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Apego al barrio y exclusión social

Aranda Sánchez, Irene

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Realizado por: Irene Aranda Sánchez Tutorizado por: María del Pilar Moreno Jiménez Universidad de Málaga Facultad de Psicología. Grado en Psicología Área de Psicología Social Junio, 2016 Trabajo de Fin de Grado Apego al barrio y exclusión social Irene Aranda Sánchez 2 ÍNDICE 1. Introducción ................................................................................................................ 4 2. Método ....................................................................................................................... 10 2.1. Participantes ....................................................................................................... 10 2.2. Instrumentos y Variables .................................................................................. 13 2.3. Procedimiento..................................................................................................... 14 2.4. Resultados ........................................................................................................... 16 3. Conclusiones y Discusión ......................................................................................... 20 4. Referencias ................................................................................................................ 25 5. Apéndices ................................................................................................................... 27 5.1. Apéndice 1........................................................................................................... 27 Apego al barrio y exclusión social 3 Resumen El presente trabajo se llevó a cabo entre dos barrios con distinto nivel socioeconómico con el fin de, primero, analizar el nivel de apego al barrio; segundo, indagar en las diferencias producidas entre las variables estudiadas y, por último, analizar las correlaciones establecidas entre tales variables. Los resultados obtenidos, a partir de una muestra de 60 residentes, 30 por cada barrio, confirman que en el barrio socioeconómico alto se encuentran mayores niveles de apego hacia el barrio. En cuanto al resto de objetivos, se comprueba que existen diferencias entre grupos en una serie de variables sociodemográficas, además de en otras variables como identidad con el barrio, percepción del mantenimiento externo y del mantenimiento realizado por sus vecinos, satisfacción residencial y participación comunitaria, siendo los niveles de estas últimas variables mayores en el barrio socioeconómico alto. En el estudio, además, se encuentran varias correlaciones significativas, destacando especialmente la relación entre satisfacción residencial y apego e identidad con el barrio. Palabras clave: apego al barrio, nivel socioeconómico, satisfacción residencial, identidad con el barrio. Abstract This work was carried out between two neighbourhoods with different socioeconomic levels in order to, first, analyse the neighbourhood attachment level; second, investigate the differences arising between the studied variables and, finally, analyse the correlations established between such variables. The results obtained, from a sample of 60 residents, 30 per neighbourhood, confirm that in the higher socio-economic neighbourhood there are higher levels of neighbourhood attachment. As for the other objectives, it was found that there are differences between groups in a series of sociodemographic variables, as well as other variables such the neighbourhood identity, external maintenance and their neighbours maintenance perception, satisfaction residential and community participation, with the levels of the latter variables higher in the higher socio-economic neighbourhood. The study also found several significant correlations, especially highlighting the relationship between residential satisfaction and the neighbourhood attachment and identity. Keywords: neighborhood attachment, socioeconomic level, residential satisfaction, neighborhood identity. Irene Aranda Sánchez 4 1. Introducción A lo largo del pasado siglo se han llevado a cabo una serie de estudios centrados en la comunidad, con el objetivo de comprender los efectos del ambiente en la conducta humana. Según Aragonés y Amérigo (1987), fueron estos estudios los causantes de que hoy en día se aborde el estudio del ambiente urbano dentro de la psicología, aunque muchos de estos estudios se centraron en aspectos estructurales y no tanto psicológicos de la población, pero, aún así, sirvieron de antecedente. Sin embargo, aquellos estudios que se han realizado en torno al concepto de apego al lugar cometieron otra falta, se centran en el aspecto social de los lugares y no en el aspecto físico, hasta el punto de que en sus escalas y cuestionarios principalmente se encuentran variables que miden las relaciones sociales producidas en el lugar. Posiblemente esto se deba a que los autores vinculan el concepto de apego como algo inherentemente humano, pero no debemos olvidar que, tal y como determina la RAE (2014), el apego es "Aprecio o inclinación especial por algo o alguien", por lo que el componente físico del barrio no debe ser desechado. Aunque queremos aclarar que este estudio tendrá en cuenta tanto el nivel social como físico del apego al barrio, no entraremos a discutir cuál de estos dos componentes tiene una mayor influencia, pues ese parece ser uno de los principales objetivos que han seguido la mayoría de trabajos realizados previamente. Concretamente, nos interesa llegar a conocer el efecto que tiene residir en dos barrios de distinta clase social sobre sus habitantes, para conocer el impacto que éste pueda tener o no sobre las personas. En una revisión realizada por Aragonés y Amérigo (1987), éstos encuentran resultados contradictorios en diversas investigaciones, pues mientras que algunos autores afirman que la gente con mayores recursos económicos está más satisfecha con el barrio en el que viven, otros refieren que la relación entre clase social y satisfacción con el barrio es inversamente proporcional. El término apego al lugar surgió en los años 70, aunque su definición por aquel entonces era mucho más sucinta que hoy en día ya que Gerson, Stueve, y Fischer (1977), citado por Hidalgo (1998), lo describían como el "compromiso de los individuos con sus barrios y vecinos" (p. 10). Desde entonces, este concepto ha sido ampliado por otros autores y ha sido estudiado por varias ramas de la ciencia como son la Sociología, la Psicología y la Geografía. Sin embargo, esta variedad de enfoques ha hecho que surjan dudas sobre la acepción correspondiente a este concepto y sobre otros términos que han Apego al barrio y exclusión social 5 sido empleados como sinónimos de apego, como puede ser identidad. Si bien para algunos autores hay una diferencia entre estos conceptos, otros los usan indistamente como sinónimos. Además, independientemente del término usado, encontramos que algunas investigaciones se han centrado en el aspecto social y, otras, en el aspecto físico del lugar. A la vista de esta diversidad de perspectivas, encontramos preciso señalar que en este estudio queremos conocer el impacto social y físico del barrio sobre las personas, y que, además, usaremos el término de apego al lugar diferenciándolo del de identidad de lugar, concepto que, a continuación, pretendemos aclarar junto con el de apego a la comunidad, y sentido de comunidad. Finalmente, nos centraremos en la definición del concepto que ocupa este estudio, el apego al lugar, más específicamente aún, el apego al barrio. Identidad con el lugar, apego a la comunidad y sentido de comunidad Cuando hablamos de identidad con el lugar, concepto desarrollado por Proshansky, Fabian y Kaminoff (1983), se trata de una parte de la identidad personal del individuo a nivel físico, pues el cambio o deterioro del lugar de residencia repercute en la identidad personal. Según estos autores, esta forma de identidad se va formando inconscientemente y es influenciable por los pensamientos y acciones que otras personas muestran hacia ese lugar. En cuanto al apego a la comunidad, estamos hablando de un apego social entre las personas que viven en una comunidad exacta, de los lazos afectivos que existe entre ellos y no hacia el aspecto físico de ese lugar. Otro concepto que guarda un gran parecido con éste es el de sentido de comunidad, el cual surgió en el marco de la Psicología Comunitaria. Este sentimiento se refiere al desarrollo de relaciones de apoyo, del sentido de pertenencia y de vínculos afectivos entre los miembros de la comunidad (Hidalgo, 1998). La profesora Hombrados (2013) lo define como "el sentido de que uno pertenece a una colectividad mayor, de la cual es parte significativa [...]; el sentido de que hay una red y una estructura de relaciones que se fortalecen y no se diluyen en sentimientos de soledad" (p. 61). Apego al lugar Hasta aquí hemos explorado los principales conceptos que guardan relación con el apego al lugar, temática en torno a la cual se enfoca este proyecto. Generalmente, este término es definido como una conexión afectiva entre las personas y el lugar donde Irene Aranda Sánchez 6 residen. Para Hidalgo (1998), "el apego al lugar es un vínculo afectivo, positivo y específico, de las personas hacia determinados lugares con los que se relacionan" (p. 49); Ríos y Moreno (2009) lo consideran como "vínculo afectivo entre las personas y determinados lugares, aquellos sentimientos positivos sobre lo que uno posee y los factores de tipo emocional ante los lugares" (p.10). Aunque desde la Psicología Evolutiva se han desarrollado estudios sobre la formación del apego a las personas, no hay tantas teorías satisfactorias que fundamenten el apego al lugar. En una extensa revisión bibliográfica de Hidalgo (1998), ésta agrupa las teorías en dos grupos: aquellas que enfatizan factores individuales y las que recurren a factores genéticos heredados. Las primeras, relacionan el desarrollo del apego al lugar con las vivencias positivas que se han mantenido con lugares concretos, ya que éstos nos evocan sentimientos de felicidad, pertenencia, etc. En el segundo grupo, encontramos aquellos autores que defienden que el origen del apego al lugar es un factor filogenético, cuya principal función es el de proporcionamos seguridad, cumpliendo así con su rol adaptativo. La mayoría de los estudios se han centrado principalmente en el apego infantil o apego hacia las personas en general. Es ahora cuando hay un mayor número de autores tratando de definir y establecer un consenso sobre el concepto de apego a lugar, aunque estos estudios siguen siendo escasos si los comparamos con otras líneas de investigación. Tal y como dice Hidalgo (1998), en la mayoría de estudios, las variables usadas hacen referencia a factores socioeconómicos y demográficos, además de las relaciones sociales con los vecinos del barrio. Asimismo, los estudios sobre apego al lugar suelen centrarse en el apego al barrio, y no en el apego a la casa o ciudad o pueblo, por ejemplo. Para esta autora, esto se debe a que los autores asumen que, en general, es el barrio el lugar que más apego despierta en las personas, si bien, la mayoría de ellos consideran que el apego hacia otros lugares u objetos es posible. Cabe señalar también que, en los últimos años, debido a la globalización y al crecimiento masivo de las ciudades, las relaciones entre los residentes de un vecindario son inferiores de lo que solían ser, repercutiendo esto en el desarrollo del apego al barrio. Además, entre los factores que inciden en la formación de apego al barrio, Hidalgo destaca, haciendo referencia al modelo sistémico de Park y Burgess (1925), el tiempo de residencia, la posición social y el momento del ciclo vital en el que se encuentra la persona. Apego al barrio y exclusión social 7 Calidad de vida Uno de los puntos en común que tenían estas investigaciones hacía referencia al concepto de calidad de vida. Este concepto puede tener varias interpretaciones y definiciones pues se ha empleado en varias áreas y no sólo en la psicología, pero, aproximándonos desde de la perspectiva de la psicología ambiental, podemos entenderlo como el conjunto de recursos disponibles en el ambiente que contribuyen al desarrollo social de los individuos y a alcanzar sus objetivos, es decir, a cumplir con sus expectativas (Baldi y García, 2005). La calidad de vida está formada por componentes objetivos y subjetivos, siendo estos últimos, en parte, independientes de los factores objetivos. Esto se debe a que cada persona compara su situación actual con la que querría tener o con aquellas situaciones que viven otros, repercutiendo todo esto en la satisfacción respecto a sus necesidades y aspiraciones (Hombrados, 2013). Como señalan Corraliza y Aragonés (1993), es necesario mejorar factores como las actividades sociales programadas en el barrio, así como la satisfacción con el aspecto físico de éste de cara a mejorar la calidad de vida. Desde el enfoque de la Psicología Social, estos autores proclaman que el lugar donde viven las personas, en este caso el barrio, es una buena forma de conocer el comportamiento humano. En los municipios, especialmente ciudades, que en los últimos años no paran de crecer, vemos como los distintos barrios reflejan una población heterogénea y dispar, creando una miscelánea de fenómenos sociales. Entre los factores que tienen una gran influencia sobre la calidad de vida en el barrio, podemos señalar: el diseño de los barrios de forma que faciliten la interacción social; el mantenimiento de los espacios públicos del barrio que puedan repercutir en la seguridad de sus habitantes, la elaboración de un programa de actividades sociales así como de espacios verdes y plazas, con la idea de realizar dichas actividades en tales emplazamientos; y, por último, que exista cierto grado de armonía, belleza y orden en la arquitectura general del barrio, de forma que los ciudadanos se sientan identificados con su barrio (Corraliza y Aragonés, 1993). En un estudio realizado por Galindo y Corraliza (2012), en el que querían comprobar el impacto que la visualización de los estímulos físicos del paisaje tiene sobre el bienestar psicológico, encontraron que, efectivamente, el entorno que nos rodea es indicador de la relación entre el medio físico y el afecto que los individuos desarrollan hacia él. Irene Aranda Sánchez 8 La Psicología Ambiental ha sido la rama encargada de estudiar estas relaciones entre el ambiente físico-social y la conducta de las personas, abordando las problemáticas que se deriven de dichas relaciones y centrándose en aspectos psicológicos tales como la adaptación al medio y en los mecanismos que ponen las personas en marcha para ello (Baldi y García, 2005). Además de todo esto, se analizan aspectos afectivos y simbólicos del entorno y cualquier posible variable que pueda tener efecto sobre el comportamiento humano. También, desde diversas ramas de la Salud, se ha hecho hincapié en la importancia de variables tales como la clase social y el nivel económico de la comunidad de cara a alcanzar una mejor calidad de vida. Satisfacción residencial En las últimas décadas han surgido diversas investigaciones en torno a predictores subjetivos de calidad de vida y es a partir de ahí donde aparecen materias como la satisfacción residencial, sobre todo en el ámbito de la Psicología Ambiental (Amérigo y Aragonés, 1988). Este concepto se encuentra íntimamente ligado al de apego al lugar, ya que el apego al barrio es un gran predictor de la satisfacción residencial (Amérigo, 1990). La satisfacción residencial tiene diversas interpretaciones, ya sea desde un punto de vista afectivo o cognitivo. En el primer caso, hacemos referencia a los afectos hacia el lugar residencial y, en el segundo, se enfatiza el equilibrio entre nuestras necesidades y nuestras aspiraciones (Hidalgo, 1998). Aragonés y Amérigo (1987) encuentran que Gold (1980) considera la satisfacción residencial como "las gratificaciones o el placer derivado de vivir en un ambiente concreto" (p. 135), mientras que Canter y Walker (1980), en otra revisión de Amérigo y Aragonés (1988), la definen como "los aspectos del rol organizacional o social de una persona que se relacionan con su trato con el ambiente físico" (p. 62). Uno de las principales variables analizadas en este proyecto es la satisfacción residencial de la población de dos barrios de distinto nivel socioeconómico. Existen varios modelos y teorías sobre este concepto, destacando principalmente, según Aragonés y Amérigo (1987), el modelo de Weidemann y Anderson (1985), el cual desarrollaron a partir de un modelo anterior de Marans (1976). Según el modelo desarrollado por estos autores, entre los componentes que conforman la satisfacción residencial se encuentran las características personales de los sujetos, las interacciones sociales entre los residentes y los atributos objetivos físicos y sociales, así como la valoración de éstos. Esto quiere decir que la satisfacción residencial se mide en función de dichos elementos, aunque, en Apego al barrio y exclusión social 9 otras investigaciones, se ha llegado a encontrar casi una decena de elementos que cumplirían la misma función (Aragonés y Corraliza, 1992), pero aún queda por confirmar que verdaderamente se pueden tomar esos indicadores como predictores. Aragonés y Amérigo (1987) señalan que hay tres elementos ligados con la satisfacción residencial: barrio, casa y vecindario. Estas variables deben ser tenidas en cuenta, pero son los aspectos relacionados con el barrio, en función del juicio realizado por los sujetos, los que más sobresalen en el marco de la satisfacción residencial. El problema de la insatisfacción de los vecinos con el barrio cuando éste se encuentra en pésimas condiciones físicas es independiente del apego que puedan sentir hacia el mismo barrio a nivel social (Aragonés y Amérigo, 1987). Según estos autores, hay estudios, como el de Fried y Gleicher (1961), donde se observa que, si la arquitectura del barrio favorece el desarrollo de las relaciones sociales entre los vecinos y que, si éstos sienten apego al lugar, la insatisfacción por el aspecto físico del barrio se atenúa de forma considerable. Desestabilizar las relaciones sociales de los vecinos para trasladarlos a otras zonas en mejor estado no resolvería el problema de las infraviviendas y barrios marginales, sólo trasladaría el problema a otro lugar por lo que sería preferible reedificar en el mismo barrio y mantener a los mismos vecinos. En otro estudio, realizado por Aragonés y Corraliza (1992), en el que pretendían analizar el apego al barrio, y establecer así los principales predictores físicos y sociales que explican dicho fenómeno, se demostró que la percepción del ambiente residencial es más significativa que las circunstancias objetivas del entorno. Según estos autores, el apego al barrio es una de las principales variables predictoras de la satisfacción residencial, de manera que aquellas personas que más satisfechas se encuentren en su barrio suelen ser aquellas que mayor apego sienten por él. En esta investigación, encontraron que la variable que más porcentaje de la varianza explicaba, en cuanto a satisfacción residencial, era el barrio, seguido de la relación con los vecinos y, en tercer lugar, la casa. Otra conclusión que se extrae de este estudio es que tanto las variables objetivas como subjetivas explican parte de la varianza, especialmente las variables subjetivas. Por último, surge la premisa de que en barrios de nivel socioeconómico bajo, las relaciones entre vecinos tienen gran relevancia. Todo esto lleva a pensar que la opinión y valoración de los vecinos de un cierto lugar deben tenerse en cuenta, ya que ésta suele ser diferente a la que los investigadores o expertos arquitectónicos, quienes sólo contemplan datos objetivos y estadísticos. Hasta Irene Aranda Sánchez 16 Por último, se procedió a realizar un análisis estadístico de los datos mediante la versión 20 para Windows del paquete estadístico SPSS. Se realizó, además, un análisis descriptivo para las respuestas de preguntas abiertas, un análisis correlacional entre las variables estudiadas a través del coeficiente de correlación de Pearson y un análisis de diferencias de medias. 2.4. Resultados Puntuaciones medias y diferencias entre barrios En la Tabla 3, se muestran las puntuaciones medias que se han obtenido, por barrios, en las variables de apego e identidad, mantenimiento propio, mantenimiento de los vecinos, mantenimiento externo, satisfacción residencial, medidas punitivas, medidas no punitivas y participación. Como se puede observar, es en el barrio con estatus socioeconómico más elevado donde se registran puntuaciones medias más altas para cada variable, salvo en el caso de las medidas punitivas, donde el resultado es algo inferior, aunque esta diferencia no es significativa. Ambos grupos registran valores altos en cuanto al grado de acuerdo que manifiestan hacia el uso de medidas no punitivas en el barrio, obteniendo una puntuación en torno al 8 sobre 10, máxima puntuación que obtenerse en cada variable. A estos resultados les siguen, en el barrio de clase socioeconómica baja, el mantenimiento personal que realizan en el barrio y la satisfacción residencial, aunque este último valor no llega a alcanzar los 7 puntos de media. Respecto al barrio de clase más alta, su máximo valor lo alcanza en el mantenimiento propio, superando así la alta puntuación que obtienen, como es en el caso del barrio bajo, en medidas no punitivas. Otras variables que le siguen muy de cerca a éstas, en cuanto a puntuación, son la satisfacción residencial y el apego e identidad con el barrio, todas ellas situadas por encima de los 7 puntos. Tabla 3 Diferencias entre variables Variables Barrio 1 Barrio 2 p M DT n M DT n Apego e Identidad 6.28 1.54 28 7.79 1.77 29 0.002 Mantenimiento propio 7.06 1.48 29 8.39 0.99 27 0.093 Apego al barrio y exclusión social 17 Mantenimiento vecinos 5.56 1.48 29 6.36 1.21 29 0.034 Mantenimiento externo 5.37 1.18 30 6.20 1.39 29 0.037 Satisfacción residencial 6.86 1.82 30 8.23 1.12 30 0.002 Medidas punitivas 5.95 4.15 30 5.53 2.26 30 0.801 Medidas no punitivas 8.03 1.90 29 8.30 1.80 30 0.531 Participación comunitaria 3.87 2.50 30 5.12 2.28 29 0.025 Nota. El rango de respuestas es de 1 a 10. En cuanto a las diferencias significativas, entre barrios, los resultados del análisis indican que éstas se hallan en el nivel de apego e identidad, en el mantenimiento de los vecinos percibido, en el mantenimiento externo, en la satisfacción residencial y en la participación comunitaria (Tabla 3). En todos estos casos en los que se encuentran diferencias significativas, es el grupo del barrio socioeconómico alto el que tiene puntuaciones superiores, lo cual indica que se encuentran más apegados a su barrio, que se encuentran más satisfechos con su lugar de residencia y con el grado de mantenimiento del barrio por parte de sus vecinos y del gobierno local, así como que son más participativos en las actividades que se realizan en su comunidad. Se observa que en el barrio con menor estatus, respecto a estas mismas variables donde se producen diferencias, las puntuaciones no sólo distan mucho de las obtenidas por el otro grupo sino que, además, obtienen puntuaciones bajas pues todas ellas se encuentran por debajo de los 7 puntos. Correlaciones entre las variables estudiadas A continuación, como se observa en las Tablas 4 y 5, se procede a analizar las correlaciones entre las variables citadas en el apartado anterior a las que, además, se les añade las variables demográficas que hacían referencia a la edad de los sujetos, el tiempo que llevan desempleados (en caso de estarlo), el número de personas que viven en su hogar, y el tiempo que llevan viviendo en el barrio. Irene Aranda Sánchez 18 Tablas 4 Relaciones entre las variables estudiadas (I) Variables Apego e identidad Mantenim. propio Mantenim. vecinos Mantenim. externo Satisfacción residencial Apego e identidad - .360 .281 .424* .495** Mantenimiento propio -.191 - .294 .411* .562** Mantenimiento vecinos .216 .162 - .684** .176 Mantenimiento externo -.194 .234 .159 - .483** Satisfacción residencial .643** -.048 .316 .099 - Medidas punitivas .168 .203 .108 .078 -.050 Medidas no punitivas -.231 .329 -.005 -.192 -.440* Participación comunitaria -.289 .167 -.023 .098 -.257 Edad -.510** .436* .165 .222 -.036 Tiempo desempleado -.442 -.065 .104 .145 -.235 Núm. personas en el hogar .368 .079 .119 -.391* .068 Tiempo en el barrio -.156 .022 .105 .192 -.194 Nota. De la diagonal hacia arriba, las puntuaciones se corresponden con el barrio alto. De la diagonal hacia abajo, las puntuaciones se corresponden con el barrio bajo. Núm = número; Mantenim = mantenimiento. *p < .05, ** p < .01. Tabla 5 Relaciones entre las variables estudiadas (II) Variables Medidas punitivas Medidas no punitivas Participación comunitaria Edad Tiempo desempleado Núm. Pers. en el hogar T. en el barrio Apego e identidad .094 .178 .159 -.193 .737 -.033 -.093 Mantenimiento propio .142 .267 .188 -.135 -.807* -.150 -.012 Mantenimiento vecinos .037 .066 .119 .013 .591 .302 .131 Mantenimiento externo -.253 .128 -.254 -.251 .611 -.013 .045 Apego al barrio y exclusión social 19 Satisfacción residencial .201 .134 .061 -.355 .135 .006 .036 Medidas punitivas - .198 .235 .189 .080 .272 .155 Medidas no punitivas .113 - -.024 .213 -.069 -.053 .412* Participación comunitaria .303 .393* - -.081 -.188 .232 .239 Edad -.322 .088 -.045 - -.402 .383* .234 Tiempo desempleado -.163 .127 .224 .401 - .164 .500 Núm. personas en el hogar .067 .255 -.142 -.234 -.313 - .460* Tiempo en el barrio .060 .247 -.089 .247 .042 .042 - Nota. De la diagonal hacia arriba, las puntuaciones se corresponden con el barrio alto. De la diagonal hacia abajo, las puntuaciones se corresponden con el barrio bajo. T = Tiempo; Pers = personas. *p < .05, ** p < .01. Este análisis muestra que, en el barrio con el estatus más inferior, el apego e identidad correlaciona de forma positiva con la satisfacción residencial y negativamente con la edad, siendo en ambos casos relaciones muy significativas para los vecinos. Esto quiere decir que aquellos residentes que sean más jóvenes y aquellos que se encuentren más satisfechos a nivel residencial son quienes más apego y más identificados se sienten con su barrio. También se observa una relación significativa y positiva entre la edad y el mantenimiento propio autopercibido, de forma que los más mayores indican que se encargan más de procurar el buen estado del barrio. En cuanto a la percepción que muestran los vecinos sobre el mantenimiento externo de su barrio, los resultados indican una relación negativa según el número de personas que vivan en un determinado hogar, siendo que cuantas más personas viven en una casa, peor percepción del mantenimiento del barrio tienen. Si atendemos a la satisfacción residencial, se observa que cuanto mayor es esta variable, menos les agrada a los vecinos el uso de medidas no punitivas. Además, quienes se muestran más participativos en las actividades desarrolladas en la comunidad, son quienes apoyan el empleo de medidas no punitivas para mejorar las condiciones del barrio. Si nos fijamos en el barrio de clase socioeconómica superior, esta vez en la parte superior de la diagonal de las Tablas 4 y 5, se observa que la satisfacción residencial Irene Aranda Sánchez 20 correlaciona significativa y positivamente (p<0.01) con los niveles de apego e identidad, con el mantenimiento propio y con el mantenimiento externo del barrio. Los resultados indican, también, una alta relación significativa entre el mantenimiento externo del barrio y el mantenimiento que se percibe por parte de los vecinos. Igualmente, se encuentran relaciones significativas del mantenimiento externo, aunque más moderadas, con el grado de mantenimiento propio que los vecinos declaran y con el apego e identidad que sienten hacia su barrio. Se puede apreciar, además, que el mantenimiento personal en el barrio manifiesta una relación significativa de signo negativo con respecto al tiempo desempleado en el que puedan encontrarse los vecinos. Esto indica que cuanto más tiempo lleven sin trabajar, menor será el nivel obtenido con respecto al mantenimiento personal realizado en el barrio. Por su parte, el tiempo que los vecinos llevan viviendo en el barrio se relaciona, a nivel significativo y positivo, con la aprobación del empleo de medidas no sancionables en el barrio y con el número de personas que viven en cada hogar, de forma que a medida que aumentan los años que llevan viviendo en su barrio, se incrementarán también las otras dos variables. Por último, se señala otra correlación significativa entre el número de personas viviendo en una casa en concreto y la edad, es decir, en hogares donde vivan más personas hay una media de edad mayor. La única correlación que se produce en ambos barrios es entre la satisfacción residencial y el apego e identidad con el barrio, lo cual señala la importancia que ejerce el arraigo de una persona con respecto al lugar donde se encuentra viviendo sobre su propia satisfacción residencial. Esto quiere decir que cuanto mayores sean los niveles de apego e identidad con el barrio de una persona, más satisfecho se encontrará con su residencia, y viceversa. Cabe destacar que, en el barrio de mayor nivel socioeconómico, la participación comunitaria no guarda relación alguna con el resto de variables estudiadas. Por otro lado, en el barrio de menor estatus, las variables que no han ejercido ningún tipo de correlación han sido el tiempo que llevan en el barrio, el tiempo en situación de desempleo -en caso de encontrarse en esta situacióny el mantenimiento ejercido por los vecinos. 3. Conclusiones y Discusión Como ya se dijo al principio, gran parte de los estudios sobre apego al lugar se han centrado en el apego al barrio, es por eso que hemos encontrado necesario realizar Apego al barrio y exclusión social 21 esta investigación de la misma índole en Málaga para analizar si, en otros lugares, se extraen las mismas conclusiones. Además, este estudio cuenta con la gran aportación de comparar barrios de distinta clase socioeconómica. Corresponde ahora indicar ciertos aspectos que llaman la atención, pues los resultados mostrados en el apartado anterior contienen información de interés de cara a los objetivos que se plantean en esta investigación. Como primer objetivo, se planteaba establecer los índices de apego hacia dos barrios concretos por parte de sus respectivos residentes, teniendo en cuenta que entre ambos barrios se encuentra una gran diferencia a nivel socioeconómico. Para medir esto, se seleccionaron variables como el apego e identidad, el mantenimiento del barrio en distintos grados, la satisfacción residencial, el uso de medidas punitivas y no punitivas para mejorar las condiciones del barrio y la participación comunitaria de los vecinos, además de variables sociodemográficas, pues éstas últimas pueden ejercer cierta influencia sobre las primeras. A nivel general, podemos afirmar que los niveles registrados en estas variables, salvo en las de carácter sociodemográfico, son más altos en el barrio con mayor nivel socioeconómico, lo cual confirma nuestra primera hipótesis. El segundo objetivo que ha guiado este estudio ha sido analizar las diferencias que pudiesen hallarse entre barrios y, efectivamente, éstas se han producido. Las puntuaciones extraídas, tras los respectivos análisis, indican la existencia de diferencias significativas en casi todas las variables, excepto en el mantenimiento propio, y en el uso de medidas, tanto las que son punitivas como las que no. Para el resto de variables, se encuentra que, principalmente, son la satisfacción residencial y el apego e identidad las que presentan una diferencia más notable, siendo estos niveles inferiores en el barrio más desfavorecido. Esto no quiere decir que los vecinos del barrio de menor estatus socioeconómico no sientan apego hacia su barrio, simplemente se observa que el nivel desarrollado no es tan trascendente ni acentuado como lo sería, en este caso, al compararlo con un barrio de distinta clase social. En cuanto al mantenimiento, tanto a nivel personal, de los vecinos y externo, se observa que tiene mayor peso en el barrio de clase socioeconómica alta o, al menos, sus vecinos señalan que tal mantenimiento se lleva a cabo con más frecuencia y mejor calidad de lo que refieren los vecinos del barrio de clase baja, aunque en el nivel personal no se aprecian diferencias significativas. Esto puede deberse a que, como se ha indicado más arriba, el apego y satisfacción con el barrio está más desarrollado en el barrio de mayor Irene Aranda Sánchez 22 estatus económico, lo cual explicaría que los vecinos se sientan más involucrados a la hora de cuidar su barrio. Resulta llamativo que el nivel de mantenimiento propio, en ambos barrios, sea relativamente alto y, sin embargo, las puntuaciones obtenidas en cuanto al mantenimiento realizado por los vecinos son bajas. Esto indica que la mayoría de vecinos se consideran a sí mismos responsables del cuidado del barrio, pero la percepción general del mantenimiento realizado por el grupo de vecinos, del que ellos mismos forman parte, es baja, lo cual refleja una falta de concordancia en las respuestas otorgadas en relación a estas variables de mantenimiento. Aún así, esto no explica que el mantenimiento externo del barrio, que corresponde mayormente al ayuntamiento local, refleje unos resultados más bajos, en ambos barrios, que los otros dos tipos de mantenimiento. Al ser una variable de carácter subjetivo, pues se valora a través de la percepción de los vecinos, parece adecuado profundizar en futuras investigaciones sobre el mantenimiento externo real y objetivo de barrios de distinta índole social y económica para contrastar estos resultados. Respecto a las variables sociodemográficas, las mayores diferencias entre ambos grupos se producen en el tiempo que llevan viviendo en cada barrio, en tener hijos o no, en gozar de un empleo, en el nivel de estudios, en la clase social y en los ingresos mensuales por hogar. Para todas estas variables, excepto para la tenencia de hijos, se registran valores más elevados en el barrio de mayor estatus socioeconómico. Aunque sea en el barrio de "Poca Agua" donde haya más familias con hijos, el número de personas que viven en cada hogar es prácticamente en los dos barrios, y en ninguno de los dos viven, de media, más de cuatro personas. Es por esto que consideramos que, aunque los resultados señalan una notable diferencia sobre esta variable entre grupos, no tiene porqué suponer una gran influencia en relación a la formación del apego. El tercer y último objetivo, relativo a las relaciones establecidas entre las variables estudiadas, y la hipótesis de que, efectivamente, se producirían correlaciones entre tales variables, ha quedado confirmada. Los resultados muestran que se producen asociaciones entre las variables seleccionadas, aunque debemos señalar que la variable sobre medidas punitivas no ha establecido ningún tipo de correlación en ninguno de los dos grupos por lo que, quizás, para futuras investigaciones sería más adecuado sustituir esta variable por otra que pueda aportar algún dato más significativo en el estudio del apego al barrio. Por otro lado, las variables que mayor número de correlaciones han establecido, ya sea de forma positiva o Apego al barrio y exclusión social 23 negativa, son "Mantenimiento externo", "Mantenimiento propio", "Apego e identidad" y "Satisfacción residencial". En general, se puede decir que las variables que conforman el cuestionario ad hoc creado para esta investigación son de gran relevancia para alcanzar los objetivos planteados, especialmente destacan las variables que hacen referencia al mantenimiento del barrio y las que guardan relación con el nivel de apego y satisfacción. De esto se deduce que los vecinos de ambos grupos le otorgan gran importancia al estado de conservación de su barrio y que, como ya se comentó en los resultados, existe un gran vínculo positivo y correlacional entre los niveles de satisfacción residencial y el grado de apego e identidad desarrollado hacia el barrio. De entre las variables sociodemográficas seleccionadas para analizar las relaciones entre variables, destaca que el tiempo que pudiesen llevar desempleados los sujetos no guarda tantas correlaciones con el resto de variables como sí lo hacen la edad, el número de personas que se encuentran viviendo en el domicilio y el tiempo de residencia en el barrio. Sin embargo, esto puede deberse a que el número de personas que se encontraban en situación de desempleo era el doble de elevado en el barrio socioeconómico bajo respecto al otro barrio, razón por la cual el análisis de los resultados no indica que se establezcan relaciones con tal variable. En conclusión, en este trabajo se ha pretendido reflejar la influencia que tiene vivir en determinados barrios según la clase socioeconómica a la que pertenecen sus habitantes con respecto al nivel de apego que éstos puedan desarrollar hacia el lugar en el que viven. A la vista de los resultados obtenidos, y desde la perspectiva de la Psicología Social, en futuras investigaciones podría resultar atractivo profundizar sobre el efecto que pueda tener el nivel de apego hacia el barrio en la satisfacción vital de las personas. Otro aspecto a destacar es la necesidad de recurrir a otro tipo de variables sociodemográficas, o encontrar otra forma de evaluar las establecidas para esta investigación, de forma que se puedan realizar análisis de correlaciones entre estas variables y el resto de las que conforman el presente estudio. Esta necesidad se presenta debido al modo en que se registraban las respuestas de algunas variables sociodemográficas, como el nivel de estudios o los ingresos mensuales, lo cual hacía inviable el establecimiento de correlaciones. Irene Aranda Sánchez 24 Desde una perspectiva más teórica, sería recomendable que se ahonde aún más en el concepto de apego al lugar y en otros términos que tengan relación con este pues, como se dijo en la introducción de este trabajo, es crucial establecer una definición sólida para este término, pues el primer paso, antes de poder realizar algún tipo de investigación, es concretar y reconocer las características propias de cualquier término que sea objeto de estudio. De los dos tipos de ambientes en los que se ha estudiado el nivel de apego al lugar en este trabajo, se extrapola que es en el grupo con mayor estatus socioeconómico donde se ha desarrollado un nivel más elevado de apego al barrio, aunque los resultados indican que los vecinos del barrio socioeconómico bajo también sienten apego por su barrio. A pesar de obtener tales resultados, debemos tener en cuenta que este estudio se ha realizado en barrios ubicados en un pueblo de menos de 20.000 habitantes, por lo que sería recomendable comprobar en una ciudad o en un municipio con más habitantes, donde los barrios ocupan una mayor extensión y están habitados por muchos más vecinos, si se siguen obteniendo resultados similares o si el tamaño del barrio y la población influyen de alguna manera en el desarrollo del apego. Para terminar, resaltamos la importancia y utilidad que esta investigación pueda tener para mejorar ciertos aspectos relacionados con el barrio a través de, por ejemplo, el desarrollo de programas de educación comunitaria y de educación medioambiental. Esto ayudaría a incrementar la implicación de los vecinos en materias como el mantenimiento del barrio pues, aunque pueda parecer tópico, los resultados de este estudio indican que, por ejemplo, las personas que llevan más tiempo desempleadas se muestran menos preocupadas por cuidar de su barrio. Además, se infiere de los resultados obtenidos que quienes se encuentran más implicados en las actividades comunitarias son también aquellos que más apoyan el uso de medidas no punitivas que ayuden a mejorar el estado del barrio, lo cual sustenta la idea de que la puesta en marcha de acciones educativas ayudaría a concienciar a los vecinos sobre la necesidad de cuidar de sus barrios. Apego al barrio y exclusión social 25 4. Referencias Amérigo, M. (1990). Satisfacción Residencial. Una aproximación psicosocial a los estudios de calidad de vida. Madrid: Universidad Complutense. Amérigo, M. (1995). Satisfacción Residencial. Un análisis psicológico de la vivienda y su entorno. 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