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Vida y Obra del Obispo de Málaga, Beato don Manuel González García: Revisión histórica y Aproximación literaria

Jiménez Sánchez, Antonio Jesús

Abstract

Esta tesis doctoral aclara algunos interrogantes de la vida y actuación en el gobierno pastoral del Prelado de la Diócesis de Málaga, don Manuel González García, preconizado como Obispo titular el 22 de abril de 1920, cargo que ocupó hasta el 5 de agosto de 1935. También realiza un estudio del Seminario de Málaga e incorpora un primer acercamiento literario a su obra escrita. La primera parte comprende la revisión histórico-biográfica. Ubica al lector en el contexto político, económico y social de la España del siglo XIX y primer tercio del XX. Es el período de tiempo que coincide con la vida del Prelado, quien vivió a caballo entre el último tercio del primero y murió en el primer tercio del segundo. Luego realiza una aproximación al contexto político, económico y social de España del siglo XIX. Durante el reinado de Alfonso XIII estudia la compleja situación política con el sistema del ¿turnismo¿, entre los partidos liberales y conservadores, la Dictadura de Primo de Rivera y la Proclamación de la II República y analiza el papel de la Iglesia ante la II República. Del ámbito nacional pasa al local, describiendo la situación económica, política y social en Málaga, que es el centro de acción de la labor apostólica de don Manuel, como representante máximo de la Iglesia malagueña. Una vez realizada una exposición del marco histórico, se adentra en la figura principal del estudio, primero como Arcipreste de Huelva; segundo, como Obispo de Málaga; y tercero, como Obispo de Palencia. Da respuesta a lagunas históricas que ensombrecen el perfil moral de don Manuel González, criticado por abandonar la Diócesis en el año de 1931, cuando la Iglesia de Málaga vivía uno de sus peores momentos. Con documentación inédita hasta el presente (cartas, material hemerográfico y testimonios orales) analiza el comportamiento y la voluntad para regresar a la Diócesis y aclara las razones por las cuales permaneció en el exilio. También examina la reacción de su clero ante los sucesos ocurridos, desde su salida de Málaga, su nombramiento como Obispo de Palencia y hasta su muerte. La segunda parte consiste en un estudio filosófico sobre la simbología en el Seminario malacitano y otro léxico-semántico sobre tres símbolos en la obra escrita. Revela dos facetas de su persona: la del pensador de la obra cumbre y la del escritor. Ambas partes descubren la sensibilidad artística de su época. La primera pone de manifiesto la amplitud de la cultura religiosa y secular del pensador y artista, que comunica a través de espacios arquitectónicos y representaciones visuales la esencia de su carisma personal, contenidos teológicos, filosóficos y morales. Subraya la dedicación del hombre comprometido con su Diócesis, sus seminaristas y su pueblo. La segunda parte realiza una valoración de su lenguaje desde un nuevo paradigma teórico, en este caso el de la relación entre la experiencia mística y el lenguaje. Considera la cuestión del proceso de redacción, desde la experiencia de Palomares del Río hasta la redacción del suceso, y toma como ejemplo tres palabras de alto contenido semántico (puerta, mirada y corazón), frecuentes en otros contextos a lo largo de toda su obra. Infravalorado durante mucho tiempo, fue considerado como lenguaje piadoso, típico de una expresividad propia de su tiempo. Dirigido no a una élite, sino a un destinatario popular, el estudio léxico-semántico con que termina el trabajo revela que el lenguaje en prosa contiene palabras con alto contenido simbólico. Su capacidad para expresar misterios profundos a través del lenguaje sencillo, asequible al pueblo, pone de manifiesto otra faceta del hombre: en este caso el compromiso con su pueblo.

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UNIVERSI DAD DE MÁLAGA TESIS DOCTORAL Vida y Obra del Obisp o de Málaga , Beato don Manuel Gonzál ez García: Revisión histórica y Aproximación literaria ANTONIO JESÚS JIMÉNEZ SÁNCHEZ D irigida por: Dra. Dª Marion Reder Gado w Dr. D. Miguel No rbert Uba rri Facultad de Filosofía y Let ras Departa mento de Histori a Moderna y Contempo ránea Programa de Doctora do “Relaciones de Género, Sociedad y Cultura en el Ámbito Mediterráneo ” Málag a 2015 AUTOR: Antonio Jesús Ji m énez Sánchez http://orcid.org /0000- 0002- 5689-829X EDITA: Pub licacion es y Di vulg ación Cien tífi ca. Un iversid ad de Má lag a Esta ob ra es tá bajo u na lic en cia de Cr eativ e Com m ons Recon ocim iento - N oCom ercial - SinObraDer ivada 4.0 I nternacional: Cualqu ier pa rte de e sta ob ra se pu ede reprodu cir si n autor izació n pero con el reconocim iento y atri bución de los autores. No se puede ha cer uso comerc ial de la obra y no s e pued e altera r, tran sfo rm ar o hacer obras der ivad as. http ://c rea tiv eco m m on s.org /lice ns es/b y - nc-nd/4.0/legalcode Esta T esis Do ctor al está d eposi tada en e l Rep osi torio I nst itucion al de l a Univ ersid ad de Málag a (RI UMA ): riuma.u ma.es Quie ro expr esa r mi a grad eci mien to a: Mi fa mi li a. Dra. Mar ion Red er Gadow. Dr. Mig uel Nor bert Ub arr i. Grupo de In vest ig aci ón “Cri sol Mal agui de” y en espe cia l al Dr. D. Pe dro Lui s P érez Fr ías . Rvdo. D. Pedr o Sánchez Truji llo (D.E.P. ). Herma na An a Ma ría Pa lac ios Bae na (MEN). Univ ers idad de Mál aga. Univ ers idad de Ambe res. Univ ers idad de Nav arr a. Fundación Catal ina Mir . A mi s p uebl os de past or al, Al far nat e y Alf arn ate jo, c on s us ti tul are s: Nues tr a Se ñor a l a Vi rg e n de Monsalud y el Santo Cristo de Cabrilla. ABSTRACT This Doctoral dissertation clar ifies some relevant questions about the life and acts of Manuel González G arcía, appointed as bishop of Málaga o n A p r i l 2 2 , 1920. He remained in charge of his Diocese until August 5, 1935. It also completes his historical profile with a study of the Seminary, and a literary approach to his written works. The first part consists of a historical review. It places th e read e r in Spain´s political, economic and social context during the 19 th c e n t u r y , a n d t h e f i r s t f o u r decades of the 20 th . This is the period that coincides w ith the life of the Prelate, who lived between 1877 and 1940. Following it presents a more detail ed overvi e w of Spain´s political, economic and social context d uring the last decades of the 19 th century. During the reign of Alfonso XIII, it studies the complex polit ical situati on of the “turnismo” system consisting of a turnover between Liberal and Conservative parties, the dict atorship of Primo de Rivera, the proclamation of the Second Republic, and an analysis of the role of the Church during the Second Republic period. It considers national and local events, describing the economic, political and so cial situati o n in Málaga, the center of don Manuel´s pastoral, as the head of the Church. After describing the historical context, it delves deeper into the acts of the Bishop, first as Archpriest of Huelva, secondly as Bishop of Málaga, and thirdly as Bis hop of Palencia. The study fills historical gaps that undermine the don Manuel´s moral profile, criticized by many for the abandonment of his Diocese, in 1931, when the Church of Málaga was living one of its worst moments. With ignored and unpublished docu mentation (letters, newspapers, and oral testimonies) it analyze s the Prelate´s behavior and willingness to return to the Diocese, and it clarifies the reasons that lead him to remain in exile. It also examines the reaction of his clergy to these events, a fter his departure from Málaga , during and after his appointment as Bishop of Palencia, and even up to his death. The second part consists of a philosophical study on the symbols of the Seminary, and another study on three symbols in the w ritten work. It reveals two facets of his personality: the thinker and the writer. Both approaches reveal a specific artistic sensibilit y. The first analysis shows the broadness of his cultural background, both religious and secu lar, the thinker and the artist who communi cates, through architectural spaces and visual representations, the essence of his personal charisma, and ideas of theological, philosophical and moral nature. The study contributes to recognize in him the dedication of a man com mitted to his Diocese, semi narians and people. The second analysis consists of an assessment of his language, taking a new theoretical paradigm into account, in this case the relation between the mystical experience and the w ritten word. It studies the issue the editing process, sta rting from the experien c e in Palomares del Río up to the apparition of the first description. Three words with high sem antic content (door, glance and heart) that reappear in oth er contexts throu ghout his work are stu d ied. His language has been underestima ted by m an y. His prose has not been considered as of high poetic content, but rather as an exam ple of the popular devotional language of his own time. Addressed not to a literary or spiritual elite, but a popular addressee, the lexical - semantic study that concludes this study reveals that his texts in prose contains words with high symbolic content. His merit consists in his ability to express lived mysteries in simple language that everyone could read and understand. And this capacity to speak about profound topics in a simple way reveals another facet of Prelate, namely his co mmitment to all of his people. !" ABREVIATURAS Y S IGLAS EMPLEADAS - a.p: anillo pastoral. - A.P: Archivo Privado. - AA.VV: Autores Varios. - ACCMG: Archivo Ca usa d e Canonización Manuel González. - ACdP: Acción Católica de Propagandistas. - ACSM: Archivo de la Causa de los Santos de Málaga. - ADM: Archivo Diocesano de Málaga. - afmo: afectísimo. - AGA: Archivo Administración de Alcalá de Henares.. - AGHNP: Archivo General Histórico Nacional de Palencia. - AGMA: Archivo Ge neral Milita r de Ávila. - AGP: Archivo General de la Postulación. - AGPOD: Archivo General de la Prelatura del Opus Dei. - AHAS: Archivo Histórico Arzobispado de Sevilla. - AHDM: Archivo Histórico Diocesano de Málaga . - AHDP: Archivo Histórico Diocesano de Palencia. - AHN: Archivo Histórico Naci onal. - AHNP: Archivo Hermanas Nazarenas de Palencia. - AHSI: Archivo Histórico de la Societas Jesu. - AJTMT: Archivo Juzgado Togado de Málaga Territorial. - AMM: Archivo Muni cipal de Málaga. - AOM: Archivo Obispado de Málaga. - Ap: Apocali p sis. - APAnd: Archiv o Histórico S.J Prov. Andaluc ía. - Arch. Nunz: Archivo de Nunciatura. - ARVA: Archivo del Ruusbroecgenootschap de la Universidad de Amberes. - ASV: Archivo Secreto Vaticano. - atto: atento. - AV: Arzobispado de Valencia. - B.N: Biblioteca Nacional. - b.s.a.p: beso su anillo past o ral. - BAC: Biblioteca de Autores Cristianos. - BOP: Boletín Obispado de Palencia. - BPPRS: Biblioteca Privada de los Padres Redentoristas de Sevilla. - C.G: Causa General. - C.J: Cristo Jesús. - Can: Canón. - CEDA: Conferencia Española de Derechas Autónomas. - CNT: Confederación Nacional del Tra b ajo. - Codicis Iuris Can: Código de Derecho Canónico. - CONCA: Confederación Nacional Católico Agraria. - Coord: Coordinador. #" - E.D.G.A: Editorial Gran ito de Arena. - Emmo: Eminentísimo. - ERC: Esquerra Republicana d e Catalunya. - Ex: Éxodo. - Excmo: Excelentísimo. - F.A.I: Federación Anarquista Ib érica. - Fol: Folio. - Gén: Génesis. - Heb: Hebreos. - HH: Hermanas. - Hº: Hermano. - Iltmo: Ilustrísimo. - Is: Isaías. - JHS: Jesús Hombre Salvador. - Jn: Juan. - Leg: legajo. - Lib: Libro. - M.I: Muy Ilustre. - Mal: Malaquías. - MEN: Misioneras Eucarísticas Nazarenas. - Mt: Mateo. - mts: metros. - Nª Sª: Nuestra Señora. - Nm: Libro de los Números. - Nos: Nuestro. - NS: Nuestro Señor. - ns: números. - Ntra: Nuestr a. - Op. Cit: Opere Citato. - pág: página. - Pbro: Presbítero. - PCE: Partido Comunista Es pañol. - Pe: Pedro. - pp: páginas. - PRR: Partido Republicano R adical. - PSOE: Partido Socialista Ob rero Español. - ptas: pesetas. - q.d.D.g: que descanse en la gracia de Dios. - q.e .d.p: que descanse en paz. - q.s.g.h: que en la Santa Glori a se halle. - R.D.P.D.M: Real Decreto de la Presidencia del Directorio Militar. - RAE: Real Academia Espa ñ ola. - RCM: Registro Civil de Málaga. - Re: Reyes. $" - Reg: Registro. - Rvdmo: Reverendísimo. - S. Cong: Santa Congregac ión. - s./edt: sin editorial. - s. nº: sin número. - S. Officii: Santo Oficio. - s.a: su amigo. - S.E.R: Su Eminencia Reverend ísima. - SINESIS: Asociación de A ntiguos Alumnos del Sem inario. - s.f: sin fecha. - S.I: Santa Iglesia. - S.J: Societas Jesu. - S.M: Su Majestad. - s.s: su servidor. - Salm: Salmo. - SDS: Secretaría di Stato. - %&'(" )%*+ - Sr: Señor. - Sra: Señora. - Sres: Señores. - Sria: Señoría. - Srta: Señorita. - SS.MM: Sus Majestades. - ss: siguientes. - Stos: Santos. - Tes: Tesalonicenses. - Tip: Tipografía. - UGT: Unión Ge nera l de Trabajadores. - UNER: Unión Eucarística Reparadora. - V: Usted. - Vd: Usted. - Vda: Viuda. - Vol: volume n. - Xto: Crist o. " " -2 " Prelado: pecto ral, escritorio, ornamentos litúrgicos, vasos sagrados, etc. Fueron varios viajes a Palencia con estancias de algunos días. A part ir de este momento Palencia se convierte en el vértice y punto de partida de toda la investigación histórica. Viaje a Palomares del Río para conocer in situ el lugar de la experiencia fundante de don Manuel; a Huelva, también para conocer los lugares donde realizó su obra social y pastoral. Allí conocí la parroquia de San Pedro, y todo el ámbito de las Minas de Ríotinto y las escuelas del Polvorín; a Sevilla, para visitar su lugar de nacimiento, la iglesia donde recibió las aguas del bautismo y el Seminario donde cursó sus estudios. Lo próximo fue Amberes (Bélgica). El profesor Norbert Ubarri, hace algún tiempo había comenzado a estudiar un Tratado de Mística y Eucaristía del Beato Jan van Ruusbroec titulado El espejo de la salvación divina y consultado las conferencias de un congreso, también sobre el mismo tema de Mística y Eucaristía celebrado en el CITES, en la semana de 5 al 8 de mayo de 2008. Entre los años 2009 - 2011 comenzó a hablar y escribir sobre la experiencia fundante de Palomares del Río, advirti endo en ella algo más que una experiencia devocional. Comenzó a comunicar esta idea en varios foros. Durante la Asamblea Anual de la UNER, celebrado en septiembre del 2011, en el ciclo de conferencias celebrado en el auditorio María Cristina de Málaga, en enero del 2012, en el Congreso Reading Medieval Texts , organizado en la U niversidad Católica de Lovaina, entre el 11 y 13 de septiembre de 2012, y en el I Congreso de M ística , celebrado en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, en febrero de 2013. Mis dudas sobre el perfil del Prelado y su compromiso para con la Diócesis se veían mermadas por las hipótesis del P rofesor, quien m e d e c í a q u e , u n a v e z aclarada la cuestión histórica sobre la salida de don Manuel de la Diócesis, -! " también había otros do s aspectos, propios de la Filosofía y la Filología, que podían complementar lo histórico. Y así, realicé tres estancias de investigación en la Universidad de Amberes, para consultar la colección de la Biblioteca de la Sociedad de Ruusbroec (Ruusbroecgenoot schap), reconocida por la UNESCO , la más completa sobre los clásicos de la literatura flamenca y literatura mística en general. También, bajo su supervisión y ayuda, consulté estudios en español e inglés so bre temas de teoría d e Literatura mística, Literat ura mística flamenca, Literatura mística española y para adquirir algunos conocimientos históricos sobre los contactos culturales entre Flandes y España. En el 2013 viaj é a R o m a p a r a c o n s u l t a r l o s f o n d o s d e l a B i b l i o t e c a d e S a n Alberto de los Carmelitas, l a del Teresianum de los Carmelitas descalzos y el Archivo Secreto Vaticano. Tras un primer contacto con los primeros dos fondos, pude comprobar que no existe ningún trabajo de investigación de Historia, Filosofía, Filolog ía o Mística sobre el Prelado Gon zá lez García. En e l Archivo Secreto Vaticano palp é algunos documentos que cita el profesor V icente Cárcel Ortí en La II República y la Guerra Civil en el Archivo Secreto Vaticano . Entre uno y otro viaje consulté los catálogos de los Archivos de Andalucía y l a Biblioteca Nacional de Madrid. Allí entrevist é a don Luis Smedour Altolaguirre, hijo del cónsul de México en Málaga, Porfirio Smedour cuyo testimonio constituye una aportación de gran valor que esclarece la salida del Obispo de la ciudad m alagueña rumbo a Gibraltar. También consulté los Archivos del Obispado de Gibraltar. Fueron apareciendo más testimonios. En uno de mis pueblos de pastoral, Alfarnate y en otros pueblos de la provincia malacitana, me encontré con testimonios orales d e María del Sagrario y otras personas que conocían anécdotas del Prelado y que han perdurado en el tiempo. Estos testimonios también han aportado indirectamente una gran riqueza porque hablan de los párrocos que -# " vivían el carisma de don Manuel, adquiridos en el Seminario de Mál aga. Hasta descubrí que de Alfarnate salió una Misi onera Eucarística de Nazaret. En el proceso de investigaci ón fui confirmando otras facetas suyas no sólo la de escritor fecundo, lo cual es evidente por la cantidad de obras, sino del ejecutor pensante de su magna obra del Seminario de Málaga, que podríamos catalogarlo como un tratado de Teología en piedra donde se alternan todas las disciplinas que se estudian en él: Sacramentología, Cristología, Moral, Mariologí a, Trinidad… También a medida que leía sus o bras fui descubriendo la profundidad de su pensamiento, las palabras, giros y modismos que resonaban en mis oídos como algo que podría escuchar en los barrios más populares de mi ciudad y que el escritor empleaba en su obra para hablar de las cosas de Dios . Mi alma andaluza y mi forma de hablar típica de estas tierras encontraron el modelo de un teólogo y maestro que hablaba como habla mi pueblo. En el proceso escuché en boca de algunos que su pensamiento y su lenguaje en prosa no tenía gran valor. Para re sponder a esta pregunta, que todavía exigirá otros estudios posteriores, decidí aventurarme en un área académ ica nueva, a la cual he tenido que dedicarle mucho esfuerzo, y que es el último análisis sobre la capacidad evocadora o simbólica de su lenguaje. Esta es la Tesis Doctoral, que ahora presento y que significa para mí mucho más que un ejercicio académico, sino una satisfacción personal y una respuesta que tenía pendiente desde antaño. Como dice el final del cuento: “No deben de juzgar a un árbol, o a una persona, por ver tan sólo una de sus temporadas, y que la esencia de lo que la vida es, el placer y el amor que acompañan a la vida, solo puede ser medida al final, cuando todas las estaciones han pasado”. Para mí, con este trabajo, acoto las cuatro es taciones del cuento y puedo decir que don Manuel González vivió la desilusión en Palomares del Río, la -$ " incomprensión en sus O bras Apostólicas, la amargura con la muerte de su madre y seres queridos, el desasimiento al ver reducida su diócesis a cenizas. Fu e rechazado de muchos lugares y hasta blasf emado, aunque luego conocido y admirado. Adentrémonos ahora en el estudio del hombre, del pensador y del artista. 1.1. OBJETIVO El objetivo de esta Tesis Doctoral es aclarar algunos interrogantes de la vida y actuación e n e l g o b i e r n o p a s t o r a l d e l q u e f u e P r e l a d o d e l a d i ó c e s i s d e Málaga, don Manuel González Garc ía. Pre conizado como Obispo titular de la misma, el 22 de abril de 1920, duraría en el episcopado hasta el 5 de agosto de 1935, cuando se le asignó un nuevo dest ino pastoral, ahora como Obispo de Palencia: a) ¿Abandonó don Manuel González la Diócesis de Málaga o se vio obligado a salir de ella en el año de 1931, cuando la Iglesia de Málaga vivía uno de sus peores momentos? b) ¿Hizo ademán de regresar a la Diócesis de M álaga o prefirió quedarse en el exilio por miedo al rechazo del pueblo? c) ¿Tomó a mal o con recelo su clero la salida del Obispo de la D iócesis en esos momentos tan trágicos de desconcierto, viéndose como ovejas sin pastor? d) ¿Puede un estudio sobre la simbol ogía del Seminario m alacitano destacar su compromiso con la Diócesis y, por lo tant o, su deseo de volver a ella? e) ¿Puede un primer acercamiento a su lenguaje arrojar pistas importantes para borrar la percepción generalizada de que era un simple devoto de la Eucaristía, preocupado egoístamente por su Obra y sus adeptos, y por lo tanto indiferente ante los pr oblemas de su Diócesis? " " La percepción negativa basada en los tres primeros interrogantes estuvo presente entre algunos miembros del clero y un sector de la población malagueña. Con el devenir de los años, poco a poco se ha ido mermando esta llama, lo que no significa que aún no queden ascuas, brasas cuyo efecto pretendo, -, " si no apagar, al menos atenuar. Y, de esta manera, intento dar luz a todos aquellos que en el presente o en el futuro se sientan atraídos por esta insigne figura de la Historia de la Diócesis de Málaga. Lo que me ha motivado a embarcarme para estudiar y conocer en profundidad a don Manuel es, por una parte, el afecto que le profeso, y, por otra, la constatación del resquemor que ensombrece su imagen y que aún queda latente en la memoria colectiva del pueblo, no porque ellos lo hayan vivido en primera persona, sino por el rumor difamatorio transmitido de generación en generación. Lo pude confirmar en primera persona cuando a finales del año 2010, el Sr. obispo de la Diócesis, don Jesús Esteban Catalá Ibáñez, me nombró juez “ ad Casum ” de la Comisión para la Causa de los Santos, donde se está estudiando una larga lista de sacerdotes, seminarista s y seglares que fueron martirizados durante los acontecimientos bélicos del año 1936 en defensa de la fe, y que por lo tanto conocieron muy de cerca al Prelado. Al interrogar a los testigos, familiares o conocidos de los descendientes de los mismos, para que aportaran documentación sobre estos presuntos mártires, pude corroborar en carne propia la pervivencia de estos cuestionamientos negativos que opacan su episcopado. Dar luz a esta oscuridad es el objetivo de este estudio, para la obtención de mi doctor ado. Por ello divido en dos bloques este estudio: el primero comprende la revisión histórico- biográfica, y el segundo aborda un estudio filosófico sobre la simbología en el Seminario malacitano y otro léxico - semántico sobre tres símbolos en la obra escrita . En el primer bloque intento dar respuesta a las lagunas históricas que ensombrecen el perfil moral de don Manuel González: en primer lugar, ¿abandonó la Diócesis o se vio obligado a salir de ella en el año de 1931, cuando la Iglesia de Málaga vivía uno d e sus peores momentos?; en segundo lugar, ¿hizo /. " ademán de regresar a la diócesis de Málaga o prefirió quedarse en el exilio por miedo al rechazo del pueblo?; en tercer lugar, ¿su clero tomó a mal o con recelo la salida del Obispo de la Diócesis en esos mom entos tan trágicos de desconcierto, viéndose como ovejas sin pastor? Al adentrarme en profundidad en esta figura pude descubrir en él otras dos facetas, y que constituyen el segundo bloque: la del pensador de su obra cumbre, el Seminario Diocesano de Málaga, y la del escritor. Tanto una como la otra respondían a la sensibilidad artística de su época. Pero sobre todo la seg unda recogía el pensamiento teológico y las prácticas piadosas de entonces, v aliéndose de un tipo de lenguaje asequible al pueblo. Durant e muchos años fue leído en clave devocional, representativo de una forma de piedad propia de su tiempo, dirigido no a una élite, sino a un destinatario poco versado en letras, con estilo simplón y de poco valor estético. Pasada la reforma del Concilio Vati cano II se minusvaloró aún más su contenido y su lenguaje porque se consideraba como balada de otro tiempo. Incluso esto llevó a algunos a proponer alteraciones en algún título de su obra, como fue el caso del Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario p o r e l n u e v o t í t u l o Qué hace y qué dice Jesús en el Sagrario 4 , pensando que la devoción al Corazón de Jesús era algo trasnochado e inadecuado para la piedad de la segunda mitad del siglo XX . También se ha considerado la sustitución de términos com o es el caso del clásico “abandono”, por otros conceptos teológicos más modernos o actualizados como “soledad”. Respetando el progreso de la reflexión teológica y los cambios en la lengua, hace tiempo me había llamado la atención la gracia de sus dejes and aluces, la potencialidad evocadora de su lenguaje y, recientemente, la consideración de que detrás de esta obra escrita había mucho más que una reproducción de la piedad popular. Tras haber escuchado una ponencia de uno de mis directores de tesis, " 4 Hast a la actua lid ad este cambio aún no se ha efec tuad o, sólo se ha quedado en una propues ta. Se sigue publicando con el tít ulo origi nal citado en la bibl iografía. /- " me pregu nté si la experiencia mística, encarnada en un sujeto que es a la vez teólogo, filósofo y escritor, podría arrojar luz sobre la obra del Seminario y su lenguaje. Así, me hice las siguientes preguntas: en primer lugar, ¿qué refleja la obra del Seminario mal acitano sobre el pensamiento de don Manuel?; en segundo lugar, ¿qué revela la obra escrita sobre su experiencia de Dios y pensamiento?; en tercer lugar, ¿estamos ante un lenguaje devocional, coloquial, dulce y de poca monta o, por el contrario, tiene algún mérito literario por sí mismo? Estas son las interrogantes que han conducido toda la recopilación de fuentes históricas y estudios sobre la lengua durante más de cinco años, y que será el punto de partida para seguir profundizando y dar a conocer otros ma tices suyos m uy ricos y poco estudiados hasta ahora, como el estudio que todavía se nos queda en el tintero sobre l a impronta andaluza en su estilo liter ario. ¿Qué es lo que se va a encontrar el lector en este trabajo de investigación? Comenzamos explicand o el objetivo de este trabajo, el estado de la cuestión y la metodología del mismo. Antes de adentrarnos de lleno en la figura de don Manuel G onzález, ub icamos al lector en el contexto político, económico y social de España del siglo XIX y primer tercio de l XX, ya q ue el Prelado vivió a caballo entre el último tercio del primero y murió en el primer tercio del segundo. Porque para ver el contexto en el que nace es necesario conocer los antecedentes. Por ello, se realiza una aproximación al contexto político , económico y social de España del siglo XIX. En relación al reinado de Alfonso XIII, estudiamos: la compleja situación polí tica con el sistema del “turnismo”, entre los partidos liberales y conservadores; la Dictadura de Primo de Rivera y la Proclamación de la II República. Finalizamos el capítulo analizando el papel de la Iglesia ante la II República. // " Del ámbito nacional se pasa al local, describiendo la situación económica, política y social en Málaga, que es el centro de acción de la labor apostólica de don Manuel, como representante máximo de la Igl esia malagueña. Una vez establecido este marco histórico, nos adentramos en la figura de nuestro estudio, primero como Arcipreste de Huelva; segundo como Obispo de Málaga; tercero como Obispo de P alencia. Ade más, estudiamos la simbología de la obra cumbre de don Manuel, el Seminario D iocesano de Málaga; así como realizamos una lectura léxico - semántica y simbólica de tres voces en la obra escrita del P relado: puerta, mirada y corazón. 1.2. ESTADO DE LA CUESTIÓN A la hora de plantearme un estudio en profundidad sobre la persona del Prelado malagueño, inicié un bosquejo bibliográfico que me sirviera de hilo conductor. Pude comprobar inmediatamente que, a diferencia de otros obispos de la época, como el cardenal Herrera Oria 5 , el cardenal Segura o cardenal Almaraz, entre otros, cuyas bibliografías son muy abundantes, en el caso de nuestro Obispo, sólo pude encontrar tres autores que abordaran su figura desde el punto de vista histórico, si no en su totalidad, al menos pa rcialmente. Otras obras hacen mención al Obispo malagueño, pero superficialmente, al tratar la historia de la quema de iglesias y conventos o breves biografías de los obispos que se han sucedido en el episcopado. M ás prolíferos son los estudios del Prelado a n i v e l teológico. Paso a exponerlos por el orden de aportación de datos, de mayor a menor contenido. " 5 Actua lmente la Lic enciad a en Historia María Julia M anteca Rey p repara una T esis D o c t o r a l s o b r e l a Dióc esis de Mála ga en e l pon tif icad o de don Ángel Herre ra Ori a, quien c onoc ió y tra tó al Pre lad o Manue l Gonzá lez Garc ía. /0 " La primera biografía que es de obligada lectura y fundamento para todo estudioso del tema es la, ya citada, de José Campos Giles, El Obispo del Sagrario Abandonado , publicado el 25 d e marzo de 1950, a lo s diez años del fallecimiento de don Manuel. Al comienzo, el sacerdote Campos Giles hace una llamada de atención al lector, avisándole de que no es una obra definitiva, lo que implica que son muchos los cabos sueltos que quedan por aclarar. Entre líneas deja ver que ha omitido lugares donde han ocurrido algunos acontecimientos, y nombres propios de personas vivas, contemporáneos del Prelado, a quienes no quiere ofender, puesto que la llaga abierta del calvario que vivió don Manuel aún seguía abierta y muy latente cuando se publicó la obra. M ás que un estudio histórico - crítico, esta maravillosa aportación es una hagiografía completa y pormenorizada manada del corazón, construida sobre las colaboraciones de otros muy cercanos al Arcipreste de Huelva, como son su hermana María Antonia González García y sus sobrinos, José María y Manuel González Ruiz. Hasta casi cincuenta años después, en 1999, no se publicará la segunda biografía de don Manuel, escrita por Jos é Luis G utiérrez García y publicada con el título Una vida para la Eucaristía 6 . En ésta se hace un estudio histórico - crítico, pero tomando como hilo conductor la obra anterior. La tercera aportación nos viene de la mano de Pedro Sánchez Trujillo que en su l i b r o Málaga, tierra de mártires 7 , publicado en el año 2010 , trata sobre la memoria de la persecución a la Iglesia en Málaga, capital y provincia. Este sacerdote malagueño gastó su vida en su ministerio sacerdotal y en defensa de tantos seglares, seminari stas y sacerdotes asesinados por su fe. Fallecido recientemente en el año 2015, este conocedor de la figura de don M anuel González y los mártires malagueños, ha sido para mí un modelo de sacerdote y amigo. Le debo mucho para la elaboración de esta Tesis Do ctoral. E n e s t e l i b r o " 6 GUT IÉR REZ GA RCÍA , José Luis, Una vi da p ara la Eucari stí a , El Gran ito de A rena, M adrid 1999 . 7 SÁN CH EZ T RUJ ILLO , Pedr o, Mála ga, Ti err as de márti res , Anarol, M álaga 2 010. /1 " dedica tres extensos capítulos al O bispo malagueño, haciendo uso de la claridad y saber histórico que le caracterizaban al escribir: Cap. 2 “El obispo Manuel González y la diócesis que encontró”, Cap. 3 “Plan pastoral de don Manuel a la vista de lo encontrado”, Cap. 4 “La suerte de la semilla”. También en el ámbito de la his toria local, o microhistoria, se encuentra el estudio de Luis Llerena Baizán, D. Manuel González García (Arci preste de Huelva) a través de la Prensa 8 , publicado en 2001. Este trabajo recoge una recopilación y transcripción d e los escritos en prensa sobre d on Manuel González. Otros estudios generales sobre el episcopado malagueño recogen referencias a la figura de don Manuel González, como uno más de los obispo s que pasaron por la Diócesis de Málaga. Así, Lisardo Güede Fernández, en 1996, en su Historia de Málaga. Episcopo logio 9 hace una brev e reseña histórica de los obispos que se han sucedido en la sede episcopal malacitana desde sus orígenes, que abarcan desde san Patricio (fin ales siglo III y principios siglo IV ), hasta don Antonio García y García, consagrado en Málaga, el 25 de mayo de 1930, y fallecido en Valladolid, como Arzobispo, en 1954. Observaciones y referencias que repite y ampl í a en otros estudios sobre los mártires malagueños, Martirologi o M alagine nse 10 , donde incluye al beato don Man uel en tre los perseguidos durante la Guerra Civil; o sobre el papel de la Iglesia en la enseñanza en Málaga, Hist oria de Málaga. Iglesia y Enseñanza 11 , en el que repite una br eve relación de obispos. " 8 LLE REN A B AIZ ÁN , Luis, D. Manuel González Garcí a (Arcip rest e de Huelva) a travé s de la Prens a , Adhar a, Huelv a 20 01. 9 GUE DE Y FE RNÁ ND EZ, L isardo , Hist ori a de Málag a, Epis copolog io v o l . I I I , G a f r i c a s a , M á l a g a 1996. 10 Ibídem , Mart iri olo gio Ma lag ine nse , Anarol, M álaga 2 003. 11 Ibídem , Hist oria de Málag a. Igle sia y E nseña nza, vol. IV, Anarol, Málaga 1999. 0- " Pedro Sánchez Trujillo aborda en v arias de sus obras diversas figuras de la Iglesia malagueñ a del siglo XX, com o la del Rector del Seminario de Málaga — don Enrique Vidaurreta Palm a 30 — , e l diácono Juan Duarte Martín 31 y tres seminaristas — José Merino Toledo 32 , Diego García Calle y Cristóbal Luque 33 — que fueron cruelmente asesinados en defensa de su fe durante los acontecimientos de 1936. Don Enrique Vidaurreta y el diácono Juan Duarte fueron beatificados, junto a 520 mártires más, en Roma, el 13 de octubre de 2013, con el lema “Mártires del siglo XX en España”. En estas obras se vislumbra com o la espiritualidad del Obispo González García había dejado huella en todos aquellos que pasaron por su Seminario de Málaga. Hasta el presente no nos consta que exista ninguna obra, a excepción de Campos Giles y Gutiérrez García, que hayan estudiado a don Manuel pormenorizadamente. Todos los demás lo tratan indirectamente, como un capítulo dentro de la obra . Por el estudio minucioso bibliográf ico que he realizado, puedo afirmar qu e el estudio detallado de la sim bología del Seminario es inédito y constituye un primer acercam iento, una auténtica aportación al tema. Tampoco he encontrado ningún estudio valorati vo sobre el estilo de su escritura. De ahí surge el primer acercamiento, que pone de manifiesto la capacidad simbólica de su lenguaje, sobre el análisis sem ántico de tres voces en su obra escrita. No pretendo agotar el tema, antes bien abrir un filón de po sibilidades para estudios posteriores. Todavía quedan muchas voces que merecerían atención científica y un estudio sobre el léxico, giros y modismos andaluces en su obra. Se queda como una invitación para futuros i nvestigadores atraídos por su figura. " 30 SÁN CH EZ T RUJ ILLO , Pedr o, El Rect or del Seminari o de Málaga: don Enrique Vidaurret a Palma, (s.a). 31 Ibídem , Vida y martir io de Juan Dua rte Mart ín. La fue rza de la f e (20 03). 32 Ibídem , Mart iri o del semina rista Jo sé Me rino To ledo (s .a). 33 Ibídem , Un marti rio compart ido: vid a y martiri o de los seminari stas Diego Garcí a Cal le y Crist óbal Luque Truj illo (s.a). 0/ " Por lo tanto, nuestra tesis doctoral constituye la primera que estudia histórica y filológicamente la vida y obra del Obispo. 1.3. METODOLO GÍA Para la elaboración de esta Tesis Doctoral hem os consultado archivos, bibliotecas y hemerotecas locales, provi nciales, nac ionales, e internacionales; correspondientes tanto al ámbito civil, como al militar y al eclesiástico. En nuestra investigación hemos trabajado con fuentes documentales — manuscritas e impresas — , entre las que s e encuentra una importante mu estra de document ación epistolar y abundante material fotográfico, así com o fuentes orales que recogen declaraciones testimoniales. Las fuentes hemerográficas y la bibliografía completan nuestro trabajo en los distintos centros. También se han consultado redes cibernéticas . I- ARCHIVOS LOCALES - Archivo Cabildo Catedralicio de Málaga. - Archivo de la Comisión para la Causa de los Santos de Málaga. - Archivo del Juzgado Togado Militar de Málaga. - Archivo Díaz de Escovar (Málaga). - Archivo Histórico Diocesano de Málaga. - Archivo Municipal de Málaga. - Archivo Obispado de Málaga. - Archivo Temboury (Málaga) - Archivos del Registro Civil de Málaga. - Archivos Privados. II- ARCHIVOS PROVINCIALES - Archivo de la Catedral de Sevilla. - Archivo de la Delegación Episcopal para la Causa de los Santos de Valencia - Archivo de los Padres Redentoristas de Sevilla. - Archivo General de las Hermanas Nazarenas de Palencia. - Archivo General del Arzobispado de Sevilla. - Archivo Histórico Diocesano de Huelva. - Archivo Histórico Diocesano de Palencia. 00 " - Archivo Histórico S .J Prov. Andalucía. - Archivos Privados. - Auditoría de Guerra del Ejército del Sur. III- ARCHIVOS NACIONALES - Archivo Central del Servicio Histórico Milit ar, sede de Ávila. - Archivo de la Causa de Canonización del Beato Manuel González. - Archivo de la Nunciatura de Madrid . - Archivo General de la Administración, sede de Alcalá de Henares. - Archivo General de la Postulación de don Manuel González. - Archivo General de la Prelatura del Opus Dei. - Archivo Histórico Nacional. - Archivos Privados. IV- ARCHIVOS INTERNACIONALES - Archiv o Carmelita del Centr o Internacional de San Alberto (Roma). - Archivo del Obispado de Gibraltar. - Archivo del Ruusbroecgenootschap de la Universidad de Amberes (Bélgica). - Archivo Secreto Vaticano y Secretaría di Stat o. V- BIBLIOTECAS - Biblioteca del Seminario Di ocesano Conciliar de Málaga. - Biblioteca Nacional de Madrid. - Biblioteca de la Pontificia Facultad de Teología y Pontificio Instituto de Espiritualidad de los Carmelitas Descalzos (Roma). - Biblioteca Carmelita del Centro Internacional de San Alberto (Roma). E n cuanto a las fuentes existentes en esos centros, podemos catalogarlas como: Fuentes documentales A) Fuentes manuscritas B) Fuentes impresas o mecanografiadas C) Género epistolar D) Fuentes fotográficas Fuentes hemerográficas 01 " Fuentes electrónicas Fuentes orales Fuentes visuales 1.3.1. Fuentes Doc umentales 1.3.1.1. Fuentes Manuscritas 1.3.1.1.1 Archivo Municipal de Málag a (AMM). El Archivo Municipal de Málaga reúne documentos desde la Época Moderna y es el encargad o de custodiar la document ación, sirviendo como testimonio, inform ación y como fuente de historia tanto a la propia institución como al ciudadano en general. Documentos antiguos y modernos, escritos sobre pergaminos o papel, manuscritos, mecanografiados o realizados por ordenador, en fotografía etc., todos ellos coexiste n en el Archivo, depositario, en última instancia, de la Historia de la ciudad. El origen de la documentación malacitana se remonta casi a la época de su conquista por los Reyes Católicos acaecido el 19 de agosto de 1487. Dos años después, constituido el Ayuntamiento se celebró el primer cabildo, teniendo lugar el 26 de junio de 1489, iniciándose su archivo con la documentación que este organismo expedía o recibía. Este fondo documental tiene como rasgos generales su variedad tipológica y delimitación de su s series, que nos facilita sus múltiples posibilidades de estudio. La temática documental es muy variada, pues en él nos podemos encontrar desde aspectos demográficos, como los censos que nos permiten establecer las respectivas comparaciones con los regist ros parro quiales, pasando por la económica y política, hasta la que nos proporciona una visión y un análisis 02 " de lo social y de la mentalidad colectiva, etc. En el apartado documentos las series más importantes son: - LIBROS DE REPARTIMIENTOS. - ACTAS CAPITULAR ES. - ORIGINALES CÉDULAS Y MANDATOS REALES. - LIBROS DE REALES PROVISIONES. 1.3.1.1.2 Archivo Histórico Nacional (AHN). Causa General de Málaga y Provincia (CG) La Causa General instruida por el Minister io Fiscal sobre la dominación roja en España, conocida abreviadamente como (CG), fue un extenso proceso de investigación impulsado por el ministro de Justicia franquista, Eduardo Aunós, tras la Guerra Civil, mediante Dec reto del 26 de abril de 1940, con el objeto, según su preámbulo, de instruir los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durant e la dominación roja. La CG recopiló información sobre las circunstancias y detalles no solamente de ab usos y crímenes contra personas y bienes cometidos durante la contienda en la zona republicana, sino todo tipo de acciones emprendidas por las autoridades, fuerzas armadas y de seguridad y partidarios de los gobiernos republicanos y de izqu ierdas desde la instauración de la Segunda República en 1931. La información registrada por la CG , cuya recopilación duró prácticamente hasta los años sesenta, llevó a la apertura de numerosos procesos judiciales posteriores en contra de los que eran considerados responsables de los hechos investigados, hasta la promulgación por el gobierno de Francisco Franco en 1969 del Decreto - Ley 10/1969, por el que prescribían todos los delitos cometidos antes de 1 de abril de 1939. Dicho Decreto fue dictado a los treinta años de acab ada la Guerra Civil. La CG se llevó a cabo bajo la responsabilidad del Fiscal Jefe de la Causa General, figura específicam ente establecida por un decreto posterior de 0! " 1943, hasta su traspaso al Ministerio de Justicia a partir de 1954, acumulando una enorme d o c u m e n t a c i ó n q u e e s c o n s e r v a d a d e s d e 1 9 8 0 e n e l A r c h i v o H i s t ó r i c o Nacional de España, en Madrid. En septiembre de 1980 se recibieron en el Archivo Histórico Nacional, procedentes de la Fiscalía General del Estado cerca de 4.000 cajas, que guardaban docu mentos correspondientes a la CG. Dentro de este fondo se encuentran distintos legajos que contienen los documentos relativos a la provincia de Málaga (CAUSA GENERAL DE LA PROVINCIA DE MÁLAGA) . Reúne los docum entos probatorios de los hechos delictivos come tidos en Málaga y su provincia durante el dominio republicano, 1936 - 1939, recogidos en once piezas por el fiscal instructor, Feliciano Laverón Reboul, fiscal de la Audiencia Provincial de Málaga: A) Pieza principal o primera de la provincia de Málaga: Documen tación que informa sobre los delitos cometidos en la capital y los pueblos de la provincia: declaraciones de testigos, denunciando a los sospechosos de las muertes o desapariciones de personas de ideología de derechas: relaciones de cadáveres recogidos en las localidades y relaciones de tormentos, torturas, incendios de edificios, saqueos, destrucción de iglesias y objetos de culto y otros hechos delictivos. B) Pieza segunda de Málaga, del Alzamiento N acional, Antecedentes, Ejército Rojo y Liberación: Contiene información sobre la actuación del ejército, republicano y nacional, sobre la sublevación militar y la liberación de la provincia. C) Pieza tercera de Málaga. Cárceles y sacas: Contiene información sobre las cárceles o lugares que fueron habilitados como prisiones en 0# " la provincia, así como su funcionamiento y sacas de presos que tuvieron lugar. D) Pieza cuarta de Málaga. Checas: Contien e las diligencias practicadas para averiguar la existencia de las checas que se establecieron en la provincia, su organización y funcionamiento, así como los componentes de los Com ités y las personas que fueron asesinadas y detenidas. E) Pieza quinta en Málag a. Justicia Roja: Con tiene informació n sobre los magistrados, jueces, secretarios y jurados que actuaron en los diferentes tribunales populares y sobre aquellos que fueron depurados. Referencias a la actuación de la justicia impartida por el Gobierno republicano y al funcionamiento de los tribunales. F) Pieza sexta en Málaga. Prensa: Contiene in formación sobre las publicaciones periód icas que existían en la provincia, con referencias a su evolución y miembros de la redacción. G) Pieza séptima de Málaga. Actuación de las Autoridades locales: Con informes de la Diputación Provincial de Málaga, de la Guardia Civil, de la Delegación de Hacienda, etc, sobre el funcionamiento, actuación y personas que desempeñaron cargos durante el periodo republicano. H) Pieza octava de Málaga. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria: Contiene información sobre los c asos de incautaciones de propiedades, tierras o industrias, el control obrero y la colectivización de los establecimientos comerciales e industriales, denuncias de los perjudicados e informes de la Agrupación de Comerciantes de Málaga, de la Cámara Oficial del Comercio, Industria y Navegación de Málaga, de la Federación Gremial Provi ncial de Málaga, etc. I) Pieza novena de Málaga. Banca: Contiene informes de los Bancos de la provincia (Banca oficial, Banca privada y Cajas de Ahorro), sobre 0$ " los atropellos cometidos contra el derecho de propiedad de los mismos o contra sus depositantes, cuentacorrentistas y arrendatarios de cajas de alquiler. J) Pieza décima de Málaga. Persecución religiosa. Contiene información sobre las muertes violentas o desapariciones de sacerd otes y religiosos, así como de las destrucciones y profanaciones que tuvieron lugar en las Iglesias, templos, conventos y residencias en la Diócesis de Málaga. K) Pieza undécima de Málag a. Tesoro artístico y cultura roja. Contiene datos sobre los daños sufridos en el patrimonio cultural, histórico y artístico en la provincia, así como la situación de la enseñanza y de los profesores durante el dominio r epublicano. L) Documentación de la Causa General de la provincia de Málaga que no fue integrada en su plena corr espondiente. Contiene documentación relativa a la causa que se instruyó sobre la pérdida de Málaga: - Expediente de don Juan José González de la Calle que contiene cuentas y notas relacionadas con los rumores de la pieza especial por la pérdida de Vizcaya, Asturias y Santander y la explosión del Jaime I. - Expediente de don Pedro P ablo de Abarca de Bolea. - Testimonios e informe de asesinatos de sacerdotes, religiosos y seglares. - Correspondencias que contienen cartas del grupo sindical de estudiantes socialistas. - Partidos judiciales d e Málaga capital y provincia (Álora, Antequera, Archidona, Campillos, Coín, Colmenar, Estepona, Gaucín, Marbella, Ronda, Torróx y Vélez Málaga). 0, " 1.3.1.1.3 Archivo de la Comisión Histórica para la Causa de los S antos de Málaga (ACSM ). La Oficina para las Causas de los Santos fue creada el 25 de enero de 2001, dependiendo de la Secretaría G eneral. Es fruto de una serie de diálogos, iniciados en febrero de 1997, entre la Congregación de las Causas de los Santos de Roma y la Conferencia Episcopal Española en orden a coordinar las Causas de los mártires de la persecución religiosa en España (1934 - 1939). Las tareas se agrupan en tres líneas: Asesorías e informaciones; Investigaciones y docum entación; y Formación. Por sus co metidos, la más relevante y útil para nuestra pro pia investigación es la segunda de ellas, que comprende: Creación de un Fondo Documental de la Conferencia Episcopal Española, debidamente informatizado, con tres secciones principales: a) Bibliográfica: Positios de distintas C a u s a s e n t r e g a d a s p o r l o s Actores o por los Postuladores, publicaciones sobre mártires y, en general, sobre la persecución rel igiosa en España. b) Base de datos sobre los Testigos que dieron su vida por la Fe en 1934 - 1939, tomando como punto de partida las f i c h a s i n f o r m a t i v a s realizadas por las diócesis para la Comisión "Nuevos Mártires" de Roma del Gran Jubileo del Año 2000, cuya tramitación gestionó el Comité del Jubileo de esta Conferencia Episcopal. c) Mantener actualizada la inform ación sobre el estado de l a s C a u s a s que ya han sido iniciadas Localización y estudio de di versos fondos documentales relacionados con l a persecución religiosa en España durante el siglo XX. 1. " La diócesis malacitana actualmente trabaja sobre la causa de beatificación de los Siervos de Dios Moisés D íaz - Caneja Piñán y 87 compañeros mártires. En ella, además de las declaraciones de testigos visor o indirectos, realizadas por un juez “ ad Casum ”, nombrados por el Ordinario del lugar, y firmada por el testigo, el juez y el notario, y rubricada con el Sello de la Causa de los Santos, se requiere abundante documentación para cada uno de los presuntos mártires, según relación que sigue: Documentación necesaria para la beatificación del presunto mártir: I) DOCUMENTACIÓN COMÚN PARA TODOS a) Partida de Nacimiento o negativo de la misma en caso de destrucción. b) Partida de B autismo o (ibídem). c) Partida de Confirmación o (Ibíd em). d) Certificado de títulos académicos o (Ibídem). e) Certificado de defunción o (Ibídem). f) Certificado de sepultura o (Ibídem). g) Fotografía ( Junto a la fotografía, se pueden aportar foto de placa conmemorativa o de recuerdos) II) DOCUMENTACIÓN PARA SACERDOTES O RELIGIOSOS h) Certificado de ordenación sacerdotal o negativo, en caso de destrucción del archivo. i) Certificado de Votos Temp orales o Perpetuos o (Ibídem). j) Certificado de nombramientos para cargas ministeriales, como por ejemplo párroco, etc. o (Ibídem). III) DOCUMENTACIÓN PARA LAICOS k) Certificado de matrimonio – en su caso - o negativo, en caso de destrucción del archivo. 1# " Consultamos estudios teóricos sobre la lengua de los místicos. De ahí el estudio de Jean Baruzy y estudios sobre el Beato Ruusbrokio. 1.3.1.2. Fuentes Impresas 1.3.1.2.1 Archivo Hist ó ric o Diocesano de Palencia (AHDP). Sus fondos habría que completarlos con los recogidos en el Archivo Catedralicio, donde se encuentra, casi en su totalidad, el Archivo del Provisorato. Comenzaron a recogerse los Archivos Parroquiales en 1978, encontrándose e n sus depósitos 230 de esos archivos; algunos permanecen aún en las parroquias. El Archivo recoge un conjunto de 15.200 efectos, que van desde finales del siglo XV hasta principios del siglo X X. Poco a poco se van incorporando todos los libros y documentos del siglo pasado. 1.3.1.2.2 Archivo Obispado de Málaga (AOM). La colección del Boletín O ficial Eclesiástico del Obispado de Málaga aporta una rica visión para el estudio de aspectos económicos, políticos, sociales, pastorales… de la ciudad malacitana. Publicado desde 1857 hasta la actualidad, aunque en la década de 1860 cesó su publicación por algunos años. Publicado o rdinariamente una vez al mes, y las que en casos necesarios o convenientes disponga el Prelado. Se encuadernarán por años y deberán custodiarse en el Archivo de las Parroquias, Comunidades Religiosas, Seminario y Catedral, siendo también objeto de l a Santa Visita Pastoral. Los Boletines estu diados para la realización de este trabajo proceden del Archivo del Convento Cisterciense de Santa Ana (Málaga) y del Archivo privado del presbítero don Pedro Sánchez Trujillo, postulador de la Causa de los Santos de la diócesis malacitana. 1$ " 1.3.1.2.3 Biblioteca Nacional (BN). Fue fundada por Felipe V a finales de 1711 y abrió sus puertas en marzo de 1712 como Real Biblioteca Pública. Por un privilegio real, precedente del actual depósito legal, los impresores debían depositar un ejem plar de los libros impresos en España. En 1836, la Biblioteca dejó de ser propiedad de la corona y pasó a depender del Ministerio de la Gobernación, y r e c i b i ó p o r p r i m e r a v e z e l nombre de Biblioteca Nacional. En el catálogo general se pueden consultar las ref erencias b ibliográficas de todos los documentos conservados en la Biblioteca: libros, manuscritos, prensa, material gráfico, partituras, audiovis uales y registros sonoros. Además de las fuentes señaladas, en algunos de los archivos visitados he podido localizar fondos de género epistolar e iconográfico. Aunque las cartas y las fotos que se aportan en este trabajo tienen distintas procedencias, en su mayoría proceden de dos archivos ya citados: A rchivo de la Causa de Canonización del Beato M anuel González, en Palencia; y Archivo de la Comisión para la Causa de los Santos del O bispado de Málaga. También hemos consultado colecciones privadas, en las q ue hemos localizado fotografías, diarios, apuntes, pensamientos, etc… que han completado nuestra investigación. 1.3.2. La Teoría del Símbolo como método complementario del análisis hi stórico Para seguir ahondando en el perfil moral, sobre todo en su rectitud de intención y en el compromiso para con la Diócesis y el pueblo de Málaga, completamos este trabajo de investigación con el análisis de los principales símbolos arquitectónicos de su obra cumbre, el Seminario de Málaga. El método consiste en tres partes: la identificación de símbolo, el análisis de su contenido y un comentario sobre la función de cada uno. Recogemos algunos usos y significados que han tenido estos símbolos en algunas culturas, privilegiando las 1, " más cercanas a don Manuel, que son la tradición greco- latina, judeo - cristiana y andalusí. Realizamos el análisis y la valoración de cada símbolo con fundamentos teóricos de algunas autoridades que gozan de buena aceptación entre la crítica , y a la luz de las funciones de los principales sím bolos del Sem inario de Málaga . Para ello, es preciso pri meramente i dentificarlos, para entonces determinar lo simbolizado y comentar la función de cada uno. Lo haremos siguiendo la clasificación establecida por Chevalier y Gheerbrant: exploratoria, sustitutiva, mediado ra, unificadora, ped agógica y terapéutica, socializante. Partiendo de la definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española , exploramos la naturaleza del símbolo y la diferencia entre signo y símbolo. Hacemos una exposición teórica desde los presupuestos filosóficos de Ernst Cassirer, de estudios sobre el mito de Mircea Eliade y Joseph Campbel; desde paradigmas filológicos, sobre el símbolo en la literatura de Julia Kristeva, sobre símbolo y signo en Maria del Carmen Bobes Naves, Jean Chev alier y Alain Gheerbrant, Umberto Eco, entre otros. Aunque no será el enfoque principal del análisis, también se incluyen algunas pinceladas de la escuela psicológica ya que aporta algunas nociones sobre las motivaciones del emisor. Al final de la parte te órica incluimos una referencia al estudio de Jean Baruzi sobre el símbolo en la Literatura mística de san Juan de la Cruz, de utilidad para valorar el contenido simbólico de tres voces (puerta, mirada y corazón), que reverberan la experiencia en Palomares del Río y reflejan actitud mística o contemplativa. Según el Diccionario de la Real Academ i a de la Lengua Española, el término símbolo proviene del latín simbolum y del griego !" µ #$%$& : 2. " “Es una representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con ésta por una convención socialmente aceptada” 34 . La definición del término revela dos cualidades fundamentales. El símbolo es ante todo una representación perceptible a través de los sentidos corporales humanos que representa algo en otro plano. Remite a “realidades” aceptadas como tales, según los convencionalismos de una sociedad o grupo determinado. Pero estas realidades aludid as por vía de la representación gráfica no necesariamente pertenecen al mundo natural o m aterial, pues en algunos casos refieren a ideas, percepciones, intuiciones, si se quiere, del mundo inmaterial u ontológico. Según Gauding, el término símbolo también se asocia con `resolver´, `juntar´, `esconder´ o `velar el signi ficado´ 35 . Es d ecir, que u n símbolo cumple la función de resolver un enigma, juntar dos planos no siempre conexos, esconder un sentido oculto, ocultar a medias un significado. Advertimos, ya desde ahora, que el símbolo escapa los límites de la definición porque su alcance y posibil idades de significación rebasan los convencionalismos de una sociedad o grupo social, y porque puede reunir en una misma representación los planos inconexos de la realidad visible con lo invisible, irracional, intuitivo u onto lógico. Los símbolos son el co razón de la vida imaginativa del ser humano . Revelan no sólo el mundo platónico de las ideas, como algo que existe fuera del ser humano, sino también lo oculto dentro de él, en el inconsciente. Reflejan y conducen a las motivaciones más ocultas de la acció n, y son capaces de abrir la mente a lo desconocido, lo inmaterial, lo trascendental. Pueden reflejar el mundo interior del ser humano, lo onírico o psicológico, e incluso sintetizar en una " 34 AA.V V., Diccion ario Enc icl opédi co, Op. Cit , pág. 1032. 35 GAU DIN G, M ado nna, La Biblia de los Signos y de los Símbolos, Gai a, Madri d 2 009, pág . 8. 2- " expresión sensible sus contenidos. Romera Castillo opina que, aunq ue desde sus orígenes el ser humano ha cultivado la simbología, su estudio no alcanzó el puesto de importancia que se m erecía, hasta que autoridades como los psicólogos Freud, Frazer, Jung, los filósofos Cassirer y Mircea Eliade, los lingüistas como Saussu re, Peirc e, Schneider, Umberto Eco, entre otros, no la estudiaron científicamente 36 . 1.3.2.1. El pensamiento mítico y el símbolo: Ernst Cassirer Desde la perspectiva de la filosofía de la cultura, el lenguaje de símbolos fue estudiado por Ernst Cassirer, quien lo s it uó en una forma de pensamiento que calificó como mítico, no en el sentido de falso, sino de pre - científico. Tanto en el pensamiento científico como en el mítico o pre - científico, existe el principio de la causalidad. En el pensamiento científico se busca l a c a u s a i n m e d i a t a q u e produce un cambio determinado en un objeto, y trata de comprenderla a partir de una ley general. La causalidad sostiene su validez en una ley que ha sido formulada por un proceso de inducción a través de procesos empíricos. Pero, en el pensamiento mítico: “La causalidad mitológica versa siempre sobre un acaecer individual, sobre el paso de una forma individual y concreta de existir como cosa a otra forma de lo mismo. El mundo es extraído de la profundidad del mar o formado a partir de una tortuga” 37 . El pensamiento mítico se preocupa por la transformación. Existe el principio de la causalidad pero, ésta se utiliza en muchos casos para explicar la metamorfosis o el devenir de las cosas, no con el rigor de la lógica científica que formul a inductiva y empíricamente leyes naturales como resultado de la observación de la naturaleza. " 36 ROM ER A C AST ILLO , José , El c omentari o semió tico de tex tos, Te mas, Madri d 1980, pág. 86. 37 CAS SIRE R, Ernst, Filosof ía de las formas simbólicas, Fondo de Cultura Económica, México 1975, pág. 73. 2/ " Cuando busca las causas primeras, la intuición mítica suele ver el origen de la creación en un ente concreto: “el mito exige ver en forma de cosas determinadas e l de dónde y el adonde ” 38 , como por ejemplo, en un huevo cósmico, el cuerpo de un gigante, etc. Entre el origen de las cosas y su devenir existe continuidad. Entre el estado inicial y final se suele intercalar una serie de términos intermedios. En el pensam iento científico el devenir de las cosas tiene su permanencia en una ley unitaria que controla o justifica, intelectiva y hasta matemáticamente, la continuidad del proceso. El pensamiento mítico desconoce esa unidad de acción. Divide el proceso en muchas e tapas. Sin embargo, el paso de una a la otra se realiza a través de transmutaciones o metamorfosis. Cualquier cualidad material, ya sea la esencia del objeto o sus at ributos, pueden pasar de una cosa a la otra 39 . Otro elemento constitut ivo del pensamiento mítico es la relación entre el todo y las partes. Cassirer señala que para el científico el todo es siempre la suma de las partes, pero en el pensamiento mítico: “el todo no tiene partes ni se descompone en ellas, sino que la parte es aquí el todo y opera y funge como tal” 40 . Los antiguos no siempre conocían la diferencia entre la cosa y sus atributos. De ahí que algunos podían decir que el mundo surgía del agua, o que si algo o alguien se apoderaba de alguna parte del ser humano, ya sea de su sombra o de alguna parte de su cuerpo, este m alicioso personaje podía poseer un poder mágico sobre todo el resto de la persona. En el m odelo de Cassirer, el pensamiento mítico, generador de símbolos, ocupa una posición intermedia entre la percepción de los sentidos y el espacio del conocimiento puro. Este segundo cuenta con una total homogeneidad: es el espacio geométrico o matemático. Es homogéneo porque desde cualquier punto " 38 Ibídem , pág. 8 1. 39 Ibídem , pág. 8 3. 40 Ibídem , pág. 7 6. 20 " en el espacio pueden efectuarse las mismas construcciones en todas las direcciones. En el espac io material, sensorial de los fenómenos, por el contrario, cada lugar tiene su valor y sus características particulares. En el espacio m ítico, el intermedio, los lugares y las direcciones, tienen un acento parti cular. Es un modelo filosófico que recuerda e l pe nsamiento del mito de La Cueva de Platón, en el que el mundo material, de las apariencias, en continuo devenir, reflejan otro plano de las formas, lo puro, homogéneo, invariable, de la realidad. 41 P ara el filósofo alemán, el pensamiento mítico se sitúa entre uno y otro, siendo como una especie de inter mediario entre ambos. Sirve este modelo de tres planos al paradigma religioso: “invariablem ente se deriva del acento fundamental genuinamente mitológico, la división de lo santo y pr ofano” 42 . E s d e c i r , q u e e l pensam iento mítico se mueve entre dos coordenadas religiosas, lo santo y lo profano. La primera se asocia a lo suprarracional, lo infinito, lo eterno, lo divino, y la segunda a lo material, lo finito, lo caduco, lo humano. Así, el lenguaje que utiliza el creador de mitos, para comunicar lo divino, para unir las dos coordenadas, es precisamente el simbólico. El tiempo mítico es distinto al cronológico. Este último es el tiempo de la historia, el que cuenta los hechos como un continuo devenir de las cosas. El tiempo mítico, por el contrario es el tiempo del pasado remo to, permanente e incuestionable, con una barrera o frontera imaginaria que separa el ahora vivencial del presente con los sucesos acaecidos en el tiempo primordial. En este tiempo de los comien zos se ubican los mitos de origen, los mitos cosm ogónicos (de la creación del mundo), los relatos del o rigen de cualquier cosa. " 41 PLA TÓN , La República , In troduc ción de Manue l Fer ná nde z - Gali ano, PABÓN, José Manuel y FERNÁNDEZ - GALIANO, Manu el, (t radu ctor es), Ali anz a, Madrid 200 2, cap. VII, pp. 56 ss. 42 CAS SIRE R, Er nst, Filosof ía de las formas simbóli ca s, Op. Cit , pág. 11 8. 21 " Se desprende que, según la teo ría filosófica de Cassirer, la creación de símbolos creacionales o de símbolos en general, es más frecuente en pensamientos pre - científicos o míticos. ¿Significa esto que el pensamiento de don Manuel González, proclive a comunicar ideas teológicas, filosóficas o morales a través de símbolos arquitectónicos y símbolos literarios en la obra escrita refleja un pensamiento más mítico que científico? La respuesta está condicionada a la consideración de la fe: depende si ésta se concibe como una verdad científica y objetiva para el individuo o grupo social que la posee, o como un mito, sobre todo para las conciencias contemporáneas que definen como verdadero aquello constatable empíricamente y por vía racional. Para n osotros la fe constituy e u na verdad o certeza revelada por Dios, un misterio de algo que está oculto a simple vista pero que da certeza a quien la tiene. No se adquiere por exclusiva vía racional, como resultado de la observación de la naturaleza, sino como un don de Dios. La fe se manifiesta inicialmente como un sentimiento y va adquiriendo contenidos, que pueden y deben ser razonados para alcanzar coherencia interna. Por otra parte, estos contenidos pueden y deben dialogar con los conocimientos de las ciencias humanas y las realidades antropológicas del ser humano. Es necesario aclarar cuál era el o bjeto de estudio de Cas sirer. El pensamiento m ítico no se refería al campo teológico de la fe sino al filosófico, en el que se distinguen dos formas de pensar: la pre - científica de los pueblos primitivos y la científica de las conciencias contemporáneas. No es propiamente el caso de don Manuel González en el que se entrevera, adem ás del pensamiento filosófico, el teológico. Así, para valorar el lenguaje simbólico del Prelado es necesario introducir al menos un elemento más en el binomio, para entonces valorar cómo este pensamiento filosófico - teológico se vale de figuras o representaciones, más propias del pensamiento filosó fico- mítico, para comunicar experiencias m ísticas, intuiciones, o contenidos propios de la fe: Sagrada 22 " Escritura, Historia de la Iglesia, Sacramentología, Dogm ática, Moral, P atrología , etc. No obstante el modelo de Cassirer nos aporta un marco referencial útil para valorar la proclividad de don Manuel González hacia la simbología; ayuda a entender por qué tantos escritores de ayer y de hoy, cuando intentan comunicar el sentimiento de l a fe, intuitiva e incluso inefable, y los contenidos razonados o racionales, movidos por la intención pedagógica y el temperamento artístico, optan por com unicarse con la mayoría de sus destinatarios, no por la vía de los grandes tratados científicos o doc trinales, sino a través del lenguaje de símbolos, más propio del pensamiento intuitivo, pre - científico o incluso mítico. Y es que la belleza transmitida a través del arte figurativo, tiene también gran capacidad para comunicar a un gran número de destinata rios, en u n grupo social determinado, el sentimiento de lo creído por fe y vi vido experiencialmente. Así, podríamos afirmar que, según el esquema de pensamiento de nuestro filósofo alemán, la preferencia de don Manuel González por el lenguaje de símbolos p ara comunicar un contenido de la fe, algún valor moral o incluso lo más experiencial, es consecuencia de un tipo de pensamiento que Cassirer considera mítico y que nosotros consideramos teológico - moral. Sea cual sea el caso, este tipo de pensamiento se man ifiesta en un lenguaje específico en el que la comunicación a través del símbolo ocupa un lugar importante. 1.3.2.2. Los psicólogos y el símbolo: Carl Jung y Joseph Campbell: El símbolo también ha sido estudiado por los grandes psicólogos contemporáneos Freud y Jun g, como algo que brota del interior del ser humano. Carl G. Jung y su escuela de Zúrich consideran los motivos del pensamiento mítico como manifestación del inconsciente individual y colect ivo: 2! " “Mediante la investigación de los productos del Inconsciente s e obtienen además alusiones perfectamente recognocibles de estructuras arquetípicas, coincidentes con los motivos míticos” 43 . Para Jung y los de su escuela, en el interior del ser humano, en lo más profundo de su inconsciente, existen fuentes o arquetipos que generan estructuras de pensamiento coincidentes con los motivos míticos. El estudio e investigación de estos productos del inconsciente constituye el objeto de estudio de esta escuela de psicólogos. Para Joseph Campbell, también del campo de la Psicolo gía, cada manifestación de los motivos del pensamiento mítico brota del interior del ser pero, su enfoque pretende ser universalista. Busca el sentido de las estructuras del inconsciente individual en el subconsciente colectivo. Intenta rebasar, como algo superable, todas las especificidades en cada una de las religiones de la humanidad, buscando en ellas los elementos míticos comunes. Así, para el mitólogo estadounidense, conocido por su dedicación a las religiones comparadas, el mito y su lenguaje de símb olos, no es un tema que atañe solamente al estudio de las religiones de las tribus arcaicas: es una manifestación de algo que brota del interior de toda la humanidad y que, por lo tanto, es común a todos. Unos pueblos se consideran mejor que otros. Esto se d e b e , s e g ú n Campbell, a las especificidades míticas. Su propuesta apunta a la creación de una nueva mitología, más sofisticada y universal, sobre los fundamentos de todas las mitologías universales. El objetivo de su enfoque y método, la mitología compara da, es pues, éste: identificar las estructuras comunes de los mitos particulares para formular una mit ología más universal 44 . " 43 JUN G, C arl G, Symbole der Wandlung, Zuri ch 1952, pp. 679 ss, en CENCILLO, Lui s, Mit o: Se mánt ica y realidad, Aut ore s Cri sti anos , Ma drid 197 0, pág. 295. 44 CAM PB ELL , Jose ph, The Masks of God: Primitiv e Mythology, The Viking Press, New York 1965, pp. 8 ss. !0 " le revela a la inteligencia hum ana como algo que lleva impreso o contenido en su interior 53 . Para René Guénon el símbolo está unido no sólo al mito, sino también al rito. E l símbo lo es el medio de comunicación privilegiado entre los dioses y los hombres, el objeto sagrado por excelencia y el vehículo de acceso al conocimiento certero y a la verdadera historia, ya que encierra la esencia de lo inmutable y no la apariencia de lo cambiante. Distingue entre símbolos revelados, que expresan una realidad trascendente, y símbolos espontáneos propios de la psique individual y que, por sus características, no son capaces de traspasar un primer nivel de conciencia, resultando, por lo tanto, ineficaces para manifestar lo trascendente 54 . Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, y su discípulo, Carl. G. Jung han estudiado el símbolo desde la decimonónica ciencia de la P sicología. Uno de los terrenos privilegiados de Freud fue el de los símbolos oníricos, de las imágenes que aparecen en los sueños y su correspondiente significado. En todo sueño hay un contenido manifiesto y otro latente. El primero se refiere a lo simbolizante, lo que aparece en el sueño, el signo perceptible y recordable. El segundo, el contenido latente, es lo simbolizado, el significado, lo que se debe descubrir. En un mismo símbolo aparecen condensados varios significados. Su método no es completamente nuevo, pues entre los más antiguos estudiosos de los sueños, Artemidoro, en el siglo II. d.C., ofrece un catálogo de inter pretación de los sueños. Haciendo referencia al símbolo onírico, en su libro El hombre y sus símbolos, Jung distingue el símbolo del signo. Los signos aluden a los objetos referidos y allí ter mina su función y alcance. Su signifi cado es inmediato y obvio, " 53 MIR CEA , Eliade, “Tratad o de h istoria de las re ligiones . C ristianda d”, en CHEV AL IER, Jean y GHEERBRANT, Alai n, Dicc iona rio de los Símbo los, Op. Cit , pág. 23. 54 CIUR AN A, E milio Á ngel, El libro de l os s ímbolos, O p. Cit , pá g. 14 ss . !1 " y siempre menor que el concepto que representa. Pone como ejemplo las siglas UNESCO o UNICEF o las marcas de fábrica o las insignias. El símbolo, por otra parte es para Jung, un signo del misterio : “Representa algo vago, desconocido u oculto para nosotros. Muchos monumentos cretenses, por ejemplo, están marcados con el dibujo de la azuela doble. Este es un objeto que conocemos, pero desconocemos sus proyecciones simbólicas. […] así que una palabra o imagen es simbólica cuando representa algo más que su significado inmediato y obvio” 55 . Jung identifica cuatro posibilidades de significación: 1- Comparación analógica: entre dos objetos o fuerzas situados en una misma coordenada de ritmo común, como el fuego y el sol. 2- Comparación causativa objetiva: alude a un término de la comparación y sustituye ésta por la identificación, por ejemplo, la idea del sol bienhechor. 3- Comparación comparativa causativa: procede como en el caso anterior e identifica de modo inmediato la fuerza con un símbolo u objeto en posesión de función simbólica apta para esa expresión, como la caja y el útero. 4- Comparación activa: se asienta no ya en objeto simbólico, sino en su actividad, de manera tal de insertarle dinamismo y dramatismo a la imagen: ejemplo; “astuto como un zorro” . En su obra El lenguaje olvidado , Eric Fromm distingue tres tipos de símbolos 56 : 1- Símbolo convencional: se constituye por una simple aceptación, desprovista de fundamento. Es el caso de las palabras o signos matemáticos. 2- Símbolo accidental: proviene de condicion es trans itorias y se debe a asociaciones por contacto casual. Se genera cuando una experiencia personal queda enlazada a una determinada representación. De esa manera el símbolo deviene de un determinado estado de ánimo: por " 55 JUN G, Ca rl G, El hombre y sus símbolo s, Paidós , Barcel ona 1995, pág. 20. 56 FRO MM , Erich , “El lengu aje olvid ado” , en CIURA NA, Emilio Ángel, El libro de los símbol os, Op. Cit , pp. 20 ss. !2 " ejemplo, una experiencia negativa de un v i a j e a u n p a í s c o n f l i c t i v o puede pasar a ser para esa persona un sí mbolo de conflicto. 3- Símbolo universal: a diferencia de los anteriores se define por la existencia de una relación intrínseca entre el signo y lo que representa 57 . 1.3.2.6. El símbolo místico en Jea n Baruzi. Los m ísticos son las personas que tienen experiencia del misterio, vivido como algo inefable, inenarrable, indecible. Los místicos que, a pesar de la inefabilidad, movidos por motivaciones psicológicas, estéticas, pedagógicas, etc., optan por exp resar por vía racional y en lenguaje humano lo v ivido, para ellos el símbolo constituye un medio de comunicación que les permite unir los dos planos siempre inconexos de lo vivido por experiencia y lo comprendido a través de la razón. De ahí el aleccionado r estudio de Jean Baruzi en su o bra: San Juan de la Cruz y el problema de la experiencia mística 58 , en el cual identificó el símbolo de la noche com o el mejor y único camino para penetrar la conciencia y forma de pensamiento del místico doctor de las nadas, San Juan de la Cruz. Según Jean Baruzi: “Un símbolo casi nunca se realiza en su esencia. Para que se dé un símbolo auténtico, no debe haber correspondencia exacta entre los diversos planos de la experiencia ni éstos pueden sustituirse indiferentemente uno por otro. El símbolo exige que no tratemos de expresar más la imagen por la idea que la idea por la imagen. El símbolo emana de una adhesión de nuestro ser a una forma de pensamiento que existe en sí misma. Es cierto que generalmente rehusamos someternos a un rigor así, y nos obstinamos en descubrir, por debajo del tema simbólico, una serie de pensamientos normales donde nuestros hábitos mentales, ofuscados en principio, recobren su " 57 LÓP EZ SÁN CHE Z, M arco An tonio, “ Can tan los animale s”, en Rev ista Factótum n º1 1 ( 2 01 4) , M é x i c o 2014, pp. 44 - 51. CIURAN A, E milio Ángel, El libro de los símbolos, Op. Cit, pág. 21. P a r a M a r i u s Scheneider el símbolo es la m anifest ación ideológica del ritmo m ísti co de la creación y el grado de v eracidad atribuido al símbolo es una expresión de respeto que el h ombre es capaz d e conceder a ese ritmo místico . 58 BAR UZ I, Jea n, San Juan de la C ruz y el Problema de la Experiencia Mística, Cons ejerí a de Educ ación y Cultura, Castilla y León 2001, pp. 25 ss. !! " equilibrio. Por otro lado, el propio poeta, que no olvida más que en rarísimos momentos esa virtual transposición de su obra al leguaje ordinario, va rompiendo aquí y allá el movimiento simbólico hasta que de repente interpreta, de acuerdo con los términos de nuestra experiencia corriente, unas imágenes que sin embargo no proceden de esa experiencia” 59 . El profesor Miguel Norbert Ubarri, en su libro Las categorías de espacio y tiempo en san Juan de la Cruz 60 , añade que el símbolo es una necesidad que brota del ser, sobre todo, cuando éste es un místico, como es el caso de san Juan de la Cruz. La experiencia mística inefable y la realidad sensorial y racional se encuentran en diversos planos inconexos, sin el lenguaje humano apropiado para comunicarse. Si el escritor místico acude al símbolo es como el mejor y único vehículo de expre sión entre los planos inconexos, por una parte, de la experiencia mística y el sentimiento prístino que dio paso al símbolo y, por otra, el mundo de las ideas, el lenguaje humano y los r azonamientos científicos. Un poco más adelante Baruzi distingue dos cl ases de símbolos: el símbolo propiamente estético y el símbolo místico. Para él, parecería que los dos símbolos deberían ir a la par, puesto que en ambos casos no se da una comparación entre el mundo de las imágenes y el mundo de las ideas: “ En ambos casos, el símbolo supondría una adhesión íntima, y en cierto modo irresistible, a un todo indescomponible, captado por el poeta con tanto fervor que no necesita transponer su emoción, sino únicamente hacer expreso en palabras lo que cabe llamar una percepción” 61 . Pero entre el símbolo estético y el símbolo místico hay una diferencia, puesto que el símbolo místico expresa lo que un místico - artista es capaz de crear, conforme a su fantasía, en un sistema simbólico que se basta a sí mismo, y que a la vez es ajeno a la percepción utilitaria y a un mundo sistemáticamente " 59 Ibídem , pág. 3 38. 60 NOR BE RT U BA RRI, M igue l, Las categorías de espacio y tiempo en San Juan de la Cruz, Espiri tual idad, Madrid 2001, pág. 5 3. 61 BAR UZ I, Jean, San Juan de la Cruz y el problema de la experienci a mística, Op. Cit , pág. 339. !# " proyectado más allá del lenguaje humano. Es el caso de la noche en la obra de san Juan de la Cruz. De todo lo anterior podemos concluir que el símbolo es un tema complejo, que ha despertado el interés , reflexión y análisis de autoridades críticas reconocidas quienes, desde diversos enfoques: filosófico, mitológico, psicológico, literario y lingüístico, han problematizado el alcance de su definición, la posibilidad de significación y su función en la vida humana. Queda claro que no nos podemos limitar a la definición de la R AE ni de ninguna otra autoridad. Por su naturaleza, los símbolos son signos polivalentes, porque contienen, remiten, evocan, por asociación, causalidad, o incluso contradicción, múlti ples significados. Éstos pueden estar relacionados entre sí, concatenados metafórica o metonímicamente, o no tener nada que ver los unos con los otros. Además, los símbolos unen planos inconexos de la realidad. En el pensamiento mítico, son capaces de expl icar con criterios de causalidad no científica las metamorfosis en los procesos evolutivos, e incluso recrear espacios y tiempos primordiales con el tiempo presente: es el caso de los mitos cosmogónicos y el gran símbolo del paraíso en el Edén bíblico, com o representación de un estado perfecto en un tiempo sagrado o primordial. Los psicólogos nos recuerdan que ante el símbolo el ser humano no puede ser un simple espectador, puesto que la percepción del símbolo exige una participación. Las actitudes y percepciones subjetivas recurren a una experiencia sensible y no sólo a una conceptualización. De ahí que el símbolo siempre es indefinidamente sugestivo pues cada persona ve en él lo que su potencia visual le permite percibir. Por lo tanto, el símbolo sup era la razón pura sin caer en lo irracional porque tiene por privilegio concentrar sobre la realidad todas las fuerzas evocadas por la imagen y sus análogos. Cada símbolo es un microcosmos, un mundo total. !$ " En el ámbito m ístico los contenidos de la fe se ex presan a través del credo 62 , con cebido como un símbolo de la revelación y del misterio oculto de Dios. Donde la profundidad del misterio supera la capacidad racional humana, el lenguaje de símbolos se presenta como camino para hablar de lo inefable. Muchos místicos encuentran en el símbolo y en el lenguaje de símbolos un instrumento dúctil, evocador, con gran rendimiento semántico y con capacidad para establecer un nexo entre lo vivido suprarracionalmente y la realidad presente. En el último cap ítulo realiza mos un análisis léxico - sem ántico para analizar el significado y capacidad simbólica de cada una de las tres voces: puerta, m irada y corazón. Seguimos el método utilizado por algunos filólogos y lingüistas, sobre todo el de la profesora salmantina María Jes ús M ancho Duque, como viene reflejado en su libro Palabras y Símbolos en San Juan de la Cru z 63 y del profesor Miguel Norbert Ubarri, en su libro Las categorías de espacio y tiempo en San Juan de la Cruz 64 Examinamos la mayor parte de su obra escrita, public ada en las Obras Completas e incluidas en la bibliografía de este estudio de investigación. Esta edición dividida en tres volúmenes comprende las siguientes obras: ! Aunque todos… yo no. ! El abandono de los Sagrarios acompañados. ! Así ama Él. ! Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario. ! Florecillas de Sagrario. ! Camino para ir a Jesús. ! Al AMO en sus días. ! Oremos en el Sagrario como se oraba en el Evangelio. " 62 BRA VO SÁNCH EZ, José Luis, Dios, Uno y Trin o, Instituto Superio r de C iencias R eligiosas a Dist anci a “San Agustí n”, M adri d 1996, pp. 39 ss. Por est a razón cuan do se habla del cre do niceno - constantinopolitano, s e habla de él como un símbolo del Misteri o insondable e inagotable de Dios. 63 MA NCH O DUQ UE , M aría Je sús, Palabras y Símbolos en San Juan de la Cruz, Pontificia Universidad de Salamanca, Madrid 1993. 64 NOR BE RT U BA RRI, M igu el, Las cate gorías d e espaci o y ti empo en San Juan de la Cruz, Op. Cit . !, " ! Mi Comunión de María. ! Jesús callado. ! Partículas de Evangelio. ! Lo que puede un cura hoy. ! Un sueño pastoral. ! El Rosario sacerdotal. ! En busca del Escondido. ! Nuestro barro. ! Granitos de sal, 1ª serie. ! Granitos de sal, 2ª serie. ! La Gracia en la educación. ! Artes para ser apóstol. ! Apostolados menudos. ! Arte y Liturgia. ! ¡Si viviéramos nuestras Misas! ! Decenario al Espíritu Santo. Analizamos cada una de las tres voces, y sus variantes en solitario y en su contexto intratextual, con el objetivo de identificar su significado y las posibilidades semánticas. En algunos casos, tomamos en cuen ta consideraciones extratextuales del emisor, como son su experiencia fundante en Palomares del Río y su talante de filósofo, místico o contemplativo. En estos dos últimos estudios sobre la simbología del Seminario y sobre el valor simbólico de su lenguaje pretendemos demostrar que don Manuel G onzález fue un hombre comprometido con su Diócesis y que su lenguaje refleja por partida doble el perfil contemplativo y de un hombre comprometido con su pueblo de Málaga. Esto se ve en que intent ó c o m u n i c a r l e l o s m i s terios de la f e y la dinámica del interior del ser valiéndose, no de un lenguaje críptico para los entendidos, sino asequible a la capacidad y temperamento de sus lectores. #. " " 2. ESPAÑA EN TIEMPOS D E D. MANUEL GONZÁLEZ GARCÍA A la hora de estudiar la figura del beato Manuel González García, es imprescindible, y teniendo en cuenta que nació a finales del siglo XIX, ver el contexto social, económico y político de España en esta centuria. A lo largo de esta centuria, Espa ña com prende cuatro reinados y una república, la Primera. Los reinados son los de Carlos IV, Fernando VII, Isabel II y Amadeo I de Saboya, son los puntos esenciales de este período de la Alta Edad Contemporánea, que se abre con la muerte de Carlos III, en 1788: la fecha en que los autores europeos más fiables sitúan el auténtico inicio de la Revolución Francesa, que condicionó decisiva y negativamente la historia de España. Como consecuencia directa de la invasión francesa, en 1808, se produce, en la Peníns ula Ibérica y en los archipiélagos, la Guerra de la Independencia española, que durará hasta 1814. Los dos primeros tercios del siglo XIX, entre 1808 y 1868, corresponden a los reinados — catastróficos, según el profesor Carlos Seco — d e F e r n a n d o V I I e Isabe l II. Depuesta y expulsada Isabel II en la Revolución de septiembre, en 1868, da comienzo el Sexenio del Caos, con un gobierno revolucionario y liberal -radical, el reinado de Amadeo y la Primera República. El golpe del general Pavía terminará con toda aquella degradación, que de cierto modo se prolongará en el #- " " régimen indeciso del general Serrano hasta la Primera R estauración que coincidirá con el final del año 1874 65 . Vamos a hacer un breve esbozo de cada uno de los aspectos económicos, sociales y políticos de España en el siglo XIX en la que nacerá a finales de dicha centuria el beato Manuel González García. 2.1. SITUACIÓN ECONÓMICA DE ESPAÑA EN LA CENTURIA DEL XIX El profesor Lasuén define la situación económica de España al finalizar el siglo XVIII como que “n o era un país atrasado, como se ha dicho, y su nivel económico era similar al medio de E uropa Occidental”. El retroceso se inicia con las guerras napoleónicas y se acentúa a lo largo del siglo XIX. A mediados de esta centuria, la renta española por habitan te es ya 2/3 o 3/4 de la europea y a finales del siglo XIX es la mitad de la de nuestro vecino transpirenaico. Así, en la ordenación de los países por la renta por habitante, España pasó de una de las primeras posiciones a finales del siglo XVIII a un pues to alrededor del décimo a mediados del siglo XIX, ya próximo al vigésimo a comienzos del siglo XX 66 . Con estas palabras del profesor Lasuén, deja evidente la situación de decadencia en que se estaba viendo sumergida España. Al comienzo del siglo XIX, España era una po tencia tex til, nav al, minera, agrícola y ganadera con gran demanda de exportación sobre todo a las colonias españolas; sin embargo, este incremento del comercio tanto peninsular e insular con América estaba al borde, no del progreso, sino del co lapso. Esto se debía, por un lado, a la pérdida inminente de América, de la cual España dependía mucho en la adquisición de metales preciosos y especies — hay que tener en cuenta la " 65 DE L A C IERV A, R icardo, Histori a t ota l de Esp aña, Fénix, Madrid 1997, pág. 575. 66 Ibídem , pp. 58 5 ss. #/ " " cotización de la plata en el último cuarto del siglo XVIII — lo que generaba grandes problemas en la inflación. Y por otro lado, las necesidades de un Estado moderno: ejército nacional, control centralizado, administración, la devastadora Guerra de la Independencia, la recesión general europea... Provocarán una caída en los ingres os de 1.200 a 700 millones de reales de vellón al año, que deberán extraerse de fuentes tributarias y que recaerán en el pueblo exhausto. El agravamiento final vendrá con la crisis del comercio exterior ocasionado por la pérdida de los mercados americanos . Junto a la catástrofe de la Guerra de la Independencia y las pérdidas de las colonias de Ultramar, otro de los peligros inminentes era el subdesarrollo en la condiciones infraestructurales de España, que a diferencia del resto de Europa que sí contaban con mejores infraestructuras, que sí afectaba al bien financiero al estar peor conectados. Sin embargo , todos los sectores económicos españoles experimentarán ciertos cambios en el siglo XIX, sobre todo, en la segunda mitad, aunque no fueron tan apreciables como los que tuvieron lugar en el resto de Euro pa. La agricultura siguió siendo la base de la economía del país a pesar de haber sufrido al comienzo del siglo las consecuencias de la Guerra de la Independencia y la pérd ida de la mayoría de las colonias am ericanas, con lo que España se vio privada de un mercado tradicional para sus productos, como hemos señalado anteriormente. #, " " las malas cosechas 75 . La industria ganadera también se vio perjudicada por la invasión francesa, como es el caso de Soria. Su exportación de lana era muy reputada en todo el mundo y sus lanas alcanzaron un alto coste e n el extranjero. Las ovejas fueron requisadas para alim entar al ejército invasor quedando la raza merina extinguida. A esta devastación hay que sumar las grandes pérdidas de patrimonio artístico de iglesias, conventos, palacios e incluso al patrimonio real , etc. que fueron saqueados, obteniendo grandes cantidades de joyas de oro y plata procedentes de dichos sitios; de los que bien supo disfrutar José Bonaparte – hermano de Napoleón - , pudiendo v ivir en América un a existencia fastuosa, mientras su hermano Nap oleón languidecía en Santa Elena. No menos podemos decir de Carlos IV, que también se llevó lo suyo en joyas y demás enseres artísticos, procedentes de colecciones amasadas por los reyes de España durante siglos, y las de pertenencia real de la reina María Luisa, para su destierro, cosa que el Rey depuesto negaba 76 . " 75 DOM ÍN GUE Z ORT ÍZ, Anto nio, España, Tres m ileni os de Historia, Mar ci al Pons, Madr id 2001, pp . 175 ss. 76 SME RD OU ALT OLA GU IRR E, Lu is, Carl os IV en el exi lio , Eunsa , Dic iembre 2000, pp. 285 ss. Expliq uemos la difere ncia esencial entre las joyas de la Coron a, de las que Fernando VII no encontró ni una sola al ser restit uido al trono en 1814, habían constitui do un tesoro de la mayor opulencia, signo visible de la grandeza, esplendor y ri queza de una monarquía. Las joyas o alhajas no se li mitaban a las del orn ato exterior de la realeza, corona, cetro, anillos o espadas, sino que co mprendía un gran inventario de objetos de usos corriente en las capillas reales: cálices, custodia, crucifijos, devocionarios, relicarios, rosarios, reclinato rios, frontales d e altar etc.; o en los propios palacios: vajillas de oro, cristalería con incrusta ciones, tapon es, o bjetos de tocado r, chif foniers.., y en fin , lo que se p uede cons iderar genuinamente joyas de adorno: collares, pendientes, anillos, dijes, aderezos, broches, baston es, puños de espada, botonaduras, tabaqueras, relojes, condeco raciones, medallones, medallas, hebillas, marcos, lazos, cajitas, charreteras, libros con cierres y piedras preciosas sueltas.Carlos III fue el primero que impuso un orden en el desconcierto exi stente, a l ver com o se d isipaban en mandas y legados lo que constituía un patrimonio del reino de E spaña y en su testamento, después de incorpor ar a la Corona todos los bienes inmue bles de cu alquier m anera adquirid os duran te su reina do, man dó: “se d iese al guna alhaja de las que existen en mi poder a arbitrio de m i hijo… quiero además que las demás joyas, sacadas estas m andas, queden incorporadas a la Corona, en la misma for ma que llevo prevenido en cuant o a los bienes est ables”. En consec uencia, al dejar su p a d r e a C a r l o s I V e l a r b i t r i o p a r a d e c i d i r q u é j o y a s s e e n t r e g a b a n a l e s c a s o número de beneficiarios, éste tuvo exquisito cuidado en mantener a rajatabla una separación entre las joyas de la Corona y la s suyas propias . C arlos IV afirm aba en Rom a que todas l a s a l h a j a s d e l a C o r o n a cuyos inventarios debían encontrarse en la Secretaría de Hacienda de Madrid, hab ían sido entregada en Aranj uez después de su renu ncia , que ademá s se habían hecho inv enta rio partic ular es, tanto de las suyas $. " " La actuación de Fernando VII hacia los afrancesados a su llegada no fue de represión feroz, seg ún el profesor Anton io Do mínguez, pero fue d igna de merecerle una reprobación general al monarca ya que los inculpados, los franceses, se exculpaban diciendo que sus actuaciones iban en defensa y beneficio de los patriotas 77 . En los últimos años se comienza a dar una tendencia a la reivindicación de los idearios y conductas de los afrancesados a mano de los reformadores ilustrados, que habían aceptado el dominio extranjero porque su objetivo primordial era acabar con el Anti guo Régimen español. Todo este panorama social que brevemente hemos expuesto va a traer consigo fuertes conflictos sociales. En Españ a, los obreros tenían los mismos problemas que en el resto de Europa: jornadas de trabajo extenuantes, salarios bajos, viviendas y barrios insalubr es. Sus asociaciones correspondían a las tendencias ideológicas predominan tes en el movimiento obrero del res to de Europa: - El Socialismo se extendió a través de un partido, el Partido Socialista Obrero Español, fundado en 1879, de un sindicato, la Unión General de Trabajadores (UGT), fundada en 1888, y que tuvo gran influencia en Madrid, Asturias y País Vasco. - El Anarquismo que se organizó en sindicatos, como la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Los anarquistas españoles emplearon, en ocasiones, métodos violentos. El anarquismo se extendió con gran fuerza por Andalucía, Cataluña y Valencia. Respecto a Andalucía, la sociedad se estructuraba en tres grandes grupos: """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " propias como de las de l a reina; y que de éstas se h abían enajenado algunas para po der vivir durante los dieciocho meses en que Napoleón no les pagaba el subsidi o. 77 VAL LEJ O - NÁJERA, J uan Anton io, Yo, e l rey, Planet a Agostini , Barce lona 1985, pp. 9 2 ss. $- " " a) La oligarquía: formada por nuevos propietarios agrícolas que procedían de la antigua nobleza y del mundo de los negocios; sus formas de actuar fueron el señoritismo y el caciquismo: - s e ñ o r i t i s m o : estaba representado por la figura de un propietario agrícola cuyo estilo de vida estaba marcado por la ociosidad acomodada. - caciquismo: era practicado por los caciques, personas con gran poder económico, dueños de extensas tierras, que ejercían una gran influencia política sobre un pueblo o una zona más amplia. Dado que la mayoría de los habitantes del lugar eran jornaleros que dependían del trabajo que les proporcionaba el cacique, votaban a quien éste les indi caba. En Andalucía, la figura del cacique adquiri ó una enorme importancia 78 . b) La burguesía de comerciantes e industriales: representaba un escaso porcentaje de la sociedad andaluza. Este grupo se asentó en ciudades como Sevilla, Cádiz y Málaga, por su im portancia come rcial, y la mayoría de sus componentes procedían de otras zonas de España o bien eran extranjeros, principalmente británicos. c) La cl ase trabajadora: se nutrían fundamentalmente de jornaleros agrícolas, que vivían en condiciones de pobreza a g r a v a d a s , p o r q u e s u trabajo intermitente, dependía de las estaciones del año. Este grupo incluía también a los pequeños arrendatarios, al proletariado industrial, a los pequeños artesanos y al servicio doméstico. 2.3. SITUACI ÓN POLÍT ICA DE ES PAÑA EN LA CENT URIA DEL XIX En 1789 reina sobre España y sus Indias una de las parejas reales - Carlos IV y María Luisa de Parma- menos adecuadas para hacer frente a la vecina crisis de la Revolución francesa. D esde el reinado de C arlos IV al de Alfonso XII, en España se produjeron grandes cambios en la situación política: " 78 CAZ AB ÁN LAG UN A, Alfred o, Oligarq uía y caci quis mo como l a for ma act ual de gobi erno e n España: urgenci a y modo de cambiarla, Joaquín Costa, Asociac ión Cult ural Ubetens e, Úbeda 2012, pp. 2 ss. GÍL y R OBLES, Enrique, Oligar quía y caci quis mo, natural eza . Causa s, remedio s. Urgenci a de ellos, Salmanticense s, Salamanca 1901, pp. 4 ss. BERNAL, Antonio Miguel, Hist oria de Andalucí a. La Andalucía Contemporánea (1868 - 1981) , Plan eta Ago stini, Bar celona 1 981, pp . 13 ss. LA CO MB A ABELLÁN, Juan Anto nio, “Atras o econó mico y confli ctiv idad socia l. Andalucí a en el primer terci o del siglo XX (1898 - 1931)”, en LACOMBA ABELLÁN, Juan A ntonio, Histo ria de Andal ucía, ( s . e d t ) , Mál aga 1 996 , pp. 3 47 ss . $/ " " - Reinado de Carlos IV y de José I (1788 - 1814): Antiguo Régimen, Guerra de la Independencia y difusión del l iberalismo. - Reinado de Fernando VII (1814 - 1833): Retorno al a bsolutismo 79 y Revolución libera l. - Reinado de Isabel II (1833 - 1868): Monarquía liberal 80 y constitucional. - Sexenio revolucionario (1868 - 1874): Monarquía constitucion al 81 y I República. - Reinado de Alfonso XII y regencia de María Cristina de Habsburgo (1874 - 1902): Monarquía parlamentaria 82 . Durante el reinado de Carlos IV las tropas francesas invadieron España, lo que provocó la Guerra de la Independencia contra el invasor. Al m ismo tiempo se difundieron por el territorio español las ideas liberales que habían triunfado en Francia, contrib uyendo a que germinara el liberalismo en suelo hispano. Las influencias de la convulsión francesa supusieron un giro de magnitud considerable en el destino de España, que adquiere las características de una pérdida de soberanía histórica 83 . El rey Carlos I V se desentendió de los asuntos de Estado. Después de haber tenido varios ministros como el conde de F loridablan ca 84 y e l c o n de de Ar a n d a 85 . " 79 Mon arquía a bsoluta : todos lo s pode res están en ma nos de l rey. 80 Mon arquía lib eral: el pa ís es go bernad o por u n rey q ue resp eta los p rincipios del libera lismo. 81 Mon arquía c onstituc ional: el p oder re al se enc uentra lim itado p or una Cons titución. 82 Mon arquía parlame ntaria: el poder es c ompa rtido p or el rey y un parla mento integ rado p or los representan tes de la nac ión. La mon arquía constituciona l, liberal y parlam entaria se sue len dar conjuntamente. El nombre que recibe en cada momento depende del as pecto que predomine. 83 DE L A C IERV A, R icardo, Histori a t ota l…, Op. C it , pág. 578 s s. 84 MO ÑIN O Y RE DO ND O, José, Conde de Flo ridabl anca, Esc ritos po líti cos , Consejo Superio r de Investigacion es Cien tíficas, Ma drid 198 2, pp. 10 ss. I b í d e m , Conde de Flori dabl anca. Obras origin ales del Conde de Floridablanca y escritos referentes a su persona , Rivaden eyra, M adri d 1867, pp. 8 ss. ALCÁZAR MOLINA, Cayeta no, Los hombres del despotismo ilus trado en España: el Conde de Flori dablanca : su vida y su obra , I nstituto de e studios históricos de la Universidad, M urcia 2008, pp . 15 ss. H ERNÁ NDEZ F RANC O, Juan, La gestión política y el pensamient o refor mista del Conde de Flori dablanca , M u r c i a , S e r v i c i o d e P u b l i c a c i o n e s d e l a U n i v e r s i d a d d e M u r c i a 1 9 8 3 , p p . 1 0 s s . P É R E Z GARCÍA, J osé Manuel, “ La economía de la Ilustrac ión” , en Cuadernos Seminario Florida blanca , Unive rsi dad de Murcia , Murc ia 1988, pp.173 - 198. RU IZ ALEM ÁN, Joaquín, Floridab lanca. Escritos polític os. La Instrucción y el M emorial . Ac adem ia A lfons o X el Sab io, Murcia 19 82, pp. 5 ss. RU MEU DE ARM AS, Antoni o, Testamento político del Conde de Floridabl anca, Consejo Superi or de Investigacion es C ientíficas, Mad rid 1 962, pp. 12 ss. L ÓPEZ D ELGA DO, Juan A ntonio, La bibliot eca del Conde de Flori dabla nca (Papelet as bibl iogr áfic as y notas para su estudio y reconstrucción) , T alleres de Arte s Gráfic as Novogr af, M urci a 2008, pp. 6 ss. PARDOS PÉREZ, José Luis, El Moderniza dor: una $0 " " Floridablanca tuvo una postura de enemistad contra Francia. El conde de Aranda intentó ser neutral. Víctima de la Rev olución francesa cae, en 1792 el conde de Aranda, y le sustituye Godoy que era su primer ministro y el favorito de la reina. Manuel Godoy pasa de la guerra contra Francia a una alianza con ella: de la paz de Basilea en 1795, al tratado de San Ildefonso en 1796. La ejecución del rey de Francia Luis XVI precipitó la incorporación de España a la primera coalición antifran cesa para defender el Antiguo Rég imen. En 1795, Godoy dio un giro a su política exterior porque en Francia había finalizado la época del Terror y había comenzado una fase más moderada. A partir de est e momento tuvieron lugar una serie de hechos que pueden considerarse como antecedentes de guerra: a) España se adhirió al bloqueo continental contra Gran Bretaña, decretado por Napoleón, m ediante la f irma de los dos tratados de San Ildefonso """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " aproximación a Floridablanca , Un iversida d de Murcia, M urcia 2012 , pp. 15 ss. E s t u d i ó e n l a Unive rsi dad de Orihue la, sus con tact os como aboga do con pe rson ajes infl uyen tes, como el duque de Alba o Diego de Rojas y Contreras , le facilitaro n la e ntrada en e l Co nsejo de C astilla como fiscal de lo cr iminal en 17 65. A llí estableció una relación estrecha con Campomanes , co nsagrá ndose ambos en la defensa de las prerrog ativas de la Coron a frente a o tros pode res y en pa rticular con tra la Iglesia (re galism o ). E n 1772 es nombrado p l e n i p o t e n c i a r i o a n t e l a S a n t a S e d e , do nde influ yó en p a r a o b t e n e r l a d i s o l u c i ó n d e f i n i t i v a de la C ompañía de Jesús , obje tivo que alcan za en 1773 [ …] o ri en t ó l a p o l í t i c a ex t e r i o r d e Ca r l o s I II ha c i a un fortalecimi ento de la posición española frente a Inglaterra , m otivo p or el qu e intervie ne en la G u e r r a de la Independencia de los Estados Unidos junto a Francia y l a s c o l o n i a s r e b e l d e s e n c o n t r a d e I n gl a t e r r a (1779 - 1783), gracias a lo cual consigue recuper ar Menorca (1782) y F l o r i d a ( 1 7 8 3 ) . S i n e m b a r g o , n o e s capaz de tomar Gibraltar t r a s e l gran asedio en e l p u e b l o d e M a d r i d , e n m ú l t i p l e s p a n f l e t o s , a c u s a b a a Florida blanca de robo y de deslealta d a la Corona. Éste quiso dimitir , decisión no admitida por Carlos IV, sin embargo, Floridablanca no vuelve a intervenir en asuntos políticos y se retira a su ciudad natal . 85 (A)rch ivo (H )istórico (N)ac ional, s ección de E stado le gs. 42 05 (I) y (2), 4222 (I) y (2 ), 423 0. Bib lioteca Naci onal , Secc ión de manuscr ito s, ros. 12929. LÓPEZ CORREAS, Pedro J , La Huella del conde de Aranda en Aragón , Logi, Zarago za 2002, pp. 12 ss. G ÓM EZ D EL CA MP ILLO , M igue l, El conde de Aranda en su embajada a Francia , Real Aca demia de la Histo ria, Madr id 1 945, pp. 11 ss. FER RER BENIMELI, José Antonio , El conde de Aranda y e l fren te ara gonés en la Con venció n (17 93 - 1795) , Unive rsi dad de Zaragoz a, Zaragoz a 1965, pp. 13 ss. Pedro Pablo Abarca de Bolea , fu e un noble milita r y estadista ilustrado español . Reinan do Carlos III obtuvo el grado de capit án gener al y luego fue nombrado gobernador de Valencia , c a r g o a l q u e t u v o q u e r e n u n c i a r p a r a p r e s i d i r e n e l C o n s e j o d e C a s t i l l a y p a r a ser capitán general de C astilla la Nueva ( 1 1 d e a b r i l d e 1 7 6 6 ). Duran te el reinado de Carlo s III, tres hechos, en los que el conde de Aranda participó activamente, marcaron su línea y su capacidad política. Fuero n: e l motín de Esquilache , la caída de lo s jesuita s y su e tapa com o em bajad or en P arís . $1 " " (1796 y 1800), cuya finalidad era invadir Gran Bretaña. La armada francoespañola fue derrotada en la batalla de Trafalgar (1805), lo que supuso la destrucción del poderío marítimo español . b) La dependencia respecto d e Francia se agravó, tras el desastre, con el tratado de Fontainebleau, en 1807, que consagra la entrada de tropas francesas en España con el pretexto de ocupar Portugal, aliado de Gran Bretaña. c) Por un lado se organiza un grupo de opositores cortesanos a l a persona de Manuel Godoy y su política, y por otro lado, los franceses ya habían entrado en territorio peninsular. Estos acontecimientos originó una sublevación del pueblo español, denominado el Motín de A ranjuez 86 , en marzo de 1808, que obligó al monarca Carlos IV a destituir a Manuel Godoy y abdicar en su hijo Fernando, quien s u b i r í a a l t r o n o c o n e l nombre de Fernando VII. d) Fernando VII entraba en Madrid, a la vez que el general napoleónico Murat 87 . Fascinado por la figura de Napo león a la vez que in dignado, Fernando VII y su padre Carlos IV 88 se ponen en manos de él. Éste les " 86 DE L A C IER VA, Ricardo, Histori a total …, Op. Cit , pp. 58 0 ss. A diez leguas de Madrid, e n el R eal Sitio de Ar anjuez, se inicia la historia actual de este encrespado pueblo co n el motín que un hijo organiza contra su pad re. En el motín de Aranjuez, el príncipe de A sturias Fernando busca, y logra incontinenti, el desahucio de Godoy, Príncipe de la Paz, que desapare ce de la historia cuando ésta dibuja un a nueva y decisiva etapa. Carlos IV abdica; y comienza su corto y turbio primer reinado Fernando VII […] La asonada de A ranjuez no fue un levantamiento rey - pueblo como cantaron los aduladores; simplemente un golpe pal aciego y un pronunciamiento militar dir igido por el prínci pe de Asturias con ambiente y respal do popular [… ] Fernando había conspirado contra sus padres los Reyes y contra G odoy en el otoño anterior. La conjura, llamada complot del Escori al, había abortado a t r a v é s d e u n a d e n u n c i a a n ó n i m a y C a r l o s I V , tras deten er y apre sar a su h ijo, le perd onó a nte las fals as prom esas d e fidelida d que le ofreció F ernan do […] E l motín de Aranjue z fue un a conjurac ión organ izada po r Fernand o y con taba con la ayuda del cond e del M ontijo que fue uno de los primeros españoles que se afilió a la M asonería de obediencia inglesa y concentró en Aranjuez, guarnición madrileña, para impedir que C arlos IV y María Luisa se evadieran a Sevill a con la idea de pasar a América española… Fer nando V II echó a Carlos IV y su esposa del trono y encerró a Godoy mientras que su palaci o era saqueado por las tur bas. 87 VAL LEJ O - NÁGERA, Yo, el re y, Op. Cit , pp. 118 ss. 88 Ibídem , pp. 7 ss. BAYONA, 7 de junio de 1808: ¡YO, EL REY, don José I rey de Espa ña y de las Indias! ¿Q ué hago yo, rey d e España , contemp lándom e en el esp ejo vestido de coron el del regim iento de mi guar dia en Nápoles ? Debe de haber re sult ado incómodo para el grupo de esp añol es que acaba de rendirme pleitesía como su rey. El emperador l o ha insinuado: - He dado orden de que os hagan inmed iatame nte u n u niform e esp añol. – Empleó un tono entre condesc endient e y cansino , como quien se dirige a un inútil con quien q u i e r e e s t a r a m a b l e , r e l a t i v a m e n t e a m a b l e . F u e s ó l o u n d e s t e l l o , p e r o h a bastado para ponerme alerta este regreso al viejo tono, porque el emperador había estado todo el día afectuoso, com o siempre hace conmigo cuando desea algo. Lo que ahora desea es hacerme el mayor de los rega los: la cor ona de Españ a. Esta donac ión me parece injusta e i mp o lí ti ca . T amp oc o l a d es eo . N o me he atrevido a decirle ninguna de las dos cosas. Del incidente del uniforme, como de tantas cosas que me censura, la cu lpa es suya. S in advertencia, sin aviso que me hubiera permitido apercibirme, llegó a Nápol es su ca rta: [… ] el rey Ca rlos IV, por el tratado que he hech o con él, me ce de todos sus d erechos a la c orona d e E spañ a. El p ríncipe de Astu rias renunc ió antes a s u pretendid o título d e rey, pues el rey Carlo s alegó que su abdicac ión fue obtenid a por la fuerza. La na ci ó n, p o r e l ó r g a n o de l Co ns ej o S up re mo de Castilla, me pide un rey. E S A VOS A QUIEN DEST INO ESTA CORO NA […] recibiréi s esta carta el día 19, partiréis el día 20, llegando aquí el primero d e junio [… ] guardad el más absoluto secreto. Herman o, os envío adjuntos unos documentos que os permitirán conocer los asuntos de Españ a. No s aproximamos al desenlace. El rey C arlos me ha cedido todos sus derechos al trono, se retira a Com piègne $2 " " llama a Bayona donde renunciaron al trono de España en favor del hermano de Napoleón, José Bonaparte: “Deseado y añorado por los que abandono, recibo la corona del país que parece rechazarme y, dándome cuenta de todo, actúo como si no me percatase. Mi posición me disgusta […] no lo soportaré si tengo que hacer algo que vaya contra mi conciencia…” 89 . Bonaparte reinó en España mientras duró la ocupación francesa, gracias al apoyo que recib ió de los denominados afrancesados 90 . Seguid amente obtuvo también el respaldo de num erosos nobles, cortesanos, dignatarios, autoridades e intelectuales, incluso algún obispo, pero no, del pueblo español que, tomando las armas junto con algunos oficiales, que participaron en el motín de Aranjuez, dieron su vida por la liberación de España de las garras de los invasores. Podemos decir que el dos de mayo fue el arranque de un auténtico movimiento nacional, que se puso en marcha al grito de “Dios, Patria y Rey”, siendo portavoz y su símbolo un alcalde de Móstoles, probablemente aleccionado por algún alto funcionario de la Corte, que declaró la guerra de España contra Napoleón, siendo el pueblo llano el protagonista. Pese a la brutal derrota del pueblo español fr ente a los franceses en la rebelión del “Dos de mayo” y los fusilamientos de la Monclo a del 3 de mayo, el pueblo español, al igual que las cenizas del ave Fénix, resurgió constituyéndose a """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " con la reina y parte de sus hijos. D ías antes de la firma de este tratado, e l p r í n c i pe de As t u r i a s r en un ci ó a la coro na, de volvién dosela al rey Carlo s. El g ran du que d e Berg ha sid o no mbrad o luga rtenien te gene ral del reino y presidente de todos los consejos. Ha habido una gran insurrecci ón en M adrid el 2 de mayo. De treinta a cu arenta mil individuos se reunieron en las calles y las casas, haciendo fuego p or las ventanas. Dos batall ones de fusi ler os de mi guardi a, quinien tos caball os, pusie ron todo en orden. Murier on más de dos mil hombres de este populacho. Yo tenía en Madrid ses enta m il hombres que no pud ieron hacer nada. Se aprove chó esta circun stancia para de sarmar Madri d. 89 Ibídem , pág. 5 . 90 SME RD OU ALT OL AGU IRR E, Lu is, Carlos IV…, Op. Cit , pp . 48 ss. E spañ oles qu e adm iraban la s ideas de los ilustrad os france ses y los acontecim ientos que se h abían p roduc ido en Franc ia. Apoy aban a José I porque pensaban qu e con este rey se implantarían las reformas ilustradas en España. $! " " partir del 23 de mayo las Juntas patrióticas rebeldes que contaban con el apoyo de los hidalgos 91 . En septiembre de 1808, las juntas provinciales crearon una Junta Centra l soberana que presidirá el conde de Floridablanca. El fracaso militar de la Junta Central en Ocaña y las intrigas políticas frustraron en 1809 las posib ilidades de la Junta Central, que entregaría sus poderes a una especie de Regencia, sin dejar antes en marcha la convocatoria de Cortes tras recibir una interesantísima serie de respuestas a su célebre “consulta al país” 92 . 2.3.1. Guerra de la Independen cia El ejé rcito español, que apenas intervino en el “Dos de mayo”, a p artir del 30 de mayo, con el aprisionamiento de Fernando VII en Francia y la orden de Napoleón a sus mariscales de que dominasen España, se levanta en armas. La resistencia fue tal que la campaña de los mariscales de 1808 resultó casi un fracaso y esto provocó un acrecentamiento en la decisión del pueblo francés de convertir su guerra revolucionaria en una guerra total. Los principales focos de resistencia se situaron en Zaragoza, Valencia, los Bru chs, Gerona y, sobre todo, en Bailén. Esta situación hace estallar en cólera a Nap oleón, que se lanza precipitadamente sobre Madrid con todas sus fuerzas. A finales de 1808 nos vamos a encontrar a un pueblo español reforzado, tras sumarse a sus filas numerosos desertores, curas, religiosos exclaustrados, etc.; masas que se van a ir " 91 DE LA C IERV A, Rica rdo, Hist ori a tot al…, Op. Cit , p p. 5 85 ss. E n plena lucha co ntra los f rancese s, la Junt a Central Suprema Gubernativa del R eino decidió hacer una «consulta al país», previa a la convocatoria de unas Cortes. Serían éstas las reunidas en Cád iz, en que se elaborara la primera Const ituc ión e spañol a . 92 Ibídem , pág. 5 86. $# " " extendiendo por todos los riscos, aldeas y ciudades, siendo los agentes del reclutamiento y la acción guerrillera, los curas de la E spaña rural. Cabe destacar que la Iglesia dura nte la invasión francesa sufrió fuertes represiones. N o bastó la oferta d e hipotecar todos los bienes eclesiástico s para cubrir el déficit del Estado 93 , con el decreto de que la Nación asumiría el mantenimiento de los clérigos, cuidado de pobres, gastos de culto 94 . En estos bienes hay que añadir no sólo los bienes inmuebles sino también bienes muebles – alhajas, orfebrerías, mobiliarios, diezmos - En bienes inmuebles se calcula unos 180 millones 95 . El Estado no sólo se hacía cargo de sustentar al clero sino que también tenía que atender a las necesidades de los más desfavorecidos, orfanatos, asilos, dispensarios… La situación se agrava cuando el ministro de Hacienda, Necker, es sustituido por Loméni e de Brienne a quien se le presenta una tarea ardua imposible de llevar a cabo. La situación económica es de penuria y la demanda se incrementa. Esto lleva a que el arzobispo de Aix, Boisgelin, proponga la idea de una hipoteca sobre los bienes de la Iglesi a, con un préstamo de 400 m illones para ayudar el déficit púb lico 96 . Pero a la Asamblea no le importa tanto el dinero, lo que quieren es que desaparezca el estamento 97 . " 93 GÓM EZ MAR ÍN, Rafael, Mála ga en la Rev olu ció n Fra nce sa, Grupo Edit oria l, M ála ga 2004, pp. 19 ss. 94 MA NFR ED , Albert, La Gran Revolu ción Francesa. Grija lbo, México 1964, pág. 94, Op. Cit , por GÓMEZ MARÍN, Raf ael , e n Mál aga en l a R evo luc ión Fr ance sa, Op. Cit , Ibídem. 95 MO NTA LB ÁN , Fr ancisco J, Hist oria de la Iglesi a Cató lic a 1789 - 1815, en AA.VV. , His toria de la Iglesia Ca tólica, BAC, tomo I V, Madri d 1951 , pp. 399 ss , Op. Ci t , por G ÓM EZ MA RÍN , Raf ael, Málaga en la Revolución Francesa, Op. Cit , Ibídem. 96 DE VIG UE RIE, Jea n, Cris tian ismo y Revoluci ón. Cinc o leccion es de histor ia de la Revoluc ión Francesa , Ver sión esp añol a r eali zado por Merc edes Vil lar Ponz , Ri alp , Mad rid 1991 , p p. 15 s s. 97 GÓM EZ M AR ÍN, Rafael, Mála ga en la Revol uci ón fran ces a , Op. Cit , pá g. 27 . Preparada As am blea por las amenazas y terrores de la chusma, votó el despojo por 568 votos contra 346 y 246 ausencias. $$ " " Las órdenes religiosas y congregaciones tampoco salieron bien paradas. Se establecieron duras medidas: no se permitían casas con menos de 15 religiosos y, si alguno decidía salir, se le pasaría una pensión de sustento siempre y cuando la edad no le permitiera trabajar en otros menesteres. S e les suprimieron todos los privilegios y exenciones y quedaban sometidos a la jurisdicción del Ordinario del lugar 98 . Y un tercer ataque será contra el propio estado clerical, a raíz de la Constitución Civil del Clero , obra de los jansean istas y galicanos , votad a el 12 de julio de 1790, donde quedaba anulada toda la intervención papal y el culto era puesto al servicio de la Revolución. 99 . Un hábil general británico, Sir Arthur Wellesley, logra detener a los franceses en las líneas portuguesas de Torres Vedras, mientras que las autoridades españolas se encontra ban refugiadas en Cádiz, que era la única """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " Quedó , pues, determi nado : los bien es eclesi ást icos está n a disposi ció n de la naci ón como hipo teca s para lanzar p apel m oneda ; pero la n ación as ume la obligación de mirar por el culto y clero. El rey no tuvo más remedio que confirm ar lo establecido en la A samblea . Sin emba rgo, m ás ad elante s e con stató qu e la venta fue un rotundo fracaso. Sin em bargo, más adelan te se co nstató que la venta fue un rotundo f racaso ya q ue los bien es co nfiscad os se fu eron ve ndiend o a b ajo p recio y con poca utilidad para el E stado, qu e compraban los fieles sostenedores de la República, cuyos certificados lo atestiguaban: Buen patriota, ha comprado bienes nacionales (Bon patriote , a ach eté de s bien s nation naux ), origina ndo u na fu erte inflación . No se tocó a los bie nes d e las iglesias protestante s. Só lo ésta es – la Ig lesia c atólica, dice el papa, Pío VI – cuyo cul to se ha p ro hi bi do d el to do, la qu e se ve pr iva da de sus le gí ti mos pa stores y de sus antiguas posesiones, mientras que se concede a los ministros de las demás sectas, y se les deja disfrutar de su libertad y de sus bienes tranquilamente… 98 Ibídem , pág. 28 . Por un decreto de la A samb lea del 2 8 de oc tubre de 1789 , queda ron s uspendidos provisional mente los votos religiosos. Posteriormente por el decreto del 13 de febrero de 1790, la ley reconoce rá los voto s solem nes mo násticos d e cualqu ier persona de un o u otro sexo; en consec uencia, declara que quedan suprimidas en Francia aquellas órdenes o congregaciones regulares que hayan pronunciado tales votos sin que en el futuro puedan establecerse de modo semejant e. De este modo quedaban libr es de esta s medidas las congregaciones de votos si mples. 99 Ibídem , pp. 29 ss. El texto estaba d i v i d i d o e n c u a t r o a p a r t a d o s : I - D e l o s o f i c i o s e c l e s i á s t i c o s I I - Nombra mient os de benef ici os II I - D e l s u e l d o d e l o s m i n i s t r o s d e l a R e l i g i ó n I V - L a l e y d e r e s i d e n c i a . Dest acamos algunas de las medidas tomadas: 1 - E l s e r v i c i o r e l i g i o s o d e b í a p r e s t a r s e g r a tuitam ente 2 - E l párroco sería elegido en asamblea de distr ito de entre los vicarios que hubieran trabajado durante cinco años en la localidad 3 - L o s O b i s p o s t a m b i é n s e r í a n e l e g i d o s e n A s a m b l e a [ … ] y a l P a p a , c o n s i d e r a d o como jerarca d e otro estado, se le daría simple noticia del hecho 4 - L a a u t o r i d a d d e l o b i s p o t e n d r í a u n control restri ctivo por el Consejo permanente, formado por el vicario general, los vicarios de la Iglesia catedral y el rector del Seminario 5 - L o s o bi s p os p r e s t a r a n ju r a m en t o , y a n o de f idelid ad al rey, sino ante los oficiales m unic ipales, del pue blo y del clero, el juram ento sole mne de ve lar con esme ro sobre los fieles de la diócesis que le ha s ido con fiada, de ser fiel a la nación, a la ley y al Rey y de m antener con todas su s fuerza s l a constitución decretada por la Asamblea nacional y aceptado por el Rey. ,2 " " Los seguidores de don Carlos no aceptaban a su sobrina Isabel como reina, lo que originó una serie de guerras, llamadas las guerras carlistas 126 , que asolaron España, no solo durante el reinado de Isabel II sino tambi én en épocas posteriores, como fue el reinado de su hijo Alfonso XII. 2.3.3. Regencia de M aría Cris tina y Rein ado de Isa bel II Con el reinado de Isabel II se instaura en E spaña en la segunda mitad de la centuria decimonónica una monarquía liberal. Cuando muere s u padre Fernando VII, en 1833, la futura reina era menor de edad; sin embargo, las necesidades de la monarquía y, por tanto, de la política española hizo que la joven niña María Isabel Luisa fuese proclamada m ayor de edad el 8 de noviembre de 1843, es deci r, a los trece años, un mes y dos días de su nacim iento 127 , y , des de ento nces, en las cancillerías europeas comenzaro n a pensar y maquinar sobre un futuro esposo par a la soberana española 128 . " 126 AA.V V., Histor ia, Cie ncia s Social es…, Op. Cit , pág. 13 7. El carlis mo tien e com o com ponen te ideológ ico el se r pa rtidario del abso lutismo y opo nerse al sistem a lib eral. La P rimera G uerra C arlista d uró de 1835 a 1839, durante la m inoría de edad de Isabel II. En 1846 estalló la Segunda G uerra Carlista. La Tercer a Guerra Carlista se desarrol ló durante el Sexenio revol ucionar io y el reinado de Alfonso XII (1872 - 1876). 127 FISA S, C arlos, Hist ori as de la Histori a, Círculo s de Lectores, vol. III, Barce lona 2008, pp. 87 ss. Ciert o día le pre gunta ron al poet a inglés Milton por qué se coronaba a un rey a los quinc e años y no se le permitía ca sarse hasta los dieciocho. Y Milton respondió : Porque e s más fácil go bernar un rein o que a una muje r. Su sti tuye ndo la pala bra mu jer por ho mbre y l a ci fra quinc e por tre ce, a lgo pa rec ido po día a pli cars e a Isabel II… 128 Ibídem , Uno de lo s preten diente s era el hijo prim ogén ito de d on C arlos, e l rey de l os carlistas , quien, comprendiendo que había perdido la guerra, deseaba el trono para su vástago ya que no había podido tenerlo é l. Por su puesto , la reina Isabel I I no fu e cons ultada, p ero el p royecta do ca samien to de “ rey legítimo ”; esto es, q ue n o se le c onsiderase rey consorte, sino rey, de m anera que el matrimonio se asemejase al de los Reyes Católicos. A l final, el único pretendiente que quedaba era un primo de Isabel, hijo de la Infanta Luisa Carlota, llamado F rancisco de Asís, era ocho años mayor que la reina, y com o su fortuna personal era escasa , hu bo de recu rrir a un banco parisino a fin de obtener fondos para organizar una conspiración a su favor […] esta candidatura estaba patrocinado por la corte francesa […] incluso la propia reina madre, María Cri sti na de Borbón - Dos Sic ili as, desc onfi aba de la mascu lin idad de don Francis co de Asís, pero ésta fue conformada por el conde de Bressón, embajador francés, que dijole que don Carlos desde niño estaba enamorado de Isabel, palabras que fueron creídas por la reina m adre […] Isabel II había dich o a su madre el d ía antes: He ced ido com o reina pero no c ómo m ujer […] la noc he de bodas fue un fracaso. Más tarde diría Isabel II al diplomático León y Castil lo: ¿Qué voy a decirl e de un hombre que en la noche de bodas llevaba en su cam isa más bordados que yo en la mía? En efecto, al parecer el rey Francisco de A sís no consumó el m atrimonio. La musa popular aludía a sus aficiones ,! " " Su madre, María Cristina, fue nombrada regente, hasta que la joven I sabel pudiera hacerse cargo del trono, y tuvo que enfrentarse a la Primera Guerra Carlista que se alzaban en Galicia, Asturias, casi toda Castilla la Vieja, el país Vasconavarro, Aragón y la C ataluña interior 129 , entre los p artidarios de Carlos María Isidro y los partidarios de Isabel II, poniéndose fin a dicha guerra con el Convenio de Vergara de 1839, por el que los liberales se comprometieron a respetar los fueros vascos y navarro s 130 . La monarqu ía liberal instaurada en España se caracterizaba por: - La existe ncia de una C onstitución escrita. Fueron varias las que se promulgaron durante dicho reinado, unas progresistas 131 y otras moderadas 132 , acorde al partido que estuvies e en el gobierno 133 . - La convivencia de dos partidos políticos, ambos liberales, moderados y progresistas, que apoyaban el sistema político, aunque tuvieran diferentes ideología s 134 . La monarquía Isabelina tuvo que hacer frente también a una serie de dificultades que marcarán este periodo de la historia y que desembocará en el destronamiento de la rein a y su posterior exilio. Por un lado nos encontramos con el incremento de intervenciones del ejército en la política de España, ya fuese como miembros del gobierno o a través de pronunciamientos – Espartero, Narváez, Prim… 135 . La aparición de nuevos grupos políticos, como los dem ócratas y republicanos, se oponían a la monarquía """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " cantando: “P aco Natillas es de pasta flora y se mea en cuclillas como una señora” u otra “ I s a b e l o n a t a n frescachona y don Pa quito tan mariquito”. 129 DE L A C IERV A, R icardo, H istoria total..., O p. Cit , pp. 609 ss. 130 Ibídem , E n el conv enio de V ergara se m antuv ieron prec ariame nte los fuer os para el territor io vasconavarro, aunque se establecía l a prioridad de la Constitución y se dejaba la solución final para el futuro… 131 AA.V V., Histori a, Cienci as Social es…, Op. Cit , pág. 138 . La ideol ogía de los progresis tas se caracterizaban por: sufragio censitario menos restringido (la renta necesaria para votar y ser votado es más baja ), Unic amera lis mo ( en l as cort es habr á u na s ola cáma ra, el con gres o) y so bera nía naci onal …” 132 Ibídem , S ufrag io censitario mu y restringid o (solo pueden v otar y ser votados los ciud adano s c on una renta alta), Bicam eralismo, las c o r t e s s e d i v i d i r á n e n c o n g r e s o ( e l e g i d o m e d i a n t e v o t a c i o n e s ) y s e n a d o (designado por el rey), sobe ranía comp artida entre las co rtes y el rey. 133 DOM ÍN GUE Z O RTÍZ , Anto nio, España, t res mi lenios …, Op. Cit, pp. 188 ss. 134 AA.V V., Histori a, Cien cias Soc ial es …, Op. Cit , pp. 138 ss . 135 Ibídem , ,# " " y ambos eran defensores a ultranza del sufragi o universal. Y por último, la Guerra Carlista, que durará siete años (1833 - 1840) no se trata de una guerra regional, sino ideológica, polí tica y religiosa 136 , y como consecuencia de esta guerra la Iglesia sufrió grandes pérdidas en la llamada desamortización 137 , obra del ministro Mendizábal 138 , en 1837, y que provocó la creación de grandes latifundios. Y por último, cabe mencionar el descontento de la población española, la farsa electoral. Las elecciones eran manipuladas por el Gobierno y por los caciques 139 . Los enfrentamientos entre moderados y progresistas dieron lugar a la promulgación de la Constitución de 1837 , muy similar a las Cortes de Cá diz de 1812, llamada — según Ricardo de la Cierva — Estatuto Real 140 : " 136 DE L A C IERV A, R icardo, H istoria total..., O p. Cit , pp. 607 ss. 137 Ibídem , p ág. 138. En 183 4 e xistían en Esp aña 25 religio nes subdiv ididas en 37 órd enes de amb os sexos, con 3027 conve ntos, de los que 2706 eran de m endic antes y los dem ás de mon acales. A l término del proces o quedaron ocho órdenes masculinas con 41 conventos, de los que 9 correspondían a los clérigos de las Escuelas Pías. 138 Ibídem , pág. 612. Banq uero gad itano, de origen ju dío e ideología p robritán ica y mas ónicas, que se propone, con cl arividenci a, eliminar cuanto antes el cáncer de la guerra civil. Para ello el régimen necesi ta organizar un gran ejército que aplaste definiti vamente el carlismo; y como cobertura financiera principal de ese proyecto decide Mendizábal poner en plena marcha su proyecto de desamortización. En el otoño e invierno de 1 835 a 1836 van cayen do, implaca bles, los decretos de Mend izábal. El primer o penetra sin rebozos en el ámbito intern o de la Iglesia y llega a prohibir a lo s obispos la c o l a c i ó n d e ó r d e n e s m a y o r e s para iniciar así la reducción de los efectivos que nutrían las m anos m uertas. Poco después se suprimen todos lo s mon asterios d e órden es mo nacales , con la ex cepció n de alg unos d e carácte r histórico - nacional, como Monserrat. La tempestad de hostilidad eclesiástica que p rovocan tan drásticas medidas se trata d e dominar con la exigencia de un certifi cado de adhesión previo a la designación para cargos y beneficios eclesiásticos; y por úl timo, a part ir de 1836, debilitado el poder de r e s i s t e n c i a e c l e s i á s t i c a c o n l a s anteriores andanadas, surgen los decretos que organizan la venta de los bienes de la Iglesia (clero regular y secular), declarados nuevamente bienes nacionales al renovarse, en septiembre de 1835, “la legislación desamorti zadora de l as etapas liberal es del reinado de Fernando VII”. 139 TUS ELL GÓ ME Z, J avier, “ El sis tema Caciq uil A ndaluz com parad o con otras Reg iones Espa ñolas (1903 - 1923)”, en Revista españ ola de investi gacione s sociológi cas, nº 2 (1978), Universidad de L a Rioja, La Rioja 197 8, pp. 7 ss. Para logr ar en las el eccione s los resu ltados que deseaba n, los cac iques re curría n a cualquier medio. En Levante era muy socorrido adelantar las horas d e apertura y cierre de los colegios electorales. En G alicia se ponía a pr ueba la agilida d de los votantes que se creía contrari os al Gobierno colocando las urnas en pajares elevados, a los que solo se podía acceder con una escalera que, por supuesto, no se facilitaba. En An dalucía se “resucitaba a los mu ertos” en las listas de los v otantes, y en Madr id eran corr ien te s las pand ill as de male ant es que apo rre ab an a los inoc ent es vota nte s que albe rga ban el ingenuo propósito de votar a los miembros de la oposición […] Recibían la denominaci ón genérica de “pucherazos”. ,$ " " “Mucho más cerca teóricamente al absolutismo fernandino que al jamás desmentido ideal progresista de 1812 […] y permite cierta evolución política hacia formas menos lejanas a la democracia…” 141 . La regente María Cristina abandonó el país y en su lugar fue nombrado como regente Espartero (1840 - 1843), de idea progresista, pero con una actuación de gobierno moderada. Mientras tanto los moderados no perdieron tiempo en maquinar un pronunciamiento c uyo episodio más espectacular fue el del asalto al Palacio, para liberar a la reina niña, en 1841. Este fracasó y costó la vida a su promotor, el general Diego de León. Desde 1840 los progresistas fueron amasando un movimiento interno antiesparterista alia do con los moderados cuyo objetivo era derribar del poder a Espartero. Dicho núcleo se traslada a Barcelona, que se encontraba en una situación de indignación regional con motivo de las negociaciones librecambistas del Gobierno con Inglaterra. Espartero cr ee que es necesario bombardear Montjuich, en no viembre de 1842. Esto hace estallar las chispas definitivas que marcarán el derrocamiento de Espartero, en 1843, ante el generalizado pronunciamiento de sus enemigos progresistas y moderados. Entre sus jefes m ás relevantes nos encontramos co n políticos de la altura de O lózaga y González Bravo y los generales Serrano, N arváez y Prim 142 . Esto marcará ya el comienzo del reinado de Isabel II. En los veinticinco años de reinado de Isabel II (1843 - 1868) se diferencias tres períodos de gran relevancia histórica, que expondremos muy brevemente: - Década moderada (1844 - 1854) dominada por el general Narváez 143 , líder del partido moderado, es precisamente en esta época cuando surge una """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " 140 DE L A C IERV A, Ric ardo, Histori a t ota l…, Op. Cit, pág. 614. 141 Ibídem . 142 Ibídem , pág. 6 19. 143 DE L A C IERV A, R icardo , Histori a tota l…, Op, Cit, p á g . 6 2 4 . C O M B Y , J e a n , La Histori a de la Iglesia: D esde los orígenes ha sta el Sig lo XXI, Verbo Div ino, Nava rra 2010, pá g. 316. N a r v á e z s e mant uvo al frent e del pri mer gobi erno moder ado veint iún mes; su sombr a conserv ador a […] Narv áez ,, " " institución capital española, la Guardia Ci vil, bajo las inspiraciones y órdenes de un militar moderado y liberal, el duque de Ahumada; también se promulgó una nueva Constitución, la de 1845, que supuso una ampliación a los poderes de la monarquía. Se volvieron a restablecer las relaciones con la S anta Sede, firmado en 1851, interrumpidas desde la desamortización, y se llevó a cabo una reforma de la Hacienda basada en un nuevo sistema fiscal 144 . - El Bienio progresista (1854 - 1856), liderado por Espartero. En este período se redactó una nueva Constitución (1856) que no llegó a promulgarse y se produjo una nueva desam ortización, llevada a cabo por el ministro Madoz, que afectó a los bienes de los ayuntamie ntos 145 . - La Unión liberal (1856 - 1868), liderada por el general Leopoldo O´Donnell, formado por los mode rado s “escarmentados” de ideas avanzadas y los progresistas menos radicales. Cabe destacar en este periodo la gran expansión de la economía, la paz interior, la estabilidad política relativa y las exped iciones militares exteriores 146 . La más importante de to das ellas fue la guerra con el reino de Marruecos que """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " destacó mucho por su papel en Europa por el sofocamiento del ramalazo revolucionario de 1848 en España, que cor rió a c argo de los prog resist as; se p ermitió a Narváez incluso el lujo de enviar una primera expedición militar en apoyo del gobierno portugués amenazado, lo mismo que haría el año siguiente en socorro del papa Pío IX, expulsado en Rom a” . “La ayuda militar de Napoleón III permite al rey del P iamon te, Vícto r Man uel, reu nir la m ayor pa rte de lo s territorios italianos y procla marse rey de Italia en Florenci a en marzo de 1861. El papa perdió la mayor parte de sus terri torios. Teniendo en cuenta la opinión catól ica francesa, Napole ón III mantiene t ropas en R oma para qu e el pap a siga s iendo du eño d e la ciudad y de sus alrededores. Se espera la muerte de Pío IX. La cuestión rom ana, un asunto territorial, envenenó la vida d e la Iglesia hasta 1929. El papa no podía más q ue sentirse herido por esta exaltación de la libertad , que le p arece el o rigen d e las des gracias de la Igle sia. 144 CÁR CE L O RTI, Vicen te, Hist oria de la Igles ia, La Igle sia en la Época Contemp oráne a, v o l . I I I , Palabra, Madrid 1999, pp. 165 ss. Desde el final del pontificado de Gregorio XV I , Italia vivía en pleno Risor gimie nto. Entre los años 1833 y 1844 surgiero n por doquier movimi entos insu rrecc ional es que consiguieron difundir y consolidar la idea de la un idad italiana frente a las fracciones en pequeños Estados hasta enton ces existente s, y e n c o n c r e t o , f r e n t e a l p o d e r t e m p o r a l d e l p a p a , s o b e r a n o a b s o l u t o d e los E stado s Po ntificios , y al dom inio del Imper io a ustriaco en el norte de la penín sula. Era un mov imien to inspirad o por p rincipio s liberales que, au nque fue rep etidas v eces co ndena dos y r e p r i m i d o p o r G r e g o r i o XVI, se impuso entre el pue blo. El movi mient o de unidad itali ana entró en su fas e deci siva cuand o se consolidó la síntesis de la libertad, independen cia y unidad para la constitución de un único organismo estatal o federación de E stado s […] el pap a es acusado de liberal […] la situación d e la Santa Sede cambió radicalmente en 1848, a raíz de las revoluciones de P arís y V iena. El Risorgimiento italiano entró entonces en su fase decisiva. En Rom a fue proclamada la república y el papa o b l i g a d o a h u i r a G a e t a . Sólo la intervenci ón de potenci as extra njeras, en concret o Francia y España, permit ieron el regreso del pontífice. 145 DOM ÍN GUE Z O RT ÍZ, A ntonio , España, tres m ileni os…, Op. Cit, p á g . 1 8 8 . L a d e s a m o r t i z a c i ó n d e Mado z tuvo may ore s y más nef asta s con secu enci as para la pobl ació n rur al; la venta de los bien es de propios y baldíos, unida a la generalizaci ón de los cerramientos de fincas, la prohibición de antiquísimos usos de aprovechamiento colectivo, la decadencia de la enfiteusis y otr as formas jurídicas en beneficio de un concepto muy cerrado de la propiedad individual agravaron la situación del cam pesinado modesto hasta lí mites extr emos, con los agravante de que aquellos centros benéficos (hospital es, asil os), que tradicion almen te aco gían a los desher edados, también sufrían l as consecuencias de las desamortizaciones . 146 DE L A C IERV A, R icardo, Histori a t ota l…, Op. C it , pág. 627. -.. " " provocó en la nación, sobre todo en Cataluña y el País Vasco, un entusiasmo con dos objetivos: asegurarse el interior de la ciudad de Ceuta y dominar las dos ciudades de Tetuán y Tánger 147 , expedición a M éxico en 1861, aversiva retirada de Santo Domingo en 1865, guerra del Pacífi co 1866 148 . La oposición al régimen aumentó y diversas fuerzas políticas firmaron el Pacto de O stende en 186 6 con Sag asta, Ruiz Zorrilla, Manuel Becerra, Milans del Boch… Montpensie r facilitará el din ero para derrocar a Isabel II mediante un pronunciamiento. La reina marchó al exilio a Francia y comenzó el Sexenio Revolucio nario 149 . 2.3.4. Sexenio Revo lucionario (1868 - 1874) Este periodo se caracterizó por: - El triunfo del liberalismo radical y democrático sobre el moderado. - La promulgación de la Constitución de 1869 , que f ue la más progres ista de todas las que se llevaron a cabo en el Siglo XIX: sufragio universal masculino, soberanía nacional, separación de poderes y una amplia declaración de derechos y libertades 150 . - Numerosos conflictos: conflicto colonial en Cuba, continuación de la Guerra Carlista e Insurrección cantonal 151 . Durante el sexenio revolucionario se ensayaron diferentes formas de gobierno: - Gobierno provisional (1868 - 1870): se cons tituye tras la marcha de la reina Isabel II; el poder pasó a manos de la Jun ta revolucionaria, a estos le sucedió un gobierno provisional presidido por el general Serrano. Éste convocó a las Cortes, las cuales aprobaron la Constitución de 1869 q u e , " 147 Ibídem . 148 VAC A D E O SMA , José Anton io, Alfonso XII y la Re ina Cri stina , Espasa , Madri d 2005, pp. 16 ss. 149 DE L A C IERV A, R icardo, H istoria to tal..., Op . Cit , pp . 628 ss . 150 AA.V V., Histori a, Cien cias Soc ial es…, Op. Cit , pág. 140. 151 Ibídem , Du rante la I R epúb lica el territorio españo l fue dividid o en diversa s unid ades admin istrativas, una de ellas fueron los c antones (m unicipios). Algunos de estos cantones, com o el de Cartagena, se sublevaron pidiendo la plena autono mía de los municipios. -.- " " entre o tros principios, establecía que la forma legítima de gobierno en España era la monarquía constitucional 152 . - La Monarquía democrática (1871 - 1873): se eligió como rey de España a un italiano, Amadeo I de Saboya 153 . Pero su reinado fue breve por las dificultades que encontró (oposición de republicanos, carlistas y partidarios de una restauración borbónica en la persona de Alfonso, hijo de Isabel II, que nacería el 28 de noviembre de 1857 y que fue apadrinado por Pío IX, es llamado Francisco, Fernando, Pío, Juan M a ría, Grego rio, Pelagio o Pelayo y que fue presentado en una bandeja de oro 154 ), y agravadas por el conflicto colonial de Cuba. Ante esta situación el rey abdicó en febrero de 1873 155 . - La I República española (1873 - 1874): al abdicar A madeo I de Saboya se reunieron las Cortes y aprobaron la proclamación de la R epública. Su presidente, Francisco Pi y Margall, tuvo que hacer frente a la insurrección cantonal y, finalmente, dimitió. Le sucedieron Salmerón y, posteriormente, Castelar, pero ambos tuvieron serias dificultades para mantener el orden y la unidad en el país 156 . En todas estas circunstancias expuestas brevemente recobraron fuerzas los partidarios del regreso de Alfonso XII. Finalmente, en diciembre de 1874, un levantamiento militar consiguió la restauración de la dinastía borbónica ya que España no permitía dilaciones . 2.3.5. Restauració n de la Mo narquía El 25 de noviembre de 1871 Alfonso XII cumplió catorce años en Munich, en el castillo de Nymphenburg, donde residiría varios meses, invitado por el príncipe Adalbe rto de Baviera 157 . Faltaban cuatro años para la fecha decis iva: Sagunto, 29 de diciembre de 1875 158 . Con la llegada a España de Alfonso XII, se inicia el período conocido como Restauración. El insigne malagueño Cánovas del Castillo, muy estimado por el " 152 Ibídem . 153 VAC A D E O SMA , José Anton io, Alfonso XII y la Re ina Cri stina , Op. Cit, pp. 23 ss. 154 Ibídem , pág. 2 4. 155 AA.V V., Histori a, Cien cias Soc ial es…, Op. Cit, pág. 14 0. 156 Ibídem . 157 VAC A D E O SMA , José Anton io, Alfonso XII y la Re ina Cri stina , Op. Cit , pp. 34 ss. 158 Ibídem . -./ " " monarca , fue el artífice del nuevo régim en q ue se basab a en los sigu ientes pilares: - La implantación de una mo narquía parlamentaria hereditaria. - El establecimiento de unas cortes compuestas por dos cámaras (congreso de los diputados y el senado). Las nuevas cortes r e ú n e n 3 3 3 d i p u t a d o s ministeriales liberalconservadores, sobre 391 diputado s 159 . - La promulgación de la C onstitución de 1876 160 , de talante más conservador que la anterior de 1869; sufragio censitario, soberanía compartida entre las Cortes y el Rey, colaboraci ón entre los poder es legislativos y ejecutivo, y una declaración de derechos y libertades de los ciudadanos más restringidas 161 . - Bipartidismo. La convivencia de dos partidos: el conservador, heredero de los moderados y unionistas, cuyo jefe era Cánovas del C astillo, y el liberal, heredero de los progresistas, cuyo jefe era Sagasta. Ambos partidos se pusieron de acuerdo para turnarse en el poder falseando las elecciones 162 . Durante el reinado de Alfonso XII (1874- 1885) se consiguió una gran estabilidad política pero hubo problemas tan important es como: - La oposición de los partid os carlista y republicano, que se encontraban al margen del bipartidismo. - El resurgir de los regionalis mos, sobre todo el catalán y en menor medida el vasco y el gallego. - El desarrollo del movimiento obrero y de sus formas de lucha, huelgas 163 . Con el fallecimiento temprano del monarca, 1885, se inicia en España la regencia de su esposa María Cristina de Habsburgo, hasta que Alfonso XIII cumpliera la mayoría de edad, 1902. Durante este período continúo vigente el sistema de la Restauración con el turno de partidos, pero tuvo lugar el “Desastre " 159 Ibídem , pág. 6 8. 160 JAC KSO N, G abriel, La República e spañola y la guer ra civi l, Orbis , Ba rcel ona 19 85, pp. 26 ss . 161 AA.V V., Diccion ario Enc icl opédi co , Planeta A gostin i, Barcelo na 19 92, pág . 918. 162 Ibídem . 163 Ibídem , pág. 3 4. -.0 " " del 98” 164 a nivel tanto político cómo nacional y social. El clima que se respira en la sociedad española es de desánimo y pesimismo 165 . Mediante el P acto del P ardo, los dos partidos encabezados por Sagasta y Cánovas, pactaron ante la inminente muerte del rey. Alfonso XII fallece el 25 de noviembre de 1885, Cánovas dimitía dejando a Sagasta en el cargo como lo dispuesto en el Pacto del Pardo; la reina v iuda reinaría como Reina regente hasta la mayoría de edad de Alfonso XIII. El otro g ran problema que tambalearía la política es pañola, fue las pérdidas de las colonias de Cuba, Filipinas y Puerto Rico. EE.UU ofreció dinero por ellas pero España se opuso y EE.UU siguió con su objetivo y esto les llevó a una lucha. Para España estas colonias eran como otras ciudades españo las 166 , tanto afectivas como políticas. Si la situación era decadente, a ella se u ne el asesinato de Cánovas del Castillo en el balneario de Santa Águeda, por un anarq uista. " 164 RUE DA , Ge rmán, “El desastre del 9 8 y la actitud norte americ ana” en R evista Anales de Historia Conte mporánea , 14 (1998), Universidad de Murcia, M urcia, pp. 77 - 93. En 1868, estalla la guerra en Cuba entr e España y los separa tist as, conflict o que no se resolve rá hasta la década sigui ente , cuando España recono zca una serie de concesio nes a la autonomía cubana. El líde r c onservador Antonio M aura, presentó al parlamento de Madrid, en 1893, un amplio programa de reformas destina do a soluci onar el problema cubano, pero no fue aceptado. El confli cto bélico se reanudará en 1895, y se extenderá hasta 1898, en que com enzarán a ap licarse un a serie d e med idas, apro bada s por el pa rlamen to a fina les de 18 97 tenden tes a gara ntizar un a amp lia auton omía a la isla. En este pan orama político, e l 19 de ab ril de 18 98, los E stado s U nidos , aleg ando la respon sabilida d e spaño la en el hun dimien to d e su a c o r az a d o Maine en el puerto de Santiago, declaró la guerra a España. La marina americana, equipada con buques y armamento moder no, derr otó a lo s bar cos espa ñole s en Cavit e, Fili pin as, el 1 de ma yo, y en S anti ago de Cub a, e l 3 d e julio. El tratado d e París, del 10 de diciembre de 1898, ob ligó a España a conceder la indepen dencia a Cuba y a ceder Puert o Rico y las Filip inas a los Estados Unidos. La derrot a supuso un duro golpe para el país, no obstante, la pérdida de las posesiones coloniales fue acog ida en Esp aña con ba stante indif erencia . No hubo ningun a reacc ión públic a viol ent a. España parecí a paral iza da. Sólo un grupo de intel ectu ales sintió la necesidad de en frentarse a la derrota y a sus con secuencias na cionales, fueron los miemb ros de la denominada Generación del 98. A pesar de su reacción, los intel ectuales no acometieron los probl emas de España (pobreza, subdesarrol lo, inj ustici a social ...) desde una post ura acti va, sino que dieron una respuesta ab stracta y filosófica al d enomina do "proble ma d e España. 165 PÉR EZ F RÍAS , Pedro Luis, Las élites milit ares de Alfonso XIII, CSED, Le ón 201 3, p ág. 11. 166 DOM IN GUE Z O RTÍZ , Anto nio, España, t res mi lenios …, Op. Cit, pp. 202 ss. -.1 " " Para EE.UU la presencia de España en las Colonias era un estorbo, apoyaban a los insurrectos. Ofreció mucho dinero a España pero España se negó. La Reina escribe carta a los reyes y jefes de estados de la Europa Occidental pidiendo apoyos para evitar la guerra y todos les respondieron negativamente, menos el Santo Padre León XIII y el emperador de Austria 167 . Por el hundimiento del M aine, barco americano que misteriosam ente explotó en el Puerto de la Habana el 15 de febrero de 189 8, c ul pa ro n a Esp aña de este acto sirviendo de pretexto para una declaración de guerra 168 . Tras esta guerra fría y sangrienta finalmente se pierde Manila y Puerto Rico. A Cuba fue dada la independencia pero, bajo el control americano. Filipinas no logró s u t o t a l i n d e p e n d e n c i a h a s t a 1 9 4 6 . T o d o e s t o t u v o l u g a r p o r e l tratado de París el 10 de di ciembre 1898 169 . El desastre del 98 significó el final de la conciencia que se tenía en España de ser una de las grandes potencias de Europa, lo que generó un sentimi ento de crisis nacional y de necesidad de regeneración del país. En este ambiente se inició el reinado de Alfonso XIII, en 190 2. 2.4. SITUACIÓN POLÍTICA DE ESPAÑA A FINALES DEL S. XIX Y PRINCI PIOS DEL S. XX 2.4.1. Reinad o de Alf onso XIII Bajo la regencia de Doña María Cristina de Habsburgo, desde noviem bre de 1885 hasta mayo de 1902, C ánovas del Castillo y Sagasta y sus partidos pusieron a prueba: " 167 VAC A D E O SMA , José Anton io, Alfonso XII y la Re ina Cri stina , Op. Cit, pp. 225 ss. 168 Ibídem , pp. 21 5 ss. 169 Ibídem , pág. 2 23. --- " " - El terrorismo anarquista, que actuó sobre todo en contra de los políticos; asesinato de Canalejas en 1912 192 , atentado contra el rey A lfonso XIII en el día de su boda en 1906 193 , […] y co ntra el empresariado de Barcelona, el cual respondió formando escuad ras armadas contra los terroristas. " El objetivo principal de este anarquismo era la deses tabilización de la nación y llegar a un caos absoluto. También estaban muy agitados los republicanos como Lerro ux 194 , que malmetía a las masas con su anticlericalismo, s egún revela una arenga del 1 de septiembre de 1906, escrita en La Rebeldía : """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " ley al r especto. Durante el segundo gabinete de Sagasta, de 1886 a 1890, se hicieron realidad m uchas de las con quistas de la rev olució n de s eptiem bre, fru stradas en 187 4 con el adv enim iento d e Alfo nso X II, aunque con la única excepción de la libertad religiosa: se c o n s o l i d ó l a L e y d e A s o c i a c i o n e s y e l Su f r a g i o Unive rsal . El mis mo Caste lar, proho mbre rep ubli cano , no tuv o duda en opi nar , cerc a de la Esp aña del moment o, que era “una de mocra cia vig oros a…”. 192 AA.V V., José C analejas y M éndez, Presidente del Gobierno de España 1919 - 1912, Cinca, Madrid 2011, pp. 25 ss. MORCILLO , M atilde, El asesin ato de Canalejas en la Prensa Española, 1912, Unive rsi dad de Casti lla - La M ancha, La Rioja 2007, pp. 323 ss. No pud o llega r a re alizar las esperadas reformas políticas que hu bieran tran sformad o el régim en ex istente en u na verd adera de mocracia, acabando con el c a c i q u i s m o y e l f r a u d e e l e c t o r a l . F a l l e c i ó e n l a m a ñ a n a d e l 1 2 d e n o v i e m b r e d e 1 9 1 2 , asesinado por el ana rquista M anuel Pard iñas Serrano, c u a n d o m i r a b a e l e s c a p a r a t e d e l a d e s a p a r e c i d a librería S an Ma rtín en la P uerta d el Sol. 193 HER RER ÍN LÓP EZ, Áng el, Anarquía, Dinamita y Revolución Social: Violencia y Represión en la España de entre los siglo s (1868 - 1909) , La C atarata , Mad rid 20 11, en SÁNC HE Z TR UJIL LO , Pedro , Mála ga, Tie rras de m ártires, O p. Cit , pág. 48 . E l 31 de may o de 1906 , muriero n en Ma drid 28 pers onas en la calle Mayor por la bo mba qu e lanzó un anarquista contra la carroza de Alfonso XIII. Este atentado contra el monarca tiene el triste honor de ser él, por el núme ro de muertos, el tercer hecho más trágico de la h istoria de M adrid. Ese d ía ib a a ser una jornada de aleg ría y fie sta, y a q ue en la Iglesia d e lo s Jerónimos se iba a celebrar la boda del rey con la princesa Victoria de B attemberg. M adrid estaba engalanada par a la ocas ión y lo s madr il eños se e char on a las cal les par a ver a l a jo ven p arej a […] Bend ij o la u nión el cardena l Sa ncha. A la ceremo nia siguió el p aso en carroza por las calles entre aclam aciones , pero al pasar exactamente por delante de la casa nº88 de la calle M ayor, fue lanzada contra los reyes una bomba escondida en un ramo de flores. La reina espantada, el rey, sereno, las autoridades sorprendidas y la po licía s in re poners e de l go lpe. U n registro en el piso por cu yo balcón fue a rrojado el explosiv o puso en la pista de un cierto Mateo Morral, anarquista joven no fichado, p rofesor en la llamada “Escuela Mode rn a” de Barce lo na, fund ada y di ri gid a por Franc is co Ferre r en 1901, hombr e de int elig enc ia vulga r, masón desde 1883 con podero sas relac ion es en e l ex tranjero y co n gran poder d e s educc ión sobre las muje res y sobre la juve ntud . Mateo Morra l fue encubi ert o en Madrid por José Nákens, un rab ioso anticlerical. 194 ÁLV AR EZ JUNC O, J osé, El Emperador del Paralel o. Lerroux y la demagogia populis ta , Alian za, Madr id 1990. TOWNSON, Nigel, La República que no pudo ser. La política de centro en España (1931 - 1936) , Tauru s, M adrid 2002. Alej andr o Lerroux (04/03/1864 - 2 5 / 0 6 / 1 9 4 9 ) P o l í t i c o e s p a ñ o l . N a c i ó e l 4 de marzo de 1864 en La Rambla, Córdoba (España). Se dio a c o no c e r c o mo pe r i o d i s t a y l l e gó a d ir i gi r e l diario republicano El País d e s p u é s El Progres o , La Publicid ad , El Intra nsigent e y El Radical . En 1898 viajó a la ciudad de Barcelona, donde se hizo popular en los m edios obreros por su elocuencia seudorevolucionaria y anticlerical. Electo diputado por primera v ez en 190 1 por U nión Repub licana. Fue fundador en 190 8 del Partido R adical, que evolucion ó luego hacia posiciones más moderadas, aunque tomó parte en la agitació n del v erano de 1917 . E n e l añ o 1930 intervino en el Pacto de San Sebastián (coalición de partidos que facilitó la instauración de la II Rep ública) y formó parte del gobiern o provisional de 1931. E n diciembre de ése año abandonó el gobierno de Manuel Azaña en el que había --/ " " “¡Rebeldes, ¡Rebeldes! [...] jóvenes bárbaros de hoy, entrado a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura; destruid templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para civilizar la especie, penetrad en los registros de la propiedad y haced hogueras con sus papeles para que el fuego purifique la infame organización social; entrad en los hogares humildes y levantad las legiones de proletarios para que el mundo tiemble ante sus jueces despiertos […] no os detengáis ni ante los altares ni ante los sepulcros […] luchad, matad, morid…” 195 . Otra gran crisis que tuvo que soportar el gobierno de Alfonso XIII en es ta centuria fue la de los acontecimientos acaecidos en Barcelona en 1909 y que ha pasado a los anales de la historia como la Semana Trágica 196 , inducida por el """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " ocupado la ca rtera de Estado, en desacuerdo con la continuidad de la alianza republicano - socialista. Presidi ó el ejecuti vo tras las eleccio nes de 1933, e impulsó una polít ica conservadora agudizada con el nombramiento poste rior de varios mini stros de la Confeder ación E spañola de Derechas A utónomas (CEDA ). Entre 1933 y 1935 o cupó tres veces la presid encia d el gob ierno, ad emás de cartera s en Guerra (1934) y E stado (1935). Perdió prestigio tras el escánd alo d el estrap erlo (co ncesiones fraudu lentas d e unas ruletas trucadas a varios casinos, en las que se aparecieron implicadas personas próximas a él), su partido se hundió en las elecciones de 1936. E n el transcurso de la Guerra Civil apoyó a los militares sublevados. Al término de la guerra se exilió en Portugal. Alejandro L er roux falleció el 2 5 de junio de 1949 en Madrid. 195 FER NÁN DE Z AL MA GR O, Me lchor, Histo ria del Reinado de don Alfonso XIII, Mont an er y Si món, Barce lona 1936, pág. 104. 196 BOO KC HIN , M urray , Anarquistas españoles , Numa, Valenci a 2000 , pp. 23 ss. El gabinete d e M a u r a anunció el 11 de julio de 1909 que los reservistas se incorporarían al servicio activo en Marruecos. Lo s esporádicos enfrentamientos entre las tribus rifeñas y las tropas españolas venían sucediéndose desde hacía semanas [ ... ] Para los trabajador es españoles la perspectiva de verter su sangre en defensa de las posiciones colonial es de unos pocos magnates acaudalados no resultaba particul armente tentadora. La decisión de Maura provocó dramáticas escenas en B arcelona [… ] Muchos reservi stas eran trab ajadores catalanes, sumam ente pobres, cuyas familias no estaban en condiciones de prescindir ni siquiera por unos pocos días de quienes ganaban el sustent o, y mucho menos de permitir que sus vidas fueran puestas en peligro en avent uras imperial istas. El 18 de jul io, Pablo Igle sias, advirti ó durante un mitin contra la guerra que si fuera necesario los trabaj adores declararí an una huelga general, con todas sus consecuencias. El mismo día del di scur so de Igl esi as, lo s ri feñ os atacar on las l ínea s español as de a bastecimiento. L as mani fest aci ones en el puer to catal án se extend ier on a las estac ione s de ferroc arr il y a otras ciudad es donde se reclutaban reservistas. La crisis se agudizó en Barcelona cuando el 21 de julio El Poblé Catalá publicó una petición de los sociali stas catala nes a la secretar ía general de M adrid, llamando a la huelga general en toda España, el Com ité de huelga se formó la noche de un sábado, y el lunes la huelga ya estaba en m archa. Los anarquistas asociados a Tierra y Libertad intentaron conv ertir la huelga en una insurrec ción, pero la s au toridade s arre staron de in media to a los m ás im porta ntes activistas de este gru po por incitar a las masas al ataque de los cuarteles de la policía. Durante la sem ana com prendida entre el 26 de julio y el prime ro de ago sto, Barcelo na ofrecía el espectáculo d e una insu rrección a gran escala, una sublevación prácticam ente espontán ea que n o recibía indicacion es apenas d e los líderes sind icales o del Partid o Radical. El primer día de huelga, el entonces gobernador, don Á ngel Ossorio y Gallardo, dimitió de su cargo […] el C apitán General de Cataluña, confinó a la mayoría de sus tropas en los cuarteles, dejando las calles en m anos de los revolucionarios . En los distritos obreros se levantaron barricadas y se repartiero n armas. L as m ujeres desempeñaron un papel muy importante en la rebelión, y a menudo se unieron a los hom bres en el momento de la lucha […] la resistencia de los trabajadores fue tan tenaz que fue ne cesaria la artillería para d espejar las barricadas, y des pués de que éstas fueran arrasadas, la lucha continuó en el interior de los ed ificios y en las azoteas. El m artes 27 de julio se desencadenó una violenta --0 " " maestro de escuela y masón de alta graduación, Francisco Ferrer Guardia 197 . En esos días las redes de comunicación fueron destruidas, dejando Barcelona totalmente incomunicada. El 27 de julio de 1909 se desencadenó una violenta persecución religiosa. Más de setenta y tres iglesias y casas religiosas fueron saqueadas, profanadas e incendiadas: “A algunos religiosos se les exhibió desnudos y fueron apaleados y estrangulados. A tres religiosas se les arrastró a una casa de prostitución, y al párroco de Pueblo Nuevo se le cazó a tiros. Se profanaron los cadáveres enterrados en iglesias y conventos. Por la tar de de ese día se generalizó la Huelga y la destrucción irradió a Sabadell, Tarrasa, Reus, Villanueva y Geltrú, Badalona, etc. Chispazos de protestas también aparecieron en Alcoy, en Tudela, en Calahorra, en Bilbao y Madrid. Al conocer los hechos, Alejandro Lerroux escribió desde Buenos Aires: Cuando conocí detalles de vuestro comportamiento en los días de la semana gloriosa, mi deseo habría sido volar a vuestro lado. Y me decía con orgullo: ¡Son ellos, son mis discípulos!” 198 . """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " persecución anticleri cal que continuarí a hasta el fin de la m isma sublevación. Antes de terminar la se mana, alr eded or de oche nta igl esi as, monast eri os e ins tit uci ones cató lic as benéfi cas fuer on destr uida s. El pueblo asociaba a la Iglesia con el terror y la tortura, lo que dio lugar a numerosos incident es macab ros. La luch a en Barc elon a lleg ó a su fin el sá bado 31 de julio. La quinta y última persona en ser ejecutada fue Francisco Ferrer i G uardia. Ferrer había permanecido en el extranjero entre marzo y julio de 1909. 197 ÁLV AR EZ JU NC O, José , El Emperador del Paral elo, Lerrou x y la demagogia popul ista , Op. C it, pp. 221 ss. TOWNSON, Nigel, La Repúblic a que no pudo ser. La política de centro en España (1931 - 1936) , Taurus, Madrid 2002, pp. 14 ss. Francisco Ferrer Guardia (1859 - 1909), pedagogo y activista político español, fue el fundador de la Escuela Moderna e introd ujo en Españ a el racio nalism o p edagó gico. En sus aulas no se enseñaban enseñanzas religiosas y sí científicas y hum anistas, se fomentaba la no competitividad, el pensamiento libre e individual (es decir no condicionado), el excursionismo al campo, y el desarrollo integral del niño. Según Ferrer Guardia, la educación no puede ser dogmática ni basada en dogmas ni prejuicios, y debía aceptar los m étodos de la ciencia, desterrando todo lo que no se puede demostrar por el método científico. La libertad era c o n s i d e r a d a u n v a l o r f u n d a m e n t a l , s e p r o c u r a b a l a igualda d de todo s, niños y niñas, que ese educaban juntos, se rechazaba el espíritu competitivo y por lo tanto toda im posición , e xáme nes, prem ios y castigos . E ntre sus conte nidos, se dec laraba prior itaria la educación del conocimiento, los afectos y la sexualidad, la experimentación y la observación de la naturaleza, la solidaridad, la ayuda mutua y la crítica de las injusticias. Su educación se basaba en la evolución de los niños, y se hacía d e forma indiv idualiza da. Todo ello pre sentado co n u na didáctica no directi va. La Escuela Moderna gener ó ensegui da la crítica de los ambien tes e instituc iones más conservadoras, y sobre todo d e la Iglesia C atólica, pues ponía en entredicho sus postulados dogmáticos, sus méto dos y el p oder e conóm ico de los cen tros edu cativos d e la Igle sia. 198 SÁN CH EZ T RUJ ILLO , Pedr o, Mála ga, Ti err a de márt ir es, Op . Cit , pp. 50 ss. --1 " " Esta insurrección, como dice en su libro J. A lberdí 199 , tuvo com o único destinatario a la Iglesia, provocándose grandes pérdidas tanto en sus bienes muebles como inmuebles; además, y quizás la más grave, la dignidad de muchos religiosos y religiosas que se vieron vio lentamente vulnerado y degradado. La Semana Trágica suscitó en España, por un lado, gestos de repulsa, y por otro lado, el aumento de cohesión entre republicanos y liberales en sus deseos de acabar con el trono. El cerebro e incitador de los acontecimientos de la Semana Trág ica , Francisco Ferrer Guardia, fue capturado y fusilado. Dicho fusilamiento fue permitido por Antonio Maura y Montaner logrando ahogar esta revolución y no menos provocar el repulso de las logias masónicas europeas. El Rey respondió a tal actuación, haciendo dimitir a Mau ra 200 . " 199 ALB ERD Í, Jordi, La Iglesi a en Llamas; la persecución religi osa en España durante la Guerra civi l, Dest ino , Barcelona 2 008, p ág. 221 . 200 PEN DÁ S, Benigno ( coord.) , Antonio Maura en el ani versari o del Gobierno Largo, Faes, Madrid 2008, pp. 14 ss. Antonio M aura y M ontaner; Palma de Mallorca, 1853 - T o r r e l o d o n e s , 1 9 2 5 ) P o l í t i c o español. Jefe del Partido Conservado r y ministro y pres idente del Go bierno en diferentes ocasiones durante el reinado de Alfonso X III, intentó introducir en el sistema de la R estauración una ser ie de reformas radicales que acabaron po r fracas ar. En 1881 es elegido diputado por Palm a de Mallorca. E n 1886 es vicepresidente del Congreso y, seis años más tarde, ocupa el cargo de ministro de Ultramar. El denominado "Desastre de 1898" le ll evó a adoptar una actitud de cens ura contra la polít ica de la Resta uraci ón. Tras la muerte de Gamazo, pasó a l iderar el Partido Lib eral, hasta 19 02, año en que se incorpo ra al P artido C onserv ador. F ormó parte del G obiern o de Silve la, ocu pand o la ca rtera d e la Gober naci ón. Y en 1903 se hizo car go de la direc ción de las elec cion es muni cip ales . Est e mismo año, Maur a se hace cargo de la jefatura d el Partido Conservador, tras la d imisión de Silvela, y, e n el mes de diciembre, es el encargado de formar gobierno. Entonces, desde su nueva posición, elabora un proyecto de administr ación con tendencias regional istas, con el objetivo de resolver el problema catalán y acabar con la corrupción electoral. S u proyecto y las continuas divergencias con el rey A lfonso X III le procuraron fuertes oposiciones, por lo que presentó su dimisión a finales de diciembre de 1904, año en el que t am bi é n f ue ob j e t o d e u n a t en t a d o e n B ar c e l on a. E n 1 9 07 se l e ll a m a d e nu ev o p a r a f or m a r go bi e r n o. Es el comienzo de su etapa más decisiva en el mundo político. La brutal represión que hace su gobierno de la "Sem ana Trágica de Barcelona", en 1909, fue el mot ivo inmedi ato que le obli gó a di miti r. Al año siguiente volvió a ser de nue vo blanco fallido de los terroristas en la Ciud ad Condal. En 1 913 renunció a su cargo de jefe del Partido Conserv ador. A partir de este momen to, se convirtió en el "gran solitari o" y se mant uvo a part ado del pod er dura nte lar go t iemp o. En 1 918, ya como jef e de l P art ido Mauri sta , e s l lama do por el Rey para presidir un G obierno de Concentración, que fracasó. Posteriormente , tras el "D esastre de Annua l", en Marr ueco s, el 21 de julio d e 1921, Maura volvi ó a acceder al poder, ocupándose del Min ist er io de la Gue rra : sus in ten to s por sol uci ona r el des ord en en Marr uec os ser ían fuer te men te contestados por las Juntas Militares, lo que, unido a los escasos resultados en su g estión, provocaría de nuevo su dimisión. Alejado de la política, murió en su casa de la localidad madrileña de Torrelodones, en --2 " " A M aura le sucedió Segismundo Moret 201 y José Canalejas 202 , de quienes se podían temer nuevos ataques a la Iglesia. Cómo de hecho, éstos se produjeron, """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " 1925. Legó, además de sus interesantes reformas, una gran cantidad de discursos, fruto de su excelent e oratoria. 201 DE F RAN CIS CO O LM OS, Jo sé M aría, La Concesió n de Títulos Nobiliari os a los Presidentes del Consej o de Ministro s durante la Restauraci ón (1874 - 1931), Universi dad Complute nse, Madrid 2010, pp. 7 ss. SILVA SUÁ REZ, M anuel, El Ochocient os, de las profun didades a las alturas, Unive rsid ad de Za ragoza, Zara goza (s.f), p p. 371 s s. Segism undo M oret y Prendegast (Cá diz, 1833 - M a d r i d , 1 9 1 3 ) Políti co español. Colaboró en la redacc ión de la Constit ución de 1869. Minist ro de Ultr amar en el gabinete presidido por Prim (1870) y de Hacienda en el primer Gobierno de Amadeo I (1871). En 1875 regresó a España y fundó el P artido Democ rático - monár qui co, que en 18 82 se fusio nó en Izqui erda Diná sti ca, sien do nombrado en 1883 minist ro de la Gobernaci ón. En 1897, sien do minist ro de Ultramar , decretó la autonomía de C u b a y P u e r t o R i c o , e n u n v a n o i n t e n t o d e i m p e d i r l a e m a n c i p a c i ó n d e a m b a s colonias. Tras la dimisión de M ontero R íos ocupó la presidencia del Gobierno (1905 - 1906). D urante este manda to hizo aprob ar la Ley de Juri sdi ccio nes, que sat isf izo a los milit are s descontentos. Fue de nuevo presidente del Gobierno en 1909. Se mantuvo al margen de cualquier actividad política hasta la Revol ución de 1868; ele gido ento nces diput ado, fue secr etar io de la comisión parl amentar ia encarg ada de redactar la Constitució n d e 1 8 69, y se distinguió por la brillante defensa de las cláusulas que garantizaban los derech os indiv iduales. F ormó parte del Go bierno presidido por Prim (1870) co mo m inistro de Ultr amar, cargo desde el que fir mó la aboli ció n de la escl avi tud en Puerto Rico, y l u e g o d e l p r i m e r gobierno de Am adeo I (1871), hasta que fue designado representante español en Londres (1871). Dimitió de este cargo al abdicar Amadeo I. En el primer gobierno liberal de la Regencia ocupó sucesivamente las carteras de Estado (1885 - 88) y d e Gobernación (1888). Su doctrinarismo librecambista le enfrentó con la burguesía catalana. A simismo intentó, sin ningún resultado práctico, rom per el aislamient o internacional de España. Ministr o de Fomento (1892), Estado (1892 y 1894) y Ultramar (1897), tuvo que e nfrenta rse en este último cargo con la revoluci ón cubana. Concedió la autonomía a Cuba y Puerto Rico, lo que no sirvió para solucionar el problema, y se m ostró partidario de acceder a las exigencias de E stados Unidos, por lo que fue duramente cr i ticado. La p érdida de las colonia s le en ajenó una g ran p arte de la opin ión d el país. A la muerte de Sagas ta disputó a Monter o Ríos la jefa tura del partid o liberal, sin qu e ningu no de los do s lograra su stituir a aq uél. En 1 905, en cargad o de pres idir de nu ev o el Gobierno, hizo aprobar la ley de Jurisdicciones para satisfacer a los militares descon tentos, con lo que acabó por perder las simpatías de los nú cleos más avanza dos del pa rtido lib eral y se e nfrentó a lo s sec tores c atalanes , a lo s que pud o ha cer frent e con el apoyo de Lerroux. Segismu ndo Moret dimitió en 1906 a causa d el atentado contra el rey Alfon so XIII y su esposa V ictoria Eugenia de Battenber g durante el recorrido del cortejo nupcial, a pesar de la confianza del monarca. T ras la Semana Trágica (1909), contribuyó a la caída del gabinete de Maur a y l e sust it uyó co n un nuev o minis te ri o, per o en 1910 el rey l e negó el decre to de diso luc ió n de Corte s, por lo que fue sust itui do por Canale jas. Fue académico de las academia s Español a, de Cienci as Mora le s y Políticas y de Jurisp ruden cia y pro fesor d e la Institu ción Lib re de E nseña nza . 202 Ibídem, pág, 2 ss, José Ca nalejas y M éndez (31 /07/1854 - 1 2 / 1 1 / 1 9 1 2 ) . J o s é C a n a l e j a s y M é n d e z . Políti co español, president e del gobiern o (1910 - 1912). Nació el 31 de julio de 1854 en El Ferrol (La Coruña ). Hijo de José Canaleja s y Casa s, ingeni ero y directo r del periódi co "El Eco Fe rrola no". Se traslada con su familia a Mad rid y curs a D erecho y Filoso fía y Le tras, d octorá ndose en dos carrera s. Pierde en oposición frente a Menén dez Pelayo la Cátedra de Literatur a por la U niversidad Central. Llegó a ocupar los más altos cargos de diferentes instituci ones: Decano del C olegio de A bogados de Madrid, presidente de la Real Academia de Legisla ción y Jurisprudencia, miembro de la Academ i a de Ciencias Mora le s y Polí tica s y de la Real Acade mia de la Leng ua . Fue tambi én peri odi st a y esc rit or. Je fe de l Partid o Libera l en el reinado de Alfonso XIII. Sería en 1 883 Subsecr etari o de la Pr esidenci a y, a comienzos de 1888, Ministro de Fomento, para s e r l o d e s p u é s d e G r a c i a y J u s t i c i a . E n e l p e r í o d o q u e v a del 17 de diciembre de 1894 al 23 de marzo de 1895 fue Ministro de Hacienda, y en 1902, Ministro de Agri cult ura, Indust ria y Comerci o. En 1910 fue nombra do jefe de gobie rno tra s la Semana Trági ca de Barce lona y la caída de Antonio Maura Plante ó la cuest ión reli giosa, en la llamada 'Ley del Candado' (1910), qu e delimitab a de fo rma riguro sa las área s de influe ncia de la Iglesia y e l Estado. C on resp ecto a Catal uña, propuso el Proy ecto de manco munidad es , en colabora ción con Pra t d e la R iba. Imp ulsó medi das de regu laci ón labo ral e int ervi no en la cues tió n marroqu í, con la ocupaci ón de Lara che, Arcila y --! " " con el trato de favor que dispensó al protestantismo y con la Ley del Candado (1910) en la que se prohibía establecer nuevas Co ngregaciones religiosas en España. Canalejas contaba con la protección de las logias, de quien era dócil instrumento. Cayó asesin ado por un anarquista en la Puerta del Sol en Madrid, el 12 de noviembre de 1912 203 . José C analejas perm itió manifestaciones anticlericales en toda la península, cómo fue el caso de Madrid cuya manifestación la presidieron Moret, Galdós, Azcárate, Lerroux, M elquíades Álvarez, Moya, Alba, Sol y Gasset, Gimeno, Esquerdo y otros. Y ante una llamada de atención por parte de la Curia Romana por la aprobación de la Ley del Candado, el gobierno español respondió de forma desafiante retirando al embajador de España en el Vaticano. Bilbao y Vizcaya quisieron unirse a estas manifestaciones anticlericales pero, ante la no autorización del gobierno, decidieron organizar una com isión para representar a los “cien mil hombres vizcaínos”. La organización envió un telegrama c on carácter amenazante en el que se decía: “Advertimos a V.E, que consideramos la manifestación como el primero, más obvio y menos eficaz de los medios propios para combatir el sectarismo anticatólico y que estamos dispuestos a utilizar los restantes, con pleno conocimiento y aceptación de las consecuencias que de su empleo pudieran derivarse. Puesto que el pretexto para la suspensión de nuestra manifestación es la huelga de Vizcaya, anunciamos a V.E. que el domingo 7 de agosto iremos los bilbaínos a San Sebastián para realizar una protesta igual ante el Jefe del Estado…” 204 . """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " Alca zarq uivi r. José Canalej as murió tirot eado en M adri d el 12 de noviembr e de 1912 por un anar quis ta, mi entras paseaba por la Puerta del Sol y miraba el escaparate de una librería. 203 SÁN CH EZ T RUJ ILLO , Pedr o, Mála ga, Ti err a de márt ir es, Op . Cit , pp. 52 ss. 204 Ibídem . --# " " Ante dicho telegrama el gobierno de Canalejas respondió concentrando en San Sebastián, a las fuerzas del Ejército. Paralela a esta manifestación republicana se organizaron otras manif est aciones con tintes católicos: 1- En el Cerro de los Ángeles, que contó con el beneplácito de muchos Obispos, tal y como se manifiestan en las diversas cartas que escribieron. 2- La celebració n en Madrid del Congreso Eucarístico Internacional en 1911 205 . Tales acon tecimientos hicieron que el gobierno de Canalejas quitara primacía a la cuestión ideológica y confesional, ya que esta situación de persecución religiosa provocaba el descontento del sector católico del pueblo español y esto no convenía al gobierno. Durant e el gobierno de Canalejas, las izquierdas siguieron su política desestabilizadora, como fue la sublevación de la tripulación de la fragata “Numancia”, conocida como el “motí n Numanci a”, el 2 de agosto de 1911, dirigida por el fogonero Antonio Sánchez Moya 206 , quien i n t e n t ó p r o c l a m a r l a República. Esta acción de exaltación fue condenada con el fusilamiento de Sánchez Moya. La ejecución de Sánchez Moya provocó una reacción de rechazo, proclamándose de forma inesperada una huelga en toda España, que dio pie a motines, de los cuales el más grave fue el que se originó en Cullera, acabando en " 205 CÁR CE L OR TÍ, Vic ente, Histo ria de la Igl esia ; La Iglesi a en la época conte mporán ea, Op. C it, p á g . 286. Para incrementar el culto al Sacramento y robustecer el sentimient o religi oso com unitario se celebraron anualmente en diversos lugares congresos eucarísticos internacionales que tuvieron gran resonancia mund ial: Angule ma (19 04), Rom a (190 5), Tournai (1906), Metz (1907), Londr es y C olonia (1908), M ontreal (1910 ), Madrid (19 11), Viena (19 12), Malta (1 913) y Lou rdes (1914). El XX II Congre so Eucarí stic o Intern acion al de Madrid, que tuvo luga r del 25 al 30 de juni o de 1911. Por una feliz circunstancia, el Romano P ontífice bajo cuyo reinado y égida se celebró la grandiosa m anifestación era nada menos que sa n Pío X, el llamado “papa e ucarístico” . 206 PAR EDE S, Javier (dir.), Histori a de España Contempor ánea , Ariel , M adri d 2010, pp. 487 ss. El motí n en l a fragata Num ancia se produjo la noche del 1 al 2 de agosto de 1911 cuando un fogonero, Anton io Sánchez Moya, un art ill ero y otros doce miembros de la tri pulac ión de la fragat a Numancia se amotinaron cu ando realizaban labores como acorazado guardacosta en aguas de Tánger. Los amotinados pretendían declarar la Repúblic a y amenazaron con bombardear Málaga. La actuaci ón del oficial de guardia de la Numancia , el 9 de agosto , fue decisiv a para sofo car el mo tín. Con po steriorid ad, en juicio sumarísimo, el cabecil la de l mismo, An tonio Sán chez M oya, fue con denad o a muerte por fus ilamien to, que se efectuó el 9 de agosto de 1911 a bordo del mismo buque fuera del puerto de C ádiz. Otros seis mari nero s a motin ados fue ron cond enado s a cad ena perp etua . --$ " " una auténtica masacre. En B arcelona fueron incendiados el colegio convento de la Divina Pastora y la capilla de San Lázaro, y los indultos de terroristas fueron utilizados co mo triunfos revolucionarios. Tal política dejaba claro, como dijo Juan Vázquez de Mella, que sólo se gobernaba para los que eran capaces de poner bombas o blandir el puñal, pues en realidad: “ Maura tiene miedo a Canalejas, Canalejas a Azcaráte, Azcaráte a Lerroux, Lerroux a Pablo Iglesias, y Pablo Iglesias al anarquista platónico y el anarquista platónico al anarquista de acción ” 207 . A la muerte de C analejas le sucedió en el gobierno, por unos días, Manuel García Prieto, Marqués de Alhucenas, hasta que el 14 de noviembre el rey eligió al Conde Romanones 208 p ara l a pre siden cia d el go biern o. Rom anone s rea nudó s in dar publicidad la relación con la Santa Sede, armonizó la libertad de conciencia en lo que respecta a la enseñanza de religión en las escuelas públicas. A " 207 ARR AB ÁS, Joaq uín, Histor ia de la Cruzada Espa ñola 1939 - 1943, Ediciones Españolas , M a d r i d 1940, pág. 59. 208 MO NTE RO LU ZÓN , Javie r, Romanones, caciqu ismo y políti ca liberal , Alianza , Mad rid 19 98, pp . 145 ss. Álvaro de Figueroa y Torre s, conde de Romanones, pol ítico español ( Madr id, 186 3 - 1950). Hijo de uno de los hombres m ás ricos de España (el marqués de Villamejor ), estudió Derecho en M adrid y Boloni a, se casó con la hija de un importa nte dirigen te libe ral (Manuel Alonso Martín ez) y se dedicó a la polític a. Desde 1890 se ini ció en la política municipal de Madrid, ciudad de la que fue nom brado alcalde en 1894 y 1898. Gracias a su fortuna familiar se hizo con un título nobiliari o, se dotó de un periódico propio (El Globo) y de una red clientel ar adicta, fuertemente arraigada en la pr ov i n c i a d e G u a da la ja r a ( s u feudo electoral). Sin aba ndonar nunc a los negocios mineros de los F igueroa, se lanzó a una política más ambiciosa como jefe de facción a escala nacional aprovechando las divisiones internas del Partido Liberal tras la muert e de su fundador, Sagasta (1903). Fue un maestro en el manejo del caciquismo, en la mani pula ción ele ctor al y en las compon endas tí pic as de la polí ti ca ol igá rqui ca d e la Rest aur ació n; s u bue n entendimiento con Alfonso X III reforzó su liderazgo en el partido , que no obstan te hu bo d e co mpar tir con su rival, García Prieto. R omanon es pasó po r casi todas las ca rteras ministeriales: Instrucción Pública (1901 - 02 y 1910), Fomento (1905), Gobernación (1905 - 06), Gracia y Justicia (1906, 1913, 1918 y 1922 - 23) y Estado (191 6 y 191 8); fue pres idente del C ongreso y del Se nado; y p residió tres ve ces el gob ierno, en 1912 - 13, 1915 - 17 y 1918 - 19. Más bien realist a en política , no se le puede atri buir una clara incl inación ideológ ica, sa lvo la adscripció n al lib eralism o clás ico (que le llevó a m ostrarse p artidario de los aliados durante la Primera G uerra M undial de 1914 - 18) y su decidida fe monárquica. Después del golpe de Estado de Primo de Rivera que acabó con el régimen consti tucio nal (1923), se atrevió a visita r al rey como ú ltimo preside nte de l Senad o, para record arle su obligació n de r eunir las Corte s suspe ndidas por el dictador. La negativa de Alfonso XIII no quebrantó su fe monárquica: después de la caída de la dictadura aceptó formar un gobierno (nominalmente presi dido po r el almirante Aznar, con Romano nes como mini str o de Estado ) par a int ent ar salvar la Monarquí a res tab leci endo el siste ma cons tit uci onal (193 1); fracasado este objetivo, R omanones escoltó personalme nte al rey hacia su destierro; y siguió p articipando en pol ítica como diputad o de las Cortes constituy entes d e la Seg unda R epúb lica (193 1), en d onde defendió la figura del rey dest ronado. --, " " Romanones le sucedió Eduardo Dat o 209 , m ás es céptico y más con servador que Maura. La situación po lítica española se iba deterioran do cada día más. A esto hay que añadir el encarecimiento del nivel de vida, el paro obrero, las secuelas de la Primera Guerra Mundial (191 4 - 1918). Este descon tento general dio lu gar a que el Ejército creara las reivindicativas Juntas de Defensa. Pero este descontento a su vez provocó el robustecimiento de las organizaciones sindicales y anarquistas, que unieron sus fuerzas y plantearon una huelga general revolucionaria en agosto de 1917, el mismo año en que surge la llamada Revolución Rusa y la caída del Z arismo. Los socialistas Besteiro, Saborit, Anguano y Largo Caballero, Indalecio Prieto y Marcelino Domingo, constituían el Comité Revolucionario de esta huelga. España permaneció neutral ante la Primera Guerra Mund ial. L a situ ación en la que se encontraba España también lo impedían, lo que si es cierto es que esta " 209 TAB AR ANIT UA , Ferna ndo, Un dibujo inédit o para el monumento a Dato de Benlli ure e Irad ier en Vitor ia/Gast eiz, Univer sida d Co mplute nse, Madri d 2004, pp. 476 ss. Eduard o Dato e Irad ier; La Coruñ a, 1856 - M a d r i d , 1 9 2 1 , p o l í t i c o e s p a ñ o l . E s t e p r e s t i g i o s o a b o g a d o d e M a d r i d e n t r ó e n l a p o l í t i c a c o n e l Partid o C onservador . Tras una larga carrer a parlamentari a (en la que destacó por su s dotes oratorias) adquirió protagonismo en 1886 - 1888, cuando se enfrentó al fundador del partido, Antonio Cánovas del Casti llo siguien do a Romero Robled o al reproc harle que hubiera cedido el pode r a los liber ales tras la muert e de Alfon so XII. Dato rompió d ef in it i v am en te co n Cá no va s a l s e gu ir al di si de n te Fr anc is co Si lv el a en 189 5; bajo su presidencia fue ministro de Gobernación (1899 - 1900) y de Gracia y Justicia (1902 - 03). Luego ocupó cargos m enores, como el de alcalde de M adrid o el de presi dente del Con greso, mientras la dirección de los conservadores recaía en Antonio Maura. S u m omento llegó cuando la aversi ón de Alfo nso XIII hacia Maura le hizo bus car ot ro líd er cons erva dor par a forma r gobi erno , enca rgand o la ta rea a Dato (1913 - 15) y provocando así la escisión del «m aurismo». Presidente del gobierno al estallar la Primera Guerra Mundial (1914), consiguió mantener la neutralidad española. Luego formó otro gabinete más breve en 1917, que cayó ant e el movimien to corpora tiv ist a de la s Junt as de Defensa mili tares , u na huelga general revolucionaria y las reivindicaciones dem ocráticas de los catalanistas y reformistas reunidos en la Asamb lea de Parlam entarios. En el G obierno N acional de c oncentració n presidido po r Maur a en 1918 ocu pó la car ter a de Esta do. Y vol vió a la Presidencia del C onsejo en 1920 - 21, un periodo de fuerte agitación obrera, que trató de calmar impulsando una legislación social (para lo cual creó el Min ist er io de Trab ajo ); per o no consi gui ó para r la espi ra l de te rro ri smo y re pre si ón, es pec ia lme nte en Barce lona. Murió ase sinado por tre s ana rquis tas catal anes cuan do re gresa ba de l Se nado. -/. " " guerra produjo beneficios económicos para el país, en la venta a los aliados de armas y uniformes. De esta manera se incrementaron las reservas de oro. Esta posición ventajosa finalizaría al terminar el conflicto. En 1917 se produjo en España una crisis que mostró la fragilidad del sistema de la Restauración y cuyas principales manifestaciones expondremos brevement e 210 : - El ejército peninsular adoptó posiciones reivindicativas, como hemos dicho antes, formando Juntas de Defensa como protesta por los rápidos ascensos de guerra obtenidos por los oficiales que servían en Marruecos. El 8 de marzo de 1921 Eduardo Dato es asesinado por los anarquistas Casanella, Mateu y N icolau, quienes desde una moto, con “ sidecar” descargaron sus metralletas contra el automóvil que transportaba al jefe del gobierno a su domicilio. - La Asamblea de Parlamentarios: los catalanist as, liderados por Cambó, reunieron en Barcelona una asamblea de parlamentarios en la que se solicitó la convocatoria de elecciones a Cortes constituyentes que modificaran el sistema político vigente y la concesión de la autonomía para Cataluña. - Tuvo lugar una huelga general revolucionaria que afectó especialmente a Asturias, Cataluña y País Vasco. - La Gue rra de M arruecos q ue term inó siendo decisiva para la caída del sistema constitucional heredado de la Restauraci ón: a) En 1921 culminaron lo s fracasos del ejército español para so meter a los rebeldes marroquíes con el Desastre Annual 211 , en el que " 210 AA.V V., Histori a, Cien cias Soc ial es…, Op. Cit, pág. 18 6. 211 FER NÁN DE Z AL MA GR O, Me lchor, Histo ria del reinad o de Don Alfonso XIII, Mont an er y Si món, Barce lona 1934, pp. 379 ss. Españ a ti ene abierto un gr an conflicto en el norte de África, donde se enfrenta a grupos autóctonos rifeños que se resisten a ser dominados 22 de Julio 1921 - 9 d e A g o s t o d e 1921. La mayoría de soldados españoles son reclutas forzosos, sin apenas entrenamiento con un mal equipamiento y peores sum inistros. El agua escasea y los rifeños están mucho m ás acostumbrados a las duras condiciones del desierto africano. El campamento principal español se encuentra en Annual donde las tr opas españo la s agua rdan para efectuar un ataque en la bahía de la Alhucemas. T ras el combate de Abarr an donde los rifeño s sali eron vict orio sos y captu raro n una gran canti dad de mater ial béli co, estos se dieron cuenta de la debilidad española lo que posibil ito que su líder Abd el - Kri m gan ase multi tud de apoyos hasta juntar una fuerza de 11.000 ho mbres m ovidos por el posible bo tín en caso de victoria rifeña. El 17 de Julio de 1921 las fuerzas rifeña s llevaron a cabo un primer ataque contra una posición avanzad a española, concretamente la de Igueriben. Tras este ataque las tropas rifeñas se empezaron a concentrar en torno a Ann ual do nde es taba el principa l cam pame nto esp añol q ue ten ía pens ado in iciar un a ofen siva sobre Alhuc emas. En el campament o se aloja ban unos 5.000 hombres de los cuales tan solo 3.000 eran españoles. Por su parte los rifeños qu e no dejaron de recibir m ás y más hom bres, consiguieron agrupar a -/# " " cuyo primordial objetivo era la regeneración del país mediant e su modernización y el establecimiento de la democracia. Se convocaron elecci ones a cortes constituyentes en junio de 1931 y en ellas alcanzaron el triunfo las ideologías republicanas y socialistas. En dicho año se definía España como una república de tra bajadores de todas las clases. Al frente de la misma se encontraba un presidente elegido por 6 años. Las cortes estarían formadas por una sola cámara, elegida por sufragio universal, inclusive el femenino, y además se establecería la separación entre Igles ia y Estado. El primer presidente de la República fue Niceto Alcalá Zamora y también se constituyó un gobierno de izquierdas presi dido por Manuel Azaña. Las principales reformas em prendidas en este periodo fuero n: - La concesión de la autonomía a Cataluña y que constituirá una de las fracturas que sufrió la R epública. La ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) ejercía un papel protagonista en la vida política española, acataba el régimen sólo en la medida que sirviera de vehículo transportador hacia la culmin ación de su programa: la independencia de Cataluña. A los conservadores y m oderados les costaba aceptar la no existencia de una monarquía pero, aún mucho menos aceptaban la fracturación de una España unida, tal y como les habían enseñado, un espíritu patri ótico. El día 17 de abril los nuevos ministros republicanos Marcelin o Domingo, Nicolau d´Olwer y Fernando de los Ríos viajaron para recordar a ERC que no había que precipitarse. Les promete que el Estatuto sería generoso y que se tramitaría con la mayor ce lerid ad posible. Francesc Macià desiste de proclamar la República catalana; a cambio, se restituye la Generalitat, una vieja institución catalana de Gobierno, a la que se traspasan provisionalmente las competencias de las diputaciones provinciales. Lluís Companys, m ás autonomista que separatista, desempeña a partir de ese momento una labor esencial como gobernador civil de Barcelona, aunque no duraría mucho en el cargo: dimite el 6 de junio de 1931. El episodio se cierra el 21 de abril con la promulgación d e un decreto de Gobierno republicano que reconoce el Consejo provincial de la Generalitat, presidido por Macià e integrado en la estructura institucional estatal. Alcalá Zamora viajará a Barcelona para visitar oficialmente la Generalitat. En un mes de intensa actividad política -/$ " " se toman todo tipo de decisiones que contribuyen a poner en funcionamiento el nuevo régimen. - Símbolos del Nuevo Régimen será: la bandera española tricolor, ro ja, amarilla y morada, el Himno de Riego y la figura femenina con la balanz a en la mano. Serán los símbolos claves de una República que quiere marcar las distancias con el régimen anterior. Serenos y alegres valientes y osados cantemos soldados el himno a la lid. De nuestros acentos el orbe se admire y en nosotros mire los hijos del Cid. Soldados la patria nos llama a la lid, juremos por ella vencer o morir. El mundo vio nunca más noble osadia, ni vio nunca un día más grande el valor, que aquel que, inflamados, nos vimos del fuego excitar a Riego de Patria el amor. Soldados, la patria nos llama a la lid, juremos por ella vencer o morir La trompa guerrera sus ecos da al viento, horror al sediento, ya ruge el cañón a Marte, sañudo, la audacia provoca y el ingenio invoca de nuestra nación. Soldados la patria nos llama a la lid, -/, " " juremos por ella vencer o morir HIMNO OFI CIAL DE LA RE PÚBLICA - La reforma militar: el Ejército español contaba con un número excesivo de oficiales desde la derrota de 1898. Esto indujo a establecer un juramento de fidelidad a la República para los militares, y la posibilidad de acceder a la jubilación anticipada para aquellos que no quisieran prestar dicho juramento debido a su ideología monárquica. De ese modo se redujo en gran parte el exceso de mandos militares. También se ordenó cerrar la Academ ia Militar de Zaragoza cuyo director, Francisco Franco Bahamonde, se sintió ofendido por la medida establecida por el Gobierno. El Ejército de Tierra no m ejora sustancialmente su equipamiento pero sufre una importante reorganización táctica y adm inistrativa. La aviación militar pasará a formar parte en 1936 del Ministerio de la Guerra a través de la Dirección General de Aeronáutica, que agrupa además la civil y la naval. La marina de guerra, sin embargo, es muy obsoleta, aunque durante 1931 y 1936 mejora notablemente la artillería de los buques y se desarrollan los nuevos submarinos 221 . - La reforma agraria 222 : el campo español arrastraba una serie de problemas respecto a la propiedad de la tierra: a) Minifundis mo en zonas del norte, donde el reducido tamaño de las propiedades las hacían insuficientes para garantizar la subsistencia de sus dueños. b) Latifundismo en la mitad sur de la península. Las tierras se encontraban en manos de grandes propietarios y la mayoría de la población se veía obligada a trab ajar dichas tierras con unas condiciones inhumanas: excesivas horas de trabajo y sueldos muy bajos. En Andalucía, sobre todo, seguía predominando el caciquismo, estaba muy arraigado aún, y muchos de los terratenientes eran absentistas, es decir, que ni siq uiera vivían en sus propiedades del campo. c) Subarriendo de tierras, por parte de intermediarios que especulab an con el suelo, arrendándolo a bajo precio y volviéndola a arrendar a un precio mayor a los campesinos, que eran los que verdaderamente iban a explotarlas. La R epública se m uestra en p rincipio decidida a im pulsar la ref orma agraria y con el objetivo de favorecer a los más desfavorecidos. Para la derecha no cabe duda de que el nuevo Gobierno se ha empeñado en hacer la revolución a " 221 Ibídem , pp. 68 ss. 222 AA.V V., Histori a, Cien cias Soc ial es…, Op. Cit, pág. 190. -0. " " cualquier precio. El min istro sostiene qu e el objetivo principal de la reforma agraria es poner remedio al paro agrícola, lo que ello conlleva, desnutrición, analfabetismo, enfermedades y demás penurias, y a la redistribución de la tierra, expropiación de grandes fincas señor iales y latifundios, que no se explotaban y eran entregadas a los campesinos, y el racionamiento del cultivo. Las primeras medidas las toma el Gobierno provisional, en abril del año 1931 223 . El 21 de mayo de es e año se crea la Comisió n Técnica Agraria cuyo o bjetivo principal era aconsejar al Gobierno sobre la reforma. Sin embarg o, este proyecto no prospera; queda atrapado entre la Derecha, que lo bloquea a través de los propietarios rurales, y los socialistas, que lo tildan de conservador porque no contempla la expropiación de las tierras. Durante el verano dicho proyecto es retocado un par de veces más, pero, el resultado gusta un poco menos que el anterior 224 . Finalmente se crea la nuev a cartera, que cae en manos del radical socialista Marcelin o Domingo. En ma rzo de 1932 llega a las Cortes un nuev o proyecto que resulta in cluso más m oderado que el ú ltimo que elaboró la Com isión: suprime el impuesto sobre las grandes propiedades y mantiene las indemnizaciones a los terratenientes afectados por las expropiaciones 225 . En mayo de 1932 se inicia el debate y, por enésima vez, es rechazado por los dos lados: Derecha y Socialistas. Sin embargo, lo más grave es que el propio Gobierno vuelve la mirada hacia otro lado. Ahora parece que la reforma agraria no es tan urgente: no interesa a Azaña, ni a los galleguistas, ni a los catalanistas, ni al propio Marcelino Domingo. " 223 FER NÁN DE Z G ALIA NO , Anto nio (dir.), Así llegó a Espa ña a l a Guerr a Civi l…, Op. Cit , pág. 74 . 224 Ibídem , pág. 7 5. 225 Ibídem . -0- " " El presidente del gobierno cae en la cuenta de su poco acierto en la designación del ministro de agricultura. Las cosas no han mejorado mucho, incluso podríamo s decir que han empeorado, como ocurrió el 8 de julio de 1932. Villa Don Fradrique (Toledo) es escenario de una nueva batalla campal. Un motín comunista se salda con incendios de cosechas, cortes de com unicaciones telefónicas, telegráficas, fer roviarias y combates entre los manifestantes y la Guardia Civi l. Hasta allí se desplaza el director de la Guardia Civil, el general C abanellas. El saldo es de cuatro muertos, un guardia civil, dos m anifestantes y un patrono, y varios heridos de ambos bandos 226 . Hasta fi nales de m es, el gobierno no consigue sacar adelante la Ley de Orden Público, que sustituye a la controvertida Ley para la D efensa de la República: - La reforma educativa: la influencia de los intelectuales 227 en los primeros gobiernos republicanos explica la importancia de la medidas tomadas en materia educativa: a) Enseñanza laica: libre de la influencia de la Iglesia, adoptó como modelo la Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos, en 1876. El objetivo de esta instit ución era la " 226 Ibídem , pág. 7 7. 227 Ibídem , p p. 160 ss. La eu foria republic ana prende en u nos intelectua les que ir án después progresivamente poniendo en su pluma al servici o de las distintas ideologías, a medida que el ambiente polític o se vuelve cada vez más beligerante. No es la República l a q u e d i v i d e a l o s e s c r i t o r e s , s e g ú n André s Tra piel lo, aut or de “Las armas y l as le tra s”, que s osti ene que n unca estu vo un país tan únic o como España en 1931 y est ablece la parti ción ha cía el año 1934. “Los que no lo eran ya se hicieron de izquierd as, ot ros de d erechas y otros trataron d enodad amente de no tomar partido por unos ni p or los otros, pero fueron desbordados por los acontecimientos”. Sin em bargo, al principio, aquel 14 de abril de 1931, la euforia con que se acoge a la República contagia a los in telectuale s d e la ép oca […] cóm o fue el caso de Vicente Aleixandre y Luis Cernuda que acudier on juntos a la manifestaci ón del día siguiente de la proclamación del nuevo régimen para vitorear a la República […] es después de la República cuando las plumas c o m i e n z a n a p o n e r s e a l s e r v i c i o d e l a s i d e a s [ … ] e r a c u e s t i ó n ú n i c a m e n t e d e e l e g i r . D e a c u e r d o con sus preferencias; la pluma al servicio del n uevo liberalismo, como Díaz Fernández; del fascismo, como Gim énez Caballero o Ledesm a; del comunismo, com o Alber ti [ …] si Va lle - Inclán se ve arrastrado a la arena republicana por la pobreza, Baroja no logra el acta parlamentaria cuando la pretende y Azo rín no es sino un escri tor gubernamental. De los dos Machado añade el escrit or, uno era demasiado dandy para ocupar se de la polít ica y el otro, demasiado solitario como para echarla de m enos. -0/ " " re novación científica y pedagógica de España y frente a una enseñanza religiosa proponía una formación laica. b) Se valoró la situación del profesorad o, mejorando sus salarios. c) Se desarrollaron centros de formación del profesorado y se potenció la Junta para la Ampliación de Estudios cuyo objetivo era promover los estudios en el extranjero de los profesores, desarrollar trabajos dentro de España y crear instituciones educativas como la Residencia de Estu diantes 228 , de las que fueron alumnos el escritor Federico Ga rcía Lorca, el pintor Salvador Dalí y el cineasta Luis Buñuel. d) Se llevó la cultura al medio rural a través de las llamadas “misiones pedagógicas” cuyo objetivo era llevar los conocimientos básicos a la población campesina. Todas estas medidas m ostraban las pretensiones reformistas de la II República española; sin embargo, al ser unas medidas tan profundas y a ello añadir el escaso tiempo para llevarlas a cabo y de forma simultánea, el nuevo régimen contó con numerosos enemigos que vieron peligrar sus intere ses, monárquicos, carlistas, Ejército, Iglesia, terratenientes… Esta sit uación de desórdenes públicos en los primeros momentos de la centuria, entre los que destacamos los sucesos de Casas Viejas 229 , por su índole " 228 CAZ OR LA GR AN AD OS, Fra ncisco José , La Pervivencia de la Escuela Nueva en la Escuela Franqui sta: La Inspect ora - Jefe M aría Victoria D íaz Riva (1904 - 1992), Uni versi dad de Málaga, M álaga 2003, pp. 183 ss. 229 FER NÁN DE Z G AL IAN O, A nton io (dir.), Así llegó a España a la Guerra Civil …, Op. C it , pág. 11. En enero de 1933, la represión guberna mental de una revuelta anarqui sta de campesino s en esta aldea gaditana se salda con la muerte de 25 p e r s o n a s , c o n m o c i o n a a l a s o c i e d a d y a s e s t a u n d u r o g o l p e a l prestigi o de Azaña. Esta sublevación es reprimida por las fuerzas del orden, desatando la indignación en diversos sectore s de la sociedad y asestando un duro golpe al G obierno y a su presidente, a qu ien se acu sa de ser el último responsable. Casas Viejas sería uno de los m ás graves sucesos desde la proclamación de la Repúblic a, tras los in cidente s de Castilblanc o (Extrem adura) , d onde un Guardia Civil mató a un campesino al intentar disolver una manifestación y el pueblo, enfervorecido, asesinó a cuatro representan tes del orden , donde los guardia s civiles dispa raron sobre una m anifestación obrera d ando muert e a cuatro mujeres y causa ndo 28 herid os. Casa s Vieja s es una remota ald ea gadit ana , pobre y m a l comunicada en la que han prendido las ideas anarquistas y revolucionarias contra el poder establecido, que oprime a unos campesinos que viven en pésimas condiciones. Las insurrecciones comienza al igual que muchas otras acontecidas durante los meses anteriores; se propaga el rumor de que va a producirse un levanta miento rev olucion ario por todo el país y c ada pueb lo se pr epara para una su puesta hue lga general que nunca llegó a producirse. Sin embargo, el 11 de enero, un grupo de anarquistas se concentra e n l a plaza de Casas Viejas y exige la destitución del alcal de, intenta asalta r el cuartel de la Guardia Civil y quema la casa de Arbitrios (registro de la propiedad). Los refuerzos ocupan el pueblo y matan a un campesino desarmado, lo que provoca la dispersión y huida de los insurrectos hacia los cam pos […] una vez consumada la tragedia, y para dar un escarmient o al pueblo, los cadáveres permanecen a la vista de todos, y el cap itán Roj as orden a a los guardia s que reco rran las casa s y disparen si alguien s e resist e a -00 " " social debilitó al Gobierno. Este debilitami ento se reflejó en la pérdida de las elecciones en 1933. 2.4.4. ¿Cuál fue la actitud de la Iglesia Católica ante la proclamación de l a II República? Comenzamos con palabras del propio Lerroux que reconoce: “La Iglesia no había recibido con hostilidad a la Repúbli ca”. O las palabras del propio Tarancón que escribiría posteriormente si endo ya cardenal: “Ni yo, ni la mayoría de los curas que conocí recibimos con absoluta hostilidad a la República. La propia jerarquía había mostrado su acatamiento al poder constituido. Aunque la verdad es que nadie acabó de creer que tal acatamiento fuera sincero y verdadero. Los republicanos lo consideraban puro oportunismo. La derecha Tradicional lo juzgaba una traición. Para mí era una postura coherente […] La verdad es que la República fue claramente antirreligiosa y que pronto entre los católicos comenzó a sentirse hacia ella hostilidad que hizo que todos viéramos como bienvenido el Alzamiento” 230 . En un artículo publicado el 15 de abril, en el diario católico El Debate, se afirmaba : “La República es la forma de gobierno establecida en España; en consecuencia, nuestro deber es acatarla” . Alejandro Lerroux informó a la Santa Sede de la proclamación de la Repúb lica en España, con estas palabras: “Madrid, 17 de abril de 1931 / S.E. Mons. Federico Tedeschini / Arzobispo de Lepanto./.Nuncio Apostólico / Excmo. Señor: / Muy señor mío: Por un acto espontáneo de acatamiento a la voluntad popular, el poder soberano que representaba en España don Alfonso XIII se ha sometido a la soberanía nacional. El rey dejó de serlo abandonando voluntariamente el trono y el país, para fijar su residencia en el extranjero. La Nación, que había expresado claramente su estado de conciencia por medio del sufragio universal en elecciones municipales celebradas el día 12 del corriente, al encontrarse dueña de sus destinos """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " abrir. Este acontecimiento produce una gran conm oción social, opinan que se trata de un abuso d e autoridad y no comprendían este tipo de comportamiento frente a unos campesinos analfabetos y que viven en l a más absoluta de las mis erias. 230 MA RT ÍN DESC ALZO , J. Luis, Tarancón, el cardenal del cambio, Planeta Agostini, Barcelona 1982, pág. 65. -01 " " y sin gobierno que los rigiera, ha proclamado la República… / A. Lerroux” 231 . " La instauración de la Segunda República en España fue informada a la Santa Sede por Lerroux, a través del Nuncio en España, Federico Tedeschini. La respuesta a la misma no se hizo esperar : “Madrid, 24 de abril de 1931 / Excelentísimo Señor / Don Alejandro Lerroux / Ministro de Estado / Madrid Excelentísimo Señor Me honro en acusar recibo de la atenta nota del 17 del actual con la cual V.E. se servía participar a esta Representación Pontificia la proclamación de la República en España y la constitución del nuevo Gobierno bajo la presidencia del Excmo. Señor Don Niceto Alcalá Zamora […] Habiendo trasladado a la Santa Sede la nota susodicha y los sentimientos con que el Gobierno la acompañaba… la Santa Sede está dispuesta a secundar al Gobierno provisional en la obra de la conservación del orden, en la confianza de que también el Gobierno respetará de su parte los derechos de la Iglesia y de los católicos en una Nación en que la totalidad del pueblo profesa la Religión Católica […] / + Federico Tedeschini, Nuncio Apostólico” 232 Respuesta de Alejandro Lerroux a esta misiva: “Ministerio de Estado / Madrid, 25 de abril de 1931 / Num.7C.E / A Su Excelencia Monseñor / Federico Tedeschini / Arzobispo de Lepanto / Nuncio Apostólico / Excmo, Señor: Muy Señor mío: Tengo la honra de acusar recibo a V.E, de su atenta nota número 4990, de fecha de ayer, por la que se sirve participarme que la Santa Sede queda enterada de la proclamación de la República española y de constitución del Gobierno provisional, estando dispuesta a secundar a este en la obra de conservación del orden y abrigando la esperanza de que el nuevo régimen de España respetará los derechos de la Iglesia y de los católicos. Es el deseo del Gobierno provisional el de continuar manteniendo con la Santa Sede las relaciones de tradicional afecto existentes entre ambas potencias, esperando encontrar para este fin, en los sentimientos de esclarecida compresión de la Silla Apostólica, el apoyo necesario. Al transmitir a V.E. la más atentas gracias por la comunicación que se ha servido trasladarme, aprovecho la " 231 CÁR CE L ORT Í, Vicente , La II República y la Guerra Civil en el Archivo Secret o Vaticano, BAC, Madr id 20 11, pp . 2 13 ss. (A)rchivo (S)ecreto (V)aticano, Arch . N unz Ma drid, d espach o nº 4983 , fol. 366 - 366v. 232 Ibídem , pág. 2 61. AS V, A rch. N unz M adrid, d espac ho nº 4 990, fo l. 388. -02 " " oportunidad para reiterarle las seguridades de mi más alta consideración. / A. Lerroux” 233 . La respuesta de Lerroux resulta algo paradójica, al decir que la República respetaría los derechos de la Iglesia y de los católicos, ya q ue a menos de un mes de esta misiva se inició en España la quema de iglesias y conventos, como veremo s más adelante. La Santa Sede pidió a los sacerdotes, religiosos y fieles católicos que se posicionaran ante ella y su gobierno con el máximo respeto para asegurar el mantenimiento del orden y el bien de todos 234 . El respet o que en todo momento se vislumbró entre el arzobispado de Tarragona, q ue era la cabeza moral del epis copado tras la renuncia de Segura, con las autoridades republicanas, sirvió de ejemplo para que todos los demás obispos actuaran de la m isma manera. Sin embargo, cuando las provocaciones co ntra la Iglesia comenzaron de forma abierta e incluso avasallante, esto provocó el sentimiento de discriminación y opresión entre los católicos. Es aquí cuando la jerarquía eclesiástica se vio obligada a intervenir con duros escritos, tanto públicos como p rivados. Tal como fu e el caso de los arzobispos m etropolitanos, el 9 de mayo de 1931 publicaron un documento en el que aceptaban el acatamiento de la República pero, a su vez advertían el temor ante la misma. " 233 Ibídem , pág. 2 62. AS V, A rch. N unz M adrid, f ol. 386. 234 Ibídem , La Gran Persecución, España 1931 - 1939, Planeta Agostini, Barcelona 20 00, pp. 32 ss. El Obis po de Barce lona , Manuel Iruri ta, en una circ ular publi cada el 16 de abril , orde nó a los sac erdo tes que no se mezclasen en contiendas políticas. El Obispo de Gerona dio instrucciones a sus sacerdotes para que tampo co se m ezcla sen en co ntiendas polític as; en cuanto a la predicación, que evitasen las alusiones directas o indirectas al estado actual de cosas y que guardasen con las autoridades seculares todos los respetos d ebidos y colabo rasen co n ellas, p or los m otivos q ue les son propio s . El carden al Se gura publicó el 30 de abril una circular dirigida a los obispos en las que reconocía el principio del respeto y obediencia debidos a los gobiernos constituidos, aunque advertía que cuando los derechos de la religión están amenazados, es deber imprescindible de todos unirnos para defend erla y salvarla. El nuncio Federico Tedeschi ni visitó en diversas ocasiones al ministro de Gracia y Justicia, Fernando de los Ríos, con quien mant uvo rel acio nes no sól o corre cta s sino inclus o cordi ale s. La jer a rquía dem ostró una m oderación y un talante libera l al no que no estab a acostu mbrad a, quizás po r el influjo que los cardena les Vidal, de Tarrago na, e Ilundáin, de Sevill a, ejercier on como primado de Toledo. Éste, junto con el obispo Múgica, de Vitoria, provocó el único incidente grave con el nuevo régimen en las primeras semanas, pero fue resuelto en po cos mese s. -0! " " Estos temores se confirmar on más rápidamente de lo que se esperaba: la política laicista y las violencias en la calle crearon pronto una situación extremadamente tensa, com o fue el ataque cruel e indiscriminado hacia las iglesias y conventos, ocasionando una gran pérdida del patrimonio cultural de Espa ña como alguna que otra vida 235 . Pío XI había pronunciado una frase que sirvió para justificar la preocupación política: “La Iglesia no hace política. Pero cuando la política ataca al Altar, la Iglesia tiene el deber sagrado de defender el Altar” 236 . Algún ob ispo, como fue el caso del arzobispo de Tarragona, el cardenal Vidal, intentó establecer un diálogo con las autoridades de la R epública, con el objetivo de subsanar el contencioso entre ambas sociedades, la católica y la laica, pero, esta postura no fue bi en vista en los ambientes clericales. Los partidos de derecha tampoco aprobaban ese deseo de comprensión mutua y de paz social que patrocinaba el cardenal catalán. Defendían la postura de que la Iglesia, sus sacerdotes y fieles, se debían mantener en un cl ima de inconformidad e incluso de tensión hacia el poder constit uido. La postura anticlerical del nuevo gobierno se sitúo principalmente en la educación y en la política. Al clero se le identificaba con los partidos más conservadores, y en el ámbito de la educación y del conocimiento se le acusaba al clero de apoderarse del monopolio de la verdad. En el campo de la intelectualidad, escritores y políticos veían al clero como una presión que frenaba, el avance hacia una mayor lib ertad 237 ; de ahí el odio que esc ritores e intelectuales profesaron a la Iglesia y a sus seguidores 238 . " 235 ARB ELO A, Víctor Manu el, La Semana Trágica de la Iglesi a en España (8 - 14 Octubre 1931), Encuent ro, Madr id 200 6, pp. 53 s s. 236 CÁR CE L OR TÍ, V icent e, La gran pe rsecución…, Op. Cit, pág. 36 . -10 " " Católicos, que se unieron en una gran C onfederación N acional Católico - Agraria (CONCA), siendo Antequ era uno de los principales centros de este sindicalismo; que siguieron estos pasos para constit uirse: “El ministro de Hacienda ha firmado una Real orden disponiendo que las pólizas de los créditos con garantías de valores cotizables, que conceda el Banco de España a los Sindicatos Agrícolas, están exentos del impuesto de Timbre. El Excmo. Sr. D. Lorenzo Muñiz, secretario general del Consejo Superior de Fomento, en nombre y por encargo de este organismo oficial se ha dirigido de oficio y directamente a los Sindicatos agrícolas, Cámaras Federaciones, Comunidades y Asociaciones de labradores, regantes, etc.; para que llenen unos impresos que ha facilitado. Se propone el Consejo, en nombre del ministerio de Fomento y de la Dirección de Agricultura, formar una completa y exacta estadística de todas las entidades agrarias existentes en España en el presente año de 1916; es decir, un verdadero censo. Los datos solicitados, con otros más, se tendrán en cuenta para múltiples servicios, uno de los cuales es el referente a las subvenciones metálicas, premios y demás beneficios especiales concedidos por el ministerio de Fomento, Diputaciones provinciales, Ayuntamientos y demás organismos oficiales. Aunque lo expuesto demuestra la gran conveniencia de cumplir las órdenes del Gobierno, excitamos el celo de todas las entidades agrarias de la Diócesis. Los católicos, sobre todo, deben apresurarse a formalizar su inscripción, que es completamente gratuita. """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " Álor a. El celo muy conoci do ya en toda la Dióces is del Señor Arcipre ste D. Manuel Domínguez , y la s Con ferencias que a este fin dieron en el pueblo los Sres. D. Antonio M onedero y D. Francisco C orreas dieron por result ado la creación del Sindicato con 100 socios Fundadores con la sigui ente Junta Directiva : Consi liar io Nato: El Sr. Arcipres te. – President e: E xcelentísimo S r. M arqués de Sotomayor. – Vice - Preside nte: D. Tom ás García Pérez. – Tesorero: D. Domingo Calleja Soria. – Vice - Tesor ero: D. Cristóba l Auri oles Hidal go. – Secr etari o: D. Bartolomé Díaz Lauzar. – Vic e - Secret ario: Don Fernando Botell o Romero. – Vocal es: D. José Luna Díaz, D . Benito Rivero Hidalgo, D . Francisco Garrido Acedo, D . Juan Díaz Calder ón y D. Tomás Mayo Vera . Nuest ra enho rabue na muy ent usia sta a todos y adel ante . SINDI CATO AGRARIO DE RONDA: No par ece s ino q ue es taba n esp eran do oí r la pala bra adelante, con que alentábamos a los buenos católicos de Álora, estimulá ndolos a seguir por el camino emprendido de acción social católica, cuando nos sorprende agradablemente una crónica publicada en La Defensa d el día 5 de este mes, dándonos cuenta de la inaug uración de otro sindica to católic o agríco la en la c iudad in signe de Ronda. C on 140 socios ha comenzado. Beneméritos católicos son los señores que forman la Junta Dire cti va, consti tui da por los Sres. D. Luís Corro, Presid ente , D. Anton io Avil és, Secret ario, D. Manuel Siles, Tesorer o. Esper amos, pues , resu ltados muy benefi ciosos, para l os que siempre tendremos un aplauso. Sea muy en horabuena. SINDICATO D E ANTEQUE RA: E s t a n d o y a e n p r e n s a e s t e B o l e t í n , llega a noso tros la n oticia d e la fu ndació n de o tro Si ndicato en Antequera. Loado se a Dios, cuya providencia de padre sabe suscitar hombres, a medida de las exigencias y necesidades de su pueblo, que como los incansables Sres. M onedero y Correas llevan a todas partes los rem edios y soluciones religiosas de lo s males sociales; y d ignos de tod a loa son A rciprestes co mo el de A ntequera, que saben aprovechar el buen sentido religioso de sus hijos, para todos unidos por la caridad mutua del catolicismo poder afrontar con entereza y previsión cristiana las calamidades sociales modernas. Q ue el C orazón bendito de Jesucristo bendiga pródigam ente los esfuerzos de todos. -11 " " FUNDACIÓN DE UN SINDICATO Es la villa de Cartajima un pueblo situado en la serranía de Ronda; sus moradores pobres, su suelo poco productivo tanto por la calidad de sus tierras arenosas como por su clima algún tanto de frío. Sus habitantes dedicados en su totalidad a las labores del campo, indiferentes en materia de religión, aunque nunca hostiles a ella, ven deslizarse su vida, llena de mil trabajos y privaciones sin esperanza de mejorar nunca, lo que les hace ser habitual y tenazmente pesimistas. El Párroco de este pobre pueblo, deseoso de remediar algo los males que padecen sus feligreses e irlos atrayendo a Dios, después de haber estudiado las diferentes clases de obras sociales y escogido la mejor se adapta a la localidad, se decide fundar un Sindicato Agrícola y encomendando al Sagrado Corazón el asuntillo se echa a la calle a preparar el terreno. MEDIOS DE PROPAGANDA No disponiendo de la prensa ni de otro medio rápido y fácil de propagar la idea, habla del Sindicato en la calle, en la plaza, en el paseo, en las tertulias y en donde quiera que se le presenta ocasión, y en el tono llano y franco de la conversación expone sus grandes ventajas, su organización, sus resultados en otras partes y lo mucho que se va extendiendo esta obra social por todas partes, y la labor constante, tenaz, por espacio de algunos meses dio el resultado que era de esperar. HAY QUE FUNDARLO Todos tenían, por conveniente, por necesario el Sindicato ¿pero quién organizaba, decían, quién trabajaría, escribiría, llevaría la contabilidad, en una palabra, quién se atrevería a llevar a la práctica aquellos ideales tan hermosos? MOMENTO OPORTUNO Llegado este momento el Párroco busca a once amigos y los compromete a ser los fundadores del nuevo Sindicato: los cita a su casa para empezar los trabajos de fundación, allí reunidos les lee y pone a su aprobación el proyecto de los Estatutos que ya tenía preparado de antemano y aprobados por unanimidad se extiende acto seguido la solicitud al Sr. Gobernador Civil, dándole cuenta de la nueva Asociación y pidiendo su aprobación legar, para lo cual se le envió un duplicado de los Estatutos. LO IMPOSIBLE HECHO REALIDAD -12 " " Muchos creían imposible la fundación del Sindicato dada la condición, hábitos de aislamiento, y escasa cultura del vecindario: así es que causó gran sorpresa la noticia que corrió rápidamente por el pueblo como un reguero de pólvora y acabó de alentar a muchos que todavía titubeaban y no acababan de creer lo que tenían ante sus ojos. Pero rendidos ante la evidencia y muy contentos de haberse equivocado piden el ingreso en la Asociación y así fue creciendo, creciendo y hoy tiene en su seno ochenta socios, llenos de esperanza, en un porvenir más lisonjero y contentos con las ventajas que hasta ahora le ha proporcionado la nueva Sociedad. Gracias al Sagrado Corazón que nos ha ayudado en esta empresa, mediante la cual esperamos que poco a poco por la influencia moral del Sindicato vayan desapareciendo de este pueblo sufrido y pobre las miserias y escasez de sus habitantes y vayan abriéndose las inteligencias y corazones a las doctrinas salvadoras de la Iglesia Católica que es la única que puede dar solución completa al pavoroso problema social” 252 . Y gracias a la influencia de estos sindicatos no se produjeron los desmanes que se dieron en otros lugares, como la quema de Iglesias. En las numerosas elecciones que se llevaron a c a b o , v e m o s c o m o p o c o a poco la conjunción Republicano - Socialista va a ir haciéndose de un nutrido grupo de concejales. Para esta fecha ya contaban con 20 concejales en el Ayuntamiento de Málaga. En el bienio 1912 - 1913 la conjunción alcanzó la mayoría, con 27 concejales, mientras que los monárquicos sólo obtuvieron 18 concejales. Los partidos republicanos y socialistas, que habían quedado fuera del sistema canovista, estaban cobrando protagonismo, las prácticas caciquistas seguían imperando, principalmen te en los pueblos de la comarca malagueña. Destacamos los acontecimientos ocurridos en Benagalbón 253 . " 252 Ibídem , pp. 34 0 ss. 253 MA RTÍN PINT O, José y G ONZ ÁL EZ M ATA S, Enriq ue, Mála ga en la España …, Op. Cit , pp. 45 ss. Los llamados sucesos de Benagal bón ocu rrieron durante el Re inado de Alfonso XIII , a ra íz de las elecciones generales del 8 de marzo de 1914 y resultaron en la muerte de un guardia civil en Ben agalb ón , provincia de Málaga . El puebl o de Benagalbón temía que los result ados de las elecciones fu eran falseados, como ya había pasado e n noviembre d e 1911 y noviembre de 1913 . Los vecinos se -1! " " Estos sucesos acaecidos en la localidad malagueña de Benagalbón dividieron a la opinión pública nacional y a la prensa de un signo ideológico o de otro, des tacando en la defensa para el indulto de los reos el diputado republicano por Málaga, Pedro Gómez Chaix 254 . Respecto a los partidos políticos imperantes en Málaga a comienzos del siglo XX son: - El Par tido Conservador , dividido en dos bloques, ambos de ellos l iderados respectivamente por el m arqués de La rios 255 (los llamados laristas) y Francisco Bergamín 256 (datistas). """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " concentraron frente al colegio electoral, que se encontraba protegido por la Guardia Civil, y allí estalló el conflicto tras negarse a firmar el acta del resultado el presidente de la m esa y el alcalde de la localidad. Vari os v ecin os f ueron det eni dos, per o al res ist irse se prod ujo un e nfre ntami ento ent re v eci nos y la guar dia civil que acabó con la m uerte de un guardia civil, otros tres guardias heridos y la detención de 58 personas. Los vecinos detenidos fueron forzados a asistir al entierr o del guardi a muerto. Éstos, atados y trasladad os a pie a Mála ga . Toda la familia d el principa l acusad o fue deten ida, inclu ida su mu jer, condenada a muerte junto a su marido, au nque finalmente se les conmutó la pena a cadena perpetua, debido a l as petici ones de amnistí a de los republicanos. 254 Ibídem , pág. 4 6. 255 Leer su biogra fía en el c apítulo I. 256 MO NTIL LA Y OR DÓ ÑEZ , Rafa el, Ello s fue ron ministros, vein ticuat ro malagueños se sentaron en Poltr onas M inist eriale s, Bobastro, Málaga 1986, pp. 107 ss. ALCOBENDAS, Miguel, Málaga , personajes en su Historia, Arguval, Málaga 1986, pp. 101 ss. MAPELLI LÓPEZ, Franci sco, “Franci sco Bergamí n Garcí a” en CA BRERA PABLOS, Fra ncisc o y OLMEDO CHECA, Manuel, (coords. ), Mala gue ños en la Histo ria , Benedit o, Málaga 2006, pp. 204 ss. Francis co Bergamín, natural de Málaga, donde nació el 6.X.1855. Falleció en Madrid el 13.II.1937. Decano de los C olegios de Abogados de Mál aga y de Madri d. Diput ado po r e l d istrito d e Ca mpillos en varias legislatura s, Se nador y Se nado r vitali cio a partir de 1914, con nom bramiento por R . D. de 30 de marzo de 1914. Llegó a ser Vice pres iden te del Congr eso, Direct or Genera l de Haciend a, Subse cret ari o del Minis teri o de Ultrama r , Min ist ro de In st ruc ci ón Públi ca y Bel las Art es (des de el 27 de oct ub re de 1913 al 11 de dic iem bre de 1914), de Gobernación (en el gobierno presidido por Eduardo Dato Iradier, desde el 5 de m ayo de.1920 al 1 de septiembre de 1920, substituyéndole el conde d e B u g a l l a l , G a b i n o B u g a l l a l A r a u j o ) , d e H a c i e n d a (bajo la presid encia de Jo sé Sánch ez - Guer ra Martín ez, entr e el 8 de marzo 1922 y el 4 de dici embr e de 1922, en que pasó a ocupar la cartera Juan José Ruano de la Sota) y de Estado (tras su cese en H acienda y tan sólo duran te tres día s hasta el 7 de diciem bre de 1922 ). Alca nzó las Presiden cias de la Rea l Aca demia de Jurisprudencia y Legislación (1919 - 1923), del Consejo de Instrucción Pública y de la R eal Sociedad Geogr áfi ca. Int egra do en el Parti do Conser vad or, estuvo adscrito a la facción, en ocasiones disidente, de Romero Robledo. Autor de una sign ific ada produ cción litera ria, destac a tambié n por sus trabajos de Hist ori a del Dere cho, Derecho Mercant il (en el que sobre sali ó part icul armen te con trabaj os doct r inales, históri cos y de comentario legislativo) , Derecho Procesal e incluso Derecho Constitucional, aparte de que escribió num erosos informes forenses y llevó a cabo una am plia labor po lítica y legislativa en ambas Cámaras . No obsta nte, en sus d iscur sos po líticos brilló quizá m ás la re tórica qu e la sub stancia ju rídica y la quinta esencia legalista. Tras su muerte, la piedad de sus familiares llevó a recoger lo que se publicó como Dictámen es jurídi cos (195 4) qu e pro logó Nicolás Pérez S errano, donde se ag rupa n tan sólo una porción bien pequeña de los mismos. Se le distinguió con la Gran Cruz de la Orden de Carlos III . También le fue otorga da la de Corona de Itali a. Fue padre del famoso poeta y ensayi sta José Bergamín Guti érre z ( 1895 - 1983). -1# " " - El Partido Liberal; liderado por Lu is Armiñá n 257 (romanistas). - El Partido Reformista, de escas a repercusión en Málaga. - Unión Republicana, que tenía c omo líder a Gómez Chaix 258 c o n s u colaborador Pedro Armasa 259 - ambos rivalizaron en 1916 por sus intereses en el deseo de ser candidat os en las Cortes . " " 257 PET TEN GH I LA CH AM B RE, José Aquiles, Detrás del Sile ncio, Arte pick , Jerez de la Fron ter a (Cádiz) 200 9, pp. 166 ss. Luis Arm iñán Od riozola, nace en Málaga en 1899 , licenciado en D erecho y Periodi smo que ejerce rá en los años veinte en los diari os Liberal , E l Imparci al y H erald o de Madrid. Pertenec iente al Partido Republi cano Radical es nombrado Gobernador C ivil de Lugo pasando con el mismo cargo a Córdoba tr as las Elec cio nes de octub re de 1933 concr etame nte el día 20 de dici embre de 1933 hasta el 30 de abril de 1934. Tuvo poca popularidad y según algún comentario, tan sólo fue a despedirlo a la estación el diputado radical Joaquín de Pablo - Blanco Torres. Su cese se debió al ser designado también como G obernador C ivil de Cádiz, pues Alejandro Lerroux lo mandó a esa provincia para o r d e n a r e l p r o c e s o d e " C a s a s V i e j a s " . E n t r a d o e l F r e n t e P o p u l a r s e r e t i r a d e l a p o l í t i c a , p a s a d e nuevo el periodismo y ejerce como profesor auxiliar de la Escuela de Comercio de Madrid. La sublevación franquista le sorprende en San Sebastián. E n esta cap ital no tiene resultado la sublev ación, por lo tanto, decide refugiarse en el consulado de Perú pasando entre los días 10 y 11 a Francia. Tom ada San Sebasti án el 13 de sept iembre de 1939 por las tropas franquistas , vuelve días después a la misma, emprendie ndo su partida para Burgos. Allí se presenta al general Cabanellas para ponerse a su disposici ón. Es reconocida su sumisión al ser publicado en la Gaceta de Madrid su destitución como profesor de la Escuela Superior de Comercio de Madrid por ser “desafect o al régimen republicano” Pr estó valiosos servicios como periodista en los fr entes naciona les, ll egándose a ganar el reconoci miento de al tos mando s mili tar es fra nqui sta s, cos a que le val ió pa ra ser uno de los más recon ocid os peri odi sta s de la zona sublevada . C on su p asado repúb lico amortiza do y sep ultado, emp rendió un nuevo salto perio dístico al s er nombrado como correspons al de guerr a en el f rente ruso - germano por el periódi co Madrid. Libera do París en 1944 fue allí como corresponsal del diario ABC. Miembro d e l a A s o c i a c i ó n d e P r e n s a d e M a d r i d y premio Lucas de Tena en 1953, se dedicó hast a 1963 a realizar cr ónicas polít icas y mundanas en el ABC y otros medios. Fallece en Madrid el 31 de julio de 1987. 258 ALC OB END AS , M igu el, Málaga pers onaj es en su Hi sto ria , Arguv al, Málaga 199 6 , pp, 353 ss. Pedro Gómez Cha ix, nac e en el seno de una saga familiar ligada a la vida cultural, mercantil y p o l í t i c a q u e atraviesa la historia d e M á l a g a d e l o s s i g l o s X I X y X X . En 1886 obtiene por oposición la c átedra de francés del I n s t i t u t o d e S a n t i a g o d e C o m p o s t e l a y allí permanece dando clase ha sta 1891, año en el que obtiene la cátedra de francés de la Escuela Su pe ri or de Com er ci o de Málaga, de la que es elegido también secretario. Tiene entonces 27 añ os. Defiende el papel fund amental de la educ ación y la cu ltura. S u Trayect oria polít ica es una de las m ás largas de la historia m alagueña. Arranca en 1891, cuando contaba 27 años, c u l m i n a e n 1 9 3 6 c o n s u b r e v e e x i l i o tem poral en M arsella. El añ o 1 903 supone un giro e n la polític a republicana española, con la unión en torno a S a l m e r ó n , y a u n q u e s e a u n a e x p e r i e n c i a nuevamente frustrada, es la base de una mayor presenci a en la política española y , en Mála ga, est á relacionada con la p uesta en marcha d el periódico El Popular , el gran d iario de las iz quierd as ma lagueñ as a partir de 1905 se inicia la etapa de su plenitud política p r o f e s i o n a l , e n 1 9 0 6 , i m p u l s a , s o b r e t o d o , s u s funcione s edu cativas. En él mism o año es n ombrado secretario del prim er intento d e c o n s t i t u i r u n a organización política regional en torno " l a L i g a R e p u b l i c a n a d e l a R e g i ó n A n d a l u z a " . D u r a n t e l a c r i s i s de 1917, participa como diputado en la Asamblea de Parlamenta rios de Barce lona. La gestión parlamentari a de G ómez Chaix presenta el m ismo talante reformista que su labor m unicipal. Se convierte en un diputado mediador entre el gobierno y la provincia, algo que t rata de con tinuar al llegar la Repúbl ica, un au ténti co mode lo de patro nazgo p olít ico. Tras l a in staur ació n de l a dict adura , Gómez Chaix prosigue su labor publicista r e c u p e r a s u a c t i v i d a d p o l í t i c a e n 1 9 2 6 " c u a n d o c u e n t a 6 2 a ñ o s d e e d a d " c o n la creación e n Málag a de la Alianza Re publica na. El relevo se prod ucía tamb ién en la Socied ad Económica de Amigos del Paí s ese mismo año de 1926 , con la el ección co mo presidente de la Económica de E milio Baeza Medina . Co n la llega da de la II Rep ública se inicia la ú ltima d e sus eta pas po líticas, convertido ya en un referente mor al un a f igu ra ve ner ab le par a el ce ntri st a mo de rad o q ue r epre sen ta ba el Partid o Radical de Lerr oux. -1$ " " La conjunción Republicano - Socialista siguió funcionando, aunque con el paso de tiempo se fue debilitando. Po r un lado, las oposiciones de sectores contrarios, por otro, los obreros que cada vez desconfiaban más del partido republicano, que se consideraba así m ismo interclasista y representaba a un amplio sector de la pequeña y mediana burguesía. La convocatoria de elecciones para el 8 de marzo de 1914, siguió mostrando las irregularidades del sistema democrático, algo generalizado en toda España. La id ea política en Málaga, era la de crear una sola candidatura de conservadores y liberales. Esta idea fracasó. Sol amente los conservadores presentaron las candidaturas de José Estrada 260 y Félix Sáenz Calvo 261 . Y en la op osición se presentaron Ped ro Gómez """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " 259 ÁLVAREZ REY, Leandr o, Los D iputados por Andalucía de la Segunda República, 1931 - 1939: Dicc iona rio bio gráf ico , Jun ta de A ndalucía, Sevilla 2009, pp. 317 ss. PÉREZ , Antonio María Claret, Hist ori a de la Franc masone ria en sus documen tos, Op. Cit , pp. 699 ss. M i e m b r o d e u n a a c o m o d a d a familia. Licenciado en Derecho por la en 1913, abrió desp acho como abogado en M álaga [… ]”Ingresó en la maso nería e n 1925 , integra do en la logia Pitágoras n ú m e r o 2 5 d e M á l a g a c o n e l n o m b r e s i m b ó l i c o d e "Georges Jaques D anton", desempeñando cargos de respons abilidad en la mason ería andaluza. Activo mili tan te del Part ido Republi cano Radi cal , en las e leccion es de 191 9 se presen tó com o c andida to al Congre so p e r o n o o b t u v o e s c a ñ o . D u r a n t e l o s a ñ o s s i g u i e n t e s h a s t a e l f i n a l d e l r e i n a d o d e A l f o n s o X I I I , Pedro Armasa se convirti ó en uno de los líderes del republicani smo m alagueño, parti cipando como vocal en la directiva de la A lianza Republicana. Proclamada la I I Rep ública e n 193 1, fue elegido diputad o a Corte s por la circunsc ripci ón de M álaga capita l dentr o de la candi datur a de la Conjunción Republi cano - Sociali sta en las eleccion es generales de ese año. En las Cortes Constitu yentes de 1931 destacó su actividad parlamentaria en m aterias que tuvieran que ver con la provincia de M álaga , así com o con la legislació n ele ctoral, la de inco mpa tibilidade s y el E statuto de autonom ía de C at aluña . E ntre 1931 y 1 933 asumió más responsabilidades en el seno del PRR. En las elecciones de 1933 , d ebió es perar a la segun da vuelta para obtener escaño, otra vez por la circunscripción de Málaga - capital, pero esta vez coaligado con la Con federa ción E spañola de D erecha s Autó nom as (CE DA ), en un giro en su tray ectoria política has ta ese momento de clara vocación republicana progresista. En este segundo mandato también fue activo en mate ria s jurí dica s, así como sobre legis lac ión econ ómica . Pres iden te de la Comis ión de Presid enci a, fue clave al impedir la aprobación de un proyecto que desterrase el caciquismo en numerosos distritos electorales, sustituyendo el modelo de elección mayoritario por uno proporcional. Fiel aliado de Alej andr o Lerroux , inc luso tra s la esc isión d el ala m ás pr ogresista de lo s radica les, fue subse cretario de Instrucción Pública en el segun do bienio re publicano . Su a lineam iento con la C ED A supuso su ex pulsión de la masonería. Al comienzo de la Guerra Civil, escapó de Málaga en un barco alemán y se estableció en París, primero, y en Niza, d e s p u é s . A l f i n a l i z a r l a g u e r r a f u e e x p e d i e n t a d o y c o n d e n a d o a 2 0 a ñ o s d e prisión y multa de 5. 000 pesetas. Pedro Armasa sigui ó su vida en Francia. 260 ALC OB END AS , M igu el, Málag a per son aje s en su Hi st ori a, Op , Ci t, pp. 377 ss. José Estrada Estrada, de origen andaluz […] En los pri meros años del siglo XX, abre en Málaga un modesto bufet e de abogado, -1, " " Chaix y Emilio Menéndez Pallarés 262 . El resultado de las elecciones d el 8 d e marzo de 1914 dio como ganadores a Félix Sáenz, José Estrada y G ómez Chaix 263 , lo que deja en clarivid encia la recuperación de los co nservadores y el """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " posterior mente, se convertirá en un prestigios o letrado. Tal era su peric ia qu e, d urante m ucho tiem po, circuló el siguiente dicho: mata al Rey, vete a M álaga y que te defienda E strada. Pronto se despierta en José Estrada el interés por la política. Se afilia al P artido Conservador, con virtiéndose en discípulo de Francis co Berga mín y sie ndo durant e muchos años presi dent e del Cír culo Conse rvad or malague ño. A finales de 19 19 recibirá su primer n ombram iento en la administración d el Estado: d irector general de Agri cult ura, Minas y Montes. Tres años más tarde será desig nado del egado r egio de P ósitos y en 1923 subsecretario de Hacienda, puesto del que no llegó a posesionarse a causa de la caída de los conservadores. T ras varios años de ostraci smo, debido a la Dictadura de Primo de Rivera, a la que siempre se op uso, su carrera p olítica l lega a su mo men to cum bre tras el no mbra miento del general Dámaso Bereng uer co mo jefe del ej ecut ivo en enero de 1930. Efect ivame nte, el 30 de ese mes , el aguilarense será investido com o ministro de Justicia y Culto. Más tarde, el 2 de abril de 1930, el cons ejo de ministros otorga a E strada la Gran C ruz del M érito Naval por haber desempeñado durante diecinueve años, de forma totalmente gratuita, el cargo de asesor jurídico del dep artamento marítimo. E l 25 de septiembre de 19 30, se celebra en el ay untamiento d e A guilar un a sesión extraordinaria motivada por una instancia d e Jo sé C arrillo y A sunció n A paricio p or la que se so licita d eclarar a Jo sé E strada hijo predilect o y preeminente de la localidad, poner su nombre a la Placilla Vieja (finalmente se le pondrá a la calle La Tercia) y colocar una lápida conm emorativa en la casa donde nació, lo q ue finalmente se hará, con la presencia del homenajeado, el 19 de marzo de 1935. El 26 de noviembre de 1930 se pondrá al frente de l m inisterio de Fome nto. D urante esta etap a, centrarán su atención la grave crisis obrera que se vive en A ndalucía, las confederaciones hidrográfi cas y las demandas de los trabaja dores de los ferrocarriles. F inalmente, en un am biente de crisis, a mediados de fe brero de 1931 se prod uce la caída del gobierno Berenguer con la consiguiente salida de Estrada del ejecutivo. Una vez finalizado su paso por la Corte , Est rada regr esa a la ciu dad d e Mála ga, donde el 9 de abri l e s nombr ado h ijo adopt ivo. El advenimiento del régimen republicano es acogido con s obresalto por nuest ro biografiado que, en un primer momento, abandona su residencia. Sin embargo, pronto regresará y continuará con su marcada presencia en la vida local. Así, por ejemplo, será decano del Ilustr e Colegio de Abogados y presidente de la R eal Ac a d em i a d e B el l as A r te s d e S a n T e lm o . Jo s é E st r a da y E s tr a da f u e as e s in a d o e n Má l ag a e l 2 0 d e septiembre de 1936 en un a multitudinaria saca en la que mueren, al meno s, 47 personas más… 261 CAB ELL O D ÍAZ , Mª En carnac ión y C AM INO ROM ER O, A ndrés, “ Félix S áenz, u n p e r s o n a j e d e nuestro tiempo”, en Revista Isla Arriarán nº 13 (1999), pp. 85 - 108. Félix Sáenz Calvo nace en San Román de cameros (Logroño) en 1859 y llega a Málaga en 1877 con 18 años reci én cumpli do aconse jado por su famili a y por el movimiento de nego cio que ésta acumulando Málaga, trabaja primero como empleado y luego como asociado con José Jiménez y después con su tío José Sáenz , asociación que se prolonga hasta 1912 su primer negocio está en calle nueva , esquina calle almacenes en calle Sagasta de sde donde proyecta su gran negocio de expansión entre las clases sociales de la época. fue diputado y senador vitalicio y teniente alcalde de M álaga, m uere el 9 de diciembre de 1926, tiene plaza con su nombre en Málaga y un edificio de almacén que diseño e l arqu itecto guerrero Stranchan y que está protegido para el bien de la sociedad malagueña actualmente el edificio va a ser vivienda de clase alta pero respetando la fachada y los almacenes se traslada ron varias calles m ás arriba y regentado por sus herede ros. 262 PÉR EZ, An tonio M aría Clare t, Histor ia de la Francma soner ia…, Op. Cit , pp. 569 ss. Emilio Mené nde z Pall ar es f u e u n a b o g a d o y político español , licencia do en F ilosofía y Letras . Fu e m asón, Gran Maes tr e del Orien te Espa ñol ( 1 9 0 1 - 1904) y d i p u t a d o a l C o n g r e s o p o r e l d i s t r i t o electoral d e V a l e n c i a en las elecciones generales de 1903 y 1905 . Fue el abo gado defenso r de José N aken s, acusado de esconder a Mateo Morral en el pro ceso co ntra Fra ncisco Ferrer i G uardia , en ju nio de 1 907. 263 MA RTÍN PIN TO, J osé y G ON ZÁL EZ M A TAS , Enriq ue, Mála ga en la España …, Op. Ci t , pág. 47. -2. " " retroceso de la Con junción Rep ublicano- Socialista, este descenso, siguió en boga hasta su desaparición en 1919 264 . Al m omento de la declaración de la Primera Guerra M undial (1914 - 1918), se encontraba en España como jefe del Gobierno Eduardo Dato considerado neutralista. Sin embargo, esto nos dejó algún que otro conflicto, ya que surgieron dos ramas id eológicas 265 : los aliadófilos (donde se encontraban las izquierdas demócratas – republicanos, so cialistas y catalanistas-) y los g ermanófilos (dond e se encontraban los partidos y las tendencias de derecha). Este conflicto no dejó al margen a la ciudad de Málaga 266 . La situación de nerviosismo que se vivía en España ante este conflicto mundial se dejó palpar también en Málaga, cuando el 3 de agosto de 1914 llegaron al puerto malagueño algunos bar cos alemanes. El miedo y la inseguri dad ciudadana provocaron un miedo colectivo que llevó a muchos malagueños a cambiar en el Banco de España billetes por plata. Esta situación de desconfianza por parte de los malagueños llevó a la “Cámara oficial de Comercio, Industria y Navegación” a hacer unas declaraciones, " 264 Ibídem . 265 Ibídem , pág. 4 9. LA COM BA AV ELL ÁN , Juan A nton io, La Málaga del sigl o XX, Op. Cit , pp. 51 ss. 266 Ibídem , pág. 52. España en la “gran guerra” se m antuv o neutral. Pero , frente a la posición oficia l la sociedad fue beligerante. Se escindió, entre filias y fobias, en dos bloques antagónicos: las izquierdas (obreras, pequeña burguesía ) fueron aliadófilas: l a s d e r e c h a s ( c a r l i s t a s , c o n s e r v a d o r e s , g r u p o s reaccionario s), en g eneral, germanófilas. Casi nadie fue auténticamen te neutral. En Málaga también surgió este e nfrentamiento. Se dio d esde el c omienzo del conflicto y alcanzó su may or acritud e n la primavera d e 1 9 1 7 , c o n l a c o n f r o n t a c i ó n e n t r e l o s q u e r e s p a l d a b a n e l “ Á l b u m p a r a l a a m i s t a d h i s p a n o - germana” y los adheridos a la Liga Antigermanófila s (entre ellos conocidos republicanos, como Pedro Gómez Chaix, Pedro Armas a, J. Cinto ra y E. Baeza). Los ali adóf ilo s abundaron entre los republicanos; los germa nófilos, en tre lo s c onserv adore s e inte gristas. Co mo en el resto del país. La pr ensa germ anóf ila atacó a las naciones aliadas (cuya am istad con venía a los intereses comerciales de la provincia); los aliadófilos criti caron el falso neutralismo de los germanófilos, postulando que, si se rompía la neutrali dad, habría que luchar “al lado de Francia e Inglaterra, contra Alemania”. “El Popular” exponía el convencimiento republicano de qu e en la guerra se enfrentan “los id ea l es de l a r ea cc i ón co n t ra lo s i d ea le s de la libertas” […] ambas posiciones subyacían, aunque no exclusivamente sí básicamente, intereses económicos. -2- " " avisando al pueblo malagueño de que la situación que se vivía no revestía peligro alguno para la economía malagueñ a 267 . La neu tralidad esp añola an te la Primera G uerra M undial trajo también consigo sus beneficios, como fueron: el favorecimiento de la economía, el aumento del comercio exterior, vinos, pan, patatas, carbón y demás 268 , una expansión de la banca y la nacionalización de ciertos sectores, como los ferrocarriles, que antes estaban controlados por el capital extranjero. Respecto a los salarios, que es lo que más afecta al pueblo llano, subieron, pero de nada sirvió, porque los precios también subieron aunque en m enor proporción con respecto a los salarios 269 . Sin embargo, esto fue una hoja de doble filo. En Málaga se agudizó el proble ma de la subsistencia: el encarecimiento de los artículos de primera necesidad, en especial, el pan, el bacalao, el tocino y las patatas. El afán especulativo de los exportadores, por la gran demanda extranjera, y de los comerciantes fue la causa principal 270 . En 1917 la situación se agudiza, poniendo a prueba la estabilidad del sistema de la Restauración. Esta crisis se extiende a los militares, a la burguesía parlamentaria y al proletari ado. En palabras del profesor Lacomba Avellán: “Todo indica que existió una Junta de Defensa Militar que se unió al movimiento español manifestando sus reivindicaciones y de esta manera surgieron las juntas de defensa civiles, cuyo objetivo era defender los derechos de la ciudadanía” 271 . Como ya se citó anteriormente: " 267 Ibídem , pág. 4 7. 268 LAC OM BA AV ELL ÁN , Juan A ntonio , La Málaga del si glo XX, Op. Cit , pág. 49. 269 Ibídem , pág. 4 5. 270 Ibídem, pp . 49 ss. 271 Ibídem, pá g. 59. -2/ " " a) El desco ntento m ilitar se debía al malestar surgido ante los ascensos de los “africanistas”, quienes tenían mayores posibilidades de escalar en los puestos de mando por m éritos de guerra; además, pedían subidas de sueldos. b) En la vid a política, la convocatoria de l a Asamblea de Parlamentarios el 19 de julio venía protagonizada por la burguesía política catalana. Se pretendía imponer un gobierno de concentración y la convocatoria de Cortes Constituyentes con el objetivo de establecer un régimen federalista. La falta de apoyo de las Juntas Militares y del Ejército en general, propició que el Gobierno pudiera disolver aquel la asamblea fácilmente, al ser considerada por él mismo como “sediciosa e ilegal” 272 . c) En el ámbito social, se fueron sucediendo numerosas convocatorias d e huelgas generales, como fue la de mayo de 1916 o la del 18 de diciembre del mismo año, y que duraría 24 horas. Tras el éxito alcanzado, sobre todo por esta huelga última, en 1917 se volvieron a reunir UGT y la CNT , redactando un manifiesto dirigido a l a opinión pública donde se amenazaba con una huelga general indefinida y en la que se reivindicaba, entre otras cosas, el abaratamiento de las subsistencias. Ante esta am enaza, el gobierno de Romanones tomó medidas contra estos insurrectos mandándoles a en carcelar. E sta medida del gobierno fue respondida con numerosas protestas por parte del pueblo español, obligando al gobierno central a dar marcha atrás y a poner en libertad a los encarcelados. El 16 de junio los socialistas republicanos y reformistas lle garon a la unanimidad para preparar una actuación global con el objetivo de poner fin y exigir un cambio de régimen político. La huelga general se aprobó el 19 de julio, en Valencia, aprovechando la convocatoria de huelga por parte de los ferroviarios y t ranviarios. El motivo de la huelga de los transportes públicos fue en defensa, de 36 trabajadores huelguistas, despedidos, con el apoyo del gobierno de Eduardo Dato, por la “Compañía del Norte”, que se negaba a readmitirlos a sus puest os de trabajo. " 272 MA RTÍN PIN TO, J osé y G ON ZÁL EZ M A TAS , Enriq ue, Mála ga en la España …, Op. Ci t, pág. 49. /22 " " Ahora bien, este gran proyecto de don Manuel estaba incompleto institu cionalmente; tenía que contar con el beneplácito de la Santa Sede para que esta obra se constituyera oficialmente, con sus reglas y constituciones. El Obispo de la Eucaristía, tal y com o ya se le conocía entre el pueblo, se pone en marcha hacia Roma, hasta los pies del Santo Padre Pío XI. Asimismo nos lo relata la pluma de Campos Giles: “Fui a Roma a fines de noviembre del año 1912 con mucha confianza en las oraciones de las Marías de toda España […] apenas llegado visité a los Emmos. Sres. Cardenales Vives, Tutó y Merry de Val en quienes por su condición de españoles, por conocer ya la Obra de las Marías y por su fama de patrocinadores decididos de las causas buenas de España, esperaba yo encontrar buenos intercesores cerca del Santo Padre […] El día 27 de noviembre me anunciaba mi Sr. Cardenal una gran noticia ¡me iba a presentar al Santo Padre en la audiencia que tenía concedida para el día siguiente!¡Ver al papa!¡hablar con él! [...] cómo pasaría yo la noche aquella y con qué ganas desearía oír en el reloj las diez y media de la mañana, hora señalada para la audiencia. Santísimo Padre, dijo mi Cardenal terminada la conversación que a solas tuvo con Su Santidad y después de haber presentado a su Provisor y Secretario, Santísimo Padre ¡el Arcipreste de Huelva! Y como refiriéndose a la conversación antes tenida ¡el apóstol de la Eucaristía! Entre tanto yo hacía delante de Su Santidad las tres genuflexiones de rúbrica y besaba su mano, ya que humildemente rehusaba dar a besar el pie. El Santo Padre con su mano derecha que yo besaba y estrechaba hizo, ademán de que me levantara y bañándome con una mirada penetrante y muy de Padre y con rostro sonriente empezó a preguntarme por mis niños pobres, ¡niños míos, cuánto gocé al veros en la boca y en el corazón del Papa! [...] El Santo Padre con una dulzura y un interés cuyo solo recuerdo me conmueve, seguía preguntándome y hablándome y yo, pobre de mí, no sabía sino que mi cara y mis orejas echaban fuego y que el corazón parecía iba a saltar en pedazos […] Gracias a la oportuna intervención del buenísimo Rector del Colegio Español D. Luis Albert que nos acompañaba, el Santo Padre pudo saber algo de lo que me preguntaba y que le dio motivo para decirme sonriendo: Ah, Párroco pícaro […] Nos bendijo a todos así como a nuestras familias y personas confiadas a nuestro cuidado, y, besándole de nuevo el anillo me despidió con un cariñosísimo adiós, Párroco mío, que aún parece que estoy oyendo […] El día 3 de diciembre, fiesta del gran Apóstol español, San Francisco Javier, me dice muy temprano el señor Cardenal Vives: esta tarde tengo que despachar con el Santo Padre; tráigame las preces y pídales a los señores Cardenales Almaraz y de Cos que pongan al pie /2! " " su recomendación […] A las siete, un aviso de mi Sr. Cardenal; más que corriendo, volando acudí a su despacho y veo en sus manos el mismo documento que yo había mandado horas antes al Papa, pero a continuación de la firma de los Cardenales ¡Dios mío! ¡Letras del Papa! ¡Su firma!” 469 . El papa Pío XI había aprobado la gran obra del Arcipreste don Manuel González García y de esta manera se ganaba una gran batalla en contra del abandono del Sagrario. La hiel de Palomares de Río se transformó para él en un dulce néctar que perdura hasta nuestros días. El abandono de Cristo en el Sagrari o se transformará en compañía perenne. Para don Manuel, el grito angustioso de Cristo, en el Salmo 69: “Busqué quien me consolara y no lo hallé” , encontrará una respuesta amorosa en millares de corazones, que l lorarían su soledad y repararían su abandono. La obra rápidamente comenzó a extenderse. Como principal medio de difusión fue creada la revista El Granito de A rena 470 , fundada en Huelva el 10 de noviembre de 1907. A partir de 1913 se extenderá la O bra por América, siendo Cuba la primera nación americana donde se fundó. Cuando todo parecía ir bien, la vida da un duro golpe a este joven Arcipreste: el fallecimiento de su madre Antoni a, el 16 de enero de 1914. Don Manuel regresaba como de costumbre a su casa después de cumplir con sus tareas pastorales, ent re ellas, la de visitar a sus enfermos. No había aún llegado a su domicilio cuando algunos vecinos salen a su encuentro, informándole de la gravedad de su madre Antonia. Sin perder tiempo, más que caminar, volaba, se encuentra a su madre en agonía. " 469 Ibídem , Op. C it , pp. 265 ss. 470 www .une r.org/ granito .html, Consult ado el 2 de enero de 2014. L os escritos del Beato Manuel Gonzá lez se dif unden a trav és de la edito ria l El Granit o de Arena (EDGA) funda da por él mismo. desde 1907 con hojas eucaristi zadoras primero y libros de espiritual idad eucarísti ca después, se fue consolidando lo q ue él m ismo llamó "Imprenta del corazón de Jesús". En la actualidad esta editorial sigue difundiendo los escritos del Beato Manuel González, la revista G ranito de arena y la revista RIE para niños. /2# " " Un fall o cardiaco se la lleva de este mundo, no antes sin haber recibido de manos de su hijo los santos óleos. El pueblo de Huelva se volcó con su Arcipreste en estos momentos de amargura. Fueron muchos los onubenses que se acercaron para acompañar a don Manuel e n estos momentos duros en los que debía enterrar a una madre: “Cuando este número de El Granito de Arena estaba ya hecho, fallece, casi repentinamente, la señora madre del Arcipreste de Huelva. Nuestros lectores podrán conocer quién era la que murió, si en vez de bajar, suben por la escala de un antiguo refrán castellano: “De tal palo, tal astilla”, diciendo: “Tal astilla, tal palo […]” Era, como el Arcipreste, afable; como él, modesta, piadosa con solidez de un criterio y un sentido admirables, andaluza, enamorada en firme del Sagrado Corazón de Jesús y de comunión diaria hace ya muchos años. Dos lecciones interesantes ha tenido para mí este suceso: el momento mismo de la muerte, pues la presencié, y el carácter especial de la manifestación de duelo de la ciudad. En cuanto a la primera, recibí una lección práctica de fe y de entereza cristiana que no se me olvidará jamás. Creíamos que la indisposición de la madre del Arcipreste era cosa pasajera. Bromeábamos cariñosamente con ella […] pero la muerte vino y vino en unos segundos. Otro cualquiera, ante lo inesperado, se hubiera aturdido; mi Arcipreste, no. Con la rodilla en tierra y abrazado al cuerpo de su madre, le daba la última absolución y encomendábale el alma con una serenidad tan de Dios que, a pesar de todos los requerimientos de la naturaleza, el sacerdote, con las alas de la gracia, pudo oficiar su ministerio sin que durante la administración de los Santos óleos, ni durante todo el tiempo de las continuas oraciones que se aplicaron por la muerta, se perturbara en él, ni lo más mínimo, la augusta y cristiana dignidad de las funciones sacerdotales. Todos lloraban; el sacerdote rezaba. Todos rendían tributo a la tierra; el sacerdote andaba por el Cielo ofreciendo a Dios oraciones para su madrecita que estaba en aquellos momentos en las manos de Dios […] En el entierro también aprendimos mucho. Era el clamor entero de un pueblo el que se oía. ¡Cuántas bendiciones por ella, por su hijo […]! ¡Cuantos obreros! Aquellos obreros que odiaban al Cura […] Los obreros de la Compañía de Zafra-Huelva han pedido espontáneamente permiso para asistir al entierro de la madre del Vicario” 471 . " 471 LLE REN A BA IZÁ N, Lu is, D. Manuel Gonz ález García (Arcip rest e de Huel va) a tr avés de la Prens a, Adhar a, Huelv a 20 01, pp. 27 ss. /2$ " " La vida continúa y don Manuel tiene que proseguir con su tarea, y ésta cada vez más abundante. No obstante esta pena por la pérdida de un ser tan cercano y querido, ésta se verá paliada, para un hombre de tan profunda fe como es don Manuel, por la alegre noticia que recibió en la primavera del 9 de abril de 1915. Se le concedía licencias por parte de la Santa Sede para tener reservado el S antísimo Sacramento en su casa, por haber sido fundador de la Obra de las Marías. El dormitorio de su madre fallecida se convertiría en el oratorio donde don Manuel pasaría largos ratos de oración y donde celebraría la Santa Eucaristía. 4.4. LABOR APOSTÓLICA EN MÁLAGA Don M anuel no podía nunca soñar lo que Dios aún le tenía guardado, y que marcaría un giro decisivo en su vida. Una carta del nuncio de Su Santidad en España, Monseñor Rag onessi, le indicaba un nuevo d estino: Málaga. Pero la sorpresa para don Manu el fue que en esta carta no se le reclamaba como párroco sino como obispo de Olimpo y auxiliar de la diócesis de Málaga. La lectura de la carta cambia por completo el rostro de don Manuel y le hace enmudecer, tal y como lo testi monian los testigos presentes: la familia Escribano - Pino, con quienes le unía una gran amistad desde 1908, y vecinos de las Navas del Marqués (Ávila) , donde en ese momento se encontraba " 7=D<)5)"56"5:="?)=864"F:=GH4 6G"F)<'*) " ")"4)">&I '6%&%"@ )4)'&D )=) " "64"/2"5 6"J6B<6 <:"56 "-,-! " /2, " " descansando el Arcipreste, con motivo de su intervención en la Tercera Semana Social de los católicos españoles. Esta noticia de su propuesta como obispo no alegró a nuestro A rcipreste sino todo lo contrario, lo entrist eció. Muchas preguntas comenzaron a pulular por su mente: ¿Y Huelva? ¿Y los niños? y mucho más: ¿Quién era él para tan alta dignidad? No podía aceptar esta propuesta. Decide ir a visitar al Nuncio, que se encontraba veraneando en San Sebastián, para expone rle sus temores y sus razones para no aceptar tan digno cargo . Las misericordiosas y exquisitas palabras del Nuncio para cambiar la decisión de don Manuel no sirvieron de nada, hasta que éste pronunció las palabras, que para cualquier sacerdote en orden a su obediencia no debe desestimar: “esta voluntad no es ni mía ni de usted, sino de Dios y del Papa” 472 . Don Manuel, atendiendo a la obediencia que prometió el día de su ordenación sacerdotal, no pudo hacer más que aceptar dicho servicio de pastoreo de la dió cesis malacitana. De regreso a Huelva, don Manuel decide ir a visitar al Arzobispo de Sevilla. En su entrevista con el Sr. Cardenal Almaraz ocurrió un suceso, que evidenció de nuevo la repugnancia de aceptar el epi scopado: “Cierta persona a quien debió sentarle muy mal la propuesta del Arcipreste de Huelva para el Episcopado, hizo mal ambiente en contra suya cerca del Cardenal Arzobispo. Al llegar el Arcipreste a tratar con él de todo, con la confianza y cariño con que siempre llegaba, lo encontró muy variado. Antes había demostrado muchos deseos de que fuera Obispo, y así se lo decía. Ahora ¡qué cambio tan repentino! Señor Arcipreste, que el Obispado es una cruz muy pesada, no se haga " 472 CAM PO S GI LES , José, El Obispo del Sagrario Abandona do, Op. Cit , pág. 383. /!. " " ilusiones (como si alguna vez las hubiese tenido). Don Manuel no se explicaba aquellas advertencias. ¡Él, que estaba pasando por las angustias de Getsemaní! [...] ¡Él, que más bien necesitaba alientos y consuelos por lo que costaba aceptar la carga pastoral, sintió mucho aquel lenguaje de su Prelado a quien tanto quería y respetaba! Hubo un momento de silencio. Los dos se miraban sin comprenderse. Sorprendido ante aquella dolorosa incomprensión, respondió con santa energía: Eminencia, créame, siento y he sentido siempre un horror inmenso a todos los honores y más a esa tan alta dignidad. Si acepté fue porque el Sr. Nuncio me lo pedía en el nombre del Papa y en el nombre de Dios. Pero aún estamos a tiempo. Cogió un pliego de papel, sacó su pluma y lo firmó en blanco. Pero […] ¿qué hace Vd. D. Manuel? ¿Qué es eso? Mi renuncia, contestó con sencilla entereza, ahí la tiene S. E; redáctela como mejor le parezca. Pero hombre, si no es eso. Por Dios, no lo tome usted así. No tengo ningún interés en ser Obispo, al contrario. Por obediencia he aceptado el serlo. Para mí Su Eminencia es el representante de Dios, si cree que debo renunciar, obedezco y me quito de encima una carga enorme” 473 . El 7 de diciembre de 1915 un telegr ama desde Roma llegaba al domicilio de don Manuel González García, en el que le comunicaban que el día 6 de diciembre había sido preconizado por el papa B enedixto XV, obispo titular de Olimpo y obispo auxiliar de M álaga 474 . No podemos pasar por alto las palabras reconfortantes de su amigo don Andrés Manjón al enterarse de la noticia del nombramiento de don Manuel: “Amigo don Manuel; ¡A.M.!¡A.M.!¡A.M.! Estoy al habla con V. previas tres Avemarías. Me parece bien lo de la mitra, y debe V. aceptarla. Y si le dan a escoger, optar por Málaga. Razones: Que ninguno es buen profeta en su patria. Que S. Excma, quiera a otro, o le prefiera. Que el Obispo de Málaga es ya una ruina. " 473 Ibídem , pp. 38 5 ss. 474 Codic is Iuris Ca n. Lib . II , D el Pueblo de Dio s, Pa r. II, Tit. I, Cap.II/ Art. III, D e Episc opis coadiutoribus et auxiliaribus, Can . 403/2, 403/3, 409/1. DE ECHEV ERRE RIA, L amberto, Código de Derec ho Canón ico, Autore s Cris tia nos, Madrid 1983, pp. 230 ss. Cuando concurr an circunstancias más graves, también de carácter personal, se puede dar al Obispo diocesano un Obispo auxiliar dotado de facultades esp eciales. Can. 403/2 (el Prelado de M álaga era por entonces D . Juan Muñ oz He rrera, de eda d muy avan zada) . Si parece más opor tuno a la Santa Sede, pued e ésta nom brar por prop ia iniciativa un Obis po coadju tor, dotado tambi én de facult ades especia les ; el Obispo coadj utor tiene dere cho de sucesión. Can. 403/3. A l q uedar vacante la sede episcop al, el Obispo coadjutor pasa inmed iatam ent e a ser Obis po de la di ócesi s para la que fu e nombrado, con ta l de que hub ier a tomado ya l egít imamen te posesión. Can. 409/1. /!- " " Que allí hay un cabildo bueno, del cual puede tomar los auxiliares que necesite. Que allí, mejor que en ninguna parte, podrá V,. Ensayar “Lo que puede un cura en estos tiempos” Que aquella gente necesita un curón que sea tan gitano como ellos. Que allí (aunque en dosis más escasas que el A. de H.,) puede V. seguir derramando sal andaluza. Sed contra: El pobre Obispo está tan apegado al bastón que ni han podido convencerlo para que nombre Gobernador Eclesiástico. Esta manía no la diga, aunque hoy todos mandan más que él. Quizá la pena le acaba la vida, que ya es casi sombra, comparado con lo que fue. En Antequera hay un convento donde alguna vez medio pensó le hicieran vivienda para retirarse. Quizá al ver otra pastoral, se resolviera ya la Micaela, criada y señora de todo, de 80 o más años, se lo aconsejaría, y otros y otra. Málaga necesita todo un Obispo, es una Huelva et amplius, respecto a fe y prácticas cristianas. ¿Y las obras de Huelva? Seguirán, que el Cardenal mande allí uno que valga por tres o treinta. Y V. desde lejos y desde cerca, les ayudará a vivir. Y eso de las Marías tiene V. todo lo que necesita y pidan, para eso y para todo. Qué sería más de su gusto el ser protagonista de esto y lo otro […] Lo creo, pero, amigo, otros mandan y V. se somete y no es de los tozudos, v. Gr. Pelliur, que dijo ni Rota ni Mitra, que aragonés y sólo aragonés de Zaragoza. ¿Están Vds? No me extrañan sus “miedos y horrorosos tedios” y Él dará fuerzas y allanará montañas para que V. sea un Obispo de los que pide el tiempo y de cuerpo entero. Así lo pedirá al Señor s.a. y s.s. en J.C. Andrés Manjón” 475 . Huelva, su cruz y su gozo, recibió con tristeza y desconsuelo la noticia de la marcha de su Arcipreste. Después de la consagración episcopal, el nuevo Obispo volvió a H uelva el 20 de enero, fiestas de San Sebastián, patrón de la ciudad, para despedirse de su Huelva querida por la que tanto había luchado y tantas lágrimas había derramado. Las calles onubenses se abarrotaro n de gentes, los comercios habían cerrado sus puertas. Nadie quería perderse la oportunidad de poder ver a este joven obispo con el que tanto habían compartido. " 475 MO NTE RO VIV ES, Jo sé, Cartas de D. Andr és Man jón a D. Manuel Gonzále z, Op. Ci t , pp. 60 ss. /!/ " " El automóvil que llevaba a este joven prelado fue obstaculizado por la muchedumbre que hizo que d o n M a n u e l t u v i e s e q u e b a j a r y h a c e r s u r e c o r r i d o a pie hasta la parroquia de San Pedro, al son de piropos y agradecimientos. Sus niños, cómo él los llamaba, ocupaban las aceras; la comitiva se dirigió hasta la parroquia donde se cantó el Te Deum . La desp edida de Huelva fue para él un auténtico Getsemaní. De Huelva pasó por M adrid para cum plimentar a los reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia de B attenberg, ya que Sus Majestades tenían que confirmar el nombramiento. Presidió con el N uncio una as amblea de Marías de los S agrarios madrileñas que sumaban más de 4.000, y después de haber visitado en Toledo al C ardenal primado, reemprendió el regreso a Andalucía para hacer su entrada en la diócesis malacitana 476 . Desde aquellos momentos don Manuel tenía muy claro el obispo que quería ser y el programa episcopal que deseaba desarrollar: “Yo no quiero ser el Obispo de la sabiduría, ni de la actividad, ni de los pobres ni de los ricos, yo no quiero ser más que el Obispo del Sagrario abandonado. Para mis pasos yo no quiero más que un camino, el que lleva al Sagrario y yo sé que andando por este camino encontraré hambrientos de muchas clases y los hartaré de todo pan. Descubriré niños pobres y pobres niños y me sobrará el dinero y los auxilios para levantarles escuelas y refugios, para remediarles sus pobrezas, tropezaré con tristes sin consuelo, con ciegos, con sordos, con tullidos y hasta como muertos del alma o del cuerpo y haré descender sobre ellos la alegría de la vida y de la salud. Yo no quiero, yo no ansío otra ocupación para mi vida de Obispo que la de abrirle muchas trochas a ese camino del Sagrario. Trochas entre ese camino y los talleres de los obreros y las escuelas de los niños, y las oficinas de los hombres de negocios, y los museos y los centros de los doctos, y los palacios de los ricos y los tugurios de los pobres. ¡Qué dichoso voy a ser cuando logre ver circular por esas trochas y senderos a mis " 476 SÁN CH EZ T RUJ ILLO , Pedr o, Mála ga , Tierra de m ártires , Op. C it, pp. 79 ss. /!0 " " conquistados para el Sagrario!¡Qué soberanamente dichoso voy a ser cuando vea llegar las irradiaciones de la lámpara del Sagrario sobre la frente sudorosa de los obreros, sobre la cara sonriente de los niños, sobre las mejillas de rosa de las doncellas, sobre los surcos y arrugas de los ancianos y afligidos! [...] ¡A eso voy a Málaga y a donde quiera que me manden, a ser el Obispo de los consuelos para los grandes desconsolados: El Sagrario y el pueblo. El Sagrario, porque se ha quedado sin pueblo, y el pueblo, porque se ha quedado sin Sagrario conocido, amado y frecuentado […]!” 477 . El 25 de febrero de 191 6, el nuevo Obispo hacía su entrada en la diócesis de Málaga, el mismo día en que cump lía 39 años de edad. El Arcipreste de Cazalla y cura propio de Constantina pu blicaría el siguiente artículo en El Correo de Andal ucía, el 8 de diciembre de 1915: “Sus obras dan testimonio del celo y virtudes de su corazón sacerdotal. Hace muchos días, cuando estudiábamos, decía un día nuestro sabio maestro y prefecto de estudios del Seminario Pontificio, don Modesto Abín y Pinedo: “Manuel llegará a ser obispo cuando se han sucedido los acontecimientos y hemos visto al sacerdote convertirse en apóstol incansable de la gloria del Divino Corazón de Cristo, recordamos aquella frase del gran conocedor de personas y de cosas. El estudiante aprovechado, el capellán de los pobres y e l párroco de Huelva llevan a la dignidad episcopal como meritísima aportación, su ciencia, su virtud y su experiencia. Estudió en los libros las ciencias eclesiásticas; adquirió de los maestros eminentes con que siempre se crio el claustro de nuestro primer centro docente eclesiástico, los principios del saber humano; y en los frecuentes liceos, academias y certámenes, descolló en primer lugar. Mas a los principios adquiridos añadió desde el primer momento la clarísima luz de su privilegiada inteligencia. En Huelva, desde su llegada, derramó la luz espléndida de su fecunda imaginación y su profundo saber, siendo su palabra elemento indispensable en juntas sociales, en reuniones privadas y en actos públicos de todas clases. De su virtud hemos sido testigos durante varios años. La bondad de su corazón se derramaba ya entre sus compañeros de estudio y más largamente disfrutaron de ella los pobrecillos ancianos de las Hermanitas de los Pobres de Sevilla. Más en Huelva, rompió los diques de su corazón. Caridad inagotable; dio su dinero a los pobres y enfermos. A los cesantes ¡y eran tantos!, el dinero, la paciencia y su influencia. A los ricos, sus atenciones dignas y serias; a los pobres su palabra y saludo " 477 El Gran ito d e Arena, 20 de dici embre de 1920. /!1 " " paternal, atrayéndose desde el primer momento a los más retraídos. Si de San Francisco se dice que predicaba paseando por las calles, eso podemos decir, eso hemos presenciado diariamente en las calles de Huelva cuando el Arcipreste las recorría. ¿Qué significa la creación de la Escuela del Sagrado Corazón, la de la Cinta, la del Polvorín, la de Adultos, el Patronato de Aprendices, aquella Granja agrícola de sus encantos […] y disgustos, todo, en una palabra, de su acción parroquial? Una caridad sin límites que se reflejó siempre en una dulce expresión de su rostro y una jovial sonrisa de su mirada penetrante. Todo esto ha formado el rico caudal de su experiencia y el gran conocimiento que posee del corazón humano. Ha visto muchas miserias y ha contemplado muchos heroísmos. Las almas han acudido a su dirección en número extraordinario, y en ellas ha aprendido los grandes secretos del Señor con las mismas. Con qué alegría le veíamos trabajar en ellas, esperando siempre, con cristiano optimismo, su conversión y perseverancia, y con cuánta pena sentir las inconstancias, la ingratitud y la flaquezas. Pero siempre al pie del Sagrario, muy de mañana en todo tiempo y hasta última hora de la noche, en oración con el Divino Prisionero del Amor. Él le ha ido instruyendo en esas doctas artes de conmover los corazones, de compadecerlos y de salvarlos. A eso se ha debido la gran Obra de las Marías, sus libros. Lo que puede un cura hoy, Granitos de sal y toda la serie de pláticas, artículos de El Granito de Arena , y conferencias que han brotado de sus labios y de su pluma, llenos de amor al Corazón de Jesús y de amor a las almas. Hablaba él, una tarde que en cristiana y fervorosa reunión, bajo los claustros del Santuario de Nuestra Señora de la Cinta, Patrona de Huelva, nos hallábamos reunidos sacerdotes y seglares, los hermanos de la Virgen; don Manuel Siurot hacía sus primeras conferencias públicas, don Juan Cádiz derramaba sus nerviosas lágrimas y el malogrado y benemérito don Andrés Mora razonaba con aquella fe, placidez de alma y gran talento que Dios le había dado, hablaba el Arcipreste y decía sin darse cuenta, pero con el corazón en la mano: “Me siento más bueno desde que estoy en Huelva […]” Yo afirmo que siempre lo fue, pero añado que allí su corazón se ha incendiado en el amor al Corazón Divino, allí ha sido el lugar de su chifladura, porque allí lo esperaba el Señor para hacerlo su apóstol, que conmoviera a España con su palabra y con su ejemplo. Mucha alargaría estas líneas si hubiese de decir del nuevo Prelado cuanto en verdad debe decirse, no para su elogio, sino para gloria del sacerdocio y de la Diócesis Hispalense. Alguien me tachará de parcial por el mucho cariño que le profeso. Con la mano en mi corazón y de par en par mi conciencia, por ser tributo de justicia, declaro que cuanto he dicho y más que anotar pudiera, son pálidas manifestaciones de la verdad. El Divino Corazón le ha elevado al candelero de la Iglesia, premiando su humildad y sus innúmeros sacrificios […] que sólo Él (y yo muchos) conocemos. La Diócesis de Málaga y los católicos españoles pueden estar de enhorabuena por el esforzado paladín de la santa causa y benemérito Pastor, que ha sido destinado por Dios para /#- " " La actitud de don Juan Muñoz Herrera hacia don Manuel cambió radicalmente. Quien lo recibió en un principio muy cariñosamente y paternalmente ahora no veía a don Manuel de la misma manera. La situación entre ambos fue tensa, casi insostenible, hasta tal punto que don Juan llegó a prohibirle a don Manuel celebrar misa en la capilla del Palacio Episcopal. Por una parte, esta actitud de acritud de don Juan Muñoz se debe a su situación personal: octogenario y enfermo de arterioesclerosis, no podía realizar las tareas propias del ministerio episco pal. Y por otro lado, el sector que predispuso el ánimo del obispo anciano contra don Manuel se definía como “los leales”. Éste prevenía que ciertos temas abandonados en la diócesis iban a quedar regidos por las manos de un obispo jov en y celoso de la past oral. Este temor les llevo a hacerle el vacío a don Manuel e incluso levantar calumnias contra el nuevo obispo. El clero malagueño se estaba dividiendo. Entre los que se definían “leales” se encontraba el Cabildo Catedralicio, que se oponía o disgustaba po r la forma de actuar de don Manuel. Era éste el sector que se aprovechaba de la longevidad e indisposición del Prelado para hacer su voluntad. Y los sacerdotes que apoyaban a don Manuel pero que no se manifestaban por razones desconocidas. En este sector s e encontraban el pueblo sencillo y los seglares practicantes que se pusieron por entero de parte del nuevo prelado 486 . Esta situación de calumnias infundadas - en mi opinión - aunque no he encontrado datos que lo avalen, creo que giraban en torno a la forma de actuar de don Manuel. La visión del prelado como príncipe de la Iglesia no correspondía a la imagen que don Manual tenía del episcopado. En Málaga, don M anuel solía ir por las calles a pie, como en Huelva, saludando a todos, hablando con todos e interesán dose por todos. Se paraba en la calle con el obrero y con la anciana, " 486 Ibídem , pág. 1 80. /#/ " " cogía de la mano a los niños y hasta jugaba con ellos, se acercaba a las playas de la Caleta para charlar con los pescadores, y se metía en los corralones de los barrios más pobres. Esta a c t i t u d d e d o n M a n u e l n o g u s t ó m u c h o a l o s s e c t o r e s más conservadores. Esta situación llegó a conocimientos de la Nunciatura y a la Santa Sede; pero la verdad salió a flote ya que se percataron de la jugada contra don Manuel. Benedixto XV procedió al nomb ramiento de don Manuel como Administrador Apostólico de la diócesis 487 . El prelado vigente don Juan Muñoz Herrera, débil y cansado, decide retirarse y marchar a su Antequera natal. Ahora todo el peso de la diócesis malacitana recaía en don Manuel González. Esto le supuso un gran reto pero también la dicha de tener plena libertad de actuación en sus ini ciativas pastorales. Otro duro golpe llama a la puerta. Su padre, don Martín, ya muy mayor recae de una pulmonía mal curada. Poco se pudo hacer por salvar su v ida. Fallece el 29 de marzo de 1917 no sin antes, al igual que su madre doña Antonia, recibir de manos de su hijo y obispo los santos ól eos. A finales de abril de 1917 don Manuel reanuda la visita pastoral detenida por la gravedad de su padre, pero ahora la inicia por los pueblos de la serranía de Ronda. Esto suponía un gran esfuerzo y sacrificio, por la precaria situación de las vías de comunicación y medios. " 487 DE ECH EV ERR ERIA , L amb erto, Código de D erech o Canóni co, Op. Cit , pp . 21 6 ss . La Admini str aci ón Apostó lica es una soluci ón de carác ter extraor dina rio , cuando no es via ble el régimen normal de un territor io […] gobierna en nombre del Sumo Pontífice. /#0 " " La llegada de cualquier autoridad a algunos de estos pueblos era un gran acontecimiento para sus habitantes, teniendo en cuenta la situación de la época y los escasos medios: pueblos abandonados, la miseria muy latente y un analfabetismo agresivo. Don Manuel pudo comprobar en estas visitas pastorales por las comarcas malagueñas los efectos devastadore s que ocasionaba la ausencia de sacerdotes en estos pueblos y esto conllevaba a una privación de sacramentos, y una escasa, por no decir nula, formación religi osa. Si el trabajo de don Manuel en Huelva fue intenso, en la provincia de Málaga se verá obliga do a intensificar sus esfuerzos. El nuevo Prelado tenía que ponerse “manos a la obra” y cómo bien dice el refranero: “el arbolito d esde chiquito”. Su prim er campo de acción tendrá como objetivo reavivar el celo pastoral en los sacerdotes, animándoles a sen tarse diariamente en el confesionario, hubiese penitentes o no, y formar grupos de seglares comprometidos y activos en las parroquias. Así lo escribía el propio prelado Manuel González, recogido en el Boletín Oficial del Obispado : “A un cura novel: No acierto qué hacer ni por dónde empezar. Porque la verdad es que al verme en una Iglesia tan grande y tan vacía, al encontrarme con unos feligreses tan sin importárseles un comino de que les haya venido un Cura nuevo, al no oír de los Ministros y de los escasos amigos de la Parroquia, más consejos que él no se canse V., que esta gente es imposible, no se saca nada de ellos […] paréceme que se me ha olvidado todo y si de algo me acuerdo o en algo pienso es para aumentar la sensación de soledad, impotencia, casi desaliento que, desde que llegué, me viene asaltando. ¿Quiere V. decirme en caridad de Dios? Sin pretender yo meterme a curandero de pueblos y parroquias, y sin ánimo de presentarle un cuadro completo de acción parroquial […] ¿Quiere V. hacer de una parroquia vacía una llena o por lo menos muy frecuentada? ¿Quiere V. que sus feligreses comulguen mucho? ¿Quiere hacer milagros de conversión? ¿Quiere V. ser cura, no solamente de los ricos, y gente comodona, sino de los /#1 " " trabajadores, de los ocupados? [...] Esté V. sentado todos los días en su confesionario desde las cinco y media de la mañana lo más tarde, esto resucita la Parroquia más muerta que haya en el mundo […] No conozco ninguna Parroquia de Cura madrugador y de culto tempranero que esté desierta y que en general no ande bien, y en cambio conozco muchas, muchas Parroquias desiertas, aburridas, sin vida o con vida ficticia o efímera que se abren a las siete, a las ocho, a las nueve y hasta a las diez de la mañana o, lo que es aún peor, cada día a hora distinta […] Aunque no tenga penitentes que confesar en toda la mañana, o hasta muy tarde, es siempre una dulce y avasalladora violencia sobre el Corazón de Jesús para que derrame gracias extraordinarias, un estímulo y un ejemplo poderoso para sus feligreses buenos para que no se dejen dominar ni por el desaliento ni por el pretexto de las muchas ocupaciones; es una facilidad para los feligreses pobres y ocupados, es un despertador de remordimientos para los feligreses pecadores y aún empedernidos […] Dígame amigo mío, ¿con qué cara nos ponemos a predicar Comunión frecuente y diaria a las criadas de servicio, a las costureras, a los obreros, a las madres de familia, a todos los ocupados, si les dejamos cerrada la Iglesia, hasta las ocho de la mañana? [...] Puedo asegurarle dos cosas: 1- que sin ser solución única y total ésta que le he dado para la resurrección de su Parroquia, allana, prepara y fecunda todas las demás 2- que un cura que no sea madrugador, fuera del caso de enfermedad aunque haya hecho otras muchas obras buenas: aún no tiene derecho a decir con verdad que ha hecho todo lo posible para salvar a su Parroquia…” 488 . Las visitas pastorales del nuevo obispo de M álaga por las distintas comarcas de la diócesis m alacitana le presentan un escenario simi lar al que s e encontró en Huelva y ve la necesidad urgente de una enseñanza y educación en la que estuviera presente la Iglesia. Como primera medida concede autorización de habilitación de ermitas y capil las para la labor educativa. Este interés formativo y educativo de don Manuel le llevó por necesidades económicas a desprenderse de sus insignias episcopales, anillo y pectoral, antes de dejar morir un solo catecismo por falta de recursos pecuniarios 489 . " 488 AOM , Boletín Ofici al de l Obisp ado, 1 916 - 1923, Op. Cit , pág. 81 ss. 489 CAM PO S GI LES , J osé, El Obispo del S agrario Abandonad o, Op. Cit , pp. 249 ss. /#2 " " 4.6. OBISPO TITULAR DE MÁLAGA. LLEGADA A LA DIÓCESIS MALAC ITANA, RECIBIMIEN TO E IMPRONTA PERSONAL El 26 de diciembre de 1919 el obispo don Juan Muñoz Herrera fallecía en su Antequera natal a la edad de 84 años de edad. Su cuerpo fue trasladado a Málaga con todas las pompas fúnebres propias de su categoría episcopal y recibió cristiana sepultura en la capilla del Ro sario en la Santa Iglesia Catedral de Málaga, cumpliénd ose sus deseos 490 (Ver Anexo VI). Tras el fallecimiento del Sr. Obisp o titular de la diócesis malacitana, el papa Benedixto XV nombró al Obispo del Olimpo y administrador apostólico, obispo titular de la diócesis de Málaga: “El día 22 del pasado mes de abril, celebróse Consistorio secreto en el Palacio Vaticano, y en él, Nt ro. Santísimo Padre el Papa Benedixto XV, nombró Obispo de la Iglesia y diócesis de Málaga al Excmo. e Iltmo. Sr. Doctor D. Manuel González y García, hasta hoy, Obispo titular de Olimpo. Al recibirse la primera noticia de la preconización, echáronse al vuelo las campanas de la S.I. Catedral que propagaron por todos los ámbitos de la ciudad fausta nueva. Desde ese momento, fueron incontables los parabienes y felicitaciones que el clero y pueblo de Málaga hizo llegar a manos del venerable Prelado, ausente a la sazón, y las visitas de congratulación que todas las clases sociales le hicieron al regresar a la diócesis. En la imposibilidad de " 490 AOM , Bo letín O ficial del O bispa do, 19 20, pp. 8 ss. " > :="?)=864"F:=GH4 6G"F)<'* ) " AB&%C: "D&D 84)< "56"4 )">& I'6%& %"56" @)4)'& D)=) " /#! " " agradecer una por una las espontáneas y entusiastas manifestaciones de complacencia con que le han agasajado, desde las páginas de este Boletín, su voz oficial, muestra a todos su íntimo reconocimiento por tan distinguidas pruebas de benevolencia, y a todos suplica una oración, para que el Corazón Sagrado de Jesús, Buen Pastor de las almas, le conceda la gracia inefable de imitarle en su dulce y justo gobierno” 491 . El domingo 15 de agosto de 1920, a las once de la mañana, se verificó en la Santa Iglesia Catedral el acto solemne de toma d e posesión de este obispado al Excmo. e Iltmo. Sr. Dr. D. M anuel González García, quien para e ste efecto, y dando una prueba de afecto y deferencia al Excmo. Cabildo Catedral, había apoderado al Iltmo. S r. Deán, don Francisco de Paula Muñoz Reyna (Ver Anexo VII y VIII). Don Manuel González contaba con 43 años de edad, hombre muy madurado tanto en e l campo pastoral c omo espiritual. Su primera actuación como obispo titular de la diócesis malacitana fue ponerse él bajo la protección maternal de la Santísima Virgen. En la solemnidad de la Santísima V irgen de la Victoria, patrona de la ciudad de Málaga, don Manuel presidió la procesión: “Por disposición de la divina Providencia, el primer acto que ha presidido nuestro nuevo Obispo y que casi ha coincidido con su entrada solemne, ha sido la procesión de Nuestra Señora de la Victoria, Patrona de esta ciudad […] La mañana del domingo 26 del pasado, celebróse en la Catedral solemnísima función en honra de la Patrona, en la que el M.I.Sr. D. Andrés Coll, desde la cátedra sagrada, excitó elocuentemente a Málaga entera, para que exteriorizase su fervor por la Patrona. Al final del santo Sacrificio, el Excmo. Prelado que asistía de medio pontifical, dirigió sentidísimas frases a los fieles con el mismo fin, declarando que tomaba por Madrina a la Santísima Virgen de la Victoria y se imponía la gratísima obligación de asistir a " 491 Ibídem , 1916 - 1923, pp. 151 ss. /## " " la Salve que en su honor se canta todos los sábados en su Templo…” 492 . El protocolo aconsejaba que el nuevo prelado diera un banquete oficial a las autoridades de la ciudad, los cuales se mostraron muy complacidos con el nuevo obispo. Sin embargo, la actuación del nuevo prelado rompió con todos los esquemas. Sustituyó este banquete de autoridades por otro banquete, el de los más necesitados. Quiso que este banquete se diera a los niños pobres de la capital, el mejor ejemplo evangélico imposible. A este festín acudieron más de 3.000 criaturas: “El primer acto en el templo de la Patrona. Niños, maestros, padres y familias. Celebró el obispo la misa. Diez sacerdotes repartieron la Comunión. Los cantos infantiles llenaban el templo. Luego, segundo act o, al Seminario, cuyas obras, en parte al menos, estaban ya bastante adelantadas. Y a jugar y a correr y luego a sentarse a la mesa. Todas las autoridades malagueñas de entonces, hay que decirlo en su honor, tuvieron el gesto de servir la comida a los chavales. Hubo que prestarle ayuda. Para ello estaban los sacerdotes y los seminaristas malagueños. Y a la tarde, tercer y último acto, el regreso a la ciudad y un desfile, entre marcial y alborotado, de todos los comensales con sus maestros y padres delante del Palacio Episcopal, desde cuyos balcones el obispo los saludó y bendijo. Y así concluyó aquel memorable banquete” 493 . En cuanto a lo del banquete, así lo disculpó el prelado: “No sabríamos, no podríamos gozar de un banquete suculento y pomposo de un número reducido de ilustres comensales, sabiendo que la mayor parte de nuestros hijos no comen o comen mal. Y ved cómo se nos ocurre realizar este nuestro deseo. En vez de sentarnos los de ese reducido número a la mesa, alargamos ésta cuanto más podamos, sentamos en esa mesa larga con nuestro cariño a unos cuantos miles de niños pobres, y que ellos se alegren comiendo y nosotros nos alegraremos y nos honraremos sirviéndoles…” 494 . " 492 Ibídem , 1953 , nº 11, M álag a 15 d e octub re de 19 20, pp . 327 ss. 493 GUT IÉR REZ GA RCÍA , José Luis, Una vi da para la Eucaristí a, Op. Cit , pág. 189. 494 Díario SUR , hoy es domingo, 19 de mayo de 1991, pág. 21. /#$ " " El nuevo obispo no podía olvidar su entrañable Huelva. Allí estaban sus escuelas al c uidado de su gran amigo Siurot, y sus Marías, que habían sido la columna vertebral del movimiento eucarístico creado por él, y el pueblo llano que tantas m uestras de cariño le había demostrado. No podía dejarlos sin unas palabras de aliento y sin algunas v isitas esporádicas. Siendo aún don Manuel obispo auxiliar, viajó a la capital onubense en noviembre de 1917. El recibimiento fue multitudinario tanto en la estación de ferrocarril como a su paso por las calles. Era recibido entre aplausos y vítores. Y más emotivo para don Manuel y para el alumnado y profesorado fue su visita a las escuelas del Polvorín. Huelva no lo podía olvidar. Lo querían y no querían que se marchase. Estas visitas se repitieron en algunas ocasiones más, en febrero de 1920 y en mayo de 1 929. Los acontecimientos históricos que le quedan aún por vivir a don Manuel no le permitirán volver nunca más a Huelva. Pero en su corazón y en su mente siempre estará presente su Huelva querida y sus gentes. Fue un insigne predicador de la Palabra de Dio s, fiel y cumplidor de la misma. Para ello no solo utilizaba el púlpito de las Iglesias cuando iba de visita pastoral, sino hasta el púlpito de la Santa Iglesia Catedral. Para don Manuel cualquier sitio era bueno para hablar de Dios: las calles, los corral ones, los patios de los colegios… 495 . " 495 GUT ÍER REZ GA RCÍA , José L uis, Una vi da para la Eucaris tía , Op. Cit , pp. 193 s s. Su pre dicació n por las calles fue en el género de oratoria propio, adaptado a l d e s t i n a t a r i o c a l l e j e r o , y q u e c a í a f u e r a d e todas las clasific acione s acostum brada s en los manu ales de la oratoria sag rada. No perdía ocas ión. Se propuso y fue un apóstol incansable de la predicación por las calles. El mismo explicó por escrito la dive rsidad d e o casiones y e l plura lismo de fo rmas y c ontenido de este sin gular género de p redicación sagrada. P rimer serm ón: con un grupo de niños q ue jugab an o diablean en medio de la calle [… ] S egundo sermón: con una buena mujer qu e vuelve, canasto al brazo, d e l a p l a z a d e a b a s t o s o d e l a t i e n d a d e comestibles y le regalo, sin detenerme, un “buenos días nos dé Dios” y un “Dios le dé el can asto lleno cada día”. Tercer sermón: al artesano que va y viene del trabajo […] Cuarto sermón: al muchacho o al hombre que trae vendad a la man o, el pie, o que tr abaj osament e anda ¿Qué es eso? ¿ Una heri da? ¿ Mejora ? [...] Q uinto serm ón: al viejec ito o viejecita qu e toma e l sol acurrucad o en un rincón de su p ortal o en un /#, " " Don Manuel era consciente del poco nivel tanto religioso como educativo de la población. Sus predicaciones estaban al alcance de todo el mundo. Utilizaba lenguaje claro, sencillo e incluso ilustrativo, que captaba rápida mente la atención de todos los oyentes, el mismo lenguaje que empleará en sus obras escritas. Era muy frecuente ver al obispo don Manuel al caer de la tarde pasear por las playas de El Palo o las playas de San A ndrés, hablando con los pescadores que se con centraban en la orilla, preparando las redes y menesteres para salir a faenar. Don Manuel aprovechaba cualquier ocasión para hablarles de Dios, para darles unas palabras de aliento, para ponerlos bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, patrona de los pescadores. Estaba comprometido con la problemática social 496 y el género humano, tal y como pedía el papa Benedixto XV en su encíclica Humani generis . Ésta h izo reflexionar a d on Manuel, confirmando la práctica q ue él había seguido en Huelva y la gran r esponsabilidad que ahora tenía en el m inisterio episcopal en la ciudad de Málaga. """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " poyo de la plaza […] Sexto y último sermón: ejercit ar con t o d o e l q u e m e e n c u e n t r e , e l a p o s t o l a d o d e l a santa curiosidad. 496 Ibídem , pp. 19 7 ss. Cu ando el r ío Gua dalme dina, a ca usa de u n fuerte y prolon gado tempo ral de lluvias, se de sbordó , pro vocan do g raves y ex tensas inund acione s en los b arrios de M álag a, los daños, las pérdidas materiales y el fantasma del hambre se cernieron una vez más sobre la ciudad. E l Obispo al percatarse de la insuficienci a de los remedios de que se disponía para hacer frente al cúmulo de necesidades sobrevenidas de repente, decidió sal ir a la ca lle a pe dir perso nalm ente lim osnas. La resp uesta de la ciudad, como suele suceder en estos casos, fue generosa y ejemplar […] Otro acontecimiento fue el del incendio de la Aduana: En 1922, en la noche del 25 al 26 de m ayo, Málaga se vio sorprendida por una terrible tra gedia: el incend io repe ntino y devo rador de los d os últim os pis os del edificio d e la A duana mala gueña , donde vivía n las famili as de los emplead os […] Al saber don Manuel lo ocurri do, acudió inmed iatame nte al Hosp ital Noble. C onsoló c uanto pudo a los afectados por la terrible desgracia y, de acuerdo con el alcalde, organizó el traslado de los cadáveres de las ocho primeras víctimas. A quel entierro apresurado constituyó una imp resionante procesión de duelo generalizado. El O bispo iba, s in solemnidad externa alguna, detrás de los féretros. E n el cem enterio se enterraron los c uerpos con las oraciones de la Iglesia. Del cementerio el obispo volvió a la ciudad. A hora al Hospital civil. Allí visitó a los he ridos y a la s fam ilias de éstos [… ] El funeral se celebró. A continu ación el obispo presidió el entierro. Era un a com itiva alargada, cuyo número se calculó en doce m il personas. Don M anuel dijo el último responso junto a las tumbas. Fueron días de hondísima amargura y de llamamiento a la vid a interior. L os dolo res del p ueblo s on dolo res de s u pasto r. /$. " " El nuevo obispo no permaneció ni en silencio, ni en inacción en ningún momento ante los problemas y sufrimientos de la sociedad. Antes Huelva, ahora Málaga, los pro blemas era n similares: el hambre, el analfabetismo, la miseria, las condiciones insalubres de la ciudad que repercutían en enfermedades a la población… Ejemplo de ello fueron las palabras que dirigió el 19 de diciembre de 1924, en una sesión que se celebró en el Ayuntamiento de Málaga, siendo alcalde de la ciudad don José Gálvez Ginachero. El Obispo se levantó no para hablar precisamente de las reformas urbanas, sino para remarcar la necesidad urgente de un proyecto de reconstrucci ón social de la ciudad: “Dos motivos tengo para hablar. El primero: sentirme orgulloso de ser el sucesor del obispo Molina Larios que dio agua a la Málaga sedienta. Y el segundo: el que, a pesar de no ser yo ingeniero, sí me ingenio lo que puedo por la suerte de Málaga […] (Y pronunció estas duras palabras) “Málaga apesta” […] en las casas de los pobres, que viven hacinados […] Las escuelas son miserables […] Hace falta que Málaga huela bien […] Hay que tener fe […] La resurrección de nuestra ciudad será completa si la de las almas se junta con la de los cuerpos. Habiendo fe, esperanza y caridad, todo puede hacerse […] Me propuse dotar a Málaga, la tierra donde nació mi padre, un carpintero modesto, de un Seminario donde pudieran hacerse sacerdotes buenos y con salud. El milagro se ha hecho; pidiendo limosnas llevo sacados un millón y medio de pesetas. Las mejoras de Málaga, cuyos proyectos hemos oído, se harán también como queramos. Así Dios nos lo otorgue, por los siglos de los siglos (Grandes y merecidos aplausos)” 497 . Gestos reveladores del c orazón de pastor del obispo Manuel González García fueron las numerosas visitas que hizo a M elilla para conocer de cerca la situación de los soldados que luchaban en la Guerra con Marruecos, recrudecida en 1921. Quería llevarles el consuelo de la Iglesia y traer noticias a sus familiares. En la Navidad del año 1921 don Manuel decidió visitar a los soldados españoles en África para pasar con ellos esta noche tan especial y familiar. A las " 497 AOM , Boletín Ofici al de l Obisp ado , 1957 , 15 de enero 1 924, n º 1, pp. 4 52 ss. /$# " " monarca Felipe II sin ningún tipo de objeción, en virtud de una Real Pragmática dada en Madrid el 12 de julio de 1564 508 . El rey Felipe II además dio órdenes de q u e s e c o n v o c a r a n c o n c i l i o s provinciales en Toledo, Sevilla, Salamanca y Zaragoza, para que se leyeran y publicaran en sus iglesias respectivas las disposiciones del Concilio y se comenzaran a poner en vigor. En lo que concierne a Málaga, su obispo don Fr ancisco Blanco Sal cedo 509 , que antes había erigido la Iglesia de Orense, asistió al Concilio y celebró un sínodo diocesano, concretamente el segundo, en novi embre de 1572. No debe extrañar el hecho de que los obispos suscitaran demasiada prisa por implantar en España la nueva disciplina, ya que a ello hay que añadir un componente más: el florecimiento de las universidades españolas y el crecimiento en las ciencias eclesiásticas, aumentada por las manos de eminentes teólogos, que hacían confluir hacia el inter és por estas disciplinas a millares de estudiantes, fomentando todo ello por la institución de C olegios Mayores. Esto " 508 TINE O TI NEO , Prim itivo, La recepción de Trento en E spaña (1565) Disposici ones sobre la actividad episcopal, Instituto de H istoria d e la Iglesia, U niversida d d e P amplon a, P a mplo na 1996, pp. 243 ss. GONZÁLEZ SÁNCHEZ, Vida l, “Un teól ogo por Málaga en el Conci lio de Trento: El doctor don Pedro de Zumel”, en M ARTÍNEZ R UIZ, Enrique (coord.), Madrid , Feli pe II y las ciu dade s de la monar quí a, Vida y C ultu ra, Madr id 2 000, pp. 381 ss . 509 MO ND ÉJAR CUMP IÁN , F rancisc o (S.J), Obispos de la Iglesi a de Málaga , Op. Cit, pp. 185 ss. Estudi ó en el Colegio Mayor de la Santa Cruz de Valladol id, donde fue ordena do sacerdote. Inic ió su predicación dentro de la Diócesis de León hasta que fue nombrado profesor de Teología en la Unive rsi dad de Valladol id. En el año 1556 el pa pa Paul o IV lo nombr ó Obisp o de Orens e. Cua ndo se desarroll ó el Concilio de Trento asisti ó como enviado por la Corona de C astill a. El 9 de marzo del año 1565 el papa Pío IV lo nomb ró O bispo de Málag a. Siendo Obispo de Málaga acord ó la f undación del . Además se tu vo que enfre ntar a la subl evac ión de los mori scos hasta que se rind iero n el 11 de julio del año 1569. En 1574 fue nombrado por el papa Gregorio XIII Arzobispo de Santiago de Com postela, aunque a los pocos años pidió su renun cia ante el Papa y el Rey, que no se la dieron. Falleció en el año 1581. /$$ " " fue llevado a cabo por obispos o dignidades eclesiásticas, principalmente en Salamanca y Alcalá 510 . Se insiste mucho en la obligación y nece sidad de erigirlos, eso sí, dejando al libre albedrío del alumno y al uso de su libertad el valerse o no de la formación. Ahora bien, hay una novedad importante: la incorporación del régimen de internado en los seminarios, la enseñanza independiente de las universidades, colegios u otros centros, y su dependencia directa del obispo de la diócesis. Trento da unas pautas a tener en cuenta. Sólo debería haber un seminario en cada diócesis y, si fuera posible, estar ubicado en las iglesias mayores. Los alumnos deberían reunir ciertos requisitos tanto morales com o intelectuales. Deja muy claro que la autoridad en el mismo corresponde al obispo del lugar; los profesores deben ser maestros o licenciados en teología o cánones, y reunir otras cualidades morales. La d otación debe hacerse a expensas de la mesa episcopal y canónica, junto a ingresos provenientes de los distintos organismos eclesiásticos 511 . Sin embargo, a p esar de la situación del país, poco propicia a la Iglesia por el anticlericalismo, se fundan veinte seminarios en los años posteriores al Concilio de Trento. Prevalecieron las actitudes favorables, como el propio interés de los papas, la actitud del monarca Felipe II y su consideración en torno a la fundación de seminarios, concebida como una obra de inte rés nacional 512 . Así pues, los primeros seminarios presentaban un aspecto más de centro de educación y preparación disciplinar y espiritual que de formación científica. " 510 ROD RÍG UE Z - SAN PEDRO BEZARES, Luis Enrique , Histo ria de la Univer sida d de Salama nca I Trayector ias y vinculac iones, Unive rsid ad d e Sa laman ca, Sal amanca 200 2, pp. 518 ss. 511 ARA ND A OT ERO , Fr ancisco , Seminario de Málaga, 1597 - 1997: 400 años de historia, O p. Cit , pá g. 35. 512 SAL AS B AL UST , Luis, “ Los an tiguos Coleg ios M ayores ” , e n Revista Razón y Fe , 83 (1928), pp. 324 ss y 481 ss. /$, " " Estos centros deberían contar con un rector, vicerrector, mayordomo y varios maestros ded icados exclusivamente a la formación humana, a fomentar la piedad y el conocimiento en las diversas mater ias de estudios. Las ayudas económicas eran muy limitadas, tan sólo para treinta y cuarenta alumnos. Se otorgaban a los que no podían financiar su form ación académica, ni por sí solos ni por tercer os. Los edificios en los que se instalaban eran humildes, a veces improvisados, tratándose de casas de alquiler. Otras veces se utilizaban conventos e incluso claustros, como fue el caso de Málaga. Respecto a l os estudios, el Concilio fue escueto, respetando uno o dos años de gramática, dos o tres de moral y teología, canto, cómputos, ceremonias y algo de Sagrada Escritura. B) Fundación del Seminario de Málag a Como hemos dicho antes, fue el Concilio de Trento, conv ocado por Paulo III, en 1 545, en la sesión 2 3, canon 18, en el q ue se p romulga el Edicto sobre los Seminarios , y en el qu e se acogen las principales directrices aportadas por el arzobispo de Granada, don Pedro Guerrero 513 , alentado y asesorad o por San Juan d e Ávila. El malacitano germina entre los primeros de España, fruto de esta gran reforma conciliar. De ella emanan las nuevas disposiciones referentes a la Constitución de los Seminarios . De esta manera el Seminario d e Málaga inicia su largo camino en la ta rea de form ar pastores. " 513 ANT OL ÍNEZ DE BU RG OS, Justin o, Hist ori a ecl esi ásti ca de Gr anada, M. S oto may or, Gr ana da 1996, cap. XVII, pp. 518 s s. /,. " " La presencia del seminario en la ciudad se debe al entonces obispo de la diócesis, don Luis García de Haro y Sotomayor (1587-1597) 514 quien solicitó al monarca Felipe II en 1587 la preceptiva autorización para su fundación. La tirante z con el Cabildo, a causa del traslado del culto, cosa que éste no quería se realizara tan prontamente, hizo que también la fundación del Seminario se retrasara. El Cabildo ponía impedimentos. El obispo se vio obligado a enviar un amplio m emorial al Rey, q uien contestó con una Real C édula en 1594, ordenando que se tratase definitivamente este asunto en Cabildo y concediendo ciertos beneficios y exenciones al nuevo Seminario. Pero, entre tanto, se propagó en la cuidad una epidemia tan grande que el proyecto no se pudo continuar. La autorización será finalmente firmada el 8 de octubre de 1597. A l respecto, hay que reseñar un error histórico y necesario de corregir que existe en algunas breves historias que se han elaborado sobre el Seminario malacitano 515 , proba blemente tomado del Padre Manuel del V alle Zamudio en sus Apuntes históricos del Seminario de Málaga y del padre Móndejar Cumpián en su obra Obispos de la Iglesia de Málaga, afirmando que esta preceptiva autorización fue firmada por el príncipe don Carlos en nombre de su padre el rey Felipe II, ahora bien, si mantenemos la fecha de 1597 como la correcta, entonces tuvo que ser el propio monarca F elipe II el que plasmara su rúbrica en la precep tiva autorización, ya que éste muere en Madrid el 13 de septiembre de 1598, a los 71 años, mientras que el príncipe Carlos de Austria, príncipe de Asturias, fallecería en Madrid el 24 de julio de 1568, con tan solo 23 años de edad 516 . Las fe chas no concuerdan. " 514 MO ND ÉJAR CU MP IÁN , Francis co (S.J), Obispos de la Igle sia de Málaga , Op. Ci t , pp. 205 s s. 515 http://ww w.se minar iomala ga.es/se minario - mayor - 1/ historia/ Consultado el 14 de julio de 2014. En la brev e historia que se hace del Sem inario malacitano se cae en este lacsus crono lógico. Probablemente tomad o del pa dre M ondé jar o del p adre M anue l del Va lle Zam udio y no co rregido . 516 MONDÉJ AR CUMPIÁN, Fran cis co (S. J) , Obispos de la Igles ia de Málga, Op. Cit, pág. 206. La Real Cédul a de erecci ón la firmab a, el 8 de octub re de 1597, el Príncip e don Carlos, en nombre de su padre (se refiere al m onarca Felipe II). DEL VALL E ZAMU DIO, Ma nuel, Apunte s históri cos del Seminari o de Mála ga, Op. Cit, pág. 24. El venerable G arcía de H aro no logró alcanzar la solución de este negocio, /,- " " El nuevo Seminario se ubicaría entre el huerto de la iglesia del Sagrario 517 y el lugar que ocupa hoy la Catedral. Pero dada la tardanza del Cabildo, se pensó en abrirlo en Setenil, quizás por ser uno de los primeros pueblos del obispado de Málaga 518 . Monseñor García de Haro mandó a Setenil a su visitador, Dr. don Francisc o de Padilla, tesorero de la Santa Iglesia Catedral, con la misión de fundar el Seminario. El lugar erigido fue una casa cerca del hospital real. A llí se hicieron los nombr amientos de rector y maestro. Desconocemos el tiempo que funcionó el seminario de Setenil. Sólo nos consta que al finalizar el siglo XV III ya no existía, porque no se menciona en el Sínodo de Fray Alonso de Santo Tomás 519 . El 13 de agosto de 1597 fallece en el C arpio (Córdoba), solar de sus raíces, Monseñor García de Haro. El 31 de agosto de 1598 el papa Clemente VIII le hace saber a Felipe II que ha provisto para la sede de Málaga a don Diego de Aponte y Quiñones 520 , h asta entonces obispo de Toledo . El nuevo P relado tomó posesión el 10 de enero de 1599. Eran dos sus proyectos, y así se los presentó al Cabildo el 5 de febrero de 1599: uno era rematar las obras de la catedral y el otro era alentar la vida del Seminario, proyectos que no vio logrados ya que la mue rte le sorprendió de forma inesperada el 29 de abril de 1599. """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""""" """""""""""""""""""""""""""" " objeto de todos sus afanes, pues murió el 14 de Agosto de 1597. Dos meses más tarde el Príncipe D. Carlo s en nombre de su augusto padre Felipe II firmaba la R. C. de erecció n del Seminari o Malaci tano. La cronolog ía no concuerda . LYNCH, John, Los Austrias, Histor ia de España, Barce lona 2005, pág. 227. Pero m enos de diez años después de vida en común con su esposo, Isabel Clara Eugenia, tercer a esposa de Felipe II, murió en octubre de 1568. Su muert e había sido precedida en ese m ismo año por la del infante don Carlos. FER NÁN DE Z ÁLV AR EZ, Man uel, Fel ipe II y su tiempo, Hist ori a de España, Barce lona 2005, pág. 236 y 89 9. 517 (A)rch ivo (H )istórico (D )ioce sano de (M)á laga, caj a 371. 518 MO ND ÉJAR CU MP IÁN , Francis co (S.J ), Obi spos de la Igl esia de Málag a, Op. Cit , pág. 26. 519 GIL SAN JUÁ N, Jo aquín, “La M enta lidad R igorista en M álag a Bar roca”, en Revista Baétic a, Estudios de Arte, Geografía e Hist oria , nº15 (1 993), U niversid ad de Málag a, pp. 2 77 - 294. 520 MO ND ÉJ AR CUMPIÁN, Fra ncis co ( S.J) , Obisp os d e l a Ig lesi a de Mál aga, Op. Cit , pp. 20 7 ss. /,/ " " En 1600 tomó posesión de la diócesis don Tomás de Borja y Castro, sobrino de los famosos duques de Gandí a 521 . El rey Felipe III lo presentó para el obispado de Málaga, en el año 1599. En la ciudad fue muy bien recibido este feliz nombramiento porque ya se sabía el celo y la valía de tan ilustre persona. Tomó posesión de la diócesis el 14 de marzo de 1600, en la persona de don Francisco Vázquez Monte, racionero de Toledo. Su consagración como obispo se celebró en la corte. Asistieron don Francisco de P adilla, tesorero, y el canónigo don Nuflo Miracles, en representación de la diócesis. Pero su llegada a Málaga no fue celebrada con todo el protocolo correspondiente ya que la ciudad se encontraba inmersa en una gran epidemia de peste, llegada del Norte de África 522 . Aunque no estaban finalizadas las obras, dio apertura al Colegio - Seminario, nombrando como rector a su h ermano don Juan de Borja y Castro, siendo éste el primero de la larga lista de rectores que le sucederán. El 7 de septiembre de 1610 fallece en Zaragoza don Tom ás de Borja. Es nombrado obispo don Juan Alonso de Moscoso y Lópe z 523 , artífice de los primeros es tatutos o constituciones del Colegio - Seminario y que se llamó de San Ciriaco y Santa Paula en Alcalá de Henares 524 . " 521 Ibídem , pp. 20 9 ss. 522 FER NÁN DE Z B ASU RT E, Fe derico, “E pidem ias y M anife stacion es Re ligiosas en la M álaga de l S.XVII. La Virgen de la Victoria” , en Revis ta Baética, Estudi os de Arte, Geograf ía e Histor ia, n º 1 6 (1994), Un iversidad de Málaga, pp . 305 - 320. 523 MO ND ÉJAR CU MP IÁN , Francis co (S.J), Obispos de la Igle sia de Málaga , Op. Ci t , pp. 216 s s. 524 http://ww w.u ma.es/d eparta mento - de - historia - mo dern a -y- contemporanea/noticias/marion - reder - ingresa - en - la - academia - andaluza - de - la - historia/ Consultado el 16 de junio de 2015. Discurso de entrada de la Catedrática de la UMA, Marion Reder Gadow en la Academia Andaluza de la Historia. Discurso que versó sobre: La huella de Málaga e n la Universidad Complutense de Alcalá de Henares, Málaga 2014. Hecho histórico que se remonta al siglo XVI, cuando el regidor malacitano Juan de B erlanga Mal don ado disp uso la fund aci ón de un Mayor azg o, vincu la ndo a ést e par te de sus bie ne s y deja ndo estip ulado que, en caso de extinguirs e la línea masculina, se dedicasen sus fondos a la creación de un Coleg io U nive rsit ario en Málaga simil ar al de Osuna, en el que se formarí an jurista s, médicos y humanistas. Por diversas circunsta ncias este ambicioso proyecto no se pudo materializar y los jóvenes mala gueño s que pret endí an seguir su formaci ón univer sit ari a se veían obli gado s a desplaz ars e a Granada, [Document text truncated for crawler view.]