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Evaluación de persuasión coercitiva en contextos grupales

Cuevas-Barranquero, José Miguel

Abstract

La persuasión coercitiva es un subtipo de persuasión, una modalidad de influencia caracterizada por la aplicación de estrategias abusivas. Su aplicación implica una agresión, en ocasiones sumamente sutil, que combina técnicas ambientales, emocionales, cognitivas y disociativas, alterando la capacidad crítica de quien la recibe y generando, habitualmente, importantes daños psicológicos y desajustes sociales. Los grupos coercitivos, entre ellos las sectas destructivas, se caracterizan por aplicar estas técnicas con una elevada reiteración, persistencia e intensidad. Estas técnicas suelen aplicarse de forma planificada y engañosa; su graduación dificulta que las personas que la reciben detecten la agresividad y el perjuicio que conllevan. Resulta necesario definir clara y objetivamente qué acciones, actitudes y estrategias resultan manipulativas y a partir de qué grado o intensidad podría considerarse que un determinado grupo aplica, sistemáticamente, persuasión coercitiva. Si es patente la escasez de instrumentos de medición del abuso psicológico en diferentes ámbitos (violencia en pareja, acoso laboral, acoso escolar, etc.), aún menor ha sido el desarrollo de herramientas que valoren la presencia de estrategias coercitivas o abusivas en contextos grupales. En tanto que la aplicación de estas estrategias puede derivar en graves consecuencias psicosociales, resulta necesario el desarrollo de instrumentos que puedan resultar de utilidad en contextos clínicos y forenses. El objetivo principal de esta tesis es desarrollar y validar nuevas herramientas de evaluación de persuasión coercitiva en contextos grupales, para lo que se llevaron a cabo dos estudios empíricos: 1) Validación de la Entrevista de Evaluación de Persuasión Coercitiva (EPC). Recoge una amplia gama de coerciones y abusos desarrollados en contextos grupales manipulativos, consta de 66 preguntas con dos secciones de evaluación. La principal, con 61 preguntas, recoge 17 técnicas de persuasión coercitiva, dentro de cuatro subtipos de persuasión coercitiva: ambiental, emocional, cognitiva y disociativa (Cuevas y Canto, 2006). Se emplearon dos procedimientos para examinar su validez de contenido, los cuales aportaron resultados positivos. En primer lugar, la proporción de acuerdo (pa = 0,87), que mostró una concordancia muy relevante entre los 191 evaluadores que participaron. El análisis ítem a ítem mostró la conveniencia de no eliminar ninguna de las preguntas. En segundo lugar, la kappa de Fleiss, que suprime el efecto atribuible al azar (k = 0,57; k = 0,61 si se obvia uno de los diez casos clínicos valorados), sugiere un acuerdo entre moderado y bueno. 2) Diseño y validación de la Escala de Detección de Persuasión Coercitiva (EDPC). A partir de la validación de la entrevista anterior se diseñó esta escala, en una versión inicial de 50 ítems. Se analizaron sus propiedades psicométricas, que fueron también satisfactorias. Su fiabilidad, como consistencia interna, fue examinada con el Alfa de Cronbach estandarizado, resultando ser muy alta para su versión de 50 ítems (α =0,93), y aún mejor para la versión final propuesta de 40 ítems (α =0,97). Se analizó la distribución de las puntuaciones, concluyendo la no normalidad de su distribución, así como su estructura interna factorial, concluyendo la presencia de un factor: persuasión coercitiva. En cuanto a su validez, se examinó la validez convergente con la escala de Abuso Psicológico Grupal (GPA, Chambers, Langone, Dole y Grice, 1994), que mide abuso psicológico; las correlaciones fueron muy elevadas y significativas (p<0,01), especialmente con respecto a su escala global (r = 0,77**). También se examinó su validez de criterio o predictiva con distintas herramientas de ajuste psicológico, correlacionando positivamente de forma elevada, o moderadamente, con algunas escalas o subescalas relacionadas con ideación paranoide, eventos vitales estresantes, cogniciones postraumáticas, etc. En definitiva, se valida la entrevista EPC y se diseña y valida una nueva escala, la EDPC. Dos herramientas que se validan en población española, con unas adecuadas propiedades psicométricas, que pueden resultar de gran utilidad en el ámbito clínico y forense, con objeto de valorar el control y la manipulación ejercidas en contextos grupales. Utilizar este tipo de herramienta resulta relevante para poder constatar la responsabilidad de los grupos coercitivos, facilitando relacionar los daños valorados en las víctimas, con las acciones concretas desarrolladas por grupos, o personas, que llevan a cabo comportamientos abusivos. Referencias Bibliográficas: Chambers, W.V., Langone, M.D., Dole, A.A.y Grice, J.W. (1994). The Group Psychological Abuse Scale: A Measure of the Varieties of Cultic Abuse. Cultic Studies Journal, 11, 88-117. Cuevas, J.M. y Canto, J.M. (2006). Sectas: cómo funcionan, cómo son sus líderes, efectos destructivos y cómo combatirlas. Málaga: Aljibe.

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TESIS DOCTO RAL “ EVALUACIÓN DE P ERSUAS IÓN COERCITIVA EN CON TEXTOS GRUPALES” José Migue l Cue vas Barr anquero Enero de 2016 AUT OR: José Miguel Cuevas Barranquero http://orcid.or g/0000-0002-4585-585X EDIT A: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional: http://creativecommons.or g/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar , transformar o hacer obras derivadas. Esta T esis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es 2 TESIS DOCTO RAL “ EVALUACIÓN DE PERSUAS IÓN COERCITIVA EN CON TEXTOS GRUPALES” FAC ULTAD DE P SICOLOGÍA UNIVER SIDAD D E MÁLAGA DEPARTAMEN TO DE PSIC OLOGÍA S OCIAL, TRAB AJO SOCIAL, ANTROPOLO GÍA SOCIAL Y EST UDIOS DE AS IA ORIENT AL José Migue l Cue vas Barr anquero Director: Dr. D . Jesús María Canto Orti z 3 Tesis presentada a la Facultad de Psicología de la Universida d de Málaga para la obtención del Título de Doctor en Psicología Social del programa Nuevas Perspectivas en Psicología Social: Investigación e I ntervención Enero de 2016 Director: Doctor D. Jesús María Canto Or tiz. 4 Jesús María Canto Ortiz, INFORMA QUE, Don José Miguel Cuevas Barranquero ha realizado bajo mi super visión l a tesis doctoral titula da ―Evaluación persuasiva en contextos grupales‖ . Revisado el prese nte trabajo AUTOR IZO su presentación en la Universidad de Málaga por estimar que reúne todos los requisitos formales y científicos para la obtención del título de doctor conforme a la leg islación vigente. Y para que así conste, fir mo el presente informe y pre sto conformidad a la presentación de dicha tesis, en Málaga , a 2 de noviembre de 2015, Jesús María Canto Ortiz 5 6 Quiero dedicarle este trabajo a mi hija Natalia, con e l deseo de que cada día de su vida esté re pleto de amor y libe rtad y que como yo, algún día también pueda materializar todos sus sueños. AGRADECIMIENTOS Trece años de tr abajo y dedicac ión a este fe nómeno de las sectas, dan para muchos agradecimientos, más aún si sumamos otros pocos más años de formación y apasionamiento en este gusanillo que sembró unas clases inspiradoras, en la Fac ultad de Psicología de la Unive rsidad de M álaga. Ese profesor, J esús María Canto Ortiz, inconsciente del impacto y la influen cia que iba generar en algunos alumnos, también se dejó c onvencer y persuadir e n aceptar dirigir esta tesis de tan difícil tem át ica, no sin antes vislumbrar la quim era qu e podía suponer cuando entonces, r ecién licenciado, no tenía ningún contacto ni ex periencia que pudiera facilitar el desarro llo de mi proye cto, más allá de mis sueños y el deseo de poder profundiz ar y aportar mi gr a no de arena a esta terrible problemática. La redacción de la tesis quedaría relegada y aplazada por unos años, pero no su germen y , en el camino, me fui especializando esta compleja materia, com enzando a dar pasos, en la dirección de mis sueños. En aquel los años, jamás h abría pe nsado que mi pasión por este tema fuera tan amplia y tan cont agiosa , puesto que conseguí convencer a mi ex jefe, Don José Manuel Ramírez Navarro, entonces responsable del Plan Municipal de Adicciones, para que aceptara hacer un hueco a un novedoso y pione ro programa municip al, públi co,de aten ción a la ―dependencia grupal‖ (según parece, el primer programa público y municipal en España), único recurso atencional en l a comunidad anda luza. Allí empezarían mis primera s atenciones profesionales e n esta materia, allá por el año 2 003. De esta ex perienc ia, nacería mi primer libro, coescrito con Jesús Canto, en el año 2 006. J usto en ese año na ció la persona que más amo, mi hija Natalia, que durante el ú ltimo año raro era el dia que no me preg untaba ―¿papá cuándo vas a acabar la síntesis (tesis)‖?. Ya en aqu ellos años mi familia suf ría el ― estrés sectario ‖ , esp ecialmente mi esposa, Chari Castillo, que hasta ahora, ha tenido que ag uantar mu chas a usencias y encierros, entre tanto traba jo, tanto en el ter reno 7 profesional, como en el ámbito académico. Espe ro poder compensarle todo este tiempo invertido. También mis padres y m is hermanos han soportado mi s ausencias y aislamiento y agradezco que me ha y an educa do en li bertad, re speto y amor. Os quier o mucho: Pepe y Carmen. Mi pasión por este tema ha conducido a que más de una vez pusiera vo z a las víctimas que atendía y denunciara públicamente las actividades coerci tiv as de al gunos de estos grupos, ga nand o, posiblemente, algún que otro e nemigo. Pero este mismo tray ecto me h a permitido sumar tantas grande s ami stades, que el agradecimiento podría convertirse en un capítulo más: profesionales, abogados, mi embros d e l as fuerz as de seguridad, fa miliares, ex mi embros, etc. Algunos de los que si guen ahí, con los que he colaborado d e una u otra m anera , a los que quiero suma r mi agradecimiento: Carmen Almendros (p rofesora d e la Universidad Autónoma de Madrid, gran especialista en esta materia) , Mi guel Pe rlado, colega y presidente de nuestra Asociación Iberoamer icana de I nvestigación del Abuso Psicológico (AIIAP), Juantx o Domíngue z (presidente de la asociación Redune, luchador como el que nadie en tratar d e frenar los abu sos de las sectas), Luis Santamaría (corresponsal de ICSA y de R IES). Álvaro Rodríguez-Carballeira ( Catedrático de Psicología Social y Jurídica en la Universidad de Barcelona) cu y o trabajo ha sido una base ese ncial para mi trabajo en este ámbito. Algunos de los colaboradores y amigos, que también aportaron su empuje a este proy ecto, difundiendo y aportando muestra p ara la investigación, con los que también he tenido el placer de p oder col aborar: Pablo Gaston, S ergio Ib áñez y Héctor Walter Navarro, así como algunos mi embros de ex grupos coerc itivos. Todos ellos luchadores activos que tratan de hac er llegar a la sociedad la voz de las víctimas y la necesidad de atención o de leyes que l as protejan. También el mundo anglosajón se sumó al proye cto y trató de difundirlo dentro de su círc ulo hispanoparlante: Steven Hassan, Michael La ngone y Paul Le nnon, Thanks so much for your support!. Quiero agradece r a cada una de las personas que participó en el estudio y también a cada asociación y foro de víctimas que colaboró y difundió el pro y ecto de 8 investigac ión. Tengo constancia de qu e muchos lo hicieron su y o y po r supuesto, les devolveremos la informaci ón de los resultados obtenidos. Tambié n seguiremos trabajando a ctivamente para tratar que estas herramientas tenga n la utilidad para la cual se diseñaron. Extender mi agradecimiento a m is pacientes y a las víctim as a las que en algún momento he atendido. Ellos saben lo importante que es avanzar en esta problemática y han sido los primeros en colaborar en él. Sin ellos, esta te sis no tendría sentido. Especial atención quiero dedicar a mi amiga Carmen Almendros, que fue como el ―quinto Beatle ‖ : a yudando de forma tot almente altruista desde la somb ra; aportándome grand es id eas y conocimientos, a tendiéndome domingos y f estivos y dándome un gran soporte para la elab oración del a partado empírico. Tambi én me a y udó mu cho Omar Salda ña, que resultó muy importante para el empuje final de este trabajo. No quiero olvi darme de mis amigos/as periodistas, que siempre han estado cuando les he n ecesitado y que incluso algunos, hicieron eco de la investi gación en sus medios para a sí poder lle gar a un may or número de participantes. Otros amig os, tan importantes en esta lucha como activos, profe sionales y sensibles c on ella a los que quiero reconocer son L uis Benavides y Rafael Ostos, inspectores de la Policía Nacional. Jesús C anto, además de su experiencia supo aportarme algo más importante, la fuerza mot ivacional sufi ciente para continuarlo. Hubo momentos difíciles en los que pensaba que no sería posible y su confianza y e mpuje resultaron fundamentales para que llegara e ste momento. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Co ntextos Grupales Índice 15 4.2.9. Efectos del humor ..................................................................... 180 4.2.10. La intensidad del lenguaje ...................................................... 183 4.2.11. Diversidad léxica .................................................................... 183 4.2.12. El uso de preguntas retóricas .................................................. 183 4.2.13. I nmediatez verbal ................................................................... 184 4.2.14. Táctica s no verbales ................................................................ 184 4.2.15. Efecto letargo o durmiente (slee per effect) ............................ 185 4.2.16. Probabilidad de ocur rencia y deseabilidad de las consecuencias contenidas en e l mensaje .................................................................... 186 4.3. El canal de comunicación ........................................................................ 187 4.4. El contexto o situación ............................................................................ 188 4.4.1. Distracción ................................................................................ 188 4.4.2. Advertencias sobre las intenciones de l comunicador ............... 191 4.4.3. Atmósfera o estado anímico suscitado ..................................... 194 4.5. La audiencia o receptor ........................................................................... 196 4.5.1. Nece sid ad de cog nición ............................................................ 198 4.5.2. Nece sid ad de consistencia ........................................................ 199 4.5.3. Autoestima o necesidad de va lía personal ................................ 199 4.5.4. Nece sid ad de aprobación social ................................................ 201 4.5.5. I nteligencia ............................................................................... 202 4.5.6. Nivel de implicación de las personas ....................................... 203 4.5.7. Discrepa ncia ............................................................................. 204 4.5.8. La ex posición selectiva a la información ................................ . 206 4.5.9. La s fuertes convicciones ........................................................... 207 4.5.10. Susceptibilidad a la influencia ................................................ 208 Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Co ntextos Grupales Índice 16 4.5.11. La represe ntación de un rol .................................................... 208 4.5.12. Transgre sión de las expectativas ................................ ............ 209 4.5.13. Locus de c ontrol ..................................................................... 210 4.5.14. El arraigo de la actitud ............................................................ 210 4.5.15. Establecimiento de compromisos públicos............................. 210 5. LAS TÉCNI CAS DE PERS UASIÓN Y SU INSTRUMENTALIZACI ÓN MANI PU LATI VA ................................................................................................ 211 CAPÍTULO 4: P ERSUASI ÓN COERCITIVA ....................................................... 214 1. INTRODUCCIÓN ............................................................................................. 215 2. ¿QUÉ ES LA PERSUASI ÓN COERC I T I VA? DEFIN I C IÓN Y CARACTER Í STI CAS ........................................................................................... 218 3. OTRAS DENOMINACI ONES A LTERNATI VAS A LA PERSUASIÓN COERC I TIVA ....................................................................................................... 223 3.1. Luc ha del pensamiento ( Ssu-hsiang tou – cheng) ................................ ... 225 3.2. La vado de cerebro ( hse nao ) ................................ ................................... 225 3.3. Reforma del Pensamiento ........................................................................ 226 3.4. Debilidad, Depe nde ncia y Temor ( Síndrome DDD) ............................... 234 3.5. Control Mental ....................................................................................... 235 3.6. Control Social .......................................................................................... 243 3.7. Manipulación sistemática de la influencia psicológica y social; Programas coordinados de influe nci a coercitiva y control de la conduc ta; Persu asión explotadora; Persuasión organizada ............................................................. 247 3.8. Adoctrinamiento intenso ................................ ......................................... 253 3.9. Sectadepe ndencenci a o adicc ión sectaria ................................................ 254 3.10. Abuso Psicológico Grupal ..................................................................... 261 Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Co ntextos Grupales Índice 17 3.11. Otras denominac iones ........................................................................... 274 4. LA PERSUASIÓN COERCITI VA EN OTROS CONTEXTOS ...................... 283 5. LA PERSUASIÓN C OERCITI VA SEGÚN RODR ÍGUEZ-CARBALLE I RA 286 6. CLASIFICACIÓN DE LAS TÉCNICAS DE PERS UASI ÓN COERCITIVA 289 6.1. Técnica s basadas en el control ambiental................................................ 291 6.1.1. Aislamiento ............................................................................... 292 6.1.2. Control de la I nformación................................ ......................... 295 6.1.3. Creación de un estado de dependencia existencial ................... 298 6.1.4. Debilitamiento psicofísico ........................................................ 301 6.2. Técnica s basadas en el control emocional ............................................... 303 6.2.1. Activación de emociones positivas........................................... 304 6.2.2. Activación de emociones neg ativas .......................................... 307 6.2.3. Aplicación selectiva de pre mios y castigos .............................. 311 6.3. Técnica s basadas en el control cognitivo ................................................ 314 6.3.1. Denigración del pensamiento crítico ........................................ 314 6.3.2. Uso de la mentira y el en gaño .................................................. 317 6.3.3. Demanda de condescende ncia e identificación con el grupo ... 319 6.3.4. Control de la atención ............................................................... 322 6.3.5. Control sobre el lenguaje .......................................................... 324 6.3.6. Alteración de las fuentes de a utoridad ...................................... 328 6.4. Técnica s de inducción de estados disociativos ........................................ 330 6.4.1.Uso de drogas ............................................................................ 332 6.4.2. Negac ión de asiste ncia sanitaria ............................................... 334 6.4.3. Uso de rituales .......................................................................... 337 6.4.4. Otros métodos para obtener disoc iación ................................... 339 Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Co ntextos Grupales Índice 18 PARTE EMP ÍRICA ................................................................................................... 342 OBJETIVOS ................................................................................................................. 344 ESTUDIO 1. VALIDACIÓN ENTREVIST A DE EVA LUACIÓN DE PERSUASIÓN COERCITIVA (ENTREVISTA EPC) ........................................... 346 1. MÉTODO ................................................................................................ ... 348 1. 1. Participantes ............................................................................... 348 1.2. I nstrumento .................................................................................. 348 1. 3. Procedimiento ............................................................................. 351 1. 4. Plan de Análisis .......................................................................... 354 2. RESULTAD OS .......................................................................................... 355 2.1. Proporción de acuerdo para múltiples evaluadores ..................... 355 2.2. Concordancia Kappa para múltiples evaluadores ( Kappa de Fleiss) ............................................................................................................ 360 ESTUDIO 2. DISEÑO Y ELABORACIÓN DE ESCALA DE DETECCIÓN DE PERSUASIÓN COERCITIVA (ED PC) ................................................................... 364 1. MÉTODO ................................................................................................ ... 366 1.1. Participantes ................................................................................ 366 1.2. I nstrumentos ................................................................................ 366 1.2.1. Cuestionario Sociodemográfic o ............................................. 368 1.2.2. Información sobre experiencias e n el grupo .......................... 368 1.2.3. Información tras la salida del grupo ....................................... 369 1.2.4. Escala de Abuso Psicológico en Grupo (GPA) ..................... 370 1.2.5. Escala de Detección de Persuasión Coercitiva (EDPC) ....... 373 Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Co ntextos Grupales Índice 19 1.2.6. Medical Outcomes Study Support Survey (MOS- SSS ) ........... 377 1.2.7. Stressful Life Event Questionnaire (S L EQ) ............................. 377 1.2.8. Escala de Autoestima de Rosenbe rg (RS E) ........................... 378 1.2.9. Brief Symptoms Inventory (BSI) ............................................ 379 1.2.10. Inventario de Cogniciones Postraumáticas (ICP) ................ 379 1.2.11. Escala de Deseabilidad Social (SDS) ................................... 380 1. 3. Procedimiento ............................................................................. 380 1. 4. Plan de Análisis .......................................................................... 382 2. RESULTAD OS .......................................................................................... 384 2.1. Características de la muestra ....................................................... 384 2. 2. Descriptivos respecto a las experiencias en el grupo ................. 387 2.3. Descriptivos respecto a la salida de l grupo ................................ . 390 2.4. Distribución de las puntuaciones ................................................. 392 2.5. Análisis de los ítems .................................................................... 393 2.6. Análisis de fiabilidad ................................................................... 400 2.7. Validez factorial .......................................................................... 401 2.8. Otras evidencias de validez ......................................................... 402 2.9. Resultados descriptivos y percentiles EDPC en la muestra del estudio ................................................................................................. 405 DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES ................................................................ ........... 406 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ..................................................................... 418 Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Co ntextos Grupales Índice 20 ANEX OS ................................................................................................................................ .......... 488 ANEX O 1. ENT REVI STA DE EV ALUACI ÓN DE PERS UASIÓN COER CITI VA (E PC) .. 490 ANEX O 2. CAS OS CL ÍNI COS DE L A ENTRE VIST A E PC ................................................. 506 CASO CL ÍNI CO 1: 1AM ................................................................................................ 508 CASO CL ÍNI CO 2: 1SS ................................................................................................... 524 CASO CL ÍNI CO 3: 2A S ................................................................ ................................. 546 CASO CL ÍNI CO 4: 2G ................................................................................................... 566 CASO CL ÍNI CO 5: 3C R ................................................................................................ . 580 CASO CL ÍNI CO 6: 3L M ................................................................................................ 596 CASO CL ÍNI CO 7: 4D B ................................................................................................. 612 CASO CL ÍNI CO 8: 4PT .................................................................................................. 624 CASO CL ÍNI CO 9: 5A NG .............................................................................................. 658 CASO CL ÍNI CO 10: 5 PR................................................................................................ 676 ANEX O 3. HO JA DE R EGIST RO ENT REVI STA E PC ......................................................... 696 ANEX O 4. GUÍ A BREV E EPC ............................................................................................... 700 ANEX O 5. GUÍ A EPC ............................................................................................................. 706 ANEX O 6. ESC AL A DE ABUS O PSIC OL ÓGICO (G PA) .................................................... 732 ANEX O 7. ESC AL A DE DETEC CIÓN D E PERS UASI ÓN CO ERCI TIVA (E DPC) ........... 738 ANEX O 8. ESC AL A DE APOY O SOCI AL MEDICAL OUTC OMES S TUDY SU PPO RT SURVE Y (MOS- SSS) .............................................................................................................. 744 ANEX O 9. ESC AL A STRESSF UL LIF E E VENT QUESTI ONN AIRE (SL EQ) ................... 748 ANEX O 10 ESC AL A DE A UTOES TIMA DE ROSE NBER G (RSE) .................................... 752 ANEX O 11INVE NT ARIO BR EVE D E SÍ NTOMAS (BSI ) ................................................... 756 ANEX O 12. I NVENTARI O DE COG NICI ONES POS TRA UMÁTI CAS ( ICP) .................... 760 ANEX O 13. ESC AL A DE D ESEABILI DAD S OCIAL (EDS) ............................................... 764 ANEX O 14. ESC AL A DE DET ECCI ÓN DE PERS UASIÓ N COER CITI VA (EDPC) Versión fina l propuest a …………… ……………… … …………………….... 768 Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Co ntextos Grupales Índice 21 ÍNDICE DE ILUSTRACIONES Fig ura 1. Procesos psicos ociales ………………………………… . …………………… 38 Fig ura 2. Denominaciones relacionadas con sectas destructivas …………… ………… 46 Fig ura 3. Componentes del Modelo del Aprendizaje……… ………………… . …... ....155 Fig ura 4. Etapas en el pr oceso persuasivo según el grupo de Yale............... ………… 158 Fig ura 5. Modelo de Pro bab ilidad de Elaboración …………….…… . ………………. 161 Fig ura 6. Denominaciones alternativas a persuasión coercitiva. ………………… . ….. 224 Fig ura 7. Instrumentos es pecíficos para va lorar persuasión coercitiva y abuso psicológico…….…… . ……………… . ………………………. . ………….. 279 Fig ura 8. Algun as herramientas para valorar ajuste psicológ ico en casos de sectarismo…………………………………… . ……………… ..................280 Fig ura 9. Clasificación d e técnicas de persuasión coerc itiva……………… ………... .288 Fig ura 10. Clasificación de técnicas de persuasión coerc itiva …… . ……… ………… 290 Fig ura 11. Estrate gias y técnica s de control de la entrevista EPC… ……….………… 350 Fig ura 12. Procedencia de los ítems de la escala EDPC en base a las variables y e strat egias de control a las que pertenece ……… . .…… ………… 375 Fig ura 13. Es tado civil…………………………………………………… … ... …….. .385 Fig ura 14. Nivel de estud ios…………………………………………………………. .385 Fig ura 15. Situación laboral……………………… ……………………………….….. 386 Fig ura 16. Estatus socioeconómico percibido……………………………... ................386 Fig ura 17. Creencias reli giosas …………………………………………….…………387 Fig ura 18. Nacidos/ criados en el grupo y no nacidos o criados en el grupo ………… 388 Fig ura 19. Tipo de grup o ……………………… ... …………………………… . …….388 Fig ura 20. Histo grama de distribución de puntuaciones ………………………….. . …393 Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Co ntextos Grupales Índice 22 Tabla 1. Númer o de evaluadores en cada una de las entrevistas …………… ………... 353 Tabla 2. Proporción de acuerdo para múltipl es evaluadores de la entrevista EPC……………………………………………………………………...…… .356 Tabla 3. Proporc ión de a cuerdo de las preguntas de la entrevista EPC …… ………… .357 Tabla 4. Resultados descriptivos y pe rcentiles de la entrevista EPC ……… …..…… ..360 Tabla 5. Kappas obtenidas en la eva luación interjueces ……… . ………….. . … . …….361 Tabla 6. Análisis desc riptivo de los í tems de la Escala de Detección de Persuasión Coercitiva ( E DPC)………………………………………………... .. …….394 Tabla 7. Pesos factoriales ítems de la Esca la de Detección de Persuasión Coercitiva (EDPC)…………………………………………………...…… . ….398 Tabla 8. Corre laciones EDPC con otros instrumentos ………… .. ……….... ................403 Tabla 9. Resultados descriptivos y pe rcentiles de la escala EDPC …………..……….405 Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Ca pítulo 1. Sectas coercitivas, el lado oscuro … 23 Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 24 CAPÍTULO 1: SECTAS COERCITIVAS, EL LADO OSCURO DE LOS GRUPOS Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 31 trabajo. T ambién en circunstancias en las que el miembro reside a una considerable distancia de la jerarq uía controladora (Santamaría, 2011;Cuevas, 2012). Otras tendencias actuales en l a pr esentación de estos grupos coercitivos son e l most rar un a image n apar entemente horizontal y democrática, evitando a toda costa la image n d e grupo pir amidal y j erarquizado; así como el afán por buscar y conse guir la colaboración de apo yos académicos e instit ucionales de referencia, que inc rementan el estatus y mejoran su ima gen organizativa. En cuanto al contenido o la apariencia del grupo, actualmente muestr an predilección por actividadesrelacionadas con la salud, la sanación, el perfeccionamiento o crecimiento personal y el ámbito comercial o empresarial (Cuevas y Perlado, 2011; Santamaría, 2011; Cuevas, 2012a; Perlado, 2015). Williams (2007) en su modelo de mot ivos sociales explica cómo las personas se enfre ntan a las valorac iones ne ga tivas. Tales valoraciones suponen u na amen aza potencial de exclusión social u ostracismo, lo que mot iva que las personas reaccionen para reestablecer su estatus inclusi onario. Describe las sigui entes necesidades básicas: pertenencia, autoestima, control del ambie nte social y exist encia si gnificativa. La s amenazas a las dos pri meras necesidades moti varían que las personas reorienten su conducta hacia posiciones prosociales, esforzándose por volver a se r rel evantes para el grupo. Cuando las dos últimas n ecesidade s son amenazadas, el control del ambiente social y la existencia significativa, es más probable que las personas tiendan a posturas más antisociales, con objeto de recuperar e l control y la a tención de los demás. En línea con este model o, los grupos manipulativos, tras el efectivo bombardeo afec tivo y otras poderosas estrategias coercitivas que se d etallarán más adelante, acabará n convirtiéndose en signifi cativos para s us integrantes. Incluso en momentos iniciales de la integración,estos grupos a lteran el autoconcepto, de tal ma nera que, en base a la necesidad de pertenencia, tienden a obedecer al g rupo y a desarrollardepe ndencia ex istenc ial. S e les hace c reer que si siguen la línea propuesta, podrán adquirir todo su potencial y qu e de lo contrari o, no habrá espacio para ellos, ni dentro, ni fuera del grupo. Así, lo des criben Cuevas y Canto (2006) en relación a la secta El Templo del Pueblo ( Jonestown ), que perpetrara un homicidio colectivo con 913 víctimas : Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 32 Separarse d e la lí nea ma rcada era insur r ección y p odía suponer un c astigo duro temiendo incluso por la vida propia o l a de los familiares. D e este modo, se entiende mejor como se creó la imagen pa radisiaca que podía pre senta r el mismo infierno. (p.75) Se genera dependencia hacia el grupo de ta l manera qu e el control del suj eto, la pertenencia al grupo y su autoestima , dependerán en gran medida de su so metimiento y sumisión. De hecho, a pesar de los sacrificios y mol estias habituales que supone la pertenencia, uno d e los temores ma y ores que desc riben l as víctimas c onsiste en ser expulsado o rechazado por el grupo; el denomina do ―vacío emocional‖ , en el que suelen participar todos los int eg rantes. S uele ser una de las estrategias más desagra dables, incluso más que otras humi llaciones y abusos de t ipo físico o sexual (Follingstad, Rutledge, Berg, Hause y P olek, 1990; Tolman y Bhosle y , 1991; Coker et al., 2002) . Como expresa la doctrina de muchos grupos ma nipulativos que fomentan el desapego material: ―cuanto ma y or es el s acrificio y la ent rega, ma yo r s erá la recompensa o la bendición obtenida‖ ( Cuevas, 2011 c, p. 125). L evine y Kerr (2007) relacionan el motivo de per tenencia con la consecución de metas individuales, como la autoestima positiva y la evitación de la incertidumbre. La autoestima depende en gran medida de la valoración social y d e aquí , la importancia de obtener buenas ev aluaciones de los grupos a los que se pertenece (Lear y y Baumeister, 2000; Gaviria y Morales, 2013). L a motiva ción de pertenencia es una fuerza denominada ―sociómetro‖, especialmente sensible a la pérdida de aceptación, que opera de forma inconsciente y automática, tratando de optimizar la autoestima. Una de las estrategias para obtener una mayor auto estima consiste en activar la comparación social, tanto en el plano individual, como con r especto a otros grupos. En línea con la teo ría de la identidad social (Tajfel y Turner,1979, 1986) las personas tienden a categor izarse dentro de distintos grupos (endogrupos), cons tru ye ndo su identidad soci al en base a tal pertenencia, en oposición a los grupos ex ternos ( exogrupos). El mantenimiento de una identidad social positiva conduce a que se esté más unido y se sient a m ayor simil itud con aquellos miembros d el endo grupo y a la v ez, que ti enda a intensificar se la distancia y las diferencias respecto a los miembros del e xogrupo. Estos mecanismos explican el Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 33 porqué del e nsalzamiento grupa l, que si bi en se da en cu alquier grupo, s e sobredimensiona e n el caso de las s ectas destructivas. De hecho , muchos autores describen como característ ica primordial de las sectas el fenómeno d e autopercibirse como grupo ex clusivo y elitista, que impone duras pruebas y reglas d e pertenencia (Wilson, 1970; S inger y Lalich, 1997; W eber, 1997; Rodrígue z, 2000; Cu evas y Canto, 2006; Otero, 2011; Cue vas, 2012a). Llegado el mome nto del ―nosotros‖ sectario, los miembros habrán adquirido un fuerte compromiso que dificultará su salida. Desarrollan una visión maniquea y un posicionamiento intergrupa l de ―nosotros frente a ellos‖, radicalizando los estereotipos hacia los miembros de grupos ex ternos (o hacia la sociedad en ge neral), a l os que considerarán inferiores y desprovistos de los recursos necesarios para el progreso. Este mecanismo cognitivo, aunque injusto y con posibles consecue ncias negativas, contribuye al bien estar de sus integrantes. De he cho, Sellers y Shelton (2003) hallaron evidencias en minorías étnicas afr oamericanas de los Estados Unidos, donde aquellos individuos con may or identificación con su grupo étnico , mostraban menor male star psicoló gico e n situaciones de discriminación racial percibida. También Schmitt y Branscombe (2002) obtuvieron datos simil ares con otros grupos desfavorecidos (Gaviria y Morales, 2013 ). A ma yor identificación con los miembros del endogrupo, ma y or será la perce pción de bienestar psicológico; incluso dentro de las sectas destru ctivas, donde uno de los mayores te mores es la desvinculación o el rechazo por parte del grupo. Siguiendo el modelo de Levine y Kerr (2007), con respecto a necesidad de evitar la incertidumbre, los grupos coercitivos aportan la i lusión de seguridad y co nfianza. Por un lado, inundan a sus mi embros con problemas e inseguridad es: generan incertidumbre, a gudizan las miserias y los temores previos, constru ye n n uevos miedos irracionales, etc.; todo este paquete se atribuirá al pasado, al medio, s upuestamente caótico, en el que han vivido. Al mismo tiempo, emergen y prometen un a esperanza y seguridad a bsoluta, la cua l sólo es obtenible dentro del g rupo, siempre y cuando cumplan fielmente los requisitos y se som etan ―voluntariamente‖ a la jer arquía. En las sectas d estructivas l a ma y oría de pre guntas t an angustiantes , como comunes , suelen tener ingeniosas respuestas esquemáticas, asumidas como verdades inc uestionables. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 34 Esto conllevará una inmensa sim plificación de la visión del mund o, la sociedad y del propio y o, lo cual supon e un freno en s eco de la i ncertidumbre. Esto resulta sumamente reforzante, al mismo ti empo que pued e ocasion ar importantes alte raciones. En est e sentido, personas supues tamente maduras pu eden acabar adoptando posturas infantiles, aceptando postulados que no sólo brillan por la falta de evidencia, sino que además, en ocasiones, van en contra de cualquier lógica aplastante, en contr a de intere ses personales, familiares y sociales o, incluso, en el extremo, adoptando como propios pensamientos delirantes compartidos en el g rupo ( folie à plusieirs ). Este cuadro se clasificó en la cuarta edición (Texto Revisado), del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales – DSM- IV -T.R.- (As ociación Americana de Psiqui atría, 2002)como trastorno psicótico compartido (F.24, sección 297.3). En l a quinta y últim a edición (Asociación A mericana de Psiquiatría, 2013), se elimi na este dia gnóstico. Mientras tanto, la Clasifi cación Inter nacional de Enfermedades – C IE-10- (Orga nización Mundial de la Salud, 1992) lo clasifica c omo trastorno de ideas delirant es inducidas (F24). Un ej emplo de estos extremos podría encontrarse en el parricidio de la secta Antarés de la Luz , donde una madre colaboró activamente en el sacrific io de su hijo recién nacido. Ocurrió e l 23 de noviembr e del año 2012, dos días d espués de h aber nacido su hijo, al cual co nsideraron el ―Anticristo ‖. El recién nacido fue q uemado vivo, en un ritual previamente programado, con el supuesto objetivo de salvar al mundo. Richman y Leary (2009) coinciden con Williams (2007), en el efecto devastador que ge neran las experiencias de rechazo interpersonal. Su teoría ―multimot ivo‖ predice que , a consecuencia del rechazo, las personas experimentan tres tipos d e motivos, que pueden competir entre sí, conduciendo a distintos comportamientos. El pri mer conjunto, los motivos sociópetos, provocarán un incremento del deseo de con exión social y el desarrollo de condu ctas repa radoras; en ocasiones con las mismas personas que lo han recha zado, otras veces r ecurriendo a otras personas que puedan igualme nte proveerles de apo y o y ace ptación. El segundo tipo d e motivos implicarán im pulsos antisociales autodefensivos o con obj eto de dañar a la fuente del rechazo. P or últ imo, el tercer tipo de motivos conllevarán que las personas r ecurran a la evitación, como estr ategia para no revivir el rechazo. P ara ello,se alejarán de los co ntactos sociales, tanto de aquellos que Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 35 los han rec hazado, com o de otros,en tanto que teman,también pued an de sarrollar este tipo de respuesta. El predominio de una u otra reacción dependerá de cómo las personas construy an su experiencia de rechazo. La motiva ción de pe rtenencia sería la principal causa de todas estas estra tegias conductuale s. Estos autor essostienen que los ―sentimientos heridos‖, más que una mezcla de distintas emociones negativas, se tratar ía de una emoción distint iva y específica a la experiencia de rechazo, sentirse devaluado y no de seado. Basan dicha distintividad emocional en que sus in vestigaciones han demos trado que los ―sentimientos heridos‖ tienen una varianza uni taria, con una unidad int erna y sin mez clarse con otras emociones. En este sentido, se desligan de todo lo anterior, en tanto que consideran que el rec hazo social no pr ovocaría un esp ectro a mplio de emociones, sino una sola emoción, carac terística y distintiva de dicha experienc ia. En esta lí nea, los ― sentimientos heridos‖ pueden ser una base mu y relevante a investigar en la motiva ción de la afiliac ión a grupos sectar ios. En este sentido, es probable que los primeros contactos con el grupo tengan relación con dicha emoción, aunque también cabría l a opción de que el grupo reforzara los ―sentimientos heridos‖ , promoviendo e incentiv ando la construcción m ental que hac e la perso na respecto al recha zo y devaluación de sus familiare s y su m edio social. Si los futuros miembros perciben que no son bien queridos ni aceptados en sus grupos de r eferencia, estarán sumamente motivados para inte grarse y conectarse con el grupo que le s p romete cubrir múltiples necesidades personales y sociales. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 36 3. MOTIVOS G RUPAL ES Algunos de los modelos anteriores pr econizan que junto a la necesidad de pertenencia, ex isten otros motivos que conducen a unirse a grupos. L as personas buscan pertenecer a grupos tamb ién para obtener d eterminados objetivos. La int eracción g rupal resulta esencial en oc asiones para poder conseguir d eterminadas met as (Gaviria y Morales, 2013). Mackie y Goethals (1987) definen como metas grupales aquellas qu e ha n sido consensuada s dentro d el grupo, así como también, aquellas otras que aún h abiendo sido desarrolla das por al gunos de sus miembros, son impuestas al grupo en su conjunto. Estas últimas metas, esc asamente cons ensuadas, son particularmente ca racterísticas y frec uentes en grupos abusivos. Entre las metas principales que se encuentran en los grupos, se enc uentran las siguientes (Gaviria y Morales, 2013): 1) Metas Utilitarias: hace referencia a los resultados tangibles. Las personas se unen a grupos para satisfacer resu ltados tan gibles. En la literatura t ambién se las denomina ―dependenc ia de efecto‖. 2) Metas de Conocimiento: también cono cida como de pendencia de información, ti ene por objeto reducir la inc ertidumbre, tal como describían Le vine y Kerr (2007). Por un lado , el grupo contribu ye con el acceso a fuentes de conocimiento y por otro, a yuda a definir la realidad social. 3) Metas de Identidad: los grupos contribu yen a conocerse a sí mi smo y a mejorar la autoestima. Además, tal como se expresó anteriormente, el grupo co ntribu y e a desarrollar comparaciones favorables, como ocurre cuando s e comparan con miembros del exogrupo. Los grupos c oercitivos también presentan estas mismas metas, si bien, determinada s metas utilitarias estarán ocultaso, en c ierto modo, disfrazadas, como objetivos que puedan resultar asumibles para su s miembros. El poder es una de la s principales metas de estos grupos, siendo el control y la ex plotación del in dividuo , parte del proceso (Langone , 1993; S inger y Lalich, 1997; Rodríguez, 2000; Cuevas 2012a). Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 37 Por otro lado, los grupos también conllevan aparejados algunos costes, excesivos en el caso de los grupos coerc itivos. La normativa y el fun cionamiento grupal exige una serie d e sacrificios o limitaciones a la libertad individual, a la vez que incorpo ra nuev as metas grupales, que suelen suponer un detriment o o enlentecimiento en la consecución de determinada s metas indi viduales. Por otro lado, pueden existir problemas con otros miembros, ―intragrupo‖ y sobre todo, incentivars e los conflictos con pe rsonas de grupos externos. Los conflictos intragrupales pueden reducirse a través del denominado ―isomorfismo de meta ‖ (Mackie y Goethals, 19 87), en el que las metas individuales co inciden con las del colectivo. Este isomorfismo puede desencadenarse aplicando determinada s estrat egias de influencia social (especialmente técnicas persuasivas) que ge neran cons enso, a la vez que c astigan, o expulsan , a aquellos miembros considerados conflictivos. Además, en estos casos, estos grupos hacen especial empeño en busc ar miembros que r esulten r elevantes y talentosos p ara l a c ausa, qu e pu edan contribuir al beneficio colectivo; a un grupo manipulativo le interesa opt ar por aquellos/as que puedan luchar intensame nte y de forma activa en pro de los intereses de la jerarquía , o en caso contr ario, perso nas que puedan reportar beneficios ut il itarios, como dinero, poder, etc. (H assan, 1990 ; L angone, 1993; Lalich, 1997; Singer y Lalich, 1997; Tobias y La lich, 1997;C uevas, 2 012a; Hassan, 2012, 2 015). En ese s entido, las evidencias rompen el mito respecto a pensar que las perso nas que caen en grupos sectarios son personas débiles o con psicopatologías pr evias. Nadie está exento de riesgo, siendo cualquier tipo de persona susceptible a la seducción de tales grupos. S i bien , también es cierto, exist en factores protectores que pued an propiciar que la seducción no acabe en una completa integrac ión o que el egreso, se f acilite con mayor o menor probabilidad. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 38 4. DIFERENTES ENF OQUES PARA DISTINTOS P ROCESOS PSICOSOCIALES El abordaje del fenómen o sectario engloba los disti ntos procesos psicosociales que estudia la psicología social. Figura 1 Procesos p sicosociales Nota Fuente :Gaviria, E. y Morales, J.F. (2 013). ¿ Qué es la P sicología S ocial?. En E. Gaviria, M. L ópez y I. Cuadrado (Coords. ), Introducción a la Psicología Social (p p. 11 ). Ma drid: Sanz y Torres. A nivel individual , la adscripción a un g rupo sectario coercitivo supone múltiples procesos y consecuencias psicológicas, como por ejemplo, los cambios que ge neran en sus valores, a ctitudes y conductas. También formarían parte d e los procesos individuales, las distintas alteraciones y psico patologías que pueden generar estos grupos Continuando con los pro cesos interpersonales, la consecuencia más rel evante de formar p arte de grupos coercitivos consiste en el cambio drástico en las relaciones previas y el fomento del aislamiento. Estos g rupos ra ramente respetan l as relaciones duales y merman la afecti vidad y conexión con la familia propia o de orige n (Perlado, 2011b, 2015). Determinados grupos supeditan r espetar relaciones previas al hecho de que éstas también se afilien y particip en. Otras, independientemente del proselitismo familiar, seleccionan nuevas parejas, exigen celiba to, o modifican cíclicamente el patrón de relaciones, en base a criterios jerárquicos. De una forma u otra, una de las consecue ncias idiosincrásicas de este ti po de grupo, son los cambios significativos en las relac iones int erpersonales. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 39 Respecto a los procesos grupales, habitualmente se enfatiza la identid ad del en dogrupo (grupo coerciti vo), destacando sus valore s y metas, generand o una visión elitista respecto al exogrupo (el resto de grupos ajenos al grupo coercitivo). Se genera una dependencia h acia el endogrupo, percibiéndose que es el único que puede prov eer de los recursos para con seguir satisfacer distintas metas y necesidades ind ividuales. Al mismo tiempo suelen subra y ar y ex agerar las deficienc ias del exogrupo, poniéndolos en contraste a los logros futuribles, perc ibiéndolos como un obst áculo. Los proce sos atribucionales se alteran o e xacerban pa ra obtener una destaca ble dependencia que garantice la obediencia y sumisión a las directrice s grupales. Por último, los proce sos societales también pue den vers e alterados, dado que estos grupos pueden lle gar a adq uirir significatividad social y resultar influ y ente en los valores y procesos cultur ales. Ha y que tener en cuenta que uno d e los fines primordiales de estos colectivos suele ser obtener poder y en cierto modo, funcionan como una alternativa social, en contraste con la sociedad establec ida. Al mismo tiempo qu e critican y se oponen a l a sociedad establecida, s uelen aprovecharse de s us recur sos y funcionar ―en paralelo‖ a ella; ocultan habitualmente la hostilidad social implícita, en beneficio d el proselitismo y d e las metas grupales. En muchas ocasiones incorporan utopías ideológicas de hace r llegar el mensaje de ―la verdad‖ a tod o el mundo, establecer grandes reformas que consigan qu e t oda la sociedad comparta y d esarrolle sus valores int ernos. Al fin y al c abo, una de las metas principales de algunos de estos grupos consiste en cambiar el mundo en el que viven. Así, se infiltra n en instituciones públicas y social es (universidades, centros públicos, asociaciones, etc.), participan en los medios de comunicación de masas e, inclu so, consigue n a cceder y distorsionar servicios públicos tan relevantes como la educación o la sanid ad. Por eje mplo, puede señalarse el éxit o de alguna s acciones, por parte de la Iglesia de laCienciología , contra la salud mental, ne gando determinadas enfemerdades mentales, a través de campañas dirigidas al público, especialmente a trav és de videos difundidos viralmente en internet. Otro ejemplo se encuentra en la g rave extensión social de práctica s pseudo terapéuticas y controvertidas relacionadas con la atención al parto. Esta difusión , que atenta la atención sanita ria y que además, en muchas ocasiones , ca rga dir ectamente contra los Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 40 profesionales que la ejercen, motivó que el Consejo General de Enfermería denunciara a través d e un info rme ( Co nsejo General de Enfe rmería, 2015), el int rusismo, por parte de las doulas, en el sistema sanitario. Personas afines al movimiento doula , previamente a la denuncia, habían conseguido infilt rarse hasta tal punto , que la profesión doula quedó contemplada y rec ogida, como personal sanitario, en la Estra tegia de Atención al Parto N ormalen el Sistema Nacional de Salud (Ministerio de S anidad 2007; 2010). Recientemente , en marzo del año 2015, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad e liminó el térmi no doula de la Estrategia de Atención al Parto N or mal. Existen muchas ocasiones en l as que acciones de grupos coercitivos tratan de trascender su impacto más allá de sus mi embros. Así lo sost ienen Pinto y Sanz (2002), que señalan que todas las sectas p retend en pro yectar sus contenidos al conjunto de la sociedad. L o hacen d e m últiples formas: La Comunidad , seguidore s de S ilo, lo hicieron con un partido político, el Partido Humanist a , que concurre habitual mente e n las elecc iones españolas y que llegó a formar parte d e la coa lición Izqui erda Unida. Cuando éstos descubrieron sus connotaciones sectarias, quedaron fu era de la c oalición, para crear el p artido Los Verdes Ecologistas , creando gran confusión por plagiar el nombre de otro partido y a ex istente, Los Verdes . Una sentencia judicial impidió que siguieran usando este nombre, pasándose a llamar Los Ecologistas . Otro grupo, la Gnosis Samaeliana , fundó el Partido Socialista Cristiano Latino – Americano ( POSCLA ) en México, fracasando estrepitosamente en las e lecciones (Pint o y Sanz, 2002). Determinados contenidos de grupos co ercitivos se han convertido en tema s populares, de manera que sus ideas han sido distribui das por los medios c omunicativos y absorbidos culturalme nte (Partrid ge , 2004). Cre er, por ejemplo, en la astrología o en el fenómeno ―OVN I‖ , son cuestiones populares en la actualidad, que algún día procedieron de grupos con cree ncias que, en su momento , podían considera rse estrambóticas o sectarias. Los grupos coercitivos también acceden y p articipan de l a cultura, tanto a travé s de la difusión y promoci ón de actividades proselitistas (formac iones, cursos, ponencias, fiestas, etc.), como a través del arte (exposi ciones, música, literatura, rodajes, etc.). De hecho, al gunos de los fracasos taquilleros más importantes de la historia del cine lo Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 47 muy n egativa en su empl eo popular ( Zimbardo y Hartley , 1985; Pfeiffer, 1 992; Alonso, 2010). Un posible origen etimol ógico, secedo (separación), signi fica retirarse o al ejarse, que conduce a su visión controve rtida. Secedo lleva implícita la idea de un grupo o persona qu e se apa rta de otro grupo anterior, apartarse de un modelo. Otra posible r aíz etimológica es el vocablo latino segui (seg uir), que hace referencia a un modo de pensamiento, partido político, escuela filosófica, cuyos principios uno ha aceptado. Por tanto, el concepto h ace referencia a cu alquier grupo u organización procedente de otra, que inclu y e una je rarquía con seguidores, sin incluir necesariamente aspectos destructivos en su proceder.El primer marco soci ohistórico en el uso formal de secta es el religioso. Desde antiguo, rec ibían tal denominación todas y cada una de las corrientes o divisiones internas de las distintas relig iones establecidas (Otero, 2011): - Judía: fariseos, saduceos, esenios, etc. - Budista: mahay ana, hinayana, vajra y ana, etc. - Hinduista: vishnuismo, shaktismo, etc. El concepto de secta, tal como ex pone Otero (2011), adopta un matiz negativo en su empleo religioso: tan sólo describía la pluralidad de grupos que aceptando los fundamentos básicos de su fe, diferían en algunas de sus creencias, tradicione s o rituales. Especialmente con el cri stianismo, la palabra va tomando un cariz más negativo. Sirva de ejemplo la epístola paulina a los Gálatas (5, 20 ) donde se mencionan como males de la carne l as ― ambi ciones, divisiones y el sectarismo ‖ o la s egunda epístola de Pedro (2,1) alertando sobre ― los falsos profetas que introducirán sectas (desviaciones) per niciosas ‖. P osteriormente, a partir de la Edad Medi a se optó más por los términos ―cisma‖ y ―herejía‖, que precisaban con mayor claridad lo relativa a la cuestión doctrinal que preocupa ba a la Iglesia. (p. 20) A simple vista, las sectas pueden par ecer movimi entos marg inales, grupos con personas enajenad as o ideas estra falarias. P ero, la realidad, es que han tenido gran significación histórica. Wilson (1970) destaca el importante peso histórico de las sectas: Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 48 El cristianismo mismo no fue al principio más que una secta judía, e l movimiento Mahdi, en e l Sudán, en 1880, o el movimiento Tai -ping, en China, un par de d écadas antes, influ y eron uno y otro de manera d ecisiva en la historia de sus respec tivos pueblos y en la de otros pueblos distantes del lugar en que estas sectas surg ieron.(p. 7) A comienzos del si glo XX, la sociología comienza a abord ar el estudio de las sectas. A sí , Weber (1997), pr opus o la clásica oposición Iglesia/Secta: El hecho de que la pertenencia a una se cta implique una certifica ción de idoneidad moral, y especialmente de moral com ercial, es de una relevancia decisiva para el individuo. Esta situ ación es mu y diversa de la d el individuo que forma parte de un a ― i g lesia‖ en la que ―ha nacido‖ y qu e concede su gracia, y por igual, a justos y p ecadores. En l a pr áctica, una i glesia es una so ciedad que organiza la gracia y dist ribu y e los dones religiosos de gracia a la manera d e una instit ución. Puesto que, en pr incipio, la pertenencia a la iglesia es obligatoria, ella no demuestra nada respecto de las virtudes de cada integrante. Pero unasecta es un a comunidad voluntaria constituida sólo por quienes demuestran, conforme a los principios de aquella, suficiente ido neidad relig iosa y moral.(p.76) En definitiva, para Weber las principales dife rencias estriban en que, por un lado, las personas nacen en el seno de una igl esia, mi entras que l a secta implica una adhesión volunt aria. Mi entras la iglesia no requiere exigencias dist intivas a cada individuo que la integra , la pertenencia a una s ecta implica rá una s erie de pasos, un camino para d emostrar si el creyente es idóneo y adecuado para formar parte del grupo. Esta última cara cterística deja entr ever que la ―secta‖ tiene un carácter elitista y qu e , bajo esta excusa, el creye nte ha de ga narse con s acrificios, o importantes esfuerzos, el privilegio de su p ertenencia. En la secta se aceptan candidatos plenamente cualificados para ser miembros. La a dmisión , es la clave, según Weber, para poder distinguir entre secta e iglesia. Una secta implicará, por tanto, un notable control soci al, qu e ga rantice la lealtad de sus miembros. Al contrario, la religión no implicaría dicho camino, la persona Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 49 puede na cer y mo rir en una deter minada religión sin que exist an tales requerimientos para su afiliación. La pertenencia a la iglesia es obligatoria y se funda en las cualidad es de sus miembros. A la iglesia pertenecen todos, a la secta se decide pertenecer (Weber, 1983). Weber (1983) describe qu e las se ctas r eestructuran las relaciones personales y sociales, así como también pueden llegar a reestructurar el orden social de un país concre to, o d e todo el mundo; como ocurriría, por ejemplo, con el cri stianismo. Se co nfigura en torno a un p equeño grupo de individuos separados del resto d e la sociedad , cuy os miembros, se asocian de un modo libre, cara cterizándose por su ex clusivismo. Se legitiman por sí mismas y autorregulan sus creencias y estructuras. Weber parte de un análisis donde la i glesia es un modelo a partir del cual se distin guen distint as sectas re ligiosas. Por su parte, el teólogo, alumno de Weber, Troeltsch (1931), profundiza en las diferencias iglesia/secta. Considera que la igl esia es cons ervadora, aceptando el orden social y dominando la vida de sus seguidores con un carácter universalista. Mi entras, las sectas la constituirían grupos reducidos, cu yo ob jeto tendría establecer y perpetrar la hermandad personal y directa entr e sus miembros , renunciando a la idea d e dominar el mundo. Las iglesias establecen lazos con las clases dominantes y con el est ado, llegando a formar parte del orden social, mi entras que las sectas se alimentarían de las clases humildes y de los desposeídos. Mientras en la iglesia la vida ascética es un modo adquirir virtudes y expresar el alto gra do de religiosidad alca nzado, en las sectas la vida ascética responde a la separación del mundo, a una forma de oposición a las instituciones sociales establecidas (Hill, 1976). L as s ectas mantienen un espíritu exclusivista que rechaza el estado, la economía, las artes y las ciencias. P ara Tro eltsch (1931) las sectas tienen un tamaño redu cido, sus miembros mantienen relaciones mu y intensas, viven e n confra ternidad, con un carácter de exclusividad y distintividad. Respecto a la actitud que tienen respecto a la so ciedad , existiría g ran heterogeneidad: desde aquellas que son indiferentes, hasta las que son sumamente hostiles. En la práctica , la ma y oría de ellas evitará la sociedad e im pondrá a sus adeptos su nuevo micro-modelo social, como el más adec uado. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 50 Ramos (2006) describe que el análisis de Troeltsch es apropiado para el espacio europeo, pero no tanto para la realidad socio lógica de Estados Unid os, donde la tolerancia permitió un may or desarrollo del pluralismo reli gioso; por vez primer a ninguna religión se establecía como oficial o única. En tal contexto , deja de ser consistente la dicotomía iglesia-secta. Así, sur gen numerosas or ganizaciones y s ectas que conviven e incluso , establecen alianzas. Niebuhr (1957) interpre ta la rel ación secta -iglesia de fo rma más diná mica, presentando la secta como el punto d e pa rtido de un movimiento social que evoluciona . Así, elabora el concepto ―denominación‖ (d enomination), para referirse al proceso de evolución de un a secta. La secta se tr ansforma en denominación cuando sus miembros son activistas socialmente; en caso contrario, la secta está condenada a desaparecer. La definición de Niebuhr entiende que los miembr os de estos grupos de ben hace r un esfuerzo cohesionador e integrador con l a sociedad, considerando sus ci rcunstancias. A modo evolutivo, habría sectas que se e xti ngue n frente a aquellas otra s que se transforman en denominación. La amplísima diversidad religiosa y sectaria en EE .UU. conduce a Becker y Von Wiese (1932) a ampliar la diversidad conceptu al de este complejo fenómeno. A los conceptos denominación y secta, sumaron tambié n las acepciones ecclesia y culto. La ecclesia se rían or ganizac iones conservadoras que no resultan conflictivas con la organización social; son organizaciones ll amadas a se r universales. Las ―denominaciones‖ s on sectas evolucionadas, m ás tolerantes religiosamente que las ―sectas‖, que mantienen una pos tura radical y revolucionaria. El término culto, por su parte, ha ce referencia a la individualidad dentr o de algunos grupos sectarios, que antepondrían los intereses particulare s a los or ganizacionales (Castón y Ramos, 2007). Yinger (1970) dif erencia también cuatro form as de or ganización religiosa: iglesia unive rsal, ecclesia , secta y s ecta establec ida. La categorización como iglesia vendrá dada, por un lado, por el hecho d e qu e la religión ac oge a cualquier miembro de la sociedad y por el otro, que la religión se mantiene en consonancia con los valores sociales establecidos. En el otro ex tremo, la s ecta, conllevaría el menor nivel de aco gida y el mayor rec hazo o dist anciamiento del orden social preestablecido. Dentro de las sectas di stingue tres subtipos básicos. El primer tipo, las sectas conformistas , Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 51 individualistas, con miembros en estratos so ciales medios, se centran en l os fallos de las personas, más que en los fallos sociales. Un s egundo tipo, las sectas agresivas , lo formarían personas d e clase socioeconómica baja, que consideran a la so ciedad mala en sí misma. Un tercer tipo serían las s ectas de ren uncia , que rechazan el orden social y proy ectan su interés al m ás allá. Por su parte W ilson (19 70) profundiz a en el fenómeno sectario y cuestiona que la dicotomía iglesia/secta sea tan distante. En este sentido, a diferencia de Troeltsch, sostiene que existen sectas mu y a mplias, no e stando a cotadas a grupos o espacios reducidos. Al igual que Weber,Wilson (1970) ta mbién sostiene esta idea de adhesión voluntaria: el compromiso con la secta es voluntario, pero sólo se admite en ella a aquellas personas que h an probado su convicción o han dado algún otro testim oni o de sus méritos; el se guir pe rteneciendo a ella se basa en el someti miento evidente y constante a las creencias y prácticas de la secta. Los que pertenecen a un a secta ponen su fe ante todo y ordenan su vida de acuerdo con ella. L os ortodoxos, por el contrario, hacen que su fe temporice con otros intereses, y su religión se acomoda a las ex igenc ias de la cultura secular. (p.7). En resumen, la sociolog ía da esp ecial relevancia al factor ideológico de los grupos sectarios, en relación al entorno social predominante. Destacansus modelos de organización, sus mecanism os de crecimiento, sus orígenes , por lo general cismáticos, respec to a grupos orig inalmente establecidos y por ende, su cará cter exclusivista (Ramos, 2006). La secta se considera a sí misma una élite que impone clarísimas re glas de pertenencia, por lo que es necesario superar una prueba para pod er ser parte de la id entidad grupal. De aquí d eriva un fuerte compromiso: quien no respeta las re glas establecidas será expulsado. MacDonald (1988) describe cómo los grupos sectarios desarrollan un a doble norma, separando los aspectos superficiales de los más profundos, que son los que verdaderamente operan. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 52 6.2.2 . Secta Destructiva El término secta destructiva cuenta con un a def inición algo m ás consensuada, esgrimida por diferentes especialistas en el Con greso de de Win gspread (Wisconsin – USA, 1985): movimiento tot alitario, prese ntado bajo la for ma de asociación o grupo relig ioso, cultural o de otro tipo, que exige una absoluta devo ci ón o dedicac ión a sus miembros, a alguna persona o id ea, empleando técnicas de manipulación, persuasión y control destinados a conseguir los objetivos del líder, provocando en s us adeptos una total depende ncia del grupo, en detrimento de su entorno familiar y soci al.(como se cita en Rodríguez, 1994a, p.18) Por su parte, Pepe Rodríguez, periodista especializado en sectarismo, (Rodríguez, 1994; 1997), define secta de structiva como : todo aquel grupo que, en su dinámica de captación y /o adoctrinami en to, utilice técnicas de pe rsuasión coercitiva que propicien la destrucción de la personalidad previa del adepto o la dañen severamente. El que, por su dinámica vital, ocasione la destrucción total o s evera de los lazos afectivos y de comunicación efectiva del sectar io con su entorno social habitual y consigo mismo. Y, por últi mo, el que en su dinámica de funcionamien to le lleve a d estruir, a conculcar, derechos jurídicos inali enables en un Estado de derec ho. (Rodrí guez, 1997, p.45) La utilidad de esta última definición radica en la explicitación de los tres parámetros (psicoló gico, social y le ga l) en los que se ha cen patentes las consecue ncias perjudiciales que conlleva la actividad de los grupos sectar ios destructivos. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 53 6.2.3 . Secta Coercitiva/ Grupo Coercit ivo Para los psicólogos, la c onceptualización de lo q ue es una secta va mas allá de considerar la conflictividad que determinados grupos mantienen con la sociedad, atendiendo especialmente a los métodos de manipulación y control que dichos grupos utilizan en aras de procurar la total dependencia del mi embro respec to al grupo. De ahí que, al término sociológico ― secta ‖ , sea conveniente añadirle el califica tivo ― coercitivo ‖, o ―destructivo‖, para distinguirlo deconcept ualizaciones, provenientes de o tras disciplinas, que incluyen también grupos sin controversias. Para el psicólogo social, Rodríguez-Carballeira, u na secta coercitiva es un grupo totalitario que emplea técnica s dep ersuasión coercitiva para c aptar a las personas y someterlas a la d ependencia del grup o (Rodrí guez Carballe ria, 1994a). El énfasis está en sus métodos, en su funcionamiento, en los me dios utilizados para lograr sus fines y en sus consecuencias, no en la s creenc ias del grupo ni en sus doctrinas. El denominador común con respecto a la denom inación secta coercitiva seríala búsqueda del aislamient o de la persona, la int ervención sobre variables de su entorno inmediato y e l abuso psic ológico (Rodríguez-Carballeira et al., 2005). Nuevamente , el énfasis se centra en el uso de t écnicas de persuasión y control como dist intivas de este ti po de grupos, destacando su uso orientado a satisfacer la voluntad del lí der/líderes y sus consecuencias negativas, tanto en lo individual como en el plano colectivo. Estas definiciones no consideran e l carácter confesional de este ti po d e grupos, pudiendo darse el caso de sectas cu y o contenido ideológico y fines aparentes sean d e índol es m uy diversas: espiritual es , terapéuticas, culturales, políticas, comerciale s, de crecimiento personal, etc. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 54 6.2.4 . Sectarismo / Relaciones Sectarias Singer y La lich (1997) s eñalan la im portancia de emplear esta terminología, en tanto que cualquier espacio grup al, en potencia, podría desarrollar sistemas planificados de control y m anipulación. L as acciones manipulativas y organizadas, que g eneran dependencia, confor man la característica p rimordial de las relaciones sectarias. Al igual que el abuso psicológico, h ace más hincapié en las prácticas y las consecuencias, que en la fuente persuasiva; considerando además, que estas prác ticas pueden de sarrollarse en cualquier c ontex to social. 6.2.5 . Nuevo Movimiento Religioso Con respecto a la acepción ― nuevo movimiento religioso ‖(NMR) ,su uso trataba de evitar la connota ción peyorativa del término secta. A pes ar de esta int encionalidad, se le achac a que supone minusvalorar a los ― nuevos movimientos ‖ frente a las religiones y a asentadas o madur as. Por otro lado, mu chos au tores emplean este término indistintamente, aplicá ndolas también a religiones que, recién as entadas en el país,tienen cientos, o miles, de años de anti güedad en su cultura d e ori gen. El término supone defender un planteamiento de sectamás centrado en la doctrina y la ideología del grupo, que en sus práctic as, por lo que no resultará de tanto int erés para las perspe ctivas psicológica y médic a, ni tampoco al ámbito legal. Por otro lado, contribuye a la confusión terminológica, en tanto que una gran parte d e l as sectas no ti enen r elación alguna con el aspecto relig ioso; como también e xist en grupos que, a pe sar de sus caracter ísticas reli giosas, han evitado publicitar su naturaleza religiosa; como ocurre con la Meditación Transc endental (Cuevas y C anto, 2 006). Po r tanto, esta acepción podría considerarse lejana alenfoque de esta tesis. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 55 6.2.6 . Psicogrupo El tér mino psicogrupo proviene d e Ale mania ( psychogruppen ), a partir del informe realizado par a el Bundestag en 1998 (Melton, 1999). Este informe se realiza en Alemania, entre otros motivos, como un me canismo de control del intrusismo profesional que pr actica algunos de estos grupos. Concretamente, hace r eferencia a un subtipo particular de grupo manipulativo: a quellos que ofrec en ay uda t erapé utica o pseudo-tera péutica, alternativa al sistema sanitario tradicional. Los ha y co nfesionales y no confesionales e incluye a grupos muy variados, algunos de carácter sincrético, qu e incluye n pl anteamientos ideológicos, técnicas y te rapias mu y diversas. I nclu ye a escuelas espirituales, mágicas, de ocultism o, esoterismo, contacto con vida extraterrestre , místi cas, etc. Todas poseedoras de un sinfín de ex trañas tecnolo gías de dudosa efectividad. A pe sar del riesgo p ara la salud y el posible intrusism o profesional que pueden entrañ ar, España no cuenta actualme nte con ninguna regulación respec to a la actuación de estos grupos. La situación actual favorece una práctica libre e indiscriminada, sin más criterio que el autoco ntrol del grupo (o del sujeto que la practica), lo que favorece un ma y or número de terapias abusivas (Perlado, 2011b, Cuevas, 2012a, 2015). 6.2.7 . Grupos generador es de dependencia (depe ndencia grupal) Esta denominación conlleva que el fenómeno se i ntegre dentro del campo de las socioadicciones, al igual que otr as dependencias c omportamentales: adicción al juego, a las compras, al sexo, a interne t, etc. Esto reportará una serie de ventajas, como la de poder incluir este abordaje terapéutico dentro de equipos profesionales multidiscipl in ares y a creados, con for mación y ex periencia en la atención de otras dependencias. Otra ventaja, al aplicar modelo s de adicciones más conocidos e investigados que la dependencia grupal, será el poder adaptar y recoger modelos teóricos y avances té cnicos existentes en este campo; no sólo con respecto a la psicología, sino también en e l abordaje m édico/psiqui átrico; o en los planes y actividades de reinserción socia l, en tanto que los miembros de g rupos c oercitivos Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 56 suelen tener muy mermadas sus relaciones previas o, en ocasiones, tambi én tienen mu y dañada, o para lizada, su i ntegración sociolaboral. Existen distintos trabajos ( Rodríguez-Carballeira y Gonz ález, 1989; Rodríguez, 2000; Cubero, 2001; Perlado, 2003; C uevas, 2011 b) que muestran las analogías, como también las particularidades, de esta dependencia comportamental. Si bien, este modelo también cuenta con c ríticas, en tanto que podría considerarse que la analogía ex istente no resulta suficiente com o para considerarlo un cuadro adictivo más, sino un fenómeno distinto, que entre otras consecue ncias dañinas, genera dependencia. 6.2.8 . G rupo de abuso p sicológico/ grupo de manipulación psicológica La ngone (1992) d efine abuso psicológico, refirié ndose a aquellas pr ácticas que tratan a la persona como a un objeto para ser manipulado y usado, en lugar de como a un sujeto cu y a m ente, autonomía, identidad y dignidad han de s er respetados. Ateniéndose a estas prácticas abusiva s, puede establecerse un umbral entre grupos manipulativos y grupos benignos, en función d e la frecuencia e intens idad de estas práctica s. Con esta p remisa, Chambers, Langone, Dole y Grice (1994) elaboraron la E scala de Abuso Psicoló gico Grupal (GPA). El abuso psicológico se centra también en las prácticas d el grupo, así como en las consecu encias que genera en sus vícti mas. Se trata de una acepción abierta a cualquier contexto relacional, que aporta las ventajas de una may or precisión técnica. Además , conllevaría posibles ventajas en contextos legales, en tanto que esta terminología estaría más c onectada con ti pos de lictivos concre tos, como el maltr ato psíquico, o los métodos violentos de alteración o control d e la personalidad, desarr ollados por al gunos de estos grupos. En cuanto a la definició n terminológica d e las ll amadas s ectas, el deb ate sigue abierto. Aunque el conce pto secta aún si gue vigente y pr eponderante en el ámbito de los medios de comunicación y en la población general, en los contextos académicos, de investigac ión y pericial es , se aboga actualmente por esta nueva denominación. En conclusión, del frecuente uso en psicología de las denominaciones sectas destructivas, sectas co ercitivas o nuevos movi mientos relig iosos, se aboga por l a Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 63 negación de aux ilio médico, el rechazo frontal y sis temático a tratamientos sanitarios convencionales, o la negación de la vacunación , que p rovocan un alto número de muertes difícilmente reg istrable. Pero las consecue ncias del sectarismo van mucho más allá de la muerte. Algunas de las más habituales, son los siguientes daños psicosociales ( Ash, 1985; West, 1990; Cuevas y Canto, 2006; F ollingstad, 2007; Cuevas, 2012a ): 1) Daños en la salud mental o física: trastornos psicológicos generados en el seno del grupo, como o curre con el trastorno d e estrés post raumáti co o el trastorno disociativo, o el agravamiento de trastornos previos . Deterioro de l a sal ud, alteraciones hormonales, alteraciones del peso, de l apetito, de l a vitalidad, etc. 2) Problemas emocionales: ansiedad, miedo, culpa, s íntomas depresivos, infantilización o enlentecimiento del desarroll o evolutivo, labili dad emocional, emocionalidad aplanada o dist ante, etc. asociados, o no, a un cua dro diagnósti co. 3)Alteraciones cognitivas: rigidez mental, re ducción de la flexibilidad y adaptabilidad co gnitiva, disminución del pensamiento crítico e independiente, imposición de la emocio nalidad sobre la racionalidad, distorsiones en la percepción e interpretación de la realidad, procesos de pensamiento constre ñidos o maniqueos, aumento de las tende ncias narcisistas, pensamient os obsesivos y paranoides, etc. 4 ) Daños del recorrido vital y de la libertad individual : s e ataca el derecho fundamental de libertad personal, muestras de ello son la excesiva y atípica sumi sión y dependencia, o la incapacidad para criticar a la jerarquía (frente a la incr ementada capacidad c rítica,u hostili dad, respec to a su medio social o familiar). Se fomentan rasgos pasivos y depe ndientes, deteriorando la identi dad previa en favor del grupo. 5 ) Impedir la elección libre de pareja : el líder in dica qué relación es adecuada o inadecua da, exige abstinencia, provoca ruptura de parejas, elige matrimonios, etc. 6) Daños en la estructura familiar de origen y en la red social previa. 7 ) Daños socio-labora les: abandono del empleo, problemas de rendimiento (dificultando la carrera laboral o la promoción interna ), dificultades de adaptación socia l y laboral al salir del grup o, etc. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 64 8 ) Ausencia planes de futuro fuera del grupo: durante la est ancia se eliminan los planes personales de fut uro. Se sust ituyen por l a obediencia j erárquica. Sólo tienen cabida los planes por y para el grupo, lo que provoca grandes dificultades de adaptación si se sale del grupo. 9) Explotación económica, laboral y pe rsonal: trabajo fuera y dentro del grupo, ingre sos desviadosal grupo por distintos métodos (diezmos, donativos, costes por formación o por otros servicios, etc.), recur sos personales y mat eriales a di sposición de l grupo, etc. 10 ) Ex plotación sexual y otr as alteraciones de l a conducta sex ual : aunque no ocurre en todos los grupos, es bastante frecuente la presencia de situaciones de abuso sexual, donde la vícti ma refiere haberse sen tido obligada a mantener relacione s sexuales. Por otro lado, la conducta sexual puede alterarse de dist intas maneras: restricciones, celibato impuesto, imposición de no rmas o prácticas ritualísticas, fom ento de la promiscuidad, e tc. Otra vertiente mu y r elevante en los grupos sectarios es el daño que s e ejerce a los menores de edad. La relación con estos grupos afecta gravemente la ex presión del rol paternal, incidiendo negativamente en la cali dad de las relaciones intrafamiliares. Rodríguez (2007) concluye qu e la calidad del am biente fami li ar, durante la infancia y adolescencia, y de l as relaciones con su s figuras pa rentales (afectiva y comunicativamente ) fu e experimentada de manera más deficiente y desfavorable por los hijos/as de fa milias c on afiliación a estos grupos. Esta tende ncia res ulta aún más marcada y evidente para aquellos en los qu e predominaba un estilo de educación autoritaria o más dogmática, así como aquellos que era n menos permeables socialmente. Difere ntes investigaciones también alertan de un mayor riesgo de detectar abusos físicos o psíquicos en estos grupos (Kend all, 2011). Por ejemplo, un estudio de Gaines, W ilson, Redican y Baffi‘s (1984), con una muestra de setenta ex -miembros de grupos, enc ontró que el sesenta po r ciento pe rmitió castigos físicos, el tre ce po r ci ento sufrió problema s en el aprendizaje académico y otro trece por ciento indicó que los castig os eran t an duros que habían llegado a requ erir auxil io médico. Rockford (1998) examinó a niños abusados en el grupo religioso Hare Krishna , documentando que los Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 65 abusos se ex tendieron por más de quin ce años, puesto que fueron justificados o fundamentados en l a ideología del grupo. Mostró cómo estos hechos influ y eron también negativamente en la vida de los niños no abusados (sus compañeros) , que también vivían dentro de esas mismas comunas. Se ha tratado de valorar las razones de este m ayor riesgo d e abuso e n estas comunidades (Markowitz y Halperin, 1984; Langone y Eisenberg, 1993: Siskind, 2001), concluyendo que es el ambiente ―sectario― y las condiciones que se da n dentro son los que generarían este may or riesgo. Así, la estructura de estos g rupos parece predisponerle s al abuso y la ne glig encia en el cui dado del niño. En este as pecto, resulta relevante el nivel de dependenc ia que muestran los padres hacia la estruc tura jerárquica o hacia el/la líder de la organización, que m arcaría significativamente las creenc ias y las pautas de crianza hac ia los hijos/ as. Furnari (2005) describe que los padres sectarios resultan impredecibles en sus conductas, mostrando de forma alternante conductas de apoyo, negligencia y cólera, impidiendo que los niños sientan un ambiente seguro. Langone y Eisenberg (1993) sugieren que los padres suelen ex perimentar frustra ción e ira reprimida en el medio sectario, qu e con ma yor probabilidad acaban foc alizando en sus hijos. E sto se agrava cuando además, determi nados grupos enfatizan la im portancia de la disciplina y el castig o físico pa ra l a cor recta crianza y desa rrollo del niño. Otro estudio cualitativo de Kendall (2006) identific a distintas razones por las que los niños son más vulnerables al abuso físico dentro de las sectas con respecto a la sociedad. Concretamente encontró un mayor nivel de control y dominancia en estos g rupos, relacionada s con una diverge nte política de género y poder dentro de estos grupo s. Vivir en estos ambientes, donde se normalizan determinadas prácticas abusivas, pr ovocará qu e los niños compr endan y asuman como adecuado y normal recibir c astigos abusivos o humillaciones ―por su propio bien‖. Vivir en este ambiente d ificulta que el adulto reconozca la existencia de tales abusos, frente a la mayor sensibilidad y p rotecc ión social y de la infancia que existe fuera de tal es or ganizaciones. Bardin (2005) añade que en Estado s Unidos, las investigac iones de los servicios de protección a la infancia se veían obstaculizadas en base al miedo a s er juz gados po r prejuicio religioso , así como por el p or miedo a la Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 66 poderosa influencia ejercida por estas organizaciones. Kendall (2006 ) finaliza que a todos los grupos o comunas que i ncluyen niños, tanto religiosos como no religiosos, deberían exigirles políticas de protección a l a i nf ancia y entrenar a su personal p ara prevenir tales peligros. Tal como señala Rodríguez (2007) tales c onsecuencias en la familia con pa rentalidad sectaria son de especial importancia par a los profesionales dedicados a la protecció n del bien estar d e los m enores desde el campo d e la s alud, el trabajo social, la docenc ia y las administraciones de j usticia. 6.5. El líder sectario Cuevas y C anto (2006) analizan la bio grafía y características de más de 20 líderes de sectas destructivas , además d el origen, desarrollo y controversia de sus organizaciones. No de finen un p erfil de líder s ectar io en t anto que pueden presentar importantes diferencias, aunque sí encuent ran la confluencia de determinadas caracter ísticas: 1) La personalidad del líder impregna de forma significativa las características, evolución y dinámicas p resentes en el grupo : el grupo es su obr a. Así, la ideología y el funcionamiento son inseparable s de las características de su lí der. También el comportamiento de los miembros mimetiza el de su líder: Presentan no sólo una p ersonalidad, creencias y comportamientos miméticos respec to a su lí der, Teresa Zonjic, sino que además presentan un as pecto sospechosamente mu y cercano al d e ésta. Las chicas, al igual que ella, t endían a dejarse el pelo largo, por toda la espalda, luciendo una e norme co leta, aumentaban el peso considerablemente, al i gual que su líder, además de presentar una hinchazón generalizada e n el rostro y cuerpo. Se puede observar la foto de un a exadepta mu y cercana a ella, en s u DNI su aspecto era un vivo reflejo de Te resa, con su largo cabello, cara hinc hada. Llevaba al go más de un año fuera del grupo, ahora presentaba un aspecto sano, con un peinado corto y moderno, no importa tanto la forma, sino el he cho de que ahora pr esentaba una apariencia e legida, propi a y característica.(Cuevas y Canto, 2006, p. 66) Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 67 2) La s int enciones de las organizaciones coincidían con los deseos (más o menos ocultos) del líder. Se ins trumentaliza el grupo p ara cons eguir fines propi os , utiliz ando herra mientas en ga ñosas en la captación. 3) Manifiestan un fuerte carisma y consiguen que su grupo tenga un a apariencia respestable. Sab en mostr ar una cara am able, la apariencia de se r persona s brillantes y sumamente seguras de sí misma. Muchos de ellos presentan una gran capacidad oratoria y comunicativa. Ha y qu e evitar elmit ode que el líder es una pe rsona extravagante, de hecho, suelen relacionarse mu y bien, consiguiendo infiltra rse o conec tar con instituciones de interés general, para así mejorar s u estatus, posición y poder. J im J ones, líder del Templo del Pueblo , manifestaba una capacidad o ratoria brillante tanto en el ámbito polí tico como religioso. No en vano, se le relacionó con importantes políticos y altos cargos estadounidenses, como Harve y Milk. I n cluso el presidente estadounidense, Jimm y Carter, ll egó a es cribirle una fe licitación postal cuando asentaron su comuna en la Gu ya na Francesa. Jim J ones causaría poco desp ués una terrible tra gedia: el homicidio colectivo de Jonestown, con 913 víctimas, entre ellos 276 niños (Cuevas, 2010). 4) Exist e una gran dif erencia entr e sus biografías oficiales y sus v erdaderos logros.La s biografías de estos líderes están repletas de informa ción so brevalorada. Líderes que refieren titul aciones académica s inexistentes, héroes de guerras en las que ni siquiera combatieron y un sinfín de mentir as basada s en l a gra ndiosidad del líder (Cuevas y C anto, 2006). En los grupos pseudot erapéuticos, o en los de sanación, se presentan como los descubridores de t erapias revolucionarias, rechazando hostilmente otras formas de tratamiento convencional y fome ntando la paranoia hacia profesionales externos, restringiendo el acceso del cliente a otras fu en tes de inf ormación (Perlado 2007; 2011b). 5) Los líderes s ectarios t ienen un g ran ego, presentando rasgos narcisistas de la personalidad. C on pers onalidad de tipo dominante, fuertes tend encias narcisistas, aspectos de grandiosid ad y paranoide, mostrándose como personas mu y hábiles verbalmente, en un amb iente seductor (Perlado, 2002, 2005; Cuevas y C anto, 2006 ; Perlado, 2011b). Maestros lege ndarios procedentes de una estirpe milenaria, sabios que dominan todas las ciencias y las artes, qu e pos een decenas d e patentes o hallazgos Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 68 científicos; poseedo res de grandes s ecretos y de poderes extraterrenales. A v eces refieren ser divinidade s (supe riores o comparables a Jesucristo o Krishna) u otras atribuciones que alimentansu ego. El hecho de presentarse como una persona sumamente especial, que ― contribu y e como el que más ” con su sabiduría y ex periencia, facilita justificar los privilegios y reverencias q ue reciben. En ocasiones su supuesto poder es uti lizado para infundir temor metafísico al adepto, h aciéndoles creer que puede ver o saberlo todo, o que puede utilizar poderes so brenaturales para a yudar a quienes les apoy a o por el contrario, perjudicar gravemente a los que les obstaculiza. P or ejempo, David Berg ― Mo ‖ , líder de Niños de Dios, atribuyó el a ccidente aéreo de Tenerife, en 1977, a la ira de dios por la osadía d e que un juez se atreviera a procesarlo (Cuevas y Salguero, 2015). 6) L a m a y oría d e los l íderes an alizados muestra n un p asado p roblemático : dificultades de adaptación social, familias desestructuradas, víctimas de vejaciones, sobreproteccionismo familiar, fraca so escolar, problemas psicológicos, etc. L íder es poco adaptados que posteriormente crean una n ueva realidad so cial ―a su medida‖, donde sobresalen y son el ― epi centro d el mundo ‖. En el grupo suelen d esplegar altos niveles de crueldad y paranoia con respecto al mundo exterior. 7) Muestran inest abilidad emocional, con una rápida alternancia ent re los estados emocionales de p roximidad y ca riño, frente a reacciones de furia y hostilidad de gran intensidad (Per lado, 2011b). 8) Ras gos antisociales o psicopáticos . Muchos de estos líderes se ctarios encajan con el perfil psicopático. Citando a Hare (2003 ): Son depredadores sociales que encandilan, manipulan y se ab ren camino en la vida sin piedad, dejando u na larga estela de c orazones rotos, ex pectativas arruinadas y billeteras vacías. Con una total carenc ia de conciencia y sentimientos por los demás, toman lo que les apetece de la forma que les viene en gana, sin respeto p or las normas sociales y sin el men or rastr o de arre pentimiento o piedad . (p.11) No todos los psicópatas se hacen líderes s ectar ios y tampoco todos los líderes sectarios son psicópatas; aun así, si se analizan cuidadosamente los antecedentes, la Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 69 personalidad y los comp ortamientos de aquellos que han sido , o son líde res sectarios, muchos encajan bast ante bien con perfilespsicópaticos ( La lich, 1997; Cuevas, 2011c, 2012a). Entre estos rasgos comunes destacan la necesidad d e fuerte estimulación, insensibilidad, crueldad y falta de empatía, pobre autocontrol, comportami ento sexual promiscuo e infidelidad, labia y encanto superficial, megalomanía, mentiras patológicas, falta de remordimientos, vergüe nza o culpabilidad, manipulación, maq uinacióny la incapac idad de dar o de recibir amor . Otros autores (Silleta, 1992) describen caracter ísticas sim ilares bajo la etiqueta d e ― narcicismo maligno ‖, que define como el sentimiento e xtremo de ampulosidad, crueldad sádica , sospe chas para noicas y una care ncia total de sentido de culpabilidad; o la también denom inada ― perversión narcisista” (Eiguer, 2001; Perlado, 2011b; Perlado, 2002). 9) Respecto a la posible psicopatología del líder, las conductas y actitudes más descritas son las propias de rasgos o tr astornos de personalidad, más que de otros trastornos psicopatológicos grave s. Principalmente, resumiendo lo descrito, rasgos narcisistas, antisociales y paranoides, unidos al desplieg ue de un fuerte carisma y un a gran ca pacidad de engañ o. 7. CULTURA Y SECTAS COERCITIVAS Según Gaviria y F ernández (2013), la cu ltura podría definirse como ―el patrón de prácticas y si gnificados compartidos y transmiti dos que interactúan entre sí, influye ndo en las respuestas de un grupo humano a su ambiente durante generaciones‖ (p.50). En esta línea, la cultura aporta soluciones para el día a día, permitiendo disponer de los avances y conocimientos del pasado, transmitiéndose de generación en ge neración y también a t ravés de medios como l a escritura. Aspectos normativos, cómo vivir y convivir en nu estra sociedad, conocimie ntos y aplicaciones técnicas, obras y criterios artísticos, etc. Patrones disponibles y que se dan por s entado, pero qu e han supuesto siglos de esfuerzos por parte del conjunto de la humanidad. En este sentido, las personas se aprov echa n y recogen el testigo de l os pasos que otros han dado previamente. En bu ena medida, el contexto cultural depende del medio ambiente en el Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 70 que se desarrolla, al i gual que ocurre con el devenir evolutivo; las soluciones y pr áctica s desarrolla das dependen en gra n medid a de dicho ambiente y en gran parte, expli can las diferencias que se enc uentran de un a cultura a otra. A sí, Ho fstede (1980, 2001) describe cómo los climas cálidos han t endido a desarrollar unos valores más colectivistas, quizá influenciados por el hecho de que la supervi vencia resultaba más fácil si el colectivo coop eraba y estaba unido, po r ejemplo , p ara para pod er repeler la agresión de grupos invasores. En cambio, climas más fríos y moderados , o hábitats con escasa densidad poblaci onal, parece n disponer de valor es más individu alistas, puesto que la supervivencia dependía en buena medida d e la ini ciativa personal y del dominio de técnicas de supervivencia. Triandis (2007) revisó las relaciones entre psicol ogía y cultura, resumiendo que la cultura surge de l a interacción ad aptativa entre las pe rsonas y los ambientes físicos y ambientales en los que conviven. La cultura im plica elementos compart idos, que son transmitidos de unos a otros, de genera ción en generación En definitiva, los procesos evolutivos y la cultura, contr ibu yen notablem ente en la int erpre tación que hacen los individuos del contexto en que se desarrollan. L a influencia de los patr ones culturales es tan intensa, que resulta inseparable y consustancial al se r humano, contribu y endo a su crecimiento e identidad . No en vano, autores como Baumeister (2005) defienden que más que ―animal social‖ el ser humano es un ―animal cultural‖; considerando que la cul tura contribu y e nota blemente a la supervivencia como especie. Las ventajas que aportan ser ―culturales‖ , son , por un lado, la acumulación pro gresiva d e conocimientos: la denominada mente colectiva. Una segunda ventaja estriba en la división del trabajo, permitiendo la diferenc iación de roles y l a especialización, facilitando así un ma y or rendimiento y calidad en la s actividades desarrolla das. Por último, otra gran ventaja consis te en que l a cultura permite coo perar con muchas otras personas; incluso personas dist antes y desconocidas, contribu y endo a intercambios y b eneficios recíprocos. La cultura contribu ye a nuest ra s upervivencia, atribuy endo significado a la interacción y regulándola para que la humanidad se coordine (Gaviria y Fernández, 2013). Por ejemplo, la cultura rige la manera en que las personas interaccionan: la dist inción entre endogrupos y exogrupos (Tajfe l, 1982; Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 71 Brewer y Kramer, 1985), las normas d e territoried ad, o la protección del propio espacio personal. Hofstede (1980) descri bió cinco dimensiones culturales, relacionadas con distintos elementos subjetivos (normas, roles, valores, creencias, actitu des, etc.) que dan cuenta de las diferencias existentes de un a cult ura a otra. Los inte grantes de un determinado contexto cultural compartirán y se verán influidos por di chos elementos. En las sectas coercitivas existe un pliegue interno hacia el grupo y un di stanciamiento y /o radicalización hacia la sociedad en la que conviven. Esto ge nerará t ambién importantes cambios en tales dimens iones culturales. Emerge una subcultura, con nuevas norm as, roles, v alores, etc. qu e impera en la totalidad de sus mie mbros en detrimento de los elemen tos culturales establecidos. Por tanto, estas cinco dimensiones, quedará n marcados y alteradas dentro del grupo: 1) I ndividualismo – Colectivism o: dentro del g rupo coercitivo se resalta y exalta el elemento c olectivo y se desdibu ja el significado individual. Las necesidades personales pasan a coinc idir con las del colectivo y el individuo queda a merced de los intereses de la jer arquía. Curiosamente,sus miembros suelen considerar q ue sus metas son personales, creen h aber llegado p or sí solo s a dichos propósitos, a pesar de la obviedad de que sus compañeros disponen de las mismas pr eferencias y caminos premarcados d esde la estructura jerárquic a. Además, esos objetivos, en muchas ocasiones, son clara mente contrarios a sus propios int ereses personales: donar todas sus posesiones, abandon ar tr abajos, aislarse de sus redes de apoyo social, d ejar a su pa reja por recomendación d el grupo, etc.Muchos miemb ros de sectas coercitivas atribuy en las críticas del exterior a ser objetos de una persecución religiosa (Schwartz y K aslow, 2001). Posteriormente, aquellos que sal en del grupo coercitivo consideran haber sido engañados y admiten haber tenido merma da su capacidad volitiva. Los cambios sig nificativos que produce y sus graves consecuencias so n una muestra de la capacidad de estas té cnicas p ara limitar de form a notabl e la capacidad volitiva. Los que sufren estas técnicas viven una realidad alternativa a la social, se creen habitualmente parte de un a élite poseedora de grandes verdade s o revelaciones. La nueva identidad, los sacrificios y grandes costes Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 72 son vividos de forma egosintóni ca, un paso necesario pa ra poder avanzar en la jerarquía grupal y /o ada p tarse a la normativa del grupo… con la esp eranza, a larg o plazo, de poder alcanzar la iluminac ión o las metas idílicas que el grupo ha prometido. La sa lud, los derechos fund amentales y las li bertades individuales de estas personas se ve n gravemente deterioradas. Paradójicamente , la d efensa de estos grupos su ele partir de la ―libertad de culto‖ o de la ―supuesta l ibertad del indi viduo‖ a la hora d e elegir el in gre so en el grupo. La ―supuesta libertad‖ d el indi viduo afectado por té cnicas d e control mental queda en entredicho y la ―libertad de culto‖ no ex onera del cumplimiento de las le y es , ni justifica incumplir nuestro ordenamiento jurí dico. (Cuevas, 2012a, pp. 1481-1482) 2) Distancia jerárquica: los g rupos coercitivos se estructuran en distintos niveles jerárquic os. Ascender en la estructura exige sacri ficio, sometimiento y sumi sión. Uno de los ma y ores temores o casti gos que los ex -miembros pueden sufrir de un día para otro es ser rebajado dentro de la estructura. A lgunos miembros, cuando no aceptan determinado precepto o no consiguen d eterminado objetivo, pierden todos sus privilegios y se les exige comenzar desde cero. En este sentido, la jerarquía tiene una autoridad incuestionable; no existen parámetros democráticos ni criterios objetivos a los que la autoridad tenga que ceñirse. El poder d e la jerarquía p ara otorgar o castigar , según criterios arbitrarios, favorece el apoyo y sumi sión incondicional. Se apre nde internamente qu e no se debe cuesti onar l a autoridad, que ha y que confiar ciegamente puesto que, la v erdad, sólo tiene un c amino.E n definitiva, perte necer a un grupo coerc itivo supone ac eptar y just ificar las terribles desigua ldades jerárquicas. En ocasiones, los mi embros parten de que no ti enen la capac idad suficient e como para cuestionar los postulados que rigen las estructuras superiores. ― Se ata ca el d erecho fundamental de libertad personal, muestras de ello es la ex cesiva y atípica sumisión mostrada y la ausente capacidad p ara criticar a la jerarquía (frente a la incrementada capacidad crítica re specto a su medio social)‖ (Cuevas, 2012a, p. 1484). 3) Masculinidad- Feminidad: los r oles de género se a centúan drástic amente en la mayor ía de grupos coercitivos. Habitualmente se radicalizan los roles de género Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 79 supone. Este tipo de reconocimiento supon e im portantes beneficios, inclu y endo exenciones económicas. Además, el reconocimiento público de tales organizaciones contribuy e a una perce pción social más favora ble, a pe sar de sus controversias y peligros inh erentes. Mu chos de los grupos identi ficados como sectarios por parte de distintas asociaciones profesionales y de víctimas están, de he cho, registradas legalmente como asoci aciones le galmente consti tuidas. Una de las divers as dejaciones públicas en este ámbito consiste en no haber aplicado las recomendaciones acordadas en distintas comisionesparlamentarias en las que s e ha estudiado la problemática de las sectas. Se ha n p asado por alto tanto la s recomendaciones d e la Comisión Europea (1999), como otros info rmes previos de este mi smo org anismo. A nivel nacional, se creó una comisión en 1988, aprobada en 1989 por parte del Con greso de l os Diputados y ratificada posteriorm ente, mediante una proposi ción no de le y apr obada en 1999 (Villagrasa , 2012), cu yas recomendaciones aún siguen sin cumplirse. Algunas de estas recomendaciones fuero n incrementar el control de le galida d y vigilancia de la aplicación fraudulenta de los estatutos de las entidade s reli g iosas, culturales, rehabilitadora s, terapéuticas y análogas, o realizar las modificaciones n ecesarias en el régimen jurídico de asociaciones, especialmente las entidades sin ánimo de lucro y d e utilidad pública, para facili tar su control financ iero y fisc al. Existen otras posturas y abordajes e n la Comunidad Europea, otros países disponen de le yes esp ecíficas o disposiciones legales más efectivas, como la le y francesa sobre or ganizaci ones coercitivas ― about Picard ‖, Le y nº 2001 -5 04 de 12 de junio de 2001, para fortalecer la p revención y l a r epresión de los movimientos sectarios que afectan a los derechos humanos y las libertades fundamentales. Así como la puesta en marc ha de una agencia del gobierno francés, observatorio de la manipulación, que analiza el f enómeno sectario, en particular en relación a los actos que supongan un detrimento de los der echos humanos, las libertades fundamentales y otras conductas indebidas. Es la denominada Mi sión I nterministerial de Vigilanc ia y de Lucha contra las Derivas Sectarias: M I VILUDES. Entre sus objetivos se encuentra n la co ordinación de la acción del gobierno francés de cara a estrategias preventivas y represivas, la formación e in formación a los distint os agentes del gobierno, la información al Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 80 ciudadano de los ries gos o peligros de las derivas sectarias, así c omo asisti r a las víctimas de abe rraciones sec tarias (Jara, 2012). En Alemania, aunque las se ctas se juzgan por el derecho co mún, desarrollan también de forma estatal t areas de vigilanci a y seguimiento a través de la Bundestelle für Sektenfragen . Ad emás, e xiste un ma yor control de los denominados psicogrupos, en relación a las actividades de intrusismo profesional y a las prácticas relacionadas con la sanación. En cuanto a los procesos interpersonales, la manip ulación en el ámbito ambiental inclu ye que el grupo opere contra tod as las personas qu e son significativas para el sujeto. De esta manera, resulta mu y ha bitual la intromisión en las relac iones afec tivas; la jer arquía s uele diri gir h acia nu evas re laciones, impone r el celibato o coaccionarles, c on mayor o menor sutileza, para qu e rompan los compromisos previamente establecidos. Los hijos/as también verán alterada s sus rel acion es, tanto con el afe ctado, como con aquellos miembros del núcleo familiar que ha yan rechazado el grupo, en tanto que, por ejemplo, suelen fomentarse estrateg ias d e aislamiento hac ia los progenitores que no pertenecen al grupo. También la familia de origen puede verse afec tada, recibiendo h abitualmente el dist anciamiento o, en ocasiones, el maltrato de las personas vinculadas a g rupos coercitivos, que obedecen fielmente las indi caciones de su jerarquía . En determinados grupos coercitivos resulta habitual reconstruir y alterar los recuerdos del pasado, d e tal mane ra que los fa miliares prota g onizan n egligencias o situaciones escabrosas y abusivas ori ginadas, o ampliadas, en el s eno del grupo coerc itivo. D e hecho, la ma y or p arte de atenciones suelen derivar de familiare s preocupa dos. En el seno de estos grupos u organizaciones se i nclu y en con tenidos y enfoques muy diversos: ideología s, cometidos humanos, fenómenos reli giosos, planteamientos pseudoterapéuticos, prop agación de concepciones pseudohistóricas, contraconocimiento y contenidos conspiranoides, etc. Todos estos elementos son compartidos grupalmente e implican procesos interpersonales y grupales. Por ejemplo, las actividades de proselitismo suponen, por un lado, una inter acción interpersonal, a la vez que un proceso int ergrupal en el que el miembro d el grupo coercitivo ti ene como objeti vo que las personas del exogrupo se incorporen al endogrupo. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 81 Los grupos coercitivos también implican proce sos societales, puesto que en muchas ocasiones consigue n tr aspasar las barreras del grupo, construyendo nuevas costumbres y nuevos va lores culturales compartidos. Por toda e sta complejidad y multitud de procesos, re sulta tan c omprensible, como necesaria, la intervención de disciplinas dispares, aportando nu evos hallazgos desde sus pe rspectivas y conocimientos particulares, para mejorar el abordaje de este fenómeno.Por otro lado, este abordaje multidisc iplinar también justifica la dificultad para conceptualizar y unificar la conceptualización, la identificación de criterios identificativos, la amplitud del espec tro fenomenológico, las teorías expli cativ as, etc. resultando todo un reto llega r a integrar todas las aportaciones que se generen. Desde la psicología social el enfoque y la unid ad de análisis será el grupo, centrado principalmente en procesos interpersonales y grupales. La principal diferenciaentre grupos coercitivos y no co ercitivos parece estribar en qu e los primeros aplican técnicas coercitivas, generando conse cuencias d añinas. P or lo demás,las personas adscritas a sectas coercitivas se comportan como cualquier miembro de un grupo, con similares crit erios, procesos de identidad social etc. (Turner, 1981; Tajfel, 1984; Turner y Tajfel, 1986 ). Como en cualquier grupo, sus miembros comparten una identidad social común y se perciben a sí mismos como miembros de una determinada categor ía social. Todos conforman una estructur a grupal jerárquica con roles bastante definidos y entre ellos, ex iste int erdepe ndencia, de tal manera qu e cooperan en pro de determinados objetivos (Brown, 1978). Este plan teamiento conlleva que, todo grupo, independientemente d e su naturaleza o aparien cia, puede llevar implícito múl tiples beneficios, pero que también, pueden contener determinados riesgos p otenciales. Es más, los grupos evolucionan (o ―involucionan‖), pudiendo pasar por distintas fases más o menos a rmónicas. Estos ca mbios y conflictos que suceden en cualquier contex to grupal pue den implicar que determinados grupos constructivos puedan acabar desarrolla ndo dinámicas coercitivas en un mom ento determinado. O al contrario, también es posible que determinados funcionami entos jerárquicos coercitivos puedan evolucionar hacia mode los de funcionamiento más apacibles. Evaluación de Persu asión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 1. Se ctas coercitivas, el lado oscuro … 82 A pesar de estas sim ilitudes, también es cierto que el funcionamiento de los grupos coercitivos presenta determinadas peculiaridades, así como ciertas c arac terí sticas extremas, las cu ales serán descritas, identificadas, analizadas y evaluadas en este trabajo. El objetivo de e sta tesis ser á aportar y va lidar nuevas he rramientas que permitan discernir cuándo un grupo actúa con n ormalidad frente a cuándo manifiest a caracter ísticas coercitivas que puedan perjudicar gravemente a los miembros que lo integran. Tratar de ident ificar y v alorar cualitativa y cuantitativamente la persuasión coerc itiva, así como su relación con el abuso psicológico, los daños en la víctima y otr as variables r elacionadas. E s notable la gran escasez de herramientas en esta área. España sólo disponía de una sola escala norteamericana, validada en población española, que identifica y mide abuso psicológico en c ontextos grupales. Este estudio tr ata de aportar nuevas herramientas que puedan tener una finali dad en contextos clínicos y periciales, así como para facilitar que las víctimas puedan comprender mejor los fenómenos acontec idos en la rel ación con su grupo y el porqué de determinadas dificult ades y afecciones que en ocasiones arrastran durante años. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 3 83 Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 84 CAPÍTULO 2: INFLUENCIA SOCIAL Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 85 1. INTRODUCCIÓN El estudio psicosocial de las dinámic as y estrategias abusivas de grupos manipulativos se engloba dentro del campo aplicado de los principios de influencia social, especialmente de ntro del ámbito de la persuasión. También pued en destacarse otros procesos de influencia, como la ob ediencia, el lideraz go, la co nformidad, la complacencia o la norma lización, que están mu y presentes en el fenómeno de las sectas coerc itivas. Una definición que mues tra la amplitud del fenóm eno de influencia la describen Pé re z y Mu gny (1985) s on aquellos ―procesos regidore s de las modificaciones de todo tipo de respuestas (percepción, juicios, opinione s, comportamientos, etc.) observables en el individuo, originadas por el conocimiento de las respuestas (p ercepción, juicios, etc.) de otro(s) individuo(s)‖ (p. 99). Baron y Byrne (2005) reducen el espectro del fenómeno , en tanto que consideran que la influencia requiere de int encionalidad: ― el esfuerzo realizado po r uno o más individuos para cambiar las ac titudes, creencias, perc epciones y compor tamientos de una o más personas‖ (p.359). C ialdini y Goldstein (2004 ) también in ciden en esta definición reducida, en el que la influencia social viene diri gida p or la fuente , considerando que conlle va un ejercicio de poder social de una persona o grupo , qu e redundará en un cambio de actitud o comportamiento de otros, en una direcci ón particular.Este poder también s e desarrollaría, en ocasiones, de manera sumamente sutil. Ambas definiciones, má s que abordar la influencia, se estarían refiriendo a un tipo de influencia, la influe ncia. Briñol, Horcajo, Valle y De Mi guel (2007) vuelven a contextualizar que la influencia consiste en un fenómeno sumamente amplio, de m ayor alcance que la persuasión, que sería un proceso más dentro de la influencia. Así, también inclu ye n los fenómenos de influencia interpersonal, como las tácticas de compromi so, reciprocidad, etc. (Cialdini y Trost, 19 98); como los d e influencia g rupal, como la nor malización, la conformidad, la desindividuación, el pensamiento grupal; así como un amplio conjunto de fenómenos r elacionados . Sostienen que los ―fenómenos de inf lue ncia, abarcan variaciones en las p ercepciones, opini ones, actitudes y conduct as de las personas, en Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 86 una variedad de situa ciones mucho más amplia q ue en persuasión‖ (Briñol et al., 2007, p. 492). Mientras, la p ersuasión implicaría dirigir un mensaje a un a audiencia con la intencionalidad de fo rmar, reforzar o cambiar sus actitudes. En conclusión, la influencia abarcaría cualquier forma de cambio, intencional o no, e incluiríala persuasión; mientras que esta última requeriría intencionalidad de cambio por parte de la fuente de influencia, tratando de modificar o gene rar nuevas actitud es o comportamientos. Los procesos persuasivos pertenecen a l universo más amplio de la influencia social. Por tanto, los fenómenos de influencia social se refieren a los proceso s a t ravés de los cuales, durante las interacciones directas o simbólicas , los individuos y los grupos forman, difund en y modi fican sus modos de pens amiento y de acción. Incluiría aquellas inducciones no deliberad as, como por ejemplo cuando al guien influ ye, sin pretenderlo, con sus opiniones o sus actos, o como ocurre en determinados apr endizajes por modelado. La influ encia social, tal como describe M yers (2008 ), se trata de ―la c uestión cen tral de la Psicología Social‖ (p.125), puesto que esta disciplina tiene por objeto estudiar científic amente cómo los pensamientos, emociones y conductas de las personas son influidas por el contexto social. S e trata de un proceso d e cambio tan necesario como inevitable . El d esarrollo de la humanid ad y l a sociedad en su conjunto está vinculado a la influencia, y a que incluso aquellas conductas filogenéticamente programadas, como andar erguidos o hablar, no p odrían desarrollarse sin el ap rendizaje de otras per sonas del ent orno (López, 2013). En general, la soci edad tiene u n concepto erróneo sobre l a influencia, percibiéndola como un proceso negativo o invasivo, como si la identidad quedara alterada cu ando alguien es influido. I ncluso la propia Psicología Social también sostuvo cierta consideración n egativa de la influen cia social. Así, Moscovici (1985) argumentaba que ―l a psicología social es la ciencia del conflicto entre el individuo y la sociedad‖ (p.18 ). Aunque también pueda tener usos nega tivos, la influencia presenta múltiples ventajas:simplifica la resolución d e prob lemas cotidianos, permite incorporar nuevos aprendizajes con una gran economía en tiempo, recursos y esfuerzos, favor ece la construcción de la identidad, conduce a l logro de metas personales y grupales, etc. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 87 Si bien resu lta discutible que la relación ent re el individuo y el contexto sea conflictiva de forma generalizada, en ocasiones la influencia social puede chocar con las necesidades y metas personales, siendo especialmente perjudicial cuando se interpone a la racionalidad y /o a la li bertad de indi viduo s y grupos, como ocurre en lo s fenómenos de persua sión coercitiva. Aun considerando qu e el foco de este estudio son los grupos abusivos, no se pretende juz ga r n egativamente la i nfluencia en términos global es. Se parte de que l a influencia y l a persuasión, en términos generales, son empleadas de forma constructiva en las relaciones interper sonales y grupa les. Hablar de influencia social s upone incluir fenómenos amplios e inevitables sin los cuales sería improbable cu alquier forma d e educación y soci alización. L a influencia es un fe nómeno inherente a cualquier relación, ge nerando múltiples dinámicas y consecuencias: aprendizajes, empatía, afecto, sinerg ias, conduc tas d e apo y o, altruismo, obedienc ia, sumisión, explotac ión, etc. Plantearla sólo como una estrategia destructiva, al servicio de la fuente de influencia, implicaría adoptar una postura maniquea. Se trata de una realidad social implícita en toda re lación que, en may or o menor medida, generará cambios conscientes e inconscientes, voluntarios e involunt arios y que son responsables del desarrollo de la personalidad, de la madu ración y de la construcción psicosocial. Esta concepción, al mismo tiempo, parte de qu e exist en determinada s estrate gias persuasivas, identificabl es y m edibles, que empleadas siste máticamente en cualquier interacc ión, generarán consecuencias adversas en quienes las reciben. Algunas de esas estrategias, las de ma y or int ensidad coercitiva, también pueden resultar lesivas aunque su empleo haya sido exc epcional, pudiendo considerarse po r sí mismos actos abusivos. El empleo de tales estr ategias de persuasión coercitiva puede conllev ar importantes desajustes personales. Puede compararse la infl uencia con cualquier inst rumento, que puede se r usado de forma ventajosa o des tructiva, en dirección a la persona influida. En es te sentido, el uso de la influencia, como el manejo de cualquier instrumental, implica responsabilidad. Es im portante considerar sus efectos y consecuencias, conocer su fun cionamiento y prevenir determinados efectos adversos previsibles. Existen dilemas, controversias Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 88 éticas y morales en em plear determinadas estr ategias de influencia, co mo las que se basan en el en gaño o aquellas acciones oscu rantistas que sirven par a lograr beneficios exclusivos a la fuente de influencia, en detri mento del blanco de tales estrategias manipulativas. Acciones que en ocasiones consiguen reducir la voluntariedad o libre albedrío de las personas y qu e las someten, sutil pero drásticamente ; en beneficio de otras que han apre ndido a usarlas para conseguir determinados fines. En o casiones tales técnicas persuasivas se emplean, e incluso se entrenan, de forma grupal y organizacional, beneficiando a determinadas personas que obvi an considerar los perjuicios que ocasionan a los blancos de tales influencias. Además, en estos grupos, los beneficios grupales recaen en mu y pocos, en aquellos que disponen el poder organizativo. Mientras, la ma y oría, realiza los ma y ores esfuerzos y sac rificios, habitualmente víctimas del eng año y de la aplicación de diversas e strategias manipulativas. 2. MODALID ADES DE INFLUENCIA SOCIA L La influencia des cribe una amplitud heterogénea de fenómenos. Así, pueden incluirse fenómenos que involuntariamente, sin intencionalidad de la fuente, generan cambios en las respuestas de lo s otros, como ocurriría en el aprendizaje por modelado. En otro extremo, fenómenos voluntarios e intencionales mu y divers os, como la obediencia, la innovació n, la complace ncia o la aplicación de técnicas sugestivas. En este maremagnum de formas de influe ncia, autores como Cialdini (1990, 2007)se centran en principios, estrategias y técnicas intenci onales que desarrolladas por la fuente de influencia de forma cons ciente y volunt aria, generan una tendencia automática en el rece ptor. De esta manera, de terminados desenc adenantes g eneran patrones automáticos de respuesta humana, en cierto modo similares a los patrones de acción fija animal. Así pueden emplearse estrategias planificadas con el fi n de obtener una respuesta d eseada, si n el consentimiento del rec eptor, sin que éste sea consciente de la manipulación y la ― fuerza‖ sutil empleada, en beneficio de la fu ente persuasiva. De esta manera, Langer, Blank y Chanowitz (1978), como se cita en Cialdi ni (1990), descubrieron cómo en una petición conc reta, el mero hecho de incluir la palabra Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 95 cambios mucho ma y o res que los producidos por ot ros ti pos de influen cia so cial‖ (Baron y B yrne, 2005, p. 385). Ha y qu e subra y ar que la obedienc ia también suele desempeñarse de una ma nera posi tiva, quese aplica en ambientes sociales normaliz ados con objetivos constructivos, o para garantizar el buen funcionamiento de sistemas grupales o sociales. Co mo ocurre en l a escuela, en el trabajo, o en la familia, con autoridades le gítimas c on buenos propósitos, que también cumplen las normas y protegen a sus grupos; que a su vez éstos también obedecen a otras estructuras sociales y grupales a su vez. En conclusión, que la ob ediencia ciega no es la única forma d e obediencia. Un ejemplo clásico y ex positivo de la obedienc ia destructiva se encuentra en los experimentos clásicos de Milgra m (1963, 1974), que ponen de relieve la capacidad de sumisión de sujetos nor males ante las órdenes de una figura de autoridad , concre tamente las d e un investigador de un a prestigiosa unive rsidad . Los sujetos se habían comprometido a participar en un experimento, cobrando previamente por ello. Entre las características del diseño experimental se e ncontraban la ausencia de coacción de la fuente de influenci a, más allá de la presión repetida po r parte del experimentador de consignas del tipo ― por favor, continúe ‖ o ― no tiene alternativa, debe continuar ‖. La s órdenes y el efecto de la autoridad fueron sufi cientes para que el 65 % de los sujetos obedecieran cada instrucción, aplicando cada una de las falsas descargas eléctricas, hasta llegar a los 450 voltios. P reviamente a este nivel máxim o el sujeto ―actor‖ simulaba dolor, rogaba que pararan el ex perimento, golpeaba la pared e in cluso llegaba a ―perder el conoc imient o‖. Si bien muchas per sonas protestaban y trataban de rehuir las órdenes, la presión fue suficiente para que la ma y oría cediera y colaborara en este fingido ―crimen e xperim ental‖. Respecto a las razones d e la obediencia (Baron y Byrne , 2005 ), se ha n es grimido diferentes razones. En primer lugar, cuando se ob edece habitualmente ex iste un traspaso de responsabilidad, asumiendo que se están cumpliendo órdenes: el sujeto suele pensar que ―el qu e mand a‖ es el supuesto responsable de los a ctos. Corresponderia co n la clásica just ificación ― sólo cumplía órdenes ‖. En el experimento de Milgram, concre tamente, se in formaba a los participantes con anterioridad qu e el investigador era Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 96 el único responsable del bienestar del suj eto, al cual infringirían las falsas descargas. Otra razón que se argumenta es que resulta m ás fácil obedecer cuando la autoridad posee insi gnias o signos visibles que reflejen su estatus; a modo de h eurístico resulta mucho más fácil obedecer a una persona si va imbuida del uniforme que le identifica como una autoridad formal. En el experimento el investiga dor llevaba el atuendo de investigador, r epresentando la autoridad en su campo. Otra razón que se arg umenta que facilitó tales resultados es que la orden se g raduó en distintas instrucc iones. Esto apunt a al principio de comprom iso y coh erencia des crito por Cialdini (1990), la denominada técnica ―pie en la pu erta‖. Este p rincipio f acilita que se acceda a cumplir determinadas peticiones con ma y or pr obabilidad cuando previ amente se ha comprom etido y /o se h a actuado en es a mi sma dirección. Resulta mucho más difícil r esistirse a una petición cuando previamente se ha accedido a una petición inicial de menor coste. Así, en un experimento de Fre edman y Fraser (1966), la may oría de sujetos que previamente accedieron a poner un pequeño c artel en un a ventana de su c asa, el cual ex hortaba a conducir con cuidado, a ceptaban días después poner un cartel grande sim ilar en su jardín. A los del grupo control no se les ex puso a la primera petición, soli citándoles directamente que pusi eran el cartel gra nde, resultando que sólo accedieron a tal petición el 16,7 % de los sujetos, fr ente al 76 % d el gr upo ex perimental. Por último, otro argumento que explica la obediencia destructiva está en qu e suele darse en contextos de premura, esta rapidez dificultará la reflexión y la toma de decisiones racional. Así, en los experimentos de Milgram se da esta condición, puesto que se daban órdenes qu e debían cumplirse de inm ediato. Reicher y Haslam (2011) defie nden que los resultados del experimento de Milgram pudieran estar sobredimensionados en base a su diseño particular. Fue un experimento diseñado en muchos aspec tos para conse guir que los participantes obedecieran (premura, graduación de las p eticiones, autoridad científica, exculpación de la responsabilidad del participante en un compromiso previo, etc.), procurando que no se rebelaran a las instruc ciones asignadas. A pesar del concienzudo diseño , una may oría intentó resistirse y al go más de un tercio d e los participantes desobedecieron al Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 97 experimentador; por lo que podría interpretarse q ue la obediencia, en ge neral, no suele ser ciega y que la desobediencia a la autoridad es posible (Canto y Álvaro, 2015). A diferencia del diseño ex perimental, que puede considerarse artifici oso o simplificado, en los grupos coercitivos se presenta una situación natural y realista donde se manifiesta la conducta de obediencia ciega, en ocasiones destructiva, a l as órdenes de líderes autoritarios. En el c aso de los grupos coercitivos, la obedi encia suele tornarse irracional y sí que podría llegar a etiquetarse d e destructiva y ciega.Aun que en todos resulta una pa rte esencial pa ra el adoctrinamiento, se contemplan importantes diferencias de un grupo coerc itivo a otro, por ej emplo, en base a su estructura organizativa, sus normas, e l tamaño del g rupo, o la fo rma y frecuencia con la q ue sus miembros interaccionan con la jerarquía . La jerarquía adoptará la potestad de r egir y contr olar, en base a la autorid ad que ostenta. En ocasiones, se desa rrollará de una forma sutil e indirecta, a través d el seguimiento de la doctri na, o de la presión del grupo: influencia por conformidad, por imitación, condescende ncia grupal, etc. Incluso muchos líderes optan por emplear una influencia con ―mano iz quierda‖ , por ejemplo, a través de peticiones más que a través de órdenes directas (Baron y Byrne , 2005). En otros grupos coercitivos sigue caracter izándose la ob ediencia ciega. Con mayor o m enor sutileza, la jerarquía coerc itiva ejercerá una autoridad prioritaria, mucho más allá de lo ra zonable. Suelen alterar las fuentes auto ritarias previas (padres, familiares, le y es del país, normas culturales, et c.), instando a cumplir p receptos sin razonar, en base a la c onfianza, el principio de autoridad o bien para prevenir acontecimientos negativos o catástrof es; y a sean éstas, conse cuencias reales, o sit uaciones ficticias generadas en el seno del grupo. Los miemb ros de grupos manipulativos desarrollan una sumi sión pat ológica y ac rítica, de tal manera que r azonar por sí mi smos o cuestionar ordenes se consid erarán faltas graves. Desobedecer suele conllevar faltas graves, inclu y endo uno de los más duros y efec tivos: el ―vacío emo cional‖ , que implica que el colectivo al completo margine y /o reproc he, con crueldad e insi stencia, hasta co nseguir que el mi embro rebelde doblegue su voluntad, adaptándose a lo que espera n de él. Ha y que considerar que esta técnica es Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 98 especialmente útil cuando se han deteriorado sus lazos previos , sien do el grupo práctica mente el único referente so cial. Previamente , el grupo suele h aber desarrollado acciones que han conducido a que el sujeto sufra un notable aislamiento social. Por tanto, ― el vacío emocional ‖ ,o la amenaza de expulsi ón, suponen escenarios de terrible soledad que tra tarán de evit ar a toda c osta (Cuevas 2012 a; Cuevas y Perlado, 2011). En estas organizaciones la obediencia está mucho más presente respecto a otros contextos grupales, siendo de hecho la sumi sión uno de los elementos prin cipales. De hecho, una de las subesc alas de laE scala de Abus o Psicológico Grupal (GPA)(Chambers et a l., 1994 ) evalúa y se denomina ―Sumisión‖. De esta manera, se considera que obedecer y/o someterse, son rasgos distintivos de estos grupos (Almendros et al., 2011 ; Cuevas y Canto, 2006; S inger y La lich, 1997). El proceso de obediencia , como la captación,será un proce so sumamente gradual (Almendros et al., 2010), lo que incrementa el impacto persuasivo, en con sonancia con el principio de compromiso y coherenci a (Cialdini, 1990, 2007; Almendros et al., 2010). Además, no suele da r se en las primeras fases de acercamiento al grupo, sino que será fruto del compromiso adquirido con éste, tras un sutil e intensivo procedimiento de captac ión y adoctrinamiento. Por otro lado, una vez que el miembro de estos grupos ha interiorizado la ideología y se ha comprometido, modificando sus actitudes, valores y comportamientos, la ob ediencia d eja d e ser un proceso frecuente. El sujeto ya actúa como se espera, cumple satisfactoriamente las normativas estrictas que comparte el grupo y las considera necesa rias para su progreso; y a apenas ne cesita rá recibir instrucciones concretas. Se pasaría así de una obediencia estrict a a una asunción particular de normas, conductas y rituales pr opios del grupo. En conclusión, el miembro acaba actuando como se espera ha de hacerlo, sin ser necesario q ue nadie deba recor darle cuáles son sus responsabilidades u obligaciones. Además, en ocasiones el ―engaño místico‖ facilita que tal ace ptación venga dada por el temor a consecuencias catastróficas ficticias. Así, por ejemplo, en grupos de sanación y pseudoterapias hay quienes creen que no se guir dete rminada dieta o no cumplir con determinado hábito conductual les llevaría c on toda seguridad a empeorar gravemente su salu d o sufrir una enfermedad mortal. En grupos coercitivos re ligiosos se considera rá que muchas Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 99 actuac iones mundanas y normales en una sociedad moderna (salir con amigos/as, celebraciones profanas, descansar e n el tiempo libre, disfrutar de tecnologías, etc.) conllevan una vida en pecado, lo que pudiera suponer una condenación al ―fuego eterno‖ , u otras terrible s consecuencias. 5. CONFOR MIDAD Le pregunté a mi tío, que estaba sentado a mi lado, por qué habían abierto la puerta. Contestó: <<El profeta Elías visi ta esta noche todos los hogar es judíos bebe un sorbo del vino q ue se le ha puesto en un a copa r eservada para él>>. Quedé sorprendido ante este anuncio y repetí: <<¿ De verdad que viene? ¿De verdad que da un sorbi to?>>. Y mi tío contestó: <<Tú mira bien, cuan do la puerta esté abierta, mira la copa y verás que el vino baja un po co de nivel >>. Y eso ocurrió. Mis ojos estaban fijados en la co pa de vino. Estaba decidido a ver si se produciría algún cambio. Para mí era hipnotizant e y, po r supue sto, era difícil estar totalmente seguro que, en efecto, algo estaba ocurriendo en el borde de la copa y el vino sí que bajó un po co (Aron y Aron, 1989, como se citó en My ers, 2008, pp. 151-152). Este recuerdo se atribu ye a un joven Solom on Asch, e n l a celebración ju día del Sederim en la Pascua. El paradigma de la confor midad comienza con los experimentos de este psicólogo social, discípulo de Muzafer Sherif, qui en anteriormente había desarrolla do una serie de diseños experimentales sobre el paradig ma de la normalización(Sherif, 1936) . Los experimentos de S herif daban cuenta del poder de la influencia en situaciones de ambigüedad, empleando para ello el de nomi nado ―efecto autocinético‖ Asch (1951, 1952) partía de la m isma premisa que su predecesor: l a influencia social podía darse en circ unstancias de ambi güe dad, de t al forma que personas c ambiarán su jui cio y sus respuestas an te la falta d e un ma rco de re ferencia o ante carencias informativas. Diseñó un procedimi ento de presión social carente de ambigüe dad, de forma que la respuesta correcta no entrañara dudas. En estos experimentos la persona objeto de influencia se sometía a la presión dentro de un grupo, en tanto que la ma y orí a emitía respuestas erróneas, de forma consistente, en muchas de Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 100 las preguntas que se formulaban. Asch esperaba que el di seño experimental no soportaría ningún nivel de influencia, dada la claridad perceptiva de los estímulos presentados y lo evide nte que resultaba la respuesta. Por el contrario, los resultados dieron c uenta de que muchos sujetos daban respuestas erróneas, a pesar de la f acilidad de la respuesta, influenciados por las respuestas unánime s, erróneas, de su grupo. Concretamente, los grupos estaba n formados por siete a nueve personas, de los cuales sólo uno era ver d adero sujeto experimental, siendo el resto cómplices del experimentador que daban respuestas erróneas en la m a y oría de los ens a y os programados. L os resultados fueron que el 37 por ciento de las respuestas s e dieron de forma inco rrecta (frente a más del 99 % de aciertos en el grupo control). U n 75 % de los sujetos experimentales dieron al menos una respuesta erróne a y un 5 % de é stos fueron influenciados en el cien por cien de los ensayos ex puestos. La conformidad consistiría en ―ceder a la p resión que se observa en un grupo al copiar el comportamiento y la creencia de otros‖ (Franzoi, 2007, p.312). En los grupos manipulativos, el dictamen del líder es protagonista de la dirección pero, el líder a penas tendría poder, sin la a yuda y el comportamiento grupal de sus seguidores. La ma y or parte de aprendizajes y adoctrinamientos se desar rollan dentro del grupo y la relación entre i guales ejerce un a presión y un reforzamiento mut uo y constante que exalta y f ortalece la doctrin a (D e la Peña, 2011). Como señala Perlado (2011a), ― Junto con la pr esencia de un liderazgo dominante encontramos un grupo que se hace eco y reverbera con el líder, pasando a desplegar con el tiempo los mismos procedimientos de seducción que func ionan desde el pr imer contacto ‖ (pp. 45 -46). Incluso la exaltación de la personalidad del lí der, mucho más allá de lo r azonable, viene en gran parte d ada por la im itación y la ac eptación de consi gnas grupales. El grupo refuerza la imagen de un líder ―divino y poderoso‖, por encima del bien y el mal, que va a construir y medi ar las vidas de sus miembros.Al mismo ti empo, el lí der también verá reforzado su egocentrismo y narcisismo, al observar la r etroalimentación y entrega de sus acólitos. En conclusión, la aceptac ión incondicional que desarrollan los mie mbros, especialmente en las primeras fase s, más qu e la consecuencia de un proceso razonado, se explica mejor por procesos como la conformidad y la imitac ión. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 101 Los iniciados a ceptan de buen grado las propuestas de sus nuevos compa ñeros, pues previamente han sido a y udados, han r ecibido todo el afecto y otr os generosos ofrec imientos. Se emplea con maestría el principio de reciprocidad, que ge nera en su rece ptor la percepción de deuda y deber p ara aq uellos que le han ayudado. Tal como describe Cialdini (1990), este sentido de ―obligación‖ que se genera no es proporcional a la a yuda recibida; la de volución suele verse mul tiplicada en estos casos. Por ello, en el proceso de captación resulta r elevante crear la imagen de un gr upo solidario, constructivo y desinteres ado, en el cual se pueda confiar. Adicionalmente, tal como se desc ribe en las téc nicas de p ersuasión coercitiva cog nitivas, es habitual generar la visión de un grupo elitista, con metas y propuestas diferenciadas y únicas. Para los miembros de grupos coe rcitivos, se considera un honor, a la vez que también un gran sacrificio, pertenecer a su orga nización. La ex altación de los valores y la id entidad grupal conllevarán qu e el nuevo miem bro va y a sutilmente aceptando premisas y acuerdos grupales, tras haber depositado su conf ianza y cierto compromiso. Se irán moldeando y modelando las normativas o códigos de conducta y el grupo definirá y acompañará con precisión los deseos inherentes de la jerarquía sectaria. Es por ello que los procesos de complacencia y c onformidad son de e special relevancia pa ra comprender el fenómeno del adoctrinamiento sectario. Las técnicas de persuasión coercitiva son desarrolladas en bu ena medida de forma grupal, si bien bajo l a responsabilidad e incluso bajo la sup ervisión, en mayor o meno r medida, de la je rarquía sectaria. 6. INNOVACIÓ N La innova ción (Mugn y , 1981; Moscovici, 1976 , 1985) hace referencia a una forma de influencia so cial que generalmente tiene por fuente un a mi noría, o un individuo, que intenta crear nuevas formas d e pensamiento o comportamiento, o modificar aquellas ya establecidas. Habitualmente la innovación es desarr olla por minorías sin poder. Supone un proceso de c reación de nuevas no rmas, que vienen a reemplazar la s normas preexist entes. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 102 Pueden considerar se dos modalidades de innovación dentro del sectarismo: por un lado, en el proceso de conversión, por el otro , en el intento de transc ender más allá de sus mi embros, tratando de influir a nivel social o cultural. En primer lugar, con respec to al proceso de captación y conversión, l a minoría grupal – sectar ia- consi gue extender y hacer valer sus actitudes, comportamientos, valores y creencias a mi embros de un colectivo soci al ma y oritario. De tal man era, el grupo s ectario podría contemplarse como una minoría activa que, a través de la innovación consigue influi r significa tivamente a un gran número de p ersonas que pertenecían a la ma yoría colectiva exogrupal. De la Peña ( 2011), lo describe así: La s se ctas se manejan a partir de dos elementos ; por un lado, el líder, y por otro, el aparato — por así llamarlo — de gobierno, es decir, un pequeño grupo de allegados que comparten los mismosintereses. El líder y el pequeño grupo conforman lo que conocemos ya como una minoría activa. Esta minoría tiene el poder de influir social mente a una gran cantidad de indi viduos en tanto que a partir de un comportamiento consistente, crea conflicto y duda entre los miembros de la ma y o ría y los conduce aree xaminar y reevaluar su pr opia postura cognitiva o valorativa. Esto quiere decir que al gunos grupos qu e eran ignora dos por el aparato social por su baja ―peligrosidad‖ a pa rtir d e e ste principio adquieren fuerza social. Éstos se han convertido en grupos que poseen un propio código social y qu e además pr oponen innovación y cambio. Los d esviantes en la psicología de las minorías activas, llegan a engendrar su propia norma. (p.118) La segunda modalidad de innovación consistiría en los esfuerzos de una mi noría activa – sectaria- en infl uir e innovar soci al y culturalmente, introduciendo sus tópicos, argumentos o ideología a colectivos externos, sin la necesidad de l proce so de conversión. En esta vertiente puede c onstata r se cómo algunos p ensamientos, ideologías y fenómenos habituales en determinados medios mi noritario s cúlticos, han conseguido extenderse, generando nuevas no rmas, actitudes y h ábitos en una importante part e de la masa soci al. Aprovechand o el auge de las nuevas t ecnologías Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 103 de comunicac ión, estas nuevas construcciones sociales se pueden p ropagar de forma masiva y rápida. Al gunas de ell as , consiguen formar parte del imaginario colectivo de una buena parte de la población, f omentando cambios de actitud y conducta en personas ajenas a tales c ontextos cúlticos . Un ejemplo es la extensión y di fusión de las llamadas teorías creacionistas, que en la actua lidad han convencido a la ma y oría de la población estadounidense, que considera que los seres humanos fueron creados por dios hace, no más de 10.000 años (Thompson, 2009). Otro ejemplo sería la importante propagación de conspiraciones y d e cono cimiento pseudo científico : conspiraciones relaciona das con el 11 -S, vacunas que matan, supuestos vertidos ocultos e indiscriminados desde los aviones comerciales (fenómeno chaimt rail ), o el nuevo orden mundial reptiliano (Cuevas, 2010). Todo este contraconocimiento sectario suele uti lizarse con fines manipulativos: ge nerar un mer cado de productos milagros, fomentar ideas nacionalistas , cre encias antisistema o estimular ideologías r acistas. Por tanto, esta difusión social de los contenidos cúlticos contribu ye a ge nerar nuevas tensiones psicosociales. Alguna s de tales cree ncias son particularmente peligrosas, como las relacionadas c on el ámbito de la sal ud, que fomentando nuevas pseudoteorías y pseudoterapias,conllevan que un gran número d e personas incumpla n las prácticas recomendadas de vacunación , o que s e ap arten d e los tratamientos convencionales cuando caen e nfermos. 7. PRINCIPIOS D E COMPLACE NCIA Cialdini (1990) desarrolló difere ntes técnicas b asadas en los principios de complacencia. Tales técnicas son formas de influencia int encional que a provecha ndo determinados heurísticos , consig uen con ma y or probabili dad un cambio de respuesta que se deseaimplantar. Al tratarse d e pro cedimientos int encionales, podrían considerarse e strate gias persuasivas de infl uencia. Los prin cipios de complacencia son de carácter universal, estando p resentes en cualquier int eracción so cial. La teoría de Cialdini sobre e l funcionamiento de lo s Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 104 procesos o principios psicológicos básicos y la s técnicas de influenci a que de ellas derivan, p artió de la obs ervac ión de profesionales de la influencia, como vendedores o publicistas. Estas observaciones de c ampo le llev arían a formular un a serie de hipótesis teóricas qu e posteriormente, se h an ido contrastando experimentalmente ( Cialdini , 1990, 2007; L ópez y Bustillos, 2008). Con estos principios se pueden consta tar lo frec uente qu e resulta qu e la influencia venga da da sin mediación cognitiva elaborada. La ma y oría de l as ve ces las personas actúan con escaso margen de ti empo y su elen confiar en estos procesos automáticos o heu rísticos, que salvando la utiliz aci ón manipulativa que al gunos/as puedan des arrollar, se trata d e procesos universales bastante eficientes y fiables, que conducen a mejoras en la convivencia y supervivencia grupal. Facilit an una respuesta rápida sin la necesidad de emplear excesivos recursos cog nitivos. Como desventaja, en ocasiones conducen a im portantes errores conductuales. T ales prin cipios son muy valorado s socialmente y se apre nden desde la infancia, siendo activados con mucha frecuencia en situaciones sociales. En los grupos co ercitivos resultan de gran relevancia los principios de complacencia, empleándose numerosas estrategias manipulativas basadas en tales principios para facilitar la consecución d e d eterminad os objetivos. Diferentes autores constatan el empleo d e estrategias abusivas que operan a través d e los pri ncipios de Cialdini (Langone, 1992; Pratkanis y A ronson, 2001; Pratkanis, 2007 ). Recientemente, Carmen Almendros ha elaborado y está validando una es cala de influ encia g rupal (G I S) en contextos grupales, a ún sin publicar,que está basada en los principios y técni cas de Cialdini. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 111 Éste sería el principio de compromiso y coherencia, el deseo de ser y parecer cohere ntes con las conduc tas y actitudes mostradas. Una vez se ha realizado una determinada ac ción o tomado una de cisión, existen presiones int ernas y ex ternas que impulsan a se r coherente s con el compromiso asu mido (Cialdini, 1990). Se manifiesta incomodidad ante comportamientos que contradicen las conductas previas. Tras este principio está la base de la teoría de la disonancia cognitiva (Festinge r, 1957), que explica cómo la coherencia entre cognición y conducta es un importante motivador conductual; la incoherencia entr e tales, o e ntre cogniciones, genera tensión o desarmonía que moviliz a al cambio, bien sea creando nuevas co gniciones, bien ajustando la condu cta d esviada. Así, pu es, si un grupo consi gue que a lguien asuma cierto compromiso acti vo y público, lo habrá n predispuesto autom ática e irreflexivamente a que actúe en c onsonancia con dicho compromiso. Este principio resulta m ás efectivo aún si asu men el compromiso sin sentirse coaccionados y si se atribu y en la responsabilidad de sus actos. Así, para conseguir un mayor poder de influencia es conveniente que la p ersona atribu y a que es libre, qu e actúa así porque lo ha elegid o. En este sentido, hay que tener cuidad o con las gra ndes recompensas, que pueden conllevar el efecto opuesto al deseado: pueden resultar una presión externa sufici ente para just ificar los actos desarrollados y con ello, reducir la motivación interna (Deci, 1975; Le pper, Greene y Nisbet, 1996). En este sentido, las personas que son muy recompensadas ti enden a esp erar nuevas recompensas en e l futuro para justificar s us acciones. En cambio, las persona s que han actuado sin recompensa, o con escasa gra tificación, ti enden a s er coherentes con s us dec isi ones previas, sin requerir de tales premios para continu ar en dicha senda. Por ello, los grupos coerc itivos intentan que la presión externa sea m uy sutil, que no se note que ex isten imperativos; haciéndole s creer que son ellos mismos los que toman las d ecisiones adoptadas; de lo contrario, podría provocarse el efecto reactancia. Las personas que forman parte de estos g rupos están convencidas de estar desarrollando com portamientos libres; a pesar de que estos suelan estar en oposición a sus intereses previos . Además de qu e la coherencia está bien v alorada socialmente, t ambién es un heurístico que contribuye a tomar decisiones con mayor r apidez. De esta manera, ant e Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 112 una decisión difícil tomar, se puede optar por recurrir aquella que es cons ecuente con la que se tom ó anteriormente. Es una forma fácil de liberar recursos cognitivos (Cialdini, 1990). Este principio puede emplearse como un arma p ersuasiva par a conseguir q ue las personas actúen en contra de sus interes es y claramente , en int erés de la fuente d e influencia. En el caso de grupos coercitivos Cialdini (1990) aporta un ejemplo relacionado con los g rupos piramidales o ―multinivel‖, concretamente en relación a la corporación Amway . En este ti po de grupo s e pide a cada vendedor que fije objetivos individuales, que los anotepor escrito y que s e co mprometa a cumplirlos. Este efecto de anotarlos, comprometerse e incluso compartirlos pública mente en sus reuniones, conllevará una fuerza motivante muy destacable. Existen otras múltiples tácticas qu e emplean basadas en este principio. Por ejemplo, redactan po r escrito fra ses positivas sobre los productos y sobre la compañía y los entrenan en la defensa de su empresa ante posibles críticas externas. Tales artimañas afianzarán el compromiso y se mostrarán con me jor predisposición a valorar posi tivamente su empresa. Otra forma de emplear este principio será obligarles a hacer inversiones p eriódicas, por ejem plo mensuales, en los productos que venden. Los objetivos que fijaron se transforman en compromi sos de compra con la compañía. Así, por ejemplo, un distribuidor puede comprometerse a hacer una comp ra mínima de 1.000 euros mensuales en productos, aun cuando verdaderamente no tenga una cartera de v enta pa ra darle salida. Además, los miembros del escalafón jerárquico superior se encargan de controlar al infe rior, de tal manera que a los distribuidores se les repite diariamente qué compromisos y metas fija das marcaron (en ocasiones públicamente). Así, son habituales los seguimientos diarios, en distintos horarios, para constatar o reiterar el compromiso, recordando que debe seguir persistiendo con las ventas o con la búsqueda d e nuevos distribuidores. A esto se l e añaden las reuniones de formación o adoctrinamiento, en ocasiones dos o tre s veces por semana, así como las numerosas celebraciones, de obli ga da asistencia y qu e pagan de su propio bolsillo, para premiar a los mejores. El compromiso es tan desmedido que cuando un vendedor recibe c ualquier crítica rac ional sobre su compa ñía, suele reaccionar de forma mu y irascible, emocionalmente alterados, con una hostilidad Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 113 desmedida. Tachan a los críticos de mediocre s, perdedores o interesados, o emplean insultos directos, obviando cualquier aspecto empático con las víctimas que se sienten estafadas por la c ompañía. En cuanto al compromiso, un f actor que incrementa notablemente el pot encial de cambio es el esfuerzo. A ma y or esfuerzo d esarrollado, ma yor p otencial de cambio, situación que ocurre e n todos l os grupos c oercitivos. Usualmente los grupos coercitivos aprovechan es te principio. Así, en sect as de corte mi lenarista se anuncia el fin del mundo y se le s muestra que la salvac ión está supeditada al cumplimiento estricto de la doctrina y las normas d el grupo . También suelen r ecaudar se ofrendas y g randes cantidades de diner o bajo consignas basadas en este principio. Cuevas y Canto (2006), exponen algunos e jemplos: ―Dios conoce tu fe y sabe que entrega rás todo aquello que no necesitas ‖ . ― La salvación es para aquellos que cuidan y hacen entrega a sus hermanos ‖ . ― Entregarte a dios es el may or goce, así que da todo lo que puedas, da hasta que deje de doler te ‖ . ― Si cuidáis vuestro cuerpo dándole el descanso ne cesario, ¿por qué no cuidáis vuestra alma, ofreciéndole la palabra de l señor, qu e es lo m ás importante en la vida?. S i queréis estar preparados para la mue rte y recibirla plácidam ente debéis previamente dejar que dios entre e n vosotros .(p.45) A partir de l principio de compromiso y coherencia se derivan tres técnicas (Cialdini, 1990). L a primera es la denominada T écnica del Pie en la Puerta . El experimento de Fre edman y Fraser (1966), descrito anteriormente, es un clarísi mo ejemplo de su aplicación . L a técnica c onsiste en h acer una petición p equeña, sencilla de desarrollar. Posteriormente, si se acepta la primer a, se solici tarán m a y ores peticiones en la misma dirección qu e la primera. S u fun cionamiento se basa en que las personas evitan manifestar incoherencia públicamente, para no d ar una i magen pobre, proteg iendo así su autoconcepto. Así, las personas tratan de responsabil izarse en mostrarse coher entes co nductualmente. De este modo, la técnica pued e e mplearse p ara conseguir determinadas conductas de forma inmediata, además de para facilitar determinados cambios actitudinales. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 114 El funcionamiento de esta téc nica es similar a lo acontecido cuando alguna persona, tras alguna tr ansgresión moral, g radualmente, va a ceptando otra s tran gre siones parec idas, cada vez de mayor ma gnitud. En oca siones, personas norm ales han acabado escalando en una espiral de violencia y transgresión gradual, hasta límites insospechados. En esta turbia y constante escalada, se acabarán justi ficando faltas mu y extremas. Otro ejemplo puede encontrarse en l a práctica de determinadas parafilias sexuales, en las que, comenza ndo con prácticas más o menos segur as , en ocasiones se va escalando hacia p rácticas de ma yor riego, pudiendo provocar accidentes o g raves abusos (Venegas, 2014). Un ejemplo más lo aportaSchein (1956, 1961), psicólogo que acuño el término ―persua sión coercitiva‖, que estudió de forma pionera el adoctrinamiento que sufrió soldados estadounidenses capturados por parte de chinos y norcoreanos. Los captores chinos exigían qu e los prisioneros apuntaran cada una de l as opiniones que emitían. Posteriormente, se revisaban tales opini ones po r si alguna podía utilizarse como una muestra de compromiso con las nuevas ideas que trataba n de imponer. También se les pedía que escribieran pre guntas y respuestas p rocomunistas. Si se neg aban a escribirlas voluntariamente, les pedí an que las copiasen d e otros cuad ernos de notas. Tal concesión sería un ejemplo de la técnica de rechazo y retirada (principio de recipro cidad). Estas notas y decl araciones resultaban sum amente úti les, puesto que acababan siendo una prueba escrita, que podían emplear posteriormente para s olicitar cambios en la dirección de los escritos. Los prisioneros escribían todo tipo de d eclaraciones, instados por sus captores; posteriormente les ex ponían a tales escritos. Confusos, acaba ban sintiendo que lo que habían es crito atrás era a corde a sus c r eencias y de esta m anera, se l es solicitaba el cambio de conducta en la dirección deseada. Por ejemplo, al guien podía escribir: ―nos han tratado bien, sólo dese an que EE.UU. deje de atacarles‖, est e tipo de es crito resultaba mu y p roductivo para sus capto res. Las personas suel en creer que un a declaración refleja la verdadera actitud de su autor, aun cuando no han eleg ido libremente hacer tales declaraciones. Además, este escrito podía ser usado para convencer a otros compañeros su yos. I ncluso a veces, se saltaban la censura de la corre spondencia y permit ían escribir a sus familias, a cambio de que incluy e ran en tales Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 115 cartas algunos de estos mensajes pro -comunistas. De esta manera, conse guían la mejor de todas las propagandas. Schein (1956, 1961) describe que p rácticamente todos los soldados acababan participando con el enemigo gr acias a las técnica s que desarrollaban. El principal objetivo de los chinos iba más allá de que aport aran información; su intención, tal como señala Cialdini (1990) fue ―adoctrinarl os, cambiar sus actitudes y su perce pción de sí mismos, del papel desempeñado por su país en la guerra y d el comunismo. Hay pruebas de que el programa funcionó a menudo alarmante mente bien‖ (p. 87). Un último ejemplo de la técnica del pie en la puertase ex trae de l a secta La Orientación (Cuevas y C anto, 2006; Cuevas, 2012 b). S u líder, Teresa Zonjic, pedía a niños y adultos redacciones sobre tem as de in terés. A veces red acciones más inocentes , otras más comprom etidas, con tí tulos que la lí der sugería. Tales escritos y a llevaban marcada una dirección recomendada‖. S i el/la alumno/a seguía sus indicaciones la redacción era puntuada con la máx ima nota y er a felicitado/a. Si por el contrario, no se seguía la sugerencia o la dirección, se suspendía y se indi caba que la pe rsona no había sabido ex presarse y no te nía las ideas claras. O incluso recibía algún tipo de castigo. Así a una niña, e ntre los ocho y los nueve años de edad le pedía: redacciones con tí tulos como ― so y una m entirosa ‖, ― mi madre en sil la de ruedas ‖ (sin que en ningún momento su madre tuvi era enfermedad discapacita nte o un riesgo espec ial de tener que utiliz arla), ― teng o 20 años y estoy sola ‖ , ― mi concepto de los hombres ‖, ―so y una egoísta‖ . Todas ellas eran corregidas y s e refo rzaba cualquie r ex presión de dolor, p esimismo, vida catastrófica, percepción de problemas en la fam ilia, etc. A la par que se tachaba n aquellas ex presiones positivas sobre la visión de la fami lia, la vida, el futuro, etc. Intentaba engendrar una nuev a alumna problemát ica.(Cuevas y Canto, 2006, p.175) Una segunda técnica, relacionada con el principi o de compromiso y coherencia, es la d enominada Técni ca de Lanzamiento contra la Base (Cialdini, 1990). En esta Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 116 técnica lo que im porta es conseguir que la persona llegue a un compromiso. P ara ello se ofrece un a propu esta mu y ventajosa a sus intereses. Un a vez la p ersona a cepta y s e compromete con dicha propuesta esp ecial sur girá un problem a por el cual se hará imposible concederla . Entonces se oferta otra opción diferente, apa rentemente ventajosa y exclusivamente of recida en compensación por el error cometido, que en rea lidad es la verdadera propuesta que se pretendía ofrec er. T ras haberse comprometid o previamente con la a nterior propuesta resulta más probable que la persona acepte también e sta segunda opción, a pesar de qu e sus característ icas disten ba stante del compromiso inicial. En r esumen, s e ofrece un a v entaja qu e favorece la decisión; ad optada ésta y antes de cerrar el trato, se retira tal ventaja y se ofrece la verdader a propuesta. Es posible que la razón inicial del compromiso ya no ex ista (por ejemplo, comprar un determinado producto a un precio reduc ido), pero la persona continúa aceptando basándose en nuevos fundamentos que le han ofrecido. Como describen Brockner y Rubin (1985), lo habitual es que en ese ti empo la persona desarrolle nueva s razones que apoy en su decisión y justifiquen aceptar esta nueva opción. Cuando se emplea e n ámbitos comerciales lo s compradores su elen cre erse los argumentos de muchos vendedore s de que la nu eva propuesta ha sido mejorada como compensación al cambio respec to al compromiso inicial. Lo más r elevante es la capacidad de esta técni ca p ara ha cer que una persona esté satisfecha con una mala decisión (Cialdini, 1990). Se ha constatado la e ficacia de esta técnica en múltiples circunstancias ( Brownstein y Katzev, 1985; Burge r y Petty, 1981). En este sentido, aplicar esta técnic a en grupos manipulativos, que suelen disponer de múltiples malas opciones, es cuestión lógica. Muchas personas inician su contacto sectario por múltiples ofertas atractivas, así co mo por promesas utópicas (como por ejemplo, curaciones mila grosas o éxitos poco tangible s), finalmente tales proposiciones acaban siendo un simple re clamo, en el mismo sentido que la técnica descrita. Una tercera té cnica, vinculada al principio de c ompromiso y coherencia , es la Técnica de Legimitación de Favores Insignif icantes o Incluso un penique es suficiente (Cialdini y Schro eder, 1976; Canto, 2006; López y Busti llos, 2008; L ópez, 2013; L ópez y Bustill os, 2013). En ella se destacan determinados valores humanos deseados, como la Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 117 solidaridad, la bondad o la generosidad. Se solicitan a y udas mí nimas, que se ponen en consonancia con tales valores. Para ser coh erentes con tales atributos humano s, se responde a la solicitud d e a y uda. Negarse a dicha petición apela a una imagen ingrata, pudiendo dañar el autoconcepto. Es importante que la solicitu d sea mu y baja y poco costosa, lo que motiva a que difícilmente se resistan a prestar tal a y uda. Es ta técnica es muy empleada en las pet iciones con fines caritativos, como ocurre cu ando se pide participar en un sorteo, con un donativo pequeño, para una causa humanitaria. En España son bien conocidas las campañas de un euro solidario, como el programa un k il o de a yuda, de la Fundación Altius Mano Amiga ; o las múltiples campañas d e dona ción a través de SMS soli dario. Los SMS solidarios desti nan la recaudación a una ONG o a un proy ecto concreto de a yuda humanitaria o emergencia cuyo coste ronda un euro. Son una manera senc illa, rápi da y económica de colaborar. Destacar valores humanitarios para exigir una respuesta acorde son estrategias empleadas por grupos coercitivos. Así, muchos grupos coercitivos instan a sus seguidores a colaborar económicamente en base a sus valore s humanos y s u int egrac ión en un proy ecto común. Estas premisas favorecen la inversión de inge ntes cantidades económicas. 7.3. Sanción – Validaci ón Social La psicología soci al ha dejado constancia d e lo influ y entes que resultan las mayor ías, que los individuos tienen el ses go de pensar que, lo que sostie ne la ma yoría, es cierto. Resulta evidente que cualguier grupo, organización o sociedad, requiere de reglas comunes y de convenciones bien definidas, normas que comparten y disposiciones que s e obedecen (Moscovici, 198 5). P or todo ello, las personas suelen confiar y a ceptar la posi ción may oritaria, resultando mu y difícil oponerse a ésta (Canto, 1994). Cialdini (1990) analiza la amplitud de tal efecto y lo enmarca y articula con el proceso de comparación social (Festinger, 1954 ). P ara determinar si las opini ones y habilidades son correc tas, las personas suelen compararse con otras parecidas a ellas . De Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 118 ese modo, al comprobar que las opini ones coinc iden con las d e otros y descubrir qu e muchos la s comparten, se reconfortan y sienten q ue están en lo cierto. L a táctica de la validación social consiste en presentar cualquier información como la aceptada po r la mayor ía. R esultará más probable aceptar un a petición o realizar un comportamiento, si es coincidente con lo que hacen o piensan otras personas similares (Cialdini y Sagarin, 2005). Se activa un heurístico de que, lo qu e todos piensan, ser á habi tualmente lo correcto. Por ejemplo, una cadena televisiva puede usar las estadísticas de alt a audiencia con objeto de mejorar o igualar esos datos: ― 10 millones de person as siguieron la semana pasada la s erie de éxit o , ¿te la vas a perder? ‖. O incluir risas p rogramadasen los espacios televisivos para sugerir al públi co cuáles son los mom entos más divertidos y facilitar que s e rían más con el programa. Cialdini (1990) describe va rias investigac iones que cons tatan que las p ersonas s e ríen más y consideran el pro grama más divertido si o y en tales risas, a pesar de que la ma y oría reconoce que son falsas y exageradas. Aun cuando en apariencia resultan desagradables, s e tr ata de un recurso efec tivo. Este principio basado e n el poder de influencia de la ma y oría, también puede utilizarse en sentido contra rio, desdeñando una conducta o actitud concreta, empleando a una may oría en contra; e s la denominada sanción social. De esta manera, se pretende que la persona c ese o alt ere su perspectiva en favor de la ma yoría: ― puedes hacer lo que quieras si así lo desea s, pero estás actuando de forma contraria a la mayoría ‖. El principio de validación/sanción social funciona espe cialmente bien en dos contextos; por un lado, cuando la situación es ambigua . Ante la incertidumbre, se facilita la imitación . Se genera lo que Cialdini (1984) denomina ―ignorancia múl tiple‖. En línea con la teo ría d e la comparación social (Festinger, 1954), los s ujetos estarán predispuestos a evaluar s us opiniones con los suje tos que están en su medi o, facilitando la conformidad a la posición ma y oritaria. Un segundo contex to, habitualen grupos manipulativos, sería imitar a aqu ellas personas q ue se perciben semejant es. A ma y or similitud percibida, mayor se rá la probabilidad de imitación, tomándolas como un ejemplo a seguir. La s técnicas que se deriv an de este principio son dos: Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 119 1) Lo que ha ce la Mayoría :se pr esenta una acción c omo ade cuada po rque la mayor ía la llev a a cabo. Muchas veces se describ e basándose en una población concreta ―la ma y orí a de los jóve nes‖, ―la ma y oría de los estudiantes‖, ―la mayoría de nuestro grupo‖… Esta técnica genera un senti miento de identidad y la tend encia a imitar a los que son similares (López, 2013). 2) Lista de P ersonas Semejantes : consiste en acompañar un a petición determinada con una lista de personas sim ilares que ya han actuado de esta manera. Como ocurre cuando se piden firmas y enseñan un li sta con otras personas de l entorno que y a lo h an hecho (López, 2013). Cuanto ma y or es la lista, más probable es que se acceda a la petición (Reingen, 1982). Este principio de validación /sanción social resulta muy ad ecuado para juz gar lo correcto frente a lo incorrecto, siendo este tipo de visi ón polarizada y maniquea (todo o nada; bueno o malo), un ra sgo carac terístico del sectarismo. Z imbardo, Ebbesen y Maslach (1977) d escribían cómo los grupos sect arios propu gnan un re ch azo total de la sociedad de sus instituciones: fuer a del grupo todos son enemig os. El bien está repre sentado por el grupo y el mal por la sociedad; las personas sólo interesan en la medida que pued an ser útiles para el grupo. El tercer criterio de reforma del pensamiento de L i fton (1961), ―dem anda de pur eza‖ , hace referencia a esta polariz ación descrita: elegir entre seguir el bien ( el grupo) o pertenecer al mal, representada por la sociedad. También otro s autores exponen que las sectas se c aracterizan p or su pensamiento maniqueo (Ash, 1985; Hassan, 1990; West, 1990; Rodríguez-Carba lleira, 1994a, 1994b; S inger y L alich, 1997; Tobias y L alich, 1997;Perlado, 2 003; Cuevas, 2012a;Benoit y C ancrini, 2013), con procesos de pensamiento constreñido y polarizado, reduciéndose la flexibilidad y la adaptabilidad cognitiva, el pensamiento críti co, etc. Los grupos manipulativos emplean este principio, fomentandoprocesos de conformidad g rupal, mostrando modelos o refe rentes de conducta y reforzando la sumisión y la adaptación al principio mayorita rio. P reviamente han promovido técnica s de aislamiento social, debilit ando o romp iendo la zos externos al grupo., d e manera que su grupo es su ma yoría, su único referente. Los q ue no pertenecen al grupo, o aquellos que salieron, son conside rados personas que vive n al margen de la verdad; n o merecen Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 120 confianza o afecto, dejando de ser un referente a imitar. P or el contrario, los miembros del grupo merecen toda atención y respeto. A ma yor nivel jerárquico en el grupo, ma yor perfección se le presupone. Bajo esta pe rspectiva, resulta importante que e l nuevo aprenda del resto d e mi embros el conjunto de valores, normas, actitudes y conductas a desarrollar. De esta manera, se pueden ll egar a normalizar comportamientos patológicos, disruptivos o contrarios al ord en social preestablecido. En m uchos de estos grupos, e specialmente las muj eres, son inicia das en comportamientos sexuales dirigidos, controlando su int imidad y sus r elaciones (Cuevas y Perlado, 2011). Este principio se p uede emple ar para mo delar casi cualquier pr áct ica.Más aun tratándose de un grupo sobrevalorado internamente, creyendo que se pertenece a una élite (Wilson, 1970; Sing er, 1979), a una organización especial en la cual se pueden obtener important es logros, inalcanzables para el resto de la so ciedad. Los iniciados observan cómo todos los miembros ll evan a cabo ciertos comportamientos, o cómo todos están fascinados con su líder, lo que facilitará el aprendizaje por modelado. 7.4. Simpatía Es más difícil decir no a alguien que cae bien, que resulta simpático o que parece atractivo/a. La simpatía incrementará la probabilidad de que los mensaje s persuasivos tengan el efecto deseado, principalmente cuando se procesa a tr avés de la vía periférica de la información (Pett y y C acioppo, 1986), que corresponde, en efecto, a l ámbito más emocional: ―funciona a través d el compo nente afectivo de las actitudes y la estrat egia consiste en provocar un estado de ánimo positivo y asociarlo a un produ cto que se dese a vender o a una persona a la que se dese a pr om over‖ (López, 2013, p. 264). Pueden encontrar se múltiples ejemplos de este principio en la publicidad , donde entre otras tácticas, se emplea el h umor, la cercanía o la v inculación de determina dos productos con personas at ractivas y/o famosas. Las personas que agradan son más persuasivas: es más fácil sentirse bien con ellas, ser amables con ellas y cuando tratan de convencer, sus blancos de influencia están más dispuestos a ca mbiar. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 127 Parece qu e los devotos de Hare Kris hna también aprendieron y se adaptaron a esta circunstancia de qu e se confíe más en p ersonas que tienen un aspe cto familiar.Su vestimenta, tan poco famili ar para la mentalidad occidental, resultaba poco efectiva de cara a la recaudación de fondos; las persona s solí an evitarlos o rechazarlos. Tras distintas dudas i niciale s su líder, Prabhupada, acabó permitiendo la vestimenta occidental con objeto de dist ribuir libros y predi caro, lo que es lo mismo, para labores de recaudación y proselitismo. Prabhupada instaba a que siguieran con sus signos relig iosos pero qu e al mismo tiempo, podían vestirse como un ―f ino caballero america no moderno‖ a tales fines. Así, e n muchas act ivi dades públicas ocultan su identidad, se disfrazan con ropas occidentales y dicen pertenecer a una ―asociación benéfica no lucra tiva‖ o a un ―grupo de ge nte joven que practica y oga‖, pi diendo dinero para supuestas actividades sociales (Cuev as y Canto, 20 06). Clarament e, intentan resultar mucho más familiare s y cercanos de lo que rea lmente lo son. Otra form a que tienen de genera r ―familiaridad‖ la consiguen a través de las confesiones, las revelaciones íntim as y l a catarsis emocional. Lifton (1961 ) lo denomina el ―culto a la confesión‖. S e anima a los mi embros a revelar toda condu cta pasada y presente, las relaciones, los sentimientos, etc. Este tipo de confesión su ele emplearse con objeto de mostrarle s que están mu y c ercanos al grupo y mu y alejados de la familia o la socieda d. En ocasiones los miembros más antiguos suelen comenzar re velando cuestiones bio gráfica s controvertidas: supuestos problemas pe rsonales o familiares d el pasado (a veces r eales, otras veces t raumas generados, exacerbados y /o distors ionados por la acción dentro del grupo). En estas confesiones generan un proceso de identificación, conectan do con los nuevos integra ntes. Intentan mostrar que ellos también se encontraban en la mi sma situación que están ahora. En estos testimonios suelen revelar que ahora han cambiado, que han enmendado la situación; con una promesa implícita o explícita de poder solucionar cualquier problema dentro del grupo. Otra estrategia basada en la familiaridad, propia de muchos g rupos coerc itivos,aunque especialmente característica en grupos comercial es y/o piramidal es , sería la form a en que acceden a nu evos miembro s, a tr avés de las r edes de contacto de sus miembros. Así, prácticamente recién llegados se les inst a a escribir y entregar listas Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 128 de contactos, tablas, mapas sociales y otros ejercicios de obtención de miembros futuribles: fa miliares, amigos/as, compañe ros/as, conoc idos/as, antig uo/as amistades, vecinos/as, comerciantes del barr io y un largo etcétera. La estr ategia d e contactar a través de alguien conoci do incrementa la confianz a y facilita una ma yor p redisposición a rec ibir el mensaje. En ocasiones, en el proselitismo, se utilizan estra teg ias que aportan la sensación y la afectividad f amiliar; así, invitan a comidas, celebraciones, o enseñanzas, que se ofrecen en un ho gar. De hecho, muchos mi embros expresan que el grupo es su nueva familia. 7.5. Autoridad En el apartado sobre obediencia se pudo constat ar el efecto de la autoridad. El experimento de Milgram (1963) es un referente de esta modalidad de influencia. Entre las muchas variaciones del experimento, alguna s de ellas anularon el efecto de la autoridad. En una de las variantes cambiaban el rol de la víctima por el del investigador. La víctima, que supuestamente sufría las descargas, ord enaba vali entem ente continuar con el experimento, mientras que el investigador solicitaba pararlo. En ot ra variante el investigador asumía el p apel de víctima, siendo atado y puesto en el papel de recibir las descargas; el alumno era el encarg ado d e ord enar las descar gas. Ambas varia ntes resultaron en nin gún grado de obediencia: el cien por cien de los participantes desistía en seguir aplicando descargas en cu anto le pedía n que parara (Milgram, 1963, 1974). Milgram consid eraba de terminante el pap el de l a autoridad. En su opinión había una ―extrema dispo nibilidad para hacer casi cualquier cosa con tal de cumplir las órdenes de la autoridad‖ ( como se c ita C ialdini, 1990, p. 236). Actualmente ex iste un debate respecto a las v erdaderas razones d e la obedi encia en el experimento de Milgram. Por un lado, el ex perimento fue diseñado con sumo detalle para generar obediencia y apenas se consideró el hecho de que , a pesar de la extrema direcc ión del diseño, también hubo personas que se rebelaron y no obedecieron. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 129 Por otro lado, existe la posibil idad de que la obediencia obtenida no se debiera a que la persona adoptara un estado agéntico, en el que supuestamente perdía de vist a sus valores y normas, cediendo toda responsabilidad a la autoridad. L os sujetos no cumplieron las ó rdenes i mpasiblemente, sino que en su ma y oría se pusier on nerviosos, argumentaron que debían parar y trataban d e convencer al experimentador para qu e parara las descarg as. N o e xist e demostración empírica de la existencia del estado agéntico ni de que ésta fuera la razón de la obedi encia en los experimento s de Milgram (Haslam y Reicher, 2011; Haslam, Reicher y B irney , 2014; Canto y Álvaro, 2015). Aunque los resultados de obediencia son evidentes, no está tan claro que las personas no puedan dejar de obedecer a autoridades destru ctivas y mu cho menos, poder justificar actos como el holoca usto ex clusivamente en ba se a la obediencia a la autoridad. Una ex plicación alternativa y factible de esta ob ediencia partiría d e la teoría de la identidad social (Turner, 1991), en tanto que los individuos están dispuestos a obedecer cuando comparten la misma identidad social. Esta e xpli cación resulta cohere nte con el funcionamiento de los grupos co ercitivos, donde todos co mparten una intensa identidad grupal en común. Además, la mayoría de los miembro s en activo, si bien siguen la dirección de la jerarquía, lo hacen porque consideran que han tomado ―libremente‖ su de cisión de seguir en ese camino. Aprendida la ideología y compartida la identidad grupa l, la pe rsona cumple su cometido sin la necesidad directa de tener que obedecer a la autoridad. En este sentido, entr e las técnicas co gnitivas de persuasión coerc itiva está la ―demanda de conde scendencia e identificación con el grupo‖ (Rodrígu ez -Carballeira, 1994a, 1994b), donde el grupo presiona par a generar una identidad colectiva al mi smo tiempo que castiga y deni gra cualquier manifestación d e identidad personal, limitando su desarrollo y aut onomía. Por otro lado, en línea con las críticas al estado a géntico, ante determinadas peti ciones inj ustas de la jerarquía, algunos sujetos llegan a dudar, siendo en ocasiones e l detonante de su egreso grupal. Aun cuando la desobediencia es posible, no s e puede negar que la sociedad sigue sumamente mot ivada a obedecer a la autoridad, s obre todo si es legítima y cuando sus peticiones son just as y relacionadas con su rol asigna do.La or ganización social se establece en un ― sis tema de autoridad jerarquizado y ampliamente aceptado, que Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 130 constituye una inmensa v entaja para la sociedad ‖ (Cialdini, 1990, p.237). Gracias a este sistema se producen y comparten múl tiples rec ursos, se mantiene un siste ma de defensa y seguridad ciud adana, e tc. P ara que este complejo sistema funcione adecuadamente, las personas aprenden de sde mu y pequeñas que obedecer a la autoridad es bueno y , qu e desobedecer, conlleva co nsecuenc ias mu y negativas. Este aprendizaje se da en todos los contextos sociales: familia, escuela, trabajo, organizaciones, aso ciaciones, etc. Se entrena y educa para obedecer a autoridades legítimas. Cialdini y Sa garin (2005, p.160) describen que en efecto ―se debe estar dispuesto a seguir las sugerencias de al guien qu e es una autorida d le gítima‖. Pero ¿qué ocurre cuando se alteran las fu entes de autoridad?. L as j erarquías y organizaciones sectarias se imbu y en en un sis tema jerárquico i ncuestionable, desempeñan una autoridad que impera sobre otras autoridades legítimas, como el sistema fa miliar, el or den legal, etc. Esta variable está incluida entre las técnicas cog nitivas de persuasión coercitiva c aracterísticas: ―alteración de la fuentes de autoridad‖. P reviamente, la persona ha sido desocializada, con la aplicación de técnicas de como el aislamiento y el control informativo. Desestabilizada de sus principios de autoridad previos, está p reparada para aceptar y recoger los nuevos modelos y patron es del grupo coercitivo (Rodríguez-Carballeira, 1994a). Entonces, cambia s us fuentes de autoridad, el sujeto se conforma a su grupo y se autoevalúa en función de los nuevos valores y norma s grupales (Ofshe y Singer, 1986). Esta autoridad viene representada por la jerarquía del grupo c oercitivo y por su doctrina. El ataque a las autoridades legítimas suele hacerse a través de doctrinas y argumentos incendiarios y catastrofistas. Se resaltarán todas las d eficiencias del sistema social y se creará la necesidad de establecer un nuevo orden social, que corresponderá, justamente, con los designios d e la jerarquía s ectaria. Los grupos coercitivos suelen polarizar la realidad: los esquemas previos son ―catastróficos‖ e ―inaceptables‖, frente a su alternativa, que es considerada perfecta e incuestionable. Por tanto, la realidad incuestionable del grupo está po r encima d e cu alquier orden social. Dudar o de sobedecer a la jerarquía de estos g rupos supone cometer la más grave falta o pe cado. P or ejemplo, en grupos de contenido religioso las órdenes o Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 131 normas son consideradas designios divinos que por definición, estarán por encima de las leye s d e los hombres. En caso de contr adicción normativa, entre las nor mas sociales y las del grupo, lo ló gico será aferrarse al orden más superior, que corresponde con los designios de la autoridad coe rcitiva. Así, cuando las normas del grupo entra n en conflicto con las leyes o las normas sociales, el adepto suele optar por tr ansgredir la s reglas sociales, asumiendo l o que la jerarquía espera de él (C uevas y Canto, 2006). Hay que tener en cuenta que las víctimas de grupos coercitivos suelen tener mermada su capacidad crítica, prese ntando dificultades para procesar la información de manera independiente. Aunque en la superficie pu eda parecer que piensan y cuestionan con normalidad, en realidad todo razonamiento pasa por el filtrado cognit ivo de sus esquemas sectarios. D e esta man era, r esulta suma mente difícil que la víctima contradiga o se oponga a la nueva autoridad. Esto, evidentemente, facilita que los miembros de estos grupos sean manipulados y diri gidos a cometer actos poco éticos, en contra de s us principios. Incluso se l es guía p ara com eter delitos que jamás pensaron realizar. Cualquier extravagante e injusta peti ción lleva im plícita una supuesta y ad ecuada just ificación en base a l a doctrina . P or ejemplo, m uchos adepto s han defendido a sus lí deres cuando éstos han sido acusados de delitos, hasta el extremo de lle gar a autoinculparse d e todas las faltas perpetradas por el líder o el grupo, con obje to de que estos que daran libres (Cuevas y Canto, 2006). La realidad es que los miembros de estos grupos, personas antes aparentemente normales, lle ga n a cumplir fielmente con las exigencias de la jerarquía o los designios del grupo, incluso en acontecimientos criminales. Un ejemplo extremo de la obediencia a la autoridad fueron l os asesinatos cometidos por los miembros d e La Familia , ordenados por C harles Manson , que no tuvo que empuñar ningún arma para conse guir su cometido criminal. En estos grupos, bien por l a obediencia, bi en por la identificación con el grupo y los procesos de identidad social, se han cometido todo tipo de atrocidade s: múl tiples amenazas, acosos, palizas, violencia física, abusos sexuales, corrupc ión d e menores, planificación y comisión de asesinatos o perpe tración de ataques terroristas. (Cuevas y Canto, 2006). Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 132 La influencia d e la autoridad provien e de dos modalidades bien distintas de poder: el pod er de exper to frente al poder coercitivo. El prime ro se basa en el reconoc imiento de la competencia de la p ersona en determina da materia. Mientras, el coerc itivo ―s e basa e n las posi bilidades de re partir premios o castigos a otras personas‖(López, 2013, p.267). Ambas formas suelen estar pres entes en el liderazgo sectario: se le considera el representante más s abio en su materia, como t ambién se l e atribuy e la capacidad de castigar y de gradar cruelmente a todo/ a aquel/la que ose llevarle la c ontraria. Existen determinados símbolos que se asocian a la autoridad y que se han mostrado sumamente efectivos en provocar la r espuesta de obedien cia: los títulos y los artículos de lujo. Ambos están también muy presentes en el liderazgo sectario. Resultan también efectivos aun cu ando los tí tulos , en muchas ocasiones, son falsos. En cuanto a los artículos de lujo, se asocian a posiciones de alto estatus, impresionando e induciendo también a la obediencia. Algunos líderes emplean estos, como Bhagwan Shri Rajneesh , ( Osho) , que ostentaba pú blicamente sus riquezas, paseando toda una col ección de Rolls Royce . O Sun-M yung Moon, que lucía grandes corona s de oro en sus actos públicos. Líderes y dist ribuidores de grupos pir amidales tambi én suelen manifestar lujo y riqu eza públicamente. En oc asiones tales muestras son apariencias ficticias, al estilo de los grandes ti madores, para enseña rles el supuesto éxito que les espera a los nuevos distribuidores. En al gunas de e stas e mpresas se alquilan, incluso por días, grande s mansiones y coches de lujo con dicho fin, fo tog rafiándose en ellas y mostrando, falsamente, que posee n grandes fortunas. También recurren a la sobrevaloración de la fuente autoritaria , contribuyendo a un may or grado d e credibilidad. El estatus de la je rarquía se enaltec e a trav és de manipulaciones como las siguientes (Cue vas y Canto, 2006): 1. Generan biografías utópicas del líder con virt udes, aptitudes, experiencias y capacidades excepcionales. Sus biog rafías están repletas de hechos exagerados y /o falsos. Se atribuye n actos heroicos extr aordinarios, episodios místicos indemostrables y conocimientos superiores inex istentes. S e muestran dignos del máxim o reconocimiento en base a su pod er y su perioridad. Sólo los má s fieles s eguidores serán considerados Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 133 dignos de rec ibir los secretos y conocimientos que ostentan. Estas biografías son estudiadas dentro del cuerpo doctrinal del grupo, s iendo la adoración o exaltación de su eg o una p arte esencial y necesaria en este pro ceso de transformación. U n ejemplo se encuentra en la bio grafía del fundador de la Cien ciología , Ron L. Hubbard, cu y a figura es ex altada hasta límites muy poco razonables. A continuac ión, se ex pone un resumen de su biografía que se ex trajo de distintas fuentes del grupo (Mo ya no, 20 03; Cuevas y Canto, 2006): En la infancia había leído a gra ndes clásicos (Shakespeare, filosofía grie ga, etc.) y a la edad de tres años había aprendido a mont ar a caballo y a domar potros salvajes con los mejores vaqueros locales; se relacionó con los indí gena s de la tribu india de los Pies Negros, aprendiendo sus tradiciones y le y endas y consiguiendo el estatus mu y poco común de hermano de sangre. Con trece años era el Scout Águila más j oven del país, con insi gnias al mérito en destreza manual, carpintería, primeros aux ilios, extinción de incendios, conducción de automóviles y descubridor de senderos. A los 16 años, mientras se matricula en la Escuela de Enseñanza Secundaria, se incorpo ra al Ba tallón 163 de Infantería de la Guardia N acional de M ontana y s e convierte en el editor del periódico de la escu ela. A los 18 años gana un concur so escolar de oratoria. S iendo adolescente comienzan sus viajes por los países más exóticos del continente asiático, con 19 años había viajado cientos de miles de kilómetros y conocía C hina e India, entrando en las maserías prohibidas del Tíbet y estudiando con el último de la línea d e magos reales de la corte de Kublai Khan… Entre los 19 y 22 años también tiene tiempo para ampliar sus estudios de Etnología, I ngeniería, Psicología y Física atómica y molecular en la Universi dad de George. Asistió a la primera clase americana sobre fenómenos atómicos y moleculares, a partir de las cuales encontró las respuestas a preguntas sin resolver r especto a la vida y la men te humana. En su tiempo libre trabaja como topógrafo y r ealiza informes sobre el estado de más de una docena de aeropuertos estadounidenses; tambié n encabezó una ex pedición cinemato gráfica al C aribe, realiza una expedición mineralógica y diri ge el periódico de la f acultad con el que gana varios concursos literarios. Para complementar sus estudios universitarios también fue pionero en aviación norteamericana y una sensación en las exhibiciones aéreas del medio oeste Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 134 america no. En la Segunda Guerra Mundial ingresó en la Marina co mo teniente, sirviendo en el cuerpo superior de inteli gencia. Fue una figura clave para conse guir la victoria en esta guerra. Durante su estanc ia militar, de la m ano del com andante Joseph C. Thompson, estudiante ni más ni menos qu e de Sigmund Freud y único oficial nav al norteamer icano que ha bía estu diado psicoanálisi s en Viena, se int roduce en la teoría freudiana . Condujo estudios de tribus indígenas de la Costa d el Pacífico y uti lizó por vez primera un sistema de n avegación de largo alcance que s e uti lizaría después hasta las últimas déca das del siglo XX. En contacto con los laboratorios de psicología y descontento con su pro ceder abandonó el mundo académico occidenta l, insuficiente para sus aspiraciones y capacidades. Escribió y tuvo éxito como literato y con sus guiones de Holl y wood, con el fin de financ iar sus investigaciones pa ra mejorar la humanidad, crear un mundo sin guerras, delincuencia y d emencia. En dos años publica más de un centenar de obras y es nombr ado pres idente de l a Asociación Americana de Ficción. T ambién tuvo tiempo para trabajar como agente e special de policía e n el Departa mento de Los Ángeles, analizando las causas del crimen. Imparte técni cas de rehabilitación a alcohólicos y realiz a estudios sobre nutrición. Posteriormente crearía Dianética, que s ería el gran manual sobre la mente humana y l a vida. En un solo año, compaginándolo con el r esto de actividades, imparte más de 460 confere nc ias. A raíz de su traba jo aplicó sus tecnologías y conocimiento a grandes problemas: rehabilitación de drogas, reforma criminal, aprendizaje y alfabetiz ación y como no, una gran guía para vivir mejor ―el Camino a la Felicidad‖ Se autodesigna como el ―primero en traer una metodología c ientífica a las antiguas preguntas sobre la existencia‖. 2. Simulan credibilidad y experiencia. Los líderes se presen tan como f uentes creíbles: expertos, titulados y especialistas (muchas veces, como se vio anteriormente, su currículum es mu y cuestionable), creadores de patentes, con marcas registra das con nombres de apariencia científica y logotipos atracti vos. Anuncian falsas proezas y crean nuevos métodos revolucionarios para solucionar cualquier problema de la vida cotidiana o para solventan los grandes males de la humanidad. Cuando una persona o grupo se presenta como creíble y competente, exist e predisposición a cre er lo que dice ( Hovland y W eiss, 1951; Bochner e Insko, 1966 ). La competencia hace referencia a si el receptor Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 135 del mensaje considera que la fuente tiene el conocimiento y la c apacidad para proporcionar info rmación adecuada. Habitualme nte, se suele confiar en una opinión médica, en l a r ecomendación de un abogado, un economista, o cualquier profesional acre ditado. La percepción de competencia no sól o depende de la especializ ación, sino también de otros aspectos, como los modales, la cercanía o la simpatía. Es tos factores pueden facilitar un ma y or int erés y atracción, red undando en un a ma yor p robabilidad de ser influidos. Existen también determinada s profesiones a las que el entorno social les confiere mayor c redibilidad informativa, como ocurre con los sanit arios, docentes, letrados, científicos periodistas o las profesiones r elacionadas con la seguridad ciudadana. Esta credibilidad suele ex tenderse más allá de su campo, de tal modo que e n ocasiones se confiere ex cesiva credibilidad a sus opiniones, incluso c uando éstas están fuera de su ámbito de especialización. Al igual que con los tí tulos o la autoridad de ex perto, que ge neran en sí mi smo influencia, también ocurre con los uniformes d e determinadas profesiones. Así, resulta más fác il que una persona confíe en las órdenes que da un policía uniformado frente a otro que va de paisano. Por asociación, puede llegar a creer se que el mensaje es creíble en base a la fuente informativa, aun cuando realmente ésta no sea competent e en la materia. Esto supone dos grandes ries gos. P or un lado, aquellos que se exceden o se bene fician con un mal uso del pod er qu e l es confiere su profesión. Por el otro, aquellos que se disfraz an y encubren con falsos roles, desarrolla ndo supuestas capacidades o poderes inex istentes. De es te últim o tipo, en España han proliferado múlti ples grupos en el que sus responsable s se hacen pasa r por psicólogos, científicos, médicos u otras profesiones sanitarias, efectuando, supuestamente, labores r elacionadas con dichas profesiones. De hecho, entre los grupos coerc itivos, los pseudoterapéuticos, los de crecimiento personal y los g rupos comerciales/piramidales, son de los subtipos actuales con ma y or impacto y ex tensión en la actualidad (Perlado 2011b; Cuevas, 2012; Santamar ía, 2015a). Usurpan el ámb ito de salud con tecnolog ías sin demostrar, salvo la c onstatada eficac ia de sus dinámicas abusivas(Cuevas, 2012 a ). Emplean t écnica s de evalu ación no estandarizadas, desarrolla n pseudoterapias sin aplicar una m etodología científica, recetanfármacos o Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 136 alteran la prescripción médica previa , desarrollan prácticas controvertidas e ineficaces, etc. Así, determinados gurús de ps eudoterapias, sin ninguna espe cialización en medicina, se atreven a o pinar o juzgar sobre cuestiones de salud, inclu y endo sobre los tratamientos médicos de verdaderos prof esionales, derivándolos hacia terapias alternativas ineficaces, l o que supone un grave riesgo para la salud. Algunos de ellos también se atreven a asesorar o o tratar problemas de salud mental. En este sentido, sus opiniones son magnánimas y su estatus les confiere una credibilidad desme dida. Se trata de una modalidad que ―sobrepa sa el int rusismo para alcanzar el sectarismo‖ (Perlado, 2011b, p. 71). A continuación se expone un ejemplo de simulación de credibilidad y experiencia, de una secta pseudoterapéutica, usu rpando el terreno de la salud men tal, extraído del libro de Cuevas y Canto (2006): En la secta La Orientaci ón era habitual qu e se pasara en la fase de captación una serie de tests en los que concluían que el futuro adepto tenía una inteligenc ia sobrenatural, considerándolo superdotado o incluso elevándol o a la categ oría de genio. Esto conllevaba la mulet illa de que todo superdo tado requería una o rientación especial p ara pod er d esarrollar el pot encial intelecto, as í como evitar posibles desviaciones atribuidas a l mal uso del elevado poder que poseían. En un momento se les hacía conocedor y pose edor d e un arma de doble filo. Una sobreintelige ncia que bien usada les haría se r superi ores, poseedore s de la verdad y c apaces de d esarrollar objetivos que no estaban al alcance de la humanidad ―normal‖ (esto siempre y cu ando siguier an la orientación que desarrollaba la líder de la secta), f rente a la posi bilidad de que solos no pudieran hacer uso de ese poder difíc il de con trolar, pudiéndoles conducir a múltiples sit ua ciones mu y problemáti cas: el suicidi o, la locura, la marg inalidad, la drogadicción, etc. De este mod o, utili zando la credibili dad que le otor gaba su in exist ente titul ación de pedagoga, así como una elevadísima ex periencia laboral de años de éxito (inexistentes) en el tratamiento y orientación de adultos superdotados, la líder de la secta argumentaba , falsamente, que los niños superdotados pueden acceder a una Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 143 Este principio conecta directamente con una de las características básicas de una secta: el elitismo grupal. L a entrada en una secta destructiva supone una serie d e requisitos y sacrificios, donde sus miembros sienten y creen pertenecer a un grupo elitista con características ex clusivas, que permitirá colmar determinadas necesidades que están al alcance sólo para aquellos/as que lo i ntegran (Wil son, 1970; Weber, 1997; Singer y Lalich, 1997; Rodrígue z, 2000; Cuevas y Canto, 2006; Otero, 2011; Cuevas, 2012a). Esto conlleva un a marcada identificación grupal, que ensalzará las diferencias con el exogrupo. Al mi smo tiempo, supondrá u n ma y or recogimiento y aisla miento interno, con el consiguiente control informacional: al estar m ás aislados y separados socialmente las críticas e xternas no llegan, o no se atienden. P or un lado, se utiliza la contrapersuasión dentro del grupo para reducir el impacto de las crítica s: ―cuidado con aquellos/as que no quier en q ue progre ses‖. Por otro lado, cuando se critica a un miembro su afiliación, é ste percibirá qu e la crítica viene de al guien que es incapaz de comprender su elección, puesto que está fuera de l a élite grupal. Los integrantes sienten que han sido elegidos, que han accedido al privilegio de d escifrar grandes enigmas y que forman parte d e un movimiento hist órico que va a c ambiar los cimientos de la humanidad. En este sentido, cree n que las personas de fuera no comprenden con perspec tiva las r azones de su sa crificio, pu esto que ellos no sient en esta experiencia. Además, determinados conocimientos o experiencias sólo son accesibles tras años de aprendizaje, o transmitidos en secreto, lo cual dificulta que el miembro se sincere respec to a sus v erdaderas motivaciones para continuar dentro del grupo. Cuevas y Canto (2006) lo describen así: Dentro del grupo habitualmente existe una idea de elitismo, de creerse superior, d e conocer secr etos ajenos para cualquier persona ex ter na. D e algún modo, uno cree estar en un estado superior, en una dimensión a la q ue ha costado llegar. Existe una gran distinción entre el mundo ex terior y el interno a la secta. Las diferencias se han marcado y resaltado, valorando de un modo polarizado ambas realidades: el exterior es igno rante, materialista, si mpl ista, borreguil y /o dañino; en el grupo somos int eligentes, generosos, sofisticados, libres y hacemos lo que es mejor para nosotros. (p .145) Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capí tulo 2 . Influen cia Social 144 Wilson (1970) lo definía ―status d e élite ‖. La diso nancia cognitiva dificultaría el egreso, dados los sacrificios desarr ollados hasta el momento para haber conseguido dicho status: Hasta qué punto se considera a sí mi sma una secta una élite social es al go que depende de toda una serie de factores con cretos, los más importantes de los cuales son la tradición escatológica r ecibida y el carácter d e las r elaciones que los mi embros de l a se cta mantienen con los de fue ra (…) Cabría p ensar que , en ge neral, la prueba d e méritos previa a la admisión en una secta imp lica ya u nos criterios para continua r perteneciendo a ella. (p. 32 -33) Por su parte, Weber (1997) res alta el concepto ―admisión‖, característica distintiva entre secta e igl esia, en tanto que a la p rimera sólo s e pertenece tras una s erie de pasos, un camino pa ra demostrar su idoneidad y ganarse el privilegio de pertenecer a ella. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítul o 3 Persuasión o cambio de actitudes 145 Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Cap ítulo 3 Persuasión o cambio de actitudes 146 CAPÍTULO 3: PERSUASIÓN O CAMBIO DE ACTITUDES Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Cap ítulo 3 Persuasión o cambio de actitudes 147 1. INTRODUCCIÓN El estudio de la persuasión y la retórica se remonta a la Anti gua Greci a (Pett y, Rucker, Blizer y Caciop po, 2004), donde era con siderada un instrumento para resolver debates, para educar a los ciudada nos o para com unicar ideas a las audiencias. En sus oríge nes la persuasión se centró en el lenguaje, de aquí que se defin a la retórica clásica como el arte del bien hablar, o el arte d e hablar en público d e manera pe rsuasiva. ―El propio Aristóteles entendía la persuasión como un arte funcional de tra bajar sobr e el medio social con el p ropósi to de hacer al go, en definitiv a, como un instrumento de adaptac ión social‖ (Rodríguez -Carballeira, 1994a, p.6). Cuevas y Canto (2006) describen l a polivalencia y el poder de la retórica en la persuasión: Ya en l a Antigua Grecia, los sofistas ensalzar on el poder d e la p alabra, equiparando la retórica con el arte. Un arte funcional que podía s ervir para mover a las masas, para conseg uir poder y conformidad sobre los demás. Ya entonces compararon el uso de la palabra con los efec tos d e las drogas, tanto en su versión placentera como curativa. De este m odo, entendían qu e el dis curso era un a herramienta, qu e como un cuchillo, pued e dársele un buen uso, o bien derivar en el perjuicio de otros. Siguiendo esta concepción cl ásica, la Enciclopedia Inter nacional de las Ciencias Sociales define la persuasión c omo el arte de ganar la mente de los hombres con palabras. (p. 36) Respecto a si la persuasión actúa a través d e la emoción o de la razón y l a lógica, Rodríguez-Carballeira (1994a) describe que el discurso persu asivo parece mezclar una amalgama de lógica y e moción. Si bien la persuasión está presente en todo tipo de int eracción humana, resultando clave para el sostenimiento del orden social, también se trata de un el ement o clave, tanto en la reforma social y las grandes trans formaciones sociohistóricas, como para el control de las masa s. Ha sido usada para grandes y pequeñas causas, ocasionando grandes ventajas sociales, como también grandes catástrofes. También contribu y e, por ejemplo, al sostenimiento de dictaduras férreas y controlad oras, como la de Mao Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Cap ítulo 3 Persuasión o cambio de actitudes 148 Ze dong en China, o en la actualidad, la de Kim Jong -un en Corea del Nor te (y anteriormente su p adre Kim J ong-il), a travé s de intensas campañas ideológicas a la población. En la propaganda nazi, el minist ro alemán J oseph Goebbels empl eó la persuasión a través de pu blicaciones, programas radiales, el cine y las artes, propagando y p ersuadiendo a la pob lación alemana para que aceptara l a ideología nazi. Streicher también publicó periódicos propagandísticos e incluso libros antisemitas pa ra niños. Ambos pronunciaros ―discursos en las concentraciones masivas qu e formaban parte de la maquinaria de la propaganda nazi‖ (M y ers, 2005, p. 145). 2. LA PERSU ASIÓN: DELIMITACIÓ N CON CEPTUAL La persu asión es una modalidad de influencia soc ial, donde el emisor plani fica y tiene intención de influir en el receptor mediante la elaboración más o menos sofisticada de argumentos. Se ría un intento deliberado de modificar la conducta ( y actitudes) de otras personas mediante la interacción sim bólica (Reardon, 1983;P etty y Cacioppo, 1986). La int encionalidad es un aspecto clave, que delimita el proceso persuasivo de otras formas de in fluencia. El ámbito fenomenológ ico d e la influencia social es más amplio, incluyendo tanto la persuasión como todas las variantes de influencia descritas en el apartado anterior. Según Briñol et al. (2007) los fenómenos de influencia interpersona l, como las t ácticas del compromiso, la reciprocidad y similares, así como la influencia grupal (conformidad, normalización, desindividuación, pensamiento grupal) quedarían r ecogidas dent ro del marco de la influencia. Seiter y Gass (2004) consideran que la principal p articularidad de la persuasió n es su propósito intencional, reservando el concepto de persuasión para aquellas sit uaciones donde se promueve intencionalmente un cambio de actitud y /o de conducta; utilizando el de influencia social tanto para aquellas situaciones de cambio i ntencionales como para aquellas otras que no lo son. En definitiva, la persua sión es un caso particular de i nfluencia de tipo intencional. Distintos son los denominados fenómenos de ―autopersuasión‖, que serían aquellos casos en los q ue alguien cambia sus actitudes o conductas a partir d e una comunicación no intencional de otra persona . El c ambio lo ha adoptado el mismo Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Cap ítulo 3 Persuasión o cambio de actitudes 149 rece ptor, empleando argumentos dealguien que no pret endía persuadi r (Rodrí guez - Carballeira , 1994a; P etty y Briñol, 2015). Otra particularidad de la persuasión son los objetivos de cambio que propone , centrada en aquel cambio actitudinal ―en el cu al una fuente dirige un mensaje a una audiencia con l a int ención de formar, reforzar o cambiar sus actitudes‖ (Briñol et al, 2007, p.492). Por su parte, la influencia englobar ía otras muchas situaciones. Petty y Cacioppo (1986) cuando des criben la persuasiónhacen referencia a cualquier cambio de actitud producido a través de una comunicación planificada, centrándose más en el resultado obtenido (el cambio) que en el proceso mismo de persuadir. A pesar de ello, la ma y oría de definiciones se centran en el p r o ceso, más que en el re sultado obtenido. Así, Vander Zande n (1986) define persuasión como ― el ejercicio deliberado de u na persona o grupo de i nfluir en las actitudes o conductas d e otros, con el objeto de a lcanzar algún fin preestablecido‖ (p.222). Desde la psicología, los trabajos pioneros sobre persuasión se remontan a los trabajos de Hovland y c olaboradores ( Hovland, Lumsdaine y Sheffield, 1949; Hovland y Weiss, 1951; Hovland y Mandell, 1952; Hovland, Janis y Kelley, 19 53; Hovland, 1954; Hovland y Janis, 1959). Myers (2005) e xplica que esta ini ciativa de estudio surgió, desde y a raíz de , la Segunda Guerra Mundial, donde los primeros trabajos de Hovland pusi eron de manifiesto la utilida d que podía reportar el uso de ciertas tácticas para conseguir una determinada ideología. López (2013) describe cómo en este periodo histórico se toma conciencia de la importancia d e la persuasión para el control de la ciudadanía: Los gobiernos y los psicólogos sociales eran conscientes de la importancia de los mensajes persuasivos en la formación y c ambio de la opinión pública, lo que contribu yó a que se desarrollaran pro y ectos de investi gación cu y o objetivo era e xplicar los procesos implicados en esto modo de influir. ( p. 270) Los estudios se iniciaron en el laboratori o de p sicología d e la Universidad de Yale, con el programa ―Comunicación y Persuasión‖, liderado por Carl Hovland. Hovland et al (1953) se centraron en elementos claves, preguntando ―¿ quién dice qué a Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Cap ítulo 3 Persuasión o cambio de actitudes 150 quien con qué efecto?‖, lo que produjo importantes hallazgos. Posteriormente también se incorporaría el papel fundamental d e los procesos cognitivos (Chaiken, W ood y Eag l y, 1996; L avine, T homsen y Gonz ález, 1997; Munro y Ditt o, 1997 ; Bellenger, 1985 ). Así, Bellenger (1985) sost iene que p ersuadir supone tomar conciencia de las opiniones y de lo que las sostiene, interpelando a sí a las creencias. La ma yor ía de las v eces la persuasión s e da en el contexto de comunicaciones verbales, de aquí que éstas han sido las más investiga das, si bien también existen aportaciones respecto a la persuasión desarrollada a través de la comunicación no verbal, de otro tipo de interacciones y actos no comunicativos, como por ejemplo, las estrategias derivada s de principios básicos, como la rec iprocidad o la sim patía (Rodríguez-Carballeira , 1994a). La realidad es q ue la persuasión está pr esente en todas partes: ―en el corazón de la política, el marketing , el cortejo, la educación paterno - materna, la n egociación, el evangelismo y las decisiones judi ciales. Por tanto, los psicólogos sociales inten tan comprender qué es l o que provoca un cambio de actitud efec tivo y duradero‖ (Myers, 2008, p. 165). Los psicólogos sociales buscan entender qué es lo que hace efectivo a un mensa je. Se ha debatido en torno a la moralidad de la persuasión, e x istiendo tres perspec tivas p rincipales en torno a esta r elación (Briñol et al, 2007) . L a primera, originada en P latón y co ntinuada con Kant, considera que su uso es inmoral, donde el comunicador intent a ind ucir a alguien a h acer algo en ben eficio p ropio. La s egunda posición considera que la persuasión es fundamentalmente buena, pues las persona s son libres para aceptar o rechazar los mensajes de los comunicadores y lo su ficientemente racionale s p ara poder di stinguir entre verdad y falsedad. Además, la cons ideran una estrategia adecuada frente a otras formas co ercitivas que se emplean para im poner los mensajes de ci ertos comuni cadore s. Ambas p erspectivas difieren sus tancialmente respec to a la capacidad que a tribu y en a l r eceptor frente al mensaje persuasivo. La tercera posición, ecléctica, afirma que la persuasión no es inherentemente buena ni mala, sino neutra. Puede ser utiliz ada por c ualquiera con fines dignos o indignos. La han empleado personas como Hitler y Luther King, Stalin y Gandhi; se ha utilizado y se utiliza para inducirnos a compr ar pr oductos que quizás n o necesitemos, o para prevenir el uso de drogas o fomentar el sex o segur o. P or Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Cap ítulo 3 Persuasión o cambio de actitudes 151 tanto, según esta visión, la persuasión constitu ye una tecnolo gía, que c omo todas las tecnologías, puede ser utiliza con distintos fines. (Briñol et al, 2 007, p.494) Si bien muchos teóricos no muestran ex plícitamente qué perspectiva de la moralidad de la persuasión sostienen (Pett y et al., 2004; Briñol et al, 2007; Lópe z, 2013), sí explican que la persuasión puede emplea rse con fines constructivos o dañinos, por lo que par ecen sumar se a la posición ecléctica. Otros autores claramente desfienden la posición ecléctic a (R odríguez-Carballeira 1994a, 1994b; M y ers, 2005; Cuevas y Canto, 2006; Cuevas, 2012a; L ópez, 2013 ), considerando que la p ersuasión per se no es buena o mala. Esta val oración dep enderá prin cipalmente de su inst rumentalización y del tipo de estrategia d esarr ollada. Como se constata, la persuasión es un elemento esencial en nuestras vida s, contribuye a la educación y socialización de las personas y los grupos, así como para mantener el orden y l a or ganizac ión social. I ncluso en contextos constructivos, como la educación formal escolar o la crianza de los hijos, pueden coexistir, de forma natural, estrate gias persuasivas normaliz adas con elementos coerc itivos. Lo habitual es que tales estrate gias coercitivas sean minoritarias, no se aplican de forma sistemá tica y principalmente se emplean bajo el paraguas de objetivos constructivos, para favorecer el desarrollo y el aprendizaje de sus receptores. De hecho, aquí se encuentra la principal diferencia entre persuasión y su subtipo coercitiva, donde la segunda ejerce ―una pr esión intensa sobre el sujeto, limi tando su libertad de elecc ión, para dar así potencial mente más p robabilidades a la obtención de l a persuasión deseada‖ (Rodríguez-Carballeira , 1994a, p. 9). En los grupos manipulativos y las se ctas coercitivas, aunque también son relevantes otros proceso s de influencia soci al, como se ha constatado en el capítulo anterior, la clave maestra es la persuasión coercitiva. Es la mejor tecnolog ía para el control de la p ersona, responsable en gran medida del proseliti smo, así como de conseguir que los adeptos sigan comprometidos con el grupo. La p resente tesis se centra en el aná lisis y eva luación de tales estrate gias. En definitiva, resulta necesario distinguir l a persuasión coercitiva de la persuasión por sí misma. La persuasión en sí misma no es dañina, está presente en Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Cap ítulo 3 Persuasión o cambio de actitudes 152 cualquier ne gociación, en la comunicación que que se establece con vendedores, en las terapias psicológicas, en la educación de los hijos, en los procesos de aprendiz aje, en las campaña s públicas de salud, en las estrategias de marketing, en la comunicación d e los medios, etc. L a pe rsuasión forma parte d e cualquier acto d e comunicación con l a intención de influir y cambiar la conducta o la actitud de otro/as. 3. MODELOS D E PERSUASI ÓN Se exponen cuatro modelos de persuasión. El prim ero y pionero fue liderad o por Carl Hovland, en e l marc o del programa ―Comunicación y Persuasión‖, de la Universidad de Yale, que fue financiado inicialm ente por el ejército de los Estados Unidos. Este primer modelo sentó las bases de la investig ación en el á rea de la persuasión. El ejército pretendía pr eparar a sus técnicos con objeto de emplear los medios de comunicación, como la prensa o el cine, para conseguir que l os ciudadanos tuvieran una actitud positiva hacia las na ciones ali adas, así como una visión contraria de sus enemigos (Hovland et al., 19 49; López, 2013). Este p rimer modelo tiene distint as denominaciones: ―Modelo de Yale‖, por la universidad donde se desarrolló; ―Modelo de Hovland‖, por su principa l investig ador, ―M odelo Sec uencial‖ o ―Modelo del Aprendizaje del M ensaje‖. Para este model o, el aprendizaje sería el proceso fundamental a tr avés del cual se dan los c ambios de actitudes. Para ello, analiza cómo las personas comprenden, aceptan y retienen la información. A p esar d e sus limitaciones, todavía sigue siendo un modelo de referencia p ara el diseño de multitud de campaña s públicas, sobr e todo cuando s e trata de informar a los consum idores (Briñol et al, 2007). El segundo modelo es el denominado ―Modelo de la Respuesta Cognit iva‖ (Brock, 1967; Greenwald, 1968; Pett y , Ostro m y Brock, 1 981 ), qu e surge tras demostrarse que en muchas ocasiones, aprender un mensaje no significaba un cambio de actitud. Este modelo considera que el receptor no adopta una posi ción pasiva, sino que los pensamientos y sentimientos que gene ra sería n los responsab les de que se produzca, o no, un cambio de a ctitud. Así, cu ando los pensamientos que se generan son Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 255 Esta conceptualización ha recibido también el apo y o de dist intos expertos y también de instituciones gubernamentales. El grupo Igia y el Plan Nacional sobre Drogas han promovido e incluso subvencionado publicacione s y estudios sobre la temática sectaria, asociándola c on la problemática adictiva. Se trata de un modelo especialmente enfocado e n el tratamiento, en tanto que esta denominación c ontribu y ó a que come nzaran a fina nciarse deter minados tratamientos públicos en España, bajo el paraguas d e otr as dependencias. Principalmente en Barcelona y Mála ga y en menor medida, en la comunidad madrileña (Perlado, 2003; Cuevas y Canto, 2006; Cuevas, 2011b). El Plan Director de Salud Mental yAdicciones de C ataluña resulta pionero, i ncluyendo en el 2010 las adicc iones a gruposma nipulativos en su ámbito de actuación; abriendo de esta man era el paso a una atención públi ca y gratu ita. De forma aislada,un plan muni cipal de adic ciones, el de Marbella,también inc lu ye esta atención a la dependencia grupal desde el año 2004. La sectadependencia o de pendencia grupal se puede conside rar una forma de adicción. Se trataría de una adicción comportamental a sectas destructivas o a otros gruposma nipulativos; grupos con la capacidad potencial de generar una dependencia patológica a una gran parte de sus int egrantes. Todo ello supone una compleja evaluac ión y un tratami ento a medida, en el que habitualmente intervendrán distint os profesionales. Desde este punto de vist a, no se d ebe reducir las adicciones al consumo problemático de sustancias, sino establecer la adicción como una alteración sanitaria, cog nitiva, comportam ental y emocional. Se buscaría como objetivo romper la esclavitud de la dependencia, p ara intentar normalizar y reincorporar al indi viduo en la sociedad. Esta equiparación de las relaciones establecidas con grupos manipulativos (o sectas) con la s adicciones se encuad raría en el enfoque de las socioadicciones. En esta definición también se incluirían otras adicciones compo rtamentales: adicción a tecnologías, alimentación, sexo, c ompra, jue go, etc. En estos casos el miembro es c onsiderado, según el modelo de las adicciones, un dependiente o ad epto al grupo, con una seri e de peculiarida des distintivas respecto a otras adicciones. Una de estas peculiaridades es cómo se desarrolla la entrada al grupo. Actualmente, la may oría de personas que inician el consumo de un tóxico y , en menor medida, determinados juegos de azar, poseen una información previ a respecto al ries go inhe rente y las consecuencias posibles del Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 256 consumo. L egislaciones actuales ex igen que cajetillas de tabaco o botellas de alcohol incluya n info rmación s obre sus riesgos o consecuencias o que l as ― máquinas tragaperra s ‖ incluyan información sobre el porcentaje de dinero que realmente seree mbolsa con el juego. En ca mbio, La información en torno a los grupos sectar ios es aún mucho más confusa y o culta; más que información, predomina la desinformación grupal. Puede afirmar se que la sectadependencia es una adicción comportamental con la peculiarida d particular de tener un carácter triplem ente oculto (Cuevas, 2011b): 1) Oculto porque el fenómeno sectario se niega a sí mismo: ningún grupo sectario d estructivo rec onocerá serlo. En la may oría de las o casiones el grupo verdaderamente no es consciente de que encaja d entro de los parámetros defi nitorios de una secta. Hay muchos líderes sectarios que, aun sabiendo que abusan de sus sumisos ―adeptos‖, creen que su supuesta superioridad o la importancia de cumplir con la misión del grupo, es un a razón fundamental y suficiente para poder explotar a s us se guidores. La do ctrina está por encim a de las necesidades y voluntades personales. Para ellos no existe el sectarismo, sólo la opción de desarr ollar, a cualquier medio y precio, su verdad absoluta. 2) Oculto porque el se ctadependiente , más allá de ne ga r su problemática, ni siquiera es consci ente de su ―consumo abusivo ‖: la alta implicación en el grupo, el tiempo invertido con, o pa ra, el grupo; o los sacrificios que ha y que hacer para mantener la cohesión y la norma grupal. La ruptura tot al o parcial con los lazos afectivos previos, la pérdida de libertad, el abandono de actividades de ocio y otrasc onsecuencias ocasionadas por la d ependencia son vividos como un esfuerzo necesario y positivo para poder lograr los interes es de la or ganización. En este senti do, e l aisl amiento y la desviación social que produce el se ctarismo puede vivirse de forma positi va, al contrario de lo que suele ocurrir en otrasadicciones, donde resulta más fác il que tales co nsecuencias negativas se perciba n como desv entajas. La conciencia de problemas inherentes a la adicción puede facilitar la consiguiente solicitud de a y uda en las adicciones ( ya se a profesional, fa miliar o de otro tipo). En el caso de las sec tas difícilmente se pid e a y uda puesto qu e los miembros piensan que el prob lema nunca s e origina en el grupo. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 257 3) Oculta adicción para las autoridades gubernamentales, que apenas apoyan o promueven a ctuaciones preventivas o asistenciales, a pe sar de que sí reconocen la existencia del problema. En toda dependencia resulta central la consecuente pérdida d e libertad y la incapac idad de la persona para poder desarrollar un comportamiento normaliz ado. La persona se desvía o incluso ll eg a a ca recer de un proyecto de vida personal e idiosincrático, para c entrarse totalment e en un patrón r ep etitivo que finalmente le convertirá en esclavo de una sit uación, que a simple vista, pareciera elegida voluntariamente (Cuevas, 2011b). Cualquier adicción a drogas supone una realidad sumamente compleja, ante lo cual se h an creado e strategias de tr atamie nto que intentan abordar el máx imo número de factores implicados. P or ello, los equipos de tratamiento de adic ciones son mul tidisciplinares, contando entre otros c on psicólogos, médicos, trabajadores sociales, pe rsonal due, abogados, educadores, animado res socioculturales, etc. Incorporar las dependencias grupales d entro de estos dispo sitivos puede conllevar multiples ventajas: desde el abordaje mul tidisciplinar, con financiación pú blica en todo el territorio español, hasta el hecho de pod er recoger múl tipl es avance s en el tratamiento y abord aje de otras dependencias. Así lo señala Rodríguez (2000) que expresa que eng lobar a las sectas como adicción ―aporta vía s de comprensión y sugiere estrategias de tratamiento mucho más ajustadas y e ficaces‖ (p.64). Cu bero (2001) muestra que la psiquiatría no pa rece haber estado mu y in teresada en la complejidad psicopatológica de las sectas y sus víctimas. Sólo unos pocos profesionales parecen haberse interesado en e ste campo y han ofrecido al gunas descripciones clínic as, que también parecen haber recibido poca atención. Perlado (2003) sostiene que exist en tres principales mo delos de dia gnóstico de las víctimas sectarias: en primer lugar el de la reforma del pensamiento; por otro lad o, el modelo disociativo, que está re l acionado con el anterior, en tanto que la reforma sería un subtipo de estado disociativo. Por último, el modelo de dependencia, donde la re forma de pensamiento daría paso a la dependenc ia. Considera por un lado la reforma del pensamiento como a cción destr uctiva dirigida al sometimi ento y, por el otro, la consecue ncia, la dependencia al grupo. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 258 Roy (1998 ) describe al gunas evidencias clínicas en este mod elo de la a dicción grupal: por un lado en las adicciones se genera la denominada dependencia cruzada, en la que se inter cambia u na dependencia po r otra . Este fenómeno tambié n ocurriría en personas adictas que ac aban dependiendo de c entros sectarios de rehabilitación . Otra evidencia está en la similit ud entre los síntomas de abstinencia tras dejar u na droga y l as dificultades que presentan los ex miembros al dejar su grupo. Describe la similitud del efec to de las drogas con respecto a algunos estados despersonalización, donde el seguidor de estos grupos parece vivir estados parecidos. Ambos, adictos y adeptos e n activo, suelen defender que su conducta es adecuada, pens ando que las drogas y /o la doctrina, no les afecta. Por último, también desc ribe similitud entre las dependencias afec tivas y las de las pers onas que están adscrita s a grupos manipulativos. Perlado (2003) sostiene que el modelo clínico de la dependencia va mucho más alla de l a dependencia a sustancias e xógenas, e n tanto que cua lquier depe ndencia conductual también ti ene la capacidad de generar sustancias endógenas adictivas (secretada s por el organism o). Además, también g enerará dep endencia psicosocial, como ocurre también con otras dependencias afectivas o financieras (adicción al trabajo). La d ependencia grupal s e incluiría junto a otras nuev as formas de adicción, como a internet o al comportami ento sexual compulsivo, bajo la de nominación de socioadicciones. Se presentaría d ependencia cuando se cumple al menos siete de los siguientes criterios (Rodrígue z, 200 0; Perlado, 2003): 1) Tiempo excesivo dedica do al grupo (al menos una de las siguientes formas): a) El tiempo dedicado al grupo tiende a aumentar progresivamente (incremento de la toler ancia) b) El tiempo dedicado a la familia, el trabajo o las relaciones sociales disminuye n en ex ceso 2) L a persona reacciona con gran irritabilidad y /o ansiedad cuando no puede asistir a las reuniones o actividades del grupo; c omo ocurre con los síntomas de abstinencia en las a dicciones a drogas Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 259 3) Manifestac ión de senti mientos de afiliación intensos hacia el grupo y sus miembros. 4) Cambios actitudinales hacia las personas de su entorno anterior (al menos dos de las siguientes opciones):actitud más f ría y distante, mentiras y actitud hostil. 5) Críticas desmedidas r especto a su pasado presectario . 6) Conceder al grupo una importancia excesiva, poco coherente con la realidad . 7) Tolerar y justific ar la explotación personal en dist intas áreas, como el trabajo, la economía o las relac iones sex uales . 8) I ncremento de la dedi cación y de l as actividades dedicadas relacionadas co n el grupo . 9) Experimentar excesiva euforia y entusiasmo . 10) Tendencia a un discurso monotemático . 11) Los c ambios de comportamiento más destacable coinciden con la conformi dad a las normas o h ábitos del grupo (por lo menos dos de los siguientes criterios):La v estimenta o el cuidado personal , el lenguaje, sus aficiones y su conducta sexual. Rodríguez (2000) también destaca otros aspectos no des critos, tot almente equiparables a otra s adic ciones: 1) Se dedica más tiempo de lo que previamente se había considerado invertir . 2) L os intentos o deseos de abandonar suelen fracasar . 3) L a negación de la person a a reconocer la existencia de un problema . 4) Obsesiones recurrentesy rituales asoc iados al grupo . 5) L as dificultad o imposibilidad de manejar las situaciones c onflictivas derivadas d e la dependencia; así como la dificultad de manejar sit uaciones problemáticas sin recurrir al grupo . Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 260 6) Desprecio por las posibles consecuencias graves, a menudo evidentes, derivadas del comportamiento dependiente. Respecto a otras conexiones entre sect as y adicciones pue de señ alar c ómo en España, en los años ochenta,emergieron un gran número de grupos sectarios con una supuesta finalidad de rehabilit ación de tox icómanos (Rodríguez-Carballeira y González, 1989; Cuevas, 2011b) . Estosgrupos s e mantien en habitualmente con la mano de ob ra gratuita de estosadictos ― rehabilitados‖, que adem ás de seguir eternamente en el centro, pueden también ll eg ar a ejercer, sin ti tulac ión,como terapeutas.Otr as jerarquías superiores del grupo organizarán, instruirán y controlarán a éstos a su vez.Entre las polémicas actuac iones de algunos estos grupos seencuentran el intrusismo profesional, la aplicación de tratami entos no convencionales, el abandono d e recomendaciones y pautas médicas, la ausencia deprofesionalizació n de la ma yoría de sus servicios, la inhibición de una planificación de futuro dist inta a se guir perteneciendo et ernamente al grupo manipulativo o la promesaabsoluta de curación a los f amiliares, a los que en ocasiones seles exige un esfuerzo económico abusivo . En estos grupos no s e persigue la incorporación social,sino que se pretende instaurar una dependencia inde finida, almenos siempre que resulten provechosos para sus intereses. En Estados Unidosresultó representativo el caso de la supuestaprimera comunidad ―terapéutica‖: Synanon , con tod as lascaracterísticas d e una secta destructiva : un lí der carismático,una doctrina férreamente defendida y la aplicación sistemáticade técnicas de p ersuasión coercitiva. En ella se llegó a extremosbrutales: ab usos como la práctica indiscriminada devasectomías y abortos (obligatorios) sin consentimiento del paciente, intentos de homicidio a detractores de dicho grupo(pusieron una serpiente de casca bel al abogado Paul Morantz,cuy a picadura a punto estuvo de provocarle la muerte); duros castigos físicos; obli gar a los matrimonios (unos 230) adivorciarse, ordenándoles a p racticar swinging (c ambio deparejas), etc.En Espa ña el número de centros sectarios de ―rehabilit aciónde adicciones‖ sigue siendo mu y elevado ; más aún considerando la escasez de determinados r ecursos asistenciales.Especialmenteen lo que respec ta a la atención de los casos más graves de adicción, como oc urre con los Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 261 pacientes con patolog ía d ual, las adicciones de larga evolución con reiteradas recaídas, o para lost ratamientos de t ipo re sidencial. Aunqu e en ocasiones cubran una demanda no atendida, ha y qu e subr ayar que no son centrossanitarios, ni es tán atendidos por profesionales; l asrecomendaciones t écnicas se s ustitu y en por la doctrin a (en much as ocasiones de tipo religioso) que marcará la no rmativa del grupo. Muchos de estos centros están r epletos de polémica:personas qu e se alimentan de sobras, restos de comida o como llaman i nternamente , ―comida recogida‖; aus encia d e control sanitario, exigiéndose el abandon o demedicación pr escrita (incluso tratamientos retrovirales enpacientes VIH o tratam ientos antipsicóticos, en al gunos d e los c asos). En vez de terapia psicológica estos centros disponen de ―terapias‖m aratonianas de adoctrinamiento y sobreexplotación laboral no remunerada (Cuevas, 2011b ). 3.10. Abuso Psico lógico Gru pal La ngone (1992) define abuso psicológicocomo aquellas prácticas que tr atan a la persona como a un objet o para ser m anipulada y usada , en lu gar de como a un sujeto cuy a mente, autonomía, identidad y dignidad han de ser r espetados. Ateniéndose a estas práctica s abusivas, puede establecerse un umbral a partir del cual determinar cuándo un grupo actúa de forma manipulativa, en función de la frecuencia e intensidad de tales práctica s. C on esta pr emisa, Chambers et al. ( 1994) elaboraron la Escala de Abuso Psicológico Grupal . El término hace referencia a aqu ellas formas de influencia indebida, control, coerción y abusos que, generalmente, se dan de forma continuada dentro de un grupo (Langone y Chambers, 1991). La ma y oría de d efiniciones de abuso psicológi co grupa l h acen referencia al empleo de estrategias de influencia y abuso, siendo descritas como sistemáticas e intencionales ( La ngone, 1992); planificadas coordina das y ocultas que exigen sometimiento y ruptu ra respecto al estilo de vi da previo (Singer y Lalich, 1997), o ―manipulad ora y explotadora, que subo rdinan la salud y el bienesta r de l os miembroso al benefic io del lí der o cúpula dirigente‖ (Almendros et al., 2011, p.1 59). Alg unas definiciones han pu esto el centro de atención sobre la intencionalidad pers uasiva y Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 262 organizada del abuso, resaltando su cualidad totalitaria, controlando la conducta y l a cosmovisión de sus mi embros. Por el contrario una pe rspectiva más pragmática y procesa l, p arte de qu e estos g rupos no se cr ean de forma premeditada y qu e, no necesariamente , l a aplic ación del abuso deba se r sistemática y continua. Además, su formación no ti ene por qué conllevar, a priori, una int ención destructiva. Muchos de ellos se originan en d eterminadas relaciones que genera n un a espe cie de delirio compartido ( folie à deux ), qu e va irradiando a otros se guidores, lo que a su vez los retroalimenta(Perlado, 2 005). De aquí que algunos autores los ha y an denominado grupos de contagio paranoide (Cubero, 2005). Como describe la asociaci ón Atención e Investigación de Socioadicciones (2005) , estos gr upos: son producto de un pro ceso de autoengaño (es decir, quien manipula es el primero que cree en l a bondad de la manipulación) que, por un efecto multiplicativo – que podr íamos llamar ―efecto bol a de nieve‖ - en la realización de malas prácticas de gestión del vínculo asociativo, deriva en l a formación de una organización social con un universo sim bólico propio, autorreferencia l, que ge nera, en parte de sus miembros un síndrome de dependencia, es decir una vinculación enfermiza con e l grupo. (p. 26) Si bien en muchas ocasiones la intencionalidad destructiva del líder parece bastante evidente, result a int eresa nte apuntar este enfoque procesal, que no exige de tantas consideraciones para suponer la p resencia de abuso psicológico grupal en determinados contextos. Además, considera que cualquier grupo humano podría degenerar hacia estas pr ácticas abusivas y contr overtidas o al contrario, que también puedan rectificarse. Así, en el contex to de pareja, Marshall (1994) considera que el abuso psicoló gico infligido a la pare ja c onsiste e n un a c omunicación e interacción cotidiana que socava su compet encia psicológica, emocional y conductual, independientemente de q ue el propósito sea, o no, intencionado. Almendros et al. (2011 ) expli can que el abus o impli ca la subordinación del propio bienestar en beneficio del líder. Las diferencias en las distintas definicio nes, en ge neral excesivamente amplias e impre cisas, pare cen con firmar que el abuso Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 263 psicológico, tanto en grupos como en otros conte xtos, se tr ata de un fenómeno complejo y difícil de de limitar. En ocasiones incluy en elementos difíciles de operativizar o mezclan los abusos con s us posibles consecuencias (Follingstad, 2007; Al mendros et al, 2011; Rodríguez-Carba lleira et al., 2015). Rodríguez e t al. (2015) tras re visar las definiciones presentes en la literatura recogen tres elementos básicos: 1) la naturaleza abusiva de l as estrate gias, 2) su aplicación es continuada y 3) el objetivo úl timo de tales estrategias, qu e sería some ter a los miembros d el grupo. R odríguez et al. (2015) definen abuso psicológico como ―el proceso sis temático y l a aplicación continua de estrategias de presión, control, mani pulación y coerción, con el propósito de obtener la sumisión de otras personas al grupo‖ (p.15). La defi nición se c entra en la acción abusiva, no mezclándola con las c onsecuencias y los da ños que puede ocasionar. Almendros et al. (2009) describen al gunos hallazgos qu e pon en de mani fiesto que el abuso psicológico supone un problema de gran ma gnitud. En prime r lugar, el abuso psicológico se ha mostrado como un importante predictorde la agresión física, siendo el primer peldaño de la escalada de violencia (Murph y y O ‘Lea r y , 1989, Henning y Klesges, 2003; Schumacher y Leonard, 2005). En segundo lu gar, diversas investigac iones evidenci an que el abuso psicoló gico tiene un impacto sobre la salud mental equiparable, como mínim o, al del abusofís ico (Follingstad et al., 1990; Tolman y Bhosley, 1991; Coker et al., 2002). En tercer lugar, la investigación su giere que el a buso psicológico es más persi stenteen el tiempo que otras formas d e abuso ( O‘Leary, 1999; Fritz y O‘Leary, 2004) . P or últim o, el abuso psicológ ico pod ría ejercer una influencia clave en lapercepción que tiene la víctima sobre la relación, siendo clave e n l os procesos detoma de decisiones que conducen a abandonar o a permanecer en la situaciónabusiva (Dutton, Goodman y Bennett, 199 9). El enfoque d el abuso psi cológico tiene un gran in terés para el campo de la salud mental. A diferencia de anteriores perspecti vas, se centra en analizar los comportamientos abusivos que se dan lugar d entro de un grupo, sin entrar a prejuz gar la totalidad de la dinámica presente en el grupo (Zablocki y Robbins, 2001; R odrígue z - Carballeira et al., 2015). De esta manera se trata d e elimi nar la controversia de tener que etiquetar, o no, a determinados grupos como sectarios, p ara enma rcar el objeto de Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 264 análisis, poniendo la atención en la presencia o ausencia de c omportami entos abusivos (West, 1990; Almendros et al., 2011). Aun cuando el término secta si gue vi gente y preponderante,tanto en el ámbito de los medios de comunicación, como en la d enominación popular y social, en la actualidad se prefiere e mplear el término ― grupo ‖, más abierta y menos pey orativa, o más específicamente ― g rupo de manipulación psicológica (GMP)‖ . O simplemente referirse al proceso abusivo y no al agente (el grupo), considerando la pr esencia, o no, de abuso psicológico. Como ventaja, este cambio terminológico trata de cerrar el debate respecto a lo que es o no una secta , c entrándose en la controversia de su funcionamiento int erno: el abuso y m anipulación. Al fin y al cabo, los ámbitos aplicados de la psicología y la medicina, así com o el ámbito legal, no tienen interés en analizar o cuestionar las creencias, sin o en focalizarse en las actividades controvertidas de los grupos, con objeto de prevenir, evitar o i ntervenir, para reducir o prevenir los daños que se generan a los ciudadanos. Otra ventaja relevante de este enf oque es poder abordar también dete rminadas formas de abuso presentes en múl tiples interacciones sociales que, sin cump lir los requisitos operativos de una sect a, pro vocan daños similares y comparten la s mi smas prácticas en su proceder. Como ocurre, por ejemplo, en determinadas relaciones abusivas qu e pueden presentarse en contextos profesionales o pseudoprofesionale s (terapeuta-paciente, profesor -alumno, vidente-cliente, etc.), en relaciones de abuso mor al en el ciberespacio (ciberacoso o cyberbullying, acoso moral en la red o grooming, etc.), en ámb itos académicos, deportivos o de enseñanza, en adoctrinamientos te rroristas, o incluso e n contextos grupa les no for males (familias, grupos d e amigos, tiranía s domésticas, etc.). De es ta manera, la ac tuación peri cial evitará enfrascarse en la denom inación t erminológica del agente, c entrándose en las prácticas desarrolladasy en las consecue ncias que han generado (o i ntensificado) en las personas valoradas (Alonso, 2010 ; Almendros et al., 2011; C uevas, 2012a ). Otra ventaja que supone el término es valor ar un gradiente ma yor de la intensidad de manipulación, no sólo aquellas prác ticas extremas abusivas. Conceptos anteriore s, como el control mental o el ―lavado de cerebro‖, invitaban con ma yor probabilidad, a pasar por alto abusos moderados. En este sentido será importante Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 271 4.Abuso emocional: acciones dirigidas a influir en los sentimientos y en las emociones de las personas con el fin de manipul arlos para obt ener una ma y or sumisión al grupo. 4.1. Activación de emociones posi tivas: estrategias planificadas para activar o inten sificar las emociones posi tivas para impactar y p rovocar (por ejemplo, a través del ―bombarde o de amor‖) . 4.2. Demandas de compromiso afectivo y entusiasta: exigir a l a persona que se impli que afe ctivamente en el grupo . 4.3. Excitación y entusiasmo por el pro y ecto de felicidad y realización personal dentro del grupo. 4.4. Intimidación o ame nazas: asustar a la persona advirtiéndola d e posibles daños físicos, psicológicos (inclu y endo espirituales), o de otro tipo, que ocurrirían a ellos o a su entorno en caso de dudas o desviaciones de los postulados del grupo. 4.5.Desprecio, humillación o rechazo: insultos, averg onzar o mostrar desprec io y rechazo hacia la persona, por cualquier actitud o comportamiento que se interpreta en contra de los intereses del grupo. 4.6. Manipulación de la culpa: infundir culpa en la persona antecua lquier actitud, conducta u omisión que la autoridad atribuya o in terpre te como contraria a los intereses del g rupo. 4.7. I nducción a confesar comportamientos, pensamientos y sentimiento s ―desviados‖: im poner a l a persona, como conducta habitual, tener que confesar, ante el grupo o sus lí deres, cualquier comportamiento, pensam iento o sentimiento que pud ieran interpretar como desviado. 4.8. Concesión del perdón: estratégicamente dar a la persona un trata- miento indulgente o libe rarla de culpa, perdonándola o poniendo fin al castig o y, reintegrándole de lleno al grupo. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 272 5. Adoctrinamiento en un s istema de creencias absoluto y maniq ueo: desacreditar ideas previas de la pe rsona inculcán d ole un sistema de creencias cerrado y el sentimiento de haber sido elegida para se r miembro de un grupo p oseedor de la verdad, superior al resto del mundo. 5.1. Reconstrucción ne gativa del pasado y d e la identidad previa de la persona: hacer que la perso na, basada en el nuev o sistema de cr eencias del grupo, re chace su v ida e identidad ant erior, teniéndola como una etapa errónea e n su vida. 5.2. Reconstrucción ne gativa del pasado y de la identidad pre via de la persona: hacer que la persona, basada en el nuev o sistema de creencias del grupo, re chace su v ida e identidad ant erior, teniéndola como una etapa errónea e n su vida. 5.3. De nigración del pensamiento crítico: desacreditar y rechazar cualquier razonamiento de la p ersona que no se a consistente o esté en línea con los postulados del g rupo. 5.3. Demandar una plena id entificación con la doctrina y con su aplicación: convencer a la persona para convertirla en la doctrina e ideología grupal, en su aplicación, y en una plena conformidad a sus normas, símbolos y formas de comportamiento. 5.4. Imposición de la doctrina por encima de las personas y la le y : forzar a la persona a dar un valor absoluto a la doct rina e ideologí a grupal, por encima de las personas y las le ye s soci ales; justificando, en últim a instancia, los medios ilícitos que emplean para conseguir sus me tas. 5.5. Glorificar al endogrupo y rec hazar el exogrupo: tratar de producir en la persona una visión maniquea dicotómica de la realidad, que favorece considerar bond adoso todo aquello relacionado con el grupo, frente a todo lo exterior, que se valora rá como errático, re chazable o malig no. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 273 6. Imposición de una autoridad única y ex traordinaria: hacer a la persona obe- diente, concediéndole e l máx imo poder y reconocimiento a una sola fuente de autoridad. 6.1. Imposición de una autoridad absoluta: una autoridad que ostenta todo el poder y reconocimiento, debiendo la persona obedecer incuestionablemente. 6.2. Implantar la creencia en cualidades especiales del líder: persuadir a la persona para que re conozca y admir e s us cualidades o capacidade s especiale s,sob rehumanas o divi nas. (Rodríguez-Carballeira, et al., 2015, pp. 34-35) Un objetivo del estudio fue la je rarquización y organización de las estrategias de la taxonomía, basándose en la severidad de cada una , acordada por el grupo de expertos. La s cor relaciones entre las puntuaciones en l as dos rondas d el estudio Delphi fueron positivas, siendo significativamente altas para to das las categorías incluidas ( r S = .60- .95). Esta cl asificación permite dist inguir el abuso psicológico frente a otras formas de influencia y agresión. La combinación de estrategias de presión, control, manipulación y coerción de la taxonomía son mucho más intensas que las técnicas habitualmente empleadas pa ra obtener complacencia, confo rmidad u obediencia en ot ros contextos (Cialdini, 1990, 2007; Sundie, Cialdini, Griskevicius y Kenr ich, 2012). El propósito de tales estrategias en un grupo será obten er una ampl ia sumisión sobre las vidas de sus miembros. El desarrollo de la tax onomía tiene distintas aplicaciones de int erés. En primer lugar, ti ene un importan te valor clínico, siendo una herramienta sumam ente útil para evaluar l a presencia o ausencia d e abuso psic ológico, así como g uiar la posterior intervención. También puede emplearse en el ámbito preve ntivo, para desarrollar intervenciones que, parti endo del conocimiento de las estrategias de abuso psicológico, puedan incrementar la r esistencia a ser influído ilegítimamente. No menos relevante resultará para los contextos jud iciales, especialmente para los expertos forenses, que requieren poder diferenciar y delimitar los p rocesos de abuso psicológico, frente a otra s Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 274 formas de influencia le gítima (Rodríguez-Carba lleira et al., 2015). Para su empleo legal en demandas contra grupos, también sería conveniente tratar de estable cer una relación causal entre los abusos y los daños sufridos, a través de entrevistas clí nico fore nses (Vilariño, Arce y Fariña , 2013). 3.11. Otra s denominaciones La falta de cons enso en la denominación d e estas estrateg ias ha abierto paso a otras acepciones: - Abuso emocional (Stirling y Kerr, 2014), abordando en concre to aquellas relaciones abusivas ge neradas contextos de entrenamiento deportivo de élite. - I nfluencia indebida (Hassan, 2015), hace r eferencia a las mismas técnicas y considerándolo como sucesor del de nominado ―control mental‖. Presenta una serie de ventaj as respecto a control mental, entre los cuales está el ser un término más empleado en el ámbito jurídico. Considera que la explotación es una parte esencial en su definición y supon e i gualmente, el control del suje to a través del secuestro de sus procesos normales de pensamiento. Hassan (2015) también incide en ciertos cambios o progresos en las manipulaciones actuales, especialmente p or el uso generalizado de las nuevas tecnologías de comunicación, que pe rmiten una ma y or vigilanci a y control d e la persona, allá donde esté, sin ten er que modificarse el contexto en el que conviv e. Esta denominación está relacionada con la ―influe ncia ilegítima‖ , empleada y desarrolla da por Cialdini et al. (2002). - Contagio pana noide (Cubero, 2005). - Conversión im puesta, forzada o coe rcitiva; reconstrucción de la conducta; influencia excesiva (L ewis y Bromley , 1987). - Condicionamiento conductual (Wrig ht, 1991). - Mo ldeamiento ideológ ico (West y Singer, 1980). Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 275 - Psicopolítica (Goff, 1963), haciendo referencia a la ciencia o técnica del ―lavado de cerebro‖ (como se cita en Rodríguez - Carballeira, 1994a). - Menticidio (Merloo, 1951, como se cita en R odríguez -Carballeira, 1994a ), que sería ―un sistema o rganizado d e intervención psicológica y perversión judicial, en el cual un pode roso tirano inyecta sistemáticamente sus propios pensamientos y palabras en las mentes de l as víctimas que él pretende destruir por medio d e un juic io burlesco‖ (p.63). Destru y e el libre pensamiento y lo hace se rvil. - Reforma mor al y cambio de rostro (Mischerlich, 1973). 4. E V A L U A C I Ó N Y A B O R D A J E P S I C O S O C I A L D E L A B U S O P S I C O L Ó G I C O El a bordaje forense ha de implicar una evaluación individualiz ada de cad a víctima y una valoració n particular de las actividades abusivas desarrol ladas por el grupo. Lo habitual en estos casos es que la responsabilidad de las técnicas y din ámicas coerc itivas recaiga sob re la jerarquía d el grupo, qu e diri ge los inte reses y las actividades coordinadas del grupo. Cuando la je rarquía se siente legalmente acorraladaes f recuente que ésta intente h acer caer la respons abilidad de los hechos en miembros subalternos, víctimas también de la persuasión coe rcitiva. Son las víctim as las que han de señalar y desc ribir quién/es han planificado, coordinado y ejecutado l as prácticas abusivas que han suf rido personalmente. También son las responsables de advertir que un determinado grupo es controvertido y decidir, si así lo desean, denunciarlas prácticas co ercitivas u otros presuntos delitos que haya n acontec ido. En este sentido, el profesional ha de ser ― pro – persona ‖, no ― anti – secta ” : es importante no empuj arlo a la d enuncia, sino acompañarlo en el pro ceso y en las decisiones particulares que decidan d esarrollar (Cuevas y Perlado, 2011 ; C uevas, 2012a). El p rofesional p one su experiencia y co nocimiento al servicio d e la p ersona, basando su actuación en la demanda particular del cliente. En este sentido, cuando así se requiera, se le expondr á y facilitará dife rentes alternativas al pr oblema planteado, indicando las ventajas e inconvenientes, así como las dificultades y posibles costes d e Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 276 cada opción. También se informará, en la medida de lo posible, las posibilidades que entrañan las distint as alternativas. El ámbito de intervención le gal del abus o psicológico grupalcuenta con limitaciones por la ausencia d e leyes específicas y d e jurisprudencia, que protejan a sus víctim as con cierto grado de garantías. Con respecto al abordaje familiar, de person as que soli citan asesoramiento para el e gre so, l as demandas pueden entr añar dificulta des que serán conv eniente aclarar para evitar falsas expectativas, al mi smo tiempo que prepararles par a poder afrontar con pacienc ia todo aquello que les ha tocado sufrir. Es conveniente qu e el terapeuta p reste especial atención al bien estar del familiar afectad o, en tanto que la situación de estrés sostenida podría de rivar en complicaciones o dificultar cu alquier opción d e intervención posterior. En ocasiones, la demand a que hacen es inadmisible (legal o éticamente) y habrá que reconducirla, o en caso co ntrario, rechazarla. En determinados c asos será ne cesario un abo rdaje mul tidisciplinar, siendo frec uente la colabor ación con otros prof esionales: asesores legales, médico s y /o psiquiatras, fuerzas de segur idad, etc. Puede ser recomendable que en el consentimiento informado, además d e dejar constancia de su colaboración voluntaria en el tratamiento, se incluya un compromiso explícito y por escrito de que la víctima aporta un relato veraz y aj ustado a las experiencias grupa les vivi das, haciendo hincapié en que , si el objetivo es la denuncia grupal, sólo se considerarán aquellas experiencias presenciadas en primera persona. Con este enfoque, se procura evitar dar veracidad a rel atos descritos por terce ras personas. En las primeras tom as de contacto con víctimas o familiares, junto al ini cio de la valoración de l a situació n previa y la situación actual, será interesante so licitarle s que recolecten y entreguen una copia de toda la i nformación y pruebas documentales, grabac iones, documenta ción web, apuntes, etc. que puedan di sponer del grupo controvertido, así como de aquellos es critos y/o acuerdos particulares a cordados con el grupo. Se indicará que en esta recopilación de infor mación, no recurra n a métodos ilegítimos, como la invasión de la intim idad u otros métodos, puesto que, a demás de los problemas que pueden acarrear (familiares, le ga le s, etc.), en general se obtendrían datos que posteriormente, raramente podrán emple arse (salvando, por ejemplo, casos Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 277 extremos que suponga n prevenir delitos graves). También será recomend able, en el caso de familiare s o allegados a la presunta víctima, solicitar que inicie n la confección de un diario . En éste han de incluir cronológ icamente todas las ex periencias que va yan conociendo resp ecto al grupo, así como los cambios de act itud, conductuales y emocionales que aprecian en el afectado (positivos o negativos). No disponer d e información por la negación constante de la presunta víctima a ser contactada t ambién será un dato de int erésque convendrá anotar , incluye ndo las razones q ue alega y las formas en que se lleva a cabo esta negativa. La v aloración inicial puede incluir una entr evista de amplio espectro que incluya , entre otros: 1. I nformación sobre la persona a fectada: datos sig nificativos de su h istoria personal, sit uación de v ulnerabilidad, patologías físicas o de la salud mental (en caso afirmativo, solicitar informes pertinentes), relaciones afectivas, medio social de la persona antes d e entra r en el grupo (analiz ar sus amistades más significativas), dificultades escolares, r ecursos (cualidades y fortalezas), comportamiento y rutina previa a su entrada, cambios percibidos u observados , relación con el grupo , relación actual con su entorno , actitud hacia el líder del grupo, conductas presuntamente delictivas, etc. 2. I nformación familiar: cuáles son sus demanda s, relación familiar previa y actual, problemas familiares, pautas educativas, sistema de creencias, cómo y quédescubrieron, cómo actuaron, qué han hecho hasta el mom ento, información que disponen sobre el grupo, información que disponen sobre sectarismo, temores, etc. 3. Información sobre el grupo: principalmente qué técnicas de persu asión coerc itiva creen identifi car en el grupo, qué conocen del líder o la jerarquía y particularme nte, r especto a las pe rsonas que piensan están planificando, controlando y ejerciendo las t écnicas c oercitivas descritas. También se valorará, en la medida d e lo posible, qué y cómo son las relaciones con otros miembros, cuál es la ideología o cree ncias del grupo, qué actividade s desarrollan, qué hace la pe rsona dentro del grupo, etc. Re gistrar si conocen actualmente al gún punto crítico o de desencuentro entre la persona y el grupo y también , aquellas experiencias actuales que choc an c on sus valores Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 278 e intereses pr evios. También habrá que considerar si existen denuncias previas al grupo, si conocen a otros familiares afectados , la opción de contactar con antiguos miembros que puedan aportar inf or mación de interés, etc. Para recoger inform ación sobre las t écnicas co ercitivas presentes en el grupo, puede emplearse la Entr evista de E valuación de Persuasión C oercitiva y Detección de Dinámica Sectaria D estructiva – EPC - (Cuev as y Canto, 2006 , 2007), que se v alida en esta tesis. Con ella podrá obtenerse cualitativa y cuantitativa respecto a la presencia o ausencia de técnicas de persuasión coercitiva, así como la intensidad en q ue se aplican. Resulta de utilidad para la valoración de los ex miembros, que pueden dar constancia personal y directa respec to a las técnicas concretas que han sufrido en primera persona. En la evaluación pericial de las víctimas de grupos coerc itivos resultará d e suma importancia obtener inf ormación recogida con herramientas contrastad as, por lo que habrá que ele gir pruebas con ad ecuadas p ropiedades psicométric as. El ma y or problema es la esca sez de instrumentos de medición del abuso psicológico (Murph y y Hoover, 1999), todavía ma yor en el caso de abusos en contextos grupal es (Almendros et al., 2011). La prime ra escala derivada empíricamente para medir abuso psicológico en contextos grupales fue la Escala de Abuso Psicoló gico en Grupos ( Group Psychological Abuse Scale; GPA ; Chambers, et al., 1994). Se ha validado en poblaci ón española, constatando unos nivele s adecuados de fiabilida d, validez, consistencia y s ensibilidad discriminativa (Almendros et al., 2012 ). El d esarrollo de esta escala partió de la idea de que algunos grupos us an técnicas engañosas de captación y emplean, de modo sistemático, técnicas de manipulación psicológica para la permanencia en e l grupo de sus mi embros. A c ontinuación (Figura 7) se d escriben al gunas de las herra mientas específicas de e sta área junto a una breve descripción. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 279 INSTRUM ENTO CARACTER ÍSTICAS 1. Escala de Abuso Psicológic o en G rupos (Chambers et al, 1 994 ; Alm en dros, 2 006) 28 ítems. Subescalas: 1 . Sumisión, 2. Control mental, 3. Explo tación y 4. Dependencia Ansiosa 2. Índice d e Experiencia Indiv idual con la Secta (ICE; Winocur et al, 1997 ) 47 ítems. Valo ra experiencias grupales que pueden tener e fectos perj udiciales en el ajuste psicológico d e los sujetos 3. Escala d e Abuso Psicológic o y Control entre Grupos (W olfson, 2002) Para ex m iembros d e gruposab usivos y también para mujeres víctimas de ab uso en la p arej a Abuso e m ocional ( 8) Aislamiento/ Con trol actividad (8) , Abuso verbal (6) 4. Entrevista de Eval uación de Persuasión Coercitiva y Detecc ión de Di námica Sectari a Destructiva (EP C; Cuevas, y Canto, 2006 , 2007 ) 65 p reguntas (66 para d eterminado s grupos). 60 valoran técnicas de persuasión coerciva: Control ambiental (25 ), Control Emocio nal (15), control cognitivo (13 ) y Técnicas Dis ociativas (7). Otr as cinco evalúan caracter ísticas d el grupo Figura 7. Instrumen tos específicos para valorar pe rsuasión coercitiva y abuso psicológico Nota Fuente: Adaptado d eCuevas, J.M. (2 012). Aspectos p sicosociológicos d e las s ectas destructivas. Situación d e las sectas en España y formas de combatirlas. Características de lo s lí deres y los miembros del grupo. En S. Delgado (Dir.). Tratado de Medicina Legal y Ciencias Forenses, vol umen IV. Barcelona: Bosch. Para la v aloración de las consecuencias se abordará también una valoraci ón del ajuste psicológico. Se procurará también para ello selec cionar instru mentos con adecuadas propiedades psicométricas. Es conveni ente seleccionar aquella información bien contrastada, siendo cautelosos en recoger con precisión el grado de c erteza de las afirmac iones que se emitan en los informes, sobre todo en lo relativo a la interpretacióncausal que pudiera hacerse entre la acción del grupo (técnicas coercitivas evaluada s, abusos, etc.) y los daños eva luados. En el informe, si cab e, p ueden incluir se referencias bibliográficas que apo y en y fundamenten los resultados. En la Figura 8 se exponen algunas de las herramientas de Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 280 ajuste que su elen emplearse para m edir el ajuste psicológico y los posibles daños de la víctima. Instru mento Función SCL- 90 R (Sympton Chec k-List, Dero gatis, L.R., 1992) Ajuste psicológico, valoración screenin g de psicopato logías BSI (B rief Symptons Inventary, versió n española de P ereda, Forns y Pero, 20 07) Ajuste psicológico, valoración screening de psicopato logías, version reducid a del inventario SCL- 90 -R MCMI- III (Inventario Clínico Multiaxial de Millon, 199 7) Personalidad , psicop atologías, síndromes clínicos MMPI -2. (Inventario Multifás ico d e Personalidad de Minnesota -2, Hatha way, S. R. y McKinle y , J. C. ,199 9) Personalidad y screening de psico patologías 16 P F (Cuestionario de lo s 16 factores de pe rsonalidad, Cattel, 1 984) Personalidad Escala de Tr auma de Davidson (DT S, 1997 ) Tr astorno de estrés postrau m ático Escala de Gr avedad de Síntomas del T rastorno por E strés Postrau m ático (Echeb urúa y co ls, 1997) Tr astorno de estrés postrau m ático BDI ( Beck, 1961) Depresión BAI (Beck, 1 988) Ansiedad STAI (Spielb erger, 19 94) Ansiedad estado – rasgo Figura 8. Algunas herram ientas para valora r ajuste psicológico en casos de sectar is mo Nota Fuente : Adaptado deCuevas, J.M . (2012). Aspectos psico socio lógicos de las sectas destructivas. Situación de las sectas en España y formas de combatirlas. Características de lo s lí deres y los miembros del grupo. En S. Delgado (Dir.). Tratado de Medicina Legal y Ciencias Forenses, vol umen IV. Barcelona: Bosch. Los mi embros que sigue n bajo la influencia del grupo no muestran información fiable respecto al mi smo . Suelen simular en las pruebas psicodiagnósticas en beneficio Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 287 de la persuasión coercitiva. Recibió e l premio ―Margaret Singer‖ en el año 2011 por su contribución al a vance de la comprensión de la persuasión coe rcitiva, la influencia indebida y la manipulación psi cológica . Rodríguez – Carba lleira (1994a, 1994b, 2001, 2004) agrupa doce técnicas principales de persuasión coerc itiva en cuatro estr ategias de c ontrol (Figura 9): 1) Técnica s de Control Ambiental 2) Técnica s de Control Emocional 3) Técnica s de Control Cognitivo (o mental) 4) Técnica s de Inducción de estados disociativos. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 288 Tipo de Control Técnic as 1. Control Ambienta l 1.1. Aislamiento del exterior 1.2. Co ntrol de la Información 1.3. Crea ción de un estado de dependencia existencial 1.4. Deb ilitamiento psicofísico 2. Control E mocional 2.1. Activación de e mociones p ositivas 2.2. Activación de emociones negativas ( miedo, culpa y ansied ad) 3. Control Cogniti vo 3.1. Denigración d el pensamie nto crítico 3.2. Uso de la m entira y el engaño 3.3. Demanda d e condescendencia e identif icació n con el grup o 3.4. Co ntrol de la atención 3.5. C ontrol sobre el lenguaje 3.6. Alteración de las fuentes de autoridad (líder y doctrina) 4. Disociativos (alterac ión d e la conciencia) Cánticos, m antras, or ación, p rácticas de no pensar, h ipnosis, alteración d el pasad o, p rivación senso rial, sob recarga sen sorial, debilita m iento p sicofísico, tar eas monótonas y repetitivas, uso de drogas. Figura 9. Clasificación de técnicas d e persuasión coercitiva Nota F uente: A daptado de Rodríguez-Carballeira, (1994a). E l la vado de cerebro. Psic ología de la persuasió n coercitiva .Barcelona: Marcombo, S.A. En el caso de las técnicas disociativas (alteración de los estados de conciencia) , en vez de técnicas describe dist intos métodos empleados para conseguir di cha finalidad. Alguna s d e est as prácticas (debilitamiento psic ofísico, no pensar, etc.) forman parte a su Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 289 vez de categor ías anteriores, si bien aquí se in clui rían por su finalidad y poder para alterar la conciencia de l a persona: el uso de cánt icos, ma ntras y el ―hablar en lenguas; el empleo de diferentes formas de m editación, orac ión y prácticas de no pensar; procedimientos hipnóticos y alteración o renuncia del pasado; aislamiento y privación sensorial; sobre carga sensorial (ej. ―bombardeo afectivo‖); debilitamiento psicofísico; actividades monótonas y repetitivas y uso de drogas. Rodríguez-Carballeira (2004 ) d escribe que estas prácticas disociativas son d e las caracter ísticas más notables en el ambiente sectario, c onsi guiendo gradua lmente transformar a la persona y aumentar su dependencia al grupo, ―para con seguir la conversión plena del mi smo a todo un sis tema de vida abarcador d e h asta los más ínfimos ámbitos de la existencia humana‖ ( p. 263). 6. CLASIFICACIÓN DE LAS TÉ CNICAS DE PERSUASIÓN COERCITIVA La clasific ación de la persuasión coercitiva q ue se des arrolla a continuación ha sido la base a partir la que s e ha fundamentado los i nstrumentos de evaluación creados y validados para esta tesis. Se trata de una combinación de las técnicas y estrategias de persuasión coercitiva o control propu estas por diferentes autores, d estacando y recogiendo principalmente las aportaciones c ientíficas de Álvaro Rodríguez (Rodríguez - Carballeíra , 1994 a, 1994b, 1994c, 2001, 2004; Rodríguez et al., 2005, 2015) por su nivel de concreción y si stematización. También se anali zaron e inclu y er on prácticas y técnicas recogidas en los trabajos de investigación de Margare t Singer ( Singer, 1979; West y Singer, 1980; Singer, 1982; Sin ger y Ofshe, 1990; Singer, 1992; Si nger y Addis, 1992; Singer y Lalich, 1997), como t ambién las aportaciones de otros au tores (Lifton, 1961; Zimbardo et al., 1977; Hassan, 1990, 2012, 2015). La clasificación, al igual que Rodrí gue z -Carballeira (1994 a, 2001, 2004) recoge cuatro tipos de control: ambiental, emocional, cognitivo y disoci ativo . En total se recoge n 17 técnicas de persuasión coercitiva. A su vez, cada una de e stas técnicas describe un total de 60 prácticas que las identif ica. A partir de esta clasificación se crearía la ―Entrevista E valuación de Persuasión Coercitiva y Detección de Dinámica Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 290 Sectaria D estructiva‖ ( EPC) y , posteriormente, tras su validación, la ―Escala de Evaluación de la Persuasión C oercitiva en Contextos Grupales‖ . Tipo de Control Técnicas 1. Control Ambienta l 1.1. Aislamiento 1.2. Co ntrol de la Información 1.3. Crea ción de un estado de dependencia existencial 1.4. Deb ilitamiento psicofísico 2. Control E mocional 2.1. Activación de e mociones p ositivas 2.2. Activación de miedo, cul pa y ansiedad 2.3. Aplicació n selectiva de pr emios y castigos 3. Control Cogniti vo 3.1. Denigración d el pensamie nto crítico 3.2. Uso de la m entira y el engaño 3.3. Demanda d e condescendencia e id entificación co n el grupo 3.4. Co ntrol de la atención 3.5. Co ntrol sobre el lengu aje 3.6. Alteración de las fuentes de autoridad (líder y doctr ina) 4. Téc nicas Dis ociati vas (alteración de la identidad y la conciencia) 4.1. Uso de drogas 4.2. Negació n de asistencia sa nitaria, o m isión del auxilio o rechazo de los tratamiento s convencio nales 4.3. C ánticos, m a ntras, h abl ar en len guas, m editación, o ración, práctica d e no pensar 4.4. Experiencias extrañas o extravagantes no reco gidas anterior m ente Figura 10. Clasificación de téc nicas de persuasión coercitiva Fuente: Adaptado de Cuevas, J.M. y Canto, J.M . ( 2006). Sectas: cómo funcionan, cómo son sus líderes, efectos destructivos y cómo combatirlas . Málaga: Aljibe. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 291 El potencial destru ctivo y adictivo de un grupo manipulativo seríadirectamente proporcional al uso que haga de técnicas de persuasión coercitiva: número de t écnicas, frecuencia e intensidad; determin ándose a sí el grad o de peligrosidad y daño potencial que recibirá cualquier pe rsona a partir de su ingreso. A un así, es posible que algunas técnicas, en línea c on las opiniones de nume rosos expertos (Rodríguez -Carballeira et al, 2015), s ean más dañinas y severas que otras, si bien la magnitud obj etiva de l daño de cad a una de ellas sería una cuestión que queda por investig ar. En e l estudio de Rodríguez et al. (2015) las experiencias clínicas y acadé micas de l os expertos, consideraban , por orden de severidad, las estrat egias emocion ales, las cognitivas y por último, las comportamentales o ambientales; sin en trar en este a nálisis el cua rto subtipo disociat ivo. Cada g rupo c oercitivo utilizará estas técnicas e n número, fr ecuencia, combinación, secuencia e intensidad variables (Rodríguez-Carballeira, 19 94a, 2004). En este sentido, grupos no c oercitivos podrían emplear algunas de las siguientes técnicas, sin considerarse po r ello que estén ejerciendo, si stemáticamente, p ersuasión coercitiva. Como tampoco será ne cesario que estén presentes todas las técnicas para pod er considerar que un grupo determinado esté ej erciendo persu asión co ercitiva. Será necesario un análisis pormenorizado, considerando el número d e técnicas empleadas, su intensidad y frecuencia, de cara a objetiva r las prácticas coercitivas presentes en cada experiencia grupal. 6.1. Técnicas ba sadas en e l control am bient al Bajo esta d enominación se inclu y en múlti ples técnica s relacionadas con el control del ambiente o el entorno de la persona. En línea con lo que Cartwright y Zander (1968) denominan ―control ecológico‖, que consideran un medio efectivo de influencia, se emplea la ―manipulación‖, en tanto que se ej erce cont rol sin el consenti miento ni el conocimiento del a fectado. Langone (1985) describe cómo, en efecto, l os adeptos no son conscientes de que las alternativas que disponen han sido gra vemente restringidas. Los grupos coercitivos desarrollan múltiples intervenciones dirigidas a manipular el ambiente de orige n. Se promueve d estruir el mundo previo, tal como lo Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 292 vivía, culpando al medio de todos los problemas por los que pasa el adepto, haciéndole pensar qu e si sigue viviendo en él acabará suf riendo graves consecuencias. De este modo, con la excusa de salvarlo, se elaborará un nuevo camino, con un nue vo contex to y un a nueva forma de pr oceder y a ctuar. Se controlará todo lo que le rode a: amistades, compañeros, llam adas te lefónicas, ocio y ti empo libre, etc. En este nu evo it inerario, se limitará la libertad de d ecisión y acción, que vi ene determinada o mold eada po r los parámetro s d el líder o la cúpula de la organización (Cuevas y Canto, 2006; Cuevas, 2011a). Estas técnicas generan unas condiciones qu e resultan propicias p ara la aceptación de l pro grama pe rsuasivo. Si se limitan l as condiciones ambientales, la persona verá reducida su capacidad d e acción, reduciendo sus alternativas, limi tando el acceso a fuentes críticas, fomentando dependencia y generando estados psicofísicos, como el agotamiento, que reducen su autocontr ol. 6. 1.1. Aislamiento Rodríguez- Carballeira (1994a) incluía en la denominación ― aislamiento‖ la descripción ―separación de la red de soporte social‖ (p.112), r efiriéndose al aislamiento que ocasiona el ingreso en estos gr upos con respecto a las rede s de apoy o s o cial naturales: familia, amigos, compañeros, ve cinos, etc. Por su parte, Stark y Bainbridge (1980) emplean el términ o ―implosión social‖, para referirse a est a forma d e aislamiento en la que los vínculos externos se debilitan hasta tal punto que el grupo se colapsa socialmente hacia ad entro. L i fton (1961) desc ribe que la int ención ser á g enerar un medio ambiente capaz de contener y representar fielmente la verdad del grupo. Destaca el papel de la c omunicación, ampliamente controlada por el grupo, censurando cualquier negativo. También im plica desalentar a seguir r elacionándose con familiares o amigos fuera del grupo. Algunos g rupos dist inguen entre la ―familia verdadera‖ (el grupo) y la ― familia biológica‖, lo cual es representativo de la tendencia a dico tomizar, a dividir dos realidade s con una posición maniquea: el grupo, que representa todo lo b ueno, frente a Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 293 la familia, considera da dañina y perjudicial (Rodrígue z -Carballeira, 199 4a; Cuevas y Canto, 2006). Al igual que ocurre en la violencia en pareja, se promueve el aislamiento de la persona de su red de relaciones familiares y soci ales, bajo la ex cusa de que son un serio obstáculo para su pro greso. Emplean argumentos del ti po ―tu familia está en una fase inferior a ti‖ , ―impiden tu c recimiento‖, ― per tenecen a tu pasado, ahora tienes una misión que cumplir‖ (B uelga, 2013). Singer y La li ch (1997) señalan el ― control de ti empo y ambiente físico ” .Si el grupo controla la may or parte (o la tot alidad) del tiempo de la pers ona, consigue fácilmente la separación total de sus vínculos pre vios. Dentro del grupo la persona siente que está constantemente ocupada, supuestamente en ta reas vitales y r elevantes, por lo cual toda actividad ex terna es considerada una distracción en su camino. Además, se altera la percepción respecto a las tareas domésti cas o los trabajos comunes asignados por el grupo, considerándolos una parte esencial del proceso de cambio, tan im portante como la ma y or d e sus re sponsabilidades. De esta man era, se desc uidan responsabilidades u obligaciones relacionadas con su propia vida: el cumplimiento de objetivos personales, familiar es o laboral es , el cuidado y educación de los hij os, el ocio o el tiempo libr e, respo nsabilidades como el c uidado de l ho gar, etc. Por el contrario, intentan cumplir con gran exigencia y p erfección aquellas tareas que le son asig nadas dentro del grupo. De est e modo, se vacía a la persona de sus aficiones, de su espacio íntimo y personal, de sus responsabilidades e, incluso, de su tr abajo, con ta l de servir a los objetivos grupales. En determinados grupos el confinamiento ll eg a a ser físico, como ocurre en determinada s comunas int encionales, o haciéndoles vivir en inmuebles controlados por el grupo, extremando de esta man era el contacto con el exterior. Esto provocará que difícilmente ac ceda n a información crítica d el grupo, además de dificult ar el auxilio cuando se presentan situaciones de eme rgencia. El confinamiento físico extremo también pue de relacionarse, con ma y or probabilidad, con acontec imientos gra ves o episodios extremos, como abusos sexuales, homicidios o suicidios colectivos, la perpetración de crímenes o la planificación y d esarrollo de atentados terroristas (Cuevas Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 294 y Canto, 2006; R odríguez -Carballeira et al., 2009; Buelga, 2013 ; C uevas, 2015). Convivir con otros miembros incrementará notablemente el c ontrol ambiental y relacional, no sólo por la inaccesibilidad a redes informativas alternativas, sino también por la reiteración informativa por parte de distintos emisores, lo que incrementará significa tivamente el impacto persu asivo ( Ma y ordomo et al. 2003; R einard, 1988) . Para Greil y Rud y (1984 a, 1984b) este control que limi ta la relación con los de fuera e intensifica aquellas con su grupo, las convierte en ―organizac iones de transformación de la identidad‖. Esta convi vencia también incrementará la identificación con el grupo, así como las revelaciones personales e ntre sus miembros, promoviendo una may or resistencia a ser contrapersuadidos por personas ex ternas. Cuando los miembros sigue n conviviendo con su famili a, entra en escena el distanciamiento emocional, lo que reduce notablemente el núm ero y la calidad de las interacc iones. Para el m iembro del grupo la vivi enda familiar deja de s er un ho gar, pasando a ser una especie de pensión en la que se duerme y se cubr en determinadas necesidades básic as, evitándose interacciones afectivas con el resto de la familia (Cuevas y Canto, 2006; Cuevas, 2012a, 2015 ). Esta separación familiar t ambién se ve facilitada por las estrategias de culp abilización externa, o mediante la inducción de rencor , rabia, odio y agresividad hacia la familia. En determinados grupos se fomenta la idea de que los familiares son personas hostiles que han dese ado o contribuido a su sufrimiento y malestar, que lo han engañado cont inuamente o incluso qu e han abus ado de él/ella; no mereciendo, por tanto, ningún respeto ni compasión. En otros casos se promueve la indiferencia, most rándoles que no pueden aprender n ada de ellos y que el tiempo estará mucho me jor invertido en las actividades o deberes del gru po. Por otro lado, estrategias d e co ntrapersua sión d esarrolladas en el seno del grupo pueden conllevar que teman que todo intento de comunicac ión familiar pueda tratarse de una estrategia d e en gaño o manipulación, qu e desean dañarles o h acerles du dar. En cierta medida, se l es entr ena e n desconfiar, facilitando que sufran ciertos rasgos paranóides hacia toda persona ajena al g rupo. No resulta infrecuente que muchos acercamientos familiares o sociales estén programados por el mismo grupo, bien para poder sac ar algún pr ovecho, bien para tratar de buscar nuevos int eg rantes (Cuevas y Canto, 2006). Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 295 El primer grupo de estrategias del modelo B ITE (Hassan, 2012) lo conforman técnicas e influencias de tipo comportamenta l, a lgunas d e las cuales s e encua drarían dentro de esta variable: d ictar dónde, cómo y con quién viven los miembr os, restringir y alterar el ocio, o la imposición de reglas y normas rígidas. El aislamiento facilitará la rece ptividad de la persona a las nuevas ideas, pues tal como sostienen Stevenson y Odom (1962), cuando se aísla a una persona, s e incrementa notablemente su necesidad de aprobación social, haciéndola más vulnera ble a cualquier manipulación. La s estr ategias ambientales pueden r esumirse en las siguientes pr áctica s, q ue se recoge n en la entrevista d e Evaluac ión de Persuasión Coercitiva (EPC): 1. Manipulación del entorno de la persona. 2. Alteración de sus estudios o su trabajo. 3. Sensación de vivir en un submundo propio, separado del resto de la so ciedad, que provee de todo lo ne cesario. 4. Percepc ión catastrofista de la sociedad. 5. Inducción de culpa familiar. 6. Alteración del Ocio u ocupación excesiva. 6.1.2. Control de la Inform ación La manipula ción de las fuentes informativas, dificultando su acceso, distorsionando la que le llega a la persona, o bombardeándola con información selectiva, creada o seleccionada por el grupo, es un subt ipo propio de manipulación ambiental y a la vez, una forma indirecta de aislamiento. Lifton (1961) en relac ión al control del ambiente, señala la importancia de censurar toda aquella información crítica o no respaldada por la org anización. Brown (1978) d escribe el importante potencial de la censura y d e la manipulación deliberada en el empleo prop agandístico, mientras que McGuire (1985) llama a esta estrategia el ―monop olio de la presentación de estímulos y de las opciones posibles‖ (p.257). Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 296 Hassan (2012) dedica su segundo componente del modelo BITE a las estrategias de control informacional, que resume en cuatro subgrupos, que a su vez inclu y e distintas prá cticas. Así, destaca el papel d el eng año y la distorsión i nformativa, e l desalentar acceder a fu entes de información externas, salva guardar y aislar la doctrina del acceso externo, animar a los miembros a espiarse entre sí, usar información propagandística del grup o y e l uso inadecuado de la confesión. Con este método se c onsig ue silenciar las posibles voces críticas hacia el grupo, o aquellas d el entorno de la persona, en torno al ex tremo cambio de sus v alores, actitudes y conductas. E xisten diferentes prá cticas para conseguir este mi smo objetivo. A continuación s e des criben al gunas de l as estrategias empleadas (Rodríguez - Carballeira , 1994a, 2001 , 2004; Cuevas y C anto, 2006; Cuevas, 2011a, 2011c, 2012; Buelga , 2013): 1) Una estrategia, más c lásica y p ropia de grupos coercitivos comunales, será censurar si gnificativamente las fuentes informativas externas al grupo, especialmente las crítica s, a trav és del confinamiento físico o la im posición de estilos de vida con normas estrictas que li mitan o desaprueba n ―cont enidos mundanos‖. Estas normas que restringen l a libertad informativa se sustentar án en justificaciones doctrinales. Un ejemplo sería la restricción de acceso a los medios de comunicación, a lecturas externas al grupo, a int ernet o incluso a las interacciones con personas externas al grupo. Esta censura externa puede se r temporal, hasta conseguir la conversión e interiorización de la doctrina, a partir d e la cual, la persona ya h abrá asumido como propias tales pautas restrictivas. Al inicio, muchos miemb ros se sient en obligados a pedir permiso antes de poder v erse con al guien, requiriéndose autorización o beneplácito de un superior. En ocasiones se ll ega al ex tremo de int erce ptarse las llamadas, disponer de las claves de las cuentas de correo electrónico o formalizar contratos o acuerdos por escrito con renuncias explícitas, entre otras estrateg ias sumamente invasivas de la intimidad. 2) Ridiculizar o criticar aquellas fuentes informativas que no intere san que reciba, o todo a quello que le mantenga cone ct ado con su identidad previa. 3) Bombardear a la persona con informa ción interna, repitiéndose consignas y explicaciones de la do ctrina, mandándole tareas, comentarios y análisis de textos, en Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 303 El debilitamiento psicofísico puede resumirse en las siguientes estrategias o prácticas, que se recoge n en la entrevista de Evaluación de Persuasión Coerc itiva (EPC): 1. Alimentación desequilibrada o incompleta. 2. Privación de sueño. 3. Agotamiento y/o fome nto de hiperactividad 4. Sesiones maratoniana s y /o alteración del ritmo vital. 5. Violencia física – amenazas. 6.2. Técnicas ba sadas en e l control em ocion al La activación emocion al ha mostrado una gran eficacia persu asiva, consiguiendo cambios actitudinales en sit uaciones en las que los arg umentos no resultan convincentes per se (Briñol et a l., 2007). En este sentido, aquellos grupos que engañ an en sus objetivos y que usualmente prometen lo gros im posibles (o razonablemente, poco probables), son conscientes de que el éxito de su a rgumentación suele ser proporcional a la capacidad para conseguir una activación emocional suficiente. En est e sentid o, los miembros de grupos co ercitivos ―viven‖ l a ex periencia y expresan ve rbalmente que ―sienten‖ que están en la verdad, aunque sus arg umentos dist an mucho de ser convincentes a la luz de una visión crítica y escéptica. P ara evitar el despertar cognitivo, el grupo también activará técnicas cognitivas que reduzcan la contraargumentación y minimicen el impacto de las cr íticas externas. Lifton (1961) subr a y aba co mo la principal fuerza de la reforma del pensamiento se c entraba en una penet ración eficaz en las emociones int ernas de la pers ona. También Sargant (1973) reconocía e l poder de las emociones en la efi cacia persuasiva, aplicándolo con objetivos terapéutic os en el tratamiento de ex combatientes de guerra. En el contexto de los grupos coercitivos apar ecen distint as fases, en las que suelen activarse dif erentes patrones emocional es. Así, en el inicio, con el objeto de la atracción y la captación se intensificarán las e mociones positi vas pero , al igu al que ocurre c on los comportamientos adictivos, el mantenimiento de la de pende ncia s e Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 304 sostiene a medio y lar go plaz o a trav és d el re forzamiento negativo. En este sentido, el grupo instaura en el miembro un escena rio de fragilidad potencial, con miedos u otras emociones negativas ind ucidas, que sólo pueden sentirse controlada s dentro del grupo. Para los miembros de estos grupos, salir del g rupo supondría d esencadenar una serie de desenca denantes desa gradables o catastróficos, q ue expli can en gra n medida, su lealtad grupal. 6.2.1. Activación de emociones positi vas Los grupos manipulativos suelen resultar mu y atractivos en el inicio, de hecho, suelen camuflar y ocult ar deliberadamente su s p ropósitos , ofertando contenidos socialmente interesantes, que los muestran como grupos confiables, atractivos e interesantes. Por ejemplo, muchos de estos grupos ofertan en el inicio cursos o talleres gratuitos (o con un coste mu y asequible) que nada tiene que ver con sus actividades (inglés, for maciones re lacionadas con el desarrollo profe sional, cur sos culturales, o pseudosanitarios, cocina saludable, repostería, yog a, gimnasia, etc.). Ad emás, muchas de estas actividades so n desarrolladas en centros públicos ( en muchas ocasiones desconociendo los v erdaderos propósitos del grupo ), lo que les confiere una aparente garantía y co nfianza, percibiéndose que la actividad e s de utilidad pública. Además, el mercado de las sectas y los grupos coercitivos es tan extenso, que puede afi rmarse qu e e xisten contenidos para to dos los gustos: naturistas, de salud, relig iosos, culturales, asociaciones humanitari as, políticos, contenidos exóticos, esotéricos, etc., por lo cual ex iste un determinado tipo de secta para cada persona y /o para cada situación (Cue vas y Canto, 2006). En este sentido, resulta fácil identificarse con los valores univers ales que supuestamente defienden: la paz, la salud de los ciudada nos, el fomento de la igualdad, la lucha contra injustici as sociales, el ecologismo, el crecimiento y desarrollo de la personalidad, o de la humanidad en general, etc. Inicia lmente la identif icación con el grupo será la d e atribuirles estar comprometidos en a y udar a la humanid ad, la de ser personas que, sin pedir nada a cambio, están dispuestas a ayuda r al prójimo. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 305 Posteriormente, se dará paso a la crítica social, mostrando un mundo caótico e insostenible que sólo ell os pueden mejorar. Así, se instaurará sutil y gradualmente la dependencia al grupo. Existen pautas planificadas y entrenadas en la seducción, dando la apariencia de tratarse de un grupo unido y comprometido. S u trato correcto y e ducado en ocasiones también va a compañado de muestras d e afecto y reconocimiento, mostrando un trato familiar, c ercano y agradable. En este s entido, utilizan muchos de los heurísticos y a descritos, activando la ruta periférica de la información (Petty y Ca cioppo, 1986). Además, el grupo se muestra c omo una buena opción de soporte y apo yo social, tanto que incluso en ocasiones se muestra y pretende sustit uir a la verdadera familia. L os nuevos miembros en ocasiones describen un v erdadero apasionamiento hacia el grupo en las dinámicas iniciales. Para ello, una de las tácticas m ás usadas es el denom inado bombardeo de amor. En él los miembros del grupo ofrecen refuerzos sociales, en forma principalmente de sonrisas, aprobaciones, aceptación, alabanzas, contacto físico y otras formas de demostrar afecto (Rodríguez-Carballeira, 2004). El grupo le s corteja, les agasaja, elevan su autoes tima mostrándoles que tienen un g ran poten cial; en general, les hacen sentir especiales y que, estando con ellos, pertenecerán a un grupo privilegiado donde serán bi en r ecibidos. Existe un paralelismo entre este ini cio y l a f ase de apasionamiento en parejas: las cualidades se enaltecen, los defectos p asan inadvertidos, hay una ne cesidad de invertir cada vez más tiempo, se reduce el int erés por todo lo ajeno al grupo, etc. Al igual qu e en el amor romántico (Fisher, 2004), en los nuevos miembros se describen patrone s similares a la adicción a drogas : dependencia, tolerancia y abstinencia . Otras emociones posi tivas que se suscitan d entro s on la seguridad, la felicidad, la comprensión, la confianz a y el apoyo. En este sentido, existen determinada s características de riesgo que pu eden favorecer la adhesión, como ser adolescente, en tanto qu e se encuentran en un momento crítico de des arrollo d e su identidad (Buelga, 2013). Estos grupos desarrollan elabor adas de estr ategias de capt ación, que per mitan atraer, intere sar o incluso enamorar al posible neófito. Para ello muchos no escatiman en campaña s de marketin g, con publicidad intensi v a en tod as las grandes ciudades e Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 306 inmersión en organismos públicos, tratando que éstos apoyen las actividades que desarrolla n. También r esultan habituales las campañas a pie de c alle o en mercados, así como la or ganización de fiestas en las mismas ciudade s, en pueb los o en sus sedes, programadas con el fin de la captación. En algunas de estas fiestas ofrecen comida exótica, música, desfiles, espectáculos, u otras actividades que despie rten el interés de la audiencia. En al gunos grupos incluso se of erta la posibilida d de una valoración psicológica (o pseudopsi cológica) gratuita, o la o pción de poder contar c on un primer tratamiento sin coste. Otros ganchos utili zados sería n la posibil idad de conse guir pareja, así como la o ferta sexual ex plícita, tal como hacían mujer es de ― Niños de Dios ‖ o, más recientemente, el prox enetismo sag rado, en ― Defensores de Cristo ‖. L a manipulación sexual es un aspecto destacable de los g rupos coercitivos, bien por exceso, o por defec to. Rodríguez-V aldés (1999) sostenía que controlar la sex ualidad de una persona suponía controlar muchas otras facetas de la personalidad. Así, en muchos de estos grupos el emparejamiento es elegido p or el mismo líder, que también dicta cuándo y cómo han de mantener relaciones. E n ocasiones la manipulación sexua l también da paso a los abusos o a las relaciones no consentidas, e ncontrándose numerosos casos en los que se enc ubren, o estimul an, las relaciones c on menores. Empleando de forma ilegítima el principio de reciprocidad el grupo procede a realizar favores y a y udas apa rentemente desinteresadas, con objeto de hacerles sentir en deuda con el grupo. Todo ello favorecerá una unión afectiva, confianza y el despertar d e un compromiso con respecto el grupo. En o casiones estas a yudas y d ádivas se prolongan por meses o incluso superan el año, evitando exigir compromisos relevantes hasta que l a persona se encuentre realmente interesada y atraída en el grupo. En g rupos de ti po piramidal, la s educción emplea múltiples estrategias en un corto periodo de tiempo, con objeto de co nseguir una condescendencia inmediata: la person a es invitada por alguien conocido o de confianza, se le oculta deliberadamente información sobre el neg ocio, se le aísla ambi entalmente en un contex to ampliamente controlado con múltiples distractore s ( música alta, iluminación, personas bailando, etc.), emplean la validación social, mostrando múlti ples ejemplos de cómo todos los miembros están ga nando grandes sumas económicas; les toman datos personales desd e el inicio y les Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 307 hacen sentirse partícipes de una supuesta franqui cia de éx ito, registrará n un listado de sueños y propósitos materiales, les asegura n y garantizan que recibirán una formación adecuada y que se asegurarán personalmente de que consigan sus sueños, etc. Si esto no funciona, a v eces emplean la intimidación y la minusvaloración, t achándola de mediocre si se a treve a n o aceptar de inme diato su proposición. Gay lin (1974) sost iene que estas estrategias emociona les tan extremas y planificadas, diri gidas a un fin interesado, han d e ser entendidas por sí mi smas como una forma de coerción. La activación de emociones positivas se recoge en la entrevista de Evaluación de Persuasión Coercitiva ( EPC ), a travé s de las siguientes estrategias o prácticas: 1. Desarrollo de estra tegias planificadas de atracción. 2. Bombardeo afectivo o de amor. 3. Manipulación de la actividad sexual. 4. Principio de rec iprocidad, generar sentimiento de deuda. 6.2.2. Activación de emociones nega tivas Una parte esencial en el grupo, y d e las más relevantes de cara a dificul tar e l abandono del grupo, con siste en intensificar e l miedo, la culpabilidad y la ansiedad. Una fobia es un miedo aprendido, excesivo y exa ge rado a la realidad del estímulo temido, adquirido muchas veces de forma inconsciente. Estos grupos suele n inducirlas, especialmente vinculando estos mied os al contacto con el mundo externo. Así, se llega a temer la li bertad, la vida fuera del grupo o incluso a las personas que no pertenecen a él. De hecho, internamente suelen emplearse términos peyorativos p ara referirse a las personas de fuera: ― sodomitas”, “sistemitas”, “marianitos” “mundanos”, etc. Sumirlos en un temor irra cional hacia la socieda d , sus amigos y sus familiares, conlleva la generación de una fuerte d ependencia con el grupo, el cual es el único que puede proteg erles o salvarles. De este modo, se teme ser libre e independiente, siendo necesaria la guía del grupo o de su líder. L as f obias pueden ge nerar situaciones inca pacitantes y, por ello, consiguen ha cer que los miembros se Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 308 sientan incapaces de p oder vivir en sociedad, a pesar de que e n e l grupo suf ran tremendas humi llaciones y situacion es dramáticas (Cuevas y C anto, 2006). Hassan (2012) incluye en su modelo BITE la inducción de fobias y miedos irracionales respecto a dejar el grupo, o bien por cuestionar la autoridad del líder. También Gaylin (1974) muestra el poder del mie do de cara a movilizar las masas. La inducción de ansiedad va mu y unida a la anterior estrate gia, tr atando de asociar est ados de inseguridad y ansiedad ante aq uellos es tímulos externos al grupo. La vida dentro del grupo s erá percibida como segura y beneficiosa, en co ntraste con el exterior, que encarnará l a indefensión absoluta, la inse guridad y la materializ ación del fracaso, la de strucción, o incluso l a muerte. La culpa es otro poderoso sentimiento que gene rará compromiso y fidelidad al grupo. Thomas (1984, como se cita en Rodríguez-Carballeira, 1994a ) sostiene que el sentido de culpabilidad, independientemente de que el e rror sea o no real, permite romper la con ciencia del individuo. L a culp abilidad excesiva fa cilita la in actividad, el bloqueo conductual, li mitando la capacidad para desarrollar solucion es o c ambios efec tivos. En el grupo, la culpa da pie a justificar los cambios actitudinales o conductuales que s e ex igen, mostrándoles el camino qu e deben llevar para, supuestamente, r edimir faltas o pecados cometi dos. Así, ante cualquier resistencia al cambio, el g rupo puede emplear la culp a para recordarles la necesidad de que si gan avanzando. Por otro lado, la atribución es distorsionada en la culpa, de tal manera que el miembro siempre tiene toda la responsabilidad de todo lo malo que ac ontece. Y, al contrario, todo lo bueno se atribuye a la acción del grupo. Ad emás, en muchos grupos resulta habitual estimular las revelaciones púb licas (o a la j erarquía) de secretos, defec tos, errores, así como dar información de cada detalle de la vida. Esta revelación facilita una ma y or dependencia y compromiso con el confesor (o con el g rupo al completo en caso de que las revelacion es hay an sido públicas). L os miembros confiesa n graves faltas, en ocasiones situaciones distorsionadas al alza. Este mecanismo de distorsión, que puede de sarrollarse en cualquier recuperación mnésica, se agra va en un contexto en el que se re fuerzan tal es confesione s dramáticas, además de por procesos como la comparación social y el modelado, en tanto que en el grupo pueden escucharse Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 309 relatos aterradores de ot ros compañeros/as. Así, por ejemplo, dentro de l grupo, una persona que ha probado una droga en un m o mento determinado puede pasar a autoetiquetarse como tox icómana, o convertir las fantasía s sexuales de una persona en una evidencia de infideli dad o p erversión sex ual. A corto pl azo, la confesi ón libera a la persona, haciéndole sentir en deuda y más comprometida respecto a aquellos que le escucha n, le comprenden y le apo y an. Posteriormente, las revelaciones pueden dar pie al chantaje, o al miedo mismo a ser chantajeado, dificultando, aún m ás si cabe, la rebelión o el abandono del grupo. Singer y Lalich (1997) describen cómose emplean las confesiones públicas d e acciones negativas del pasado, dentro del sis tema de recompensas, castigos y experiencias, para promover el aprendizaje de la nueva ideología. Esta estrategia contribuiría a recha zar el pasado, así c omo a facilitar el aprendizaje de las nuevas re glas de fun cionamiento interno. También Lifton (1961) señala la importancia de la confesión como criterio en la reforma de pensamiento. La persona s e culpabiliza con crudeza de problemas inducidos dentro del grupo. En ocasiones por proble mas insignificantes o ficticios, o por no cumplir a la perfección con las tareas encomendada s. C omo r efiere L i fton (1961), al existir siempre algún problema, resulta f ácil recurrir a la culpa y a la vergüenza, siendo ésta una de las bases principales de dependencia ha cia el grupo. Hassan (2012) d escribe cómo estos grupos desarrolla n dist intas formas de fomentar culpa ex cesiva: centrada s en su puestos fallos de la personalidad, por no estar a la altura, por tener una f amilia imp erfec ta, por su pasado, por tener relaciones inadecuadas, por tener pensamientos, sentimientos o acciones irrelevantes, etc. También destaca como la culpa ll ega a ampliarse también a un nivel social o inclus o hist órico, de manera que lle gan a s entirse resp onsables de cualquier maldad humana, o por los supuestos defectos del contexto cultural en el qu e vive. También inclu y en falacias frecuentes, como culparles de problemas universales como el hambre en el mundo, las guerra s o las catástrofes, haciéndoles sen tir sumamente responsables de males ajenos. L legan al extremo de culparles de sus enfermedade s, argumentando que es la consecuencia de no haber sido suficientemente fiel a la doctrina, o en base a, supuestamente, haber tenido una alimentación ―inadec uada‖ y ―contaminante‖. Un ejemplo de la distorsión y manipulació n de la culpa Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 310 en los grupos se encuentra en los N iños de Dios . El que fuera su líder, Da vid Berg, que estaba siendo juzgado en España, atribuyó que un terrible accidente aéreo era responsabilidad de las administraciones jurídic as y policiales, que su puestamente, habrían desp ertado la ira divina (Cuevas y Canto, 2006). Cualquier trans gresión de la doctrina, incluso pensada, puede suponer la aparición del sentimiento de culpa. Además, si un miembro detecta una transgresión en otro compañero se sentirá obligado a informarlo, supuestame nte para a yudarlo (Rodríg uez -Carballeira , 2004). También resulta habitual atribuir culpas al sistema familiar, que acaba siendo responsable de cualquier sufrimiento o fra caso personal, lo que facilitará el distanciamiento y aislamiento. Algunos de jan de sentirse responsables y justifican desarrollar actos hostiles contra la familia, los compañeros, amigos, o el s istema social en general; en tanto que se sienten víctimas de acciones im perdonables por parte de esas personas. A ve ces ab andonan sus responsabilidades adquiridas, por ej emplo, dejando de aportar económica mente al sistema familiar. También pueden controlar a sus miembros ha ciendo que éstos se sientan torpes, desviados o tontos, a la vez que haciendo que se preocupen ex cesivamente en lo que los demás miembros del grupo piensan de é l (Andersen y Zimbardo, 1984). La s amenazas también suelen emplearse, tanto de castigos físicos como respecto a la supu esta ocurrencia d e consecuencias místicas . Tanto en su forma di suasiva (―no hagas esto‖), como compulsiva (―haz esto‖), supone una promesa de castigo que provoca e n sí mismo un daño (Rodríguez-Carballeira, 1994a; 2004). Otras formas d e explotación emocional serían reduci r y manipular el ran go de sentimientos, la detención de emociones y las ex tremadas fluctuaciones emocionales que se viven dentro del grupo (Hassan, 2012). La activación de emociones negativas se recoge en la entrevista de E valuación de Persuasión Coercitiva (EPC), a travé s de las siguientes estrategias o prácticas: 1. Humillaciones sufridas dentro del grupo. 2. Acusaciones injustas y culpabilización. 3. Ansiedad o temor a equi vocarse. Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 311 4. Miedo. 5. Temor por su vida o su salud (física o menta l). 6. Participación de los miembros del grupo en las humillaciones. 6.2.3. Aplicación selectiva de pre mios y castigos Los grupos abusivos suelen emplear sistemáti camente el castigo y el premio selectivo a sus miembros. Singer y L alich (1997) describen dos condiciones relacionadas c on este apartado: ―manipular un sistema de recompensas, castigos y experiencias de tal manera que se inhiba la conducta que refleje la anterior identidad social de la person a‖ (p.87) y ―manipular un sistema de r ecompensas, casti gos y experiencias p ara promo ver el aprendizaje de la ideología o sistema de creencias del grupo y las conductas ap robadas po r el grupo‖ (p.88). El obj etivo del grupo será anular todo rastro de la identidad previa, para que adopte una nueva, a gusto del líder. S e suprimirá sus valores, creencias y conductas, q ue serán consideradas i nadecuadas o irreleva ntes. Al mismo tiempo, en tanto que sus recompensa s y el apoyo social están ligada s a l ambie nte grupal, la persona se esfo rzará en apr ender y cu mplir c on el cometido asignado por el grupo. Estas autoras consideran que cuanto más complicado y lleno de contradiccion es, más eficaz resultará el proceso d e conversión.Según Rodríguez-Caba lleira (1994a), la aplicación impredecible d e premios y castigos contribuy e a reforzar el p oder y l a condesc endencia extrema d e la víctima a la jerarquía. Alternar clemencia y severidad p rovocará confusión e incertidumbre respecto al correcto des empeño, al mismo tiempo que mi edo y sumisión al líder (Rodríguez - Carballeira , 1994a). El uso conjunto de refue rzos y castigos conv ierte al grupo en un v erdadero laboratorio natural de e xperimentación conductual, adoptando sit uaciones de máximo control, como o curre e n la experimentación. Pero, a dife rencia de la sit uación experimental, en estos c asos se contaría con una ventaja adicional: la ausencia de artificiosidad del laboratorio (Javaloy , 1987). Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 312 Cualquier actitud o conducta pasada que no tenga cabida dentro del grupo recibirá consecue ncias negativas, como la re tirada de privileg ios. Así, cuando el miembro muestra rebeldía, puntual mente se le priva de cualquier afecto y apoyo dentro del grupo (Bue lga, 2013), que en muchas ocasiones, al haber dañado su red previa, puede llegar a ser la única fuente que aporta refuerzos sociales . El rechazo interpersonal (W illiams, 2007; Richman y Leary, 2009) puede ser un motivador crucial para moviliz ar lo hacia la conformidad y el someti miento. En estos casos, el vacío emocional se convierte en una estrategia manipulativa. El extremo estaría en la ex pulsión, si bien la amenaza velada d e esta opción, puede resultar suficiente. Cuando se opta por ella, también puede resultar de provecho para el grupo. Por un lado, puede que lleguen a recuperar má s adelante al miembro egresado, cuando haya recapacitado y s e ha y a arrepentido. P or el contrar io, si no vuelve, servirá de ejemplo de lo que le ocur rirá a todo el que no acate y cumpla, consiguiendo que la amenaza de expulsión esté presente en todos (Cue vas y C anto, 2006). La degradación dentro del grupo, en cuanto a la posición jerárquica qu e ocupa o su estatus, también es ampliamente empleada. Al miembro díscolo se le e ncomiendan tareas y responsabilidad es carac terísticas de fases de aprendizaje, generando un grave perjuicio comparativo en cuanto a qu e es tr atado como a un novato, a pesar de la inversión y sacrif icio personal. Otras formas h abituales de castigo pued en ser las críticas o corr ecciones, especialmente cu ando se hacen en público. P or ejemplo, se puede r eprender cuando s e considera que alguien hace excesivas preguntas, cuando se cre e q ue se está cuestionando la do ctrina o la le gitimidad de la autoridad, o cuando su co mportamiento puede perjudicar al grupo o reducir su depende nc ia. Al margen d e los r efuerzos iniciales con obj eto de la captación, a través de estrategias como el bombardeo de amor, también existirán determinados refuerzos y premios en el mantenim iento de la depend encia al grupo. Por un lado, estos grupos suelen disponer de una estructura jerárquica mu y amplia, con múl tiples escalafones, de tal manera que los miembros, ti enen la op ción de sentirse cada vez más privilegiados, conforme más ascienden. Determinados conocimientos, privados para el resto, se van Evaluación de Pers uasión Coercitiva en Contextos Grupales Capítulo 4 Pers uasión coercitiva 319 El uso de la mentira y el engaño se va lora en l a entrevista de Evaluación de Persuasión Coercitiva ( EPC ), a travé s de las siguientes estrategias o prácticas: 1. Distorsión de la rea lidad, mentiras en el grupo. 2. Metas disfrazada s. 3. Revelaciones personales, chantaje ( y miedo a l chantaje). 6.3.3. Demanda de condescendencia e identifica ción con el grupo En el grupo sobr esale la supremacía d el grupo frente al resto de la so ciedad, ge nerándose la sensación de pertenecer a una clase elitista o superior. Dentro, se está al margen de la im perfección de los de fuera, ofertándosela posibilidad de conocer grandes secre tos o revelaciones. Alcanzar dicha supremacía, en cierto modo, justificará la exigencia de gra ndes costes o sacrificios (Cuevas y Canto, 2006). Se resaltan y exacerban las diferencias entre lo interno y lo externo, generando una visi ón de la realidad polarizada (Hassan, 1990; C uevas y C anto, 2 006; Hassan, 2012, 2015). Así, el e xterior puede percibirse ignorante, materialista, si mplista, borreguil y /o d añino; mi entras que el grupo es co ns iderado sabio, generoso, sofisticado, libre y beneficioso p ara s us int egrantes o incluso, para la humanidad. Atribuir hostilidad a los grupos ajenos contribuirá a unific ar el grupo, ante la inven ción de un supuesto enemig o común (Hoffer, 1951). Ofshe y Si nger (1986) sosti enen que la sumi sión a la ideología y la adaptación al sistema normativo se llevarían a cabo, principalmente, a través del reforzamiento. Consideran que esta forma persuasiva actuaría principalmente a través de la ruta periférica de l a informac ión, sin llegar a generar cambios profundos y duraderos en la cog nición. Esto, conllevaría, que liberados del ambiente coercitivo, podría n recuperarse y retomar su libertad. Brown (1978) sostiene que el miembro genera un hábito de conformidad, qu e le sirve para ahu y entar la culpa, la incertidumbre, el miedo o la insegur idad; dicha conformidad conduce a la condescendencia y a uniformar su comportamiento con e l del grupo. [Document text truncated for crawler view.]