Full text
1 IX ENCUENTRO DE INVESTIGADORES DEL FRANQUISMO LÍNEA TEMÁTICA 2: DICTADURA Y TRANSICIÓN EN PERSPECTIVA COMPARADA: AMÉRICA Y EUROPA CON FRANCO Y PINOCHET. EL PAPEL DE LOS CIVILES EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA DICTADURA MILITAR EN ESPAÑA Y CHILE Cristian Cerón Torreblanca (Universidad de Málaga) 1 La comunicación realiza un análisis de historia comparada entre dos dictaduras militares que, aunque coincidieron brevemente en el tiempo y pertenecen a ámbitos geográficos distintos, tuvieron puntos en común fruto de la admiración y experiencia que los militares chilenos profesaban al régimen militar hispano que había sobrevivido durante décadas: mientras que otras dictaduras como la portuguesa o la griega no superaron la prueba del tiempo, el dictador español no sólo mantuvo el poder hasta su fallecimiento, sino que también intentó dejarlo todo atado para condicionar la vida de sus ciudadanos cuando él no estuviese: lo que no pasaría desapercibido para otros militares de otras naciones. Un poder militar que controla al Estado y ocupa el espacio público pero que, además de la represión y violencia ejercida para imponer sus órdenes, necesita del saber hacer de los civiles para gobernar. De esta forma, el triunfo de las armas, aunque es determinante en España y Chile, no es suficiente para lograr un proceso de institucionalización, porque para conseguir una mayor legitimación se hace imprescindible integrar a unos civiles que comienzan subordinados al poder castrense, pero que adquieren mayores cuotas de poder a medida que pasa el tiempo, y se hacen más necesarios para mantener ese dominio y defender el legado de la dictadura cuando el régimen de paso a una nueva etapa. La historia comparada nos permite poder resaltar los elementos comunes, las diferencias y las transferencias que se producen en ambos procesos históricos para comprender mejor el funcionamiento interno de ambas dictaduras y entender con mayor 1 Comunicación científica presentada gracias a la ayuda de: Universidad de Málaga. Campus de Excelencia Internacional Andalucía Tech.
2 claridad cómo consiguen incorporar a los civiles a un proyecto que los subordina al poder militar 2 . Los regímenes políticos son el resultado del equilibrio de fuerzas entre los grupos que forman una sociedad, así como de la relación que se establece entre un conjunto de instituciones, el desarrollo económico, la cultura política, sus estructuras sociales o los valores defendidos por la mayor parte de los ciudadanos de un país. Tanto en España como en Chile las dictaduras militares tendrán un fuerte componente conservador que logrará imponerse a otras concepciones que pugnan por imponerse en su seno y que las aleja de otros modelos que poseen una visión totalitaria o fascista con las que comparten ciertas semejanzas; no obstante, el control de la población, de la educación, de la vida profesional o familiar se consigue mediante el apoyo fundamental del ejército y de la iglesia, lo que no impide que se articulen mecanismos para integrar a la parte civil en un partido único 3 . Así ocurrió en España, mientras que en Chile se sirvieron de agrupaciones políticas que fueron utilizadas como correas de transmisión de unos regímenes que necesitan disponer de un apoyo social con el que ayudarse a mantener el poder, así como también conseguir crear las condiciones que permitan defender buena parte de su legado cuando el dictador no esté y las condiciones políticas los transformen en democracias liberales 4 . Aunque cada país y sociedad construye su propio entorno social y, por tanto, tiene unas peculiaridades propias, fruto de su desarrollo histórico y horizonte geográfico en el que se desenvuelve, también es cierto que ese material sobre el que se basa su proyecto es producto de los vínculos, intereses o conocimientos de otras sociedades por las que ha surgido un especial interés 5 . De esta forma, en la comunicación vamos a destacar los puntos comunes de ambas dictaduras, especialmente aquellos que sirvieron de inspiración al régimen militar chileno tras comprobar su eficacia en la española y que lo convertirían en una de 2 Harmut KAELBLE: “La comparación en las ciencias históricas” en Jürgen SCHRIEWER y Harmut KAEBLE (coords.): La comparación en las ciencias sociales e históricas. Un debate interdisciplinar. Barcelona, Octaedro, 2010, p. 76. 3 Julio GIL PECHARROMÁN: El Movimiento Nacional (1937-1977). Barcelona, Planeta, 2013, pp. 2834. 4 Serge,BERSTEIN: Los regímenes políticos del siglo XX. Para una historia política comparada del mundo contemporáneo. Barcelona, Ariel, 1996, pp. 100-104. 5 Shmuel Noah EISENSTADT: “Las dimensiones del análisis comparativo y el estudio de las dinámicas sociales de la política comparada al análisis comparado de las civilizaciones” en Jürgen SCHRIEWER y Harmut KAEBLE (coords.): La comparación en las ciencias sociales e históricas. Un debate interdisciplinar. Barcelona, Octaedro, 2010, p. 104.
3 las más feroces tiranías que se desarrollaron durante el siglo XX 6 . Lo vamos a hacer centrándonos en tres aspectos en los que los civiles tuvieron una gran importancia para consolidar a estos regímenes: el proyecto ideológico que lo legitima, la violencia política que lo sustenta y la incorporación a un gobierno cuyo poder detentan las fuerzas armadas. Los centros documentales de Chile, como la Biblioteca y Hemeroteca Nacional, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), o la Organización Internacional del Trabajo (OIT) 7 , nos han permitido el acceso a documentos y bibliografía específica sobre los terribles años de la dictadura de Pinochet, enriqueciendo y sugiriendo nuevas líneas de investigación al estudio que sobre la dictadura franquista venía realizando 8 . La comparación de ambas dictaduras ayudará a comprender mejor el papel de los civiles bajo dictadura, ampliando los roles de estos en toda una gama de posibilidades que van desde la complicidad al oportunismo, de la ingenuidad al encubrimiento… hasta llegar a convertirse en verdugos 9 . Comenzamos con el proyecto ideológico de la dictadura chilena, que buscó legitimidad en un pensamiento conservador que entroncaba con la defensa que se hacía desde España del franquismo. Desde Chile, el sacerdote Osvaldo Lira a través de las lecturas realizada de autores como Ramiro de Maeztu o el Cardenal Gomá, desarrolló una idea de hispanidad con una perspectiva teológica que opuso a una identidad Latinoamérica defendida desde posiciones liberales y socialistas. De esta forma, además de ofrecer una base desde la que oponerse a la modernidad, podía explicarla desde la 6 León P. BARADAT: Political Ideologies. Their origins and impact. 4º ed. London, Prentice-Hall International Editions, 2009, p. 242-244. 7 Quiero agradecer especialmente a la oficial nacional de información y gestión de la documentación de la OIT, Patricia Bustos, la amabilidad con la que fui recibido y su atenta profesionalidad para servir los documentos solicitados durante mi estancia. 8 Cristian CERÓN TORREBLANCA: “La paz de Franco”. La posguerra en Málaga desde los oscuros años 40 a los grises años 50. Málaga, SPICUM, 2007. 9 Tema complejo que ha sido tratado para el nazismo en obras que causaron gran polémica. Daniel GOLDHAGEN: Los verdugos voluntarios de Hitler. Los alemanes corrientes y el Holocausto. Madrid, Taurus, 1997. Robert GELLATELY:. No sólo Hitler. La Alemania nazi entre la coacción y el consenso. Barcelona, Crítica, 2002. También la historiografía española lo ha tratado, como por ejemplo: Francisco COBO ROMERO y María Teresa ORTEGA LARA: “No sólo Franco. La heterogeneidad de los apoyos sociales al régimen franquista y la composición de los poderes locales. Andalucía, 1936-1948”. En: Historia Social, 51, 2005, pp. 49-71.
4 Universidad Católica de Santiago a los futuros dirigentes del país, como efectivamente ocurriría 10 . En otros ámbitos, como el de la historia, el pensamiento chileno franquista fue enriquecido por la aportación del historiador y profesor universitario Jaime Eyzaguirre, quien realizó una defensa del sistema estamental colonial americano como una prolongación del orden medieval cristiano que formaba parte de la hispanidad. Por ello, defendía la necesidad de enlazar el corporativismo y el liberalismo económico para conseguir superar los problemas de la sociedad chilena. Unas ideas que el abogado Jaime Guzmán pudo escuchar de primera mano en la Universidad Católica y que años más tarde le llevarían a la fundación del movimiento gremialista en los años sesenta, es decir, a organizar al mediano y gran empresario en gremios para conseguir crear una base social conservadora que tendría una gran importancia para los militares, de tal forma, que se convertiría en el intelectual más influyente de la dictadura hasta los años 80 11 . Cumplió una gran labor al poder dotar a los militares de unas ideas que fusionaban el pensamiento tradicional y las nuevas formulaciones neoliberales que comenzaban a ponerse de moda en el sistema capitalista. Comenzó primero como asesor político de unos principales militares de la Junta, el general Leight, para posteriormente serlo del general Pinochet 12 . En la elaboración de la nueva constitución que pretendía consolidar el poder de la Junta Militar, defendió el corporativismo social en las respectivas comisiones aunque, finalmente, le restaría eficacia a los gremios al alejarlos de las decisiones, muy especialmente las económicas. Pese a ello, jugó un importante papel al mezclar ese corporativismo hispanista defendido por sus maestros chilenos y las elaboraciones realizadas desde la ciencia política por un franquismo que se presentaba como un modelo exitoso de institucionalización 13 . Y es que la dictadura chilena sería junto a la brasileña los únicos regímenes en Iberoamérica que consiguieron establecer un cierto grado de de institucionalización. Los 10 Isabel JARA HINOJOSA: “Imaginarios en contacto: libros, imágenes e ideas políticas de la dictadura militar chilena y el franquismo” en Julián CHAVES PALACIOS (coords.): La larga marcha de la dictadura en Iberoamérica: Argentina, Chile y España. Buenos Aires, Prometeo, 2010. 11 Fernando VILLAGRÁN et al. (coord.) Represión en dictadura: el papel de los civiles. Santiago, LOM, 2005, pp. 16-17. 12 Sergio Andrés AEDO VÁZQUEZ: “De la conspiración del mal absoluto a la restauración del orden tradicional. Franquismo y pinochetismo. Bases para un pensamiento antidemocrático. En Julián CHAVES PALACIOS (coords.): La larga marcha de la dictadura en Iberoamérica: Argentina, Chile y España. Buenos Aires, Prometeo, 2010. 13 Carlos HUNEEUS: El régimen de Pinochet. Santiago, Editorial Sudamericana, 2000, p.54.
5 únicos que aprobaron una constitución y poseían unas reglas internas más o menos claras dentro de la arbitrariedad que caracteriza a todo régimen autoritario. De esta forma, la dictadura consiguió cierta cohesión interna y una estabilidad relativa que le permitiría afrontar el proceso de transición a la democracia desde una posición de poder con la que influir en las decisiones de sus adversarios políticos. Todo ello se pudo lograr gracias al apoyo y colaboración organizada de importantes fuerzas civiles. Civiles que participarán activamente en la represión en sus diversas formas: trabajando directamente como torturadores o ayudando a los verdugos con sus conocimientos médicos o psicológicos, para sacar la información que los militares buscaban en los detenidos; falsificando certificados de defunción o protocolos de autopsia que ocultaban la verdadera causa de las muertes, o desde los medios de comunicación ofreciendo una justificación a la represión y realizando campañas de desinformación para respaldar, al gobierno como hicieron los diarios el Mercurio o La Segunda. Y es que la violencia tendrá un papel muy importante en ambas dictaduras. La utilización de la violencia política y el ejercicio de la represión se convertirán en una herramienta fundamental para conseguir mantener el poder en ambas dictaduras. En el caso español, tras una terrible guerra civil el nuevo régimen triunfante inicia una dura represión hacia los vencidos que llenará de presos políticos las cárceles españolas y, mediante consejos de guerras en los respectivos tribunales militares, eliminará físicamente a los que se oponen a ella 14 . Paralelamente, durante la posguerra se desarrolla también una política económica autárquica que servía también para castigar y hundir a todos aquellos que habían defendido a la II República, mientras que la administración del estado era depurada para eliminar cualquier oposición a la dictadura 15 . La lucha armada que intentó derribar al régimen durante los primeros veinte años también fue derrotada en las ciudades con la utilización de una policía política, la brigada política social y las fuerzas policiales; mientras, la guardia civil se empleaba a fondo en el campo español donde se encontraban unas agrupaciones guerrilleras diseminadas por toda la geografía nacional. Y por supuesto, también se contaba con las 14 El hispanista Paul Preston compendió buena parte de la amplia literatura sobre la represión en su obra: Paul PRESTON: El holocausto español. Odio y exterminio en la guerra civil y después. Barcelona, Debate, 2011. 15 Michael RICHARDS:. Un tiempo de silencio. La guerra civil española y la cultura de la represión en la España de Franco, 1936 – 1945. Barcelona, Crítica, 1999.
6 centurias de la Falange para la represión y con las unidades del ejército para emplearse cuando la situación lo requiriese. Con todo ello, el régimen intentaba de esta forma conseguir erradicar hasta la raíz toda oposición al franquismo 16 , pero no llegaría a tener el monopolio de la violencia, como demostraban los atentados terroristas de ETA de los últimos años de la dictadura 17 . De esta forma, a la muerte del dictador en noviembre de 1975, el régimen podía presentarse como ejemplo de una dictadura triunfante que mantenía el control del aparato del Estado, erradicaba toda oposición mediante una feroz violencia y una vez alejada de los duros años de posguerra protagonizaba un desarrollo económico que transformó a un país agrario en industrial. Logros que no dejaban de recordar los defensores del régimen y que después retomaría el llamado revisionismo histórico durante el siglo XXI, para concluir que el balance de aquellos años no fue tan negativo 18 . Una valoración compartida plenamente por los militares chilenos en 1975 y refrendada con el envío de una delegación chilena encabezada por el propio Augusto Pinochet a los funerales de estado por el fallecimiento de Francisco Franco, cuando la mayoría de países delegaron esta misión protocolaria en sus embajadores. No ocurrió lo mismo con la proclamación del nuevo rey Juan Carlos I, en la que sí asistirían jefes de estado de las democracias occidentales. Por otra parte, y antes de comenzar el análisis de la violencia desatada en Chile durante los años Pinochet, es conveniente resaltar que la utilización de la violencia política en la historia chilena no es un rasgo particular de la dictadura militar iniciada en 1973 19 . Los cuerpos de seguridad y las Fuerzas Armadas ya habían hecho gala de una extrema crudeza mucho antes del golpe del once de septiembre 20 . Así la policía chilena ha torturado desde antiguo a los delincuentes comunes en el circuito policial, judicial y carcelario, de esta forma, los actos violentos han estado presentes en muchas ocasiones. 16 Javier RODRIGO: Hasta la raíz. Violencia durante la guerra civil y la dictadura franquista. Madrid, Alianza, 2008. 17 Secundino SERRANO: Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista. 2ª ed., Madrid, Temas de Hoy, 2001. 18 Un revisionismo histórico que ha sido analizado en: Enrique MORADIELLOS.: 1936. Los mitos de la Guerra Civil, 3ª ed., Barcelona, 2004; Francisco ESPINOSA: El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española. Sobre la matanza de Badajoz y la lucha en torno a la interpretación del pasado, Badajoz, 2005. Alberto REIG TAPIA: Anti Moa, Barcelona, 2006. Cristian CERÓN TORREBLANCA: “De la guerra de los abuelos, a la guerra de las esquelas: 70 años del aniversario de la guerra civil española y del comienzo del franquismo”, Baética, 29, (2007), pp. 473-484. 19 Patricia ARANCIBIA CLAVEL: Los orígenes de la violencia política en Chile. 1960-1973. Santiago, Universidad Finis Terrae, 2001, pp. 12-20. 20 Hernán VIDAL: Chile: poética de la tortura política. Santiago, Mosquito editores, 2000.
7 Tanto para castigar a ladrones, como para contrarrestar o promover alzamientos populares en contra de los estadistas de distintas épocas 21 . En 1891 las fuerzas militares lideradas por las fuerzas navales llevaron al país a una guerra civil que culminó con el suicidio del entonces Presidente, José Manuel Balmaceda, y la persecución y linchamiento de sus partidarios. Tampoco el ejército de tierra dudó en volver sus armas contra la población civil y el emergente movimiento obrero, quedando en la memoria colectiva de los chilenos la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique en 1907, donde se exterminaron sin discriminación obreros, mujeres y niños 22 . Por ello, si bien la violencia política no era algo desconocido para la sociedad chilena, no se puede decir lo mismo de la ferocidad y crueldad que se desencadenó con el alzamiento militar. El once de septiembre de 1973 se destruyó una forma de estado, la que comenzó en 1920, un periodo histórico forjado y modelado por sus fuerzas sociales, sustituido por el Estado neoliberal del monetarismo, en el cual algunos investigadores ven al Estado oligárquico de 1833 23 . Desde ese mismo martes once de septiembre, se puso en marcha el aparato represivo de este Nuevo Estado con una violencia a gran escala y de una enorme vileza. Los partes radiofónicos entre los militares y los dirigentes del golpe ponen de manifiesto la dureza y el exceso de celo para cumplir las ordenes al momento de llevar a cabo el Golpe militar, aun cuando estaban en conocimiento de que tantos los puntos neurálgicos de la capital y de las ciudades más importantes del país estaban en sus manos, sin presencia de focos de resistencia a tener en cuenta 24 . Una vez tomada la casa de Gobierno, la autoridad y la fuerza no se hizo esperar, tanto los defensores de la moneda el Grupo de Amigos del Presidente (GAP), como asesores y guardias son sometidos a torturas desde los primeros momentos de su detención: en la memoria quedan los simulacros de fusilamiento y atropello de las tanquetas apostadas en las afueras del Palacio de la Moneda. Mientras, los grupos 21 Alfredo JOCELYN-HOLT LETELIER: El Chile perplejo. Del avanzar sin transar al transar sin parar. 4ªed., Santiago, Planeta/Ariel, 2001. 22 Sofía CORREA et al.: Historia del siglo XX chileno. Balance paradojal. Santiago, Editorial Sudamericana, 2001. 23 Luis CORVALÁN MÁRQUEZ: Los partidos políticos y el golpe del 11 de septiembre. Contribución al estudio del contexto histórico, Santiago, Ediciones Chile-América-CESOC, 2000. 24 Patricia VERDUGO: La Casa Blanca contra Salvador Allende. Los orígenes de la guerra preventiva. Madrid, Tabla Rasa, 2004, pp. 144-150.
8 conservadores del país, incluso una titubeante Democracia Cristiana, se solidarizan con los militares 25 . Un simpatizante de esta formación política fue el General Sergio Arellano Stark, quien jugó un papel clave en la conspiración, siendo participe y cabeza de una de las estructuras más violentas y sangrientas del régimen, conocida como la caravana de la muerte 26 . La caravana de la muerte consistía en las visitas /inspecciones que el General Arellano (en calidad de oficial delegado del Presidente de la Junta de Gobierno y del Comandante en Jefe del Ejercito) realizaba en un helicóptero militar puma a las distintas guarniciones del país, para “unificar criterios” y “acelerar procesos” 27 . Lo que en la práctica se traducía en revocar las condenas que considerase blandas, practicando asesinatos inmediatos llevados a cabo con ensañamiento, ya que el aceleramiento de proceso no excluía torturas y mutilaciones a las víctimas antes de terminar con sus vidas. Esta brutalidad tenia como objetivo no solo terminar con los enemigos del país, sino también comprometer a los militares provincianos en estos homicidios; toda orden de la capital debía ser cumplida sin vacilación. De esta macabra actividad no solo fueron participes inocentes funcionarios militares, ya que entre ellos circulaban con abundancia hombres ansiosos por ascender y conseguir más poder, dispuestos a pagar el precio que fuese, incluso el de matar a una persona indefensa por conseguir medrar en el nuevo orden, aunque que no siempre llegarían las deseadas recompensas, porque estas personas no fueron más que una lamentable pero útil herramienta para el sistema represivo impuesto 28 . Sin embargo, no todos los militares compartían los métodos de Arellano; por tanto, en más de una ocasión los jefes de los centros de detención eran literalmente distraídos, mientras los hombres de Arellano y oficiales de la zona realizaban los 25 Mariana AYLWIN et al. (coord..): Chile en el siglo XX. Santiago, Planeta, 2008, pp. 236-241. 26 En España, durante la guerra civil también hubo una columna de la muerte que sembró el terror. Sería en la región de Extremadura y se convertiría en uno de los episodios de la represión más terroríficos del conflicto. Ver: Francisco ESPINOSA: La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz. 2º ed., Barcelona, Crítica, 2003 27 Patricia VERDUGO: Los zarpazos del puma. El caso Arellano, Santiago, Ediciones CESOC, 1989, pp. 189-200. 28 Jorge ESCALANTE: La misión era matar. El juicio a la caravana Pinochet-Arellano. Santiado, LOM, 2000, pp. 121-140.
9 asesinatos, una vez terminado el trabajo bajo la base de los hechos consumados, el jefe del Centro quedaba como único responsable de las muertes 29 . De esta forma, de norte a sur del país la represión se desataba para detener a todas aquellas personas sospechosas de oponerse al nuevo orden. Algunos de estos ciudadanos pasaron por la Base aérea de Cerro Moreno, donde con posterioridad al golpe se formó un grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) para ser torturadores de elite. Y es que el estado necesitaba un organismo de seguridad de nuevo cuño para poder procesar y actuar ante la gran cantidad de información obtenida con las detenciones masivas, para así de esta forma continuar con la política de acción de la caravana, pero por otros medios. Este organismo sería la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), creada en noviembre de 1973. Estaba compuesta por miembros de las cuatro ramas de las FF.AA 30 . más el personal civil adicto al régimen, algún militar ascendido por su actuación el la caravana de la muerte y finalmente civiles que protagonizaron actos de sabotaje en el periodo de la Unidad popular 31 . Tanto civiles como militares se mezclaban en la estructura social de la DINA, que jerárquicamente estaba constituida por los Faraones que correspondían a los oficiales cercanos al jefe mayor Coronel Manuel Contreras, los Sacerdotes correspondientes a las brigadas secretas y los Esclavos que eran los trabajadores de la base 32 . Esta organización de inteligencia da cabida a todos aquellos que estaban dispuestos a defender al gobierno ejerciendo la violencia sin distinción entre civiles y militares. Estos últimos entraban a la lista negra de traidores si no compartían el pensamiento y las acciones reinantes, siendo incluso ejecutados. En cuanto a las bases y centros de operaciones de la DINA, en la actualidad sólo se conocen un pequeño número de las que se usaron, entre las que destacan: el cuartel instalado en Villa Grimaldi o la base de Tres Álamos con su sección de prisioneros incomunicados, llamado Cuatro Álamos; también algunas casas de la capital, permaneciendo en la oscuridad los otros inmuebles que fueron usados para torturar. Poco a poco, por los testimonios de las víctimas o por la curiosidad de sus nuevos inquilinos, van surgiendo a la luz, mostrando ese tenebroso pasado que encierran esas 29 Patricia VERDUGO: El zarpazo …pp. 237-242. 30 Mark ENSALACO: Chile bajo Pinochet. La recuperación de la verdad. Madrid, Alianza, 2002, pp. 104-109. 31 Patricia VERDUGO: La Casa Blanca… p. 141. 32 Ascanio CAVALLO, Manuel SALAZAR y Óscar SEPÚLVEDA: La historia oculta del régimen militar. Santiago, Mondadori, 2001, pp. 180-194.