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Una aproximación histórica al dominio intelectual de las relaciones públicas. Tensiones paradigmáticas en su construcción disciplinar

Sadi, Gabriel,Méndez, Verónica

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REVISTA INTERNACIONAL DE RELACIONES PÚBLICAS, Nº 9, VOL. V [Páginas 47-66] 2015 ISSN: 2174-3681 47 Una aproximación histórica al dominio intelectual de las relaciones públicas. Tensiones paradigmáticas en su construcción disciplinar A historical approach to the intellectual domain of public relations. Paradigmatic tensions in their disciplinary construction Gabriel Sadi 1 [email protected] Verónica Méndez 2 [email protected] Universidad Abierta Interamericana 3 , Argentina Recepción: 25/09/2015 Revisión: 23/10/2015 Aceptación: 20/11/2015 Publicación: 04/12/2015 http://dx.doi.org/10.5783/RIRP-10-2015-04-47-66 Resumen El artículo se interesa por el desarrollo de las relaciones públicas como campo intelectual, propiciando un acercamiento de índole paradigmática a las propuestas teóricas y conceptuales predominantes en los últimos 35 años. Con tal fin, se ha indagado en artículos de publicaciones científicas y en libros de editoriales reconocidas que hayan sido editados entre 1980 y 2015, de modo tal de poner en evidencia las distintas visiones teóricas construidas en torno a la disciplina y establecer si es válido referir a la existencia de un paradigma dominante y enfoques alternativos. Palabras clave: Relaciones Públicas, Dominio Intelectual, Paradigmas, Teorías, Historia Abstract This article focuses on the development of public relations as an intellectual field, promoting a paradigmatic approach to the prevailing theoretical and conceptual proposals in the past 35 years. To this end, it has explored journal articles and books from recognized editorials who have been published between 1980 and 2015, so as to highlight the different theoretical views built around discipline and establish whether it is valid to refer to the existence of a dominant paradigm and alternative approaches. Keywords: Public Relations, Intellectual Domain, Paradigms, Theories, History 1 Profesor titular, investigador y director general de la carrera de Relaciones Públicas en la Universidad Abierta Interamericana (UAI), Argentina. Profesor asociado en grado y posgrado (Universidad de Belgrano, UB). Doctorando en Comunicación en la Universidad Austral (UA). Magister en Comunicación e Imagen institucional por Universidad CAECE. 2 Profesora adjunta e investigadora en la Universidad Abierta Interamericana (UAI), Argentina. Licenciada en Relaciones Públicas por la UAI. 3 Investigación patrocinada por la Universidad Abierta Interamericana. REVISTA INTERNACIONAL DE RELACIONES PÚBLICAS, Nº 9, VOL. V [Páginas 47-66] 2015 48 ISSN: 2174-3681 Sumario 1. Introducción 2. Metodología 3. Marco teórico 4. Resultados y conclusiones 5. Referencias bibliográficas Summary 1. Introduction 2. Methodology 3. Theoretical framework 4. Results and conclusions 5. References 1. INTRODUCCIÓN En su doble dimensión de dominio intelectual y campo de ejercicio profesional, las relaciones públicas implican un abordaje particular sobre una serie de problemáticas que afectan la existencia de diversas estructuras organizacionales y sociales, y que refieren, sobre todo, a la gestión de los procesos de comunicación que las vinculan con sus públicos de interés. En otras palabras, las Relaciones Públicas estudian al sujeto social desde una perspectiva vincular y dialógica, a la vez que -de modo distinto a otras disciplinas que afrontan su campo de acción de modo más autónomoasumen su estructuración identitaria con una génesis interdisciplinaria (Xifra, 2003). En este artículo, nos interesa abordar la disciplina como dominio intelectual, entendiendo a este último concepto como la reflexión y producción teórica que se suele desarrollar al amparo de unidades de investigación o instituciones académicas, y que se hace visible y legitima a través de la publicación de libros especializados por parte de editoriales de prestigio y de la inclusión de artículos de investigación en publicaciones especializadas de alcance internacional, con referato ciego de pares y exigencia de rigurosidad teórica y metodológica. En otras palabras, como un “campo de conocimiento adoptado por una determinada comunidad académica que incluye temas de investigación, teorías y metodologías propias de dicha comunidad” (Xifra, 2003: 96). En este contexto, el abordaje estadounidense ha primado en la investigación y en la producción literaria especializada, fomentando -como apunta Krohling Kunsch (2011)- la hegemonía del pensamiento norteamericano. Esto puede haber sido impulsado por las ventajas lingüísticas del que se considera como el idioma internacional de las relaciones públicas: el inglés. No ha sido fruto de la casualidad, entonces, que los autores de países REVISTA INTERNACIONAL DE RELACIONES PÚBLICAS, Nº 9, VOL. V [Páginas 47-66] 2015 ISSN: 2174-3681 49 anglohablantes -con el predominio de los Estados Unidoshayan sido los más activos en lo que a investigación y publicación refiere. Respecto de su evolución histórica como dominio intelectual, recién en la década de 1970 este campo disciplinar logra tomar cierta autonomía analítica propia respecto de las propuestas teóricas comunicacionales más generales, que desde la segunda década del siglo XX siempre habían estado regidas por la lógica de los medios masivos de comunicación, cercana al fenómeno de la comunicación de tinte informativo (el periodismo) o comercial (la publicidad), pero más alejada de la comunicación de tinte institucional (las relaciones públicas). En esta autonomía, el aporte del estadounidense James Grunig (1992, 2003, 2004) ha sido crucial: Grunig ha sido señalado como el padre teórico contemporáneo de la disciplina, y el referente absoluto del paradigma que parece haber primado en el escenario teórico durante estos últimos 35 años, conocido como la Escuela de Maryland. Su propuesta tiene una inspiración funcionalista y sistémica, y está centrada en la manera en que las relaciones públicas pueden contribuir a que las organizaciones y su entorno funcionen como subsistemas integrados, mediante el mantenimiento del equilibrio o el consenso en la búsqueda de la comprensión y el beneficio mutuo con los públicos. Esta teorización ha sido objetada, en los últimos 15 años sobre todo, por un cúmulo de intelectuales pertenecientes a los enfoques crítico y activista, esparcidos por todo el mundo (particularmente en Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, aunque también en Europa continental y los propios Estados Unidos), y que pretenden, desde una mirada sociocultural, desafiar la aparente neutralidad y abordaje meramente corporativo en que el dominio intelectual parece haberse instalado. 2. METODOLOGÍA En cuanto al abordaje metodológico, el artículo surge de una exploración bibliográfica que se ha realizado en torno a teorías, conceptos y modelos de pregnancia en el campo disciplinar de las relaciones públicas. Con tal fin, se ha indagado en artículos de publicaciones científicas y en libros de editoriales reconocidas que hayan sido editados entre 1980 y 2015, de modo tal de poner en evidencia las distintas visiones teóricas construidas y establecer si es válido referir a la existencia de un paradigma dominante y enfoques alternativos. El período citado ha sido seleccionado atendiendo al consenso, ya mencionado, sobre la autonomía teórica que la disciplina logra de propuestas comunicacionales más generales y mayormente ligadas con la lógica de los medios de comunicación masiva. El corpus teórico se ha categorizado y analizado intentando identificar su proximidad con las propuestas de la denominada Escuela de Maryland -de inspiración positivista y funcionalista, REVISTA INTERNACIONAL DE RELACIONES PÚBLICAS, Nº 9, VOL. V [Páginas 47-66] 2015 50 ISSN: 2174-3681 el enfoque crítico -de raigambre socioculturaly la perspectiva activista -con un abordaje deontológico y profesional-. A la vez, también ha sido realizado un cruce con autores provenientes de la filosofía de la ciencia, particularmente Thomas Kuhn y su noción de paradigma, dada la relevancia que el análisis del físico y epistemólogo estadounidense ha tenido en pos de fomentar una racionalidad hermenéutica en lo atinente a la evolución científica. En la siguiente tabla se referencian los autores que han sido especialmente seleccionados como base de esta indagación, a partir de ubicarlos en una determinada línea de pensamiento e identificar las contribuciones principales que cada uno ha tenido para con esas respectivas líneas. Taba 1. Autores incluidos en el estudio Escuela de Maryland James Grunig (1992, 2003, 2004) Modelos históricos, simetría Excellence Study Larissa Grunig (2002) Excellence Study Género y feminismo Elizabeth Toth (2007) Enfoque retórico Género y feminismo David Dozier (1995) Rol de la investigación y medición Enfoque ligado con el management Enfoque crítico Jacquie L´Etang (2005, 2006, 2009) Relaciones públicas en su contexto sociocultural, político y económico Relaciones públicas y antropología Magda Pieczka (2006) Profesionalización Relaciones públicas y sociología Lee Edwards (2011, 2012) Impacto cultural y rol de la disciplina en ámbitos sociales Robert Heath (2006, 2009) Abordaje retórico David McKie (2005, 2014) Historia de las relaciones públicas Bruce Berger (2005) Relaciones públicas, poder e ideología Jordi Xifra (2003, 2006, 2011) Abordaje fiduciario Historia de las relaciones públicas Abordaje activista Derina Holtzhausen (2000, 2002, 2007, 2011) Relaciones públicas activistas y deontología Kristin Demetrious (2006) Ciudadanía activa y sociedad del riesgo Timothy Coombs y Sherry Holladay (2012a, 2012b, 2014) Historia de las relaciones públicas y activismo Fuente: Elaboración propia REVISTA INTERNACIONAL DE RELACIONES PÚBLICAS, Nº 9, VOL. V [Páginas 47-66] 2015 ISSN: 2174-3681 51 En cuanto a las publicaciones científicas, se le ha dado particular relevancia, junto con los libros que los autores referidos han realizado respecto del tratamiento de nuestro objeto de estudio, a journals de referencia en el dominio intelectual como Public Relations Review 4 , Journal of Public Relations Research 5 , Public Relations Inquiry 6 y PRism 7 . 3. MARCO TEÓRICO 3.1 Paradigma Todo análisis epistemológico centrado en el concepto de paradigma, en la actualidad, no debería prescindir de los aportes de Thomas S. Kuhn, un físico que –paradójicamente, sin educación formal sobre filosofía o historiaes considerado, junto con Alexander Koyré, Ludwig Fleck, Karl Popper, Imer Lakatos y Paul Feyerabend, como uno de los máximos exponentes del giro interpretativo que la filosofía e historia de la ciencia ha comenzado a realizar desde mediados del siglo pasado. La producción de Kuhn, y sobre todo su obra cumbre, La estructura de las revoluciones científicas (1971), sigue estando vigente en los debates epistemológicos que se desarrollan en el seno de diversas disciplinas científicas alrededor del mundo. Las relaciones públicas no son la excepción. Nuestro interés en trabajar sobre este autor se debe a que, para Zanotti (2010: 48), es “un punto de inflexión fundamental en la filosofía de las ciencias contemporánea” dada su apertura y promoción de una racionalidad interpretativa, hermenéutica, contraria a la que había predominado casi unánimemente hasta entonces en el ámbito de la epistemología, la racionalidad algorítmica, de índole positivista, que la igualaba al mero cálculo. Esto es relevante para una disciplina de índole social como las relaciones públicas. Como muchos intelectuales de peso, se puede apreciar que hay dos versiones de Kuhn. En la primera, la más difundida, el autor desarrolla su manera histórica de entender la ciencia y el progreso científico como un desarrollo no meramente acumulativo, plantea que no existe un método universal aplicable por igual a todas las ciencias sino científicos con procederes propios y cristaliza su mirada paradigmática y de las revoluciones científicas. Este es el aspecto más difundido de su pensamiento. El segundo Kuhn, desde 1969 en adelante, es el que refuta las acusaciones que pesan sobre el supuesto relativismo de su obra fundante, aunque este aspecto no sea del interés de este trabajo. 4 www.journals.elsevier.com/public-relations-review . 5 www.tandfonline.com/toc/hprr20/current#.Vk90YlgvfIU . 6 http://pri.sagepub.com . 7 www.prismjournal.org/homepage.html . REVISTA INTERNACIONAL DE RELACIONES PÚBLICAS, Nº 9, VOL. V [Páginas 47-66] 2015 52 ISSN: 2174-3681 Una estadía temprana en un centro especializado en ciencias de la conducta (entre 1951 y 1956) provoca que Kuhn (1971) advierta las diferencias entre científicos sociales y naturales, y lo sorprenda -sobre todoel desacuerdo entre los primeros acerca de los fundamentos propios de cada disciplina, no tan habitual entre los segundos. Ello lo impulsa a descubrir lo que él llama paradigma en la investigación científica, el elemento más disruptivo de su análisis. Ese concepto de paradigma, y sus fuertes implicancias en un contexto epistemológico caracterizado por su positivismo, es el principal elemento de quiebre por el que Kuhn es reconocido como un revolucionario en la filosofía e historia de la ciencia. En su obra cumbre, Kuhn (1971: 13) define paradigma como una “realización científica universalmente reconocida que, durante cierto tiempo, proporciona modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica”, es decir, una matriz de pensamiento que influencia los pensamientos que se desarrollan en una determinada comunidad y en un período dado (que puede extenderse por pocos años o unos cuantos siglos). En su momento de preeminencia, el paradigma no suele ser crítico consigo mismo y por ello consideramos tan significativo, necesario y productivo el ciclo de anomalías -relevantes o irrelevantesque promueve su crisis a través del desarrollo de nuevas teorías que respondan de mejor manera a las problemáticas tratadas por un campo científico. Una característica transversal a los paradigmas es la que Kuhn (1971) denomina inconmensurabilidad, que es la dificultad del paradigma de entender a otro. Ello nos permite reflexionar sobre cómo puede ser penetrado un paradigma dominante: la respuesta que propone Kuhn es que la crítica externa no es necesariamente la manera de ponerlo en crisis, sino que entra en ese estado precisamente por su condición de paradigma, cuando sucede un agotamiento en las maneras habituales de resolver problemáticas o enigmas, lo que se conoce como puzzle solving, y que recrea, en los científicos identificados con esa matriz de pensamiento y método, la sensación de estar una y otra vez con lo mismo sin poder resolverlo. Esta es la llamada anomalía, que no es conceptual sino metodológica, y comienza a evidenciarse cuando aparece algún científico que, sin la necesaria intención de quebrar el paradigma dominante, toma algo del pensamiento alternativo y resuelve mejor la problemática. Sin un tiempo determinado, sin normas fiables, racionales, por seguir, e indiscernible en el presente por tratarse de un cambio cualitativo, el paradigma de a poco va horadando sus propias bases graníticas. Ésta es, según Kuhn (1971), una instancia evolutiva propia de la ciencia. La relación entre el paradigma dominante y el alternativo (o los alternativos), para Kuhn, es la relación, sencillamente, entre una teoría dominante y otra alternativa (u otras). El paradigma alternativo busca entrar en el dominante y reemplazarlo, aunque el primero -que REVISTA INTERNACIONAL DE RELACIONES PÚBLICAS, Nº 9, VOL. V [Páginas 47-66] 2015 ISSN: 2174-3681 53 no se caracteriza por tener conciencia histórica sino por asumir con naturalidad su posición como la única verdadcomienza a caer no necesariamente por obra de un trabajo fecundo de los enfoques alternativos, sino por sus propias insolvencias, sobre todo cuando las problemáticas que se presentan son tratadas de resolver, con métodos de análisis propios de los enfoques alternativos, por autores de relevancia de ese paradigma que domina el escenario teórico. 3.2 ¿El paradigma dominante? Simetría y excelencia según James Grunig Si concebimos a las relaciones públicas como una institución, siguiendo el sentido que le da Cornelius Castoriadis (1993: 199), la podemos abordar como una red simbólica, socialmente sancionada, en la que es válido interesarse por su sentido funcionalista “en la medida en que llama nuestra atención sobre el hecho evidente, pero capital, de que las instituciones cumplen unas funciones vitales, sin las cuales la existencia de una sociedad es inconcebible”. El autor griego, sin embargo, cuestiona que esta visión funcionalista sea la única manera de estudiar las instituciones. El paradigma que ha dominado el campo disciplinar entre 1980 y 2005, la Escuela de Maryland -con Grunig (1992, 2003, 2004) como autor referente y sus teorizaciones sobre la simetría y la excelencia-, tiende a relativizar el componente imaginario de las relaciones públicas como institución para concentrarse preferentemente en sus fundamentos funcionales, es decir, se centra en la manera en que pueden contribuir a que las organizaciones y su entorno funcionen como subsistemas integrados, mediante el mantenimiento del equilibrio o el consenso en la búsqueda de la comprensión y el beneficio mutuo. La intención final, de espíritu pragmático, es lograr el ajuste de los intereses de los públicos de las organizaciones, más allá de las posiciones críticas que plantean que ello puede alentar el conflicto por la dialéctica entre lo que es funcional para unos y otros. La Escuela de Maryland, liderada por Grunig (1992, 2003, 2004), se ha transformado desde mediados de la década de 1980 en la postura que más atención ha concitado. Debe su nombre a la universidad estadounidense que cobijó -y aún cobijaa algunos de sus representantes más destacados, y nace del intento por brindar caminos exitosos para la práctica profesional. El cuerpo de teorías surgidas en su seno se centró siempre en el funcionalismo con predominio empírico y cuantitativo. Es posible fragmentar conceptualmente este constructo liderado por Grunig, a su vez, en dos grandes etapas. En primer lugar, la que denominamos de la simetría bidireccional, que se materializa en principio entre 1975 y 1984 y que, utilizando modelos de ejercicio profesional creados ad hoc, intenta explicar diacrónicamente el comportamiento de los profesionales de REVISTA INTERNACIONAL DE RELACIONES PÚBLICAS, Nº 9, VOL. V [Páginas 47-66] 2015 54 ISSN: 2174-3681 las relaciones públicas, con el modelo de adaptación mutua (el simétrico bidireccional) como el desarrollo de más alta jerarquía. En segundo lugar, la que transcurre de 1985 en adelante, la fase de la excelencia, que mantiene vinculación con la primera, tanto que, como vemos a continuación, se podría hablar de una conjunción entre ambas construcciones, sobre todo en lo referido al aporte que el cuarto modelo -el simétrico bidireccionalhizo respecto de las consideradas como relaciones públicas excelentes. El proyecto de investigación Excellence Study tuvo sus inicios en 1985 y se extendió por seis años, apoyado financieramente por la Asociación Internacional de Comunicadores de Negocios (IABC, por sus siglas en inglés). Sus objetivos principales fueron determinar los modos en que se practicaban las relaciones públicas excelentes e identificar cómo podían colaborar para incrementar la eficacia de las organizaciones en las que tomaba parte, sin perder de vista el imperativo ético en su accionar. El concepto de la excelencia y su implantación en la gestión empresarial fueron tópicos de interés coyuntural en la comunidad académica y de negocios estadounidense en la década de 1980. Lo prueba el hecho de que uno de los libros más vendidos en aquel entonces fuera el hoy clásico En búsqueda de la excelencia (1982) de Tom Peters y Robert Waterman, quienes aislaron algunas variables de actuación de 43 compañías que ellos consideraron excelentes sobre la base de criterios financieros, comerciales, de innovación, calidad del management, servicios y productos, gestión de recursos humanos y responsabilidad social. El enfoque de la dirección excelente fue incorporado al campo de las Relaciones Públicas mediante la adaptación de los atributos aspiracionales de una gestión que, en ese momento, valoraba características como culturas corporativas fuertes, sistemas de comunicación simétricos, fortalecimiento del liderazgo, descentralización de la planificación estratégica, espíritu emprendedor y responsabilidad social. En línea con sus intenciones, la investigación presentó una serie de principios genéricos de relaciones públicas adoptados por las estructuras organizacionales consideradas excelentes, las que -según Grunig (1992), Xifra (2003) y Ferrari y França (2011)- establecen algunos principios sobre la forma de práctica, los tipos de relaciones y la influencia que éstas podrían conferir a la organización y su entorno. Estos principios fueron elaborados por los investigadores de Maryland con la intención de un criterio universal, es decir, para ser aplicados no sólo en los países objeto del estudio (Estados Unidos, sobre todo) sino en el mundo entero. Sin embargo, esto ha despertado resistencias lógicas en comunidades académicas ajenas a esos países, que sostienen que tal implantación no es viable dadas las diferentes culturas nacionales y contextos político- REVISTA INTERNACIONAL DE RELACIONES PÚBLICAS, Nº 9, VOL. V [Páginas 47-66] 2015 ISSN: 2174-3681 55 económicos, amén del no reconocimiento de las diferentes realidades y dinámicas que las organizaciones pueden vivir. El propio Grunig (2003: 27) ha reconocido su excesiva ambición al respecto justificando, casi veinte años después, que su construcción teórica estaba conformada por “principios genéricos y aplicaciones específicas”. El paradigma de la excelencia directiva fue puesto en duda, según L´Etang (2009: 252), porque “cinco años después de que el concepto fuera publicitado dos tercios de los ejemplos [las organizaciones que habían sido parte del estudio] ‘excelentes’ habían desaparecido, se enfrentaban a problemas o se habían arruinado. Y por si eso no fuera suficiente, los datos empíricos sobre los que se basaba el concepto fueron desacreditados”. Ello no interfirió en las ideaciones de Grunig y los investigadores de la Escuela de Maryland, quienes a 30 años de publicado su primer libro, explícitamente montado sobre esa base conceptual, no han observado motivos para readecuar sus posturas fundamentales, aún con la carga de descontextualización antes referida. En paralelo, respecto de la simetría bidireccional, la estadounidense Priscilla Murphy (2000) emerge, a principios de la década de 1990, como una de las críticas más feroces del modelo, argumentando que se trata de una propuesta normativa más que descriptiva -que era en verdad como se presentabay de rara o nula aplicación en la práctica real de la profesión. Pieczka (2006) adhiere a esta posición, criticando la doble utilización, normativa y descriptiva, del modelo. Escudada en la teoría de los juegos, refiriendo a los modelos simétrico y asimétrico bidireccionales, Murphy (2000) propone que, en lugar de una cooperación o simetría plena o una persuasión o asimetría absoluta, las relaciones públicas se manifiestan como un juego de motivación mixta. Allí las opiniones e intereses de la organización a veces están plenamente justificadas, mientras que en otras ocasiones las opiniones e intereses de las partes interesadas, es decir, los públicos, deben tener cabida y modificar los planes de la organización. Macnamara (2010: 2) puntualiza que algunos académicos han considerado que “el modelo de motivación mixta puede ser conceptualizado como el quinto modelo de relaciones públicas junto con los otros cuatro desarrollados por Grunig y Hunt”. Atendiendo a estas incipientes críticas, Grunig se defiende alegando que el modelo de motivación mixta de Murphy no hacía más que describir el modelo de simetría bidireccional tal como él lo había conceptualizado originalmente. Fundamenta este argumento con la alusión a que el profesional de relaciones públicas, desde su rol de antagonista cooperante, sirve a los intereses de ambas partes al dirigir tácticas persuasivas tanto al comité directivo de la organización como a sus públicos. De todas formas, años después, Grunig y su equipo REVISTA INTERNACIONAL DE RELACIONES PÚBLICAS, Nº 9, VOL. V [Páginas 47-66] 2015 62 ISSN: 2174-3681 No obstante ello, la investigación efectuada nos lleva a concluir que existe evidencia suficiente acerca de que el dominio intelectual tuvo en la Escuela de Maryland su paradigma dominante durante dos décadas (entre 1980 y 2000, aproximadamente), pero la aparición de miradas alternativas (el enfoque crítico que intenta penetrar con cierta fiereza las bases graníticas de la simetría y la excelencia) y, sobre todo, la promoción de anomalías relevantes, en términos de Kuhn (1971), por parte de autores en su momento enrolados en la constelación “grunigiana” (como Elizabeth Toth, editora de uno de los journals de referencia, por citar un caso), nos lleva a considerar que estamos inmersos en una fase de cierta indefinición paradigmática, lo cual abre posibilidades a que el intento de resolver el puzzle solving lo recreen posturas nuevas. Sin embargo, autores como Botan y Hazleton (2006: 9) expresan sus dudas ante la posibilidad de que se concrete una verdadera revolución paradigmática en el corto plazo: “Los críticos del enfoque [de la Escuela de Maryland] han hablado claramente pero, o bien el sector no ha visto suficiente mérito en lo que han dicho para desarrollar su trabajo en paradigmas alternativos, o bien han limitado sus comentarios a críticas y no han conseguido conducir una investigación afirmativa, compartir sus datos y abrir suficientemente sus propias teorías al discurso crítico”. En este contexto, la responsabilidad mayor recae, creemos, en el enfoque activista, dado que, con una mirada predominantemente deontológica, otorga a la disciplina la capacidad de mejorar procesos que le son inherentes al incluir entre sus intereses a las necesidades de la sociedad en la que los profesionales y sus organizaciones funcionan. Los paradigmas basados en condicionamientos son propensos a los cuestionamientos porque sientan sus bases en características de un tiempo determinado en un lugar establecido. Como propuesta dinámica para adaptar sus postulados a cada contexto, la mirada activista resuelve estos cuestionamientos centrando sus intereses en la práctica ética. Esta característica les permitiría a las organizaciones mantener con el paso del tiempo la coherencia entre lo que dicen y lo que hacen. Es posible que estas condiciones generen en la dirección de las organizaciones la necesidad de buscar nuevas formas de pensamiento que se sustenten en la transparencia, en oposición a la excelencia, dando sentido a la realidad actual de que las organizaciones son imperfectas y su valor está en la resiliencia. La capacidad presente y el desarrollo futuro no está en la búsqueda del control, sino en aprender de los momentos de crisis y hacerlos materia prima de crecimiento. REVISTA INTERNACIONAL DE RELACIONES PÚBLICAS, Nº 9, VOL. V [Páginas 47-66] 2015 ISSN: 2174-3681 63 Estamos de acuerdo con L´Etang (2009: 355) en que las luchas políticas tienen lugar en el proceso paradigmático, dado que se trata de “sistemas operativos de patronazgo, arbitrarios y orgánicos. Las mayores recompensas, en términos de estatus, proceden de los que incitan y promueven los paradigmas dominantes o de los que son responsables de un cambio de paradigma”. El último punto nos permite inferir que si la producción crítica y activista sigue aumentando en un futuro cercano, proponiendo alternativas afirmativas, independientes de los supuestos fundantes de la perspectiva grunigiana, sin alentar a que -en palabras de L´Etang (2006)- se balcanice el dominio intelectual, es decir, que se desmembre y que las partes en disputa se mantengan enfrentadas, el valor por aportar al dominio intelectual puede ser realmente muy significativo. La clave, entonces, está en seguir generando nuevas maneras de resolver el puzzle solving, de modo de disponer, en algún momento no tan lejano y cuando las condiciones madurativas sean las adecuadas, de una teoría general de las relaciones públicas que abarque el impacto organizacional pero también social de la disciplina. Como corolario, coincidimos con las palabras de Macnamara (2010), quien sostiene que, aún cuando mucho se ha dicho sobre las relaciones públicas en tanto que dominio intelectual y campo profesional, aún cuando analistas reconocidos identifican un cuerpo sustancial de teorías -aunque excesivamente orientado hacia la práctica-, otros estudiosos advierten que el cúmulo de conocimientos teóricos es angosto, si se lo considera filosófica, epistemológica y culturalmente, y necesita ser ampliado. Nos sumamos a este último colectivo. 5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS BERGER, B. (2005). 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