) <(m:)> / <nombre propio> Riogordo </nombre propio> <corrección> su <nombre propio> Paso </nombre propio> es es es lo más conocido que hay ¿no? y la [h]ente yo creo que se siente orgullosa aunque no lo manifiesten // pero<(:)> // cuando llega la <nombre propio> Semana Santa<(:)> </nombre propio> la cosa cambia // la [h]ente<(:)> / se transforma ¿no? la [h]ente se<(:)> // mira a[r] cielo<(:)> están / te preguntan <estilo directo> niña ¿los ensayos cómo va<(:)>n? que me he entera<[d]>o que este va a se<(:)>[ø] <corrección> este año e<(:)>l / ¿quién es la niña que hace de la <nombre propio> Verónica </nombre propio>? ah fulanita ah sí esa es la hi[ø]a de no sé cuánto no sé qué / ¿y lo hace bien? y no sé </estilo directo> / (26:27) y ya empieza <estilo directo> bueno ¿y este año dónde vais a i[ø] po[ø] las palomas? y<(:)> / ¿y las ove[h]as? ¿os las va a de[ø]a[ø] e[r] <nombre propio> Ba[nn]i </nombre propio> otra vez? la </estilo directo> / porque hay un rebaño de ove[h]as que pasa<(:)> bueno / <estilo directo> bueno pos vale pos mira si hace fa[r]ta a[r]go que me lla <palabra cortada> </estilo directo> bueno ya la [h]ente se va transformando ¿no? ya la [ø]ente se va transformando / y<(:)> <(m:)> y sí se vive / se vive inte <palabra cortada> <corrección> <énfasis> yo </énfasis> / fí[ø]ate tú hasta que punto la vivo / que yo no he ido nunca a <nombre propio> Málaga </nombre propio> a las procesiones yo no tengo tiempo po[ø]que claro estamos ensayando / t <palabra cortada> ensayamos po[l] la tarde / (26:53) a parti[ø] de después de <corrección> a parti[ø] de las cuatro / entonces cuando son las procesiones en <nombre propio> Málaga </nombre propio> estoy ensayando. J.: claro. T.: ento<[n]>ces yo no he ido a <nombre propio> Málaga </nombre propio> de procesiones nunca. J.: <simultáneo> la úlltima <interrupción = T.> T.: tampoco me llama la atención la verdad </simultáneo> pero que <vacilación> la ú[r]tima semana estamos a tope // ensayando ensayando J.: y luego a aparte en el pueblo ¿hay procesión o <simultáneo> alguna <suspensión voluntaria> T.: sí </simultáneo> el <nombre propio> Viernes Santo </nombre propio> <corrección> el miércoles hay una procesión que es el traslado de<(:)>l <nombre propio> Nazareno </nombre propio> de su ermita a la iglesia ahora no se hace porque la ermita está en obras.
291 Lo que la representación gráfica de más arriba significa es que Tita no emplea las variantes vernáculas al azar en su conversación, sino que se convierte en la panzona en momentos concretos cuando el tema y el efecto que quiere producir en el interlocutor así se lo aconsejan. Sabe cuándo tiene que articular las variantes vernáculas y lo hace porque quiere que sus palabras tengan una repercusión determinada en quien la escucha. En este fragmento en concreto quiere realzar las palabras que refiere en su discurso directo, pero en otras ocasiones los efectos buscados son distintos (cf.: 9.3.2). La concentración de rasgos tiene lugar, por tanto, precisamente cuando los hablantes así lo deciden. 9.4 Conclusiones El estudio de la variación individual de Tita ha puesto de manifiesto que el análisis de la actuación lingüística de los hablantes desde una perspectiva diferente, que tenga en cuenta sus intenciones comunicativas y que se centre en determinar la imagen que ellos desean mostrar a los demás, produce resultados interesantes. I. En primer lugar, establecimos el valor que Tita atribuye a las variantes vernáculas estudiando los temas (comentarios informales, la cultura popular, la oposición entre mentalidad rural y urbana, la discusión sobre su carácter y otros variados) y los tipos de discurso (la narración, la explicación-exposición, el diálogo y el discurso referido) con los que suele asociar el empleo de aquellas. El cotejo de unos y otros demostró que Tita atribuye a las variantes vernáculas tres valores concretos: cercanía, emotividad y expresividad. II. Una vez detectados los valores con los que la hablante asocia las variantes no estándar, determinamos dos estilos concretos en sus estrategias comunicativas, que surgen de la combinación de las variantes prestigiosas y de las vernáculas en proporción distinta, y que ella activa en función de los efectos que busca y de la imagen que quiere dar: la profesora, que se caracteriza por la frecuencia elevada de formas
292 estándar y que se define por la precisión con la que emplea las palabras, y la panzona, en el que predominan las variantes vernáculas y está dominado por la cercanía y la expresividad. III. La representación gráfica de los estilos ha puesto de manifiesto que el uso de las variantes vernáculas no es azaroso sino que tiene lugar en momentos específicos de las interacciones. El recurso a los estilos individuales se corresponde con un aumento importante de la frecuencia de variantes vernáculas o estándar en puntos concretos de la conversación.
293 CONCLUSIONES FINALES
294 Conclusiones finales Este trabajo de investigación es una contribución al estudio de los procesos de convergencia y divergencia que tienen lugar en los núcleos de población rurales. Su contrapunto en las zonas urbanas es bien conocido y cuenta con una amplia nómina bibliográfica; sin embargo, no ocurre así con las localidades poco pobladas. Aquí se ha pretendido clarificar cuáles son las causas sociales, reticulares e individuales que determinan la dirección de las tendencias de contacto dialectal en los núcleos rurales. A) Para empezar, se estableció como punto de partida de los análisis la situación de la localidad de Riogordo tal como aparecía en los mapas del Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía. La foto fija que nos proporcionan los mapas del ALEA corroboró algunos datos que ya sabíamos y nos dejó algunas sorpresas que no esperábamos. Entre lo primero destaca el hecho de que la palatal africada se articule casi siempre como africada. La realización predominante en las ocurrencias que recogen los mapas incluía un alargamiento del momento fricativo que, en cualquier caso, no hacía que la variante dejara de ser percibida como africada. En los mapas no había ejemplos de la variante fricativa y sesenta años después la situación ha cambiado poco, pues las realizaciones debilitadas apenas representan el .1 en ambas localidades. Este
295 hecho refleja a la perfección el reparto de prestigios que existe hoy en día en Andalucía, con la región dividida en dos zonas, occidental y oriental, cada una con un modelo ideal distinto. Colmenar y Riogordo están situados en el este de Andalucía y aquí el modelo de referencia es el español septentrional teñido de rasgos meridionales, de modo que los procesos de debilitamiento de africadas carecen del prestigio del que sí gozan en el occidente. También era de esperar el retroceso de la pronunciación retrofleja de la vibrante. En los años en que se llevaron a cabo los mapas el porcentaje de ocurrencias de la variante estaba cerca del 20%, lo que denotaba una sorprendente vitalidad a pesar del fuerte estigma con el que se asociaba a la pronunciación. Sin embargo en el tiempo que ha transcurrido entre aquel proyecto y esta investigación, la realización prácticamente ha desaparecido de la nómina de la que disponen los habitantes de Riogordo, pues la gran mayoría de los pocos ejemplos recogidos en la investigación pertenecen a una única hablante de la tercera generación. Entre las sorpresas está el carácter femenino de la elisión de la fricativa velar, del que hablamos unas líneas más abajo. B) En cuanto a la variación social en Colmenar y Riogordo, con respecto a la variable africada se ha corroborado que la pronunciación estándar es la habitual en las localidades de nuestra investigación: en ambas poblaciones la probabilidad de articulación de la variante prestigiosa supera holgadamente el .9. Por el contrario, la forma estigmatizada tiene una presencia prácticamente residual en la comunidad y su testimonial probabilidad general depende del uso individual de algunos sujetos particulares de la muestra, que contribuyen a elevar las cifras del conjunto. También se ha confirmado que el sociolecto superior se decanta con rotundidad por la variante africada y que, por tanto, es la que goza de prestigio patente en ambas localidades. De hecho, su probabilidad de uso también se extiende de forma regular por los otros dos niveles de instrucción, hecho que ratifica la extensión social de la variante prestigiosa. La generación más joven es la única que supera el 10% de realizaciones debilitadas, de modo que se confirma que la lenición es un fenómeno reciente en las localidades del estudio puesto que ya habíamos comprobado que no se recogía ningún
302 que especifica la mayor o menor inclinación de los informantes a aceptar los valores urbanos y, por tanto, la modernidad frente a la tradición rural. Como era de esperar los hablantes que obtuvieron puntuaciones más altas en la escala y que, por tanto, se sentían más cercanos a los valores urbanos y tenían una mentalidad más moderna, menos tradicional, son los que también alcanzaron las mayores probabilidades de uso de las variantes prestigiosas. Por el contrario, quienes puntuaron más bajo, obtuvieron probabilidades mucho menores de las formas estándar y a la vez las cifras más altas de las variantes tradicionales. Las correlaciones más intensas se dieron con las variantes líquidas y velares, mientras que las africadas no se vieron influidas por la escala, es decir, que los valores de la modernidad y la orientación urbana y que se oponen a la solidaridad local, a lo tradicional tienen gran relevancia para explicar el funcionamiento de las dos variables que habíamos señalado más arriba como más determinantes en el estudio del proceso de divergencia hacia el estándar. Los datos aportados por ESOURB y el análisis reticular han permitido confirmar parcialmente la hipótesis reticular planteada inicialmente, pues si bien la densidad y multiplicidad de la red de los hablantes no tienen efectos significativos en el uso que estos hacen de la lengua, la orientación urbana de los miembros de la red sí que se ha demostrado relevante para explicar la variación lingüística. En un entorno rural con las características de los núcleos de población aquí estudiados, de hondas raíces tradicionales y orgullosos de sus tradiciones, pero a la vez lo suficientemente cerca de una gran ciudad como para sentir su influjo en la vida diaria, el tipo de mentalidad de sus habitantes, bien apegada a los valores tradicionales, bien abierta a lo moderno, es una fuerza fundamental para entender la dirección de los procesos de convergencia o divergencia hacia la lengua estándar. F) El análisis propuesto de la variación individual ha permitido confirmar las dos hipótesis que se habían planteado en relación con el uso que los hablantes hacen de la lengua: en primer lugar, el conocimiento de las historias personales de los miembros de la red que proporciona la observación participante se ha revelado como fundamental para poder entender ciertos comportamientos inesperados de los hablantes. En segundo lugar, el análisis del uso lingüístico individual a la luz de una concepción de estilo que toma como eje nuclear el deseo de las personas por transmitir una imagen concreta de sí mismos, y que se aleja de la concepción tradicional laboviana
303 del continuo de formalidad, ha puesto de manifiesto la existencia de patrones de uso en los comportamientos lingüísticos individuales, patrones que nada tienen que ver con el azar sino que dependen de la voluntad personal. Los hablantes atribuyen unos valores concretos a las variantes lingüísticas, en función de los cuales construyen estilos interactivos determinados que despliegan cuando se comunican con los demás según lo que quieren mostrar de sí mismos y los efectos que quieren producir en los interlocutores.
304 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Aguilar Porras, E. (2014): La ocurrencia de la aproximante retrofleja ante consonantes dentales y alveolares en estudiantes universitarias de la Universidad Nacional. Revista de Lenguas Modernas 20, págs.: 183-194. Aijón Oliva, M.A. y M.J. Serrano (2010): Las bases cognitivas del estilo lingüístico. Sociolinguistic studies, 4(1), págs.: 115-144. Alvar, M. (con la colaboración de A. Llorente y G. Salvador, y de J. Mondéjar para el vol. VI) (1973): Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía, vol. VI. Universidad de Granada, CSIC. ˗˗ (dir.) (1996): Manual de Dialectología hispánica. El español de España, Barcelona, Ariel. ˗˗ (1997): Para la historia del ALEA, en: A. Narbona y M. Ropero (eds.): El Habla Andaluza. Actas del congreso del Habla Andaluza, Sevilla, Seminario Permanente del Habla andaluza, págs.: 15-28. Andersson, L. y P. Trudgill (1990): Bad language, Oxford, Basil Blackwell.
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319 APÉNDICES
320 I. CUESTIONARIO SOCIODEMOGRÁFICO Y RETICULAR
321 DATOS DE LA ENTREVISTA 1. SUJETO (Nombre, no se necesita apellido y nº de identificación) ________________ 2. RED SOCIAL (Nombre del Fichero) ____________________ 3. DATOS DE LA ENTREVISTA Fecha de la entrevista ____________________ Lugar de la entrevista ____________________ Entrevistador ___________________________ Observaciones sobre la entrevista (lugar, audiencia, ruidos, incidencias, etc.) _________________________________________________________________________ *** 4. Información sobre los participantes en la entrevista: Nombres de los interlocutores ______________________ Nombre del entrevistador _________________________ Roles y relaciones entre los interlocutores 1. Familiares 2. Amigos 3. Vecinos 4. Compañeros 5. Conocidos 6. Relación múltiple 7. Relación nacida de la misma entrevista 8. Otros 9. No procede Roles y relaciones entre el entrevistador y el entrevistado 1. Familiares 2. Amigos 3. Vecinos 4. Compañeros 5. Conocidos 6. Relación múltiple 7. Relación nacida de la misma entrevista 8. Otros Roles y relaciones entre los entrevistados y la audiencia (solo audiencia sin intervención activa) 1. Familiares 2. Amigos 3. Vecinos 4. Compañeros 5. Conocidos 6. Relación múltiple 7. Relación nacida de la misma entrevista 8. Otros 9. No hay audiencia
322 1. Número del sujeto 2. Sexo 3. Edad (en años) Calcular si no se obtiene una respuesta precisa 4. Años de estudio Observaciones (ofrezca detalles sobre el contenido de los estudios y su duración): 5. Nivel educacional (marcar la opción correcta) 0 Sin estudios 1 Primaria (4 años) 2 Escuela completa 3 Bachillerato COU 4 Escuela Universitaria 5 Universidad Observaciones (indicar detalles complementarios que precisen la opción elegida): 6. Ingresos (marcar la opción correcta 0 Hasta 59.999 1 De 60.000 a 119.999 2 De 129.000 a 179.999 3 De 180.000 a 249.999 4 Más de 250.000
323 7. Localidad de procedencia 8. Localidad de residencia Observaciones (indique detalles sobre localidades previas): 9. Barrio de residencia Observaciones (indique detalles sobre barrios anteriores): 10. Edad de llegada a la ciudad (años) 11. Tiempo de residencia en la ciudad (años) 12. Ocupación. Indique y/o describa su ocupación actual. Si está parado indique la última. Observaciones (indique detalles sobre la ocupación): 13. Ocupación del padre. Id. Observaciones (indique detalles sobre la ocupación):
324 14. Ocupación de la madre. Id. Observaciones (indique detalles sobre la ocupación): 15. Años de estudios del padre: Indique, si lo sabe, la opción que corresponda de la pregunta 5 Observaciones (indique detalles sobre la educación): 16. Años de estudios de la madre: Indique, si lo sabe, la opción que corresponda de la pregunta 5 Observaciones (indique detalles sobre la educación): 17. Rodee con un círculo en qué posición de la siguiente escala se sitúan usted y su familia por los ingresos: 0 1 2 3
325 18. Exposición a los medios de comunicación. Rodee con un círculo el número correspondiente a la opción que más se acerque a sus características. Nota: El entrevistador puede dar detalles sobre el tipo de programa, con ejemplos ilustrativos sobre a qué se refiere con “periódico local”, “programa cultural en radio”, etc. Libros (0-4) Periódicos (0-8) TV (0-8) Radio (0-4) Libros al año: 0 Ninguno 1 Alguno 2 Más de cinco 3 Más de diez 4 Más de veinte Periódicos locales 0 Nunca 1 Alguna vez 2 Al menos un día a la semana 3 Varios días a la semana 4 Todos los días Periódicos nacionales 0 Nunca 1 Alguna vez 2 Al menos un día a la semana 3 Varios días a la semana 4 Todos los días Programas de TV: noticias, documentales 0 Nunca 1 Alguna vez 2 Al menos un día a la semana 3 Varios días a la semana 4 Todos los días Programas de TV: noticias del corazón y similar 0 Todos los días 1 Varios días a la semana 2 Al menos un día a la semana 3 Alguna vez 4 Nunca Programas de radio: noticias, culturales 0 Nunca 1 Alguna vez 2 Al menos un día a la semana 3 Varios días a la semana 4 Todos los días
326 19. Trabajo. Rodee con un círculo o marque la opción que corresponda 0 Vive y trabaja en el pueblo siempre 1 Vuelve a su casa en el pueblo todos los días para COMER Y DORMIR 2 Vuelve al pueblo todos los días para DORMIR 3 Vuelve a su casa en el pueblo solo LOS FINES DE SEMANA 4 Vuelve a su casa en el pueblo SOLO EN VACACIONES 5 Vive en la ciudad y vuelve al pueblo SOLO ALGUNA VEZ (de uvas a peras) 6 Ya no tiene casa en el pueblo y cuando va se queda en casa de familiares 7 Vive en el pueblo 20. Matrimonio. Marque (x) la opción que corresponda. ¿Está casado o tiene pareja estable? sí/no 21. Su pareja ¿nació en la misma localidad que usted? sí/no Si no es así, indique dónde nació: 22. ¿Cuántos hijos tiene Ud.? Nº de hijos _________________ 23. ¿Qué edad tienen sus hijos? Hijo 1º Hijo 2º Hijo 3º Hijo 4º Hijo 5º
327 24. Años de estudio y nivel educacional de cada uno de los hijos. Ofrezca detalles sobre el contenido de los estudios y su duración. Hijo 1º Años de estudio Nivel (marque la opción correcta) Observaciones 0 Sin estudios 1 Primaria (4 años) 2 Escuela completa 3 Bachillerato COU 4 Escuela Universitaria 5 Universidad Hijo 2º Años de estudio Nivel (marque la opción correcta) Observaciones 0 Sin estudios 1 Primaria (4 años) 2 Escuela completa 3 Bachillerato COU 4 Escuela Universitaria 5 Universidad Hijo 3º Años de estudio Nivel (marque la opción correcta) Observaciones 0 Sin estudios 1 Primaria (4 años) 2 Escuela completa 3 Bachillerato COU 4 Escuela Universitaria 5 Universidad
334 32. Las personas a las que conoce y trata con frecuencia (cf. pregunta número 26) ¿se TRATAN entre sí? Marque la opción que corresponda 0 No. No se tratan 1 Solo algunas se tratan (diga los nombres) 2 Casi todas se tratan (diga los nombres) 3 Todas se tratan Nombres: 1: 2: 33. Las personas con las que más le gusta estar son: 0 del pueblo 1 del pueblo y de Málaga 2 de Málaga 3 de Málaga y de fuera de Málaga 4 de fuera de Málaga
335 34. Densidad (0-7). Marque la respuesta que corresponda en cada una de las preguntas siguientes Sí No 1. Las personas a las que trata con frecuencia se conocen entre sí 2. Las personas a las que trata con frecuencia se tratan entre sí 3. ¿Tiene usted en cuenta lo que piensan esas personas de sus propias decisiones antes de tomarlas (comprar un piso, cambiar de trabajo, etc.)? 4. ¿Les consulta antes de tomar una decisión? 5. En caso de necesidad, ¿podría usted reunirlos a todos para un acontecimiento importante? 6. ¿Se reúne usted con todos ellos alguna vez? 7. ¿Se reúne usted con todos periódicamente? 35. Multiplicidad (0-6). Marque la respuesta que corresponda en cada una de las preguntas siguientes Sí No 1. La mayoría de sus vecinos trabaja en el mismo sitio que usted (más de dos) 2. Se ve, sale usted en sus ratos de ocio o se visita con compañeros de trabajo 3. Se ve, sale usted en sus ratos de ocio o se visita con vecinos 4. En el vecindario viven sus parientes (más de dos) 5. Sus amigos más íntimos viven en el vecindario 6. Algunos de sus amigos más íntimos son parientes suyos (más de dos)
336 36. Fuerza de los vínculos (0-4). Ud. pediría un favor muy importante (marque la respuesta que corresponda en cada una de las preguntas siguientes): Sí No 1. Solo a sus familiares inmediatos (mujer, padres, hijos, etc.) 2. Solo a algunas de las personas a las que trata con frecuencia 3. A todas las personas a las que trata con frecuencia 4. A todas las personas a las que conoce 37. Ruralidad (0-7). Marque la respuesta que corresponda en cada una de las preguntas siguientes Sí No 1. Vive en el pueblo o en la ciudad en zona periurbana (casa aislada con terreno) 2. Tiene en su casa de la ciudad o en el pueblo gallinas, conejos, etc. 3. Trabaja en la agricultura o la ganadería (aunque sea como complemento o afición) 4. Se iría / irá (o se quedará siempre) a vivir definitivamente al pueblo 5. Considera que las costumbres de la ciudad son peores que las del pueblo 6. Cuando tiene tiempo libre lo pasa en el pueblo 7. Vestido: viste como un campesino
337 38. Modernidad/urbanismo. Marque la respuesta que corresponda en cada una de las preguntas siguientes Sí No 1. Vive en la ciudad 2. Le gustaría trasladarse a vivir al centro 3. Considera que las costumbres de la ciudad son mejores que las del pueblo 4. Tiene ordenador en su casa 5. Pasa el tiempo libre en la ciudad (cine, discotecas, televisión en casa, etc.) 6. Le encanta que nadie lo conozca en la ciudad 39. Utilidad de la red ¿Cómo encontró el trabajo que tiene? Sí No 1. Información oficial o pública (oficinas, periódicos …) 2. Se dirigió directamente a la empresa 3. Por medio de familiares, amigos, conocidos, etc. 4. Otros 40. Utilidad de la red ¿Qué contacto utilizó para encontrar el trabajo? Marque la respuesta que corresponda en cada una de las preguntas siguientes: Sí No 1. Por medio de familiares 2. Por medio de vecinos o compañeros de trabajo 3. Por medio de un amigo 4. A través del amigo de un amigo
338 41. Utilidad de la red ¿Cómo consigue enchufes para solucionar problemas con la administración (hospitales, seguridad social, educación, etc.)? Marque la respuesta que corresponda en cada una de las opciones siguientes: Sí No 1. Nunca busco a personas conocidas para eso 2. Por medio de familiares, amigos, conocidos, etc. 42. ¿Qué contactos utiliza para solucionar esos problemas? Marque la respuesta que corresponda (sí, no) en las siguientes opciones: Sí No 1. Pido colaboración a los familiares 2. Por medio de vecinos o compañeros de trabajo 3. Por medio de los amigos 4. A través del amigo de un amigo
339 43. Segregación de papeles conyugales. Indique quién realiza las tareas en la casa: el hombre (1), la mujer (2) u otras personas (3). Hombre Mujer Los dos Otros 1 Hacer la cama 2 Fregar los platos 3 Hacer la comida 4 Llevar los niños al colegio 5 Hacer la compra 6 Barrer y fregar 7 Ayudar a los niños con las tareas del colegio 44. Segregación de papeles relacionales. Su pareja y usted (marque la respuesta que corresponda en cada una de las opciones siguientes): Sí No 1 Salen siempre juntos con amigos comunes 2 Solo salen juntos con amigos comunes a veces 3 Nunca salen juntos. Cada uno tiene sus propios amigos
340 II. CUESTIONARIO LINGÜÍSTICO
341 CONVERSACIÓN (= 30') Conversación con el o los informantes sobre su biografía y sus circunstancias personales y familiares. Trabajo. Localidad. Costumbres, etc. Las narraciones de los informantes no deben ser interrumpidas; tampoco los diálogos, en el caso de que sean más de uno. En el curso de la conversación se introducen las preguntas del siguiente guión: 1. ¿Cómo se desplaza a su trabajo? Si usa el autobús o el tren o el vehículo particular. Hable de él ¿Cómo es? ¿Cuánto lo usa? ¿Qué opina de su uso? ' - Relate una anécdota sobre el vehículo. - Cuente algún suceso grave o curioso ocurrido a usted o a algún familiar o amigo. - ¿Sabe algún chiste sobre coches? 2. Hable de su casa en la ciudad / pueblo. Cómo es; cómo la consiguió. Si no tiene, ¿cómo le gustaría que fuera? - Cuáles son las comidas más frecuentes en el pueblo / barrio? Describa las que hace o consume y dónde. Comidas del pueblo y de la ciudad; de antes y de ahora. Opiniones. - Lo mismo sobre las bebidas. 3. ¿Qué desayuna? ¿A qué hora? ¿En los descansos del trabajo? Describa un desayuno típico en su barrio / pueblo ¿Sabe algún chiste o historia sobre comidas? 4. Comidas típicas de los pueblos ¿Están desapareciendo? La matanza. Los productos de la matanza. Cuente qué productos de hacen / hacían en su pueblo o en el de sus padres. - Indique qué productos le gustan más de la matanza. - Historias y anécdotas. -Chistes. 5. Boda. Recuerdos de su boda. Proyecto de su boda. Opinión sobre el matrimonio. Chistes de bodas y similares. 6. Utensilios antiguos y modernos para la preparación de la comida y para su consumo (navaja, cuchara, cucharón, jarra, etc.),
342 LECTURA Por favor, lea despacio las siguientes palabras. lápiz café vaso mano chorizo cuchillo puerta jarra calle jamón silla alpargata mesa filo fuera leche morcilla hoja navaja pollo amigo cuchara cerveza vino fuego sopa patata raya mella casa paella gafas teja loma hacha cafetera mesa flecha peña caja remo cama cerveza Lea ahora, por favor, el siguiente texto: La casa que yo tenía en mi pueblo era antigua: con tejado de tejas rojas; parecía una caja de muñecas. Me sentaba a la puerta en mi silla preferida frente a la mesa delante de una cerveza fresquita y de un plato de paella y era la persona más feliz del mundo. Después me tomaba una taza de café o un vaso de leche, me ponía las gafas y me leía el periódico o me quedaba mirando a la gente que pasaba por la calle.
343 IDENTIFICACIÓN GRÁFICA Paella Cuchara Silla Mellado Garabato Rayado Casa Cafetera Taza Mesa Cerveza Teja Caja Gafas Flecha Hacha
350 CODIFICACIÓN /ʧ/ VARIABLE DEPENDIENTE /ʧ/ 1) Realización 1: Africada. 2: Fricativa. 3: Dudoso. VARIABLES INDEPENDIENTES A) FACTORES LINGÜÍSTICOS 2) Posición 0: Inicial. 1: Interior. 3) Número de sílabas de la palabra 1: Monosílaba. 2: Bisílaba. 3: Trisílaba. 4: Polisílaba. 4) Estructura acentual de la palabra 0: Átona. 1: Aguda. 2. Llana. 3: Esdrújula. 5) Posición del acento con relación a la sílaba de la variable 1: Precede mediatamente 2: Precede inmediatamente. 3: Sigue mediatamente. 4: Sigue inmediatamente. 5: Tónica. 6) Acento de la vocal precedente 0: Pausa. 1: Tónica. 2: Átona. 7) Acento de la vocal siguiente 0: Pausa. 1: Tónica.
351 2: Átona. 8) Entorno fonológico previo 1: Vocal. 2: Consonante. 3: Pausa. 9) Entorno vocálico previo 0: Consonante, pausa. 1: a tónica. 2: e tónica. 3: i tónica. 4: o tónica. 5: u tónica. 6: a átona. 7: e átona. 8: i átona. 9: o átona. 10 u átona. 10) Entorno consonántico previo 0: Vocal, pausa. 1: Lateral. 2: Nasal. 3: Vibrante. 4: Fricativa sorda. 11) Entorno vocálico siguiente 1: a tónica. 2: e tónica. 3: i tónica. 4: o tónica. 5: u tónica. 6: a átona. 7: e átona. 8: i átona. 9: o átona. 10 u átona. 12) Estructura silábica de la sílaba de la variable 1: CV. 2: CVV. 3: CVC.
352 13) Categoría morfológica 1: Nombre. 2: Adjetivo. 3: Verbo. 4: Otros. 14) Categoría léxica 1: Nombre propio. 2: Vernáculo. 3: Término. 4: Otros. 15) Entorno consonántico de la palabra 0: No hay /ʧ/ en el entorno. 1: /ʧ/ previa realizada como africada. 2: /ʧ/ previa realizada como fricativa. 3: /ʧ/ posterior realizada como africada. 4: /ʧ/ posterior realizada como fricativa. B) FACTORES ESTILÍSTICOS 16) Formalidad (tenor y estatus). Identidad social del informante con respecto al interlocutor 0: Solidaridad (relaciones de igualdad de estatus). 1: Jerarquía I < E (el informante está en relación de inferioridad con el interlocutor). 2: Jerarquía I > E (el informante está en relación de superioridad con el interlocutor). 9: Otros. 17) Formalidad (tenor y edad). Edad del informante con respecto al interlocutor 0: Solidaridad (relaciones de igualdad aproximada de edad). 1: Jerarquía I < E (el informante es menor que el interlocutor). 2: Jerarquía I > E (el informante es mayor que el interlocutor). 9: Otros. 18) Formalidad (tenor y grado de proximidad) 0: Insider (amigo, pariente, compañero, vecino de la red personal de contactos). 1: Outsider (conocido o lazo débil de la red personal de contactos). 2: Relación surgida en la entrevista misma. 9: Otros. 19) Especialización (campo). Tema de conversación 0: No técnico: vida cotidiana; familia, amigos, historia social. 1: Técnico: trabajo, afición, estudios (aspectos técnicos). 2: Metalingüístico. 9: Otros.
353 20) Tipo de discurso. 0: Diálogo. 1: Explicativo-expositivo. 2: Narrativo. 3: Argumentativo. 4: Descriptivo. 9: Otros. 21) Planificación y grado de espontaneidad 0: Coloquio. 1: Pares adyacentes (entrevista). 9: Otros. 22) Fase de la interacción 0: Comienzo. 1: Intermedio. 2: Final. C) FACTORES SOCIOLÓGICOS 23) Sexo 0: Hombre 1: Mujer 24) Edad 0: Primera generación (20-34 años) 1: Segunda generación (35-55 años) 2: Tercera generación (mayor de 55 años) 25) Nivel de estudios 0: Primarios 1: Secundarios 2: Superiores 26) Nivel de estudios de los hijos 0: No tiene. 1: Primarios. 2: Secundarios. 3: Superiores. 27) Procedencia 1: Colmenar. 2: Riogordo
354 28) Modo de vida 0: Familia 1: Ocio 2: Trabajo 29) Procedencia de la pareja 0: No tiene. 1: Misma localidad. 2: Otro pueblo dentro de la provincia. 3: Málaga capital. 4: Otra ciudad. 30) Contacto con los medios (Prensa rosa, programas del corazón) 0: Todos los días. 1: A menudo. 2: Casi nunca. 3: Nunca. 31) Contacto con los medios (Prensa seria, libros…) 0: Nunca. 1: Casi nunca. 2: A menudo. 3: Todos los días. 32) Tipo de red 1: De lazos fuertes. 2: De lazos sueltos. 33) Escala de ruralidad 0: Absolutamente. 1: Bastante. 2: Poco. 3: Nada.
355 CODIFICACIÓN /r/-/l/ VARIABLE DEPENDIENTE /r-l/ 1) Realización 1: Realización vibrante [r] 2: Realización lateral [l] 3: Realización geminada 4: Realización aspirada [h] 5: Elisión. 6: Realización retroflexa (goldo) [ɭ] 7: Realización dudosa. VARIABLES INDEPENDIENTES A) FACTORES LINGÜÍSTICOS 2) Etimología 1: r>r. 2: l>l. 3: r>l. 4: l>r 5: r>0 6: l>0 7: r>otra cons. 8: l>otra cons. 3) Posición 1: Final sílaba. 2: Final palabra. 4) Número de sílabas de la palabra 1: Monosílaba. 2: Bisílaba. 3: Trisílaba. 4. Polisílaba. 5) Estructura acentual de la palabra 0: átona 1: Aguda. 2: Llana. 3. Esdrújula. 6) Posición del acento con relación a la sílaba de la variable 0: átona
356 1: Precede mediatamente 2: Precede inmediatamente 3: Sigue mediatamente 4: Sigue inmediatamente 5: Tónica. 7) Acento vocal precedente 0: Pausa. 1: Tónica. 2: Átona. 8) Acento de la vocal siguiente 0: Pausa 1: Tónica. 2: Átona. 9) Entorno fonológico previo 1: Vocal. 2: Consonante. 3: Pausa. 10) Entorno vocálico previo 0: Consonante, pausa. 1: a. 2: e. 3: i. 4: o. 5: u. 11) Entorno consonántico previo 0: Pausa, vocal. 1: Dental. 2: Bilabial. 3: Palatal. 4: Velar. 5: Sibilante 6: lateral. 7: nasal. 8: vibrante. 12) Entorno vocálico siguiente 0: Consonante, pausa. 1: a.
357 2: e. 3: i. 4: o. 5: u. 13) Entorno consonántico siguiente: 0: Pausa, vocal. 1: Dental. 2: Bilabial. 3: Palatal. 4: Velar. 5: Sibilante. 6: lateral. 7: nasal. 8: Labiodental. 9: vibrante. 14) Categoría morfológica 1: Sustantivo. 2: Adjetivo. 3: Verbo. 4: Preposición. 5: Adverbio. 6: Artículo. 7: Pronombre. 8: Conjunción. 15) Categoría léxica 1: Nombre propio. 2: Vernáculo. 3: Término. 4: Otros. 16) Choque homonímico 11: Existe homónimo. 2: No existe homónimo. 17) Entorno consonántico de la palabra 0: No hay /r/ ni /l/ en el entorno. 1: /r/ previa realizada como vibrante. 2: /r/ previa retroflexa. 3: /r/ previa geminada. 4: /r/ previa elidida 5: /r/ posterior realizada como vibrante.
358 6: /r/ posterior retroflexa. 7: /r/ posterior elidida. 8: /l/ previa realizada lateral. 9: /l/ previa rotizada. 10: /l/ previa elidida. 11: /l/ posterior realizada como lateral. 12: /l/ posterior elidida. 13: /l/ previa geminada. 14: /r/ posterior geminada. 15: /l/ posterior geminada. 16: /l/ posterior rotizada. B) FACTORES ESTILÍSTICOS 117) Formalidad (tenor y estatus). Identidad social del informante con respecto al interlocutor 0: Solidaridad (relaciones de igualdad de estatus). 1: Jerarquía I < E (el informante está en relación de inferioridad con el interlocutor). 2: Jerarquía I > E (el informante está en relación de superioridad con el interlocutor). 9: Otros. 18) Formalidad (tenor y edad). Edad del informante con respecto al interlocutor 0: Solidaridad (relaciones de igualdad aproximada de edad). 1: Jerarquía I < E (el informante es menor que el interlocutor). 2: Jerarquía I > E (el informante es mayor que el interlocutor). 9: Otros. 19) Formalidad (tenor y grado de proximidad) 0: Insider (amigo, pariente, compañero, vecino de la red personal de contactos). 1: Outsider (conocido o lazo débil de la red personal de contactos). 2: Relación surgida en la entrevista misma. 9: Otros. 20) Especialización (campo). Tema de conversación 0: No técnico: vida cotidiana; familia, amigos, historia social. 1: Técnico: trabajo, afición, estudios (aspectos técnicos). 2: Metalingüístico. 9: Otros. 21) Tipo de discurso. 0: Diálogo. 1: Explicativo-expositivo. 2: Narrativo. 3: Argumentativo. 4: Descriptivo.
359 9: Otros. 22) Planificación y grado de espontaneidad 0: Coloquio. 1: Pares adyacentes (entrevista). 9: Otros. 23) Fase de la interacción 0: Comienzo. 1: Intermedio. 2: Final. C) FACTORES SOCIOLÓGICOS 24) Sexo 0: Hombre 1: Mujer 25) Edad 0: Primera generación (20-34 años) 1: Segunda generación (35-55 años) 2: Tercera generación (mayor de 55 años) 26) Nivel de estudios 0: Primarios 1: Secundarios 2: Superiores 27) Nivel de estudios de los hijos 0: No tiene. 1: Primarios. 2: Secundarios. 3: Superiores. 28) Procedencia 1: Colmenar. 2: Riogordo 29) Modo de vida 0: Familia 1: Ocio 2: Trabajo 30) Procedencia de la pareja 0: No tiene.