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La traducción de la poesía árabe clásica: Al-Mutanabbi

Almoammar, Hamad Mahdi M.

Abstract

La tesis aborda el análisis y valoración de la traducción de la poesía del autor árabe Al-Mutanabbi titulada " Al-Mutanabbi Tiempo sin Tregua (101 poemas)" al español y realizada por Milagros Nuin y Clara Janés:(2007).

Full text

Resumen Tesis La traducción de la poesía árabe clásica: al-Mutanabbi Hamad Almoaammar AUTOR: Hamad Mahdi M Almoaammar http://orcid.org/0000-0002-8266-5860 EDITA: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar, transformar o hacer obras derivadas. Esta Tesis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es Resumen Tesis La traducción de la poesía árabe clásica: al-Mutanabbi Hamad Almoaammar La tesis aborda el análisis y valoración de la traducción de la poesía del autor árabe alMutanabbi titulada Al-Mutanabbi Tiempo sin Tregua (101 poemas) al español y realizada por Milagros Nuin y Clara Janés:(2007). Conclusiones Tesis La traducción de la poesía árabe clásica: al-Mutanabbi Hamad Almoaammar A lo largo de la presente tesis se ha llevado a cabo el análisis de las principales teorías de la traducción y su posible aplicación práctica al campo de la traducción de la poesía clásica árabe; como resultado de ese análisis se extraen una serie de conclusiones que nos permiten esbozar un sistema propio aplicable a esa categoría especial de traslados en todos los casos y ajustado a las características específicas de ese campo de estudio. Con esa finalidad comenzaremos por exponer las conclusiones obtenidas de los primeros capítulos –donde se han examinado las teorías más relevantespara, a continuación, centrar la investigación en una de las figuras más paradigmáticas de la poesía clásica árabe, al-Mutanabbī. Se ha estudiado su biografía, su poesía, la influencia que ejerció en el mundo islámico y las opiniones de los críticos, con la finalidad de comprender la influencia de esos factores específicos en la creación de las normas prácticas que se han seguido para acometer la traducción de su poesía. A este respecto expondremos, seguidamente, las conclusiones que se han ido obteniendo y desarrollando a lo largo del comentario traductológico del Diwān de al-Mutanabbī mediante la comparación de su traducción (TA) con las versiones B, C, y, especialmente, nuestra propia traducción de una muestra significativa del mismo. Se observa como los estudios de traducción modernos han sido –en su mayoríaorientados teóricamente, priorizando el producto final y haciendo caso omiso de la forma y el mecanismo por el cual los traductores se acercan a sus textos cuando es preciso decidir las estrategias adecuadas que satisfagan las necesidades de los lectores. El objetivo principal de esta tesis ha sido explorar e identificar el proceso de traducción empleado por los traductores occidentales en sus traducciones de la poesía árabe clásica. Este estudio, por lo tanto, se ha centrado en la investigación de sus técnicas, así como en la evaluación de las estrategias de traducción por las que se transfiere, o más específicamente, cómo el significado del texto se transfiere desde la LO a la LM. En los siguientes párrafos se irán exponiendo ciertas recomendaciones y sugerencias orientadas a obtener una mayor eficacia en el campo de la traducción de la poesía clásica árabe. El capítulo I ha mostrado los diversos enfoques teóricos de la teoría de la traducción que se idearon durante la segunda mitad del siglo XX/XIV y nos ha proporcionado las siguientes pautas para proceder con el resto de la investigación: 1.- El proceso de traducción es una operación muy compleja en la que se imbrican numerosos factores de carácter lingüístico, semántico y cultural entre los cuales es especialmente relevante señalar reseñar los factores culturales, dado que, aunque se pretenda mantener una actitud ecuánime, éstos inevitablemente inciden en la propia labor traductora, particularmente cuando ésta se produce de una lengua europea al árabe. 2.- El proceso de traducción es una vía con dos ramas: en primer lugar, la traducción tiene un propósito comunicativo primordial dirigido a facilitar la interacción entre sociedades diferentes; y en segundo lugar, la traducción consiste en transmitir el mensaje emitido en una lengua a otra en términos equivalentes. De modo que la traducción es un proceso basado en la transferencia de significado. El siglo XX/XIV se caracterizó por la aparición de numerosos estudios en el campo de la traducción. Hasta entonces, a pesar de existir reflexiones y debates en torno a la idoneidad de los distintos métodos, el proceso era más bien un acto estrictamente comunicativo materializado a través del tiempo y del lenguaje. Ahora bien, el cambio cualitativo se produjo cuando se empezaron a considerar el tipo de texto y la función del lenguaje. En el capítulo II se han abordado las cuestiones relativas al proceso de traducción en sí, atendiendo a la tipología textual, las características de cada tipo y sus funciones en relación a las dificultades propias del proceso de traducción. Estas áreas se relacionan con las diferentes variedades de la lengua y el estilo requerido, las características de estas variedades y los métodos de trabajo con el fin de proporcionar el tipo de estilo que es necesario -o al menos más apropiadopara el tipo de texto producidos. Por esas causas se presta una especial atención a los significados connotativos y se incluye una descripción detallada de las funciones del lenguaje siguiendo los modelos propuestos por Bühler y Jakobson, modelos que posteriormente adoptó Newmark. La contribución de éste último es particularmente interesante en la medida en que relaciona la función del lenguaje y el tipo de texto con la metodología de la traducción y, siendo su orientación eminentemente práctica, se concluye que la metodología de la traducción está directamente relacionada con la clasificación de los textos por su tipología. Dicha conclusión es particularmente significativa en nuestro caso por cuanto –insistimosse establece que la traducción de la poesía árabe debe desarrollarse a la luz de una serie de parámetros culturales, lingüísticos y prácticos específicos e intransferibles, y, por ende, nos permite identificar ciertos menesteres con la finalidad de atender a su resolución. En definitiva, cada tipo de texto –no sólo el que ahora nos concierneposee unas características específicas que aconsejan la aplicación en todos los casos de un sistema u otro de traducción, teniendo en cuenta, claro está, que los citados sistemas –sean éstos teóricos o prácticosno deben ser rígidos y que los principios teóricos deben atemperarse a la luz de las necesidades específicas de cada texto, lo que exige la especialización del traductor profesional. De modo que, en nuestra opinión, se puede concluir que los rasgos lingüísticos predominantes de cada texto determinan –o deberían hacerlola elección de un método de conversión particular, cuánto más cuando el traslado se verifica entre textos pertenecientes a dos civilizaciones cuya evolución es tan dispar. Y si en el campo de la prosa islámica –y particularmente de la prosa histórica, concretamente de las fuentesel problema se revela particularmente arduo (pues el traductor necesitará de un sólido bagaje cultural que le permita hacer comprensible el texto a sus lectores; tanto mediante la elaboración de un aparato crítico considerable y muy exigente, como a través de un esfuerzo intelectual muy duro) ¿qué no ha de exigir el traslado de la poesía clásica árabe, por tantos factores moldeada y condicionada? Todos esos hechos han contribuido, sin duda, a la escasez de los traslados en este campo ciñéndonos exclusivamente a los traslados directos desde la lengua original a la lengua de llegada, ya que, en efecto, existen un centón de traducciones indirectas – aunque protesten lo contrariomuy alejadas del texto original, tan carentes de validez como de honestidad. En este capítulo se analizan también los debates suscitados en torno a ciertas cuestiones lingüísticas de carácter esencial. Entre estos temas, destacan por su peso específico y la importancia que para nosotros tienen, los de significado y equivalencia; así, por ejemplo, consideramos indispensables las concepciones de Nida referentes a la equivalencia formal y dinámica y al principio de efecto equivalente orientado hacia el receptor. Y, por supuesto, al significado connotativo. Además, en este capítulo hemos examinado las teorías de la traducción de Jakobson, Catford o Newmark, y la teoría equivalente de Baker, y al efecto de constatar su repercusión en el campo de la traducción en poesía árabe clásica, se exponen las siete estrategias modernas propuestas por Lefevere con las discusiones que han generado. De las teorías de Newark es lícito extrapolar la función del lenguaje y la tipología textual a la metodología de la traducción, de forma que cada tipo de texto, con sus rasgos lingüísticos predominantes, pueda determinar directamente la elección de un método de transferencia particular. Sin embargo, se ponen de manifiesto las limitaciones de dichas teorías cuando se constata cómo la mayoría de ellas sólo ofrecen directrices encaminadas a facilitar el proceso de traducción, con la finalidad de guiar a los traductores para alcanzar la excelencia de las traducciones. Aún así, a pesar de sus limitaciones, las teorías descritas anteriormente ofrecen las suficientes referencias como para revelar una estrecha relación entre la estrategia de traducción, la equivalencia, el tipo de texto y las cualidades del producto fiable de la traducción. Así, este capítulo ha puesto de manifiesto una amplia gama de estrategias y teorías que proporcionan unas pautas generales para el proceso de traducción. Nuestro objetivo, al indagar en esos aspectos, ha consistido en profundizar en las bases teóricas de la teoría de la traducción para facilitar la producción práctica en el campo de la poesía árabe clásica. En conclusión, estas opiniones reflejan en gran medida las teorías lingüísticas modernas de la traducción y su aplicación a la actividad práctica, y de ahí su importancia en esta tesis doctoral. El capítulo III ha analizado las opiniones existentes en torno a las dificultades específicas de la traducción en el género poético, exponiendo conceptos relevantes tanto lingüística como culturalmente. Dichos conceptos no suelen coincidir con los criterios en boga sobre el concepto de equivalencia, tal y como ya se mencionase en el capítulo anterior, por lo que la conclusión más aceptable, en este extremo, consiste en que los traductores deben mostrarse muy flexibles con la finalidad de adaptarse a la naturaleza del texto que pretendan trasladar. Si este aserto se revela palmario en el caso de la traducción poética, ¿cuánto más no ha de serlo en el caso de la poesía clásica árabe, cuyos objetivos, naturaleza, entorno cultural y proceso de gestación resultan tan incomprensibles para la actual sociedad de consumo, e incluso para la moderna sociedad islámica? Efectivamente, en su mayor parte ésta última sólo tiene una percepción icónica de los grandes poetas en lengua árabe de esa etapa, pero es incapaz de percibir su obra en toda su complejidad. En el caso de la sociedad islámica, la incomprensión –y hasta cierto punto el desenfoque investigadorno responde únicamente a un problema de evolución histórica o de nivel cultural, sino que es también un grave problema de índole religiosa y de capacidad auto-crítica. De este modo, el capítulo finaliza con la exposición sumaria de las dificultades técnico-teóricas más relevantes existentes en el campo de la traducción de la poesía árabe clásica, poniéndolas en relación con las opiniones expuestas por los estudiosos modernos con respecto a la posibilidad de traducir la poesía entre civilizaciones. Por esas razones, este capítulo se ha centrado en la discusión existente entre los traductores con respecto al tratamiento de los términos, frases hechas y expresiones con especial atención al significado de la palabra y a la palabra como connotación-colocación. En el capítulo IV se han expuesto cuáles fueron los puntos de vista sobre su propia labor, o cómo la afrontaron, los traductores más importantes del mundo islámico durante la primera Era abasí entre los años 750/133 y 945/334. Nos hemos centrado en esta etapa y en el mundo oriental porque, a nuestro entender, constituye sin duda la base y el contexto de la extraordinaria floración poética islámica del siglo X/IV, pero también explican sus limitaciones. La pujanza del Califato Abasí de Bagdad se mantuvo durante unos sesenta años después de su fundación, pero al cabo, las tendencias centrífugas y las contradicciones profundas que dichas tendencias enmascaraban y encauzaban, provocaron la desintegración del territorio islámico en pequeños emiratos o en otras entidades religiosas y políticas de mayor envergadura. Cada uno de los emiratos surgidos en la Celesiria y el Oriente Medio –no Próximodonde la irrupción de los Fatimíes generó una situación específica sin romper la unidad teórica y legal de la Umma –o comunidad de los fieles musulmanes, en términos sunníesse emancipó en la práctica de la autoridad de Bagdad y formó una corte a semejanza de los califas según sus medios. Dependiendo de su poder, de sus capacidades económicas y de sus condiciones personales cada caudillo local se rodeó de una pléyade de intelectuales asalariados. Ese extremo propició la floración de varios centros de cultura, centros que sin embargo eran inestables porque en última instancia dependían de un poder de facto. Así la decadencia del Califato Abasí se agravó a partir de mediados del siglo IX/III y por último, muestra evidente de su postración, cayó bajo la tutela de varios gobiernos chiíes, contexto en el cual se desarrolló la obra de los principales traductores árabes de la época. Con la finalidad de revelar las limitaciones y los objetivos de la traducción en la época, se ha ahondado en tres profesionales bien conocidos de esa etapa: Hunayn Ibn Ishāq al-‘Ibadī (809/194 – 873/260), médico del califa al-Mutawakkil; Abū Bišr Mattà Ibn Yūnus (870/257 – 940/329), monje nestoriano, y al-Ŷāhiz Abū ‘Uṯman ‘Amr Ibn Bahr al-Kinānī al-Fuqaymī al-Basrī (781/165 – 868 u 869/256), mu’tazilí. El primero era ‘ibādí, el segundo nestoriano y el tercero mu’tazilí, sin embargo, en los tres casos sus traducciones –en parte por dificultades técnicas y en parte por mera autocensura o pertenencia a una escuela determinadaresponden a las necesidades del momento - banderías de escuela, necesidades políticas e incluso sectarismo religiosode manera que sus trabajos muestran cómo la idea de ‘intraducibilidad’ puede constituir una herramienta de exclusión y una forma de reconocer diferencias entre culturas. Las críticas a la obra de estos autores formuladas por el polígrafo y gramático mu’tazilí Abū Sā‘id Hasan Ibn ‘Abd-Allāh Ibn al-Marzubān al-Sīrāfī (893/280 – 979/368) revelan la demanda de arabización de sus textos y su adaptación a un contexto cultural diferente de aquél en el que se produjeron e igualmente condicionado por las controversias teológicas del momento. Es decir, se exigía una readaptación de su trabajo a una nueva situación y, de forma indirecta, no se ponía en tela de juicio su fidelidad a los textos originales, sino su falta de validez como herramientas de controversia en un contexto distinto. Esa conclusión debe retenerse, ya que, bajo otros parámetros, puede aplicarse igualmente a la traducción de la poesía árabe clásica en la actualidad. En definitiva, puede afirmarse que los comentarios escritos por al-Ŷāhiz alegan que el caudal de sabiduría procedente de la Grecia clásica y la India son traducibles a la lengua árabe en su supuesta calidad de herencia legítima de la cultura árabe. Así pues al-Ŷāhiz concibe la traducción al árabe como muestra del vigor de una civilización, pero también como una necesidad para que la sociedad abasí disponga de las herramientas culturales que respalden su progreso entendido en términos de arabización e islamización, característica común a todo el mundo islámico de la época que se expandió paulatinamente para alcanzar su nádir en los albores del siglo X/IV. Por esas causas, en nuestra opinión, debemos entender también la poesía árabe clásica como una herramienta de islamización por lo que debemos tener esta conclusión presente para comprender el tema que aquí se aborda. Desde nuestro punto de vista, el resultado de esta intensa actividad de traducción radicó también en demostrar que la lengua árabe –y la cultura que expresapuede aceptar influencias culturales alógenas sin desvirtuarse, y cabe entender la importancia de este aserto no sólo en la situación actual, sino en particular en el campo que nos concierne pues la poesía árabe clásica de la época está tachonada de matizaciones religiosas y culturales asimiladas por la civilización que la gestó. Matizaciones que, en su mayoría, han pasado a convertirse en símbolos culturales y religiosos genuinos que son todavía perceptibles para muchos lectores de cultura islámica, pero se van perdiendo bajo la formidable presión de los cambios impuestos por las nuevas dinámicas sociales entre otros factores. En realidad, la lengua árabe –o al menos la mayor parte de sus dialectosse han moldeado al contacto con otras culturas desde sus primeros vagidos y siguen haciéndolo aunque el proceso se iniciara durante la era preislámica, de lo que se deriva también la interacción consciente o inconsciente que existe entre la lengua de recepción y la lengua de origen. Este hecho es evidente en cualquier traducción y el autor del traslado debe extremar su rigor para no imponer sus propios patrones culturales o religiosos al texto de origen, ya que de otro modo estaremos Las conclusiones expuestas en las páginas anteriores nos permiten seguir indagando en el concepto de traducción fiel, que entendemos como eludir todo lo que no está presente en el original tratando de mantener el equilibrio entre la similitud de tono y forma, con la intención de que el efecto en el receptor de la lengua meta se asemeje todo lo posible al del receptor de la lengua origen. Horst Frenz, en The Art of Translation (1973), tiene un punto de vista digno de atención sobre la traducción de la poesía; él cree que existe un consenso generalizado en que la poesía debe traducirse en forma poética, pero hay menos acuerdo sobre si el traslado debe emplear la misma forma de verso, rima, etc., y continúa exponiendo que todas las autoridades sostienen que la fidelidad debe respetarse en el proceso de traducción, pero no siempre poseen el mismo concepto de fidelidad. Después de presentar una serie de perspectivas, Frenz pregunta (Frenz, 1973: 119): « ¿Acaso no existen justificaciones suficientes para llamar a la traducción un arte?». Y en su intento de responderse, dice (Frenz, 1973: 119-120): «Está claro que un traductor debe tener simpatía y comprensión hacia la obra que traduce. Él debe ser el compañero más íntimo del autor, y en definitiva su mejor lector. Pero tiene que hacer algo más que leer. Debe tratar de ver lo que el autor vio, oír lo que oyó, para profundizar en su propia vida y experimentar de nuevo lo que el autor experimentó... El traductor, tanto como el escritor, debe ser sensible a lo mitológico, lo histórico, a las tradiciones sociales reflejados en un idioma. Y debe usar palabras para transmitir no sólo sonidos, sino también el ritmo, el gesto, expresión, la melodía, el color y la asociación». Sin embargo, su respuesta a la pregunta acerca de llamar a la traducción un arte, deriva de su confianza en la importancia del papel del traductor (Frenz, 1973: 120): «Sin embargo, debe señalarse que la traducción, sin ser ni un arte creativo ni un arte imitativo, destaca en alguna parte entre las dos […] El traductor debe ser creativo, un "fabricante" y, al mismo tiempo, debe presentar la realidad del escritor a quien está traduciendo. Por lo tanto la traducción es una cuestión de asociación subconsciente continua con el original, una cuestión de meditación». ¿Cuál es la labor de un buen traductor? A la vista de lo expuesto anteriormente, nuestras conclusiones, en este aspecto en concreto, son las siguientes: • Debe poseer energía creativa y ser capaz de dar vida a su obra sin perder el estilo del autor, su mensaje o su gusto; • Debe meditar con cuidado cualquier sustitución o cambio verificado sobre el original, y, si es posible, discutir los cambios importantes con el editor del texto de origen; • Debe meditar cualquier enfoque novedoso que el editor pretenda dar al texto, y acordar de mutuo consenso el enfoque citado, juzgando la obra como si del propio idioma se tratase; • Es preciso lograr el equilibrio entre la posibilidad de franquear el acceso a un nuevo público del libro y preservar todas las características del original; • Ha de recordar que no todos los libros son perfectos, y que algunos meros ajustes pueden dar vida a un texto; • Debe anotar todos los cambios y las decisiones tomadas en el proceso de traducción; • Es preciso ajustar al máximo o anotar todos los juegos de palabras, chistes, alusiones, nombres de lugares y personajes, así como las referencias culturales y los aspectos religiosos, si los hubiere; • Ha de traducir correctamente las expresiones lingüísticas; • Debe considerar y representar la cultura del autor de referencia, sin convertir su obra en un tratado cultural; • Ha de recrear cuidadosamente los matices de la lengua original. ¿Qué es lo que no debe hacer un buen traductor? • No debe tomarse grandes libertades con el texto del autor sin consultar previamente al editor y al autor, siempre que esto sea posible; • Modificar el texto de tal manera que sea imposible reconocer en su traducción el o el original; • Modificar a su arbitrio la estructura o la secuencia del tiempo o los eventos, excepto en consulta con el autor o el editor; • Rechazar la ayuda del autor, el editor u otro traductor: cada idea y cada enfoque proporcionan mayor comprensión y ofrecen nuevas soluciones a las dificultades que puedan surgir. Nuestras recomendaciones en cuanto a la traducción son las siguientes: La traducción es una actividad dotada de sus propios métodos y sus teorías específicas, ahora bien, no es una ciencia exacta y debe poseer cierta creatividad, o al menos capacidad de adaptación. En esencia, consiste en la recreación y la formulación del texto en un nuevo lenguaje que debe percibir todos los matices del original y sus condicionantes técnicos y culturales. Este hecho se revela primordial cuando se trasladan textos procedentes de otra cultura con un contexto histórico determinado y sus propias reglas como es el caso de la poesía árabe clásica. Desde ese punto de vista, el arte de la traducción poética debe partir de la sinceridad y limitar la creatividad a sus justos límites, pues es posible que ésta última desborde el campo de lo verosímil y desvirtúe su original. Por esas causas, varias traducciones del mismo poeta –hecho evidente en la poesía árabe traducida a lenguas europeaspueden divergir substancialmente en sus resultados según sea la importancia que cada cual ha dado a los diferentes factores, y dependiendo de su conocimiento de la cultura del texto original. Si ambas traducciones son correctas, también es factible que se diferencien en cuanto a significados puntuales –más en la poesía de al-Mutanabbī, caracterizada por la riqueza y la variedad de su vocabulario-, a ideas principales e incluso en pequeños detalles lingüísticos, pero su significado global será similar; así será, efectivamente, aunque los detalles lingüísticos, los sinónimos elegidos, la organización de las frases y la formulación de oraciones que den lugar a algunas variaciones en la transferencia del contenido básico, la finalidad prevista y el ambiente del poema o su espíritu difieran. Además, se pondrán de manifiesto algunas modificaciones en los aspectos de simulación de imágenes y metáforas retóricas y de creatividad poética, por tanto cabe afirmar que:  El conocimiento y el dominio de una lengua no son suficientes para hacer una traducción poética, dado que el propósito de este tipo de traducción no se limita a acatar normas para proporcionar información o datos enumerados;  La traducción poética requiere habilidades y conocimientos particulares sobre las características y peculiaridades de la lengua de destino;  El traductor poético debe disfrutar tanto de la poesía como del lenguaje poético sin ceder en el valor lingüístico;  El traductor poético debe tener una formación cultural sólida sobre el tema tratado, así como un fácil acceso a una amplia variedad de fuentes literarias en ambas lenguas;  Las dificultades a las que se enfrenta el traductor poético son de dos clases: las planteadas por el propio problema de traducir al autor –con los condicionantes expuestos anteriormentey las que genera la versión conservada de su obra, pues la elección de la misma para su traducción exige un trabajo previo de análisis entre las distintas versiones editadas.  La identificación de los referentes culturales en la poesía árabe clásica es uno de los aspectos más problemáticos a la hora de abordar ese género de traslados y exige un trabajo de investigación previo bastante minucioso, pues las dificultades de traducción están vinculadas a su contexto cultural, la civilización de referencia y su idiosincrasia social, histórica o religiosa, más si cabe que en cualquier otro género;  La traducción creativa de literatura genera una intersección con la teoría de la intertextualidad literaria; y desde nuestro punto de vista la traducción creativa es una forma de la intertextualidad literaria, y la consideramos, en algunas de sus formas, como un género característico dotado de sus señas culturales específicas, porque evoca a textos anteriores (clásicos) que pueden compartir con otros textos de la misma procedencia algunos rasgos religiosos culturales e históricos comunes.  En consecuencia, proponemos el término ‘traducción intertextual’, en la traducción literaria, cuando sea preciso recurrir a la filosofía de la intertextualidad y resolver los problemas asociados con la traducción de las referencias culturales e intertextuales durante la traducción.  Se propone una denominación específica para la traducción de la poesía, con el nombre ‘intertextualidad traductora en poesía’, donde la traducción poética sea una forma de intertextualidad literaria. De esa manera, la traducción de la poesía árabe podrá resguardarse de los dilemas generados por la traducción en general, poniendo como meta de su traslado la fidelidad al texto original.  Para traducir un texto poético dotado de referencias culturales o inter-textuales, somos partidarios de la adición de notas explicativas al margen, con independencia de las notas al pie de página; así se evita la ambigüedad y la inaccesibilidad de los significados y se aumenta la capacidad perceptiva del lector, ya que los márgenes anotados son parte esencial en el proceso de traducción poética y sin ellos no se puede dar por finalizado el trabajo.  La traducción que se adhiere a la letra, el vocabulario y las expresiones del original - como una piel curtida y mojada se ahorma a un pedazo de maderapuede disipar el espíritu del texto y destrozar su expresividad y su contenido psicológico. El lenguaje puede, en tales casos, resultar pintoresco y ambiguo, y las expresiones carecer de sentido. Este aserto se verifica inexorablemente siempre que el traductor se adentra en la traducción poética que en ningún caso puede ser literal, máxime si se trata de poesía árabe clásica. El traductor debe mostrarse cuidadoso, pero audaz, y como se supone que está dotado del bagaje cultural preciso para abordar ese campo tan complejo, debe actuar respetando el sentido del texto original y lo que es dictado por la cultura de la lengua meta.  Por tanto consideramos que la traducción creativa de poesía es la más exigente de todas, y en la que la prioridad sigue siendo lograr una cierta libertad en cuanto concierne a resultados e ideas, y después simular las imágenes y metáforas teniendo en cuenta que la construcción lingüística debe mantener la cohesión del texto y el dominio de su redacción. En nuestra opinión, si se ponderan las recomendaciones expuestas, la transferencia de poesía entre un texto origen y un texto meta pertenecientes a dos civilizaciones diferentes – y este aserto es particularmente importante en lo que concierne a la poesía árabe clásicaestará exento, en medida de lo posible, de los errores a los cuales siempre está sujeto el traductor en un campo tan complejo. Para lo que debe siempre tenerse en cuenta que tanto la libertad excesiva, como las restricciones abusivas degradan el valor del texto original, y así procediendo se habrán decepcionado las expectativas que la calidad del original pueda permitir albergar.